Realidad Alterna.
Realidad Alterna.
Bogotá Colombia
Guillermo Dáger Pérez Segunda edición.
ISBN 9789-1-4269-0060-0
@ Derechos de autor: Guillermo Dáger Pérez
Ley 23 de 1982.
En el cuarto piso, habitación 405 de un sanatorio logra ver a un hombre despeinado, gritando
para enfermos mentales de una ruidosa ciudad de desesperadamente. Dos hombres vestidos de blanco
América Latina, Rafael Monterrosa abre los ojos tratan de controlarlo para amarrarlo a la cama.
después de varios días de estar sumido en un Rafael se estremece: “Estoy en un sanatorio para
profundo sueño. Su primera reacción es de sorpresa. enfermos mentales”. Sus ojos se abren como si
¡Esta no es la habitación de mi casa! ¿Dónde están quisieran salirse de sus órbitas. En ese preciso
todos? ¿Dónde estoy yo?. Un ruido de agua al caer instante entra una enfermera con una bandeja en la
hace que dirija sus ojos hacia la ventana y pueda ver el mano para aplicarle un medicamento. Él se niega, se
fuerte aguacero que en esos momentos azota la rebela. Trata de impedirlo y dirigiéndose a la
ciudad. Con un dejo de resignación toma de la mesita enfermera le pregunta: “¿-Explíqueme qué hago yo
al lado de la cama, un paquete de cigarrillos. aquí? La enfermera dibuja una sonrisa amable y
Enciende uno y se lo lleva a los labios. Absorto en la dulce, le dice que llegó un poco alterado, pero que
espiral del humo de su cigarro piensa: ¿Qué será este pronto vendrá el médico quien le podrá dar todas las
sitio? ¿Qué hago yo aquí? Lo último que recuerdo es explicaciones necesarias, - por el momento - déjese
la sala de mi casa, mi esposa sentada en el sofá con aplicar el medicamento, es por su bien. Rafael, ante la
los niños a cada lado suyo, llorando. ¿Pero si él era dulzura de la enfermera aceptó.
feliz qué pasó? ¿Dónde están ellos? ¿Por qué todo
cambió? Tiró el cigarrillo apagado al piso y volvió a Mientras el líquido penetraba en su cuerpo tuvo un
mirar por la ventana. No cesaba de llover. Rafael fugaz pensamiento. Él estudiaba Derecho en la
pensó: “La ciudad se va a inundar. Mucha gente Universidad… Pero sus recuerdos se están
correrá por las avenidas buscando donde guarecerse. desvaneciendo. Parece como si se hubiese apagado
Menos mal que no hay descargas eléctricas”. su memoria. Sus ojos se vuelven a cerrar y cae en un
profundo sueño.
Se arrebujó en su cama, pero muy pronto unos
fuertes gritos que venían de la habitación del frente le Despunta la mañana, seguirá fría y el cielo
ponen en alerta. Vuelve su mirada hacia la puerta y encapotado, como presagio de continuas lluvias.
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Rafael abre los ojos y se siente en una bruma. En un reconozca que todo fue producto de su enajenación.
esfuerzo sobrehumano, como un débil corcel, los Rafael alterado se levanta, arrojando la silla contra el
recuerdos comienzan a agolparse en su mente. ventanal. Le grita al médico que le devuelva su vida o
Recuerda su infancia, la calidez del hogar paterno, la no volverá a hablar con él. El médico sale de la
sonrisa inconfundible de su padre, la fortaleza de su habitación mientras Rafael se sienta a hacer lo que ha
madre, los paseos para contemplar el crepúsculo, la venido haciendo los últimos días: pensar con
muerte de su padre, que fue el primer contra la detalles en su vida y en su pesadilla.
realidad. Fue algo doloroso e inexplicable. Algo que
cambió en ese momento su concepción de la vida La mañana del lunes 24 de marzo de 2005 fue la
para vislumbrar la muerte. primera vez que Rafael Monterrosa notó que algo
andaba mal. Salió muy temprano de la casa a su
Recordó el momento en el que llegó a la Universidad oficina, en el edificio Bancafe, y luego tendría que ir
de Cartagena a estudiar Derecho, cuando conoció a al Juzgado a seguir unos procesos judiciales. De
su esposa Sandra Arrieta Galvis. Ella estudiaba pronto, tuvo la leve sensación de que todo el mundo
Trabajo Social, su clase quedaba frente a la suya, y lo miraba de una manera extraña, no prestó atención.
pensó en lo difícil que fue conseguir que se fijara en Creyó que era pasajero, pero cuando estaba en el
él. Los ramos de flores, las serenatas, las tarjetas y Juzgado sintió que alguien le habló al oído y le dijo:
demás embelecos con los que se amansa el corazón “Mira ese tipo, todos los días viene aquí. Se cree
de las mujeres. Se casaron en la Iglesia San Pedro abogado, y que feo viste”. Otra voz le contestó:
Claver el 5 de febrero de 1990. Tuvieron dos “cierto, y huele horrible”. Volteó para encarar a las
hermosos hijos, de los cuales él se sentía orgulloso. personas que lo ofendían, pero no vio a nadie.
Por la puerta de la habitación entra un hombre alto, En el camino hacia el parqueadero meditó sobre qué
con gafas., de seguro es el médico. Se sienta y trata de cosas extrañas había hecho los días anteriores, y lo
conversar con él. Rafael no accede a la charla. Aquel único que le llamó la atención fueron las pastillas que
médico no le dice su verdadero nombre. Le pide que tomó por recomendación de una señora que
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conoció en el ascensor de Bancafe, tras una sorpresa que su esposa no estaba. Mayor fue su
brevísima charla durante la cual él le contó que no sorpresa al entrar, en el sofá se encontraba sentada
podía dormir. Ahora que lo pensaba bien, aquella aquella señora que le había dado las pastillas. Muy
señora le habló como si lo conociera de muchos años alterado le preguntó:
atrás, aunque él estaba seguro de no haberla visto
nunca. Ella le hablaba con mucha familiaridad de - ¿Qué hace usted aquí? ¿Cómo pudo entrar?
cosas que él no podía recordar. En ese momento,
tomó una decisión: Iría al boticario de su barrio para Y ella respondió:
averiguar que contenían aquellas pastillas que
pudieron afectarle de esa manera. - ¿Otra vez vas empezar, Manuel? Vivo aquí contigo.
Al subir al carro y conducir por la avenida Santander Rafael muy confundido replicó:
tuvo una nueva y extraña sensación. Sentía que iba
caminando con la tapa de un galón de manteca en sus - ¡Pero qué dice¡ Esta es la casa de los Monterrosa
manos, como jugando a que tenía un carro. Pero fue Arrieta y yo no me llamo Manuel.
muy fugaz, con sólo cerrar los ojos pudo Mi nombre es Rafael Monterrosa Ardila.
recuperarse y volvió a pensar: “esto es serio, ¿qué
contienen estas pastillas?” hasta sospechó que esa Recordó que de esa forma lo había llamado la otra
mujer se las había ingeniado para drogarlo. vez que se vieron… cuando le entregó la medicina.
Enardecido le dijo a la señora:
El boticario le explicó que aquellos medicamentos - ¿Pero qué es esto? ¿Una cámara escondida? Si es
eran unos antipsicóticos de uso regular. ¿Pero por eso, por favor pare, usted me va a enloquecer.
qué aquella mujer le daria ese medicamento si sólo él
quería una droga para dormir?. Se encontraba lleno
de dudas. Hasta esas alturas, había sido ese un día La mujer no le respondió nada. Parecía sorprendida
muy excitante. Al llegar a la casa se encontró con la con lo que Rafael le decía.
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- Displicente miró a Rafael y le dijo: “deje de hablar Ésta le lanzó una cínica carcajada y entró a la
de esa manera y conteste ¿ya se tomó las pastillas de habitación principal. Él se quedó en la sala esperando
la noche?”. a la patrulla que había solicitado. Prendió un
cigarrillo y se acomodó en el sofá. Cuando de pronto
Rafael pensó que aquella mujer era una estafadora, oyó en la puerta pasos que se acercaban, corrió a ver
que sus sospechas eran ciertas. Quería algo de él o de quien era y vio por el ventanal a su esposa y a sus dos
su familia. hijos. Corrió a abrir la puerta, al instante escuchó las
sirenas de la policía que se acercaban.
- No sé quién es usted, pero algo turbio guarda,
dígame de una buena vez qué quiere usted de mí, o de Su esposa le preguntó:
mi familia.
- ¿Qué sucede Rafael? ¿Por qué viene la policía?
Ella replicó.
Le contestó que luego le explicaría. Los policías
- Deje de decir babosadas. Tómese la pastilla y entraron a la casa y él les contó lo que sucedía. Ellos,
váyase a la cama. con cautela intentaron entrar al cuarto y por más
que buscaron en el cuarto y en la casa, no
Rafael seguía muy confundido. Aquella mujer le encontraron rastros de dicha persona, ni de que
hablaba con autoridad, se acercó al teléfono para alguien hubiese violentado la puerta o las ventanas.
llamar a la policía. Le contestaron a su llamado. De Pero como era un hombre muy respetable,
momento no sabía qué decir, al fin informó que una accedieron a realizar las investigaciones
extraña estaba en su casa tratando de robarle. Cerró correspondientes al caso y le pidieron que colocara la
el teléfono y se sentó en el sofá, se sirvió un trago denuncia.
porque sentía reseca la garganta.
Su esposa se sentó a un lado con los niños. Él le
Luego le pidió a la mujer que se fuera de su casa. contó lo que sucedía. Sacó el frasco de
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medicamentos y se lo mostró. Ella le pidió que no - Ya te he dicho que no tengo hijos. Mi único hijo y mi
tomara más esas pastillas y que llamara a un médico. esposa fallecieron hace muchos años en un
Por supuesto que él no las tomaría más. Sandra, muy accidente automovilístico.
triste, comenzó a llorar.
- De todas formas - respondió el abogado - la única
En el piso 3 del edificio Banco Popular se reunían el manera de que usted decida que hacer con sus
señor Alberto Monterrosa, Representante Legal de acciones, es dejando un testamento donde explique a
la sociedad Monteardila y su abogado Emiro Pretel, quién se las entregara.
para discutir sobre la situación actual de la empresa.
En ese momento el señor Alberto era dueño del La conversación quedó allí. El señor Alberto se
51% de las acciones, y el resto de la Junta de dirigió a su casa, ya era un hombre viejo y cansado. El
Socios, integrada por diez personas, dueñas cada testamento estaba hecho, pero Alberto no se lo diría
una del 3%, y uno de los socios, dueño del 19%, el a nadie. Ese era su as bajo la manga, ya que las
abogado Mario Rodelán. relaciones con sus socios en los últimos tiempos no
iban bien. Nunca estaban de acuerdo con sus
- Señor la situación es clara. Usted no tiene decisiones.
herederos, y si falleciera o se dividirán las acciones
por partes iguales entre los socios, por partes iguales Al llegar eran las 7:00 pm. Se bajó del auto en la calle 8
como lo dice la escritura de Constitución. Hay uno de Bocagrande. Una persona se le acercó. ¿Otra vez
que será el poseedor del 27%, el Dr. Rodelán, quien usted?, “no se cansa de molestarme” le increpo el
pasaría a ser el socio mayoritario y, por ende, viejo.
Representante Legal. Ahora, señor Monterrosa, yo
tenía entendido que usted tenía un hijo. El hombre lo miro. – Pero, papá ¿cuándo me vas a
perdonar? ¿Qué hice tan grave que ha endurecido tu
El señor Alberto contestó: corazón?
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- ¿De qué habla usted? ¿Hasta cuándo? le he de decir espero no verte nunca más - fue la respuesta de la
que mi hijo falleció y que usted no es él. mujer-.
Rafael dio media vuelta y se marchó. Por su mente El capitán de la Policía Nacional, Alonso Martínez,
pasaban muchas cosas. Incluso el recuerdo de todo recibió una llamada donde la Policía Nacional le
lo que había sufrido y la separación para siempre de informaba, sobre el asesinato y daba la dirección
su padre, Alberto entró muy molesto a la casa, exacta. Al llegar al sitio los agentes de la Policía
encontrándose de frente con una visita que lo explicaron con detalles, que unos vecinos llamaron
sorprendió como nunca. Era una mujer. porque escucharon un grito. Vieron salir de la casa a
un hombre bien vestido y, unos minutos después a
- ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres? Te dije que te una mujer. La puerta estaba abierta y no había
largaras, que desaparecieras para siempre de mi vida. señales de que hubiera sido forzada. Martínez bajó
No quiero volverte a ver jamás. del carro y se acercó a la puerta de entrada. Se percató
de que en la entrada había una foto del señor Alberto.
- ¿Por qué me tratas de esta forma? Si al fin y al cabo Al entrar a la casa encontró a un hombre de más o
te di todo lo que soy. Por lo menos agradéceme eso. menos sesenta y cinco años, de pelo blanco y con una
expresión de miedo en la mirada que yacía sin vida, y
- No hables más. Cállate. Lárgate de mi casa, y por su cuello corría sangre rutilante que hacía un
camino a lo largo de la sala.
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Ordenó que se acordonara el área. Llegó corriendo Ella negó con la cabeza, pero luego dijo:
una señora que se acercó al Capitán Alonso.
- Esperé un momento. Hay alguien que últimamente
- ¿Qué sucede? –Preguntó. había frecuentado al señor Monterrosa. Un hombre,
con una vestimenta algo elegante, pero deteriorada.
Los Policías la detuvieron y le pidieron que se Lo interceptaba cuando estaba solo. Yo no lo
identificara. La mujer respondió que se llamaba conozco. El señor Monterrosa me había dicho que
Mariela Fonseca, el ama de llaves del señor Alberto este hombre decía ser su hijo y que lo acosaba. Hay
desde que falleció su esposa, Sandra Ardila. Era lo una mujer que también había hablado con él en varias
más cercano a un familiar que el señor Alberto ocasiones… lo atormentaba. Al parecer era su
pudiese tener en los últimos años. antigua ama de llaves.
La dejaron entrar a la escena del crimen y la El señor contestó:
interrogaron, sin obtener mucha información útil
para el caso. - ¿Por qué cree usted que nunca hizo la denuncia
correspondiente?
- El señor Alberto no tenía enemigos. Era un
hombre caritativo que ayudaba a todo aquel que le - No lo sé, pero era algo que lo perturbaba mucho. Me
necesitare. No sé quién pudo hacer esto. dijo que el hombre se hacía llamar Rafael
Monterrosa.
Al preguntar por su familia, ella contestó: -“Bueno,
lo que sucedió es muy confuso. Él me explicó que su Los Policías iniciaron la recopilación de las pruebas.
esposa y su hijo iban en un automóvil y se estrellaron.
Ella murió y el niño también. El teniente Moreno ordenó al Capitán ubicar y
localizar a ese tal Rafael Monterrosa.
-¿Conoce a alguien que le hubiera amenazado? –
Preguntó el Capitán- El teniente entró a la base de datos y encontró a
Rafael Monterrosa. - Señor, de acuerdo con la
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El Capitán sonrió y dijo: Parece que este caso no es Pasó por la alcoba de sus hijos y vio a aquella mujer
nada fácil. Estamos ante un hombre que suplanta con el cuchillo que amenazaba con matar a la niña.
identidad, un posible asesino. Lanzó un grito de terror y corrió tumbando una
mesa; Sandra en la otra habitación corrió alarmada
Rafael se levantó más temprano que de costumbre. por el estruendo. Al llegar a la habitación encontró a
Su corazón latía más fuerte de lo normal. Había Rafael cargando a Sandra Carolina y llorando.
tenido una pesadilla. En la oscuridad de las cinco de Sandra, un poco alterada le preguntó, qué pasaba
la mañana escuchó una voz: ¿Qué es todo esto Rafael? Él contestó muy asustado:
- “Manuel qué haces despierto tan temprano. Ya vas a - “Es esa mujer que me persigue, que me está
molestar”. amargando la vida”.
Al darse vuelta en la cama no encontró a nadie. Sandra lo miró asombrada.
Aumentaba la frecuencia de los latidos de su
corazón. - ¿De qué mujer hablas Manuel? Aquí no hay nadie.
Solamente estamos tu y yo
- “Esas pastillas han alterado mi juicio, se dijo así
mismo. Debo buscar un médico. Pensó que tal vez -¿Mi amor qué te pasa?, te llamé Rafael. Creo que
estaban conspirando contra él. Encendió la luz y se necesitas ayuda. Esas pastillas debe ser algún tipo de
dirigió al directorio telefónico, percatándose de que alucinógeno.
no coordinaba los pensamientos, así era muy difícil
encontrar el número que buscaba. Encontró por fin - Por favor, te lo pido – la interrumpió él- toma este
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Rafael dudó, pero aquel médico despertaba en él portó muy amable conmigo. Soy nuevo aquí, pero
mucha confianza. Y pensó debo tomar este dicen los demás vigilantes que este hombre viene
medicamento. El doctor González otro tratamiento: periódicamente a los juzgados.
Risperdal una vez al día y lo esperaba en una semana.
