Auto de Vista Nº949-2021 Ci - Laley
Auto de Vista Nº949-2021 Ci - Laley
DE JUSTICIA
DE LA LIBERTAD Expediente N° 00949-2021-0-1601-JR-CI-06
EXPEDIENTE N° : 00949-2021-0-1601-JR-CI-06
DEMANDANTE : JESUS MARÍA VÁSQUEZ MARTINEZ DE SANTIAGO
DEMANDADA : MARIA TERESA AGUILAR TICONA
PROCEDENCIA : SEXTO JUZGADO CIVIL
MATERIA : PROCESO DE AMPARO
RESOLUCIÓN DE VISTA
La primera disposición complementaria final de la Ley 31307, que establece que debe
aplicarse el nuevo Código Procesal Constitucional a los procesos constitucionales en trámite;
no debe ser interpretada literalmente, en tanto ello, colisionaría con el contenido del derecho
constitucional a que toda persona no deba ser desviado del procedimiento pre establecido por
ley reconocido en el artículo 139.3 de nuestra Constitución; por lo que la interpretación
valida de dicha norma y conforme a la Constitución, es que solo será aplicable el nuevo
orden procesal a los procesos en trámite, cuando dicha norma garantice en mayor medida
el derecho a la tutela procesal efectiva y le sea más favorable al accionante, caso contrario,
seguirá aplicándose la Ley anterior (Ley 28237).
En cuanto al artículo 6 del Nuevo Código Procesal Constitucional, no debe ser interpretado
de manera literal y aislado del resto del orden procesal al que pertenece, en tanto dicha
interpretación podría, en ciertos supuestos, conllevar a desconocer la naturaleza residual y
excepcional que tiene el proceso de amparo, convirtiéndolo así en un proceso paralelo y
también abandonar la idea que el derecho de acción es un derecho fundamental limitado; y lo
más grave convertiría al juez constitucional, en un aplicador mecánico de la ley, admitiendo
todo tipo de procesos sin control alguno. Por el contrario, dicho artículo 6, debe ser
interpretado de manera sistemática con el artículo 7 del mismo Código, ya que esta última
reconoce las causales de improcedencia, por lo que debe tenerse en cuenta la finalidad y
naturaleza residual del proceso de amparo; consecuentemente el artículo 6 debe entenderse
que ella reconoce que “no procede el rechazo liminar de la demanda [de los procesos de la
libertad], siempre y cuando no se encuentren dentro de algunas de las causales de
improcedencia liminar prevista en el artículo 7 del mico Código”; consecuentemente el
nuevo ordenamiento procesal constitucional, como el anterior reconocen el rechazo in limine
de dichas demandas, no existiendo mayor beneficio uno respecto al otro.
AUTOS Y VISTOS, habiendo quedado los autos expeditos para ser resueltos y luego de
producida la votación correspondiente, la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de
La Libertad, expide el siguiente RESOLUCIÓN DE VISTA:
I. ASUNTO
Recurso de apelación interpuesto por José Carlos Paul Atoche Sarmiento en calidad de
abogado del demandante Jesús María Vásquez Martínez de Santiago (fs.45/52) contra la
resolución número uno, de fecha 21 de julio del 2021, que:
1
“Declara IMPROCEDENTE liminarmente la demanda de amparo contra resolución
judicial interpuesto por Jesús María Vásquez de Santiago contra María Teresa
Aguilar Anticona, Jueza del Segundo Juzgado Laboral de Trujillo; y como tercero
con interés, la Gerencia Regional del Gobierno Regional de la Libertad y el
Procurador Público del citado Gobierno Regional”
2.1. El 19 de marzo del 2021, Jesús María Vásquez Martínez de Santiago, interpone demanda
constitucional de amparo contra resolución judicial (fs.14/37), contra la señorita Jueza del
Segundo Juzgado Especializado Laboral de la Corte Superior de Justicia de La Libertad,
María Teresa Aguilar Ticona y la Gerencia Regional del Gobierno Regional de la Libertad;
solicitando que la justicia constitucional declare la nulidad total de la resolución N° 01 de
fecha 09 de octubre del 2020, recaída en el expediente judicial N.° 2738-2020-0-1601-JR-
LA-02, que declaró improcedente liminarmente la demanda incoada por Jesús María
Vásquez Martínez sobre proceso contencioso administrativo y como consecuencia de ello,
disponga la admisión de la citada demanda ordinaria y que se reconozca su derecho de
reajuste y reintegro por bonificación por preparación de clases, en razón de haberse
vulnerado su derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, al denegar dicha demanda.
2.2. Mediante resolución número uno de fecha veintiuno del mes de julio del año 2021(fs. 38/42),
el Sexto Juzgado Especializado en lo Civil, declaró improcedente la demanda de amparo, en
aplicación del artículo 47° del Código Procesal Constitucional vigente en ese momento (Ley
28237), al considerar que dicha demanda habría incurrido en causal de improcedencia
manifiesta prevista en el artículo 5.1 del código citado Código Procesal Constitucional.
Fundamenta dicha decisión, afirmando que la resolución impugnada no cumple con el
requisito de firmeza y que los hechos descritos en la demanda no se encuentran dentro del
contenido constitucionalmente protegido del derecho alegado como vulnerado (tutela
efectiva, derecho a la seguridad social y pensión).
2.3. A través de escrito de fecha 30 de julio del 2021, José Carlos Atoche Sarmiento, abogado del
demandante, Jesús María Vásquez Martínez de Santiago, interpone recurso impugnatorio de
apelación (fs.45/52) contra la precitada resolución número uno, solicitando sea revocada por
el superior jerárquico, conforme a los fundamentos que serán detallados en el ítem III de la
presente resolución de vista.
2.4. Mediante resolución número dos de fecha 11 de agosto del 2021 (fs.53), se concede
apelación con efecto suspensivo contra la resolución número uno y dispone elevar los
actuados al órgano superior para su revisión, siendo el estado el de emitir la resolución
correspondiente.
2
3.1. Refiere que la resolución que rechaza in limine su demanda de amparo transgrede su derecho
de acceso a la justicia constitucional, en la medida que dicha improcedencia se ampara en
que no se ha cumplido con la exigencia de la firmeza de la resolución judicial que se
cuestiona a través del proceso de amparo, al no haber impugnado la misma. Sobre el
particular, señala que, si bien la firmeza es un requisito previo para solicitar tutela contra una
resolución judicial, existen excepciones a la misma, como ocurre en el caso materia del
presente proceso, pues el agotar las vías previas (recursos) pudiera tornar irreparable la
agresión; por lo que, el juez debió privilegiar razonablemente la tutela de derecho sobre las
formas procesales, en razón que se viene afectando su derecho a la pensión.
