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Módulo VI

El documento aborda la importancia de las relaciones entre la sociedad civil, especialmente las ONG y CBO, y las autoridades locales en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo social. Se destaca la necesidad de transparencia y autorregulación en el sector de las ONG, así como el papel del voluntariado en diversas áreas de acción social. Además, se enfatiza que el voluntariado debe ser organizado y orientado a mejorar la realidad social, diferenciándose de la acción gubernamental y empresarial.

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Módulo VI

El documento aborda la importancia de las relaciones entre la sociedad civil, especialmente las ONG y CBO, y las autoridades locales en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo social. Se destaca la necesidad de transparencia y autorregulación en el sector de las ONG, así como el papel del voluntariado en diversas áreas de acción social. Además, se enfatiza que el voluntariado debe ser organizado y orientado a mejorar la realidad social, diferenciándose de la acción gubernamental y empresarial.

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Módulo VI:

Relaciones con los sectores sociales de apoyo

Todos los días, en todas las partes del mundo, la sociedad civil contribuye con la promoción,
protección y el fomento de los derechos humanos. Sea de la manera en que se llamen –
defensores de los derechos humanos, ONGs, colegio de abogados, asociaciones de
estudiantes, sindicatos, institutos académicos, o sociedades benéficas trabajando con grupos
vulnerables - - los actores de la sociedad civil comparten la misma búsqueda de justicia,
igualdad y respeto a la dignidad humana.

El trabajo con las ONG y la sociedad civil

Aunque algunos tipos de asociaciones internacionales, dada su naturaleza y ámbito temático,


se limiten a intercambios entre gobiernos locales, hoy en día resulta cada vez más importante
trabajar con una variedad de personas y organizaciones (en la jerga actual, “agentes no-
estatales”).

Existen numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) con mucha experiencia a


escala europea e internacional, que llevan a cabo o colaboran en todo tipo de proyectos y
programas de desarrollo. Muchas de ellas tienen por objetivo ayudar en la prestación y
dotación de servicios públicos locales, y son (o deberían ser) socios naturales de los gobiernos
locales. En la mayoría de los países existe, como hemos visto, una gran variedad de ONG y de
organizaciones con base en la comunidad (CBO por sus siglas en inglés) que también trabajan
a escala local y ayudan a crear infraestructuras o servicios, actúan en defensa de la población
local o de grupos dentro de ésta, o ayudan a la población a organizar y participar en la vida
pública local y en la toma de decisiones. Las autoridades locales, tanto del Norte como del Sur,
a menudo tienen mucho que aprender de las experiencias enriquecedoras y del sólido
compromiso de las ONG y las CBO en toda su diversidad.

Por otra parte, las ONG y las CBO no pueden lograr el éxito a largo plazo, a no ser que existan
autoridades locales capacitadas, efectivas y dotadas de recursos que puedan mantener y
mejorar los servicios públicos de sus localidades a largo plazo y que sean capaces de
interactuar de forma positiva con la población local. Por lo tanto, existen muchas posibilidades
de cooperación entre los gobiernos locales y las ONG y CBO correspondientes. Pueden ayudar
a desarrollar soluciones creativas (por ejemplo, para mejorar las vidas de las personas que
viven en chabolas), y a implicar a la población local, pero las autoridades locales suelen ser
esenciales a la hora de implantar soluciones a largo plazo.

Las ONG por una sociedad responsable

“Deberíamos hablar menos de responsabilidad social y más de sociedad responsable. Porque


difícilmente habrá una sociedad responsable sin ciudadanos, asociaciones, ONG, partidos,
instituciones y, por supuesto, empresas responsables”. Esta afirmación de Ángel Castiñeira y
Josep Mª Lozano tiene hoy más vigencia que nunca.

Los Gobiernos europeos han inyectado más de 2,5 billones de euros para rescatar el sistema
financiero y cada vez se oyen más voces apuntando a los desmanes de los altos ejecutivos de
transnacionales en bonificaciones, opciones sobre acciones e incentivos, incluso por haber
quebrado sus propias empresas. Indigna oír hablar a los presidentes de los principales bancos
y cajas de la vulneración de principios, de falta de valores… ¿Acaso ellos no han potenciado
los sueldos millonarios de directivos y ejecutivos? Entonar el mea culpa es un punto de partida
siempre que haya propósito de enmendar los errores, y eso está por ver. 

Los códigos voluntaristas sobre responsabilidad social en las empresas, como el Olivenza
sobre Buen Gobierno, o las iniciativas Global Reporting Iniciative (GRI) o el Pacto Mundial en el
seno de Naciones Unidas han quedado maltrechos y, en algunos casos, pulverizados.
En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil tenemos que actuar como puntas de
lanza en la regeneración de la estructura social. A la hora de establecer los criterios de
transparencia para las organizaciones solidarias y sus iniciativas, se ha hecho patente la
influencia del mercado y sus lenguajes. Son, con frecuencia, criterios exclusivamente
cuantitativos, estadísticos, de corte economicista, basados en una lógica de “productos” y
“clientes” que atiende fundamentalmente al “balance de resultados” comprobables. La realidad
a la que hacen frente las organizaciones de la sociedad civil no se ajusta a estos esquemas,
aunque sean parámetros que aportan profesionalidad. El volumen de fondos, tanto de
procedencia pública como privada, que manejan las ONG ha aumentado sustancialmente en
los últimos veinte años. Por eso es necesario conseguir la mayor transparencia posible en la
gestión. Además, escándalos puntuales en el sector, pero con gran repercusión mediática, han
demostrado que es momento de una autorregulación más estricta para evitar que las malas
prácticas de unas pocas organizaciones dañen la confianza y la credibilidad del conjunto.

Según el informe de 2007 sobre el sector de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-


España (CONGDE), sus miembros obtuvieron 655 millones para programas de cooperación al
desarrollo, de los que se ejecutaron 549 millones. Los fondos se destinaron a proyectos de
desarrollo (69%), ayuda humanitaria (11%) y sensibilización (5%). Más del 80% de las
organizaciones trabajan en coordinación con más de 3.000 socios locales de los países
receptores, 127 en total, donde se ejecutaron más de 5.500 proyectos. 
América sigue siendo el lugar al que más fondos se destinan (52%), seguido de África (30%) y
Asia (14%). Las personas vinculadas al sector son ya más de 28.000, 21.000 de forma
voluntaria. 
Las cifras revelan la importancia y complejidad del sector, que unidos a este carácter no
lucrativo, han movido a las ONGs para establecer una serie de parámetros de control interno
que garanticen una rendición de cuentas lo más clara y transparente posible, unida a unas
líneas de gestión que garanticen el buen gobierno de las mismas. Para exigir mayor
transparencia a las empresas y a las Administraciones Públicas, ahora más que nunca, es
necesario hacer ejercicios de coherencia. Con iniciativas como ésta, las ONG apuestan por la
transparencia como uno de sus valores estratégicos, de forma que puedan actuar y explicar su
quehacer de forma responsable, clara y sencilla. Es una situación que contrasta con los
protagonistas de la actual crisis financiera y económica global. Las ONG realizan un trabajo
complejo y cualificado, de gran profesionalidad, orientado a la lucha contra la pobreza, contra la
exclusión, contra la marginalidad, que implican en sí mismos valores ligados a la transparencia
de su misión.

