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SACULITIS

La saculitis anal es la inflamación de las glándulas anales en los perros, que puede causar picor, dolor y estreñimiento. Se produce cuando se obstruyen los conductos de las glándulas, reteniéndose la secreción y causando infección. El tratamiento incluye vaciar manualmente las glándulas, desinfectar la zona, administrar antiinflamatorios y antibióticos, y en casos recurrentes, extirpar quirúrgicamente las glándulas.

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SACULITIS

La saculitis anal es la inflamación de las glándulas anales en los perros, que puede causar picor, dolor y estreñimiento. Se produce cuando se obstruyen los conductos de las glándulas, reteniéndose la secreción y causando infección. El tratamiento incluye vaciar manualmente las glándulas, desinfectar la zona, administrar antiinflamatorios y antibióticos, y en casos recurrentes, extirpar quirúrgicamente las glándulas.

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SACULITIS.

La saculitis anal o impactación de las glándulas anales es la obstrucción y acumulación de este


fluido. Por lo que produce picor, molestias y en algunos casos, estreñimiento. Inflamación
propiamente dicha del saco anal, independientemente de cual sea su causa. Los sacos infectados
son un foco de infección capaz de causar daños en general a los animales afectados. En la saculitis
se produce una secreción cremosa de color amarillo-verdoso.

ETIOLOGÍA.

Los principales factores predisponentes son el cambio en el carácter de secreción de las glándulas,
la eliminación de manera crónica de heces blandas y cuadros prolongados de diarrea, disminución
del tono muscular en perros pequeños y animales obesos. También se asocia a cuadros de
hipersensibilidad alimentaria o atopía subyacente.

Por la estructura anatómica del perro, por un aumento en la densidad de las secreciones, por una
mala alimentación o bien tras un proceso de diarreas prolongado.

El conducto de drenaje se obstruye, la secreción queda retenida y se puede desarrollar una


infección secundaria, dando lugar a un absceso. Es un problema persistente y se repite en el
tiempo. Además puede afectar a una o a las dos glándulas.

Los factores que provocan un aumento de la secreción en los sacos anales de manera crónica son:
infecciones, procesos endócrinos alterados, alérgicos, de comportamiento o mecanismo
idiopático. El mal funcionamiento del esfínter anal debido a diarrea crónica, laxitud anal,
estreñimiento y obesidad puede contribuir a la retención de las secreciones del saco y desarrollo
de saculitis.

Falta de ejercicio.

- Alteraciones funcionales del esfínter anal.

- Estenosis del conducto excretor.

- Estructura anatómica: 1) Conductos más pequeños de lo normal. 2) Posición incorrecta de los


conductos sobre el ano.

Estro reciente, en el caso de la hembra.

- Fístulas perianales.

Dieta inapropiada, normalmente rica en grasa, factor desencadenante de heces blandas, etc.

FISIOPATOLOGÍA.

Los sacos anales reaccionan originando un proceso inflamatorio con eritema localizado,
tumefacción y dolor. De esta manera se puede formar un tracto fistuloso drenante a 1-2 cm de
lateral al ano. En la mayoría de los casos este se da de manera unilateral y el curso es breve (7-10
días). La dilatación generada por el proceso inflamatorio provoca molestia y dolor responsable de
la sintomatología típica.

Si la infección o la obstrucción continúan, suele producirse la formación de abscesos que pueden


drenarse al exterior y posteriormente aparecer fístulas crónicas. En estos casos existe aumento de
la secreción que puede ser fácilmente extraída mediante compresión manual, siendo el contenido
más liquido de lo normal, con gránulos blanco amarillentos.

SIGNOS.

Los síntomas varían mucho, pero se inician con un picor intenso alrededor del ano que provoca un
comportamiento típico en el perro: arrastra el ano por el suelo, y también se muerde y lame la
zona alrededor del mismo. A veces incluso puede despedir un desagradable olor específico. Es
importante descartar si la causa de esos picores son pulgas, tenias, alergias o diarreas. Fiebre.