3.2. Precisa el apelante, que interpuso los medios impugnatorios pertinentes, pero en el primer
proceso contencioso administrativo recaído en el Expediente No. 1318-2013, el órgano
jurisdiccional dispuso que el cálculo de su pensión debe ser en base al 30% de su
remuneración total en cada oportunidad que lo perciba y ordenó la liquidación de los
devengados con deducción de lo otorgado en forma diminuta, hasta el 30 de noviembre de
1991, más intereses legales, cuando correspondía – según refiere- ser otorgado hasta la
actualidad, ya que el mismo se encuentra dentro de lo establecido en el D.L. 20530, además
porque a otros docentes se les ha reconocido bajo la premisa de la actualidad. Por dicha
vulneración de su derecho, instaló un nuevo proceso judicial: el Expediente No. 2738-2020
tramitado ante el Segundo Juzgado Laboral de Trujillo, el cual fue rechazado in limine; por
lo que, ante dicha vulneración acudió a la vía de amparo, razón por la cual no se le debió
requerir el agotamiento de la vía judicial previa, ya que ello causaría un perjuicio irreparable
para el recurrente.
4.1 Previamente a delimitar la controversia en sede revisora, este Colegiado considera pertinente
precisar respecto al escenario procedimental por el que atraviesa el presente proceso
constitucional de amparo. Así tenemos que este se inicia con la presentación de la demanda
incoada por el accionante, con fecha 19 de marzo del 2021, por ende, el presente proceso se
encontraba bajo las reglas previstas por la Ley 28237- Código Procesal Constitucional,
vigente a la fecha de presentación de la demanda; siendo rechazada dicha demanda, bajo los
alcances de dicha norma procesal, mediante resolución número uno de fecha 21 de julio del
2021, decisión que fue apelada mediante escrito de fecha 30 de Julio del 2021, el cual fue
concedido mediante resolución número dos de fecha 11 de agosto del mismo año, estando
pendiente de resolver por parte de este órgano colegiado.
4.2 Es en ese contexto y en plena etapa impugnatoria de la resolución número uno, con fecha 23
de julio del 2021 fue publicada en el diario oficial El Peruano, la Ley 31307, el Nuevo
Código Procesal Constitucional, el cual entró en vigencia al día siguiente de su publicación.
No obstante, la primera disposición complementaria final de la reciente norma procesal
publicada, dispuso la aplicación inmediata de las nuevas normas procesales a los procesos en
trámite, no obstante, se ha previsto, entre las excepciones a dicha regla, que continuarán
3
rigiéndose con la norma anterior, los referidos a los medios impugnatorios interpuestos, la
competencia, los actos procesales con principio de ejecución y los plazos que hubieran
empezado.
4.4.- Dicho esto, debemos precisar que este colegiado debe absolver el recurso de apelación
interpuesto por el accionante, respetando el principio tantum apellatum quantum devolutum,
que garantiza que el órgano jurisdiccional superior al absolver la impugnación solo debe
pronunciarse sobre aquellas pretensiones o agravios invocados por el impugnante en el
recurso de apelación. Es en el marco de dicho principio que se procede a fijar los temas de
impugnación recurrida, incluyendo el punto fijado de oficio detallado en el considerando 4.3:
4.1.1. Determinar a partir del control constitucional sobre las normas que debe ejercer el/a
juez/a si debe aplicarse al presente proceso constitucional de amparo las reglas normativas
previstas en la Ley 28237 o en la nueva Ley 31307.
A continuación, procederemos a desarrollar cada uno de los puntos fijados como agravios a
resolver, respetando así la motivación interna (justificación lógica) que debe cumplir la
presente decisión revisora.
4
V. LA INTERPRETACIÓN CONFORME A LA CONSTITUCIÓN DE LA PRIMERA
DISPOSICIÓN FINAL COMPLEMENTARIA DE LA LEY 31307 (NUEVO CÓDIGO
PROCESAL CONSTITUCIONAL)
5.1. Como hemos referido líneas arriba, el presente ítem se centrará en determinar la
constitucionalidad o no de la primera disposición complementaria final de la reciente Ley
31307 que aprobó el Nuevo Código Procesal Constitucional, y a partir de ello, establecer
cuál es la norma procesal que rige el presente proceso de amparo y sobre la cual deberá
sustentar la decisión este Colegiado. Y es que la misma prescribe textualmente lo siguiente:
Un dato importante y que debe tenerse presente, es que dicha fórmula legal transcrita, es una
copia textual de la segunda disposición final de la anterior Ley 28237 que aprobó el Código
Procesal Constitucional1; y al igual que su antecesora, ha originado una discusión en el
ámbito jurisdiccional: si debe o no el/a juez/a, aplicar dicha norma procesal a los procesos
que se encontraban en trámite con la norma procesal anterior o en su defecto continuar con
las que se inició, ello debido a que en la aplicación de dicha disposición se encuentra en
juego el principio y derecho fundamental y constitucional de toda persona a no ser desviado
del procedimiento pre establecido por ley; derecho que debió haber sido tomado en cuenta
por el legislador al momento de su aprobación.
5.2.- Sobre el particular debemos indicar que “el derecho de toda persona a no ser desviado del
procedimiento pre establecido por ley” es un componente del derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva y al debido proceso2, que tiene un reconocimiento constitucional
especifico, tal como se observa de la lectura del inciso 3) del artículo 139 de nuestra
Constitución, que a la letra dice:
1
La Ley 28237 fue publicado en el diario Oficial El Peruano el 31 de marzo del 2004 y entró en vigencia el 31 de noviembre
del 2004. Dicha norma derogó las normas procesales vigentes en aquel entonces (Leyes N.° 23506, N.°25506, N.°25398, N.°
25011, N° 26301, N.°26301, No. 26435, entre otros), y en su Segunda Disposición Final señaló lo siguiente: “Las normas
procesales previstas por el presente código son de aplicación inmediata, incluso a los procesos en trámite. Sin embargo,
continuarán rigiéndose por la norma anterior: las reglas de competencia, los medios impugnatorios interpuestos, los actos
procesales con principio de ejecución y los plazos que hubieran empezado
2
En la STC 0023-2005-AI/TC, el Tribunal Constitucional preciso que: “43.-(…) los derechos fundamentales que componen el
debido proceso y la tutela jurisdiccional efectiva son exigibles a todo órgano que tenga naturaleza jurisdiccional (jurisdicción
ordinaria, constitucional, electoral y militar) y que pueden ser extendidos, en lo que fuere aplicable, a todo acto de otros órganos
estatales o de particulares (procedimiento administrativo, procedimiento legislativo, arbitraje y relaciones entre particulares,
entre otros)”y fundamento 48 que : “(…) este contenido presenta dos expresiones: la formal y la sustantiva. En la de carácter
formal, los principios y reglas que lo integran tienen que ver con las formalidades estatuidas, tales como las que establecen el
juez natural, el procedimiento preestablecido, el derecho de defensa y la motivación; y en su expresión sustantiva, están
relacionados los estándares de razonabilidad y proporcionalidad que toda decisión judicial debe suponer”. (subrayado
agregado).
