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Enfermedad de Parkinson: Diagnóstico y Síntomas

Este documento proporciona información sobre la enfermedad de Parkinson. Define la enfermedad, sus síntomas principales como el temblor, la rigidez y la lentitud de movimientos. Explica que las causas incluyen factores genéticos y ambientales como la edad y la exposición a toxinas. El diagnóstico se realiza clínicamente basado en los síntomas presentados por el paciente.
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Enfermedad de Parkinson: Diagnóstico y Síntomas

Este documento proporciona información sobre la enfermedad de Parkinson. Define la enfermedad, sus síntomas principales como el temblor, la rigidez y la lentitud de movimientos. Explica que las causas incluyen factores genéticos y ambientales como la edad y la exposición a toxinas. El diagnóstico se realiza clínicamente basado en los síntomas presentados por el paciente.
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Parkinson

Integrantes: Gloria Rivas F.


Liuba Caric C.
Asignatura: Neurología Adulto
Docente: Patricio Rodríguez

21oviembre, 2017
Índice
 Introducción
 ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
 Causas y Diagnostico
 Enfermedad de Parkinson en estadios
iniciales
 Enfermedad de Parkinson en estadios
avanzados
 Cuidados generales y terapias
rehabilitadoras
 Bibliografía

Introducción
Fue el británico James Parkinson quién describe por primera vez la enfermedad, a la que llamó
“Parálisis Agitante”, describiéndola como “movimientos involuntarios de carácter tembloroso, con
disminución de la fuerza muscular que afectan a las partes que están en reposo y que incluso
provocan una tendencia a la inclinación del cuerpo hacia delante y una forma de caminar con
pasos cortos y rápidos. Los sentidos y el intelecto permanecen inalterados”. Esta definición
detallada queda recogida en un tratado llamado “Ensayo sobre la parálisis agitante” (“An essay on
the shaking palsy” en el idioma original), publicado en Londres en el año 1817

Los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo. Luego afectan ambos
lados. Algunos son:

I. Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara


II. Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco
III. Lentitud de los movimientos
IV. Problemas de equilibrio y coordinación

La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes.
Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. No existe una cura para la
enfermedad de Parkinson. Existen diversas medicinas que a veces ayudan a mejorar enormemente
los síntomas. En casos severos, una cirugía y estimulación cerebral profunda (electrodos
implantados en el cerebro que envían pulsos para estimular las partes del cerebro que controlan el
movimiento) pueden ayudar
El diagnóstico de la EP es fundamentalmente clínico, basado en los síntomas característicos
citados con anterioridad; no obstante, el diagnóstico de la disfunción autonómica precisa de una
exploración objetiva que la determine. El diagnóstico precoz de la afectación autonómica en el
Parkinson es de gran importancia ya que el pronto inicio del tratamiento ayuda a reducir la morbi-
mortalidad de los enfermos parkinsonianos
II.¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
La EP se caracteriza por la presencia de síntomas motores y síntomas no motores. No todos los
pacientes los desarrollarán todos, ni su evolución tiene que ser igual.
Existen 4 síntomas cardinales o típicos que definen la enfermedad. Según los criterios de
diagnóstico actuales, para diagnosticar a un paciente de EP éste deberá presentar al menos 3 de
los siguientes síntomas:

Temblor
Hasta un 70% de los afectados comienzan con temblor como primer síntoma de la enfermedad. El
temblor Parkinsoniano es característicamente un temblor de reposo, es decir, aparece cuando no
se realiza ninguna tarea con la parte del cuerpo que tiembla. Típicamente suele comenzar en las
extremidades, afectando a la mano o a un pie, pero también puede afectar a la mandíbula o a la
cara (párpados, labios). El temblor Parkinsoniano puede mejorar o desaparecer cuando vamos a
realizar un movimiento concreto y aumentar en situaciones de estrés. El temblor se suele difundir
al otro lado del cuerpo a medida que avanza la enfermedad, aunque generalmente será más
marcado en el lado en que éste comenzó. Aunque el temblor es el síntoma más notorio y quizás
conocido de la enfermedad, no todos los pacientes con párkinson desarrollarán temblor.

Bradicinesia
Cuando hablamos de bradicinesia nos referimos a la lentitud para realizar un movimiento. El
paciente con párkinson tardará en realizar una tarea más tiempo de lo que previamente hubiera
necesitado, puede tener dificultad para iniciar un movimiento o cesar bruscamente una actividad
que esté llevando a cabo. La bradicinesia se refleja también en la amplitud del movimiento, que
puede verse reducida, así como en tareas motoras finas de la vida cotidiana como abrocharse los
botones, cortar la comida, atarse los cordones de los zapatos o cepillarse los dientes. Se producen
cambios en la escritura y la letra se hace más peque- ña, lo que se conoce como micrografía.
La “marcha Parkinsoniana” también es una manifestación de la bradicinesia. De forma
característica, se trata de una marcha lenta, a pasos cortos, arrastrando los pies y con una
disminución o ausencia de braceo. El término acinesia sería la situación extrema de la bradicinesia:
incapacidad para iniciar un movimiento preciso o pérdida del movimiento automático.
Rigidez
La rigidez constituye un aumento del tono muscular: los músculos están constantemente tensos y
no se pueden relajar bien. La rigidez puede provocar:

 Reducción de la amplitud de los movimientos: como el balanceo de los brazos al caminar.


