Módulo VI
Módulo VI
Todos los días, en todas las partes del mundo, la sociedad civil contribuye con la promoción,
protección y el fomento de los derechos humanos. Sea de la manera en que se llamen –
defensores de los derechos humanos, ONGs, colegio de abogados, asociaciones de
estudiantes, sindicatos, institutos académicos, o sociedades benéficas trabajando con grupos
vulnerables - - los actores de la sociedad civil comparten la misma búsqueda de justicia,
igualdad y respeto a la dignidad humana.
Por otra parte, las ONG y las CBO no pueden lograr el éxito a largo plazo, a no ser que existan
autoridades locales capacitadas, efectivas y dotadas de recursos que puedan mantener y
mejorar los servicios públicos de sus localidades a largo plazo y que sean capaces de
interactuar de forma positiva con la población local. Por lo tanto, existen muchas posibilidades
de cooperación entre los gobiernos locales y las ONG y CBO correspondientes. Pueden ayudar
a desarrollar soluciones creativas (por ejemplo, para mejorar las vidas de las personas que
viven en chabolas), y a implicar a la población local, pero las autoridades locales suelen ser
esenciales a la hora de implantar soluciones a largo plazo.
Los Gobiernos europeos han inyectado más de 2,5 billones de euros para rescatar el sistema
financiero y cada vez se oyen más voces apuntando a los desmanes de los altos ejecutivos de
transnacionales en bonificaciones, opciones sobre acciones e incentivos, incluso por haber
quebrado sus propias empresas. Indigna oír hablar a los presidentes de los principales bancos
y cajas de la vulneración de principios, de falta de valores… ¿Acaso ellos no han potenciado
los sueldos millonarios de directivos y ejecutivos? Entonar el mea culpa es un punto de partida
siempre que haya propósito de enmendar los errores, y eso está por ver.
Los códigos voluntaristas sobre responsabilidad social en las empresas, como el Olivenza
sobre Buen Gobierno, o las iniciativas Global Reporting Iniciative (GRI) o el Pacto Mundial en el
seno de Naciones Unidas han quedado maltrechos y, en algunos casos, pulverizados.
En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil tenemos que actuar como puntas de
lanza en la regeneración de la estructura social. A la hora de establecer los criterios de
transparencia para las organizaciones solidarias y sus iniciativas, se ha hecho patente la
influencia del mercado y sus lenguajes. Son, con frecuencia, criterios exclusivamente
cuantitativos, estadísticos, de corte economicista, basados en una lógica de “productos” y
“clientes” que atiende fundamentalmente al “balance de resultados” comprobables. La realidad
a la que hacen frente las organizaciones de la sociedad civil no se ajusta a estos esquemas,
aunque sean parámetros que aportan profesionalidad. El volumen de fondos, tanto de
procedencia pública como privada, que manejan las ONG ha aumentado sustancialmente en
los últimos veinte años. Por eso es necesario conseguir la mayor transparencia posible en la
gestión. Además, escándalos puntuales en el sector, pero con gran repercusión mediática, han
demostrado que es momento de una autorregulación más estricta para evitar que las malas
prácticas de unas pocas organizaciones dañen la confianza y la credibilidad del conjunto.
VOLUNTARIO
Hay muchas formas y matices para explicar "qué es" un voluntario. Abreviando, te proponemos
una "definición" sencilla:
Voluntario es la persona que, por elección propia, dedica una parte de su tiempo a la acción
solidaria, altruista, sin recibir remuneración por ello. Para entender esto mejor, es necesario
tener cuatro conceptos principales claros:
La persona voluntaria realiza su acción solidaria por dos tipos de motivaciones y razones
principales:
Por razones ideológicas, éticas y morales, o de carácter religioso, que le llevan a sentir
como suyos los problemas y necesidades de otros, a querer hacer algo para mejorar la
sociedad, cambiar las cosas, transformar el mundo.
Por razones personales, por la necesidad de sentirse socialmente útil, de conocer y
vivir nuevas experiencias, formarse y desarrollarse como persona, relacionarse y
trabajar con otros,...
En todo caso, una persona voluntaria evitará realizar tareas que deben y pueden ser realizadas
por trabajadores profesionales, sirviendo de mano de obra barata u ocultando situaciones de
trabajo no declarado.