La zona puede encontrarse inflamada. Suele ser doloroso y genera malestar: puede llegar a ser tan
doloroso que el perro evite defecar. En ocasiones provoca fiebre e incluso vómitos.

Por lo general la inflamación de los sacos anales está causada por infección u obstrucción.

Los principales síntomas que se perciben en los perros son el prurito y dolor anal de moderado a
intenso, malestar general, se sientan, se quejan, se deslizan con el ano contra el suelo. El
diagnóstico clínico es sencillo de realizar con una exploración rutinaria de la zona anal. Para la
palpación y manipulación de la zona, a veces puede ser necesario sedar al animal. En ocasiones, el
dolor puede llegar a ser tan intenso que el animal puede rehusar defecar.

Signos como tenesmo, constipación, poliuria polidipsia y valores elevados de calcio en sangre
(hipercalcemia) se observan de manera más generalizada que los signos típicos de impactación o
infección de los sacos anales. Antecedentes de diarrea de 1 a 3 semanas aproximadamente, heces
blandas o se encuentran en celo (proestro y estro).

Si bien se definen tres situaciones clínicas distintas: impactación, abcedación y saculitis, debemos
asumir que pueden coexistir las tres, una de ellas puede ser el origen común o bien que aparezcan
como una sucesión de eventos clínicos que afectan a los sacos anales del perro.

Fuerte frotación de su ano contra el suelo.

Lame la zona con insistencia y de manera frecuente.

Siente molestia, por lo que en ocasiones no quieren caminar y evita mover la cola.

En ocasiones graves, puede producir: fiebre, apatía, falta de apetito y somnolencia.

Puede ocurrir que, si hay un alto volumen de fluido y no es expulsado de forma natural, que se
produzca una fístula (el organismo busca la manera de expulsar todo ese contenido). El olor es
muy desagradable y el animal se mostrará muy molesto.

El dolor puede llegar a ser tan intenso que el animal puede rehusar defecar.
Los propietarios manifiestan también que los animales se mordisquean, lamen o frotan la base de
la cola o el ano asociado a la irritación de la zona, otros datos que encuentran los tenedores, es
que el animal se persigue la cola, dolor o una mayor sensibilidad de la zona y cambios de
comportamiento como ser el caminar sentado (scooting).

Ocasionalmente otros signos encontrados son tenesmo, disquesia, estreñimiento, hematoquecia,


también puede verse asociado la aparición de dermatitis generalizadas o localizada. Los
propietarios podrían notar un olor desagradable.

Dolor perianal.

Intolerancia ante una presión en la región sacrolumbar.

Lamido y/o mutilación del periné. Pueden verse a veces lesiones por lamido en la parte posterior
del miembro pelviano, a nivel del glúteo, en ambos miembros pelvianos, ya que el perro no llega
más caudal con su boca, aunque quiera mutilarse el periné(*), (esto último basado en
observaciones directas del autor).

Signo del trineo. El perro arrastra por el suelo la región perineal, extendiendo los miembros
pelvianos hacia delante, acción con un nombre propio en la literatura anglosajona, denominada
scooting.

Fricción perianal.

Región coccígea deprimida ventralmente. No levantan ni mueven normalmente dicha región.

Tenesmo (**)

Disquecia (***). Incluso presencia de fluido sanguinolento en las heces.

Puede aparecer secreción perianal, así como celulitis, incluso fistulización, en los casos de grave
saculitis.

Si el saco anal está infectado o tiene abscesos, también puede haber fiebre.

Apatía, pudiendo derivar en anorexia

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL.

Todas aquellas patologías que afectan a la zona del perineo y ano que puedan coincidir en signos
clínicos y apariencia, como fístulas perianales, mordeduras, tumores de circumanales (hepatoides)
y todo tipo de traumatismos por desgarro.

En el caso de presentarse inflamación o irritación en la zona la misma puede deberse a cuadros


alérgicos, picadura de pulgas, neoplasias perianales, lo que provoca deformación de la zona y
formación de ulceras.
En el caso de cuadros de trastornos de prurito anales, como dermatitis atópicas, reacciones
adversas a alimentos, lamido psicogénico, dermatitis de los pliegues vulvares, dermatitis de los
pliegues anales, proctitis.