- Pero, ¿a una persona que visitaba día a día los
La cabeza del capitán Martínez daba muchas vueltas juzgados nadie en ese sitio la conocía? Acordó con el
pensando en cómo darían con el paradero de Rafael portero que para cuando Monterrosa regresara le
Monterrosa o el supuesto impostor. Sentado en casa informaran a su teléfono móvil, pues era sospechoso
del señor Alberto, notó que el teléfono tenía del asesinato de don Alberto Monterrosa.
identificador de llamadas. Obser vó con Cuando abandonaron los juzgados, el capitán
detenimiento y tuvo la idea de que aquella llamada Martínez recibió una llamada de Medicina Legal. Le
perdida que aparecía registrada debía tener alguna informaban que la victima había sido atacada y
relación con todo lo sucedido. Y decidió devolver la golpeada antes de fallecer. La causa de su muerte era
llamada. Contestaron de los Juzgados Distritales. un trauma craneoencefálico severo. Esta
información de la necropsia poco ayudaría a la
El capitán Martínez acudió con sus agentes. El investigación, pues las únicas huellas encontradas en
primer paso era preguntar si alguien conocía a un la casa eran las del señor Alberto.
hombre llamado Rafael Monterrosa. Sin obtener
respuesta, bajó hacia la portería para interrogar al El teléfono timbró; el capitán Martínez pensó en lo
portero. Pero antes le solicitó el libro de registros de hábil que había resultado el portero del Juzgado
las personas que habían visitado los juzgados el día Distrital. Pero al contestar su rostro reflejaba un
anterior y se sorprendió al ver el nombre de Rafael dejo de desilusión. Era uno de los investigadores
Monterrosa entre los anotados. Preguntó al portero judiciales que aún seguía en la casa del señor
si le conocía. Alberto. Le informaba que habían encontrado una
pista importante. De inmediato Martínez se acercó a
- Si, señor. Recuerdo bien a este hombre porque se la casa y su sorpresa fue mayúscula cuando el
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investigador le entregó una foto de un hombre - ¿Sabe usted a qué horas suele frecuentar este
esbelto con un vestido entero deteriorado, y pensó hombre el juzgado?
en vos alta.
El portero un poco dudoso le dijo que no estaba
- “¿Será este Rafael Monterrosa?” seguro, entonces hizo una llamada y respondió que
por lo general llegaba alrededor de las diez de la
Preguntó quién se la había dado. mañana.
- Un vecino me la entregó –contestó el investigador Martínez pensó: “Que esa sería la hora en que él y
judicial-. Anoche le llamó la atención que este sus investigadores judiciales estarían allí para
hombre estaba desde temprano en la esquina de la capturarlo”. Le advirtió que era un operativo
casa como esperando al señor Monterrosa. Por policiaco y que no debía avisarle a nadie, pues
curiosidad le tomó esta foto, pero él quiere pondría en aviso al sospechoso. Incluso le informó
mantenerse en el anonimato por su seguridad. que él había detenido la noticia en los medios de
comunicación para que el presunto asesino
- Esta es una valiosa prueba –dijo- y regresó a los continuara confiado.
juzgados para interrogar al portero. Quería saber si
aquel hombre por el que había indagado era el El despertador de Rafael sonó más duro que de
mismo de la foto. costumbre. Había dormido toda la noche a causa del
medicamento que le había ordenado el médico.
Sin vacilar, contestó afirmativamente. Seguido al estruendo del despertador lo primero que
escuchó fue una voz que le decía:
- ¿Esta seguro?
- Si ves Manuel, cada vez estás peor ¿adónde vas a
- Más seguro que de mi nombre. Este hombre es el llegar?, a pesar de que tomas otras medicinas no
que dicen que viene aquí casi todos los días. mejoras.
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- Déjeme en paz, gritó él, no sé de que habla, ni - No tenías que buscarme en la primera planta sino
quien es Manuel. en la segunda. No me di cuenta de cuando te
levantaste de la cama.
Volteó hacia su esposa, por que se imaginó que el
grito la despertaría, pero para su sorpresa y angustia Él se quedó atónito, pues juraría que ella no estaba
a su lado no había nadie, estaba solo. Se levantó en la cama. De pronto recordó con nerviosismo que
corriendo y se asomó por la ventana, y su estupor fue el carro no estaba y que seguramente algunos
mayor por lo que vio, o mejor, por lo que no vio. Su delincuentes se lo habían llevado. Corrió hacia la
auto último modelo no estaba en el garaje, seria que puerta y la sorpresa fue aún peor: el carro estaba allí
su mujer se lo llevó, o peor, la secuestraron junto con como si nadie lo hubiese tocado. Se tomó la cabeza
los niños. con las dos manos y casi llorando, subió hasta donde
estaba Sandra. Luego de toda la conmoción se bañó y
Corrió por las escaleras y, al pisar el segundo escalón, se vistió para tratar de continuar con sus labores, para
perdió el equilibrio de su cuerpo y rodó por las olvidar tanta tortura.
escaleras hasta llegar al rellano de la salita de estar.
Por un momento perdió el control de su mente, pero Eran las 12:00 m., como siempre llegó a los Juzgados,
lo recuperó en pocos segundos. Al tratar de pero esta vez se encontró con tres hombres, uno alto,
incorporarse se oyó un grito que provenía de la corpulento, de piel morena, que se le acercó
segunda planta.
- ¿Qué pasa Rafael? ¿Qué fue ese ruido? - ¿Es usted Rafael Monterrosa.?
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- Capitán Martinez del CTI de la Policía Judicial, - A pesar de lo que ha escuchado, incluso hasta dicho
dijo el hombre. Necesito hablar con usted. por mi padre, no es cierto, yo si soy su hijo… yo era
su hijo.
Entraron al patio de frondosos árboles y se
sentaron. Martínez fue al grano. - Pero, ¿Por qué un padre negaría a su único hijo?.
Preguntó Martínez.
- Señor no sé si está enterado de que antes de Unas lágrimas corrieron por las mejillas de Rafael. Su
anoche asesinaron en su casa al señor Alberto triste pasado, inexorablemente volvería, y quizás esta
Monterrosa. vez más cruel que nunca.
Rafael no supo que pensar. Muchas cosas pasaron - Yo no lo tengo claro. Mi niñez, incluso para mí, es
por su mente. Su expresión era de angustia, de confusa. Pero se que él me culpaba por la muerte de
ansiedad y consternación, pues recordaba haberse mamá. No sé que pude haber hecho… A pesar del
encontrado con él esa noche. tiempo nunca me lo perdonó. Hice todo lo que pude
para que me perdonara y, lo peor, nunca me dijo que
- ¡Mi padre muerto!, ¿Quién pudo asesinarlo? fue lo que hice, o por qué me acusaba de la muerte de
mamá.
Martínez también estaba consternado: la expresión
de aquel hombre no era la de un asesino en evidencia, - Lamento decirle señor Rafael, que a pesar de lo que
sino la de un hijo dolido. me ha dicho, usted es el principal sospechoso del
asesinato del señor Alberto. Todas las pistas apuntan
a que la única persona que incomodaba al señor
- Su padre… Tengo entendido por versiones
Alberto e irrumpía en su intimidad era usted. Hay
fidedignas que usted a pesar de tener el nombre del
testigos y pruebas fehacientes.
hijo del señor Alberto, no es su hijo. Este murió en
un accidente automovilístico.
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Acto seguido, le mostró la foto suministrada por el En las oficinas de la Sociedad Monteardila, el
vecino. Fotografía en la que se observaba a Rafael abogado del señor Monterrosa se encuentra reunido
merodeando la casa de Alberto. Le explicó que con el resto de personas que conforman la sociedad.
había testigos que aseguraban que esa noche, Explicaba los pormenores del asesinato y la
minutos antes del asesinato, él había interceptado al organización del sepelio. No perdió la oportunidad
señor Alberto. de poner sobre el tapete el problema de las escrituras
de constitución de la sociedad, ya que en ellas estaba
- ¡Yo no mataría a mi padre¡ habló con voz especificado que si el señor Monterrosa fallecía, sus
entrecortada Rafael. Su ausencia durante tantos años acciones pasarían a manos de sus herederos, y si no
me hizo amarlo más, porque además de mi esposa… fuese así, en segunda instancia, las acciones se
y mis hijos, era lo único que tenía. dividirían con el resto de los socios y que lo último
- Quisiera que fuera cierto, señor Rafael, y eso que podría cambiar esto seria un testamento escrito
espero. Pero de todas formas debe declarar ante un por el señor Monterrosa.
fiscal. Lamento decirle que está usted detenido por el
homicidio del señor Alberto Monterrosa. Uno de los socios se levantó:
Rafael fue sacado esposado de los Juzgados. - Se que ese es su deber abogado – dijo -, pero el
Después de todo lo que había sucedido en esos señor Alberto fue alguien muy importante para
últimos días, en la patrulla sólo pensaba en que sí era nosotros y muy querido. Pienso que lo primero es
probable que aquellos hechos raros experimentados ocuparnos de su despedida. Los aspectos legales de
pudieran haberlo llevado a asesinar a su padre en un la sociedad tendrán su tiempo para ser discutidos.
momento de enajenación mental que no podía
recordar, cosa que no sería extraña y que en ese El resto de los socios asintieron con la cabeza. El
momento puso el corazón de Rafael a mil, por el abogado no quedó muy contento con lo que se dijo,
simple hecho de pensar que podía en verdad ser el pero de todas formas tuvo que aceptar.
asesino.
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Por ser un caso de asesinato, el sepelio fue lo más su cabeza a punto de estallar se preguntaba cuál fue el
discreto posible. Solo asistieron los socios, el motivo por el cual su padre lo quisiera desaparecer de
abogado y su cercana ama de llaves. Su última la faz de la tierra.
morada fue el cementerio de Manga en un mausoleo
donde habían sido enterrados sus padres, su esposa e - Luego de la audiencia se detuvo a Rafael en los
hijo . calabozos de la Fiscalía y se intentó la comunicación
con su esposa, pues ese número estaba fuera de
En los recintos de la Fiscalía Distrital, un fiscal servicio.
interrogaba a Rafael tratando de esclarecer los
móviles del asesinato. Rafael explicó claramente que - No puede ser, desde allí realizamos llamadas todos
él interceptó al señor Alberto a las 7:00 p.m., pero los días. Qué clase de broma es ésta? ¿Quien esta
luego de una corta conversación se había alejado de detrás de todo esto?.
su casa y no supo más de él sino hasta hoy, cuando le
dijeron que estaba muerto. El fiscal indagó sobre la
fotografía que le habían tomado increpando al señor El agente hizo caso omiso a las palabras de Rafael,
Alberto. Rafael aclaró que la conversación era mientras este gritaba dentro de la celda. Al perderse
relacionada a un problema familiar y que ya se lo de vista el agente, Rafael se refugio en un gran
había explicado al capitán. silencio y pensó que estaba en graves problemas.
Ahora su preocupación se hacia doble, por un lado
El fiscal seguía argumentado que él había realizado pensaba: ¿Habré matado a mi padre? O si todo esto
una llamada desde los Juzgados en las horas de la es un plan de algún enemigo del señor Alberto, que
mañana. También preguntó por su supuesta muerte quería involucrarme, o si es una terrible pesadilla de
hacía años en un accidente automovilístico. Rafael se la cual despertaría en cualquier momento en el
mostró confundido, pues hasta hoy se enteraba que regazo de Sandra. Pasaron treinta minutos, cuando
su difunto padre lo había dado por muerto, y una voz dulce y entrecortada habló detrás de los
reposaba en los archivos su acta de defunción. En barrotes.
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La noticia llegó a la celda de Rafael, cosa que en vez Con preocupación, el Capitán señaló que el
de colmarlo de alegría le generaba preocupación. próximo objetivo era el abogado de muchos años del
Para él, todo lo que había sucedido en esos dos días señor Alberto, no como sospechoso directo, pero sí
no tenia explicación. La ilusión de que su padre lo para indagarle.
perdonara se había esfumado. Ya no existía, pero
sabía que debía aclarar todo, pues su nombre había El teniente explicó que en la casa del señor
quedado en entredicho. Monterrosa se habían encontrado algunas
fotografías que podían servir como evidencias. Las
Cuando se le entregó la orden de salida, su esposa lo sacó de su bolsa y las entregó, agregando que sólo
esperaba en la puerta de la Fiscalía. En ese momento tenían las huellas del señor Monterrosa. En la
tuvo la idea de que su esposa no era la que estaba allí fotografía se encontraba el señor Alberto, una mujer
esperándolo, sólo lo comprobó acercándose a ella. y dos niños, cosa que intrigó a Martínez. Según las
Caminaron hasta la Avenida Santander y tomaron un versiones conocidas, el señor Monterrosa sólo tenía
transporte que los llevó hasta su casa en Manga. un hijo y en la fotografía se hallaba una mujer, que no
era el ama de llaves, a quien él había interrogado el
En el otro extremo de la ciudad, el Capitán Martínez día del asesinato. Deberían ahora, identificar a estas
continuaba pensando en el asesinato. Aunque creía personas y saber que vínculos tenían con el señor
que Rafael no lo había ejecutado, la pregunta saltaba Monterrosa.
a la vista
En la casa, Rafael estaba sentado en una mecedora,
¿Quién pudo haberlo hecho? en la alcoba principal y pensó en un nombre que le
parecía conocido. Pero no recordaba a quién se
El Teniente Moreno se acercó al capitán para refería: Carlos Ganem. Al pensar en ese nombre
informarle que el testamento que el abogado había sentía angustia y desesperación, que lograban
nombrado no existía: no se había notificado ante ponerlo a sudar. Se levantó de la mecedora y caminó
ningún Notario y en toda la casa no se encontraba. hacia el baño. Era tanta la desesperación que tenía
que hacer algo.
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En ese momento comenzó a recordar la imagen de percataba de lo más mínimo. Escuchaba la voz de
un hombre de edad, pelo cano y escaso, de voz una mujer de edad que siempre le hablaba y que
fuerte. Sintió terror, recordaba una carretera entre parecía provenir de otra habitación donde estaban
neblinas donde la única voz que se escuchaba era sus hijos; aquella voz le decía:
la de él gritando y llorando de dolor y terror,
intentando salir por la ventana del auto y luego un - Deja de moverte, ese catre hace mucho ruido y no
choque fatal. Reaccionó, se tomó la cabeza con las puedo dormir.
dos manos. No sabía cómo habían llegado a su
mente esos recuerdos que para él eran extraños. Lo Él se levantó sobresaltado, más se tranquilizaría
único que tenía claro era que aquel nombre que había diciéndose a sí mismo que era un sueño. Estaba
recordado coincidía con la figura de aquel anciano. seguro de una cosa que al aparecer el alba iría adonde
González, pues lo necesitaba de manera urgente.
Se estaba sintiendo muy mal. La angustia había
aumentado a pesar de haber ingerido el El capitán Martínez con la foto en la mano, llegó a la
medicamento. La conclusión era que debía ir a donde casa del ama de llaves. Le mostró la foto para
González de nuevo, para conocer qué opinión tenía esclarecer quienes eran las personas en la fotografía.
él de esta situación. Las imágenes se repetían en su
mente, pero esta vez pudo reconocer la figura de la - Puedo ayudarlo poco señor Martínez. Cuando
persona que conducía el automóvil. Era su padre llegué a la vida de Don Alberto este ya había sufrido
Alberto, y pensó que lo del accidente era cierto. Pero la tragedia de su familia.
por qué su padre no lo recordaba bien si el estaba allí Martínez hizo un gesto de preocupación:
ese día, y lo peor, por qué su padre siempre insistía en
su culpabilidad por la muerte de su madre. - De pronto pueda ayudar, algo que el señor le haya
contado.
Intentó dormirse, pero no pudo. Toda la noche soñó Al tomar la fotografía la mujer pudo dar datos algo
con el accidente y se levantó sudado. Su esposa no se
certeros.
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
- La persona al lado de Don Alberto es su esposa El Capitán Martínez se dirigía a Monteardila para
Sandra. Lo sé porque la he visto en fotos que don cumplir con la entrevista prevista con el abogado. Su
Alberto me mostró. Este niño a la derecha es su hijo mente daba muchas vueltas. Entre más se adentraba
Rafael, quien murió con su madre en el accidente de en el caso más confuso parecía ser y su curiosidad
tránsito y el otro niño a la izquierda no sé quién es. judicial le había dado paso a su curiosidad humana de
saber a donde llegaría esa historia.
Martínez no tardó en señalar a la persona en el
fondo de la fotografía e interrogar quien era. Al llegar, se saludó con el abogado y tuvo la misma
impresión del ama de llaves: que era un hombre
- No conozco el rostro de esa mujer. Pero debe ser la introvertido. Charlaron unos cuantos minutos hasta
anterior ama de llaves de la familia. Él me hablaba que Martínez comenzó su interrogatorio
muy poco de esta persona, pero supongo que debe preguntando qué clase de relación tenia con el señor
ser ella. Alberto. Este rigurosamente explicó sus vínculos
con Don Alberto. Él era hacía mucho tiempo su
Martínez agregó, que existía la posibilidad que ese abogado y confidente: su abuelo había sido el
otro niño fuese también hijo de Don Alberto. abogado de Don Alberto desde sus inicios
empresariales.