 Dificultad para girarse en la cama o incorporarse de una silla.
 Dolor y calambres en las extremidades y sensación de tensión en el cuello o la espalda.
 Disminución de la expresividad facial por la rigidez de la musculatura de la cara, dando
lugar a una dificultad para sonreír o a un rostro serio o inexpresivo.

Inestabilidad postural
La inestabilidad postural (alteración del equilibrio) se ha considerado el cuarto signo típico de la
EP. A medida que la enfermedad avanza, los pacientes Parkinsonianos tienden a adoptar una
postura encorvada, con una flexión del tronco hacia delante, o incluso lateralmente, lo que
contribuye al desequilibrio. La alteración del equilibrio puede ocasionar inestabilidad y, por tanto,
riesgo de caídas en situaciones de la vida cotidiana, como levantarse de una silla, realizar un
movimiento brusco, un giro o caminar. La inestabilidad postural puede ser uno de los síntomas
más incómodos de la enfermedad por el riesgo ya mencionado de caídas y lesiones que puede
conllevar en los pacientes.

SÍNTOMAS NO MOTORES
Aunque menos conocidos, son una parte muy importante de la enfermedad, ya que pueden llegar
a provocar grandes interferencias en el día a día de los pacientes.

Trastornos del sueño


Son altamente frecuentes en esta enfermedad. Un tercio de los pacientes presentan insomnio.
También pueden tener sueños muy vívidos, somnolencia diurna o alteración del ciclo vigilia-sueño.

Pensamiento y memoria

Los pacientes con EP pueden presentar lentitud en el pensamiento o cambios en su razonamiento,


memoria o concentración, y algunos pacientes con EP desarrollarán deterioro cognitivo. El
deterioro cognitivo asociado al párkinson es diferente a la enfermedad de Alzheimer, afectando a
áreas como las funciones ejecutivas (abstracción, planificación de un objetivo), atención, función
visuoespacial (dificultad para medir las distancias) más que a la memoria.

Trastornos neuropsiquiátricos
 Alteraciones del estado de ánimo como depresión, ansiedad y apatía.
 Alucinaciones e ideas delirantes, como alucinaciones visuales y delirio de celos o de
perjuicio.
 Trastornos del control de impulsos: hipersexualidad, ludopatía, compras compulsivas,
atracones, etc.
 Otros: punding (realizar una tarea o afición de forma adictiva); síndrome de disregulación
dopaminérgica (tomar la medicación antiparkinsoniana de forma compulsiva).

Otros
 Estreñimiento, aumento de sudoración, hipotensión ortostática (sensación de mareo o
incluso desvanecimiento con los cambios posturales), disfunción sexual, síntomas
urinarios.
 Pérdida de la capacidad del olfato, dermatitis seborreica, alteraciones visuales, fatiga o
cansancio, dolor y trastornos sensitivos no explicados por otros motivos.
 Alteraciones del habla y la deglución.
[Link] y diagnóstico de la enfermedad de Parkinson
A día de hoy se sigue sin conocer la causa que produce la pérdida neuronal en la EP. Se cree que la
causa de la enfermedad se debe a una combinación de factores genéticos y medioambientales que
pueden variar de una persona a otra. Los principales factores implicados en el desarrollo de la
enfermedad son:

ENVEJECIMIENTO

La edad se ha demostrado como un claro factor de riesgo de la EP, siendo la edad media al
diagnóstico en torno a los 55-60 años. De este modo la prevalencia de la enfermedad aumenta
exponencialmente a partir de la sexta década de la vida. Cuando la EP comienza por debajo de los
50 años se conoce como forma de inicio temprano o precoz. En casos muy raros, los síntomas
parkinsonianos pueden aparecer antes de los 20 años, conociéndose como parkinsonismo juvenil.

FACTORES GENÉTICOS

La herencia familiar juega un factor muy importante. Se estima que entre el 15 y 25% de las
personas con EP tiene algún pariente con la enfermedad. Las formas familiares de párkinson
representan sólo un 5-10% de todos los casos, y son varios los genes que han sido ligados a la EP.

No obstante, el 90% de los casos con EP son formas esporádicas, es decir, no se deben a una
alteración genética concreta.