5
excepción ni por comisiones especiales creadas al efecto, cualquier sea su
denominación” (el énfasis es nuestro)
“(…) que las normas con las que se inició un determinado procedimiento
[sea administrativa o judiciales] “no sean alteradas o modificadas con
posterioridad” por otra. De esta manera, iniciado un procedimiento
determinado, cualquier modificación realizada a la norma que lo regulaba
no debe ser la inmediatamente aplicable al caso, pues el inciso 3) del
artículo 139° de la Constitución garantiza que “nadie puede ser sometido a
procedimiento distinto de los previamente establecidos” (Cfr. Exp. N.°
2928-2002-AA/TC, Martínez Candela, Exp. N.º 1593-2003-HC/TC,
Dionisio Llajaruna Sare, entre otros).
En rigor dicho precepto constitucional vinculante, prevé dentro de su contenido, como regla
general la protección a toda persona incursa en un procedimiento judicial, militar,
administrativo o arbitral o de cualquier otra naturaleza, que las reglas procesales con las que
se inició, no puedan ser modificadas o alteradas con posterioridad, en tanto dicha persona se
sometió a las reglas procedimentales pre establecidas, garantizándose así, un debido proceso.
5.4. Sin embargo, es necesario resaltar que el derecho al procedimiento pre establecido por ley,
como todo derecho fundamental y constitucional, no es absoluto y tiene limitaciones, en
tanto se permite ciertos supuestos excepcionales que escapan a la regla general prevista en el
considerando anterior, excepción que tiene justificación constitucional, en tanto se da en el
marco de interrelación e interdependencia que debe tener dicho derecho fundamental con
otros derechos, principios o valores fundamentales previstos en el mismo orden
constitucional [y es que debe entenderse a la Constitución como unidad y a la vez un sistema
armónico y coherente], como es en el caso concreto, donde también debe brindarse
protección al derecho de toda persona a un proceso urgente y justo (debido proceso y tutela
juridicial efectiva) y que brinde mayores garantías procesales, así como el respetar la
dignidad de las personas que están sometidas a un proceso o procedimiento previo3.
5.5. Es en ese sentido, que se permite una excepción a la regla general [que ninguna persona
puede ser desviado, ni sometido a otro procedimiento que no sea el previamente establecido
por ley y por tanto, debe continuar con las normas procesales, con las cuales se inició el
proceso o procedimiento mismo]; y es que se permitirá aplicar las nuevas reglas contenidas
en el nuevo ordenamiento procesal o procedimiento al proceso o procedimiento en trámite,
siempre y cuando ésta le sea más favorable al accionante, en tanto, le brinde una mayor
garantía al derecho al debido proceso y tutela judicial efectiva, maximizando así, dichos
derechos fundamentales de naturaleza procesal. A esta conclusión se arriba invocando el
3
Nuestro Tribunal Constitucional ha sido enfático en señalar que los derechos fundamentales no son absolutos y permiten
ciertas excepciones dentro de su contenido, así tenemos la STC N° 09426-2005-PHC/TC en la que señala “Ningún derecho
fundamental, en efecto, puede considerarse ilimitado en su ejercicio. Los límites que puede imponérseles son intrínsecos
o extrínsecos. Los primeros son aquellos que se deducen de la naturaleza y configuración del derecho en cuestión. Los
segundos, en cambio, se deducen del ordenamiento jurídico, cuyo fundamento se encuentra en la necesidad de proteger
o preservar otros bienes, valores o derechos constitucionales”. (el subrayado es nuestro). En igual sentido, tenemos la STC
No. 004-2011-AI/TC, STC N.° 005-2013-AI/TC; STC. N° 1970-2008-AA/TC, entre otros
6
principio convencional y constitucional pro homine o pro persona, herramienta que
permite solucionar problemas existentes por la aplicación o interpretación de normas –
sustantivas o procesales- que tienen incidencia directa con derechos fundamentales, así
lo reconoce tanto la doctrina4, como la misma jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos5 y la desarrollada por nuestro Tribunal Constitucional6, quienes afirman
que dicho derecho - principio exige que se aplique la norma más favorable [en caso de co-
existencia de normas o de sucesivas normas en el tiempo, pero solo si se refiere de normas
procesales], o la interpretación más extensiva y progresista, cuando se trate de derechos
fundamentales.
5.6.- En resumidas cuentas, podemos colegir, que el contenido del derecho fundamental de toda
persona a no ser desviado del procedimiento pre establecido por ley, debe entenderse como
el:
“derecho que tiene toda persona [en referencia a los procesos judiciales] a
que, iniciado un determinado proceso judicial bajo los alcances de la
norma procesal vigente, continúe bajo dichas reglas procesales, las cuales
no puedan ser modificadas o alteradas y, de aprobarse un nuevo orden
procesal, estas no puedan ser aplicables al caso en trámite, salvo que, el
nuevo ordenamiento procesal, garantice y optimice de manera más amplia
los derechos procesales del accionante, como es el de tutela procesal
efectiva”.
Y es que este contenido constitucional, ha sido recogido por el legislador de manera expresa,
en diversas normas procesales, que ratifican justamente que esta es la interpretación
conforme a la Constitución. Es ejemplo de ello: el T.U.O. de la Ley 27444 - Ley del
Procedimiento Administrativo General7, Ley 29497 Nueva Ley Procesal de Trabajo8,
T.U.O. de la Ley 27584- Ley que regula el proceso contencioso administrativo9 o el
Reglamento del Procedimiento Administrativo Disciplinario de la Oficina de Control de la
4
La profesora Mónica Pinto, define dicho principio convencional y constitucional, señalando que “es un criterio hermenéutico
que informa todo el derecho de los derechos humanos [también constitucionales], en virtud del cual se debe acudir a la
norma más amplia, o a la interpretación más extensiva, cuando se trata de reconocer derechos protegidos e, inversamente, a
la norma o a la interpretación más restringida cuando se trate de establecer restricciones permanentes al ejercicio de los
derechos o su suspensión extraordinaria. Este principio coincide con el rasgo fundamental de los derechos humanos, esto
es, estar siempre a favor del hombre”. Cit. por MEDELLÍN URTEAGA, Ximena. “Principio Pro Persona”. Edit. por la
Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Corte Suprema de Justicia de la Nación-México y otros; México, 2013;
pág. 19.
