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Texto de Geotectonica

Este documento presenta un resumen de la evolución histórica de las teorías geotectónicas. Comenzó con teorías intuitivas como la emergencia y contracción, luego avanzó a teorías más científicas como la deriva de continentes y finalmente culminó con la consolidación de la teoría de placas tectónicas en la década de 1960, la cual explica los procesos geológicos a través del movimiento y la interacción de las placas litosféricas.

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Texto de Geotectonica

Este documento presenta un resumen de la evolución histórica de las teorías geotectónicas. Comenzó con teorías intuitivas como la emergencia y contracción, luego avanzó a teorías más científicas como la deriva de continentes y finalmente culminó con la consolidación de la teoría de placas tectónicas en la década de 1960, la cual explica los procesos geológicos a través del movimiento y la interacción de las placas litosféricas.

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TEMA 1

INTRODUCCIÓN
Una mirada a la historia de las ideas en Geología, deja constancia de que la Tierra no es, ni ha
sido una entidad indiferente para el hombre; es más, revela, en el decurso histórico, un proceso
paralelo entre el conocimiento de la Tierra y la construcción de estructuras conceptuales de la
ciencia geológica.
Había que buscar en la gnoseología de la Geología los cambios que marcaron hitos en las formas
de comprender la Tierra. Así pues, la primera revolución científica que directamente influyó en
la forma de ver la Tierra se halla en la dimensión astronómica; de la teoría geocéntrica de
Ptolomeo se produce un salto paradigmático a la teoría heliocéntrica de Copérnico. Así, la
Tierra, de centro del universo se convirtió en satélite del Sol. La segunda revolución se inscribe
en la dimensión biológica; el imaginario de una sociedad arraigado en el creacionismo, cambió
con El origen de las especies de Charles Darwin, cuyo postulado consistía en que por medio de
los fósiles contenidos en las antiguas rocas sedimentarias se explicaba, al mismo tiempo, la
evolución del los organismos y los movimientos tectónicos de ascenso o hundimiento de los
continentes. Finalmente, la tercera revolución corresponde a las ideas revolucionarias de Alfred
Wegener1, donde la idea de una Tierra estática e inmutable cedió ante la visión de una naturaleza
dinámica y movilista: nace la teoría de la deriva continental.
El año de 1960, la comunidad geológica admitió el trabajo científico de Harry Hess, Robert
Dietz y John Tuzo Wilson, el que con ayuda del paleomagnetismo pudo demostrar que la
similitud de las líneas costeras de Brasil y Africa, a ambos lados del océano Atlántico, eran
producto de la movilidad de los continentes y que, a su vez, tenía su causa principal en el
ascenso del material mantélico terrestre a través de las fisuras de larga extensión en el fondo
oceánico llamadas dorsales mesooceánicas. Así se consolidó la teoría de la tectónica de placas
como modelo integrado para explicar todo proceso geológico ocurrido en la superficie y en el
interior del planeta Tierra.
En concreto, quedan establecidas las dos premisas más importantes que sustentan a la tectónica
de placas; la primera de ellas corresponde a la rigidez de la capa más externa de la Tierra
(litósfera) que se comporta como una substancia sólida y que suprayace a una región débil del
manto (astenósfera), y la segunda, relacionada a la fragmentación de la litósfera en varios

1
Aunque quedó demostrado que tales ideas resultaron de la compilación de las publicaciones de Abraham Ortelius,
cartógrafo flamenco del año 1596 quien por primera vez descubrió la coincidencia entre los bordes continentales de
Africa y de Brasil; pero, por carecer de una explicación científica para tal hecho quedó descartada durante mucho
tiempo.
segmentos o placas que se desplazan unas con respecto a otras y que continuamente cambian de
forma y de tamaño.
La actual visión de la Geotectónica desplaza su centro de interés de la descripción simplista de
los sucesos geológicos hacia la comprensión, explicación y predicción de los procesos corticales
con la finalidad de apoyar, con criterio científico, al desarrollo de las principales actividades
económicas como la prospección minera, la prospección petrolífera, la búsqueda de aguas
subterráneas y la definición de terrenos para el emplazamiento de obras civiles; además, de su
gran ayuda en la propuesta de medidas de prevención ante amenazas (naturales y provocadas)
que puedan afectar a los asentamientos humanos 2.
Desde la Tectónica de Placas, las diferentes disciplinas de la Geología, integradas, a través de
trabajos de campo, modelizaciones numéricas y otro tipo de investigaciones, ofrecen una
explicación racional para la formación de las montañas y del origen de los sismos, entre otros.

TEMA 2

2
Mata Perelló Josep M. y Mata Lleonart Roger GEOLOGÍA SOCIAL: UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LA GEOLOGÍA Y
DEL PATRIMONIO GEOLÓGICO
TEORÍAS Y MODELOS TECTÓNICOS

Corresponde, en este tema, revisar el desarrollo y vigencia temporal de las teorías que
contribuyeron a la consolidación del conocimiento sobre la dinámica interna y externa del
planeta Tierra, y de los procesos que modificaron su cubierta cortical en el decurso geológico.
Las discrepancias entre escuelas de geólogos empeñados en encontrar una explicación para la
configuración de la Tierra se tornaron más intensas al involucrar al tiempo como objeto de
estudio; a partir de ahí, la Geología adquirió el carácter de ciencia histórica ocupada en estudiar
a la Tierra en permanente transformación.
Desde el subjetivismo de los estudiosos de los procesos geologicos se sentaron las bases para los
paradigmas válidos, asi sea, para una determinada época. Y fue Kuhn, quien explicó que el
cambio de un paradigma por otro, ocurre cuando la teoría vigente se muestra cada vez más
incapaz de resolver las anomalías que se le presentan, hasta que en un momento es
definitivamente reemplazada por otra 3. Razonamiento que, desde los conocimientos actuales,
posibilita juzgar la validez de algunas teorías pasadas; es decir, cuáles significaron avances y
cuáles no.
En el devenir histórico, el conocimiento de la Geotectónica transitó por modelos inscritos en el
patrón histórico cultural de cada época. Dicho de otra manera, en ese devenir estuvieron
vigentes, sucesivamente, dos modelos geotectónicos, (a) el modelado de los rasgos morfológicos
de la litosfera interior y superficial, y (b) el modelado de los procesos que rigen la anatomía, es
decir, la fisiología de la litosfera4.
El primer modelo (a), implica entidades estáticas, como la forma y el tamaño de los accidentes
geográficos estudiados por la geomorfología (cuando esta se formaliza matemáticamente se
conoce como morfometría) o anatomía de las estructuras geológicas (realiza la descripción de la
forma, disposición, representación y análisis de las estructuras que se ven en las rocas). En el
segundo modelo (b), los procesos (entidades dinámicas) que configuran el relieve terrestre, son
los objetos de estudio. Cabe destacar que las entidades dinámicas evolucionan en el tiempo y en
el espacio bajo condiciones tanto externas, como internas.
Es pertinente presentar, en este tema, una relación de las principales hipótesis geotectónicas
clasificándolas de forma convencional en dos grandes grupos: a) las hipótesis clásicas o
intuitivas y, b) las hipótesis contemporáneas o de corte científico.
En una primera instancia, se hace una relación de las hipótesis clásicas:
1. HIPOTESIS DE LA EMERGENCIA.
3
KUHN. T. “LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS”. Pag 5
4
ANOKHIN Vladimir. LONGHINOS Biju. STATIC AND DYNAMIC KNOWLEDGE MODELING IN
GEOTECTONICS. Department of Geology. University College. Trivandrum City. India
Planteada en el Siglo XVIII por Hutton y Lomonosov. Cuya premisa principal sostenía
que los movimientos corticales eran consecuencia de la ascensión de cuerpos
magmáticos y que el plegamiento resulta de la presión ejercida por el magma contra la
cubierta sedimentaria. Con sustento en esta hipótesis se trató de explicar el origen de las
estructuras plegadas en la corteza.
2. HIPÓTESIS DE LA CONTRACCIÓN.
Formulada y sostenida entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX por De
Beaumont; tuvo la particularidad de comparar el planeta terrestre con una manzana que
se contrae por deshidratación y, a consecuencia de ello, la superficie exterior adquirió
una característica rugosidad al acomodarse al nuevo y menor volumen 5. Según esta
hipótesis, el interior del cuerpo continúa en contracción por el enfriamiento y la
superficie externa debe acomodarse al nuevo tamaño del planeta. Con ese argumento se
explicaba la existencia de los estratos plegados en la superficie de la Tierra.
3. HIPOTESIS DE LA EXPANSION.
Propuesta por Lindemann en el año 1827. Se la puede considerar como la antítesis de la
hipótesis de contracción. Consistía en el supuesto incremento de volumen del planeta
Tierra; a pesar de su éxito relativo por el apoyo de algunos geólogos, no aportó
suficientes argumentos consistentes para su aceptación.
4. HIPÓTESIS DE LA PULSACIÓN.
Algunos científicos como Belousov (1933), Usov (1940) y Obruchev (1940) atribuyeron
a la Tierra el comportamiento de un sistema pulsante, con períodos de expansión
alternados con períodos de contracción. La hipótesis de la pulsación postulaba que sobre
la superficie terrestre se producían cuencas sedimentarias o de cadenas montañosas en
forma diacrónica; las evidencias geológicas no pudieron demostrar aquello, sino que
apuntaban a todo lo contrario. Por esa razón, la hipótesis no alcanzó la aprobación de la
comunidad geológica.

5. HIPÓTESIS DE LOS CICLOS RADIACTIVOS


Desarrollada por Holy (1929), explicaba los movimientos tectónicos en función al
incremento de temperatura en zonas del manto, por la desintegración radiactiva; hecho
que daba lugar a que los magmas disminuyeran en densidad y aumentaran en volumen.
Su elevación producía levantamientos de la corteza.
6. TEORIA DE LA MIGRACION DE LOS CONTINENTES.
5
SELLÉS-MARTÍNEZ, José. TODOS TENÍAN RAZÓN, PERO TAMBIÉN ESTABAN EQUIVOCADOS.
Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires.
http://introgeo.gl.fcen.uba.ar/Introduccion/Clasesteoricas/Teoria-Tectonica-Global.pdf
Los antecedentes de esta hipótesis fueron publicadas por el geólogo Taylor en el año de
1910; en ellos exponía sus cuatro fundamentos principales: la curva hipsográfica con dos
niveles relativos a continentes y océanos, de composición diferente (sial y sima); la
semejanza de bordes continentales entre Africa y Sudamérica; la disposición geológica
similar en ambos continentes con la semejanza de flora y fauna del paleozoico superior y
del mesozoico inferior; y los residuos de la glaciación extendida del paleozoico
superior.6
7. HIPOTESIS DE LOS FLUJOS DE CONVECCIÓN SUBCORTICAL.
Propuesta en el año de 1950 por el geólogo belga P. Fourmarier, basada en los estudios
de O. Ampferer (1906) y R. Schwinner (1919). Se sustenta en la suposición de que la
acumulación del calor radiógeno debajo de la corteza genera un sistema de flujos de
convección en el manto. Es decir, debajo de los continentes se forman corrientes
ascendentes las que causan ruptura y fragmentación; en cambio, en las zonas de contacto
entre océanos y continentes las corrientes son descendentes, y provocan que los
segmentos litosféricos se hundan en el manto.
8. HIPOTESIS ROTATIVA.
Expresada en las obras del soviético M.V. Stovas, atribuye la deformación de la corteza
terrestre a la acción de fuerzas externas de naturaleza astronómica. La atracción de la
Luna y el Sol generan variaciones en la velocidad de rotación del planeta Tierra. Así, la
menor velocidad angular de rotación da lugar a la formación de una esfera, mientras que
el incremento en la velocidad angular de rotación ocasiona un aplastamiento polar y el
consiguiente ensanchamiento ecuatorial.
En segundo lugar, se aborda las hipótesis contemporáneas o aquellas sustentadas con criterios
científicos a partir de nuevos datos que son resultado de investigaciones geológicas, geofísicas y
geoquímicas. Las nuevas contribuciones a la Geotectónica, en resumen, son: a) diferencias
evidentes entre la composición de la corteza y del manto, b) descubrimiento de las dorsales
mesooceánicas, c) verificación de la existencia de la astenosfera, d) conocimiento de la
composición del manto superior, e) relación radiométrica de la historia precámbrica de la corteza
terrestre. f) el paleomagnetismo aplicado al movimiento de los continentes, g) interpretación de
las tensiones en los focos sísmicos, h) vinculación de la red global de fracturas profundas con el

6
JAIN V. F. GEOTECTÓNICA GENERAL http://geolibrospdf.blogspot.com.ar/…/geotectonica-general-…
eje de rotación de la Tierra, i) confirmación de la existencia de fallas laterales y corrimientos
tectónicos, y j) información obtenida de otros planetas del sistema solar 7.
En detalle, tales hipótesis son:
1. HIPOTESIS DE LA DIFERENCIACION A PROFUNDIDAD DE BELOUSOV.
Enunciada inicialmente por E.W. Artiushkov, planteaba que la materia acumulada en el
límite núcleo-manto es afectada por la diferenciación gravitatoria en la que los
elementos pesados se unen al núcleo incrementando su volumen y los elementos
livianos ascienden para acumularse en la parte superior del manto a nivel de la
astenosfera.
2. HIPOTESIS DE LA DIFERENCIACION A PROFUNDIDAD DE VAN BEMMELEN.
Formulada por el año de 1960, introduce nuevos términos como las undaciones que
acentúan la visión movilista. El primer elemento o las megaundaciones explica que el
proceso de diferenciación profunda tiene lugar a los 100 km de profundidad, donde se
produce una dilatación del manto inferior que en su ascenso ocasiona la elevación del
manto superior y de la corteza terrestre, para culminar con la ruptura de la corteza y el
respectivo deslizamiento de la cobertura cortical por los flancos del cuerpo intrusivo. El
segundo elemento o geoundaciones en el que se destacan las elevaciones centrales de los
geosinclinales y las estructuras anulares y las dorsales medianas de los océanos.
Finalmente, el tercer elemento o mesoundaciones donde ocurre el enfriamiento y la
cristalización del magma basáltico en los centros orogénicos, aumentando la densidad y,
obviamente, causando el hundimiento de estas zonas; es decir, se produce una inversión
del relieve y da lugar a la oceanización del continente.
3. HIPÓTESIS DE LA ISOSTASIA.
Pratt (1855), Airy (1855) y Dutton (1892) efectuaron mediciones del campo gravitatorio
terrestre en inmediaciones de macizos montañosos. De tales mediciones establecieron
que la diferencia de densidades del manto y de la corteza da lugar a una acumulación de
gran cantidad de materiales en una región concreta y esto significa un engrosamiento de
la corteza. Engrosamiento que da lugar al ascenso de algunas zonas en forma de
montañas; a la culminación del proceso de engrosamiento cortical se activa el
mecanismo de equilibrio isostático, en el que la disminución de la altitud de las
montañas por erosión del material rocoso de la cúspide se compensa con el ascenso de

7
SELLÉS-MARTÍNEZ, José. TODOS TENÍAN RAZÓN, PERO TAMBIÉN ESTABAN EQUIVOCADOS.
Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires.
http://introgeo.gl.fcen.uba.ar/Introduccion/Clasesteoricas/Teoria-Tectonica-Global.pdf
las raíces del mismo bloque montañoso. Razón por la que, con el transcurso del tiempo,
raíces de antiguas orogenias afloran en superficie.
4. HIPÓTESIS DE LA DERIVA CONTINENTAL.
Formulada por Alfred Wegener en el año 1912 en su publicación "El Origen de los
Continentes y los Océanos"8. Si bien mostraba objetivamente la separación de los
continentes, carecía de sólidos argumentos que expliquen los mecanismos que causaban
los movimientos horizontales y las fuerzas que intervenían en los desplazamientos (en
los cuales la propuesta de Wegener fracasó rotundamente); tal conjetura se ha
convertido, desde principios de la segunda mitad del siglo XX, en la hipótesis con
mayor aceptación por la comunidad geológica y geofísica.
5. HIPOTESIS DE LA TECTONICA DE PLACAS.
La tectónica de placas, estado más avanzado de la hipótesis de la deriva continental,
consiste en la integración de las características geológicas del planeta Tierra para dar
sentido a los fenómenos repentinos como terremotos, erupciones volcánicas o a la
formación lenta e imperceptible de las cadenas montañosas.
Según la teoría de la Tectónica de placas, la corteza terrestre está compuesta al menos
por una docena de placas rígidas que se mueven y presionan en distintas direcciones.

El concepto básico de la teoría de la Tectónica de placas es simple: todo comienza con la


circulación de las corrientes convectivas en el material espeso y fundido del manto, el
magma caliente asciende hasta los niveles inferiores de la litósfera donde se enfría y se
solidifica para luego hundirse nuevamente hacia al fondo del manto. La roca que se
hunde alcanza elevadas temperaturas en el manto inferior y, por efecto de la disminución
de la densidad, nuevamente asciende; en zonas debajo de la litosfera donde el sentido de
las corrientes convectivas es divergente se produce un desgarre por el que asciende el
magma y forma una nueva corteza, cada evento de ascenso del magma significa una
nueva separación de la corteza oceánica y se traduce en la expansión del suelo oceánico;
la consecuencia lógica y directa de todo esto es la aparición de los procesos de
subducción y/o colisión continental.
Los geólogos aún no han determinado con exactitud cómo interactúan la litosfera y el
manto, pero las teorías más vanguardistas afirman que el movimiento del manto fuerza a
las placas superiores a moverse, hundirse o levantarse.

TEMA 3
8
JAIN V. F. GEOTECTÓNICA GENERAL http://geolibrospdf.blogspot.com.ar/…/geotectonica-general-…
MARCO TECTÓNICO GLOBAL DE LA TIERRA

A manera de introducción al tema, es pertinente revisar algunas consideraciones acerca


de la estructura interna de la Tierra. En efecto, la estructura interna de la Tierra resulta
principalmente por la acción de la compresión (onda P) y ondas de corte (onda S) que
pasan a través de la Tierra durante los terremotos. Las velocidades de las ondas sísmicas
varían con la presión (profundidad), temperatura, mineralogía, química composición y
grado de fusión parcial.
En las ondas sísmicas, las velocidades y la densidad aumentan rápidamente en la región
entre 200 y 700 km de profundidad. Con ese mismo principio y mediante las
discontinuidades sísmicas se definieron los límites de la corteza, manto y núcleo,
discontinuidades que reflejan cambios en la composición, fase, o ambos.
En orden de profundidad, la discontinuidad de Mohorovicic, o Moho, define la
superficie divisoria entre los materiales rocosos menos densos de la corteza, formada
fundamentalmente por silicatos de aluminio, calcio, sodio y potasio, y los materiales
rocosos más densos del manto, constituido por silicatos de hierro y magnesio; la
discontinuidad de Gutenberg es la separación entre manto y núcleo, situada a unos 2900
km de profundidad; por último, la discontinuidad de Wiechert-Lehmann-Jeffrys o
discontinuidad de Lehmann, situada a 5155 km de profundidad media, y separa el
núcleo externo (fluido) del núcleo interno (sólido) de la Tierra, por un aumento en la
velocidad de las ondas.
En cuanto a las principales regiones de la Tierra, es posible esquematizarlas de la
siguiente forma:
1. La corteza, que consiste en la región sobre el Moho, y varía en grosor desde
unos 3 km en algunas crestas oceánicas a unos 70 km en orógenos comunes.
2. La litosfera (50-300 km de espesor) es la envoltura externa sólida de la Tierra,
incluida la corteza, que reacciona a muchos esfuerzos como un elemento frágil.
3. La astenosfera, que se extiende desde la base de la litosfera hasta la
discontinuidad de 660 km, es una zona fácilmente deformable por arrastre. La
zona de baja velocidad (LVZ), se ubica en la parte superior de la astenosfera con
50 a 100 km de espesor. A 400 km de profundidad las variaciones laterales
significativas en la densidad y en las velocidades de ondas sísmicas son
comunes.
4. El manto superior se extiende desde el Moho hasta la discontinuidad de 660 km,
e incluye la parte inferior de la litosfera y la parte superior de la astenosfera. La
región comprendida entre los 410 y 660 km se conoce como la zona de
transición, definida por dos importantes transformaciones de estado sólido: de
olivino a wadsleyita a 410 km y de espinela a perovskita + magnesiowustita a
660 km.
5. El manto inferior se extiende desde la discontinuidad de 660 km hasta la
discontinuidad de 2900 km o el límite manto-núcleo. En su mayor parte, se
caracteriza por incrementos bastante considerables en la velocidad y la
densidad, esto debido al aumento de la compresión hidrostática.
A los 220 a 250 km sobre la interfaz núcleo-manto ocurre una uniformidad de
gradientes de velocidad y densidad, en una región conocida como la capa D ''.
El manto inferior también se conoce como la mesosfera, región que es fuerte,
pero relativamente pasiva en términos de procesos deformacionales.
6. El núcleo externo no permite la transmisión de ondas S y, por esa condición, es
interpretado como líquido. Se extiende desde los 2900 km hasta la
discontinuidad de 5200 km.
7. El núcleo interno, que se extiende desde la discontinuidad de 5200 km hasta el
centro de la Tierra, transmite las ondas S, aunque a velocidades muy bajas, lo
que sugiere su proximidad al punto de fusión.

Ahora bien, en cuanto al contenido central del tema, se empezará comentando que la principal
contribución de la Tectónica de Placas es el establecimiento de una visión integradora y
sistémica de la Tierra, que explica la totalidad de los procesos geológicos.
Entre los años 1960 y 1970, la instalación de la red de sismógrafos World Wide Standard
Seismograph Network y la utilización de aparatos de detección sumada al registro cada vez más
preciso permitió evidenciar la existencia de heterogeneidades laterales en la corteza terrestre.
A partir de entonces, varios equipos científicos trabajan en proyectos geofísicos vinculados a la
comprensión de la estructura y dinámica de la Tierra; entre ellos, el levantamiento de la
topografía de los fondos oceánicos, la medición del campo magnético en los suelos marinos, el
establecimiento de la cronología del campo magnético terrestre basado en la memoria magnética
de las rocas continentales y en su edad radiométrica, la determinación de los hipocentros y
mecanismos focales de los terremotos.
Desde la teoría de la tectónica de placas, la comunidad geológica científica está en condiciones
de explicar cuestiones fundamentales como la configuración interior y exterior de la Tierra, el
movimiento de las placas litosféricas, el papel del agua en el manto y la función en conjunto del
planeta Tierra, en relación a los procesos tectónicos y geodinámicos que en ella suceden.
Aunque tales explicaciones permanecen todavía en el plano hipotético, dan luces acerca de los
procesos que se desarrollan en el interior del planeta 9.
La Tierra es el único planeta en el que se ha documentado la actividad de la tectónica de placas a
lo largo de un periodo considerable de su historia. Se ha sugerido que la Tierra estaría afectada
por un modelo convectivo (stagnant lid) 10 dependiente de las complejas relaciones entre los
factores reológicos (comportamiento de los materiales geológicos sometidos a las condiciones
cambiantes de presión y temperatura en el interior del planeta, sin olvidar el efecto de los
fluidos, como el agua), de quimismo, térmicos y petrológicos (por ejemplo, el inicio de la fusión
magmática parcial).
El flujo térmico y la gravedad son los motores del movimiento de las placas litosféricas. Y este
movimiento es, a su vez, el responsable de la formación de los continentes y cuencas oceánicas,
las cadenas montañosas, los cratones, los rift continentales, las plataformas y taludes
continentales, las cordilleras oceánicas, las llanuras abisales, las fosas oceánicas, los arcos de
isla, los mares marginales y las islas volcánicas.
La Tectónica de Placas permitió transitar “del cómo es al cómo funciona”. Es decir, tras la etapa
descriptiva de la Geología clásica, se focalizó en el interés en desentrañar las claves del
funcionamiento del planeta. De ahí que entre sus significativos avances se cuenta lo siguiente, la
Tierra funciona como una enorme máquina térmica que no ha dejado de enfriarse desde la época
de su formación; el flujo térmico es el motor del movimiento de material en el interior terrestre;
a su vez, el movimiento de material en el interior de la Tierra genera un campo magnético; la
litosfera se encuentra dividida en placas independientes en continuo movimiento; el movimiento
de las placas deforma las rocas de la corteza terrestre; y los bordes de las placas son las zonas de
mayor actividad geológica.