- No creo, Don Alberto jamás negaría a un hijo. Martínez enseguida replicó que eso quería decir que
él había conocido a su hijo y esposa.
El Capitán Martínez le dijo que tendría una reunión
con el abogado personal de Don Alberto. Le - No señor – contestó - yo estuve fuera del país
preguntó si lo conocía, y la señora ama de llaves estudiando toda la carrera. Mi abuelo si los conoció.
contestó que pocas veces lo había visto, pero que era El Capitán saltó inmediatamente para decirle que si
un hombre muy callado y reservado. podían contactar a su abuelo para que les contara. El
hombre negó con la cabeza y explicó que él ya había
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
muerto y que lo poco que conocía de la familia lo decía ser el hijo de Don Alberto y que éste le había
sabía de boca de Don Alberto. dicho que su padre lo culpaba por la muerte de su
madre. Entonces debía ser culpable de aquel
- ¿Podría compartir eso conmigo? accidente fatal.
- No se que tanto le dijo ese hombre. Por lo demás
Él asintió con la cabeza, asegurando que no tenía siempre me intrigó el hecho de que ese hombre dijera
nada que ocultar, cosa que le pareció extraña a ser hijo de Don Alberto. Él siempre lo negó y yo le
Martínez. Hasta ese momento no había insinuado creo. Él nunca me dijo a mí que su hijo era culpable
nada del caso de Don Alberto Monterrosa. de algo.
- Don Alberto era casado con doña Sandra Ardila. A cada minuto que pasaba, esa conversación se
Tuvieron un hijo. Rafael Monterrosa Ardila. volvía más estéril. El abogado no le aportaba
ninguna información valiosa. Por eso desvió la
Relató poco, pero contó lo trágico de sus vidas y que
conversación a los asuntos legales del señor
éstas se habían segado en el horrible accidente en la
Monterrosa.
carretera de la cordialidad rumbo a Barranquilla. El
rostro de Martínez cambió de expresión: el destino Esto si motivó al abogado, quien sin dilación empezó
que llevaba la familia hacia Barranquilla podía ser una a hablar y esbozó su gran preocupación por lo que
dato importante. pudo pasar con su amigo y cliente. Al menos eso fue
lo que trató de demostrar.
- ¿A dónde se dirigían?
El abogado afirmó que no lo sabía en realidad y lo Se detuvo a hablar sobre las escrituras: estas tenían
más probable es que fueran de paseo. Martínez le cláusulas especificas que fueron modificadas de las
explicó que había conversado con una persona que originales cuando su familia murió. Como no tenía
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
herederos, él consideraba que todos sus socios, mentía, pues su voz cambió de tonalidad, y para un
quienes eran las personas que habían trabajado con investigador tan experimentando como él, eso no
él para sacar adelante la empresa, debían repartirse pasaba inadvertido.
las acciones por partes iguales al momento de su
muerte. Pero que el tiempo fue haciéndole cambiar Al amanecer, Rafael se levantó y entró rápidamente a
de opinión. Había tenido muchos problemas con la ducha. Se vistió y se dirigió al consultorio del Dr.
ellos, y con uno en especial, que censuraba mucho la González. Tuvo que esperar un largo turno, pues al
forma como dirigía la Junta Directiva. Su apreciación no tener cita apartada debió ser el último. Sentado en
era que este socio quería bajarlo de la dirección a el consultorio, leyó revistas que explicaban cómo los
como diera lugar, estos incidentes motivaron a Don trastornos mentales, con un excelente manejo
Alberto a cambiar de opinión y me preguntó cómo medicamentos, mejoraban ostensiblemente. Pero, a
podía modificar esa cláusula. Le dije que podía la altura de su estado de salud mental, le preocupaba.
hacerlo con un testamento que refrendaría la Finalmente, después de varias horas de espera pudo
cláusula. La noche de su asesinato él se disponía a seguir. González de inmediato percibió que su
ajustar lo que faltaba de su testamento, porque creo paciente se encontraba ansioso aun más de lo que
que ya lo había comenzado. había estado la última tarde que lo atendió. Después
Martínez pregunto que si él sabía a quién le pensaba de una conversación de quince minutos, donde
dejar sus acciones en el testamento. Rafael trató de explicar que había empeorado y
González tomaba los datos de los síntomas nuevos
El abogado vaciló. Luego de pensarlo mucho le que padecía, - Rafael volteó hacia la pared que tenía
contestó que él donaría toda su herencia a un centro en frente de él en donde se exhibían con claridad los
de cuidado de adultos de la tercera edad de la ciudad. diplomas que refrendaban a González - y pudo leer
No quería que nadie a su alrededor disfrutara de esa uno muy particular. Su corazón se agitó al punto de
fortuna. Martínez pudo percibir de inmediato que le quererse salir del pecho. No podía creer lo que había
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
leído. El nombre de Carlos Ganem. Miró hacia abajo en las últimas veinticuatro horas. No sé de dónde lo
y luego hacia el diploma nuevamente. Su cara conozco realmente.
expresaba tanto asombro que González le preguntó
qué veía con tanta insistencia. González se sorprendió, pero no le dio importancia.
Carlos Ganem era un hombre muy conocido en el
Rafael se levantó y caminó hacía el diploma. medio y tal vez Rafael escuchó hablar de él en algún
lado. Este le refutó que el único médico psiquiatra
- ¿Quién es Carlos Ganem? – preguntó con voz que conocía era a él, González.
entrecortada.
González cortó el tema, explicando que se debería
González con expresión tranquilizadora contestó a aumentar las dosis de la droga y si persistía, que debía
su pregunta. agregar otro medicamento. Para entonces González
pensó que los trastornos de su amigo parecían ser
- Carlos fue mi profesor y este era su consultorio.
una esquizofrenia y lo más probable, tendría que
Cuando él se retiró yo lo heredé.
hospitalizarle para manejarlo: el problema del
asesinato de su padre era el desencadenante que no lo
De todas formas, la expresión de Rafael era extraña.
dejaba mejorar.
A lo que González replicó:
Al salir del consultorio, Rafael se encontraba
¿Por qué tanto afán con el nombre? ¿Hay algo que te
preocupado, no tanto por la idea del aumento de la
preocupa?
dosis del tratamiento como de dónde conocía a
Rafael dudó varios minutos. Ganem. Qué significaba y por qué este problema se
complicaba cada vez más.
- Sí, he estado repitiendo ese nombre en mi mente
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
Mientras tanto, en el piso tres del edificio Popular, la La discusión se prolongó más de lo previsto. Los
Junta se volvió a reunir para discutir los pormenores alegatos no se hacían esperar y estaba claro que
de la situación del testamento de Don Alberto. Uno ninguno de los diez socios estaba de acuerdo de que
de los socios se pronunció: pasaran las acciones al centro de ancianos.
- Pero, ¿cómo vamos a permitir que Alberto le deje Mientras que el abogado Emiro defendía su punto de
sus acciones a un centro donde cuidan ancianos, vista, dudaba de los de la Junta, así como los de la
después de que hemos luchado tanto por esta
Junta dudaban de él.
empresa? Si no tiene herederos, que eso nos quede a
nosotros.
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
Cuando Rafael caminaba por los Juzgados fue El abogado explicó claramente que debía decirlo. Su
interceptado por una persona. respuesta, o de la verdad, dependía el futuro de los
bienes de su cliente. Le refirió con lujos y detalles lo
- Señor Rafael ¡es usted¡ del testamento y la cláusula que hacía que todo
quedara a nombre de la Junta de Socios.
- Sí, soy yo, señor ¿qué se le ofrece?
- Señor Rafael, si los deseos de mi cliente cambiaron
- Mire Rafael, soy el doctor Emiro, abogado de con el tiempo quiere decir que no confiaba ni eran de
Don Alberto Monterrosa. Déjeme invitarlo a su agrado esos socios y que estaba seguro de que
tomar algo. Debo hablar con usted de inmediato. preferiría que fuera cualquier otra persona que se
quedara con sus bienes menos ellos.
Rafael, aunque desconfiado, no tuvo otra alternativa
que aceptar la petición del abogado. Rafael se sorprendió. ¿Qué era lo que quería el
abogado? ¿Por qué le interesaba tanto el tema de la
Sentados en la cafetería, el motivo de tan elegante
herencia? Para él, esta actitud lo hacía sospechoso del
invitación no se hizo esperar.
asesinato de su padre.
- Señor Rafael, seré breve. Le pregunto: ¿Es usted
- No se preocupe señor Rafael, mis honorarios están
de verdad hijo de mi cliente?
tasados ya. Mi interés no es otro diferente a que se
Rafael contestó con voz enérgica cumpla la última voluntad de mi cliente.
- ¿Esto era lo que quería hablar? Estoy cansado de Rafael contestó que accedería. Pero ¿cómo
esto. Sé que no lo creerá. Mi padre nunca le habló comprobaría que él era el único y verdadero hijo de
sobre mi existencia, pero es cierto lo que le digo. Don Alberto y por lo tanto su heredero?.
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Amigo con una prueba de ADN – respondió el Mientras el Capitán se encargaba de otros casos,
abogado - con una sola prueba de ADN todo se sonó su celular personal. Era el teniente Harold
esclarecerá. Erbot, quien comunicaba algo importante.
Rafael pidió que por favor dejara consultar con su - Capitán, debe venir inmediatamente a casa de Don
esposa. No estaba convencido del todo, si eso era lo Alberto Monterrosa, se nos han metido al cuarto.
correcto
El abogado accedió. Pero al salir de la cafetería, miró Sin vacilar, el Capitán agarró el revólver que tenía
de pies a cabezas a Rafael y exclamó. sobre el escritorio y su kepis, Grande fue su
impresión al ver cómo habían violentado la casa del
- ¡Este hombre está loco de remate!. señor Monterrosa.
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que ir tras la pista de quien hizo esto. Quiero - Tiene, Capitán, algún indicio de quién pudo haber
vigilancia las veinticuatro horas en la casa. Quien sido.
asesino al señor Monterrosa regresará y quiero
atraparlo. - No, abogado, pero no descansaré hasta saberlo.
Al volver a la estación se encontró con el abogado El teléfono volvió a sonar. El Capitán contestó.
Emiro Habló unos minutos y luego, dirigiéndose al
abogado, le dijo:
- Abogado, ¡que sorpresa!.
- Abogado, debo retirarme. Yo lo llamaré.
- ¿Por qué se sorprende, Capitán? Quedamos en
hablar para ver qué pasó con el testamento. Se estrecharon la mano. El Capitán regresó a la casa
de Don Alberto.
Se miraron fijamente. Era obvio que el Capitán, a
estas alturas de la investigación, estando en juego - ¿Qué sucede teniente? ¿Qué fue lo que
encontraron?
cosas tan importantes, desconfiara hasta de él
mismo.
El teniente mostró un baúl que se encontraba en el
ático del la casa. Explicó que los que entraron a la
- Señor Emiro, he de contarle que alguien ingresó en
casa lo forzaron y buscaron por todas partes y que al
la casa de su cliente y destruyó todo.
parecer no encontraron nada y que ellos habían
descubierto un doble fondo en el baúl donde estaban
Emiro mostró cara de preocupación. Para él también
muchos documentos y un álbum de fotografías.
era muy claro que aquella persona estaba buscando el
testamento para destruirlo. Sus sospechosos número - Llévelos a la estación. Serán revisados bajo mi
uno eran los diez de la Junta de Socios supervisión.
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Al llegar a la Estación todo giró alrededor del baúl. Se Rafael llegó temprano a su casa, como últimamente
encontraron documentos de la casa en Bocagrande había sido costumbre. Recordó que su psiquiatra
y de las escrituras de la empresa, como otros títulos había hecho énfasis en que debía aumentar el
valores. Pero no había rastro alguno del testamento. tratamiento. Esa noche se tomaría dos tabletas de
El Capitán estaba por creer que ese testamento no Risperdal de dos miligramos. Antes de acostarse,
existía. Luego observó el álbum. pasó revista al cuarto de sus hijos. Todo estaba en
orden, por lo que se acostó al lado de su esposa un
poco tranquilo.
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
alterado. No entendía en lo absoluto lo que sucedía. Cuando la mujer entró a la oficina tuvo la sensación
Perdió nuevamente el contexto de sus actos y la que la conocía.
emprendió contra el vigilante a golpes. La policía se
hizo presente y lo detuvo. Conversaron cinco minutos, el Capitán detalló que
no conocía a la persona que ella describía. Por más
Mientras el Capitán revisaba con detenimiento el que insistía no lo recordaba.
álbum, encontró fotos de la familia, los padres de
Don Alberto y otros familiares cuando era joven. La mujer solicitó que buscara a alguien con las
Supuso que aquella foto que habían encontrado el características de su hijo en otras estaciones. El
día del asesinato debía pertenecer a aquel álbum. Capitán explicó que de eso se encargaría el agente
que estaba en la recepción. Por último agregó:
Miraba con detenimiento las fotos: los dos niños casi
de la misma edad y aquella mujer misteriosa. No - No recuerdo a su hijo, pero usted me es conocida
sabía con exactitud, pero algo turbio había en esa
mujer y Rafael. Un agente se acercó. - No sé Capitán, tal vez nos hemos visto en algún
lugar
- Señor, perdone que le interrumpa. Pero allá afuera La mujer dio media vuelta y salió. El Capitán bajó la
está una mujer que dice ser la madre de Manuel. No mirada al álbum y tuvo una espeluznante sensación.
recuerdo el apellido. Dice que usted lo tiene detenido La mujer misteriosa del fondo en la foto se parecía a
aquí. Yo le he explicado ya que aquí no se encuentra esta mujer en su juventud. Rápidamente corrió a la
detenido nadie con ese nombre y esa descripción. recepción, pero ya no estaba.
- ¿Qué tengo yo que ver con eso? - Agente Molano. ¿La mujer donde está?
- Ella quiere hablarle.
- Capitán, ya salió
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- ¿Le dejó alguna forma de comunicarse con ella? - Capitán, no lo sé. Me dirigía a trabajar después de
¿Una dirección, un número telefónico? que usted me dejó esta tarde, pero no me dejaban
entrar. Yo no entiendo qué sucede. Todos están mi
- No mi Capitán, lo siento contra. Alguien me juega una broma.
El Capitán regresó a su oficina y comenzó a llamar a - Bueno, Rafael, te voy a ayudar, pero déjate.
todas las estaciones, centros de atención inmediata
de la Policía en la ciudad, pero no encontró a ninguna Explicó con detalles a Rafael sobre la mujer que le
persona que respondiera al nombre que la mujer había visitado en la estación preguntando por él.
había dicho. Pero en la estación número 1 de Rafael se sorprendió y miró con miedo al Capitán.
Chambacú se encontraba un hombre que había sido
encerrado por alboroto en los Juzgados, con una - ¿Qué le pasa Rafael? Parece que hubiese visto un
descripción de loco, por lo que no prestó mucha fantasma.
atención.
- Algo así, Capitán. Ultimamente he estado
Cuando volvió a sentarse tuvo una idea “los encontrando en mi casa a una mujer con una
Juzgados“ y se dio cuenta de que allí trabajaba Rafael. descripción parecida a la que usted dice. Pero yo no la
Decidió ir a la estación en busca de él. conozco.
Al llegar, sus sospechas se hicieron ciertas. El Comenzó a referirle las veces y en qué circunstancias
hombre encerrado era Rafael, con un aspecto la había visto. Le comentó que sentía temor y que no
deplorable y mirada de enajenado. Se acercó y había dicho nada por miedo a que pensaran que de
ordenó que lo dejaran salir para hablar con él. veras había enloquecido. Pero con esta evidencia,
sabía que esa mujer sí existía y que lo estaba
- Rafael, ¿ahora qué pasó? persiguiendo.
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- Lo siento, Rafael, ordenaré a unos agentes para que aquel hombre exigió que se realizara una prueba de
vigilen tu casa, pero no te metas más en problemas. ADN y a eso tenia derecho.
Vete a casa.
- ¿Qué dices? Como ya sabes que no apareció el
Una vez más estaba en libertad y se dirigía a su casa testamento esta es otra treta tuya para evitar que se
en su auto, muy cansado y desesperado. Ahora tenía haga justicia y las acciones pasen a nuestro nombre.
la certeza de que la persona que mató a su padre
estaba relacionada con aquella mujer misteriosa. Agrego otro.
Al día siguiente, en el tercer piso del edificio - Como nos damos cuenta, has decidido declararnos
Popular, se reunía la Junta Administrativa de la la guerra. Pues aceptamos tu guerra. Iremos hasta las
empresa. Después de resolver varios puntos, Emiro últimas consecuencias.
se levantó.
Emiro decidió que debía ser cauteloso, pero que
- Señores, ayer en la tarde se acercó a mi oficina un también iría hasta las últimas consecuencias para
hombre que se dice llamar Rafael Monterrosa. cumplir con la voluntad de su cliente y amigo.
