Texto 2 1 Boltanski
Texto 2 1 Boltanski
Indice general
Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . l· I
Prólogo 17
PRIMERA PARTE
El surgimiento de una nueva configuración ideológica
R 9
Agradeci mientas
12 13
Llegamos a conocer, a tocar, un mundo (siendo niños participamos en él), en el que
si alguien caía-en la pobreza se encontraba al menos asegurado en ella. Se trataba de una
especie de contrato sordo entre el hombre y la suerte, un contrato del que la suerte
nunca se ausentó antes de la inauguración de los tiempos modernos. Parecía evidente que
aquel que se dejase acompañar por la fantasía y lo arbitrario, aquel que introdujese el
juego, aquel que quisiese evadirse de la pobreza lo árri~gaba todo. lntr~uciendo el juego
podía perder. Pero quien no jugaba no perdía. No podíamos sospechar que se aproxima-
ba un tiempo, un tiempo que ya está aquí y que es precisamente el tiempo moderno, en
el que quien no jugase perdería todo el tiempo y posiblemente más que quien jugase.
C. PÉGUY
I'.A11;ent.
Prólogo
1 17
mico, nos encontrábamos ante una sociedad de pleno empleo cuyos dirigentes ciente. El capital ha conocido durante este periodo numerosas oportunidades de
no dejaban de recordamos que se encontraba •orientada hacia el progreso», una inversión que ofrecían tasas de beneficio a menudo más elevadas que en épocas
sociedad en la que la gente conservaba la esperanza de una vida mejor para sus anteriores. Han sido años favorables para todos aquellos que disponían de aho-
hijos y en la que se desarrollaba la reivindicación -apoyada por la denuncia de rros (de un capital}; la renta, que había desaparecido durante la gran depresión
las desigualdades a la hora de acceder al sistema escolar- de una promoción de la década de 1930 y que, durante las décadas posteriores, no había podido
social abierta a todos gracias a una escuela republicana democratizada. restablecerse debido a la inflación, estaba de vuelta.
Las preguntas que se encuentran en el origen de este libro nacen de la inver- Es cierto que el crecimiento ha tendido a disminuir su empuje4, pero las ren-
sión casi absoluta de la situación y de las débiles resistencias que, a fin de cuen- tas de capital continúan creciendo. La tasa de margen5 de las empresas no indi-
tas, se han opuesto a esta evolución. Hemos querido conocer más en detalle, más viduales, que había disminuido considerablemente durante las décadas de 1960
allá de los efectos de neutralización de la crítica que genera un poder de izquier- y 1970 (-2,9 puntos de 1959 a 1973, -7,8 puntos de 1973 a 1981), ha sido res-
das2, por qué la crítica no fue capaz de «aferrar• la situación, por qué fue incapaz taurada en la década de 1980 (+10 puntos de 1981 a 1989), manteniéndose
de comprender la evolución que se estaba produciendo, por qué se apagó de posterionnente (--0,1 puntos de 1989 a 1995). De 1984 a 1994 el PIB en francos
forma tan brutal a finales de la década de 1970 dejando el paso libre a la reorga- constantes de 1994 ha aumentado un 23,3 por 100. Las cotizaciones sociales
nización del capitalismo durante casi dos décadas, limitándose, en el mejor de los han crecido en las mismas proporciones (+ 24,3 por 100), pero no los salarios
casos, al papel poco glorioso, aunque necesario, de testigo de las· crecientes difi. netos (+9,5 por 100). Durante esos mismos diez años, las rentas de propiedad
cultades del cuerpo social, y, para terminar, por qué tantos csesentayochistas»3 se (alguileres, dividendos, plusvalías realizadas) aumentaron en un 61,l por 100 y
acomodaron con tanta facilidad a la nueva sociedad que surgía, hasta el punto de 1c{beneficios no distribuidos6 en un 178,9 por 100. Taddei y Coriat (1993), ana-
convertme en sus ponavoces y potenciar dicha ttansformación.
Antes de abordar las respuestas que hemos dado a estas cuestiones creemos útil,
-t De la década pe 1970 a la década de 1980, el ritmo anual medio de crecimiento del
dentt0 de este preámbulo y apoyándonos en indicadores macroeconómicos o esta- PIB ha disminuido un tercio, tamo en Japón, como en Estados Unidos o en los países de la
dísticos, realizar una somera descripción del contexto que subyace no sólo a nues- Unión Europea. En la actualidad ha disminuido prácticamente otro tercio.
tros análisis, sino también al cuestionamiento (por no decir consternación) que de 5 Fuente: Cene y Mahfouz (1996). Esta tasa de margen se define como la parte del exce-
continuo, a lo largo de estos últimos cuatro años, ha estimulado nuestro trabajo. dente bruto de explotación (EBE) en el valor añadido, que sirve para remunerar a quienes
aportan capitales (capital y deudas) y para pagar los impuestos que gravan los beneficios. El
resto del valor añadido sirve, principalmente, para la remuneración del trabajo asalariado y
para la financiación del sistema de protección social, que, como es sabido, es sostenido mayo-
Un capitalismo regenerado y una situación social degradada ritariamente por los salarios, más que por otros tipos de rentas. El valor añadido se destina
también, marginalmente, para el pago de diversos impuestos. En su estudio, los autores neu-
Frente al manido recurso al tópico de la «crisis• invocado con regularidad, tralizan posteriormente el impacto de la evolución de las caigas financieras sobre los benefi,
aunque en contextos muy diferentes, desde 1973, nosotros consideramos que los cios, una evolución que se ha mostrado desfavorable por lo elevado de las t:asaS de interé:s
últimos veinte años han estado más bien marcados por un capitalismo flore- reales que se han conocido durante estos últimos años, así como por el efecto es_tructural liga,
do a la salarización de la economía (todas las formas de rrabajo se van aproximando, poco a
poco a lo largo de la histoña, a la forma genérica del trabajo asalañado, lo que desde el punto
2 El efecto bálsamo aaibuido al acceso de la izquierda al poder a comienzos de la déca- de vista concable se traduce en un registro de las cargas diferente que puede engañar nues-
da de 1980 no es tan evidente como a menudo ha solido pensarse. En otras coyunturas his- tra percepción de la evolución del valor añadido). La evolución de las rentas de capital
tóricas, la llegada de la izquierda al poder ha ido acompañada de un intenso rela1123miento (como evolución de una tasa de margen corregida) que hemos mencionado más arriba es la
de la cótica: piénsese simplemente en la Francia de 19)6 o, más cerca temporalmente, aun, que queda registrada una vez que se han neutralizado todos los efectos que podrían permitir
que no espacialmente, en Chile a comienzos de la década de 1970. cuestionar que nos encontramos ante una evolución positiva de los beneficios del capital.
3 6 los beneficios llamados •no distribuidos» continúan al servicio de las empresas que los
«Soixance-huicards.: así se suele denominar en Francia a la generación que, de forma
más o menos acriva, participó en el ciclo de luchas que atravesó a la sociedad francesa a lo han realizado, ya sea porque éstas invierten gracias a ellos, ya porque los coloquen en los mer-
largo de la década de 1960 y que tuvo en las jornadas de mayo uno de sus momentos álgidos. cados financieros. En cualquier caso, el valor de las acciones aumenta y ofrece plusvalías
La llegada al poder del Partido Socialista en 1981 supondría el comienzo de «una larga mar- potenciales a los titulares del capital. Las cifras mencionadas han sido extraídas de Altema1ives
cha hacia las instituciones• de buena parte de ellos [N. del T.). Économiques, «Les chiffres de l'économie et de la société 1995-1996• (4.0 trim., 1995).
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!izando el comportamiento de la tasa de margen de las empresas y recordando la sacciones puramente financieras. Entre 1983 y 1993, la capitalización bursatil de
evolución a la baja del impuesto de sociedades (que pasó del 50 al 42 por 100 París (número de valores multiplicados por su cotización) ha pasado de 225.000 mi-
en 1988 y después al 34 por 100 en 1992, con una subida, sin embargo, hasta el llones a 2,7 billones de francos, en lo referente a las acciones, y de l billón a
41,l por 100 en 1997), así como el estancamiento de las tasas de cotizaciones 3,9 billones de francos en cuanto a las obligaciones (Fremeaux, 1995).
sociales de la patronal desde 1987, demuestran que Francia ofrecía, a principios Las empresas multinacionales también han resultado beneficiadas durante
de la década de 1990, unas tasas de rendimiento del capital en fuerte creci- estos años de reorganización del capitalismo mundial. La disminución del creci-
miento con respecto a comienzos de la década de 1980. Las finanzas de las miento de la economía mundial desde hace ya casi treinta años no les ha afec-
empresas francesas -según estos dos autores- se han restablecido ampliamente tado realmente y su participación en el PIB mundial, a su vez en aumento, no
bajo el doble efecto de una disminución de la fiscalídad y de un reparto benefi- ha dejado de crecer, del 17 por 100 a mediados de la década de 1960 a más del
cios-salarios mucho más favorable para las empresas. 30 por 100 en 1995 (Claírmont, 1997). Las multinacionales controlan dos ter-
Los operadores financieros, durante la misma época, han encontrado cios del comercio internacional, del que aproximadamente la mitad está consti-
«una liber'tad de acción que desconocían desde 1929, a veces incluso desde el tuido por exportaciones intragrupales8 entre empresas-matriz y filiales o entre
siglo XIX• (Chesnais, 1994, p. 15). La desregulación de los mercados financie- dos filiales de un mismo grupo. Su participación en los gastos de «investigación
ros, ·su liberalización, la desintermediación y la creación de «nuevos productos y desarrollo» es aun más importante. Su reforzamiento está garantizado desde
financieros• han multiplicado las posibilidades de obtener beneficios puramen- hace diez años gracias sobre todo a las fusiones y adquisiciones ~ealizadas en el
te especulativos mediante los cuales se incrementa el capital sin que sea nece- mundo entero, que han acelerado el proceso de cor¡centración y de constitución
saria la inversión en actividades productivas. Los llamados «años de crisis" de oligopolios mundiales. Uno de los fenómenos más destacados desde la déca-
están, por lo tanto, marcados por el hecho de que, en lo sucesivo, la rentabili- da de 1980, sobre todo después de 1985, ha sido el crecimiento de la •inversión
dad del capital se encuentra más garantizada mediante las inversiones financie- extranjera directa•, que se diferencia del intercambio internacional de bienes y
ras que a través de la inversión industrial (que, por otra parte, se resiente del servicios por efectuarse mediante una tr~nsferencia de derechos patrimoniales
coste del dinero), Hemos asistido al crecimiento exponencial de determinados y una toma de poder local. Pero a pesar de que el impacto de las multinaciona-
operadores, como los fondos de pensiones, que durante mucho tiempo fueron les es un fenómeno económico de primer orden, apenas se les ha consagrado
detentares bastante estables de paquetes de acciones, pero que las transforma- estudios. El Centro de Naciones Unidas para las Sociedades Transnacionales
ciones de los mercados han conducido a su punto culminante (contando con (UNCTNC) fue disuelto en 1993 a petición del gobierno de Estados Unidos.
medíos considerables), llegando así a transformar su comportamiento y a apro- Una parte de sus titulares ha sido transferida a la UNCTAD (Conferencia de las
ximarse al «mod~lo de extracción de beneficio financiero en estado puro• Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) con sede en Ginebra, donde ha
(Chesnais, 1994, p. 222). La liquidez concentrada en manos de los fondos de proseguido con un programa de trabajo muy reducido (Chesnaís, 1994, p. 53).
inversión colectiva (SICAV: Socíeté d'Investissement aCapital Variable), de las Mientras que entre 200 y 500 firmas - lista que se correspondería aproximada-
compañías de seguros y de los fondos de pensiones son tales que su capacidad de mente con la proporcionada por la revista Fortune cada año- dominan la eco-
influir en los mercados según sus intereses es un hecho probado7• Esta evolución nomía mundial, la definición de qué es una sociedad multinacional impuesta
de la esfera financiera es inseparable de la evolución de las emp~esas que coti- a los investigadores no ha cesado de flexibilizarse para ahogar en un mar de
zan y que están sometidas a los mismos imperativos de rentabilidad por parte de empresas al pequeño puñado de firmas superpoderosas que no han sufrido la
los mercados y cuyos beneficios son, cada vez más, obtenidos a través de tran- crisis9•
1 Chesnais (1994, p. 21) analiza el crecimiento de los tipos de interés estadounidenses 8 Fuente: CNUCED, citado por Frameaux (1996).
de 1994 como un «signo de la capacidad de los ingresos rentistas parasitarios( ...] de defen- 9 Se ha pasado de una definición de la empresa multinacional como una gran fuma que
der sus posiciones sea cual sea el precio a pagar por la economía mundial y de prohibir que detenta filiales industriales en al menos 6 países, a la de empresa que detenta tan sólo una.
el importe de su sangría sobre el valor (expresado mediante tipos de interés positivo en tér- En su último estudio, la UNCTNC enumeraba 37 .000 multinacionales, para limitar unas
minos reales) se vea mennado (... ] ni tan siquiera a través de un alza de los precios de un 1 páginas más adelante el eswdio a solamente 100 empresas que en 1990 reali2aban, por sí
6 i por 100•. solas, un tercio de la inuersión extranjera directa (Chesnais, 1994, p. 53).
20 21
Finalmente, la reestructuración del capitalismo en curso desde hace dos tasa de paro más débU, pero mientras que los asalariados en Francia han con-
décadas, consumada, como hemos visto, en tomo a los mercados financieros y servado, más o menos, su poder adquisitivo, en Estados Unidos éste ha sufrido
a los movimientos de fusión-adquisición de las multinacionales en un contexto un fuerte deterioro. Aunque el PIB estadounidense por habitante ha crecido el
de políticas gubernamentales favorables en materia fiscal, social y salarial, se ha 36 por 100 entre 1973 y mediados de 1995, el salario retribuido por hora de tra-
visto igualmente acompañada de fuertes incitaciones al crecimiento de la flexi• bajo no directivo, que engloba a la mayoría de los empleos -exceptuando los
bilidad del trabajo. Las posibilidades de contratación temporal, de uso de mano puestos directivos-, ha descendido un 14 por 100. A finales del siglo XX, en
de obra interina, de horarios flexibles y la reducción de los costes por despido Estados Unidos, el salario real de aquellos que no ocupan puestos de directivos
se han desarrollado generosamente en el conjunto de los países de la OCDE, ha vuelto a los niveles que tenía cincuenta años antes, mientras que el PIB se ha
recortando, poco a poco; los dispositivos de garantías resultado de un siglo de más que duplicado durante ese mismo periodo (Thurow, 1997). Asistimos, en toda
lucha social. Paralelamente, las nuevas tecnologías de la comunicación y, en pri• la zona de la OCDE, a una convergencia a la baja de las remuneraciones. En paí-
mer lugar, la telemática han permitido gestionar pedidos a escala planetaria en ses como Francia, donde las políticas públicas sí que han tratado de mantener el
tiempo réál, proporcionando los medios para una reactividad mundial hasta poder adquisitivo del salario mínimo, han aumentado [Link] cifras del
ahora desconocida. Se trata de un modelo completo de gestión de la gran paro, la degradación de las condiciones de vida -que afecta principalmente a los
l. empresa, que se ha visto transformada por el empuje de los cambios menciona• parados-, así como el número de trabajadores a tiempo parcial (15,6 por 100 de
dos y que ha dado nacimiento a una nueva forma de obtener be"neficios. la población activa ocupada en 1995, frente al 12,7 por 100 en 1992 y al 9,2 por
Así pues, el capitalismo mundial, definido por la posibilidad de hacer fructi- 100 en 1982). Entre estos últimos, el 40 por 100 querría trabajar más. El empleo
ficar su capital a través de la inversión o de la colocación económica, va bien. de quienes tienen un trabajo es también mucho más precario. El número de
Las sociedades, por retomar la separación de lo social y lo económico con la que «empleos atípicos» (contratos de duración determinada, de aprendizaje, interinos,
vivimos desde hace más de un siglo10, van francamente mal. A este respecto, los cursillos remunerados, beneficiarios de contratos subvencionados y contratos
datos son más conocidos, comenzando por la curva francesa del paro: el 3 por de empleo-solidaridad en la función pública) se ha doblado entre 1985 y 1995 15•
100 de la población activa en 1973, el 6,5 por 100 en 1979, en torno al 12 ~r 100 El número de hogares que viven por debajo del umbral de pobreza!6 ha dis-
hoy. En febrero de 1998; se contaba con algo más de 3 millones de parados en minuido (del 10,4 por 100 de los hogares en 1984 al 9,9 por 100 en 1994); sin
la categoría 1 de la ANPE11 , categoría que está lejos de dar cuenta de todos los embargo, la estructura de la población afectada ha variado considerablemente.
demandantes de empleo reconocidos por este organismo y que tampoco englo- La pobreza afecta cada vez menos a los ancianos y cada vez más a personas en
ba a los parados dispensados de tener que buscar empleo por razones de edad, a edad activa. La evolución de la población protegida por las ayudas sociales míni-
quienes se encuentran en situación de jubilación anticipada ni a quienes se mas (CERC-ASSOClATION, 1997b) es un buen reflejo de las modifi~aciones
benefician de una formación o de un contrato de tipo CES 12 o similar. El núme- de los contornos de la pobreza: esta población ha pasado de 3 millones de per,
ro de personas ~privadas de empleo» debería estimarse, por lo tanto, en tomo a sonas (2,3 millones de hogares) a finales de 1970 a cerca de 6 millones a finales
5 millones en 1995llfrente a los 2,45 de 1981 (CERC-ASSOCIATION, 1997a). · de 1995 (3,3 millones de hogares). El número medio de personas por hogar
La situación media en Europa no es mucho mejor14. Estados Unidos conoce una beneficiado con estas ayudas ha pasado progresivamente de 1,3 a 1,8 con un
aumento significativo de la presencia de parejas y familias. Las ayudas sociales
10
Véase, por ejemplo, sobre esta cuestión Louis Dumont (1977) y Karl Polanyi (1983).
11
La categoría 1 de la ANPE (Agence Nationale Pour l'Emploi (Agencia Nacional de España, 21,7 por 100; Finlandia, 15 por 100; Francia, 12,5 por 100; Italia, 12,2 por 100;
Empleo!) reagrupa a los solicitantes de empleo que se encuentran inmediatamente disponi- Irlanda, 11,6 por 100; Alemania, 9,6 por 100; Portugal, 7,3 por 100; Reino Unido, 7,1 por
bles, que buscan un trabajo de duración indefinida con jornada completa y que han trabaja• 100; Austria, 4,4 por 100). Véase Maurin (1997).
do menos de 78 horas a lo largo del mes anterioi 15 Sobre los empleos a tiempo parcial, cfr. Bisault e1 al. (1996), y sobre los empleos atlpi0
12
CES: Contrae Emploi-Solidarité: contrato de reinserción laboral de media jorna- cos, véase Belloc y Lagarenne (1966).
da (N. del T.]. 16 El umbral de pobreza se define como una renta antes de impuestos por unidad de con•
u Para esa misma época, la categoría 1 del ANPE registraba •sólo• 2,9 núllones de parados. sumo inferior a la mitad de la renta media. Las unidades de consumo son aquí contabilizadas
14
La tasa media de paro (según el BIT) de la Europa de los Quince era del 10,8 por 100 según la llamada escala de Oxford: el primer adulto vale 1; el segundo, 0,7, y cada hijo menor
en enero de 1997, ofreciendo, sin embargo, grandes variaciones según los países (por ejemplo, de quince años, 0,5. ·
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mínimas destinadas a los parados (Allocation de Solidaricé Spécifique [Subsidio nes, dificultad de integración de las poblaciones provenientes de la inmigración)
de Solidaridad Específica!) y el RMI (Revenu Minimum d'lnsertion (Renta Mínima y de fenómenos significativos -por ser especialmente visibles- en la vida coti-
de Inserción]) 17 explican la mayor parte de este aumento, mientras que el núme- diana de las grandes ciudades (como, por ejemplo, el aumento de la mendicidad
ro de beneficiarios de las ayudas por vejez se ha dividido por dos entre 1984 y y de los «sin recho» 21 , a menudo jóvenes y muchos de ellos dotados de un nivel
1994 con la llegada a la edad de jubilación de clases de edad que han cotizado de cualificación que debería de darles acceso a un empleo). Esta irrupción de la
durante coda su vida activa. Señalaremos, sin embargo, que el esfuerzo realizado miseria en el espacio público desempeña un papel importante en la nueva repre-
no se ha visto compensado por un aumento del número de beneficiarios: en 1995, sentación ordinaria de la sociedad francesa. Estas situaciones extremas, si bien
como en 1982, les ha sido consagrado el 1 por 100 del PIB, (mientras que de no afectan aún directamente más que a un número relativamente reducido de
1970 a 1982 se había pasado del 0,3 al 1 por 100). Dentro de los gastos en pro- personas, acentúan el sentimiento de inseguridad de todos aquellos que se sien-
tección social, porcentualmente, la parte consagrada a estas ayudas sociales en ten bajo la amenaza de la pérdida del empleo, bien el suyo propio ? el de alguien
1995 es incluso inferior a la asignada en 198218• cercano -cónyuge o hijos en particular-, es decir, a fin cuentas, de una amplia
El con)unto de esta evolución (empobrecimiento de la población en edad fracción de la población activa.
acciv_a, crecimiento regular del número de parados y de la precariedad en el tra- La familia, durante estos años de deterioro social, ha sufrido una evolución
bajo, estancamiento de las rentas del trabajo), mientras crecen los ingresos de cuyos efectos estamos aún lejos de haber medido (Sullerot, 1997). Se ha con-
tipo rentista -que conciernen tan sólo a una pequeña parte de lá población-, se vertido en una institución mucho más inestable y frágil, que añade una preca-
traduce en el hecho de que las desigualdades en la distribución de la renta han riedad adicional a la del empleo y al sentimiento de inseguridad21• Esta evolu-
comenzado a crecer en Francia a partir de la segunda mitad de la década de ción es, sin duda, en parte independiente de la del capitalismo, si bien la bús-
1980, un movimiento iniciado con anterioridad, sin embargo, en otros países 19• queda de una flexibilidad máxima en las empresas está en perfecta armonía con
Estas conmociones de la situación económica de los hogares han sido acom- la desvalorización de la familia en tanto que factor de rigidez temporal y geo-
pañadas por una serie de dificultades, COJlcentradas particularmente en alguno~· gráfica, de forma que, como veremos a continuación, los esquemas ideológicos
banlieues20 (guetización, creación de hecho de zonas de no derecho en beneficio movilizados para justificar la adaptabilidad en las relaciones de trabajo y la movi-
de actividades mafiosas, desarrollo de la violencia de chicos cada vez más jóve- lidad en la vida afectiva son similares. El hecho es que los cambios acaecidos en
la esfera económica y en la esfera de la vida privada han sido lo suficientemen-
17
Desde el primer año, el RMI ha sido concedido a 400.000 peoonas (1989). En 1995
el número de beneficiarios ascendía a 946.000, cubriendo a 1,8 millones de pe!SOnas, de las 21 El INED estimaba en 1996 en tomo a 8.000 el número de los •sin techo» que vivían
cuales un 48 por 100 era menor de 35 años. en París [A![ernaiives Économique.s, n6m. 3 {especial), •les chiffres de l'économie et de la
18
Esta situación se explica por el hecho de que el poder adquisitivo de las antiguas ayu- société 1996-1997•, 4.0 trimestre de 1996).
das sociales mínimas apenas se ha mantenido, e incluso ha disminuido el de aquellas desti- 22 Entre 1981 y 1994, el número anual de [Link] ha pasado de 315.000 a 254.000
nadas a los parados (el poder adquisitivo del subsidio de solidaridad específica descendió el mientras que el de divorcios pasaba de 87.600 a 115.000. Las estadísticas muestran, por otro
15 por 100 entre 1982 y 1995, mientras que el del subsidio de inserción lo ha hecho un lado, que las parejas que conviven sin casarse se separan más frecuentemente que las pare-
20 por 100). Las nuevas ayudas sociales mínimas destinadas a nuevas poblaciones necesita- jas casadas. Los nacimientos fuera del matrimonio han pasado del 12,7 por 100 en 1981 al
das (RMI) han sido fijadas en un nivel inferior al de las antiguas. 34,9 por 100 en 1993 {Maurin, 1995). La Encuesta Sobre la Situación Familiar (ESF), reali-
19
El cambio de tendencia en cuanto a las desigualdades (de una tendencia a la reduc- zada en 1985 pero publicada en 1994, mostraba que 2.000.000 de niños vivían separados de
ción a un aumento a veces muy rápido) se efectúa a finales de la década de 1960 en Estados su padre, mientras que apenas un 2 por LOO no había vivido nunca con él. El elevado nivel
Unidos, a mediados de la década de 1970 en Japón, a finales esa misma década en el Reino de esta cifra no se debe, por lo tanto, a los abandonos por parte de los padres de las madres
Unido y a comienzos de la década de 1980 en Alemania, Italia y Suecia (CERC-ASSOCIA- embarazadas, sino a las separaciones de los padres, las cuales, tal y como demuestra la inves-
TION, 1994). tigación, se producen a una edad cada vez más precoz para los hijos, multiplicándose así los
20
Nombre que han recibido los barrios periféricos de las grandes ciudades francesas. Se años de la infancia vividos después de la ruptura familiar. La investigación ESF considera que
trata de barrios con una fuerte presencia de población de origen inmigrante (no exclusiva- la probabilidad de vivir en una familia recompuesta se ha duplicado en unos años. Por otro
mente de la primera generación) y de población con escasos recursos, que han sufrido habi- lado, el3 por 100 de quienes han nacido entre 1967 y 1971, el 8 por 100 de los nacidos entre
tualmente un abandono importante por parre de las políticas sociales, produciéndose de este 1971 y 1975 y el 11 por 100 de los nacidos entre 1976 y 1980 han vivido dos rupturas en
modo graves efectos de desestructuración y «desafiliación• sociales ¡N. del T.). cinco años (Sullerot, 1997, pp. 187 y ss.)
24 25
ce profundos como para que el mundo familiar funcione cada vez menos como nación de los salarios y las posibilidades de hacer carrera, crecimiento regular de
una red de protección, sobre todo para garantizar a los hijos posiciones equiva- las carreras profesionales a lo largo de toda la vida (lo cual facilitaba el acceso al
lentes a las de los padres, sin que la escuela, a la que desde la década de 1960 se crédito), sistemas de seguridad social reforzados por mutualidades, estabilidad
había transferido masivamente el trabajo de reproducción, esté en condiciones de las rentas salariales mediante la institucionalización de procedimientos de
de satisfacer las esperanzas que se habían depositado en ella. revisión de los salarios en función de la evolución de los precios al ·consumo,
garantía casi absoluta de empleo en las grandes organizaciones que aseguraban
a sus cuadros «planes de promoción», a la vez que ofrecían todo tipo de servi-
El cuestionarniento del modelo de sociedad de la posguerra cios sociales (comedores, cooperativas de compra, colonias de vacaciones, clu-
y el desconcierto ideológico bes deportivos) (Boltanski, 1982, pp. 113-120). Surgió así una nueva posibilidad
de vivir «como burgueses», esta vez dentro del régimen salarial.
Estas ~nsformaciones ponen en peligro el compromiso establecido en los Las clases populares, no pudiendo beneficiarse del mismo modo de estos dis-
años posteriores a la Segunda Guerra Mundial en tomo a la cuestión del ascen- positivos que, sin embargo, trataban de favorecer su acceso al consumo y de
l so de las «clases medias» y de los «cuadros», que supuso una solución aceptable
para las inquietudes de la pequeña burguesía. Fueron numerosos los pequeños
integrarlas mejor en el ciclo económico -a la vez que se las alejaba del comu-
nismo--, vieron aumentar de forma regular su poder adquisitivo, así como, sobre
patronos Y autónomos empobrecidos, cuando no arruinados, por la crisis de todo a partir de la década de 1960, las oportunidade~ de escolarizar a sus hijos
1929 o los ocupantes de empleos intermedios en las empresas amenazados por en la ense_ñanza secundaria.
el paro, los miembros de categorías sociales intermedias, que en la segunda Los principales elementos de este compromiso - a saber, el diploma, la posi-
mitad de la década de 1930, asustados por el ascenso del comunismo, cuya ame- bilidad de promoción y la jubilación- se han visto quebrantados a lo largo de los
naza se hizo tangible con las huelgas de 1936, vieron en el fascismo la única últimos veinte años. Ciertamente, los efectos de estos cambios fueron lamentados,
defensa contta los excesos del liberalismo. El crecimiento de la importancia del pero no modificaron significativamente el convencimiento de las elites dirigen-
Estado tras la Segunda Guerra Mundial y el advenimiento de la gran empresa tes de que eran resultado de una necesidad imperiosa, siempre y cuando afecta-
les ofrecieron una nueva posibilidad de vivir «como burgueses» compatible con sen tan sólo a los miembros más frágiles de las clases populares: mujeres, inmi-
la salarización creciente de la economía. grantes, incapacitados o jóvenes sin diploma (los «abandonados por el progreso»
Sabemos que, hasta mediados del periodo de entreguerras aproximadamen- de la década de 1970; los individuos incapaces de «adaptarse» al endurecimien-
te, el sueldo era raramente el único o principal recurso de los miembros de la to de la competencia internacional en la década de 198023). Estos mismos efec-
burguesía, que solían disponer también de importantes rentas patrimopiales. El tos fueron, sin embargo, considerados alarmantes cuando la burguesía misma se
dinero que recibían por su pertenencia a una organización no era considerado vio afectada por ellos.
como un •salario», término éste que, junto al de «asalariado», estaba práctica- El aumento del paro entre los diplomados y entre los cuadros se ha hecho
mente reservado a los obreros. Estos patrimonios, compuestos sobre todo por patente, si bien no es aún comparable con el de los menos privilegiados. Por otro
bienes inmuebles, aunque también, en una proporción creciente en el periodo lado, aunque las empresas continúan ofreciendo perspectivas de promoción a los
de entreguerras, por valores mobiliarios (rentas, obligaciones), fueron erosiona- elementos considerados provistos de mayor talento, evitan garantizarles la
dos progresivamente, primero como consecuencia de la desvalorización de la seguridad a largo plazo. El paro y las jubilaciones anticipadas de los mayores de
i: moneda en la década de 1920, después por la crisis de la década de 1930. Los
i:
: ingenieros, y con ellos fracciones cada vez más amplias de la burguesía, entraron
f, 21 La prueba de ello es que se recurre sobre todo a dispositivos de ayuda (subsidio de
dentro de la esfera del ttabajo asalariado, lo que supuso para aquéllas un des-
censo importante en su nivel de vida hasta que se puso en marcha, en los años desempleo, ayuda social. ..) para hacerse cargo de estas poblaciones, sin cuestionarse la legi-
li timidad de los cambios que las han conducido a esa situación social degradada. Se actúa
de posguerra, una nueva disposición de los recursos económicos que entrañaba
sobre las consecuencias sin interrogarse sobre las causas, como ocurría con la caridad duran-
un nuevo estilo de vida para las profesiones superiores. Éstas comenzaron a apo- te el siglo XIX, que solía ir acompañada de una negativa a ver en el nivel de los salarios la
yarse en nuevos dispositivos de seguridad, ya no patrimoniales sino sociales: causa de la pobreza industrial. Los salarios, resultado del juego del mercado, eran necesaria-
jubilación de los cuadros, impórtancia creciente de los diplomas en la determi- mente justos; su veredicto, ya en aquella época, no admitía recurso, había que adaptarse.
'17
cincuenta y cinco años, que es uno de los aspectos más llamativos del paro a la mente justo antes de que comenzase la gran transformación cuyos efectos esta-
francesa, son un testimonio de ello. Las garantías proporcionadas por los diplo- mos viviendo hoy con toda su fuerza. Los dispositivos críticos disponibles no
mas, que, no obstante, constituyen aún hoy un buen seguro contra el paro, han ofrecen, por el momento, ninguna alternativa de envergadura. Queda tan sólo
sido igualmente puestas bajo sospecha ante la constatación de que aun contan- la indignación en estado bruto, el trabajo humanitario, el sufrimiento converti-
do con el mismo diploma, los jóvenes acceden a posiciones inferiores a las que do en espectáculo y, sobre todo después de las huelgas de diciembre de 1995,
accedieron sus mayores a la misma edad y ante la evidencia de que la entrada acciones centradas en causas específicas (vivienda, sin papeles, etc.) a las que les
en la vida activa de las nuevas generaciones es frecuentemente el resultado de falta aún, si desean adquirir verdadera importancia, representaciones más afina-
una sucesión de empleos precarios. A los temores por el empleo vienen a sumar- das, modelos de análisis renovados y una utopía social.
se las inquietudes relativas al futuro de las jubilaciones. Por más que, a corto plazo, el capitalismo vaya cada vez mejor, habiéndose libe-
El acceso a las condiciones de vida ejemplificadas por la burguesía fue, desde rado en unos años de una parte de las trabas acumuladas a lo largo del último siglo,
el siglo XIX, uno de los estímulos más importantes para hacer soportable el podría también verse llevado a una de esas crisis potencialmente mortales que ya
esfuerzo solicitado a las otras clases. Por ello, el efecto desmoralizador de este ha debido afrontar en alguna ocasión. No es seguro que ésta pudiera originar en
nuevo orden de cosas -reflejado por los medios de comunicación de masas a tra- esta ocasión -ly a qué precio?- un «mundo mejor,,, como aconteció a los países
vés de reportajes, novelas, películas o ficciones televisadas- es bastante general. desarrollados en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin hablar
El aumento del escepticismo con respecto a la capacidad de las instituciones del de las consecuencias sistémicas de una liberalización ilimitada de la esfera finan-
capitalismo-ya se trate de [Link] internacionales como la OCDE, el ciera que comienza [Link] incluso a los responsables de las instituciones del
FMI o el Banco Mundial, de las multinacionales o de los mercados financieros- capitalismo. A nosotros no nos cabe duda de que el capitalismo deberá encontrar
de conservar para las generaciones actualmente escolarizadas el nivel de vida y, de en el plano ideológico -al que se consagra principalmente este libro- dificultades
fonna más general, el estilo de vida de sus padres es una de las manifestaciones crecientes, si no proporciona razones para la espera a todos aquellos cuyo com-
más evidentes. La desconfianza se ha visto acompañada, en particular a lo largo promiso es necesario para el funcionamiento del sistema. En los años de la pos-
de los tres últimos afias, de una creciente demanda social de pensamiento críti- guerra, el capitalismo tuvo que transformarse para responder a la inquietud y a la
co susceptible de dar forma a esa inquietud difusa y de proporcionar inclusive fuerza reivindicativa de las generaciones de la burguesía y de la pequeña burgue-
un mínimo de instrumentos de inteligibilidad o, para ser más precisos, una orien- sía cuyas esperanzas de movilidad ascendente (ya viniese propiciada por el ahorro
tación para la acción, es decir, dentro de este contexto, una esperanza. o por la reducción de la fecundidad) 24 o de conservación de las ventajas obteni-
Ahora bien, debemos constatar que la creencia en el progreso (asociada al das se habían visto decepcionadas. Es evidente que un sistema social que ya no
capitalismo desde comienzos del siglo XIX bajo diferentes formas) que constitu- logra satisfacer a las clases a las que se supone que ha de servir prioritariamente
yera, desde la década de 1950, el credo de las clases medias, ya se considerasen (es decir, en el caso del capitalismo, a la burguesía) está amenazado, sean cuales
de izquierdas o de derechas, no ha encontrado un sustituto, si exceptuamos el sean las razones por las que ya no lo consigue, las cuales no son manejables en su
recurso poco entusiasta «a las duras leyes ·de la economía», rápidamente estig- totalidad por los actores que detentan o creen detentar el poder.
matizado bajo la denominación de «pensamiento único». Al mismo tiempo, las
viejas ideologías críticas antisistémicas, por retomar el vocabulario de lmmanuel * * *
Wallerstein, fracasan en su función de desestabilización del orden capitalista y Al escribir este libro, no nos hemos propuesto como objetivo dar soluciones
ya no aparecen como portadoras de alternativas creíbles. para enmendar los rasgos más ofensivos de la situación del trabajo en la actua-
El desconcierto ideológico ha sido uno de los rasgos más evidentes de estos lidad ni tampoco unir nuestra voz al clamor de denuncia -tareas que, por lo
últimos años marcados por la descomposición de las representaciones asociadas
al compromiso socioeconómico puesto en marcha durante los años de posgue-
H El ahorro, la creación de comercios y la reducción de la fecundidad eran los medios
rra, sin que ningún pensamiento crítico parezca estar a la altura de los cambios propuestos al pueblo en el siglo XIX para aburguesarse. La posguerra, retomando la misma
en curso, en parte, como veremos a continuación, porque los únicos recursos combinación, ha reemplazado la creación de empresas por la escuela y ha orientado el aho-
críticos movilizables nacerán para denunciar el tipo de sociedad que alcanzó su rro hacia la financiación de los hijos escolarizados que ya no pueden por ello aportar un sala-
apogeo a finales de la década de 1960 y principios de 1970, es decir, precisa- rio al hogar familiar.
28 29
demás, siguen siendo útiles-, sino comprender el debilitamiento de la crítica a Hemos tratado, por un lado, de describir una coyuntura única en la cual el
lo largo de los últimos quince años, así como su corolario, es decir, el fatalismo capitalismo ha podido liberarse de un cierto número de obstáculos ligados a su
dominante en la actualidad, tanto si los recientes cambios son presentados como modo de acumulación anterior y a las demandas de justicia que había suscitado;
mutaciones inevitables y a la larga beneficiosas, como si lo son en tanto que por otro lado, hemos tratado de establecer, apoyándonos en este periodo históri-
resultado de constricciones sistémicas que generan efectos cada vez más desas- co, un modelo del cambio de los valores de los que depende a la vez el" éxito y el
trosos y sin que pueda predecirse un cambio de tendencia. carácter tolerable del capitalismo que pretende tener una validez más general.
Habida cuenta de que las instancias políticas, tanto de izquierdas como de Hemos de este modo reconsiderado la evolución supuestamente ineluctable
derechas, así como los sindicatos y los intelectuales,. una de cuyas vocaciones de los treinta últimos años, poniendo en evidencia los problemas que han debi-
consiste en incidir en los procesos económicos para crear las condiciones de una do afrontar los hombres de empresa, en particular los debidos a la elevación,
vida buena para el ser humano, no han finalizado el trabajo de análisis consis- sin precedentes desde la posguerra, del nivel de la crítica, sus titubeos a la hora
tente en comprender por qué no lograron impedir el despliegue de un capitalis- de afrontar o escapar a estas dificultades, el papel de las propuestas y de los aná-
mo tan costoso en términos humanos, habiendo incluso, en múltiples ocasiones, lisis provenientes de la crítica en las soluciones que éstos han elegido o han
favorecido -voluntaria o involuntariamente- este movimiento, no han tenido podido poner en marcha. A lo largo de este trabajo, han aparecido también las
más alternativa que elegir entre dos soluciones a nuestro juicio insatisfactorias: ocasiones perdidas por aquellos actores sociales que tendrían que haber estado
por un lado, la utopía de un retomo a un pasado idealizado (cori sus nacionali- especialmente atentos a los riesgos inducidos por estas transfonnaciones para
zaciones, su economía poco internacionalizada, su proyecto de solidaridad oponer su resistencia a ciertos microcambios preñados de consecuencias, res•
social, su planificación estatal y sus sindicatos hablando alto y fuerte)¡ por otro, pecto a los cuales no percibieron ante todo la operación de «recuperación-intro-
el acompañamiento, a menudo entusiasta, de las transformaciones tecnológicas, ducción~ de algunas de sus propuestas que estaba efectuando el capitalismo, lo
económicas y sociales (que permiten la apertura de Francia al mundo, que lle- cual debería de haberlos llevado a redoblar su trabajo de análisis y asumir otras
van a cabo una sociedad más liberal y más tolerante, que multiplican las posibi- posturas.
lidades de desarrollo personal y que hacen retroceder sin descanso los límites de En este sentido, nuestra intención no era solamente sociológica, orientada
la condición humana). Ninguna de estas dos posiciones permite resistir verda- hacia el conocimiento, sino que también estaba concebida para propiciar el
deramente a los daños ocasionados por las nuevas formas adoptadas por las acti• relanzamiento de la acción política, entendida comó la elaboración y puesta en
vidades económicas. La primera, porque no es capaz de ver lo que hace seduc- marcha de una voluntad colectiva que se replantea la manera de vivir. Si toda
tor al neocapitalismo para un gran número de personas y porque subestima la acción no es, evidentemente, posible en cualquier momento, nada será sin
'. ruptura operada, y la segunda porque minimiza sus e(ectos destructivos. Aunque embargo posible mientras sean olvidadas la especificidad y la legitimidad del
!'
polemicen entre sí, ambas tienen como efecto común la difusión de un senti- ámbito propio de la acción (Arendt, 1983) -entendida como el~cción orienta-
miento de impotencia a la vez que, imponiendo una problemática dominante da por valores en coyunturas únicas y, por lo tanto, inciertas, en las cuales las
(crítica del neoliberalismo vers115 balance plenamente positivo de la globaliza- consecuencias son parcialmente imprevisibles-, en favor de un repliegue, satis-
ción), cierran el campo de lo posible. fecho o aterrorizado, optimista o catastrofista, hacia la acogedora matriz de
Nuestra ambición ha sido la de reforzar la resistencia al fatalismo, sin fomen- todos los determinismos, ya se pretendan sociales, económicos o biológicos. Es
tar por ello un repliegue a un pasado nostálgico, y suscitar en el lector un cam- también por esta razón por la cual no hemos tratado de disimular bajo un cien-
bio de disposición, ayudándole a considerar de otra forma, con otro encuadre, los tificismo de fachada nuestras opciones y nuestros rechazos, ni de separar por una
problemas de nuestro tiempo, es decir, corno procesos sobre los cuales es posible frontera (antiguamente llamada «epistemológica,.) infranqueable los «juicios de
intervenir. Nos ha parecido útil, a este objeto, abrir la caja negra de los últimos hecho» y los «juicios de valor», porque, como enseñaba Max Weber, sin el recur-
treinta años para observar la manera en la que los seres humanos hacen su his- so a un «punto de vista» que implica valores, lcómo sería posible simplemente
toria. En efecto, la historia se encuentra ligada a la crítica en la medida en que seleccionar, en el enredado flujo de cuanto acontece, aquello que merece ser
constituye el instrumento por excelencia para la desnacuralizad6n de lo social -al destacado, analizado y descrito?
volver sobre el momento en el que las cosas se deciden- mostrando de este
modo que éstas podrían haber tornado un rumbo diferente.
'll
Introducción general:
Del espíritu
del capitalismo
y del papel
de la crítica
Este libro tiene por objeto los cambios ideol6gicos que han [Link]ñado a las
rederues transfomuzciones del capitalismo. Propone una interpretación del movi-
miento que va de los años que siguieron a los acontecimientos de mayo de 1968,
durante los cuales la crítica del capitalismo se expresó con fuer.i"a, pasando por
la década de 1980, donde, con el silencio de la crítica, las formas de organiza-
ción sobre las que reposaba el funcionamiento del capitalismo se modificaron
profundamente, hasta la vacilante búsqueda de nuevas bases críticas en la·
segunda mitad de la década de 1990. No se trata de un libro meramente des-
criptivo, sino que pretende también, mediante este ejemplo histórico, proponer
un marco teórico más amplio para la comprensión del modo en que se modifi-
can las ideologías asociadas a las actividades económicas, siempre y cuando no
1 •
demos al término ideología el sentido reductor -al que lo ha reducido frecuente-
mente la vulgata marxista- de un discurso moralizador que trataría de ocultar
intereses materiales que quedarían, no obstante, continuamente puestos en evi-
dencia por las prácticas. Preferimos acercamos al sentido de ideología desarro-
llado, por ejemplo, en la obra de Louis Dumont, para quien la ideología constituye
un conjunto de creencias compartidas, inscritas en instituciones, comprometidas
en acciones y, de esta forma, ancladas en lo real.
Tal vez se nos reprochará el haber abordado un cambio global a partir de un
ejemplo local: el de Francia en los últimos treinta años. No creemos, cierta-
mente, que el caso de Francia pueda, por sí solo, resumir todas las transforma-
ciones del capitalismo. Sin embargo, no satisfechos con las aproximaciones y
descripciones esbozadas a grandes rasgos que suelen acompañar, generalmente,
a los discursos sobre la globalización, deseábamos elaborar un modelo del cam-
bio que fuese presentado aqui a partir de un conjunto de análisis de orden prag-
33
mático, es decir, capaces de tomar en consideración las distintas maneras en las conceptos centrales sobre los que reposan nuestros análisis -el de capitalismo y
que las personas se comprometen en la acción, sus justificaciones y el sentido que el de crítica- en una relación dinámica. Presentamos a continuación los dife-
dan a sus actos. Ahora bien, semejante empresa es, por cuestiones de tiempo y rentes conceptos en los que se basa nuestra construcción, así como los resortes
sobre todo de medios, prácticamente irrealizable a escala mundial o inclusive a del modelo que hemos elaborado para dar cuenta de las transformaciones ideo-
escala de un continente, habida cuenta del peso que las tradiciones y las coyun- lógicas relacionadas con el capitalismo a lo largo de los treinta últimos· años, que
turas políticas nacionales continúan teniendo sobre la orientación de las prác- parecen, no obstante, tener un alc~nce mayor que el simple estudio de la recien-
ticas económicas y de las formas de expresión ideológica que las acompañan. te situación francesa.
Ésta es sin lugar a dudas la razón por la cual los enfoques globales terminan a
.,!- menudo dando una importancia preponderante a factores explicativos -con fre-
cuencia de orden tecnológico, macroeconómico o demográfico- que son consi- l. EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO
derados c;omo fuerzas ajenas a los seres humanos y a las naciones, que se verían
de esta forma obligadas a padecerlos del mismo modo que se soporta una cor- Una definición mínima del capitalismo
. menta. Para este neodarwinismo histórico, las «mutaciones~ se nos impondrían
como se imponen a las especies: depende de nosotros adaptamos o morir. Sin De las diferentes caracterizaciones del capitalismo (hoy por hoy quizá más bien
embargo, los seres humanos no sólo padecen la historia, también la hacen y capitalismos) realizadas desde hace un siglo y medio retendremos una fórmula
nosotros queríamos verlos manos a la obra. mínima que hace hincapié en la exigencia de acumulación ilimitada de capital median-
No pretendemos afirmar que lo que ha pasado en Francia sea un ejemplo te medios farrnalmente pacificas. La perpetua puesta en circulación del capital dentro
para el resto del mundo ni que los modelos que hemos elaborado a partir de la del circuito económico con el objetivo de extraer beneficios, es decir, de incre-
situación francesa tengan, tal cual, una validez [Link], sin embargo, mentar el capital que será a su vez reinvertido de nuevo, sería lo que caracterizaría
buenas razones para pensar que procesos bastante similares al francés h~n mar- primordialmente al capitalismo y lo que le conferiría esa dinámica y esa fuerza de
cado la evolución de las ideologías que han acompañado a la reorganización del transformación que han fascinado a sus observadores, incluso a los más hostiles.
capitalismo en otros países desarrollados, según modalidades sujetas, en cada La acumulación de capital no consiste en un acaparamiento de riquezas, es
caso, a las especificidades de la historia política y social que sólo análisis regio- decir, de objetos deseados por su valor de uso, su función ostentatoria o como sig-
nales detallados permitirán iluminar con la pr~cisión suficiente. nos de poder. Las formas concretas de la riqueza (inmobiliaria, bienes de equipo,
Hemos tratado de aclarar las relaciones que se [Link] entre el [Link] y mercancías, moneda, etc.) no tienen interés en sí y pueden suponer incluso, debi-
sus críticas, de forma que podamos interpretar algunos de los fenómenos que han do a su falta de liquidez, un obstáculo para el único objetivo realmente importan-
afectado a la esfera ideológica a lo largo de los últimos decenios: el debilita- te: la transformación permanente del capital, de los bienes de equipo y de las dis-
miento de la crítica mientras que el capitalismo conocía una fuerte reestructu- tintas adquisiciones (materias primas, componentes, servicios...) en producción,
ración cuya incidencia social no podía pasar desapercibida; el nuevo entusiasmo de la producción en dinero y del dinero en nuevas inversiones (Heilbroner, 1986).
por la empresa orquestado por los gobiernos socialistas a lo largo de la década de Este desapego que muestra el capital por las formas materiales dé la riqueza
1980 y la recaída depresiva de la década de 1990; las dificultades encontradas le confiere un carácter verdaderamente abstracto que contribuye a perpetuar la
en la actualidad por .las iniciativas que tratan de reconstruir la crítica sobre nue- acumulación. En la medida en que el enriquecimiento es evaluado en términos
vas bases y su escasa, por ahora, capacidad movilizadora aun cuando no faltan contables y el beneficio acumulado en un periodo se calcula como la diferencia
motivos para la indignación; la profunda transformación del discurso de gestión entre los balances de dos épocas diferentes 1, no existe límite alguno, no hay
empresarial y de las justificaciones de la evolución del capitalismo desde media-
dos de la década de 1970; el surgimiento de nuevas representaciones de la socie- 1
El balance es el instrumento contable que contabiliza, en un momento dado, codas las
dad, de formas inéditas de poner a prueba a las personas y a las cosas y, en con-
riquezas invertidas en un negocio. La importancia fundamental de los instrumentos conta-
secuencia, de nuevas formas de triunfar o fracasar. bles para el funcionamiento del capitalismo es un rasgo por lo general muy subrayado por los
Para realizar este trabajo, la noción de espíritu de[ capitalismo se nos ha analistas, hasta el punto de que algunos han hecho de su sofisticación uno de los origenes del
impuesto rápidamente. Esta noción nos permite articular, como veremos, los dos capitalismo. Cfi:, por ejemplo, Weber'(1964, p. 12) o Weber (1991, pp. 295-296).
i
1
saciedad posible2, jusco lo contrario de lo que ocurre cuando la riqueza se orien- las reglas y las obligaciones de las que depende su funcionanúento •armonioso»
ta a cubrir las necesidades de consumo, incluidas las de lujo. Oibre intercambio, prohibición de las alianzas y de los monopolios, etc.) pueden
Existe sin duda otra razón que explicaría el carácter insaciable del proceso ser considerados como una fom1a de aucolimicación del capitalismo3•
capitalista, que ha sido señalada por Heilbroner (1986, pp. 47 y ss.). El capital, El capitalista, en el marco de la defüúción mínima de capitalismo que esta-
al ser constantemente reinvertido y al no poder seguir creciendo sino siendo mos utilizando, es en teoría cualquier persona que posea un excedente y lo
puesto en circulación, hace que la capacidad del capitalista para recuperar su invierta para extraer un beneficio que supondrá un incremento del excedente
dinero invertido incrementado con algún beneficio se encuentre perpetuamen- inicial. El arquetipo sería el accionista que invierte su dinero en una empresa y
te amenazada, en particular debido a las acciones de otros capitalistas con quie- espera por ello una remuneración, aunque la inversión no tiene por qué cobrar
nes se disputa el poder de compra de los consumidores. Esta dinámica genera necesariamente esta forma jurídica: piénsese, por ejemplo, en la inversión den-
una inquietud permanente y ofrece al capitalista un motivo de autopreservación tro del sector inmobiliario de alquiler o en la compra de bonos del Tesoro. El
muy poderoso para continuar sin descanso el proceso de acumulación. pequeño inversor, el ahorrador que no quiere que «su dinero duerma» sino que
Sin embargo, la rivalidad existente entre operadores que tratan de obtener «se multiplique» -como se dice popularmente-, forma parte, por lo tanto, del
beneficios no genera automáticamente un mercado en el sentido clásico, es grupo de los capitalistas con tanto derecho como los grandes propietarios que
decir, un mercado en el que el conflicto entre una multiplicidad de agentes que solemos imaginar más fácilmente bajo esta denominación. En su definición más
toman decisiones descentralizadas se ve resuelto gracias a la transacción que hace amplia, el grupo de los capitalistas engloba al conjunto de poseedores de un
surgir un precio de equilibrio. El capitalismo, en la definición mínima que mane- patrimonio\ grupo éste que no constituye, sin embargo, más que una minoría
jamos, debe ser distinguido de la autorregulación del mercado que descansa desde el momento en que tomamos en consideración la superación de un cier-
sobre convenciones e instituciones -sobre codo jurídicas y estatales- que están to umbral de ahorro: aunque sea difícil de estimar teniendo en cuenta las esta•
encaminadas a garantizar la igualdad de fuerzas entre los operadores (compe- dísticas existentes, podemos pensar que no representa m~s qu·e alrededor del
tencia pura y perfecta), la transparencia, la simetría de la información, un banco .l
central que garantice un tipo de cambio inalterable para la moneda de crédito, 1
l 3
etc. El capitalismo se apoya en transacciones y contratos, pero estos contratos ''¡ Los ejemplos de las fonnas con las que los actores del capitalismo transgreden las reglas
pueden no amparar más que simples arreglos en beneficio de las partes o no del mercado para obtener beneficios, que no cabe comparar con los de las actividades de
1 intercambio ordinarias, abundan en Braudel (1979, Les jcux de l'échange), para quien clos
comportar más que cláusulas ad hoc, sin publicitarios ni someterlos a la compe•
grandes juegos capitalistas se sitúan en lo no habitua~ en lo fuera de serie o en la conexión
tencia. lejana, a meses o incluso a años de distancia• (p. 544): utilización de protecciones para
Siguiendo a Femand Braudel, distinguiremos, por lo tanto, el capitalismo de •introducirse por la fuerza en un circuito reticente,. o «alejar ri11ales» (p. 452); •privilegios
la economía de mercado. Por un lado, la economia de mercado se ha constitui- de información• y circuitos de información confidenciales, «complicidad del Estado•, que
do «paso a paso» y es anterior a la aparición de la norma de acumulación ilimi- permite •invertir constantemente y de la forma más natural del mundo [...] las reglas de la
tada del capitalismo (Braudel, 1979, Les jeux de l'échange, p. 263). Por otro lado, economía de mercado» (p. 473), etc. Del mismo modo, la gran burguesía del siglo XIX, pese
a su adhesión formal al •credo liberal•, como dice Polanyi (1983), sólo apoyaba verdadera-
la acumulación capitalisra sólo se pliega a la regulación del mercado cuando se le
mente el laisser faire [dejar hacer] en el caso del mercado de trabajo. Por lo demás, en la lucha
cierran los caminos más directos para la obtención de beneficios, de tal forma que que los enfrentaba, los capitalistas utilizaban todos los medios a su disposición y, en particu-
el reconocimiento de las cualidades beneficiosas del mercado y la aceptación de lar; el control político del Estado, para limitar la competencia, para obstaculizar el libre
comercio cuando les es desfavorable, para ocupar y conservar posiciones de monopolio y para
favorecer desequilibrios geográficos y políticos con el fin de absorber hacia el centro el máxi-
2 En efecto, como señala Georg Simmel, únicamente el dinero no dea:pdona nunca, mo de beneficios (Roscnvallon, 1979, pp. 208-212 ; Wallerscein, 1985).
4
siempre y cuando no sea destinado al gasto, sino a la acumulación como un fin en sí mismo. Esta noción (pa1rimoim de rapport} engloba, según la definición del INSEE, «al con-
•Como cosa despro11ista de cualidades, [el dinero] no puede ni siquiera aportar aquello que junto de las inversiones físicas y financieras que realizan los particulares cuando ponen a dis-
contiene el más pobre de los objetos -<on qué sorprender o con qué decepcionar-• (citado posición de otros inmuebles, dinero o tierras en contrapartida de un pago monetario», exclu-
por Hirschman, 1980, p. 54). Si la saciedad acompaña a la realización del deseo en el cono-- yendo el patrimonio para el disfrute (residencia principal, dinero líquido, cheques) y el patri-
cimiento íntimo de la cosa deseada, este efecto psicol6gico no puede ser pro11ocado por una monio profesional de los independientes (agricultores, profesiones liberales, artesanos,
cifra contable pennanentemente abstracta. comerciantes).
36 37
20 por 100 de los hogares en Francia, que es, sin embargo, uno de los países más están guiadas en gran medida por la búsqueda de beneficios sustanciales para su
ricos del mundo;. A escala mundial, el porcentaje es, como podemos imaginar, propio capital y/o para el que les han confiado6•
mucho más débil. Otro rasgo por el que caracterizamos al capitalismo es el régimen salarial.
En este ensayo reservamos, sin embargo, la denominación de «capitalistas• Tanto Marx como Weber sitúan esta forma de organización del trabajo en el
para los principales actores responsables de la acumulación y crecimiento del centro de su definición de capitalismo. Nosotros consideraremos ~l régimen
capital que presionan directamente a las empresas para que obtengan el máxi- salarial con independencia de las formas jurídicas contractuales de las que pueda
mo de beneficios. Son, por supuesto, un número mucho más reducido. Reagrupan revestirse: lo importante es que existe una parte de la población que no deten-
no solamente a los grandes accionistas, personas particulares que por su propio ta nada o muy poco capital y en cuyo beneficio no está orientado naturalmente
peso son susceptibles de influir en la marcha de los negocios, sino también a las el sistema, que obtiene ingresos por la venta de su fuerza de trabajo (y no por la
personas morales (representadas por algunos individuos influyentes, ante todo, venta de los productos resultant~s de su trabajo), que además no dispone de
los directqres de empresa) que detentan o controlan mediante su acción la medios de producción y que depende para trabajar, por lo tanto, de las decisio-
mayor parte del capital mundial (holdings y multinacionales -incluidas las ban- nes de quienes los detentan (pues en virtud del derecho de propiedad, estos últi-
carias- a través de filiales y participaciones, o fondos de inversión, fondos de mos pueden negarles el uso de dichos medios) y, finalmente, que abandona, en
pensiones). Las figuras de los grandes patrones, de los directores asalariados el marco de la relación salarial y a cambio de su remuneración, todo derecho de
1
i: de las grandes empresas, de los gestores de fondos o de los grandés inversores en propiedad sobre el resultado de su esfuerzo, que va a parar íntegramente a
ff¡ acciones detentan una influencia evidente sobre el proceso capitalista, sobre las manos de los detentares del capital7• Un segundo rasgo importante del régim~n
prácticas de las empresas y las tasas de beneficios extraídas, a diferencia de lo salarial es que el trabajador asalariado es teóricamente libre de mostrar su recha-
!.
1 que ocurre con los pequeños inversores evocados más arriba. A pesar de que zo a trabajar en las condiciones propuestas por el capitalista, al igual que éste es
I· constituya una población atravesada a su vez por grandes desigualdades patri- también libre de no proporcionar empleos en las condiciones demandadas por el
¡
1 moniales -partiendo siempre, no obstante, de una situacipn favorable en gene- trabajador. Sin embargo, la relación es desigual en la medida que el trabajador
::_
,, ral-, este grupo merece· recibir el nombre de capitalistas en la medida en que no puede sobrevivir mucho tiempo sin trabajar. No obstante, la situación es bas-
·r
asume como propia la exigencia de maximización de los beneficios, que a su vez tante diferente de la del trabajo forzado o la esclavitud y presupone siempre por
es trasladada a las personas, físicas o morales, sobre las que ejercen un poder de este motivo una cierta dosis de sumisión voluntaria.
control. Dejando por ahora de lado la cuestión de las limitaciones sistémicas que El régimen salarial, a escala de Francia, así como a escala mundial, no ha
pesan sobre el capitalista y, en particular, la cuestión de saber si los directores de dejado de desarrollarse a lo largo de toda la historia del capitalismo, hasta el
empresa no pueden hacer otra cosa más que adaptarse a las reglas del capitalis- punto de que en la actualidad afecta a un porcentaje de,la población activa a la
mo, nos limitaremos a retener que se adaptan a estas reglas y que sus acciones que nunca antes había alcanzado8• Por un lado, reemplaza poco a poco al trabajo
5 En enero de 1996, el 80 por 100 de los hogares disponían de una libreta de ahorro 6 Desde los trabajos de Berle y Means (1932) sabemos que, aunque el comportamiento
(libreta A o azul, libreta B o bancaria, Codevi, libreta de ahorro popular), pero las cantida- de los directores no consiste necesariamente en maximizar los intereses de los accionistas, sí
des en ellas depositadas alcanzan pronto su techo y son destinadas prioritariamente al aho- tratan de proporcionar a éstos, al menos, una remuneración satisfactoria a falta de una remu-
rro popular; el 38 por 100 poseía un plan o una cuenta de ahorro vivienda (la mayoría con neración máxima.
vistas a adquirir la residencia principal). Por el contrario, las inversiones capitalistas típicas 7 Este último aspecto es, según Heilbroner (1986, pp. 35-45), el menos visible de la
no afectan más que en tomo a un 20 por 100 de los hogares: el 22 por 100 poseía valores explotación capitalista, ya que todo el margen restante obtenido del producto, sea cual sea
mobiliarios (obligaciones, préstamos del Estado, S!CAV [Sociedad de Inversión en Capital su montante, vuelve a manos del capitalista en virtud de las reglas de propiedad correspon-
Variable] o FCP [Fondos Comunes de Inversión) o acciones fuera del SICAV) y el 19 por dientes al contrato de trabajo,
100 un bien inmobiliario diferente de la residencia principal (INSEE Premiere, núm. 454, 8 Según las cifras citadas por Vindt (1996), el trabajo asalariado representaría en Francia
mayo de 1996). Dicho esto, los hogares que pueden extraer de su patrimonio una renta igual el 30 por 100 de la población activa en 1881, el 40 por 100 en 1906, el 50 por 100 en 1931
a la renta media de los franceses, lo que los asimilaría a los rentistas acomodados, represen• y más del 80 por 100 hoy. El INSEE (1998 b) estima que en 1993 había un 76,9 por 100 de
tan menos del 5 por 100 del conjunto de los hogares, estando sin duda más cerca del I por asalariados en la po~lación activa, a los cuales habría aún que añadir un 11,6 por 100 de parados
100 que del 5 por 100 (Bihr, Pfefferkom, 1995). (tabla C.01-1).
autónomo, a la cabeza del cual encontrábamos históricamente a la agricultura9; dades de obtenerlos son escasas (sobre todo cuando su capiml de P!lrtida es medio-
por otro lado, la población activa ha aumentado considerablemente como con- cre o inexistente) y a cada una de las cuales no le es atribuida más que una res-
secuencia de la salarización de las mujeres, que realizan, de forma cada vez más ponsabilidad ínfima-que en cualquier caso es difícil de evaluar-en el proceso glo-
numerosa, un trabajo fuera del hogar 10• bal de acumulación, de manera que están poco motivadas a comprometerse con
las prácticas capitalistas, cuando no se muestran directamente hostiles a ellas.
Algunos podrán evocar una motivación de tipo material en la participación,
La necesidad de un espíritu para el capitalismo algo que resulta más evidente para el trabajador asalariado, que necesita de su
salario. para vivir, que para el gran propietario cuya actividad, superado cierto
El capitalismo es, en· muchos aspectos, un sistema absurdo: los asalariados nivel, no se encuentra ya ligada a la satisfacción de necesidades personales. Sin
pierden en él la propiedad sobre el resultado de su trabajo y la posibilidad de lle- embargo, este motor resulta, por sí sólo, bastante poco estimulante. Los psicólo-
var a cab? una vida activa más allá de la subordinación. En cuanto a los capita- gos del trabajo han puesto de manifiesto con regularidad lo insuficiente que
listas, se encuentran encadenados a un proceso sin fin e insaciable, totalmente resulta la remuneración para suscitar el compromiso y avivar el entusiasmo por
abstracto y disociado de la satisfación de necesidades de consumo, aunque sean la tarea asignada. El salario constituiría, a lo sumo, una razón para permanecer
de lujo. Para estos dos tipos de protagonistas, la adhesión al proceso capitalista en un empleo, no para implicarse en él.
requiere justificaciones. · Del mismo modo, para vencer la hostilidad o la indiferencia de estos actores,
Ahora bien, la acumulación capitalista, aunque en grados desiguales en fun- la coacción .no es suficiente, sobre codo cuando el compromiso exigido de ellos
ción de los caminos seguidos para la obtención de beneficios (por ejemplo, depen- supone una adhesión activa, iniciativas y sacrificios libremente consentidos, tal
diendo de si se trata de extraer beneficios industriales, comerciales o financieros), y como se exige, cada vez más a menudo, no sólo a los cuadros, sino al conjun-
exige la movilización de un gran número de personas Par!! las cuales las posibili- to de los asalariados. La hipótesis de un •compromiso por la fuerza• establecido
bajo la amenaza del hambre y del paro no nos parece muy realista, porque si bien
es probable que las fábricas •esclavistas» que aún existen en el mundo no desa-
1 Thévenot (1977) ha realizado, en lo que respecta a la década de 1970, un análisis muy parecerán a corto plazo, parece difícil contar únicamente con el recurso a esta
detallado del movimiento de salarización según categorías socioprofesionales. En 1975 los farma de movilización de la fuerza de trabajo, aunque sólo sea porque la mayor
asalariados representaban el 82,7 por 100 del empico total frente al 76,5 por 100 de 1968. La parte de las nuevas modalidades de obtener beneficios y las nuevas profesiones,
única categoría de no asalariados que creció fue la de las profesiones liberales -aunque ésta inventadas a lo largo de los últimos treinta años y que generan hoy una parte
creciese lentamente debido a las barreras de entrada a estas profesiones-, todas las demás
importante de los beneficios mundiales, han hecho énfasis en lo que la gestión
categorías (patrones de industria y de comercio, artesanos y pequeños comerciantes, es decir,
aquellos que emplean menos de tres empleados; agricultores; asistencia familiar...) retroce• de recursos humanos denomina •la implicación del personal».
dieron. El trabajo asalariado progresa igualmente entre las profesiones tradicionalmente libe- La calidad del compromiso que puede esperarse depende más bien de los
rales, como los médicos, entre quienes en 1975'son casi tan numerosos aquellos que poseen argumentos que puedan ser invocados para justificar no sólo los beneficios que
el estatuto de asalariado (sobre todo en los hospitales) como los que ejercen libremente su la participación en los procesos capitalistas puede aportar a título individual,
profesión, mientras que los médicos asalariados constituían apenas poco más de la mitad de sino también las ventajas colectivas, definidas en términos de bien común, que
estos últimos siete años antes. El movimiento de salarización está ligado en parte a la apari-
contribuye a producir para todos. Llamamos espíritu del capimlismo a !a ideolo-
ción-de grandes empresas en sectores tradicionales como el comercio, que supone una des-
trucción de los autónomos pequefü». La importante reducción del número de asalariados en gía que justifica el compromiso con el capitalismo.
la agricultura y en los empleos del hogar confirma que la mayor parte del crecimiento del tra- Este compromiso con el capitalismo conoce en la actualidad una importante
bajo asalariado se encuentra vinculado al crecimiento de las actividades de una patronal crisis de la que dan fe el desconcierto y el escepticismo social crecientes, hasta
cada vei más •anónima• y menos «personal•, es decir, a las sociedades de la industria y de el punto de que la salvaguarda del proceso de acumulación, que se encuentra
los servicios, así como al desarrollo del servicio público (en particular la enseñanza). hoy por hoy amenazada por una reducción de sus justificaciones a una argu-
10 Las mujeres representan hoy el 45 por 100 de la población activa frente al 35 por 100
mentación mínima en términos de necesaria sumisión a las leyes de la economía,
en 1968. Su tasa de actividad (porcentaje de las mujeres mayores de quince años que perte-
necen a la población activa) ha crecido de forma continua desde hace treinta años (Jeger- precisa de la formación de un nuevo conjunto ideológico más movilizador. Así
Madíot, 1996, p. 122). ocurre al menos en los países desarrollados que permanecen en el centro del.