FACTORES AMBIENTALES

El papel del entorno y sus posibles toxinas en el desarrollo de la EP ha sido ampliamente


estudiado con hallazgos diversos.
Determinadas sustancias químicas tóxicas como pesticidas pueden producir síntomas
parkinsonianos. Factores físicos como el traumatismo craneal también se han relacionado con el
riesgo de desarrollar EP en edades avanzadas. La idea general es que el desarrollo de la
enfermedad se debe a la interacción de diferentes factores del entorno (todavía no conocidos con
exactitud) en pacientes genéticamente predispuestos (susceptibilidad genética).

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de párkinson sigue siendo a día de hoy un diagnóstico clínico, es decir, se realiza en
base a la historia clínica y exploración física y neurológica del paciente, la presencia de
determinados síntomas (previamente revisados), y la ausencia de otros. El neurólogo se puede
apoyar en pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico.
Esas pruebas pueden ser:

 Análisis de laboratorio.
 Pruebas de imagen cerebral: como el escáner cerebral (TAC) o la resonancia magnética
(RMN). Estas pruebas no nos van a dar el diagnóstico de párkinson, pero nos ayudan a
excluir otras enfermedades que pueden provocar síntomas parecidos al párkinson, como
la hidrocefalia normotensiva, tumores o lesiones vasculares
 Pruebas de neuroimagen funcional: la tomografía por emisión de positrones (SPECT con
determinados trazadores) puede ayudar a confirmar el diagnóstico de EP y diferenciarlo
de otras entidades como el temblor esencial o el parkinsonismo inducido por fármacos,
vascular o psicógeno
 Pruebas neurofisiológicas: en ocasiones se puede recurrir a un estudio de
electromiografía para determinar con exactitud el tipo de temblor.

Es importante distinguir la EP de otras enfermedades o síndromes que pueden tener síntomas


parecidos, ya que la respuesta al tratamiento y la evolución pueden ser diferentes. Hablamos de
parkinsonismos tales como la parálisis supranuclear progresiva, atrofia multisistémica o
enfermedad por cuerpos de Lewy difusos. También hay otros parkinsonismos no degenerativos,
como el parkinsonismo farmacológico y el parkinsonismo vascular. El diagnóstico de la EP será
apoyado por la buena respuesta del paciente a la medicación antiparkinsoniana y por la evolución
esperable del cuadro clínico a lo largo de los años. Por tanto, el diagnóstico realizado se revaluará
periódicamente por el neurólogo. Es conveniente que a los primeros síntomas o signos del
párkinson se acuda al médico para realizar un diagnóstico adecuado e iniciar el tratamiento.
III. Enfermedad de Parkinson en estadios iniciales
SÍNTOMAS

El diagnóstico de la EP es clínico, y para que se den las manifestaciones clínicas típicas de la


enfermedad se ha tenido que producir una pérdida de dopamina en el cerebro por encima del
70%. Hasta llegar a ese nivel de pérdida de dopamina puede haber manifestaciones sutiles de la
enfermedad, lo que se conoce como periodo premotor. Durante este periodo, la persona puede
presentar síntomas depresivos, pérdida de olfato, estreñimiento o alteraciones del sueño
consistentes en sueños muy vividos (trastorno de conducta del sue- ño REM). También puede
presentar dolor, el cual es muy frecuente que afecte al hombro del lado de comienzo de la EP.
Otros síntomas premotores son el aumento de la sudoración o cambios cutáneos como la
dermatitis seborreica. Los síntomas iniciales de la enfermedad pueden ser leves e instaurarse de
forma muy gradual. Los familiares percibirán una pérdida de la expresividad facial del paciente, o
que éste camina más lento de lo habitual, con pasos cortos y uno de los brazos sin balancear. El
paciente puede notar que le cuesta más firmar un documento o que su letra se va haciendo más
pequeña cuando escribe. También puede tener más dificultad para afeitarse o abrocharse los
zapatos o botones de la ropa, así como para girarse en la cama o levantarse de ella o de una silla.
El temblor suele comenzar en una extremidad superior y posteriormente extenderse a la
extremidad inferior del mismo lado. Un porcentaje de pacientes presentan alteraciones cognitivas
ligeras, como dificultad para concentrarse o planificar una tarea. El comienzo asimétrico de la
enfermedad es muy característico y se mantendrá a lo largo de la evolución de la enfermedad,
permaneciendo el lado de comienzo más afectado.

