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Caso Leyva vs. Halliburton: Pensión Disputada

El documento presenta los antecedentes de un caso judicial entre Lucila Luz Leyva Rubio y Halliburton Latin America SRL Sucursal Colombia. Lucila demandó a Halliburton para restablecer la pensión de su difunto esposo, Eduardo Emiro González Mendoza, quien trabajó para la compañía. La sentencia de primera instancia falló a favor de Lucila, mientras que la sentencia de segunda instancia declaró la nulidad parcial de un acta de conciliación previa pero también ordenó a Halliburton restaurar pagos de pensión atras
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Caso Leyva vs. Halliburton: Pensión Disputada

El documento presenta los antecedentes de un caso judicial entre Lucila Luz Leyva Rubio y Halliburton Latin America SRL Sucursal Colombia. Lucila demandó a Halliburton para restablecer la pensión de su difunto esposo, Eduardo Emiro González Mendoza, quien trabajó para la compañía. La sentencia de primera instancia falló a favor de Lucila, mientras que la sentencia de segunda instancia declaró la nulidad parcial de un acta de conciliación previa pero también ordenó a Halliburton restaurar pagos de pensión atras
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DONALD JOSÉ DIX PONNEFZ

Magistrado ponente

SL4415-2021
Radicación n.°83006
Acta 35

Bogotá D. C., veintidós (22) de septiembre de dos mil


veintiuno (2021).

La Sala decide los recursos de casación interpuestos


por ambas partes, contra la sentencia proferida el 2 de
febrero de 2017, complementada el 6 de diciembre de esa
misma anualidad, por la Sala Laboral del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá DC, dentro del proceso que
promovió LUCILA LUZ LEYVA RUBIO contra
HALLIBURTON LATIN AMERICA SRL SUCURSAL
COLOMBIA.

I. ANTECEDENTES

Lucila Luz Leyva Rubio llamó a juicio a la sociedad


Halliburton Latin America SRL Sucursal Colombia, con el

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fin de que se declarara «la nulidad de la conciliación», se


restableciera el derecho pensional de Eduardo Emiro
González Mendoza ya fallecido, y se le reconociera la
pensión de sobrevivientes «en la cuantía y mesada
actualizada conforme ley 100 de 1.993»; que se ordenara
«por perito experto, LA REVISION DEL IBC BASE DE CALCULO
DEL MONTO DE LA PENSION, DEL CALCULO ACTUARIAL Y LAS
NORMAS APLICADAS», a fin de determinar el «derecho de
pensión real» que tenía el causante y se le sustituyera por
sobrevivencia.

Como consecuencia de lo anterior, pretendió se


condenara al pago de las mesadas y diferencias causadas
que no se le reconocieron al pensionado fallecido desde el
13 de noviembre de 2010, fecha en que cumplió 78 años,
con lo cual superó la vida probable y el valor pagado
establecidos en el cálculo actuarial; y las que surgieron a
partir del 7 de diciembre de 2014, fecha en que aquel
falleció, con sus ajustes e indexación, los intereses
moratorios del art. 141 de la Ley 100 de 1993, lo extra y
ultra petita y las costas del proceso.

Para fundamentar sus pretensiones, manifestó que


convivió con su cónyuge Eduardo Emiro González Mendoza,
desde el 3 de octubre de 1960 hasta el 7 de diciembre de
2014; que dependía económicamente de su pareja, quien
trabajó como celador de campamento para Geophysical
Incorporated por más «de 16 años»; que mediante
conciliación celebrada ante el Juzgado Quinto Laboral del
Circuito de Bogotá, «por cumplir los requisitos de ley», se le

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reconoció la pensión de jubilación restringida en la suma de


$173.693, a partir del 1 de febrero de 1993.

Hizo referencia a los actos societarios (fusión y


absorción) de la que fue objeto la accionada, para señalar
que finalmente Halliburton Latin America SA, asumió los
pasivos y obligaciones laborales, como la pensión de su
cónyuge, la cual se pagó desde el 1 de febrero de 1993
hasta el 13 de diciembre de 1994 en la suma de $210.325,
fecha en que «lo forzó y convocó» ante el juzgado
mencionado a conciliar el valor económico de sus mesadas
pensionales futuras por $41.038.581, «basada en calculo
(sic) actuarial, edad de 62 años y esperanza de vida
probable para los años 1.994-2.000 de 71,2 años».

Informó que el causante a los 77 años de edad, con


oficio de 7 de octubre de 2009, solicitó a la demandada
restablecer su pensión, debido a que había sobrepasado los
límites de edad y el valor base de la conciliación celebrada,
sin obtener respuesta; que después de interponer acción de
tutela que fue declarada improcedente, insistió en su
reclamación por tratarse de un derecho cierto, indiscutible
e irrenunciable; que González Mendoza falleció a los 82
años; que después de ello, requirió nuevamente a la
demandada lo pretendido, sin recibir respuesta alguna
(fs.°2 a 12).

Halliburton Latin America SRL Sucursal Colombia, se


opuso a las peticiones de la accionante. De los hechos,

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manifestó que no eran ciertos o que no le constaban; que se


atenía al contenido literal de los documentos contentivos de
las actas de conciliación y certificados de existencia y
representación legal.

En su defensa, manifestó que la demandante se


confundió al señalar que el acta de conciliación de fecha 13
de diciembre de 1994 era ineficaz, por existir una diferencia
entre las mesadas pensionales causadas y las futuras en el
caso de un pensionado, como lo fue el cónyuge de la actora,
en la medida que las causadas no podían ser objeto de
conciliación, pero sí las futuras o eventuales, más cuando el
cálculo actuarial fue elaborado por una firma especializada
en el tema, que contó con la aprobación del ISS.

Propuso las excepciones de cosa juzgada, inexistencia


de las obligaciones reclamadas, prescripción, cobro de lo no
debido, enriquecimiento sin causa, buena fe, abuso del
derecho y mala fe, pago y compensación (fs.°104 a 115).

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Cuarto Laboral del Circuito de Bogotá DC,


en sentencia de 10 de octubre de 2016 (cd f.°133), resolvió:

Primero: Ordenar a la sociedad demandada Halliburton Latin


America SRL Sucursal Colombia, reconocer y pagar pensión de
sobrevivientes en forma vitalicia a la ciudadana demandante
Lucila Luz Leiva Rubio (…), por el fallecimiento del extrabajador
Eduardo Emiro González Mendoza, quien falleció teniendo la
calidad de pensionado de la sociedad demandada por jubilación
en forma restringida, a partir del 8 de diciembre del año 2014,

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en 13 mesadas pensionales al año, de conformidad con lo


expuesto en la parte motiva de esta sentencia. El valor de la
mesada pensional al año 2014, es de $1.138.155,09, junto con
el correspondiente retroactivo y hasta la fecha efectiva de pago
del mismo, junto con sus correspondientes incrementos legales
anuales; el valor del retroactivo en forma ilustrativa al día de
hoy 10 de octubre del año 2016 asciende a $27.967.194,26.

Segundo: Absolver de las demás pretensiones no indicadas en el


numeral primero de esta sentencia, de conformidad con lo
expuesto en la parte motiva de la misma.

