CONSUMIDOR
Te explicamos qué es un consumidor, los tipos que hay y diferencias con un cliente. Además,
sus características y comportamiento.
El consumidor satisface sus necesidades intercambiando dinero por bienes y servicios.
¿Qué es un consumidor?
En economía, se denomina consumidor a uno de los agentes económicos que intervienen en
la cadena productiva. Todo consumidor posee una serie de necesidades que satisfacer, y lo
hace gracias al intercambio de dinero por los bienes y servicios ofertados que desea, y que le
brinda un productor o proveedor.
Los consumidores son por lo general el último peldaño de la cadena productiva. Son quienes
compran el producto o el servicio ya elaborado y quienes le dan uso.
Son, pues, compradores. Al consumidor dedica la publicidad sus esfuerzos de promoción
y motivación al consumo, y el marketing o mercadeo estudia los patrones de consumo que
presenta su comunidad específica.
En los diferentes sistemas jurídicos de los distintos países, se les otorga a
los consumidores una serie de derechos, que se traducen en ser protegidos de modos
fraudulentos de venta o de métodos coercitivos, injustos o falaces de comercialización.
En algunas teorías económicas se prefiere emplear el término prosumidor, haciendo referencia
a los consumidores que son, al mismo tiempo, productores.
Pero es importante destacar que el consumidor no es una entidad pasiva que simplemente
compra lo que le ofrecen. Por el contrario: juega un rol muy activo en la selección de la oferta,
es capaz de modelar a las empresas de acuerdo a sus necesidades y preferencias de gasto.
Puede servirte: Servicio al cliente
Tipos de consumidor
El consumidor personal compra lo que necesita en su vida cotidiana.
Podemos hablar de dos tipos de consumidor, clasificados conforme a su pertenencia o no a
una organización mayor que ellos mismos:
Consumidor personal. Aquel que compra lo que necesita en su vida cotidiana y
piensa en sí y su núcleo familiar únicamente.
Consumidor organizacional. Aquel que compra para una
empresa, institución u organización entera, o que tiene en cuenta las necesidades de
un negocio que regenta o del que participa.
De igual manera, se puede clasificar a los consumidores conforme a su ubicación en la cadena
de consumo, de la siguiente manera:
Consumidores finales. Aquellos que dan uso a los bienes o servicios adquiridos y que
agotarán su necesidad de los mismos una vez que lo hayan hecho. Son el peldaño final
de la cadena.
Consumidores intermedios. Aquellos que son un eslabón intermedio de la cadena y no
el final, es decir, que compran para después elaborar un producto nuevo con ello
y venderlo, o que compran para revender mercancía a mayor precio (llamados
normalmente revendedores). Estos consumidores no agotan su necesidad de consumo,
sino que la renuevan constantemente (la invierten).
Diferencia entre cliente y consumidor
La diferencia entre un cliente y un consumidor tiene que ver con
el proceso llamado fidelización, y que es la preferencia continua de un consumidor por una
marca o producto determinado, a la que le es “fiel”. Así, un consumidor fiel sería un cliente de
la marca, mientras que el resto del mercado continúa siendo de consumidores.
Las empresas hoy en día apuestan por crear clientes, más que contar con un mercado lleno
de consumidores, pues estos últimos pueden variar en sus modos de consumo y pueden ser
erráticos en su comportamiento de compra.
Características del consumidor
Los consumidores actuales son muy distintos de los que había en el capitalismo temprano. La
revolución tecnológica los cambió tanto como al mercado en el que se desenvuelven. Así, a
grandes rasgos podríamos decir que responden a las siguientes características:
Está conectado. El consumidor actual maneja la Internet como el lugar favorito de
búsqueda de productos y servicios, a punto tal de que 63% de mujeres y 77% de
hombres adultos no pasan más de una hora sin conectarse con sus teléfonos celulares.
La opinión es importante. Los consumidores actuales comparten todo: sus
experiencias, sus opiniones, y les gusta sentirse tomados en cuenta. Las redes
sociales y la cultura 2.0 permitieron que la brecha entre empresa y cliente se hiciera
más corta, y los consumidores de hoy no están dispuestos a renunciar a ello.
