Intervención Psicológica Con Familiares de Personas Con Discapacidad Intelectual 2 Edición Actualizada
Intervención Psicológica Con Familiares de Personas Con Discapacidad Intelectual 2 Edición Actualizada
INTERVENCIÓN
PSICOLÓGICA CON
FAMILIARES DE PERSONAS
CON DISCAPACIDAD
INTELECTUAL
2ª Edición actualizada
DRA. LUCÍA OÑATE PÉREZ
Universidad de Deusto
ISSN 1989-3906
Contenido
FICHA 1 ........................................................................................................... 26
Trabajar con las familias de las personas con discapacidad: Algunas recomendaciones
y obstáculos
FICHA 2 ................................................................................................................................. 28
Autocompasión en familiares de personas con discapacidad
Consejo General de la Psicología de España
Documento base.
Intervención psicológica con familiares de personas con
discapacidad intelectual
1. Definición
1.1. Discapacidad intelectual
1.2. Discapacidad intelectual y trastornos del desarrollo
1.3. Algunos datos sobre la discapacidad intelectual
2. Impacto de la discapacidad en las familias
2.1. Impacto en la dinámica familiar
2.2. Impacto en el ámbito social
2.3. Impacto en el ámbito laboral
2.4. Impacto en la salud del cuidador
3. Necesidades y demandas de las familias con un miembro con discapacidad intelectual
3.1. Necesidades y demandas cognitivas
3.2. Necesidades y demandas emocionales
3.3. Necesidades y demandas sociales
3.4. Necesidades y demandas materiales y de recursos
4. Relación de las etapas del ciclo vital de la persona con discapacidad y su familia
4.1. Diagnóstico
4.2. Escolarización
4.3. Adolescencia
4.4. Vida adulta
4.5. Vejez
5. Modelos de estrés ¿Cómo afrontan las familias y los cuidadores el cuidado?
5.1. Modelo ABCX de estrés familiar y adaptación (McCubbin y Paterson, 1983).
5.2. Modelo psicosocial de resiliencia (Grant et al, 2007).
5.3. Teoría de sentido de coherencia (Antonovsky, 1987).
5.4. Modelo Transaccional de Estrés (Lazarus y Folkman, 1984).
6. Características resilientes de los familiares de personas con discapacidad intelectual
7. Tipos de intervención en familiares de personas con discapacidad
7.1. Información
7.2. Orientación
7.3. Apoyo emocional
7.4. Formación
7.5. Asesoría
7.6. Promoción de la participación
7.7. Terapia
7.8. Algunas fases de la intervención
8. Intervenciones psicológicas en cuidadores
8.1. Intervenciones centradas en el estrés y la salud mental de los familiares
8.1.1. Modelos conductuales
8.1.2. Modelos cognitivo conductuales
8.1.3. Terapias de tercera generación
8.1.4. Terapia sistémica
8.2. Intervenciones centradas en la persona con discapacidad a través de los padres: Intervenciones conductuales
de capacitación parental
9. Otros miembros de la familia a tener en cuenta
9.1. Hermanos
9.2. Abuelos
10. Referencias
Este material formativo ha sido elaborado principalmente a partir de diferentes documentos, libros y artículos que se indican en ca-
da sección
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1. DEFINICIÓN
1.1. Discapacidad intelectual
La discapacidad intelectual es definida por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos psiquiátricos (Ameri-
can Psychiatric Association, 2013) como un trastorno que comienza durante el período de desarrollo y que incluye li-
mitaciones del funcionamiento intelectual así como del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual,
social y práctico.
En la última actualización del manual DSM V la discapacidad intelectual ha pasado a la categoría de “Trastornos del
Neurodesarrollo” (American Psychiatric Association, 2013). Sin embargo, anteriormente, en el DSM-IV, se encontraba
dentro de Trastornos de inicio en la infancia, niñez y adolescencia y era denominado “retraso mental” (American Psy-
chiatric Association, 2002).
4 Discapacidad intelectual
4 Trastornos de la comunicación
4 Trastorno del espectro autista
4 Trastorno por déficit de atención hiperactividad
4 Trastorno específico del aprendizaje
4 Trastornos motores
El DSM V establece diferentes niveles de gravedad: leve, moderado, grave y profundo. Estos niveles harán que varíe
el nivel de autonomía de la persona con discapacidad intelectual.
Existen muchos tipos y causas diferentes de discapacidad intelectual. Algunos se originan antes de que un bebé naz-
ca, otros durante el parto y otros a causa de una enfermedad grave en la infancia. Pero siempre antes de los 18 años
(Plena Inclusión, 2017). La discapacidad intelectual generalmente es permanente, es decir, para toda la vida, y tiene
un impacto importante en la vida de la persona y de su familia.
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Por tramos de edad las cifras de discapacidad intelectual se distribuyen de la siguiente manera:
La familia es considerada el lugar principal para las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo. A pesar
del incremento en el fomento de la autonomía de las personas con discapacidad (Verdugo y Schalock, 2010), a día de
hoy son minoría las que viven de forma independiente y la gran mayoría continúan viviendo con
sus familias una vez son adultas. En España, el 89% (151 540) de las personas con DI
entre 16 y 65 años viven en sus casas y son apoyadas por sus familiares, siendo el
cuidado residencial y comunitario menor que el de otros países europeos (11%)
(FEAPS, 2015).
Además, debido al aumento de la esperanza de vida de las personas con discapacidad
(Dieckmann, Giovis y Offergeld, 2015; FEAPS, 2010; Ng, Sandberg y Ahlström, 2015), el apoyo que hacen los fami-
liares a las personas con DID es largo y prolongado en el
tiempo, llegándose a extender en ocasiones hasta el final de los días del cuidador
(Cuskelly, 2006; Minnes y Woodford, 2005).
