Atipicidad 172 SC
Atipicidad 172 SC
Consta en autos que, el 27 de enero de 2020, los abogados AGUSTÍN ULPIANO
PINEDA MORENO y MAIRA EMPERATRIZ LARA BORGES, inscritos en el
Instituto de Previsión Social del abogado bajo los nros. 53.448 y 40.105,
respectivamente, actuando con el carácter de apoderados judiciales del
ciudadano GULFRIDO JOSÉ MOLINA SÁNCHEZ, titular de la cédula de
identidad n°. 3.939.246, en su condición de Presidente y Representante Legal de la
sociedad mercantil CONSOLIDADA DE VIVIENDA, C.A.
(CONVICA), domiciliada en la ciudad de Mérida,
inscrita en el Registro Mercantil de la Circunscripción
Judicial del Estado Mérida, en fecha 23 de enero de
1989, bajo el n°. 26, Tomo A-2, carácter el suyo que
consta en el artículo 23 del documento constitutivo
estatutario y en Acta de Asamblea General
Extraordinaria inscrita ante la Oficina de Registro
Mercantil Primero de la Circunscripción Judicial del
Estado Mérida, el 5 de abril de 2011, bajo el n°. 3, Tomo
54-A R1, intentó ante esta Sala Constitucional,
demanda de amparo constitucional contra la
sentencia dictada, el 18 de septiembre de 2019, por
la Sala n°. 2 (Accidental) de la Corte de
Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, mediante la cual se declaró la nulidad de
oficio del auto emitido el 15 de diciembre de 2016,
por el Juzgado Segundo de Primera Instancia
Estadal y Municipal en Funciones de Control de
ese mismo Circuito Judicial Penal, en el que se
decretó el sobreseimiento de la causa a favor del
ciudadano antes mencionado, en el proceso penal
instaurado en su contra por la presunta comisión de los
delitos de forjamiento de documentos y modificación de
linderos, previstos y sancionados en los artículos 319 y
471 del Código Penal, respectivamente, para cuya
fundamentación denunció la violación “…
de sus derechos y garantía (sic) constitucionales
al debido proceso, presunción de inocencia, derecho a
la defensa, a la legalidad procesal, a la igualdad y a la
tutela judicial efectiva, y al derecho de propiedad
consagrados en los artículos 26, 49 numerales 1°, 3°,
4º, 115, 253 y 257 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela…”.
Luego de la recepción del expediente de la causa, se dio cuenta en Sala por
auto del 27 de enero de 2020 y se designó ponente al Magistrado CALIXTO
ORTEGA RIOS, quien suscribe la presente en esa condición.
El 9 de noviembre de 2020, la abogada Maira Emperatriz Lara Borges, con
su carácter acreditado en autos, remitió vía correo electrónico a la Secretaría de esta
Sala Constitucional, una diligencia (en formato digital), a fin de consignar la copia
certificada de la sentencia accionada y de solicitar una cita a tal efecto.
El 17 de noviembre de 2020, compareció ante la Secretaría de esta Sala
Constitucional la abogada Maira Emperatriz Lara Borges, con su carácter acreditado
en autos, a fin de consignar en físico, mediante diligencia, la copia certificada de la
sentencia accionada en amparo.
El 5 de febrero de 2021, se reconstituyó esta Sala Constitucional en virtud de
la elección de la nueva Junta Directiva de este Tribunal Supremo de Justicia; en
consecuencia quedó integrada de la siguiente manera: Magistrada Lourdes Benicia
Suárez Anderson Presidenta; Magistrado Arcadio Delgado Rosales Vicepresidente y
los Magistrados y Magistradas Carmen Zuleta de Merchán, Juan José Mendoza Jover,
Calixto Antonio Ortega Rios, Luis Fernando Damiani Bustillos y René Alberto
Degraves Almarza; ratificándose en su condición de ponente al Magistrado Calixto
Ortega Rios, quien con tal carácter suscribe la presente decisión.
El 4 de marzo de 2021, la abogada Maira Emperatriz Lara Borges, con su
carácter acreditado en autos, remitió un correo electrónico a la Secretaría de esta Sala
Constitucional a fin de consignar una diligencia en la cual solicitó pronunciamiento
sobre la presente acción de amparo constitucional.
El 15 de marzo de 2021, compareció ante la Secretaría de esta Sala
Constitucional la abogada Maira Emperatriz Lara Borges, con su carácter acreditado
en autos, a fin de consignar en físico una diligencia, en la cual solicitó
pronunciamiento sobre la presente acción de amparo constitucional.
I
DE LA PRETENSIÓN DE LA PARTE ACTORA
En su escrito, el quejoso en amparo sostuvo lo siguiente:
Indicó que “En fecha 01 de [o]ctubre de 2.009, el ciudadano NOLBERTO
MANUEL SALAS CEDEÑO, venezolano, mayor de edad, soltero, titular de la cédula de
identidad Nº V-8.845.620, domiciliado en Valencia, Estado Carabobo y hábil, interpone
denuncia por ante DISIP VALENCIA, por el presunto delito de FORJAMIENTO DE
DOCUMENTO PÚBLICO Y ADULTERACIÓN DE LINDEROS, en contra de las sociedades
mercantiles CREDESA y COYSERCA en la persona de sus Presidentes entre los cuales se
encuentra nuestro representado GULFRIDO JOSÉ MOLINA SÁNCHEZ. Venezolano,
mayor de edad, casado, Ingeniero Eléctrico, titular de la cédula de identidad Nº V-
3.939.246, domiciliado en Valencia, Estado Carabobo y hábil” (Resaltado del escrito citado).
Continuó el accionante señalando que “En fecha 5 de octubre de 2009, el Fiscal
Primero del Ministerio Público ordenó la apertura la averiguación bajo el expediente
Nº DDC-F1-61808-2009. y (…) da inicio al `proceso de investigación, comisionando a la
DISIP Carabobo, a fin de practicar todas las diligencias necesarias y urgentes tendentes al
total esclarecimiento de los hechos” (Resaltado del escrito citado).
Adujo que “En fecha 13 de septiembre de 2011, esto es, después de dos (2) largos
años de investigaciones, el Fiscal Primero del Ministerio Público concluye la fase
investigativa y solicita el Sobreseimiento de la causa por considerar que el hecho denunciado
no es típico y que se debe ventilar por la jurisdicción civil. Causa que sustanció el Tribunal
Segundo de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Estado Carabobo, en el expediente signado con el Nº GP01-P-2013-
16408, de la nomenclatura que lleva ese Tribunal” (Resaltado del escrito citado).
Que “En fecha 15 de [d]iciembre de 2.016, el Tribunal ante la ratificación de la
solicitud del Ministerio Público decreta el SOBRESEIMIENTO” (Resaltado del escrito
citado).
Afirmó que “En fecha 21 de [d]iciembre de 2.016, en franca y abierta violación al
artículo 169 del Código Orgánico Procesal Penal el Tribunal revoca su propia decisión,
dictada en fecha 15 de [d]iciembre de 2.016, donde declaró
el SOBRESEIMIENTO…”. (Resaltado del escrito citado).
Que “En fecha 26 de [j]unio de 2.017, el Tribunal Segundo de Primera Instancia
Estadal y Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, decretó sin lugar el Sobreseimiento en la causa seguida a nuestro representado
GULFRIDO JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ ut supra identificado, de igual modo, ordenó a
que nuestro representado restituyera la propiedad legítima del inmueble a la víctima y
acordó medidas preventivas cautelares de prohibición de enajenar y gravar y la paralización
de las obras privadas, que se están ejecutando o se pretenden ejecutar en el Lote de
Terreno denominado HACIENDA MONTE MAYOR, así como, declaró con lugar la
solicitud realizada por la victima ciudadano NOLBERTO MANUEL SALAS CEDEÑO, en
razón a la presunta comisión de los delitos de forjamiento de documentos y modificación de
linderos, previstos y sancionados en los artículos 119 y 471 del Código Penal, todo esto en
detrimento a sus derechos y garantías constitucionales al debido proceso, presunción de
inocencia, derecho a la defensa, a la legalidad procesal, a la igualdad, a la tutela judicial
efectiva, y al derecho de propiedad consagrados en los artículos 26, 49 numerales 1, 3, 4, 7,
115, 253 y 257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela” (Resaltado del
escrito citado).
Indicó que “En fecha 10 de [j]ulio de 2.017, ante semejante decisión dictada por el
Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de Control
del Circuito Judicial Penal del Estado, fundamentada inexplicablemente y de manera
errónea en el artículo 305 del Código Orgánico Procesal Penal, esta representación
judicial, ejerció el respectivo Recurso de Apelación, correspondiendo el
conocimiento de esa incidencia a la Sala N° 2 de la Corte de Apelaciones del Estado
Carabobo” (Resaltado del escrito citado).
Que “En fecha 19 de [a]gosto de 2.017, la Sala 2 de la Corte de Apelaciones
del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, se pronunció sobre la apelación
interpuesta y emite decisión, declarando sin lugar la apelación y ratificando en todas
y cada una de sus partes la decisión recurrida, proferida por el Tribunal Segundo de
Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado” (Resaltado del escrito citado).
Que “En fecha 05 de [d]iciembre de
2.017, interpusimos formal ACCIÓN DE
AMPARO CONSTITUCIONAL, la decisión de
la Sala Nº 2 de la Corte de Apelaciones del
Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo,
quien en fecha 19 de [o]ctubre de 2.017, en la
causa Nº G001-R-2017-000241, declaró sin lugar
el Recurso de Apelación interpuesto en contra de
la decisión de fecha 22 de [j]unio de 2.017,
proferida por el Tribunal Segundo de Primera
Instancia Estadal y Municipal en Funciones de
Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, mediante la cual decretó sin lugar el
Sobreseimiento en la causa seguida a nuestro
representado GULFRIDO JOSÉ MOLINA
SÁNCHEZ, de igual modo, donde le ordena
que restituya la propiedad legitima del inmueble
a la víctima y acordó medidas preventivas
cautelares de prohibición de enajenar y gravar
y la paralización de las obras privadas, que se
están ejecutando o se pretenden ejecutar en el Lote
de Terreno denominado HACIENDA MONTE
MAYOR, así como, DECLARÓ con lugar la
solicitud realizada por la victima
ciudadano NOLBERTO MANUEL SALAS
CEDEÑOS, en razón a la presunta comisión de
los delitos de forjamiento de documentos y
modificación de linderos, previstos y sancionados
en los artículos 119 y 471 del Código
Penal” (Resaltado del escrito citado).
Afirmó que el precitado amparo “… fue sustanciado en el expediente
Nº AA50-T-2017-002117 y cuya decisión Nº 496, fue publicada por la Sala
Constitucional el 26 de Julio de 2.018, con ponencia de la Magistrada CARMEN
ZULETA DE MERCHÁN, donde DECRET[Ó], citamos:
‘PRIMERO: ADMITE la acción amparo
constitucional ejercida por los abogados Maira
Emperatriz Lara Borges y Agustín Ulpiano Pineda
Moreno actuando en su carácter de apoderados del
ciudadano GULFRIDO JOSÉ MOLINA SÁNCHEZ,
contra la decisión dictada el 19 de octubre de 2017,
emanado de la Sala Nº 2 de la Corte de Apelaciones
del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo.
SEGUNDO: DE MERO DERECHO la resolución del
presente amparo.
TERCERO: PROCEDENCIA IN LIMITE LITIS la
acción de amparo constitucional interpuesta,
contra la decisión dictada el 19 de octubre de 2017,
emanado de la Sala Nº 2 de la Corte de Apelaciones
del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, la
cual SE ANULA.
CUARTO: Se ANULA la decisión del 22 de junio de
2017, emanada del Tribunal Segundo de Primera
Instancia Estadal y Municipal en Funciones de
Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, en la cual declaró ‘SIN LUGAR LA
SOLICITUD DE SOBRESEIMIENTO DE LA CAUSA’,
en perjuicio del ciudadano Gulfrido José Molina
Sánchez.
QUINTO: Se DECLARA LA VALIDEZ de la
decisión del 15 de diciembre de 2016, emanada del
Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y
Municipal en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Estado Carabobo, cursante a los
folios 261 al 262 del presente expediente mediante la
cual declaró con lugar el sobreseimiento a favor del
ciudadano Gulfrido José Molina Sánchez. En
consecuencia se ORDENA al señalado Juzgado
reingrese al sistema “IURIS 2000”, el contenido de
dicha sentencia dentro de las veinticuatro (24) horas
siguientes a la notificación de la presente decisión.
SEXTO: Se ORDENA al Tribunal Segundo de
Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones
de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo que, una vez que sean notificadas las partes
de la presente decisión, reabra el lapso para que las
partes ejerzan, si a bien lo tiene, el recurso de
apelación de sentencia”.