Contribución de la tectónica de placas.

9
Marco geotectónico. https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/6228/08CAPITULO2.pdf?
sequence=8&isAllowed=y
10
ALFARO Pedro 1, ALONSO-CHAVES Francisco M. 2, LA TECTÓNICA DE PLACAS, TEORÍA
INTEGRADORA SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DEL PLANETA Plate tectonics, a comprehensive theory of our
planet.
Principal contribución de la Tectónica de Placas es la visión integradora y sistémica de la Tierra,
que permite explicar lógicamente la gran mayoría de procesos geológicos.
Uno de los fenómenos de mayor influencia en el registro geológico de nuestro planeta es la
variación del nivel del mar que depende de dos factores fundamentales; en primer lugar, la
cantidad de agua existente en los océanos en contraste con la cantidad de agua, en forma de
hielo, sobre las masas continentales, y depende de condicionantes climáticos a escala global y
produce lapsos de subida y bajada del nivel del mar con una duración de decenas de miles a
centenares de miles de años; en segundo lugar, el volumen de las cuencas oceánicas en todo el
planeta depende de la topografía del fondo oceánico la que, a su vez, está condicionada por la
dinámica interna de nuestro planeta y produce ciclos de subidas y bajadas globales del nivel del
mar del orden de centenares de millones de años.
Elemento importante también es la distribución de las rocas.
El metamorfismo, el magmatismo y la ubicación de las grandes cuencas sedimentarias están
íntimamente ligados a la dinámica y cinemática de las placas litosféricas, y la distribución de
rocas, a escala regional, se comprende cuando se combina la Tectónica de Placas y el tiempo
geológico.
Otro aspecto importante, es que para la Tectónica de Placas, la distribución de rocas en el
planeta no es aleatoria, es la presencia de litosferoclastos o terranes (unidades cartografiables
con una historia geológica diferente a la de su contexto). Los límites de placa convergentes,
tanto de colisión como de subducción, son responsables de una “tectónica de mosaico”, proceso
que hace referencia a fragmentos que son incapaces de subducir por su relativa baja densidad o
por su espesor (fragmentos de arco de islas, de corteza oceánica, de montes submarinos, etc.),
que terminan por unirse o amalgamarse a la placa cabalgante. De esta manera los continentes
crecen y la litosfera continental aumenta su extensión y espesor.
Finalmente, elemento esencial de análisis tectónico constituyen las estructuras geológicas.
En este acápite, el concepto de Tectónica de Placas es especialmente importante en su
vinculación a la Geología Estructural, porque esta última describe la influencia de procesos
tectónicos en la formación de las rocas.
De hecho, los movimientos relativos de las placas tectónicas junto a la fuerza de gravedad
generan tres expresiones tectónicas fundamentales o tipos de deformación en la litosfera, tales
deformaciones corresponden a esfuerzos transcurrentes, de acortamiento y de extensión, que son
consecuencia de estados de esfuerzos desarrollados en el interior de las placas y cuyas
direcciones principales son, a escala global, aproximadamente paralelas a las trayectorias del
movimiento relativo entre ellas, aunque con algunas excepciones.
En general, el tipo de estructuras geológicas (fallas normales, inversas, de desgarre, pliegues así
como zonas de cizalla y dúctiles) está estrechamente relacionado con el régimen de esfuerzos
tectónicos.
Una considerable limitación es la dificultad de integrar los distintos comportamientos
reológicos, especialmente cuando se intenta simular la parte frágil de la litosfera. El
desconocimiento de tales comportamientos ha impedido, hasta ahora, la obtención de un modelo
aceptable de la convección del manto terrestre del que derive, como consecuencia lógica, el
mosaico de placas litosféricas en movimiento relativo, tal y como se observa en la naturaleza.
Al margen de los fracasos parciales e intentos sin resultados apreciables, se han producido
impresionantes avances en los últimos años, tanto en el dimensionamiento de los parámetros que
rigen en el interior del planeta, como en el progreso y complejidad de los modelos numéricos; lo
que conduce a pensar que una nueva revolución científica de la Geología, de la Geofísica y, en
general, de las ciencias de la Tierra está en ciernes.
El resultado será un nuevo paradigma que reemplazará a la tectónica de placas o, al menos, la
absorberá. Será una teoría planetaria que permita comprender cómo funciona la Tierra y todos
los demás cuerpos planetarios similares a ella.
Definición de placas tectónicas.
En coincidencia con la opinión de varios autores, es posible definir a las placas tectónicas como
[…] fragmentos de la litosfera, de grandes extensiones, constituidos por el manto superior y la
corteza terrestre; en realidad se trata de capas fuertes relativamente frías y rígidas 11. Alguna
literatura se refiere a ellas con la denominación de placas litosféricas.
Debajo de los océanos, las placas litosféricas, tienen menor espesor, desde unos pocos
kilómetros en las dorsales oceánicas hasta aproximadamente cien kilómetros en las cuencas
oceánicas más profundas. En cambio, en la litosfera continental frecuentemente se advierte una
potencia comprendida entre los cien y ciento cincuenta kilómetros, aunque en zonas más
antiguas de los continentes alcanzan a dos cientos cincuenta kilómetros.

Actualmente se tiene certeza acerca de que la litosfera se encuentra dividida en


aproximadamente una veintena de placas que están moviéndose a razón de unos 2 a 20 cm por
año, impulsadas por corrientes de convección que circulan en el manto terrestre.

Definición de estructuras tectónicas

11
GARCÍA DEL AMO, D. y ANTÓN López, L. La tectónica de placas cumple 50 años. (2018)
Se comprende por estructuras tectónicas a las deformaciones que presentan las rocas en cuanto a
forma, tamaño y localización, ocasionadas por los esfuerzos aplicados a ellas con participación
importante de la gravedad; esfuerzos que por la dirección de ocurrencia sobre los cuerpos
rocosos pueden ser clasificados en compresionales y extensionales.

En sentido amplio, las estructuras tectónicas están clasificadas de acuerdo a su posición en la


litósfera. De ahí que, las corticales se encuentran únicamente confinadas a la corteza, mientras
las de profundidad abarcan hasta el manto superior.
Bajo condiciones dadas de presión y temperatura, un material responderá a la aplicación de un
esfuerzo primero con una deformación elástica (reversible), directamente proporcional al
esfuerzo; luego con una deformación plástica (irreversible), que crece más deprisa que el
esfuerzo; por último, con una deformación rígida (rotura), que a diferencia de las anteriores,
rompe la continuidad original de los puntos materiales.

Ahora bien, toda estructura expone un componente de esfuerzo máximo, otro de esfuerzo
mínimo, perpendicular a la anterior y, por último, uno de esfuerzo medio perpendicular a los dos
anteriores. Por lo tanto, en la dirección del esfuerzo máximo se ha de producir un acortamiento
de la estructura, a la vez que un alargamiento (necesario en la conservación del volumen de la
formación) en la dirección del esfuerzo mínimo. Las dimensiones no deben variar en la dirección
del esfuerzo medio y la aplicación de un esfuerzo creciente debería dar lugar a deformaciones de
distintos tipos. En primer término, una deformación elástica, reversible, como la que afecta a las
rocas cuando son atravesadas por las ondas sísmicas; en segundo lugar, una deformación
plástica, geométricamente continua e irreversible, como la que observamos en el plegamiento;
finalmente, una deformación rígida, por rotura, discontinua e irreversible, cuando se supera
cierto valor. Las fallas representan el ejemplo mayor de deformación rígida.
Corresponde, en este apartado, referirse a las estructuras corticales, limitadas únicamente a la
corteza, cuya subdivisión es:
a) Estructuras corticales profundas que, en sentido vertical, abarcan gran parte de la
corteza. Estas estructuras son conocidas como de transición a las profundas, y
comprenden a las bóvedas y cavidades, elementos integrantes de las anteclisas y
sineclisas de las plataformas.
b) Una segunda clase, convencionalmente denominada intracortical, está constituida por las
estructuras con raíces hundidas en la capa granito-gnéisica y con influencia pasiva sobre
la cobertura sedimentaria. En detalle, tales estructuras son reflejadas, estampadas y en
bloques.
a) Finalmente, la tercera clase de estructuras corticales está formada por las estructuras
localizadas al interior de la cobertura sedimentaria y que forman parte del relieve. Estas
estructuras se denominan mantos de arrastre, sobrecorrimientos y estructuras de
cubierta.

TEMA 4

LÍMITES DE LAS PLACAS


La litosfera, capa más externa de la Tierra, está constituida por la corteza y el manto superior, y
dividida en segmentos que se mueven lentamente (entre 2 a 100 mm/año) unos con respecto a
otros, denominados placas litosféricas. Existen entre siete y ocho placas mayores y un buen
número de placas menores.
A la fecha se tiene evidencia de que el movimiento de las placas litosféricas es causado por
acción de las corrientes de convección en las zonas más profundas y viscosas del manto.
Límites de las placas.
Según el movimiento relativo de las placas, los límites de las mismas pueden ser de tres tipos:
Límites convergentes o de aproximación.
Ocurre cuando dos placas adyacentes se aproximan entre si y durante ese movimiento una de
ellas se sobrepone a la otra. La presión ejercida por la placa que se desliza por debajo de la
continental, desarrolla una faja orogénica en el continente.
Los límites convergentes también llamados zonas de subducción pueden desarrollarse en
ambientes oceánico o continental.
Una zona de subducción se caracteriza por haber originado una fosa (depresión lineal en el
fondo oceánico donde la placa subducida se flexiona para descender hacia el manto) y por la
existencia de una cadena curva de volcanes construida en la corteza continental superior llamada
arco continental o margen continental estilo andino, que refleja la evolución tectónica de los
Andes.
Muchas veces se usan los términos fosa, arco insular y arco continental para referirse a los
rasgos de los márgenes de convergencia de placas. Los márgenes oceánico y continental tienen
muchos rasgos similares que reflejan sus ambientes tectónicos.

Convergencia oceánica-continental

Si una placa oceánica colisiona con una placa continental la cual, al ser más liviana, se sitúa
sobre la oceánica que se subduce en el manto. Al alcanzar, aproximadamente, los cien km de
profundidad se produce la fusión parcial de la placa subducida, como resultado el flujo
ascendente de magma genera el emplazamiento de plutones y volcanes en el continente. Por el
mismo proceso se forman los arcos volcánicos continentales y grandes fosas oceánicas, ambos
paralelos a la costa. La zona de encuentro entre las dos placas se conoce como zona de Vadati-
Benioff o subducción y allí se forma una fosa oceánica donde se van acumulando sedimentos en
una estructura llamada prisma de acreción.
Este tipo de borde convergente es el que se da en la costa pacífica de América del Sur, donde la
Placa de Nazca, totalmente oceánica, deriva hacia el este y colisiona con la Placa Sudamericana
que deriva hacia el oeste; el magma ascendente ha formado la Cordillera de los Andes, con
cientos de volcanes activos y una intensa actividad sísmica.

Convergencia oceánica-oceánica

Cuando dos placas con corteza oceánica colisionan. Una placa subduce bajo la otra iniciándose
la fusión y la actividad volcánica como en la convergencia oceánica-continental. Estos arcos
están situados a 100-300 km de la fosa submarina que se forma en el punto de subducción. Son
ejemplos de archipiélagos originados así las Aleutianas, las islas Marianas, Tonga, Japón y las
islas de la Sonda, y las fosas asociadas a ellos.

Convergencia continental-continental

Cuando una placa oceánica en subducción contiene también litosfera continental, la subducción
continuada acabará uniendo los dos bloques continentales que, dado que ambos flotan en la
astenosfera, colisionarán. Ello pliega y deforma los sedimentos acumulados a lo largo del
margen continental originando una nueva cordillera compuesta por rocas sedimentarias y
metamorfizadas.
Este tipo de fenómeno se produjo cuando la India "embistió" Asia y produjo la elevación de la
cordillera del Himalaya. Otros sistemas montañosos importantes, como los Pirineos, los Alpes y
los Urales también se originaron durante colisiones continentales.

Una variedad son las zonas de obducción, áreas de colisión entre continentes que originan
cadenas montañosas, conocida también como
de tipo Himalaya.

Límites divergentes o de separación.


El movimiento de separación de las placas crea un espacio en la litosfera por el que ascienden
los flujos magmáticos que generan nueva corteza oceánica en el proceso conocido como
expansión de los fondos oceánicos. Esos espacios se denominan, también, zonas de dorsal o
límites constructivos y son rasgos lineales que en conjunto configuran una red continua debajo
de los océanos; las rocas emplazadas en las dorsales se denominan basaltos, típicos por su
tonalidad oscura y alta densidad, reflejo del alto contenido de hierro y magnesio.
Los sucesivos flujos de magma desde la dorsal oceánica se disponen en fajas paralelas
agregadas, comprobadas mediante estudios paleomagnéticos. En razón a que la Tierra funciona
como un electroimán gigante, en un medio líquido como el de las lavas basálticas, los minerales
cristalizan al descender la temperatura, los que tienen condición magnética se orientan según la
polaridad del campo magnético terrestre. Solidificada la lava y constituida la roca, conservará el
magnetismo adquirido y su polaridad.

Límites de fallas transformantes o conservantes.


Este tipo de límite consiste de múltiples planos de fracturación, aproximadamente verticales que
seccionan perpendicularmente a las dorsales oceánicas. Hecho por el que producen
desplazamientos laterales de una parte de la dorsal con respecto a la otra; generalmente estos
rasgos tienen lugar en la litosfera oceánica y en ocasiones invaden a los continentes, su
activación implica intensa actividad sísmica por lo que genera devastadores terremotos, como
los del oeste de Norteamérica, donde la
actividad de la falla de San Andrés es motivo de constante
preocupación.

Limites verticales.
Las placas tectónicas son fragmentos móviles de litosfera, de ahí que, en su composición
interviene la corteza y la parte superior del manto. Su espesor promedio es de 100 km, aunque a
veces alcanza hasta 250 km en zonas de cadenas montañosas. Tanto las placas continentales de
composición granítica, como las oceánicas de naturaleza basáltica, se deslizan sobre la
astenosfera; eso significa que a esa profundidad se encuentra el límite vertical de las placas
tectónicas.
En este apartado, es oportuno hacer referencia a la astenosfera como parte importante de la
dinámica tectónica. Astenosfera, deriva de las palabras latinas a = sin, sthenos = fuerza, y
sphaira = esfera. Por lo que se la conoce como zona de debilidad, el estado físico de la
astenosfera es más plástica y deformable en comparación a la litosfera, aunque Gutemberg y
Magnitski la supusieron amorfa en mayor proporción.
Existe consenso al considerar que la astenosfera es parte del manto superior, involucrada en los
movimientos de las placas tectónicas y los ajustes isostáticos. Por lo tanto, se extiende hasta una
profundidad de unos 700 km, el rango de temperatura es entre 300 y 500 grados Celsius y la
presión está comprendida aproximadamente en 100 MPa. Su mineral característico, la eclogita.
En su composición, la astenosfera incorpora a materiales silicatados dúctiles en estado sólido y
semifundido (según su profundidad y/o proximidad a bolsas de magma) y, por ese hecho, da
lugar al fenómeno denominado corriente de convección, donde los materiales que se encuentran
en las zonas más bajas de la astenosfera con elevadas temperaturas tienden a subir hacia las
zonas más altas de la astenosfera. Los materiales de las zonas más altas se enfrían y luego
descienden hacia el manto en forma de losa fría. Esto hace que los materiales de la astenosfera
estén en contínuo movimiento, repercutiendo así en el movimiento de las placas tectónicas
Entre las muchas hipótesis respecto a la astenosfera, Tarakánov y Levi postularon que la
astenosfera no sería una sola capa, sino que esta tendría varias subdivisiones; por ejemplo, en la
zona de transición entre el continente asiático y el océano pacífico se han detectado cuatro
subcapas astenosféricas ubicadas a 65 – 90, 120 – 160, 230 – 300, y 370 – 430 km,
respectivamente.
Sin embargo, recientemente, se discute en ámbitos científicos de la Geología la idea de la
inexistencia de la astenosfera, en tanto la influencia del paradigma movilista llevó a muchos
científicos a inauditas defensas de una astenosfera global contra los datos que ellos mismos
presentaron. Es así que pruebas de tomografía sísmica revelaron el flujo del manto terrestre en
su totalidad y tal afirmación ha permitido un giro en dirección a la óptica de que la astenosfera
comienza a ser descartada tanto por innecesaria como por inexistente 12. En consecuencia, a la
fecha apenas se han producido rectificaciones explícitas, y muchos textos y artículos científicos
siguen empleando el viejo término.
Estructuras de profundidad.
Las estructuras de profundidad se encuentran emplazadas en toda la tectonósfera o zona que
comprende a la corteza y al manto superior; por consiguiente sus principales características son
sus dimensiones considerables y grandes volúmenes, a las que se suma la larga duración de su
desarrollo que, por lo general, abarca hasta los mil quinientos millones de años.
En atención a sus dimensiones y tiempo de formación, las estructuras de profundidad pueden
clasificarse en varios órdenes. El primero de ellos las agrupa en continentes y océanos, y, al
margen de sus características físico-geográficas, los define en función a sus propiedades
geofísicas.
a) estructuras de primer orden representadas por los continentes y océanos.
Con los argumentos de que no existe capa granítica bajo los océanos, el espesor reducido de la
capa basáltica y la poca profundidad de la discordancia de Mohorovicic, se evidencia que las
raíces de dichas estructuras gigantescas se internan profundamente en el manto de la Tierra.
Continentes. Compuestos principalmente por roca tipo granito, con abundante aluminio, oxígeno
y silicio. En esta unidad, la velocidad de las ondas sísmicas (vp) está en el orden de 5.5 a 6.5
km/s y la densidad media de la corteza continental es de 2.6 g/cm3, que por su menor densidad
12
Anguita, Francisco.  ADIÓS A LA ASTENOSFERA. Depto. de Petrología y Geoquímica. Facultad de Ciencias
Geológicas, Universidad Complutense. Madrid.2002
flota más libremente sobre el manto, lo que permite a los continentes permanecer emergidos más
tiempo. De otra parte, la corteza continental es más gruesa (entre 30 y 70 km) que la corteza
oceánica (entre 8 y 10 km).
Océanos. Es la unidad compuesta fundamentalmente por lavas basálticas, un tipo de roca
formada por silicio, oxígeno y magnesio. Su característica sísmica radica en la velocidad de las
ondas (vp = 4.5 – 5.5 km/s) y su densidad es de aproximadamente 3.0 g/cm3, mayor que la
densidad de la corteza continental, lo que explica en parte por qué la corteza continental presenta
una mayor elevación que la corteza oceánica.
La unidad oceánica tiene su origen en la fusión parcial de las rocas del manto. En las zonas
donde las placas oceánicas divergen, denominadas dorsales mesooceánicas, el magma fluye
desde el manto y, a la solidificación del magma, se transforma en las rocas basálticas que forman
la corteza oceánica. En la medida que el magma básico forma nueva corteza oceánica, las rocas
más viejas se van alejando las dorsales oceánicas.

Como la corteza oceánica tiene mayor densidad, en su encuentro con la corteza continental se
hunde debajo de ella hasta llegar al manto y fundirse de nuevo en las zonas de subducción.
b) El segundo grupo o elementos estructurales de segundo orden está integrado por
estructuras móviles (fajas activas) y estructuras estables (cratones). A las primeras corresponden
las cuencas intracratónicas, caracterizadas por una notable subsidencia reflejada en el espesor de
los sedimentos contenidos en ellas. El proceso extensional dominante fue gradualmente
reemplazado por el esfuerzo compresivo que dio lugar a la orogénesis, el plegamiento. Por ese
efecto, en ese mismo espacio, se establecieron las zonas orogénicas.
Los cratones, en cambio, son masas continentales con elevado estado de dureza; al no haber sido
afectadas por movimientos orogénicos, presentan diferencias de relieve de poca amplitud
resultado del plegamiento, suaves hundimientos y solevantamientos; además de sedimentación
de escasa magnitud. A este subgrupo, aparte de las plataformas continentales, pertenecen las
plataformas oceánicas de gran extensión, relieves llanos e incipiente actividad volcánica y
sísmica.
c) Las estructuras de tercer orden están conformadas, en parte, por las zonas orogénicas
geosinclinales, las que incluyen a los sistemas plegados, antefosas y depresiones
intracordilleranas; por otra parte, se tienen a las plataformas continentales divididas en
estructuras positivas o escudos y estructuras negativas o placas.
d) Las estructuras de cuarto orden son una subdivisión de las estructuras de tercer orden; de ahí
que, los anticlinorios y los sinclinorios pertenecen a los sistemas plegados, y las sineclisas y
anteclisas forman parte de las plataformas.

TEMA 5

TECTÓNICA EN LAS PLACAS

ZONAS Y TIPOS DE CONVERGENCIA.


Dado que un borde convergente o destructivo resulta del encuentro entre dos placas tectónicas,
una de ellas, la de mayor densidad, se hunde debajo de la otra para consumirse en el  manto, y se
la conoce como placa subducente. El proceso se inicia cuando la litosfera oceánica que se forma
en una dorsal oceánica, es relativamente liviana, y conforme se aleja del eje de la dorsal se enfría
y se hace densa, de modo que cuando la litosfera ha envejecido en más de diez o quince millones
de años, se torna pesada. En el proceso de subducción, la placa superior puede ser de naturaleza
oceánica o continental, pero la placa descendente es siempre oceánica, porque la corteza
continental es demasiado liviana para subducirse.
En esas condiciones, es natural que una dinámica de este tipo origine estructuras de compresión
o cordilleras; la compresión provoca el empuje de la placa superior sobre la que pronto será
placa subductora. Una vez que la placa subducida desciende y penetra en la astenosfera, se
hunde debido a su elevada densidad y arrastra con ella a la placa oceánica.
Durante la subducción, a veces la losa descendente retorna hacia niveles superiores, movimiento
que se determina en base a un punto de referencia en el manto; este movimiento se llama
reversión. Cuando la losa subducida alcanza una profundidad de aproximadamente 150 km
libera volátiles (H2O y CO2) y allí se produce la fusión magmática que luego asciende y llega a
la superficie en forma de erupciones formando una cadena de volcanes llamada arco volcánico.
Su prolongación alrededor del océano Pacífico configura el llamado "anillo de fuego".

