El XIII fue el siglo de las grandes catedrales, en las que
intervinieron casi todas las ramas del arte. La labor originada
por estas ingentes empresas prosiguió en el siglo XIV y aun
después, pero entonces ya no constituyeron las catedrales el
principal foco artístico
Pero con esta salvedad, podemos decir que el gusto del siglo
XIV tendió más a lo refinado que a lo grandioso.
n la arquitectura de esta época hallamos el ejempo. En
Inglaterra distinguimos j¿jxdio_gótjco puro de las primeras
catedrales, que es conocido como primitivo inglés, del
desarrollo posterior de esas formas denominado estilo orna-
mental. F,1 nombre indica el cambio de gusto. Los arquitectos
góticos del siglo XIV ya no se daban por satisfechos con la nítida
y majestuosa silueta de las primeras catedrales. Preferían
exhibir su habilidad por medio de la ornamentación y las
tracerías complicadas. La fachada de la catedral de Exeter
La erección de iglesias ya no constituía la principal tarea de los
arquitectos. En las ciudades que crecían y prosperaban tenían
que planearse muchos edificios particulares o profanos, como
casas consistoriales, casas gremiales, colegios,
palacios, puentes y puertas de acceso a la ciudad. Uno de los
edificios más famosos y característicos de esta clase es el
Palacio Ducal de Venecia (ilustración 138), que se comenzó en
el siglo XIV, cuando se hallaban en su cúspide el poderío y la
riqueza de la ciudad. Puede observarse en él que este posterior
desarrollo del estilo gótico, con su complacencia en ornamentos
y tracería, también podía conseguir efectos de grandiosidad
distintiva.
Las obras escultóricas más características del siglo XIV no son
quizá las ejecutadas en piedra, que se realizaron en gran número
para las iglesias de la época, sino más bien las de escaso tamaño
en metal o marfil, en cuya creación sobresalieron los artistas de
entonces. La ilustración 139 muestra una estatuilla de plata de la
Virgen realizada por un orfebre francés. Obras de esta clase no
se destinaban al culto público, sino que se acostumbraba
instalarlase en los oratorios de los palacios para el culto privado
Procuró evitar cualquier impresión de rigidez, y por ello
imprimió a la figura de la Virgen una ligera ondulación,
haciendo que apoyara el brazo sobre la cadera para sostener al
niño en tanto inclinara el rostro hacia él. De este modo, el
conjunto del cuerpo parece cimbrar delicadamente, tendiendo
a la forma de una S, tema al que fueron muy aficionados los
escultores gótico
Su aportación personal reside en el acabamiento de cada
detalle, en la belleza de las manos, en
las pequeñas arrugas que se forman
en los brazos del infante, en el
esmaltado y plateado maravillosos de
la superficie, y, por último, y no
menos importante, en las exactas
proporciones de la estatua, con su
graciosa cabecita sobre el cuerpo
esbelto y flexible.
La afición de los pintores del siglo XIV a los pormenores
graciosos y delicados se advierte en manuscritos ilustrados tan
famosos como el salterio conocido por el nombre de Salterio de
la reina María. El método de expresar el tema sigue careciendo
de realidad. Evidentemente, el artista aún no conocía el
descubrimiento de Giotto acerca de cómo debía ser tratada una
escena para hacerla vivir.
Además, podemos ver que todos los rostros están más o menos
dibujados según una fórmula sencilla: las cejas fruncidas, la
boca hacia abajo y los cabellos de las cabezas y de las barbas
rizados.11 Lo sorprendente es mirar a la parte inferior de la
página y ver que se ha añadido otra escena que no tiene nada
que ver con el texto sagrado. Es un tema extraído de la vida
cotidiana en aquella época: una cacería de patos con halcón.