Las organizaciones de acción voluntaria
Las personas voluntarias no actúan por su cuenta, de manera espontánea (a eso le llamamos
"buena gente", buenos ciudadanos, personas solidarias y responsables...) sino de forma
organizada, sumándose a asociaciones o fundaciones existentes o creando otras nuevas.
Una Organización de Acción Voluntaria, como su nombre indica, es una organización sin ánimo
de lucro, más o menos formalizada y estable, cuyos objetivos son la mejora de la sociedad en
los más diversos campos, y cuyo trabajo se desarrolla (total o parcialmente) mediante la acción
voluntaria de sus miembros.
El voluntariado y las organizaciones de acción voluntaria son parte de la iniciativa social, de los
Movimientos Sociales, del Tercer Sector, diferenciándose claramente de la acción de los
gobiernos o de las empresas privadas. No obstante, existen administraciones públicas que
impulsan proyectos de voluntariado vinculados a sus respectivas políticas sociales, culturales,
etc. En nuestra opinión, no deben ser los gobiernos sino los ciudadanos quienes protagonicen y
articulen la acción voluntaria, para ello existen (o se pueden impulsar cuando no existan) las
ONG, de carácter independiente, no gubernamental. Las administraciones públicas deben y
pueden negociar o convenir con ellas proyectos de cooperación conjunta. De otra forma, se
incrementan los peligros de manipulación o utilización interesada del voluntariado para
objetivos político-partidistas o de carácter privado.
Las personas voluntarias realizan, en las asociaciones y fundaciones, todo tipo de tareas, como
por ejemplo:
La acción voluntaria se desarrolla prácticamente en todos los ámbitos temáticos, en todos los
campos de actuación, como por ejemplo:
Desde 1996 existe una Ley del Voluntariado de ámbito estatal. Por su parte, en los últimos
años prácticamente todas las Comunidades Autónomas han producido normas legales sobre el
Voluntariado, en algunos casos leyes aprobadas por sus parlamentos respectivos, en otros
casos decretos administrativos, dentro de su ámbito territorial y de competencias.
Todas esas leyes, reconocen unánimemente la importancia del voluntariado, su papel como
expresión de la participación ciudadana en el desarrollo cultural, político, económico, de la
comunidad social, y expresan el compromiso de los poderes públicos en su impulso y
promoción.
Desde una perspectiva general (si te interesa una información más detallada, puedes consultar
la normativa concreta en los enlaces que siguen), estas normas legales entienden por
"voluntariado el conjunto de personas que efectúan una prestación voluntaria de servicios
cívicos o sociales, sin contraprestación económica, dentro del marco de una organización
estable y democrática que comporte un compromiso de actuación a favor de la sociedad y la
persona" (Ley 25/1991 Incavol. Cataluña).
Prácticamente todas las normas señalan que "la actividad (voluntaria) no podrá sustituir al
trabajo retribuido, ni aún en caso de conflicto laboral, ni ser considerada como prácticas,
aprendizaje o experiencia profesional." (Ley 30/1998 del Voluntariado. Canarias).
En cuanto a las áreas de actuación del voluntariado, las diferentes normativas mencionan "las
asistenciales, de servicios sociales, cívicas, educativas, culturales, científicas, deportivas,
sanitarias, de cooperación al desarrollo, de defensa del medioambiente, de defensa de la
economía o la investigación, de desarrollo de la vida asociativa, de promoción del voluntariado,
o cualesquiera otras de naturaleza análoga" (Ley Estatal del Voluntariado 6/1996). Otras
normas mencionan otros campos, como la defensa de los derechos humanos, la promoción de
la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra el paro. Algunas leyes especifican que
estas actividades, sea cual sea su ámbito, deben ir "dirigidas a la construcción de una sociedad
más solidaria y más justa" (Ley de Voluntariado 3/1998. Baleares.).
