Del Placer Al Éxtasis - COMPLETO
Del Placer Al Éxtasis - COMPLETO
DEL PLACER AL ÉXTASIS
Evaristo Torregrosa
A Clara y Ángel, mis mejores maestros.
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Índice
Nota del autor.......................................................................................................................................4
Agradecimientos...................................................................................................................................5
Sobre el título.......................................................................................................................................6
Prólogo...............................................................................................................................................10
Introducción........................................................................................................................................14
La base del placer...............................................................................................................................17
El dolor y la muerte............................................................................................................................19
Emociones..........................................................................................................................................25
Sentimientos.......................................................................................................................................29
Placeres mínimos................................................................................................................................37
Aumentando el placer.........................................................................................................................43
Prouniplacer: placer máximo..............................................................................................................49
La razón es una unidad de placer........................................................................................................61
La estética es una unidad de placer....................................................................................................72
El orden es una unidad de placer........................................................................................................77
El experimento es una unidad de placer.............................................................................................81
El instinto es una unidad de placer.....................................................................................................86
El silencio es una unidad de placer.....................................................................................................90
La causalidad es una unidad de placer................................................................................................94
El entorno es una unidad de placer.....................................................................................................99
El cuerpo es una unidad de placer....................................................................................................104
El yo es una unidad de placer...........................................................................................................110
El tú es una unidad de placer............................................................................................................119
El infinito es una unidad de placer...................................................................................................124
La curiosidad es una unidad de placer..............................................................................................131
La imaginación es una unidad de placer...........................................................................................137
El apego es una unidad de placer.....................................................................................................142
La creación es una unidad de placer.................................................................................................148
La independencia es una unidad de placer.......................................................................................154
La esperanza es una unidad de placer...............................................................................................161
La comparación es una unidad de placer..........................................................................................167
El agrado es una unidad de placer....................................................................................................171
La lucha es una unidad de placer......................................................................................................178
El movimiento es una unidad de placer............................................................................................182
Los sentidos son una unidad de placer.............................................................................................186
La colaboración es una unidad de placer..........................................................................................190
El reconocimiento es una unidad de placer......................................................................................218
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Nota del autor
Que nadie busque contradicciones en este libro. Las tiene. Está sin revisar y es frecuente
pensar una cosa y al tiempo otra. Para mí lo anormal y atrasado es pensar siempre lo
mismo. Al primer hombre que inventó la rueda lo echaron de la tribu por gandul y por no
querer arrastrar la carga como los demás.
Se permite y se ruega la reproducción total o parcial de este libro y su incorporación a un
sistema informático, su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este
electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos. Este libro carece de
cualquier derecho de autor y el editor que lo publique deberá respetar esta decisión. No
sería ético cobrar por lo que se me ha inspirado gratis, por parte de la divinidad que me ha
dado la vida y el dinero suficiente para poder vivir bien.
Cuando digo inspirado no digo revelado, pues la revelación tiene que ver con lo literal, lo
exacto y lo completo, al contrario que la inspiración, que se asemeja más a la libertad, a lo
erróneo y a lo incompleto. O sea, que dentro de mi libertad expongo ideas llenas de
errores e incompletas por si pudieran servir a alguien. Misteriosamente el ser humano saca
provecho de los errores. Una demostración de esto es el descubrimiento del efecto de la
penicilina por parte del científico Alexander Fleming, que cometió el error de dejar abierto
el recipiente donde se cultivaban las bacterias de Staphylococcus aureus, lo que ocasionó que
el hongo Penicillium chrysogenum del ambiente fuera a parar a las placas de cultivo,
neutralizando a las bacterias. Quizá algún día el hongo de la duda combata a la bacteria de
la verdad, para evitar que las ciegas creencias sigan arrasando a la humanidad. Antes fue
la fe en la religión, ahora es la fe en la ciencia la que devasta nuestro planeta en forma de
consumismo y contaminación producidos científicamente. La ilusión científica nos hace
creer que nuestro mundo mejora, cuando los datos empíricos demuestran que el planeta se
está volviendo peligroso para la salud humana, según el Global Environment Outlook (GEO
6) del 13 de marzo de 2019 de las Naciones Unidas (ONU). Resumiendo mucho sus 800
páginas viene a decir que la salud humana está ante una situación desesperada si no se
toman medidas urgentes para proteger el medio ambiente. Hay que tener en cuenta que
este documento es el informe ambiental más completo que existe.
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Agradecimientos
Tengo que agradecer este libro, y mucho del placer que he recibido en mi vida, a todas las
personas que me han amado y he amado, así como a las que amo y me aman. También a
aquellas que no he conocido, pero sus escritos me han inspirado. De igual manera tengo
mucho que agradecer a las personas que se han cruzado esporádicamente en mi vida
facilitándome el camino.
También quiero agradecer la orientación y el cuidado que la vida, la naturaleza, o dios (yo
la llamo φ) ha tenido conmigo. Siempre me he sentido acompañado por algo que no soy
yo. Sé que está ahí de la misma forma que sé que yo soy yo. No me comunico con palabras
con ella porque las palabras son un lenguaje creado por los humanos, imperfecto, para
poder comprender lo que hay. Me relaciono con ella a través de la razón, la estética, el
orden, el experimento, el instinto, el silencio, la causalidad, el entorno, el cuerpo, el yo, el
tú, el infinito, la curiosidad, la imaginación, el apego, el crear, la independencia, la
esperanza, la comparación, lo agradable, la lucha, el movimiento, los sentidos, la
colaboración, el reconocimiento. Todas estas cualidades y nociones que llevo en mí, me
hacen ver muy claro que ella me acompaña. No me dice lo que tengo que hacer en cada
momento porque vivimos en colaboración, y de la misma manera que yo la necesito, ella
me necesita a mí. Ella (φ) no es perfecta, como la vida no es perfecta porque se acaba, la
naturaleza no es perfecta porque unos animales se devoran a otros y dios no es perfecto
porque existe mucho sufrimiento inocente en este mundo.
También tengo mucho que agradecerme a mí mismo. Soy una persona increíble porque a
pesar de haber llevado una adolescencia inapropiada, disoluta y poco cívica, en el
momento en el que se me dio la oportunidad de cambiar, decidí el cambio. A partir de este
momento, en mi vida nunca ha faltado el compromiso social para mejorar nuestra
sociedad. Esto hace que esté muy orgulloso de mí mismo. Tengo que darme muchas
gracias porque, a pesar de que nunca haya destacado en nada, he sido siempre un grano
de arena más en el inmenso desierto de la realidad que ha ido transformando y mejorando
la sociedad.
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Sobre el título
El título del libro no es un recurso para sorprender y atraer la atención del lector ni
tampoco un tratado sobre sexo o drogas. Del placer al éxtasis es el nombre que mejor refleja
lo que quiero expresar en esta obra.
Para mí el placer es una sensación agradable. El éxtasis es un placer intenso, prolongado y
consciente. Por esto el orgasmo y las drogas son placeres intensos, pero no llegan a ser
éxtasis porque el clímax sexual dura poco y las drogas quitan consciencia, por lo que la
sensación consciente del placer es inferior. Cuenta Platón en su obra El Banquete que
Sócrates permaneció de pie veinticuatro horas inmóvil y extasiado, abstraído en sus
pensamientos. Curiosamente en su etimología se vincula la palabra éxtasis a una raíz
indoeuropea «sta» (estar en pie), presente en palabras como estar, estatua o estancia. Esta
experiencia de Sócrates es un buen ejemplo de placer intenso, prolongado y consciente.
Porque la razón es una fuente de placer más entre las veinticinco unidades de placer que
hay; el placer en la razón radica en unir unas ideas con otras y sacar conclusiones. El
mismo Einstein nos habla de la idea más feliz de su vida, a la cual llegó tras mucho pensar.
La razón da placer en contra de lo que se piensa, como indicaré en el apartado
correspondiente a esta unidad de placer.
Con el pasaje de Sócrates entendemos el motivo de la importancia del filósofo. Supo vivir
el placer hasta el éxtasis y lo transmitió. Las personas que más nos influyen en todos los
campos son las que mayor placer nos producen, ya sea por sus ideas, actos,
descubrimientos o inventos.
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sufre mucho y cesa el sufrimiento hay una sensación de paz, pero a nadie en su sano juicio
se le ocurriría pegarse golpes contra un muro para sentir luego alivio, al separarse de la
dureza de la pared.
Sé que hay gente que se separa de los diccionarios para hacer sus propias definiciones,
pero esto tiene que tener ciertos límites porque de lo contrario no nos entenderíamos con
las palabras.
El diccionario nos dice que la felicidad es el estado de grata satisfacción, entendiendo por
satisfacerse aquietar las pasiones del ánimo. El problema es que si tiendo a satisfacer mis
pasiones, esa satisfacción puede generar problemas mayores como la pasión de fumar, de
beber y tomar drogas. Y si satisfago las pasiones de la ira y el odio puede generar
consecuencias bastante negativas para otras personas, y para mí, por su venganza. Otra
cuestión es que la pasión es padecer, es decir, estaría en un estado de padecimiento hasta
no satisfacer la pasión. Por lo tanto pienso que la felicidad es un oxímoron, una
contradicción en su término, pues su misma definición implica una no felicidad.
Yendo a la historia, lo primero que he encontrado sobre el tema de la felicidad es la Ética a
Nicómaco de Aristóteles, lo que me resulta confuso porque llega a decir que los niños no
pueden ser felices. También nos dice Aristóteles que la vía para conseguir la felicidad es la
razón y la sabiduría; por otra parte, Aristóteles, en su Problemata XXX, explica que todos
los hombres sabios e ilustres son melancólicos. No entiendo que se pueda ser melancólico
y feliz a la vez. Por otro lado, Nietzsche identificaba la felicidad con la pasión, es decir, con
la capacidad del superhombre para dejar de sentirse y sufrir por un objetivo noble, como
hicieron Julio César y Napoleón. Dice también Nietzsche en La genealogía de la moral que
«ver sufrir produce bienestar; hacer sufrir más felicidad todavía, esta es una tesis dura,
pero es un axioma antiguo, poderoso. Humano, demasiado humano». Esto de sufrir para
encontrar la felicidad tampoco me convence.
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La felicidad también se entiende hoy en día como cumplir los sueños. El problema está en
que si yo tengo el sueño de ser el mejor tenista del mundo, suponiendo que haya mil
tenistas igual de buenos y que entrenen lo mismo, solamente uno puede ser el primero, es
una cuestión de suerte entre los mejores. Entonces dejar la felicidad al fruto de la suerte
me parece triste.
Muchos filósofos intentaron alcanzar la felicidad y no lo consiguieron, ni siquiera el feliz
Voltaire, que disfrutó de fama, dinero, éxito, orgías y todo tipo de apetencias. Pero con
todo, en sus cartas se refleja verdadera amargura. En una de ellas dice más o menos que
«esta vida es un penar donde uno se resigna, ya que de la misma forma que las moscas
nacieron para ser comidas por las arañas, los hombres nacieron para que fuesen
consumidos por las penas».
También hay autores como Marsilio Ficino, que piensa que la felicidad está relacionada
con la melancolía ya que los melancólicos son más creativos como nos dice en su obra Tres
libros sobre la vida. Pero Robert Burton en Anatomía de la melancolía nos dice que el que
acumula saber, acumula dolor. Y nos cita Eclesiastés 1:18 que «donde abunda el saber,
abundan las penas, y quien acumula sabiduría aumenta su angustia». En esta línea va
también el cuento de Voltaire Historia de un buen Brahma.
Me resulta imposible poder determinar lo que es exactamente la felicidad, más difícil es
saber la forma de obtenerla. Concluyo después de mucho estudiar que la felicidad es
imposible. Pero el placer sí que es posible y es posible expandir el placer hacia el éxtasis
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haciendo que sea intenso y que dure mucho en el tiempo.
Es el placer el que sostiene y mueve nuestras vidas: el placer del sexo nos hace
reproducirnos, el placer de la comida regenera nuestro cuerpo, el placer de dormir repara
nuestra mente… Y así muchos placeres más.
Hay unos placeres sociales que yo llamo placeres mínimos que destruyen vidas y el
planeta. El estilo de vida placentera actual se basa en placeres poco intensos, con grandes
costes y de baja calidad que tienen efectos secundarios muy negativos. Su disfrute provoca
enfermedad, muerte y al final nuestra destrucción.
Voy a mostrar, que no demostrar, que se puede vivir todos los días con placer. Y lo voy a
mostrar en primera persona del singular porque sé que sirve para mí, pero no sé si servirá
para alguien más.
Cualquier autor que cite en esta obra estará mal citado, porque los textos que he aportado
son interpretaciones de autores que a mí me han inspirado reflexiones. No reflejan lo que
el autor quería decir ni pretendo, mencionándolos, obtener ninguna autoridad para
defender cualquier argumento porque no necesito ningún argumento para edificar mi
vida. Este libro está escrito en primera persona del singular porque se refiere mí mismo.
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Prólogo
Este libro está escrito en primera persona del singular porque no pretende dar ningún dato
ni idea que signifique autoridad científica o académica, son meras opiniones personales y
descripciones de la planificación del entrenamiento que voy a llevar en mi existir. Soy un
simple ser humano junto con los millones de seres humanos que habitan este planeta
Tierra, pero eso sí, siempre me he sentido muy especial. No porque sea especial, sino
porque siendo muy poca cosa de niño decidí dejar volar mi imaginación y crear otro
mundo donde yo era el centro de todo. Y de esta forma contrarrestar la fuerza centrífuga
de la vida que me arrinconaba a un lado.
Este libro está escrito fundamentalmente para mí, es el entrenamiento planificado de la
obra de mi vida hasta el año 2025. Planificar es trazar un plan para conseguir unos
resultados previamente determinados, la planificación se da en el deporte para conseguir
objetivos deportivos y en la economía para conseguir objetivos económicos. Para tener el
máximo placer en la vida se requiere también de una planificación, ordenando mi tiempo
espacio, mis relaciones, mi cuerpo y pensamientos, para que sintiendo placer en cada
momento pueda llegar a un éxtasis de placer acumulado.
Me he dado cuenta de que lo que ha movido mi vida es fundamentalmente el placer, esos
momentos de placer intenso que rozan el éxtasis son los que han hecho que vaya tomando
determinadas decisiones que han cambiado el rumbo y la trayectoria de mi existencia. Por
esto he diseñado un método para intentar que en mi vida haya el mayor placer posible. Mi
placer personal contribuye a la protección del medioambiente y el mejoramiento social,
como iré relatando de aquí en adelante.
La visión que tengo de mí mismo es de un hedonista irracional. Hedonista porque me
centro en el placer e irracional porque pienso que la razón es solamente una pequeña parte
de todas las unidades de percepción que tenemos para entender la realidad.
Uno de los placeres más intensos que recuerdo es de cuando yo tenía unos veinte años y
cayó en mis manos un libro de Gandhi llamado Mis experiencias con la verdad. De repente,
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yo, un simple ser humano, tenía la posibilidad de cambiar el curso de la historia. Esto no
ha pasado y parece que no va a pasar, pues mi nombre caerá en el cajón del olvido como
tantos otros que intentaron mejorar esta nuestra increíble humanidad. Pero lo que nadie
me podrá quitar jamás son todas las experiencias vividas y las personas amadas que he
encontrado en el camino por mejorar un poco el planeta Tierra. También me siento un
grano de arena del desierto que va transformando el curso de la historia, porque los
grandes personajes como Gandhi no hubieran hecho nada sin el apoyo del pueblo llano y
desconocido.
Como digo, esta obra es un autolibro escrito para mí. Como es para uso personal no le va a
servir a nadie tal y como está diseñado, sino que simplemente lo comparto porque soy un
humano más y quizá algo aquí escrito pueda servirle a otra persona humana para elaborar
su proyecto vital de la misma forma que los escritos de otras personas me han influido a
mí. Hay muchos libros que me han impactado, ahora mismo me vienen a la memoria los
siguientes: El derecho a la pereza de Paul Lafargue, Recuerdos de Sócrates de Jenofonte,
Meditaciones de Marco Aurelio, Meditaciones Metafísicas de Descartes, El Criticón de Baltasar
Gracián, Walden de H.D. Thoreau, Autobiografía o Mis experiencias con la verdad de Gandhi.
También tengo que reconocer que mi corazón anhela contactar con gente que piense de
forma similar, ya que de tanto pensar y pensar he acabado pensando diferente.
Socialmente me siento aceptado y querido, pero las ideas aquí expuestas no encuentran
eco más allá de mí mismo.
No soy nada directivo y pienso que cada uno tiene que gestionar su propia personalidad.
Este libro no es una guía, ni una doctrina ni nada que se deba seguir acríticamente, sino
que son solo pistas que a mí me sirven, que quizá puedan ser utilizadas por otro ser
humano para mejorar el placer en su vida. No estoy en contra de aquellas personas que se
dejan dirigir por líderes y profesionales, simplemente ese no es mi camino.
No me siento capacitado para resolver problemas ajenos porque solo soy un especialista
en mí mismo. En todo lo demás tengo muchas dudas, sobre todo cuando tengo que
abordar la personalidad e incertidumbres de otro ser humano. Para mí, lo más importante
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soy yo. Me refiero a nivel psicológico. A nivel social tengo mi compromiso como todo el
mundo. Cumplo mis deberes cívicos como cualquiera, devolviendo un poco de tanto que
esta sociedad me ha dado en ideas y también en cosas materiales. Contribuyo con mi
profesión a mejorar mi ciudad, pago mis impuestos y apoyo económicamente a tres ONG,
siendo activista en una de ellas.
Lucho por los derechos humanos porque soy hombre y occidental, pero imagino que
algún día tendré nietos y si una nieta mía se enamorara de un árabe y se fuera a vivir a
Arabia Saudí, me gustaría que ella, siendo mujer, tuviera los mismos derechos en Arabia
que yo siendo hombre en Europa. Y aunque no tenga nietos nunca, ahora en muchos
países del mundo hay niñas muy pequeñas que no tienen ningún tipo de derecho y son
tratadas como mercancía o como ganado; cuando pienso en ello mi sensibilidad me
impulsa a hacer algo. Es una cuestión de sensibilidad, la misma que me hace disfrutar del
placer de la vida, me hace sensible ante el dolor humano injusto. Y el dolor humano más
injusto que existe es el dolor de un niño, porque ellos no han hecho nada para merecer
vivir en un país donde se les explota, se les humilla y se le golpea.
Mi compromiso social no me requiere ningún tipo de sacrificio ni esfuerzo, sino que surge
de mi gratitud ante esta sociedad que tanto me ha dado: medicina, agua corriente, luz,
libros, internet, amor, derechos, libertades, la idea del Ser y la consciencia de mí mismo,
además de muchísimas cosas más. Muchas gracias, humanidad. Muchas gracias, sociedad;
os estoy inmensamente agradecido.
Vivo en un pobre barrio de Elche y a pesar de ello no me falta ningún tipo de comodidad.
Dichosa ciudad y bendita globalización. No tengo automóvil para evitar la contaminación
del aire y las guerras del petróleo. Esto no me supone ningún sacrificio ya que respiro
mucho mejor gracias al ejercicio y al evitar la contaminación química que hay dentro de
los coches. No viajo más allá de donde mis pies y mi bicicleta me llevan; el no viajar me
permite conocerme mucho mejor, ya que tengo más tiempo y concentración para
dedicarme a mí mismo. Intento comprar pocas cosas para evitar cuidarlas o almacenarlas,
de esta forma tengo más capacidad cerebral para dedicarla al objeto más preciado, que es
mi cuerpo y todo lo que él aloja.
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El llevar una vida sencilla me ha permitido ahorrar y este dinero lo ingreso en un banco
ético para que mi dinero trabaje por mí, ya que la banca ética utiliza sus inversiones para
proteger el medioambiente y ayudar al desarrollo de personas y comunidades que lo
necesitan. La banca ética no me da beneficios económicos, pero sí una gran satisfacción
personal. Todo lo escrito en este texto puede cambiar mañana, pero espero que el
plasmarlo en estas hojas sea una forma de garantizar que el año que viene siga pensando
lo mismo.
Hoy en día, las decisiones personales son las que cambian el mundo. Antiguamente eran
las estructuras sociopolíticas las que determinaban la sociedad, pues el rey, la iglesia, el
ejército y los nobles tomaban las decisiones. Hoy, gracias a la filosofía, hemos conseguido
que el poder esté en el individuo, en la persona. Es el ser humano concreto con su voto y
con su gasto económico el que determina hacia dónde va nuestro planeta. Hoy el mundo
lo mueve el consumo y es el consumidor con su dinero el que levanta grandes
corporaciones y hunde multinacionales. La mayor democracia del mundo es la economía,
porque cada ciudadano individual decide en qué gasta su dinero y es este acto el que
determina nuestra realidad. Es cierto que hay países donde no hay libertad económica ni
política, pero son minoría a nivel mundial y estos están determinados por el resto de la
humanidad. Quiero decir que hay países en Oriente Medio que son dictaduras, pero viven
del petróleo que nosotros gastamos en nuestros automóviles o en la energía de nuestros
hogares. Si nos negáramos a consumir petróleo esas dictaduras caerían para abrirse a un
mercado económico global más justo. Que nuestra energía y economía dependa tanto de
un producto que está en manos de pocas personas es un error que provoca muchas
injusticias, habría que diversificar las fuentes de energía. Recomiendo ver el vídeo de
YouTube Es demasiado tarde para nosotros. ESTÚPIDOS. Solo dura 9 minutos.
Elche, 10 de diciembre de 2020
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Introducción
Yo creía que el placer no tenía que ser estudiado, diseñado ni programado para llevarlo a
la práctica. Esta creencia errónea surgía en mí porque el trabajo que realizaba en una
cadena de montaje dentro una fábrica de calzado, para poder ganar dinero, estaba muy
estructurado y organizado, por lo tanto, las noches y los fines de semana buscaba no
pensar y dejarme llevar por toda apetencia instintiva. Pero esto es un error porque el
placer, cuando se estudia, se diseña y se programa, aumenta muchísimo. Un ejemplo es el
KamaSutra, ya que del estudio de las diferentes posturas y de la dinámica corporal se
obtiene mucho placer en el sexo; en la cocina, combinando alimentos de forma medida a
través de recetas se da mucho placer al paladar; estudiando los ritmos circadianos y las
posturas en la cama se obtiene mucho placer en el dormir. Para tener mucho placer en la
vida tengo que estudiarlo, diseñarlo y programarlo.
De hecho, cuando hago solo lo que me apetece en cada momento, tras un pequeño
disfrute, viene la angustia y la tristeza. Ahora entiendo a las estrellas del pop y del rock,
que en la cima de su carrera, cuando pueden degustar las mieles del éxito y lo que les
apetece en todo momento, se hunden en las drogas y la desesperación. La apetencia se
educa y yo tengo que educarla para que haga lo adecuado y me dé placer intenso y
duradero.
Hasta donde recuerdo, la apetencia se educa por la sociedad, pues yo no fumaba pero
como socialmente estaba bien visto empecé a fumar. Los primeros cigarrillos me sentaron
fatal, pero acabaron gustándome y apeteciéndome. Lo mismo ocurrió con el whisky, que
empecé a tomarlo por imitar a mis amigos y, a pesar de que los primeros tragos me
supieron fatal, con el tiempo estaba buenísimo; lo mismo me pasó con el coñac. Ahora ni
fumo ni bebo, pero saboreo mucho mejor las comidas. Solía regar mis comidas con un
buen vino, pero me di cuenta de que cualquier bebida con alcohol disminuye el placer en
la mesa porque el alcohol y los gases del vino alteran mi gusto y percibo menos matices de
sabor en las comidas. El catador de vinos es capaz de sacar matices del vino, lo que tiene
un gran mérito ya que el vino es zumo de uva fermentado (la fermentación transforma los
azúcares de la uva en gas y alcohol), por lo tanto se eliminan de este sabroso fruto la
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mayoría de sus matices de sabor. Estudiando la cata de vinos me di cuenta de que si se
consigue sacar sabor de una uva fermentada, agudizando los sentidos puedo sacar mucho
más sabor de cualquier fruto al natural criado de la tierra, especialmente los ecológicos.
Partiendo de estas experiencias he educado mi paladar a tomar kéfir, comida sin azúcar y
sin sal, así como todas las cosas sanas de poco sabor que ahora me parecen manjares
deliciosos y exquisitos. También he observado que los sabores fuertes producen una buena
sensación intensa al principio, pero decae rápidamente. Cuando se descubren los matices
de sabor de la comida natural sin condimentos se prolonga más en el tiempo y el recuerdo
que mi cerebro tiene de ese sabor.
Soy lo que la sociedad ha hecho de mí y estoy prediseñado para responder a modas e
ideologías aunque no soy consciente de ello. Cuando leí el libro Adolescencia y cultura en
Samoa, de Margaret Mead, entendí cómo la sociedad ha moldeado por completo mi
cerebro. Esto ocurre de forma automática e inconsciente, como mi idioma natal que
aprendí de niño. De la misma forma que hablo sin pensar en las palabras, actúo sin reparar
en mis actos. Esto es una forma de sobrevivir en la incertidumbre porque necesito algunos
puntos de apoyo para moverme por el mundo. Sabiendo esto puedo decidir cambiar los
puntos de apoyo y modificar mi vida. El automatismo y el inconsciente son fundamentales
en mi mente porque no puedo estar siempre pensando en lo que voy a hacer, si tuviera
que pensar cuando voy caminando en cada paso no llegaría a ningún lugar a tiempo.
Ahora bien, sabiendo todo esto, puedo ir introduciendo hábitos nuevos que programen mi
modo automático y que se vuelvan inconscientes para mi beneficio.
El inconsciente no tiene nada que ver con lo que pensaban Schopenhauer, Nietzsche o
Freud; el inconsciente no me amarga la existencia. Mi inconsciente simplemente responde
a los hábitos que se hacen automáticos y se convierten en inconscientes. Mi inconsciente
responde a la naturaleza y al colectivo social que lo ha programado. Pero de la misma
forma que ha sido programado puede ser reprogramado según mi decisión. Y esto es muy
fácil de hacer, solo requiere tiempo y tener en cuenta que todo contacto que mi cerebro
tiene con el entorno crea una impronta en mi mente que determina mi forma de pensar,
actuar y sentir.
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Mis resultados no serán óptimos si no expongo mi cerebro a las situaciones adecuadas,
pues de nada sirve lo estudiado si mi mente viaja por caminos ajenos; es como estudiar
chino y escuchar alemán.
He notado que cuando hago la comida o lavo los platos, si tengo música o noticias de
fondo disfruto menos de las actividades hogareñas. Y que cuando salgo por la puerta de la
calle mi mente está más tensa si he acompañado mis actividades con ruido de fondo. Esto
me ocurre porque no puedo pensar dos cosas a la vez, simplemente mi mente viaja muy
rápidamente de una cosa a otra y el hecho de degustar un compás musical al tiempo que
saboreo unos dátiles con nueces produce un sobresfuerzo para mi consciencia de idas y
venidas muy rápidas que agotan mi ánimo. Por esto, cuando escucho música lo hago con
los ojos cerrados y cuando como lo hago en silencio. Cuando como en compañía es
imposible estar callado, porque la mesa invita al diálogo. Espero hallar algún día la
solución para esto. quizá comer en silencio y hablar con el café.
De la misma forma que tengo los sentidos para saber lo que me daña en mi cuerpo, tengo
los sentimientos para discernir qué daña mi psicología. Y si mi mente ha sido programada
por algo insano, la angustia y la tristeza me indicarán que tengo que cambiar de estímulo
para que mi programación psíquica me haga sentir bien. El mal olor me alejará de la carne
putrefacta y el malestar emocional me hará huir de la maldad o de lo que me hace daño.
Lo escrito aquí va a ser el diseño de los hábitos que quiero automatizar para que se hagan
inconscientes y así poder disfrutar del mayor placer posible.
Los resultados de no organizar el placer harán que acabe repitiendo esquemas sociales de
aturdimiento y angustia, que me llevarán a buscar placeres compulsivos dañinos para mi
cuerpo y mortales para mi psicología.
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La base del placer
Para tener mucho placer en la vida necesito una base, unos pasos previos, unas acciones
que tengan mi cuerpo en un estado óptimo para poder disfrutar de todo lo que causa
placer, ya que la percepción de placer se compone de mi capacidad personal para captar
los matices placenteros y de los estímulos internos y externos que producen placer.
Cuando estoy cansado o agotado no disfruto de los placeres, por eso tengo que dormir
todas las horas que mi cuerpo necesite, desechando el despertador, que es el artefacto de
tortura humana más dañino que existe, acostarme pronto y despertarme cuando el cuerpo
quiera. Esto no me va a costar trabajo porque dormir es un placer. También necesito hacer
ejercicio, ya que el movimiento me da vitalidad y consciencia. La carencia de ejercicio es lo
que más me debilita porque además de dañar mis músculos y huesos, atrofia los órganos
vitales. Otra cosa importante es comer poco (masticando, degustando y saboreando al
máximo los alimentos) y no cenar para que mi digestión nocturna no disminuya los
placeres de la noche. El exceso de comida es lo que más mata porque el organismo tiene
que procesar todo ese excedente y en esa combustión se generan demasiados radicales
libres que el cuerpo no puede neutralizar.
Elegir un trabajo que me gusta me beneficia y me fortalece; esto fue mi primer gran logro y
una buena base donde asentar todo lo demás. Sin esta base todo lo demás no se podría
haber construido. Porque una de las fuentes de placer que más horas riega mi vida es mi
trabajo de palmerero al que llegué después de siete años de búsqueda. Empecé a trabajar a
los catorce años en una fábrica y pasé por muchos trabajos que me disgustaban. No sabía
lo que quería hacer, pero sabía lo que no quería, hasta que probé a subir y trabajar la
palmera. Gracias a la tranquilidad psíquica que me da este oficio puedo pensar en otras
muchas cosas. Afortunadamente este trabajo es querido por pocos, lo que ha hecho que
siempre tenga faena. Menos mal que a cada uno le gusta una profesión diferente, así cada
uno elige la que quiere.
Hay tres tipos de placeres: los placeres básicos, los placeres mínimos y los placeres
máximos.
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Los placeres básicos son los que nos vienen de la naturaleza: sexo, comida, descanso… El
problema de estos placeres es que duran poco y los que duran mucho apenas los notamos,
como por ejemplo dormir. Referente a este tipo de placeres no tengo nada que decir, están
muy estudiados y hay muchos libros en los que se explica con claridad cómo conseguir
placer con el sexo y la forma de preparar deliciosas recetas que satisfagan el paladar.
Los placeres mínimos son los que nos vienen a través de la sociedad: ganar, presumir,
tener fama, éxito, dinero… La pega de estos placeres es que son inestables y tienen efectos
secundarios. Son inestables porque a veces se gana y otras se pierde, por lo tanto el placer
no tiene una continuidad. También tiene efectos perjudiciales porque para ganar se
requiere un gran esfuerzo y sacrificio, lo que produce agotamiento, lesiones y
enfermedades. Referente a estos placeres tengo poco que aportar, pues están muy
trabajados y hay muchísimos vídeos y webs donde se indica cómo conseguir fama y éxito
social. En un siguiente capítulo diré algunas cosas breves referentes a estos placeres.
Los placeres máximos son placeres unitarios que combinados adecuadamente y de forma
proporcionada producen mucho más placer, un placer continuo e intenso que se puede
prolongar todo el día y durante la noche, pues según vivamos así dormiremos. Referente a
este tipo de placeres tengo mucho que decir y a ello dedicaré principalmente este libro. Al
método para poner en práctica estos placeres lo llamo prouniplacer (proporción entre
unidades de placer).
Hay veinticinco unidades de placer. A cada unidad le dedicaré un capítulo.
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El dolor y la muerte
El placer cura, como ha demostrado el efecto placebo durante muchísimo tiempo y en
muchos estudios. De la misma forma, el dolor mata.
La ausencia de placer se llama dolor. La forma de captar el dolor es la sensibilidad. Para
apreciar el dolor necesito la sensibilidad y darme cuenta de que estoy sufriendo, porque si
elimino la sensibilidad no tengo posibilidad de reconocer lo que me hace sufrir.
Agudizando mucho la sensibilidad puedo detectar el dolor antes de que llegue,
percibiendo una sensación de incomodidad o de malestar. Las pequeñas molestias son las
que dan paso al dolor, el dolor provocará enfermedad y la enfermedad me puede llevar a
la muerte. Mis enfermedades del pasado vinieron de no escuchar a mi cuerpo.
Un sufrimiento mayor tapa un sufrimiento menor, pero no lo elimina. Una buena botella
de vino o una película de acción tapan las molestias de un mal día, pero el vino destroza
mi cerebro y las pantallas nublan mi consciencia. Es mejor el agua clara y una buena
conversación, aunque sea conmigo mismo.
Rechazo la idea de que para sentirme bien primero tengo que sentirme mal. Dice Martin
Heidegger en su libro Ser y Tiempo que «la angustia nos abre al mundo, que nos revela su
ser libre para la libertad y que en la angustia desaparece el ente y aparece el ser». No estoy
de acuerdo, yo soy más de Descartes cuando dice al final de su libro Discurso del método
«estoy más agradecido a los que me ayuden a disfrutar del placer de mi ocio que a los que
me ofrezcan los mayores honores de la tierra».
Se me ha hecho difícil centrar mi vida en el placer, pues en mi ambiente de compromiso
social generalmente se me ha invitado al sacrificio y la abnegación para combatir los males
sociales. Tenía mala conciencia si disfrutaba de mucho placer, mientras que en la mayor
parte del planeta la gente sufre tanto. Pero me he dado cuenta de que solo el placer puede
mejorar el mundo. Porque la vida plácida me impulsa a hacer el bien y el dolor me hace
estar enfadado con el mundo.
Hay tres buenos hombres que intentaron mejorar el mundo a través de sacrificio, lucha y
dolor. Me refiero a Jesús de Nazaret, Karl Marx y Friedrich Nietzsche. Jesús de Nazaret
con «niégate a ti mismo, coge tu cruz y sígueme». Marx con su «lucha sangrienta o la
nada» y Nietzsche con «lo que no te mata te hace más fuerte». La influencia de estos
bondadosos hombres en mi existencia ha sido fatal porque ha creado gran sufrimiento en
mi vida y me ha evitado disfrutar de mucho placer, por lo que reniego de sus doctrinas. A
pesar de que fueron buena gente, a mí no me han hecho ningún bien. Nunca el
sufrimiento, la angustia y el dolor sirven para mejorar nada, en todo caso para huir de
aquello que me hace sentir mal.
Mucho dolor ha producido en mi vida amar demasiado a quien se estaba destruyendo.
Cuando el dolor viene por parte de los otros, lo mejor es alejarme de quien sufre mucho
por decisión propia, de quien se niega a sentir placer y del que se regodea con cosas que
producen mucho dolor.
La saturación provoca aislamiento y desconexión, ya que la mente no puede procesar tal
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cantidad de datos y se ensimisma en su interior. Estos años pasados he leído tanto y
tanto... He metido tanta información en mi cerebro que mi pobre cabeza empezó a perder
facultades para relacionarme con el prójimo. Por otra parte, mis lecturas eran referentes al
tema de la filosofía, con lo cual esto me provocaba más distanciamiento de mi entorno ya
que hoy la filosofía no interesa a casi nadie. La desconexión con los otros también radica
en que los puntos de interés de uno no coinciden con los de otros; esta desconexión
provoca aislamiento y soledad. Ahora que he descubierto que lo más importante es el
placer, me siento íntimamente vinculado a toda la humanidad. Todos buscamos el mayor
placer posible, pero cada uno a su manera.
Otra causa de sufrimiento en mi vida son las «cápsulas de estrés». Me refiero a esos cortes
en las actividades placenteras para atender a una idea brillante, por ejemplo cuando estoy
saboreando una deliciosa comida y un pensamiento me viene a la cabeza y tengo que ir
rápidamente a la biblioteca a contrastarlo en un libro o en internet. Estas cápsulas de estrés
suponen breves momentos de inquietud y angustia que rompen mis acciones de placer y
que van sumándose como gotas de agua en el vaso de mi ser, creando un estrés más
profundo. Se acabaron las cápsulas y las ideas brillantes, la vida es más placentera.
Uno de mis mayores sufrimientos ha sido la mala gestión del tiempo, pues para disfrutar
del placer mi cerebro necesita tiempo y poder procesar todos los datos que le vienen del
exterior. En la cultura occidental, el exceso de datos hace que mi mente no pueda procesar
toda la información y por lo tanto cae en angustia. Esto se agrava en mi mundo porque la
forma de salir de esa angustia es introduciendo más datos, distrayendo mi mente con
libros o programas de radio. Pero esto no relaja mi mente, sino que la tensa más. Lo único
que ocurre es que cuando estoy introduciendo datos no noto la angustia de mi saturación
interior porque mi mente prioriza la captación de datos al procesamiento de la
información, dejando toda la carga del procesamiento de los datos al sueño, perdiendo
calidad en mi dormir y levantándome cansado. Mi mente necesita el tiempo adecuado
para cada cosa, sin prisa y sin pausa, evitando hacer varias tareas a la vez, como oír radio
y hacer las tareas de casa. Las tribus de cazadores y recolectores no tienen este problema
de mente saturada por exceso de información, estas culturas indígenas no conocen el
insomnio, ni la angustia, ni la depresión porque su mente puede procesar la información
21
diaria fácilmente sin ningún tipo de problema. Recomiendo ver el vídeo de YouTube
Psicopatología occidental del antropólogo Francisco Abati.
Para disfrutar de los placeres necesito tiempo y para tener tiempo tengo que estructurarlo
y organizarlo. Ya no asocio horario a trabajo, esfuerzo, sacrificio y aburrimiento; todo lo
contrario, el horario es la mejor forma de poder disfrutar de un placer intenso y profundo
por varias razones:
La primera es porque a determinadas horas del día mi cuerpo segrega hormonas y estas
son los componentes físicos del bienestar. Sé que las hormonas se combinan entre ellas y
también sé que hay hormonas que se segregan por la mañana para tener una mayor
actividad y otras hormonas se producen durante la noche para inducir al sueño y el
descanso. Sabiendo esto tengo que programar las actividades de placer en las horas de luz
solar para que estén armonizadas con mi reloj biológico y así poder disfrutar de más
placer, y dedicaré la noche a dormir y descansar. Las fiestas nocturnas quedaron atrás.
La tercera es que al ponerme un horario para disfrutar del placer y para planificar mi
existir evito perder el tiempo y tengo más espacios para disfrutar.
La cuarta es que evito la angustia y el estrés que provoca el desorden de horarios. Un
horario rígido también provocará ansiedad, por esto tendrá que ser flexible y modificable
atendiendo a las circunstancias.
Poner un horario diario que organice mi vida es música para mi alma y una dulce melodía
del espíritu. El tiempo que dedico a las cosas que hago necesita un ritmo, es decir, realizar
ciertas actividades a una velocidad y otras actividades a otra velocidad. Combinando las
diferentes velocidades puedo captar de una forma más intensa el placer. Por ejemplo una
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caricia requiere una velocidad lenta para que pueda apreciarla en su intensidad, pero ir a
Santa Pola en bicicleta requiere una velocidad rápida para disfrutar de la sensación del
movimiento al desplazarme.
A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas y siempre he escuchado la misma
cantinela, una especie de mantra que se va repitiendo una y otra vez: «hay tiempo para
todo». No es verdad, no hay tiempo para todo; el tiempo es limitado, escaso y se escapa
entre las manos como la arena o el agua. El tiempo pasa muy rápido, pero no se aprecia
porque cuando miro hacia delante veo que queda mucho por vivir, pero si miro hacia
atrás me doy cuenta de que el tiempo es breve como un rayo. El tiempo va unido
inseparablemente al espacio. Sin espacio no hay tiempo, necesitamos un espacio, un reloj,
para medir el tiempo. Sin tiempo no hay espacio porque lo que existe es la secuencia del
tiempo hasta llegar a lo que hay.
El espacio y el tiempo forman una unidad inseparable porque aunque pueda pensarlo por
separado no puedo separarlos. Una demostración de que el espacio y el tiempo no se
pueden separar es que no puedo pensar en dos cosas a la vez. El espacio y el tiempo son
percepciones mentales y mi mente puede atender solamente a una cosa, lo que ocurre es
que va pasando muy rápida de una a otra y parece que puedo pensar en varias cosas a la
vez. Esto es un error, solamente puedo pensar una cosa cada vez. Puedo hacer varias cosas
a la vez, por ejemplo bajar las escaleras mientras como un bocadillo y miro el móvil. Esto
es gracias a mi modo automático. Pero solo puedo ser consciente de una cosa, solamente
puedo disfrutar de un placer cada vez. Por esto puedo engañar a mi mente creyendo que
aprovecho el tiempo haciendo muchas cosas a la vez, pero realmente mi cerebro es
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limitado en el tiempo, en la percepción que tengo de él. De ahí que el tiempo sea muy
importante.
quizá la mayor aberración humana, teniendo en cuenta la brevedad del tiempo y por lo
tanto de la vida, sean los pasatiempos o emplear el tiempo en aquello que no da placer.
Una fuente de sufrimiento también son los demás, bien sea por carencia (pensar poco en
los otros) o por exceso (pensar mucho en una sola persona). Pero sin duda alguna lo que
más sufrimiento provoca es la desproporción entre unidades de placer. El dedicarme a los
placeres mínimos o no proporcionar debidamente los placeres máximos. Partiendo de
emociones, sentimientos, placeres mínimos y placeres máximos voy a dedicarme a buscar
y practicar la debida proporción entre los placeres máximos para que el mayor placer
posible habite en mí.
Con el tema de la muerte voy a ser muy breve porque prefiero dedicarle tiempo a la vida.
Para mí la muerte no supone ningún problema, pues quizá me lleve a otro espaciotiempo
más placentero donde poder reencontrarme con aquellos que vivieron y murieron
plácidamente.
24
Emociones
Entiendo que una emoción es un sentimiento muy intenso prolongado en el tiempo. Mi
vida ha girado alrededor del miedo, la lucha y el amor. El miedo ha sido lo que más ha
marcado mi vida con diferencia y empezó cuando teniendo cuarenta meses de vida murió
mi padre y me enviaron a vivir con una de mis tías, que no tenía hijos. Mi madre y mis dos
hermanos cambiaron su residencia rural por una casa en la ciudad de Elche. Con el tiempo
me reuní con ellos, pero quizá este desarraigo fue el que me provocó en principio mucha
timidez y luego mucho más temor.
Toda mi vida ha sido una lucha contra este miedo que he ido superando, en parte gracias
al amor que después he ido encontrando en el camino. Tenía tanto miedo que incluso tenía
miedo a tener miedo y a que se me notara. Ante el miedo a veces he huido, otras me he
paralizado y la mayoría de las veces me ha llevado a luchar. No sé el miedo que me queda
por superar porque cuando es muy intenso, mi cerebro se niega a reconocerlo.
Al miedo que lleva a la lucha se le suele llamar valor, pero es mentira porque cuanto más
se lucha, más miedo hay. Yo lo sé porque mis luchas siempre fueron por temor. Cuando
era niño, en mi entorno había mucha agresividad: atábamos gatos a la vía del tren para
verlos reventar, metíamos perros en barriles llenos de agua para ver cuánto aguantaban
sin respirar, hacíamos luchas entre pandillas lanzándonos piedras. Siempre había mucha
violencia y agresividad. Cuando hacíamos peleas a puño desnudo en el mismo barrio, yo
nunca me negué porque tenía más miedo a que me llamaran cobarde que a los golpes
físicos. Yo sé que el que lucha lo hace por miedo.
Los personajes históricos considerados más valerosos han sido los más miedosos, como
Julio César y Napoleón. El mismo Nietzsche pone a estos hombres como ejemplo de
superhombres. Pero incluso el modelo que César y Napoleón aspiraban a seguir era un
miedoso compulsivo, me refiero a Alejandro Magno. Lo sabemos gracias a sus biógrafos
que, al tiempo que describían sus grandes hazañas, nos dejaron pasajes aparentemente
insignificantes pero que revelan el profundo miedo de Alejandro. Un miedo que suplía
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con su gran agresividad y su culto a los dioses, por lo que podemos decir que Alejandro
era un homo religiosus. Y lo que hizo fue porque se consideraba apoyado por un dios y
espoloneado por el aguijón del miedo. No fue vencido por ningún ejercito enemigo, sino
que sus hombres, cansados de tanta lucha, se negaron a seguir combatiendo y le
convencieron de que su dios quería que volvieran a casa.
Alejandro Magno era tan miedoso que cuando durante una fiesta, uno de sus mejores
amigos, Clito, le dijo delante de todos que era inferior a su padre, él entró en cólera y lo
atravesó con una lanza. Después de esto se puso a llorar y cayó en una profunda
depresión. Este es un ejemplo de un miedoso compulsivo atormentado por la opinión
ajena.
En una ocasión, Alejandro Magno llegó a reconocer que hubiera querido ser otra persona.
Me refiero al encuentro que tuvo con Diógenes de Sinope. Alejandro se acercó a ver a
Diógenes rodeado de sus hombres subido en su imponente caballo. Con tono autoritario le
dijo que le pidiera lo que quisiera, que él se lo concedería. Diógenes respondió que se
apartara y que le dejara seguir disfrutando del sol. Alejandro le preguntó si no tenía miedo
de las consecuencias de sus palabras, a lo que Diógenes respondió preguntándole a
Alejandro si se consideraba una persona justa. Alejandro dijo que sí se consideraba justo,
por lo que Diógenes le respondió que nada podía temer de alguien que practica la justicia.
Alejandro se marchó con sus hombres y cuando estos se reían de Diógenes, les dijo que si
no fuera Alejandro III de Macedonia, le gustaría ser Diógenes. Alejandro supo apreciar la
valentía de un hombre que había superado su miedo y no le importaba lo que opinara la
sociedad, llevando una vida sencilla y durmiendo dentro de un tonel.
La lucha, el éxito y la fama son formas de ocultar el miedo, así que prefiero llevar una vida
sencilla superando el miedo de la opinión de los demás. A esta conclusión llegó también
Einstein que además de científico era un hombre muy listo y que leyó mucha filosofía. Nos
dejó una nota cuando ya había recibido el premio Nobel y viajaba por todo el mundo
dando conferencias. La nota dice así: «una vida sencilla y tranquila aporta más placer a la
vida que la búsqueda del éxito en un desasosiego constante». Einstein sabía de lo que
hablaba porque era una persona muy exitosa. Esta nota la firmó y se la dio a una persona
26
en Tokio. Hace poco se vendió en una subasta por un millón y medio de dólares a un
anónimo comprador que seguro que es muy rico y famoso, pero que quizá anhela el placer
de la sencillez.
De la misma forma que un animal solo ataca cuando se ve acorralado, un ser humano solo
agrede cuando tiene miedo. Cuando alguien me ataca intento no luchar y procuro no
sentir lástima, simplemente me alejo en silencio.
El miedo es algo natural en el ser humano y sirve para nuestra supervivencia, el miedo nos
hace luchar o huir para proteger la vida. El miedo solo es un problema cuando se hace
muy grande. El problema del miedo viene cuando crece demasiado y tiende a luchar hasta
destruir a otro totalmente o tiende a someterse hasta autodestruirse uno mismo
plenamente. Existe el miedo activo que busca dominar y el miedo pasivo que se deja
someter, los dos son miedos con formas de manifestarse diferentes. El que no tiene mucho
miedo no lucha y el que no tiene mucho miedo no se somete. Es el miedo el que busca el
dominio en la sociedad, de ahí la religión y las viejas dictaduras. Hoy tenemos el
predominio de la ciencia, que pretende dar respuestas a todos los problemas y angustias.
El mundo es una pluralidad, un conjunto de realidades que no se pueden abarcar
solamente desde un punto de vista. Cuando se ha querido abordar el problema humano
solamente desde una línea de pensamiento se ha creado gran oscuridad en la humanidad.
Pasó esto en la Edad Media, donde dios era el que resolvía todos los problemas, pasó
también durante las guerras mundiales donde había líderes que eran la solución para
todas las necesidades, pasa hoy en la vida de muchas personas que pretenden que un ser
amado cubra todas las carencias, inseguridades y aspiraciones. «Sin ti me muero», «sin ti
no soy nada», «vivir así es morir de amor». Estos son títulos de letras de canciones entre
miles que reflejan esta realidad. La vida tiene muchos puntos de apoyo y cuando solo nos
centramos en uno vamos al desastre. Podemos decir como el poeta que «a un clavo
ardiendo me aferré y cuanto más me quemaba más apretaba, no fuera a ser que me
quedase sin clavo y sin nada». Hoy la ciencia pretende resolver todos los problemas de la
humanidad, pero la ciencia no puede resolver el problema de la soledad, la tristeza y
nuestra autodestrucción, entre otras cosas que escapan al campo científico.
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Se olvida la ciencia que su madre es la filosofía. Y de la misma forma que un hijo que no
reconoce a su madre, que se lo ha dado todo, es un mal nacido, una ciencia que no
reconoce a su madre que es la filosofía, es una mala ciencia. Está condenada a que sus
avances científicos y tecnológicos sean los que destruyan el mundo, ya que aunque nos
salve la ciencia de virus y bacterias, hoy en día la ciencia crea multitud de aparatos que
contaminan el medioambiente y están agotando los recursos del planeta. Solamente la
contaminación del aire producida por los avances científicos y tecnológicos provoca al año
siete millones de muertes de seres humanos (según el GEO6 de la ONU). A este ritmo
seremos una especie que nos autodestruiremos más rápido que los dinosaurios.
Por más que se me diga por los medios, empresas y políticos que potencie mi consumo
para incentivar la riqueza y el empleo, dejando las consecuencias del consumismo a la
ciencia, no lo voy a hacer. Es patético que se me pida que consuma cuando es el
consumismo el que nos está destruyendo. Hoy la ciencia y la tecnología no están
resolviendo los problemas de los plásticos en los mares, la deforestación en la tierra y la
contaminación del aire. Hoy es la ciencia la que está creando esos problemas.
No hay que incentivar el empleo, hay que repartir el trabajo. Hoy una máquina hace el
trabajo de cien hombres, por lo tanto los políticos y empresarios honestos tienen que
reducir el horario semanal de trabajo a diez horas, cobrando lo suficiente para vivir. Así
habrá trabajo para todos, eliminando a los parásitos que viven de ayudas y sin hacer nada.
He superado mi miedo a ser excluido por no consumir. Me niego a que se me valore por
un coche, un barco, una finca o mil cosas que dan prestigio social en su exhibición.
28
Sentimientos
El sentimiento es un estado de ánimo que me da información sobre cómo funciona mi vida
y la relación de esta con el entorno. Los sentimientos me proporcionan información innata
y adquirida, consciente e inconsciente. Los sentimientos sacan la información que llevo
dentro de mi mente, solo tengo que interpretarla.
Los sentimientos me informan del nivel de placer que tengo. Sintiéndome sabré si estoy
aprovechando al máximo los placeres. Por esto es fundamental no tomar drogas ni
evadirme con vídeos o audios.
Mi mente está llena de información y solo una pequeña parte la puedo verbalizar en
lenguaje o palabras. Hay información que nunca podré descifrar porque forma parte de mi
inconsciente y al no llegar a la consciencia no puedo ponerle palabras. Otros tipos de
información reflejan pequeños aspectos de la realidad, pero que el lenguaje no llega a
abarcar, como por ejemplo el amor.
Esto ocurre así porque la forma de introducir información en mi cerebro tiene muchos
instrumentos y la palabra es solo uno de ellos. Recibo información a través de gestos. La
riqueza de una mirada o un abrazo jamás podrá ser explicada por palabras. Tengo los
experimentos que también me dan mucha información, puedo experimentar con una lupa
y concentrar los rayos del sol hasta quemar mi piel, así descubriré lo que no tengo que
hacer. Las matemáticas también sirven para introducir información en mi cerebro. El
instinto también es una fuente de información y por esto sé que tengo que comer, que
tengo que dormir y que es necesario tener relaciones sexuales para perpetuar la especie. La
práctica también es una forma de adquirir información, si cogemos un cuchillo y lo
lanzamos contra un tronco con la intención de clavarlo, no se clavará, pero si lo lanzamos
mil veces al final lo conseguiremos, no podemos definir cómo ocurre esto pero, ocurre.
El sentimiento es siempre la consecuencia de algo, de la misma forma que los sentidos
reflejan la consecuencia de realidades externas. Cuando veo la luz es porque hay algo
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externo que estimula mi vista y mi cerebro. De la misma forma cuando siento es porque
algo me induce a sentir. El sentimiento y el pensamiento siempre van unidos y se ayudan
mutuamente, son inseparables y complementarios.
Me siento bien atendiendo a mi vida natural cuando los estímulos externos contribuyen a
la salud natural de mi cuerpo y el desarrollo correcto de mi mente. Me siento bien
atendiendo a mi vida social cuando los estímulos externos contribuyen a ser aceptado y
reconocido por la sociedad.
Tengo que evitar en la medida de lo posible las corrientes de pensamiento absurdas, como
por ejemplo la «inteligencia emocional». Una cosa es la inteligencia y otra cosa es la
emoción. No hay nada dentro de nuestra persona que se pueda identificar como
inteligencia emocional. Tampoco tenemos inteligencias múltiples. Hay que definir
correctamente los términos para entendernos:
La inteligencia es la capacidad de entender o comprender y de resolver problemas.
La emoción es una alteración del ánimo producida por un estímulo que afecta al estado
psicofísico.
Por lo tanto, decir que tengo inteligencia emocional es como decir que tengo un «hígado
corazón», lo que es absurdo porque son dos cosas diferentes. Se afectan mutuamente y
están en relación, pero son dos cosas diferentes. La emoción y la inteligencia son dos cosas
distintas que necesitan diferenciarse. La inteligencia es la capacidad para reflexionar y la
emoción es una señal psíquica que nos avisa de algo, por ejemplo el miedo ante un
peligro. Estas dos realidades tengo que tratarlas individualmente paran poder controlarlas
y mejorarlas.
Las emociones se contagian, es una defensa evolutiva grupal. Se me pega el miedo para
que todos salgamos corriendo ante un peligro, se me pega el bostezo para que juntos
podamos salir del aburrimiento, pero no hay nada de inteligencia en eso. Con la
inteligencia estudio las situaciones y saco conclusiones para que me afecte más o menos el
miedo. Todos los cursos, charlas y terapias de inteligencia emocional no sirven para nada,
aunque en cuestiones psicológicas también influye el placebo.
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En una carta que Antonio Machado escribe a Unamuno le dice que «el corazón y la cabeza
no se avienen, pero nosotros hemos de tomar partido. Yo me quedo con el piso de abajo».
Esto no es exactamente así, ya que el corazón y la razón se influyen mutuamente, van en
concordancia. Las personas muy sentimentales también piensan mucho y los intelectuales
sienten y se emocionan muchísimo. Otra cosa es el motivo de la emoción. El enamorado
siente hacia la amada, el empresario siente hacia su empresa, el poeta hacia la poesía, el
músico hacia la música, el filósofo se emociona con la razón y los razonamientos. El
filósofo español Xavier Zubiri, en su libro Inteligencia sentiente, empezó a vislumbrar esta
relación entre lo sentido y la razón. Pero la inteligencia sentiente no es inteligencia
emocional.
La disyuntiva de pensar y de sentir viene de muy antiguo. Ovidio, en su obra Metamorfosis
del año 8 de nuestra era, al principio de libro siete, nos dice: «pero me arrastra contra mi
voluntad una fuerza desconocida y una cosa me aconseja el deseo, la otra la razón; veo lo
mejor y lo pruebo, pero sigo lo peor». Para entender esta frase hay que ver el contexto y
nos damos cuenta de que la pronuncia una mujer llamada Medea, que está enamorada de
un hombre al que su padre le prohíbe unirse. Sin embargo, aquí no hay un conflicto entre
razón y emoción, sino hay un conflicto entre la razón de Medea y la razón de su padre.
Hay un conflicto entre lo que piensa y la obediencia a su padre. Por lo tanto el problema
no es entre razón y emoción, sino entre dos razones opuestas.
El pensamiento entra en conflicto con el sentimiento cuando empiezo a pensar de forma
diferente a como lo hacía según mi educación. Si me he criado en un ambiente religioso y
empiezo a pensar en ateísmo habrá un periodo de angustia en mi ser, pero no debido a los
sentimientos sino debido a que hay un enfrentamiento entre el pensamiento que me
introdujeron durante la educación y otro pensamiento que voy creando nuevo. Hasta que
no tome una decisión por un tipo de pensamiento seguiré sufriendo y los sentimientos me
están diciendo que tengo que tomar una decisión para estar en paz porque los
pensamientos contrapuestos se van golpeando en la mente, creando angustia.
Si me enamoro de una persona locamente, no es por los sentimientos en sí, sino por la
31
multitud de pensamientos que tengo dentro de mí, que forman la imagen de una
personalidad digna de amar. Cuando veo reflejado todos esos pensamientos en un ser, me
enamoro localmente. Los sentimientos reflejan ese patrón de conducta pensado, reflejan la
coincidencia de lo pensado con las cualidades de la persona amada y eso me hace sentir
bien. No puedo analizar todos mis pensamientos conscientes e inconscientes, los
sentimientos hacen ese trabajo por mí de forma instantánea. Pasa lo mismo cuando estoy
buscando la casa de mi vida y de repente llego a una, echo un vistazo general, doy un
paseo por las habitaciones, el salón, la cocina... Y en cinco minutos sé que esa es la casa de
mi vida. Esto lo percibo a través de un sentimiento porque este sentimiento refleja todos
los pensamientos que durante años venía albergando sobre la casa de mis sueños. Si
tuviera que contrastar todos los pensamientos que yo tengo sobre una buena casa, con
todos los hechos, acciones e información que generaron esos pensamientos y entonces los
cotejara con todos los datos, medidas y ubicación que tiene la casa tardaría años en tomar
una decisión.