Texto de David Álvarez Rivas

Recursos humanos: expertos, cooperantes y voluntarios

VOLUNTARIO

Hay muchas formas y matices para explicar "qué es" un voluntario. Abreviando, te proponemos
una "definición" sencilla:

Voluntario es la persona que, por elección propia, dedica una parte de su tiempo a la acción
solidaria, altruista, sin recibir remuneración por ello. Para entender esto mejor, es necesario
tener cuatro conceptos principales claros:

 Voluntariedad. El voluntariado, la acción voluntaria, es el


resultado de una libre elección, es una opción ética,
personal, gratuita, que no espera retribución o
recompensa. La palabra exacta no es desinterés, porque la
persona voluntaria tiene interés, mucho interés y obtiene
satisfacción en sus motivaciones personales.

 Solidaridad. Altruismo quiere decir amor al otro, es lo


contrario de egoísmo. El voluntariado, la acción voluntaria
sólo existe cuando repercute en los otros, cuando su
interés es colectivo, general, público. El voluntariado es un
medio para dar respuesta a necesidades, problemas e
intereses sociales, y no un fin en sí mismo para satisfacer
a las personas voluntarias. La acción voluntaria supone un
compromiso solidario para mejorar la vida colectiva.

 Acción. El voluntariado no es sólo un valor ético, una


actitud, sino una práctica concreta. El voluntariado se hace,
es acción. Si se queda tan solo en un vago espíritu de
buena persona, de buen ciudadano o ciudadana, acaba
siendo algo vacío y sin sentido. Aunque también es cierto
que no es posible la pura acción sin "alma", sin valores.
Pero lo que cambia el mundo, lo que enfrenta los
problemas y las necesidades, es la acción.

 Organización. El voluntariado, por ser algo muy


importante, no se puede tratar como una práctica personal,
individual, testimonial, íntima. Porque el objetivo del
voluntariado es mejorar la realidad, transformar el mundo,
y hacerlo eficazmente. Frente a la improvisación y la
espontaneidad, el voluntariado requiere actuar
organizadamente, uniendo fuerzas. Por tanto, la acción
voluntaria debe de ser una acción organizada, sistemática,
sinérgica, que requiere de organización, de asociaciones o
fundaciones en las que actuar.

¿Qué motivaciones tienen los voluntarios?  

La persona voluntaria realiza su acción solidaria por dos tipos de motivaciones y razones
principales:

 Por razones ideológicas, éticas y morales, o de carácter religioso, que le llevan a sentir
como suyos los problemas y necesidades de otros, a querer hacer algo para mejorar la
sociedad, cambiar las cosas, transformar el mundo.
 Por razones personales, por la necesidad de sentirse socialmente útil, de conocer y
vivir nuevas experiencias, formarse y desarrollarse como persona, relacionarse y
trabajar con otros,...

Esos dos tipos de motivaciones principales se combinan en cada persona voluntaria en


distintas proporciones. La acción voluntaria significa DAR (tiempo, recursos, trabajo, etc.) y
también RECIBIR (satisfacción, aprendizajes, experiencia, relaciones humanas, etc.).

Existen personas cuyas motivaciones principales hacia el voluntariado son la búsqueda de


prestigio social, o expectativas profesionales de futuro, o el afán de poder e influencia social, u
otras de carácter más egoísta. Pero a nosotros nos parece que la acción voluntaria tiene que
ver, fundamentalmente, con los dos primeros tipos de motivaciones que hemos mencionado, y,
si no es así, nos parece discutible hablar de voluntariado.

En todo caso, una persona voluntaria evitará realizar tareas que deben y pueden ser realizadas
por trabajadores profesionales, sirviendo de mano de obra barata u ocultando situaciones de
trabajo no declarado.
Las organizaciones de acción voluntaria

Las personas voluntarias no actúan por su cuenta, de manera espontánea (a eso le llamamos
"buena gente", buenos ciudadanos, personas solidarias y responsables...) sino de forma
organizada, sumándose a asociaciones o fundaciones existentes o creando otras nuevas.

Una Organización de Acción Voluntaria, como su nombre indica, es una organización sin ánimo
de lucro, más o menos formalizada y estable, cuyos objetivos son la mejora de la sociedad en
los más diversos campos, y cuyo trabajo se desarrolla (total o parcialmente) mediante la acción
voluntaria de sus miembros.

El voluntariado y las organizaciones de acción voluntaria son parte de la iniciativa social, de los
Movimientos Sociales, del Tercer Sector, diferenciándose claramente de la acción de los
gobiernos o de las empresas privadas. No obstante, existen administraciones públicas que
impulsan proyectos de voluntariado vinculados a sus respectivas políticas sociales, culturales,
etc. En nuestra opinión, no deben ser los gobiernos sino los ciudadanos quienes protagonicen y
articulen la acción voluntaria, para ello existen (o se pueden impulsar cuando no existan) las
ONG, de carácter independiente, no gubernamental. Las administraciones públicas deben y
pueden negociar o convenir con ellas proyectos de cooperación conjunta. De otra forma, se
incrementan los peligros de manipulación o utilización interesada del voluntariado para
objetivos político-partidistas o de carácter privado.

¿Qué hacen los voluntarios?  

Las personas voluntarias realizan, en las asociaciones y fundaciones, todo tipo de tareas, como
por ejemplo:

 Investigación, recogiendo datos y testimonios sobre una determinada situación, un


territorio, una comunidad o un sector social, en torno a problemas o necesidades
concretas...
 Información y sensibilización, difundiendo, dando a conocer situaciones,
necesidades, problemas, despertando y movilizando la conciencia de otras personas...

 Orientación y asesoramiento, escuchando, atendiendo consultas, prestando apoyo y


facilitando información a personas o colectivos en situación de necesidad...

 Formación, educando en valores, capacitando en habilidades sociales, hábitos de


salud, habilidades profesionales, etc., a personas y colectivos sociales.

 Reivindicación y denuncia, reclamando derechos, señalando irregularidades o


injusticias...

 Captación de fondos y recursos, recogiendo y canalizando dinero, medios


materiales, recursos técnicos, necesarios para el desarrollo de proyectos solidarios o la
atención a situaciones de emergencia...

 Apoyo y asistencia directa a personas en situación de necesidad, atendiendo a


enfermos de sida, toxicómanos, ancianos solos, mujeres maltratadas, transeúntes, sin
techo...