Un canal profundo, la fosa, marca el límite neto entre la placa descendente y la placa continental.
Si la placa descendente se fractura al contacto con la base de la placa superior, se producen los
terremotos. Entre el prisma de acreción y el arco volcánico se localiza la cuenca de antearco,
cubierta por estratos no deformados procedentes de la parte superior del prisma de acreción y, en
algunos casos, de material del fondo marino o restos sumergidos del arco volcánico; mientras, el
segmento que queda detrás del arco volcánico corresponde a la región de trasarco.

En las condiciones de la subducción, la placa subducida (con menor temperatura que la


astenosfera) perturba la estructura térmica del manto, en razón a que la parte inferior de la placa
descendente permanece relativamente fría hasta profundidades significativas y la roca tiene baja
conductividad termal. Bajo las condiciones de presión y temperatura en la placa de subducción,
el basalto de la corteza oceánica sufre un cambio de fase para convertirse en una roca mucho
más densa llamada eclogita que puede incrementar la fuerza de tracción de la losa.

El tipo de esfuerzo asociado a los terremotos cambia de intensidad con la profundidad de la zona
de Wadati-Benioff. Debajo del bulbo externo, los terremotos resultan de la tensión causada por
la flexión de la placa, mientras que en la región debajo del prisma de acreción, los terremotos
resultan de la compresión. A profundidades entre 150 – 300 km en la zona del Wadati-Benioff,
los terremotos ocurren en un ambiente de esfuerzo tensional, condiciones en las que la losa se
extiende mientras es arrastrada a la parte más profunda de la placa de subducción.

En niveles más profundos, los terremotos vinculados a la zona de Wadati-Benioff indican el


desarrollo de un esfuerzo compresivo, tal vez causado por el encuentro entre la placa
descendente y la astenosfera. De acuerdo a la forma de la zona de Wadati-Benioff, los
investigadores opinan que no todas las placas subducidas se sumergen en el manto con el mismo
ángulo. En efecto, la subducción de las placas varía, aproximadamente, de 0° (si la placa
desarrolla un esfuerzo horizontal) a 90° (si se hunde directamente en el manto). Se tiene como
efecto colateral la inmersión de la placa subducida puede ser condicionada por su edad; es decir,
en ambientes oceánicos antiguos la placa es más densa y puede hundirse con mayor rapidez.

Las zonas de subducción presentan las siguientes características fisiográficas en su perfil:

La sección de una placa convergente particulariza varias zonas tectónicas, que en detalles son:

La fosa. Estructura negativa lineal o curvilínea ubicada en el límite entre la placa descendente y
el prisma de acreción, en la placa continental. Se forman porque la placa oceánica, durante el
proceso de subducción, arrastra a la placa continental hacia el manto formando una depresión de
profundidad variable. Al parecer, el piso de la Fosa de las Marianas en el Pacífico occidental
alcanza una profundidad de más de 11 km, lo suficientemente profundo como para acoger al
monte Everest (con cerca de 9 km de altura). Sin embargo, no todas las fosas son tan profundas,
existen algunas en las que su fondo no es más profundo que la llanura abisal adyacente al fondo
oceánico. La profundidad de la fosa depende de dos factores: (1) la edad de la placa descendente
(el piso de la litosfera oceánica más antigua es más profundo que el piso de la litosfera oceánica
más joven), y (2) el aporte de sedimentos a la fosa (el sistema fluvial de un continente se escurre
hacia la fosa arrastrando sedimentos).
Pared externa de la fosa, de menos de 5º de inclinación.
Pared interna de la fosa, con una inclinación de más de 10º.
Prisma de acreción. Durante el proceso de subducción, la placa subducente impacta contra la
placa continental, en esas circunstancias, la aproximación entre las dos placas forma un prisma
de acreción (o borde de acreción), constituido por sedimento pelágico deformado y basalto
oceánico, extraídos de la placa descendente, y de turbidita deformada depositada en la fosa. Los
investigadores han diferenciado dos tipos de prismas de acreción, a) el prisma se forma a partir
de un fragmento de corteza oceánica, y b) el borde continental entra en contacto directo con la
superficie de la placa subducida.
La deformación en el prisma comienza a los pies de la pared interna de la fosa, que es el frente
de deformación. Se forman varios cabalgamientos imbricados, y también pueden existir fallas
antitéticas y/o fuera de secuencia.
Bulbo externo bajo. Causado por flexuramiento elástico de la placa. Posee algunas fallas
normales, que pueden ser nuevas o relictas. Las nuevas serán paralelas a la fosa.
Antearco o gap arco – fosa, que incluye la pared interna de la fosa, la inclinación superior de la
fosa (cuenca de antearco). Las últimas separadas por el outer ridge. Aquí se puede formar un
prisma de acreción.
Arco frontal, que es la base rocosa del arco activo (ej plataforma marina calcárea).
Arco volcánico
Región de trasarco, donde se pueden formar cuencas, tanto de trasarco marina, oceánica,
(marginales) o continental, o de retroarco.
También pueden existir niveles de despegue. En este caso, se subducta la placa oceánica y
sedimentos bajo el despegue.

La parte superior del gap arco – fosa tiene una inclinación muy baja, formándose amplias
cuencas sobre un basamento irregular.
Los sedimentos derivan del arco activo, y son depositados por turbiditas.
Movimientos verticales dominan en la cuenca de antearco
Rx´s metamórficas del antearco mayoritariamente contienen glaucofano, lawsonita y
pumpellyita  alta P y baja T.
Basamento del arco y arco volcánico:
Tectónicamente, el arco frontal parece inactivo, pero pueden existir procesos ígneos o
metamórficos que no estén acompañados de eventos tectónicos evidentes.
El arco presenta actividad volcánica y plutónica. La mayoría son estratovolcanes andesíticos,
aunque existen basálticos y dacíticos.
La cuenca de antearco y el arco volcánico.
Entre el prisma de acreción y el arco volcánico, se advierte que la parte superior del prisma se
define por una curvatura abrupta de la pendiente. Esta cresta topográfica significa la ruptura de
la pendiente de la fosa. En algunos lugares del mundo (por ejemplo, Barbados, al este del arco
volcánico de las Antillas Menores), la ruptura de la pendiente de la fosa emerge del mar.
Una cuenca amplia y poco profunda cubre la región entre la pendiente de la fosa y el arco
volcánico. Esta cuenca de antearco contiene estratos horizontales que resultan de la erosión del
arco. Por lo general, los estratos de la cuenca de antearco se superponen a segmentos más
antiguos y hundidos del prisma. Los estratos también pueden cubrir las partes más antiguas del
arco volcánico y su zócalo.
El arco volcánico es la cadena de volcanes que se forma a lo largo del borde de la placa superior,
aproximadamente de 100 a 150 km sobre la corteza oceánica en subducción. La mayoría de los
magmas que conforman el arco resultan de la fusión parcial de la losa descendente en la
astenosfera.
El espacio entre la fosa y el arco varía significativamente en los márgenes convergentes. Dos
factores controlan el ancho del espacio entre la fosa y el arco en un margen de convergencia; por
una parte la inmersión de la losa descendente: los principios geométricos indican que si la losa
desciende muy abruptamente, entonces la separación entre la fosa y el arco se hace estrecha,
pero si la losa descendente se hunde suavemente, entonces la separación fosa-arco debe ser más
amplia. Por otra parte, el ancho del prisma de acreción: donde la subducción ha continuado
durante mucho tiempo el prisma de acreción crece hasta hacerse muy grande. Cuando esto
sucede, el prisma actúa como un peso que flexiona la losa descendente, y a medida que se forma
el prisma la ubicación de la fosa se desplaza hacia el mar.
El ambiente estructural local de la mayoría de los arcos es extensivo, a excepción de algunas
partes de los Andes centrales; generalmente los volcanes se encuentran en grábens.
Metamorfismo del arco y arco frontal es debido a altos flujos calóricos de la zona Alta
temperatura y baja presión.

Región de Trasarco:
La mayoría de las regiones de este tipo en el mundo presentan régimen extensivo y subsidencia
relativa al arco, donde se forman las cuencas de trasarco. Pudiendo incluso generarse nuevo
fondo oceánico.
La excepción son los Andes centrales, donde existe un régimen compresivo, formándose una
cuenca de antepaís.
Sistemas de fallas contraccionales. Sistemas o familias de fallas inversas que generalmente
ocurren asociadas a plegamientos, formando fajas plegadas y corridas.
Cabalgamiento. Falla inversa de bajo ángulo que generalmente se canaliza por un nivel
estratigráfico más blando o incompetente.
Tectónica Thin-skinned. Deformación de estratos sedimentarios (cobertura) por sobre rocas del
basamento (zócalo) no deformadas. Se encuentran separados por un nivel de despegue.
Tectónica Thick-sinned. Deformación del basamento según fallas inversas de alto ángulo.
Alóctono. Paquete de rocas que se ha movido tectónicamente lejos de su lugar de depositación
original.
Autóctono. Paquete de rocas que han tenido escaso o nulo movimiento respecto de su lugar de
depositación.
Geometría básica de una faja plegada y corrida

La geometría de una faja corrida y plegada se puede resumir mediante las tres reglas de
Dalhstrom:

- Estratigráficamente, los cabalgamientos cortan hacia arriba a la secuencia en sentido del


transporte tectónico.
- Generalmente, los cabalgamientos son paralelos a los estratos incompetentes (sal, lutitas,
yeso, etc), y oblicuos a los estratos competentes.

- Los cabalgamientos se hacen más jóvenes en el sentido de movimiento.


En relación a los cabalgamientos, se pueden dar tres tipos de pliegues:
Pliegues por despegue simple, son el caso más común del deslizamiento de una cobertura
sedimentaria por sobre un zócalo rígido y se forman en la cobertura de la misma forma que los
pliegues en una alfombra que se desliza sobre el piso rígido.
Pliegues por propagación de falla. Son producto de la transferencia del desplazamiento
producido a lo largo de un cabalgamiento a una zona de estratos que se encuentran por encima
del extremo del cabalgamiento (tanto en fallas inversas como normales).

El cizalle localizado en el plano de falla se distribuye en una zona de estratos por encima de la
falla.

Pliegues por cambio en el manteo de una falla se forman como respuesta al cambio brusco en el
manteo de la falla. Son de tipo Chevron.
Son más “simétricas” que los pliegues por propagación de fallas, aunque de todas formas
presenta un flanco más inclinado que el otro.
Curvatura de arcos insulares.

La razón por la que los arcos de islas se llaman así es porque exhiben una traza curva en el
mapa. Hay dos explicaciones posibles para tal curvatura.

Primero, una curva refleja la forma natural de la litosfera oceánica donde los subductos pueden
verse como hendiduras en la superficie de la tierra esférica; la placa descendente debe
flexionarse para mantener la misma área de superficie para una determinada longitud del límite
convergente, y si el descendente placa de curvas en tres dimensiones, luego la zanja y el arco
volcánico también debe curvarse en la superficie de la Tierra.

Segundo, se forma una curva donde una montaña submarina colisiona con un arco,
originalmente recto, durante la subducción. Esta geometría se comprueba observando un mapa
del oeste del Pacífico y se advierte que algunas importantes elevaciones en zonas de subducción
coinciden con montañas submarinas en sitios de subducción.

Y tercero, las fallas de desplazamiento de dirección provocan el cizallamiento del arco. Se


confirma este detalle geométrico con la observación de la región que abarca el extremo sur de
América del Sur, el mar de Scotia y el extremo norte de la península Antártica. Las fallas
transformantes delinean los límites norte y sur de la placa de Scotia.

P 438

CLASES DE BORDES CONVERGENTES.

Borde convergente Océano – océano.

Es la colisión de dos placas oceánicas, una de ellas, la de constitución más densa, se desliza por
debajo de la otra (subduce), ocasionando deformación en la placa no subducida que origina una
depresión alargada denominada fosa o trinchera oceánica; el ascenso del magma producido por
la placa que penetra hasta al manto, da lugar a la formación de volcanes sobre la placa superior
que pueden sobrepasar el nivel del mar para formar arcos de islas o un arco insular
volcánico (Ej.: islas Aleutianas, Kuriles, Japonesas, Filipinas, Marianas, Antillas, islas de Tonga,
Java, Sumatra, etc.)

Borde convergente Océano – continente.

Tiene lugar en circunstancias en que la placa oceánica, más densa, se subduce debajo de la
continental, más liviana, y llega al manto donde las altas temperaturas la funden. El
deslizamiento de las placas no es suave, continuamente existe fricción de una sobre la otra,
debido a las fuerzas de compresión que actúan en el contacto entre las dos uniéndolas
temporalmente, de manera que su movimiento relativo hace que ambas se deformen y parte de la
deformación es permanente, contribuyendo a la formación de cadenas de volcanes
llamadas montañas de arco o arco volcánico. La Faja Volcánica Transmexicana y los Andes son
ejemplos de este proceso. Característica de estas zonas es la intensa actividad sísmica y
volcánica.

Por otra parte, la presión que ejercen entre si las dos placas provoca la formación de pliegues o
cordilleras paralelas a la costa, por el agrietamiento de las cordilleras circulan los magmas y dan
lugar a una intensa actividad volcánica.  Por la convergencia de las placas de Nazca y la
Sudamericana se forma la cordillera de los Andes.
Borde convergente Continente - continente

La colisión de un continente contra otro continente tiene resultados distintos a los de los casos
anteriores. Como ambas placas continentales son demasiado livianas para hundirse en el manto
no se produce el proceso de subducción normal; el movimiento es absorbido mediante la
deformación de ambas placas en sentido vertical para quedar unidas por una zona de sutura, que
da lugar a un cinturón montañoso interior de grandes dimensiones en el que se producen
numerosos sismos. Este proceso es muy importante, pues es el que ha generado las cadenas de
montañas más altas de la Tierra y es un proceso activo en la actualidad. Los Alpes, Los Montes
Urales y Montes del Himalaya ejemplifican esta clase.

ZONAS DE DIVERGENCIA.

La ruptura continental o simplemente rifting es el proceso en el que la litosfera continental es


afectada por una extensión horizontal regional. De ahí que un sistema de rifts es una región de la
litosfera continental sometida a un intenso proceso de extensión; es decir, durante el rifting, la
litosfera se extiende en sentido aproximadamente perpendicular a la orientación del rift.

Usualmente, se distinguen dos tipos de rifts en función de la extensión, activos e inactivos. Rifts
activos, como la Grieta de África Oriental; consisten en una serie de fallas normales recientes
que fragmentan la corteza y configuran una topografía característica de crestas lineales separadas
por cuencas sedimentarias no marinas o someras. En esas zonas los terremotos surgen con
frecuencia asombrosa y las erupciones volcánicas, ocasionalmente, cubren el campo con cenizas
y lava.
En rifts inactivos o lugares donde cesó la deformación extensional, se encuentran fallas normales
inactivas y potentes secuencias de estratos rojos, conglomerados, evaporitas y rocas volcánicas.
Un rift inactivo conservado se puede llamar rift abortado y refleja la ocurrencia de un evento de
ruptura que se detuvo antes de dividir un continente en dos secciones. Pertenecen a esta
clasificación los rifts que penetran en áreas cratónicas o continentales, con un ángulo próximo al
perpendicular al margen continental, son también conocidos como aulacógenos.

Cuando ocurre un rift oceánico, una nueva dorsal mesooceánica (centro de expansión oceánica)
formada entre los fragmentos de continentes separados por la expansión del fondo oceánico,
produce una nueva litosfera oceánica. Por lo general, transcurren entre 20 y 60 millones de años
entre el inicio del rift y el momento de transición de rift a drift en el que cesa el rift activo y
comienza la expansión del fondo oceánico.

Antes de la transición rift-drift, la dimensión de estiramiento litosférico es variable;


generalmente, la litosfera continental se estira de 2 a 4 veces respecto al tamaño original antes de
la separación y reduce su espesor aproximadamente a la mitad del original. El estiramiento del
rift, depende en gran medida de la tensión de la litosfera; así, los rifts formados en escudos
viejos, fríos y fuertes tienden a ser estrechos, mientras que los rifts formadas en orógenos
jóvenes, cálidos y suaves tienden a ser más amplios.

Una vez que la falla activa termina en un rift formal, los restos del rift son ubicados a ambos
lados de la nueva cuenca oceánica, en el continente. Durante la pausa tectónica, se forman los
márgenes pasivos a lo largo de las márgenes continentales y la corteza desprendida de los
márgenes pasivos se hunde lentamente hasta quedar enterrada por el sedimento procedente del
continente.

Los rifts y los márgenes pasivos son regiones importantes desde el punto de vista práctico,
porque contienen importantes recursos petroleros. Corresponde ahora discutir las principales
características de los rifts y los márgenes pasivos; es decir, el tectonismo extensional con sus
implicaciones sobre el cómo y el por qué ocurre el rift, discusión que se ilustra con una imagen
transversal de un rift activo.

Es una realidad que los rifts evolucionan con el tiempo, entonces la geometría de un rift en una
fase temprana de su desarrollo difiere de la de un rift antes de la transición rift-drift.

Sistemas de fallas normales


Los rifts son regiones que resultan de la actividad tectónica extensional. En el frágil campo
extensional la tensión puede convertirse en un "sistema" de fallas normales. Antes de 1970,
mediante la observación de secciones transversales de rifts, los geólogos se formaron la idea de
que en el fallamiento normal los sistemas son simétricos, y los bordes de los rifts definidos por
fallas normales desaparecieron en el interior del rift.

En el modelo de rift simétrico, los pares de fallas normales convergentes forman los grabens;
mientras que los pares de fallas normales divergentes definen los horsts. Téngase en cuenta que
horsts y grabens están delimitados por fallas y que en los viejos modelos de rifts simétricos, los
horsts formaron cordilleras y los grabens, depresiones llenas de sedimentos ("cuencas").

Las datos modernos de reflexión sísmica muestran que la forma de los rifts, en profundidad, no
concuerda con el aspecto superficial, más bien muestran que la mayoría los rifts son asimétricos.
En el modelo del rift asimétrico, la extensión de la corteza superior forma fallas normales
subparalelas y la mayoría de ellas penetra en el terreno con la misma dirección.

Rocas sedimentarias ensambladas en rifts

Los rifts son áreas de bajos topográficos, o depresiones, con relación a los márgenes adyacentes.
Al interior de la depresión regional, el movimiento individual de las fallas normales da como
resultado el desarrollo de numerosas cuencas estrechas alargadas (o cuencas de rifts), cada una
separada de su vecina por una montaña. Estas cuencas son los grabens o hemigrabens, donde se
acumulan los sedimentos, mientras que las montañas son horsts o bloques con falla inclinada.

Cuencas y cordilleras como las citadas anteriormente están presentes en un amplio rift en el
oeste de los Estados Unidos, entre dos márgenes altos del rift (las montañas de Sierra Nevada en
el oeste y la meseta de Colorado en el este); deriva su nombre de las muchas cuencas y las
montañas que contiene. Los geógrafos se refieren a la parte central de la cuenca y cordillera
como la "Gran Cuenca".

Aulacógenos.

El término aulacógeno procede del griego aulax (surco) y fue propuesto en 1946 por el geólogo
ruso Nikolay Shatscky. Aulacógeno se refiere a una cuenca que se forma en el interior de
una placa tectónica como resultado del proceso de apertura (rifting); normalmente se origina a
partir de una zona tectónica de triple unión  (lugar de convergencia de tres placas); de los tres
brazos de esta estructura, dos de ellos o zonas de rift evolucionan para dar lugar a océanos con
márgenes continentales pasivos, mientras el tercero no evoluciona y se convierte en una fosa
tectónica continental o rift abortado; los márgenes de estas cuencas oceánicas definen los cortes
de los cratones por donde se prolongan y son, en consecuencia, de naturaleza cratónica
continental.

En cuanto a la estructura de los aulacógenos, es un estado intermedio entre las cuencas


intracratónicas y las oceánicas; por eso, la corteza debajo del aulacógeno es transicional hacia el
tipo oceánico y puede incluir algunos kilómetros de roca ígnea, emplazada desde el inicio de la
estructura. A diferencia de las típicas cuencas intracratónicas, los aulacógenos son estructuras
lineales alargadas, entre 500 y 1000 km, y algo simétricas en su angosto perfil transversal de 100
a 150 km. Por lo general, sus flancos corresponden a prominentes lineamientos controlados por
fallas donde sus escarpas activas se constituyen en fuentes locales de sedimentos. En niveles
superiores de la cobertura sedimentaria, frecuentemente las fallas se extinguen; entonces, los
aulacógenos se convierten en depresiones y luego en sineclisas.

La evolución de los aulacógenos está marcada por tres fases, la primera de ellas comprende la
aparición de una anomalía térmica o hot spot; en la segunda, el empuje de la anomalía desarrolla
puntos triples o sistemas de fracturas de tres brazos; y finalmente, dos brazos se comunican para
desarrollar el rift, mientras el tercer brazo permanece estático por lo que es denominado rift
abortado o aulacógeno.

De acuerdo a su ubicación, los aulacógenos son clasificados en: simples, complejos, pasantes y
transversales. Son simples los que exhiben pandeos aislados en forma de graben con salientes
transversales al fundamento; complejos son los que en su sección transversal muestran una serie
de graben y horst alternantes; pasantes si atraviesan toda la plataforma; y transversales cuando
terminan bruscamente en el cuerpo de la plataforma.

ZONAS DE FALLAS TRANSFORMATIVAS. Pag 477

Una falla transformante, en sentido estricto, es una falla en la cual ocurre un desplazamiento en
la misma dirección, es decir que las alineaciones son horizontales y el desplazamiento no
produce elevación o subsidencia. Sin embargo, en algunas ocasiones, el deslizamiento es
coincidente con un movimiento de acortamiento o extensión, que en el primer caso,
específicamente, da lugar a la transpresión o movimiento combinado de deslizamiento y
acortamiento, y es posible la producción de elevación a lo largo de la falla; en el segundo caso,
la transtensión ocurre por combinación de deslizamiento y extensión, y puede producir
hundimiento a lo largo de la falla.

En este acápite se discute la naturaleza de la deformación en las zonas de falla tanto oceánicas,
como continentales y se revisa el ambiente tectónico en el que se desarrollan estas estructuras,
para revisar el desarrollo de una variedad de estructuras secundarias.

Al examinar el papel de las fallas de deslizamiento en la deformación cortical es conveniente


clasificarlas en dos clases: fallas transformantes y fallas transcurrentes.

Una clase de falla difiere de la otra en términos de la geometría de sus puntos finales
(ubicaciones del impacto donde termina la falla), la forma en que la magnitud del deslizamiento
varía a lo largo de la falla, y la forma en que la geometría de la falla evoluciona a través del
tiempo.

Fallas transformantes

Fue Tuzo Wilson quien introdujo el término de fallas transformantes en la literatura geológica, a
principios de la década de 1960, para referirse a una nueva clase de límite distinto a los
convergentes y divergentes. Algunas fallas transformantes son, en efecto, límites de placa.

La zona activa de una falla transformante termina en puntos discretos; es decir, en los lugares
terminales donde la falla transformante interseca a otras estructuras. Por ejemplo, la
transformante puede terminar en una estructura de acortamiento (límite convergente, falla de
empuje o estilolita) o en una estructura extensional (límite divergente límite, falla normal o
veta).

La longitud de una falla transformante puede ser constante o cambiar con el tiempo. Si la tasa de
subducción en la fosa excede la tasa de extensión de la cresta, la longitud de la falla disminuye
con el tiempo. Por el contrario, si la falla transformante está ubicada entre dos uniones triples
que se separan, entonces la longitud aumenta con el tiempo.