5
Ver las sentencias emitidas por la Corte IDH recaídas en el caso 19 Comerciantes vs Colombia de fecha 5 de julio del 2004,
Caso Ivcher Bronstein vs Perú de fecha 24 de septiembre de 1999, caso del Tribunal Constitucional vs Perú de fecha 24 de
septiembre de 1999, caso Radilla Pacheco vs México de fecha 23 de noviembre del 2009, entre otros; donde reconoce dicho
principio centrado en la protección del ser humano.
6
La STC N° 4912-20008-PHC/TC., STC N.° 2509-2005-PHC/TC, STC N° 02061-2013-PA/TC, STC. N.° 299-2015-PA/TC,
entre otros.
7
La Primera Disposición Complementaria Transitoria dl T.U.O. de la Ley 27444- Ley de Procedimiento
Administrativo.- “1.- Los procesos administrativos iniciados antes de la entrada en vigor de la presente Ley, se regirá por la
normativa anterior hasta su conclusión
2.- No obstante, son aplicables a los procedimientos en trámite, las disposiciones de la presente Ley que reconozcan derechos o
facultades a los administrados frente a la administración, así como su título preliminar”.
8
La Tercera Disposición Complementaria de la Ley N.° 29497 Ley Procesal de Trabajo.- “Los procesos iniciados antes de
la vigencia de esta Ley continúan su trámite según las normas procesales con las cuales se iniciaron”.
9
Séptima Disposición Complementaria Finales del T.U.O. de la Ley 27584 Ley que regula el proceso contencioso
administrativo - “Los procesos iniciados antes de la vigencia de esta Ley continúan su trámite según las normas procesales con
las cuales se iniciaron”.
7
Magistratura del Poder Judicial aprobado por Resolución Administrativa No. 243-2015-CE-
PJ10
5.7. Queda entendido, que el contenido del derecho a no ser desviado del procedimiento pre
establecido por ley que ha sido delimitado en el considerando anterior, tiene rango
constitucional, por ende, tiene fuerza normativa y vinculante, por lo que debe prevalecer
dicho contenido sobre toda norma infraconstitucional precedente o sobrevenida, e incluso
debe el/a juez/a interpretar toda norma infralegal conforme a dicho precepto, ello en el marco
del principio de supremacía constitucional que rige nuestro sistema normativo, debiendo
desechar toda interpretación que desconozca su contenido o lo restrinja. No debemos olvidar,
que es obligación de los/as jueces/zas, interpretar las normas jurídicas de conformidad con la
Constitución (interpretación conforme) y de esta manera ratificar su eficacia, a través de las
decisiones jurisdiccionales que se emiten, razón por la cual asume este Colegiado como
criterio a ser aplicado en el presente proceso.
5.8. Dicho esto, procedemos al control judicial de la primera disposición complementaria final de
la Ley 31307, y es que, de aplicar una interpretación literal y cerrada de la misma,
conllevaría a entender que todos los procesos constitucionales que se encuentran en trámite y
que se iniciaron bajo los alcances de la Ley 28237 [como ocurre con el presente proceso],
tendrán que sujetarse a las nuevas reglas impuestas por la reciente normatividad, y solo se
permitirá que continúen bajo las reglas normativas anteriores en cuatro supuestos de
excepción: i) la competencia; ii) los medios impugnatorios interpuestos; iii) los que se
vinculan con los actos procesales con principio de ejecución; y iv) los referidos a los plazos
o periodos, dejando de lado el criterio de la favorabilidad de la norma procesal.
5.9 Sin embargo, dicha interpretación literal deviene restrictiva, involutiva y errónea, tal es así,
que su aplicación podría llevar, en ciertos casos [no en todos] a colisionar con el contenido
del derecho constitucional a no ser desviado del procedimiento pre establecido por ley
reconocido en el artículo 139° inc. 3 de nuestra Constitución y que ha sido delimitado
precedentemente. Y ello, por cuanto la nueva norma procesal podría contener normas más
restrictivas que su antecesora y su aplicación estricta, podría generar una restricción al
derecho de tutela jurisdiccional y por ende un perjuicio al accionante, desconociendo el
principio pro homine que rige justamente la aplicación de dicho derecho constitucional. Solo
a modo de ejemplo sobre el perjuicio que puede originar, el cual mencionaremos en calidad
de obiter dicta, es en el supuesto que una persona inició un proceso constitucional de
cumplimiento bajo los alcances del artículo 66° de la Ley 28237 [hoy derogada], donde
solicita la ejecución del acto administrativo firme que reconoce justamente al recurrente, un
monto de dinero por pago de devengados, pretensión que según el Tribunal Constitucional es
totalmente viable por ser un acto administrativo firme; empero, antes de la emisión de la
sentencia, entró en vigencia la Ley 31307, norma que recoge normativamente en su artículo
65 (último párrafo), la precisión y restricción de que no es objeto del proceso de
cumplimiento el pago de devengados contenidos en actos administrativos, por lo que la
aplicación de esta última norma en la sentencia, conllevaría a declarar infundada la demanda,
originado un perjuicio mayor al accionante, ya que la norma anterior era la más favorable, en
tanto, consolidaba su pretensión.