 Planificación y gestión de proyectos de acción, analizando necesidades, formulando


objetivos y estrategias de acción, buscando y organizando todo tipo de recursos,
evaluando resultados...

 Dirección, gestión y mantenimiento de organizaciones de acción voluntaria,


ocupándose de fortalecer la participación, mejorar la eficacia en el funcionamiento
organizativo y en la acción para alcanzar los objetivos, desarrollando las relaciones con
otras organizaciones o instituciones...

¿En qué campos de acción participan los voluntarios?  

La acción voluntaria se desarrolla prácticamente en todos los ámbitos temáticos, en todos los
campos de actuación, como por ejemplo:

 Social. Muchas personas voluntarias trabajan en el apoyo a personas y colectivos


socialmente excluidos, en la acogida e integración de inmigrantes, en la lucha contra la
pobreza, en la atención a colectivos sociales con necesidades, carencias o
discapacidades de distinto tipo, etc.
 Cultural. Muchas personas voluntarias llevan a cabo trabajos de recuperación o
conservación de la identidad cultural, en la promoción de la creatividad, en la difusión
de los bienes culturales, etc.

 Educativo. Muchas personas voluntarias trabajan en la alfabetización y educación de


personas adultas, en la defensa de la educación para todos, en la dinamización y la
promoción de la participación en la comunidad escolar, etc.

 Medioambiente. Muchas personas voluntarias trabajan en la protección o


recuperación de especies o espacios naturales, en la denuncia de situaciones de
degración medioambiental, en el desarrollo de una conciencia medioambiental entre la
ciudadanía, etc.

 Salud. Muchas personas voluntarias trabajan en la promoción de la salud, en el


desarrollo de hábitos de vida saludable, en la respuesta a situaciones de necesidad
sanitaria, etc.

 Participación Ciudadana y Civismo. Muchas personas voluntarias trabajan en la


promoción de la participación ciudadana, en el fortalecimiento del tejido asociativo, en
el impulso de la iniciativa social, en la creación y animación de redes sociales, etc.

 Promoción de Colectivos. Muchas personas voluntarias trabajan en la promoción,


defensa de derechos, integración social de determinados colectivos sociales: mujeres,
jóvenes, inmigrantes, reclusos, grupos etnicos, etc.

 Derechos Humanos. Muchas personas voluntarias trabajan en la denuncia de


injusticias, contra la pena de muerte, en defensa de los Derechos Humanos, la justicia,
los valores democráticos, etc.

 Cooperación Internacional. Muchas personas voluntarias trabajan en la promoción y


desarrollo de proyectos de cooperación, es combatir la pobreza y promover el
desarrollo en los países empobrecidos del Sur, etc.

 Emergencia y Socorro. Muchas personas voluntarias trabajan en la respuesta a


situaciones de emergencia causadas por desastres naturales, guerras, hambrunas, etc.

 Desarrollo Socio-económico. Muchas personas voluntarias trabajan en el desarrollo


de proyectos de promoción socioeconómica o desarrollo comunitario, dirigidos a
mejorar las condiciones de vida de una comunidad o sector social concreto, etc.

 Tiempo Libre. Muchas personas voluntarias trabajan, fundamentalmente con niños y


adolescentes, en la educación en el tiempo libre, en la promoción de valores,
conocimientos y actitudes, en actividades relacionales y recreativas que tienen por
ámbito el tiempo libre, etc.

 Comercio Justo. Comercio Justo es una propuesta alternativa al comercio


internacional convencional basada en garantizar a los productores del Sur una
compensación justa por su trabajo, asegurándoles un medio de vida digno y sostenible
y el disfrute de sus derechos laborales.

¿Qué dicen las leyes?  

Desde 1996 existe una Ley del Voluntariado de ámbito estatal. Por su parte, en los últimos
años prácticamente todas las Comunidades Autónomas han producido normas legales sobre el
Voluntariado, en algunos casos leyes aprobadas por sus parlamentos respectivos, en otros
casos decretos administrativos, dentro de su ámbito territorial y de competencias.

Todas esas leyes, reconocen unánimemente la importancia del voluntariado, su papel como
expresión de la participación ciudadana en el desarrollo cultural, político, económico, de la
comunidad social, y expresan el compromiso de los poderes públicos en su impulso y
promoción.

En términos generales, se trata de normas que pretenden "promover y facilitar la participación


solidaria de los ciudadanos en las actuaciones de voluntariado, en el seno de organizaciones
sin ánimo de lucro públicas o privadas" (Ley Estatal del Voluntariado 6/1996), y regular y
"facilitar las relaciones entre las Administraciones Públicas, las entidades y las personas
voluntarias" (Ley del Voluntariado 30/1998 de Canarias).

Desde una perspectiva general (si te interesa una información más detallada, puedes consultar
la normativa concreta en los enlaces que siguen), estas normas legales entienden por
"voluntariado el conjunto de personas que efectúan una prestación voluntaria de servicios
cívicos o sociales, sin contraprestación económica, dentro del marco de una organización
estable y democrática que comporte un compromiso de actuación a favor de la sociedad y la
persona" (Ley 25/1991 Incavol. Cataluña).

Muchas de esas normativas, excluyen expresamente como actividades de voluntariado las


actuaciones "aisladas, esporádicas o prestadas al margen de organizaciones públicas o
privadas sin ánimo de lucro, así como aquellas ejecutadas por razones familiares, de amistad o
mera vecindad" (Ley del Voluntariado 7/1998. La Rioja).

También se excluyen, expresamente "las actividades que se desarrollen en virtud de una


relación laboral o funcionarial; las actividades que generen algún beneficio para las personas
que las realicen; las actividades realizadas en el ejercicio de una obligación personal, las
reglamentariamente establecidas como las realizadas por los objetores de conciencia en el
ejercicio de la prestación social sustitutoria; las actividades realizadas por cargos directivos o
gerentes en las entidades promotoras" (Decreto de Voluntariado 12/95. Castilla La Mancha.)

Prácticamente todas las normas señalan que "la actividad (voluntaria) no podrá sustituir al
trabajo retribuido, ni aún en caso de conflicto laboral, ni ser considerada como prácticas,
aprendizaje o experiencia profesional." (Ley 30/1998 del Voluntariado. Canarias).

En cuanto a las áreas de actuación del voluntariado, las diferentes normativas mencionan "las
asistenciales, de servicios sociales, cívicas, educativas, culturales, científicas, deportivas,
sanitarias, de cooperación al desarrollo, de defensa del medioambiente, de defensa de la
economía o la investigación, de desarrollo de la vida asociativa, de promoción del voluntariado,
o cualesquiera otras de naturaleza análoga" (Ley Estatal del Voluntariado 6/1996). Otras
normas mencionan otros campos, como la defensa de los derechos humanos, la promoción de
la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra el paro. Algunas leyes especifican que
estas actividades, sea cual sea su ámbito, deben ir "dirigidas a la construcción de una sociedad
más solidaria y más justa" (Ley de Voluntariado 3/1998. Baleares.).