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~~J:J.l.}~
ÜNIVERSICAD
. ALBERTO
t-lURiADO
BIBLIOTECA
proceso de acumulación y que pretenden continuar siendo los principales sumi- facilitaba buenas razones -una «motivación psicológica», en palabras de M. We-
nistradores de un personal cualificado cuya implicación positiva en el trabajo es ber (1964, p. 108)- para consagrarse, sin descanso y conscientemente, a su tarea;
fundamental. El capitalismo debe ser capaz de proporcionar a estas personas la para emprender la racionalización implacable de sus negocios, indisociablemen-
garantía de una mínima seguridad en zonas salvaguardadas -donde poder vivir, te ligada a la búsqueda del máximo beneficio; o para la búsqueda de ganancias,
formar una familia, educar a los niños, etc.- como son los barrios residenciales signo del éxito en el cumplimiento de la vocación u. La idea de trabajo como
de las ciudades de negocios del hemisferio norte, escaparates de los éxitos del Beruf servía también en la medida en que los obreros que la compartían se mos-
capitalismo para los nuevos admitidos de las regiones periféricas y elemento cru- traban dóciles y firmes en su tarea, al_ mismo tiempo que --convencidos de que
cial para la movilización ideológica mundial de todas las fuerzas productivas. el hombre debe cumplir su deber allí donde la providencia le ha situado- no tra-
Para Max Weber, el «espíritu del capitalismo» 11 hace referencia al conjunto taban de poner en cuestión la situación que les era dada.
de elementos éticos que, si bien ajenos en su finalidad a la lógica capitalista, ins- Dejaremos de lado la imporwnte controversia posweberiana -referida básicamente
piran a los empresarios en sus acciones a favor de la acumulación de capital. a la cuestión de la influencia efectiva del protestantismo en el desarrollo del capi-
Teniendo" en cuenta el carácter especial, incluso transgresor, de los modos de talismo y, más en general, de la influencia de las creencias religiosas sobre las prác-
·comportamiento exigidos por el capitalismo con respecta a las fornias de vida ticas económicas-- para, dentro de un enfoque weberiano, retener sobre todo que
observadas en la mayor parte de las sociedades humanas12, podemos compren- las personas necesitan poderosas razones morales para adherirse al capitalismo 14•
der que Weber se viese obligado a postular que el surgimiento· del capitalismo
supuso la instauración de una nueva relación moral de los seres humanos con su 11 «El ascetismo veía el summun de lo reprensible en la búsqueda de la riqueza como fin
trabajo, determinada en forma de vocación, de tal forma que, con independen• en sí mismo y, al mismo tiempo, tenía por un signo de la bendición divina la riqueza como fruto
del trabajo profesional. Más importante aún, la percepción religiosa del trabajo sin descanso,
cia de su interés y de sus cualidades intrínsecas, cada cual pueda consagrarse a
continuo, sistemático, en una profesión secular, entendido como el medio ascético más eleva-
él con convicción y regularidad. Según Max Weber, será con la Reforma cuando do y, a la vez, como la prueba más segura y más evidente de la regeneración y de la auténtica
se impondrá la creencia en que el deber se cumple primero mediante el ejerci- fe, ha podido constituir el más potente trampolín para la expansión de esta concepción·de la
cio de una profesión en el mundo, en las actividades temporales, en contraposi- vida que hemos llamado hasta ahora espfritu del capitalismo• (Weber, 1964, p. 211).
14 Podemos encontrar los principales elementos y la presentación de estas polémicas en
ción al énfasis puesto en la vida religiosa fuera del mundo terrenal que privile-
giaba el ethos católico. Será esta nueva concepción la que permitirá esquivar, en Besnard (1970), MacKinnon (1993), Disselkamp (1994), en la introducción, realizada por
J.-C. Passeron, y en la presentación, realizada por J.-P. Grossein, de un volumen que reúne los
los albores del capitalismo, la cuestión de la fin_alidad del esfuerzo en el trabajo
trabajos de [Link] consagrados a la sociología de las religiones (Weber, 19%), y en la obca
(el enriquecimiento sin fin), superando de este modo el problema del compro- colectiva del Grupo de Investigación sobre la Cultura de Weimar publicada bajo la direc-
miso que planteaban las nuevas prácticas económicas. La concepción del traba- ción de G. Raulet (1997) que proporciona rambién numerosa infonnación sobre el clima
jo co~o Bernf -vocación religiosa que exige ser cumplida- ofrecía un punto de intelectual que rodeó a la redacción de La ética protestante. Esta controversia, sin duda una
apoyo normativo a los comerciantes y empresarios del capitalismo naciente y les de las más prolíficas de toda la historia de las ciencias sociales, no está aún cerrada: se ha
centrado por el momento sobre todo en la validei del vínculo entre motivos de inspiración
religiosa y prácticas económicas. A los argumentos críticos que ponen en cuestión la corre-
11 Parece ser que la expresión de «espíritu del capitalismo• fue utilizada por primera vez lación entre protestantismo y capitalismo avanzado (como hacen, por ejemplo, K. Samuelson
por W. Sombart en la primera edición de su Capiralisme modeme. Sin embargo, en la obra de o J. Schumpeter), postulando que el capitalismo se ha desarrollado antes de la aparición del
Sombart, el término --que sería el resultado de la conjunción del «espíritu fáustico• Ydel protestantismo o en regiones de Europa en las que la influencia de la Reforma fue débil y, por
•espíritu burgués•- tomó un sentido muy diferente al que le otorgará Weber. El espíritu del consiguiente, bajo el efecto de una constelación de fenómenos sin relación con la religión
capitalismo se encuentra en Sombart más centrado en el carácter demiúrgico del hombre de (sin hablar de la crítica marxista que hace del capitalismo la causa de la aparición del pro-
negocios, mientras que Weber insiste más en la ética del trabajo (Bruhns, 1997, p. 105). testantismo), se han opuesto argumentaciones de defensa que hacen hincapié en la distin-
12 «Hace apenas una generación habría sido inútil esperar que un campesino de Silesia, ción entre causas y afinidades (Weber no habría tratado de proporcionar una explicación cau-
cuya tarea contractualmente establecida hubiese consistido en segar una superficie determi- sal, sino simplemente mostrar las afinidades entre la Reforma y el capitalismo, como es el
nada, aumentase su fuerza de trabajo doblándole su salario: habría simplemente reducido a caso, por ejemplo, de R. Bendix o R. Aron), así como sobre la diferencia entre el capitalismo
la mitad su prestación laboral, estimando que esta mitad le bastaba para ganar el doble de lo y el espíritu del capicalismo (Weber no habría tomado como objeto de estudio las causas del
que ganaba precedentemente• (Weber, 1991, p. 372). Véase también Polanyi (1983) a pro- capitalismo, sino los cambios morales y cognitivos que han favorecido la aparición de una
pósito de la transformación de la tierra y del trabajo en mercancías. mentalidad provechosa para el capitalismo, como dice, por ejemplo, G. Marshall).
Albert Hirschman (1980) reformula la pregunta weberiana {«kómo una Los trabajos de Weber insisten en la necesidad percibida por el capitalismo
actividad, a lo sumo tolerada por la moral, ha podido transformarse en vocación de proporcionar justificaciones de tipo individual, mientras que los de Hirsch-
en el sentido de Benjamin Franklin?») de la siguiente manera: «iCómo es posi- man hacen énfasis en las justificaciones en términos de bien común. Nosotros
ble que se llegase a considerar como honorables, en semejante momento de la retomamos estas dos dimensiones, entendiendo el término jmtificación en una
época moderna, actividades lucrativas como el comercio y la banca que, duran- acepci6n que permita compaginar simultáneamente las justificaciones indivi-
te siglos, fueron reprobadas y consideradas deshonrosas por ver en ellas la encar- duales (gracias a las cuales una persona encuentra motivos para adherirse a la
nación de la codicia, el lucro y de la avaricia?» (p. 13). Sin embargo, en lugar de empresa capitalista) y las justificaciones generales (según las cuales el compro-
recurrir a móvile5 de tipo psicológico y a una supuesta búsqueda, por parte de las miso con la empresa capitalista sii:ve al bien común).
nuevas elites, de medios· con los que garantizar su bienestar personal, A. Hirsch- La cuestión de las justificaciones morales del capitalismo no es sólo perti-
man evoca motivos que habrían alcanzado, en primer lugar, la esfera política nente desde el punto de vista histórico para aclarar sus orígenes o, en la actua-
antes de afectar a la economía: las actividades lucrativas fueron revalorizadas en lidad, para comprender mejor las modalidades de conversión al capitalismo de
el siglo XVIII por las elites debido a las vemajas sociopolíticas que esperaban de los pueblos de la periferia (países en vías de desarrollo y países ex socialistas). Es
ell~. En la interpretación de A. Hirschman, el pensamiento laico de la Ilustración también de extrema importancia en los países occidentales como Francia, cuya
justifica las actividades lucrativas en términos de bien común para la sociedad, población se encuentra a menudo integrada -hasta un punto jamás alcanzado
mostrando de este modo cómo la emergencia de prácticas en· armonía con el con anterioridad- en el cosmos capitalista. En efecto, las constricciones sistémi-
desarrollo del capitalismo fueron interpretadas como una relajación de las cos- cas que pesan sobre los actores no bastan por sí solas para suscitar el compro-
tumbres y un perfeccionamiento del modo de gobierno. Partiendo de la incapa- miso de éstos 16• La constricción en cuestión debe de ser interiorizada y justifica-
cidad de la moral religiosa para vencer las pasiones humanas, de la impotencia da, una función que, por otro lado, la sociología ha adjudicado tradicionalmen-
de la razón para gobernar a los seres hum~nos y de la dificultad de someter a las te a la socialización y a las ideologías. Éstas, participando en la reproducción del
pasiones simplemente mediante la represión, no quedaba otra solución que uti- orden social, tienen como efecto permitir que las personas no encuentren su
lizar una pasión para contrarrestar a las otras. Así, el lucro, hasta entonces situa-
do a la cabeza en el orden de los des6rdenes, obtuvo el privilegio de ser defini-
do como pasión inofensiva en la que descansaba desde ese momento la tarea de commerce [dulce comercio] desarrolladas en el siglo XVIII, hoy nos parecen absolutamente
someter a las pasiones ofensivas15. caducas, pero ya en el trascurso del siglo xix la miseria de las ciudades obreras y de la colo-
nizadón mostraba que la pasión burguesa no tenía nada de «atemperada», sino que, por el
contrario, producía estragos desconocidos hasta entonces. [La locución dow: commerce es
15
Esta inversión pudo llevarse a cabo gracias a la transformación de esta pasión en «inte- empleada por Montesquieu en De! espíritu de las leyes y tuvo gran éxito en la segunda mitad
rés•, amalgama de egoísmo y de racionalidad, término dotado de las virtudes de la constan- del siglo XVIII en el debate sobre la ética de la sociedad comercial: Junto al ténninÓ espíritu de
cia y la previsibilidad. El comercio fue considerado capaz de provocar un cierto suaviza- comercio (también acuñado por Montesquieu), el término doux commerce participó en la
miento de las costumbres: el comerciante deseaba la paz para la prosperidad de sus negocios construcción de la condición moral del primer capitalismo y de su catálogo de virtudes. El
y mantenía relaciones beneficiosas, a través de sus transacciones, con clientes a los que le doux commerce postulaba que una característica intrínseca y exclusiva de las sociedades de
interesaba satisfacer. La pasión por el dinero aparece de éste modo menos destructiva que mercado libre era la douceur, es decir, la promoción de una economía sin coacciones, opre-
la carrera por la gloria y las hazañas. Era también debido a que, tradicionalmente, sólo la sión ni brutalidades, a la par que un apaciguamiento de las costumbres y la amabilidad como
noble%3 era juzgada capaz, ,por c/efinición, de virtudes heroicas y de pasiones violentas. Un fonna generalizada de sociabilidad. El debate sobre el doux commerce puede seguirse en el
simple plebeyo no podía perseguir más que sus propios intereses y no la gloria. Todo el mundo conocido ensayo de A. Hirschman Las pasiones y los inlereses. A,¡¡umenros poliiicos en fawr del
sabe que cuanto semejante hombre pudiese llevar a cabo secía siempre algo "templado" com- capitalismo antes de su triunfo, así como en el reciente libro de Fernando Díez Utilidad, deseo
parado con las apasionadas diversiones y las terroríficas proezas de la aristocracia• y 11irtud. La formación de la idea moderna de trabajo. J lN. del T.]
16 Tomamos aquí nuesrras distancias con respecto a la p06ici6n weberiana que afirma que
(Hirschman, 1980, p. 61). La idea de una erosión moderna de las pasiones violentas y nobles
en beneficio de un interés exclusivo por el dinero está bastante extendida y parece también •un capitalismo asentado• (Weber, l964, p. 63) tiene menos necesidades de una justificación
lo suficientemente consolidada como para inspirar como reacción, desde finales del siglo xvm, moral, posición a la que se suscribe igualmente su contemporáneo Sombart (1928). No obs-
la crítica romántica al orden burgués, que pasó a ser considerado vacío, frío, mezquino, «ma- tante, a lo que si pennanecemos fieles es a una sociología comprensiva que haga hincapié en
terialista• y, precisamente, carente de rodo carácter pasional, rasgos todos ellos juzgados el sentido que reviste la organización social para los actores y, en consecuencia, en la impor-
anterionnente como positivos debido a sus ventajas políticas. En cuanto a las tesis del dixa tancia de las justificaciones y producciones ideológicas.
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universo cotidiano invivible, lo cual es una de las condiciones para la perma- Si, siguiendo la aadición weberiana, colocamos las ideologías sobre las cua-
nencia de un mundo determinado. Si el capitalismo no sólo ha sobrevivido les descansa el capitalismo en el centro de nuestros análisis, daremos un uso a
-contra todos los pronósticos de quienes habían anunciado regularmente su la noción de espíritu del capitalismo alejado de sus usos canónicos. En Weber, la
hundimiento-, sino que tampoco ha dejado de extender su imperio, se debe a noción de espíritu del capitalismo se inserta dentro del análisis de los «tipos de
que ha podido apoyarse en un cierto número de representaciones -susceptibles conductas racionales prácticas• y de las «incitaciones prácticas a la·acción» 18
de guiar la acción- y de justificaciones compartidas, que han hecho de él un que, en tanto que constitutivos de un nuevo echos, han hecho posible la ruptu-
orden aceptable e incluso deseable, el único posible o, al menos, el mejor de los ra con las prácticas tradicionales, la generalización de la disposición al cálculo,
órdenes posibles. Estas justificaciones deben apoyarse en argumentos lo sufi- la supresión de las condenas morales que pesaban sobre la obtención de benefi-
cientemente robustos cómo para ser aceptados como evidentes por un número cios y el desarrollo del proceso de acumulación ilimitada. Nosotros no preten-
lo suficientemente grande de gente, de manera que pueda contenerse o supe- demos explicar la génesis del capitalismo, sino comprender bajo qué condicio-
rarse la desesperanza o el nihilismo que el orden capitalista no deja de inspirar nes puede seguir atrayendo hoy a· los actores necesarios para la obtención de
igualmente, no sólo entre quienes oprime, sino también, a veces, entre quienes beneficios, razón por la cual nuestra óptica será diferente. Dejaremos de lado las
· tienen la tarea de mantenerlo y, a través de la educación, transmitir sus valores. disposiciones frente al mundo necesarias para participar en el capitalismo i:omo
El espíritu del capitalismo es, precisamente, este conjunto de creencias aso- cosmos - adecuación medios-fines, racionalidad práctica, aptitud para el cálcu-
ciadas al orden capitalista que contribuyen a justificar dicho orden y a mante- lo, autonomización de las·actividades económicas, relación instrumental con la
ner, legitimándolos, los modos de acción y las disposiciones que son coherentes naturaleza, etc.-, así como las justificaciones del capitalismo de tipo más gene-
con él. Estas justificaciones -ya sean generales o prácticas, locales o globales, ral producidas principalmente por la ciencia económica y que evocaremos más
expresadas en términos de virtud o en términos de justicia- posibilitan el cum- adelante. Estas justificaciones y disposiciones indican en la actualidad, al menos
plimiento de tareas más o menos penosas y, de forma más general, la adhesión a entre los actores de la empresa en el mundo occidental, competencias comunes
un estilo de vida favorable al orden capitalista. Podemos hablar, en este caso, de que, en armonía con las limitaciones institucionales que se _imponen de alguna
ideología dominante con la condición de que renunciemos a ver en ella un simple manera desde el exterior, son constantemente reproducidas a través de los pro-
subterfugio de los dominantes para asegurarse el consentimiento de los domina- cesos de socialización familiares y escolares. Éstas constituyen el zócalo ideoló-
dos y de que reconozcamos que la mayoría de las partes implicadas, tanto los gico a partir del cual se pueden observar las variaciones históricas aun cuando
fuertes como los débiles, se apoyan en los mismos esquemas para representarse no pueda excluirse que la transformación del espíritu del capitalismo implique a
el funcionamiento, las ventajas y las servidumbres del orden en el cual se veces la metamorfosis de algunos de sus aspectos más duraderos. Nuestro prop6-
encuentran inmersos17• sico es el estudio de las variaciones obserwuias y no la descripción exhaustiva de rocíos
los componentes del espíritu del capitalismo. Esto nos llevará a desprender del con-
17 La cuestión de saber si las creencias asociadas al espíritu del capitalismo son verdade- cepto de espíritu del capitalismo los contenidos sustanciales, en términos de
ras o falsas, de vital importancia en numeros~ teorias de las ideologías, sobre todo cuando ethos, que están ligados a él en la obra de Weber, para abordarlo como una forma
tratan de un objeto tan conflictivo corno es el capitalismo, no es fundamental en nuestra
que puede ser objeto de un contenido muy diferente segun los distintos momen-
reflexión, pues ésta se limita a describir la formación y la transformación de las justificacio-
tos de la evolución de los modos de organización de las empresas y de los pro-
nes del capitalismo, no a juzgar su verdad intrinseca. Añadamos, para atemperar este relati-
vismo, que una ideologíí! dominante en una sociedad capitalista permanece enraizada en la
realidad de las cosas en la medida en que, por un lado, contribuye a orientar la acción de las aqu( la solución aportada por Hirschman ( 1984) cuando, frente a teorías aparentemente irre-
personas y así dar forma al mundo en el que actúan y, por otro, se transfonna según la expe- conciliables, relativas al impacto del capitalismo sobre la sociedad, muestra que se puede
riencia, feliz o desgraciada, que éstas tienen de su acción. Una ideologla dominante puede de hacer que coexistan en la misma representación del mundo siempre y cuando aceptemos la
este modo, como señala Louis Dumont, tanto ser declarada •falsa» --si se tiene en cuenta su idea de que el capitalismo es un fenómeno contradictorio que tiene la capacidad de autoli-
carácter incompleto, por encontrar.;e más ajustada a los intereses de ciertos grupos sociales mltarse yde reforzarse a la vez. Hirschman sugiere que •pot incompatibles que sean estas teo-
que a los de otros, o su capacidad pata agrupar producciones de orígenes y antigüedad dife- rías, cada una de ellas bien podrla tener "su momento de verdad" o su "país de verdad". Una
rentes sin articularlas de forma coherente-corno ser declarada •verdadera•, en el sentido en y otra podrlan ser aplicables en un país o grupo de países dados durante un periodo determi-
que cada uno de los elementos que la componen ha podido ser pertinente (y puede conti- nado- (p. 37).
18 Weber, citado por Bouretz (1996), pp. 205-206.
nuar siéndolo) en un tiempo o en un lugar dados, bajo determinadas condiciones. Retomarnos
..
1:
A7
cesas de extracción del beneficio capitalista. Podemos, de este modo, tratar de te convicción es el resultado de un trabajo ideológico que sólo ha podido ser lle-
integrar dentro de un mismo marco expresiones históricas muy distintas del vado a cabo tras incorporar justificaciones, parcialmente recubiertas después por
espíritu del capitalismo y planteamos la cuestión de su transformación. Haremos el discurso científico, según las cuales las leyes positivas de la economía estarían
hincapié en la forma que debe adoptar una existencia en armonía con las exi, al servicio del bien común 19•
gencias de la acumulación para que un gran número de actores estimen que vale En particular, la idea de que la persecución del interés individual contribuye
la pena de ser vivida. al interés general ha sido objeto de un enorme trabajo, retomado y profundiza-
Sin embargo, a lo largo de este recorrido histórico, permaneceremos fieles al do continuamente a lo largo de toda la historia de la economía clásica. Esta diso-
método de los tipos ideales .weberianos, sistematizando y destacando cuanto nos ciación de la moral y de la economía, así como la incorporación a la economía,
parezca específico de una época en oposición a aquellas otras que la han prece- en el mismo movimiento, de una moral consecuencialista20 basada en el cálcu-
dido, otorgando más importancia a las variaciones que a las constantes, sin igno- lo de la utilidad, facilitaron una garantía moral a las actividades económicas por
rar, no obstante, las características más estables del capitalismo. el simple hecho de ser lucrativas21 • Haciendo un rápido resumen que explicite
La persistencia del capitalismo como modo de coordinación de las acciones un poco más el movimiento de la historia de las teorías económicas que aquí nos
y como mundo de vida no puede ser comprendida sin tener en cuenta las ideo- interesa, podemos observar que la incorporación del utilitarismo a la economía
logí~s que, justificándolo y confiriéndole un sentido, contribuyen a generar la
buena voluntad de aquellos sobre los que se levanta y a asegurar su adhesión,
19 En efecto, la economía clásica, al constituirse paradójicamente como «ciencia• a par-
incluso cuando, como sucede en el caso de los países desarrollados, el orden en
el que éstos son insertados parece descansar, casi en su totalidad, en dispositivos tir del modelo de las ciencias de la· naturaleza del siglo XIX, y a costa del olvido de la filoso-
que le son afines. fía política que le había servido de matriz, y de la transfonnación de las convicciones subya-
centes a las formas mercantiles de los acuerdos en leyes positivas separadas de la voluntad
de las personas, ha sido insrrumentalizada para validar acciones (Boltanski, Thévenot, 1991,
pp. 43-46). · • .
De qué está hecho el espíritu del capitalismo 20
Según las teorías morales consecuencialisros, los actos deben evaluarse moralmente en
función de sus consecuencias (un acto es bueno si produce mayor bien que mal y si el saldo
Cuando se trata de reunir las razones que hablan en favor del capitalismo, de es supetior a un acto alternativo que no ha pod!do realizarse como consecuencia de haber
buenas a primeras se presenta un candidato, que no es otro que la ciencia eco- llevado a cabo el primer acto). Estas teorías se oponen globalmente a las temías que podría,
mos llamar deontológ!cas y que permiten juzgar los actos en función de su conformidad a una
nómica. iAcaso no es en la ciencia económica y, en particular, en sus corrientes
lista de reglas, de mandatos o de derechos y deberes. Las teorías consecuencialistas pemúten
dominantes --clásicas y neoclásicas-, donde los responsables de las instituciones resolver la espinosa cuestión del conflicto entre reglas que existe en las teorías deontológicas
del capitalismo han buscado, desde la primera mitad del siglo XIX hasta nues- y evitar responder a la cuestión del fundamento y origen de dichas reglas. Sin embargo, este
tros días, todo tipo de justificaciones? La fuerza de los argumentos que encon- tipo de teorías se exponen a otras dificultades, como la realización del inventario del con-
tramos en ella proviene precisamente de que se presentan como argumentos no junto de consecuencias o la medida y suma de las cantidades de bien y de mal cocrespon-
ideológicos y no dictados por principios morales, por más que incorporen una dientes. El utilitarismo de Jeremy Bentham (1748-1832) constituye el paradigma mismo de
las teorías consecuencialistas así como la más conocida, ya que funda la evaluación de una
referencia a resultados fmales globalmente conformes a un ideal de justicia, en acción sobre el cálculo de la utilidad producida por este acto.
el caso de los más sólidos de entre ellos, así como a una idea de bienestar, en la 21 Este consistente ensamblaje es el resultado de la alianza, en un primer momento mar-
mayoría. El desarrollo de la ciencia económica, ya se trate de la economía clási- ginal y no necesaria, pero posteriormente ampliamente admitida, de la economía clásica y del
ca o del marxismo, ha contribuido, como ha demostrado L. Dumont (1977), al utilitarismo, respaldada por un •materialismo evolucionista•, rico en referencias a Darwin,
surgimiento de una representación del mundo radicalmente nueva con respec- Condorcet o Comte (Schumpeter, 1983, voL 2, pp. 47-50). Esta mezcla de creencias libera-
to al pensamiento tradicional, destacando, en particular, «la separación radical les en las virtudes del laisser_-faire [dejad hacer), de darwinismo social y de utilitarismo vul-
gar ha constituido, según Schumpecer, el mantillo sobre el que ha descansado la visión del
de los aspectos económicos del tejido social y su constitución como ámbito autó- mundo de la burguesía empresarial. De este modo, el utilitarismo, asociado con el liberalis-
nomo» (p. 15). Esta concepción permitió dar cuerpo a la creencia de que la eco- mo económico y el darwinismo social, ha podido convertirse, bajo una forma vulgarizada, en
nomía constituye una esfera autónoma, independiente de la ideología y de la el principal instrumento capaz de lograr, en un solo movimiento, liberarse de la moral común
moral, que obedece a leyes positivas, dejando de lado el hecho de que semejan- y dar una dimensión moral a las acciones orientadas a la obtención de beneficios.
48 49
ha permitido que se asuma como •natural» que •todo lo que es beneficioso para como un criterio de medida del bienestar social23. Este inmenso trabajo social
el individuo lo es también para la sociedad. Y por analogía, todo lo que engen, llevado a cabo para instaurar el progreso material individual como un -si no el-
dre beneficios (y sirva, por lo tanto, al capitalismo) sirve también a la sociedad» criterio del bienestar social ha permitido al capitalismo adquirir una legitimidad
(Heilbroner, 1986, p. 95). Tan sólo el crecimiento de la riqueza, sea quien sea su sin precedentes, logrando legitimar al mismo tiempo sus objetivos y su motor.
beneficiario, es, desde esta perspectiva, considerado como un criterio del bien Los trabajos realizados por la ciencia económica permiten también sostener
comúnn. En los usos más cotidianos y en los discursos públicos de los principa- que, entre dos organizaciones económicas diferentes, orientadas ambas hacia el
les actores que se encargan de realizar la e~égesis de los actos económicos -jefes bienestar material, la organización capitalista es siempre más eficaz. La libertad
de empresa, políticos, periodistas, etc.-, el recurso a esta vulgata permite vincu- de empresa y la propiedad privada de los medios de producción introducen en el
lar, de forma íntima y a la vez lo suficientemente vaga, beneficio individual (o sistema la competencia o su posibilidad. Ésta, desde el momento en que existe,
local) y beneficio global, resolviendo de este modo la exigencia de justificación aunque no sea pura y perfecta, es el medio más seguro para que los dientes se
de las acciones que concurren en la acumulación. Para este tipo de justificacio- beneficien del mejor servicio al menor coste. Aunque su principal preocupación
nes resulta evidente que el coste moral específico (entregarse a la pasión por el sea la acumulación de capital, los capitalistas también están obligados a satisfa-
lucro) de la puesta en marcha de una sociedad adquisitiva (coste que preocupa- cer a los consumidores para lograr sus objetivos. Es así como, extensivamente, la
.· ha aun a Adam Smith), difícilmente cuantificable, se encuentra ampliamente empresa privada competitiva es juzgada siempre como más eficaz y eficiente que
compensado por las ventajas cuantificables (bienes materiales, -salud, ... ) de la la organización no lucrativa (pero lo es pagando el precio, siempre olvidado, de
acumulación. Permite también sostener que el crecimiento globaj de la riqueza, una mutación del aficionado al arte, del ciudadano, del estudiante, del niño eón
1
r sea quien sea el beneficiario, es un criterio de determinación del bien común, de respecto a sus profesores, del beneficiario de la ayuda social ... en consumidor).
f lo cual da fe todos los días el hecho de presentar la salud de las empresas de un La privatización y la mercantilización máxima de todos los servicios son, de este
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i: país -medida por sus tasas de beneficio, su nivel de actividad y de crecimiento- modo, vistas socialmente como las mejores soluciones, ya que reducen el despil-
farro de recursos y obligan a anticiparse a lo que esperan los dientes 21•
12
Una de las razones por las cuales todo incremento en la riqueza de cualquier miembro
de la sociedad debe, supuestamente, constituir una mejora del bienestar global de la socie-
dad en su conjunto consiste en que esta riqueza no es el resultado de privar a otro de dicha n Lo que conduce a considerar globalmente al país como una «empresa», metáfora
riqueza mediante el robo, como presupone, por ejemplo, la idea de una suma total de la rique- reductora pero frecuente. O. Giarini (1981, 1983) muestra cuánto se aleja la noción de PNB
za estable, sino que ha sido creada en su integridad, de manera que la suma total de la riqueza de la de bienestar social, aún cuando se acepte reducir este bienestar al simple aumento del
de la sociedad se ve incrementada. Los trabajos de Pareto en el .ámbito de la economía, pro- nivel de vida. Al incorporar los valores añadidos de todas las empresas, el PNB no señala, por
.¡ longando y renovando la aproximación walrasiana, conducen a una redefinición del óptimo ejemplo, que algunos de eslOS valores añadidos se cncuentr.m vinculados a mercados de
j,
económico e ilustran cómo se fue haciendo cada vez más vana en el seno de la economía clá- reparación de daños a la econonúa producidos por otros sectores. La suma de los valores aña-
sica la cuestión de saber quién resulta enriquecido por este crecimiento de la riqueza. Una didos de aquellos que destruyen el entorno y de aquellos que lo protegen no puede en nin•
de las consecuencias prácticas del abandono, en .la obra de Pareto, de una utilidad medible, gún caso prerender expresar una verdadera mejora para el ciudadano por más que se incre-
en el tránsito del siglo XIX al XX, es que a partir de ese momento resultaba imposible compa• mente el indicador del PNB. «Lo que hay más bien es una tra¡[Link] de gastos, que tiene
rar las utilidades de dos elementos diferentes y, por lo tanto, de responder a la cuestión de como efecto un crecimiento real neto de la riqueza y del bienestar ¡...], a otro tipo de gastos
saber si el crecimiento en un aspecto determinado era más beneficioso para la sociedad que que son esenciales para el mantenimiento del sistema de mercado• (1983, p. 308). Otros
el crecimiento en otro aspecto. La teoría del equilibrio paretiana permite también sostener valores añadidos que vienen a agregarse están simplemente ligados a la mercantilización de
que es imposible juzgar en términos de bienestar global el efecto de un desplazamiento de la actividades que permanecían anterionnente fuera de la esfera monetaria (como el desarrollo
riqueza de un punto a otro, ya que la pérdida de utilidad de ciertos miembros no se puede de los platos precocinados que están reemplazando en parte a la cocina familiar, un mercado
compensar con la ganancia de utilidad de otros. Vemos pues que hay dos usos posibles de la que, ciertamente crea beneficios monetarios pero no aumenta necesariamente los niveles de
teoría del equilibrio de Pareto: o bien reconocemos que no existe ningún reparto de riquezas vida). Giarini (1983) llega a afirmar: •Se produce muy a menudo un crecimiento cero o un
bueno en sí mismo que pueda determinarse científicamente gracias a la economía, aceptán- crecimiento negativo en la riqueza y el bienestar real incluso cuando los indicadores econó-
dose de este modo los repartos tal y como se hacen, o bien constatamos la incapacidad de la micos del producto nacional bruto son positivos• (p. 310).
ciencia económica para resolver semejante cuestión y la transferimos al plano político sin 24 Esta posición, según la cual la organización mercantil es siempre más eficaz, ha sido
demasiado entusiasmo. De este modo Pareto proporcionará argumentos, sin pretenderlo real- desarrollada recientemente por teóricos de la economía de la burocracia. [Véase Greffe
mente, a los defensores del Estado del bienestar. (1979) y Temy (1980) para una introducción a la cuestión.]
c;n CI
A los tópicos de la utilidad, del bienestar global o del progreso -movilizados nalmente. Es poco probable que un trabajador asalariado se regocije verdadera•
de forma casi inmutable desde hace dos siglos-, a la justificación en ténninos de mente de que su trabajo sirva para incrementar el PIB de la nación, de que per-
eficacia sin igual a la hora de ofrecer bienes y servicios, hay que añadir, por mita mejorar el bienestar de los consumidores o de que esté inserto en un sistema
supuesto, la referencia a los poderes liberadores del capitalismo y a la libertad que garantiza la libertad de empresa, de venta y de compra, porque posiblemente
política corno efecto colateral de la libertad económica. Los tipos de argumen- le cueste establecer un vínculo entre estas ventajas generales y las condiciones
tos que se presentan a este respecto evocan la liberación que supone el régimen de vida y de trabajo propias y de sus allegados. A menos que se haya enriqueci-
salarial con respecto a la servidumbre, el espacio de libertad que permite la pro- do directamente sacando partido de la libre empresa -algo que está reservado a
piedad privada o, incluso, el hecho de que las libertades políticas en la época un reducido número de personas- o de que haya obtenido, gracias al trabajo ele-
moderna no han existido nunca, salvo de forma episódica, en ningún país abier- gido libremente, una holgura financiera suficiente como para aprovecharse ple-
ta y fundamentalmente anticapitalista, a pesar también de que tampoco todos namente de las posibilidades de consumo que ofrece el capitalismo, le faltarán
los países capitalistas conozcan dichas libertades pol(ticas25• demasiadas mediaciones para que la propuesta de adhesión que le es hecha
Evidentemente, sería poco realista no tener en cuenta estos tres pilares jus- pueda alimentar su imaginación27 y encamarse en hechos y gestos en la vida
tificativos centrales del capitalismo -progreso material, eficacia y eficiencia en cotidiana.
la sátisfación de las necesidades, modo de organización social favorable al ejer- Frente a lo que podríamos denominar - parafraseando a [Link]- el capita-
cicio de las libertades económicas y compatible con regímenes· políticos libera- lismo de cátedra, un capitalismo que repite desde arriba el dogma liberal, las
les- en el espíritu del capitalismo. expresiones del espíritu del capitalismo que nos interesan deben incorporarse en
Pero precisamente a causa de su carácter excesivamente general y estable en descripciones lo suficientemente consistentes y detalladas, así como comportar
el tiempo, estos elementos26 no bastan para obtener el compromiso de las per- los suficientes asideros, como para sensibilizar a aquellos a los que se dirige, es
sonas ordinarias en las circunstancias concretas de la vida y, en particular, de la decir, ser capaces, simultáneamente, de aproximarse a su experiencia moral de
vida en el trabajo, para facilÚarles recursos argumentativos que les permitan la vid.a cotidiana y proponerles modelos de·acción en Los que puedan apoyarse.
hacer frente a las denuncias o a las críticas que puedan serles dirigidas perso- Veremos cómo el discurso de la gestión empresarial; discurso que pretende ser a
la vez formal e histórico, global y situado, que mezcla preceptos generales y
25
ejemplos paradigmáticos, constituye hoy la forma por excelencia en la que el
Milton Friedman (1962), en su célebre ensayo Capiialism and freedam, es uno de los
espíritu del capitalismo se materializa y se comparte.
más ardientes defensores de la tesis según la cual las libertades políticas no son posibles más
Este tipo de discurso se dirige ante todo a los cuadros, cuya adhesión al capi-
que en el marco de las relaciones capitalistas: •Los acuerdos económicos desempeñan un
doble papel en la promoción de una sociedad libre. Por un lado, la libertad de establecer talismti es particularmente indispensable para la buena marcha de las empresas
acuerdos económicos es un componente de la libertad entendida en un sentido amplio, a y para la formación de beneficios. El problema, sin embargo, es que el alto nivel
pesar de que la libertad económica es un fin en sí misma; por otro lado, la libertad económi, de compromiso exigido no puede obtenerse por pura coacción, a la vez que, en
ca es un medio indispensable para la realización de la libertad política• (p. 8). Pero admite la medida en que están menos sometidos a la necesidad que los obreros, pueden
también que el capitalismo, por sí mismo, no asegura la libertad: ,La historia sugiere ran sólo oponer una resistencia pasiva, comprometerse con reticencias o incluso minar
que el capitalismo es una condición necesaria para la libertad política. Claramente, no es una
el orden capitalista criticándolo desde dentro. Existe también el peligro con los
condición suficiente. La Italia y la España fascistas, la Alemania en distintos momentos de
los últimos setenta años, Japón antes de ambas guerras mundiales, la Rusia zarista antes de la hijos de la burguesía, que constituyen el vivero casi natural de reclutamiento de
Primera Guerra Mundial son todas ellas sociedades que no podemos describir como política- los cuadros y pueden iniciar un movimiento de defección, por emplear la expre-
mente libres. Sin embargo, en cada una de ellas, la empresa privada era la forma predominante sión de A. Hirschman (1972), dirigiéndose hacia profesiones menos integradas
de orgiuiliaci6n económica. Por lo tanto, es posible que se produzcan simultáneamente acuer- en el juego capitalista (profesiones liberales, arte y ciencia, servicio público) o
dos económicos de tipo capitalista y acuerdos políticos contrarios a la libertad• (p. 10).
26
Es probable que este aparato justificativo baste para implicar a los capitalistas y sea
movilizado cada vez que la discusión alcance un nivel de generalidad muy alto (el porqué del 27 Las ideologías, para poder servir a la acción, han de estar incorporadas en fonnas dis-
sistema y no el porqué de tal o cual acción o decisión), así como cuando no se encuentra nin- cursivas que comprendan mediaciones lo suficientemente numerosas y lo suficientemente
guna justificación más próxima a la disputa, lo que suele ocurrir, desde nuestro punto de diversas como para alimentar la imaginación frente a las situaciones concretas de la vida; en
vista, cuando el espíritu del capitalismo es débil. este sentido, véase Boltanski (1993), pp. 76-87. ·
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1 52 53
incluso retirarse parcialmente del mercado de trabajo, posibilidades todas ellas mos con otros miembros de las empresas- , un objetivo prioritario de la crítica .
tanto más probables cuanto más numerosa sea su posesión de recursos diversifi, -en particular de la efectuada por sus subordinados- , una crítica a la que a
cados (escolares, patrimoniales y sociales). menudo ellos mismos están dispuestos también a prestar un oído acento. No les
Así pues, el capitalismo debe complementar su aparato justificativo, en un pri- basta tan sólo con las ventajas materiales que se les conceden, sino que deben
mer momento, en dirección a los cuadros o a los futuros cuadros. Si, en el trans- también disponer de argumentos para justificar su posición y, de forma más
curso normal de su vida profesional, éstos son convencidos en su mayoría de general, los procedimientos de selección de los que son producto o que ellos mis-
adherirse al sistema capitalista, ya sea por razones financieras (miedo al paro prin- mos han puesto en marcha. Una de sus necesidades de justificación es el man-
cipalmente, sobre todo si están endeudados y con cargas familiares) o por disposi-
¡ tivos clásicos de sanciones y recompensas (dinero, ventajas diversas, esperanzas de
tenimiento de una separación culturalmente tolerable entre su propia condición
y la de los trabajadores que tienen a sus órdenes (como muestran, por ejemplo,
promoción ... ), podemos pensar que las exigencias de justificación se desarrollarán en el punto de inflexión histórico de la década de 1970, las reticencias de nume-
1 particularmente en los periodos caracterizados, como ocurre en la actualidad, por rosos jóvenes ingenieros de las grandes escuelas, formados de manera más
un lado,· por un fuerte crecimiento numérico de los cuadros, con la llegada a las permisiva que las generaciones anteriores, a mandar sobre los O. S. [obrero des-
· empresas de numerosos cuadros jóvenes provenientes del sistema educativo, esca- cualificado]29, asignados a tareas muy repetitivas y sometidos a una severa dis-
1 samente motivados y en búsqueda de incitaciones normativas28 y, por otro, por ciplina de fábrica).
profundas transformaciones que obligan a los cuadros más veteranos a reciclarse, Las justificaciones del capitalismo que aquí nos interesan no serán, por lo
algo que les resultará más sencillo si logran dar un sentido a los cambios de orien- tanto, aquellas que los capitalistas o 1~ economistas universitarios puedan desá•
tació[Link] les son impuestos y vivirlos como fruto de la libre elección. rrollar de cara al exterior y, en particular, de cara al mundo político, sino las jus-
los cuadros, en la medida en que son al mismo tiempo asalariados y porta- tificaciones destinadas prioritariamente a los cuadros e ingenieros. Ahora bien,
i:-
voces del capitalismo, constituyen, por su posición - sobre todo si los compara- las justificaciones en términos de bien común que necesitan deben apoyarse en
espacios de cálculo locales para poder ser eficaces. Sus juicios hacen referencia,
en primer lugar, a la empresa en la que trabajan y al grado en que las decisiones
28
El número de cuadros ha crecido de fonna importante entre el censo de 1982 y el de 1990. tomadas en su nombre son defendibles en cuanto a sus consecuencias sobre el
La categoría de •cuadros adrrunistrativos y comerciales• ha ganado más de 189.000 personas, bien común de los asalariados empleadas en la misma y, secundariamente,- res-
,,I ' la de •ingenieros y cuadros técnicos de empresa• más de 220.000, la de «profesiones inter- pecto al bien común de la colectividad geográfica y política en la cual está inser-
i!! medias administrativas y comerciales de empresa• más de 423.000. Una parte de los efecti-
ta. A diferencia de los dogmas liberales, estas justificaciones situadas están suje-
,,
1
vos que aseguran el crecimiento de estas subcategorías proviene de capas sociales cradicio-
.·1
.~ nalemente más distantes, inclusive hostiles al capitalismo, corno es el caso de los hijos del tas al cambio, debiendo vincular las preocupaciones expresadas en términos de
profesorado que están particularmente bien preparados para superar las pruebas escolares justicia con las prácticas ligadas a las diferentes etapas históricas del capitalismo
que abren las puercas a la enseñanza superior y 9. las grandes escuelas, pero peor preparados y con las formas específicas de obtener beneficios características de una época.
normativamente que los hijos de la burguesía de negocios para el ejercicio de un poder jerár, Al mismo tiempo, estas justificaciones deben suscitar disposiciones a la acción y
quico o económico. Corno demuestran numerosos estudios, el crecimiento del número de proporcionar la seguridad de que las acciones emprendidas son moralmente
diplomados no sólo tiene consecuencias numéricas, sino que modifica también las caracte•
.1 rísticas de aquellos que poseen tales títulos, a resultas de un cambio en su origen social por
aceptables. De este modo, en cada momento histórico, el espíritu del capitalis-
/! el efecto de la democratización del acceso a la enseñanza superior. El efecto de «señalización• mo se manifiesta indisociablemente en las evidencias de las que disponen los
de los di~lomas (Spence, 1973) se ve perturbado. En realidad, el diploma no aporta tan sólo
información sobre el tipo de conocimientos supuestamente adquiridos, sino también sobre el
tipo de culrura, en el sentido antropológico del término, y, finalmente, sobre el tipo de seres 29 Ouvrier Spécialisi: •obrero descualificado•. Término acuñado en la sociología del tra-
humanos. El mero conocimiento de la posesión de un diploma ya no proporciona las infor- bajo francesa, figura característica del capitalismo de la producción en cadena de la gran
maciones tácitas y laterales que permitían, en una etapa anterior, «hacerse una idea• intui- fábrica fordista. El O. S. confonnaba un trabajador asignado a una tarea repetitiva dentro de
tiva~ deciG fundada sobre la experiencia social ordinaria-del cipo de persona «a la que nos la cadena de montaje en la que se insetraba como una simple extensión de la máquina. Los
enfrentábamos», porque los titulares de un mismo diploma pueden diferir fuertemente unos O. S., durante mucho tiempo la fuerza hegemónica del movimiento obrero, fueron los pro-
de otros en el resto de aspectos (sobre codo con respecto a las generaciones anteriores po- tagoni5tas del importante ciclo de luchas que tuvo su momento álgido a lo largo de la déca-
seedoras del mismo diploma). da de 1960 [N. del T.I.
11
cuadros en lo·que respecta a las «buenas• acciones que han de realizar para arriba e indica, para su momento histórico, el tipo de gran aventura dinamizado-
obtener beneficios y a la legitimidad de estas acciones. ra que pudo representar el capitalismo, los sólidos cimientos que eran necesarios
Además de las justificaciones en términos de bien común, necesarias para res- de cara al futuro y las respuestas al ansia de una sociedad justa que el capitalis-
ponder a la crítica y explicarse frente a los demás, los cuadros, en particular los mo pudo representar. Son estas diferentes combinaciones entre autonomía,
cuadros jóvenes, necesitan también, como los empresarios weberianos, encontrar seguridad y bien común las que recordaremos ahora de forma muy esquemática.
motivos personales para el compromiso. Para que el compromiso valga la pena, La primera descripción, llevada a cabo a finales del siglo XIX - tanto en la
para que les resulte atractivo, el capitalismo debe presentarse ante ellos en acti- novela como en las ciencias sociales propiamente dichas-, coloca su epicentro en
vidades que, en comparación con oportunidades alternativas, pueden ser califi- la figura del burgués emprendedor y en la descripción de los valores burgueses.
cadas de «excitantes», es decir, portadoras, con variaciones según lás épocas, de La figura del emprendedor, del capitán de industria, del conquistador (Sombart,
posibilidades de autorrealización y de espacios de libertad para la acción. 1928, p. 55), concentra los elementos heroicos de la descripción30, haciendo
Sin embargo, como veremos a continuación con mayor detalle, este anhelo énfasis en el juego, la especulación, el riesgo y la innovación. A un nivel más
de autonomía suele encontrarse con otra demanda con la que suele entrar en general, para categorías más numerosas, la aventura capitalista significa en primer
tensión: la búsqueda de seguridad. En efecto, el capitalismo debe ser capaz de lugar la liberación, ante todo espacial o geográfica, posibilitada por el desarrollo de
inspirar a los cuadros la confianza en la posibilidad de beneficiacse del bienestar los medios de comunicación y el avance del trabajo asalariado, que penniten a los
que les promete de forma duradera para ellos mismos {de forina al menos tan jóvenes emanciparse de las comunidades locales, del sometimiento a la tierra y
duradera,.si no más, que en las situaciones sociales alternativas a las cuales han del arraigo familiar, y posibilitan la huida del pueblo, del gueto y de las formas
renunciado con su adhesión al capitalismo) y de garantizar a sus hijos el acceso tradicionales de dependencia personal. En contrapartida, la figura del burgués y
a posiciones que les permitan conservar los mismos privilegios. de la moral burguesa aporta los elementos de seguridad gracias a una combi-
El espíritu del capitalismo propio de cada época debe proporcionar, en tér- nación original que añade a las disposiciones económicas innovadoras {avaricia,
minos históricamente variables, elementos capaces de apaciguar la inquietud espíritu de ahorro, tendencia a racionalizar la vida cotidiana en todos sus aspee-
suscitada por las tres siguientes cuestiones: . tos, desarrollo de las capacidades necesarias para la contabilidad, el cálculo y la
previsión), disposiciones domésticas tradicionales: la importancia otorgada a
• lDe qué manera puede el compromiso con el proceso de acumulación la familia, al linaje, al patrimonio, a la castidad de las hijas para evitar las unio-
capitalista ser una fuente de entusiasmo incluso para aquellos que no nes desafortunadas y la dilapidación del capital; el carácter familiar o patriarcal
serán los primeros en aprovecharse de los beneficios realizados? de las relaciones mantenidas con los empleados (Braudel, 1979, pp. 526-527)
• lHasta qué punto aquellos que se implican en el cosmos capitalista pue, r<¡ue será denunciado como paternalismo- donde las formas de subordinación
den tener la garantía de una seguridad mínima para ellos y para sus hijos? continúan siendo de tipo personal, en el seno de empresas generalmente de
• lCómo justificar, en términos de bien común, la participación en la empre- reducido tamañ9;el papel concedido a la caridad como alivio del sufrimiento de
sa capitalista y defender, frente a las acusaciones de injusticia, la forma en los pobres, etc. (Procacchi, 1993). Las justificaciones de mayor generalidad que
que es animada y gestionada? hacen referencia a formulaciones del bien común tendrían menos que ver con
la referencia al liberalismo económico, al mercado31 o a la economía científica
-cuya difusión continuaba siendo bastante limitada- que con la creencia en el
Las diferentes etapas históricas del espíritu del capitalismo progreso, en el futuro, en la ciencia, en la técnica o en las ventajas de la indus-
l
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tria. Se trataba de un utilitarismo vulgar que pretendía justificar los sacrificios consumo, así como en la colaboración entre las grandes firmas y el Estado en una
que exigía el avance del progreso. Precisamente esta amalgama de disposiciones perspectiva de justicia social. La existencia de directores asalariados y el desarro-
Y valores muy diferentes e incluso incompatibles -sed de beneficios y moralismo, llo de las categorías de técnicos, de «organizadores», la constitución -en Francia-
avaricia y caridad, cientificismo y tradicionalismo familiar- que constituye el eje de la categoría de los cuadros (Boltanski, 1982), la multiplicación de propietarios
principal de la división de los burgueses entre sí mismos de la que habla Fran~ois constituidos por personas morales más que por personas físicas o las limitaciones
Furet (L995, pp. 19-35) explica lo que será denunciado más unánime y durade- a la propiedad privada de la empresa a causa del desarrollo de los derechos de los
ramente en el espíritu burgués: su hipocresía. asalariados y de la existencia de reglas burocráticas que restringen las prerrogati-
Una segunda caracterización del espíritu del capitalismo encuentra su pleno vas patronales en materia de gestión de personal son interpretadas como mues-
desarrollo entre la década de 1930 y la de 1960. En este caso el énfusis apunta no tras de un cambio en profundidad del capitalismo que se caracterizaría por una
tanto al empresario individual, sino a la organización. Esta segunda caracterización atenuación de la lucha de clases, por una disociación de la propiedad del capital
gira en tomo al desarrollo -a principios del siglo XX- de la gran empresa industrial y del control sobre la empresa (que es transferido a la «tecnoestructura») (Gal-
centralizada y burocratizada, fuscinada por el gigantismo. Este segundo espíritu del braith, 1952, 1968) y por la aparición de un nuevo capitalismo animado por un
capitalismo tiene como figura heroica al director3 2, quien, a diferencia del accio- espíritu de justicia social. Tendremos ocasión de volver una y otra vez sobre las
nista que busca aumentar su riqueza personal, se encuentra atravesado por la especificidades de este «segundo• espíritu del capitalismo.
voluntad de hacer crecer sin límites el tamaño de la empresa que tiene a su cargo, Las transformaciones del espíritu del capitalismo acompañan por consiguiente
de manera que pueda llevarse a cabo una producción en masa que encontraría su a las profundas modificaciones de las condiciones de vida y de trabajq, así como a
razón de ser en las economías de escala, en la estandarización de los productos, los cambios en los anhelos -para ellos o para sus hijos-de los trabajadores, que den-
en la organización racional del trabajo y en las nuevas técnicas de extensión de los tro de las empresas pasan a desempeñar un papel significativo en los procesos de
mercados (marketing). [Link] los jóvenes diplomados resultaban particularmente acumulación capitalista, sin llegar a ser los beneficiarios más privilegiados de éstos.
•excitantes* las oportunidades que ofrecían las organizaciones de acceder a posi- Hoy, la seguridad proporcionada por los diplomas ha disminuido, las jubilaciones se
ciones de poder desde las que poder cambiar el mundo y, para la gran mayoría, de encuentran amenazadas y posibilidades de promoción no· están aseguradas. La
conseguir liberarse del reino de la necesidad, logrando la realización de los deseos potencia de movilización del •segundo espíritu».está en cuestión, mientras que
gracias a la producción en masa y a su corolario, el consumo de masas. las formas de acumulación se han visto de nuevo profundamente transformadas.
En esta versión, la dimensión securitaria queda garantizada por la fe puesta en Una de las evoluciones ideológicas de la situación actual que puede considerar-
la racionalidad y la planificación a largo plazo -tarea prioritaria de los dirigentes- se como más probable, en la medida en que parte de las capacidades de supervi-
y, sobre todo, por el gigantismo .mismo de las organizaciones, las cuales se con- vencia del sistema y se limita a plantear simples reorganizaciones dentro del marco
vierten en ambientes protectores que ofrecen no sólo oportunidades de hacer del régimen del capital -<lel que, por el momento, tras el fin de la ilusión comunis-
carrera, sino que también intervienen en la vida cotidiana (vivienda oficial, cen- ta, no se ven vías de salida practicables-, consistiría, siguiendo nuestro análisis, en
tros de vacaciones, organismos de formación ...) siguiendo el modelo del ejército la formación en los países desarrollados de un espíritu del capitalismo más movili-
(tipo de organización del que IBM fue el paradigma durante los años 1950-1960). zador (y, por lo tanto, también más orientado hacia la justicia y el bienestar social)
La referencia al bien común está asegurada no sólo por su imbricación con un que'intentase volver a movilizara los trabajadores y, como rrúnimo, a la clase media.
ideal de orden industrial encamado por los ingenieros -creencia en el progreso, El «primer• espíritu del capitalismo, asociado como hemos visto a .la figura
esperanza puesta en la ciencia y la técnica, la productividad y la eficacia- más del burgués, estaba vinculado a las modalidades del capitalismo, básicamente de
rico de significados aún que en la anterior versión, sino también a través de un tipo familiar, de una época en la que no se buscaba el gigantismo, salvo casos
ideal que podríamos calificar de cívico, en la medida en que hace hincapié en la excepcionales. Los propietarios o patrones eran conocidos personalmente por
solidaridad institucional, la socialización de la producción, de la distribución y del sus empleados, el destino y la vida de la empresa estaban fuertemente relacio-
nados con los de una familia. El «segundo» espíritu del capitalismo, que se orga-
JZ Véase Bearl y Means (1932) y Bumham (1941) para una primera descripción, Chandler niza en tomo a la figura central del director (o dirigente asalariado) y de los cua-
(L977J para un trabajo histórico más reciente sobre el advenimienro de los directivos empre- dros, está ligado a un capitalismo de grandes empresas, lo suficientemente
sariales asalariados. importantes ya c~mo para que la burocratización y la amplia utilización de cua-
dros cada vez más diplomados sean elementos centrales. No obstante, sólo algu- El capitalismo, sin embargo, no puede encontrar en sí mismo ningún recur-
nas de entre ellas (una minoría) podrán ser calificadas como multinacionales. El so que le permita proporcionar razones para el compromiso y, más en concreto,
accionariado se ha vuelto más anónimo y numerosas empresas se han deshecho para formular argumentos orientados hacia una exigencia de justicia. El capita-
del nombre y del destino de una familia en particular. El •tercer» espíritu debe- lismo es, sin lugar a dudas, la principal forma histórica organizadora de las prác-
rá ser isomorfo a un capitalismo «mundializado» que se sirve de nuevas tecno- ticas colectivas que se encuentra absolutamente alejada de la esfera moral, en la
logías, por no citar más que los dos aspectos más frecuentemente mencionados medida que encuentra su finalidad en sí misma (la acumulación de capital como
para definir al capitalismo contemporáneo. un fin en sí) sin apelar no ya a un bien común, sino incluso a los intereses de un
Las diferentes modalidades de salida de la crisis ideológica que comenzaron ser colectivo como pudiera ser el pueblo, el Estado o la clase social. La justifica-
a ponerse en marcha en la segunda mitad de la década de 1930 -momento en ción del capitalismo implica referencias a construcciones de otro orden del que
el que comienza a perder fuerza el primer espíritu- no podían haber sido previs- se desprenden exigencias completamente diferentes de las que impone la bús-
tas. Algo similar ocurre en la actualidad. La necesidad de volver a dar un senti- queda de beneficios.
do al proceso de acumulación y de vincularlo a las exigencias de justicia social Así pues, para mantener su poder de movilización, el capitalismo debe incor-
choca, en particular, con la tensión existente entre el interés colectivo de los porar recursos que no se encuentran en su interior, acercarse a las creencias que
capitalistas en tanto que clase y sus intereses particulares en tanto que opera- disfrutan, en una época determinada, de un importante poder de persuasión y
dores atomizados en competencia en el mercado (Wallerstein, 1985, p. 17). tomar en consideración las ideologías más importantes -incluidas aquellas que le
Ningún operador del mercado quiere ser el primero en ofrecer una •buena vida• son hostiles-que se encuentran inscritas en el contexto cultural en el cual se desa-
a quienes contrata, porque sus costes de producción se verían incrementados, lo rrolla. De este modo, el espíritu que, en un momento determinado de la historia,
cual supondría una desventaja para la competencia que le enfrenta a sus igua- posibilita el proceso de acumulación se encuentra impregnado por producciones
les. Sin embargo, a la clase capitalista en su conjunto le interesa que las prácti- culturales contemporáneas a él, pero que han sido desarrolladas en la mayoría de
¡ cas generales, sobre todo en lo que respecta a los cuadros, permitan conservar la los casos con fines totalmente ajenos a la justificación del capitalismol-1.
l
. 1 . adhesión de aquellos de los que depende la realización del beneficio. Podemos El capitalismo, enfrentado a una exigencia de justificación, moviliza algo «que
pensar que la formación de un tercer espíritu del capitalismo y su encamación ya está ahí~, algo cuya legitimidad se encuentra ya garantizada y a lo cual dará un
en diferentes dispositivos dependerá, en gran medida, del interés que tenga para nuevo sentido asociándolo a la exigencia de acumulación de capital. Sería inútil
las multinacionales, hoy dominantes, el mantenimiento de una zona pacificada tratar de separar las construcciones ideológicas impuras, destinadas a servir para
en el centro del sistema-mundo dentro de la· cual los cuadros encuentren un la acumulación capitalista, de las ideas puras y libres de todo compromiso que
espacio donde poder formarse, criar a sus hijos y vivir con seguridad.
traposición a Car! Menger y a la Escuela austriaca, se constituyó, animada por Gustav
Schmoller, la Escuela histórica alemana, a la cual pertenecían Werner Sombart y Max Weber.
1
El origen de las justificaciones incorporadas al espíritu Lo que preocupaba a estos economistas-sociólogos era articular una posición interpretativa
1 del capitalismo que se ubicase entre el empirismo histórico puro y la abstracción marginalista para «poder
tratar los hechbs económicos desde el ángulo de una teoría, es decir, tratando de descubrir,
Hemos llamado la atención sobre la importancia que reviste para el capita- con la ayuda de conceptos y de tipos ideales construidos a partir de material histórico, los
lismo la posibilidad de apoyarse en un aparato justificativo ajustado a las formas principios mismos de los sistemas y de los procesos económicos• (H. Bruhns, 1997, pp. 95-120).
concretas adoptadas por la acumulación del capital en una época determinada, Podemos rastrear las huellas de este proyecto intelectual, que trata de conciliar la perspecti-
lo que significa que el espíritu del capitalismo incorpora otros esquemas dife- va teórica y la histórica, en la economía de la regulación y en la economía de las convenciones,
lo que explica, por otro lado, el hecho de que estas corrientes se vean marginadas por las
rentes de los heredados de la teoría económica. Aunque estos últimos permiten
modalidades predominantes de la microeconomía.
-ajenos a toda especificidad histórica33- defender el principio mismo de la acu- 34 Seguimos aquí la actitud adoptada por Weber: «debemos contar con que !os efectos de
mulación, no poseen suficiente poder movilizador. la Reforma sobre la cultura, en gran medida -por no decir preponderantemente- hayan cons-
tituido consecuencias no previstas, no queridas, de la obra de los refonnadores, consecuencias
JJ Cabe destacar cómo la microeconomía, en su corriente dominante, no se preocupa en a menudo muy alejadas de todo aquello que se habían propuesto alcanzar, a veces incluso en
absoluto de la historia y de las ti:ansfonnaciones sociales. Por otro lado, precisamente en con- contradicción con estos fines• (\'v'eber, 1964, pp. 101-102).
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r permitirían criticarla, pues a menudo son los mismos paradigmas los que se ven
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mer espíritu» o a un espíritu precedente en el caso del paso a los espíritus del
implicados a la par en la denuncia y en la j uscificación de lo denunciado. capitalismo posteriores. Lo fundamental será lograr que resulten seductoras las
Podemos comparar el proceso a través del cual se incorporan al capitalismo nuevas formas de acumulación (la dimensión excitante que requiere todo espíri-
ideas que, en principio, le eran ajenas, cuando no hostiles, con el proceso de acul- tu), pero teniendo en cuenta su necesidad de autojustificación (apoyándose en
turación descrito por Dumont {1991), que señala cómo la ideología moderna la referencia a un bien común) y levantando defensas contra aquellos que per-
dominante del individualismo se difundió forjando compromisos con las culturas ciben en los nuevos dispositivos capitalistas amenazas para la supervivencia de
preexistentes. Del encuentro entre dos conjuntos de ideas-valores y de su conflic- su identidad social (la dimensión securitaria).
to, nacen nuevas representaciones que son «una especie de síntesis, [... ] más o En muchos aspectos, el «segundo espíritu• del capitalismo, edificado al mismo
menos radical, algo así como una alianza de dos tipos de ideas y de valores: unos tiempo que el establecimiento de la supremacía de la gran empresa industrial,
de inspiración holista y autóctonos, otros tomados prestados a la configuración trae consigo características a las que no se habrían opuesto ni el comunismo ni el
individualista predominante» (Dumont, 1991, p. 29). Un efecto notable de este fascismo, quienes, .sin embargo, eran los movimientos críticos con el capitalismo
proceso de aculturación consiste en que «las representaciones individualistas no más poderosos de la época en la que este «segundo espíritu» inició su marcha
. sólo no se diluyen ni se edulcoran a través de las combinaciones que !as recorren, (Polanyi, 1983). El dirigismo económico, aspiración común a todos ellos, va a
sino que, ál contrario, extraen de estas asociaciones con sus contrarios, por un encontrar su materialización en el Estado del bienestar y sus órganos de planifi-
lado, una adaptabilidad superior y, por otro, una mayor fuerza»· (Dumont, 1991, cación. Diferentes dispositivos de control regular del reparto del valor añadido
p. 30). Si trasladamos este análisis al estudio del capitalismo (cuyo principio de entre el capital y el trabajó serán puestos en funcionamiento a través de la con>
acumulación está de hecho ligado a la modernidad individualista), veremos cómo tabUidad nacional (Desrosieres, 1993, p. 383), lo cual es coherente con los aná•
el espíritu que le anima posee dos caras, una «vuelta hacía dentro», como dice lisis marxistas. En cuanto al funcionamiento jerárquico en las grandes empresas
Dumont, es decir, hacia el proceso de acumulación que se ve legitimado, y otra planificadas, éstas mantendrán durante mucho tiempo el distintivo de un com-
orientada a las ideologías de las que se ha impregnado y que le aportan, precisa- promiso con los valores domésticos tradici?nales, lo que resultará tranquU~ador
mente, aquello que el capitalismo no puede ofrecer: razones para participar en el para la reacción tradicionalista: respeto y deferencia a cambio de protección y
proceso de acumulación ~dadas en la realidad cotidiana y en contacto con los ayuda forman parte del contrato jerárquico en sus formas tradicionales, más que
valores y preocupaciones de aquellos a quienes le conviene movilizar 35• el intercambio de un salario a cambio de trabajo que expresa la forma anglosajo-
En el análisis de [Link]ís Dumont, los miembros de una cultura holista confron- na liberal de pensar la relación laboral. De este modo, el principio de acumula-
tados a la cultura individualista son cuestionados y sienten la necesidad de defen- ción ilimitada encontró puntos de convergencia con sus enemigos y el compro•
derse y justificarse, frente a lo que les parece una cática y un cuestionamiento de miso resultante aseguró al capitalismo su supervivencia, ofreciendo a las pobla-
su identidad. En° otros aspectos, sin embargo, pueden sentirse atraídos por los ciones reticentes la oportunidad de adherirse a él con mayor entusiasmo.
nuevos valores y por las perspectivas de liberación individual y de igualdad que
ofrecen. De este proceso de seducción-resistencia-búsqueda de autojustificación
nacen las nuevas representaciones capaces de generar compromiso. Las ciudades36 como puntos de apoyo normativos en la
Pueden hacerse las mismas observaciones a propósito del espíritu del capita- construcción de justificaciones
lismo. Éste se transforma para responder a la necesidad de justificación de las
personas comprometidas, en un momento determinado, en el proceso de acu- Las concatenaciones societa!es, en la medida en que están sometidas a un
mulación capitalista. Sin embargo, sus valores y representaciones, recibidos imperativo de justificación, tienden a incorporar la referencia a un tipo de con-
como herencia cultural, están todavía asociados a formas de acumulación ante-
riores, vinculados a la sociedad tradicional en el caso del nacimiento del «pri-
M Hemos decidido traducir el término francés cité por «ciudad•. No obstante, conviene
i¡ ' matizar que dicho concepto no es equiparable al de ciudad actual (que en francés suele expre•
1 JS •Estas nuevas representaciones tienen dos caras: una girada hacia adentro, principal- sarse con el término vil/e). El término cité es un ténnino acuñado a finales del siglo XI (cilet)
mente de tipo autojustifkador, y la otra vuelta hacia la cultura dominante, univer.;alista• proven¡ente del latín (cfoi!llS, cívitatis) que hacía referencia a toda ciudad importante pero
(Dumont, 1991, p. 29). considerada fundamentalmente como persona moral. De él se deriva, de hecho, el concepto
¡:
venciones extremadamente generales orientadas hacia una noción de bien vidados no puede ser ignorada y debe estar regulada públicamente. A menos que
común y que pretendén tener una validez universal, modelizadas con el con- neutralicemos la significación de este orden mediante la introducción de una
cepto de ciudad (<anski, Thévenot, 1991). El capitalismo no es una excep- regla que ajuste el orden temporal sobre el orden espacial (cada cual se sirve por
ción a esta regla. Lo que hemos denominado espíritu del capitalismo contiene, tumos o «a la buena de ÜiOS>t), el orden temporal del servicio se presta a ser
necesariamente, al menos en sus aspectos orientados hacia la justicia, la refe- interpretado como un orden de precedencia en función de la grandeza relativa
rencia a semejante tipo de convenciones. El espíritu del capitalismo, considera- de las personas, como cuando se sirve primero a las personas mayores y en últi-
do desde un punto de vista pragmático, implica una referencia a dos niveles lógi- mo lugar a los túños. Sin embargo, la realización de este orden puede presentar
cos diferentes. El primero contiene un actante capaz de llevar a cabo acciones problemas espinosos y dar lugar a agrias polémicas cuando concurren varios
que conducen a la realización del beneficio, mientras que el segundo contiene principios de orden diferentes. Para que la escena se desarrolle armoniosamen-
un acr:ance que, dotado de un grado de reflexividad superior, juzga, en nombre de te conviene, por lo tanto, que los comensales se pongan de acuerdo sobre la
principios universales, los actos del primero. Estos dos actantes remiten, eviden- grandeza relativa de las personas afectadas por el orden del servicio37• Ahora
temente, a un mismo actor al que se le presupone susceptible de comprometer- bien, este acuerdo sobre el orden de las grandezas presupone otro acuerdo aún
s~ en operaciones de elevada ge~eralidad. Sin esta competencia, le sería impo- más fundamental sobre un principio de equiwilencia en relación al cual pueda ser
sible comprender las críticas dirigidas al capitalismo como dispositivo orientado establecida la grandeza relativa de los seres presentes. Aun cuando el principio
hacia la búsqueda de beneficios y no podría forjar tampoco las justificaciones de equivalencia no sea mencionado explícitamente, debe estar lo suficiente-
necesarias para hacer frente a estas críticas. mente claro y_presente en el espíritu de todos para que el episodio pueda desa-
Teniendo en cuenta el carácter central del concepto de ciudad en esta obra, rrollarse con naturalidad. Estos principios de equivalencia son designados
vamos a detenemos con más detalle sobre el trabajo en el que se presentó dicho mediante el término, tomado de Rousseau, principios superiores comunes.
modelo. El concepto de ciudad está imbricado con la cuestión de la justicia. Estos principios de grandeza no pueden surgir de un acuerdo local y contin-
Trata de modelizar el tipo de operaciones a las que se entregan los actores, a lo gente. Su carácter legítimo depende de su robustez, es decir.1 de su validez en un
largo de las disputas que los oponen, cuando se encuentran confrontados a un número a priori ilimitado de situaciones particulares, en las que estén presentes
imperativo de justificación. Esta exigencia de justificación está indisociable, mes con propiedades muy diversas. Es ésta la razón por la cual los principios de
mente ligada a la posibilidad de la crítica. La justificación es necesaria tanto para equivalencia que, en una sociedad y en un momento determinados, pretenden
apoyar la crítica como para contestarla cuando denuncia el carácter injusto de · ser legítimos están encaminados hacia una validez de tipo universal.
una situación. Aunque en una sociedad exista, en un momento determinado, una plurali,
Para definir lo que debemos entender aquí por justicia y para reunir en una dad de grandezas legítimas, su número no es, sin embargo, ilimitado. Hemos
misma noción disputas en apariencia muy diferentes, diremos que las disputas identificado seis lógicas de justificación, seis «ciudades», en la sociedad contem-
1 que versan sobre la cuestión de la justicia tienen siempre como objeto el orden porá.nea. Para definir estas grandezas, se ha procedido, en el trabajo que aquí nos
de la escala de «grandezas• vi¡;ente eri cada situación. sirve de referencia, a efectuar una serie de vaivenes entre dos tipos de fuentes.