El sentimiento toma la decisión por mí teniendo en cuenta toda la información que llevo
en mi interior. Si estoy cruzando la calle y de repente aparece un coche a toda velocidad, el
sentimiento de temor me hace pegar un salto para evitar ser atropellado; si me parase a
pensar lo que tengo que hacer sería arrollado por el coche. Hay familias totalmente
destrozadas donde unos miembros hacen daño a otros y se enfrentan dos pensamientos:
«esta persona me está haciendo daño y tengo que alejarme de ella», pero por otra parte se
piensa «esta persona es mi familia, no puedo abandonarla». Este choque de pensamientos
contrarios genera sentimientos de angustia, tristeza, rabia e indican que hay que tomar
una decisión. Hay gente que cree en Dios y se angustia porque confía plenamente en él,
pero Dios le envía muchos problemas. Este enfrentamiento entre un dios bueno y un dios
castigador genera mucha angustia. Los creyentes no se paran a pensar que quizá ese dios
en el que creen no existe y que su doctrina es un invento de hombres para subyugar a las
personas creyentes.
La conclusión de todo lo dicho es que la angustia no viene por la disyuntiva o el choque
entre pensamientos y sentimientos. No. Esto viene por el choque de pensamientos
contrapuestos. Los sentimientos son la consecuencia de mis pensamientos, naturaleza y
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vivencias, son mis mejores amigos y me ayudan a tomar decisiones rápidas y eficaces. Los
sentimientos son mis mejores aliados y me dicen cuándo hay un conflicto interno y tengo
que tomar decisiones para resolverlo.
Ahora bien, tomar una decisión con el corazón según lo que siento no garantiza que esa
decisión sea correcta, lo único que garantiza es que esa decisión va acorde con mis
pensamientos y programación. Si mis pensamientos están equivocados, mi decisión
detonada por mis sentimientos será equivocada. Por esto a veces elijo personas
inadecuadas en mi vida, ideologías perjudiciales y proyectos que me quitan la vida.
Recurro brevemente a la historia. Cuando la filosofía en tiempos de Platón volaba por el
mundo de las ideas y la ontología de Aristóteles se centraba en la metafísica, no había
angustia existencial porque no se contrastaban las ideas con la vida. Había melancolía,
pero no angustia existencial, la cual es mucho peor. Cuando la filosofía empieza a
contrastar las ideas con la vida aparece la angustia existencial porque una cosa es lo que yo
pienso sobre la vida y otra cosa es lo que la vida me hace pensar. Esta confrontación de
pensamientos es lo que angustia a los filósofos, los hace mal sentir y destruye su bienestar.
No es porque haya una confrontación entre pensar y sentir, sino que hay dos
pensamientos que chocan guerreando. Esta lucha se ve muy clara en la correspondencia
de Nietzsche, en estas cartas publicadas se ve cómo adoraba la soledad, pero por otra
parte echaba de menos la compañía. Nietzsche no supo conciliar estas dos ideas y fue
destruido por esta lucha.
El primer libro de filosofía que habla de una forma estructurada sobre estos temas de la
existencia de la vida real y los problemas humanos centrados en el individuo es El Criticón
(1657) de Baltasar Gracián. Esta obra es fundamental en la cultura europea porque Baltasar
33
centra el pensamiento y la filosofía en la existencia y no en las ideas abstractas y
ontológicas. Desvela, descubre y refleja que la felicidad es imposible para la gente culta y
por lo tanto lo único que le queda es conseguir la fama a través del esfuerzo. El Criticón es
un libro que tuvo gran influencia en Francia y en Alemania. Schopenhauer, que se
consideraba discípulo de Baltasar Gracián, desarrolló su pensamiento y decía que Gracián
fue un «filósofo de la vida humana». El Criticón se centra en la vida misma, en los
problemas reales y en las aspiraciones de los hombres, de los grandes hombres.
El Quijote es el contrapunto de El Criticón, pues refleja la vida del pueblo llano, por lo tanto
no podemos llamar a El Quijote un libro de filosofía. Esta obra triunfa entre los
intelectuales porque significa un poco de aire fresco para su intelecto, refleja la vida del
pueblo, las cuestiones de la gente sencilla sin muchas cavilaciones; compensa su exceso de
estudio reflejando una vida normal y cotidiana con cuestiones vulgares. Es un libro de
sabiduría porque trata sobre las cuestiones de la vida partiendo desde la vida, no es un
libro de filosofía porque la filosofía trata las cuestiones de la vida desde la razón. Pero El
Criticón sí que es un libro de filosofía, pero que no ha tenido tanto éxito porque refleja los
problemas y cavilaciones de la gente culta, mucho estudio, mucho saber y mucho pensar.
El Quijote, a pesar de ser un libro zafio, vulgar y mal escrito, entusiasma a todos los que se
dedican a estudiar, estudiar y estudiar. Es una forma de compensar su ausencia de vida.
El Criticón es un libro elegante, culto y bien escrito, es un libro profundo que consigue
meterse en la vida y en los problemas de los grandes hombres.
Tengo que evitar los excesos de leer y también los audios y vídeos, que son los libros del
futuro. Don Quijote se volvió loco de tanto leer. Montaigne, en el libro Ensayos, nos dice:
«el placer de leer tiene inconvenientes muy grandes, pues el cuerpo al estar quieto se
debilita y entristece. No conozco otro exceso más perjudicial, ni nada que haya de evitar
34
más en esta vida». Robert Burton, en su libro Anatomía de la melancolía, quiso a través del
conocimiento y el estudio superar sus angustias y se angustió más. Hoy en día puedo oír y
observar a los intelectuales y veo gente triste y melancólica.
Ese absurdo consejo de los eruditos a la humanidad de que la gente lea, que la gente lea y
que la gente lea… No necesito leer, necesito vivir, necesito sentir partiendo de la realidad
y no sentir con fantasías leídas en libros, naderías que no me aportan vida. Necesito vivir.
Leer un poquito, pero solo para sacar cierta información y ponerla en práctica en mi vida.
Los libros tienen que ser guías informativas sobre experiencias vividas, nunca fantasías
que aturdan mi entendimiento y mi percepción de la realidad. Evitaré leer, oír la radio, ver
pantallas, series o películas. Es mejor vivir. Cuando visite internet o un libro será para
sacar un poquito de información y luego ponerla en práctica en la vida. El día tiene
veinticuatro horas, con que me informe media hora al día tengo suficiente.
Deleuze en su libro sobre Nietzsche dice que la filosofía entristece. El escritor Ciorán, de
tanto leer y leer no tiene ningún complejo en manifestar en sus obras que haber nacido es
una desgracia o inconveniente. El libro Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez,
nos habla de la angustia de estar solo y los Pilares de la tierra, de Ken Follett, nos muestra lo
peor y más sanguinario del ser humano. Karl Marx en sus escritos nos indica cómo
arreglar el mundo y no supo llevar hacia adelante una casa y una familia ordenada,
dejando morir a sus hijos de hambre y frío. Nietzsche se hartó de escribir sobre el
superhombre, pero él mismo fue un pobre hombre, siempre solo, siempre quejoso, inflado
a opio, depresivo y agresivo hacia la mujer que lo rechazó. Escribía sobre el superhombre
para compensar su vida real de infrahombre. Quería ser un gran Übermensch y
simplemente fue un Untermensch. Todo esto lo podemos investigar en sus cartas, que son
muchas.
Voy a dejar de leer ya. Y de prestar atención a la radio, a la televisión, a internet y todos lo
demás medios que me distraen, me aturden, nos confunden a todos y nos hacen perder
nuestro precioso tiempo. Se trata de vivir un poco más e informarme un poco menos,
porque vivir me forma y el mucho saber me deforma.
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Acabo de forma positiva con la famosa frase de Thomas Hobbes «el hombre es un lobo
para el hombre», pero en el libro De Cive nos dice la frase entera, apuntando también que
«el hombre es un Dios para el hombre». Esta frase tiene su origen en la obra Asinaria de
Plauto y dice así: «lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce
quién es el otro». A esta frase podemos añadir que «lobo es el humano para el humano
cuando se desconoce a sí mismo». Me desconozco cuando hay una desproporción entre lo
leído y lo vivido, cuando no hay proporción entre lo aprendido y lo experimentado.
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Placeres mínimos
Los placeres mínimos son una amalgama de placeres abstractos y desencarnados. Son
placeres compulsivos con una gran carencia de realidad que me impulsan una y otra vez a
su satisfacción, pero me dejan totalmente insatisfecho, lanzándome a buscar ese pico de
placer que al final sigue sin llenarme. Es una adicción, es algo que parece el todo pero se
queda en nada. Dan algo de placer pero después de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio.
Son placeres que me impone la sociedad, como por ejemplo la fama, ya sea en las artes, en
las letras, en las ciencias, en las empresas, en el deporte… Me cuesta entender que la gente
que tiene suficiente dinero para vivir bien siga luchando y penando por conseguir el
aplauso de multitudes con las cuales nunca podrá intercambiar un abrazo ni dos palabras.
Los que no llegan a la fama se tienen que conformar con presumir de su coche, de su
forma de vestir o de un viaje exótico. Pero la presunción se mueve en el mismo nivel que
la fama, vanidad de vanidades. A los que no les llega para presumir se dedican a ver
espectáculos y pantallas: ellas, soñando que tienen un gran amor; ellos, fantaseando que
han ganado una copa y saltando de sus sillones cuando el Real Madrid ha metido un gol
gritando ¡hemos ganado! Y yo me pregunto, ¿puede ganar alguien algo sentado en el sofá,
mirando una pantalla y bebiendo cervezas? La realidad de estos últimos, de la gran
mayoría, es que tienen trabajos que detestan para comprar cosas que no necesitan y poder
pagar conexiones a internet y grandes pantallas donde sedar existencias anodinas,
insustanciales y carentes de vida. La gran mayoría se identifica con los famosos, sintiendo
con ellos pero sin conocerlos de nada, viviendo una especie de idealismo absoluto.
Identificando pensamiento y realidad. Pero el mundo de las ideas y lo real no son lo
mismo. La idea es una parte de mi existencia, pero no es todo mi ser, aunque haya
filósofos como Hegel que intenten demostrarlo a través de unas supuestas ciencias
filosóficas.
El mundo de las ideas ha hecho que el ser humano, a través de la filosofía, pueda llegar
muy alto. Hemos podido dominar el planeta Tierra e incluso viajar fuera de él. Pero yo soy
algo más que una idea, soy una persona que tiene cinco sentidos con los cuales percibe el
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entorno y además de los sentidos tengo una infinidad de percepciones que todavía nadie
ha concretado ni redactado porque son muchas: la percepción espacial con la que percibo
las tres dimensiones, la percepción del movimiento, la percepción de mí mismo, la
percepción refleja (los reflejos), la percepción corporal para saber si estoy boca arriba, boca
abajo o de lado, la percepción del hambre, la sed, el frío, el calor y muchas percepciones
más. El libro de Eliezer Braun, El saber de los sentidos, intentó relacionar las percepciones
con el cuerpo y por lo tanto habría más de cinco sentidos, aunque esto es un debate que
está abierto.
Las ideas me atraen, me embaucan, me atontan y en alguna circunstancia me destruyen si
no tienen una concordancia con la realidad porque la filosofía es un arma poderosa. Es
como la dinamita que sirve para hacer grandes obras, pero también para destruirnos.
Alfred Nobel, inventor de la dinamita, consciente de lo peligroso de su invento, creó los
premios que llevan su nombre para intentar que su poderoso descubrimiento no
destruyera el mundo. Sin embargo, todavía nadie ha inventado un premio para que la
filosofía se centre en hacer el bien y no el mal, en mejorar y no en empeorar, en
construirnos y no en destruirnos. No olvidemos que la ciencia es filosofía natural, como
reconoció Newton en su libro Principios matemáticos de la filosofía natural, quien también
reconoció estar aupado a hombros de gigantes, como por ejemplo los filósofos Francis
Bacon y René Descartes.
Tampoco olvidemos que el comportamiento humano es filosofía moral elaborada a través
de la historia. El estudio histórico nos dice que nuestro comportamiento occidental está
profundamente marcado y diseñado por la filosofía. Si le preguntamos a Google, o a
cualquier buscador de internet, cuál es el filósofo más importante de la historia nos saldrá
Sócrates, Platón o Aristóteles. De estos tres personajes el central es Platón, puesto que
Sócrates no escribió nada, fue Platón quien recreó sus diálogos con la autoridad de
Sócrates. Aristóteles fue un fiel discípulo de Platón, quien quiso modificar la teoría de las
ideas pero al final cayó en la metafísica, que para el caso es lo mismo. Aristóteles defiende
la idea universal, prioriza lo intelectual y dice que el único objeto posible de conocimiento
verdadero es la esencia o ente inmutable que solo nuestro intelecto capta. En su libro Ética
a Nicómaco dice que «lo propio del hombre es la vida conforme a la mente, sí, en verdad un
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hombre es principalmente su mente» (1178 a). Me asusta el seguidismo científico que
comparte esta idea, diciendo que somos fundamentalmente nuestro cerebro. Aristóteles lo
explica de forma que si me quitaran todo mi cuerpo y solamente conservara mi cerebro,
ahí estaría lo que soy, pero esto me resulta absurdo porque si tengo un cerebro solo, que
no haya tenido sentidos, que no haya tenido percepciones y que no haya tenido ningún
contacto con algo externo, sería un cerebro vacío, sin nada. Por lo tanto no se puede hablar
de una prioridad de la mente ni de una prioridad del cuerpo, sino de una combinación de
muchos elementos.
No estoy en contra de Platón, ya que en general tiene pasajes sobre el amor y la ayuda
mutua muy bonitos. Pero en lo referente a su teoría de las ideas, el alma y el cuerpo estoy
totalmente en desacuerdo. Platón desestimó el placer, degradó el cuerpo y la naturaleza.
En su libro Fedón nos dice lo siguiente:
«—¡Qué extraño, amigos, suele ser eso que los hombres denominan “placentero”! Cuán
sorprendentemente está dispuesto frente a lo que parece ser su contrario, lo doloroso, por
el no querer presentarse al ser humano los dos a la vez; pero si uno persigue a uno de los
dos y lo alcanza, siempre está obligado, en cierto modo, a tomar también el otro, como si
ambos estuvieran ligados en una sola cabeza. Y me parece que si Esopo lo hubiera
advertido habría compuesto una fábula de cómo la divinidad, que quería separar a ambos
contendientes, después de que no lo consiguió les empalmó en un mismo ser sus cabezas,
y por ese motivo al que obtiene el uno le acompaña el otro también a continuación. En
efecto, algo así me ha sucedido también a mí. Después de que a causa de los grilletes
estuvo en mi pierna el dolor, ya parece que llega, siguiéndolo, el placer» (60 c).
«—Por lo tanto, ¿no te parece que, por entero la ocupación de tal individuo no se centra en
el cuerpo, sino que, en cuanto puede está apartado de este, y en cambio, está vuelto hacia
el alma?
—A mí sí.
—¿Es que no está claro, desde un principio, que el filósofo libera su alma al máximo de la
vinculación con el cuerpo, muy a diferencia de los demás hombres?
—Está claro…
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—¿Cuándo, entonces —dijo él— el alma aprehende la verdad? Porque cuando intenta
examinar algo en compañía del cuerpo, está claro que entonces es engañada por él.
—Dices verdad.
—¿No es, pues, al reflexionar, más que en ningún otro momento, cuando se le hace
evidente algo de lo real?
—Sí. Y reflexiona, sin duda, de manera óptima, cuando no la perturba ninguna de esas
cosas, ni el oído ni la vista, ni dolor ni placer alguno, sino que ella se encuentra al máximo
en sí misma, mandando de paseo al cuerpo, y sin comunicarse ni adherirse a él, tiende
hacia lo existente.
—Así es.
—Por lo tanto, ¿también ahí el alma del filósofo desprecia al máximo el cuerpo y escapa de
este y busca estar a solas en sí ella misma?
—Es evidente» (65 ad).
En República, Platón nos dice: «El alma comprende sin apoyarse en nada sensible, sino sólo
en ideas puras, por las que su demostración comienza, procede y termina» (511 b). Esta
obra influyó mucho en La Política de Aristóteles, La República de Cicerón, La ciudad de Dios
de Agustín de Hipona y el Nuevo testamento de la Biblia.
Toda esta metafísica abstracta fue acogida por Agustín de Hipona e inyectada al
cristianismo, grabada en la Biblia por Jerónimo de Estridón como palabra de Dios y
ratificada con sangre en el Edicto de Tesalónica, decretado por el emperador romano
Teodosio: «Que todos los gobernados por Roma se hagan cristianos, los locos que sigan
herejes serán primero castigados por Dios y luego por nuestra espada». Algunos cristianos
protestantes reniegan de este trío, pero sin ellos tres no habría ni Biblia, ni doctrina ni
nada. Tan solo quedarían algunas anotaciones sobre los cristianos en los libros de historia
y unos cuantos evangelios apócrifos.
Platón despreció el cuerpo y la naturaleza con su teoría de las ideas y hoy la gran mayoría
de humanos desprecia su cuerpo y la naturaleza en pos de ideas metafísicas abstractas de
las que se obtiene un escaso placer a cambio de muchas angustias, trabajos, esfuerzos,
sacrificios, sinsabores, aburrimientos, tedios y dolores.
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Y así, a través de la historia, ha llegado a nuestra mentalidad que el placer de mayor
importancia es ese placer metafísico basado en la idea de ganar, de tener fama, de
aparentar poseyendo cosas lujosas o de soñar en nuestra imaginación idealista que cuando
gana nuestro equipo ganamos nosotros. Pero esto no es verdad, experiencialmente el
placer más intenso tiene que ver con lo real vivido. Da mucho más placer una ducha de
agua caliente en invierno que mil partidos ganados por el Real Madrid. Da más placer un
hermoso día de playa que obtener el Premio Nobel. Los pigmeos y la tribu de los pirahá se
ríen mucho de esta faceta idealista tan occidental. Al leer el libro Vida y lenguaje en la
Amazonia de Daniel Everett me he dado cuenta de lo absurdo de la gramática generativa
de Noam Chomsky y de la filosofía del lenguaje.
Hoy no hay culto al cuerpo, sino culto a la apariencia física para presumir y esto no es
cuidado del cuerpo sino disciplina para alardear, es decir, abstracción metafísica. Esta
ensoñación se da también en otros campos. Cuando una chica escucha canciones de amor
evocando amores platónicos, escapando de su relación de pareja que no le satisface, está
repitiendo la ideología de Platón. Cuando un chico pega botes en el sofá de su casa
gritando «gol, gol, gol, hemos ganado» sabiendo que el equipo que juega en el césped es
totalmente ajeno a su persona, está fantaseando en sus ideas; está huyendo de un trabajo
cotidiano que no le gusta y de esta forma también repite la ideología de Platón viviendo en
el mundo de las ideas, en la metafísica de la fantasía y de la evasión, pero no en el mundo
real, físico, tangible y experimentable. Hoy Platón tiene más seguidores que nunca porque
es fácil fantasear con victorias y amores ajenos antes que vivir una vida real con logros
propios y amores de verdad. Soñar no cuesta dinero, pero mientras se sueñan quimeras
cuesta la vida y se pierde el tiempo de vivir.
La metafísica de Platón llega incluso a lo más prosaico de nuestro vivir cotidiano, como
por ejemplo el sexo, las drogas y el rock and roll. Cuando uno está en una fiesta privada con
la música muy alta, donde casi no se puede hablar, con abundancia de drogas de todo tipo
y practicando sexo de todo género, se podría decir que se ha alcanzado el cielo. Y es
verdad porque es un planteamiento metafísico; pero en estas fiestas se consigue
poquísimo placer real porque el sexo es de baja calidad al no tener la riqueza del
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sentimiento amoroso, porque las drogas tienen un pico muy alto pero una bajada muy
larga y porque la música estridente sube la euforia momentánea, pero luego cae el ánimo
durante bastante tiempo. Esto se puede ver en la biografía de Elvis Presley, Freddie
Mercury y tantos famosos que fueron expertos «festerosdrogasexuados», que buscando el
cielo metafísico se toparon con el infierno real.
Y del supuesto éxtasis de la fiesta podemos pasar al éxtasis de la mística que también es
una idealización del placer. Los placeres mundanos para mí no fueron ninguna tentación
ya que siempre he pensado que eran de baja intensidad. Pero cuando probé los placeres
místicos, ahí si me quedé enganchado. Experimenté en una ocasión en un monasterio el
éxtasis llamado místico, sintiendo un placer intenso perdiendo el apetito y pasando horas
y horas en la capilla postrado en una alfombra. Sin saber qué era aquello y qué me estaba
pasando consulté con un monje y me dijo que eso era Dios. Mi vida se volcó en una
obsesión buscando la soledad y los momentos de desierto donde poder contactar con Dios.
Tras años de sufrimiento logré salir de esta adicción. No necesito decir nada más sobre
esto porque la noche oscura y el vivir sin vivir en mí (anhelando la muerte) están muy
relatados en las obras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, de los místicos sufís
o de los monjes budistas, que se apartan, se aíslan y empiezan a sentir en la abstracción de
su mente unos placeres puntuales pero escasos en el tiempo. Curiosamente Buda coincide
con los místicos occidentales en la autodestrucción del deseo del cuerpo: «Esta, oh monjes,
es la Noble Verdad de la cesación del sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese
mismo deseo, su abandono, su descarte, liberación, no dependencia». Se privan los monjes
y las monjas del gozo de nuestro maravilloso cuerpo y de la gran mayoría de placeres que
nos da la realidad en toda su riqueza.
Los placeres mínimos, bajo una promesa de intensidad en el disfrute del placer, me
engañan. La verdad concreta es que cuando contacto con estos placeres minúsculos noto
que son de escasa calidad y breves, apartándome de una realidad integral y dotada de
muchos matices donde sí que se pueden vivir placeres intensos y prolongados en el
tiempo.
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Aumentando el placer
Dicen los filósofos antiguos, los monjes y la psicología cognitiva que la felicidad no es algo
exterior sino que es algo interior. Esto es verdad porque la felicidad es un concepto
abstracto, es una abstracción de la realidad. Como ya dije al principio del libro, no me
interesa la felicidad, me interesa el placer. El placer no es algo interior, sino que es la
relación entre el interior y el exterior en una combinación adecuada y proporcionada que
me hace sentir bien, dichoso y alegre.
Últimamente se está poniendo de moda volver a la vida natural porque en ella hay mucha
más dicha y alegría. Hay muchos libros para conocer las culturas que viven integradas en
la naturaleza como Viajes y exploraciones en el África del Sur de David Livingstone, Vida
entre los indios de George Catlin, Los Himba de Francisco Giner Abati. Pero todo esto es una
visión desde un punto de vista ajeno a la vida de las propias tribus porque ellas también
tienen su dolor y su sufrimiento. Margaret Mead, en su libro Adolescencia y cultura en
Samoa, afinó un poquito más porque ella fue antropóloga. Estas tribus no tienen ese
periodo de angustia de adaptación de la niñez a la madurez, llamado adolescencia,
aunque ese periodo es decisivo para que cada persona sea como es, para que cada
individuo pueda autoconstruirse. En las tribus de cazadoresrecolectores no hay
propiamente una identidad personal, la tribu lo es todo, repiten esquemas y formas de
vida sin la posibilidad de que haya libertad e indemnidad personal. Las tribus indígenas
viven en una constante infancia. Habrá gente que quiera este tipo de placer, pero yo aspiro
a un placer maduro e intenso. Ya soy mayor y dejé atrás las niñerías.
También se suele tener una visión idílica de vivir en el campo, rodeado de animales,
lechugas y tomates. Yo prefiero vivir en la ciudad rodeado de gente, de seres humanos. En
el bloque en el que yo vivo hay dieciséis puertas, conozco a todos mis vecinos, hablo con
todos y no tengo con ellos más tiempo de conversación porque el tiempo es limitado y no
coinciden nuestros objetivos vitales, pero a pesar de esto da gusto poder intercambiar unas
palabras mirándonos a los ojos, humano con humano. No consigo tener cercanía afectiva
con un perro, con un gato o cualquier mascota, pero sí que me gusta observar y
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relacionarme con las personas. Difiero de Schopenhauer, pues él manifiesta que ama más a
los animales que a las personas. Ciertamente los animales son como juguetitos animados
que yo puedo amaestrar para que hagan lo que a mí me dé la gana. Esto para mí no
supone ninguna satisfacción porque yo prefiero la libertad y la individualidad de las
personas que cuestionan mi existir y de esta manera puedo madurar y reconocerme en mí
mismo en contraste con otras opiniones ajenas y cuestionamientos que no son los míos.
Para mí, vivir enamorado de un animal es degradarme como ser humano. Schopenhauer
ha tenido una influencia tremenda en la psicología moderna más actual, en la psicología
cognitiva. Dice Schopenhauer en Parerga y paralipómena I, citando a Epicteto, que no son las
cosas y las situaciones las que nos hacen sentir mal, sino lo que nosotros pensamos sobre
esas cosas o situaciones. Esto es mentira, pues el bienestar o malestar es una combinación
de todo (interno, externo, intenso, extenso…) lo que nos hace sentir placer o dolor. La
realidad nos dice que alguien que esté encerrado en la cárcel, por mucho que piense
positivamente, poca dicha va a encontrar en su vida. Dice también Schopenhauer en este
libro, en el capítulo De lo que uno es, que «en las inferiores clases trabajadoras, sobre todo
las que cultivan la tierra, están los rostros alegres y satisfechos. En las ricas y distinguidas
personas se encuentran las caras malhumoradas». Schopenhauer habla de esto porque
conocía muy bien a la gente de dinero, su familia era muy rica y él vivió toda la vida sin
trabajar gracias a sus rentas. En su juventud convivió con la alta sociedad de su época
hasta que decidió apartarse y dedicarse a la filosofía. Pero él no conoció en profundidad a
la gente del campo que suponía tan feliz, pues ellos también sufren. Yo lo sé porque nací
en el campo, mi padre era agricultor, vivíamos en un valle encantado rodeados de
preciosos cultivos, a la espalda del cortijo había un pozo del que siempre manaba agua
fresca y frente a su boca había un explanada donde se cultivaban todo tipo de verduras,
hortalizas y cosas apetecibles. Este valle maravilloso estaba rodeado por cortijos de gente
que entre sí tenían lazos familiares. Por la noche se juntaban a contar historias frente al
fuego o a jugar a las cartas. Los fines de semana se celebraban fiestas en la era (donde se
trillaban los cereales) con cantos, bailes y comida ecológica de la tierra. Mi familia nuclear
la formaba mi padre, mi madre y mis dos hermanos, siendo yo el más pequeño. Las
relaciones aumentaban con mi familia extensa que la formaban muchos primos que vivían
alrededor, tíos, tías y abuelos. A mi padre le iba muy bien económicamente y a su rico
negocio iba añadiendo hacienda sobre hacienda. Mi padre estaba enamorado de mi madre
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y mi madre de mi padre más. Y a pesar de todo esto, mi padre un día decidió quitarse la
vida colgándose de un olivo. Yo conozco bien a la gente del campo y sé que también
sufren. Mi padre, teniéndolo todo exteriormente no supo resolver su cuestión existencial.
En la dicha personal influye el entorno y lo interno. Schopenhauer vivía entre libros,
cavilaba en su cabeza resolviendo problemas, pero era incapaz de saborear lo que le
rodeaba, incluyendo las relaciones con otros seres humanos. Él no se suicidó porque tenía
recursos intelectuales, pero no supo vivir bien y se amargó mucho.
Una forma muy curiosa de disfrutar de los placeres en nuestro mundo es engañar a
nuestro cerebro, por ejemplo a través de los viajes. El motivo de por qué se disfruta tanto
viajando es porque, estando bien, aplicamos un sufrimiento a nuestro cuerpo y cuando
dejamos de sufrir, las cosas las disfrutamos más porque hemos dejado atrás las molestias.
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Esto funciona de la siguiente forma: cojo mi coche, me siento y voy tres horas sentado
dentro de un habitáculo sin poder moverme, lo que genera un gran estrés nocivo para mi
organismo porque mi cuerpo está encerrado sin movilidad. Cuando llego a mi destino y
bajo con las piernas entumecidas, estiro la espalda y los brazos, observo que todo lo que
hay a mi alrededor es maravilloso porque antes ha habido un sufrimiento de estar
encerrado tres o cuatro horas en una urna sin poder moverme. Cuando regreso a mi casa
el placer es inmenso después de otras tres o cuatro horas de viaje. Mi casa vuelve a tener
una buena acogida y la veo más confortable que antes. Esto es engañar al cerebro porque
disfruto del placer por el contraste que hay entre sufrimiento y dejar de sufrir. Y qué
contar del súper placer que se experimenta cuando se hacen tres transbordos en avión
para llegar a El Caribe y ver una playa, y cuando se regresa después de doce horas de
avión la casa propia que antes me agobiaba ahora es una maravilla. Pero podemos
disfrutar de mucho placer sin necesidad de engañar a nuestro cerebro, sin necesidad de
contrastar el placer con el dolor para saborear el goce de la ausencia del penar. Podemos
disfrutar del placer en sí, no necesitamos el dolor para disfrutar del placer. Podemos
disfrutar combinando adecuadamente las unidades de placer (prouniplacer).
Dicen que el placer es relativo y el dolor también si tenemos un buen sentido en la vida.
Hubo un buen hombre llamado Viktor Frankl que escribió el libro llamado El hombre en
busca de sentido. Dentro de la psicología tiene mucha influencia, pero no reparó este buen
hombre en que, de la misma forma que su sentido en la vida le ayudó a sobrellevar su
sufrimiento en los campos de concentración nazi, fue el sentido de la vida que tenía Hitler
y sus seguidores el que invadió países, destruyó tierras y asesinó a millones de personas.
Ese sentido que tenía Hitler y todos sus colaboradores fue el que devastó nuestro planeta
con la Segunda Guerra Mundial. Entonces, el sentido de la vida puede ayudarnos a
mejorar, pero el sentido de la vida puede destruirnos y hacer que nosotros destruyamos a
los demás. Hoy sabemos gracias al libro El gran delirio de Norman Ohler, que Hitler era
una persona con un sentido de la vida claro, pero que sufría muchísimo y volcó su
angustia repleta de sentido contra los judíos y los países a conquistar. Sabemos todo esto
por el diario del médico personal de Hitler que iba anotando todo sobre su paciente.
Todos los filósofos han escrito con un gran sentido que a veces construye y a veces
destruye. El sentido en la vida puede dar placer o dolor. El odio y la venganza pueden dar
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sentido a la vida, como se relata en la novela Frankenstein de Mary Shelley, donde una
tierna criatura, tras ser golpeada muchas veces por la vida, decide en su odio vengarse de
la humanidad. El sentido no asegura la bondad, pero el placer sí, de la misma forma que
un león satisfecho se niega a atacar a las cebras que pasan a su lado. Un humano lleno de
placer nunca agredirá a un semejante. El placer solo construye, ya que cuando una
persona vive en placer, con placer y plácidamente no necesita conquistar a nadie ni
destruir a otros. Cuando una persona vive a gusto disfruta y se alegra con los demás.
Hitler fue un hombre con sentido pero carecía de todo placer, vivía sumido en la angustia.
Ni la religión, ni la psicología, ni la economía van a salvar al mundo; lo único que va a
mejorar el planeta es aprender a vivir con placer.
La dialéctica desde Platón a Hegel no sirve para avanzar en la ciencia ni en la moral. La
lucha, el predominio, la competición… Todo esto no sirve a la humanidad ni produce
placer. Cuando uno gana, todos los demás pierden. Hay que dejar de destruir el planeta.
Hay que dedicarse a gozar con la proporción entre unidades de placer (prouniplacer). La
única forma de avanzar es dividiendo las cosas y los conceptos en unidades pequeñas para
identificarlas, luego combinarlas y generar otras nuevas. Para observar esto en el campo
científico se pueden leer las obras Novum Organum de Francis Bacon y Discurso del método
de René Descartes. Para observar cómo se ha desarrollado la moral también se pueden leer
las obras de John Locke y Adam Smith. A nivel moral nuestra cultura también ha
avanzado: tenemos derechos humanos, libertad individual, protección social, libre
circulación, libertad de expresión, etcétera. Los que dicen que no hemos avanzado en
moral es porque no han leído nada de Grecia y Roma. En la antigua Grecia, incluso
Sócrates, el más ilustre de los filósofos, era golpeado y humillado habitualmente según nos
relata Diógenes Laercio en Filósofos ilustres, donde dice que «recibía Sócrates puñetazos y
tirones de los pelos y las más de las veces risas de escarnio y las patadas las encajaba sin
rechistar». Y si así trataban al más famoso pensador, que acabaron matando, no quiero
imaginar cómo trataban a las mujeres y los esclavos de la época que no tenía ningún
derecho. O sea, que sí hemos avanzado mucho también a nivel moral, aunque se diga lo
contrario. En comportamiento humano también hemos evolucionado, crecido y
desarrollado.
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Puesto que se ha aumentado el placer gracias a saber apreciar la vida natural, conocer el
contenido de nuestros pensamientos, vivir el momento presente, saber la importancia de
tener un sentido en la vida y tener libertad personal para autodeterminarlos, ahora toca
desarrollar un método para aumentar el placer individual al máximo y compartir la dicha
con los demás, uniéndonos en relaciones placenteras y enriquecedoras.
Yo propongo el método Prouniplacer que voy a desarrollar en el resto del libro.
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Prouniplacer: placer máximo
El agobio de existir deja de ser agobio cuando se diseña, se estructura y se programa con
un horario concreto. De esta manera sé en cada momento lo que tengo que hacer y no me
angustio. Me pasó con las comidas, nunca sabía lo que iba a comer ni qué preparar, así que
diseñé un menú semanal y aquí acabaron mis agobios en la mesa. De la misma forma con
la programación de mi existencia acabaron los agobios, las angustias, los sufrimientos. El
diseño y la programación del método Prouniplacer (proporción entre las diferentes
unidades de placer) me hace sentir dichoso y plácidamente en paz. Mi programación
consiste en dos partes: la primera es la organización del tiempo dedicando ciertas horas a
ciertas cosas que me hacen sentir bien; la segunda es el contenido de ir mejorando la
proporción de las unidades de placer para hacer crecer las unidades disminuidas y
disminuir las aumentadas. La paz no es mi objetivo fundamental, tan solo es el primer
paso, pues aspiro a ir creciendo en el placer con la práctica para llegar cada vez a un
éxtasis más grande.
La vida es sufrimiento para los que separan el cuerpo del alma, para los que separan la
mente del cerebro y dejan volar su fantasía por mil mundos irreales. Mientras la mente
vuela por países ajenos, el cuerpo se olvida de activar la hipófisis y de esta manera la
glándula pineal deja de enviar la información a través del sistema nervioso para que se
produzcan las hormonas que reparan, revitalizan y mantiene sano al cuerpo. La
separación entre el cuerpo y el alma, entre nuestro organismo y la mente es lo que produce
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la angustia, el sufrimiento, el dolor, la enfermedad y la muerte prematura. Una hormona
puede aliviar un momento de angustia y un conjunto de hormonas combinadas pueden
restaurar el cuerpo y sanar el alma. Mientras la mente vuela, el cuerpo se destruye. Por
esto es importante tener un placer personal programado, buscando la debida proporción
entre unidades de placer que unan mente y cerebro.
Hay unos pocos filósofos que hablan sobre el placer como Epicuro, John Locke y Joan
Stuart Mill, pero lo hacen desde la razón. La razón solo es una unidad de placer entre
muchas. He sacado de la vida veinticinco unidades de placer que se pueden analizar y
practicar por separado. Se pueden aumentar unas y disminuir otras para encontrar la
proporción ideal que me haga sentir bien. Armonizando las unidades de placer en el
espacio consigo un buen bienestar psíquico y organizando mi tiempo con actividades
saludables consigo un cuerpo en buenas condiciones. Es cierto que ha habido filósofos que
han tocado el resto de unidades de placer, pero siempre se las ha subordinado a la razón.
La razón es una unidad de placer más y de lo que se trata es de hallar una proporción
entre las diferentes unidades de placer. Notamos la desproporción a través del dolor. El
desasosiego, la tristeza, la angustia y la desesperación nos pueden llevar a la evasión en
internet o al aturdimiento de la lectura, que a su vez provocará mayor malestar. Pero hay
una forma positiva de aprovechar cualquier tristeza o malestar y es utilizándolos para
saber que estoy haciendo algo incorrecto y así organizar mi vida: con la plataforma de los
placeres básicos, evitando los placeres mínimos y aumentando los placeres máximos con
la proporción entre unidades de placer.
Prouniplacer es un método para aumentar el placer. Es nuevo y desconocido, por lo que
no va a tener gran acogida. En las cuestiones personales internas, nuestra cultura
occidental prefiere seguir siendo como es. Los cambios psicológicos no gustan, no
apetecen y por lo tanto no se llevan a cabo. Se prefiere sufrir en lo conocido que disfrutar
de lo que no se conoce. Los cambios en nuestro mundo se derivan a desplazamientos, a
viajes, a cambiar de coche, de casa, de vestido o de lugar. Es una cosa extraña que en
nuestra civilización se prefiera cambiar lo externo a lo interno, cuando es nuestra
percepción la que nos hace sufrir o disfrutar. Más extraño resulta que haya gente que vive
sin darse cuenta de su sufrimiento o de si vive con placer. Esto de vivir sin darse cuenta de
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que uno vive siempre me ha resultado curioso. Y el colmo de la locura es filosofar
diciendo que hay que ser duros, fuertes y poco sensibles para afrontar los golpes de la
vida cuando es la sensibilidad precisamente la que me hace captar el golpe antes de que
venga. La sensibilidad me permite observar la molestia antes de que venga el dolor y el
dolor me informa de la posible enfermedad. La percepción y la sensibilidad me ayudan a
prevenir para no tener que curar.
Este método tiene la ventaja de que se entrena junto con las actividades que hago durante
el día, no hace falta reservar un tiempo para practicar el Prouniplacer. Sabiendo que tengo
veinticinco unidades de placer, se trata de ver qué unidades tengo disminuidas y qué
unidades tengo en exceso. Las unidades de placer disminuidas son aquellas a las que les
presto poca atención. Las unidades de placer aumentadas son aquellas a las que dedico
mucho tiempo y espacio. Hay que evitar las unidades de placer que tengo muy abultadas
y pensar, atender e intentar conectar con aquellas unidades de placer más abandonadas.
Haciendo esto voy creando un hábito que se va automatizando y al final se convierte en
inconsciente. Cuando pase a mi inconsciente me sentiré con mucho placer y dicha de
forma espontánea.
El entrenamiento del placer tiene que durar toda la vida, porque a la vez que voy
regulando de forma proporcionada mis unidades de placer, el entorno (sociedad, trabajo,
allegados...) va grabando en mi persona distorsiones de mi vida placentera, ya sea por
introducir placeres mínimos o por priorizar unas unidades de placer ante otras. Este
entrenamiento nunca será penoso ni aburrido, pues es la forma de ir autoconstruyendo mi
psicología. Viendo mis cambios y el placer que producen me sentiré muy satisfecho y este
bienestar hará que cada vez me apetezca más practicar el método Prouniplacer. Y podré
decir cada mañana «es un placer habitar en mí y vivir conmigo» y podré pensar cada
noche «es un placer convivir con otros». Para poner en práctica el Prouniplacer intento
coger una unidad de placer que tenga muy disminuida y durante uno o varios días me
dedico a practicarla pensando en ella y percibiéndola. Si tengo varias unidades de placer
que están medianamente disminuidas escojo varias y las voy practicando hasta que tengo
familiaridad con ellas. También estoy pendiente de las unidades de placer muy
aumentadas y cuando tiendo a centrarme en ellas intento evitarlas pensando, atendiendo y
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conectando con aquellas más disminuidas y aumentado su tiempo en mí.
Algo que quiero destacar es que hablo de proporción y no de equilibrio. Lo que entiendo
por proporción es la combinación de elementos en diferentes medidas de forma adecuada.
Relación, disposición, conformidad o correspondencia debida de las partes de una cosa
con el todo o entre cosas relacionadas entre sí. Se habla a menudo de vida equilibrada o de
dieta equilibrada. Mi mente no entiende cómo aplicar el equilibrio correctamente, pero sí
que entiende las proporciones. De las veinticuatro horas del día sé que tengo que dormir
ocho. En la dieta sé que tengo que ingerir 55 % de hidratos, 30 % de grasas y 15 % de
proteínas. De la misma forma sé que tengo que buscar la proporción adecuada entre las
veinticinco unidades un placer. Los sentimientos me informarán de si mis unidades de
placer están en proporción o no, de la misma forma que el sueño me dirá si tengo que
dormir.
Hay que tener una prevención, hay que llevar mucho cuidado con la apetencia porque esa
sensación de que algo me apetece es simplemente un hábito automatizado del inconsciente
que ha podido ser producido por algo ajeno a mí. Aquello que me apetece, en principio,
hay que someterlo a cuestión para que al final todo aquello que me apetezca coincida con
aquello que me hace bien, sea saludable y me produzca placer. Entiendo por apetencia un
estilo o tendencia que me empuja a anhelar o desear algo. Se puede llamar también
inclinación, deseo, ansia, afán, anhelo, apetito, antojo, ambición… Tengo que ir
preguntándome de vez en cuando y antes de hacer algo no programado lo siguiente: ¿Está
el apetito en concordancia con la proporción entre unidades de placer o me impulsa el
apetito a la desproporción de las unidades de placer y a disfrutar de placeres mínimos que
evitan saborear el placer máximo?
El placer es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de la apetencia. El
placer es muy importante ya que por placer como, duermo y me reproduzco. El placer es
lo que me puede hacer tener una vida moral, o sea, una buena relación humana porque al
vivir placenteramente me surge naturalmente relacionarme en paz con los demás. Es la
angustia y la insatisfacción personal las que provocan odio, miedo y por lo tanto violencia.
Estoy contra el argumento de Immanuel Kant en su obra Crítica a la razón práctica, cuando
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contrapone ética y placer. El placer me lleva a un comportamiento adecuado y conveniente
con los demás. De la misma forma que de una fuente no puede manar agua dulce y salada,
una persona que no viva con placer difícilmente va a estar en paz y va a dar placer a los
demás. Si no vivo una vida de placer, por mucho que me flagele y me violente estudiando
muchísima filosofía y psicología, y me esfuerce en practicar las mejores virtudes jamás
conseguiré ser amable y bondadoso porque la sensación de malestar se me impondrá y
aunque quiera hacer lo bueno haré lo malo. Solamente el placer me salvará.
El placer tiene mala fama entre los filósofos actuales, pero no fue así en la antigua Grecia,
en tiempos de Aristipo. Y cuando hablo de placer no me refiero al tipo de placer planteado
por Epicuro, que se basa en la razón. La razón es solamente una fuente de placer, pero hay
veinticinco unidades de placer y el goce no tiene que ver solamente con la razón sino con
la experiencia de nuestro ser en conjunto.
El placer máximo es una proporción entre todas las unidades de placer, es decir, que estas
unidades tienen que ser combinadas de forma adecuada en su justo nivel para que me
hagan sentir bien. Cada unidad de placer recibe un nombre, pero como el lenguaje
humano es limitado para explicar la realidad, quizá se puedan llamar o denominar de otra
forma diferente porque nunca el lenguaje abarcará todo el sentido de cada unidad de
placer. Un ejemplo de ello es que cambié la palabra intuición por la palabra instinto
después de leer un escrito de Nikola Tesla. Me refiero al discurso en la entrega de la
medalla Edison el 18 de mayo de 1917, donde dice Tesla: «pero ustedes saben que el
instinto es algo que trasciende el conocimiento. Indudablemente tenemos algunas fibras de
lo más sutiles que nos permiten percibir verdades, cuando la deducción lógica o cualquier
otro esfuerzo obstinado del cerebro son en vano. No podemos sobrepasar cientos límites
en nuestro razonamiento, pero con el instinto podemos cubrir grandes distancias. Yo tenía
el convencimiento de que estaba en lo cierto y de que era posible». Por lo tanto el nombre
de cada unidad de placer podría ser diferente. El lenguaje humano es muy pobre para
definir la realidad de lo que existe.
Una unidad de placer es una unidad psíquica simple, evidente e intuida. Es una facultad
humana, una capacidad psíquica, una forma de entender la mente humana y el cuerpo que
53
la aloja. Los sentimientos son los resultados y las unidades de placer son las causas. Por
esto no se puede dividir la mente humana entre razón y emoción. La razón origina
emociones, pero la razón es limitada porque hay más unidades de placer que dan origen a
emociones. La razón humana es una pequeña parte de nuestra mente, la razón es una
unidad de placer que anda acompañada de otras muchas.
Sin embargo, la mente no es lo mismo que el cerebro, pues dividiendo, diseccionando e
inspeccionando el cerebro nunca vamos a encontrar las ideas y la información que abarca
nuestra psique. Lógicamente, la mente y el cerebro se necesitan mutuamente para
funcionar correctamente. Es como la informática, que necesita el soporte físico del
ordenador y la información que habita en él. Cuando el ordenador se rompe, la
información se conserva en una nube, es decir, en otro sistema de almacenamiento.
Partiendo de este símil podemos decir que cuando nuestro cerebro se estropea por una
enfermedad grave o muere, la información relevante se conservará en algún espacio y
tiempo desconocido para nosotros en estos momentos. Así que no hay que tenerle miedo a
la muerte, sino que hay que tenerle miedo a la pobreza intelectual, ya que solo los
ignorantes perecerán para siempre. La gente que aporte algo a su vida y a la humanidad
preservará su consciencia en algún lugar de un espacio y tiempo infinito e inimaginable.
Yo divido la mente en partes psíquicas simples y he obtenido veinticinco unidades de
placer: razón, estética, orden, experimento, instinto, silencio, causalidad, entorno, cuerpo,
yo, tú, infinito, curiosidad, imaginación, apego, creación, independencia, esperanza,
comparación, agrado, lucha, movimiento, sentidos, colaboración y reconocimiento. Estas
unidades de placer son conocidas por todos, pero no se repara en su amplitud e
importancia y tampoco se organizan de forma proporcionada en el interior del ser
humano.
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Es muy importante estar bien teniendo las unidades de placer proporcionadas, porque de
lo contrario tiendo a unirme con personas que no me convienen o a prestar demasiada
atención a pantallas, libros, drogas o distracciones que me hacen daño. El beneficio de
tener las unidades de placer proporcionadas se traduce en que soy dichoso, estoy en paz,
en armonía y a gusto. Es algo parecido a la música porque cuando una melodía está
correctamente proporcionada con sus notas, tonos, semitonos y silencios me produce
placer y me hace sentir bien. Escuchar solo un pitido continuo en música es lo mismo que
vivir centrado en una sola unidad de placer.
Las unidades de placer hay que entrenarlas para que formen parte de mi hábito diario y
que se vuelvan automáticas integrándolas en el inconsciente. El inconsciente no es ningún
gran misterio, sino que forma parte de todas aquellas cosas aprendidas o innatas que
hacen funcionar nuestra vida, que por operatividad no pueden estar presentes en mi
consciencia, sino que funcionan activando mecanismos automáticos. Si tuviera que ser
consciente de todo lo que hago, mi vida se paralizaría. A través de los sentimientos y de
mi existir puedo ir captando qué hay dentro de mi inconsciente.
Primero tendré que aprender a identificar lo que pienso, así que pasaré unos días
atendiendo de vez en cuando a mis pensamientos. Observaré qué es lo que pienso
habitualmente porque tengo que familiarizarme con mis pensamientos. Después anotaré
las veinticinco unidades de placer en un papel o en el móvil, en una lista vertical, para
identificar con mi pensamiento cada una de ellas. Cada vez que revise mi pensamiento
pondré una señal al lado de cada unidad de placer en la que estoy pensando. Si cuando
reviso mis pensamientos noto que estoy razonando pondré una señal al lado de la razón;
si estoy apreciando la belleza estética de algo pondré una señal al lado de estética; si estoy
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ordenando conscientemente algo pondré una señal al lado de orden. Lo que consigo con
esto es identificar qué unidades de placer tengo en exceso y a qué unidades de placer no
presto atención. Al cabo de unos días sabré qué unidades de placer abundan en mí y qué
unidades de placer tengo descuidadas. El siguiente paso será dejar de pensar, atender y
conectar con las unidades de placer que abundan en mí y pensar, atender y conectar con
las que escasean.
La forma de aumentar las unidades de placer carentes es exponerme a ellas a través del
pensar, a través de la atención concentrada y a través de conectar con ellas. Se trata de
exponerme a aquellas unidades de placer que no utilizo habitualmente para que haya una
proporción entre todas mis unidades de placer. De esta manera me sentiré bien, ya que
centrarme en una sola unidad de placer provoca angustia. No hay que agobiarse aunque al
principio cueste, es como aprender idiomas, al pensar en ello, al centrar mi atención y
conectar con las unidades voy aprendiendo. En resumen, conectar con una unidad de
placer es como cuando me embeleso con la amada o el amor, donde todo lo demás
desaparece y solo la unidad de placer elegida se muestra. Pero no para quedarme siempre
en ella, sino para ser consciente de esta unidad y luego aprender a combinarla con el resto
de unidades de placer, formando una estructura debidamente proporcionada que a su vez
me proporcione mucho placer.
De lo que se trata es de hacer crecer las unidades de placer disminuidas y disminuir las
que sobreabundan hasta llegar a la proporción adecuada. Sabré cuál es la proporción
adecuada prestando atención a mis sentimientos, pues estos me indican si estoy bien o no.
Esto ya lo indiqué en el apartado de los sentimientos. Habrá momentos en los que tendré
que unir las tareas que realizo a los pensamientos. Y si quiero potenciar los sentidos
necesariamente necesitaré unir los pensamientos a los actos. Si necesito razonar o
imaginar, lo puedo hacer mientras realizo cualquier actividad corporal automática como
correr, ir en bici, andar, limpiar la casa… Tengo un maravilloso modo automático que me
permite hacer ejercicio y pensar a la vez, de esta forma aprovecho el tiempo y lo
rentabilizo. Estoy en contra de todas esas teorías que hablan de vivir el momento presente,
de tener todo nuestros sentidos en el ahora porque no es rentable ni físicamente ni
psíquicamente. Vivir en el ahora en exceso es un recurso religioso espiritual para atontar
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mi consciencia e impedirme programar el futuro aprendiendo del pasado. Las religiones
fueron creadas para controlar a las masas. A veces necesito pensar cuando estoy corriendo.
También necesito analizar el pasado y proyectar el futuro para poder ir avanzando a nivel
personal. Necesito aprovechar todas mis capacidades y potencialidades: consciencia
presente, análisis del pasado, proyección del futuro, modo automático, inconsciente. Todo
esto lo puedo ir entendiendo y trabajando a través del pensamiento, la atención
concentrada, la conexión, los sentimientos, el contacto con el entorno, la exposición…
Repito el procedimiento: anotaré todas las unidades de placer en un papel y lo puntuaré,
marcando las que están más abultadas y las menos agrandadas para centrarme en estas
últimas y evitar el exceso de las otras. Durante el día se trata de centrarme en aquellas que
tengo disminuidas y evitar aquellas que estén más aumentadas. A veces podré centrarme
en una sola unidad de placer muy disminuida y dedicarle un tiempo, en otras ocasiones
podré ir picoteando entre varias unidades de placer que tenga medianamente
disminuidas, pasando de una a otra rápidamente.
Esta forma de actuar con las unidad de placer es un idioma psíquico, es un sistema de
vida, una forma de entender mi mente. Requerirá tiempo y dedicación hasta que consiga
entenderlas y manejarlas con facilidad. No es algo que cueste mucho esfuerzo y trabajo,
simplemente necesito tiempo y dedicación para ejercitarme en ello. La práctica generará
un hábito, el hábito generará el automatismo que me quitará el esfuerzo y también las
grabaciones inconscientes que me harán regular las unidades de placer de forma
proporcionada sin darme cuenta, pero sintiendo los efectos positivos de placer y bienestar.
Vuelvo a explicarlo de otro modo: a lo mejor estoy inflado de razón, pues bien, cuando me
note razonando, reflexionando sobre un tema de forma lógica y abstracta puedo pasar los
pensamientos y la atención de esa razón a otra unidad de placer de la que tenga carencias
e intentar conectar con una nueva unidad de placer abandonada, como por ejemplo el
orden, y dedicarme a pensar en cómo ordenar mi casa, mi armario, mis horarios y cosas
similares, pensando en mi mente lo bien que queda todo organizado, centrando mi
atención en la casa bien ordenada y conectando placenteramente con el orden del hogar.
En caso de tener muy alta la unidad de placer de la imaginación y si paso mucho tiempo
fantaseando habría que mudar los pensamientos y la atención a otras unidad de placer que
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tenga pobres de tiempo y dedicación, por ejemplo el cuerpo. Notar mi cuerpo, percibiendo
mi corporeidad, pensando en qué le sobra y qué le falta, haciendo ejercicio, fijándome y
atendiendo a mis músculos, elaborando platos ricos para darle gusto al paladar y sanos
para que mi cuerpo tenga la máxima vitalidad... Todo esto no implica razonar ni
abstraerse, pues sé lo que le conviene a mi cuerpo debido a mi experiencia. Sé que si como
poco y bien estoy más ligero y si hago ejercicio me encuentro mejor y más ágil. Todo esto
son evidencias.
Es muy fácil pasar al modo razón y empezar a excusarme y argumentar mil cosas contra el
tiempo que lleva preparar la comida o lo cansado que es hacer ejercicio. No hay que caer
en esta trampa, porque ese tiempo que estoy razonando puedo estar haciendo ejercicio,
aunque sean quince minutos al día; la experiencia satisfactoria me hará aumentar el
tiempo. Hay que tener en cuenta que me muevo por experiencias satisfactorias. Hay que
pensar siempre que el cuerpo es un unidad de placer, el cuerpo lo percibo de forma
evidente. La experiencia me dice que la buena alimentación, el ejercicio, el sueño, la
serenidad producen beneficios a mi cuerpo. La unidad de placer del cuerpo es igual de
importante que la unidad de placer de la razón, por esto una no tiene que anular a la otra.
Ningún razonamiento me tiene que apartar de la unidad de placer del cuerpo. Por lo tanto
ninguna razón está legitimada para descuidar el cuerpo o perjudicar el cuerpo en virtud
de una doctrina, ideología o creencia. Ninguna lucha que perjudique mi cuerpo está
justificada, la única lucha justificada es la que protege y cuida mi cuerpo. El martirio del
cuerpo y el sacrificio por ideas, religiones o cualquier tipo de empresa están totalmente
injustificados. Para entrenar las unidades de placer necesito un mínimo de estabilidad
corporal porque si duermo poco y voy escaso de sueño me costará pensar, si no hago nada
de ejercicio el cansancio perjudicará la concentración y si como demasiado la pesadez me
restará fluidez mental. Así que si quiero rentabilizar mi trabajo mental, tengo que cuidar
mi cuerpo.
Las unidades de placer a su vez se agrupan en conceptos más complejos creando otras
nociones. El amor es un concepto compuesto por unidades de placer, ya que hay
diferentes tipos de amor, de hecho los griegos tenían varios nombres para estas diferentes
formas de amar. Si uno el apego con la imaginación tengo el amor romántico; si uno el
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apego con el cuerpo tengo amor carnal (el amor a la familia); si uno el apego con instinto
tengo amor sexual; si uno independencia, apego, cuerpo e instinto, tengo amor libre. Y así
sucesivamente.
Hoy, gracias a la ciencia, sé que un deportista de alto rendimiento entrena su cuerpo
durante cinco horas diarias como máximo, pues también necesita descansar para que su
cuerpo se regenere y dé buen resultado. Pero el entrenamiento de la psique es diferente
porque mi mente está pensando siempre o atendiendo a algo y no puede dejar de estar
activa nunca. No podemos dejar de pensar ni siquiera cuando dormimos, pues los
pensamientos durante el sueño están relacionados e inducidos por los pensamientos de la
vigilia.
Tengo que descansar de hacer ejercicio físico para recuperar el cuerpo, pero no puedo
dejar de pensar para recuperar mi mente. Por lo tanto, lo único que puedo hacer es ir
pensando proporcionalmente, prestando atención y conectando con las diferentes
unidades de placer. Porque si pienso en una sola unidad de placer todo el rato, mi mente
se agotará y angustiará. Para que mi mente siempre esté fresca y alegre tengo que pensar
en diferentes unidades de placer durante el día: razón, estética, orden, imaginación, apego,
causalidad… Siendo consciente de cada una de estas unidades de placer, pensando en
ellas y percibiéndolas de forma proporcionada según las circunstancias, será una garantía
de bienestar emocional y de salud mental.
Siempre tengo que evitar centrarme solo en una unidad de placer. Todos los filósofos que
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se centran en la razón obsesivamente son tristes y melancólicos, ya lo decía Aristóteles en
su Problemata XXX y lo confirmó Schopenhauer en El mundo como voluntad y representación.
Todos los artistas que se centran en la estética obsesivamente, bien sea musical, pictórica,
interpretativa o cualquier otra acaban angustiados o en las drogas, y para comprobarlo se
puede leer sobre la vida de Van Gogh, Mozart, Michael Jackson, Prince, Whitney Houston,
Amy Winehouse, River Phoenix, Brad Pitt y tantos otros.