Asimismo, señaló que “En fecha veinticuatro (24) de septiembre de 2.018,
dando fiel y total cumplimiento a lo ordenado en la sentencia proferida por la Sala
Constitucional, el Juez procede a dictar un auto y reingresa al sistema ‘IURIS
2000’, el contenido de la sentencia dictada el 15 de diciembre de 2016, por el
Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de
Control del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo donde se decretó el
SOBRESIMIENTO y consecuencialmente deja sin efecto todas las medidas
acordadas, oficiando lo conducente a los entes involucrados” (Resaltado del escrito
citado).
De igual modo, alegó que “En fecha dieciséis (16) de octubre de 2.018, la
Abogado MARÍA PEÑA, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de
identidad Nº V-12.264.955, inscrita en el Instituto de Previsión Social del Abogado
bajo los Nº 152.896, domiciliada en Valencia, Estado Carabobo y hábil, actuando
en nombre y representación del ciudadano NOLBERTO MANUEL SALAS
CEDEÑO, de conformidad con los artículos 423, 424, 428, 439, numeral 5, 440 y
444 numeral 3 del Código Orgánico Procesal Penal, acude ante el Tribunal
Segundo de Primera Instancia en lo Penal Estadal y Municipal en Funciones de
Control del Circuito Judicial Penal, se opone e impugna el auto de sobreseimiento
dictado por éste Tribunal en fecha [q]uince (15) de [d]iciembre de 2016 y ahora por
Decisión Judicial en fecha [v]einticuatro (24) de [s]eptiembre del 2018,
por FORJAMIENTO DE DOCUMENTOS Y MODIFICACIÓN DE
LINDEROS” (Resaltado del escrito citado).
Que “En fecha 09 de [n]oviembre de 2018,
interpusimos ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal de la
Circunscripción Judicial del Estado Carabobo,
formalmente ESCRITO DE OPOSICIÓN A LA
APELACIÓN INTERPUESTA” (Resaltado del escrito citado).
En este orden de ideas, el accionante indicó que “En
fecha 18 de septiembre de 2019, la Sala (Accidental) Nº 2 de
la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, en la causa Nº GP01-R-2018-000172,
dicta SENTENCIA fuera de su competencia material y
constitucional (incompetencia sustancial), declarando con
lugar el RECURSO DE APELACIÓN interpuesto en contra
de la decisión de fecha 15 de diciembre de 2016 dictada por el
Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadales y
Municipales en Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo, no tan solo anulando dicha
decisión que decretó CON LUGAR EL
SOBRESEIMIENTO en la causa Nº GP01-P-2013-
16408 seguida a nuestro representado GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ , sino haciendo caso omiso,
desaplicó y en franco DESACATO a lo ordenado por la Sala
Constitucional en su sentencia Nº 496, de fecha 26 de julio de
2018, expediente Nº AA50-T-2017-002117 de la cual
extraemos y citamos: “QUINTO: Se DECLARA LA
VALIDEZ de la decisión del 15 de diciembre de 2016,
emanada del Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y
Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal
del Estado Carabobo, cursante a los folios 261 al 262 del
presente expediente mediante la
cual declaró con lugar el sobreseimiento a favor del
ciudadano Gulfrido José Molina Sánchez. En consecuencia
se ORDENA al señalado Juzgado reingrese al sistema ‘IURIS
2000’, el contenido de dicha sentencia dentro de las
veinticuatro (24) horas siguientes a la notificación de la
presente decisión’, anula de facto ese fallo constitucional,
desconociendo que esa instancia jurisdiccional es la máxima
interprete de las leyes, que ejerce el control de la
constitucionalidad de los diferentes órganos de administración
de justicia y que esa sentencia de la Sala Constitucional debe
ser acatada por todos los Tribunales de la República, pues
contra la misma, salvo mejor criterio operaba únicamente el
Recurso de Revisión, el cual nunca fue interpuesto” (Resaltado
del escrito citado).
En este orden de ideas, denunció la violación del debido proceso y del derecho
a la defensa, por la omisión de notificar a las partes de la decisión del 24 de
septiembre de 2019, mediante la cual el Juzgado Segundo de Primera Instancia
Estadal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo
reingresó al sistema Juris 2000, el auto de sobreseimiento del 15 de diciembre de
2016, emitida por ese mismo órgano jurisdiccional.
A tal efecto, la parte actora alegó que “… la Sala Constitucional en su
sentencia de fecha 26 de julio de 2018, ordenó qué, citamos: SEXTO: Se ORDENA al
Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de Control
del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo que, una vez que sean notificadas
las partes de la presente decisión, reabra el lapso para que las partes ejerzan, si a
bien lo tiene, el recurso de apelación de sentencia…”.
Que “Así mismo el Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal y
Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo
en su sentencia de fecha 24 de septiembre de 2019, cuando ingresa al sistema iuris
2000 la sentencia de fecha 15 de diciembre de 2016, donde se otorgó el
sobreseimiento, ordenó qué, citamos: ‘Tercero: Notificar a las partes que fue
reingresada al sistema juris 2000 decisión dictada fecha 15 de diciembre de 2016, en
la cual se decreta el sobreseimiento de la presente causa. Cuarto: Notificar a las
partes del sobreseimiento de la presente causa a los fines de que los mismos puedan
ejercer el Recurso que a bien tengan ejercer en el lapso correspondiente.”
Señaló que “En el caso sub iudice, el Alguacil del
Tribunal Segundo no cumplió con practicar la notificación
ordenada y específicamente a la ciudadana, CARMEN
FEBRES TORRES, titular de la cédula de identidad Nº V-
3.026.963, representante de CREDESA, C.A., dicha OMISIÓN
DE NOTIFICACIÓN, fue alertada por esta representación en
fecha 05 de diciembre de 2018…”.
Así, indicó que “La Sala revisó el expediente, y obvió o hizo caso omiso al
hecho cierto, de que la apelación interpuesta por la apoderada judicial del
denunciante, fue en fecha dieciséis (16) de octubre de 2.018, fecha en que no habían
sido notificadas las partes y no se había aperturado el lapso para APELAR,
trayendo como consecuencia que tal desconocimiento u omisión es violatoria
del artículo 440 del Código Procesal Penal…”.
Que “… lo más grave aún, lo constituye el hecho cierto de
que la Sala al señalar en su sentencia, folio (142), ‘Se hace
constar que el presente recurso de apelación no fue contestado
por las partes’, (hecho falso), debió haberse dado cuenta de
que el Tribunal Ad Quo no había emplazado a las partes para
la contestación del recurso interpuesto, lo cual comportaba en
sí la violación al procedimiento relativo a la tramitación de los
recursos legalmente establecido en el artículo 441 del Código
Orgánico Procesal Penal”.
Indicó que “… que en su narrativa, folio (133), la Sala
manifiesta que “Interpuesto el recurso de apelación se dio el
correspondiente trámite legal; y se emplazó al Fiscal Primero
del Ministerio Público, en fecha 08 de octubre de 2018,….’, lo
cual constituye una incongruencia, pues el recurso de
apelación, fue interpuesto en fecha 16 de octubre de 2018, es
decir, ocho (8) días después de haberse emplazado al Fiscal
para la contestación, además esa aseveración de la Sala, es el
reconocimiento de que las partes no fueron NOTIFICADAS, en
franca violación e inobservancia a lo estipulado en el artículo
441 del Código Orgánico Procesal Penal que imperativamente
ordena el EMPLAZAMIENTO”.
Que “Esta circunstancia tan irregular produce violaciones
graves a los derechos rectores de todo proceso penal, como lo
son el derecho al debido proceso, a la defensa, a la seguridad
jurídica, a la tutela jurídica efectiva, así como a principios
procesales, cuya inobservancia, sea por desconocimiento o
simplemente con propósito, es considerado un error
inexcusable de derecho, debido a que dicha omisión de
notificación, conculca el derecho de defensa, de nuestro
representado, ocasionándole un gravamen irreparable al
mantenerlo en un estado de indefensión”.
Adujo que “La falta de notificación aludida también comporta un claro
desacato a lo ordenado por la Sala Constitucional en su sentencia Nº 496, de fecha
26 de julio de 2018, expediente Nº AA50-T-2017-002117 de la cual extraemos y
citamos: SEXTO: Se ORDENA al Tribunal Segundo de Primera Instancia Estadal
y Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo que, una vez que sean notificadas las partes de la presente decisión,
reabra el lapso para que las partes ejerzan, si a bien lo tiene, el recurso de apelación
de sentencia”.
Que “Además la falta de notificación, es violatorio de los preceptos
constitucionales, normados en el ordinal 1º del artículo 49 y el artículo 257, ya que
la protección al derecho de defensa, se garantiza con la sustanciación del debido
procedimiento y se menoscaba cuando se obvia alguna de las fases esenciales, es
decir, cuando se transgreda el procedimiento aplicable al caso, lo cual
evidentemente sucedió por cuanto que esa falta de notificación a los
investigados, conllevó a la violación del debido proceso, no obstante a ello,
nosotros, contradecimos y nos opusimos en fecha 09 de [n]oviembre de 2018, a la
apelación interpuesta, aduciendo entre otros hechos la extemporaneidad de la
apelación, la inapelabilidad de la decisión y la falta de fundamentación. Esa falta de
notificación quedó probada en el expediente con el respectivo oficio de remisión de
la apelación que hizo el Juez a la Corte de Apelaciones”.
De igual modo, la parte actora denunció la violación del derecho a la tutela
judicial efectiva y del derecho a la defensa, dada la omisión de la Sala n°.2
(Accidental) de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, de notificar a las partes de su reconstitución. En este sentido, indicó que de
la sentencia accionada “… en su narrativa, folios (153) y (154), la ponente
manifiesta, entre lo cual textualmente, citamos: ‘Interpuesto el recurso de
apelación se dio el correspondiente trámite legal; y se emplazó al Fiscal Primero
del Ministerio Público, en fecha 08 de octubre de 2018, sin que haya dado
contestación al recurso de apelación, siendo remitido posteriormente a esta Corte
de apelaciones. En fecha 14 de mayo de 2019 se dio cuenta en esta Sala Nro. 1 de
la Corte de Apelaciones del recurso mencionado, correspondiendo la designación
como ponente a la Jueza Superior Nº 3 Integrante de esta Sala 1, NIDIA
ALEJANDRA GONZÁLEZ ROJAS, quien con tal
carácter suscribe la presente decisión conjuntamente con las Juezas de S
ala Nro. 1 Mag (S) CARMEN ENEIDA ALVES NAVAS y Nro. 2 SOR
AYA DALAY P[É]REZ R[Í]OS. En fecha 15 de mayo de 2019 se levantó acta
mediante la cual la Jueza Superior Nº 3 Integrante de esta Sala 1, DRA NIDIA
ALEJANDRA GONZÁLEZ ROJAS, planteó su INHIBICIÓN de conformidad con
lo previsto en el artículo 89 ordinal 7º en concordancia con lo previsto en
el encabezado del artículo 90, ambos tipificados en el Código Orgánico Procesal
Penal. En fecha 6 de junio de 2019 se dio cuenta en esta Sala Nro. 2 de la Corte de
Apelaciones del recurso mencionado, correspondiendo la designación como
ponente a la Jueza Superior Nº 6 Integrante de esta Sala 2, Dra BARBARA
KERERINA PONCE TORRES, quien con tal carácter suscribe la presente decisión
conjuntamente con las Juezas de Sala Nº. 5 Dra, DESIS ORASMA DELGADO, y
Nro. 4 Dras. LILIAN CAROLINA TIRADO MADRID. En fecha 27 de junio de
2019 se levantó acta mediante la cual la Jueza Superior Nº 4, 5 y 6 Integrante de
esta Sala 2, Dra. Lilian Coromoto Tirado Madrid, Dra. Deisis Orasma Delgado y
Dra. Barbara Kererina Ponce Torres, planteó su INHIBICIÓN de conformidad
con lo previsto en el artículo 89 ordinal 7º en concordancia con lo previsto en
el encabezado del artículo 90, ambos tipificados en el Código Orgánico Procesal
Penal. En esta misma fecha, esta Sala declaró admitido el recurso de apelación, por
lo que se pasa, de seguido al pronunciamiento, sobre la impugnación planteada, en
los siguientes términos:…” (Resaltado del escrito citado).
Que “… en autos no cursa el acta de nombramiento de las Juezas y
Juez que constituyeron la Sala Accidental Nº 2 del Circuito Judicial Penal del
Estado Carabobo, y en virtud de que no hemos tenido acceso al expediente,
presumimos que no existe el auto de avocamiento y muchos menos la
notificación que se le debe hacer a las partes, a los fines de ley, ya que existe la
posibilidad de que dichos jueces pudieron haber sido RECUSADOS; o en su
defecto, ellos pudieron haberse INHIBIDO del conocimiento de la causa; o, no
puedan cumplir sus funciones temporal o definitivamente” (Resaltado del escrito
citado).