Afirma ser hijo del señor Monterrosa, y, por lo tanto,
su único heredero. Se dispuso a ir al Juzgado a encontrarse con Rafael. Al
Dos de los socios, airados, se colocaron de pie preguntar por Rafael el portero contestó que no lo
conocía y que no había visto nunca a un hombre con
- Pero, ¿qué dice Emiro? Acaso cree que somos esa descripción. Emiro le parecía extraña y
tontos? Ese hombre del que habla lo conocemos descabellada la opinión del portero sobre Rafael. No
perfectamente y Alberto siempre lo negó. era tan buena, y nada de extraño tenía que mintiera,
pero cual seria su interés para engañarlo. Ahora solo
Emiro explicó con claridad que de todas formas
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tenía que esperar que él se comunicara para poder había hecho caso a las recomendaciones del
hablarle. Capitán. No había salido ni había dado señas de que
sabía de los hombres.
Mientras, Rafael en su casa no quería salir por temor.
No quería comer y la noche anterior no pudo dormir Se oyó un toque en la puerta y un grito.
bien a pesar de que se tomó el medicamento. Así
pasó todo el día, y al caer la noche se quedó dormido - Rafael Monterrosa, somos la policía, abra
en el sofá. Cuando escuchó un ruido se asomó por la
Rafael se asomó por la ventana para verificar que en
ventana y vio a dos hombres paseándose frente a la
realidad fuese la policía y pudo ver a los dos agentes
casa y señalando. Rápidamente agarró el teléfono y
en la entrada. Accedió a abrir.
marcó el número del Capitán Martínez. Este
contestó en la otra línea. Los policías requisaron toda la casa y sus alrededores
sin pistas siquiera de que alguien hubiese estado allí.
- A la orden, habla el Capitán Martínez
Incluso entrevistaron e interrogaron a algunos
- Capitán, soy yo, Rafael. Recuerda lo que le vecinos sin datos positivos. Los policías se fueron, a
comenté. Hay dos hombres en los alrededores de mi pesar de que Rafael insistió. Pero luego llegó un
casa y mi esposa e hijos no tardan en llegar. Temo lo agente de la policía que se quedaría toda la noche
peor. Alguien nos persigue. vigilando. A Rafael le preocupaba que su esposa no
regresaba, pero, vencido por el sueño, se durmió
- Tranquilo Rafael, enseguida envío una patrulla nuevamente en el sofá.
para allá. No salgas de la casa.
Se levantó temprano. Al asomarse a los cuartos no
Pasaron cinco minutos cuando a lo lejos se oyó el vio a su esposa ni a sus hijos. Algo muy extraño.
ulular de la sirena de la patrulla policíaca. Rafael Levanto el teléfono, pero no funcionaba, salió a
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llamar a la calle. Llamó nuevamente al Capitán Sentado en el pretil del frente, pensando en lo que le
Martínez, más desesperado que la noche anterior. Su sucedía, decidió ir a la casa del frente para preguntar
familia había desaparecido y temía que aquellos por su familia política.
hombres de anoche la hubiesen secuestrado.
No encontró respuesta alguna. Todos le decían que
- Rafael, no se puede declarar como desaparecida a una familia con esa descripción nunca vivió en esa
una persona si no tiene veinticuatro horas. Porqué casa que además estaba deshabitada hacía muchos
mejor no llamas a la casa de su madre. Quizás este años. Entonces, ¿qué pasó? ¿Era acaso la dirección
allá. equivocada? De pronto, recordó que podría estar en
Cartagena Autos, la empresa donde trabajaba. Al
Rafael seguía muy desesperado. Angustiado, trató de llegar a la esquina, llamó desde un teléfono público
buscar el teléfono de su suegra pero no lo ubicado en la acera y respondió la contestadora.
encontraba. Así que se dirigió a la casa en el barrio Marcó al celular, pero timbró hasta llegar a correo de
España. voz. Dejó un mensaje: “Amor, si logras escuchar,
llámame por favor. Perdóname si me equivoqué y te
Rápidamente, llegó a la casa de su suegra. Pero todo ofendí en algo. Te amo, Rafael”.
seguiría empeorando. Al llegar, encontró una casa en
ruinas, como si nadie la hubiese habitado en años. Recordó que debía reunirse con el abogado. Sin
Destruida, sin techo, sin puertas y sin muebles. La dilación, tomó su auto y se dirigió al Juzgado.
revisó hasta el último rincón, mientras repasaba en
su mente los recuerdos de aquella casa. A ver si se Se sentía muy temeroso por el incidente del día
había equivocado de lugar. Pero esos recuerdos anterior. Sus nervios estaban en el filo de una navaja,
coincidían con la casa actual en ruinas. pero se encontró con el abogado en la puerta. El
abogado lo observó de pies a cabeza.
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- ¿Le pasa algo señor Rafael? tratamiento psiquiátrico por una patología mental.
Mientras tanto, en la oficina, el Capitán Martínez
Respondió con la cabeza que no, pero luego continuaba revisando el álbum de fotografías. De
corrigió: pronto se topó con una tarjeta que decía
textualmente: “Carlos Ganen, médico psiquiatra”
- Bueno, la verdad es que estoy preocupado por mi Debajo estaba la dirección: Edificio Concasa piso
familia. Más es algo sin mucha trascendencia nueve.
Emiro seguía asombrado, pero debía hablar con él El Capitán no le prestó en el momento la atención
inmediatamente. que debiese. No encontraba relación con el crimen
en investigación. Casi enseguida recibió la llamada de
- Rafael, la situación es delicada. Obviamente, como la Fiscalía para informarle.
lo esperaba, los diez de la Junta no están de acuerdo y
debemos hacer un estudio de ADN para comprobar - Capitán, por favor, hágale llegar la citación al señor
la paternidad del señor Alberto. Rafael Monterrosa para el día diecinueve de marzo
del año en curso.
Rafael escuchó detenidamente, y sin vacilar, accedió
a la prueba. Estaba completamente convencido de lo Se debían presentar todas las evidencias posibles
que decía y sabia que la prueba saldría positiva. para esclarecer el crimen de Don Alberto
Monterrosa.
Emiro se dirigió a su casa después de charlar por más
de dos horas con Rafael. En el trayecto iba Cuando ya salía de la oficina, se encontró en la puerta
pensativo. Le continuaba dando vueltas en la cabeza con Rafael.
la apariencia tan deplorable en que encontró a Rafael.
Claro que él no sabía que Rafael estaba bajo un - ¿Qué sucede?
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La persiguió por algunos minutos y luego salió a la había pedido. Rafael le explicó lo que había
calle. Muchas personas se arremolinaron a mirar lo encontrado.
que sucedía, mientras la mujer suplicaba que no
llamaran a la policía, pues se llevarían a su hijo preso. - Si lo que has dicho es cierto Rafael – dijo el
Capitán -, la situación no es fácil. Detrás de todo
- No digas eso, maldita. Tú no eres nada mío, y sí, esto deben estar personas muy poderosas que
llamen a la Policía. Esta mujer tiene secuestrada a mi pueden manipular las cosas de esta manera.
familia. Conoces a alguien que te haría esto, que te haya
amenazado a ti o a tu familia.
Las personas que observaban el episodio
detuvieron a Rafael cuando se abalanzaba contra Rafael no recordaba nada. Ningún acontecimiento,
ella. ni siquiera algo relacionado con su oficio de
abogado. Le contó al Capitán que lo habían estado
- Suéltenme, por favor. Llamen a la Policía. drogando y que había acudido al psiquiatra pensando
Rafael gritaba como un demente sin que le que aquella situación sólo existía en su mente.
prestaran atención, mientras la mujer se perdía en la
calle. Minutos después llegó la Policía, porque al fin Emiro se encontraba en su casa cuando sonó el
algún vecino cansado de tanto escándalo llamó. teléfono. Era uno de los socios de los diez de la Junta
Rafael exigió que llamaran al Capitán Martínez. de Socios de Monteardila. Luego de varias cosas que
tenía que comentar, dijo:
La Policía lo condujo a la estación donde el Capitán, - Emiro, nos hemos vuelto a reunir y acordamos
quien trató de calmar los ánimos de Rafael, le pidió unánimemente que no aceptaremos que hagas lo que
los datos y que le describiera la apariencia de la planeas. Llegaremos hasta las últimas consecuencias
mujer. Inmediatamente irían tras ella para aclarar la para detenerte a ti y a tus secuaces.
situación. También le preguntó por las fotos que le
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- ¿Es acaso esto una amenaza? Toda la noche estuvo con pesadillas, como que
encontraban a su familia muerta o torturada. Soñaba
- Tómalo como quieras, abogado de pacotilla. también con la mujer que lo atormentaba. Soñaba
con el abogado. No confiaba en que sus intenciones
Colgó el teléfono. Emiro se preocupó, pues las cosas fueran tan altruistas.
se complicaban. Aún no estaba tan convencido de lo
que Rafael decía. ¿Qué tal si no era realmente el hijo Por la mañana, la soledad de la cama y el sol en la
de don Alberto Monterrosa? Llamó por celular al ventana despertó a Rafael un poco más relajado. Se
capitán Martínez para insistir en el testamento. Pero duchó rápidamente. Cuando se iba afeitar, tuvo un
Martínez le informó que no había sido encontrado y recuerdo. Nuevamente pensaba en el accidente de
que hasta ahora no existían pistas de dónde podía tránsito que no podía recordar del todo. Sólo gritos
estar. por todas partes. Salió rápido del baño. Se vistió para
El paso a seguir era que se instaurara un proceso legal dirigirse a la estación de Policía para ver cómo iba el
para reclamar la paternidad de Rafael Monterrosa, caso.
para luego ir a pelear la herencia.
Cuando se dirigió a la puerta, sintió un ardor en sus
Una vez amaneció se dirigió a los Juzgados para pies. Al mirarse, se dio cuenta que sus pies estaban
instaurar legalmente un derecho para solicitar el magullados y con vejigas por todos lados como si
examen genético de ADN y así verificar la pasara caminando en el pavimento sin zapatos.
paternidad de Alberto Monterrosa. Exigiría, además, Continúo caminando. Debía llegar de inmediato a la
la exhumación del cadáver de Don Alberto. estación.
Rafael al llegar a su casa, igual que la noche anterior,
debió tomar más pastillas para dormir. Su estado era Encontró al Capitán un poco preocupado.
crítico. La desesperación por la perdida de su familia
era devastadora.
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- Capitán, espero que me tenga buenas noticias, En la soledad de la oficina El Capitán se ensimismó
estoy desesperado. en sus pensamientos y comenzó a asociar en su
mente lo que Rafael le había dicho del psiquiatra y la
El Capitán le entregó la citación del juicio que se tarjeta que había encontrado en el álbum. No sabía
realizaría en diez días. Rafael hizo un gesto como que por qué, pero alguna relación tenían esas dos cosas.
eso no le preocupaba. Posterior a la entrevista, iría también a visitar al
médico Ganen a su consultorio.
- Ahora, no hay nada más importante que mi familia,
Capitán. Al llegar al barrio España, la patrulla se dirigió a la
casa que aparecía en la dirección. Al tocar la puerta
Este volteó al computador y mostró a Rafael que se apareció una mujer como de unos sesenta años.
habían encontrado en la base de datos cinco mujeres - Disculpe señora, es usted la mamá de Sandra
en Cartagena con ese nombre y apellido y que Arrieta.
inmediatamente se dirigirían a las direcciones
expuestas en la base para verificar e interrogar a los - Sí señor, dígame, ¿qué le ha sucedido a mi hija?
familiares.
- Señora, ¿cuándo fue la última vez que habló con su
- Capitán, ¿puedo ir con usted? hija?
- No, Rafael, es mejor que te quedes. Descansa. Te - Anoche la llamé a su casa ¿Por qué? ¿Qué ocurre?
ves agotado.
El capitán Martínez volvió a preguntar.
Le preguntó si él estaba seguro que residía en el
barrio España, a lo que asintió con la cabeza. - ¿Sabe usted el paradero actual de ella?
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- Si, debe de estar en su trabajo, ella es secretaria en traído en la patrulla para que mostrara la casa de la
una empresa en Mamonal. que hablaba.
El Capitán seguía aun más confundido, Rafael le Al llegar, Rafael mostró el camino. Los policías se
había comentado que su esposa trabajaba en un encontrarían con la casa en ruinas que describía
concesionario de autos. Rafael.
- Señora, disculpe, ¿Usted conoce a Rafael Comenzaron a interrogar vecino por vecino. Todos
Monterrosa? coincidían en lo mismo, que esa casa estaba
abandonada hacía muchos años y los antiguos
- No, señor, en lo absoluto. inquilinos no respondían a ese apellido.
El Capitán comenzaba a comprender que quizás no Desconcertado, al corroborar que aquella casa
era la persona que buscaban y preguntó una vez más. estaba en ruinas, tomaron la decisión de ir al
concesionario.
- ¿Cómo se llama el esposo de su hija?.
Al llegar a Cartagena Autos el Capitán solicitó en la
- Juan Salazar, ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo a él?. recepción a la señora Sandra Arrieta. La respuesta
que encontró fue desconcertante. La recepcionista
- No, señora, ofrezco mis disculpas. Esto ha sido decía que allí ella no conocía a nadie con ese
una equivocación. Su hija no es la persona que nombre ni esa descripción. El Capitán insistió en
buscamos. preguntar si era nueva en el trabajo. La mujer
respondió que tenía diez años trabajando allí y que le
Martínez ordeno de inmediato que se buscara a
aseguraba que esa persona no había trabajado jamás
Rafael por todas partes y lo trajeran sin pérdida de
en el concesionario.
tiempo. Rafael fue ubicado cerca de los Juzgados y
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
Con las manos en la cabeza salió Martínez y le Para Rafael era lo mejor. En esa soledad de su casa no
comentó a Rafael lo que sucedía. Este no sabia si estaría tranquilo. Pensaba que alguien había
llorar, reír o gritar. ¿Cómo que no trabajaba allí, si elaborado esta trampa en contra de él, y para el
hacía más de ocho años ella laboraba en ese lugar? capitán era lo mejor, pues lo tendría vigilado de
cerca.
Quería entrar, pero Martínez no se lo permitió.
Como ya se había vuelto costumbre, para dormir
-¿Cuántas veces viniste a visitar a tu esposa aquí o a Rafael tenia que tomar el medicamento y sin
recogerla? embargo se levantaba varias veces en la noche y el
sueño no era reparador. Cuando amaneció, recordó
Rafael recordó que, en tanto tiempo, nunca la había que ya había llegado de la Fiscalía la citación, la
visitado en su trabajo. Sólo hablaban por teléfono y primera cita ante el Juez que tendría su caso. Hasta
ella decía que se encontraba allí. ese momento el abogado de Rafael no había sido
asignado por el Estado y tendría que encargarse de
Martínez no sabía que pensar. Cada vez se hacía más
eso.
fuerte la posibilidad de que Rafael no estaba en su
sano juicio, o que su esposa siempre le fue infiel, lo El Capitán Martínez se presentó temprano a la
había engañado todo el tiempo y ahora lo abandonó. oficina. Le interesaba continuar la investigación. Le
preocupaba el paradero de la familia Monterrosa
- ¿Qué hacemos, Capitán? Esto no puede ser. No
Arrieta. Su celular timbró en ese mismo instante.
puedo regresar a mi casa con esta angustia. No sé que
pasará
- Capitán Martínez, le habla Emiro, el abogado de
- Permitiré que te quedes en la estación por esta
Alberto Monterrosa. Necesito hablar con Rafael
noche.
Monterrosa. ¿Lo ha visto usted? ¿Sabe de su
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paradero? He estado viniendo a los Juzgados y no me pero cuál era el interés en defenderlo de su propio
dan razón de él. cliente.
- Es su día de suerte, abogado, está aquí conmigo. - Con todo respeto, abogado, ¿por qué me quiere
- Pues le agradecería que le dijera me espere, ya voy defender? ¿Acaso cree usted que soy inocente?
para allá.
- Usted lo dijo Rafael. Usted amaba a su padre. No
- Como no, abogado, lo esperamos. lo mataría.
Rafael no estaba convencido totalmente. Aquel
Martínez le comentó a Rafael lo que le había dicho el hombre había cambiado de opinión muy fácilmente.
abogado, algo extrañado. Martínez no sabía cuáles Quizás había intereses diferentes a los expuestos. De
eran las relaciones que Emiro tenía con Rafael. todas formas él llegaría hasta el final, con la sola
Obviamente, Rafael no le contaría todo completo, y intención de que una vez por todas su nombre fuese
le pidió prudencia. limpiado y e reconociera que Don Alberto
Monterrosa era su padre.
Al llegar Emiro a la estación solicitó hablar en
privado con Rafael, quien le comentó que la citación Emiro refirió que conseguiría el abogado
había llegado. inmediatamente y lo iba a poner en contacto porque
esa defensa tenía que comenzar a armarse.
- Si quieres yo te consigo un abogado de confianza Oficialmente pediría se verificara la paternidad de
para que te defienda. Don Alberto.
Rafael se mostró asombrado, pues estaba bien que su Cuando Rafael quedó solo, Martínez se acercó y le
interés era que la herencia no quedara en manos de dijo que había algo que quería mostrarle. Se dirigió al
personas diferentes a las que quería Don Alberto, escritorio y sacó el álbum con unas fotografías.