Sin embargo, si la longitud de una falla transformante aumenta con el tiempo, los
desplazamientos en los segmentos más jóvenes de la falla son menores que los desplazamientos
en los segmentos más antiguos.
Fallas Transcurrentes

Difieren de las fallas transformantes en varios aspectos. Las fallas transcurrentes se extinguen a
lo largo de su extensión, una falla transcurrente no termina abruptamente en otra falla, sino se
ramifica en una serie de fallas más pequeñas (a veces llamada cola de caballo), o simplemente
desaparece en una zona de deformación plástica. Generalmente, las fallas comprendidas en una
cola de caballo son curvas. En dependencia de la dirección de la curvatura con respecto al
desplazamiento o empuje que se producen en fallas de cola de caballo, los desplazamientos
estarán seguidos por plegamiento y levantamiento donde hay un componente de empuje, o por
inclinación y hundimiento donde hay un componente normal.

Las fallas transcurrentes se inician en un punto y aumentan en su longitud a medida que se


incrementa el desplazamiento. Como consecuencia de eso, las fallas cortas tienen una pequeña
cantidad de desplazamiento, mientras que las fallas largas tienen una gran cantidad de
desplazamiento. Por lo tanto, el desplazamiento de la falla (medido en la vista de mapa) es
proporcional a la longitud de la falla.

El desplazamiento en una falla transcurrente es mayor cerca de su centro y disminuye


notoriamente en los lugares más alejados.

Las fallas transcurrentes se desarrollan típicamente en la corteza continental como forma de


compensación al desarrollo de esfuerzo regional. Por ejemplo, el deslizamiento en un sistema
conjugado de fallas mesoscópicas transcurrentes resulta en el acortamiento de un bloque de
corteza en dirección paralela a la bisectriz del ángulo agudo entre las fallas. Como es el caso de
fallas transformantes, las fallas pasantes pueden formarse a cualquier escala, desde mesoscópica
a regional.

Triple falla

En este punto, es necesario comprender con propiedad el término de límite entre placas. La
intersección de un límite de placa con la superficie de la Tierra se puede representar con una
línea en el mapa. El punto donde se encuentran los límites de tres placas es llamada triple unión
y existen varios ejemplos de uniones triples; ahora se nombrará tipos específicos de unión triple
enumerando los límites de placas que intersecan; por ejemplo, en una triple unión de dorsal-
dorsal-dorsal, intersecan tres límites divergentes (en el sur del Atlántico sur y en el sur del
océano Índico), y en una unión triple de dorsal-fosa-falla transformante, intersecan un límite
divergente, un límite convergente y un límite transformante (fuera de la costa oeste al norte de
California).

Respecto a las triples uniones, los geólogos distinguen los grupos estables e inestables. La
configuración básica de una unión triple estable puede existir por mucho tiempo, aunque su
ubicación pueda cambiar. Es así que la unión dorsal-fosa-transformante es una unión triple
estable, porque aunque la ubicación de la unión triple (punto T) migra con el tiempo, la
geometría se mantiene invariable. En contraste, la geometría básica de una triple unión inestable
cambia rápidamente para crear un nuevo ajuste de los límites de las placas.

La migración de una triple unión en el límite de una placa puede conducir a la transformación de
un tipo de límite a otro; un cambio de esa naturaleza ocurrió a lo largo de la costa de California
(margen activo) durante el Cenozoico. En gran parte del Mesozoico y principios del Cenozoico,
el margen occidental de América del Norte fue un límite de placa convergente, hacia el final de
ese intervalo de tiempo, ocurrió la convergencia entre las placas Norteamericana y Farallón.
Hace aproximadamente 30 Ma, la dorsal Farallon-Pacific (límite divergente entre las placas de
Farallón y el Pacífico) fue capturada por la subducción, cuando esto ocurrió, la placa Pacífica
contactó con la placa de América del Norte y se formaron dos uniones triples, una que se mueve
hacia el noroeste y la otra moviéndose hacia el sur-sureste. El margen entre la unión triple
cambió de límite convergente a un límite de transformación, la falla de San Andrés.
TEMA 6

LAS PLACAS EN EL ESPACIO

Espacios y velocidades; causas; tectónica de placas sobre la esfera; vectores de velocidad y


rotaciones finitas; métodos; reglas aplicables a la cinemática de placas.

Hablar de cinemática de placas es referirse a los valores y direcciones del movimiento de la


placa en la superficie terrestre, y la descripción del movimiento de la placa es esencialmente un
ejercicio geométrico algo complejo porque el movimiento tiene lugar en la superficie de una
esfera, para lo que se debe recurrir a herramientas de geometría esférica bajo tres condiciones:
primero, se supone que la Tierra es una esfera; en segundo lugar, se supone que la circunferencia
de la Tierra permanece constante a través del tiempo; y en tercer lugar, se supone que las placas
son internamente rígidas, lo que significa que todo el movimiento tiene lugar en los límites de la
placa.

Para describir el movimiento de la placa, los geólogos utilizan dos diferentes sistemas de
referencia; el sistema de referencia absoluto si se describe los movimientos de las placas con
respecto a un punto fijo en el interior de la Tierra, y el sistema de referencia relativo si describe
el movimiento de una placa con respecto a otra.

Velocidad absoluta de la placa

En atención a la determinante tectónica de la actividad magmática, los volcanes pueden ser


utilizados como puntos fijos de referencia para el cálculo de velocidades absolutas de la placa.
Para ilustrar este argumento, imagine una placa litosférica moviéndose sobre un penacho o
pluma mantélica y que en un momento dado se forma un volcán sobre el penacho, pero a medida
que la placa se mueve, desplaza al volcán fuera del penacho, y cuando esto sucede, el volcán
deja de tener actividad. Posteriormente, un nuevo volcán que se forme sobre el penacho, por el
mismo proceso a través del tiempo, quedará lejos de la influencia del penacho. Ese permanente
proceso configura una cadena de volcanes, la misma que define la dirección del desplazamiento
de la placa y el cambio en la edad de las rocas volcánicas a lo largo de la línea de
desplazamiento que representa la velocidad de la placa.

Velocidad relativa de la placa.


El movimiento de una placa con respecto a otra, se define considerando como fija a una de las
placas. Así, si se busca describir el movimiento de la placa A con respecto a la placa B, se fija la
placa B en la superficie de la Tierra y se observa el movimiento de la placa A. Es oportuno
recordar que en los cálculos cinemáticos de placas, la Tierra se considera como una esfera, así
que el movimiento se describe mediante una rotación a una determinada velocidad angular
alrededor de un eje imaginario que pasa por el centro de la Tierra. La intersección entre este eje
imaginario de rotación y la superficie de la Tierra se llama polo de Euler; téngase en cuenta que
los polos de Euler son simplemente elementos geométricos que no tienen relación con los polos
geográficos de la Tierra (los puntos donde el eje de rotación de la Tierra interseca con la
superficie), ni están relacionados con los polos magnéticos de la Tierra (los puntos donde el
dipolo interno de la Tierra se cruza con la superficie).

A fin de evitar confusiones, es útil distinguir dos tipos de polos de Euler; un polo instantáneo de
Euler que se usa para describir el movimiento relativo entre dos placas en un instante del tiempo
geológico y un polo finito de Euler que se utiliza para describir el movimiento relativo total
durante un largo período del tiempo geológico. A manera de ejemplo, el actual polo Euler
instantáneo que describe el movimiento de América del Norte con respeto a África puede
utilizarse para determinar la velocidad actual de alejamiento entre Chicago y Casablanca. En el
caso del polo Euler finito, se podría calcular para describir el movimiento entre los dos lugares
hace 80 millones de años, incluso si el polo instantáneo de Euler hubiera cambiado varias veces
durante ese intervalo.

Uso de vectores para expresar la velocidad relativa de la placa.

Ahora se verá cómo se representa el movimiento relativo de la placa con el uso de vectores. Para
tal efecto, se supone la existencia de dos placas A y B que se mueven una con respecto a la otra.
Se puede definir el movimiento relativo de la placa A con respecto a placa B por el vector AΩB,
y AΩB = ωk.

Ecuación donde ω es la velocidad angular y k es una unidad vector paralelo al eje de rotación.
Para la mayoría de las discusiones sobre cinemática de placas es más fácil describir el
movimiento en términos de velocidad lineal, “v”, medida en centímetros por año con apoyo de
un punto sobre la placa. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York, ubicada sobre la placa
norteamericana, está moviéndose hacia el oeste a 2.5 cm/año con respecto a París, situado en la
placa euroasiática.
Cabe señalar que solo se puede representar v si se especifica el punto en el que v se va a medir.
Si se conoce el valor de AΩB que define el movimiento relativo de la placa, se puede calcular el
valor de v en un punto dado.

Fig

Específicamente, v es el producto vectorial de AΩB y el vector de radio (r i) medido desde el


centro de la Tierra hasta el punto en cuestión. Esta relación puede ser representada por la
ecuación

v = AΩB X ri

Esta ecuación puede ser escrita en forma de producto vectorial

v = ri sin θ

Donde θ es el ángulo entre ri y el eje de Euler.

De las ecuaciones anteriores se observa que “v” está en función de la distancia a la superficie de
la Tierra, entre el punto en que se determina “v” y el Polo de Euler. A medida que se acerca al
polo de Euler, el valor de θ se hace progresivamente más pequeño y en el polo mismo, θ = 0 °.
Como sen 0 ° = 0, la velocidad lineal relativa (v) entre dos placas en polo de Euler es de 0
cm/año.

Incluso, cuando el cuerpo gira a una velocidad angular constante, la velocidad lineal en el centro
del cuerpo es 0 y aumenta hacia el borde. Pensando de nuevo en movimientos de placa, téngase
en cuenta que la velocidad lineal relativa máxima ocurre cuando senθ = 1 (es decir, a 90° del
polo de Euler). Esto significa que la velocidad lineal relativa entre dos placas cambia a lo largo
del límite de una placa. Por ejemplo, si el límite es una dorsal oceánica, la tasa de propagación es
mayor en un punto de la dorsal a 90° del polo de Euler que en un punto cercano al polo de Euler.
Téngase en cuenta que en algunos casos, el polo de Euler se encuentra en el límite de la placa,
pero no siempre eso sucede. En otros casos, el polo de Euler se encuentra fuera del límite de la
placa.

La velocidad relativa entre dos placas puede ser representada por un vector, los cálculos de
velocidad de placa obedecen a la relación estrecha de AΩC = AΩB + BΩC, relación que permite
calcular la velocidad relativa de dos placas, incluso si no comparten un límite común. Por
ejemplo, para calcular el movimiento relativo de la Placa Africana con respecto a la Placa del
Pacífico, se recurre a la ecuación:

Africa Ω Pacifico = Africa Ω S.América + S.America Ω Nazca + Nazca Ω Pacífico.

Una ecuación como esta se llama circuito vectorial y se calcula conociendo ω, determinada a
partir del conocimiento de “v” en varios lugares de las dos placas o a lo largo del límite de las
placas.

Se puede medir valores para “v” directamente en límites divergentes y transformantes. A manera
de ejemplo de determinación de “v” en un límite divergente, un punto P ubicado en la dorsal
mesoceánica, límite divergente entre la placa Africana y la Placa Norteamericana. Para
determinar el polo instantáneo de Euler y el valor de “v” en el punto P, que describe el
movimiento entre estas dos placas, se siguen los siguientes pasos:

Primero, dado que “v” es un vector, se necesita especificar la orientación de “v”; en otros
términos, la dirección de expansión. Para una primera aproximación, la dirección de expansión
está dada por la orientación de la falla transformante que conecta segmentos de la dorsal; en la
falla transformante, las placas se deslizan entre sí sin divergencia o convergencia.
Geométricamente, una falla transformante describe una trayectoria de segmento de círculo
alrededor del polo de Euler, de la misma forma que una línea de latitud describe un segmento de
círculo alrededor del polo geográfico de la Tierra. Por lo tanto, la dirección de “v” en el punto P
es paralelo a la falla transformante más cercana.

En segundo lugar, es necesario determinar el polo de Euler que representa el movimiento de


África con respeto a América del Norte. Considerando que las fallas transformantes son arcos,
un círculo mayor dibujado perpendicularmente a una falla transformante debe pasar por el polo
de Euler, igual que geográficamente las líneas de longitud deben pasar por el polo. Entonces,
para encontrar la posición del polo de Euler, se dibujan círculos mayores perpendiculares a una
serie de fallas transformantes a lo largo de la dorsal, y el punto donde estos círculos mayores
intersecan constituye el polo de Euler.

Finalmente, para conocer la magnitud de “v” se determina la edad de la corteza oceánica a cada
lado del punto P. Dado que la velocidad es la distancia dividida por el tiempo, simplemente se
mide la distancia entre dos puntos de igual edad conocida en cualquier lado de la dorsal para
calcular la velocidad de propagación a través de la dorsal. Esto nos da la magnitud de “v” en el
punto P.

Hasta fines del siglo XX, el movimiento relativo de placas no pudo ser confirmado por
observación directa. En la actualidad, esa tarea es posible gracias al sistema de posicionamiento
global (GPS), que utiliza señales de una constelación de satélites con órbitas alrededor de la
Tierra para determinar la ubicación de un punto cualquiera sobre la superficie terrestre. Al
configurar una red de estaciones GPS, es posible definir la ubicación de un punto en el rango de
pocos milímetros, y con esta precisión, pueden ser detectados los movimientos de placas durante
un período de unos meses hasta años.
TEMA 7

COMPORTAMIENTO DE PROCESOS EN LA TECTÓNICA DE PLACAS

A la luz de la tectónica de placas es posible comprender la localización y el comportamiento de


los procesos sedimentarios, magmáticos y metamórficos, relacionados a los tres ambientes
geodinámicos; es decir, en los márgenes de placa divergentes, en los márgenes de placa
convergentes y en márgenes conservantes tanto en medios oceánicos como continentales.

En ese mismo orden se estudiarán los procesos mencionados. En una primera instancia se hará
énfasis en los procesos tectoestratigráficos; en segundo lugar, en los tectomagmáticos; y
finalmente, en los tectometamórficos.

PROCESOS ESTRATIGRÁFICOS VINCULADOS A LAS DIFERENTES REGIONES


GEOTECTÓNICAS GLOBALES.

La relación entre estratigrafía y tectónica ha sido reconocida desde el siglo pasado, con la
expresión del famoso geólogo francés Maurice Gignoux, en lo que puede considerarse como el
axioma de la estratigrafía: “(…) por lo tanto, es realmente la tectónica la que gobierna a la
estratigrafía y las dos ramas de las ciencias geológicas son inseparables. Un geólogo estructural
que no es estratígrafo es solo un geómetra, no un geólogo, porque él resuelve problemas acerca
de superficies y volúmenes abstractos, vacíos de historia; y un estratígrafo que no se preocupó
por la tectónica solo podría producir una estratigrafía muerta” 13. Es obvio que en el concepto de
tectoestratigrafía queda sobreentendido el enunciado de Gignoux. Si bien es cierto que a la
estratigrafía se ha considerado fundamental en el análisis tectónico, también es cierto que el
concepto de estratigrafía ha evolucionado en las últimas décadas y ha pasado de ser una ciencia
monofacética y descriptiva a una multifacética e interpretativa. Es decir, la estratigrafía es la
rama de las ciencias de la Tierra que se encarga del estudio integral de los estratos y masas
rocosas14.

En la definición actual de la estratigrafía se incluyen, básicamente, los parámetros necesarios


para hacer análisis de terrenos, por lo que en la última década, el uso de la estratigrafía ha sido
13
Gignoux M. STRATIGRAPHIC GEOLOGY: WH. Freeman and Co., San Francisco, 682 p.
English translation from the Fourth French Edition. 1950
14
Longoria J. F. LA TERRENOESTRATIGRAFIA: UN ENSAYO DE METODOLOGIA PARA EL
ANALISIS DE TERRENOS CON UN EJEMPLO EN MEXICO. Asociación Mexicana de
Geologos Petroleros. Boletin, v.XLII, p. 31-47, Mexico.1993
definitivo para explicar la existencia de cuerpos o entidades geológicas expuestas en la
superficie terrestre. Aspecto que abre una dimensión más en el análisis estratigráfico orientado a
la reconstrucción paleogeográfica de una región, en la que se debe pensar que secuencias
estratigráficas contemporáneas, adyacentes, no necesariamente estén genéticamente
relacionadas.

En atención al uso recurrente del término terreno, en este texto, se ve por conveniente proponer
la siguiente definición, un terreno es un cuerpo o entidad geológica caracterizada por sus
paquetes líticos (conjuntos petrotectónicos) que le imprimen un historia geológica particular y
que la refieren a un asentamiento (dominio) paleogeográfico específico, lo que le da la condición
de una pieza única en el cinturón orogénico.

Es importante señalar aquí que el principal objetivo del análisis de terrenos es la reconstrucción
palinspástica de la paleogeografía; es decir, la restitución de los elementos paleogeográficos a su
posición geográfica original. Este análisis resulta de una cartografía de los terrenos que
componen las cordilleras orogénicas.

DOMINIO TECTOESTRATIGRÁFICO O DOMINIO PALEOGEOGRÁFICO.

Conceptualmente, un dominio tectoestratigráfico representa una región de la superficie terrestre


con dimensiones considerables en el presente o pasado geológico, individualizada por su
asentamiento geodinámico de tectónica de placas. El término dominio tectoestratigráfico es
sinónimo de dominio paleogeográfico usado en tectónica clásica. Básicamente, existen dos
dominios tectoestratigráfico; estrechamente relacionados con ellos se encuentra el concepto de
régimen tectónico o conjunto de estructuras y estilos estructurales que se acomodan de acuerdo
con el total del movimiento tectónico. Se reconocen tres regímenes tectónicos de colisión, de
transpresión y de extensión.

Análisis tectoestratigráfico.

Una vez que se admite la existencia de terrenos, se procede al trabajo de verificación de campo,
trabajo que cubre dos aspectos fundamentales, de estratigrafía física y de estudios estructurales;
generalmente, aquellos estudios se realizan a escalas entre 1:250,000 hasta 1:50,000. La
verificación de campo permite, por una parte, reconocer conjuntos petrotectónicos dentro de las
morfoestructuras lo que conduce a la definición de dominios paleogeográficos. Fase que culmina
con un inventario de los conjuntos petrotectónicos cuya finalidad es la de ayudar a entender la
historia de la amalgación de terrenos independientes. Por otra parte, se realiza trabajo
estratigráfico-estructural de campo a la escala 1:25,000 en áreas específicas, el cual hace posible
conocer la naturaleza de los conjuntos petrotectónicos, al mismo tiempo que se realiza un
muestreo detallado de las litologías a ser estudiadas en el laboratorio bajo puntos de vista de la
petrografía, microfacies, biocronología y biogeografía. Estos últimos estudios proporcionan
evidencias de desplazamiento o traslación y que al combinarse con estudios de estratigrafía
física y paleomagnetismo permiten la obtención de un panorama más completo acerca de la
historia de acreción del terreno.

El trabajo estratigráfico – estructural culmina con la elaboración de un mapa, generalmente, a


escalas entre 1:50.000 y 1:250.000, dependiendo de la extensión geográfica de la zona de
estudio; el mapa debe contener información sobre la distribución de terrenos, estructuras
mayores (megaestructura) y naturaleza de las fallas limítrofes; así como también una leyenda
con la caracterización de cada terreno y sus conjuntos petrotectónicos que los definen. Por
separado, en un texto adjunto al mapa debe incluirse la descripción de cada conjunto
petrotectónico y rasgos estratigráficos y/o estructurales para contrastarlo con paquetes de la
misma edad.

Las relaciones estratigráfico-estructurales, entre los distintos conjuntos petrotectónicos,


observadas en el campo se representan en perfiles. Los datos de campo se contrastan con los
datos obtenidos en unidades líticas que se suponen próximas a ellas. De fundamental
importancia es la descripción ordenada de los distintos conjuntos petrotectónicos presentes en
cada terreno. De la misma manera, una vez que la extensión geográfica del terreno se ha
delimitado, se procede a medir una sección completa de la sucesión estratigráfica que presenta el
terreno, sección que se mide y muestrea a detalle para tener un marco de referencia de su
contenido paleontológico y probables variaciones temporales y espaciales de cada conjunto
petrotectónico. El resultado de esta fase se plasma en la cartografía de los terrenos.

Cinemática del terreno. Fase que intenta interpretar la historia del movimiento del terreno
desde su lugar de origen hasta su configuración final. El primer paso consiste en establecer el
marco paleogeográfico en base a los conjuntos petrotectónicos y su paleolatitud definidos a
partir de datos paleobiogeográficos o paleomagnéticos, los que deben compararse con la
paleogeografía de áreas adyacentes para determinar la aloctonía y la configuración del terreno.
Los argumentos más utilizados para la comprensión del desplazamiento de terrenos
corresponden a los paleobiogeográficos, paleomagnéticos, estratigrafía física (incluyendo clases
de rocas ígneas, estilos estructurales y tipos de metamorfismo). El análisis de microfacies de las
rocas sedimentarias consolidadas, en lámina delgada, permite obtener valiosa información sobre
la petrografía, paleoecología, ambientes sedimentarios, biocronología y litocorrelación de
terrenos formados por rocas sedimentarias.

Estudiar la microfacies conlleva una tarea bastante compleja; no obstante, su aplicación en


estudios recientes15 ha permitido conocer la evolución de una secuencia sedimentaria que, de
otra manera, habría permanecido ignorada. Por ejemplo, mediante estos estudios de microfacies
fue posible obtener curvas paleobatimétricas de la sucesión y curvas de geohistoria, hecho que
permitió establecer las relaciones entre subsidencia tectónica y cambios del nivel del mar.

Reconstrucción palinspástica. El punto culminante de las investigaciones geológicas


regionales consiste en restituir la sucesión estratigráfica a su posición paleogeográfica original,
antes del movimiento tectónico, con la integración de los datos, tanto de campo como de
laboratorio. Esto permite formular hipótesis para la presencia y/o ausencia de algunos elementos
paleogeográficos o, en otros casos, lograr detectar sucesiones estratigráficas disímiles, pero
tectónicamente adyacentes o sobrepuestas.

En geología, la tectoestratigrafía es una estratigrafía vinculada a secuencias de rocas en las que


la estratificación a gran escala es causada por el apilamiento de estratos en zonas de
convergencia o de influencia de la tectónica en la litoestratigrafía.

PROCESOS MAGMÁTICOS VINCULADOS A LAS DIFERENTES REGIONES


GEOTECTÓNICAS GLOBALES.

Inicialmente, se parte de la idea de que el magma es una mezcla de material fundido de


composición principalmente silícea con inclusión de gases, agua y minerales sólidos dispersos.
De ahí que, los magmas denominados primarios resultan de la fusión de las rocas de la corteza o
del manto por la intervención de la presión y la temperatura. Según Gill, dos diagramas pueden
ser utilizados para definir la composición de los magmas: K 2O vs. SiO2 y FeO/MgO vs. SiO2.

Existen tres tipos de magmas considerados primarios que pueden dar lugar a ciertos tipos de
rocas. En detalle, se trata de magmas toleíticos, generados en las zonas de dorsales oceánicas y
resultan de la fusión de rocas magmáticas (plutónicas) pertenecientes al manto terrestre que se
encuentran a poca profundidad. Se forman debido a que el magma llega de forma rápida a las
15
capas superficiales y por consiguiente sin tiempo para evolucionar. De este modo se originan los
gabros y los basaltos.