Que “… Esta circunstancia tan irregular produce violaciones graves a los
derechos rectores de todo proceso penal, como lo son el derecho al debido
proceso, a la defensa, a la seguridad jurídica, a la tutela jurídica efectiva, así como
a principios procesales, cuya inobservancia, sea por desconocimiento o
simplemente con propósito, es considerado un error inexcusable de derecho,
debido a que dicha omisión de notificación, conculca el derecho de defensa, de
nuestro representado, ocasionándole un gravamen irreparable al mantenerlo en
un estado de indefensión” (Resaltado del escrito citado).
Indicó que “… el cumplimiento del procedimiento de integración de
la Sala Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo el cual debió haberse cumplido en aras a la
protección de los intereses de las partes y cuáles fueron los mecanismos que
se utilizaron para sustituir a los jueces que se habían INHIBIDO del
conocimiento de la causa, sustitución que debió haberse cumplido de
conformidad con la ley, llamando a los suplentes y Conjueces, que en orden
alternativo les correspondía, a fin de efectuar la sustitución de los Jueces
inhibidos, para de esta manera constituir la Sala Accidental, dando fiel y
total cumplimiento a la garantía del Juez natural, además no consta en
autos que la constitución de esa Sala Accidental Nº 2, fuese notificada
a las partes, todo lo cual era obligatorio en satisfacción del DERECHO
DE DEFENSA A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA Y AL DEBIDO
PROCESO” (Resaltado del escrito citado).
En tercer lugar, denunció la violación del derecho a la tutela judicial efectiva y
del derecho a la defensa, en vista de que la sentencia accionada en amparo se
encuentra inmotivada. A tal efecto, precisó que “Debemos hacer la salvedad que de
manera incierta la Sala al folio (142), deja expresa constancia de lo siguiente,
citamos: ‘SE HACE CONSTAR QUE EL PRESENTE RECURSO DE
APELACION NO FUE CONTESTADO POR LAS PARTES.’ Esa apreciación de
la Sala, no se corresponde con la verdad procesal contenida en los autos, por
cuanto que, en fecha 9 de noviembre de 2.018, formalmente contradecimos y nos
opusimos a la apelación interpuesta, todo lo cual se evidencia en el anexo cuya
copia anexamos marcada ‘J’ además dicha oposición, quedó probada con el acta
que certifica la Secretaria, en fecha 20 de marzo de 2019, donde deja expresa
constancia de que nosotros dimos contestación al Recurso de Apelación interpuesto,
el cual anexamos marcado ‘K’ ” (Resaltado del escrito citado).
Con base en lo anterior, adujo que “La Sala Nº 2 de la Corte de Apelaciones,
incurrió en lo que en doctrina se conoce como ‘INMOTIVACIÓN DE
SENTENCIA’, al desconocer y omitir la alzada que nosotros habíamos interpuesto
escrito contradiciendo y alegando que la apelación interpuesta no debía ser admitida
por cuanto la decisión proferida por el Juez de instancia al decretar el
Sobreseimiento en fecha 15 de diciembre de 2016, se debió a la ratificación hecha
por el Fiscal Superior del Ministerio Público, en fecha 30 de [j]ulio de 2015, y como
consecuencia de ello dicha sentencia era inapelable pues se había cumplido con la
doble instancia, para lo cual citamos sentencia de fecha 16 de diciembre de 2.012,
proferida por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia,
expediente 2012-332, con ponencia de la Magistrada YANINA BEATRIZ
KARABIN DE D[Í]AZ, quien al tratar el tema del sobreseimiento ratificado por el
Fiscal…”.
Señaló la parte accionante, que le manifestó a la agraviante que “… al revisar
las actas procesales pudimos verificar que todos los investigados no habían sido
notificados, produciendo el efecto jurídico que no se ha
aperturado (sic) efectivamente el lapso para interponer la apelación, la cual como ya
la fundamentamos, es INAPELABLE, además su interposición es extemporánea por
haber sido interpuesto prematuramente”.
Que “Les indicamos que de una simple lectura al escrito interpuesto, se
aprecia que el mismo carece de la fundamentación debida, es inmotivado, pues la
abogado apelante, sólo se limita a explanar una historia de nunca acabar, arguyendo
que su representado es propietario de un mil seiscientas veintiún hectáreas con
cuatro mil quinientos setenta y seis metros (1.621,4.576 ha), solo explana que dicha
‘Decisión le causa un gravamen irreparable a su mandante, toda vez que el
Tribunal [a] [q]uo al [d]ecretar el [s]obreseimiento de la causa, no le da la
posibilidad a su representado en su condición de víctima de proseguir con un
Proceso Penal a los fines de demostrar la culpabilidad de los imputados y se le
devuelva el derecho que le corresponde en su condición de víctima de la presente
causa, de ser oida y resarcida en el daño que le fue causado”(sic). (Resaltado del
escrito citado).
Que “Le reiteramos a la Sala, que de
conformidad con lo establecido en el
artículo 273 del Código Procesal Penal, ‘El o la
denunciante no es parte en el proceso’, esa
condición de víctima jamás la ha tenido el
denunciante, y con respeto a la condición de
imputado de nuestro representado, eso no es
cierto, jamás se le ha imputado delito alguno, por
cuanto no se ha celebrado audiencia
pública” (Resaltado del escrito citado).
Que “Le dijimos a la Sala que al leer y releer minuciosa y
pormenorizadamente el escrito presentado, verificamos que los supuestos
establecidos por el legislador para interponer la apelación, no
estaban satisfechos”.
Que “Le señalamos que esa impericia de creer que con solo citar la norma
se cumple con el supuesto de hecho, es errónea, trayendo como consecuencia jurídica
la falta de motivación de la apelación, la cual suficientemente hemos demostrado que
es INAPELABLE”.
Indicó que “Honorable Magistrado (a), Usted, podrá evidenciar y constatar
al leer y revisar el fallo recurrido que estos hechos y el derecho alegados y sometidos
a consideración de los Jueces de la Sala Accidental Nº 2, en el escrito de oposición
interpuesto en fecha 9 de noviembre de 2018, en contra del recurso de apelación de
sentencia, no fueron tomados en cuenta, es decir, hubo un silencio en cuanto a los
argumentos sometidos a su consideración y que debían ser resueltos en la sentencia
de segunda instancia, no hubo pronunciamiento alguno sobre la inapelabilidad de
la decisión que decretó el sobreseimiento, y al no hacerlo se materializó la falta de
motivación, trayendo como consecuencia indefectible que la recurrida incurrió en
infracción de la Ley, por falta de motivación y resolución a los puntos
fundamentales opuestos por nosotros en contra del recurso de apelación interpuesto,
y que la Sala, desconoció y obvió, restándole importancia y relevancia, lo cual
indudablemente influyó en el dispositivo del fallo, así mismo desconoció, hizo caso
omiso, DESACATÓ, desaplicó y anuló de facto, la decisión de la Sala
Constitucional de fecha 26 de [j]ulio de 2018, la cual declaró VÁLIDO EL
SOBRESEIMIENTO, trayendo como consecuencia que si se hubiesen considerados
estos hechos y el derecho alegado y fundamentado, lo procedente era que la Sala
declarar[á] INAPELABLE, dicha decisión y consecuentemente firme
el [s]obreseimiento”. (Resaltado del escrito citado).
Que “No existe en la sentencia recurrida en AMPARO, ningún
elemento de convicción que permita establecer que la misma estuviese
fundamentada en norma jurídica alguna, no existe una exposición concisa
de los fundamentos de hecho y de derecho (numeral 4. del artículo 346
COPP), omisión cometida por parte de la Sala que materializó la falta de
motivación, trayendo como consecuencia jurídica el efecto contenido en
el artículo 157 del Código Orgánico Procesal Penal (…), solo se aprecia
una narrativa de la causa, citas textuales de la apelante, del auto del
Tribunal cuando ingresó al sistema iuris 2000 la sentencia ordenada por la
Sala Constitucional y citas jurisprudenciales, es decir, no existe una
debida fundamentación por parte de la Sala de donde surja claramente la
convicción que la sentencia dictada en fecha 15 de diciembre de 2016,
donde se decretó el sobreseimiento y que fue recurrida en apelación era
inmotivada (Resaltado del escrito citado).
Afirmó, que “… en la sentencia proferida por la Sala Accidental Nº 2 de la
Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, se
encuentran incongruencias pues esta señala en su motivación que ‘el recurso de
apelación interpuesto por la ABG. MAR[Í]A PEÑA, en su condición de apoderada del
ciudadano Nolberto Salas, es contra resolución judicial dictada en fecha 24 de
septiembre de 2019, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia Funciones de
Control de este Circuito Judicial Penal” y al emitir el fallo indica que se declara la
nulidad por inmotivado del fallo recurrido de fecha 15 de diciembre de 2015,
sentencia que evidentemente es inexistente, por cuanto la sentencia que decretó el
sobreseimiento data del 15 de diciembre de 2016, así mismo la Sala declara la
nulidad de la audiencia preliminar que dio ocasión a la decisión anulada conforme
a lo establecido en el artículo 180 eiusdem, obviando la Sala que este artículo en su
aparte segundo, establece: ‘Sin embargo la declaración de nulidad no podrá
retrotraer el proceso a etapas anteriores con grave perjuicio para el imputado o
imputada, salvo cuando la nulidad se funde en la violación de una garantía
establecida en su favor,’ además dicha audiencia jamás se ha
llevado a cabo durante estos diez (10) años que lleva esta
causa sin que a nuestro representado se le haya imputado
delito alguno o absuelto definitivamente, además la Sala para
fundamentar su decisión, cita sentencias de la Sala Penal y
Constitucional, y al revisar minuciosamente su decisión, vemos
y notamos que la misma es violatoria del artículo 1 del COPP,
por cuanto no salvaguardó todos los derechos y garantías del
debido proceso; artículo 13 eiusdem, que ordena
imperativamente que el Juez al adoptar su decisión debe
establecer la verdad de los hechos y atenerse a ellos en la
aplicación de la justicia; artículo 13 eiusdem, obvió que el
proceso tiene carácter contradictorio y artículo 22 del COPP,
referente a la apreciación de las pruebas, las cuales no tan solo
omitió sino que no hizo pronunciamiento alguno sobre las
mismas, falta de valoración, que incidió negativamente en el
fallo dictado, debido a que si hubiese aplicado debidamente el
proceso, hubiere valorado el escrito de oposición de la
apelación interpuesto y las pruebas existentes en autos,
determinando conforme a derecho que la apelación era
inadmisible y consecuencialmente decretar firme el
sobreseimiento decretado en fecha 15 de diciembre de 2016 y
declarado V[Á]LIDO por la Sala Constitucional en fecha 26
de Julio de 2018” (Resaltado del escrito citado).
Que “… la Sala de Casación Penal de ese Máximo Tribunal, ha señalado
con reiteración que los jueces de esa jurisdicción están obligados a resolver cada
uno de los puntos o denuncias de la apelación y con suficiente claridad los motivos
que le sirven de sustento a la decisión judicial, pues de ser omitidas por el
sentenciador se estaría violando el derecho a una segunda instancia, que permite
ejercer un control de revisión sobre la sentencia dictada por el órgano
jurisdiccional de primera instancia”
Que “La sentencia de la Sala Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones no
explica las razones jurídicas el por qué, en lugar de proceder conforme al artículo
305 del COPP, declarando firme el sobreseimiento ante la ratificación fiscal, en su
lugar, anuló dicha decisión, que había sido declarada válida por la Sala
Constitucional en fecha 26 de julio de 2018, sentencia Nº 496, violación esta, que es
aún más grave, cuando como jueces de derecho que son, era su obligación declarar
el derecho a través de una decisión debidamente fundamentada, congruente y
armónica entre lo peticionado y la conclusión”.
Que “La sentencia recurrida no proporciona un argumento lógico y jurídico
suficiente para garantizar el derecho fundamental a obtener de los órganos
judiciales una resolución motivada y fundada en derecho, así como de conocer las
razones que adoptó la sala recurrida, para la determinación del fallo, como disponen
los artículos 26 y 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Que “La decisión recurrida, está desprovista de todo razonamiento material,
ya que por ninguna parte del fallo se ofrece la mínima razón lógica y jurídica para
afirmar como en efecto hizo, que la decisión del a quo se encuentra inmotivada, de
allí, que se evidencie de ese fallo, que no se pueda saber cuál es la razón que
sustenta la decisión del tribunal, por lo que no cumple con los requisitos de certeza
y seguridad jurídica”.
En este orden de ideas, la parte actora alegó que “… la Sala Accidental Nº 2
de la Corte de Apelaciones que conoció de la apelación, no se pronunció respecto
al alegato sobre la inmotivación del fallo de primera instancia de una manera
coherente, con un mínimo razonamiento lógico y jurídico de allí que, el fallo
delatado como violatorio de los derechos constitucionales denunciados incurrió en el
vicio de incongruencia omisiva, falta de motivación o motivación insuficiente del
fallo, lo que, a su vez, lesionó los derechos a la defensa, al debido proceso y a la
tutela jurídica eficaz, real y efectiva”.