Si este libro lo leyeran dos personas y tan solo a una le sirviera algo de lo aquí escrito, ya
habría valido el esfuerzo de escribirlo, porque un solo ser humano es algo tan grande y
con tantas posibilidades, que cuando pienso en ello me embarga y me emociona. Adam
Smith nos mostró un sistema económico para que fuera el consumidor el que decidiera,
Robert Owen diseñó el actual sistema de bienestar, Albert Einstein reveló que el tiempo es
relativo e infinidad de gente anónima ha hecho que tengamos una sociedad maravillosa y
una vida cómodamente placentera. El ser humano es increíble y me siento orgulloso de
pertenecer a esta humanidad.
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La razón es una unidad de placer
Pero hay vida, experiencias y realidad más allá de la mente. Todas mis capacidades tienen
que estar unidas y trabajar en conjunto para mi beneficio. Y de la misma forma que separo
la mente del cuerpo con mi pensamiento, puedo separar el cuerpo de la mente con mi
percepción. Cuando hablo de conectar con diferentes unidades de placer esto va más allá
del simple pensamiento y abarca la percepción, los instintos y las demás capacidades que
tengo para captar la realidad porque, por ejemplo, cuando percibo el espacio exterior no
necesariamente estoy pensando en ello. Se puede identificar esta situación también con la
palabra exposición, de la misma forma que me expongo al sol y me broncea, cuando me
expongo a una unidad de placer aunque no piense en ella produce cambios en mí. La
mente es una parte más de mí, pero si no tuviera las demás percepciones que me informan
de lo que hay en el entorno y la realidad no podría llenar la mente. Hay una frase lapidaria
que hace mucho daño y es la de que el cuerpo tiene un lenguaje, sin embargo el cuerpo no
tiene ningún lenguaje. El lenguaje es para referirse a las ideas y los pensamientos de la
mente, el cuerpo tiene percepciones. Cuando pretendo abarcarlo todo dentro de la mente,
mi existir se limita, pues soy algo más que mente, soy percepciones, sentidos, intuiciones,
instintos y más cosas que no se pueden verbalizar. Con todo esto no niego la reflexión y la
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abstracción, simplemente reclamo la afirmación de todo aquello que va más allá del
pensamiento, la mente y la razón.
Pienso con la mente y percibo con el cuerpo. No pienso con el cerebro, puesto que la mente
va más allá del cerebro; utilizo el cuerpo, pero existe algo más allá como demuestra la
facultad de someter la naturaleza que me creó. Dominar la naturaleza que me creó es una
facultad superior a cualquier órgano natural. Por esto se le da mucha importancia a la
mente, a la razón y a la reflexión. Platón llega a decir en El mito de la caverna que lo
sensible es una ilusión y que lo verdadero son las ideas. Pero si no tengo en cuenta el
cuerpo y las percepciones acabaré por destruirme. Lo que he intentado expresar con el
lenguaje humano tan limitado es que hay vida más allá de la mente y que para aumentar
las unidades de placer disminuidas necesito superar la mente aunque el pensar también
me ayude a regularlas. Por si hay alguna duda con el tema de la mente, el pensamiento, el
atender, el conectar, el percibir y la exposición dejo aquí mi correo: [email protected].
Empiezo con la unidad de placer de la razón sabiendo que el placer máximo se alcanza
cuando todas las unidades están en proporción (prouniplacer) y notaré la proporción
adecuada a través de los sentimientos que me informan de si estoy bien o mal. La razón da
mucho placer y ha producido muchos beneficios en la sociedad pero ahora nos ha estado
devorando. La razón es la capacidad de discurrir para entender las cosas, pensando,
contrastando e inventando a través de ideas. La razón nos sirve para reflexionar sobre lo
abstracto de forma lógica y conectar lo concreto de forma eficaz para construir artefactos
nuevos. La razón hoy es una capacidad psíquica muy valorada, pero no tiene tanta
importancia como creemos, aunque sí es útil en ciertas ocasiones. La razón da un gran
placer, el unir unas ideas con otras y sacar conclusiones produce una inmensa satisfacción,
un gozo que provoca adicción y que puede destruir a una persona. Aristóteles al final de
Ética a Nicómaco, en el capítulo 10, nos dice que la dicha más grande la proporciona la
mente, siendo esta nuestra parte más divina y que «la actividad de la mente que es
contemplativa es superior en seriedad y no aspira a otro fin que a sí misma y a tener su
propio placer» (1177b 20).
Muchos filósofos adictos al placer que genera la razón se centraron en razonar, pero
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destrozaron su físico, sus vidas y las ideologías que diseñaron propiciaron asesinatos en
masa a través del comunismo, el fascismo, el nazismo y el franquismo.
Immanuel Kant fue amante de la compañía y la conversación, le encantaban las fiestas y
era muy divertido en las reuniones, pero debido a su adicción a la razón se aisló, no quería
ver a nadie y solamente se dedicaba a razonar y razonar pese a los intentos de sus amigos
de sacarlo de su aislamiento. Sus amigos estaban muy preocupados por él porque no
quería ver a nadie, siempre estaba encerrando razonando. En 1778 respondió por escrito
para que lo dejaran tranquilo: «Cualquier cambio me hace aprensivo, aunque ofrezca la
mejor promesa de mejorar mi estado… Mi sincero agradecimiento a mis admiradores y
amigos, que piensan tan bondadosamente de mí hasta comprometerse con mi bienestar,
pero, al mismo tiempo, pido, del modo más humilde, protección en mi actual estado frente
a cualquier alteración». Fue perdiendo el juicio y empezó a padecer numerosas dolencias
por dedicarse a la sola razón: conducta incongruente, notorio déficit de memoria, opresión
en la cabeza, dificultad para concentrarse, sensación subjetiva de declinación física y
mental, alteraciones de la personalidad, alteraciones del juicio, desorientación temporal,
debilidad, ataxia con caídas frecuentes, desorientación espacial, confusión nocturna, afasia,
apraxia, actividad repetitiva fútil, sialorrea, ageusia, anorexia, constante opresión torácica,
palpitaciones, gota severa.
De tanto esfuerzo, trabajo y sacrificio Kant obtuvo un libro llamado La crítica de la razón
pura. El libro más nefasto que se ha escrito para la filosofía. Este libro pretende criticar la
metafísica con la metafísica. Con la sola razón pretende conocer toda la realidad, el
raciocinio se eleva por encima del universo y el ente desplaza a la sustancia y al ser. El
hombre se convierte en superhombre y da significado a toda la realidad. Este libro produjo
un embrujo tan grande que convirtió a la filosofía en razonomía, degenerando en el
idealismo absoluto por una parte y en el fundamentalismo científico por otra. Kant
convirtió la filosofía en una religión metafísica basada en la razón y desde entonces la
filosofía empezó a morir. Por esto no le interesa a nadie o a muy poca gente.
Voltaire decía que la dicha no es más que un sueño, el dolor la realidad y que llevaba años
experimentándolo. Schopenhauer manifestaba claramente su desesperación por esta vida
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atroz, él que vivía de rentas y nunca trabajó. Leyendo las cartas de Karl Marx y de su
mujer vemos sus angustias y sus múltiples enfermedades por solo razonar, su
razonamiento comunista generó mucha muerte y destrucción en el mundo. Nietzsche
sufrió muchísima ansiedad y desesperación, teniendo que recurrir al opio para sobrellevar
su dolor existencial; su razonamiento del superhombre y su alabanza de Napoleón
generaron autoritarismo personales con una gran destrucción del planeta y muchas
guerras. Deleuze acabó suicidándose después de decir en un libro escrito sobre Nietzsche
que la filosofía entristece. Cioran lamentaba haber nacido, siempre angustiado, deprimido
y deprimente. Aquí cito algunos pequeños ejemplos de filósofos que se atrevieron a hablar
de sí mismos, pero otros muchos callaron, no contaron sus angustias, se limitaron a pensar
en abstracciones, muriendo dolorosamente poco a poco, imaginando un mundo de las
ideas lejos de la pedestre carnalidad.
He citado aquí la razón porque quizá sea la unidad de placer más abultada de nuestra
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civilización, junto con la estética y la imaginación, puesto que aparte de razonar preocupa
mucho lo bello y también hay muchas horas del día que se dedican a fantasear. Para
aquellos que digan que hoy en día se razona poco, les sugiero que graben una discusión
con familiares o amigos y verá la cantidad de argumentos y reflexiones que se realizan
durante dichas discusiones. Esto es así porque la mente actual se va educando con todo lo
que oye y ve a través de los medios de comunicación social, y como percibe tantísimas
tertulias, noticias, películas, documentales donde se razona muchísimo, el cerebro imita
estas conductas. Las unidades de placer me dan placer integral y duradero cuando se halla
la proporción adecuada. Centrarme en una sola unidad de placer compulsivamente, tras
una fase inicial placentera, se convierte en dolor y angustia.
La razón en nuestro mundo civilizado nos asalta por todas partes: en el amor, en la
religión, en la poesía, en la lucha y en muchas cosas más como veremos a continuación. El
materialismo vulgar, el amor a las cosas, es un razonamiento idealizado de la necesidad de
lo material que precisamos para subsistir: amor a la casa, amor al coche, amor al vestido,
amor a esa cosita tan mona. Amor vincit omnia (el amor lo conquista todo) es una frase de
Virgilio que se emplea para vender coches a través de la publicidad. Fueron los romanos,
influidos por los griegos, los que elevaron el mundo prosaico a los cielos del razonamiento
infinito.
El amor romántico es un razonamiento idealizado de un instinto básico de reproducción,
llamado procreación, que da placer como los demás instintos como son comer o dormir.
Lo que amo no es un ser de carne y hueso, es una idea, es la idea que representa en mí el
objeto amado. Por esto Platón le daba más importancia a las ideas que al cuerpo, son las
ideas las que me hacen percibir al otro y cuando cambian las ideas, el otro pasa a ser un
desconocido. El amor romántico viene de Roma, de las obras de los poetas romanos,
especialmente Ovidio nos lo confirma. Otras culturas han hablado de amor sentimental,
pero en ningún otro lugar como en Roma se idealizó tanto este término. No hay nada más
fantástico que las obras de Ovidio, su poesía refleja un amor intenso, un amor romántico,
un amor pasional que no tiene nada que ver con lo que es un ser humano, sino con la
idealización de la otra persona llevada hasta la divinidad. Esto se demuestra en el amor a
dios de los místicos, que sin objeto alguno viven un amor intenso idealizado. El amor
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romántico funciona igual porque al final es una idealización, y con objeto o sin objeto tiene
la misma y gran pasión. «De tal suerte pudo amor, alma, en mí te retratar, que ningún
sabio pintor supiera con tal primor tal imagen estampar. Vivo ya fuera de mí después que
muero de amor; porque vivo en el Señor, que me quiso para sí» dice la monja de clausura
Santa Teresa de Jesús.
La poesía no se escribe con los sentimientos ni con el corazón, la poesía se escribe con la
luz de la razón, midiendo las palabras métricamente para que su secuencia sea agradable
al entendimiento. Filósofos y poetas comparten la iluminación de la razón, unos en prosa y
otros en verso. Por esto los poetas comparten la angustia y la desesperanza con los
filósofos, deprimidos unos, angustiados los otros, y los dos apaleados por la razón. La
poesía son razonamientos medidos de las ideas, armonizando palabras para crear un amor
irreal que acaba estampándose prosaicamente contra el muro de la realidad.
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dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. Pensé en arrancarme el corazón y
echarlo, pleno de su sentir alto y profundo, al ancho surco del terruño tierno, a ver si con
partirlo y con sembrarlo, la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor
eterno. Si me quieres, no me recortes: ¡Quiéreme toda… O no me quieras! El amor
mundano apega a esta vida; el amor divino por la otra suspira. Sin ti, Dios eterno, ¿quién
puede vivir? Ansiosa de verte, deseo morir. La vida terrena es continuo duelo: vida
verdadera la hay sólo en el cielo. Permite, Dios mío, que viva yo allí. Ansiosa de verte,
deseo morir. En vano mi alma te busca, oh mi dueño; tú, siempre invisible, no alivias su
anhelo. Tal pena me aflige y me hace decir: ansiosa de verte, deseo morir. Haz, Señor, que
acabe tan larga agonía; socorre a tu sierva que por ti suspira. Rompe aquestos hierros y sea
feliz. Ansiosa de verte, deseo morir».
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mente en lo Supremo. Libre de pensamientos egoístas y esperanzas banales, lucha,
sintiendo la paz en tu interior… Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que
vivir envidiando el de otros es la muerte».
El mismo esquema se da en la Biblia, donde un supuesto dios amor pide obediencia a los
creyentes. Dios me da tanto que tengo que obedecer las escrituras y al pastor que las
explica. Las religiones en nombre de Dios se apropian de todo lo bueno que pasa en la
vida, diciendo que es Dios el autor de todo el bien que ocurre. Pero no es verdad, porque
los ateos tienen los mismos beneficios que los creyentes en la vida y reciben las mismas
recompensas de la naturaleza. Leo en la Biblia lo siguiente:
«En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos
amó primero y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de
nuestros pecados (1 Juan, 4:10)».
«Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos
pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos, 5:8)».
«¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! (Isaías, 49:15)».
«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande
mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo,
22:3640)».
«Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que
resuena, o címbalo que retiñe… El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta».
Mezclando la obediencia con estas bonitas palabras, como en un pastel envenenado o la
manzana que postró a Blancanieves, se obtiene una muerte de la personalidad en vida. La
palabra del dios bíblico tiene un veneno que actuando poco a poco me atonta mientras
libera mi cartera del sucio dinero y atormenta mi alma en pos de un mundo futuro mejor.
Porque como dice la Biblia:
«El que se humilla será enaltecido (Mateo 23, 12)».
«Humillaos delante del Señor y Él os ensalzará (Santiago 4, 10)».
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«Humillaos bajo la poderosa mano de Dios (primera de Pedro 5, 6)».
«Las casadas obedezcan a sus maridos, los hijos obedecen a los padres, los esclavos
obedezcan a sus amos (Efesios 5)».
«Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos (Hebreos 13, 17)».
«Si ustedes me aman obedecerán mis mandamientos (Juan 14)».
«Dad al César el dinero del César y a Dios lo que es de Dios (Lucas 20, 25)».
«Someteos a los gobernantes (Romanos 13, 1)».
«Someteos por el señor a los gobernantes (primera de Pedro 2, 13)».
«Someteos a las autoridades con obediencia (Tito 3, 1)».
«El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí (Mateo 10, 38)».
Y a golpe de «amén» con cantos, mezclando música, poesía y sentimiento, en alabanza a
Dios me piden obediencia, me vacían los bolsillos, mientras mis pelos se erizan de
emoción, imaginando que los cielos se abrirán y Dios aparecerá.
Es lógico que nada surge de la nada, es evidente que algo hay y se puede llamar dios,
naturaleza o como se quiera. Yo sé que este algo es evidente porque lo percibo con la
misma evidencia que capto que yo soy yo. Pero este Ser con el que me comunico y que no
soy yo no me pide obediencia, me sugiere que desobedezca profundamente a lo natural
que me ha creado para que mejore la naturaleza imperfecta. Solo un dios estúpido pediría
obediencia. Todas las innovaciones bondadosas de nuestro mundo se han producido
gracias a la desobediencia contra las normas anteriores. Gracias a la rebelión contra reglas
injustas, hoy las mujeres tienen más libertad y ha desaparecido la esclavitud. Dios no
quiere siervos, quiere revolucionarios. Rebeldes con la bandera del amor y no de la lucha.
Revolucionarios con el mensaje de mejorar construyendo, sin violencia, sin obediencia ni
sumisión.
La lucha en el deporte, la empresa y en todo lo demás es una idealización razonada de la
supervivencia. La humanidad se ha conservado luchando contra las demás fieras. Pero la
inercia de la razón, una vez dominadas todas las demás especies, nos lleva a destrozarnos
unos a otros. Ya no nos comen los leones ni nos aplastan los elefantes, ahora nos devora la
razón. Se hace creer al vulgo que la contienda en el deporte, el triunfo en la empresa y el
éxito en el arte nos va a dar inmensa dicha, después de trabajo, esfuerzo, sacrificio y
69
dejarnos la piel a tiras. Aristóteles en la Ética a Nicómaco nos habla del trabajo, el esfuerzo y
el sacrificio que supone conseguir la felicidad. Por esto hay que evitar la felicidad a toda
costa. Hay que descartar totalmente la felicidad para vivir una vida de placer donde se
trabaje lo menos posible, donde haya un mínimo esfuerzo y ningún sacrificio. Una vida
donde los placeres máximos (prouniplacer) sean la norma y los placeres mínimos la
excepción porque son los placeres mínimos los que requieren trabajo esfuerzo y sacrificio.
Diego Armando Maradona se esforzó al máximo y acabó destrozado, Michael Jackson se
esforzó al máximo y acabó destrozado, Steve Jobs se esforzó al máximo y acabó
destrozado. Sobre Maradona y Michael Jackson tenemos documentales y de Steve Jobs su
biografía autorizada que él mismo pidió a Walter Isaacson. Dice Steve Jobs en el capítulo
34, en la página 567, que «llegaba tan extenuado a casa que apenas podía hablar,
probablemente aquí empezó el cáncer, porque mi sistema inmune estaba muy debilitado».
Este cáncer acabó con Steve Jobs cuando tenía cincuenta y seis años. Cuanto más esfuerzo
y sacrificio mayor es la destrucción.
No hagamos caso a Aristóteles, pues estaba totalmente loco, ido, poseído por el mal de la
razón. Dice este gran filósofo griego en su obra La política que «la guerra es una forma de
caza, esta debe practicarse frente a los animales salvajes y frente a aquellos hombres que, si
bien han nacido para ser gobernados, se niegan a ello, en la convicción de que esa guerra
es justa por naturaleza (1256b)». «Justo es que los griegos manden a los extranjeros como si
por naturaleza fuera lo mismo extranjero y esclavo (1252b)». «El hombre es superior a la
mujer (1259b)». «Hay que obedecer al jefe absolutamente (1288a)». «Hay que ingeniárselas
para conseguir una riqueza permanente (1320b)». «La mejor joya de una mujer es su
silencio (1260 b)». Y dijo muchas barbaridades más este demente filósofo. No hay excusa
con que fue un hombre de su tiempo. Los pitagóricos anteriores a él se trataban de igual a
igual con las mujeres filósofas y los sofistas anteriores a Aristóteles criticaban el
autoritarismo de los monarcas y la esclavitud. La cantinela de hombre esclavo de su
tiempo es una justificación barata para aquellos que no han leído la historia del
pensamiento griego. El chiflado de Aristóteles consiguió inyectar su razonamiento
violento a su discípulo Alejandro Magno, designado así por los romanos, que siguieron
esparciendo la maldad por el mundo con la perversidad de la violencia, la guerra, la
esclavitud, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio. Esta vida agotadora de los romanos la
70
desahogaban con bacanales y vicios de todo tipo y esto llega a nuestros días: después de
jornadas estresantes de trabajo se invita al homo sapiens a infinidad de evasiones varias que
aturden la consciencia, para luego seguir trabajando como pollo sin cabeza.
Y ese cuentecillo para bobos que dice que gracias al esfuerzo, el trabajo y el sacrificio de
grandes hombres hemos avanzado en nuestra civilización es mentira. Si Newton se
hubiera dedicado a disfrutar la mitad de su vida, nuestra civilización iría mejor. Si en vez
de obsesionarse con ser el primero en todo y pelearse con el sabio Leibniz se hubiera
dedicado a colaborar con él y otros muchos, la ciencia hubiera avanzado más y mejor. De
hecho, la primera ley del movimiento de Newton se la robó a Descartes y está citada en el
libro Principios de la filosofía. Luego Newton llamó a su libro más famoso Principios
matemáticos de filosofía natural. A Descartes esto no le importó por dos razones: la primera
es porque estaba muerto y la segunda es que aunque hubiera estado vivo, a Descartes le
importaban tres pepinos que le robaran sus conocimientos, a él le gustaba disfrutar con la
filosofía y vivir bien. Por lo tanto, el día en que las mentes brillantes se empecinen menos
en ser premios Nobel y guardar sus secretos para sí, y se dediquen a compartir sus
conocimientos y a colaborar, disfrutarán más de la vida. Y la humanidad progresará mejor
y se destruirá menos.
Si alguien cree tener la razón disminuida se equivoca. Que coja el libro Ensayo sobre el
entendimiento humano de John Locke, Novum organum de Francis Bacon o Las pasiones del
alma de René Descartes, verá que entenderá todo lo que está leyendo y comprobará que su
razón funciona de sobra. Estos fueron verdaderos filósofos y por lo tanto lo que
escribieron se entiende perfectamente. Si intenta leer la Crítica de la razón pura de Kant, la
Fenomenología del espíritu de Hegel o Ser y tiempo de Martín Heidegger, descubrirá que no
se entiende nada. Y los que dicen entender tampoco lo entienden, porque entre ellos hay
mucho debate y no llegan a acuerdos. Esto ocurre porque las obras de Kant, de Hegel y
Heidegger, entre otros, no es propiamente filosofía, es razonomía. Es una abstracción
absoluta del razonamiento en la identidad del ser, o sea, la nada.
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La estética es una unidad de placer
La estética también se puede llamar belleza, encanto, sensibilidad, hermosura, armonía,
divinidad. Entiendo por estética la percepción o apreciación de la belleza, siendo lo bello
lo que complace a la vista, al oído o al espíritu y produciendo placer. Es una forma, un
cauce o un vehículo de conectar con eso que me da placer, es una unidad de placer más
que en proporción con las demás me lleva al éxtasis.
Dice algún diccionario que lo bello tiene buenas cualidades morales. De hecho, para Platón
la belleza era una forma de conocimiento, de acceder a lo justo y a lo bueno; la belleza era
algo objetivo, no por la relación con los sentidos sino por la unidad de su concepto con la
sabiduría universal. En sus obras Fedro y El Banquete nos habla de la belleza, ya que para él
fue algo muy importante porque estuvo dudando entre cuál sería la mejor vía para
alcanzar la sabiduría y el conocimiento, fluctuando entre belleza y razón, y al final se
decantó por la razón; pero la belleza tuvo un peso importante en Platón. Yo difiero en
cuanto a que él utilizaba la belleza como vía de conocimiento, pero para mí la estética o
belleza es una vía para acceder al placer, mientras que el conocimiento carece de
importancia y el placer es muy importante. Hoy hay mucho conocimiento a golpe de clic
en internet, pero poco placer en el vivir cotidiano. Tampoco creo, como Platón, que haya
un conocimiento justo, virtuoso y verdadero; más bien está todo en construcción. Si
argumentamos la belleza hay diferentes concepciones, puesto que la Ilustración francesa
difiere de Platón en la forma de entenderla. Hay que evitar razonar la belleza porque
razón y belleza son cosas diferentes. Cuando razono sobre la estética lo bello desaparece.
La belleza me rodea por todas partes y la estética inunda el interior del ser humano. Tengo
que sentir la belleza de mi respiración, el latido de mi corazón, el movimiento de los pasos,
la fuerza de mis músculos, las caricias de mi piel, los suaves sonidos, los dulces paisajes,
las bellas formas, los colores hermosos, la gente que me rodea y la naturaleza que alberga
todo lo que existe. Para percibir el mundo y conectar con la belleza que está por todas
partes no necesito tiempo, pero sí un espacio, una atención, un pensamiento y conectar
desde mis manos hasta los ojos que me miran y la sonrisa que percibo. Se trata de conectar
y exponerme a la belleza pensando, atendiendo y conectando con lo bello, pero sin
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razonar, porque la razón es otra unidad diferente. Cuando activo la razón desaparece la
estética y se borra lo bello. No debo preguntarme qué es la estética porque al preguntar
estoy activando la razón y la razón es una unidad de placer y la estética es otra, son
diferentes y complementarias, por lo tanto la razón no nos sirve para captar lo que es la
estética y la belleza.
Hay montañas y montañas de libros que tratan sobre la estética, analizada desde la razón,
pero para mí no sirven de nada, puesto que esto no me ayuda a conectar con lo bello. Yo
no entiendo la belleza a través de la razón, sino que a través de la belleza percibo el placer
en la vida, es una unidad de placer más. Como ya dije anteriormente, la razón quiere
abarcarlo todo, pero esto es un error porque la razón tiene su forma de entender la
realidad y la belleza tiene su forma de conectar con la realidad. La belleza corresponde al
ámbito de la percepción más intuitiva, es como percibir que yo soy yo. Yo sé que yo soy
yo, no a través de la razón sino por una percepción evidente y clara. La belleza es lo
mismo, es una percepción evidente y clara para cada individuo. Es una evidencia que la
belleza existe, pero nadie puede definir la belleza con criterio de verdad, diciendo esto es
bello y esto no. Los expertos en estética me quieren decir a mí lo que la belleza es para mí
y pretenden decirle a la humanidad lo que es bello y lo que no. Ahí radica la imposición de
las modas. Me niego a aceptar los cánones de belleza dictados por otros, yo quiero percibir
la belleza a mi manera. Por lo tanto aquí no voy a hablar de la definición clara de la
belleza, sino de una serie de pistas para que cada uno pueda utilizar esta capacidad y
captar el placer que hay dentro y fuera de él.
Dicen que la naturaleza es bella y que los animales son nobles, pero no es verdad. He visto
a dulces gatitos alimentados por el hombre matar a pajaritos simplemente por el placer de
matar, me he horrorizado al ver arañas devorar a preciosas mariposas, he contemplado
una hermosa palera (Opuntia máxima) en flor destrozada por las cochinillas (Dactylopius
coccus). Estoy observando con asombro cómo un virus natural está intentando diezmar a la
humanidad. Y no es la primera vez, la naturaleza antes ya quiso destruir a los humanos
con la gripe española, la peste negra, el sida… La violencia, la guerra, la destrucción no
son bellas, pero se pueden justificar con la razón. La naturaleza no es bella, algunas
creaciones de la naturaleza son bellas. La novela Heidi de Johanna Spyri me ayuda a ver la
73
belleza: «Heidi no conocía horas tristes, porque siempre hallaba cosas que le agradaban…
Le gustaba, en aquellos días en que soplaba el viento otoñal, oír el misterioso runrún de
los tres abetos que había detrás de la cabaña. Nada le parecía tan bello como aquel
murmullo profundo y misterioso de las ramas. No se cansaba de mirar y de escuchar
aquella música salvaje del viento sacudiendo con fuerza los árboles centenarios».
Desgraciadamente hay más novelas feas que bonitas, la fealdad está para evitarla y no
para multiplicarla en novelas como Los pilares de la tierra, de Ken Follett, abominable
historia que muestra la fealdad burda y zafia detallando por escrito escenas violentas y
degradantes, y cómo sus ejecutores disfrutan con el sufrimiento humano. Hay también
novelas cultas y bien escritas que reflejan la fealdad, como Cien años de soledad, de Gabriel
García Márquez: «Ansioso de soledad, mordido por un virulento rencor contra el mundo.
Había estado en la muerte, en efecto, pero había regresado porque no soportaba la
soledad. Amaranta se encerró en el dormitorio a llorar su soledad hasta la muerte. La
soledad le había seleccionado los recuerdos y había incinerado los entorpecedores
montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había
purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos». La culta prosa métrica
de este realismo embrujado le da lustre y armonía a las palabras, dando ilusión de belleza,
pero la fealdad de los hechos descritos matan toda estética y toda bondad. Quiero decir
que la belleza de las palabras bien combinadas es engullida por la triste fealdad de la
realidad narrada. Y estas novelas groseras o inteligentes nos llevan a series y películas
donde los crímenes sangrientos o la soledad del alma afean y entristecen a la humanidad
cada vez un poquito más.
En los ensayos también hay fealdad, por ejemplo cuando Marx nos dicen en el Manifiesto
Comunista que la sociedad se divide en campos enemigos; cuando Nietzsche nos dice en El
Anticristo que el débil debe ser eliminado: «Los débiles y los malogrados deben perecer:
principio primero de nuestro amor por los hombres». Estos insignes hombres fueron
influidos por Jean Meslier, un autor de la Ilustración francesa. Escribe Meslier en su
testamento que la Iglesia es la culpable de todos los males, aconsejando que «todos los
nobles de la tierra sean colgados con las tripas de los curas». Es fea esta escena de
ahorcados por entrañas y es mentira que la religión tenga la culpa de todo. El cristianismo
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pide obediencia a las gentes, pero es una religión de paz, de amor y de ayuda al
necesitado. La religión ha producido más bien que mal y sigue hoy haciendo mucho más
bien que mal, de hecho la Iglesia católica es la mayor ONG, que trabaja en favor de los
desfavorecidos y excluidos sociales. Y referente a la burguesía ha hecho más bien a los
obreros que los mismos proletarios. Es preferible mil veces el empresario Robert Owen
que el trabajador Josef Stalin. La violencia es fea y no da placer, la venganza simplemente
libera la rabia momentáneamente para volver después con más fuerza. No es lo mismo
alivio y placer, ni se parecen en nada.
Para apreciar la belleza necesito espacio mental. No es verdad que el saber no ocupa lugar.
La información ocupa más lugar y de forma más intensa que la materia. A los hechos me
remito: cuando era niño, en mi casa había la comida justa y me encantaba ir con mi madre
a limpiar casas porque siempre me daban de comer y disfrutaba como un enano de
manjares que no había en mi hogar. Tenía una táctica infalible, ya que mientras mi madre
limpiaba las casas yo me sentaba en una silla con cara de aburrido. La dueña de la casa no
tardaba en acercarse y decirme: ¿estás bien, quieres comer algo? Y me sacaba exquisiteces
de la nevera y me inflaba a comer. Recuerdo que acompañé a mi madre a limpiar un chalet
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para que los dueños fueran a veranear. Hicieron para comer un plato a la leña típico de
Elche, llamado arroz con costra. Comí tanto que me puse malísimo. A partir de entonces
estuve muchos años en los que solamente el olor de esta comida me producía náuseas y
todavía hoy me desagrada. Esto demuestra que la información que se almacenó en mi
cabeza, avisándome de que no debo tomar este alimento que me sentó tan mal, tiene más
peso y más importancia que la materia del arroz. A los pocos meses, químicamente mi
organismo ya se había deshecho de toda molécula de este plato, pero mi mente aún sigue
contaminada por una información de algo que había hecho sentir daño a mi organismo.
De traumas infantiles y fobias de la niñez la psiquiatría sabe mucho. El saber ocupa lugar
y nos marca la vida. Por esto es importante no escuchar la radio, ni ver pantallas y leer
menos libros. Una sola información relevante nos marca la vida y muchas informaciones
irrelevantes producen el mismo efecto. Todo esto vale también para el resto de unidades
de placer, ya que solo una mente con espacio suficiente puede disfrutar de un placer
creciente hasta llegar al éxtasis.
76
El orden es una unidad de placer
Entiendo el orden como la manera de estar colocadas las cosas o las personas en el espacio
o de sucederse los hechos en el tiempo, según un determinado criterio o una determinada
norma. También se puede llamar simetría, proporción, regularidad, armonía, paz, método,
sistema, tenor, estructura. El orden produce placer por sí mismo, el observar una casa, un
armario y una biblioteca ordenados da placer. Pero además de esto, me informa sobre la
secuencia de lo que va a ocurrir, que detrás de una cosa viene otra y sabré si la situación
presente de placer va a producir gozo prolongado o un disfrutar efímero que luego me
llevará al sufrimiento. El orden también me ahorra tiempo porque, cuando tengo mi
cabeza bien amueblada, sé dónde tengo que ir a coger cada cosa.
El orden es una capacidad psíquica que me permite conectar con la realidad. Es una
capacidad evidente como la razón, pero no es razón, y de la misma forma que la razón en
exceso produce enfermedad, el orden en exceso también produce malestar, por ejemplo el
estado ansioso que lleva a que las cosas estén en el orden correcto y milimétrico de forma
obsesiva. Cuando el orden se convierte en obsesión pasa a ser enfermedad. Esto pasa con
las veinticinco unidades de placer que en sí dan bienestar, pero aumentadas hasta el
infinito causan dolor. El orden es un vial, un conducto hacia el placer, una capacidad
psíquica que me permite percibir la realidad y me hace capaz de percibir el orden y
distinguirlo del desorden. En mi cuerpo tengo orden espacial y cada órgano ocupa su
lugar correspondiente, mi corazón tiene un orden temporal que marca el tiempo con sus
latidos armónicos.
Cuando miro mi trabajo y miro mi casa lo veo todo ordenado, cada cosa en su sitio para
localizarla cuando sea precisa y todo limpio para evitar enfermedades. Cuando miro mi
mente, sentimientos y percepciones no lo veo todo tan ordenado ni tan limpio. Uno de los
motivos de escribir este libro es que al menos va ayudar mucho a una persona, a mí. Este
escrito va a ser la guía con la que voy a ir practicando durante años para ordenar las
unidades de placer en mi mente de forma proporcionada, para que me den sentimientos
de satisfacción. También me va a ayudar a eliminar la suciedad de los placeres mínimos y
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todas aquellas distracciones que me despistan, aturden y alejan de un placer intenso en mi
vida. Trabajo, esfuerzo y sacrificio pasaron a la historia y ahora comienza la fiesta, ¡a
disfrutar! Digo esto porque yo también desgasté mi vida con trabajo, esfuerzo y sacrificio.
Y seguro que quedan cosas de esa agonía que supone el sacrificar los placeres máximos
concretos para obtener un cielo incierto de placeres mínimos abstractos.
El desorden provoca aturdimiento y la desproporción de las unidades de placer produce
malestar. Ese malestar se intenta aliviar con entretenimientos y las evasiones llevan a no
afrontar resolutivamente lo que hay que hacer para mejorar, con lo cual se empeora y se
busca unas diversiones mayores. Aumentando las distracciones aumenta el malestar. El
malestar multiplicado produce enfermedad. Moverse de una apetencia insana a otra como
un robot limpiasuelos mecánico, que se va pegando golpes contra las paredes, no es muy
placentero. El robot, como está en un espacio limitado, acabará limpiando la estancia, pero
la conciencia humana abarca tantísimo espacio y situaciones que al final acabará sufriendo
y mareada sin alcanzar ningún gran placer.
El orden ha ayudado a los seres humanos a avanzar hasta llegar a nuestro pulcro y
ordenado mundo contemporáneo. Empezaron los homo sapiens ordenando piedras y
construyendo muros de defensa contra animales salvajes y hemos acabado edificando
rascacielos que se alimentan de luz solar, extraen agua del aire y absorben la
contaminación liberando aire limpio. Se ha ordenado el mundo para el bien común, por lo
que ahora hay que ordenar los elementos básicos de nuestra consciencia para el beneficio
personal. El método Prouniplacer pretende precisamente esto, dividir los elementos
psíquicos de la mente en porciones entendibles y asumibles y organizarlas de forma
proporcionada para tener el mayor placer posible. Ahora bien, no es un método ni una
corriente psíquica, sino solo pistas para que cada ser humano cree su propio método. La
mente humana, aunque parte de la materia común del cerebro (materialmente los cerebros
son iguales), se diferencia de él en su peculiaridad personal e intransferible (cada mente es
diferente). Por esto todas las corrientes psicológicas que se lanzan al mercado como ideales
para conseguir el bienestar fracasan.
El país del mundo donde más se estudia la felicidad es Estados Unidos. Sin embargo, se
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enfoca mal la cuestión y ni siquiera se han dado cuenta de que la felicidad es imposible,
como ya expliqué, ya que la vía para mejorar emocionalmente es el placer. Estados Unidos
ha intentado ser el país donde abunde el mayor bienestar posible. La APA (American
Psychological Association) es la mayor asociación de psicólogos del mundo, tiene 150000
asociados y un presupuesto anual de 70 millones de dólares para investigación. Estados
Unidos es el país donde más se desarrollan las principales corrientes psicológicas, pero a
pesar de esto se ha convertido en el primer país de enfermedades mentales debido a la
ansiedad y la depresión. Es la nación donde más drogas y ansiolíticos se consumen para
soportar la angustia existencial. La crisis de los opioides fue la primera pandemia que,
antes de llegar el coronavirus, devoraba a los estadounidenses. La gravedad de esta
epidemia se constató cuando Donald Trump declaró la crisis de opiáceos como
«emergencia de salud pública», ya que 70 millones de estadounidenses consumen algún
tipo de opiáceo recetado por el médico, a lo que hay que añadir los datos ocultos de las
drogas ilegales. Todo esto causa muchas muertes al año. En 2019, las sobredosis por
drogas mataron a unas 72000 personas en todo el país, según las estimaciones del CDC
(Centers for Disease Control and Prevention). Esta terrible pandemia ha sido solapada por el
coronavirus, pero volverá a surgir cuando se domine la COVID19. La psicología en
Estados Unidos funciona tan mal porque se basa en tres errores: el primero es que se busca
el bienestar emocional desde la felicidad abstracta en vez de edificarlo en el placer
concreto. El segundo error es que se parte desde la razón, que solamente es una de las
veinticinco unidades psíquicas básicas. El tercero es que se basa en la ciencia, que dice
mucho del cerebro pero nada de la mente; mente y cerebro no son lo mismo. Hasta que no
se divida la mente en unidades psíquicas básicas para poder trabajar con ellas y ordenarlas
proporcionalmente, la psicología no va a funcionar para aumentar el bienestar humano.
También hay que dar oportunidades de desarrollo personal a cada mente en vez de buscar
patrones comunes para todos. En las cuestiones de la mente no hay que elaborar corrientes
que adoctrinen directivamente a la persona, sino abrir con pistas, campos de posibilidades,
para que cada uno desarrolle su propio método. El conductismo sirve para las palomas,
pero no para los humanos, al menos que queramos fabricar humanosborregos dentro de
un rebaño desconcertado.
La recompensa del placer tiene que ser ordenada, el orden y la proporción ayudan a
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aumentar el placer, pero nunca tiene que ser aplazada, sino que hay que conectar con las
diferentes unidades de placer que en cada momento den gozo inmediato. Cambiando de
una a otra, aumentando las disminuidas y evitando las aumentadas, ordenando las
unidades de placer proporcionalmente se obtiene un placer continuo, pues en sus
diferentes combinaciones hay diversas formas de placer. Combinando ordenadamente
todas las unidades de placer tengo vida placentera veinticuatro horas al día durante más
de cien años. Aquí no estoy hablando de apetencia, sino de enfocar, atender y conectar con
las diferentes unidades de placer, eludiendo aquellas apetencias evasivas que no producen
placer máximo.
Como me falta vida para disfrutar en este planeta espero migrar a otro espacio y otro lugar
para seguir disfrutando. Los cansinos, cansados, agónicos, tristes, abatidos, enfadados,
iracundos, violentos, agresivos, guerrilleros y personas semejantes, no creo que pasen de
este mundo.
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El experimento es una unidad de placer
Experimentar es una unidad psíquica que da mucho placer cuando se pone en práctica y
se ve el resultado. El experimento es una unidad básica que se diferencia de la razón ya
que capta la realidad de forma diferente. Con la razón se discurre y con el experimento se
observan resultados. Si pongo una bolita dentro de un vaso boca abajo y empiezo a
moverlo circularmente, la bola empezará a girar golpeando las paredes del vaso. La razón
me dirá que cuando levante el vaso, la bola seguirá dando vueltas cada vez más grandes,
pues ya no tiene la resistencia de las paredes que la sujetaban. Sin embargo, el
experimento me informará de que la bola seguirá en línea recta cuando levante el vaso.
Esto aparece en el libro de Descartes Los principios de la filosofía, en la parte segunda, punto
39: «La segunda ley de la naturaleza es que todo cuerpo que se mueve tiende a continuar
su movimiento en línea recta. Es evidente que todo cuerpo que se mueve está determinado
a moverse siguiendo la línea recta y no una curva. Nosotros estamos seguros de ello por la
experiencia. Este descubrimiento será de aplicación en tantos lugares que debemos
subrayarlo». Descartes también nos dice en una carta escrita en 1639 a Marin Mersenne lo
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siguiente: «He pasado mucho tiempo diseccionando durante los últimos 11 años y no he
encontrado nada que no pueda explicarse por causas naturales». La frase que podemos
leer en el Discurso del método de Descartes Cogito ergo sum (pienso, luego existo) no refleja
para nada la vida de este gran hombre, pues escribió poquísimo de metafísica. Más que
pensar para existir se dedicó a experimentar para descubrir.
La especialidad de Descartes era la ciencia (filosofía natural). De hecho Discurso del método
es la introducción a un conjunto de tratados que versaban sobre la luz, la física y la
geometría. La imagen de un Descartes que se pasaba el día razonando es falsa, pues
ocupaba su tiempo en disecciones y experimentos. Esto lo podemos confirmar leyendo sus
Obras Completas, donde nos informa de sus hallazgos. Y la diferencia que se hace entre
Descartes como racionalista y Francis Bacon como empirista es falsa. Los dos se distancian
del aristotelismo para centrarse en la búsqueda de la evidencia con métodos que sean
eficaces para ello. Dice Francis Bacon en su obra Novum organum que «la razón
abandonada a sí misma es sospechosa. Rechazamos toda la razón humana como cosa
vaga, anticipatoria y abstraída. Rechazamos por muchos motivos la información de los
sentidos pues por lo general engaña. El entendimiento humano tiende a lo abstracto en
virtud de su propia naturaleza y se imagina que lo que es fluctuante es constante. Sin
embargo es mejor seccionar la naturaleza que resolverla en abstracciones. Aristóteles hizo
a su filosofía natural completamente esclava de su lógica hasta el punto de volverla casi
inútil y puramente litigante. Aristóteles corrompió la filosofía natural (ciencia) con su
dialéctica cuando construyó el mundo a partir de las categorías. La fascinación por los
grandes autores de la antigüedad ha paralizado la capacidad humana hasta el punto de no
poder familiarizarse con las cosas mismas». No cito la ubicación de estas frases porque
vale la pena leer el libro y buscarlas uno mismo.
Francis Bacon y Descartes estaban de acuerdo en que el avance de la humanidad se tiene
que crear con nuevos métodos y que abriendo la puerta de la evidencia harían avanzar a la
humanidad en los postreros años como jamás antes avanzó. La realidad ha dado la razón a
Bacon y Descartes, pero no hay que quedarse aquí, hay que seguir avanzando. El mismo
Descartes nos dice en la segunda parte de Discurso del método que «os enseño aquí el
modelo, pero no aconsejo a nadie que lo imite». Por esto no hay descartistas que sigan a
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Descartes a pies juntillas, pero sí hay marxistas estúpidos que siguen defendiendo la lucha
de clases. Este es el problema de nuestra humanidad, repetir como papagayos
conocimientos pasados sin someterlos a pruebas ni experiencia. Ya es hora de evitar
dividir la mente en sentimientos y razón. La mente se puede dividir en unidades psíquicas
básicas de placer y combinándolas proporcionalmente se obtiene la paz emocional en
primer lugar, y en segundo lugar, entrenando se puede llegar al éxtasis para después ser
inmortales en otro espaciotiempo.
Según nuestra sociedad tenemos igual enseñanza. En la educación reglada de los jóvenes
hay mentiras como panes, no solo en ciencia y filosofía, sino también en historia.
Recomiendo leer el libro de Gonzalo Pontón La lucha por la desigualdad, que fue Premio
Nacional de Ensayo 2017. Es difícil resumir un libro de ochocientas páginas en una frase,
pero puedo decir que, por ejemplo, lo que se cuenta a nuestros jóvenes en el sistema
educativo sobre la Revolución francesa es mentira y el libro da datos concretos. Hoy la
educación oficial rechaza la duda de Descartes y afirma el raciocinio aristotélico, el
absolutismo hegeliano y la filosofía de Rousseau, hombre cruel que mientras escribía que
el hombre era bueno por naturaleza enviaba a un hospicio a sus cinco hijos recién nacidos.
Aristóteles era tan estúpido que en su libro Historia de los animales dice «tienen mayor
número de dientes los machos que las hembras tanto en el caso de los hombres como en el
de las ovejas» (501b). Con lo fácil que hubiera sido decirle a alguien que abriera la boca
para contarle los dientes. ¿Y qué decir de Hegel? Necesitaría varios libros para contar
todos sus desatinos. Desde la Fenomenología del espíritu hasta llegar a la Enciclopedia de las
ciencias filosóficas y pasando por los Fundamentos de la filosofía del derecho, que son todo
tonterías especulativas.
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los seres humanos, el cuidado mutuo y mil cosas importantes que se necesitan para vivir
en paz. Y no hablo de dar clases magistrales, sino de conversar, haciendo experimentos
concretos y no basados en teorías absurdas. Hoy en día, el fracaso escolar, los botellones y
el despiste juvenil se quieren corregir con más educación, más información, más materias.
Cargamos a los niños, rompiéndoles la espalda con libros gordísimos en sus mochilas,
obras carísimas que vacían el bolsillo de los padres, para seguir metiendo información en
sus tiernas cabezas; lo que necesitan es amor, que se les escuche y que aprendan a
colaborar unos con otros.
Aristóteles en Ética a Nicómaco dice que los niños no son felices porque les falta
conocimiento y así seguimos llenando de conceptos inútiles las cabezas de los seres
humanos. Rousseau se hizo famoso ganando el Premio de la Academia de las Ciencias y
las Artes de Dijon. Había que presentar trabajos respondiendo a la siguiente pregunta:
¿Contribuyen las ciencias y el arte a mejorar la moralidad humana? Y Rousseau, en unas
breves páginas responde que no, que «las ciencias y las artes deben su nacimiento a
nuestros vicios. Las letras y las artes extienden guirnaldas de flores sobre las cadenas de
hierro que los agobian, ahogan en ellos el sentimiento de la libertad original para la cual
parecían haber nacido, los hace amar su esclavitud y los transforman en lo que se ha dado
a llamar pueblos civilizados». ¡Bravo por Rousseau! Pero una vez que ganó el premio se
dedicó toda su vida a escribir sobre arte y sobre ciencia, en especial sobre la política y la
educación. Su tratado Emilio o De la educación tiene más de ochocientas páginas. El texto,
con bellas palabras, en el libro cuarto nos dice que «para ser amado hay que hacerse
amable»; en el libro quinto nos dice que «hemos convertido en molestia para los jóvenes lo
que no debe ser para ellos sino diversión y retozo. No imagino nada más ridículo que ver
a un viejo maestro de canto abordando con aire cejijunto a jóvenes que no pretenden otra
cosa que reír, y adoptar, para enseñarles, su frívola ciencia un tono más pedantesco y
magistral que si se tratara de un catecismo». Todo esto lo escribía Rousseau mientras no
sentía ninguna compasión por las lágrimas de la madre de sus hijos, a la que obligó a
llevar a sus tiernos retoños recién nacidos a un hospicio. Rousseau no hizo otra cosa en su
vida salvo escribir y leer, y este fue su error, pues pretende criticar las artes y las ciencias
con arte y con conciencia, hilando una palabra con otra de forma muy bonita e impactante.
Sin duda cuando se lee a Rousseau, uno se hincha como un globo paseándose por los
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cielos de un mundo magistral, pero la vida no funciona así. Para escribir sobre educación
hay que vivir la educación, relacionarse con los niños y ver que son maravillosos pero
también pillan rabietas, que necesitan hablar pero también necesitan límites. Concluyendo,
todo lo que escribe Rousseau no sirve para nada porque no parte de una experiencia real.
Sí que hay filósofos, como Jean Piaget, que utilizó su labor como padre y el estudio de sus
hijos para hacer avanzar la educación.
El filósofo más aberrante de todos es Hegel que, en Fundamentos de la filosofía del derecho
dice «si hubiera mujeres a la cabeza del gobierno, el Estado correría peligro, pues no
actúan según las exigencias de lo general, sino por opiniones e inclinaciones casuales».
Dice también en este libro que «el individuo tiene la obligación general de sacrificarse al
Estado y ahí reside su valor». Aquí vemos como a Hegel poco le importa la diversidad y el
fomento de la paz. Por no mencionar la horrorosa parábola dialéctica del amo y el esclavo,
con su lucha mortal de esclavitud y dominio, que se encuentra en su absurda obra La
fenomenología del espíritu.
Nuestra civilización ha avanzado más científicamente en 250 años gracias al experimento
y a los autores que pusieron la evidencia por encima de la verdad racional, que en 2500
años basados en la razón. Pero hay científicos que piensan que la filosofía no tiene nada
que ver con la ciencia y hay filósofos que piensan que la filosofía se reduce a la razón. Les
recuerdo a unos y a otros que Einstein leyó mucha filosofía y él mismo reconoció la
influencia de David Hume para elaborar sus teorías de la relatividad. Newton leyó más de
filosofía que de ciencia y escribió más de filosofía que de ciencia, esto lo sabemos contando
las palabras de sus escritos. Hoy hay filósofos muy estúpidos porque no van más allá de
su razón y hay científicos muy estúpidos porque no leen filosofía. Los científicos estúpidos
son creadores de armas de destrucción masiva y de aparatos que generan infinidad de
contaminación. Los filósofos estúpidos han abultado tanto la razón que ven en la angustia
una fuente de liberación. Prefieren la angustia existencial, encerrados en sus libros y en sus
cabezas, antes que un paseo por el parque. La estupidez no es una falta de razón, sino la
falta de practicar todas aquellas unidades básicas de nuestra psicología. La necedad es
inflar mucho una sola unidad psíquica básica, por ejemplo la razón, y este es el motivo de
que tantos filósofos sean estúpidos y estén angustiados.
85
El instinto es una unidad de placer
Los puristas del lenguaje se echarían las manos a la cabeza si leyeran que junto en un
mismo significado instinto e intuición. No pretendo yo aclarar nada con el limitado
lenguaje humano, lo que pretendo es designar una cualidad psíquica que tiene una
capacidad concreta de entender la realidad, de captar lo que hay, de asimilar las
circunstancias, de conectar con el entorno; es diferente de otras unidades psíquicas como
la razón. El lenguaje sirve para aproximarnos pero no para entendernos ni entender la
realidad, es un instrumento que nos da algunas pistas de conocimiento pero no puede
definir la riqueza de lo que existe. El lenguaje es muy limitado. Imaginemos que dos
personas que conocen perfectamente un idioma, pero que nunca se han visto, se llaman
por teléfono e intentan conocerse al máximo solamente hablando, esto va a ser difícil,
porque los hechos dicen más de uno mismo que todas las palabras del mundo. Las
palabras se aproximan a los hechos, pero no pueden captar toda su riqueza existencial.
Incluso hay palabras que no se pueden traducir a otro idioma porque la realidad desborda
inmensamente al verbo. Para que se entienda lo que digo cada uno tendrá que ir más allá
de las palabras y las definiciones y conectar con su propio instinto o intuición. Las
palabras muchas veces enmascaran la personalidad de la gente y se emplean las frases
para superar en la imaginación lo que no se consigue afrontar en la realidad. Las palabras
desvían la atención y que así la gente evite saber quién soy verdaderamente.
Alguien que lea a Nietzsche sin conocer su biografía podría entender que este autor era un
superhombre que afrontaba todas sus dificultades con valor, que era un triunfador, que
dominaba todas las situaciones. Pero esto está muy lejos de la realidad. Leyendo las cartas
de Nietzsche vemos a un hombre, un pobre hombre, que fue tumbado por el amor de una
mujer, tumbado por el desaire de una amistad, por no enfrentarse a la realidad, fue
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tumbado por la razón cuando criticaba profundamente a la razón, por la angustia que
sobrellevaba consumiendo opio. Fue un pobre hombre que, incapaz de vivir, se dedicó a
escribir palabras infladas en un mundo imaginario para sobrellevar una vida absurda,
inconsistente y anodina. Nietzsche se refleja en sus escritos autobiográficos de juventud
como una persona feliz, pero el exceso de intelectualidad lo destrozó, esto lo podemos
comprobar también leyendo cronológicamente sus cartas. Thomas Mann dice de Nietzsche
que a pesar de haber dedicado sus mayores esfuerzos a criticar al hombre teórico, él fue
por excelencia ese hombre teórico, pues apenas mantuvo relación alguna con la vida y
nunca se preocupó de cuál sería el aspecto que su doctrina ofrecería en la realidad
práctica.
No pretendo yo desvalorar los escritos de Nietzsche, simplemente constato que fue un
cobarde que no se atrevió a vivir intensamente. Pero en sus obras se describe bastante bien
la psicología humana porque Nietzsche era una persona extremadamente inteligente, con
una gran formación y capacidad de trabajo, unido esto a una vocación intensa por conocer
al ser humano como nos dice en sus escritos de juventud de agosto de 1865. Nietzsche
escribe con mucha agudeza psicológica y en su libro La voluntad de poder dice que «lo que
mejor sé es por qué el hombre es el único animal que ríe: es el único que sufre tanto que
tuvo que inventar la risa. El animal más desgraciado y más melancólico es exactamente el
más risueño». Esto muestra fielmente la realidad, donde abundan los programas de
humor, por todas partes, para aliviar la angustia de la gente. De la misma forma que
Rousseau estaba profundamente equivocado porque intentaba diseñar un sistema
educativo solo desde la teoría, Nietzsche acierta porque se aleja de todo sistema y lo único
que hace es observar y describir al ser humano. Llegado a este punto tengo que hacer una
defensa de la hermana de Nietzsche, que agrupó los textos de este libro poderoso que su
hermano quería publicar. Ella ha sido muy criticada por manipular los textos del filósofo,
pero mi opinión es que nadie le conoció mejor a él y a su pensamiento.
El instinto es una unidad psíquica básica de placer o capacidad que tengo para concentrar
todas las aspiraciones y conocimientos en un punto. El instinto me permite saber a qué
persona amo y qué camino tengo que tomar en un momento determinado. El instinto no
es infalible porque ninguna unidad de placer por sí sola garantiza una certeza absoluta.
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Una buena forma de conectar con la realidad a través del instinto es mirar a lo lejos,
respirar profundamente y notar más allá de la razón lo que viene a mí. El instinto tiene
que ver mucho con la música, más que con las palabras, porque es un código universal de
acceso a lo desconocido. Dios jamás va a escribir ningún libro porque si lo hiciera estaría
poniéndole vallas y límites a su mayor obra: tú. Pero si hipotéticamente Dios se viera en la
obligación de escribir un libro, lo haría con música. De la música hablaré en otro capítulo,
y también del silencio, pues sin silencio no hay música.
El instinto de los humanos es diferente al resto de los animales, por eso nuestra especie
inventó la rueda, el lenguaje, la agricultura, la imprenta, la radio, el mando a distancia, la
batería, el motor de corriente alterna, la computadora, internet... Como ya cité
anteriormente, Nikola Tesla dice que «no podemos sobrepasar ciertos límites con nuestro
razonamiento pero con el instinto podemos cubrir grandes distancias». Ningún otro
animal en su evolución se ha acercado a nada similar a las invenciones humanas. La teoría
de la evolución desaparece cuando hablamos del instinto humano, dado que el humano ya
viaja fuera del planeta Tierra, debería haber alguna especie en una escala evolutiva menor
que estuviera cultivando lechugas en la selva. Pero esto no se da, no hay ningún animal
que transforme significativamente su entorno y a sí mismo. Este salto evolutivo tan
gigantesco demuestra que el ser humano no es un animal, es algo más.
El humano tiene una peculiar facultad y es que puede mejorar su condición de animal o
empeorarla. Yo observo a los animales en la naturaleza, se les ve alegres y viven en paz
salvo que sean devorados por otro animal. El ser humano ha dado un paso más, ya no es
devorado, pero hay una tendencia a vivir peor que los animales. Desde mi ventana
contemplo los huertos de palmeras, veo a los mirlos alimentarse de dátiles y viviendo de
lujo, revoloteando por el huerto, relacionándose con sus compañeros, apareándose con sus
parejas y acicalándose las plumas. Se les ve libres, felices y en armonía con el entorno. Y
ahora voy a hacer un experimento mental, voy a imaginar que conozco el lenguaje de los
mirlos y me acerco a uno de ellos diciéndole lo siguiente: Estimado mirlo, te voy a
construir una gran casa, con un gran nido acolchado, con todas las comodidades, te voy a
poner una caja con una pantalla donde podrás ver a otros mirlos volando y pasándoselo
bomba, te voy a regalar un aparato que reproduce sonidos de infinidad de aves cantando
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para que disfrutes escuchándolos, te voy a conseguir un dron para que vueles posado en él
sin el esfuerzo de aletear, te compraré vestiditos para mirlo con los cuales estarás muy
mono. Tú tan solo tienes que trabajar para mí ocho horas al día en un despacho picoteando
en un teclado lo que yo te diga. El resto del día lo tendrás libre para hacer lo que quieras,
los fines de semana podrás volar libremente adonde te apetezca y te ofrezco un mes de
vacaciones al año, en el cual te meteré en una gran jaula voladora y podrás ver pajarracos
en otros lugares del mundo. Sinceramente, no creo que el mirlo aceptara.
Vive el niño desde que nace en una jaula para mirlos, mirando pantallas hipnotizadoras y
escuchando en la radio historias de otras vidas que no son la suya. El niño crece
convencido de que su vida real carece de importancia, que lo más grande es fantasear con
otras realidades mágicas y maravillosas, pero ajenas. Desde la infancia se moldea su
mente, sus sentimientos y su comportamiento. Cuando el niño llega a joven pasa a ser un
número de carné de identidad, miembro en la cola del paro o una pieza en una cadena de
montaje. Cuando llega a adulto ya ha perdido la espontaneidad de los seres vivos y se
convierte en un autómata, un zombi, un muerto viviente que se rige por modas y
consumismo social.
