Niña de once años de edad, MCLA ingresa para valoración de sangrado vaginal.
Se
realiza valoración ginecológica por el equipo ginecológico de Urgencias apreciándole
indicadores físicos de sospecha de abuso sexual: enrojecimiento del introito, secreción
vaginal maloliente y lesiones escoriativas en ambas nalgas. La resistencia de la niña a
la exploración, el miedo y la irritabilidad constituyen indicadores comportamentales
que impiden completar la exploración, por lo que se programa exploración bajo
anestesia.
En la exploración ginecológica realizada bajo sedación general en presencia del Médico
Forense, se le aprecia enrojecimiento y maceración de la piel entorno a la vulva y al
orificio anal, dos lesiones cicatrizadas, antiguas, en el borde del hímen que presenta
un orificio dilatado y otras dos escotaduras en el borde himeneal a las 6 y a las 7 de la
esfera horaria. También se obtiene material biológico (vello pubiano y secreciones) del
interior de la vagina. Todos ellos constituyen signos inequívocos (certeza) de abuso
sexual, dada la edad de la menor. (Figura 4).
Después de establecerse acogimiento familiar con familia extensa como medida de
protección, exploración psicológica por EICAS y tratamiento psicológico por ADIMA, en
uno de los controles médicos realizados sin previo aviso, diez meses más tarde, se le
aprecian indicadores conductuales de sospecha (tristeza, miedo, rechazo a la
exploración) que aconsejan nueva exploración ginecológica, para la que se obtiene la
colaboración de la paciente y en la que se aprecian nuevas lesiones: hematoma
superficial de aspecto contuso en ambas caras laterales del vestíbulo vaginal y
la membrana himeneal es prácticamente inexistente. (Figura 5).
Comentarios:
Esta niña ha presentado inicialmente una variedad de indicadores compatibles con la
sospecha de abuso (hemorragia vaginal, enrojecimiento, leucorrea, escoriaciones en
nalgas) que han requerido una ampliación de las exploraciones en mejores condiciones
(sedación general en quirófano); lo que ha permitido detectar indicadores altamente
específicos, concluyentes, de abuso sexual (lesiones en el hímen, presencia de material
biológico en vagina) y fundamentar el diagnóstico de certeza de abuso sexual
[37,38,11].
El seguimiento médico (pediátrico y ginecológico) de esta menor, en colaboración con
el equipo de tratamiento psicológico de ADIMA, ha sido fundamental para valorar la
reiteración del abuso y la ineficacia de las medidas de protección adoptadas.
Valoración:
Certeza de abuso sexual, basada en indicadores físicos concluyentes y en indicadores
comportamentales específicos, reiterado, en situación de insuficiente protección en
familia extensa. Se emite nuevo informe al Juzgado y al Servicio de Protección de
Menores (SPM)