En cuarto lugar, la parte accionante denunció la falta de aplicación del artículo
305 del Código Orgánico Procesal Penal, indicando al respecto que “… En el escrito
de oposición a la apelación, riela al CAP[Í]TULO IV INAPELABILIDAD DEL
SOBRESEIMIENTO, en dicho escrito, señalamos al Juez y citamos el contenido del
artículo 305 del Código Orgánico Procesal Penal…”. (Resaltado del escrito citado).
Que “…
Le manifestamos que en el caso bajo
estudio, el Fiscal Superior del Ministerio Público, en
fecha 30 de julio de 2015 (…) ratificó el sobreseimiento
y como consecuencia de ello el Juez de instancia,
decretó el sobreseimiento, en fecha 15 de diciembre de
2.016” (Resaltado del escrito citado).
Indicó que “Citamos Jurisprudencia, emanada de la Sala de Casación
Penal del Tribunal Supremo de Justicia, en fecha 16 de diciembre de 2.012,
expediente 2012-332, con ponencia de la Magistrada YANINA BEATRIZ
KARABIN DE D[Í]AZ, quien al tratar el tema del sobreseimiento ratificado por el
Fiscal…” (Resaltado del escrito citado).
Que “En nuestro caso, la Sala Nº 2 de la Corte de Apelaciones, no solo se
apartó del criterio de la Sala Constitucional, quien en fecha 26-07-2018, Sentencia
496, expediente Nº AA50-T-2017-1217 declaró VÁLIDO el Sobreseimiento dictado
en fecha 15 de diciembre de 2016 (violando con ello el principio de la COSA
JUZGADA, por el contrario desconoció su contenido y su carácter vinculante y sin
fundamentación o motivación alguna anuló de facto dicho fallo constitucional,
además cometió el error garrafal de obviar y desaplicar lo estipulado y ordenado por
el artículo 305 del Código Orgánico Procesal Penal, aplicable RATIONE
TEMPORIS al caso de marras” (Resaltado del escrito citado).
Que “… la recurrida, no solo desaplicó el contenido del artículo 305 del
Código Orgánico Procesal Penal, sino que lo obvió e hizo caso omiso a nuestra
fundamentación, siendo lo lógico en aras de la uniformidad de la Doctrina, la Ley y
la Jurisprudencia, aplicar el contenido de dicha norma y el análisis expuesto en la
jurisprudencia ut supra citada, pues ello conllevaría a declarar inadmisible la
apelación interpuesta y consecuencialmente ratificar el sobreseimiento decretado en
fecha 15 de diciembre de 2016 y declarado V[Á]LIDO por la Sala Constitucional en
fecha 26 de Julio de 2018” (Resaltado del escrito citado).
Indicó que “… la decisión anulada es de fecha 15 de diciembre de 2016,
razón por la cual, todos los actos procesales realizados en la causa hasta ese momento
se rigen por la ley anterior, por ello, la incidencia de la apelación interpuesta
debió resolverse con sujeción a lo dispuesto en el artículo 305 del
COPP, aplicable RATIONE TEMPORIS, y por supuesto, en acatamiento al principio
de la NO RETROACTIVIDAD DE LA LEY, consagrado en el artículo 24 de la
Constitución de la República” (Resaltado del escrito citado).
En este sentido, alegó que “… la Sala Accidental Nº
2 de la Corte de Apelaciones, cuando dictó su decisión
el 18 de septiembre de 2019, debió darle efectiva
aplicación al artículo 305 del Código Orgánico
Procesal Penal, aplicable RATIONE TEMPORIS al
caso, es decir, declarar sin lugar el recurso de
apelación, por cuanto que el Sobreseimiento cuando es
decretado por ratificación del Ministerio Público
es INAPELABLE y no está sujeto a CASACIÓN. De
acuerdo a reiteradas jurisprudencias de la Sala de
Casación Penal y Sala Constitucional, insistimos
aplicables RATIONE TEMPORIS al caso de nuestro
representado” (Resaltado del escrito citado).
Que “Esta conducta atípica de la
recurrida, doctrinariamente se conoce como, “el vicio
de incongruencia por omisión” el cual tiene incidencia
constitucional y fue objeto de análisis por la Sala
Constitucional en fecha 15 de octubre de 2002,
sentencia N° 2465 …” (Resaltado del escrito citado).
Que “… existe un desajuste entre la sentencia emitida y las pretensiones
nuestras expuestas y fundamentadas. En efecto ese desajuste se encuentra probado en
dicho fallo, debido a que en ninguna parte de la sentencia, ya sea la parte narrativa,
motiva o dispositiva, la Sala hace mención a la oposición que formalmente
interpusimos en fecha 9 de noviembre de 2018, a la apelación hecha por el
denunciante, y muchos menos se refiere a los alegatos expuestos referentes a
la inapelabilidad de la decisión y a la fundamentación explicada en referencia a la
aplicación del artículo 305 del Código Orgánico Procesal Penal y
la Jurisprudencia citada, aplicable RATIONE TEMPORIS, al caso bajo su
estudio, siendo que era el momento oportuno y adecuado para ratificar el
sobreseimiento decretado en fecha 15 de diciembre de 2016 y declarado V[Á]LIDO
por la Sala Constitucional en fecha 26 de Julio de 2018” (Resaltado del escrito
citado).
Que “… el artículo 305 del COPP(sic), se encontraba vigente para el día 15
de diciembre de 2016, cuando fue dictado el fallo que decretó el sobreseimiento,
pues la sentencia Nº 537 de la Sala Constitucional de ese Honorable Tribunal, que
suspendió parcialmente el último aparte de ese artículo 305 eiusdem y que le dio una
nueva redacción temporal, fue dictada el 12 de julio de 2017” (Resaltado del escrito
citado).
Que “En efecto esa Sala Constitucional produjo el fallo,
estableciendo de manera cautelar el régimen procesal transitorio
respecto al tan comentado artículo 305 del COPP (sic), conforme al cual,
‘no decretado el sobreseimiento, el Juez debe ordenar al Ministerio
Público, continuar con la investigación, sin perjuicio de su autonomía de
concluir la investigación nuevamente’, por tal motivo, de acuerdo con esa
decisión, a partir de ese momento, la citada norma debe leerse de
la siguiente manera: ‘Artículo 305, Presentada la solicitud de
sobreseimiento, el Juez o Jueza lo decidirá dentro de los cuarenta y cinco
días. La decisión dictada por el Tribunal deberá ser notificada a las partes
y a la víctima, aunque no se haya querellado.”
Que “Al entrar en vigencia provisionalmente esa norma jurídica
en un proceso penal en curso como el que nos ocupa, resulta necesario
resolver la situación devenida sobre la vigencia intertemporal de la ley,
mediante la solución que ofrece el criterio vinculante emanado de esa Sala
Constitucional esgrimido en decisión del 19 de febrero de 2004, caso:
Tavsa…”.
Que “Del fallo anteriormente citado se desprende que en el caso de marras,
no es aplicable la reforma provisional del artículo 305 del COPP(sic), y por lo tanto
el trámite desarrollado antes de esa reforma por esa norma del COPP(sic), se
mantiene, así la nueva reforma contemple un nuevo trámite o lo haya simplificado,
Por ello, esa nueva normativa no se puede aplicar a situaciones ya
existentes porque de lo contrario, se estaría haciendo con efecto retroactivo, lo cual
constituye una flagrante violación del artículo 24 de la Constitución de la
República” (Resaltado del escrito citado).
En razón de lo anterior, indicó que “… todos los actos procesales cumplidos
en ese momento se rigen por la ley anterior, y por ello, la incidencia de la
apelación también debió resolverse con sujeción a lo dispuesto en el artículo 305
del COPP, aplicable RATIONE TEMPORIS y por supuesto, en acatamiento al
principio de la no retroactividad de la ley, consagrada en el artículo 24 de la
Constitución de la República”. (Resaltado del escrito citado).
Que “… la Sala Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones cuando dictó su
decisión del 18 septiembre de 2019, debió darle efectiva aplicación a la referida
norma del COPP (artículo 305), declarando sin lugar el recurso de apelación
interpuesto, y consecuencialmente firme el sobreseimiento; decretado en fecha 15 de
diciembre de 2016, sin embargo, su actuación fue completamente distinta, de hecho
contraria a la ley, ya que declaró con lugar la apelación ejercida, anulando la
sentencia que había declarado con lugar el sobreseimiento, en franco desacato a la
sentencia Nº 496 de fecha 26 de julio de 2018, expediente Nº AA50-T-2017-
002117, que decretó V[Á]LIDO EL SOBRESEIMIENTO dictado” (Resaltado del
escrito citado).
Manifestó que “… cuando la Alzada actuó de la forma en que lo hizo,
incurrió en la violación a las garantías constitucionales al debido proceso,
presunción de inocencia, derecho a la defensa, tutela jurídica efectiva, legalidad
procesal y a los principios sobre la estructura acusatoria del proceso penal (artículo
284.4 Constitucional), así como en desmedro de la autonomía e independencia del
Ministerio Público (artículo 2 de la Ley Orgánica del Ministerio Público)
imponiéndole la ejecución de una conducta determinada. a partir de ese momento,
debido a que la representación fiscal, no tendría otra opción que acusar, cuando
también podría por los principios de autonomía y garante de la legalidad que la
gobierna, insistir en el sobreseimiento de la causa (que ya lo hizo), bien porque no
existen elementos de convicción que impliquen a nuestro representado en la
comisión de delito alguno, o porque los hechos deban ser conocidos y decididos por
otros jueces, distintos a los de la jurisdicción penal”.
Que “… ante la decisión que hoy impugnamos,
nuestro representado quedó en una especie de limbo
jurídico, pues aunque el Ministerio Público ya ha dicho
que no acusará (en dos ocasiones, como está previsto en
el orden jurídico, que no hay motivos para continuar con
la investigación, mucho menos con el proceso penal), sin
embargo no se pone fin a la fase preparatoria del
proceso y se impide, con el fallo impugnado, la
posibilidad de que la investigación en que se ha
vinculado a nuestro representado sea sobreseída
mediante una decisión judicial que obligatoriamente
acoja la opinión fiscal, comportando esa situación una
violación al principio rector del proceso penal,
consagrado en el artículo 11 del COPP(sic), conforme al
cual la titularidad de la acción penal corresponde al
Estado a través del Ministerio Público, es decir, la
Fiscalía General de la República”.
Que “Esta irregular situación procesal generada
por la Sala Accidental Nº 2, al tomar la decisión que hoy
impugnamos mediante Amparo Constitucional, grava el
ámbito de libertad ciudadana de nuestro representado,
al someterlo indefinidamente como reo de una
investigación que el Ministerio Público ha pedido
sobreseer, pero que el Poder Judicial se niega a
sobreseer, el proceso que no tiene modo de proseguir, ya
que, sin acusación del Ministerio Público, no puede
haber proceso penal en contra de ninguna persona, es
decir, -no se concibe un proceso penal sin que exista
imputado alguno- y sin tener a su alcance ningún medio
de impugnación ordinario”.
Que “…
no ha habido imputación formal ni
acusación fiscal, pero el poder judicial por segunda vez,
contra legem, no acoge y niega la solicitud fiscal de
sobreseimiento, de forma tal que pareciera que
condicionó la actuación futura del Ministerio Público,
quien a partir de ese momento quizás no tendría otra
alternativa que acusar a nuestro representado, no
obstante que su convicción es que el asunto no reviste
carácter penal y por ello pidió en sus dos instancias
posibles, el sobreseimiento”.
Que “En el caso in comento, cuando el
Ministerio Público consideró que estaba en la
obligación de ratificar la solicitud de
sobreseimiento del ciudadano GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ, porque consideró
que los hechos deben ser conocidos por jueces
distintos a los de la jurisdicción penal, era necesario y
obligatorio que la Sala Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones, declarara sin
lugar el recurso de apelación interpuesto, y consecuencialmente ratificara el
sobreseimiento de la causa, que de pasó había sido analizado por la Sala
Constitucional en su sentencia Nº 496 de fecha 26 de julio de 2018,
declarando válido el sobreseimiento” (Resaltado del escrito citado).
Que “Sólo la arbitrariedad o el desconocimiento del derecho podrían
explicar la conducta en que han incurridos los jueces de la recurrida, al proferir la
decisión impugnada, siendo esa conducta determinante en el caso, pues de haberse
aplicado correctamente el artículo 305 tantas veces citado, el resultado habría sido
distinto, es decir, se hubiere ratificado la decisión del 15 de diciembre de 2016
mediante la cual se decretó el sobreseimiento del ciudadano GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ, pero en contraposición se le somete a un
proceso penal imperecedero en el tiempo, sin que medie acusación fiscal por los
delitos de forjamiento de documento público y alteración de linderos, de allí, la
relevancia o influencia que tiene el vicio en el dispositivo del fallo, toda vez que
afectó de manera determinante en su resolución a nuestro representado,
configurándose la violación de sus derechos o garantía legal o constitucional al
debido proceso, a la defensa, a la tutela judicial efectiva” (Resaltado del escrito
citado).