El otro día debatía con una amiga. Yo decía que la gente en general está bien y disfruta,
pues veo muchas risas, carcajadas, bromas, fiestas, bares llenos y tardeo de tapas donde se
cuentan viajes y mil ocurrencias más. Ella me decía que no, que la gente no está bien, no
disfruta; lo que ocurre es que las personas viven en una inercia inconsciente y que ni
siquiera se dan cuenta de lo que sienten y por qué lo sienten, ni siquiera se dan cuenta de
si sufren o no. Que la gente está tan enganchada a las redes sociales, a la pantalla, a la
radio y mil distracciones más que están anestesiados, no se dan cuenta del dolor hasta que
llegan a un punto en que la angustia es tan grande que tienen que recurrir a
antidepresivos o drogas. Me hizo dudar.
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El silencio es una unidad de placer
El silencio es el estado en el que no hay ningún ruido o no se oye ninguna voz. También se
puede llamar reserva, calma, pausa, paz, circunspección, serenidad, tranquilidad, sosiego,
reposo, intervalo, interrupción, quietud, tregua. Para conectar con el silencio hay que
pensar en él, atender a la pausa, exponerse a la quietud para que se vaya haciendo un
hábito automático que con el tiempo pase a ser inconsciente. El silencio tiene que ser algo
tan sencillo como pasear, esta estructura sirve igual para todas las unidades de placer.
El silencio es fundamental porque cuando callo y apago la radio, empiezo a escuchar y
anotar mis sentimientos y mis emociones. Una puntualización sobre los sentimientos y
emociones es que yo entiendo un sentimiento como algo simple y liviano del sentir,
mientras que las emociones son algo más complejo e intenso.
Para escucharme me ayudan las definiciones, para lo que tengo el lenguaje y por esto es
conveniente hacer una lista de sentimientos con la que puedo saber con más detalle qué
siento en cada momento. La lista podría empezar con una pregunta, por ejemplo ¿cómo
estoy? Puedo estar enfadado, enérgico, plácido, dolorido, tranquilo, entusiasmado,
dichoso, enamorado, alegre, temeroso, rabioso, calmado, cansado, eufórico, triste,
angustiado, apático, sereno, aturdido, activo, solo, seguro, aburrido, frustrado, satisfecho.
El sentirme me da mucho placer cuando me siento bien. Empiezo a sentirme bien cuando
mis sentimientos me indican el camino correcto a seguir y la proporción entre las unidades
de placer. Cuando voy combinando proporcionalmente las veinticinco unidades de placer
y me siento bien en esa combinación es que voy por el buen camino, cuando aparece el
malestar es que tengo que cambiar la proporción, subiendo unas unidades de placer y
bajando otras. Es como hacer un guiso, probándolo sabré si le falta un ingrediente o si le
sobra sal.
El silencio también sirve para hacerme otras preguntas: ¿Hasta dónde? ¿Por qué? ¿Cómo?
¿Qué es? ¿Hay algo? ¿Qué hay? ¿Quién soy? ¿Qué necesito? ¿Es posible? ¿Debo? ¿Para
qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Se puede? ¿Cuál es? Las preguntas dan mucho de
sí, pues después de la pregunta viene la respuesta y toda respuesta es un alimento para mi
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mente y un placer para mi alma. Es importante no razonar en este momento, es decir, no
contrastar información ni argumentar, sino intentar captar las cosas que me vienen,
rechazando reflexionar y dejar la pregunta en mi mente para que se macere con el tiempo
y un día al levantarme o en un sueño vendrá la respuesta. De ahí la frase «consultarlo con
la almohada». Una vez que venga la respuesta se podrá reflexionar sobre ella y buscar la
mejor forma de ponerla en práctica. Y las dos mejores preguntas son: ¿Esto que estoy
haciendo ahora me da placer intenso, prolongado y aumentable? ¿Es el momento
adecuado de disfrutar de este placer o tengo que disfrutar de otro placer ahora, mientras
dejo este para otro momento en que pueda saborearlo al máximo? No hablo de posponer
el placer, sino de priorizar unos placeres frente a otros dependiendo del momento y las
circunstancias.
Entre palabra y palabra hay silencios, y hay silencios que dicen mucho y palabras que no
dicen nada. Hoy hay muchas mentes atolondradas porque no se respetan los silencios.
Paseando por la orilla de la playa o por la cima de una montaña todos los ruidos tienen un
espacio de silencio. Pero encerrados en casa con la televisión puesta o la radio a toda voz,
junto con las conversaciones y el ruido de los coches que traspasan las ventanas, dejan sin
espacio alguno a la comunicación y esto va saturando la psique hasta límites
insoportables. Hay que evitar añadir un ruido para evitar otro. Quiero decir que es mala
cosa querer tapar un ruido con otro. Cuando se elimina todo ruido externo aparece el
ruido interno de la mente y es ahí donde reside el mayor placer, pues organizando las
unidades de placer se consigue gozo intenso, duradero y abundante.
Para disfrutar de la intensidad del placer del silencio es necesario disminuir la información
durante el día, porque de lo contrario, aunque se haga un espacio de silencio de una hora
nuestra mente seguirá procesando todos aquellos datos que ha ido captando durante la
jornada. Hoy falta tiempo en el mundo porque no hay silencio, el ser humano está
sometido a noticias, información, música, publicidad… Y mientras la mente conoce el
mundo entero, la vida pasa desapercibida. La vida no se puede negar, ella exige ser vivida
y esto requiere el tiempo que se dedica a otras cosas. El secreto para que no falte tiempo,
para que no haya prisas, para que no haya estrés es aplicar la mente al silencio para que el
cerebro pueda procesar todos los datos de forma eficaz y sin dolor, con el máximo placer
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posible. Cuando digo silencio me alejo de todo tipo de método oriental o elaboraciones
occidentales para notar el poder del ahora, vivir el momento presente o ser consciente de
todos los actos. Para mí el ahora no existe, porque cuando digo ahora ya ha pasado. La
vida es un continuo movimiento. Si vivir el momento presente es pensar en cada instante
en lo que estoy haciendo, eso me resulta muy aburrido. Además, el placer es bastante bajo
porque precisamente lo que me da más placer es contrastar los momentos de disfrute. Yo
sé que un momento es bueno o malo cuando lo contrasto con otro anterior. Y la esperanza
del futuro me hace caminar en el presente.
La ausencia de ruido no provoca soledad, pues esta es una falta de sintonía con nuestros
sentimientos, con nuestros pensamientos y con los que nos rodean. Hay gente que se
siente sola incluso en familia. Vino una amiga a visitarme y me habló de la soledad. A
pesar de ser de profesión liberal, con varias carreras universitarias y viajera incansable por
todo el mundo, su fuerte temperamento no la libró del aislamiento. Se casó con una
persona en un país extranjero, volvieron a su ciudad natal y ahora tiene un niño pequeño.
Me llamó, quedamos, tocamos la guitarra, cantamos, reímos y recordamos viejos tiempos.
Pero avanzada la tarde, una de las cosas que me dijo es que lo peor es cuando te sientes
sola estando en compañía. Se produjo un silencio, tras lo que no supe qué decir; ella
rompió la incomodidad del momento con una broma y al poco se marchó. De la misma
forma que estar con otros no es sinónimo de estar acompañado, estar en silencio no es
sinónimo de estar solo. La soledad no tiene que ver con la ausencia de compañía, sino con
la ausencia de vibración común. Y para percibir esta vibración hace falta silencio. Cuando
se descubre la existencia de veinticinco unidades de placer combinables de formas
diferentes para alcanzar la debida proporción, se acabó la soledad. El silencio será la mejor
forma de estar preparado para la buena compañía y la manera más eficaz de entender el
ruido. Porque si no hay silencio la persona no se puede sentir en lo que es.
Incluso en la música, los silencios son fundamentales. Hay una canción que cantaba
Whitney Houston, I will always love you, que se compuso cuarenta años antes de que ella la
interpretara. Esta canción tiene una letra muy atrayente porque refleja el comportamiento
de una gran mayoría de personas que dejaron marchar a su amor o se alejan de la amada
por cuestiones de la vida. Pero en cuarenta años de existencia, esta canción no tuvo la
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notoriedad ni el encanto ni el éxito que tuvo cuando la interpretó Whitney Houston,
incluso cuando en todo ese tiempo la interpretaron grandes voces con unos registros
vocales increíbles (Freddie Mercury, Elvis Presley, Dolly Parton, Christina Aguilera, Carrie
Underwood, Jennifer Hudson, Glennis Grace y tantas otras voces extraordinarias). Pero lo
que trabajó Whitney Houston en esta canción de forma magistral fueron los silencios, que
apenas son perceptibles pero que están ahí y hacen que los sonidos se combinen de una
forma especial para llegar a lo más fino, a lo más hondo, a la fibra más sensible del tejido
emocional. De la misma forma que un pozo tiene que estar vacío para ser llenado, la vida
tiene que estar llena de silencio para ser cubierta. El silencio es muy necesario y da placer
en sí, pero además me hace percibir con mayor intensidad otros muchos placeres.
Esta canción dice algo así:
«Si me quedara, sería un estorbo en tu vida. Por lo tanto, me iré. Pero sé que pensaré en ti
a cada paso del camino. Y yo siempre te amaré, siempre te amaré. Por lo tanto, adiós. Por
favor, no llores, ambos sabemos que yo no soy lo que tú necesitas. Espero que la vida te
trate bien. Y espero que tengas todo lo que soñaste. Y te deseo alegría y felicidad, pero por
encima de todo esto, te deseo amor. Y yo siempre te amaré, siempre te amaré, a ti, querido,
te amo y siempre, siempre te amaré».
93
La causalidad es una unidad de placer
La causalidad es el principio u origen de alguna cosa, es la ley en virtud de la cual las
causas producen los efectos, el hecho o fenómeno que produce o provoca una acción.
También se puede llamar origen, principio, raíz, nacimiento, procedencia, fuente,
manantial, fundamento, génesis, germen, madre, núcleo, motivo, razón, móvil, porqué,
quid, impulso, motor, incógnita, causa.
Aspiran algunos científicos a descubrir la teoría del todo. Yo me quedo con el científico
más importante del siglo XXI, Juan Ignacio Cirac Sasturain, que dice que esta teoría nunca
se alcanzará porque aparecerán otras leyes y fuerzas desconocidas que señalarán que el
campo para descubrir es mucho más amplio de lo que pensamos. De hecho los científicos,
en la medida en que descubren más cosas, se dan cuenta de que desconocen más de lo que
conocen. Algunos divulgadores científicos dicen que la metafísica (entendida como
aquello que está más allá de la física) no vale para nada porque no es útil. Esto lo dicen sin
darse cuenta de que se expresan en libertad gracias a la metafísica y a la moral, que han
constituido una sociedad donde la gente es libre y actúa en conciencia. La moral se
desarrolla a partir del ser y sus propiedades, y la ciencia de ahora es la filosofía natural de
ayer. Antes de la moral liberal de John Locke, los científicos eran quemados en la hoguera
y antes de la moral social de Robert Owen el pueblo moría de hambre en las calles. A los
críticos de la metafísica les gusta sacar los errores de los filósofos y es verdad que el
pensamiento comete muchos fallos, pero quiero recordar que el avance de la física y la
metafísica se basa en el error. Yo podría decir que la ciencia es un error porque tardó 30000
años en aprender a volar cometiendo infinidad de equivocaciones. Y fueron tantos años
porque en las pinturas rupestres antiguas ya se ven humanos voladores u hombres pájaro.
La metafísica ha avanzado y ahora somos más libres y responsables que en tiempos de
Aristóteles. Todo está unido, dejen de pelearse y colaboren.
Da mucho placer saber que las cosas tienen una causa, que lo que me ocurre en la vida es
por algún motivo y que no estoy a la deriva del devenir y los caprichos del azar. Buscar la
causa se convierte en un problema cuando se asocia el origen de todo y el movimiento de
las circunstancia a una entidad perfecta y todopoderosa llamada dios, mostrada fielmente
por las religiones. Evitar el placer de conocer las causas es una pena, pero pretender dar
respuestas a la causalidad con cuentos religiosos o fantásticos es una verdadera tragedia.
Ahí tenemos la vida de los desgraciados místicos y de los sumisos feligreses que
mantienen con su sudor la casa de Dios. Es una desgracia muy grande creer en un dios
prefabricado que da respuestas hechas a través de sus libros y doctrinas.
Lamentablemente la gente se va estrellando una y otra vez contra el muro de la fe. Si el
libro y los pastores en sus doctrinas dicen que la mujer tiene que obedecer al marido, ahí
se estampa la autoestima femenina, y si el libro dice que hay que obedecer a los
gobernantes, se acabó el defender los derechos humanos. Si tienes deseos sexuales te
aguantas y si no puedes aguantarte te casas, asemejando el matrimonio más a un
prostíbulo que a una unión de amor y colaboración. «Quisiera más bien que todos los
hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de
una clase, y otro de otra. Digo, pues, a los solteros y a las viudas: bueno les fuera si
permanecieran como yo, pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es
casarse que quemarse» (Corintios 7:79).
Cuando mi padre murió me llevaron a vivir con una tía mía que no tenía hijos y mi familia
se fue a vivir a Elche. Parece ser que mi relación en casa de mi tía no era muy buena pues
me escapé algunas veces y al final me reuní con mi familia en Elche. Quizá era demasiado
pronto porque todavía no tenía edad para ir al colegio yo solo; mi madre y mis hermanos
trabajaban y a mí me dejaban encerrado en casa. Cuando ya pude ir solo al colegio me
dieron una llave y podía salir y entrar. No sé cuánto tiempo duró este aislamiento, pero sí
lo recuerdo con una intensa angustia y lloraba mucho. Era tal la angustia, la soledad y la
desesperación que me inventé un amigo invisible, se llamaba Jesús de Nazaret. No sé de
dónde saqué esta idea, pero era la única compañía que tenía. Cuando me dejaron salir
empecé a hacer amigos en la calle y mi amigo invisible desapareció. Seguí viviendo mi
vida como cualquier persona, trabajando, con amigos, con amores, con mil quehaceres,
con diversiones... Pero parece ser que dentro de mi vida todavía quedaba un hueco sin
rellenar, un espacio vacío de amor con necesidad de ser tapado.
Tiempo después fuimos dos parejas a Huelva, a una comunidad cristiana llamada Pueblo
de Dios. En este lugar empecé a sentir algo especial, pues nos daban tiempo para pensar
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en soledad en la capilla o paseando por el campo. Empecé a recuperar otra vez a mi amigo
invisible desaparecido. Desde ese momento buscaba el silencio y la soledad como el agua.
Buscando ese silencio para encontrarme con Jesús me fui una semana a un monasterio y
allí sentí un amor como jamás he sentido. ¿De dónde viene ese amor? ¿Cómo es posible
que de la nada mane algo? ¿Era un amor producido por mí mismo? El amor era muy real,
me sentí amado a tal extremo que dejé de comer y me pasaba horas y horas en la capilla
postrado. Uno de los monjes que estaba pendiente se acercó y me dijo que tenía que
comer, pero yo le dije que estaba bien. El último día que estuve en el monasterio hablé con
un religioso y me dijo que ese amor tan intenso que sentía era Jesús de Nazaret. Aquí
empezó mi nueva amistad con un dios todopoderoso eterno y perfecto. Tantos tropiezos,
angustia y sufrimiento me provocaron este amor divino que al final acabé dejándolo.
Vuelvo a la pregunta inicial: ¿De dónde sale tanto amor? ¿Es una creación de la mente? Si
es una fantasía mental, ¿por qué no se puede sentir ese amor ejercitando la voluntad y la
imaginación? ¿Es el amor de las parejas también una ilusión? Se me podrá decir que no,
puesto que en las parejas hay dos personas reales. Pero se da el caso de que entre las
parejas, sin cambiar nada en sus vidas, el amor desaparece. Queda el objeto y se va el
amor. ¿Adónde fue? Y solo a base de esfuerzo e imaginación el amor no vuelve. Hoy poca
gente ama a Jesús de Nazaret o a Dios. Pero mucha gente, escuchando una canción de
amor o viendo películas románticas, anhela encontrarse con el amor, con el amado o la
amada. Y la pregunta sigue, ¿de dónde sale tanto amor? Leyendo a los místicos se ve que
el amor a lo divino y a lo humano es muy parecido.
Buscando las causas de los acontecimientos de mi vida he descubierto que siempre va
conmigo y no me abandona una divinidad que me ayuda, pero que no es perfecta porque
a veces comete errores. No sé nada del congreso de divinidades ni si hay un líder supremo
de dioses. Lo único que sé tan cierto como que yo soy yo es que una divinidad habita en
mí y sé que en todos los humanos también. Esto puede parecer raro, pero nuestro mundo
occidental está basado en esa divinidad personal que descubrió Sócrates y por lo cual fue
asesinado. Aquí abrió el filósofo la posibilidad del dios personal y una divinidad propia
siempre abre caminos nuevos porque no se ciñe a dioses establecidos, se llamen Jehová o
dinero. Lo del dios de Sócrates está muy bien documentado por su amigo Jenofonte, que
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era un gran historiador griego, y por su discípulo Platón en sus apologías. Y mientras los
divulgadores científicos se ríen de los dioses, los fundamentalismos religiosos crecen,
tanto en el mundo musulmán como en el mundo cristiano. Solo en Estados Unidos, las
donaciones a la fe mueven más dinero que las diez compañías tecnológicas más
importantes del país, incluyendo Apple, Amazon y Google, según datos de la Universidad
de Georgetown en Washington DC. Y quien tiene el dinero tiene el poder. Aquí la
humanidad tiene un gran reto: o encuentra cada uno a su dios personal o las masas se
dejarán guiar por superhombres o líderes religiosos del único dios verdadero. Y de la
misma forma que ha vuelto un virus a tambalear a la humanidad puede regresar la
oscuridad de la Edad Media y tumbar tanta libertad conseguida.
Los dioses no hablan con palabras, se comunican con hechos, el hambre nos invita a
comer, el frío nos conduce hacia el calor, la sed lleva a nuestra boca el agua, la tristeza es
una falta de estímulos (he dado unos cuantos hasta ahora) y la angustia es el exceso de un
solo estímulo (la sola razón devora el bienestar). Ocurren muchas cosas en la vida para
provecho personal, acontecimientos que cambian el rumbo de la existencia e incluso
tropiezos que hacen cambiar el sentido de la vida. Si los dioses hablaran con palabras, no
haríamos caso, el verbo es muy poca cosa. Me contó mi madre que mi hermano mayor era
aficionado a coger un palo encendido de la hoguera y pasearlo por toda la casa. Teniendo
en cuenta que en el piso de arriba había un pajar resultaba seriamente peligrosa una llama
paseándose por todo el cortijo. Mi madre advirtió a mi hermano verbalmente muchas
veces, pero no hizo caso. Hasta que un día cogió el palo encendido y le hizo una pequeña
quemadura en la mano. Nunca más volvió mi hermano a coger un palo encendido. Los
dioses se comunican con susurros de vida, pero cuando uno se despista tienen que
emplear medidas más contundentes. La vida entera es una comunicación de los dioses,
solamente hay que estar atento. Como los dioses no hablan con palabras nadie puede
enseñar lo que dicen, corresponde a cada cual contemplar la realidad. Se puede ocultar la
información divina y evitar la angustia o la tristeza bajo miles de distracciones de nuestro
amplio sistema de diversión actual. Pero la angustia o la tristeza que se tapa, se destapa
después con más fuerza y agresividad provocando mayores males, primero psíquicos y
luego físicos. Las enfermedades psicosomáticas cada vez abundan más.
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Termino con un texto sacado de internet, de una persona anónima. Seguro que su
divinidad y la mía son diferentes, además no me identifico con la palabra feliz para hacer
referencia al bienestar, pues la veo ambigua. Pero sin duda alguna este texto en general
refleja mi sentir mejor que si lo hubiera escrito yo, porque yo no soy escritor:
«Durante muchos años he vivido sin sentir mi corazón. Desconocía el amor que habitaba
en mí. Pero la vida empezó a cambiar cuando la divinidad vino a guiar mi vida. Según
crecía el amor a mí misma, la vida comenzó a ser diferente, la oscuridad y el dolor se
transformaron en misterio y belleza. Ahora veo la vida con otros ojos. He empezado a
aceptar el regalo de mi existencia y a amarme a mí misma. Ahora soy yo, ahora soy feliz».
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El entorno es una unidad de placer
El entorno es el ambiente, lo que me rodea, las cosas y circunstancias alrededor de mi vida.
También se puede llamar medio, medioambiente, hábitat, biosfera, ecosistema, naturaleza,
atmósfera, alrededor.
Da mucho gozo contemplar la realidad en sus tres dimensiones, en todas sus formas y
colores. Es un placer inmenso contemplar y aplicar todos los sentidos a la madre
naturaleza que nos rodea, dejarnos envolver por sus mares, sentir las caricias de sus
vientos, notar las hojas en los montes, el olor a tierra mojada de su lluvia, los colores de
sus flores, respirar el oxígeno de sus plantas y tantísimas cosas más que nos dan mucho
placer gratis, sin esfuerzo ni trabajo ni sacrificio. Lamentablemente le devolvemos a
nuestra madre natura el bien con mal, enturbiando las aguas, contaminando la tierra y
ensuciando el aire.
El hombre con los supuestos valores positivos del trabajo, el esfuerzo y el sacrificio se ha
hecho dueño del planeta Tierra, lo ha modificado para satisfacer sus necesidades, con su
creatividad ha recreado la naturaleza para adaptarla a su gusto y conveniencia. Esto lo ha
hecho con un ímpetu más cercano a la inercia animal y a la adicción que a la delicadeza y
el amor. Esto es así porque el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio no cuestan nada, son
adicciones, no son valores, son enganches emocionales que no merecen ningún
reconocimiento ni valoración positiva, es algo detestable. El mérito está en llevar una vida
sana disfrutando con placeres máximos, sin necesidad de placeres mínimos basados en
aplausos de las masas, en conseguir objetivos empresariales a costa de la salud personal y
destruyendo el planeta. El mérito es vivir con placer prolongado y duradero. Hay trabajos
sacrificados que no se hacen por adicción, sino por la necesidad de dinero, esto sí que tiene
que ser doloroso.
Alejandro Magno, Julio César, Napoleón, Hitler, Stalin, Lenin y muchos de los
empresarios y deportistas actuales demuestran que el esfuerzo es una adicción. Lo que les
mueve es la adicción a la fama, la adicción al poder, la adicción al éxito. Veo muchos
toxicómanos en la calle que se prostituyen, recogen chatarra y hacen cualquier cosa para
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conseguir una dosis de droga, se pasan todo el día trabajando para conseguir un chute de
bienestar; esto es una adicción. De la misma manera, los grandes de la historia viven
chutados todo el rato en trabajo, esfuerzo y sacrificio por conseguir ser los números uno,
los mejores en todo. Y no me refiero a los empresarios honrados que llevan su empresa en
armonía con la familia y el entorno, me refiero a los directivos agónicos que no viven y
solo están pendientes de llegar más alto a costa de lo que sea. Hay dirigentes adictos al
trabajo que apenas duermen y ven muy poco a sus hijos, obsesionados compulsivamente
por trabajar y trabajar para conseguir que su empresa vaya cada vez mejor; mientras, sus
vidas se deterioran, su salud se resiente y sus relaciones familiares cada vez se oscurecen
más. Sus hijos tendrán lujos de todo tipo, pero dirán, como dijo la heredera de una gran
fortuna, «soy tan pobre que solo tengo dinero».
Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero que no me vendan que el trabajo, el
esfuerzo y el sacrificio son valores morales positivos. No lo son, son valores negativos que
nos están destruyendo y están destruyendo el medioambiente. Se puede vivir ganándose
el sustento en una ocupación placentera que respete la naturaleza sin necesidad de luchar
por ser el número uno o devorando al otro. Un oficio y beneficio agradable no es trabajo,
es placer. Hace unos años, España se componía de muchas pequeñas empresas que daban
trabajo local respetando el bienestar del trabajador. Hoy los directivos de grandes
multinacionales son aplaudidos por fabricar en la India, explotando a niños y niñas como
mano de obra barata, evadiendo impuestos en paraísos fiscales y haciendo competencia
desleal a los empresarios nacionales que tienen que pagar buenos sueldos a sus
trabajadores y respetar sus derechos. Multinacionales que destruyen millones de
productos todos los años para que no bajen los precios, que se gastan cantidades ingentes
de dinero en investigación y publicidad para potenciar la obsolescencia programada y
conseguir cada vez más beneficios económicos a costa del planeta Tierra.
El estudio también provoca adicción. Karl Marx era un adicto al estudio y Nietzsche otro,
y esto lo hacían con trabajo, esfuerzo y sacrificio. Sé que el trabajo, el esfuerzo y el
sacrificio de leer, de estudiar e investigar para intentar buscar respuestas y mejorar el
mundo es una adicción, no tiene ningún mérito; es una pulsión y lo sé porque me he
pasado años estudiando y leyendo, años investigando, y dentro de esos años muchísimas
100
horas y fines de semanas enteros dedicados a esta tarea, he pasado horas y horas mal
comiendo y durmiendo poco por la adicción al saber. Y yo soy un aficionado, conozco a
gente que dedica a ello las veinticuatro horas del día. Todo esto no supone ningún mérito,
es la adicción lo que impulsa al conocimiento. Que no digan que el trabajo, el esfuerzo y el
sacrificio son un mérito humano; son un asesinato humano, porque eso mata a la
humanidad. La persona es una integridad que los dioses crearon para que viviera con
placer, no adicta de forma sádica o masoquista.
Es verdad que hay estudios no adictivos que se llevan a cabo por el sistema educativo.
Aquí sí que se sacrifica al niño con esfuerzo para que se adapte a la sociedad, pues cuando
se le introducen conceptos totalmente absurdos, se habitúa su mente a aceptar lo que sea
por muy incongruente que sea con la vida. Se le enseña al niño a escuchar clases
supuestamente magistrales totalmente calladito, se le enseña a ser un espectador y no un
autor de su propia vida. El sistema de enseñanza, para ser educativo y no coercitivo
necesita imperiosamente crear espacios para que el niño hable, se comunique y tenga
apoyo para expresarse libremente.
Existen también adictos a la política que quieren cambiar el mundo. Hay dos políticos
españoles ecologistas que viven en un chalet de 300m2. El chalet se ubica en una parcela de
más de 2500m2 con una piscina grande, un amplio jardín privado y casa de invitados.
Utilizan dos coches para recorrer los cuarenta kilómetros que separan su mansión del
trabajo en Madrid. Hay otros coches que se desplazan al campo de los susodichos para
arreglarles el jardín, cuidar a sus hijos y limpiar la vivienda. Si sumamos toda la energía y
contaminación que genera esta pareja y lo multiplicamos por 8000 millones de personas
que habitan la Tierra observaríamos que el planeta estaría totalmente contaminado y
destruido en un año. Se denominan estas buenas gentes ecologistas y alardean de ello en
sus tweets: «La reconstrucción económica debe ir de la mano de la protección del
medioambiente y la transición ecológica, porque sin salud y sin planeta no hay economía».
«Hay que equilibrar la balanza y vamos a seguir luchando para que España sea un país
ecologista y un país justo». Discursos falsos para ganar poder mientras destruyen el
planeta con sus actos.
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Es encomiable que además de proteger el medioambiente quieran acabar con la pobreza,
sin caer en la cuenta de que si todo el mundo viviera como ellos el planeta perecería. Se
entiende el ecologismo como un movimiento sociopolítico que propugna la defensa de la
naturaleza y la preservación del medioambiente y que pretende que las relaciones entre
las personas y su entorno sean más armónicas. Estos noveles políticos no han pensado
mucho, pues siguen las consignas del movimiento ecologista mayoritario que echa la
culpa de todo a gobiernos y corporaciones sin caer en la cuenta de que estas corporaciones
son aupadas y sostenidas por el consumismo individual. Todos emitimos CO 2 en nuestra
actividad diaria y es necesario que actuemos con responsabilidad. Hay políticos a los que
la naturaleza no les importa nada y la vida humana menos, por eso en España están
surgiendo personajes que defienden la política de Francisco Franco Bahamonde, que fue el
mayor genocida de toda la historia de este país. El prestigioso historiador Paul Preston,
experto en historia reciente de España, dice en una entrevista para letraslibres.com que
«Franco no era fascista, era algo mucho peor. El porcentaje de españoles que mató Franco
es superior al porcentaje de alemanes que mató Hitler». Estos políticos se denuncian a sí
mismos y el pueblo español decidirá en las urnas. Pero lo que es escandaloso es que los
que defienden la naturaleza con la boca, la matan con sus hechos. No se puede crecer
materialmente de forma infinita en un planeta finito.
Menos adicción y más placer, más placer y menos sacrificio, más placer y menos esfuerzo,
más placer y menos trabajo. Cuando digo placer me refiero a placer duradero e intenso.
Para mí comer hasta reventar, como hizo el filósofo Julien Offray de La Mettrie, no supone
placer duradero, pues el exceso de comida produce más dolor que gozo en forma de
variados problemas de salud que evitan disfrutar del placer de vivir. Los orgasmos están
muy bien, pero son breves y los experimentos del Marqués de Sade para alargarlos
muestran más dolor que placer. Subir la montaña más alta del mundo es un placer intenso,
pero la escalada va acompañada de mucho sufrimiento. Las técnicas de control de la
mente evitan el dolor, pero dan escaso placer porque se privan de los placeres del entorno.
El placer de la fantasía es pobre porque se mueve al margen de la realidad. El placer
intelectual prolongado acaba en demencia. Para tener placer intenso y duradero hay que
identificar las unidades básicas de placer y disfrutar de ellas de forma proporcionada;
subiendo unas y bajando otras. Centrarse solo en una unidad de placer hace que el placer
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se convierta en dolor o se extinga. La única forma de llegar al éxtasis es a través de la
proporción, de la misma forma que nuestro cuerpo siente placer cuando sus elementos
químicos están en la debida proporción. No se puede llegar al éxtasis dejándose llevar. El
máximo placer no se obtiene de lo que apetece, sino de educar las apetencias para que den
el mayor placer.
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El cuerpo es una unidad de placer
El cuerpo humano es el conjunto de las partes materiales que forman la vida humana,
compuesto por átomos, moléculas, células, tejidos, órganos y sistemas. También se puede
llamar organismo, entidad, físico, estructura, mecanismo.
Dicen que estamos en el siglo del culto al cuerpo. ¡Ojalá fuera así! Si tuviéramos adoración
por el cuerpo lo cuidaríamos más. El cuerpo es una unidad de placer igual que las
veinticuatro restantes, pero las unidades de placer, a pesar de que se conocen, no se
utilizan bien, no se practican o no se combinan proporcionalmente. Lo que tenemos hoy es
más bien culto a la imagen del cuerpo. La imagen no es el cuerpo. La imagen es sueño,
evasión, fantasía y ausencia de realidad. Para que se entienda voy a hacer la comparación
con un coche de carreras, suponiendo que el objetivo del coche deportivo sea ganar una
competición y que la principal meta del cuerpo sea el placer. Para que un coche gane una
carrera sería absurdo invertir muchísimo trabajo en hacerlo bello y no ponerle un motor
potente que pudiera desplazarlo rápidamente. De la misma forma, si tengo un cuerpo y
quiero disfrutar al máximo del placer, necesitaré tenerlo en las condiciones óptimas para
saborear todos los placeres que puedo percibir a través de mi corporeidad. Todo el mundo
sabe lo que hay que hacer para tener el cuerpo en estado óptimo. Hay miles de programas,
libros y conferencias en Youtube que lo explican con datos científicos: en esencia es dormir
bien, comer poco y saludable, hacer ejercicio, trabajar lo justo... Por lo tanto el culto a la
imagen destroza mi cuerpo porque se centra en el envoltorio, no tiene en cuenta mis
hormonas, mis tripas, mis intestinos, mis pulmones, mi corazón, mi hígado, mi páncreas,
mis huesos, mis músculos, mis arterias, mis venas, mi sistema inmunológico... Y todos
esos órganos interrelacionados dentro de mí de forma proporcionada facilitan el placer.
Señalo un simple detalle: hay unas hormonas que se segregan por el día para estar más
activos y otras que se segregan por la noche para el buen descanso. Por esto el placer
máximo siempre se va a dar durante el día, porque estamos más perceptivos y sensibles al
placer que recibe el cuerpo. Esto quiere decir que irse de fiesta por la noche es una
solemne tontería. Acostarse a las 21:00 y levantarse a las 5:00 para irse de fiesta sería lo
mejor que se puede hacer, se disfrutaría al máximo. No me refiero a empalmar la fiesta de
la noche con la de la mañana, porque aquí la falta de sueño haría que el placer
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disminuyera brutalmente.
El placer del cuerpo no es hacer lo que me dé la gana, sino hacer aquello que me dé el
máximo placer posible y que sea duradero. Para uno, el mayor placer puede ser beber
coñac y fumar un habano mientras ve una película de terror. Para otro, beber cerveza y
comer una hamburguesa viendo una película de humor. El placer tiene un componente
subjetivo, pero tiene otro objetivo. Dañar el cuerpo con alcohol y comida basura a la larga
producirá dolor en el cuerpo y quedará disminuido para sentir placer. Así que hay que ser
inteligente y pensar en el placer presente y el futuro, sabiendo que las apetencias se
educan. A mí antes me gustaba el vino y ahora me gusta el agua. Y le saco más sabor al
agua que al vino. Cuando voy a un restaurante pido la carta de aguas minerales del
mundo, siempre en botella de cristal, nunca en botella de plástico. De momento esto solo
está en restaurantes muy exclusivos, pero con el tiempo será algo normal porque las
aguas, además de su exquisito sabor producido por los minerales que contienen según su
procedencia, limpian el paladar para degustar mejor los ricos manjares. Al contrario que el
vino, que ensucia mi percepción degustativa.
En casa tengo una ósmosis muy selecta y un amigo me cambia los filtros con diferentes
minerales para ir probando diferentes sabores del agua. El agua del grifo es la más sana
porque la de botella está contaminada, pudiendo tener hasta 10000 micropartículas de
plástico por litro, además de que contiene moléculas mucho más pequeñas que se
disuelven en el agua. El peligro está sobre todo en dos sustancias: el bisfenol A, que se
añade para hacer un plástico duro y transparente, y los ftalatos, que se agregan para
conseguir un plástico blando y flexible. Ambos elementos son disruptores endocrinos,
capaces de alterar el sistema hormonal del organismo humano y generar su disfunción.
Los recipientes de plástico incluyen también antiamarilleantes y otras sustancias
perjudiciales. Esto de momento se permite legalmente en Europa porque la cantidad de
sustancias por separado no son consideradas como riesgo para la salud. Pero esto tiene
una trampa y es que se analizan las sustancias por separado, pero no se mide su efecto
combinado. El científico europeo que más sabe de químicos en los plásticos y su efecto
sobre la salud se llama Dr. Nicolás Olea Serrano, recomiendo leer informes suyos y ver
vídeos en internet. El agua contaminada de las botellas de plástico y los tóxicos de la
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comida alteran nuestro sistema endocrino. Esto quita mucho placer al organismo porque
son las hormonas junto con los neurotransmisores los que transmiten el placer. Por esto
comer de forma ecológica no solo es más exquisito por su sabor, sino que prepara nuestro
cuerpo para sentir mejor el placer en general. A esto hay que añadir que los productos
ecológicos tienen más propiedades que los convencionales, por ejemplo, los pimientos
ecológicos analizados en la Universidad Politécnica de Valencia contienen más vitamina C
que las hortalizas de producción normal. Aquí solo estoy hablando del aumento del placer
debido a lo que se consume, pero además hay un beneficio añadido al planeta que a su vez
repercute en mi salud, pues es más sano bañarse en un mar limpio que en uno lleno de
contaminantes químicos.
Si escribo en Google «placer y cuerpo», hay una palabra que el buscador me va a repetir
una y otra vez y es «sexo». Rechazo rotundamente la interpretación sexual de Freud y de
todos los posmodernos que le dan una amplitud al sexo que no tiene. El sexo es lo que
practican los bonobos, los monos que genéticamente están más próximos a los humanos,
los parientes evolutivos vivos más cercanos. Todos los demás símbolos y rituales que se le
añaden al acto sexual no son propiamente sexo, son componentes que añadimos los
humanos con nuestra subjetividad y que enriquecen las relaciones de pareja. Si no
delimitamos los conceptos no nos vamos a entender nunca. Por esto hay tantísimo debate
en tertulias de lo que es sexo y lo que no lo es.
En el sexo sigue habiendo mucha hipocresía porque de la misma forma que en el pasado
estaba mal visto la prostitución, hoy está mal visto el trabajo sexual. Antes, los
intercambios sexuales por dinero eran condenados por la moral cristiana. Hoy los condena
el feminismo porque considera que el patriarcado es un elemento consustancial a la
dominación de clase, que se produce sometiendo a las mujeres y convirtiéndolas en
objetos pasivos, pues el macho exige un sexo falocéntrico donde paga y manda a la mujer,
siendo esta utilizada como un objeto. Entienden también las feministas que hay que
prohibir la prostitución para evitar la trata de mujeres. Pero con el mismo criterio habría
que prohibir el trabajo para evitar la esclavitud infantil. De hecho, la ropa que llevamos
está fabricada por niñas esclavas que trabajan en Asia en talleres clandestinos. Ropa que
luego nos venden las multinacionales en bonitas tiendas. Y por esto no se habla de
106
prohibir el trabajo, se habla de regularlo. Por esto Amnistía Internacional dice que hay que
regularlo y entiende por trabajo sexual «el intercambio de servicios sexuales entre
personas adultas y con consentimiento», que medie dinero carece de importancia y eso
depende de cada uno. Hay que quitarle de una vez por todas los velos al sexo. Y que sea
algo totalmente normal, tan normal como beber agua, tanto en las redes como en la calle.
Es triste que se vea normal escenas de violencia de todo tipo y se censure cuando alguien
enseña una teta o un pene. El día que la sexualidad se normalice no habrá tanto obseso
sexual. La elevada importancia que se le da al sexo como disfrute del cuerpo es absurda
porque el sexo solamente es una pequeña parte de las formas de disfrutar del cuerpo. Hay
muchísimas más cosas que nuestro cuerpo puede utilizar para darse mucho placer.
Cuando se centra el disfrute del cuerpo en un solo concepto para intentar sacarle el jugo
máximo, al final esto se pervierte, por ejemplo llevando al sadomasoquismo, las drogas
sexuales, los juguetes sexuales, las orgías, las maratones de sexo, lo que produce más
distracción que placer.
En el tema sexual, la mujer es más inteligente que el hombre porque el hombre suele pagar
por sexo, mientras que la mujer lo consigue gratis. Los laboratorios LGS Análisis
declararon que de los test de paternidad realizados en 2018, más del 30 % revelaron que el
hijo era de otro padre. Hay mucha hipocresía en el sexo, por esto hay un mundo oculto de
infidelidad y mentira porque como el sexo es tan supuestamente importante, si la pareja
no está dispuesta se busca en otro lugar. Y se practica sexo con mucha gente siempre de la
misma forma, en vez de practicar sexo con una sola persona de diferentes maneras. Se le
da demasiada importancia a una cosa tan básica, tan simple y tan natural. Los humanos
tenemos la capacidad de enriquecer el sexo añadiéndole amor, ternura, complicidad,
besos, caricias, sonrisas, comunicación, diferentes posturas, conversaciones… Y se puede
estar plenamente satisfecho con la propia pareja, en vez de ir saltado de flor en flor. Somos
humanos, no somos monos.
Hay dos tipos de perversiones sexuales, la de Agustín de Hipona y la del marqués de
Sade. La del primero consiste en martirizar el cuerpo para evitar la carnalidad del sexo:
«Me mandaste que me abstuviera del trato carnal con mujer… Pero peco en sueños.
Ayúdame, Dios mío, a sanar todas las enfermedades de mi alma y apagar con tu gracia los
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movimientos lascivos de mi cuerpo mientras duermo para que ni en sueños realice actos
tan vergonzosos… Lloro desconsoladamente hasta que se cumpla en mí tu misericordia y
logre la paz completa tras la muerte» (Confesiones, Libro X, 30).
La del segundo es centrar todo el placer en la genitalidad del sexo sin disfrutar del gozo
del amor; evito citar los libros del marqués de Sade, pues son altamente desagradables.
Perversión es el sadismo, perversión es el celibato. Esto no es una condena moral, cada
uno que haga lo que quiera, es una realidad física que daña el cuerpo, bien sea por exceso
o por defecto. No vemos la perversidad en el celibato porque desde San Agustín hasta
nuestros días llevamos muchos años conviviendo con él, pero la película El sacerdote, del
año 1978, refleja esta angustia. Las violaciones de niños y niñas por célibes refleja este
terrible problema de luchar contra los instintos naturales del ser humano. Anular,
condenar y arrancar el instinto natural de una persona es un terrible error que causa
mucho dolor. Basta ya de venerar vírgenes y santos y apreciemos a los humanos que viven
con placer.
El cuerpo es algo maravilloso que se tiene para disfrutar de él y que da un montón de
placer a través de los sentidos. Hay cuerpos deformes, lesionados, con dolores crónicos,
pero puedo decir que cuando el placer está muy aumentado en la mente, el dolor corporal
es menor; lo sé porque he tenido accidentes de coche y moto importantes y serios, con
lesiones fuertes. Tener placer acumulado ayuda mucho a sobrellevar el dolor del cuerpo.
Cuando la mente está fuerte, gozando de diversos placeres, soporta mejor el dolor del
cuerpo. Cuando la mente sufre y está triste, cualquier pequeño malestar corporal supone
una gran carga. Cuando la mente está bien, las lesiones musculares se llevan mucho mejor.
Mi cuerpo está ahora más viejo que cuando tenía veinte años porque corre a menos
velocidad y es capaz de levantar menos peso. Y aunque entrenara muchísimo, no lograría
alcanzar la velocidad de años atrás. Pero mi mente ahora está más joven que con veinte
años porque si mido la juventud del cuerpo en velocidad y fuerza puedo medir la
juventud de la mente en paz y placer. Medir la juventud de algo es medir sus máximas
cualidades y potencialidades. La cualidad de la juventud es la fortaleza, la cualidad de la
mente, el bienestar. Yendo a la etimología de juventud vemos que deriva del latín iuvare,
que se asocia con la raíz indoeuropea yeu, que significa fuerza. Mi cuerpo ahora está más
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débil que en la juventud, pero mi mente está más fuerte, resiste mejor los golpes de la
vida, es más potente en disfrutar de los placeres y posee una paz más inquebrantable. Mi
mente ahora es mucho más fuerte porque cuando era joven se quebraba con más facilidad,
entrando en angustia y desesperación. Ahora es robusta y no cae en angustia ni en
abatimiento ni en desesperación. Entrenando la mente cada vez se robustece más, cada vez
es más joven y cada vez da más placer. Y aunque se reduzcan los placeres de los sentidos
aumenta el placer de la percepción. Cuando era joven mi mente era débil y los pequeños
sucesos la hacían sufrir, y aunque no cayeran las lágrimas por mis mejillas lloraba mi
corazón. La fortaleza no tiene nada que ver con la dureza porque lo más fuerte es también
los más tierno, lo más dulce y lo más sensible. En la dureza de corazón, el sufrimiento se
libera de su mal viendo el mal ajeno. «Mal de muchos consuelo de tontos» dice el
refranero español. El cuerpo va muriendo y la mente en su sensibilidad y desarrollo va
alcanzando una nueva vida, y migrará a otro cuerpo, en otro espacio, en otro tiempo y en
otro lugar.
Cuando el cuerpo está bajo de placer tiende a buscar placeres de compensación de muy
baja calidad, torpes e insanos. Por esto es conveniente tener siempre un buen nivel de
placer constante y positivo, combinando las diferentes unidades de placer. El cuerpo y la
psique están unidos y se influyen mutuamente. Cuando llegan la congoja o la rabia son
señales que me indican que algo va mal, tengo que estar atento y actuar en consecuencia.
Estoy muy agradecido a la tristeza y al enfado porque me libran del dolor del cuerpo, de la
muerte psíquica y de la locura. El símil es claro, si no sintiera un profundo dolor por un
gran corte en la espalda me desangraría. Los dolores psíquicos son fáciles de solucionar
buscando las unidades de placer básicas y ejercitándolas proporcionalmente.
109
El yo es una unidad de placer
El yo surge cuando pienso o me comunico conscientemente conmigo y con el entorno.
También se puede llamar persona, consciencia, individuo, alma, ente, sujeto, tipo,
humano.
El yo es una de las veinticinco unidades de placer, que surge cuando percibo que soy yo y
disfruto de ello al saber que soy un individuo único e irrepetible y que puedo dar el
rumbo y la orientación que quiera a mi vida, lo que es una sensación muy agradable. El
placer de sentirme yo se utiliza poco, pues se diluye en la masa social con mucha facilidad.
Hay un pensamiento erróneo referente al yo al creer que se actúa de forma consciente todo
el rato. Esto no es así, pues habitualmente los actos son dirigidos por el modo automático
de la mente, programado por la genética y el ambiente. De hecho, muchas de las cosas que
determinan al individuo son adquiridas de la sociedad aunque existe esa parte misteriosa
que se reconoce en sí misma y es capaz de rechazar normas sociales y elaborar otras. No
hay que preocuparse cuando el yo quiere hacer una cosa y no la hace o hace lo contrario a
lo que quiere, esto es porque la mente actúa en modo automático; a base de practicar las
decisiones personales y de pensar en ello, el inconsciente jugará a favor de mi yo.
El yo es único en el ser humano y esta autoconsciencia es la que ha hecho progresar a la
humanidad. Gracias al yo, la humanidad ha avanzado, pues si siempre se estuviera
adaptado al entorno, no se cambiaría y siempre se seguiría igual. El primer humano que
inventó la rueda fue mirado muy mal y casi lo expulsan de la tribu porque se negaba a
arrastrar las cargas pesadas como todo el mundo, prefería la eficacia al esfuerzo y
construyó una plataforma con ruedas para que fuera más liviano el transporte. Estuvo
meses sometido a risas e insultos, le decían que era un haragán y que estaba pervirtiendo
las costumbres de sus ancestros. Pero poco a poco la rueda se impuso y hoy es de gran
utilidad. Se repite también una y otra vez que el yo necesita fundamentalmente educación
y conocimiento, pero esto es mentira, lo que más necesita el yo es encerrarse en su cueva y
dejar que fluya su mismidad.
Descartes, Montaigne, Newton, Locke, Owen, Tesla, Einstein… Todos ellos consiguieron
110
hacer avanzar nuestro mundo encerrados en sus habitaciones. Todos estos personajes
fueron malos estudiantes. Hoy hay un gran problema con la falta de soledad y silencio,
pues la gente en sus habitaciones está todo el rato conectada con los medios de
desinformación social, lo que lleva a un atontamiento colectivo y en vez de buscar el
placer se emplea la evasión informática para anular el yo. Estaría bien que el yo se
preguntara: ¿Qué aporto yo de bueno a mi vida y de nuevo a la sociedad?
Hoy el yo necesita ser afirmado porque se está diluyendo en la inteligencia artificial y en el
veganismo. Actualmente la gente se relaciona más con máquinas inteligentes que con
gente real. Se le da el mismo valor a un perro que a un hombre y la misma importancia a
un gato que a una mujer. Lamentablemente el ronroneo de un animal despierta más
ternura que la voz humana. Los veganos se sienten buena gente porque no comen carne
animal y dicen defender los derechos animales, ellos que esclavizan a perros y gatos en
sus casas. Es una agresión a la naturaleza y maltrato animal tener en una casa a un ser que
debe vivir libre en la naturaleza. La adopción es igual de perversa porque fomenta la
compra al poner de moda tener un animal en casa. Los animales tienen que vivir siempre
en la naturaleza, salvo los que utilicemos para consumo proteínico humano. Hay que
reducir muchísimo el consumo de carne y eliminar los animales en casa. Los animales
domésticos provocan mucha contaminación con los plásticos que utilizan, la producción
de su comida y sus excrementos. Hoy los perros defecan en las calles con total impunidad,
a pesar de que hay inodoros para perros que se instalan en casa. Un perro jamás curará
como un médico y un gato jamás arreglará una avería en la red de internet. Hay que dar
gracias a los hombres y alejarse de las mascotas, pues es triste cubrir las necesidades
afectivas con un animal de compañía. Ningún animal sustituirá jamás la calidad e
intensidad del amor humano. El veganismo de hoy tiene su origen en movimientos
trascendentalistas del siglo XVIII. Louisa May Alcott refleja lo absurdo y grotesco que
resultaban estas comunidades, pues ella de pequeña vivió en una. Lo puso por escrito en
una pequeña novela llamada Fruitlands: Una experiencia transcendental. Está escrita con
humor y vale la pena leerla. Aunque este veganismo histórico tenía algún sentido porque
se prescindía de los animales, hoy se les esclaviza como animales de compañía, encerrados
en casa y paseados con una correa al cuello.
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Los materialistas y los que dicen que el yo existe como consecuencia de un estado
altamente organizado de la materia no tienen ni idea de lo que es la consciencia. El yo no
es lo mismo que el cuerpo, ya que, por ejemplo, queda demostrado en que hay personas
transexuales que tienen una incongruencia entre el género (identificación hombre, mujer u
otro) y el sexo (características biológicas y fisiológicas). La discordancia de género está
clasificada como una condición relacionada con la salud sexual y no es una enfermedad
mental, según la OMS. Estas personas no se identifican con su género asignado al nacer y
esto les provoca gran angustia. Por esto, lo más importante para una persona así es el
apoyo, el cuidado y el amor del entorno. Afortunadamente hoy en día se va reconociendo
el derecho de las personas a ser lo que son según ellas mismas. Pero en la misma medida
que los machismos se desplazan y dejan de insultar a gente que necesita algo más que
amor, surgen feminismos absurdos que por no sé qué ideología de género son los genitales
los que determinan si se es hombre o mujer porque de lo contrario se cuestiona su
doctrina. Los extremismos se juntan y las feministas dicen lo mismo que los machistas al
no reconocer que las mujeres trans son mujeres. He hablado con feministas de esto y dicen
que las personas transgénero tienen un problema mental, pero yo creo que las feministas
que dicen esto están mal de la cabeza. Y digo más, el género no es una construcción social,
es una identidad del yo. Los hombres y las mujeres tenemos los mismos derechos, pero no
somos iguales psíquicamente. Esto es una evidencia que se observa en la calle y se ve en
muchas tribus indígenas. En la antigüedad griega la mujer no importaba nada, por esto al
hombre no le interesaba para nada construir una identidad de mujer, simplemente la
ignoraba. La identidad y la feminidad de las mujeres la han ido construyendo ellas. Fue en
el Imperio romano donde las mujeres empezaron a hacerse valer y ser ellas mismas, pues
hubo grandes escritoras y poetisas. Leyendo el derecho romano vemos cómo la mujer fue
consiguiendo derechos en la legislación. La mujer podía heredar, poseer y administrar sus
propios bienes, adquiriendo autonomía en asuntos legales y judiciales. La mujer empezó a
decir yo soy yo. Lamentablemente todo esto se suprime en la Edad Media donde el
machismo de Aristóteles se vuelve a imponer. Es triste que algunas feministas estén en
contra de los derechos de las mujeres trans. Huyo de cualquier ideología que quiera
impedir a cualquier persona ser ella misma. Y no entiendo la crueldad de las feministas,
que han sufrido tanta discriminación para que ahora discriminen ellas a otras mujeres
diciendo que una mujer es la que nace con el sexo de mujer. Las mujeres trans son
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mujeres. Y es horrible que un psicólogo tenga que decir quién es quién y que los gobiernos
exijan la hormonación durante años antes de cambiar la identidad de una persona en el
DNI.
Me separo yo también de la visión egoísta de Ayn Rand, porque más allá de la teoría
darwiniana está la teoría de El apoyo mutuo de Piotr Kropotkin. Es la mutua colaboración lo
que hay entre los seres humanos, y entre el Estado y las corporaciones hay más
colaboración que lucha. Y entre los obreros y los empresarios hay más acuerdos que
diferencias. También hay confrontaciones y diferencias, como en cualquier familia
humana, pero son excepciones, pues lo que más abunda es la cooperación. Por mucho que
digan los teóricos de la lucha de clases, yo he trabajado en empresas y sé lo que digo.
Cuando Ayn Rand escribió La rebelión de atlas tuvo un éxito enorme en Estados Unidos
porque el conflicto llama la atención y es una forma de desahogar los problemas
personales. De la misma forma que Marx enfrentó a la burguesía y el proletariado, Ayn
Rand enfrenta a las empresas y al Estado. Pero esto es mentira, al igual que Marx se
equivocaba, pues fueron los burgueses los que consiguieron los primeros derechos para
los obreros. Ayn Rand se equivoca rotundamente porque al final los políticos que rigen el
gobierno acaban siendo miembros asesores de multinacionales. El gobierno hace leyes a
favor de las empresas, las protege de los productos extranjeros, desarrolla innovaciones y
tecnologías que ellas aprovechan. Y a su vez las empresas pagan impuestos que benefician
al Estado y crean productos que utiliza el pueblo. Eleconomista.es tiene un artículo del año
2014 titulado El estado emprendedor: las grandes innovaciones del iPhone no son de Apple en el
que va detallando cómo el gobierno de los Estados Unidos es el inventor de los
componentes de Apple. Como cualquier divergencia entre humanos, el Estado y las
empresas tienen las suyas, pero el 90 % son colaboraciones e intercambio de
conocimientos.
Karl Marx no tenía ni idea de lo que era la realidad porque se pasaba la vida encerrando
leyendo. Como dijo Sidney Webb en el Congreso del Partido Laborista de 1923: «Debemos
recordar que el fundador del socialismo inglés no fue Karl Marx sino Robert Owen, y que
Robert Owen no predicaba la lucha de clases, sino la doctrina de la fraternidad humana».
Owen también diseñó el cooperativismo, organizó los primeros sindicatos, defendió leyes
113
para eliminar el trabajo infantil, hizo experimentos comunales, creó escuelas infantiles… O
sea, este burgués junto con otros empresarios fueron creando un mundo mejor mientras
que Marx sembraba el odio por todo el mundo. Los laboristas, de la mano de Clement
Attlee, impulsaron en 1945 el estado de bienestar del que hoy nos aprovechamos en
Europa. Attlee nacionalizó los ferrocarriles, las minas, el tráfico aéreo, el gas, la energía, la
industria siderúrgica, la eléctrica y el banco de emisión. También se abordó la seguridad
de todos los británicos, incluyendo a los parados y pobres, atendiendo sus necesidades
básicas en la enfermedad, invalidez, maternidad, accidente y fallecimiento. El ministro
Aneurin Bevan creó el Servicio Nacional de Salud, al que todo el pueblo tenía derecho. Se
hizo una reforma fiscal para regular los impuestos en favor de los ciudadanos. Por la
misma época, la Unión Soviética, con la doctrina violenta del marxismo, se dedicaba a
exterminar a millones de seres humanos contrarios a la ideología marxista. Igual que
Marx, Ayn Rand tampoco tenía ni idea de lo que era la realidad porque se pasaba la vida
encerrada en una habitación escribiendo. Y claro, los malabares ingeniosos escritos de
forma agradable en el papel llaman la atención, pero no se parecen en nada a lo que hay.
No tienen nada que ver con la vida real, porque la vida real, además de razón, tiene otras
unidades de placer más que nos conectan con el entorno. Por esto cuando solo se utiliza la
razón se desvirtúa la propia percepción personal y lo que rodea al individuo. Las
unidades de placer las conocemos todos, pero no las emplea bien casi nadie. Yo me
considero hedonista irracional, pero nunca egoísta, siempre estoy en colaboración con los
demás porque a mí me interesa y a los demás también.
Hay un detalle evolutivo de la mente que hay que tener en cuenta para no distraer el yo y
poder disfrutar con intensidad de uno mismo. Cuando la mente del homo sapiens notaba el
entorno incontrolable y difícil, la forma de salvaguardarse y escapar de la realidad hostil
era meterse en la cueva. En la soledad, silencio y protección de la cueva la mente buscaba
soluciones para enfrentarse al entorno. Hoy la gente se mete en la cueva y conecta la radio
o internet, y, en vez de solucionar algo, satura más su mente. Hoy hay un problema gordo,
pues dentro de la casa se mete el mundo a través de las ondas y la tinta escrita y la mente
no tiene un momento de paz para ser ella misma. Nuestro cerebro no descansa un
momento eliminando tantísima basura informacional metida sin ningún filtro en la
cabeza. La información ocupa mucho lugar en nuestra mente y el tremendo esfuerzo que
114
tiene que hacer nuestro organismo para limpiar los excesos de información degrada el
cuerpo, el cerebro y la mente. Es un problema porque cuando se llega a casa agotado del
trabajo o de situaciones conflictivas por lo complicado del entorno, la mente empieza a
intentar comprender y solucionar todo esto, pero no se le da tiempo para que solucione
problemas y se conectan distracciones mediáticas que lo que hacen es sobrecargar más
todos los asuntos que tiene que resolver el cerebro y se entra en un bucle de angustia a
veces difícil de soportar. Es una temeridad en momentos de angustia evadirse con la radio,
internet o cualquier otro medio porque la angustia viene por un vacío y al llenarlo con
basura la angustia aumentará. Es lo mismo que tener hambre y llenar la tripa con comida
basura, nos saciará el apetito, pero luego vendrán las enfermedades. Con la mente pasa lo
mismo, nuestra cabeza siempre necesita alimento psíquico, no puede parar de pensar; hay
que darle la unidad de placer que le corresponda para que haya proporción entre las
veinticinco, evitando noticias e historias ajenas.