Tercero: Costas a cargo de la sociedad demandada; agencias en


derecho, téngase en cuenta al momento de liquidarlas por valor
de cuatro salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Cuarto: El juez se declara relevado de manifestarse sobre las


excepciones propuestas por las cuales se absuelve a la
demandada; se aclara frente al punto en el cual se absuelve a la
demandada, se considera que tiene eficacia el acta de
conciliación suscrita con el ciudadano Eduardo Emiro González
Mendoza, de fecha 13 de diciembre del año 1994, como pago
anticipado de mesadas pensionales, más no como renuncia a su
calidad de pensionado.

[…]

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

Al resolver los recursos de apelación interpuestos por


las partes, la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá DC, en sentencia de 2 de febrero de
2017, dispuso:

Primero: Declarar la nulidad del acta de conciliación celebrada


el 13 de diciembre de 1994, en cuanto a que el derecho a la
pensión no es conciliable; pero si la conciliación de las mesadas
pensionales futuras, conforme lo expuesto en la parte motiva
del proveído.

Segundo: Ordenar a la demandada Halliburton Latin America


SRL Sucursal Colombia, a restaurar el pago de la pensión de

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jubilación que en vida disfrutaba el señor Eduardo González


Mendoza el 13 de noviembre de 2002.

Tercero: Declarar parcialmente probada la excepción de


prescripción, sobre las mesadas pensionales causadas a partir
del 13 de noviembre de 2002 al 1 de agosto de 2011.

Cuarto: Condenar a la demandada Halliburton Latin America


SRL Sucursal Colombia, al reconocimiento y pago de las
mesadas causadas a partir del 1 de agosto de 2011 y a la
pensión de sobrevivientes a partir del 8 de diciembre de 2014 a
la señora Lucila Luz Leiva Rubio.

Quinto: Confirmar en lo demás la sentencia apelada.

Sexto: condenar a la demandada a las costas de la instancia


[…].

La anterior decisión fue complementada el 6 de


diciembre de 2017 (cd f.°166), así:

Primero: […], en el sentido de condenar a la demandada a


indexar la condena impuesta en el ordinal cuarto de la
sentencia hasta cuando se realice el pago de la misma, teniendo
en cuenta la fórmula citada en la parte motiva de esta
providencia.

Segundo: Negar las restantes solicitudes de aclaración y


complementación elevadas por la parte demandante.

En lo que al recurso extraordinario interesa, indicó


que si bien la conciliación era un acto serio y responsable
«y fuente de paz y de seguridad jurídica», ello no conllevaba
que fueran inmutables, puesto que dicho acto podía verse
afectado por vicios del consentimiento, desconocimiento de
los derechos mínimos del trabajador o recaer sobre los
denominados irrenunciables; leyó un segmento de la

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sentencia que identificó «del 21 de marzo de 1949» y de la


CSJ SL, 9 feb. 2016, rad. 53019.

Señaló que al venir percibiendo Eduardo Emilio


González Mendoza una pensión de jubilación de la
demandada, por tratarse de un derecho cierto e
indiscutible, no era factible conciliarlo por expresa
prohibición constitucional y legal -arts. 53 de la CN y 15 del
CST-, de tal modo que el acuerdo celebrado el 13 de
diciembre de 1994 era nulo, «en cuanto se concilió el
derecho pensional en sí, muy a pesar de que la a quo declaró
dicho acto sin efectos respecto a la cónyuge, se tendrá como
conciliadas las mesadas pensionales futuras, esto es, hasta
el 12 de noviembre de 2012».

En aras de establecer los efectos de la declaración de


nulidad, tuvo en cuenta el cálculo actuarial sobre el cual se
realizó la estimación de la suma pagada a título de «“pacto
único de prestación (sic) de pensión”» (fs.°31 a 36).

Del documento titulado Reserva de Jubilación a 31 de


diciembre de 1994, la tabla de mortalidad de los asegurados
1955 y 1969 rentista, advirtió que el aprovisionamiento se
había calculado hasta los 70 años de edad, «con lo cual la
suma pagada estaría sobre un monto de mesadas futuras
hasta el año 2002, fecha en la cual el causante cumplía esa
edad, así se desprende de la información suministrada en la
fila novena del listado con el que culmina el documento de
cita folio 36», razón por la que consideró que a partir del 13

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de noviembre de 2002, debía reiniciarse el pago de la


mesada pensional correspondiente a González Mendoza o
sus causahabientes, puesto que si bien la suma de
$41.038.581 cubría las mesadas pensionales y era factible
conciliar mesadas pensionales futuras,

[…] «“los segundos pagos anticipados de mesadas pensionales


futuras, entraña el pago de mesadas que recaen sobre una
pensión adquirida y por lo tanto innegociable como pensión
irrenunciable como derecho pero susceptible de solucionar o
pagar anticipadamente”», Corte Suprema de Justicia Sala de
Casación Laboral, sentencia del 6 de diciembre del 2016,
radicación 70238.

Por otro lado, negó lo atinente a la reliquidación de la


pensión, por cuanto no obraba en el expediente «indicación
alguna de factores que no hubiesen sido tenidos en cuenta o
que haya lugar a reconocerse como tales para que se origine
tal obligación».

En relación con las mesadas dejadas de cancelar,


afirmó que «como quiera que se tiene por pagado el monto
hasta el 13 de noviembre del 2002, únicamente se
encuentran pendientes de pago las que se hayan causado
con posterioridad a dicha calenda hasta su fallecimiento, con
lo cual se causan mesadas por sobrevivencia o/a favor de la
demandante».

En lo que tiene que ver con la prescripción, señaló que


la irrenunciabilidad de los derechos laborales conforme lo
previsto en el art. 14 del CST, no conllevaba su
imprescriptibilidad, que de ser así, no se habría consagrado

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por el legislador la prescripción en los términos señalados


en los arts. 488 y 489 del CST y 151 del CPTSS.

Dijo que el simple reclamo escrito del beneficiario de la


prestación pensional, interrumpía la prescripción por una
sola vez. Al tener en cuenta que la última reclamación se
presentó el 1 de agosto de 2014, estimó que el término
trienal extintivo recaía sobre las mesadas dejadas de pagar
hasta antes del 1 de agosto de 2011, «quedando absuelta la
parte demandada de las sumas y conceptos que se han
causado hasta dicha fecha que obliga al pago a partir de la
misma».

En cuanto a las solicitudes de adición y


complementación, consistentes en «que el causante trabajó
por 15 años y 9 meses cuando se encuentra probado con
certificación en el expediente que efectivamente trabajó por
16 años, 1 mes y 9 días aspecto que es incidente para
establecer el monto real de la mesada», indicó que lo
pretendido era la modificación de esta, tópico sobre el que
ya se había pronunciado, cuando señaló que «no había
prueba que justificara la reliquidación pretendida, de modo
que acceder a la solicitud del peticionario significaría
igualmente modificar la providencia proferida, lo que como se
indicó está prohibido para el juez, de acuerdo con el artículo
285 ya mencionado».