10
Primera Disposición Complementaria del Reglamento del Procedimiento Administrativo Disciplinario de la OCMA.-
“Los procedimientos Disciplinarios abiertos de acuerdo al Reglamento anterior, continúan su trámite según las normas
procedimentales con las cuales se iniciaron, salvo que las disposiciones del Reglamento vigente le sean más favorable”
8
5.10. Es en esa lógica, que debe descartarse la aplicación de una interpretación literal de la primera
disposición complementaria y final de la Ley 31307 por cuanto contravendría el orden
constitucional porque colisiona frontalmente con el contenido constitucional del derecho de
toda persona a no ser desviada del procedimiento pre establecido por ley. Y más bien, debe
optarse por una interpretación conforme a los alcances del contenido del derecho
constitucional sub examine y que ha sido precisado en el considerando 5.6 de la presente
resolución de vista. En tal sentido, vía interpretación conforme, debe completarse la primera
disposición complementaria y final, bajo análisis y control constitucional, quedando
establecido su contenido de la siguiente manera:
5.11.- Refuerza esta tesis interpretativa (conforme a la Constitución), el hecho que no solo ha sido
acogida en el ámbito doctrinario por profesores universitarios como Luis Sáenz Dávalos y
Edgar Carpio Marcos11, sino también ha sido reconocida por el máximo intérprete de la
Constitución [la cual tiene la condición de doctrina vinculante], en razón que al originarse el
mismo problema ante la aplicación o no de la Ley 28237 a los procesos constitucionales en
trámite que se habían iniciado con la normatividad anterior (Ley 23506, 25398 y otros), se
estableció y aplicó dicha interpretación conforme, en razón que contenía la misma fórmula
legal que la ahora primera disposición complementaria final de la Ley 31307. El fundamento
central planteado por el máximo intérprete de la Constitución, era que la norma procesal
aplicable en este tipo de supuestos de sustitución de normas procesales constitucionales, era
la que más favorezca al accionante y garantice en mayor medida, su derecho a la tutela
procesal efectiva; ello se aprecia de la lectura de la STC N.° 3771-2004-HC/TC (Caso
Miguel Cornelio Sánchez Calderón) donde se señala:
11
Ver SAÉNZ DÁVALOS, Luis. “La aplicación en el tiempo del Código Procesal Constitucional. Algunas notas sobre un
problema de interpretación recientemente planteado”. En Hechos y Derechos: Suplemento Mensual de Editora Normas
Legales SAC. Año 4; N.°.28, enero 2005, pág. 14-15; y CARPIO MARCO, Edgar. “Aplicación inmediata del Código Procesal
Constitucional?, en Actualidad Jurídica. Tomo 136; Edit. Gaceta Jurídica; Lima, Perú, marzo del 2005; pág. 152 y ss.
9
Igual sentido, tienen diversas decisiones contenidas en las STC No. 3868-2004-AA/TC
(Caso Teófilo Chávez Palomino), STC N ° 4594-2004 (Caso Luis Angel Cieza Alvarado),
STC 2262-2004-HC/TC (Caso Carlos Ramírez de Lama), STC N° 892-2005-PHC/TC, entre
otros.
6.2. A efectos de dar respuesta a la primera inquietud planteada, es necesario realizar una
comparación de los ordenamientos procesales en disputa, ya que así lo exige el contenido del
derecho constitucional de toda persona a no ser desviado del procedimiento pre establecido
por ley. Así, tenemos que el anterior Código Procesal Constitucional (Ley 28237) reconocía
de manera expresa, en el artículo 47°, que el juez podía rechazar liminarmente una demanda
de amparo, norma que reproducimos a continuación:
6.3. Por otro lado, el actual Código Procesal Constitucional aprobado recientemente por Ley
31307, señala de manera textual, en el artículo 6°, que no procede el rechazo liminar de la
demanda de los procesos constitucionales de la libertad [incluido el proceso de amparo], para
tal efecto transcribimos literalmente la misma:
De una interpretación literal, formalista y aislada de dicha norma, se entendería, que la nueva
regulación, dispone que el/la Juez/a debe admitir la demanda sin limitación alguna y sin
analizar (calificar) si existe o no una causal de improcedencia o inadmisiblidad alguna, bajo
el pretexto de prolongar la decisión sobre la procedencia o no de la misma, a una etapa
posterior a la contestación de la demanda12.
6.4. Dicha interpretación literal colisionaría frontalmente con la naturaleza que ostenta el propio
proceso de amparo y con el propio cuerpo normativo previsto en la Ley 31307, concebido
como un orden jurídico sistemático; en razón, que el nuevo régimen procesal, considera al
proceso de amparo, al igual que su predecesora, como un proceso residual y excepcional, que
se encuentra destinado a brindar una verdadera tutela y solo a los casos, que tengan
relevancia constitucional; lo que nos permite colegir que aplicar dicha tesis literal y aislada
del citado artículo 6, implicaría, transformar al proceso de amparo en un proceso paralelo y
no residual, y que incluso, podría llegar en un futuro, a generar la ordinarización del proceso
de amparo, y como consecuencia el incremento de carga procesal innecesaria en la justicia
constitucional.
6.5. Otra de las falencias que tiene dicha interpretación literal, es que ella, colisiona abiertamente
con el sistema neoconstitucional imperante en nuestro orden jurídico, el cual reconoce que
los derechos fundamentales no son absolutos, sino, más bien relativos, en tanto todo ejercicio
12
El artículo 12 del nuevo Código Procesal Constitucional señala: “(…) Si con el escrito de contestación de demanda, el juez
concluye que esta es improcedente o que el acto lesivo es manifiestamente ilegítimo, podrá emitir sentencia prescindiendo de la
audiencia única”
11
no puede darse de manera abierta, sin limitación alguna. Específicamente en el caso
concreto, colisionaría con el derecho fundamental de acción y de acceso a la justicia, en
razón que el ejercicio del mismo, supone que tiene ciertas limitaciones, que son las
impuestas en los requisitos de admisibilidad y procedibilidad, las cuales serían desconocidas
totalmente ya que convertiría al/a juez/a constitucional, en un mero aplicador mecánico de la
ley y simple tramitador de demandas de tutela de urgencia como son los amparos [al menos
al iniciar el proceso] admitiendo todo tipo de demandas, bloqueando su labor de director y
garante del proceso constitucional mismo y dando el mensaje que el derecho de acceso a la
justicia es abierto sin limitación alguna, lo cual es un despropósito respecto al orden
constitucional vigente.
6.6. Ahora bien, la interpretación que debe optarse respecto al artículo 6° del nuevo Código
Procesal Constitucional y que es conforme a la Constitución, es aquella que garantiza
justamente el derecho al acceso a la justicia, reconocimiento que ella contiene limitaciones
constitucionalmente válidas, contenidas en las causales de improcedencia en los procesos
constitucionales, y como correlato al mismo, reconoce la necesidad del rechazo liminar,
cuando ésta es manifiesta. Y, es que como ya hemos señalado, el artículo 6, no puede
interpretarse literalmente y mucho menos de manera aislada del resto del ordenamiento
procesal a la que pertenece (Ley 31307), en tanto forma parte de un orden jurídico
sistemático, por lo que dicho artículo, debe concordarse con el artículo 7° de la misma,
norma que reconoce la aplicación de las causales de improcedencia de la demanda13, además
de reconocer en ella, el carácter residual y excepcional que tiene el proceso de amparo como
proceso de tutela de derechos fundamentales, por lo que no puedan aceptarse en este nuevo
sistema procesal, demandas de amparo “manifiestamente improcedentes”. Pensar lo contario,
implicaría convertir al amparo en un proceso paralelo u ordinarizado, es por ello, que el Juez
Constitucional debe realizar su labor saneadora al momento de calificar la demanda de
amparo, debido a su rol como director y garante del proceso constitucional mismo, y solo en
caso de dudas de la existencia de alguna causal o que sea una pretensión relacionada con un
derecho constitucional, debe ser admitido en el marco del principio de favorabilidad o pro
actione, debiendo solo en ese caso, correr la posibilidad, de hacer un análisis de la
procedencia luego de contestada la demanda, conforme lo prevé la parte final del artículo 12°
del vigente Código Procesal Constitucional.