Las distintas leyes y normativas también señalan un conjunto de principios de actuación que
deben regir la acción del voluntariado y de las organizaciones de acción voluntaria, como, por
ejemplo: "a) Participación libre, altruista y comprometida de los ciudadanos y ciudadanas, sin
compensación económica, de acuerdo a las preferencias y capacidades, mediante entidades
de organización democrática y no discriminatoria. b) Solidaridad con las personas y los grupos,
con el objetivo de alcanzar el interés general, atendiendo a las necesidades sociales de forma
global y no exclusivamente de los miembros de la propia organización. c) Descentralización,
procurando que las actividades del voluntariado se realicen lo más cerca posible de los
ciudadanos y en su propio entorno. d) Autonomía y libertad de las organizaciones del
voluntariado respecto a los poderes públicos, velando a la vez para que se garantice el
cumplimiento de la legislación y la responsabilidad que las entidades de voluntariado asumen
ante la sociedad. e) Complementariedad y coordinación de voluntariado y las administraciones
en todos sus ámbitos y niveles y no sustitución de las actuaciones de éstas" (Ley de
Voluntariado 3/1998. Baleares).

Las distintas normativas también hacen referencia a los derechos y deberes de los voluntarios,
por ejemplo, tal y como señala la Ley Estatal del Voluntariado 6/1996:

 A. Recibir, tanto con carácter inicial como permanente, la información, formación,


orientación, apoyo y, en su caso, medios materiales necesarios para el ejercicio de las
funciones que se les asignen.
 B. Ser tratados sin discriminación, respetando su libertad, dignidad, intimidad y
creencias.

 C. Participar activamente en la organización en que se inserten, colaborando en la


elaboración, diseño, ejecución y evaluación de los programas, de acuerdo con sus
estatutos o normas de aplicación.

 D. Ser asegurados contra los riesgos de accidente y enfermedad derivados


directamente del ejercicio de la actividad voluntaria, con las características y por los
capitales asegurados que se establezcan reglamentariamente.

 E. Ser reembolsados por los gastos realizados en el desempeño de sus actividades.

 F. Disponer de una acreditación identificativa de su condición de voluntario.

 G. Realizar su actividad en las debidas condiciones de seguridad e higiene en función


de la naturaleza y características de aquélla.

 H. Obtener el respeto y reconocimiento por el valor social de su contribución.

Los voluntarios están obligados a:

 A. Cumplir los compromisos adquiridos con las organizaciones en las que se integren,
respetando los fines y la normativa de las mismas.
 B. Guardar, cuando proceda, confidencialidad de la información recibida y conocida en
el desarrollo de su actividad voluntaria.

 C. Rechazar cualquier contraprestación material que pudieran recibir bien del


beneficiario o de otras personas relacionadas con su acción.

 D. Respetar los derechos de los beneficiarios de su actividad voluntaria.

 E. Actuar de forma diligente y solidaria.

 F. Participar en las tareas formativas previstas por la organización de modo concreto


para las actividades y funciones confiadas, así como las que con carácter permanente
se precisen para mantener la calidad de los servicios que presten.

 G. Seguir las instrucciones adecuadas a los fines que se impartan en el desarrollo de


las actividades encomendadas.

 H. Utilizar debidamente la acreditación y distintivos de la organización.


 I. Respetar y cuidar los recursos materiales que pongan a su disposición las
organizaciones.

Normativa sobre voluntariado:

LEGISLACIÓN ESTATAL: Ley 6/1996, de 15 de Enero, del Voluntariado (Ley estatal del
Voluntariado) Publicación: BOE 17/01/1996. Número: 15-1996 Sección: I

Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU)

Programa establecido en 1970 por la Asamblea General de Naciones Unidas y administrado


por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), con el objetivo de identificar y
asignar profesionales cualificados y experimentados a diferentes programas de desarrollo y de
ayuda humanitaria gestionados por gobiernos, agencias de Naciones Unidas, bancos de
desarrollo, ONG y otras organizaciones de la sociedad civil.

Los participantes en este programa, con sede en Bonn, son voluntarios especialistas en casi
todos los ámbitos de actuación de las Naciones Unidas. Entre la amplia variedad de sectores
profesionales cubiertos, el VNU atiende a la provisión de personal principalmente en las áreas
de agricultura, salud y educación, así como en industria, transporte, población, ingeniería,
conservación medioambiental, ciencia y tecnología, desarrollo comunitario y comunicaciones.
Durante la década de los 90, los proyectos de ayuda humanitaria y de rehabilitación, junto con
los de democratización, construcción de la paz y promoción de los derechos humanos
aumentaron en número a nivel mundial, llegando a acaparar en 1998 el 30% del total de las
asignaciones. Estas actividades constituyen uno de los ejes principales de actuación del VNU
dentro de su plan estratégico, al igual que la cooperación técnica y la promoción de las
iniciativas comunitarias de base.

Por medio de este programa, se reclutan anualmente unos 4.000 trabajadores voluntarios de
todo el mundo para trabajar en alrededor de 140 países. De estas personas, aproximadamente
el 70% proviene de países en desarrollo y en transición económica, mientras que el 30%
restante es miembro de Estados industrializados (NNUU, 1998:38). Dentro del sistema de
reclutamiento del VNU, se distingue entre los Voluntarios Internacionales, destinados en un
país diferente al de su origen, y los Voluntarios Nacionales, destinados en su propio país.
Paralelamente, existen otras dos categorías de voluntarios: aquellos incluidos en el programa
UNISTAR (United Nations International Short-Term Advisory Resources), de asesoramiento al
sector empresarial público y privado de los países en desarrollo, y los participantes en el
programa TOKTEN (Transfer of Knowledge Through Expatriate Nationals), quienes asesoran a
organismos académicos, de investigación e industriales. La contratación se realiza
normalmente por un período de dos años, aunque tanto las misiones de ayuda humanitaria
como las de asesoría suelen tener una duración menor, variando entre semanas, meses y
hasta un año. La pertenencia al VNU está condicionada a la posesión de una titulación formal,
universitaria o técnica, y a varios años de experiencia profesional. Actualmente, el 42% de los
voluntarios trabaja en África, el 22% en Asia y el Pacífico, y el resto está destinado en los
Estados árabes, el Caribe, América Central y del Sur y, más recientemente, en Europa Central
y del Este.

La mayor parte de los recursos financieros del VNU procede de los fondos nacionales y
regionales suministrados por el PNUD y de los presupuestos regulares de las agencias de
Naciones Unidas asociadas al programa, a lo que se suman las contribuciones procedentes de
donantes al Fondo Voluntario Especial de la organización. En total, el VNU cuenta para sus
operaciones con un presupuesto anual aproximado de 16 millones de dólares.