Las distintas leyes y normativas también señalan un conjunto de principios de actuación que
deben regir la acción del voluntariado y de las organizaciones de acción voluntaria, como, por
ejemplo: "a) Participación libre, altruista y comprometida de los ciudadanos y ciudadanas, sin
compensación económica, de acuerdo a las preferencias y capacidades, mediante entidades
de organización democrática y no discriminatoria. b) Solidaridad con las personas y los grupos,
con el objetivo de alcanzar el interés general, atendiendo a las necesidades sociales de forma
global y no exclusivamente de los miembros de la propia organización. c) Descentralización,
procurando que las actividades del voluntariado se realicen lo más cerca posible de los
ciudadanos y en su propio entorno. d) Autonomía y libertad de las organizaciones del
voluntariado respecto a los poderes públicos, velando a la vez para que se garantice el
cumplimiento de la legislación y la responsabilidad que las entidades de voluntariado asumen
ante la sociedad. e) Complementariedad y coordinación de voluntariado y las administraciones
en todos sus ámbitos y niveles y no sustitución de las actuaciones de éstas" (Ley de
Voluntariado 3/1998. Baleares).
Las distintas normativas también hacen referencia a los derechos y deberes de los voluntarios,
por ejemplo, tal y como señala la Ley Estatal del Voluntariado 6/1996:
A. Cumplir los compromisos adquiridos con las organizaciones en las que se integren,
respetando los fines y la normativa de las mismas.
B. Guardar, cuando proceda, confidencialidad de la información recibida y conocida en
el desarrollo de su actividad voluntaria.
LEGISLACIÓN ESTATAL: Ley 6/1996, de 15 de Enero, del Voluntariado (Ley estatal del
Voluntariado) Publicación: BOE 17/01/1996. Número: 15-1996 Sección: I
Los participantes en este programa, con sede en Bonn, son voluntarios especialistas en casi
todos los ámbitos de actuación de las Naciones Unidas. Entre la amplia variedad de sectores
profesionales cubiertos, el VNU atiende a la provisión de personal principalmente en las áreas
de agricultura, salud y educación, así como en industria, transporte, población, ingeniería,
conservación medioambiental, ciencia y tecnología, desarrollo comunitario y comunicaciones.
Durante la década de los 90, los proyectos de ayuda humanitaria y de rehabilitación, junto con
los de democratización, construcción de la paz y promoción de los derechos humanos
aumentaron en número a nivel mundial, llegando a acaparar en 1998 el 30% del total de las
asignaciones. Estas actividades constituyen uno de los ejes principales de actuación del VNU
dentro de su plan estratégico, al igual que la cooperación técnica y la promoción de las
iniciativas comunitarias de base.
Por medio de este programa, se reclutan anualmente unos 4.000 trabajadores voluntarios de
todo el mundo para trabajar en alrededor de 140 países. De estas personas, aproximadamente
el 70% proviene de países en desarrollo y en transición económica, mientras que el 30%
restante es miembro de Estados industrializados (NNUU, 1998:38). Dentro del sistema de
reclutamiento del VNU, se distingue entre los Voluntarios Internacionales, destinados en un
país diferente al de su origen, y los Voluntarios Nacionales, destinados en su propio país.
Paralelamente, existen otras dos categorías de voluntarios: aquellos incluidos en el programa
UNISTAR (United Nations International Short-Term Advisory Resources), de asesoramiento al
sector empresarial público y privado de los países en desarrollo, y los participantes en el
programa TOKTEN (Transfer of Knowledge Through Expatriate Nationals), quienes asesoran a
organismos académicos, de investigación e industriales. La contratación se realiza
normalmente por un período de dos años, aunque tanto las misiones de ayuda humanitaria
como las de asesoría suelen tener una duración menor, variando entre semanas, meses y
hasta un año. La pertenencia al VNU está condicionada a la posesión de una titulación formal,
universitaria o técnica, y a varios años de experiencia profesional. Actualmente, el 42% de los
voluntarios trabaja en África, el 22% en Asia y el Pacífico, y el resto está destinado en los
Estados árabes, el Caribe, América Central y del Sur y, más recientemente, en Europa Central
y del Este.
La mayor parte de los recursos financieros del VNU procede de los fondos nacionales y
regionales suministrados por el PNUD y de los presupuestos regulares de las agencias de
Naciones Unidas asociadas al programa, a lo que se suman las contribuciones procedentes de
donantes al Fondo Voluntario Especial de la organización. En total, el VNU cuenta para sus
operaciones con un presupuesto anual aproximado de 16 millones de dólares.