Tomemos, para que pueda comprenderse qué es lo que entendemos por Por un lado, datos empíricos recogidos mediante un trabajo de campo en tomo
orden de la escala de grandeza, un ejemplo trivial: es el caso, durante una comi- a los conflictos y disputas que, a la vez que proporcionaban un corpus de argu-
da, del problema consistente en distribuir los alimentos entr~ las personas pre-
sentes. La cuestión del orden temporal en el que el plato es presentado a los con- l7 La exigencia de justícia puede ser puesta en relación con una exigencia de igualdad.
Sin embargo, sabemos desde Aristóteles que la igualdad en la ciudad no significa necesaria-
mente una distribución absolutamente idéntica, entre todos los miembros de la misma, de
de droit de cité (derecho de ciudadanía). El concepto de cité ha sido empleado asimismo para aquello que posee valor-ya se trace de bienes materiales o inmateriales-sino, como bien dice
referirse al Estado desde un punto de vista jurídico, a una comunidad política o a una repú- Michel Villey (1983, p. 51), de una •justa proporción entre la cantidad de cosas distribuidas
Ir blica (1630), as{ como para toda construcción ídeal como l.a Ciudad de Dios de san Agustín, Ylas diferentes cualidades de las personas• [véase también Walzer (1997)]. Definir una rela-
La Cité dts dammes de Christine de Pisan o las seis ciudades enumeradas en esca obra: la ciu- ción como equitativa o no equitativa -<¡uc es lo que hacen la crítica y la justificación- supo-
dad inspirada, la ciudad de renombre, la ciudad cívica, la ciudad comerdal, la ciudad industrial y ne, por lo tanto, una defmición de aquello que da el valor a las cosas y a las personas, una
la ciudad por /m7:tec1os [N. del T.). escala de valores que exige ser clarificada en caso de litigio.
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meneos y dispositivos de situaciones, guiaban la intuición hacia el tipo de justi- erial Y la ciudad cívica (y de fonna secundaria la ciudad doméstica), mientras
ficaciones empleadas a menudo en la vida cotidiana; por otro lado, hemos recu- 1¡ que el primer espíritu del capitalismo se apoyaba más bien en un compromiso
rrido a construcciones que, habiendo sido objeto de una elaboración sistemáti- entre justificaciones domésticas y justificaciones comerciales.
ca en la filosofía política, poseen un elevado nivel de coherencia lógica que las Debemos ser capaces de identificar las convenciones con vocación universal
hace susceptibles de ser aprovech~das en la tarea de modelización de la compe- Y los m_ad~s de referencia al bien común de las que se sirve el tercer espíritu
tencia común38• del capttahsmo actualmente en formación. Como tendremos ocasión de ver, los
En la cimlac! inspirada, la grandeza es la del santo que accede a un estado de nuevos discursos justificativos del capitalismo se expresan de forma imperfecta
gracia o la del artista que recibe la inspiración. Esta grandeza se revela en el pro- a través de las seis ciudades ya identificadas. Para describir los «residuos», inin-
pio cuerpo preparado mediante la ascesis y tiene en las manifestaciones inspira- terpretables en el lenguaje de las ciudades ya existentes, hemos tenido que dar
1 das (santidad, creatividad, sentido artístico, autenticidad ...) la forma de expre- f~rma a una séptima ciu~ad que pennitiese crear equivalencias y justificar posi-
¡ sión privilegiada. En la ciudad doméstica, la grandeza de la gente depende de su ciones de grandeza relanvas en un mundo en red. Sin embargo, a diferencia del
posición jerárquica en una cadena de dependencias personales. En una fórmula trabajo mencionado más arriba, no nos hemos apoyado en un texto capital de
de subordinación establecida a partir de un m:odelo doméstico, el lazo poHtico ~osofía política para realizar la sistematización de los argumentos empleados391
entre los seres es concebido como una generalización del lazo generacional que smo que hemos recurrido a un corpus de textos de gestión empresarial de la
conjuga tradición y proximidad: el «grande• es el primogénito, el ancestro, el década de 1990, que al estar destinados a los cuadros se convierten en un recep-
padre, a quien se debe respeto y fidelidad. a cambio de protección y apoyo. En la táculo particularmente evidente del nuevo espíritu del capitalismo, así como al
ciudad del renombre, la grandeza no depende más que de la opinión de los otros, :m~is_is de _las diferentes propuestas concretas presentadas hoy para mejorar la
es decir, del número de personas que otorguen su crédito y estima. El «grande• 1usnci.a social en Francia. No podemos obviar que somos contemporáneos de un
en la ciudad cí11ica es el representante de un colectivo del que expresa la volun- intenso trabajo -en el que participan activamente las ciencias sociales- de
tad general. En la ciudad comercial, el «grande,. es aquel que se enriquece pro- reconstrucción de un modelo de sociedad que, aun pretendiendo ser realista -es
poniendo sobre un mercado co~petitivo mercancías muy codiciadas, superando decir, ajustada a la experiencia que las personas tienen del mundo social en el
con éxito la prueba comercial. En la ciudad industrial, la grandeza se funda en la cual se encuentran inmersas y compatible con un cierto número de lugares
eficacia y determina la configuración de una escala de capacidades profesionales. comunes considerados, con razón o sin ella, como incuestionables (que las
Cuando hace referencia al bien común, el segundo espíritu del capitalismo · empresas tienen necesidad de flexibilidad, que el sistema de pensiones redistri-
invoca justificaciones que descansan en un compromiso entre la ciudad indus- butivas no podrá durar tal cual mucho tiempo, que el paro de los trabajadores
no cualificados es de larga duración,...)-, posee un carácter normativo en la
1a El acercamiento de los datos recogidos sobre el terreno a través de personas normales medida en que se orienta hacia una mejora de la justicia.
y de los textos cultos pertenecientes a la tradición cultural {un trabajo que no asusta a los Así, pues, habrá que demostrar cómo el nuevo espíritu del capitalismo seña-
antropólogos de las sociedades exóticas) suele acompañarse de una reflexión sobre el lugar la principios de equivalencia hasta ahora inusitados, pero también a través de
que ocupa la tradición en nuestra sociedad y, más en particular, en nuestro univetsO políti,
qué proceso de aculturación de temas y de construcciones ya presentes en el
co. En efecto, podemos demostrar cómo las construcciones de la filosofía política esmn, hoy
por hoy, inscritas en instituciones y dispositivos (como, por ejemplo, colegios electorales, ento~~ ~deológico -provenientes, en particular, de los discursos críticos que le
talleres, medios de comunicación de masas o incluso conciertos, reuniones de familia, etc.) son dmg1dos- se estructura y endurece progresivamente este nuevo espíritu,
que infonnan continuamente a los actores sobre aquello que tienen que hacer para compor•
tarse con normalidad. La ciudad inspirada se ha consrruido apoyándose en La Ciudad de Dios l9Qizá ·
u extstan . textos que hubieran podido semos de utilidad, pero hay
uno o vanos
de san Agustín y los tratados consagrados por él al problema de la gracia. La ciudad domés- que confesar que el carácter tan contemporáneo de la construcción que hemos tratado de
tica ha sido establecida a partir de un comentario de La Poliúque tirée des propres paroles de l'é- acotar, así como el papel desempeñado por las mismas ciencias sociales en la elaboración de esta
crimre sairue de Bossuet. La ciudad del renombre se ha constituido a partir del I..eviarhan de nueva esfera de legitimidad, hace que la elección de un autor y de un texto considerados
Hobbes, en particular a parcir del capítulo consagrado al honor. La ciudad cívica -o colecti- como paradigmáticos sea algo delicado. Era, por orro lado, imposible en este caso, a diferen-
va- es analizada en El contrato social de Rousseau. La ciudad comercial ha sido formulada a cia de 1~ _que ocu_rría con los textos clásicos, apoyarse en una tradición exegética y justificar
partir de La riqueta de las naciones de Adam Smith. Por último, la ciudad industrial ha sido ~u el~cc'.~n por un efecto de ~onsagración y por las consecuencias que pudiera ejercer en la
establecida a través de la obra de Saint-Simon. 1nscnpc10n de temas de la filosofía política en la realidad del mundo social.
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mediante una serie de procesos de prueba y error, hasta dar luz a una nueva con- Asimismo, para ser tomada en serio, la justificación de las formas de realiza-
figuración ideológica. ción histórica del capitalismo debe, frente a las numerosas críticas de las que es
objeto este último, someterse a pruebas de realidad. Para resistir a estas pruebas,
la justificación del capitalismo recurre a dispositivos, es decir, a ensamblajes de
El espíritu del capit~lismo legitima y limita el proceso objetos, de reglas o de convenciones --de los que el derecho puede ser u~a expre-
de acumulación sión a escala nacional- que no se limitan a la búsqueda de beneficios, sino que
están también encaminadas a la obtención de justicia. Por este motivo, el segun-
Hemos visto cómo, para lograr la adhesión de las personas indispensables do espíritu del capitalismo es indisociable de los dispositivos de gestión de las
para la continuación de la acumulación, el capitalismo tuvo que incorporar un posibilidades promocionales en las grandes empresas, de la puesta en marcha de
espíritu susceptible de proporcionar perspectivas de vida seductoras y excitan- la jubilación redistributiva y de la extensión, a un número cada vez mayor de
tes, y que ofreciese a la vez garantías de seguridad y argumentos morales para situaciones, de la forma jurídica del contrato de trabajo asalariado, de tal forma
poder continuar haciendo aquello que se hace. Esta amalgama de motivos y que los trabajadores puedan beneficiarse de las ventajas asociadas a esta condi-
razones varía en el tiempo de acuerdo con las expectativas de las personas a las ción (Gaudu, 1997). Sin estos dispositivos, nadie habría podido creer realmen-
que hay que movilizar, las esperanzas con las cuales han cr~cido, así como en te las promesas del segundo espíritu.
función de las formas adoptadas por la acumulación en las diferentes épocas. El Las limitaciones que el espíritu del capitalismo impone al capitalismo se ejer-
espíritu del capitalismo debe responder a una exigencia de autojustificación, cen de dos formas distintas. Por un lado, la interiorización de las justificaciones
sobre todo para poder resistir a la crítica anticapitalisra, lo que implica un recur- por parte de los actores del capitalismo introduce la posibilidad de una autocrí-
so a convenciones de validez universal en cuanto a lo que es justo e injusto. tica y favorece la autocensura y la autoeliminación, en el propio interior del pro-
Es necesario que precisemos, a estas alturas del análisis, que el espíritu del ceso de acumulación, de hJs prácticas no conformes con dichas "justificaciones.
capitalismo, lejos de ocupar simplemente el lugar de un «suplemento del alma», Por otro lado, la puesta en marcha de dispositiros constrictivos, los únicos que son
de un «pundonor espiritualista• o de una «superestructura• -como lo definirían, capaces de proporcionar credibilidad al espíritu del capitalismci, permite incor-
en efecto, detenninados enfoques marxistas de las ideologías-, desempeña un porar pruebas de realidad que ofrecen elementos tangibles con los que respon-
papel central en el proceso capiralista a cuyo servicio está, que consiste en limi- der a las denuncias.
tarlo: en efecto, las justificaciones planteadas que permiten movilizar a las partes Daremos dos ejemplos particularmente apropiados para comprobar cómo la
implicadas obstaculizan la acumulación. Si consideramos seriamente las justifica- referencia a las exigencias expresadas en términos de bien común (en términos
ciones planteadas por el espíritu del capitalismo, no todo beneficio es legítimo, no de una ciudad, si seguimos el modelo que estamos utilizando) llega a poner tra-
todo enriquecimiento es justo, no toda acumulación, por más que sea importan- bas al proceso de acumulación. En la ci11dad comercial el beneficio es válido y el
te y rápida, es lícita. Ya Max Weber se dedicó a mostrar cómo el capitalismo, obs- orden resultante de la confrontación entre personas diferentes en búsqueda de
taculizado de esta suerte, se distinguía ~laramente de la pasión por el oro cuando beneficios sólo es justo si la prueba comercial responde a las estrictas limitacio-
uno se entrega a ella de forma desenfrenada. El capitalismo tendría, desde su nes impuestas por la exigencia de la igualdad de oportunidades, de tal forma que
punto de vista, como rasgo específico la moderación racional de este impulso40. el éxito de una persona pueda ser atribuido al mérito -es decir, en este caso, a la
Así pues, la interiorización por parte de los actores de un espíritu del capitalis- capacidad de aprovechar las oportunidades ofrecidas por el mercado y al poder
mo determinado implica la incorporación a los procesos de acumulación de cons- de atracción de los bienes y servicios propuestos- y no a una simple relación de
tricciones no meramente formales, que los dotan de este modo de un marco espe- fuerzas. Entre las limitaciones impuestas podemos citar, en primer lugar, todas
cífico. El espíritu del capitalismo proporciona, al mismo tiempo, una justificación aquellas destinadas a garantizar la competencia: la ausencia de una posición pre-
al capitalismo (que se opone a los cuestionamientos que pretenden ser radicales) dominante, de acuerdos previos y de cárceles o, incluso, la transparencia de la
y un punto de apoyo crítico, que permite denunciar la separación entre las formas información y de las disponibilidades de capital en el momento previo a la prueba
concretas de acumulación y las concepciones normativas del orden social. para que no sean demasiado desiguales, lo que justificaría, por ejemplo, la tribu-
tación de las herencias. Por lo tanto, sólo bajo ciertas condiciones muy restricti-
-40 Cfr. Weber (1964, p. 58-59; 1991, p. 373; 1996, p. 160). vas la prueba comercial puede ser considerada como legítim~. Sin embargo, el
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por otro lado, teorías que, inspirándose más bien en filosofías políticas contrac-
cumplimiento de estas condiciones no sólo no contribuye de forma específica a tualistas, han hecho hincapié en las formas del debate democrático y las condi-
la formación de beneficios, sino que puede llegar a frenarla. Podemos realizar ciones de la justicia social42• En las obras provenientes de la primera corriente la
observaciones similares a propósito del modo en que la referencia a la ciudad descripción del mundo resulta demasiado negra para ser verdad: un mundo
industrial permite justificar las formas de producción capitalistas, imponiéndoles semejante no sería soportable durante mucho tiempo. Pero en las obras que se
al mismo tiempo limitaciones que no se derivan directamente de las exigencias inscriben dentro de la segunda corriente, el mundo social es, hay que confesar-
inmediatas de la acumulación. Tales son, por ejemplo, la planificación a largo lo, demasiado de color de rosa para ser creíble. La primera orientación teórica a
plazo, el aprovisionamiento de recursos de cara al futuro, las medidas encami- menudo aborda el capitalismo, pero sin concederle una dimensión normativa.
nadas a reducir riesgos o a evitar el despilfarro, etcétera. La segunda tiene en cuenta las exigencias morales que se derivan de un orden
Cuando tomamos°en serio los efectos de la justificación del capitalismo en legítimo pero, al subestimar la importancia de los intereses y de las relaciones de
términos de bien común, nos alejamos tanto de los enfoques críticos que sólo fuerza, tiende a ignorar la especificidad del capitalismo, cuyos contornos se difu-
estiman real la tendencia del capitalismo a la acumulación ilimitada a cualquier minan fundiéndose con los rasgos de las convenciones sobre las cuales reposa
precio. y por cualquier medio (para los cuales las ideologías tiene_n como única siempre el orden social.
función ocultar la realidad de las relaciones de fuerza económicas que siempre
1 se imponen en toda la línea), como de los enfoques apolog~ticos que, confun,
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diendo elementos de apoyo normativos y realidad, ignoran los imperativos de 2. EL CAPITALISMO Y SUS CRÍTICAS
:t
,,. obtención de beneficios y de acumulación que pesan sobre el capitalismo Y sitúan
¡I en el centro de éste las exigencias de justicia a las que se ve confrontado.
r Estos dos planteamientos no son ajenos a la ambigüedad del calificativo de
La noción de espíritu del capitalismo nos permite asimismo asociar en una
misma dinámica la evolución del capitalismo y las críticas que se enfrentan a él.
«legítimo», al que le acompañan sus dos derivados: legitlll!ación y legitimidad. En efecto, en nuestra construcción haremos jugar a la crítica un papel central
En el primer caso, se hace de la legitimación una simple operación de oculta- en los cambios del espíritu del capitalismo.
miento que conviene desvelar para ir a lo real. En el segundo, se hace énfasis en El capitalismo no p~ede prescindir de una orientación hacia el bien común
la pertinencia comunicativa de los argumentos y el rigor jurídico de los procedi- de la que extraer razones por las cuales merece la pena adherirse a él; sin embar-
mientos, sin interrogarse sobre las condiciones de realización de las pruebas de go, su indiferencia normativa impide que el espíritu del capitalismo sea genera-
realidad gracias a las cuales los grandes -es decir, en un mundo capitalista, los do a partir de sus propios recursos. De este modo, el capitalismo necesita la
ricos- han adquirido su grandeza cuando ésta es considerada como legítima. La ayuda de sus enemigos, de aquellos a quienes indigna y se oponen a él, para
noción de espíritu de capitalismo, tal y como nosotros la definimos, nos permi- encontrar los puntos de 'apoyo morales que le faltan e incorporar dispositivos de
te superar la oposición que ha dominado buena parte de la sociología y la filo- justicia, elementos éstos sin los cuales no dispondría de la menor pertinencia. El
sofía de los últimos treinta años -al menos en lo que respecta a los trabajos que
se ubican en la intersección entre lo social y lo político-, entre teorías, a menu-
do de inspiración nietzscheano-marxistas, que no ven en la sociedad sino vio- de unos actores en una perpetua situación de mentira, de desdoblamiento o de mala fe [el
lencia, relaciones de fuerza, explotación, dominación y lucha de intereses41 Y, primer axioma de «Fundamentos para una teoría de la violencia simbólica• es: «Todo poder
de violencia simbólica, es decir; todo poder que logra imponer significaciones como legítimas
disimulando las relaciones de fuerza que fundamentan su fuerza, añade su propia fuerza a
estas relaciones de fuerza• (Bourdieu, Passeron, 1970, p. 18) 1.
41 Esta primera corriente, constituida, tal y como hoy la conocemos, en ta década de
~2 Esta segunda corriente, desarrollada durante estos últimos quince años en gran medi-
1950 y que recoge la herencia del marxismo en la interpretación de la Escuela de Frankfurt da como reacción a la primera y partiendo de las aporras a las que conducen las hermenéu-
y del posnietzsche1smo apocalíptico del primer tercio del siglo XX, tiende a reducir todas las ticas de la sospecha (Ricoeur, 1969, p. 148), ha profundizado considerablemente en el aná-
exigencias normativas al plano de los conflictos de intereses (entre grupos, clases, pueblos, lisis de los principios de justicia y de las bases normativas del juicio, pero con frecuencia, hay
individuos, etc.). En este sentido esca corriente se autointerpreta como un radicalismo críti, que reconocerlo, a costa de un déficit en el examen de las relaciones sociales efectivas y de
co. Desde esta óptica, que es en gran medida la adoptada hoy por Pierre Bourdieu, las exi- las condiciones de realización de las exigencias de justicia (con respecto a las cuales son poco
gencias normativas, [Link] de autonol!Úa, no son más que la expresión disfrazada de las consistentes) y de una subestimación de las relaciones de fuerza.
relaciones de fuerza e incocporan «su fuerza a las relaciones de fuerza», lo cual supone partir
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sistema capitalista se ha mostrado infinitamente más robusto de lo que habían
pensado sus detractores -Marx en primer lugar-, pero esta robustez se debe tam- Los efectos de la crítica sobre el espíritu del capitalismo
bién al hecho de que el capitalismo ha encontrado en sus críticas la manera de
garantizar su supervivencia. iAcaso el nuevo orden capitalista resultante de la El impacto de la crítica sobre el espíritu del capitalismo parece ser potencial-
Segunda Guerra Mundial no tiene en común con el fascismo y el comunismo, mente al menos de tres tipos.
por ejemplo, el énfasis en el Estado y en un cierto dirigismo económico? Proba- En primer lugar, la crítica es capaz de deskgitimar los espíritus anteriores y pri-
blemente esta sorprendente capacidad de supervivencia gracias a la asimilación 11arles de su eficacia. Daniel Bel! {1979) sostiene que el capitalismo estadouni-
de una parte de la crítica ha contribuido a desarmar a las fuerzas anticapitalis- dense se encontró con grandes dificultades a finales de la década de 1960 deri-
tas, con el resultado paradójico de que durante los periodos en los que el capi- vadas de la existencia de una tensión creciente entre las formas de ubicarse en
talismo parece mostrarse triunfante -corno ocurre actualmente- manifiesta una el trabajo provenientes del ascetismo protestante sobre las cuales continuaba
mayor fragilidad, fragilidad que surge, precisamente, en un momento en el que apoyándose el capitalismo y, por otro lado, el desarrollo de un modo de vida
los competidores reales han desaparecido. basado en el goce inmediato a través del consumo, estimulado por el crédito y
El concepto de crítica, por otro lado, escapa a la polarización teórica entre la producción en masa, que los asalariados de las empresas capitalistas se veían
lás interpretaciones concebidas en términos de relaciones de fuerza o de rela- incitados a abrazar en su vida privada. El hedonismo materialista de la sociedad
ciones legítimas. La idea de crítica sólo cobra sentido dentro del diferencial exis- . de consumo vendría, según este análisis, a chocar de lleno -es decir, a criticar-
tente entre un estado de cosas deseable y un estado de cosas real. Para dar a la con los valores de laboriosidad y ahorro que supuestamente sostenían, al menos
critica el lugar que se merece en el mundq social, debemos renunciar a reducir implícitamente, la vida de trabajo, minando de este modo las modalidades de
la justicia a la fuerza o a dejamos cegar por la exigencia de justicia hasta el punto adhesión asociadas a la forma del espíritu del capitalismo por aquel entonces
de ignorar las relaciones de fuerza existentes. Para que la crítica sea válida debe dominante, que se vio parcialmente deslegitimada. La consecuencia de todo ello
estar en condiciones de poder justificarse, es dech; de aclarar los puntos de es una desmovilización importante de los asalariados, resultado de una transfor-
apoyo normativos que la fundamentan, sobre todo cuando se enfrenta a las jus- mación de sus expectativas y aspiraciones.
tificaciones que hacen de sus acciones quienes son objeto de la misma. La críti- Corno segundo efecto, podernos observar que la crítica, al oponerse al proceso
ca no deja de hacer referencias a la justicia, ya que si la justicia no fuese más que capitalista, obliga a quienes actúan como sus portavoces a justificarlo en términos
un señuelo iqué sentido tendría la crítica?43 Por otro lado, sin embargo, la críti- . de bien común. Cuanto más virulenta y convincente se muestre la crítica para un
ca escenifica un mundo en el que la exigencia de justicia es transgredida sin des- gran número de personas, más obligadas se verán las justificaciones planteadas
0
canso. Muestra la hipocresía de las pretensiones morales que disimulan la reali- como respuesta a insertarse en dispositivos fiables que garanticen una mejora efec-
dad de las relaciones de fuerza, de la explotación y de la dominación. tilla en términos de justicia. En efecto, si los portavoces de los movimientos sociales
se contentasen con declaraciones superficiales no acompañadas de acciones con-
cretas -con palabras huecas, como suele decirse- como respuesta a sus reivindi-
13 En lo relativo a esta cuestión podemos retomar la posición de J. Bouveresse: «En la medí, caciones, si la expresión de buenos sentimientos bastase para calmar la indigna-
da en que existe una dialéctica de la Aujkliinmg !Ilustración], podría hablarse igualmente de
ción, no habña ninguna razón para que los dispositivos que se supone que hacen
una dialéctica del discurso democrático, en virtud de la cual él mismo termina denunciando
como ilusorios y falsos sus propios ideales. Cuando los intelectuales que se definen como demó- de la acumulación capitalista un fenómeno conforme al bien común debieran ser
cratas convencidos proclaman abiertamente que la única realidad que puede constatarse y con perfeccionados. Cuando el capitalismo se ve obligado a responder a los puntos
la cual se puede contar es la del poder y la dominación, iqué puede objetarse a aquellos que destacados por la crítica para tratar de apaciguarla y para conservar la adhesión
deciden quitarse la máscara definitivamente? (... J Cuando los principios de libertad, de igual- de sus tropas -<¡ue corren el peligro de prestar atención a las denuncias de la crí-
dad y de justicia no logran obtener más que una aprobación y un compromiso meramente for- tica-, procede en esa misma operación a incorporar en su seno una parte de los va/o- ·
mal, repletos de todo tipo de reservas escépticas, de sobreentendidos irónicos, de autocríticas,
res en nombre de los cuales era critiaulo. El efecto dinámico de la crítica sobre el
de aurosospechas y de autodesmitíficaciones, los potenciales diccadores no tienen más que
recurrir ante la opinión pública al juego, antaño mucho más eficaz, de la franqueza y del valor,
espíritu del capitalismo pasa por el reforzamiento de las justificaciones y de los
afirmando con claridad aquello que saben y que la mala conciencia de sus adversarios ya ha dispositivos asociados que, sin poner en cuestión el principio mismo de acumu-
admitido y confesado robradamente de fonna implícita• (Bouveresse, 1983, p. 384). lación ni la exigencia de obtener beneficios, dan satisfacción parcial a la crítica
e integran constricciones en el capitalismo que se corresponden con los puntos
72
T
1
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T
78 -rn
ya que para continuar siendo legítimas deben ser capaces de plantear una res- poco visibles y múltiples. Estos desplazamientos pueden ser geográficos (deslo-
puesta a la crítica. Esta· respuesta puede consistir bien en mostrar que la crítica calización hacia regiones donde la mano de obra es barata y donde el derecho
se equivoca (y para ello debe entonces aportar pruebas convincentes). bien en laboral se encuentra poco desarrollado o respetado) si, por ejemplo, las empre-
estrechar el control sobre la prueba y depurarla para hacerla más conforme con sas no quieren introducir las mejoras propuestas por la crítica en el reparto de
el modelo de justicia que sostiene los juicios que aspiran a la legitimidad. Es lo salarios/beneficios (podrían hacerse exactamente las mismas observaciones con
que ocurre, por ejemplo, cuando, tras las denuncias, se hace anónimo un exa- respecto a las nuevas exigencias en materia de medio ambiente). También puede
men que anterionnente no lo era o cuando se prohíbe la divulgación de infor- tratarse de una modificación de los criterios de medición del éxito en la empre-
maciones procedentes de operaciones de bolsa (délirs cl'initiés'46). sa para escapar a los procedimientos vinculados a la gestión de las promociones
Pero puede producirse otra reacción ante la crítica correctiva de una prueba o de la supresión de pruebas formales en los procesos de selección (resolución
que no consistiría en satisfacerla, sino en tratar de esquivarla. Cabe esperar este de los casos por escrito, tests psicotécnicos) considerados corno demasiado cos-
movimi~nto, por un lado, entre aquellos que resultan beneficiados por la prue- tosos. Estos desplazamientos, que modifican el recorrido de las pruebas48, tienen
ba, pero que la crítica ha demostrado hasta qué punto éstos la superaban de por efecto la reducción de los costes asociados al mantenimiento de las pruebas·
manera ilegítima, ya que ven, por consiguiente, cómo merman las ventajas de puestas en tensión y la mejora de los beneficios de aquellos que pueden dispo-
las que disponían, y, por otro lado, entre los organizadores de la prueba o entre ner de recursos diversificados y que se encuentran liberados de las trabas que
aquellos sobre quienes descansan mayoritariamente los costes de su organiza- limitaban hasta entonces los usos que podían hacer de sus fuerzas. En una socie-
ción47, que consideran que el aumento esperado de la justicia de la prueba -y, dad capitalista, donde los fuertes son los poseedores de capital, y en la que la his,
por lo tanto, en su legitimidad- no compensa el mayor coste de la misma (refor- toria ha demostrado con regularidad que, sin trabas legislativas y reglamentarias,
zamiento de los controles, precauciones, perfeccionamiento de los criterios de éstos tienden a usar su poder económico para conquistar una posición domi-
enjuiciamiento), o incluso que, con independencia de las ventajas obtenidas nante en todos los ámbitos y para no dejar a los asalariados niás que lo indis-
desde el punto de vista de la justicia, el coste se ha vuelto prohibitivo. pensable para su su~rvivencia del valor añadido extraído, evidentemente es el
De [Link], un cierto número de actores puede tener interés en reducir la partido del beneficio el que suele salir ganando de estos microdesplazamientos.
importancia concedida a una prueba, en su marginalización, sobre todo si pare- Este modo de reaccionar ante la crítica mediante desplazamientos tiene tam-
ce difícil poner fin al trabajo de la crítica, cuyo relanzamiento obliga de conti• bién por efecto el desanne temporal de esta última, que se ve frente a un mundo
nuo a tensar aquélla y a aumentar sus costes. En lugar de poner frontalmente en que ya no es capaz de interpretar. La crítica y los aparatos críticos propios de una
tela de juicio las pruebas instituidas -lo que sería demasiado costoso, en primer etapa anterior del espíritu del capitalismo son incapaces de aferrar las nuevas
lugar en ténninos de legitimidad-, tratan de buscar nuevos caminos para la pruebas que no han sido aún sometidas a un trabajo de reconocimiento, de ins-
obtención de beneficios realizando desplazamientos locales, de escasa amplitud, titucionalización y de codificación, porque una de las primeras tareas de la crí-
i
¡. tica es, precisamente, identificar las pruebas más reseñables vigentes en una
l sociedad dada, clarificar o empujar a los protagonistas a aclarar los principios
46 As( se denomina a las infracciones cometidas en la bolsa por todas aquellas personas
subyacentes a las mismas para, posteriormente, hallarse en condiciones de pro-
que disponiendo, en el ejercicio de su profesión o de sus funciones, de una información pri•
vilegiada sobre las perspectivas o la situación de un emisor de títulos, sobre las perspectivas
ceder a una crítica correctiva o radical, refonnista o revolucionaria, según las
de evolución de un valor inmobiliario, etc., las comunicara a un tercero fuera del marco habi- opciones y estrategias de aquellos que la llevan a cabo.
tual de su profesión o de sus funciones. Son considerados •iniciados,. el dirigente de una A resultas de la multitud de microdesplazamientos desplegados con objeto de
sociedad, su secretario general o su administrador [N. del T.J. evitar localmente las pruebas más costosas o las más sometidas a la crítica, la
7
-1 En el caso de la prueba de scleción, es la empresa la que soporta el coste directo, mien-
tras que los principales beneficiarios son, por ejemplo, los diplomados de determinadas escue-
las. En el caso de la prueba del reparto del valor añadido, los beneficiarios son los asalaria- 18 Podemos hablar de recorrido de pruebas cuando, como suele ocurrir con las pruebas
dos y los capitalistas, en función de proporciones que son precisamente el objeto de la dis, más institucionalizadas, el acceso a una prueba está cerrado, es deci~ condicionado a la supe•
pura. El coste recaería sobre las empresas, pero también sobre el Estado en la medida en que ración de una prueba anterior, al objeto de unificar las propiedades de los competidores pre-
éste es el encargado de hacer respetar las reglamentaciones y de interponer los controles sentes, lo que es una condición para que la equivalencia sobre la cual descansa la prueba sea
,. necesarios para proteger los respectivos derechos de las partes implicadas. juzgada como válida. ·
1:
ij
80 Al
co, pues en realidad ambas fases se encuentran profundamente imbricadas.
acumulación capiralista se ve en parce liberada de los obstáculos que hacía pesar Asistimos, en un primer momento, al esbo~o de un esquema de interpretación
sobre ella la noción !imitadora de bien común. Pero, al mismo tiempo, se ve des- general de los nuevos dispositivos, a la puesta en marcha de una nueva cosmo-
poseída de las justificaciones que hacían de ella algo deseable para la mayoría de logía que permite ubicarse y deducir algunas reglas elementales de comporta-
los actores, excepto si esta reorganización de las pruebas resulta estar en armo- miento. En un segundo momento, este esquema va a depurarse en dirección a una
nía con temáticas planteadas por una critica radical encaminada (también en mayor justicia. Una vez que sus principios de organización se han establecido, la
nombre del bien común aunque invocando valores diferentes) a suprimir las crítica reformista va a esforzarse por censar las nuevas pruebas identificadas.
antiguas pruebas. Un desplazamiento de este tipo pierde en legitimidad desde el
punto de vista de los antiguos principios, pero puede apoyarse en principios de
legitimidad aportados ·por otros sectores de la critica. A nos ser que logre una Las formas históricas de la crítica del capitalismo
salida completa del régimen del capital, el único destino posible de la crítica
radical_(cuya cerrazón en el mantenimiento de una postura de oposición testa- Para interpretar la coyuntura histórica que aborda nuestro trabajo, debemos
ruda e interminable suele ser fácilmente calificada de •irreal» por sus detracto- ahora definir con mayor exactitud el contenido de las críticas dirigidas al capi-
res) parece ser su utilización como fuente de ideas y de legitimidad para salir de talismo, porque la orientación de un movimiento particular de éste y el sentido
un marco demasiado normativizado, y para determinados actores demasiado de las transformaciones que afectan a su espíritu no pueden comprenderse en
costoso, heredado de una etapa anterior del capitalismo. profundidad si no tomamos en consideración el tipo de críticas a las que se ha
De este modo, podemoo considerar posibles situaciones en las que el conjunto visto y se ve expuesto. La necesidad de aportar justificaciones al capitalismo y
de la crítica se ve desarmada como resultado de un mismo movimiento: una, que de mostrarle bajo una luz atractiva no se impondría con tanta urgencia si el capi-
aquí hemos calificado de correctiva {lo que no quiere decir que se conciba nece- talismo no estuviera enfrentado, desde sus orígenes, a fuerzas críticas de gran
sariamente como reformista), porque las pruebas a las cuales se ajustaba desa- potencia. El anticapitalismo es can antiguo como el propio capitalismo, «le
parecen o caen e¡:t desuso; la otra, que hemos denomin~do radical {lo que no sig- acompaña como su propia sombra a lo largo de todo su desarrollo. Podemos sos•
nifica tampoco que sólo sea cosa de aquellos que se denominan a sí mismos tener, sin buscar ~on ello en ningún caso la paradoja, que el anticapitalismo es,
«revolucionarios»), porque la evolución de las ideas dominantes va en un senti- desde un punto de vista histórico, la expresión más importante del capitalismo•
do que ella reclamaba y que en parte satisface. Como veremos a continuación, (Baechler, 1995, vol. 2, p. 268).
una situación de este tipo ha caracterizado, desde nuestro punto de vista, a Sin entrar con detalle en la historia de las críticas de las que ha sido objeto
Francia en la década de 1980. el capitalismo -tarea que superaría con mucho el marco de esta obra- debemos
Sin embargo, tal situación no parece destinada a durar mucho tiempo: la no obstante, para·comprender la formación del nuevo espíritu del capitalismo'.
reorganización del capitalismo crea nuevos problemas, nuevas desigualdades y recordar los principales vectores sobre los que se han construido las principales
¡,
l nuevas injusticias, no porque sea intrínseco a su naturaleza ser injusto, sino por- formas de anticapitalismo y que han permanecido bastante perennes desde la
i: que la cuestión de la justicia no es pertinente dentro del marco en que se des- primera mitad del siglo XJX. .
,:
i pliega -la norma de acumulación de capital es amoral- a no ser que la crítica le La formulación de una crítica supone previamente la vivencia de una expe-
í¡ obligue a justificarse y autoconcrolarse. riencia desagradable que suscita la queja, ya sea ésta padecida personalmente
Progresivamente van reconstituyéndose diferentes esquemas de interpretación, por el crítico o el resultado de una conmoción por la suerte de otro {Chiape-
permitiendo dar sentido a estas transformaciones y favoreciendo un relanzamiento llo, 1998) . Es lo que aquí denominaremos la fuente de la indignación. Sin este
1'
¡¡ de la crítica al facilitar la identificación de las nuevas modalidades problemáticas de ptimer movimiento emotivo, casi sentimental, ninguna crítica puede emprender
1 i; la acumulación. La recuperación de la critica trae consigo la formación de nuevos vuelo. Por otro lado, el espectáculo del sufrimiento no conduce automática-
puntos de apoyo normativos que el capitalismo ha de ser capaz de integrar. Este mente a una crítica articulada, ya que necesita de un apoyo teórico y de una
compromiso se afirma en la expresión de una nueva forma de espíritu del capitalis- retórica argumentativa para dar voz y traducir el sufrimiento individual en tér-
mo que contiene, al igual que aquellos que le precedieron, exigencias de justicia. minos que hagan referencia al bien común {Boltanski, 1990; 1993). Así, pues,
Así, pues, el nacimiento de un nuevo espíritu del capitalismo se realiza en existen realmente dos niveles en la expresión d~ una crítica: un nivel primario,
dos tiempos, aunque sea ésta una distinción fundamentalmente de tipo analíci-
83
situado en el ámbito de las emociones, que es imposible hacer callar y que Una de las mayores dificultades del trabajo crítico consiste en la cuasi impo-
siempre está dispuesto a inflamarse ante la presencia de la menor situación sibilidad de mantener unidas estas diferentes causas de indignación e integrar-
novedosa que fuerce la indignación, y un nivel secundario, reflexivo, teórico y las en un marco coherente, de tal forma que la mayor parte de las teorías críti-
argumentativo, que permite mantener la lucha ideológica y que constituye la cas privilegian uno de los ejes, en función del cual desplegarán su argumenta-
fuente de conceptos y esquemas que permitirán ligar las situaciones históricas ción, en detrimento de los otros. De este modo, unas veces se hace hincapié en
que pretenden someterse a crítica a valores susceptibles de universalización. las dimensiones industriales del capitalismo (crítica de la estandarización de los
Cuando hablamos de desarme de la crítica hacemos referencia a este segundo bienes, de la técnica, de la destrucción de la naturaleza y de los modos de vida
nivel. Dado que sabemos que el trabajo de lá crítica consiste en traducir la auténticos, de la disciplina de fábrica y de la burocracia), de tal forma que las
indignación al marco de teorías críticas para proporcionarle voz posterior- mismas críticas podrían también ser aplicadas a una denuncia del socialismo
mente (lo que implica, por su parte, otras condiciones que no examinaremos real, mientras otras veces se privilegia la crítica de sus dimensiones mercantiles
aquí), comprendemos, que aun cuando las fuerzas críticas parecen estar en total (crítica de la dominación impersonal del mercado; del dinero todopoderoso que
descomposición, la capacidad de indignarse permanezca intacta. Ésta se encuen- hace que todo sea equivalente, convirtiendo a los seres más sagrados, a las obras
tra especialmente presente entre los jóvenes, quienes no han experimentado de arte y, sobre todo, a los seres humanos, en mercancías; que somete a proce-
aún el cierre del' campo de posibilidades constitutivo del envejecimiento, sos de mercantilización a la política, objeto de marketing y de publicidad como
pudiendo conformar el sustrato a partir del cual se hace posible un relanza- cualquier otro producto). Por otro lado, las referencias normativas movilizadas
miento de la crítica. Aquí es donde reside la garantía de un trabajo crítico para dar cuenta de la indignación son diferentes, cuando no difícilmente com- .
renovado de forma continua. patibles. Mientras que la crítica del egoísmo y del desencanto suele ir acompa-
Desde su formación -y a pesar de las transformaciones del capitalismo- la ñada de una nostalgia por las sociedades tradicionales o sociedades de orden
«naturaleza» de la crítica (Heilbroner, 1986) no se ha transformado radical- -sobre todo por sus dimensiones comunitarias-, la indignación frente a la opre-
mente, hasta el punto .de que las fuentes de indignación que la han alimentado sión y la miseria en una sociedad rica se apoya en los valores de libertad e igual-
de forma continua han permanecido bastante similares a lo largo de los dos últi- dad que, pese a ser ajenos al principio de acumulación ilimitada que caracteriza
mos siglos. Son básicamente de cuatro tipos: al capitalismo, han estado históricamente asociados al ascenso de la burguesía y al
desarrollo del mismo49•
a) el capitalismo como fuente de desencanto y de inautenticidad de los obje- . Por tales razones, los portadores de estos diversos motivos de indignación y
tos, de las personas, de los sentimientos y, en general, del tipo de vida que puntos de apoyo normativos han sido grupos de actores diferentes, pese a que
se encuentra a él asociado; podamos, frecuentemente, verlos asociados en una coyuntura histórica determi-
b) el capitalismo como fuente de opresión, en la medida en que se opone a la nada. De este modo, podemos distinguir entre una crítica arti5ta y una critica social50•
libertad, a la autonomía y a la creatividad de los seres humanos sometidos La primera de ellas, que hunde sus raíces en la invención de un modo de vida
bajo su imperio, por un lado, a la dominación del mercado como fuerza bohemio (Siegel, 1986), recurre sobre todo a las dos primeras fuentes de indig-
impersonal que fija los precios, designa los hombres y los productos-servi- nación que hemos señalado brevemente hace un instante: por un lado, el desen-
cios deseables y rechaza al resto y, por otro, a las formas de subordinación canto y la inautenticidad y, por otro, la opresión, que caracterizan al mundo bur-
de la condición salarial (disciplina de empresa, estrecha vigilancia por gués asociado con el ascenso del capitalismo. Esta crítica pone en primer plano
parte de los jefes y encuadramiento mediante reglamentos y procedi- la pérdida de sentido y, más en concreto, la pérdida del sentido de lo bello y de
mientos); lo grandioso que se desprende de la estandarización y de la mercantilización
e) el capitalismo como fuente de miseria de los trabajadores y de desigualda- generalizada y que no sólo afecta a los objetos cotidianos, sino también a las
des de alcance desconocido en el pasado; obras de arte (el mercantilismo cultural de la burguesía) y a los seres humanos.
d) el capitalismo como fuente de oportunismo y de egoí.lmo que, favoreciendo
solamente intereses particulares, actúa como destructor de los lazos socia-
19 Como demuestra Fran~ois Furet (1995, pp. 20-31), los valores burgueses han servido
les y de las solidaridades comunitarias, en particular de una solidaridad para proporcionar un fuerte impulso a la crítica de la burguesía.
mínima entre ricos y pobres. 50 Véase Grana (1964), Bourdieu (1992) y Chiapello (1998).
84 85
Esta crítica insiste en la voluntad objetiva del capitalismo y de la sociedad bur-
guesa de incorporar, dominar y someter a los seres humanos a un trabajo pres- tica de inspiración cristiana, la cr.ítica social rechaza, a veces con violencia: el
crito con el objetivo de obtener beneficios, pero invocando hipócritarnente la inmoralismo o el neutralismo moral, el individualismo, inclusive el egoísmo o
moral, a la que se opondría la libertad del artista, su rechazo a una contamina- egotismo, de los arciscasn.
ción de la estética por la ética, su desprecio por toda forma de sometimiento en Recurriendo a fuentes ideológicas y emocionales diferentes, las cuatro temá-
el tiempo y en el espacio, así como, en sus expresiones más extremas, por todo ticas de la indignación, cuyos rasgos principales acabamos de recordar, no son
tipo de trabajo. compatibles automáticamente y pueden, según las coyunturas históricas, verse
i.
1 La crítica artista descansa en una oposición, cuya expresión ejemplar pode- asociadas, a menudo al precio de un malentendido fácilmente denunciable
! mos encontrar en Baudelaire, entre el apego y el desapego, la estabilidad y la como incoherencia, o, por el contrario, entrar en tensión.
movilidad. Por un lado estarían los burgueses, poseedores de tierras, de fábricas, Un ejemplo de amalgama nos lo ofrece la crítica intelectual en la Francia pos-
de mujeres y esclavos del tener, obnubilados por la conservación de sus bienes, terior a la Segunda Guerra Mundial, tal y como se expresa en una revista como
perpetuamente preocupados por su reproducción, su explotación y su creci- Les Temps Modemes, que se preocupaba de mantenerse en la primera línea de
miento, condenados de este modo a una previsión meticulosa, a una gestión todas las luchas y lograr así conciliar el obrerismo y el moralismo del ·partido
racional del espacio y del tiempo y a una búsqueda casi obsesiva de la produc- comunista con el libertinaje aristocrático de la vanguardia artística. En este caso,
ción por la producción. Por otro lado, estarían los intelectuales y los artistas la crítica esencialmente de tipo económico que denuncia la explotación burgue-
libres de t?<ia atadura, cuyo modelo -el del dandy, construido a mediados del sa de la clase obrera va acompañada de una crítica de las costumbres, denun-
siglo XIX- hizo tanto de la cultura de la incertidumbre como de la ausencia radi- ciando el carácter opresivo e hipócrita de la moral burguesa -particularmente en
cal de toda producción que no fuese la producción de sí mismo ideales insupe- lo que respecta a la sexualidad- y de una crítica estética que desacredita el siba-
rables (Coblence, 1986)51 , ritismo de una burguesía de gustos academicistas. La insistencia en la transgresión
• El segundo tipo de crítica, inspirada en los socialistas y, posteriormente, en (de la que la figura de Sade constituye, desde comienzos de la· década de 1940
los marxistas, hace referencia preferentemente a las dos últimas fuentes de in- hasta mediados de la década de 1960, el símbolo obligado movilizado por un gran
dignación que hemos identificado: el egoísmo de los intereses particulares en la húmero de escritores de la izquierda no comunista)54 sirvió de puente entre estos
sociedad burguesa y la miseria creciente de las clases populares en una sociedad diferentes temas no exentos, por otro lado, de malentendidos y conflictos cuan-
con_ una riqueza sin precedentes, misterio que encontrará su explicación en las do la transgresión sexual o estética, a la que los intelectuales y artistas eran par-
teorías de la explotación52• Apoyándose en la moral y, a menudo, en una temá- ticularmente aficionados, chocaba con el moralismo y el clasicismo estético de las
elites obreros. Obreros que secuestraban a su patrón, homosexuales que se besa-
. j i ~ la ausencia de ataduras se desprende la idealización de un uso particular del espa-
ban en público o artistas que exponían objetos triviales desplazados de su con-
~10 Yel t1~mpo. Como han repetido las múltiples glosas del tema del trarue,ínte (de los pasa- texto habitual en galerías de arte o en un museo, lno eran todos ellos, en el
¡es de Pans, etc.) en Baudelaire, el [Link] es, en primer lugar, aquel que no hace sino pasar. fondo, ejemplos de la metamorfosis de una misma transgresión del orden burgués?
Aquel cuya libertad se manifiesta pasando de un lugar a otro, de una situación a otra, un día
en _un burdel, al día siguiente en casa de una marquesa, sin entretenerse ni atarse, sin privi-
leg¡~r un lugar con respecto a otro y, sobre todo, alejándose de todo juicio de valor del que la ausencia de aucenricidad del mundo nuevo. La explotación, por su pane, establece un v(n,
pudiera brotar una intención moral, en favor de un juicio puramente estético que renga culo entre la pobreza de los pobres y la riqueza de los ricos, ya que los ricos son ricos única-
como único principio la uisión del artista (Froidevaux 1989). mente porque han empobrecido a los pobres. La exploración pone en relación la cuestión de
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Podemos encontrar en Mane, así como entre la mayoría de los pensadores de la moder- la miseria y de la desigualdad con la del egoísmo de los ricos y su falta de solidaridad.
nidad, ambas críticas: la artista y la social. La primera está muy presente en el joven Mane y ll Véase, por ejemplo, la manera en que Proudhon, fundamentalmente, estigmatiza las
en franco retroceso -aunque no compleramence ausente- con respecto a la crítica social en costumbres de los artistas y condena «los cantos a la fealdad y a la inmundicia• que reúnen
El Capital. Los conceptos de alienación y de explotación hacen referencia a estas d'os sensi- •las ignominias morales•, •las corrupciones físicas• y el «escándalo de la complacencia perver-
bilidades diferentes. En la alienación, lo primero en ser denunciado es la opresión, así como sa y de la indiferencia cínica frente a la infamia y a lo escandaloso• (Bourdieu, 1992, p. 160).
la forma en que la sociedad [Link] impide a los seres humanos vivir una «verdadera• li Sobre la figura, rigurosamente mítica, de Sade en la Bastilla, como víctima de la opre-
vida, una vida auténticamente humana, volviéndoles extraños a sí mismos, es decir, a su sión, que reconoce abiertamente los crímenes de los que se le acusa, convirtiéndose así en
humanidad más profunda; la crítica de la alienación es, por lo tanto, también una crítica de símbolo de la traru;gresión, en !a literatura de izquierdas entre las décadas de 1940 y 1960 (en
particular en Bataille o en torno a él), véase Boltanski (1993).
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los valores liberales provenientes del espíritu de la Ilustración, denuncia la false-
Sin embargo, en otras coyunturas políticas, las diferentes tradiciones críticas dad de un orden que, lejos de llevar a cabo el proyecto de liberación de la moder-
del capitalismo pueden diverger fácilmente, entrar en tensión o incluso oponerse nidad, no hace sino traicionarlo: en lugar de liberar las potencialidades humanas
violentamente entre sí. De este modo, mientras que la crítica del individualismo de autonomía, de autoorganización y de creatividad, impide a la gente la direc-
y su corolario comunitarista pueden dejarse arrastrar fácilmente hacia derivas fas, ción de sus propios asuntos, somete a los seres humanos a la dominación de las
cistas (como,ocurrió entre los intelectuales de la década de 1930), la crítica de la racionalidades instrumentales y los mantiene encerrados en una «jaula de hie-
opresión puede conducir lentamente a quienes la atacan hacia la aceptación, rro»56. La exigencia de la participación activa de los productores en el capitalis-
cuanto menos tácita, del liberalismo, como ocurrió en la década de 1980 con mo no es sino la negación y destrucción de ésta57• La crítica social tiende a ser
numerosos intelectuales provenientes de la extrema izquierda que, habiendo reco- moderna cuando insiste en las desigualdades y antimoderna cuando, insistiendo
nocido justamente en el régimen soviético otra forma de alienación y habiendo en la ausencia de solidaridad, se construye como una crítica del individualismo.
hecho de la lucha contra el totalitarismo su principal combate, no pudieron pre-
ver o no supieron reconocer el nuevo predominio liberal en el mundo occidental.
Cada una de estas dos críticas puede ser considerada como más radical que El carácter incompleto de la crítica
la .otra en cuanto a su posición con respecto a la modernidad ilustrada de la que
el capitalismo se reclama, lo mismo que ocurre con la democra_cia, aunque desde Estas características de las tradiciones críticas del capitalismo y la imposibili-
puntos de vista diferentes. dad de construir una crítica total, perfectamente articulada, que se apoye equi-
La crítica artista, aunque comparta con la modernidad su individualismo, se tativamente sobre las cuatro fuentes de indignación que hemos identificado,
presenta como una contestación radical de los valores y opciones básicos del explican la ambigüedad intrínseca de la crítica, la cual -aun en los movimientos
capitalismo (Chiapello, 1998): la crítica artista rechaza el desencanto resultan- más radicales- comparte siempre «algo» con aquello que trata. de criticar. Esto
tt; de los procesos de racionalización y de mercantilización del mundo inheren- se debe, simplemente, al hecho de que las referencias normativas en las que se
tes al capitalismo, procesos que trata de interrumpir o suprimir, buscando de esa apoya la crítica se encuentran a su vez parcialmente inscritas en el mundo58•
forma una salida al régimen del capital. La crítica social, por su parte, trata de
resolver ante todo el problema de las desigualdades y de la miseria, acabando
56 Sobre la utilización, sobre tocio en la filosofía moral, de la metáfora de la «jaula de hie-
con el juego de los intereses individuales. Aunque algunas de estas soluciones
pueden parecer radicales, no suponen, sin embargo, una paralización de la pro- rro•, véase Wagner (1996), p. l LO.
57 •El capitalismo, a diferencia [de las fonnas sociales que le han precedido[, se yergue
ducción indusrrial, de la invención de nuevos artefactos, del enriquecimiento de
sobre una contradicción intrínseca, una verdadera contradicción, en el sentido literal del tér-
la nación y del progreso material, constituyendo, por lo tanto, un rechazo me!'los mino. La 01ganización capitalista de la sociedad es contradictoria, en los mismos términos
total de los marcos y opciones del capitalismo. que un individuo neurótico lo es: la organización capitalista es incapaz de realizar sus inten-
Sin embargo, a pesar de la inclinación predominante de cada una de estas ciones si no es a través de actos que la contradicen constantemente. Podemos observarlo
dos críticas bien hacia la reforma, bien· hacia la salida del régimen del capital, , situándonos en el nivel de la producción: el sistema capitalista sólo puede sobrevivir tratan•
ambas poseen una vertiente moderna y una vertiente antimodema. La tensión do de reducir continuamente a los asalariados a simples ejecutantes y sólo puede funcionar en
la medida en que esta reducción no se lleve a cabo. El capitalismo está obligado a solicitar
entre una crítica radical de la modernidad que conduce a «contestar su tiempo
constantemente la participación de los asalariados en el proceso de producción, participación
sin participar en él» y una crítica moderna que corre el riesgo de «participar en que él mismo trnta, por otro lado, de hacer imposible» (Castoriadis, [979, p. l06; véase tam-
su tiempo sin contestarlo» constituye, de este modo, una constante de los movi, bién Castoriadis, 1974, pp. l5 y ss.). El concepto mismo de espíritu del capitalismo está basa-
mientos críticos55• La crítica artista es antimoderna cuando insiste en el desen- do en esta contradicción, en la medida en que consiste en movilizar las iniciativas para un
canto y moderna cuando se preocupa por la liberación. Hundiendo sus raíces en proceso que no puede movilizar por sí mismo. El capitalismo se encuentra sin descanso ten-
tado de destruir el espíritu que utiliza, ya que no puede serle útil más que obstaculizándolo.
58 Los crnbajos de M. Walzer (1996, sobre tocio} ponen precisamente en cuestión la
ss Por tomar un ejemplo reciente, el del situacionismo -estudiado por J. Coupat, de representación de una crítica construida en tomo a una exterioridad absoluta, haciendo por
quien tomamos prestada esta oposición-, semejante tensión condujo a una autodisolución el contrario del arraigo de la crítica en la sociedad la condición de posibilidad de la actividad
del movinúento tras la ruptura entre Dehord (crítica antimodemista) y Vaneigem (crítica crítica y de su eficacia.
1i: modernista) (Coupat, 1997).
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Estas mismas razones son las que dan cuenta de la falibilidad de la crítica, que capitalismo y de sus críticas, según la cual, a fin de cuentas, «el capitalismo
puede, por ejemplo, observar sin intervenir cómo el mundo avanza hacia una -como fuente de indignación- siempre sale adelante», podemos encontrar un
situación que acabará siendo desastrosa, o incluso ver con buenos ojos los cam- consuelo en la observación siguiente extraída de la obra de K. Polanyi: «iPor qué
. bios en curso porque implican una mejora de un aspecto importante que era la victoria final de una tendencia tendría necesariamente que confirmar la ine-
fuente de indignación, sin darse cuenta de que al mismo tiempo la situación se ficacia de los esfuerzos destinados a ralentizar su progreso? lPor qué no ver que
degrada en otros aspectos. En el periodo que a nosotros nos interesa, podemos estos esfuerzos han alcanzado su objetivo precisamente por haber logrado ralen-
verlo en el hecho de que el capitalismo ha evolucionado en dirección a una tizar el ritmo del cambio? Desde este punto de vista lo que es ineficaz para dete•
reducción de las formas más antiguas de opresión, al precio de un reforzamien- ner una evolución no es del todo ineficaz. A menudo, el ritmo del cambio no es
to de las desigualdad~. menos importante que la dirección del mismo. Y si bien esta última tiende a
La dialéctica del capitalismo y de sus críticas se muestra por estas razones escapar por lo general a nuestra voluntad, esto no impide que dependa de noso-
necesariamente sin fin, al menos mientras permanezcamos dentro del régimen tros el ritmo impreso a aquél» (Polanyi, 1983, pp. 63-64).
del capital, lo cual parece la eventualidad más probable a medio plazo. La críti- Por más que reconozcamos a la crítica una eficacia innegable, no abordare-
ca, escuchada hasta cierto punto e integrada en determinados aspectos, parcial- mos directamente en este libro la cuestión ...Jesarrollada por la ciencia política
mente ignorada o contrariada en otros, debe desplazarse sin descanso y forjar y la historia social- de las condiciones que intervienen en el grado de eficacia de
nuevas armas, retomar sin cesar sus análisis, de tal forma que se mantenga lo la crítica en una situación histórica determinada60. Aunque no ignoremos el
más cerca posible de las propiedades que caracterizan al capitalismo de su tiem• conjunto de factores de los que dependen la virulencia y la eficacia de la críti-
po. Se trata, en muchos aspectos, de una forma sofisticada del suplicio de Sísifo, ca, pretendemos centrarnos principalmente en su dimensión propiamente ideo-
un suplicio al que se encuentran condenados todos aquellos que no se conten- lógica, es decir, en la manera mediante la cual se produce la formulación de la
tan con un estado social dado y que piensan que los seres humanos deben tra• indignación y la denuncia de la transgresión del bien común. Esta elección nos
tar de mejorar la sociedad en la que viven, idea que constituye en sí misma una hace correr el riesgo de ser acusados de no interesarnos m~ que por los «dis-
concepción bastante reciente (Hirschman, 1984). No obstante, los efectos de la cursos», en oposición a lo que constituiría lo «real», pero, sin embargo, hace hin-
crítica son reales: la piedra logra subir hasta lo alto de la pendiente, aunque capié en una parte esencial del trabajo de la crítica, que es la codificación de lo
corra siempre el riesgo de volver a caer por otro camino cuya orientación depen- que •no va bien» y la búsqueda de las causas de esta situación al objeto de
de en la mayoría de las ocasiones de la forma en que se ha subido la misma59• encontrar soluciones. Se trata además del nivel de análisis pertinente para un
Por otro lado, aun admitiendo una interpretación pesimista de la dinámica del estudio consagrado al espíritu del capitalismo. De este modo, cuando evocamos
un desarme de la crítica, nos referimos a un desarme ideológico (la crítica ya
no sabe qué decir) y no a un desarme físico (la crítica sabría qué decir pero no
59 Karl Polanyi, en las páginas que consagra a la ley de Speenhamland de 1795, señala
puede hacerlo, no logra hacerse oír).
ya, a propósito de acontecimientos muy ante!"iores a los que nos interesan en este libro, la
grandeza, las trampas y la imposibilidad de la realización del trabajo cñtico y de las medidas
refo~tas. Esta ley, que ttataba de asegurar una renca de subsistencia mínima para todos,
combinada con un determinado estado de la sociedad y de la legislación (las leyes contra las Las modificaciones del espíritu del capitalismo independientes
coaliciones, sobre todo), •condujo al irónico resultado de que la traducción financiera del de la crítica
"derecho a vivir" acabó por arruinar a la gente a la que dicho "derecho" trataba supuesta•
'.°ente de socorrer• (Polanyi, 1983, p.118). La derogación de esta ley en 1834 trajo consigo Nos queda aún por tratar una última ambigüedad con respecto a la dinámi-
~portantes sufrimientos, con el abandono de la ayuda a domicilio y permitió la creación, ca del espíritu del capitalismo. Hemos hecho de la crítica uno de sus motores
inexorable, del mercado de trabajo. La siruación de las clases populares, medida por la renta
en dinero conoció, paradójicamente, una mejoro. Los desastrosos efectos resultantes del fun-
cionamiento del mercado de trabajo aparecerían con posterioridad y conducirían al estable- 60 Señalemos, no obsrome, que evidentemente son las sociedades democráticas que
cimiento de nuevas medidas de protección, en p;uticular la legalización de los sindicatos en garantizan la libertad de expresión, el acceso a los medios de comunicación de masas y la
1870, destinadas a poner un límite a la violencia, sin pretender, sin embargo, eliminarla por posibilidad de que existan los movimientos sociales críticos las que evolucionarán más pro-
completo (Polanyi, 1983, pp. 113 y ss.). bablemente según la dinámica que hemos dibujado.
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más potentes: al obligar al capitalismo a justificarse, la crítica obliga también a visión angustiada de los movimientos estratégicos que se operan en los merca-
reforzar los dispositivos de justicia que lo acompañan y a hacer referencia a dos, son un poderoso impulso para la búsqueda incesante, por parte de los res-
determinados tipos de bienes comunes al servicio de los cuales dice estar. Pero ponsables de las empresas, de nuevás formas de hacer, hasta el punto de que la
hemos visto asimismo que el impacto de la crítica podía ser indirecto, incitando competencia será presentada como justificación mínima de las transformaciones
al capitalismo a «moverse» más rápido, es decir, a cambiar la naturaleza de las del capitalismo, por razones válidas pero poco aceptables para aquellos que se
pruebas centrales en su orden para escapar, de este modo, a la crítica a la que es han adherido al proceso capitalista, pues hace de ellos simples juguetes.
sometido. El espíritu del capitalismo, en este caso, no se vería alcanzado más que Una vez definidas las principales herramientas de nuestra investigación,
por la repercusión de los cambios que se hubiesen producido en primer lugar podemos emprender ahora la descripción de los cambios experimentados por el
sobre el capitalismo. espíritu del capitalismo en el transcurso de los últimos treinta años en sus rela-
Pero si las modificaciones del capitalismo son asimismo una de las fuentes ciones con las críticas dirigidas contra el proceso de acumulación durante este
más importantes de transformación de su espíritu, tenemos que reconocer que periodo.
no todos sus desplazamientos están relacionados con la crítica. La dinámica
misma del capitalismo está ligada sólo parcialmente a la crítica, al menos tal y
como nosotros la hemos entendido hasta ahora: la crítica como aquello que da
voz (voice en la conceptualización de A. Hirschman, 1972). Para dar cuenta de
la dinámica del capitalismo convendría también agregar el impacto de la crítica
de tipo exit, siguiendo a Hirschman, es decir, de la competencia. La crítica exit
consiste en el rechazo de comprar por parte del consumidor o del cliente en un
sentido amplio, el rechazo por parte del trabajador asalariado potencial de ser
contratado o el rechazo de continuar sirviendo por parte del prestatario inde-
pendiente, etc. Se trata de un tipo de crítica a la que el capitalismo acepta some-
terse más fácilmente, pese a que busque también en este caso escapar a los obs-
táculos que suscita, constituyendo monopolios o cárceles, por ejemplo, con el fin
de ignorar los movimientos de defección que no podrían ya encontrar forma de
expresarse. La rivalidad que mantiene viva la competencia entre los capitalistas
los obliga a buscar sin descanso una posición de ventaja frente a sus competido-
res -ya sea a través de la innovación tecnológica, la búsqueda de nuevos pro-
ductos o servicios, la mejora de aquellos que ya existen o la modificación de los
modos de organización del trabajo-, pué.liendo ver en ella una causa de cambio
perpetuo del capitalismo según el proceso de «destrucción creadora» descrito
por Schumpeter.