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IV. RECURSO DE CASACIÓN DE HALLIBURTON


LATIN AMERICA SRL SUCURSAL COLOMBIA

Concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, se


procede a resolver.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende la sociedad recurrente que la Corte case la


sentencia del Tribunal que en sede de instancia, revoque la
del a quo y, que en su lugar, la absuelva de todas las
pretensiones de la demanda.

Con tal propósito, formula un cargo por la causal


primera de casación, oportunamente replicado.

VI. CARGO ÚNICO

Por la vía indirecta, por aplicación indebida, acusa la


trasgresión de los arts. 15 del CST y 53 de la CN.

Asegura que el Tribunal dio por probado sin estarlo,


que el acuerdo conciliatorio suscrito «entre el demandante y
mi representada supuso la conciliación de un derecho cierto».

Como pruebas erróneamente calificadas, enlista la


conciliación de 13 de diciembre de 1994 (fs.°37 a 41), el
cálculo actuarial (fs.°31 a 36), y la conciliación de 29 de
enero de 1993 (fs.°21 a 23).

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Asevera que basta con observar el contenido del acta


de conciliación suscrita entre la demandada y Eduardo
González Mendoza, para concluir que no se vulneraron
derechos ciertos «del actor», ni se desprende esa intención;
que por el contrario,

[…] las partes tomaron en consideración la naturaleza jurídica


del derecho que se venía reconociendo mediante el pago de
mesadas pensionales al señor GONZALEZ MENDOZA(Q.E.P.D.)
y determinaron (acudiendo para el efecto a un profesional en la
materia) el valor de la pensión que percibirían tanto el señor
GONZALEZ (Q.E.P.D.) como su cónyuge conforme con las
edades de expectativa de cada uno para el momento de
suscripción del documento.

Ahora, el cálculo actuarial no fue un documento secreto u


oculto para el señor GONZALEZ MENDOZA (Q.E.P.D.), pues
nótese que no solamente hace expresa referencia al contenido
del mismo en el acta de la audiencia de conciliación de fecha 13
de Diciembre de 1994, sino que adicionalmente la copia de
dicho cálculo actuarial fue allegada por la propia parte
demandante.

Reitera que el acuerdo no tenía por objeto la afectación


de derechos ciertos e irrenunciables ni del señor González
hoy fallecido ni de su cónyuge, por cuanto se refirió al pago
de mesadas futuras y no causadas, aún a la fecha de firma
del mismo; que en el momento de suscripción del acuerdo
conciliatorio,

[…] la fecha en que efectivamente se produciría el fallecimiento


del señor GONZALEZ MENDOZA (Q.E.P.D.) era incierto, por lo
que resultaba necesario acudir al apoyo científico derivado de
un cálculos (sic) actuarial, para que con fundamento en hechos
estadísticos se estableciera con objetividad un periodo
razonable de vida probable para el señor GONZALEZ y su
cónyuge; sin que al momento de suscripción del acuerdo
conciliatorio se pudiera establecer con algún grado de certeza si

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el periodo efectivo de vida del señor GONZALEZ (Q.E.P.D.)


pudiese resultar superior o inferior al determinado en el cálculo
actuarial. En ese orden de ideas, mal puede afirmarse que las
partes hubiesen suscrito un acuerdo que vulnerara o
desconociera derechos ciertos o irrenunciables del señor
GONZALEZ (Q.E.P.D.) o de su cónyuge, pues la causación
efectiva de las mesadas pensionales futuras objeto del acuerdo
resultaba incierto. Se reitera entonces que en el acuerdo no se
concilió la pensión del señor GONZALEZ (Q.E.P.D.) nacido de
un primer acuerdo conciliatorio suscrito en enero de 1993.

Afirma que esta Corporación ha reiterado que es viable


suscribir «acuerdos pacto único de pensión futura», con
apoyo en cálculos actuariales que garanticen la ausencia de
vulneración de derechos ciertos; máxime cuando se cuenta
«con el aval de una autoridad del trabajo como lo es el juez
laboral del circuito, pronunciamientos que no solo fueron
citados al momento de contestar la demanda, sino en el
salvamento de voto frente a la sentencia que aquí se ataca».

Para finalizar, expone que el error fáctico atribuido,


permitió la aplicación indebida de los arts. 15 del CST y 53
de la CN, pues fue con fundamento en tales normas que se
estimó que la conciliación suscrita el 13 de diciembre de
1994, se encontraba viciada de nulidad por vulnerar
derechos ciertos; que de una «correcta aplicación», lo que
debió concluirse es que hizo tránsito a «cosa juzgada» por
estar sujeta a la ley.

VII. RÉPLICA

La demandante señala que el cargo no debe prosperar,


por cuanto el causante fue un celador, que al desconocer el

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«derecho» no pudo redactar el párrafo de contenido jurídico


del acuerdo conciliatorio, con el que «presuntamente
“renunciaba” a su derecho adquirido, causado y cierto de
pensión mínima»; que el fallecido fue conminado a conciliar
«por temor insuperable de pérdida de sustento de su pensión
por liquidación de la empresa», lo que finalmente no ocurrió;
afirma que por las características de la prestación era
irrenunciable.

VIII. CONSIDERACIONES

Por la senda de los hechos, la censura expone que el


Tribunal se equivocó al declarar la nulidad del acta de
conciliación celebrada el 13 de diciembre de 1994, como
quiera que en dicho acuerdo, no se desconocieron derechos
ciertos e irrenunciables del pensionado Eduardo Emiro
González Mendoza ni de Lucila Luz Neiva Rubio en calidad
de cónyuge sobreviviente, en la medida que lo conciliado fue
el pago de las mesadas pensionales futuras, que no las
causadas, mucho menos la pensión en sí, para lo cual se
tuvo en cuenta un cálculo actuarial que partió de las
edades de expectativa tanto del pensionado como de su
cónyuge al momento en que se suscribió el documento.
Destaca que esta Corporación ha admitido los «acuerdos
pacto único de pensión futura», con apoyo en cálculos
actuariales, como acá ocurrió.

A fin de verificar si el Tribunal se equivocó en su


decisión y cometió el yerro fáctico que se le endilga, se

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desciende a las pruebas que se acusaron como


erróneamente valoradas.

Del acta de conciliación de 29 de enero de 1993 (fs.°21


a 23), se colige que Eduardo Emiro González Mendoza y
HGS acordaron el reconocimiento de la pensión
proporcional de jubilación, por cuanto nunca estuvo afiliado
al ISS, a partir del 1 de febrero de 1993 en la suma de
$173.693, «a causa o con ocasión de los contratos laborales»
cuya duración «fue de 15 años y 9 meses» y el último salario
promedio mensual fue de $294.083 mensual.

En cuanto al acta de conciliación suscrita el 13 de


diciembre de 1994 entre Eduardo Emiro González Mendoza
y Halliburton Latin America SA (f.°37 a 41), se observa que
el objeto del acuerdo se fundó en «el pago de la pensión de
jubilación que en el futuro le pueda corresponder al Sr. […]
y/o a su cónyuge y/o compañera permanente y/o a sus
causahabientes», a través de lo que denominaron «pacto
único de pensión», que conllevó la entrega, según calculo
actuarial que para tales efectos realizó Actuarios Asociados
Wyatt SA, de la suma de $41.038.581.

