PERENCIÓN DE INSTANCIA
EN EL PROCESO LABORAL
JURISPRUDENCIA Y COMENTARIOS
ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
© CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS (IIJ)
Alonso y Testanova, 9º Piso, Torre Sur. Asunción - Paraguay
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D 348.6 DERECHO LABORAL
COR CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS (IIJ)
“PERENCIÓN DE INSTANCIA EN EL PROCESO
LABORAL. JURISPRUDENCIA Y COMENTARIOS”
Por Alma María Méndez de Buongermini
Asunción – Paraguay
Primera edición. Año 2019. 300 ejemplares, pp. 332
ISBN: 978-99953-41-59-6
DERECHOS RESERVADOS. Queda prohibida cualquier forma de reproducción, trans-
misión o archivo en sistemas recuperables, sea para uso privado o público por medios
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y recuperación de información total o parcial del presente ejemplar, con o sin finalidad
de lucro, sin autorización expresa por escrito.
CONTENIDO
Prólogo ................................................................................................... 11
Palabras de la autora ............................................................................ 15
PRIMERA PARTE
LA PERENCIÓN DE LA INSTANCIA. INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I
NOCIONES GENERALES
1. Historia .............................................................................................. 21
2. Concepto de perención .................................................................... 29
3. Fundamento de la perención o caducidad de instancia.............. 30
SEGUNDA PARTE
PERENCIÓN DE LA INSTANCIA EN LA
NORMATIVA Y LA JURISPRUDENCIA
CAPÍTULO I
INSTANCIA E IMPULSO PROCESAL
1. ¿Qué debe entenderse por instancia? ............................................ 45
2. ¿Qué es el impulso procesal? .......................................................... 46
3. ¿A cargo de quién está el impulso procesal? ................................ 47
4. ¿Cómo opera el deber de impulso? ............................................... 49
6 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
CAPÍTULO II
LA INACTIVIDAD PROCESAL
1. ¿Cuál es el plazo de inactividad?.................................................... 53
2. Interrupción del plazo ...................................................................... 54
2.1. Jurisprudencia Nacional .......................................................... 61
2.2. Jurisprudencia Extranjera ...................................................... 182
3. Suspensión del plazo ...................................................................... 183
3.1. ¿Cuáles son los casos o supuestos en los que hay
suspensión del plazo?............................................................ 184
3.2. Jurisprudencia Nacional ........................................................ 191
3.3. Jurisprudencia Extranjera ...................................................... 206
CAPÍTULO III
PURGA DE LA PERENCIÓN
1. Concepto de purga de la perención ............................................. 211
2. ¿Cómo opera la purga de la perención? ...................................... 213
3. ¿Cuál es el fundamento de la institución de la purga?.............. 218
4. ¿Cuáles son los requisitos para que opere la purga de la
caducidad? ...................................................................................... 220
4.1. Jurisprudencia Nacional ........................................................ 229
CAPÍTULO IV
ACTUACIÓN DEL ÓRGANO JURISDICCIONAL
1. Deberes de la Secretaría y actividad del Juzgado o
Tribunal ........................................................................................... 253
1.1. Jurisprudencia Nacional ........................................................ 254
CONTENIDO 7
CAPÍTULO V
EFECTOS DE LA CADUCIDAD
1. Operatividad de pleno derecho y efectos sobre el juicio .......... 255
1.1. Jurisprudencia Nacional........................................................ 256
CAPÍTULO VI
INOPERATIVIDAD DE LA
PERENCIÓN DE INSTANCIA
1. Procedimientos y etapas procesales en que no opera la
perención de instancia .................................................................. 261
2. Procesos de Ejecución de Sentencia ............................................. 262
2.1. Jurisprudencia Nacional........................................................ 266
3. Pendencia de Resolución ............................................................... 271
3.1. Jurisprudencia Nacional........................................................ 276
CAPÍTULO VII
CONSECUENCIAS JURÍDICAS
DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA
1. Alcance del efecto extintivo de la declaración de perención.... 311
1.1. Jurisprudencia Nacional........................................................ 315
2. Excepciones al efecto extintivo de la perención ......................... 327
Bibliografía .......................................................................................... 329
u
8 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
ÍNDICE DE ARTÍCULOS
Art. 217 ................................................................................................... 45
Art. 218 ................................................................................................. 211
Art. 219 ................................................................................................. 253
Art. 220 ................................................................................................. 255
Art. 221 ................................................................................................. 261
Art. 222 ................................................................................................. 311
Art. 223 ................................................................................................. 326
u
CONTENIDO 9
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
Las abreviaturas de los sumarios de los fallos jurispru-
denciales son diversas, conforme con la costumbre del país en
la que se produjo el texto.
A.I. Auto Interlocutorio.
Abg. Abogado / Abogada
Ac. y Sent. Acuerdo y Sentencia de la Corte Su-
prema de Justicia y de los Tribunales
de Apelación.
Art. / Arts. Artículo / Artículos.
C.S.J. Corte Suprema de Justicia.
CNCiv. Cámara Nacional Civil.
CNCom. Cámara Nacional Comercial.
Cód. Civil Código Civil
C.C. Código Civil
Cód. Proc. Civil Código Procesal Civil
C.P.C. Código Procesal Civil
Cód. del Trabajo Código del Trabajo
C.T. Código del Trabajo
Cód. Proc. del Trabajo Código Procesal del Trabajo
C.P.T. Código Procesal del Trabajo
Cód. Org. Judicial Código de Organización Judicial.
C.O.J. Código de Organización Judicial.
ED. El Derecho. Revista jurídica de juris-
prudencia argentina.
Ídem. Idéntico.
JA. Jurisprudencia argentina. Revista de
Jurisprudencia Argentina.
10 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
LL. La Ley, Revista jurídica de jurispru-
dencia argentina.
LLP. Revista jurídica paraguaya. Doctrina,
jurisprudencia, bibliografía y legisla-
ción.
Op. cit. obra citada con anterioridad.
p. / pp. página / páginas.
Prov. Provincia.
Rep. Repertorio.
S.D. Sentencia Definitiva.
sgte. / sgtes. siguiente / siguientes.
u
11
PRÓLOGO
El presente material aborda un instituto procesal –la pe-
rención de la instancia– que hace a un derecho fundamental,
como lo es el acceso a la justicia; y, en tal sentido, a una justicia
de calidad.
En efecto, la caducidad o perención de instancia consti-
tuye un modo anómalo y no satisfactorio de terminación del
proceso, porque en realidad no pone fin, de manera sustancial,
al conflicto entre las partes, ya que solo extingue el trámite,
pero deja el derecho sin pronunciamiento.
Un análisis concienzudo y adecuado del tratamiento de
la perención, a mi modo de ver, es enteramente necesario, por-
que, en mi experiencia, la aplicación de la figura ha generado
muchas opiniones divergentes en los órganos juzgadores; esta
situación hace imprescindible conocer en qué sentido se fue
decantando, más usualmente, la jurisprudencia de los Tribu-
nales del Fuero del Trabajo; esta consideración resulta aún de
mayor gravitación si se considera que en la mayoría de los ca-
sos los fallos de la alzada representan la instancia decisoria y
definitiva.
Así, el tema que se nos propone resulta interesante, no
solo desde el punto de vista académico, sino también para
aquel operador o auxiliar de justicia que tiene su labor coti-
diana en el foro, ya sea desde la profesión de abogado o desde
la actividad jurisdiccional.
12 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
No se debe olvidar que el instituto de la perención de
instancia, –que, de hecho, tiene un tratamiento específico en
las distintas legislaciones procesales– adquiere en el Fuero La-
boral ribetes propios, pues todo su quehacer está insuflado del
principio fundamental del Derecho del Trabajo, cual es el
Principio Protectorio a favor del trabajador, del cual se des-
prenden o tienen su origen todos los demás principios que
dan su fisonomía propia a esta rama especializada de las cien-
cias jurídicas.
Es precisamente esta circunstancia la que, por ejemplo,
explica ciertas particularidades, como el hecho de que la pe-
rención de instancia en el proceso laboral, a pesar de operar
de pleno derecho –como en el fuero común– pueda ser, sin
embargo, saneada o purgada por las partes litigantes, para se-
guir luego con el curso del proceso, a pesar de haber trascu-
rrido el lapso legal requerido a su ocurrencia. O el hecho de
que la oficiosidad impuesta al juez dentro del proceso laboral
haya determinado que cierto sector de la jurisprudencia en-
tendiera y consagrara que, en determinadas circunstancias
procesales –por ejemplo, cuando la carga del impulso se en-
cuentra sobre el órgano jurisdiccional– la perención de la ins-
tancia no opere, a pesar que el caso no esté expresamente pre-
visto como excepción en la literalidad de la norma de forma.
Quienes nos desenvolvemos en el ámbito de las ciencias
jurídicas sabemos que el instituto de la perención tiene sus de-
fensores, pero también cuenta con detractores; es probable-
mente por ello por lo que, en ciertas propuestas de modifica-
ción legislativa, como lo es, específicamente, el proyecto del
Código Procesal General, se ha obviado el instituto de la pe-
rención, debido a las complejas y diversas interpretaciones
que la figura genera a la hora de su aplicación.
PRÓLOGO 13
Sin embargo, en la jurisdicción del trabajo, en la cual el
principio de celeridad tiene un lugar privilegiado, debido a la
índole de los bienes jurídicos tutelados –créditos del trabaja-
dor de carácter urgente y alimentario– no puede negarse la
utilidad de la descongestión de los despachos judiciales, de
aquellos pleitos que tal vez hayan sido solucionados por vías
extrajudiciales y, por ende, han sido abandonados por las par-
tes al no ser ya de su interés, y que tienen en el instituto de la
perención una vía procesal de descompresión, brindando a los
jueces la posibilidad de abocarse al estudio de aquellos casos
de interés aún actual.
La obra que hoy se presenta constituirá, sin lugar a du-
das, un aliciente para alentar el debate académico sobre el ins-
tituto de la perención y respecto de las diversas interpretacio-
nes que los órganos jurisdiccionales hacen de las normas in-
volucradas en su aplicación, única forma de identificar y even-
tualmente rectificar los posibles errores en los que quizá se
esté incurriendo en su implementación, así como una brillante
oportunidad de afianzar y socializar los fundamentos acerta-
dos.
La autora ha dedicado, bien se ve, por la calidad del tra-
bajo que nos presenta, muchas horas para reunir el material
necesario y a cavilar sobre los distintos desafíos que plantea
su conjugación y su síntesis, lo cual ha redundado en una obra
que se hace fácil de recomendar y merece todo el beneplácito
del público lector.
Prof. Dra. Miryam Peña Candia
Diciembre de 2018
u
15
PALABRAS DE LA AUTORA
La seguridad jurídica es un bien inmaterial que depende
de muchos factores. Uno de ellos es, sin duda, la consistencia
y homogeneidad de las normas a las cuales se sujeta la con-
ducta de las personas; entre esas normas se cuentan también
las normas particulares, destinadas a dirimir los conflictos en-
tre los sujetos; y es por ello que la jurisprudencia, que se cons-
tituye del conjunto de esas normas singulares, participa de
idéntica necesidad de estabilidad y permanencia. Aún más, si
se quiere, si atendemos a al viejo adagio, tomado del realismo
jurídico, que pregona que el derecho es lo que los jueces dicen
que es.
La perención de instancia es uno de los institutos del De-
recho Procesal que más divisiones ha causado, tanto en la teo-
ría como en la práctica, y tal efecto ha alcanzado también a la
jurisprudencia. Muchas son las interpretaciones que se cobijan
en la interpretación de la norma en cuanto a la operatividad
de la caducidad y la aplicación de sus reglas, y su sentido no
solo no es unánime, sino que concita un álgido debate.
He creído oportuno, por ello, luego de largos años en la
judicatura, tanto de la primera instancia como de la alzada, y
viendo la diversidad de pareceres y pronunciamientos, decidí
abocarme a la tarea de analizar esa figura jurídica y trazar su
desarrollo, de la manera como la han concebido en la norma y
la han efectivizado en las decisiones de la administración de
justicia.
16 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
La obra que hoy pongo en manos de Ustedes es fruto de
ese esfuerzo por comprender dónde residen los puntos críti-
cos, las encrucijadas de división en la interpretación y, final-
mente, lo que, entiendo, podría ser el justo modo de resolver
los problemas que plantea el instituto.
Este libro se ha concebido como un comentario de la
norma que regula la perención de instancia, apoyado funda-
mentalmente en la jurisprudencia. Su diseño sigue la misma
estructura que la ley procesal, cuyo iter marca cada capítulo
de la obra. Al principio de cada parte se presenta una breve
introducción teórica de cada artículo, mencionando la doc-
trina más conocida al respecto. Luego se incluye la jurispru-
dencia nacional y un brevario de la jurisprudencia extranjera,
esencialmente la proveniente de los tribunales argentinos, de-
bido a las similitudes que nuestro sistema legal guarda el de
dicho país.
Dentro del comentario de cada artículo, la jurispruden-
cia se ha ordenado, a su vez, temáticamente, para simplificar
la lectura y ayudar a agilizar la ubicación de los contenidos.
En ese mismo afán se ha repetido alguna que otra cita juris-
prudencial, en orden a facilitar al lector la búsqueda de aque-
llo que intenta conocer.
El primer Capítulo de la obra contiene una breve historia
de la perención de instancia, nacida de la pluma de una jurista
apasionada por la Historia del Derecho y muy cara a mis afec-
tos: la Dra. María Mercedes Buongermini Palumbo, quien ha
tenido a bien dedicar su tiempo a hurgar directamente en las
fuentes y presentarnos una sesuda síntesis de los antecedentes
de esta figura jurídica, que son relevantes a nuestra propia
norma nacional.
PALABRAS DE LA AUTORA 17
Dejo, pues, a juicio de Ustedes el resultado de este tra-
bajo; espero que, si es bueno, les sirva para acompañarles en
el diario trajinar de la vida forense; y, si es menos bueno, con-
fío en que podrán tener a bien disculpar sus carencias. Les pro-
meto, en todo caso, con mis disculpas y su beneplácito, mejo-
rarlas en una próxima edición.
Noviembre de 2018
u
PRIMERA PARTE
LA PERENCIÓN DE LA INSTANCIA
INTRODUCCIÓN
21
CAPÍTULO I
NOCIONES GENERALES
“Acabamiento, e fin deuen dar derecha-
mente los Juezes a los pleytos, que fueren co-
mençados delante dellos, lo mas ayna que pudie-
ren. Ca ſegund dixeron los Sabios antiguos, nin-
gund pleyto non ſe puede mucho alongar, ante
los Judgadores derechureros, e acucioſos. …”
(Las Siete Partidas del Rey D. Alfonso el Sabio,
Tercera Partida, Título IV, Ley XII).
1. Historia
La perención de instancia, también llamada caducidad,
es una institución del derecho procesal y judicial que, aunque
aparenta ser novedosa, sin embargo, tiene una larga trayecto-
ria en la historia del Derecho.
Así, la primera alusión a el efecto del transcurso del
tiempo sobre los procesos los encontramos en el Codex Iusti-
nianeus: C 3. 1. 13: “A fin de que los litigios no se hagan casi
interminables, y excedan de la duración de la vida de los hom-
bres, como ya una ley nuestra limitó a dos años la de las causas
criminales, y son más frecuentes las causas pecuniarias, y mu-
chas veces se ve que estas mismas dan materia para crímenes
[…] § 1. Mandamos, pues, que ninguno de los pleitos, que so-
22 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
bre cantidades de cualquier cuantía que sean, o sobre condi-
ciones, o sobre el derecho de las ciudades o de los particulares,
se hubieren comenzado, o sobre posesión, dominio, hipoteca,
o servidumbres, u otras causas cualesquiera por las que los
hombres litigan entre sí, excepto solamente las causas que al
derecho fiscal se refieren, o las que hacen relación a las funcio-
nes públicas, deba prolongarse más de tres años después de
contestada la demanda; sino que a ninguno de los jueces […]
se le haya de permitir extender la duración de los juicios a más
de tres años”.
Aunque algunos autores (1) niegan que este fragmento
contenga el antecedente más remoto de la perención, dado
que, en apariencia, extinguía la acción, sin embargo, como ve-
mos, se trata de una institución que, claramente, pone un lí-
mite a la duración de los procesos, luego de lo cual éstos se
extinguen; las similitudes con nuestra perención actual son
obvias, incluso la alusión a la operatividad imperativa del
efecto extintivo es sintomática, y puede verse como una anti-
gua versión del actual orden público. Amén de ello, vemos
que las razones de la norma son de tinte social y de política
judicial, más que de tenor o derivación de la argumentación
jurídica. En ese mismo sentido se manifiestan otros doctrina-
rios, con los cuales coincidimos (2).
(1) Alsina, Hugo, Tratado Teórico Práctico de Derecho Proce-
sal Civil y Comercial, Ed. Ediar, Bs. As., 1961, T. IV, p. 426.
(2) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia,
3ra. Ed. Rubinzal Culzoni, Bs. As., 2004, pp. 14-15; Mortara, Ludo-
vico, Commentario dei Codice e della Leggi di Procedura Civile,
Milano, T. III, p. 868.
NOCIONES GENERALES 23
En Europa pueden interpretarse como antecedentes cier-
tas disposiciones contenidas en la Ley de las Siete Partidas (3)
(3) E porende, deſpues del plazo non podrian dar la ſentencia,
porque ſe deſata por y el poderio que auian sobre el pleyto, que les
metieron en mano. Mas ſi las partes non ſeñalaſen plazo; nin dia
cierto, a que los Judgadores libraſſen el pleyto; etonce dezimos, que
lo deuen librar, lo mas ayna que podieren; de manera, que non ſe
aluenguen, desde el dia que lo recibieron, mas de a tres años (Ter-
cera Partida, Título IV, Ley XXVII).
“Acaeſe a las vegadas, que los demandadores, deſpues que el
pleyto es començado (2) por demanda, e por reſpueſta, non lo quie-
ren lleuar adelante, e deſamparanlo por pereza, o malicioſamente a
ſabiendas; entendiendo, que non han recabdo con que puedan
prouar ſu intencion: en tal caſo como eſte, devimos, que ſi el deman-
dado ſiguiere al Judgador, e pidiere, que vaya adelante por el
pleyto; que eſtonce deue emplazar al de mandador, que venga ante
el, a ſeguir ſu pleyto, e a oyr el juyzio. E ſi por auentura non viniere
al plazo que le fuere pueſto, deue el Juez catar los actos que paſſaron
por aquel pleyto; […] Eſtonce deue el Juez dar por quito al de man-
dado, de la demanda principal que le fazian. […] Pero fi el deman-
dador, deſpues deſto, viniere delante el Juez, e quiſiere fazer de
nueuo ſu demanda, de la coſa que primero demandaua, bien lo
puede fazer; pechando primeramente las coſtas al demandado, en
la manera que fueron judgadas; mas non ſe puede el demandador
ayudar de ninguna coſa que fueſſe eſcripta en los actos del pleyto
primero, porque el demandado fue dado en juyzio por quito dellos”
Tercera Partida, Título XXII, Ley IX).
“…ſi la parte que ſe algo, non parecieſſe antel Juez del alçada
al plazo que le fue pueſto, ni ſiguieſſe el alçada por ſi, nin por ſu Per-
ſonero, el juyzio de que ſe algo va la, e peche las coſtas a la otra parte,
que parecio antel Judgador […] E ſi acaecieſſe, que ninguna de las
partes non ſiguieſſe el alçada a los plazos ſobredichos, mandamos
que ſea valedero el juyzio ſobre que fue tomada el alçada, e que non
peche las coſtas la vna parte a la otra” (Tercera Partida, Título XXIII,
Ley XXIII).
24 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
y en las Leyes de Castilla; pero en España se introduce propia-
mente recién con la Ley de Enjuiciamiento Civil española de
1881, Arts. 411 a 420: “Se tendrán por abandonadas las instan-
cias en toda clase de juicios y caducarán de derecho, aun res-
pecto de los menores o incapacitados, si no se insta su curso:
Dentro de cuatro años, cuando el pleito se hallare en primera
instancia. De dos si estuviere en segunda instancia. De uno si
estuviere pendiente de recurso de casación. Estos términos se
contarán desde la última notificación que se hubiere hecho a
las partes.
En la ley civil francesa la perención aparece como figura
en la Ordenanza Civil de 1667 de St. Germain en Laye, así
como en el Arrêt de Réglament del 2 de agosto de 1692 (4). De
Otroſi mandamos, que ningun pleyto criminal non pueda du-
rar mas de dos años: eſi en eſte medio non pudieren ſaber la verdad
del acuſado, tenemos por bien, que ſea ſacado de la carcel en que eſta
preſo, e dado por quito; e den pena al acuſador, aſsi como diximos
en el Titulo de las Acuſaciones, en las leyes que fablan en eſta razon.
(Séptima Partida, Título XXIX, Ley IX).
(4) “Les instances dont la poursuite a été négligée pendant
trois ans, tombent en péremption ce qui établit une fin de non rece-
voir contre celui qui a néglige cette poursuite mais cette péremption
n’a pas lieu de plein droit & elle doit être demandée, autrement elle
peut toujours être couverte par le moindre acte de procédure. Au
reste quand l’instance ed suspendue, foit par le décès de l’une des
Parties., foie par le décès du Procureur., il ne peut plus y avoir de
péremption” (Los casos cuyo seguimiento ha sido descuidado du-
rante tres años caducan, lo que establece una orden de inadmisibi-
lidad contra la persona que ha descuidado esta demanda, pero esta
expiración no se produce de pleno derecho y debe solicitarse, por el
contrario, puede siempre estar cubierta por el más mínimo acto de
procedimiento. Además, cuando se suspende el procedimiento, ya
NOCIONES GENERALES 25
ahí pasa al Code de Procédure de 1806, ya en pleno auge de la
codificación napoleónica, donde es regulada en su Título XXII
Arts. 397 (5) y sgtes. Al decir de Falcón, quien cita a Alsina,
fueron los franceses quienes, tomando la extinción procesal
del derecho justinianeo, la convirtieron en otro instituto, so-
metiendo y condicionando sus efectos a la conformidad ex-
presa de la otra parte (6).
En América del Sur existieron varios antecedentes que
también recogieron el instituto ya en el siglo XIX. El primer
código procesal data del año 1863 (7) y se trató de un cuerpo
normativo federal, cuya fuente directa es el la Ley de Enjuicia-
miento Civil española; luego aparece el Código de Procedi-
mientos Civiles de la Provincia de Buenos Aires, del año 1880,
que sirvió de antecedente a nuestro primer Código de Proce-
dimientos Civiles de 1887; ninguno de estos códigos argenti-
nos regulaba la perención de instancia, pese al sistema legisla-
tivo español que le sirvió de fuente y pese a que el Cód. Civ.
de Vélez la incluía como elemento, en su Art. 3987, al regular
la prescripción. Pero la legislación argentina refiere esta figura
sea por la muerte de una de las partes, o sea por la muerte del pro-
curador, ya no puede haber ninguna perención) (Jousse, Daniel.
Nouveau commentaire sur l’ordonnance civile du mois d’avril 1667,
Debure père Ed. Paris, 1769, T. I, p. 84).
(5) Art. 397 “Toute instance, encore qu’il n’y ait pas eu consti-
tution d’avoué, sera éteinte par discontinuation de poursuites pen-
dant trois ans…” (Toda instancia, aunque no haya tenido constitu-
ción de abogado, se extinguirá por descontinuación de los procesa-
mientos durante tres años…).
(6) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia,
Op. cit., pp. 15-16.
(7) Jofré, Tomás. Manual de Procedimientos. Ed. La Ley, Bue-
nos Aires, 1943 T. I, pp. 73-74.
26 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
ya en algunas de sus provincias, como la de Buenos Aires, por
virtud de una ley especial de 1889 que más tarde se incorporó
en los Arts. 251 a 358 del Código de Procedimiento Civil de la
Provincia de Buenos Aires. Asimismo, la Provincia de Cór-
doba la incluyó en su Código de Procedimientos del año 1896
en los Arts. 1123 a 1132, y lo propio lo hicieron los Códigos de
Procedimiento de Corrientes, en 1909, así como Entre Ríos, Ju-
juy, San Juan y otros (8) Finalmente, una ley, la 4550 del 1905,
incorporó la figura a nivel tanto federal como del fuero común
de ese país (9).
En Colombia aparece en el Derecho Procesal con la ley
105 de 1890, que la preveía en su Art. 54, dando ya el nombre
de caducidad a esta forma anómala de terminación de los jui-
cios: “Cuando el actor abandonare en la primera instancia y
durante un año el juicio que ha promovido, se estimará que ha
caducado la instancia, se archivará el expediente por orden del
Juez o Tribunal que conoce en el negocio; orden que se dictará
de oficio, previo informe del Secretario, y que se extenderá en
papel común, a falta de sellado. Se entiende que ha habido
abandono cuando la parte actora no ha hecho gestión alguna
por escrito, propia para la continuación del juicio durante un
año”.
Luego, la institución también fue regulada desde el año
1916 en el Código de Procedimiento Civil de Venezuela, Título
XI, Arts. 201 a 204, esto es, a principios del siglo XX. El artículo
201 establecía que la instancia se extinguía por el transcurso
de tres (3) años sin haberse ejecutado durante ellos ningún
(8) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia,
op. cit., p. 17.
(9) Jofré, Tomás. Manual de Procedimientos Ed. La Ley, Bue-
nos Aires, 1943 T. I, pp. 276-277.
NOCIONES GENERALES 27
acto de procedimiento. El mismo Código disponía en su Art.
203 que la perención, aun cuando se verificada de derecho era,
sin embargo, renunciable: “La perención se verifica de dere-
cho y cuando se quiera continuar la instancia, quien pretenda
aprovecharse de la perención debe proponerla expresamente
antes que cualquier otro medio de defensa, entendiéndose que
la ha renunciado si no lo hiciere así”.
Con ello podemos afirmar que el instituto era plena-
mente conocido y se encontraba incorporado a la tradición ju-
rídica latinoamericana desde finales del siglo XIX y principios
del siglo XX, y que sus raíces tienen antecedentes tan remotos
como el Código Justinianeo, por lo que es erróneo sostener,
como comúnmente se cree, que se trata de una incorporación
que es producto de la filosofía fascista o totalitaria que do-
minó, en cierto modo, el panorama jurídico de las naciones en
las primeras décadas del siglo XX.
En nuestro país, y fuera de los antecedentes coloniales
derivados de la aplicación de las Ordenanzas de Castilla, las
Leyes del Toro y las Siete Partidas, que, como vimos, solo con-
tenían protoaspectos de esta institución jurídica, aparece en
nuestro primer código de procedimientos en lo civil, el Código
de Procedimientos en Materia Civil y Comercial de 1883, cuyo
antecedente inmediato era el Código de Procedimientos de la
Provincia de Buenos Aires del año 1880, cuyo texto reproducía
fielmente, y el cual tenía, a su vez, como antecedente, –según
ya lo apuntamos– a la Ley de Enjuiciamiento Civil Española
del año 1855, pero que, como también vimos, no introdujo la
caducidad de instancia sino por virtud de una ley especial de
1889, motivo por el cual, entendemos, la perención no apare-
ció en nuestro viejo Código de Procedimientos Civiles.
28 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Sucesivas leyes nacionales introdujeron modificaciones
parciales a este Código, entre las cuales se cuenta la Ley N°
664/1924 de Perención de Instancia, que establecía los linea-
mientos del sistema actual, con un plazo de inactividad de dos
años y la operatividad de pleno derecho, lo que animó a la ju-
risprudencia de la época a decidir que era declarable de oficio.
Nada se decía de la purga, ni para prohibirla ni para permi-
tirla, pero la jurisprudencia posterior la acogió, ante la inexis-
tencia de una sanción de interdicción expresa en tal sentido.
En el año 1961 se promulga el Código Procesal de Tra-
bajo, Ley N° 742, que incorpora la institución de la perención
de instancia en sus Arts. 217 y siguientes, que es la norma pro-
cesal vigente para la jurisdicción laboral. Su fuente próxima
fue el Anteproyecto de junio de 1961, presentado por el Poder
Ejecutivo, que fue una creación original del Paraguay, sobre la
base de las recomendaciones, de ese entonces, de la Organiza-
ción Internacional del Trabajo – OIT.
Finalmente, en el ámbito civil y comercial se sanciona y
promulga el Código Procesal Civil de 1989, el cual tiene su an-
tecedente en el Código Procesal Civil de la Nación de la Repú-
blica Argentina, cuyo texto reproduce en su casi totalidad.
Este cuerpo normativo es el que rige en la actualidad en ma-
terial Civil y Comercial, y es el que sirve de norma de aplica-
ción supletoria al proceso laboral, para los casos no contem-
plados en la ley específica. La caducidad se regula en los Arts.
172 y sgtes. El Código ha sufrido modificaciones legislativas a
lo largo de su vigencia, de las cuales la de mayor nota para el
trabajo que estamos realizando es la Ley N° 4.867/13, por la
cual se establece la exclusión definitiva del mes de feria judi-
cial –que abarca todo el mes de enero– del cómputo del plazo
de caducidad, poniendo, así, fin a una larga controversia ju-
risprudencial sobre el punto, que había generado –entre los
NOCIONES GENERALES 29
órganos civiles– resoluciones contrarias en cuanto a ese
asunto.
2. Concepto de perención
La perención de instancia es un tipo o especie del género
más amplio que es la caducidad. Se ha definido a la caducidad
como “aquella figura que determina, de modo automático e
inexorable, la extinción de ciertos derechos, poderes o faculta-
des, si no se realiza un acto específico dentro del plazo fijado
a tal efecto por la ley” (10). Esta definición es, desde luego,
genérica y comprensiva de todo tipo de caducidad, tanto en el
ámbito de los derechos sustanciales como de los procesales,
pero es muy útil a efectos de notar la naturaleza básica del ins-
tituto, ya que indica dos de sus caracteres más conspicuos: la
cualidad plenamente extintiva de su tenor y el automatismo o
inexorabilidad de la operatividad de sus efectos.
Ya en el ámbito del Derecho Procesal, la perención ha
sido considerada, tradicionalmente, como un medio de termi-
nación del proceso bajo la presunción de abandono o pérdida
de interés en el juicio (11), sobre la base de la falta de impulso
procedimental por parte de los sujetos de la relación jurídica –
que en el caso de la perención de instancia judicial es procesal,
provocando su paralización por un cierto lapso, que puede va-
riar, pero que siempre está determinado en la ley: “En general,
la perención o caducidad de instancia es un modo anormal de
(10) Gómez Corraliza, Bernardo y Albaladejo García, Manuel.
La caducidad, Montecorvo, Madrid, 1990, p. 52.
(11) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia,
op. cit., pp. 10-11.
30 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
conclusión del proceso, “a causa de la inactividad de los suje-
tos procesales” (12).
Otro aspecto invariable de esta figura –y que se ancla de-
cididamente en la característica de la función judicial como de-
ber de los órganos jurisdiccionales y en el hecho de que el prin-
cipio dispositivo solo se entiende dado a las partes– es que la
inacción del juzgador no puede, por sí sola, provocar la extin-
ción de la litis. En ese sentido, es clásica la premisa de que la
actividad del juez “basta para mantener en vida el proceso,
pero su inactividad no basta para hacerlo desaparecer, cuando
durante su inactividad las partes no están obligadas a cumplir
actos de desarrollo del proceso” (13).
Como puede verse, la perención de instancia tiene los
rasgos comunes de la perención general del derecho, pero
también exhibe notas propias que le convierten en un instituto
único.
3. Fundamento de la perención o caducidad de instan-
cia
Lo dicho hasta aquí en cuanto a la historia de la caduci-
dad de instancia nos da una pauta certera del sustrato, tanto
jurídico-filosófico como axiológico, de este instituto.
Una de las razones más esgrimidas por la doctrina en mi-
ras a justificar la caducidad de instancia, es el orden público y
el orden jurisdiccional: “... a) El interés público exige que los
(12) Maurino, Alberto Luis. Perención de la instancia en el
proceso civil, Ed. Astrea. Bs. As., 2003, pp. 4-5.
(13) Chiovenda, Giuseppe. Principios de Derecho Procesal Ci-
vil, Editorial Reus. Madrid, 1925. T. I., p. 252.
NOCIONES GENERALES 31
procesos no permanezcan paralizados indefinidamente; no
sólo porque la subsistencia de la litis es contraria al restableci-
miento del orden jurídico, sino porque la relación procesal
también comprende al órgano jurisdiccional, y esa vinculación
no puede quedar supeditada en el tiempo al arbitrio de las
partes, a quienes en materia civil corresponde el impulso del
procedimiento” (14); “Varios son los fundamentos que justifi-
can la categoría en examen, distinguiéndose un criterio obje-
tivo y otro subjetivo.
a) Objetivamente se subraya la necesidad de agilizar los
expedientes judiciales, liberando a la administración de justi-
cia del trabajo que implica la instrucción y decisión de los liti-
gios. La razón de la caducidad en el derecho moderno, destaca
Chiovenda, está en que el Estado, después de un período de
inactividad procesal prolongado, entiende que debe liberar a
sus propios órganos de la necesidad de pronunciarse sobre las
demandas y de todas las obligaciones derivadas de la existen-
cia de una relación procesal. El fundamento de la institución
está, pues, en el “hecho objetivo” de la inactividad prolon-
gada. En esta orientación, nuestra jurisprudencia ha subra-
yado que la caducidad tiende a evitar la “duración indefinida
de los pleitos” frente al desinterés de los justiciables, haciendo
reposar el instituto en factores vinculados al orden público, es
decir que “vive más allá del interés de las partes” (15); “La pe-
rención es una sanción al litigante moroso, y responde a un
(14) Alsina, Hugo. Tratado Teórico Práctico de Derecho Pro-
cesal Civil y Comercial. Op. cit., T. IV, pp. 423-425; Falcón, Enrique.
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. T. II. Abeledo-Pe-
rrot, Buenos Aires. 1994, pp. 497-498.
(15) Fenochietto, Carlos; Arazi, Roland. 1993. Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación. T. II. 2° ed. Editorial Astrea. Buenos
Aires, pp. 24-25.
32 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
principio de economía procesal y de certeza jurídica, para im-
pulsar la terminación de los pleitos, razón por la cual se aplica
inclusive cuando se trate de menores e incapaces, y no obs-
tante que el juez y su secretario tienen el deber de impulsar de
oficio el trámite, por lo cual el segundo incurre en falta si deja
el expediente en secretaría” (16). “Por tanto, sin perjuicio de
las facultades conferidas al órgano judicial, la parte que da
vida a un proceso (o a una de sus etapas o instancias inciden-
tales) debe asumir la carga de urgir su desenvolvimiento y de-
cisión, porque de lo contrario expone a la otra parte a la pér-
dida de tiempo y de dinero que implica una instancia indefi-
nidamente abierta e impone a los órganos judiciales una acti-
tud de incierta expectativa con respecto a los deberes que les
conciernen. […] En cambio, apreciada la caducidad de la ins-
tancia desde un punto de vista objetivo, que es el que primor-
dialmente interesa, parece claro que su fundamento radica en
la necesidad de evitar la duración indeterminada de los pro-
cesos judiciales. Axiológicamente, pues, en la base de la insti-
tución analizada resulta fácil comprobar la prevalencia de los
valores jurídicos de paz y seguridad jurídica, ya que, como es
obvio, la solución indefinida del conflicto que motiva el pro-
ceso importa la permanencia de dos situaciones reñidas con
aquéllos como son, respectivamente la discordia e inseguri-
dad” (17).
Otro fundamento claro se encuentra en el interés de las
partes, bajo la interpretación inversa de la vieja premisa de
que el interés es la medida de la acción: “… b) Por eso, así
como la prescripción se funda en una presunción de abandono
(16) Echandía, Hernando. Teoría General del Proceso. T. II.
Editorial Universidad. Buenos Aires, 1985. P. 664.
(17) Palacio, Lino Enrique. Derecho Procesal Civil. T. IV. Abe-
ledo-Perrot. Buenos Aires, 1984. P. 218.
NOCIONES GENERALES 33
del derecho, la inactividad de las partes importa una presun-
ción de abandono de la instancia. El proceso se extingue, en-
tonces, por el sólo transcurso del tiempo cuando los litigantes
no instan su prosecución dentro de los plazos establecidos por
la ley. Este modo anormal de extinción se designa con el nom-
bre de perención o caducidad de la instancia, (de perimere, des-
truir, anular; instancia, impulso, obrar en juicio) y está regla-
mentado por la ley N° 14.191. c) Anteriormente se consideraba
a la perención como una pena al litigante negligente, pero hoy
se admite que cuando las partes dejan paralizado el proceso
por un tiempo prolongado, es porque no tienen interés en su
prosecución y que desisten tácitamente de la instancia, lo que
autoriza al Estado a librar a sus propios órganos de todas las
obligaciones derivadas de la existencia de una relación proce-
sal” (18). El fundamento principal de esta institución procesal
reviste, como lo hemos dicho, analogía con el desistimiento:
las partes que promueven o intervienen en un juicio, y luego
abandonan su trámite por u tiempo más o menos largo, mani-
fiestan tácitamente no tener interés en continuarlo, y que de-
sisten de él” (19); “b) Desde un punto de vista subjetivo la ca-
ducidad se presenta como un típico “hecho procesal”; es decir,
una conducta omisiva del litigante que produce la extinción
de la causa judicial. Así, se conceptúa una verdadera sanción
a la inacción de los justiciables, siempre que se encuentren en
el deber de instar el proceso o que no se hallen en la posibili-
dad de impulsar su trámite hasta su fin natural, es decir, la
sentencia. Por nuestra parte, entendemos que ambos funda-
(18) Alsina, Hugo. Tratado Teórico Práctico de Derecho Pro-
cesal Civil y Comercial. Op. cit., T. IV, pp. 423-425.
(19) Jofré, Tomás. Manual de Procedimientos. Ed. La Ley,
Buenos Aires, T. VI, p. 18.
34 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
mentos son válidos para justificar el instituto, y consecuente-
mente no se excluyen, sino que, por el contrario, se comple-
mentan mutuamente” (20); “La razón de nuestra caducidad se
encuentra también en que el Estado, después de un período
de inactividad procesal prolongado, entiende librar a sus pro-
pios órganos de la necesidad de proveer las demandas y de
todas las obligaciones derivadas de la existencia de una rela-
ción procesal. Es verdad que la ley no da sino una excepción
de caducidad, pero esto ocurre, ya porque el juez difícilmente
podría pronunciar de oficio la caducidad ya porque la ley su-
pone la existencia de una parte interesada, tanto o más que el
Estado, en hacer valer la cesación del proceso; y por conse-
cuencia subordina también el interés público a la iniciativa
privada. La concesión de esta excepción tiende a influir en las
partes para que lleven el proceso a su término; esto es lo que
nuestra caducidad tiene de común con la justinianea. El fun-
damento de la caducidad se encuentra pues en el hecho obje-
tivo de la inactividad prolongada, tanto es así que transcurre
también contra el Estado, las instituciones públicas, los meno-
res y cualquiera otra persona que no tenga la libre administra-
ción de sus bienes, salvo la regresión contra los administrado-
res (Art. 330)” (21). “Desde un punto de vista subjetivo, en
consecuencia, el fundamento de la institución estriba, por un
lado, en la presunción de abandono de la instancia que confi-
gura el hecho de la inactividad procesal prolongada y, por
otro lado, en la conveniencia de que, en tales circunstancias, el
(20) Fenochietto, Carlos; Arazi, Roland. 1993. Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación. T. II. 2° ed. Editorial Astrea. Buenos
Aires. Pp. 24-25.
(21) Chiovenda, Giuseppe. Derecho Procesal Civil. Editorial
Reus. Madrid, 1925. T. II, pp. 383-384.
NOCIONES GENERALES 35
órgano judicial quede liberado de los deberes que, eventual-
mente, le impone la subsistencia indefinida de la instan-
cia” (22). El fundamento del Instituto de la caducidad de la
instancia puede apoyarse principalmente en dos motivos dis-
tintos: uno de orden subjetivo, que ve en la presunta intención
de las partes de abandonar el proceso la razón íntima de la
extinción, y otro de orden objetivo, que se fija, por el contrario,
en la necesidad de evitar la pendencia indefinida de los pro-
cesos, por el peligro que esto lleva consigo para la seguridad
jurídica. El fundamento subjetivo se basa, por lo tanto, en la
presunta voluntad de los litigantes; el fundamento objetivo en
la idea supraindividual de que no se prolongue la duración de
los pleitos paralizados. No es dudoso que el fundamento ob-
jetivo debe preferirse al subjetivo” (23). “En el pasado y espe-
cialmente las legislaciones más remotas, la perención se pre-
sentó como institución de orden público, ne lites fiant poene in-
mortales et vitae hominum modum excedant, remedio al mal de la
prolongación de los juicios y como pena a la negligencia de los
litigantes, hoy tiene su fundamento en la presunta voluntad
de estos que, por el abandono en que han dejado el juicio por
un determinado periodo de tiempo, hacen presumir su tácito
acuerdo a la renuncia de éste” (24). Este último fundamento
no fue unánimemente aceptado y tiene críticas severas en au-
tores de nota como el italiano Chiovenda: “No está conforme
con la realidad de las cosas, y puede conducir a equivocadas
aplicaciones, la doctrina dominante que trata a la caducidad
(22) Palacio, Lino Enrique. Derecho Procesal Civil. Op. cit., T.
IV, p. 218.
(23) Guasp, Jaime. 1986. Derecho Procesal Civil. T. I. Instituto
de Estudios Políticos. Madrid. Pp. 539-540.
(24) Parry, Adolfo. 1964. Perención de la Instancia. Bibliográ-
fica Omeba. Buenos Aires. P. 26.
36 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
como una presunta o tácita renuncia al litigio” y “Nuestra ca-
ducidad difiere sustancialmente del término de tres años se-
ñalado a las actividades necesarias para la tramitación de los
litigios por Justiniano, ne lites flant paene inmortales (Lex prope-
randum, Cód. lIl, 1, 13). Nuestra caducidad, al permitir no solo
la reanudación del proceso ex novo, sino la interrupción conti-
nua del término caducable con actos nuevos, contribuye a
eternizar más bien que a abreviar los litigios, además de dar
lugar a innumerables cuestiones. Por su escasa utilidad, legis-
ladores germánicos y austríacos han rechazado esta institu-
ción. Es cierto que la vemos ahora recogida en el Regl. proc.
húngaro de 1911 (§475)” (25).
“La voz ‘caducidad’ nos dice Falcón, siguiendo a Alsina,
“incorporada a la preceptiva de la ley 17.454, no ha sido un
acierto, pues se confunde con la caducidad del derecho sus-
tancial, que constituye plazos acordados por la ley, por la con-
vención o por la autoridad judicial, para el ejercicio de una ac-
ción (esto es para reclamar el derecho ante la jurisdicción) o
un derecho” (26).
Estas concepciones han recibido consagración jurispru-
dencial en diversos fallos. Así, la jurisprudencia extranjera, es-
pecialmente la argentina ha apoyado ambos fundamentos, el
objetivo, que involucra razones sistémicas y orgánicas de una
mejor administración de justicia, y el subjetivo que ancla en la
voluntariedad de las partes y la presunción de abandono del
proceso: “La caducidad de la instancia sólo halla justificativo
(25) Chiovenda, Giuseppe. Derecho Procesal Civil. Editorial
Reus. Madrid, 1925. T. II, pp. 383-384.
(26) Falcón, Enrique. Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación. T. II, op. cit., pp. 497-498.
NOCIONES GENERALES 37
en la necesidad de conferir un instrumento al Estado para evi-
tar la indefinida prolongación de los juicios, pero no un artifi-
cio tendiente a impedir un pronunciamiento sobre el fondo
del pleito o a prolongar las situaciones de conflicto (CSJN,
13/11/90, JA, 1991-II-87). Conf. CNCiV, Sala B, 9/2/82, LL,
1982-B-154; id., Sala F, 11/5/ 81, LL, 1981-D-557; CCivCom
LZamora, 16/12/74, Sensus, XIX-353, N° 2.); “En la institución
de la caducidad de instancia están en juego valores jurídicos
de paz y seguridad, principios estos que se verían afectados
con la duración indeterminada de los procesos judiciales”.
(CCivCom SMartín, Sala I, 29/8/78, “Colegiación”, N° 5, p.
21); “El fundamento del instituto de la caducidad de la instan-
cia consiste en evitar la duración indefinida de los juicios,
frente al desinterés de los justiciables, cuya conducta omisiva
acarrea, como consecuencia, la caducidad de la causa” (CSJN,
19/9/89, RepED, 24-122, N° 4); “La idea de abandono del pro-
ceso es la razón de ser y el fundamento principal del instituto
de la caducidad” (CSJN, 29/7/93, RepED, 28-72, N° 4, y JA,
1994-I-348); “La base axiológica de la caducidad de instancia
es evitar el mantenimiento indebido de un conflicto judicial
generador de tensiones y gastos para las partes, así como libe-
rar al Estado de la obligación de prestar un servicio –el juris-
diccional– cuando no se advierte en el proceso la existencia de
un interés en mantenerlo vivo, es decir, con movimiento sufi-
ciente para arribar a su objetivo: el dictado de la sentencia de-
finitiva. Por lo tanto, este instituto procesal no debe funcionar
con prodigalidad, imponiéndose la solución que mantenga
vivo el litigio en caso de disyuntiva o de duda” (CNCiV, Sala
L, 29/12/99, ED, 189-507, N° 667, y LL, 2000-C-811); “La ca-
ducidad puede ser vista desde dos ángulos: a) el subjetivo, re-
ferido a aquella parte que instó la acción y que ha perdido su
interés en proseguirla, es decir, hay un abandono de la instan-
38 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
cia y por ende una inactividad procesal prolongada; b) el ob-
jetivo, cuyo fundamento radica en la necesidad de evitar jui-
cios o procesos que resulten indeterminados en el tiempo,
pues si fueran indefinidos los conflictos, reinaría la discordia
y la inseguridad” (CF ed Córdoba, 3/4/86, RepLL, 1987-184,
N° 2, y LLC, 1987-250); “La finalidad de la perención de ins-
tancia excede el mero beneficio de los litigantes ocasional-
mente favorecidos por sus consecuencias –los cuales se liberan
de la carga que supone una instancia definitivamente abierta,
y propende a la agilidad del reparto de justicia, evitando la
duración indefinida de los procesos cuando las partes aban-
donan presumiblemente el ejercicio de sus pretensiones”
(CNCom, Sala C, 24/4/93, LL, 1994-D-533, N° 9939); “Por otra
parte, no está dispuesta en beneficio de la parte contraria a la
que tiene la carga del impulso procesal, sino establecida en in-
terés de la administración de justicia, pues es conveniente dar
por concluidos definitivamente los procesos en los cuales las
partes han permanecido inactivas durante los plazos del Art.
310 del Cód. Proc. Civil y Com. de la Nación (CNCom, Sala D,
18/9/92, LL, 1994-D-533, N° 9941); “...para evitar la indefinida
prolongación de los juicios, pero no un artificio tendiente a
impedir un pronunciamiento sobre el fondo del pleito o a pro-
longar las situaciones de conflicto” (CSJN, 20/8/96, LL, 1997-
A-174); “En la institución de la caducidad de instancia están
en juego valores jurídicos de paz y seguridad, principios éstos
que se verán afectados con la duración indeterminada de los
procesos judiciales, en fin, tiene por fundamento que no se
eternicen los juicios” (C2aCivCom La Plata, Sala III, 27/11/90,
“Jurisprudencia”, dic. 1991, N° 2, p. 12); “La caducidad de ins-
tancia está ligada al principio dispositivo, por cuanto la acti-
vidad oficiosa liquida también esa posibilidad, pero excede el
mero interés particular del litigante, que ocasionalmente pu-
diera resultar beneficiario” (C. Civ., Sala D, ED 87-766, Nº 4).
NOCIONES GENERALES 39
Ahora bien, ¿cómo se aplican estos conceptos a la trama
especialísima y tuitiva del Derecho Laboral y de su herra-
mienta principal, el proceso laboral?
Cierto sector de la doctrina niega la aplicabilidad del ins-
tituto de la caducidad de instancia en el proceso laboral; se
basa para ello en la idea de la oficiosidad y de que, en defini-
tiva, la perención constituye un desistimiento tácito de la ac-
ción y que tal proceder vulneraría la tutela que gobierna a este
tipo de procesos que se evidencia en la prohibición de admitir
o dar curso a las renuncias a los derechos de los trabajadores.
Allocati, entre otros, sostuvo la primera posición, señalando
que no resulta admisible la caducidad de la instancia porque
la misma esencia del sistema pone en manos del juez el im-
pulso del proceso (27). Igual lo ha mantenido Ackerman: “En
el ámbito procesal/laboral el orden público sobre el cual se
asienta su recepción reconoce, en principio, la naturaleza de
las normas que conforman el Derecho del Trabajo, propicián-
dose la ‘tramitación de oficio’ que fuera adoptada en los dis-
tintos ordenamientos, a fin de impedir que sus derechos co-
rran el riesgo de extinguirse para el trabajador por falta de im-
pulso procesal de quien lo representa” (28).
Luego, el principio de irrenunciabilidad de los créditos
laborales se evidenciaría también en un aspecto formal, que
conspiraría contra el instituto, dada la analogía o paralelismo
de la caducidad de instancia con el desistimiento tácito. Es
(27) Allocati, Amadeo. Derecho Procesal del Trabajo; en: Tra-
tado de Derecho del Trabajo, dirigido por Mario L. Deveali, Edito-
rial La Ley, 2a. ed., Buenos Aires, 1972, pp. 34 y ss.
(28) Ackerman, Mario E. y Tosca, Diego M., Coordinador. Tra-
tado de Derecho del Trabajo, Ed. Rubinzal-Culzoni, Buenos Aires,
2008. T. IV, p. 658.
40 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
más, sabido es que los derechos laborales reconocidos por la
ley son irrenunciables (Art. 3 C.T.), incluso, la figura del desis-
timiento de la acción no está prevista en el Código Procesal
del Trabajo. Esto implica que, si el trabajador solicita la con-
clusión del juicio por haber llegado a un acuerdo con el em-
pleador demandado, el Juez del Trabajo debe, necesaria-
mente, cerciorarse de detrás del “acuerdo” alegado por las
partes, no conlleve una renuncia de derechos indisponibles.
No se debe olvidar, sin embargo, que, por un lado, en
nuestro derecho la perención no extingue la acción ni los de-
rechos, tan solo afecta a la instancia y, por el otro, que la cadu-
cidad procesal no es tan solo un aspecto del derecho disposi-
tivo, sino, principalmente, del orden procesal y de la buena
administración del sistema de justicia, que es de orden pú-
blico.
Amén de ello, tales argumentos consideran un aspecto
parcial del derecho de fondo, dado que la irrenunciabilidad
que estatuye la ley encuentra sus límites en la misma norma,
que incorpora otras figuras que podrían considerarse incom-
patibles con la idea de la irrenunciabilidad, como la figura de
la prescripción de los créditos laborales, sanción ésta que con-
vierte a la obligación en natural.
Luego, en materia laboral la caducidad o perención se
refiere exclusivamente a la inactividad de los juicios tramita-
dos ante las autoridades laborales, es decir, constituye una fi-
gura puramente procesal y de carácter excepcional, cuya de-
claración exige no solo el mero transcurso del tiempo sino
también, en la generalidad de los casos, la notificación a las
partes, esto es al trabajador, y, en su caso, al defensor del tra-
bajo; junto a ello, la jurisprudencia ha construido supuestos
NOCIONES GENERALES 41
donde la notificación a las partes resulta un requisito de cum-
plimiento imposible o anodino y, por ende, no es exigido por
el juzgador.
Conviene recordar también que en el proceso laboral
ambas partes en juicio se encuentran representadas o patroci-
nadas por un abogado con título habilitante, el cual conoce la
norma procesal y las cargas que impone, por lo tanto, no se
puede dejar de sancionar la negligencia del profesional que
deja sin instar las actuaciones. La naturaleza tuitiva del pro-
ceso laboral no debe llevar a creer en el trámite del mismo no
hay igualdad de partes (29); por el contrario, al igual que en el
proceso civil y comercial rigen los principios del contradicto-
rio, la bilateralidad y la igualdad de las partes en el proceso.
Al respecto el Art. 55 del Cód. Proc. del Trabajo establece: “El
Juez o Tribunal dirigirá el procedimiento, de acuerdo con las
disposiciones de este Código y los principios fundamentales
admitidos, en forma que garantice sin perjuicio de la defensa
de las partes, tanto la celeridad en la substanciación como la
economía en los gastos”.
En efecto, en el proceso laboral, el trabajador tiene un fá-
cil acceso a la justicia: la postulación está exenta de la tasa ju-
dicial y el apoderamiento de letrado se otorga por instru-
mento privado con autenticación de firmas, la que puede ser
hecha por un escribano público o el juez de paz del lugar en
que resida el trabajador, Art. 66 Cód. Proc. del Trabajo.
Finalmente, se debe mencionar que existe jurisprudencia
constitucional extranjera que ha rechazado el planteo de in-
(29) [Link]
[Link]?IdOpinion=33
42 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
constitucionalidad, basada en el principio tuitivo de irrenun-
ciabilidad: “Corresponde rechazar la inconstitucionalidad del
Art. 37 del C.P.L., en tanto el proceso laboral está íntimamente
ligado a la garantía constitucional de protección del trabajo,
del cual deriva la directriz de irrenunciabilidad de los crédi-
tos, por lo que el silencio del trabajador no comporta un aban-
dono de derechos, y el desistimiento –del cual la caducidad es
una manifestación distinta– requiere de su conformidad ex-
presa y del contralor judicial suficiente para descartar que su-
ponga una vía oblicua para burlar el orden público” (Cámara
de Apelaciones en lo Laboral de la ciudad de Santa Fe in re
“Mirabet, Hilda G. c/ Esc. Incorp. N° 1179 M. A. Pautasso s/
C. P. L. sentencia del 05/02/2014).
u
SEGUNDA PARTE
PERENCIÓN DE LA INSTANCIA EN LA
NORMATIVA Y LA JURISPRUDENCIA
45
CAPÍTULO I
INSTANCIA E IMPULSO PROCESAL
Art. 217.- Se tendrá por perimida la instancia si no se
promueve su curso en el término de tres meses, contado
desde la última notificación motivada por petición o diligen-
cia que tuviese por objeto activar el procedimiento, siempre
que esa promoción sea necesaria para la continuación de
éste.
Concuerda con el Art. 117 (proceso de la reconvención) y Art.
123 (excepciones, todas de previo y especial pronunciamiento) del
Cód. Proc. Laboral.
1. ¿Qué debe entenderse por instancia?
Bien lo dice Podetti, que la instancia, en términos gene-
rales, es toda solicitud que se hace a los jueces (1).
Por lo tanto, se incluyen en este concepto, en especial a
los efectos de la caducidad o perención de instancia, a todas
aquéllas peticiones que se incoan ante el órgano jurisdiccional
y que tienen por objeto obtener del mismo un pronuncia-
miento que decida, declare, reconozca o establezca derechos
respecto de un sujeto.
(1) Podetti, Ramiro. Tratado de los Actos Procesales, Ed.
Ediar, Buenos Aires, 1955, p. 349.
46 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
No interesa, pues, que la instancia sea o no principal, se
trate de una pretensión final o preliminar, como una diligencia
preparatoria o una medida cautelar autónoma.
No se incluyen en este concepto, por lo tanto, las presen-
taciones que se hacen al órgano jurisdiccional que tienen por
finalidad la satisfacción de un requerimiento puramente ad-
ministrativo, como ser, por ejemplo, las diligencias que se
cumplen ante los juzgados de primera instancia en relación
con las constituciones de sociedad, las presentaciones de li-
bros de comercio a para que los juzgados los autoricen, o ante
los Tribunales, como los permisos de escribanos, la recepción
e inventario de los protocolos al tiempo de fallecimiento de los
notarios, y otras del mismo estilo.
2. ¿Qué es el impulso procesal?
Es impulso procesal todo acto –ya de parte, ya del ór-
gano– que hace avanzar al proceso hacia su terminación, cual-
quiera que sea el modo en que ésta se produzca, y que sea idó-
neo a tal efecto, conforme con la etapa procesal –lógica y cro-
nológica– en la cual dicho proceso se encuentra.
Así, en ese mismo sentido, se ha dicho: “Llámase ‘im-
pulso procesal’ a la actividad que tiende al obtener el progre-
sivo movimiento de la relación procesal hacia el fin. Así como
respecto de las otras actividades procesales existe un reparto
de la iniciativa entre las partes y el juez, en cuya regulación
distínguense los diferentes sistemas procesales, así el impulso
procesal puede concebirse confiado a los órganos jurisdiccio-
nales (impulso oficial) o a las partes (impulso de parte)” (2). Y
(2) Chiovenda, Giuseppe. Derecho Procesal Civil. Editorial
Reus. Madrid, 1925, T. I, p. 252.
INSTANCIA E IMPULSO PROCESAL 47
también: “a) El proceso es un organismo sin vida propia, que
avanza al tiempo que se construye por virtud de los actos de
procedimiento que ejecutan las partes y el juez. Esa fuerza ex-
terna que lo mueve se llama impulso procesal, concepto que
se vincula a la institución de los términos, cuya función con-
siste en poner un límite en el tiempo a los actos procesales, y
al principio de preclusión, que establece un orden entre los
mismos e impide su regresión, haciendo posible el desenvol-
vimiento de la relación procesal” (3); “se denomina impulso
procesal el fenómeno por virtud del cual se asegura la conti-
nuidad de los actos procesales y su dirección hacia el fallo de-
finitivo” (4).
3. ¿A cargo de quién está el impulso procesal?
El impulso procesal puede ser hecho por cualquiera de
los sujetos que intervienen en el proceso, ya sean las partes
litigantes, el órgano jurisdiccional y sus agentes, y los auxilia-
res de justicia. Pero, cuando hablamos de carga procesal, ésta
recae especialmente en las partes y ocasionalmente en el ór-
gano jurisdiccional.
La oficiosidad que en la jurisdicción laboral se exige del
órgano de administración de justicia es mayor que la que se
exige en materia civil y hace relación con el talante de tutela
que tiene todo el sistema judicial laboral, talante que se explica
por la naturaleza de los derechos que se debaten y que se pro-
tegen, y por la asimetría en la que se encuentran los sujetos
(3) Alsina, Hugo. Tratado Teórico Practico de Derecho Proce-
sal Civil y Comercial. Op. cit., T. I, Parte General, pp. 448-449.
(4) Couture, Eduardo J. Fundamentos del Derecho Procesal
Civil, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1981, pp. 172-173.
48 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
litigantes, cuya posición de arbitrio material es desigual –he-
cho que ha fundamentado y justificado la creación de una
rama especializada del Derecho y de una jurisdicción ídem (5).
Esto se ve reflejado plenamente en nuestro Código Pro-
cesal del Trabajo, cuando en su Art. 58 estatuye: “Desde la ins-
tauración de la demanda hasta la sentencia, el procedimiento
podrá ser impulsado de oficio por el juez o a petición del Mi-
nisterio Público, sin perjuicio de la facultad de las partes”. Así
pues, conforme con la norma citada, la facultad de impulso
recae en las partes, el Juzgado o Tribunal y el Ministerio Pú-
blico.
Aunque la norma procesal referida no lo dice expresa-
mente, igual facultad compete al Defensor del Trabajo en los
casos en los que interviene ejerciendo la representación pro-
miscua que le asigna la Ley Orgánica del Ministerio de la De-
fensa Pública N° 4423/11, Art. 28.
Así también es el caso en otras legislaciones comparadas.
El Procedimiento Laboral en la Provincia de Buenos Aires, Ley
Provincial N° 11.653, Art. 11, establece que el procedimiento
podrá ser impulsado por las partes, el Tribunal y el Ministerio
Público.
Algunas legislaciones provinciales argentinas requieren
una vista previa al trabajador –o a ambas partes– para que
produzcan actividad procesal útil que revele su interés en con-
tinuar o no con el proceso. Así sucede en las provincias de
Buenos Aires, Corrientes, Formosa, Misiones, Río Negro y
Santa Fe. La propia norma procesal laboral federal obliga al
(5) Vázquez Vialard, Antonio. Tratado de Derecho del Tra-
bajo, T. II, Editorial Astrea, Buenos Aires, año 1982. Pp. 73/90.
INSTANCIA E IMPULSO PROCESAL 49
titular de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje el avisar al
trabajador sobre la posibilidad de la prescripción de su pro-
ceso (6).
4. ¿Cómo opera el deber de impulso?
En este punto, se debe decir que la operatividad del de-
ber de impulso ha sido objeto de intenso debate y de muchas
teorías, entre las cuales destacan dos: la tesis del paralelismo
y la tesis del escalonamiento o impulso en cascada (7). A con-
tinuación, hemos de acometer ambos postulados.
Según la tesis del paralelismo, la instancia se abre como
una principal, pero nada obsta a que se abran también instan-
cias incidentales, que no son accesorias, sino que son sustan-
ciales o esenciales para la definición del proceso o de los dere-
chos que en él se debaten. Así, por ejemplo, una excepción pre-
via, dilatoria o perentoria; un incidente de nulidad de actos
procesales esenciales, como la notificación de la demanda, etc.
(6) Art. 772: Cuando para continuar el trámite del juicio en los
términos del artículo que antecede, sea necesaria promoción del tra-
bajador, y éste no la haya efectuado dentro de un lapso de tres me-
ses; el presidente de la junta deberá ordenar se le requiera para que
la presente apercibiéndole de que, de no hacerlo, operará la caduci-
dad a que se refiere el artículo siguiente.
(7) Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia.
Segunda edición actualizada y ampliada. Primera reimpresión.
Buenos Aires-Bogotá: Editorial Astrea. Año 2014. Pp. 229/235 y
Peyrano: “Curso de los plazos de caducidad de las instancias inci-
dental y principal: “Paralelismo o escalonamiento?” en JA, 1979-III-
731.
50 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Por lo tanto, y dado que existan o puedan existir varias
instancias incidentales, éstas se colocan en “paralelo” a la ins-
tancia principal a los efectos de la carga de impulso, que solo
compete a aquella parte que haya propuesto o planteado la
cuestión incidental. De suyo va que los efectos de un posible
abandono de instancia incidental, que conduzca o pueda con-
ducir a una situación de perención, solo afectarán a la propia
instancia incidental y no a la principal o a las demás inciden-
tales.
Por otra parte, se encuentra la tesis del “escalona-
miento”, por virtud de la cual, si bien existe una instancia
principal y otras incidentales, todas se insertan en un mismo
orden lógico, que es el proceso litigioso, cuya conclusión se
busca; por tanto, es la esencialidad o preponderancia de las
instancias que incidentales que surgen en el marco del proceso
–con su instancia principal abierta– en orden a su culminación
o destino final de la causa lo que define la necesariedad de
impulso de aquellas instancias incidentales: si la resolución de
ellas es imperiosa para continuar la marcha del proceso –como
lo sería un incidente de nulidad– el impulso de las mismas es,
a la vez, el impulso de la instancia principal, y su acometida –
esto es, el impulso del incidente– compete a todas las partes
interesadas en el juicio, independientemente de quién o quié-
nes hayan planteado la incidencia obstativa del avance del
proceso, la cual, de este modo, no se independiza de la instan-
cia principal en cuanto carga de impulso; así también las con-
secuencias del abandono de la instancia incidental obstativa
alcanzan a toda la litis, incluida la instancia principal. La sola
salvedad de esta premisa se da cuando la instancia incidental
es puramente accesoria y su trámite y resolución no tienen in-
cidencia en el desarrollo de la instancia principal, como es el
INSTANCIA E IMPULSO PROCESAL 51
caso de las medidas cautelares, de los incidentes de tacha de
testigos, de las tercerías de mejor derecho, etc.
Como seguidamente veremos, nuestros juzgados y tri-
bunales laborales han adscrito, en su gran mayoría, a la tesis
del paralelismo, y es también la tesis que consideramos como
más adecuada a la índole del proceso laboral y de los derechos
que en él se debaten.
u
53
CAPÍTULO II
LA INACTIVIDAD PROCESAL
1. ¿Cuál es el plazo de inactividad?
En nuestro sistema procesal el plazo es de tres meses,
como claramente lo dice la norma respectiva, Art. 217 del Cód.
Proc. del Trab., que estamos comentando. Es un plazo cierta-
mente breve, que creemos que se justifica por el principio de
celeridad, tan ponderado en el Derecho Procesal Laboral, Art.
55, concordante con el Art. 56 del Cód. Proc. del Trab., debido
a la índole de los derechos que se debaten, que son de carácter
alimentario y no admiten demora (1).
El Procedimiento Laboral en la Provincia de Buenos Ai-
res establece, en su Art. 12, que “Transcurrido en la etapa de
conocimiento el plazo de tres (3) meses en los juicios sumarí-
simos y de seis (6) en todos los demás casos sin que se hubiere
instado el curso del proceso […] se decretará la caducidad de
la instancia”.
Ahora bien, como todo plazo, el cómputo del plazo de
perención o caducidad de instancia plantea el problema del
decurso del plazo y los fenómenos asociados con ello: la inte-
rrupción y la suspensión. El contenido de estos conceptos es
(1) Vázquez Vialard, Antonio. Tratado de Derecho del Tra-
bajo, T. II, Editorial Astrea, Buenos Aires, año 1982. Pp. 68/73 y
288/295.
54 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
el mismo que el del Derecho Civil: la interrupción del plazo
supone la renovación completa del cómputo, como si nunca
hubiera transcurrido lapso alguno, en tanto que la suspensión
importa tan solo la detención del plazo mientras dure la cir-
cunstancia que lo provoca, y su reanudación posterior cuando
ésta cesa, tomado en cuenta el lapso anterior ya transcurrido.