La eficacia de la crítica voice, que se traduce en un endurecimiento y un
mayor coste de las pruebas, as( como en un descenso de los beneficios, no es, por
lo tanto, la única razón de los desplazamientos del capitalismo, pese a que en
determinadas épocas pueda desempeñar un papel crucial. El impacto de la críti-
ca voice sobre los beneficios es real, pero los desplazamientos del capitalismo
están ligados también a todas las oportunidades que surgen de incrementar las
ganancias, de tal forma que la solución más ventajosa en un momento determi-
nado no siempre consiste en recuperar el espacio perdido con las ventajas con-
cedidas tiempo atrás.' Al contrario, la presión constante de la competencia, la
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PRIMERA PARTE
¡' Para poder llevar a cabo con éxito este proyecto, vamos a recurrir a la litera-
/i. tura de gestión empresarial destinada a los cuadros1• Esta literatura, cuyo prin-
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cipal objetivo consiste en informar a éstos de las últimas innovaciones en mate-
l luto la exhaustividad, su orientación no es constatar, sino prescribir. Lo mismo
ria de gestión de empresas y de dirección de personal, se muestra como uno de que los libros edificantes o los manuales de instrucción moral, la literatura de
los principales lugares de inscripción del espíritu del capitalismo. gestión empresarial practica el exemplum, selecciona los casos retenidos según su
En tanto que ideología dominante, el espíritu del capitalismo tiene, teórica- virtud demostrativa -lo que hay que hacer frente a lo que no hay que hacer- y
mente, la capacidad de penetrar en el conjunto de representaciones mentales pro- no retiene de la realidad más que los aspectos que le pemüte confirmar la orien-
pias de una época determinada, de infiltrarse en los discursos políticos y sindica- tación que desea impulsar. Sin embargo, este género de literatura nos interesa,
les, de proporcionar representaciones legítimas y esquemas de pensamiento a los precisamente, en la medida en que constituye uno de los principales vehículos de
periodistas e investigadores, de tal manera que su presencia es, al mismo tiempo, difusión y vulgarización de los modelos normativos en el mundo de la empresa.
difusa y generalizada. Entre todas sus manifestaciones posibles hemos elegido la de En tanto que literatura pública destinada a suscitar la adhesión a los precep-
la literatura de gestión empresarial como soporte que posibilita el acceso más tos expuestos y el compromiso de un vasto número de actores -en primer lugar
directo a las representaciones asociadas al espíritu del capitalismo de una época. el de los cuadros, cuyo celo y convicción son determinantes para la buena mar-
Denti~ de esta literatura nos hemos circunscrito a los escritos no técnicos que tra- cha de las empresas--, la literatura de gestión empresarial no puede estar única-
tan de proponer nuevos dispositivos de gestión empresarial globales hasta el punto mente orientada a la obtención de beneficios, sino que debe también ser capaz
de inspirar todas y cada una de las funciones propias de la empresa. Hemos deja- de justificar el modo en que éstos son obtenidos, dar a los cuadros los argumen-
do de lado, por lo tanto, la literatura especializada que trata úrúcamente, por ejem- tos necesarios para resistir las críticas que arreciarán desde el momento mismo
plo, del marketing, de la gestión de la producción o de la contabilidad, para inte- en que traten de plasmar en la práctica las recomendaciones prodigadas y pa~a
resamos en aquello que podríamos denominar la «gestión empresarial general•, hacer frente a las exigencias de justificación con las cuales se verán confronta-
cuya frontera con disciplinas como la política y la estrategia empresarial, por un dos, frente a sus subordinados o en otras arenas sociales en las que participen.
lado, y la gestión de los recursos humanos, por otro, es a veces muy tenue. La literatura de gestión empresarial debe, por lo tanto, mostrar de qué modo la
A semejanza del espíritu del capitalismo, que presenta dos facetas -una cen- manera de obtener beneficios prescrita puede ser deseable, interesante, excitante,
trada en la acumulación de capital y la otra en los principios de legitimación-, ,innovadora o meritoria. No puede conformarse con articular motivos e incenti-
la literatura de gestión empresarial puede ser leída en dos planos diferentes. Por vos de tipo económico, sino que debe asimismo apoyarse en objedvos normativos
un lado, podemos ver en ella el receptáculo de los nuevos métodos de extrac- que tengan en cuenta no sólo las aspiraciones personales de seguridad y auto-
ción de beneficios y de las novedosas recomendaciones destinadas a los mana-· nomía, sino también la forma en la que estas aspiraciones pueden imbricarse con
gers para crear empresas más eficaces y competitivas. Sin embargo, la literatura una noción más general de bien común. Sin esto no se comprendería por qué la
de gestión empresarial no es una literatura meramente técnica, no está hecha transmisión de las modalidades operativas encaminadas a la organización de
sólo a base de recetas prácticas capaces de mejorar el rendimiento de las orga- empresas se ve, en algunos autores, magnificada por un excesivo estilo [frico
nizaciones del mismo modo que se aumenta el rendimiento de una máquina. El -cuando no heroico- o sostetúda por referencias numerosas y heteróclitas a
tipo de literatura a la que nos referimos comporta al mismo tiempo una fuerte fuentes prestigiosas y antiguas tales como el budismo, la Biblia, Platón o la filo-
tonalidad moral, aunque sólo fuere porque se trata de una literatura normativa sofía moral contemporánea (principalmente Habermas).
que dice aquello que debe ser y no lo que es, hasta el punto de que cabe inte- Es importante para el propósito de este libro que recordemos que el naci-
rrogarse sobre el realismo de esta literatura y, por consiguiente, sobre el crédito miento de la gestión empresarial acompañó, a principios del siglo xx2, al surgi-
que se le puede otorgar a la hora de saber lo que ocurre «realmente~ en las
2 En efecto, situamos el origen de la gestión empresarial no en la aparición de las dife,
empresas. Lo cierto es que, por más que sean ricos en ejemplos y se apoyen en
estudios de casos, los textos de gestión empresarial no pueden reemplazar al rentes prácticas que la constituyen (en cuyo caso podríamos ir a buscar ejemplos de gestión
empresarial, como algunos autores no se privan de hacer, hasta la Antigüedad, por ejemplo,
material de investigación, ya se trate éste de monografías de empresas o de
en la organización de la construcción de las pirámides egipcias), sino en su codificación.
encuestas estadísticas. La literatura de gestión empresarial no pretende en abso- Hablamos, por lo tanto, de la disciplina de la «gestión empresarial• [management/ cuyo
comienzo habría que remitir, en general, a los trabajos de dos figuras emblemáticas como son
presupone, en particular, un dispositivo crítico que resulta ingrato para el lector medio, lo que el francés H. Fayol (1841-1925) yel estadounidense E W. Taylor (1856-1915). Las obras fun-
la destina fundamentalmente a los profesores de gestión orientados a la investigación. dacionales datan, para ambos autores, de la década de 1910.
nn
miento de ese nuevo cuerpo social de directores y administradores asalariados La elección hecha por Weber y Sombart se explica también por la resonan-
(designados posterionnente con el tém1ino de manager o cuadro, en el caso fran- cia que conocieron en su época las obras que utilizaron, lo que en la actualidad
cés) al cual progresivamente se le fue transfiriendo la gestión operativa de las nos conduce a interrogamos sobre el efecto de la literatura de gestión empresa•
grandes empresas, quedando los propietarios relegados al papel de accionistas, ria! sobre las prácticas actuales. Partiendo del hecho de que el realismo no es la
salvo aquellos que, a su vez, decidieran convirtirse ellos mismos en dirigentes principal característica de los textos estudiados -pues su propósito e~ decir lo
asalariados (Chandler, 1988). Por esta razón, la literatura de gestión empresarial que debe ser, no lo que es-, no deja de tener interés, sin embargo, saber en qué
iba destinada, desde sus orígenes, a aquellos que se convertirían, tras la crisis de medida son leídos, hasta qué punto son influyentes y susceptibles, por consi-
la década de 1930, en los nuevos héroes de la economía y principales destina• guiente, de incidir en las prácticas en el sentido deseado por sus autores. En
tarios del segundo espíritu del capitalismo. La gestión empresarial, presentada ausencia de estos elementos, la literatura de gestión empresarial no podría cons•
como la sistematización e inscripción en reglas de conducta de carácter general tituir. un objeto adecuado para estudiar el surgimiento de una nueva ideología
de las prácticas forjadas en el seno de las empresas, ha permitido poco a poco la dominante. Para haberlo hecho correctamente hubiera sido necesario conocer
profesionalización de la función de cuadro. Henri Fayol, considerado como uno las tasas de difusión, de lectura y de utilización en la enseñanza de los textos
de los padres fundadores de la disciplina, deseaba poner a punto una «doctrina citados, lo que supone, en ausencia de una fuente institucional, una tarea extre•
· administrativa» que permitiese, por un lado, la afirmación de la gestión empre• madamente costosa. Hemos superado esta dificultad no eligiendo un número
sarial como una profesión con sus propias reglas, consumando de este modo la limitado de textos -como nuestros ilustres predecesores-, sino constituyendo un
ruptura con respecto a una dirección cuya legitimidad derivaba de la propiedad corpus de autores mucho más numeroso y ofreciendo un panorama representa-
y, por orro, abrir una vía para su enseñanza profesionalizada. No resulta extraño tivo de los escritos de una época determinada. Por otro lado, la lectura de estos
que los cuadros hayan reconocido sus propias aspiraciones en este elogio a la textos revela una gran homogeneidad en los discursos y, para cada época consi-
profesión y a la competencia (frente a la legitimidad del patrimonio que era la derada, una orgarúzación general en tomo a un número limitado de temas, hasta
referencia del primer espíritu del capitalis1110) 1 así como en la importancia con- el punto de que podemos preguntamos, ante la escasa variedad del contenido
cedida a la educación. Así pues, el segundo espíritu del capitalismo encontró en de los textos, si está justificada semejante abundancia de escritos. Se trata, sin
la literatura de gestión empresarial su expresión más natural, por lo que pode, lugar a dudas, del mejor indicador de su carácter ideológico con vocación domi-
mos pensar, por consiguiente, que esta literatura registrará también las modifi- nante. Sus ideas son retomadas, repetidas y traducidas con ejemplos diversos,
caciones y la evolución hacia otras representaciones o, al menos, se hará eco de pasando de un soporte a otro con enorme facilidad (de una revista de gestión em-
la descomposición del espíritu del cual fue su principal vehículo. presarial a otra, de un autor o un editor a otro, de la literatura de gestión empre-
La opción que hemos escogido posee, por otro lado, una continuidad con la que sarial a la prensa profesional para cuadros, de los escritos para profesores a
hicieran en su día Wemer Sombart o Max Weber. Sombart (1928) hace referencia las emisiones de radio especializadas), de forma que nos encontramos con gran-
a los libros de Leon Battista Alberti -a quien considera como el ejemplo mismo del des dificultades a la hora de atribuir la paternidad de estos conjuntos retóricos
burgués del Quattrocento- sobre el «gobierno de la familia» 3, mientras que Weber a determinados autores fuente. Sus diferencias, a menudo mínimas, permiten
(1964) ofrece una «primera de~ripción» del espíritu del capitalismo citando los ofrecer a los diferentes actores distintos asideros para que puedan captar las
escritos de Benjamin Franklin («Indicaciones importantes para aquellos que quie- orientaciones que se tratan de transmitir y poder de este modo identificarse con
ran hacerse ricos», «Consejos a un joven comerciante•4, «Memorias•). Estos escri- ellas. Como ocurre, sin lugar a dudas, en todo conjunto textual con vocación
tos y la literatura de gestión empresarial que utilizamos tienen en común la proce- perforroativa - sobre todo cuando el número y la diversidad de las personas que
dencia de un mismo género literario: el de las obras de consejos y de edificación se desea convencer son elevados-, en la literatura de gestión empresarial la
moral relativas a la dirección de los negocios (o a la economía de la familia). variación en tomo a algunos temas de referencia obligada constituye una con-
dición para la eficacia en la transmisión de un mensaje que no puede difundirse
sino modulándose.
l De hecho, Max Weber no estaba conforme con la elección de Sombart y consideraba
que a los escritos de Albcrti les faltaban elementos esenciales del espíritu del capitalismo Así pues, hemos elaborado dos corpus compuestos por una sesentena de tex-
como, por ejemplo, la premisa de que «el tiempo es dinero• (Weber, 1964, pp. 49 y ss.). tos cada uno, que datan, en el primer caso, de la década de 1960 (1959-1969)
t «Necessacy hints to those that would be rlch•, «Advice to a young tradesm:m•. y, en el ~egundo caso, de la década de 1990 (1989-1994) y abordan, por coro,
100
pleto o en parre, la cuestión de los cuadros, a pesar de que éstos puedan ser
í cuanto dicen los textos de la década de 1990. Una vez más, no podemos exigir a
designados con distintas apelaciones (manager, director,·jefe, dirigente ...). Ambos este tipo de literatura que nos ofrezca un panorama equilibrado del pasado, ya
corpus penniten deducir una representación típica de cuanto es recomendado a que su propósito es proponer mejoras y, por lo tanto, romper con una parte de los
las empresas, a lo largo de cada uno de los dos periodos tomados en considera- dispositivos provenientes de las prácticas instaladas. De este modo, esta literatu-
ción, en lo relativo al tipo de cuadro que han de emplear, al tipo de tratamien- ra selecciona y amplifica los factores contra los cuales se rebela, silenci~ndo a su
to que conviene aplicarle y a la naturaleza de los trabajos que conviene enco- vez otros rasgos que pueden ser más constantes y no menos importantes.
mendarle. El anexo l presenta las características de los textos analizados, el Analizar un cambio que está aún realizándose y que -en determinados aspec-
anexo 2 la bibliografía de ambos corpus. Los corpus constituidos de este modo tos- es todavía embrionario supone arriesgarse a ser acusado de ingenuidad, cuan-
(más de mil páginas) han sido tratados en dos tiempos. En un primer momento, do no de complicidad con el objeto estudiado. Es cierto que la profecía, en sus for-
los hemos sometido a un análisis de tipo clásico consistente en una lectura mas modernas -evolucionismo social, previsión, prospectiva, futurología-, ha
extensiva que ha tratado de esbozar una primera demarcación de las preocupa- constituido muy a menudo un poderoso instrumento de movilización yacción, pro-
ciones de los autores, de las soluciones propuestas a los problemas de su tiempo, vocando el advenimiento de aquello que describe (selffulfilling propheey) o incluso,
de las .representaciones que daban de las formas heredadas del pasado que con- en el caso de ciertas profecías que vaticinan desgracias, ha legitimado posiciones
sideran caducas y de los diferentes argumentos planteados para consumar la reaccionarias ante las reformas (Hirschman, 1991). Desde este punto de vista, que-
conversión de sus lectores. En un segundo momento, hem~s utilizado el progra- daría puesto en evidencia el carácter «ideológico• -en el sentido de ilusión, inclu-
ma de análisis Prospero@ (cfr. anexo 3) para confirmar nuestras hipótesis y veri- so de engaño- de un análisis del cambio en el que sus promotores confundiere~
ficar, mediante indicadores específicos que atraviesan el conjunto de los textos, sencillamente sus deseos o sus angustias con la realidad. Con frecuencia, las ver-
si nuestro análisis reflejaba, en efecto, un estado general del corpus (y no un siones positivistas de esta disputa se apoyan en descripciones de la realidad de tipo
sesgo personal relativo a determinados temas que corre el riesgo de incrementar estadístico. La descripción del cambio en marcha descansaría en una ilusión con-
su importancia) y, por consiguiente, un estado general de la literatura de gestión sistente en tomar la parte por el todo, extrapolando a partir de casos intencional-
empresarial de los años respectivos. mente seleccionados y no representativos, para imponer la visión de un futuro que
La perspectiva adoptada ha sido, fundamentalmente, de tipo comparativo. El no resiste en absoluto un estudio empírico serio de la realidad presente.
acento ha sido puesto en las diferencias entre los dos corpus, mientras que las Se nos objetará quizá que cuanto describimos a partir de la literatura de ges-
constantes han retenido menos nuestra atención5• Louis Oumont (1977) seña- tión empresarial engrosa de manera abusiva determinados rasgos que no afectan
laba que el método comparativo es el más eficaz cuando se trata de estudiar más que marginalmente al funcionamiento de las empresas. El conjunto de indi-
ideologías, en particular cuando éstas son las ideologías del mundo en el que el cadores reunidos en el capítulo IV muestra, sin embargo, que la puesta en prác-
mismo analista se encuentra sumergido y cuyos elementos más destacados son tica de los dispositivos descritos en esta literatura es ya considerable. Por otra
difíciles de identificar sin un punto de comparación exterioi: En nuestro caso, la parte, también somos conscientes de que no disponemos de todos los datos esta-
exterioridad vendrá dada por la perspectiva histórica. Por otro lado, la imagen dísticos que serían necesarios para poner de manifiesto los cambios pertinentes.
que proyectan de su época los textos de la década de 1960 es muy diferente de El aparato de descripción estadística descansa de hecho en equivalencias homó-
logas a las empleadas por las pruebas instituidas de las que dependía principal-
5 De este modo, nuestro método de construcción de las dos imágenes de la gestión mente la selección social en la etapa anterior. No constituye, por lo tanto, en
empresarial en las dos épocas consideradas es similar al utilizado por Weber: «En el caso de cierto modo por su construcción, el instrumento más adecuado para registrar y
que exista un objeto al cual pueda aplicarse esta expresión de forma sensata, éste [el espíri- contabilizar las nuevas modalidades de pruebas, sobre todo cuando éstas se esta-
tu del capitalismo] no consisticá simplemente en un individuo "histórico", es decir, en un blecen de forma progresiva como consecuencia de microdesplazamientos.
complejo de relaciones presentes en la realidad histórica que nosotros reunimos, en virrud de
Además, se podrían citar numerosos ejemplos históricos de descripciones de
su significación cultural, en un todo conceptual. Ahora bien, semejante concepto no puede
ser definido siguiendo la fórmula genus proximus, differenda specifica, ya que se refiere a un cambios de los cuales, a posteriori, no puede decirse que no tuvieran funda-
fenómeno significativo tomado en su pmonalidad individual propia, sino que debe ser com- mento a pesar de que se apoyasen en indicadores parciales y minoritarios, lo cual
pul!Sto, gradualmente, a partir de elementos _singulares que deben ser extraídos uno a uno de sirvió en su momento para desacreditarlos en nombre del realismo de los
la realidad histórica• (Weber, 1964, p. 43). hechos. Por ejemplo, tal y como ha demostrado P. Ansart, Proudhon, portavoz
rt. · ·
¡
de los artesanos, que eran ampliamente mayoritarios en Francia a mediados del positiva sin fisuras¡ o evitar que las personas «de talento» o «de gran valor" dimi-
siglo XIX, tenía estadísticamente razón frente a Marx, cuya utopía del proleta- tieran en favor de otras empresas que satisfacieran mejor sus aspiraciones. La
riado parecía estar fundada en situaciones que, en la época, no eran predomi- mayor parte de los textos de gestión empresarial que abordan la cuestión de los
nantes (Ansart, 1969). Criticando a P. Laslett por infravalorar el papel desem- cuadros en la década de 1960 tratan de encontrar soluciones a los problemas de
peñado por la Compañía de las Indias Orientales inglesa y por el Banco de implicación de este personal que constituye «lo más valioso de las empresas». Se
Inglaterra antes del comienzo del siglo XVIII, Femand Braudel escribe lo siguien- hace referencia a que sus aspiraciones no se encuentran satisfechas\ a «que
te: «Ya conocemos este tipo de razonamiento y cantinela: cada vez que se com- esperan más de su trabajo», a que «desean, a través de su trabajo, desempeñar
para el volumen de una actividad puntera con el considerable volumen de la un papel útil en la sociedad, desarrollarse y progresar» y se afirma que «la cues-
economía en su conjunto, la masa atrae la excepción hacia el orden hasta el tión reside en saber si las empresas, con su tradicional estilo de dirección, res-
punto de anularla. Yo no estoy de acuerdo con este proceder. Los hechos impor- ponden correctamente a estas aspiraciones y si los cuadros tienen el sentimiento
tantes son aquellos que tienen consecuencias, y cuando estas consecuencias son de estar realizándose en su vida o si, por el contrario, temen estar malgastándo-
la modernización de la economía, el "modelo" de "negocios" venidero, la for- la» (Froissart, 1969 ©). La masiva presencia en los textos de estos años de los
. mación acelerada del capital y el alba de la colonización, hay que pensarse las trabajos sobre motivación de la escuela de relaciones humanas (con autores feti-
cosas dos veces» (Braudel, 1979, vol. 2, p. 540). ches como Maslow, Herzberg o McClelland) confirma la existencia de esta preo-
Uno de los elementos característicos de la literatura [Link]ón empresarial, cupación general.
observable si la leemos tratando de extraer -los ideales típicos del espíritu del Treinta años más tarde, parece que los problemas hayan cambiado poco
capitalismo en las dos épocas, es la preocupación permanente por la moviliza- [«toda organización se encuentra siempre compitiendo por su recurso más esen-
ción y la motivación del personal, sobre todo de los cuadros. «lCómo dar senti- cial: los individuos cualificados e informados» (Drucker, 1993 ©)], pero los pro•
do al trabajo en la empresa?,. es, en efecto, una de las cuestiones central~s que blemas de movilización han sido ampliados por la práctica de los despidos y de
preocupan a las dos generaciones, aunque bajo aspectos diferentes. Este hecho las reestructuraciones dolorosas''' para el personaliv.
mayor tennina confirmando nuestra elección en lo que a las fuentes para iden- En ambas épocas se reconoce que la obtención de beneficios no es un obje-
tificar a las transformaciones del espíritu del capitalismo se refiere. tivo muy movilizador•. Los cuadros, en un primer lugar, durante la década de
lograr la adhesión de éstos no es ya abordada más que como un caso particular Esta descompensación de facto, este tiempo de retraso entre la protesta y las aspiraciones,
quizá esta ambigüedad y esro descompensación, parecen explicar el malestar de su situación
de los problemas planteados por la movilización general de todos los empleados.
actual [.. -1- De ahí !as dificultades que hoy por hoy encuentran !as direcciones: los cuadros
En la década de 1960, los motivos de inquietud relativos al compromiso de constituyen un problema ...• (Aumont, 1963 ©).
los cuadros son variados. El problema residía en cómo poner al servicio del capi- lil «La búsqueda de la reducción del personal gracias a los incrementos en !a productivi-
talismo a los mejores retoños de la burguesía: los dirigentes de business schools dad, la externalización de los empleos y la desloca!ización de la mano de obra conduce a una
[escuelas de negocios] se inquietaban, por ejemplo, ~al constatar la débil atrac- fragmentación socia! de los actores económicos y al peligro de una ruptura de la relación
ción que ejercen los negocios sobre las elites», afuma Marvin Bower, director del socioafectiva tradicional entre la empresa y sus asalariados• (HEC, 1994 ©}.
•• •Estas estrategias, si no son aplicadas con buen sentido y con una preocupación por las
gabinete del consejo McKinsey y antiguo presidente de la Harvard Business
consecuencias para el persona! y !a organización, no producirán un incremento de los bene-
Schoo! (Bower, 1968 ©)'. Se deseaba también obtener de ellos una implicación ficios, sobre todo si los asalariados limitan sus esfuerzos por temor a perder su empleo o para
resistirse al cambio• (Moss Kanter, 1992 ©).
• Todas las citas extraídas de alguno de !os dos corpus de textos se reseñarán con numera- • «No es algo evidente, por ejemplo, que e! persona! conciba e! beneficio como el fin legí-
ción romana y se acompañarán del signo © para diferenciarlas de otras fuentes bibliográficas. ·timo de la organización• (Blake y Mouton, 1969 ©).
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f!
1960 y, posteriormente, la totalidad del personal, durante la década de 1990, La década de 1960: alegatos en favor de la dirección por objetivos
desean tener «verdaderas razones» por las que comprometerse. «Para que el
mundo de los negocios atraiga a los miembros de la elite y haga de ellos cuadros En la literatura de gestión empresarial de la década de 1960 son dos los pro-
productivos, es necesario que cada dirigente demuestre que su empresa aporta blemas abordados de forma prioritaria: por un lado, el planteado por la fuerte
realmente algo a la sociedad en su conjunto y que el objetivo de los negocios no insatisfacción de los cuadros y, por otro lado, las dificultades de gestión ligadas al
consiste tan sólo en ganar dinero», podemos leer en 1968 de la pluma de Bo- gigantismo de las empresas.
wer (©). En 1990 se constata que «contrariamente a las generaciones anteriores, Los cuadros, de los que se repite incesantemente que constituyen lo más
[la gente] considera que el salario, por sí solo, constituye una escasa compensa- valioso de la empresa, no son felices siendo encasillados en los papeles que les
ción si no se acompaña de la sensación de que su trabajo contribuye al bienes- ha tocado desempeñar: en primer lugar, el de experto técnico -el cuadro típico
tar general» (Waterman, 1990 ©). Asimismo, la empresa debe «convertirse en de la época es ante todo el ingeniero- y, en segundo lugar, el de enlace de la
un lugar de construcción de sentido y de finalidades compartidas, donde cada dirección que transmite las órdenes de arriba a abajo y eleva los problemas de
cual pueda, simultáneamente, desarrollar su autonomía personal y contribuir al abajo a arriba. Ellos aspiran a compartir el poder de decisión, a ser más autóno-
proyec~o colectivo» (Genelot, 1992 ©), porque «como decía Jean Giono, "lo mos, a comprender las políticas de la dirección y a ser informados de la marcha
' j
fundamental no es vivir, sino tener una razón para vivir", a lo que añadía: "y eso de los negocios. Este temavi se encuentra presente en muchos de los textos de la
;
no es fácil"» (Bellenger, 1992 '©). década de 1960vü.
Dar un sentido al sistema salarial, un espíritu al capitalismo, constituye, por La historia que se nos cuenta suele hacer referencia a la aparición de los cua-
lo tanto, una preocupación importante para los autores de gestión empresarial. dros como un nuevo cuerpo social que acompaña al crecimiento de las empre-
Examinaremos a continuación cuáles han sido las propuestas articuladas al res- sas. La separación de la propiedad y de la dirección era, en aquella época, un
pecto en cada época. verdadero lugar común, pese a tener aún que hacer referencia a ello, mientras
que treinta años más tarde este tema desaparecerá completamente. La razón se
debe a que la voluntad de diferenciación con respecto al capitalismo de tipo
2, LA EVOLUCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA DE LA GESTIÓN familiar ha triunfado y a que ha desaparecido, por consiguiente, la necesidad de
EMPRESARIAL ENTRE LAS DÉCADAS DE 1960 Y 1990 definir esta categoría de los directores-asalariados, aún relativamente novedosa
en Francia durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en com-
Para poner de manifiesto las transformaciones del espíritu del capitalismo en paración con el dirigente-propietario.
el transcurso de estos treinta últimos años abordaremos, para cada época, los En la década de 1960, los cuadros tienen el sentimiento de encarnar la moder-
puntos siguientes: a) lcuáles son las cuestiones que se plantean los autores?, nidad, pero se sienten atenazados -sobre todo los más jóvenes, que son también
éstas dan fe de la manera en que son abordados y analizados los problemas en los que acreditan más titulaciones- en estructuras que han crecido sin modificar
una época determinada, así como de los a priori implícitos que les subyacen¡ un ápice el modo de gestión centralizado y casi autocrático que caracteriza a las
b) iqué respuestas y soluciones aportan?¡ e) iqué es lo que rechazan de la situa, pequeñas y medianas empresas. Los dirigentes se han contentado con añadir algu-
ción a la que hacen referencia? La imposición de una nueva norma de gestión
empresarial suele acompañarse casi siempre de la crítica de una etapa del capita• '1 «Reconocidos ya en su papel de enlace técnico, los cuadros exigen mucho más (... ),
lismo y de una forma de obtener beneficios anteriores que deben ser abandona- se sienten demasiado insertos en un contexto rígido, les parece estar enrolados en un regi-
das para dejar paso a un nuevo modelo. Veremos de este modo cómo los textos miento Ypadecen una sensaclón de asfixia [...], se quejan a menudo de la estrechez de sus
de gestión empresarial de la década de 1960 critican, explícita o implícitamen- márgenes de iniciativa y no soportan el carecer de una amplia confianza• (Aumont, 1963 ©).
v;i •Los cuadros aspiran a una mayor "cogestión" [... J. Sufren por no "conocer más acer-
te, al capitalismo de tipo familiar, mientras que los textos de la década de 1990
ca de las situaciones a partir de las cuales se fijan [os objetivos" y por no tener "más contac,
tienen como principal objetivo de sus críticas a las grandes organizaciones jerar, tos reales con el patrón" [... J. Piensan que [a autoridad de éstos [sus jefesJ podría permane-
quizadas y planificadas. La crítica del viejo saber hacer y de las antiguas cos- cer intacta e incluso ve!Se reforzada si, en lugar de actuar de forma misteriosa, lo hiciesen
tumbres, ambos presentados como ya superados, es el modo en que se estable- suscitando al máximo en sus subordinados "actos libres que convergen en la ejecución de las
ce, en esta literatura sin memoria, la relación del pasado con el presente. decisiones tomadas en la cúspide"• (B!och-Lainé, 1963 ©).
nos nuevos niveles jerárquicos que acompañasen al crecimiento de las empresas, gestión. Para poder proporcionar a los cuadros la autonomía a la que aspiran y
pero sin conceder la menor parcela de poder. Este análisis explica que la deman- descentralizar la toma de decisiones de manera que se limiten los inconvenien-
da de autonomíaviii de los cuadros se acompañe a menudo de una descripción de tes del gigantismo burocrático -en la medida en que las decisiones serán toma-
las consecuencias perversas de las grandes máquinas burocráticasi•. das cerca de quienes se encuentran concernidos por ellas-, la dirección por obje-
Por otro lado, la gran empresa da miedo. Se presenta como un enclave ame- tivos se presenta como un dispositivo particularmente eficaz. A cada· cuadro se
nazante para las libertades en el seno de los países democráticos. Si el reino de la le concede autonomía, pero ésta pennanece bien encuadrada: por un lado, a tra-
pequeña empresa podía aparecer como el reino de la libertad, los observadores se vés de una descripción detallada del puesto de trabajo que permite precisar con
interrogan acerca de los efectos derivados de la burocratización de las empresas exactitud los márgenes de la autonomía concedida¡ por otro, mediante la asig-
en lo que a la distinción de Occidente con respecto al bloque comunista se refie- nación a cada uno de los cuadros de un objetivo coherente con la política gene-
re•. Desde este punto de vista, la empresa capitalista [Link] compartir el mismo ral de la empresa. El _cuadro será desde ese momento evaluado en función del
tipo de inconvenientes•i que la empresa colectivizada o la fascista•ü. cumplimiento de este objetivo, es decir, del mayor o menor éxito alcanzado en
Las soluciones a estas dificultades se denominan descentralización, meriroera- su actividad y no de su servilismo. Se les concederá una cierta autonomía en la
• 1
cia y dírección por objetiuos. La batalla que llevan a cabo los autores de la década organización, se les proporcionarán medios y el control ejercido sobre ellos no se
:. ¡'' de 1960 tiene como principal objetivo la imposición de estos nuevos modos de realizará sobre cada una de sus decisiones, sino sobre el resultado global de su
actividad. Gracias a este ingenioso dispositivo, los patrones se reservan el con-
trol al mismo tiempo que llevan a cabo refonnas [Link] necesarias
rii •En la gran empresa, el jefe sólo mantiene contacto con los jefes de servicio, per- por los organizadores. Los cuadros ganan en autonomía con ello y las empresas
diéndolo con los ejecutantes: sus órdenes siguen una vía jerárquica, siendo transmitidas y podrán aprovecharse de una fuerza de trabajo doblemente motivada•i•.
retransmitidas un gtan número de ocasiones, unas veces desnatutalizadas a lo largo de estas
transmisiones, pero en cualquier caso siempre retrasadas. Como las iniciativas individuales La dirección por objetivos presenta, por otro lado, la ventaja de ofrecer cri-
no son toleradas, las órdenes de arriba deben ser numerosas y detalladas: es el reino del pa- terios claros y fiables para medir el rendimiento, sob!e los que podrá basarse la
pel [...]. La actirud del personal se vuelve pasiva [..• ). El individuo no es ya más que un organización de la promoción en el seno de las empresas. El ascenso será con-
engranaje dentro de un conjunto anónimo, sometido no ya a otros hombres, sino a los regla, cedido a aquellos que alcancen sus objetivos, es decir, a aquellos que son efica-
mentós• (Borne, 1966 ©). ces y no en virtud de «criterios subjetivos», juzgados como más injustos. La· lite-
" «El gigantismo entraña siempre un formalismo mayor en las relaciones: desde las fór-- ratura de gestión emp'resarial de la década de 1960 quiere acabar con la
mulas reglamentadas, hasta los impresos empleados con frecuencia. Hay ocasiones incluso,
.. en determinados servicios, en las que el individuo no es conocido, representado y manejado
arbitrariedad en la gestión de las personas, lo que no dejará de motivar a los
, -:
. J: más que a través de las perforaciones cifradas y codificadas en un rectángulo de cartón [...1. cuadros, que se sentirán tratados con equidadxi•.
, j'
Evidentemente, en este contexto es dificil para él mantenerse firme en el objetivo final de la La extensión que alcanzará, desde ese momento, la gestión por objetivos en las
empresa• (Colin, 1964 ©). grandes empresas y el lujo de detalles y de consejos prácticos dados por los autores
x •la dimensión de nuesttas empresas ha aumentado tanto que la limitación de las liber- de gestión empresarial demuestran que las representaciones estilizadas y los mode-
tades individuales se ha convertido en un tema de interés nacional. Como dice John los de excelencia que figuran en la literatura de gestión empresarial no·son reduci-
Gardner: "Todo el mundo se inquieta con razón por las nuevas y sutiles restricciones que las
grandes organizaciones imponen al individuo. Una sociedad moderna se caracteriza m:cesa-
riamente por una organización compleja. No hay elección. Debemos defendemos lo mejor ,.;¡¡ •Ningún dirigente trabaja probablemente con tanto empeño y de manera tan eficaz
que podamos de estas considetables constricciones"• (Bower, 1968 ©). como aquel que dirige su propio negocio. Demuestta entusiasmo y determinación [... 1. Lo
xi •Sin embargo, todos estos medios no son más que "técnicas" sin grandes consecuen- importante es el resultado, no el esfuerzo. El problema para la gran empresa consiste, por lo
cias a menos que se encuentren animadas por un esp(ritu "democrático" de los dirigentes. tanto, en crear las condiciones de trabajo en las cuales el cuadro sea, en la medtda de lo posible,
Este grave problema se plantea, por otro lado, tanto en la empresa de tipo colectivista como su propio patrón. Las mejores empresas lo logran situando a cada cuadro en una situación
en la empresa capitalista• {Borne, 1966 ©). en la que éste sea plenamente responsable de sus actos y de sus resultados• (Bowe~ 1968 ©).
xü •Estas mentalidades financieras, mecánicas y productivistas, han sido reproducidas a xtv «El sistema de sanciones debe contribuir a que reine en la empresa un orden racional,
través de doctrinas diferentes y por regímenes pol!ticos diferentes. No es necesario que les asegurando que la suerte del hombre eficaz sea diferente de la del hombre ineficaz. Esta dife-
recuerde el nacionalsocialismo, o el estajanovismo, pata que reconoican, en Berlín o en rencia de tratamiento desempeña un papel fundamental para suscitar y mantener el esfuer-
Moscú, lo que Detroit, con Foro, ya había enseñado• (Devaux, 1959 ©). -zo y la motivación por la buena gestión• (Gelinier, 1966 0).
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bles a una simple ideología, entendida como mero discurso superficial que, tratan- lealtad y privilegios. Por todas partes pueden encontrarse supervivencias del
do, por ejemplo, de satiSfacer los deseos de un público nuevo, presenta como nove- Antiguo Régimen y es urgente, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos -que
doso un modo de organización y de gestión cuya reproducción de lo ya existente tuvo la suerte de no haber padecido nunca sus coacciones y de haberse consti-
rrataría de disimular. La nueva nonna de gestión empresarial va acompañada de un tuido desde un principio como una sociedad de iguales-, darle el golpe de gra-
conjunto de medidas que tratan de poner en funcionamiento nuevos dispositivos cia definitivoxvm. La adopción de los métodos estadounidenses, más democráti-
de empresa que, sin haberse impuesto, en el momento en que los textos han sido cos además de más eficaces, es percibida en Francia como una cuestión vital';',
escritos, de forma tan general como pretenden determinados autores, se encuen- ya que la potencia de Estados Unidos es tal que los autores franceses temen no
tran, sin embargo, implantados en diversos grados en un número lo suficientemen, poder resistir una invasión económica Ialcanzar la «eficacia estadounidense»
te importante de empresas y suponen una ruptura lo suficientemente neta con res- pero «sin colonización» (Froissart, 1969 ©)]. Véase también la obra de Jean-
pecto a los antiguos hábitos, como para hacer necesario este intenso rrabajo de Jacques Servan-Schreiber (1967 ©) Le Défi américain [El desafío americano],
[Link]ón y justificación. El espíritu del capitalismo, tal y como se expresa en esta enteramente consagrada a este tema'".
literatura, se encuenrra inserto, por lo tanto, en una relación dialéctica con los dis, En la década de 1960, la valorización del mérito aumentará entre los más
positivos a cuya puesta en práctica acompaña y que a su vez hace posibles. convencidos de una crítica de las titulaciones cuando éstas procuran ventajas de
Los modelos y estilos de funcionamiento que actúan como blanco para la crí- por vida""i. Es preciso constatar que, al menos en este punto, los reformistas de
tica en la década de 1960 provienen todos, en grados diferentes, de la lógica del la época fracasaron, ya que la crítica ha llegado hasta nuestros días práctica-
«mundo doméstico». Existe un rechazo de la toma en consideración de los «jui, mente intacta.
cios personales» -puerta de entrada para el nepotismo- en las decisiones con- Aunque este punto no sea siempre tratado de forma muy explícita en la lite-
cernientes a los ascensos, promoviéndose un «juicio impersonal»xv sobre los resul- ratura de gestión empresarial, la legitimación de los cuadros tiene como reverso
tadosxvi. Los nuevos sistemas de evaluación aspiran igualmente a la supresión del negativo la deslegitimación de la patronal tradicional, la crítica ºde su mezquin-
ascenso por antigüedad, que no recompensa sino la fidelidad -valor doméstico dad, de su a~toritarismo y de su irresponsabilidad. Son especialmente denigra-
por excelencia- y no la eficacia, así como a la reducción del papel injusto que
desempeñan las relaciones sociales en el éxito de la carrera profesionalxvii.
niü «Es esto lo que explica la diferencia de actitud entre los trabajadores europeos y los
Por otro lado, precisamente en tomo a estas temáticas la discusión del •caso
trabajadores estadounidenses. En una sociedad joven como la de Estados Unidos, el peso de
francés» se vuelve más específica. La eliminación de los comportamientos pro- ·
las tradiciones y de los privilegios "hereditarios" es menor que en Europa[... ]. En una socie-
venientes de una lógica doméstica es una tarea urgente en la vieja Europa y, en dad envejecida como la europea, las barreras sociales son importantes, la permanencia de los
particular, en Francia, aún impregnada de un pasado feudal de juramentos de privilegios mayor y la oposición entre clases más profunda» (De Woot, Í968 ©).
•i• «A este nivel se observa, en la mayor parte de las sociedades tradicionales, una ten,
"" •De hecho, demasiado a menudo, los juicios de esta naturaleza reflejan más la idea dencia [... ] a clasificar a los seres humanos en categorías estables (castas sociales o manda-
'.
I • que uno se hace de una persona que la valoración de sus resultados. La gran debilidad de esta rinales), a venerar la estabilidad y a hacer depender el destino de cada persona de sus carac•
•I
fónnula reside en la ausencia de criterios de rendinúento ligados a las responsabilidades del terísricas juzgadas como esenciales, más que de su adaptación práctica a una acción eficaz•
puesto [... ]. Los cuadros [detestan] que el tratamiento que reciben dependa de la opinión (Gelinier, 1966 ©).
que sus superiores se hagan de ellos. Comienzan a sospechar de ellos por el favoritismo y ter, "" «En la mayor parte de las empresas estadounidenses la autonomía de acción es mayor
minan por pedir que sus resultados sean medidos en base a criterios más tangibles y objeti, que en los negocios europeos. Quizá se deba, como señalaba Crawford Greenewalt, a que
vos cuantitativos pl~usibles y dignos de fe• (Patton y Starchei; 1965 ©). nuestros métodos en los negocios encaman el espíritu de la Revolución americana, tal y
..,; «El control del potencial es particularmente vulnerable al efecto "halo", cuando el como quedan enunciados en la Declaración de Independencia y en la Constitución. En cual,
patrón, a veces de forma inconsciente, sobrevalora las cualidades de una persona con la cual quier caso, la practica en los negocios europeos consiste en que la dirección da unas directi,
tiene mucho en común o, simplemente, porque considera que "es un amigo de toda la vida"• vas más detalladas y ejerce un mayor control• {Bowei; 1968 ©).
(Humble, 1969 ©). iw «Hemos visto, en efecto, que, a falta de criterios objetivo. con los que valorar las apti•
m «En Francia, un cierto conservadurismo ha regulado durante mucho tiempo el ritmo tudes de los cuadro., obligados a dejar en mano. de su intuición el valor personal de los indi-
de los ascensos por antigüedad: la fidelidad y, todo hay que decirlo, las relaciones sociales viduos, los patrones conceden a las titulaciones una importancia excesiva, como si el hecho
(donde el nacinúento y las opiniones de clase son más importantes que el carácter)• (Bleton, de haber triunfado un día en un concurso fuese una prueba irrecusable de la capacidad para
1967 ©). ocupar puestos elevados en la jerarquía• (Froissart, 1969 ©).
dos los pequeños patrones, a quienes se acusa de abusar de su derecho de pro• con símbolos de dominación retrógrados"'¡', de evitar que se cortocircuite a sus
piedad, de confundidos intereses de la empresa con los de su familia (de la que subordinados dirigiéndose directamente a sus equipos'"", etc., pero nunca de
escogen a los miembros más incapaces para colocarlos en puestos de responsa- suprimirla o esquivarla. Por el contrario, de lo que se trataba era de hacer del'
bilidad)xxii y de poner en peligro no sólo a su propia empresa, sino al conjunto mérito y de la responsabilidad las bases de la jerarquía y de conferirle de este
de la sociedad al ignorar las técnicas modernas de gestión <le las organizaciones modo una nueva legitimidad, despojándola de los restos domésticos que la vol-
y de comercialización de los productos. Esta operación de separación simbólica vían ineficaz e injusta a la vez.
entre cuadros asalariados, por un lado, y patrones patrimoniales, por otro -con- Igualmente, podemos observar que el proyecto de la década de 1960 se ha
forme a la difusión de teorías de la empresa que oponen la figura del director a realizado en buena medida, ya que, en esta época, encontramos aún con fre-
la del propietario-, estaba presente desde los orígenes de la categoría, cuando, cuencia en los textos que hemos leído formas de deferencia y expresiones de la
tras las huelgas de 1936, los primeros sindicatos de cuadros -provenientes de las autoridad provenientes del mundo doméstico que hoy han desaparecido por
organizaciones de ingenieros- se vieron obligados a excluir a los patrones de sus completo de la literatura de gestión empresarial. Las dificultades para desgarrar-
filas y a reconocer la validez de una distinción hasta entonces poco pertinente se del mundo doméstico, inclusive entre los portavoces de la transformación en
_para ellos. La literatura de gestión empresarial de la década de 1960 acompaña la década de 1960, demuestran, una vez más, el fuerte anclaje de la literatura de
de este modo el tránsito de una burguesía patrimonial basada en la empresa per- gestión empresarial en una realidad cuyas formas se trata de transformar (y no
sonal a una burguesía de dirigentes asalariados, diplomaclos e integrados en solamente de manipular sus signos), y confieren sinceridad a estos autores en lo
grandes administraciones públicas o privadas (Boltanski, 1982). que a su voluntad reformista se refiere, ya que éstos seleccionan con precaución,
La comparación con la década de 1990 nos permite precisar con mayor deta- más o menos inconscientemente, de su herencia doméstica lo que conviene
lle este esbozo que acabamos de realizar. El proyecto de la década de 1960 iba guardar, aquello a lo que permanecen atados y aquello que conviene rechazar.
encaminado a la liberación de los cuadros y a la flexibilización de la burocracia De este modo, por ejemplo, Octave Gelinier (1963 ©), futuro director gene-
resultante de la centralización y de la creciente integración de empresas cada ral de la consultora Cegos -donde ejercerá como formador y como ingeniero,
vez mayores. El proyecto de la década de 1990 se presentará, por otro lado, consejero desde 1947-, liberal convencido e ~ cansable defensor en Francia de
como una prolongación de este movimiento, del que retomará los temas de la la dirección por objetivos, consagra varias páginas a la espinosa cuestión del
lucha antiburocrática y de la autonomía. Sin embargo, la década de 1960 se «despido de cuadros». A fin de cuentas, debemos comprender que es necesario
mostrará respetuosa con el «oficio de jefe~: la emancipación de los cuadros despedir a un cuadro, por más competente y eficaz que sea, si hubiera cometido
sobreviene en el marco de una jerarquía que no es puesta en tela de juicio en algún tipo de malversación por pequefia que ésta fuese y que, por el contrario,
ningún momento. De lo que se trataba era de clarificarlaxxili, de no inundarla es injusto despedir a un «viejo servidor que se ha vuelto ineficaz•""vi . Se trata
de dos excepciones al principio de eficacia -una en nombre de la moral y_ la otra
mi •Podríamos caricaturizar de la siguiente manera el pésimo currículum de algunos de en nombre de la fidelidad- , que el autor puede fácilmente disimular invocando
los hijos de los patrones: dotados de estudios poco avanzados, el padre piensa que su propio
caso demuestra que los estudios no sirven para gran cosa. Desde que termina el servicio mili-
tar, el hijo entra en la empresa de papá y consagra dos años a dar vueltas por todos los servi- ni• «La posición ocupada en el organigrama indica ya suficientemente el rango jerárqui-
cios, tres meses en cada uno de ellos para ver (como si de un turista se tratara) lo que allí co, sin que sea necesario añadir símbolos tan inútiles como las diferencias en la decoración
ocurre sin asumir ninguna responsabilidad. Después, se le confiará una tarea funcional de de los despachos. Minimizar estos símbolos no implica suprimir la noción de rango jerárqui-
contornos escasamente definidos (organización, control de gestión) o, peor aún, su padre le co, que es inherente a la empresa por el simple hecho de que determinadas funciones son
colocará en su despacho para que es.té direcromente conectado con los problemas de dirección más fundamentales que otras para la realización de los objetivos o porque determinadas per-
(mientras que al joven le falta la experiencia de base previa). Sus funciones de agregado de sonas contribuyen más que otras a fijar estos objetivos• (Hughes, 1969 ©).
dirección poco competente le permiten disponer de tiempo libre, encargándose de diferentes = «El jefe, una vez definidas las atribuciones y poderes de sus subordinados, no debe
tareas de representación de la empresa. Finalmente, a los treinta y cinco años, a menos que interferir en esos dominios delegados• (Hugonnier, 1969 ©).
tenga una fuerte personalidad, habrá sido más deformado que formado• (Gelinier, 1963 ©). nv1 «Deshacerse pura y simplemente de ese viejo servidor-<¡ue moralmente es uno de los
""" • [Hay que] determinar las relaciones jerárquicas entre los diferentes puestos. De este fundadores de la empresa-, rechazarlo como si se tratase de una herramienta que se ha vuel-
modo todo el mundo sabrá quién es su jefe y quiénes sus subordinados, conocerá la naturaleza to inútil, es cometer una mala acción que, por otro lado, entrañará entre los cuadros un
y la extensión de su propia autoridad y de aquella a la cual está sometido• (Bower, 1968 ©). desastroso clima de inseguridad: es, por lo tanto, inaceptable• (Gelinier, 1963 ©).
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los riesgos de desmotivación del resto de cuadros de la empresa y, por consi- una forma de coordinación que debe ser desterrada. Ya no se trata simplemente
guiente, haciendo referencia pese a todo a una condición necesaria de eficacia: de liberar a los cuadros, sino a todos los asalariados. Serían diferentes en la
el argumento retórico según el cual «la ética paga», que florecerá con el movi- medida en que se tornan centrales nuevos elementos como la presión de la com-
miento de la ética en los negocios durante la década de 1990 -en el que, por petencia y la demanda de los clientes.
otro lado, el mismo Octave Gelínier participará de forma muy activa-, es una En la década de 1990, el rechazo de la jerarquía -una jerarquía que, según los
forma indirecta, utilizada a menudo en los textos de gestión empresarial, de economistas de los costes de transacción, caracterizaría a la «organización• (hie-
introducir referentes morales sin contrariar aparentemente la exigencia de obte- rarchy) en tanto que elemento diferenciado del •mercado»- es tanto más Ua-
ner b~neficios. Lo que refleja en gran medida el carácter anticuado del texto de mativo cuanto que los lectores medios de los autores citados son, principalmen-
Gelínier no es la naturaleza de los dilemas encontrados, cuya actualidad perma- te, los cuadros de los grandes grupos y de las multinacionales, quienes, pese a sus
nece intacta, sino el hecho de que consagre a ello varías páginas. El despido de esfuerzos, difícilmente lograrán prescindir de las jerarquías. Las rawnes invoca-
cuadros, que continúa aún hoy siendo un problema para este autor, se encuen- das para justificar esta carga antijerárquica son a menudo de orden moral y par-
tra en ia actualidad mucho más legitimado globalmente en la literatura de ges- ticipan de un rechazo más general de la relación dominantes-dominados""";¡¡_
tión empresarial: las «grandes reestructuraciones» de la década de 1980, tras la Atañen también a una evolución ineluctable de la sociedad: las personas no
sorpresa inicial, han terminado por imponer la admisión de los despidos como· desean seguir siendo mandadas, ni siquiera desean mandar'cxix. La elevación
actos de gestión «normales• , de manera que aunque el paro éle los cuadros está general del nivel de educación explica, entre otros factores, que la jerarquía se
aún presente en el corpus de la década de 1990, la cuestión de sus despidos se haya convertido en un modo de organización caduco""".
encuentra, por su parte, silenciada por completo. Si la jerarquía constituye el objetivo predilecto de la crítica, los ataques se
Como otro signo del arraigo del mundo doméstico incluso en aquellos que dirigen también contra la planificación, considerada rígida y basada en fríos
luchan por desembarazarse de él, podemos citar a Louis Allen (1964), quien sal- datos cuantitativos que no dan cuenta de la «verdadera realidad», así como con-
pica su alegato en favor de la descentralización con observaciones destinadas, no tra' todas las instancias ligadas a la autoridad (patrones, jefes, órdenes, etc.). A
obstante, a conservar el poder de la dirección. De este modo, un director pu~de veces son empleadas desagradables comparaciones con el ejército, [Link]
inspirar y motivar, pero puede también, con toda legitimidad, recurrir a la fuer- preferentemente una referencia a los suboficiales --0bjetos deleznables, símbolos
za, por lo que conviene evitar que los cuadros crean que lo pueden decidir y de los pequeños jefes autoritarios-, mientras que, en la década de 1960, la metá-
comentar todo por el simple hecho de que se les hace «participar»Xl<Vii. fora militar, aun siendo poco frecuente, versaba más bien sobre el oficial al ser-
m<H «El organigrama y la jerarquía piramidal [...] designan a quienes saben, a quienes
La década de 1990: hacia un modelo de empresa en red pueden y a quienes deben "gestionar", frente a quienes no saben y no pueden. Aun con la
mejor voluntad del mundo, en estas condiciones no puede estableceise entre estas dos cate•
Las preguntas que se plantean los autores de la década de 1990 parecen dife- gmías de personas más que una relación despreciativos-despreciables, ya que aquellos que
"no saben y no pueden" son, de hecho, iníeriorizados e infantilizados• (Aktouf, 1989 ©).
rentes e idénticas a las de la década de 1960 dependiendo del punto de vista
uu «La irresistible evolución hacia la libertad de elección en todos los ámbitos mantie-
tomado en consideración. Son idénticas en la medida en que retoman el princi- ne, junto al individualismo creciente, una demanda y una posibilidad de autonomía peiso•
pio de la crítica a la burocracia de la década de 1960 y la llevan hasta sus últi- na!. El tiempo de los sargentos ha pasado. No sólo los subordinados ya no aceptan la autori-
mas consecuencias: la jerarquía, en tamo que descansa sobre la dominación, es dad, sino que los superiores mismos son cada vez mcn05 capaces de asumirla en un momento
en el que haría falta más disciplina para responder a la complejidad de las demandas del
entorno• (Crozie~ [989 ©).
,... ,iNo despierte demasiadas esperanzas! No todas las decisiones requieren de partici- '"" «Dado que la organización moderna está formada por especialistas "eruditos", debe-
pación. Si su equipo no puede aportar una contribución lógica y razonable, no le pida sus ría ser una organización de iguales, de colegas, de asociados. Ningún conocimiento es pre-
ideas. Las personas que son requeridas de este modo tienden a menudo a deducir que sus pro• dominante, cada uno de ellos es juzgado por su contribución a la obra común más que por
puestas serán automáticamente aceptadas y llevadas a cabo. No despierre esperanzas inúti- una supuesta superioridad inherente a su función. De todo ello resulta que la organización
les. Explique claramenre dónde se encuentra su límite, no será una pérdida de tiempo• moderna no puede ser una organización de parrones con subordinados, sino un equipo orga-
(Allen, !964 @). nizado• (Drucker, 1993 ©).
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vicio de su país, de acuerdo con una temática muy corriente entre las décadas el texto de Jean-Jacques Servan-Schreiber en el que figura una prospectiva
de 1930 y 1950 (véase; por ejemplo, G. Lamirand, Le róle social de l'ingénieur [El sobre el desarrollo económico de todos los países del mundo en el año 2000"'"¡-
rol social del ingeniero}, calcado de Le rol social de l'officier [El rol social del oficial], no encontramos en el corpus de la década de 1960 ninguna mención a los paí-
de Lyaurey). Los autores de gestión empresarial de la década de 1990, que nunca ses de África, de América Latina o de Asia (ni siquiera a Japón): Francia es el
son meros críticos, imaginan -como veremos más adelante con mayor deteni- país más citado con 51 menciones (lo cual no puede sorprendernos si tenemos
miento- una gran cantidad de nuevas formas de organización que se alejan lo en cuenta la naturaleza del corpus), seguida de Estados Unidos con 19 mencio-
máximo posible de los principios jerárquicos, prometiendo la igualdad formal y nes, Alemania (5), la Unión Soviética (3) e Italia (3) . El resto de los países cita-
el respeto de las libertades individuales. dos no lo son más que una sola vez.
Otro rasgo define la década de 1990. Los temas de la competencia y del cam- En la década de 1990 las cosas son bastante diferentes. En el nuevo mapa del
bio permanente y cada vez más rápido de las tecnologías -ambos ya presentes en mundo encontramos a los «viejos países capitalistas• haciendo frente al surgi-
la década de 1960-- adquieren una dimensión sin precedentes, pudiéndose ras- miento de un tercer polo capitalista en Asia, con Japón a la cabeza -cuyo éxito
trear, prácticamente en todos los textos, consejos para poner en práctica esta en la penetración del mercado estadounidense supuso un verdadero golpe y ali-
organización flexible y creativa que sabe •surfear• sobre todas las «olas», adap- mentó una gran cantidad de transformaciones en la gestión empresarial-, segui-
tarse a todas las transformaciones, tener constantemente un personal dotado de do de los cuatro dragones (faiwan, Corea del Sur; Singapur, Hong Kong), de los
los más recientes conocimientos y obtener una ventaja tecnól6gica permanente que a mediados de la década de 1980 aún se creía que serían durante mucho
sobre sus competidores. Si bien en la déci¡da de 1960 el objetivo era flexibilizar tiempo los únicos recién llegados. Sin embargo, a ellos se sumarán a lo largo de
las burocracias, se evitaba, no obstante, poner en cuestión los principios básicos la década de 1990 -y pese a que aún se perciban poco sus huellas en nuestro cor-
como, por ejemplo, el carácter unitario del mando tan querido por Fayol. En la pus, que se detiene en 1994-, los países del Tercer Mundo que han abandona-
década de 1990, la subversión del principio jerárquico remite más bien a un «big- do la política del desarrollo mediante la sustitución de las importaciones por
bang», por retomar la expresión del viejo gurú Peter Drucker, quien, tras haber una política de competencia de los países desarrollados y de exportación, a ima-
sido en la década de 1960 un pr~motor con bastante audiencia de la dirección gen de aquella responsable del éxito obtenido por Japón y los cuatro dragones
por objetivos, trata ahora de poner las organizaciones •patas arribas». Otra figu, (en Asia en primer lugar, en América Latina después y, tras la caída del muro de
ra relevante de la literatura de gestión empresarial, Rosabeth Moss Kanter, nos Berlín, en los países ex comunistas aparentemente convertidos al capitalismo).
explica que, en este momento, es necesario «enseñar a los gigantes (las multi- · África continúa no figurando en la representación dominante. Así, pues, en el
nacionales) a bailar» [título original de su hest-séller When the Giants Leam to corpus de la década de 1990, el África negra y América Latina continúan igual
Dance (Moss Kanter, 1992 ©)]. de ausentes (existe una única mer;ición de Brasil). Asia, por el contrario, entra
Esta preocupación obsesiva por la adaptación, por el cambio o por la «flexi- con fuerza con 24 menciones (14 de las cuales son para Japón) y los países de
bfüdad» descansa sobre una serie de fenómenos que han marcado profunda- Europa Occidental están más presentes: Alemania (IJ), Italia (6), Suiza (5),
mente las conciencias desde finales de la década de 1970, y que los autores rein- España, Irlanda y Suecia (3), el resto de países no son citados más que una vez.
troducen sin mayor examen bajo el tema de la competencia exacerbada. Francia con 82 menciones y Estados Unidos con 24 refuerzan también su pre,
Conviene, sin embargo, que los recordemos, ya que son constitutivos de la sencia. La Unión Soviética (o los países resultantes de su desmembramiento) y
representación del mundo que transmiten nuestros autores.
La gestión empresarial de la década de 1960 parte de una representación del =1 •Formarán parte de las sociedades posindustriales las naciones siguientes, por orden:
mundo que podría esquematizarse de la siguiente manera: por un lado, estaría Estados Unidos, Japón, Canadá y Escandinavia. Eso es todo. Forman parte de las sociedades
el mundo libre y capitalista -Europa Occidental y Estados Unidos, mientras industriales avamadas, con posibilidades de convertirse un día en posindustriales, las nacio-
nes, o grupos de naciones, siguientes: Europa Occidental, Unión Soviética, Israel, Alemania
que el resto de los países está en gran medida ausente de la representación-y, por
del Este, Polonia, Checoslovaquia, Australia y Nueva Zelanda. Llegarán a la etapa de las
el otro, los países socialistas de economía planificada. Dentro del mundo libre, sociedades de consumo las siguientes naciones: México, Argentina, Venezuela, Chile,
la dominación estadounidense es aplastante, mientras que Europa apenas logra Colombia, Corea del Sur, Malasia, Fonnosa y el resto de países de Europa. El resto del mundo
salir de una reconstrucción que no hubiera podido llevar cabo de forma tan rápi- -China, India, casi toda América del Sur, el conjunto del mundo árabe y del África negra-
da si no hubiese sido por la ayuda norteamericana. De este modo -si omitimos no habrán alcanzado aún la fase industrial• (Servan-Schreiber, 1967 ©).
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los antiguos países del Este han desaparecido de los textos. La evolución de las perdido la mayor parte de sus escalafones jerárquicos -manteniendo solamente
menciones de los países en los dos corpus sirve para proporcionar una buena entre tres y cinco-, dejando en el paro a escalafones jerárquicos enteros"'"¡¡. Del
medida de la «globalización» (absolutamente relativa) en las representaciones mismo modo, se ha desprendido de un gran número de funciones y tareas, sub-
que se fonna n los autores de gestión empresarial. contratando todo cuanto no formara parte de su dedicación principalmlii, algu-
los participantes activos en el juego capitalista de la competencia ya no nas veces a través de antiguos trabajadores asalariados que han montado su pro-
serán -según se nos dice- algunos centenares de millones de personas sino, más pia empresa (la dispersión). Hace sus inversiones cada vez más en colaboración
bien, varios miles de millones (Thurow, 1997). Con esta representación en la con otras empresas a través de «alianzas» y de ~joint-ventures»'""i•, de forma qÚe
cabeza, los autores de los países desarrollados hacen de la competencia un punto la imagen tipo de la empresa moderna en la actualidad es la de un centro esbel-
central de su argumentación, máxime cuando el crecimiento ralentizado de la to rodeado de una nebulosa de proveedores, de subcontratas, de prestadores de
economía desde hace veinticinco años y el aumento del número de parados servicios, de personal interino que permite variar los efectivos según la activi-
refuerza la convicción de que el desarrollo económico se ha vuelto más difícil y dad, de empresas amigas. Se dirá entonces que la empresa trabaja en redxxxv.
la luchá económica una lucha sin piedad.
los progresos incesantes de la informática, de la imagen y del sonido (de lo Maintenance y está dirigido a organizar el conjunto de la relación con la máquina (manteni•
-virtual•), por otro lado, son invocados a menudo y constituyen los ejemplos tipo miento preventivo, prevención de errores del operario, formación de éste para detectar las seña-
sobre los cuales se ajustan supuestamente todas las evoluciones tecnológicas. les precursoras de averías, etc.), de manera que las máquinas n unca estén averiadas; el KanBan
los dispositivos propuestos por los autores de la década de 1990, para hacer es un método que permite comunicar de abajo a arriba las necesidades de la etapa anterior de la
frente a los principales envites que identifican, conforman una nebulosa impre, producción (enviando, por ejemplo, una etiqueta vacía que hay que rellenar) y constituye el
sionante de innovaciones en la gestión que podemos, sin embargo, tratar de ar- principal instrumento para crear una rnganización de la producción en flujo tendido; el SS reci-
be el nombre de cinco palabras japonesas que comienzan por la letra s y trata c;le organizar visual,
ticular en torno a algunas ideas clave: empresas esbeltas [entreprises maigres]6
mente un espacio de trabajo para que resulte de algún modo •evidente• (que cada cosa tenga
que trabajan en red con una multitud de participantes, una organización del tra, un único emplazamiento, que siempre sea colocada en él después de cada uso, etc.).
bajo en equipo -o por proyectos- orientada a la satisfacción d,::l cliente y una xxxü •Existe todo un arsenal de técnicas destinadas a aligerar las estructuras existentes de
movilización general de los trabajadores gracias a las visiones de sus líderes. los cuadros intermedios. La más utilizada es el "achatamiento de la pirámide" (de-layering) ,
Hemos copiado el término de empresa esbelta del de «producción esbelta• o que entraña la supresión pura y simple de una o varias capas jerárquicas. Contamos también,
«de máxima precisión» (lean production) que se inventó a comienzos de la déca- y a menudo en paralelo con la primera de las posibilidades, con una ampliación de las res-
ponsabilidades (increasing the span of control) que viene a asignar la gestión de un mayor
da de 1990 para reunir el conjunto de nuevos métodos de producción, deduci-
número de personas a un menor número de cuadros, pasando del ratio tradicional de un cua-
dos en parte de la observación de las empresas japonesas y en. particular de dro por cada 6 6 10 empleados a un ratio considerado hoy como aceprable de un cuadro por
Toyota (Womack et al., 1992), en las que se puede hablar de principios organi- cada 20 o incluso 30 empleados• (Aubrey, 1993 Q).
zativos como: el justo-a-tiempo, la calidad total, el proceso de mejora continua uül •Ellas [las empresas) se dirigen a prestatarios de servicios exteriores para no tener
(kaizen), los equipos autónomos de producción y toda una serie de dispositivos que gestionar actividades que no tienen más que una relación lejana con su actividad prin•
destinados a su puesta en funcionamiento, como los círculos de calidad -<¡ue cipal. Transforman algunos de sus sectores en prestatarios de servicios que entran en com,
petencia en el mercado. Escas modificaciones permiten hacer más con menos, reduciendo los
constituyen el más antiguo de. estos dispositivos popularizados en Occidente-, la
equipos de dirección y permitiendo reducir los costes fijos• (Moss Kanter, 1992 @).
garantía-calidad de los proveedores, el SMED, la TPM, el KanBan, los 5S, las LW>' •Algunas sociedades se rransforman de golpe casi por completo: compran a provee-
propuestas de mejora, etc7• La empresa esbelta, «aligerada», «desengrasada» ha dores exteriores servicios que antiguamente albergaban en ellas, entablan alianzas estratégi-
cas, así como colaboraciones proveedores,cliences, que introducen relaciones externas en el
seno de la empresa» (Moss Kanter, 1991 ©).
6 Así denominadas pmque su objetivo principal era eliminar la •grasa• acumulada en
"""" •Las organizaciones evolucionan hacia un modelo constituido por tres series de ele-
tomo a los talleres taylorizados, en los servicios de mantenimiento, calidad, gestión de la pro- mentos: un núcleo central pérmanente formado por el personal de dirección y los detenta-
ducción, etc. [N. del T.]. dores de las destrezas denominadas estratégicas (no delegables al exterior), una organización
1
El SMED (Single Minute Exchange of Die) es un método de cambio rápido de herra- en red más que basada en jerarquías tradicionales y una serie de subsistemas de proveedores
mienta o de referencia que permite multiplicar los cambios de series sin aumentar el tiempo en satélites (empresas o individuos que trabajan a distancia) con una certidumbre de actividad
el que las máquinas no están eh funcionamiento para producir; TPM significa Total Productive (y de empleo) variable» (HEC, 1994 ©).
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Los trabajadores mismos, se nos dice, deben organizarse en pequeños equi- comparación con la organización jerárquica integrada- una ventaja económica
pos pluridisciplinares -pues son más competentes, más flexibles, más creativos y propiciada por la especialización. La gran empresa integrada lograba garantizar
más autónomos que los servicios especializados de la década de 1960- cuyo ver- un amplio conjunto de funciones. La empresa en red no puede mejorar su ren-
dadero patrón es el cliente'"'vi y donde se dotan de un coordinador en lugar de dimiento en todos los ámbitos a la vez. Por eso, no debe conservar en su interior
un jefexxxvi1• más que aquellas funciones en las cuales posea una ventaja competitiva -su
El proceso de transformación de la antigua organización para hacerla coinci- principal dedicación- y extemalizar el resto de funciones a través de subcontra-
dir con este modelo se denomina reengineering (Hammer y Champy, 1993 ©). tas en lugar de tratar de optimizarlas, subcontratas con las cuales mantiene víncu-
Por otro lado, los equipos no están compuestos solamente por el personal per- los estrechos y duraderos, de manera que se pueda negociar continuamente el
manente de la empresa, sino que también encontramos en ellos a proveedores, pliego de condiciones existente y ejercer un control sobre la producción (por
clientes, consultores y expertos exteriores. Los miembros de un mismo equipo ejemplo, a través de una presencia regular en las empresas subcontratadas de
no necesariamente funcionan físicamente juntos, pues el progreso de las teleco- personal perteneciente a la empresa-matriz responsable de los pedidos). La
municaciones les posibilita trabajar a distancial<XXViii. También aquí se dice que el circulación más rápida de la información y de la innovaciót\ que permite la espe-
trabajo es en redes porque las fronteras de la empresa se difunúnan y la organi- cialización debe resultar beneficiosa para todos. En efecto, mientras que en la
záción parece no estar hecha más que de lazos i;:ontractuales más o menos dura- gran empresa integrada cada servicio trabaja sólo para la empresa de la que no
deros. El desarrollo de nuevos productos gracias a la ingeniería simultánea es más que una célula, el subcontratista -al menos siempre y cuando no se
[Midler (1993 ©) habla de una ingeniería «concurrente»] es el tÍpico ejemplo encuentre sometido a un único cliente- debe resolver los diferentes problemas
de equipo ideal, innovador por definición, múltiple, abierto al exterior y centra- que plantean las demandas de los distintos clientes, lo que, facilitando el apren-
do en los deseos del cliente. Los equipos son el lugar de la autoorganización y el dizaje y la transferencia de información entre empresas distintas y eventual-
autocontrol. mente competidoras, incrementa el nivel general de información y de destreza.
En virtud de estos l).Uevos dispositivos, el principio jerárqÜico es derrotado y Por lo general, estos análisis suelen poner en un primer plano la importancia de
las organizaciones se vuelven flexibles, innovadoras y altamente competentes. Se la información como fuente de productividad y de obtención de beneficios. Se
considera que la organización en red, gracias a la cual ha sido posible desemba- presentan, por lo tanto, particularmente integrados en un mundo económico en
razarse de una costosa jerarquía que no servía más que de «enlace• con la direc- el que el valor añadido ya no es obtenido principalmente a través de la explota•
ción sin aportar ningún «valor añadido al cliente•, debe además procurar -en ción de recursos geográficamente situados (como minas o tierras particularrnen•
te ricas) ni de la explotación de la mano de obra en el trabajo, sino que provie-
•- «El organigrama de la empresa se verá invertido: los clientes se colocarán en la cús-
ne de la capacidad de .sacar partido de los conocimientos más diversos, de
pide de esta pirámide invertida, por debajo de ellos se encontrará el personal en contacto con interpretarlos y de combinarlos, de crear o de hacer circular innovaciones y, de
la clientela y después, debajo, la dirección, cuya función es trabajar para el personal de pri- forma más general, de «manipular símbolos» según la expresión de Reich (1993)8•
mera línea• (Tapscott y Caston, 1994 ©). Sin embargo, queda aún por resolver la espinosa cuestión de la dirección,
= vü •los equipos de proceso, ya estén formados por varias personas o por una sola, no
porque nuestros autores no renuncian a la idea de que aún existen empresas.
necesitan jefes, necesitan entrenadores [...). Los patrones tradicionales definen y distribu-
Éstas no se encuentran completamente disueltas en la red, sino que desarrollan
yen el trabajo. Los equipos se encargan de hacerlo ellos mismos. Los patrones tradicionales
supervisan, vigilan, controlan y verifican el trabajo a medida que va pasando de un puesto
estrategias de lucha competitiva que las oponen a otras multinacionales {en
de trabajo a otro. Los equipos se encargan de hacerlo ellos mismos. Los patrones tradicionales aquellos mercados en los que no colaboran). Es necesario, por lo tanto, orientar
casi no ocupan ninguna función en un entorno reconfigurado• (Hammer y Champy, [993 0). a todos estos seres autoorganizados y creativos en los cuales descansa el rendi-
nnii «Las tecnologías informáticas y telemáticas separan el lugar y el momento de la pro• miento en una dirección definida sólo por unos pocos, sin que por ello haya que
ducción del servicio cara a cara de las actividades de apoyo, de preparación, de back office.