A partir de 1997, el VNU inició la planificación de una nueva propuesta estratégica denominada
Estrategia 2000, la cual añade a los focos de interés tradicionales de la organización otras tres
áreas prioritarias de actuación: el desarrollo urbano, la gestión medioambiental y el desarrollo
preventivo, basado este último en la promoción del buen gobierno, el fortalecimiento de la
sociedad civil y el fomento de la participación popular. Esta reorientación en las prioridades del
VNU viene precedida del énfasis dado por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social
(Copenhague, 1995) a la necesidad de aumentar la participación y el protagonismo de la
sociedad civil a nivel local, nacional e internacional, una de cuyas formas de acción social
fundamentales es el voluntariado. Con el fin de reconocer y promover las acciones voluntarias
en todos los campos (social, económico, cultural, humanitario y de consolidación de la paz), la
Asamblea General de Naciones Unidas decidió en 1997 proclamar el año 2001 como “Año
Internacional de los Voluntarios” (AIV 2001), asignando al VNU su coordinación internacional.
Bibliografía
COOPERANTE
“A los efectos de este estatuto, son cooperantes aquellas personas físicas que participen en la
ejecución, sobre el terreno, de un determinado instrumento de cooperación internacional para
el desarrollo o de ayuda humanitaria en cualquiera de sus fases, a realizar en un país o
territorio beneficiario de la política de ayuda al desarrollo, parte de la acción exterior del Estado
de acuerdo con el artículo 3 de la Ley 23/1998, de 7 de julio, y que tengan una relación jurídica
con una persona o entidad promotora de la cooperación para el desarrollo o la acción
humanitaria, en los términos que se señalan en el artículo 3 de este real decreto”.
Sin embargo, el Estatuto de los cooperantes, la norma principal que regula los derechos
específicos de este colectivo, limita la posibilidad de aplicación de este término a un universo
más amplio que el de aquellas personas con contrato laboral suscrito con entidades promotoras
de la cooperación. Se excluyen, por ejemplo, a los cooperantes españoles que trabajan en
organismos internacionales y a los ligados con sus contratantes a través de una relación
mercantil, entre los que se encuentran muchos cooperantes contratados por empresas
consultoras de la Unión Europea y por la propia AECID. También son excluidos del mismo los
identificados como “becarios” de la AECID (jóvenes cooperantes) y de otras entidades
españolas. A partir de dicha limitación, para estos colectivos no se contempla ninguna
protección específica en el actual estatuto.Hay que destacar que el concepto de cooperante
que recoge este estatuto es además restrictivo en relación al de la Ley 23/1998, del 7 de julio,
de Cooperación Internacional para el Desarrollo, con un rango normativo superior a aquel.
”Son cooperantes quienes a una adecuada formación o titulación académica oficial, unen una
probada experiencia profesional y tienen encomendada la ejecución de un determinado
proyecto o programa en el marco de la cooperación para el desarrollo”.
Una persona comprometida con la lucha contra la pobreza y la injusticia y que crea en
la solidaridad, en el respeto a las culturas diferentes y en el aprendizaje para poder
conocer nuevas maneras de trabajar.
Alguien trabajando en un país por un periodo fijo de tiempo, con objetivos definidos e
indicadores de impacto.
Alguien que espera que para el final de su convenio de cooperación, las habilidades y
los conocimientos de los miembros de la organización contraparte y/o de los
beneficiarios de la comunidad se hayan fortalecido.
Alguien que comparte condiciones de vida y trabajo similares a las de sus colegas de la
organización contraparte y otros profesionales locales que trabajan en el desarrollo.
Una persona flexible y adaptable al estilo de vida, ritmo y manera de trabajar de las
organizaciones contrapartes y las organizaciones que representan.
http://www.cooperantesblog.com/
Los cooperantes no son sólo esas personas solidarias y comprometidas en alto grado en la
lucha contra la pobreza y la desigualdad. Son también profesionales -más del 80%, titulados
superiores- que ponen sus conocimientos específicos (arquitectos, médicos, enfermeros,
trabajadores agrícolas, ingenieros, expertos culturales…) al servicio del desarrollo, lo que les
obliga a generar capacidades de negociación, de conducción de equipos destinados a la
motivación de comunidades. Se relacionan en los distintos países con los líderes locales, los
expertos internacionales, los gobiernos, los técnicos. Lograr esa integración de esfuerzos y,
además, garantizar una adecuada gestión de los fondos no constituye un tema menor, sino que
requiere y requerirá una cada vez mayor preparación y profesionalidad.