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Cuando miró hacia arriba pudo ver el gesto de especiales. Creo que estuve muy mal física y
impresión de Rafael, quien comenzó a hiperventilar mentalmente. Luego de mi recuperación vivía con
con cara de desesperación. En su mente se una madre sustituta hasta que entre a trabajar y a
escuchaban los ruidos de unas llantas frenando en estudiar en la Universidad, donde me independice.
seco y el estruendo de un accidente. Rafael se
desvaneció en el suelo ante el asombro de Martínez. - Lo que no puedo entender Rafael, es por qué su
padre se alejó de su único hijo
Después de varios minutos, Rafael volvió en sí.
Martínez lo levantó y lo sentó, apresurándose a - La única teoría que tengo Capitán, es que nunca
preguntarle qué le había pasado. me perdonó que mi madre muriera en ese accidente,
o que le traigo recuerdos trágicos.
Rafael entre suspiros comenzó a contarle.
Todo lo que decía Rafael era creíble. Había una gran
- La persona mayor es mi padre. La mujer de al sinceridad en lo que decía que convencía a Martínez.
lado era mi madre, quien falleció en el accidente. Los
niños: el de la derecha soy yo y el de al lado, recuerdo, Mientras, en el tercer piso del edificio Popular, el
era el hijo del ama de llaves de mi papá, quien creo es abogado Emiro se reunía una vez más con la Junta de
la persona atrás en la foto. La verdad no tengo los diez. Uno de ellos comentó.
muchos recuerdos de ella.
- Esta semana se instaurará un proceso legal para
- Si tú eres el hijo legitimo de Alberto, ¿Por qué te hacer efectiva las cláusulas de las Escrituras de
negó? ¿Por qué te separó de él? ¿Dónde estabas? Constitución. Aquella idea absurda del tal Rafael no
la podremos aceptar bajo ninguna circunstancia.
- Los recuerdos posteriores al accidente no son
muy claros. Yo estuve en un lugar para pacientes Emiro explicó que ya estaba dada la citación para
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corroborar que Rafael si era hijo de Alberto - Dime de verdad, Emiro, ¿tú crees que ese hombre
Monterrosa, su cliente. Luego de ese cruce de es inocente?
palabras comenzaron la Junta para aclarar el estado
financiero de la empresa con proyecciones - Antonio, la verdad, ese tipo tiene algo raro. Pero
especiales. Emiro estaba, lógicamente, en creo que es sincero. Yo estimaba mucho a Alberto,
representación de Don Alberto, como la ley lo pero también es cierto que yo trabajé mucho con él y
exigía. creo que debo luchar por mi posición. Si los diez de la
Junta se quedan con todo, me echarán sin nada y eso
En el transcurso de toda la Junta se notaba el no lo puedo permitir.
descuerdo entre Emiro y toda la junta. Emiro insistía
en que había una conspiración interna para eliminar - Te voy a ayudar, Emiro, por la amistad que hay
las posibilidades dadas por las leyes a favor de los entre los dos.
deseos de Alberto y que hacía muchos años Alberto
estaba en desacuerdos con todos ellos. - Cuento con eso, Antonio, no me defraudes.
Debemos ganar.
Al salir de la Junta se encontró en una cafetería
cercana con Antonio Vargas, el abogado que se Rafael iba camino a su casa para por lo menos darse
encargaría del caso de Rafael, tanto para el reclamo una ducha, pero cada día sentía más la sensación de
de la paternidad como para el juicio de la acusación que lo perseguían, que lo miraban y lo buscaban. Se
de asesinato en contra de Rafael. dirigió al estacionamiento por su automóvil, pero
quedó sorprendido al no encontrarlo y por más que
Antonio, como todas las personas, estaba lo buscó no lo pudo ubicar. Para ese momento
sorprendido. ¿Cuál era la intención de Emiro con el cualquier cosa que le pasara era esperada, se devolvió
hombre que se supone asesinó a su cliente y amigo? y habló con Martínez para colocar la denuncia
respectiva. Rafael fue directo con el Capitán.
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- Capitán, estoy casi convencido que la persona que importante ahora era regresar a la estación. Debía
secuestró a mi familia está detrás del hurto del carro. estar pendiente de todo lo concerniente a su familia.
Es alguien que no quiere que se verifique que yo soy Tomó el teléfono de la sala antes de salir. Marcó el
el hijo de Alberto Monterrosa. Y ¿quien más que los número de Cartagena Autos y preguntó por Sandra
diez de la Junta? Arrieta. Una vez más le dijeron que allí no trabajaba
nadie con ese nombre. Rafael se exaltó y gritó a la
Para Martínez no estaba nada claro. No comprendía persona al otro lado de la línea, pero cayó en cuenta
con exactitud lo que Rafael quería decir: no sabía la de que eso podía ser un error.
conexión de Rafael con Emiro ni que se había
solicitado reclamar la paternidad de Don Alberto. - Pero ¿cómo va a decirme eso? Ella sí trabaja allí.
Rafael le explicó con lujos y detalles todo. Comuníquemela por favor
- Esos datos son importantes. Hay que aportar esas Se quedó callado un instante. Lo siento, disculpe.
pruebas. Hablar con el fiscal para que se tengan en Estoy un poco nervioso. Adiós.
cuenta.
Rafael parecía un demente. Respiraba rápido y su
Rafael ahora tenia que coger un transporte a su casa cabeza era un nudo completo. No sabía que iba a
para poder descansar algo. Todo el camino a su casa hacer ni cómo iba a volver a su estado normal. Su
sintió que lo seguían. Ahora estaba convencido de mente estaba descontrolada y pensaba que si el no
que alguien lo intimidaba. hubiera estado insistiendo en que se reconociera que
Alberto era su padre, esto no estuviera pasando.
Al llegar estuvo muy melancólico por todos los
recuerdos que lo envolvían. Durante varios minutos Mientras tanto, en la oficina, Martínez volvía a ver
estuvo llorando. De pronto, se dio cuenta que los con detenimiento la tarjeta donde estaba la dirección
cuadros de la sala y el comedor no estaban. Pero lo del médico Carlos Ganem. Martínez ya había
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escuchado lo que Rafael le había dicho, pero algo le - Adelante, Capitán. Dígame en que lió estoy
decía que debía hablar con él para aclarar mejor las metido.
cosas. Copió la dirección y se dirigió al Edificio
Concasa. - Tranquilo, médico. Usted no está en líos. Sólo
quiero preguntarle algunas cosas.
Llegó a la oficina y preguntó por el Doctor Carlos
Ganem. La secretaria lo miró. Le explicó que buscaba a un médico que obedecía al
nombre de Carlos Ganem y que su consultorio,
- Señor, que pena. No conozco al médico Carlos según la tarjeta que le mostró, quedaba en esa
Ganem. En este consultorio trabaja el Doctor dirección exacta.
Roberto González.
- Señor Martínez, está usted en lo cierto. Pero el
- ¡Roberto González¡ Qué pena. Mire encontré esta Doctor Ganem se retiró hace más de diez años. Yo
tarjeta. era su alumno y cuando el se retiró yo heredé el
consultorio. Mire, aún están aquí sus diplomas en
- Si efectivamente esta es la dirección, pero no es exaltación a su labor, por más de cuarenta años, en
este el médico que esta aquí. Cartagena.
- Podría permitirme hablar con González. Dígale - Si fue su profesor usted debe saber dónde esta
que es el Capitán Martínez del CTI de la Fiscalía. ahora.
La secretaria informó a González y este accedió, - Claro, pero por lo menos quisiera saber por qué lo
pero pidió terminar de atender a dos pacientes que busca. Además, debo llamarlo para saber si desea que
estaban esperando. Luego de esperar una hora se le yo le de esa información.
permitió la entrada.
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- Podría citarse con usted, Capitán, pero desea saber Comenzaron a dialogar y hablaron largo rato.
para que lo busca. Martínez explicó los motivos de su búsqueda y
preguntas. Una de esas preguntas se refería a qué le
- Estamos haciendo una investigación sobre un sucedía a Rafael. Igual González detalló los
asesinato y queremos hacerle unas preguntas. Dígale pormenores de los problemas mentales de Rafael.
que si conoce al señor Alberto Monterrosa y al señor
Rafael Monterrosa. - Rafael está convencido de que lo que le sucede es
El Doctor González explicó a Ganem lo que le secundario a unas medicinas que ha ingerido –
comentó el Capitán. comentó el Capitán -
- Dice que lo espera mañana a primera hora en su - No estoy seguro que sea por eso. Pero en la
casa, en las afueras de Cartagena, llegando a actualidad presenta un estado psicótico que puede
Turbaco. ser transitorio o no, claro, sin ningún
desencadenante, lo que lo hace de mal pronóstico.
- Es usted muy amable señor González. Por eso le he instaurado un tratamiento antipsicótico
convencional.
- Disculpe, Capitán, no quiero ser impertinente,
pero se refirió usted al señor Rafael Monterrosa, el - Usted me esta diciendo que todo lo que refiere
abogado. Rafael no es cierto.
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- No he dicho eso Capitán, sino que ciertas creencias - ¿Qué insinúa Capitán? ¿Que lo que le he dicho es
actuales, sobretodo de que lo persiguen o que le parte de mi problema?
hacen daño, pueden estar relacionadas con su
paranoia. Pero lo que refiere de su vida debe ser - No, Rafael, cálmese. Se nota tenso. No es eso lo
cierto. que quiero decir, pero lo cierto es que está enfermo
quiero ayudarle en serio. Quiero saber qué es verdad
Martínez se retiró del consultorio. La incertidumbre y qué es mentira.
era evidente. ¿Qué tan real eran todas las cosas que
Rafael decía? ¿Hasta dónde su mundo era ficticio o - Otra madre de la caridad que se preocupa por mí.
real? Tengo entendido, Capitán, de que me acusan de
asesinato y resulta que de la noche a la mañana todos
La única certeza que tenía era que temprano debería me comprenden y están de mi lado. ¿Qué, acaso
ir a encontrarse con Ganem y que allí encontraría usted, Capitán tiene algún interés en todo esto?
muchas respuestas importantes.
- Tranquilo, Rafael, no es eso. Sólo que usted me
En las horas de la tarde Rafael se levantó exaltado. parece un hombre sincero y mi único interés es
Se encontraba un poco desorientado, pero pronto se resolver el caso en favor de la justicia.
percató de que estaba en el sofá de su casa y,
rápidamente se incorporó y salió para dirigirse a la Rafael le dio la espalda y se fue rápidamente. Estaba
estación. exaltado e iba sin rumbo fijo. Sacó del bolsillo de su
saco una de las pastillas que le había ordenado
Al llegar se encontró con Martínez, quien le pidió González y se la tomó. Al mirarse bien se dio cuenta
que debía hablar con él. Comenzaron a charlar y le de que su vestido entero estaba desgastado y roto.
informó que había hablado con González. No recordaba que ese traje estuviera en ese estado.
Siguió caminando sin un rumbo aparente. “La
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verdad es que no me había dado cuenta de que tengo Carretera no lo ha visto. Que se intensifiquen los
pocos amigos a los que acudir”, se dijo, “y menos operativos”.
tengo una familia a quien pudiera confiar lo que
siento”. Al llegar a la casa de Ganem le informaron de su
presencia y éste le invito a seguir de inmediato.
Su mente de pronto tuvo unos destellazos de
recuerdos. Comenzó a relacionar el nombre de - Adelante, Capitán, mucho gusto.
Carlos Ganem con la imagen de una persona de baja
estatura, calvo, con algunos pelos en la cabeza ya Al escuchar la voz desgastada por los años, volvió a
blancos por los años. Igual que antes sintió temor mirar y vio a lo lejos a un hombre flaco, de baja
ante ese recuerdo. También recordó el sitio en estatura, con el rostro arrugado y el pelo blanco por
donde estuvo hospitalizado en su niñez. Algo que él el paso de los años.
pensaba que había olvidado con los años. Por haber
discutido con el Capitán no regresaría a la estación y - El gusto es mío.
debía ir a dormir en la soledad de su casa.
Ganem le invitó a algo de tomar y, luego de un breve
Al día siguiente, el Capitán se dirigió temprano a preámbulo, el Capitán dijo:
Turbaco. Llevó consigo el álbum, pues sabía que le
- Quiero ir al grano. ¿Sabe usted por qué estoy aquí?
serviría de algo. El celular sonó. Era uno de los
investigadores bajo su cargo quien le comentaba que - Pues algo. Usted dijo por teléfono que si conocía a
no encontraban la matricula del carro de Rafael. El alguien llamado Alberto Monterrosa ¿Es eso cierto?
Capitán enérgicamente replicó:
- Sí, Alberto Monterrosa, accionista mayoritario de
- “Búsquelo como sea, pero encuéntrelo. Además, las empresas Monteardila, quien fue asesinado hace
llame nuevamente a confirmar si la Policía de algunos meses.
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Ganem comentó que tenía pocos recuerdos de aquel que decía y lo que quería que yo dijera. Por eso lo
hombre, pero al ver en las noticias locales sobre la primero fue dejarle claro al señor Monterrosa que
muerte pudo recordarlo con más claridad. esto no funcionaba de esa manera, por lo que tenía
que decirme la verdad completa. El hombre se
- ¿Era usted su médico? ofendió y se marchó, pero quince días después
regresó muy desesperado.
- No, en realidad lo era de su hijo.
En aquella época éramos pocos los psiquiatras,
El Capitán le explicó que necesitaba con lujo de entiende. Me pidió que lo ayudara, que estaba
detalles todo lo que supiera sobre este caso, pues era desesperado y no sabía qué hacer con su hijo. El
importante para la investigación que se adelantaba en hombre se sinceró conmigo. Capitán, espero que
contra de Rafael Monterrosa. esta parte de su vida se mantenga bajo la
clandestinidad, pues fue una confesión profesional.
- ¿Conoce usted a Rafael Monterrosa? El señor Monterrosa tenía su esposa, pero también
una amante que vivía en su casa con la fachada de
- Bueno, yo conozco a Manuel Monterrosa, quien
ama de llaves. Para mala fortuna de Alberto ambas
era el paciente que yo atendía. Aquí esta su
quedaron embarazadas a la vez y él no pudo ocultarlo
expediente clínico. Lo busqué ayer después que me
más. Su esposa se enteró de todo, mas por los
llamó. Supuse que sería de utilidad, y el nombre es
prejuicios sociales no se separaron. Usted sabe
Manuel Monterrosa.
cómo son estas personas. Vivian en la misma casa, él
Ganem comenzó a contar con detalles:
y su esposa, pero dormían en cuartos diferentes. Él
- El cinco de mayo de 1978 llegó a mi consultorio el terminó todo con el Ama de llaves. Su verdadero
señor Monterrosa quien mostraba ínfulas de ser muy hijo, o mejor, su hijo legítimo era Rafael Monterrosa
dominante y controlador. Quería controlar hasta lo Ardila.
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- ¿ Asegura entonces usted que Rafael es el hijo de juguetes en su cuerpo y que estos le circulaban por
Alberto? – Inquirió el Capitán todas partes. Era un cuadro muy extraño. Coincidía
con una esquizofrenia, pero nunca había visto esta
- Si. Eso me dijo. enfermedad en niños. Sin embargo, consultando,
logré encontrar otros casos a nivel mundial que
- Entonces, ¿Por qué lo niega?. refrendaban la enfermedad y que era posible en
niños, por lo que hice el diagnóstico y comencé el
- Déjeme terminar la historia, Capitán. Después manejo.
sacará sus conjeturas.
El niño no mejoraba casi nada. Pasó un año en esta
El otro hijo era el natural, el hijo de su ama de llaves, y tónica y un día atacó a su medio hermano porque
se llamaba Manuel Monterrosa Agámez. Ambos decía que este se disfrazaba de él. Entonces ocurrió
niños eran de la misma edad, sólo con unos meses de algo muy estremecedor: lo iba a ahorcar. Por lo que
diferencia. El me contó que su hijo, Manuel decidí que lo mejor sería hospitalizar al niño. Se había
Monterrosa, presentaba comportamientos extraños convertido en una persona sumamente peligrosa.
y que los médicos que lo habían visto le Aquí en Cartagena no existía un centro especial para
recomendaron traerlo donde mi. Los síntomas eran hospitalizarlo y sugerí que fueran a Barranquilla. Los
extraños. Me contó que el niño era muy retraído y contacté en un centro para pacientes psiquiátricos
tímido. No hablaba con claridad y últimamente especiales.
refería que hablaba con personas que nadie más veía.
Un día antes de llevarlo, el 9 de agosto 1979, la madre
Decía que alguien lo atacaba y le hacía daño. Lloraba de Manuel, la ama de llaves, fue a mi consultorio,
por las noches, se orinaba en la cama y tenía cosa que me extrañó, Nunca había hecho. Me contó
pesadillas casi toda las noches. También contaba que que Alberto no le permitía que ella fuera porque todo
extraterrestres le habían introducido sus carritos de lo que le sucedía a Manuel era culpa de Alberto. Él lo
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reconoció legalmente como su hijo, pero lo instantáneamente la señora Sandra Ardila, esposa de
rechazaba y no lo consideraba realmente su hijo. Don Alberto, quien sobrevivió con múltiples
lesiones. Se encontró el cuerpo de un niño quien,
Le trataba mal. Lo maltrataba de palabras y golpes. según declaraciones del padre, era Rafael
Ella excusaba el comportamiento de Alberto porque Monterrosa Ardila. Lo que nunca se aclaró fue si
este sostenía que el niño era el culpable del desastre Manuel Monterrosa iba en el auto, pues nunca se
en el cual se había convertido su vida. encontró su cuerpo y tampoco el del ama de llaves.