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Artículo 7 del Código Procesal Constitucional.- Causales de improcedencia de la demanda.- “No proceden los procesos
constitucionales cuando:
1. Los hechos y el petitorio de la demanda no están referidos en forma directa al contenido constitucionalmente protegido del
derecho invocado.
2. Existan vías procedimentales específicas, igualmente satisfactorias, para la protección del derecho constitucional amenazado
o vulnerado, salvo cuando se trate del proceso de habeas corpus.
3. El agraviado haya recurrido previamente a otro proceso judicial para pedir tutela respecto de su derecho constitucional.
4. No se hayan agotado las vías previas, salvo en los casos previstos por este código y en el proceso de habeas corpus.
5. Cuando haya litispendencia por la interposición de otro proceso constitucional.
6. Si se trata de conflictos constitucionales surgidos entre los poderes del Estado o de entidades de la administración pública
entre sí. Tampoco procede entre los gobiernos regionales, locales o de ellos entre sí ni contra el Poder Legislativo, el Poder
Ejecutivo y el Poder Judicial interpuesto por un gobierno local, regional o entidad pública alguna. En estos casos, la
controversia se tramita por la vía de los procesos de inconstitucionalidad o de competencia, según corresponda.
7. Ha vencido el plazo para interponer la demanda, con excepción del proceso de habeas corpus.
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De conformidad con los fines de los procesos constitucionales de defensa de
derechos fundamentales, en los procesos constitucionales de habeas corpus,
amparo, habeas data y de cumplimiento no procede el rechazo liminar de la
demanda; siempre y cuando, no se encuentre dicha demanda en algunas de
las causales de improcedencia “manifiesta” prevista en el artículo 7 del
mismo Código”
Ergo, la causal de improcedencia debe ser evidente y no debe dar lugar a duda alguna,
convirtiendo así, la figura de la improcedencia in limine como un verdadero mecanismo
eficaz, pues abrevia etapas del proceso constitucional y evita gastos de tiempo y esfuerzos
innecesarios, ello sin dejar de lado, que evitaría el problema de la sobrecarga procesal en el
poder judicial, que, a su vez, traería como consecuencia el dejar de abordar procesos, cuya
tutela sí son urgentes.
6.8.- Solo a modo de ejemplo, invocaremos ciertos casos que reflejan la necesidad de aceptar la
tesis de improcedencia liminar, en razón de la evidente causal de improcedencia en la que se
encuentra y que de ocurrir actualmente será innecesario admitir, para luego de haber
desplegado todo el aparato judicial en su tramitación, y después de la contestación de la
demanda sea declarada improcedente. Así tenemos la STC N.° 0491-2007-PHC/TC donde el
accionante interpuso un proceso de habeas corpus contra el embajador de Estados Unidos de
Norteamérica y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) solicitando como pretensión
constitucional que el Estado Norteamericano le devuelva el perfecto estado físico, atlético y
robusto que presentaba su anatomía antes de ser torturado sistemáticamente a través de
armas satelitales electromagnéticas; o la STC N.° 2644-2016-PA/TC, donde la empresa
Portales SA interpuso una demanda de amparo contra la Municipalidad San Isidro
cuestionando actos administrativos que le fueron notificados dos años antes, siendo que la
demanda excedía en exceso el plazo de 60 días que se tiene para interponer la demanda,
entre otros supuestos.
6.9.- De lo señalado, y del análisis comparativo de los dos ordenamientos procesales implicados en
el presente caso (Ley 28237 y la Ley 31307 vigente), podemos inferir que cualquiera de los
dos ordenamientos procesales pueden ser aplicados al presente proceso, ya que vía
interpretativa, ambos ordenamientos procesales, permiten que se declare la improcedencia
liminar de los procesos constitucionales de la libertad [incluido el amparo], siempre y
cuando exista una causal de improcedencia in limine prevista en el mismo ordenamiento
procesal y que esta sea manifiesta. La actual norma procesal no ofrece una mayor garantía en
cuanto al rechazo liminar, debiendo proceder a analizar el caso concreto con la norma
anterior con la que se inició el proceso, la que tiene una relación igual a la actual.
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7.1. Que el agravio interpuesto por la parte apelante en su recurso de apelación, se encuentra fijado
por la necesidad de determinar si en el presente proceso se debe aplicar o no el supuesto de
improcedencia liminar de la demanda de amparo contra resolución judicial cuando el
accionante deja consentir la resolución judicial cuestionada; para ello debemos dar respuesta
a la segunda pregunta planteada en el punto 6.1 de la presente resolución de vista. Para tal
fin, debemos indicar que tanto, el artículo 4° del Código Procesal Constitucional (Ley
28237) y el artículo 9° del actual Código Procesal Constitucional (Ley 31307) establecen la
misma fórmula legal sobre dicho tema, indicando que es un requisito de procedencia del
amparo contra resolución judicial que el accionante no haya dejado consentir la resolución
que dice afectarlo, en razón que es un requisito previo, el de agotar la vía previa judicial y
haber recurrido a todos los mecanismos impugnatorios pertinentes al interior de dicho
proceso, para revertir dicha decisión adversa. A continuación, un cuadro comparativo que
refleja lo afirmado:
Artículo 4.- “El amparo procede respecto de Artículo 9.- “El amparo procede respecto de
resoluciones judiciales firmes dictadas con resoluciones judiciales firmes dictadas con
manifiesto de agravio a la tutela procesal manifiesto de agravio a la tutela procesal
efectiva, que comprende el acceso a la efectiva, que comprende el acceso a la
justicia y el debido proceso. Es justicia y el debido proceso. Es
improcedente cuando el agraviado dejó improcedente cuando el agraviado dejó
consentir la resolución que dice afectarlo” consentir la resolución que dice afectarlo”
7.2.- Es así, que siguiendo el orden lógico fijado por el principio pro homine, es que, en el
presente caso, no existe norma procesal que maximice o mejore las condiciones del
accionante, por el contrario, son iguales, por lo que deberá seguir aplicándose la regla
prevista en el artículo 4° de la Ley 28237, que es la norma que aplicó el A-quo al momento
de calificar la demanda y emitir la resolución, ahora impugnada; por lo que, a reglón seguido
procedemos a analizar si se dio o no, dicho supuesto de improcedencia manifiesta.