Resulta ser cierto que esta Corporación ha admitido la


posibilidad de celebrar pactos únicos de pensión, que en el
contexto de «una pensión adquirida» es «innegociable como
pensión, irrenunciable como derecho, pero susceptible de
solucionar o pagar anticipadamente», así quedó consignado
entre otras sentencias, en la CSJ SL17740-2015.

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Del texto de la conciliación de fecha 13 de diciembre


de 1994, queda en evidencia que el Tribunal incurrió en un
dislate, pues muy a pesar de indicar que no resultaba
inválida la conciliación de mesadas pensionales futuras,
tesis adoctrinada por esta Sala de Casación al señalar que
«no hay nada más legítimo para dar solución a una
obligación, que hacer su pago de forma anticipada» (CSJ
SL5508-2018), también acotó que el pacto único de pensión
suscrito entre Eduardo Emiro González Mendoza y la
accionada, soslayaba la prohibición de conciliar el derecho
pensional como tal, conclusión que conforme las
explicaciones que ha sentado esta Corporación en punto a
la controversia, resultan contradictorias.

Importa resaltar que el ad quem cimentó también su


decisión en el estudio realizado por Actuarios Asociados
Wyatt SA para Halliburton Latin America SA, que da cuenta
de una reserva matemática de jubilación actuarial de
$41.038.581 a favor de González Mendoza (fs.°31 a 36), que
sirvió de sustento al acuerdo de conciliación.

Dice el Informe y Nota Técnica, lo siguiente:

LAS RESERVAS CALCULADAS CUBREN LAS SIGUIENTES


PRESTACIONES LEGALES:

1) La pensión mensual de jubilación igual al 75% del promedio


del salario, con un mínimo igual al 100% del salario mínimo
más alto del país o sea de $98.700,oo y un tope de 15 veces
el salario o sea de $1.480.500,oo (Artículo 260 del C.S. del T
y Ley 71 de 1.988).

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2) Una renta post-mortem la cual se calcula así:

a) Para el personal masculino o femenino casado o con


compañera permanente, una renta vitalicia diferida a los 20
años de servicio si es activo, o inmediata en caso contrario
según la Ley 12 de Enero de 1.975 y 113 de 1.985.

b) Para el personal soltero una renta vitalicia y diferida a la


edad de jubilación y con un cónyuge de la misma edad del
causante. (Ley 71 de 1.988).

En caso de ignorarse las edades de los cónyuges o compañera


permanente se determinan de acuerdo a lo expuesto por la
Convención de Códigos de Sexo.

3) Un auxilio de navidad igual al 100% del valor de la pensión


mensual hasta un tope de 15 salarios mínimos o sea
$1.480.500,oo según el artículo 5 de la Ley 4 de 1.976.

Para el personal que al iniciarse la obligación de asegurarse en


el ISS contra los riesgos de invalidez, vejez y muerte no había
cumplido alguna de las siguientes condiciones:

1- Tener 20 años de servicio,


2- Tener 60 años de edad,
3- Estar jubilado,
4- Estar retirado con derecho a jubilación, o
5- Ser beneficiario de un jubilado por la empresa y que no lo
haya sido por el ISS.

Se les ha calculado la reserva para cubrir las prestaciones


siguientes a cargo del patrono:

1) La pensión mensual de jubilación al cumplir los años de


servicio y la edad exigida por el C.S. del T. la cual se paga
hasta que el empleado que continuara cotizando en el ISS
cumpla con los requisitos mínimos exigidos por el ISS para
otorgar la pensión de vejez. Una vez otorgada ésta por el ISS
será de cuenta de la empresa una pensión vitalicia de valor
igual a la diferencia entre la que venía siendo pagada por la
empresa y la otorgada por el ISS al cumplir los requisitos
mínimos y,

2) Una renta post-mortem igual a la diferencia entre las


establecidas en el C.S. del T. y en el reglamento de los
riesgos de invalidez, vejez y muerte del ISS.

El operador judicial, consideró que si el


aprovisionamiento se calculó hasta los 70 años de edad del

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pensionado, esto es, al año 2002, le asistía razón a la


demandante en cuanto a que el pago de la prestación debía
continuar a partir del 13 de noviembre de 2002, en la
medida que la suma de $41.038.581 cubrió solo las
mesadas pensionales causadas hasta esa fecha, y la
obligación pensional debía continuar en cabeza de la
demandada.

Con tal aserto es que cimienta el Tribunal su


equivocación, puesto que esta Sala de Casación ha
enseñado que tratándose de mesadas pensionales futuras,
sólo se tiene una expectativa que, por no configurar un
derecho cierto e indiscutible, es susceptible de conciliación,
de tal modo que al haberse acordado en esos términos, no
había lugar a condenar por las mesadas futuras que no
integraron el cálculo actuarial, que en el presente caso
incluyó la expectativa de vida de la cónyuge del causante.

Vale la pena traer a colación lo argumentado en


sentencia CC T-059-2017, la que si bien tiene efectos
interpartes, sirve de ilustración para la resolución del caso
en la medida que guarda correspondencia con lo establecido
por esta Sala de Casación. Al efecto, dijo la Corte
Constitucional en el acápite que tituló «Sobre la validez
legal y constitucional de los Pactos Únicos de Mesadas
Pensionales Futuras» lo siguiente:

[…]

De otra parte, y tal como ocurre con cualquier otro compromiso


de esta naturaleza, esa validez no depende, ni puede llegar a ser

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desvirtuada a partir de contingencias negativas que se


presenten en el futuro. Por esta razón, si bien, como se dijo, la
suma a entregar debe ser meticulosamente calculada a partir de
criterios ciertos y confiables, no puede olvidarse que es de la
esencia de estos acuerdos la posibilidad de que tales
indicadores se comporten en sentido diferente al previsto,
incluyendo, como es natural, el tiempo de efectiva supervivencia
del beneficiario de la pensión. También es factible que la
fortuna personal de éste cambie de manera sustancial, tanto en
sentido favorable como desfavorable, a partir del surgimiento de
nuevas obligaciones no previstas al momento de suscribirse el
acuerdo, o por el contrario, de la futura desaparición de cargas
previamente presentes, lo que, en su caso, puede conducir a
una más cómoda utilización de los recursos disponibles. Con
todo, es claro que en ninguno de esos eventos la conciliación
pierde su eficacia, ni una de las partes que concurrieron a su
celebración puede reclamar de la otra la reconsideración del
acuerdo alcanzado, tanto como ninguna de esas circunstancias
sobrevinientes, salvo en lo expresamente previsto por la ley,
puede dar lugar a un incremento de la pensión que
periódicamente devengue la persona afectada.

En todo caso, estas eventualidades no afectan el carácter


irrenunciable del derecho a la pensión, el cual ha sido
debidamente satisfecho con la entrega de un capital
cuidadosamente calculado, para que sea suficiente para atender
las necesidades del pensionado, por todo el tiempo de su vida
probable, en las mismas condiciones en que lo hubieran hecho
las mesadas pensionales que, de otro modo, le hubieren sido
periódicamente pagadas. En tales circunstancias, la calidad de
pensionado se mantiene, y el derecho a la pensión ha sido
debidamente garantizado por virtud del acuerdo conciliatorio
alcanzado y el capital entregado en su cumplimiento.