Todo esto había sido mi secreto y lo he compartido
- Ahora entiendo a Alberto. Pensaba de forma con usted ahora, Capitán.
inconsciente. Claro, para él aquel niño destruyó su
- Hay algo que no entiendo, y estoy más confundido
hogar y, además, destruyó la relación amorosa y de
que antes ¿Cómo que Rafael murió? Él está vivo.
pasión con su amante. Para él ese hijo era el objeto
odiado. Por eso dirigía todas sus fuerza a dañarlo. Es - Eso no se lo puedo responder, Capitán. Yo no
una teoría Capitán, sugerida por el famoso psiquiatra sabía nada. Ahora me entero que él está vivo y está
Sigmund Freud. Bueno, pero aquí lo importante es enredado en este lió.
que ella no estaba de acuerdo con el viaje a
Barranquilla. Me lo pidió de rodillas, pero yo no - Pero, si él odiaba a Manuel, ¿por qué también a
podía hacer nada. Don Alberto había tomado su Rafael?
decisión.
- Le repito, Capitán, que esa información no la
Esa fue la primera y última vez que la vi. Supe tengo.
nuevamente de ellos por las noticias del accidente las
cuales informaban que en el Kilómetro 50 de la - Algo más. Es posible que si Rafael Monterrosa
carretera de la Cordialidad, un auto que viajaba estuviera vivo pueda padecer de lo mismo que su
rumbo a Barranquilla se había estrellado, muriendo hermano.
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- Es muy probable que sí Capitán. Esta Al momento, entró otro asistente con el expediente
enfermedad está ligada a la genética y pueden del accidente de los Monterrosa Ardila.
compartirla hermanos, así no sean idénticos o
gemelos. Martínez comenzó a leer con avidez y, mientras
pasaba cada página, corroboraba que el accidente
- Ha sido de mucha ayuda para esclarecer este había sido en la vía a Barranquilla a la altura del
acertijo. Una pregunta: ¿Si necesito más kilómetro 50 en el carril de ida. Las investigaciones
información podría llamarlo? eran claras. Decían que el carro se había volcado por
una maniobra errada del conductor, Alberto
- Por supuesto, Capitán.
Monterrosa. El expediente aclaraba que en el auto
Martínez estaba muy confundido. Había muchas iban Alberto Monterrosa, su esposa y su hijo, sólo
cosas que no encajaban en este caso. Por eso llamó tres ocupantes. Sandra Ardila murió en el acto.
de inmediato a la Estación y pidió que se recuperara Alberto sufrió varias lesiones y estuvo inconsciente
el expediente del accidente de los Monterrosa Ardila. tres días, y un niño de diez años, que falleció también
Debía aportar estas pruebas al Fiscal para, si era en el instante, aparecía en las declaraciones con el
necesario, pedir la exhumación de los cuerpos. nombre de Rafael Monterrosa Ardila. Pero en esa
época no existían en Colombia, las pruebas de ADN,
El Capitán Martínez llegó a la Estación con cara de así que se tomó como fidedigna la declaración del
preocupación. Cuando se dirigió a la oficina uno de padre.
sus asistentes se le acercó y le dijo que había llegado
una orden de detención del acusado hasta el final El Capitán Martínez, confundido aun más, comenzó
del juicio. La cara de Martínez mostraba su a atar cabos en su mente. El accidente había sido el 10
inconformismo total pues dudaba de la culpa de de agosto del 1979 a las 8 a.m. El Doctor Ganem le
Rafael. Ahora debía detenerlo y ponerlo tras las rejas. había dicho que el 9 de agosto el ama de llaves de
Alberto había ido a su consultorio y le había
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confirmado que ellos se dirigirían a Barranquilla al - Rafael, sal por favor. Debo hablar contigo.
día siguiente, o sea el 10 de agosto, lo que hacia
suponer que los dos niños deberían ir en el carro y el Rafael se perturbó más y comenzó a gritar.
ama de llaves también. Pero, ¿Por qué no estaban en
los registros? ¿Por qué no hablaban de la - ¿Qué pasa, Capitán? Es usted también parte del
desaparición del otro cuerpo del que hablaba Ganem complot de los de la Junta, ¿Qué quiere?
en su relato? Obviamente no se necesitaba ser tan
- No es nada de eso, Rafael. Debo hablarte.
experto en investigación para saber que faltaba un
pedazo de la historia. Tomó el teléfono y ordenó - Sí sé lo que quiere. Le ordenaron desaparecerme.
buscar la partida de bautismo y el registro civil de Pero no me dejaré atrapar.
Manuel Monterrosa Agámez y Rafael Monterrosa
Ardila. Martínez sabía que estaba ante un problema y que
tenía que usar la fuerza. No había otra opción a la
Cerró el expediente y leyó con detenimiento la mano. Por lo tanto ordenó a los agentes que lo
citación. En una semana empezaría el juicio, y ya detuvieran.
tenía la orden de captura en su mano. Llamó al fiscal y
sugirió que se tuviese un trato especial con Rafael, Todo fue dramático. Rafael intentaba salir por la
pues este hombre estaba un poco enfermo y solicitó ventana cuando entraron a detenerlo. Fue entonces
un psiquiatra para su instancia en la cárcel. Ese, cuando agredió con un bate de béisbol a uno de los
obviamente, sería González. agentes, estos tuvieron que detenerlo a la fuerza y
Rafael estaba en las puertas de los Juzgados muy esposarle pies y manos. Por todo el camino a la
mal vestido, confundido, con muchas ideas en la estación gritaba a través de la ventana: “¡Auxilio¡ Me
cabeza cuando sintió las sirenas que se acercaban. Al secuestra la misma Policía. Todos están unidos”.
asomarse vio descender de la camioneta al Capitán
Martínez, quien lo llamaba con insistencia.
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Martínez no quería mirar hacia atrás. Le martirizaba aparecía en ningún lado escrito de forma legal por lo
el estado en que se encontraba Rafael y sospechaba que le quitaban todas las posibilidades de continuar
que su esposa realmente lo había abandonado por su representando a Alberto. Alegaron además, que él
estado o que se había puesto a salvo mientras pasaba era enemigo de la empresa y de Alberto Monterrosa.
todo. Le mostraron un documento firmado por Alberto y
del cual no pudo verificar su veracidad porque no lo
A Emiro se le informó que Rafael había sido tuvo en su mano por mucho tiempo. Aquel
detenido, por lo que procedió a llamar a su colega y documento ordenaba retirar todo poder a Emiro si
amigo, Antonio, para que comenzara de inmediato todo se daba como él quería. Al parecer Alberto
ala defensa de Rafael. sospechaba de Emiro y si eso se comprobaba debía
defender la empresa de él y del tal Rafael.
Hablaron con el Fiscal que denunciaba a Rafael y se
pactó juicio en una semana. Así ellos tendrían tiempo - No se saldrán con la suya. Sé que ustedes son
de armar todas las pruebas para la defensa. responsables de todo esto y que Rafael es una
víctima. Yo conocía a Alberto de verdad. Era mi
Emiro se dirigía al edificio Banco Popular a la amigo y sé lo que quería de veras y ustedes nunca
empresa Monteardila cuando fue detenido por el quisieron creer en él.
portero.
Se retiró del recinto. Esta batalla estaba perdida casi
- ¿Qué le sucede hombre? No ve que soy yo. en su totalidad y debía trazar unas buenas estrategias
para poder ganarla.
- Lo siento, señor Emiro. Usted no puede ingresar
a las instalaciones de la empresa Durante la semana que pasó, Emiro realizó todos los
Indignado, Emiro trató de buscar explicación. A preparativos propios del juicio. Mientras, el Doctor
pesar de que él era el representante de Alberto no González le instauraba a Rafael un tratamiento
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agresivo por vía endovenosa, para tratar de mitigar la el Fiscal así lo había dispuesto mientras transcurría el
agitación y el estado de exaltación en que se juicio. Rafael lo tomó con tranquilidad. Estaba
encontraba. El tratamiento había funcionado. Rafael seguro de su inocencia.
estaba más calmado, por lo que Martínez se acercó a
hablar con él. Emiro también visitaría a Rafael para explicarle el
alegato principal con el cual esgrimiría su defensa:
- ¡Hola Rafael¡ ¿Cómo estás? estado de enajenación mental. Sin embargo, Rafael
insistía en que él se sentía bien y preguntaba si no
- Lo siento, Capitán. No sé qué me pasó. habría otra opción. Emiro insistía que era la única
Discúlpeme por tanta grosería. opción y, además, la mejor. Tanto así que con
seguridad ganaría el caso.
- Tranquilo, sé que no es tu culpa.
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Llegó el día del juicio. En la primera audiencia el Rafael mostró incertidumbre muy manifiesta pues
primer testigo llamado seria el acusado a quien el no alcanzaba a recordar cuales eran esos motivos.
Fiscal comenzaría a interrogar. Sólo sabía que la relación con su padre se había
deteriorado hasta el punto de no haberse hablado
Después de las preguntas pertinentes a la descripción más.
general, se pidió que describiera los sucesos previos al - La verdad ya lo he dicho en múltiples ocasiones.
asesinato: el pequeño encuentro fugaz que tuvieron el No conozco los motivos exactos por los cuales mi
señor Alberto Mnterrosa y Rafael. padre no me aceptó como su hijo. Solamente soy
consciente de nuestra separación.
Como en el interrogatorio informal el día del
El Fiscal había estudiado a la perfección las
asesinato, Rafael relató con detalles que Alberto era
declaraciones de Rafael en la primera indagatoria -
su padre y que jamás atentaría contra su vida, y que lo replicó de inmediato - .
visitó aquella noche para tratar de hablar con él y
convencerlo de que lo perdonara. Ante la negativa - Señor Rafael, usted nos dijo que no recordaba el
violenta de su padre, se alejó de la casa dirigiéndose a accidente automovilístico en el cual, según los
su auto. Jamás entró a la casa de Don Alberto reportes de la prensa y la policía, usted había
Monterrosa, su padre. El fiscal lo miró: fallecido. Entonces, ¿Cómo es qué ahora está vivo?
¿Quién lo mantenía económicamente? ¿Cómo pudo
- ¿Por qué dice usted que su supuesto padre, - estudiar su carrera de abogado?
porque no se ha comprobado que sea usted, ya que en
estas copias del expediente consta que el único hijo Rafael se desconcertaba más. No tenía explicaciones
de la familia Monterrosa Ardila murió en un concisas. No podía dar respuestas lógicas. Para él su
accidente de tránsito -, reitero por qué dice usted que padre continuó sosteniéndolo económicamente y
su supuesto padre no lo había perdonado ¿cuáles eran pagándole los estudios, pero no recordaba con
esos motivos?. quién vivía.
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El Fiscal mostró unos documentos donde estaban Cuando le fue cedida la palabra a Antonio para
las copias de la cédula de Rafael y su Tarjeta interrogar al testigo solicitó al juez que realizara una
Profesional. prueba de ADN para corroborar que su cliente si era
hijo de Alberto Monterrosa. Exigía además que se
- Señor Juez, estos documentos no se encuentran verificaran los datos dados por el Fiscal, los cuales no
registrados. En la Registraduría no existe nadie que eran oficiales sino simples averiguaciones hechas
responda al nombre de Rafael Monterrosa y el único extraoficialmente.
Monterrosa que aprobó Derecho y Ciencias Políticas
en la facultad de Derecho de la Universidad de El Juez aceptó la petición del Doctor Antonio y se
Cartagena fue Alberto Monterrosa. Lo que quiere permitió tomar la muestra para la prueba de ADN, la
decir que este hombre es un impostor, por lo que cual seria de inmediato. Por lo tanto se suspendió la
solicito sean presentados en esta audiencia sesión hasta que se obtuviera el resultado de la
documentos originales para verificar su veracidad. muestra.
El Juez accedió a la petición del fiscal, mientras Al salir, Emiro y Antonio volvieron a interrogar a
Rafael alegaba que todo era una trampa, pues él si Rafael quien, aturdido y desesperado, no sabía que
era Rafael y esos documentos eran los suyos. decir. No entendía por qué decían que esa cédula era
falsa. Él sabía quién era. Emiro sentía que Rafael era
E m i r o, e n t r e e l p ú b l i c o, s e m o s t r a b a muy sincero. Era la misma sensación que se
significativamente preocupado. Dirigía su mirada a formaban todas las personas que hablaban con
Antonio quien mostraba su desacuerdo por el lío tan Rafael.
tremendo en que lo había metido su mejor amigó.
Pero Emiro era un hombre muy testarudo e iría
hasta el final del caso.
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Realidad Alterna Guillermo Dager Pérez
Mientras se realizaba el procedimiento de la prueba las mejores. Pero debía esforzarse en encontrar las
del ADN, el Fiscal estudiaba el caso con pruebas y encaminar el juicio de tal manera que se
detenimiento, incluido el informe dado por el hiciera justicia y Rafael pagara caro su delito.
Capitán Martínez, quien describió la conversación
que tuvo con el doctor Carlos Ganem, lo que le Estudió el resto de la mañana el expediente de la
confirmaba que Rafael de una u otra forma era un escena del crimen de Alberto Monterrosa. No había
impostor. Por lo que tuvo de inmediato la idea de datos nuevos que aportaran pistas en defensa de
llamar a declarar como testigo a Carlos Ganem en la Rafael. Por el contrario, todos los indicios apuntaban
próxima audiencia. La idea central del Fiscal era a que él era el asesino. Pero, ¿Cómo convencer al
buscar el motivo por el cual Rafael asesinó a Juez?
Alberto. El motivo más evidente era la herencia de
Alberto. Se quedó mirando al vacío y pensó que una buena
salida sería solicitar la exhumación del cuerpo del
Así pasaron las dos semanas que se necesitaban para niño que Alberto había señalado como Rafael
que se obtuviese el resultado de las pruebas de ADN. Monterrosa, su hijo, pues uno de los dos mentía.
El Fiscal, se encontraba en su oficina leyendo los El expediente forense de la necropsia del cadáver de
informes. Esa mañana, muy temprano, sonó el Alberto no mostraba tampoco un indicio
teléfono. El Fiscal contestó, para su gran sorpresa le contundente que él no hubiese visto antes cuando
informaban que se había corroborado la muestra y realizó las primeras pesquisas. En todo caso tenia
el resultado claramente decía que Rafael era hijo de que encontrar en otra parte las pruebas que
Alberto Monterrosa. Como era de suponerse el necesitaba para inculpar a Rafael: estaba seguro que
Fiscal se sorprendió. Estaba muy seguro que no en estos documentos no las encontraría.
seria así. Pero el resultado no eximia a Rafael del
asesinato de su padre, ya que sus relaciones no eran
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La audiencia se reanudó y se presentaron las pruebas se realizó el levantamiento del cadáver. Pero no
de ADN que corroboraban la paternidad de Alberto estaban los resultados de la necropsia oficial y
sobre Rafael. Emiro estaba satisfecho. Era lo que tampoco las huellas digitales del occiso. Era evidente
estaba necesitando, una prueba que confirmara que que alguien había manipulado las cosas. Lo que no se
existía un heredero de Alberto Monterrosa. Esto sabia era si habían desaparecido o no había hecho,
tumbaría todos los planes de la Junta de Monteardila. por lo que se ordenó de inmediato una investigación
Corroboraba además, que Rafael no le había interna en la Fiscalía, muy en contra del Fiscal que
mentido. La duda que lo asaltaba era por qué, estaba en turno ese día y quien tomó el caso.
entonces, no aparecía registrado Rafael. ¿Sería que
alguien con suficiente influencia pudo manipular el El Juez de inmediato ordenó que se exhumara el
sistema y borrar a Rafael? cadáver del niño, pero la exhumación demoraría un
El Fiscal también aportó sus pruebas y demostró poco ya que había que llenar una serie de requisitos
claramente que era cierto que no aparecía registrada en las oficinas de la Alcaldía y el Cementerio de
la cédula de ciudadanía de ningún Rafael Manga.
Monterrosa, pero sí había encontrado en la
Registraduria el registro civil y la partida de bautismo El Fiscal acusador solicitó llamar como testigo a
que decían que sí existía un Rafael Monterrosa, e Carlos Ganem, el psiquiatra quien supuestamente
igualmente, encontrado su acta de defunción. atendió a un hijo de Alberto Monterrosa en el
pasado. El Fiscal comenzó a interrogar a Carlos
El Fiscal solicitó permiso para acceder al expediente Ganem en una forma concisa. El Juez, en su estrado,
del accidente en el cual había perecido, según don tenía copias del informe.
Alberto, Rafael Monterrosa.
- Doctor Ganem, ya nos han explicado que el niño
El expediente explicaba claramente que solo un niño que usted atendió no era Rafael Monterrosa.
estaba en el auto en el momento del accidente y que
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Pero entonces, quién era. mención y que era posible que su hermano Rafael
padeciera de algo parecido.
- El joven que atendí y traté se llamaba Manuel
Monterrosa Agámez y según lo que yo sabía era - Doctor Ganem, - repuntó el fiscal -, ¿Cree usted
hijo de Alberto con su ama de llaves. que por el estado de enajenación mental reportado el
Doctor González, Rafael pudo asesinar a su padre?