Esta gran base social de la cooperación española, esa gran conciencia solidaria debe ir
madurando y llevándonos a cada una de las personas que creemos en el ideal de un mundo
más justo, libre de la dictadura del hambre y la pobreza, a concretar esos valores. Es vital que
seamos capaces de conseguir que cada vez más personas nos cuestionemos cómo están
repartidos la riqueza y el poder en el mundo, cómo operan las relaciones de unos países o
sociedades sobre otras, que nos preguntemos qué impacto tiene nuestro sistema de vida sobre
los países más pobres o qué responsabilidad asumimos las naciones más ricas en el destino
de las que no lo son. Debemos ser capaces de transmitir a la sociedad que muchas de las
grandes preocupaciones que día a día nos golpean desde los medios de comunicación -crisis
alimentarias, precios, explotación energética, procesos migratorios, intercambios comerciales
desiguales, cambio climático- están plenamente cruzadas por la miseria y la desigualdad.
Por eso, la lucha contra la pobreza y los desequilibrios sociales debe ser un eje central de
nuestra política exterior. No son problemas de ‘otros’, son ‘nuestras’ mismas incertidumbres
que nos afectan día a día. A partir de esa reflexión, debemos dar el paso de revisar nuestros
hábitos de vida y consumo, reforzar nuestro compromiso personal, ejercer la solidaridad con los
países empobrecidos y encontrar expresiones concretas de ese compromiso con la
construcción de un mundo más justo y más solidario. Lo que significa que cada una, cada uno,
desde nuestro lugar, también podemos ser cooperantes.
El día del cooperante se celebra el 8 de septiembre para reconocer el trabajo que más de 1400
españoles realizan en las zonas más desfavorecidas de la Tierra. Coincide con la Declaración
del Milenio de Naciones Unidas en la que 189 Jefes de Estado se comprometieron a cumplir los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El cooperante, la cooperante, raras veces actúan solos. Lo común es que trabajen dentro de
una organización, gubernamental o no. Esa organización a la que pertenecen delimita su
marco de actuación, señala los objetivos, fija las propuestas, aprueba los proyectos,
determina los criterios con los que se ejecutan. Los cooperantes no realizan su proyecto,
gestionan, proponen, diseñan el proyecto de la organización que representan.
Sin embargo, los cooperantes, contra con lo que con frecuencia argumentan, sí que pueden
condicionar significativamente la calidad de la cooperación que se realiza. Dentro de su
organización, tienen poder, espacio e influencias propias que pueden usar de un modo o de
otro.
Pero no basta la buena voluntad. En cooperación es más importante cómo se da que lo que
se da. Los cooperantes, como responsables últimos del cómo se hace la cooperación tienen
en sus manos una parte fundamental del éxito o fracaso de la cooperación. Tienen poder.
Si los médicos, los abogados, los periodistas tienen su propio código deontológico, los
cooperantes también deben tener el suyo, una guía ética que vaya más allá de la política
concreta que desarrolla el organismo en el que coyunturalmente trabajan.
7. Evitarás el norte-centrismo
en tus análisis y en tu
conducta:
Aunque el cooperante sea
8. No impondrás, pero no lo
teóricamente crítico del
6.Comprenderás aceptarás todo:
imperialismo cultural, puede
la cultura local.
contribuir a él si pontifica o
Es preciso que el cooperante
asesora desde la atalaya de su
cree con la contraparte un clima
propia cultura. Pero si está
El cooperante debe en el que pueda expresar todas
atento, puede controlar su
interesarse en comprender sus ideas sobre el proyecto y
tendencia a trasplantar
la cultura de quienes le también las críticas sin herir, sin
mecánicamente su "sabiduría",
acogen, sus valores, su humillar. Un clima en el que la
a la vez que valoriza y respeta
lenguaje, sus refranes, sus contraparte y la comunidad se
la cultura del país de acogida.
costumbres, su particular sientan con la libertad de criticar
En ocasiones, es muy valioso
manera de entender sin con franqueza las actuaciones
para los pueblos del Sur que
demasiados equívocos. del cooperante y del organismo
alguien de fuera valore lo de
que representa.
ellos. Influidos especialmente
por la televisión, ya están
empezando ellos mismos a
menospreciarlo.