Más información sobre cifras de la discapacidad en:
IMSERSO (2019). Base estatal de datos de personas con valoración del grado de
discapacidad (Informe a 31/12/2017). IMSERSO website:
[Link]
epcd_2017.pdf
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Este apartado está elaborado a partir del documento:
Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad (2015). Estudio sobre las necesidades de las familias de personas con discapa-
cidad. Descargado de [Link]
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España tener un miembro con discapacidad en el hogar es un factor que agrava el riesgo de exclusión laboral, y por
tanto, de exclusión social. Muchos familiares consideran que no es posible para ellos conciliar vida laboral y familiar
y por ello tienen que abandonar su trabajo. Sin embargo el empleo es un aspecto esencial de la vida personal y social
de la persona.
Todo esto va a producir un impacto económico de la familia, no sólo por la no actividad laboral del miembro de la
familia “cuidador” sino también por el incremento de gastos debido a ayudas técnicas, apoyos materiales, medica-
mentos y el propio cuidado de la persona.
Aunque en los últimos años se han reducido ligeramente las diferencias entre hombres y mujeres, las mujeres son las
que siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades familiares y domésticas y es la que suele acostumbrar a
abandonar el trabajo.
Debido a que generalmente, poseer un trabajo ha sido descrito como un factor que puede prevenir en la salud men-
tal y bienestar de los familiares Es importante acompañar al familiar cuidador y apoyarle en la búsqueda de una con-
ciliación entre trabajo y familia, dotándole de información sobre los diferentes recursos existentes y trabajando los
diferentes sentimientos que pueden surgir.
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Este apartado está elaborado a partir del documento: Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad (2015). Estudio sobre
las necesidades de las familias de personas con discapacidad. Descargado de
[Link]
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4 Información, orientación y asesoramiento en el diagnóstico: La información debe ayudarle a reflexionar sobre la si-
tuación: qué ocurre y qué es lo que podemos hacer ahora para prevenir lo que puede ocurrir.
4 Información, orientación y asesoramiento en las diferentes etapas del ciclo vital: Información y orientación en los
diferentes periodos del ciclo vital ya que en cada uno de ellos aparecen diferentes situaciones críticas. Es importan-
te no olvidar la realidad de la familia y de su familiar, y fomentar la aceptación de la realidad de su familiar.
4 Información sobre recursos y beneficios: Información sobre diferentes servicios, centros, prestaciones ayudas…
4 Información, orientación y asesoramiento en asuntos legales y administrativos.
4 Información a la sociedad: Sobre qué es y qué implica la discapacidad. Muchos familiares perciben que vivimos en
una cultura con grandes estigmas hacia la discapacidad.
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4. RELACIÓN DE LAS ETAPAS DEL CICLO VITAL DE LA PERSONA CON DISCAPACIDAD Y SU FAMILIA4
La etapa en que se encuentre la persona con discapacidad va a ser fundamental ya que va a influir directamente en
las preocupaciones, necesidades y demandas de sus familiares.
Podemos distinguir las diferentes etapas a lo largo del ciclo vital:
1. Diagnóstico
2. Escolarización
3. Adolescencia
4. Vida adulta
5. Vejez
4
Apartado elaborado principalmente a partir de:
Verdugo, M.A. (2000). Familias y Discapacidad Intelectual. Colección FEAPS. Madrid: FEAPS.
Rodríguez, A. y Verdugo, M.A. (2011). Guía de intervención y apoyo a familias de personas con discapacidad. Consejería para la
Igualdad y Bienestar Social, Dirección General de Personas con Discapacidad Sevilla: Junta de Andalucía. URI:
[Link]
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4. 1. Diagnóstico
El diagnóstico es un punto clave de estrés para la familia. Es la etapa en que la familia conoce el diagnóstico de su
familiar con discapacidad, un momento muy difícil en el que se ven derrumbadas todas las expectativas frente a la
aparición de la discapacidad produciéndose un conflicto entre lo deseado y la realidad.
Afrontar el diagnóstico va a conllevar replantear la situación familiar en la que se encuentra así como una confronta-
ción con los deseos del “hijo ideal” esperado. Todo esto va a causar una ruptura de las expectativas creadas por los pa-
dres y que deberán ser afrontadas y aceptadas. Es interesante conocer cómo fue comunicado el diagnóstico a los padres,
ya que muchos padres relatan estar insatisfechos con el modo en que se les informó del diagnóstico de su hijo.
Existen diferencias en el momento del diagnóstico (Karst, Vaughan y Hecke, 2012). Mientras que algunos se hacen
previo al nacimiento o en el nacimiento otros se hacen mucho más tarde. Esto es especialmente habitual en el caso de
algunos trastornos del desarrollo. Los trastornos del espectro autista, por ejemplo, se diagnostican de media con 3,1
años de edad, y los que eran conocidos como Asperger a los 7.2 años (Mandell, Novak y Zubritsky, 2005). Sin embar-
go, que hasta esa edad no se haya hecho un diagnóstico por parte de un profesional no quiere decir que anteriormen-
te no haya habido un largo recorrido de dudas, sospechas y preocupaciones hasta el diagnostico final, algo que puede
producir un gran sufrimiento a los padres y familiares. Es por ello por lo que padres con hijos diagnosticados de autis-
mo reconocen sentir un gran alivio una vez que conocen el diagnóstico de su hijo, ya que sólo de este modo pueden
entender las dificultades de su hijo (Midence y Oneill, 1999). En este momento el diagnóstico da sentido a las dificul-
tades y la discapacidad de su hijo, ya que el no conocerlo puede producir muchas incógnitas y ansiedad.
Periodo Prenatal- La familia conoce la posibilidad de que su hijo padezca algún tipo de discapacidad. La familia puede afrontar la
Gestación condición de su hijo pero muchas veces mantiene la esperanza hasta el momento del parto.