- ¿Sabe usted quién era el ama de llaves?
- Le voy a contestar así, no en este caso en
- Sí, recuerdo que se llamaba Ana Agámez. específico, pues tendría que conocer con certeza si
Rafael tiene perfil de asesino. Pero, en general, no
- ¿Sabe usted algo de ella en la actualidad?
está demostrado que el simple hecho de ser
- En lo absoluto señor. esquizofrénico aumente las posibilidades de ser un
asesino en potencia. Además debo reconocer que en
El Fiscal explicó todos los pormenores del informe y un estado delirante en el cual se confunda la
mostró que el médico Ganem sugirió el viaje en el percepción puede cometerse un asesinato por error.
que al parecer perdió la vida la señora Ardila y Rafael Por ejemplo, si la persona cree que esa persona lo
Monterrosa. está atacando o que es un peligro inminente para su
- ¿Tiene usted conocimientos de quienes iban en el integridad.
carro ese día?
El Fiscal desnudó la posibilidad de que Rafael
- No señor, no tengo conocimiento de eso, sólo lo pudiese haber asesinado a don Alberto por su estado
que escuché en las noticias. mental.
Al terminar el interrogatorio y la audiencia de ese día,
Ganem explicó claramente y en términos muy el Fiscal buscó el registro de nacimiento y la partida
prácticos sobre la patología que padecía el niño en de bautismo de alguien llamado Manuel Monterrosa
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Agámez. No aparecieron por ningún lado, como si Antonio estaba reunido con Emiro. Este último
nunca hubiese sido registrada persona alguna con llevaría las pruebas que mostraban a Rafael como el
esos nombres y apellidos. único heredero de Alberto Monterrosa y, por lo
tanto las acciones de Monteardila no podían pasar a
El otro paso seria pedir los resultados de la manos de la Junta, pero sí a las suyas. Ahora sí
exhumación del niño muerto en el accidente. conseguiría un poder firmado por Rafael para
manejar dichas acciones. En estos momentos Rafael
no estaba en condiciones mentales para hacerse
cargo de los negocios de su padre.
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Emiro le pidió que siguieran discutiendo después, negar ese hijo y no soy nadie para juzgarlo.
pues ahora tendría una reunión con la Junta y esta era
ineludible. - Entonces, no estás haciendo la voluntad de Don
En la Junta todos callaban hasta que uno de los Alberto. Las acciones pasarán a manos de la persona
socios se levantó. de quien él menos quería.
- Sabemos que no te interesa ese muchacho, Emiro, - ¿Y ustedes creen que Don Alberto quería que
sólo lo haces por el poder, y quien quita que también ustedes fueran los herederos? Están muy
por el dinero de Don Alberto. equivocados.
- Con todo respeto, señores, ustedes me lanzan una La reunión se calentó. Luego tuvieron que discutir
acusación peligrosa, y yo los acuso de manipular el otros casos que concernían a la producción de la
sistema para ocultar la verdad. Porque ustedes sí empresa y la discusión de las acciones quedó
tienen poder y pueden comprar cualquier persona aplazada para una próxima ocasión.
para demostrar que Rafael no era hijo de Alberto y
así repartirse las acciones de Monteardila.
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La audiencia continuó al día siguiente. El próximo - Primeramente, fui la confidente de Don Alberto
testigo en subir al estrado fue Mariela Fonseca, el Monterrosa. Incluso fui su amante por muchos
ama de llaves de los últimos años de vida de Don años.
Alberto. El informe de las investigaciones y el
interrogatorio que le realizó el Capitán Martínez El público asistente se incomodo. No necesitaba
estaban en el escritorio del Juez. Como ya había decirlo, porque estaba en el ambiente que a Don
contado, describía uno por uno los datos dados en el Alberto le gustaban las amas de llaves.
informe y una pregunta más.
- En sus episodios depresivos, a causa de la soledad,
- Dígame algo, ¿sabe usted sobre una persona me confesó su romance con Ana María Agámez y
llamada Ana Maria Agámez, supuestamente el todos los problemas que tuvo, cuando su esposa se
anterior ama de llaves anterior de Don Alberto enteró. Ella sufrió mucho por su infidelidad, pero no
Monterrosa? se separaron. Sí. es cierto que con Ana María tuvo un
hijo, el cual bautizaron con el nombre de Manuel,
- Ya sé a donde quiere llegar señor. ¿Debo confesarle Manuel Monterrosa Agámez. En alguna ocasión él
secretos de la vida privada del señor Monterrosa? me mostró sus fotos. Por lo tanto Don Alberto tenía
dos hijos: Rafael, concebido del legítimo matrimonio
- Recuerde usted que está bajo juramento y que se y Manuel, con el ama de llaves.
está investigando un asesinato. Usted no esta
resguardada con secreto profesional. El auditorio quedó en silencio, tratando de asimilar
esa verdad. No se imaginaban que las cosas habían
- Yo contaré lo que sé, pero con calma llegado a ese punto. El Fiscal rompió el hielo. Con su
profunda voz preguntó a la testigo.
Mariela se notaba nerviosa. Seguramente sabía
muchas cosas definitivas para esclarecer este caso.
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- Señora, en uno de los informes nos dicen que el - Él me contó que en el carro aparte de su esposa y
señor Monterrosa trataba mal al hijo de las relaciones su hijo, iban su ama de llaves Ana María Agámez y su
clandestinas con Ana Agámez, o sea, a Manuel. otro hijo, Manuel Monterrosa. Pero debo aclarar que
nunca fue registrado este hecho por las autoridades
- Él nunca me habló de eso. Pero me confesó, muy competentes, ni tampoco me contó cómo pudo
arrepentido, que si pudiese devolver el tiempo no ocultarlo
habría permitido jamás que Ana quedara
embarazada. Es más, le ofreció dinero para que dijera - Según su relato el accidente se presentó porque
que era de otro y que se fuera lejos. Ella nunca lo Manuel estaba en una crisis de agitación tan fuerte
aceptó. Por el contrario, trato de levantar bien el alto que no lo podían controlar dentro del carro. Mientras
el fruto de su amor por Don Alberto. Cosa que a él le que Ana lloraba y suplicaba a ambos que no llevaran a
molestaba muchísimo. su hijo a ese establecimiento en Barranquilla, porque
de allí no saldría jamás. El día era lluvioso, con poca
- Disculpe Mariela, algo importante para resolver de visibilidad, y Manuel, en su desesperación, agarró el
una vez por todas este caso. Queremos establecer si volante del carro. Don Alberto no pudo controlar la
el día del accidente, además de las tres personas que dirección y chocaron contra una tracto mula que
describe el informe legal de la policía, alguien más iba venía en sentido opuesto. Él quedó inconsciente
en el carro. varios días, por lo que no pudo recordar nada más.
La expresión de Mariela se tornó más seria. El Fiscal - Debe ser capcioso lo que voy a preguntar, pero me
estaba ahondando en cosas que ella misma quería corresponde ¿Qué le dijo él sobre lo que pasó con los
olvidar. Aquella mujer sabía más de la vida de Don dos otros ocupantes del vehículo?
Alberto de lo que parecía al principio. Un poco
titubeante, contestó: - Me dijo que no planeó lo que sucedió. Su
representante en esa época lo visitó y le contó que el
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otro niño desapareció y que tampoco se sabía nada control, pero allí surgía el interrogante ¿Quién lo
sobre el paradero de Ana Agámez. Después de tanto hizo y por qué? El otro paso era esperar la
hablar, la conclusión del asesor fue que Don Alberto exhumación del cadáver para saber a quien
debía negar que ellos iban en el carro. Mucho tiempo correspondía, si era Rafael o Manuel.
después Don Alberto volvió a saber de la vida de
Ana, pero esta jamás reclamó nada y él tampoco Mientras tanto, Gonzáles continuaba el tratamiento
quiso acercarse por temor a remover viejos dolores. con Rafael. Charlaban horas enteras buscando en su
mente algunos datos importantes para la evolución
- ¿Usted cree que ese niño vive? del tratamiento y para el caso en específico.
- Sí, ya lo supe y eso me preocupa porque aquí hay - La mujer que has visto últimamente y que te dio
algo que no encaja del todo. los medicamentos que te enfermaron quién es?
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- No lo sé doctor, quisiera saberlo de verdad, porqué - ¿Por qué crees que no recuerdas nada antes del
esta en mi casa. accidente, ó sea, casi toda tu niñez?
Gonzáles tenía la impresión de que aquella mujer - No lo sé – y lo miró angustiado - Dígamelo usted
era parte de las alucinaciones Rafael y que no existía doctor
realmente.
- ¿Y después de eso?
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- Estaba un poco confundido y quería mirar bien si Rafael se acercó al espejo del baño del consultorio de
la foto había salido nítida. No me di cuenta de nada. la Fiscalía. Se escucgó un grito de impresión y
más hasta que se escuchó el grito. desconcierto total.
- ¿Era usted amigo del señor Monterrosa? - ¡No, ¿Qué es esto? ¡Éste no soy yo!, Ésta no es mi
cara!
- Éramos. Pero no nos habíamos distanciado
últimamente por razones personales. Por una Gonzáles lo abordó de inmediato y trató de
mujer… pero eso no quería decir que me gustara que tranquilizarlo. Miraba al espejo y miraba a Rafael. Era
le pasara algo. obvio que Rafael veía en el espejo a otra persona.
- ¿Llamó usted a la policía? - Doctor, ¿qué sucede? La cara que veo en el espejo
no es la mía. Esa es la cara de Manuel. Me está
- Sí señor, desde mi teléfono. persiguiendo. Me quiere hacer daño.
Los datos nuevos eran muy pocos convincentes, González veía la misma cara que siempre había visto,
pero todo seguía apuntando a la responsabilidad de pero no lo decía, porque podría ser perjudicial.
Rafael en el asesinato de Don Alberto Monterrosa. Llamó a los guardias y al enfermero, que estaban en la
antesala, y les indicó que lo agarraran muy
Al día siguiente González regresó a la sesión. Pero disimuladamente para sedarlo. No se podía
sucedió algo que cambiaría por completo el rumbo controlar de otra forma.
del tratamiento y del reporte que debía presentar
como perito oficial escogido por la Fiscalía Seccional Cuando logró sedarlo se comunicó telefónicamente
de Cartagena. con su profesor y amigo Carlos Ganem, con el fin de
concertar una cita para discutir sobre el caso.
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González le comentó con todo lujo detalles lo que centro carcelario… Pero iría a un sanatorio para
había presenciado. Lo primero que ambos enfermos mentales. Esto permitiría que él, Emiro,
concluyeron era que estaba teniendo una percepción siguiese siendo su representante ante la Junta de
delirante, clara y manifiesta de quién era él en la Monterardila. Con esta coartada prepararon todo el
realidad. expediente. Llamarían a declarar a González para
que testificara el estado mental de Rafael.
Gonzáles le dijo a Ganem que Rafael no tenía
recuerdos de su niñez, a lo que éste anotó muy Aunque había un gran pero, ¿A qué Centro
profesionalmente: Asistencial propondrían para recluir a Rafael?. Si en
Cartagena no existía uno que de verdad reuniera las
- Perfecto. Realicemos una terapia de hipnosis para especificaciones como tal y que Rafael pudiese tener
recuperar la información de su infancia y saber qué lo una rehabilitación, el único era El Hospital San Pablo.
ha reprimido. Pero qué garantías existían allí: el Estado lo mantenía
en un total abandono y, al final, Rafael no se merecía
Para realizar éste procedimiento debían pedir esa suerte.
autorización del Juez. González estaba seguro de que
aquella sugerencia hecha por un experto era la mejor En tanto, el Capitán Martínez se encontraba en su
opción. Incluso profundizarían en el asesinato para oficina cumpliendo con sus obligaciones, pero a la
ver si lograban rescatar alguna información. vez repasaba una y otra vez las cuartillas en donde se
encontraban consignados todos los apartes del
Mientras tanto Emiro y Antonio, en la oficina, sabían juicio contra Rafael Monterrosa.
que encontrarían culpable a Rafael y que lo único que
evitaría una condena prolongada era declararlo De pronto, alguien entró por la puerta, alguien de
enfermo mental. Impidiendo su aprehensión en un quien él ya se había olvidado. La pieza tal vez más
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importante en todo este rompecabezas. Era aquella señor, yo soy Ana María Agámez, y me he enterado
mujer. La que había visto en la foto y que reconoció que mi hijo está detenido nuevamente. Y no sólo eso,
en la estación el día que averiguaba por Rafael. La sino que se le sigue un juicio por el asesinato de Don
mujer entró un poco entre sigilosa, asustada y Alberto Monterrosa.
confundida.
- ¡Su hijo¡ Se refiere a Rafael Monterrosa.
- Buenas tardes, Capitán. Quiero una información.
- Perdóneme que le corrija Capitán. Él no es Rafael
El Capitán, desconcertado, la miraba de pies a Monterrosa, sino Manuel Monterrosa.
cabeza. No sabia si preguntar su identidad o esperar a
que ella se identificara. La mujer, ya un poco más El Capitán se asombró y su rostro dio la sensación de
aplomada, preguntó: palidecer. No podía entender lo que oía. Ahora
estaba más confundido que antes.
- ¿Sabe usted quien soy yo?
- ¡Manuel Monterrosa¡ No, no entiendo, señora.
- Creo saberlo señora. Usted es Ana María Agámez. Además, ¿Dónde estaba usted? ¿Por qué hasta ahora
La antigua ama de llaves de Don Alberto se aparece?
Monterrosa.
- No sabía lo que pasaba. No estaba en la ciudad.
La mujer, abriendo en forma desorbitada sus ojos, Estaba huyendo de Manuel quien me había atacado
mostró su admiración ante la tajante afirmación del ya en varias ocasiones. Pero hoy he venido a aclarar
Capitán. Agregó casi tartamudeando: muchas cosas.
- Ca, Capitán, no sabía que tuvieran tantos detalles - ¿Está dispuesta a declarar en el estrado?
sobre mí y menos que supiera mi nombre… Pues, sí
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En ese mismo instante, en los calabozos de la - ¿Qué te sucede, Manuel ¿Por qué lloras?
Fiscalía, González y Ganem estaban en plena sesión
de hipnosis tratando de evocar los recuerdos de la - Están peleando, mi mamá llora, yo no quiero ir, no
niñez. quiero que me alejen de ella.
Rafael no contestaba, a pesar de que se mencionaba - No sé, sólo sé que tengo miedo, mucho miedo.
su nombre.
Bruscamente dejó de llorar y entró en un estado de
- ¿Qué pasa, Rafael Monterrosa?. pasmosa tranquilidad.
- Yo no soy Rafael Monterrosa. Es mi hermano y no - Rafael, por favor ¿Qué pasó ahora?
está ahora.
- Ya le dije que no soy Rafael.
- ¿Con quién estás?
- Si no eres Rafael, entonces, ¿Quién eres?
- Con mi mamá, ella me está cuidando.
- Manuel, Manuel Monterrosa
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- Entonces, Manuel, ¿Qué haces ahora? Ganem interrumpió la sesión y llamó aparte a
González, como en un susurro agregó.
- Mi mamá me esconde lejos donde no puedan
verme. - Esa era la patología que padecía Manuel cuando
niño. Afirmaba que era su hermano. Ahora puedo
- ¿Cómo es ese sitio? concluir que sufría un aparente trastorno de
personalidad fragmentada o múltiple y que es el
- No puedo ver bien, tengo mucho miedo. mismo niño que yo había tratado.
Rafael se soltó de nuevo en llanto, mostrándose González, preocupado ante el apunte de su colega,
impaciente, temeroso, pero prontamente volvió a piensa que se debe suspender la sesión
una calma absoluta. definitivamente. Rafael estaba gravemente enfermo
y presentaba dos patologías: trastorno de
- ¿Qué pasa ahora Manuel? personalidad múltiple o disociativa y una
esquizofrenia indiferenciada. Esto no era nuevo
- No soy Manuel.
sino que provenía de vieja data.
- ¿Cómo? Repite lo que dijiste.
Los dos galenos se pusieron de acuerdo en pasar el
- No soy Manuel. Soy Rafael Monterrosa Ardila. informe a la Fiscalía y solicitar que se siguiera
estudiando al paciente en un ambiente adecuado.
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Cuando se instauró la audiencia, el Fiscal presentó el - Entonces las pruebas de ADN son exactas. Es
soporte forense que arrojaba los resultados de la hijo y único heredero de Don Alberto
exhumación y se llamó al estrado a Ana María Monterrosa.
Agámez..
- Sí, señor.
- Señora, identifíquese
Sorpresivamente, una voz interrumpió el alboroto y
- Mi nombre es Ana María Agámez el auditorio quedó en un sepulcral silencio.