Aquí hemos de acometer el análisis de la figura de la interrup-
ción, para luego hablar de la suspensión.
2. Interrupción del plazo
Interrumpir un plazo significa cortarlo haciendo ineficaz
el tiempo transcurrido (2). O sea que mientras “la suspensión,
por lo tanto, no compromete la aptitud del tiempo transcu-
rrido hasta que ella se produce, la interrupción neutraliza en
forma total a ese tiempo, al que corresponde tener como no
sucedido” (3). En la interrupción “el lapso transcurrido hasta
la oportunidad en que aparece el acto procesal interruptivo se
da por desaparecido totalmente mientras que en la suspensión
sólo desaparece o se invalida en el lapso en que se produce el
evento suspensivo. Se cuenta el tiempo anterior y posterior,
conectándose seguidamente uno a continuación del otro y
como si la suspensión no hubiera ocurrido” (4).
(2) PODETTI, Tratado de los Actos Procesales, op. cit., p. 255.
(3) PALACIO, Lino Enrique. Derecho Procesal Civil, op. cit.,
T. IV, p. 79.
(4) RILLO CANALE, voz: Interrupción de la caducidad de
Instancia, en ‘Enciclopedia Jurídica Omeba’, T. XVI, p. 604, XIV, 5;
Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Segunda
edición actualizada y ampliada. Primera reimpresión. Buenos Ai-
res-Bogotá: Editorial Astrea. Año 2014. Pp. 134-135.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 55
“Como lo señala EISNER, con frecuencia se alude a los
actos ‘interruptivos de la perención o de la caducidad’ del
mismo modo que se alude a actos ‘interruptivos de la pres-
cripción’. Pero, en realidad, los actos interruptivos no inte-
rrumpen el efecto: la caducidad o prescripción, ‘sino el plazo
o curso del tiempo’ que conduce a la caducidad. ‘Lo que se
acorta y deja de tenerse por transcurrido es precisamente di-
cho plazo, el que se interrumpe tornando ineficaz e inválido
el tiempo ya corrido, el que debe empezar nuevamente y vol-
ver a cumplirse en su totalidad; a diferencia de la suspensión
en que sólo se reanuda’. Lo que se interrumpe es el plazo y no
la perención, pero como ‘un tradicional uso del instituto nos
habla de actos interruptivos de la perención y, en definitiva,
ésta no se consuma al ocurrir tales actos impulsorios, hecha la
salvedad seguiremos usando ambas expresiones” (5).
“Como lo señala Palacio, los conceptos expuestos coinci-
den con los enunciados por los Arts. 3983 y 3998 del Cód. Ci-
vil, con respecto a la suspensión e interrupción de la prescrip-
ción, sin que existan razones para descartar su aplicación a los
plazos procesales. En la nota al Art. 3983 dice VÉLEZ SARS-
FIELD que ‘hay mucha diferencia entre la suspensión y la in-
terrupción de la prescripción. La suspensión no toca la pose-
sión y sólo hace suspender momentáneamente los efectos de
su continuación, mientras que la interrupción borra la pose-
sión que le ha precedido y hace que la prescripción no pueda
adquirirse sino en virtud de una nueva posesión” (6). Dice
(5) EISNER, ¿La comparecencia del declarado rebelde?, LL,
1983-C-176; EISNER (dir.)-COLERIO (coord.), Caducidad de instan-
cia, p. 7; Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia.
Op. cit., pp. 136-137.
(6) LOUTAYF RANEA-OVEJERO LÓPEZ. Caducidad de la
instancia. Op. cit., p. 135.
56 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
BORDA que “mientras la suspensión significa una paraliza-
ción temporaria del curso de la prescripción que, concluido el
motivo de la suspensión, vuelve a reanudarse aprovechando
el plazo que había transcurrido anteriormente, la interrupción
tiene efectos más radicales: borra totalmente el término trans-
currido y la prescripción vuelve a correr por todo el término
de la ley, a partir de la cesación de la causa interruptiva” (7).
“A diferencia de lo que ocurre en el caso de suspensión,
la interrupción de la caducidad torna ineficaz el tiempo trans-
currido con anterioridad al acto interruptivo, y comienza a co-
rrer, desde que él se verifica, un nuevo plazo de caduci-
dad” (8).
Por otra parte, no puede darse ninguna interrupción del
plazo de perención luego de que éste haya fenecido. Por ello,
para que se produzca la interrupción del plazo de caducidad
es necesario: 1) que se encuentre transcurriendo el plazo legal
de caducidad, sin que el mismo haya concluido, y 2) un acto
interruptivo (9). Para que los actos de impulso tengan eficacia
interruptiva por sí mismos, es necesario que ocurran cuando
el plazo legal de caducidad se encuentre en curso; es decir,
(7) BORDA, Tratado. Obligaciones. T. II, p. 37, Nº 1045;
Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Op. cit.,
p. 135.
(8) Palacio, Lino Enrique. Manual de Derecho Procesal Civil.
Decimoséptima edición. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 2003. P. 562.
(9) CNCiv, Sala K, 15/4/99, RepLL, 2000-274, Nº 129, y DJ,
2000-3-54; Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instan-
cia. Op. cit., p. 137.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 57
cuando aún no se haya cumplido el plazo legal (10). “En cam-
bio, si el plazo legal de caducidad se ha cumplido, el acto de
impulso posterior a dicho vencimiento no tiene eficacia inte-
rruptiva por sí mismo; en estos casos, existiendo consenti-
miento de parte a que la instancia continúe, se produce lo que
se ha dado en llamar ‘subsanación’ o ‘purga’ de la instancia. Y
es lógico que sea necesario que se encuentre corriendo el plazo
de perención por cuanto el acto interruptivo afecta al ‘plazo’ y
no a su efecto la ‘caducidad’, aunque el uso tradicional alude
indistintamente a interrupción del plazo o interrupción de la
perención o caducidad” (11).
La interrupción supone la existencia de una actividad in-
terruptiva. La actividad debe ser procesal, esto es, debe con-
sistir en un acto hecho dentro del proceso. Los actos extrapro-
cesales no tienen incidencia en el decurso del proceso, ni del
plazo de caducidad. El acto debe, también, ser idóneo, esto es,
tender al avance del proceso hasta la siguiente etapa procesal,
a objeto de arribar a la finalización del litigio, la cual está dada
normalmente –pero no exclusivamente– por la sentencia.
Luego, como es natural, el Cód. Proc. del Trabajo no trae
un listado de las actuaciones que son interruptivas del plazo
de perención, sino que éstas han ido esbozándose por la ca-
suística judicial, creada por la jurisprudencia.
(10) Parry, Perención de la instancia, op. cit., p. 340; Bacre, en
Eisner [dir.] -Colerio [coord.], Caducidad de instancia, p. 90;
Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Op. cit.,
p. 137.
(11) Eisner, ¿La comparecencia del declarado rebelde?, LL,
1983-C-176); Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instan-
cia. Op. cit., p. 138.
58 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
“Señala COUTURE que se denomina impulso procesal
al fenómeno por virtud del cual se asegura la continuidad de
los actos procesales y su dirección hacia el fallo definitivo’; y
agrega luego que el ‘impulso procesal se obtiene mediante una
serie de situaciones jurídicas que unas veces afectan a las par-
tes y otras al tribunal’. El ‘impulso procesal está dado en razón
de tiempo y no de espacio’; y cuando ‘hablamos de que el pro-
ceso se desenvuelve avanzando desde la demanda hasta la
sentencia, utilizamos tan sólo una metáfora, pues la relación
es de carácter puramente temporal: una relación de pasado-
presente-futuro. Avanzar significa ir realizando etapas que se
van desplazando hacia lo pasado y preparar otras que se
anuncian en lo porvenir. El proceso no es una cosa hecha, un
camino que deba recorrerse, sino una cosa que debe hacerse a
lo largo del tiempo’; y ‘los plazos son, pues, los lapsos dados
para la realización de los actos procesales’; durante ‘ellos de-
ben satisfacerse las cargas si no se desea soportar las conse-
cuencias enojosas del incumplimiento. El tiempo crea, modi-
fica y extingue también los derechos procesales concre-
tos” (12).
“Dice PARRY que para que el acto tenga efecto interrup-
tivo es menester que tienda a impulsar el procedimiento, a ac-
tivarlo en forma directa o inmediata, llevando adelante la ac-
ción, tendiendo al reconocimiento del derecho alegado por las
partes, ‘procurando la adopción de medidas adecuadas al es-
tado de los autos, con relación directa al estado procesal, efec-
(12) COUTURE, Fundamentos de derecho procesal civil, op.
cit., pp. 172 a 174; Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la
instancia, op. cit., p. 140.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 59
tivizando un trámite a los fines del desenvolvimiento de la re-
lación procesal (13). O sea, el acto interruptivo debe ser ‘pro-
porcional a las circunstancias de tiempo y estado de las actua-
ciones” (14).
“Para SENTÍS MELENDO, ‘proceso, como todas las de
la misma etimología, es palabra que significa avanzar, adelan-
tar; que lleva consigo la idea de progresión, por las etapas su-
cesivas de que consta. Sólo como situación irregular se com-
prende un proceso detenido, paralizado; de igual manera que
carece de sentido una procesión que no avanza. Un proceso
consta de varias etapas, diferentes entre sí, que podrán redu-
cirse a la meramente expositiva y a la definitiva, cuando, por
tratarse de una cuestión de puro derecho, la etapa probatoria,
que puede subdividirse, quede eliminada. Esas etapas, por ra-
zón de la naturaleza misma del proceso, no pueden ser más
que sucesivas; no pueden coincidir en el tiempo, y entre una y
otra ha de existir un límite o frontera” (15).
“Destaca DÍAZ que ‘dinámicamente, el proceso puede
ser comparado con un complejo seriado, coordinado y escalo-
nado de actividades que se encaminan hacia un fin, que en
aquél es la sentencia judicial; el impulso procesal consiste en
el poder de los sujetos procesales para poner en movimiento
(13) PARRY, Perención de la Instancia, op. cit., pp. 369 a 379.
(14) ALSINA, Hugo. Tratado Teórico Práctico de Derecho
Procesal Civil y Comercial. Op. cit., T. IV, pp. 459 y 460; Loutayf
Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Op. cit., p. 140.
(15) SENTÍS MELENDO, Santiago. Perención de la instancia
y carga procesal, en ‘Estudios de derecho procesal’, T. I, Ed. EJEA,
Bs. As., 1967. P. 321, Nº III; Loutayf Ranea-Ovejero López. Op. cit.,
p. 141.
60 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
y mantener en actividad el proceso, concepto en cuya ampli-
tud se comprende, no solamente el impulso inicial sino tam-
bién el impulso subsiguiente’. Agrega después que el impulso
inicial (poder de iniciativa del proceso) responde al principio
nemo iudex sine actore y tiene su ámbito propio en un tipo pro-
cesal, el dispositivo, que otorga a las partes el poder de inicia-
tiva del proceso. El ‘impulso procesal propiamente dicho se
manifiesta en los actos inmediatamente posteriores a la inicia-
ción del proceso, y a la actividad que en esta regla o máxima
procesal condiciona se ejercita en función de un interés supe-
rior: el interés en la finalización del proceso en el cual coinci-
den el interés particular de las partes y el interés público del
órgano jurisdiccional” (16).
“Como principio general constituyen actos interruptivos
de la caducidad toda ‘petición de las partes, o resolución o ac-
tuación del tribunal, secretario u prosecretario administrativo
que tuviese por efecto impulsar el procedimiento’ (CPN, Art.
311). Con arreglo a ese criterio, se ha resuelto que son actos
interruptivos, entre otros, los siguientes: el pedido de notifica-
ción del traslado de la demanda; el pedido de nueva audiencia
y la fijación de ésta; el escrito dándose por notificado de la pro-
videncia de apertura de la causa a prueba, siempre que vaya
acompañado de la actividad necesaria para notificar a la otra
parte; el pedido de búsqueda de un expediente extraviado; la
presentación en secretaría de las cédulas necesarias para la no-
tificación de una providencia; la providencia de prueba dic-
tada de oficio con prescindencia de la notificación pertinente
a las partes; un dictamen del ministerio público; los trámites
(16) Loutayf Raynea-Ovejero López. Caducidad de la instan-
cia. Op. cit., p. 141; DÍAZ, Clemente Aníbal. Instituciones de Dere-
cho Procesal, Parte general, T. I. Abeledo-Perrot, Bs. As., 1968, pp.
358-359.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 61
realizados para obtener la concesión el beneficio de litigar sin
gastos; el escrito en el cual se denuncia el domicilio de uno de
los codemandados a los efectos de notificar el traslado de la
demanda; el pedido de que se eleve el expediente a la cámara
para que ésta conozca de un recurso; etcétera” (17).
“No constituyen, en cambio, actos interruptivos, por ca-
recer de idoneidad a los efectos señalados, el pedido de des-
glose de un poder; la constitución de un nuevo domicilio; la
presentación de copias; el escrito por el cual el profesional re-
nuncia al mandato, pues aquél debía proseguir la causa hasta
el vencimiento del plazo fijado por el Art. 53, inc. 2° CPN; el
pedido de medidas cautelares; las actuaciones relacionadas
con los honorarios de los peritos; la mera solicitud de que el
expediente se saque del legajo de paralizados para peticionar
o de que el expediente sea devuelto al juzgado, si al mismo
tiempo no se libra el oficio pertinente; en general, las peticio-
nes extemporáneas o inoperantes; etcétera” (18).
2.1. Jurisprudencia Nacional
1) “…no se trata que dentro del plazo previsto para la
caducidad haya transcurrido una “gran cantidad de días há-
biles”, o de la posibilidad o imposibilidad en que se encuentre
la parte para impulsar el procedimiento; sino del transcurso
de un plazo en su totalidad, que en el caso de la perención es
de tres meses, conforme a la clara previsión del Art. 217 del
C.P.T.; plazo, que por otra parte no se cumplió a la fecha del
(17) Palacio, Lino Enrique. Manual de Derecho Procesal Civil.
Op. cit., p. 562.
(18) Palacio, Lino Enrique. Manual de Derecho Procesal Civil.
Op. cit., p. 563.
62 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
planteamiento de la perención, por lo que menos aun el inci-
dente podía prosperar…” (A.I. Nº 285 de fecha 12 de agosto
de 2008. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
2) “…la última diligencia realizada en el presente jui-
cio es la audiencia […], que lleva fecha 20 de setiembre de
2007. Como el plazo previsto en la norma del Art. 217 del
C.P.T. se inicia desde el día siguiente, es decir; el 21 de setiem-
bre de 2007 (Art. 338 C.C.), implica que el mencionado plazo
de perención no se cumplía sino el 22 de diciembre de 2007,
pues de conformidad a la norma civil citada el plazo incluye
el día del vencimiento (Art. 338 y 339 C.C.). Esto nos lleva a
concluir que la perención de la instancia no se podía producir
sino recién el día 22 de diciembre de 2007, pues es en dicha
fecha que se cumplió el plazo de perención previsto en la
norma del Art. 217 del C.P.T. […] la incidencia fue planteada
fuera del término (es decir un día antes de cumplirse los 3 me-
ses) …” (A.I. N° 289 de fecha 29 de agosto de 2008. Segunda
Sala Laboral).
3) “…se advierte que no ha transcurrido el plazo de
tres meses previsto en el Art. 217 del C.P.T. para que se opere
la perención de instancia en estos autos. Ello teniendo en
cuenta las disposiciones de los Arts. 337, 339 y 342 del C.C.,
aplicables en este fuero, tal como ha sostenido este Tribunal
en numerosas resoluciones precedentes. …” (A.I. Nº 91 de fe-
cha 20 de marzo de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
4) “…el último acto procesal que impulsó la Instancia
recursiva y del cual existe constancia en el Expediente, resulta
ser la providencia del 3 de noviembre del 2011, obrante a fs.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 63
206…” (A.I. Nº 1672 del 29 de junio del 2012, Corte Suprema
de Justicia, Sala Civil, Comercial y Laboral).
5) “Que, revisados estos autos se observa que el último
acto tendiente a impulsar este procedimiento es la providencia
de fecha 8 de marzo de 2008…” (A.I. N° 325 de fecha 11 de
septiembre de 2008; A.I. N° 324 de fecha 11 de septiembre de
2008; A.I. N° 316 de fecha 10 de septiembre de 2008; A.I. N°
315 de fecha 11 de septiembre de 2008; A.I. N° 304 de fecha 1
de septiembre de 2008; A.I. N° 218 de fecha 25 de julio de 2008;
A.I. N° 216 de fecha 24 de julio de 2008; A.I. N° 205 de fecha
17 de julio de 2008. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
6) “La última actuación es la providencia de fecha […]
(fs. …)” (A.I. N° 205 del 31 de julio de 2009; A.I. N° 97 del 27
de abril de 2009; A.I. N° 176 del 20 de julio de 2009; A.I. N° 175
del 20 de julio de 2009; A.I. N° 174 del 20 de julio de 2009; A.I.
N° 173 del 20 de julio de 2009; A.I. N° 172 del 20 de julio de
2009; A.I. N° 170 del 20 de julio de 2009; A.I. N° 76 del 30 de
marzo de 2009; A.I. N° 63 del 19 de marzo de 2009; A.I. N° 56
del 12 de marzo de 2009; A.I. N° 54 del 12 de marzo de 2009;
A.I. N° 53 del 11 de marzo de 2009; A.I. N° 16 de 19 de febrero
de 2009; A.I. N° 15 del 16 de febrero de 2009; A.I. N° 03 de 16
de febrero de 2009; A.I. N° 369 del 22 de diciembre de 2009;
A.I. N° 353 del 9 de diciembre de 2009; A.I. N° 351 del 9 de
diciembre de 2009; A.I. N° 245 del 31 de agosto de 2009; A.I.
N° 267 del 15 de setiembre de 2009, del Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
7) “…la presentación efectuada a fs. 69 por la parte ac-
tora, tiene virtualidad para impulsar el procedimiento, pues la
petición de “apertura de causa a prueba” no era la idónea o
adecuada al estado de la causa. No debe olvidarse lo resaltado
64 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
por la jurisprudencia de los Tribunales del Trabajo, de que la
impulsión oficiosa no exonera a las partes del deber de instar
el procedimiento. …” (A.I. N° 427 de fecha 21 de octubre de
2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
8) “…se debe iniciar a computar el plazo a partir de la
providencia [que señaló nuevas audiencias de conciliación y
ofrecimiento de pruebas, las cuales fueron notificadas] en ra-
zón de que es la última actuación que tuvo por objeto impulsar
el procedimiento […] en razón de que se ha notificado a la
parte demanda y a su representante de la audiencia de conci-
liación y ofrecimiento de pruebas señaladas […] hecho que se
hizo constar en el Acta labrada en secretaria del Juzgado…”
(A.I. N° 69 de fecha 14 de marzo de 2018. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
9) “…la […] última actuación tendiente a activar el
procedimiento son dos cédulas de notificaciones […] dirigidas
a la parte demandada y a su representante convencional […]
mediante las cuales se les pone a conocimiento lo resuelto en
la providencia […] por la cual se ha señalado la fecha de la
audiencia de conciliación y ofrecimiento de pruebas…” (A.I.
Nº 173 de fecha 10 de abril de 2018. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
10) “Que, revisados estos autos se observa que el Tribu-
nal por providencia […] reconoció la personería de la abogada
[…] y dispuso que exprese agravios el Abogado […]. A partir
de esta providencia ha transcurrido el plazo de tres meses pre-
visto por el Art. 217 del C.P.T. para operarse la caducidad. En
efecto, durante dicho periodo de tiempo ninguna de las partes
impulsó el procedimiento, por lo que corresponde declarar la
LA INACTIVIDAD PROCESAL 65
perención en el recurso de apelación interpuesto por el Abo-
gado ...” (A.I. Nº 505 de fecha 21 de diciembre de 2010; A.I. Nº
503 de fecha 21 de diciembre de 2010; A.I. Nº 371 de fecha 4 de
octubre de 2010; A.I. Nº 324 de fecha 02 de setiembre de 2010;
A.I. Nº 256 de fecha 28 de febrero de 2010, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
11) “…el último acto tendiente a impulsar el procedi-
miento es la providencia […] por la que el Tribunal dispuso:
“Exprese agravios el apelante […]. Notifíquese por cédula”,
sin que se haya dado cumplimiento a la misma. En consecuen-
cia, a partir de esta providencia a la fecha del informe, se ha
operado la perención de instancia en estos autos por haber
transcurrido en exceso el término legal establecido en el Art.
217 del C.P.T.” (A.I. N° 328 de fecha 09 de noviembre de 2012;
A.I. N° 318 de fecha 02 de noviembre de 2012, A.I. N° 262 de
fecha 27 de agosto de 2012 –voto minoritario–; A.I. N° 348 de
fecha 07 de noviembre de 2017; A.I. N° 140 de fecha 31 de
mayo de 2016 en el juicio; A.I. N° 136 de fecha 30 de mayo de
2016 en el juicio; A.I. N° 134 de fecha 30 de mayo de 2016 en el
juicio, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
12) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento fue el proveído […] por el cual el Tribunal dispuso
que exprese agravios la parte apelante…” (A.I. N° 125 de fecha
30 de mayo de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
13) “…la última actuación procesal fue la providencia
por la que se llamó autos [para fundar recurso] y se ordenó su
posterior “notifíquese por cédula” […] esta disposición por sí
misma no tiene efecto de impulso procesal por ser una provi-
66 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
dencia e mero trámite cuya sola finalidad es la de hacer cono-
cer quien en adelante está a cargo de la dirección del pro-
ceso…” (A.I. Nº 184 de fecha 30 de mayo de 2009).
14) “…el último impulso procesal […] constituye el A.I.
[…] por el que se da por decaído el derecho que ha dejado de
usar la parte actora, para contestar el traslado de la expresión
de agravios…” (A.I. Nº 123 de fecha 29 de abril de 2016. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
15) “… [Por] A.I. […] se ha resuelto: TENER por de-
caído el derecho que ha dejado de usar la parte actora, para
contestar el traslado de expresión de agravios, debiendo se-
guir la instancia su curso según su estado [lo que, a criterio de
órgano juzgador consistió en la última actuación de impulso
procesal]…” (A.I. Nº 283 de fecha 04 de agosto de 2014. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
16) “…el proveído […] por el que se tiene por contes-
tado el traslado de los agravios y se señala audiencia de con-
ciliación, constituye una actuación idónea para el impulsar el
procedimiento. La citada audiencia señalada […] no fue noti-
ficada a las partes: notificación que de haberse realizado inte-
rrumpía el plazo de perención. Mucho tiempo después […] la
parte demandada solicito la fijación de nueva audiencia de
conciliación […] solicitud que si bien fue proveída recién [lo
fue mucho más tarde de vencido el plazo de tres meses] desde
la citada presentación [que solicita la fijación de audiencia de
conciliación] la accionada no ha urgido oportuna y eficaz-
mente la fijación de la audiencia pertinente, transcurriendo el
plazo previsto en el Art. 217 del C.P.C. […] Sabido es que la
impulsión oficiosa no exonera a las parte del deber de instar
el procedimiento, como lo ha sostenido este Tribunal en nu-
merosos resoluciones precedente, máxime teniendo en cuanta
LA INACTIVIDAD PROCESAL 67
el inmenso recargo de trabajo con que cuentan los juzgados y
tribunales del fuero laboral…” (A.I. Nº 223 de fecha 27 de julio
de 2009).
17) “…se fijó nueva audiencia de conciliación […], y si
bien la notificación de este proveído a las partes iba resultar
inocuo por cuanto que el día señalado para la realización de la
audiencia mencionada era feriado nacional por decreto del po-
der ejecutivo, sin embargo, la parte actora no hizo notar al Juz-
gado dicho impedimento para que la citada audiencia pueda
llevarse a cabo, tampoco con posterioridad la actora volvió a
peticionar el señalamiento de nueva audiencia de conciliación
hasta la presentación del incidente [de perención] que nos
ocupa…” (A.I. Nº 226 de fecha 03 de julio de 2014 Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
18) “[por] providencia […] este tribunal corrió traslado
a la otra parte de la apelación planteada con respecto al auto
interlocutorio de regulación de honorarios por el tiempo de
ley con la salvedad de que sea notificada por cedula la men-
cionada providencia. A.I. Nº 183 de fecha 30 de junio de 2009.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
19) “Es absolutamente inconsistente la tesis de la ape-
lante, que desconoce el efecto interruptivo del plazo de peren-
ción de la providencia que admite la iniciación de la demanda
y ordena el traslado de la misma […] dicha providencia activó
el proceso dando continuidad al mismo, por lo que a partir de
ella debe computarse el plazo de perención, como lo hizo co-
rrectamente el juez, observando la disposición del Art. 217 del
C.P.T.” (A.I. N° 279 del 17 de setiembre de 2009, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
68 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
20) “…La diligencia idónea o adecuada para promover
el curso de la excepción de falta de personería opuesta, en
atención al estado en que se encontraba (el traslado de la men-
cionada excepción dispuesta por providencia […]) consistía en
la notificación por cédula del citado proveído (Art. 82 inc. “b”
C.P.T.), lo que no ocurrió. Dicha diligencia a la parte excepcio-
nante le correspondía urgir, proveyendo el viático correspon-
diente a los efectos de que el ujier la practique (A.I. Nº 188 de
fecha 6 de julio de 2012 Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
21) “…debe reconocerse que en la providencia de admi-
sión de la demanda no consta la orden de traslado de la de-
manda, sin embargo, ello no les resta valor a las actuaciones
cumplidas con posterioridad pues el acto procesal, aunque
hubiere sido irregular interrumpe el término de perención.
Una cosa es el acto nulo y otra muy distinta es la perención
que tiene por fundamento la ausencia de toda actividad pro-
cesal sea esta regular o irregular. De ahí que la pretensión del
apelante no puede ser acogida…” (A.I. N° 53 de fecha 15 de
marzo de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
22) “…el proveído […] por el que se dispone, entre otras
cosas, el traslado de la demanda, constituye una actuación
idónea para impulsar el curso del proceso como también lo es
la notificación por cédula del citado proveído…” (A.I. Nº 195
de fecha 6 de julio de 2012. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
23) “…la providencia que dispone entre otras cosas el
traslado de la demanda, fue notificada […] antes de que trans-
curra el plazo de perención previsto en el artículo 217 del
LA INACTIVIDAD PROCESAL 69
C.P.T. […] Además, la accionada contestó la demanda, opo-
niendo también las excepciones de prescripción y falta de ac-
ción; incluso solicitó se diligencien pruebas en la excepción de
prescripción que opuso; actuaciones que importan consenti-
miento a los trámites cumplidos. Además, la referida provi-
dencia [de traslado de la demanda] constituye impulso proce-
sal suficiente para activar el procedimiento, permitiendo pa-
sar a la siguiente etapa procesal…” (A.I. Nº 543 de fecha 31 de
agosto de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
24) “…entre la última actuación tendiente a impulsar el
procedimiento cual es el proveído […] por medio del cual se
tuvo por contestada la demanda por la empresa demandada y
la promoción del incidente de perención de instancia […]
surge que ha transcurrido el plazo de tres meses previsto por
el Art. 217 del C.P.T. para que opere la perención (A.I. Nº 461
de fecha 16 de diciembre de 2013, voto mayoritario. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
25) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento en estos autos [es] el proveído por medio del cual
tuvo por contestada la demanda, además, señaló audiencia de
conciliación y discusión de la causa y ofrecimiento de pruebas.
Esta actuación del juzgado impulsa el procedimiento, puesto
que la “admisión” del escrito de contestación de la demanda
impulsa el avance del proceso (A.I. Nº 63 de fecha 07 de abril
de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
26) “…la última actuación procesal tendiente a promo-
ver el curso de la instancia es el proveído […] por el cual el
Juzgado dispuso, entre otras cosas, tener por contestada la de-
manda, señalando audiencia de conciliación […] importaba
70 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
pues el avance del proceso, el paso de una etapa procesal a
otra (A.I. Nº 479 de fecha 30 de diciembre de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo. Primera Sala, Capital, voto mayorita-
rio).
27) “…La última actuación idónea para hacer avanzar
el curso del proceso lo constituye en el caso el proveído […]
que […] dispone, entre otras cosas, se tenga por contestada la
demanda y se señale audiencia de conciliación, es decir, esta
decisión importó el paso de una etapa del proceso a otra (A.I.
Nº 226 de fecha 03 de julio de 2014 Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
28) “… la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento es la contestación de la demanda…” (A.I. Nº 31 de
fecha 06 de marzo de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
29) “…Es cierto que la parte actora, amplió su demanda
[…]; sin embargo, esta diligencia no tiene la virtualidad de in-
terrumpir el plazo de perención, en razón de que la demanda
promovida ya interrumpió dicho plazo, y no es posible una
nueva interrupción mediante la ampliación de la misma, por-
que ésta no es independiente de aquella” (A.I. N° 200 de fecha
11 de junio de 2010, del voto mayoritario; A.I. N° 183 de fecha
29 de junio de 2016, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
30) “…se debe determinar si la ampliación de la de-
manda tiene o no la virtualidad de interrumpir el curso de la
perención; […] los autores Roberto G. Loutayf Ranea y Julio
C. Ovejero López en su obra “Caducidad de la instancia” Edi-
torial Astrea - Buenos Aires, 1986, pp. 113-114, por un lado,
dicen: “…AMPLIACIÓN. Tiene efecto interruptivo del curso
LA INACTIVIDAD PROCESAL 71
de la perención de la instancia el escrito de ampliación de la
demanda. Es idóneo para interrumpir la perención, un escrito
ampliatorio en el que se modifica la presentación originaria en
cuanto se amplía la prueba ofrecida, y se exponen los funda-
mentos de la eventual lesión constitucional que produciría
una sentencia contraria a las pretensiones sostenidas… No es
eficaz para interrumpir el término de la caducidad de la ins-
tancia el escrito que se limita a ampliar la demanda en cuanto
a su monto y a reiterar una petición idéntica a la contenida en
aquélla, en el caso, la relativa al mandamiento de ejecución y
embargo y citación de remate…” (las negritas son de esta ma-
gistratura). Con base en lo expuesto, se concluye que el acto
procesal de ampliación de la demanda tiene efecto suspensivo
sobre el curso de la perención si –y solo sí– por medio de ella
se modifica la pretensión originaria…” (A.I. N° 306 de fecha
12 de septiembre de 2016, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital; A.I. Nº 183 de fecha 29 de junio de 2016.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I.
Nº 122 de fecha 05 de abril de 2018. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
31) “…la última providencia dictada por el juzgado ten-
diente a impulsar el procedimiento es la providencia […] por
la que se corrió el traslado a la adversa, del pedido de suspen-
sión del plazo para alegar deducido por la parte demandada.
A partir de esta resolución del juzgado y la fecha en que el
apelante solicitó la perención de instancia en fecha 25 de fe-
brero de 2008, ha transcurrido el plazo de tres meses…” (A.I.
N° 90 del 20 de abril de 2009, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital).
72 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
32) “…La aparte accionada solicitó suspensión del
plazo para alegar […] que dio lugar al dictado de la providen-
cia […] que reza: “del pedido de suspensión del plazo para
alegar, traslado a la otra parte y vista al Agente Fiscal” […] en
el expediente no estaba pendiente del dictado de la resolución
de Autos para Sentencia, porque como señalamos la etapa de
alegatos no había transcurrido, se halla suspendida por el
planteamiento del mentado incidente; y conforme a la norma
del Art. 203 C.P.T. recién una vez transcurrido dicho plazo es
que incumbe al juez el dictado de la citada resolución. …” (A.I.
Nº 13 de fecha 20 de febrero de 2014).
33) “El último acto tendiente a impulsar el procedi-
miento es la providencia […]por la que se corrió traslado a la
parte actora y vista al agente Fiscal de la suspensión del tér-
mino para alegar solicitada por la parte demandada. A partir
de esa fecha, hasta la interposición del incidente de perención,
aún no ha transcurrido el plazo previsto en el Art. 217 C.P.T.”
(A.I. N° 283 del 17 de setiembre de 2009, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
34) “Que, revisados estos autos se observa que el Tribu-
nal por providencia de fecha 13 de mayo de 2010 dispuso que
antes de proveer lo que corresponde, notifíquese previamente
a los Abogados […], la Sra. […] y la firma […]. A partir de esta
providencia ha transcurrido el plazo de tres meses previsto en
el Art. 217 del C.P.T. para operarse la caducidad. En efecto,
durante dicho periodo de tiempo ninguna de las partes im-
pulsó el procedimiento, por lo que corresponde declarar la pe-
rención en el recurso de apelación” (A.I. N° 438 de fecha 12 de
noviembre de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 73
35) “Que, revisados estos autos se observa que el Tribu-
nal por providencia de […] dispuso que se notifique el A.I. […]
a los Sres. […] y a las firmas […] o responsable y tuvo por de-
nunciado el domicilio procesal de la parte demandada. A par-
tir de esta providencia ha transcurrido el plazo de tres meses
previsto por el Art. 217 del C.P.T. para operarse la caducidad”
(A.I. N° 367 de fecha 28 de setiembre de 2010,
36) “…la providencia [dictada por el Tribunal que or-
dena se notifique la S.D.] tiene la virtualidad de impulsar el
curso de proceso…” (A.I. N° 390 de fecha 21 de noviembre de
2017, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
37) “…los trámites cumplidos a que hace alusión el re-
currente al expresar agravios, como lo relativo a la denuncia
de domicilio y su reconocimiento, no constituye un impulso
procesal que tenga por objeto activar el procedimiento…”
(A.I. Nº 36 de fecha 13 de marzo de 2013, voto mayoritario.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
38) “…la providencia […] mediante la cual el Juzgado
tuvo por constituido el domicilio real del actor, del que se de-
duce que, dicha promoción no activa el procedimiento para la
continuación del expediente, habiendo transcurrido en exceso
el plazo establecido en el Art. 217 del C.P.T., operándose de
pleno derecho la perención de instancia. …” (A.I. Nº 36 de fe-
cha 13 de marzo de 2013, del voto ampliatorio. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
39) “…antes de proveer el traslado de la misma [de la
demanda], el A quo dicta la providencia […] requiriendo al
actor que denuncie su domicilio real exacto y acompañe el cro-
quis correspondiente, providencia que condicionó el traslado
74 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de la demanda al cumplimiento de dicho requerimiento, por
lo que era necesario su cumplimiento para la prosecución del
juicio, lo cual fue cumplido por el abogado del actor […] –an-
tes de haber transcurrido el plazo de tres meses desde la refe-
rida providencia–, tras lo cual se dispuso el traslado de la de-
manda por providencia […] la que fue notificada a la parte
demandada […]. Esta notificación constituye el último acto
tendiente a impulsar el procedimiento, y entre la fecha de la
misma […] y la del planteamiento del incidente de perención
[…] no ha transcurrido el plazo de perención previsto en el
Art. 217 del C.P.T…” (A.I. N° 251 de fecha 19 de junio de 2014;
A.I. N° 15 de fecha 13 de febrero de 2014, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
40) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento fue la providencia […] por medio de la cual se
tiene por denunciado el domicilio real de la parte demandada,
pues, este dato es determinante para el avance de la causa…”
(A.I. Nº 215 de fecha 09 de agosto de 2017 voto minoritario.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
41) “…La última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento en la instancia recursiva, es la notificación, minis-
terio legis, de la providencia […] por medio de la cual se tuvo
por constituido el domicilio real de [la parte actora] Este pro-
veído fue el resultado de anteriores actos procesales realiza-
dos por el apelante, con el fin de notificar el A.I. […] a los efec-
tos de que se pueda dar curso al trámite de la apelación, ergo,
tienen la virtualidad de impulsar el curso del proceso. …” (A.I.
Nº 361 de fecha 13 de noviembre de 2017. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
42) “…las actuaciones […] consistentes en proveídos y
escritos presentados por la parte actora a requerimientos del
LA INACTIVIDAD PROCESAL 75
juzgado, sí tienen la virtualidad de impulsar el proceso ya que
se trata de actuaciones que buscan el avance del juicio. Hecho
que sería imposible sin la constitución del domicilio procesal
y de la presentación del documento que justifica la personería
del letrado que representa a la parte actora. Nótese, que ésta
dio cumplimiento a los distintos requerimientos del juzgado
con la finalidad de dar trámite a la causa (A.I. Nº 228 de fecha
11 de agosto de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
43) “…es preciso aclarar que no debe confundirse la no-
tificación de una resolución con la notificación de una audien-
cia, o de un emplazamiento, o de una citación, son cosas dis-
tintas. En efecto, a modo de ejemplo se cita la notificación de
la resolución por medio de la cual se admiten las pruebas, así,
ésta se notifica por imperio de la ley el martes o jueves siguien-
tes al dictado de la misma, y si a alguna de las partes le agravia
–por ejemplo– el punto por el cual se admite la citación de de-
terminada persona física para absolver en representación del
ente jurídico demandado, debe recurrir contra dicha resolu-
ción en el plazo previsto para el recurso en cuestión, contando
desde la notificación señalada más arriba, es decir, desde la
notificación por automática. Ahora bien, lo que se notifica por
cédula –en ese caso– es la audiencia que se le fijara para lle-
varse a cabo la prueba confesoria, no el proveído en sí. […]
Yendo al caso de autos, la última actuación tendiente a impul-
sar el procedimiento es el proveído […] por medio del cual se
tuvo por presentados a los recurrentes, por contestada la de-
manda y por constituidos sus domicilios en los lugares indi-
cados, si bien las audiencias fijadas por la misma resolución –
de conciliación y discusión de la causa y ofrecimiento de prue-
bas– no fueron notificadas a las partes, el proveído en cuestión
76 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
tuvo la virtualidad de impulsar el procedimiento por lo apun-
tado más arriba” (A.I. N° 110 de fecha 27 de marzo de 2013,
del voto mayoritario, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
44) “…la última actuación pendiente que impulsa el
procedimiento en autos, […] refiere a la nota en que se deja
constancia del no diligenciamiento de la audiencia confesoria
[…] la providencia [que fija la audiencia] […] textualmente
dice: “hágase saber a las partes y notifíquese por cédula o per-
sonalmente”, al no darse cumplimiento a ésta orden emanada
de la Juez de ninguna de las dos maneras, sin lugar a dudas,
la perención se produjo por el transcurso del tiempo…” (A.I.
Nº 344 de fecha 12 de octubre de 2012. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital).
45) “…a partir de las actuaciones verificadas el 2 de ju-
nio de 2011, consistentes en las audiencias testificales […] a la
fecha del planteamiento del incidente de perención que nos
ocupa […] ha transcurrido el plazo previsto en el Art. 217
C.P.T. (tres meses) para operarse la perención de instancia, sin
que entre dichas fechas hayan recaído actuaciones interrupti-
vas del plazo de perención, por lo que corresponde se declare
la perención de instancia. …” A.I. Nº 125 de fecha 03 de junio
de 2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
46) “…Que, analizadas las constancias de autos se des-
prende que, la providencia de “cúmplase” es de fecha […]. A
partir de esta fecha computaremos el plazo a los efectos de ve-
rificar si se operó o no la perención en éstos autos (A.I. Nº 30
de fecha 08 de marzo de 2013, del voto minoritario. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 77
47) “…la procedencia o no del plazo del artículo 217 del
C.P.L. (3 meses), y la procedencia o no de la perención, se ob-
serva […] la providencia del “Cúmplase” […] y el siguiente
acto en el proceso es la cédula de notificación de la providen-
cia antedicha…” (A.I. Nº 601 de fecha 20 de septiembre de
2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
48) “…resulta claro que el último acto tendiente a im-
pulsar el procedimiento es la providencia […] por la que la
Juez dispuso “Cúmplase”. De esta providencia, las partes que-
daron notificadas por automática […]. El Art. 82 del C.P.T. no
prevé la notificación por cédula de la providencia de “cúm-
plase” y tampoco el juez dispuso esta forma de notificación.
En consecuencia, entre esta fecha […] y el pedido de perención
por parte de la demandada […] ha transcurrido el plazo de
tres meses previsto por el Art. 217 del C.P.T. para operar la
caducidad…” (A.I. N° 366 de fecha 13 de noviembre de 2017;
A.I. N° 384 de fecha 17 de noviembre de 2017, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
49) “…el apelante se agravia por la falta de pronuncia-
miento del juzgado sobre su pedido de prosecución del juicio,
con posterioridad a la providencia “cúmplase” –resolución
que según la enumeración del Art. 82 C.P.T. no requiere ser
notificada por cédula– por lo que la cedula de notificación
agregada a […] autos no puede ser considerada como la úl-
tima actuación tendiente a activar el proceso, en efecto, al no
expedirse la a quo sobre la mencionada solicitud, lo que debió
haber hecho el apelante fue reiterar el pedido de continuar con
los tramites. Es de hacer notar que la última actuación ten-
diente a impulsar el procedimiento para esta Magistratura es
el escrito […] por el cual la parte actora solicitó la prosecución
78 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de la litis (A.I. Nº 218 de fecha 07 de setiembre de 2017. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
50) “…el último acto tendiente a impulsar el procedi-
miento es la providencia por la que el Juez dispuso “Cúm-
plase”. De esta providencia, las partes quedaron notificadas
por automática […] El Art. 82 C.P.T. no prevé la notificación
por cédula de la providencia de “cúmplase y tampoco el juez
dispuso esta forma de notificación. […] Por otra parte […] la
notificación en secretaría, de la parte actora […] resulta ino-
cua, teniendo en cuenta que de la providencia […] las partes
ya quedaron notificadas por automática, como se explicó an-
tes. En estas condiciones la notificación de la actora en fecha
[…] no tiene la virtualidad de interrumpir la caducidad ya
operada (Art. 217 C.P.T.)” (A.I. Nº 129 de fecha 15 de abril de
2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
51) “la notificación por cédula obrante a f. 10 no tiene
por efecto impulsar el proceso […] dado que fue posterior;
además, deviene inocua, dado que el Abg. […] ya tomó cono-
cimiento del auto regulatorio al momento de apelar a la soli-
citud de caducidad…” (A.I. N° 542 de fecha 04 de diciembre
de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
52) “…los escritos […] urgiendo el abogado de la parte
actora al juzgado la devolución del expediente principal remi-
tido a la vista del Tribunal, constituyen presentaciones idó-
neas para interrumpir el plazo de perención, […] Ello, por
cuanto que el expediente principal fue remitido a la vista del
Tribunal no para el tratamiento de un recurso concedido en la
causa principal. En consecuencia, ante dichos urgimientos el
Juzgado debió arbitrar las medidas a fin de que el expediente
LA INACTIVIDAD PROCESAL 79
elevado a la vista del Tribunal sea devuelto al juzgado de ori-
gen (A.I. N.º 249 de fecha 10 de agosto de 2009. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
53) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento a su respecto, es el urgimiento presentado por el
Abg. […] a fin de que los autos sean elevados a esta instancia
para la sustanciación del recurso, …” (A.I. N° 542 de fecha 04
de diciembre de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
54) “último acto: pedido de remisión del expediente”
(A.I. N° 197 del 27 de julio de 2009, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
55) “Que, revisados estos autos se observa que el Juez
dispuso la remisión de estos autos al Tribunal de Apelaciones
de la Capital, por providencia […]. A partir de esta providen-
cia ha transcurrido el plazo de tres meses previsto por el Art.
217 del C.P.C. para operarse la caducidad. En efecto, durante
dicho periodo de tiempo ninguna de las partes impulsó el pro-
cedimiento, por lo que corresponde declarar la perención en
el recurso de apelación” (A.I. Nº 479 de fecha 07 de diciembre
de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
56) “...Por providencia de fecha [...] se ha ordenado la
remisión de los autos a este Tribunal a los efectos de su trami-
tación. Sin embargo, según informa la actuaria el expediente
fue recepcionado en secretaría del Tribunal recién en fecha
[...], luego de haber operado la perención por haber transcu-
rrido en exceso el término legal establecido en el Art. 217 del
C.P.T.” (A.I. N° 414 de fecha 20 de diciembre de 2012; A.I. N°
413 de fecha 20 de diciembre de 2012; A.I. N° 423 de fecha 30
80 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de septiembre de 2014; A.I. N° 276 de fecha 08 de julio de 2014;
A.I. N° 69 de fecha 10 de marzo de 2014; A.I. N° 50 de fecha 21
de marzo de 2016; A.I. N° 49 de fecha 21 de marzo de 2016,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I.
Nº 162 fecha 31 de mayo de 2016; A.I. Nº 185 de fecha 13 de
abril de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
57) “…desde la concesión del […] recurso de apelación
por el Juzgado […] hasta la promoción del Incidente de peren-
ción de Instancia, ha trascurrido en exceso el plazo establecido
en el Art. 217 del C.P.T. […] ante la concesión del recurso co-
rrespondía la remisión de los autos al Tribunal de alzada, a
cuyo efecto dicho urgimiento es cuanto resta al recurrente
para activar el procedimiento, necesario para la continuación
de este…” (A.I. Nº 279 de fecha 27 de julio de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
58) “…concedido el recurso de apelación interpuesto
por la parte demandada contra la S.D. […] dicha parte urgió
la remisión de estos autos al Tribunal de Alzada [en dos oca-
siones] […] se ha imprimido al recurso el trámite previsto en
el Art. 259 del C.P.T. […] por lo que el citado incidente de pe-
rención de instancia […] deviene improcedente…” (A.I. Nº
229 de fecha 23 de julio de 2012 Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
59) “…entre la mencionada providencia [concesión del
recurso de apelación] y la fecha en la que se deduce el inci-
dente de perención se produjeron otros actos que implicaron
la interrupción del plazo de la perención. Así, pueden mencio-
narse el escrito de urgimiento presentado […] y el proveído
[…] por el cual se remiten estos autos al Tribunal de Apelación
LA INACTIVIDAD PROCESAL 81
(A.I. N° 438 de fecha 16 de octubre de 2014. Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
60) “…la parte demandada interpuso el recurso de ape-
lación contra la S.D. […] por medio del escrito presentado […],
respondiendo el Juzgado de Primera Instancia […] a dicha
presentación a través del proveído […], concediendo el re-
curso de apelación interpuesto contra la mentada S.D., libre-
mente y con efecto suspensivo, y ordenando la remisión de
autos a la Mesa de Entrada de los Tribunales de Apelación.
Ahora bien, merece aclarar que si bien existen actuaciones
posteriores a la providencia indicada […], las mismas no tie-
nen la virtualidad de impulsar la instancia en el recurso de
apelación interpuesto [...] Puestas así las cosas, del simple
cómputo del tiempo transcurrido entre la notificación por im-
perio de ley de la citada providencia […] y la fecha de la pre-
sente resolución, surge que ha transcurrido el plazo estable-
cido por el Art. 217 del C.P.T. (A.I. Nº 02 de fecha 04 de febrero
de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
61) “…el recurso de apelación […] fue concedido por
providencia […] y entre esta última fecha y la de recepción del
expediente en la Cámara, efectivamente transcurrió el plazo
de tres meses previsto por el Art. 217 del C.P.T. Sin embargo,
entre ambas actuaciones procesales, se dieron otras que tuvie-
ron por objeto impulsar el curso de la instancia en el recurso
de apelación [...] un escrito presentado por la parte apelante
[…] por medio del cual solicitó al Juzgado se expidan las com-
pulsas a fin de que se tramite el recurso de apelación en cues-
tión […] el proveído […] por medio del cual el Juzgado res-
pondió al pedido de compulsas. […] la apelante solicitó la re-
82 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
misión de las compulsas a la Cámara de Apelación. Todas es-
tas actuaciones tienen la virtualidad de impulsar el pro-
ceso…” (A.I. Nº 134 de fecha 30 de abril de 2013. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
62) “… el fedatario dio cuenta de que en estos autos el
recurso de apelación interpuesto contra el A.I. […] dictado por
el juzgado de Primera Instancia […] fue concedido por provi-
dencia […] y que el expediente en cuestión fue recepcionado
en secretaria de este Tribunal […] luego de haber transcurrido
el plazo establecido en el Art. 217 del C.P.T. […] sin que exista
actuación alguna tendiente a impulsar la prosecución de la
instancia recursiva habiendo operado la perención del recurso
por el transcurso excesivo del término legal establecido en el
Art. 217 del C.P.T. …” (A.I. Nº 266 de fecha 31 de agosto de
2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
63) “…el A quo concedió el recurso de apelación […] el
citado profesional se presentó […] manifestando además “y
así se remita a la excelentísima cámara de apelaciones”. Es de-
cir, el incidentista impulsa el procedimiento con dicha actua-
ción…” (A.I. Nº 590 de fecha 18 de septiembre de 2018. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
64) “Habiendo transcurrido el plazo previsto en el Art.
217 del C.P.T. para operarse la perención de instancia en estos
autos a la fecha de la recepción del presente expediente en esta
instancia […] Y no consta que, con posterioridad a la conce-
sión del recurso por el proveído de referencia, hayan tenido
lugar actuaciones interruptivas del plazo de perención de la
instancia recursiva (A.I. N° 309 de fecha 08 de setiembre de
LA INACTIVIDAD PROCESAL 83
2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal; A.I. N° 133 de fecha 11 de mayo de 2015, Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
65) “… no consta que, con posterioridad a las concesio-
nes de los recursos por los proveídos de la misma fecha refe-
ridos {Téngase por notificado al recurrente de la S.D. […] Con-
cédase el recurso de Apelación interpuesto por el abogado […]
libremente y con efecto suspensivo, y una vez firme y ejecuto-
riado el presente proveído elévense al superior sin más trámi-
tes, sirviendo el presente proveído de suficiente y atento ofi-
cio”}, haya tenido lugar actuaciones interruptivas del plazo de
perención de la instancia recursiva…” (A.I. Nº 363 de fecha 08
de octubre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
66) “…la parte actora se notifica en forma personal de
la citada Sentencia, por lo que a partir de esta última notifica-
ción el expediente se encontraba en condiciones de ser remi-
tido al Tribunal a los efectos del estudio de la apelación inter-
puesta […] no surge de las constancias que el expediente haya
sido remitido al Tribunal a fin de tramitarse dicha apelación,
sino recién con motivo de un recurso de queja por apelación
denegada, cuyo estudio y decisión ha de tener lugar por
cuerda separada. Cabe hacer notar, que el recurso de reposi-
ción carece de efecto suspensivo del procedimiento (Art. 240
del C.P.T.) por lo que su tramitación no era óbice para que se
efectúe la remisión del expediente al Tribunal ante la conce-
sión del recurso dispuesto por providencia (A.I. Nº 260 de fe-
cha 30 de julio de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
84 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
67) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la notificación de la S.D. […] al abogado […] represen-
tante convencional de la parte actora […] conforme a la nota
inserta […] Habiendo transcurrido el plazo previsto en el Art.
217 del C.P.T. para operarse la perención de instancia en estos
autos a partir de dicha notificación y además a la fecha de la
recepción del presente expediente en esta instancia…” (A.I. Nº
38 de fecha 04 de febrero de 2014. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
68) “…el plazo de tres meses que prevé se contara a par-
tir de la última notificación motivada por petición o diligencia
que tuviese por petición o diligencia que tuviese por objeto
activar el procedimiento, siempre que esa promoción sea ne-
cesaria para la continuación de este. […] la última notificación
del A.I. [recurrido, resolución que debió ser notificada a todas
las partes] a la fecha de radicación de estos autos en la secre-
taria de este tribunal […] se constata que no ha transcurrido el
plazo de tres meses (Art. 217 C.P.T.) para que se opere la ca-
ducidad de la instancia de revisión. …” (A.I. Nº 76 de fecha 20
de marzo de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
69) “…haciendo un cómputo del plazo entre la provi-
dencia […] mediante la cual ha concedido el recurso de apela-
ción […] y la fecha del cargo de recepción en secretaria del
Tribunal, […] se concluye que ha operado de pleno derecho la
perención parcial de la instancia en estos autos. […] demás
está decir que las actuaciones posteriores a la providencia de
concesión del recurso, no impulsan el procedimiento…” (A.I.
Nº 109 de fecha 09 de abril de 2014. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 85
70) “…Las presentaciones efectuadas por la deman-
dada […] no tienen virtualidad de promover la instancia re-
cursiva pues en ninguna parte de los referidos escritos la ac-
cionada urgió en forma clara y concreta el envío de estos autos
al Tribunal de Alzada. […] efectuado el cómputo a partir de la
última actuación tendiente a activar la instancia recursiva, que
es la notificación personal [de la sentencia de primera instan-
cia] cumplida por la parte actora se advierte que […] ha trans-
currido sobradamente el plazo establecido en el Art. 217 del
C.P.T. (A.I. Nº 260 de fecha 30 de julio de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
71) “…A la fecha de concesión del mencionado recurso
de apelación […] el expediente se hallaba en condiciones de
ser remitido al Tribunal, pues todas las partes estaban notifi-
cadas de la Sentencia dictada en la causa. […] luego de trans-
currido tres meses de haberse concedido el mencionado re-
curso la abogada de la parte demandada urge la remisión de
los autos a esta instancia […]; por lo que dicho urgimiento re-
sulta ineficaz, pues el plazo de perención se había operado con
anterioridad a dicha petición […] Tampoco el urgimiento que
efectúa el actor […] a fin de que estos autos sean elevados al
Tribunal de Alzada, pues, claramente manifiesta que es a los
efectos de proceder a solicitar la perención de instancia (A.I.
Nº 190 de fecha 19 de junio de 2015. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
72) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso en esta instancia respecto del recurso de apelación inter-
puesto por la parte demandada contra la S.D. […] concedido
a través de la providencia […] fue la radicación de estos autos
en la secretaría del Tribunal, diligencia que se registró por me-
dio del cargo […] (criterio sustentado por esta magistratura en
86 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
los fallos dictados por este Tribunal en los A.I. Nº 139 de fecha
30 de abril de 2013, el A.I. Nº 377 de fecha 23 de octubre de
2013, entre otros)…” (A.I. Nº 193 de fecha 07 de julio de 2016,
voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital; A.I. Nº 251 de fecha 24 de junio de 2015, voto
mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
73) “…la radicación del expediente en la secretaría del
Tribunal […] tiene la virtualidad de impulsar el proceso con-
forme lo viene sustentando desde los A.I. Nº 139 de fecha 30
de abril de 2013 y Nº 377 de fecha 23 de octubre de 2013…”
(A.I. N° 304 de fecha 23 de julio de 2014, voto minoritario. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
74) “…es pertinente acotar que esta Magistratura sos-
tiene el criterio (ver fallos A.I. Nº 139 de fecha 30 de abril de
2013 y el A.I. Nº 377 de fecha 23 de octubre de 2013, entre
otros) conforme con el cual la radicación de un expediente en
el Tribunal impulsa el curso del proceso, sin embargo, en el
presente caso dicho criterio no es aplicable, dado que estos au-
tos fueron elevados a esta a alzada justamente para tratar el
pedido de declaración de perención en el recurso de apelación
interpuesto […] esta circunstancia –obviamente– enerva la ra-
dicación del expediente en esta instancia, como acto interrup-
tivo de la caducidad (A.I. Nº 180 de fecha 29 de junio de 2016,
voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital; A.I. Nº 154 de fecha 24 de junio de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, voto minoritario. Segunda Sala, Ca-
pital; A.I. Nº 226 de fecha 04 de agosto de 2016, minoritario.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
75) “… la parte demandada […] solicita –previo in-
forme del Sr. Actuario– se declare la perención de la instancia
LA INACTIVIDAD PROCESAL 87
recursiva […] el juzgado [de primera instancia] dispuso la re-
misión de los autos a este Tribunal a fin de imprimir el trámite
correspondiente a la caducidad planteada. […] la última ac-
tuación tendiente a impulsar la instancia recursiva, fue la ce-
dula de notificación [de la sentencia]…” (A.I. Nº 54 de fecha
29 de marzo de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
76) “Que, atento a dicho informe se advierte que el úl-
timo acto tendiente a impulsar este procedimiento es la provi-
dencia […] por la que el Tribunal dispuso se traiga a la vista
el expediente principal, sin que se haya dado cumplimiento a
la misma […]. En consecuencia, y a partir de esta providencia,
a la fecha se ha operado la perención de instancia en estos au-
tos por haber transcurrido en exceso el término legal estable-
cido en el Art. 217 del C.P.T.” (A.I. Nº 507 de fecha 23 de di-
ciembre de 2010., Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
77) “…este Tribunal dictó la providencia de “Hágase
saber a las partes la radicación de estos autos en esta Sala, se-
cretaría a cargo de la Actuaria […]. Notifíquese por Cédula”,
sin embargo, esta providencia no tiene la virtualidad de im-
pulsar el procedimiento, a tenor de lo que dispone el Art. 217
del C.P.T., por lo que […] transcurrió con exceso el plazo esta-
blecido por el Art. 217 del C.P.T. para que se opere la peren-
ción…” (A.I. N° 465 de fecha 11 de diciembre de 2008. Se-
gunda Sala Laboral).
78) “…las actuaciones consistentes en la providencia
[…] por la que se inhibe […] de entender en el juicio la Jueza
de Primera Instancia en lo Laboral del Segundo Turno… la
providencia de esa fecha, por la que ante dicha excusación, la
Jueza de igual clase y jurisdicción del Tercer Turno, ordena la
88 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
remisión del presente juicio a la Secretaría de la Actuaria […]
como así la providencia […] por la que se hace saber a las par-
tes la radicación del expediente ante el Juzgado de igual clase
y jurisdicción del Tercer Turno… no son diligencias interrup-
tivas del plazo de perención, por cuanto que no obstan a la
prosecución o substanciación del juicio…” (A.I. Nº 344 de fe-
cha 12 de octubre de 2012 Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
79) “…la radicación del expediente en este Tribunal no
constituye acto ni diligencia interruptiva del término de pe-
rención, ya que se trata de un simple movimiento físico del
expediente y no un movimiento del proceso en sí mismo,
pues, carece de trascendencia a los efectos de la activación de
éste…” (A.I. Nº 367 de fecha 13 de noviembre de 2017. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto
mayoritario).
80) “…a criterio de esta Magistratura la radicación de
un expediente en el Tribunal, impulsa el curso del proceso,
por ende, interrumpe la perención y debe ser tenida en cuenta
como última actuación tendiente a impulsar el proceso…”
(A.I. N° 358 de fecha 04 de setiembre de 2014, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, voto mayorita-
rio).
81) “…entrando a estudiar la cuestión surge que la úl-
tima actuación tendiente a impulsar el procedimiento, a crite-
rio de esta Magistratura, fue la radicación de estos autos en el
Tribunal […]. Para llegar a tal conclusión, se realiza el si-
guiente análisis. El Art. 217 citado precedentemente dispone
que a los efectos del cómputo del plazo de la perención debe
tenerse en cuenta toda “…petición o diligencia que tuviese por
objeto activar el procedimiento…”, en ese orden de ideas debe
LA INACTIVIDAD PROCESAL 89
determinarse si la radicación de un expediente en sede del Tri-
bunal constituye una petición o diligencia que tenga la finali-
dad de hacer avanzar el proceso. Cuando la norma menciona
“petición”, se referiría a solicitudes de las partes que tengan la
finalidad señalada, en tanto que “diligencia” es usada como
sinónimo de “actos procesales”. Ahora bien, la radicación del
expediente en segunda instancia, obviamente no es una peti-
ción de parte, más bien, es una consecuencia de la “petición”
que implica la apelación de la resolución por una o ambas par-
tes. En ese sentido, deberá definirse ahora si la radicación del
expediente constituye una diligencia o acto procesal que tiene
por objeto adelantar la instancia. […] A la luz de lo señalado,
se puede concluir que siendo la radicación del expediente en
sede del Tribunal un hecho voluntario del órgano jurisdiccio-
nal que tiene incidencia en el proceso, es una diligencia proce-
sal –entendida ésta como sinónimo de acto procesal. La si-
guiente interrogante es determinar si dicho acto-diligencia
tiene la virtualidad de impulsar el proceso –y como tal inte-
rrumpir el curso de la perención–; […] la jurisprudencia ha
decidido que “configuran actos interruptivos todos aquellos
que, cumplidos por cualquiera de las partes, por el órgano ju-
dicial o por sus auxiliares, resulten particularmente idóneos
para promover la marcha del proceso, es decir, para hacerlo
avanzar de una a otra de las distintas etapas que lo integran…
La resolución que dispuso la elevación de los autos inte-
rrumpe la perención, también la remisión de los autos a la al-
zada y la nota de elevación de los autos…”. Con base en lo
transcripto, evidentemente la respuesta a la pregunta si la ra-
dicación es un acto-diligencia interruptiva de la perención, no
puede ser otra más que sí” (A.I. N° 358 de fecha 04 de septiem-
bre de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 268 de fecha 30 de
junio de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 192 de fecha 21 de
mayo de 2014, del voto minoritario; A.I. N° 182 de fecha 12 de
90 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
mayo de 2014, del voto minoritario; A.I. N° 181 de fecha 12 de
mayo de 2014; A.I. N° 180 de fecha 12 de mayo de 2014, del
voto minoritario; A.I. N° 179 de fecha 12 de mayo de 2014, del
voto minoritario; A.I. N° 167 de fecha 06 de mayo de 2014, del
voto minoritario; A.I. N° 20 de fecha 20 de febrero de 2014, del
voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital; A.I. N° 150 de fecha 28 de abril de 2014. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mi-
noritario; A.I. N° 51 de fecha 05 de marzo de 2014. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mino-
ritario).
82) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso fue la radicación de estos autos en la secretaría de este
tribunal, (criterio sustentado por esta magistratura en los fa-
llos dictados por este Tribunal A.I. Nº 139 de fecha 30 de abril
de 2013 y el A.I. Nº 377 de fecha 23 de octubre de 2013) ...” (A.I.
Nº 107 de fecha 18 de abril 2017. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
83) “…a mi juicio, la radicación del expediente en este
Tribunal […] no constituye acto ni diligencia interruptiva del
término de perención, ya que se trata de un simple movi-
miento físico del expediente y no un movimiento del proceso
en sí mismo, pues carece de trascendencia a los efectos de la
activación de éste” (A.I. N° 167 de fecha 06 de mayo de 2014,
del voto mayoritario; A.I. N° 69 de fecha 10 de marzo de 2014,
del voto mayoritario; A.I. N° 20 de fecha 20 de febrero de 2014,
del voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital; A.I. N° 51 de fecha 05 de marzo de 2014,
del voto mayoritario; A.I. N° 304 de fecha 23 de julio de 2014,
voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 91
84) “…recurso que ha quedado totalmente abandonado
a partir de la providencia de fecha 28 de setiembre/07 que
concedió dicho recurso, siendo éste el último acto atinente a
impulsar el recurso de apelación…” (A.I. N° 281 de fecha 22
de agosto de 2008. Segunda Sala Laboral).
85) “…se constata que esta instancia ha perimido, dado
que con posterioridad al proveído de la concesión del recurso
[…] no se ha instado el procedimiento, habiendo transcurrido
a la fecha el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T. […] Debe
aclararse que las actuaciones realizadas con posterioridad a la
providencia de concesión del recurso de apelación, son inefi-
caces como impulso que podrían haber interrumpido el plazo
de la perención previsto en el artículo citado […] debo aclarar
que, a mi juicio, la radicación del expediente en este Tribunal
[…] no constituye acto ni diligencia interruptiva del término
de perención, ya que se trata de un simple movimiento físico
del expediente y no un movimiento del proceso en sí mismo,
pues carece de trascendencia a los efectos de la activación del
éste…” (A.I. N° 150 de fecha 28 de abril de 2014. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayo-
ritario).
86) “…Que, revisados estos autos se observa que el Juez
concedió el recurso de apelación interpuesto por el Sr. […]
(parte demandada), por A.I. Nº 638 de fecha 18 de septiembre
de 2009 (f.70). A partir de esta providencia ha transcurrido el
plazo de tres meses previsto por el Art. 217 del C.P.T. para
operarse la caducidad. En efecto, durante dicho periodo de
tiempo ninguna de las partes impulsó el procedimiento, por
lo que corresponde declarar la perención en el recurso de ape-
lación interpuesto contra la S.D. Nº 5 de fecha 9 de febrero de
2007” (A.I. Nº 489 de fecha 14 de diciembre de 2010; A.I. Nº
92 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
488 de fecha 14 de diciembre de 2010; A.I. Nº 478 de fecha 7 de
diciembre de 2010; A.I. Nº 425 de fecha 4 de noviembre de
2010, A.I. Nº 244 de fecha 12 de julio de 2010; A.I. Nº 243 de
fecha 12 de julio de 2010, A.I. Nº 231 de fecha 09 de julio de
2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
87) “Estos recursos fueron concedidos por el Juez por
providencia […]. Esta providencia fue notificada al apelante
[…] según Cédula de notificación […]. A partir de esta fecha
[…] y el pedido de caducidad presentada por la parte actora
[…] ha transcurrido el plazo de tres meses […] “la refoliatura
el expediente alegada por el representante de la demandada
como causa de la no remisión del expediente al superior, no
interrumpe el término de la perención y en autos no consta
ningún urgimiento realizado por su parte, situación que sí hu-
biera tenido la virtualidad de impulsar el procedimiento” (A.I.
N° 377 del 24 de diciembre de 2009, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
88) “…desde entonces, la demandada no ha instado el
trámite del recurso de apelación que interpuso en contra de la
resolución antes mencionada, correspondiendo a hacerlo en
razón de que el apelante tiene la carga procesal de impulsar el
proceso a los efectos de no llegar a esta instancia, el plazo pre-
visto en la norma del Art. 217 del C.P.T.” (A.I. N° 375 del 24
de diciembre de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
89) “Que, revisados los autos, se observa que la juez
concedió el recurso de apelación interpuesto por el represen-
tante convencional de la parte demandada […] por providen-
cia […]. A partir de esta providencia y el pedido de caducidad
presentada por la parte actora […] ha transcurrido el plazo de
LA INACTIVIDAD PROCESAL 93
tres meses…” (A.I. N° 335 del 02 de diciembre de 2009, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
90) “De las constancias de autos surge que efectiva-
mente entre la providencia […] que concedió el recurso y la
providencia de este Tribunal que ordena se fundamente el re-
curso […] transcurrió el término de perención (6 meses, Art.