Nacimiento La familia no conoce hasta el momento del nacimiento que su hijo va a tener una discapacidad. Puede que el parto
haya sido uno d ellos motivos de discapacidad.
Infancia Los padres van conociendo a lo largo de la infancia de su hijo ciertas dificultades o anomalías, bien por sí mismos o
por parte de profesores, cuidadores de guardería…En este momento los padres acuden a un profesional o a varios
profesionales hasta encontrar una respuesta a sus preguntas que muchas veces acaba confirmado en un diagnóstico.
Esta búsqueda y espera está llena de angustia, dudas y preocupaciones.
Según FEAPS (2000) el diagnóstico comienza con la comunicación a la familia de la condición de su familiar y fina-
liza con la aceptación del mismo. A menudo es dicho que los padres y madres de niños con discapacidad intelectual
pasan por las mismas fases que las del duelo una vez que conocen la condición de su familiar: 1) negación, 2) rebel-
día, 3) negociación, 4) depresión, 5) aceptación. Sin embargo, ya que tanto las familias, las personas y las discapaci-
dades son diferente no todos los progenitores pasan por las mismas etapas. Sin embargo, a modo general, es habitual
que los familiares pasen por una etapa de shock inicial en la que deben adaptar sus expectativas. Además, es común
tener sentimientos de incredulidad y negación de lo que está pasando. Posteriormente hay una fase de negociación o
reacción en la que el progenitor intenta comprender aquello que está pasando y cómo va a afectar a su vida, así co-
mo qué va ocasionar en el futuro etc. En estas etapas son normales sentimientos de ansiedad, culpa, sobreprotección,
etc. Por último, se entra en la etapa de adaptación funcional y aceptación en la que las familias se ponen manos a la
obra en la búsqueda de tratamientos y alternativas y en la que la información por parte de los trabajadores es crucial
(Diaz, Gil y Moral, 2010).
Objetivos de intervención en esta etapa:
4 Ofrecer recursos personales y sociales para afrontar la crisis que se produce tras conocer el diagnóstico
Procesos críticos en esta etapa:
4 Shock o bloqueo emocional
4 Crisis o rechazo
4 Desorientación
4 Adaptación
4 Atención temprana
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4.2. Escolarización
Los padres tendrán que considerar si su hijo acudirá a un colegio ordinario con apoyos o a un centro especial. Es
crucial dotarle de información a la familia a la hora de tomar la decisión.
Es de especial importancia el acompañamiento a los padres en esta etapa ya que este proceso repleto de elecciones
puede provocar en la familia angustia, estrés, miedos e inseguridades. Además, ambas partes de la pareja no tienen
por qué compartir la misma opinión por lo que puede ser causa de disputas.
La compatibilización de trabajo y cuidado d su hijo puede ser una fuente de estrés a tener en cuenta.
Objetivos de intervención en esta etapa:
4 Acompañar al familiar en la toma de decisiones, pero nunca tomar la decisión por ellos
4 Dotar información
4 Afrontamiento de situaciones y posibles conflictos
4 Apoyar en las decisiones tomadas y aportar al familiar un espacio donde hablar libremente
Procesos críticos en esta etapa:
4 Desorientación
4 Estrés
4 Sentimientos de incompetencia
4 Sobrecarga
4.3. Adolescencia
Se trata del periodo de transición entre la infancia y la edad adulta. Se producen grandes cambios en la propia per-
sona con discapacidad, tanto a nivel físico como de identidad. Como es típico en esta edad, pueden aparecer com-
portamientos rebeldes,así como nuevas amistades y la sexualidad, algo que puede provocar grandes preocupaciones
en los progenitores.
En el caso de que la persona con discapacidad acuda a un colegio ordinario pueden aparecer diferentes problemas
de socialización y que la persona con discapacidad llegue a su techo académico.
Procesos críticos en esta etapa:
4 Sentimiento de incompetencia para afrontar los cambios
4 Negación de la identidad y sexualidad de la persona con discapacidad
4 Sentimientos de inseguridad y de negación de la autonomía de la persona con discapacidad
4 Readaptación de roles
4 Miedos y temores
Objetivos de intervención:
4 Gestión de emociones y tratamientos de miedos
4 Ayuda a desarrollo de la autonomía de la propia persona con dicapacidad
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Procesos críticos:
4 Transición al trabajo
4 Vida independiente de la persona con discapacidad
4 Emancipación de los otros hijos
4 Pareja
4 Envejecimiento de la persona con discapacidad intelectual
5
Material elaborado a partir de:
James, N. (2013). How families perceive the care giving experience. Learning Disability Practice, 16 (3), 32-37.
6
Imagen obtenida de:
Pozo, P., Sarri·, E., & MÈndez, L. (2006). EstrÈs en madres de personas con trastornos del espectro autista. Psicothema, 18(3), 342-
347.
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Este apartado está realizado a partir de: Oñate, L. y Calvete, E. (2017). Una aproximación cualitativa a los factores de resiliencia
en familiares de personas con discapacidad intelectual en España. Psychosocial Intervention, 26(2), 93-101. doi:
[Link]
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4 Apoyo informal: Tres principales fuentes de apoyo informal fueron mencionadas por los familiares: la familia, la pa-
reja y los amigos. En este sentido los padres que conocen en los diferentes grupos de apoyo y talleres suelen con-
vertirse en un apoyo informal clave.
4 Conocer y sentir que existen otros familiares: El hecho de conocer y sentir que existen otros familiares que están
pasando una situación parecida es un factor importante para algunos de los familiares, tanto a nivel emocional, ins-
trumental, como informativo.
4 Recursos económicos: Tener recursos económicos es un factor importante mencionado por los familiares. El tener
unos medios económicos para poder solicitar tratamientos, contratar apoyos o incluso para invertir en ocio es un
factor relatado como importante por los familiares.