Magmas alcalinos, son magmas enriquecidos en minerales alcalinos, más concretamente en


potasio y sodio; distinguidos por la afinidad con ambientes como los rift continentales y
vulcanismo de intraplaca. Suelen ser escasos en zonas de subducción. Magmas de esta clase no
se encuentran en zonas de las dorsales oceánicas.

Magmas calcoalcalinos, se forman por fusión en profundidades de los 100 y los 150 km de la
corteza oceánica. Tienen un ascenso difícil, debido a la profundidad y la complejidad que
presentan las zonas de subducción, por cuanto transcurre largo tiempo para que ocurra la
diferenciación; de ahí resultan las riolitas y las andesitas, además de sus equivalentes de tipo
plutónico como el granito y la diorita.

Magmas toleíticos, se producen en las dorsales oceánicas a poca profundidad (entre 15 y 30 km


de profundidad) como consecuencia de la fusión parcial de las peridotitas del manto. El magma
llega a las capas superficiales rápidamente, lo que no hace posible su evolución o diferenciación.
Su particularidad radica en que forma basaltos toleíticos y gabros. El porcentaje en sílice (SiO2)
en este tipo de magma es del 50%.

Los magmas en su ascenso experimentan una evolución y en muy raras ocasiones alcanzan la
superficie como magmas primarios. Es, también, sabido que la naturaleza de un magma está
directamente relacionada con la tectónica global de placas, puesto que la composición de los
magmas está en función de los procesos desarrollados en los bordes de las placas (dorsales, riftt
continentales, zonas de subducción). A continuación se explican los mencionados procesos.

Actividad magmática en bordes de placa constructivos, el magma forma parte de las rocas ígneas
plutónicas del manto formadas por olivino, algo de piroxenos y plagioclasa cálcica, originándose
un magma basáltico. Este magma asciende y llega al exterior por las dorsales, forma la capa
superior de la corteza oceánica con basaltos, debajo de esta se encuentra una capa de gabro que
procede del mismo magma, que no llega a la superficie.

Los magmas en bordes destructivos de placa son de composición ácida o intermedia y se forman
a partir de la fusión parcial de la corteza oceánica que subduce. Las capas que subducen
contienen agua y su temperatura de fusión es menor a la del resto de las capas de la litósfera, la
fusión de estas capas se produce, cerca, a los 120 km de profundidad.
En zonas de intraplaca, usualmente denominadas puntos calientes, el magmatismo es localizado
en el interior de las placas oceánicas y es relacionado con puntos de elevado flujo térmico, en los
que se produce una fusión de la litosfera suprayacente a ellos, por ascenso del magma. A esas
columnas ascendentes de magma se les llama plumas y son las que forman conos u islas
volcánicas.

En los bordes pasivos, no hay magmatismo relevante. A excepción de los rift de propagación en


los que la actividad magmática afecta a la falla transformante.

PROCESOS METAMÓRFICOS VINCULADOS A LAS DIFERENTES REGIONES


GEOTECTÓNICAS GLOBALES.

De acuerdo a la revisión de bibliografía acerca del metamorfismo, se encuentra que el


metamorfismo se define como el conjunto de reajustes en las rocas, en su composición mineral
y/o en su microestructura, desarrollados en el interior de la corteza terrestre como resultado de
las variaciones de temperatura y presión, al configurar un medio con características distintas a
las de su formación; de ahí, se interpreta que el metamorfismo se produce en las rocas después
de su consolidación primitiva. En general, estos cambios se producen en estado sólido, aunque
pueden también ocurrir en condiciones de fusión parcial e, incluso, con la intervención de
fluidos intersticiales como H2O y CO2 que influyen en el desarrollo de estos procesos.

En el proceso del metamorfismo desaparecen minerales inestables y aparecen minerales estables


a las nuevas condiciones; las texturas se modifican por cambios en el tamaño, forma y
orientación de los minerales; y no existe cambio en la composición química global de las rocas,
pero se producen algunas variaciones debido a la pérdida o enriquecimiento en determinados
minerales.

Es oportuno recordar algunos conceptos vinculados al metamorfismo, como el grado


metamórfico referido a la intensidad del metamorfismo que ha influido en una roca; o sea,
depende de la temperatura o la presión máxima del metamorfismo. Las zonas metamórficas se
distinguen en base a un mineral determinado o a un grupo de minerales y las facies
metamórficas se definen mediante grupos de minerales, presentes en rocas de distinta
composición.

El metamorfismo se manifiesta de modo distinto en los diversos límites de placas; así, al interior
de las placas tectónicas puede ocurrir metamorfismo de contacto, de soterramiento y regional.
En bordes de placas divergentes, es posible el metamorfismo de lomos oceánicos en las dorsales
centrooceánicas, expresado en forma de metamorfismo hidrotermal de piso oceánico y de
contacto. El metamorfismo en bordes de placas transformantes ocurre bajo forma de cataclasis y
posiblemente de metamorfismo de lomos oceánicos. Finalmente, en bordes convergentes, tienen
lugar metamorfismos de tipo orogénico, dinamo-térmico, regional y de contacto local en los
alrededores de los plutones emplazados.

En el caso de las dorsales, debido al alto flujo de calor y el alto gradiente geotérmico (70ºC o
más), se genera un metamorfismo de baja presión y temperatura, es un metamorfismo
hidrotermal que va desde la facies de las zeolitas hasta la anfibolita de acuerdo a la profundidad.

En las zonas de subducción es muy particular y se pueden generar dos cinturones metamórficos
aproximadamente paralelos y diferentes; un cinturón de alta presión y temperatura en el
complejo de subducción o trinchera oceánica con la formación de rocas de las facies de esquistos
azules.

Para que exista una alta relación P/T debe existir una alta presión y una baja temperatura,
condiciones en las que el gradiente geotérmico normal (30ºC/km) no se cumple. Esto se debe a
que la placa oceánica es fría (siempre que este lejana de la dorsal) por el bajo contenido de
elementos radioactivos; arrastra, también, sedimentos de la trinchera, por lo cual al hundirse o
introducirse en la litosfera continental más caliente tendrá una temperatura baja a una alta
presión, en razón a que su equilibrio térmico con las rocas del manto tarda aproximadamente 14
millones de años a más de 500 Km de profundidad. Si la subducción es muy lenta, no se
originan los cinturones, puesto que la placa se calienta antes de llegar a una profundidad mayor y
alcanzar alta presión. Cabe destacar que estos cinturones, y por tanto, la facies de esquistos
azules son exclusivas de las zonas de subducción.

Por otra parte, en un cinturón de baja presión y temperatura o arco magmático volcánico-
plutónico se originan extensos cinturones dinámico-térmicos, debido al alto flujo de calor, la
compresión y el tectonismo existente. El metamorfismo suele progresar de manera incremental,
desde cambios ligeros (metamorfismo de bajo grado) a cambios notables (metamorfismo de alto
grado). Por ejemplo, en condiciones de metamorfismo de bajo grado, la roca sedimentaria lutita
común se convierte en una metamórfica más compacta denominada pizarra.
Con el metamorfismo de alto grado desaparecen rasgos como planos de estratificación, fósiles y
vesículas que puedan haber existido en la roca original. Casos especiales del metamorfismo son
el metamorfismo por ondas de choque (cataclasis) causadas por el impacto de grandes
meteoritos en la superficie terrestre y por el efecto calorífico de una corriente de lava transferido
a la roca sobre la que fluye.

TEMA 8

RESERVORIOS Y ZONAS TECTOGENÉTICAS

DEPÓSITOS METÁLICOS.
La génesis de los yacimientos minerales de una región está estrechamente relacionada al tipo de
magmatismo generado durante el proceso de evolución tectónica; un magmatismo propicio para
la mineralización de elementos específicos está supeditado a condiciones corticales que
estimulen la diferenciación magmática de asimilación profunda.

Depósitos minerales se refieren a entidades que exhiben evidentes variaciones en su forma,


tamaño, contenido mineral, valor económico y origen. En la sistematización de los yacimientos,
predominan las clasificaciones en cuanto a forma y sustancia, genética y últimamente las de
tipos de yacimientos.

Básicamente, los depósitos minerales se originan por acción de los procesos geológicos en la
corteza terrestre, unas veces al interior y otras, al exterior. Por una parte, los procesos ocurridos
en el interior de la corteza terrestre, o sea los endógenos, están relacionados a los procesos
magmáticos (vulcanismo, hidrotermales), intrusiones ígneas, fluidos mineralizantes asociados al
ascenso del magma y procesos metamórficos. Por otra parte, los procesos geológicos formadores
de yacimientos minerales en el exterior de la corteza terrestre (exógenos), tienen relación con los
procesos sedimentarios (detrítico, químico, orgánico) y procesos de meteorización, erosión,
transporte e, incluso, la lixiviación.

La comprensión de los depósitos minerales debe partir de su relación con la tectónica de placas;
es decir, depósitos de pórfido de cobre, de sulfuro masivo alojados en volcanes y muchos más,
obedecen a un régimen tectónico; sin embargo, depósitos de sulfuro masivo y sulfuro de Ni del
precámbrico, aún no pueden relacionarse fácilmente a procesos tectónicos de placas específicos.

Tipos de yacimientos minerales en diferentes ambientes tectónicos.

Es importante considerar la influencia general de la tectónica de placas y, específicamente, del


ciclo de Wilson, en cada grupo de depósitos minerales. Por esta razón, los pórfidos cupríferos y
yacimientos epitermales de alta y baja sulfruación están vinculados a zonas de subducción o
bordes convergentes de placas, debido a que su formación demanda de fluidos hidrotermales
dinámicos y control estructural que solo es posible en márgenes activos. Depósitos sedex,
carbonatitas y depósitos de Ni-Cr, son más susceptibles a formarse en bordes divergentes de
placas o donde la corteza continental u oceánica adelgaza debido a procesos magmáticos
profundos. Finalmente, depósitos de placeres, kimberlitas (diamantes) e incluso de uranio, se
emplazan en márgenes pasivos, en los que el tectonismo es mínimo.
Dado que los depósitos minerales, comúnmente, pueden agruparse en los de origen endógeno y
los formados por procesos superficiales, los primeros, son directamente asociados con procesos
térmicos y, en general, relacionados a eventos magmáticos y tectónicos provocados por la
actividad de las placas tectónicas; mientras que los segundos, son formados por procesos
superficiales como la meteorización o la sedimentación marina superficial y, por tanto, expresan
relaciones con un entorno tectónico menos agresivo.

En su mayoría, la concentración de los depósitos minerales se debe a la acción de procesos


químicos subsuperficiales relacionados con la dinámica de los magmas y aguas calientes, y con
procesos químicos y físicos superficiales, como la erosión y la evaporación que actúan
indefinidamente sobre la permanente corteza continental, en contraste con la corteza oceánica
que se hunde en el manto en las zonas de subducción.

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DEPÓSITOS NO METÁLICOS Y VÍNCULOS GENÉTICOS.

Se define como minerales no metálicos o industriales a todas las sustancias de ocurrencia natural
y con valor económico utilizadas en procesos industriales, directamente o mediante una
preparación adecuada, en función de sus propiedades físicas y químicas 16 (áridos, rocas
ornamentales, minerales refractarios, abrasivos, absorbentes y lubricantes).

Una cualidad importante de todo mineral no metálico es no poseer metales en su composición;


es decir, entre sus componentes o elementos químicos predominan los enlaces covalentes o
iónicos. Otras características de los minerales no metálicos son las de no presentar brillo;
frágiles; malos conductores de calor y electricidad, por esa condición se los utiliza como
aislantes; y menor densidad que los minerales metálicos.

En la naturaleza, los minerales no metálicos se encuentran en tres estados físicos: sólido, líquido
y gaseoso. Con respecto a la dureza, varían desde duros como el diamante a blandos como el
azufre. Para su fundición se requieren temperaturas más bajas que para los metales, a excepción
del diamante, una forma de carbono, que se funde a 3570 ºC. Por lo general, los minerales no
metálicos son componentes de la estructura de los seres vivos en forma de elementos como
carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre en cantidades importantes; otros,

16
(Lombardero, 1999).
denominados oligoelementos, se encuentran en cantidades extremadamente pequeñas como el
flúor, el yodo, el arsénico, el magnesio, la sílice y el cromo.

En su génesis, los minerales no metálicos están vinculados a los tres tipos de rocas; es decir,
ígneas, sedimentarias y metamórficas.

DEPÓSITOS VINCULADOS A ROCAS ÍGNEAS

Entre otros, los depósitos vinculados a las rocas máficas y ultramáficas, como principal
característica, presentan contenidos de Hierro y Titanio (Fe – Ti) en forma de gabros y
piroxenitas; Hierro y Titanio (Fe-Ti) con algo de Vanadio (± V) en Ilmenitas; Kimberlitas;
Diamantes; Olivina; Rocas ornamentales; Gabros. Ultramafititas verdes; Alpe.

Depósitos carbonáticos y vetas asociadas.

Depósitos de este tipo involucran a rocas de importante sucesión estratigráfica,


predominantemente carbonática, depositadas en ambiente de plataforma interna, incluso de
borde de plataforma y talud continental. Tal distribución de facies es frecuente en el Cámbrico y
en el Ordovícico inferior. Pertenecen a este grupo los Cuerpos diqueformes y retiformes con
contenidos de Torio (Th) y Stock carbonáticos con Flogopita - Apatita incluidos.

Depósitos pegmatíticos.

Depósitos pegmatíticos vinculados a los granitoides sinorogénicos, generalmente se encuentran


representados por cuerpos plutónicos emplazados durante los estadios tempranos de la orogenia
paleozoica, caracterizada por el desarrollo de un arco magmático principal con metamorfismo de
baja presión sin-plutónico17.

Corresponden a este grupo las Pegmatitas complejas con importantes contenidos de Berilo y
Litio (Be-Li y Aguamarina); Pegmatitas simples, con Feldespato, Cuarzo y Mica, incluidos;
Pegmatitas desilicatadas, asociadas al Corindón; y Pegmatitas aluminíferas, con incorporación
de Andalucita.

Depósitos asociados a granitoides (incluye rocas sieníticas)

17
GOZALVEZ Martín R., HERRMANN Carlos J. ZAPPETTI Eduardo. MINERALES INDUSTRIALES DE
LA REPÚBLICA ARGENTINA. Dirección de Recursos Geológico-Mineros IGRM-SEGEMAR
Emplazados en las sierras andinas, los cuales poseen una composición modal con alto contenido
de feldespato alcalino. Esa condición los convierte en potenciales depósitos de feldespato para
uso en la industria cerámica. Algunos investigadores los han descrito como granitoides
relacionados con los complejos metamórficos no vinculados al plutonismo peraluminoso post-
orogénico. Forman parte de los plutones menores ordovícicos no vinculados con la anatexis.

Entre los minerales representativos se pueden citar a los industriales, por ejemplo el corindón y
la nefelina; además, rocas como el granito, sienita, etc.

Depósitos epitermales y de transición

Son los depósitos que resultan de alteración hidrotermal de rocas volcánicas u otras. La
bentonita, por ejemplo, está compuesta por minerales de arcilla del grupo de las esmectitas, los
depósitos de caolín presentan gran proporción de caolinita y/o halloysita. Para la formación de
bentonita se requiere de magnesio en la roca huésped o en la solución lixiviante; la caolinita -
halloysita se generan por la alteración de feldespatos. Finalmente, las soluciones hidrotermales
ácidas lixivian los álcalis de la roca madre, mientras que la alúmina y la sílice residuales son las
que forman los minerales de arcilla.

Conciernen a procesos como este, el Azufre fumarólico con concentraciones importantes de


sulfatos, Azufre y Cloro; Azufre termal, presente en Travertino y Boratos; Caolín y bentonita.

Depósitos asociados a volcanismo subaéreo.

La perlita es un vidrio riolítico alterado que contiene agua entre 2% (en profundidad) y 5% (en
superficie) en su estructura. Es muy probable que dicha alteración se produzca por una lenta
hidratación, posterior al emplazamiento de las lavas, debido al agua meteórica y la afluencia de
volátiles.

Depósitos de perlitas ocurren en los bordes de domos lávicos de composición riolítica con alto
contenido en sílice. Estos cuerpos lávicos presentan forma circular o elíptica con una relación
ancho: espesor desde 5:1 hasta 8:1. Las lavas riolíticas silíceas son extremadamente viscosas;
por esa razón, la extinción lenta y el rápido enfriamiento facilitan el desarrollo de potentes
depósitos de vidrio volcánico en los sectores externos. Además, la continua extrusión de material
lávico y el enfriamiento diferencial del mismo provocan una zonación concéntrica, en cuyo
núcleo se encuentran rocas volcánicas félsicas. Tectónicamente, están ubicados en arcos
volcánicos en márgenes activos.

Pertenecen a este modelo los piroclastos, con altas proporciones de Pumicita, puzolana, etc.;
piroclastitas, en forma de tobas e ignimbritas; rocas sílice hidrotermal, representadas por basalto,
traquita, andesita, pórfido Amatista, cuarzo, ágata y ópalo.

Vetas y brechas (de asignación genética diversa).

Vetas y diques de cuarzo masivo alojados en rocas sedimentarias, ígneas o metamórficas.


Muchas vetas de cuarzo se asocian a intrusivos graníticos con procesos asociados de
silicificación y alteración. Es común encontrar generaciones de cuarzo con importante cantidad
de inclusiones fluidas, lo que va en detrimento de la calidad. En el caso de vetas de cuarzo
hidrotermales, estas inclusiones se eliminan durante el metamorfismo obteniéndose cuarzos de
mejor calidad. En zonas de fallas silicificadas es posible encontrar cuerpos cuarzosos potentes,
lenticulares con generaciones tempranas de cuarzo (grano grueso, deformado y muy
contaminado), y otros de generaciones más jóvenes (grano fino y de cuarzo más puro).

Depósitos de esta clase se encuentran vinculados a ambiente geotectónico de terrenos


metamórficos y plutónicos.

Caracterizan a este modelo los depósitos de F y Ba en forma de fluorita y baritina; Asfaltitas


(bitúmenes sólidos); Cuarzo; Grafito; Calcita y su variedad de espato de Islandia.

Depósitos sedimentario-exhalativos y volcanogénicos submarinos

A este modelo corresponden los yacimientos tipo baritina estratiforme, contenidos en rocas
sedimentarias pelíticas de ambiente euxínico. Normalmente, son parte de depósitos periféricos a
mineralizaciones de Pb-Ag-Zn tipo SEDEX en cuencas epicratónicas.

Se consideran los mejores exponentes los SEDEX baritina, con altos porcentajes de Baritina; y
los depósitos volcanogénicos piríticos, característicos por la abundancia de Pirita.

DEPÓSITOS METAMÓRFICOS.

Depósitos cuyos protolitos son dolomías, mármoles dolomíticos o capas de magnesita, de


aspecto lenticular o tabular, concordantes con las estructuras metamórficas. Se emplazan en
rocas de facies esquistos verdes o anfibolita baja, cuando aparecen en rocas de facies anfibolita
alta el talco fue generado por metamorfismo retrógrado.

Tectónicamente, corresponden a protolitos depositados en ambiente pericratónico,


posteriormente afectados por metamorfismo regional de bajo grado e intrusión de rocas
plutónicas.

Entre los principales minerales se cuentan a los silicatos de Al - Ca, representados por los sills,
cianita y wollastonita; Granate; Corindón; Talco-Asbesto; Magnesita; Esmeril, con contenidos
de corindón, magnetita y espinela; Rocas como la pizarra, mármol y gneis.

Depósitos metasomáticos.

Depósitos de geometría irregular, en ocasiones se presentan en forma lenticular, y en otras


circunstancias asumen el aspecto de vetas, stockworks o cemento de brechas. Por lo general, se
hospedan en fallas regionales que surcan a complejos ultramáficos o bien en los contactos entre
rocas ultramáficas y rocas encajonantes ricas en sílice. Depósitos de esta clase están
enriquecidos en Magnesita y se generan por el metasomatismo en rocas ultramáficas
(carbonización e hidratación) debido al contacto con fluidos que ascienden por fallas. La
Serpentina reacciona con el CO2 y H2O de los fluidos y genera Talco y Magnesita.

A este grupo pertenecen los minerales citados a continuación, Berilo, con contenidos de Topacio
y Fluorita; Granatitas, con elevadas proporciones de Granate; Skarn wollastonítico, que
incorpora en su estructura a la Wollastonita; y Skarn pirítico, con presencia mayoritaria de Pirita.

Depósitos residuales y de alteración.

Consisten en masas lenticulares de vermiculita, presentes en rocas metamórficas (gneises.


esquistos biotíticos y esquistos anfibolíticos) en contacto con rocas ultramáficas o intruidas por
pegmatitas. Se encuentran, también, en grandes complejos ultramáficos zonados (plutones de
piroxenita) o en rocas carbonáticas intruidas por sienitas, granitos alcalinos y pegmatitas. Por lo
general, los depósitos se emplazan en el contacto del intrusivo ultramáfico con la metamorfita de
la caja, o bien en el interior del intrusivo cuando es atravesado por una pegmatita o por una falla.
La vermiculita se forma por alteración supergénica de minerales máficos (biotita y/o flogopita)
debido al efecto combinado de la meteorización y la circulación de fluidos meteóricos. Los
depósitos ocurren en la superficie o en sectores próximos a la superficie, en complejos
ofiolíticos, intrusiones ultramáficas en basamento metamórfico pericratónico y rift continental.

Entre los depósitos típicos se citan a las formaciones ferrífera – laterítica, con abundancia de Fe
y Ti – Al, secundarios; vermiculita; ocres; sulfatos de Al-Mg; caolín; bentonita; magnesita; y
Ceolitas.

DEPÓSITOS SEDIMENTARIOS Y ASOCIADOS A SEDIMENTOS.

Se incluyen en este modelo los depósitos de sales de potasio, yeso y sal originados en cuencas
marinas marginales cuya fuente de potasio, sulfato de calcio y cloruro de sodio es el agua de
mar. Tales depósitos son de gran extensión areal y de un considerable espesor, generalmente
ubicados en cuencas marinas marginales y estructuras de rift.

A este tipo corresponden los depósitos de Zn-Pb contenidos en calizas, con valores importantes
de Zn, Pb, Ba y Cu; Baritina y celestina estratiforme; evaporitas lacustres, ricas en Yeso, balita,
silvita, boratos y sulfatos (Mg-K-Ca-Li); y evaporitas marinas, de valores elevados en Yeso,
balita y silvita.

Depósitos de placer y sedimentos.

Particulares depósitos de arenas caracterizadas por su alta madurez textural y mineralógica,


producidos por intensos procesos de meteorización, principalmente físicos, que han ocurrido por
largos periodos de tiempo y se encargaron de remover todos los minerales menos el cuarzo. En
su mayoría, estas arenas son sedimentos de una segunda o tercera generación, derivados de
arenas o areniscas menos puras de un ciclo anterior.

Un ambiente típico para la depositación de arenas parentales son las costas marinas levemente
inclinadas, muy amplias y someras, que durante un evento transgresivo permiten la depositación
de arenas cuarzosas en áreas internas, generando extensas capas de arenas que posteriormente
son cubiertas logrando preservarse en la estratigrafía local.