También son parte del diagnóstico diferencial: hernias perianales, hiperplasia de las glándulas
perianales, fístulas perianales, vaginitis, estenosis anal, estenosis rectal, traumatismo anal, micosis
anal, presencia de cuerpo extraño en el recto y prolapso ano rectal.

DIAGNÓSTICO.

Anamnesis: Los hallazgos de la exploración clínica demuestran que la región del saco anal se
encuentra inflamada. La palpación del tejido perianal durante el tacto rectal puede mostrar un
saco anal aumentado de tamaño firme y generalmente doloroso. El proceso inflamatorio originado
en los sacos anales provoca eritema localizado, tumefacción y dolor. Esto provoca en el animal
molestia y rascado ocasionando un absceso y continuando hasta un trayecto fistuloso drenante de
1 a 2 cm aproximadamente, lateral del ano. Se hace un diagnóstico de saculitis anal cuando existe
un dolor moderado o intenso durante la palpación y las secreciones son sanguinolentas o
purulentas.

TRATAMIENTO.

Si los sacos anales están demasiado llenos es posible vaciarlos mediante presión. No es tan fácil
como puede parecer y es conveniente que el veterinario te lo explique. Hay que sujetar las bolsas
entre el pulgar y el dedo índice (preferiblemente con un guante y un pañuelo en la mano)
masajeando desde delante hacia atrás.

En caso de una obstrucción persistente de los conductos de drenaje de las glándulas puede ser
necesario puntualmente introducir un dedo en el ano y exprimir así la glándula hacia su apertura
para vaciarla. ¡Cuidado! No se debe experimentar con esto en casa: debe hacerlo un especialista.
Tampoco es aconsejable intentar vaciar las glándulas de manera preventiva en casa, ya que esto
puede estimular la producción del material de excreción. Si se hace de forma incorrecta se podría
producir la irritación e infección de la glándula sana.

Posteriormente el veterinario suele desinfectar la zona y administrar un antiinflamatorio.

En caso de que se haya formado un absceso, el especialista lo abrirá para vaciarlo por completo y
recetará un antibiótico para controlar la infección.

Como norma general hay que evitar la obesidad y proporcionar a los perros dietas equilibradas de
calidad.

Si los problemas son recurrentes el veterinario planteará la posibilidad de realizar una


intervención quirúrgica mediante la cual las glándulas son eliminadas por completo (denominada
saculectomía). Es un buen método para liberar al animal de los desagradables problemas
recurrentes, pero no deja de ser una intervención agresiva.

El tratamiento de los abscesos de sacos anales, la impactación y las saculitis consisten en:
En casos leves, vaciar manualmente el contenido si éste aún no se evacuado por fistulización, lavar
y desinfectar los sacos.

Establecer medidas correctoras dietéticas (dieta rica en fibra). La fibra aumenta el volumen de las
heces, provocando más presión sobre las glándulas, favoreciendo así su vaciado cuando el animal
defeca.

En casos leves de infección, está indicada antibioterapia oral, antiinflamatorios para reducir el
malestar de la mascota y lavados y curas de la zona.

En los casos graves de infección, producir una fistulización quirúrgica (dejar el saco que drene
libremente y cicatrice por segunda intención), realizando cultivo bacteriano del contenido y
antibiograma.

En casos muy graves y recidivantes, se suele decidir por la saculectomía. Al no ser una técnica
exenta de posibles complicaciones serias como la incontinencia fecal permanente, se deja la
misma como última opción, si falla el tratamiento médico.

Como tratamiento preventivo es necesario incrementar la fibra a la dieta (calabaza, salvado) hace
que las heces sean más voluminosas, lo cual dilata el ano durante la defecación, haciendo que los
sacos anales se compriman y vacíen.

Las secreciones secas pueden diluirse con suero fisiológico o con agentes ceromunolíticos.