4 Información
4 Orientación
4 Apoyo emocional
4 Formación
4 Asesoría
4 Promoción de la participación
4 Terapia
7.1. Información
El objetivo de la información es dotar a los familiares de ésta y que estén al día sobre el funcionamiento de los recur-
sos que pueden ser útiles para ellos.
Para poder llevar a cabo un programa de información hay que conocer y estar al día de las necesidades del colecti-
vo, para recoger sus demandas y así darles una respuesta.
Cuando damos información debe de ser de forma breve, clara, sencilla, ordenada…debemos de evitar dar la infor-
mación como si fuera para nosotros, con una jerga profesional y que ya la conocemos. Se debe de ser honesto y veraz
y no manipular la información para nuestros intereses profesionales.
7.2. Orientación
El objetivo de la orientación, en este ámbito, es la atención individualizada a padres familiares de personas con dis-
capacidad para la toma decisiones y la actuación en todo lo que tenga que ver con la persona con discapacidad.
A diferencia de la acción informativa en la intervención orientadora se ayuda en la elaboración de criterios y en la
aplicación a la práctica. Debemos de ayudar a los padres o familiares en la toma de decisiones pero nunca debemos
decidir por ellos.
La comprensión y la empatía son fundamentales para una buena intervención orientadora, así como la capacidad
analítica y evaluadora y las habilidades de comunicación interpersonal.
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Apartado realizado a partir del artículo:
Fantova, F. (2000). Trabajar con las familias de personas con discapacidades. Siglo Cero, 31(6), 33-49.
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yo. Se tratan fundamentalmente de programas de apoyo entre familiares, los cuales se han desarrollado en diferentes
países. En estos programas la misión del profesional es crear y ayudar a mantener las condiciones de encuentro entre
padres de personas con discapacidad que reporte apoyo emocional. Suelen ser grupos poco estructurados, con un for-
mato de discusión abierta donde los padres pueden compartir su experiencia y preocupaciones.
Estos programas son especialmente indicados en padres nuevos durante los primeros meses y años de nacimiento o
diagnóstico de su hijo con discapacidad, aunque existen grupos que se mantienen en las diferentes etapas.
En las sesiones de apoyo emocional los padres van proponiendo diferentes temas que se tratan de una forma flexible
en un espacio de auto manifestación personal siendo la asistencia a estos grupos es libre.
En este caso, el profesional no ofrece el apoyo emocional que presta un padre a otro padre. La misión del profesio-
nal es organizar y dinamizar los encuentros, participando lo justo para llevar a cabo esa función.
7.4. Formación
La formación son procesos colectivos llevados a cabo por un profesional orientados a la adquisición y mejora de ac-
titudes, destrezas y conocimiento útiles para padres y familiares de personas con discapacidad intelectual. Según la vi-
sión de Fantova (2000) no se trata de intentar que los padres sean pseudoprofesionales sino de crear la posibilidad y
aportar los elementos necesarios para que colectivos de padres y familiares puedan construir un discurso propio y una
manera propia de vivir con su familiar con discapacidad y responder a sus necesidades.
7.5. Asesoría
Intervención del profesional con grupos organizados, asociaciones o federaciones de padres y familiares de personas
con discapacidad intelectual.
7.7. Terapia
En algunos casos será adecuada la terapia psicológica para padres y familiares o familias de personas con discapaci-
dad intelectual.
La terapia más propicia dependerá de diferentes factores, así como de la patología observada (estrés, ansiedad, de-
presión, escasas habilidades de afrontamiento, problemáticas familiares…). Para realizar este tipo de intervención es
necesario tener conocimientos de psicoterapia.
9
Material elaborado a partir de:
Lacasta, J. J. (1999). Apoyo a familias con personas con retraso mental. Orientaciones para la calidad. Manual de buenas prácticas
FEAPS. Descargado de [Link]/manualesbb_pp/apoyo_familias.pdf
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Es importante conocer cuál ha sido el recorrido de la persona antes de acudir a nosotros así como conocer la infor-
mación y el apoyo con el que cuenta.
La ACOGIDA es la fase en la cual la familia se pone en contacto con el profesional o con una organización. Además
de recibir a la familia en esta fase se hará especial hincapié en escucharla y aceptar su situación. Es importante pro-
gramar las primeras citas de forma que el profesional cuente con el tiempo suficiente para atender a la familia, de mo-
do que se haga con una acogida de calidad. El primer contacto es fundamental para próximos pasos. Además, en las
organizaciones debe de estar definido quién será la persona que realice esta acogida así como contar con protocolos
de actuación. Es importante poseer un espacio físico donde realizar la acogida, que sea cómodo y que invite al diálo-
go. Además es importante asegurarse de que se trate de un lugar privado y en el cual no vayan a existir interrupcio-
nes.
El DIAGNÓSTICO DE NECESIDADES es una fase de intervención cuyo objetivo es, tal y como su nombre indica,
conocer las necesidades específicas de la persona y la familia que acude en búsqueda de ayuda. En esta fase hay que
descubrir y conocer qué es lo que las familias y las personas individuales necesitan. En muchas ocasiones la propia
persona lo expondrá de forma explícita, pero en otras ocasiones las necesidades estarán más implícitas abriendo que
buscar detrás. En esta fase también es importante conocer los deseos de la familia. El diálogo será la herramienta fun-
damental. Esta fase conllevará un trabajo cíclico ya que según se vayan cubriendo ciertas necesidades éstas han de ser
re-evaluadas… En esta fase es especialmente importante respetar el ritmo de la familia así como emplear únicamente
estrategias que respondan a las necesidades de los familiares y no a las de los profesionales.