6.5. De otra parte, frente a la circunstancia alegada por la


actora en relación con el posible agotamiento de los recursos
recibidos y la supuesta vulneración del derecho a la pensión
que esta novedad comportaría, es pertinente llamar la atención
sobre el hecho de que la ley vigente, que desarrolla el derecho a
la pensión, contempla varias hipótesis parcialmente análogas al
caso planteado, como son aquellas en las que: i) el derecho a la
pensión no es vitalicio sino temporal, lo que supone un adverso
cambio de circunstancias al momento de cumplirse el término
de duración de ésta; ii) pese a concurrir la necesidad que ella
busca satisfacer, no es posible siquiera el reconocimiento de
una pensión, por insuficiencia del capital mínimo necesario
para ello, caso en el cual la ley ordena la devolución de los
recursos acumulados con tal propósito, quedando su
administración a cargo del interesado, o iii) aun existiendo
capital suficiente, una parte de los recursos disponibles para el
pago de la pensión, en lo que exceda lo necesario para

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Radicación n.° 83006

garantizar la pensión mínima, se entregan al beneficiario a


solicitud de éste, quedando también a su cargo la
correspondiente administración de las sumas recibidas, lo que
en tal medida, envuelve el riesgo que en este caso se habría
materializado, esto es, el consumo de la totalidad de los
recursos retirados, conducente a una situación de futura y
parcial insolvencia. Para la Sala, la existencia de estas
posibilidades, que como se dijo, han sido expresamente
previstas por la ley, y se consideran conformes al texto superior,
demuestra también que los acuerdos conciliatorios sobre
mesadas pensionales futuras son plenamente válidos, no
obstante las eventualidades negativas que más adelante pueda
afrontar el pensionado.

6.6. A partir de lo anterior, concluye la Sala que los pactos


únicos sobre mesadas pensionales futuras contenidos en actas
de conciliación son jurídicamente válidos, siempre que cumplan
con los requisitos establecidos por la jurisprudencia laboral, y
no afectan el carácter irrenunciable del derecho a la pensión,
como también que tales pactos no devienen inválidos en caso de
que el titular de la pensión que accede a su celebración
sobreviva por tiempo superior al estimado por el cálculo
actuarial, ni aunque por otra razón sobrevenga el agotamiento
del capital entregado (Subrayas fuera del texto original).

En la decisión CSJ SL17740-2015 referenciada en


párrafos precedentes, esta Corporación adoctrinó:

Siendo ello así, se impone a la Corte asentar que la razón está


de parte del Tribunal, pues la pensión laboral es una de las
obligaciones calificadas como de ‘tracto sucesivo’, por cumplirse
las prestaciones que de ella se derivan bajo cierta periodicidad,
es decir, de manera continuada por mesadas o mensualidades,
generalmente, hasta el cumplimiento del plazo o condición a
que se hubiere sometido, si es temporal; o hasta el fallecimiento
del trabajador o de sus sobrevivientes, en caso de ser vitalicia y
aún susceptible de ser sustituida.

Y por contar con la naturaleza de obligación de ‘tracto sucesivo’


es por lo que es dable, por ejemplo, atribuirle la imposibilidad
de prescribir el derecho que de ella dimana, pues ésta, como
ocurre con el contrato civil de renta vitalicia (artículo 2.300
Código Civil), que en la mayoría de sus características a ésta se
asemeja, no comporta una prestación ‘única’ de ejecución
instantánea, o fraccionada, o diferida a su vez en prestaciones
parciales y fragmentarias, último caso para el cual para otras
prestaciones es posible acelerar su plazo o caducarlo bajo
ciertos supuestos y, por tanto, hacerla exigible en su totalidad

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Radicación n.° 83006

por ser al final una sola, sino, cuestión bastante distinta, una
‘pluralidad’ de prestaciones que se causan a medida que
transcurre la periodicidad por la que están regidas,
básicamente en tratándose de pensiones de jubilación o vejez,
por la sobrevivencia de su titular, por manera que, siendo una
pluralidad de prestaciones que se ejecutan con el transcurso del
tiempo, y no una única prestación susceptible de ejecutar en un
sólo momento, cada una de tales prestaciones constituye un
acto ‘autónomo’ frente a las demás y, por ende, un acto
‘exigible’ en su particular período, momento o fecha de
causación.

La naturaleza anunciada de esta clase de prestaciones ha dado


lugar, entre otras cosas, a que la calidad de pensionado se
tenga como un verdadero y específico ‘status’ jurídico de la
persona humana, en otras palabras, como una situación
jurídica concreta que en la más de las veces se extiende por el
resto de su existencia; como también, que a la ‘pensión laboral’
se la vea como una prestación social no pasible de extinguirse
por prescripción alguna, como sí cada una de las prestaciones
que de ella proceden.

De esa suerte, nacida la obligación pensional con el


cumplimiento de los requisitos preestablecidos para el efecto,
surge el derecho de ser reclamada por su beneficiario, en este
caso, por el trabajador o por sus causahabientes. De no
reconocerse espontáneamente o como resultado de la dicha
reclamación, puede impetrarse la acción judicial para su
reconocimiento, que no para su estructuración, por ser sabido
que el derecho se constituye cuando se cumplen sus exigencias
o presupuestos, y la sentencia judicial lo que hace es declararlo.

Por eso, siendo la obligación pensional de tracto sucesivo, y en


consecuencia implicar que cada uno de sus periódicas
ejecuciones sea un acto particular y autónomo, no es válido
sostener que el pago anticipado de su valor, constituya per se
un objeto ilícito, por ser inequívoco que la institución jurídica
del pago, específicamente del ‘pago efectivo’ no es ni más ni
menos que ‘la prestación de lo que se debe’ (artículo 1626 del
Código Civil) y el ‘pago anticipado’ la satisfacción o solución del
crédito eliminando el plazo o condición a que estuviere sujeto.
Luego, nada más contrario a la invalidez de una obligación que
su solución, pago o satisfacción.

El pago anticipado de las mesadas pensionales, o como en este


caso el de los mayores valores a cargo del empleador por efecto
de la subrogación del riesgo amparado inicialmente y de manera
directa por el empleador al ente de seguridad social, en manera
alguna afecta los predicamentos ciertos e indiscutibles que de
ella se pueden hacer, esto es, la condición o calidad de
‘pensionado’ de su beneficiario, pues la conserva a plenitud en
virtud de la dicha subrogación del riesgo en el ente de seguridad

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Radicación n.° 83006

social; y su valor, coste o representación, pues el pago


anticipado ya se vio es simplemente la aceleración de una plazo;
ni deriva en objeto ilícito, pues no implica renuncia o pérdida
del derecho, sencillamente, su cumplimiento anticipado, tal
cual ya igualmente se vio.