En ambientes fluviales la acción eólica actúa como factor de redistribución de las arenas
acumuladas en las planicies aluviales, transportándolas aguas arriba, de esa manera prolongan la
exposición de los granos de arena favoreciendo a la meteorización. Conforman el grupo,
minerales como Illmenita compuesta por Titanio y Fierro; Granate X3Y2(Si O4)3 y Monacita
( Ce ), (Ce, La, Nd, Th) PO 4; Arenas silíceas; zafiro, rubí, diamante; áridos, arenas y gravas.

El ambiente geotectónico de su formación estuvo vinculado a áreas cratónicas y márgenes


pasivos.

DEPÓSITOS DE PETRÓLEO Y GAS NATURAL

CARACTERISTICAS GEOLOGICAS REGIONALES

La evolución de un depósito de hidrocarburos incluye condiciones o características


sedimentológicas, estratigráficas y estructurales.

Características sedimentológicas, referidas al ambiente de distribución de las facies


almacenadoras. Cada ambiente, en particular, está caracterizado por ciertos elementos; por
ejemplo, un medio marino exhibe varios ambientes: de agua somera, de agua profunda, de aguas
semiaisladas, de aguas aisladas, de mar abierto, etc. Individualmente, ellos se distinguen por
propiedades naturales como: salinidad, temperatura, etc., los que controlan las facies
sedimentarías o dan como resultado cuerpos característicos en litofacies, geometría, secuencias
verticales de tamaño de grano, estructuras primarias sedimentarias, textura, etc. En
consecuencia, si se conoce el ambiente de depósito de un intervalo litoestratigráfico, entonces se
podrá establecer el patrón de distribución de las facies.

Características estratigráficas, relacionadas con la litología representada en la columna


estratigráfica. La información obtenida de la perforación de pozos en áreas vecinas o de estudios
geológicos de superficie, permite establecer los tipos litológicos probables que integran la
columna geológica de un área en particular. Una vez perforado el primer pozo se define la
columna litológica con rocas terrígenas (arenas, lutitas, etc.), rocas carbonatadas (calizas,
dolomía, etc.). Finalmente, la interpretación tectónica de la columna estratigráfica posibilita la
reconstrucción del nivel eustatico del mar y, a partir de la granulometría de las rocas y
sedimentos, la definición de eventos transgresivos, estáticos o regresivos.

Características estructurales, una buena interpretación geológica estructural local requiere del
conocimiento del contexto tectónico regional del área de estudio. Los aspectos estructurales más
importantes son el origen de la estructura, la época de formación, su geometría, y la relación con
otras estructuras existentes en el área. Información que se extrae de la reconstrucción e
interpretación de secciones transversales estructurales de correlación geológica en el área de
estudio. Las estructuras más importantes a identificar son pliegues, fracturas, fallas geológicas y
bloques estructurales.

Pese a la existencia de grandes volúmenes de petróleo y gas natural en la naturaleza, no todos


pueden ser explotados económicamente con las tecnologías tradicionales, casos en los que se
requieren de procedimientos especiales para su recuperación.

DEPÓSITOS DE PETRÓLEO.

El petróleo es un compuesto químico complejo constituido por fracciones sólidas, líquidas y


gaseosas, de color variable entre el ámbar y el negro. Etimológicamente significa aceite de
piedra, por la textura viscosa y por encontrarse en yacimientos de roca sedimentaria; está
integrado, por una parte, de compuestos denominados hidrocarburos, formados por átomos de
carbono e hidrógeno y, por otra, de pequeñas cantidades de nitrógeno, azufre, oxígeno y algunos
metales. Naturalmente, es un depósito en roca sedimentaria en ambientes de transición.

De manera esquemática, hace millones de años, en la Tierra, sedimentos sucesivos compuestos


por microorganismos, partículas arenosas y arcillosas y restos de organismos vegetales y
animales, normalmente depositados en lagos o cuencas marinas semicerradas con un balance
positivo (mayor entrada de agua dulce que de agua salada), y modelo de circulación de estuario,
terminaron por constituir una masa sólida en la cual, a través de un proceso anaeróbico de
descomposición extremadamente lento de las grasas y proteínas de los organismos vivos, se
inició la formación del petróleo y el gas natural. Las características litológicas sumadas a los
ambientes anaeróbicos definen las bolsas o reservas de petróleo.

En el proceso de formación, el petróleo transita por varias fases; en principio la diagénesis o


proceso de alteración biológica, física y química de los fragmentos orgánicos debido al
pronunciado efecto de la temperatura. Catagénesis, ocurre cuando el depósito consecutivo de
sedimentos cubre a los lechos previos a una profundidad de varios kilómetros en cuencas
subsidentes. La intervención de los movimientos tectónicos activa el aumento de la temperatura
y la presión, y las temperaturas se incrementan de dos a cinco grados centígrados por cada 100
metros de profundidad. Metagénesis o transformación de los minerales bajo condiciones de
temperatura muy elevada, entre 150ºC y 200ºC, los minerales arcillosos pierden su contenido de
agua y alcanzan un alto grado de cristalinidad. Migración primaria, una vez formado el petróleo,
gradualmente, ocupa los espacios porosos de la roca por el desplazamiento del agua contenida en
los mismos poros; mientras que la migración secundaria ocurre con la circulación del petróleo a
través de rocas favorables, permeables y porosas. Al final del proceso, eventos tectónicos
compresivos definen las fases deformativa o plegamiento cortical, dando lugar a estructuras tipo
anticlinal y fallamiento inverso, que en definitiva serán las trampas óptimas para acumulación
del petróleo en bolsas o reservorios.

DEPOSITOS DE GAS NATURAL

El gas natural resulta de la combinación de diversos hidrocarburos gaseosos e impurezas que


derivan de los yacimientos petrolíferos, donde el metano (CH4) es el principal componente, por
encontrarse en un 99 %. Otros componentes, como el anhídrido carbónico, el nitrógeno, el helio
y el ácido sulfhídrico, pueden presentarse en cantidades más o menos importantes que varían
dependiendo del tipo de yacimiento.

Al igual que el petróleo, el gas natural se originó hace millones de años, producto de la
descomposición de las plantas y animales atrapados en el interior de la Tierra, entre formaciones
rocosas y gruesas capas de fango, arena y lodo, que pueden ser clasificadas en tres grupos: las
rocas permeables o porosas, las rocas impermeables que impiden que el gas natural escape del
depósito, y la capa rocosa cercana a la superficie terrestre (Sial). Generalmente, el gas natural se
encuentra en depósitos donde también existen petróleo y agua.

El gas en los campos puede estar en uno de tres estados: gas húmedo amargo, gas húmedo dulce
y gas seco.

Gas húmedo amargo.

Contiene un alto porcentaje de ácido sulfhídrico, por lo que es altamente corrosivo, motivo por
el cual es conducido a los complejos petroquímicos donde en plantas de endulzamiento se le
depuran las impurezas con el objetivo de obtener gas endulzado y como subproducto el azufre,
con el que se fabricas los fertilizantes.

Gas húmedo dulce.

Provenientes del campo petrolífero junto con el endulzado, son conducidos a las plantas de
extracción licuable denominadas criogénicas, en las cuales a través de un proceso de separación
a baja temperatura se separa del gas dulce en las siguientes fracciones: metano, etano, propano,
butano (GL), e hidrocarburos más pesados (gasolina).

Gas seco

Resulta de la combinación de los gases húmedos amargo y dulce; ya tratados, pueden utilizarse
en forma de materia prima para la industria petroquímica.

Son utilizados en las diferentes actividades de la industria petrolera, entre los que se destacan la
generación de la electricidad para la industria vidriera, la cervecera, la papelera, la cementera, la
azucarera y como combustibles en el sector industrial y doméstico.

Los almacenamientos subterráneos de gas natural están ubicados en yacimientos agotados de gas
o petróleo, en acuíferos o en cavernas salinas que cumplan las condiciones de porosidad y
permeabilidad requeridas para almacenar este gas.

DEPOSITOS EN CUENCAS SALINAS.

Se denomina así a la cuenca sedimentaria con intrusiones de grandes masas de sal de diferentes
tamaños, dimensiones y geometrías; son emplazamientos causantes de estructuras geológicas
denominadas domos salinos, diapiros, diques, toldos (canopies), etc., que han dado lugar a la
formación de trampas geológicas conteniendo, en algunos casos, hidrocarburos. Los
mencionados emplazamientos en su ascenso deformaron las secuencias sedimentarias
suprayacentes más jóvenes dando lugar a la formación de cuencas menores.

Una cuenca salina se caracteriza por estar compuesta de rocas, sedimentos arcillosos y arenosos
del Terciario y Cuaternario, intruidos en muchos casos por masas salinas que provocaron la
formación de estructuras salinas complejas, con la consecuente deformación de las secuencias
terrígenas del Cenozoico.

La historia tectónica a gran escala, suele ser dividida en tres fases principales: expansión
(rifting), periodo tectónicamente pasivo y compresión final hasta la actualidad.

Generalmente, las cuencas salinas contienen sedimentos con un espesor promedio de 10.000 m
en su depocentro; es muy probable que a mayores profundidades se encuentren yacimientos de
petróleo en rocas carbonatadas, con grandes reservas y alta capacidad de producción de petróleo
ligero asociado a gas o de hidrocarburos gaseosos; así mismo, se considera que existe potencial
por debajo de las rocas evaporíticas en un play subsalino 18.

Un domo salino es una estructura plástica formada por el empuje ascendente de una masa de sal
de gran volumen deformadora de los sedimentos suprayacentes, sin que haya penetración o
intrusión; en cambio un diapiro, si presenta intrusión. Sin embargo, estas no son las únicas
estructuras salinas, ya que la geometría puede ser muy variada, el cap rock es el material que, en
forma de casquete, se encuentra en la parte superior en los domos y diapiros salinos, compuesto
generalmente de anhidrita, yeso y/o caliza con azufre.

Por otra parte, una cuenca salina entraña gran interés desde el punto de vista petrolero, en razón
a que en su interior se concentraron importantes campos productores de aceite y gas en
estructuras formadas por el ascenso de la sal.

A manera de ejemplo, La historia sedimentaria de la cuenca del Istmo ha sido determinada a


través del estudio de la columna geológica, cuya base se inicia en el Jurásico Medio (Pre-
Calloviano y Calloviano), donde se depositó un espesor considerable de sal, posteriormente
cubierto por otras secuencias de evaporitas y clásticas del Calloviano Tardío. La cuenca continuó
su evolución, con la depositación de carbonatos de plataforma con terrígenos en un periodo
transgresivo, cuyas evidencias son los depósitos de lutitas bituminosas y calizas arcillosas; en el
Cretácico ocurrió un periodo de estabilidad tectónica, tiempo en el que se depositaron
carbonatos de plataforma. Al final del Cretácico y en la base del Paleoceno, se depositaron
grandes espesores de brechas de carbonatos que posteriormente fueron deformados junto con la
demás secuencias sedimentarias de la región, a inicios del Terciario. Durante el Terciario,
eventos tectónicos originaron distensión durante el Paleoceno y el Eoceno, mientras que en el
Oligoceno y Mioceno Medio, ocurrió una etapa de deformación por cizalla que produjo fallas
laterales transpresivas y transtensivas, que en su mayoría ocasionaron la reactivación de fallas
preexistentes. Estos eventos provocaron la formación de estructuras compresivas para la primera
fase de deformación, y fosas o grabens en la segunda, en las que se depositaron cantidades
importantes de sedimentos, principalmente de origen clástico, en las que se ubicaron importantes
yacimientos de hidrocarburos. Las últimas etapas de deformación favorecieron el movimiento de
la sal por cuanto se formaron importantes estructuras salinas. Los yacimientos son,

18
El play es un modelo inicial que combina un cierto número de factores geológicos con el resultado de la
existencia de acumulaciones de hidrocarburos en un determinado nivel estratigráfico
principalmente, productores de aceites ligeros y/o gas, a partir de plays que suprayacen o
subyacen respecto a la sal alóctona de origen Jurásico 19.

TEMA 9

TECTÓNICA ANDINA

RECOSNTRUCCION DE LOS ACONTECIMIENTOS SUCESIVOS OCURRIDOS EN EL


SISTEMA ANDINO.

19
ROJAS Alcántara Carolina. ORIGEN, EVOLUCIÓN E IMPORTANCIA ECONÓMICA DE LA CUENCA
SALINA DEL ISTMO. Universidad Nacional Autónoma De México Facultad De Ingeniería. México, D.F.
2010
Una placa tectónica o placa litosférica es un fragmento de litósfera que se desplaza como un
bloque rígido, sin presentar deformación interna significativa, sobre la astenosfera; tal
desplazamiento es producto de la circulación de corrientes de convección al interior del manto
terrestre con la consiguiente liberación del calor original adquirido durante la formación del
planeta.

Dentro del sistema tectónico global, la placa Sudamericana abarca tanto la parte continental
como la porción sumergida en el océano Atlántico. Desde el oeste, la subducción de la Placa de
Nazca ha generado dos notables rasgos al interior de la placa, la fosa peruano-chilena y la
cordillera de los Andes.

Con referencia a la ubicación geográfica, la placa Sudamericana limita al norte con la Placa del
Caribe y la placa Norteamericana; al sur con la Placa Antártica y la Placa Scotia; al este con la
Placa Africana; y al oeste con la Placa de Nazca, la cual se incrusta debajo de la placa
Sudamericana a una velocidad de 77 milímetros por año, inyectando agua y corteza oceánica
que, a grandes presiones y temperaturas, se funde en el manto y genera actividad magmática que
se manifiesta en forma de volcanismo.

De la aplicación de la metodología ARIMA (Modelo Autoregresivo Integrado a Medias


Móviles) adecuada para el modelamiento de coordenadas Este, Norte y altura elipsoidal, en base
a tres estaciones de operación continua, con un nivel de confianza del 95%, se obtuvieron
valores promedio del desplazamiento anual de la placa Sudamericana y su respectiva dirección,
en detalle se tiene: estación SCRZ ( Santa Cruz) 8.3 mm, 02° NW; estación URUS (Oruro), 18.0
mm, 20° NE; y estación YCBA (Yacuiba) 13.7 mm, 02° NW20.

Para una relación, en lo posible, mejor ordenada de la evolución geotectónica del continente de
América del Sur, se sugiere dividirla en sus dos fases principales, cuyo límite sería la
disgregación del supercontinente Gondwana. En primer lugar, la fase Pre-Andina se refiere al
proceso anterior a la separación de Gondwana en el Triásico superior; en segundo lugar, la fase
Andina comprende el desarrollo de la región andina posterior a la dislocación del Gondwana y el
consiguiente inicio de la subducción de la litosfera oceánica debajo de la placa continental
Sudamericana.

20
CHOQUE – Mamani Franz Luis. ESTIMACION DEL MOVIMIENTO DE LA PLACA TECTONICA
SUDAMERICANA EN BASE A ESTACIONES GNSS DE OPERACIÓN CONTINUA DE LA RED SIRGAS-
CON EN BOLIVIA. Universidad Mayor de San Andrés, Facultad Tecnología, Carrera Topografia y
Geodesia. Tesis Inédita. La Paz 2018
CICLOS TECTÓNICOS

El Ciclo Tectónico de las rocas, tiene por objetivo integrar de una forma coherente dos aspectos;
en primer término, la transformación de cada tipo de roca a partir de una preexistente, y en
segundo término, relacionar esas transformaciones con el marco tectónico en el que tienen lugar.
Así, se trata de un concepto unificador, y, como tal, representa un esquema didácticamente útil
en el proceso de modelización crítica sobre la evolución de la Tierra 21.

CICLO GURIENSE (>3000 Ma.)

Según Ramos22, el lapso Proterozoico tardío - Paleozoico temprano representado en la parte sur
de Sudamérica resulta de la amalgama de bloques cratónicos a lo largo del margen sudoccidental
del Gondwana. Bloques que fueron cubiertos por sedimentos acumulados en grandes cuencas
intracratónicas. Reconstrucciones paleogeográficas revelan que el margen occidental del
Gondwana fue un borde continental activo durante largos períodos.

Periodo en el que disminuye el calor procedente del manto y aparece una intensa cratonización
con corteza continental mucho más estable que en el Arcaico, produciéndose los primeros
orógenos con cinturones plegados asimétricos y las primeras cuencas de tipos aulacógeno y
geosinclinal. Aparece el magmatismo de carácter potásico y sedimentos maduros. Surge la vida,
supuestamente, a partir de los aminoácidos y moléculas orgánicas formadas durante el Arcaico,
donde la carencia de atmósfera propició la incidencia de rayos UV a la superficie de la Tierra
para dar lugar a complejas moléculas.

En las cuencas se formaron los cherts o roca sedimentaria de grano fino rica en sílice con
pequeños fósiles y grauvacas; de igual manera, primitivos cinturones de rocas verdes culminaron
en formaciones bandeadas de hierro y carbonatos con domos intrusivos de gabroides-dioriticos a
tonalíticos y rocas calco-alcalinas, afectadas por politectometamorfismo, del que resultaron las
granulitas félsicas y mélicas de dos piroxenos con altas temperaturas, del orden de 750 °C - 850
°C y moderadas presiones menores a 8 kilobares.

21
GARCÍA Cruz Cándido Manuel ¿CICLOS GEOLÓGICOS? APROXIMACIÓN A LA
GEOLOGÍA EVOLUTIVA. Asociacion española para la enseñanza de ciencias de la tierra.
http.cuenta1/Downloads/Ciclo_tectonico.pdf.

22
Entre 3400 - 3100 Ma, es la etapa de apogeo de la orogénesis Guriense, expresada con
metamorfismo regional y politermal (granulitas) deformadas por flujo plástico (migmatitas,
pliegues de flujo). En la etapa final de la orogénesis Guriense se produjo un ascenso continental
con el consiguiente fallamiento y posterior erosión, proceso que culminó con la formación de
una gran discordancia regional y continental.

CICLO JEQUIÉ (3000-2600 Ma.)

Los registros neoarcaicos son frecuentes en el zócalo de los cratones y los cinturones móviles
proterozoicos. En ese período se estabilizó el Cratón brasileño. Las zonas más antiguas de tierra
firme sufrieron un metamorfismo en la facies de granulita (anfibolita, esquisto verde). De dicho
proceso resultaron las granulitas ácidas y las peridotitas.

CICLO TRANSAMAZÓNICO (2600-1600 Ma.)

Es el estadio orogénico más importante; a lo largo del cual, las series antiguas se deformaron y
soportaron intensos metamorfismos. Durante el Transamazónico se depositaron otros
sedimentos. La orogénesis Transamazónica (2.000 Ma – 1.700 Ma) representa un magmatismo
de tipo ácido con escaso tectonismo asociado y la orogénesis Pre-Transamazónica o Guayanense
(2.600 Ma – 2.100 Ma) desarrolla un cinturón móvil ofiolítico-turbidítico.

Los terrenos primitivos formaban islas y microcontinentes dentro de gigantescos océanos; por
deriva y colisión tales cuerpos se acoplaron para formar fajas tectónicas con grandes
corrimientos tipo napas, litologías, metamorfismo de edades diferentes y cinturones de rocas
verdes.

Hasta la orogenia Brasiliana se formaron cinturones de plegamientos jóvenes donde podría haber
probablemente rocas arcaicas.

CICLO SAN IGNACIO (1600-1280 Ma.)

Corresponden a cuerpos compuestos por rocas de composición granodiorítica con ocurrencias


subordinadas de monzogranitos, de granulación fina a gruesa, constituidas esencialmente por
plagioclása, cuarzo, microclina, ortoclasa y biotita, orientados en una dirección principal de
noroeste. A partir de un estudio geoquímico se pudo clasificar las rocas como granodioritas y
monzogranitos, derivados de un magmatismo intermedio a ácido de carácter subalcalino de la
serie calco-alcalina a calco-alcalina con alto K, con índices de alúmina que varían de
metaluminoso a levemente peraluminoso.

CICLO SUNSAS (1280-900 Ma.)

Aflora en la Serranía de Sunsas del departamento de Santa Cruz al oriente de Bolivia. La edad
del evento Sunsas es contemporáneo con el evento Grenvilliano y abarca el lapso de
Mesoproterozoico Superior a Neoproterozoico Inferior (Esteniano – Toniano). Desde la
apertura del océano Iapetus hasta la conformación de Pangea 23.

Durante el ciclo Sunsas, a una sedimentación principalmente clástica siguió una fase
tectonomagmática y metamórfica que completó la cratonización del escudo, unos 1000 Ma atrás.
En cuanto a la litología del grupo Sunsas se destaca un potente conglomerado de 6500 m de
espesor, 2000 m de arcosas, areniscas y cuarcitas feldespáticas y luego unos 2600 m de una
unidad arcillosa con areniscas arcósicas.

CICLO BRASILIANO (900-450 Ma.)

De acuerdo a información derivada de estudios sísmicos, se conjetura la presencia de rocas del


basamento Precámbrico debajo de la Cordillera Occidental. Entonces, el basamento Precámbrico
se encontraría a profundidades menores a 100 m en áreas de Inés, Cobrizos y Río Grande de
Lípez. Sin embargo, al este, en la subcuenca de Vilque podría encontrarse a mayor profundidad.
El ciclo Brasiliano es un típico ciclo supercontinental, denominado en territorio sudamericano
Brasiliano y Pampeano. Varios fragmentos litosféricos derivados de la desintegración diacrónica
de Rodinia, en el Neoproterozóico, fueron ensamblados entre sí para formar el Supercontinente
Gondwana, al final del Neo proterozoico-Cambriano, hasta el Eo-Ordovícico en algunos sitios;
argumento de beneficio en la datación de varios océanos y brazos de océanos neoproterozóicos.

CICLO TACSARIANO (523-438 Ma.)

En el Altiplano Sur, rocas pertenecientes al ciclo Tacsariano han sido identificadas en las
estructuras de Pululus, Alota y a lo largo de la falla Uyuni-Keniani. Se trata de rocas
metamorfizadas, pizarras y metacuarcitas. Los sedimentos turbidíticos encontrados,
posiblemente, correspondan al Ordovícico inferior con la particularidad evidente de la ausencia
23
Evolucion_tectonica_de_la_Cordillera_Oriental_de_Colombia_Desde_la_apertura
_del_oceano_Iapeto_hasta_la_conformacion_de_la_Pangea. https://www.researchgate.net/
publication/330452666. 25 mayo 2020
de fósiles diagnósticos que dificulta su datación. En ellos se identificó tres unidades; en el
miembro inferior facies de tendencia regresiva y depósitos de transición, en el miembro medio
facies de playa o próximas a ella, y el miembro superior representa un retorno a facies
ligeramente más profunda y constituye la base de otra secuencia regresiva, interrumpida por el
fallamiento.

El ciclo Tacsariano expresa la evolución de una cuenca de trasarco, que se mantuvo durante la
sedimentación del Ciclo Cordillerano (Ordovícico superior- Carbonífero inferior) en forma de
cuenca de antepaís24.

CICLO CORDILLERANO (438-317 Ma.)

Registros sísmicos obtenidos por algunas compañías petroleras permitieron establecer, dentro
del Ciclo Cordillerano de Bolivia, la existencia de dos unidades diamictíticas, de edades
próximas al límite Ordovícico-Silúrico y al Devónico- Carbonífero, respectivamente.

Es posible que la cuenca codillerana corresponda a un rift de trasarco, puesto que en el Silúrico
inferior se produce mayor subsidencia, especialmente en el sector sur occidental, a causa del
levantamiento causado por la intrusión de cuerpos granitoides en territorio argentino. Hacia fines
del ciclo Cordillerano se produjo la primera deformación tectónica importante que involucra a
las secuencias tacsariana y coordillerana.