8.1. Este Colegiado procede a dar respuesta al agravio formulado por la parte apelante en su
recurso de apelación (fs. 38/42), el cual ha sido fijado en el considerando 4.1.3 de la presente
resolución de vista, donde debe determinarse si los argumentos expuestos por el A-quo en la
resolución número uno, de fecha 21 de julio del 2021 son válidos o no (fs. 38/39), dejando
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en claro que la norma procesal aplicable al presente proceso es la Ley 28237 con la cual se
inició el presente proceso, pero aclarando, que la actual Ley 31307 tiene la misma regulación
sobre el tema. En ese sentido, procederemos a verificar si en el presente caso, el accionante
dejo o no consentir la resolución cuestionada a través del presente proceso de amparo, y si se
encuentra en el supuesto de improcedencia previsto en el artículo 4 de la citada norma; para
lo cual es necesario hacer un recuento de los sucesos previos al presente proceso de amparo,
lo cual nos brindará un panorama más claro del caso en concreto.
8.2. Así tenemos, que don Jesús María Vásquez Martínez solicitó ante el Gobierno Regional de la
Libertad el reintegro de bonificación por el concepto de preparación de clases y evaluación,
equivalente al 30% de la remuneración y total y/o pensión, más el pago de los intereses
legales que se generen desde el 21 de mayo de 1990, solicitud que fue denegada a través de
la resolución ficta en aplicación del silencio administrativo negativo con fecha 16 de mayo
del 2012 y confirmada por resolución ficta de fecha 23 de agosto del 2012. Ello motivó que
el accionante interponga una demanda contencioso administrativa, iniciándose el proceso
judicial contencioso administrativo N° 1318-2013, el cual término con sentencia firme
contenida en la resolución número diez de fecha 13 de noviembre del 2014, en la que se
declaró fundada la demanda y nulas las resoluciones fictas antes citadas y ordenó que la
entidad demanda emita una nueva resolución que reconozca el reintegro de la bonificación
especial mensual por preparación de clases y evaluación; desde el 21 de mayo de 1990 hasta
el 30 de noviembre de 1991, cálculo que deberá realizarse en base al 30% de su
remuneración total que percibió, con deducción de lo otorgado en forma diminuta.
Asimismo, dicha sentencia declaró infundado el extremo que solicita el pago de la
bonificación por preparación de clases y evaluación a partir de la fecha de su cese en su pago
de pensiones. Dicha sentencia quedó consentida, al no haber sido apelada, por tanto, dicha
decisión judicial tiene la calidad de cosa juzgada, en tanto hubo un pronunciamiento de
fondo.
8.3. Años después, el citado recurrente, volvió a iniciar el trámite administrativo solicitando se
ordene el reajuste de la bonificación por preparación de clases y evaluación (30%) ante el
mismo ente administrativo y a la vez se reconozca el reintegro de las pensiones devengadas
hasta lo ordenado en sentencia (situación que ya había sido debatida en el Expediente
Judicial No. 1318-2013); por lo que, al no haber recibido respuesta por parte del ente
administrativo correspondiente, se acogió al silencio administrativo negativo, dándose por
denegado su pedido (fecha 8 de noviembre del 2019), como el de la apelación misma (de
fecha 3 de febrero del 2020). Agotada la vía administrativa, interpuso nuevamente demanda
contencioso administrativa ante el Segundo Juzgado Laboral especializado en lo
contencioso administrativo de Trujillo a efectos que se reconozca dicho derecho, dejando
establecido que en ningún momento puso en conocimiento de la existencia del proceso
judicial anterior. Es así, que, a dicho proceso contencioso administrativo, se le asignó el
número de Expediente N.° 2738-2020-0-16-JR-LA-02.
8.4. Seguidamente, la señorita jueza a cargo del Segundo Juzgado Laboral especializado en lo
contencioso administrativo, Dr. María Teresa Anticona Aguilar, al calificar dicha demanda,
procede de oficio a revisar el Sistema Integrado Judicial –SIJ y advierte la existencia del
proceso judicial No. 1318-2013, donde ya se discutió y donde existe una sentencia firme
sobre la misma pretensión planteada en el actual proceso judicial contencioso administrativo.
Es así, que procede a emitir la resolución número uno de fecha 9 de octubre del 2020 (fs.
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5/7), en la cual, declara improcedente la demanda, argumentando que dicha demanda se
encuentra dentro de la causal de improcedencia prevista en el inciso 5 del artículo 427 del
Código Procesal Civil (por cuanto el petitorio es jurídicamente imposible ya que existe un
pronunciamiento firme al respecto), y por vulnerar los principios previstos en el inciso 2 y
13 del artículo 139 de la Constitución (que reconoce la irrevisibilidad de las sentencias con
calidad de cosa juzgada).
8.5.- Dicha resolución denegatoria “no fue apelada por el accionante Jesús María Vásquez
Martínez de Santiago”, por lo que la citada Juez emite de oficio la resolución número dos,
con fecha 2 de febrero del 2021 (fs. 8), en la cual declara consentida la resolución número
uno y da por concluido el proceso, así se aprecia de la lectura del tercer considerando de la
resolución citada:
“Tercero.- La resolución número uno, de fecha nueve de octubre del año dos
mil veinte, que obra a fojas 73 a 75, se notificó a la parte demandante con
fecha 30 de octubre del año dos mil veinte, conforme se aprecia de la
constancia de notificación obrante a fojas 76, sin que hasta la fecha se haya
presentado recurso impugnatorio alguno en su contra, por lo que se debe
declarar consentida”
De ello se extrae una conclusión clara y que no da pie a discusión alguna, y es que el propio
accionante consintió tácitamente la resolución número uno que declaró improcedente la
demanda, por tanto, no agotó la vía previa judicial para ser cuestionada vía amparo.
8.6.- Luego, don Jesús María Vásquez Martínez de Santiago, con fecha 19 de marzo del 2021 y
bajo la vigencia de la Ley 28237, interpone demanda de amparo contra resolución judicial,
ante el Sexto Juzgado Especializado en lo Civil; acción que la dirige contra la señorita juez,
María Teresa Aguilar Ticona, Jueza del Segundo Juzgado Laboral de Trujillo y contra el
tercero con legítimo interés, Gerencia Regional de La Libertad (fs. 14/37). En la referida
demanda, solicita como pretensión la nulidad total de la resolución número uno de fecha 9
de octubre del 2020 dictada en el Expediente N.° 2738-2020-0-16-JR-LA-02
(contencioso administrativo) que rechazó liminarmente su demanda, argumentando que
dicha resolución afectó su derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, como su derecho a la
pensión y a la seguridad social; y accesoriamente solicita se reconozca su derecho de reajuste
de su pensión exigido en dicho proceso ordinario. Sobre el particular, debemos indicar que
ha quedado claro, que la presente demanda trata de un amparo contra resolución judicial, por
lo cual está sujeta a los requisitos que exige este tipo de procesos especiales, dentro de los
cuales se encuentra el requisito de firmeza de la resolución judicial cuestionada.