TRATAMIENTO DE LA EP EN ESTADIOS INICIALES

El tratamiento inicial de la EP idealmente debería ser un tratamiento neuroprotector. Entendemos


como neuroprotección la intervención que protege o rescata neuronas vulnerables y, por tanto,
enlentece, frena o revierte la progresión de la enfermedad. Ningún fármaco antiparkinsoniano ha
demostrado en la actualidad un efecto neuroprotector. No obstante, aunque no disponemos de
un tratamiento curativo para la enfermedad, sí que tenemos diferentes terapias eficaces para
aliviar sus síntomas. Existen diferentes grupos de fármacos antiparkinsonianos según el
mecanismo mediante el cual actúan en el sistema nervioso para aumentar o sustituir la dopamina.
La levodopa sigue siendo el fármaco más eficaz para el tratamiento de la EP y el patrón de
referencia del tratamiento farmacológico. Basándonos en las recomendaciones de la Guía Oficial
de Práctica Clínica en la Enfermedad de Parkinson de la Sociedad Española de Neurología (2009),
hay ciertas premisas a la hora de iniciar el tratamiento en la EP:
 No hay evidencia que justifique retrasar el inicio del tratamiento con fármacos
dopaminérgicos. El inicio temprano del tratamiento en la enfermedad de Parkinson no
está relacionado con una peor evolución de la enfermedad.

 No hay un fármaco de primera elección para el tratamiento de la enfermedad de


Parkinson inicial. Esta elección va a depender de las manifestaciones clínicas y estilo de
vida del paciente y de la preferencia del enfermo tras haber sido informado de los
beneficios y riesgos a corto y largo plazo de los diversos fármacos.

 El tratamiento en la EP es un tratamiento individualizado, cada paciente puede tener unas


necesidades diferentes o tomar unos fármacos determinados, ya que otros no serán tan
adecuados para él según los efectos adversos u otras patologías médicas que padezca.

 Cuando se vaya a iniciar el tratamiento, si los síntomas son leves o moderados suele
utilizarse un solo fármaco, que puede ser un inhibidor de la MAO-B (enzima que degrada
la dopamina), o un agonista dopaminérgico

 Si los síntomas son más severos o el diagnóstico de EP es dudoso se inicia el tratamiento


con levodopa.

 Si el paciente es mayor de 70 años en el momento del diagnóstico, también se recomienda


iniciar directamente el tratamientocon levodopa

 La dosis de levodopa debe ser la más baja que permita una buena capacidad funcional con
el fin de reducir el desarrollo de complicaciones motoras.

 La amantadina, un antigripal cuyos efectos son beneficiosos para disminuir los síntomas
motores especialmente en las etapas iniciales, puede emplearse en el tratamiento de la EP
inicial, pero no es un fármaco de primera elección.

 Los anticolinérgicos pueden emplearse como tratamiento de inicio, pero típicamente en


paciente jóvenes con temblor grave, no siendo fármacos de primera eleccióndebido a su
eficacia limitada y a la propensión a provocar efectos adversos neuropsiquiátricos.
IV. Enfermedad de Parkinson en estadios avanzados

SÍNTOMAS

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas de la EP pueden hacerse más acusados e
interferir más en el día a día del paciente. Puede haber mayor inexpresividad facial, con escasez de
parpadeo, disminución del volumen de voz y dificultad para hacerse entender, así como problemas
de deglución. El equilibrio se ve alterado y hay mayor riesgo de caídas. Los síntomas no motores
como problemas de memoria, alucinaciones, hipotensión ortostática o síntomas urinarios se hacen
más presentes en esta fase de la enfermedad. Además, tras varios años de tratamiento con
levodopa (generalmente entre 5 y 10 años) la respuesta al tratamiento deja de ser uniforme,
apareciendo lo que conocemos como fluctuaciones motoras o periodos “on-off”, deterioro de fin
de dosis y discinesias.
Las fluctuaciones tipo “on-off ” se refieren a que habrá periodos del día en que el paciente notará
el efecto de la medicación antiparkinsoniana, encontrándose en una situación de mejor movilidad:
“periodo o fase on”. Sin embargo, durante los periodos off los síntomas empeoran, el paciente se
encuentra “bloqueado”, más rígido o con aumento de temblor. Esto se puede deber a que la
medicación ha dejado de hacer efecto el tiempo esperable hasta la siguiente toma de medicación
(deterioros de fin de dosis), tarda en hacer efecto (“on retrasado”) o, incluso, estas fluctuaciones
pueden ser erráticas y no estar en relación con la toma de medicación. Las discinesias son
movimientos involuntarios usualmente asociados al momento de efecto máximo de la medicación.
Las medidas iniciales para el control de las fluctuaciones motoras consisten en ajustes de la
medicación antiparkinsoniana con el objetivo de estabilizar los niveles de levodopa, ya sea
ajustando su dosis, acortando las tomas, o añadiendo otros tratamientos dopaminérgicos. Para los
periodos off no muy prolongados existe la opción de la administración subcutánea de apomorfina
mediante inyección. Estas medidas se emplean para el control de las discinesias. También puede
considerarse la amantadina con el mismo fin. Cuando las fluctuaciones motoras no responden a
todos estos ajustes de la medicación, provocando que el paciente presente varias horas al día en
off o discinesias incapacitantes, se plantearán las terapias avanzadas para la EP:

 Estimulación cerebral profunda.