La fase terminal del Ciclo Cordillerano, en la región, expone sedimentos de la Formación


Toregua, vinculados a canales distributarios e interdistributarios con influencia marina y fluvial,
depositados durante el Fameniano - Toumaisiano.

CICLO SUBANDINO (317-205 Ma.)

La cuenca del ciclo Subandino estuvo localizada en el borde oriental de la cordillera recién
formada, inicialmente con cañones submarinos al este (grupos Machereti-Mandiyuti), y su
culminación al oeste con la secuencia Paleozoica conformada por sedimentos marinos
carbonaticos depositados en una plataforma somera, con influencia costera, en una cuenca de
trasarco, correspondientes a la Formación Copacabana; unidad con abundante contenido

24
SUAREZ-Soruco Ramiro. Compendio de Geologia de Bolivia. Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos. Revista técnica. Vol 18. Nº 1 y 2. 2000
calcáreo, calizas y areniscas calcáreas e intercalaciones de lutitas, arcillas y margas. Los
sedimentos de lutitas negras o lutitas bituminosas, muestran potencias entre 80 y 120 m.

Durante el Pérmico y el Triásico, la calma en el oeste de América del sur se tornó inestable a
causa de la rotura del supercontinente Pangea y se inició un ciclo de reajuste tectónico de placas;
en un ambiente de inversión tectónica, los márgenes continentales sometidos a esfuerzos
compresivos plegaron y levantaron a los estratos geosinclinales. Rocas magmáticas resultantes
de la fusión parcial en profundidades del geosinclinal invadieron y se inyectaron a través de
fisuras en el complejo sedimentario plegado, para generar batolitos en profundidad y volcanes en
la superficie. En su generalidad, los volcanes antiguos desaparecieron, pero el material
expulsado por ellos se encuentra interestratificado con depósitos sedimentarios. Probablemente,
los intrusivos son las raíces de los volcanes que en la actualidad afloran en los núcleos de las
cadenas orientales intensamente plegadas.

CICLO ANDINO I (205 – 30 Ma)

Época en que el continente de Gondwana fue objeto de importantes esfuerzos extensionales,


independientemente de la ruptura entre América y África. Cabe resaltar que en varias regiones
de la actual Cordillera Oriental, se constituyeron cuencas de rift; de ahí que el ciclo Andino I se
subdivide en dos fases principales.

La primera de ellas es la fase de Sinrift, eminentemente distensional, que se extiende desde los
200 Ma (Jurásico inferior) hasta 30Ma (Cretácico superior). En la región occidental de
Cochabamba y Sucre, se desarrolló una cuenca rift de trasarco, posteriormente cubierta por
sedimentos continentales no fosilíferos, atribuidos al Triásico-Jurásico y representados por
areniscas de las formaciones Sayari (fluvio – lacustre) y Ravelo (fluvial y eólico, influencia
volcánica y lacustre).

El desarrollo del primer arco volcánico andino tuvo lugar en el Jurásico y las extensas zonas
cubiertas por rocas volcánicas jurásicas conducen a pensar que, el arco, no habría ocupado una
elevada posición con respecto al nivel del mar. Probablemente, la región del arco Jurásico se
extendía al este, abarcando el territorio de los Andes actuales y ocupaba, en su mayor parte,
niveles próximos a los del mar, por cuanto en esta zona se encontraron depósitos de sedimentos
marinos. A partir de ahí, se deduce que la corteza de entonces era delgada, de 35 km
aproximadamente.
El Cretácico se inicia con las formaciones Tarapaya-Orinoca. Tiempo después, en el
Cenomaniano, se produce la primera ingresión marina, depositando en una plataforma
carbonática somera las rocas de la Formación Miraflores; prosigue con las formaciones Aroifilla,
Chaunaca y Coroma, La sedimentación cretácica concluye en el Maastrichtiano con la
Formación El Molino, secuencia carbonática que posiblemente deba entenderse como ingreso al
Paleoceno en algunos sectores de la cuenca.

En el Cretácico, emergió el segundo y mayor arco volcánico, paralelo al anterior arco Jurásico.
Las lavas extruidas de esta cadena volcánica llegaron a la superficie en regiones situadas por
encima del nivel del mar, en ambiente continental. La actividad de este arco volcánico cretácico
alcanzo su máxima intensidad hace 50 o 60 Ma, en que se produjo una invasión a la corteza por
un considerable volumen de masas magmáticas consolidadas en forma de monumentales
batolitos que, por la acción erosiva, afloran a lo largo del flanco oeste de las cadenas
occidentales.

CICLO ANDINO II (30 Ma – Reciente)

Contrariamente a la fase de Sinrift, la segunda fase o Postrift, es de naturaleza esencialmente


compresional. De acuerdo a información reciente, la etapa más importante del plegamiento o
Andino II se hubiera iniciado alrededor de los 26 a 30 Ma, actividad que estaría vinculada a la
influencia de la placa Pacifica.

La colisión y posterior subducción de la placa de Nazca causó en el Terciario la formación de un


tercer arco volcánico a lo largo de la costa pacífica sudamericana. Una serie de erupciones
volcánicas explosivas se precipitaron en forma de cenizas volcánicas silíceas, hasta por 4 Ma. Al
finalizar bruscamente la depositación de cenizas, le siguieron flujos reiterados de lavas
andesíticas formando estrato-volcanes, algunos de ellos aún activos y con altitudes destacadas de
6 000 m en la región central de la cadena Andina.

El desarrollo tectónico continúa con la formación del Altiplano en el Paleoceno-Eoceno por el


sobrecorrimiento del Macizo de Arequipa-Huarina sobre el Cratón de Guaporé, por medio de la
sutura intracratónica ubicada debajo de la Cordillera Real, y reflejada en superficie en la Zona de
Fallas de la Cordillera Real. Este sobrecorrimiento originó el acortamiento progresivo de las
cuencas altiplánicas.
A la acumulación de sedimentos en un graben o fosa tectónica con dirección N-S le siguió la
orogenia que comprimió el Altiplano desde ambos lados, en sentido opuesto a la del Mesozoico.
De ahí que el origen del actual lago Titicaca se explica por el fallamiento de la superficie del
Altiplano, que en un principio dio lugar al antiguo lago Ballivián en el Mioceno (Terciario
Superior), hace 15 millones de años; durante el Plioceno, hace 7 millones de años, la subsidencia
del bloque del Altiplano norte hizo que las aguas del lago Ballivián se escurran en esa dirección.
Tiempo después, las aguas poco profundas que quedaron cubriendo la extensión del antiguo
Ballivián fueron evaporadas por efecto de la intensa radiación solar, y los depósitos de sal
ubicados en el fondo de los antiguos lagos quedaron expuestos en superficie, solidificándose
hasta conformar los salares del Altiplano boliviano.

Durante el intervalo Eoceno-Oligoceno Inferior, el Altiplano habría sido parte de la cuenca de


antepaís externa de los paleo-Andes. A causa del esfuerzo compresivo ocurrido en el Oligoceno
Superior, el Altiplano se encontró cerrado entre el arco magmático principal de la Cordillera
Occidental y la Cordillera Oriental en curso de edificación. En todos los niveles estratigráficos
neógenos, facies proximales (depósitos de abanicos aluviales y de ríos trenzados) engranan con
facies lacustres (evaporitas localmente espesas).

PRINCIPALES UNIDADES GEOTECTONICAS DE SUD AMAERICA

En el Continente se diferencian dos unidades geotectónicas mayores y son la plataforma


Sudamericana y la cadena Andina. La primera ocupa la región central y oriental del continente, y
comprende unidades geotectónicas menores con edades que oscilan entre 600 Ma y 3.000 Ma.
La plataforma Sudamericana, estable desde fines del Proterozoico, incluye a los cratones
formados por rocas más antiguas del continente, consolidadas en diferentes tiempos. Sus
principales unidades:

- Cubierta sedimentaria – volcanógena, extensa región de la plataforma cubierta por una


secuencia sedimentaria- volcanógena, resultado de la erosión continental y la actividad
volcánica del Fanerozoico. Unidad donde se destaca una serie de anteclisas, sineclisas y
aulacógenos ubicados en territorio brasileño.
- Escudos o cratones, son núcleos metamorfizados de una antigua litosfera del Arcaico,
Proterozoico inferior y Proterozoico medio, ubicados al interior de cinturones
orogénicos del Proterozoico superior; varios escudos precámbricos afloran en la
plataforma, entre los más importantes están el Cratón Amazónico, Central Brasileño,
Este del Paraguay, San Luis, Rio de la Plata y San Francisco. En la misma región se
identifican lineamientos de considerable dimensión y diversa dirección correspondientes
a fallas que seccionan al continente.

Escudos o cratones son testimonios geológicos de antiguas orogenias pertenecientes a


ciclos tectónicos; de ahí se tiene, Ciclo Guriense, 3.000 Ma; Ciclo Jequié, 3.000 - 2.600
Ma; Ciclo Transamazónico, 2.600 – 1.800 Ma; Ciclo Urucuano, 1.800 – 1.000 Ma;
Ciclo Brasiliano, 1.000 – 800 Ma; y Ciclo Reactivaciones 800 – 500 Ma.

La Cadena Andina, incluye los productos del ciclo orogénico Andino desarrollado durante el
Mesozoico y Cenozoico, extendida desde el extremo sur de Argentina y Chile hasta el extremo
norte de Colombia, con una longitud de 7.240 km y de orientación paralela a la fosa peruano –
chilena. Cadena y fosa, son elementos del sistema denominado Anillo de fuego circumpacífico,
integrado por volcanes activos y sismos intensos.

PRINCIPALES UNIDADES GEOTECTÓNICAS DE BOLIVIA.

En territorio boliviano se han establecido unidades geotectónicas con el propósito de ordenar las
secuencias de acuerdo a su evolución a través del tiempo geológico. En esa tarea se han tenido
que estudiar grandes ciclos tectosedimentarios y orogénicos ocurridos en el país, y extendidos a
regiones vecinas.

Bolivia presenta las unidades geotectónicas principales contenidas en su territorio, descritas de


oeste a este en la siguiente relación.

CORDILLERA OCCIDENTAL

De naturaleza volcánica, de relieve característico conformado por cráteres y conos volcánicos


alineados de norte a sur, seguidos de mesetas volcánicas, flujos de lava y material vulcano-
sedimentario de edad terciaria, a lo que se suman piedemontes y llanuras aluviales de edad
cuaternaria25. De ahí, se deduce que su formación se remonta a los últimos eventos tectónicos
compresivos entre la placa sudamericana y la placa Pacífica de Nazca, explicada con el
desarrollo de la Formación Maurí, unidad vulcanoclástica depositada en una planicie fluvial y
lacustre en cuenca de trasarco y yace discordantemente sobre la Formación Berenguela del
Oligoceno. En sus niveles superiores, la Formación Mauri contiene abundante osamenta fósil de

25
Ministerio de desarrollo sostenible y planificación y unidad de ordenamiento territorial. La Paz,
vertebrados (marsupiales, gliptodontes y notoungulados). Las edades de las lavas de la parte
inferior (25,6 Ma), contrastan con las de tufitas de la parte superior (10 Ma). Estos valores
indican que esta unidad se depositó entre el Oligoceno más alto y el Mioceno.

ALTIPLANO.

Desde el punto de vista tectónico, representa una extensa cuenca interandina de relleno, con
aproximadamente 110.000 km de extensión, controlada por bloques hundidos y elevados, tanto
transversal como longitudinalmente, dando lugar a la red de drenaje endorreica de la que
resultan extensos salares como el de Uyuni y Coipasa al sur, y lagos como el Titicaca y Poopó al
norte.

La historia del Altiplano se remonta al Paleoceno-Eoceno en el que el Macizo de Arcquipa-


Huarina se desliza sobre el Cratón de Guaporé, mediante la sutura intracratónica ubicada debajo
de la Cordillera Real que, a su vez, generó el Cabalgamiento Altiplano Principal. El proceso
global se explica como un acercamiento progresivo del Escudo brasileño y del Macizo
noraltiplánico. De ahí que la compresión en las cuencas es continua, con desarrollo desde el
Paleoceno - Eoceno (probablemente ya desde el Cretácico). En el norte, el acercamiento es
oblicuo a la dirección de los Andes, esto implica una fuerte componente sinestral-inversa en la
Cordillera Oriental y norte del Altiplano.

CORDILLERA ORIENTAL.

Unidad geográfica, geomorfológica y geológica bien definida. En territorio boliviano, ingresa


desde el noroeste, como prolongación de la misma cadena en el Perú y continúa hacia el sur, a
territorio argentino. Geográficamente, se encuentra limitada al oeste por las fallas Coniri y San
Vicente, que la separan del Altiplano, y al este por el Cabalgamiento Frontal Principal como
límite con las Sierras Subandinas. Las mayores elevaciones alcanzan altitudes próximas a los
6.500 metros sobre el nivel del mar, presentando sectores con nieves eternas y restos de glaciares
(Apolobamba, Cordillera Real,, Quimsa Cruz, Karikari, y otras).

Tectónicamente la Cordillera Oriental suele dividirse en dos sectores, separados por un


lineamiento profundo o Zona de Fallas de la Cordillera Real, lineamiento que posiblemente
corresponde a una antigua paleo-sutura, reactivada continuamente. El sector oriental está
localizado entre el lineamiento y la Zona hacia el este de la ciudad de Sucre; mientras que el
sector occidental del lineamiento corresponde a la Faja Plegada y Corrida de Huarina.
Geológicamente, la unidad representa la secuencia estratigráfica más completa del país, con
predominio de facies clásticas de plataformas carbonáticas en el Carbonífero superior y en el
Pérmico; facies volcánicas y volcano-clásticas en el Cenozoico. Durante el Paleozoico inferior
constituyó una cuenca intracratónica, somera a profunda, en la que se depositaron sedimentos
del Ordovícico; algunas fases compresivas y extensivas separan los principales ciclos tecto-
sedimentarios, para luego conformar cuencas continentales de antepaís y trasarco, con
importantes fases compresivas asociadas a un intenso magmatismo 26. Los sedimentos
depositados en la cuenca intracratónica del Ordovícico, fueron sometidos a plegamientos en la
orogénesis Hercínica, resultando de ello la cordillera andina oriental.

INTERANDINO.

De dirección paralela a la cordillera Oriental, en forma de faja estrecha y alargada, pero en el


segmento sur modificada a una dirección suroeste, a causa de la reacción mecánica de la placa
tectónica Sudamericana ante el empuje de la placa de Nazca. En su formación intervinieron
estructuras de resonancia y estructuras compresivas de los Andes orientales, de ahí que es
posible concebirla como una especie de transición entre esas dos unidades.

SUBANDINO.

También denominada Faja Subandina de Bolivia, está compuesta de un complejo sistema de


serranías longitudinales estrechas, separadas por amplios valles sinclinales. Está situada entre la
Cordillera Oriental y la Llanura Chaco-Beniana, y define el margen oriental de la Cordillera de
los Andes. En su extensión, atraviesa todo el territorio boliviano, desde la frontera con el Perú
hasta el límite con la República Argentina.

Investigadores ocupados en el estudio del Subandino coinciden en explicarla como una compleja
faja plegada y corrida, separada de la Cordillera Oriental por el Cabalgamiento Frontal Principal,
importante falla longitudinal meridiana de corrimiento; mientras, el límite oriental con las
llanuras beniana y chaqueña está definido por el Frente de Cabalgamiento Subandino
representado por la falla de Caquiahuaca en el norte y por la falla de Mandeyapecua en el sur.

En cuanto a la geomorfología, las serranías coinciden con estructuras anticlinales, atravesadas


transversalmente por ríos antecedentes, en una etapa juvenil de erosión. Por lo común, las

26
SUAREZ-Soruco Ramiro. Compendio de Geologia de Bolivia. Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos. Revista técnica. Vol 18. Nº 1 y 2. 2000
estructuras sinclinales duplican la amplitud de los anticlinales, y conforman grandes valles
agrícolas con ríos longitudinales.

LLANURA CHACO – BENIANA.

Existen opiniones divididas en cuanto a esta unidad; unos autores la disgregan en dos unidades
independientes, Llanura Beniana al norte y Llanura Chaqueña o Chiquitana al sud; mientras que
otro grupo de autores mantienen la óptica tradicional y la consideran como una sola unidad. Esta
relación sintética, se adscribe a la segunda posición.

Es considerada como la región extrema oriental de la Plataforma Continental Sudamericana, con


dirección alargada noroeste-sudeste. En la subregión Norte, las características principales son la
ausencia total de sedimentos paleozoicos, mesozoicos, paleógenos y neógenos. Sedimentos
aluviales recientes de grano fino (arenas, limos y arcillas) suprayacen directamente sobre el
basamento Proterozoico; arenas de grano grueso, gravas y otro tipo de rocas, están virtualmente
ausentes en el área. Al sud, afloran areniscas y conglomerados de la Formación El Prado,
posiblemente Carbonífera, allí se exponen, también, sedimentos cretácicos y cenozoicos.

En la parte oriental de la unidad se emplaza la Serranía de Chiquitos, considerada como una


componente, sin embargo en otros estudios se la menciona como una unidad geotectónica
independiente.

ESCUDO BRASILEÑO.

Apéndice del cratón brasileño, constituido por rocas precámbricas y metamórficas de la serie
esquistos. Ocupa la región noroeste del territorio boliviano, con evidente relieve plano y de
elevaciones insipientes entre 700 y 400 m.

La historia geológica de esta unidad compendia una complejidad de eventos metamórficos,


ígneos y tectónicos. Desde el punto de vista geomorfológico, la región es considerada como una
penillanura de erosión que data de fines del Terciario y es suprayacente a toda la secuencia
proterozoica, sobre la que se emplazó una serie de serranías de rumbo general NW-SE, de
naturaleza sedimentaria y metasedimentaria, resultado de diferentes eventos orogénicos.

Afloramientos de rocas precámbricas son observables en pequeños cortes de ríos y elevaciones


aisladas, debido a la cubierta vegetal y paleosuelos.
En el sector sur del Cratón, sobre rocas proterozoicas, se ubican las Serranías Chiquitanas de
rumbo WNW-ESE, constituidas por secuencias paleozoicas y mesozoicas.

BIBLIOGRAFÍA
Evolución tectónica.

Mediante un análisis tectónico del área, se evidencia que la evolución tectónica del área, es muy
compleja y está relacionada con la Cordillera de los Andes que alberga diferentes unidades
morfotectónicas, entre las cuales se encuentra la Cordillera Oriental.

Para tener un mejor entendimiento de la evolución tectónica que ha tenido lugar en el área, se
procederá a describir los eventos que sucedieron a nivel regional, inicialmente el emplazamiento
de un geosinclinal, en un ambiente de rift - continental y posteriormente la formación de la
cuenca intracratonica, en la zona de la triple fractura Boliviana, que estableció el “Rift Contaya -
Tacsara”.

La cuenca intracratonica se desarrolló, a partir del Rift continental, mediante una trasgresión
marina que se inició en el Ordovícico Inferior (Arenigiano) proveniente del SE (Bolivia -
Argentina), esta continua y se extiende hacia el Norte en el Ordovícico Medio, depositando
volúmenes importantes de sedimentos, como ser de la Formación Capinota, principalmente
compuesta por lutitas laminadas.
En el Ordovícico Superior se genera una regresión, por la ampliación de la cuenca sedimentaria
que da lugar, a la deposición de facies más someras, como las formaciones Anzaldo, Amutara y
San Benito, compuestas principalmente por areniscas, areniscas cuarzosas y cuarcitas.

A mediados del Paleozoico, el tectonismo regional, indujo a la inestabilidad de la cuenca marina


(Laubacher et al. 1982, Díaz-Martínez et al. 2000), dando lugar a procesos de glaciación,
resedimentación, derrumbes y slumps, estableciendo a la Formación Cancañiri que diferencia el
Ordovícico terminal y el comienzo Silúrico basal.

En el Silúrico Medio, la cuenca marina central se profundiza nuevamente permitiendo el


despliegue de fauna planctónica como monográptidos y cefalópodos (Suárez-Soruco 2007). Las
unidades suprayacentes a la Formación Cancañiri, corresponden a facies de plataforma marina
costa afuera, como ser la Formación Kirusillas, que litológicamente compuesta por intercalación
de lutitas, limolitas y bancos esporádicos de areniscas. Acentuándose la deposición de facies más
arenosas hacia el límite del Silúrico Superior, como la Formación Tarabuco.

Igualmente, en el Devónico Inferior, la cuenca sufre una nueva subsidencia, por efecto de
oscilaciones, que permiten la deposición de sedimentos finos intercalados con facies arenosas
como la Formación Santa rosa en el Devónico basal, caracterizada por bancos de areniscas
cuarzosas de estratificación entrecruzada, con delgados niveles de lutitas laminadas.

En el Devónico Medio, la secuencia continúa con un sistema deposicional marino transgresivo


de aguas profundas, donde se depositaron las lutitas y limolitas de la Formación Icla.

Posteriormente, la secuencia de deposición, se dio en un ambiente de plataforma distal, en aguas


poco profundas, dando lugar a la deposición de facies arenosas, como ser, la Formación
Huamampampa.

Por otro lado, en el Devónico Superior comenzó la fase tectónica denominada Orogenia
Hercínica, que actuó plegando a toda la serie Paleozoica, con una dirección general de esfuerzos
de E a W, produciendo Estructuras plegadas con dirección general N – S.

La importancia de esta fase tectónica radica en que, aparentemente, dio fin a la sedimentación
casi exclusivamente marina que caracterizó a todo el Paleozoico Inferior. En las secuencias
posteriores a esta fase, los depósitos continentales son más frecuentes. Producto de la
significativa deformación tectónica por movimientos compresivos.
Sin embargo, también a finales del Paleozoico dentro de la Orogenia Hercinica, Ocurre un
evento de carácter compresivo denominado la tectónica tardihercinica, que abarca desde el
Paleozoico Superior hasta él Triásico Inferior, donde se desarrolla la transición de cuenca marina
somera a cuenca continental, que provoco que los mares se retiren y la zona se encuentre
emergida, por lo tanto, los resultados de esta deformación generan cuencas restringidas.
Instalando un sistema sedimentario de ambientes neríticos y mixtos, para la deposición de
sedimentos posteriores.

En el Triásico Medio comenzó la fase tectónica denominada, orogenia Andina que comprende
varios eventos tectónicos, que afecta a rocas Paleozoicas, Mesozoicas y Cenozoicas.

Sin embargo, también (Sempere et al. 2002) Sostiene que en a partir del Pérmico Superior hasta
el Cretacico, se desarrollaron dos etapas de rifting a lo largo de zonas de debilidad litosférica. La
primera etapa tomó lugar entre el Pérmico Superior y el Triásico Superior, que permitió la
deposición de facies pelíticas, calcáreas, abanicos aluviales, depósitos fluvio - lacustres, y rocas
volcánicas.

La segunda etapa se desarrolló durante el Cretácico comienzan con facies arenosas como la
Formación la Puerta, donde se depositaron sedimentos fluviales, sedimentos lacustres
mayoritariamente pelíticos y evaporíticos, como las Formaciones de Aroifilla y el Molino, en los
que intercala horizontes constituido por arcillas rojizas y calizas en niveles superiores.