8.7.- El A-quo, calificó dicha demanda de tutela de urgencia (amparo contra resolución judicial),
emitiendo la resolución número uno, con fecha 21 de julio del 2021 (fs. 38/42), decisión
que es materia de apelación y de pronunciamiento por parte de este Colegiado. En dicha
resolución se rechazó in limine la demanda de amparo, justificando el juez dicha decisión en
dos fundamentos centrales: (i). No se ha cumplido con el requisito previsto en el artículo 4
del Código Procesal Constitucional (Ley 28237) vigente en ese momento, que exige la
firmeza de la resolución judicial a través del proceso de amparo, en cuanto ha dejado
consentir la resolución que le causa agravio, al no haber interpuesto su derecho a impugnar
la resolución inhibitoria; y (ii).- En el derecho alegado en su escrito de demanda no se
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evidencia un manifiesto agravio al derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, y más bien
pretende revisar una decisión judicial como si fuera una tercera instancia.
8.8.- Este colegiado comparte el criterio desarrollado por el A-quo en la resolución impugnada, en
razón, que se advierte de manera clara y precisa del escrito de demanda y anexos, que
efectivamente el amparista interpone una demanda de amparo contra resolución judicial
(resolución número uno) recaída en el Expediente N.° 2738-2020-0-16-JR-LA-02.), la que
declaró a su vez improcedente la demanda contencioso administrativa. Y es que se aprecia,
que dicha resolución judicial que ha sido cuestionada a través del presente proceso de
amparo, no logro tener la firmeza que requería el artículo 4° de la Ley 28237 y
actualmente también requerida en el artículo 9° de la Ley 31307, requisito de procedibilidad
sustancial y necesario para admitir una demanda de amparo contra resolución judicial, en
razón que el propio accionante no agotó todos los recursos impugnatorios idóneos para
revertir dicha decisión, conforme es de verse de la lectura de la resolución recaída en dicho
proceso contencioso administrativo (fs. 8), y más bien, el accionante ha dejado consentir la
misma, aceptando los términos decididos por la Juez en dicho proceso contencioso
administrativo. Por lo antes expuesto y bajo ninguna óptica, puede recurrente cuestionar la
citada resolución judicial vía control constitucional de amparo; por lo que la resolución
impugnada que deniega el amparo se encuentra arreglada a ley, siguiendo así los criterios ya
desarrollados por el mismo Tribunal Constitucional, tal como puede verse de lo señalado en
la STC. N° 04803-2009-PA-TC donde se afirmó que: “dicha resolución no tiene carácter
firme, resultando improcedente la demanda “(…) cuando el agraviado dejó consentir la
resolución que dice afectarlo”. El no requerir dicho requisito de procedibilidad, implicaría
convertir al amparo contra resolución judicial en un medio para subsanar deficiencias
procesales o eventuales descuidos en la defensa de alguna de las partes en el trámite regular
de un proceso judicial, cuestión ésta que la justicia constitucional no debe permitir.
8.9.- Finalmente, debemos indicar que la parte apelante señala en su recurso de apelación que no
se le puede exigir el agotamiento de la vía previa judicial y la firmeza de la resolución
inhibitoria en el proceso ordinario en cuestión, en razón de encontrarse en un supuesto de
excepción, señalando que al requerirle el órgano jurisdiccional aquello implicaría convertir
en irreparable la agresión, sin embargo no ha precisado en su escrito de apelación, ni
probado, en que en qué consistiría la irreparabilidad de la agresión o la causa que la origina
la misma (estado de grave de salud, que no perciba pensión alguna; etc); por el contrario se
evidencia que la apelación a la que debió recurrir en dicho proceso contencioso
administrativo era el medio más viable, idóneo y célere para corregir dicha resolución en el
proceso contencioso administrativo. Sobre este punto, debemos precisar, que el Tribunal
Constitucional acogió la tesis, según se observa de la lectura de la STC No. 2909-2004-
HC/TC, de que se puede admitir una demanda de amparo contra resolución judicial, sin
necesidad de que la resolución judicial cuestionada logre la firmeza, solo de manera
excepcional y en los siguientes supuestos a) que no se haya permitido al justiciable el acceso
a los recursos que contempla el proceso judicial de la materia; b) que haya retardado
injustificadamente en la decisión sobre el mencionado recurso, c) que, a causa del
agotamiento de los recursos, pudiera convertirse en irreparable la agresión, para lo cual debe
dar una razón objetiva y justificada probatoriamente; y d) que no se resuelvan los recursos
en los plazos fijados; sin embargo, ninguno de estos supuestos se ha dado en el presente
caso, por lo que debe confirmarse la resolución que declara la improcedencia in limine de la
demanda de amparo en todos sus extremos.
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IX.- DECISIÓN
Por estos fundamentos, los Jueces Superiores integrantes de la Primera Sala Civil de la Corte
Superior de Justicia de la Libertad, DECIDIMOS:
9.1. CONFIRMAR el auto contenido en la resolución número uno de fecha veintiuno de julio del
dos mil veintiuno que declara: “IMPROCEDENTE LIMINARMENTE la demanda sobre
PROCESO CONSTITUCIONAL DE AMPARO interpuesta por JESUS MARÍA
VÁSQUEZ MARTINEZ DE SANTIAGO, contra MARIA TERESA AGUILAR TICONA,
la GERENCIA REGIONAL DE LA LIBERTAD, GOBIERNO REGIONAL DE LA
LIBERTAD, PROCURADOR PÚBLICO REGIONAL”.
9.2. NOTIFÍQUESE a las partes.-. Intervienen como miembros de la Sala, los Jueces Superiores
Provisionales Félix Enrique Ramírez Sánchez y Marco Antonio Celis Vásquez, y la señorita
Juez Superior Supernumeraria Julia Beatriz Lozano Broca. - Juez Ponente Félix Ramírez
Sánchez
S. S.
RAMIREZ SÁNCHEZ, F.
CELIS VÁSQUEZ, M.
LOZANO BROCA, J.
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