Lo que no es dable confundir, como lo hace el recurrente y lo


replica la demandada, son los llamados ‘pactos únicos de
pensión futura’ con los pactos de pago anticipado de mesadas
pensionales futuras, pues en tanto los primeros comportan la
negociación de una expectativa pensional, sujeta en aras de su
protección por ciertas condiciones de orden administrativo
tributario y laboral, como las exigidos por el Estatuto Tributario
en salvaguarda de los derechos del trabajador; los segundos
entrañan el pago de mesadas que recaen sobre una pensión
adquirida y, por tanto, innegociable como pensión,
irrenunciable como derecho, pero susceptible de solucionar o
pagar anticipadamente.

La anterior postura fue reiterada en sentencia


CSJ SL17778-2016, donde se sostuvo:

[…] el criterio jurisprudencial vigente se ha orientado a


considerar lícito que las partes pacten el pago anticipado del
valor de las mesadas en una suma única, porque ello no implica
renuncia o pérdida del derecho pensional, ni se trata de
derechos ciertos e indiscutibles, porque los acuerdos así
concebidos versan es sobre mesadas pensionales eventuales, es
decir, no causadas con lo cual no se transgreden las garantías
de los pensionados.

Así las cosas, los pactos únicos sobre mesadas


pensionales futuras contenidos en actas de conciliación son
jurídicamente válidos, siempre que se cumplan los
requisitos establecidos por esta Sala de Casación, sin que
afecten el carácter irrenunciable del derecho a la pensión ni
carecen de validez en caso de que el titular de la pensión
superviva por tiempo superior al estimado por el cálculo
actuarial, más aún cuando dicho cálculo actuarial tuvo en

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Radicación n.° 83006

cuenta una renta postmortem para los posibles


beneficiarios.

No obstante, pese a que se acreditó que el ad quem


incurrió en el yerro que se le endilgó, no se casará la
sentencia por cuanto al actuar esta Sala de Casación como
Tribunal de instancia, llegaría a la misma conclusión, por
cuanto al revisar el acervo probatorio no se logra colegir que
el cálculo actuarial sobre las mesadas futuras hubiera sido
aprobado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social o
del Instituto de Seguros Sociales, entidades de la época,
requisito necesario para brindar validez a la conciliación
plurimencionada.

En efecto, conforme lo ha establecido esta


Corporación; se memora la sentencia de vieja data CSJ SL,
17 jun. 1993, rad. 5761, donde se indicó que era necesario
que el pacto constara por escrito; que el monto del capital a
entregar se determinara a partir de la realización de un
cálculo actuarial imparcial, que tomara en cuenta la
expectativa de vida futura del pensionado y los factores de
los cuales depende la actualización del valor de la mesada,
de manera que esta no pierda poder adquisitivo al pasar el
tiempo; y que el acuerdo conciliatorio fuera aprobado por
las instituciones reseñadas en precedencia.

En sentencia CSJ SL5508-2018, se reiteró:

Como lo determinó con puntualidad el juez de primera


instancia, los requisitos que en el presente asunto deben

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Radicación n.° 83006

cumplirse para la eficacia de la conciliación son: i) Que se trate


de mesadas futuras, ii) Que exista acuerdo escrito entre las
partes, iii) Que haya un cálculo actuarial sobre las mesadas
futuras y iv) Que esté debidamente aprobado por el Ministerio
de la Protección Social.

De tal modo, que ante la ausencia de uno de los


requerimientos establecidos por la jurisprudencia para que
proceda el pago anticipado de mesadas futuras, el acuerdo
conciliatorio no adquiere validez.

Corolario de lo expuesto, pese a que el cargo es


fundado, no tiene vocación de prosperidad, de manera que
no hay lugar a imponer costas.

IX. RECURSO DE CASACIÓN DE LUCILA LUZ


NEIVA RUBIO

Interpuesto por la demandante, concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

X. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende la casación parcial de la sentencia del ad


quem, y que, en sede de instancia, «se modifique y/ o
adicione conforme al derecho y a las pretensiones
reclamadas y no concedidas, y se CONFIRMAR (sic) la
sentencia en todo lo demás no cuestionado en cuanto se
ajuste a derecho».

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Radicación n.° 83006

Con tal propósito, formula dos cargos por la causal


primera de casación, que fueron replicados, que serán
analizados de manera conjunta, dado que se dirigen por la
misma senda, coinciden en la denuncia de algunas
disposiciones legales y persiguen similar finalidad.

XI. CARGO PRIMERO

Acusa la sentencia por la vía indirecta, a causa de la


aplicación indebida,

[…] de los preceptos constitucionales y de ley que regulan los


derechos mínimos de seguridad social en pensión del trabajador
directamente relacionadas (sic) con el reconocimiento de
pensión del causante, establecidos en los artículos 2, 29, 48, 53
y 230 de la Constitución Política; Código Sustantivo de Trabajo
y S.S., artículos 9, 20, 21, 264 y 267, Subrogado por Ley 171 de
1.961, artículo 8°., Modificado por Ley 50 de 1.990, artículo 37
y artículos 51, 60 y 61 del C.P.L. S. S.

Atribuye al Tribunal la comisión del siguiente error de


hecho:

[…] No dar por probado y demostrado, estándolo, que el actor


laboró por más de 16 años para la demandada de forma
discontinua, hasta el 28 de diciembre de 1.991 y le terminó su
contrato de trabajo por decisión unilateral injusta, con edad de
59 años, 16 años de trabajo y con requisitos de ley cumplidos
para que la demanda (sic) le hubiera reconocido pensión
sanción conforme al artículo 267 del Código Sustantivo de
Trabajo, Subrogado por Ley171 de 1.961, artículo 8°.,
Modificado por Ley 50 de 1.990, artículo 37. No vulnerarle el
derecho y llevarlo un año más tarde a conciliar el 29/01/1993
el reconocimiento irregular y arbitrario de pensión [de]
jubilación restringida proporcional, mal liquidada y sin
reconocerle mesadas retroactivas.

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Radicación n.° 83006

Enuncia como pruebas erróneamente apreciadas la


certificación de tiempos de servicios de fecha 27 de abril de
1990 (fs.°8 y 19) y, el acta de conciliación de 29 de enero de
1993.

Sostiene que los juzgadores de primer y segundo


grado, incurrieron,

[…] en error garrafal al valorar y apreciar indebidamente las


pruebas aportadas y contenidas en documentos, anexas (sic) a
la demanda, que de haberlas valorado bien y dado el alcance
legal, hubieran llegado al convencimiento que el derecho de
pensión del causante fue inicialmente mal reconocido, que
obedeció a un acto unilateral y arbitrario de la pasiva, el cual
convalidó llevando a conciliación el derecho de pensión que ya
había adquirido el causante en fecha 29/Enero/1.993 y ante el
mismo Juzgado 5°. Laboral.

Señala que el operador judicial, sólo está obligado a


observar las normas con «apoyo en la abundante
Jurisprudencia» como precedente vertical; que si el Tribunal
anuló el acta de conciliación del pacto de pensión,
«entonces, el derecho debe volver a su estado anterior y
surge incólume, no vulnerado», por ende estaba en la
«obligación legal de revisar integralmente el derecho de
pensión restablecido para llevarlo a su estado legal y de
derecho», a fin de que la vulneración no trascendiera en el
tiempo.