 Infusión intestinal continua de levodopa/carbidopa.
 Infusión continua subcutánea de apomorfina
A pesar del buen control de algunos síntomas (los que responden a la levodopa), la enfermedad
continuará su progreso, ya que ninguno de estos tratamientos es curativo.

ESTIMULACIÓN CEREBRAL PROFUNDA

La estimulación cerebral profunda (ECP) o por sus siglas en inglés DBS (deep brain stimulation) es
un tratamiento quirúrgico que puede reducir algunos de los síntomas asociados a la enfermedad
de Parkinson. Consiste en la implantación de electrodos en determinadas áreas cerebrales
(habitualmente subtálamo o globo pálido), para administrar estimulación eléctrica en dichas
zonas, modulando las señales que causan los síntomas motores incapacitantes. Los electrodos
están conectados a un neuroestimulador que se coloca en el tórax (como un marcapasos cardíaco)
a través de una extensión que se conduce bajo la piel desde la cabeza pasando por el cuello. La
estimulación eléctrica puede ajustarse de forma no invasiva para aumentar al máximo los
beneficios de la terapia (se trata de un tratamiento reversible ya que puede interrumpirse la
estimulación; aunque los síntomas volverían). La ECP puede reducir significativamente los peridos
off y las discinesias incapacitantes, mejorando la calidad de vida del paciente y permitiendo una
reducción de la medicación antiparkinsoniana.
Indicaciones para la ECP:

[Link] de Parkinson idiopática (“clásica”).


[Link] motoras que no responden a la terapia farmacológica convencional. Tiempo
prolongado en off y/o discinesias incapacitantes.
[Link] o efectos adversos de la medicación antiparkinsoniana.
4. Respuesta favorable a levodopa.
5. Pacientes menores de 70 años
[Link] sin deterioro cognitivo ni trastornos psiquiátricos activos.
[Link] de patología médica que contraindique o no permita la cirugía.
8. Otras consideraciones.

INFUSIÓN INTESTINAL CONTINUA DE LEVODOPA-CARBIDOPA

Consiste en administrar de forma continua y personalizada un gel de levodopa/carbidopa


directamente en el intestino para mantener así los niveles de levodopa constantes; de esta forma,
la situación del paciente es más estable, sin fluctuaciones.
Se administra de forma flexible con una bomba de infusión a través de una gastrostomía
percutánea; esta técnica es completamente reversible y consiste en la introducción de una sonda
dentro del estómago a través de un pequeño orificio en la pared abdominal. La bomba suele estar
conectada durante el día, unas 16 horas según considere el médico. Este método ha demostrado
eficacia en la reducción de los periodos off y discinesias, así como en ciertos aspectos no motores
de la enfermedad, mejorando la calidad de vida del paciente con EP. Este tratamiento permite
suprimir la medicación dopaminérgica oral.

Indicaciones para la infusión intestinal continua de levodopa/carbidopa:

INFUSIÓN INTESTINAL CONTINUA DE LEVODOPA-CARBIDOPA


1. Enfermedad de Parkinson idiopática (“clásica”).
2. Fluctuaciones motoras que no responden a terapia farmacológica convencional. Tiempo
prolongado en off y/o acinesia nocturna.
3. Intolerancia o efectos adversos de la medicación oral.
4. Respuesta favorable a levodopa.
5. Pacientes sin límite de edad.
6. Puede administrarse también en pacientes con deterioro cognitivo leve-moderado.
7. Ausencia de patología médica que contraindique la implementación del tratamiento.
8. Otras consideraciones: importancia de buen apoyo familiar o cuidadores.
INFUSIÓN CONTINUA SUBCUTÁNEA DE APOMORFINA

La apomorfina pertenece al grupo de medicamentos denominados agonistas dopaminérgicos. Se


trata de una solución líquida transparente que se carga en una pequeña bomba programable y se
administra.
mediante una aguja subcutánea en el abdomen durante el día. Se administra mediante una
inyección porque su estructura química hace que al ingerirla pudiera descomponerse antes de
llegar a hacer efecto. Hay que utilizar un sitio diferente para la inyección cada día con el objetivo
de minimizar las posibles reacciones cutáneas. El tratamiento con apomorfina ayuda a controlar
los síntomas mediante la reducción del tiempo en estado “off” o periodos de bloqueo. Es un
tratamiento reversible.