El exceso de información es mortal para el cuerpo, porque al saturar la mente, la hipófisis,
en vez de enviar las hormonas a reparar nuestros huesos y músculos, las envía al cerebro
para intentar asimilar tanto dato y tanta idea. En situaciones de estrés es una ventaja
evolutiva que el cuerpo abandone sus actividades de recuperación para afrontar los
peligros inminentes. El cuerpo puede soportar un poco de estrés, pero en la sociedad de la
información nuestra mente está en estrés siempre. Y se asume que levantarse cansado o
bostezar a medio día es algo normal. Pero lo normal es levantarse descansado y el bostezo
sirve para enfriar el cerebro cuando está sometido a mucha información, para afrontar
tanto trabajo cognitivo. Y el bostezo se contagia para activar el modo de emergencia entre
los seres humanos, para igualar el estado de la mente del grupo y que la alerta común
construya una mejor protección colectiva ante amenazas externas. Mi cuerpo se va
construyendo y destruyendo al mismo tiempo y en este proceso las hormonas son
fundamentales. Las células van muriendo después de nacer y esto es el proceso de la vida.
Cuando una célula se hace inmortal se llama cáncer y me mata. Nazco y muero todos los
días cuando voy cuestionando la vida, cuando me aferro a ideologías es que ya estoy
muerto. Y ya no vivo yo, sino es la ideología la que vive en mí.
Tengo un control interno, un reloj que me dice el tiempo que tengo que dormir, no puedo
115
dormir más de lo necesario. No ocurre lo mismo con el alimento, puedo comer y comer
más de lo que necesito. Esto es una ventaja evolutiva porque antes de haber neveras y
despensas, el comer mucho en un momento determinado cubría las necesidades de varios
días, se acumulaba en grasa que se iba aprovechando poco a poco. Hoy, con alimentos al
alcance de la mano cada segundo, hay que poner límites a la ingesta calórica para evitar la
enfermedad física. Con los datos y la información ocurre exactamente lo mismo, fue una
ventaja evolutiva el captar toda la información posible para poder sobrevivir. Hoy el
exceso de noticias, de comedias, de novelas, de diarios satura la mente y atonta el espíritu.
Hay que controlar la ingesta de información y si apetece escuchar la radio no se pone, y si
apetece leer periódico no se lee, y si apetece leer un libro ni se abre, y si apetece mirar
internet ni se toca. Y cuando digo que no se hace eso, no supone un esfuerzo sobrehumano
por contener la tentación. No. Se trata de cambiar esa inclinación a la información para
centrar la atención en una unidad de placer que esté baja, se trata de experimentarla, de
exponerse a ella, de pensar, atender y conectar con ese placer necesario. La información
ocupa lugar y hoy en la sociedad de la información es lo que más daña, lo que más
angustia, lo que más deprime y lo que más mata. El exceso de información mata más que
el exceso de comida y el exceso de comida mata más que el tabaco. Hay campañas contra
el tabaquismo, pero no contra la información. Lo atroz de todo esto es que sí hay
campañas y se emplea mucho dinero en fomentar la lectura, fomentar la información,
fomentar los datos, incluso el sistema educativo pagado por el Estado fomenta el adquirir
más y más y más conocimiento. El sistema educativo necesita escuchar a los niños y a los
jóvenes, creando espacios de diálogo para que se expresen. Hay que reducir el consumo de
contenidos no significativos y aumentar la creatividad del alumnado. Harto estoy de ir a
conferencias donde el turno de preguntas es casi inexistente porque los asistentes fueron
muy bien educados de niños para engullir como pavos conocimiento, pero no para tener
criterio propio y hacer preguntas. El empacho de conocimiento produce estupidez mental.
Desde el Coliseo romano hasta nuestros días se ha pretendido crear entornos fantásticos
con grandes espectáculos, pero el placer no está en lo grande emitido sino en lo pequeño
de mi persona percibido. Mi percepción de las unidades básicas es lo que me da placer y
cuando se combinan proporcionalmente se llega al éxtasis. Todos los grandes eventos,
espectáculos, representaciones, conciertos dan placeres mínimos, pero no máximos porque
es un todo demasiado inmenso y complejo para que mi pequeñez lo abarque y asimile con
116
intensidad. Una sonrisa tierna o una mirada cálida en la intimidad dan muchísimo más
placer que el festival más grande de todos los tiempos.
Los existencialistas dicen que si la filosofía no puede quitar la angustia es que la angustia
no se puede eliminar e intentan buscarle algo positivo. Esto es una barbaridad, lo que hay
que hacer es que si la filosofía (razonomía) me provoca angustia debo disminuir la razón y
aumentar otras unidades de placer, de esta forma la angustia desaparece y me encuentro
bien. De nada sirve alimentar la enfermedad mortal con el temor y temblor para darle
sentido al concepto de angustia. Kierkegaard sabía mucho de esto y Heidegger junto con
Sartre también. No somos arrojados al mundo con la condena de la libertad, se nos da el
regalo de la vida y se nos permite ser libres para mejorarla con placer personal y vibración
común. Si un corte duele hay que cuidarlo y protegerlo para que cure rápidamente, los
golpes en la herida retrasarán su sanación y pueden generar cicatrices importantes que no
se borren nunca. Lo mismo ocurre con las heridas emocionales. La frase tan popular de
Nietzsche «lo que no te mata te hace más fuerte» es una aberración psicológica que deja
profundas cicatrices en el interior. Los golpes emocionales que no matan van derribando a
la persona hasta que perece toda su alegría y espontaneidad. Hay que esquivar los golpes
y centrarse en las unidades de placer.
El yo piensa y se expresa, y es posmoderno que se exprese como quiera. Hoy está de moda
la libertad de expresión sin límites, diseñada por señores en sus despachos que jamás
tuvieron contacto con la violencia real y que han leído mucho a Spinoza, que dice en su
Tratado político que el gobierno no puede coartar la libertad de pensamiento puesto que
este habita en el interior del ser humano, el Estado solo puede limitar la expresión externa
de ese pensamiento interno. Pero si el Estado pone límites a la libertad de expresión está
obligando a los ciudadanos a mentir y a engañar por no permitirles expresar lo que
piensan. O sea, como pensar no se puede controlar, limitar su expresión siempre sería
negativo para el propio Estado. Este pensamiento libertino absurdo ampara el arte de
cantos a la lucha armada contra el Estado, invitando a asesinar a tal o cual político para
instaurar un nuevo régimen. Lo que no se han parado a pensar estos señores de despacho
que legislan la libertad verbal absoluta es que antes del acto viene la palabra, y antes del
asesinato hubo una ideología, o ¿acaso lo crímenes de Stalin no se basaron en la lucha
117
sangrienta escrita por Marx, de la misma forma que la filosofía de Hegel sirvió a manos de
Giovanni Gentile para configurar junto con Mussolini la doctrina del fascismo? Y el
fascismo fue la antesala del nazismo, pues Hitler aprendió de Mussolini. El límite de la
libertad de expresión tendrá que ser estudiado, pero una sociedad donde la violencia
verbal campe a sus anchas se convertirá con el tiempo en una sociedad de sangre y terror.
Por esto invito a todo el mundo a evitar todo consumo de frases y expresiones violentas
camufladas en forma de arte.
En esta sociedad de la información, no son las leyes las que van a mejorar el mundo, sino
las decisiones personales. Y cuando vengan nuevos fascismos a Europa será con el apoyo
del pueblo. Ciudadanos, despertad y acordaos de Stalin y de Hitler, olvidáis pronto y
volveréis a repetir los mismos crímenes. El partido nazi fue un partido apoyado por el
pueblo. Los fascistas asesinaron a la gente con las manos del pueblo. Hitler con su pistola
no pudo matar a sesenta millones de personas. Es fácil exculparse de los asesinatos de la
guerra civil española, donde murieron familias luchando contra familias, es muy sencillo
echarle la culpa a los que mandan. Pero los dirigentes tan solo tienen la fuerza de vuestra
obediencia y de lo que pase el pueblo será culpable. Hitler ha vuelto y el avance de la
extrema derecha puede ser el motor que impulse el asesinato del pueblo a manos del
pueblo. Despertad ahora, porque si despertáis tarde es posible que lo hagáis con un arma
en la mano apuntado a otro ser humano. Pueblo, os divertís con juegos de guerra y
películas sangrientas, pero la diversión se acabará el día que la sangre derramada sea la
vuestra. Sonreís creyendo que el terror pasado no volverá, esto mismo decían de los virus
y mirad como estamos.
Estimado pueblo, el principal objetivo del ser humano es tener el máximo placer posible
durante el mayor tiempo que se pueda, pero con un tiro en la cabeza no se puede sentir
placer. Rechazad toda ideología absolutista, toda expresión de arte violenta y toda política
excluyente.
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El tú es una unidad de placer
El tú es el otro ser humano semejante a mí a quien me dirijo. También se puede llamar
ajeno, otro, demás, diferente, distinto, distante, separado, libre.
El tú siempre es libre, muchos problemas interpersonales se dan cuando quiero domar,
domesticar, convencer, controlar o manipular al tú ajeno a mí. Los tú están para
complementarse, nunca para solaparse. Cuando los políticos hablan de gente, de pueblo,
de patria, de nación intentan meter a todas las personas en el mismo saco para reafirmar
su poder sobre el rebaño desconcertado. Cuando alguien dice que lo que la gente quiere, o
la patria, el sentir general de los españoles es, salgo corriendo y no lo escucho. Hitler y
Stalin empezaron así.
Antes de tener esta relación encontré a la chica más maravillosa que puede existir, así fue
para mí, porque cada uno tiene una pareja ideal. Este ser humano increíble poseía todas
aquellas características que yo buscaba en una mujer, y no solo esto, sino que estudié
detenidamente lo que dice la ciencia sobre el amor y la compatibilidad entre parejas y
también coincidía en todo conmigo, incluso químicamente. Hay una prueba científica para
saber si la pareja es compatible y se trata de oler su ropa muy sudada, si el olor es
agradable es que hay química. El olfato indica si la pareja es la ideal biológicamente para
tener descendientes sanos. El olor indica la compatibilidad genética. Esto es así porque las
parejas biológicamente más perfectas tienen sistemas inmunológicos muy diferentes, así
su descendencia combatirá mejor las enfermedades y tendrá bebés sanos. Al final no pude
enamorarme de ella y lo más coherente fue dejarlo. Lo hablamos y ella no lo entendió,
pero en todo momento respetó mi decisión y me dijo que no me preocupara por ella.
Hasta el final fue la mujer perfecta. La ciencia no tiene ni idea de lo que es el amor ni las
relaciones ideales entre parejas. Solamente los amantes saben lo que es el amor y quién es
su amado. Todas las personas no se pueden enamorar entre sí, pero hay muchos posibles
amores y no solo uno.
Las rupturas jamás tienen que impedir un nuevo amor. Descubrir un amor imposible me
abre a la posibilidad de que habrá alguno posible. Uno no se pude enamorar de
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cualquiera, pero tampoco es cierto que existe la media naranja, hay muchas medias
naranjas. Todo esto lo digo porque conozco a una persona que se enamoró por primera
vez a los treinta y un años y fue maravilloso hasta que su pareja se marchó. Se encerró en
su bonito chalet con la compañía de tres gatos y dos perros. Cerró su corazón y me dijo
«nunca jamás nadie me hará sufrir así». Un amor desairado es duro al principio, pero
también es la señal de que los sentimientos están vivos, es el síntoma seguro de que el
corazón está apto para el amor y si una pareja se va, otra ocupará su lugar. El próximo
amor no será igual, será mejor y más intenso porque en la experiencia se enriquece el
sentimiento amoroso.
Hay algo más poderoso que el amor y es la vocación, que es la unión con un tú indefinido,
un tú no personal e idealizado. Gregorio Marañón tiene un precioso libro que habla sobre
este tema, no puedo citar la frase exacta pues el libro lo regalé, pero dice algo así como que
«la vocación es encanto o encantamiento que hace luz de la oscuridad y ligereza del
esfuerzo». Alejandro Magno, por su vocación, estuvo expuesto a dolores extremos y una
de sus frases recogidas dice «No tengo una sola parte de mi cuerpo que no tenga cicatrices;
no hay arma, que se use de cerca, o que se lance desde lejos, de la cual no lleve la marca.
Más aún he sido herido por la espada, mano a mano, con flechas, he sido herido desde una
catapulta y muchas veces he sido golpeado con piedras y garrotes». Sus heridas y golpes
graves están detallados por sus biógrafos, a lo que hay que unir las penalidades del
camino. En el otoño del 325 a.C., Alejandro Magno regresaba a su tierra tras su larga
campaña militar en la India a través del terrible desierto de Gedrosia. El regreso duró seis
meses en los que tres cuartas partes de las tropas fueron agonizando y pereciendo. La
vocación de Alejandro era difundir la cultura griega, fusionarla con las culturas de las
regiones sometidas, impregnar el lenguaje, la política, el arte, la literatura y la religión. Así
cambió el mundo de su época. Hoy somos alejandrinos y ya no invadimos con guerras
sino con dinero, y una sola cultura se ha impuesto en el mundo, la cultura occidental. Esta
caerá y no sabemos cuál será la próxima, quizá la siguiente simplemente sea el fin de toda
civilización para volver a las cavernas. Esto ya ocurrió en la Isla de Pascua: los pascuenses,
con una civilización muy avanzada, se autodestruyeron en sus luchas y cuando fueron
descubiertos por los holandeses en 1722 quedaban tribus dispersas viviendo en chozas.
Ellos, cuyos antepasados vivieron en palacios con todas las comodidades.
121
Pablo de Tarso también se veía movido por ese tú vocacional indeterminado y sacrificó su
acomodada vida romana para dar un mensaje al mundo con muchos sufrimientos y
penalidades. «De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces
he sido azotado con vara, una vez apedreado, tres veces he padecido naufragio, una noche
y un día he estado como náufrago en alta mar, en caminos muchas veces, en peligros de
ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en
la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en
trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en
desnudez y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por
todas las iglesias» (2 Corintios 11:2528). Cuando el tú se hace indeterminado apodándolo
dios, fama o conquista, esto para la propia persona provoca mucho sufrimiento y también
para todos los que le rodean. Hay que conectar siempre con los tú concretos y dejarse de
abstracciones.
También hay tú concretos que destrozan vidas y hay que alejarse de ellos. El tú que más
sufrimiento provoca es el teléfono inteligente o smartphone, nunca ningún arma de
destrucción masiva hizo tanto daño, es el mayor problema que tiene nuestra civilización
actualmente. El smartphone es el rey de los avances tecnológicos, gracias a la inteligencia
artificial y a multitud de aplicaciones el teléfono inteligente está desplazando al resto de
dispositivos digitales, se está convirtiendo en un amigo inseparable. Su maldad reside en
que el cerebro se queda sin reposo y sin espacios para procesar la información. Sea con
audios, vídeos o textos, nuestro amigo inseparable siempre está introduciendo
información en la mente y esta se queda imposibilitada para resolver las pequeñas
cuestiones de la vida, se anula la capacidad cerebral de sentir placer. Los teléfonos solo
tendrían que tener la función de llamada y para navegar por internet se deberían utilizar
los dispositivos que tenemos en casa durante un tiempo concreto y limitado. Estar
conectado todo el día destroza la mente, que tiene que recurrir a adicciones y drogas
legales e ilegales para sobrevivir en su angustia. Una adicción es repetir una cosa muchas
veces, es el aviso de nuestro inconsciente que nos dice: ¡no más información, por favor! En
las tribus de los cazadores recolectores consumen drogas para sus rituales religiosos, pero
no hay adicciones porque sus mentes tienen espacio y tiempo para procesar la
122
información, así consiguen las tribus que no haya angustia ni depresión y desconocen
totalmente el insomnio.
La relación con el tú siempre es con un ser humano, nunca con un animal. Las relaciones
humanas marcan y determinan la vida significativamente, los animales domésticos son
totalmente prescindibles y mientras les damos amor a ellos nos privamos del amor
humano. Cuando era pequeñito tenía un precioso conejo blanco y siempre estaba
deseando terminar en el cole para ir a casa y verlo, tocarlo, abrazarlo y jugar con él. Un
día, cuando regresé, el conejo no estaba y ese día comimos arroz con carne. Al día
siguiente mi hermano me dijo que me había comido a mi conejo. Esto jamás ha supuesto
ningún problema ni trauma para mí. Después de eso tuve otras mascotas. Ahora bien, lo
que sí que me ha marcado de una forma rotunda han sido las relaciones humanas. El
primer amigo incondicional, el primer beso, el primer amor, el primer hijo y el segundo
también. Pero también la primera decepción, el primer fracaso, los conflictos, las
ausencias. Las relaciones humanas marcan y enriquecen. La resolución de conflictos y el
disfrutar de la armonía humana producen un placer inmenso. El tú genuino siempre es
otro ser humano, nunca es un animal.
123
El infinito es una unidad de placer
Se llama infinito a lo que no tiene fin y no puede tener término. También se puede llamar
verdad, dios, imperecedero, eternidad, perdurable, perenne, inmortal, perpetuo,
sempiterno, indestructible, interminable, inextinguible, inagotable, ilimitado.
Saber que la vida en forma de consciencia no va a tener fin y que migrará a otro espacio,
tiempo y lugar da un placer inmenso. El infinito se relaciona con la verdad, pues la verdad
es conocer el fin de todas las cosas. Sabemos ya que nunca vamos a conocer ninguna
verdad absoluta en el pensamiento y ninguna certeza científica total a través de una teoría
del todo porque, en la medida que se van descubriendo cosas, el campo de nuevas
realidades a descubrir se hace más amplio. Pero la noción de infinito, algo que no tiene fin
y es verdadero, impulsa al ser humano a buscar y aunque jamás se encuentre el infinito ni
la verdad, en esa búsqueda se descubrirán conceptos y cosas muy útiles para el buen vivir.
El infinito es la verdad última que nunca se va a encontrar, pero es el acicate para seguir
buscando. La filosofía es útil si se emplea bien. El filósofo Ludwig Wittgenstein afirma que
con el lenguaje nunca se va a encontrar la verdad, pero con las matemáticas tampoco. El
lenguaje nunca va a abarcar lo que el ser humano es, ni lo que hay, si se emplea solo de
forma racional. Pero la vida tiene sentido cuando se interpreta utilizando la veinticinco
unidades de placer y no solo la razón. La imposibilidad de la verdad absoluta es su mejor
cualidad útil, mantiene al ser humano siempre en búsqueda. Las matemáticas me ayudan
a conocer la realidad, los números son infinitos pero nunca podré contar el número
infinito. El concepto de verdad en el lenguaje es lo mismo que el concepto de infinito en
las matemáticas. Infinito es algo a buscar sabiendo que nunca se va a encontrar. La verdad
es algo a buscar sabiendo que nunca se localizará, pero en el camino de la investigación
aparecerán muchas verdades transitorias útiles para vivir bien. En esa búsqueda se ha
encontrado libertad de expresión, derechos humanos, electricidad, internet y muchísimos
más beneficios que hacen una vida estupenda y maravillosa. La verdad es la zanahoria de
la mente para que el burro del lenguaje siga andando. El burro nunca va a coger la
zanahoria, pero sus patas se siguen moviendo y va llegando a sitios diferentes.
Wittgenstein se centraba en los absolutos inalcanzables sin pararse a disfrutar del camino.
124
La sola razón hace estúpidos a los hombres. Es famosa la frase de Nietzsche «Dios ha
muerto», pero se conoce menos la frase «La razón en el lenguaje es la vieja mujer
engañadora, no nos libraremos de Dios en tanto sigamos creyendo en la gramática» (El
ocaso de los ídolos). Mi opinión es que no hay que librarse de las palabras, ni de la razón, ni
de la ciencia, hay que darle su justo valor. Lo que hay que hacer es descubrir las unidades
básicas de placer y combinarlas de forma proporcionada para llegar al éxtasis en la Tierra
y la vida eterna en el más allá.
Este concepto de vida después de la muerte lo abandonó la filosofía hace tiempo y quedó
en manos de la religión. La filosofía ha quedado absorbida por la ciencia y la materia
pretende darle respuesta a todas las cosas. Pero hay algo más que materia y energía. La
evidencia del yo y el resto de unidades de placer lo demuestran. Hay certezas evidentes
que no se pueden demostrar científicamente pero existen. Yo me he sentido muy amado
por algo con toda seguridad y no es fruto de la imaginación porque utilicé la mente para
repetir esa experiencia y no pude. Hay alguien ahí que me ama y colabora conmigo. Hay
que romper todos los moldes científicos porque la ciencia en su absolutismo pretende
abarcarlo todo. El amor, el yo, el sentido de la vida… No son realidades científicas ni se
pueden responder desde el método científico. La divinidad y la trascendencia de la
consciencia se mueven en otros parámetros. La ciencia, como no puede experimentar con
la vida después de la muerte, no tiene nada que decir al respecto. La eternidad ha quedado
en mano de las religiones y todas las religiones son absurdas porque son absolutistas, se
atascan en una verdad absoluta sin seguir buscando. En el mundo hay 4200 religiones
vigentes y extinguidas muchas más. Esto revela que hay 4199 falsas, pues cada una dice
ser la depositaria de la verdad. Las religiones cometen otro grave error y es la
discontinuidad en el placer. Es decir, me dicen que tengo que llevar una vida de sacrificios
para obtener una vida gozosa tras la muerte. Esto es absurdo, la inmortalidad
necesariamente tiene que ser una continuidad en el placer y un aumento del gozo en esta
vida para que llegue a la otra. La vida del hombre y de la mujer se basa en el placer, las
cosas que nos hacen estar vivos son placenteras. Si el sexo no fuera placentero nos
habríamos extinguido y si comer no diera placer moriríamos de hambre. Llevar una vida
dolorosa y angustiada es un fracaso y el infinito detesta a los fracasados. Los tristes
abatidos y deprimentes no tienen cabida en el cielo, serán disueltos en el polvo y su
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consciencia se extinguirá. Solamente una vida de placer intenso me llevará al infinito. A
mayor placer, mayor salvación. Vivir la vida con el máximo placer posible es una
exigencia para mí, para los demás y para conseguir la vida eterna. Solamente el placer me
salvará.
Para alcanzar el infinito, Lutero propone destrozar el cuerpo para salvar el alma. No dice
nada nuevo, sino que sigue fielmente los preceptos de la orden agustina a la que
pertenecía y es fiel a la doctrina de su maestro Jesucristo que invitaba al sacrifico de esta
vida en pos de la otra: «Toma tu cruz y sígueme» (Mateo 16:24, Marcos 08:34 y Lucas 9:23).
O sea, se trata de estar dispuesto a morir por Cristo: «El que cuide su vida, la perderá; y el
que pierde su vida por mí, la hallará» (Mateo 10:39, Mateo 16:25, Marcos 8:35, Lucas 9:24,
Lucas 17:33). Lutero dice en sus tesis lo siguiente:
Tesis 1: Toda la vida del creyente tiene que ser penitencia.
Tesis 2: Una penitencia interna es nula si no obra exteriormente en diversas
mortificaciones de la carne.
Tesis 3: Subsiste la pena y perdura el odio al propio yo, esta es la verdadera penitencia
interior, lo que significa que el sufrimiento tiene que continuar hasta llegar al cielo.
Tesis 94: Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su
cabeza, a través de penas, muertes y dolor.
Tesis 95: Y confiar en que entrarán al cielo a través de muchas angustias, antes que por la
ilusoria seguridad de la paz. (Wittenberg, 31 de octubre de 1517).
Esta angustia interior salía hacia afuera tratando a los campesinos como a bestias y
aconsejando a los príncipes alemanes que los asesinaran como a perros. «Cristo nuestro
maestro ha sometido nuestro cuerpo y bienes al emperador y a la justicia secular. Un
príncipe es un agente de Dios y como depositario de la espada contra los canallas de los
campesinos debe castigar con muerte y efusión de sangre… Es la hora de la espada y de la
cólera y no de la gracia» (Contra las hordas ladronas y asesinas de los campesinos, Martín
Lutero, 1525).
Los campesinos solamente pedían que se les dejara alimento suficiente para que comieran
sus hijos. Thomas Müntzer denunció esta situación y fue asesinado. Lutero fue sembrando
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el camino del odio hasta nuestros días. Curiosamente en La libertad del cristiano de 1520 nos
dice que «todas las obras tienen que orientarse al benéfico de los demás, porque a uno
mismo solo le basta su fe» y «hay que servir a los demás sin fijarse en uno mismo y sus
necesidades… Hay que servir al prójimo antes que a uno mismo porque el cristiano lo
único que necesita es su fe en Cristo». Esta esquizofrenia de amor y odio a la humanidad
se la transmitió a Calvino, que asesinó al científico español Miguel Servet quemándolo a
fuego lento en la hoguera. Y nunca se arrepintió de su crimen, declarando incluso poco
antes de morir «Esos monstruos (refiriéndose a los anabaptistas) deberían ser
exterminados, al igual que yo exterminé a Miguel Servet, el español». Cuando uno se
descuida a sí mismo y no vive la vida con placer, es cuestión de tiempo que se vuelque
todo ese odio y resentimiento propio hacia los que le rodean. Descuidar mi vida porque
Dios se encarga de ella para hacer lo que él me pide, destrozando el cuerpo para alcanzar
el infinito en el cielo es una tremenda tontería. Hay que superar la religión aunque
también tiene cosas positivas, por ejemplo relativizar las riquezas porque estar demasiado
pendiente de la materia me aleja del espíritu: «Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo
que tienes y dáselo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme» (Marcos
10,21). «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! En realidad le resulta más
fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios»
(Lucas 18,24).
Me acerco al infinito y voy conectando con él en la medida que voy caminando hacia la
mejora de lo finito de este mundo. Es la construcción de esta tierra lo que me va dando
pistas de otro mundo más allá. Querer captar lo infinito sin pasar por el presente finito es
imposible. Es decir, es como estar en un valle rodeado de montañas y entonces querer,
únicamente pensando, saber y poder ver lo que hay al otro lado de la montaña. Ni la vida
ni la realidad funcionan así. Para saber lo que hay al otro lado de la montaña hay que ir
andando y subirla, y desde arriba se empieza a divisar lo que hay, y bajando se empieza a
saber concretamente lo que es. La vida es igual, en la medida que voy caminando voy
haciendo proyectos, actividades, cosas, voy intentando mejorar el entorno,
comunicándome con los otros, descubriéndome a mí mismo. De esta forma voy viendo lo
que hay más lejos hasta que se me manifiesta con certeza. Nunca sabré exactamente lo que
hay detrás de la vida, pero conforme voy caminando y mejorando irá surgiendo con total
127
claridad que hay algo más allá relacionado con el más acá, y se me hará patente que la
muerte no es el final.
Otra forma de empezar a conocer el infinito es trabajando en red, es decir, utilizar muchas
vidas para ir diseñando nuevas formas de conocimiento, además de las ideas y las
matemáticas, y desde ahí ir edificando. Esta es la forma de ir descubriendo cada vez un
poco más. En filosofía se pierde mucho tiempo cuando una sola mente intenta abarcar el
mundo entero, pero si se reducen los interrogantes a unidades psíquicas básicas y estas
unidades se trabajan por muchas mentes se obtendrán resultados. El Proyecto Manhattan,
que construyó la bomba atómica, lo componían 130000 personas. Si hizo falta tanta gente
para construir una sola bomba hay que pensar que para resolver un problema básico de la
humanidad necesitaremos muchas mentes interrelacionadas para dar soluciones
concretas. Hoy con internet es posible.
Todo humano tiene una divinidad personal, un daimon que le acompaña como decía
Sócrates en El banquete de Platón: «La divinidad no entra en contacto con el hombre, sino
que a través de este daimon tiene lugar toda relación y el diálogo entre dioses y hombres,
tanto cuando están despiertos como cuando duermen». Esta diosa personal no puede
hacer más por cada uno, es hora de ver la realidad, de captar los acontecimientos y de
actuar en consecuencia. No se trata de pedir ayuda a mi divinidad, ella está haciendo ya
todo lo que puede, se trata de que cada uno la ayude a ella en su labor. A través de la vida
tengo mensajes suficientes para notar el apoyo y las facilidades que me ofrece en mi
existir. Lo que yo hago le influye a ella y ella es la que va colaborando conmigo, tiene
fallos como yo, pero colabora y me beneficia. Así que es hora de desterrar todo dios
absoluto, todopoderoso e infinito que solucione todos mis problemas. No existe ese dios y
si existe no tiene relación ni contacto conmigo ni sé nada de él. Se me ha dado demasiado,
ya es hora de empezar a dar yo.
Desde Immanuel Kant hasta ahora, la filosofía se ha vuelto estúpida porque su función es
desentrañar la realidad y hacer fácil y comprensible lo difícil. Sin embargo Kant, los
idealistas, los materialistas, los existencialistas se dedican a coger lo sencillo y hacerlo
complicado. Qué absurdo, qué desgaste de inteligencia, qué vida más desaprovechada,
128
cuánta angustia, cuánta desazón, cuánta tristeza por tirar huevos a la luna. Einstein dijo
que la estupidez humana es infinita pero se quedó corto. Miremos cómo el ser humano
destroza su cuerpo, destroza su entorno; observemos que en Europa suben los
extremismos y que en Estados Unidos, Donald Trump sacó diez millones más de votos
que su antecesor Obama, cuando este personaje no estaba psíquicamente preparado para
un cargo de responsabilidad. Cuando el pueblo vota a incapacitados intelectuales, qué se
puede esperar de ese pueblo. La estupidez es una falta de inteligencia, pero no es una falta
de razón. La Alemania de Hitler era extremadamente razonable y filosófica, mucha razón
también destruye. La inteligencia consiste en atender a los sentimientos y, desde su
información regular en su debida proporción, las veinticinco unidades de placer.
El miedo al final me avisa de que esto se acaba, de que el tiempo es limitado y por lo tanto
no cabe perderlo, hay que mejorar en el placer para que este se convierta en infinito y mi
consciencia migre al más allá. El miedo a que la vida acabe es el miedo más atroz cuando
se percibe con claridad, pero nada hay que temer en la seguridad de que esta vida solo es
un tránsito hacia algo mejor. Pero junto con ese miedo hay muchos otros miedos: a no ser
querido o aceptado, a la enfermedad, a la incapacidad física o mental, al dolor… El miedo
es un estado de protección, pero si se desborda se convierte en un estado de destrucción
porque el estrés que genera va matando a mi ser. En la medida que voy dando pasos, voy
mejorando y sintiendo cada vez más placer; el miedo se va quedando en su justa medida,
en un sentimiento útil para mi protección.
Las capacidades de disfrutar del placer son infinitas. Si a un enamorado de la guitarra le
cortan un brazo sería su ruina salvo que aprenda que hay vida y placer más allá de la
guitarra. Si a un amante se le marcha su amor, el dolor podría hundirlo en la miseria salvo
que descubra que hay vida y placer más allá de su amante.
La humanidad ha estado 12000 años buscando el infinito en las religiones como demuestra
el hallazgo de Göbekli Tepe, el templo más antiguo del mundo. Como la religión no ha
dado certezas se ha migrado a la ciencia como forma de conocerlo todo. De la misma
forma que la religión destrozó el espíritu del hombre, la ciencia está destrozando el cuerpo
de la mujer. Jamás el cuerpo humano ha estado tan contaminado como hoy y nunca el
129
planeta estuvo en riesgo por sus habitantes como lo está actualmente por el hombre
científico. La autodestrucción humana no es una fantasía especulativa, sino una realidad
definida por la ONU, que confirma la destrucción del planeta. Simplemente hay que leer el
informe sobre las Perspectivas del medioambiente, elaborado por las Naciones Unidas y
presentado en Nairobi en el año 2019, en el que se alerta de la descongelación del hielo del
Ártico, el aumento de las muertes por contaminación del aire en las ciudades, la erosión de
la tierra y la contaminación del agua. Se puede cuestionar el cambio climático, pero no se
puede negar la contaminación de nuestros cuerpos, de la tierra, de los mares y del aire.
Basta con hacer análisis científicos en diferentes lugares del mundo y el resultado mostrará
la terrible realidad. ¡Los inventos científicos nos están destruyendo! Es verdad que la
ciencia nos da una casa confortable, medicamentos contra el dolor e internet. Por esto
moriremos cómodamente en nuestra casa, drogados sin sentir dolor y viendo una película.
Nuestra muerte será lenta porque cada vez estamos más en contacto con compuestos
químicos. El aire del interior de nuestras casas está más contaminado que el del exterior.
Esto se sabe por los estudios que constatan que el 72 % de la exposición a químicos tóxicos
de las personas se produce dentro de los hogares. Este dato está obtenido de la EPA
(Environmental Protection Agency), la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos,
que es una agencia ejecutiva independiente del gobierno federal encargada de asuntos de
protección del medioambiente.
Hoy, la ideología para crear una teoría científica del todo y la conquista del espacio
demuestran la profunda estupidez de la ciencia. Se invierte más dinero en explorar el
espacio que en cuidar nuestro hermoso planeta. La tecnología descubrirá que en Marte
hubo una civilización tan preocupada por otros mundos y el desarrollo de aparatos
absurdos que descuidó su propio vivir hasta que pereció. Llevamos el mismo camino.
Científicos del mundo, cambiad de rumbo.
130
La curiosidad es una unidad de placer
La curiosidad es el deseo de saber o averiguar una cosa que no se sabe o no se conoce.
También se puede llamar fisgoneo, investigación, averiguación, fiscalización, indagación,
búsqueda, deseo, ansia, gana, anhelo, intriga, novedad.
La curiosidad es una gran fuente de placer, como el hambre del cuerpo, saciando la
curiosidad el placer va aumentando.
La curiosidad ha sido un gran acicate para el homo sapiens, pues gracias a ella ha
descubierto muchísimas cosas, desde la rueda hasta internet. Es interesante que la
curiosidad actual sepa más de resultados de fútbol que de los sentimientos entre
convivientes, conozca mejor el automóvil que el cuerpo y esté más pendiente de renovar la
casa o la ropa que en cuidar la salud física o psíquica.
Se curiosea en la felicidad, pero no se curiosea en el placer. La felicidad es algo abstracto
que no se puede definir con claridad. El placer es muy fácil de definir porque es una
percepción evidente e instantánea. Hay que ver qué placeres son mayores o menores. Se
131
trata de curiosear en el placer para encontrar placer inmediato, intenso y aumentable, o
sea, que nunca lleve al dolor. Las drogas, por ejemplo, tienen un placer inmediato e
intenso pero después viene el dolor. El placer de las drogas no es aumentable, es corto, y el
hábito cada vez rebaja más el placer. Cuando un toxicómano se engancha a una sustancia
lo hace por placer, pero al final solo se droga para no sentir el dolor de la abstinencia.
Ahora se están poniendo de moda los opioides y los opiáceos, las drogas legales. Son
medicamentos que eliminan el dolor. La heroína, que tanto daño ha hecho, proviene de
estas sustancias. Algunos opioides se producen a partir de la planta del opio y otros son
sintéticos (hechos por el hombre). En situaciones muy concretas, de forma excepcional,
pueden ser útiles, pero su generalización puede ser desastrosa para la salud. Y sin salud
no hay placer.
Hay que curiosear en el placer porque la educación recibida en nuestra cultura nos dice
que hay que trabajar duro con abnegación y sacrificio para conseguir la felicidad. Casi
todos los grandes hombres y mujeres se han drogado para ir a lo más alto de su carrera,
para llegar donde se supone que está la felicidad. Esta realidad tóxica se oculta y sus
muertes prematuras se comunican como naturales. Solo sale a la luz la muerte por drogas
de algunos famosos, cuyas vidas son examinadas por periodistas ávidos de titulares que
les den pingües beneficios. También tenemos las vidas de aquellos personajes poderosos
que fueron vencidos y se airean sus intimidades para desmitificar su fama. Este es el caso
de Hitler, pues se hicieron públicos los diarios de su médico personal donde figuraban las
anotaciones de todas las drogas que tomaba el Führer. Sin duda, Hitler fue un
superhombre con una gran autoridad y esto le llevó a la ruina. Fue la decisión de invadir
Rusia, en contra de sus asesores, lo que le hizo ser derrotado. Una sola mente es limitada y
cuando se impone al resto todos caen en desgracia. También existen monigotes que se
hacen pasar por líderes fuertes, cuando en realidad son figuras totalmente manejadas por
otros. Es el caso de Francisco Franco, que primero fue utilizado por Hitler para probar su
estrategia de guerra y después para utilizar a España como punto estratégico para
conquistar toda Europa. Como Franco era un pelele que se dejaba manejar con facilidad
fue convencido por los que le rodeaban, que estaban vendidos a los ingleses por sobornos
cuantiosos, para que no se aliara con el nazismo. Al Reino Unido no le interesaba que
España entrara en la guerra y Churchill compró a los generales de Franco a través del
132
embajador británico Samuel Hoare. Cualquiera que vea los nodos de Franco observará a
una caricatura de caudillo manejado por su entorno para el beneficio de un grupo oculto
detrás de este personaje irrisorio. Pero curiosamente aquí residió el poder de Franco, en
dejarse guiar porque son más eficaces muchos cerebros que uno solo. De esta forma, el
caudillo murió tranquilamente en la cama.
Hay que curiosear en el placer. Para ello se puede escoger un bloc de notas e ir apuntando
las situaciones de la vida, puntuando la intensidad del placer, la duración del placer y las
consecuencias del placer (si el placer va aumentando). Ir anotando día tras día me dará la
visión real de placer durante las veinticuatro horas, incluyendo el dormir, pues el sueño es
una consecuencia de lo vivido. Lo apuntado en el bloc me dirá si el placer que disfruto es
133
realmente intenso, si el placer que disfruto es de verdad extenso y si me lleva a un placer
mayor o me distrae con placeres menores llevándome al dolor. Simplemente curioseando
con todo esto mi mente obtendrá un montón de información para empezar a diseñar una
estrategia de placer, buscando las unidades básicas de placer y combinándolas de forma
proporcionada para que el placer cada vez aumente más en mí. Este proceso de anotación,
contraste y diseño requiere tiempo pero no requiere esfuerzo ni sacrificio, es algo muy
sencillo. Es un entretenimiento muy agradable que me acompañará en el plácido camino,
llegando a sitios donde iré recogiendo un placer más intenso. Este proceso tiene la gran
ventaja de que mientras estoy revisando y anotando todas las situaciones de placer estaré
evitando las situaciones que producen dolor o me van a producir dolor. Si no me paro,
anoto, reviso, estructuro y practico el placer mi mente funcionará de forma automática e
inconsciente con todos los patrones ajenos a mí que ha metido la sociedad y la familia. Me
iré pegando cabezazos una y otra vez, provocándome dolor y buscando consuelo en
evasiones que saturan mi mente con dolores que muchas veces serán inconscientes y que
se revelarán en forma de enfermedad. Si no aprendo de la molestia vendrá el dolor, si no
me percato del dolor vendrá la enfermedad.
Tengo que ser muy curioso para mirar dentro de mí mismo y descubrir que la
autodestrucción de mi persona es un hecho cuando duermo poco y mal, cuando me
alimento de cualquier manera, cuando trabajo en un sitio que detesto para comprar cosas
de las que presumir. Tengo que ser muy curioso para descubrir la basura que hay debajo
de la alfombra vital de mi existencia. Tengo que ser muy curioso y ver qué hay detrás de
cada propia sonrisa. Tengo que ser muy curioso para saber lo que me produce placer y lo
que me causa dolor. Tengo que ser muy curioso para saber cuáles son esas unidades de
placer básicas que vale la pena potenciar, para descubrir mi automatismo, mis
programaciones sociales, mi inconsciente absurdo que se va pegando golpe tras golpe en
el mismo muro. Y también para detectar cuáles son mis fortalezas, mis actitudes, las cosas
que tengo que potenciar para disfrutar cada día más. Tengo que ser muy curioso y
después de serlo, organizarlo todo y ponerlo en práctica. El objetivo primordial de la
curiosidad debe ser la búsqueda del mayor placer posible. Tengo que hacerme preguntas
sencillas como ¿esto me da placer? ¿Este placer producirá más placer? ¿Este placer
producirá dolor? Tengo que detectar, estructurar y practicar los placeres básicos,
134
apartando de la mente placeres fantásticos o irreales llamados felicidad. La humanidad
lleva miles de años intentando ser feliz y no lo ha conseguido. Es hora de centrarse en el
placer.
La banalidad del mal es un extremo de la realidad, al otro lado está la racionalidad del
mal. La gran masa de personajes anónimos y anodinos, sin ningún tipo de inclinación
salvo dejarse llevar, están guiados por razonadores que elaboran un gran mal destructor.
Ahí tenemos a Hegel, Marx, Nietzsche y a tantos otros con filosofías absolutistas y
destructoras. Hegel con su lucha de contrarios y el estado absoluto. Marx con su lucha de
clases y la imposición por la fuerza de las armas. Nietzsche con el superhombre que se
impone a los demás, para quien el sanguinario Napoleón Bonaparte era su ejemplo a
seguir, y los débiles deben perecer, hay que ayudarlos a perecer sin compasión. Ana
Arendt no se dio cuenta de este detalle maléfico de la razón, de hecho ella estuvo
enamorada de Martín Heidegger, que fue uno de los ideólogos del nazismo, como se
demuestra en sus cuadernos negros y las confesiones de personas que hablaron con él,
como Karl Jaspers. En una conversación con Heidegger, Jaspers le habló de la incultura de
Hitler y la respuesta que recibió fue asombrosa: «La cultura no importa, Karl. Mira sus
maravillosas manos». La sola razón también mata y lo primero que destruye es la propia
135
inteligencia. La única salvación del ser humano radica en detectar las unidades básicas de
placer y combinarlas adecuadamente para construirse a nivel personal y mejorar la
sociedad.
El que no es curioso con su vida está condenado a vivir la vida de otro. Porque si uno no
curiosea en su propia vida y no detecta los pensamientos, los sentimientos, las vivencias
en su vivir cotidiano, al final acabará repitiendo todo aquello que ha aprendido en su
entorno. La única posibilidad de ser uno mismo, a pesar de las presiones sociales, es parar
y curiosear dentro, y ahí poner aquello que falte y quitar aquello que sobre para que la
vida personal sea plena y dichosa.
136
La imaginación es una unidad de placer
La imaginación es la facultad humana para representar mentalmente sucesos, historias o
imágenes de cosas que no existen en la realidad. También se puede llamar utopía, ilusión,
fantasía, sueño, visión, aparición, ficción, invención, mito, fábula, parábola.
Imaginar da mucho placer y cuando se imagina una vida mejor y un planeta más habitable
el gozo se multiplica por mil. En todos los tiempos, la imaginación se ha empleado para
cosas absurdas como las locuras de El Quijote y las tonterías que decía Shakespeare en sus
novelas. La aventura más conocida del Caballero de la Triste Figura es confundir molinos
con gigantes. Y al cisne de Avon se le conoce por la frase tonta y absurda de «ser o no ser,
he ahí la cuestión».
Pero junto a las tontadas ha habido novelas con una calidad impresionante, como la de El
Criticón de Baltasar Gracián que nos dice en su libro 2º, crisis cuarta, en una sola frase y
con contundencia lo siguiente: «Amigos, vivir un poco más y saber un poco menos».
También la gran obra de Tomás Moro, Utopía, en la que diseñó un mundo mejor, o la obra
de Francis Bacon La Nueva Atlántida, trazando nuestra sociedad moderna.
La imaginación ha ido muchas veces a favor de la humanidad, pero hoy predomina en las
creaciones artísticas el romanticismo sin realidad, la violencia sin sentido, la exaltación de
137
lo absurdo sin aportar nada a esta nuestra bella humanidad o quitando esperanza a través
de la evasión. Los intelectuales solo aportan críticas sin ofrecer ninguna solución. La
filosofía se queda en su existencia con mucha angustia y pena, un poco más allá de la
existencia surge el materialismo como última solución a la vida moderna. Se pasa del ser
en angustia al consumismo estresante, para luego dejar el materialismo y volver al
existencialismo, pasando de un extremo al otro, una y otra vez, sin objetivo ni sentido.
Yendo a lo concreto, a veces escucho con tristeza canciones que no se quedan en meras
distracciones, sino que invitan a hechos concretos de dominación y lucha sangrienta.
Canciones que incitan a la humillación de la mujer como en estas frases: «son tus labios
dos mentiras; tu lengua, insulto y caricia, pero así me siento viva. Prefiero ser pura sangre
y que me tires de las bridas que una muñeca de jade, un adorno en tu vitrina. Por eso
rómpeme, mátame, pero no me ignores, no, mi vida: prefiero que tú me mates que
morirme cada día».
También oigo sonoras melodías que invitan a la lucha sangrienta entre clases: «Comunista
cual bolchevique apuñalando a un zar, que sueña con duquesas muertas, comunista como
Lenin dedicando su vida entera a crear conciencia de clase, el odio al opresor, comunista
como Stalin siendo el terror del burgués, comunista como Ramón Mercader ejecutando a
la rata de Trotsky, comunista como Engels, que teniendo capital rechazó ser un explotador
igual que Marx, comunista como Mao y su revolución sin piedad, aún hoy inspira a
numerosas guerrillas que se niegan a coser pa multinacionales asesinas. El poder nace de
la boca del fusil». Otras como «que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono,
merece también un navajazo en el abdomen y colgarlo en una plaza». Junto con estas
horrendas letras, las creaciones artísticas de todo tipo (cine, literatura, series, teatro,
poesía…) se empeñan en destacar la fealdad de la vida, la violencia, el odio, el sinsentido y
la angustia.
Tenemos un bonito mundo que ha sido creado gracias a los que vivieron antes que
nosotros, pero ahora se está destrozando por falta de imaginación que invente un mundo
mejor y unas relaciones humanas más placenteras. Una imaginación puesta al servicio de
la humanidad, como la de Henry David Thoreau que diseñó la desobediencia civil sin
138
violencia para transformar el mundo. Este método fue practicado por Gandhi y Martin
Luther King con un éxito rotundo.
Dicen que la radio, las novelas de terror y las películas de fantasía ayudan a quitar las
penas y la dureza de la vida. ¿Una vida dura? Se olvidan algunos que vivimos en el mejor
mundo posible, rodeados de comodidades y de gente con la que comunicarnos. Incluso
aquellos que deciden no trabajar, el Estado les da alimento y cobijo. Sócrates o Diógenes
hubieran vivido de lujo en nuestra sociedad, donde hay libertad de expresarse sin miedo a
que te golpeen por ello y donde el Estado da comida gratis. Llegado a este punto alguien
pensará: eso está muy bien, ¿pero qué pasa con los países asolados por la guerra y el
hambre? Yo analizo mi situación desde el país en el que vivo, si hubiera nacido en Arabia
Saudí estaría luchando por la libertad. Pero he nacido en España y disfruto de la libertad
que otros han construido para mí. No saborear la libertad y el placer de la vida española es
despreciar las muertes de aquellos que lucharon por mi bienestar. De todas formas, el que
tenga sensibilidad por las injusticias mundiales que no utilice este argumento para
justificar sus penas, que se vaya de voluntario o se asocie a Amnistía Internacional. Es
verdad que hay penas y dificultades, pero están ahí para indicar que algo va mal y que
hay que modificarlo. La vida es blanda cuando se lleva bien. Nunca hay que alejarse de los
problemas, hay que transformar los problemas en soluciones. Si surge un problema y me
pongo a escuchar la radio o ver una pantalla, mis problemas se quedan ahí sin resolver, y
mientras mi mente resuelve los problemas del audio o internet, mi consciencia se satura
más porque mi consciente está siendo acosado por un montón de situaciones que no
consigo resolver. Cuando intento desconectar conectado con otra situación, la inmediatez
es de calma porque mi cerebro se prepara para algo nuevo, pero cuando me aleje del
nuevo contacto mi mente estará más saturada. Y día a día la angustia será mayor.
La existencia golpeará la cara de todo aquel que lleve una vida sin vivir. Francis Bacon
desarrolló un método científico, Descartes mostró la autoconsciencia, Robert Owen creó el
cooperativismo, John Locke imaginó que el pueblo tendría el poder, Adam Smith soñó con
un sistema económico donde fuera el consumo de cada persona lo que determinara el
mundo, Nikola Tesla inventó la transmisión de datos a distancia, Einstein formuló la
teoría de la relatividad, Tim BernersLee diseñó la red informática mundial y Steve Jobs
139
construyó el smartphone. Todo esto demuestra que si una persona dedica tiempo y espacio
a una tarea puede tener resultados asombrosos. Por esto el ser humano debe dejar de ir
despistado por el mundo y evadiéndose con cualquier tontería y poner su foco en sí
mismo. Decidiendo vivir una vida con mucho placer y sin tristeza, sin angustia ni
melancolía lo conseguirá, sin ninguna duda.
No todos podemos ser el número uno en algo, es una evidencia matemática, pero todos
podemos vivir una buena vida con placer y alegría, esto es una evidencia lógica. Hablo de
placer y no de felicidad, porque el placer es algo objetivo y la felicidad es una abstracción
que se consigue tras mucho esfuerzo; la felicidad no es nada placentera. Un deportista es
el más feliz del mundo cuando consigue ser el primero, pero este placer dura muy poco y
se oculta todo el displacer que supuso el sacrificio para llegar ahí. Puesto en una balanza
todo el dolor que ha supuesto llegar al podio y el momento de placer al recibir la copa, se
ve con claridad que no compensa. Empíricamente no compensa, aunque se diga
aleladamente que «el sufrimiento ha valido la pena». Por otra parte, no se tiene en cuenta a
todos los deportistas que fracasaron y se quedaron por el camino con mucho esfuerzo y
sacrificio, sin tener ese respiro momentáneo de ser aclamados por multitudes y levantar la
copa de la victoria. Los perdedores sienten la humillación psicología de que no llegaron
porque no se esforzaron lo suficiente, pero no es verdad; ante el mismo sacrificio, desigual
resultado porque es una cuestión de azar. En un bombo de lotería con un millón de bolas
todas iguales (con las mismas cualidades y esfuerzo) solo puede salir una elegida. Lo
mismo que le ocurre a los deportistas le pasa a todos los que quieren triunfar en algún arte
o disciplina. En el podio solo cabe una persona y el Novel de literatura solo lo puede ganar
uno entre millones. Perdedores del mundo, sonreíd y despertad, hoy es vuestro día, dejad
que sufran otros buscando trofeos y aplausos, el placer es vuestro. Se puede desterrar la
felicidad conseguida con trabajo, esfuerzo y sacrificio: cambiándola por el placer de
saborear el camino de forma suave y sin renunciar a disfrutar de cada momento.
Ya pasó el tiempo de los héroes y los superhombres, es hora del humano común, no
demasiado humano sino comúnmente humano. Hegel ha hecho mucho daño a la
humanidad elevando a los grandes hombres al altar de la historia universal, haciendo que
sus proezas desvelaran la razón universal. Hegel veía a Napoleón Bonaparte (asesino de
140
masas y esclavista) como el espíritu absoluto montado a caballo, que une el cielo con la
tierra, guiando al pueblo hacia la verdad última. Cuánta tontería hay que leer. Esta
escritura abyecta y criminal que inspira a guerreros de todo el mundo demuestra la
incapacidad para vivir bien, escupiendo su insatisfacción dentro de páginas llenas de odio.
Y aunque algunos escritores confiesen que han vivido, después de violar a una mujer y
alardear de ello como el poeta Pablo Neruda, eso no es vivir. Violar, dominar, conquistar o
destruir no es vivir. Es volcar el propio odio en la existencia. Viviendo en la angustia de la
constante dialéctica, la mutua confrontación de contrarios y la lucha sangrienta de clases
no se puede sentir placer. Vivir bien tiene que ver con la dulzura del amor, la sonrisa en la
mirada, la caricia en la espalda y el mutuo compartir. El mundo de hoy es el mundo del
humano corriente, el hombre concreto de Baltasar Gracián, historia de su propia historia,
dejando la totalidad de lo real a los poetas ensoñadores. Lo importante del ser humano de
hoy no son los grandes logros, sino el placer cotidiano del hombre que ya no vive en una
colmena, sino en una maravillosa ciudad donde la gente disfruta de calles peatonales, de
parques frondosos y de bares donde conversar.
Para David Hume la imaginación era muy importante, pero la limita a lo percibido por los
sentidos y su combinación. Decía «nada es más libre que la imaginación humana; y
aunque no puede exceder el primitivo caudal de ideas suministradas por los sentidos
internos y externos, tiene poder ilimitado para mezclar, combinar, separar y dividir esas
ideas en todas las variedades de ficción y quimera» (Investigación del entendimiento humano,
sección 5, parte 2). Esta percepción limita muchísimo la imaginación, pues solo se podrá
imaginar lo que la mente pueda combinar con lo que ya existe. Esto vendría a decir que
cuanto más conocimientos y contactos tenga la mente humana más imaginativa será. Pero
no es cierto, las mentes más imaginativas son las que se han aislado por periodos. Hay
algo por encima del mundo de los sentidos y cuando se contacta con ello, la imaginación
crea cosas más allá de la combinación de lo que percibimos.
141
El apego es una unidad de placer
El apego es el aprecio o inclinación especial por algo o alguien al que se le tiene cariño,
afecto o estimación. También se puede llamar afecto, cariño, amistad, simpatía, amor,
estima, cordialidad, inclinación, tendencia, afición, interés, adhesión, devoción,
solidaridad, querencia, fidelidad, adoración, vínculo.
El apego da un placer inmenso porque produce esa sensación de unión absoluta con el
objeto unido, donde reina la paz y fluye la alegría. El primer apego debería ser a mi propio
ser. El apego evolutivamente ha servido al ser humano para conservar aquellas cosas
realmente útiles para su supervivencia y progreso. Cuando el ser humano creó la primera
hacha, si no hubiera tenido apego a ella la hubiera tirado y habría tenido que crear otra. El
apego le hizo conservarla y al utilizarla fue mejorándola. El hombre que consiguió domar
a un caballo o un buey a través del apego lo conservó y se evitó tener que domesticar uno
cada día. El apego de macho y hembra preservaba la unidad familiar y el apego a los hijos
hacía que creciera la especie. El apego es muy útil y jamás hay que tener miedo a apegarse
mucho. Cuando hay proporción entre las unidades de placer, los desapegos no se viven
como un trauma sino como el proceso natural de la naturaleza que deja que algo se vaya
para que aparezca otra cosa mejor, de la misma forma que caen las hojas en otoño para
que surjan otras nuevas.
El no sentir apego por los humanos es un problema muy gordo, especialmente si esos
humanos son tus hijos. Digo esto porque una vez me fui con una persona a tomar una
cerveza y después otra y así hasta que llegó ese estado en el que salen todas las verdades.
Esta persona siempre me había dicho que cuando tuviera hijos iba a trabajar menos para
dedicar mucho tiempo a los niños. Pero cuando llegó el momento y tuvo hijos empezó a
trabajar más. Ese día me enteré por qué fue. Me dijo que se le venía la casa encima, que se
sentía agobiado por sus hijos y que no podía pasar mucho tiempo con ellos. Menos mal
que su mujer es ama de hogar y equilibra todas las carencias de la familia. A mí esto me
sorprendió muchísimo y no supe qué decirle. No sé si habrá algún caso similar, pero si le
pasa a alguien es muy fácil de resolver. Esto les ocurre sobre todo a las personas que están
tan volcadas en su empresa que todo lo demás les viene muy grande y no saben ni freír un
huevo ni mimar a un niño pequeño. Esto se resuelve sin ningún esfuerzo, simplemente
hay que estar con los niños y dejar que el cerebro se acostumbre a ellos, al tiempo la mente
disfrutará mucho de su presencia. Al principio habrá cierta incomodidad, pero con el
tiempo se le pillará el gusto. La clave es la exposición. De la misma manera que uno se
pone moreno al tomar el sol, a uno se le vuelve agradable la presencia de un niño. Porque
los niños de pequeños son tan dulces, tan espontáneos y tan risueños que da gusto estar
con ellos. Pero hay que tener mucho tiempo y simplemente pensar en ellos, estar atento a
todo lo que hacen e intentar conectar con su simplicidad. Esta vinculación con los
pequeños da una gran satisfacción y es la mejor terapia para cualquier mal. La mente
humana, cuando adquiere cierta edad, y sobre todo si está enfrascada en muchos negocios,
rechazará las novedades para poder resolver todo lo que lleva entre manos. Sabiendo esto,
es solo cuestión de emplear mucho tiempo para estar con los niños y todo surgirá con
mucha naturalidad.
Cuando alguien no es capaz de asumir su situación personal o familiar tiende a refugiarse
en su arte, en su empresa o en su competición. Grandes triunfadores han surgido de
fracasos personales. Cuando uno se desapega de sí y no es capaz de afrontar su propia
vida, los apegos salen todos disparados hacia un objetivo, una meta, un logro, una
conquista o un triunfo para intentar calmar esa profunda angustia que hay dentro del ser.
Se busca el apego a un objetivo concreto aunque sea un clavo ardiendo y así poder sentir
los aplausos, la admiración, el reconocimiento ajeno de personas desconocidas, para
intentar sobrellevar una desdicha familiar o el desapego del propio ser. Conozco a una
chica cuyo abuelo conoció a un hombre muy rico de Europa en sus inicios y le contó que
su éxito en la empresa se debió a que se dedicó con pasión y se refugió en la empresa, pues
no pudo asumir que su hijo tan esperado naciera con una parálisis cerebral profunda.
Cualquier problema personal está llamado a ser solucionado y es mentira que cueste más
resolver un problema en la intimidad que escalar el Everest o intentar conquistar el
mundo. Karl Marx desató toda su ira contra la burguesía, pues se rieron mucho los jóvenes
burgueses de él en su juventud por su afición a la novela, la poesía y las obras de teatro.
Todas sus obras son una lucha por destruir a la burguesía que tanto criticó sus tendencias
juveniles. Lo mismo le pasó a Friedrich Nietzsche que amó profundamente a Lou
143
AndreasSalomé y el rechazo de esta mujer intelectual hizo que arremetiera a martillazos
contra todo tipo de filosofía. Estos análisis puede que sean extemporáneos, pero los dejo al
examen y la experiencia vital de cada uno.