Se (des)fidelizan rápido. Los consumidores actuales son rápidos en su elección de
consumo, se identifican rápido con las marcas que se manejen en su lenguaje y que
sepan tomarlo en cuenta, pero con la misma velocidad pueden renunciar a ella y
cambiar a otra si ésta deja de satisfacer sus expectativas.
Demanda inmediatez. Los largos tiempos de espera y los canales lentos
de comunicación no tienen lugar en el imaginario del consumidor contemporáneo.
Todo debe ser rápido y al instante.
Persigue la autenticidad. Más que productos y bienes, demanda experiencias
originales y busca sentirse a salvo de la publicidad engañosa. Exige lealtad a sus
empresas y a cambio ofrece ser un cliente exclusivo.
Comportamiento del consumidor
Los consumidores cambian su modo de consumir: los actuales son muy distintos a los del
capitalismo temprano. La revolución tecnológica nos cambió a nosotros tanto como cambió el
mercado y las dinámicas en que nos desenvolvemos. Por eso, se llevan a cabo estudios y
revisiones del comportamiento del consumidor cada cierto tiempo.
En estos estudios se analiza el modo en que los consumidores buscan, compran, utilizan,
desecan y evalúan sus productos y servicios de uso cotidiano o eventual, para lo cual se echa
mano a las herramientas del marketing y el análisis financiero (entre otras disciplinas como
la psicología, por ejemplo).
El objetivo de toda evaluación de comportamiento del consumidor es establecer cómo prefiere
éste invertir su dinero, tiempo y esfuerzo, y movilizar el aparato productivo para brindarle una
experiencia de consumo más acorde y más satisfactoria, que se traduzca en su predilección
o fidelidad por una marca, un producto o una tendencia.
Fuente: [Link]
Consumidor
Javier Sánchez Galán
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El consumidor es una persona u organización que consume bienes o servicios, que los
productores o proveedores ponen a su disposición en el mercado y que sirven para satisfacer
algún tipo de necesidad.
El consumidor es la etapa última del proceso productivo. De este modo, se convierte en un
elemento clave dentro de la cadena de producción, de la que es el cliente final. Por ende, es un
actor vital para el desarrollo de las economías.
El consumidor ofrece sus recursos, generalmente dinero, a cambio de dichos bienes o
servicios. En otras palabras, el consumidor busca obtener una determinada satisfacción por
medio de transacciones.
Por este motivo, no puede entenderse la existencia de consumidores sin la de los productores
que lleguen a ofrecer dichos bienes o servicios. Así, se puede desarrollar esta relación.
Gracias al exponencial crecimiento y desarrollo de las sociedades de consumo el concepto de
consumidor ha ido cambiando y adaptándose a la definición que tenemos actualmente.
Por otra parte, la enorme influencia que han tenido las nuevas tecnologías y los nuevos usos
de las mismas en el ámbito económico han afectado obviamente también a la manera de
comportarse de los consumidores y a su naturaleza.
Al mismo tiempo, a lo largo de los últimos años el estudio económico ha tratado de
comprender el comportamiento del consumidor. En general, suele definirse a los
consumidores como individuos que actúan racionalmente y que buscan maximizar su utilidad
con las compras que realizan. Es decir, buscan la mayor satisfacción y placer posible en base a
sus recursos.
No obstante, en ocasiones, y debido al importante papel que juegan la publicidad o el
marketing, puede que un consumidor se llegue a exceder de sus posibilidades y actúe
irracionalmente consumiendo más de lo que debería.
Factores que afectan al consumidor
Entre los factores que afectan al consumidor destacan:
1. Las preferencias o gustos: Cada individuo en particular establece y conoce cuáles son
sus necesidades o inquietudes, eligiendo los bienes o servicios que mejor puedan
satisfacer los mismos de manera independiente.
2. El nivel de renta: Dependiendo del umbral de ingresos y poder adquisitivo con el que
cuente un individuo, tendrá más o menos opciones en el mercado para poder
satisfacer su demanda.