A partir de 1997, el VNU inició la planificación de una nueva propuesta estratégica denominada
Estrategia 2000, la cual añade a los focos de interés tradicionales de la organización otras tres
áreas prioritarias de actuación: el desarrollo urbano, la gestión medioambiental y el desarrollo
preventivo, basado este último en la promoción del buen gobierno, el fortalecimiento de la
sociedad civil y el fomento de la participación popular. Esta reorientación en las prioridades del
VNU viene precedida del énfasis dado por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social
(Copenhague, 1995) a la necesidad de aumentar la participación y el protagonismo de la
sociedad civil a nivel local, nacional e internacional, una de cuyas formas de acción social
fundamentales es el voluntariado. Con el fin de reconocer y promover las acciones voluntarias
en todos los campos (social, económico, cultural, humanitario y de consolidación de la paz), la
Asamblea General de Naciones Unidas decidió en 1997 proclamar el año 2001 como “Año
Internacional de los Voluntarios” (AIV 2001), asignando al VNU su coordinación internacional.

Texto de Irantzu Mendia

Bibliografía

 NNUU (1995), Un vistazo a los Voluntarios de Naciones Unidas: estadísticas de 1994.


 NNUU (1998), ABC de las Naciones Unidas, Nueva York.

 PNUD (1999), 2001 Año Internacional de los Voluntarios,Bonn.

 Voluntarios de Naciones Unidas, sitio en internet: http://www.unv.org

COOPERANTE

¿Quién es cooperante? El Estatuto de los cooperantes los define así.

“A los efectos de este estatuto, son cooperantes aquellas personas físicas que participen en la
ejecución, sobre el terreno, de un determinado instrumento de cooperación internacional para
el desarrollo o de ayuda humanitaria en cualquiera de sus fases, a realizar en un país o
territorio beneficiario de la política de ayuda al desarrollo, parte de la acción exterior del Estado
de acuerdo con el artículo 3 de la Ley 23/1998, de 7 de julio, y que tengan una relación jurídica
con una persona o entidad promotora de la cooperación para el desarrollo o la acción
humanitaria, en los términos que se señalan en el artículo 3 de este real decreto”.

 Sin embargo, el Estatuto de los cooperantes, la norma principal que regula los derechos
específicos de este colectivo, limita la posibilidad de aplicación de este término a un universo
más amplio que el de aquellas personas con contrato laboral suscrito con entidades promotoras
de la cooperación. Se excluyen, por ejemplo, a los cooperantes españoles que trabajan en
organismos internacionales y a los ligados con sus contratantes a través de una relación
mercantil, entre los que se encuentran muchos cooperantes contratados por empresas
consultoras de la Unión Europea y por la propia AECID. También son excluidos del mismo los
identificados como “becarios” de la AECID (jóvenes cooperantes) y de otras entidades
españolas. A partir de dicha limitación, para estos colectivos no se contempla ninguna
protección específica en el actual estatuto.Hay que destacar que el concepto de cooperante
que recoge este estatuto es además restrictivo en relación al de la Ley 23/1998, del 7 de julio,
de Cooperación Internacional para el Desarrollo, con un rango normativo superior a aquel.

”Son cooperantes quienes a una adecuada formación o titulación académica oficial, unen una
probada experiencia profesional y tienen encomendada la ejecución de un determinado
proyecto o programa en el marco de la cooperación para el desarrollo”.

¿Qué es un/a cooperante?


 Un/a profesional comprometido/a que transfiere sus habilidades, conocimientos y
experiencia para construir y fortalecer la capacidad de la organización contraparte y de
las comunidades con las que se trabaje.

 Una persona comprometida con la lucha contra la pobreza y la injusticia y que crea en
la solidaridad, en el respeto a las culturas diferentes y en el aprendizaje para poder
conocer nuevas maneras de trabajar.

 Alguien trabajando en un país por un periodo fijo de tiempo, con objetivos definidos e
indicadores de impacto.

 Una persona que reconoce que la transferencia de habilidades y conocimientos


(compartir habilidades) no es algo impuesto (de arriba a abajo), sino dirigido de una
manera cooperativa y participativa. La relación con las organizaciones contrapartes es
horizontal en vez de vertical.

 Alguien que espera que para el final de su convenio de cooperación, las habilidades y
los conocimientos de los miembros de la organización contraparte y/o de los
beneficiarios de la comunidad se hayan fortalecido.

 Alguien que se relaciona con organizaciones contrapartes y comunidades como


iguales, como agentes por el cambio, en vez de como víctimas sin poder.

 Alguien que comparte condiciones de vida y trabajo similares a las de sus colegas de la
organización contraparte y otros profesionales locales que trabajan en el desarrollo.

 Una persona flexible y adaptable al estilo de vida, ritmo y manera de trabajar de las
organizaciones contrapartes y las organizaciones que representan.

 Una persona adaptable; algunos/as cooperantes viven en grandes centros urbanos,


mientras que otros viven en pequeñas ciudades o pueblos donde los servicios son
limitados o inexistentes.

 Alguien que está consciente de que el contexto político en el que nuestras


organizaciones contrapartes trabajan está generalmente relacionado a procesos
políticos nacionales y por lo tanto, puede que no esté conforme con éstas, sin embargo
debe respetarlas.

 Alguien que muestra apertura y deseo de trabajar con todo el mundo;


independientemente de la raza, religión, ideas políticas, cultura, sociedad u orientación
sexual u otras diferencias.

 Una persona con sensibilidad en temas y dinámicas de género.

 Una persona comprometido/a con el aprendizaje de la lengua local.

Un/a cooperante no es...

 Un/a voluntario/a, no es un/a consultor/a; los/as cooperantes no reciben un sueldo, sino


una asignación mensual que está en consonancia con la de los profesionales locales
que trabajan en el sector del desarrollo/benéfico en el país en el que están
desarrollando su convenio de cooperación.

 Alguien directamente implicado/a en tareas de incidencia. Es la organización


contraparte la que está implicada en campañas y trabajo de incidencia. Los/as
cooperantes podrían desarrollar las habilidades de su organización contraparte pero
él/ella no será el que lleve a cabo el trabajo de incidencia.  
 Alguien con todas las respuestas, pero que está deseando compartir sus habilidades y
conocimientos con los miembros de las organizaciones contrapartes y/o beneficiarios
de las comunidades además aprendiendo de ellas.

 Un/a ciudadano/a del país donde se desarrolla el convenio de cooperación.

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Qué significa ser cooperante

Por Soraya Rodríguez, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional

El Consejo de Ministros acordó el 28 de abril de 2006, además de la promoción de un Estatuto


sobre esta figura, la celebración cada 8 de septiembre del Día del Cooperante en coincidencia
con el aniversario de la firma de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas. Podría parecer
que se trata sólo de un reconocimiento a la figura del cooperante. Sin embargo, como señala la
propia orden de Presidencia del Gobierno, tanto este colectivo como el de los integrantes de
órdenes religiosas, sacerdotes y laicos misioneros que realizan también labores de asistencia y
desarrollo en muchos lugares del mundo, cuentan ya con la consideración, atención y respeto
de la sociedad española por su lucha tenaz contra la pobreza.