Cuando alguien se apega a las cosas más nimias se obtiene mucha satisfacción. Por
ejemplo el apego a respirar para sentir placer. Hablando el otro día con una amiga y
comentando temas sobre el placer, se sorprendió cuando le dije que respirar produce
placer. Es curioso que la principal fuente de placer pase desapercibida. Respiramos unas
20000 veces al día y pararse a disfrutar del aire al entrar y salir de mi cuerpo es muy
agradable, especialmente si se está en un sitio donde la calidad del aire es buena. Hay
infinidad de cursos y técnicas para aprender a respirar, pero ninguna vale para nada. Para
respirar bien simplemente hay que dedicar tiempo a pensar en ello, atender a la
respiración y conectar con el cuerpo. Al principio uno se siente raro e incómodo, pero con
la práctica se disfruta mucho y se aprende a distinguir los aromas de diferentes sitios en el
respirar. Nadie nos enseñará mejor a respirar que nuestra propia naturaleza, con la única
condición de estar atentos.
El apego a la buena vida es fundamental porque si no tuviera yo apego a la buena vida no
viviría bien. Ahora bien, hay que identificar lo que es la buena vida. Conozco a una chica
que estaba casada con un empresario y vivía a todo lujo en un chalet con piscina,
disfrutaba también de un apartamento en Santa Pola rodeada de cosas bellísimas en su
casa y haciendo viajes de ensueño por el mundo de vez en cuando. Todo esto terminó
cuando esta chica conoció a un electricista que fue a reparar cosas a su casa y vio la luz.
Habló con su marido, le dijo que se había enamorado y que se marchaba. El amor no duró
mucho, pues el electricista se marchó y ella se quedó viviendo sola en un pequeño piso y
trabajando de camarera. Su expareja, cuando se enteró de que vivía sola, le pidió que
volviera con él, pero ella le dijo que no. Me cuenta cuando hablo con ella que su familia le
reprocha su decisión, ya que podría vivir muy bien sin trabajar y rodeada de lujos. Pero
ella se ríe porque dice que ahora vive mejor que nunca. Que su chalet era una cárcel, que
su vida anodina siempre de compras no le llenaba y que necesitaba ser ella misma,
independiente y capaz de sacar su vida adelante. Esto no quita que haya esposas felices
que viven a todo lujo con sirvientes y sin trabajar. Pero hay ciertas personas
144
emprendedoras, luchadoras y con iniciativa personal que entran en angustia y depresión
cuando no llevan a cabo su potencial existencial. Así que el mayor apego tiene que ser al
estado de bienestar, pero cada uno dibuja el suyo.
El hombre más feliz del mundo, Matthieu Ricard y otros monjes budistas, dicen que la
felicidad viene por el desapego, y es posible porque yo no entiendo de felicidad. Solo
entiendo de placer y sé que el apego me da mucho placer: el apego a mi cuerpo, a cuerpos
ajenos, a la naturaleza y a lo que amo. A mi favor tengo infinidad de tribus indígenas que
tienen vidas muy satisfechas apegadas a sus rituales, a sus semejantes y a su entorno. Lo
que observo en mí es que cuanto más apegado estoy a alguien o algo más placer siento y,
cuando el objeto de placer desaparece, me apego a otro. Pero aunque fallase el apego y me
quedara sin nada a lo que apegarme todavía tendría otras veinticuatro unidades de placer
más para seguir disfrutando de la vida y sentir placer.
El apego a la propia existencia es muy importante. Hay personas que están sacrificando
sus vidas para salvar el planeta, pero esto me parece absurdo. Mientras muchos activistas
súper estresados trabajan duramente quitándole horas al sueño y a sus familias, la gran
mayoría de la humanidad zanganea con su consumismo voraz, sin ver más allá de sus
barrigas hinchadas. Hasta que los que trabajan incansablemente por mejorar el mundo no
pongan cada cosa en su sitio y muestren con sus vidas que da más placer una vida
ecológica que derrochona, esto no tendrá solución. De nada sirve que miles de personas se
autoinmolen para salvar el planeta mientras millones se ocupan en destruirlo con su
derroche material. El llamamiento al compromiso ético y al esfuerzo colectivo nunca dará
resultado porque estamos programados para el placer. Solo el placer es deseado. Solo el
que viva con placer será imitado. Solo el placer nos salvará. Hay que demostrar que el
mayor placer posible (Prouniplacer) incide directamente en la salud personal y en el
cuidado del planeta. El problema del sacrificio es que se convierte en adicción y no se
puede parar la destrucción de la propia vida. Lo bueno del mecanismo de la adicción es
que se puede utilizar para disfrutar profundamente del placer, pues lo que se repite
muchas veces se convierte en adictivo. No todas las adicciones son negativas, el ser
humano es adicto a respirar, hace quince respiraciones cada minuto. Bendita adicción al
oxígeno y bendita adicción al placer estructurado en unidades básicas.
145
El apego también puede ser dañino. El apego al tabaco, el apego al alcohol, el apego a las
drogas, el apego a gente maltratadora... El apego a una sola cosa buena en exceso también
es dañino. De la misma forma que comer muchísimo un solo alimento daña el cuerpo, el
apego a una sola realidad daña el alma. El apego al amor romántico y a las amistades
eternas también produce un gran dolor porque se pone toda la pasión en el amor o la
amistad, y cuando se es defraudado por el amor que sea aleja o el amigo que traiciona el
que estaba apegado cae en depresión. El apego es muy importante pero hay que saber que
existen otras unidades de placer y que tiene que haber proporción entre ellas. Dedicarse
solamente a una es una mala decisión.
El apego más imprescindible es el apego al placer, porque el placer produce una vida de
muchas satisfacciones y poco esfuerzo. Llevar una vida con placer es ir saboreando la vida
minuto a minuto con el método Prouniplacer, que es gratis y muy sencillo de practicar.
Jamás hay que recibir un curso para aprenderlo, porque los cursos que se relacionan con
las cuestiones existenciales son totalmente contraproducentes. Los cursos de matemáticas
sirven muchísimo porque son cosas invariables, pero el ser humano está en constante
movimiento, no hay dos seres humanos iguales. Por lo tanto Prouniplacer es un método
imaginado, que solo se hará real en la práctica concreta de cada uno, que lo va a ir
puliendo y adaptando a su propia idiosincrasia. En este método no hay maestros, ni
siquiera yo que he diseñado el método. Los maestros, en las cuestiones vitales de la
existencia, estorban y entorpecen el crecimiento personal de la gente. Hoy están de moda
los maestros, los gurús y guías similares que dan cursos para todo, incluso para respirar.
Qué tontería más grande intentar enseñar a respirar, los bebés respiran perfectamente. Los
iluminados maestros dicen que hemos desaprendido, se nos ha olvidado respirar bien. Lo
que hay que hacer es escuchar. No, no hemos olvidado respirar bien, simplemente es que
la ansiedad nos impide respirar bien. No hay que aprender a respirar, hay que quitar la
mochila del estrés y volveremos a respirar bien. Y la angustia, la tristeza y el estrés se
quitan con Prouniplacer. Es fácil, no requiere esfuerzo, apenas tiempo porque se utiliza la
misma vida para entrenar y eso da mucho placer. Solo requiere iniciativa propia y
creatividad para que cada uno lo adapte a sus circunstancias.
146
Jesucristo dijo «Ven y sígueme» (Mateo 4:19, Marcos 1:17, Mateo 9:9, Marcos 2:14, Lucas
5:27, Mateo 19:2122, Juan 1:43, Juan 21:19). Pero yo te digo: no me sigas, que las palabras
de este libro solo sean pistas para que elabores tu propio caminar.
147
La creación es una unidad de placer
Crear es dar realidad a una cosa material a partir de la nada, estableciendo o fundando por
vez primera algo realizado a partir de las propias capacidades. También se puede llamar
fundar, establecer, instituir, instaurar, organizar, implantar, erigir, introducir, hacer,
formar, elaborar, realizar, componer, inventar, producir, originar, engendrar, parir,
generar, procrear, alumbrar.
Crear algo donde no hay nada es una sensación muy placentera. Crear está reservado a los
dioses o a aquellos que están en contacto con la divinidad. Crear es un acto voluntario y
que viene de una voluntad, por esto la creación personal tiene que tener necesariamente
un origen, alguien que la engendre. Crear siempre es un acto concreto y real, y cuando se
habla de crear ideas no es propiamente crear, sino imaginar. Una novela no es
propiamente una creación, sino una imaginación puesta por escrito. Crear es un hecho
concreto que se verifica en contacto con la realidad. Imaginar solo es el primer paso.
Después, en contacto con el entorno y la materia, la creación se va rediseñando y va
tomando formas nuevas antes inimaginables. Crear no es lo mismo que imaginar porque
imaginar es ver la posibilidad y crear es practicar con la realidad. Ningún libro crea nada,
este libro solo imagina una forma de placer inmensa, pero la creación corresponde a cada
uno. Seguir a pies juntillas un texto aunque sea sagrado no es crear nada, es decidir,
perder la categoría de ser humano que se caracteriza por crear cosas nuevas.
Recordatorio: digo muchas palabras para un solo concepto porque los conceptos no son
abarcables por las palabras, el verbo solo puede aproximarse al contenido. La filosofía ha
caído en decadencia por que intenta definir al máximo los contenidos en vez de vivirlos.
La filosofía no consiste en crear conceptos y definirlos, la filosofía es crear conceptos y
vivirlos. La filosofía no son argumentaciones escritas, son vidas vividas. El filósofo más
grande de todos los tiempos no escribió nada y sabía leer y escribir. Escribió filosofía con
su vida y el periodista Jenofonte fue relatándola por escrito. Pero lo escrito es solo una
aproximación a lo que vivió. Para comprender a Sócrates hay que experimentar y atender
a la divinidad que todos llevamos dentro, como él decía: «Sócrates acusaba de locura a
cuantos hacen algo contra las señales de los dioses tratando de protegerse de la
impopularidad humana. Él, en cambio, despreciaba todas las opiniones humanas
comparadas con el consejo de la divinidad» (Recuerdos de Sócrates, libro 1, capítulo 3,
versículo 4). Hoy el loco soy yo porque hablo de mi divinidad personal. Menos mal que
solo paso por loco y no me hacen beber cicuta. Vamos mejorando. Aunque de aquí a unos
años, si sigue creciendo el fundamentalismo ateo materialista y el religioso espiritualista,
ya veremos.
Es cierto que el tema de la divinidad tiene mala fama porque al ser algo poderoso en su
existencia, ya que casi todo el mundo cree que hay algo, se domestica para manipular a las
masas que se dejan llevar por la comodidad de aceptar creencias en vez de elaborar las
suyas propias. Las religiones han domesticado a dios metiéndolo en la cárcel de los libros
sagrados, haciendo decir al Creador lo que los líderes religiosos quieren. Es curioso que la
gente en general piense que hay algo, pero no se ocupen de descubrir qué es ese algo. Y a
lo más que se llega es a adherirse a una religión para que se lo den todo definido y
masticado. Pero cuando a dios se le define se le destruye, porque dios es creación y la
creación está en constante modificación. Un dios todopoderoso, eterno y estable no es un
dios real. Es una figura absurda que se ancla en el pensamiento de todos aquellos que no
saben vivir su vida en libertad y necesitan aferrarse a palabras escritas y a guías
espirituales que dicen mucho sin saber nada. La asignatura de la religión debería ser
suprimida para pasar al estudio de esa divinidad personal que cada uno lleva consigo. Las
religiones son respetables, pero fuera del sistema educativo, que debe ir enfocado a la
educación general para todos los humanos fuera de creencias religiosas o políticas.
El tema de dios y de la existencia más allá de la muerte es un planteamiento filosófico de
hace muchos años. Platón decía que hay vida después de la muerte y Lucrecio en su obra
La naturaleza de las cosas dice que no hay vida más allá. Los dos argumentan sus
planteamientos con mucho detalle apelando a la verdad. Pero aquí hay un fallo, pues si yo
apelando a la verdad digo que dios no existe estoy afirmando que sí existe, ya que la
verdad es un concepto omnisciente, omnipresente, omnipotente, omnibenevolente,
inmutable e increado, y estos son los atributos de dios; por esto se dice que dios es verdad.
Y si yo digo que dios existe estoy diciendo que no existe porque para decir que existe lo
149
tengo que definir, y si lo defino como Dios cristiano estoy diciendo que todos los demás
dioses de otras religiones no existen. Pero las demás religiones dirán que el Dios cristiano
no existe. Por lo tanto, a dios hay que sacarlo de la argumentación racional para llevarlo al
campo de la percepción. El que perciba que hay algo, alguna divinidad, que la busque y la
concrete. El que no perciba ninguna divinidad que se quede como está. Así de sencillo. El
problema se complica cuando los ateos quieren matar a dios o cuando los creyentes
quieren anular el ateísmo. El problema está en el Todo, en creer que mi dios personal es el
dios que lo ha creado todo y que lo sabe todo. Por esto yo me inclino por una divinidad
personal, limitada y con fallos como yo, aunque superior a mí. Una divinidad que no es
transmisible porque solo a mí me sirve. Cada uno debe conectar con la suya propia. Cada
uno debe encontrar su verdad. La verdad es un concepto inalcanzable pero en su
búsqueda se encuentran muchas verdades personales útiles.
150
Para crear hay que relacionarse con personas y no con animales. Relacionarse
principalmente con animales es una decisión personal que empobrece lo humano. La
esencia de los seres humanos es crear. Porque si lo esencial del ser humano no fuera crear
todavía viviríamos en la selva o en cuevas con palos y piedras. La creación y la innovación
es lo que ha conseguido que tengamos un mundo muy cómodo y muy placentero. El
mundo va mal porque solamente unos pocos crean, mientras los demás miran y utilizan
de mala manera lo que otros han construido. La creación aumenta cuando hay relación
con otros seres humanos, pero no cuando hay relación con los animales domesticados,
aunque de los animales que viven en la naturaleza sí que se pueden aprender cosas. Son
preferibles los buenos amigos a los animales domesticados. Así lo dice Sócrates, recogido
por Jenofonte: «Lo mismo que a otros les gusta un buen caballo, un perro o un gato, a mí
me gustan más los buenos amigos y, si sé algo bueno, se lo enseño y los pongo en relación
con otros que pienso que podrán serles provechosos para su virtud. Los tesoros que los
antiguos sabios dejaron escritos en libros yo los desenrollo y los leo en compañía de mis
amigos y, si encontramos algo bueno, lo seleccionamos. Consideramos un gran beneficio
hacernos amigos unos de otros» (Recuerdos de Sócrates, libro 1, capítulo 6, versículo 14).
Aquí quiero dar un apunte: para conocer la figura de Sócrates hay que leer a Jenofonte,
que no fue exactamente un historiador, más bien fue un periodista porque narraba los
hechos que vivía. El estar centrado en contar lo que pasa en vez de hacer discursos
filosóficos da una versión más real de Sócrates que la que da Platón, ya que en las obras
platónicas Sócrates es un mero personaje sin vida propia que Platón utiliza para
comunicar su filosofía. La figura de Sócrates está totalmente desfigurada en los escritos de
Platón.
Yo soy un desconocido creador porque mi coeficiente intelectual es de ochenta y nunca
crearé gran cosa, pero dentro de mis limitaciones cerebrales, a los veintitantos creamos el
primer centro juvenil de Elche en los locales de la parroquia Madre de Dios para que los
jóvenes del barrio tuvieran un ocio constructivo y cultural. A los treinta y tantos creé un
programa de intervención familiar en el barrio de los palmerales para facilitar que los
niños fueran escolarizados y que las familias salieran de su pobreza. A los cuarenta y
tantos creamos la Asociación de Palmereros de Elche (APELX) para preservar el palmeral
151
y darle valor a la profesión de palmerero. A los cincuenta y tantos he creado este método
para aumentar el placer en mi vida. Digo creamos y creé porque hay acciones que se hacen
en grupo y creaciones que se hacen a nivel particular. He creado más cosas pero no se trata
de que yo presuma, sino de que cada uno asuma su responsabilidad. Así que estimada
lectora o lector, si no has creado algo, te animo a ello. Crear da mucho placer.
Hay que crear cosas constructivas y no destructivas. A la hora de crear hay que tener en
cuenta más el fondo que la forma, es decir, hay que resaltar el contenido por encima de la
presentación del mensaje. Por beneficio propio y social. El recién creado partido político
Podemos basó su estrategia en las formas, con mensajes influyentes para llegar a la gente.
Contó para esto con asesores de fama mundial y de mucho dinero de Irán. El efecto
Podemos es el efecto globo que se deshincha rápidamente al ver que dentro no hay nada.
Es el mismo comunismo de siempre, que pretende que el Estado lo controle todo. Se
mantiene Unidas Podemos con los comunistas de Izquierda Unida de siempre. El
comunismo ha muerto porque no es eficaz, el socialismo sigue vivo porque es eficaz. No
es lo mismo socialismo que comunismo. Se confunden porque Marx diseñó una sociedad
comunista con un supuesto socialismo científico. Marx le robó el concepto a Robert Owen,
criticándolo y denominándolo utópico e iluso, pero el socialismo que ha triunfado es el de
Owen y ahora se llama socialismo democrático. El socialismo de Marx ha desaparecido.
China no debe su éxito a la dirección estatal, sino a la creación de zonas de excepción
(zonas económicas especiales ZEE o SEZ por sus siglas en inglés) donde el capitalismo
campa a sus anchas, con inversión extranjera y mano de obra barata. Owen no era un buen
comunicador, pero creó una gran idea: el socialismo de la colaboración y el bien común.
Ningún invento ha dado más beneficio a la humanidad que este. Hoy van surgiendo muy
buenos comunicadores que se elevan con la moda pasajera y caen rápidamente porque no
tienen contenido ni nada positivo que ofrecer a la humanidad. Comunismo y fascismo son
lo mismo. El comunismo (el modelo ruso de Lenin donde el Estado lo controla todo) y el
fascismo (el modelo italiano de Mussolini donde el Estado lo controla todo) son lo mismo,
la diferencia es que mientras que en el modelo de Lenin el Estado lo dirige un partido, en
el modelo de Mussolini lo dirige un dictador. Para el caso práctico es lo mismo porque los
dictadores fascistas están asesorados por sus partidarios y el partido comunista está
dirigido por una persona. O sea, fascismo y comunismo en la práctica son lo mismo.
152
A pesar de todo, el mundo es mucho mejor que perfecto, pues si fuera perfecto significaría
que está totalmente creado y por lo tanto no tendríamos el placer de crear.
153
La independencia es una unidad de placer
La independencia me da un placer inmenso porque me permite elegir lo que quiero ser y
lo que quiero hacer y esta sensación es muy agradable. En la independencia se demuestra
que no hay un dios todopoderoso porque no puede evitar que yo decida lo que me dé la
gana. La religión ha intentado acabar con el ateísmo durante miles de años y no lo ha
conseguido. Por otra parte, la política marxistaleninista soviética intentó eliminar las
creencias religiosas, apoyando el ateísmo en la Unión Soviética a través del conductismo
propiciado por Iván Pávlov. El Estado ruso no prohibió tener fe para evitar que esta se
fortaleciera en la clandestinidad, sino que dejó que la fe se manifestara libremente para ser
arrancada de raíz, destruyendo templos y asesinando a líderes religiosos. Lenin empleó el
ateísmo militante para intentar erradicar toda creencia en dios, con propaganda y
asesinando a millones de cristianos. El ateísmo fue la base de la ideología del Partido
Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Después de intentarlo durante setenta años, no
consiguieron nada. A día de hoy, el porcentaje de creyentes en Rusia es mayor que en
España, donde la religión fue oficial durante cuarenta años. Se ha demostrado con el
conductismo que cualquier animal puede ser domesticado, pero solo hay un animal en la
tierra indomesticable y se llama ser humano. Aunque la humanidad utilice poco esta
unidad de placer es digna de resaltar.
En la medida que el hombre intenta ser independiente surgen otros hombres que quieren
hacer dependiente a la humanidad, utilizando cada vez estrategias psicológicas más
sofisticadas. Hoy se utilizan los valores universales para subyugar a la población. Con el
valor de la paz, occidente ha invadido oriente y con el valor de la libertad de expresión se
puede decir cualquier cosa. Hay que ser independiente de los valores universales. Estos
valores tienen un gran prestigio social, pero cualquier valor universal, aunque sea
positivo, puede ser absolutizado y al final se convierte en algo doloroso para la
humanidad. Ningún valor universal tiene que ser absoluto, ni la libertad, ni la bondad, ni
la justicia, ni la igualdad, ni el amor, ni la responsabilidad, ni la solidaridad, ni la verdad,
ni la familia, ni la amistad, ni el honor, ni la patria, ni la paz. Hay que independizarse de
todo lo absoluto para poder servir al mayor número de gente concreta posible. Hay que
centrarse en acciones concretas revisables y nunca en valores abstractos que se puedan
emplear contra la propia persona humana. Las acciones concretas se pueden revisar y
mejorar, los valores abstractos se pueden utilizar para cualquier cosa. Ni siquiera el placer
tiene que ser un valor absoluto porque la vida siempre es movimiento, la vida siempre
está en cambio y en esta evolución es donde voy mejorando la realidad. Si me anclo a algo
aunque sea un valor muy bueno, ese algo positivo me destruirá. La vida es variedad, tiene
muchos grises y hay que combinarla de diferentes formas con el objetivo de mejorarme y
de mejorar. Lo explico con una imagen muy gráfica: lo más básico de la vida es la
respiración, si no respiro me moriré, si inhalo un aire muy puro a la orilla de la playa y lo
aguanto en mi interior una hora sin renovarlo también moriré porque el aire, al no ser no
renovado, me mata. Ocurre lo mismo con los valores, tienen que estar ahí pero siempre
sometidos a cuestionamiento y a la revisión concreta de las acciones que producen esos
valores.
La revolución francesa tuvo grandes valores: «libertad, igualdad y fraternidad». En 1793 se
escribía en las paredes de las casas «unidad, indivisibilidad de la república, libertad,
igualdad o muerte» y llegó el terror con multitud de asesinatos. Del terror de la república
se pasó al terror del emperador Napoleón. El tercer presidente de Estados Unidos, Thomas
Jefferson, lo definía como «un miserable que provocó más dolor y sufrimiento en el
mundo que cualquier otro ser que hubiera vivido anteriormente. El Atila de nuestro
tiempo que ha causado la muerte de cinco o diez millones de seres humanos, la
devastación de otros países, la despoblación del mío, el agotamiento de todos sus recursos,
la destrucción de sus libertades».
No hay palabra más peligrosa que la fidelidad, es decir, la falta de independencia, que
quiere decir que pase lo que pase «yo estaré ahí». La mujer que se casa y es golpeada por
su marido y se mantiene fiel al vínculo matrimonial cae en total desgracia. La madre que
155
se mantiene fiel a su hijo toxicómano mientras este le roba y la insulta cae en desgracia.
Las feministas que son fieles a la ideología de género, diciendo que el género es solo una
construcción social, les roban a los transexuales sus derechos haciendo que estos caigan en
desgracia.
Hace unos meses estuve hablando con un pastor protestante que lo había perdido todo
por su dedicación al evangelio y no entendía cómo Jesucristo le ocultaba su rostro después
de que él se lo hubiera dado todo. Desde Pablo de Tarso hasta ahora muchos cristianos se
han mantenido fieles a Jesucristo con graves consecuencias: «Es más, todo lo considero
una pérdida comparado con el supremo valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo
he perdido todo y lo considero basura, con tal de ganar a Cristo y encontrarme unido a él.
No quiero la justicia propia que viene de obedecer la ley, sino la que se obtiene por la fe en
Cristo. Esa es la justicia que viene de Dios y está basada en la fe. Lo he perdido todo con
tal de conocer a Cristo, de experimentar el poder de su resurrección, de tener parte en sus
sufrimientos y de llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero llegar a resucitar de
entre los muertos» (Filipenses 3:811).
Es importantísimo ser independiente también de religiones y de un dios absoluto, lo digo
por experiencia propia, pues yo una vez estuve loco y fue por amor. A quien más he
amado en mi vida ha sido a Jesucristo de Nazaret, hasta tal punto que deterioré mi salud
por el compromiso cristiano, incluso llegando a jugarme la vida. Estuve trabajando unos
años en un barrio marginal donde contacté con una chica que se prostituía a cambio de
droga. Conseguí que fuera a desintoxicarse a un centro, pero a los vendedores de droga no
les hacía ninguna gracia que estuviera interfiriendo en su negocio, así que un día me
cogieron y una persona me puso una navaja en la barriga y me dijo que no apareciera más
por el barrio. Levanté las manos y le dije que hiciera lo que tuviera que hacer, que
Jesucristo me había enviado al barrio y solo él me sacaría de allí. Me tuvo que ver tan loco
que no me hizo nada. Mi compromiso cristiano siempre ha sido intenso, viviendo una
profunda angustia en esta tierra en el nombre de Dios para esperar un mundo mejor más
allá. Pero es mentira, si no empiezo a vivir aquí con placer no habrá otro mundo posible.
No existe ninguna religión que pueda definir a dios, no existe ningún guía espiritual que
pueda decir absolutamente nada de dios. Lo único que existe es una divinidad personal
156
que solamente cada individuo puede descubrir y solamente cada individuo sabrá lo que
es. Nadie le puede decir a otra persona cosas referentes al tema de la divinidad porque
nadie entiende mejor su divinidad que él mismo. La total dependencia de dios es lo que
más mata al hombre porque dios es el absoluto por excelencia. En nombre de dios, Estados
Unidos invadió Irak («Dios me pidió acabar con la tiranía de Irak» dijo el presidente
George Bush) y en nombre de dios los musulmanes se defienden con terrorismo islámico.
En mi opinión, el que pierda esta vida de placer perderá también la vida futura.
El Premio Nobel de Literatura de 1927 fue otorgado a Henri Bergson «en reconocimiento a
sus ricas y vitalizadoras ideas y la brillante habilidad con las que han sido presentadas».
Es llamado el filósofo de la intuición, entendiendo por intuición la visión directa y
espontánea de lo concreto y real. Muchos filósofos han escrito sobre la intuición y no se
ponen de acuerdo porque denominan a la intuición aquello que está más allá de la razón.
Hay vida más allá de la razón por lo que también hay que ser independiente de la razón
porque la razón no puede criticarse a sí misma. Cuando Kant escribió la Crítica a la razón
pura cometió un gran error, pues cuando se está criticando a la razón se está razonando y
por lo tanto no se critica, se razona, es decir, que la razón aumenta. Cuando Kant dice que
la metafísica es imposible está haciendo metafísica, pues si la metafísica es inaccesible para
la razón ¿cómo se va a cuestionar? Un hacha no se puede cortar a sí misma. Por esto
después de Kant muchos filósofos, igual de listos que él o más, siguieron haciendo
metafísica. A la razón no hay que criticarla, hay que ponerla en su lugar dentro de las
veinticinco unidades de placer y utilizarla cuando haga falta, pero nunca puede ser la
razón el único principio que guíe la vida humana.
Hitler, en su libro Mi lucha, lo justifica todo bajo la razón: «la pretensión de restablecer las
fronteras de 1914 constituye una insensatez política de proporciones y consecuencias tales,
que la revelan como un crimen, y esto, aun sin considerar en absoluto el hecho de que
entonces las fronteras del Reich podían serlo todo menos lógicas. En efecto, no eran ni
perfectas en lo tocante a abarcar el conjunto territorial habitado por elementos de
nacionalidad alemana, ni menos razonables desde el punto de vista de su conveniencia
estratégicomilitar. No habían sido, pues, el resultado de una acción de política meditada
racionalmente, sino simplemente, fronteras provisorias fijadas en el curso de una
157
evolución totalmente inconclusas e ilógicas… Si el movimiento nacionalsocialista,
haciendo conciencia de la magnitud y de la importancia de esta misión, se desembaraza de
ilusiones y deja prevalecer solamente la razón, es posible entonces que un día, la catástrofe
de 1918 se convierta en una infinita bendición para el futuro de nuestro pueblo» (Mi lucha,
segunda parte, capítulo 14). Hay que recordar que Hitler inició una guerra que mató a 70
millones de personas.
Chaplin dijo en la película Monsieur Verdoux que «en cuanto a ser asesino, ¿no lo fomenta
la misma sociedad, no es la sociedad la que construye las armas con el único propósito de
matar, incluso mujeres y niños inocentes, de una forma en verdad científica? Como
asesino de masas no soy más que un simple aficionado. La guerra es un sensato negocio,
por un asesinato se es un villano, por miles se es un héroe, los números santifican, amigo
mío».
Veamos ahora nuestra razonable realidad: En el año 2013, la CIA desclasificó unos
documentos donde admite que estuvo detrás del golpe de Estado de Irán. Aunque
siempre se supo de la implicación de Estados Unidos y Reino Unido en el derrocamiento
de Mosaddeq, esta es la primera vez que «la CIA admitió formalmente que ayudó a
planear y ejecutar el golpe», según indicó el Archivo de Seguridad Nacional, un centro de
investigación sin fines de lucro vinculado con la Universidad de George Washington. Esto
quiere decir, e invito a que cualquiera lo investigue, que Irán era una democracia
floreciente antes de ser derrocada. Los totalitarismos de Oriente Medio han sido y son
apoyados por los razonadores de occidente para obtener sus recursos a bajo precio. Alan
Greenspan, que fue presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y 2006,
nominado al puesto por los presidentes Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y
George W. Bush es ya un hombre muy viejecito y admite entristecido en sus memorias «el
inconveniente político que supone reconocer lo que todo el mundo sabe: que el principal
motivo por el que se inició la guerra en Irak es el petróleo». También se puede leer la carta
que el Obispo de Florida y exteniente coronel Robert M. Bowmana dirigió a Bush, en la
que decía «cuente la verdad al pueblo, señor Presidente». Colocando este enunciado en el
buscador de internet se puede leer.
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Aplicando la lógica se puede ver que todos los países en guerra o destruidos en Oriente
Medio lo han sido por invasiones de nuestro razonable mundo occidental. Es muy duro
ver cómo un terrorista mata a un occidental, pero es más duro pensar en los millones de
muertos y tullidos por los guerreros occidentales. La violencia islámica no es un problema
cultural ni religioso, es un problema de invasiones por dinero. En Toledo, en el siglo VIII,
convivieron tres religiones en paz durante varios siglos, judíos, cristianos y musulmanes.
La religión no es el problema, la cultura no es el problema, ni siquiera el dinero es el
problema. El dinero es el medio para decir quién es el más poderoso del mundo. Ser lo
más, el número uno, el ganador es un razonamiento que la mayoría apoya sin saber la
barbarie que supone. Humanos del mundo, dadle la espalda y nunca admiréis a alguien
que quiere ser el número uno en cualquier cosa. Todos los número uno se alimentan de
vuestra admiración, dejad de admirarlos y dejarán de hacer daño. Son las acciones
concretas de cada individuo las que determinan la realidad. Si mañana todo el mundo
hiciese huelga de petróleo sin consumir carburante en su coche y sin utilizar este
combustible para la electricidad de la casa, en poco tiempo todas las guerras de oriente
habrían desaparecido y el aire que respiramos nos daría la vida en vez de matarnos por su
contaminación. Hay gente que va en sus potentes vehículos contaminantes a centros
comerciales donde ven emotivas películas y se emocionan con seres fantásticos que
construyen un mundo mejor y tras secar sus lágrimas vuelven a coger su gran coche para
ensuciar el aire de todos y apoyar con su consumo la guerra de algunos. La humanidad
está para colaborar viviendo y no para destruirse consumiendo.
La independencia es muy bonita porque uno se considera libre, pero también es muy dura
cuando no se acepta en los demás, sobre todo en los otros a los que amas. El mejor amigo
que he tenido en mi vida murió por las drogas. La amistad comenzó cuando éramos muy
niños, pues vivíamos cerca, y se prolongó en la juventud. Mil veces le dije que dejara el
hachís y él siempre me respondió que nadie moría por fumar esa droga. La consumía
todos los días y al final su mente empezó a fallar y, a pesar de que yo se lo noté y su novia
también y se lo decíamos no hizo caso y continuó fumando. Al final, su mente empezó a
ver cosas raras y a descoordinar. No era el primero que había visto así, en el barrio había
gente a la que se le iba la cabeza con las drogas y decíamos que se habían quedado
pillados. Y lo peor de esta droga es que yo fui sufriendo su proceso junto a él; no
159
solamente su mente sino su relación conmigo y con su novia se iba deteriorando. Una
amistad tan bonita se quebró, llegando incluso a golpearnos porque me acusaba de que me
estaba acostando con su novia. Tengo grabada la imagen de la última vez que lo tuve
cerca, se dirigió a mi novia, que estaba a mi lado en una fiesta, y le dijo: «a ti te respeto,
pero al cabrón que tienes por novio algún día lo voy a matar». Yo lo miré fijamente, él ni
siquiera me miró, dijo eso y alguna otra cosa y se marchó. Al poco tiempo se estrelló con
su moto, un día que iba muy drogado.
Hay situaciones muy difíciles en la vida, cuando hay que respetar las decisiones de otro a
quien amas, cuando sabes que se está destruyendo, cuando piensas que está equivocado.
Estuve colaborando unos años con una organización llamada Proyecto Hombre que se
dedica a ayudar a la gente adicta a las drogas. Lo más duro de todo es que al final las
familias tienen que tomar la decisión, ante un caso grave donde el toxicómano roba,
insulta y pega, de echarlo a la calle. Hay familias que se niegan a aceptar que la única
solución, agotados todos los recursos, es que la persona se enfrente a su situación y esto
implica respetar su independencia incluso para aquello que se sabe que le perjudica. Pasa
lo mismo en el amor, cuando no se acepta que la pareja se vaya. Por todo esto es muy
importante estar bien y hacer que el placer crezca dentro de uno mismo. Porque si hay
falta de placer, si uno está muy apegado a aquellos que están cerca poniendo todo su
placer en los otros, en vez de tener una proporción de placeres dentro de él, va a ser muy
duro respetar la independencia ajena.
160
La esperanza es una unidad de placer
La esperanza es la confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea. Es el
estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se anhela,
esperando que ocurra algo deseado. También se puede llamar ilusión, expectación,
expectativa, espera, anhelo, aguardo, confianza, seguridad, certeza, certidumbre, creencia,
fe, convicción, crédito, presunción.
La esperanza da mucho placer porque me garantiza los beneficios futuros. Trabajo con la
esperanza de cobrar a final de mes, por ejemplo. La esperanza me permite saborear
aquello que va a suceder sin todavía haberlo vivido. Es como el emigrante que se regodea
imaginando que llegará a su patria y volverá a abrazar a su mujer y a sus hijos, esa mera
esperanza hace que la satisfacción sentida sea muy grande. Teniendo esperanzas, haciendo
proyectos, ilusionándose por el futuro, además de producir mucho placer hace que
agudice mis cualidades personales y las desarrolle. Cada vez soy mejor, cuando voy
proyectando cosas y realizándolas, tras revisarlas y actualizarlas, aprendiendo del pasado
y disfrutando del camino hacia el futuro. Hay que pensar en lo que se espera, atender a los
frutos venideros y conectar con el futuro. Y cuando me tope con algún monje budista que
me ilumine para que viva el presente, le diré con toda humildad que eso que me acaba de
decir ya es pasado.
Al igual que hay esperanzas personales hay esperanzas mundiales. Mucha gente tiene la
esperanza de crear un mundo mejor. Pero los análisis para crear un mundo mejor, esa
esperanza de crear el paraíso terrenal, en ocasiones crea el infierno en nuestro planeta. Es
el caso del marxismo, que venía a decir que de la misma forma que la burguesía derrotó a
la nobleza, el proletariado derrotaría a la burguesía y al final esto crearía una sociedad sin
clases donde reinaría la paz. El primer error de Marx es que el enfrentamiento entre
burguesía y nobleza se daba entre iguales o quizá la burguesía tenía más poder que la
nobleza porque los reyes y su cortes se habían anclado en un disfrutar de privilegios sin
avanzar, mientras que los burgueses cada vez tenían más y más poder económico y más
influencia social. Las revoluciones burguesas vencieron en todo el mundo porque los
161
burgueses eran muy poderosos a nivel económico y podían pagar grandes ejércitos y
personas que lucharan a su favor junto con sobornos que les beneficiaron. O sea, que la
burguesía hundió y venció a la nobleza porque tenía más poder, pero el pueblo jamás
derrotó a la burguesía, jamás, y el que diga lo contrario se equivoca.
Stalin era un burgués que tenía el apoyo de Alemania para hacer caer al gobierno ruso y
su nobleza. Durante la Edad Media, todas las revueltas del pueblo, es decir, de los
campesinos, fueron sofocadas por los ejércitos, nunca una revolución de campesinos
triunfó. El pueblo hoy vive mejor gracias a que ha habido muchos burgueses que han
intentado mejorar la vida del pueblo, antes fueron David Dale y Robert Owen, luego
fueron Andrew Carnegie y John D. Rockefeller, hoy son Bill Gates y Serguéi Brin. Esto en
lo referente al mundo empresarial, pero en el mundo de la política también ha habido
siempre gente que siendo burgués ha contribuido al bien del pueblo. Por ejemplo Clement
Attlee y Olof Palme, este último además jugó un papel fundamental con su apoyo al
socialismo español (con dinero y asesores estratégicos) que tanto bien ha hecho a España.
Estos dos burgueses hicieron más bien por la clase trabajadora de Europa que multitud de
comunistas y sindicalistas incultos. Marx y Lenin nunca supieron lo que era un obrero. Yo
sí, pues siempre he sido obrero y con veinticinco años ya era presidente de un comité de
empresa. Hay obreros buenos y malos, y también hay empresarios buenos y malos. No
hay lucha de clases, la clase no determina ningún tipo de bondad o maldad. Hay que
desterrar toda identidad de clase y toda lucha, hay que aprender a colaborar. Y cuando los
obreros no estén de acuerdo tienen el derecho a la huelga, que es una no colaboración
pacífica. ¿Cómo es posible imaginar o siquiera pensar que cuando una clase se alce en
armas y derrote a otra clase va a venir un mundo de paz? La violencia engendra violencia
y el que a hierro mata a hierro muere.
Obreros del mundo, no os unáis para luchar contra la clase de los ricos, uníos en
organizaciones para mejorar vuestras condiciones colaborando unos con otros y creando
cooperativas de trabajo justo. La plusvalía de Marx es un error garrafal porque no es justo
que el obrero se apropie del beneficio de la empresa cuando esa empresa surge de la
iniciativa y la creatividad de un empresario. Sin el emprendimiento de los ricos no hay
riqueza de obreros. Conozco a una chica que es profesora y tiene un buen sueldo, hace
162
tiempo se juntó con su hermano y pidieron un préstamo para montar un restaurante. El
proyecto fracasó y todavía está pagando este préstamo con su salario de dar clases. El 80 %
de las empresas nuevas quiebran el primer año y esto se desconoce porque los fracasados
ocultan su fracaso y solo lo conocen los íntimos. No es agradable comentar los errores
personales, solo vemos a los triunfadores, pero no a los millones que quedaron en el
camino. Pero imaginemos que a esta chica le hubiera ido bien y el restaurante produjera
todos los meses 12000 euros netos e imaginemos que los obreros cobran 6000 euros. Según
Marx, la dueña del restaurante está quedándose con el dinero que le pertenece a los
camareros, pues son los camareros los que hacen todo el trabajo. ¿Se ve lo absurdo del
planteamiento? Y más teniendo en cuenta que si hay una crisis por algún virus, el
restaurante tendrá que cerrar y pagar toda su vida los préstamos que pidió al banco para
abrir el negocio, mientras los obreros buscan trabajo en otro sitio sin tener que pagar
ninguna deuda. Obreros del mundo, dejad de pedir migajas a los empresarios, cread
vuestras propias sociedades cooperativas.
Además de todo esto hay que saber que el mundo no lo dirigen las grandes corporaciones.
Las producciones del mundo las dirige el consumo del pueblo en general. Hoy existe la
mayor democracia de la historia porque es el dinero de cada consumidor el que determina
la realidad de nuestro planeta y de nuestras vidas. Hoy en día, a través de la economía,
existe la mayor democracia que puede haber. Es el bolsillo de cada uno el que determina
hacia dónde va el destino del planeta. Hay libros sobre economía como El capital del siglo
XXI, Los que tienen y los que no tienen, Los felices 90 y otros que mienten todo el rato,
diciendo que 1 % de la población mundial acapara el 82 % de la riqueza mundial.
Analicemos la situación de cerca: ¿cuánta comida puede comer el hombre más rico del
mundo? ¿En cuántas camas puede dormir a la vez? ¿Cuántas plazas de avión puede
ocupar? ¿Cuántos trajes puede llevar puestos? Yo he trabajado en un chalet impresionante
donde los dueños aparecían una vez cada dos años y el resto del tiempo lo disfrutaban los
empleados. El dinero de los más ricos del mundo está invertido en producir más riqueza y
trabajo. África saldrá de su pobreza, igual que China, siendo la próxima fábrica del
mundo. No hay ningún sistema perfecto, pero el capitalismo es el mejor sistema del
mundo y de la historia. Lógicamente tiene consecuencias devastadoras para el planeta por
la contaminación, pero el consumo del 1 % de la población no es el que está destruyendo el
163
planeta, sino el consumo de la otra parte de la población. Cuando el pueblo deje de tener
coche y vaya en bicicleta, cuando el pueblo contrate su energía eléctrica con empresas de
energía limpia, cuando el pueblo coma la mitad de lo que come (analizando las heces de
los europeos se ha descubierto que consumen un 60 % más de nutrientes de los que
necesitan), cuando el pueblo deje de consumir cosas desechables y tenga un estilo de vida
más ecológico en general, el mundo mejorará. El día que los consumidores, con su
consumo, demanden productos que mejoren el planeta en vez de perjudicarlo, ese día las
multinacionales se esforzarán en producir productos que en vez de contaminar el aire lo
purifiquen y en vez de contaminar la tierra, limpien el planeta. Echar la culpa de todo a los
más ricos alivia mi conciencia de consumidor para así consumir un poco más. ¡Si total, la
culpa es de los ricos y poderosos!
Hace años, un grupo de gente soñábamos con crear un mundo mejor, vivíamos en
comunidad compartiéndolo todo, pretendiendo ser fermento en la masa de un mundo
nuevo. Pero ninguna persona ni grupo humano puede mejorar el mundo, esto depende
hoy en día de la decisión personal de cada ciudadano. En este escrito he mencionado a
algunas personas relevantes, pero su importancia no radica en que ellos hayan cambiado
algo el mundo, no; ningún ser humano ha cambiado jamás el mundo. Simplemente son
personas que han tenido ideas que han sembrado en esta humanidad y han fructificado
gracias a que han sido regadas con la colaboración de la mayoría. Ha sido el apoyo de
mucha gente a esas ideas lo que las ha hecho realidad. Nunca ninguna persona sola ha
cambiado el mundo y nunca una sola persona lo va a cambiar, porque las personas solas
simplemente imaginan ideas y las exponen y luego es el resto de la población quien decide
si quiere llevar esas ideas a la práctica o no. Si a Hitler, con sus ansías de poder, no lo
hubiera escuchado nadie y lo hubieran tomado por loco, no habría existido la Segunda
Guerra Mundial. Este irrisorio personaje habría acabado gritando por las calles, ignorado
por la mayoría y contemplado con risa burlona por unos pocos.
La esperanza hay que ponerla como una de las veinticinco unidades de placer vividas en
carne propia y no en placeres mínimos envueltos en aplausos ajenos. Hay que evitar la
esperanza de los sueños absurdos, de conquistas y de logros ilusos que al final acaban mal.
Y como dice la canción del famoso cantante Julio Iglesias, que ríe por fuera y llora por
164
dentro: «Me olvidé que la vida se vive un momento, de tanto querer ser en todo el
primero, me olvidé de vivir los detalles pequeños. De tanto jugar con los sentimientos
viviendo de aplausos envueltos en sueños. De tanto gritar mis canciones al viento. Ya no
soy como ayer. Ya no sé lo que siento. Me olvidé de vivir. De tanto correr por ganar
tiempo al tiempo, queriendo robarle a mis noches el sueño. Me olvidé de vivir. Me olvidé
de vivir. Me olvidé de vivir». Y claro, cuando uno se olvida del placer de los detalles
pequeños, de las unidades básicas de placer, viene la angustia, las drogas y la destrucción
personal. ¿Alguien tiene noticias de algún famoso así?
Hay cantantes, actores y otros famosos con sus vidas destrozadas por querer llevar una
vida grande, glamurosa y espectacular, cuando lo más importante son los pequeños
detalles. Hasta nos lo cantan en la citada canción. La vida se vive un momento y consiste
en vivir los momentos pequeños. Es verdad que ver el mal ajeno de los famosos consuela,
pero el consuelo no da placer. No se necesitan likes, no se necesitan miles de
reproducciones de YouTube ni comentarios en la red social; no necesitamos estar
pendientes de los famosos mientras descuidamos nuestro propio vivir. No necesitamos
nada de eso. Necesitamos vivir los momentos pequeños a través de las unidades básicas
de placer y combinarlas de forma proporcionada. Esto es fácil, sencillo y pequeño, pero da
mucho placer. Una persona me dijo una vez que jamás iba a sentir la sensación de miles de
aplausos, y es verdad, nunca la he sentido, ni la voy a sentir ni la quiero sentir. Porque el
tiempo de la vida es limitado y prefiero invertirlo en otras cosas. Porque hay que emplear
mucho tiempo en entrenarse para destacar y recibir aplausos o likes. Y puedo decir y digo
que sí he sentido un par de manos posarse con cariño en mis mejillas, he captado una
mirada profunda, he notado una sonrisa sincera… Y no cambio ni cambiaré nunca una
caricia por un millón de aplausos. Para los que piensen que se pueden tener las dos cosas,
no es verdad, porque cuando se está obsesionado por los aplausos, la fama o la gloria, la
vida placentera diaria pasa desapercibida. Solo podemos percibir conscientemente una
cosa a la vez.
La esperanza de un mundo mejor no está en ideologías, sino en personas concretas. Yo, sin
ser comunista, ni musulmán, ni liberal, ni cristiano me emociono cuando veo a personas
de la ideología que sea mejorar a nivel personal y ayudar a los demás. En la España
165
católica de Franco había cristianos buenos que hicieron mucho bien, como por ejemplo
Tomás Malagón y Guillermo Rovirosa; en la Rusia comunista había gente buena que hizo
mucho bien como Piotr Kropotkin y Sofía Anániev. Son un ejemplo de los millones de
personas desconocidas que han hecho y hacen este mundo más habitable y bonito. Son la
demostración patente de que dentro de ideologías equivocadas se pueden hacer cosas
acertadas, ayudando a la gente y mejorando a nivel personal. Digo ideologías equivocadas
porque para mí el cristianismo y el comunismo son formas de pensar en su conjunto
erróneas. Pero a lo mejor el error está en mi forma de pensar, ¿quién sabe?
Me dijo una persona una vez que si no mostraba seguridad en mis planteamientos jamás
nadie me iba a seguir. Pero de eso se trata, de que nadie me siga. Para mí los seguidores
son una carga pesada, un lastre que prefiero evitar. Así que digo que soy una persona
miedosa, con muchas inseguridades, que se equivoca casi siempre, que cambia de pensar
una y otra vez, soy una persona indigna de seguir y de aplaudir. Así soy yo y pienso
seguir así. Porque mis miedos me evitan desastres mayores, mis inseguridades hacen que
me revise constantemente creando cosas mejores, mis errores me ayudan a aprender y mis
cambios regeneran mi vida como el agua en movimiento. Estoy en contra de los líderes y
del liderazgo. No somos lobos guiados por el macho alfa, la dominancia es un hecho en el
mundo animal, pero los humanos no somos animales y hemos avanzado gracias a la
colaboración y no a la lucha. La colaboración no implica renunciar a uno mismo sino
combinar e intercambiar las mejores cualidades personales, somos humanos individuales
que, cogiendo pistas de muchas partes, podemos diseñar un sistema de vida para mejorar
personalmente e incidir en la mejora social.
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La comparación es una unidad de placer
La comparación es analizar con atención una cosa o a una persona para establecer sus
semejanzas o diferencias con otra estableciendo sus relaciones. También se puede llamar
cotejo, balance, colación, paralelo, símil, parangón, igualación, careo, semejanza, paridad,
analogía, igualdad, parecido, similitud, correlación, confrontación, conexión, contraste.
La comparación entre diferentes hechos que dan placer hace que saque la conclusión de
cómo obtener el mayor placer posible, eligiendo aquellas cosas que me dan más placer. He
viajado en aviones a países cercanos, en súper aviones que cruzan continentes y en
avionetas que recorren zonas más pequeñas. En los aviones normales se nota que estás
volando, pero el aire no te da en la cara. En los súper aviones, a pesar de ir a más de
novecientos kilómetros por hora no te enteras del vuelo, es como ir en una habitación
encerrado. Y en las avionetas se disfruta del viento, del sol y de la emoción de la
velocidad, pero hacen mucho ruido. Los coches y los súper coches vienen a ser como los
aviones pero la diferencia es que no pueden volar. Pues bien, analizando todas las
sensaciones, todo lo que se puede ver, sentir, notar y disfrutar, para mí el mejor viaje que
se puede hacer con el mayor placer posible es en bicicleta. Las sensaciones que se perciben
son mayores, ya que alcanza una velocidad no muy rápida con la cual disfruto del
movimiento, pero a la vez me permite sentir la belleza del entorno y percibir mi cuerpo
pedaleando. Junto a todo esto hay que añadir que cuando voy haciendo ejercicio segrego
hormonas que me hacen sentir bien y neurotransmisores en el cerebro que me permiten
captar la realidad con mayor intensidad y estar más receptivo a todos los placeres
(glucagón, somatotrofina, cortisol, triyodotironina, testosterona, tiroxina, hormona del
crecimiento, dopamina, serotonina, endorfina…). Se me podrá objetar que con el avión
viajo muy lejos y puedo ver selvas tropicales y esculturas gigantes. El tema de los viajes y
ver paisajes nuevos fue muy estudiado por filósofos romanos como Séneca, Marco Aurelio
y Epicteto. Llegaron a la conclusión de que viajar da un escasísimo placer, que un paisaje
de otro difería poco y que lo que más placer producía es la percepción personal, muy por
encima de la extensión natural. Para quien quiera profundizar más en el tema, Séneca
tiene un escrito, la carta 28 del libro tercero de las Cartas a Lucilio, titulada Los viajes no
curan el espíritu. Dice que los vicios y las penas acompañan a la persona donde va y que
no aprovecha para nada los viajes porque uno siempre va con consigo mismo. Que hasta
que no se haya conocido el alma ningún lugar producirá placer, «vas de acá para allá a fin
de sacudirte el peso que te acongoja pero lo más importante no es adónde vas, sino quién
eres, no viajas, vas errante, vivir bien se vive en cualquier parte».
Hay un cierto error a la hora de entender a los estoicos, pues se dice que son personas que
sufren y son abnegados, pero no es cierto. Mirad este párrafo de esta misma carta de
Séneca en la que dice lo siguiente: «Disiento de aquellos que se lanzan de cara a la
borrasca y que, atraídos por la vida tumultuosa, luchan cada día con virilidad contra toda
suerte de dificultades. El sabio lo soportará, pero no lo elegirá; preferirá mejor vivir con
placer que en lucha». También dice que «el principio de la salud es conocer la causa de la
enfermedad. Grandiosa me parece esta sentencia de Epicuro». O sea, que no nos engañen
sobre los estoicos, pues estaban más cerca del placer que del dolor. La visión de
abnegaciones y sufrimientos es algo que han sembrado los gobiernos y generales para que
sus súbditos trabajen con sumisión por la patria. Pero los grandes filósofos buscaban el
placer de vivir bien. Que cada uno lea sus escritos y saque sus propias conclusiones. Para
qué esperar a que alguien me explique a un filósofo masticando su lectura cuando yo
puedo acceder directamente a ella. Da más gusto masticar la propia comida que engullirla
ensalivada por otro, porque en la masticación las encías son una fuente de placer
importante como se demuestra en el masticar y en el beso enamorado.
Comparando la filosofía antigua con la moderna, desde Immanuel Kant hasta hoy, lo que
existe en el mundo del pensar es filosofía basura, enajenada de la realidad, que se dedica a
razonar sin objeto alguno. La filosofía ha servido para mucho cuando los filósofos antes de
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razonar vivían, ya que el vivir es la fuente de la mayor sabiduría. Podemos verlo en
Francis Bacon y René Descartes en las cuestiones de la naturaleza y de la materia y en John
Locke y Robert Owen en cuestiones de la moral. Marco Aurelio, Séneca y Epicteto en el
mundo romano, Sócrates, Diógenes e Hiparquia en el mundo griego; todos fueron grandes
filósofos porque vivieron, tuvieron amigos, amantes, disfrutaron de la vida, sufrieron la
traición, la decepción, se enamoraron, fueron odiados pero también muy amados. De vivir
es de donde se extrae la filosofía. Hay que comparar la vida con el pensamiento. Cuando
la razón sola se basta para crear conceptos girando sobre sí misma, se angustia y dice
infinidad de tonterías. Filósofos del mundo, dejad los libros y vivid un poco más.
Decía Gustavo Bueno Martínez, el pésimo filósofo español que viajaba por los platós de
televisión como mono de feria, que si alguien se encuentra un libro de filosofía en la calle
sería clandestino para la gran mayoría, porque la gente con poca cultura no lo entendería.
Yo opino lo contrario, pues no es inculta la gente que no entiende a los filósofos abstrusos,
sino que a estos filósofos les falta la inteligencia de hacerse entender. Esto se llama
estupidez. Todos los filósofos después de Kant han seguido la misma cantinela, razonar y
razonar, la creación de conceptos abstractos sin vinculación alguna con la vida. Eso no es
filosofía, eso es basura para la mente. No es de extrañar que la filosofía haya degenerado
en el existencialismo pesimista o en el materialismo violento. Lo que hay que cambiar no
es la filosofía, lo que hay que cambiar es la vida y desde la vida filosofar. El que tenga
gusto por la filosofía que examine la vida de los grandes filósofos.
169
operaciones trascendentales, se puede exhibir la intersubjetividad trascendental y su
comunitarización trascendental, en la que se constituye, por parte del sistema de los polos
yo, el “mundo para todos” y para cada sujeto como mundo para todos. Y sólo por este
camino, en una sistemática esencial del progresar, se puede también alcanzar una última
comprensión en cuanto a que todo yo trascendental de la intersubjetividad (como co
constituyente del mundo por los caminos indicados) necesariamente debe ser constituido
como ser humano en el mundo, que entonces cada ser humano “es portador en sí de un yo
trascendental” pero no como una parte real o un estrato de su alma (lo que sería un
contrasentido) sino en la medida en que él, mediante la toma de conciencia
fenomenológica de sí mismo es objetivación de sí mismo, del concerniente yo
trascendental que puede exhibirse» (La resolución de la paradoja, párrafo 54, del libro La
crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental).
170
El agrado es una unidad de placer
Lo agradable es la sensación moderada de placer que siente una persona por algo que le
gusta. También se puede llamar gusto, satisfacción, complacencia, deleite, delicia,
contentamiento, alegría, contento.
Una preciosa mañana de verano me asomé a mi ventana desde donde se divisa un enorme
bosque de palmeras, con el mar al fondo y el cielo azul intenso. Y me di cuenta de que no
apreciaba lo agradable del paisaje, no sentía placer en su contemplación ni me producía
agrado la brisa de la alborada. Mi razonamiento exacerbado y mi abstracción intelectual
habían configurado mi cerebro para que solo apreciara lo que hay dentro de él y olvidara
lo de fuera (esto es una forma de hablar porque siempre estamos dentro del cerebro,
percibiendo cosas distintas). Yo sabía que eso que había fuera era bello, pero no lo sentía.
A base de exponerme a la belleza y dividir la realidad en unidades simples de placer y
pensar, atender y conectar con cada una de ellas, poco a poco mi mente empezó a disfrutar
de nuevo con los bellos paisajes y la vida en general. La invitación constante de la
naturaleza a sentir se ve frustrada cuando mi percepción de lo bueno y de lo bello ha
muerto. El malestar que supone no captar la hermosura y la bondad se convierte en
tristeza o angustia y se recurre a lo feo de las drogas o a lo malo de la violencia. Hay que
sentir placer, pero placer máximo, dividiendo el alma en unidades más pequeñas y
exponerse a ellas. Así el gozo llegará, no sé lo que tardará, pero es inevitable su llegada.
El placer no solo es la ausencia de dolor, el placer tiene más que ver con la percepción de
lo agradable aumentado a su máximo exponente. Es cierto que si me provoco un dolor,
arañándome hasta sangrar, cuando deje de hacerlo notaré un alivio placentero, pero esto
es un pseudoplacer. No necesito dolor antes que placer para sentir lo agradable de la vida.