172 C.P.C.), habiéndose así operado la caducidad de dicha
apelación (A.I. N° 440 de fecha 18 de noviembre de 2008. Se-
gunda Sala Laboral).
91) “...el último acto tendiente a impulsar el procedi-
miento en el recurso de apelación interpuesto [...] es el pro-
veído [...] por el cual fue concedido dicho recurso. Posterior-
mente no se ha realizado acto alguno que tienda a impulsar la
substanciación del recurso concedido, y teniendo en cuenta
que entre el mencionado proveído y el informe de la Actuaria
ha transcurrido con exceso el plazo previsto en el Art. 217 del
C.P.T., corresponde declarar la perención del recurso inter-
puesto…” (A.I. N° 431 de fecha 28 de diciembre de 2013; A.I.
N° 368 de fecha 27 de noviembre de 2012; A.I. N° 310 de fecha
16 de octubre de 2012; A.I. N° 306 de fecha 10 de octubre de
2012; A.I. N° 362 de fecha 04 de septiembre de 2014; A.I. N°
299 de fecha 21 de julio de 2014; A.I. N° 257 de fecha 23 de
junio de 2014, voto mayoritario; A.I. N° 182 de fecha 12 de
mayo de 2014; A.I. N° 48 de fecha 18 de marzo de 2016, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
92) “…Debe señalarse que la instancia es única y por
tanto solo puede abrirse una vez. En este entendimiento, inde-
pendientemente de que existan dos providencias de conce-
sión, pues el Juzgado se ha pronunciado en momentos distin-
tos respecto de los recursos interpuestos por las partes, la ins-
tancia de alzada es una sola y por tanto debe entenderse se
94 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
abre al momento de la primera concesión de los recursos…”
(A.I. N° 299 de fecha 21 de julio de 2014, voto ampliatorio. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
93) “…habiéndose concedido el recurso interpuesto por
el Abogado […] los autos recién fueron elevados a este Tribu-
nal […], transcurriendo entre estas fechas el plazo de tres me-
ses previsto en el Art. 217 del C.P.T., para operarse la peren-
ción de la instancia de revisión. Tampoco se advierte que el
apelante haya urgido en todo ese tiempo la elevación de los
autos al Tribunal de Alzada. Corresponde así hacer lugar al
incidente de perención (A.I. Nº 475 de fecha 11 de octubre de
2011. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal; A.I. Nº 98 de fecha 11 de abril de 2017. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
94) “Revisado estos autos resulta que el recurso de ape-
lación contra la S.D. fue interpuesto por el abogado de […],
concedido por providencia […]; el mismo abogado solicitó la
elevación del expediente al Tribunal el […], en el escrito de
interposición de apelación contra el auto regulatorio de hono-
rarios […] el juzgado dispuso la elevación del expediente por
providencia […]. Más tarde, […] la incidentista se notificó del
A.I. y la S.D. y […] la propia abogada de la parte actora (soli-
citante de la perención) pide la elevación del expediente al Tri-
bunal “a los efectos de proseguir con las diligencias de estilo”,
refiriéndose evidentemente a las diligencias atinentes a la
substanciación de los recursos interpuestos por su contra-
parte. A esta solicitud de remisión del expediente, el juzgado
proveyó por providencia […] que dice: “Como se pide y estése
al proveído del 20 de marzo del año en curso última parte”, es
decir, ratificándose en la orden de elevación del expediente
LA INACTIVIDAD PROCESAL 95
que ya había providenciado el […] todos estos actos y diligen-
cias relatadas secuencialmente, tienden a hacer avanzar la sus-
tanciación de los recursos interpuestos, y por consiguiente in-
terrumpen le término de perención, siendo la última diligen-
cia interruptiva en relación concreta a la apelación de la S.D.,
el pedido de remisión de expediente formulado el […]. Estos
actos y diligencias desmienten la afirmación de la solicitante
de que en el expediente dejó de registrarse trámite o pronun-
ciamiento más de tres meses. En consecuencia, computándose
el término de perención establecido en el Art. 217 C.P.T. desde
la última diligencia tendiente a la sustanciación del recurso de
apelación contra la S.D. (pedido de remisión del expediente a
este Tribunal) y el pedido de perención, no se cumplió el tér-
mino de perención” (A.I. N° 199 del 27 de julio de 2009 y A.I.
N° 197 del 27 de julio de 2009. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, segunda Sala, Capital).
95) “…el expediente pasó a radicar en la secretaría del
Tribunal de Apelación, Primera Sala, según denota el cargo
puesto […]. Esta diligencia sí reviste virtualidad interruptiva
de la segunda instancia, criterio que ya ha sido sustentado por
esta Magistratura en fallos emanados de este Tribunal (Ver
A.I. Nº 139 de fecha 30 de abril de 2013; el A.I. Nº 377 de fecha
23 de octubre de 2013, entre otros) (A.I. N° 322 de fecha 15 de
setiembre de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital, del voto minoritario).
96) “…[los] urgimientos respecto del dictado de la sen-
tencia. […] no tienden a impulsar sino únicamente la primera
instancia, careciendo de toda incidencia respecto de la instan-
cia recursiva…” (A.I. N° 322 de fecha 15 de setiembre de 2015,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto minoritario).
96 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
97) “…la denuncia del deceso de una persona ajena a la
traba de la litis, mal puede tener ninguna gravitación sobre el
proceso. Debe recordarse que integraron la litis en calidad de
demandados dos personas jurídicas… (A.I. N° 322 de fecha 15
de setiembre de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto minoritario).
98) “…se dieron actuaciones, como el urgimiento en los
términos del escrito […] para que se pronuncie el Juzgado res-
pecto al recurso interpuesto contra el A.I. N° […] y la conse-
cuente providencia que lo concede […] Asimismo, el recurso
de reposición deducido contra la misma […] y su resolución
conforme providencia […] En estas condiciones, habiendo
sido recibido el expediente en la Secretaría de este Tribunal
[…] según cargo puesto por el Actuario […] no ha transcu-
rrido el plazo de tres meses para que opere la perención…”
(A.I. Nº 8 de fecha 10 de febrero de 2012. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
99) “…por proveído […] el Juzgado concedió el recurso
de apelación […] El plazo para la perención la perención de la
instancia de revisión empieza a correr desde la concesión del
recurso de apelación por lo que iniciado el cómputo pertinente
a partir de la fecha del proveído de referencia […] no existió
diligencia interruptiva del plazo de perención, que se ha cum-
plido, ni la notificación de la S.D. en el mismo escrito de pro-
moción del incidente de perención puede tener efecto inte-
rruptivo luego concedido el recurso y perder competencia el
Juzgado como bien resolvió por providencia […] (A.I. Nº 384
de fecha 26 de agosto de 2011, voto mayoritario. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
100) “…el A-quo concedió el recurso de apelación inter-
puesto por la parte actora, con la citada resolución ha quedado
LA INACTIVIDAD PROCESAL 97
abierta la segunda instancia […] la parte actora y urge la remi-
sión de estos autos al Tribunal de Apelación, lo que el A-quo
tuvo presente por proveído […] en el cargo […] consta que
fueron recepcionados estos autos en la Secretaría del Tribunal
de Apelación Primera Sala…efectivamente haciendo un
cómputo del plazo entre la fecha de recepción de los autos en
la Secretaría del Tribunal y la notificación por cédula de la pro-
videncia [Hágase saber a las partes la integración de este Tri-
bunal con la Magistrada … Notifíquese por cédula]…” (A.I.
Nº 233 de fecha 24 de julio de 2012, voto mayoritario. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
101) “…ante la concesión del recurso de apelación inter-
puesto, el Juzgado perdió competencia para entender y deci-
dir en dicho incidente. Pues, con la concesión referida abierta
la segunda instancia en el que correspondía se sustancie y re-
suelva el incidente. […] no puede desconocerse que, para esta
posición, la primera instancia no culmina hasta que todos los
interesados estuvieren notificados de la resolución. Mas asu-
mir esta postura, implica que, en el caso de autos, al solicitarse
la primera instancia antes de la notificación de todos los in-
teresados, el juez de primera instancia es competente para en-
tender en el pedido de perención de instancia […] posición
que esta magistratura no comparte. Conforme con todo lo ex-
puesto no cabe sino concluir que el juez de grado inferior ca-
recía de competencia para expedirse sobre la perención solici-
tada [de la instancia recursiva]…” (A.I. Nº 301 de fecha 31 de
octubre de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital, del voto mayoritario).
102) “…si bien es cierto que la concesión del recurso de
apelación conlleva la pérdida de competencia del a quo –salvo
para determinadas actuaciones– no es menos cierto que la
98 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
falta de notificación a la parte actora de la S.D. […] constituye
un requisito esencial para que dicha resolución quede firme y
puedan los autos ser remitidos al Tribunal a fin de que se abo-
que al estudio del recurso concedido. Es decir, la situación
presentada en autos “propició” –a pesar de la pérdida de com-
petencia– el estudio y decisión por parte del a quo del inci-
dente que debió ser atendido por este Tribunal…” (el Tribunal
encuentra que existe un vicio de pronunciamiento en el fallo,
por falta de competencia en razón del grado, dado que el infe-
rior declaró la caducidad de la instancia recursiva, pero no
pronuncia la nulidad del fallo porque decide que puede revo-
car la decisión viciada, al decantarse por un sentido en contra-
rio a lo juzgado por el inferior) (A.I. Nº 466 27 de octubre de
2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
103) “…debe determinarse la competencia del juez de
grado inferior para intervenir en el incidente de perención de
la instancia recursiva que se declarara por medio del auto in-
terlocutorio apelado […] deviene clarificador considerar lo
que la doctrina dice al respecto; así, es preciso decir que, si
bien existen opiniones encontradas, muy respetables por
cierto, sobre el punto, esta Magistratura comparte aquella que
dice: “… La jurisprudencia ha señalado reiteradamente que la
segunda instancia se abre con la concesión del recurso. La doc-
trina nacional también ha señalado que la “segunda instancia
se abre a partir de la fecha de concesión del recurso de apela-
ción”. Parry también dice que la segunda instancia se abre con
la resolución que concede los recursos interpuestos. Palacio
expresa que “el acto que determina la apertura de la segunda
instancia o de las instancias extraordinarias es la resolución
que concede el recurso…” […] la instancia recursiva respecto
de los recursos de apelación interpuestos […] fueron abiertas
LA INACTIVIDAD PROCESAL 99
[…] Esto implica que el a quo carece de competencia para en-
tender en el incidente de perención de la instancia recursiva,
ergo, siendo la competencia de orden público, no queda más
que declarar la nulidad del A.I. …” (A.I. N° 3 de fecha 16 de
febrero de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
104) “…al faltar la notificación de la sentencia a una de
las partes […] evidencia que la primera instancia continua
hasta que la sentencia se notifique a todas las partes […] con-
sideremos que la instancia recursiva no inicia sino notificadas
que sean todas las partes de la resolución respectiva, hemos
de concluir forzosamente que mientras el anoticiamiento no
se integró no podría hablarse del decurso de su plazo de pe-
rención. Por lo tanto, toda la perención peticionada en ese
plazo, aun cuando se hubiese concedido algún recurso, debe
entenderse como dirigida contra la primera instancia y no en
relación con la recursiva. En ese sentido debe advertirse que
la perención no puede prosperar toda vez que el inferior ya
había emitido pronunciamiento definitivo, posición que es ju-
risprudencia de este Tribunal.
105) “…el Juzgado ha concedido el recurso de apelación
interpuesto por la parte actora contra la sentencia dictada en
autos; sin embargo, el Procurador General de la República re-
cién se notificó de dicha sentencia en fecha […] e interpuso
[…] recurso de apelación […] antes de esta concesión la ins-
tancia recursiva no quedó abierta, pues, con la notificación a
las partes –actora y demandada– la misma queda habili-
tada…” (A.I. Nº 37 de fecha 09 de marzo de 2018. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
100 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
106) “…dicho recurso [de apelación] no fue concedido
por este Tribunal, teniendo en cuenta que la resolución ata-
cada [originaria de la Alzada] no se hallaba aún notificada a
las partes del juicio principal –cuyo accesorio es este expe-
diente de regulación de honorarios– habiéndose dictado la
providencia […] que dispuso la notificación previa del auto
interlocutorio. Desde ese momento, el expediente quedó para-
lizado […] se solicitó la reconstitución de estos autos […]. Es
así que, realizados los trámites correspondientes, el expe-
diente –que se encontraba en el Archivo General de los Tribu-
nales– fue devuelto a esta Sala a los efectos pertinentes […]
Una vez radicados los autos en este Tribunal, el abogado [de
la contraparte] dedujo incidente de perención del recurso de
apelación interpuesto contra el auto interlocutorio [originario
de la Sala] […] al no haber sido concedido el recurso, la ins-
tancia recursiva no fue abierta, siendo competente este Tribu-
nal para entender sobre el incidente en cuestión. En ese sen-
tido, a efectos de realizar el cómputo del plazo de la perención
del recurso, cabe señalar la última actuación idónea tendiente
a impulsarlo, cual es la interposición misma del recurso de
apelación […] interposición que constituye a su vez el origen
y último acto que tuvo la virtualidad de impulsar el recurso
mismo (A.I. Nº 194 de fecha 14 de julio de 2017. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
107) “…la actuación […] consistente en la cédula de no-
tificación por la cual se puso a conocimiento de la parte de-
mandada lo resuelto por el A.I. [recurrido] no puede ser con-
siderada a los efectos del cómputo de la perención de la etapa
recursiva, dado que se trata de una actuación generada en la
instancia inferior…” (A.I. N° 304 de fecha 23 de julio de 2014,
voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 101
108) “…la falta de notificación a la parte actora de la S.D.
[…] constituye un requisito esencial para que dicha resolución
quede firme y puedan los autos ser remitidos al Tribunal a fin
de que se aboque al estudio del recurso concedido […] el Juz-
gado concedió el recurso de apelación interpuesto por el recu-
rrente contra la sentencia definitiva, no habiéndose produ-
cido, a partir de entonces, otro acto idóneo tendiente a impul-
sar el procedimiento, habiendo transcurrido el plazo previsto
en el Art. 217 del C.P.T. (A.I. Nº 466 de fecha 27 de octubre de
2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
109) “…el representante de la parte actora interpone In-
cidente de Perención de Instancia, ante el Juzgado de origen
[…] al concederse el recurso de apelación el Juzgado ordenó
que el recurrente ocurra por la vía procesal idónea, de lo que
se deduce que la misma, pierde competencia y ya no es posible
la presentación del incidente alguno en dicha instancia lo cual
así entendió la Jueza interviniente en estos autos […] a criterio
de esta representación no puede perimir la apelación inter-
puesta por el demandado ya que no existe actividad procesal
pendiente que debe ser impulsado por las partes contendien-
tes, por lo que no puede prosperar el incidente planteado. […]
no consta en autos que el incidentista se haya notificado de la
S.D. Nº 147 de fecha 18 de diciembre de 2009 al momento de
solicitar la perención de instancia, […] por lo que no se ha
cumplido los requerimientos que den lugar a la perención de
instancia…” (A.I. Nº 384 de fecha 26 de agosto de 2011. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital, voto mi-
noritario en disidencia).
110) “…revisados los autos, se constata que, a pesar de
las dificultades que naturalmente ocasionan las inhibiciones
102 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de los jueces, especialmente cuando implica traslados a otras
jurisdicciones territoriales como ocurrió en estos autos, el ex-
pediente jamás se ha paralizado por el tiempo que requiere la
declaración de perención, como mal entendió la Aquo. Detalla
los urgimientos y dice que tienen efecto interruptivos porque
fueron formulados pidiendo la prosecución del juicio, en ese
caso la contestación del traslado de la excepción […] tendría
el efecto de remover el proceso, purgándose así la perención,
dado que la oposición a dicha reactivación fue manifestada
después de consumarse aquello. Solo para poner las cosas en
claro, señalo que el pedido de urgimiento para la prosecución
del juicio es un típico acto interruptivo de la perención pues
es la prueba contundente de la voluntad de la parte de conti-
nuar el proceso, que la actitud contraria al abandono del pro-
ceso en que se basa el instituto de la perención de instancia.
Realmente, teniendo en cuenta los reiterados pedidos de urgi-
miento para continuar el proceso realizados por el Ab. […],
lejos estaba de perimir el proceso, lo que sí hubo es un lamen-
table retardo de justicia” (A.I. N° 257 del 04 de setiembre de
2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
111) “Revisado el expediente, resulta que estos requisitos
legales se hallan cumplidos […] en efecto, el último acto pro-
cesal tendiente a activar el procedimiento es la presentación
de la parte actora […] en la cual justamente solicita que se
practiquen gestiones para avanzar el proceso, pero lamenta-
blemente no insistió en ello, y desde esa fecha al tiempo de
dictarse la resolución apelada […] había transcurrido el plazo
de tres meses de perención, la que se opera de pleno derecho,
con o sin informe del actuario. El apelante se equivoca cuando
sostiene que la perención no puede producirse cuando la Litis
aún no se halla trabada (Caso de autos). El primer presupuesto
LA INACTIVIDAD PROCESAL 103
para la producción de la perención es la existencia de una ins-
tancia, y ésta significa el conjunto de actos procesales que se
suceden desde la interposición de la demanda, de ahí que la
posibilidad de la perención se da desde la fecha de la interpo-
sición de la demanda, siendo a tal efecto innecesaria su notifi-
cación o traba de la Litis. De no ser así podría quedar indefi-
nidamente abierta la instancia, que es lo que la ley pretende
evitar con el instituto de la perención. Tampoco tiene razón el
apelante al adjudicar al ujier la paralización del procedi-
miento. El C.P.T. instituye, en materia de impulso procesal, un
sistema mixto, pues, el principio del impulso oficial funciona
en forma concurrente con el impulso de parte (Art. 58 C.P.T.).
De ahí que, sin perjuicio de las facultades conferidas al órgano
judicial, la parte que da vida a un proceso debe asumir la carga
de urgir su desenvolvimiento y decisión” (A.I. N° 224 del 18
de agosto de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
112) “…Analizada la cuestión, debe decirse que la actua-
ción a la que hace referencia en el interlocutorio apelado, la
notificación por cédula de la providencia […] por la que se
dispone el traslado del recurso de reposición […], no afectaba
el curso del plazo de perención, por cuanto que la reposición
carece de efecto suspensivo, en atención a la clara disposición
del Art. 240 del C.P.T. (Véase sobre el particular lo resuelto
por esta Sala en el A.I. N° 497/06)…” (A.I. Nº 125 de fecha 03
de junio de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
113) “… El informe actuarial que requiere el juzgado en
el proveído de referencia debía ser evacuado en el marco de
un recurso de reposición, que sabido es no tiene efecto suspen-
sivo (Art. 240 del C.P.T.). En consecuencia, el juicio debió
104 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
avanzar, pasando a la etapa conciliatoria, y no condicionar el
Juzgado la prosecución del mismo a la sustanciación de un re-
curso de reposición que carece de efecto suspensivo del pro-
cedimiento, como se anotó. Pero la parte actora fue negligente
al no objetar por la vía pertinente al efecto dicha decisión del
juzgado, urgiendo en tiempo y forma el señalamiento de la
audiencia de conciliación que en la etapa en que se encontraba
el juicio era lo que correspondía. En las condiciones expuestas,
la solicitud efectuada por la parte actora [la prosecución de
trámites y el señalamiento de la audiencia de conciliación y
ofrecimiento de pruebas], carece de entidad interruptiva del
plazo de perención…” (A.I. Nº 341 de fecha 22 de setiembre
de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
114) “…si bien el recurso de reposición interpuesto no
suspende el trámite de la causa principal, expresado los agra-
vios […], el recurrente se presentó a urgir reiteradamente se le
imprima trámite, aun ante el recurso de reposición que se de-
dujo y también se tramitó. […] En estas condiciones, al tiempo
de la presentación del incidente de perención de instancia […]
no se han cumplido los presupuestos para que se opere la pe-
rención de instancia conforme al Art. 217 del C.P.T. …” (A.I.
N° 436 de fecha 09 de diciembre de 2015. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
115) “…el recurrente en parte alguna de su escrito refuta
concretamente lo señalado en el interlocutorio apelado, de que
la última actuación tendiente a impulsar el procedimiento es
la notificación por automática del A.I. […], consecuentemente,
tampoco que el cómputo del plazo de perención se inicia a
LA INACTIVIDAD PROCESAL 105
partir de ésta última fecha…” (A.I. Nº 427 de fecha 21 de octu-
bre de 2010. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
116) “… el plazo de la perención no comenzó a correr
sino a partir de la notificación por automática de la providen-
cia […] que decidiera el recurso de apelación interpuesto por
la demandada contra el A.I. [que declara competente al juz-
gado para entender en el presente juicio en la cuestión de com-
petencia planteada por la parte demanda, ordenando la noti-
ficación por cédula de dicha resolución]…” (A.I. Nº 217 de fe-
cha 01 de setiembre de 2017. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
117) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento fue la notificación, por ministerio de ley, del pro-
veído de fecha […] (A.I. Nº 493 de fecha 30 de diciembre de
2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal voto minoritario).
118) “…Puestas, así, las cosas, la última actuación ten-
diente a impulsar el proceso fue la notificación –por ministerio
de ley– del proveído de fecha […]” (A.I. Nº 381 de fecha 24 de
octubre de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
119) “…la notificación que considera el Juez en el auto
interlocutorio apelado como diligencia interruptiva del plazo
de perención, se diligenció […] en plena feria judicial cuando
que no surge de autos se haya solicitado siquiera la habilita-
ción de la feria judicial para la tramitación de la presente
causa, menos una disposición del Juzgado en ese sentido y la
notificación correspondiente a las partes. Consecuentemente,
106 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
la citada notificación […] resulta innocua y por ende entera-
mente ineficaz para interrumpir el curso de la instancia…”
(A.I. Nº 479 de fecha 30 de diciembre de 2015, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital, del voto mayo-
ritario).
120) “….si bien no se habilitó la Feria Judicial para dili-
gencias en el expediente; existía una audiencia de conciliación
señalada para los días siguientes a la Feria Judicial, que deter-
minó el diligenciamiento de su notificación cumplida fuera de
la sede del Juzgado, adquiriendo eficacia, en particular, te-
niendo en cuenta que la diligencia de notificación fue cum-
plida por la vía de comisionamiento al Juez de Paz de Villa-
rrica […] Juzgado que se halla habilitado durante la Feria Ju-
dicial, como es sabido; y, en el caso, a cumplir con las diligen-
cias dispuestas por comisionamiento. La notificación se halla,
pues ajustada a derecho […] Lo que no corresponde es que el
plazo se compute desde el día […] en que se cumplió la noti-
ficación para que la parte notificada promueva o impulse sus
defensas y se encuentre constreñida a deducirla en el trans-
curso de la Feria Judicial, como le incidente de perención de
instancia en el caso, en razón de que a estos efectos la Feria
impide todo impulso procesal si el juzgado no ha sido habili-
tado. Pero, cumplida la Feria Judicial los plazos corren desde
el primer día, debiendo a partir de él y dentro del plazo de ley
promover sus defensas el interesado, para no consentir nin-
gún trámite (A.I. N° 479 de fecha 30 de diciembre de 2015, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital, del
voto minoritario).
121) “…a criterio de esta Magistratura las últimas actua-
ciones tendientes a impulsar el proceso son las notificaciones
por cedulas diligenciadas […] sobre el punto hay que señalar
LA INACTIVIDAD PROCESAL 107
que es cierto que la notificación […] no cumplió su objetivo de
comunicación a los destinatarios por lo motivos señalados en
el acta labrada por el ujier notificador, sin embargo, la eficacia
de dicha notificación es materia de otro estudio, no debiendo
perderse de vista que a los efectos del cómputo de la peren-
ción, sí tiene la virtualidad de impulsar el proceso puesto que
la cédula fue diligenciada en el domicilio que el Tribunal tuvo
por denunciado según providencia […] lo que demuestra que
la parte actora buscó avanzar en el proceso; por lo que en este
caso –entiende esta Magistratura– no puede hablarse de noti-
ficación parcial (A.I. Nº 326 de fecha 11 de agosto de 2014, voto
minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
122) La última actuación tendiente a impulsar el proceso,
es la notificación por imperio de ley del proveído el proveído
[…] por el que se ordenó que informe la actuaria sobre el pe-
dido de cierre del periodo de pruebas presentado por la parte
actora (A.I. Nº 350 de fecha 23 de septiembre de 2013. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
123) “…de las constancias de autos se advierte que […]
el representante convencional de la actora, solicitó cierre del
periodo probatorio, que fue proveído en fecha 18 del mismo
mes y año, esta providencia es de aquellas que tiene por fina-
lidad impulsar el procedimiento…” (A.I. Nº 398 de fecha 02
de noviembre de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital; A.I. Nº 555 de fecha 20 de diciembre de
2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal, del voto coincidente con el voto mayoritario).
124) La parte actora ha urgido dicho informe [cierre del
período probatorio] lo cual tuvo el efecto de interrumpir el
plazo de perención de instancia, al constituir tales urgimientos
108 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
impulsos procesales idóneos teniendo en cuenta que la etapa
procesal en que se encontraba el juicio. […] la Sala Constitu-
cional de la Corte Suprema de Justicia, en el Acuerdo y Sen-
tencia N° 1.233 del 9 de octubre de 2013, ha considerado que
el urgimiento que efectuó la parte actora ante la providencia
que ordena el informe del actuario sobre el cierre del periodo
probatorio, demostró que no hubo negligencia o inactividad
de la misma en impulsar el proceso (A.I. Nº 458 de fecha 29 de
diciembre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital; A.I. Nº 113 de fecha 3 de abril de 2018; A.I.
Nº 564 de fecha 04 de septiembre de 2018; A.I. Nº 87 de fecha
04 de abril de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
125) “…ante la presentación efectuada por la parte actora
solicitando que el Juzgado tenga por decaído el derecho que
dejo de usar la codemandada […] al no contestar la demanda
y señale audiencia de conciliación […] el Juzgado dictó el pro-
veído […] que dice, “informe previamente el Sr. Actuario” […]
la parte actora no ha instado el curso del proceso, formulando
a este efecto urgimiento oportuno a fin de que el actuario eva-
cue el informe pertinente en cumplimiento de la providencia
[…] En el caso de la impulsión oficiosa no exonera a las partes
del deber de impulsar el procediendo. Si bien es la obligación
del actuario de realizar el informe correspondiente, esto no li-
bera a la a parte actora, en este caso, de su deber de promover
el desarrollo del proceso urgiendo en tiempo y forma el refe-
rido informe. Con motivo del trema en estudio, se señala que
la sala constitucional de la Corte Suprema de justicia, en el
Acuerdo y Sentencia Nº 1.233 del 9 de octubre de 2013, ha con-
siderado que el urgimiento efectuado por la parte actora ante
la providencia que ordena el informe del actuario, evidencia
LA INACTIVIDAD PROCESAL 109
que no hubo negligencia o inactividad de la misma en impul-
sar el proceso, otorgándole entidad interruptiva del plazo de
perención a dicho urgimiento. Agrego que la parte interesada
en el avance del procedimiento debe urgir de manera opor-
tuna y eficaz los trámites pertinentes, señalando al Juzgado el
incumplimiento y omisión que se diere (A.I. Nº 276 de fecha
06 de octubre de 2017; A.I. Nº 276 de fecha 06/10/17; A.I. Nº
305 de fecha 02 de noviembre de 2017; A.I. Nº 441 de fecha 16
de diciembre de 2015; A.I. Nº 166 de fecha 10 de abril de 2018.
Tribunal de Apelación del Trabajo. Primera Sala, Capital).
126) “…se destacó la imposibilidad del Actuario de ela-
borar su informe debido a que el expediente no se encontraba
en la Secretaria, al haber sido remitido el Tribunal de Apela-
ción para la sustanciación de un recurso: por lo que el plazo
de perención en esas condiciones no se había cumplido. Por el
Acuerdo y Sentencia Nº 1.188 de fecha 28 de noviembre de
2014, dictado por la Sala Constitucional de la Excelentísima
Corte Suprema de justicia, se resolvió un caso similar al seña-
lado…” (A.I. Nº 443 de fecha 21 de diciembre de 2015. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
127) “…el incidentista se presenta en autos firmando al
pie de los escritos de desistimiento de tres de los actores, con-
sintiendo las actuaciones posteriores a dichas presentaciones,
a más de señalar que el expediente fue remitido en dos opor-
tunidades al Ministerio Público, […], es decir, materialmente
el expediente no estuvo en la Secretaría del Juzgado. Por todo
lo expuesto precedentemente, esta Magistratura entiende que
no existió perención de instancia…” (A.I. Nº 557, 04 de sep-
tiembre de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
110 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
128) “…por providencia […] el juzgado, entre otras co-
sas, dispuso el traslado de la presente demanda a la parte ac-
cionada […] Igualmente ordenó por la misma la intervención
de la Agente Fiscal del Trabajo. […] Ahora bien, a criterio de
esta magistratura la diligencia idónea para impulsar el pro-
ceso, considerando la etapa en la que se encontraba el juicio,
consistía en la notificación por cédula a la parte accionada de
la providencia por la cual se confirió traslado de la demanda,
dado que con dicha parte debía integrarse la litis a fin de que
el proceso continúe su curso. La notificación del proveído de
referencia a la representante del Ministerio Público no consti-
tuye un acto interruptivo del curso de la perención, menos aún
ante la disposición del Art. 67 in fine del C.O.J. (ley posterior
al C.P.T.) que en lo pertinente dispone: “Los Agentes Fiscales
del Trabajo en ningún caso podrán asumir la representación y
defensa en juicio de los trabajadores y aprendices, sean o no
éstos menores de edad o incapaces”. Tampoco surge de las ac-
tuaciones de la causa se haya invocado la existencia de intere-
ses fiscales comprometidos, que imponga la representación y
defensa de los mismos por parte de la Agente Fiscal del Tra-
bajo. …” (A.I. Nº 175 de fecha 11 de abril de 2018. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
129) “…la última diligencia procesal con entidad para
hacer avanzar el curso de la instancia, es la notificación del A.I.
[…] por el que no se hace lugar, con costas, a la excepción de
prescripción opuesta por la demandada; notificación que se
cumplió en forma automática […]. Con posterioridad a ello,
no se impulsó eficazmente la instancia…” (A.I. Nº 160 de fecha
25 de mayo de 2010. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 111
130) “…la última actuación procesal idónea para impul-
sar el procedimiento lo constituye el A.I. […] por el cual el juz-
gado desestimó la excepción de prescripción opuesta por el
representante convencional de la parte accionada. Esta resolu-
ción importa el paso de una etapa a otra del procedimiento, el
mismo contiene una decisión que es apelable conjuntamente
con la sentencia, siendo uno de los casos de apelación diferida
en nuestra materia (Art. 124 del C.P.T.) […] Efectuando el
cómputo pertinente, teniendo en cuenta la notificación por au-
tomática del citado A.I. […] a la fecha del planteamiento del
incidente de perención […] transcurrió el plazo establecido en
el Art. 217 del C.P.T. (A.I. Nº 298 de fecha 19 de agosto de 2014.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
Nota: adviértase que, aunque se establece que la última actua-
ción procesal con virtualidad de impulsar la instancia es el auto in-
terlocutorio que resuelve una excepción de prescripción, a renglón
seguido se computa el plazo de caducidad desde la notificación por
automática del mismo, haciendo que esa notificación se constituya, a
todos los efectos, como el último acto de impulso, solución con la cual
concordamos plenamente
131) “… la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso fue la notificación –ministerio legis– del A.I. […] por medio
del cual se rechazó la excepción de prescripción opuesta en
autos…” (A.I. Nº 101 de fecha 10 de mayo de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
132) “… el A.I. […] por el que se resolvió la excepción de
prescripción opuesta por la demandada, constituye una reso-
lución que impulsa el procedimiento. Realizado el cómputo
pertinente a partir de la notificación del mencionado auto in-
terlocutorio, que se cumplía en forma automática […], a la no-
tificación del proveído […] por el que se señala audiencia de
112 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
conciliación, que aparece diligenciada sólo respecto de la
parte demandada […], se advierte que trascurrió el plazo de
tres meses previsto en el Art. 217 del C.P.T. para operarse la
perención de instancia en estos autos (A.I. N° 314 de fecha 27
de agosto de 2010. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
133) “…por providencia […], este Tribunal dispuso:
“Antes de proveer lo que corresponda, notifíquese previa-
mente a la Abogada […]. al Sr. […] y a […]. A partir de esta
fecha ninguna de las partes ha impulsado el procedimiento
por lo que, computado el plazo corrido entre el dictamiento
de esta providencia y el pedido de caducidad […] transcurrió
con exceso el plazo establecido por el Art. 217 del C.P.T. para
que se opere la perención…” (A.I. N° 438 de fecha 18 de no-
viembre de 2008. Segunda Sala Laboral).
134) “… la última actuación fue la notificación personal
por parte del Abg. [...], de la providencia [que fija audiencia]
[…] El error en la fijación de la fecha de la audiencia, apuntado
por el hoy recurrente, resulta irrelevante, ya que su parte no
interpuso el recurso respectivo para subsanar el error material
incurrido por el tribunal, por lo que la interpretación que pre-
tende deviene inconducente, así como los actos que sean con-
secuencia de tal interpretación –cédula de notificación […]– y
carecen de valor procesal para interrumpir el plazo para que
se opere la caducidad…” (A.I. N° 717 del 20 de junio del 2.008,
Corte Suprema de Justicia, Sala Civil, Comercial y Laboral).
135) “…el señor Actuario informa a fs. 11 cuanto sigue:
“En cumplimiento de la obligación que me es impuesta por el
Art. 219 del C.P.T., informo a V.E. que el último impulso pro-
cesal en estos autos constituye la providencia […] por la que
se ha resuelto: “Téngase por notificada a la Sra. […] del A.I.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 113
[…] obrante a […] de autos” (fs. 10). Habiendo transcurrido el
plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T., para operarse la pe-
rención de instancia en estos autos a la fecha de la recepción
del presente expediente en esta instancia […] conforme cargo
[…]. Es mi informe”. En las condiciones expuestas, se halla pe-
rimida la instancia, por lo que corresponde sea declarada de-
sierta la instancia, de conformidad con el Art. 220 del
C.P.T. …” (A.I. N° 576 de fecha 28 de diciembre de 2011; A.I.
N° 522 de fecha 25 de noviembre de 2011. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
136) “…Efectivamente, el A.I. […] fue notificado a la
parte demandada […], no así a la parte actora, por lo cual estas
notificaciones, al ser incompletas, no pueden considerarse efi-
caces a los efectos del interrumpir el curso de la perención…”
(A.I. N° 324, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital, de voto mayoritario).
137) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso en el recurso de apelación concedido […] es el escrito […]
por medio del cual el abogado […] se da por notificado de la
resolución recurrida; y entre esta actuación y el informe de la
Sra. Actuaria […] surge que efectivamente ha trascurrido el
plazo de tres meses previsto en el Art. 217 del C.P.T. para que
opere la perención de instancia” (A.I. N° 340 de fecha 14 de
noviembre de 2012; A.I. N° 13 de fecha 12 de febrero de 2014,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, vo-
tos unánimes; A.I. N° 495 de fecha 13 de noviembre de 2014;
A.I. N° 181 de fecha 12 de mayo de 2014; A.I. N° 180 de fecha
12 de mayo de 2014; A.I. N° 179 de fecha 12 de mayo de 2014,
votos mayoritarios; A.I. N° 164 de fecha 02 de mayo de 2014,
voto minoritario).
114 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
138) “…existen lapsos en los que efectivamente transcu-
rrió el plazo de tres meses previsto por la norma citada para
que opere la perención de la instancia. En efecto, tal situación
procesal se da [con] la providencia por la cual se dispone la
remisión a la Corte Suprema de Justicia del exhorto librado
por el Juzgado […] Posteriormente, se tiene el lapso transcu-
rrido desde la última fecha […] del oficio librado por el juz-
gado, por medio del cual remite a la Dirección de Asuntos In-
ternacionales e Integridad Institucional, el exhorto devuelto
por la Justicia de la República Federativa del Brasil […] Sin
embargo, asumiendo la validez de la notificación de la de-
manda por exhorto […] resulta que la entidad accionada con-
sintió el saneamiento de la caducidad (Art. 218 C.P.T.) al dejar
transcurrir el plazo para contestar la demanda, y, promovido
el presente incidente más allá del plazo que tenía para objetar
la reactivación del proceso […] En cuanto a la eficacia inte-
rruptiva del exhorto, deviene ilustrativa la siguiente cita:
“…El libramiento de un exhorto para hacer cumplir el empla-
zamiento decretado interrumpe la perención de instancia. El
diligenciamiento de un exhorto que notifica el traslado de la
demanda interrumpe el curso de la perención e impulsa el
procedimiento… La diligencia por la que se hace constar la fe-
cha en que se exhortó para la citación y emplazamiento de los
demandados, es de aquellas que tienden a impulsar el proce-
dimiento, y que, por tanto, interrumpen la perención de la ins-
tancia, con prescindencia de la morosidad de la secretaría, y
sin que obste a ello la circunstancia de no haber urgido el trá-
mite del interesado...” (Roberto G. Loutayf Ranea y Julio C.
Ovejero López en su obra “Caducidad de la instancia” Edito-
rial Astrea - Buenos Aires, 1986, p. 202) …” (A.I. Nº 255 de
fecha 25 de agosto de 2017, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 115
139) “…se diligenció la notificación de la demanda, con-
forme con la cédula […] sin embargo, dicha notificación carece
de virtualidad jurídica como acto de impulso procesal puesto
que debido a defectos formales de las copias para traslado –
proporcionadas por la propia parte actora– el plazo para con-
testar la demanda fue interrumpido; de hecho, esta interrup-
ción fue dispuesta por el proveído […] ergo, estas actuaciones
no tienen la virtualidad de impulsar el curso de la causa, de-
pendiendo de la parte actora la actividad necesaria para el
avance del juicio…” (A.I. Nº 215 de fecha 09 de agosto de 2017,
voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
140) “…no se han proveído los medios necesarios a fin
de que se diligencie la notificación por cédula de la citada pro-
videncia [“Autos. Notifíquese por cédula”], como ser el pago
del viático correspondiente al Ujier notificador (Acordada N°
22/84 C.S.J.); por lo que, en estas condiciones, el mencionado
proveído constituye el último impulso procesal tendiente a
hacer avanzar el procedimiento ante esta instancia recursiva
[…] Cabe agregar que el Art. 172 del C.P.C. es el aplicable al
caso planteado, siguiendo el criterio sostenido por esta Sala en
resoluciones precedentes como el A.I. N° 563/04; ello te-
niendo en cuenta que los honorarios profesionales no son de
naturaleza laboral, aun cuando recaigan en un juicio de esa
índole, tal como este Tribunal lo tiene explicado en resolucio-
nes precedentes; es suficiente mencionar el Ac. y Sent. N°
33/04; A.I. N° 406/05; A.I. N° 69/07; A.I. N° 157/07 (A.I. N°
66 de fecha 26 de marzo de 2008. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
141) “La falta de diligenciamiento de la notificación por
cédula ordenada en la providencia, no constituye obstáculo
116 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
para la iniciación del término de perención, pues justamente
dicha notificación es el siguiente acto procesal necesario para
que avance el proceso, y no puede dejarse supeditada la pe-
rención a que se cumpla dicho acto procesal. No debe confun-
dirse el inicio del término para la realización de un acto pro-
cesal con el inicio del término de perención, éste corre desde
la notificación automática del último acto procesal tendiente a
activar el procedimiento, sea cual fuere la forma de notifica-
ción legal de dicha resolución” (A.I. N° 130 de fecha 19 de
mayo de 2017, voto mayoritario, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
142) “…interlocutorio que se notifica en forma automá-
tica al no encontrarse la decisión contenida en el mismo [inci-
dente de tercería de dominio] entre los supuestos que deben
ser notificados en forma personal o por cédula, conforme al
Art. 82 del C.P.T.; tampoco el Juez dispuso que dicho interlo-
cutorio se notifique de estas formas, tal como lo faculta el inc.
“h” del citado artículo. En consecuencia, la notificación por cé-
dula del mencionado A.I. […] que surge haberse diligenciado
[…] carece de efectos jurídicos al apartarse de la notificación
por automática que rige respecto de la citada resolución (A.I.
N° 475 de fecha 11 de octubre de 2011. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital).
143) “…cabe aclarar que si bien la A-quo al momento de
conceder el recurso de apelación […] perdió competencia para
entender en estos autos, es importante explicar que la notifi-
cación efectuada en primera instancia en fecha posterior a la
concesión del recurso […] es una actuación válida y tiene por
efecto impulsar el procedimiento…” (A.I. N° 213 de fecha 26
de julio de 2012; A.I. N° 170 de fecha 14 de junio de 2012; A.I.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 117
N° 135 de fecha 22 de abril de 2014, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
144) “…La concesión de dicho recurso quedó condicio-
nada a la notificación de la resolución apelada a ambas partes
[…]. Comparece el Abg. […] representante de los demanda-
dos, se ha notificado del mentado A.I. […] solicitando que se
[…] ordene la remisión de los autos a la Corte Suprema de Jus-
ticia […] siendo así esta providencia el último acto interrup-
tivo de la perención, cuyo plazo se encuentra plenamente ven-
cido a la fecha, y por tanto corresponde que se declare la pe-
rención del recurso de apelación interpuesto por el referido
profesional”. […] “…tampoco se cumplió con el objetivo de
notificar a las partes del juicio, que era la actividad procesal
necesaria para el avance de la tramitación del recurso…” (A.I.
N° 396 de fecha 11 de diciembre de 2012, A.I. N° 272 de fecha
28 de agosto de 2012; A.I. N° 207 de fecha 11 de junio de 2010
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital,
voto mayoritario).
145) “La presentación de la actora solicitando audiencia
para prosecución del juicio fue presentada el día 25 de marzo
de 2009, pudiendo haberlo hecho hasta el 26 a las 9,00 horas
[…] consecuentemente dicho escrito fue oportuno y oficioso
para interrumpir el plazo de perención de la instancia porque
solicita trámite para la continuación del juicio” (A.I. N° 344 del
04 de diciembre de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
146) “… las diligencias realizadas […] referentes a la
constitución de domicilio de las partes a los efectos de la remi-
sión del expediente al Tribunal no tienen la virtualidad de dar
impulso al recurso de apelación interpuesto en autos…” (A.I.
118 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
N° 416 de fecha 12 de noviembre de 2008. Segunda Sala Labo-
ral).
147) “…la última diligencia cumplida tendiente a impul-
sar el procedimiento fue el A.I. […] por el cual se ha resuelto:
“TENER POR DECAÍDO el derecho que ha dejado de usar la
parte demandada, para contesta el traslado corrídole, de-
biendo seguir la Instancia su curso según su estado…” (A.I.
N° 322 de fecha 3 de setiembre de 2008. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital).
148) “… La decisión contenida en el proveído [por el que,
entre otras cosas, se dispuso el decaimiento del derecho que
dejó de usar la accionada para contestar el traslado de la de-
manda y llamó autos para resolver] conlleva el paso de una
etapa procesal a otra, de ahí que surge evidente que la misma
tiene eficacia interruptiva del plazo del plazo de caducidad
(A.I. Nº 168 10 de abril de 2018. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
149) “…el señor Actuario informa […] cuanto sigue: “En
cumplimiento de la obligación que me es impuesta por el Art.
219 del C.P.T., informo a V.E. que por providencia […] se ha
resuelto: “De conformidad al Art. 261 del C.P.T., señálese au-
diencia de conciliación para el día […] a fin de que las parte
comparezcan personalmente ante este Tribunal” (fs. 37). Ha-
biendo transcurrido el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T.,
para operarse la perención de instancia en estos autos a la fe-
cha del presente informe ya que ninguna de las partes ha im-
pulsado el procedimiento en ese plazo. […] Es mi informe”.
En las condiciones expuestas, se halla perimida la instancia,
por lo que corresponde sea declarada desierta la instancia, de
conformidad con el Art. 220 del C.P.T. y el alcance previsto en
el Art. 222 del C.P.T. …” (A.I. Nº 402 de fecha 05 de septiembre
LA INACTIVIDAD PROCESAL 119
de 2011. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
150) “Que, por la citada resolución la Aquo resolvió: 1)
HACER LUGAR, al incidente de perención de instancia dedu-
cido por la parte demandada en los autos: “[…] y, en conse-
cuencia, disponer el finiquito y archivo del presente juicio,
conforme a lo expuesto en el considerando de la presente re-
solución; 2) IMPONER, las costas al causante de la caducidad.
3) ANOTAR…” Alegan los recurrentes falta de reconoci-
miento de personería del Abg. […]. Sobre el punto, debe de-
cirse que la Juez, por providencia […], reconoció la personería
del citado abogado y corrió traslado a la adversa del Incidente
de Perención de Instancia promovido. Esta providencia fue
consentida por los apelantes ya que […] contestaron el tras-
lado sin cuestionar la intervención del Abogado […]. También
manifestaron que su parte instó el procedimiento con la soli-
citud de fijación de nueva audiencia […]. Estimamos que en el
caso de autos no ha transcurrido el plazo de perención pre-
visto en el Art. 217 del C.P.T., pues entendemos que la petición
de fijación de audiencia de conciliación realizada por la actora
[…] es un acto interruptivo del plazo de perención, ya que fue
incluso realizada antes de haber transcurrido dicho plazo…”
(A.I. N° 496 de fecha 14 de diciembre de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
151) “…el último acto tendiente a impulsar el procedi-
miento es la providencia […] por la que este Tribunal fijó au-
diencia de conciliación para las partes. Desde dicha actuación
a la fecha del pedido de declaración de caducidad ha transcu-
rrido el plazo establecido en el Art. 217 del C.P.T. (A.I. N° 273
de fecha 22 de agosto de 2008. Segunda Sala Laboral; A.I. N°
268 de fecha 21 de agosto de 2008. Segunda Sala Laboral).
120 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
152) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la providencia […] que dice: “De conformidad al Art. 261
C.P.T., señálase la audiencia de conciliación para el día […]; a
fin de que las partes comparezcan personalmente ante este
Tribunal” (A.I. N° 16 de fecha 13 de febrero de 2008. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
153) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la providencia […] que dice: “Téngase por contestado el
traslado en los términos del escrito que antecede. De confor-
midad al Art. 261 C.P.T., señálase la audiencia de conciliación
[…]; a fin de que las partes comparezcan personalmente ante
este Tribunal…” (A.I. N° 5 de fecha 13 de febrero de 2008. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. N°
33 de fecha 29 de febrero de 2008; A.I. Nº 143 de fecha 24 de
abril de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
154) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso fue la providencia por medio de la cual este Tribunal tuvo
por contestado los agravios del recurrente y fijó la audiencia
de conciliación, el hecho de que el proveído […] deba ser no-
tificado por cédula, implica que la carga de la notificación re-
cae sobre las partes –en este caso sobre el apelante– (A.I. Nº 36
de fecha 07 de marzo de 2017; A.I. Nº 436 de fecha 22 de di-
ciembre de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
155) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la providencia […], por la que se resolvió: “Téngase por
contestado el traslado en los términos del escrito que antecede.
De conformidad al Art. 261 del C.P.T. señálese audiencia de
conciliación para el día […], a fin de que las partes comparez-
can personalmente ante este Tribunal”. […] ningún impulso
LA INACTIVIDAD PROCESAL 121
procesal capaz de activar el procedimiento se ha cumplido
desde la providencia referida […] la falta de notificación men-
cionada precedentemente es prueba de ello. Este Tribunal ha
sostenido en resoluciones anteriores, como el A.I. N° 313 de 12
de setiembre de 2007, entre otros, cuanto sigue: “A este res-
pecto la Corte Suprema de Justicia, Sala Civil, ha dejado esta-
blecido que para impulsar eficazmente la instancia es necesa-
rio que se acompañen los medios para la notificación de la
providencia correspondiente. de otro modo se estará permi-
tiendo a través de pedidos meramente formales sin eficacia al-
guna que el procedimiento se dilate indefinidamente (A.I. N°
1.444/02 dictado por la Sala Civil) …” (A.I. Nº 139 de fecha 24
de abril de 2014; A.I. Nº 283 de fecha 04 de agosto de 2014) A.I.
N° 165 de fecha 02 de junio de 2015. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. N° 59 de fecha 16 de marzo
de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital; A.I. N° 169 de fecha 04 de junio de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. N° 27 de fe-
cha 20 de febrero de 2015; A.I. N° 174 de fecha 04 de junio de
2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal; A.I. Nº 253 de fecha 11 de julio de 2016; A.I. Nº 21 de fecha
07 de marzo de 2016; A.I. Nº 54 de fecha 29 de marzo de 2016;
A.I. Nº 96 de fecha 20 de abril de 2016; A.I. Nº 101 de fecha 25
de abril de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital; A.I. Nº 250 de fecha 20 de setiembre de 2017. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº
444 de fecha 31 de julio de 2018. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
156) “… la parte actora formuló varios pedidos de seña-
lamiento de audiencia de conciliación cuya efectiva realiza-
ción no pudo darse por falta de notificación, pero entre los su-
122 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
cesivos pedidos y el señalamiento de las mismas no ha trans-
currido el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T., para que
opere la perención de instancia en el presente juicio, ya que el
solo pedido de señalamiento constituye impulso procesal que
interrumpe el transcurso de dicho plazo (A.I. N° 146 de fecha
28 de mayo de 2008, voto mayoritario. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
157) “…Estos pedidos de señalamiento de la pretendida
audiencia de conciliación son actos tendientes a hacer avanzar
el proceso al margen de que dichas audiencias fueran notifi-
cadas, dado que la ley no exige la notificación de los actos pro-
cesales para otorgarles efectos interruptivos del término de
perención. Conforme a este criterio, entiendo que en el caso de
autos no operó la perención de instancia…” (A.I. N° 368 de
fecha 9 de octubre de 2008. Segunda Sala Laboral, del voto ma-
yoritario).
158) “… la última actuación es la providencia que dis-
puso llevar adelante el comparendo de conciliación” (A.I. N°
01 del 09 de febrero de 2009. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital).
159) “…por mi parte, vengo sosteniendo que el pedido
de nueva audiencia de conciliación, más aún, la providencia
que señala dicha audiencia, son actos interruptivos del tér-
mino de perención, porque tienen por objeto activar el pro-
ceso, dado que la etapa preliminar de conciliación está dis-
puesta en la substanciación del juicio, por lo que el acto que
ordena el cumplimiento de dicha etapa, significa un paso más
hacia su culminación” (A.I. N° 138 del 02 de junio de 2009; A.I.
N° 191 de fecha 15 de junio de 2011, del voto minoritario. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 123
160) “…Analizadas las constancias de estos autos, en-
tiendo que en el caso no ha operado la perención de instancia
por el hecho de que desde la providencia […], la parte actora
reiteradamente a peticionado y obtenido el señalamiento de
sucesivas audiencias de conciliación y ofrecimiento de prue-
bas […], los cuales han interrumpido sucesivamente el plazo
de perención previsto en la norma del Art. 217 del C.P.T.” (A.I.
N° 10 de fecha 15 de febrero de 2011, Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario).
161) “…el último acto tendiente a hacer avanzar el pro-
ceso es el pedido de señalamiento de nueva audiencia de con-
ciliación […] y su consecuente providencia […] por la cual se
fija dicha audiencia […], la que si bien no fue notificada a las
partes, es un acto procesal interruptivo del término de peren-
ción porque el señalamiento de la audiencia de conciliación,
en la etapa exigida por la ley, es un acto procesal que tiende a
activar el procedimiento, ya que constituye un paso necesario
para avanzar hacia la sentencia, sin incidir para ello que la au-
diencia haya sido notificada o no, dado que la ley no exige la
notificación de los actos procesales para otorgarles efectos in-
terruptivos de la perención” (A.I. N° 567 de fecha 29 de di-
ciembre de 2011, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital, del voto minoritario).
162) “…La cuestión propuesta por el apelante es que […]
hasta la fecha de presentación de la petición de señalamiento
de audiencia de conciliación, […] ha transcurrido el plazo de
3 meses previsto en el Art. 217 del C.P.T. Revisadas las cons-
tancias de autos, […], efectivamente reflejan la afirmación ex-
puesta por el apelante; la petición de señalamiento de audien-
cia de conciliación fue realizada el […], una vez trascurrido el
plazo de 3 meses para que opere la perención de instancia”
124 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
(A.I. N° 415 de fecha 17 de octubre de 2011, Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
163) “…A mi juicio, el pedido de fijación de audiencia de
conciliación por sí misma constituye un acto tendiente a la
continuación del proceso, sin necesidad alguna de otro re-
caudo. Si no se acompañan los medios necesarios para la noti-
ficación de la audiencia ello puede ser considerado como una
conducta negligente de las partes, que ninguna incidencia
puede tener respecto del instituto de la perención. Éste no se
fundamenta en la negligencia de las partes, sino en el estado
de abandono del juicio, presumido por la ley cuando el pro-
ceso se encuentra paralizado durante el tiempo establecido la
ley. De ahí que cualquier pedido o acto procesal que tenga por
fin la continuación del proceso (según los términos del Art.
217 C.P.T.) como lo es el pedido de fijación de audiencias, in-
terrumpe el plazo de perención” (A.I. N° 126 de fecha 24 de
mayo de 2011, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital, del voto mayoritario).
164) “Que la resolución apelada resuelve: NO HACER
LUGAR, con costas, al incidente de perención de la instancia
deducido por la parte demandada en los autos […], año 2008
[…] Informe el actuario sobre el apercibimiento dispuesto por
proveído […] …” De los términos de los agravios expuestos
surge que lo que critica el apelante es el carácter interruptivo
que le otorga la Juez a la petición formulada por la parte actora
[…], para que la demandada denuncie su domicilio real y pro-
cesal, petición que considera intrascendente y por tanto, sos-
tiene, que [no] implica interrupción del plazo de perención, el
que entonces transcurrió al no haber la demandante activado
las notificaciones para la realización de las audiencias de con-
ciliación señaladas sucesivamente por providencias de fechas
LA INACTIVIDAD PROCESAL 125
[…]. Entendiendo por mi parte que la discusión relativa a si la
intimación para que la demandada denuncie su domicilio real
es o no interruptiva de la perención, es una discusión que no
incide en la solución de esta apelación, pues aún si así fuere, a
mi criterio, el solo pedido de una audiencia o señalamiento de
la misma (caso de autos) son actos interruptivos, y coherente
con ello en este caso no se operó la perención ya que existen
pedidos y señalamiento de audiencias de conciliación que fue-
ron interrumpiendo sucesivamente el plazo de perención,
siendo la última la de fecha […] y contando desde la misma,
el referido plazo se constata que no ha transcurrido el plazo
establecido en el Art. 217 del C.P.T., razón por la cual corres-
ponde confirmar, con costas, la resolución apelada” (A.I. N°
423 de fecha 3 de noviembre de 2010. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
165) “Que, por la citada resolución la juez A quo resolvió
no hacer lugar al incidente de perención de instancia deducido
por la parte demandada e impuso las costas en el orden cau-
sado. Estimamos que en el caso no ha operado la perención de
instancia conforme a los fundamentos expuestos por la A-quo,
ya que el A.I. […], que señala audiencia preliminar de conci-
liación y ofrecimiento de pruebas es notoriamente un acto ten-
diente a hacer progresar el trámite del juicio, y por tanto es un
acto interruptivo del plazo de la perención (Art. 217 C.P.T.).
Consecuentemente la resolución apelada debe ser confirmada,
con imposición de costas en el orden causado ante la incontes-
tación de la parte actora” (A.I. N° 416 de fecha 1 de noviembre
de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
126 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
166) “A mi criterio, en el caso de autos no operó la peren-
ción de instancia porque el pedido de señalamiento de audien-
cia preliminar de conciliación y ofrecimiento de pruebas es un
acto interruptivo de la perención pues tiende a hacer avanzar
el proceso” (A.I. N° 256 de fecha 21 de julio de 2011, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mi-
noritario).
167) “En mi opinión, el pedido de nueva audiencia y la
providencia que señala audiencias son actos interruptivos de
la perención, al margen de que fueran notificadas, dado que
la ley no exige la notificación de los actos procesales para otor-
garles efectos interruptivos del término de la perención. Para
producir este efecto, basta cualquier actuación, ya sea de las
partes o del juez, con la sola condición de que la misma tienda
a hacer avanzar el proceso. No dice la ley que logre hacer
avanzar el proceso, no exige que el acto sea eficaz, sino que el
mismo “tuviese por objeto activar el procedimiento”. Recuér-
dese que el fundamento de la perención es el abandono del
proceso del litigante. No abandona el proceso quien pide su
continuación, que es lo que hace el litigante cuando insiste en
la fijación de la audiencia de conciliación, por ejemplo” (A.I.
N° 407 de fecha 18 de diciembre de 2012, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
168) “…a mi juicio la mera solicitud de fijación de la au-
diencia de conciliación como la providencia que señala la
misma son actos interruptivos de la perención, al margen de
la notificación de la misma, dado que la ley no exige la notifi-
cación de los actos procesales para otorgarles efecto interrup-
tivo de la perención, bastando que tales actos tiendan (no que
logren) a activar el proceso, que propendan a hacerlo avanzar
hacia la sentencia” (A.I. N° 188 de fecha 30 de mayo de 2013,
LA INACTIVIDAD PROCESAL 127
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto minoritario).
169) “…a mi juicio la mera solicitud de fijación de la au-
diencia de conciliación como la providencia que señala la
misma son actos interruptivos de la perención, al margen de
la notificación de la misma, dado que la ley no exige la notifi-
cación de los actos procesales para otorgarles efecto interrup-
tivo de la perención, bastando que tales actos tiendan (no que
logren) a activar el proceso, que propendan a hacerlo avanzar
hacia la sentencia. Esto porque el fundamento de la institución
de la perención es la presunción de abandono del proceso, lo
cual se descarta con el pedido de señalamiento de audiencia,
ya que el mismo demuestra el interés del solicitante de conti-
nuar y hacer avanzar el proceso” (A.I. N° 110 de fecha 27 de
marzo de 2013, del voto minoritario. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
170) “…los pedidos de señalamiento de audiencia de
conciliación y sus respectivas providencias constituyen actos
interruptivos de la perención, al margen de la notificación de
los mismos, dado que la ley no exige la notificación de los ac-
tos procesales para otorgarles efecto interruptivo de la peren-
ción, bastando que tales actos tiendan (no que logren) activar
el proceso. Esto porque el fundamento de la institución de la
perención es la presunción de abandono del proceso, lo cual
se descarta con el pedido de señalamiento de audiencia, ya
que esto demuestra el interés del solicitante de continuar y ha-
cer avanzar el proceso. Es cierto que en el A.I. Nº 1.444 del 26
de setiembre de 2002, la Corte Suprema de Justicia sostiene
que la mera solicitud de fijación de audiencias de conciliación,
sin que se acompañen los medios para la notificación de las
128 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
mismas, no constituye un impulso eficaz, criterio que no com-
parto por las razones arriba expresadas. Además, la Corte solo
se refiere a la solicitud de la audiencia de conciliación, no a la
providencia que señala la audiencia de conciliación, por lo
que, aun siguiendo el criterio de la Corte, si el pedido de
nueva audiencia fue concedido, la respectiva providencia in-
dudablemente interrumpe el término de perención y el plazo
respectivo debe computarse desde ésta (A.I. N° 425 de fecha 2
de octubre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, de voto minoritario; A.I. Nº 402 de fecha
28 de noviembre de 2017, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital; A.I. N° 233 de fecha 20 de julio de 2015.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I.
Nº 368 de fecha 31 de octubre de 2016, Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I.
Nº 543 de fecha 05 de diciembre de 2014. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario).
171) “Los sucesivos pedidos de señalamiento de audien-
cia, […] sí constituyen actos tendientes a movilizar el proceso
y demuestran claramente el interés de la parte en el avance del
mismo, porque las audiencias previamente señaladas habrían
fracasado, y, como ya se dijera, la audiencia de conciliación y
eventual posterior recepción a prueba es esencial en el proce-
dimiento” (A.I. N° 168 de fecha 01 de junio de 2012 Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto ma-
yoritario).
172) “…El pedido de señalamiento de audiencia de con-
ciliación fue presentado […] antes de transcurrir el plazo de
tres meses previsto por la ley. Esta diligencia demuestra el in-
LA INACTIVIDAD PROCESAL 129
terés de la parte actora de proseguir con la tramitación del pre-
sente juicio” (A.I. N° 298 de fecha 14 de agosto de 2013, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
173) “Que, revisados estos autos, se constata que esta ins-
tancia ha perimido, dado que después de dictada la providen-
cia […] que señala audiencia de conciliación […], no se ha ins-
tado el procedimiento, habiendo transcurrido a la fecha el
plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T. y, en consecuencia, co-
rresponde que así se declare” (A.I. N° 226 de fecha 26 de junio
de 2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
174) “…surge de autos que no se dan los presupuestos
para admitir la perención; pues, se ha solicitado audiencia de
conciliación en tiempo y forma […]. Asimismo, se ha proveído
en tiempo y forma […].; aunque la audiencia haya sido seña-
lada más allá del plazo de tres meses […], no es responsabili-
dad de la parte sino del Juzgado que fija conforme le permite
su agenda, ya que es sabido del recargo de trabajo existente.
Además, la providencia que señala audiencia de conciliación
fue notificada según Cédulas […] conforme reconoce el recu-
rrente al agraviarse, […] y dicha notificación realizada […] fue
cumplida en tiempo y forma […] con los días de antelación
requeridos. Que haya sido señalada esta audiencia fuera del
plazo de tres meses no es responsabilidad de la parte sino del
Juzgado, como se anotó. Corresponde en consecuencia deses-
timar el incidente de perención de instancia deducido…” (A.I.
N° 373 de fecha 28 de octubre de 2013. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. N° 324 de fecha 07 de
noviembre de 2012, del voto minoritario; A.I. N° 321 de fecha
06 de noviembre de 2012, del voto minoritario; A.I. N° 319 de
fecha 02 de noviembre de 2012, del voto minoritario; A.I. N°
130 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
224 de fecha 31 de julio de 2012, minoritario; A.I. N° 135 de
fecha 04 de mayo de 2012; A.I. N° 117 de fecha 27 de abril de
2012, del voto minoritario; A.I. N° 508 de fecha 14 de noviem-
bre de 2014, del voto minoritario; A.I. N° 413 de fecha 23 de
septiembre de 2014; A.I. N° 92 de fecha 24 de marzo de 2014,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
175) “…la audiencia de conciliación fijada […] es el úl-
timo impulso procesal en estos autos y habiendo a la fecha
transcurrido el plazo establecido en el Art. 217 del C.P.T…”
(A.I. N° 326 de fecha 07 de noviembre de 2012; A.I. N° 26 de
fecha 29 de febrero de 2012; A.I. N° 199 de fecha 14 de julio de
2017; A.I. N° 134 de fecha 19 de mayo de 2017; A.I. N° 448 de
fecha 16 de octubre de 2014; A.I. N° 322 de fecha 31 de julio de
2014; A.I. N° 148 de fecha 28 de abril de 2014; A.I. N° 147 de
fecha 28 de abril de 2014; A.I. N° 88 de fecha 21 de marzo de
2014; A.I. N° 79 de fecha 17 de marzo de 2014; A.I. N° 99 de
fecha 10 de mayo de 2016; A.I. N° 80 de fecha 28 de abril de
2016; A.I. N° 44 de fecha 17 de marzo de 2016, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
176) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso en esta instancia se dio en el acto de la audiencia de con-
testación oral de la expresión de agravios en dicha ocasión la
Magistrada interviniente –de conformidad con el Art. 261 del
C.P.T.– fijó nueva fecha para la audiencia de conciliación entre
las partes del juicio (A.I. Nº 249 de fecha 09 de julio de 2013.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I.