12. Aceptarás que la meta 13. Descubrirás que cooperar 14. Te convencerás de que la
no es ser querido por los
pobres: es aprender: finalidad de la cooperación es
desaparecer:
Cuando se ejerce de
cooperante el objetivo es
contribuir al éxito del El ejercicio de la cooperación
proyecto acordado con la es de ida y vuelta. Es en La prueba última de la bondad de
contraparte. realidad un intercambio. un proyecto es que al finalizar los
Muchas veces se suele recursos de la cooperación el
Desde el desigual reparto de desaprovechar esta proyecto subsiste - si es de esa
poder que se produce en la oportunidad y no se tienen ni clase - con recursos propios.
gestión de los proyectos de ojos ni oídos para captar lo que Esto exige trabajar para irse,
cooperación, lo difícil no es nos está enseñando el otro. realizando un progresivo
ser querido. Lo difícil es dar desplazamiento de las
poder a la comunidad, La tarea de cooperación es responsabilidades y de la toma
conseguir la gestión eficaz una gran oportunidad para de decisiones hacia los demás en
de un proyecto que debe comprender otra cultura y otros busca de un final anunciado:
claramente protagonizar la valores. hacerse innecesario.
contraparte.
http://www.ctv.es/USERS/mugen/la_14_%20reglas-del-buen-cooperante.htm
El Consejo de Ministros aprobó en el año 2006 esta petición histórica de las ONG en España.
El Estatuto, que en ese momento benefició a 1.400 cooperantes, previó un seguro de salud
colectivo y medidas para apoyar su incorporación al mercado laboral.
Entre los puntos del Estatuto del Cooperante destacan los siguientes:
EXPERTO
Es tentador definir al experto simplemente como el que conoce sobre un campo delimitado del
saber. Pero este enfoque encuentra rápidamente sus límites, en cuanto se reconoce la
necesidad de diferenciar el experto del científico o incluso del especialista. El experto se define
en efecto menos en sí mismo, que como el vector de una respuesta a una solicitud de
conocimiento.
El experto es, por tanto, más que un científico y que un especialista, puesto que combina una
competencia abierta y una aptitud a comunicar sobre su tema.
El experto debe tener tres grandes cualidades:
Revelarse apto para comunicar y para participar en debates abiertos tanto con
responsables como con no expertos.
Este cuadro es revelador de los puntos de debilidad potenciales del experto: no ser bastante
sabio, carecer de juicio (el más grave) o comunicar mal. Pero se da cuenta de que se puede
acusar al experto de comunicar "demasiado" bien y de encubrir así posibles insuficiencias de
fondo.
Sin embargo, para dar una certificación válida a estos conocimientos, es que surgen los así
llamados Cursos de Experto Universitario. Aunque de igual duración que la mayoría de los
postgrados –a excepción de los doctorados que culminan cuando se entrega la tesis, tarea que
puede durar varios años–, los cursos de experto universitario se prolongan durante un año
académico. Éstos se pueden hacer tanto a distancia como presenciales. Y los hay relacionados
con todas las carreras.
Los cursos de experto universitario tienen un enfoque bastante práctico y, al igual que los otros
postgrados, termina con la presentación de un trabajo de investigación. Para acceder a ellos es
necesario poseer el título oficial de Primer Ciclo. Es decir, no hace falta ser licenciado para
poder cursar estos estudios, solamente ser diplomado, ingeniero técnico o arquitecto técnico.
Incluso, de manera excepcional, pueden acceder personas que no hayan realizado una
formación universitaria, pero que su experiencia profesional esté directamente relacionada con
la especialidad del curso. No obstante, estás personas tendrán que acreditar haber superado el
Curso de Orientación Universitaria o la Formación Profesional de Segundo Grado o, en su
defecto, deberán acceder por la vía establecida para las personas mayores de 25 años.
De esta forma, los cursos de experto universitario son una buena forma de especializarse en un
área profesional y académica. Son cursos en los que se aprende mucho, pues, como se ve, no
solamente lo hacen licenciados, sino también personas con una formación diferente a la
universitaria. En muchos casos, la presencia de profesionales en las aulas enriquece mucho la
dinámica de la clase, y no sólo por su experiencia, sino también por las relaciones laborales
que se establecen dentro del propio curso.