El ser humano está programado para sentir intensamente y si no consigue vivir la vida con
mucho placer llevará una vida con bastante sufrimiento porque al final el homo sapiens
lleva muy mal el vacío. Necesita sentir. Nuestra especie no soporta el vacío, ante la nada se
prefiere sufrir a no ser. Cuando se está habituado a sufrir se evita el placer porque se
prefiere lo conocido a lo desconocido y porque es más dominante sentir un dolor conocido
que un placer desconocido. Siempre se necesita sentir algo aunque sea dolor, pues el ser
171
humano lleva muy mal la banalidad existencial. Yo lo sé porque he preferido los golpes a
la indiferencia. Cuando no se aprende a vivir en placer se cae en vivir con angustia para
evitar la nada. Contradigo a Kierkegaard, Sartre, Heidegger y cualquier otro
existencialista, porque enfrentarme a mi existencia no provoca ninguna angustia ni
ansiedad, sino solo placer, gozo y alegría. El truco para ello es lo que expongo en este
humilde escrito y en la práctica del método Prouniplacer. Solo existe angustia en mi
cabeza cuando me veo a mí mismo con la sola luz de la razón, la iluminación racional es
demasiado tenue para abarcar mi ser y por esto surge la angustia y la oscuridad. Sin
embargo, cuando capto mi existir con las veinticinco unidades de placer todo se ilumina y
uno se siente muy bien. Los filósofos existencialistas sufren tanto porque a base de razonar
y razonar les viene la angustia y entonces la cogen e intentan, razonando, justificar que ese
sufrimiento angustiante purifica. Dice Kierkegaard en El concepto de la angustia, en el
capítulo 5 esto: «Y la angustia le inundará el alma entera y escudriñará todos sus entresijos
y, angustiado expulsará todo lo finito y todas las mezquindades que haya en ella y
finalmente lo conducirá a donde ella quiera». Esta tesis la desarrollará Kierkegaard de
forma amplia en su otro libro La enfermedad mortal. Pero este filósofo se equivoca, pues no
necesito la angustia para ser libre. Decidir no provoca angustia, provoca placer. Lo que
provoca angustia es la falta de seguridad producida porque se vive con una sola unidad
de placer: la razón. Si la mujer más maravillosa del mundo me pide que me case con ella,
si los dos estamos muy enamorados y compartimos un proyecto común, esa elección me
hará muy dichoso si tengo mis unidades básicas de placer en la proporción adecuada. Pero
si mi vida la guía la razón o la fe, cualquier decisión provocará angustia. Si razono mucho,
al final puedo llegar a reflexionar que casarme es perder la libertad y si me fío ciegamente
de mis sentimientos porque la pareja es la fuente de toda mi felicidad es posible que el
amor se torne en desamor.
Las corrientes filosóficas que provienen de la razón son todas desagradables. Hoy la que
está más en boga es el materialismo. No digo nada contra el materialismo porque ya se
encargan los existencialistas de criticarlo, simplemente quiero decir que la filosofía
materialista me parece ignorancia en grado sumo. Francisco de Vitoria, John Locke, Robert
Owen, Francis Bacon, René Descartes, Newton y Einstein no fueron materialistas, cito a
estos personajes por su aportación a la humanidad. ¿Qué han aportado los materialistas
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aparte de muerte y destrucción?
El placer agradable es más eficaz que el esfuerzo desagradable. Lo agradable ayuda a
solucionar problemas mucho mejor que las acciones desagradables. Dejarse guiar por el
placer es más rentable y eficaz porque no hace falta descanso ni evasión, el camino del
placer es lento y gozoso. Lo agradable, como no se detiene nunca, llega antes a la meta que
el trabajo sacrificado y esforzado, que tiene que pararse a descansar su peso y desviarse o
distraerse en las diversiones para sofocar su angustia. El placer continuo es productivo y
es liviano, el esfuerzo doloroso es improductivo por su pesadez.
En las tareas individuales es mucho más rentable seguir la senda del placer atendiendo a
lo agradable de la vida. Recuerdo que durante mi adolescencia hablábamos de cómo
contener la eyaculación precoz y las soluciones que se aportaban era variopintas. Había
gente que se pellizcaba hasta sangrar, otros se daban golpes en la cabeza contra el cabezal
de la cama y los más refinados pensaban en dolores mortales. Menos mal que hoy hay más
información y esto ya no se hace. La falta de control en la eyaculación, la falta del control
en el consumo de drogas y en cualquier otra cosa tiene que ver con la ausencia integral de
placer. Y esto se sabe experimentando con la vida y cualquier persona lo puede hacer.
Tomemos como ejemplo el problema sexual. Cuando en una relación de pareja los dos
individuos se desnudan y empiezan a acariciarse durante una hora sin tocarse los
genitales, se abren las puertas del gozo de todo el cuerpo. Desde los dedos de los pies a las
orejas hay muchas partes del cuerpo que dan placer sin recurrir directamente a los
genitales. Al sentir placer con todo el cuerpo, la mente no se centra solo en una parte y las
prisas por llegar a los genitales desaparecen. Eliminada la compulsión por la copulación,
los problemas sexuales huyen. Al placer del cuerpo hay que añadir el gozo de las palabras,
expresando cariño, pero también orientando a la pareja para hacerle saber lo que más me
gusta, por ejemplo diciendo «házmelo con la palma de la mano, ahora con las yemas de los
dedos, aprieta más, acaríciame aquí, ahora aquí, muérdeme con cariño en esta parte, en
esta otra utiliza la lengua». La comunicación hace que la pareja elabore un mapa mental
del goce de cada miembro y, con el tiempo, el amante se especializará en el ser amado
siendo cada uno la máxima expresión de placer para el otro. Por este motivo y por muchos
más es preferible una pareja duradera antes que torpes encuentros ocasionales para el
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desahogo instintivo. No somos bonobos. Los monos resuelven sus conflictos de ansiedad
con sexo. Nosotros hace tiempo que dejamos de ser gorilas y podemos resolver todos los
problemas abriendo las puertas del placer del cuerpo. El pene y la vagina están llamados a
unirse compulsivamente para reproducir la especie, pero hoy ya no se necesita esa
reproducción compulsiva. Hoy se puede disfrutar de todo el cuerpo y de todas las
palabras de cariño que posee el ser humano para tener relaciones de mucho placer sin caer
en el mero desahogo fálico vaginal compulsivo. Captando muchas fuentes de gozo en el
cuerpo se evita centrarse en una y por lo tanto al repartir el placer no hay problemas con
ningún placer en particular. Sentir muchos placeres combinados, buscar las unidades
básicas de placer, combinarlas de forma proporcionada y vivir intensamente la vida en su
conjunto es lo que nos evita toda angustia, toda la tristeza y todo malestar emocional,
desde los pequeños malestares del sexo hasta los grandes dolores de la existencia. El
placer es la solución.
Para hacer deporte me tengo que poner un horario porque, aunque me dé placer, hay
cosas que me dan más placer y si no me pusiera el horario no lo haría. Hay que saber
distinguir cuándo un horario funciona bien y dónde es prescindible. A la hora de escribir
este libro me puse un horario de cuatro horas diarias con cinco minutos de descanso cada
media hora. Esto fue una tortura china porque cuando se hace una actividad muy seguida
se convierte en adicción, por lo tanto no me levantaba en los descansos y me pasaba de las
cuatro horas, me acostaba tarde y al final me levantaba cansado y todo iba mal. Deseché el
horario para escribir y ahora me siento, intento percibirme y a la menor molestia me
levanto y hago otra cosa; cuando estoy realizando otra actividad, mi mente empieza a
elaborar de nuevo lo que he escrito y la apetencia me lleva a sentarme y escribir de nuevo.
Cuando vuelvo a sentir alguna inquietud interior o molestia me vuelvo a levantar para
hacer otra cosa y así continuamente. Debo resaltar que la apetencia hay que revisarla
siempre, porque la apetencia sin revisión me lleva por caminos dolorosos.
He citado en este libro a Sócrates y Jenofonte destacando algunas de sus virtudes, pero no
estoy de acuerdo en todo con ellos, pues eran guerreros, puro macho, que se golpeaban el
cuerpo, exponiéndose al frío y a las durezas de la tierra. A través de la historia se han
hecho cosas desagradables para obtener éxito, fama o dinero. Esto es muy antiguo. Dice
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Hesiodo en Los trabajos y los días, obra que fue compuesta hace 2700 años, en el párrafo 384
que «si en tu mente el espíritu está ansioso de riqueza obra así y realiza trabajo después de
trabajo». Posteriormente Jenofonte en Recuerdos de Sócrates, libro 2, capítulo 1, versículo 20
dice que «los placeres momentáneos no son capaces de producir bienestar al cuerpo como
dicen los maestros del gimnasio... Los esfuerzos realizados con fortaleza en pos de obras
cabales hacen que uno consiga el éxito como afirman los hombres fuertes... Llano es el
camino que lleva al mal, para alcanzar la virtud largo y escarpado es el sendero, para esto
colocaron sudor en los hombres los dioses». Todo esto lo manifiestan Jenofonte y Sócrates
porque ellos tenían la educación de ser guerreros, y los guerreros, para conseguir el éxito
tenían que sufrir y sacrificarse, evitando placeres. Este sacrificio pasó luego a la Biblia para
conseguir la vida eterna. Nos dice Mateo 7:14: «Porque estrecha es la puerta y angosta la
senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan». Todo el Nuevo Testamento de la
Biblia es un copia y pega de los filósofos guerreros griegos y de los escritores estoicos
romanos. La teología la inventó Platón como se demuestra en su libro La República,
razonando para descubrir a un dios todopoderoso que da la vida eterna. Para el que no
quiera leer mucho puede optar por leer El Sofista, también de Platón, un libro muy corto,
donde primero se desmonta el materialismo, luego se coge el Ser de Parménides y se le
une a la divinidad; a este Ser único Divino, San Agustín le puso el nombre de Jesucristo, y
así nos va. Agustín dice que Jesús es Dios y consustancial al Padre en su obra De vera
religione: «abracemos y adoremos, juntamente con el Padre y el Hijo, el Don divino,
también inmutable: Trinidad de una sola substancia, Dios único, de quien recibimos el
ser» (LV 113).
Yo me separo profundamente de todo esfuerzo varonil, yo soy más bien femenino y me
gustan más los caminos suaves y dulces, por esto en lo que se refiere a entrenar el cuerpo y
el alma con dureza y sufrimiento prefiero dejarlo para otros. Elijo cuidar el cuerpo y el
alma con dulzura, suavidad y calidez, o sea, cómodamente. Cualquier tarea que me agobia
o me cansa la dejo para cuando consigo encontrarle su punto agradable. Cuando me voy a
correr, paro cuando me canso. Lógicamente así no voy a ganar ninguna maratón, pero no
pasa nada porque lo que yo quiero conseguir es el mayor placer posible durante el mayor
tiempo posible. Las copas y aplausos las dejo para otros. Es verdad que después de un rato
grande de angustia viene un estado de euforia, pero esto es una compensación que hace el
175
cuerpo con sus hormonas para equilibrar el sufrimiento. Esto se puede notar al correr, si
empiezo el trote y tras unos kilómetros me siento muy cansado y persisto en correr
abnegadamente, llega un punto en que el cansancio desaparece y puedo seguir corriendo
sin dificultad. Este sobresfuerzo, a la larga, me producirá daños irreparables en el cuerpo.
Pasa lo mismo con leer y escribir, si leo o escribo durante un tiempo y me cansa la lectura
o escritura pero persisto en ella, al rato llegará un momento de lucidez asociado a musas o
sirenas que me permitirá transitar de la barrera del cansancio al estado de flujo agradable.
Pero esto con el tiempo trae consigo daños irreparables para la mente. Las depresiones y
angustias de los grandes escritores lo confirman.
Todo esto quiere decir que para conseguir un objetivo grandioso, uno tiene que renunciar
al placer y sacrificarse. Pero cuando el objetivo es el placer no hay que sacrificar nada. Y el
placer es más eficaz que el dolor para conseguir cosas buenas. El dolor es adecuado para
conseguir cosas rápidas por la fuerza: conquistar un país, ganar una competición, obtener
mucho dinero… Pero los grandes logros de la humanidad en ciencia y en libertad se han
ido consiguiendo poco a poco, a fuego lento. Cuando se transita tranquilamente el camino
produce mucho placer y es más efectivo que la angustia y el dolor. La angustia requiere
descanso y se cae en el agotamiento o la enfermedad, mientras que el camino del placer no
se detiene nunca, siempre continúa hacia delante ya que no necesita descansar. Estar
viviendo en placer no enferma. El placer es más eficaz para conseguir cosas buenas y el
dolor es más eficaz para conseguir cosas malas. La guerra y la victoria se consiguen con
dolor. La paz y la colaboración se consiguen con placer. Después del esfuerzo sacrificado
viene lo agradable del descanso. Ir de agrado en agrado utilizando Prouniplacer produce
mucho placer sin necesidad de recurrir al esfuerzo y al cansancio.
Descartes ha aportado muchísimo a la ciencia moderna, incluso Newton cogió ideas y
descubrimientos suyos. Descartes hacía las cosas con placer, no paraba de investigar de
forma placentera y sin necesidad de sacrificar nada. Dice al final de Discurso del método
«voy a dedicar todo lo que me queda de vida a tratar de adquirir algún conocimiento
sobre la naturaleza... Estaré más agradecido a las personas que me permitan gozar con
placer de mi ocio sin obstáculos que con los que me ofrezcan fama y honores en la tierra».
Y esto es solamente la introducción de una obra más amplia, un conjunto de ensayos que
176
estudia la luz, los planetas y la geometría. O sea, Descartes dedicaba toda su vida a
construir una ciencia buena para la humanidad, de forma placentera, con gozo, como él
mismo dice. Descartes, al no parar nunca porque todo le producía gozo, era más eficaz,
rendía más. Las personas que viven su trabajo con angustia necesitan evadirse,
entretenerse para aliviar la tensión, y todo ese tiempo que se están distrayendo se lo están
quitando a hacer su tarea. Por lo tanto el placer, el gozo, la alegría y lo agradable son más
eficaces que el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y la abnegación.
También hay cosas agradables que tienen que ser desechadas. Por ejemplo es agradable
sentir que otro toma decisiones en nombre de uno, sentir que te guían sin tener que hacer
nada, sentir que te protegen en tu pequeñez, sentirte nada para que otros dirijan tu todo.
Sin embargo, esto nos perjudica porque dejamos de ser nosotros mismos y debemos ser
conscientes de estas situaciones para que las cosas agradables sean una fuente de placer
propia sin necesidad de que otros intervengan.
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La lucha es una unidad de placer
La lucha da mucho placer porque vencer una resistencia da una sensación muy grande de
satisfacción. Desde niño, mi cabeza ha sido grabada por multitud de experiencias en la
sociedad, contenidos educativos e información en general. Mucho de lo que hago en mi
vida no es porque yo lo haya decidido, sino porque otros lo han decidido por mí metiendo
patrones de conducta dentro de mi mente. Ahora bien, llevo conmigo una impronta de
autoconsciencia que me permite borrar aquello que no me interesa y crear aquello que
realmente me importa. Cuando lucho y destruyo esos pensamientos que otros han metido
en mí sin mi permiso, el gozo es inmenso. No todo es lucha, porque la sociedad también
ha metido en mi cabeza cosas buenas y agradables que intento conservar y mejorar.
La lucha es connatural a nuestra especie y por esto hemos dominado a tigres y leones. Ya
no tenemos depredadores. El hombre es tan luchador que ha dominado y domesticado a
todo ser viviente por muy grande y poderoso que haya sido. Pero esa capacidad de
dominio se ha vuelto contra el hombre y ahora lo está destruyendo. Siempre ha habido
catástrofes que han cambiado el poder en la Tierra. Los dinosaurios perdieron su imperio
por causas naturales después de más de 100 millones de años de dominio. El ser humano,
como siga destruyendo su hábitat a base de luchar, perderá su hegemonía dentro de poco.
Los humanos nos destruimos y arrasamos el planeta a través de la lucha que abarca todos
los ámbitos de la vida, durante todo el tiempo. Al nacer el bebé, los padres presumen de
su peso. Cuando el niño empieza a andar el padre ya le dice «a que corro más deprisa que
tú». En el colegio hay que luchar para ser el primero. En la universidad solo los que sacan
mejor nota acceden a la carrera que quieren. En el deporte se aspira a ganar, lo mismo que
en la empresa y en la política. El ocio se emplea en juegos de mesa, competiciones
178
deportivas y concursos diversos para ver quién gana. Ganar es lo único que importa. El
hombre no se da cuenta de lo nefasto de la lucha porque desde que nace lo envuelve, se
siente como pez en el agua. No se da cuenta de que lo inunda la violencia y la lucha por
todas partes. Lucharemos hasta reventar. Ahora ya hasta ser hombre y mujer es una
cuestión de lucha. Hombre y mujer, que tienen una capacidad inmensa para producirse
placer físico y psíquico. Pero las filósofas de género argumentan que el género es solo una
construcción social que tiene que ser eliminada, esta lucha por la igualdad en todo acaba
matando la diversidad y la complementariedad. La sociedad influye, pero el que haya
vivido un poquito en la vida real se dará cuenta de que hombres y mujeres tienen
características psicológicas diferentes que no tienen que ver con la cultura.
179
responsables de los propios actos y nadie nos podrá ayudar. Que nos sentimos solos en el
mundo y estamos condenados a ser libres en nuestra angustia. Pues no, Sartre, no estamos
condenados a ser libres, se nos ha regalado la libertad y esto no provoca angustia sino
placer y no estamos solos porque los demás en la historia han hecho que hoy seamos más
libres y mi relación con el otro me ayuda a mi libertad. Este planteamiento aberrante y
absurdo de Sartre tuvo éxito entre los intelectuales de la época, ya que podían justificar su
angustia diciendo «si la libertad produce angustia y yo estoy angustiado es que soy libre».
La filosofía de Sartre sirve para justificar el fracaso que supone estar angustiado y la
violencia de Beauvoir se utiliza para sacar fuera el malestar que se llevaba dentro.
Niego que exista una violencia estructural contra la mujer y que el machismo la perpetúe,
niego que haya una violencia de género y una violencia capitalista. Lo niego porque el
término violencia estructural se refiere a la existencia de una lucha entre dos o más grupos
de una sociedad. Que hay una violencia contra las mujeres es incuestionable, pero también
contra los niños, contra los que son diferentes sexualmente, contra los inmigrantes, contra
los más débiles… Lo que hay es una «lucha social violenta» y la violencia contra las
mujeres simplemente es una pequeña manifestación del problema de fondo. Esta lucha
social genera tanta angustia que las drogas están a la orden del día y los suicidios
aumentan cada año. En España, en 2018 se suicidaron 3539 personas, 2619 hombres y 920
mujeres (datos obtenidos del INE). Se suicidan más hombres porque los hombres
genéticamente son más propensos a la lucha. Unos hombres que se quitan la vida tres
veces más que las mujeres no son tan malos. En 2018 murieron asesinadas cuarenta y siete
mujeres a manos de hombres y solo nueve hombres fueron asesinados por mujeres. De
todos estos datos se puede concluir que la mayor violencia que el macho patriarcal comete
es hacia sí mismo. Por lo tanto el problema no es el machismo ni el patriarcado ni el
capitalismo. El problema es la lucha social violenta que llevamos en los genes para
dominar el mundo y una vez dominado lo empleamos para matarnos entre nosotros y a
nosotros mismos. Aquí hay que incidir y esto es lo que hay que solucionar. Dejemos de
luchar entre nosotros y luchemos contra el mal que llevamos dentro.
Cómo es posible que un hombre se sienta mejor golpeando a una mujer que acariciándola,
cómo es posible que un hombre se sienta bien golpeando a otro en un ring o ganando en
180
una cancha, cómo es posible que una mujer se sienta más mujer que otra que tiene
incongruencia de género, cómo es posible que se alabe ganar y vencer como valor social y
el esfuerzo por derrotar al otro tenga tantas alabanzas. La enfermedad social que todos
apoyamos se llama lucha social violenta y de aquí parten todas las violencias. Hasta que
no se afronte esto, que es la raíz del problema, seguirán aflorando todas las violencias.
El Gobierno español destinó 200 millones de euros a la lucha contra la violencia de género
en 2018. En 2019 destinó 220 millones de euros. En 2018 murieron asesinadas cuarenta y
siete mujeres y en 2020 murieron cuarenta y cinco mujeres. El Gobierno español ha
gastado en prevenir la lucha social violenta cero euros. O se invierte bien el dinero yendo a
la raíz del problema o los resultados serán exiguos.
La lucha social violenta es la competición que desde que nacemos se nos inculca para
vencer al otro: ¡corre más deprisa! Saca notas más altas, gana más dinero, cómprate un
coche más potente, adquiere una casa más grande, gana siempre aunque sea al Monopoly.
Toda película, novela o serie de televisión lleva en sí la lucha de buenos contra malos,
hasta en el ocio hay lucha. ¿No os dais cuenta de que somos lanzados constantemente a
luchar, a ser más para superar al otro, y que esto nos está destruyendo? ¿Hasta cuándo los
seres humanos van a luchar contra otros seres humanos? ¿No será mejor mirar hacia
dentro y ver que lo que realmente estorba es lo que la genética y la sociedad han metido en
la mente?
Hoy, la lucha tiene que ser para eliminar la lucha que otros metieron en mi cabeza. La
lucha contra la competición que otros metieron en mi mente, la lucha contra todo mal que
habita dentro de mí, que me destruye y destruye el entorno y a los demás. Debe ser útil
para luchar contra lo que la sociedad ha metido dentro de mi cabeza. De no eliminar toda
esa basura que hay en mi interior, ya no vivo yo si no que es la sociedad la que vive en mí,
convirtiéndome en un zombi viviente o en un manso corderito derrotado por la lucha. Por
lo tanto, si solo la sociedad habita en mí estoy muerto, por esto la lucha más crucial está
dentro de mi cabeza. La sociedad me ha dado la vida y lo que hago y lo que pienso es de
mucha utilidad para mi vivir, pero cuando la sociedad absorbe toda mi vida sin dejar
desarrollar mi impronta personal, la sociedad me mata, me anula y elimina mi consciencia.
181
El movimiento es una unidad de placer
El movimiento es el cambio de lugar o de posición de un cuerpo en el espacio. También es
la causa de que una persona realice una acción, se comporte de una manera o experimente
un determinado sentimiento. También se puede llamar evolución, tiempo, mudanza,
desplazamiento, danza, corriente, inclinación, tendencia, pensamiento, ideología,
agitación, sacudida, vibración, temblor, ondulación, marcha, circulación, traslación,
tránsito, animación, velocidad, actividad, dinamismo, cambio, variación, alteración,
adelanto, ejercicio, acción, maniobra, juego, ritmo, compás, opinión, doctrina, estilo, moda.
El movimiento da un placer inmenso porque son las vibraciones del cuerpo las que
producen placer y son las vibraciones del alma las que pueden llegar hasta el éxtasis. El
movimiento y el cambio enriquecen mucho al ser humano porque la cantidad de
experiencias vividas va creando una persona cada vez más perfecta. El que se mueve
constantemente jamás construye nada, pero se edifica por dentro. Cuando una persona
conoce muchas ideas diferentes, se relaciona con gente variopinta, inicia proyectos nuevos,
en definitiva, cuando el ser humano se expone a multitud de situaciones, el alma de la
persona se desarrolla hasta sitios desconocidos y, por tanto, maravillosos.
Hace mucho tiempo, cuando yo estaba buscando un trabajo que me hiciera sentir bien y
que me diera de comer a la vez, probé en una multinacional. Después de varios cursos y
pruebas que pasé con facilidad me incorporé, pero al poco tiempo decidí dejarlo. El jefe
me llamó a su despacho y con agradables palabras intentó convencerme para que no me
fuera. Tras mucho hablar y con mi persistencia de marcharme, mi jefe cambió el tono y
acabó diciéndome una frase lapidaria: «nunca vas a conseguir nada en la vida».
Curiosamente, hace poco tiempo estaba con un grupo de personas hablando y una de
ellas, que es muy rica y exitosa, me preguntó «¿y tú qué has conseguido en la vida?». Ella
lo dijo porque me conoce y sabe que mis propiedades se limitan a una bicicleta y un cuarto
piso sin ascensor en el peor barrio de Elche. Efectivamente, para el común de los mortales
yo soy un fracasado, pues un triunfador es una persona que ha conseguido montar un
gran negocio, como por ejemplo Amancio Ortega. Yo difiero porque cuando una persona
dedica toda su vida a una sola cosa, esa cosa crecerá mucho, pero la persona que la crea se
empobrece porque sus experiencias se limitan a esa sola cosa. Son las múltiples cosas que
una persona vive, el cambio y el movimiento que se produce en el vivir personal, lo que
enriquece y satisface al ser humano llevándolo a su máximo desarrollo.
Se me podrá objetar que Amancio Ortega crea riqueza y da puestos de trabajo y yo no,
pero esto es mentira, lo que ha hecho este buen señor es hacer competencia desleal
fabricando en países subdesarrollados, vendiendo en países desarrollados y evadiendo
impuestos en paraísos fiscales. Pongo un ejemplo: conozco a una persona que tenía una
tienda de ropa, ella iba con su furgoneta a las ciudades de España donde se fabricaba la
ropa y la traía para venderla en Elche. La ropa que compraba estaba hecha por españoles
que tenían todos sus derechos laborales y cuyas empresas pagaban los impuestos
correspondientes al Estado español. Con la irrupción de Zara y otras multinacionales
textiles, los pequeños comercios se hunden porque no pueden competir con la
competencia desleal de los que fabrican fuera de España sus ropas, con mano de obra
esclava y mal pagada. Amancio Ortega no crea riqueza, crea miseria, apoyada por todos
nosotros, que compramos sus productos porque son más baratos sin importarnos que sus
prendas hayan sido fabricadas por niñas encerradas en sótanos insalubres en países
subdesarrollados. Esto no es una invención mía, sino que en internet se pueden consultar
diversos informes que lo confirman, como por ejemplo Captured by cotton (Atrapadas en el
algodón), elaborado por el Centro de Investigación sobre Corporaciones Multinacionales
(Centre for Research on Multinational Corporations), que relata el proceso de reclutamiento de
miles de niñas y adolescentes que trabajan sin contrato, privadas de libertad y en
condiciones insalubres durante más de setenta y dos horas a la semana por un salario de
0,88 euros al día, del que sólo podrán disponer cuando hayan transcurrido cuatro años y
que servirá para pagar su dote matrimonial. En este informe se detalla la conexión entre
las empresas que fabrican la ropa y las multinacionales textiles. No tengo nada en contra
de Amancio Ortega, que simplemente es un humano más con las aspiraciones comunes de
la sociedad, ser el número uno en los negocios o la competición.
183
gente que lleva trabajando en el mismo negocio cincuenta años, que tiene la misma
relación de pareja desde hace cincuenta años, la misma religión, las mismas ideas políticas,
la misma forma de pensar, que lleva diciendo todo ese tiempo «soy así y no voy a
cambiar». Todo esto es muy respetable, pero lo que no me parece bien es que se valore
más la inmovilidad que la movilidad. Incluso en las expresiones artísticas se refleja esto,
retratando el dolor por lo perdido en el arte, que transmite el anhelo por el amor que se
fue. Se está descartando el valor positivo del cambio, pues cuando un amor se va siempre
viene otro mejor y el amor pasado es un aprendizaje para el siguiente. Cantar, recitar y
novelar regodeándose en el anhelo del amor pasado, consolando con emociones
profundas y lágrimas a flor de piel, no consigue verdadero consuelo, consigue hundir a la
persona un poco más en la miseria de la tristeza y la melancolía. La nostalgia o la violencia
transmitida no es arte, simplemente sirve para destruir la psique. Se equivocan los artistas
y poetas en general cuando transmiten sentimientos tristes en vez de cambiar este sentir
en vida placentera. El arte de solo transmitir sentimientos conecta con nosotros en la
común angustia, pero no mejora a la humanidad. No se trata de llorar unos con otros y
consolarnos mutuamente, tampoco se trata del desahogo a través de la risa del chiste, del
humor de la ironía y de todo aquello que hace aliviar las angustias y las cargas pesadas.
Una buena risa o una buena carcajada sin duda alivian el alma, pero no la curan. El
problema está en ver sanación en el desahogo y no ir a la raíz del problema y al fondo de
la cuestión. Por lo tanto se trata de mejorar, de ver cuántas unidades básicas de placer
tiene el alma, estudiar cada una y practicar con ellas, combinarlas proporcionalmente,
aumentar el placer, llegar al éxtasis y vivir bien aquí y conseguir la vida más allá. Artistas
del mundo, no cantéis al amor perdido sino al amor que vendrá; no ironicéis contra el jefe
perverso, indicad con una sonrisa que mañana otro trabajo mejor vendrá.
Yo, que siempre he estado de acá para allá, continuamente he recibido la misma crítica de
«eres un culo de mal asiento». A raíz de esta afirmación y de sentirme el patito feo de la
familia estuve investigando la cuestión y encontré una cosa curiosa. Primero quiero
destacar que todo lo que hacemos nosotros hoy fue pensado y diseñado por otros antes.
Mi lenguaje, mis hábitos, lo que hago habitualmente es el producto de lo que copio de la
sociedad y el reto es superar estos condicionantes y crear cosas nuevas y mejores. La cosa
curiosa que encontré es que buena parte del pensamiento occidental viene de un tal
184
Parménides de Elea, que nació hace 2500 años. Este buen hombre, contradiciendo toda
realidad objetiva, decía que lo único verdadero era el Ser único, perfecto e inmutable,
porque si el Ser cambia dejar de ser y esto es imposible. Esta paja mental que Parménides
dejó escrita en un poema un día de borrachera fue cogida por Platón que, tras una
indigestión de setas, tuvo una revelación: el Ser son las ideas, que son lo verdaderamente
eterno e inmutable, ya que lo corporal se acaba. Aristóteles andaba un día por una
plantación de cáñamo pensando en todo esto y quedó iluminado al pensar que «el ser se
dice de muchas maneras pero es una sola cosa» (Metafísica, libro IV, 1003b). O sea, que se
pasa del Ser inmóvil al Ser con movilidad reducida. Este pensamiento lo abrazó el
cristianismo y así nos ha ido. Este estancamiento mental es lo que ha producido un
tremendo atraso a la humanidad. Una persona que piensa siempre igual es vista como
estable y responsable. Es famosa la frase «se hace así porque toda la vida se ha hecho así».
La filosofía empezó a avanzar cuando Francis Bacon cuestionó el método de pensar de
Platón y Aristóteles, diciendo que no eran filósofos sino sofistas.
185
Los sentidos son una unidad de placer
Los sentidos son la capacidad de percibir estímulos físicos externos e internos mediante
ciertos órganos que los transmiten al sistema nervioso. Además es la tendencia a hacer
algo. También se puede llamar conocimiento, comprensión, vista, oído, olfato, tacto, gusto,
sensación, sensibilidad, excitabilidad, percepción, rumbo, derrotero, curso, trayectoria,
marcha, dirección, orientación, tendencia.
La primera acepción del término es clara y evidente y todo el mundo conoce su sabor a
través de la dulzura de los sentidos. Vista, oído, gusto, olfato y tacto producen un inmenso
placer, esto es tan evidente y patente que poco cabe decir. Si acaso que hay que quitarle
tiempo a la lectura, sustraerle tiempo a las pantallas, a los programas de radio y otras
naderías para dedicarlo realmente a disfrutar con los sentidos, con los cinco y no solo con
uno o dos. Ver en cuatro dimensiones la realidad, oír la naturaleza y la voz humana en
directo, degustar todos los sabores, percibir los olores, palpar y ser palpado con el tacto
humano.
Como los cincos sentidos están muy claros y hay mucha bibliografía al respecto, me voy a
permitir escribir un poquito sobre la segunda acepción del término. Pretendió la filosofía
moderna acaparar el sentido de la vida y se ofrece la filosofía como fundamento para
hacer preguntas. Pero la filosofía no tiene por qué hacer preguntas, la filosofía lo que tiene
que hacer es dar respuestas. Hay demasiadas preguntas sin resolver en el mundo, la gente
se sigue preguntando cada día y buscando respuestas todo el rato, por aquí y por allá.
Sobran preguntas y faltan respuestas. Una filosofía que solo se dedica a hacer preguntas es
inútil. Una filosofía que tiene que explicar su existencia, dando razón de su importancia, es
señal de que no sirve para nada. Se me puede argumentar que no todo en la vida tiene que
ser utilitarismo. En mi vida lo que no sirve, lo tiro. Se me contraargumentará que si acaso
pretendo acabar con los tullidos, débiles y enfermos mentales que no sirven para nada.
No, eso lo dijo un filósofo que los estudiantes estudian en el instituto y se llama Friedrich
Nietzsche, él lo dice en su obra El Anticristo. No, yo no voy a arrasar con los débiles y
maltrechos. Yo soy débil y lo que más me sirve es el contacto con las personas que amo. Y
186
el amor es útil. ¿Acaso alguien lo niega? Entre las palabras más bonitas que me han dicho
en mi vida están las dichas por discapacitados psíquicos, que por no tener que habitar en
una armadura acorazada e insensible han sido capaces de expresar lo que sienten sin
tapujos ni miedos al qué dirán. Los débiles y malogrados también aman.
Hay filósofos y religiones que dicen que hay que buscar el sentido de la vida. Preguntarse
por el sentido de la vida es la mejor forma de no encontrarlo nunca. Jamás hay que
preguntarse por el sentido de la vida porque la misma vida vivida lleva su propio sentido.
Viviendo, el sentido de la vida aparece con mucha claridad. Es cierto que a veces la vida te
arranca ese sentido y entonces vienen los pastores y los filósofos a decirte «ahora que te
has quedado sin nada tengo un sentido para tu vida: Cristo te va a sanar, Marx te va a dar
motivos para luchar o Nietzsche te convertirá en un superhombre que arrase a la
humanidad como lo hizo el tiránico Napoleón y el depredador César Borgia». Recomiendo
leer Más allá del bien y del mal, de Nietzsche, párrafos 197 y 199.
La vida lleva su propio sentido, pero hay que dividirla en partes para entenderla y evitar
que me aturda. De la misma forma que se divide en partes el cuerpo humano, hay que
dividir en partes la mente y que esta sea capaz de apreciar con nitidez la realidad. La
mente se puede dividir en unidades básicas de placer y su combinación proporcionada
produce placer aumentable cada vez más intenso. Las veinticinco unidades de placer son
sobradamente conocidas, no hay nada relevante en hablar de apego, razón, orden, cuerpo,
silencio… Lo importante y novedoso es hacerse consciente de ellas, experimentarlas y
combinarlas de forma proporcionada, teniendo en cuenta los sentimientos que me
informan de mi coherencia interna. Las 25 unidades de placer son palabras que todo el
mundo entiende, son conceptos concretos, revisables y experimentables y que se utilizan
de forma habitual todos los días. La novedad radica en una palabra nueva que ya he
mencionado a lo largo del libro, Prouniplacer (proporción entre unidades de placer).
Cuando hay angustia, tristeza o rabia es por la desproporción, es decir, porque se le presta
mucha atención a unas y se descuidan otras. La proporción no tiene que ver con igualarlas
todas, sino que trata de descubrir, sintiendo y percibiendo, qué unidades hay que
potenciar y cuáles hay que disminuir. Hay personas que tienen una proporción adecuada
y ni siquiera repararan en ello, es algo automático que se ha ido aprendiendo porque
187
estaban pendientes de lo que les hacía bien y mal, quitando y poniendo de forma natural
lo que sobraba y faltaba.
Es como la alimentación. Luigi Cornaro fue un noble italiano que estaba muy enfermo por
sus excesos de comida, bebida y demás. Empezó a sentir su cuerpo, dejó de comer lo que
le sentaba mal, a privarse de lo que le hacía daño y recuperó la salud. Esto fue en el año
1500, sin ciencia, solo escuchando a su cuerpo. Hoy en día tenemos la ayuda de los análisis
clínicos que indican si hay alguna carencia o exceso en la alimentación, pero para hacer un
análisis clínico se necesita saber qué buscar. De la misma forma, para analizar la psique del
ser humano hay que conocer cuáles son la unidades psíquicas básicas que yo llamo
unidades de placer. Y es el propio sujeto el que tiene que ver cuál es su carencia y cual su
exceso. Cuando una persona va al médico, este le pregunta dónde le duele. Cuando una
persona va al psicólogo, este le pregunta cómo se encuentra, pero los psicólogos no tienen
las herramientas para saber realmente lo que le pasa a cada ser humano. Solo se basan en
la conducta, la razón, el entorno y, algunos, en la infancia. Es una evidencia que la
psicología en general no funciona y siguen empecinados en usar siempre los mismos
remedios sin obtener resultados. Si la psicología funcionara en las cuestiones de bienestar
personal, los psicólogos no darían abasto. Pero como no funciona, la gente no los busca. Y
si la psicología fuera gratis tampoco iría nadie. Hay multinacionales que tienen psicólogos
gratis y sus directivos no los utilizan. Digo que la psicología no vale para el bienestar
personal, pero sí sirve para la publicidad, para el rendimiento deportivo, para detectar
alteraciones personales fuera de la normalidad… Como la psicología no funciona, la gente
para sentirse mejor busca en mil disciplinas nuevas que garantizan, previo pago, la paz
espiritual y el alivio del alma. El bienestar personal, como bien dice la palabra, es algo
personal y unos a otros nos podemos dar pistas, pero la tarea de mejorar corresponde a
cada uno. Este escrito pretende solo dar pistas, pero jamás será un método acabado para
nadie. Es una propuesta de mi método, que solo me sirve a mí, para que otros construyan
su propio método.
Se busca el ser, el todo y lo perfecto para entender la parte, pero es la parte lo que permite
ir acercándose al todo. La perfección no existe, lo único que hay es la mejora. Tenemos la
idea para saber que podemos mejorar algo, pero no tenemos ninguna idea que nos
188
informe de la perfección. La idea de perfección es una abstracción mental que eleva la
mejora a un infinito con techo. Pero el infinito, como bien dice la palabra, no tiene fin y por
lo tanto nunca podrá ser perfecto. Lo perfecto ha ido cambiando a lo largo del tiempo:
antes era dios y hoy es la opinión del pueblo. Dios no era perfecto y el pueblo se equivoca,
pues la democracia no es la panacea. Pero al final es la mayoría la que tiene que decidir,
aunque se equivoque, y yo no tengo más remedio que sufrir la decisión de la mayoría. En
mi opinión, la sociedad y el pueblo son una masa desconcertada que brama y pisotea todo
a su paso, apoyando lo peor con tal de sacar algún beneficio personal. A vosotros,
borregos desconcertados, también me dirijo porque lo que buscáis es placer. Os ofrezco
pistas para que vuestro placer aumente sin límites. Notad que cuando degustáis los
placeres sin proporción ni teniendo en cuenta sus unidades básicas, acaban tornándose en
dolor. Percibid cómo mucha comida destruye vuestro cuerpo, mucho sentimentalismo
destroza vuestra alma y así todo exceso sin análisis provoca angustia sin límites. Cuando
intentáis solucionar vuestros problemas con drogas legales o ilegales, evitáis el dolor, pero
las drogas anestesian y también os perdéis el sentir placer. No os pido, borregos
desconcertados, que penséis, pues es demasiado para vosotros. Simplemente sentíos y ver
qué es lo que realmente produce placer duradero y aumentable. Que nadie se ofenda por
mi tono porque de la misma forma que yo soporto el consumismo desproporcionado del
pueblo aturdido que degrada la tierra, ensucia las aguas y contamina el aire, la gente en
general tiene que aceptar críticas.
Yo no soy nadie, pero haced caso a Demócrito, que vivió 109 años y sin ir al médico, solo
gracias a su alegría y disfrute de los placeres de forma proporcionada. También fue el
diseñador de la teoría atómica del universo. «Los apetitos desmesurados por una sola cosa
nos privan de gozar de las demás. Ningún placer debe admitirse si a la larga produce
dolor» (Fragmentos 72 y 74 de Demócrito, del libro Fragmentos presocráticos de la Editorial
Alianza, pag 346).
Fue Demócrito el que me inspiró la teoría de que la mente está dividida en veinticinco
unidades básicas de placer, pues decía que el alma estaba dividida en partes. Para mí,
alma, mente y espíritu son todo lo mismo.
189
La colaboración es una unidad de placer
Colaborar es realizar una tarea u obra común entre dos o más personas. También se puede
llamar ayudar, favorecer, acompañar, apoyar, reforzar, cooperar, participar, contribuir,
converger, asociarse. Cooperar da un placer inmenso porque se duplica o se multiplica por
mucho la satisfacción al participar en un proyecto varias personas.
En esta ocasión voy a intentar expresar lo que quiero comunicar con un breve relato.
Quiero expresar tantas cosas que se apelotonan y no salen de otra manera que con una
historia, así que lo hago imaginando una conversación. Me he atascado porque este
capítulo es muy importante para mí, la colaboración es fundamental. La colaboración
entre unidades de placer sin que sobresalga ninguna produce el éxtasis. La colaboración
entre seres humanos evitando liderazgos personales y seguidismos sociales genera paz.
Espero que relatando salgan mejor las ideas.
***
Placebox, año 2026.
Eran las seis de la mañana cuando Espírita abrió los ojos. Espírita no tenía despertador
porque su cuerpo se levantaba cuando ya había descansado lo suficiente, ya que siempre
se acostaba a las nueve. De esta forma podía dormir todo lo que necesitaba. Algunos días
se despertaba a las siete, otros a las cinco, todo dependía del descanso que necesitara su
cuerpo. Espírita colaboraba con la salud de su cuerpo, por esto dormía lo necesario, se
alimentaba bien y hacía ejercicio. Al despertar, Espírita vio el dulce rostro de su pareja en
la cama, estaba esperando a que se despertara también para darle un beso. No se atrevía a
levantarse porque tenía totalmente prohibido alzarse de la cama mientras su compañera
todavía dormía. Tenía órdenes contundentes y amorosas de que siempre, antes de
levantarse, le diera un beso y le deseara buenos días, aunque eso supusiera despertarla de
su dormir. Porque el dormir se recupera, pero las palabras dulces que no se oyen y los
besos cálidos que no se reciben se pierden para siempre. Como no despertaba tuvo que
darle un profundo beso a la bella durmiente, que despertó de repente con una gran alegría
y mejor humor.
190
—Buenos días, mi amor —dijo Espírita.
—Buenos días —dijo Soul, estirándose y alargando mucho la frase al tiempo que esbozaba
una gran sonrisa.
Después de unos cuantos arrumacos, Espírita se levantó y Soul se encogió para seguir
durmiendo.
Espírita vivía en Placebox, una ciudad con 235000 habitantes. Se llamaba Placebox porque
era un placer vivir allí. La ciudad era como una selva llena de árboles, moteada por unos
pocos rascacielos y muchos lugares de encuentro. Como la gente vivía y compraba en
vertical tenía el resto de la ciudad para pasear, charlar, comer en bares y restaurantes
situados por toda la ciudad. Había dos tipos de rascacielos, unos donde habitaba la gente
y otros donde estaban los comercios. Ambos rascacielos estaban cerca y se comunicaban
por pasadizos a diferentes alturas, así los habitantes tenían todo cerca de su casa y con los
carros de compra podían obtener todo lo que necesitaban en poco tiempo. El 90 % de lo
que se consumía en Placebox era de producción propia: ropa, zapatos, frutas, verduras y
otros productos semejantes se producían en la misma ciudad. Había otros aparatos
eléctricos que sí se traían de fuera, pero eran vendidos por minoristas en tiendas pequeñas
en los rascacielos de servicio. Espírita y Soul vivían en uno de los últimos pisos y tenían
unas preciosas vistas de la ciudad, toda llena de flores y verde vegetación. Un idílico
paisaje que solo quedaba un poco alterado por los bares, restaurantes y zonas de gimnasia
repartidos por toda la ciudad, aunque la alteración era mínima porque estaban diseñados
para integrarse con el entorno.
Espírita estaba sentada en su mesa de trabajo, apoyada en una inmensa cristalera, y la luz
empezaba a entrar desde el exterior. Repasando trabajos de clase no se dio cuenta de que
Soul se acercaba por la espalda y empezó a besar su nuca.
—Humm, qué delicia —dijo Espírita.
—¿Qué tal? ¿Mucho trabajo? —preguntó Soul después del largo beso.
—Para nada, los niños son un encanto hasta cuando hacen tareas. Mira estos dibujos.
Soul sonrió ampliamente y se sentó en la mesa balanceando las piernas muy cerca de
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Espírita.
—Sabes, esta noche he tenido una pesadilla horrible. Nos habíamos mudado a una ciudad
llena de coches y de humo y, cuando bajaba al portal, ningún vecino me saludaba y por la
calle todo el mundo iba muy deprisa empujando a los que iban andando y pitando los que
iban en coche.
—Qué horror… —dijo Espírita mientras se levantaba y abrazaba a Soul. Se fundieron en
uno de esos abrazos donde uno desaparece y se integra en el otro percibiendo esa paz y
calidez de la química compartida entre dos cuerpos humanos que se adoran.
—Oye Espi, ¿tú te habrías atrevido a ser tú en otra ciudad que no fuera Placebox?
—Jamás. Desde niña ya notaba algo y cuando tuve claro que no era un chico, tenía terror
de ir por la calle por si alguien me notaba algo. Pero con el tiempo me di cuenta de que no
se trataba de tener cuerpo de hombre o de mujer, era otra cosa. Aunque respeto a los que
pasan del blanco al negro, yo me identifico más con un determinado gris. Ahora ya no me
siento una mujer en un cuerpo equivocado. Me siento un ser humano en un mundo
equivocado, que solo ve A o B. Hay muchas letras e infinidad de palabras. Respeto
profundamente a los que pasan de A a B y que lo han tenido todo claro siempre; son
opciones respetables, maravillosas y legítimas. Respeto mucho a las personas que tienen
claro que han nacido en un cuerpo equivocado y necesitan cambiarlo. Yo no necesito
cambiar mi cuerpo, pero necesito expresar mi feminidad y hasta que no llegué aquí no
pude hacerlo. Mi género solo me compete a mí y siento que haya mucha gente que solo
opine que hay hombre o mujer y que les exija a los demás que se posicionen. Hombre o
mujer, de izquierdas o de derechas, de dulce o de salado… La identidad sexual y el género
tienen que ver con la biología o la genética y no es una construcción social. Es ir
identificándose una en lo que es. La obsesión por definirlo todo con mucha concreción
hace mucho daño porque las palabras están para aproximarnos a la vida y no para
definirla con exactitud. Solo aquí he sentido la seguridad y el apoyo para ser yo misma. Yo
habría sido incapaz de ser yo en un mundo hostil, pero no solo en mi transexualidad. He
hablado con mucha gente aquí en la ciudad que era esclava de una forma de ser que no
habían elegido, intentado agradar a los demás sin ser ellas mismas. Solo aquí han podido
ser lo que quieren ser gracias al apoyo de los habitantes de la ciudad. Yo soy una persona
tranquila, enamorada de mi profesión y que disfruta mucho de su anonimato, gozando
con unos niños maravillosos. Y encima me pagan por ello. Y sobre todo, aumentado el
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placer en mi vida contigo. ¡Te quiero!
—Y yo a ti.
Iban a besarse cuando sonó la alarma de Espírita, que indicaba que era hora de ir a clase.
Se rieron las dos.
—Bueno, no todo es perfecto Soul, hoy me quedaría aquí todo el día contigo, pero me
tengo que ir al cole.
—Yo también me voy a vestir, que ya va siendo hora. Hasta luego.
Soul y Espírita, más que amantes eran dos colaboradoras, colaboraban en mejorar el placer
en sus vidas al nivel más alto, cuidándose y compartiendo sus experiencias vitales y su
forma de conectar con las unidades de placer que tenían su cuerpo y su alma. La
estructura de la ciudad ayudaba mucho, pues la paz y la concordia reinaba en una ciudad
donde se organizaban por barrios y era el consejo de distrito el que iba introduciendo las
mejoras en el diseño de las instalaciones, atendiendo a que el orden de cada parte de la
ciudad supusiera un entorno que relajara los sentidos de los habitantes e invitara
constantemente a la comunicación y a la expresión personal. Lejos quedaron los chalés de
lujo de las afueras de la ciudad que utilizaban el coche para todo, perdiendo tiempo,
contaminando el aire y dañando los pulmones de los conductores, ya que en el interior de
un vehículo hay cincuenta veces más contaminación y químicos tóxicos que en la calle.
Chalés que eran muy bonitos, pero suponían una jaula dorada donde las familias vivían
aisladas de otras familias.
Vivir en barrios donde todas las familias se comunican entre sí es de agradecer. Los
barrios son muy similares pero cada uno tiene su propia idiosincrasia, por esto, cuando
una familia o persona no está muy a gusto tiene la posibilidad de mudarse a otro barrio
donde se sienta más acogida y cómoda en su convivencia diaria. Una cosa que da mucha
paz es que los coches quedaban aparcados en zonas de aparcamiento cercanas a los
rascacielos y limítrofes al barrio. Al no haber coches por la ciudad, todo el mundo iba de
acá para allá muy tranquila y cómodamente. La gente se mueve por el barrio andando, en
bicicletas muy variopintas, algunas de cuatro plazas, también hay scooters eléctricos de
cuatro ruedas que circulan por la ciudad para aquellos que no quieren bicicletas. Los
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coches solo se utilizan para ir a otros barrios o salir de la ciudad. En las zonas de
aparcamiento también hay transporte público que comunica los barrios entre sí. Los
barrios no son muy grandes para que la gente los pueda recorrer sin dificultad ni muy
pequeños para que la gente se sienta libre en su amplitud. Todos los barrios tienen lo
suficiente para vivir en ellos toda la vida, sin salir nunca de ellos. Tienen todo lo necesario
para vivir, el suficiente espacio para convivir y el tiempo necesario para autoconocerse.
Los rascacielos no son colmenas. Sirven para dormir, comer y estudiar. Pero la vida se
hace en la ciudad con la gente, los humanos son felices en relaciones con otros humanos.
Por esto una casa muy grande aislada de la ciudad, con piscina, bosque privado, playa
particular, zona de juegos es una cárcel si no hay gente con la que compartir amor. Las
relaciones humanas son la medida de la cárcel o de la libertad. Robinson Crusoe era
esclavo de su libertad hasta que encontró a Viernes, el simple encuentro con otro ser
humano le devolvió el placer de vivir. En los salones de las casas de Placebox no hay
pantallas ni radios, se arrinconaban en cuartos pequeños para evitar que la gente se
relacione con fantasmas, es decir, con películas, series y programas radiofónicos que
engañan a la mente haciéndola creer que está en compañía. La única compañía que nutre
verdaderamente es la del contacto humano. Es cierto que las relaciones humanas tienen el
reto de ser uno mismo en compañía de los demás. Pero esto se entrena, es cuestión de
practicar la propia expresión y ejercitar la comunicación entre personas. Cuestión esta que
en Placebox es muy fácil, por la acogida ciudadana a todas las expresiones existenciales
del vivir de cada uno.
Cuando Espírita llegó al colegio la estaban esperando los niños y los padres que daban con
ella la primera hora de clase. En la primera clase se daba el contenido teórico y era
conveniente que los padres estuvieran al tanto para poder dialogar con sus hijos de estos
temas en casa. La asistencia de los padres era opcional y libre, podían asistir los días que
quisieran.
De repente apareció el director con otra compañera y le pidieron a Espírita que saliera de
la clase.
—¿Pasa algo, Roberto?
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—Nada grave. Elisa te sustituirá esta mañana, acompáñame.
Fueron caminando tranquilamente sin mediar palabra hasta el despacho del director.
Espírita estaba intrigada, pero no quería preguntar todavía, necesitaba prepararse para
cualquier cosa inesperada. En esta situación estuvo hasta que llegaron. Roberto abrió la
puerta y Espírita observó a un hombre sentado en la silla frente a la mesa, estaba de perfil
y transmitía seguridad y rotundidad en sus gestos mientras manejaba su smartphone. El
hombre notó la presencia y se levantó encarándose a los recién llegados.
—Espírita, te presento a Marcos, del diario ZYX.
Se saludaron con cortesía y se sentaron los tres.
—Marcos ha venido a hacer un reportaje sobre la ciudad y he pensado que tú eres la
persona indicada para que respondas a sus preguntas. Yo me tengo que marchar porque
tengo una reunión con el alcalde, así que disponed de todo a vuestro gusto.
El director le chocó la mano al periodista, sonrió a Espírita y se marchó.
Los dos eran personas de mundo y calentaron primero su comunicación con apreciaciones
intrascendentes sobre la ubicación del colegio, el tiempo y la belleza del despacho.
También hablaron de literatura y el periodista mencionó un par de novelas, a lo que
Espírita respondió con un nombre.
—Ah, Gutiérrez.
—¿Lo conoce?
—Yo soy Gutiérrez.
El periodista no pudo contener la risa y lanzó unas carcajadas al aire. Pero al ver que
Espírita no se inmutaba, se compuso enseguida.
—Le estoy hablando en serio, yo soy ese escritor. Y se lo puedo demostrar, todavía
conservo ese DNI, no lo tengo aquí pero en acabar podemos ir a mi casa y se lo enseño.
Hágame cualquier pregunta sobre él y le responderé.
Marcos, con los ojos como platos y la mirada clavada totalmente en Espírita, tardó un poco
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en reaccionar. Carraspeó para intentar salir del asombro.
—Hay algo que yo sé de Gutiérrez que muy poca gente sabe. Estuve en su pueblo y
descubrí que él no nació donde decía su carné de identidad. Hablando con el alcalde me lo
confirmó, pero me pidió que por favor no dijera nada, pues desilusionaría a mucha gente.
Yo guardé silencio. Este detalle no se refleja en internet.
—Efectivamente en el DNI pone que nací en Albox, pero no es verdad, nací en Arboleas.
¿Alguna pregunta más?
—Es cierto. Pero no puede ser… Lleva desaparecido varios años.
—Sí. El tiempo pasa muy deprisa, hace ya mucho de eso.
—Pero, ¿qué pasó? Con treinta y cinco años ya era una celebridad, la gente se tatuaba los
títulos de tus novelas. Era un fenómeno literario mundial. Todo el mundo le adoraba.
—No, la gente adoraba mi éxito, mis novelas y lo que ellas les hacían sentir. Pero no me
amaban. He firmado miles de libros y nunca he visto una mirada de amor, en cuanto los
firmaba se iban corriendo con su tesoro a enseñárselo a sus amigos. No hay ternura ni
calidez ni complicidad en los admiradores. Es cierto que cuando veía mi foto en los
periódicos y oía hablar de mí en la radio me sentía bien por un momento. Es verdad que
cuando daba una conferencia, los aplausos intensos gratificaban mi alma unos instantes,
pero nada más. Toda mi vida la dediqué a leer y a escribir para escapar de mi propia
identidad, siempre encerrada salvo para salir a presentaciones, entrevistas y conferencias.
Pero al llegar a casa y sentarme en el sofá, cuando los ecos de los aplausos se iban
eliminando de mi cabeza, empezaba a aflorar la tremenda angustia que a veces incluso me
impedía respirar. Solo tenía el consuelo de sentarme y escribir, sacando todas mis
miserias, transformando mi sudor en tinta y mis palabras en sangre de mi alma
desgarrada. Era la única forma de notar un poco de alivio. Pero a la vez, cuanto más
escribía e iban pasando los años, la angustia era mucho peor, con mis novelas iba cavando
mi propia tumba psíquica. La angustia iba aumentando y llegó un momento en que los
personajes de las novelas se apoderaron de mí. Ellos me decían lo que querían y yo lo
escribía. Hasta que llegó la hora en que escribir ya ni siquiera aliviaba mi dolor interno, me
sentía una esclava escribiente que redactaba lo que otros me inspiraban. Me costó horrores
rechazar las drogas o los ansiolíticos que me ofrecían y al final no pude más y escapé. Cogí
lo mínimo y me marché a una casa rural de la sierra de Granada. Curiosamente en el
silencio y la soledad de la montaña, sin pensar en nada, sin leer nada, sin escribir nada, sin
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hablar con nadie… En poco más de un mes lo entendí todo.
—¿Qué entendió?
—Que el placer es el camino, la meta y la salvación, y que la proporción de placeres lleva
al éxtasis.
—¿Ya no escribe novelas?
—No. Jamás volveré a escribir una novela. Ahora no escribo, ahora vivo. La vida es muy
fácil en la realidad y muy difícil en la imaginación, por esto cuando se quiere vivir lo
imaginado duele tanto.
—Si fuera tan duro el pico de la fama nadie querría escalar esa montaña. Hay miles de
jóvenes promesa que trabajan todos los días para llegar a la cumbre. Quizá el problema
fue suyo porque no supo lidiar bien con la fama y el éxito.
—Sí. Es verdad que hay mucha gente que quiere llegar a la fama, pero porque no sabe lo
que hay arriba. Los famosos callan para recibir un poco de consuelo en los aplausos del
vulgo, pero hay mucha tristeza, angustia, desesperación, drogas y alcohol en lo más alto.
Muy pocos famosos desesperados confiesan su insatisfacción, fingen, mienten y encubren
su malestar. Muy pocos han reconocido el precio del éxito. Muy pocos valientes se
atrevieron a reconocer que fueron cobardes al escapar de la vida y dedicarse a escribir
naderías perdiéndose el vivir. Jorge Luis Borges fue uno de esos pocos que lo escribió en
un poema llamado El remordimiento. Y también lo que ocurre es que la gente prefiere
sufrir a no sentir, como decía Antonio Machado: «En el corazón tenía la espina de una
pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón… Aguda espina dorada, quién
te pudiera sentir en el corazón clavada». La gente opina que es mejor sufrir angustia y
dolores que estar sin pasiones. Sin reparar en que se puede vivir con placer y sin sufrir.
—Yo no lo veo así, ni entiendo que dejara de escribir, Gutiérrez. Perdón, Espírita.
—No se preocupe, no me ofende. Y podemos tutearnos, si quieres. El tema de la
transexualidad está muy mal entendido. Es una cuestión de la biología que funciona a su
antojo mientras los hombres se empeñan en encasillarlo todo, hombre o mujer. Pero la
realidad es más abierta, la cuestión es muy sencilla para el que la vive. Yo sé quién soy y lo
que quiero. El problema es cuando quieren encasillarte. Yo me identifico más con la
sensibilidad y las formas de la mujer, pero no renuncio a mi cuerpo de hombre. Para
definir todos los casos habría que escribir un libro de cada persona en vez de agruparlo
todo. Pero dejemos el tema. Simplemente siéntete cómodo y dirígete a mí como quieras.