Nº 402 de fecha 28 de noviembre de 2017, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
177) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento a su respecto, es la resolución de fijación de la au-
diencia de conciliación, señalada en ocasión de la contestación
LA INACTIVIDAD PROCESAL 131
de la expresión de agravios –acta…” A.I. Nº 149 de fecha 16 de
junio de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
178) “…la parte actora solicitó nueva fecha de audiencia
de conciliación, pedido que el juez concedió […] y fijó audien-
cia […]. La notificación de esta providencia fue realizada por
cédula […] y ésta constituye una diligencia tendiente a impul-
sar el procedimiento y por tanto interrumpe el término de la
perención…” (A.I. N° 461 de fecha 22 de octubre de 2014, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
179) “El fundamento del apelante no es aceptable. El pe-
dido de fijación de audiencia y su admisión, si bien se hizo
fuera del término de pruebas, y por eso, según su tesis son ac-
tos nulos y por tanto no eficaces a los efectos de interrumpir
el término de la perención, sin embargo, al no haber impug-
nado por el medio y en el momento oportunos, quedaron con-
validadas dichas diligencias con la virtualidad de interrumpir
el término de la perención…” (A.I. N° 05 de fecha 15 de fe-
brero de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
180) “…el apelante controvierte la validez –a los efectos
de impulsar el proceso– de las actuaciones obrantes a fs. […]
de autos […] a través de las cuales su contraparte peticionó la
fijación de nuevas audiencias de conciliación, y dirigió las no-
tificaciones pertinentes […] debe concluirse que las actuacio-
nes señaladas, efectivamente tienen la virtualidad de impulsar
el proceso, interrumpiendo de esa forma el curso de la peren-
ción…” (A.I. Nº 288 de fecha 05 de agosto de 2013. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
132 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
181) “…de autos surge que por providencia […] se fijó
audiencia de conciliación […], posterior a ello […] el represen-
tante de la parte actora solicita nueva audiencia, petición re-
suelta por providencia […], luego el representante de la parte
demandada solicita nueva audiencia [en tres sucesivas fechas]
peticiones que fueran acogidas por providencias […]. No
existe constancia de que las partes fueran notificadas de las
audiencias de conciliación fijadas, salvo la señalada por pro-
videncia […], cuando el plazo de tres meses previsto en la Ley
ya había transcurrido de manera que puede concluirse que la
última actuación tendiente a impulsar el procedimiento fue el
proveído [que fijó la primera audiencia de conciliación […]
Como bien lo estableció la Jurisprudencia, con peticiones
reiteradas como las que nos ocupa, sin eficacia alguna, hacen
que el procedimiento se dilate indefinidamente. Así también,
en virtud al principio dispositivo que rige nuestro sistema
procesal, incumbe a las partes instar el procedimiento a través
de todos los medios legales previstos para el efecto. El impulso
del procedimiento constituye una carga procesal, y las partes
deben realizar el acto adecuado, de conformidad con el mo-
mento procesal de que se trata, para que el trámite avance del
estadio en que se encuentra al consecutivo…” (A.I. N° 1073
del 08 de agosto de 2.008, Corte Suprema de Justicia, Sala Ci-
vil, Comercial y Laboral).
182) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
cedimiento es la providencia […] por medio de la cual este
Tribunal fija la audiencia de conciliación de conformidad con
lo dispuesto en el Art. 261 del C.P.T. […] Cabe señalar que el
pedido de fijación de nueva audiencia […] y las consecuentes
providencias de fijación de nuevas audiencias […] no tienen
la virtualidad de impulsar el proceso porque no buscan el
LA INACTIVIDAD PROCESAL 133
efectivo tránsito a la siguiente etapa procesal (nótese que nin-
guna de ellas fue notificada a las partes) por lo que no pueden
ser considerados impulsos procesales válidos a los efectos de
evitar la perención. Por otro lado, resulta pertinente aclarar
que el Art. 173 del C.P.C. –a criterio de esta Magistratura– no
es aplicable en el fuero laboral, ello es así, debido a que la pe-
rención de la instancia se encuentra expresamente legislada en
el Código Procesal Laboral (Art. 217/223). En efecto, en el ca-
pítulo correspondiente, el C.P.L. no prevé la situación “… si el
expediente hubiere sido remitido a la vista por petición de un
juez o tribunal…” como circunstancia que incida en el curso
de la perención, como sí lo hace el C.P.C. en la norma citada
más arriba. En definitiva, no existen lagunas que impongan o
justifiquen la recurrencia al Código de Procedimientos Civi-
les, por la vía supletoria (A.I. Nº 372 de fecha 31 de octubre de
2016, voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
183) “…en estos autos, […] se ha señalado audiencia de
conciliación para el día… No habiéndose llevado a cabo la au-
diencia referida, se ha solicitado nueva fecha para dicha au-
diencia… […]señalándose nuevamente audiencia […] notifi-
cándose a la parte actora […]. A este respecto la Corte Su-
prema de Justicia, Sala Civil, ha dejado establecido que para
impulsar eficazmente la instancia es necesario que se acompa-
ñen los medios para la notificación de la providencia corres-
pondiente. De otro modo se estaría permitiendo a través de
pedidos meramente formales sin eficacia alguna que el proce-
dimiento se dilate indefinidamente (A.I. Nº 1.444/02 dictada
por la Sala Civil). Conforme a las constancias señaladas, es im-
portante mencionar que la última diligencia válida, es la men-
cionada notificación en donde sí insta el procedimiento…”
134 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
(A.I. N° 267 de fecha 06 de agosto de 2008. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital, del voto minoritario;
A.I. Nº 44 de fecha 15 de marzo de 2017. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº 298 de fecha 19 de
mayo de 2014; A.I. Nº 178 de fecha 6 de junio de 2016, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
184) “…Los pedidos de audiencias y su señalamiento no
constituyen impulso procesal si no se han facilitado su notifi-
cación; en este sentido la Corte Suprema de Justicia, Sala Civil,
ha establecido que para impulsar eficazmente la instancia es
necesario que se acompañen los medios para la notificación de
la providencia correspondiente. De otro modo se estará per-
mitiendo a través de pedidos meramente formales sin eficacia
alguna que el procedimiento se dilate indefinidamente (A.I.
N° 1.444/02 dictado por la Sala Civil)” (A.I. N° 458 de fecha 4
de diciembre de 2008, voto mayoritario; A.I. Nº 239 de fecha
30 de julio de 2009; A.I. Nº 322 de fecha 18 de setiembre de
2009. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
185) “…que la última actuación procesal idónea para ha-
cer avanzar el curso de la instancia, lo constituye el proveído
[…] “Téngase por contestado el memorial de agravios en los
términos del escrito […]. De conformidad al Art. 261 C.P.T.
señálase audiencia de conciliación […]; a fin de que las partes
comparezcan personalmente ante este Tribunal” […]. El pro-
veído […] por el que se señala nueva audiencia de conciliación
no puede ser considerada diligencia interruptiva del plazo de
perención; pues no ha sido notificado a todas las partes. […]
De hecho, la parte demandada solicitó nueva audiencia […]
recayendo el proveído […] por el que […] se señalaba audien-
LA INACTIVIDAD PROCESAL 135
cia de conciliación [para una nueva fecha]; proveído que tam-
poco fue notificado, por lo que no puede considerarse como
actuación procesal idónea para instar el procedimiento. …”
(A.I. N° 267 de fecha 06 de agosto de 2008. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital, del voto mayoritario;
A.I. N° 457 de fecha 29 de diciembre de 2015, Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
186) “…En reiterados precedentes de este Tribunal (A.I.
N°s 107/07, 83/06, 438/05 entre otros), he sostenido que el
solo pedido de señalamiento de audiencia de conciliación y
ofrecimiento de pruebas sin la correspondiente notificación a
las partes, es ineficaz para interrumpir el término de peren-
ción de instancia previsto en el Art. 217 del C.P.T. …” (A.I. N°
146 de fecha 28 de mayo de 2008. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario; A.I. Nº
178 de fecha 13 de abril de 2018; A.I. Nº 125 de fecha 05 de
abril de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
187) “Entiendo que los sucesivos pedidos de señala-
miento de audiencias no son suficientes para interrumpir el
plazo de perención. La notificación de una resolución es carga
del Juzgado que debe ser cumplida por el Ujier notificador,
pero esto no exonera a las partes de su obligación de urgir su
diligenciamiento dando cumplimiento a la Acordada N°
20/84 de la Excma. Corte Suprema de Justicia, que manda de-
positar el viático del Ujier notificador para que éste proceda a
practicar la pertinente notificación. Este razonamiento se basa
en la convicción de que la perención tiene por objeto evitar
que los pleitos se eternicen, circunstancia que perjudica a la
buena administración de justicia, que no tiene por qué cargar
con la negligencia de los litigantes…” (A.I. N° 368 de fecha 9
136 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de octubre de 2008. Segunda Sala Laboral, del voto minorita-
rio).
188) “…las audiencias de conciliación señaladas […] no
constituyen impulso procesal al haber sido notificadas; en este
sentido la Corte Suprema de Justicia ha establecido que: “para
impulsar eficazmente la instancia es necesario que se acompa-
ñen los medios para la notificación de la providencia corres-
pondiente. De otro modo se estaría permitiendo a través de
pedidos meramente formales sin eficacia alguna que el proce-
dimiento se dilate indefinidamente (A.I. Nº 1.444/02 dictado
por la Sala Civil) (A.I. N° 322 de fecha 3 de setiembre de 2008.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
189) “…desde un punto de vista estrictamente formal
puede aseverarse que las meras solicitudes de fijación de au-
diencias de conciliación sin las notificaciones correspondien-
tes, son actuaciones que impulsan el proceso; sin embargo, a
criterio de esta Magistratura, tal conducta no trasluce una real
intención de avanzar en el proceso y mantiene la causa en un
letargo indefinido. Es por este motivo que se comparte lo ar-
gumentado por la Excma. Corte Suprema de Justicia en el A.I.
Nº 1.444 de fecha 26 de setiembre de 2002, cuando establece
que la mera fijación de audiencias de conciliación sin que se
acompañen los medios para la notificación de las mismas, no
constituye impulso procesal eficaz. …” (A.I. Nº 493 de fecha
30 de diciembre de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital, voto minoritario; A.I. Nº 543 de fecha
05 de diciembre de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital, voto mayoritario; A.I. Nº 351 de fecha
19 de agosto de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital; A.I. Nº 229 de fecha 12 de agosto de 2016.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital,
LA INACTIVIDAD PROCESAL 137
voto mayoritario; A.I. Nº 283 de fecha 06 de setiembre de 2016.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I.
Nº 415 de fecha de 22 de diciembre de 2017).
190) “…esta Magistratura tiene el criterio que los meros
pedidos de fijación de audiencias de conciliación, la posterior
de discusión de la causa y ofrecimiento de pruebas y los con-
secuentes proveídos emitidos por el órgano jurisdiccional en
respuesta a las solicitudes, sin las notificaciones correspon-
dientes o notificaciones a una sola de las partes, no traslucen
una real intención de impulsar el proceso y mantienen la causa
en un estado de letargo indefinido, por lo que no los considera
impulsos procesales válidos a los efectos de evitar la peren-
ción (A.I. N° 110 de fecha 27 de marzo de 2013, del voto ma-
yoritario, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital; A.I. Nº 390 de fecha 11 de noviembre de 2016. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
191) “…En cuanto a los distintos y sucesivos pedidos de
fijación de las audiencias de conciliación y discusión de la
causa y ofrecimiento de pruebas, así como los respectivos pro-
veídos consecuentes, no constituyen actos idóneos que impul-
sen el proceso. En efecto, debe señalarse que desde un punto
de vista estrictamente formal puede aseverarse que las meras
solicitudes de fijación de audiencias de conciliación sin las no-
tificaciones correspondientes –o con notificaciones parciales–
son actuaciones que impulsan el proceso […] sin embargo, a
criterio de esta Magistratura, tal conducta no trasluce una real
intensión de avanzar en el proceso y mantiene la causa en un
letargo indefinido. Es por este motivo que se comparte lo ar-
gumentado por la Excma. Corte Suprema de Justicia en el A.I.
Nº 1.444 de fecha 26 de setiembre de 2002, cuando establece
que la mera fijación de audiencias de conciliación sin que se
138 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
acompañen los medios para la notificación de las mismas, no
constituye impulso procesal eficaz. Con base en lo expuesto
esta Magistratura es del parecer que la resolución recurrida
debe ser confirmada…” (A.I. Nº 461 de fecha 16 de diciembre
de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital voto mayoritario; A.I. N° 103 de fecha 09 de abril de 2015,
voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital; A.I. Nº 349 de fecha 17 de octubre de 2016. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
192) “…no se impulsó eficazmente la instancia, pues el
proveído por el que se señala audiencia preliminar de conci-
liación […] no ha sido notificado a las partes; notificación que
en dicha etapa es la actuación idónea para interrumpir el plazo
de perención. …” (A.I. Nº 160 de fecha 25 de mayo de 2010.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
193) “…la petición o diligencia es inoficiosa como acto
interruptivo de la perención sin la correspondiente notifica-
ción. La institución de la perención de instancia tiende a evitar
la dilación indefinida de los procesos en perjuicio del princi-
pio de celeridad y economía procesal. En esta perspectiva con-
sidero que si admitiéramos la tesis de que la mera petición o
fijación de audiencia ya tiene efecto interruptivo de la peren-
ción estaríamos atentando contra el espíritu de la mencionada
norma, pues estaríamos abriendo la compuerta legal precisa-
mente para la dilación indefinida de los procesos” (A.I. N° 256
de fecha 21 de julio de 2011, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
194) “…la mera solicitud de señalamiento de audiencia
de conciliación no tiene efecto interruptivo del plazo de pe-
rención; es la notificación del proveído que señala dicha au-
LA INACTIVIDAD PROCESAL 139
diencia a todas las partes, la idónea a tal efecto (Criterio soste-
nido por este Tribunal en resoluciones precedentes, también
por la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia en el A.I. Nº
1.444/02) (A.I. Nº 314 de fecha 27 de agosto de 2010; A.I. Nº
171 de fecha 21 de mayo de 2014; A.I. Nº 89 20 de marzo de
2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
195) “…la notificación de la audiencia de conciliación
debe ser efectuada a todas las partes, como ya lo ha sostenido
este Tribunal en resoluciones anteriores como el A.I. Nº 437
del 4 de setiembre de 2006, en el que se expresa “Para que la
audiencia de conciliación esté debidamente notificada, esta
debe ser efectuada a todas las partes; y así cumplida, hace que
hasta el día de la realización de la audiencia todo urgimiento
sea inocuo: como también que a partir del referido día de no
llevada a cabo la audiencia, se compute el plazo de tres meses
previsto en el Art. 217 del C.P.T., para que se tenga por peri-
mida la instancia; si dentro de este plazo no se instara el pro-
cedimiento” (A.I. Nº 239 de fecha 30 de julio de 2009; A.I. Nº
251 de fecha 11 de agosto de 2009; A.I. Nº 322 de fecha 18 de
setiembre de 2009; A.I. Nº 90 de fecha 25 de abril de 2014).
196) “…la notificación personal de la parte acota respecto
de dicho proveído [que fija una nueva audiencia de concilia-
ción] resulta inocua ante lo apuntado [la notificación se hizo
luego de vencido el plazo de perención y habiéndose inmedia-
tamente interpuesto el incidente de caducidad respectivo],
como igualmente la notificación que pueda importar el retiro
de copias simples del expediente […] cuadra destacar, que se-
ñalada la audiencia de conciliación, y en su defecto de discu-
sión de la causa y ofrecimiento de prueba, la diligencia idónea
140 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
o con entidad interruptiva del plazo de perención en ese es-
tado de la causa, constituye la notificación personal o por ce-
dula a todas las partes del proveído que contiene esta decisión
(A.I. Nº 171 de fecha 21 de mayo de 2014. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
197) “…este tribunal ha sostenido en resoluciones ante-
riores, como el A.I. Nº 313 del 12 de setiembre de 2007, entre
otros, cuanto sigue: “que la simple petición efectuada para que
se señale audiencia de conciliación; incluso la providencia que
recaiga haciendo lugar a tal solicitud, señalándose la audien-
cia pertinente, no constituyen actos interruptivos del plazo de
perención; pues la actuación idónea para hacer avanzar el pro-
ceso en dicha etapa, lo constituye la notificación del proveído
que señala audiencia de conciliación”. A este respecto la Corte
Suprema de Justicia Sala Civil, ha dejado establecido que para
impulsar eficazmente la instancia es necesario que se acompa-
ñen los medios para la notificación de la providencia corres-
pondiente. De otro modo se estará permitiendo a través de pe-
didos meramente formales sin eficacia alguna que el procedi-
miento se dilate indefinidamente (A.I. Nº 1.444/02 dictado por
la Sala Civil). En las condiciones expuestas, más bien surge el
abandono de la instancia, hallándose perimida la instancia…”
(A.I. N° 518 de fecha 18 de noviembre de 2011. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
198) “…la audiencia de conciliación señalada […] no
constituye impulso procesal al no haber sido notificada. En
este sentido la Corte Suprema de Justicia ha establecido que:
“para impulsar eficazmente la instancia es necesario que se
acompañen los medios para la notificación de la providencia
correspondiente. De otro modo se estaría permitiendo a través
LA INACTIVIDAD PROCESAL 141
de pedidos meramente formales sin eficacia alguna que el pro-
cedimiento se dilate indefinidamente (A.I. N° 1.444/02 dic-
tado por la Sala Civil) …” (A.I. N° 455 de fecha 04 de octubre
de 2011. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
199) “…se dieron una serie de pedidos de fijación de au-
diencia de conciliación y de discusión de la causa y ofreci-
miento de pruebas, con las correspondientes providencias en
respuesta a tales solicitudes, sin embargo, éstas no tienen la
eficacia de impulsar el proceso pues no tienden a lograr el
efectivo tránsito a la siguiente etapa procesal. […] cabe acotar
que esta magistratura entiende –ya desde el ejercicio de la ju-
dicatura en primera instancia– que los meros pedidos de fija-
ción de audiencias de conciliación y los consecuentes proveí-
dos emitidos por el órgano jurisdiccional en respuesta a las
solicitudes, sin las notificaciones correspondientes o notifica-
ciones a una sola de las partes, no traslucen una real intención
de impulsar el proceso y mantienen la causa en un estado de
letargo indefinido, por lo que no los considera impulsos pro-
cesales válidos a los efectos de evitar la perención. En este
mismo sentido la Corte Suprema de Justicia se expidió por A.I.
Nº 1.444 de fecha 26 de septiembre de 2002, sentando la juris-
prudencia que establece que la mera solicitud de fijación de
audiencias de conciliación y las providencias recaídas en vir-
tud a dichas solicitudes sin que se acompañen los medios para
la notificación de las mismas, no constituye un impulso eficaz
(A.I. Nº 101 de fecha 10 de mayo de 2016. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I. N° 425 de fecha 2
de octubre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I. Nº 92 de fecha
24 de marzo de 2014. voto minoritario. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital; A.I. Nº 53 de fecha 29 de
142 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
marzo de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
200) “…la mentada notificación [de la audiencia de con-
ciliación] no tiene la eficacia de impulsar el proceso porque no
busca el efectivo tránsito a la siguiente etapa procesal […] si
bien es cierto, tanto la parte demandada como su represen-
tante fueron notificados de la audiencia señalada, no lo fue la
parte actora, condición indispensable para la realización del
acto (nótese que la audiencia no se llevó a cabo por el motivo
señalado precedentemente, conforme consta en la nota […] la
notificación […] no trasluce una real intención de la parte ac-
cionante de impulsar el proceso, en tanto la causa se mantiene
en un estado de letargo indefinido, por lo que no puede con-
siderarse la mentada notificación como impulso procesal vá-
lido a los efectos de evitar la perención (A.I. Nº 115 de fecha
26 de mayo de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
201) “…es cierto que las resoluciones que deben ser noti-
ficadas por cédula, deben ser practicadas por los ujieres den-
tro de las 24 horas de haber sido dictadas las mismas (Art. 83
C.P.T.) pero no es menos cierto que por disposición de la Acor-
dada N° 20/04 la parte interesada debe hacer entrega al fun-
cionario designado el monto del viático fijado en el misma a
fin de que este proceda a diligenciar la pertinente notificación.
En autos no consta haberse dado cumplimiento a esta dispo-
sición, situación que denota falta de debida diligencia e interés
en el desarrollo del juicio que, no puede prolongarse indefini-
damente en el tiempo. El referido pedido de fijación de au-
diencia no puede considerarse diligencia “…que tuviese por
objeto activar el procedimiento…” y consecuentemente el
plazo de tres meses establecido por el Art. 217 del C.P.T. ha
LA INACTIVIDAD PROCESAL 143
vencido y operado la perención…”. A mayor abundamiento
me remito al criterio sustentado por la Corte Suprema de Jus-
ticia en el A.I. N° 1.444/02 (A.I. N° 138 del 02 de junio de 2009;
A.I. N° 567 de fecha 29 de diciembre de 2011, del voto mayo-
ritario; A.I. N° 188 de fecha 30 de mayo de 2013, del voto ma-
yoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
202) “…no existe resolución pendiente, cuya demora en
dictarla fuese imputable al Juez, como alegan los excepcionan-
tes, pretendiendo equiparar a ella el incumplimiento de la no-
tificación. La falta de notificación de la providencia que corre
traslado de las excepciones opuestas no se encuadra dentro de
la previsión del Art. 221 citado; se trata, la notificación, de una
actuación, si bien a cargo del Juzgado, cuya falta de diligen-
ciamiento impone a la parte la obligación de urgir, es decir,
señalar los obstáculos y facilitar los medios a fin de que se
cumpla. Y aunque deba ser efectuada de oficio, éste no le
exime a la parte interesada de su obligación de urgir, menos
cuando, como bien señala el Juzgado, debe observar lo dis-
puesto por la Acordada que establece el viático correspon-
diente para que el funcionario pueda realizar la notifica-
ción…” (A.I. Nº 254 de fecha 31 de julio de 2008. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
203) “...del simple cómputo del tiempo transcurrido en-
tre la última actuación tendiente a impulsar el procedimiento
cual es la notificación por automática del A.I. [...] y la deduc-
ción del incidente [de perención] [...] surge que ha transcu-
rrido el plazo de tres meses previsto en el Art. 271 del C.P.T.
para que opere la perención. En cuanto a los distintos y suce-
sivos pedidos de fijación de las audiencias de conciliación y
discusión de la causa y ofrecimiento de pruebas, así como los
144 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
respectivos proveídos consecuentes, no constituyen actos idó-
neos que impulsen el proceso. En efecto, si bien desde un
punto de vista estrictamente formal puede decirse que los mis-
mos tienen por objeto hacer avanzar el proceso, la falta de no-
tificación de las resoluciones que fijan las audiencias solicita-
das [...] denotan ausencia de un interés real en la obtención del
objetivo señalado [...]. El mero pedido de fijación de audien-
cias de conciliación sin que se acompañen los medios para la
notificación de las resoluciones correspondientes, no consti-
tuye impulso procesal eficaz…” (A.I. N° 407 de fecha 18 de
diciembre de 2012, del voto minoritario; A.I. Nº 350 de fecha
17 de octubre de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
204) “…la petición o diligencia de fijación de audiencia
en principio, tiende al propósito de impulsar el procedi-
miento; sin embargo, sin la notificación, se diluye ese propó-
sito de impulsar el proceso y, por ende, no tiene efecto inte-
rruptivo de la perención. Sabido, es que cualquier diligencia
cuya eficacia impulsiva se halla subordinada a la notificación,
mientras no se cumple con esta condición (la notificación) no
surte el efecto impulsor y, en consecuencia, no trasciende
como medio interruptivo de perención” (A.I. N° 168 de fecha
01 de junio de 2012, del voto minoritario, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
205) “En casos similares a este vengo sosteniendo el cri-
terio de que “no es suficiente los pedidos de señalamiento de
audiencias de conciliación y ofrecimiento de pruebas, sin la
notificación de dicha audiencia como un acto efectivo para in-
terrumpir el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T., para que
opere la perención de instancia. La notificación de una resolu-
ción es carga del Juzgado es cierto, que debe ser cumplida por
LA INACTIVIDAD PROCESAL 145
el Ujier notificador, pero eso no exonera a las partes de su obli-
gación de urgir su diligenciamiento dando cumplimiento a la
Acordada Nº 20/84 de la Excma. Corte Suprema de Justicia
que manda depositar el viático del Ujier notificador para que
este proceda a practicar la pertinente notificación” (A.I. N° 10
de fecha 15 de febrero de 2011, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
206) “Es cierto que las resoluciones que deben ser notifi-
cadas por cédula, deben ser practicadas por los ujieres dentro
de las 24 horas de haber de haber sido dictadas las mismas
(Art. 83 C.P.T.), pero no es menos cierto que por disposición
de la Acordada N° 20/04 la parte interesada debe hacer en-
trega al funcionario designado del monto del viático fijado en
la misma a fin de que éste proceda a diligenciar la pertinente
notificación. En autos no consta haberse dado cumplimiento a
esta disposición, situación que denota falta de la debida dili-
gencia e interés en el desarrollo del juicio que, no puede pro-
longarse indefinidamente en el tiempo. Los procesos no pue-
den eternizarse en el tiempo, el instituto de la perención está
dado precisamente para fin a las mismas, constituyéndose en
una forma de limpiar los despachos de juicios en que las par-
tes no muestran interés en su prosecución” […] “La norma
(Art. 217 del C.P.T.) contempla el principio dispositivo y de
oficiosidad que caracteriza el proceso laboral, pues al hacer re-
ferencia a la “petición o diligencia” contempla la doble hipó-
tesis el de la petición de las partes o la que provenga de la fa-
cultad oficiosa del órgano jurisdiccional de disponer diligen-
cias. Al mismo tiempo, prevé que la petición o la diligencia
tengan la virtualidad de impulsar el procedimiento, ya que es
bien sabido que, la simple petición de constitución de domici-
lio o el pedido de reconocimiento de personería, como la dili-
146 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
gencia ordenada por el juzgado de la agregación de algún re-
caudo o la integración del tribunal no tiende a impulsar el pro-
cedimiento y mucho menos, surten efecto interruptivo de la
perención. De lo dicho se sigue que, la simple fijación de la
audiencia de conciliación a petición de partes, no surte por sí
solo el efecto interruptivo de la perención, pues, para ese
efecto es necesario la notificación de la misma, desde que la
operatividad impulsora del proceso de la fijación de la audien-
cia de conciliación se integra incuestionablemente con la noti-
ficación de las partes” (A.I. N° 191 de fecha 15 de junio de
2011, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal, del voto mayoritario).
207) “…El pedido de agregación de boleta de depósito y
la solicitud de reconocimiento de personería, no constituyen
actuaciones interruptivas del plazo de perención. Tampoco la
renuncia al mandato de la abogada de la actora, ya que esta
continúa en el ejercicio del mandato hasta la designación de
nuevo representante. …” (A.I. Nº 226 de fecha 03 de julio de
2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
208) “…en el caso de autos no procede la perención, ya
que entiendo que no existió negligencia alguna de las parte
actora en el cumplimiento de la Acordada Nº 516/2008 [Que
Establece El Régimen De Cobertura De Gastos Para Magistra-
dos Y Demás Funcionarios Judiciales Dentro De Un Proceso
Judicial] […] de la Excma. Corte Suprema de Justicia pues no
se trata del caso de sucesivas audiencias de conciliación que
no fueron notificadas a las partes, para cuyo caso a mayor
abundamiento me remito a los A.I. Nºs 438/05, 83/06, 299/06,
373/06 y 107/07, dictados por este Tribunal y el A.I. Nº 144/02
dictado por la Excma. Corte Suprema de Justicia” (A.I. N° 126
LA INACTIVIDAD PROCESAL 147
de fecha 24 de mayo de 2011, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario en cuanto a
la cualidad interruptiva de la audiencia de conciliación).
209) “…el hecho de que la providencia […] deba ser no-
tificada por cédula, implica que la carga de la notificación re-
cae sobre las partes y no sobre el Tribunal, ya que cuando el
Art. 83 del C.P.T. reza: “…las notificaciones a que se refiere el
artículo anterior serán practicadas por los ujieres dentro de las
veinticuatro horas de dictada la sentencia, resolución o provi-
dencia…”, está normativizando qué funcionario del Juzgado
o Tribunal es el competente para tal diligencia, lo cual a crite-
rio de esta Magistratura, no implica que deba hacerse de ofi-
cio, más aún cuando las partes deben dar cumplimiento a la
Acordada Nº 516 del año 2008 proporcionando a los ujieres los
medios necesarios para la diligencia. Norma análoga al men-
cionado Art. 83 del C.P.T. es el Art. 136 del C.P.C. el cual dis-
pone: “…las notificaciones por cédulas serán el hecho que la
providencia […] deba ser notificada por cédula, implica que la
carga de la notificación recae sobre las partes y no sobre el Tri-
bunal, ya que cuando el Art. 83 del C.P.T. reza: “…las notifi-
caciones a que se refiere el artículo anterior serán practicadas
por los ujieres dentro de las veinticuatro horas de dictada la
sentencia, resolución o providencia…”, está normativizando
qué funcionario del Juzgado o Tribunal es el competente para
tal diligencia, lo cual a criterio de esta Magistratura, no im-
plica que deba hacerse de oficio, más aún cuando las partes
deben dar cumplimiento a la Acordada Nº 516 del año 2008
proporcionando a los ujieres los medios necesarios para la di-
ligencia. Norma análoga al mencionado Art. 83 del C.P.T. es
el Art. 136 del C.P.C. el cual dispone: “…las notificaciones por
cédulas serán practicadas por ujieres…”. Esta Magistratura
entiende que si la disposición citada del C.P.T. impusiera la
148 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
carga al Juzgado, hubiera consignado expresamente la expre-
sión: “de oficio” como lo hace de hecho el Art. 385 del C.P.C.
de aplicación supletoria, que reza “…la sentencia será notifi-
cada de oficio dentro del tercer día” y al no consignar el Art.
83 del C.P.T. tal expresión, la carga pesa sobre las partes (A.I.
N° 527 de fecha 25 de noviembre de 2014. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
210) “…de las constancias del expediente surge que el
apelante al plantear sendas diligencias para la fijación de au-
diencia de conciliación, a pesar de habérsele fijado fecha de
audiencia, no se ha podido llevar a cabo el acto procesal por la
falta de interés del apelante al no haber notificado en debida
y legal forma, por lo que carga con la responsabilidad de la
frustración de la misma y el trascurso del plazo en exceso por
su actuación displicente; produciendo en consecuencia, la pe-
rención de instancia por la falta de impulso procesal; es de
destacar que la mera petición de la fijación de audiencia no
puede constituirse en un acto procesal efectivo, teniendo en
cuenta que además carga con la obligación de la notificación
de la fijación de la mentada audiencia; por lo que la falta de
concreción de esa diligencia ha sido por su expresa responsa-
bilidad” (A.I. N° 324 de fecha 07 de noviembre de 2012; A.I.
N° 321 de fecha 06 de noviembre de 2012; A.I. N° 319 de fecha
02 de noviembre de 2012; A.I. N° 224 de fecha 31 de julio de
2012; A.I.; A.I. N° 135 de fecha 04 de mayo de 2012, del voto
minoritario; A.I. N° 117 de fecha 27 de abril de 2012; A.I. N°
115 de fecha 28 de abril de 2017; A.I. N° 31 de fecha 07 de
marzo de 2017; A.I. N° 508 de fecha 14 de noviembre de 2014;
A.I. N° 413 de fecha 23 de septiembre de 2014, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 149
211) “…La audiencia de conciliación señalada por el pro-
veído de referencia no fue notificada a las partes, tampoco el
señalamiento de nuevas audiencias de conciliación dispuesto
por los proveídos […]. La diligencia idónea para impulsar el
proceso considerando el estado en que se encontraba la causa,
constituye la notificación de la audiencia citada a todas las
partes del proceso. En el orden expuesto, cabe señalar que este
Tribunal en el A.I. 314 del 27 de agosto de 2010, ha sostenido
“la mera solicitud de señalamiento de audiencia de concilia-
ción no tiene efecto interruptivo del plazo de perención; es la
notificación del proveído que señala dicha audiencia a todas
las partes, la idónea a tal efecto (Criterio sostenido por este
Tribunal en resoluciones precedentes, también por la Sala Ci-
vil de la Corte Suprema de Justicias en el A.I. N° 1.444/02)”
(A.I. Nº 407 de fecha 08 de noviembre de 2013; A.I. Nº 18 de
fecha 06 de junio de 2016; A.I. Nº 441 de fecha 06 de diciembre
de 2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
212) “…cabe destacar que los accionados […] fueron no-
tificados de la audiencia en sus domicilios procesales, al igual
que su abogada […]. En este punto, es importante resaltar dos
circunstancias que resultan en la ineficacia de las mencionadas
notificaciones. Primero, el Art. 82 inc. “c” del C.P.T. dispone
que la audiencia de conciliación será notificada personal-
mente a las partes y en sus domicilios reales, y segundo, la
firma codemandada […] no fue notificada. Es decir, que en las
formas en que fueron diligenciadas las notificaciones, no tie-
nen por efecto impulsar el procedimiento…” (A.I. N° 224 de
fecha 31 de julio de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
150 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
213) “A modo ilustrativo cabe mencionar que las actua-
ciones […] (apelación del A.I. […] solicitud de intervención y
correspondiente proveído) no tienen la virtualidad de impul-
sar el proceso; en cuanto a la solicitud de fijación de audiencia
de conciliación y la posterior de discusión de la causa y ofre-
cimiento de prueba, con la correspondiente providencia […]
tampoco impulsan el proceso ya que la notificación fue incom-
pleta pues solo la parte demandada fue anoticiada de las refe-
ridas audiencias” (A.I. N° 138 de fecha 31 de mayo de 2016,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto minoritario).
214) “…no tienen –como ya se adelantara– la virtualidad
de impulsar el procedimiento. Esto es así atendiendo a que por
medio del escrito […] los abogados […] se limitaron a tomar
intervención en el juicio y solicitar la expedición de copia sim-
ple del expediente, actos estos que no tienen como fin instar el
procedimiento. …” (A.I. Nº 584 de fecha 17 de septiembre de
2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
215) “el escrito […] por medio del cual el representante
del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social solicitó
intervención en estos autos, no tiene la virtualidad de impul-
sar el proceso…” (A.I. Nº 480 de fecha 26 de noviembre de
2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
216) “la actuación a la que alude el apelante, su presen-
tación […] solicitando intervención conforme al testimonio de
poder que acompañó […] no tiene efecto interruptivo del
plazo de perención por cuanto que no importa un avance de
los trámites en la excepción de falta de personería opuesta;
tampoco la providencia […] recaída en dicha presentación que
LA INACTIVIDAD PROCESAL 151
dice: “A mérito del testimonio del Poder Especial presentado,
reconócese la personería del recurrente en el carácter invocado
y por constituido su domicilio en el lugar señalado, y dése la
intervención legal correspondiente. Ordénase el desglose y
devolución del poder original presentado, previa agregación
de su fotocopia autenticada por el Actuario” (A.I. Nº 188 de
fecha 6 de julio de 2012 Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
217) “…el pedido de intervención en juicio e interposi-
ción de recurso […] cuando éste debe ser interpuesto conjun-
tamente con la sentencia conforme al Art. 124 del C.P.T., […]
como la providencia dictada en consecuencia, que expresa:
“…téngase presente para su oportunidad, de conformidad a
lo dispuesto en el Art. 124 del C.P.T.” […] no constituyen im-
pulso procesal capaz de hacer avanzar el proceso a la siguiente
etapa procesal; en este caso, la conciliación; y, en consecuen-
cia, carece el efecto de interrumpir el plazo para la perención
de la Instancia…” (A.I. Nº 308 de fecha 28 de mayo de 2018.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
218) “El impulso procesal recae en la parte actora, que es
la que se supone tiene interés en la prosecución del juicio. Sin
embargo y conforme constancias de autos, en las tres oportu-
nidades las audiencias fijadas por el juzgado, se frustraron por
falta de notificación a todas las partes, y así lo hizo constar el
Actuario […]. Resulta así, que las notificaciones practicadas en
autos, no resultaron eficaces para la prosecución del juicio”
(A.I. N° 36 de fecha 07 de marzo de 2016, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
219) “…la audiencia conciliatoria fijada […] no puede
considerarse como última actuación tendiente a impulsar el
proceso, pues si bien ambas partes fueron notificadas de ésta
152 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
en ocasión de la contestación oral de expresión de agravios
[…], dicha audiencia se vio frustrada por incomparecencia de
las partes. Por lo anteriormente expuesto, corresponde decla-
rar perimida la instancia…” (A.I. N° 326 de fecha 07 de no-
viembre de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
220) “...la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso en el recurso de apelación [...] es el acto de notificación a
la empresa apelante de la fecha fijada por el Tribunal para la
audiencia de conciliación [...] Y, entre esta actuación y el in-
forme de la Actuaria [...] surge que efectivamente ha transcu-
rrido el plazo de tres meses previsto por el Art. 217 del C.P.T.
para que opere la perención de instancia” (A.I. N° 409 de fecha
18 de diciembre de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
221) “…si bien el proveído […] (por el cual, entre otras
cosas, el Juzgado tuvo por contestada la demanda, señalando
audiencia de conciliación […]) no fue notificado a todas las
partes del presente juicio, sin embargo, el proveído […] que
fijaba nueva audiencia de conciliación […], sí lo fue. […] Co-
rresponde hacer notar, que los actores, […] fueron notificados
por cedula de la citada providencia […] en el domicilio real
denunciado por el abogado […] quien, si bien había renun-
ciado al mandato conferido por dichos actores, continuaba en
la representación de los mismos, conforme surge de las cons-
tancias de la causa, […] En definitiva, todas las partes de este
proceso estaban notificadas […] constituyendo por ende esta
actuación idónea y eficaz para interrumpir el curso de la ins-
tancia. […] Aunque la audiencia fijada […] por el citado pro-
veído se haya suspendido […] no fue por falta de notificación
a las partes, conforme surge de lo expuesto por el juzgado en
LA INACTIVIDAD PROCESAL 153
el citado proveído […] que dice en lo pertinente: “[…] en estos
autos los actores […] han sido notificados de la renuncia al
mandato de sus representantes convencionales […] y no ha-
biéndose cumplido el plazo de ocho (8) días para que se de-
signen nuevos apoderados, y al efecto de que los mismos no
queden en estado de indefensión, ordenase la suspensión de
la audiencia de conciliación y en su defecto la de ofrecimiento
de pruebas…” No está por demás señalar al Juzgado que hasta
que venza el plazo otorgado a la parte para que comparezca a
estar en juicio por sí o por apoderado, el apoderado que re-
nunció debe continuar ejerciendo la representación de dicha
parte, incluso bajo pena de daños y perjuicios (Art. 64 inc. “b”
del C.P.C. de aplicación supletoria 836 C.P.C., 6 C.P.C.) […] Y,
en el caso el plazo conferido a los citados actores […] aún no
había vencido…” (A.I. Nº 417 de fecha 09 de diciembre de
2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
222) “…por A.I. […]se resolvió desestimar las excepcio-
nes de incompetencia de jurisdicción, de prescripción y se se-
ñaló audiencia preliminar de conciliación. Con posterioridad
al dictado del mencionado interlocutorio, y antes de que trans-
curra el plazo de tres meses previsto en el Art. 217 del C.P.T.,
[…] se ha efectuado la diligencia interruptiva del plazo de pe-
rención de instancia, que en dicha etapa del proceso consti-
tuye la notificación de la audiencia de conciliación a todas las
partes del proceso… (A.I. Nº 410 de fecha 17 de noviembre de
2008. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
223) “La audiencia de conciliación, trámite obligatorio,
fue señalada [..] si bien más allá del plazo de tres meses, dicho
154 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
señalamiento es decisión del Juzgado conforme su disponibi-
lidad de tiempo, respecto del cual la parte no asume respon-
sabilidad alguna, bastándole a ésta dar oportuno cumpli-
miento a lo decidido, facilitando los medios, como en el caso
específico de autos, la notificación respectiva, que cumplida
oportunamente, constituye un acto interruptivo de la peren-
ción; pues, no es sino el plazo dentro del cual debe cumplirse
la notificación el que determinará el interés o impulso proce-
sal; y en este sentido el Art. 89 del C.P.T. (por lo menos dos
días antes del señalado para el acto) es el que define la cues-
tión, ya que siendo observado, la notificación surtirá sus efec-
tos, y el impulso procesal se ha dado. De lo contrario, ante el
recargo de trabajo, todas las audiencias que se señalen más
allá de los tres meses, hará que las causas periman. Distinto
hubiera sido si la notificación no se cumpliera o diligenciara,
o lo fuera extemporáneamente. Pero, habiéndose cumplido, el
impulso procesal se dio; […] la providencia […] que señala
audiencia de conciliación […] notificada a las partes, consti-
tuye impulso procesal; por lo que el incidente de perención no
procede…” (A.I. Nº 410 de fecha 17 de noviembre de 2008,
voto ampliatorio. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
224) “…Es cierto y comparto la opinión de la preopi-
nante cuando señala que la notificación de todas las partes de
la audiencia de conciliación es el acto interruptivo de la peren-
ción […] considero que también lo es la solicitud del señala-
miento de dicha audiencia de conciliación, esté o no esté noti-
ficada (A.I. Nº 410 de fecha 17 de noviembre de 2008, voto mi-
noritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 155
225) “…la última actuación idónea para hacer avanzar el
curso de la instancia, lo constituye el A.I. […] por el que se
hizo lugar al incidente de suspensión del plazo para producir
pruebas, solicitado por la parte actora, señalándose audiencia
[…] a fin de que los testigos ofrecidos por la actora… compa-
rezcan ante el Juzgado a prestar declaración testifical […] la
presentación realizada por la actora[…] constituyó un urgi-
miento inocuo, pues fue realizado antes de la fecha señalada
para la audiencia respectiva, cuando que el urgimiento ade-
cuado al estado de la causa debió consistir en proveer oportu-
namente los medios necesarios para la notificación a los testi-
gos de la audiencia señalada por el Juzgado (Acordada 20/84),
lo cual no ocurrió. Tampoco la actora hizo comparecer a sus
testigos en la fecha señalada por el mencionado interlocutorio,
conforme lo autoriza el Art. 177 C.P.T. Los proveídos del […],
tampoco constituyeron actuaciones idóneas para instar el pro-
cedimiento, al no urgir eficaz y oportunamente la actora la
producción de sus pruebas (aportando el viático correspon-
diente al Ujier para que practique la notificación respectiva en
cumplimiento de la citada Acordada, o haciendo comparecer
a los testigos a la audiencia señalada (Art. 177 in fine
C.P.T.) …” (A.I. Nº 185 de fecha 11 de junio de 2008. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
226) “…los pedidos de urgimientos solicitados por la
parte demandada, resultan inocuos e inoficiosos para que
puedan considerarse como eficaces para movimentar el expe-
diente, ya que el incidente aún no se encontraba en autos para
su dictamiento y el actor del incidente no impulsó suficiente-
mente el proceso, tampoco facilitó al ujier los viáticos corres-
pondientes para la notificación respectiva […] los urgimientos
que no reúnan los requisitos para el efecto, como señalar los
156 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
obstáculos que impiden la diligencia para salvarlos o el in-
cumplimiento de la Acordada respectiva que establece los me-
dios para el diligenciamiento de una cédula de notificación,
carecen de eficacia […] la diligencia idónea o adecuada a fin
de impulsar el recurso de reposición interpuesto, consistía en
proveer al ujier el viático correspondiente, impuesto por la
Acordada para que efectúe la notificación […] ante la decisión
del Juez de que el citado proveído se notifique de esa forma.
[…] los urgimientos que menciona no son los pertinentes ante
lo señalado…” (A.I. Nº 421 de fecha 20 de noviembre de 2012
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
227) “…se observa que la última diligencia tendiente a
impulsar el procedimiento es la audiencia […], oportunidad
en la que el perito informático designado presentó su dicta-
men. A partir de esta diligencia, ninguna de las partes instó el
procedimiento…” (A.I. N° 167 de fecha 28 de junio de 2017,
del voto mayoritario; A.I. 171 de fecha 07 de mayo de 2014,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
228) “…si bien es cierto que entre dichas actuaciones me-
dia la cédula de notificación diligenciada dirigida al perito de-
signado […] dicha notificación carece de relevancia jurídica
puesto que si bien podría eventualmente encuadrarse en el
Art. 82 inciso “e” del C.P.T., la providencia [por medio de la
cual se ordena “Hágase saber al perito designado en autos”]
en sí no constituye ni citación, ni intimación que debiera noti-
ficarse por cédula. De hecho, la parte actora –por medio del
escrito de fs. 121– solicitó al Juzgado la fijación de una audien-
cia para la comparecencia del perito designado en autos, sin
embargo, el A-quo le respondió con el lacónico proveído que
no da respuesta a la solicitud en cuestión. …” (A.I. Nº 352 de
LA INACTIVIDAD PROCESAL 157
fecha 23 de septiembre de 2013. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
229) “Que el abogado […] plantea la caducidad de ins-
tancia del recurso de apelación interpuesto por él […], di-
ciendo que de conformidad a lo dispuesto por el Art. 172 del
C.P.C. solicita la caducidad de instancia en el presente juicio,
pues conforme se desprende del cargo inserto por la actuara
[…], el apoderado de la previsional ha interpuesto recurso de
apelación contra el A.I. […], recurso que fue concedido por
medio de la providencia […]. Sin embargo, recién en fecha
[muy posterior a la providencia] ha sido notificado el mentado
interlocutorio, es decir, a más de 6 meses de la última provi-
dencia que concedió el recurso de apelación. El planteamiento
del recurrente deviene procedente. La notificación realizada
con posterioridad al transcurso del plazo no produce ningún
efecto, pues la norma del Art. 174 del mismo cuerpo legal es-
tablece que la caducidad no puede cubrirse con actos poste-
riores al vencimiento de dicho plazo, ni siquiera por acuerdo
de partes” (A.I. N° 467 de fecha 30 de noviembre de 2010, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
Nota: en el caso se ha empleado el Cód. Proc. Civ. para resolver
una perención de instancia en proceso laboral. La jurisprudencia
conteste de los Tribunales de Apelación del Trabajo es que el Cód.
Proc. Civ. no es aplicable de manera supletoria, toda vez que el ins-
tituto en cuestión esté expresamente regulado en el Cód. Proc. del
Trab. Esta regla, a la cual adscribo plenamente, solo conoce algunas
esporádicas y muy particulares excepciones, (como ser el proceso no-
tificatorio del traslado de la demanda, que los órganos juzgadores de
la jurisdicción laboral aplican el Art. 138 del Cód. Proc. Civ., que
manda dejar aviso en caso de ausencia del anoticiado, pese a que
existe un artículo en el Cód. Proc. del Trab. que regula la notificación
cedular –Arts. 82/84– y que esta previsión no se encuentra dispuesta
158 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
en el mismo; o bien en el caso de que, por alguna circunstancia, no
se aplique el Art. 148 del Cód. Proc. del Trab., que regula la prueba
confesoria de personas jurídicas, se aplica supletoriamente el Art.
283 del Cód. Proc. Civ., para permitir que sea la persona jurídica la
que designe a la persona física que habrá de comparecer y ejecutar la
diligencia. Como se ve, en ambos casos se trata de situaciones en las
que, si bien el instituto está regulado en el Cód. Proc. del Trab., se
presentan eventualidades que no están previstas o que no pueden re-
solverse satisfactoriamente, en vistas del principal cardinal de la de-
fensa en juicio, protegido y garantizado por nuestra Constitución de
la República).
En el caso de la perención no concurre ninguna de las circuns-
tancias aludidas. El instituto se encuentra plenamente reglado y no
existen lagunas o disposiciones cuya aplicación llana pudiera ocasio-
nar indefensión, por ende, no se debe recurrir supletoriamente al
Cód. Proc. Civ.
Dicho ello, se debe apuntar que el sistema procesal laboral, a
diferencia del civil, la perención de instancia es esencialmente sanea-
ble por voluntad tácito o expreso de las partes a las cuales su decla-
ración beneficiaría.
230) “…si bien, el expediente fue reconstituido […], no es
menos cierto que a partir de estas dos fechas (libro de entradas
del Juzgado […] y la anotación de Litis […]), no existen cons-
tancias en autos que ninguna de las partes haya impulsado el
procedimiento y si bien la demandada solicitó la reconstitu-
ción fue con la finalidad de solicitar la caducidad y posterior
levantamiento de la Litis trabada…” (A.I. N° 357 del 17 de di-
ciembre de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 159
231) “…la verdadera fecha en donde empezó a correr el
plazo de perención de instancia fue en fecha […] que se dictó
la providencia “Agréguense el informe del Sanatorio […]”, ya
que la última providencia que impulsó el juicio fue la seña-
lada. […] el plazo de perención de instancia en el caso debe
computarse a partir del proveído [de agregación de informe],
pues, por el mismo se dispone la agregación de una prueba
ofrecida y admitida en su oportunidad, el informe del Sanato-
rio […] La presentación […] en el que la demandada solicita
nuevo oficio al citado Sanatorio urgiéndolo, como así la pro-
videncia […] que recayó ante dicha solicitud, que dice “Lí-
brese los oficios en la forma y a los efectos solicitados; Téngase
presente el urgimiento formulado” […], carecen de efectos in-
terruptivos del plazo de perención, máxime que la solicitud
de historial “con especialidad al efectuado en la rama de psi-
quiatría”, efectuada en dicha presentación […], hace a un ex-
tremo que en oportunidad de ofrecerse la prueba de informe
del citado Sanatorio no se solicitó (A.I. Nº 312 de fecha 18 de
julio de 2011, voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
232) “…La última diligencia tendiente a impulsar el pro-
cedimiento es la providencia […] por la que se ha dispuesto
librar oficios “en la forma y efectos solicitados”, disposición
que comprende la solicitud de recabar la historia clínica de la
parte actora; que fue ofrecida como prueba […] y admitida por
el Juzgado […]. Al no haberse cumplido a cabalidad con la
prueba de informes, la solicitud y urgimiento a fin de que sea
practicada íntegramente acompañando dicho historial […],
constituye un impulso procesal junto a la citada providencia
que ordenó el trámite. Pero, a partir de esta providencia, que
es consecuencia de otra que se halla firme y ejecutoriada,
transcurrió el plazo de tres meses… (A.I. Nº 312 de fecha 18
160 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de julio de 2011, voto minoritario, coincide con que la orden
de libramiento de oficios a fin de diligenciar la prueba de in-
formes es acto de impulso, interruptivo de la perención. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
233) “…la última actuación tendiente a impulsar el pro-
ceso fue la notificación –ministerio legis– de la providencia […]
por medio de la cual el Juzgado agrega el informe evacuado
por la Subsecretaría de Estado de Tributación, diligencia-
miento realizado en plena etapa probatoria del juicio…” (A.I.
Nº 117 de fecha 26 de mayo de 2016. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
234) “…el cómputo pertinente [de la perención] ha de
efectuarse desde el proveído [que ordena la agregación de una
prueba de informe de la Dirección General de Migraciones del
Ministerio del Interior] agregación de […] prueba [que está]
consentida…” (A.I. Nº 100 de fecha 03 de abril de 2014. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
235) “…Al observar la misma, vemos que se trata de la
providencia que ordenó el practicamiento de diligencias de
pruebas (declaración jurada, Absolución de posiciones de la
demandada y testificales), que fueron señaladas para el día
[…]. Esta providencia que ordena el diligenciamiento de prue-
bas es un claro acto interruptivo de la perención, pues tiende
a hacer avanzar el proceso” (A.I. N° 210 de fecha 11 de junio
de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital, voto mayoritario).
236) “…la última diligencia procesal que importó un
avance en el curso de la instancia fue la audiencia de recono-
cimiento de firma del actor […] La presentación del actor[…]
cuyo objeto reza: […] ”Contestar notificación”, como así la
LA INACTIVIDAD PROCESAL 161
providencia del Juzgado […] que recayó ante dicha presenta-
ción, carecen de entidad interruptiva del plazo de caducidad
[…]; pues el Juzgado en dicha oportunidad [en ocasión de lle-
varse a cabo la audiencia de discusión de la causa y ofreci-
miento de pruebas] dispuso la agregación de dicha instrumen-
tal al expediente, tal como se desprende de o consignado en el
acta de referencia […] no siendo impugnada esta decisión en
el Juzgado. Ante lo apuntado, no se explica el emplazamiento
del Juzgado para que el actor presente una documental cuya
agregación a estos autos ya había ordenado anteriormente por
el Juzgado […]. Tampoco constituye actuación idónea para
hacer avanzar el proceso la presentación realizada por la parte
actora a fin de “Solicitar nueva audiencia para absolver posi-
ciones y apertura a juicio oral” […] pues la audiencia de con-
fesión ficta del actor ya se había realizado ante el Juzgado […]
En estas condiciones, el informe de la funcionaria […] reali-
zado ante la citada presentación del actor, derivado de una ac-
tuación sin relevancia jurídica, mal puede tener entidad inte-
rruptiva del plazo de perención…” (A.I. N° 476 de fecha 30 de
diciembre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital, del voto mayoritario).
237) “Ante el emplazamiento al trabajador a presentar
[una instrumental] bajo apercibimiento de la ley […] Respon-
diendo a ello se presentó […] a dar cumplimiento, poniendo a
disposición del Juzgado copia simple […] y el original para su
autenticación por la actuaria […] En el sentido de que la copia
[…] ya fue presentada con anterioridad. No obstante esta pre-
sentación, el interés demostrado por la parte radica en haberse
presentado a dar cumplimiento a un emplazamiento del que
fuera objeto. Más aun, la diligencia adquiere relevancia
cuando el Juzgado resuelve por providencia […] tener “por
cumplido el emplazamiento dispuesto por el Juzgado”, lo cual
162 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
enerva el apercibimiento que pesaba sobre el mismo; constitu-
yendo un impulso procesal. …” (A.I. N° 476 de fecha 30 de
diciembre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital, del voto minoritario).
238) “Que la resolución apelada resuelve: “RECHAZAR,
con costas, el incidente de perención de instancia deducido
por el representante convencional de la parte demandada”.
De las constancias de autos se advierte ciertamente que no
existe el mentado urgimiento presentado por la parte deman-
dada y que es mencionado por el inferior en su resolución. Sin
embargo, esto por sí solo no puede motivar la revocatoria pre-
tendida por la apelante, ya que puede observarse del expe-
diente que luego del dictamen fiscal que se expide sobre la
procedencia de la suspensión del término para alegar peticio-
nada por la actora, existe otra petición […] por la que la actora
requiere al juzgado el llamamiento de “autos para resolver en
el incidente de suspensión del término para alegar”, acto pro-
cesal interruptivo de la perención pues solicita al juzgado el
trámite pendiente en el mencionado incidente. Como dicha
petición fue formulada antes de haber transcurrido el plazo de
perención previsto en el Art. 217 del C.P.T., interrumpió el
transcurso de ella, por lo que el rechazo del incidente de pe-
rención se halla ajustado a derecho y debe ser confirmado”
(A.I. N° 420 de fecha 2 de noviembre de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
239) ”…el recurso fue concedido por providencia […] del
simple cómputo del tiempo transcurrido entre la última actua-
ción tendiente a impulsar el procedimiento, cual es el escrito
de urgimiento presentado por el apelante […] y el informe de
la Sra. Actuaria […] surge que ha transcurrido en exceso el
plazo de tres meses previsto en el Art. 217 del C.P.T. […] Cabe
LA INACTIVIDAD PROCESAL 163
aclarar las actuaciones obrantes a fs. [recepción de los autos en
la Secretaría del Tribunal] son meramente administrativas,
por lo cual no tienen la virtualidad de impulsar el procedi-
miento…” (A.I. N° 309 de fecha 16 de octubre de 2012. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
Nota: Se debe decir que las actuaciones puramente administra-
tivas son aquéllas que no tienen sentido procesal, esto es, que no in-
ciden en la actuación o la conducta de las partes, v.g. la toma razón
de una resolución en la Dirección de Estadísticas de los Tribunales.
Otras actuaciones, como la radicación de la causa ante un ór-
gano, ya sea por desplazamiento horizontal de la competencia o por
desplazamiento vertical (elevación a la Alzada o remisión a la ins-
tancia inferior para que continúe el trámite, son actos de naturaleza
procesal y no administrativa; en efecto, a partir de ellos se espera o
se determina una concreta conducta para las partes, por lo que su
calificación como acto puramente administrativo es impropia. De he-
cho, la calificación de un acto efectuado en el curso de un proceso y
dentro del expediente judicial ha de verse siempre, en principio, como
actuación procesal; el carácter de acto meramente administrativo
debe juzgarse como supuesto excepcional, nunca debe ser presumido
y su interpretación debe hacerse restrictivamente.
240) “…el Art. 217 del C.P.T. dispone que a los efectos
del cómputo del plazo de la perención debe tenerse en cuenta
toda “… petición o diligencia que tuviese por objeto activar el
procedimiento…”, evidentemente cuando la norma menciona
“petición”, se refiere a solicitudes de las partes que tengan la
finalidad señalada, en tanto que “diligencia” es usada como
sinónimo de “actos procesales”. Chiovenda dice: “…llámanse
actos jurídicos procesales a los que tienen importancia jurídica
respecto de la relación procesal, esto es los actos que tienen
164 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
por consecuencia la constitución, la conservación, el desenvol-
vimiento, la modificación o la definición de una relación pro-
cesal”, agrega que pueden ser actos de uno u otro sujeto de la
relación procesal, es decir, actos de las partes o actos del ór-
gano jurisdiccional. Parafraseando a Chiovenda, se puede de-
cir que los actos procesales son los eventos voluntarios, ya sea
de las partes o del órgano jurisdiccional, que tienen influencia
o incidencia en un proceso a los efectos de llegar a su conclu-
sión. A la luz de lo señalado, se puede concluir que –en este
caso– la solicitud de agregación de constancia referida [aper-
tura de cuenta judicial en el Banco Nacional de Fomento] y el
correspondiente proveído del juzgado en respuesta [orde-
nando la agregación de la constancia de apertura de la cuenta],
no constituyen actos procesales tendientes a impulsar el pro-
ceso hacia el esclarecimiento del litigio […]. En efecto, en el
caso de autos el actor alegó despido injustificado y solicitó el
pago de los beneficios correspondientes, además del salario de
12 días, al contestar la demanda, la accionada admitió la forma
de desvinculación, siguiendo el curso del proceso, el cual de-
bería llegar hasta la sentencia definitiva por medio de la cual
el Juez debería pronunciarse sobre la procedencia o no de los
reclamos del actor. Como puede observarse, el curso del juicio
y su correspondiente conclusión, en nada dependen de la
apertura o no de una cuenta judicial (A.I. Nº 381 de fecha 24
de octubre de 2013; A.I. N° 375 de fecha 21 de octubre de 2013,
voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital; A.I. N° 3 de fecha 16 de febrero de 2018. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
241) “…la solicitud de embargo preventivo, el pedido de
libramiento del mandamiento respectivo, como así las resolu-
ciones recaídas en dichas peticiones, no imponen la prosecu-
ción de la instancia, como lo entiende el apelante, las mismas
LA INACTIVIDAD PROCESAL 165
no constituyen sino actuaciones encaminadas a garantizar el
crédito reconocido en la Sentencia dictada en la causa. Menos
aún, puede tener esa connotación el pedido de fotocopia del
expediente…” (A.I. Nº 373 de fecha 2 de noviembre de 2012.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
242) “…las actuaciones relativas a la medida cautelar no
influyen en el proceso principal como actos interruptivos de
la perención dado que son actuaciones que corresponden a un
incidente no suspensivo del mismo. […] las actuaciones refe-
rentes a las medidas cautelares no interrumpen el curso de la
perención de la instancia principal (A.I. Nº 132 de fecha 24 de
enero de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
243) “…carece de efecto interruptivo del plazo de peren-
ción de la instancia recursiva el embargo preventivo solicitado
por la actora, como la solicitud de apertura de cuenta judicial
realizada por la demandada (A.I. N° 260 de fecha 30 de julio
de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
244) “…La solicitud de libramiento de oficios al B.N.F. y
del mandamiento de embargo preventivo efectuado por el ac-
tor […] no resulta idónea para impulsar la instancia de revi-
sión (A.I. N° 190 de fecha 19 de junio de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
245) “…el simple pedido de mandamiento de embargo
preventivo, apertura de Cuenta Corriente y la devolución del
oficio diligenciado […] no interrumpen la perención, por no
constituir un impulso procesal de estos autos, en la forma es-
tablecida en el Art. 217 del C.P.T. …” (A.I. Nº 191 de fecha 13
166 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de abril de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
246) “…el simple pedido de fotocopia […] no interrumpe
la perención, por no constituir un impulso procesal en autos,
[…] la solicitud de fotocopias del expediente, como la consti-
tución de nuevo domicilio por una de las partes y las provi-
dencias que recaigan como consecuencia de estas presentacio-
nes, no son interruptivas del plazo de perención pues no afec-
tan la situación o estado procesal del juicio la característica de-
finitoria de estas actuaciones con entidad interruptiva del re-
ferido plazo reside en que hacen avanzar el curso de la instan-
cia hacia la resolución final que es la sentencia. …” (A.I. Nº 213
de fecha 27 de junio de 2014).
247) “…de un análisis somero y rápido podría concluirse
que dicho urgimiento constituye un acto procesal idóneo a los
efectos de ser considerado como un acto válido a los efectos
de la interrupción de la caducidad; sin embargo, del estudio
del caso surge que la siguiente actuación necesaria a los efec-
tos de que el proceso avance, es la notificación de la sentencia
definitiva a la co-demandada […]. En efecto, si el apelante pre-
tendía activar –efectivamente– el curso de la instancia recur-
siva debía generar actos idóneos para que se verificara la no-
tificación en cuestión, y no un mero urgimiento como el pre-
sentado por su parte…” (A.I. N° 165 de fecha 24 de junio de
2016, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal, del voto mayoritario).
248) “…el auto interlocutorio materia del recurso, a la fe-
cha de promoción de dicho incidente aún no había sido noti-
ficado a todas las partes. Es necesaria la notificación personal
o por cédula a todas las partes de la resolución que regula los
honorarios profesionales […] a fin de que el expediente esté
LA INACTIVIDAD PROCESAL 167
en condiciones de ser remitidos al Tribunal en caso de que la
misma sea apelada y se den los presupuestos para la concesión
del recurso. En rigor, el Juez debe expedirse sobre la concesión
del recurso interpuesto una vez que todas las partes estén de-
bidamente notificada de la resolución pertinente, pues si el ex-
pediente es elevado faltando alguna notificación, el Tribunal
ordenará la remisión de los autos al Juzgado de origen, a fin
de que se cumpla con dicha diligencia. En este sentido, el Juez
al momento de conceder el recurso […] ordenó que se notifi-
que de la presente resolución a todos las partes en sus domi-
cilios reales y procesales constituido en autos, y una vez firme
y ejecutoriado el proveído elevase al Superior sin más trámi-
tes…” (A.I. Nº 139 de fecha 17 de mayo de 2016; A.I. Nº 590 de
fecha 18 de septiembre de 2018; A.I. Nº 212 de fecha 26 de ju-
nio de 2014). Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
249) “…la cédula dirigida al abogado […] por la cual se
le notificó la resolución apelada, no tiene el efecto de impulsar
el procedimiento atendiendo que a través del proveído […] se
le revocó el mandato en estos autos, es decir, ya no tenía inter-
vención. Igualmente carece de efecto impulsor el pedido de
copia por parte de la firma accionada […] y su respectivo pro-
veído; así también el urgimiento presentado por la apelante
[…] a fin de que estos autos fuesen elevados a segunda instan-
cia para el estudio del recurso interpuesto, en razón de que, en
ese momento, no todas las partes del juicio estaban notificadas
de la sentencia definitiva, requisito indispensable para su re-
misión al Tribunal (A.I. N° 228 de fecha 26 de junio de 2013.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
250) “…la sentencia recaída en la causa debe estar notifi-
cada a todas las partes involucradas en el proceso a fin de que
168 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
el expediente se encuentre en condiciones de ser remitido al
Tribunal para la tramitación del o de los recursos interpuestos
contra la misma. De lo contrario, si el expediente es remitido
a la Alzada faltando la notificación a una de las partes, los au-
tos se devolverán a la instancia de origen a los efectos de que
se cumpla con la diligencia notificatoria respectiva […] a par-
tir de la fecha en que todas las partes quedaron notificadas de
la Sentencia mencionada, es que principia a computarse el
plazo de perención de la instancia recursiva…” […] el juez ha
resuelto conceder el recurso interpuesto contra la sentencia
dictada en autos y remitir los mismos al superior sin más trá-
mite; lo cual aún no correspondía hasta tanto se notifique a la
otra parte de dicha resolución; pues ésta también a su turno
podía agraviarse interponiendo recurso o consentir la resolu-
ción; en consecuencia, mal se ha precipitado en conceder el re-
curso y remitir sin más trámite los autos, que por la falta seña-
lada aún no podía cumplirse…” (A.I. N° 478 de fecha 30 de
diciembre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
251) “…el plazo de tres meses previsto en el Art. 217 del
C.P.T. ha transcurrido sin que la misma hubiera sido efectiva-
mente impulsada a partir del proveído de concesión del re-
curso de apelación […] que la parte actora había interpuesto
contra el A.I. […] el urgimiento que la parte apelante hiciera
[…] para la remisión de los autos al Tribunal de Alzada, no es
idóneo para impulsar el proceso, pues, el impulso procesal ne-
cesario al efecto, era la notificación a la parte demandada del
auto interlocutorio apelado […] debe hacerse notar que en este
caso la radicación del expediente ante el Tribunal […] tam-
poco tiene la virtualidad de impulsar el […] proceso pues es-
tos autos fueron remitidos a la Alzada al solo efecto del estu-
LA INACTIVIDAD PROCESAL 169
dio de la procedencia de la declaración de caducidad de la ins-
tancia recursiva…” (A.I. Nº 401 de fecha 18 de noviembre de
2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
252) “…este Tribunal tuvo por fundamentado el pre-
sente recurso de apelación, la mentada providencia –en este
caso– no tiene la virtualidad de impulsar el procedimiento,
puesto que revisadas las constancias de autos se constata que
la resolución recurrida […] no fue notificado a todos los acto-
res […] por lo que los autos no estaban en condiciones de ser
remitidos a esta instancia, debido a que la resolución apelada
no se encontraba –y no se encuentra– debidamente notificada
a todos los actores, es por ello que la radicación del expediente
en el Tribunal, en este caso, tampoco impulsa el procedi-
miento, considerando que no resulta un acto eficaz para avan-
zar a la siguiente etapa procesal, es más, dichas actuaciones
están viciadas, pues atentan contra el debido proceso y la de-
fensa en juicio, principios estos de rango constitucional. […]
Puestas así las cosas, esta Magistratura entiende que dadas las
circunstancias señaladas, la última actuación tendiente a im-
pulsar efectivamente el recurso de apelación es […] la provi-
dencia […] por medio de la cual el juzgado concedió el recurso
de apelación interpuesto por la parte demandada contra el A.I.