La tendencia es trabajar cada vez menos "en el despacho". Trabajar de forma permanence en
la fábrica será un caso excepcional. Allí también, la herencia de la era industrial y de las tec- 6 Robert Reich, ministro de Trabajo duranre la administración Clinton y autor de un
nologías no tiene por qué instaurarse definitivamente. Muchos cuadros, represenrantes, per- libro programático de la nueva naturaleia de la actividad productiva, The Work of Naiions:
sonal de mantenimiento y educadores trabajan lejos de su empleador. La empresa "virtual" Preparingourselvesfor 21u Ceruury Capita!ism, Nueva York, Knopf, [991 (ed. cast.: El trabajo
está llegando• (Morin, 1994 ()). de las naciones. Hacia el capiwlismo del siglo 'XXI, Buenos Aires, Ed. Vergara, 1993) [N. del T.J.
120 121
:T '
recurrir de nuevo a los «jefes jerárquicos» de antaño. De este modo, entran en Teniendo en cuenta el conjunto de reformas propuestas por los autores de
escena los líderes y sus visiones"'-'"'. La visión tiene las mismas virtudes que el gestión empresarial, no nos extrañará encontrar la figura del cuadro -tal y como
espíritu del capitalismo, porque garantiza la adhesión de los trabajadores sin era concebida en la década de 1960- en franco retroceso. El tém1ino mismo de
tener que recurrir a la fuerza y otorga un sentido al trabajo de cada cual•1• cuadro, que sugiere jerarquía y estatuto, provoca rechazo. Los cuadros serán, a
Gracias a este sentido compartido al que todos se adhieren, cada cual sabe partir de este momento, considerados como agentes de las burocracias que
qué es lo que tiene que hacer sin que sea necesario ordenárselo. Una dirección deben ser eliminadas. En estos discursos, el estatuto de cuadro es tratado, ya sea
queda fim1emente asentada sin necesidad de tener que recurrir a órdenes y el de fom13 explícita o, como ocurre lo más a menudo, de forma implícita, como
personal puede continuar autoorganizándose. Nada le es impuesto a este último, un arcaísmo cuya rigidez frena las transformaciones en marcha•liv.
ya que es él mismo quien se adhiere al proyecto. El punto clave de todo este dis- La comparación del uso que se da al término cuadro en los dos corpus subra-
positivo es el líder•1i, que es precisamente aquel que se muestra capaz de tener ya las transformaciones acaecidas en los últimos treinta años. En la década de
una visión, de transmitirla y de lograr que otros se adhieran a ella•11'. Se trata, sin 1960, los cuadros, ampliamente valorizados, eran los principales actores del pro-
duda, "del punto más débil de los nuevos dispositivos formulados, ya que hace greso. En la literatura de gestión empresarial de la década de 1990, la referencia
descansar todo sobre los hombros de un ser excepcional al que no siempre se a los cuadros se encuentra más bien asociada a la crítica de una categoría con-
sabe cómo formar o tan siquiera contratar - sobre todo cómo contratar en can- siderada obsoleta. El entorno de la expresión cuadro está formado por todos
tidades suficientes- porque todas las empresas le necesitan. De forma más gene- aquellos términos que, siendo objeto de un uso despectivo, sirven para caracte-
ral, podemos decir que la nueva gestión empresarial se encuentra poblada de rizar a las antiguas formas organizativas consideradas como superadas. Se trata
seres excepcionales: competentes en numerosas tareas, formándose de forma de términos que expresan la rigidez y la estabilidad, así como el cálculo y la bús-
permanente, adaptables, capaces de autoorganizarse y de trabajar con gente muy queda de un control sobre el futuro (términos tales como estructura, funciones,
diferente. Sin embargo, a la postre se nos suele decir muy poco acerca de la con- carrera, gestión, planes, objetivos) y, en segundo lugar, de términos ·que hacen refe-
tribución de las empresas al desarrollo de semejante clase dé trabajadores: las rencia a la jerarquía, al poder estatutario definido como autoritarismo, a la doci-
organizaciones se van a convertir en «educadoras•, la organización de las com- lidad Oajerarquía, el estatuto, el ejército, los subalternos). Por otra parte, mientras
petencias se va a tomar en un punto esencial y se crean nuevas profesiones, que en la década de 1960 el término cuadro era objeto de un uso lo sunciente-
como la de coach, cuya función consiste en ofrecer un acompañamiento perso- mente extendido y vago como para apuntar hacia un principio de unidad que
nalizado que permita a cada cual desarrollar todo su potencial. En las versiones · trascendería las divisiones jerárquicas asociando a los cuadros, a los dirigentes o
que se esfuerzan más por ubicar en un lugar institucionalizado a los coachs, éstos directores y a los cuadros intermedios o personal de encuadramiento inmediato,
aparecen como responsables del aprendizaje•1iii. la literatura de la década de 1990 no habla de «cuadros» más que para designar
al personal intermedio y subalterno -<¡ue son comparados con los suboficiales
nm •Las visiones más ricas y más movilizadoras son aquellas que tienen un sentido, que del ejército-, y llega a asociar en una misma enumeración -un sacrilegio impen-
responden a aspiraciones» (Bélleñger, 1992 e ).
i 1 ·;
,1 «La visión confiere sentido, señala el fururo con el dedo, trasciende los objetivos a
corto plazo insertándolos en un todo. Entusiasta, la visión no es sólo una misión, sino tam- un departamento de personal. De este modo, un grupo restringido de managers asegurará los
bién un poderoso imán. Como los grandes desafíos, la visión despierta la capacidad colecti• procesos de aprendizaje útiles para la empresa. il.a tarea de estos manager.s-fonnadores? El
va• [Crozier y Sérieyx (eds.) 1994 ©]. acompañamiento del desarrollo de los empleados• (Aubrey, 1993 C).
,u •El líder es aquel que es investido por el grupo, aquel con el que, consciente o incons- , !iv •la noción de los cuadros entendidos como una población especffica y separada pre-
cientemente, cada uno se siente identificado. Gracias a su influencia, al arte de su visión y a sente en la organización del trabajo carece ya de utilidad. No hay ninguna justificación para
sus orientaciones, crea una corriente que invita a cada uno a la superación, a la confianza y mantener el estatuto de cuadro en Francia. En la mayor parte de los países desarrollados no
a la iniciativa• (Cruellas, 1993 ©). existe un estatuto de este tipo. Existen muchas empresas en la Francia metropolitana en las
•hl •Los buenos líderes saben cómo estimular a los otros mediante la potencia y el entu• que la rasa de presencia de cuadros es de más de la mitad de los efectivos, llegando a alcan-
siasmo de su visión, así como proporcionar a las personas la sensación de estar haciendo algo zar en algunos casos hasta el 80 por 100 del personal. Está claro que en estas empresas los
importante y de que pueden estar orgullosos de su trabajo• (Moss Kanter, 1991 @). cuadros no son pagados para dictar la manera en la que el resto debe trabajaL Con frecuen-
•liil •Todas las formas de aprendizaje mencionadas anteriormente deben ser gestionadas, cia ni siquiera llegan a tener a nadie a su cargo, ya que muchos de estos cuadros son secre•
sin que sea por ello necesario tener que recurrir a un servicio de formación dependiente de tatias, contables y técnicos• (Aubrey, 1993 ©).
..,., 11'1
sable en el p~riodo anterior- a los cuadros, los contramaestres, los técnicos, los •ascender• desde dentro- y sabiendo que deben recurrir, dentro del marco de
empleados e incluso a los obreros. sus proyectos, a toda clase de personas sobre las cuales detentan un escaso poder
El término cuadro ha sido reemplazado por el de manager, trasladado esta vez formal, los managers se ven obligados a imponerse a través de sus •competen-
directamente al francés y sin ningún tipo de traducción. El término manager es cias» y de su «carisma», a circunscribir a los actores gradas a su «red de relacio-
de aparición relativamente reciente en el ámbito francófono. En la década de nes personales» que les procura información y ayuda, a movilizar todas las ener-
1960 designaba principalmente al cuadro estadourúdense y, en otros casos, era gías mediante la potencia de su •visión» y sus cualidades de «parteros» del
traducido como cadre [cuadro], directeur [director] u organisateur [organizador], .calento» de los demás y de promotores de sus potencialidades. Extraen la auto-
por lo que rara vez figuraba tal cual en los textos. El témlino manager se difun- ridad que hace de ellos unos •líderes» de sus cualidades personales y no de una
dió y tomó en Francia su significado actual a lo largo de la década de 1980. posición estatutaria. Los líderes rechazan, por otra parte, los «signos de poder»
Empleado, en un primer momento, para designar a los cuadros de las direccio- (como tener numerosas secretarias, ascensor o sala de restaurante reservados,
nes generales de las grandes empresas {en oposición a la masa de cuadros ordi- despachos suntuosos). La autoridad que adquieren sobre sus equipos está ligada
narios), comenzó a ser utilizado, en el paso de la década de l 980 a la de 1990, a la «confianza» que les es otorgada gracias a su capacidad de •comunicación»
para designar a todos aquellos que dan prueba de una gran capacidad para la y de «escucha», que se manifiesta en el cara a cara con los demás.
animación de un equipo y el manejo de las personas, en contraposición con los Los managers se diferencian de los cuadros a través de la oposición entre
ingenieros, más centrados en la técnica. Igualmente, el término de gestión empre- intuición creativa 11ersus fría racionalidad calculadora y gestora, retomando
sarial [managementJ se opone al de gestión [gestion], del mismo modo que el fun- de este modo una temática inserta, de múltiple,s maneras, desde mediados del
cionamiento eficaz de las capacidades depositadas en los seres humanos se dis- siglo XIX aproximadamente, en un gran número de oposiciones taxonómicas, ya
tingue de un tratamiento racional de los objetos y las cifras. Los autores de la se trate, por ejemplo, de las formas de inteligencia (hemisferio izquierdo/hemis-
década de 1990 utilizan el tétrnino manager, oponiéndolo a cuadro, para delimi- ferio derecho del cerebro)xl'\ de la oposición entre los sexosxlvü, entre grupos
tar las cualidades de las personas que mejor se ajustan al actual estado del capi- sociales {artistas/ingenieros o financieros) (Chiapelto, 1998), incluso entre paí-
talismo y al entorno definido por la «incertidumbre• y la «complejidad», en el ses [Francia en oposición a Alemania e"n el siglo XIX (Boltanski, 1975), los países
cual se encuentran sumergidas las empresas. Los managers no tratan de encua- latinos frente a los países anglosajones en la actualidad, etc.] Los managers son
drar ni de dar órdenes, no esperan las consignas de la dirección para aplicarlas. «intuitivos», «humanistas», «inspirados•, «visionarios», «generalistas» (en opo-
Han comprendido que estas funciones se mostraban caducas y se han converti- sición a una especialización reduccionista) y «creativos•. El mundo del manager
do en «animadores de equipo», «catalizadores», «visionarios», «coachs•, «inspi- se contrapone al mundo del cuadro del mismo modo que el mundo reticular se
radores», e~c. El inspirador es un personaje creado por Hervé Sérieyx (©), opone al mundo categorial. El manager es el hombre de las redes. Tiene como
quien, como otros autores de la décáda de 1990, a falta de un vocabulario capaz primera cualidad su movilidad, su capacidad para desplazarse sin arredrarse por
de designar al nuevo héroe de la empresa, se ha visto obligado a forjar una las fronteras -sean éstas geográficas o derivadas de pertenencias de tipo profe-
expresión propia. Rosabeth Moss Kanter habla por su parte de «atletas de la sional o cultural-, por las diferencias jerárquicas, de estatuto, de papel desem-
empresa»xl•, Meryem Le Saget del «manager intuitivo», Lionel Bellenger de los
•profesionales». En cambio, otras apelaciones como la de coach, animador o
,M «Los mejores rendimientos, en lo que a estrategia se refiere, parecen encontraise en
«partero» han sido retomadas por diferentes autores. las pe1oOnas que emplean por naturaleza la parte derecha de su cerebro y que utilizan un pro-
Al no poder seguir apoyándose en la legitimidad jerárquica ni manipular ceso de toma de decisiones llamado "incegrodo", es decir, que pone en juego de manera equi-
-<:orno antaño- las esperanzas de hacer carrera -pues con la reducción de la librada los dos hemisferios del mismo• (Sicard, 1994 ©).
altura de las estructuras piramidales existen muchas menos oportunidades de x1,. •Suele pedirse a los responsables que sean eficaces, emprendedores y audaces. Se
espera de ellos que decidan, realicen sus objetivos, controlen sus resultados y triunfen. Todas
ellas son cualidades masculinas y dinámicas. Sin embargo, el mundo está evolucionando rápi-
1
" ' «No disponemos ni ron siquiera del vocabulario necesario para hablar de estas nuevas damente. La empresa debe ser capaz de anticipar, de IQCalizar los cambios y de adaptarse.
relaciones. Los términos superiores y subordinados son poco precisos e inclu;o los términos Necesita para ello de un nuevo registro de competencias: escucha, intuición, observación,
J>atrón Ysus hombres implican una noción de control y de derechos que, de hecho, los mana- comunicación, participación del pe~onal, creatividad, sentido de servicio, motivación...
gers ya no siempre detentan• (Moss Kanter, 199l ©). Cualidades que destacan por ser más bien de ~perrura y de receptividad• (Le Saget, 1994 ©).
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peñado, de origen, de grupo, y su capacidad para establecer un contacto perso- En efecto, podemos considerar la historia de la gestión empresarial como la his-
nal con otros actores; a menudo muy alejados social o espacialmente. toria de una sofisticación permanente de los medios de dominación de cuanto ocu-
Además del manager -«jefe de proyecto», «coordinador de equipo• o, según rre en la empresa y su entorno. Si en Taylor y Fayol -considerados como los funda-
una denominación anterior, «responsable de centro de obtención de beneficios dores de la gestión empresarial en tanto que disciplina- las personas son el principal
[centre de profic)»9- hemos observado cómo detemlinados autores identifican punto de aplicación de los controles (el acoplamiento hombre-máquina en Taylor,
también a otro personaje, el ,coach» (cuando esta función no es asumida tam- la organización general en Fayol), más tarde la voluntad de control se extenderá a
bién por el propio manager), cuya tarea consistiría en desarrollar las competen- través de ciertas subdisciplinas de la gestión empresarial más allá del mero control
cias y el potencial de las personas que integran la organización. Podernos encon- de las máquinas y del personal. Con la estrategia de empresa, se desarrolló el con-
trar también una tercera figura destacable dentro de la gestión empresarial de la trol de los mercados y de la competencia; con el marketing, el del circuito de dis-
década de 1990: la del «experto». Éste es imprescindible por ser quien detenta tribución, de los clientes y de sus comportamientos de compra; con la gestión de las
la información en materia de innovación y de saberes muy especializados cuyo compras, el control de los proveedores; con las relaciones públicas, el de la prensa
domiÍlio es necesario para entrar en la competición tecnológica. Puede pertene- y los poderes políticos. Del mismo modo, dentro del personal, cada categoría ha
cer a la empresa -investigador a tiempo completo o un especialista funcional de sido objeto de dispositivos específicos: el taylorismo fue inventado para controlar
sistemás informáticos o de control de gestión-, pero puede ser también alguien a los obreros y la dirección por objetivos para encuadrar a los cuadros; actualmen-
externo a la misma, que pertenece a una consultora, a un centro de investiga- te, los dispositivos de la «corporace governance» [gobierno de las corporaciones)
ción independiente o a una universidad, y es consultado puntualmente. Su tarea están destinados al control de los más altos dirigentes de las grandes empresas.
no consiste en gestionar los equipos, ésa es la función del manager. Para que cada En continuidad con lo dicho, debemos preguntamos cuáles son las nuevas moda-
cual pueda desarrollar su propio talento de la forma más productiva -el mana- lidades de control que encierra la nueva gestión empresarial. Se trata de una cuestión
ger, la movilización de las personas, y el experto, el rendimiento técnico-, los fundamental en la medida en que los cuadros son en la empresa, en primer lugar,
autores de gestión empresarial consuman la ruptura entre ambos p~rfiles, mien- los agentes que ejercen las tareas de control sobre los dispositivos técnicos, sobre la
tras que en la década de 1960 aún se pretendía hacer de todo ingeniero compe- venta y sobre el resto de los asalariados, siendo esta función primordial para la
tente un manager gracias a un buen «sistema de dirección» (una buena planifi- obtención de beneficios. Por otro lado, la historia de las prácticas de gestión empre-
cación y un buen proceso de fijación de objetivos)xlviil_ sarial está muy a menudo ligada a la aparición de nuevos problemas de control sus-
Si, dentro de los saberes técrucos útiles para la dirección de una empresa, ta· citados a veces por el surgimiento de nuevos tipos de actores cuya inserción en el
gestión empresarial sería el equivalente -en lo que al control y domirlÍo del fac- proceso de trabajo requiere un cambio de métodos: no se controla a los cuadros como
tor humano se refiere-de lo que serían las ciencias del ingeniero para las máqui- se controla a los obreros, a los obreros que han pasado por el sistema educ;ativo co-
nas y las cosas, es importante poner de manifiesto en qué sentido la nueva ges- mo a los obreros provenientes de la primera emigración de origen rural, etcétera.
tión empresarial es aún gestión empresarial en el sentido que acabamos de Los autores de la década de 1990 sitúan, al igual que sus predecesores, el pro-
definir, es decir, en qué medida continua agrupando diferentes dfspositivos de blema del control en·el centro de sus preocupaciones. En efecto, una de sus prin-
control, aunque éstos sean de una naturaleza diferente de aquellos asociados al cipales preocupaciones es la del control de una «empresa liberada• (según la
segundo espíritu del capitalismo. expresión de Tom Peters, 1993 ©) compuesta de equipos autoorganizados y que
trabaja en red sin unidad temporal ni espacial. No existe una infinitud de solu-
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Se denomina de este modo, dentro la literatura de gestión empresarial, a la unidad que sirve ciones para •controlar lo incontrolable•: en efecto, la única solución que existe
para el cálculo de los márgenes o de la rentabilidad de un producto o un servicio [N. del T.l. es que las personas se autocontrolen -lo cual implica desplazar la coacción de la
•Mil «Tradicionalmente, el joven ingeniero puede esperar a lo largo de su carrera sucesi- exterioridad de los dispositivos organizacionales a la interioridad de las perso-
vas promociones a jefe de servicio, jefe de departamento y, quizá, incluso a director (...1. Se nas- y que las fuerzas de control que ejercen sean coherentes con un proyecto
expresa así el reconocimiento del mérito, a la vez que constituye el símbolo del éxito [...1.
general de empresa (Chiapello, 1996, 1997). Esto explica la importancia conce-
Un buen experto no tiene por qué convertirse necesariamente en un buen manager [... 1.
Algunas empresas con un alto rendimiento adoptan entonces un camino diferente que con- dida a nociones como las de «implicación del personal• o •motivaciones intrín-
siste en distinguir una rama de promoción destinada a los experros y otra destinada a los secas•, que son motivaciones ligadas a la voluntad de realizar el trabajo y al pla-
generalistas sobre los cuales descansa el people management• (L,ndier, 1991 ©). cer de hacerlo y no a cualquier tipo de sistema de sanciones-ree;ompensas
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situado de· forma externa y capaz únicamente de generar «motivaciones extrín- equipos, de tal forma que puedan tomar a su cargo una parte de las tareas de
secas»'1ix_ Por otro lado, los autores de la década de 1990 desconfían del térmi- control anteriormente asumidas por los escalafones SU[}eriores o por servicios
no motivación, que connota una forma de control que tratan de rechazar y pre- funcionales. La evolución es particularmente llamativa en lo que respecta a las
fieren el de movilización, que hace referencia a un modelo de motivación que fábricas, que se vieron afectadas, más que cualquier otro lugar de la empresa, por
evita necesariamente toda manipulación1• la organización taylorista, que suponía una separación de la conceiión, del
La cultura y los valores de la empresa, el proyecto de empresa, la visión del control y de la ejecución. Se trata de uno de los principios más importantes
líder, la capacidad del jefe de la empresa para «hacer compartir su sueño» son echado abajo por el toyotismo, el cual ha servido -durante la década de 1980-
orros tantos coadyuvantes que deben favorecer la convergencia de los autocon- como punto de apoyo para rechazar la herencia del fordismo y «pensar al revés»
troles individuales ·-los controles autoejercidos de forma voluntaria sobre uno -recogiendo la expresión de B. Coriat {1991)- los métodos de producción. Los
mismo-, que cuentan con mayores posibilidades de ser coherentes entre sí en la obreros -a partir de ahora denominados operadores- se verán progresivamente
medida en que se inspiran en una misma fuente original. encargados del control de calidad y de ciertas operaciones de mantenimiento.
P~r otra parte, la recurrente insistencia en el cliente por parte de los autores Por otro lado, el incremento de la automatización y de la robótica ha elevado
de gestión empresarial de la década de 1990 es una forma de hacer que sus lec- considerablemente la cantidad de beneficios previstos no obtenidos que resulta-
. tores admitan que la satisfacción de los clientes debe ser un valor supremo que ría de una paralización de las máquinas y de los equipos industriales a menudo
es preciso abrazar («El cliente es el rey»). Este dogma presenta una doble ven- más costosos que la mano de obra que opera con ellos y cuyo coste, sobre todo,
taja: por un lado, la de orientar el autocontrol en un sentido favorable para la no es variable. Como ha explicado Michel Aglietta (1998), el nuevo modo de
obtención de beneficios, ya que en la economía competitiva la capacidad de regulación que ha reemplazado al modo de regulación fordista vinculado al
diferenciación de una empresa a la hora de satisfacer a sus clientes es un factor segundo espíritu del capitalismo se basa en un crecimiento de la productividad de
fundamental del éxito, y, por otro, la de permitir trasladar a los clientes una las inversiones. «El fordismo hacía más pesado al capital [.. .], pero los incre-
parte del control ejercido en la década de 1960 por la jerarquía. mentos de la productividad del trabajo eran lo suficientemente fuertes como para
De este modo, podemos, esquematizando, ver en el paso del control al auto- mantener la tasa de beneficio. Esta lógica encontró sus límites desde finales de la
control y en la externalización de los costes de control -anteriormente asumi, década de 1960, cuando la progresión de las rentas salariales fue más rápida que
dos por la organización- sobre los asalariados y los clientes los rasgos más des- la de la productividad y desencadenó un proceso inflacionista. El progreso téc-
tacables de la evolución de la gestión empresarial en el transcurso de los últimos nico puesto en marcha para superar estos problemas ha tratado de economizar
treinta años. /Para qué fundamentar el control en una jerarquía de cuadros el capital fijo o constante. Esto ha permitido enderezar la productividad del
tanto más costosos cuanto que subordinan su propia adhesión a la estabilidad de capital en términos globales• (p. 147). En términos de gestión empresarial esto
una carrera, si se puede inducir a los asalariados a autocontrolarse? Desde esta se traduce, en particular, en la búsqueda de una utilización máxima de los
perspectiva, los cuadros jerárquicos no serían más que trabajadores improducti- medios técnicos, veinticuatro horas sobre veinticuatro, con el menor número de
vos. Es así como, asociados a la reducción de numerosos niveles jerárquicos, los paradas y de piezas defectuosas posibles, constituyendo estas últimas no sólo un
nuevos dispositivos tratan de acrecentar la autonomía de las personas y de los despilfarro de materiales y de mano de obra, sino también un despilfarro del
tiempo de la máquina. Es crucial, por lo tanto, la formación de los operadores
,iu. «El manager del futuro no "motiva" a sus colaboradores. Despierta, gracias a su aten- para que puedan asegurar un mantenimiento de primera urgencia, anticipar y
ción diaria, su motivación intrínseca, aquella que cada cual lleva en lo más profundo de sí diagnosticar las averías y llamar a los técnicos rápidamente en caso de necesi-
mismo y que está constituida por el deseo de comprender, de evolucionar y de dar un senti- dad. La responsabilización de los obreros en lo relativo a la «buena salud» de
do a la vida• (Le Saget, 1994 ©}.
1 «El líder ya no debe motivar sino movilizar. Según Ornar Aktouf, contar con la moti-
las máquinas se convierte, de este modo, en algo económicamente importante.
vación es continuar aceptando la idea según la cual los empleados y los trabajadores son
Igualmente, existe un esfuerzo por organizarlos en «equipos autónomos» res-
"objetos'' maleables a nuestro antojo, incapaces de encontrar la inspiración en sí mismos. La ponsables tanto de la cantidad como de la calidad del conjunto de una produc-
motivación es un concepto infantilixador cuya aplicación no tiene ningún sentido sobre ción. Los niveles de cualificación exigidos son claramente superiores para los
gente altamente escolarizada. Si están movilizados, los emp!eados se motivan por sí solos• recién incorporados, a los que_se suele exigir con frecuencia un bachillerato pro-
[Crozier y Sérieyx (eds.), 1994 ©]. fesional. Los programas de formación internos se esfuerzan por hacer evolucio-
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nar a los trabajadores más antiguos y los despidos afectan principalmente a Con el declive del control jerárquico inmediato, asistimos al despegue, dentro
aquellos a quienes se considera (por medio de criterios tales como el dominio de la literatura de gestión empresarial - así como en la microeconomía- , del pro-
insuficiente del nivel escrito u oral de la lengua o la escasa capacidad de inicia- blema de la confianza. La confianza es lo que une entre sí a los miembros de un
tiva y autonomía) que no pueden seguir el ritmo y que pueden, por consiguien- equipo, lo que une a una empresa con su líder\ al coach con aquel a quien acom-
te, ser declarados como «inadaptables». Los obreros deberían ser, en teoría, los paña1ii, o a los socios de una alianzaliii, La confianza es el signo de que la situación
mayores beneficiados con estos cambios organizativos: por encontrarse menos esrá bajo control, ya que ésta no se concede más que a quien se sabe que no abu-
«alienados» que antes al hacerse responsables por completo de ciertas dimen- sará de ell¡i, a quien es previsible y a quien hace lo que dice y dice lo que hace'iv.
siones de la producción, por ver su trabajo «enriquecido», por liberarse de los La nueva gestión empresarial insiste mucho sobre la necesidad de desarrollar este
pequeños jefes autoritarios y por contar con mayores facilidades para conseguir tipo de relaciones, sobre la importancia de ser uno mismo digno de confianza y de
reorganizaciones que faciliten la realización de sus tareas. alejar de los negocios a aquellos que la traicionan. De hecho, la confianza es la otra
L;i extemalización de un gran número de funciones, ya sea por medio de sub- cara del autocontrol, pues designa una relación como segura cuando no existe nin-
contratas o de la autonomización de determinados sectores de las grandes empre- gún otro dispositivo más que la palabra dada y el contrato moral. La confianza se
sas considerados como centros autónomos de producción de beneficios en com- encuentra además sancionada moralmente, mientras que el control a través de un
petencia con el exterior, ha pemútido, por su parte, sustituir el control de tipo tercero nó es más que la expresión de una relación de dominación1•.
jerárquico por un control de tipo mercantil, menos directaménte ligado al binomio La referencia a la confianza sugiere, finalmente, que los nuevos modos de
dominante-dominado rechazado por los autores contemporáneos, dado que organización no son simplemente el resultado de una entrada forzosa de la esfe~
parece presuponer una relación contractualmente libre entre dos partes formal- ra mercantil en la empresa. Ciertamente, el contrato sustituye cada vez más a la
mente iguales. La competencia ha sustituido al control del trabajo ejercido por jerarquía, pero no siempre se trata de un contrato mercantil clásico. El contrato
los directores de esas unidades, que pueden, sin émbargo, apoyarse ahora en las de venta de bienes es, por otro lado, uno de los más sencillos y estandarizados de
exigencias de los clientes para ejercer un control que ya Q.O parece provenir de los manejados por los juristas, que suelen mostrarse de acuerdo en considerar que
ellos, sino del mercado. En el ámbito de la fábrica, la supresión de las existencias el desarrollo del contractualismo -<> de lo que ellos suelen denominar la «socie•
-dispositivo central del toyotismo-, además de reducir los gastos derivados de su
almacenamiento, hace, sobre todo, llegar directamente al taller la presión de la
li «Del mismo modo, para que la movilización en tomo a una visión ·pueda ser efecúva,
demanda. La producción debe ser realizada en el momento exacto en que el el líder debe inspirar absoluta confianza» (Crozier y Sérieyx (eds.), 1994 ©J.
cliente la exige, en las cantidades y según la calidad que él espera. La ocultación m «Es necesaria una capacidad de autonomía, como es necesaria también una capacidad
de los errores, de las insuficiencias y de las averías se convierte en algo imposible de amistad. Acompañar a alguien es estar simultáneamente tan cerca de él como para inte-
ya que éstos ya no pueden ser resueltos recurriendo a las reservas disponibles. El resarse por su historia y lo suficientemente lejos como para dejarle un espacio de libertad:
menor fallo entraña un parón en la producción, visibilizando aquellos. La supre- sólo él debe decidir si quiere ser ayudado y esta ayuda debe ser construida en un verdadero
clima de confianza• (Aubrey, 1990 ©).
sión de las existencias hace visibles los problemas y obliga a resolverlos inmedia-
•• «Las estrategias de hacer más con menos premian más la confianza que las practicas de
tamente, dado que el cliente espera. El control se ejerce, por lo tanto, a través de las empresas tradicionales. La colaboración, las joint-vent11rel, las colaboraciones entre emplea-
la transmisión de la demanda del cliente, a la cual deben hacer frente todos, los dos y empresa, así como la enonne multiplicidad de fonnas de alianza requieren confianza. Sin
cuadros y los no cuadros, como un único equipo unido en la adversidad. La pla- confianza, la comunicación de la información estratégica o el compatir recursos fundamenta-
nificación, que forma parte de los dispositivos de control de la década de 1960, les seña imposible. En este sentido, estos mismos colaboradores deben estar en condiciones de
ya no es empleada de forma tan rígida y a tan largo plazo como anteriormente. contar el uno con el otro, estar seguros de que no se abusará de ellos• (Moss Kanter, 1992 ©).
1'' «En efecto, los individuos son cada vez más escépticos. Perciben los discumis como lo
Utilizada a corto y medio plazo, permite principalmente configurar recursos a
que son: intenciones [... ]. Esta creciente desconfianza constriñe, no obstante, a los patrones
partir de los cuales el volumen y la calidad de los productos puedan variar según a la ejemplaridad, así como a la constancia y a la coherencia hasta en los más pequeños deta-
la demanda de los clientes, porque lo verdaderamente importante es ante todo lles de la acción cotidiana. La confianza no se logra más que a este precio• [Crozier y Sérieyx
responder a los pedidos cuando llegan, de ahí la insistencia de estos autores no (eds.), 1994 ©].
1' •la relación de fuerza no tiene ningún sentido cuando de lo que se trata es de atrae~e la
tanto en la planificación como en la reactividad y en la flexibilidad organizativa,
únicos instrumentos capaces de satisfacer el nuevo pliego de obligaciones. adhesión, de crear un sentimiento de satisfacción y de confianza en el orro• (Aktouf. 1989 ©).
l'l l
dad contractual»- no puede ser reducido a la expansión de la sociedad mercan- basado en modos de relación en parte geográficos, administrativos y políticos y
til. Mientras que la pura transacción mercanúl es puntual e ignora el factor tiem- en parte personales (Piore, Sabe!, 1984; Benko, Lipietz, eds., 1992M).
po, la puesta en red de las colaboraciones y de los intercambios supone la instau- Para promover estas nuevas formas organizativas, los autores también deben cri-
ración entre los participantes de relaciones que, sin llegar a estabilizarse mediante ticar y deslegitimar, como en la década de 1960, detem1inados aspectos de las orga-
planes o reglamentos, poseen, sin embargo, un carácter relativamente duradero. nizaciones que les son contemporáneas y que son consideradas obsoletas desde el
Porque si bien la empresa es más flexible y reactiva, no ha renunciado, sin embar- punto de vista de la eficacia y superadas desde el punto de vista de las relaciones
go, a ser grande y poderosa: de hecho, nunca antes lo había sido tanto como en humanas. Sin embargo, la crítica ya no se encuentra orientada esta vez hacia las
la actualidad. Las grandes firmas no se han disuelto en un conjunto de contratos concatenaciones acusadas de trasladar el universo doméstico al ámbito de la
mercantiles trabados entre pequeñas unidades que compiten dentro de un mer- empresa, sino que hace referencia a un tipo de organización preconizada en el
cado atomizado, puro y perfecto (a pesar de que sea aún posible modelizar cual- periodo anterior como el instrumento ideal para asegurar una separación radical
quier concatenación organizacional en la forma de una red de contratos). Para entre, por un lado, el mundo privado de la familia y las relaciones personales y, por
que ta gran empresa conserve una forma identificable y la potencia asociada a su otro, entre las relaciones profesionales y de trabajo. En la década de 1960, esta
nombre, ciertos lazos deben ser más duraderos que otros, sin tener por qué caer separación estaba destinada a hacer que prevaleciera la competencia como único
·necesariamente en la rigidez de las relaciones jerárquicas institucionalizadas. En criterio para el éxito profesional, hasta el punto de que determinados autores se
este sentido, la solución imaginada por los autores de gesti"6n empresarial con- preocupaban por el equilibrio entre el tiempo consagrado a la familia y al descanso
siste, por un lado, en QexibUizar y aligerar los dispositivos institucionales, siem- y el pasado en el trabajo. En la década de 1990, los autores de gestión empresarial
pre sospechosos de llevar consigo la amenaza de un retomo de la rigidez de anta- se rebelaron contra esta separación1vii, considerada mutilante por separar aspectos
ño y, por otro, en conferir, dentro de los dispositivos económicos, un papel indisociables de la vida, inhumana por no dejar ningún espacio a la afectividad y,
importante a las relaciones personales y a la confianza que se otorgan las perso- al mismo tiempo, ineficaz por ir en contra de la flexibilidad e inhibir las múlti-
nas, de tal forma que sea posible la coordinación entre los diferentes recursos ples competencias imprescindibles para aprender a «vivir en red» 1vi•.
que intervien~n en la formación del valor añadido. Como no ha cesado de repe-
tir desde hace diez años una importante corriente -estimulada por la teoría de
los costes de transacción de Williamson (1985)-, la red constituye una forma M «La pequeña ciudad de Prato, a pocos kilómetros de Florencia, es aún hoy la capital
específica que se sitúa entre la jerarquía y el mercado (Powell, 1990). mundial de la fabricación de tela de lana cardada [... ]. La eficacia del sistema, en términos
Las soluciones propuestas por la literatura de la gestión empresarial de la de competitividad y reactividad, reside en la interconexión existente entre múltiples talleres
artesanales. Esca interconexión se encuentra asegurada por la Unión Industrial de Prato --<¡ue
década de 1990 a las dos cuestiones que, por encima de todo, le preocupan, es
gestiona, por ejemplo, el sistema informático que permite conocer en todo momento cuáles
decir, el antiautoritarismo, por un lado, y la obsesión por la flexibilidad y la reac- son las capacidades productivas disponibles-, por la banca local -que asegura la redistribu,
tividad, por otro, se encuentran cómodamente reunidas por estos autores en la ción de los recursos financieros-y por el control de los fabricantes de máquinas de cardar la
metáfora de la red, una metáfora movilizada en todo tipo de contextos, ya se trate lana• (Landier, 1991 ©).
de la generalización del trabajo en equipos autónomos sin unidad espacial ni ¡,;; «La vicia profesional constituye el ámbito por excelencia de la racionalidad, distin-
temporal, que a su vez trabajarían «en red» (es decir, en parte a distancia, con guiéndose de este modo de la vida privada, que constituiría, por el contrario, el ámbito de la
afectividad, de la búsqueda de sentido y de la expresión de los valores personales. Entre estos
colaboradores internos o externos a la empresa, miembros estables a tiempo dos aspectos de la existencia existe un muro infranqueable [... ]. Toda toma en consideración
completo y miembros a tiempo parcial y/o puntuales), del desarrollo de relacio- de elementos personales en la valoración que la empresa hace de él es, a priori, considerada
nes de colaboración donde la confianza desempeña un papel muy importante como un peligro de invasión en su vida privada. Está claro que semejante esquema [.. .] se
(alianzas estratégicas), del análisis de las posibilidades del trabajo a distancia que ha convertido hoy en algo completamente obsoleto. La elaboración de una visión de futuro
ofrecen las •redes informáticas», o incluso de la instauración de «redes de de la empresa, la concepción de una estrategia, la animación de equipos de trabajo o la
creación de una red de relaciones requieren cualidades que van mucho más allá de la mera
empresas•, como en el caso de los «distritos industriales» que, básicamente a
competencia técnica y que movilizan la personalidad como un todo» (Landier, 1991 ©).
través del ejemplo recurrente en socioeconomía del trabajo, así como en la l,m «Exige de nosotros que renunciemos a la separación entre el hombre profesional y el
nueva gestión empresarial, de la «tercera Italia» estudiada por A. Bagnasco, han hombre privado, entre lo racional y la intuición, entre lo natural y lo artificial, entre el cere-
servido de modelos para generalizar la posibilidad de un desarrollo económico bro y el corazón• (Sérieyx, 1993 ©).
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Para denominar a las grandes organizaciones impersonales herederas del susceptibles de movilizarlos. Recordemos que estos textos deben, para satisfacer
periodo anterior, la gestión empresarial de la década de 1990 se reapropia de un los constreñimientos del test al que les sometemos, presentar el compromiso con
término proveniente de la sociología weberiana que fue, sin embargo, populari- la reforma en marcha como una aventura personalmente excitante, mostrar que
zado en las décadas de l 940-1960 por la crítica trotskista del aparato de Estado las medidas propuestas son justificables desde el punto de vista del bien común
en los regímenes totalitarios: el de la burocracia, que connota autoritarismo Y y, finalmente, explicar de qué manera aportarán a aquellos que las adopten algu-
arbitrariedad, la violencia impersonal y ciega de los monstruos fríos, así como la na garantía de seguridad para ellos y para sus hijos.
ineficacia y el despilfarro de recursos. Las burocracias no sólo son inhumanas,
sino que además no son rentables. La lucha emprendida en la década de 1990
ha tenido por objetó éliminar en gran medida el modelo de empresa forjado en el 3. EL CAMBIO DE LAS FORMAS DE MOVILIZACIÓN
periodo anterior: por un lado, deslegitimando la jerarquía, la planificación, la
autoridad formal, el taylorismo, el estatuto de cuadro y las carreras dentro de La década de 1960: la excitación del progreso, la seguridad de
una misma firma en el transcurso de toda una vidahx y, por otro, reintroducien- las carreras ·
do criterios de personalidad y el uso de las relaciones personales que anterior-
mente habían sido desplazadas. No se trata, sin embargo, de un intento de retor- La dimeruión atractiva de la gestión empresarial de la década de 1960 se ve
no al primer espíritu del capitalismo, ya que las empresas son más' grandes que garantizada por el proyecto de descentralización y autonomía propuesto a los
nunca, los managers son profesionales y no pequeños propietarios y la vida en el cuadros. Éstos podrán por fin utilizar los medios puestos a su disposición tal y como
trabajo se inscribe en redes y no en un marco doméstico. crean conveniente, no siendo juzgados más que por los resultados. Igualmente,
Como hemos señalado al principio de este capítulo, hemos empleado un pro- aquellos que sean identificados, gracias a este dispositivo, como responsables efi-
grama de análisis de textos para poder comparar de manera sistemática los dos caces tendrán oportunidades de hacer carrera y ascenderán en la jerarquía.
corpus que hemos elaborado. En el anexo 3 puede encontrarse una presentación El nuevo sistema será más justo y por ello mejor orientado al bien de todos,
de este trabajo que valida estadísticamente la. interpretación que acabamos de por el simple hecho de que en la empresa las personas serán juzgadas en base a
realizar del contenido de ambos corpus de textos. criterios objetivos, potúéndose fin al nepotismo, a los atropellos, a los «enchu-
Habiendo desentrañado las preocupaciones, proyectos, esperanzas y enemi- fes», a las «recomendaciones». En lo que respecta al conjunto de la sociedad, la
gos sobre los que se concentra la literatura de gestión empresarial entre las «gestión racional» propuesta, al volver las empresas más eficaces, contribuye al
décadas de 1960 y 1990, nos queda aún verificar en qué medida estos corpus progreso económico y social, dos términos que en aquella época no se encon,
ideológicos encierran en sí mismos dos expresiones diferentes del espíritu del traban disociados1x. Éste es uno de los rasgos fundamentales del espíritu del capi-
capitalismo. En este sentido, debemos examinar si las propuestas planteadas pro- talismo de la década de 1960. La empresa se encuentra en el centro del proyec-
porcionan a aquellos que el capitalismo necesita -y a los cuales tratan de con- to de sociedad y todos están de acuerdo en otorgarle un papel eminente en lo
vencer estos textos-, además de una'lista de «buenas acciones» que han de rea- que al bienestar genéral se refiere, no sólo por la riqueza económica que crea,
lizar si quieren obtener beneficios para la empresa, una serie de argumentos sino también por la forma en que organiza el trabajo y por la naturaleza de las
oportunidades que ofrece00• Algunos textos de la década de 1960 señalan de
1ix «Si la organización del futuro comporta meramente algunos niveles jerárquicos, tres o
cuatro, por ejemplo, en lugar de una decena, quedarán pocos escalafones que remontar para lx «El ser humano no es tan sólo un animal productivo. El trabajo debe proporcionarle
el candidato a los honores. La progresión de la promoción deberá hacerse de forma más late- una vida cada vez más plena a medida que la dominación de la naturaleza cree nuevos bie-
ral que vertical: aceptando nuevos ámbitos de actividad u otro tipo de responsabilidades, es nes: la elevación continua del nivel de vida debe poner este incremento de la riqueza al
decir, gracias más bien al aprendizaje y a la ampliación de su experiencia que al ascenso a un alcance de conjuºntos de personas cada vez más amplios... Esta necesidad de mejora de las
rango más elevado. Por otro lado, las evoluciones de este tipo no se traducirán sistemática- condiciones físicas, morales ysociales de la vida de los seres humanos fuera del trabajo se per-
mente en un aumento de la remuneración. A otros tiempos, otras reglas de juego. Los cami- cibe ahora en todos los ámbitos• (Borne, 1966 ©).
nos no están trazados de antemano, saber pilotar bien la propia carrera en este mundo nuevo ¡,¡ •Nuestras empresas, desempeñando un papel crucial en el fenómeno de la industria-
significará ser uno mismo actor de su propia evolución, asumir la responsabilidad sobre su lización, constituyen cada vez más, para aquellos que trabajan en ellas, un medio humano del
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futuro, pues nadie más podrá hacerlo en su lugar» (Le Saget, 1994 ©). que depende su realización. Deben, sin perder ninguno de sus objetivos económicos ysocia-
forma muy clara cómo el papel confiado a la empresa en el progreso social se En lo que respecta a las demandas de seguridad, la gestión empresarial de la
encuentra directamente ligado a la crítica marxista -por aquel entonces muy década de 1960 cuenta con la ventaja que procuran las grandes organizaciones,
presente-y a la sombra que proyectaban sobre el •mundo libre• los países comu- dando a los cuadros la seguridad de poder hacer carrera. Este dispositivo se
nistas. No podemos encontrar mejor ilustración del impacto de la crítica sobre encuentra perfectamente ajustado a los diferentes interrogantes que se plan-
el capitalismo y de la incorporación parcial de sus reivindicaciones en el espíri- tean entonces los organizadores. Semejante dispositivo puede ser justificado
tu de una épocalxii. El recuerdo aún reciente de los regímenes fascistas, así como tanto desde el punto de vista de las relaciones de justicia (las carreras son meri-
la supervivencia de dictaduras en Europa, fue otro motivo para exhortar a las tocráticas y ofrecen posibilidades de desarrollo para todos) como desde el punto
empresas a que diesen respuesta a las aspiraciones de las personas con el fin de de vista del control sobre el futuro (permite a las empresas rodearse de los ele-
alejarlas de las tentaciones totalitarias1xiii. La gestión empresarial se encuentra, mentos de valor que necesitan). Los textos de gestión empresarial de esta época
por lo tanto, particularmente legitimada por cuanto aporta a -,a democracia. La están repletos de consejos sobre la manera de protegerse contra el riesgo de una
generalización del uso de criterios racionales en la vida de las empresas que ha falta de cuadros: planificación de las necesidades, contrataciones preventivas y
caracterizado al proyecto de la década de 1960 es presentado como la mejor establecimiento de perfiles de carreras1• que permitan acercar poco a poco a los
barrera para frenar los asaltos irracionales que amenazan a las libertadesli•. Para debutantes al nivel de competencia requerido por los puestos con grandes respon-
la gestión empresarial de la década de 1960, la asociación de razón y libertad, en sabilidadesM. Las posibilidades de hacer carrera motivan a los cuadros, que se sien-
contraposición a pasión y barbarie, es algo evidente. · ten reconocidos por sus capacidades. En los textos se evoca la posibilidad de cam-
La década de 1990 volverá sobre esta idea pero para oponerse a ella: que- biar de puesto a alguien que resulte inadecuado, nunca el despido (excepto en
riendo racionalizar cada vez más el funcionamiento de las empresas se ha termi- aquellos casos en los que se hubiesen cometido malversaciones).
nado creando máquinas inhumanas. Lo •propio del ser humano» ha cambiado La promoción en la empresa, que implica la garantía de aumentos regulares
aquí de naturaleza: la razón sobre la que se hacía hincapié en la década de 1960 de salario, constituye además un modo de redistribución entre generaciones, ya
versus- los sentimientos, la emoción y la creatividad de la década de 1990. Los que los cuadros jóvenes son infrapagados en el momento en que ofrecen un
fenómenos irracionales que se trataron de erradicar han logrado, pese a todo, mayor rendimiento, mientras que al final de su carrera, cuando su salario es más
adueñarse de la máquina, haciendo de la burocracia el peor de los sistemas. elevado que sus competencias -tendentes a convertirse en obsoletas-, recupe-
ran lo concedido anteriormente a la empresa. Esta organización del ciclo vital
tiene como corolario el desarrollo del crédito -<:rédito inmobiliario y crédito al
les, ayudar a sus miembros a desempeñar en el mundo de hoy el papel petwnal libremente consumo---, necesario para financiar [as inversiones iniciales de la vida familiar y
consentido que les corresponde• (Paul Huvelin, presidente-director general de los estableci-
en [Link] cual existe la seguridad de poder devolverlo gracias al crecimiento
mientos Kléber-Colomhes, citado por Drancourt, 196410).
lü ~tos hechos llevan a pensar que [... ] para sobrevivir-<lespués de todo, el desafío de
progresivo de la renta. La dimensión meritocrática se mantiene, sin embargo, en
la libertad merece la pena de ser vivido-las empresas privadas debetán volvem cada vez más el hecho de que los más eficaces obtendrán un crecimiento de sus rentas supt-
democraócas en la difusión de sus capitales y cada vez más preocupadas por promover, en rior al de la media. De este modo, se encuentran conciliadas seguridad y emula-
beneficio de las personas que emplean, más justicia y verdadera libertad• (Devaux, 1959 @). ciónlvi1. El porvenir es radiante.
lm «Si queremos que el progreso social vaya a la par que el progreso material, es necesa•
rio que los espírirus se eleven al mismo tiempo que se mejoran las condiciones de existencia.
¡,, •La rotación de los empleos [... ] pennite establecer un plan para la realización de una
Hay que aprender a vivir. Los países totalitarios son los primeros que se interesaron por
la organización del ocio. El movimiento apareció en Italia, luego en la URSS, después en el carrera que prevea las experiencias que pennitirán a los cuadros ampliar sus conocimientos
III Reich con la organización Kraft durch Freude (la Fuena por la Alegría)• (Borne, 1966 ©). y sus aptitudes• (Humble, 1969 ©).
Uv «Hoy, algunos críticos se preocupan por los progresos de la gestión empresarial temien- ¡,; «La promoción en el trabajo permite al trabajador asalariado acceder a las funciones
do que nuestras sociedades democráricas se conviertan en sociedades "sobregesrionadas". La más delicadas y mejor remuneradas: pennite a cada cual, según sus capacidades, ir tras sus·
verdad es exactamente lo contrario. La verdadera amenaza para una sociedad democrática oportunidades en la vida. Para una empresa, la promoción interna es, por lo tanto, al mismo
proviene de la debilidad de la gestión de la empresa [... ]. La suborganización, la subgestión tiempo, una necesidad económica y moral• (!lome, 1966 e).
de la empresa, de una sociedad no supone el respeto a la libertad, sino simplemente dejar a l.u «El desarrollo de una carrera en una empresa es fundamental, porque si el salario res-
fuerzas extrañas a la razón que den forma a la realidad• (McNamara, citado en Serva~- ponde a la virtud de la jusricia, el desarrollo de una carrera responde a la esperanza y no hay
Schreiber, 1967 ©). sociedad humana equilibrada sin esperanza• (Dcvaux, 1959 ©).
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La difusión de la teoría de las necesidades de Abraham Maslow, que postula
f pus de la década de 1960 nos reserva varios alegatos en favor de la eficacia de
una jerarquía de necesidades humanas que presupone que no se pueden satisfa- las políticas públicas y la importancia central del Estado'"'º. Servan-Schreiber
cer ciertas necesidades si otras, de rango inferior, no han sido cubiertas, presen- (1967 ©} tratará de promover el principio de una economía moderna basada,
ta como algo evidente la creencia de que la seguridad constituye una necesidad por un lado, en las empresas que utilizan las técnicas de la gestión empresarial
básica en la medida en que se ubica en la base de la pirámide, inmediatamente (estadounidense) más moderna y, por otro, en un Estado que practica una pla-
después de necesidades fisiológicas como comer o dormir. Cuando de lo que se nificación flexible1••li. Las empresas producen riqueza, forjan el progreso técnico,
trata es de manipular las necesidades de realización de los cuadros mediante la mientras que el Estado hace que todo el mundo se beneficie de estos logros. El
dirección en función de objetivos, resulta evidente que este objetivo no puede reparto de papeles está claro y el Estado no es puesto en tela de juicio en nin-
ser alcanzado mientras que la seguridad no esté garantizadalviii. gún momento. De entre nuestros autores, tan sólo Octave Gelinier se muestra
La seguridad forma parte, por lo tanto, de la definición implícita, pero admi- algo crítico con éste, preocupándose por la libertad que el Estado deja a las
tida por todos, del contrato de trabajo. Se trata de uno de los argumentos cen- empresas. Sin embargo, su propuesta consiste en que, por un lado, el Estado
trales de la defensa del capitalismo, hasta el punto de que determinados autores haga reinar la competencia entre las empresas, ponga fin a los monopolios y a
rechazan la pretensión anticapitalista de confiar la dirección de las empresas a las situaciones protegidas y, por otro, sea el responsable de proporcionar el com-
los trabajadores argumentando que pondrían en peligro la seguridad que les es plemento indispensable de seguridad que necesitan los trabajadores y que las
proporcionada a cambio de su subordinación"'"'· empresas no pueden satisfacer por completo.
El último dispositivo de seguridad con el que cuentan los autores de gestión De este modo, los textos de la década de 1960 se hacen eco de las grand~s
empresarial no es otro que el Estado del bienestar, que es considerado como el preocupaciones por la seguridad existentes, en la medida en que la empresa, que
complemento necesario para el mundo de los negocioslxx. De este modo, el cor- despide de forma excepcional y ofrece posibilidades de emprender carreras de
por vida, y el Estado, que procura un seguro contra otro tipo de riesgos y contra
¡,;¡¡ «La primera necesidad para poder realizarse y triunfar en la vida es la de poseer un el paro en caso de cierre de la empresa, suelen alternarse progresivamente. En
mínimo de seguridad, de manera que el espíritu no se encuentre completamente absorbido la década de 1990, por el contrario, asistimos a un cuestionamiento de ambas
por la preocupación por el mañana y pueda así consagrarse de lleno a su trabajo. Podemos protecciones de forma simultánea, lo que no deja de ser paradójico, ya que se
afirmar que la mayor parte de las empresas francesas dan una gran seguridad a sus cuadros, podría haber pensado que el relajamiento de uno de estos dos dispositivos de
en la medida en que las probabilidades de ser despedidos y de encontrarse sin trabajo son
seguridad entrañaría el aumento de la intervención del segundo. La hipótesis
mínimas. No es costumbre despedir a un cuadro, salvo casos excepcionales de malversacio-
que podría formularse es que los autores tienen en mente las dificu!tades finan-
nes graves• (Froissarr, 1969 ©).
1'"' «Finalmente, el argumento determinante para decir no a la transferencia total o par- cieras del Estado del bienestar, lo que les impide optar por este tipo de solución.
cial de la autoridad de la empresa en beneficio de los sindicatos es que esta operación supo- La apología del cambio, del riesgo y de la movilidad, sustituye de este modo a la
ne una transformación del contrato de alquiler de servicios en un contrato de asociación, lo valorización de la idea de seguridad.
cual no deja de presentar importantes inconvenientes. Supone, por un lado, la aceptación de - Como veremos a continuación, sin duda es éste uno de los puntos sobre los
graves riesgos: pérdidas de capitales y de empleo sin contrapartidas si el negocio se ve en difi-
cuales el nuevo espíritu del capitalismo es más frágil, a pesar de que·los autores
cultades. Es cierro que el trabajador asalariado puede también perder su empleo en caso de
cierre de la empresa, pero, contrariamente al asociado, se beneficia de garanáas legales o
convencionales como la indemnización de preaviso [se refiere a la obligación que tiene el lxxi •A partir de un determinado nivel de desarrollo técnico, se puede percibir que los
empresario -lo mismo que el trabajador- de avisar con suficiente antelación al trabajador de medios para asegurar el derecho al trabajo y a una deteminada cantidad de renta son sufi-
la rescisión de un contrato de duración indeterminada, variando el plazo temporal en fu n- cientes [...). Cada vei es menos admisible que los empleados de los sectores en rapido cre-
ción de aspectos como la antigüedad del trabajador... (N. del T.) 1 y en la mayor parte de los cimiento sean los únicos en beneficiarse del progreso, ya se trate de salarios o de garantías de
casos, por despido, así como de un seguro contra el paro• (Malterre, 1969 ©). todo tipo (enfermedad, jubilación, etc). Lo mismo ocurre con el derecho al trabajo• (Armand
· In «[La necesidad de) seguridad [... ) ha sido resuelta, al menos en parte, en la mayoría y Drancourt, 1961 ©).
de los países desarrollados, mediante un sistema más o menos perfeccionado de seguridad lxxi, «Que continuamente haya conciliaciones difíciles de llevar a cabo entre la libertad
social [...] que ha modificado considerablemente -algunos dirán incluso que ha revolucio- de los actores privados y la estrategia del Estado es algo evidente. Pero la creencia en un
nado- la vida cotidiana, haciendo desaparecer para todos aquellos que trabajan la miseria Y antagonismo por definición entre ambos términos queda desmentida por la experiencia•
la angustia resultantes de los golpes de mala suerte• {Borne, 1966 ©). (Servan-Schreiber, 1967 ©).
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empeño y todo será dispuesto para que se conozcan mejor y descubran de lo que
seguridad compatibles con la exigencia de flexibilidad hoy por hoy dominante. son capaceslxxvií. El nuevo modelo propone una «verdadera autonomía» - se nos
dice- basada en el conocimiento de uno mismo y en un pleno desarrollo perso,
na!. y no una falsa autonomía, enmarcada por el recorrido de las carreras, las
La década de 1990: la realización personal mediante la multitud
definiciones de las funciones y los sistemas de sanciones-recompens~s que se
de proyectos proponían en la década de 196Qluvíii.
Antes de abordar el modo en que se afronta la cuestión de la seguridad en el Recordemos, para ·terminar, que los autores de la década de 1990 confían
corpus de la década de 1990, examinaremos las propuestas de la nueva gestión cambién a los líderes y a la potencia de su visión la tarea de lograr que las per-
empresarial encaminadas a entusiasmar a aquellos cuya adhesión conviene esti, sonas se impliquen. Por lo tanto, lo que en teoría resulta también atractivo en la
mular y las justificaciones planteadas en términos de bien común. nueva gestión empresarial es la perspectiva de trabajar para un proyecto de
Como ya sucediera en la década de 1960, uno de los principales atractioos de empresa interesante, que •vale la pena», llevado por una persona «excepciona!,.
las propuestas formuladas en la década de 1990 es la promesa de una cierta libe, con la que se va a «compartir un sueño•. Y habida cuenta de que la literatura
.ración. Sin embargo, ya no se ttata de obtener simplemente la libertad vigilada que de gestión empresarial exhorta a todo el mundo -y en primer lugar a los cua,
proporcionaba la dirección por objetivos, una libertad que, par otro lado, no era dros- a convertirse en estos •líderes carismáticos• y •visionarios• que dan un
accesible más que para los cuadros. En el nuevo universo todo es posible, ya que sentido a la vida de la gente, la propuesta que lleva implícita esta literatura es
la creatividad, la reactividad y la flexibilidad son las nuevas consignas que hay que que aquellos a los que se dirigen estas palabras, los lectores, bien podrían ser
segu¡¡lxxii, Nadie se encuentra ya limitado por su pertenencia a un servicio con- ellos mismos - lpor qué no?- quienes, con la ayuda de sus empresas, realizaran
creto ni se encuentra sometido por completo a la autoridad de un jefe, porque sus sueños y los compartieran con los demás.
todas las fronteras son transgredibles gracias a los proyectos. Lemaire (1994 ©) Para hacer frente a las críticas que cuestionan el carácter _injusto del capita,
hace realidad el sueño de suprimir por completo a los jefesb:xiv, introduciendo un lismo hemos visto que la gestión empresarial de la década de 1960 insistía, en el
principio de simetría que permite al responsable de un proyecto tener como ámbito de las empresas, en la dimensión mcritocrática de los dispositivos pro-
colaborador de base al jefe de otro proyecto del que a su vez él mismo no es sino puestos y, en el ámbito global, en la necesidad de una sana gestión económica
un simple colaborador. Con las nuevas organizaciones, la prisión burocrática para defender la democracia y el «mundo libre" y para estimular el progreso
estalla; se trabaja con personas de la otra punta del mundo, de otras empresas o social. La justificación por el crecimiento económico, al que se presuponía liga,
de otras culturas. El descubrimiento y el enriquecimiento pueden ser perma, do al progreso social, así como la alianza entre capitalismo y democracia, forma
nentes. Asimismo, las nuevas «relaciones electrónicas• a distancia se revelan parte de las justificaciones más estables del capitalismo, tal y como lo recordá-
incluso más sinceras y más libres de lo que lo eran las relaciones cara a caralxxv. bamos en la introducción. Pero queremos señalar también que estas justifica,
Otra dimensión seductora de la nueva gestión empresarial es la propuesta
dirigida' a cada uno invitando al desimollo personal. Las nuevas organizaciones
embargo, dar movimiento, vida, a una organización supone poner en funcionamiento la
han de solicitar todas las capacidades de la persona, que podrá, de este modo, 1.
mirada, la capacidad de escucha, la voluntad de ampliar el propio campo de conciencia,
desarrollarse plenamentebavi. Los coachs acompañarán a las personas en este la capacidad de empaúa, la imaginación, la aptitud para cambiar de lógica, la valenúa en las
elecciones y en la acción ¡... ]. La gestión trata de lo seguro, el liderazgo se enfrenta a lo
tu;¡¡ «Para que sea eficaz, la empresa debe, en efecto, tener en cuenta cada vez más la imprevisto• (Sérieyx, 1993 ©).
capacidad de iniciativa de cada uno de los asalariados que emplea. Apelar a la iniciativa es ln>ii «A través del cuestionamiento se puede -se debe según Sócrates- ayudar a los
apelar a la autonomía y a la libertad• (Landier, 1991 C). demás a descubrir los valores y las verdades que residen en ellos• (Aubrey, 1990 ©).
IDiv «iLa única manera evitar semejantes conflictos es no tener superiores jerárquicos!• lxxvli1 •la carrera poc la promoción se alimenta de la ilusión de autonomía que parece pro-
(Lemaire, 1994 ©). meter. El descubrimiento de la ilusión refuerza la necesidad de dominar, por compensación,
'. 1""" «Los nómadas electrónicos, liberados de los símbolos de poder y del "conformismo lo que a su vez refuerza la carrera por la promoción. Se da ali( un circulo vicioso, o un "juego
social", se expresan más libremente en la red que cara a cara• (Ettighoffer, 1992 ©). sin fin", del poder tal y como lo describía Simone Weil. Los de abajo siempre envidian la liber-
1'
i.,,..; •Por muy esencial que sea, la gestión constituye un ámbito rústico que no proviene tad del nivel superior de la organización, pero cuanto más ascendemos más se aleja este obje-
:1 meramente de la racionalidad, por lo cual es fácilmente comunicable por un educador. Sin tivo deseable• (Orgogozo y Sérieyx, 1989 ©).
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ciones de tipo muy general resultan, por sí solas, insuficientes para legitimar
acdones situadas, si no cuentan con el apoyo de elementos de prueba que apun-
ten hacia unajmticia local, por retomar el término empleado por J. Elster (1992).
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UNIVERSIDAD
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forma en que podría dar lugar a pruebas dirimentes. Nuestra hipótesis es que
estamos asistiendo a la aparición de un nuel/0 sentido común de j1isticia que antes o
después debería poder ser codificado según la arquitectura de las ciudades polí-
Por otro lado, la meritocracia basada en la medida de los resultados ofrecía, pre- ticas tal y como han sido descritas en De la j1istificarion (Boltanski, Thévenot,
cisamente, en el marco del segundo espíritu del capitalismo, la posibilidad de 1991) Y cuyos rasgos principales hemos recordado en la introducción. En este
arraigar los grandes principios en dispositivos ajustados a las propiedades espe- sentido, faltaría aún, para que los juicios correspondientes a esta nueva expre-
cíficas de las empresas en las cuales se insertaban. sión del sentido de justicia puedan explicitarse y encamarse en pruebas con una
En la década de 1990, los argumentos más clásicos invocados en defensa del pretensión de validez general, un despliegue gramatical que se apoyase en una
capitalismo siguen siendo movilizados. Entre éstos, la cuestión de las libertades antropología y una filosofía política claramente enunciadas (como ocurrió, por
es, evidentemente, el más presente. A éste viene a sumarse otro argumento, no ejemplo, con el orden comercial, cuya sintaxis puede ser derivada de la lectura
menos tradicional, consistente en propugnar que la empresa se encuentra al ser- de Adam Smith, o como el caso del orden industrial, que descansa sobre un
vicio de los consumidores (siempre ha sido más legítimo decir que la empresa principio de eficacia -<entra! en las justificaciones de la década de 1960- que
·.,j sirve a sus clientes que afirmar que enriquece a sus propietarios). En la década fue claramente formulado por Saint-Simon). A este trabajo de explicitación y
de 1990, es muy fácil asegurar este aumento de la generalidad si tenemos en gramaticalización de las formas de juicio correspondientes al sentido de justicia
,. cuenta la focalización sobre el cliente que proponen los n~evos dispositivos. La encerrado en la nueva gestión empresarial dedicaremos el capítulo siguiente,
cuestión del progreso económico, tercera justificación clásica,-está, por el con- poniendo de manifiesto esta nueva forma de comparación de los textos de nues-
trario, menos presente, sin duda debido a que la mayoría de los autores de ges, tro corpus. Hemos bautizado a esta nueva «ciudad» con el nombre de ciudad por
tión empresarial de nuestros días no pueden evitar sentirse molestos al invocar- proyectos, queriendo referirnos con ello al mundo flexible constituido a base de
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la con firmeza en un contexto de crecimiento del paro. Por este motivo, esta proyectos múltiples llevados a cabo por personas autónomas del que los autores
última se reorienta hacia el argumento de la supervivencia en una situación de de gestión empresarial realizan un esbozo.
competencia exacerbada Oas transfonnaciones propuestas son justificadas por la La cuestión de saber cuáles son las garantías de seguridad contenidas en los
1
necesidad), lo que, en efecto, constituye una justificación, aunque un tanto textos de gestión empresarial contemporáneos nos sitúa ante nuevas dificulta,
débil para lograr la adhesión de las personas y suscitar su entusiasmo. des. En primer lugar, porque la seguridad no es un valor dominante en la déca-
Queda aún por precisar cuáles son las [Link] formas de justicia local pre• da de 1990, donde se ve asociada al estatuto, a la jerarquía y a la burocracia, rea-
sentadas por los autores contemporáneos, sin las cuales la adhesión a los cam- lidades todas ellas denunciadas con insistencia, a diferencia de lo que hemos
bios actuales del capitalismo correría el riesgo de ser insuficiente. En la década podido observar en el periodo anterior.
de 1960, se trataba de dar a cada uno en función de sus resultados o de su efi- El autor más combativo en este sentido es Bob Aubr~y, quien nos recuerda
cacia. La década de 1990 valoriza, por el contrario, a aquellos que saben traba- que la pirámide de Maslow es una ley científica falsa'"""· Rosabeth Moss Kanter,
jar en proyectos, ya sea como líderés o como simples colaboradores. Las perso- más confusa ante este desinterés por la seguridad, coloca la disminución de la
nas de valor son, desde esta óptica, aquellas que logran trabajar con gente muy
diferente, que se muestran abiertas y flexibles cuando se trata de cambiar de pro- 1
"" «Las organizaciones contemporáneas deben asimilar la nueva realidad tratando a
yecto y que logran adaptarse permanentemente a las nuevas circunstanciaslxxüc. cada asalariado como si de una empresa se tratara. Este cambio supone el abandono de un
Esta forma de evaluar a las personas, que se expresa en la mayor parte de los determinado número de supuestos que han dominado la sociedad industrial, en primer lugar,
textos de la década de 1990, rompe claramente con los preceptos de justicia for- la idea de que el individuo busca la seguridad enel empleo, idea surgida en la década de 1950
mulados en periodos anteriores, aunque continúa resultando bastante poco con- de la célebre "pirámide de necesidades" de Abraham Maslo\v, quien planteaba como princi•
.,
pio que era necesario, en primer lugar, satisfacer las necesidades fundamentales anees de pen-
vincente a causa del carácter aún poco preciso y un tanto vago que rodea a la
[Link] su realización. Ahora bien, no sólo esta tesis es discutible desde el punto de vista teó-
!it 1 rico (/cómo explicar entonces que alguien ponga en peligro su seguridad para hacerse artista
lmx «En el futuro, aquel que sepa dominar el mayor número de situaciones profesionales o para iniciar una nueva carrera/), sino que la interpretación que se hace de ella en el ámbi-
i
1
1 y se integre sin problemas en equipos de configuraciones diversas dispondrá de una ventaja to de la gestión empresarial -la empresa debe garantizar, en primee lugar, la seguridad y sólo
J
incontestable en su progresión profesional• (Le Saget, 1994 @). después la realización- apenas se justifica, (Aubrey, 1994 ©).