En este orden de ideas, puntualizó que “… la falta de aplicación del
artículo 305 del Código Orgánico Procesal Penal al caso, como en efecto
ocurrió, concretó la violación directa de los derechos constitucionales
denunciados en una situación jurídica subjetiva, que da lugar a que deban
ser conocidos por el Juez de Amparo y declarado con lugar en la
definitiva, pues se violentaron las garantías constitucionales al debido
proceso, derecho a la defensa, legalidad y tutela judicial efectiva,
consagrados en los artículos 26, 49, 253 y 257 Constitucional” (Resaltado
del escrito citado).
Por último, la parte actora denunció la falta de aplicación y violación
de los principios rectores del proceso. Al respecto, afirmó que “… la
sentencia accionada en amparo incurrió en un uso desmedido o arbitrario
de sus atribuciones, al anular el fallo dictado en fecha 15 de diciembre de
2016 por el Tribunal Segundo de Primera Instancia Penal Estadal y
Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, decisión que se encontraba apoyada por la sentencia proferida
por la Sala Constitucional en fecha 26 de Julio de 2.018, (Sentencia
Nº 496, Expediente Nº AA50-T-2017-002117, ) en la cual decretó:
‘QUINTO: Se DECLARA LA VALIDEZ de la decisión del 15 de
diciembre de 2016, emanada del Tribunal Segundo de Primera Instancia
Estadal y Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal
del Estado Carabobo, cursante a los folios 261 al 262 del presente
expediente mediante la cual declaró con lugar el sobreseimiento a favor
del ciudadano Gulfrido José Molina Sánchez. En consecuencia
se ORDENA al señalado Juzgado reingrese al sistema ‘IURIS 2000’, el
contenido de dicha sentencia dentro de las veinticuatro (24) horas
siguientes a la notificación de la presente decisión” (Resaltado del escrito
citado).
Que “… los Jueces al sentenciar la apelación, no
tan solo anularon la sentencia que decretó el
sobreseimiento, sino que también sin estar facultados
por norma alguna anularon de facto la sentencia de la
Sala Constitucional, trayendo como consecuencia
que (Un Tribunal de menor Jerarquía, anula una
sentencia de la Sala Constitucional, la cual tiene bajo
su imperio entre otras facultades el control de la
legalidad y constitucionalidad de los actos emanados de
los órganos de la administración de
Justicia)” (Resaltado del escrito citado).
Que la “… actividad desplegada por la Sala
Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones del Circuito
Judicial Penal del Estado Carabobo es violatoria de un
Principio Rector Fundamental del Proceso, el cual la
doctrina lo identifica como TEOR[Í]A DE LOS
RECURSOS, principio éste que impide que
un JUEZ de menor jerarquía pueda revisar la
sentencia dictada por un Superior con el agravante que
la Sala 2 de la Corte de Apelaciones desconoce el
carácter vinculante de los fallos dictados por la Sala
Constitucional, los cuales son de obligatorio
acatamiento y cumplimiento, que en nuestro caso
la Sala 2 de la Corte de Apelaciones, sin
fundamentación alguna y sin estar facultada por la ley
desconoce, hace caso omiso, DESACATA, desaplica
y anula de facto, la sentencia proferida por la Sala
Constitucional en fecha 26 de [j]ulio de 2.018,
(Sentencia Nº 496, Expediente Nº AA50-T-2017-
002117, ) con ponencia de la Magistrada CARMEN
ZULETA DE MERCH[Á]N, donde declara LA
VALIDEZ de la decisión del 15 de diciembre de 2.016,
emanada del Tribunal Segundo de Primera Instancia en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
Estado Carabobo, mediante la cual decretó CON
LUGAR EL SOBRESEIMIENTO en la causa Nº
GP01-P-2013-16408 seguida a nuestro representado GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ” (Resaltado del escrito citado).
Que “… la conducta atípica desplegada por los Jueces de la Sala Accidental
Nº 2 de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo,
que hicieron caso omiso a la (Sentencia Nº 496, Expediente Nº AA50-T-2017-
002117, ) no le dieron la aplicación que en orden a la uniformidad de la doctrina,
legislación y jurisprudencia debieron darle, por el contrario en franco (a nuestro
entender y criterio), .-DESACATO.-, al sentenciar…” (Resaltado del escrito citado).
Que “La Sala Accidental Nº 2 de la Corte de Apelaciones del Circuito
Judicial Penal del Estado Carabobo, al ordenar la reposición al estado de que un
nuevo Juez, emita un nuevo fallo sobre el sobreseimiento, está actuando contra
natura, comete un exabrupto y desconoce totalmente nuestro orden jurídico procesal,
pues dicho sobreseimiento ya ha sido juzgado, es decir, (ratificado por el Ministerio
Público, decretado por el Juzgado Segundo de Primera Instancia Estadales y
Municipales en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, en fecha 15 de diciembre de 2.016 y declarado válido por la Sala
Constitucional en fecha 26 de [j]ulio de 2.018, .-Sentencia Nº 496, Expediente
Nº AA50-T-2017-002117.- con ponencia de la Magistrada CARMEN ZULETA DE
MERCH[Á]N.)” (Resaltado del escrito citado).
Que “La Sala al emitir esa decisión, desconoció que la búsqueda y obtención
de una justicia debe ser idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable,
equitativa, sin formalismos o reposiciones inútiles, cuyo objeto es garantizar, en
definitiva, la supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales,
así como su uniforme y correcta interpretación y aplicación”.
Que “… los Jueces de esa sala Accidental, no se pronunciaron sobre los
hechos y fundamentos de derecho alegados en el escrito de oposición a la apelación
que interpusimos en fecha 9 de noviembre de 2018, en franca violación al (Artículo
22 del COPP) (sic), igualmente obviaron que debían notificar a las partes del
recurso de apelación interpuesto (Artículo 441 del COPP) (sic), a los fines de que
las partes esgrimieran sus alegatos y defensas” (Resaltado del escrito citado).
Que “… en la sentencia que los jueces de esa instancia,
bajo ninguna circunstancia valoraron las pruebas que cursan en
autos, desconocieron que el sustento de la denuncia se basa en
un documento privado, (Que no puede ser opuesto a terceros),
igualmente obviaron que nuestra representada CONVICA,
C.A., sustenta su propiedad en un DOCUMENTO PÚBLICO
FEHACIENTE E INDUBITABLE, debidamente
registrado por ante la Oficina de Registro Público de los
Municipios Naguanagua y San Diego del Estado Carabobo, en
fecha 13-12-1996, bajo el N° 21, Protocolo 1°, tomo 50,
Cuarto Trimestre de 1996; no valoró el escrito de oposición a
la apelación que interpusimos en fecha 9 de noviembre de
2018, no valoraron los documentos que anexo a su escrito la
parte apelante…” ” (Resaltado del escrito citado).
Que “El hecho de que la sentencia accionada no hubiere
valorado las pruebas sometidas a su arbitrio, las cuales no eran
contradictorias entre sí, hubiere conllevado a declarar la
apelación interpuesta INADMISIBLE y
consecuencialmente a ratificar el
sobreseimiento a nuestro representado, el cual
había sido declarado VÁLIDO, por la
sentencia proferida por la Sala
Constitucional en fecha 26 de Julio de 2.018,
(Sentencia Nº 496, Expediente Nº AA50-T-
2017-002117, ) y no por el contrario como
sucedió que anuló dicho fallo, dejando a los
investigados en el proceso penal en una
situación de indefensión producida por la
actividad de un órgano de administración de
justicia” (Resaltado del escrito citado).
Asimismo, señaló la parte accionante
que “… debemos significar que la sentencia
proferida fue emitida fuera del lapso de ley,
en consecuencia debió haberse notificado a
las partes, a los fines de que interpusieran los
recursos, esta omisión de notificación es
violatoria del único aparte del artículo 159 en
concordancia con el 166, ambos del Código
Orgánico Procesal Penal”.
De igual modo, alegó que “… desde
el (05-10-2009), fecha cierta en que el Fiscal
del Ministerio Público, ordenó el inicio de la
investigación, hasta el día de hoy, han
transcurrido más de diez (10) años, sin que se
haya realizado LA AUDIENCIA PÚBLICA
Y ORAL, es decir, a nuestro representado no
se le ha imputado delito alguno, por el
contrario insistimos el Ministerio Público
solicitó el sobreseimiento y ratificó su
solicitud. Esta irregularidad le crea un
estado de indefensión indefinido a nuestro
representado por cuanto en el proceso penal
acusatorio actual, no existen las
averiguaciones abiertas e indefinidas, las
cuales eran propias del sistema penal
inquisitivo ya derogado, es decir no se
concibe un proceso penal sin que exista
imputado alguno; en ese sentido reiteramos,
que esta indefensión producida por la
actividad de un órgano de la administración
de justicia, ha sido definida por esa Sala
Constitucional, inveteradamente,
como DILACIÓN imputable al Estado,
situación que salvo mejor criterio, en nuestra
opinión opera la PRESCRIPCIÓN
ORDINARIA DE LA ACCIÓN PENAL, de
conformidad con lo establecido en el artículo
108 del Código Sustantivo Penal, por lo que
con el debido respeto en aras de impartir una
justicia expedita y una tutela judicial efectiva,
solicitamos a esa honorable Sala,
se pronuncie, sobre si opera o no la
PRESCRIPCIÓN, o en su defecto DECLARE
EL SOBRESEIMIENTO FIRME, el cual lo
declaró válido esa Sala Constitucional, en
su decisión de fecha 26-08-2018, [s]entencia
496, expediente Nº AA50-T-2017-
002117…” (Resaltado del escrito citado).
Con base en los anteriores alegatos, la parte
actora solicitó lo siguiente:
“PRIMERO: Que Admita la ACCIÓN
DE AMPARO Constitucional interpuesta
en contra de la decisión (auto) dictada por
la Sala Accidental Nº 2 de la Corte de
Apelaciones Penales – Valencia del
Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, de fecha 18 de septiembre de
2019, en el asunto Nº GP01-R-2018-
000172, quien actuando con
extralimitación de funciones, abuso de
poder y fuera de su competencia material y
constitucional (incompetencia
sustancial), declaró con lugar el Recurso
de Apelación interpuesto, anulando la
decisión de fecha 16 de diciembre de 2016
proferida por el Tribunal Segundo de
Primera Instancia Estadales y
Municipales en Funciones de Control del
Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, mediante la cual decretó con
lugar el Sobreseimiento en la causa
seguida a GULFRIDO JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ, y
consecuencialmente desacató, desaplicó y
anuló de facto, la sentencia proferida por
la Sala Constitucional en fecha 26 de
Julio de 2.018, (Sentencia Nº 496,
Expediente Nº AA50-T-2017-002117), con
ponencia de la Magistrada CARMEN
ZULETA DE MERCHÁN, donde
declara LA VALIDEZ de la decisión
del 15 de diciembre de 2.016, emanada
del Tribunal Segundo de Primera Instancia
en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Estado
Carabobo, mediante la cual
decretó CON LUGAR EL
SOBRESEIMIENTO en la causa Nº
GP01-P-2013-16408 seguida a nuestro
representado GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ.
SEGUNDO: Declare como de Mero
Derecho la resolución del presente
amparo, en consecuencia decida el fondo
del asunto sin necesidad de convocatoria
de la audiencia constitucional.
TERCERO: Que Admita las pruebas
promovidas por no ser manifiestamente
ilegales ni impertinentes, y que las mismas
sean valoradas en la definitiva.
CUARTO: Declare con lugar la presente
acción de AMPARO
CONSTITUCIONAL y en
consecuencia, anule y suspendan los
efectos de la decisión de la Sala
Accidental Nº 2 Corte de Apelaciones
Penales – Valencia del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo, de fecha 18
de septiembre de 2019, en el asunto Nº
GP01-R-2017-000172, quien declaró con
lugar el Recurso de Apelación
interpuesto, anulando la decisión de
fecha 16 de diciembre de 2016 proferida
por el Tribunal Segundo de Primera
Instancia Estadales y Municipales en
Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Estado Carabobo,
mediante la cual decretó con lugar el
Sobreseimiento en la causa seguida
a GULFRIDO JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ, y
consecuencialmente desacató, desaplicó y
anuló de facto, la sentencia proferida por
la Sala Constitucional en
fecha 26 de [j]ulio de 2.018, (Sentencia
Nº 496, Expediente Nº AA50-T-2017-
002117, ) con ponencia de la
Magistrada CARMEN ZULETA DE
MERCH[Á]N, donde declara LA
VALIDEZ de la decisión del 15 de
diciembre de 2.016, emanada del Tribunal
Segundo de Primera Instancia en
Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo, mediante la
cual decretó CON LUGAR EL
SOBRESEIMIENTO en la causa Nº
GP01-P-2013-16408 seguida a nuestro
representado GULFRIDO
JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ.