[…] Por lo que del simple cómputo del lapso transcurrido en-
tre la mentada providencia […] y la promoción del incidente
de perención […] surge que ha trascurrido en exceso el plazo
previsto en el Art. 217 para que opere la perención de la ins-
tancia recursiva (A.I. Nº 394 de fecha 15 de noviembre de 2016.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
Nota: La realización de un acto que es inapto o extemporáneo,
conforme con el momento procesal en que se encuentra la causa, no
se considera adecuado para instar el proceso, y, por tanto, no impulsa
170 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
la instancia. Así pues, es esencial que, para que el acto tenga efecto
impulsorio e interruptivo, sea el acto procesalmente pertinente, en el
estadio procesal en que se encuentra el juicio; un acto no pertinente,
se debe considerar inane.
253) “…la parte accionada fue notificada de la sentencia
definitiva dictada en autos, en fecha 10 de diciembre de 2009
a través de las cédulas obrantes a fs. 340/341 de autos, te-
niendo estas actuaciones la eficacia de impulsar el proceso”
(A.I. N° 228 de fecha 26 de junio de 2013. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
254) “…se constata que la sentencia definitiva fue ape-
lada por ambas partes, sin embargo, solamente se concedió el
recurso de apelación interpuesto por la parte actora […]. La
parte demandada ni siquiera urgió la concesión del recurso,
sin embargo, esta misma parte es la que se preocupó por la
integración del Tribunal que dificultaba el trámite del recurso
de apelación interpuesto por su adversa, ya que pidió la inte-
gración del Tribunal y que se dicte providencia a fin de expre-
sar agravios, según urgimiento […], al parecer porque no se
percató que el recurso interpuesto por su parte no fue conce-
dido. De todas maneras, lo concreto es que el último acto ten-
diente a hacer avanzar el proceso es el referido pedido de in-
tegración del Tribunal y desde el cual debe computarse el tér-
mino de perención…” (A.I. N° 42 de fecha 13 de marzo de
2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
Nota: En materia laboral no se prevé ninguna norma relativa
a inhibiciones, excusaciones y recusaciones, ni a la subsiguiente in-
tegración del órgano, que encuentra su regulación en el Cód. Proc.
Civ. Por lo mismo, es dicho cuerpo normativo el que se debe seguir
LA INACTIVIDAD PROCESAL 171
para establecer qué carácter tienen las actuaciones de recusación, ex-
cusación o integración de una litis; y en ese sentido, el citado Cód.
Proc. Civ. –Arts. 25 y 31– es muy claro al estatuir que tales proce-
dimientos no suspenden el trámite ni alteran el curso de la causa.
Por lo tanto, es lógico que no puedan ser considerados como actos de
impulso de la instancia.
255) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la providencia […] que dice: “Hágase saber a las partes
la integración de este Tribunal con la Magistrada […]. Notifi-
cación por cédula” (A.I. N° 377 de fecha 6 de octubre de 2008.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I.
N° 398 de fecha 24 de octubre de 2008. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital).
256) “…el último impulso procesal en estos autos consti-
tuye la providencia […] que dice: “hágase saber a las partes la
integración de este Tribunal con el Magistrado […] Notifí-
quese por cedula” (A.I. Nº 100 de fecha 21 de abril de 2009;
A.I. Nº 119 de fecha 06 de mayo de 2009; A.I. Nº 228 de fecha
27 de julio de 2009. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
257) “…se advierte que el último acto tendiente a impul-
sar el procedimiento es la providencia […] por la que el Tribu-
nal dispuso: “Hágase saber a las partes los conjueces que inte-
gran este Tribunal, los magistrados […] Notifíquese por cé-
dula” […] sin que hasta la fecha se haya dado cumplimiento a
la misma. En consecuencia, ha operado la perención de instan-
cia en estos autos por haber transcurrido en exceso el término
legal establecido en el Art. 217 del C.P.T.” (A.I. N° 178 de fecha
09 de mayo de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 130 de fecha
21 de abril de 2014; A.I. Nº 90 de fecha 24 de marzo de 2014.
172 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto mayoritario).
258) “…Asimismo en el A.I. N° 344 bis del 12 de octubre
de 2012, dictado por esta Sala, se sostuvo que la providencia
por la cual se inhibe un Juez, como la que dispone se haga sa-
ber a las partes la radicación del expediente ante otro Juzgado,
no son diligencias interruptivas del plazo de perención, por
cuanto que no obstan a la prosecución o substanciación del
juicio. Consecuentemente, efectuado el cómputo pertinente
[…] a la fecha de planteamiento del mentado incidente […] no
se han verificado actuaciones idóneas para impulsar el pro-
ceso; por lo que habiendo transcurrido entre las fechas referi-
das el plazo de tres meses contemplado en el Art. 217 del
C.P.T. corresponde revocar el interlocutorio apelado, impo-
niéndose las costas en ambas instancias en el orden causado,
ante la expresa petición del apelante…” (A.I. N° 407 de fecha
08 de noviembre de 2013. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
259) “…un incidente de impugnación de la inhibición de
un juez o jueza no tiene efectos interruptivos del plazo de pe-
rención A.I. Nº 13 de fecha 20 de febrero de 2014. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
260) “… la notificación de la providencia […] “hágase sa-
ber” […] no tiene efecto interruptivo de la perención (Art. 25
C.P.C.), pues los actos y diligencias procesales relativos a in-
hibiciones y recusación de jueces, por su naturaleza, no cons-
tituyen actos o diligencias tendientes a hacer avanzar el pro-
cedimiento y por ende carecen del efecto de interrumpir el tér-
mino de perención. …” (A.I. Nº 55 de fecha 11 de marzo de
2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 173
261) “…la inhibición e integración de los magistrados,
son actos donde no constan las actuaciones o diligencias de las
partes que tienda activar el procedimiento y que la misma sea
necesaria para la continuación del proceso […] el proceso de
integración del órgano de alzada no es impedimento para que
continúe la sustanciación de la instancia (A.I. Nº 233 de fecha
24 de julio de 2012, voto mayoritario. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Primera Sala, Capital).
262) “…De las constancias de autos se tiene que los trá-
mites a los cuales el Juez […] le da carácter interruptivo de la
perención, son la providencia de su inhibición […], la impug-
nación de dicha inhibición formulada por su colega […], así
como la resolución de este Tribunal que acoge favorablemente
la impugnación promovida por esta última, devolviendo el
expediente a su juzgado. Tales actos tienden a determinar el
Juez que debe atender el juicio, sin embargo, la norma del Art.
25 del C.P.C., establece que no se suspenderán el trámite, los
plazos, ni el cumplimiento de las diligencias ordenadas. En el
caso de autos se encontraba pendiente la notificación de la de-
manda a la parte demandada, diligencia ordenada con ante-
rioridad a la inhibición del magistrado que atendía el expe-
diente, carga que era a cargo del actor quien no activó la cita-
ción transcurriendo desde el dictado de la providencia […] el
plazo de perención previsto en el Art. 217 del C.P.T.” (A.I. N°
199 de fecha 17 de julio de 2012, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
263) “…es preciso aclarar que el Art. 25 del C.P.C. dis-
pone que las recusaciones e inhibiciones de los jueces no sus-
penden los plazos, el trámite, ni el cumplimiento de las dili-
gencias ordenadas, con base en ello, no pueden ser considera-
174 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
das como las últimas actuaciones tendientes a impulsar el pro-
cedimiento…” (A.I. Nº 31 de fecha 06 de marzo de 2015; A.I.
N° 257 de fecha 23 de junio de 2014. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
264) “…la última actuación que tiene la virtualidad de
impulsar el procedimiento es el escrito […] por medio del cual
la parte apelante urgió la integración del Tribunal invocando
para ello “…el interés de hacer avanzar el proceso que nos
atañe…”. Nótese que no está en discusión que las actuaciones
procesales atinentes a la integración del Tribunal no suspen-
den el curso de la instancia según lo establece claramente el
Art. 25 del C.P.C., sin embargo, no está en manos del apelante
lograr la efectiva integración del órgano jurisdiccional, ergo,
le basta con urgir –como lo hizo el apelante– que se avance en
los trámites pertinentes para ello. Con base en lo expuesto, y
dado que entre la actuación aludida y el pedido de declaración
de caducidad que ocupa a este Tribunal, no ha transcurrido el
plazo de tres meses previsto por el Art. 217 del C.P.T., se con-
cluye que la presente solicitud debe ser desestimada…” (A.I.
Nº 143 de fecha 31 de mayo de 2016. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
265) “…la perención operó, pues efectivamente ha trans-
currido en exceso el plazo de perención de instancia desde la
concesión del recurso de apelación […]. Si bien es cierto que
[…] se suscitó el trámite de la inhibición de los miembros del
Tribunal de Apelación ello solo no es interruptivo de la peren-
ción pues no debe olvidarse que la norma del Art. 25 del
C.P.C. establece que no se suspende el trámite, los plazos ni
las diligencias ordenadas. Por consiguiente, entendemos que
corresponde declarar perimida esta instancia…” (A.I. N° 13 de
LA INACTIVIDAD PROCESAL 175
fecha 24 de febrero de 2012; A.I. N° 590 de fecha 30 de diciem-
bre de 2014; A.I. N° 361 de fecha 04 de septiembre de 2014; A.I.
N° 358 de fecha 04 de septiembre de 2014; A.I. N° 296 de fecha
18 de julio de 2014; A.I. N° 268 de fecha 30 de junio de 2014;
A.I. N° 70 de fecha 18 de abril de 2016, del voto mayoritario;
A.I. N° 295 de fecha 22 de septiembre de 2017; A.I. N° 281 de
fecha 12 de septiembre de 2017, del voto mayoritario; A.I. N°
238 de fecha 18 de agosto de 2017. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
266) “…esta Magistratura entiende que ninguna resolu-
ción o notificación que se refiera a dicha cuestión [integración
del órgano], puede ser considerada como un impulso procesal
a los efectos de la perención. Sin embargo, […] existen dos ur-
gimientos […], presentados por la parte actora a fin de que se
arbitre la integración del Tribunal para la prosecución del jui-
cio, los cuales deben considerarse como impulsos procesales
válidos, atendiendo que, si bien dicha situación debe produ-
cirse de forma oficiosa, hasta tanto no ocurra, la parte intere-
sada en proseguir los trámites y pasar a la siguiente etapa del
proceso no tiene otra forma de manifestar su voluntad de que
no perima la instancia –ya que la cuestión no está en sus ma-
nos– que urgir la designación del Tribunal o la radicación del
expediente ante un Juez –de acuerdo al caso– para que en-
tienda en la causa…” (A.I. Nº 439 de fecha 26 de noviembre de
2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
267) “…debe recordarse que el Art. 25 del C.P.C. esta-
blece claramente que los actos procesales vinculados con los
incidentes de recusación e inhibición de los jueces, no suspen-
den el curso del proceso, por ende, la actuación señalada por
el incidentista mal podría considerarse como el último acto
176 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
procesal que tuvo por objeto impulsar el proceso (A.I. N° 45
de fecha 17 de marzo de 2016. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital; A.I. N° 295 de fecha 22 de setiem-
bre de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
268) “…la última actuación procesal tendiente a impul-
sar el procedimiento. En ese sentido, entiende que se debe te-
ner en cuenta el proveído de “Autos” […], no así el proveído
de fecha […], dado que por expresa disposición del Art. 25 del
C.P.C., de aplicación supletoria, los trámites para la integra-
ción del Tribunal no tienen el efecto de interrumpir el curso
de la perención) …” (A.I. N° 239 de fecha 23 de julio de 2015,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
269) “…Respecto de la purga de la caducidad mencio-
nada por la parte actora, la misma no se ha operado en razón
de que como es sabido, las actuaciones derivadas de la inhibi-
ción de magistrados no tienen efecto suspensivo sobre el pro-
cedimiento. En el caso de autos, con motivo de la separación
de dos magistrados de la Primera Sala, pasó a integrarse con
dos magistradas de esta Sala; integración que se hizo saber a
las partes por providencia […] y notificada a los representan-
tes convencionales de los demandados, […] Según la tesis del
actor, los demandados debían comparecer dentro de los tres
días y manifestar su oposición a estas actuaciones, de manera
a evitar la reactivación del proceso. Hubiera asistido la razón
al actor de haber revestido estas actuaciones inherentes a las
separaciones de magistrados, la virtualidad de instar el curso
del proceso. Sin embargo, ello no es así, de conformidad con
lo que preceptúa el Art. 25 C.P.C., por lo que en definitiva no
había nada que purgar (A.I. N° 322 de fecha 15 de setiembre
LA INACTIVIDAD PROCESAL 177
de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital, del voto minoritario).
270) “…los extremos en que se funda la resolución recu-
rrida no constituyen impulso procesal alguno para concluir en
la purga de la perención. En efecto, la inhibición expresada y
su impugnación en nada afecta la normal persecución de los
trámites del principal en razón de que el impulso procesal
queda a cargo del juez impugnante hasta que el superior de-
cida sobre el incidente de impugnación, sin perjuicio de la
obligación de la parte interesada de instar el curso del proceso.
[…] Ello es así, puesto que el Art. 25 del C.P.C. dispone que
las recusaciones e inhibiciones de los jueces no suspenden los
plazos, el trámite, ni el cumplimiento de las diligencias orde-
nadas …” (A.I. Nº 70 de fecha 03 de abril de 2017. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº 510 de
fecha 20 de agosto de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
271) “…un incidente de impugnación de la inhibición de
un juez o jueza no tiene efectos interruptivos del plazo de pe-
rención…” (A.I. Nº 13 de fecha 20 de febrero de 2014. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
272) “…donde los jueces se inhiben de ciertos profesio-
nales […] las inhibiciones de los jueces, no interrumpen el
plazo procesal […] La providencia por el cual se inhibe un ma-
gistrado o una magistrada, como la que dispone se haga saber
a las partes la radicación del expediente ante otro juzgado, no
son diligencias interruptivas del plazo de perención, por
cuanto que no obstan a la persecución o substanciación del jui-
cio (A.I. Nº 158 de fecha 26 de junio de 2017; A.I. Nº 407 de
fecha 08 de noviembre de 2013. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
178 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
273) “…las partes no podían continuar con el procedi-
miento sin antes integrarse el Tribunal, y esto se produjo cinco
meses después de haberse recibido estos autos en secretaría,
por lo que no se puede cargar a las partes en integrar el Tribu-
nal, la misma no ha sido por responsabilidad de las partes, así
como lo establece el Art. 221 del C.P.T. […]. En el caso, la dis-
plicencia del Tribunal no puede ser imputada a los litigan-
tes…” (A.I. N° 281 de fecha 12 de septiembre de 2017, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mi-
noritario).
274) “…Asimismo, es importante aclarar que la interpo-
sición de recusaciones e inhibiciones interrumpen el plazo
para que se produzca la perención de instancia” (A.I. N° 70 de
fecha 18 de abril de 2016, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital, del voto minoritario).
275) “A nuestro juicio, la resolución que admite las prue-
bas ofrecidas sea la forma que se le dé constituye un obstáculo
de la perención. Esto porque no se trata de una resolución de
mero trámite, al contrario, es un acto procesal que exige toma
de decisiones importantes en relación del litigio. En efecto,
una vez recepcionadas las pruebas, el juez debe determinar
cuáles a su juicio son necesarias y conducentes para la solu-
ción de la causa, para ello debe analizar detenidamente los es-
critos de demandad determinando los hechos controvertidos,
verificar la procedencia de las pruebas ofrecidas y ordenar las
medidas indispensables para la realización de las admitidas,
y en el caso de rechazar alguna prueba debe hacerlo en reso-
lución fundada (Arts. 132, 198 C.P.T.). toda esta labor de aná-
lisis y decisión que el juez debe realizar nos indica que la per-
tinente resolución no es una resolución cualquiera, por lo que
aun de tener la forma de providencia, no pierde por ello su
LA INACTIVIDAD PROCESAL 179
naturaleza de acto esencial en el procedimiento laboral. Por
todo ello, entendemos que la pendencia de la resolución de
admisión de pruebas se encuentra entre la hipótesis en el Art.
221 del C.P.T. como obstáculo de la perención” (A.I. N° 110
del 07 de mayo de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
276) “…en cuanto al argumento de la actora de que el
mismo incidente de perención de instancia deducido por la
demandada interrumpe el plazo de la perención, debe decirse
que esto no resulta razonable, pues, el incidente en cuestión
tiene por objeto –precisamente– obtener la declaración de la
“extinción de la instancia” por la falta de diligencia del accio-
nante...” (A.I. N° 384 de fecha 17 de noviembre de 2017, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
277) “…el pedido de declaración de perención […] si
bien, formalmente constituye una notificación de la deman-
dada de la sentencia definitiva dictada en auto –pues, hace ex-
presa alusión a ella– no es menos cierto que no puede ser con-
siderado un acto de interrupción de la perención impulso pro-
cesal, pues la naturaleza de la misma del pedido –la declara-
ción de la caducidad de instancia– exterioriza la intención del
apelante de no sanear la perención operada. De hecho, la parte
demandada no podía peticionar la declaración de caducidad,
sin mencionar o referirse al proveído de concesión de apela-
ción contra la sentencia definitiva, circunstancia que, necesa-
riamente, conlleva la notificación de la misma; pero esta situa-
ción no puede ser interpretada –se repite– como acto de im-
pulso o purga, cuando la voluntad contraria de la demandada
es expresamente manifestada por la misma. Ergo, a criterio de
esta magistratura el cómputo del plazo no puede arrancar con
dicha actuación procesal (A.I. Nº 301 de fecha 31 de octubre
180 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
278) “…[Por] A.I. […] se ha resuelto no hacer lugar al in-
cidente de Perención de Instancia, esta resolución quedó noti-
ficada por automática […] desde esa fecha hasta la promoción
del [nuevo] incidente de perención […] ha transcurrido en ex-
ceso el plazo establecido en el Art. 217 del C.P.T. […] por lo
expuesto, ante la falta de impulso procesal por el apelante, co-
rresponde declarar operada la perención de instancia en el
presente juicio de regulación de honorarios…” (A.I. Nº 189 de
fecha 11 de junio de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
279) “…téngase en cuenta que el término de perención
establecido en el Art. 217 del C.P.T. está determinado en “me-
ses”, no en días como dice el A quo, y que dicho término corre
desde la fecha de la última petición, diligencia o notificación
de resolución que tienda a activar el procedimiento. También
debe recordarse que el plazo fijado en meses (caso del Art. 217
del C.P.T.), concluirá al trascurrir el día del último mes que
tenga el mismo número que aquel en que comenzó a correr el
plazo (Art. 339 del C.C.) …” (A.I. N° 119 de fecha 08 de abril
de 2014, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital, del voto mayoritario).
280) “Está pues claramente establecida en la ley el plazo
de prescripción de la acción de amparo, que es de 60 días há-
biles, plazo menor al plazo general de prescripción establecido
en el Art. 172, dándose así en la acción de amparo la condición
establecida en esta norma para la vigencia de un plazo excep-
cional de perención, que debe ser idéntico al de prescripción,
que es de 60 días” (A.I. N° 442 de fecha 20 de noviembre de
2008. Segunda Sala Laboral).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 181
281) “… dictada la sentencia de primera instancia, no
procede su caducidad. Señala con acierto Máximo Castro, ci-
tado por Parry en su obra La Perención de la Instancia”, que
de aceptarse la posibilidad de que se produzca la perención
de la primera instancia, después dictada sentencia definitiva
se superpondrían, en una misma causa, dos medios de extin-
ción de los juicios: uno, el normal, constituido por la sentencia,
y otro el anormal de la perención […] Adhiere esta Magistra-
tura a lo expuesto por la Sala Civil y Comercial de la Corte
Suprema de Justicia en el A.I. N° 1407 del 15 de noviembre de
1.996, que dice “En opinión de Botassi la sentencia aun no no-
tificada, no puede verse afectada por la perención. Si así fuera,
el derecho alegado por la parte triunfante y reconocida por el
Juez, podría ser desconocido en una sentencia posterior, obte-
nida en proceso subsiguiente al perimido con el consiguiente
escándalo jurídico que ello significa” (A.I. N° 467 de fecha 11
de noviembre de 2010. Tribunal de Apelación del Trabajo,
voto unánime, Primera Sala, Capital).
282) “…habiendo concluido la instancia con el dicta-
miento de la sentencia en Segunda Instancia la que causa eje-
cutoria, el incidente de perención deviene manifiestamente
improcedente. Pues, el principal acto de los órganos jurisdic-
cionales cual es la sentencia, no puede quedar anulado por
medio del referido incidente; como bien refiere la Jueza a-quo.
Menos aun considerando que con dicho acto concluye la ins-
tancia. […] ya en el A.I. N° 467 de fecha 11 de noviembre de
2010, este Tribunal ha expuesto: Analizada la cuestión plan-
teada cabe señalar que, dictada la sentencia de primera instan-
cia, no procede su caducidad. Señala con acierto Máximo Cas-
tro, citado por Parry en su obra “La Perención de la instancia”
que de aceptarse la posibilidad de que se produzca la peren-
ción de la primera instancia después de dictada la sentencia
182 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
definitiva, se superpondrán, en una misma causa, dos medios
de extinción de los juicios: uno el normal, constituido por la
sentencia, y otro el anormal de la perención (P. 250 de la obra
“Perención de instancia en el proceso civil” de Alberto Luis
Maurino). Adhiere esta Magistratura a lo expuesto por la Sala
Civil y Comercial de la Corte Suprema de Justicia en el A.I. N°
1407 del 15 de noviembre de 1996, que dice: “En opinión de
Botassi la sentencia aun no notificada, no puede verse afectada
por la perención. Si así fuera, el derecho alegado por la parte
triunfante y reconocida por el Juez, podría ser desconocido en
una sentencia posterior, obtenida en proceso subsiguiente al
perimido con el consiguiente escándalo jurídico que ello sig-
nifica”. Igualmente, Fassi señala que “Una Vez reconocido el
derecho a favor de uno de los litigantes, no puede el juez de-
jarlo sin efecto por una posterior decisión que declare ineficaz
su fallo. (Caducidad de Instancia Roberto Lautayf Ranea y Ju-
lio C. Ovejero López, Editorial Astrea 1986, p. 36). Es más, en
el caso, ha concluido la instancia de revisión, con el dicta-
miento del Acuerdo y Sentencia N° 12/2010, que causa ejecu-
toria. …” (A.I. Nº 373 de fecha 2 de noviembre de 2012; A.I. N°
299 de fecha 27 de agosto de 2015, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
2.2. Jurisprudencia Extranjera
1) “Un acto puede ser procesalmente válido, pero no
útil a los efectos de interrumpir el curso de la caducidad, pues
para ello debe servir para que el proceso o la instancia avance
hacia su fin específico que es la sentencia (SC Mendoza, Sala I,
12/5/92, ED, 150-261).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 183
2) “Los actos del procedimiento y, por lo tanto, inte-
rruptivos del curso de la caducidad de la instancia, son aque-
llos que constituyen la trabazón, el ligamento, lo que da
cuerpo a la instancia, uniendo la serie de actos producidos en
ella para hacerlos surgir en su armónico ordenamiento al fin
que toda instancia se propone: la conclusión del pleito con una
pieza declarativa de los derechos que es la sentencia (CNCiv,
Sala A, 26/2/88, LL, 1988-D-222)”.
3) “Para que interrumpan el curso de la caducidad las
actuaciones, deben ajustarse al estadio procesal del juicio,
pues de lo contrario se desvirtuaría la ratio legis de la institu-
ción, dado que bastaría cualquier solicitud, por más inope-
rante o inoportuna que sea, para considerar viva la instancia,
lo cual, sin duda, no es el fin querido por la ley (CNCiv, sala
F, 31/7/79, ED, 84-691)”.
4) “No es idóneo para ‘compurgar’ la perención el es-
crito por el que simplemente se reitera la interposición de la
apelación ya interpuesta con anterioridad por la misma parte,
sobre lo que versa la caducidad pues se trata de una actividad
procesal inoficiosa e inadecuada al estado de la causa”
(CCivCom, Sala, Sala III, 11/10/82).
3. Suspensión del plazo
“Cuando se suspende un plazo se detiene su curso y no
se computa el tiempo durante el que transcurre la circunstan-
cia suspensiva. A diferencia de la interrupción en que la cir-
cunstancia interruptiva quita eficacia o neutraliza el tiempo
transcurrido con anterioridad, en la suspensión sólo desapa-
rece el lapso en que se produce el evento suspensivo (Si el pro-
cedimiento se hallaba suspendido es improcedente el
cómputo del plazo a los efectos de decretar la perención de la
184 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
instancia [CNCiv, sala I, 15/3/89, LL, 1991-A-537, Nº 7210]),
pero cuenta el tiempo anterior y posterior (19).
“Desde que la caducidad de la instancia supone el aban-
dono voluntario del trámite procesal, los plazos se suspenden
cuando por razones de fuerza mayor o en virtud de cualquier
otra causa independiente de la voluntad de las partes, éstas se
encuentran en la imposibilidad de activar la marcha del pro-
ceso. La suspensión comporta la extinción de los efectos del
tiempo transcurrido mientras subsisten los hechos que la mo-
tivan, pero no priva de utilidad al lapso de inactividad ante-
rior a esos hechos, el cual es nuevamente computable cuando
éstos desaparecen” (20).
3.1. ¿Cuáles son los casos o supuestos en los que hay
suspensión del plazo?
“El Art. 311 CPN contempla dos casos específicos de sus-
pensión de los plazos pertinentes: uno se refiere al descuento
de los lapsos correspondientes a las ferias judiciales, y el otro
al del tiempo en que el proceso haya estado suspendido o pa-
ralizado por acuerdo de partes o por disposición del juez (su-
pra, Nº 312). Pero, sin perjuicio de ello, la jurisprudencia ha
decidido que constituyen causales de suspensión de los plazos
(19) PODETTI, Ramiro. Tratado de los actos procesales, op.
cit., p. 255; PALACIO, Lino Enrique. Derecho procesal civil, op. cit.,
T. IV, p. 79; RILLO CANALE, Interrupción de la caducidad de ins-
tancia, en ‘Enciclopedia Jurídica Omeba’, T. XVI, p. 604, Nº XIV, ap.
5; Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Op. cit.,
p. 340.
(20) Palacio, Lino Enrique. Manual de Derecho Procesal Civil.
Op. cit., p. 561.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 185
de caducidad, entre otras, el fallecimiento de alguno de los li-
tigantes o de sus apoderados hasta tanto venza el plazo acor-
dado a los herederos, o al mandante, respectivamente, para
que comparezcan al juicio; el extravío del expediente siempre
que se hubieren practicado las diligencias necesarias para su
búsqueda o reconstrucción; la sustanciación de un incidente
suspensivo de los procedimientos; la permanencia del expe-
diente en la justicia de instrucción o fuera de la jurisdicción
del juzgado, siempre que se haya activado su devolución y no
resulte que ha permanecido en el juzgado requirente sin ob-
jeto alguno; etcétera” (21).
“Para que opere la suspensión, las circunstancias que la
determinan deben tener lugar antes de que venza el plazo de
caducidad; sólo se puede suspender un plazo en curso, no el
que ha vencido, y menos aún se ha decretado la perención de
la instancia (La remisión de los autos a la cámara y a otro juz-
gado suspende en principio el plazo de caducidad de instancia
pero ello es irrelevante si para entonces ya se había operado la
perención (CNCiv, sala E, 6/10/87, LL, 1989-A-662, Nº
5944)” (22).
En el capítulo del Cód. Proc. del Trab. Que regula la pe-
rención de instancia no existe, como vimos, un artículo que
establezca un listado de las causales de suspensión. El Código
sí contiene una serie de prescripciones relativas a la suspen-
sión de los plazos judiciales en general, en su Art. 78, aunque
utiliza –erróneamente– el término “interrupción” para deno-
minarla, entre cuyas causales se encuentran el receso anual del
(21) Palacio, Lino Enrique. Manual de Derecho Procesal Civil.
Op. cit., p. 562.
(22) Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia.
Op. cit., p. 342.
186 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Poder Judicial y el fallecimiento o incapacidad legal sobrevi-
niente de la persona contra la cual corren los plazos.
Estos actos, que resultan suspensivos de los plazos del
proceso, también, por lógico corolario, operan la suspensión
del decurso perentorio.
En efecto, al no existir en el Cód. Proc. del Trabajo una
norma que contemple los casos de suspensión, como sí la tiene
el Cód. Proc. Civ., la jurisprudencia ha ido pergeñando los
eventos que tienen ese efecto sobre el curso de la instancia, así
es como los incisos b), que alude al receso anual del Poder Ju-
dicial o feria judicial y c) que previene sobre el fallecimiento o
incapacidad sobreviniente de la parte, del Art. 78, han sido in-
corporados como causas de suspensión del curso de la peren-
ción; no ha sido ese el caso del inciso a) del artículo citado, que
constituye el único supuesto de excepción y que alude a los
días feriados establecidos por ley, durante los cuales la juris-
prudencia ha establecido que el decurso de la perención no se
detiene, ni por ende, configura causal de suspensión.
Ahora bien, hay que apuntar que la jurisprudencia labo-
ral no ha empleado supletoriamente las causales de suspen-
sión del proceso civil debido a un principio que ha venido
plasmándose como cardinal en todo lo que atañe al Cód. Proc.
Civ. en su función supletoria. En efecto, a fin de impedir la
“contaminación” del perfil del proceso laboral –estructurado
con base en los principios de celeridad y economía en los gas-
tos (Art. 58 del Cód. Proc. del Trabajo)– y evitar la “civiliza-
ción” del mismo, se ha determinado que, cuando un instituto
procesal tenga una regulación propia y específica en el Código
de Forma del Trabajo, no debe recurrirse al Cód. Proc. Civil en
busca de prescripciones no contenidas en el Cód. Proc. del
Trabajo, porque la omisión o consagración de determinadas
LA INACTIVIDAD PROCESAL 187
previsiones legales responderían a una intención definida e
intencional del legislador laboral, atendiendo los fines y obje-
tivos del proceso laboral, así como a los principios especiales
que lo rigen.
De modo que las causales de suspensión del plazo de ca-
ducidad en el proceso laboral se han ido elaborando y estruc-
turando por la vía de la pura casuística y no es de aplicación
supletoria, a este respecto, el Cód. Proc. Civ., cuyo Art. 173
contiene las principales causas de suspensión (23).
Asimismo, la jurisprudencia ha ido delineando casuís-
tica de suspensión, de conformidad con ciertos hechos que
plantea la realidad de un proceso y del funcionamiento de la
administración de justicia. Así, en la jurisprudencia extranjera
se han admitido también como motivos de suspensión los si-
guientes: “a) POR ACUERDO DE PARTES. Durante la vigen-
cia de la ley 4550 la doctrina y la jurisprudencia argentinas, en
general, han admitido la paralización del procedimiento por
acuerdo de las partes. Señalaba Alsina que las partes no pue-
den ‘renunciar anticipadamente al derecho de alegar la peren-
ción, ni modificar los plazos legales, pero nada impide que du-
rante la tramitación del juicio convengan la paralización del
mismo por un término dado, durante el cual no corre el curso
de la perención” (24). En el mismo sentido, FERNÁNDEZ:
“las partes no pueden ampliar ni disminuir los términos que
(23) Art. 173 Cómputo. El plazo […] Correrá durante los días
inhábiles, pero se descontará el tiempo en que el proceso hubiese
estado paralizado o suspendido por acuerdo de las partes o por dis-
posición judicial, y, asimismo, si el expediente hubiere sido remitido
a la vista por petición de un juez o tribunal.
(24) ALSINA, Hugo. Tratado Teórico Practico de Derecho
Procesal Civil y Comercial. Op. cit., T. II, p. 175.
188 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
fija el artículo, porque la perención es de orden público y está
interesada en ella la administración de justicia..., pero pueden
paralizar el juicio por convenio expreso, hasta por un término
mayor, lo cual, como enseña JOFRÉ ... lejos de demostrar el
abandono del procedimiento, importa preocuparse del
mismo” (25) (CCiv1aCap, 13/5/42, JA, 1942-II-961;
CCiv2aCap, 3/11/41, JA, 76-1021, ST Santa Fe, 2/3/39, LL, 14-
266) (26).
Nuestro país, en cambio, no se ha hecho eco de la doc-
trina ni de la jurisprudencia en este punto, dado que como el
acuerdo de partes no se menciona en el Cód. Proc. del Trabajo,
la jurisprudencia en materia laboral no ha considerado esta
eventualidad como suspensiva. Otra cosa, claro está es que
ello acontezca vía purga de caducidad, cuando ambas partes
están contestes sobre el evento.
“b) POR RESOLUCIÓN JUDICIAL. El curso del plazo de
perención se suspende cuando existe resolución expresa del
juez (Mientras una obra una causa válida de suspensión, el
proceso queda inmovilizado, el plazo detenido en su curso, y
se reinicia una vez desaparecida aquella. Por ello, corresponde
descontar el tiempo en el cual el proceso hubiere estado para-
lizado o suspendido por acuerdo de partes o por disposición
del juez [CCivComContAdm San Francisco, 13/3/98, RepLL,
1998-271, Nº 26]), aunque en un caso se ha admitido la suspen-
(25) FERNÁNDEZ, Raymundo L. Código de Procedimiento
Civil y Comercial de la Capital de la Nación Argentina concordado
y comentado, Buenos Aires, F. Pereira, 1932. P. 646.
(26) Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instancia.
Op. cit., p. 346.
LA INACTIVIDAD PROCESAL 189
sión del curso de la perención si el juzgado la aceptó implíci-
tamente (CNCom, Sala C, 28/10/83)” (27); “c) POR DISPOSI-
CIÓN LEGAL. Constituyen causales de suspensión de los pla-
zos de caducidad la paralización o suspensión del proceso por
disposición de la ley” (28). “La suspensión opera aun cuando
no haya llegado a emitirse resolución alguna que dispusiera
aquella paralización, pues ésta deriva directamente de las le-
yes antedichas, aun sin mandato judicial que así lo disponga
(CNEspCivCom, sala III, 7/3/74, RepLL, 1974-1179, Nº
130)” (29); “d) DE HECHO. Señala COLOMBO que ‘no existe
suspensión o interrupción automática de plazos; debe ser de-
clarada de oficio o a petición de parte, cuando concurran las
circunstancias que señala el último apartado del Art. 157’, es
decir, cuando existen circunstancias de fuerza mayor o causas
graves (30). “Sin embargo, está admitido que la suspensión de
los plazos procesales puede producirse ‘de hecho’; así, cuando
median contingencias procesales incompatibles con la conti-
nuidad del plazo fijado para el cumplimiento de uno o más
actos” (31) (CNCiv, Sala F, 5/8/82, ED, 104-315, Nº 53;
CCivComLabMinas Santa Rosa, 5/9/77, JA, 1979-II-158). “Se
declaró improcedente la caducidad de instancia en una acción
de amparo sobre depósitos alcanzados por el ‘corralito’ y la
(27) FALCÓN, Enrique. Caducidad y perención de instancia,
Op. cit., p. 167; Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la ins-
tancia. Op. cit., p. 355.
(28) Parry, Perención de la instancia, pp. 545 y 577; Palacio,
Lino Enrique. Derecho procesal civil, T. IV, p. 240.
(29) Loutayf Ranea-Ovejero López. Op. cit., p. 357.
(30) COLOMBO, Carlos J. Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación Comentado y anotado, T. I, Abeledo-Perrot, 1969, Bs.
As., p. 278.
(31) PALACIO, Lino Enrique. Derecho procesal civil, op. cit.,
T. IV, p. 79.
190 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
‘pesificación’ (ley 25.561 y decrs. 1570/01 y 214/02), con fun-
damento en que se trataba de evitar la pérdida de derechos o
defensas por preclusión ante la situación de emergencia en
que se encontraba el fuero -por ingreso extraordinario de cau-
sas- y las consiguientes dificultades para la consulta y el con-
trol de los expedientes por los profesionales (CNFedConAdm,
sala IV, 10/07/03, ll, 2003-E-843; íd., 9/3/04, LL, 2004-E-
57)” (32).
En el Derecho Laboral también se ha considerado como
días de suspensión los días de huelga de los funcionarios del
Poder Judicial, dado que, en dichas circunstancias, el usuario
se encuentra materialmente imposibilitado de acceder a la litis
por el no funcionamiento de la institución.
Alguna legislación también prevé la suspensión del
plazo de caducidad por el hecho de que el trabajador ha ini-
ciado el proceso de conciliación por ante la Autoridad Admi-
nistrativa de Trabajo, y la suspensión se extiende hasta la con-
clusión de dicho procedimiento (Art. 28 del Decreto Legisla-
tivo 910) (33). Esto no ocurre así en nuestro derecho; ni aún la
remisión de la causa a mediación a pedido de partes, conforme
lo establece la Ley Nº 1.879/02, reglamentada por Acordada
N° 198/2000, opera la suspensión del decurso del plazo de pe-
rención.
En cuanto a su carácter, “La suspensión de la caducidad
ha de considerarse siempre como una situación excepcional,
(32) Loutayf Ranea-Ovejero López. Caducidad de la instan-
cia. Op. cit., pp. 359/360.
(33) [Link]
de-los-plazos-de-caducidad-en-materia-laboral/
LA INACTIVIDAD PROCESAL 191
de interpretación restrictiva, por lo cual la severidad en la ad-
misión de causales debe ser la regla (34).
3.2. Jurisprudencia Nacional
1) “…revisados estos autos resulta que la parte deman-
dada ha solicitado la suspensión del término para alegar, al
que el Aquo le dio trámite incidental. Este incidente suspende
el curso del principal, o sea mientras el mismo no se resuelve,
el principal queda paralizado, y por lo tanto no corre el tér-
mino de perención. Ahora bien, el propio incidente de suspen-
sión del término para alegar puede perimir si no se activa su
proceso dentro del término previsto en el Art. 217 C.P.T. (tres
meses). Esto es lo que ocurrió en el presente, pues el último
acto procesal tendiente a activar la substanciación del inci-
dente de suspensión del término para alegar es de fecha […],
notoriamente ha transcurrido el término de perención al
tiempo de solicitarse la perención […] entonces lo que ha pe-
rimido es el incidente de suspensión del término para alegar
y no el principal. […] una vez declarada la perención del inci-
dente de suspensión del término para alegar desaparece el es-
collo procesal que impedía la prosecución del principal, y con-
secuentemente el proceso entra en la etapa de alegatos, donde
quedó estancado el proceso principal. Al perimir el incidente
de suspensión del término para alegar (nuestro caso), queda
camino libre para el avance del proceso principal, y si ello no
ocurre paralizándose nuevamente el proceso por más de tres
(34) RILLO CANALE, Interrupción, suspensión y purga de la
caducidad de la instancia, en separata ‘Enciclopedia Jurídica
Omeba’, P. 141; CJ Salta, 8/10/74, BJSalta, 1975-XV-123; Loutayf Ra-
nea-Ovejero López. Caducidad de la instancia. Op. cit., p. 343.
192 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
meses, claro que en esta hipótesis perimiría el principal. El tér-
mino de perención del mismo no podía correr mientras se es-
taba substanciando el incidente de suspensión del término
para alegar, que por su naturaleza requiere una decisión pre-
via para continuar el proceso, o sea son de aquellos que inte-
rrumpen el curso del juicio (A.I. N° 90 del 20 de abril de 2009.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
2) “Que la mencionada profesional peticiona que sea
declarada la perención de instancia en el recurso de apelación
interpuesto en estos autos, ya que según dice, de las constan-
cias de autos, surge que […] el Tribunal dispuso que se traigan
los autos principales a la vista, y con dicha providencia fue
recibido el expediente en el juzgado que entendía en la causa
[…]. Sostiene la recurrente que, a partir de dicha fecha, la ape-
lante no ha urgido la remisión del expediente al superior para
que se dé cumplimiento a la providencia dictada por el Tribu-
nal, con lo cual a la fecha ha operado la perención de instancia
del recurso. La petición no resulta procedente por varias razo-
nes: […] 2) También surge de constancias de autos que el ex-
pediente fue remitido al juez inferior […], circunstancia que
hace que el plazo de caducidad no transcurra de conformidad
a lo dispuesto por la última parte del Art. 173 del C.P.C. Por
estas razones no corresponde que sea declarada la perención
de instancia” (A.I. N° 280 de fecha 5 de agosto de 2010, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
3) “…el incidente de nulidad de actuaciones deducido
por la parte demandada […], tuvo, por la naturaleza de la ac-
tuación atacada de nula, el efecto de suspender el curso del
principal, y, por ende, el de la perención de instancia en éste.
De este modo, si bien el Art. 206 del C.P.T. establece que se
imprimirá al incidente de nulidad el trámite correspondiente
LA INACTIVIDAD PROCESAL 193
al recurso de reposición, cuya substanciación no tiene efecto
suspensivo sobre el proceso principal, según lo preceptúa el
Art. 24 del mismo cuerpo legal, no puede desconocerse que la
cuestión atacada a través del mentado incidente de nulidad
deducido […] la cuestión debatida a través del mentado inci-
dente de nulidad resultaba de importancia esencial para la
prosecución del proceso principal, razón por la cual no podría
continuarse el mismo sin resolverse antes dicha controversia.
En base a ello, el plazo para que opere la caducidad en el pro-
ceso principal fue suspendido por la deducción del referido
incidente…” (A.I. N° 403 de fecha 12 de diciembre de 2012,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
4) “…revisado el expediente se constata que el proce-
dimiento del principal se interrumpió con la deducción del in-
cidente de nulidad por la parte demandada […] que fue re-
suelto por A.I. […] y luego de quedar firme esta resolución, se
superó el obstáculo procesal para que corra el término de ca-
ducidad en la especie, pues, como se sabe, la interposición del
referido incidente de nulidad interrumpe la prosecución del
juicio hasta tanto sea resuelto…” (A.I. Nº 55 de fecha 11 de
marzo de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
5) “…El apelante argumenta que, al no haberse dado
trámite al incidente en cuestión, éste no puede suspender el
curso del principal. […] debe dejarse en claro que, tratándose
de un incidente de nulidad, va de suyo, que no tiene efecto
suspensivo sobre el juicio, pues, así lo dispone claramente el
Art. 206 del C.P.T. que expresa: “…El incidente de nulidad se
substanciará en el mismo juicio en que se hayan producido los
vicios que fundamentan la petición. Admitida ésta por el juez,
le dará el trámite establecido para el recurso de reposición, con
194 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
excepción de los casos en que haya de producirse prueba…”
[…], como puede verse este artículo establece que el trámite
por el cual se sustanciará el incidente de nulidad, es el previsto
para la reposición; ahora bien, analizando el trámite de ésta,
resulta que el Art. 240 del C.P.T. dispone: “…La substancia-
ción de la revocatoria, no tiene efecto suspensivo y la resolu-
ción que recaiga causará ejecutoria…” […], la norma es por
demás clara al establecer que el trámite previsto para la repo-
sición –que es el mismo que para el incidente de nulidad– no
interrumpe el curso del juicio principal (A.I. Nº 386 de fecha
21 de noviembre de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital, del voto minoritario; A.I. Nº 91 de fecha
20 de marzo de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
6) “…si bien es cierto que […] el juzgado dictó un pro-
veído de “autos para resolver”, no es menos cierto que tal pro-
videncia se dictó en el marco de un incidente de tacha de tes-
tigo generado en la audiencia […] En consecuencia, lo que
debe determinarse es si dicha incidencia en estado de resolu-
ción, tiene efecto suspensivo respecto de la instancia del prin-
cipal. En ese sentido, tratándose de un incidente de tacha de
testigo generado en una prueba testifical, va de suyo, que no
tiene efecto suspensivo sobre el juicio –de hecho, la causa se
encuentra en pleno periodo probatorio, siendo irrelevante el
orden en el cual se diligencian los elementos de convicción–.
En efecto, el curso del periodo probatorio –y por ende el dili-
genciamiento de pruebas– no fue suspendido pues se fueron
generando otros elementos de convicción tales como la agre-
gación de informes […] A modo ilustrativo cabe invocar la si-
guiente cita: “…Desde el punto de vista de su gravitación en
el trámite del proceso principal, los incidentes pueden ser sus-
pensivos o no suspensivos. La regla general admitida por el
LA INACTIVIDAD PROCESAL 195
CPN es que los incidentes no suspenden la prosecución del
proceso principal, salvo que aquel disponga lo contrario o que
así lo resuelva el juez cuando lo considere indispensable por
la naturaleza de la cuestión planteada…” (Palacio, Lino Enri-
que. Manual de Derecho Procesal Civil. Decimoséptima Edi-
ción. Abeledo Perrot. Buenos Aires Argentina. 2003. p. 803).
En definitiva, dada la naturaleza del incidente generado en es-
tos autos, el mismo no tiene efecto suspensivo sobre el princi-
pal…” (A.I. Nº 117 de fecha 26 de mayo de 2016. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayo-
ritario; A.I. Nº 84 de fecha 20 de mayo de 2018. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
7) “…los pedidos de declaración de litigante de mala
fe no interrumpen el curso del principal, por ende, la falta de
pronunciamiento al respecto por parte del juez de grado infe-
rior no puede encuadrarse dentro de las previsiones del Art.
221 del C.P.T. […] el escrito […] y la consecuente providencia
emitida por el juzgado como respuesta […] son irrelevantes a
los efectos de la prosecución de la causa…” (A.I. Nº 116 de
fecha 26 de mayo de 2016, voto mayoritario. Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
8) “Si bien es cierto que no puede desconocerse que
este expediente fue traído a la vista de este Tribunal […] a fin
de resolver el recurso de queja por apelación denegada […]
circunstancia que podría incidir en el cómputo del plazo de
perención de conformidad a lo dispuesto por el Art. 173 del
C.P.C., no debe olvidarse que concluido el trámite de dicha
queja y remitido nuevamente este expediente a la primera ins-
tancia conjuntamente con la queja […], transcurrió desde en-
tonces el resto del plazo que faltaba cumplirse para que opere
la perención de instancia…” (A.I. N° 89 de fecha 10 de abril de
196 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
9) “El Art. 61 del C.P.T. admite la procedencia de acu-
mulación de autos de oficio o a petición de parte, sin embargo,
nada dice respecto a los efectos de la promoción, es por ello
que necesariamente debemos remitirnos al Art. 126 del C.P.C.
de aplicación supletoria en este caso […]. Estas últimas dili-
gencias, revelan el efecto suspensivo otorgado por el juzgado
a la petición de acumulación de expedientes. En estas circuns-
tancias, estando pendiente la resolución que ordena o rechaza
la acumulación de expediente peticionado, no procede la pe-
rención de instancia en los términos del Art. 221 in fine del
Código Procesal Laboral. Admitir otra tesis, supondría la pe-
rención no de la instancia principal sino de la instancia inci-
dental, accesoria abierta con la interposición de la excepción
de la falta de personería de previo y especial pronuncia-
miento, lo cual tampoco me parece procedente por las razones
apuntadas precedentemente” (A.I. N° 138 de fecha 04 de mayo
de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital; A.I. Nº 210 de fecha 21 de junio de 2016 Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
10) “…la cuestión planteada vía “incidente de hechos
nuevos” hace a los términos de la traba de la Litis; ergo, no se
le debió dar trámite en forma separada pues versa sobre los
sujetos que habrán de integrar la relación procesal. Es decir, a
través de la incidencia en cuestión, la parte actora pretende
incorporar como demandada a la empresa […], circunstancia
que debe ser previamente decidida antes de avanzar a las si-
guientes etapas procesales. […] de un mero cómputo de las
actuaciones procesales generadas en el incidente de hechos
nuevos –que se encuentra en periodo probatorio– que tienen
LA INACTIVIDAD PROCESAL 197
la virtualidad de impulsar el proceso […] y la fecha de deduc-
ción del incidente de caducidad […], resulta que el plazo de
tres meses no se ha cumplido…” (A.I. N° 165 de fecha 28 de
junio de 2017, voto minoritario. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
11) “…el incidente de hechos nuevos, constituye un jui-
cio tramitado independiente al juicio principal, no se observa
actuación procesal tendiente a impulsar, en forma efectiva el
procedimiento. Por lo tanto, ha transcurrido el plazo estable-
cido en el Art. 217 del C.P.T. para que quede operada la cadu-
cidad de instancia (A.I. Nº 66 de fecha 17 de marzo de 2014.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
12) “...Si bien es cierto, los incidentes se tramitan –nor-
malmente– de forma separada según lo dispuesto por el Art.
279 del C.P.T. en el caso de autos fue tramitado en el curso del
principal. Ahora bien, dada la naturaleza del incidente en
cuestión –impugnación de un dictamen pericial–, cabe preci-
sar que éste no tiene la virtualidad de impulsar el procedi-
miento. En efecto, a modo ilustrativo, cabe hacer notar que –
aún después de deducido el incidente– si hubiere pruebas
pendientes de diligenciamiento, las mismas podrían haber
sido producidas, esta circunstancia demuestra que el inci-
dente deducido en autos no tenía la virtualidad de suspender
el curso del proceso principal…” (A.I. N° 230 de fecha 11 de
agosto de 2017, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
13) “…Del análisis de estos autos se tiene que la accio-
nada al momento de contestar la demanda opuso las excep-
ciones de prescripción y falta de acción como medio general
de defensa, conforme los términos del escrito […], respecto de
las cuales el Aquo ordenó su tramitación de conformidad a lo
198 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
dispuesto por el Art. 120 del C.P.T. Las excepciones previstas
en el Art. 118 del C.P.T., “serán resueltas por el Juez, antes de
la apertura del juicio a prueba” (Art. 123 C.P.T.), lo que im-
plica que el trámite de la instancia principal queda suspen-
dido hasta tanto no sean resueltas lo concerniente a dichas ex-
cepciones…” (A.I. N° 435 de fecha 18 de noviembre de 2008.
Segunda Sala Laboral.).
14) “…Palacio define a la instancia como “…el conjunto
de actos procesales que se realizan desde una petición inicial
que abre un grado de jurisdicción o una etapa incidental del
proceso…” Couture… dice …instancia significa requeri-
miento, petitorio, solicitud…”; la cita es sumamente clarifica-
dora para concluir que la instancia se abre por la sola petición
planteada ante el juez (ya sea una demanda o un incidente).
[…] la apertura de la instancia incidental en ocasión de la opo-
sición de la excepción de incompetencia de jurisdicción –que
tiene efecto suspensivo sobre el principal de conformidad con
el Art. 123 del C.P.T. …” (A.I. Nº 438 de fecha 06 de diciembre
de 2016, voto minoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
15) “…la demandada dedujo una excepción de pres-
cripción, que debía ser resuelta previamente; estas razones
sustentan en el Art. 119 del C.P.T., por lo que no puede avan-
zar el expediente principal. Tampoco puede atribuirse en con-
secuencia falta de impulso procesal de las partes, ya que como
se dijera más arriba, existía pendiente una resolución del Juz-
gado […] la cuestión se halla pendiente de resolución, por lo
que en base al Art. 221 del C.P.T. que aplica, bien decidió [el
inferior] desestimar el incidente [de caducidad] […] la excep-
ción de prescripción se encuentra pendiente de resolución, en-
marcándose así la cuestión en la disposición del Art. 221 del
LA INACTIVIDAD PROCESAL 199
C.P.T. Y, la causa principal se hallaba interrumpida por el
planteamiento de dicha excepción, por lo que mal podría pe-
rimir…” (A.I. Nº 420 de fecha 30 de noviembre de 2012. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
16) “…la interposición de la excepción de prescripción
suspende el procedimiento principal y de ahí que, si no se
insta el curso de la excepción, es ésta la que puede caer en pe-
rención y no el principal. Bien se sabe que para la procedencia
de la perención uno de los requisitos es que exista una instan-
cia, y si estamos ante la hipótesis de la perención de un inci-
dente (caso de autos) debe determinarse cuándo comienza la
instancia incidental. […]. En resumen, la sola interposición de
la excepción, sea que tenga que proceda su substanciación o
no, constituye un obstáculo para la prosecución del principal.
De ahí que una vez deducida la excepción, se abre la instancia
incidental pertinente, la que puede caer en perención si tras-
curre el término respectivo sin instarse su prosecución” (A.I.
N° 154 de fecha 28 de abril de 2014, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
17) “…operó la perención en la excepción de incompe-
tencia de jurisdicción, no así el juicio principal, en razón de
que las excepciones en el fuero laboral son de previo y especial
pronunciamiento, lo que impidió la prosecución del princi-
pal” (A.I. N° 25 de fecha 26 de febrero de 2016 del voto mayo-
ritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
18) “…merece aclararse –antes de ahondar en la cues-
tión– que lo que se encontraría en vías de perimir, en caso de
que transcurriese el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T.,
sería, efectivamente, la excepción de incompetencia de juris-
dicción, pues en virtud a lo preceptuado por el Art. 123 del
200 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
C.P.T., su oposición y substanciación suspenden el proceso
principal hasta tanto se resuelva la cuestión…” (A.I. Nº 352 de
fecha 23 de septiembre de 2013. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
19) “…la deducción de un incidente suspensivo, impide
la prosecución del juicio principal y por lo tanto este no puede
perimir…” (A.I. N° 25 de fecha 26 de febrero de 2016, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto ma-
yoritario).
20) “Referente a lo mencionado por el recurrente de que
el expediente estaba pendiente de resolución, esto no es así
porque si bien la juez dictó providencia de “Autos para resol-
ver” […] fue en prosecución al trámite de la perención en el
Incidente de Impugnación de documentos, que es una cues-
tión incidental y por tanto accesorio al proceso principal y
cualquier actuación en este incidente no impulsa el proceso
principal” (A.I. N° 182 de fecha 02 de junio de 2010, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
21) “…Eso dio lugar, aunque no era necesario, a la sus-
tanciación del incidente de perención, habiendo urgido por úl-
tima vez su trámite el nombrado peticionante […]. No obs-
tante, estando en trámite el mencionado incidente de peren-
ción, que por su naturaleza tiene carácter suspensivo, se eleva
el expediente al Tribunal para ser tratado el recurso de apela-
ción, cuyo pedido de perención estaba en pleno trámite, y la-
mentablemente, este Tribunal inadvirtiendo dicha situación
dio curso a la apelación que llegó a substanciarse totalmente y
es la que debemos resolver en esta oportunidad (A.I. N° 25 de
fecha 29 de febrero de 2012, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 201
22) “En cuanto al cómputo del mes de enero para solici-
tar la perención de instancia […], es jurisprudencia pacífica de
los Tribunales del Trabajo que a los efectos de la perención de
instancia no se computa en el plazo previsto por el Art. 217 del
C.P.T. el mes de enero correspondiente a la Feria Judicial que
además se halla previsto por el Art. 78 inc. b) del C.P.T.” (A.I.
N° 115 de fecha 26 de abril de 2012; A.I. N° 185 de fecha 06 de
julio de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo. Segunda
Sala, Capital).
23) “… Esta Sala en resoluciones precedentes como el
A.I. Nº 157/96, 429/02, 527/05, entre otros, concluyó que el
mes de enero no se computa en materia de perención de ins-
tancia. Criterio que se ratifica en esta oportunidad. Respecto
de lo resuelto por la Sala Constitucional de la Excelentísima
Corte Suprema de Justifica en Ac. y Sent. Nº 12 del 14 de fe-
brero de 2008, al que alude el apelante, respetuosamente digo
que lo resuelto en dicho Acuerdo no hace asumir a esta Ma-
gistratura un criterio jurídico distinto al sustentado por esta
Sala en los interlocutorios mencionados; que coincide con el
voto en mayoría de los entonces Ministros de la Excelentísima
Corte Suprema de Justicia, los Dres. Enrique Sosa y Carlos Fer-
nández Gadea, expresado en el Acuerdo y Sentencia Nº 56 del
20 de marzo de 1996, resolución ésta que se menciona en el
Acuerdo y Sentencia Nº 12 del 14 de febrero de 2008, que pre-
senta el apelante. Igualmente, la posición de esta Sala respecto
de la cuestión debatida coincide con lo sostenido en el
Acuerdo y Sentencia Nº 259 del 16 de mayo de 1997, en que la
Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, resolvió
que no corresponde computar el mes de enero a los efectos de
la caducidad de la instancia. De la lectura del referido
Acuerdo y Sentencia […] surge que el voto en mayoría se
funda en lo dispuesto en el Art. 173 del C.P.C. para concluir
202 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
que la feria judicial debe computarse a los efectos de la cadu-
cidad de instancia; criterio que consideran válido para todos
los fueros, aún para el fuero laboral conforme surge de dicho
Acuerdo. Sin embargo, entiendo que al regular expresamente
el Código Procesal Laboral lo relativo a la Perención de Ins-
tancia (Capítulo II del referido Código Arts. 217 a 223), no cabe
la aplicación de normas que rigen para otros fueros. En el re-
ferido Capítulo II del C.P.T. (Arts. 217 a 223) no existe ninguna
disposición como la del Art. 173 del C.P.C. La perención de
instancia en el derecho procesal laboral tiene reglas que le son
propias distintas de las previstas para la caducidad de instan-
cia en el derecho procesal civil como ser el mismo plazo pre-
visto para que la perención se opere (6 meses, Art. 172 C.P.C.,
3 meses Art. 217 C.P.T.). En el C.P.T. se contempla la purga de
la perención (Art. 218 C.P.T.), en tanto que en el derecho pro-
cesal civil la caducidad rige desde el mismo momento en que
se opera y no podrá ser convalidada ni por acuerdo de partes
(Art. 174 C.P.C.). Al estar expresamente regulada la cuestión
relativa a la perención de instancia en el Código Procesal La-
boral, conteniendo éste todo un Capítulo al respecto (Capítulo
II C.P.T.), rigen en materia de perención de instancia las dis-
posiciones contenidas en dicho Capítulo del C.P.T. dado que
no cabe la aplicación supletoria o integración de normas esta-
blecidas para otros fueros, cuando la cuestión de que se trate
se halla expresamente prevista en el ordenamiento procesal
laboral. En atención a lo expuesto, entiendo que el Art. 173 del
C.P.C. que establece respecto del cómputo del plazo para la
caducidad de instancia de que “correrá durante los días inhá-
biles”, no es aplicable en el proceso laboral, menos ante la dis-
posición del Art. 78 del C.P.T. que de modo claro y expreso
dispone. Los plazos judiciales se interrumpirán por las si-
guientes causas… inc. b) Receso anual del Poder Judicial. Ade-
más, es obvio que durante la feria judicial del mes de enero,
LA INACTIVIDAD PROCESAL 203
las partes se encuentran imposibilitadas para realizar algún
impulso procesal, como bien se destaca en el A.I. Nº 185/96 de
esta Sala, en el que también se sostiene “Siendo la FERIA JU-
DICIAL un lapso de mes entero inhábil durante el cual los li-
tigantes no pueden realizar actos impulsivos del proceso, su
inclusión en el plazo de perención de la instancia reduciría en
un mes el ya breve término del Art. 217 del C.P.T., lo que no
está en la inteligencia de la norma y produciría una manifiesta
desigualdad entender lo contrario. …” (A.I. Nº 565 de fecha 26
de diciembre de 2011; A.I. Nº 236 de fecha 21 de julio de 2008;
A.I. Nº 251 de fecha 11 de agosto de 2009. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
24) “…en resoluciones precedentes, como el A.I. N°
157/96; 185/96; 429/02; 527/05, entre otros, concluyó que el
mes de enero no se computa en materia de perención de ins-
tancia. Criterio que se ratifica en esta oportunidad. Respecto
de lo resuelto por la Sala Constitucional de la Excelentísima
Corte Suprema de Justicia, en Ac. y Sent. N° 12 del 14 de fe-
brero de 2008, al que alude el apelante, respetuosamente digo
que lo resuelto en dicho Acuerdo no hace asumir a esta Ma-
gistratura un criterio jurídico distinto al sustentado por esta
Sala en los interlocutorios mencionados; que coincide con el
voto en mayoría de los entonces Ministros de la Excelentísima
Corte Suprema de Justicia, expresado en el Acuerdo y Senten-
cia N° 56 del 20 de marzo de 1996; resolución esta que se men-
ciona en el Acuerdo y Sentencia N° 12 del 14 de febrero de
2008 que presenta el apelante. Igualmente, la posición de esta
Sala respecto de la cuestión debatida coincide con lo sostenido
en el Acuerdo y Sentencia N° 259 del 16 de mayo de 1997, en
que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, re-
solvió que no corresponde computar el mes de enero a los
204 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
efectos de la caducidad de la instancia. De la lectura del refe-
rido Acuerdo y Sentencia… surge que el voto en mayoría se
funda en lo dispuesto en el Art. 173 del C.P.C., para concluir
que la feria judicial debe computarse a los efectos de la cadu-
cidad de instancia; criterio que considera válido para todos los
fueros, aún para el fuero laboral… Sin embargo, entiendo que
al regular expresamente en el Código Procesal Laboral lo rela-
tivo a la Perención de Instancia (Capítulo II del referido Có-
digo, Arts. 217 a 223), no cabe la aplicación de normas que ri-
gen para otros fueros. En el referido Capítulo II… no existe
ninguna disposición como la del Art. 173 del C.P.C., que está
incluido en la Sección V “De la Caducidad de Instancia” de
éste Código, que dice: “…”. La perención de instancia en el
derecho procesal laboral tiene reglas que le son propias, dis-
tintas de las previstas para la caducidad de instancia en el de-
recho procesal civil, […] Al estar expresamente regulada la
cuestión relativa a la perención de instancia en el Código Pro-
cesal Laboral, conteniendo éste todo un Capítulo al respecto…
rigen en materia de perención de instancia las disposiciones
contenidas en dicho Capítulo del C.P.T., dado que no cabe la
aplicación supletoria o integración de normas establecidas
para otros fueros, cuando la cuestión de que se trate se halla
expresamente prevista en el ordenamiento procesal laboral.
En atención a lo expuesto, entiendo que el Art. 173 del C.P.C…
no es aplicable en el proceso laboral, menos ante la disposición
del Art. 78 del C.P.T. que de modo claro y expreso dispone:
Los plazos judiciales se interrumpirán por las siguientes cau-
sas… inc. b) Receso anual del Poder Judicial. Además, es obvio
que durante la feria judicial del mes de enero las partes se en-
cuentran imposibilitadas para realizar algún impulso proce-
sal…” (A.I. Nº 80 de fecha 13 de abril de 2012; A.I. Nº 350 de
fecha 23 de octubre de 2012. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
LA INACTIVIDAD PROCESAL 205
25) “…Que, es importante destacar que, la Doctrina y la
Jurisprudencia coinciden en señalar que, el plazo para la pe-
rención, no es procesal, se halla regido por las normas del Có-
digo Civil y para su cómputo se cuentan los días feriados e
incluso el mes de feria judicial, ya que no está regido por el
Art. 78 del C.P.T. (A.I. N° 79-25/05/65) (A y S N° 12-14/02/08
C.S.J.) …” (A.I. Nº 30 de fecha 08 de marzo de 2013, voto mi-
noritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital; A.I. Nº 36 de fecha 13 de marzo de 2013, voto minori-
tario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
26) “…el mes de enero no se computa en el plazo de pe-
rención, conforme lo ha sostenido este Tribunal en numerosas
resoluciones precedentes, como los A.I. Nºs 392/2009;
260/2010; 565/2011, entre otros. Dada la particularidad de
este caso, las jurisprudencias que cita la apelante no son apli-
cables a la presente cuestión…” (A.I. Nº 30 de fecha 08 de
marzo de 2013, voto mayoritario. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital).
27) “…los agravios se centran en que en el cómputo del
plazo de la perención se ha incluido el mes de enero de feria
judicial. Al respecto cabe apuntar que en materia de perención
de instancia la cuestión se rige por las normas del Código Pro-
cesal del Trabajo al regularla en un Capítulo especial; por lo
cual la aplicación supletoria de normas del Código Procesal
Civil sobre perención de Instancia no corresponde; en particu-
lar, teniendo en cuenta que el procedimiento en materia labo-
ral es más bien breve y sumario. De allí que, en cuanto al
plazo, tiene su razón de ser que sea de 3 meses, mientras que
constituiría un contrasentido a ello aplicar el establecido por
el Código Procesal Civil, de 6 meses. Además, observando
206 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
cuanto prescribe el C.P.T. en relación a los plazos judiciales en
su Art. 78, una de las causas por la que se interrumpen es el
“Receso anual del Poder Judicial” (inc. “b”); pues, durante el
mismo las partes se encuentran imposibilitadas para realizar
impulso procesal alguno. Este Tribunal en reiterados fallos,
como el A.I. N° 185/96, ha dejado sentado que: “Siendo la fe-
ria Judicial un lapso de mes entero inhábil durante el cual los
litigantes no pueden realizar actos impulsivos del proceso, su
inclusión en el plazo de perención de la instancia reduciría en
un mes el ya breve término del Art 217 del C.P.T., lo que no
está en la inteligencia de la norma y produciría una manifiesta
desigualdad entender lo contrario”. Y en cuanto al fallo de la
Corte Suprema de Justicia (Ac y Sent. N° 12 del 14-II-08) que
se menciona en el interlocutorio objeto del recurso esta Sala
mantiene su criterio, bastamente explicado en el A.I. N° 260
del 4-VIII-10, que invoca el recurrente. En consecuencia, en el
caso de autos, mal ha incluido el Juzgado el mes de enero en
el cómputo del plazo de la perención; por lo que excluido di-
cho periodo de tiempo, el plazo de tres meses que exige el Art.
217 del C.P.T. no se ha cumplido debiendo ser revocado el in-
terlocutorio apelado…” (A.I. Nº 42 de fecha 19 de marzo de
2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
3.3. Jurisprudencia Extranjera
1) “La fuerza mayor que impide la declaración de ca-
ducidad de la instancia se caracteriza por la presencia de una
causa insuperable o invencible para la parte obligada a dar
trámite (CS Santa Fe, 13/5/98, RepLL, 1999-289, Nº 45).