Indicaciones para la infusión subcutánea de apomorfina:


1. Enfermedad de Parkinson idiopática (“clásica”).
2. Fluctuaciones motoras que no responden a terapia farmacológica/ Tiempo prolongado en off/
Acinesia nocturna/Discinesias.
3. Paciente sin deterioro cognitivo ni trastornos psiquiátricos (alucinaciones).
4. Ausencia de problemas a nivel abdominal que dificulten la inyección.
5. No hipotensión ortostática pronunciada.
6. Otras consideraciones: importancia de buen apoyo familiar o cuidadores.
V. Cuidados generales y terapias rehabilitadoras

RECOMENDACIONES GENERALES
 Tener a mano, y siempre que se acuda al médico, un listado actualizado de toda la
medicación así como las horas a las que se toma.
 Un pastillero con compartimentos para preparar las dosis de cada día puede
facilitar el cumplimiento terapéutico.
 Es muy importante tomar la medicación siempre a la misma hora. Para evitar el
olvido de alguna toma, puede ponerse una alarma en el teléfono móvil o reloj.
 Si se va a realizar un viaje, llevar medicación extra.
 Si se tiene que ingresar en el hospital, llevar la medicación antiparkinsoniana
propia.
 No suspender nunca de forma brusca la medicación, podría tener complicaciones
serias.
 Para mejorar la absorción de la levodopa conviene tomar la medicación con agua,
entre 30 minutos y una hora antes de las comidas.

SUEÑO
Una buena higiene del sueño es fundamental para el paciente parkinsoniano. Medidas que
podemos tener en cuenta para ayudar a conseguir un buen descanso son:

 Evitar estimulantes como el café, té o refrescos con cafeína por la tarde.


 Intentar ir a dormir siempre a la misma hora, en una cama cómoda y una habitación con
temperatura adecuada.
 Evitar siestas diurnas.
 Realizar ejercicio físico regular puede ayudar a conciliar mejor el sueño

DIETA
Los pacientes con EP pueden sufrir estreñimiento, enlentecimiento del vaciado gástrico,
interacciones de la medicación con ciertos nutrientes y pérdida de peso. Una buena nutrición es
importante para todos, y va a jugar un papel fundamental en el párkinson. Una dieta saludable
ayuda a tener más energía, maximizar el efecto de la medicación y fomentar el bienestar general
del paciente. La dieta mediterránea constituye el modelo de una dieta saludable. Sus principios
generales son:

 Aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres y frutos secos.


 El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz, especialmente, sus productos
integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.
 El aceite de oliva debe ser la fuente principal de grasa.
 Reducir el consumo de sal y grasas saturadas (bollería, embutido, fritos…).
 El pescado azul como aporte principal de proteínas y consumo de carne roja con
moderación.
 Consumo bajo de alcohol.

El estreñimiento es un síntoma muy frecuente en la EP. Para prevenirlo es fundamental tomar una
dieta rica en fibra y a su vez una ingesta de líquido (agua, infusiones, zumos…) de al menos 1,5 a 2
litros diarios (si no la fibra no será eficaz). El ejercicio físico también ayudará al tránsito intestinal
del bolo fecal. En fases avanzadas de la enfermedad, sobre todo pacientes que sufran
fluctuaciones motoras pueden notar que las comidas ricas en proteínas (leche, carne, pescado,
huevos) interfieren con la levodopa, haciendo que ésta sea menos efectiva. En estos casos se
recomiendan dietas con restricción de proteínas o, preferiblemente, redistribución de las mismas:
por ejemplo, tomar los alimentos con alto contenido proteico en la cena o al menos con un
intervalo de 30 a 60 minutos entre la toma de medicación y la comida. Otro problema frecuente
en fases avanzadas de la enfermedad es la disfagia o dificultad para tragar. Puede traer
complicaciones como infecciones respiratorias por paso de comida a la vía respiratoria.
Deberemos sospecharlo cuando el paciente tosa con la comida, ésta quede acumulada en la boca
o presenta náuseas con frecuencia. En estos casos deberemos establecer estrategias para mejorar
la deglución, educando al paciente en:

 Técnicas para mejorar la alimentación.


 Recomendaciones para modificar la textura de la comida y líquidos (uso de espesantes…).
 Ejercicios para fortalecer la musculatura oral y de la garganta.
 Educación en posturas seguras para comer.

TERAPIAS REHABILITADORAS EN LA ENFERMEDAD DE PARKINSON


Además del tratamiento farmacológico, existen terapias rehabilitadoras dirigidas a aliviar los
síntomas y mitigar las consecuencias derivadas de los mismos. Su éxito se basa en su aplicación
precoz y mantenida a lo largo de la vida del paciente. El objetivo de este tipo de terapias es
conseguir una mayor autonomía e independencia de la persona, con una adecuada realización de
las actividades básicas de la vida diaria. En definitiva, mejorar la calidad de vida del afectado y sus
familiares.