Las condiciones distensivas, se mantienen hasta el Cretácico en la región andina boliviana, Norte
de Chile, y el Noroeste argentino. Las cuencas así generadas se rellenaron con sedimentos
continentales y marinos al mismo tiempo que se emplazaban rocas magmáticas de intraplaca en
volúmenes discretos.

Durante los inicios del Paleoceno y hasta el Eoceno, la zona es afectada por esfuerzos
compresivos que corresponden al evento tectónico Incaico, dentro de la Orogenia Andina. Este
cambio, representa la reactivación de fallas extensivas pre-existentes, generando un proceso de
inversión tectónica intensa. La inversión del graben origina la formación de estructuras
compresivas de orientación NW - SE. Generando así, una sedimentación en cuencas de antepaís,
producto de la actividad inversa de las fallas. Las fallas levantan sus respectivos bloques
originando un relieve positivo, susceptible a la erosión y que forma parte de la zona de aportes
de sedimentos.
Además, es responsable de los cabalgamientos de depósitos Ordovícicos sobre depósitos
Silúricos y Devónico.

Posteriormente en el intervalo Oligoceno - Mioceno, nuevos esfuerzos que corresponderían al


evento tectónico Quechua 1, indican una reactivación tectónica. Estas deformaciones tectónicas
generan una mayor actividad en las fallas. Y provocan cabalgamientos de depósitos cretácicos
sobre depósitos del Paleoceno - Eoceno y movimientos de reajuste.

Es a partir de este periodo que la sedimentación se emplaza completamente en cuencas de


antepaís. Cabe recalcar, que en este intervalo del Oligoceno - Mioceno, se habría modelado la
característica sobresaliente del flexionamiento del Oroclino Boliviano.

2.11.2. Rotaciones tectónicas del Oroclino Boliviano y su relación con el área de estudio.

En base a la revisión de imágenes satelitales, se ha podido determinar qué el área de estudio se


encuentra dentro del codo de flexión del oroclino Boliviano. (Ver. Fig. 2.31)
Fig.2.31. Configuración del Oroclino Boliviano (J. Kley, 1999).

El proceso de deformación de la Cordillera de los Andes en su conjunto, está íntimamente


asociado a la subducción, de la corteza oceánica (placa de Nazca) debajo de corteza continental
(placa Sudamericana).

La subducción comenzó hace 200 Ma. Aproximadamente. Con un proceso de deformación de


magnitud variable, involucrando diferentes fases tectónicas, provocando un acortamiento de la
corteza superior, con una tasa de convergencia de placas que va de 7,5 a 8 cm/año actualmente
(Demets et al. 1994), sufriendo variaciones de velocidad de convergencia a lo largo del tiempo.

Por otro lado, las rotaciones tectónicas afectan a toda la Cordillera de los Andes, por
consiguiente, a todos los materiales paleozoicos, mesozoicos y cenozoicos. Este fenómeno está
relacionado con la configuración y movimientos del basamento y el Escudo Brasileño que se
comporta como una cuña ante todo el Bloque Paleozoico, que resultaría en este fenómeno de
rotaciones, en un comienzo con bajo grado de intensidad.

Fig.2.32. a) Esquema de dirección de esfuerzos durante la orogenia hercinica que produjo el


plegamiento de las estructuras con una dirección general N-S, b) Esquema de rotación que
producen un acortamiento diferencial de las corteza superior, la flecha indica la dirección de
esfuerzo del fenómeno de las rotaciones que sucedió durante la Orogenia Andina, c) Patrón de
rotaciones, en Sentido horario hacia el sur y antihorario en hacia el norte la flecha indica
dirección de esfuerzo, elaborado en base al modelo propuesto de (J. Kley, 1999).
Por lo tanto, el fenómeno de las rotaciones tectónicas, que le dan la característica curvatura
actual del Oroclino Bolivino, se desarrolló con más intensidad, en el intervalo de 0 - 45 Ma.
Como sostienen (C. Arriagada, P. Roperch, et al., 2008).

Donde el segmento central de los Andes Centrales, que ocupa el Orógeno Andino se curva
fuertemente pasando de una orientación N - S al Sur de 18ºS a NW - PSE al Norte de este lımite,
[Carey, 1958, Beck, 1988, Roperch and Carlier, 1992, Gephart, 1994, Randall et al., 1996,
Allmendinger et al., 1997, Roperch et al., 2000].

El fenómeno de las rotaciones tectónicas en la cordillera de los andes es y ha sido ampliamente


debatida, en toda la comunidad de geólogos, por sus características muy particulares, por lo
tanto, varios autores han planteado diferentes modelos e hipótesis a cerca de las rotaciones
tectónicas.

Sin embargo, en la presente investigación consideraremos el modelo propuesto por C. Arriagada,


P. Roperch, et al.,2008, en su trabajo “Paleogene building of the Bolivian Orocline: Tectonic
restoration of the central Andes in 2-D map view”, Donde C. Arriagada, P. Roperch, et al.,
divide toda la cordillera de los Andes en 257 Bloques delimitados por fallas, basándose en
trabajos y estudios de autores anteriores, realiza una reconstrucción tectónica, describiendo
grados de acortamiento y magnitud de rotaciones en base a datos paleomagneticos, tomando en
cuenta intervalos de Edad de 0 a 15 Ma. y 15 a 45 Ma. (Ver. Fig. 2.33)
Fig.2.33. (a) Modelo de acortamiento para la deformación de mediados del Mioceno a Reciente.
(b) Valores paleomagneticos utilizados para la restauración de rotaciones entre 0 y 15(c)
restauración tectónica en mapa de dos dimensiones 0-15 Ma. Los colores indican las rotaciones
de cada bloque durante la restauración. Fuente: (C. Arriagada, P. Roperch, et al., 2008)
Fig. 2.34. Se muestran dos modelos de acortamiento (S15 - 45A y S15 - 45B) para el Eoceno al
Mioceno. El valor máximo de acortamiento en la Cordillera Oriental es (a) 30% (modelo S15 -
45A) y (b) 55% (modelo S15 - 45B). (c) Para las restauraciones restringidas con rotación (R0-
45Awr y R0-45Bwr) los bloques de colores se vieron obligados a rotar según los valores que se
muestran (con @R establecido en solo 1?). Los bloques forzados a rotar corresponden a aquellos
del arco frontal donde los datos paleomagnéticos son numerosos. Fuente: (C. Arriagada, P.
Roperch, et al., 2008)

En los modelos propuestos se utilizaron datos paleomagnéticos para obtener una restauración
más coherente de las rotaciones, sin embargo, como se puede percibir en los modelos, en los
Andes son numerosas las rotaciones tectónicas, pero no están uniformemente distribuidos.
Por lo tanto, con respecto al área de estudio se puede mencionar que los bloques de estructuras
que lo componen forman parte de este complejo sistema de rotaciones, que afecto a todo el
Oroclino Boliviano.

También en esta zona son frecuentes los terremotos por el roce de la placa de nazca al hundirse.
Corrientes convectivas La idea de corrientes convectivas actuando en el manto fue impulsada
por el geólogo A. Holmes en la década de 1930 y actualmente es aceptada como un gran circuito
de transporte de energía, que disipa calor por determinadas ventanas abiertas en la litosfera y
provoca el movimiento de las placas. La placa Sudamérica es una de las placas mayores y como
es el caso general, está for-mada en parte por corteza oceánica (litosfera oceánica) y en parte por
corteza continental (litosfera continental). El corte AB entre Sudamérica y África ilustra sobre
los límites entre las placas Nazca, Suda-mérica y África, la interacción entre ellas, el sistema de
corrientes convectivas y las consecuencias resultantes de la dinámica que se produce.
Los límites principales de la placa Sudamérica son, por el Este la dorsal atlántica y por el Oeste
la fosa oceánica peruano-chilena.

Límites convergentes. Arcos islándicos y Arcos magmáticos La fosa peruano-chilena es el


segundo límite mencionado. Aquí se produce el encuentro de corrientes mantélicas convectivas
y de placas que se desplazan en sentidos opuestos, por lo que se denomina límite convergente.
Una de las placas se hunde por debajo de la otra, mecanismo llamado subducción. La placa
inferior es asimilada por el manto, produciéndose destrucción de litosfera oceánica. En la placa
superior hay importante adición de rocas graníticas y eventualmente se construye una cadena de
montaña. En los límites convergentes resulta importante diferenciar la calidad de litosferas que
se encuentran. Si la relación es litosfera oceánica versus litosfera oceánica, el resultado es la
construcción de un arco de islas o arco islándico en la placa superior, como los arcos de las Islas
Aleutianas e Islas Marianas, en el océano Pacífico. Si la relación es entre litosfera oceánica y
litosfera continental, siempre la placa que subduce es la placa oceánica y en el margen de la
placa continental se construye un arco magmático o arco volcánico. Un arco islándico puede
considerarse el sitio primordial o punto de partida para la generación de corteza continental, por
diferenciación de materiales basálticos de corteza oceánica. Con el transcurso del tiempo
geológico, la estabilización de los primeros continentes y subducción de corteza oceánica por
debajo de ellos condujo a mayores diferenciaciones en ambiente de arco magmático.
En los arcos magmáticos la materia prima de los fundidos proviene, al menos en parte, de una
corteza continental previa. El término se refiere a la separación de dos o más clases de materiales
a partir de un reservorio uniforme. Según el conocimiento actual, luego de la individualización
del planeta, se postula una temprana diferenciación manto-núcleo, completada hace 4.450 Ma.
La composición del núcleo se estima similar a la de los meteoritos metálicos, formados en
promedio por 90,78% de hierro, 8,59% de níquel y 0,63% de cobalto. En el lapso 4.450 Ma-
3.850 Ma, habría existido una Protocorteza Basáltica, sometida a un intenso bombardeo
meteorítico. El tiempo entre 3.850 y 3.820 Ma sería de transición hacia las condiciones en que
operaría, hasta el presente, la Tectónica Global, con la existencia de océanos y continentes en un
régimen que provocaría constantemente la diferenciación de los materiales que componen el
manto.
La actividad geológica posterior a los –3.820 Ma de antigüedad, se entiende que operaría sobre
una Tierra sólida, con un núcleo y manto definidos, y necesidad de disipar calor, tanto
remanente de la etapa de impactos meteoríticos como de la que constantemente se agrega por
desintegración radioactiva. Los experimentos y modelados de laboratorio indican que la
isoterma de 1.250°C es el límite en el que las rocas del manto se funden parcialmente,
constituyendo el tope de la astenosfera. Sería ese el comienzo operativo de la Tectónica Global,
con dorsales oceánicas, zonas de subducción y procesos de diferenciación que extraerían
materiales livianos desde el manto para ir paulatinamente formando la corteza que integra los
continentes. Cabe resaltar que el límite Corteza–Manto es composicional, diferente al límite
Litosfera–Astenosfera que es un límite térmico.
Orogénesis En la interacción convergente de placas con desarrollo de un arco magmático
(litosfera oceánica versus litosfera continental), la subducción conduce a la construcción de un
arco magmático y el proceso eventualmente va acompañado de engrosamiento cortical por
adición magmática y contracción tectónica, que instala un tipo especial de cadena de montaña,
un orógeno, en un proceso denominado orogénesis. Los ambientes orogénicos se caracterizan
por altos gradientes verticales de temperatura y presión, que provocan la transformación
(metamorfismo) de las rocas preexistentes, importante actividad sísmica, esfuerzos compresivos
tangenciales a la esfera terrestre y adición de importantes volúmenes de rocas ígneas, tanto
plutónicas como volcánicas. Los granitos y granodioritas y equivalentes volcánicos, son las
rocas ígneas comunes que se producen en los orógenos, las que se caracterizan por ser rocas
claras y livianas, con alto contenido de silicio y aluminio y predominan en los continentes, lo
que da fundamento a la distinción de una litosfera continental o granítica. Los orógenos son
accidentes lineales, de hasta varios miles de kilómetros de largo, con un ancho que alcanza
algunas centenas de kilómetros. En nuestro ejemplo la cordillera de los Andes es el orógeno
resultante. La sección transversal de un orógeno muestra varios ambientes tectónicos. Un
elemento destacado es denominado arco magmático o arco volcánico, respecto al cual se
distingue un antearco y un retroarco. El antearco se extiende desde la fosa o trinchera oceánica,
donde se inicia la subducción, hasta aquel lugar del continente donde aparecen las primeras
manifestaciones volcánicas o frente volcánico. El retroarco es el espacio desde donde finalizan
las manifestaciones volcánicas hasta donde alcanza la actividad tectónica o frente orogénico. En
el antearco puede eventualmente desarrollarse un subambiente orogénico que recibe la
denominación de prisma de acreción, caracterizado por una mezcla tectónica de rocas
sedimentarias y rocas volcánicas basálticas, producida en un medio de alta presión y baja
temperatura, por lo que adquieren rasgos metamórficos distintivos. La estructuración de estos
prismas consiste en la proyección de láminas tectónicas hacia afuera del sistema.
El retroarco puede alternativamente estar bajo extensión y desarrollar una cuenca rift, o bajo
compresión y originar una faja plegada y corrida, con sucesivas fallas que amontonan láminas
tectónicas dirigidas hacia el interior del continente. Un ejemplo de estas antagónicas condiciones
se puede estudiar en el Noroeste argentino, acompañando las últimas etapas de la evolución
andina. Se suceden en el tiempo y superponen la extensión con relleno de una cuenca de
sedimentación tipo rift y la contracción y estructuración con relleno sedimentario de cuenca de
antepaís. Cabe por lo tanto resaltar que las condiciones no perduran durante todo un ciclo
orogénico. Las mismas son variables para un mismo lugar con el transcurso del tiempo, por lo
que se superponen distintos estadios de desarrollo dentro de un mismo ciclo orogénico. Las
condiciones tectónicas reinantes en la sección transversal de un orógeno están controladas por el
ángulo de subducción, que es el ángulo entre la horizontal y la losa en subducción, medido
perpendicularmente al eje orogénico. En la práctica, los hipocentros (focos) de sismos son los
que permiten delinear el camino de la losa en subducción, denominada zona de Benioff, y
establecer el ángulo de subducción. Si el ángulo es alto (45° o más) el arco y retroarco estarán
bajo extensión, con importante actividad magmática. Es característico del encuentro entre placas
oceánicas y es denominado tipo Marianas. Si el ángulo es de aproximadamente 30°, orógeno
tipo andino o chileno, se instala un arco magmático, en donde alternan etapas distensivas con
actividad magmática y otras compresivas que producen sismicidad y estructuras tectónicas del
tipo pliegues y fallas. La subducción de una losa de corteza oceánica por debajo de un continente
se denomina genéricamente de tipo andino. No obstante, cabe considerar que en el eje
longitudinal del orógeno son variables las condiciones para un mismo tiempo, con tramos de
distinto ángulo de subducción, lo que se conoce con el nombre de segmentación. En los Andes,
de Norte a Sur alternan segmentos con ángulo de subducción normal (aproximadamente 30°),
con otros de bajo ángulo (aproximadamente 10°), conocidos como flat slab. El segmento que va
de 15° a 27° (incluye al Noroeste argentino) tiene ángulo normal y es notorio el funcionamiento
del arco volcánico en la Cordillera Occidental chilena y Altiplano-Puna del límite argentino-
chileno. En el tramo siguiente (27°-33°S) la losa oceánica subducta con bajo ángulo (flat slab
pampeano) y son intensas la contracción cortical y actividad sísmica. En la Cordillera de este
segmento se consiguen las mayores alturas, con culminación en el cerro Aconcagua (6.961
m.s.n.m.) y hacia el naciente hay elevación de serranías hasta la latitud de la ciudad de Córdoba.
Contrariamente no hay actividad magmática.
Colisión de continentes. En el proceso de subducción y reciclado de litosfera oceánica, cabe
tener en cuenta que eventualmente se agota la litosfera oceánica de la placa que está en proceso
de destrucción y se encuentran y colisionan dos continentes. La colisión de continentes produce
modificaciones y accidentes particulares, que corresponden a los llamados orógenos
colisionales. Es lo que ocurrió con India, que luego de fragmentarse y separarse de una masa
continental mayor, sufrió un desplazamiento de varios miles de kilómetros durante algunas
decenas de millones de años, colisionando con Asia y formando los montes Himalaya
En el pasado geológico el armado de Supercontinentes fue consecuencia de la unión de las
masas continentales existentes a determinado tiempo, mediante la sutura por orógenos
colisionales. Gondwana fue un supercontinente amalgamado a fines del Neoproterozoico.
Laurasia fue un agregado de masas continentales ancestrales suturadas por orógenos colisionales
del Paleozoico Inferior y Superior. El resultado del acercamiento y colisión entre Gondwana y
Laurasia fue la Pangea, supercontinente estable a fines del Paleozoico y comienzos del
Mesozoico. La investigación geológica ha comprobado que en tiempos más antiguos ha habido
otros supercontinentes, como aquellos que han sido denominados Rodinia (Mesoproterozoico) y
Columbia (Paleoproterozoico).
Se ha propuesto un Ciclo de los Supercontinentes que involucra la suturación por orógenos
colisionales para formar un supercontinente, que luego de un tiempo de estabilidad se fragmenta
en varias placas por la instalación de valles rift y apertura de océanos, que va acompañada de
procesos de subducción en otros límites de placas, hasta llegar a la colisión de continentes, con
suturaciones múltiples que darán lugar a un nuevo supercontinente. El ciclo de los
supercontinentes es compatible con el concepto de ciclos orogénicos. Un dato de interés es el
que tiene que ver con la velocidad de desplazamiento de las placas litosféricas. Es variable de 1 a
10 centímetros por año. En el proceso de expansión de los fondos oceánicos, a ese ritmo se
construye litosfera oceánica. Así, el Océano Atlántico Sur nació hace aproximadamente 140 Ma,
momento hasta que África y Sudamérica formaban parte de una única placa. La escisión en dos
se produjo por la instalación de una rama ascendente de célula convectiva por debajo de litosfera
continental y a la ruptura siguió el ingreso de aguas oceánicas y la expansión hasta alcanzar los
actuales 5.000 km de ancho. El funcionamiento compensado de creación de corteza en los
límites divergentes y su destrucción en los límites convergentes, constituyó la base para la
enunciación en 1964 por John Tuzo Wilson, de la teoría de la Tectónica de Placas. La ciclicidad
del proceso se esquematiza en el llamado Ciclo de Wilson.
En el inicio se produce la ruptura de un continente, se genera una depresión que recibe el nombre
de valle rift (o simplemente rift). Es un accidente lineal, inicialmente una cuenca de sedimenta-
ción continental asociada a volcanismo. Un ejemplo en desarrollo son los valles rift del oriente
africano. Inmediatamente al Norte de ellos, el mar Rojo constituye una etapa evolutiva donde la
expansión permitió la entrada de aguas marinas. El océano Atlántico por su parte, es un océano
maduro. Rifting y expansión oceánica constituyen el hemiciclo extensional del Ciclo. El
hemiciclo compresional involucra los fenómenos de subducción.

Teniendo en cuenta que la polaridad de todo campo magnético cambia espontáneamente


repetidas veces en función del tiempo, las sucesivas fajas de corteza oceánica en construcción
diferirán en la polaridad magnética, de acuerdo con la polaridad vigente al momento de su
cristalización. La exploración magnética de los fondos oceánicos, perpendicularmente a las
dorsales oceánicas, revela una disposición en fajas simétricas a ambos lados de la dorsal, donde
alternan basaltos que guardaron polaridad normal (igual a la actual) y otros de polaridad reversa
(polos magnéticos N y S invertidos respecto al vigente en la actualidad).

Complementariamente, la edad de las franjas magnéticas puede ser determinada


radiométricamente sobre los basaltos. Otra forma de datación es por el contenido de fósiles,
esencialmente microfósiles, contenidos en los primeros sedimentos que se apoyan sobre esa
parte del fondo oceánico

Para el caso concreto del Himalaya, esta gran cordillera es el fruto de la colisión continental que
tuvo lugar hace alrededor de 50 millones de años. La particular disposición de la cadena
montañosa, inclinada hacia el norte debido a que la placa india intenta subducir bajo Asia,
permite cartografiar estructuras y tomar muestras de su estructura profunda y, por lo tanto,
descifrar su origen y evolución a lo largo del tiempo. En concreto, cuatro grandes estructuras (en
forma de fallas y cabalgamientos) permiten definir otras tantas unidades estructurales incluidas
tanto en la placa litosférica india como en la asiática. Los frecuentes terremotos aportan
información acerca de la actividad de estas estructuras. Por otro lado, el acortamiento y
engrosamiento cortical provocan el levantamiento de la cordillera, pero el ascenso topográfico
incrementa también la intensidad de la erosión, provocando un efecto retroalimentado y el
continuo rejuvenecimiento del relieve.
La base de las placas litosféricas. Quedaría incompleta la semblanza de las placas litosféricas
sin la mención de su límite inferior. Por estar oculto a la observación directa es quizás el más
especulativo, pero hay evidencia que resulta de estudios geofísicos. Los mismos muestran que la
base de la litosfera puede situarse a unos 100 km de profundidad, donde las ondas sísmicas que
viajan hacia el interior de la Tierra sufren una pérdida de velocidad. Ese fenómeno se interpreta
como la existencia en el manto de un nivel en donde hay coexistencia de roca en estado sólido
con una cierta cantidad de fundidos. Esa zona con material mezcla de estado sólido y líquido,
que previamente identificamos con el nombre de Astenosfera, constituye la llamada zona de
baja velocidad y es el límite inferior y lugar de desacople de las placas respecto a su yacente.

Las fuerzas actuantes La tecnología disponible actualmente permite obtener imágenes del
estado físico de la materia rocosa en la profundidad donde ocurren los fenómenos de expansión
de los fondos oceánicos (límites divergentes) y subducción (límites convergentes) y compararlos
con el reinante en las adyacentes áreas estables de los fondos oceánicos y plataformas
continentales. Las tomografías sísmicas son imágenes computadas, que registran pequeñas
diferencias en la velocidad de las ondas sísmicas, obedeciendo a variaciones en la temperatura y
rigidez de las rocas. En rocas frías y rígidas de una losa litosferica en subducción, la velocidad
de las ondas sísmicas es mayor que la correspondiente al medio a mayor temperatura en que se
sumerge, constituido por el manto por debajo de la litosfera. Cabe señalar que la
homogeneización de temperaturas es lenta.

Los efectos, en ambos casos, se comprueban desde la trinchera oceánica hasta profundidades de
700 - 800 km. Las tomografías efectuadas en límites divergentes (dorsales oceánicas), muestran
claramente la figura vertical del material caliente en ascenso, donde las ondas sísmicas se
desplazan a menor velocidad. Los hipocentros de sismos producidos en el camino de la losa en
subducción, debidos al colapso de la masa rocosa componente, se comprueban desde la trinchera
oceánica hasta profundidades de 700-800 km. Los modelos de funcionamiento aceptados
contemplan la actuación de fuerzas que se originan por efectos gravitativos y diferencias de
densidad de las masas en movimiento. El mecanismo inicial, que empuja hacia afuera las dos
partes involucradas en un límite de placas divergente (extensión), es gravitacional. La litosfera
en extensión está sobreelevada en el eje del rift (abombamiento) o de la dorsal oceánica
(cordillera submarina). Hacia los costados de esos ejes las losas litosfericas están inclinadas
hacia afuera y resbalan sobre el medio dúctil astenosferico subyacente.

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