2) “Mientras obra una causa válida de suspensión, el
proceso queda inmovilizado, el plazo detenido en su curso, y
LA INACTIVIDAD PROCESAL 207
se reinicia una vez desaparecida aquella. Por ello, corresponde
descontar el tiempo en el cual el proceso hubiere estado para-
lizado o suspendido por acuerdo de partes o por disposición
del juez (CCivComContAdm San Francisco, 13/3/98, RepLL,
1998-271, Nº 26).
3) “No resulta procedente invocar como causal de sus-
pensión del curso de la caducidad la paralización del expe-
diente por el juzgador puesto que no está prevista por dispo-
sición legal alguna ni importó un acto invencible para el recu-
rrente, toda vez que pudo solicitar por escrito la búsqueda de
aquél, a fin de correr traslado de la demanda (CNCiv, sala E,
9/11/90, LL, 1991-E-776, Nº 7483).
4) “Cuando no existe convenio expreso entre las par-
tes, la suspensión de términos no se puede presumir, mucho
menos si se tiene en cuenta que existe actividad desplegada
por una de ellas y que culmina obteniendo su resultado, de
manera que a partir de la recepción de la causa penal (objetivo
de la actividad desplegada) se reanudan los términos, y ante
la intimación a la parte demandada al retiro del expediente
para alegar, es evidente que no existe paralización de plazos
(CSJN, 19/4/88, LL, 1988-D-166).
5) “La suspensión del procedimiento por acuerdo de
partes suspende también el curso de la perención de instancia,
máxime si el juzgado ordenó tener presente el lapso pruden-
cial acordado por las partes (CNCiv, Sala A, 9/11/93, LL,
1994-D-236, Y DJ, 1994-2-1085).
6) “La sola proposición de arreglo extrajudicial formu-
lada por la parte actora no suspende el término de caducidad
de la instancia ni impide, por ende, su perención, la cual debe
ser declarada luego de haber transcurrido el término legal
208 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
(CCivCom Posadas, Sala II, 9/4/47, Rep LL, 1998-283, Nº 151,
y LLLitoral 1998-I-584, LLLitoral, 1998-I-584).
7) “Los plazos de caducidad se suspenden cuando, por
razones de fuerza mayor o en virtud de cualquier otra causa,
las partes se encuentran imposibilitadas o inhabilitadas para
activar la marcha del proceso. Tales causas se vinculan con la
imposibilidad física o jurídica de peticionar (CNCiv, Sala K,
24/4/00, ED, 189-529).
8) “La caducidad de la instancia supone el abandono
voluntario del proceso por los litigantes, por lo que el plazo
legal se suspende cuando, por razones independientes de las
partes, éstas se encuentran en imposibilidad jurídica de for-
mular peticiones tendientes a archivar la marcha de la causa
(CNCiv, Sala B, 28/4/93, LL, 1993-E-638, Nº 9394).
9) “Cuando por razones independientes de las partes
existen una imposibilidad tanto absoluta de peticionar ten-
diente a activar el proceso, como relativa -por circunstancias
ineficaces para lograr su objetivo-, los plazos de caducidad de
la instancia se suspenden (CNCiv, Sala g, 19/2/88, LL, 1989-
A-662, Nº 5942).
10) “Si la suspensión de términos sólo fue acordada en
favor del perito y con el único fin de efectivizar su cometido,
no se puede interpretar que la mentada suspensión alcanza a
la secuela del proceso principal, al punto de relevar a la parte
actora de su carga impulsora (CNCiv, Sala A, 16/2/94, ED,
159-587).
11) “La suspensión del curso de la caducidad de instan-
cia sólo es admisible en forma excepcional, en tanto la parali-
zación de los trámites del juicio, no mediando acuerdo de
LA INACTIVIDAD PROCESAL 209
parte o regla que la imponga, es inconcebible con el objeto y
fundamento de la perención, por lo que solamente se justifica
cuando hay una verdadera posibilidad de proseguir el trámite
(SC Mendoza, Sala I, 22/12/98, RepLL, 1999-299, Nº 158).
u
211
CAPÍTULO III
PURGA DE LA PERENCIÓN
Art. 218.- La perención de instancia se opera de pleno
derecho. Los litigantes, antes de consentir en ningún trámite
del procedimiento, podrán pedir declaración. Dicha petición
se substanciará por las normas establecidas en este Código
para los incidentes.
Concuerda con los Arts. 279/283 (De los incidentes) y con
el Art. 80 (plazo de deducción) Cód. Proc. Laboral.
1. Concepto de purga de la perención
Se denomina purga de la caducidad, convalidación o
subsanación de la instancia perimida a la actividad de las par-
tes o del tribunal que tiene por efecto neutralizar la caducidad
de la instancia (1). La purga de la caducidad consiste en la re-
nuncia de la parte interesada a hacer valer los efectos de la
perención ya operada, renuncia que se expresa a través del
consentir la realización de actos procesales, emanados de la
contraria, del juzgador o de los auxiliares de justicia, tendien-
tes a llevar adelante el procedimiento, realizados luego del
vencimiento del plazo de caducidad y, obviamente, antes que
el juez la declare de oficio.
(1) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia.
Op. cit., p. 199.
212 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
La presente disposición normativa, cuya principal parti-
cularidad consiste en la introducción de la figura de la purga
de la caducidad o perención, encuentra su fuente en el Art. 3°
de la Ley N° 4550/1905 de la República Argentina. Éste dis-
ponía: “La perención de instancia se operará de pleno dere-
cho. Los litigantes podrán pedir su declaración por vía de ac-
ción o de excepción antes de consentir en ningún trámite del
procedimiento. Esta gestión se substanciará con las reglas y
con los recursos establecidos para los incidentes”.
Disposición similar se encuentra en el ‘Codice di Proce-
dura Civile’, sancionado por el Real Decreto N° 1443 del 1940,
que, en la última parte del artículo 307, estatuía: “La extinción
opera de pleno derecho, pero debe ser excepcionada por la
parte interesada primera de cualquier otra defensa suya”.
Como bien lo señala cierta doctrina nacional (2), el enun-
ciado normativo adolece de ambigüedad; ya que, al menos en
apariencia, introduce dos conceptos contrapuestos, a saber: la
perención ipso jure y la disponibilidad de la perención. Sin em-
bargo, al ver cómo opera la perención en el proceso laboral y,
más aún, al referir a los fundamentos que sirven de razón su-
ficiente a esta figura procesal, lograremos ver que tal contra-
dicción sistémica no existe.
En este punto, nos basta con dejar sentado que los grafe-
mas ‘de pleno derecho’ hacen alusión al modo en que se con-
figura la caducidad o perención de instancia y el momento a
partir del cual la misma surte efectos; la purga, en tanto, opera
no sobre el vicio –la inactividad por el tiempo establecido en
(2) González, Robert Marcial. Código Procesal del Trabajo de
la República del Paraguay. Comentado. Ed. La Ley Paraguaya.
Asunción, 2012. Pp. 308-309.
PURGA DE LA PERENCIÓN 213
la ley– que causa la caducidad –la cual se configura-, vale
reiterarlo, de pleno derecho, sino sobre los efectos derivados
de ella y sobre la instancia misma; la cual, a partir de la renun-
cia de las partes a hacer valer los efectos de la perención, re-
sulta saneada.
2. ¿Cómo opera la purga de la perención?
El principal problema que la normativa en cuestión plan-
tea gira en torno al modo de declararse y de producirse la ca-
ducidad de instancia.
En cuanto hace a la declaración, la doctrina identifica, en
general, dos sistemas diferentes: aquellos donde la declara-
ción de caducidad es oficiosa y aquellos que exigen la petición
de la parte interesada (3).
Nuestro ordenamiento procesal carece de una disposi-
ción que denote afiliación expresa a uno de los dos sistemas
referidos; no obstante, la adhesión al sistema de la declaración
oficiosa de la caducidad surge implícita de otras normas del
ordenamiento procesal. El artículo 220 del Código Procesal del
Trabajo (4) es bastante sugestivo a este respecto, pues esta-
(3) Sobre los diferentes sistemas: Palacio, Lino E. Derecho Pro-
cesal Civil. T. IV. Actos Procesales. 4ta Edición. Ed. Abeledo Perrot.
Buenos Aires, 2011. Pp. 177 y siguientes.
(4) Art. 220 del Código Procesal del Trabajo: “El Juez o Tribu-
nal examinará los autos, y si de ellos resultase que se han cumplido
las condiciones legales previstas, dictará resolución declarando de-
sierta la instancia y mandado archivar el expediente. En este caso,
las costas serán a cargo del actor. Si la perención se produjese en
segunda instancia las costas se impondrán al recurrente”.
214 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
blece, en términos imperativos, el deber del órgano jurisdic-
cional de examinar los autos y, si de ellos resultase que el tér-
mino de caducidad se hallase vencido y no purgado, dictar re-
solución declarando operada la caducidad. Así también, la
obligación impuesta al secretario de informar al juez del trans-
curso del plazo de caducidad denota igualmente el carácter
oficioso que puede revestir la declaración (5).
Ahora bien, no debe pensarse del informe del actuario
como un presupuesto indispensable para la declaración de ca-
ducidad. En efecto, basta que el órgano jurisdiccional com-
pruebe –con el auxilio o no del actuario– que el plazo de pe-
rención se encuentra vencido –y que se reúnen los demás pre-
supuestos de procedencia del instituto– para que sea proce-
dente su declaración. El informe del actuario es meramente
instrumental, y es uno de los muchos medios para hacer saber
al juez del vencimiento del plazo. Entonces, sea como fuere
que el juez verificase el vencimiento del plazo perentorio de
caducidad, ésta deberá ser declarada. En ese sentido: “la ca-
ducidad puede ser resuelta tanto a pedido de parte, como ofi-
ciosamente, no debiendo confundirse la obligación que pesa
sobre el secretario del juzgado, de dar cuenta al tribunal
cuando hubiese transcurrido el término señalado para la pe-
rención, con una exigencia ineludible de la existencia de tal
informe para poder resolverla, ya que la finalidad de éste es
(5) Art. 219 del Código Procesal del Trabajo: “Es obligación
del actuario, en cuya oficina radiquen los actos, dar cuenta al juez o
al Tribunal respectivo, luego que transcurra el término señalado en
el artículo 217º de este Código”.
PURGA DE LA PERENCIÓN 215
solo la de que el juez tome conocimiento de que pasó el tér-
mino de caducidad, para que ejerza la facultad de declararla
oficiosamente” (6).
Por otra parte, hemos visto que la caducidad se produce
‘de pleno derecho’, es decir, por ministerio de la ley y con el
sólo cumplimiento del plazo. La sentencia que la decide tiene
un carácter meramente declarativo, puesto que la caducidad
surte sus efectos desde el vencimiento del plazo legal.
Una gran parte de la doctrina ha señalado que la caduci-
dad de pleno derecho excluye la posibilidad de purga o con-
validación. En ese sentido, se ha dicho que las consecuencias
de que la caducidad opere de pleno derecho son: a) que se ve-
rifica sin necesidad de una instancia especial; y, b) una vez
operada, no puede ser subsanada por acto de procedimiento
de una de las partes (7). Expresado en otros términos, se ha
precisado que la terminología ‘de pleno derecho’ “significa
que [la caducidad] se produce sin petición de parte ni decla-
ración del juez y que una vez cumplida, surgen todos sus efec-
tos, sin consideración a los actos posteriores que las partes
pueden realizar” (8). Es particularmente incisiva la crítica que
(6) CCivComRosario, Sala I, 31/3/80, Juris, 63-65 y CCivCom-
Rosario, Sala II, 26/11/84, Juris, 76-87. En sentido contrario se ex-
pide Podetti, Ramiro J. ‘Derecho Procesal Civil, Comercial y Labo-
ral’. T. II. ‘Tratado de los Actos Procesales’. Ed. EDIAR. Buenos Ai-
res, 1955. Página 344 y siguientes; quien entiende que la declaración
de caducidad requiere de la petición de parte o del informe actua-
rial.
(7) Scarano, Emilio. La perención de la Instancia. Ed. Claudio
García. Montevideo, 1936. P. 65.
(8) Areal, Leonardo J. ¿Caducidad de pleno derecho o caduci-
dad de oficio? JA, 1954-IV-321.
216 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
formulare Eisner: “no cabe la llamada purga de la caducidad,
que según ciertos fallos sería factible cuando se registraban ac-
tos de impulso procesal luego de vencidos los plazos de la ley
y antes de cualquier pronunciamiento declarativo de la peren-
ción por parte del tribunal” (9); pues, “la norma del Art. 3° de
la ley 14.191 ordena que la perención de instancia se tenga por
operada en el instante mismo en que venza el término fijado
para ello por la propia ley, independientemente de la volun-
tad o actividad posterior de las partes y del hecho de que el
juez cumpla o no su deber de declararla oportunamente” (10).
Sin embargo, la tesis contraria ha terminado por preva-
lecer, valiéndose de una interpretación teleológica del insti-
tuto de la perención y haciendo hincapié en que las partes no
deben haber consentido ningún trámite de procedimiento
para solicitar la declaración de caducidad. En efecto, el juez
debe, al menos de principio, declarar oficiosamente la peren-
ción apenas verifique que el plazo fue cumplido. Con ello se
satisfaría la finalidad objetiva de la norma, que es descompri-
mir a los órganos del Estado de la sobrecarga laboral y de ace-
lerar la tramitación de los procesos. Empero, si por cualquier
motivo tal declaración no se suscita, y, además, las partes con-
sienten la continuación del proceso, los propios fundamentos
de la caducidad desaparecen. Efectivamente, ante tal configu-
ración fáctica, la presunción de abandono del proceso –funda-
mento subjetivo de la caducidad– deviene insostenible; y, por
otro lado, tampoco podría argumentarse que declarando la ca-
ducidad se aseguraría el principio de celeridad, pues es asaz
(9) Eisner, Isidoro. Imposibilidad de Redimir La Instancia Pe-
rimida. LL. 107-699.
(10) Eisner, Isidoro. La caducidad de pleno derecho. LL. 106-
157.
PURGA DE LA PERENCIÓN 217
probable que la parte vuelva a deducir acción, lo cual impor-
taría una reiniciación de proceso, con el consiguiente dispen-
dio de recursos y energía. La mejor doctrina es conteste con
esto: “si, en cambio las dos partes –ante la inacción del juez–
retoman el curso de los procedimientos, desaparece la presun-
ción de voluntad de abandonar el juicio y de falta de interés
en su solución inmediata; el propósito de celeridad queda
cumplido porque si bien es cierto que se produjo una pérdida
de tiempo mientras duró la inactividad, no lo es menos que
sería aún mayor el tiempo que demandaría la declaración ex-
temporánea, la sustanciación de los recursos de reposición y
apelación y la promoción de un nuevo proceso” (11).
Entonces, y como bien lo destacan Loutayf y Ovejero, si
bien la caducidad opera de pleno derecho y por el sólo impe-
rio de la ley, el consentimiento de las partes de actuaciones
posteriores tiene por efecto “la subsanación de la instancia pe-
rimida, dado que en el momento de la subsanación, la instan-
cia se encontraba perimida de pleno derecho” (12). Se trata,
pues, de un supuesto de renuncia de la perención, donde la
parte que puede valerse de ella para extinguir el proceso, no
la opone a su contrario (13).
(11) Colombo, Carlo J. Caducidad de Instancia de Pleno Dere-
cho. Ed. Abeledo-Perrot. Año 1962. Pp. 60-61.
(12) Loutayf Ranea, Roberto y Ovejero López, Julio. Caduci-
dad de la instancia. Op. cit., p. 443.
(13) Parry, Adolfo E. Perención de la Instancia. 2da Edición. Li-
brería y Casa Editora de Jesús Menéndez. Buenos Aires, 1937. P. 349.
218 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
3. ¿Cuál es el fundamento de la institución de la purga?
El argumento principal de la purga o renuncia de la ca-
ducidad estriba en la presunción –legal– de renuncia que se co-
lige de la conducta procesal de la parte que, pudiendo invocar
la perención y extinguir el proceso –o, en su caso, la instancia
incidental o recursiva, continúa con la tramitación del proce-
dimiento, consintiendo actos procesales realizados con poste-
rioridad al vencimiento del plazo máximo de inactividad per-
mitida por la ley. Similar a lo que ocurre con la prescripción
en el derecho de fondo, se juzga que el derecho conferido por
una caducidad ya operada es disponible; por ende, renuncia-
ble. Ello es así siempre que el juez no haya ya declarado ope-
rada la caducidad de oficio, conforme le es dado hacer.
En diverso sentido, también se arguyó que la purga de la
perención encuentra su ratio en el principio de preclusión, que
obsta la retrotracción del procedimiento a etapas ya cumpli-
das y consentidas. En relación con ello, se destacó el principio
de relatividad de las nulidades procesales, y que las irregula-
ridades que las motivan son susceptibles de convalidarse a
través del consentimiento expreso o presunto de las partes a
quien afecta. De este modo, las actuaciones realizadas con pos-
terioridad al vencimiento del plazo de perención que, por tal
motivo, se hallarían viciadas de nulidad, son susceptibles de
convalidación, y el proceso de continuación (14).
Por último, es también notable que una solución contra-
ria, que rechace la purga de la perención, no satisface interés
(14) Palacio, Lino E. Derecho Procesal Civil. T. IV. Actos Pro-
cesales. 4ta Edición. Ed. Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 2011. Pp. 178-
179.
PURGA DE LA PERENCIÓN 219
alguno, y para nadie es beneficiosa. En efecto, “la continua-
ción del trámite del proceso, que descarta la presunción de
abandono de la instancia, impide la interposición de una
nueva demanda y el consiguiente dispendio de gastos y acti-
vidad que tal circunstancias trae aparejados” (15). La declara-
ción de caducidad pronunciada luego de que se haya conti-
nuado con la tramitación del juicio, y de que la prosecución
haya sido consentida por la parte interesada en valerse de la
caducidad, no satisface ni el fin privado del instituto, ni el pu-
blicístico; pues, por un lado, producida la purga, no cabe más
hablar de presunción de abandono del proceso; y, por el otro
lado, difícilmente la declaración de caducidad disminuirá la
labor judicial -en puridad, acaece lo contrario, ya que la pro-
secución de los trámites pone en evidencia la voluntad de di-
rimir judicialmente el conflicto; lo cual, en caso de terminación
del proceso por caducidad, se traducirá en la iniciación de un
nuevo juicio. De esta guisa, la declaración de caducidad po-
dría ser una sanción ejemplificadora, pero no aparecería justi-
ficada por el dispendio injustificado de esfuerzos que ella im-
plicaría, tanto para las partes como para el Estado (16).
(15) Palacio, Lino E. Derecho Procesal Civil, op. cit., T. IV, p.
179.
(16) Podetti, Ramiro J. Derecho Procesal Civil, Comercial y La-
boral. T. II. Tratado de los Actos Procesales. Ed. EDIAR. Buenos Ai-
res, 1955. P. 344.
220 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
4. ¿Cuáles son los requisitos para que opere la purga de
la caducidad? (17)
1) Vencimiento del Plazo de Caducidad: Este elemento
es, quizás, el más obvio de todos. Siendo la purga un modo de
sanar una situación patológica que afecta al proceso, es lógico
que ésta sea presupuesto de la operatividad de aquélla. En
este sentido, es necesaria la falta de impulso del proceso -inac-
tividad- por el periodo de tres meses establecido por el Art.
217 del Código Procesal del Trabajo. Este plazo, vale decirlo,
debe hallarse vencido, cumplido, para que se dé la convalida-
ción de la caducidad, ya que, de lo contrario, los actos impul-
sores del procedimiento tendrían efecto interruptivo y obsta-
rían a que la caducidad se configure; no pudiéndose configu-
rar la caducidad, tampoco operaría la convalidación, sino que
se produciría la interrupción del plazo.
Asimismo, debe decirse que la conducta omisiva ha de
consistir en no desplegar la actividad necesaria –imputable a
los litigantes– para proseguir con el procedimiento –[Link]. no-
tificar a la adversa, o bien, en no arbitrar los medios necesarios
para provocar la actuación del órgano jurisdiccional –[Link].
presentar los urgimientos pertinentes y, en definitiva, promo-
ver la queja por retardo de justicia, según lo consiente el Art.
235 del Código Procesal del Trabajo. En diverso sentido, la
inactividad de las partes no sería óbice para provocar la cadu-
cidad en el supuesto previsto por el Art. 221; esto es: cuando
el juicio estuviere pendiente de resolución y la demora fuere
imputable al juez o Tribunal. Esto debe entenderse bien, pues
(17) La presente clasificación se toma de la obra de Loutayf
Ranea, Roberto y Ovejero López, Julio. Caducidad de la instancia.
Op. cit., p. 444.
PURGA DE LA PERENCIÓN 221
la situación procesal –entre otras– que desactiva la operativi-
dad de la caducidad es según el Art. 221 del Cód. Proc. del
Trab.
En síntesis, deben reunirse todos los elementos constitu-
tivos de la caducidad.
2) Acto de impulso del proceso posterior al venci-
miento del plazo: Luego de vencido el plazo de caducidad, el
segundo requisito para que opere la purga consiste en la rea-
lización de un acto impulsor del procedimiento. Éste puede
consistir en cualquier acto de procedimiento, sea proveniente
de las partes, del juzgador e, inclusive, de los auxiliares de jus-
ticia. En efecto, el artículo que comentamos nos lleva necesa-
riamente a dicha conclusión al disponer que las partes podrán
solicitar la declaración de caducidad de la instancia “antes de
consentir en ningún trámite del procedimiento”. El enun-
ciado normativo no hace distingos al respecto y, por consi-
guiente, tampoco ha de hacerlo el intérprete.
Ahora bien, debe tratarse de actos que, independiente-
mente su autor, “sean idóneos para promover la marcha del
proceso, es decir, para hacerlo avanzar de una a otra de las
distintas etapas que lo integran” (18). Se trata, pues, de actos
que habrían tenido efecto interruptivo del plazo de caducidad
si hubieran acaecido antes del vencimiento del plazo, mas, por
haberse realizado luego del fenecimiento del término, deben
ser consentidos para así paliar la caducidad.
(18) Palacio, Lino E. Derecho Procesal Civil, op. cit., T. IV, p.
187.
222 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Por otra parte, es menester señalar que el acto de proce-
dimiento debe producirse antes de que el juez o Tribunal de-
clare operada la caducidad de oficio. Es decir, el acto debe
acaecer en el periodo de tiempo comprendido entre el venci-
miento del plazo de tres meses y antes del auto declarativo de
la caducidad.
3) Consentimiento del acto impulsor: Este es, quizás, el
elemento más característico de la figura que aquí nos con-
cierne. Efectivamente, hemos señalado, al estudiar los funda-
mentos de la purga de la perención, que la misma consiste en
una renuncia a hacer valer los efectos de la caducidad ya ga-
nada. Ésta se manifiesta a través del acuerdo de continuar con
la tramitación del proceso, que presta la parte interesada en la
caducidad. El consentimiento es absolutamente necesario
para que opere la purga; pues, la realización de actos de im-
pulso procesal luego del vencimiento del plazo de caducidad
no obsta a la posibilidad de la contraria de acusarla. Es, preci-
samente, el consentimiento a dicha actividad tardía lo que le
impedirá invocar la caducidad (19).
No se trata, en realidad, “de consentir el acto de impulso
procesal sino de consentir que la instancia continúe: hay un
plazo desde la realización del acto de impulso posterior al
vencimiento del plazo de caducidad para que el interesado
manifieste su voluntad de que la instancia continúe o no;
como ese plazo se computa desde el acto de impulso –o mejor
dicho, desde el conocimiento o notificación de ese acto de im-
pulso, por ello se habla de consentimiento del acto; pero no se
(19) CNCiv, Sala F, 25/2/85, RepJA, 1985-615, Nº 8.
PURGA DE LA PERENCIÓN 223
presta consentimiento al acto sino que se consiente que la ins-
tancia continúe” (20).
a) Quién debe consentir el acto: Habiendo establecido
que el consentimiento del acto impulsor constituye la piedra
angular de la purga de la caducidad –ya que con ello fenece el
derecho a hacerla valer–, surge la siguiente interrogante:
¿Cuál de los sujetos procesales debe consentir la continuación
del procedimiento?
La cuestión no es pacífica en doctrina. Algunos sostienen
que, a falta de disposición normativa contraria, ambos litigan-
tes, conjuntamente, deben consentir el tardío acto de impulso
procesal. Esta es la opinión de Loutayf y Ovejero, según quie-
nes, “en los ordenamientos en que la caducidad puede ser so-
licitada tanto por el que promovió la instancia como por la
parte contraria, el consentimiento de que la instancia continúe
debe provenir de ambas partes, ya que ambas pueden estar
interesadas en la perención” (21). Así, si el acto de impulso
fuere realizado por una cualquiera de las partes, será la otra la
que deberá prestar consentimiento; y, si el acto fuere realizado
por el juez o sus auxiliares, la purga requerirá del consenti-
miento conjunto de ambos litigantes.
Otra corriente señala que la única parte legitimada para
solicitar la caducidad de la instancia es aquella contra la cual
se promueve la instancia, no así el actor, recurrente o inciden-
(20) Loutayf Ranea, Roberto y Ovejero López, Julio. Op. cit.,
p. 447.
(21) Ibídem.
224 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
tista; por consiguiente, concluyen que es sólo la parte que po-
dría valerse de la caducidad, esto es: la parte interesada, la que
debe consentir el acto de impulso procesal (22).
En cuanto a este punto, considero acertada la segunda
tesis, vale decir, aquella según la cual es únicamente relevante
y suficiente el consentimiento de la parte interesada en la ca-
ducidad para tener por configurada la purga. Y esto es así
puesto que es exclusivamente ella la que tendría derecho a ob-
tener la declaración de caducidad y, por ende, la única que
podría renunciarlo. Compartimos la opinión de Podetti, quien
señala: “Y el actor ¿qué interés persigue al solicitar se declare
perimida una instancia que ‘él promovió’? Enmendar errores
u omisiones cometidos en el proceso, posibilitando su repeti-
ción ‘ex novo’. Es decir, desistir de un proceso que ha ocasio-
nado desgaste de actividades al órgano y a los sujetos, dejando
incólume la acción, sin que pueda oponerse a ello el deman-
dado. Y esto no es jurídico y no puede ser protegido por el
Estado” (23). Adherir a la tesis contraria importaría permitir
que el actor –en el caso que él solicite la caducidad de la pri-
mera instancia– reproduzca la instancia sin recabar el consen-
timiento del demandado y aún a pesar de su eventual oposi-
ción. Es decir, se permitiría que el actor obtenga los mismos
efectos derivados del desistimiento, sin cumplir con sus requi-
sitos configurativos; pues, lo lograría incluso soslayando el
parecer del demandado. En este sentido, consideramos que o
el demandado –en términos más genéricos: aquél contra quien
se incoa la instancia– quien solicita la declaración de caduci-
(22) Falcón, Enrique M. Caducidad o Perención de Instancia.
Ed. Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 1989. Pp. 199 y siguientes.
(23) Podetti, Ramiro. Perención. Facultad de pedir sea decla-
rada. J.A., 1948-I. P. 323.
PURGA DE LA PERENCIÓN 225
dad, y de ese modo hace valer un derecho que la ley le con-
fiere, o bien, no cabe desconocerle el derecho de continuar con
el procedimiento, y de beneficiarse, eventualmente, con el
pronunciamiento de una sentencia favorable (24).
A partir de lo expuesto, podemos señalar que la purga
de la caducidad requiere del consentimiento de la parte con-
traria de aquella a la que gravaba la carga de instar el proce-
dimiento; esto es: a) En primera instancia, el consentimiento
debe ser prestado por el demandado; b) En los incidentes, el
contrario de quien lo hubiera promovido; y, c) En sede recur-
siva, la parte recurrida.
b) Formas de prestar el consentimiento:
b.1.) Consentimiento Expreso: se suscita cuando la parte le-
gitimada a solicitar la declaración de caducidad manifiesta su
voluntad de no beneficiarse de la misma, y de continuar con
el procedimiento. Vale decir: “es la declaración de voluntad
en su sentido pleno, por lo que debe ser emitida, percibida o
perceptible, y dirigida a comunicar a terceros esa volun-
tad” (25).
b.2.) Consentimiento Tácito: a diferencia del consenti-
miento expreso, el tácito “es el resultado de la conexión de di-
versos actos cumplidos por el sujeto que, por su trabazón ló-
gica, muestran la existencia de una determinada voluntad en
el agente, con independencia de la intención de exteriorizarla
(24) Palacio, Lino E. Derecho Procesal Civil. Op. cit., T. IV, p.
182.
(25) Rivera, Julio César. Instituciones de Derecho Civil. Parte
General. T. II. 3ra Edición. Ed. Lexis-Nexis. P. 448.
226 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
que éste haya tenido” (26). En igual sentido se expresa Luis De
Gásperi: “Los hechos connotantes de tácita declaración deben
ser tales que puedan hacer conocer con certidumbre la existencia de
la voluntad” (27).
Trasladando el concepto precedente al área estricta-
mente procesal, se entiende que hay convalidación tácita de la
caducidad cuando de los actos realizados por la parte intere-
sada en ella se desprende con certitud su voluntad de conti-
nuar con la tramitación de la instancia.
Los ejemplos al respecto sobran: abierta la causa a
prueba luego de que hayan transcurrido los tres meses de ca-
ducidad, la parte demandada se presenta a ofrecer pruebas;
contestar la demanda u oponer excepciones luego de haber
sido citado por una providencia dictada posteriormente al
vencimiento del plazo de caducidad; impugnar –por la vía re-
positoria o de la apelación– una providencia o auto dictado
una vez vencido el plazo de caducidad; entre otros.
b.3.) Consentimiento Presumido por Ley: Hay consenti-
miento presumido por ley, cuando transcurre un plazo desde
el acto de impulso o desde la notificación del acto de impulso,
cuando éste consistiera en una resolución, lapso durante el
(26) Llambías, Jorge J. Tratado de Derecho Civil. Parte Gene-
ral. T. II. 17ma Edición. Ed. Perrot. Buenos Aires, 1997. Nº 1394. b) P.
241.
(27) De Gásperi Luis. Introducción al derecho de las Obliga-
ciones, Imprenta Nacional, Asunción, 1935, Nº 247.
PURGA DE LA PERENCIÓN 227
cual la parte mantiene el silencio y no manifiesta su voluntad
de que se declare la perención de instancia (28).
La perención, en sí misma, se debe declarar de oficio, o a
petición de parte, pero sin sustanciación, conforme surge del
Art. 220 del Cód. Proc. del Trabajo; es la petición de parte que
pretende evitar o no consentir la operatividad de la purga,
ante un acto de reactivación del proceso, la que debe trami-
tarse por la vía incidental, conforme surge de una atenta y te-
leológica lectura del Art. 218 del Código Procesal del Trabajo;
el plazo de deducción de este incidente es el común, de tres
días, previsto en el Art. 80 del Código Procesal del Trabajo; sin
embargo, la práctica judicial –que ha sido acompañada por la
actividad de los órganos juzgadores– ha introducido la inci-
dencia como proceso común de trámite de toda perención de
instancia. Esta es una modalidad a la cual no adscribimos y
que ocasiona dilaciones innecesarias al proceso laboral.
Ahora bien, dicho plazo puede resultar ampliado en el
caso que la parte interesada en alegar la caducidad de la ins-
tancia resulte gravada con la carga de cumplir con otro acto
determinado del proceso. En tal supuesto, será el plazo esta-
blecido para cumplimiento de dicho acto el que marcará el lí-
mite temporal máximo en el cual la parte podrá solicitar la de-
claración de caducidad; y, lógicamente, si dejare vencer dicho
plazo sin alegar la perención, la misma resultaría purgada.
(28) Loutayf Ranea, Roberto y Ovejero López, Julio. Op. cit.,
p. 449. En sentido genérico, se entiende que la declaración presu-
mida por la ley “Es la que la norma da por declarada, aunque la parte
realmente no haya tenido esa intención. Aquí la manifestación es ficticia,
no hay signo alguno de la voluntad real, pero la ley establece un resultado
por sí misma” (Cifuentes, Santos. Elementos del Derecho Civil. Parte
General. 4ta Edición. Ed. ASTREA. Buenos Aires, 1999. P. 293).
228 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Así, se ha considerado que no ha existido consentimiento si,
presentada la demanda, el demandado pide que se decrete la
perención de la instancia dentro del plazo otorgado para con-
testarla (y lógicamente, siempre que se haya cumplido el plazo
legal de caducidad) (29). Igualmente, se consideró deducida
en término la perención –y por lo tanto no hubo consenti-
miento– si, en un juicio ejecutivo, el demandado pidió que se
declare la perención dentro del plazo otorgado para oponer
defensas (30) (Art. 354 del Código Procesal del Trabajo); siem-
pre y cuando, obviamente, el título ejecutivo no se trate de una
sentencia ejecutoriada (Art. 336 inciso b), pues, de conformi-
dad con el Art. 221 del Cód. Proc. del Trabajo, la perención no
opera en este supuesto, como veremos más adelante. Esta in-
terpretación de la norma, que se separa de la regla general de
presentarse dentro de los tres días a solicitar la declaración de
caducidad y no purga de una instancia abandonada, se justi-
fica, en estos dos últimos casos, atendiendo al principio de au-
toridad del Derecho Procesal, más acentuado aún en el Dere-
cho Procesal Laboral, que encuentra su expresión en el deber
de comparecencia y el sometimiento a la iurisdictio del magis-
trado, y en las cargas y consecuencias procesales que de ello
se derivan. Ahora bien, la carga de comparecencia –que fun-
damenta la notificación automática o imperio legis, que es regla
general en nuestro proceso– solo puede acatarse y cumplirse
luego de la notificación de la citación a juicio –Art. 82 inciso a)
del Código Procesal del Trabajo–. Antes de ello no opera la
notificación tácita ni, por ende, se puede exigir a una parte que
aún no fue citada al proceso, la consecuencia disvaliosa o ne-
(29) CNCom, Sala A, 21/9/64, LL, 118-879.
(30) Jurisprudencia citada en: Eisner. “Acerca del plazo en que
cabe acusar la perención de instancia”, LL, 1975-C-703.
PURGA DE LA PERENCIÓN 229
gativa de no oponerse a un acto de purga realizado por la con-
traria antes de su citación, consecuencia que conllevaría el re-
chazo de un pedido de caducidad. Por lo mismo, tampoco
puede exigírsele que adelante su comparecencia, acortando el
plazo de citación y de cumplimiento de una determinada ac-
tuación procesal –v.g. contestar la demanda, o poner excep-
ciones en los juicios de ejecución– exigiéndole venir a estrados
judiciales a oponerse a la convalidación de la perención y a
peticionar la declaración de caducidad en el plazo de tres días
de efectuado el acto de impulso que podría operar la purga.
En tales supuestos basta con que la oposición se manifieste al
tiempo de contestar la demanda, esto es en el plazo de seis
días previsto por el Cód. Proc. del Trabajo.
4.1. Jurisprudencia Nacional
1) “…La actuación cumplida […] de estos autos im-
porta el desistimiento tácito por el incidentista de la perención
de instancia que planteó, pues, con ella se prosiguió el trámite
procesal de rigor consistente en la audiencia de discusión de
la causa y ofrecimiento de pruebas por las partes, y en base a
esta actuación ha consentido los trámites, por lo que si se ha
operado la perención, quedó purgada conforme prevé el Art.
218 del C.P.T.; razón por la cual habiéndose avanzado a la si-
guiente etapa procesal, no corresponde retrotraer los trámites
a una anterior a ella; siendo manifiestamente improcedente a
esta altura, ante el desistimiento referido retrotraer los trámi-
tes. En consecuencia, corresponde tener por desistido al inci-
dentista del incidente planteado…” […] La accionante, a tra-
vés de su representante convencional, así como lo advierte el
Tribunal, participó activamente en la realización de la audien-
cia de discusión de la causa y ofrecimiento de pruebas, fase
importantísima en el desenvolvimiento del proceso laboral
230 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
[…], con lo que claramente se prosiguió con el procedimiento,
con la participación de ambas partes y que devino en la purga
de la perención en el presente caso. Es decir, por una parte,
[…] solicitó el representante de la EMPRESA […], la caduci-
dad de la instancia (fs. 64 del principal), y por el otro sin em-
bargo, […] participó de la audiencia de discusión de la causa
y ofrecimientos de pruebas […] En esta oportunidad nos en-
contramos en frente a lo que en doctrina se conoce como
PURGA (subsanación, convalidación, saneamiento o reden-
ción de la perención), que supone la realización de actos im-
pulsorios del procedimiento acaecido con posterioridad al
vencimiento del plazo legal. En este sentido se proclama el sa-
neamiento “ipso iure”, una vez activado el mismo luego del
plazo de perención, en virtud al Art. 218 del C.P.T.” (A. y S.
N° 143 del 9 de marzo de 2012, Corte Suprema de Justicia, Sala
Constitucional).
2) “… la parte actora formuló varios pedidos de seña-
lamiento de audiencia de conciliación […] Pero lo señalado no
es el único obstáculo legal para que opere la pretensión del
demandado (perención), ya que el mismo fue debidamente
notificado de la audiencia […], solicitando al Juzgado la sus-
pensión de dicha audiencia en razón de contar con una impo-
sibilidad para asistir a la misma, actitud ésta que indudable-
mente da a entender su conformidad con la continuidad del
proceso, purgando cualquier hipotético plazo de caducidad
operada desde la fecha por él alegada al plantear el presente
incidente–…” (A.I. N° 146 de fecha 28 de mayo de 2008, voto
mayoritario. Segunda Sala Laboral).
3) “…el solo pedido de señalamiento de audiencia de
conciliación y ofrecimiento de pruebas sin la correspondiente
PURGA DE LA PERENCIÓN 231
notificación a las partes, es ineficaz para interrumpir el tér-
mino de perención de instancia previsto en el Art. 217 del
C.P.T. Sin embargo, […] el demandado, al presentar la justifi-
cación de su incomparecencia a la audiencia […], ha consen-
tido la reactivación del proceso y en tal sentido purgó la pe-
rención operada con anterioridad…” (A.I. N° 146 de fecha 28
de mayo de 2008. Segunda Sala Laboral, votos coincidentes en
la purga).
4) “…Revisados estos autos, surge que la juez de pri-
mera instancia en laboral […] dictó el A.I. […] que fue apelado
por el Abg. […] en representación de la actora, recurso que fue
concedido por la inferior […] recién […] en esta instancia, al
contestar el incidente de perención de instancia planteado por
la adversa el citado profesional acompañó copia de sus pre-
sentaciones la juez de primera instancia; por la primera, soli-
citó la búsqueda del expediente, y por la otra, pidió remisión
de estos autos al superior. Con dichas presentaciones, el abo-
gado de la actora pretende la interrupción del término de pe-
rención porque supuestamente el expediente no se encontraba
en secretaria. Sin embargo, en autos no hizo constar esta cir-
cunstancia en el libro de asistencia conforme lo dispuesto por
el Art. 81 C.P.T. consecuentemente dichas presentaciones no
tienen la virtualidad de impulsas el procedimiento, además de
haber sido presentadas en forma extemporánea. En casos si-
milares, este Tribunal viene sosteniendo el criterio de que el
término para la perención del recurso de apelación empieza a
correr desde el día siguiente de la notificación de la providen-
cia que concede el recurso. …” (A.I. N° 200 del 31 de julio de
2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
232 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
5) “Resulta que realmente transcurrió el término de
perención entre la notificación del A.I. y el pedido de señala-
miento de audiencia presentado por la parte actora, operán-
dose de pleno derecho la perención de instancia, pero también
es cierto que a pesar de ello se imprimió el tramite al proceso
con el dictado de la providencia […] que señaló la audiencia
de conciliación, providencia que quedó notificada por auto-
mática […] y no por la cédula […] como entiende la deman-
dada. No debe confundirse la notificación de la providencia
que fija la audiencia de conciliación con la notificación de di-
cha audiencia, aquella es por automática y ésta por cédula
(Arts. 81, 82 C.P.T.). de ahí que la providencia de […] ya se
encontraba firme al tiempo de presentar la parte demandada
su oposición a la continuación del proceso y a la consecuente
solicitud de declaración de perención […]. Entonces en este
caso se produjo lo que en doctrina se conoce como purga de la
perención. Por esta razón, y no por la que dice el apelante, co-
rresponde la revocación de la declaración de perención…”
(A.I. N° 103 de fecha 30 de abril de 2009, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
6) “Pero no es cierto lo que dice el apelante de que a
partir de la contestación de la demanda no se ha realizado acto
válido alguno tendiente a impulsar la sustanciación de la ins-
tancia principal. En efecto, de las constancias de autos surge
que por providencia […] se tuvo por contestada la demanda y
se corrió traslado de la reconvención a la excepción deducidas
por la demandada. Ahora bien, las contestaciones de tales
traslados recién se hicieron […] después de vencer el término
de perención, que si bien se produjo de pleno derecho tales
contestaciones tuvieron el efecto de reactivar el proceso por-
que la demandada los consintió, ya que solicitó la perención
recién […] al mes de producirse los referidos actos procesales.
PURGA DE LA PERENCIÓN 233
En síntesis, la demandada consintió la reactivación del pro-
ceso produciéndose con ello lo que en doctrina se llama purga
de la perención, la que a diferencia del proceso civil es permi-
tido en lo laboral, de acuerdo con el Art. 218 C.P.T. (A.I. N° 07
de 16 de febrero de 2008, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
7) “…de autos surge haber coexistido el trámite de la
excepción de prescripción interpuesta con el del incidente de
perención de instancia […] las actuaciones y resoluciones dis-
puestas por el Juzgado con posterioridad al incidente de pe-
rención [providencia que ordena agregar el “Dictamen Fiscal
de Excepción de prescripción” y llamar autos para resolver]
han sido consentidas por la demandada, quedando en conse-
cuencia firmes; por lo que conforme a lo dispuesto por el Art.
218 del C.P.T. antes de consentir ningún trámite del procedi-
miento debió impugnarlos por los medios procesales respec-
tivos, ya que al no hacerlo la excepción quedó en estado de
resolución, importando ello la presunción de abandono del in-
cidente o purga de la perención. …” (A.I. N° 473 de fecha 24
de noviembre de 2010. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
8) “…revisados los autos, se constata que, a pesar de
las dificultades que naturalmente ocasionan las inhibiciones
de los jueces, especialmente cuando implica traslados a otras
jurisdicciones territoriales como ocurrió en estos autos, el ex-
pediente jamás se ha paralizado por el tiempo que requiere la
declaración de perención, como mal entendió la Aquo. […]
Detalla los urgimientos y dice que tienen efecto interruptivos
porque fueron formulados pidiendo la prosecución del juicio,
en ese caso la contestación del traslado de la excepción […]
234 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
tendría el efecto de remover el proceso, purgándose así la pe-
rención, dado que la oposición a dicha reactivación fue mani-
festada después de consumarse aquello (A.I. N° 257 del 04 de
setiembre de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
9) “…Respecto de la purga de la caducidad mencio-
nada por la parte actora, la misma no se ha operado en razón
de que como es sabido, las actuaciones derivadas de la inhibi-
ción de magistrados no tienen efecto suspensivo sobre el pro-
cedimiento. En el caso de autos, con motivo de la separación
de dos magistrados de la Primera Sala, pasó a integrarse con
dos magistradas de esta Sala; integración que se hizo saber a
las partes por providencia […] y notificada a los representan-
tes convencionales de los demandados, […] Según la tesis del
actor, los demandados debían comparecer dentro de los tres
días y manifestar su oposición a estas actuaciones, de manera
a evitar la reactivación del proceso. Hubiera asistido la razón
al actor de haber revestido estas actuaciones inherentes a las
separaciones de magistrados, la virtualidad de instar el curso
del proceso. Sin embargo, ello no es así, de conformidad con
lo que preceptúa el Art. 25 C.P.C., por lo que en definitiva no
había nada que purgar (A.I. N° 322 de fecha 15 de setiembre
de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital, del voto minoritario).
10) “…en nuestra materia es posible purgar la peren-
ción de instancia, lo que tiene lugar cuando se convalida o con-
siente los tramites cumplidos en el proceso (Art. 218 C.P.T.),
[…] el incidente de perención fue planteado […] fuera del
plazo respectivo (tres días) a contar desde la notificación de la
providencia […] ante la disposición del Art. 218 del C.P.T. el
PURGA DE LA PERENCIÓN 235
análisis debe versar si en el caso de que se trate no se han con-
sentido los trámites cumplidos en el proceso, puesto que de
ser así la perención queda purgada. En resoluciones preceden-
tes, como el A.I. Nº 283 de fecha 18 de agosto de 2015, este
Tribunal sostuvo en lo pertinente: “Cabe agregar que el inci-
dente de perención debe ser planteado dentro de los tres días
es decir antes de que la providencia notificada quede consen-
tida, ya que de lo contrario se estaría consintiendo las actua-
ciones de conformidad con el Art. 218 la perención quedara
purgada…” (A.I. Nº 262 de fecha 26 de setiembre de 2017. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
11) “…Ante lo dispuesto por el Art. 218 del C.P.T., que
impone a los litigantes pedir su declaración antes de consentir
ningún trámite del procedimiento, debe considerarse si la re-
solución apelada halla su fundamento en el consentimiento
del trámite que permitió la purga de la perención. […] En
efecto, toda resolución […] queda consentida y firme dentro
de los tres días de su notificación, si no es impugnada por la
vía correspondiente. Y al quedar ella consentida y firme por el
transcurso de dicho plazo, la parte quedó citada y emplazada
para contestar la demanda, incluso, bajo apercibimiento de los
Arts. 114 y 115 del C.P.T. En estas condiciones, el incidente de
perención debió ser `promovido antes de que dicha providen-
cia quede consentida y firme y, en consecuencia, surta sus
efectos. Pues, el Art. 218 mencionado es claro al disponer que
la petición de declaración debe ser formulada antes de consen-
tir ningún trámite; ya que al transcurrir el plazo y quedar con-
sentida, a la parte no le quedaba otra alternativa que cumplirla
[la providencia], contestando la demanda, como lo hizo, e, in-
cluso, interponiendo las excepciones previas junto con ella. A
este respecto, de la interposición de las excepciones, cabe agre-
gar que el plazo para deducirlas se extiende junto con el de la
236 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
contestación de la demanda en razón de que el Art. 118 del
C.P.T. así expresamente dispone; sin embargo, con el inci-
dente no se da lo mismo, por lo que el plazo para su interpo-
sición no puede ser otro que el plazo que transcurre antes de
quedar consentido el trámite, es decir, la providencia ci-
tada. …” (A.I. N° 66 de fecha 31 de marzo de 2011. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
12) “…en autos se dio trámite al recurso de apelación
interpuesto por la parte actora, cuando previamente se debió
resolver si el recurso de apelación concedido contra el A.I. […]
estaba perimido. En consecuencia, en base al razonamiento ex-
puesto, esta Magistratura concluye que, de haber operado la
perención de instancia, ésta fue saneada al quedar firme y eje-
cutoriado el proveído […] por medio del cual se dispuso “Au-
tos”, para que el actor presente su escrito de fundamentación
de recurso…” (A.I. N° 345 de fecha 14 de noviembre de 2012,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
13) “…en materia laboral a diferencia de la civil, existe
la purga de la perención, que tiene lugar cuando la parte cons-
ciente los trámites cumplidos en la causa. […] Art. 218 del
C.P.T. […] el incidentista ha sido notificado de la audiencia de
conciliación señalada […] asistió a la misma; y, [al] no llevarse
a cabo la conciliación entre las partes, ofreció las pruebas de
su parte […] de ahí que la perención peticionada por la de-
mandada quedó purgada al ver consentido dicha parte los tra-
mites verificados en el proceso, con posterioridad a la etapa
conciliatoria. …” (A.I. Nº 91 de fecha 14 de abril de 2009. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
14) “… en nuestra materia es posible purgar la peren-
ción de instancia, lo que tiene lugar cuando se convalida o con-
siente los trámites cumplidos en el proceso (Art. 218 del
PURGA DE LA PERENCIÓN 237
C.P.T.), como en el caso, en que la parte accionada con poste-
rioridad al incidente de perención de instancia que promovió
[…] se presentó a solicitar el decaimiento del derecho de la
parte actora por no contestar el traslado corrídosele en la causa
[…] con lo cual impulsó o activó los trámites del proceso, pur-
gándose de esta manera la perención (A.I. Nº 88 de fecha 20
de marzo de 2018, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
15) “…antes de contestar el traslado de la expresión de
agravios de su contraparte– el abogado […] planteó la peren-
ción de la instancia recursiva. […] este Tribunal entiende que
corresponde revocar, por contrario imperio, la providencia
[…] por medio de la cual se llama autos para resolver el re-
curso planteado, y, de conformidad con el Art. 218 del C.P.T.,
dar previamente trámite incidental a la perención alegada…”
(A.I. Nº 591 de fecha 30 de diciembre de 2014. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
16) “… es preciso hacer notar que si bien con posterio-
ridad a este pedido de declaración de perención de la instancia
recursiva, se dieron actuaciones que pudieran considerarse
como idóneas a los efectos de interrumpir la perención éstas
no tienen la virtualidad de impulsar el proceso puesto que se
dieron con posterioridad al pedido de perención que ocupa a
este Tribunal. En estas condiciones, como ya se dijera más
arriba, corresponde declarar perimida la instancia recur-
siva…” (A.I. Nº 250 de fecha 31 de agosto de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
17) “…se advierte que conforme al acta […] se planteó
incidente de oposición a la prueba de informe ofrecido por la
parte demandada. Corrido el traslado a la adversa, el juez re-
238 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
solvió: “Tener presente las manifestaciones formuladas y co-
rrer vista al Agente Fiscal interviniente” […] Consta que la re-
misión ordenada se cumplió […] luego de haber vencido con
creces el plazo previsto por el Art. 271 del C.P.T. Lamentable-
mente la incidentista no repuso la providencia […] por la que
el juez dispuso la agregación del aludido Dictamen Fiscal y
llamó autos para resolver, con lo cual se produjo la purga de
la perención, de conformidad a lo dispuesto por el Art. 218 del
C.P.T.” (A.I. N° 210 de fecha 24 de julio de 2012, del voto mi-
noritario; A.I. N° 128 de fecha 03 de mayo de 2012, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
18) “Al haber deducido incidente de perención de ins-
tancia fuera del término, consintió todo lo actuado, conforme
lo establecido por el Art. 247 del C.P.T., por más de que al mo-
mento de plantear el incidente manifestó que no consentía los
trámites del procedimiento, debido a que los plazos son im-
prorrogables y perentorios” (A.I. N° 228 de fecha 11 de agosto
de 2017, voto minoritario; A.I. N° 183 de fecha 29 de junio de
2016, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
19) “…el proveído [a través del cual el Juzgado dejó
constancia de la finalización del periodo de pruebas en la ins-
tancia inferior, y se ordenó la entrega de los autos a las partes
para que presenten sus respectivos escritos de alegatos] fue
notificado por imperio de ley el día jueves 15 de noviembre de
2012, y la parte demandada dedujo el incidente de caducidad
de instancia en fecha 21 de noviembre de 2012, a las diez y
veinte horas (cargo de fs. 84). Como puede observarse, la parte
apelante dedujo el incidente en forma extemporánea consin-
tiendo con ello el saneamiento de la caducidad producida
(Art. 218 C.P.T.) (A.I. Nº 350 de fecha 23 de septiembre de
PURGA DE LA PERENCIÓN 239
2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
20) “…en el supuesto de que la perención hubiere ope-
rado en la instancia recursiva, la misma quedó purgada. […],
dado que el presente incidente fue deducido (Art. 218 C.P.T.),
[…] extemporáneamente, dado que el plazo de tres días que
tenía para hacerlo, había vencido…” (A.I. N° 367 de fecha 28
de setiembre de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital; A.I. Nº 195 de fecha 13 de mayo de 2015.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
21) “…si bien es cierto la norma no dispone un plazo
determinado o específico para la deducción del incidente de
perención, no es menos cierto que el Art. 80 del C.P.T. dispone
que: “…Todo traslado o vista que no tenga un término espe-
cialmente fijado por este Código, deberá evacuarse dentro de
los tres días…” (A.I. Nº 384 de fecha 11 de noviembre de 2016,
voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
22) “Si bien es cierto que entre la providencia […] y la
recepción del expediente en este Tribunal […] transcurrió el
plazo previsto por el Art. 217 del C.P.T. y por tanto operó la
caducidad de la instancia, no es menos cierto que la misma
quedó purgada por expreso consentimiento de la parte actora
quien consintió la providencia […] dictada por este Tribunal.
Es más, la recurrente se presentó a la audiencia fijada para que
su parte conteste los agravios formulados por la adversa,
oportunidad en la que el Tribunal llamó “Autos para Senten-
cia”, providencia de la que se notificó y consintió, conforme
consta en acta […]. En estas condiciones en estos autos se cum-
plieron actos procesales interruptivos de la perención ya ope-
rada de pleno derecho, consentidos por la recurrente lo que
240 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
impide hacer lugar a lo solicitado de conformidad con los
Arts. 217 y 218 del C.P.T.” (A.I. N° 223 de fecha 08 de julio de
2010; A.I. N° 583 de fecha 30 de diciembre de 2014; A.I. N° 574
de fecha 19 de diciembre de 2014; A.I. N° 483 de fecha 07 de
noviembre de 2014, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital).
23) “…Eso dio lugar, aunque no era necesario, a la sus-
tanciación del incidente de perención, habiendo urgido por úl-
tima vez su trámite el nombrado peticionante […]. No obs-
tante, estando en trámite el mencionado incidente de peren-
ción, que por su naturaleza tiene carácter suspensivo, se eleva
el expediente al Tribunal para ser tratado el recurso de apela-
ción, cuyo pedido de perención estaba en pleno trámite, y la-
mentablemente, este Tribunal inadvirtiendo dicha situación
dio curso a la apelación que llegó a substanciarse totalmente y
es la que debemos resolver en esta oportunidad. El Abogado
[…] insiste en la perención del recuso que había solicitado en
Primera Instancia y pide que así lo declare este Tribunal, lo
que ya no corresponde porque si bien el trámite de esta Se-
gunda Instancia se realizó, tal situación procesal (pedido de
perención hecho en Primera Instancia), no fue cuestionada for-
malmente por medio del incidente de nulidad, con lo que
quedó consentido el trámite de esta Segunda Instancia…”
(A.I. N° 25 de fecha 29 de febrero de 2012, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
24) “…luego del proveído […] por el cual se dispuso el
hágase saber de la Jueza […], el actor […] se dio por notificado
de dicho proveído y urgió al Juzgado a fin de seguir con los
trámites procesales, es decir, demostró el debido interés en la
prosecución del juicio y con ello saneo la perención operada
entre este urgimiento y el urgimiento para la integración del
PURGA DE LA PERENCIÓN 241
Tribunal […] a la que la demandada no se opuso, siendo así
dicho urgimiento […] la última actuación tendiente a impulsar
el proceso, hasta la deducción del incidente de perención de
instancia. […] no se ha cumplido el término de tres meses pre-
visto en el Art. 217 del C.P.T. (A.I. Nº 439 de fecha 26 de no-
viembre de 2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
25) “Que el abogado […] plantea la caducidad de ins-
tancia del recurso de apelación interpuesto por él […], di-
ciendo que de conformidad a lo dispuesto por el Art. 172 del
C.P.C. solicita la caducidad de instancia en el presente juicio,
pues conforme se desprende del cargo inserto por la actuara
[…], el apoderado de la previsional ha interpuesto recurso de
apelación contra el A.I. […], recurso que fue concedido por
medio de la providencia […]. Sin embargo, recién en fecha
[muy posterior a la providencia] ha sido notificado el mentado
interlocutorio, es decir, a más de 6 meses de la última provi-
dencia que concedió el recurso de apelación. El planteamiento
del recurrente deviene procedente. La notificación realizada
con posterioridad al transcurso del plazo no produce ningún
efecto, pues la norma del Art. 174 del mismo cuerpo legal es-
tablece que la caducidad no puede cubrirse con actos poste-
riores al vencimiento de dicho plazo, ni siquiera por acuerdo
de partes” (A.I. N° 467 de fecha 30 de noviembre de 2010, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
Nota: en el caso se ha empleado el Cód. Proc. Civ. para resolver
una perención de instancia en proceso laboral. La jurisprudencia
conteste de los Tribunales de Apelación del Trabajo es que el Cód.
Proc. Civ. no es aplicable de manera supletoria, toda vez que el ins-
tituto en cuestión esté expresamente regulado en el Cód. Proc. del
Trab. Esta regla, a la cual adscribo plenamente, solo conoce algunas
242 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
esporádicas y muy particulares excepciones, (como ser el proceso no-
tificatorio del traslado de la demanda, que los órganos juzgadores de
la jurisdicción laboral aplican el Art. 138 del Cód. Proc. Civ., que
manda dejar aviso en caso de ausencia del anoticiado, pese a que
existe un artículo en el Cód. Proc. del Trab. que regula la notificación
cedular –Arts. 82/84– y que esta previsión no se encuentra dispuesta
en el mismo; o bien en el caso de que, por alguna circunstancia, no
se aplique el Art. 148 del Cód. Proc. del Trab., que regula la prueba
confesoria de personas jurídicas, se aplica supletoriamente el Art.
283 del Cód. Proc. Civ., para permitir que sea la persona jurídica la
que designe a la persona física que habrá de comparecer y ejecutar la
diligencia. Como se ve, en ambos casos se trata de situaciones en las
que, si bien el instituto está regulado en el Cód. Proc. del Trab., se
presentan eventualidades que no están previstas o que no pueden re-
solverse satisfactoriamente, en vistas del principal cardinal de la de-
fensa en juicio, protegido y garantizado por nuestra Constitución de
la República).
En el caso de la perención no concurre ninguna de las circuns-
tancias aludidas. El instituto se encuentra plenamente reglado y no
existen lagunas o disposiciones cuya aplicación llana pudiera ocasio-
nar indefensión, por ende, no se debe recurrir supletoriamente al
Cód. Proc. Civ.
Dicho ello, se debe apuntar que el sistema procesal laboral, a
diferencia del civil, la perención de instancia es esencialmente sanea-
ble por voluntad tácito o expreso de las partes a las cuales su decla-
ración beneficiaría.
26) “…obran las cedulas de notificación […] por medio
de las cuales se comunicó a la parte demandada, y a su repre-
sentante, de la audiencia fijada […] sin embargo, dicha notifi-
cación se cursó una vez transcurrido el plazo de tres meses
previsto por el Art. 217 del C.P.T., y, si bien, puede darse la
PURGA DE LA PERENCIÓN 243
purga de la caducidad (Art. 218 C.P.T.), la parte demandada
no consintió su saneamiento puesto […] dedujo el incidente
de perención en cuyo contexto se dictó la resolución ahora
apelada…” (A.I. Nº 101 de fecha 10 de mayo de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
27) “de autos obra el proveído […] a través del cual, en-
tre otras cosas, se ordenó que el apelante fundamente el re-
curso interpuesto, mientras que […] consta el escrito de expre-
sión de agravios […] entre ambas actuaciones transcurrieron
más de tres meses, sin que se haya impulsado el procedi-
miento por otro lado, entre el proveído […] por el cual se corre
traslado a la parte apelada del escrito de expresión de agravios
y la notificación por cédula del mismo […] también ha trascu-
rrido el plazo previsto en el Art. 217 del C.P.T. […] si bien en
materia laboral es posible consentir la purga de la perención
de conformidad con lo preceptuado en Art. 218 del C.P.T., en
el caso de autos no aconteció tal situación puesto que […] la
parte apelada presentó su escrito, y, antes de contestar los
agravios dentro del término previsto en el Art. 259 del C.P.T.,
en primer lugar, solicitó la declaración de perención de la ins-
tancia en los términos transcriptos más arriba. Puestas así las
cosas, surge que la parte incidentista no consintió ningún trá-
mite del procedimiento, sino que solicitó la declaración de pe-
rención en tiempo y forma. …” (A.I. Nº 480 de fecha 26 de no-
viembre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
28) “En cuanto al escrito […], si bien puede considerarse
un acto tendiente a impulsar el proceso, pues, la parte actora
solicita se prosiga con el juicio con la etapa de discusión de la
causa y ofrecimiento de prueba, no puede desconocerse que
para entonces había trascurrido el plazo de tres meses previsto
244 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
por el Art. 215 del C.P.T., y la parte demandada no consintió
la purga de la perención (Art. 218 del C.P.T.) ya que, en plazo,
solicitó la declaración de la perención operada en autos” (A.I.
N° 366 de fecha 13 de noviembre de 2017, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
29) “Debe aclararse también que el recurso de aclarato-
ria […] interpuesto contra la sentencia por la abogada de la
actora, ahora apelante, en el mismo día y en la misma hora de
la presentación de su solicitud de perención tampoco incide
en la substanciación del recurso de apelación, dado que son
actos independientes y diferentes […]. De ahí, que la interpo-
sición del recurso de aclaratoria en ninguna circunstancia
puede purgar la perención operada del recurso de apelación”
(A.I. N° 111 de fecha 31 de marzo de 2014, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
30) “…el incidentista ha interpuesto recurso de aclara-
toria contra la S.D. […] Recurso éste que dio lugar a actuacio-
nes que constituyeron suficiente impulso procesal, que con-
dujo a la resolución del recurso de aclaratoria por S.D. […] el
cual, siendo apelado por el incidentista, se resolvió por provi-
dencia […] no hacer lugar al recurso que interpusiera. En estas
condiciones, recién en esta fecha […] el expediente quedó re-
suelto para ser remitido a esta Instancia; pues, el recurso de
aclaratoria debió ser resuelto y notificado a fin de que la ins-
tancia quede abierta; por lo que mal podría transcurrido el
plazo de la perención en la forma pretendida por el inciden-
tista; es decir, durante la tramitación del recurso de aclaratoria
que planteara. Con el dictamiento de la sentencia concluyó
aquella instancia; la sentencia no perime, la sentencia pres-
cribe…” (A.I. Nº 330 de fecha 12 de junio de 2018. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
PURGA DE LA PERENCIÓN 245
31) “… el representante convencional de la parte de-
mandada […] interpuso recurso de apelación […] por el que
se regulan los honorarios profesionales de los abogados de la
parte actora, y que fue dictado por este tribunal […] dicha pre-
sentación no siquiera fue providenciada, ni existe constancia
alguna que el recurrente haya urgido la concesión del recurso
interpuesto, quedando en total abandono. Así, el último acto
tendiente a impulsar el procedimiento en este expediente es la
referida interposición del recurso de apelación por la parte de-
mandada, […] corresponde que se declare la perención de esta
instancia. …” (A.I. N° 37 de fecha 05 de marzo de 2.013, voto
mayoritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
32) “… el abogado […] representante convencional de
la parte demandada en el juicio principal– interpuso recurso
de apelación contra el A.I. [que regulaba honorarios profesio-
nales] […] dicho recurso no fue concedido por este Tribunal,
teniendo en cuenta que la resolución atacada no se hallaba aún
notificada a las partes del juicio principal –cuyo accesorio es
este expediente de regulación de honorarios– habiéndose dic-
tado la providencia […] que dispuso la notificación previa del
auto interlocutorio [que regulaba honorarios profesionales]
[…] al no haber sido concedido el recurso, la instancia recur-
siva no fue abierta, siendo competente este Tribunal para en-
tender sobre el incidente en cuestión […] a efectos de realizar
el cómputo del plazo de la perención del recurso, cabe señalar
la última actuación idónea tendiente a impulsarlo, cual es la
interposición misma del recurso de apelación […] interposi-
ción que constituye a su vez el origen y último acto que tuvo
la virtualidad de impulsar el recurso mismo. […] Ergo, el re-
246 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
curso de apelación interpuesto […] debe ser declarado peri-
mido…” (A.I. Nº 194 de fecha 14 de julio de 2017. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
33) “…Analizada la cuestión, debe decirse que resulta
incongruente que la parte demandada, por un lado, se pre-
sente a promover el incidente de perención de instancia, ha-
ciéndolo en los términos del escrito […] de autos, al cual se le
ha imprimido el trámite de rigor, y por otro lado, que hallán-
dose aún en trámite dicho incidente, se presente a urgir el di-
ligenciamiento de sus pruebas, solicitando incluso el adelan-
tamiento de las audiencias fijadas por el juzgado, conforme a
las presentaciones [obrantes en autos]. Esta conducta procesal
de la parte demandada, tendiente al diligenciamiento de sus
pruebas, urgiéndolas, hasta en forma reiterada, viene a ener-
var su pretensión de que perima el juicio, por cuanto que sólo
en un juicio que no está perimido las pruebas pueden ser dili-
genciadas. De allí que teniendo en cuenta lo dispuesto en el
Art. 218 del C.P.T., que contempla en nuestra materia la purga
de la perención, dicho proceder orientado a la producción de
las pruebas de su parte, no puede interpretarse sino dentro de
la previsión de la normativa citada…” (A.I. Nº 343 de fecha 14
de octubre de 2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
34) “…Corresponde anotar en primer lugar que no co-
rresponde la remisión, en el caso, a disposiciones del C.P.C.,
como pretende la parte actora en su contestación de fs. 40,
pues, el proceso laboral tiene sus características propias, su or-
denamiento especial, más bien sumario y breve, delineado por
su propia normativa, como las que se refieren a las cuestiones
incidentales. […] se hizo alusión más bien para fundar en el
transcurso del plazo de tres meses, establecido por el Art. 217
PURGA DE LA PERENCIÓN 247
del C.P.T. la perención del principal. Sin embargo, la instancia
del principal cuya perención así fue solicitada, quedó purgada
con el dictamiento del A.I. […] por el que se ha resuelto no
hacer lugar al incidente de perención de instancia en el juicio
principal, al quedar este interlocutorio consentido y firme…”
(A.I. Nº 351 de fecha 13 de septiembre de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
35) Analizadas las actuaciones se advierte que con pos-
terioridad al planteamiento del incidente de perención de ins-
tancia […], tuvieron lugar actuaciones que impulsan el proce-
dimiento, como ser el proveído […] por el que se dispuso:
“Atento al Informe de pruebas obrante […], ordénase el cierre
del término ordinario de pruebas en el presente juicio. Agré-
guense las pruebas producidas. Y una vez ejecutoriada la pre-
sente providencia entréguense estos autos a las partes por su
orden y término de Ley, para alegar si así convinieren a sus
Derechos” […], proveído éste que importa pasar a una nueva
etapa procesal, la de alegatos (A.I. Nº 555 de fecha 20 de di-
ciembre de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital, de voto mayoritario).