141
seguridad ante el futuro en contraposición con la libertad ganada y espera que La noción clave en esta concepción de la vida en el trabajo es la de emplea-
la excitación suscitada por el aumento de la autonomía sea más fuerte que el bilidad, noción que designa la capacidad de la que deben estar dotadas las per-
miedo al mañana1"'i. sonas para que se cuente con ellas en los proyectos. El paso de un proyecto a
Sin embargo, los autores de gestión empresarial saben también que sin nue- otro es la ocasión para que crezca la empleabilidad de cada cual. Ésta constitu-
vas formas de seguridad sus propuestas no tentarán a mucha gente1""¡¡. La pri- ye el capital personal que cada uno debe gestionar y que consta de la suma de
mera dificultad que tienen que resolver es la de encontrar un sustituto a las sus competencias movilizables. Se considerará que una empresa ofrece una cier-
carreras jerárquicas, cuya importancia en el segundo espíritu del capitalismo ya ta forma de seguridad cuando, a falta de poder evitar los despidos y de prometer
hemos visto. La tentación consiste en reemplazarlas por la sucesión de proyec- posibilidades de promoción, no destruye la empleabilidad de sus asalariados, sino
tos. Las personas [Link] se lanzarán a la realización de una carrera, sino que pasa- que por el contrario, la desarrolla1""tiv. De este modo, los autores de la década de
rán de un proyecto a otro, de tal forma que el éxito obtenido en un proyecto 1990 plantean, ciertamente, algunas soluciones al problema de la seguridad,
determinado les permita acceder a otros proyectos más interesantes. Cada pro- pero falta aún en sus propuestas Una instrumencalización comparable a la que
yecto es la ocasión para hacer múltiples encuentros y ofrece la posibilidad de sér ofrecía la literatura de gestión de los cuadros de la década de 1960, que expli-
apreciado por los demás y de lograr, de este modo, oportunidades de ser reque- caba con detalle cómo contratar, evaluar y hacer evolucionar a las personas. En
. rido para otro asunto. Cada proyecto, siendo diferente, nuevo e innovador por los textos que hemos leído, apenas encontramos dispositivos para evaluar la
definición, se presenta para los participantes como una oportunidad de apren- empleabilidad o capaces de verificar si ésta crece en lugar de decrecer. Una
der y de enriquecer sus competencias, requisitos todos ellos importantes para explicación optimista sostendría que los textos de la década de 1960 presentan
encontrar otros empefioslxxxüi_ una formulación r~lativamente tardía del segundo espíritu del capitalismo en una
época en la que estaba ampliamente implantado, mientras que los textos de la
1n,o ,Esta evolución provoca la inseguridad en el empleo y sobrecargas de trabajo, pero
década de 1990 están asociados a un nuevo espíritu del capitalismo que está
posibilita al mismo tiempo un espacio que suscita exaltaciones y da al personal la posibilidad naciendo y que no ha alcanzado aún su formutación más movilizadora.
de actuar como empresarios en el seno de las sociedades que los emplean• (Moss Kanter, Otro ·riesgo, de naturaleza absolutamente novedosa, generado por las orga-
1992©). nizaciones flexibles, reside en la mayor facilidad que tienen los actores de la
lxxxii •los principios posindustriales que he definido claramente tienen un aspecto posi- empresa de «ir a lo suyo,. -como se dice popularmente-, por interés propio y sin
tivo y otro negativo. Su lado positivo consiste en multiplicar las oportunidades, en dar al per;
tener en cuenta a aquellos sin los cuales su acción no habría podido verse coro-
sonal la posibilidad de desarrollar sus ideas, de realizar proyectos exaltantes y de ser remu-
nada por el éxito. El rechazo de las instrumentalizaciones, de los reglamentos y
nerados en función de su contribución real. Igualmente, estos ptincipios promueven la
colaboración entre funciones diversas, entre las unidades de producción y entre las empre, de los procedimientos, la revalorización de los aspectos afectivos y relacionales,
sas. los beneficios que la empresa obtiene de estos principios son la disminución de los cos- contra los que habían luchado los organizadores de la década de 1960, abren a
tes fijos y la extensión de su fuerza y alcance. Sin embargo, si atendemos a su lado negativo, Íos comportamientos de este tipo un campo más vasto que en el pasado. Estas
estas estrategias pueden generar paro en lugar de posibilidades de actuación, tivalidades en malas maneras cobran la forma de un oportunismo en las relaciones que se apro-
lugar de trabajo en equipo y un continuo trajín de los haberes y de los beneficios en lugar de
vecha de todas las conexiones actual o virtualmente útiles a las que da acceso
compromisos a largo plazo. Estas estrategias, si son aplicadas sin cuidado y sin preocupación
la participación en los dispositivos que estructuran la vida cotidiana (dispositivos
por las consecuencias que tienen para el personal y la organización, no producirán un creci-
miento de !os beneficios, sobre todo si los asalariados restringen sus esfuerzos por temor a per• de empresa, cursos, relaciones de estudios, amistosas, familiares, amorosas...)
der su empleo o para resistir al cambio• (Moss Kanter, 1992 ©).
bxxiü «la carrera posindustrial es una carrera incesante de un proyecto a otro. El valor
añadido a cada proyecto supone otros tantos éxitos {... J. Cada cual depende de sus recursos único empleador. Cada cual debe dotarse de un fondo de aptitudes, pues las empresas ya no
más que de la suerte particular de tal o cual empresa que le emplea. Aquellos que no cono- garantizan la seguridad en el empleo. Es posible que el conjunto de la población obtenga de
cen más que el arre de escalar en una jerarquía parren a la deriva. Las rentas fluctúan, varían este modo nuevas competencias• (Moss Kanter, 1992 ©).
de un año para otro, en lugar de progresar regularmente a lo largo del tiempo. los riesgos y lxniv «No se puede seguir garantizando la ·seguridad en el empleo. Por el contrario, la
la incertidumbre son la regla. Sin embargo, la productividad no se ve afectada por ello, sino empresa puede garantizar la "empleabilidad", es decir, un nivel de competencias y de flexibili-
que se beneficia de la calidad profesional y de la necesidad de incremenrar su repuración, fac- dad que permitan a cada individuo encontrar un nuevo empleo dentro o fuera de la empresa•
tores que se han convenido en la mejor garantía de empleo, aunque sea al servicio de un (Aubrey, 1993 ©}.
144 145
para reorientados con el objetivo de obtener un provecho personal. En un red~ más débilmente controlables. La seguridad de los trabajadores, como la de
mundo «sin fronteras», donde la empresa se define como •estallada», «virtual» la empresa, no puede ser garantizada aquí más que mediante una forma de auto-
o «posmoderna», en el que las constricciones jerárquicas se ven muy atenuadas, control que implica la interiorización de reglas de comportamiento que preser-
donde la institución no manifiesta ya su presencia a través de signos tangibles y, ven la integridad de las personas y eviten que su contribución no sea reconoci-
en particular, a través de una simbología del poder, icómo garantizar la lealtad da. Nos encontramos de nuevo aquí con la cuestión de la confianza que ya
del manager. por un lado, con respecto a su equipo y, por otro, con respecto al habíamos evocado a propósito de las nuevas formas de contcol1"'•ii_
centro de obtención de beneficios, con frecuencia muy alejado, del que depende? Para hacer frente a estas inquietudes, los autores de gestión empresarial sue-
Del mismo modo, iquién garantiza que la integridad de las personas será res- len hacer hincapié en el efecto regulador de los mecanismos de reputación (que
petada en un contexto en el que se les pide que aporten a las empresas todas sus también podemos encontrar en la modelización microeconómica): los actores
capacidades, incluidas las más personales, no sólo sus competencias técnicas del mundo de los negocios harán de policías de sí mismos y harán lo posible por
sino también su creatividad, su sentido de la amistad, su emotividad, etc.? La no trabajar con aquellos que no hayan respetado las reglas éticas elementales.
incorporación de la figura del coach, que actúa como un psicólogo al servicio Los efectos de la reputación juegan en este caso un papel crucial, ya que se
de la empresa, pese a estar encargado de facilitar el desarrollo de las personas, encuentran, por un lado, en el centro de la empleabilidad -la buena reputación es
puede ser percibida por algunos como un peligro de invasión por parte de la el mejor medio de ser empleado continuamente-y, por otro, permiten ejercer pre-
fuma de su vida íntima. Es obvio, por lo tanto, que para que la nueva gestión siones normalizadoras particularmente eficaces, pudiendo las personas con las
empresarial sea verdaderamente convincente a los ojos de los interesados, debe que se mantiene una relación de negocios esforzarse en destruir una reputación
comportar un mínimo de dispositivos destinado~ a dominar estos riesgos que en caso de producirse comportamientos juzgados como nefastoshoocvüi. Lo que
constituyen otras tantas formas de minar la seguridad personal. Los autores de continúa siendo problemático de estas propuestas es que la reputación puede ser
gestión empresarial son conscientes de estos riesgos hasta el punto de evocarlos, también retenida por razones menos nobles y verse desviada en provecho de los
en particular cuando abordan la cuestión del coaching¡ sin embargo, se los qui- más fuertes. No obstante, esta posib~idad, que para ser tomada en serio implica,
tan de encima rápidamente señalando que coach no puede serlo cualquiera y que sin lugar a dudas, poseer un espíritu perverso, no es tomada en consideración por
aquel que desempeñe este papel deberá poseer cales cualidades persona_leslxxxv los autores de gestión empresarial, más bien propensos al optimismo.
que no violará ni oprimirá a los sujetos con los que trabaja, gracias a una apro• En definiti~a. la capacidad de movilización contenida en el nuevo espíritu
ximación deontológica semejante a la del psicoanálisislxxx•i. del capitalismo, tal y como éste se manifiesta en la literatura de gestión empre-
De forma general, los dispositivos de la nueva gestión empresarial exigen ser sarial de la década de 1990, nos parece mediocre. Ciertamente, las propuestas
manejados por personas cuyo comportamiento demuestre un alto nivel de preo• presentadas tratan de dibujar un mundQ en el cual la vida sería verdadera-
cupación ética. El reciente desarrollo de la «ética de los negocios», como una
disciplina específica de la gestión empresarial, ha de relacionarse sin duda con
estas inquietudes. Desencadenada por-los casos de corrupción en la obtención Luxvñ •El atleta de la empresa respeta las más altas exigencias éticas. Si la ética profesio-
-de mercados públicos, particularmente en el extranjero, esta corriente de refle- nal ha tenido siempre una gran importancia, tanto desde el punto de vista social como desde
xión da fe de las dificultades existentes para ejercer un control sobre las manio- el punto de vista moral, hoy se ha convertido en una necesidad( ... ]. La confianza que exige
cada una de estas nuevas estrategias se basa en la convención tácita de que cada una de las
bras a distancia de las personas, problema que se ve multiplicado por la genera-
partes se conformara a la ética y tomará en consideración las necesidades, los intereses y las
lización de los nuevos dispositivos flexibles, ya que a partir de ahora un gran preocupaciones de codos los colaboradores• (Moss Kanter, 1992 ©).
número de asalariados se verá obligado a desplazarse y a tener actividades «en lux.iü .Podemos observar, sin embargo, que los "individuos de dientes largos" son fre,
cuentemente solitarios. Cuando tratan de integrarse en un grupo son rápidamente identifi,
cados y rechazados. Hay que tener en cuenta que una red tiene su propia "policía invisible"
1
•= •Su modo de hacer es fundamentalmente amoroso, oblativo: crea lazos duraderos, capaz de deshacerse de los aprovechados y de [os usureros: "los antiguos amigos del colegio,
sus colaboradores son seres en desarrollo• (Cruellas, 1993 ©). los compañeros de regimiento, los adeptos del club de bridge... o los compañeros de mesa
tn..,; •Gestor de un proceso que, en definitiva, es un proceso educativo, el coach debe, durante una boda perciben rápidamente quienes no están allí más que para abusar". Mejor.
por lo tanto, prestar atención a los diferentes niveles de autonomía a la que debe conducir Las redes se preocupan por su imagen. Cuanto mejor sea ésta, más eficaz será la red para
su acompañamiento• (Lenhardt, 1992 ()). i;íluir en la vida económica y las relaciones• (Bellenger, 1992 ©).
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mente muy excitante, pero presentan un importante déficit en lo que atañe a puramente negativa. Debe, por lo tanto, ser capaz de responder a una demanda
la justicia, en la medida en que suponen la referencia a un nuevo sistema de insatisfecha en la etapa precedente, en cuyo transcurso probablemente fue for-
valores que no está más que esbozado. En cuanto a la seguridad que ofrecen, mulada, ante todo, en la retórica de la crítica. La localización de las cuatro fuen-
si bien no faltan ideas, éstas padecen de una gran debilidad en lo ·relativo a su tes de indignación en las que se apoyan las críticas del capitalismo que hemos
instrumentalización. La «empleabilidad», la «ética personal» y la «retención realizado en la introducción nos ayudará ahora a identificar las reivindicacio-
de las reputaciones• no han encontrado todavía, al menos en la literat4ra de nes satisfechas por el nuevo espíritu. En este sentido, nos parece bastante evi-
gestión empresarial, una traducción sólida en términos de dispositivos. A dente que la nueva gestión empresarial trata de responder a las demandas de
pesar de todo, las personas mejor ajustadas a este nuevo mundo y los mejor autenticidad y libertad, enarboladas históricamente de forma conjunta por lo
capacitados para sacar provecho de él no deberían resentirse de estas caren- que hemos denominado la «crítica artista», dejando de lado las cuestiones del
cias, pudiéndose, en consecuencia, adherir con entusiasmo a la reforma. Las egoísmo y de las desigualdades, tradicionalmente asociadas a la «crítica social».
dificultades vendrán, por el contrario, al tratar de convencer a masas mayores De este modo, el cuestionamiento de las formas de control jerárquico hasta
de personas, en particular a todos aquellos que, no poseyendo un crédito de entonces dominantes y la obtención de un mayor margen de libertad son pre-
reputación muy elevado ni recursos muy diversificados o cuyas posibilidades sentadas en la literatura de gestión empresarial, pero también, a menudo, por los
de movilidad son limitadas por diferentes razones, aspiran a una vida más pro- sociólogos del trabajo, como una respuesta a las demandas de autonomía ema-
tegida a pesar de que, según los nuevos criterios·, quepa ju"zgarla como menos nadas de los asalariados más cualificados, que han tendido a permanecer, como
exaltante.. media, mayor tiempo en el sistema educativo (la proporción de autodidactas
entre los cuadros desciende, por ejemplo, en la década de 1980), y, más en par-
ticular, de los jóvenes cuadros, ingenieros y técnicos que, formados en un entor-
CONCLUSIÓN: LA NUEVA GESTIÓN EMPRESARIAL EN TANTO no familiar y escolar más permisivo, soportan con dificultad la disciplina de la
QUE RESPUESTA A LAS CRÍTICÁS empresa y el férreo control de los jefes, rebelándose contra el autoritarismo
cuando se ven sometidos a éste, pero rechazando también ejercerlo sobre sus
La literatura de gestión empresarial de la década de 1990 encierra ideales, subordinados.
propuestas de organización para las personas, modos de concatenación de los No es difícil reconocer aquí el eco de las denuncias antijerárquicas y de las
objetos y formas de seguridad de una naturaleza tan diferente de la de la déca_. aspiraciones de autonomía que se expresaron con fuerza a finales de la década
da de 1960 que es difícil no reconocer que el capitalismo ha cambiado profun- de 1960 y durante la de 1970. De hecho, esta filiación es reivindicada por algu-
damente de espíritu en el transcurso de estos últimos treinta años. No obstante, nos de los consultores que, en la década de 1980, han contribuido a la puesta en
la nueva configuración no posee aún la fuerza movilizadora que logró la figura marcha de los dispositivos de la nueva gestión empresarial y que, provenientes
precedente, a causa de su carácter incompleto desde el punto de vista de la jus- del izquierdismo y, sobre todo, del movimiento autogestionario, subrayan la con-
ticia y la seguridad. tinuidad, tras el giro político de 1983, entre su compromiso de juventud y las
En la medida en que hemos convenido en que las críticas a las que se expo- actividades que han llevado a cabo en las empresas, donde han tratado de hacer
ne el capitalismo constituyen uno de los elementos más determinantes en la for- las condiciones de trabajo más atractivas, mejorar la productividad, desarrollar
mación del espíritu del capitalismo propio de cada época -apoyándose casi siem- la calidad y aumentar los beneficios. Así, por ejemplo, las cualidades que en este
pre los cambios en este ambito en la satisfacción de ciertas criticas, ya se trate nuevo espíritu son garantes del éxito -la autonomía, la espontaneidad, la movi-
de críticas reformistas que pretenden mejorar los dispositivos existentes o de crí- lidad, la capacidad rizomática, la pluricompetencia (en oposición a la rígida
ticas radicales que reclaman una transformación de las pruebas-, trataremos especialización de la antigua división del trabajo), la convivencialidad, la aper-.
ahora de identificar las reivindicaciones que es susceptible de satisfacer el nuevo tura a los otros y a las novedades, la disponibilidad, la creatividad, la intuición
espíritu del capitalismo. En cualquier caso, para lograr implantarse, el nuevo espí- visionaria, la sensibilidad ante las diferencias, la capacidad de escucha con res-
ritu del capitalismo debe encontrar apoyos lo suficientemente amplios, y para pecto a lo vivido y la aceptación de experiencias múltiples, la atracción por lo
ello debe proporcionar satisfacciones de naturaleza distinta de las proporciona- informal y la búsqueda de contactos interpersonales- están sacadas directamen-
das por el espíritu precedente, de lo contrario el cambio sería apreciado de forma te del repertorio de mayo de 196810• Sin embargo, estos temas, que en los tex-
148 149
tos del movimiento de mayo de 1968 iban acompañados de una cótica radical nes, su intuición y su creatividad. iAcaso la nueva gestión empresarial no pro-
del capitalismo (y, en particular, de una crítica de la explotación) y del anuncio pone a cada uno dejar de ser un instrumento para poder «llevar a cabo sus más
de su fin inminente, en la literatura de la nueva gestión empresarial se encuen- profundas aspiraciones y realizarse» (Le Saget, 1994 ©)?
tran de algún modo autonomizados, constituidos como objetivos que valen por En términos más generales, al hacer hincapié no sólo en la polivalencia, en la
sí mismos y puestos al servicio de las fuerzas que antes trataban de destruir. La flexibilidad en el empleo y en la aptitud para aprender y adaptarse a nuevas fun-
crítica de la división del trabajo, de la jerarquía y de la vigilancia, es decir, de la ciones (en lugar de exaltar la posesión de una profesión y las cualificaciones adqui-
forma en que el capitalismo industrial aliena la libertad es, de este modo, sepa- ridas), sino también en la capacidad de compromiso y de comunicación y en las
rada de la cótica de la alienación mercantil, de la opresión de las fuerzas imper- cualidades relacionales, la nueva gestión empresarial se aproxima hacia lo que se
sonales del mercado que, sin embargo, era algo que la acompañaba casi siempre conoce cada vez más como •saber estar», en oposición al «saber» y al •saber hacer».
en los escritos contestatarios de la década de 1970. Las contrataciones se basan en una evaluación de las cualidades más genéricas de
Se podrían hacer observaciones similares en lo que respecta a la crítica del la persona -aquellas que sirven también para justificar los emparejamientos de la
desencanto y de la inautenticidad de la vida cotidiana en el cosmos capitalista. vida privada, ya sean éstos de tipo amistoso o afectivo-- más que en cualificaciones
El acento puesto en la nueva gestión empresarial sobre la convivialidad, sobre objetivadas, de tal forma que se hace difícil el establecimiento de una distinción
las relaciones humanas auténticas (en oposición al fonnalismo burocrático), entre la operación consistente en lograr colaboradores para realizar una tarea deter-
constituye, en el orden de la organización de la producción, 'una respuesta a las minada y la consistente en aferrarse a determinadas personas porque a uno le con-
críticas que denunciaban la alienación en el trabajo y la mecanización de las viene a título personal. Estas orientaciones de la nueva gestión empresatjal son á
relaciones humanas. La retirada de la burocracia y de su proyecto de erradicar menudo presentadas, como ya hemos visto, como un esfuerzo por orientar el
todo cuanto no es «racional», es decir, en este caso, de todo cuanto no es for- mundo del trabajo en un sentido •más humano•. Pero pueden dar pie, sin embar-
malizable y calculable, debería permitir -se nos dice- una vuelta a funciona- go, a nuevas posibilidades de explotación, como [Link] ocasión de desarrollar
mientos •más humanos» donde las personas pudiesen dejar aflorar sus emocio- más adelante en esta obra. Por el momentO nos limitaremos a señalar que, entre
estos nuevos dispositivos, aquellos que son justificados no sólo por la disminución
'º Véanse, por no poner más que un ejemplo, estos pasajes, elegidos casi al azm; del libro de de los costes salariales y por los incrementos en la productividad que procuran, sino
Vaneigem, que podrían figurar perfectamente en nuestro corpus de nueva gestión empresarial: también por su intención de romper con las formas tayloristas del trabajo, conside-
•iNos hemo5 molestado en estudiar las modalidades de trnbajo de los pueblos primitivos, la • radas con razón inhumanas (enriquecimiento de tareas, mejoras de las condiciones
importancia del juego Y de la creativicfad, el increíble rendimiento obtenido mediante métodoo
de trabajo), son, desde este punto de vista, particulannente ambiguos. La taylori-
que, con un apone complementario de las técnicas modernas, se tomarían cien veces más efica,
ces aún?• (1%7, p. 55); •lo que la gente hace olkialmente no es nada comparado con lo que zación del trabajo consiste en tratar a los seres humanos como máquinas. Pero el
hace a escondidas. Se habla de creatividad a propósiro de una obra de ane. iQué representa ésta carácter rudimentario de los métodos empleados, precisamente porque se insertan
al lado de la energía creadora que agita a una persona mil veces al día, de la efervescencia de de- en una perspectiva de robotización de los seres humanos, no permite poner direc-
seos insatisfechos, de las ilusiones buscadas a trnvés de lo real, de las sensaciones confusas y, sin tamente al servicio de la obtención de beneficios las propiedades más humanas
embargo, luminosamente precisas, de las ideas y gestos portadores de conmociones sin nombre!• de las personas: sus afectos, su sentido moral, su honor, su capacidad de inven-
(ibid., p. 197); «Retomados bajo el signo de lo cualitativo, los conocimientos más diversos crean
ción. Al contrario, los nuevos dispositivos que reclaman un compromiso total y
una red imantada capaz de levantar la más pesada de las tradiciones. El saber es multiplicado por
la potencia exponencial de la simple creatividad esponmnea. Con medios improvisados y por un que se apoyan en una ergonomía más sofisticada, integrando las aportaciones de
precio irrisorio, un ingeniero alemán ha puesto a punto un aparato que realiza las mismas opera- la psicología posbehaviorista y de las ciencias cognitivas, precisamente y hasta
ciones que el ciclotron. Si la creatividad individual, tan mediocremente estimulada, llega a seme- cierto punto, porque son más humanas, penetran también más profundamente
jantes resultados, iqué cabóa esperar de los choques cualitativos, de las reacciones en cadena en en el interior de las personas, de las que se espera que se «entreguen» -como
las que el espíritu de libertad que se ha mantenido vivo en los individuos reapareciese colectiva- suele decirse- a su trabajo, haciendo posible así una instrumentalización de los
mente para celebrai; en el fuego de la felicidad y en la ruptura con lo prohibido, la gran fiesta
seres humanos precisamente en aquello que los hace propiamente humanos.
social?• (ibid., pp. 205-206); •El empacho que surge de un mundo desposeído de su autenticidad
reanima el deseo insaciable de contaetos humanos• (ibid., p. 260); «Se trata de organizar sin Otra de las fonnas de reacción ante el tema del desencanto trata de aportar
jeraiquizar, dicho de otro modo, de evitar que el conductor del juego se convierta en un jefe. una respuesta.a las críticas de la inautenticidad de la vida cotidiana -pérdida de
i El espíritu lúdico es la mejor garantía contra la esclerosis autoritaria• (ibid., p. 272). singularidad, destrucción de la espontaneidad y de la incertidumbre, generaliza-
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ción del cálculo, de la voluntad de control absoluto, de la proliferación de lo petri-
La formación
ficado (en oposición a lo vivo), de la productivización o espectacularización-, que
hunden sus raíces principalmente en la esfera del consumo y que denuncian las
necesidades prefabricadas, el dominio de la publicidad y del marketing, «el des•
II de la ciudad
moronamiento de los valores humanos absorbidos por los mecanismos de inter- por proyectos
cambio» (Vaneigem, 1967, p. 81), el reino de lo cuantitativo (frente a lo cualita-
tivo), la estandarización de los bienes en la producción en masa, la dominación de
las apariencias, la tiranía del nivel de vida, la invasión de objetos inútiles, feos y
efímeros, etc. La respuesta del capitalismo a esta variante moderna de la crítica
artística consistirá, por un lado, en tratar de desarrollar la producción y la comer-
cialización de bienes renovados de continuo CTa famosa exigencia de innovación
continua de la gestión empresarial), cuyo carácter novedoso y su escasa difusión
en el momento de su introducción apaciguan temporalmente las angustias ligadas
a la masificación. Por otro lado, la insistencia en el servicio personalizado al clien-
te, en la importancia de una escucha atenta de sus deseos y en el desarrollo de las
relaciones individualizadas11 que tratan de introducir lo «auténtico», en forma de Los textos de gestión empresarial de la década de 1990 nos
lo •personalizado», en la producción capitalista. Se trata de la misma preocupa- proporcionan la imagen de un mundo ampliamente reconfigura•
ción por volver a estar lo más cerca posible de los deseos personales que, a mayor do con respecto al de la década de 1960. El movimiento ha ido
escala, inspira el paso de la producción en masa a una producción en pequeñas dibujándose poco a poco, al hilo de las innovaciones organizati-
series con una variedad cada vez mayor de bienes, la «producción flexible» carac- vas, las invenciones técnicas y las modalidades de gestión que
terística de la «segunda ruptura industrial» (Piare, Sabe!, 1984). han ido sucediéndose desde la década de 1980. Uno tras otro,
La nueva gestión empresarial propone, por lo tanto, algunas respuestas a la todos los dispositivos provenientes del segundo espíritu del capi-
crítica del desencanto, promoviendo la producción de productos adaptados a talismo han sido puestos en tela de juicio, modificados, transfor-
la demanda, personalizados y que satisfagan «verdaderas necesidades», así como· mados, suprimidos o reemplazados, de tal forma que la necesidad
modos de organización más personales y humanos. Del mismo modo, satisface de dotarse de una nueva representación general del mundo
las demandas de liberación de la empresa de la burocracia características de la económico se ha manifestado insistentemente. Los textos que
crítica del segundo espíritu del capitalismo. Estas dos dimensiones contribuyen hemos estudiado se presentan en este sentido como tentativas de
a conferirle prominencia y atractivo, a la par que se muestra bastante desarma- reunir, en una misma visión de conjunto, el cúmulo de micro-
do en el ámbito de los dispositivos de seguridad y que descansa en una forma de modificaciones sobrevenidas en algo más de una década.
justicia que, aun presentando caracteres que podríamos considerar muy especí- En efecto, vivimos un momento en el que es muy difícil para
ficos, en su mayor parte permanece implícita. El capítulo siguiente está consa- los actores de la empresa continuar trabajando y proyectándo-
grado a la elucidación de esta última. se hacia el futuro teniendo como único soporte una imagen
caleidosc6pica del mundo de los negocios y de las formas de
11
éxito económico, hecho de un compuesto de cuestionamientos
En las nuevas organizaciones orientad¡¡s hacia el diente, éste debe, por ejemplo, ser
y de dispositivos parciales. Quienes dirigen las empresas, quie-
atendido siempre por la misma persona sean cuales sean sus necesidades. Esta persona es la
encargada de movilizar para él los recursos necesarios para su satisfacción. Por el contrario, nes las aconsejan y quienes forman a los cuadros llamados a
en las organizaciones tayloristas, las ventanillas o los servicios a los que se dirige el diente incorporarse a ellas (o que sufren los procesos de reconversión)
son diferentes según sea su demanda y puede encontrarse anee varios interlocutores, debien- necesitan poder invocar evidencias sencillas que hagan el
do descubrir el camino a recorrer para encontrarse satisfecho. En este segundo caso, el clien- mundo interpretable. Los cuadros jóvenes, en particular, sien,
te mismo se encuentra taylorizado. ten la necesidad de identificar de manera clara las nuevas for-
152 153
mas de éxito y las nuevas reglas de juego del mundo económi- tiempo real, y por la búsqueda en el seno de las ciencias sociales
co para saber cómo maniobrar y preparar a sus hijos. Esta (cfr. infra) de conceptos para identificar estructuras escasamente
demanda de inteligibilidad ejerce una presión importante para -cuando no en absolute>- jerárquicas, flexibles y no limitadas por
1
1. obtener una explicitación y una formalización mayores de las fronteras establecidas a priori. El concepto existente de red, vincu-
reglas de conducta que, por su parte, orientan la acción. En lado a ideas, tecnologías e investigaciones contemporáneas, aso-
efecto, las personas tienden a ajustarse a estas nuevas reglas ciado a un vocabulario específico, a modelos de causalidad y
emergentes, aunque sólo sea porque confieren sentido a lo que a modelizaciones matemáticas, y construido para proporcionar
de otro modo no sería más que una proliferación arbitraria de una alternativa a los algoritmos jerárquicos, ha sido movilizado
dispositivos circunstanciales y de conveniencias locales. por el capitalismo de forma bastante natural. Aplicado en traba-
Sin lugar a dudas, el término red es -como hemos sugerido jos universitarios de economía y de sociología del trabajo --disci-
en el capítulo anterior- el más frecuentemente utilizado para plinas que contribuyen a dar a la gestión empresarial sus asideros
interconectar elementos muy dispares entre sí, no sólo en la teóricos--, el concepto de red debía, casi necesariamente, plas-
literatura de gestión empresarial, sino también, por ejemplo, en marse en la literatura destinada a los cuadros que hemos estudia-
microeconomía y en sociología 1• El fenómeno es tan masivo en do. De este modo, en cada época, las formas de producción capi-
la literatura de gestión empresarial que puede provocar como talistas acceden a la representación movilizando conceptos y
contrapartida efectos de distanciamiento, tal y como podemos herramientas desarrollados, en un primer momento, de ¡:nanera
ver en el caso del «prospectivista• Alvin Toffler (1991 ©), uno bastante autónoma en el campo teórico o en el de la investig:Íción
de los autores de nuestro corpus, quien, constatando un entu- científica más fundamental -neurología e informática en nuestros
siasmo sin precedentes por la forma reticular -a punto de con- días-, como ocurrió anteriormente con nociones como las de sis-
vertirse en el nuevo one bese w<ry-, contrapone a ésta la prolife- tema, estructura, tecnoestructura, energía, entropía, evolución,
0
•ración de formas que él 'mismo recomienda. dinámica y crecimiento exponencial (Bourdieu, Boltanski, 1976).
El término red estaba, hasta hace poco, asociado bien a las La vida social ya no se presenta en forma de una serie de
redes técnicas de distribución (agua, electricidad, etc.), cuyo derechos y deberes con respecto a la comunidad familiar exten-
uso se extendía a las redes de distribución de otros bienes (redes· sa, como ocurría en un mundo doméstico, ni en forma del tra•
bancarias, por ejemplo), bien a organizaciones de carácter ocul- bajo asalariado inserto en un conjunto jerárquico cuyos escala-
to (redes de resistencia) cargadas con una connotación fre- fones es preciso escalar, donde se efectúa toda la carrera
cuentemente negativa (redes de traficantes), siendo sus miem- profesional y en el que la actividad profesional está claramente
bros acusados de pretender, a través de este tipo de asociación, separada del ámbito privado, como ocurría en un mundo indus-
obtener ventajas y beneficios de forma fücita, es decir, obteni- trial. En un mundo reticular, la vida social se compone en lo
- dos sin pasar por las mediaciones meritocráticas ordinarias, gra- sucesivo de una multiplicación de encuentros y de conexiones
cias a favores (sería el caso de los masones) y, a veces, recu- temporales, pero reactivables, con grupos diversos, realizadas
rriendo directamente a medios ilegales (la mafia). eventualmente a distancias sociales, profesionales, geográficas
La recuperación del término red se ha determinado gracias a y culturales muy elevadas. El pro-yecco es la ocasión y el pretex-
una coyuntura histórica particular caracterizada, principalmen- to para la conexión, reuniendo temporalmente a personas muy
te, por el desarrollo de las redes informáticas que han abierto dispares y presentándose como un extremo de la red fuertemente
posibilidades de trabajo y de colaboración a distancia, pero en activado durante un periodo relativamente corto de tiempo,
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¡;
1' .
pero que permite forjar vínculos más duraderos que, aunque
1
Así, por ejemplo, el sociólogo Manuel Castells (1998) reúne bajo permanezcan _desactivados temporalmente, permanecerán
' esta denominación las numerosas transformaciones que han afectado a siempre disponibles. Los proyectos permiten también la pro-
;I los países [Link] desde hace dos décadas. ducción y acumulación en un mundo que,·si fuese puramente
·1
ISS
conexionisca, no conocería más que flujos sin que nada pudie- Hemos optado por denominar ciudad por pnryectos al nuevo
ra estabilizarse, acumularse o cobrar forma: todo quedaría aparato justificativo que a nuestro juicio está formándose en la
arrastrado por la corriente continua de los encuentros, que, actualidad por varias razones que conviene explicitar, ya que la
habida cuenta de su capacidad para poner en comunicación expresión puede resultar difícil de manejar y poco clara. De
todo con todo, distribuyen y disuelven sin descanso cuanto hecho, esta expresión ha sido calcada de una denominación
pasa por ellos. El proyecto es, precisamente, una proliferación frecuente en la literatura de gestión empresarial: la organiza-
de conexiones activas que propicia el nacimiento de formas, es ción por proyectos. Este tipo de organización evoca una empre-
decir, la existencia de objetos y sujetos, estabilizando y toman- sa cuya estructura se compone de una multitud de proyectos
do-irreversibles los vínculos. Es, por lo tanto, una bolsa de acu- que integran a personas variadas, algunas de las cuales participan
mulaci6n temporal que, siendo creadora de valor, proporciona en varios de éstos. La naturaleza misma de este tipo de proyectos
un fundamento a la exigencia de hacer que se extienda la red se caracteriza por tener un principio y un final: los proyectos se
favoreciendo las conexiones. suceden y se reemplazan, recomponiéndose, según prioridades y
Estas nuevas máximas orientadas hacia el éxito acompañan necesidades, los grupos o equipos de trabajo. Análogamente,
el establecimiento de un mundo semejante, constiruyéndose un podemos hablar de una estructura social por proyectos o de una
nuevo sistema de valores sobre el cual podrán apoyarse las per- organización general de la sociedad por proyectos2•
sonas para emitir juicios, discrinúnar los comportamientos ade- Además, el té_rmino que designa a la ciudad que codifica las
cuados y aquellos que conducen a la exclusión, premiar cualida- formas a las que debe conformarse la justicia en un mundo re-
des y actitudes que hasta entonces no habían sido identificadas ticular no podía limitarse a hacer referencia directa a la «red»
claramente, legitimar nuevas posiciones de poder y seleccionar -como hubiera ocurrido si hubiésemos hablado, por ejemplo,
a aquellos que se beneficiarán de ellas. de una «ciudad conexionista• o de una «ciudad reticular»-, •
Hemos tratado de mostrar este nuevo sistema de valores porque·un cierto número de constricciones deben pesar sobre
reteniendo en la literatura de gestión empresarial cuanto nos el funcionamiento de la red para que ésta pueda ser calificada
parecía específico, inédito y particularmente en contraposición de justa, entendiendo por ello que las grandezas relativas atri-
a los valores dominantes de la década de 1960. Con vistas a dar buidas a los seres aparezcan como fundadas y legítimas. Para
relieve a esta nueva forma y extraer su carácter sistemático, ello es necesario, en particular, que puedan ser identificadas
hemos procedido a su codificación utilizando la gramática de las pruebas en el transcurso de las cuales los seres se midan de
ciudades presentada en De la justification (Boltanski, Thévenot,
1991), lo que nos ha conducido a construir una séptima ciu- 1 Semejante correspondencia hubiera sido imposible con una •ciu-
dad, la ciudad por proyectos, cuyo esbozo puede encontrarse a dad de íos proyectos• --expresión, sin lugar a dudas, más agradable- por-
continuación. Evidentemente, los textos de la década de 1990 que la organización .de íos proyectos,,, o la estructura •de íos proyectos,,
hace referencia a cada uno de los proyectos considerados individualmen-
distan de conformar la única retórica posible del proyecto. En te y no a la forma que confieren, considerados en su conjunto, al mundo
ellos se encuentra también la referencia -aunque en grados social. Precisemos que el término proyecro debe ser entendido en la lite-
muy diferentes- a otras lógicas de acción, ya sean éstas, por ratura de gestión empresarial -una literatura fuertemente inspirada por
ejemplo, comerciales, industriales o encaminadas a la obten- los autores anglosajones- como una traducción del inglés ¡;,roject, que
ción de renombre. Sin embargo, en conformidad con el méto- designa la operación consistente en coordinar recursos diversos con un
objetivo preciso y por un periodo limitado en el tiempo (se habla, por
do de los tipos ideales, nos hemos esforzado en extraer de los
ejemplo, de un housíng project para designar a un conjunto inmobiliario),
textos de gestión empresarial más recientes aquello que indica- sin denotar, con la misma fuerza que el término francés projer, ni las ideas
ba su singularidad, sin insistir en rasgos más familiares como, de plan y de plarúficación (que la lengua inglesa expresa más bien a tra-
por ejemplo, todos aquellos que -aunque sigan estando muy vés de la utilización del ténnino plan y sus derivados) ni su encamación
presentes- hacen referencia a una lógica industrial. en la persona y el horizonte temporal indefinido del proyecto existencial.
156 157
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compuesta de pro:1ecto, que se está haciendo un lugar en el sen- l. LA CIUDAD POR PROYECTOS
tido éomún de los miembros de nuestra sociedad, se compone 1
de préstamos de al menos dos familias de paradigmas diferen- 1
Esta ciudad se apoya en la actividad de mediador puesta en
tes: los paradigmas de la red y los paradigmas que, haciendo marcha en la formación de las redes, con el objetivo de dotar-
hincapié por igual en la comunicación y la relación, plantean la de un valor propio con independencia de los fines buscados
una exigencia de reflexividad y de convergencia hacia un juicio o de las propiedades sustanciales de las entidades entre las cua-
común -como sucede, por ejemplo, en Habermas-- a través de les se efectúa la mediación. Desde esta perspectiva, la media-
la intermediación de intercambios regulados por una razón ción es un valor en s( o, mejor dicho, dentro del marco con-
comunicativa. ceptual que aquí utilizamos, una grandeza específica que todo
La ciudad por proyectos se presenta de este modo como un actor es susceptible de hacer prevalecer cuando •pone en rela-
sistema de constricciones que penden sobre un mundo en red ción•, «crea vínculos• y contribuye, de este modo, a «tejer redes».
que incita a no tejer vínculos y a no extender sus ramificacio- Pero entendámonos bien, mantener la hipótesis de que asis-
nes si no es respetando las máximas de la acción justificable timos a la formación de una nueva ciudad cuyas pruebas impor-
propias de los proyectos. Éstos son un obstáculo a la circulación tantes harían referencia a la confección o al relajamiento de los
absoluta en la medida en que reclaman un cierto compromiso, vínculos en un mundo en red no significa, evidentemente, que
aunque sea temporal y parcial, y suponen un control por parte la puesta en marcha de redes constituya una novedad radical,
de los otros participantes de las cualidades que cada uno pone como sugieren a veces los escritos que le son consagrados y
en juego. Como hemos sugerido en la introducción de esta cuya multiplicación actual contribuye, precisamente, a la crea-
obra, la referencia a la justicia supone que las fuerzas sean obs- ción del mundo en relación al cual semejante ciudad podáa ser
taculizadas de tal forma que la relación de fuerzas pueda ser pertinente. Nuestra posición ·es diferente. La formación de
redefinida como relación de grandezas. Las ciudades se presen- redes más o menos extensas no es una realidad más novedosa
tan, por lo tanto, como formas restrictivas que limitan las posi- que lo era la actividad mercantil en la época en que Adam
bilidades de acción en un mundo determinado cuya lógica Smith escribía La riqueza de las naciones. Sin embargo, parece
comparten y legitiman. La ciudad por proyectos no es una · como si hubiera que haber esperado al último tercio del siglo XX
excepción. Esta ciudad constriñe a la red, sometiéndola a una para que la actividad de mediador, el arte de tejer y de utilizar
forma de justicia que salvaguarda, sin embargo, su tenor y valo- los vínculos más diversos y más lejanos, se haya visto autono-
riza las cualidades del hacedor de red, algo que ninguna de las mizada, apartada de otras formas de actividades que hasta
ciudades ya establecidas estaba en condiciones de hacer. entonces la recubrían, identificada y valorizada por s( misma.
Este proceso nos parece constituir una novedad digna de atención-
Trataremos de esbozar a continuación una descripción
plana -sin ninguna distancia crítica- de la ciudad por proyec-
tos, como si penetrásemos en ella con la determinación y las
ansias naturales de aquellos a quienes estas nuevas exigencias
normativas les son presentadas como ejemplos. La arquitectu-
ra de la «ciudad por proyectos• queda ilustrada, principalmen-
tencia inmanentes, reemplaza a la Moral, que hace siempre referencia a te, por extractos de nuestro corpus de la década de 1990 y,
la existencia de valores transcendentes•. Lo que aquí está en juego, para · secundariamente, por otros trabajos de las ciencias sociales que
G. Deleuze, es la cuestión de la conciencia y la de los juicios que invocan
utilizan la metáfora de la red. Presentamos dicha arquitectura
razones para actuar, que es preciso reducir a ilusiones para entregarse a
un mundo desprovisto de sus apoyos normativos («La ilusión de los valo- en tres tiempos: a) el primero está consagrado a la ilustración
res forma una unidad con la ilusión de la conciencia•, ibid., pp. 35-36). del principio de equivalencia que permite ordenar las cosas y
160 161
las personas y, de este modo, enunciar un juicio en lo que a su
calidad de •grandes• o «pequeños• se refiere; b) el segundo se
r cia a configuraciones de conjunto que, aun reclamándose de la
grandeza considerada, fallan en aspectos tan esenciales que no
centra en las formas de justicia puestas en funcionamiento en encarnan más que una grande?a pervertida. Si el <estado de
la ciudad por proyectos y hace referencia, por lo tanto, a las pequeño> de la nueva ciudad trata de los malos comportamien-
condiciones que deberían ser satisfechas para que la jerarquía tos (individuales) en un mundo de proyectos, la <decadencia de
de los estados, según el principio de equivalencia establecido la ciudad> concierne más bien a formas rizomáticas inadecua-
en (a), sea transformado en un orden justificable; e) el tercer das, las «malas redes».
momento de nuestra exposición se interesa por el arraigo de la La descripción de lo que cuenta en este mundo se apoya,
ciudad por proyectos en una definición de la naturaleza: natu, por otro lado, en categorías de cosas -el <repertorio de obje-
raleza de la sociedad para conferir a la ciudad una vocación tos y de dispositivos>-, de seres humanos -el <repertorio de
universal; naturaleza humana, en segundo lugar, especificación sujetos>- o de verbos -< las relaciones naturales entre los
indispensable para fundar la potencialidad igualitaria de todos seres>-, designando figuras, objetos y modos de relaciones
los seres humanos para acceder a la grandeza correspondiente propios de una forma de grandeza determinada. Cada una de
a la lógica de esta dudad e, igualmente, precondición para la las esferas de valores tiende, pues, a abrazar un vocabulario
realización de la justicia en el mundo que 1e corresponde. específico que hace referencia a categorías que encaman, en
particular, la grandeza según los criterios de la ciudad. La pre-
Principio de juicio y jerarquía de los seres en la sencia de estas categorías de cosas, de seres, de cualidades o de
ciudad por proyectos acciones en una argumentación es un indicador del registro
justificativo en el que se sitúa el locutor. De este modo, alguien
El ::=principio superior común>• es, según la gramática que instalado en un mundo •industrial• procederá fácilmente a
estamos empleando, el principio según el cual son juzgados los movilizar la referencia a «herramientas•, «métodos», «medidas»
actos, las cosas y las personas en una ciudad determinada. En o «procedimientos», a invocar a «ingenieros• y a «especialis-
la ciudad industrial, por ejemplo, el principio superior común tas• y a hacer figurar entre las acciones dignas de ser llevadas a
es la eficacia. La eficacia representa la convención que consti0 cabo aquellas consistentes en «controlar• o «planificar». Por el
tuye la equivalencia entre los seres, en el sentido de que se contrario, sería incongruente verle evocar a «los líderes de opi-
puede decir, por ejemplo: «desde el punto de vista de la efica- nión» o a los •responsables de prensa», que son sujetos propios
cia, X equivale a Y». Del mismo modo, se puede decir, utilizan• del mundo del renombre, el «decoro• y el «saber vivir», que son
do esta misma convención, que «Z es más grande o más peque- dispositivos domésticos, u oírle utilizar verbos como «soñar• e
ño que X». Así, pu·es, la identificación del principio superior «imaginar», que apu·ntan hacia la grandeza inspirada. Permi-
común de una ciudad nos conduce directamente al <estado de tiendo la inserción de la ciudad en situaciones concretas y
grande>, siendo grande aquel que encarna con fuerza los valo- dando de algún modo cuerpo a la jerarquía de valores medida
res de la ciudad, así como al <estado de pequeño>, definido por el <principio superior común>, presentamos a continua-
por la carencia de la calidad de grande. La <decadencia de la ción, en la misma sección, estas diferentes categorías de palabras.
ciudad> señala, como <el estado de pequeño>, situaciones En una ciudad por proyectos, el equivalente general, aque- La aciividad, 1m
en las que los comportamientos son inadecuados según los llo con respecto a lo cual se mide la grandeza de las personas y /mTJt![Link]ín
valores de la ciudad, haciendo, sin embargo, más bien referen- de las cosas, es la acti11idad. Sin embargo, a diferencia de lo que de la mi, la prolifera•
ción de t•íncufos
se podía constatar en la ciudad industrial, donde la actividad se
<Principio superior
• En esta sección pondremos entre corchetes agudos los conceptos confunde con el trabajo y donde los activos por excelencia son común>
gramaticales provenientes de De la]ustification y en cursiva los términos aquellos que disponen de un trabajo asalariado estable y pro-
clave que describen la ciudad por proyectos. ductivo, la actividad, en la ciudad por proyectos, supera las
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oposiciones entre trabajo y no trabajo, entre lo estable y lo ines-
table, entre lo asalariado y lo no asalariado, entre lo interesado
! La actividad se manifiesta en la multiplicidad de proyectos
de todo tipo que pueden ser llevados a cabo y que hipotética-
y lo voluntario, entre lo que es evaluable en términos de pro- mente deben ser desarrollados de modo sucesivo, constituyen-
ductividad y lo que no siendo medible escapa a toda evaluación do el proyecto, dentro de esta lógica, un dispositivo transirorio.
contable. La vida es concebida como una sucesión de proyectos, tanto
Los autores de gestión empresarial retoman la idea lanzada más válidos cuanto más diferentes sean los unos de los otros. La
por su colega inglés Charles Handy en su obra The Age of calificación de esros proyectos según categorías pertinentes
Unreason, donde «propone reemplazar la noción tradicional de para otras ciudades (como las familiares, afectivas, educativas,
em·pleo por el concepto de cartera de actividades que cada uno artísticas, religiosas, políticas, caritativas... ) y, sobre codo, su
gestiona por cuenta propia. Handy enumera al menos cinco clasificación según la distinción entre lo que se enmarca den-
categorías de trabajo: trabajo asalariado, remunerado según el tro del ocio y lo que tiene que ver con el trabajo, no importa
tiempo a él consagrado; trabajo liberal, remunerado según los -según la lógica de esta ciudad- más que de forma muy secun-
resultados obtenidos; trabajo doméstico, efectuado para garan- daria. Lo que importa es desarrollar la actividad, es decir, no
tizar la gestión y mantenimiento de un hogar¡ trabajo volunta- estar nunca falto de proyectos, falto de ideas, tener siempre
rio, hecho para asociaciones de [Link]Ílcia, la colectividad, alguna cosa a la vista, en preparación, junto a otras personas
los amigos, la familia, los vecinos; trabajo educativo, que per- cuya voluntad de hacer algo facilita la puesta en contacto.
mite aprender, formarse, leer y cultivarse»4 (Aubrey, 1994 ©). Cada cual sabe, en el momento en que se adhiere a un pro-
La propuesta consiste en evitar ser dependiente de una única yecto, que la empresa a la que va a contribuir está destinada a
categoría, en particular de la primera, porque, más allá de los vivir durante un tiempo limitado, que no sólo puede, sino que
·cuarenta años, son muchos los que deben recomponer su car- debe terminarse. El horizonte de un fin inevitable y deseable
tera. Por lo tanto, se impone el desarrollo «en paralelo de todas acompaña, por lo tanto, al compromiso sin tener por qué afectar
las categorías de la misma»: «El trabajo a cambio de unos hono- al entusiasmo. Por este motivo, el compromiso es concebido
rarios ofrece, gracias a la multiplicidad de clientes, una cierta como voluntario. Tener la posibilidad de no comprometerse
garantía de actividad; el trabajo de autoformación contribuye a con un determinado proyecto y, por lo tanto, disfrutar de la
mejorar las posibilidades de permanecer en actividad, y el tra- posibilidad de elegir los proyectos en los que uno participa es
bajo voluntario permite crear redes sociales fuera del trabajo, una condición para el funcionamiento armonioso de la ciudad,
participar activamente en la evolución hacia un mundo mejor que está garantizada por la multiactividad que cada cual des-
y transmitir nuestra sabiduría a los demás» (Aubrey, 1994 ©). arrolla. Por otro lado, el conocimiento de la finitud del proyecto
La actividad está encaminada a generar proyectos o a inte- se acompaña de la esperanza de que un nuevo proyecto suce-
grarse en proyectos iniciados por otros. Sin embargo, no exis- derá al que se termina, un nuevo proyecto que está ya en ges-
tiendo el proyecto al margen del encuentro (ya que al no estar ins- tación en el tejido de vínculos establecidos actualmente, aun-
crito de una vez por todas en una institución o un entorno, se que ignoremos aún la forma precisa que tomará, de manera que
presenta en acción, como algo por hacer y no bajo la forma de lo la tensión entre el compromiso exigido y la salida anunciada se
que estaría ya ahí), la actividad por excelencia consiste en inser- presenta como superable.
tarse en redes y explorarlas, para romper el aislamiento y tener Todo puede acceder a la dignidad del proyecto, incluso las
posibilidades de encontrar personas o de relacionarse con cosas empresas hostiles ál capitalismo. Al describir toda realización
cuyo acercamiento es susceptible de engendrar un proyecto. mediante una gramática nominal, como es la gramática del
proyecto, se borran las diferencias entre un proyecto capitalis-
-1 Podemos encontrar la referencia a Handy en otros autores, por ta y una realización banal (un club de domingo). Queda ocul-
ejemplo, en Peters (1993 ©) y HEC (1994 0). to tanto el capitalismo como la crítica anticapitalista; bajo el
164
:w. }·
.,1
término proyecto se pueden asimilar cosas bien diferentes: abrir puede ser contenido en los límites de contratos siempre in- Ent~iasra, implicado,
una nueva fábric'a, cerrarla, elaborar un proyecto de reengi- completos- saber confiar en aquellos con quienes se entablan flexible, adaptable,
vínculos destinados a evolucionar a medida que se desarrolla el poli.,alente, e1·oluá1•0,
neering o montar una obra de teatro. En todos estos casos estamos
empleable, autónomo,
siempre ante proyectos y ante el mismo tipo de heroísmo. Ésta proyecto. No obstante, siendo los proyectos por definición tem-
no prescrito, que sabe
es una de las formas mediante las cuales la ciudad por proyec- porales, la capacidad de separarse de un proyecto, de forma que comprometer a los
tos puede seducir a fuerzas hostiles al capitalismo, proponiendo se esté disponible para nuevos vínculos, es tan importante como demás, ala escucha,
una gramática que lo supere y que ellas utilizarán a su vez para la propia capacidad de compromiso. Aun con el mayor de los tolerante,
describir su propia actividad, ignorando el hecho de que el compromisos, de los entusiasmos y de la implicación en un pro- (proporcionar)
yecto, sentirse cómodo en un mundo en red supone permane- cmpleabUidad
capÍtalismo puede, también él, colarse en ellas.
El proyecto se ajusta a un mundo en red, precisamente, por- cer «reactivo, móvil, física e intelectualmente» (HEC, 1994 ©),
que es una forma transitoria: la sucesión de proyectos, al multipli- dispuesto al cambio y capaz de nuevos compromisos, de modo
car las conexiones y provocar su proliferación, tiene como efecto la que se multiplique la «capacidad de respuesta a un mundo ines-
extensión de las redes. table» (Crozier, Sérieyx, 1994 ©).
La extensión de la red es la vida misma, mientras que el Lejos de permanecer atado a una profesión o aferrado a una
impedimento de su extensión es asimilado· con la muerte: «la cualificación, el grande se muestra adaptable, flexible, suscepti-
red tiende espontáneamente a desarrollarse, pero se encuentra ble de bascular de una situación a otra muy diferente y de ajus-
constantemente amenazada por los riesgos de esclerosis o de tarse a ella, poli11alente, capaz de cambiar de actividad o de
degeneración interna susceptibles de desembocar en la muerte, herramienta, según sea la naturaleza de la relación que esta-
pudiendo ésta consistir en su transformación en una organiza- blece con los otros o con los objetos. Precisamente esca adapta-
ción piramidal» (Landier, 1991 ©). Aquel que, no teniendo un bilidad y esta poli11alencia le hacen empleable en el universo de la
proyecto, deja de explorar las redes, se encuentra amenazado empresa, es decir, capaz de insertarse en un nuevo proyecto.
con la exclusión, es decir, con la muerte de hecho en un uni- La flexibilidad y la adaptabilidad son aquí cualidades que no
verso reticular. Corre el riesgo de no volver a insertarse en pro- tienen nada que ver con la docilidad. El grande en un mun-
yectos y, de esta forma, dejar de existir. El desa1TO!lo de uno· do conexionista es activo y autónomo. Es «líder de sí mismo,
mismo y de su empleabilidad [«ser uno mismo actor de su propia líder en sus relaciones de arriba abajo, líder en sus redes» (Sé-
evolución, tomar en sus propias manos su futuro» (Le Saget, rieyx, l 993 ©). El grande de la ciudad por proyectos tiene la
1994 ©)), que es el proyecto personal a largo plazo que subya- iniciativa en sus compromisos y sabe arriesgarse para conectar-
ce a todos los demás, no podrá ya ser llevado a buen puerto. se, entablar contactos siempre novedosos y ricos en posibilida-
La conexión Por lo tanto, en· un mundo conexionista los seres tienen des: «De este modo, la idea de vínculo aparece a los profesio-
<Rtlaciones naturales como preocupación natural el deseo de conectarse con los otros, nales como una veta o un filón susceptible de ser explotado,
entre los seres> de entrar en relación, de establecer vínculos con el objetivo de no como hacían los buscadores de oro. Nunca se sabe con certeza
permanecer aislados. Para lograrlo deben inspirar confianza y qué es lo que hay al final, a veces es necesario desandar lo
Conectir, comunicar, andado, abandonar a mitad de camino, ir a buscar por otro
confiar, saber comunicar, discutir libremente y ser también capaces
coordawse, adaptarse
de ajustarse a los demás y a las situaciones, según lo que se pida lado» (Bellenget; 1992 ©). Siempre al acecho, el grande no per-
a los otros, tener
confiarua de ellos, sin ser frenados por la timidez, la rigidez o la descon- mite ser obstaculizado por planes rígidos cuyo seguimiento
\ fianza. Sólo así podrán coordinarse en dispositivos y proyectos. pudiera hacerle perder la oportunidad de entablar conexiones
1¡:. Compro!llftido, Saber comprometerse con un proyecto, implicarse en él ple- interesantes. Planes y estrategias disminuirían sus capacidades
i':
lllTll)tllle, nlÓ\~ namente, es el distintivo del < estado de grande>. Para com- de acción local (Leifer, l 988). Sin embargo, sabe sacar partido
<Estado de grande> prometerse es necesario ser capaz de entusiasmarse, así como de lo que cada situación tiene de singular (White, 1992). Por
-siendo el proyecto un proceso complejo e incierto que no las mismas razones, actúa de forma espontánea, en contraposi-
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ción al estratega cuyas maniobras son demasiado visibles y un no dar los primeros pasos que traten de evitar el riesgo de un
tanto pavorosas. rechazo. El grande escribe a personajes importantes con el
El grande sabe detectar las buenas fuentes de información objetivo de declararles su admiración y solicitarles consejos o
[«ser un radar» (Bellenger, 1992 ©)] y seleccionar entre las citas. Considera que toda persona es contactable y que todo
conexiones ricas en nuevas potencialidades y aquellas que le contacto es posible y natural, tratando del mismo modo a la
conducen a la rutina de los vínculos ya establecidos. Es capaz gente conocida y a la desconocida. Tiene tendencia a ignorar
de optimizar el uso que hace de su recurso más escaso, el tiem- las diferencias entre esferas separadas como, por ejemplo, los
po, eligiendo inteligentemente sus relaciones y, en particular, universos privados, profesionales, mediáticos, etc. El mundo
evitando conectarse con personas que, aun ocupando posicio- constituye para él una red de conexiones potenciales. Bajo el
nes cercanas, pueden no proporcionarle más que información y reino del vínculo todo vale.
contactos redundantes: «iA qué consagrarse cuando no se El grande de la ciudad por proyectos no es el hombre de
puede hacer todo? He aquí una pregunta que conocen los pro- ninguna parte. A gusto allí donde se encuentra, sabe también
fesionales» (Bellenger, 1992 ©). ser local. En efecto, no teniendo la red representación de gran-
El grande en esta ciudad es un «captador de ideas» (Sé- des vuelos, las acciones se encuentran en ella siempre enmar-
rieyx, 1993 ©). Para ello debe poseer intuición, talento (en el mismo cadas en la contingencia de una situación presente (Grano-
sentido en que se habla del talento de un artista). «Barre con vetter, 1973; 1985). Para adaptarse a las situaciones que se le
la mirada el mundo que le rodea en busca de signos inéditos» ofrecen, conservando al mismo tiempo algo de extranjero que
{Sicard, 1994 ©) y sabe anticipar, presentir y absorber los vínculos le vuelve interesante, la persona conexionista se apoya en sus
que merecen ser establecidos. cualidades comunicativas, su temperamento convivencia! y su
Así, pues, en un mundo en red, la importancia del capital espíritu abierto y curioso. No obstante, sabe también cómo
social y del capital informacional están correlacionadas. La darse, estar ahí cuando conviene y donde conviene, valorizar su
información es a la vez el resultado y la condición de la multi- presencia en las relaciones personales, en el cara a cara: siempre
plicación de las conexiones, de manera que las desigualdades está disponible, del mismo humor, seguro de sí mismo pero sin
de información son acumulativas. Para lograr encontrar buenas caer en la arrogancia, familiar pero sin excesos, servicial y
conexiones es necesario que esta información esté integrada en dando más de lo que espera recibir. Sin solicitarle ni ir a bus-
una representación del universo que se ha de explorar. Sin carle, los otros le aportan la información que necesita (Padgett,
embargo, en un mundo en red, no puede tratarse de una repre- Ansell, 1993). Sabe escuchar, responder de forma pertinente,
sentación de altos vuelos. Las representaciones útiles son loca- mostrarse receptivo y plantear las preguntas adecuadas. Como
les, singulares, circunstanciales, movilizables progresivamente y indica Bellenger (1992 ©), posee «una estrategia de comporta-
ligadas a un mundo de conocimiento proveniente de la expe- miento en las relaciones, una especie de control de sí mismo que
riencia personal. desemboca en una habilidad para producir indicadores capaces
No obstante, el grande de la ciudad por proyectos no se de facilitar los contactos». Sabe «prestar atención a los demás para
limita a identificar las conexiones. Debe mostrarse también buscar indicios que le permitirán intervenir con buen óno en
capaz de ubicarse en ellas, forjando vínculos tan duraderos situaciones de incertidumbre», posee «la habilidad para con-
como sea necesario. Ahora bien, suponiendo todo vínculo el trolar y modificar la presentación de sí mismo hasta el punto de ser
compromiso de al menos dos personas, el grande debe evitar ser capaz de improvisar de forma certera, incluso de "mentir sin
rechazado y, por el contrario, debe ser capaz de llamar la aten- vacilar" si considera que es necesario», así como «la voluntad y
ción, de provocar la simpatía de los demás y de interesarles la capacidad de ajustar sus propias acciones sin dificultad para
{Callon, 1993). En este sentido, es preciso no mostrarse tímido adaptarse a [Link] diferentes». Los grandes, auténticos maes-
o, lo que viene a ser lo ~ismo, no ser tan orgulloso como para tros en el control de sí mismos, saben juzgar «con mayor luci-
l t..R 169
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dez los estados emocionales de los otros y son percibidos a su unificador de energías, un impulsor de vida, de sentido y de
vez como más amistosos, abierws, menos inquietos, menos autonomía.
ansiosos y menos nerviosos en sus relaciones», En el fondo, El equipo confía en él en la medida en que demuestra ser un
hacen de su «don de gentes [... ] la manera de conducirse en el conector, un enlace que no guarda para él la información o los
mundo, de conectam y de hacer para obtener aquello que contactos rebuscados en las redes, sino que los redistribuye
desean» (Bellenger, 1992 ©). Poseen igualmente «encanto», en entre los miembros del equipo. «El manager del futuro debe ase-
el sentido de que escapan a las representaciones estereotipadas gurarse de que la información es compartida, de que irriga bien
que se puede tener de ellos antes de conocerlos (Lemieux, la empresa~ (Le Saget, 1994 ©).
1997), El grande pone de manifiesto (sin que pueda ser consi- En semejante contexto, cada cual puede •mejorar de forma
derado como resultado de una estrategia o de un cálculo) que continua su empleabilidad gracias simultáneamente a sus com-
no es reductible a las propiedades estatutarias que le definen en petencias técnicas y a sus capacidades de trabajo en equipo,
su currículum. Cuando está presente es una verdadera persona, aun y sobre todo cuando estos equipos son flexibles, neuronales
: 1 en el sentido de que, lejos de cumplir mecániéamente su rol y raramente compuestos por los mismos individuos• (Lemai-
social -de la misma manera que se ejecuta un programa-, sabe re, 1994, ©). El jefe de proyecto da, pues, empleabilidad y des-
tomar distancia y alejarse del papel que se supone debe desem- arrolla para los otros «dentro de la empresa una red de relacio-
peñar, lo cual le hace aún más atrayente. nes personales con las cuales se podrá contar cuando aparezcan
No obstante, estas cualidades no bastan para definir el esta- dificultades imprevistas» (Landier, 1991 ©). Queda así asegu-
do de grande, ya que pueden ser puestas en práctica de forma rada «la empleabilidad, es decir, un nivel de competencias y de
oportunista, en una estrategia puramente individual de bús- flexibilidad que permite a cada individuo encontrar un nuevo ·
queda de éxito. Ahora bien, el grande, en la lógica de la ciu- empleo, dentro o fuera de la_ empresa» (Aubrey, 1993 ©); la
dad, no es tan sólo aquel que sobresale por su capacidad para empleabilidad es, de este modo, «el don entregado a cambio
valorizar los recursos específicos vinculados a un mundo, sino por la empresa a los individuos que en ella se responsabilizan•
que es también aquel que coloca las potencias desveladas en la (Aubrey, 1994 ©).
prueba al servicio del bien común. Es decir, en la ciudad por Aunque todos los seres están dotados· de la capacidad de M~jeftdt
proyectos, el grande no es solamente quien sabe comprometer- entrar en relación y de constituir, de este modo, una malla en pro,«to,
se, sino también quien es capat de hacer que se comprometan los la red, algunos de entre ellos concretan en su persona esta <Repertorio de
demás, de facilitar la implicación, de hacer deseable el hecho de potencialidad de forma ejemplar. Es el caso, en general, de sujetos>
seguirle porque inspira confianza, porque es carismático o por- todos aquellos que, desempeñando un papel activo en la
Coadt, experto,
que su visión genera entusiasmo, cualidades todas ellas que 'expansión y animación de las redes, actúan como mediadores, ya diente, proveedo,,
hacen de él el animador de un equipo que no dirige de forma sean calificados como strategíc brokers aptos para «realizar inter- innovadru.
autoritaria, sino situándose a la escucha de los demás, con tole- cambios estratégicos más allá de las jerarquías y de las fronte-
randa, reconociendo y respetando las diferencias5• No es un jefe ras,, (Aubrey, 1994 ©), como colabaradores de tercer tipo (Arclúer
(jerárquico), sino un integrador, un facilitador; un inspirador, un et al., 1989 ©) o como margínalsécant. Poseen el arte de la con-
ciliación de contrarios y saben reunir y hacer que se comuni-
5 «Gracias a su influencia, a su arte de visión y a sus orientaciones,
quen personas muy diferentes.