Las principales terapias rehabilitadoras son: fisioterapia, fonoaudiologo, terapia ocupacional,


estimulación cognitiva y apoyo psicológico y emocional.
Ejercicio y fisioterapia
El ejercicio físico es uno de los pilares de una vida saludable, constituyendo una parte
fundamental del tratamiento en la EP. Diferentes estudios han demostrado que el ejercicio en las
personas con párkinson aporta beneficios complementarios al tratamiento farmacológico.

El ejercicio diario ayuda a mantener y mejorar la movilidad, la flexibilidad y el equilibrio, así como
otros sín

El ejercicio puede consistir en caminar, realizar tabla de ejercicios de estiramiento o nadar, entre
otros. Es recomendable realizarlo a diario o al menos varias veces por semana, sin que sea
extenuante para el paciente. La fisioterapia puede ayudar a retrasar la progresión de los trastornos
motores, permitiendo mayor grado de autonomía para realizar actividades de la vida cotidiana.
Suele ir dirigida:

 Reeducación de la marcha.
 Proporcionar pautas para una mejora del equilibrio y flexibilidad.
 Evitar caídas.
 Aportar estrategias para salir de los bloqueos de la marcha.
 Facilitar la independencia funcional para las actividades de la vida diaria.

Fonoaudiólogo
El objetivo del fonoaudiólogo es lograr una mejora de los componentes del habla y deglución
alteradas, así como de potenciar al máximo aquellas habilidades conservadas, repercutiendo
además de forma beneficiosa en la expresividad facial.

El Fonoaudiólogo suele ir dirigida a:

 Entrenamiento respiratorio.
 Mejora de la movilidad de labios, lengua, paladar y maxilar para optimizar la articulación y
deglución .
 Potenciar la intensidad de la voz.
 Mejora de la dicción y claridad en la articulación.
 Mejora de la hipomimia mediante masajes faciales y movilizaciones activas que
disminuyan la rigidez y bradicinesia de la musculatura facial.
 Tratamiento y prevención de la disfagia para asegurar, en caso de que existan dificultades
para tragar, una deglución segura y eficaz y evitar atragantamientos.

Terapia ocupacional
El objetivo de la terapia ocupacional es lograr que la persona con párkinson pueda mantener su
nivel habitual de actividades básicas de la vida diaria, tales como el cuidado personal (vestirse,
lavarse, comer, bañarse y asearse), u otras actividades diarias (tareas domésticas, compras,
gestiones…). El terapeuta ocupacional se encargará de identificar las dificultades que pueda
presentar el paciente para el desempeño de dichas tareas y de fortalecer la relación del afectado
con su ambiente laboral, social y de ocio.

La terapia ocupacional está encaminada a:

 Conseguir que la persona afectada sea lo más independiente y autónoma posible,


manteniendo o incluso mejorando su calidad de vida.
 Conseguir una correcta higiene y cuidado personal del paciente por sí mismo.
 Eliminar barreras arquitectónicas dentro del hogar y el entorno.
 Mejorar la comunicación funcional.
 Mejorar y/o mantener las habilidades cognitivas (atención, memoria, orientación…).
 Facilitar el disfrute de su tiempo libre y la planificación de actividades de ocio.
 Mantenimiento del puesto de trabajo por el mayor tiempo posible adaptando las
actividades y funciones propias.

Estimulación cognitiva

La estimulación cognitiva o psicoestimulación en personas con enfermedades neurodegenerativas


busca ralentizar el deterioro, potenciando principalmente aquellas habilidades cognitivas que
estén preservadas y mantenerlas durante el mayor tiempo posible. La intervención viene guiada
por una evaluación y planificación metódica y exhaustiva por el terapeuta de rehabilitación
cognitiva o neuropsicólogo. Las actividades y ejercicios deberán ser adecuados para el nivel
cognitivo de la persona afectada y orientadas hacia aquellas habilidades que se busque potenciar
en dicha persona en particular. Se trabajan áreas tales como la memoria, el cálculo, los procesos
de pensamiento abstracto, la atención, las funciones ejecutivas, etc.

Apoyo psicológico y emocional

En la mayoría de los casos, la ayuda psicológica es necesaria puesto que existen factores
emocionales que difícilmente podrán resolverse si no son tratados de manera adecuada. 33
Algunos de los factores que pueden mejorar con el apoyo psicológico son:

 Trastorno del ánimo: como la depresión o los problemas de ansiedad.


 Alteraciones del sueño: suelen darse a la hora de mantener el sueño principalmente, con
episodios de sueño fragmentado y despertares precoces
 Psicosis: tales como alucinaciones visuales y delirios.
 Aislamiento social.
 Dificultad en el control de impulsos: tales como trastornos sexuales, ludopatía u otros
comportamientos compulsivos.
Mediante la intervención psicológica se ayuda al paciente a buscar recursos que faciliten su
adaptación a los problemas que van surgiendo en la vida cotidiana, y se ofrecen herramientas para
fortalecer su confianza y seguridad en sí mismo. Además se proporciona, tanto a él como a sus
familiares, el apoyo necesario para afrontar de manera eficaz las emociones derivadas del
diagnóstico de esta enfermedad y su posterior evolución a lo largo de los años.