36) “…de las constancias de autos se advierte que […]
el representante convencional de la actora, solicitó cierre del
periodo probatorio, que fue proveído […], esta providencia es
de aquellas que tiene por finalidad impulsar el procedimiento
[…] el apelante no interpuso recurso alguno contra la provi-
dencia citada, tampoco contra la providencia […], las que que-
daron consentidas y de esta forma purgada la perención ya
operada (A.I. Nº 555 de fecha 20 de diciembre de 2010, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital, del voto
coincidente con el voto mayoritario).
248 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
37) “…la parte accionada planteó el incidente oportuna-
mente, dentro del plazo de tres días teniendo en cuenta la cé-
dula de notificación diligenciada […], no consintiendo así los
trámites cumplidos (Art. 218 C.P.T.). No corresponde el plazo
de 48 horas que pretende el apelante que está previsto para
otro tipo de incidente (Art. 208 C.P.T.) …” (A.I. Nº 314 de fecha
27 de agosto de 2010, Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
38) “…el incidente de perención se planteó […] fuera
del plazo de tres días en que debió ser promovido, lo que im-
porta el consentimiento a los trámites, cumplidos (Art, 218
C.P.T.). Cabe apuntar, que no es el plazo acordado en el Art.
118 C.P.T. el que debe observarse para la promoción del inci-
dente de perención; dicha normativa se refiere clara y expre-
samente a las excepciones, y aunque el incidente se sustancie
por los trámites establecidos para aquellas (Art. 280 C.P.T.),
ello no importa la equiparación de ambos institutos, sino la
aplicación de trámites que resulten pertinentes. En este orden,
no podría entenderse, por ejemplo, que es aplicable al inci-
dente lo que se prevé para las excepciones en cuanto a que
éstas deben ser decididas antes de la apertura de la causa a
prueba, cuando que los incidentes pueden ser promovidos en
cualquier etapa del juicio, e incluso algunos se sustancian y
deciden en forma separada al juicio principal. Tampoco puede
entenderse que es aplicable al incidente el régimen de apela-
bilidad dispuesto respecto de la decisión que rechaza la excep-
ción opuesta (Art. 124 C.P.T.). Además, no podría conside-
rarse que el plazo para la promoción de un incidente, que hace
a una cuestión accesoria sea el mismo al preaviso para promo-
ver la demanda reconvencional a la que le son aplicables los
requisitos y trámites establecidos para la demanda principal
(Art. 116 y 117 C.P.T.) …” (A.I. Nº 195 de fecha 6 de julio de
PURGA DE LA PERENCIÓN 249
2012 Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
39) “…cabe analizar si efectivamente la parte deman-
dada purgó o no la perención, en ese contexto, es preciso hacer
notar que la demandada no es parte del proceso hasta tanto se
la incorpora con la notificación de la demanda, en esta oca-
sión; en efecto, el C.P.T. en su Art. 114, otorga al accionado el
plazo de seis días para expedirse sobre los términos de la de-
manda, es decir, para contestarla. Ergo, en ese estadio procesal
el plazo de tres días previsto por el Art. 80 C.P.T. no puede
regirle; es recién en este estado del juicio –ocasión procesal
para la contestación de la demanda– cuando tiene la oportu-
nidad de interiorizarse de las circunstancias procesales, no pu-
diendo “acortársele” el plazo que la ley le da para presentarse
y estar en el proceso. Con base en este razonamiento, esta ma-
gistratura entiende que el incidente fue planteado en tiempo
oportuno…” (A.I. Nº 228 de fecha 11 de agosto de 2017. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
40) “…el incidente de perención de instancia deducido
por la parte actora en el incidente de caducidad de su contra-
parte, carece de lógica y deviene jurídicamente irrelevante,
pues, si la caducidad hubiera operado, el segundo incidente
ya no debería ser tratado, y, de no haber transcurrido el plazo
en cuestión, el primer incidente sería rechazado, con lo cual
tampoco cabría expedirse sobre el segundo incidente. Por otro
lado, debe tenerse en cuenta que la deducción de un incidente
de caducidad dentro de otro, ni siquiera sirve para sanear la
perención del proceso en el caso que ésta hubiera operado
(A.I. Nº 352 de fecha 23 de septiembre de 2013, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
250 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
41) “…el incidentista se presenta en autos firmando al
pie de los escritos de desistimiento de tres de los actores, con-
sintiendo las actuaciones posteriores a dichas presentaciones,
a más de señalar que el expediente fue remitido en dos opor-
tunidades al Ministerio Público, […], es decir, materialmente
el expediente no estuvo en la Secretaría del Juzgado. Por todo
lo expuesto precedentemente, esta Magistratura entiende que
no existió perención de instancia…” (A.I. Nº 557 04 de sep-
tiembre de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
42) “…la resolución apelada rechaza la perención de se-
gunda instancia […], la que, si bien es una resolución origina-
ria de este Tribunal, ha sido dictada sin substanciación, y, por
ende, contra la misma no procede el recurso de apelación,
siendo la vía adecuada de su impugnación el recurso de repo-
sición de acuerdo con el Art. 238 del C.P.T.” (A.I. N° 247 de
fecha 21 de agosto de 2012, Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
43) “…La apelante […] se equivoca cuando sostiene que
el pedido de perención debe ser substanciado como un inci-
dente. Esto es una interpretación equivocada de la disposición
del Art. 218 del C.P.T., lamentablemente generalizada en la
práctica de nuestros Tribunales. Recuérdese que conforme con
esta misma disposición legal, la perención se opera de pleno
derecho, siendo obligación del actuario dar cuenta del venci-
miento del término respectivo al Juez o Tribunal, los que dic-
tarán la resolución declarando perimida la instancia, si com-
probaren que se encuentran cumplidas las condiciones perti-
nentes (Arts. 218, 219, 220 C.P.T.). De ahí que la solicitud de
declaración de perención no cumple otra finalidad que la de
PURGA DE LA PERENCIÓN 251
alertar al Juez o Tribunal del vencimiento del término de pe-
rención, siendo totalmente innecesario, es más, es erróneo im-
primirle trámite de incidente, dado que ello conlleva la total
desconsideración de los principios de sencillez y celeridad,
que deben observarse en el procedimiento laboral. Es cierto
que el Art. 218 del C.P.T. establece el trámite incidental de la
solicitud de perención, pero para el supuesto de que después
de haber vencido el término respectivo, o sea, después de ha-
berse operado la perención de pleno derecho, se disponga un
trámite del proceso que, en caso de no haber oposición, se
reactivaría el mismo. […] lo correcto es que el pedido de pe-
rención, aunque no proceda su trámite incidental, se resuelva
por auto interlocutorio fundado, dado que con ello se decide
una cuestión que no es de mero trámite” (A.I. N° 210 de fecha
24 de julio de 2012, del voto mayoritario. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
u
253
CAPÍTULO IV
ACTUACIÓN DEL ÓRGANO
JURISDICCIONAL
Art. 219.- Es obligación del actuario, en cuya oficina ra-
diquen los actos, dar cuenta al juez o al Tribunal respectivo,
luego que transcurra el término señalado en el Artículo 217
de este Código.
1. Deberes de la Secretaría y actividad del Juzgado o
Tribunal
Concuerda con el Art. 25 del Cód. Proc. del Trabajo, que remite
al Art. 186.- inc. f) del Cód. Org. Jud.: “Los Secretarios son los jefes
de sus respectivas oficinas y tienen las siguientes obligaciones: […]
f) dar cuenta a los Jueces del vencimiento de los plazos que determi-
nan la prosecución de oficio de los asuntos o causas…”.
Concuerda igualmente con la Ley N° 4.992/13 que Regla-
menta, Modifica y Amplía las Funciones de los Actuarios de Juzga-
dos y Tribunales del Poder Judicial. Por virtud de la misma se han
atribuido ciertas funciones adicionales, como las de dictar providen-
cias de mero trámite consistentes en traslados y vistas, y la de sus-
cribir el libramiento de oficios.
254 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
1.1. Jurisprudencia Nacional
1) “Es verdad que el informe de la Actuaria citado en
la resolución del Juez es incorrecto […] dado que, revisado de-
tenidamente el expediente, se constata que la parte actora
instó el procedimiento por última vez el 18 de julio de 2008.
Pero la inexactitud del informe del secretario no es relevante,
dado que de ello no depende la producción de la perención, lo
determinante es que se den los requisitos establecidos en la
ley” (A.I. N° 224 del 18 de agosto de 2009, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
2) “Con relación a su queja de que el actuario no cum-
plió con su obligación de informar al juez que transcurrió el
término previsto en el Art. 217, ello no le exime de su obliga-
ción de instar el procedimiento para evitar que opere la peren-
ción y en su caso, dar cumplimiento al Art. 218 del C.P.T. …”
(A.I. N° 483 de fecha 07 de noviembre de 2014, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
u
255
CAPÍTULO V
EFECTOS DE LA CADUCIDAD
Art. 220.- El Juez o Tribunal examinará los autos, y si
de ellos resultase que se han cumplido las condiciones lega-
les previstas, dictará resolución declarando desierta la ins-
tancia y mandado archivar el expediente. En este caso, las
costas serán a cargo del actor.
Si la perención se produjese en segunda instancia las
costas se impondrán al recurrente.
1. Operatividad de pleno derecho y efectos sobre el jui-
cio
Una cuestión relacionada con los efectos de la caducidad
de instancia es el modo como acaece su operatividad. Es sa-
bido que la caducidad opera de pleno derecho y que su decla-
ración es oficiosa. Huelga repetir aquí lo que hemos expuesto
en el comentario de los Arts. 217 y 218 del Cód. Proc. del Tra-
bajo. Empero, y dada la posibilidad de purga de la perención
a la que adscribe nuestro sistema procesal, es obvio que, antes
de su declaración por parte del órgano judicial, sus efectos ex-
tintivos no se producen, conforme surge del Art. 218 del Cód.
Proc. del Trabajo. De modo que, a semejanza de otros institu-
tos jurídicos –como, por ejemplo, la compensación de deudas–
la caducidad opera de pleno derecho, pero precisa siempre ser
declarada por el juzgador.
256 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
1.1. Jurisprudencia Nacional
1) “Es verdad que el informe de la Actuaria citado en
la resolución del Juez es incorrecto […] dado que, revisado de-
tenidamente el expediente, se constata que la parte actora
instó el procedimiento por última vez el 18 de julio de 2008.
Pero la inexactitud del informe del secretario no es relevante,
dado que de ello no depende la producción de la perención, lo
determinante es que se den los requisitos establecidos en la
ley” (A.I. N° 224 del 18 de agosto de 2009, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
2) “…una vez concedido el recurso de apelación […] el
inferior ha perdido competencia de conformidad al Art. 245
del C.P.T., el hecho de que además hubiera dispuesto otras
medidas –como la notificación de las partes– no afecta tal si-
tuación. […] Nótese que no se trata de la procedencia o no de
la declaración de caducidad, sino del órgano competente para
declararla, que, en este caso, por haberse concedido la apela-
ción y perdido competencia el a-quo, es el Tribunal de Al-
zada…” (A.I. N° 322 de fecha 06 de noviembre de 2012, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto
mayoritario; A.I. Nº 56 de fecha 29 de marzo de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
3) “…en este caso en concreto asiste razón al recu-
rrente, pues una vez concedido el recurso de apelación, quedó
abierta la segunda instancia y la A quo dejó de ser competente
en estos autos, por lo que el pedido de perención de esta ins-
tancia tenía que ser presentado ante el Tribunal, lo cual era
imposible en ese momento, ya que físicamente el expediente
se encontraba en el Juzgado y la parte actora indefectible-
mente tuvo que urgir la remisión del mismo a la Cámara para
poder solicitar la perención, y así lo hizo, con la manifestación
EFECTOS DE LA CADUCIDAD 257
expresa de que su pretensión era la declaración de perención
de la apelación interpuesta por la adversa, de lo cual surge que
no tenía la intención de impulsar el procedimiento, abando-
nado por el apelante…” (A.I. N° 263 de fecha 27 de agosto de
2012 en el juicio, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital, del voto mayoritario).
4) “…el pedido de declaración de perención […] si
bien, formalmente constituye una notificación de la deman-
dada de la sentencia definitiva dictada en auto –pues, hace ex-
presa alusión a ella– no es menos cierto que no puede ser con-
siderado un acto de interrupción de la perención impulso pro-
cesal, pues la naturaleza de la misma del pedido –la declara-
ción de la caducidad de instancia– exterioriza la intención del
apelante de no sanear la perención operada. De hecho, la parte
demandada no podía peticionar la declaración de caducidad,
sin mencionar o referirse al proveído de concesión de apela-
ción contra la sentencia definitiva, circunstancia que, necesa-
riamente, conlleva la notificación de la misma; pero esta situa-
ción no puede ser interpretada –se repite– como acto de im-
pulso o purga, cuando la voluntad contraria de la demandada
es expresamente manifestada por la misma. Ergo, a criterio de
esta magistratura el cómputo del plazo no puede arrancar con
dicha actuación procesal (A.I. Nº 301 del 31/10/17. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
5) “el recurrente solicita la declaración de nulidad [del
auto que rechaza la perención del recurso] pues sostiene que
el a quo perdió competencia para resolver el incidente plan-
teado por su parte, al haber concedido el recurso de apelación
contra la S.D. […] no obstante lo cual, dictó el auto interlocu-
torio […] si bien es cierto que la concesión del recurso de ape-
lación conlleva la pérdida de competencia del a quo –salvo
258 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
para determinadas actuaciones– no es menos cierto que la
falta de notificación […] a la parte actora de la S.D. Nº 138 de
fecha 25 de julio de 2013 constituye un requisito esencial para
que dicha resolución quede firme y puedan los autos ser remi-
tidos al Tribunal a fin de que se aboque al estudio del recurso
concedido. Es decir, la situación presentada en autos “propi-
ció” –a pesar de la pérdida de competencia– el estudio y deci-
sión por parte del a quo del incidente que debió ser atendido
por este Tribunal (A.I. Nº 466 de fecha 27 de octubre de 2014.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
6) “…al no haber sido concedido el recurso [contra el
auto originario de segunda instancia], la instancia recursiva
no fue abierta, siendo competente este Tribunal para entender
sobre el incidente en cuestión. En ese sentido, a efectos de rea-
lizar el cómputo del plazo de la perención del recurso, cabe
señalar la última actuación idónea tendiente a impulsarlo,
cual es la interposición misma del recurso de apelación […]
interposición que constituye a su vez el origen y último acto
que tuvo la virtualidad de impulsar el recurso mismo (A.I. Nº
194 de fecha 14 de julio de 2017. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
7) “… el abogado […] representante convencional de
la parte demandada en el juicio principal– interpuso recurso
de apelación contra el A.I. [ que regulaba honorarios profesio-
nales] […] dicho recurso no fue concedido por este Tribunal,
teniendo en cuenta que la resolución atacada no se hallaba aún
notificada a las partes del juicio principal –cuyo accesorio es
este expediente de regulación de honorarios– habiéndose dic-
tado la providencia […] que dispuso la notificación previa del
auto interlocutorio [que regulaba honorarios profesionales]
EFECTOS DE LA CADUCIDAD 259
[…] al no haber sido concedido el recurso, la instancia recur-
siva no fue abierta, siendo competente este Tribunal para en-
tender sobre el incidente en cuestión […] a efectos de realizar
el cómputo del plazo de la perención del recurso, cabe señalar
la última actuación idónea tendiente a impulsarlo, cual es la
interposición misma del recurso de apelación […] interposi-
ción que constituye a su vez el origen y último acto que tuvo
la virtualidad de impulsar el recurso mismo. […] Ergo, el re-
curso de apelación interpuesto […] debe ser declarado peri-
mido…” A.I. Nº 194 de fecha 14 de julio de 2017. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
8) “…la imposición de costas en el orden causado,
debe decirse si la perención se declaró en primera instancia,
[…] por expresa disposición del Art. 220 C.P.T., las costas se-
rán a cargo del actor (en este caso del excepcionante). Es que
claramente preceptúa dicho artículo aun en el caso de que la
perención sea declarada de oficio por el Juez o Tribunal… Co-
rresponde pues revocar el interlocutorio recurrido en la parte
que fue materia de agravios; imponiéndose las costas de esta
instancia en el orden causado, ante la incontestación del tras-
lado pertinente…” (A.I. Nº 380 de fecha 06 de noviembre de
2012. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
9) “…ha trascurrido el plazo de tres meses previsto por
el Art. 217 del C.P.T., sin que consten otras que tengan la vir-
tualidad de impulsar el estudio del recurso concedido. Ahora
bien, debe hacerse notar que, de hecho, […] se presentó la re-
presentante de la parte demandada y se allanó al pedido de la
adversa, solicitando se le exoneren costas, más el Art. 220 del
C.P.T. adopta el criterio objetivo de la imposición de costas –
el que pierde paga– y no ofrece la posibilidad de romper esa
260 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
regla como sí lo hace el Art. 232 del C.P.T., mas, éste no es
aplicable al caso de la perención de instancia por tener una
norma especial y propia al respecto, cual es el Art. 220 citado
precedentemente…” (A.I. N° 75 de fecha 20 de abril de 2016,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
u
261
CAPÍTULO VI
INOPERATIVIDAD DE LA
PERENCIÓN DE INSTANCIA
Art. 221.- No se producirán la caducidad de la instancia
por el transcurso del término señalado por este Código, en
los casos de ejecución de sentencia firme. Tampoco, cuando
el juicio estuviese pendiente de alguna resolución y la de-
mora en dictarla fuese imputable al Juez o Tribunal.
Concuerda con el Art. 203 del Cód. Proc. Laboral.
1. Procedimientos y etapas procesales en que no opera
la perención de instancia
La ley ha querido preservar ciertos procesos y ciertas eta-
pas procesales de sufrir la perención y la extinción, que es su
consecuencia. En tal sentido, ha establecido expresamente
cuáles son los procedimientos y las etapas procesales en los
que no opera la caducidad de instancia: la ejecución de sen-
tencia y la pendencia de resolución derivada de la demora en
el dictado respectivo. Estas son situaciones que por su sola na-
turaleza están a salvo de la eficacia extintiva de la perención.
No se trata de supuestos de suspensión ni de interrupción del
término, sino de situaciones que se apartan de toda posibili-
dad de caducidad.
262 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
En efecto, por fundamentos diferentes –a los cuales nos
referiremos a renglón seguido– el artículo de referencia ex-
cluye la operatividad de la caducidad de instancia, como me-
dio extintivo del proceso, en la etapa de ejecución de sentencia
y, también, cuando el trascurso del plazo de perención se deba
a la demora imputable al Juez o Tribunal. Examinaremos am-
bos supuestos por separado.
2. Procesos de Ejecución de Sentencia
No se requiere de mayor labor hermenéutica para perca-
tarse de la proscripción de instituto de la caducidad de la
etapa de ejecución de sentencia. En efecto, la norma surge de
la interpretación literal de la disposición legislativa; todo lo
cual coadyuva a disipar las eventuales dudas que, sobre el
particular, pudieren plantearse.
Ya hemos establecido sobradamente en este trabajo que
la caducidad de la instancia es un modo de terminación de los
procesos que opera de pleno derecho y se basa en la inactivi-
dad injustificada de la parte a quien corresponde impulsar el
trámite, a más de que se haya cumplido el plazo de ley. Ahora
bien, tratándose de un modo anormal de terminación del pro-
ceso, es lógico y así se lo ha establecido, las normas que lo ri-
gen son de interpretación restringida, por lo que, en caso de
duda, debe estarse siempre por la continuación del proceso y
no por su extinción.
Atendiendo a ello, se puede advertir que luego de dic-
tada la sentencia definitiva, modo normal de terminación del
proceso y satisfactivo del interés de las partes, la caducidad de
instancia carece objeto. En efecto, terminada la instancia por
medio del dictado de la sentencia, mal podría encontrar apli-
cación un medio anormal de terminación del proceso. En tal
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 263
tesitura: “con la resolución definitiva termina la instancia, razón de
que la ley establezca que no se producirá la caducidad en los casos de
ejecución de sentencia” (1); “No hay caducidad en la ejecución de
sentencia, porque la instancia termina con la sentencia firme que
pone fin al pleito” (2).
Por otro lado, hemos ya evidenciado que la caducidad
responde tanto a fines privados –presunción de renuncia al
proceso, de conformidad con el principio dispositivo– como
públicos –necesidad de no mantener eternamente abiertos los
litigios entre las partes y de terminar, en un tiempo más o me-
nos razonable, con ellos; lo cual hace al principio de celeridad–
y, al analizar el instituto de la purga de la caducidad, se ha
puesto de resalto cómo la perención nunca ha de andar diso-
ciada de los fines que la han inspirado. Con base en ello, es
fácil de descartar la vigencia de la caducidad en la etapa de
ejecución de las sentencias; pues, se sostiene en la considera-
ción que la sentencia definitiva soluciona el conflicto que mo-
tivó la pretensión procesal y hace desaparecer la inseguridad
y la discordia provocadas por la indefinición de aquél (3).
Además de ello, la ejecución de la sentencia sólo interesa a la
parte que aquélla favorece y como el derecho está declarado y
nada perjudica la respetabilidad de los tribunales, se deja que
la parte interesada inste el procedimiento de ejecución, o lo
abandone, sin perjuicio de volver a pedirlo cuando le parezca
(1) Alsina, Hugo. Tratado Teórico Práctico de Derecho Proce-
sal Civil y Comercial. Op. cit., p. 473.
(2) Cám. Paz, III, La Ley, T. 75, p. 580.
(3) Palacio, Lino E. Derecho Procesal Civil. Op. cit., p. 248.
264 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
más conveniente y tenga más seguridad de poder conse-
guirlo (4).
Un fallo plenario, citado por Alsina, logra sintetizar y
clarificar lo anterior de gran manera, al decir: “En las actua-
ciones tendientes a la ejecución de sentencias firmes, su aban-
dono no afecta a la majestad de la justicia, pues, cumplida ya
su misión moderadora, sólo a la parte litigante interesada in-
cumbe hacer efectivos sus derechos” (5).
Ahora bien, la controversia sí se plantea en torno a la ne-
cesidad –o no– de la notificación de la sentencia para impedir
la operatividad de la perención de la instancia (6). Sobre el
particular, sostengo que, dictada la sentencia, la caducidad no
puede ya producirse; y esto por dos principales motivos: a) es
la sentencia definitiva la que produce el cierre de la instancia,
no su notificación; y, b) porque el ordenamiento procesal la-
boral impone al juzgado la carga de cursar la notificación de
las partes –Art. 83 del Código Procesal del Trabajo–.
Respecto de lo primero, puede agregarse que, de aceptar
la posibilidad de que se produzca la perención de la instancia
después de dictada la sentencia definitiva, se superpondrían,
en una misma causa, dos medios de extinción de los juicios:
uno, el normal, constituido por la sentencia, y otro, el anormal
(4) Diario de Sesiones del Senado de la República Argentina,
ponencia del Dr. Barraquero, año 1904, p. 311. Citado por Loutayf
Ranea – Ovejero López en Caducidad de la instancia’. Ed. Astrea.
Buenos Aires, 1991. P. 297.
(5) Cám. Civ., Jurisp. Arg., 1956-IV, p. 471.
(6) Sobre las distintas posturas, ver: Maurino, Alberto Luis.
Perención de la Instancia en el Proceso Civil. Op. cit., pp. 246 y si-
guientes.
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 265
de la perención (7). Asimismo, cabe añadir, en cuanto al se-
gundo de los argumentos que sostienen nuestra posición, que
para que la caducidad se opere contra un litigante es preciso
que éste haya omitido cumplir con la carga procesal de impul-
sar el proceso. Para que dicha omisión se configure es menes-
ter que la carga procesal en cuestión recaiga sobre el mismo, o
expresado en otras palabras, que el acto procesal pendiente
esté a su cargo o dependa de su actividad. El Art. 83 del Có-
digo Procesal del Trabajo implícitamente impone al juzgado
la carga de notificar la sentencia, al decir: “Las notificaciones a
que se refiere el artículo anterior serán practicadas por los ujieres,
dentro de las veinticuatro horas de dictada la sentencia…”. Como
la carga del acto procesal preterido no correspondería a las
partes, sino al órgano jurisdiccional, no se daría el requisito de
la inacción por negligencia procesal necesario para que el pe-
dido de caducidad prospere. Más aún, existiendo funcionarios
públicos, como los ujieres, remunerados especialmente por el
Estado para el diligenciamiento de las notificaciones que se
disponen de oficio (8).
En otro orden de ideas, vale destacar que las incidencias
que se susciten durante la ejecución de la sentencia sí son sus-
ceptibles de perimir. En efecto, el dictado de la sentencia defi-
nitiva proscribe la perención respecto de la instancia principal,
que es la que se ha cerrado por efecto de la sentencia, pero no
(7) Maurino, Alberto Luis. Perención de la Instancia en el Pro-
ceso Civil, op. cit., p. 250.
(8) En este sentido, se ha dicho que cuando la notificación
debe ser realizada oficiosamente por el órgano jurisdiccional: “se
hace improcedente que se produzca la caducidad de la instancia por falta de
notificación de la sentencia, puesto que no puede desplazarse la obligación
del juez al litigante, transformando una facultad de éste en una carga”
(SCBA, 2/8/77, LL, 1977-D-581, y DJBA, 112-201.
266 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
respecto de las eventuales instancias incidentales –salvo que
el incidente guarde estrecha relación con la ejecución procesal
forzada (9).
2.1. Jurisprudencia Nacional
1) “…lo trascendente no radica en demostrar la activi-
dad probatoria sino […] la improcedencia de la Caducidad de
los Juicios de ejecución o cumplimiento de Sentencia, tema de
decisión en este proceso y es por ello que la Caducidad resulta
inviable (A.I. N° 458 del 16 de abril del 2010, Corte Suprema
de Justicia, Sala Civil, Comercial y Laboral).
2) “Se está en juicio de ejecución de una sentencia
firme […] y en estas condiciones conforme con la norma citada
(Art. 221), la perención de instancia no corresponde” (A.I. N°
240 de 31 de agosto de 2009, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Segunda Sala, Capital).
3) “…Las Resoluciones a que se refiere el Art. 362 del
C.P.T. son las dictadas por el Viceministro de Trabajo en vir-
tud de la facultad que le otorga el Art. 32 del C.P.T. en concor-
dancia con el Art. 398 del C.L. y esta normativa contempla la
exigibilidad por la vía ejecutiva de las resoluciones que im-
pongan sanciones pecuniarias por infracciones a las leyes del
trabajo, por lo tanto, pretender equipararla a una sentencia de-
finitiva de primera instancia es absurdo […] el tipo de juicio
que nos ocupa no se halla dentro de las excepciones previstas
por el Art. 176 del C.P.C. ,ya que dicha normativa sólo es apli-
(9) Sobre el punto, ver los numerosos fallos citados por
Loutayf Ranea – Ovejero López en ‘Caducidad de la instancia’. Ed.
Astrea. Buenos Aires, 1991. Pp. 298-299.
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 267
cable en los procedimientos de ejecución de los juicios ordina-
rios, tampoco es aplicable el Art. 221 del C.P.T. porque el juicio
no es ordinario, es ejecutivo. Recién desde el CUMPLI-
MIENTO DE SENTENCIA del juicio ejecutivo […] ya no pro-
cede la misma (A.I. Nº 472 de fecha 13 de noviembre de 2010,
voto minoritario, coincidente con el mayoritario en la parte re-
ferida. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
4) “…luego de dictada la sentencia de remate […] e ini-
ciado el procedimiento de cumplimiento de dicha sentencia,
la parte ejecutada […] promueve el incidente de perención de
instancia fundado en los Arts. 217, 218 y 222 del C.P.T., que,
siendo manifiestamente improcedente [la perención], el juz-
gado le ha dado curso, pues el Art. 221 del C.P.T. de modo
expreso y claro dispone que no se producirá la caducidad de
la instancia en los casos de ejecución de sentencia (A.I. Nº 472
de fecha 13 de noviembre de 2010, voto mayoritario. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
5) “…en el procedimiento especial de ejecución, legis-
lado en el capítulo “del juicio ejecutivo” del código procesal
del trabajo, no se halla contemplada la perención de la instan-
cia. […] el Art. 221 del C.P.T. tiene establecido que a su res-
pecto [juicio ordinario en el que recayó sentencia, que da lugar
a la ejecución] no se producirá la caducidad de la instancia.
[…] Lo que no significa que en relación a la ejecución de los
demás títulos ejecutivos contemplados en el Art. 336 del C.P.T.
la caducidad de la instancia esté perimida. Cabe agregar que
las resoluciones administrativas, apelables ante esta instancia
judicial, se hallan equiparadas a las sentencias de los juzgados
de primera instancia del fuero laboral. Como es el caso pre-
visto por el Art. 398 del código del trabajo, que, al ser apelable
268 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
ante esta instancia, el efecto no puede ser otro que el previsto
por el Art. 241, última parte, del C.P.T. además, cuando su eje-
cución está establecida de conformidad con el capítulo “del
juicio ejecutivo” del C.P.T…” (A.I. Nº 362 de fecha 02 de no-
viembre 2009. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
6) “Que la mencionada profesional peticiona que sea
declarada la perención de instancia en el recurso de apelación
interpuesto en estos autos, ya que según dice, de las constan-
cias de autos, surge que […] el Tribunal dispuso que se traigan
los autos principales a la vista, y con dicha providencia fue
recibido el expediente en el juzgado que entendía en la causa
[…]. Sostiene la recurrente que, a partir de dicha fecha, la ape-
lante no ha urgido la remisión del expediente al superior para
que se dé cumplimiento a la providencia dictada por el Tribu-
nal, con lo cual a la fecha ha operado la perención de instancia
del recurso. La petición no resulta procedente por varias razo-
nes: 1) Debe tenerse en cuenta que se trata de un juicio de eje-
cución o cumplimiento de sentencia, en cuyo caso no procede
la caducidad según la expresa disposición del inc. a) del Art.
176 del C.P.C., que es aplicable a este caso en el que se ejecuta
la resolución que reguló los honorarios de la Abogada […]. 2)
También surge de constancias de autos que el expediente fue
remitido al juez inferior […], circunstancia que hace que el
plazo de caducidad no transcurra de conformidad a lo dis-
puesto por la última parte del Art. 173 del C.P.C. Por estas ra-
zones no corresponde que sea declarada la perención de ins-
tancia” (A.I. N° 280 de fecha 5 de agosto de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 269
7) “…la Resolución pasó a autoridad de cosa juzgada
y por tanto exigible ejecutivamente de conformidad a lo dis-
puesto por el Art. 362 del C.P.T. […], en concordancia con los
Arts. 398 del C.T. y 336 del C.P.T. […]. En estas condiciones, la
defensa de la empresa sancionada carece de sustento en
cuanto que la primera parte del Art. 221 del C.P.T. dispone:
“No se producirá la caducidad de la instancia por el trans-
curso del término señalado por este Código, en los casos de
ejecución de sentencia firme…”. Con base en lo expuesto, así
como de las constancias de autos, mal podría entenderse, tal y
como lo hace la demandada, que la resolución apelada atenta
contra el “debido proceso” y viola la garantía constitucional a
la “defensa en juicio” (A.I. N° 225 de fecha 10 de agosto de
2017; A.I. N° 145 de fecha 07 de junio de 2016, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
8) “…habiendo concluido la instancia con el dicta-
miento de la sentencia en Segunda Instancia la que causa eje-
cutoria, el incidente de perención deviene manifiestamente
improcedente. Pues, el principal acto de los órganos jurisdic-
cionales cual es la sentencia, no puede quedar anulado por
medio del referido incidente; como bien refiere la Jueza a-quo.
Menos aun considerando que con dicho acto concluye la ins-
tancia. […] ya en el A.I. N° 467 de fecha 11 de noviembre de
2010, este Tribunal ha expuesto: Analizada la cuestión plan-
teada cabe señalar que, dictada la sentencia de primera instan-
cia, no procede su caducidad. Señala con acierto Máximo Cas-
tro, citado por Parry en su obra “La Perención de la instancia”
que de aceptarse la posibilidad de que se produzca la peren-
ción de la primera instancia después de dictada la sentencia
definitiva, se superpondrán, en una misma causa, dos medios
de extinción de los juicios: uno el normal, constituido por la
sentencia, y otro el anormal de la perención (P. 250 de la obra
270 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
“Perención de instancia en el proceso civil” de Alberto Luis
Maurino). Adhiere esta Magistratura a lo expuesto por la Sala
Civil y Comercial de la Corte Suprema de Justicia en el A.I. N°
1407 del 15 de noviembre de 1996, que dice. “En opinión de
Botassi la sentencia aun no notificada, no puede serse afectada
por la perención. Si así fuera, el derecho alegado por la parte
triunfante y reconocida por el Juez, podría ser desconocido en
una sentencia posterior, obtenida en proceso subsiguiente al
perimido con el consiguiente escándalo jurídico que ello sig-
nifica”. Igualmente, Fassi señala que “Una Vez reconocido el
derecho a favor de uno de los litigantes, no puede el juez de-
jarlo sin efecto por una posterior decisión que declare ineficaz
su fallo. (Caducidad de Instancia Roberto Lautayf Ranea y Ju-
lio C. Ovejero López, Editorial Astrea 1986, p. 36). Es más, en
el caso, ha concluido la instancia de revisión, con el dicta-
miento del Acuerdo y Sentencia N° 12/2010, que causa ejecu-
toria. …” (A.I. N° 299 de fecha 27 de agosto de 2015, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
9) “…es responsabilidad de las partes activar la prose-
cución de la causa a fin de que el proceso pueda ir avanzando
por las distintas etapas procesales, produciendo pruebas y tra-
tando de esclarecer al máximo la controversia suscitada, para
finalmente concluir el litigio con la sentencia. De ese modo, la
institución de la caducidad de instancia lo que busca, con base
en su naturaleza misma, es evitar que los juicios se vuelvan
“eternos” y fomentar la responsabilidad de los interesados
para llegar a una conclusión final con el mayor acierto posible.
En efecto, una vez dictada la sentencia en un juicio, la caduci-
dad de instancia carece de objeto, dado que se ha cumplido
con la finalidad de las normas procesales, el cual es dar una
solución basada en derecho a las controversias sometidas al
estudio de los órganos jurisdiccionales. Se debe destacar, que
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 271
esta Magistratura –ya en ocasión de ejercer el cargo de Jueza
de Primera Instancia– se adhiere a la “Tesis que no admite la
perención de instancia después de dictada la sentencia” ex-
puesta en el texto “Caducidad de la instancia” de Loutayf Ra-
nea, Roberto G. y Ovejero López, Julio C. publicada en el año
1991 en la Cuidad de Buenos Aires - Argentina, por la editorial
Astrea, que en la página 35 dice “...destaca luego el tribunal la
opinión de Máximo Castro, quien señala que de aceptarse la
posibilidad de que se produjera la perención de la instancia
después de dictada la sentencia definitiva, se superpondrían
en una misma causa, dos medios de extinción de los juicios:
uno, el normal, constituido por la sentencia, y el otro, el anor-
mal de la perención; resumiendo, dice el tribunal, que la sen-
tencia que pone fin al pleito termina con la primera instancia,
aunque no se la haya notificado; en el ínterin, no jugando las
razones en que se funda la institución de la caducidad, ésta no
se produce porque no es posible admitir que la mera inactivi-
dad de las partes pueda anular el principal acto de los órganos
jurisdiccionales: la sentencia...” (A.I. Nº 550, de fecha 05 de di-
ciembre de 2014. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
3. Pendencia de Resolución
El artículo aquí comentado, en su segunda parte, excluye
el instituto de la perención en los casos que el proceso se ha-
llare pendiente de alguna resolución. Empero, la norma debe
ser prudentemente dimensionada, ya que una interpretación
laxa de la misma desvirtuaría completamente el instituto de la
caducidad.
272 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
En efecto, el dictado de una resolución es una actividad
que compete al Juzgado, en la persona del Juez, no puede car-
garse a la parte con esta conducta omisiva.
Ha de atenderse qué tipo de actividad del juzgado es alu-
dida por la ley, y, también, a qué nos estamos refiriendo al ha-
blar de “actividad del juzgado”, en la que puede estar involu-
crada no solamente el juzgador –Juez– sino también los auxi-
liares de éste, entre los que se cuenta, evidentemente, el Ac-
tuario.
Del tenor literal de texto normativo vemos que la activi-
dad debe ser resolutiva, cualquiera otra no está alcanzada o
amparada por la norma que comentamos. Por ende, si la acti-
vidad que se encuentra pendiente está a cargo del Juzgado,
pero ella no es una resolución, sino otra, como sería el caso de
un informe, los efectos del Art. 221 no se producen, y las par-
tes no se exoneran de la carga de instar el proceso (10).
Luego, debemos estimar también de qué tipo de resolu-
ción se trata: ¿estamos hablando de una simple providencia,
de un auto interlocutorio, de una sentencia, o de cualquiera de
estas formas decisorias? La cuestión ha suscitado no poco de-
bate doctrinario y distinción jurisprudencial (11). Hay quienes
(10) A.I. 147 de fecha 08 de junio de 2017 y A.I. 352 de fecha 07
de noviembre de 2017, ambos dictados por el Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala.
(11) Roberto G. Loutayf Ranea - Julio Ovejero López. Caduci-
dad de la Instancia, op. cit., p. 330; Azpelicueta. Juan. La actividad
de los Sujetos Procesales y la caducidad de Instancia, en ED-78-855
Nº 3.
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 273
afirman que una mera providencia pendiente basta para deto-
nar la aplicabilidad del artículo que estamos comentando, y
fundamentan esto en las más variadas razones.
Por otro lado, se encuentra la tesis de que la pendencia
de resolución a que se refiere el artículo en cuestión, no se re-
fiere a cualquier providencia, sino tan solo la pendencia del
decisorio en la causa principal o incidental. Se sustentan, para
ello, en el hecho que, de lo contrario, los procesos no caduca-
rían jamás si se encontrase pendiente de resolución una pro-
videncia cualquiera, de mero trámite o equivalente, volviendo
una simple curiosidad a este instituto. En tal sentido se han
pronunciado también la doctrina y la jurisprudencia: “…la
“resolución” a que se refiere el inc. 3º del Art. 313, se imbrica
en las especies contempladas en los Arts. 161, 163 y 164 del
Código Procesal. No comprende, en cambio, la especie provi-
dencias simples del Art. 160 del mismo Código. En tal orden
de ideas, no podría vincularse la pendencia de resolución a la
demora en dictar el llamado de autos que sólo tiende, sin sus-
tanciación, al desarrollo del proceso; y agrega luego que si el
Art. 313, inc. 3º, contemplara también a la providencia simple,
como “resolución”, “resultaría que –prácticamente– en nin-
gún proceso podría declararse la caducidad de instancia, lo
que trocaría en curiosidad histórica al referido instituto y ha-
ría innecesaria su formulación legal. Que el juez tenga los de-
beres de dirigir aquél y el de fallarlo, no quiere decir que,
igualmente, tenga el deber de impulsar el mismo, lo que –ya
se dijo– entre la página de sus facultades. Y aunque entra en
la de sus deberes, ello tampoco descartaría la carga impul-
sante de las partes ante la omisión jurisdiccional…” (12).
(12) Azpelicueta. Juan. La actividad de los Sujetos Procesales
y la caducidad de Instancia, en ED-78-855 Nº 3.
274 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Es, pues, siempre carga de las partes impulsar el proceso.
En relación con ello, la jurisprudencia ha afirmado que: “la
carga de las partes de impulsar el procedimiento cesa única-
mente con el llamamiento de autos para sentencia. Aun
cuando el próximo acto procesal fuere el dictado de dicha pro-
videncia, esta circunstancia no libera a las partes de la necesi-
dad de llevar adelante el proceso, carga que es de los litigantes
y no del juzgado. Si no se ha dictado esa providencia y se han
cumplido los requisitos exigidos por la ley, corresponde de-
clarar la caducidad de instancia” (13).
Por nuestra parte, adscribimos a la tesis de que se debe
tratar de una resolución de cuyo dictado depende la termina-
ción de la instancia –incidental o principal, según el caso– in-
dependientemente de que se trate de un auto interlocutorio o
de la sentencia definitiva, y habiéndose cerrado, con el llama-
miento de autos, el trámite respectivo. En efecto, el Art. 221
del Código Procesal del Trabajo debe ser entendido en el sen-
tido de que la instancia se ha cerrado, ya sea ella incidental o
principal, y que el litigio se encuentra en estado de resolución
de dichas cuestiones debatidas. La jurisprudencia mayorita-
ria, sin embargo, ha interpretado el “cierre del trámite” de un
modo no estrictamente formal, de manera que, habiendo ya
concluido el debate de la instancia principal, pero estando
pendiente en la causa el dictado formal de la providencia de
“autos para resolver”, se entiende que el estado de autos ya se
ha alcanzado; el sustento jurídico de esta interpretación es el
Art. 203 del Cód. Proc. del Trabajo, que pone, en términos ex-
presos y enfáticos, a cargo del juez el dictado de la susodicha
providencia de autos: “Formulados los alegatos o transcurrido
(13) ED- 74-373.
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 275
el término señalado en el artículo 201, el juez dictará la provi-
dencia de “Autos para Sentencia”. Un principio de tutela al
trabajador accionante es el que guía esta interpretación, dado
que en la mayoría de los casos es el empleado subordinado el
que incoa la litis. No ocurre lo mismo, empero, con el Art. 259
del Cód. Proc. del Trabajo, que establece: “…el Presidente del
Tribunal de Alzada ordenará que el recurrente presente su
memorial de agravios con firma de letrados dentro del tér-
mino de seis días…”, dado que, procesalmente, el dictado de
tal proveído opera no el cierre, sino la apertura de la discusión
de la causa en instancia revisora, por lo que no cabe aplicar el
mismo criterio arriba señalado, respecto de la providencia de
llamamiento de autos de conclusión del juicio en orden al dic-
tado del pronunciamiento de fondo. Alguna jurisprudencia
nacional, sin embargo, ha considerado ambos artículos –el 203
y 259– como plenamente equiparables y han decidido que la
falta del proveído que ordena al recurrente la presentación de
sus agravios constituye una causal de suspensión del término
de la perención.
En cuanto a la actividad de otros funcionarios judiciales,
en particular el actuario, sabemos que el mismo tiene el deber
de refrendar los actos resolutivos del juicio. A ello se reduce,
en el Cód. Org. Jud., Art. 186 inciso g), su participación en las
actuaciones resolutivas. Sin embargo, por Ley N° 4.992/13 se
ha otorgado a los actuarios mayor rango de incidencia, permi-
tiéndoles “…q) dictar las providencias de mero trámite con-
sistentes en traslados y vistas; sin perjuicio de la facultad del
juez o Presidente del órgano colegiado en tal sentido y sin per-
juicio del recurso al que se refiere el final del presente artículo.
Esta facultad no se extiende en ningún caso a la providencia
inicial con la que se da inicio al juicio, expediente o causa…”;
y también: “…ñ) comunicar a los demás órganos judiciales,
276 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
cuando ello correspondiere y en los términos establecidos por
la Ley, las decisiones judiciales emanadas del juzgado en el
que prestasen sus servicios, mediante la firma de oficios y
edictos; ...”. En tales casos, para aquéllos que pregonan la tesis
de la pendencia simple, de cualquier proveído, tesis a la que
no adscribimos, han de considerar que la inactividad de un
secretario que tiene facultad de dictar providencias simples,
de mero trámite, también resultará impeditiva de la declara-
ción de caducidad. En tales casos, para aquéllos que pregonan
la tesis de la pendencia simple, de cualquier proveído, han de
considerar que la inactividad de un secretario que tiene facul-
tad de dictar providencias simples, de mero trámite, también
resultará impeditiva de la declaración de caducidad.
3.1. Jurisprudencia Nacional
1) “El sistema procedimental laboral es mixto, en cuya
virtud el impulso oficioso funciona en forma concurrente con
el impulso de las partes, ergo, las mismas no están exoneradas
de impulsar el procedimiento; lo contrario, denota falta de di-
ligencia e interés en el desarrollo del juicio el que no puede
prolongarse indefinidamente en el tiempo. El instituto de la
perención está dado precisamente para poner fin a los mis-
mos, constituyéndose en una forma de limpiar los despachos
de juicios en que las partes no muestran el debido interés en
su prosecución” (A.I. N° 167 de fecha 28 de junio de 2017, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto mayoritario).
2) “Revisados estos autos, se comprueba que una vez
contestada la demanda […], por providencia […], el juez que
entendió en primer lugar en el presente juicio, se inhibió y re-
mitió el mismo a su colega de igual clase de la ciudad de San
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 277
Lorenzo, quien […], dictó la providencia; “Hágase saber el
juez” […]. A partir de esa fecha el expediente ha quedado en
estado de resolución, la que fue urgida reiteradamente por la
representante convencional de la parte actora según constan-
cias […] por lo que mal pudo haberse operado la caducidad
de instancia […] Recién en fecha [posterior] la Aquo dictó la
providencia por la que tuvo por contestada la demanda y dis-
puso correr traslado de las excepciones opuestas por la accio-
nada. A partir de esa fecha […] y la solicitud de perención de
instancia efectuada […] tampoco transcurrió el plazo previsto
por el Art. 217…” (A.I. N° 257 del 04 de setiembre de 2009,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
3) “Que, por la citada providencia, la juez resolvió:
“Siendo que por providencia […] se llamó Autos para Senten-
cia, no ha lugar al pedido de perención de instancia deducido
por la demandada. De las constancias de autos, se evidencia
que por providencia […] la a-quo llamó “Autos para senten-
cia” pero seguidamente suspendió sus efectos hasta tanto se
resuelva el recurso de apelación interpuesto contra el A.I. […]
el Abogado de la parte actora informó al Juzgado que desistió
del recurso de apelación interpuesto por su parte, actuación
ésta que dejó sin efecto la suspensión y en consecuencia firme
la providencia que llamó “Autos para sentencia” […]. Conse-
cuentemente la providencia apelada debe ser confirmada”
(A.I. N° 426 de fecha 4 de noviembre de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
4) “…debe hacerse notar que la cuestión principal en
el presente caso es que, […] por providencia […] se llamó AU-
TOS PARA SENTENCIA, situación procesal –entre otras– que
según el Art. 221 del C.P.T. impide la perención de la instan-
cia, aun cuando el plazo de tres meses establecido en el Art.
278 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
217 del C.P.T. hubiera transcurrido…” (A.I. N° 187 de fecha 19
de mayo de 2014; A.I. N° 295 de fecha 22 de septiembre de
2017, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
5) “Referente a lo mencionado por el recurrente de que
el expediente estaba pendiente de resolución, esto no es así
porque si bien la juez dictó providencia de “Autos para resol-
ver” […] fue en prosecución al trámite de la perención en el
Incidente de Impugnación de documentos, que es una cues-
tión incidental y por tanto accesorio al proceso principal y
cualquier actuación en este incidente no impulsa el proceso
principal” (A.I. N° 182 de fecha 02 de junio de 2010, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
6) “…si bien es cierto que […] el juzgado dictó un pro-
veído de “autos para resolver”, no es menos cierto que tal pro-
videncia se dictó en el marco de un incidente de tacha de tes-
tigo generado en la audiencia […] En consecuencia, lo que
debe determinarse es si dicha incidencia en estado de resolu-
ción, tiene efecto suspensivo respecto de la instancia del prin-
cipal. En ese sentido, tratándose de un incidente de tacha de
testigo generado en una prueba testifical, va de suyo, que no
tiene efecto suspensivo sobre el juicio –de hecho, la causa se
encuentra en pleno periodo probatorio, siendo irrelevante el
orden en el cual se diligencian los elementos de convicción–.
En efecto, el curso del periodo probatorio –y por ende el dili-
genciamiento de pruebas– no fue suspendido pues se fueron
generando otros elementos de convicción tales como la agre-
gación de informes […] A modo ilustrativo cabe invocar la si-
guiente cita: “…Desde el punto de vista de su gravitación en
el trámite del proceso principal, los incidentes pueden ser sus-
pensivos o no suspensivos. La regla general admitida por el
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 279
CPN es que los incidentes no suspenden la prosecución del
proceso principal, salvo que aquel disponga lo contrario o que
así lo resuelva el juez cuando lo considere indispensable por
la naturaleza de la cuestión planteada…” (Palacio, Lino Enri-
que. Manual de Derecho Procesal Civil. Decimoséptima Edi-
ción. Abeledo Perrot. Buenos Aires, Argentina, 2003, p. 803).
En definitiva, dada la naturaleza del incidente generado en es-
tos autos, el mismo no tiene efecto suspensivo sobre el princi-
pal…” (A.I. N º 117 de fecha 26 de mayo de 2016. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayo-
ritario; A.I. Nº 84 de fecha 20 de mayo de 2018. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
7) “…tampoco es cierto, que una vez ordenado el cie-
rre del periodo probatorio y la entrega del expediente a las
partes para que presenten sus respectivos alegatos, el impulso
procesal queda a cargo del juzgado. En el caso, el juez no dictó
la providencia “autos para resolver” en el incidente de sus-
pensión del plazo para presentar alegatos, al que incluso im-
primió trámite, conforme se tiene dicho. No son pues, de apli-
cación los Arts. 203 y 221 del C.P.T.” (A.I. N° 90 del 20 de abril
de 2009, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
8) “…concluida la recepción de pruebas, automática-
mente el proceso pasa a la etapa de resolución (Art. 198 del
C.P.T.), sin que ello se altere por haber mediado oposición de
las partes respecto de alguna o algunas de las pruebas ofreci-
das por la adversa, como sucede en este caso. Por ello carece
de relevancia a los efectos de la perención la vista corrida en
este caso al Agente Fiscal de la oposición formulada por la
parte actora respecto de la prueba de informe, lo cierto y lo
280 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
concreto es que el juicio estaba en estado de resolución de ad-
misión de las pruebas al momento de solicitarse la perención,
situación procesal que impide que la misma se produzca (Art.
221 del C.P.T.), y por consiguiente corresponde el rechazo de
dicha solicitud” (A.I. N° 210 de fecha 24 de julio de 2012, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto mayoritario).
9) “…corresponde aclarar que si bien el Art. 259 del
C.P.T. dispone que: “Recibido el expediente, por apelación…
de la sentencia definitiva de primera instancia o de las resolu-
ciones a que se refiere el Art. 241 inciso c), el Presidente del
Tribunal de Alzada, ordenará que el recurrente presente su
memorial de agravios con firma de letrados dentro del tér-
mino de seis días…” (las negritas son del Tribunal), ello no
significa que la carga del impulso del proceso quede exclusi-
vamente a cargo del órgano jurisdiccional y exonere a las par-
tes de su deber de instar el curso del juicio –ver Art. 58 del
C.P.T.– si se abrazara la tesis de la parte apelante, el instituto
de la perención de instancia no tendría cabida en la Jurisdic-
ción del Trabajo –posición insostenible dado que está previsto
en el Capítulo II, Sección VII, Título VI, Libro II del Código
Procesal Laboral–, pues las normas de éste tienen un carácter
imperativo; como ejemplos cabe citar “…Admitida la de-
manda, el juez ordenará que se corra traslado de ella al de-
mandado…” (Art. 114); “…Dentro de los tres días de contes-
tada la demanda… el juez señalará fecha y hora para que las
partes comparezcan…” (Art. 125); “…Frustrado el aveni-
miento directo de las partes en la audiencia preliminar de con-
ciliación, el juez designará día y hora para la discusión de la
causa…” (Art. 196) (las negritas son del Tribunal), los artículos
citados son solo una muestra del “lenguaje” utilizado por el
legislador en la redacción del código de forma, pero resulta
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 281
sumamente clarificador a los efectos de interpretar las normas
a la hora de estudiar el instituto de la perención –prevista en
el Código referido según se explicara más arriba–. Este razo-
namiento lleva a la conclusión que cuando la norma procesal
utiliza el lenguaje “el Tribunal deberá”, “el juez fijará”, etc. no,
necesariamente, está depositando la carga del impulso del
proceso en el juez en forma exclusiva[…] Caso distinto se da
con el Art. 203 del C.P.T. que dispone: “Formulados los alega-
tos o transcurrido el término señalado en el artículo 201, el
Juez dictará la providencia de “Autos para Sentencia…” […],
pues, si bien la norma también es imperativa, no obstante, la
interpretación debe ser otra ya que el debate se encuentra ce-
rrado. En efecto, presentados los alegatos o transcurrido el
plazo para el efecto sin que las partes hubieran hecho uso de
tal derecho, la discusión en la causa quedó conclusa y en es-
tado de resolución final, correspondiendo al juez el dictado de
la sentencia definitiva, ergo, la carga del siguiente acto proce-
sal está en cabeza del órgano jurisdiccional…” (A.I. N° 107 de
fecha 18 de abril de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital; A.I. Nº 141 de fecha 17 de mayo de
2016. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
10) “…las últimas diligencias cumplidas en autos fue-
ron las audiencias llevada a cabo […] sin que la parte intere-
sada en impulsar el procedimiento, la actora, solicitara el cie-
rre del periodo probatorio. O en su caso, reunidos los requisi-
tos, solicitar un periodo suplementario de pruebas, como se
ha dado inicialmente […] Si bien se da la obligación del Juz-
gado de ordenar el cierre del periodo probatorio de oficio, esta
obligación en el caso, no exonera a las partes el deber de im-
pulsar el procedimiento, ya que esta obligación que pesa sobre
las partes no es sustituida por el impulso de oficio. Distinto
282 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
seria si cumplidas todas las etapas procesales el expediente
quedara para la providencia de “autos para sentencia”, en
atención a lo establecido por el Art. 203 del C.P.T., norma im-
perativa que expresa y claramente obliga al Juez a dictar dicha
providencia; incluso dispone que así se pronuncie se haya o
no presentado los alegatos por las partes; es decir, este artículo
sí de modo expreso exonera a las partes formular cualquier
petición; y no solo eso sino incluso les prohíbe al disponer que
“…Desde entonces, quedará cerrada toda discusión y no po-
drán presentarse más escritos…” (A.I. Nº 428 de fecha 25 de
julio de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital).
11) “…la interpretación restrictiva que debe imperar en
el campo de la perención en general, en la jurisdicción del Tra-
bajo adquiere una tonalidad mucho más intensa siendo que
según el Art. 58 del C.P.T. que reza: […] con lo cual la partici-
pación del órgano jurisdiccional en el ámbito Laboral es activa
y no pasiva como en otras. En el caso de autos debe agregarse
que, al momento de deducir el incidente de perención de ins-
tancia por el recurrente, el plazo de presentación de alegatos
había concluido. Efectivamente, el plazo de seis días comenzó
a correr una vez notificada, por imperio de la ley, la providen-
cia de “Cúmplase” […] de conformidad al Art. 203 del C.P.T.
[…] como puede apreciarse la carga de impulsar el proceso
recae en el Juzgado, nótese que ya no se trata de una facultad
del juez de impulsar el proceso, sino de una obligación…”
(A.I. N° 176 de fecha 29 de junio de 2012, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario).
12) “…la inferior dictó la providencia de “cúmplase”
[…], la abogada […] presentó un escrito por el que solicitó la
entrega de los autos a las partes para presentar alegatos […],
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 283
con esta presentación la misma, impulsó el procedimiento, lo
que significa que esta presentación es la última actuación
desde la que debe computarse el lazo de perención…” (A.I. N°
131 de fecha 03 de mayo de 2012, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
13) “…la etapa de alegatos, sean o no presentados los
mismos por las partes, cierra automáticamente el vencimiento
del plazo respectivo establecido en el Art. 201 del C.P.T. y en
cuanto a la obligación del juez de dictar la providencia de “au-
tos para sentencia” una vez cumplida la etapa de alegatos, no
exonera a las partes de la carga de instar la prosecución del
juicio. El sistema procedimental laboral es mixto, en cuya vir-
tud el principio de impulso oficioso funciona en forma concu-
rrente con el impulso de las partes, lo que es también primor-
dial, como lo demuestra la circunstancia de que la inactividad
de las mismas puede causar la caducidad de instancia” (A.I.
N° 176 de fecha 29 de junio de 2012, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I. N°
128 de fecha 03 de mayo de 2012; A.I. N° 127 de fecha 30 de
mayo de 2016, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital).
14) “…Es opinión en mayoría de este Tribunal que la
etapa de alegatos, sean o no presentados los mismos por las
partes, cierra automáticamente con el vencimiento del plazo
respectivo establecido en el Art. 201 C.P.T. y en cuanto a la
obligación del juez de dictar la providencia de “autos para
sentencia” una vez cumplida la etapa de alegatos, no exonera
a las partes de la carga de instar la prosecución del juicio […]
El sistema procedimental laboral es mixto, en cuya virtud el
principio de impulso oficioso funciona en forma concurrente
con el impulso de las partes, lo que es también primordial,
284 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
como lo demuestra la circunstancia de que la inactividad de
las mismas puede causar la caducidad de la instancia…” (A.I.
N° 547 de fecha 05 de diciembre de 2014, voto mayoritario;
A.I. Nº 110 de fecha 31 de marzo de 2014, voto mayoritario.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
15) “Si bien es cierto que a partir de la providencia […]
a través de la cual se tiene por agregado el alegato de la parte
actora, hasta la promoción del incidente de caducidad de ins-
tancia, transcurrió el plazo establecido en el Art. 217 del
C.P.T., no es menos cierto que era responsabilidad única del
Juzgado dictar la providencia de autos para sentencia. […]. Tal
cual lo dispone el artículo precedentemente citado, no se
puede imputar a la parte actora la no promoción del curso de
la instancia, debido a que la misma había ya presentado sus
alegatos y era responsabilidad del Juzgado dictar la providen-
cia de autos para sentencia, inmediatamente después de for-
mulado dichos alegatos, conforme lo dispone el Art. 203 del
C.P.T.” (A.I. N° 229 de fecha 11 de agosto de 2017, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mayo-
ritario; A.I. N° 599 de fecha 30 de diciembre de 2014, del voto
minoritario; A.I. N° 330 de fecha 11 de agosto de 2014, del voto
minoritario; A.I. N° 01 de fecha 05 de febrero de 2014, del voto
minoritario; A.I. N° 127 de fecha 30 de mayo de 2016. Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto ma-
yoritario).
16) “…a criterio de esta Magistratura, el Art. 203 del
C.P.T., que dice: “Formulados los alegatos o transcurrido el
término señalado en el Art. 201, el Juez dictará la providencia
“Autos para Sentencia”. Desde entonces, quedará cerrada
toda discusión y no podrán presentarse más escritos ni produ-
cirse más pruebas, salvo las diligencias que el Juez estimare
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 285
necesarias para el mejor esclarecimiento de la verdad. ...”, es
claro al prescribir que una vez formulados los alegatos o trans-
currido el término para ello, la carga del impulso procesal
queda a cargo del Juzgado puesto que dispone imperativa-
mente “...se dictará la providencia de “Autos para senten-
cia ...”, acto procesal que corresponde exclusivamente al Juez.
Por ende, no se puede sancionar a las partes con la perención
cuando la carga pesa sobre el órgano jurisdiccional […] si bien
el artículo 58 del C.P.T. dice: “Desde la instauración de la de-
manda hasta la sentencia, el procedimiento podrá ser impul-
sado de oficio por el Juez o a petición del Ministerio Público,
sin perjuicio de la facultad de las partes” (las negritas son de
esta Magistratura) sin embargo, la norma transcripta, otorga
al juez una FACULTAD –que no exime a las partes de su deber
de impulsar el proceso–, más el Art. 203 analizado más arriba
está redactada en términos imperativos y manda –no faculta–
al Juez a dictar la providencia de “Autos para Sentencia”, por
medio de la cual se cierra todo el debate y se deja el expediente
en estado de resolución final. He ahí la diferencia. […] la con-
tundencia de la norma, […] no deja lugar a interpretacio-
nes…” (A.I. Nº 166 de fecha 30 de abril de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mino-
ritario; A.I. Nº 34 de fecha 6 de marzo de 2015. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto mino-
ritario; A.I. Nº 69 de fecha 18 de abril de 2016, voto mayorita-
rio. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital;
A.I. Nº 181 de fecha 07 de mayo de 2015, voto minoritario. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
17) “…en el expediente no estaba pendiente del dictado
de la resolución de Autos para Sentencia, porque como seña-
lamos la etapa de alegatos no había transcurrido, se halla sus-
286 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
pendida por el planteamiento del mentado incidente; y con-
forme a la norma del Art. 203 C.P.T. recién una vez transcu-
rrido dicho plazo es que incumbe al juez el dictado de la citada
resolución. …” (A.I. Nº 13 de fecha 20 de febrero de 2014. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
18) “…si bien el Juzgado dispuso por providencia […]
“Informe previamente el Sr. Actuario […], desatendió la clara
y expresa disposición del Art. 203 del C.P.T. que ordena: “for-
mulados los alegatos o transcurrido el término señalado en el
artículo 201, el Juez dictará la providencia de autos para sen-
tencia…”. Es decir, la Jueza faltó a su deber de dictar la provi-
dencia de autos para sentencia y, es más, dictó una providen-
cia totalmente innocua, pues carece de sentido el informe que
solicita en esta etapa procesal en la que le está señalada la pro-
videncia a ser dictada. En fallos anteriores ya se ha pronun-
ciado el Tribunal en el sentido de que formulados los alegatos
o no, el Juez debe dictar la providencia de “Autos para Sen-
tencia”, resolución que se halla pendiente y la demora en dic-
tarla es imputable a la Jueza, razón por la cual no procede la
perención de instancia…” (A.I. N° 348 de fecha 29 de setiem-
bre de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala,
Capital, del voto mayoritario; A.I. Nº 336 de fecha 12 de junio
de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
19) “…transcurrido sobradamente el plazo para la pre-
sentación de alegatos por las partes, la Jueza debió dictar la
providencia de “Autos para Sentencia” lo que no ocurrió, en-
contrándose la causa pendiente del dictado de esta resolución
a cargo del órgano jurisdiccional, por lo que, en estas condi-
ciones, la misma no puede perimir de conformidad al Art. 221
del C.P.T. […] entender lo contrario importaría propiciar o
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 287
alentar el incumplimiento a disposiciones legales y reglamen-
tarias, lo que no hace sino a un mal desempaño, que beneficia
a una de las partes en detrimento de la otra, dando lugar a
fundadas sospechas contra el buen proceder del Juez. No se
concibe que superadas las distintas etapas del proceso, con
todo lo que ello conlleva para las partes y el órgano judicial,
se dé lugar a que se omita la decisión principal, el dictado de
la Sentencia, que es la finalidad de todo proceso, hacia el cual
van encaminadas las distintas etapas que lo integran no puede
concluirse en un abandono atribuible a las partes sino a la
inactividad del órgano judicial, menos cuando la ley en dicha
etapa del proceso le impone al Juez dictar la providencia de
“Autos para Sentencia”, estando pues a cargo de él poner la
causa en dicho estado. […] Sobre el tema en estudio la Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia en el Ac. y
Sent. N° 1.197 de fecha 14 de noviembre de 2002, en lo perti-
nente sostuvo: “Que, en el procedimiento laboral de acuerdo
a la prescripción del Art. 203 del C.P.T. formulados los alega-
tos o transcurrido el término señalado en el Art. 201 el Juez
dictara la providencia de “Autos para Sentencia”. Desde en-
tonces quedará cerrada toda discusión y no podrá presen-
tarse…” (A.I. N° 325 de fecha 17 de diciembre de 2015, Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº
487 de fecha 29 de diciembre de 2016; A.I. Nº 110 de fecha 09
de mayo de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
20) “…En la etapa procesal en la que se encontraba el
juicio, la de alegatos, no se da la perención de instancia; pues,
presentados éstos o en su defecto transcurrido el plazo perti-
nente para que las partes presente sus alegatos, la causa queda
pendiente de resolución, que es el llamamiento de “Autos
para Sentencia”, conforme surge del imperativo legal (Art. 203
288 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
C.P.T.) resolución que incumbe dictar al Juez y la demora que
pueda darse a dicho efecto mal podría imputarse a las partes;
la misma norma dispone “desde entonces quedará cerrada
toda discusión y no podrá presentarse más escritos”. Criterio
sostenido por el Tribunal de Apelación del Trabajo Primera
Sala en resoluciones precedentes como el A.I. Nº 217/07 entre
otros, en el que se sostuvo: “Ante la cuestión planteada, co-
rresponde anotar que cuando las partes presentan sus alega-
tos o dejan transcurrir el término señalado para hacerlo, ya no
queda otro trámite o impulso procesal que a ellos corresponda
salvo que el juzgado ordene una medida de mejor proveer que
en autos no se da. En consecuencia, el juicio ha quedado pen-
diente de resolución de conformidad con el Art. 203 del C.P.T.
que de modo claro y expreso ordena que “formulado los ale-
gatos o trascurrido el término señalado en el Art. 201 el Juez
dictará la providencia de Autos para Sentencia”; es decir, es
obligación del Juez resolver en tal sentido sin más trámite; y
cualquier gestión de la parte ante el mandato expreso de la
norma referida no será necesaria. Pues, claro es el deber del
Juez de dictar la providencia de “Autos para Sentencia”; más
aún cuando la norma no le da alternativa al señalarle que: for-
mulado los alegatos o transcurrido el término dispuesto en el
Art. 201 debe dictar dicha resolución; es más y con mayor ra-
zón al disponer también que: “desde entonces quedará ce-
rrada toda discusión y no podrá presentarse más escritos”, con
lo cual no cabe, pues, más diligencia tendiente a impulsar el
procedimiento. En estas condiciones, ante la providencia […]
que dice: “Atento al informe de la Actuaria declárase cerrado
el periodo ordinario de pruebas en estos autos. Agréguense
las pruebas producidas y mencionadas en el informe que an-
tecede, y una vez firme y ejecutoriada esta providencia, entré-
guense estos autos a las partes para que por su orden y tér-
mino presenten sus escritos de alegatos si así conviniere a sus
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 289
derechos”, el juicio ha quedado pendiente de resolución según
lo anotado precedentemente, por lo que de conformidad con
el Art. 221 del C.P.T. la caducidad de la instancia no procede”.