Las impacciones y los procesos infecciosos leves, son resueltos con el vaciado manual, lavado con
suero fisiológico y limpieza de los sacos anales con preparaciones que contengan antibiótico y
corticosteroides.

Los sacos deben comprimirse con suavidad, pero por completo, lo cual generalmente se realiza
mejor mediante la colocación del dedo índice (con la utilización de un guante) en el recto y en la
pared del saco y el pulgar ubicado por fuera en lateral del saco distendido.

Si la infección paso al estadio de absceso (infección crónica), el tto es lavado y desinfección de la


zona, curetaje de todo el material purulento y necrótico, antibiótico sistémico.

En casos más avanzados, intensos o recidivantes deben ser necesarios exámenes semanales con
vaciado y lavados con soluciones antisépticas diluidas en suero fisiológico. Puede añadirse
clorexidina al 0,5 % o povidona- yodada al 10 %.

Los abscesos de los sacos anales deben abrirse, para drenarlos y lavarlos. En estos casos son útiles
las compresas calientes aplicadas 2 o 3 veces al día durante 15 o 20 minutos cada vez. En estos
animales debe administrase el antibiótico adecuado por vía oral. Se debe aplicar crema, ungüento,
antibióticos tópicos junto con antibióticos sistémicos. Los más utilizados de ellos son amoxicilina
ácida clavulánico y enrofloxacina en especial si se detectan infecciones mixtas en el examen
citológico.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
El fallo del tratamiento médico y la sospecha de neoplasia son las indicaciones para la realización
de la cirugía de los sacos anales (saculectomía anal). Antes de la cirugía deberían reducirse la
inflamación de los sacos anales, la eliminación de los abscesos y las fistulas. Si persiste un trayecto
fistuloso, la cirugía debería retrasarse hasta que sea controlada la infección. Deben ser extirpados
ambos sacos anales. La inflamación y la fibrosis que existe incrementan el riesgo de lesión del
esfínter anal.

TÉCNICA QUIRÚRGICA

La saculectomía anal se realiza para extirpar los sacos anales con infecciones o impactación crónica
y en caso de fistulas de los sacos o tumores. Se necesita una disección meticulosa para evitar
incontinencia fecal respetando los músculos y los nervios del esfínter anal.

PRONÓSTICO.

Para las patologías de los sacos anales no neoplásicas es bueno si no están asociadas a fistulas
perianales.

La afección a los sacos anales no es en sí una patología que cause grandes complicaciones al
paciente, siempre y cuando las infecciones sean tratadas minuciosamente.

No existe un riesgo de vida sobre el animal, salvo que la afección este dada por la existencia de
una neoplasia que genere metástasis en algún otro órgano y/o sistema.

PREVENCIÓN.

Para evitar estos desagradables problemas y actuar lo antes posible, lo más recomendable es
cumplir tres normas básicas:

• Observar si tu perro siente molestias en la zona anal.

• Alimentarlo con comida equi-librada de calidad, específica para perros.

• Observar que sus heces son consistentes.

Si observas que alguno de estos aspectos falla, consúltalo con el veterinario para que revise sus
glándulas anales y si es necesario proceda al vaciado y limpieza de las mismas, antes de que
evolucionen hacia una infección o una fístula. Cuanto más se tarde en acudir al veterinario, más
doloroso será el drenaje de las glándulas.

Control de la dieta.

Mantener una buena higiene de la zona perineal.

El propietario también puede aprender a vaciar manualmente los sacos anales de su perro en
casos crónicos, cuando se trate de una impactación que aún no provoque mucho dolor a su
animal. También puede optar por ir a su veterinario con relativa frecuencia (p. ej. 1 vez al mes) en
el caso de que no se vea capaz. El vaciado de las glándulas anales, por parte de los propietarios,
debe realizarse únicamente, cuando aparezcan los síntomas anteriormente descritos, debido a
que un vaciado con excesiva frecuencia, podría ser contraproducente.