Entre éstos se hallan, en primer lugar, los jefes de proyecto y
crea una corriente que invita a todos a la superación, a la confianza y a
la iniciativa• (Cruellas, 1993 ©). «[Link] poder impuesto tiende a ser sus- los managers (en contraposición a los antiguos cuadros), pero
tituido por un poder de influencia basado en la capacidad de escucha, la también los coachs, que despiertan, acompañan el desarrollo de
comprensión de las situaciones, la fuerza de la convicción y la autoridad los managers y practican «el arte de hacer brotar los espíritus»
moral~ (Landier, 199110). (Aubrey 1990 ©). También debemos incluir a los clientes, los
,..,,
proveedores y los subcontrar:ist:aS, cuando entran en relaciones de más interesantes son aquellos que atraviesan zonas en las que
colaboración. las mediaciones son escasas o inexistentes (los agujeros estmc-
Estos sujetos innovadores tienen como modelo a los científi, turales, en el vocabulario de R. Burt, 1992a).
cos y, sobre todo, a los artistas. «La conexión informal de redes Esta distancia, cuyo franqueamiento o reabsorción define la
es el modo de organización preferido de escritores, investigado, calidad de los vínculos establecidos, puede ser evocada de dife-
res científicos y músicos, que evolucionan en ámbitos en los que rentes maneras: en términos temporales (cuando se reactivan
el saber es altamente especializado, creativo y personalizado• antiguas conexiones adormecidas); en términos espaciales, cada
(Aubrey, 1990 ©). El manager intuitivo (Le Saget, 1992 ©), vez que, aprovechando, en particular, los medios modernos de
como el artista, «convive con el desorden», está «en actitud de comunicación (Internet), se coordina en tiempo real con seres
permanente vigilia y duda• (Vincent, 1990 ©) y «a gusto en lo alejados en el espacio {«habrá, por lo tanto, que comenzar por
1- confuso» (Archier et al., 1989). olvidar la noción de distancia geográfica» (Tapscott, Caston,
Sin embargo, el manager intuitivo, el inspirador y el coach no 1994 ©)], como hemos visto con el ejemplo del «laboratorio
constituyen los únicos modelos de excelencia. Ya hefl\OS visto en global» deslocalizado, que permite a los investigadores de una
el capítulo anterior que se mantiene también otra figura que es misma disciplina dispersos por el mundo entero colaborar jun-
la del experto cuyo leadership se «basa en la competencia y la tos en la solución de un mismo problema6; y, sobre todo, en tér,
inteligencia» (Arpin 1994 ©), en «un saber altamente especia- minos institucionales o sociales, cuando los seres entre los que se
lizado, creativo y personalizado,. (Aubrey, 1994 ©). El experto establece un paso, próximos en el espacio y en el tiempo, esta-
es también un grande de la ciudad por proyectos, dado que su ban hasta ese momento separados por las fronteras que los ais-
competencia, indispensable, está compuesta no por saberes laban entre sí, de las instituciones, de las disciplinas, de los
estandarizados, sino por conocimientos personales e incorpora, dominios o -siguiendo ei lenguaje de P. Bourdieu- de los cam,
dos, es el producto de la experiencia pasada, es decir, de las pos. Las modalidades mediante las que se franquea una distan-
múltiples conexiones -en particular con otros detentares de cia definen diferentes maneras de ser grande. De este modo,
saberes específicos- formadas a lo largo de proyectos anteriores mientras que el experto es rico principalmente en vínculos del
y que guarda en su memoria. Para poder prescindir de él, habría: primer tipo (temporales) o del segundo tipo (espaciales), el jefe
que estar en condiciones de rehacer su propia trayectoria vital. de proyecto o el inspirador sobresalen en el establecimiento de
Se consulta al experto, pero su retrato es menos heroico que el conexiones entre dominios o entre campos: hacen trabajar jun-
del jefe de proyecto debido a que es considerado menos adapta, tos a personas de disciplinas o de profesiones diferentes, prove,
ble. El jefe de proyecto es, precisamente, aquel que se muestra nientes de diversos departamentos, instituciones o empresas y
capaz de conectar zonas de saberes expertos muy diferentes. aproximan, por ejemplo, a dos expertos poseedores ambos de
El punto en común de todos estos seres ejemplares es que experiencia, pero en ámbitos distintos.
son capaces de entablar los vínculos más ricos en oportunida, En un mundo en red donde las conexiones tienen tantas
des, aquellos que extenderán la red de la forma más óptima y más posibilidades de ser provechosas cuanto más imprevisibles
que se definen, en gran medida, por la distancia que logran y lejanas sean, el habitus de clase, sobre el cual reposa la con-
superar. No todas las conexiones valen. La grandeza de una
conexión depende del grado según el cual se establece una me-
6
diación que permite suprimir una distancia. Haciendo esto, el «"El lugar en el que me encuentro físicamente no tiene estricta-
mente ninguna importancia, en la medida en que me encuentro en
creador del vínculo se encuentra en la situación temporal de Europa Occidental. No obstante, he optado por Francia", confiesa. En
paso obligado (Cayon, 1993), ya que todos aquellos que quieran a una estructura tradicional, Patrick estaría sin lugar a dudas al frente de
su vez atravesar las fronteras que él ha logrado superar deberán, un bonito laboratorio aséptico. En lugar de eso, dirtge un laboratorio
durante un tiempo, pasar necesariamente por él. Los vínculos estallado que lleva un centenar de proyectos• {Ettighoffer, 1992 ©). ·
172 173
T1.
1
vergencia espontánea del gusto (Bourdieu, 1979} en los órde- de las herramientas de carácter industrial, en detrimento de reooooesJe
nes sociales con dominante doméstica, no es ya un soporte sufi- objetos más familiares de puesta en contacto (como las tarjetas contlarua.
ciente para la intuición y el olfato (Erickson, 1996). El grande de visita o la agenda de direcciones), que, numerosas en el colaooración,
acuerdos, aliaruas,
',¡ es, por el contrario, aquel que establece vínculos entre seres, no mundo doméstico, son reincerpretadas en otros contextos con
subconrraración,
I' sólo alejados los unos de los otros, y situados en universos di- el fin de tener cabida en el mundo conexíonisca de la ciudad redi?S de empreias,
·1 por proyectos.
l,
ferentes, sino distantes también de su medio de origen y del empresas en reJ,
círculo de sus relaciones inmediatas. Por eso un capitalismo Se pueden hacer las mismas observaciones en lo que res-_ malla, bucle, sinápsis,
que incorpora justifícaciones de tipo conexionista acepta, con• pecta a los dispositivos que son aquí, principalmente, dispositi- neumnai, proyectos
trariamente a lo que ocurría en la antigua sociedad burguesa, a vos de empresa (subcontratación, especialimci6n flexible, exiema-
aquellos que deben a una trayectoria vital relativamente errá- lización, unidades autónomas, franquicias), que caracterizan a la
tica, al menos en su juventud, un capital de experiencias y un empresa posmodema, posfardista, réenginerée [reestruc!ttradaJ, en
conocimiento de varios mundos que les confíere una impor• red, etcétera.
tante adaptabilidad. El lenguaje descriptivo del mundo conexionista se orienta
El enjuiciamiento sobre la calidad de un vínculo no toma en dos direcciones opuestas. Por un lado, apunta hacia una
sólo en consideración la distancia que ha permitido atravesar, temática de la acción sin sujeto donde el único ser que cuenta
es decir, su probabilidad ex ante (siendo más valorados los con• es la red en la que cuanto ocurre es del orden anónimo del se,
tactos poco probables que los muy probables), sino también el de la autoorganjzación [ «la organización incrementa su capaci-
1 '.
'. grado en que el vínculo, una vez establecido, se muestra fruc- dad de autoorgaoización• (Crozier, Sérieyx, 1994 ©) ]; por otro
tuoso (ex post), en tanto que ha ten!do como resultado el repo• lado, se desliza hacia un neopersonalismo que pone el acento,
larizar y extender la red, suscitando la emergencia de nuevos no ya sobre el sistema, sino sobre los seres humanos que buscan
vínculos. Podemos distinguir de este modo enrre: a) vínculos un sentido. Esta segunda orientación es predominante debido a
muy probables y poco fructuosos, como los que se establecen que, en gran medida, descansa sobre ella la dimensión nonna-
entre los miembros de una misma camarilla en la que las cone• tiva, é[Link], de la ciudad por proyectos. De ahí la importancia del
xiones son densas y al alcance de todos, pero que dibujan tin papel concedido a las relaciones cara a cara, a la responsabiliza-
conjunto cerrado sobre s{ mismo¡ b) vínculos muy probables, ción, a la confianw, a las situaciones 11i11idas de forma conjunta, a
¡ .•, pero fructuosos en la medida en que suponen una apertura la palabra dada (que vale tanto como cualquier contrato), a la
hacia el exterior, como los establecidos por los vulgarizadores o ayuda mutua, a la cooperación en el establecimiento de relaciones
los periodistas¡.c) vínculos muy poco probables e igualmente de colaboración, en el montaje de proyectos, en la construcción de
muy poco fructuosos, como los que establece un precursor redes: «la confianza se íns'taura con el tiempo a través de la con-
incomprendido o, peor aún, el extravagante o el loco que, no solidación de los comportamientos de comprensión recíproca, a
'·.,? lo largo de un proceso de aprendizaje• (Weiss, 1994 ©). Lo más
encontrando a nadie que le siga, se muestra impotente para
.i ·. crear un paso obligado; y, finalmente, d) vínculos que son al importante es intangible, impalpable, informal -ténnino que se
., mismo tiempo poco probables y muy fructuosos que definen la refiere aquí tanto a las relaciones como a las reglas de juego «que
'
grandeza del innovador o del jefe de proyecto audaz. se inventan sobre la marcha»-; [Link] organizacionales
.,.' Toooi los inrtnantntos En un mundo en el que la operación principal es el estableci- más idóneos son, por lo tanto, igualmente interpersonales7• Estas
:1
·: 1
dt conexión miento de conexiones, es nonnal encontrar una fuerte presencia
<Repertorio de de las nuevas tecnologías de la comunicación, que descansan 7 •[••• I Una organización en red cuyas reglas de juego, basadas en
ooje~ ydis¡xlsitivos> sobre la informática (intemet, interfaces ...). Las propiedades de relaciones al mismo tiempo informales e interpersonales, no se conoce más
Nucl'3lt~ nuestro corpus -compuesto únicamente por textos de gestión que a través de la e:qieriencia, difícilmente transmitible, de los implica-
relaciones infocrnales, empresarial- suponen, ciertamente, una sobrerrepresentación dos» (Landier, 1991 @).
dos dimensiones - sistémica y personalista- están, en muchos vuelven al hotel nípidamente y se plantan delante de la tele. Este
textos, fuertemente imbricadas la una con la otra. es el "matarredes" por antonomasia» (Bellenger¡ 1992 ©).
La generalidad de la forma rizomática es declinada por La rigidez, que, siendo lo contrario de la flexibilidad, constituye
medio de diferentes metáforas que hacen referencia, de fonna en este mundo el principal defecto de los pequeños, puede tener
clásica, al tejido (malla, bucle, nmlo), o a los dispositivos en los orígenes diferentes. Puede derivarse del apego a un único pro-
que circulan los fluidos (flujo, oleodttcto, canal, líneas eléctricas) yecto que le resulta imposible abandonar cuando se presenta un
o bien --de forma más moderna- a la biología cerebral (sinapsis, nuevo proyecto o incluso del apego a un lugar que, volviéndole
neuronas ... ). Este último registro es particularmente empleado inmÓlli! y arraigándole en lo local, encierra al pequeño en el círcu-
para hacer hincapié en la autonomía e, incluso, en la voluntad lo de contactos ya establecidos y le impide hacer nuevas cone-
de la red, más fuerte que la de los seres que se encuentran xiones. La rigidez puede, finalmente, encontrar sus orígenes en
sumergidos en ella, cuyas propiedades son descritas mediante el una preferencia por la seguridad a costa incluso de la autonomía.
lenguaje de la autoorganización, de la autorregulación, de la mor- De este modo, en una ciudad po_r proyectos, quien posee un
fogénesis espontánea. estatuto es alguien que no es móvil. Aquel que tiene un estatu-
El proyecto, finalmente, es el dispositivo central de la ciu- to sabe lo que puede esperar de la vida: cuáles son sus deberes
dad que lleva su nombre. «Dispone de unidad temporal, pero (lo que se espera de él) y sus derechos (lo que él espera de los
no de unidad espacial, debe saber optimizar los recursos inter- otros). Si las desventajas ligadas al estatuto consisten, princi-
nos, ponerlos en paralelo con los recursos externos y utilizar de palmente, en los límites que éste impone a las actividades de las
forma óptima a los expertos organizados en estructuras en forma personas, las ventajas estatutarias son --dentro de la lógica de la
de red» (HEC, 1994 ©). ciudad por proyectos en la que nos movemos- sospechosas de ·
Naopwparod En una ciudad por proyectos, el pequeño es aquel que no es disimular las irljusticias, ya que al obstaculizar la dinámica del
<wlode~>
~. apto para el compromiso, que no es insertable en un proyecto o proyecto, al ubicar a las personas en la continuidad, permiten
que se muestra incapaz de cambiar de proyecto. Diferentes evitar estas pruebas por excelencia que son los momentos de
motivos de no compromiso dibujan diferentes tipos de pequeño. paso de un proyecto a otro.
Inadaptable, que no
inspiraconnanza, Dado que la confianza y las cualidade$ relacionales constituyen La ciudad cae cuando la red ya no se extiende y, encerrán- Citrrt dt la red
auroritaoo, rígido, el cemento de los proyectos, el no apto para el compromiso es dose sobre sí misma, reporta beneficios a algunos, pero no sirve <Deadencia Je la
inrokranre, inmóvil, aquel que no es capaz de confiar en nadie o aquel que no puede ya al bien común. ciudad>
local arraigado, inspirar confianza, porque no da lo que se espera de él, no difun- Así sucede cuando el hacedor de redes guarda para él la
Corrupción,
atado, (a un) estatuto, de la información que detenta o «va a lo suyo», lo cual supone información, teje sus conexiones en secreto, a espaldas de su
{pre/ieIC la) seguridad pri>ilegios,
una forma de deshonestidad en el compromiso (oportunismo). equipo, con la intención de no redistribuir los contactos que amiguismo, mafias
La regla fundamental es «la reciprocidad: las mejores voluntades establece y de reservarse para sí los beneficios, evitando que
se desmotivan si no reciben nada a cambio de lo que dan. otros puedan tomarlos prestados sin pasar por él [«la función
Cualquiera que guarde para él una información que podría ser de adaptación más importante de una red consiste en absorber
útil a los demás es un aniquilador de la red,. (Orgogozo, 1991 ©). y redistribuir la información» (Landier, 1991 ©)].
El pequeño es también aquel que no sabe comunicar, porque Estas conductas monopolísticas conducen con bastante
se encuentra encerrado en sí mismo o porque tiene ideas atrasadas, rapidez al cierre de la red sobre sí misma, por un lado, porque
porque es autoritario e intolerante, lo que le vuelve incapaz de asu- la actividad del hacedor de red, que actúa solo y a espaldas de
mir un compromiso. Se asemeja a todos «los "cactus" de despacho, los demás, es bastante rápidamente limitada por sus disponibi,
a los continuamente enfurruñados, a los individualistas [que] se lidades temporales y, por otro, porque, al conservar sus cone,
repliegan sobre sí mismos, no salen nunca, no participan en las xiones para sí, no es incirado a constituir otras nuevas, a dife-
citas para tomarse la copa de fin de año, huyen de los cócteles, rencia de lo que ocurre con el gran mediador de·[a ciudad por
176 177
proyectos, quien, redistribuyendo sus contactos para ponerlos tricciones. Ya hemos visto que el grande no es únicamente
al servicio del bien común, debe encontrar sin cesar nuevos con- polivalente, comprometido y móvil, sino que además hace que
tactos para, de este modo, extender la red, con el fin de conser- los otros se beneficien de estas cualidades, esforzándose en
var una ventaja comparativa de la que depende su grandeza. hacer que progrese su empleabilidad al mismo tiempo que des-
Las redes cerradas dan cabida a los atropellos. Las pruebas arrolla la suya propia: no se guarda·para él lo que apresa a través
de conexiones se encuentran desvirtuadas en ellas: son «redes de sus conexiones, de manera que la buena red permanece
de privilegios»8 que favorecen el «enchufe»9 , que benefician abierta y se extiende continuamente para el mayor provecho de
ante todo a los miembros de las corporaciones cerradas sobre sí todos. La <relación de grandeza> precisa justamente la natu-
,.i --
mismas en detrimento de otros mejor dotados, sin embargo, de raleza de las relaciones entre grandes y pequeños y, en particu-
cualidades conexionistas. Es el caso de los grandes cuerpos: lar, la manera en que el <estado de grande>, en la medida en
«Porque los grandes cuerpos son hoy antirredes, en la medida que contribuye al bien común, contiene en él el < estado de pe-
en que ejercen una autoridad sobre sus miembros para servir a queño>. Por ejemplo, en la ciudad cívica, el grande, elegido
los objetivos específicos del propio cuerpo» (Bellénger, 1992 ©). por sufragio universal, representa mediante la representación
Las redes cerradas, que renuncian a extenderse y que son política a todos los pequeños.
desviadas en provecho exclusivo de «aquel[os que forman parte La relación entre grandes y pequeños es justa cuando, a Ralimihución de las
de ellas», son además peligrosas: «Estaríamos equivocados si cambio de la confianza que los pequeños depositan en los gran- cmmJl1f5
creyésemos que toda red favorece automáticamente a la empre- des y de su celo a la hora de comprometerse en proyectos, los <Relaciónde
grandeza>
sa y al desarrollo, como demuestran claramente los dramáticos grandes valorizan a los más pequeños con el objetivo de
acontecimientos que marcan las tentativas en Italia por rees- aumentar su empleabilidad, es decir, su capacidad para inser- Poner en comacco,
tructurar su economía fagocitada por las redes de corrupción. tarse en otro proyecto, una vez finalizado el anterior. Terminar Rdistribuir
Es necesario limpiar las redes del "amiguismo", de la burocra- un proyecto y no preocuparse por el futuro de quienes han par- la infonnación,
cia o de la corrupción que entorpecen el camino hacia el pro- ticipado en él no es digno de un grande. «En lugar del contra, insertar enredes,
greso» (Aubrey, 1994 ©). to clásico, que garantizaba seguridad, promoción y formación, proporcionar
em¡leabilidad
conviene a partir de ahora establecer un acuerdo que cree un
Las formas de justiciá de la ciudad por proyectos sentimiento de pertenencia, que ayude al individuo a preservar
su "empjeabilidad" o el valor de su trabajo y que explote las dife-
Los elementos gramaticales que acabamos de desplegar pre- rentes ocasiones para aprender en el trabajo» (Aubrey, 1994 ©).
cisan del principio de equivalencia sobre el que descansa la ciu- Para ello, los grandes deben redistribuir los bienes escasos a
dad por proyectos, y° de la manera en que éste puede ser pues- los que tienen acceso, es decir, en primer lugar, la i!Úormación
to en práctica para calificar a las personas y a las cosas y definir [«eliminar los cerrojos que limitan el acceso de todos a la infor-
estados de pequeño y de grande. No obstante, sabemos también mación• (Le Saget, 1994 ©)] y, en segundo lugar, la inserción
que para que este orden específico sea sólido ante las críticas en redes •cuya función colectiva es la de apoyar y enriquecer la
que se apoyan sobre el sentido de lo justo, debe estar orientado misión de cada uno de sus miembros» (Aubrey, 1990 ©). Deben
hacia el bien común y someterse a un cierto número de cons- propiciar «que los individuos de su propio departamento sean
conocidos fuera del mismo y preocuparse por insertarlos en
8
redes organizacionales y profesionales» (Moss Kanter, 1991 ©).
«[...] Se pide [...] más igualdad y justicia mientras que los privilegios
De forma más general, los grandes deben insuflar a los otros su
tejen una red cada vez más fina dencro de la organización• (Giran!, 1994 ©).
9
«El enchufe es la cara oculta o hipócrita de las redes, una enferme, propio dinamismo y hacerles despertar, liberando «su gusto por
dad contagiosa que si no se la limita puede poner en peligro la cohesión pensar y actuar a través de sus talentos», «haciendo de sus co-
social• (Bellenger, 1992 ©). laboradores, autores» (Sérieyx, 1993 ©) y ayudándoles a hacer
179
"W7".·"·
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públicos sus resultados de forma que se incremente su reputa- conviene, en efecto, liberar tiempo para establecer vínculos
ción. con personas y universos diferentes, en lugar de quedarse siem-
Dicho esto, nos queda aún por precisar dos elementos esen- pre en el mismo círculo de gente: «Ser profesional es revisar su
ciales para la aplicación de la justicia en un mundo rizomático, accesibilidad de forma casi estratégica. El tiempo no puede
lo que la gramática que estamos utilizando denomina < la fór- inventarse, se trata, pues, de realizar elecciones y de atreverse
mula de inversión>, así como <la prueba modelo>. a tomar decisiones. Las citas de un profesional se deben tratar
La <fórmula de inversión> es una condición esencial para con sumo cuidado» (Bellenger, 1992 ©). La extensión de la red
el equilibrio de la ciudad, ya que al vincular el acceso al < esta- exige, por lo tanto, que se renuncie a la amistad o, más bien,
do de grande> a un sacrificio, hace que los beneficios obteni- que se renuncie, a la hora de evaluar la calidad de un vínculo,
dos se encuentren «compensados» por cargas. La grandeza pro- a distinguir entre relaciones amistosas desinteresadas y relacio-
cura beneficios a la persona que accede a este estado, pero el nes profesionales o útiles. «Una red se basa siempre en relacio-
sentido ordinario de la justicia postula también que «no se puede nes interpersonales fuertes que se sitúan más allá del trabajo
ganar en todos los frentes», que «se ha merecido» el acceso a la propiamente dicho [... ]. Según los casos, esta confianza puede
grandeza gracias a los sacrificios específicos que, por otro lado, basarse en situaciones vividas juntos en el pasado, en la perte-
han repercutido en todos o, dicho más simplemente, que han nencia a una misma institución, en la existencia de un objeti•
sido útiles para el conjunto de la sociedad. Es justo, por lo vo o un proyecto común, en relaciones de amistad o de esti-
tanto, que alguien que ha hecho tantos méritos y que tanto ha ma mutua, incluso simplemente en la connivencia resultante
hecho por el bien común sea reconocido como grande y goce del hecho de estar conectado a la misma red telemática» (Lan-
de las ventajas ligadas a este estado. dier, 1991 ©). De este modo, puede decirse de las «redes socia-
Afapt,ibi!idad En una ciudad por proyectos, el acceso al estado de grande les y familiares» que «este capital representa las relaciones que
supone el sacrificio de todo cuanto pueda obstaculizar la dispo- proporcionan, además de satisfacciones desde el punto de vista
<Fórmula de nibilidad, es decir, la capacidad de comprometerse en un pro- humano, una aportación posible a la empresa considerada»
inversión>
yecto nuevo. El grande renuncia a disponer de un único proyecto (Aubrey, 1994 ©). Pero si la conexión con los miembros de una
Ligereza, flexibilidad, que dure toda su vida (una vocación, una profesión, un matri; familia extensa, asimilada a una red, puede revelarse prove-
tolerancill, alquiler monio, etc.). Es móvil y nada debe poner trabas a sus desplaza- chosa, la familia restringida, por el contrario, como el grupo de
mientos. Es un «nómada» (Deleuze, Guattari, 1980). En, este «viejos amigos» o la pandilla de «compañeros de oficina», refuer-
sentido, todos los sacrificios consentidos tienen como efecto za el apego por las antiguas conexiones ya superadas y consti-
incrementar la ligereza de los seres -la de las personas, pero tuye, en este sentido, un peso, una desventaja.
también la de las cosas- para favorecer su reordenamiento con El «grande» de la ciudad por proyectos es también ligero en
ocasión de cada nuevo proyecto. De esta forma, las organiza, la medida en que se encuentra liberado del peso de sus propias
ciones, para ser «esbeltas» (lean production), deben «recurrir a pasiones y de sus valores, al mismo tiempo que se muestra
servicios exteriores» y «sacar provecho de una estrecha coope- abierto a las diferencias (al contrario de lo que ocurre con las
ración con los proveedores» (Moss Kanter, 1992 ©). personalidades rígidas, absolutistas y apegadas a la defensa de
La exigencia de ligereza implica, en primer lugar, la renun- valores universales). Por las mismas razones, no es crítico (excep-
cia a la estabilidad, al arraigo, al apego a lo local, a la seguridad to en lo que se refiere a la defensa de la tolerancia y la diferen-
de los vínculos establecidos desde hace mucho tiempo. Invertir cia). Nada debe estar por encima del imperativo de adaptación
supone, en lo que a vínculos se refiere, abandonar las situacio- ni lastrar sus movimientos. No tiene otras determinaciones que
nes adquiridas: no encerrarse en contactos preestablecidos con las provenientes de la situación y las conexiones en las que está
el fin de permanecer disponible para intentar nuevas conexio- implicado y que le definen por completo (Burt, 1980). La tole-
nes, que puedan fracasar. Sabiendo que el tiempo es limitado, rancia necesaria para adaptarse a los otros puede enunciarse
180 181
también en el lenguaje de la emancipación con respecto a la de más que de su competencia. No impone sus reglas o sus
«moral burguesa». La persona ligera ha retenido del psicoaná- objetivos, sino que admite que se discutan sus posiciones (prin-
lisis y, de forma más general, de la difusión de las «interpreta- cipio de tolerancia).
ciones de la sospecha» (Ricoeur, 1965, pp. 40-44), que hay que Subyacente a estas diferentes formas de renuncia, se encuen-
saber liberarse del moralismo, sospechando de los motivos tra un tipo de sacrificio más fundamental: el de la personalidad,
ocultos de las empresas de moralización y reconociendo la vali- en el sentido de una forma de ser que se manifestaría en acti-
dez de la ambivalencia. Las numerosas herramientas de origen tudes y conductas similares con independencia de cuáles fue-
psicoanalítico integradas en la ciudad por proyectos tratan de ran las circunstancias. «La imagen del camaleón es tentadora
desarrollar el realismo: sirven para mirar a la realidad de fren- para describir al profesional que sabe conducir sus relaciones
te, incluida, sobre todo, la realidad del deseo, que se considera con el objetivo de llegar con mayor facilidad a los otros [... ]. La
como un dato más entre otros, pero también, gracias a esta adaptabilidad es la llave de acceso al espíritu de la red (hay que
misma operación, para reconocer los límites que la realidad aceptar determinados esfuerzos para dar el primer paso)» (Be-
impone a aquél. Así pues, en un mundo en red; es realista ser llenger, 1992 ©). El individuo ligero sacrifica una cierta inte-
ambivalente (en contraposición al jefe monolítico del mundo rioridad y una fidelidad a sí mismo, para poder ajustarse mejor
jerárquico), porque las situaciones que deben afrontarse son en a las personas con las que entra en contacto y con las situacio-
sí mismas complejas e inciertas. nes, siempre cambiantes, en las que se encuentra obligado a
Según el mismo principio de eliminación de todo cuanto actuar (lo que supone también la renuncia a la ubris del cálcu-
puede ser un obstáculo para la movilidad, el individuo ligero no lo, al beneficio de una racionalidad limitada).
debe estar atado a un patrimonio, que lastra y sobrecarga, sino En este contexto, el individuo ligero no puede arraigarse . ·
que debe preferir otras fórmulas que den acceso al disfrute de los más que en sí mismo («la empresa de sí mismo»), única instan-
objetos, coºmo el alquiler, en vez de la propiedad. En este caso, la cia dotada de una cierta permanencia en un mundo complejo,
distancia respecto a ésta no es resultado de un desprecio de tipo incierto e inestable. Sin embargo, la ipsidad que él se reconoce
ascético de los bienes materiales, cuya disposición y disfrute es no es resultado de una dotación preexistente, ni siquiera de
absolutamente lícita, sino simple consecuencia de la necesidad· una trayectoria o de una experiencia. Se deriva de la constela-
de permanecer ligero para desplazarse con mayor facilidad. ción de conexiones establecidas. Cada cual no es uno mismo
Por las mismas razones, el individuo conexionista tiene más que gracias a los vínculos que le constituyen.
igualmente tendencia a no dejarse captar por las instituciones, Las <pruebas modelo> son también absolutamente nece-
con las obligaciones de todo tipo que esto implica, y a no dejar- sarias para la realización de las exigencias de justicia y para su
se encerrar en un tejido de responsabilidades hacia los otros o inscripdón en la trama ·de relaciones cotidianas. Se trata de
hacia las organizaciones que tiene a su cargo. Por esta razón situaciones con ocasión de las cuales se muestra con especial
prefiere renunciar al poder oficial en favor de formas de poder claridad la grandeza de las personas y de las cosas. Un desa-
en red (Friedkin, 1993) liberadas de las constricciones de la cuerdo sobre una grandeza reivindicada no puede resolverse
vigilancia, del encuadramiento, de la representación, del respe- más que mediante el paso de una prueba sobre la _que puedan
to de reglas estáticas que rigen el uso de los bienes y la direc- converger los juicios, para lo cual debe ser particularmente
ción de las personas. Prefiere dejar todo eso a los demás, por- pura, es decir, orientada hacia la medición de la grandeza y sólo
que él prefiere la autonomía a la seguridad. de ella, alejando toda posibilidad de contaminación por gran-
El «grande» de la ciudad por proyectos renuncia igualmen- dezas provenientes de mundos alternativos. La prueba sirve
te a ejercer sobre los demás una forma u otra de dominación para demostrar la grandeza. Debe prestarse a las demandas de
valiéndose de propiedades estatutarias o jerárquicas que le pro- renovación, ya que, dada la capacidad formalmente concedida
porcionarían un reconocimiento fácil. Su autoridad no depen- a todos de acceder a los estados de grande y el no arraigamien-
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to definitivo de los estados de grandeza en las personas (que toda existencia, ya que, dentro de la lógica de este mundo, la
contradiría la existencia de una humanidad común), las perso- existencia misma es un atributo relacional: cada ser -tanto los
nas deben hallarse en condiciones de desvelar y de hacer que seres humanos como los demás- existe más o menos en función
se reconozcan sus cambios de estado. del número y del valor de las conexiones que pasan por él.
En cuanto al <modo de expresión del juicio>, éste carac- Por esta razón, un mundo semejante no conoce más sanción
terizaría la manera, diferente en cada ciudad, según la cual se que el rechazo o la exclusión, la cual, privando a la persona de
marca la sanción de la prueba. La <forma de la evidencia> es sus vínculos [la •desafiliación» en el lenguaje de R. Castel
la modalidad de conocimiento propia del mundo considerado. (1994} l. la expulsa hacia los límites de la red, ali( donde las
Estás categorías tratan de delimitar las cualidades y los actos de conexiones son, al mismo tiempo, escasas y sin valor. Es excluido
las personas comprometidas en una prueba. Un individuo aquel que depende de los demás, pero del que ya nadie depen-
determinado será juzgado como grande si hace tal cosa y de, aquel que no es querido por nadie, que no es buscado ni
pequeño si manifiesta tal otro comportamiento. invitado, quien, aun teniendo la agenda todavía repleta de
rni/i¡aciín dt un No se puede juzgar a alguien a través de un solo proyecto, nombres, ha desaparecido de la de los demás.
p!u¡cáo' comien¡p ya que la grandeza de las personas se manifiesta en esta prueba En un mundo semejante, por consiguiente, los dispositivos
dtoim
modelo que es, como ya sabemos, el paso de un proyecto a otro. de justicia son básicamente de tipo preventivo. Deben antici-
<Prueba modelo> Cuando finaliza un proyecto se desvelan los pasos obligados y par la posibilidad de la caída apoyándose en indicadores pre-
se consuma una evaluación, positiva para aquellos que, habien- dictivos.
do aumentado su reputación en el transcurso del proyecto que
abandonan, logran insertarse en un nuevo proyecto o, por el Antropología y naturalidad de la ciudad por
contrario, negativa cuando la incapacidad de mantener o des- proyectos
arrollar los contactos y de coordinarse con los otros deja al aspi-
rante en la calle. En efecto, el vínculo es un capital que no per- La cuestión del anclaje de una ciudad en una definición de
tenece a quien disfruta de él. Siempre puede ser retirado la naturaleza es fundamental. En primer lugar, es importante
unilateralmente, a título de sanción, por aquel con quien se ha· desde el punto de vista de la justicia que todos los seres huma-
establecido dicho vinculo. nos posean la capacidad de elevarse hacia estados superiores y
Si es cierto que el momento de paso de un proyecto a otro sólo una definición de la naturaleza humana garantiza que toda
constituye la prueba por excelencia, el mundo se encuentra la humanidad comparta este capacidad. La <dignidad de las
-según la lógica de una ciudad por proyectos- tanto más some- personas > hace referencia a esta dimensión en cada ciudad;
tido a pruebas y, por· lo tanto, es tanto más justo, cuanto más ella es la que posibilita la igualdad y la que indica las propieda-
cortos, numerosos y cambiantes sean los proyectos. des humanas naturales que dan a todos las mismas posibilida-
Sa llamado a Alguien es apreciado cuando los demás desean conocerle, des de convertirse en grande, siempre y cuando se haga lo que
~ encontrarse con él, recurrir a él o trabajar a su lado. Aquellos hay que hacer, en concreto, los sacrificios correspondientes (cfr.
<Expresm del juicio de quienes no hay nada que esperar son evitados, mantenidos la <fórmula de inversión>).
l
yfonnas de la a distancia o, simplemente, ignorados. Una de las particulari, Todos los operadores activos en una red pueden acceder a Nei:eiidad dt
cvilcncia> dades de las formas en red es que, a diferencia de lo que ocurre estados superiores en la medida en que todos ellos tienen la contetarlt
!; en los conjuntos definidos por una inscripción de orden espacial capacidad de vincularse los unos con los otros. El deseo de
lrue1tar,haru <Dignidad de las
¡: participar, hablar de, en un territorio (naciones, municipios, etc.), de orden temporal conectarse es una propiedad fundamental de la naturaleza
pellOnas>
cvira~ mantener en la historia (linaje) o de orden jurídico en una institución humana. En esta antropología todas las mujeres y todos los
alejado, lgnoor, (administraciones, iglesias...), quienes se encuentran desprecia- hombres son seres de contacto y de relación: •el apego no es el
rech~ excluir dos pierclen toda visibilidad e, incluso, de algún modo, pierden resultado de un proceso libidinal o de un aprendizaje•, sino que
184 185
«se corresponde con una tendencia primaria, la necesidad del información e influencia. Las feministas denuncian las "redes
otro, más fuerte que el hambre y más precoz que la sexualidad» de tíos"[ ... ]. Los homosexuales tienen sus redes, especialmen-
(Bellenger, 1992 ©). Esta necesidad de conexión tan universal te influyentes en ramas como la moda o la decoración. Las
es la razón por la cual todos pueden insertarse en redes y adqui- minorías étnicas poseen redes muy poderosas -por ejemplo, las
rir empleabilidad. Ninguno de ellos es excluido a priori. de la emigración china en el sudeste de Asia, la de los judíos en
El funcionamiento en red satisface, por otro lado, esa carac- Europa y en Estados Unidos, la de los procedentes de las
terística típicamente humana de querer, al mismo tiempo, ser Antillas Occidentales en Gran Bretaña. Del mismo modo, los
libre y estar comprometido: «Todos adquirimos compromisos. grupos desplazados -como los neoyorkinos en Texas, la deno-
Éstos pueden invadir nuestra libertad de actuar de manera minada mafia de Georgia instalada en Washington durante la
autónoma, pero dan en cambio sentido a nuestra vida y a nues- presidencia de Jimmy Carter o los ucranianos que "medraron"
tro trabajo». Nuestro «profundo deseo de autonomía e inde- con Leonid Breznev en Moscú- tienen tendencia a constituir sus
pendencia» está «ligado a una convicción realmente profunda propias redes de comunicación. En resumen, estas conexiones
de que la vida no tiene sentido más que cuando es compartida informales surgen bajo formas diversas prácticamente en todas las
con otros» (Waterrnan, 1990 ©). Sin esta dualidad radical que sociedades complejas y se suman a redes más claramente estruc-
cada uno lleva dentro de sí, la serie de coinpromisos y de rup, turadas como las de los masones, los mormones o los miembros de
turas de los mismos que supone la ciudad por proyectos se mos- la organización católica Opus Dei» (foffler, 1991 ©).
traría como verdaderamente inhumana. Sin embargo, antiguamente la organización en redes era
Toda ciudad implica también la designación en la naturale- vista con recelo en la empresa y se encontraba marcada por el
za -es decir, en la «realidad»- de una forma ideal en la que los sello de la clandestinidad. Ha llegado el momento de su reha-
estados son distribuidos de forma equitativa. Para ser moviliza- bilitación: •«en la empresa tradicional presentaba un carácter
da en la vida cotidiana, inspirar la acción o nutrir de justifica, oficioso, cuando no clandestino, y era considerada como sub-
1 1
ciones, la lógica de una ciudad debe encarnarse en ejemplos versiva con respecto a la organización jerárquica oficial. Era el
tipo que la pongan al alcance de la mano de las personas. En el caso, por ejemplo, de los obreros que trataban de encontrar
caso de la ciudad por proyectos, la <figura armoniosa del orden· astucias tendentes a reducir el carácter penoso de su tarea [ ... ].
natural> es, por supuesto, la red o, más bien, todas las redes La red informal estaba, de este modo, dirigida contra la jerar-
que eternamente han existido en la vida de los seres humanos. quía, el objetivo era defenderse frente a decisiones percibidas
Laml La forma más natural es la red. La red se impone a los seres, como irracionales o injustas. Semejantes relaciones constituían
·,'
. .. ;: ya sean humanos o no humanos, incluso a espaldas de los acto- el terreno predilecto de la acción sindical. La expresión de "ges-
<Figura annoniosa res: «La organización en red no es algo nuevo, ha existido siem-
tión empresarial en réd", por el contrario, data de una época
del orden natural>
pre, como la prosa que componía Monsieur Jourdain sin saber- extremadamente reciente» (Landier, 1991 ©).
lo» (Landier, 1991 ©). La ciudad por proyectos, tal y como acabamos de describir-
Se trata también de una forma de organización absoluta- la, nos permite subrayar las líneas de fuerza de la justificación
mente universal: «El ejemplo de la Ruta de la Seda• nos ense- en un mundo concebido en red. Hemos tratado de delimitar
ña •que las redes son organizaciones "primitivas" y universales. con ella las nuevas formas de justicia de las que no podían dar
La familia, los amigos, los antiguos compañeros de colegio, los cuenta las ciudades ya existentes y que aparecían, sin embargo,
miembros de todas las asociaciones a las que se pertenece... son en los textos de gestión empresarial de la década de 1990.
redes que están alrededor de cada uno de nosotros» (Aubrey, Trataremos a continuación de aseguramos de que la ciudad
1990 ©). por proyectos constituye, efectivamente, una forma específica,
Todos los seres y todas las sociedades tienen sus redes «que y no un simple compromiso inestable entre ciudades ya exis-
estamos acostumbrados a considerar como vías informales de tentes, confrontándola brevemente con otras formaciones nor-
mativas cuya descripción fue avanzada en De la juscification y, para hacer frente en particular a los fracasos de los mercados
en parricular, con aquellas que parecen estar más próximas a y para dar cuenta de las transacciones comerciales en situa-
ella, es decir, la ciudad comercial y la ciudad doméstica. ciones caracterizadas por una fuerte asimetría de la informa-
ción, en las que la calidad de los bienes (por ejemplo, los
coches de ocasión) o de los servicios {por ejemplo, los de los
2. LA ORIGINALIDAD DE LA CIUDAD POR abogados) no es posible conocerla a priori y permanece, por
PROYECTOS consiguiente, incierta para el comprador, que no podrá veri-
ficarla hasta después de su consumo (Akerlof, 1970, 1984;
La ciudad por proyectos y la ciudad inspirada Karpik, 1989). En estos casos, lo importante es que se esta-
blezca una relación de confianza entre el vendedor y el com-
La ciudad por proyectos tiene en común con la ciudad ins- prador, confiando este último en aquél, quien, a su vez, debe
pirada la importancia acordada a la creatividad y a la innova- conocer la verdadera calidad de lo~ bienes que oferta para no
ción (como testimonia, por ejemplo, el uso hecho del paradig- ser engañado sobre aquello que compra. El arma del comprador
ma de la red en las corrientes dominantes de la sociología de la para comprometer al vendedor a ser digno de confianza es la
innovación). Estas dos ciudades hacen hincapié igualmente en reputación de éste sobre la cual puede actuar. Al final, el flujo
la singularidad de los seres y de las cosas cuya diferencia cons- de negocios irá a parar a manos de los vendedores con buena
tituye su valor {y no su capacidad para fundirse en formas reputación, es decir, de aquellos que son dignos de confianza,
colectivas como ocurre, por ejemplo, en la ciudad cívica y en la hecho puesto a prueba y también confirmado regularmente. A
ciudad industrial). No obstante, estas similitudes son superfi- partir de estas investigaciones, podemos determinar bajo dife-
ciales e incluso engañosas. En efecto, mientras que en la ciudad • rentes [Link] las especificidades del mundo en red al que se
inspirada las personas son creativas cuando están separadas de aplica la ciudad por proyectos, en comparación con el ideal de
los demás, replegadas de algún modo sobre sí mismas, en su un mundo comercial.
interioridad, único lugar auténtico donde pueden entrar en El primer aspecto destacable es el del tiempo. Mientras que
relación directa con una fuente de inspiración tra5cendenté la transacción puramente mercantil es algo puntual e ignora el
(lo sobrenatural) u oculta en las profundidades (el inconscien- tiempo, la puesta en red de las colaboraciones y de los inter-
te), en la ciudad por proyectos la creatividad depende del cambios supone la instauración de relaciones entre los colabo-
número y de la calidad de los vínculos. Se deriva, por otro lado, radores que, aun sin estar estabilizadas por planes o reglamen-
de la recombinación (Stark, 1996) más que de la invención ex tos, poseen, sin embargo, un carácter relativamente duradero.
nihilo y adopta fácihnente una forma «distribuida» (del mismo Dos colaboradores (un proveedor y su cliente) que funcionen
modo que se habla de «inteligencia distribuida»), el peso de la en red, pueden, de este modo, plantearse invertir juntos, algo
innovación está repartido entre actores diferentes, de forma impensable en un mundo comercial.
que sería inoportuno, dentro del marco de esta ciudad, tratar Un segundo aspecto digno de mención es el de la transpa-
de precisar demasiado la responsabilidad específica de cada uno rencia. Mientras que el mercado se presupone transparente
en el proceso de innovación o, peor, de reivindicar una origi- para posibilitar la formación de los precios, las redes no pueden
nalidad radical y acusar a los otros de «plagio•. ser conocidas más que poco a poco. Nadie es capaz de totali-
zarlas. No están reguladas por la proyección de una equivalen-
La ciu~d por proyectos y la ciudad comercial cia general. Cada conexión, así como las transacciones que en
ella se realizan, tiene un carácter local. Si, en una red regulada
Los modelos en red han sido desarrollados desde hace una por la ciudad por proyectos, la información circula progresiva-
veintena de años en el marco de la microeconomía clásica mente y no se detiene, dicha información no será accesible más
188 189
;
¡. que en el momento de las conexiones. La información no está en un contrato que pretenda alcanzar un nivel aceptable de
'
disponible en su totalidad para todos y en el mismo instante, exhaustividad. Igualmente, las relaciones de confianza se
como postula el ideal de información pura y perfecta que per- encuentran en el origen de otros dos tipos de ventajas. La pri-
mite poner en pie de igualdad a todos los participantes en un mera de ellas es la posibilidad de compartir o de intercambiar
mercado. Por otro lado, esta característica hace a las redes cre- una información precisa -un mero •según se dice», sin valor si
mendafT!ente vulnerables a las prácticas estratégicas consisten- se la separa de su soporte humano-, que no puede circular más
tes en retener la infom1ación y en no hacerla circular, para que de persona en persona, porque no es creíble ni interpreta-
sacar provecho indebidamente según los valores de la ciudad ble más que a la luz del saber implícito movilizado por quien la
por proyectos10• recibe concerniente a la persona misma que le comunica dicha
El tercer aspecto -que se deriva de los dos anteriores- con- información. La segunda es la posibilidad de limitar la búsque-
cierne a las relaciones personales. Mientras que el mercado da de beneficios puntuales y puramente egoístas a través de la
funciona de forma anónima, o con una reducción al mínimo de puesta en común de soluciones (en forma de desquite), que
las relaciones personales, y a distancia CTas relaciones persona- permitan una adaptación más rápida a los cambios que afectan
les cercanas, duraderas y locales son asimilables, desde una a las tecnologías o a los mercados (Uzzi, 1996).
lógica mercantil, a una conspiración contrá el bien público --por Un cuarto aspecto hace referencia a la calificación de los
emplear los mismos términos utilizados por Adam Smith (1982, productos que son objeto de las transacciones. Mientras que en
pp. 232-233)-, que obstaculizan el funcionamiento del merca- el mundo comercial el producto se halla separado de las perso-
do), la explotación de la forma red supone la capacidad para nas y estabilizado mediante convenciones o criterios estándar
establecer y estabilizar relaciones de interdependencia y de que garantizan su calidad -ésta es fundamentalmente la fun-
confianza a largo pla;o. ción de las marcas (Eymard-Duvemay, 1989)-, en un mundo
Las relaciones de este tipo ofrecen diferentes ventajas que conexionista, el producto, que circula con dificultad al margen
tienen en común el hecho de que descansan sobre la utilización de las personas, es transformado por la relación. En un mundo
de una información precisa y abierta en lugar de manejar una comercial, la transacción verifica la formación de un precio,
información mínima sobre los precios y, cuando existe algún pero no modifica ni las cualidades del producto, ni las del
tipo de estándar, sobre la ~alidad, como ocurre en el mercado. ofectance, ni las demandante, que existen con anterioridad al
Una de estas ventajas es, por ejemplo, la confianza, argumento enq1encro. Por el contrario, en un mundo conexionista, las
estelar de los defensores de la red. La confianza podría ser des- conexiones son útiles y enriquecedoras cuando tienen la capa-
crita como el reforzamiento de una información puntual y espe- cidad de modificar a los seres que entran en la relación11 • Muy
cífica difícilmente verificable· (o inverificable cuando se trata particularmente, esto es así lógicamente en relación con el tra-
de una promesa) a través de una información tácita y difusa, bajo, cuya autonomización con respecto a las peisonas consti-
ligada a una apreciación sincrécica de la persona, a experiencias tuye la ficción jurídica fundamental sobre la cual reposa el fun-
pasadas o a un efecto de reputación. Uno de los principales cionamiento del mercado de trabajo. Para que se pueda hablar
intereses de las relaciones de confianza con respecto a las rela- de un mercado en el cual se forma el precio del trabajo a través
ciones de mercado es, tal y como hemos visto, que permiten el del encuentro de la oferta y la demanda, es necesario, en efec•
intercambio de bienes-y servicios que son difíciles de formalizar to, que las cualificaciones del trabajo propuesto por las perso-
nas, por un lado, y las cualificaciones de los puestos de trabajo
que éstas son susceptibles de ocupar, por otro, se encuentren
IO Los análisis liberales de la corrupción y de las transacciones ilega-
les muestran cómo estas últimas son posibles por los obstáculos, princi-
11
palmente de tipo reglamentario o estatal, que impiden la formación de un Es a este tipo de cambio al que se refiere el concepto de traducción
mercado transparente (Cartier-Bresson, 1993). · en M. Callon (1986).
IQI
estabilizadas y predefinidas independientemente las unas de las blece un vínculo. La relación modifica la información que cada
otras. Por el contrario, en una organización en red, las cualida, uno de los colaboradores tiene del otro, pudiendo, de este
des de las personas y las cualidades de los empleos se entreve- modo, verse modificada la representación que se hacen uno del
ran en la relación [algo que E Eymard,Duvemay y E. Marcha! otro. A este tipo de proceso evolutivo se hace referencia cuan,
(1997) denominan la •competencia negociada»]. Sin embargo, do se habla de ganar (o de perder) la confianza de alguien, lo
en semejante configuración, no se puede seguir tratando al traba- cual abre o cierra, por consiguiente, el acceso a recursos (uso de
jo como a una mercancía separable de la persona que lo ejerce. bienes o de servicios, créditos, reputaciones...).
Es fundamentalmente intercambiando su información De ello se deriva que en un mundo conexionista, los pro-
como la conexión modifica a los seres que entran en relación. ductos (y, en particular, los productos sin soporte material) no
La transmisión de información desempeña un papel esencial en son -a diferencia de lo que ocurre en el intercambio comercial-
el establecimiento del vínculo en todos los sectores en los que claramente identificados y diferenciados de las personas. Se
el valor añadido es de orden cognitivo, como es el caso, por comprende entonces que la cuestión de saber si la relación es
ejemplo, de la investigación científica12• Cada uno de los polos ventajosa o demasiado costosa, simétrica o asimétrica puede
de la relación puede confiar en tener acceso a la información permanecer durante bastante tiempo irresuelta. Nadie sabe de
detentada por el otro, ya sea ofreciendo él mismo información golpe lo que puede ganar o perder (ni siquiera en lo que a su
para intercambiar, ya sea, si la relación es asimétrica, [Link]- tiempo se refiere) en la relación. Las formas de cálculo propias
do información sin otro tipo de contrapartida a cambio, por del mundo comercial encuentran aquí sus límites.
decirlo de algún modo, de la conexión misma, en cuyo caso los El conjunto de estas características específicas del mundo
más pequeños presentarán de forma espontánea la información conexionista funciona como freno al funcionamiento armonio-
que es útil a los grandes para volverse interesantes, es decir, so de la competencia, principio superior común de la ciudad
para ser simultáneamente observados e identific;dos y para que comercial. Ahora bien, sin competencia garantizada no es posi-
los más grandes encuentren un interés en permanecer en con- ble ninguna justicia comercial. No obstante, los valedores de
tacto con ellos. La información extraída durante la conexión un mundo en red no asignan gran importancia a este valor cen-
puede hacer referencia también a los seres entre los que se esta, tral de la ciudad comercial y postulan más bien una «coopeti-
ción», según el neologismo recientemente acuñado para desig•
12 Sin saber con exactitud qué es lo que busca, el innovador, por ini- nar una relación compuesta de una mezcla de cooperación y de
ciativa p~opia, se encuentra frente a un corpus de textos, de artículos, de competición13•
obras, d~ patentes, a menudo inmensos y muy alejados de sus propias
competencias, en las que la selección de la información potencialmente
utilizable para una recombinación exige conocimientos y, más exacta- 13 •Aun con los competidores, parece indispensable crear ocasiones
mente, un sentido de la orientación que no se adquiere más que a través e incluso zonas de cooperación que permitan aprender los unos de los
de una larga práctica. iPor qué explorar una dirección en lugar de otnl, otros. Sin embargo, de este modo surgirán posibilidades de desarcollo en
por qué optar, en los catálogos de las bibliotecas, por tal obra en lugar de un sistema más amplio, sin eliminar, ni siquiera reducir, la competencia,
tal otra? La información transmitida en una relación personal con alguien sino orientándola hacia un juego de suma no cero• (Crozier, 1989 ©).
de confianza posibilita un ahorro considerable de tiempo y de esfuerzos, [Dentro de la denominada Teoría de Juegos, Von Neumann yMorgenstem
pero hay más. En la relación y en el intercambio personal-en la conver- han analizado dos tipos de •juegos de estrategias•: los de •suma cero• y
sación- la información se transmite con las determinaciones o, por ana- los de «suma no ceto•. En los primeros las ganancias totales o la suma de
logía con la música, con las armonías, que le confieren un sentido (por todos los pagos son siempre cero, es decir, un participante puede@nar lo
otro lado, esta propiedad es lo que justifica la existencia de profesores), que otros pierden. En este tipo de juegos la jugada ventajosa para un
es decir, más precisamente en nuestro caso, que la orienta en el sentido jugador es desventajosa para el otro, produciéndose una oposición anta-
de lo esperado y de los intereses de aquel que la recibe yque, sin este for- gónica de intereses. En los «juegos de suma no cero• ocurre exactamen-
mateado, no sería capaz de «intuir• aquello en lo que podría serle útil. te lo contrario y la suma total de· los pagos no es cero, Véase Juan O.
192 193
.
El mundo conexionista se distingue, por lo tanto, del mundo
coll\ercial y reclama dispositivos de justificación diferentes a los
r
. .
1
1
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1
respecto a las interpretaciones que describen los cambios
recientes como un simple reforzamiento del liberalismo econó-
lados pueda ser evaluada de la misma manera en que, por
ejemplo, se evalúa la popularidad de un político o de una estre-
mico. Parece ser, en efecto, que a menudo la acción de quienes lla de la televisión mediante encuestas de opinión.
triunfan en un mundo en red se encuentra relativamente libe- Hoy, el mundo del renombre está asociado, ante todo, con la
rada de las pruebas comerciales. Podóa ocutrir incluso que sus comunicación de masas, mientras que el de la ciudad por pro-
empresas, sus proyectos, hayan sido objeto de sanciones comer- yectos privilegia una comunicación de tipo personal, cara a
ciales negativas y, por consiguiente, hayan fracasado en el cara o en pequeños grupos. La reputación pasa de boca en boca
terreno estrictamente comercial sin que estos fracasos hayan más que a través del estruendo mediático1~: el loblrying sustitu-
afectado a la grandeza o a la reputación adquiridas por ellos. ye a las campañas publicitarias15. Incluso hasta el punto de que
el mundo del renombre es denunciado, desde una posición nor-
mativa favorable a las redes, invocando su carácter asimétrico:
La ciudad por proyectos y la ciudad del renombre la gente célebre ignora a los pequeños que los admiran, mientras
que en la ciudad por proyectos los grandes •saben escuchar,. 16•
A primera vista, el mundo en el que se inscribe la ciudad
por proyectos parece tener muchos puntos en común con el
mundo del renombre. Como señala R. Burt (1992a), la exten- La ciudad por proyectos y la ciudad doméstica
sión de las relaciones en un mundo conexionista es provecho-
sa también en la medida en que [Link] la repu• Considerada de forma superficial, la ciudad por proyectos
tación de quien las establece y que, no pudiendo estar presente parece tener muchos rasgos en común con la ciudad domésti-
en todos los sitios a la vez, debe contar con los demás para que ca, hasta el punto de que cabe plantearse si no constituye sim-
hablen de él, para que pronuncien su nombre en el momento plemente su forma actualizada. Encontramos, en efecto, en
oportuno {por ejemplo, én el momento en que un nuevo pro- ambos casos un énfasis en las relaciones personales, en el cara
yecto ve la luz) en aquellos ámbitos en lps que está ausente. a cara y en la confianza, sobre todo, en las relaciones de trabajo.
Para existir en este mundo, es necesario existir en la memoria
(que se concentra principalmente en tomo al nombre) y en los
14 • [ ••• ¡ Una de las características de la vida en red es que se privile-
hábitos de aquellos" que pueden •contar con usted».
No obstante, el mundo en red de la ciudad por proyectos gia la comunicación individual o de proximidad y se ignora la comunica-
ción de masas- {Bellcnger, 1992 C).
no se caracteriza por la transparencia, que es una de las carac- 15
«Paragonia, que no hace ni publicidad ni promoción, utiliza el
lobbying. Gracias a sus acciones en defensa de la selva y de los espacios en
vías de desaparición, se beneficia de una red de aproximadamente 250
Sánchez Femández, Ecología 1 [Link] iociale.s de los pescadores de asociaciones ecologistas, a veces muy activas, para desarrollar sus 350
Cudillero, Madrid, Siglo XXI, 1992, p. 171.] [N. del T.]. Y también: •En puntos de venta• (Ettighoffer, 1992 ©).
segundo lugar, los atletas de la empresa deben saber competir de manera 16
«Nuestras elites están acostumbradas a no escuchar. Ahora bien,
que se favorezca la cooperación, en lugar de reducirla al mínimo. Deben el desarrollo de conjuntos cada vez más complejos, por un lado, y el decli-
tender hacia el mayor estándar de calidad, no hacia la eliminación de la ve de las consrricciones y de los puntos de referencia humarústas tradi-
competencia. El nuevo juego puede hacer que quienes hoy son comperi· cionales, por otro, así como, finalmente, la aceleración del torbellino
dores mañana sean aliados, lo mismo que quienes son adversarios en un mediático, tienden a oscurecer cada vez más la realidad tal y como es
ámbito, pueden ser colaboradores en otro• (Moss Kante~ 1992 el). vivida• (Crozier, 1989 <O).
La celebración de las ventajas de la organización familiar no necesitan para ser lo que son o para simplemente sobrevivir
está, por otro lado, del todo ausente en los escritos de los auto- (Claverie, Lamaison, 1982). El arraigamiento comunitario y la
res de gestión empresarial de la década de 1990, que ven en ella presencia local desempeñan un papel nada despreciable en las
la primera fuente de construcción de las redes: •aunque los pruebas de grandeza. De hecho, las relaciones de trabajo están
vínculos pueden crearse en nombre de la amistad, del trabajo o controladas, en gran medida, por la intem1ediación de relacio-
de la fraternidad, siguen perteneciendo, sobre todo, al orden nes ajenas al mismo y, en particular, por relaciones de tipo fami•
del parentesco. Para vivir como un profesional es conveniente liar, como se ve, por ejemplo, en el caso del aprendizaje. El
disponer de un universo familiar firmemente construido, por- maestro del proceso de aprendizaje no es simplemente un sus-
que· la familia constituye una red primaria menos pasada de tituto del padre en el lugar de trabajo, sino que su autoridad
moda de lo que se piensa, que se halla además en plena muta• proviene también de su capacidad para recurrir a la familia del
ción» {Bellenger, 1992 ©). Alvin Toffler (1991 ©) llega a pre- aprendiz para refo~ar sus propias sanciones (Urlacher, 1984).
ver un gran retorno de la organización familiar en el mundo de En un mundo doméstico, el nivel de información que cada uno
los negocios, pero no bajo la forma ~superada» de la pequeña detenta sobre los demás es elevado17, sin que semejante uni-
empresa independiente. Al contrario, las organizaciones fami- verso esté, sin embargo, sometido a una exigencia de transpa-
liares deberían, según él, desarrollarse dentro incluso de la gran rencia (como ocurre en el mundo cívico con el espacio públi-
empresa o en estrecha colaboración con ella: «Está claro que co). La divulgación de cuanto cada uno sabe de los otros no
en la economía del mañana las grandes firmas dependerán más puede hacerse libremente (salvo que se haga por medio de chis-
que en el pasado de una amplia subestructura de proveedores de mes) y el transporte de la información está, como lo están los
reducido tamaño, pero de gran eficacia y flexibilidad, muchos desplazamientos, controlado y subordinado a las relaciones
de los cuales serán empresas familiares. La actual resurrección de jerárquicas. Así, por ejemplo, en el sistema de padrinazgo uni-
los pequeños establecimientos, a menudo familiares, lleva implí- versitario de talante doméstico que funcionó en Francia hasta
cita una ideología, una ética y un sistema de información pro- mediados del siglo XX aproximadamente, los alumnos perma-
fundamente antiburocráticos». necían vinculados al maestro durante el periodo, a menudo
Sin embargo, esta aparente similitud no resiste un análisis muy largo, durante el cual preparaban su doctorado, sin poder
más preciso de la forma en que se forman las conexiones en un ni publicar libremente ni desplazarse a su gusto ni hacer circu-
mundo doméstico y en un mundo conexionista. La ciudad lar la información entre diferentes centros de poder intelectual
;1 '
, , doméstica presenta formas de control, de gratificación y de san- (Bourdieu, Boltanski, Maldidier, 1971). Este elevado nivel de
1 ••
ción muy diferentes de lo que propone una ciudad por proyectos. control social y de dependencia personal tenía como contra•
En un mundo doméstico las relaciones personales están partida para los subordinados una cierta garantía de seguridad,
predefinidas en gran medida según las propiedades asignadas a pues su fidelidad a los superiores suponía a cambio la lealtad de
las personas y, en particular, en función del lugar ocupado den- éstos para con ellos.
tro de la jerarquía de la familia o de la posición de la familia en El mundo de la ciudad por proyectos se opone punto por
la comunidad. Los vínculos, caracterizados por un alto coste de punto, desde las diferentes perspectivas que acabamos de
acceso, son duraderos y, por lo general, no electivos (así, por recordar, al mundo dom~stico. En primer lugar, las relaciones
ejemplo, el matrimonio está en gran medida prescrito). Las no están prescritas, algo que no dejan de señalar los autores de
relaciones son objeto, por otro lado, de un fuerte control comu- gestión empresarial, en contraste con la restricción de las líber-
nitario posibilitado por la copresencia de las personas en un
mismo espacio del que es muy difícil escapar en la medida en
17 •En una firma familiar, nadie hace crecer a nadie; cada cual sabe
que es en la comunidad, definida por la proximidad espacial, y
no en su individualidad, donde están situados los recursos que demasiado sobre lo.1 demás• (Toffler, 1991 tO).
J· 197
►, 196
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tades del modelo familiar: «los nostálgicos de la familia de anta- que aunque la ciudad por proyectos tome prestada del mundo
ño silencian los límites que ésta imponía de hecho al espacio doméstico una parte del vocabulario a través del cual se auro-
1.
•1
autónomo y a la libertad de elección del individuo, así como las describe (relaciones personales, confianza, cara a cara ...) y
·1 escasas posibilidades que había de salir del entorno de sus orí- acciones o dispositivos que tienen el mismo nombre (amistad,
l
[ ..
! .
·· genes familiares» (Aubrey, 1994 ©).
En un mundo en red, cada cual trata de establecer los con-
afinidades, cenas), todos ellos tienen una naturaleza muy dife-
rente en cada caso. El mantenimiento, e incluso la revaloriza-
!
tactos que le interesan y con las personas de su elección. Las ción (frente a la impersonalidad de las relaciones industriales y,
~: relaciones, incluso cuando no se refieren directamente al mundo sobre todo, frente a las constricciones reglamentarias del
del trabajo sino a la esfera familiar, son «electivas» (Chalvon- mundo cívico), de un modo de estar de carácter doméstico se
Demersay, 1996). Precisamente, cuanto más alejado y relativa- ha visto acompañado, en efecto, de un deterioro de los modos
mente imprevisible sea el carácter de un contacto, más se de control, de gratificación y de sanción asociados a la ciudad
incrementará su valor. Los vínculos sin interés son aquellos que doméstica, cuyos mecanismos de implicación (fidelidad, empleo
se mantienen dentro del reducido grupo de conocidos mutuos de por vida, seguridad, dependencia) se han vuelto por distintas
Vos vínculos fuertes, según el sentido que le atribuye M. Gra- razones inaceptables para los diferentes actores.
novetter, 1973), mientras que los vínculos interesantes son
aquellos que se establecen con personas u objetos nuevos cuya
separación es el resultado de varios niveles de mediación. La La ciudad por proyectos y la ciudad industrial
distancia espacial no es pertinente. No existe nada que se
parezca a un territorio en el que los desplazamientos pudiesen La seducción ejercida sobre los autores de Bestión empresa-
ser controlados. La circulación de la información es difícilmen- rial de lq. década de 1990 por el modelo de la red reside en gran
te controlable. Nadie puede totalizar la red, la cual se muestra medida en su oposición al mundo excesivamente «industrial,.
más o menos opaca para cada participante desde el momento de la década de 1960. En el mundo industrial, las personas no
en que se aleja de los caminos ya trazados. son consideradas más que en la medida en que desempeñan
Finalmente, a diferencia de lo que puede observarse en el' determinadas funciones y ocupan determinados puestos pree-
mundo doméstico, la movilidad y la inestabilidad son elementos xistentes en una estructura organizacional diseñada en despa-.
cruciales del sustrato de una persona y una de las condiciones chas especializados. Las personas son juzgadas por su carácter
fundamentales para el acceso a la grandeza. De ahí que las rela- funcional, es decir, por la eficacia con la cual se desenvuelven
ciones personales revistan una gran importancia, sin que nadie en su empleo. Las relaciones de trabajo están prescritas por la
pueda, sin embargo, asegurarse la fidelidad de aquellos con quie- estructura y lo mismo ocurre, en gran media, con los métodos
nes establece los vínculos. Éstos no son sólo Ubres de desplazarse, prescritos por reglamentos y procedimientos.
sino que son incitados por la lógica misma de la red a entablar En un mundo conexionista, las personas son impelidas a
otros vínculos con otras personas o con otros dispositivos. desplazarse, a forjar por sí mismas los contactos que emplean en
Podemos incluso formular la hipótesis según la cual la for- su trabajo, que por definición no pueden hallarse preestableci-
i mación del mundo conexionista al que se aplica la ciudad por dos, y a desconfiar de toda estructura y de todo puesto predefi-
1 proyectos ha sido correlativa a la desagregación del mundo nido que les haga correr el riesgo de encerrarlas en un universo
!
1
doméstico, cuya forma de grandeza específica se ha encontra- demasiado conocido. Su flexibilidad, su capacidad para adap-
¡ do, en el transcurso de los últimos veinte años, alejada de la tarse y para aprender sin descanso se convierten en sus mayores
mayoría de las situaciones de la vida social y, en particular, de cualidades, más importantes que sus conocimientos técnicos
1
la vida profesional, no siendo válida más que en el campo limi- (los saberes cambian muy rápido) y su experiencia. Por lo tanto,
tado de las relaciones familiares propiamente dichas. Es decir, los elementos de la personalidad, las cualidades de comunica-
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ción, de escucha y de apertura a las c;liferencias son más impor- elementos de la categoría creados para represemarla (cfr. cua-
tames que la eficacia medida por la capacidad de alcanzar obje- dro l).
tivos predefinidos. Los métodos de trabajo son elaborados en
Cuadro l. La presencia de los 7 mundos en cada corpus
función de necesidades siempre cambiantes; las personas se
Década de 1960 Década de 1990
autoorganizan, inventan reglas locales sin que éstas puedan ser
Lógica industrial 6.764 Lógica indusrrial 4.972
totalizadas y racionalizadas globalmente por una eventual ofi- Lógica doméstica 2.033 Lógica de la red 3.996
cina de organización18• Lógica mercanril l.841 Lógica mercantil 2.207
Los análisis precedentes incitan a pensar que lo que noso- Lógica cívica 1.216 Lógica doméstica 1.404
tros hemos denominado la ciudad por proyectos constituye, Lógica de la red l.114 Lógica inspirada 1.366
efectivamente, un modo de justificación original cuya arqui- Lógica inspirada 774 Lógica dvica 793
tectura descansa en un mundo de objetos y de dispositivos, Lógica del renombre 479 Lógica del renombre 768
cuya configuración es !elativamente reciente. Podemos verifi,
cario igualmente mostrando, con la ayuda del programa de La primera constatación, que no tiene nada de extraño
análisis de textos Prospero, al que ya hemos hecho referencia, dada la naturaleza de nuestros dos corpus (que tienen por obje-
que la ciudad por proyectos es algo especítico del corpus de la to la mejora de la organización del trabajo), es que la lógica
década de 1990. industrial es predominante en las dos épocas (aunque las ·refe,
rencias sean, por lo general, positivas en la década de 1960 y a
menudo críticas en la década de 1990). Sin embargo, esta pre-
La especificación del corpus de la década de 1990 eminencia es casi incuestionable en la década de 1960 (véase
a través de la ciudad por proyectos la relación entre el número de apariciones del mundo industrial
y el que le sigue inmediatamente en ambos casos), mientras
Hemos introducido en el dispositivo interpretativo al que el que se encuentra relativizada en la década de 1990 como con-
programa da acceso las gramáticas de los seis mundos delimita, secuencia del lugar que ocupan los seres de la ciudad por pro,
dos con anterioridad (inspirado, doméstico, del renombre, cívi- yectos (cuyos efectivos son cerca de dos veces más numerosos
co, industrial, comercial), as{ como la de la ciudad por proyectos. que los procedentes de la lógica situada en segunda posición en
La.s gramáticas, en su forma informatizada, están representadas la década de 1960). Si en la década de 1990 la segunda lógica,
mediante reagrupamientos o categorías de palabras asociadas a por orden de importancia, es la lógica de la red, en la década
un mundo o a otro. Podemos comparar ambos corpus desde el de 1960 es la lógica doméstica la que ocupa esta posición, lo
punto de visra de la ·presencia o ausencia de las diferentes cate- que tendería a verificar nuestra hipótesis de una sustitución, o
gorías. La presencia de una ciudad será medida en este caso más bien de una absorción, de la lógica doméstica por la lógica
por la suma de todas las apariciones en un corpus dado de los conexionista. El mantenimiento de la lógica comercial en ter-
cer lugar, si bien con un número de apariciones ligeramente
18 La siguiente enumeración de los cambios que según Séóeyx (1993 @) superior en el segundo caso, es un indicador más que nos sugie-
deberían llevarse a cabo muestra hasta qué punto el mundo en red se re que los cambios que han afectado al mundo del trabajo
opone al mundo industrial: «de la producción de cantidad a la produc- desde hace treinta años se deben menos a un incremento de la
ción de calidad, de la pirámide a la red, del territorio al flujo, de la sim- potencia de los dispositivos de mercado que a un reordena-
ple delegación al principio de subsidiaridad, de la organización centrali- miento que se autodescribe en referencia a las redes, lo que
zada a la autoorganización 1•..¡, del personal a las personas [...]. del
tiende a invalidar los análisis que tratan de reducir las actuales
reduccionismo del orden a cualquier precio al reconocimiento de las vir-
tudes dinámicas de lo paradójico, de lo contradictorio y de lo ambiguo; tendencias del espíritu del capiralismo a una simple extensión
de los reglamentos a la regla•. de las justificaciones mercantiles.