Una vez que se conocen las necesidades de la familia y persona es necesaria la intervención, ofrecer soluciones a
las demandas y las necesidades de la persona. Estos problemas y demandas pueden ser de diferente índole: interven-
ción de problemas psicológicos, necesidades de información, necesidades de recursos para su familiar con discapaci-
dad etc. Esta fase es denominada de PROVISIÓN DE APOYOS.
La última fase es la de EVALUACIÓN del efecto que la intervención ha tenido en la persona y en la familia y en la
valoración de la consecución de los objetivos planteados.
Losada-Baltar (2016). Stress and Coping in Caregivers, Theories of. Encyclopedia of Geropsychology. 1-9. doi:
10.1007/978-981-287-080-3_121-1. [Link]
Neece, C. L. y Lima, E. J. (2016). Interventions for parents of people with intellectual disabilities. Current Develop-
mental Disorders Reports, 3(2), 124-128. [Link]
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(2014) encontró que los 46 progenitores de niños con un retraso en el desarrollo que participaron en el MBSR reporta-
ron un menor nivel de estrés y de depresión, así como una mayor satisfacción con la vida en comparación con los pa-
dres y madres en lista de espera y control. Además, se halló que los niños cuyos progenitores participaron en MBSR
tenían menos problemas de conducta después de la intervención.
8.2. Intervenciones centradas en la persona con discapacidad a través de los padres: Intervenciones conductuales
de capacitación parental (Neece y Lima, 2016)
Las investigaciones han confirmado repetidamente que los problemas de conducta de la persona con discapacidad son el
predictor más consistente de estrés de los padres y que estas dos variables tienen una asociación muy estrecha y fuerte.
Hay un gran cuerpo de literatura que demuestra que promover un estilo de crianza positivo y sensible reduce los ni-
veles de comportamiento problemático de la persona con discapacidad, además de apoyar el bienestar familiar y la
salud mental de los padres. Por lo tanto, basándose en los resultados exitosos de los programas de entrenamiento de
padres para disminuir los comportamientos disruptivos de jóvenes con un desarrollo típico, la capacitación de padres
en comportamiento se ha establecido como una intervención eficaz dirigida a los problemas de conducta en niños
con discapacidad intelectual.
Por todo ello, un modelo de intervención combinado que aborde tanto el estrés de los padres como los problemas
de comportamiento del niño puede ser más efectivo para los padres de niños con discapacidad intelectual.
11
Este apartado ha sido realizado a partir de:
Burke, M. M., Fish, T., & Lawton, K. (2015). A comparative analysis of adult siblings’ perceptions toward
caregiving. Intellectual and developmental disabilities, 53(2), 143-157.
Lizasoáin, O. (2009). Discapacidad y familia: el papel de los hermanos. En MR, Berruezo, M.R. y Conejero,S. El largo
camino hacia una educación inclusiva: la educación especial y social del siglo XIX a nuestros días. XV Coloquio de
Historia de la Educación, Pamplona-Iruñea, 1, 653-660.
FEAPS. Los hermanos opinan. Descargado de: [Link]/archivo/centro-documental/doc.../142-los-hermanos-
[Link].
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4 Necesidad de poder expresar sus sentimientos en torno a las implicaciones de la misma en sus vidas, comunicar lo
que sienten, ser escuchados y sentirse comprendidos. Es positivo que los niños puedan expresar si están enfadados
con su hermano, por qué, las razones y ser escuchados sin sentir culpabilidad.
4 Necesidad de establecer un claro y consensuado pacto de responsabilidad en relación a su hermano o hermana
con discapacidad. Ser respetados en su individualidad, en sus pertenencias, en sus aficiones, en sus diversiones, en
sus actividades; y recibir, de manera particular, comprensión, atención, apoyo y reconocimiento.
La visión que cualquier hermano puede tener de su vivencia con su hermano con discapacidad puede estar relacio-
nada con algunas variables:
4 La dinámica familiar: el estilo de funcionamiento que tiene cada familia va ser muy importante: el nivel de comuni-
cación entre padres e hijos, la organización de la familia, las relaciones con el exterior y los vínculos.
4 La posición que ocupa el hermano con discapacidad: si la persona con discapacidad ya estaba cuando nació el
hermano o no. Es diferente hacerse mayor junto a una persona que siempre ha tenido una discapacidad o ver si este
hermano esperado tiene dificultades. De la segunda forma se vive la angustia y desconcierto de los padres y cómo
de pronto aparece un cambio en la vida familiar.
4 El número de hermanos: Si no hay hermanos puede ser que se pregunte cómo es la experiencia de tener un hermano sin
discapacidad y con el hecho de tener más hermanos podemos observar cómo, en ocasiones, pueden aparecer celos.
4 El sexo de los hermanos: Esto se ha visto sobre todo en los hermanos de edad adulta, por lo que poco a poco puede
ser que socialmente se esté produciendo un cambio de roles.
4 El tipo de discapacidad
Los sentimientos de los hermanos deben ser enmarcados en las diferentes etapas vitales. A través de diferentes gru-
pos de hermanos, FEAPS elaboró un documento que unía los sentimientos de los hermanos de personas con discapa-
cidad intelectual a lo largo de las diferentes etapas vitales.
hermanos.
Adolescencia Se trata de un momento difícil, en el que el adolescente busca su propio espacio e independencia. En esta época aparecen los amigos como par-
te importante dentro de la socialización y la familia pasa a un segundo plano. Algunos de los sentimientos que pueden aparecer son:
4 Diferencia: el adolescente se puede sentir diferente al resto de sus pares por algunas razones:
● Muchas veces asumen responsabilidades que sus pares no tienen: por ejemplo, tener que quedarse en casa con su hermano cuando sus
padres no pueden o ir a buscarle al bus…Además, en ocasiones deben de renunciar a algunas actividades, como las extraescolares, por
cuidar a su hermano, Cuando el número de responsabilidades es excesivo, el adolescente puede sentir una sobrecarga.
