Objetivos específicos:
Identificar los problemas jurídicos enmarcados en las sentencias C-543/1992 y T-
079/1993.
Analizar la ratio-deciden di en cuanto a las razones de la corte para resolver el
problema jurídico.
Determinar en qué casos no procede la acción de tutela contra providencias
judiciales.
Clarificar conceptos emitidos por la corte mediante la jurisprudencia y la
aplicabilidad de los mismos.
Sentencia C-543/1992
Problema jurídico: ¿El principio de cosa juzgada garantiza y al mismo tiempo
vulnera los derechos fundamentales?
Ratio-deciden di: Sobre el problema jurídico la corte plantea que la tutela no es un
mecanismo que el interesado puede implementar a conveniencia, y esquivar con lo
regulado o especificado por la ley, ya que siempre prevalece la acción ordinaria. En
consecuencia de esto, se entiende entonces que cuando el interesado ha tenido a su
alcance un medio judicial ordinario para adelantar el proceso y agotado el mismo no
puede pretender adicionar la acción de tutela al trámite ya surtido, pues al tenor del
artículo 86 de la constitución política dicho mecanismo es improcedente por la sola
existencia de otra posibilidad judicial de protección, incluso cuando aún no se haya
terminado el pronunciamiento que define el derecho.
En el sentir de esta corte: ‘’nadie puede alegar que careció de medios de defensa si
gozó de la oportunidad de un proceso y menos todavía si tomó parte en él hasta su
conclusión y ejerció los recursos de que disponía. ’’. Para lo cual también se debe
tener en cuenta si el interesado pese a las oportunidades de defensa dentro del
proceso contando también con los posibles recursos u oportunidades para la
impugnación del fallo que le otorga el sistema jurídico en los principios
constitucionales consagrados en los artículos 29 y 31 de la Constitución política,
decidió abstenerse de utilizar dichos mecanismos a su disposición, no puede
pretender acudir a la acción de tutela como ‘’última tabla de salvación de sus
pretensiones’’, lo que desvirtúa el carácter subsidiario de la acción.
El objetivo de la carta política al ampliar los derechos y garantías y al crear los
mecanismos para el respaldo de los mismos, creo elementos jurídicos orientados a
fortalecer el estado de derecho y los valores jurídicos esenciales que lo inspiran.
Para la corte es inadmisible que se utilice una figura como la acción de tutela para
colocarle fin a la vigencia de los postulados básicos en los cuales se ha basado el
desarrollo el sistema jurídico, ya que la esta figura tiene exclusivamente el fin
relacionado con el ‘’amparo inmediato y cierto de los derechos ante situaciones no
previstas por los medios ordinarios’’.
Un claro ejemplo que expone la corte es ‘’el principio de la cosa juzgada, que se
traduce en el carácter inmutable, intangible, definitivo, indiscutible y obligatorio
de los fallos cuando se han dado los trámites y se han cumplido las condiciones y
requisitos previstos por la ley. ’’
La cosa juzgada, se funda en el principio de la seguridad jurídica, en la cual reside
la confianza por parte de la sociedad en relación a la definición de los conflictos que
son otorgados a los jueces
Narrativa jurídica del problema jurídico:
Inicialmente el problema jurídico radica en la creación de la ley sin tener en cuenta
los presupuestos constitucionales; en este caso podemos evidenciar como el
legislador en la creación del decreto 2591 de 1991 puntualmente en los artículos 11
y 12 va en contrario al artículo 86 de la Constitución política, en el cual se regula
acción de tutela y su procedencia de acuerdo a que el afectado no disponga de otro
medio o acción ordinaria para hacer efectivo el derecho violado. Sin embargo como
evidenciamos en el art 11 del decreto 2591, se pretende utilizar el medio de acción
de tutela en contra de providencias judiciales; desde la interpretación teleológica de
la Constitución Política, se evidencia que es improcedente, ya que como bien se
indica este mecanismo solo procede en los casos donde el afectado no cuente con un
medio de acción ordinaria para reclamar su derecho fundamental, por lo cual para
cuando se inicia un proceso, y aún más cuando se concluye dicho proceso, se tiene
en cuenta que el interesado ya obtuvo el derecho al proceso por la jurisdicción
ordinaria, además de la oportunidad del planteamiento de los diferentes medios de
defensa e impugnación de la decisión de dicha providencia judicial, por ende no
estaría cobijado por la garantía constitucional que emitió el legislador en la Carta
Magna.
Si bien el constituyente pretendía brindar garantías para la protección de los
derechos fundamentales, no implicaba desvelar conflictos jurídicos que hicieran de
la acción de tutela un medio de impugnación ordinario, ya que estos existen por si
solos dentro de las garantías del proceso.
Bibliografía
https://www.corteconstitucional.gov.co/RELATORIA/1992/C-543-92.htm
https://www.corteconstitucional.gov.co/lacorte/DECRETO%202591.php