Los objetivos específicos del apoyo emocional persiguen:

 Aceptación de la enfermedad y adaptación a los cambios.


 Mejora del estado anímico y manejo de emociones.
 Estimulación de las relaciones sociales y familiares.
 Mejora de la autoestima y el autocontrol.

Otras terapias

Actividades como el baile, musicoterapia, masaje corporal y facial, aromaterapia y risoterapia


pueden ser beneficiosas en pacientes con EP. Diferentes estudios muestran que el Tai-Chi puede
mejorar el equilibrio y reducir las caídas en pacientes con EP.
Conclusión
Es un padecimiento que aparece en 2 de cada 1.000 personas aproximadamente y más
frecuentemente después de los 50 años de edad; aunque en ocasiones se presenta en adultos
jóvenes y pocas veces en niños. El Parkinson es una enfermedad que afecta sobre todo al
movimiento. Se caracteriza por tres síntomas principales: temblor, rigidez y bradicinesia.
Cada uno de estos síntomas puede aparecer sólo o en combinaciones con los otros en las primeras
etapas de la enfermedad. Pueden presentarse además otros síntomas, como salivación excesiva,
trastornos en la escritura, trastornos en el equilibrio al ponerse de pie y al caminar, presencia de
grasa excesiva en la piel, etc.
Aún se desconoce el origen de la enfermedad, pero existen factores que pueden desencadenar la
enfermedad, tales como:
Fármacos, traumatismos, drogodependencias, pesticidas y toxinas, asi como radicales Libres. y la
predisposición genética. La enfermedad de Parkinson suele comenzar entre los 50 y 65 años de
edad;  puede aparecer tanto en hombres como en mujeres y en todas las razas. No es hereditaria
en la gran mayoría de los casos, no es contagiosa, y generalmente no afecta a la inteligencia del
paciente.
La enfermedad de Parkinson no tratada es incapacitante y lleva a una muerte prematura. Los
pacientes tratados mejoran claramente de los síntomas, la respuesta a los tratamientos es diversa
y por ello el pronóstico de cada caso dependerá de la tolerancia a los tratamientos y su eficacia en
cada caso, asi como la terapia y ejercicios que el paciente pueda y deba realizar.
Los medicamentos controlan los síntomas principalmente mediante el incremento de los niveles
de dopamina en el cerebro. En ciertos momentos durante el día, los efectos provechosos de los
medicamentos a menudo desaparecen y los síntomas pueden retornar. Se tiene que tomar en
cuenta:

 El tipo específico de medicamento


 La dosis
 La cantidad de tiempo entre dosis
 La forma como se toman los medicamentos

Esta enfermedad puede dificultar el movimiento, pero no causa parálisis; el paciente se mantiene


activo, y aunque la enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, puede ser tratada y
controlada eficazmente. 
Tenemos que evitar algunas complicaciones como: 

 Dificultad para realizar las actividades diarias


 Dificultad  para comer
 Discapacidad
 Lesiones por caídas
 Atragantamientos
 Efectos secundarios de medicamentos
Bibliografía
 Federación Española de Parkinson [Link] National Parkinson
Foundation [Link] ( Recursos en español).
 Guía oficial de práctica clínica en la enfermedad de Parkinson. Sociedad Española de
Neurología, 2010. Enfermedad de Parkinson: Evidencia científica actual y posibilidades
futuras. P.J García Ruiz. Neurologist. 2011 Nov;17(6 Suppl 1):S1. doi:
10.1097/NRL.0b013e3182396454. Enfermedad de Parkinson: Esperanza en Investigación.
NINDS (Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares).
[Link]
 Guía de Orientación en la práctica profesional de la valoración reglamentaria de la
situación de dependencia en personas con enfermedad de Parkinson. Ministerio de
Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2012.
 Guía clínica NICE (National Institute of Health for Clinical Excellence) Enfermedad de
Parkinson: Diagnóstico y manejo en atención primaria y secundaria, 2006. EDPA (European
Parkinson’s Disease Association).
 [Link]. Consejos para pacientes con párkinson: El papel de la dieta en el
párkinson.
 Alteraciones conductuales y emocionales. Javier Pagonabarraga, Antonia Campolongo
Perillo, Jaime Kulisevsky. Unidad de Trastornos del Movimiento. Servicio de Neurología.
Hospital de Sant [Link]. Ediciones médicas EUROMEDICE, 2012.
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