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Aunque prefiero que me llames Espírita —dijo acabando con una sonrisa.
—Gracias, muestras una gran comprensión y a la vez una gran seguridad, sin que te
alteren las palabras. Como te decía, no entiendo que dejaras de escribir. Tú misma has
reconocido que te liberó en alguna ocasión. Además hacías un gran bien a la humanidad.
Y lo puedo confirmar desde mi persona. Cuando leía tus novelas me liberaba
momentáneamente de la sordidez de la vida, de la tristeza, del dolor… Tus novelas eran
un bálsamo para la humanidad y un alivio para todas sus penas.
—¿Tú crees que la cocaína alivia?
—Espírita por favor, estamos hablando de novelas, no de drogas.
—Las novelas son droga para el alma y producen el mismo daño que la cocaína produce al
cuerpo. Te explico cómo funciona: las buenas novelas calman la mente triste o angustiada
porque nos muestran nuestras propias miserias reflejadas en otros personajes. Es esa
comparación gregaria la que produce la paz, apelando a nuestros instintos de grupo más
primitivos. Cuando algo malo es compartido por todos, su maldad desaparece, pero el
alivio es temporal, luego suele volver el dolor con más fuerza. También ocurre que la
literatura es un viaje a otros mundos posibles, donde el lector no se atreve a viajar en su
vida real. Y es cierto que me liberaba temporalmente para después tornarme a la cárcel del
dolor, como esos presos que liberan de vez en cuando pero luego tienen que volver a la
cárcel. De lo que se trata es de no estar presa de la angustia, de la tristeza o del dolor.
—Pero eso es imposible, este mundo es dolor. Nacemos llorando y morimos penando.
Espírita respiró profundamente y miró fijamente a los ojos de Marcos.
—Será así para mucha gente. Yo conozco esa sensación, pero ya no me identifico con ella.
Y sé que hablando jamás llegaremos a una conclusión porque partimos de realidades
distintas.
—¿Te sientes por encima de la humanidad?
—No. Simplemente me siento yo en mí misma. Hace tiempo que no pienso en absolutos.
Yo no creo que lo absoluto, lo eterno, lo inmutable, lo perfecto exista, lo que en filosofía se
llama Ser y el mundo convencional llama dios, fama, poder, romanticismo… Para mí el Ser
es una quimera como los leones alados o los elefantes con pico de pato. El Ser no puede
existir por definición porque en el momento en que sea deja de Ser ya no queda nada.
Quiero decir que yo soy una persona en constante movimiento y cambio, y cada minuto
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mi cuerpo y mi mente cambian; incluso la materia existe porque está compuesta por
átomos en movimiento. Sin movimiento no hay Ser ni nada y como el Ser es inmutable,
por definición, no existe. Así que no hay nada seguro, nada firme… Es el miedo lo que
hace que la gente se agarre absolutamente a algo, sea material en forma de dinero o cosas,
o bien inmaterial en forma de dios o romanticismo. Pero el miedo es en muchas ocasiones
una ilusión, un instinto de antaño que se dispara sin fundamento, como se dispara el
hambre ante una mesa llena de comida. Te puedo hablar de mí, pero no te puedo hablar
de la humanidad. Cuando escapé a la sierra de Granada solo me llevé un poco de ropa y
mi tarjeta bancaria. Apagué el móvil y estuve más de un mes simplemente percibiendo por
mis sentidos todo lo que había fuera y notando la presencia de algo dentro de mí. Durante
ese tiempo no hablé con nadie salvo para dar los buenos días o pedir la comida a mi
habitación.
—¿Algo dentro de ti? Pero si has dicho que el Ser, que dios no existe...
—No creo que exista dios, pero sí algo divino dentro de mí. El supuesto dios pretende
abarcarlo todo, mi divinidad solo abarca mi persona, va unida a mí. ¿Tú en qué crees?
—Yo creo en mí.
—Entonces Marcos, eres la medida de todas las cosas.
—Digamos que soy el hombre más perfecto que he conocido.
—¡Eh, muy bien! Te veo viviendo en Placebox con tu familia.
—Nunca jamás —dijo Marcos entre risas.
—¿Y eso?
—Me he estado informando y vosotros partís de la colaboración, yo parto de la
competencia. Yo soy más yo cuando me enfrento al otro y lo venzo. Mi vida no ha sido
fácil, pero he conseguido llegar a lo más alto, tengo mi propia productora que distribuye
contenidos a todo el mundo.
—Vaya, pensé que eras un simple periodista.
—Lo fui, pero en la vida están los perdedores, que viven a sueldo, los ganadores, que
pagan sueldos, y los mejores que dan trabajo a los que pagan. Yo soy de los mejores.
—Y entonces, ¿por qué has venido? Podrías haber enviado a cualquiera. Además, tendrás
mucho trabajo.
—Soy curioso de nacimiento y me picaba la curiosidad. Y referente al trabajo, cuando
llegas a lo más alto simplemente es cuestión de organización. Yo digo lo que quiero y
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tengo un ejército bien organizado que lo consigue.
—Pues creo que tu curiosidad se va a ver defraudada, porque en Placebox somos todos
perdedores, quiero decir que vivimos de un salario.
—Lo que me produce curiosidad es que estéis dispuestos a ir a la cárcel por llevar a cabo
un proyecto de ciudad que va contra toda lógica.
—Digamos que la lógica es relativa. En la antigüedad, la esclavitud era razonable y en la
Edad Media, la quema de brujas loable. No se trata de lógica, se trata de mejorar
colaborando en vez de luchar destruyéndose.
—Te equivocas Espírita, la lucha es lo que ha hecho avanzar a la humanidad. La
competencia por ser los primeros ha generado innovación y el anhelo de riqueza ha
generado trabajo y desarrollo.
—Ya —ironizó Espírita—. Cuando los principales científicos del mundo inventaron cosas
increíbles estaban compitiendo entre ellos para ser los mejores, por eso eran tan buenos.
Yo percibo otra realidad: veo a Marie Curie, a Nikola Tesla, a Alexander Fleming
enamorados de su profesión y colaborando con otros para desarrollar sus inventos. La
lucha por ver quién vende más a costa del planeta o crear la multinacional más grande del
mundo, agotando los recursos limitados de la Tierra no son algo muy bueno para la
humanidad. Desde que Nikola Tesla presentó la primera patente de su invención de un
sistema para transmitir datos a distancia sin cables en 1895 hasta hoy han pasado más de
cien años. Los ordenadores actuales son el producto de la colaboración en la historia, de
millones de personas, para que se pueda dar hoy la maravilla de las computadoras
personales que permiten al mundo estar interconectado. Una patente sin la colaboración
de la humanidad no sirve para nada. Es la colaboración y no la lucha lo más importante.
Dejemos de luchar y de destruirnos.
—Espírita, no te desvíes del tema. ¿Vale la pena ir a la cárcel por una idea? Tú eres un
triunfador, perdón, una triunfadora. Si volvieras a escribir volverías a ser la número uno.
Harías las delicias de tus lectores, serías muy rica y admirada. Espírita, vente conmigo,
tengo contactos, las sentencias no son firmes y puedo librarte de la cárcel. Pero tienes que
salir de aquí —Marcos, al tiempo que hablaba se iba emocionando, se tuvo que poner de
pie y caminó hacia la ventana, respiró hondo, se giró y prosiguió—. Atiéndeme, por favor.
Tú escribiendo eres la número uno. Es verdad que yo adoraba tus libros y que no reparaba
en ti, pero eso cambiará. Serás mi mejor amiga y no te faltará de nada. El dinero es muy
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importante, mis hijos me adoran por todo lo que tengo y por todo lo que pueden disfrutar
con el dinero, su madre tiene todos los caprichos imaginables y cuando quedamos con los
amigos nos sentimos muy bien contando todas las cosas que hacemos con nuestro dinero.
Hacemos muchas fiestas en nuestra mansión, siempre contrato alguna atracción que
sorprende a mis amigos y me regodeo en sus caras de asombro y alegría. Hay una
hipocresía social de fracasados que argumenta que el dinero no da la felicidad. Pero eso es
mentira, todo el mundo en sus conversaciones de fines de semana habla de viajes, de
coches, de ropa, de accesorios, de barcos, de fiestas, de motos, de chalés… Disfrutar de lo
material es lo que más felicidad produce. Los que viajan más lejos y tienen más posesiones
y lujos son la envidia de los demás y se regodean en su éxito y reconocimiento social.
Espírita calló durante un rato y después se levantó. Mientras, Marcos la miraba fijamente.
Se fue hacia una mesa en la que había una cafetera y de espaldas a él le preguntó:
—¿Quieres un café? —Marcos asintió y le dio las gracias. Cogió los cafés, los puso encima
de la mesa y se quedó mirando el humo y recordando a cámara rápida sus tiempos
pasados de fama y éxito. Él seguía mirándola fijamente esperando que levantara la cabeza.
Después de un rato volvió a hablar:
—Imagino que sigues conservando tus amigos de la infancia.
—No. Mis amigos los conservo desde el instituto, también entonces conocí a mi mujer. Y la
verdad es que formamos una buena pandilla de gente inteligente y emprendedora. Yo
entre ellos me siento muy acogido, me hacen sentir el alma de las fiestas.
—No puedo evitar comparar tu vida con la mía. Yo siempre he estado sola. Mi paso por el
instituto fue horrible y la universidad no fue mejor. Nunca he tenido lo que se llama
buenos amigos. Todo lo más, conocidos por cuestiones de estudios o trabajo. Y cuando me
dediqué a escribir, mi soledad aumentó exponencialmente. Has tenido mucha suerte y te
felicito. Yo jamás he sabido lo que es la felicidad, aunque he leído muchísimo sobre ella. Es
demasiado abstracta para mí. Pero sé lo que es el placer. Cuando me fui a la sierra de
Granada, harta de leer, escribir, de llamadas inoportunas y de conferencias
intrascendentes, me dediqué a ampliar mis sentidos y percibir mi mente. Me di cuenta de
que la razón es una unidad de placer, pero que tengo muchas más unidades de placer.
Que apreciando y conectando con esas unidades de placer y combinándolas de forma
proporcionada el placer crecía cada vez más.
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—No te entiendo Espírita, no sé lo que quieres decir con unidades de placer de la mente.
—Da igual, lo importante es que yo vivo con placer y tú eres feliz. Que cada uno siga en su
parte del mundo, ya que la Tierra es muy grande. ¿Te parece?
Marcos asintió con un gesto de resignación, pues al ver una férrea seguridad en su
oponente no le quedó hueco para rebatir.
—Así que volvamos al tema que nos ocupa —retomó la conversación anterior con una
sonrisa—. El tema de la cárcel va a ser un gran inconveniente, voy a echar mucho de
menos a mi pareja, a mis alumnos y a mucha gente de la ciudad, pero en la vida cada uno
tiene que llevar a cabo su llamada. Cuando estuve en la sierra noté una presencia que
siempre ha ido conmigo, pero que nunca reparé en ella, me sentí muy bien, mejor que
nunca. Esto me hizo valorar mi situación y la situación de la sociedad en general. Resolví
entonces hacer algo al respecto. Volví a mi casa y a través de internet busqué una nueva
ciudad para vivir. Me gustó mucho Placebox, que antes se llamaba Elche, y aquí me vine.
Busqué trabajo de mi primera profesión y para eso presenté mi currículum en varios
colegios privados. En uno de esos colegios coincidí con Roberto. Casualmente era un
admirador, me reconoció al instante. Conectamos enseguida, él también estaba en
búsqueda y hablamos durante meses. Fruto de esas conversaciones surgió la remodelación
de Placebox y viendo los resultados creo que vale la pena ir a la cárcel por ello. Además
tengo una deuda con la sociedad y la historia, entre otras cosas, porque hoy la libertad que
tengo es gracias a personas que fueron encarceladas y asesinadas por intentar conseguir
que cada uno pudiera decidir sobre su propia vida.
Marcos cogió su teléfono inteligente, lo manipuló rápidamente y le enseñó un vídeo de
tres minutos sobre los Amish de Pensilvania.
—Mira esto, por favor.
Espírita sonreía mientras veía el vídeo porque conocía bien la vida de los Amish, ella
misma viajó a Estados Unidos a documentarse para una novela que al final no llegó a
publicar.
—Entiendo, somos una secta.
—La definición carece de importancia. Pero, ¿no has pensado que le estáis haciendo un
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daño irreparable a los niños con un sistema educativo sectario y resguardándolos de un
mundo en constante competición que los devorará si no aprenden a luchar para salir a
flote?
—Te voy a explicar nuestro sistema educativo y luego lo contrastamos con el
convencional. Esto va de la colaboración desde la individualidad. Lo característico de
nuestra educación es centrarse en el desarrollo personal del estudiante para que este se
forme en un ambiente que propicie la colaboración, la convivencia útil, el respeto a la
diferencia y la aceptación hacia los otros. Donde el docente brinde el apoyo constante a
cada uno en base a sus necesidades, en un ambiente sano y cuidado que se centra en
acciones prácticas, concretas y revisables que ayuden a mejorar la personalidad del niño.
Intentando que la educación en su conjunto propicie el disfrute, la sana convivencia y
desarrollo personal de cada uno y, desde la individualidad, crear la máxima colaboración
posible para alcanzar objetivos comunes. ¿Esto te suena?
—Por supuesto, el colegio de mis hijos tiene esos mismos valores.
—La diferencia es que en nuestra educación se llevan a la práctica de forma concreta, no se
queda en valores teóricos. Por esto hay solo cinco asignaturas que se dan de lunes a
viernes y que abarcan todo el ciclo formativo, solo varía la forma de presentarlas
atendiendo al desarrollo evolutivo del niño. Las materias se dan una por día y durante
una hora: colaboración, música, ciudad, cuerpo y mente.
—Espírita, ¡eso es muy fuerte! Os habéis cargado el sistema educativo que tantos siglos ha
costado elaborar por gente súper erudita. ¿Dónde queda el lenguaje, las matemáticas, la
biología, la historia, los idiomas?
—Ahí precisamente está el problema de la educación convencional. Que se base en el
saber y no en el sentido común. La diferencia está en que el primero son conocimientos
sobre conocimientos y el segundo es el saber puesto en práctica y revisado. Nuestra
cultura se basa mucho en la filosofía platónica, hegeliana y rousseauniana. Platón intentó
quemar y destruir todo lo que no coincidiera con su pensamiento, entre otros los textos de
Demócrito, del que se conservan pequeños fragmentos. Y en uno de ellos dice «debemos
procurar poseer un alto grado de sentido común, no de erudición. Ya que los eruditos
carecen de sentido común». No es de extrañar que Diógenes Laercio nos cuente que Platón
pretendía quemar todas las obras de este filósofo contemporáneo de Sócrates. Platón no
consiguió quemarlo todo, pero el cristianismo heredó del platonismo este ansia de quemar
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todo lo diferente y, como relata san Agustín en La ciudad de Dios, libro VIII, capítulos del
cinco al diez, «el platonismo debe imponerse a las doctrinas de todos los filósofos». Así
que el cristianismo llevó a cabo el anhelo de Platón de quemar lo diferente. Por esto se
conservan casi todos los escritos de Platón y solo pequeños fragmentos de Demócrito. El
platonismo se basa en la lucha de contrarios y la confrontación entre el bien y el mal.
Platón estaba tan loco que decía que el mundo sensible nos engaña y que la razón es la que
nos acerca a la única verdad. No reparó este buen hombre en que la razón sin sentidos
también comete atrocidades. Por esto la educación de Placebox se aleja del platonismo
razonador y se basa en el sentido común de la realidad que vivimos.
—A ver, tú eres escritora y sabes mucho de historia e ideologías, pero deja de irte por las
ramas. ¿Por qué habéis eliminado las materias principales de la educación?
—Porque no partimos de la educación, partimos de la realidad. En la materia de
colaboración se da lenguaje y en música se estudia matemáticas. La historia es relativa
porque la cuentan los ganadores. El entorno que tienen que conocer los niños es su ciudad.
Saber y experimentar con su propio cuerpo es la mejor biología que pueden aprender.
Dividir la mente en unidades básicas de placer les evita cualquier angustia y les hace
disfrutar de lo agradable de la vida. Mira, Marcos, en la sociedad de hoy sobra
información y falta conocimiento propio. Todos los niños tienen ordenador e internet
gratis en sus casas y pueden investigar lo que quieran. Como sé lo que me vas a decir, que
los niños necesitan un guía, alguien que los oriente, que lo que crece torcido luego no se
endereza… Te voy a presentar a una persona.
Espírita se levantó, abrió la puerta del despacho y le dijo unas palabras a la secretaria del
director. Al poco tiempo apareció una adolescente de catorce años, de largo cabello liso,
ojos de un azul muy intenso, sonriente pero comedida, segura pero sin aspavientos,
inteligente pero nada presumida.
—Pasa, Celia. Te presento a Marcos, un amigo que ha venido a conocer nuestra ciudad —
Después de saludarse se sentó cómodamente en la silla del director—. Celia colabora con
la secretaria del director. Por favor —dijo dirigiéndose a la joven—, mientras hablamos
escribe nuestras palabras en inglés. El año pasado me dijo que le gustaría aprender inglés.
Yo le pregunté que cuál es la mejor forma de aprender un idioma y ella, como no tenía ni
idea, recurrió a su experiencia personal y me dijo que escuchando y hablando. Le seguí
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preguntando que cómo podría aprender a leer y ella me dijo que leyendo. Yo simplemente
le dije que en casa cogiera el ordenador y que eligiera programas para ver con amplios
diálogos y subtitulados en inglés. Que no se preocupara ni esforzara, que su mente haría el
trabajo por ella. En unos meses entendía el inglés y en unos pocos más sabía leerlo y
escribirlo. Ahora colabora con la secretaria del director, que es inglesa por parte de padre,
y entre ellas hablan en inglés. Celia jamás tuvo profesor de inglés y no fue nunca a
academia alguna. ¿Sabes inglés, Marcos?
—Perfectamente. Fui a las mejores academias y he viajado mucho.
—Muy bien. Pues habla con Celia.
Los dos se pusieron a hablar y Marcos estaba maravillado al ver la facilidad con la que
Celia manejaba el idioma, incluso formuló frases hechas que recibieron la contestación
adecuada sin un segundo de duda. Tras la conversación, Espírita cogió el papel en el que
estaba escribiendo la joven y se lo pasó a su interlocutor. Mientras Marcos leía no podía
salir de su asombro, pues la escritura estaba en un impecable inglés y totalmente legible.
—Tengo que reconocer que me ha sorprendido. Pero, ¿cómo sé yo que Celia no ha ido a
las mejores academias de inglés? —Se produjo un momentáneo silencio que Marcos
rompió bruscamente—. Perdón, vivo en un mundo tan lleno de mentiras que no me fío de
nadie, pero me inspiráis confianza y perdonad que haya dudado.
—No pasa nada. Nuestro cerebro tiene la capacidad de aprender de la realidad con mucha
facilidad. Por esto los niños no necesitan academia para aprender a hablar. Lo que ocurre
es que nuestra cultura está todavía impregnada de platonismo y se cree que el
conocimiento está en las ideas o formas platónicas, es decir conocimientos eternos,
inmutables e infinitos que están más allá del mundo sensible. Por esto en las escuelas,
institutos y universidades se imparten conocimientos que parten de otros conocimientos
que jamás se van a utilizar. Es una erudición abstracta que tienen que repetir en exámenes
memorizados y que son inútiles en un 90 %. Conocimientos que se mantienen para
enseñarlos a otros, pasando de alumnos a profesores, perpetuando abstracciones inútiles
hasta la saciedad.
—Bueno, si les pagan por enseñar no es tan inútil.
—Digo inútil a nivel general, no sirven para la mejora personal y de la sociedad. La
dialéctica platónica de los contrarios en lucha constante para reafirmarse solo trae
205
destrucción. Esta dialéctica ha sido grabada a fuerza de violencia en las obras de Hegel y
Marx. La sociedad no ha mejorado con la confrontación ni selección natural reflejada en el
libro El origen de las especies de Darwin, sino con la colaboración que indica el texto El apoyo
mutuo de Kropotkin. Es la colaboración lo que ha mejorado nuestra sociedad y es la lucha,
la competición y el enfrentamiento constante lo que la está destruyendo. Pero a todo esto
hay que añadirle un factor que no se tiene en cuenta en la educación normalizada y es la
impronta personal que cada niño lleva consigo. No reparar en esta huella que cada ser
humano lleva consigo ha producido que los que más estudian menos avancen y los más
rebeldes progresen más. Por ejemplo, Newton era un granjero que logró acceder a
Cambridge con un mediocre examen, Pasteur tenía un aprobado raspado en química,
Edison solo fue unos pocos meses al colegio y lo desplazaban a los últimos sitios de la
clase, Einstein suspendió el examen de admisión de la Universidad de Zúrich, sus
profesores afirmaban que no llegaría nunca lejos y además era incapaz de memorizar,
Steve Jobs fue un adolescente rebelde que sufría de dislexia y no terminó sus estudios
universitarios. Esto no son excepciones, se puede revisar la biografía de todos aquellos que
han aportado mejoras significativas a nuestra sociedad. Esto ocurre porque al embutir al
niño con información encima de información anulamos toda su creatividad y el desarrollo
de sus rasgos más profundos. La creatividad necesita un mínimo de información para
desarrollarse, pero el exceso de datos la anula por completo. En la sociedad actual, en la
que estamos expuestos a información constante, la situación se agrava. Por esto de las
cuatro horas lectivas, tres se dedican a que cada niño saque todo lo que lleva dentro, a que
aprendan a escucharse y apoyarse en sus elecciones. Al hilo de todas estas conversaciones,
la profesora va enlazando las aportaciones de los niños con conocimientos que pueden
desarrollar y si hace falta se para la clase ante cuestiones importantes, los niños se van a
internet, traen la información necesaria y se sigue comunicando, compartiendo y
colaborando para elaborar los conocimientos más útiles para su desarrollo personal y el
bien de la ciudad. Las clases acaban a la una del mediodía, pero todas las tardes los
colegios permaneces abiertos de cuatro a ocho con profesores de guardia, para atender
cualquier duda, dificultad o si cualquier niño necesita hablar para aclararse las ideas, pues
la mejor forma de tener lucidez mental es comunicando lo que se lleva dentro ante otro ser
humano. El sistema educativo convencional está hiper contaminado por personajes que
priorizaron la lucha a la paz, por eso no es extraño que los niños salgan agresivos de las
206
aulas. Y la mayor atrocidad que se cometen en las aulas hace siglos es intentar por todos
los medios que los niños guarden silencio y escuchen, cuando lo que habría que hacer es
invitarlos a que hablen y escucharlos a ellos. El tipo de educación actual crea hombres
momia que están bien educados como zombis, pero no tienen nada que decir. He asistido
a muchas conferencias y cuando llega el turno de preguntas, la gente no tiene nada que
aportar porque ha sido educada para escuchar, pero no para participar. Nosotros
invitamos constantemente a la participación y a la colaboración. En nuestro sistema
educativo se intenta rescatar el pensamiento de autores que trabajaron en pos de la
colaboración y la defensa de los derechos humanos como Robert Owen, Pior Koportkin,
Henry David Thoureau, Francisco de Victoria y tantos otros. En la educación mayoritaria
se imparten los derechos humanos y la cooperación como temas transversales que se
quedan en el aire, mientras que para nosotros son cuestiones troncales.
Celia interrumpió un momento a Espírita:
—Y también hay que tener en cuenta que los niños y jóvenes ven cosas que muchas veces
los profesores no tienen en cuentan, esto se lleva al claustro educativo y se puede integrar
en la enseñanza. De la misma forma que los niños respiran mejor que los adultos, los niños
tienen visiones refrescantes sobre la vida. Me vais a disculpar, pero tengo tareas que hacer
—Celia se levantó de la silla, le dio la mano a Marcos, sonrió a Espírita y se marchó.
Espírita continuó hablando con Marcos, que para nada parecía convencido con los
argumentos que se le estaban dando.
—Una cosa muy importante en la educación es el placer. El trabajo, el esfuerzo y el
sacrificio se consideran una forma errónea de desarrollar todas las tareas, ya que el placer
es más constante y eficaz.
—¿Placer? ¿Sabes lo que estás diciendo? Educar a los niños en una pereza permanente de
gozo improductivo. Yo todo lo que tengo lo he conseguido a fuerza de tenacidad y
sacrificio, y estoy muy orgulloso de ello.
—¿Y el placer? ¿Dónde está tu placer?
— ¡Qué más da!
—Hablo en serio, ¿qué te produce placer a ti?
207
Marcos pensó un momento, miró al techo pero sin ver y respirando profundamente dijo:
—Mis hijos, dormir y las plantas.
—¡Eh! A mí también me encanta dormir, coincidimos en algo. Lo de las plantas te refieres
a la construcción, a las plantas de apartamentos.
—¡Nooo! —rió Marcos—. Me refiero a los vegetales. En mi chalet tengo un invernadero
con flores exóticas, un huerto y plantas aromáticas. Me relaja después de las duras
jornadas de trabajo tocar la tierra con mis manos, recoger los frutos del huerto y oler esa
fragancia tan intensa de las plantas olorosas que tengo en mi jardín, que se llega a
convertir en sabor.
—¿Y por qué no te haces jardinero o agricultor?
Marcos volvió a reír:
—Un jardinero gana 1000 euros, yo tengo dos.
—¿Y qué? Reduce gastos.
—A ver, Espírita, mi familia está orgullosa de su estilo de vida y me siento muy admirado
por mis amigos. Eso no se consigue con un salario de obrero.
—Y tú, ¿estás satisfecho con tu vida?
—Sí, soy feliz.
—No me refiero a la felicidad. De las veinticuatro horas del día, ¿cuántas vives con placer?
—Te he dicho que para mí el placer es lo de menos. Además, esto lo confirmabas tú en tus
novelas. Decías que lo mejor era vivir con pasión, al límite y al extremo para conseguir los
sueños. Pues bien, yo he conseguido todos los sueños y los mantengo.
—Ya, mis novelas. Ahora ya no pienso así. Eso era una forma de justificar una vida
angustiada leyendo y escribiendo todo el rato. Pero he descubierto que el placer concreto
es lo que vale la pena y no la felicidad a lo largo de un camino cansado.
—Pues a mí tus novelas me han ayudado mucho a superar mi angustia.
—Porque sentías mi dolor y te consolabas con él, éramos dos almas gemelas que sin
conocernos sufríamos al mismo son. Pero háblame de tus hijos, yo no tengo y te brillaron
los ojos cuando los mencionaste.
—Sí, son unos nanos increíbles…
208
sonrisa. El relato de Marcos se hizo largo y con muchos detalles, quizá nadie le había dado
nunca, con su capacidad de escucha y asentimiento, la posibilidad de expresar toda la
alegría que suponía tener unos niños que son niños y, por lo tanto, adorables. Después de
hablar se quedaron las dos almas calladas, una reconfortada en su expresión al poder sacar
lo bueno que llevaba dentro y la otra alegre al percibir y empatizar con un alma que se
regodeaba en el disfrute de unos niños. Ambas almas se sentían vinculadas por la dulzura
del amor, la espontaneidad y la sencillez de la humanidad infantil.
—Marcos, ¿cuántas horas dedicas a tus hijos, a dormir y a tus plantas?
—De mis hijos se encarga mi mujer, que pasa todo el tiempo con ellos. Duermo poco, pero
sueño mucho y cumplo todos mis sueños. Y de mis plantas se encargan los jardineros.
Espírita no sabía cómo hacerle ver a Marcos lo absurdo de su vida, pues renunciaba a lo
que más placer le daba por conseguir unos objetivos sociales que le dieran reconocimiento
y admiración social. Se sentía incapaz de hacerle notar que las horas no dedicadas a los
niños se pierden y no vuelven. ¿Cómo explicarle que dormir es fundamental, no solo para
sentir placer sino para tener la mente despejada y percibir todas las sensaciones de la vida
con total intensidad? ¿Cómo explicarle que disfrutar de sus plantas era más importante
que cualquier alago de la humanidad? No sabía qué decir y se quedó tristemente callada.
—Espírita, sé lo que piensas, o por lo menos tu aturdimiento me hace ver que te preocupas
por mí. Pero mi vida es así, voy a toda velocidad y no me puedo bajar del tren. En él van
mis hijos, mi mujer, mis amigos, mis empleados y también el orgullo de sentirme un
triunfador. Es verdad que quizá en otras circunstancias, en otro entorno, en otro mundo,
yo haría cosas diferentes, pero no puedo ni quiero defraudar a mi familia ni a mis amigos.
Sin ellos me moriría. Mi mujer y mis hijos nunca van a renunciar a su estilo de vida, los
conozco bien. Ellos se sienten orgullosos de mí y yo lucho por ellos. Es cierto que a veces
siento un fuerte dolor en el pecho y me cuesta respirar, pero siempre me quedan tus
novelas que releo y son un buen bálsamo para mi alma. La literatura tiene sus ventajas,
mis amigos utilizan la cocaína para aliviar su estrés.
—Marcos, ¿abrazarías a una persona trans?
—Por supuesto.
Se levantaron y se dieron un intenso abrazo. Corrieron lágrimas por sus mejillas, pero no
209
hubo sollozos ni ruidos, solo silencio y sentimiento. Permanecieron así largo rato hasta
que llamaron a la puerta. Se compusieron enseguida. Era la secretaria:
—Disculpad, pero me ha dicho María si puedes dedicarle unos minutos. Le he dicho que
estabas reunida, pero me ha insistido, dice que es importante.
—Marcos, concédeme unos minutos.
—Me tengo que marchar, voy muy liado.
—Pero si antes me dijiste que tenías tiempo, que hay gente que te hace el trabajo.
—En mi mundo mentimos mucho. Voy muy agobiado de faena, llevar una empresa tan
grande no es tarea fácil.
—Toma, lee esto que vengo enseguida —Le pasó un texto—. Lo he escrito yo.
Y sin darle tiempo a reaccionar salió del despacho. Marcos, con el escrito en la mano, no
tuvo más remedio que sentarse y leer. Era el diseño de la estructura social de la ciudad de
Placebox.
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gente y el dolor porque una persona miedosa o temerosa es lo que detona la violencia o la
evasión humana. Se trata muy especialmente la apetencia y el hábito, pues ciertas
apetencias llevan al dolor y algunos hábitos restan placer a la vida. Se habla además de
sentimientos en las salas circulares, pues son estos los que indican el bienestar personal.
Igualmente se definen los tipos de placer, muy importante para evitar que la gente pueda
sentir placer autodestruyéndose, bien por tomar drogas o por complacerse al hundirse en
una tristeza enfermiza. El placer tiene que ser inmediato, duradero, aumentable y que
siempre suponga salud para el cuerpo y el alma. Otro tema importante es el de la salud
física, pues el estado emocional influye en el cuerpo y este, a través de sus hormonas,
también afecta a la mente.
En Placebox no hay mascotas, los animales no se utilizan para cubrir las carencias
afectivas, pues ningún animal no humano puede dar el amor que un humano puede dar a
otro. Los animales viven libres en el bosque y no encerrados en casas o encadenados con
una correa por la calle. El afecto humano que se comparte en la ciudad crea la suficiente
seguridad psíquica para que cada uno sea él mismo. Por todo esto reina la paz, porque
nadie necesita imponerse a nadie para ser valorado, no hay ganadores ni perdedores,
todos colaboran para mejorar. No hay instalaciones deportivas donde hacer
competiciones, han sido sustituidas por gimnasios para mejorar el cuerpo. En Placebox no
hay campo de fútbol ni pista de baloncesto ni pabellones deportivos, pues nadie compite
entre sí en ningún deporte. Lo que sí que hay en todas las plazas públicas es un gimnasio
mantenido por el ayuntamiento donde todas las personas pueden ejercitar su cuerpo con
actividades de estiramientos, ejercicios musculares y ejercicios aeróbicos. Los habitantes de
Placebox no necesitan ir a competiciones de fútbol, baloncesto o tenis para emocionarse
con el triunfo ajeno, pues disfrutan siempre aumentando el placer común, colaborando
entre ellos en primera persona sin tener líderes deportivos que suplan sus carencias. Ni
siquiera se utilizan los juegos de mesa en la ciudad, pues el ajedrez es un juego de guerra,
las cartas reflejan la Edad Media y los demás juegos suponen ganar la mitad del tiempo,
mientras la otra mitad se pierde. Además ganar significa siempre ver la derrota del que
tienes enfrente y no es agradable ver a un amigo derrotado. Por esto todas las actividades
que se hacen en Placebox son para la edificación personal desde la mutua colaboración. La
lucha quedó atrás. El ser humano es el rey de la naturaleza y no necesita luchar con otro
211
ser humano para sentirse mejor. No hay premios literarios ni certámenes de pintura.
Nadie necesita ganar porque se sienten bien sacando lo que llevan dentro y moldeando su
cuerpo y su mente para que el placer vaya hacia su máxima expresión. Se aspira a llegar lo
más cerca posible del éxtasis. En Placebox se parte de la idea de que la lucha genera
violencia y que toda competición crea agresividad que tiene que salir por algún lado. Se ha
descubierto que colaborar y no luchar es lo que ha hecho avanzar al género humano,
colaborando todos con todos, no entre grupos para luchar contra otros grupos humanos.
Se trata de colaborar todos juntos, toda la ciudad hacia un mismo sentido: mejorar a nivel
personal y mejorar la sociedad, respetando la individualidad y las características propias
de cada barrio.
En Placebox se observa que mucho malestar de los humanos en la sociedad actual viene
por el exceso de información, sobre todo cuando la información proviene de pantallas o
audios que alteran la realidad, emitiendo datos a toda velocidad, sometiendo al cerebro a
un estrés constante. Nadie lleva teléfono con pantalla, la pantalla distrae de la realidad y
de mirar a los ojos al ser humano que hay enfrente. Los ciudadanos llevan simplemente
una pulsera con internet que, a través de una inteligencia artificial con voz, le da todos los
datos que requieren en cada momento. Esta pulsera sirve para hablar con los lejanos,
también para quedar, pero las conversaciones interesantes se hacen en directo. No se
necesitan pantallas porque no se utilizan las redes sociales, las relaciones son con la gente
del barrio y no con sujetos virtuales. Los ordenadores están en casa para recibir y
compartir información útil, pero nunca se utilizan las pantallas de casa para sentarse en el
sofá y desconectar. La paz de sentarse en una silla siempre viene vinculada al compartir en
el hogar con la familia o en el bar con el resto de ciudadanos. Nadie busca la soledad de
una pantalla, sino la compañía de otro ser humano. Cuando alguien necesita estar solo se
va a la montaña, que está acondicionada con senderos para pasear. Hay reservas de
soledad y silencio, es decir, extensiones de terreno público donde la gente puede pasear,
pero si se cruza con alguien no hablan, simplemente se saludan con gestos. Nadie puede
hacer ningún ruido en estas reservas para permitir que la gente conecte interiormente
consigo misma. Los comercios no compiten entre ellos, sino que ofrecen sus servicios a la
ciudad y, cuando estos dejan de ser útiles, los comerciantes se dedican a otra cosa. La
valoración social no es en función del éxito y la ganancia, sino debido al beneficio que
212
aportan al barrio y a la ciudad.
Cuando Espírita regresó, Marcos aún seguía leyendo el escrito.
—Llévatelo si quieres.
—Estaba pensando que hay un problema con vuestro sistema de educación. Los jóvenes
no podrán acceder a la universidad.
—Sí, hay una opción: un curso de acceso. Nosotros no pretendemos cambiar el mundo,
solo queremos mejorar una ciudad. No somos antisistema, nos gusta Europa, en los sitios
donde no llega la civilización europea la gente recurre al hechicero en vez de al médico y
la libertad se subordina al más fuerte. Simplemente queremos que Europa siga mejorando.
Es comprensible que haya jóvenes que quieran estudiar medicina, bioquímica, física,
derecho… Con un simple examen de acceso y un temario adecuado se soluciona el
problema. Hoy solo está permitido para los mayores de veinticinco y te puedo asegurar
que nuestros jóvenes con nuestro sistema maduran muy rápido y muy bien. Cuando
quieras puedes pasarte por el colegio y hablar con ellos libremente.
—Lo de dividir la mente en partes también me parece confuso.
—Sí, te entiendo, es lo que más nos cuesta transmitir. Más que explicarlo es necesario
practicarlo, es como aprender un idioma. Yo te puedo explicar lo que es el lenguaje chino,
pero si no contactas con él y lo practicas no lo vas a entender. Voy a intentar explicártelo:
habitualmente se asocia la mente a la razón, todo es razón. Esto viene de nuestra cultura
platónicoaristotélica, pero esta visión fue criticada por Francis Bacon en Novum organum y
en el Discurso del método de René Descartes, pues es una evidencia que hay más formas de
conocer la realidad aparte de la razón. Y esta palabra, evidencia, se alzó como criterio de
verdad. Pero solo se aplicó al mundo físico, ya que incluso Descartes se dedicó a la física y
no a la metafísica. El tratado Meditaciones metafísicas es el único escrito que Descartes
escribió empleando solo la razón y es muy breve, cuarenta páginas, unas 20000 palabras, o
sea que se puede leer en muy poco tiempo. Fuera de este breve texto, Descartes se dedicó
al estudio de la naturaleza física a través de las matemáticas, la observación, la
experimentación y la disección de animales. Pero la evidencia se puede aplicar al mundo
no físico, al mundo psíquico, pues se sabe que la mente influye en la salud del cuerpo, que
la mente condiciona la materia se puede demostrar con un sencillo experimento. Por
ejemplo, coge un destornillador y lánzalo sobre una madera a tres metros de distancia con
213
la intención de clavarlo y, a base de intentos, se clavará a tu voluntad. Esto va contra las
leyes de la naturaleza, pues el destornillador pesa más en su mango y lo normal sería que
fuera delante la empuñadura por su peso. Es decir, la consciencia influye en las acciones
físicas. Todo esto lo intentó explicar Leibniz en su libro Monadología, es decir, que de la
misma forma que hay átomos físicos, hay átomos psíquicos y que estos se relacionan con
la materia transformándola. Entonces, si la mente está compuesta por átomos no físicos
quiere decir que se puede dividir en partes y…
—Perdona, Espírita, me estoy perdiendo. ¿Puedes ir al grano?
—A ver, tú y yo nos conocemos hace breves momentos y, si bien tú has leído mis libros, yo
rechazo todo ese pasado, para mí erróneo, y ahora no escribo nunca, a no ser que sea para
relatar la vida concreta. Tú y yo partimos de realidades totalmente diferentes, yo siempre
he estado sola, tú siempre acompañado; yo ahora vivo con lo mínimo material posible, tú
nadas en la abundancia material; tú buscas el éxito, yo el anonimato. Físicamente no
tenemos nada en común. Además soy trans y a ti te gustan las mujeres clásicas. Entonces,
¿cómo es posible que en este breve espacio de tiempo hayamos conectado tan bien? Tú lo
sientes igual que yo, hay algo que nos vincula y eso no es físico ni fruto de la razón.
—Es cierto.
—La razón es solo una pequeña parte de la mente, hay muchas más formas de conocer la
realidad, por ejemplo la estética. Marcos, ¿yo te parezco bella?
—Pues al principio me provocaste desagrado, pues tus rasgos masculinos disimulados por
tu estética femenina me aturdían. Pero en estos momentos te tengo que decir que eres una
de las mujeres más hermosas que conozco.
A Espírita se le humedecieron los ojos y se le hizo un nudo en la garganta que tuvo que
deshacer carraspeando.
—Gracias. Esto pasa porque al principio me veías con los ojos de la razón, con los
estereotipos de hermosura de la sociedad, pero dentro de tu mente hay una unidad
psíquica básica que capta la realidad, que es igual de importante que la razón y se llama
estética. Además de esta unidad básica tenemos muchas más: orden, experimento,
instinto, independencia… Conecta, experimenta con ellas y verás que la realidad es más
rica de lo que parece y tus angustias desaparecerán, porque la angustia es simplemente el
pinchazo de una única unidad psíquica hiper desarrollada. Es como un cáncer psíquico
214
que invade tu mente y te impide ver la vida en todo su color y sabor. Simplemente tienes
un problema y es que para todo esto se necesita tiempo y tú vas escaso de él. Así que
discúlpame por haberte entretenido y si alguna vez necesitas algo, ya sabes dónde
encontrarme.
—Tiempo —dijo Marcos alargando la palabra—. Pensaba yo que el tiempo era eterno,
pero ahora se me escapa entre las manos. ¿Te puedo pedir yo ahora un abrazo?
Se levantaron los dos y se fundieron en un nuevo abrazo, esta vez sin interrupciones.
Después se despidieron, eso sí, con una profunda sonrisa. Espírita se volvió a sentar y dejó
volar su mente.
En esta abstracción la encontró al poco rato Roberto, el director. Traía unos papeles en la
mano y, sentándose en su silla con semblante serio, habló en tono solemne.
—Traigo malas noticias, Espírita. Los recursos no han sido aceptados y después de años de
retraso, al final, el alcalde, tú y yo vamos a ir a la cárcel.
—Era de esperar, los tres sabíamos que esto llegaría.
Se quedaron en silencio un rato, el cual fue roto por Roberto.
—¿Le guardas rencor al gobierno?
—No, en absoluto. El gobierno con sus leyes y los jueces con sus sentencias intentan que
este mundo vaya lo mejor posible. Ellos intentan proteger a los niños y quieren que tengan
la mejor educación y piensan que nosotros estamos dañando irreparablemente a los
pequeños en una edad donde tienen que aprender lo fundamental para vivir en sociedad.
Son buena gente. Y solo el tiempo y la historia desvelará lo mejor. Hace más de dos mil
años, Hiparquia de Maronea, en el mundo machista de la época alzó la voz y defendió su
derecho a ser ella misma. Han tenido que pasar más de dos siglos para que a las mujeres
se les reconozca sus derechos humanos. La historia va lenta, pero va.
—A mí me cuesta aceptar la tozudez gubernamental, pero en fin, lo único cierto es que
vamos a estar unos años a la sombra.
—A la sombra —rió Espírita—. Me recuerdas a El Padrino —y poniendo voz afónica dijo
—: «Siempre me he negado a ser un muñeco movido por los hilos de los poderosos».
215
Ambos rieron. Espírita cogió del brazo a Roberto.
—Vamos, te invito a un café, que seguro que en la cárcel no lo hacen igual de bueno que
en Placebox.
Salieron del despacho sabiendo que estaban haciendo lo que tenían que hacer y que
llevaban mucho placer acumulado en sus vidas para poder soportar unos años de cárcel.
Iban por el pasillo cuando Espírita le dijo a Roberto que esperara un momento, que había
olvidado algo en el despacho.
»¡Hola! Soy Espírita. Me dirijo a ti lectora, lector o lectore, no busques más personajes, el
cuento se acabó. He salido un momento del relato para decirte que quizá pienses que esta
historia es un cuento de ciencia ficción infantil. Pero no es verdad, la novela de ciencia
ficción terrorífica es tu vida o la vida de los que viven durmiendo poco, comiendo mal,
sabiendo más de los famosos que de los seres amados, compitiendo para ser más sin ser
ellos mismos, buscando aplausos en vez de caricias… En resumen, una triste vida
atrasada. Digo atrasada porque he visitado varias tribus indígenas que trabajan tres horas
al día, bien cazando o cultivando un trozo de tierra para comer, y el resto del tiempo lo
dedican a disfrutar con placer de sus seres queridos. Los conflictos entre ellos son mínimos
porque tienen mucho tiempo y en la serenidad se resuelve todo muy bien. Hay en nuestro
mundo un atraso en relaciones humanas de calidad. También me he dedicado a
contemplar a las gentes civilizadas y he observado a algunos tirar del brazo de sus niños
con ojos de sueño porque durmieron poco la noche anterior, viendo a través de una
pantalla cosas ajenas a sus vidas, con mal humor y peores formas. Los he visto irse
después a su trabajo desagradable para comprar cosas que les permitan aparentar un poco
de felicidad. He contemplado a gente muy sola y triste, tan sola que siempre tiene que
estar leyendo, oyendo o viendo algo en una pantalla porque su desgarradora soledad le
impide saborear los pequeños momentos de silencio que le encaran con ella misma. He
visto a gente renunciando a su mismidad a través de evasiones sin límites. He observado
muchas más cosas, pero eso lo puedes ver tú mirando dentro y fuera de ti. Occidente ha
conseguido muchas comodidades y superar enfermedades, junto con derechos humanos,
pero ha atrasado en relaciones humanas de calidad y amor con los que le rodean por las
prisas que supone una vida de mucho consumo de todo, para estar siempre insatisfecho
216
en su nada. Yo, cuando me di cuenta de esto huí y me metí en esta breve historia porque el
mundo que veía no me gustaba. Me vuelvo a mi cuento. Suerte y hasta siempre.
Espírita regresó al pasillo e iba intentando animar al director.
—Te voy a contar el último chiste que se han inventado los niños para relatar los
problemas de comunicación. Resulta que un chico va al logopeda porque le dicen en su
casa que no sabe decir «Federico». El logopeda se lo hace repetir varias veces y le
comunica que no tiene ningún problema, que dice «Federico» perfectamente. Se marcha a
casa, reúne a toda la familia y les dice muy orgulloso: «El problema no es mío, el problema
es vuestro, me ha dicho el logopeda que no tengo ningún tipo de dificultad. Y ahora para
celebrarlo voy a coger un zumo de piña bien frío del “federico” y me lo voy a tomar a mi
salud».
Y ambos empezaron a reír.
217
El reconocimiento es una unidad de placer
El reconocimiento es examinar con cuidado y atención una cosa o a una persona para
conocer mejor su estado y formarse un juicio acerca de ella. También se puede llamar
identificación, inspección, registro, revista, visita, examen, exploración, investigación,
tanteo, escrutinio, análisis, observación, estudio, búsqueda, observar, mirar, descubrir,
conocer, ver, contemplar, advertir, percatarse, atender, identificar, estar al tanto.
Pretendía ser más breve y no sé si lo he liado todo más que aclarado, así que termino con
mis percepciones personales y un corto resumen de lo escrito en este libro:
Amiga lectora, nadie me enseñó de niño a disfrutar del placer de la vida, de mi cuerpo, de
mi psique (alma, mente o espíritu) y de mi entorno. Alguien dijo alguna vez esta triste
frase: «Quien tiene algo porqué vivir es capaz de soportar cualquier cómo». Me niego a
soportar nada para conseguir cualquier qué. La vida se trata de vivir con placer las
veinticuatro horas del día y de la noche. Una vida que renuncia al placer para conseguir
no sé qué para mí no merece ser vivida. Ya pasó el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio, es
hora de disfrutar. La juventud vivida en sociedad me propició placeres mínimos con
consecuencias dolorosas a base de mucho trabajo y gastar mucho dinero en espectáculos y
218
consumir hasta reventar. En la adultez, la religión y la filosofía apartaron el placer de mi
vida en favor de un sentido trascendental o metafísico. He tenido que descubrir el placer
por mí mismo. Si a alguna persona le sirven estas anotaciones me sentiré satisfecho, pues
me hubiera gustado que alguien me informara sobre todo esto cuando yo tenía doce años.
Amigo lector este texto solamente va a valer para mí, pero quizá a alguien le pueda servir
alguna idea aquí escrita. También es posible que muchas cosas no se entiendan o se
entiendan mal. Para que se entienda mejor este libro cada uno deberá recurrir a su
divinidad. Cuando digo divinidad no me refiero a un dios perfecto, todopoderoso,
inmutable, sino que opino que cada ser humano vive acompañado por algo que yo llamo
φ (divinidad) y colabora con cada uno. Estos seres se relacionan entre ellos como las
personas humanas nos relacionamos. De sus relaciones no conozco nada. La única
evidencia que yo tengo es de la divinidad que me acompaña a mí.
Acabadas mis percepciones, aquí empieza el resumen:
Prouniplacer significa Proporción entre Unidades de Placer. Las veinticinco unidades de
placer son: razón, estética, orden, experimento, instinto, silencio, causalidad, entorno,
cuerpo, yo, tú, infinito, curiosidad, imaginación, apego, creación, independencia,
esperanza, comparación, agrado, lucha, movimiento, sentidos, colaboración y
reconocimiento. Todo el mundo conoce estos conceptos pero casi nadie los combina de
forma adecuada. La desproporción entre estos conceptos es lo que genera tristeza y
angustia.
Los sentimientos son los que me indican si voy por el buen camino a la hora de combinar
las unidades básicas de placer. Para combinar adecuadamente las unidades de placer se
trata de experimentar con cada una de ellas, pensando, atendiendo y conectando. Cuando
me familiarizo con cada una puedo aumentar unas y disminuir otras para encontrar el
placer máximo. Voy entendiendo y conectando con cada unidad de placer en la medida en
que me dedico a contactar con cada una de ellas, de la misma forma que aprendo un
idioma al irme a un país extranjero.
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El placer máximo me libra del placer mínimo, que son los pequeños placeres que
requieren mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio, como por ejemplo ganar una copa en el
deporte, ser el número uno en la empresa, escalar la montaña más alta del mundo,
conseguir ser el artista más aplaudido del planeta…
Hasta aquí el resumen para la vida presente. Para aquellos que crean en algo más, el
resumen se amplía:
De Sócrates aceptamos mucho de su filosofía, sin embargo no aceptamos la divinidad que
lo inspiraba. Sin esta divinidad, Sócrates no hubiera tenido ninguna filosofía, pues era la
divinidad la que le impulsaba a actuar, a decidir, a pensar y a no tener miedo a la muerte
porque algo le esperaba tras su último día aquí en la Tierra. Tan importante era su
divinidad personal que Sócrates prefirió morir a renegar de ella.
Lo que comúnmente se llama dios, existe y no existe a la vez. No existe porque nadie hasta
ahora ha podido demostrar a la humanidad de forma científica la existencia de dios, es
decir, un hecho empírico constatable por los sentidos. Por lo tanto dios no existe. Ahora
bien, la gran mayoría de la población afirma que algo hay, unos hacen la afirmación y no
investigan más, otros se adhieren a una religión para que les explique qué es eso que hay,
y algunos siguen otros caminos en su investigación. Esa percepción de algo es una
cuestión intuida directamente, de la misma forma que se intuye que yo soy yo y no otra
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persona. Por lo tanto dios existe.
Para entender la existencia de dios yo hago el siguiente experimento mental. Imagino que
he creado unas criaturas, las he mandado a vivir a Marte y las he adaptado a las
condiciones de vida del planeta rojo. Desde la Tierra las observo y me comunico con ellas
a través de estímulos para que ellas vayan reaccionando, pero les permito la libertad de
actuación ya que me interesa ver cómo solucionan los problemas que van surgiendo en su
existir. No me comunico con ellas de forma presencial para respetar su independencia. Así
que la forma de comunicarme con las criaturas es a través de los acontecimientos de la
vida y sus percepciones internas. De este modo me voy comunicando solo con las que
están más predispuestas a la comunicación y voy alejándome de las que no les interesa
buscar y crear algo nuevo. Lo que yo pretendo es que estas criaturas, en su desarrollo y
relaciones, solucionen problemas que yo no puedo solucionar aquí en la Tierra en mi
desarrollo y en mis relaciones. O por lo menos que me den pistas nuevas para que me
ayuden a mejorar las cosas.
Este experimento mental me hace ver que dios es indemostrable pero sí es perceptible. Las
religiones pretenden demostrar a dios con sus teologías para aumentar su negocio. Todos
los demás, que buscamos sin pertenecer a ninguna religión, no necesitamos la
demostración porque para nosotros es patente. En este mundo se trata de ir aprovechando
las pistas de la divinidad, crear cosas mejores para conseguir la inmortalidad del alma y
viajar a otro mundo no imaginado todavía.
La divinidad es una evidencia para mí porque de la misma forma que yo sé que existo de
forma intuitiva, yo sé que existe φ. Que no sea perceptible por los sentidos no quiere decir
que no exista, porque yo soy algo más que mis sentidos. Que no pueda hablar con φ con
palabras no quiere decir que no exista porque yo me comunico con la realidad con algo
más que palabras. De hecho, cada unidad de placer es una forma de comunicarme con φ y
por lo tanto una forma de obtener placer. Quiero decir que estoy hablando de un dios
totalmente particular e intransferible, desconozco absolutamente si existe un dios
universal para todos, aunque la existencia o inexistencia de uno único todopoderoso
carece de importancia. Lo que es realmente importante, en el caso de que existiera ese
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dios, es el mensaje que da a la humanidad. Yo me he criado en Occidente y en su día fui
cristiano y estuve estudiando la Biblia, supuestamente palabra de Dios. Al final descubrí
que la Biblia es una componenda de Jerónimo de Estridón, que cogió el Antiguo
Testamento de los judíos y lo unió al Nuevo Testamento de los cristianos. Este último está
sacado íntegramente de Platón, Aristóteles, Diógenes Laercio, Cicerón, Séneca y otros
autores. Es un copia y pega modificando algunas cosas. Esto lo sé porque en su día estuve
contrastando los textos. Hay muchos cristianos que se niegan a ver algunas cosas, pero
esto ocurre en todos los niveles de la vida: hay gente que se niega a reconocer que trabaja
en un sitio detestable donde está agobiado, hay personas que se niegan a reconocer que
sus parejas las humillan psicológicamente, hay otros que se niega a reconocer que están
destrozando su salud con su estilo de vida... Las mentes humanas, en general, no quieren
reconocer aquello que les hace daño porque es lo único que tienen en la vida. Temen
quedarse sin nada. No saben ver más allá y buscar otras cosas mejores por descubrir.
Si dios tuviera un mensaje para mí que fuera transmisible en palabras me lo diría a mí
directamente, no tengo por qué leerlo en un libro que escribió otro. De todas formas, el
tema de dios es algo que interesa a poquísima gente. La gran mayoría de los miembros de
religiones están ahí por una cuestión cultural. Que alguien se pregunte por la existencia de
dios implica un paso más allá de la simple animalidad y, como venimos del reino animal,
la tendencia es a seguir la inercia de nuestra existencia más instintiva. De hecho,
últimamente se está poniendo de moda que ciertos humanos en vez de tener pareja tengan
gatos, perros o mascotas varias. Cuestión esta muy respetable, como cualquier opción
personal que no implique una molestia para el resto de los humanos. El nivel de
plantearse la existencia y relación con dios tiene que ver con la idea de ser consciente de
uno mismo y de plantearse qué vida se quiere llevar. El ser consciente de uno mismo es
algo que a la gran mayoría importa muy poco porque prefieren seguir la inercia social. El
que es consciente de sí mismo se replantea su vida y decide cambiarla y mejorarla. Hoy,
por el contrario, está en auge la diversión a través de multitud de distracciones y evasiones
de todo tipo. La gente tiende a la dispersión y la evasión. Menos relevancia tiene el
conocimiento, el autoconocimiento y la percepción de uno mismo.
El cristianismo ha estado muy de moda, junto con otras religiones, porque le da mucha
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importancia a la obediencia y esto siempre le ha venido muy bien a las clases dirigentes.
Dios hoy tiene muy poca relevancia porque ya no se le necesita. Los gobernantes hoy
tienen otro dios que se llama dinero, que tiene una adhesión absoluta, ya que la gente tiene
confianza ciega en el dinero como proveedor de todas las cosas y sensaciones de bienestar.
El dinero tiene hipnotizada a la gente como mansos corderitos. Ya no necesita el Estado
ninguna religión divina, ahora tenemos una religión humana, pues la gente está
tremendamente relegada a ese papel que supuestamente lo compra todo. Es el Estado el
que imprime el dinero, la banca guarda el dinero, las multinacionales recogen el dinero.
Este trío está íntimamente vinculado: corporaciones, Estado y bancos. Tres en uno. Todo
una sola cosa. De hecho los dirigentes políticos se pasan a las multinacionales, las
multinacionales están subvencionadas por los bancos, los bancos prestan a los gobiernos,
los gobiernos hacen leyes a favor de los bancos y las corporaciones y estos a su vez
subvencionan las campañas de los políticos.
Amiga lectora y amigo lector, me proponía yo hablar de mí, pero he acabado hablando de
todo. Luego el todo también forma parte de mí. Al final han salido muchas más cosas de
las que yo me proponía. Esto demuestra que todavía estoy contaminado con historias
pasadas y que necesito una buena desintoxicación. He descubierto que escribir no me da
placer, prefiero vivir, así que me despido hasta siempre. A lo mejor reescribo este libro con
mis experiencias vividas, pero eso será dentro de treinta años. Voy a dedicar el resto de mi
vida a practicar el Prouniplacer.
Acabo haciendo mío el sentir de René Descartes y sus palabras en el Discurso del método,
parte sexta:
«Comunico fielmente a todos los seres humanos lo poco que he encontrado e invito a los
buenos ingenios a que traten de seguir adelante, contribuyendo cada cual, según su
inclinación y sus fuerzas, a las experiencias que habría que hacer y comuniquen asimismo
al público todo cuanto averigüen con el fin de que, empezando los últimos por donde
hayan terminado sus predecesores, y juntando así las vidas y los trabajos de varios,
llegásemos todos juntos mucho más allá de donde puede llegar uno en particular. Lo aquí
escrito no va a servir para hacerme famoso en el mundo; mas no tengo ninguna gana de
serlo y siempre estaré mucho más agradecido con los que me hagan la merced de
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ayudarme a gozar de mis placeres, sin tropiezo, que con los que me ofrezcan los honores y
premios más grandes de la tierra».
Fin.
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