QUINTO: Solicitamos a esa Sala
Constitucional, visto que consta en autos
las solicitudes de sobreseimiento
emanadas del Ministerio Público y como
quiera que no existe más tramite conforme
al artículo 305 del COPP, toda vez, que
fue íntegramente cumplido tanto en
primera y segunda instancia, de
conformidad con el artículo 35 de la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia, proceda a declarar firme el
sobreseimiento del
ciudadano GULFRIDO
JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ (suficientemente identificado
en autos), a fin de evitar mayores e
indebidas dilaciones procesales, que le
causen un mayor perjuicio del que ya viene
padeciendo por efecto de la
inconstitucional actuación de la
Sala Accidental Nº 2 de la Corte de
Apelaciones del Circuito Judicial Penal
del Estado Carabobo”.
II
DE LA DECISIÓN OBJETO DE IMPUGNACIÓN
La Sala n°. 2 (Accidental) de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo, decidió en los términos siguientes:
“Evidenciándose así de la decisión que hoy se recurre una falta
de motivación por parte del juzgador de instancia. Por lo que
teniendo en cuenta la facultad de las Cortes de Apelaciones de
decretar de oficio nulidades absolutas, ha indicado la Sala
Constitucional de nuestro Máximo Tribunal:
(omissis)
En relación a las nulidades decretadas de oficio, la Sala de
Casación Penal Accidental de nuestro Máximo Tribunal en
sentencia 305 de fecha 02/08/2011, con ponencia de la
Magistrada Doctora YANINA BEATRIZ KARABIN, estableció:
(omissis)
Habiéndose advertido la violación al debido proceso
consagrado en el artículo 49 de nuestra Carta Magna, estima
esta alzada que lo pertinente es decretar la nulidad de oficio de
dicha resolución judicial de fecha 15
de diciembre de 2015 dictada por el
Juzgado Segundo de Primera
Instancia en Funciones de Control de este Circuito Judicial
Penal, en concreto al haber decretado el Sobreseimiento,
conforme al artículo 175 del Código Orgánico Procesal Penal,
estimando esta alzada que lo procedente retrotraer el presente
asunto hasta el punto de que otro juez distinto al que emitió la
decisión de fecha 15 de diciembre de 2015, se pronuncie con
respecto a la solicitud de Sobreseimiento, aquí apelado. Así se
decide.
Ahora bien considera esta Sala Accidental de la Corte de
Apelaciones hacer mención a la motivación de las decisiones
por lo que la Sala de Casación Penal, con ponencia de
Magistrada Ninoska Queipo Briceño, en sentencia de fecha 03
de marzo del año 2011, expediente 11-88, hace los siguientes
pronunciamientos:
(omissis)
En tal orientación, la Sala de Casación Penal, en decisión Nº 20
de fecha 27 de enero de 2011, ratificando criterio expuesto en
decisión Nº 422 de fecha 10 de agosto de 2009, precisó:
(omissis)
De esta manera por argumento en contrario existirá
inmotivación, en aquellos casos en los cuales, haya ausencia de
fundamentos de hecho y de derecho en la apreciación que se le
debe dar a los diferentes elementos probatorios cursantes en
autos.
La Sala Constitucional de nuestro más alto Tribunal, se ha
encargado también de explicar cuáles son los parámetros de una
decisión motivada, indicando que la inmotivación comporta un
vicio que afecta el orden público. Así en sentencia de fecha 01
de junio de 2012, en Expediente 05-1090, con ponencia de la
Magistrado Luisa Estela Morales Lamuño, reitera al respecto:
(omissis)
En este orden de ideas, resulta importante resaltar que las
decisiones de los Jueces de la República en especial los Jueces
Penales no pueden ser el producto de una labor mecánica del
momento. Toda decisión, necesariamente debe estar revestida de
una debida motivación que se soporte en una serie de razones y
elementos diversos que se enlacen entre sí y converjan a un
punto o conclusión que ofrezca una base segura clara y cierta
del dispositivo sobre el cual descansa la decisión, pues
solamente así se podrá determinar la fidelidad del Juez con la
ley y la Justicia, sin incurrir en arbitrariedad.
De tal manera que precisado el vicio denunciado y habiendo realizado
un análisis de la decisión recurrida desde la óptica legal y
jurisprudencial vigente, ha constatado la Sala; lo alegado por la
recurrente, por lo que se procede
a declarar la nulidad por inmotivado del fallo recurrido de
fecha 15 de diciembre de 2015, por el Tribunal Penal de P
rimera
Instancia Estadal y Municipal en Funciones de Control Nº 0
2 del
estado Carabobo, a través del cual decretó el sobreseimiento,
a favor
de los investigados CARMEN FEBRES TORRES, titular de la
c[é]dula de identidad Nº V-
03.026.963, representante de CREDESA C.A.,
WILFREDO JOS[É] MOLINA S[Á]NCHEZ, titular de la c[é]d
ula de identidad Nº V-03.939.246, representante de CONVICA
C.A., JOS[É] GREGORIO PUCHI OCANTO, titular de la c[é]
dula de identidad Nº V-630.509, en su condición de Ger
ente General de la empresa
CONYSERCA y la Empresa ELEVAL O ELECTRICIDAD DE
VALENCIA, de conformidad con lo establecido en el artículo
157, 175 y 179 de la ley adjetiva penal, así mismo se declara la
nulidad de la audiencia preliminar que dio ocasión a la decisión
anulada conforme a lo establecido en el artículo 180 eiusdem y
en consecuencia se repone la causa a la oportunidad en que otro
juez distinto al fallo aquí anulado se pronuncie, con respecto a
la Solicitud de Sobreseimiento Solicitado por el Fiscal Superior
del Ministerio Público del estado Carabobo. Así se decide.
Vistas las consideraciones antes expuesta por esta Sala
Accidental de Corte de Apelaciones, mediante el cual declara la
nulidad de oficio de la decisión dictada en fecha 15 de
diciembre de 2015, se hace inoficioso dar respuesta al recurso
de apelación interpuesto por la Abg Maria Peña. Así se decide.
Por las razones precedentemente expuestas esta Sala Accidental
Nº 2-2019, de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del estado Carabobo, Administrando Justicia en nombre
de la República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la
Ley efectúa los siguientes pronunciamientos: ‘PRIMERO: SE
DECRETA LA NULIDAD DE OFICIO de la resolución judicial
de fecha 15 de diciembre de 2.015, dictada por el
Juzgado Segundo de Primera Instancia Estadales y Municipales
en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Carabobo, mediante la cual decretó el sobreseimiento a favor
de los investigados CARMEN FEBRES TORRES, titular de la
cédula de identidad Nº V-03.026.963, representante de
CREDESA, C.A., WILFREDO JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ, titular de la cédula de identidad Nº V-03.026.963,
en representación de CONVICA, C.A., JOSÉ GREGORIO
PUCHI OCANTO, titular de la cédula de identidad Nº V-
630.509, en su condición de Gerente General de la Empresa
CONYSERCA y la Empresa ELEVAL o ELECTRICIDAD DE
VALENCIA de conformidad con lo establecido en los artículos
157, 175 y 179 de la ley adjetiva penal, así mismo se declara la
nulidad de la audiencia preliminar que dio ocasión a la decisión
anulada conforme a lo establecido en el artículo 180 eiusdem.
Así se decide. SEGUNDO:SE REPONE la causa a la
oportunidad a que otro juez distinto al fallo aquí anulado se
pronuncie, con respecto a la solicitud de Sobreseimiento,
solicitado por el Fiscal Superior del Ministerio Público del
estado Carabobo, con preincidencia (sic) de los vicios aquí
enunciados. Así se decide.....’".
III
DE LA COMPETENCIA
Pasa la Sala a pronunciarse sobre la competencia para conocer de la presente
acción de amparo constitucional y al respecto observa que el artículo 4 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales y el artículo 25.20
de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, establecen la competencia de
esta Sala para conocer de las demandas de amparo constitucional autónomo contra las
decisiones que dicten, en última instancia, los juzgados superiores de la República,
salvo de las que se incoen contra las de los Juzgados Superiores en lo Contencioso
Administrativo.
Ello así, esta Sala considera que, en el caso concreto, resulta aplicable el
mencionado criterio atributivo de competencia, por cuanto la demanda de amparo
bajo examen está dirigida contra una sentencia por la Corte de Apelaciones del
Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, en consecuencia, la competencia para
conocer de la presente demanda le corresponde a esta Sala Constitucional. Así se
declara.
IV
PUNTO PREVIO
Como punto previo, se observa de la revisión de las
actas del expediente, que la última actuación de la parte
accionante con miras a dar impulso al proceso, posterior
al 27 de enero de 2020 -oportunidad en que se interpuso
la presente acción de amparo-, fue la diligencia del 9 de
noviembre de 2020 (enviada vía correo electrónico), a fin
de consignar copia la copia certificada de la sentencia
accionada (lo cual se hizo, en físico, el 17 de noviembre
de 2020), siendo que entre ambas fechas 27 de enero de
2020 y 9 de noviembre de 2020) transcurrió un período
superior a seis (6) meses; por tanto en condiciones
normales, se configuraría el abandono del trámite en la
presente causa. No obstante, no puede pasar por alto esta
Sala que para ese momento en el país se encuentra
vigente el Decreto N° 4.247, por el Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela, mediante el cual se
declaró el estado de alarma en todo el territorio nacional,
a fin de mitigar y erradicar los riesgos de epidemia
relacionados con el coronavirus (COVID-19), publicado
en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de
Venezuela N° 6.554 Extraordinario del 10 de julio de
2020, cuya constitucionalidad fue declarada por esta Sala
mediante decisión N° 0081 del 22 de julio de 2020.
Igualmente, es de hacer notar que por resoluciones
2020-001 del 20 de marzo de 2020; 2020-002 del 13 de
abril de 2020; 2020-003 del 13 de mayo de 2020; 2020-
004 del 17 de junio de 2020; 2020-005 del 14 de julio de
2020; 2020-006 del 12 de agosto; y 2020-007, del 1 de
octubre, todas dictadas por la Sala Plena de este Alto
Tribunal, se estableció que ningún tribunal de la
República despacharía entre el 16 de marzo de 2020 y el
30 de septiembre de 2020, permaneciendo en suspenso
durante ese período, las causas, y además, que no
correrían los lapsos procesales, en razón de que persistían
las circunstancias de orden social que ponen gravemente
en riesgo la salud pública y la seguridad de los
ciudadanos y las ciudadanas habitantes de la República
Bolivariana de Venezuela debido a la pandemia COVID-
19.
Por lo que esta Sala, reiterando el criterio
establecido en su sentencia n°. 0091/2020, del 20 de
agosto, y atendiendo a las circunstancias extraordinarias
anteriormente descritas, resuelve desestimar el abandono
de trámite y pasar a dilucidar lo planteado. Así se decide.
V
DE LA DECLARATORIA DE MERO DERECHO
Asumida como fue la competencia, pasa esta Sala a pronunciarse en los
siguientes términos:
Esta Sala Constitucional, en sentencia n°. 993 del 16 de julio de 2013
(caso: Daniel Guédez Hernández), sentó criterio vinculante respecto a la
procedencia in limine litis de acciones de amparo constitucional interpuestas contra
decisiones judiciales, cuando el asunto fuere de mero derecho, al respecto señaló:
“…En la sentencia N.° 7, del 1° de febrero de 2000
(caso: José Amado Mejía), la Sala ajustó a la nueva
Carta Magna el procedimiento de amparo constitucional,
de la siguiente manera:
[…]2.- Cuando el amparo sea contra sentencias, las
formalidades se simplificarán aún más y por un medio de
comunicación escrita que deberá anexarse al expediente
de la causa donde se emitió el fallo, inmediatamente a su
recepción, se notificará al juez o encargado del Tribunal,
así como a las partes en su domicilio procesal, de la
oportunidad en que habrá de realizarse la audiencia
oral, en la que ellos manifestarán sus razones y
argumentos respecto a la acción. Los amparos contra
sentencias se intentarán con copia certificada del fallo
objeto de la acción, a menos que por la urgencia no
pueda obtenerse a tiempo la copia certificada, caso en el
cual se admitirán las copias previstas en el artículo 429
del Código Procedimiento Civil, no obstante en la
audiencia oral deberá presentarse copia auténtica de la
sentencia.
Las partes del juicio donde se dictó el fallo impugnado
podrán hacerse partes, en el proceso de amparo, antes y
aún dentro de la audiencia pública, mas no después, sin
necesidad de probar su interés. Los terceros
coadyuvantes deberán demostrar su interés legítimo y
directo para intervenir en los procesos de amparo de
cualquier clase antes de la audiencia pública.
La falta de comparecencia del Juez que dicte el fallo
impugnado o de quien esté a cargo del Tribunal, no
significará aceptación de los hechos, y el órgano que
conoce del amparo, examinará la decisión impugnada.