● El adolescente puede presentar preocupaciones, como por ejemplo, por la salud de su hermano con discapacidad o su evolución.
4 Soledad: Esta diferencia pude convertirseen aislamiento o todo lo contrario, que el chico se evada de lo que ocurre en su casa refugiándose
4 Culpa
Por todo ello en esta etapa es importante trabajar la comunicación: que los adolescentes puedan expresar qué es lo que sienten, cómo lo viven.
Sería importante trabajar con los padres que los hermanos no asuman excesivas responsabilidades.
Vida adulta 4 Pareja: Al comienzo de la vida adulta es normal que aparezcan las parejas. Por ello, al comenzar una relación pueden aparecer sentimientos
de miedo al rechazo por parte de la nueva persona. En ocasiones se impone la condición de aceptación a la pareja. Sin embargo, el mundo
de la discapacidad puede ser novedoso para mucha gente y será necesario trabajarlo.
4 Descendencia: Cuando la pareja se plantea tener descendencia puede parecer miedo a que se repita la situación.
4 Preocupación por el futuro: Qué pasará con la persona con discapacidad cuando no estén sus padres o no puedan hacerse cargo ella. A
menudo el hermano cuando piensa su futuro tiene que pensar en el futuro d la persona con discapacidad también.
La comunicación entre padres-hermano puede ser complicada en ocasiones por no transmitir sentimientos de carga o de excesiva
responsabilidad
4 Valoración positiva de todo lo vivido con su hermano y los valores que le ha aportado como persona.
4 Independencia: resulta difícil para los hermanos reconocer que tienen vidas diferentes, y aunque la compartan ir cada uno por su lado.
En esta etapa es de vital importancia afrontar la planificación del futuro antes de que los padres no estén. Además se les debe de dar la
posibilidad de que se impliquen en los servicios que atienden o atenderán a su hermano.
Debido a que en ocasiones, de forma imprevista un hermano debe cuidar y a apoyar a un hermano con discapacidad es importante trabajar la
angustia y ansiedad ante esos momentos.
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Una vez de adultos los hermanos revelan beneficiosa su relación con su hermano, habiendo disfrutado de la unión
con su hermano. Sin embargo, también consideraron la planificación del futuro como un aspecto de gran preocupa-
ción (Burke, Fish y Lawton, 2015).
El documento “Apoyando a os hermanos: tres propuestas de intervención con hermanos con discapacidad intelec-
tual” de Angels Ponce (FEAPS) ofrece tres tipos de talleres diferentes que realizar con hermanos en los diferentes mo-
mentos vitales.
a) Talleres de hermanos para niños; b) Charla- Taller para hermanos jóvenes; c) Grupos de apoyo para hermanos que
ejercen de tutores.
Más info. : [Link]
Documento recomendado: Documental hermanos. Plena Inclusión Madrid.
Link: [Link]
12
Material elaborado a partir de:
Garcia-Orgaz, M.M.- Fundación Sindrome de Down Madrid. Los abuelos, nuestros grandes aliados. [Link]/...downlo-
ad/[Link]...
Ponce, A. y Vega, B. (2007). Talleres de Abuelos. Cómo organizar talleres para abuelos de niños con discapacidad. Manual de
buenas prácticas Feaps. Descargado de [Link]
[Link]
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La incorporación de la mujer en el mercado laboral ha sido un factor importante que ha hecho que los abuelos ad-
quieran un papel fundamental en el cuidado, siendo la ayuda de los abuelos un recurso fundamental para compatibi-
lizar o conciliar dos mundos: el laboral y el familiar. Por ello, muchos padres dejan a sus hijos al cuidado de los
abuelos: a veces por motivos económicos y otros porque consideran que es una mejor opción que llevarlos (sobre to-
do a los niños de pequeños) a la guardería.
En consecuencia, se podría afirmar que los abuelos hoy en día tienen una mayor implicación en la crianza y educa-
ción de los nietos, siendo, muchas veces, personas de confianza con quienes pueden contar realmente cuando nece-
sitan ayuda.
Cuando hay una situación de crisis en la familia, como un divorcio, una monoparentalidad, viudedad o el nacimien-
to de un nieto con discapacidad el apoyo de los abuelos puede incrementarse. Por todo ello, y en definitiva, a día de
hoy en nuestra sociedad actual, los abuelos pueden proporcionar un apoyo práctico, emocional y económico a la fa-
milia, siendo la presencia de la figura del abuelo un desahogo, de ayuda y de consejo. Además, en muchas ocasiones
los abuelos dan apoyo diario a su nieto llegándose a hablar de un “síndrome del abuelo esclavo”. De modo que
mientras algunos abuelos realizan un apoyo puntual de cuidado a la persona con discapacidad (ante enfermedad, o
problema puntual) en otras ocasiones llegan a ser los cuidadores primarios.
Las aportaciones de los abuelos se podrían concretar en:
4 Contribuir en los momentos de crisis de la familia, ofreciendo apoyo emocional y económico.
4 Cuidar de los nietos cuando los padres no pueden.
4 Transmitir valores familiares.
4 Transmitir la historia familiar.
4 Ayudar en la educación: mejorando la comunicación entre padres e hijos.
4 Dar apoyo a la madre/padre divorciado.
Los abuelos pueden experimentar un shock inicial al conocer también el diagnóstico de su nieto. Además, a sus propios
sentimientos se les pueden juntar los de los padres del niño con discapacidad, sufriendo por su hijo y por su nieto.
Los abuelos pueden tener sentimientos parecidos a los padres y pasar por las diferentes fases el duelo anteriormente
mencionadas. Por ello, tras una fase de shock, pueden pasar por momentos de incredulidad del diagnóstico, de no
conformidad de las pruebas, de culpa o búsqueda de responsable, y de tristeza e ira por lo sucedido. Después pueden
sentir ansiedad, rabia, impotencia y depresión hasta pasar a la aceptación de su nieto con discapacidad, siendo ese el
momento en que comienzan a buscar apoyo en otras personas y entidades y a buscar información.