Cuando se produce una emergencia, los medios de comunicación se vuelcan agitando la


sensibilidad de todos nosotros; es en ese escenario en el que vemos a los cooperantes en
acción. Pero en poco tiempo las catástrofes dejan de ser noticia y desaparecen de la escena,
por lo que una parte importante de la ciudadanía puede tender a pensar que se realiza una
gran labor en un momento puntual, en el que se requiere prestar una asistencia determinada.
La realidad es que son muchas las personas que trabajan en este ámbito de forma continuada,
en procesos de desarrollo a largo plazo que no son noticiosos y que, por tanto, resultan
desconocidos para gran parte de la opinión pública.

Los cooperantes no son sólo esas personas solidarias y comprometidas en alto grado en la
lucha contra la pobreza y la desigualdad. Son también profesionales -más del 80%, titulados
superiores- que ponen sus conocimientos específicos (arquitectos, médicos, enfermeros,
trabajadores agrícolas, ingenieros, expertos culturales…) al servicio del desarrollo, lo que les
obliga a generar capacidades de negociación, de conducción de equipos destinados a la
motivación de comunidades. Se relacionan en los distintos países con los líderes locales, los
expertos internacionales, los gobiernos, los técnicos. Lograr esa integración de esfuerzos y,
además, garantizar una adecuada gestión de los fondos no constituye un tema menor, sino que
requiere y requerirá una cada vez mayor preparación y profesionalidad.

Una de las primeras condiciones de la cooperación y de los cooperantes es saber reconocer


que el verdadero protagonismo es de las propias gentes que, en condiciones dificilísimas, se
esfuerzan por mejorar su calidad de vida y la de su entorno; el protagonismo es de aquellas
personas que, sin apenas tener cubiertas las necesidades básicas de su familia, se involucran
y dedican tiempo a trabajos comunitarios; o de profesionales locales que, pudiendo buscar
alternativas de vida más lucrativas, optan por trabajar en programas en beneficio de las
comunidades más necesitadas. Junto a esta preeminencia de las propias comunidades que
trabajan por su desarrollo, la presencia de nuestros cooperantes codo a codo con las mismas
precisa del apoyo y respaldo de muchos miles de personas que trabajan como voluntarios o
como personal contratado en las ONGD en España, así como de los miembros de diferentes
administraciones públicas dedicados a tareas de cooperación al desarrollo. Y también necesita
el impulso que proporciona la amplia comprensión de los ciudadanos respaldando el
compromiso solidario de nuestro país en sus diversas manifestaciones, tanto a través de las
políticas públicas como de la acción de agentes privados o de las ONGD, con las que
colaboran económicamente, apoyan sus campañas, participan en actividades de formación,
información y sensibilización.

Esta gran base social de la cooperación española, esa gran conciencia solidaria debe ir
madurando y llevándonos a cada una de las personas que creemos en el ideal de un mundo
más justo, libre de la dictadura del hambre y la pobreza, a concretar esos valores. Es vital que
seamos capaces de conseguir que cada vez más personas nos cuestionemos cómo están
repartidos la riqueza y el poder en el mundo, cómo operan las relaciones de unos países o
sociedades sobre otras, que nos preguntemos qué impacto tiene nuestro sistema de vida sobre
los países más pobres o qué responsabilidad asumimos las naciones más ricas en el destino
de las que no lo son. Debemos ser capaces de transmitir a la sociedad que muchas de las
grandes preocupaciones que día a día nos golpean desde los medios de comunicación -crisis
alimentarias, precios, explotación energética, procesos migratorios, intercambios comerciales
desiguales, cambio climático- están plenamente cruzadas por la miseria y la desigualdad.

Por eso, la lucha contra la pobreza y los desequilibrios sociales debe ser un eje central de
nuestra política exterior. No son problemas de ‘otros’, son ‘nuestras’ mismas incertidumbres
que nos afectan día a día. A partir de esa reflexión, debemos dar el paso de revisar nuestros
hábitos de vida y consumo, reforzar nuestro compromiso personal, ejercer la solidaridad con los
países empobrecidos y encontrar expresiones concretas de ese compromiso con la
construcción de un mundo más justo y más solidario. Lo que significa que cada una, cada uno,
desde nuestro lugar, también podemos ser cooperantes.

Día del Cooperante

El día del cooperante se celebra el 8 de septiembre para reconocer el trabajo que más de 1400
españoles realizan en las zonas más desfavorecidas de la Tierra. Coincide con la Declaración
del Milenio de Naciones Unidas en la que 189 Jefes de Estado se comprometieron a cumplir los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La Coordinadora de ONG de Desarrollo de España (CONGDE) reclama:

 Un tratamiento fiscal apropiado a la realización de trabajos en el exterior.


 La creación de un régimen especial para cooperantes en la Seguridad Social.

 Y que se contemple como enfermedad profesional aquellas que son contraídas en


aquellas zonas

LAS 14 REGLAS DEL BUEN COOPERANTE

El cooperante, la cooperante, raras veces actúan solos. Lo común es que trabajen dentro de
una organización, gubernamental o no. Esa organización a la que pertenecen delimita su
marco de actuación, señala los objetivos, fija las propuestas, aprueba los proyectos,
determina los criterios con los que se ejecutan. Los cooperantes no realizan su proyecto,
gestionan, proponen, diseñan el proyecto de la organización que representan. 
Sin embargo, los cooperantes, contra con lo que con frecuencia argumentan, sí que pueden
condicionar significativamente la calidad de la cooperación que se realiza. Dentro de su
organización, tienen poder, espacio e influencias propias que pueden usar de un modo o de
otro.

NO LO QUE SE DA, SINO COMO SE DA


Elcooperante, la cooperante, comprometen en su trabajo cotidiano la globalidad de su
persona. La sonrisa, el guiño, el tono de voz, el gesto, se convierten el herramientas de su
labor. 

Pero no basta la buena voluntad. En cooperación es más importante cómo se da que lo que
se da. Los cooperantes, como responsables últimos del cómo se hace la cooperación tienen
en sus manos una parte fundamental del éxito o fracaso de la cooperación. Tienen poder. 

Si los médicos, los abogados, los periodistas tienen su propio código deontológico, los
cooperantes también deben tener el suyo, una guía ética que vaya más allá de la política
concreta que desarrolla el organismo en el que coyunturalmente trabajan. 

La siguiente propuesta de Código - con 14 reglas -, referida exclusivamente al cómo se


coopera, intenta esbozar una línea de conducta cuya validez se extienda más allá del país o
del sector social con el que se realiza la cooperación. Mas allá también de las características
de la organización a la que se pertenece.