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Radicación n.° 83006

XII. RÉPLICA

La sociedad demandada advierte que ante la


petición de casación parcial, no se especifica cómo
debe proceder la Corte en esta sede, ni tampoco como
Tribunal de instancia. Que en la proposición jurídica
se enlistaron normas procesales, sin indicar las de
naturaleza sustancial que se pudieron infringir como
consecuencia del quebrantamiento de aquellas; que si
bien se acusó la errónea apreciación de dos
probanzas, sin identificar los folios, pasó por alto
argüir qué es lo que supuestamente acreditan y su
incidencia en la decisión; que en todo caso, no explica
en qué consistieron los errores de hecho y la
derivación de la violación de la ley; que se trata de un
alegato de instancia.

Sostiene que se incluyeron temas que no fueron


objeto de debate, como el reconocimiento de una
pensión sanción, con lo que se desconoce que la
demanda inicial se dirigió a discutir la validez de la
conciliación a través de la cual se acordó un pacto
único de pensión.

XIII. CARGO SEGUNDO

Ataca la sentencia por la vía indirecta, por aplicación


indebida,

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[…] de los preceptos constitucionales y de ley que regulan los


derechos mínimos de seguridad social en pensión y le otorgan el
derecho a devengar una mesada ajustada a ley, mesadas en el
tiempo y con base en el promedio de salarios devengados, que
permitan al trabajador una vida digna, directamente
relacionadas con el derecho de reliquidación y reajuste
pretendido en condena en el capítulo de pretensiones de la
demanda y la excepción de prescripción parcial impuesta por la
sentencia de segundo grado. Las normas vulneradas son:
Constitución Política, artículos 10, 13 y 53; Código Sustantivo
del T. y s.s., artículos 21, 127, 148, 260, 264, 267(antes de ley
100/ 93) y 488; artículos 51, 60, 61 y 151 del Código de
Procedimiento Laboral, artículos 7 y 8 de Ley 171 de 1.960 y
artículo 37 de la ley 50 de 1.990.

Como errores de hecho, señala:

No dar por probado y demostrado, estándolo, que en el


expediente procesal obran las pruebas del salario devengado
por el causante en el último año de servicios.

No dar por probado estándolo que el derecho de mesada


pensional inicialmente reconocido en la conciliación celebrada
el 29 de enero de 1.993 fue mal liquidado, pues, no obedece a
los valores y cantidades que se registran tanto en acta de
conciliación como en pruebas del salario devengado anexas.

Haber dado como probada no estando, la prescripción

Enlista las siguientes pruebas, que asegura fueron


equivocadamente valoradas:

- Certificación de tiempos servidos, cargo de Obrero - Celador y


salario básico diario devengado por 2.000,00 pesos, de fecha 27
de abril de 1.990, expedida por la demandada a folios 43 de
anexos demanda.
- Acta de conciliación que reconoce unilateralmente pensión
restringida al causante, de fecha 29 de enero de 1.993 que a
folio segundo de su texto, contiene el salario promedio por
$294.083,00 base del monto de la mesada inicial de pensión
conciliada por la demandada.
- Acta de conciliación de mesadas de pensión futuras de fecha
13 de diciembre de 1.994, anexa a expediente, que a folios
segundo de su texto, registra mesada de pensión a conciliar por
$210.325.00 pesos.

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Radicación n.° 83006

- Escritos de peticiones de restablecimiento del derecho de


pensión de fechadas 07 de octubre de 2.009 y del 01 de agosto
de 2014 cursados por el causante, visibles a folios 43 y 54 de la
demanda.

Asevera que de haberse valorado «bien las pruebas


citadas que sustentan la pretensión segunda clara y
concreta de reajuste y reliquidación del monto de la mesada
inicial reconocida al causante a fin de sustituirlo en su valor
real a la cónyuge sobreviviente», se hubiera accedido a la
súplica impetrada; que con solo observar las cifras que
contienen las actas de conciliación, cuando se dice que el
causante «laboró 15 años 9 meses cuando fueron 16 años 01
es (sic) y 9 días y registra claramente que el último salario
promedio mensual devengado por el causante fue la suma de
$294.083.00 mensuales que multiplicado por 75% que es la
tasa mínima sobre el promedio del último año de servicios»,
en los términos que disponen las normas vulneradas,
resulta una mesada inicial para 1993 de $220.562 y una
diferencia de $46.869, que no de $173.693; que la
conciliación está «viciada, contraviniendo la Constitución y la
ley puesto que los derechos pensionales y el monto de la
mesada no admiten conciliación».

Sostiene que el empleador le terminó el contrato al


causante el 28 de diciembre de 1991 y un año después, el
29 de enero de 1993 «resultó conciliándole con vicios el
derecho de pensión», con lo cual desconoció que debía
reconocer las mesadas retroactivas desde el día del
finiquito, puesto que contaba con un derecho causado; que
la mesada real debió ser de $220.562, que al aplicársele el

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Radicación n.° 83006

IPC de 1993 (22,60%), resultaba en la suma de $270.409


que debió pagarse al ex trabajador pensionado durante
1994; que para el 13 de diciembre de esa anualidad cuando
se llevó a cabo la conciliación «del derecho de pensión», la
mesada que sirvió de base para «la Reserva Matemática de
Jubilación debió ser de $270.409.00 pesos y no de
$210.325,00 pesos como se registró en el Acta de
conciliación repetidamente, resultando diferencia por
$60.084.00 pesos que causa detrimento al derecho del
causante y de su cónyuge beneficiaria del derecho
sobreviviente».

Resalta que tanto los errores «de hecho como de


derecho», los «vicios determinados y probados en el
procedimiento hacen ilícita y viciada de nulidad el acta de
conciliación celebrada el 13/Dic./1.994», por cuanto el
causante fue obligado y engañado ante el Juzgado Quinto
Laboral del Circuito de Bogotá «que extravió sus funciones
de garante de la ley y el derecho». Alude a la sentencia CC
T-289-2003.

En lo que tiene que ver con la prescripción, expone


que también se equivocó el operador judicial plural «pues,
como bien se prueba, el causante en vida, solicitó se le
restableciera su derecho pensional en dos ocasiones. La
primera el 07 de octubre/2.009 y la segunda el 01 de agosto
de 2014 con acción de tutela intermedia (sic)»; que, lo que
permite el derecho a «que no se declare prescripción alguna,

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Radicación n.° 83006

es el hecho que la demandada JAMAS DIO RESPUESTAS A


LAS PETICIONES».

Asevera que conforme los arts. 488 del CST y 151 del
CPTSS, y la jurisprudencia, si el trabajador no ha obtenido
respuesta sobre la reclamación de un derecho no
reconocido,

[…] tiene dos opciones no (sic) excluyentes: espera a que le den


respuesta o procede en demanda ante la jurisdicción.

Dado que no le dieron respuesta sobre su reclamo de


restablecimiento, no se configuró prescripción y el fallador de
segundo grado al declarar la excepción de prescripción parcial,
incurrió en dislate jurídico que causa agravio al derecho del
causante pensionado.