Dietas ricas en fibra: puedes ofrecer a tu mascota una dieta rica en fibra, ya que se ha demostrado
que ayuda a la expulsión de los fluidos. Se recomienda el asesoramiento nutricional para
mascotas.

Limpieza de la zona: cuando volváis a casa, puedes limpiar la zona anal con una toallita.

Ejercicio en sus paseos: un animal obeso o que sea sedentario agravará esta patología.

Vaciamiento manual periódico: en animales séniores, se recomienda el vaciado manual de sus


glándulas, ya que su sistema deja de realizarlo de forma autónoma.
PARASITOSIS COMUNES EN CANIDOS.

Grupo de ascarídeos

Toxocara Cannis, Toxascaris Leonina.

Nematodos

Ancylostoma Caninum, Ancylostoma Braziliensis.

Cestodos

Dipylidium caninum, Echinococcus granulosus.

Taenia spp, Giardia lamblia

ETIOLOGÍA.

Los cachorros, gatitos y animales viejos tienen un riesgo superior al de los adultos sanos). Perras
gestantes y lactantes. Ambiente, nutrición.

Vías de contagio

Los estadios larvales y huevos de las especies de parásitos generalmente se ubican en el ambiente
y las ratas, pájaros y algunos insectos son los encargados de diseminarlos. Cabe anotar que
resisten en el ambiente varios años a pesar de las condiciones. Las vías de contagio más frecuentes
son la vía oral, el contacto directo con las larvas y huevos en parques, jardines, playas.

SIGNOS.

Pueden causar lesiones multisistémicas a partir de diferentes fenómenos tales como la migración y
en otros casos más complejos la muerte del hospedero. Dentro de los signos más frecuentes
podemos encontrar: adelgazamiento, con un apetito normal, pelo sin brillo, vitalidad disminuida,
anemias y en algunos casos disminución de la fertilidad que puede notarse cuando hay una
infestación demasiado grave.
Los signos también pueden variar según el estado de salud y la capacidad de resistencia del
animal; algunos de estos son: caquexia, descamación de la piel, vómitos, algunos otros como
tenesmo y borborigmos.

En cachorros muy parasitados es típico encontrar (barriga de barril), se encuentran timpanizados y


en algunas ocasiones se presentan olores pútridos a nivel de boca y de heces (olor a ajo).

DIAGNÓSTICO.

Examen macroscópico: donde se evalúa color, olor, consistencia etc. Se debe analizar muy bien la
presencia de sangre, coágulos de sangre o moco en las heces. Se debe comenzar la revisión de la
muestra a partir del extremo superior izquierdo de la laminilla, hacer el recorrido hasta el borde
inferior y luego continuar hasta el borde superior y así sucesivamente. El resultado final puede
expresarse de tres formas: Sistema convencional con cruces, según cantidad de formas
parasitarias se encuentren por campo. Dando el resultado de formas parasitarias (huevos,
ooquistes, quistes etc.) por gramo de heces.

El examen de materias fecales puede realizarse de dos formas diferentes: por los métodos del
frotis directo y por medio de los métodos indirectos o de enriquecimiento (flotación, migración
larvaria, sedimentación, etc.)

TRATAMIENTO.

El fenbendazol y la combinación de pamoato de pirantel, praziquantel y febantel, son productos


de fácil consecución y de bajo costo, ampliamente utilizados para el control de parásitos
gastrointestinales en caninos.

La combinación de pamoato de pirantel, praziquantel y febantel se clasifica como antihelmíntico


de amplio espectro contra nematodos y tenías gastrointestinales.
PREVENCIÓN.

Medidas de higiene, como retirar regularmente las heces de las mascotas para reducir la
contaminación ambiental (sección 3).

Las mascotas deben alimentarse con dietas comercializadas o comida cocinada para impedir las
infecciones por parásitos transmitidas por la carne cruda (ver Tablas 3 y

No debe permitirse que tengan acceso a roedores, cadáveres o placentas y fetos abortados de
cabras u ovejas, y deben disponer de agua fresca y potable.

Controlar las enfermedades parasitarias mediante el control y tratamiento de vermes y


ectoparásitos.

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