Se mantuvo en dicha interpretación el criterio de la
sentencia de la entonces Corte Suprema de Justicia, N.°
644, del 21 de mayo de 1996, con ponencia del
Magistrado emérito Doctor Humberto J. La Roche,
mediante la cual se declaró la nulidad del artículo 22 de
la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, por ser contrario a lo que disponía el
único aparte del artículo del 49 y la última parte del
artículo 68, ambos de la Constitución de 1961. Desde
entonces, se instauró un procedimiento en el cual, una
vez admitida la solicitud de amparo constitucional
incoada contra cualquier hecho, acto u omisión
proveniente de un particular, órganos del Poder Público
nacional, Estadal o Municipal, o contra una decisión
judicial, se debe realizar una audiencia oral en la que se
va a debatir todos aquellos hechos que conforman la
controversia y evacuar, en caso, de haberse promovidos,
los medios de pruebas que sustentan los alegatos de las
partes involucradas en la acción de amparo.
De modo que, la celebración de la audiencia oral en el
procedimiento de amparo se hizo rutinaria para hacer
prevalecer el derecho de la defensa y oír a las partes y a
los terceros interesados.
Por lo tanto, la exigencia de la celebración de la
audiencia oral, a juicio de la Sala en realidad se justifica
en aquellos procedimientos de amparo constitucional en
los cuales debe oírse ineludiblemente a las partes
intervinientes, lo que coincide además con lo señalado en
el artículo 49.3 constitucional que establece: ‘[t]oda
persona tiene derecho a ser oída en cualquier clase de
proceso’. Sin embargo, en los casos en los cuales se
interponga una demanda de amparo contra una decisión
judicial, la Sala estableció que la falta de comparecencia
a la audiencia oral del Juez o de los Jueces que dictaron
la sentencia considerada como lesiva no significa la
aceptación de los hechos, toda vez que el
pronunciamiento judicial adversado se basta por sí solo
para contradecir los alegatos plasmados en la solicitud
de amparo, por lo que el derecho a la defensa de dichos
funcionarios judiciales, en este supuesto, no se encuentra
cercenado.
Reinterpretando estos conceptos de cara a la
Constitución Nacional de 1961 y a la vigente
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
debemos señalar que a diferencia de la derogada
Constitución Nacional (1961) que concebía el amparo
como una acción procesal conforme al artículo 49 que
establecía: ‘[l]os Tribunales ampararán a todo habitante
de la República en el goce y ejercicio de los derechos y
garantías que la Constitución establece, en conformidad
con la ley. El procedimiento será breve y sumario, y el
juez competente tendrá potestad para restablecer
inmediatamente la situación jurídica infringida’; la
vigente Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela además de considerar el amparo en su aspecto
procesal como una acción, lo considera también como un
derecho al señalar en el artículo 27, lo siguiente:
Todos tienen derecho a ser amparados por los tribunales
en el goce y ejercicio de los derechos y garantías
constitucionales, aun de aquéllos inherentes a la persona
que no figuren expresamente en esta Constitución o en
los instrumentos internacionales sobre derechos
humanos.
El procedimiento de la acción de amparo constitucional
será oral, público, breve, gratuito y no sujeto a
formalidad, y la autoridad judicial competente tendrá
potestad para restablecer inmediatamente la situación
jurídica infringida o la situación que más se asemeje a
ella. Todo tiempo será hábil y el tribunal lo tramitará con
preferencia a cualquier otro asunto.
La acción de amparo a la libertad o seguridad podrá ser
interpuesta por cualquier persona, y el detenido o
detenida será puesta bajo la custodia del tribunal de
manera inmediata, sin dilación alguna.
El ejercicio de este derecho no puede ser afectado, en
modo alguno, por la declaración del estado de excepción
o de la restricción de garantías constitucionales.
De modo que, es la inmediatez y el restablecimiento de la
situación jurídica infringida lo que debe prevalecer en la
ponderación con otros derechos constitucionales de igual
rango como lo sería el derecho a la defensa.
Así pues, tanto la acción de amparo como el derecho al
amparo llevan implícita la celeridad y el restablecimiento
inmediato de la situación jurídica lesionada
constitucionalmente, razón por la cual el artículo 27
constitucional, conforme con el artículo 1 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, refieren que la autoridad judicial
competente tendrá la potestad para
restablecer inmediatamente la situación jurídica
infringida o la situación que más se asemeje a ella; de
allí que pueda o no hacerse exigible el contradictorio en
el procedimiento de amparo, dependiendo ello del hecho
de que el juez constitucional estime el procedimiento más
conveniente para el restablecimiento inmediato de la
situación jurídica infringida que es lo medular en la vía
del amparo; si ello no fuese así, el amparo carecería de
eficacia. Por lo tanto, cuando el mandamiento de amparo
se fundamente en un medio de
prueba fehaciente constitutivo de presunción grave de
la violación constitucional, debe
repararse inmediatamente, en forma definitiva, y sin
dilaciones la situación infringida, sin que se haga
necesario abrir el contradictorio, el cual, sólo en caso de
duda o de hechos controvertidos, justificará la
realización de una audiencia oral contradictoria. Si ello
no fuera así se desvirtuaría la inmediatez y eficacia del
amparo.
En efecto, existen situaciones de mero derecho o de tan
obvia violación constitucional que pueden ser resueltas
con inmediatez y sin necesidad del previo debate
contradictorio porque se hace obvia igualmente la
situación jurídica infringida; ¿por qué demorar entonces
la restitución de los derechos constitucionales
infringidos?
La Sala considera que el procedimiento de amparo
constitucional, en aras de la celeridad, inmediatez,
urgencia y gravedad del derecho constitucional
infringido debe ser distinto, cuando se discute un punto
netamente jurídico que no necesita ser complementado
por algún medio probatorio ni requiere de un alegato
nuevo para decidir la controversia constitucional. En
estos casos, a juicio de la Sala, no es necesario celebrar
la audiencia oral, toda vez que lo alegado con la
solicitud del amparo y lo aportado con la consignación
del documento fundamental en el momento en que se
incoa la demanda, es suficiente para resolver el amparo
en forma inmediata y definitiva.
Así pues, la Sala considera que la celebración de la
audiencia oral en estos tipos de acciones de amparo
constitucional, en las que se planteen la resolución de
puntos de mero derecho, sería antagónico con lo
señalado en el artículo 27 de la Carta Magna, que
establece que: el ‘procedimiento de amparo
constitucional será oral, público, breve, gratuito y no
sujeto a formalidad, y la autoridad judicial competente
tendrá potestad para restablecer inmediatamente la
situación jurídica infringida o la situación que más se
asemeje a ella’ (destacado de este fallo); debido a que el
Juez constitucional debe esperar, aun cuando cuenta con
todo lo necesario en autos para dictar la decisión de
fondo en forma inmediata, la celebración de la audiencia
oral que no va a aportar nada nuevo a la controversia.
Se trataría, entonces, de una audiencia inútil o
redundante que crearía una dilación innecesaria en el
procedimiento de amparo incompatible con su
naturaleza.
Ejemplo de ello sería el caso en el cual se interponga una
demanda de amparo contra una decisión judicial, firme,
que condenó a un ciudadano a la ejecución de una pena
de muerte o a cumplir una pena de prisión de cuarenta
años. En estos supuestos, esperar la celebración de la
audiencia oral para resolver el mérito de la controversia
planteada, atentaría contra la posibilidad de la
restitución inmediata de la situación jurídica infringida,
ya que bastaría, con la sola interposición del amparo y la
consignación de la copia de la decisión adversada, que el
Juez constitucional concluyera ipso iure, por tratarse el
asunto de un punto de mero derehco, que toda condena
de muerte o la aplicación de una pena que exceda de
treinta años es contrario a lo que disponen los artículos
43 y 44.3 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, respectivamente.
De modo que, condicionar la resolución del fondo del
amparo a la celebración de la audiencia oral sería inútil
en aquellos casos en los cuales se intenta el amparo
contra una decisión judicial por un asunto de mero
derecho o de obvia violación constitucional, toda vez que
ello ocasionaría la violación del derecho a la tutela
judicial efectiva prevista en el artículo 26 eiusdem, que
se concreta en materia de amparo constitucional en el
artículo 27 ibidem, debido a que el Estado no
garantizaría, en estos casos, una justicia ‘expedita’.
Por lo tanto, a pesar de que en anterior oportunidad la
Sala, con base en la necesidad de celebrar la audiencia
oral contradictoria, negó una solicitud de declaratoria de
mero derecho en un procedimiento de amparo (vid.
sentencia N.° 988 del 15 de octubre de 2010, caso:
Clarense Daniel Rusian Pérez), se impone en el presente
caso un complemento de la sentencia N.° 7/2000 y se
establece, con carácter vinculante, que, en las demandas
de amparos en las cuales se ventile la resolución de un
punto de mero derecho, el Juez constitucional podrá, en
la oportunidad de la admisión de la solicitud de amparo,
decretar el caso como de mero derecho y pasar a dictar,
sin necesidad de convocar y celebrar la audiencia oral,
la decisión de fondo que permita
restablecer inmediatamente y en forma definitiva la
situación jurídica infringida o la situación que más se
asemeje a ella. Así se establece.
Ahora bien, la Sala, tomando en cuenta la anterior
doctrina procede a verificar si, en el caso bajo estudio, lo
alegado por la representación del Ministerio Público se
refiere a la resolución de un punto de mero derecho y, a
tal efecto, observa:
[…]
Ahora bien, la Sala precisa que el presente caso versa
exclusivamente sobre un punto de mero derecho, esto es,
sobre la aplicabilidad o no, en el proceso penal
primigenio, de la prerrogativa del antejuicio de mérito
establecida en el artículo 266.3 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, no siendo
necesario, a los fines de la resolución de fondo de la
controversia, la convocatoria y sucedánea celebración de
la audiencia oral, toda vez que lo señalado en la solicitud
de amparo y el contenido del expediente penal original
que consignó la parte actora, constituyen elementos
suficientes para que la Sala se pronuncie inmediatamente
sobre el fondo de la presente controversia, dado que las
partes y los terceros involucrados no aportarían nada
nuevo en esa audiencia oral. Además, la Sala destaca que
parte de las actas del presente expediente constan todas
las actuaciones originales (consignadas por la quejosa)
de la causa penal primigenia, lo que permiten a esta
máxima instancia constitucional, sin lugar a ninguna
duda, decidir el amparo en esta misma oportunidad. Así
se declara…”.
Así pues, conforme a lo expuesto, el presente caso
es un asunto de mero derecho, al tratarse de una acción
de amparo contra sentencia que se fundamenta en una
supuesta extralimitación de funciones por parte de la Sala
n°. 2 (Accidental) de la Corte de Apelaciones del
Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, al declarar
la nulidad de oficio de un sobreseimiento dictado, el 15
de diciembre de 2016, por el Juzgado Segundo de
Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de
Control de ese mismo Circuito Judicial Penal, por
considerar dicha alzada penal que esta última
decisión era inmotivada, lo cual, según la parte
accionante, sería violatorio de los derechos a
la igualdad y a la tutela judicial efectiva, de la
presunción de inocencia, del debido proceso,
del derecho a la defensa, de la legalidad
procesal y del derecho de propiedad, con
ocasión a un proceso penal en el cual se dictó
el sobreseimiento de la causa, por considerarse
que los hechos no revisten carácter penal, al
versar sobre una controversia que debe
ventilarse ante la jurisdicción civil, razón por
la que, en el presente caso, sólo se requiere
verificar si la sentencia objeto del amparo
incurrió en alguno de los vicios denunciados,
para lo cual as copias certificadas que rielan en
el expediente resultan suficientes. Por ende, visto
que no existen elementos nuevos o controversias que
deban dilucidarse entre el agraviado y un tercero, la Sala
decidirá la presente acción de amparo constitucional en
esta oportunidad, prescindiendo de la audiencia oral y
pública. Así se decide.
VI
MOTIVACIONES PARA DECIDIR
A fin de delimitar el objeto de la presente controversia, se observa que la
acción de amparo constitucional sometida a consideración de esta Sala, ha sido
interpuesta por los abogados Agustín Ulpiano Pineda Moreno y Maira Emperatriz
Lara Borges, actuando con el carácter de apoderados judiciales del ciudadano
Gulfrido José Molina Sánchez, contra la sentencia dictada, el 18 de septiembre de
2019, por la Sala n°. 2 (Accidental) de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del Estado Carabobo, mediante la cual se declaró la nulidad de oficio del auto
emitido el 15 de diciembre de 2016, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia
Estadal y Municipal en Funciones de Control de ese mismo Circuito Judicial Penal,
mediante el cual se decretó el sobreseimiento de la causa a favor del ciudadano antes
mencionado, en el proceso penal instaurado en su contra por la presunta comisión de
los delitos de forjamiento de documentos y modificación de linderos, previstos y
sancionados en los artículos 319 y 471 del Código Penal, respectivamente.