1n1
1nn
Otros dos fenómenos deben ser destacados: por un lado, la no invalida nuestros resultados, ya que toda transformación de
desaparición en la década de 1990 del mundo cívico, fenóme- importancia lleva implícitos un nuevo vocabulario y nuevas
no claramente relacionado con la importante interconexión formas de pensar. Una de las tareas del analista es la de extra-
que existía en los discursos de la década de 1960 -y que ha er aquello que es nuevo en una situación. determinada. No
desaparecido posterionnente- entre la acción de las empresas y todas las ciudades se han desplegado en la misma época, y del
la del Estado; por otro lado, un aumento de la fuerza de la ciu- mismo modo que en determinado momento las nociones de
dad inspirada que -debe ser puesto en relación con el énfasis «objetivos•, «planificación•, «organigrama», «optimización», que
adquirido en la década de 1990 por la innovación, el riesgo, la marcaron la grandeza industrial, no existían, hubo otro tiempo
búsqueda pennanente de soluciones nuevas y de cualidades en el que la red no podía pretender de ningún modo servir
muy personales. El anexo 4 ofrece un análisis complementario como modelo general para la organización de las sociedades.
sobre la relativa presencia de los diferentes registros justificati- Uno de los aspectos más llamativos concerniente a la emer-
vos en ambos corpus. gencia de este nuevo sistema de valores, cuya primera demar-
Así pues, el programa de análisis de textos que hemos utili- cación hemos tratado de avanzar aplicando a textos de gestión
zado pennite evidenciar una transformación fundamental, aca- empresarial recientes una clave de lectura utilizada anterior-
ecida durante los últimos treinta años, de los registros de justi- mente para describir los mundos asociados a las diferentes ciu-
ficación sobre los cuales se apoyaba la literatura de gestión dades, es que este fenómeno no se limita en absoluto al ámbito
empresarial, y un tremendo incremento de la importancia de la de la gestión, ni siquiera a la esfera de las empresas. Diferentes
lógica de la red, as[ como la verificación de otros movimientos indicadores nos sugieren, por el contrario, que la metáfora de
de menor magnitud: la redistribución de las referencias comer- la red ti~nde progresivamente a asumir una nueva representa-
ciales (cfr. anexo 4), el importante retroceso de la referencia. ción general de las sociedades. De esta forma, las problemáticas
doméstica o la desaparición de la lógica cívica, reemplazada por de la conexión, de la relación, del encuentro, de la ruptura, de
la lógica inspirada. La ciudad por proyectos, que es para noso- la pérdida, del aislamiento, de la separación como preludio
tros la base de las justificaciones locales empleadas para dar de la instauración de nuevos vínculos, de la formación de nue-
cuenta de los nuevos dispositivos con independencia de las jus; vos proyectos y de la insistencia en la tensión perpetuamente
tificaciones teóricas del capitalismo más clásicas, describe tam- reactivada entre exigencia de autonomía y deseo de seguridad
bién lo que diferencia a la década de 1990 de la de 1960, ya que están presentes también en el centro de los actuales cambios en
la aparición del registro que le corresponde resulta ser el fenó- la vida personal, amistosa y sobre todo familia¡; tal y corno
meno más destacable cuando se emplea la clave de análisis de demuestran tanto los análisis contenidos en los trabajos recien-
las ciudades. Esto tiénde a confinnar, por lo tanto, la hipótesis tes de sociología de la familia (Théry, 1994) corno-lo que quizá
de que la construcción que hemos extraído de los textos de ges- sea más pertinente para nuestro propósito- su redefmición en
tión empresarial representa, bajo una fonna estilizada y con- las ficciones televisivas que, mediante la variación imaginaria,
centrada, lo que caracteriza de forma muy original al nuevo ponen de alguna forma en funcionamiento este tópico· mos-
espíritu del capitalismo. trando una y otra vez sus diferentes facetas (Chalvon-Derner-
Ciertamente, la lista de palabras utilizadas por el programa say, 1996). La sobresaturación de la imaginación -tal y como
para enumerar las distintas manifestaciones de la ciudad por aparece en las ficciones novelescas, cinematográficas o televisi-
proyectos comprende numerosos términos nuevos que no eran vas- por lo social en toda la gama de dramas, tensiones; com-
en absoluto empleados en la literatura de gestión empresarial plejos o dilemas relacionados con la cuestión de las clases y de
de la década de 1960 y que se corresponden, precisamente, con los oágenes sociales, que ha marcado las décadas de 1960 y 1970
los nuevos dispositivos: términos, por ejemplo, como «alianza», y que se encontraba, sin lugar a dudas, en armonía con la sen-
«colaboración», «coaching», etc. Sin embargo, esta observación sibilidad de unas generaciones que conocier~n una fuerte rnovi-
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1.
lidad social, es sustituida en la actualidad por un interés pre- Wasserman, Faust, 1994). Además, la facilidad con la que se ha
ponderante por la cuestión del vínculo -entendido siempre extendido la referencia a las redes, la velocidad de la difusión
como algo problemático, frágil, que debe hacer o rehacerse- y de investigaciones especializadas y los nuevos usos a los que
por una representación del mundo de vida en ténninos de cone- han dado lugar vuelven azarosa toda tentativa de trazar una
xión y de desconexión, de inclusión y de exclusión, de clausu- línea de separación precisa entre una utilización «científica• y
ra en colectivos cerrados sobre sí mismos (las «sectas») o de una utilización «ideológica• de los temas reticulares 19•
apertura sobre un mundo peligroso, de encuentros, de ayudas Sin embargo, pese a que un gran número de términos o de
recíprocas, de pérdidas y, finalmente, de soledad. nociones extraídos de los textos de gestión empresarial, donde
la lógica de la red es dominante, tenga su homólogo en los
escritos provenientes de las ciencias humanas, en nuestro cor-
3. LA GENERALIZACIÓN DE LA REPRESENTACIÓN pus las referencias directas a estos trabajos son, sin embargo,
ENRED - bastante escasas y concentradas en algunos autores que asocian
la gestión_empresarial en red a tres temas: en primer lugar, al de
No puede dejar de sorpr~ndernos el carácter proteiforme y la comunicación (representado por las referencias a Habermas,
heterogéneo de las referencias que pueden·ser movilizadas, pro- Bateson y Watzlawick) ¡ en segundo lugar, al de la complejidad
venientes de múltiples ámbitos de investigación y de reflexión, Q. P. Dupuy, E. Morin); y, finalmente, al del desorden, el caos y
en la construcción de una nueva moral cotidiana. Proporciona- la autoorganización (representado por las referencias a Prigogine,
mos a continuación un resumen de la enorme mezcolanza con- Stengers, Aclan, Heisenberg, Hofstadter y Varela) 20• Por regla
ceptual que semejante formación supone.
19
De este modo, por ejemplo, el modelo de De la ]usri/icaticn, que
aqu( hemos empleado para dar fonna a la ciudad por proyectos y cuya
La multiplicación de los trabajos sobre las redes pretensión originaria, puramente descriptiva, era contribuir a una antro-
pología de la justicia, puede ser desviado para apoyar una orientación
El tipo de orden conexionista cuyos contornos hemos esbo:- moral bastante acorde con la actividad de los hacedores de redes, si aten-
zado no constituye una formación sui generis que únicamente demos a la posibilidad -<le la que este modelo dota a las personas- de
cambiar de principios éticos y de legitimidad según las situaciones o los
tendría sentido si se relaciona con la evolución interna de la
mundos atravesados, un signo de excelencia humana o el fundamento de
literatura destinada a las empresas. una nueva moral: los •mejores• no son «rígidos•, saben comprometerse
Un repaso, aunque sea rápido, de algunas corrientes muy y modificar sus compromisos de forma simultánea, ajustarse a la situación
activas durante estos últimos veinte años, tanto en ñlosofía y adaptarse a las situaciones nuevas, etc. Como otro ejemplo de la rapi•
como en ciencias sociales (las cuales, bajo ciertos aspectos, dez con la que se vulgariza el nuevo modelo, podemos citar también los
desempeñan en la actualidad las funciones que antaño desem- consejos prodigados por una especialista en relaciones familiares, que
explicaba recientemente, en las ondas de una emisora nacional, que las
peñaba la filosofía política), basta para convencerse de lo con-
nuevas familias de divorciados no eran en absoluto -<:orno se había creí-
trario. La noción de red que hasta la década de 1970 aproxi- do hasta entonces- perjudiciales para la formación de los hijos, ya que
madamente era de uso relativamente especializado o marginal, desarrollaban su capacidad de adaptación a un utúverso complejo, de
ha sido objeto desde entonces de una gran atención y se ajusre y de elaboración de vínculos diversificados, que son precisamente
encuentra ahora en el centro de un elevado número, por otro los recursos que necesitaran para andar su camino en la vida y, en parti-
lado, bastante diversificado, de trabajos teóricos o empíricos cular, para plegarse al funcionamiento del mercado de trabajo.
20
Tan sólo los autores de gestión empresarial siguientes emplean refe-
provenientes de diferentes disciplinas, hasta el punto de que los
rencias relativamente recientes de ciencias humanas: Hervé Sérieyx, Ornar
promotores de estos desarrollos no dudan en hablar de un nuevo Aktouf, lionel Bellengc~ Philippe Cruellas, lsabclle Orgogozo, Hubert
paradigma (Burt, 1980, Callon, 1993; Degenne, Forsé, 1994; [Link] y Edmond Adam, que cubrüían únicamente l l ficheros-textos
205
general, los autores de nuestro corpus citan sobre todo a otros Para dibujar la incersección entre la literatura de gestión
autores de gestión empresarial, citándose de hecho muy a menu- empresarial y la literatura proveniente de las ciencias de la
do los unos a los otros, lo cual es coherente con la existencia de naturaleza o de las ciencias sociales susceptibles de apoyar una
21
la gestión empresarial como disciplina específica • representación del mundo que repose en una gramática míni-
En otros aspectos, encontramos en los escritos de los prin- ma del vínculo, es decir, para componer conjuntos en los que
cipales autores de los que hemos extraído el esbozo de la ciu- figuren a la vez textos de gestión empresarial (en particular,
dad por proyectos el rastro de una lectura, en la década de algunos de los textos en los que nos hemos apoyado para reali-
1970, de las obras de lvan Hlich, cuyo énfasis en el antiautori- zar la modelización de la ciudad por proyectos} y textos citados
tarismo, en la crítica de la centralización, en la importancia a menudo en los trabajos publicados en las revistas de ciencias
acordada a la autonomía y a lo que podríamos denominar, con sociales, es necesario que acudamos a otra fuente. Las obras
cierto anacronismo, la autoorganización, así como al humanis- que aquí nos interesan tienen como objetivo, desde un punto
mo tecnológico - poner las herramientas al servicio de las per- de vista más general, hacer que un público amplio comprenda
sonas y no a la inversa-, será retomado por la temática de la que es necesario recurrir a la noción de red para descifrar el
ciudad por proyectos. Sin embargo, Ivan Illich ha sido poco o mundo en el que estamos entrando, y ello con independencia
nada citado por los autores de gestión empresarial, al menos en del ámbito considerado. Sirva como ejemplo La Planete reúz.
.: 1
sus escritos (lo que no excluye el reconocimiento oral en el rionnelle [El planeta relaciona!}, publicado en 1995 por dos con-
transcurso de entrevistas de una deuda o de un amor de juven- sultores (A. Bressand y C. Distler), quienes, provenientes de las
tud), porque el punto al que llevó la crítica de la sociedad indus- grandes escuelas (el primero es politécnico y el segundo proviene
trial, de la mercantilización y del poder del capital es sencilla- de la École Normale}, hacen un trabajo de mediación entre los
mente incompatible con las tareas de la gestión emP.resarial22• espacios urúversitarios y los de la empresa. En esta obra encon-
tramos referencias: l} a la gestión de las empresas en red, en con-
creto a un gran número de textos de gestión empresarial inclui-
sobre un total de 66. En lo que respecta a las referencias a científicos con• dos en nuestro corpus (G. Archier, H. Sérieyx, A. Toffler, etc.};
temporáneos, son realizadas por dos tercios de los mismos autores: Huben 2) a clásicos de la teoría de la comunicación (M. McLuhan,
Landier, Bob Aubrey, Philippe Cruellas, Hervé Sérieyx, aaude-Pierre
R. Debray}; 3} a economistas de la información (por ejemplo,
... Vmccnt y Lionel Bcllenger, un total de 13 ficheros-textos entre 66. Señala-
remos, sin embargo, que los autores de la década de 1990 están más abier- a A. Chandler, O. Williamson, J. 11role}; 4} a los trabajos sobre
el ciberespacio, lo virtual, la «cultura intemet• y, en general, la
tos a los trabajos científicos de su tiempo que los de la década de 1960, que
suelen ciicunscribirse a algunos autores de gestión empresarial cuando informática (S. Papert, S. Turl<le, M. Cronin}; S} a las teorías
sienten la necesidad reéurrir a las citas. de la autoorganización (J.-P. Dupuy, E Vareta}; 6} a los trabajos
21 Por ejemplo, O. Alctouf, citado por M. Crcnier, T. Perers YH. Sé-
vinculados a la sociología estadounidense del análisis de redes
ñeyx; B. Aubrey, citado por H. Landier, H. Séñcyx y T. Peter:s ; H. Landier,
citado par B. Aubrcy y H. Sérieyx; l. Orgogozo, citada par B. Aubrey;
H. Séñeyx, citado por B. Aubrey, M. Crozier, D. Genelot, H. Landier,
M. Le Saget, l. Orgogozo, etc. la red de citas se extiende, sin embargo, más dichos dispositivos y que, la mayoría de las veces, son excluidos o empo-
allá de los autores del corpus, ya que de los 63 autores de gestión empre- brecidos por ellos: es decir, el punto de vista de los más pobres. Así, por
sarial citados, sólo 15 pertenecían a nuestro corpus. El resto se refiere casi ejemplo, observa la autopista desde el punto de vista del campesino meji•
todo el tiempo a escritos anteriores a la fecha del corpus o a autores cano que debe ir a vender su cerdo al mercado, y evalúa la velocidad de
anglosajones no traducidos y que no figuran por ello en nuestro corpus. desplazamiento (muy débil en esce caso) que procura este instrumento
22 El genio particular de l. lllich consiste quizá en desplazar el ángu- técnico si es examinado desde este punto de vista 0llich, 1975). El efec-
lo de la mirada para adoptar respecto a los dispositivos más potentes, más to de esta conversión de la mirada puede decirse con justeza que es revo-
modernos, aquellos de los que el capitalismo parece tener más derecho a lucionario y, par esta misma razón, no euede ser recuperado por la litera-
enorgullecerse, el punto de vista de quienes no son favorecidos por tura de gestión empresarial.
.. l
(R. Eccles, R. Nollan, M. Granovetter), o 7) a la nueva socio- científico conectado a personas que, a lo largo de todo el mundo,
logía de la ciencia y de la técnica (B. Latour, M. Serres)D. companen sus intereses, pero sin ninguna relación con sus cole-
El carácter bastante heterogéneo de estas referencias no gas que ocupan despachos contiguos al suyo. De forma más gene-
tiene nada de sorprendente. En la formación de las ciudades, el ral, el desarrollo de los medios de comunicación de masas y, sobre
acercamiento a tenor de una relación de equivalencia de una todo, de las herramientas informáticas en los lugares de trabajo
multiplicidad de objetos que podían ser ~rcibidos hasta enton- ha hecho que un número imponante de asalariados perciban la
ces como provenientes de esferas o lógicas diferentes se acom- existencia concreta de la noción abstracta de red. La acumula-
paña de un intenso trabajo colectivo de búsqueda de coheren- ción de transformaciones específicamente técnicas conjugada
cia para desplegar las virtualidades de un mundo y también con la reducción sensible y regular de su coste de utilización ha
para poner a prueba su consistencia moral, para comprobar su contribuido a atenuar las fronteras existentes entre unidades.
compatibilidad con las exigencias de justicia que permitan que Asociada a ciertas responsabilidades políticas evidentes en cuan-
la acción en este mundo pueda ser juzgada como legítima. to a la desregulación25 o a la ausencia de legislación26, la red tam-
No merece la pena insistir, ya que resulta evidente, en la bién ha vuelto caducas numerosas protecciones legales obtenidas
manera en que el considerable desarrollo de los dispositivos tras largos y costosos esfuerzos, abriendo así espacio a posibles
técnicos de comunicación y transporte ha'podido estimular la conexiones y dando un impulso sin precedentes simultáneamen-
imaginación conexionista. En particular, ha tenido como con- te a las actividades de puesta en red y al trabajo teórico de rede-
secuencia el hacer tangible para todo el mundo un fenómeno finición del vínculo social y, de forma más profunda, de configu-
que, en sí mismo, no es nuevo: la forma en que los vínculos y ración de una nueva antropología basada no en una propensión
las constricciones que se derivan de 1~ pertenencia a un terri- universal a intercambiar objetos, como ocurría en la ciudad ·
torio (incluidos los territorios nacionales) entra~ en competen- comercial, sino en una propensión, descrita como no menos
cia con las conexiones que se establecen a distancia. Hoy es un universal, a establecer vínculos.
lugar común la idea de que la comunicación a distancia en
tiempo real, más aún que las facilidades en el transporte, tien-
de a disminuir la importancia de las solidaridades locales, eri
comparación con los vínculos provenientes de afinidades deste- 25 No es necesario insistir en el destacado papel desempeñado por
rritorializadas24, según, por ejemplo, el paradigma del investigador Estados Unidos y Gran Bretaña en la formación de los mercados finan-
cieros internacionales que escaparon a las legislaciones y a los controles
financieros elaborados tras !a gran crisis de 1929. Aceptando que los bancos
23 Podríamos tomar como ejemplo el libro de D. Parrocchia (1993) británicos desarrollaran el mercado de eurodólares desde la década de 1960
Phílosophie des réseaw: (Filosofía de las redes), quien, a través de sus largas -<jue experimentó un fuerte crecimiento sobre todo después de 1973 tras
referencias a los autores citados en La Planete relacionnelle (Prigogine, la supresión por Estados Unidos de ciertas constricciones reglamenta-
Varela, Bateson, etc.), nos permite completar la lista de referencias tipo rias-, los gobiernos de estos dos países desencadenaron un proceso que se
vinculadas a la constitución de este paradigma, y ampliarlo ya sea por el volvió rápidamente incontrolable y en e! que todos las plazas financieras
lacio de la filosofía (Wicrgensrein, Deleuze, Lyocard), ya por el lacio de las debieron poco a poco desregular y suprimir todos los controles para resis-
disciplinas de la comunicación y de las ciencias cognitivas (Weaver y tir a la competencia de la City de Londres (Chesnais, 1994).
Shannon, Wiener, Turner, etc.), ya del lado de la modelización matemá- 26 Internet fue, en un primer momento, concebido como un medio
tica (Benzécri, Mandelbroc, Thom), ya, finalmente, hacia la geograña y de comunicación de masas que proporcionaba una libertad absoluta, lo
el estudio de los sistemas de comunicación. cual favoreció, evidentemente, su rápido desarrollo en Estados Unidos
l+ «El personal expatriado que se encuentra en las escalas aéras, en los antes de conquistar el planeta entero. Una vez tejida la red mundial y una
lugares del mundo más cosmopolitas, conoce ya este sentimiento. Un sen- vez erigida en sistema la creación anárquica de sitios, es mucho más difí-
timiento que los aleja a veces de su comunidad de origen en favor de una cil ejercer el menor control sobre la red, con _las derivas que hoy podemos
relación muy poderosa entre ellos• (Ettighoffer, 1992 ©). observar (páginas web nazis, terroristas, tráfico de niños, prootitución, etc,).
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La red: de lo ilegítimo a lo legítimo de subordinación» (De Woot, 1968 ©). Del mismo modo, para
poder basar en hechos la evaluación negativa de una persona,
Ef establecimiento de una ciudad por proyectos, af imprimir es necesario «estrechar en tomo del interesado la red de políti•
a la forma red una exigencia de justicia, fa constituye como cas, objetivos, programas y presupuestos que no ha sabido rea-
forma política legítima. Esca operación de legitimación se lizar» (Gelinier, 1963 ©). El uso más minoritario y más cerca-
observa cada vez que la puesta en marcha de una ciudad hace no a su significado actual consiste en utilizar la palabra red para
sobresalir un modo de ver y de hacer el mundo que, hasta ese diferenciar la estructura formal de la dimensión informal de la
momento, o bien estaba absorbido en otras formas y no era vida en las empresas29• Pero entonces los autores se sienten
identificado como tal o bien era criticado. Aparece, en el caso incómodos a la hora de tener que evaluar negativa o positiva-
que aquí nos ocupa, de forma aún más sorprendente si tenemos mente el fenómeno porque, por un lado, la emergencia de pro-
en cuenca que hasta hace bien poco el término red no era obje- cesos no controlados por la estructura constituye un problema
to de referencias que no fuesen críticas, si exceptuamos los usos de gestión empresarial, pero, por otro, los autores son sensibles
muy próximos a sus significaciones técnicas (red eléctrica o al apoyo que ofrecen a menudo las relaciones informales.
telefónica). Un análisis de los usos del término red en los diccionarios de
De esta forma, en la literaturn de gestión empresarial de la los decenios precedentes muestra cómo este término, hasta la
década de 1960, donde el término es aún poco frecuente (21 década de 1980, cuando servía para designar a organizaciones
apariciones en el corpus de la década de 1960, frente a 450 en humanas, era casi siempre empleado para calificar peyorativa-
la de 1990), la referencia a la red aparece en los pasajes referi- mente formas de vínculos clandestinos, ilegítimos y/o ilegales.
dos a la comunicación27, principalmente para evocar las rela- Las «redes de resistencia,. constituyen casi la única excepción,
ciones verticales y horizontales dentro de la empresa28, en un teniendo como particularidad el ser al mismo tiempo ilegales
sentido, por lo tanto, completamente diferente del que se le da (con respecto a Vichy y a las autoridades de la ocupación) - y,
hoy, donde el término red está asociado a la idea de transgre- por lo tanto, clandestinas- y legítimas. No obstante, como
sión de todas las fronteras, en particular de las de la empresa y puede comprobarse, incluso en este caso, la red, al contrario de
de los canales de comunicación y subordinación inscritos en los · lo que se puede observar actualmente, sigue estando asociada
organigramas. El término red es también utilizado en la década al secreto, en contraste con la transparencia de las relaciones
de 1960 para evocar constricciones, asimilándose los eslabones públicas dotadas de un carácter legal. Finalmente, al contrario
a una malla que encierra al individuo, y no para representar de la banda, asociación de malhechores cerrada sobre s( misma,
una actividad de conexión: de este modo, los franceses •se han la red no sólo es opaca de cara al exterior, sino también de cara
protegido de los "otros" mediante una complicada red de leyes» al interior, de fonna que quienes se encuentran implicados en
(Servan-Schreiber, 1967 ©); los cuadros se han visto inmersos ella ignoran la identidad de los demás. La red evoca, de este
en «redes de obligación» (Gabrysiak et al. , 1968 ©)¡ la buro- modo, la conspiración o aquello que Rousseau, designando Iás
cracia •mantiene toda una red de autoridad, de dependencia y formas de asociaciones particulares contrarias al interés gene-
ral, denomina, en El contrato social, como brigues [intrigas). En
27
•(••• ] atascos en las redes de comunicación» (Blake, Mouton, 1969 ©).
28
«La dualidad de los circuitos -funcional y operacional- hace que 19 «En lugar de considerar la organización formal como un instru•
los hilos no converjan más que en la cúspide de las redes de transmisión mento para la realización de los objetivos de la firma, insisten en las rela-
[... ]. La red funcional no se encuentra ya subordinada a la red operacio- ciones infomiales que atraviesan la estructura formal de la organización
nal, que ya no es considerada superior» (Bloch-Lainé, 1963 ©). •Se desa- [... ], de forma que esta red pueda servir de soporte a los objetivos de la
rrollan las comunicaciones canto horizontales como verticales que carac- o¡ganización» (Monsen, Saxberg. Sutenneister, 1966 ©). •Se tejen redes in-
terlzan a un trabajo "en red"• (Maurice et al., 1967 ©). formales, pero fuertemente conectadas con la realidad» (Aumont, 1963 ©).
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esta acepción fundamentalmente peyorativa, la red puede cricerio que los une puede ser regional, particularmente cuan-
designar: o bien a traficantes (de armas, drogas, objetos roba- do provienen de regiones periféricas o pobres (los corsos, los
dos, trabajo negro) ilegítimos e ilegales al mismo tiempo, o bien saboyanos, los bretones y los originarios de Correze o de
a conjuntos de personas que, aun estando dispersas en el espa- Auvemia, pp. 23-49), étnico, religioso o asociativo (los judíos,
cio y mezcladas con otras poblaciones, mantienen en secreto pp. 67-69; los protestantes, pp. 79-86; los masones, pp. 163-174;
un vínculo especial y se ayudan mutuamente en detrimento de los católicos, pp. 327-355), sexual (los homosexuales, pp. 53-60),
los demás, sin que sus acciones tengan necesariamente un político (los antiguos trotskistas, pp. 146-152; los ancianos de
carácter ilegal (el término mafia, a menudo asociado al de red, Occidente, pp. 152-161), financiero (redes en tomo al grupo
sirve como enlace entre estas dos variantes). Lazard, pp. 213-215), administrativo Oos tecnócratas, pp. 216-
Podemos encontrar aún en una obra reciente (Les Bonnes 217), intelectual (pp. 235-250) o mundano (pp. 109-115).
Fréq~tatioru: histoire secrete des réseaux d'influence [[Link] buenas La utilización del término red, en sociología, ha sido objeto,
compañías. Historia secreta de las redes de influencia] escrita por en el transcurso de los últimos veinte años, de los mismos cam-
dos periodistas (Coignard, Guichard, 1997) este antiguo uso de bios de connotación que se han constatado en sus usos ordina-
la referencia a la red. Su libro, que se presenta como una «lús- rios. La red, empleada en la década de 1960, sobre todo, para
toria secreta de las redes,., trata de desvelar «las solldaridades desvelar los privilegios existentes, principalmente, en la insti-
ocultas• .que «convergen alrededor del poder del dinero y del tución escolar y en el mercado de trabajo, que las personas
sabefl'. Por otro lado, los autores se preocupan en la introduc- favorecidas por su origen social podían explotar discretamente,
ción de desmarcarse de la nueva concepción positiva de las se emplea hoy con la neutralidad de la herramienta o se pre-
redes desarrollada en la literatura de gestión empresarial30: senta incluso, al menos implícitamente, como una forma social
«Este delicioso redescubrimiento de ló colectivo, cálido y tran- más eficaz y más justa que las relaciones formales fundamentadas
quilizador, restituye una imagen un tanto idílica de las redes» en criterios objetivos, que permiten I¡¡. inserción progresiva y
(p. 10). Por el contrario, para nuestros dos autores, las redes no negociada en el empleo. La sociología aporca así su contribución
son ni «lobbies, ya que superan la simple alianza coyuntural de a la deslegitimación de las convenciones que descansaban en
intereses», ni «estructuras asociativas, ya que ponen mucho· un compromiso entre la ciudad cívica y la ciudad industrial, y
cuidado en evitar la institucionalización•, sino vínculos «flui- al aumento de la legitimidad de la ciudad por proyectos.
dos• orientados a la «ayuda mutua•, la «influencia», el «dine- No obstante, na se puede comprender realmente la razón
ro•, el «poder», anudados entre personas que se reconocen por la cual la metáfora de la red ha sido elegida para represen-
entre sí, sin saberlo los demás, por el hecho de que poseen una tar al mundo que está emergiendo, ni el incremento de su legi-
misma cualidad original sobre la que no se hace hincapié en la timidad, si nos limitamos a verificar su compatibilidad con el
vida pública. La lista de las redes a las que se circunscriben desarrollo de los nuevos instrumentos técnicos de las conexio-
estos dos autores nos permite hacemos una idea bastante nes, del transporte y de la comunicación o su concomitancia
buena de los grupos tradicionalmente sospechosos de estar al con la proliferación en otros campos de conceptos asociados. Es
servicio de intereses ocultos en detrimento del bien público. El igual de importante que mosttemos, mediante un bosquejo
rápido de los orígenes de la noción de red, cómo fue éste un
concepto construido para combatir las nociones asociadas al
30
Su objetivo es un artículo publicado en el periódico Le Monde el antiguo mundo. Por lo tanto, es natural que el concepto de red
14 de mayo de 1996 en el que Mike Burke, •un sociólogo que estudia a
fuese puesto al servicio de su transformación.
los cuadros•, declara que las redes no son ya «clanes a la antigua, cerra-
dos, exclusivos y con sistemas de "enchufe"» sino que unifican, •ttans-
versalmence, a gentes de servicios diferentes, pero con centros de interés
comunes».
212 213
Observaciones sobre el origen de los trabajos Esta última corriente, en particular, asegurará el éxito de los
sobre redes análisis en red, en un primer lugar, en la antropología social32,
posteriormente en la sociología y la historia, ámbico este último
Las corrientes que han contribuido al desarrollo del para- en el que su utilización plantea problemas particulares sobre los
digma de la red en el transcurso de los últimos treinta años son cuales insistiremos más adelante. Finalmente, podemos tomar
tan numerosas y abundantes que es imposible rehacer su histo- como último ejemplo la formación, durante los últimos veinte
ria sin dedicar a ello todo un libro. Podemos, sin embargo, esbo- años, en el ámbito de las ciencias cognitivas que tratan de apro-
í. .
zar algunos rasgos generales. ximar la informática y la biología cerebral, de modelos de inte-
.·.it· ·La formación del paradigma de la red está ligado, de forma ligencia distribuida de forma conexionista que tratan de con-
·•·
muy general, a un interés creciente por las propiedades relacio- cebir dispositivos teóricos capaces de simular la inteligencia sin
nales (y las ontologías relacionales), en contraposición a las t ener que recurrir a algoritmos jerárquicos33 •
propiedades sustancialmente asignadas a seres que quedarían Pese a que podamos aproximar dentro de una orientación
definidos por ellas.. En tomo a este punto de partida central, epistemológica común --{!S decir, de la valorización de las pro-
común a las aproximaciones provenientes de disciplinas dife- piedades relacionales en detrimento de las propiedades asigna-
rentes y que pueden presentarse, si atendemos a su valor nomi- das a los seres- manifestaciones tan diversas de un mismo in-
nal, como bastante diversas, han venido a incorporarse otras terés por las redes, debemos constatar no obstante que los
representaciones (hasta el punto de llegar en ocasiones a recu- caminos que han llevado a la formación de este paradigma han
brir u oscurecer a aquél). Estas nuevas representaciones se apo- adoptado rasgos muy diferentes en los países anglosajones-par-
yan, por ejemplo, en la perdurabilidad, desde el siglo XIX, de ticularmente en Estados Unidos- y en Francia.
una concepción organicista de la, sociedad que es concebida En Francia, el interés por las representaciones en red detec-
como un cuerpo vivo irrigado. por flujos, ya sean materiales (las tado en el campo de las ciencias humanas surgió, a lo largo de
vías de comunicación o los sistemas de distribución de fuentes la década de 1960, de la filosofía y, más en particular, de las
de energía) o inmateriales (flujos financieros o flujos de infor- corrientes filosóficas que han contribuido a renovar la filosofía
mación, corrientes de difusión simbólica) (Parrochia, 1993); ó
bien en el desarrollo (garantizado por los programas informáti-
que, perteneciendo a una camarilla, hacen de contacto con otra camari-
cos que permiten automatizar ,la representación de las relacio- lla), enlace (individuos que actúan también como puentes, pero sin per-
nes en forma de grafos) de las técnicas sociométricas puestas a tenecer a ninguna camarilla), etcétera.
punto en el ámbito de la psicología social, y en particular por JZ Debem05 a J. Boissevain (1974) -ancropólogo alumno de Gluckman--
J. L Moreno (1934, 1947), durante las décadas de 1930yde 1940, el haber sistematizado, apoyándose en 105 trabajos seminales de la Escuela de
para describir por medio de diagramas (los «sociogramas~) la Manchester y, en particulai; de Bames y Mitchell (1969), la aplicación
del modelo de las redes al estudio de las sociedades mediterráneas. Sus
manera en que los individuos son conectados a través de flujos
investigaciones se han centrado, en particular, sobre fenómenos de clien-
orientados de comunicación dentro de los grupos pequeños31• telismo en el sur de Italia y, posteriormente, en la isla de Malta. Boissevain
ha sacado a la luz la importancia de lo que él denomina ln-okers, inter-
mediarios y enlaces entre diferentes redes. Este término y lru; diferentes
31 Debemos a estos trabajos centrados sobre la cuestión de la •in- descripciones a lru; que está vinculado han sido ampliamente retomados
fluencia• y del ./eadershiP• -ambos considerados como fundamentales en desde entonces por los historiadores.
una época marcada por la movilización de lru; masas en torno a la pala- 33 Estos modelos son hoy a menudo transpuestos, de forma más o
bra de un jefe- los términos que continúan aún hoy en el centro de la menos metafórica, al estudio de las sociedades humanas. Por otro lado,
sociología contemporánea de lru; redes sociales, como camarilla (indivi- esta referencia, implícita pero frecuente, justifica la utilización que hace-
duos conectados de manera más o menos estable que forman un subsis- mos del adjetivo [Link]ísra para designar con una sola palabra algunas
tema de comunicación dentro del sistema general), puente (individuos de las características más espedficas del nuevo espúiru del capitalismo.
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de la ciencia rechazando la frontera existente entre las activi- en red postula un empirismo radical. En lugar de suponer un
dades científicas y el resto de prácticas del conocimiento, que mundo organizado según estructuras básicas (aunque éstas per-
había sido instaurada por las epistemologías dominantes para manezcan ocultas y deban ser desveladas por un trabajo cientí-
comprometer a esta disciplina en vías no reduccionistas. fico de reducción a los componentes elementales). se parte de
La referencia a las redes se encuentra asociada, en efecto, a un mundo en el que, potencialmente, todo está relacionado
la búsqueda de modos de totalización susceptibles de alterar lo con todo. Un mundo concebido, a menudo, como «fluido, con-
menos posible la singularidad de las relaciones identificadas y tinuo, caótico» (ibid., p. 170), en el que todo puede conectarse
de los seres que éstas conectan en contraste con las aproxima- con todo y que debemos, por lo tanto, abordar sin a prioris
ciones reduccionistas, que totalizan al remitir a los seres y a las reduccionistas. El recurso a la noción de red deriva, pues, de la
relaciones a tipos, clases y estructuras originales, con el objeti- ambición de proponer formulaciones y modelos muy generales
vo de reunirlos en grupos susceptibles de convertirse a su vez susceptibles de asociar cualquier tipo de ser sin tener que espe-
en objetos de cálculo. Los modelos que se basan en una repre- cificar necesariamente su naturaleza, considerada como una
sentación en red mantienen, pues, una relación compleja con propiedad emergente de la red misma. No obstante, este mundo
el estructuralismo. Comparten con él el hecho de hacer hinca- reticular no es planteado como un caos. El análisis debe ser
pié en las propiedades relacionales y no ·en las sustanciales: capaz de detectar en él relaciones que sean más estables que
sabemos que el ajedrez, donde cada movimiento que desplaza otras, caminos preferenciales, estrías.
una pieza modifica el valor posicional del resto de piezas del Sin embargo, como expÜcita Michel Serres (1968), esto requie-
juego, constituye desde Saussure la metáfora por excelencia de re apoyarse en un esquema que pennita comprender la manera en
la aproximación estructuralista. Sin embargo, a diferencia del que esta conectividad generalizada puede realizarse. En la obra
estructuralismo --<1ue tiene como proyecto identificar las es- de Serres este esquema es el de la ~comunicación», «lugar electi-
tructuras originales a partir de las cuales se operan las transfor- vo de la innovación» (Serres, 1972, p. 128), que permite «hacer
maciones y que parte de este modo «en busca de la "estructura frente al desafío de lo múltiple» (Parrochia, 1993, p. 59), pro-
lógica del mundo"» (Descombes, 1989, p. 169)34-, el modelo porcionando instrumentos de totalización susceptibles de incor-
porar la sensibilidad a las diferencias. La referencia a la comu-
nicación está aquí claramente conectada de lleno al proyecto
l-1 El estructuralismo podría ser considerado, por este motivo, como
lo señala V. Descombes, como el «más reciente avatar• del proyecto de la de sustituir las ontologías esencialistas por espacios abiertos, sin
modernidad: el de una •ciencia unificada• que «cede a la tentación del fronteras, centros ni puntos fijos, en los que los seres están
programa grandioso•, término con el cual Pumam -según Descombes- constituidos por las relaciones en las que se sumergen y se
define el proyecto de Carnap y del Círculo de Viena. «Carnap cree con modifican en conformidad con los flujos, las transferencias, los
la misma firmeza en el esperanto, en la planificación socialista y en la len- intercambios, las permutaciones y los desplazamientos, que en
gua ideal de la ciencia, que es como una Ciudad radiante del espíritu
este espacio son los acontecimientos pertinentes35• La primacía
(alusión a la Ciudad radiante construida por Le Corbusier, expresión del
proyecto moderno en arquitectura]. Por este motivo, él y el Círculo de
Viena [... ] no cesan de elaborar gigantescos programas o manifiestos pro• niscas, ya que tratan de superar las apariencias fenoménicas para desvelar
vocadores: pronto el conocimiento humano quedará reducido a la física, formas subyacentes (estructuras) que son, al mismo tiempo, más profun-
pronto la física sera traducida a observaciones puramente factuales das, más originales y más reales que los fenómenos respecto a los cuales
conectadas entre sí por relaciones puramente lógicas». Lo mismo ocurre están en una posición de matriz originaria.
con el escructuralismo: «Un día se mostrará [según esta corriente de pen- 35 «Se trata, en estos puntos de conexión, de recibir una multiplici-
samiento) que las estructuras de la representación son las del espíritu, dad de canales, sean cuales sean, de flujos, transporten lo que transpor-
que las estructuras del espíritu son las del cerebro y que, finalmente, las ten, de mensajes, sean cuales sean sus contenidos, de objetos, sin que
estructuras del cerebro, que es un sistema material, son las de la materia• importe su naturaleza, etc., y de redistribuir esta multiplicidad de cual-
(Descombes, 1989, pp. 165 y 169). Semejantes programas son reduccio- quier modo. En el conjunto de intercambios que chorrean por la red, tal
216 217
ontológica acordada al acontecimiento de la conexión con res- Sin embargo, el mismo filosofema se ha visto también em-
pecto a los seres puestos en relación es mucho más radical en pleado en orientaciones menos específicas. Ha sido puesto al
Francia que en las versiones estadounidenses del paradigma de servicio, al menos en Francia durante los años que siguieron
las redes que examinaremos más adelante. El momento de la al mayo de 1968, de una crítica (sobre todo en G. Deleuze) no
conexión [el «encuentro• del que habla G. Deleuze (1981)] es sólo del «sujeto», definido en relación a una consciencia de sí y
aquel en el que se constituye la identidad de los seres que entran a una esencia que podría consistir en algo diferente de la hue-
en un determinado tipo de relación. En un mundo semejante, lla de las relaciones en las que se ha visto inserto a lo largo de
desde el punto de vista de un observador exterior, nada sería sus desplazamientos, sino también de una crítica de todo cuan-
reducible a priori a otra cosa, ya que la «reducción» (un ele- to era denunciable en tanto que •punto fijo» susceptible de
mento asimila, traduce, expresa a otro con el que entra en con- hacer referencia, por ejemplo, al Estado, a la familia, a las
tacto) es, precisamente, la operación por la cual se crean y se Iglesias y, de forma más general, a· todas las instituciones, así
estabilizan las conexiones dentro de la red. Describir la red es como a los maitres (a penser), las burocracias, las tradiciones
observar y dar cuenta de estas operaciones de ·reducción, que (porque se encuentran orientadas hacia un origen considerado
en el espacio abierto de las interconexiones crean irreversibili- como un punto fijo) y las escatologías, religiosas o políticas, en
dades relativas. la medida en que hacen a los seres dependientes de una esen-
En la década de 1980, el tipo de descripción absolutamen- cia que se proyecta sobre el futuro. En el transcurso de la déca-
te original que posibilita este nuevo lenguaje ha contribuido a da de 1970, esta crítica se ha orientado de forma casi natural
renovar la sociología allí donde ha penetrado a través de la hacia el capitalismo, confundido, dentro de la misma denuncia,
intermediación de la nueva-sociología de la ciencia desarrolla- con la familia burguesa y con el Estado, en tanto que mundos
da por B. Latour y M. Callon. Dentro de ~ta corriente, las cerrados, fijos y rígidos, ya sea por su apego a la tradición (la
representaciones en términos de red son aprovechadas para familia), por el juridicismo y la burocracia (el Estado) o por el
superar la separación entre lo que pertenecería a la «ciencia• cálculo y la planificación (la empresa), en contraposición a la
propiamente dicha (supuestamente •objetiva•) y lo que perte, movilidad, a la fluidez, de los «nómadas» susceptibles de circu-
necería al orden de sus «usos sociales• (que implicarían intere; lar a costa de múltiples metamorfosis en redes abiertas31 • Pero,
ses que vendrían a corromper esta supuesta «objetividad»), que por otro lado, esta crítica permitía también desembarazarse de
había dominado hasta entonces la sociología de la ciencia36. las rígidas separaciones entre órdenes, esferas, campos, clases,
aparatos, instancias, etc., que habían adquirido en la misma
época, y en particular en las versiones sociológicas del marxis-
nudo, tal cúspide puntual, tal centro estrellado o polo, desempeña el mo estructuralista, la forma de hipóstasis sacralizadas cuyo
papel de un receptor y de un redistribuidor, sintetiza y analiza, mezcla, cla-
sifica y separa, elige y emite. Importa y exporta• (Serres, 1972, pp. 130-l3!).
36
Estas representaciones permiten describir las «redes sociotécni- l 7 La sección 12, «Tratado de nomadología: la máquina de guerra•,
cas», compuestas de ensamblajes de seres «humanos• y «no humanos• de Mil meseras, de G. Deleuze y E Guattari (1980), se abre con la oposi-
(seres naturales, animales, artefactos técnicos o jurídicos, etc.), dentro de ción del juego de ajedrez y del juego del go. La imagen del juego de aje-
los cuales las coneiciones -<lefinidas como «pruebas- donde un ser de la drez, que servía, como hemos visto, de metáfora al estrucrurallsmo para
red se juega la posibilidad de expresar o representar a otro (de ser su «por, insistir en el carácter relacional de las concatenaciones pertinentes, es
tavoz» o de •traducirle•)- conducirían a la formación de asociaciones desde este punto de vista aún demasiado pesada ya que las piezas del aje-
más o menos estabilizadas que no son ya objeto de interpretaciones ni de. drez tienen una identidad fija, jurídica, dado que se encuentra insctita en
controversias (de «cajas negras•), algo que ocurre, en particular, en el las reglas del juego, que limita sus desplazamientos y les da la pesadez de
caso de las «verdades cientfficas•, que se presentan como proposiciones un sujeco dotado de una identidad sustantiva. Inversamente, las piezas del
verdaderas una vez que son aceptadas y no suscitan ya controversias go son elementos vacíos que no son rellenados o definidos sino por el
(véase, por ejemplo, Callon, 1991, 1993; Latour, 1984, 1989). lugar ocupado en una concatenación de orden reticular.
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cuescionamiento suponía por aquel entonces una auténtica lugar de ser unificados a priori por un observador que los haría
blasfemia38• equivalentes imponiéndoles categorías predefinidas) es primor-
Haciendo esto, y en parte a pesar suyo, esca crítica se pres- dial y orienta la atención hacia los procesos de comunicación.
taba también a una interpretación en términos de liberación no Esto conduce a una representación del mundo en forma de una
sólo de las fidelidades personales e institucionales, percibidas red de «signos», siendo cada uno de ellos susceptible de reflejar
desde entonces como servidumbres sin fundamento que carac- o de representar a los demás según la posición que le es propia
terizaban al antiguo orden doméstico en vías de marginaliza- (y no desde un punto de vista omnicomprensivo que no figura
ción, sino también de todas las «jerarquías» y «aparatos», es en semejante modelo). De ahí la importancia, por otro lado
decir, de «los aparatos de Estado• y, al mismo tiempo, de los a menudo implícita, de la semiótica inventada por C. S. Peirce
«aparatos» que, como los «aparatos sindicales», habían contri- en la formación de una representación del mundo concebido
buido a la formación del derecho laboral, al reconocimiento de como una red. En efecto, en Peirce, el signo no se halla en rela-
las clases sociales y al proceso que conduciría a su representa- ción únicamente con un objeto (como en la relación diádica:
ción en el Estado39• significante-significado), sino que él mismo debe ser también
En los textos anglosajones, las concepciones del mundo (y interpretado para tener sentido (un poco a la manera en que
no sólo de la sociedad) que se apoyan en las lógicas en red se una palabra es definida en un diccionario a través de una pará-
aproximan al pragmatismo y al empirismo radical. También en frasis compuesta por otros términos cuya definición puede, a su
este caso la cuestión de saber cómo se establece la relación vez, ser buscada y así sucesivamente). Esta concepción triádica
entre elementos considerados como diferentes y separados (en del signo (signo, objeto, intérprete) permite representar el mundo,
en la medida en que puede ser dotado de una significación,
18 Estamos pensando, en particula~ en las versiones del althusseria- como una «red» de contornos indefinidos constituida por una
nismo que, en la primera mitad de la década de 1970, invadió la reflexión multiplicidad de traduc~iones, ya que «el signo no es un signo
sociológica, por ejemplo, en un autor como N. Poulantzas, cuya influen• a menos que pueda ser traducido a otro signo en el que se en-
cia fue, durante algunos años, considerable antes del brutal olvido de la cuentre más plenamente desarrollado» (Ducrot, Schaeffer, 1995,
década de 1980. pp. 180-181). El intérprete desempeña, por lo tanto, el papel de
39 Sin caer en el simplismo de tipo marxista de infraestructura versus
220 221
nos interesan aquí son de eres tipos principalmente: por un
lado, la posibilidad de establecer relaciones de causalidad entre
•
l.
incluida en estas situaciones que son, por definición, absoluta-
mente singulares. La segunda vía consistirá igualmente en renu~-
elementos muy variados, cuya singularidad es respetada, que ciar a la idea de que existen propiedades estables en las perso-
coexisten en un mismo espacio (la «ecología social• de Park) ¡ nas -individuales o colectivas-, que permitirían s~ totalización.
por otro lado, la preocupación por percibir procesos situados Sin embargo, en lugar de centrarse en el trabajo de interpreta-
entre lo que podría ofrecer una aproximación puramente indi- ción en la interacción, tratará de reconstruir -reelaborando la
vidualista, criticada por su atomismo, y, a la inversa, una apro- vieja sociometría moreniana y utilizando un lenguaje derivado
ximación institucional centrada en las organizaciones más for- del de la teoría de los grafos- los dispositivos de totalización,
males y en los fenómenos macrosociales¡ por último, la voluntad limitándose exclusivamente a las relaciones existentes en una
de parcir de las interacciones dentro de los grupos pequeños, red, por definición abierta (aun cuando la pretensión de totali-
concebidas fundamentalmente, ~gún la perspectiva inaugura- zación supone detener en un momento determinado la lista de
da por O. H. Mead, como actividades de comunicación a tra- relaciones tomadas en consideración). Los individuos son siem-
vés de las cuales las personas construyen de forma simultánea pre, en esta perspectiva, menos pertinentes que las relaciones
su propio «yo» y producen significaciones utilizadas en la vida que los unen40• Pueden ser considerados como «nudos» en la
social definida por su naturaleza simbólica. En esta lógica, las intersección del conjunto de relaciones, de manera que es posi-
personas son indisociablemente «actores» _que llevan a cabo ble que este espado vacío lo ocupen seres muy diversos.
acciones e «intérpretes» que elaboran significaciones sociales Son, sin duda, los trabajos de M. Granovetter (1973) y los
intercambiando entre sí «signos•, que son la forma que reviste de H. White y su equipo los que han desempeñado un papel
la acción cuando se aborda dentro de los flujos de relaciones a preponderante en el desarrollo de esta corriente, proponiendo
las que se trata de dar un sentido. Desde este punto de vista, algoritmos que se prestan a un tratamiento automatizado para
las propiedades aparentemente más estables de los individuos construir redes de relaciones a una escala mucho más irnpor•
-como el sexo o la profesión, por ejemplo- son también signos tante que lo que hacía Moreno, cuyos trabajos se circunscribí-
que son objeto de interpretaciones en la interacción. En lugar an a grupos pequeños. La innovación no era sólo tecnológica,
de tratarlas como propiedades sustanciales, conviene conside0 sino que pretendía también emancipar a la sociología de las
rarlas, por lo tanto, como propiedades relacionales: en la inte- •viejas» nociones de «categorías», •grupos», «clases» que, pre-
racción, donde son objeto de interpretaciones, estas cualidades sentadas como válidas para las antiguas sociedades estai;utacias;
son dotadas de significaciones que, dependiendo de la relación, no eran ya convenientes para sociedades abiertas y dinámicas
varían cuando se pasa de una relación a otra. Por otro lado, es (liberales) en las que el «[Link]» desempeña un papel preponderante41•
imposible definir a los individuos, como ocurre en las cons-
trucciones de inspiración estructuralista, a través de un con-
junto de propiedades que se derivarían mecánicamente de la -!O •En el análisis de las redes sociales [... I las conexiones relaciona-
pertenencia a grupos, instituciones, organizaciones, etcétera. les entre los actores son primarias, y los atributos de los actores, secunda,
La radicalización de estas posiciones conduce, durante las rios (...1. Podemos, dentto de la perspectiva del análisis de redes, estudiar
décadas de 1960 y 1970, a dos vías diferentes. La primera-cuya modelos de estructuras relacionales directamente sin hacer referencia
expresión más madura sería la etnometodología- consistirá en a los atributos de los individuos que se encuentran insertos en ellas•
hacer hincapié en los procesos de interpretación por los cuales (Wasserman, Faust, 1994, p. 8).
1
" Muy explícito en este sentido es el anículo fundador -iJUe hoy
los actores tratan de dar un sentido a las realizaciones sociales cumple más de veinte años- publicado en 1976 por H. C. White, S. A.
en el transcurso mismo de la acción. Esta corciente choca con Boorman y R. L Breiger. La sociología, dicen en el preámbulo de este
el problema de la totalización, ya que la misma significación de
r las palabras de las que depende el trabajo de interpretación está
amplio trabajo metodológico publicado en dos números sucesivos del
American ]ournal bf Sociology, continúa vehiculando nociones que, como
. fr_:
La revolución metodológica anunciada contenía en germen, las redes desde las corrientes de la filosofía francesa de las déca-
por lo canto, la promesa de una liberación con respecto a las das de 1960 y de 1970, que hemos e~ocado rápidamente, hasta
«antiguas» instituciones encerradas en sus propias fronteras, llegar a la nueva sociología de la ciencia y de la técnica.
organizaciones «rígidasi., que implicaban «roles» y «status» fija- Aunque se pueda derivar de estas dos corrientes, tal y como
dos de una vez por todas, consideradas como constrictivas y hemos intentado, esquemas bastante próximos, que obviamen-
superadas..Esta orientación debía conducir, como ocurrió con te pueden ser movilizados para emprender una deslegitimación
las versiones más radicales del paradigma, a ignorar las propie- del mundo asociado al segundo espíritu del capitalismo, con sus
dades de los elementos entre los cuales se establecía una rela- burocracias, sus Estados, sus familias burguesas y sus clases
ción, es decir, de las personas, cuya cualidad, por ejemplo, en sociales, en favor de un nuevo mundo reticular al cual el tercer
tanto que mujer, negra, joven, obrera, etc., no era ya juzgada espíritu del capitalismo contribuye.a conferir un sentido, no
como pertinente, ya que tan sólo interesaban las propiedades podemos negar que nos encontramos en presencia de dos
relacionales, es decir, el número, la frecuencia y la dirección de «escuelas», cuya intersección, evaluada por la frecuencia de los
sus conexiones. contactos personales en seminarios, coloquios, etc., o las citas,
Únicamente después de una década la sociología de las sería limitada, si no inexistente.
redes escadounidense se ha implantado sóliélamente en Francia, iPor qué no hemos utilizado uno de estos escritos fundadores
gracias a la mediación de investigaciones, que han versado en para entresacar los rasgos principales de un orden basado en la
un primer momento sobre la sociabilidad (por ejemplo, Forsé, construcción de la red, siguiendo el método puesto a prueba en
1994), siguiendo vías que no se cruzan en la mayoría de los De la Justification, que va de los textos canónicos a los manuales
1.
casos con los caminos por los que se difundió el paradigma de de aplicación práctica? Porque no existe, que nosotros sepamos,
una obra maestra que pretenda establecer la posibilidad de un
mundo armanioso y justo basado en la red. El tipo de orden cone-
las de «categoría• o «clase», son herederas del siglo XIX, del cual trans- xionísta, cuya configuración hemos esbozado brevemente, no ha
miten la visión arcaica de un mundo compartimentado y cerrado. Es
sido objeto -al mismo nivel que los órdenes domésticos, cívicos o
hora, añaden, de poner fin a esta representación ya superada para forjar
nuevos instrumentos descriptivos que se ajusten al carácter abierto de las comerciales, por ejemplo- de una construcción sistemática en la
sociedades modernas: «El discurso de todos los sociólogos conserva aún tradición de la filosofía política. La razón es, sin duda, que las
térnúnos primitivos -status, rol, g,u¡,o, control social, inreracción y sociedad corrientes contemporáneas en las que se ha desarrollado el con-
son sólo algunos ejemplos-- que descansan en un principio de agregación, cepto de red han sido construidas, precisamente, contra las cons-
ya se aate de agregados de personas, de colectividades, de "posiciones" trucciones metafísicas sobre las que reposaban las filosofías políti-
interconectadas o de "actores generales". Los sociólogos han empleado
cas del bien común (que aprovechamos en De la ][Link] para
dichos agregados de dos formas diferentes: por un lado, posrulando la
existencia de agregados categoriales ("subsistemas funcionales", "clases") establecer la arquitectura de las ciudades) y, en algunas de ellas,
cuya relación con la estructura social concreta era clara; por otro, recu- como las filosofías de la inmanencia, con la pretensión de evitar;
rriendo a estadísticas que cruian a los individuos en función de sus atri- esquivar o endogenizar la posición ocupada por una instancia
butos cacegoriales (por ejemplo, protestantes blancos de clase media-baja moral de la que podrían derivarse juicios legítimos que hiciesen
que viven en los centros urbanos y votan por el partido demócrata) [... ). referencia a la justicia. Ésta es la razón por la que estas filosofías,
En contraposición a estas extendidas ideas, disponernos de una numero-
como veremos más adelante, han tornado prestado del psicoaná-
sa lista de pruebas emplricas en lo que respecta a los efectos y a la fre-
cuencia de los "accidentes'' o de los "azares" en el funcionamiento efec-
lisis nociones como las de «fuerza,, o •desplazamiento• (que noso-
tivo de las sociedades [es decir, de la disparidad existente entre el modelo tros mismos emplearemos, si bien articulándolas con las de bien
categorial, que trata de identilkar el efecto específico de las "variables", común y justicia), con el objetivo de reabsorber el espacio a dos
y la realidad)• (White, Boorman, Breiger, 1976, p. 733, la traducción es niveles de la metafísica política occidental en un «plano de inma-
nuestra). nencia», tal y como indica G. Deleuze.
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res hacen hincapié en el modo en que Cosimo de Médicis logra sentido no es desvelado más que a aquellos que han compren•
situarse en la intersección de diferentes redes cuyos agujeros dido que la red constituye su principal armadura.
estructurales sabe explotar inteligentemente. Del mismo modo, No obstante, la tensión entre una posición historicista (la
Femand Braudel sostiene que para describir el origen Y el des, red es la forma más conveniente a nuestro tiempo) y una posi,
pegue del capitalismo es preciso analizar no tanto la campe• ción naturalista (la red es el tejido constitutivo de todo mundo
tencia y el mercado, sino las redes sociales que sirven de sopor- social, incluso de la naturaleza entera), puede atenuarse si se
te al comercio de larga distanciaH. admite que la organización reticular constituye, en el orden del
Desde el punto de vista de la elaboración de una ciudad por conocimiento, la forma mejor ajustada a la visión global del
proyectos, cada una de estas dos posiciones presenta ventajas e mundo adoptada desde el punto de vista de una ciudad que
inconvenientes: la primera, la historicista, encierra ventajas descansa sobre una lógica conexionista. Si tomamos el ejemplo
porque hace hincapié en la novedad del mundo en red Y en la de la ciudad comercial, vemos cómo ha sido necesario, en primer
adecuación de la descripción de las redes al mundo actual en el lugar, que el mercado estuviese ubicado a finales del siglo XVIII en
que vivimos y al que tratamos de comprender. Esta primera el centro de una filosofía política, para que las dimensiones
corriente es congruente con la afirmación, que acompaña a la comerciales de las sociedades del pasado pudiesen ser a su vez
descripción del mundo conexionista, según la cual esta forma aprehendidas como tales, es decir, con el vocabulario y los con•
sería característica del mundo que se está levantando delante ceptos de la ciudad comercial. Del mismo modo, la red consti•
de nuestros ojos. Sin embargo, la segunda de las posiciones, la tuye quizá una buena manera de describir la forma en que los
naturalista, presenta la ventaja de ubicar más sólidamente la banqueros de Londres o Amsterdam realizaban, según R Braudel;
forma red en la naturalidad del mundo. plusvalías muy superiores a las oportunidades ofrecidas por los
Los investigadores activos en cada una de estas corrientes mercados locales; sin embargo, estos últimos no describían sus
podrían responder que los debates sobre las redes no hacen propias acciones apoyándose en la forma red y, sobre todo, no
referencia al mundo, sino a los diferentes modos de descripción recurrían a la red o al proyecto para emitir juicios de valor o
del mismo: se trataría, en definitiva, de debates puramente elaborar justificaciones.
metodológicos. Sin embargo, además de que no se puede cliso•. La aproximación historicista y la aproximación naturalista
ciar la validez de la descripción de las propiedades del objeto cometen el mismo error: ambas creen que el estado de las cosas
descrito, las críticas que suelen dirigir contra los enfoques cate• y Jos modos de descripción podrían tratarse independientemen,
goriales tienden a asentar la representación de un mundo cuyo te de las posiciones nom1ativas desde las que puede enunciarse
un juicio de valor sobre los acontecimientos que se producen.
Considerarnos que, si algo nuevo se ha producido en el ámbito
13 Nuestros autores· de gestión empresarial no se privan de movilizar
que aquí nos ocupa, es precisamente la formación de una moda,
esta misma referencia para demostrar que la existencia de redes viene de
muy atrás: «La organización en red se confunde de hecho ampliamen• lidad de juicio que, dando por hecho que el mundo es una red (y
te con la historia del desarrollo económico. Se suele hablar de "redes no, por ejemplo, un sistema, una estructura, un mercado o una
comerciales", de "redes bancarias" y, recientemente, de "redes (networks) comunidad), ofrece puntos de apoyo para apreciar y ordenar el
de televisión". El paso, en Occidente, del periodo feudal, dominado por valor relativo de los seres en un mundo semejante.
los jefes de guerra, a la economía de mercado en la que hoy vivimos, se ha
efectuado de forma progresiva a través de un incesante esfuerzo de creación
de nuevos conracros. Fue necesario transportar las mercancías provenientes
de lugares lejanos y, para ello, disponer allí de corresponsales fiables en los
que confiar estos intereses. Una palabra clave: la confianza. No es otro el
origen de la letra de cambio. Así de sorprendente es la descripción que da
Femand Braudel de las prácticas del siglo XVI• {Landier. 1991 ©).
228 229
1:
1 ! 1
1 !
1 CONCLUSIÓN: LOS CAMBIOS APORTADOS POR EL tiempo que consagrarnos a los demás: no perder el tiempo con-
i NUEVO ESPÍRITU DEL CAPITALISMO EN EL siste en reservarlo para establecer y mantener las conexiones
1 ;
PLANO DE LA MORAL más provechosas, es decir, las más improbables o las más aleja-
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1 ! das, en lugar de malgastarlo en las relaciones con los conocidos
: \ El desarrollo de lo que hemos denominado un mundo cone- o con personas cuyo trato procura únicamente un atractivo de
:i- xionista y la formación progresiva de una ciudad por proye~tos tipo afectivo o lúdico. La buena disposición del tiempo libre
que somete dicho mundo a una exigencia de justicia constitu- está también relacionada (ambos suelen ir a la par) con el acce-
yen los principales puntos de apoyo normativos sobre los que so a la información y al dinero. No hay que mostrarse pródigo
reposa el nuevo espíritu del capitalismo. Una vez desplegada con el propio tiempo, ni guardarlo para sí --economizarlo en sí
ampliamente la ciudad por proyectos podemos prolongar la mismo, sin ningún objetivo-, sino que lo fundamental es con-
comparación entre el nuevo espíritu del capitalismo ~ aquel~os sagrarlo a la búsqueda de información sobre los buenos proyec-
que lo han precedido, limitándonos a señalar sus duere~clllS tos y, si se ha realizado un ahorro temporal, no malgastarlo inú-
desde el punto de vista de la moral. Mientras que el pruner . tilmente, sino reservarlo para poder disponer de oportunidades
espíritu del capitalismo encomiaba una ~oral del. ahorro Y el que permitirán implicamos en un nuevo proyecto inesperado,
segundo una moral del trabajo y de la competencra, el nuevo pero potencialmente interesante. El tiempo constituye, por lo
espíritu del capitalismo está marcado por un cambio,_ que afec- tanto, el principal recurso para entrar en contacto con los acto-
ta tanto a la relación con el dinero como a la relación con el res que controlan el acceso al dinero y de los que depende el
trabajo. presupuesto del proyecto. No obstante, siendo el tiempo un
recurso no almacenable, este tipo de ahorro no puede perma-
.,., necer parado, sino que debe ser reinvertido de forma perma-
La transformación de la relación con el dinero Y nente. La necesidad de poner a trabajar los recursos de los que
1 las posesiones dependemos, y esto valdría también para el caso del dinero, es
1 ~ en este caso aún más urgente debido a su carácter personal.
En la forma del espíritu del capitalismo que ha dominado el Mientras que se puede confiar a otros la gestión de un ahorro
siglo XIX y el primer terci~ del siglo XX, el ahorro constituía la monetario, en lo que respecta al tiempo, es la persona misma la
principal .vía de acceso al mundo del capital y el instrumento que debe gestionar de la mejor forma posible su inversión.
más importante para la promoción social. Los valores del con- De forma más general, en un mundo en red, la relación
trol de uno mismo, del comedimiento, de la restricción, de la cotidiana con el dinero y la propiedad se aleja de los hábitos
laboriosidad, de la regularidad, de la perseverancia y de la esta- burgueses tradicionales, as{ como de las nuevas formas de rela-
bilidad, que eran apreciados por las empresas, se transmitían en ción con la propiedad que habían caracteruado el ascenso, en
gran medida mediante la inculcación de una moral del ahorro. la década de 1940, de una elite de direcrores diplorrrados, com-
En un mundo en red, el sentido del ahorro no ha desapare- petentes y asalariados, integrados en grandes burocracias. Las
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cido, pero se aplica a otro tipo de bienes. Como ya lo había formas de actividad mejor ajustadas a un mundo conexionista
anticipado, con más de treinta años de antelación, O. Becker marcan, en efecto, un giro en la historia del capitalismo en la
(1965), la principal escasei en nuestras sociedades, al menos en medida en que contribuyen a activar la definición occidental
categorías, como la de los cuadros, que no están confron~adas de propiedad, a la cual K. Washida (1995) ha consagrado un
a la necesidad inmediata, no concierne a los bienes matenales, artículo notable en el que se inspiran las observaciones que se
sino al tiempo. Así, pues, en este mundo ahorra, ante todo, siguen a continuación.
quien se muestra avaro con su tiempo y dispone de él de modo La constitución de la categoría social de los directores estu-
juicioso. Lógicamente, esto puede aplicarse, en primer lugar, al vo marcada por una primera fragmentación de diferentes com-
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rios, honorarios, derechos de autor, derechos sobre patentes,
sociales. Por el contrario, aqudlos que se encontraban a la van-
etc.-, lo cual tiende a borrar la diferencia entre rentas de capi-
guardia de la crítica en la década de 1970 han aparecido fre-
tal y rentas de trabajo.
cuentemente como los promotores de la transformación. El
Al mismo tiempo, toda la moral del trabajo o, como dice
capítulo siguiente está consagrado a la historia de la puesta en
[Link], de la profesión, que había impregnado de diferentes
marcha de este nuevo mundo y a los papeles -activos en algu-
maneras al espíritu del capitalismo, se encuentra afectada.
nos aspectos, pasivos en otros- desempeñados por la crítica
Asociada en una primera etapa del capitalismo al ascetismo
durante los años de su emergencia y de su establecimiento.
racional y, posteriormente, a mediados del siglo XX, a la respon-
sabilidad y al saber, tiende a dejar lugar a una valorización de la
actividad, sin que la actividad personal, o incluso lúdica, pueda
ser claramente diferenciada de la actividad profesional. Hacer
algo, moverse o cambiar, está valorizado, en contraste con la
estabilidad, considerada a menudo como sinónimo de inacción.
La transformación de la moral cotidiana en lo que atañe al
dinero, al trabajo, a las posesiones y a fa relación consigo
mismo, que supone el nuevo espíritu del capitalismo si toma-
mos en serio la nueva forma de normatividad que le subyace y
a la cual hemos consagrado este capítulo, no consiste, por lo
tanto, simplemente en una mera reordenación o modificación
marginal. Estamos en presencia de un cambio profundo y no
ante la continuación, bajo apariencias en parte transformadas,
del tipo de normatividad que impregnó al segundo espíritu del
capitalismo.
El enigma que ahora debemos resolver es la razón por la cual
semejante transformación ha parecido producirse sin encontrar
una fuerte hostilidad. A priori es difícilmente concebible que
una transformación de la norrnatividad tan importante no haya
entrañado ningún tipo de lucha, ninguna crítica o reacción de
gran envergadura. Ahora bien, aparte de la denuncia de la
exclusión -que es una denuncia del nuevo mundo conexionista
por la manera en que es concebida como desafiliación, es decir,
como desconexión- surgida a principios de la década de 1990,
pero hasta hace poco escasamente conectada con los nuevos
dispositivos del capitalismo, debemos reconocer que el nuevo
mundo se ha instalado sin ruido, como si hubiera quedado cu-
bierto por el provocado por la ralentización del crecimiento y
el aumento del paro, que ninguna política pública parecía en
condiciones de detener. La crítica, tan desamparada como las
políticas, no ha sabido analizar la transformación en curso más
allá de la llamada de atención sobre los nuevos sufrimientos
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SEGUNDA PARTÉ