XIV. RÉPLICA

La opositora nuevamente resalta errores de técnica;


advierte que no se analiza de manera individualizada las
pruebas denunciadas como mal apreciadas, menos en qué
forma los errores alegados supusieron la aplicación
indebida de las normas acusadas; que se trae a colación
discusiones que no fueron sometidas a consideración de los
jueces de instancia. En punto a la prescripción, expone que
la Corte en sede de casación no tiene la «facultad de
declarar la existencia de derechos, partiendo del supuesto de
que jamás se dio respuesta a las peticiones»; que los
argumentos de la actora están llamados al fracaso.

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Radicación n.° 83006

XV. CONSIDERACIONES

En el caso bajo examen, se observa que le asiste razón


a la réplica cuando advierte deficiencia en el alcance de la
impugnación formulado, en la medida que se solicitó la
casación parcial de la sentencia del Tribunal, sin indicar a
qué puntos de la decisión se refiere, lo que se repite al
pretender que en sede de instancia, se modifique y/o
adicione «conforme al derecho y a las pretensiones
reclamadas y no concedidas» y se confirme la «sentencia»,
entendiéndose que se refiere a la proferida por el a quo. Sin
embargo, de la lectura del texto integral de la demanda de
casación es posible colegir que lo pretendido es que la Corte
quebrante la sentencia de segundo grado, en cuanto al
monto de la mesada pensional y lo relativo a la excepción de
prescripción, y que conforme a esa resolución, se hagan la
modificaciones correspondientes a la decisión del a quo.

Aclarado lo anterior, se hace necesario también


puntualizar que si bien la censura se refirió a la pensión
sanción, pudo incurrir en un lapsus calami en la medida
que las pensiones proporcionales de jubilación, en sus
categorías de pensión sanción y restringida por retiro
voluntario se encuentran reguladas en la Ley 171 de 196,
siendo la concedida por la demandada al señor González
Mendoza, la restringida proporcional a través de acta de
conciliación, punto que junto con la suscripción posterior
de otro acuerdo «pacto único de pensión», dio lugar a la
interposición de la demanda inicial. Sabido es que la

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Radicación n.° 83006

causación de la pensión restringida de jubilación puede


estructurarse hasta antes de la entrada en vigor de la Ley
100 de 1993, con la observancia del tiempo mínimo de
servicios y de la causa del retiro conforme lo previsto en la
Ley 171 de 1961, presupuestos que concuerdan de lo
expuesto en el acta de conciliación.

Si bien es cierto de la certificación de folios 18 y 19, se


desprende que Eduardo Emiro González Mendoza trabajó
por 16 años, 1 mes y 9 días a favor de HGS Incorporated a
través de 52 contratos por duración de la obra o labor
contratada, todos discontinuos, lapso que en efecto
discrepa de lo afirmado en el acta de conciliación celebrada
el 29 de enero de 1993 (fs.°21 a 23) donde se dijo que el
tiempo laborado fue de 15 años, y 9 meses, lo cierto es que
tal diferencia no permite acercarse a la tasa de reemplazo
del 75% que alude la censura, ni tampoco es significativa a
la hora de reliquidar la prestación, lo que concuerda con la
razón del Tribunal al señalar que «no había prueba que
justificara la reliquidación pretendida», como tampoco es
posible verificar el monto de la pensión a través de cálculos
aritméticos, por cuanto los medios de convicción acusados
no acreditan el salario base de liquidación o diferencia
salarial, que según voces de la recurrente devengó el
causante.

El documento de folio 43 es una petición que se


presentó a la demandada el 7 de octubre de 2009, al igual

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Radicación n.° 83006

que la del 1 de agosto de 2014. Estas probanzas junto con


las actas de conciliación, en nada contribuyen al propósito
de demostrar que el colegiado se equivocó cuando mantuvo
el monto de la pensión inicial reconocida, dado que los
acuerdos conciliatorios no acreditan lo pretendido, en la
medida que lo único que acreditan es la suma que se tuvo
en cuenta para proyectar la mesada pensional que se le
reconoció al señor González Mendoza; y, las reclamaciones
que elevó el causante, provienen de la parte demandante,
de modo que deben descartarse, por cuanto nadie puede
favorecerse de su propio dicho ni construir su propia
prueba.

De cualquier modo, del contenido de las actas de


conciliación no es posible extraer si la demandada actuó
con arbitrariedad o de manera unilateral, pues lo que de
ellas se colige es la voluntad de las partes en llegar a un
acuerdo, sin que acrediten algún vicio del consentimiento;
tampoco los factores que podían tenerse en cuenta para la
liquidación del IBL.

En lo que tiene que ver con la excepción de


prescripción, se afirma que por incoar las reclamaciones
ante la accionada el 7 de octubre de 2009 y 1 de agosto de
2014, no operaba la excepción de prescripción, dado que la
convocada a juicio se abstuvo de dar respuesta. Conforme
los arts. 488 del CST y 151 del CPTSS, sino se ha obtenido
respuesta de la petición por parte de la demandada, el
interesado tiene dos opciones, bien esperar que haya un
pronunciamiento o interponer la demanda.

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Radicación n.° 83006

En este caso, se pretendió la reanudación del pago de


la pensión proporcional y luego su sustitución, tópico sobre
el que el pensionado fallecido recibió una suma única por
mesadas anticipadas no causadas. Para el Tribunal las
mesadas se pagaron hasta el 13 de noviembre de 2002, y la
primera reclamación se presentó solo hasta el 7 de octubre
de 2009, cuando había trascurrido más de 6 años.

Aunque se presentó una segunda petición el 1 de


agosto de 2014, ello ocurrió cuando había pasado más de 3
años entre una y otra solicitud, al tiempo que la demanda
inaugural se interpuso el 4 de diciembre de 2015 (f.°63), de
tal modo, que no se acredita el error que en punto a la
excepción de prescripción se imputó al operador judicial de
segundo nivel, pues evidentemente el trascurrir del tiempo
trajo consecuencias implacables al no activarse el derecho
de acción.

Corolario de lo expuesto, la censura no logra acreditar


los yerros que señaló en los dos cargos, por consiguiente,
los cargos no prosperan.

Las costas en el recurso extraordinario están a cargo


de la recurrente. Se fijan como agencias en derecho la suma
de $4.400.000, que se incluirán en la liquidación que
practique el juez de primera instancia, con arreglo a lo
dispuesto en el art. 366-6 CGP.
XVI. DECISIÓN

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Radicación n.° 83006

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia proferida el 2 de febrero de 2017,
complementada el 6 de diciembre de esa misma anualidad,
por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá DC, dentro del proceso que promovió
LUCILA LUZ LEYVA RUBIO contra HALLIBURTON LATIN
AMERICA SRL SUCURSAL COLOMBIA.

Costas en el recurso de casación.

Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el


expediente al tribunal de origen.

DONALD JOSÉ DIX PONNEFZ

JIMENA ISABEL GODOY FAJARDO

JORGE PRADA SÁNCHEZ


Aclara voto

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