1.Dejarás a la contraparte local


protagonizar el proyecto: 

La contraparte local debe ser la


protagonista. 
Esto significa que hay que hacer las 2. Estimularás la autoestima en la contraparte local. 
cosas bien y hay que gestionar bien,  
pero siempre y cuando lo que se hace
sea entendido y compartido por la Los proyectos de cooperación se inician con
contraparte local.  frecuencia a partir del análisis de lo que falta, de lo
que la gente no sabe hacer, de lo que la gente no ha
Sólo hay que hacer lo que las hecho. 
contrapartes locales no pueden hacer.
Y hay que dejar de hacer lo que la El cooperante debe valorar lo que ya existe, lo que
contraparte o la comunidad pueda ya se hace, lo que ya se sabe. El mayor y mejor
hacer.  resultado de un proyecto de cooperación no se
puede medir ni se puede contar: queda en la
El cooperante debe asesorar, sugerir conciencia de quienes participaron de él y ganaron
y proponer, pero no decidir contra la confianza en sí mismos.
opinión de la contraparte.

El futuro de cada país debe ser


decidido por los habitantes e
instituciones de ese país.

3. No ayudarás a  4.Cooperarás, 5. Atenderás al proceso: 


quien no se ayuda  no harás donaciones:  es lo fundamental. 
a sí mismo: 
  Salvo en casos de extrema En el diseño de cada proyecto de
  necesidad motivada por cooperación se establecen unos
La cooperación debe ser un catástrofes no deben hacerse objetivos que hay que cumplir.
encuentro de esfuerzos, una donaciones.  Sin embargo, más importante
suma de voluntades. Hay que ese objetivo cumplido, es si
que intentar también que el proceso para lograrlo ha
No hay desarrollo
este encuentro de esfuerzos incrementado la capacidad de la
autosostenible sin esfuerzo
se exprese y formalice en un contraparte local y de la
propio. Y no hay esfuerzo
acuerdo, en un convenio que comunidad para realizar nuevos
propio donde hay donación
comprometa a todos los que totalmente gratuita. Las
intervienen en el proyecto.
donaciones pueden aportar
más cantidad de cosas a las
comunidades, pero les
amputan el hábito de ganarlas,
les inoculan el virus de la diseños de nuevos proyectos. 
dependencia. Donde se
elimina el esfuerzo propio se Para el desarrollo local a
aborta el principal factor de mediano y largo plazo, lo que
desarrollo y se condena a la realmente cuenta no es tanto la
gente y al país a una crónica cosa lograda sino el proceso
dependencia. Además, la recorrido hasta lograrla. Con qué
relación entre el que da todo y disposición y capacidad queda la
el que recibe todo sin esfuerzo comunidad y la contraparte local
por su parte, es una relación para lograr más cosas. 
profundamente viciada, de
extrema desigualdad,
antidemocrática.

7. Evitarás el norte-centrismo
en tus análisis y en tu
conducta:
Aunque el cooperante sea
8. No impondrás, pero no lo
teóricamente crítico del
6.Comprenderás  aceptarás todo: 
imperialismo cultural, puede
la cultura local.  
contribuir a él si pontifica o
  Es preciso que el cooperante
asesora desde la atalaya de su
  cree con la contraparte un clima
propia cultura. Pero si está
El cooperante debe en el que pueda expresar todas
atento, puede controlar su
interesarse en comprender sus ideas sobre el proyecto y
tendencia a trasplantar
la cultura de quienes le también las críticas sin herir, sin
mecánicamente su "sabiduría",
acogen, sus valores, su humillar. Un clima en el que la
a la vez que valoriza y respeta
lenguaje, sus refranes, sus contraparte y la comunidad se
la cultura del país de acogida.
costumbres, su particular sientan con la libertad de criticar
En ocasiones, es muy valioso
manera de entender sin con franqueza las actuaciones
para los pueblos del Sur que
demasiados equívocos. del cooperante y del organismo
alguien de fuera valore lo de
que representa.
ellos. Influidos especialmente
por la televisión, ya están
empezando ellos mismos a
menospreciarlo.

10. Serás puente: traducirás


las dos lógicas:  11. Coordinarás tu proyecto con
9. No te engañarás: 
el de otros:
el poder está desigualmente
El primer deber de los
repartido:  El cooperante debe traducir
cooperantes es cooperar entre sí
La desigualdad de poder constantemente a la
en beneficio del desarrollo local.
entre la agencia de contraparte local la lógica del
Con frecuencia no sucede así y
desarrollo - que el organismo al que representa y
los cooperantes compiten por
cooperante representa y la viceversa. 
proyectos exitosos y exclusivos.
contraparte es real. No se
No es raro que una misma
trata de ocultarla sino de Sólo el cooperante puede población reciba propuestas de
clarificarla, de señalar sus hacer este papel de puente, cooperaciones distintas pero que
límites y de crear reglas del porque procede o conoce la tienen la misma finalidad, aunque
juego que sean aceptables y sociedad del organismo le exigen distinto nivel de
equitativas para ambas cooperante pero vive a diario compromiso. Compartir y no
partes.  en la sociedad de la competir: ése es el camino.
contraparte.

 12. Aceptarás que la meta 13. Descubrirás que cooperar 14. Te convencerás de que la
no es ser querido por los
pobres:  es aprender:  finalidad de la cooperación es
  desaparecer: 
Cuando se ejerce de    
cooperante el objetivo es  
contribuir al éxito del El ejercicio de la cooperación  
proyecto acordado con la es de ida y vuelta. Es en La prueba última de la bondad de
contraparte.  realidad un intercambio. un proyecto es que al finalizar los
Muchas veces se suele recursos de la cooperación el
Desde el desigual reparto de desaprovechar esta proyecto subsiste - si es de esa
poder que se produce en la oportunidad y no se tienen ni clase - con recursos propios.
gestión de los proyectos de ojos ni oídos para captar lo que Esto exige trabajar para irse,
cooperación, lo difícil no es nos está enseñando el otro.  realizando un progresivo
ser querido. Lo difícil es dar desplazamiento de las
poder a la comunidad, La tarea de cooperación es responsabilidades y de la toma
conseguir la gestión eficaz una gran oportunidad para de decisiones hacia los demás en
de un proyecto que debe comprender otra cultura y otros busca de un final anunciado:
claramente protagonizar la valores. hacerse innecesario.
contraparte. 

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El Estatuto del Cooperante

El Consejo de Ministros aprobó en el año 2006 esta petición histórica de las ONG en España.
El Estatuto, que en ese momento benefició a 1.400 cooperantes, previó un seguro de salud
colectivo y medidas para apoyar su incorporación al mercado laboral.

Según la Coordinadora de ONG de Desarrollo en España (CONGDE), la aprobación del


Estatuto del Cooperante supone “un gran avance en el reconocimiento de las especifidades
propias de los cooperantes” y promueve su “estabilidad, seguridad, no discriminación y
garantías en la protección social, laboral y fiscal”.