Sin embargo, también pueden aparecer conflictos entre padres y abuelos debido a las diferencias generacionales.
Para evitarlos es necesario llegar a ciertos acuerdos. Algunos de los problemas más frecuentes pueden ser:
4 Poner límites a los nietos.
4 Abuelos que se basan en su experiencia y no están de acuerdo con las ideas de los jóvenes.
4 Padres que no aceptan la intromisión de los abuelos en la educación de los hijos.
Para los padres es difícil desatender el consejo -no deseado e ilógico- de sus propios padres, los abuelos, sobre la
conveniencia de institucionalizar al nieto o sobre cómo curarle. Este hecho se ha relacionado como una fuente de es-
trés para los padres (Farber, 1959).
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A partir de aquí se plantearon llevar a cabo talleres dirigidos especialmente a abuelos de niños con discapacidad
con el objetivo de atender sus necesidades tanto de apoyo como de información. Así, se plantearon como meta dar la
oportunidad a este colectivo de:
1. Encontrarse con otros abuelos de niños con necesidades especiales y compartir sus preocupaciones.
2. Aprender acerca de los recursos disponibles para los niños con necesidades especiales y sus familias.
3. Discutir el impacto de la discapacidad en la familia.
Después de una primera experiencia muy exitosa, Meyer y Vadasy decidieron plantear el diseño de los Talleres de
Abuelos y compartirlo con aquellas personas que pudieran estar interesadas en dar apoyo a los abuelos en sus comu-
nidades.
Más información sobre talleres para abuelos: Ponce, A. y Vega, B. (2007). Talleres de Abuelos. Cómo organizar ta-
lleres para abuelos de niños con discapacidad. Manual de buenas prácticas Feaps. Descargado de
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Consejo General de la Psicología de España
Ficha 1.
Trabajar con las familias de las personas con discapacidad:
Algunas recomendaciones y obstáculos1
Trabajar con personas puede ser algo delicado y complejo. Con objeto de prevenir algunas situaciones que se nos
pueden presentar en el trabajo directo con las familias se presentan algunas recomendaciones y algunos obstáculos
que se nos pueden aparecer en el trabajo con este colectivo.
1
Apartado realizado a partir del artículo:
Fantova, F. (2000). Trabajar con las familias de personas con discapacidades. Siglo Cero, 31(6), 33-49
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26 Formación Continuada a Distancia
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pico padre pesado», «los padres no aceptan a sus hijos», «es una de tantas madres que no quieren a su hijo» no ha-
cen sino demostrar nuestra escasa sensibilidad humana y cualificación profesional y, a la postre, nuestra incapaci-
dad para ver en los padres y familiares, personas con toda su complejidad y riqueza, personas como nosotros.
4 Otra gran pared que ponemos a veces entre nosotros y los padres y familiares es una tremenda contundencia o una
excesiva seguridad en nuestras consideraciones y juicios. Contundencia y seguridad que dificulta el diálogo, el en-
tendimiento y el avance con nuestros interlocutores. Si además eso lo aderezamos con jerga profesional el resultado
es aún peor.
4 Se deben evitar también los comentarios morbosos entre profesionales acerca de las familias con las que trabaja-
mos. La información de la que disponemos en virtud de nuestro trabajo es confidencial. Con ese tipo de comenta-
rios, además, podemos ir rodeando a nuestro cliente de prejuicios que dificultarán la relación de otros profesionales
con él.
4 También nos pasa en determinadas instituciones o en determinados sectores de profesionales, que percibimos a los
padres como adversarios o enemigos, que partimos de la base de que sus intereses siempre van a ser opuestos a los
nuestros. Esto nos lleva a una actitud defensiva e impide la colaboración.
4 Otra dificultad que podemos tener es la de unas expectativas demasiado altas. A veces esperamos que los padres se
comporten como perfectos profesionales, perfectos licenciados o perfectos ciudadanos. A veces queremos que pro-
gresen más rápido de lo que es posible. Nos olvidamos de que muchas veces nos encontramos ante familias larga-
mente excluidas, marginadas, vejadas y maltratadas y que, de la noche a la mañana no podemos superar todos los
efectos que ello ha tenido.
REFERENCIAS
Fantova, F. (2000). Trabajar con las familias de personas con discapacidades. Siglo Cero, 31(6), 33-49.
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27
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Ficha 2.
Autocompasión en familiares de personas con
discapacidad
La experiencia de apoyar a un hijo o familiar con discapacidad intelectual puede ser compleja, llena sentimientos de
culpa, vergüenza y autocritica, entre otros. La culpa es además una fuente de estrés para los familiares cuidadores y se
ha visto cómo puede asociarse a un menor bienestar de los padres y madres de personas con discapacidad intelectual
(Cappe, Wolff, Bobet y Adrien,2011; Mak y Kwok, 2010). Por todo ello, el fomento de la autocompasión puede ser
especialmente beneficioso en estos familiares, ofreciendo resiliencia frente a los desafíos que aparecen en el apoyo a
un hijo con discapacidad.
¿QUÉ ES LA AUTOCOMPASIÓN?