Igual criterio se sostuvo en los A.I. Nº 202/04, 421/06, 483/07
y 337/09, agregándose en este último sobre el tema en estudio
que: “Admitir lo contrario importaría dejar librada a la volun-
tad del Juez la posibilidad de que permita transcurra el plazo
de perención y con ello evitar el pronunciamiento de la sen-
tencia definitiva principal acto del proceso”. En cuanto a las
costas que agravia al apelante, debe decirse que las mismas
están correctamente impuestas al resultar vencido en el inci-
dente mencionado. …” (A.I. Nº 404 de fecha 27 de noviembre
de 2009; A.I. Nº 436 de fecha 15 diciembre de 2009; A.I. Nº 151
de fecha 07 de junio de 2010. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I. Nº 338
de fecha 21 de setiembre de 2015. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº 84 de fecha 20 de mayo
de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
21) “…ante la disposición del Art. 203 del C.P.T., el ex-
pediente se encontraba pendiente de resolución, que consiste
en el llamamiento de autos para sentencia que debe dictar el
Juez, por lo que de conformidad al Art. 221 de ese cuerpo le-
gal, en dicha etapa no es procedente la perención de instancia.
Sobre el tema en estudio esta Sala en resoluciones precedentes,
como el A.I. Nº 151 del 07-VI-2010 sostuvo “En la etapa proce-
sal en la que se encontraba el juicio, la de alegatos, no se da la
perención de instancia, pues presentados éstos o en su defecto
transcurrido el plazo pertinente para que las partes presenten
sus alegatos, la causa queda pendiente de resolución que es el
llamamiento de “Autos para Sentencia”, conforme surge del
290 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
imperativo legal (Art. 203 C.P.T.) resolución que incumbe dic-
tar al Juez, y la demora que pueda darse a dicho efecto mal
podría imputarse a las partes, la misma norma dispone ·desde
entonces quedará cerrada toda discusión y no podrá presen-
tarse más escritos”. Criterio sostenido por el Tribunal de Ape-
lación del Trabajo Primera Sala en resoluciones precedentes
como el A.I. Nº 217/07 entre otros, en el que se sostuvo: “Ante
la cuestión planteada, corresponde anotar que cuando las par-
tes presentan sus alegatos o dejan transcurrir el término seña-
lado para hacerlo, ya no queda otro trámite o impulso procesal
que a ellos corresponda, salvo que el juzgado ordene una me-
dida de mejor proveer que en autos no se da. En consecuencia,
el juicio ha quedado pendiente de resolución de conformidad
con el Art. 203 del C.P.T. que de modo claro y expreso ordena
que “formulado los alegatos o transcurrido el término seña-
lado en el Art. 201 el Juez dictará la providencia de Autos para
Sentencia; es decir, es obligación del Juez resolver en tal sen-
tido sin más trámite; y cualquier gestión de la parte ante el
mandato expreso de la norma referida no será necesaria. Pues,
claro es el deber del Juez de dictar la providencia de “Autos
para Sentencia”; más aún cuando la norma no le da alternativa
al señalarle que: formulado los alegatos o transcurrido el tér-
mino dispuesto en el Art. 201 debe dictar resolución; es más y
con mayor razón al disponer también que: “desde entonces
quedará cerrada toda discusión y no podrá presentarse más
escritos”, con lo cual no cabe, pues, más, diligencia tendiente
a impulsar el procedimiento. En estas condiciones, […] que
dice: “Atento al informe de la Actuaria, declárase cerrado el
periodo ordinario de pruebas en estos autos. Agréguense las
pruebas producidas y mencionadas en el Informe que ante-
cede, y una vez firme y ejecutoriada esta providencia, entré-
guense estos autos a las partes para que por su orden y tér-
mino presenten sus escritos de alegatos si así conviniere a sus
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 291
derechos”, el juicio ha quedado pendiente de resolución según
lo anotado precedentemente, por lo que de conformidad con
el Art. 221 del C.P.T. la caducidad de la instancia no procede”.
Igual criterio se sostuvo en los A.I. Nº 202/04; 421/06 y
337/09, agregándose en este último sobre el tema en estudio
que: “Admitir lo contrario, importaría dejar librada a la volun-
tad del Juez la posibilidad de que permita transcurra el plazo
de perención y con ello evitar el pronunciamiento de la sen-
tencia definitiva, principal acto del proceso…” (A.I. Nº 555 de
fecha 20 de diciembre de 2010, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital, del voto mayoritario).
22) “…Cuando las partes presentan sus alegatos o dejan
transcurrir el término señalado para hacerlo, ya no queda otro
trámite o impulso procesal que a ello corresponda, salvo que
el juzgado ordene una medida de mejor proveer, que en autos
no se da. En consecuencia, el juicio ha quedado pendiente de
resolución de conformidad con el Art. 203 del C.P.T. que de
modo claro y expreso ordena que “formulado los alegatos o
transcurrido el término señalado en el Art. 201 el Juez dictará
la providencia de Autos para Sentencia”; es decir, es obliga-
ción del Juez resolver en tal sentido sin más trámite; y cual-
quier gestión de la parte ante el mandato expreso de la norma
referida no constituiría más que un desgaste procesal inútil.
Pues, claro es el deber del Juez de dictar la providencia de
“Autos para Sentencia”; más aún cuando la norma no le da
alternativa al señalarle que: formulado los alegatos o transcu-
rrido el término dispuesto en el Art. 201 debe dictar dicha re-
solución; es más y con mayor razón al disponer también que:
“desde entonces quedará cerrada toda discusión y no podrá
presentarse más escritos”, es decir, no cabe más diligencia ten-
diente a impulsar el procedimiento. Así lo entendió este Tri-
bunal en resoluciones precedentes, como los A.I. N°s 224/98;
292 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
349/98 y 483/2007. En estas condiciones, más bien el Juez ha
faltado a su deber impuéstole por el Art. 201 citado, falta que
no puede perjudicar a la parte, entender lo contrario más bien
permitiría que el funcionario faltando a su deber de informar
o dictar la providencia respectiva, provoque el transcurso del
plazo, en beneficio de una de las partes, para dar lugar a la
perención de la instancia; y en una etapa en la que más bien
ella ha concluido, quedando la causa para definitiva. En
efecto, de conformidad con el Art. 221 del C.P.T. la caducidad
de instancia no procede…” (A.I. Nº 445 de fecha 28 de sep-
tiembre de 2011, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera
Sala, Capital).
23) “…la interpretación restrictiva que debe imperar en
el campo de la perención en general, en la jurisdicción del Tra-
bajo adquiere una tonalidad mucho más intensa siendo que
según el Art. 58 del C.P.T. que reza: “Desde la instauración de
la demanda hasta la sentencia, el procedimiento podrá ser im-
pulsado de oficio por el juez o a petición del Ministerio Pú-
blico, sin perjuicio de la facultad de las partes” […], con lo cual
la participación del órgano jurisdiccional en el ámbito Laboral
es activa y no pasiva como en otras. En esa línea de razona-
miento, debe recordarse que el Art. 203 del C.P.C. dispone:
“Formulados los alegatos o transcurrido el término señalado
en el artículo 201, el Juez dictará la providencia de “Autos para
Sentencia”. …” […] como puede apreciarse –estando el expe-
diente en la etapa señalada– la carga de impulsar el proceso
recae en el Juzgado, nótese que ya no se trata de una facultad
del juez de impulsar el proceso, sino de una obligación, “… el
Juez dictará…”. …” (A.I. Nº 418 de fecha 18 de noviembre de
2013. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal; A.I. Nº 69 de fecha 18 de abril de 2016. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 293
24) “…en el presente juicio se ha ordenado el cierre del
periodo probatorio, pasándose a la etapa de alegatos, […] y
habiendo transcurrido el plazo para que la otra parte lo haga,
el Juez no dictó la resolución pertinente, que consiste en el lla-
mamiento de “Autos para Sentencia”, tal como le impone de
modo claro y expreso el Art. 203 C.T., encontrándose pues la
causa pendiente de esa resolución. […] claro es el deber del
Juez de dictar la providencia de “Autos para Sentencia”; más
aún cuando la norma no le da alternativa al señalarle que: for-
mulado los alegatos o transcurrido el término dispuesto en el
Art. 201 debe dictar dicha resolución; es más y con mayor ra-
zón al disponer también que: “desde entonces quedará ce-
rrada toda discusión y no podrá presentarse más escritos”, con
lo cual no cabe, pues, más diligencia tendiente a impulsar el
procedimiento. […] Igual criterio se sostuvo en los A.I. N°
202/04; 421/06; 483/07; 337/09 y 185/2011. Corresponde
agregar, que entender lo contrario importaría propiciar el in-
cumplimiento a disposiciones legales y reglamentarias, lo que
no hace sino un mal desempeño, que beneficia a una de las
partes en detrimento de la otra, dando lugar a fundadas sos-
pechas contra el buen proceder del Juez. No se concibe que,
superadas las distintas etapas del proceso, con todo lo que ello
conlleva para las partes y el órgano judicial, se dé lugar a que
se omita la decisión principal, el dictado de la Sentencia, que
es la finalidad de todo proceso, hacia el cual van encaminadas
las distintas etapas que lo integran. No puede concluirse en un
abandono atribuible a las partes sino a la inactividad del ór-
gano judicial; menos cuando la ley en dicha etapa del proceso
le impone al Juez dictar la providencia de “Autos para Senten-
cia”, estando pues a cargo de él poner la causa en dicho es-
tado. …” (A.I. Nº 520 de fecha 18 de noviembre de 2011; A.I.
Nº 185 de fecha 26 de mayo de 2011; A.I. Nº 85 de fecha 21 de
294 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
marzo de 2014; A.I. Nº 194 de fecha 13 de junio de 2016. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
25) “… en el presente juicio se ha ordenado el cierre del
periodo probatorio, pasándose a la etapa de alegatos. La parte
demandada presentó sus alegatos […], disponiéndose la agre-
gación por providencia […]; y habiendo transcurrido el plazo
para que la otra parte lo haga, el Juez no dictó la resolución
pertinente, que consiste en el llamamiento de “Autos para
Sentencia”, tal como le impone de modo claro y expreso el Art.
203 del C.P.T., encontrándose pues la causa pendiente de esa
resolución. […] En consecuencia, el proceso se hallaba en una
etapa en la que no es posible decretar la perención, pues se
encontraba pendiente de resolución por parte del órgano judi-
cial, quien por mandato legal debe dictar la providencia de
“Autos para Sentencia”; providencia que a tenor de lo dis-
puesto en el Art. 203 del C.P.T. debe ser ineludiblemente dic-
tada una vez formulados los alegatos, o transcurrido el plazo
que tenían las partes para hacerlo (la presentación de alegatos
es facultativa de las partes). […] Corresponde agregar, que en-
tender lo contrario importaría propiciar el incumplimiento a
disposiciones legales y reglamentarias, lo que no hace sino a
un mal desempeño, que beneficia a una de las partes en detri-
mento de la otra, dando lugar a fundadas sospechas contra el
buen proceder del Juez. No se concibe que, superadas las dis-
tintas etapas del proceso, con todo lo que ello conlleva para
las partes y el órgano judicial, se dé lugar a que se omita la
decisión principal, el dictado de la Sentencia, que es la finali-
dad de todo proceso, hacia el cual van encaminadas las distin-
tas etapas que lo integran. No puede concluirse en un aban-
dono atribuible a las partes sino a la inactividad del órgano
judicial; menos cuando la ley en dicha etapa del proceso le im-
pone al Juez dictar la providencia de “Autos para Sentencia”,
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 295
estando pues a cargo de él poner la causa en dicho estado. El
interlocutorio apelado debe ser confirmado, con costas, en to-
das sus partes. […] No puede concluirse en un abandono atri-
buible a las partes sino a la inactividad del órgano judicial;
menos cuando la ley en dicha etapa del proceso le impone al
Juez dictar la providencia de “Autos para Sentencia”, estando
pues a cargo de él poner la causa en dicho estado” (A.I. Nº 186
de fecha 15 de julio de 2013; A.I. Nº 432 de fecha 25 de noviem-
bre de 2013; A.I. Nº 406 de fecha 08 de noviembre de 2013. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
26) “…En el presente caso debe determinarse si ha
transcurrido el plazo de tres meses previsto en la disposición
del Art. 217 del C.P.T., contado desde la última actuación de
las partes tendientes a impulsar el juicio, la que de constancias
de autos surge que es la presentación de alegatos por parte de
la demandada […] Por mi parte, coherente con mi opinión ex-
puestas sobre el tema discutido en esta ocasión y ya expuesta
en resoluciones anteriores (en A.I. Nº 352, de fecha 01/XII/00),
entiendo que se ha operado la perención en estos autos. Efec-
tivamente, la última diligencia tendiente a impulsar el proceso
cumplida en autos fue la que ordenó la agregación de los ale-
gatos de la demandada […]. Después de este acto procesal,
por mandato del Art. 203, el juez debió dictar la providencia
de “Autos para Sentencia”, pero no lo hizo. Es así, que la ci-
tada providencia de “autos para sentencia” es la que estaba
pendiente, que es una providencia de mero trámite, pues el
Juez mediante ella no decide ningún artículo o incidente y si
bien es obligación del juez dictar esta providencia, que más
bien es de impulso que de resolución, las partes no estaban
exoneradas de instar el cumplimiento de esa obligación del
Juez, según se dejó sentado en el mencionado interlocutorio
296 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
donde caracterizamos al procedimiento laboral como un sis-
tema mixto en cuanto a la impulsión del proceso. Este deber
de impulso del proceso, que, insistimos, también compete a
las partes, es el que no se han cumplido. No ponemos en duda
que la norma 203 del C.P.T., en términos imperativos manda
al Juez dictar la providencia de “autos para sentencia”. Para
este modo imperativo del verbo es utilizado por el Código en
la mayoría de sus disposiciones coherente con el sistema ofi-
cioso adoptado (ej. Arts. 55, 57, 79, 11, 120, 125, 129, 196, 199 y
muchos otros más). Sin embargo, el incumplimiento de la obli-
gación del órgano judicial en cada una de estas hipótesis no
obstaculiza la producción de la caducidad. Lo que si afirma-
mos en contra de la postura del A-quo, es que dicha disposi-
ción imperativa dirigida al Juez (Art. 203), como todas las de-
más similares, no implica negación del deber de las partes de
señalar, peticionar, exigir al Juez el cumplimiento de los pasos
procesales necesarios para avanzar el proceso. En estos autos,
el juicio no estaba pendiente de resolución, pues para ello era
necesario que se dicte la providencia de “Autos para senten-
cia”, ya que esta es el último acto de desarrollo del proceso
que necesariamente debe disponer el Juez para el cierre del
debate e inicio de la etapa conclusiva del proceso, según los
términos del Art. 203 del C.P.T. La mencionada providencia
de “Autos para Sentencia”, es la que pone al proceso en estado
de resolución y consecuentemente no habiendo sucedido así
en al caso de autos corresponde revocar la resolución apelada,
y, en consecuencia, declarar operada la perención de instancia
en el presente juicio (A.I. Nº 151 de fecha 07 de junio de 2010,
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital, del
voto minoritario, en disidencia).
27) “...Con relación a la cita del Art. 203 C.P.T. respetuo-
samente disiento con las conclusiones arribadas por la colega
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 297
preopinante. Al respecto la Segunda Sala, con voto en mayo-
ría, es de criterio que la presentación de alegatos, no exonera
a las partes de instar la prosecución del juicio, urgiendo al juez
dicte la providencia de “autos para sentencia”. Solo a partir de
esta providencia, puede entenderse que “el juicio se halla pen-
diente de alguna resolución” no antes, de conformidad a lo
que dispone el Art. 221 en concordancia con el 203 del C.P.T.
[…] lo que importa aquí, es que la aquo, no dictó la providen-
cia de “autos para sentencia” ni las partes solicitaron, siendo
ésta una obligación de las mismas, en virtud de lo que dispone
el Art. 203 ya citado, que claramente establece: “Formulados
los alegatos o transcurrido el término señalado en el Art. 201,
el juez dictará la providencia de “autos para sentencia” desde
entonces, quedará cerrada toda discusión…” (A.I. Nº 555 de
fecha 20 de diciembre de 2010, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital, del voto minoritario en disiden-
cia).
28) “…En mi opinión […] presentados los alegatos o
vencido el término respectivo establecido en el Art. 201, se cie-
rra automáticamente la etapa de alegatos, mas, la obligación
del juez de dictar la providencia de “Autos para Sentencia”
una vez cumplida la etapa de los alegatos no exonera a las par-
tes la carga de instar la prosecución del juicio. Esta carga solo
se suspende después del llamado de Autos para Sentencia.
Ahora bien, clausurada la etapa de alegatos se pasa a la etapa
de decisión de la causa. Pero ello ¿se opera automáticamente?
O, dicho de otra manera, una vez agotada la etapa de los ale-
gatos, ¿el proceso se encuentra pendiente de resolución? Mi
respuesta es “No”, basada en el Art. 201 del C.P.T. […]. Esta
norma en forma clara y expresa exige el dictado de la provi-
dencia de “Autos para Sentencia” para que el juicio pase al
estado de resolución. También abona mi tesis el Art. 224 del
298 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
C.P.T., según el cual el plazo para dictar sentencia corre desde
“la providencia de autos” (A.I. N° 599 de fecha 30 de diciem-
bre de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 532 de fecha 26 de
noviembre de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 330 de fecha
11 de agosto de 2014, del voto mayoritario; A.I. N° 01 de fecha
05 de febrero de 2014, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I. N° 166 de fecha
30 de abril de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto mayoritario; A.I. Nº 34 de fecha
6 de marzo de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto mayoritario).
29) “…la falta del informe del Actuario, no puede equi-
pararse a la circunstancia prevista por el Art. 221 in fine del
C.P.T., desde el momento en que esta providencia resulta de
mero trámite. Ciertamente, el Actuario debió cumplir con lo
ordenado por la Juez, pero ante esta falta, la parte interesada
debió exigir al Juez el cumplimiento de los pasos procesales
necesarios para hacer avanzar el proceso, ya que el impulso
de oficio, no exonera a los litigantes del deber de instar el pro-
cedimiento. […] Resulta así que el último acto tendiente a im-
pulsar es la providencia [“Informe previamente el Sr. Actua-
rio”] notificada por automática…” (A.I. N° 348 de fecha 29 de
setiembre de 2015, Tribunal de Apelación del Trabajo, Se-
gunda Sala, Capital, del voto minoritario).
30) “…la falta de urgimiento oportuno y eficaz […] de
la parte actora que no intentó siquiera promover el diligencia-
miento requerido para evitar la paralización del proceso y de
ser necesario recurrir a los recursos procesales a fin de que sea
cumplida, señalando los obstáculos que han impedido su rea-
lización y la forma de obviar esa dificultad, ante la pasividad
de la parte interesada en colaborar para avanzar a la siguiente
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 299
etapa, demostrando interés en posibilitar la actividad del pro-
ceso, y de ese modo evitar que el plazo pudiera correr a los
efectos de la caducidad […] debe decirse que la falta u omisión
del actuario del Juzgado de informar, no implica que el juicio
esté pendiente de resolución, como para la cuestión se incurse
en la disposición del Art. 221 in fine del C.P.T. (A.I. Nº 64 de
fecha 19 de marzo de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Primera Sala, Capital).
31) “…En cuanto a los agravios de los recurrentes de
que el Art. 252 del C.P.T. así como el Art. 412 del C.P.C., de
aplicación supletoria le obliga al apoderado a interponer el re-
curso de queja por retardo de justicia, es conveniente mencio-
nar que en fallos precedentes se ha sentado, que la providen-
cia de informe el actuario, no se halla incursa dentro de la dis-
posición del Art. 221 in fine del C.P.T., por lo tanto, el recurso
de queja por retardo de justicia no sería el medio procedente.
En consecuencia, ante el impulso procesal, mediando diligen-
cia de la parte actora requiriendo el informe del actuario […]
no se dan los presupuestos para que opere la perención de ins-
tancia…” (A.I. Nº 458 de fecha 29 de diciembre de 2015. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
32) “…esta Magistratura entiende que la situación pro-
cesal que suspende el curso del plazo de la perención, de con-
formidad al artículo 221 del C.P.T. se refiere a la demora del
dictado de una resolución, actividad que compete a la Jueza
no a la funcionaria judicial de rango inferior, es decir la falta
de informe del actuario, no puede equipararse a la circunstan-
cia prevista en la citada normativa. Ciertamente, el Actuario
debió cumplir con lo ordenado por la Jueza, pero ante esta
falta, la parte interesada debió exigir a la Jueza el cumpli-
miento de los pasos procesales necesarios para hacer avanzar
300 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
el proceso (con los pertinentes urgimientos), ya que el impulso
de oficio, no exonera a los litigantes del deber de instar el pro-
cedimiento…” (A.I. Nº 508 de fecha 17 de agosto de 2018; A.I.
Nº 526 de fecha 28 de agosto de 2018; A.I. Nº 557 de fecha 04
de septiembre de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
33) “…en cuanto al argumento referente a la calidad in-
terruptiva de la perención del informe del Sr. Actuario, debe
decirse que asiste razón al apelante cuando dice que la activi-
dad pendiente en este caso –informe del actuario– para la pro-
secución de la causa, está a cargo del Juzgado y no de las par-
tes, pues, el Juzgado no es solamente el Juzgador –Juez– sino
también los auxiliares de éste, este los que está –evidente-
mente– el Actuario. Sin embargo, la situación procesal –entre
otras– que suspende el curso del plazo de la caducidad es –
según el Art. 22 del C.P.L.– la pendencia del dictado de una
resolución, actividad ésta que compete al Juzgado en la per-
sona del Juez. En el caso de autos la actividad pendiente se
encuentra –sin lugar a dudas– a cargo del Juzgado, pero ella
no es una resolución, sino un informe, por ende, su omisión
no tiene la virtualidad jurídica que la a quo pretende darle…”
(A.I. N° 352 de fecha 07 de noviembre de 2017; A.I. Nº 106 de
fecha 18 de abril de 2017. Tribunal de Apelación del Trabajo,
Segunda Sala, Capital).
34) “…La perención de instancia, es básicamente una
sanción a la inactividad procesal de las partes, que no realizan
el impulso necesario para el avance del proceso. Cuando el
avance del proceso depende no de la actividad de las partes
sino del órgano jurisdiccional, sea del propio juez o de otro
funcionario del juzgado, es cuando no se puede cargar con la
negligencia ajena a las partes; más aún cuando el proceso se
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 301
halla en la etapa conclusiva. En autos, el expediente quedó en
suspenso, a partir de la providencia […] que dispuso se agre-
gue el escrito de alegato presentado […]. A partir de dicho
proveído no le es posible a ninguna de las partes realizar im-
pulso procesal alguno, por lo que es aplicable la disposición
del Art. 221 del C.P.T., segunda parte, porque si bien es cierto
el informe del actuario no es resolución judicial, su elabora-
ción es necesaria para el dictado de la resolución por parte del
Juez. De aceptarse que la perención opera estando pendiente
el informe del actuario, la sanción se haría efectiva en una si-
tuación procesal donde las partes no tienen la posibilidad de
impulsar el proceso y se premiaría al funcionario judicial que
no cumplió con su deber de dar cumplimiento a la orden del
juez de elaborar el informe a los efectos que el juzgado pueda
dictar la providencia prevista en el Art. 203 primera parte del
C.P.T.” (A.I. N° 142 de fecha 31 de mayo de 2016, voto mino-
ritario. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
35) “Con relación a su queja de que el actuario no cum-
plió con su obligación de informar al juez que transcurrió el
término previsto en el Art. 217, ello no le exime de su obliga-
ción de instar el procedimiento para evitar que opere la peren-
ción y en su caso, dar cumplimiento al Art. 218 del C.P.T…”
(A.I. N° 483 de fecha 07 de noviembre de 2014, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
36) “…no existe resolución pendiente, cuya demora en
dictarla fuese imputable al Juez, como alegan los excepcionan-
tes, pretendiendo equiparar a ella el incumplimiento de la no-
tificación. La falta de notificación de la providencia que corre
traslado de las excepciones opuestas no se encuadra dentro de
la previsión del Art. 221 citado; se trata, la notificación, de una
302 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
actuación, si bien a cargo del Juzgado, cuya falta de diligen-
ciamiento impone a la parte la obligación de urgir, es decir,
señalar los obstáculos y facilitar los medios a fin de que se
cumpla. Y aunque deba ser efectuada de oficio, éste no le
exime a la parte interesada de su obligación de urgir, menos
cuando, como bien señala el Juzgado, debe observar lo dis-
puesto por la Acordada que establece el viático correspon-
diente para que el funcionario pueda realizar la notifica-
ción…” (A.I. Nº 254 de fecha 31 de julio de 2008. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
37) “El principio de oficiosidad que caracteriza el régi-
men laboral se plasma en línea general, en las mayorías de las
disposiciones del Código Procesal del Trabajo. Así el Art. 245,
impone al juez que, de conceder el recurso de apelación, or-
dena la elevación de los autos al Tribunal de Apelación del
Trabajo. Asimismo, el Art. 259, impone al Presidente del Tri-
bunal que, recibido el expediente por apelación, ordene que el
recurrente presente su memorial de agravios. En la apuntada
transición procesal, ninguna disposición normativa impone
diligencia alguna a cargo de las partes tendiente a impulsar el
proceso, por lo que la omisión de la remisión de los autos al
superior no se puede imputar a las partes, en particular al ape-
lante. Es así que no se puede sancionar con la declaración de
perención a quien se encontraba desligado de esta carga en la
medida que no resultaba necesaria petición ni presentación al-
guna. Es cierto que la oficiosidad del proceso laboral no exo-
nera el deber de instar el proceso, pero el correr del tiempo en
estas condiciones no hace operar la perención. El carácter res-
trictivo de la declaración de perención avala esta postura”
(A.I. N° 167 de fecha 01 de junio de 2012, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto minoritario;
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 303
A.I. N° 161 de fecha 31 de mayo de 2012, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
38) “…concedido el recurso de apelación […] los autos
fueron recepcionados en la Secretaría del Tribunal […]; a par-
tir de entonces el expediente quedó en estado de resolución,
debiendo dictarse la providencia de “Autos”. Ello en atención
a la disposición del Art. 276 primera parte del C.P.T. […]. Esta
resolución aún está pendiente de ser dictada, lo que imposibi-
lita que la instancia pueda perimir (Art. 221 el C.P.T.)” (A.I.
N° 257 de fecha 23 de junio de 2014, del voto minoritario. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
39) “El juicio se halla pendiente de resolución, que con-
sistía en la providencia por la cual se ordena que el apelante
exprese sus agravios; esta es la resolución que debe ser dictada
cuando el expediente llega al Tribunal de Alzada por apela-
ción de una Sentencia definitiva, es lo que claramente surge
de la disposición del Art. 259 C.P.T. […] Si la causa se halla
pendiente de resolución, no es posible decretar la perención
de la instancia Art. 221 C.P.T.)…” (A.I. Nº 233 de fecha 24 de
julio de 2012, voto minoritario. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
40) “Es totalmente inaceptable la novedosa tesis del
abogado de la demandada, acogida por el A quo en su resolu-
ción, quien sostiene que no era posible la perención del re-
curso de apelación porque estaba pendiente la regulación de
honorarios de los profesionales intervinientes, invocando
como fundamento legal el Art. 221 del C.P.T. Esta circunstan-
cia no implica que el juicio se halla pendiente de resolución,
una cuestión totalmente incidental que en nada interfiere a la
substanciación del principal. Debe aclararse también que el re-
curso de aclaratoria […] interpuesto contra la sentencia por la
304 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
abogada de la actora, ahora apelante, en el mismo día y en la
misma hora de la presentación de su solicitud de perención
tampoco incide en la substanciación del recurso de apelación,
dado que son actos independientes y diferentes […]. De ahí,
que la interposición del recurso de aclaratoria en ninguna cir-
cunstancia puede purgar la perención operada del recurso de
apelación” (A.I. N° 111 de fecha 31 de marzo de 2014, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto ma-
yoritario).
41) “De conformidad con lo expuesto, estando el caso
pendiente de resolución, lo que importa el estado de la misma
admisión de pruebas, conforme al Art. 221 del C.P.T. lo que
tiene sentado este Tribunal en reiterados fallos, la perención
de instancia no se ha dado” (A.I. N° 498 de fecha 30 de diciem-
bre de 2013, voto mayoritario. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
42) “…El juicio se encuentra pendiente de resolución
respecto de las pruebas ofrecidas por las partes (Art. 198 del
C.P.T.) por lo que en dicho estado no es posible decretar la
perención de la instancia, al enmarcarse la cuestión en uno de
los supuestos previstos en el Art. 221 del C.P.T. Tal criterio ya
ha sido sostenido por este Tribunal en resoluciones preceden-
tes… La acumulación de autos hace a una cuestión diferente,
incluso no interruptiva del plazo de perención, al no ser nece-
saria para la continuación de los tramites del proceso… (Nº 28
de fecha 29 de febrero de 2012. Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, Primera Sala, Capital).
43) “…se advierte que […] obra el acta que instrumenta
la audiencia de ofrecimiento de pruebas; audiencia en la que
comparecieron las partes con sus abogados, ofreciendo las
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 305
pruebas que se detallan en la citada acta. De dicha acta tam-
bién se desprende que el juez llamó autos para resolver en re-
lación a las pruebas ofrecidas por ambas partes; pero con-
forme surge de las actuaciones de este proceso aún no ha re-
caído una resolución al respecto tal como lo exige el Art. 198
del C.P.T. En efecto, dicha normativa impone al Juez a que
dentro de los tres días de clausurado el periodo de ofreci-
miento de pruebas, declare cuáles son las pruebas que admite
por estimarlas conducentes y necesarias, y las que desestima
por considerarlas improcedentes o superfluas. La normativa
en cuestión también impone al juez ordenar todas las medidas
indispensables para la práctica de las primeras. Se trata de una
disposición imperativa que debe cumplir el titular del órgano
jurisdiccional. Recién después las partes podrán activar el pro-
cedimiento. Consecuentemente, en la situación procesal indi-
cada no es posible que la perención opere, pues el juicio se ha-
lla pendiente de resolución (Art. 221 del C.P.T.). Tal criterio ya
ha sido sostenido por este Tribunal en resoluciones preceden-
tes, como por ejemplo el A.I. Nº 138/03, A.I. Nº 91/09…” (A.I.
Nº 262 de fecha 15 de julio de 2016. Tribunal de Apelación del
Trabajo, Primera Sala, Capital; A.I. Nº 90 de fecha 20 de marzo
de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Ca-
pital).
44) “el Juez, luego de que las partes ofrezcan sus prue-
bas, llamó autos para resolver la admisión de las mismas […]
por lo que, en estas condiciones, menos aún podría tener lugar
la perención, al encontrase el juicio pendiente de la resolución
que debe dictar el juez (Art. 221 in fine C.P.T.) […] ya en el A.I.
N° 40/01, este Tribunal resolvió: “…que, en la situación pro-
cesal indicada no quedó legalmente operada la perención de
la instancia. El Art. 198 del C.P.T. obliga al Juez a quo, dentro
306 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
de los tres días de clausurado el periodo de ofrecimiento, de-
clare “cuáles son las pruebas admitidas, por ser conducentes
y necesarias y desechara las que estimare improcedentes o su-
perfluas. Ordenará, asimismo, todas las medidas indispensa-
bles para la práctica de las primeras”. Se trata de una disposi-
ción imperativa que debe cumplir el titular del órgano juris-
diccional. Recién después, las partes podrán activar el proce-
dimiento. En las condiciones procesales analizadas, el juicio se
halla pues, pendiente de resolución (Art. 221 C.P.T.) en la que
no se puede fundar la perención de instancia” (A.I. Nº 91 de
fecha 14 de abril de 2009).
45) “La improcedencia de la perención solicitada es ma-
nifiesta ante normas expresas y claras del C.P.T. especial-
mente el Art. 221, […] se dicta la providencia de “Autos para
resolver” […], quedando así el juicio en estado de resolución
durante el cual, reitero, no se produce la caducidad de la ins-
tancia […] ni siquiera es verdad su afirmación de que no se
produjo diligencias durante el tiempo transcurrido entre la
audiencia de discusión de la causa y recepción de las pruebas
y el auto de admisión de las pruebas, dado que la parte actora
urgió reiteradamente en ese periodo la admisión de las prue-
bas […], lo que demuestra su interés en seguir adelante con el
procedimiento. Y aún en la fantasiosa hipótesis de haberse
operado la perención afirmada por el apelante, la misma que-
daría saneada con el auto de admisión de las pruebas […], ya
que la demandada no se opuso oportunamente a ello (Art. 218
C.P.T.), […] el apelante también desconoce que el auto de ad-
misión de pruebas se notifica por automática” (A.I. N° 498 de
fecha 30 de diciembre de 2013, Tribunal de Apelación del Tra-
bajo, voto de Miembro del Tribunal, en el mismo sentido que
el voto mayoritario. Primera Sala, Capital).
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 307
46) “…se debe acotar que efectivamente entre la conce-
sión del recurso de apelación […] y la deducción del incidente
de perención de instancia […] ha transcurrido el plazo de tres
meses previsto por el Art. 217 del C.P.T.; sin embargo, la noti-
ficación por cedula obrante a f. […] constituye un acto de im-
pulso procesal al cual la incidentista no se opuso en tiempo
oportuno…” (A.I. N° 420 de fecha 30 de septiembre de 2014.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
47) “…el incidente de nulidad planteado también
quedó en estado de resolución antes de que se promoviera la
perención de instancia, en efecto, por el proveído de fecha […],
el Juzgado llamó autos para resolver, hecho que resulta rele-
vante por cuanto que de conformidad con el Art. 221 del
C.P.T., no se produce la caducidad de la instancia “cuando el
juicio estuviese pendiente de alguna resolución y la demora
en dictarla fuese imputable al juez o tribunal. Es estas condi-
ciones, en mi opinión, por aplicación del artículo mencionado,
no puede prosperar el incidente de perención de instancia de-
ducido por la demandada, en consecuencia, el interlocutorio
apelado debe ser confirmado, con costas a la perdidosa…”
(A.I. N° 55 de fecha 25 de marzo de 2013, Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
48) “…la demandada dedujo una excepción de pres-
cripción, que debía ser resuelta previamente; estas razones
sustentan en el Art. 119 del C.P.T., por lo que no puede avan-
zar el expediente principal. Tampoco puede atribuirse en con-
secuencia falta de impulso procesal de las partes, ya que como
se dijera más arriba, existía pendiente una resolución del Juz-
gado […] la cuestión se halla pendiente de resolución, por lo
que en base al Art. 221 del C.P.T. que aplica, bien decidió [el
308 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
inferior] desestimar el incidente [de caducidad] […] la excep-
ción de prescripción se encuentra pendiente de resolución, en-
marcándose así la cuestión en la disposición del Art. 221 del
C.P.T. Y, la causa principal se hallaba interrumpida por el
planteamiento de dicha excepción, por lo que mal podría pe-
rimir…” (A.I. Nº 420 de fecha 30 de noviembre de 2012. Tribu-
nal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
49) “…Dicha situación, la pendencia de resolución de la
excepción de prescripción, se enmarca en la previsión del ar-
tículo 221 del C.P.T.; por lo que en estas condiciones el inci-
dente de perención parcial de instancia, no puede prospe-
rar. …” (A.I. Nº 258 de fecha 13 de julio de 2016. Tribunal de
Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
50) “…la cuestión principal en el presente caso es que
[…] se llamó AUTOS PARA SENTENCIA, situación procesal
–entre otras– que según el Art. 221 del C.P.T. impide la peren-
ción de la instancia, aun cuando el plazo de tres meses esta-
blecido en el Art. 217 del C.P.T. hubiera transcurrido (A.I. N°
295 de fecha 22 de setiembre de 2017. Tribunal de Apelación
del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
51) “…se comprueba en forma fehaciente que estos au-
tos se encontraban en estado de resolución, según se des-
prende del Acta de Admisión de Pruebas […] por lo que no
puede prosperar la perención de instancia en la forma dedu-
cida, por imperio de lo dispuesto en el Art. 221 segundo pá-
rrafo del C.P.T…” (A.I. N° 273 de fecha 17 de mayo del 2018.
Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
52) “…Ante este desistimiento, el Juzgado por S.D. […]
dispuso el finiquito del referido juicio; y por su aclaratoria, la
S.D. […], dispuso igualmente el finiquito de la otra acción. […]
INOPERATIVIDAD DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 309
mal podría admitirse un incidente de perención de instancia
planteado en un expediente que no fuera el que se halla en
trámite…” (A.I. Nº 265 de fecha 21 de junio de 2011., Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
u
311
CAPÍTULO VII
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA
PERENCIÓN DE INSTANCIA
Art. 222.- La perención en primera o única instancia
anula todo el procedimiento, pero no extingue la acción que
podrá ejercitarse en el juicio correspondiente, entablando
nueva demanda.
En las demás instancias, la perención dará fuerza de
cosa juzgada a la del procedimiento.
1. Alcance del efecto extintivo de la declaración de pe-
rención
Se trata de aquellas consecuencias jurídicas que tiene la
declaración de la perención o caducidad tanto sobre el pro-
ceso, en sí mismo, como sobre la acción y/o el derecho que en
virtud del mismo se ha intentado hacer valer (1). Luego, es
menester considerar también los efectos desde el punto de
vista de la instancia o grado de instancia que perece; así, los
efectos no serán los mismos si se trata de la primera o de la
segunda instancia.
(1) Maurino, Alberto Luis. Perención de instancia en el pro-
ceso civil, op. cit., p. 357.
312 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
“En general, como su nombre lo indica, la institución de
la perención o caducidad de la instancia se refiere a la extin-
ción de las distintas ‘instancias’ en que puede transcurrir un
proceso, aunque con los efectos peculiares según se trate de
primera o ulterior instancia, o de un proceso principal o inci-
dental. Si lo que perime es la primera instancia, el efecto es la
extinción del proceso a que se refiere, en este caso, cuando el
proceso se encuentra en primera instancia, podría hablarse de
perención o caducidad del proceso, dado que la caducidad
afecta al proceso al tenérselo por no transcurrido. Pero si la
perención es de ulteriores instancias, no se puede hablar de
perención del proceso dado que la caducidad, no afecta el pro-
ceso sino solamente al trámite recursivo en particular y ad-
quiere firmeza la resolución recurrida. O sea que la ‘caducidad
de la instancia’, como modo de extinción de un proceso, sólo
puede ocurrir cuando ese proceso se encuentra en la primera
instancia; por el contrario, si la primera instancia ha concluido
y el proceso se encuentra en segunda o ulterior instancia, ya
no se puede hablar de “caducidad de instancia” como medio
de extinción de un proceso, dado que no se extingue el pro-
ceso, sino sólo la instancia de la alzada y únicamente podría
hablarse de extinción del proceso, si se considerara como tal
al trámite recursivo, enfrentándose los conceptos de “proceso
de primera instancia”, con “proceso de segunda instancia” (2).
El efecto primordial de la perención es, pues, la ineficacia
de los actos procesales cumplidos, los cuales pierden toda vir-
tualidad procesal, con algunas pocas excepciones, como lo ve-
remos más adelante. En cambio, en relación con el derecho
(2) Roberto G. Loutayf Ranea – Julio Ovejero López. Caduci-
dad de la Instancia, op. cit., pp. 24-25.
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 313
sustancial o la acción que éste provee, la caducidad no pro-
duce ningún efecto extintivo de nota (3). En tal sentido, Rocco
ha dicho que de lo que se trata es de “la extinción del ejercicio
de la acción, pero no la extinción de la acción” (4).
Como hemos visto, lo que perece es el proceso; hay que
considerar, sin embargo, que éste está constituido de instan-
cias: principales o incidentales, y originarias y recursivas. La
pregunta es, pues, cómo se comporta la perención en relación
con estas distinciones.
De esta manera, si perece la instancia principal, también
se extingue la incidental, que es su accesorio (5), conforme con
el conocido principio de accesorium sequitur principale. Sin em-
bargo, se debe precisar que ciertos procesos conexos con la ins-
tancia principal no constituyen accesorios en el sentido que
aquí importa, ya que tienen una entidad propia y separada de
aquélla. Es lo que ocurre con los procesos regulatorios de ho-
norarios profesionales, los cuales tienen siempre un decurso
propio, y caducan por separado.
Otro asunto es el de los procesos acumulados, como la
reconvención, por ejemplo, en cuyo caso el efecto perentorio
acontecerá según la mayor o menor independencia que dichos
procesos tengan en relación de unos con otros. Así, la recon-
vención se extingue con el principal, lo cual coincide con lo
(3) Maurino, Alberto Luis. Perención de instancia en el pro-
ceso civil, op. cit., p. 361.
(4) Rocco, Tratado de Derecho Procesal Civil, T III, Ed. De-
palma, Buenos Aires, 1969. P. 285.
(5) Podetti, Ramiro. Tratado de los Actos Procesales, op. cit.,
T. II, p. 377.
314 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
estatuido en el Art. 117 del Cód. Proc. del Trab. pero la recon-
vención bien puede perimir independientemente del princi-
pal; en el litisconsorcio necesario el imperativo de unidad de
las pretensiones vinculadas por el conflicto hace que el efecto
se extienda a todos los sujetos que involucra la acción. En cam-
bio, en los litisconsorcios facultativos, en los cuales las preten-
siones son meramente conexas y su tratamiento conjunto o
acumulado es meramente opcional, es perfectamente posible
que perima o caduque una acción respecto de unos o algunos
sujetos y no respecto de otros.
Luego, hemos visto que la instancia puede ser originaria
o derivada, vale decir recursiva. Los efectos de la perención en
una y en otra son distintos. Cuando se trata de la instancia ori-
ginaria, su caducidad también alcanza a las instancias recursi-
vas, que son derivadas de la primera; se cumple aquí también
la regla del principio de accesoriedad. Por el contrario, cuando
la perención ocurre en las instancias recursivas, no aniquila la
instancia primigenia; sus efectos se reducen a la extinción de
las consecuencias jurídicas que tenía la apertura de la instan-
cia de revisión, que impedía conceder firmeza al fallo cuestio-
nado; con la perención la instancia de revisión queda como si
no se hubiera interpuesto ni concedido recurso alguno; con
ello, la resolución impugnada vía recurso adquiere carácter de
firme y pasa en autoridad de cosa juzgada (6).
(6) Maurino, Alberto Luis. Perención de instancia en el pro-
ceso civil, op. cit., pp. 374-375.
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 315
1.1. Jurisprudencia Nacional
1) “…Ahora bien, el propio incidente de suspensión
del término para alegar puede perimir si no se activa su pro-
ceso dentro del término previsto en el Art. 217 C.P.T. (tres me-
ses). Esto es lo que ocurrió en el presente, pues el último acto
procesal tendiente a activar la substanciación del incidente de
suspensión del término para alegar es de fecha […], notoria-
mente ha transcurrido el término de perención al tiempo de
solicitarse la perención […] entonces lo que ha perimido es el
incidente de suspensión del término para alegar y no el prin-
cipal. […]una vez declarada la perención del incidente de sus-
pensión del término para alegar desaparece el escollo procesal
que impedía la prosecución del principal, y consecuentemente
el proceso entra en la etapa de alegatos, donde quedó estan-
cado el proceso principal. Al perimir el incidente de suspen-
sión del término para alegar (nuestro caso), queda camino li-
bre para el avance del proceso principal, y si ello no ocurre
paralizándose nuevamente el proceso por más de tres meses,
claro que en esta hipótesis perimiría el principal. El término
de perención del mismo no podía correr mientras se estaba
substanciando el incidente de suspensión del término para
alegar, que por su naturaleza requiere una decisión previa
para continuar el proceso, o sea son de aquellos que interrum-
pen el curso del juicio (A.I. N° 90 del 20 de abril de 2009, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
2) “Según las constancias de autos, bien o mal, la Litis
ha quedado efectivamente trabada entre el demandante Sr.
[…] y los demandados, […] y […], pues ha quedado consen-
tida la providencia que tuvo por contestada la demanda por
parte del primero mencionado precedentemente. En las con-
316 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
diciones relatadas nos hallamos ante la existencia de un litis-
consorcio pasivo lo que, en atención al principio de indivisibi-
lidad de la instancia, determina que sea aplicable al caso la úl-
tima parte del Art. 172 del C.P.C. por lo que los actos de im-
pulso ejecutados contra uno o varios de los demandados re-
visten suficiente virtualidad para interrumpir el curso de la
caducidad con relación a las demás partes que intervienen en
el juicio” (A.I. N° 81 del 13 de abril de 2009, Tribunal de Ape-
lación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
3) “…en autos se dan la coexistencia de dos recursos
de apelación […] “… La perención corre independientemente
para cada recurso. La circunstancia de que quien acusa la pe-
rención de la segunda instancia haya apelado también de la
sentencia, no es impedimento para hacer lugar al pedido… en
caso de que haya varios recursos, cada uno puede perimir in-
dividualmente e independientemente de los demás, si no
existe la actividad impulsoria que haga avanzar su trámite…”
(A.I. N° 3 de fecha 16 de febrero de 2018. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
4) “…es importante señalar que Roberto G. Loutayf
Ranea y Julio C. Ovejero López en su obra “Caducidad de la
instancia” Editorial Astrea - Buenos Aires, 1986, en la pp.
53/54 dice: “…La perención corre independientemente para
cada recurso… Es decir que, en caso de que haya varios recur-
sos, cada uno puede perimir individualmente e independien-
temente de los demás, si no existe la actividad impulsoria que
haga avanzar su trámite…” (A.I. Nº 376 de fecha 02 de setiem-
bre de 2015. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala,
Capital).
5) “Que el interlocutorio apelado resolvió: “NO HA-
CER LUGAR al incidente de perención de instancia deducido
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 317
por el Abogado […] HACER LUGAR al incidente de peren-
ción de instancia deducido por la Abogada […], representante
de la parte demandada y reconviniente […], conforme a lo ex-
puesto en el considerando de la presente resolución, en conse-
cuencia, declarar perimida la instancia en los autos… […]”. La
cuestión a dilucidar en el presente caso es si la perención ope-
rada en el presente caso afecta únicamente a la demandada
promovida por los trabajadores o también a la demanda re-
convencional promovida por la empresa. En ese aspecto debe
considerarse que la promoción de la reconvención suspende
la tramitación de la demanda originaria desde su promoción
hasta su contestación, dado que el Art. 117 del C.P.T., que re-
gla la tramitación de la demanda reconvencional, dice que
“...De ella se dará traslado por el término común de seis días
al reconvenido y al Ministerio Público en su caso. En adelante,
se la sustanciará simultáneamente y en igual forma que el
principal y decidirá en la misma sentencia”. Esto significa que
la prosecución de la demanda originaria encuentra un obs-
táculo mientras no es contestada la reconvención, de ahí que,
si se paraliza el proceso en pleno trámite de la reconvención
deducida, o sea antes de su contestación, lo que perime es la
reconvención, ya que su interposición hasta su contestación,
suspende el curso de la demanda originaria, como ya se se-
ñaló. Dicho de otra manera, la reconvención implica una
nueva instancia abierta por el demandado, la cual, de no ins-
tarse, es susceptible de caducidad, ya que la tramitación si-
multánea y en igual forma que el principal está dada luego de
cumplido el trámite previo del traslado y la contestación de la
demanda reconvencional. Apoya esta conclusión la norma del
Art. 179 del C.P.C. que, regula con más precisión circunstan-
cias como la presentada en esta ocasión, previendo distintos
efectos de la caducidad operada en la instancia principal, de
la operada en la reconvención y los incidentes, diciendo: “La
318 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
caducidad de la instancia principal comprende la reconven-
ción y los incidentes; pero la de estos no afecta la instancia
principal”. De lo expuesto se deduce que nada obsta a que se
pueda producir la perención parcial. En consecuencia, con-
forme las reflexiones arriba apuntadas, se operó en relación a
la demanda reconvencional, mas no así la del juicio principal”
(A.I. N° 338 de fecha 13 de septiembre de 2010, Tribunal de
Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
6) “…debe estarse a cuanto previene de modo expreso
el Art. 117 del C.P.T.; artículo que establece: “la reconvención
se formulará en escrito separado del de la contestación y de-
berá contener los mismos requisitos de la demanda principal
enumerados en el artículo 110 de este código. De ella, se dará
traslado por el término común de seis días al reconvenido y al
Ministerio Público en su caso. En adelante, se le substanciará
simultáneamente y en igual forma que el principal y decidirá
en la misma sentencia”. […] Es decir, en cuanto a la tramita-
ción de la reconvención dispone que se dará traslado y en ade-
lante” se la substanciará simultáneamente y en igual forma
que el principal […] a partir de dicho traslado corresponde la
substanciación simultánea y en igual forma que el principal;
substanciación esta entre la que se cuenta y comprende la no-
tificación por cedula. A partir del traslado, no de la notifica-
ción, corresponde, pues, la substanciación simultánea y en
igual forma. Y sobre ambas partes pesa la carga de urgir a fin
de activar el procedimiento; o sea, el demandante al igual que
el reconviniente se encuentran ante la misma obligación de
promover el curso del juicio. La naturaleza del proceso laboral
más bien sumario y breve delineado por su propia normativa,
como la citada, conduce a ello. […] No corresponde la remi-
sión como señala la apelante, a disposiciones del código pro-
cesal civil, cuando el código procesal del trabajo regula el caso.
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 319
Este código no hace el distingo que efectúa aquel código en
materia de caducidad, limitándola únicamente a los casos que
prevé en su Art. 221. Y se entiende en razón de que el Art. 117
transcripto es claro al establecer que del traslado en adelante
se sustanciara simultáneamente y en igual forma que regla el
código procesal civil, el cual, también de modo expreso, dis-
pone: “la caducidad de la instancia principal comprende la re-
convención y los incidentes, pero la de estos no afecta la ins-
tancia principal…” (Art. 179). Que, excepcionalmente se daría
en el proceso laboral si no se diera traslado de la reconvención,
pues antes del traslado, la sustanciación no será simultánea y
perimirá solo la reconvención, después del traslado la subs-
tanciación es simultánea en base a la norma específica (Art.
117) del Código Procesal del Trabajo. El proceso laboral tiene
sus características propias. En consecuencia, debiendo regirse
el caso por las normas del código procesal del trabajo, la subs-
tanciación simultánea y en igual forma que el principal, no da
lugar a que una notificación pendiente importe la paralización
de la substanciación de una u otra acción (demanda o recon-
vención) para perimir una u otra. …” (A.I. Nº 352 de fecha 14
de octubre de 2009. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
7) “…respecto al pedido de caducidad en el incidente
de reconstitución ordenado por providencia […] el apelante
argumenta que su parte ignora el estado en que se hallaba el
principal y por ese motivo entiende que el juez no puede fun-
damentar su resolución afirmando que la perención no opera
cuando el juicio se halla en estado de ejecución de sentencia.
[…] Sin embargo, con las copias agregadas se evidencia que
efectivamente el principal se halla en estudio de ejecución, en
consecuencia, de conformidad a lo dispuesto por el Art. 221
C.P.T. la caducidad no procede. […] la parte actora solicitó la
320 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
reconstitución de un expediente –que según sus manifestacio-
nes– está en proceso de ejecución, por lo que al no proceder la
perención en esa etapa (Art. 221 del C.P.T.), tampoco procede
en la reconstitución. […] Debe aclararse que, efectivamente, el
expediente de reconstitución no es un incidente del principal,
es o en todo caso pretende ser el “sustituto” del expediente
principal, con el que –por alguna circunstancia– ya no se
cuenta materialmente, por lo que el tratamiento jurídico de
aquel –en lo posible– debe ser asimilado al juicio principal que
se pretende reconstituir. Ahora bien, este “tratamiento jurí-
dico asimilado” se verá justificado en el supuesto en que el
Juez resolviera positivamente la reconstitución, y de hacerlo
en forma negativa, resultará enervado y devendrá inocuo (A.I.
Nº 519 de fecha 17 de noviembre de 2014. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
8) “…la perención de instancia principal comprende
los incidentes tramitados dentro del proceso principal. …”
(A.I. Nº 13 de fecha 20 de febrero de 2014. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
9) “…En estas circunstancias, estando pendiente la re-
solución que ordena o rechaza la acumulación de expediente
peticionado, no procede la perención de instancia en los tér-
minos del Art. 221 in fine del Código Procesal Laboral. Admitir
otra tesis, supondría la perención no de la instancia principal
sino de la instancia incidental, accesoria abierta con la interpo-
sición de la excepción de la falta de personería de previo y es-
pecial pronunciamiento, lo cual tampoco me parece proce-
dente por las razones apuntadas precedentemente” (A.I. N°
138 de fecha 04 de mayo de 2012, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 321
10) “…la cuestión planteada vía “incidente de hechos
nuevos” hace a los términos de la traba de la litis; ergo, no se
le debió dar trámite en forma separada pues versa sobre los
sujetos que habrán de integrar la relación procesal. Es decir, a
través de la incidencia en cuestión, la parte actora pretende
incorporar como demandada a la empresa […], circunstancia
que debe ser previamente decidida antes de avanzar a las si-
guientes etapas procesales. […] de un mero cómputo de las
actuaciones procesales generadas en el incidente de hechos
nuevos –que se encuentra en periodo probatorio– que tienen
la virtualidad de impulsar el proceso […] y la fecha de deduc-
ción del incidente de caducidad […], resulta que el plazo de
tres meses no se ha cumplido…” (A.I. N° 165 de fecha 28 de
junio de 2017, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda
Sala, Capital, del voto minoritario).
11) “...Si bien es cierto, los incidentes se tramitan –nor-
malmente– de forma separada, según lo dispuesto por el Art.
279 del C.P.T., en el caso de autos fue tramitado en el curso del
principal. Ahora bien, dada la naturaleza del incidente en
cuestión –impugnación de un dictamen pericial–, cabe preci-
sar que éste no tiene la virtualidad de impulsar el procedi-
miento. En efecto, a modo ilustrativo, cabe hacer notar que –
aún después de deducido el incidente– si hubiere pruebas
pendientes de diligenciamiento, las mimas podrían haber sido
producidas, esta circunstancia demuestra que el incidente de-
ducido en autos no tenía la virtualidad de suspender el curso
del proceso principal…” (A.I. N° 230 de fecha 11 de agosto de
2017, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capi-
tal).
322 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
12) “…Del análisis de estos autos se tiene que la accio-
nada al momento de contestar la demanda opuso las excep-
ciones de prescripción y falta de acción como medio general
de defensa, conforme los términos del escrito de fs. 59, res-
pecto de las cuales el Aquo ordenó su tramitación de confor-
midad a lo dispuesto por el Art. 120 del C.P.T. Las excepciones
previstas en el Art. 118 del C.P.T., “serán resueltas por el Juez,
antes de la apertura del juicio a prueba” (Art. 123 C.P.T.), lo
que implica que el trámite de la instancia principal queda sus-
pendido hasta tanto no sean resueltas lo concerniente a dichas
excepciones, y ello supone que la perención operada en esta
etapa del juicio solo puede afectar a aquellas. Por ello es que
en el caso de autos contrariamente a lo resuelto en el auto ape-
lado, debió disponerse la perención de la excepción de pres-
cripción en lugar del juicio principal, que se encontraba sus-
pendido por el planteamiento de la excepción opuesta, razón
por la cual corresponde revocar la resolución apelada” (A.I.
N° 435 de fecha 18 de noviembre de 2008. Segunda Sala Labo-
ral).
13) “…la interposición de la excepción de prescripción
suspende el procedimiento principal y de ahí que, si no se
insta el curso de la excepción, es ésta la que puede caer en pe-
rención y no el principal. Bien se sabe que para la procedencia
de la perención uno de los requisitos es que exista una instan-
cia, y si estamos ante la hipótesis de la perención de un inci-
dente (caso de autos) debe determinarse cuándo comienza la
instancia incidental. […]. En resumen, la sola interposición de
la excepción, sea que tenga que proceda su substanciación o
no, constituye un obstáculo para la prosecución del principal.
De ahí que una vez deducida la excepción, se abre la instancia
incidental pertinente, la que puede caer en perención si tras-
curre el término respectivo sin instarse su prosecución” (A.I.
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 323
N° 154 de fecha 28 de abril de 2014, Tribunal de Apelación del
Trabajo, Segunda Sala, Capital).
14) “…operó la perención en la excepción de incompe-
tencia de jurisdicción, no así el juicio principal, en razón de
que las excepciones en el fuero laboral son de previo y especial
pronunciamiento, lo que impidió la prosecución del princi-
pal” (A.I. N° 25 de fecha 26 de febrero de 2016, voto mayorita-
rio. Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
15) “…corresponde se declare la perención de instancia.
Esta decisión sólo afecta a la excepción de prescripción
opuesta por la parte demandada y no a la instancia principal
que se hallaba interrumpida por el planteamiento de la citada
excepción. Sobre el punto, véase lo resuelto por este Tribunal
en el A.I. N° 304/99. …” (A.I. Nº 125 de fecha 03 de junio de
2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capi-
tal).
16) “…Cabe agregar respecto de la perención del inci-
dente de perención. El incidente así planteado no procede;
pues, conforme el Art. 218 del C.P.T. la perención de la instan-
cia se opera de pleno derecho, lo cual importa que no se re-
quiere actividad alguna de la parte para que así sea declarada,
es decir, basta el transcurso del plazo previsto por el Art. 217
del C.P.T. a fin de que quede operada la perención; lo cual ex-
plica la obligación del actuario de dar cuenta al Juez o Tribu-
nal del transcurso del plazo impuesto por el Art. 217 citado
(Art. 219 C.P.T.), por lo que no cabrá un incidente de peren-
ción contra la perención que se ha operado de pleno derecho.
Otra cosa diferente, que no es el caso de autos, es que los liti-
gantes hayan consentido algún trámite del procedimiento, con
lo cual quedará purgada la perención; que para evitarlo con-
diciona la norma del Art. 218 C.P.T. a la posibilidad de pedir
324 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
su declaración. A.I. Nº 42 de fecha 19 de marzo de 2013, Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
17) “…el impulso procesal necesario para impulsar la
tramitación correspondía al incidentista, debiendo el mismo
arbitrar los medios para que se cumpla en tiempo y forma con
la notificación por cédula dispuesta; pues, el incidente de pe-
rención, como incidente que es, puede ser objeto de caduci-
dad. […]de ahí que su falta, dejando transcurrir el plazo refe-
rido, abre la vía de la perención en el incidente de perención
que promovió; de lo contrario, dicha falta no tendría sanción
y el proceso se paralizaría, como ya lo ha hecho notar este Tri-
bunal en resoluciones precedentes. …” (A.I. Nº 210 de fecha
25 de abril de 2018. Tribunal de Apelación del Trabajo, Pri-
mera Sala, Capital).
18) “…la deducción de un incidente suspensivo, impide
la prosecución del juicio principal y por lo tanto este no puede
perimir…” (A.I. N° 25 de fecha 26 de febrero de 2016, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del voto ma-
yoritario).
19) “… Cabe destacar, que el incidente de nulidad de
actuaciones no tiene efecto interruptivo del plazo de peren-
ción, pues al mismo se le da el trámite establecido para el re-
curso de reposición, y éste no tiene efecto suspensivo (Art. 206,
240 C.P.T.) …” (A.I. Nº 427 de fecha 21 de octubre de 2010;
(A.I. Nº 91 de fecha 20 de marzo de 2018. Tribunal de Apela-
ción del Trabajo, Primera Sala, Capital).
20) El apelante argumenta que, al no haberse dado trá-
mite al incidente en cuestión, éste no puede suspender el curso
del principal. […] debe dejarse en claro que, tratándose de un
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 325
incidente de nulidad, va de suyo, que no tiene efecto suspen-
sivo sobre el juicio, pues, así lo dispone claramente el Art. 206
del C.P.T. que expresa: “…El incidente de nulidad se substan-
ciará en el mismo juicio en que se hayan producido los vicios
que fundamentan la petición. Admitida ésta por el juez, le
dará el trámite establecido para el recurso de reposición, con
excepción de los casos en que haya de producirse prueba…”
(las negritas son de esta Magistratura), como puede verse este
artículo establece que el trámite por el cual se sustanciará el
incidente de nulidad, es el previsto para la reposición; ahora
bien, analizando el trámite de ésta, resulta que el Art. 240 del
C.P.T. dispone: “…La substanciación de la revocatoria, no
tiene efecto suspensivo y la resolución que recaiga causará eje-
cutoria…” […], la norma es por demás clara al establecer que
el trámite previsto para la reposición –que es el mismo que
para el incidente de nulidad– no interrumpe el curso del juicio
principal (A.I. Nº 386 de fecha 21 de noviembre de 2017. Tri-
bunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital, del
voto minoritario).
21) “…La impugnación del acta de notificación de la
parte demandada, promovida por la actora […] en la que pe-
ticiona la nulidad de dicha actuación, no importa un avance
del proceso, pues por su trámite no tiene efecto suspensivo
(Art. 206 C.P.T.). Menos ante la apelación diferida prevista
para la resolución que desestima la excepción (Art. 124
C.P.T.). …” (A.I. Nº 160 de fecha 25 de mayo de 2010, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Primera Sala, Capital).
22) “Referente a lo mencionado por el recurrente de que
el expediente estaba pendiente de resolución, esto no es así
porque si bien la juez dictó providencia de “Autos para resol-
ver” […] fue en prosecución al trámite de la perención en el
326 ALMA MARÍA MÉNDEZ DE BUONGERMINI
Incidente de Impugnación de documentos, que es una cues-
tión incidental y por tanto accesorio al proceso principal y
cualquier actuación en este incidente no impulsa el proceso
principal” (A.I. N° 182 de fecha 02 de junio de 2010, Tribunal
de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Capital).
23) “…la parte demandada dedujo incidente de peren-
ción de instancia en el juicio principal […] y si bien, recién por
medio del proveído de fecha [muy posterior a tres meses] se
le otorgó trámite, se debe advertir que –dada su naturaleza,
Art. 222 del C.P.T.– el cómputo del término de tres meses pre-
visto en el Art. 217 del C.P.T. debe realizarse tomando en
cuenta su deducción…” (A.I. Nº 439 de fecha 26 de noviembre
de 2013, Tribunal de Apelación del Trabajo, Segunda Sala, Ca-
pital).
Art. 223.- No obstante la perención de la instancia, las
partes podrán utilizar en el nuevo juicio que promoviesen
los instrumentos públicos y privados, la confesión, las de-
claraciones de testigos y demás prueba producidas, sin que
ninguna de todas ellas tenga el efecto de interrumpir la pres-
cripción de la acción o del derecho principal.
Concuerda con el Art. 403 del Cód. del Trabajo: “Cuando una
acción ha sido iniciada, la prescripción corre desde el día en que aqué-
lla fuese abandonada.
Si dejase de actuarse por hechos imputables a la Autoridad no
correrá la prescripción”.
CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PERENCIÓN DE INSTANCIA 327
2. Excepciones al efecto extintivo de la perención
Hemos dicho que los efectos extintivos de la caducidad
son totales, con solo unas pocas excepciones; entre éstas se en-
cuentran las pruebas que se han ofrecido y rendido en el
marco del proceso extinto. La noción de prueba que concierne
a este artículo se extiende a todo tipo de probanza y debe com-
prenderse de modo lato, con inclusión de todas las constancias
que tengan entidad o carácter probatorio (7).
En cuanto al derecho sustancial, ya hemos establecido
que la perención de instancia y su consiguiente declaración es
inane a este respecto y no tiene incidencia alguna en su sub-
sistencia o virtualidad. Ahora bien, sabemos también que la
deducción o interposición de la demanda sí tiene, respecto del
ejercicio del derecho sustancial, algunos efectos claves en re-
lación con el decurso del plazo prescripcional. En tal sentido,
el Art. 404 del Cód. del Trabajo estatuye: “Se interrumpe la
prescripción: a) Por interposición de la demanda”.
La cuestión es, pues, determinar qué acontece con tal
efecto, una vez que se extingue el proceso que el planteo de la
acción ha generado.
En nuestro sistema laboral, la respuesta normativa es
harto clara: la perención de instancia extingue el efecto inte-
rruptivo del decurso del lapso prescripcional, y éste se
computa como si la interrupción no hubiera acontecido en ab-
soluto.
(7) Maurino, Alberto Luis. Perención de instancia en el pro-
ceso civil, op. cit., p. 366.
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