A fin de fundamentar su acción de amparo
constitucional, la parte actora denunció la vulneración
de los derechos a la igualdad y a la tutela judicial
efectiva, de la presunción de inocencia, del debido
proceso, del derecho a la defensa, del derecho de
propiedad y de la legalidad procesal, consagrados en los
artículos 21, 26, 49, 115, 253 y 257 de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela, respectivamente.
Para fundamentar tales delaciones, la parte actora
esgrimió los siguientes argumentos medulares: a) Que la
sentencia accionada en amparo se encuentra
inmotivada; b) Que la agraviante, luego de su
constitución en Sala Accidental, debió dictar el auto de
abocamiento y notificar de ello a las partes de su
reconstitución; c) Que debió notificarse a las partes de la
decisión mediante la cual se ordenó reingresar al
sistema Juris 2000, el sobreseimiento del 15 de
diciembre de 2016; d) La inobservancia, por falta de
aplicación, del artículo 305 del Código Orgánico
Procesal Penal; y e) La violación de los principios
básicos de la teoría general del proceso, y especialmente,
el referido a que ningún tribunal puede anular decisiones
de otro órgano jurisdiccional de mayor jerarquía.
Ahora bien, del examen de las actas que conforman el presente expediente, esta Sala
Constitucional advierte que el 15 de diciembre de 2016, el Juzgado Segundo de Primera Instancia
Estadal y Municipal en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo dictó el
sobreseimiento de la causa a favor del quejoso, con base en el artículo 300.2 del Código Orgánico
Procesal Penal (anterior artículo 318.2), al considerar que los hechos objeto de la denuncia no son
típicos, en el sentido de que aquéllos versan, en realidad, sobre una disputa sobre quién es el
propietario de un bien inmueble (terreno), la cual debe ventilarse ante los tribunales de la jurisdicción
civil. En dicha decisión, se advierte lo siguiente:
“Se evidencia que la prese
nte averiguación se inició
en fecha 01-10-2009,
mediante denuncia interpuesta
por el
ciudadano NOLBERTO MANU
EL SALAS CEDEÑO, quien e
ntre otras cosas
indico que realiza denuncia co
ntra la empresa CREDESA C.
A., su
representante ciudadana CARM
EN FEBRES TORRES, contra
la Empresa CONVICA, C.A., du
(sic) representante ciudadano
WILFREDO JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ, indicando que el
representante de la Empresa C
ONYSERCA y la Empresa EL
EVAL o ELECTRICIDAD DE
VALENCIA, su representante
es el Gerente
JOS[É] [G]REGORIO
PUCHI OCANBTO, que los
mismos han tomado propiedad
de un
terreno que le pertenece, expr
esando que
obtuvo esos terrenos en venta pura
y simple que le realizo el señor
MANUEL SALVADOR MONTOYA
AGUILAR, así como del contenido
de las actas en las cuales se dejan
constancias de las diferentes
diligencias realizadas en la
presente averiguación, para el
total esclarecimiento de los
hechos.
(…)
Con los elementos de hecho y el
derecho que integran el asunto que
hoy nos ocupa de lo narrado por el
ciudadano NOLBERTO
MANUEL SALAS CEDEÑO,
manifiesta que tiene la titularidad
de unos terrenos que son de su
propiedad y la hubo por tradición
y como parte de una herencia, por
tal motivo se evidencia que no se
puede hablar de la comisión de
delito alguno de los previstos en
nuestra norma sustantiva penal, ya
que el hecho denunciado tiene la
competencia de la Jurisdicción en
Materia Civil; observando quien
aquí decide que no se hace
necesaria la realización de
Audiencia para resolver la
solicitud del Ministerio Público,
para debatir los fundamentos de la
petición, Así mismo se observa que
estamos en presencia de un hecho
no típico, por lo cual, lo
procedente en el presente caso y
ajustado a derecho es sobreseer la
presente causa Y AS[Í] SE
DECIDE..
(…)
Por lo anteriormente expuesto,
este Tribunal de Primera Instancia
en lo Penal Estadal y Municipal en
Funciones de Control en nombre
de la República y por Autoridad de
la Ley, DECRETA EL
SOBRESEIMIENTO DE LA
PRESENTE CAUSA a los
investigados CARMEN FEBRES
TORRES, titular de la cedula de
identidad Nº V-03.026.963,
representante de CREDESA
C.A., WILFREDO
JOS[É] MOLINA
S[Á]NCHEZ, titular de la cedula
de identidad Nº V-03.939.246,
representante de CONVICA C.A.,
JOS[É] GREGORIO PUCHI
OCANTO, titular de la cedula de
identidad Nº V-630.509, en su
condición de Gerente General de
la empresa CONYSERCA y la
Empresa ELEVAL O
ELECTRICIDAD DE VALENCIA,
de conformidad con el
artículo 318 Ordinal 2º (rectius:
artículo 300.2) del Código
Orgánico Procesal Penal, en
virtud de estar en presencia de un
hecho no típico, Notifíquese a las
partes. Y por cuanto la causa se
encuentra terminada, remítase al
Archivo Central a los fines de su
custodia y correspondiente
remisión al Archivo
Judicial” (Resaltado del auto
citado).
Asimismo, se advierte que la Sala n°. 2 de la Corte de Apelaciones del
Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, en la sentencia hoy accionada en
amparo, declaró la nulidad de oficio del auto de sobreseimiento antes transcrito,
señalando para ello, que el Tribunal a quo incurrió en el vicio de falta de motivación,
al no plasmar en dicho sobreseimiento las razones de hecho y de derecho necesarias
para arribar a tal resultado decisorio. En este sentido, dicha alzada penal expresó lo
siguiente:
“Evidenciándose así de la decisión que hoy se recurre una falta
de motivación por parte del juzgador de instancia. Por lo que
teniendo en cuenta la facultad de las Cortes de Apelaciones de
decretar de oficio nulidades absolutas, ha indicado la Sala
Constitucional de nuestro Máximo Tribunal:
(omissis)
Habiéndose advertido la violación al debido proceso
consagrado en el artículo 49 de nuestra Carta Magna, estima
esta alzada que lo pertinente es decretar la nulidad de oficio de
dicha resolución judicial de fecha 15 de diciembre de 2015
(rectius: 15 de diciembre de 2016) dictada por el Juzgado
Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control de este
Circuito Judicial Penal, en concreto al haber decretado el
Sobreseimiento, conforme al artículo 175 del Código Orgánico
Procesal Penal, estimando esta alzada que lo procedente
retrotraer el presente asunto hasta el punto de que otro juez
distinto al que emitió la decisión de fecha 15 de diciembre de
2015, se pronuncie con respecto a la solicitud de
Sobreseimiento, aquí apelado. Así se decide.
(omissis)
De esta manera por argumento en contrario existirá
inmotivación, en aquellos casos en los cuales, haya ausencia de
fundamentos de hecho y de derecho en la apreciación que se le
debe dar a los diferentes elementos probatorios cursantes en
autos.
(omissis)
En este orden de ideas, resulta importante resaltar que las
decisiones de los Jueces de la República en especial los Jueces
Penales no pueden ser el producto de una labor mecánica del
momento. Toda decisión, necesariamente debe estar revestida de
una debida motivación que se soporte en una serie de razones y
elementos diversos que se enlacen entre sí y converjan a un
punto o conclusión que ofrezca una base segura clara y cierta
del dispositivo sobre el cual descansa la decisión, pues
solamente así se podrá determinar la fidelidad del Juez con la
ley y la Justicia, sin incurrir en arbitrariedad”.
Pues bien, a los efectos de analizar la conformidad a
derecho de la sentencia accionada en amparo, esta Sala pasa a
analizar la primera denuncia esgrimida por la parte actora,
relativa a la violación de los derechos a la tutela judicial efectiva
y a la defensa, consagrados en los artículos 26 y 49.1 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por la
presunta inmotivación de dicho acto jurisdiccional.
Al respecto, esta Sala debe reiterar que el derecho a la
tutela judicial efectiva comprende, entre otros aspectos, el
derecho de los justiciables a obtener una decisión fundada en
derecho, así como el derecho a conocer las razones de hecho y
de derecho de las decisiones judiciales, es decir, a una decisión
motivada. En virtud de tales derechos, y sin perjuicio de la
libertad del juez en la interpretación de las normas, el justiciable
tiene la posibilidad de apreciar que la solución que se ha dado al
caso concreto obedece a una exégesis racional del ordenamiento
jurídico y no a la arbitrariedad (sentencias 4.370/2005, del 12 de
diciembre; 1.120/2008, del 10 de julio; y 933/2011, del 10 de
junio).
En este contexto, la motivación de la sentencia
constituye una consecuencia esencial de la función que
desempeñan los jueces y de la vinculación de éstos a la ley,
siendo también que este requisito constituye para el justiciable
un mecanismo esencial para contrastar la razonabilidad de la
decisión, en orden al ejercicio de los recursos correspondientes,
y en último término, para oponerse a las resoluciones judiciales
arbitrarias (sentencias 4.370/2005, del 12 de
diciembre; 1.120/2008, del 10 de julio; y 933/2011, del 10 de
junio), siendo que tal exigencia alcanza a todas las decisiones
judiciales, en todos los grados y jurisdicciones, y cualquiera
que sea su contenido sustantivo o procesal y su sentido
favorable o desfavorable.
A mayor abundamiento, la argumentación que precede al
pronunciamiento judicial dota a la resolución judicial de
la auctoritas y le proporciona la fuerza de la razón (sentencias
1.120/2008, del 10 de julio; y 933/2011, del 10 de junio).
Ahora bien, uno de los requisitos que debe cumplir la
motivación de toda decisión judicial, es la RACIONALIDAD,
la cual implica que la sentencia debe exteriorizar un proceso de
justificación de la decisión adoptada que posibilite el control de
sus fundamentos de hecho y de derecho, y además, que para tal
justificación se utilicen argumentos racionales, es decir,
argumentos válidos y legítimos, ya que deben articularse con
base en los principios y normas del ordenamiento jurídico
vigente, y en los conocimientos desarrollados por la comunidad
científica, todo a partir del problema planteado en cuanto
determina la interpretación para que la decisión sea razonable
(sentencia n°. 933/2011, del 10 de junio).
En efecto, la exteriorización de la racionalidad ha de ser
guía de todo pronunciamiento judicial, lo cual otorga un
respaldo a la potestad de administrar justicia, legitimándola así
ética y socialmente, para evitar el decisionismo o voluntarismo
(sentencias 1.120/2008, del 10 de julio; y 933/2011, del 10 de
junio).
En el caso sub lite, se observa que la presunta agraviante, en su sentencia del
18 de septiembre de 2019, anuló de oficio, con base en el artículo 175 del Código
Orgánico Procesal Penal, el auto de sobreseimiento dictado a favor del hoy quejoso.
Para ello, adujo, sin mayor explicación, que en el cuerpo de dicho sobreseimiento no
se expresaron las razones de hecho y de derecho que justificaran la clausura
anticipada del proceso penal. En este orden de ideas, la Corte de Apelaciones indicó
-vagamente- que tal vicio de falta de motivación, infringió el debido proceso.
Igualmente, hizo una serie de citas jurisprudenciales, más sin embargo, no dio mayor
explicación del por qué el Juzgado de Control incurrió en el precitado vicio.
De
lo anterior se deriva que la Corte de Apelaciones
declaró la nulidad de oficio del auto dictado el 16 de
diciembre de 2016, sin articular una justificación
que expresara de manera lógica y suficiente, las razones
que lo llevaron a la convicción de que el tribunal a
quo omitió expresar las razones por las cuales estimó que
los hechos objeto de la denuncia no eran típicos, a la luz
del ordenamiento jurídico penal venezolano. En este
sentido, la Corte de Apelaciones debió individualizar los
elementos típicos que, en su criterio, el Juzgado de
Control omitió examinar (por ejemplo, la conducta, los
sujetos, el bien jurídico, el objeto material, etc.). Esto es
lo que debía hacer la agraviante, en orden a satisfacer el
requisito de racionalidad de las decisiones judiciales.
Más bien pareciera, que dicha alzada penal articuló
su decisión bajo un formato genérico y prefabricado,
carente de argumentos específicos, válidos y legítimos,
fundados en los principios y normas del ordenamiento
jurídico vigente y en los conocimientos desarrollados por
la comunidad científica. Simple y llanamente, se limitó a
indicar, sin más, que el Juzgado de Control no se apegó
al artículo 157 del Código Orgánico Procesal Penal,
pretendiendo, además, compensar su déficit
argumentativo, apelando a citas jurisprudenciales.
Contrariamente a lo señalado por la Corte
/ Jurisprudencia de
mayo de 2021
DATOS
SALA CONSTITUCIONAL
Número de sentencia: 214
Expediente: 19-0179
Número de sentencia: 192
Expediente: 18-0777
Número de sentencia: 172
Expediente: 20-0056
Número de sentencia: 175
Expediente: 18-0809
Número de sentencia: 164
Expediente: 19-0163