Kristin Neff, una de las pioneras en el estudio de la autocompasión, define la autocompasión comparándola con la
experiencia de la compasión por los demás, las cuales considera similares:
Para tener compasión por los demás, primero hay que ser consciente y darse cuenta de que el otro está sufriendo. La
compasión implica sentirse conmovido por el sufrimiento de los demás para que el corazón responda al dolor (la pa-
labra compasión significa literalmente “sufrir con”). Cuando esto ocurre, se siente calidez, cuidado y el deseo de ayu-
dar a la persona que sufre de alguna manera. Tener compasión también significa ofrecer comprensión y amabilidad a
los demás cuando fallan o cometen errores, en lugar de juzgarlos con dureza. Finalmente, cuando se siente compa-
sión por los demás (en lugar de mera pena), significa darse cuenta de que el sufrimiento, el fracaso y la imperfección
son parte de la experiencia humana compartida. La autocompasión supone trasladar esto hacia uno mismo e implica
actuar de la misma manera con uno mismo, cuando se está pasando por un momento difícil, se falla, o cuando hay
algo de uno mismo que no gusta (Neff, 2003; Neff y Dahm, 2015).
La autocompasión es una actitud cariñosa y amable hacia uno mismo, cuando uno está pasando por un
momento difícil, fallando o notando algo que no le gusta sobre uno mismo (Neff, 2003; Neff y Dahm, 2015)
Neff propuso tres elementos principales que forman conjuntamente el constructo de la autocompasión. Cada uno de
estos tres componentes está formado por dos polos y se combinan mutuamente e interactúan para crear el constructo
de la autocompasión (Neff, 2019).
a) Autobondad vs. Autojuicio: ser cálido, extender la bondad y entenderse a uno mismo cuando se está sufriendo, fa-
llando o sintiendo inadecuado en lugar del autojuicio y la autocrítica. La gente con autocompasión reconoce que
ser imperfecto, fallar y experimentar dificultades en la vida es inevitable, por lo que tienden a ser amables cuando
se confronta con experiencias dañinas en vez de enfadarse.
b) Humanidad común vs. Aislamiento: ver las experiencias de uno como parte de la experiencia humana más amplia
en lugar de verlas con separación y aislamiento. La frustración de que las cosas no son como nos gustaría está fre-
cuentemente acompañada por un sentimiento irracional de aislamiento. La autocompasión implica reconocer que
el sufrimiento y la insuficiencia son parte de la experiencia humana compartida y que no son algo que sucede “a
uno solo”.
c) Atención plena o mindfulness vs. Sobreidentificación: mantener los pensamientos y sentimientos dolorosos de uno
en la conciencia de forma equilibrada en lugar de identificarse en exceso con ellos. No podemos ignorar el dolor y
sentir compasión a la vez. La autocompasión requiere adoptar una aproximación de equilibrio de nuestras emocio-
nes negativas de modo que nuestros sentimientos no sean ni suprimidos, ni exagerados. Al mismo tiempo, mindful-
ness requiere que no nos “identifiquemos en exceso” con los pensamientos y sentimientos, de modo que quedemos
atrapados y arrastrados por la reactividad negativa.
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28 Formación Continuada a Distancia
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Los beneficios de la autocompasión han sido mostrados en multitud de estudios y colectivos, asociándose con un
mayor bienestar y con una menor sintomatología psicológica de ansiedad, de presión y estrés percibido (Barnar y
Curry, 2011; McBeth y Gumley, 2012).
Diferentes estudios con familiares de personas con discapacidad intelectual, principalmente madres, han mostrado
una vez más su rol beneficioso asociándose a menor sintomatología de ansiedad, depresión y estrés percibido y a un
mayor bienestar (p. ej., Beer et al., 2013; Neff y Faso, 2015).
La sensación de bondad y conexión que ofrece la autocompasión parece que otorga a los padres de personas con
discapacidad intelectual una sensación de sentido y una mayor satisfacción en su relación con la persona con su hijo.
La autocompasión hace conectar con el sufrimiento de uno mismo, creando emociones edificantes y otorgando una
mayor sensación de seguridad y esperanza por el futuro.
Diferentes estudios han mostrado como las intervenciones en mindfulness no solo aumentan los niveles en el rasgo de
mindfulness, sino también de autocompasión (p. ej. Benn, Akiva, Arel y Roeser, 2012; Bazzano y colaboradores, 2013).
1 Introducción 2.5 h. Introducción a la atención plena; visualización guiada; reflexión escrita; ejercicio de la pasa.
3 Responder vs. Reaccionar 2.5 h. Estiramiento consciente; escáner corporal; didáctica del ciclo de reacción al estrés y
afrontamiento y discusión.
4 Afecto agradable, desagradable, y efecto neutro 2.5 h. Atención a la respiración y a los sonidos; calendario de eventos y gráficos y discusión.
5 Explorando el perdón 2.5 h. Estiramiento consciente; atención a la respiración, los sonidos y las sensaciones físicas;
didáctica del perdón y ejercicio de la díada; visualización guiada.
6 Trabajando los conflictos 2.5 h. Estiramiento consciente; atención a la respiración y los pensamientos; aikido de
comunicación; juego de rol.
7 Compasión y amabilidad 2.5 h. Estiramiento consciente; atención a la respiración, sonidos, sensaciones, pensamientos,
emocionesy estados mentales; discusión sobre bondad y compasión; ojos en el
ejercicio;meditación de bondad
8 Trabajando el enfado 2.5 h. Meditación de conciencia sin elección; didáctica de la ira; ejercicio de ira revivida;
iradesencadenantes / díadas y discusión, perfiles de ira.
9 Retiro en silencio 6 h. Atención a la respiración y conciencia sin elección; estiramiento consciente; escaneo
corporal; meditación caminando; visualización guiada; comer conscientemente; movimiento
consciente con música; meditación sentada; meditación caminando; meditación de bondad;
meditación con amabilidad sobre la marcha
10 Trabajando el miedo 2.5 h. Estiramiento consciente; atención a la respiración y conciencia sin elección; trabajando con
miedo: didáctica y discusión; ejercicio de miedo revivido; díadas de miedo.
11 Comienzos y finales 2.5 h. Escaneo corporal; visualización guiada; estiramiento consciente; recursos comunitarios y
discusión de la continuación de la práctica; reflexiones personales.
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30 Formación Continuada a Distancia
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