La Ley de Cooperación Internacional al Desarrollo, que fue aprobada en 1998, hablaba de la


obligación de aprobar un Estatuto que regulara los derechos y deberes de los cooperantes
españoles en países en vías de desarrollo, pero hasta esa fecha la normativa no se había
materializado. Como explicaba el portavoz de la CONGDE, Félix Fuentenebro, “no sólo era una
deuda legal, sino también una deuda moral”. Entre las novedades del Estatuto del Cooperante
destacan sobre todo el llamado seguro colectivo, que será financiado en parte por la Agencia
Española de Cooperación Internacional, y medidas para promover la incorporación al mercado
de trabajo a los cooperantes que, finalizada su labor en el extranjero, retornen a España.

Entre los puntos del Estatuto del Cooperante destacan los siguientes:

 Seguridad Social: Se crea un seguro colectivo. Aunque los cooperantes cotizan en la


Seguridad Social, como en muchos de los países en los que trabajan no existe un
sistema público de salud de garantía ni convenios con la administración española, las
ONG y los mismos cooperantes debían contratar hasta ahora seguros privados y más
caros. Este seguro colectivo estará “en su mayor parte” sufragado por la Agencia
Española de Cooperación y será compatible con otros seguros que puedan tener los
cooperantes.
 Retorno al finalizar el trabajo: El Estatuto prevé medidas para facilitar la reincorporación
al mundo laboral de los cooperantes a su regreso a España. El tiempo trabajado como
cooperante podrá ser computado como mérito a tener en cuenta en los concursos para
acceder a un trabajo del sector público. Los cooperantes también podrán acceder a
programas de reorientación laboral.

 Acuerdo complementario de destino: Este mecanismo pretende dar más seguridad


jurídica a los cooperantes. El texto recoge sus derechos y será de obligado
cumplimiento por las organizaciones que los contraten.

 Derechos de los cooperantes: Los cooperantes tienen derecho a recibir formación e


información del país de destino, a recibir compensaciones para afrontar gastos
específicos de traslado al extranjero, a tener cubiertas todas sus necesidades mientras
desempeñan su labor y a obtener un certificado, cuando acaben su estancia en el
exterior, que valide el trabajo realizado.

 Deberes de los cooperantes: El Estatuto impone el deber de inscribirse en el


Consulado de España que corresponda al país de destino, respetar la legalidad de los
países en los que trabaje el cooperante y cumplir con el contrato de trabajo firmado.

EXPERTO

Basándonos en la definición de Wikipedia, un experto es una persona reconocida como una


fuente confiable de un tema, técnica o habilidad cuya capacidad para juzgar o decidir en forma
correcta, justa o inteligente le confiere autoridad y estatus por sus pares o por el público en una
materia especifica. En forma más general, un experto es una persona con un conocimiento
amplio o aptitud en un área particular del conocimiento. Los expertos son requeridos para dar
consejos sobre su tema de especialización, aunque no siempre coinciden en sus apreciaciones
con las opiniones aceptadas sobren ciertos temas específicos de su tema de estudio. Se cree
que un experto puede, gracias a su entrenamiento, educación, profesión, trabajos realizados o
experiencia, tener un conocimiento sobre un cierto tema que excede el nivel de conocimiento
de una persona común, de manera tal que otros puedan confiar en la opinión del individuo en
forma oficial y legal.

Es tentador definir al experto simplemente como el que conoce sobre un campo delimitado del
saber. Pero este enfoque encuentra rápidamente sus límites, en cuanto se reconoce la
necesidad de diferenciar el experto del científico o incluso del especialista. El experto se define
en efecto menos en sí mismo, que como el vector de una respuesta a una solicitud de
conocimiento.

Comparaciones entre experto/perito, científico y especialista

 El científico controla el conocimiento de un ámbito dado, pero suponiendo este


conocimiento una realidad en sí, puede generalmente estar formalizado y considerarse
objetivo. En otros términos, el científico está al servicio de su conocimiento. El experto
en cambio es más bien maestro de un conocimiento, que integra naturalmente
elementos de conocimiento, pero que tiene en cuenta una experiencia y saberes
transmitidos de modo no formalizado. El experto es así portador de su conocimiento y
es bajo este título como él exhibe su conocimiento.

 En comparación con el especialista, se espera del experto que se exprese y tome


partido en debates o consultas a su alcance. Además de la calidad del especialista, el
experto se define pues como la persona capaz emitir un juicio sobre un tema e
intervenir en los debates que le conciernen.

El experto es, por tanto, más que un científico y que un especialista, puesto que combina una
competencia abierta y una aptitud a comunicar sobre su tema.
El experto debe tener tres grandes cualidades:

 Poseer un conocimiento que no esté excedido por el del científico.

 Tener la capacidad a causa de su experiencia y de una integración de conocimientos


variados, de expresar juicios que se estiman pertinentes (sagacidad).

 Revelarse apto para comunicar y para participar en debates abiertos tanto con
responsables como con no expertos.

Este cuadro es revelador de los puntos de debilidad potenciales del experto: no ser bastante
sabio, carecer de juicio (el más grave) o comunicar mal. Pero se da cuenta de que se puede
acusar al experto de comunicar "demasiado" bien y de encubrir así posibles insuficiencias de
fondo.

Sin embargo, para dar una certificación válida a estos conocimientos, es que surgen los así
llamados Cursos de Experto Universitario. Aunque de igual duración que la mayoría de los
postgrados –a excepción de los doctorados que culminan cuando se entrega la tesis, tarea que
puede durar varios años–, los cursos de experto universitario se prolongan durante un año
académico. Éstos se pueden hacer tanto a distancia como presenciales. Y los hay relacionados
con todas las carreras.

Los cursos de experto universitario tienen un enfoque bastante práctico y, al igual que los otros
postgrados, termina con la presentación de un trabajo de investigación. Para acceder a ellos es
necesario poseer el título oficial de Primer Ciclo. Es decir, no hace falta ser licenciado para
poder cursar estos estudios, solamente ser diplomado, ingeniero técnico o arquitecto técnico.
Incluso, de manera excepcional, pueden acceder personas que no hayan realizado una
formación universitaria, pero que su experiencia profesional esté directamente relacionada con
la especialidad del curso. No obstante, estás personas tendrán que acreditar haber superado el
Curso de Orientación Universitaria o la Formación Profesional de Segundo Grado o, en su
defecto, deberán acceder por la vía establecida para las personas mayores de 25 años.

De esta forma, los cursos de experto universitario son una buena forma de especializarse en un
área profesional y académica. Son cursos en los que se aprende mucho, pues, como se ve, no
solamente lo hacen licenciados, sino también personas con una formación diferente a la
universitaria. En muchos casos, la presencia de profesionales en las aulas enriquece mucho la
dinámica de la clase, y no sólo por su experiencia, sino también por las relaciones laborales
que se establecen dentro del propio curso.

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