- ¿Y quién es la persona sentada en el banquillo de - No, maldita, eres tú, ¿cierto? Siempre me has
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odiado. Ya sé quién eres tú. Ya te reconozco. Eres impidió la visibilidad, lo que causó que nos
Ana, mi nana. Siempre me odiaste, maldita. No soy estrelláramos. Por unos segundos perdí el
Manuel. Soy Rafael y tengo mi vida y mi familia. conocimiento y al despertar me di cuenta que todos
estaban inconscientes. Pensé entonces que habían
Se tuvo que usar la fuerza para calmar a Rafael o muerto. Lo vi como mi oportunidad de huir lejos de
Manuel, en este caso, pues todo apuntaba a que no todos. Tomé a Manuel y huimos de la ciudad por
era Rafael Monterrosa sino Manuel Monterrosa. muchos años, hasta que yo enfermé y no pude
seguirme ocupando de él. Manuel se volvió un
- Sí, es mi hijo y siempre ha sufrido de esta indigente.
enfermedad.
- ¡Cómo! ¡Dice usted que este hombre es un
indigente de la calle!
- Dígame algo señora, ¿qué pasó el día del accidente?
Sabemos que usted y su hijo iban en el auto. La mujer no paraba de llorar mientras contestaba las
preguntas del Fiscal. Resoplaba la nariz y secaba sus
- Por supuesto. Íbamos en el carro. Yo no estaba de lágrimas con el borde de su falda.
acuerdo con ellos. Estaba convencida de que me hijo
estaba enfermo por culpa de Alberto. Nunca lo - Sí, así es, mi hijo es un indigente por quien he
quiso reconocer. No lo quería como su hijo. Lo sufrido tanto.
negaba ante la sociedad y lo maltrataba física y
mentalmente. Por eso se enfermó. Ese rechazo Nuevamente Manuel se levantó y gritaba
constante de su padre hizo que Manuel lo detestara desaforadamente. El Fiscal continuaba con su
más y más cada día. Manuel se concebía como un interrogatorio.
monstruo, un error de la naturaleza.
- Señora Ana, dígame: ¿Es mentira que Rafael es
- Durante el accidente, Manuel lloraba y gritaba y le abogado?
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- Es mentira, señor. No es ni bachiller. Su padre fue de la Junta. Esta mujer está comprada. Han
quien estudió Derecho. Manuel, de niño, decía que manipulado todo, hasta las pruebas, me quieren lejos
quería ser como su padre y, mucho después, dentro de todo.
de sus locuras afirmaba que iba a los Juzgados y que
era abogado. No le contradecía para no exaltarlo. En ese momento Rafael se soltó de sus captores y
logró sacar el revólver de la vaina del guardia y
- ¿Y sabe usted a dónde está ahora mismo su amenazaba en forma intimidante, mientras trataba
esposa y sus hijos? de escaparse por la ventana e insistía en afirmar:
- El nunca tuvo una esposa ni hijos. Solía llamarme - Yo soy Rafael Monterrosa y tengo mi familia. Lo
Sandra y me hablaba de forma romántica. Nunca voy a comprobar con mi vida si es necesario.
quise contradecirlo. Lo veía feliz y era lo que en el
fondo me importaba. Salió por la ventana. Como un energúmeno echo a
correr. En la misma calle quedaban los Juzgados.
- ¿O sea que las personas que hemos estado Corrió y encontró en la puerta a Ismael, el vigilante,
buscando todo este tiempo no existen? con quien mas amistad tenia y, jadeante, le inquirió:
- Si han estado buscando a su esposa y a sus hijos, - Ismael, mírame. Soy la misma persona que has
realmente no existen. visto venir todos los días en estos últimos años.
Manuel se levantó nuevamente y gritó con más - Sí, Rafael, ¿Qué sucede?
fuerzas.
- ¿Cierto que soy abogado y trabajo aquí?
- No, cállate maldita. Escucha Emiro. Son ellos los - Sí, Rafael.
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Al ver los guardias cerca, Manuel corrió sin rumbo engañado. Así las cosas se dirigió a hablar con
fijo. Los guardias se detuvieron y decidieron llamar Ganem y González para preguntarles sobre dónde
por apoyo policivo para montar un operativo con el creían ellos que estaría en este momento Manuel.
fin de recapturar a Manuel. Los guardias comentaron
al Capitán Martínez el incidente y quién se encargaría Después de pensarlo varias veces, Ganem exclamó.
de averiguar con el vigilante de los Juzgados, qué
había hablado con Manuel. - Él está confundido por todo lo que sucede. Creo
que irá a su casa.
Martínez fue enfático.
- ¿Conoce bien a la persona que acaba de - Creo saber más o menos dónde es.
conversar con usted y a quién venía persiguiendo Acompáñenme.
unos guardias?
El Capitán Martínez se llevó varios agentes,
- Sí, claro. Ese hombre ha venido aquí por muchos enfermeros, y a los dos médicos para tratar de
años. Dice llamarse Rafael, pero no lo sé. No es un encontrar a Manuel.
abogado y no trabaja aquí. Se ubica en el fondo y allí
simula estar trabajando. Todos lo conocemos y le Manuel, como lo había previsto Ganem, llegó a su
seguimos la corriente. casa. Quedó paralizado al ver a lo lejos su casa
deteriorada y con aspecto de abandono y ruina.
Martínez salió, ahora, convencido más que nunca Entró y pudo ver que eran pocas las cosas que había
que se encontraba ante a un caso sui generis. Era la dentro. Varias cajas que simulaban un juego de sala y
primera vez que le tocaba enfrentar una investigación de comedor y mucho sucio a su alrededor. Buscó la
de este tipo y se reía de cómo él mismo había sido alcoba. Vio varios cartones que simulaban una cama.
Había cerca de él un mueble donde guardaba sus
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álbumes con las fotos de recuerdo. Como ya había - ¿Qué es todo esto Dios mío?
visto, no tenía fotos por ninguna parte. Manuel se
desesperaba y lloraba. No entendía lo que pasaba. Alguien a la entrada de la puerta respondió.
Entró al cuarto de al lado, donde supuestamente
dormían sus hijos, pero encontró dos cunas - Es el resultado de la remisión. Mejoría de tu
oxidadas, deterioradas y, colgando del cielo raso unas enfermedad.
figuras dibujadas, las cuales se usaban en las cunas
Era Carlos Ganem, rodeado de agentes de la policía
para tranquilizar a los niños, pero que hacia años
quienes habían recuperado el arma y estaban seguros
habían dejado de funcionar.
de que no había peligro alguno. Ganen dio la orden
Al volver a la sala encontró un teléfono. Lo levantó. de que lo agarraran los enfermeros y que se manejara
No tenía tono y el cable no estaba conectado. No con un sedante como un paciente psiquiátrico.
existía ningún interruptor cerca para conectarlo. Era
- ¡No, por favor, ayúdenme. Encuentren mi familia¡
inservible. Pudo ver también una tapa de aceite que
estaba en el sofá y decía Mazda en el centro. En el Su voz se apagaba por el efecto del sedante que se le
armario estaban tres mudas de ropa. Trajes enteros había administrado, hasta que fue quedándose en un
que estaban rotos y deteriorados por la polilla. estado de inconsciencia.
Soltó el arma. La dejó caer al suelo. Se asomó al baño. Las audiencias continuaron. Mientras Manuel estaba
Hacían muchos años que ese baño no se usaba. Al en uno de los calabozos de la Fiscalía, se seguía
pasar ante el espejo borroso se volvió a impresionar interrogando a Ana.
cuando miró que su rostro no era el mismo. Se tiró en
el suelo a llorar, sus fuerzas habían llegado al límite. - Señora Ana, le reitero la pregunta: ¿Ese hombre
Se sentía vencido. Después de un rato exclamó en que usted dice se llama Manuel Monterrosa es un
forma angustiada: indigente?
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- Bueno, él vivía, o mejor, vivíamos en una casa realidad le mostraría? Entiéndame, por favor, esa era
abandonada hace años en el barrio de Manga. Muy su realidad y él se sentía feliz.
deteriorada por el tiempo. Dormíamos en cartones.
Él en un cuarto y yo en el otro. Él todas las mañanas - Yo no sabía a quién acudir, soy una mujer de
salía a trabajar, según iba a los Juzgados. Los escasos recursos económicos, porque Alberto nos
vigilantes ya lo conocían y le seguían la corriente, dejó en la calle y el apoyo que puede brindar el Estado
incluso todos le seguían la corriente y le regalaban es casi nulo.
alguna que otra propina.
- Pero, ¿No se daba cuenta de que Manuel se volvió
- Reitere, por favor, que las tres personas que busca peligroso?
la policía no existen ni existieron nunca.
- Él nunca había sido peligroso.
- Se lo reitero, señor, sólo existen en la mente de mi
hijo. - Pero señora, mató a una persona y no a
cualquiera. Mató a su propio padre
- Pero doña Ana, ¿Por qué no detuvo todo esto a
tiempo? - Aunque todo apunte hacia él no lo creo capaz de
- ¿Detener qué? Cuando me enfermé de muerte y mi algo así. Lo conozco muy bien. Muy en el fondo él
familia me trasladó mi pueblo, nadie se quiso hacer amaba a su padre y quería ser como Alberto. En
responsable de Manuel. Usted ya sabe lo que piensa cambio, yo si tendría motivos para matarlo, para
la gente sobre las enfermedades y los enfermos cobrarle cada dolor que nos causó, a mí a mi hijo. Le
mentales. Durante este tiempo le perdí el rastro a mi entregué mi vida y de que manera me pagó,
hijo. Cuando volví ya estaba muy avanzada la ignorándonos e incluso después de muerto nos hace
enfermedad. Imagínese, no recibía tratamiento daño. Mi hijo ira a la cárcel por él.
alguno. ¿Cómo la traía de vuelta a la realidad? ¿Qué
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- ¿Dónde estaba usted la noche crimen, señora hermano Rafael Monterrosa. Eso se pudo evocar en
Ana? la hipnosis.
- Sé lo que trata de insinuar, señor Fiscal. Pero quiero - Las dos personalidades subsistieron un largo
decirle que si hubiese sido la asesina ya habría tiempo, pero después de un tiempo una de las
confesado para salvar a mi hijo. Pero no me lo personalidades anuló a la otra y quedó solo la de
creerán y no voy a decir dónde estaba, señor Juez, si Rafael. Por eso no recordaba bien su niñez o mejor la
este dato sirve. Entonces incúlpenme a mí. niñez de Rafael. Había cosas incongruentes. En su
infancia apareció una esquizofrenia que persistió con
- Usted sabe, señora Ana, que así no funciona la ley. mucho contenido delirante. La esquizofrenia es una
enfermedad donde los síntomas predominantes son
Al terminar el interrogatorio de Ana María Agámez, las ideas delirantes que son ideas falsas, pero que no
se llamó al estrado al Doctor Roberto González. se le puede hacer cambiar al paciente esa idea o
creencia. Por lo general son ideas de persecución.
- Doctor González, tiene usted la última palabra.
Pero pueden ser sobre cualquier tema. Por lo general
Explíquenos por favor en qué consiste la
son poco estructuradas.
enfermedad que padece Manuel Monterrosa.
- O sea, muy simples, pero en este caso en
- Seré lo más explicito posible. Manuel Monterrosa
particular eran muy bien elaboradas y conformadas.
tuvo una niñez muy traumática y dolorosa y la forma
Además aparecen otros síntomas que son las
como su mente se defendió fue fragmentándose. Es
alucinaciones, que sensaciones que no tiene un real
como si usted, señor Juez, tuviera una rama entera.
estímulo. Por lo general, en la esquizofrenia son
Es un todo y luego la parte por la mitad. Quedan dos
auditivas, voces que maltratan a la persona o la
partes independientes. Así estaba la mente de
amenazan, pero a veces pueden ser una
Manuel. Tenia dos personalidades, la de él y la de su
combinación de varias: visuales, auditivas, táctiles o
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todas juntas, como en Manuel. Para ser más claros, es mujer que él quería que fuese su madre, Sandra
como un sueño, vivir en un sueño, ¿Con qué Ardila, esposa de su padre. Llamó a su hijo, Alberto
soñamos los seres humanos? Con dos conceptos Rafael y a su hija Sandra.
básico: con nuestros temores y con nuestros deseos.
La mayoría de los esquizofrénicos sueñan con sus - Ahora, ¿Cuál fue la carrera que escogió? La misma
temores. Manuel soñaba con sus deseos. Su realidad que ejerció su padre y en la misma Universidad. Él y
era muy dura y difícil de vivirla. Su mente buscó la su esposa se conocieron de la misma forma como se
forma de llevarlo a un lugar donde fuera más fácil conoció Alberto con Sandra Ardila. Él oía cuando
vivir y subsistir. niño que su padre trabajaba en el Juzgado. Como
puede ver, señor Fiscal, todos sus deseos e ideas eran
- Como ustedes pueden apreciar, este paciente de una vida perfecta. No podemos soñar con lo que
padece de dos tipos de enfermedades diferentes que no conocemos. Eso hizo la mente de Rafael. Todo
coexisten. Una es el trastorno de múltiples inconsciente nada con intención.
personalidades y la otra es la esquizofrenia.-
Disculpe, doctor, ¿Quiere decir que todo era una - ¿Por qué? Dígame doctor, ¿Tantos años y ahora es
mentira, nada existía; la esposa, los hijos, el carro, la cuando se desató todo? ¿Por qué Manuel
casa? precisamente ahora se ha dado cuenta de su
equivocación o de su sueño como usted dice?
- Así es. Pero era una mentira sin intenciones. - Es una explicación compleja, pero a la vez muy
Manuel no sabía que mentía, porque para él esa era simple. Por alguna casualidad Manuel fue a mi
su realidad, aunque para nosotros no lo fuera. Es una consultorio aquejado por unos síntomas hasta yo
especie de . Por eso usaba esa tapa de aceite. Él creía mismo en ese momento no podía diferenciar si su
que iba en su carro a su casa. Por eso trataba a su realidad era o no cierta. Interpreté aquellos síntomas
mamá como si fuera su esposa, una percepción como una especie de psicosis, por lo que instaure el
delirante. Llamó a su esposa como se llamaba la tratamiento psiquiátrico adecuado con antisicóticos.
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Lo que pasó a continuación fue increíble, - Le haré una última pregunta, Doctor González,
impensable. Voy a tratar de ser lo más claro posible. ¿Cree usted que Manuel Monterrosa pudo ser el
asesino de su padre?
- En el momento que le instauré el tratamiento
antisicótico estaba en sus sueños, es decir, con sus - No seria coherente con sus sentimientos, pero,
síntomas. El tratamiento mejoró los síntomas y lo como lo dijo el Doctor Ganem, sí es posible.
sacó del sueño. Por eso perdió aparentemente la
cordura y se desestabilizó. Estuvo por primera vez en - Eso es todo, su señoría, no tengo más preguntas.
la realidad, una realidad en donde no había
El Juez se levantó de su asiento y en voz alta
construido nada. Todo lo construyó en el sueño, o comenzó a leer el veredicto final.
sea aterrizó en la verdad, en una cruel verdad donde
no era abogado, no tenia familia y donde era un - El acusado Manuel Monterrosa ha sido encontrado
indigente de la calle. culpable del asesinato del señor Alberto Monterrosa.
Su condena debe darse en forma especial por su
- ¿Por qué el supuesto Rafael Monterrosa lo visitó en estado mental, por lo que se ordena llevar a un centro
su consultorio? de anexo psiquiátrico donde se le instaure un
tratamiento psiquiátrico adecuado. Pero estara bajo
- Mire, yo revisé unas tabletas que él había estado vigilancia policíaca permanentemente.
ingiriendo, y ahora caigo en cuenta de que la mujer
que se las daba era la mamá. Esos medicamentos eran Alonso Martínez, se encontraba en su oficina. Para él
antipsicóticos que habían permeado sus sueños y aún existía la duda de que Manuel fuese el asesino.
comenzaban a filtrarse en su mente algunos Como lo había dicho el Dr. González era
destellos de su realidad que registraron en su mente incongruente con sus sentimientos, pero solo era una
una falsa percepción de enfermedad. Él me buscó corazonada. No tenía ninguna evidencia que
para sanarse. apuntara a otro asesino.
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De pronto sonó el teléfono. Al otro lado de la línea de la empresa Monteardila a Mariela Fonseca y decía
hablaba una mujer. a pie juntillas “Dejó todos mis bienes y mi
participación del 51% en la empresa Monteardila a
- Capitán Martínez, le habla Mariela Fonseca, ¿Me Mariela Fonseca, quien es la mujer con la que he
recuerda? compartido mis últimos años de vida y a quien amo
profundamente“. Para el capitán Martínez era muy
- Claro que sí señora, ¿Para qué soy bueno? extraño aquel giro tan inesperado en el testamento
- Mire, he estado revisando el baúl del señor de Alberto Monterrosa. Como el testamento había
Monterrosa y he encontrado un documento que sido levantado en esa misma Notaria, se corroboró
párece ser el testamento dejado por Don Alberto, y su autenticidad de inmediato.
que ustedes tanto han buscado.
Martínez paseaba en su oficina muy pensativo, con
- No lo toque por favor. Voy inmediatamente para muchas dudas en su mente. Por su oficio era un
allá. hombre perspicaz y era muy extraño que apareciera
después del juicio el testamento. ¿Por qué no antes si
Martínez se desplazó lo más rápido que pudo. A
los agentes de la Policía Judicial habían puesto patas
pesar de lo pesado del tráfico de esa hora pico, tomó
arribas la casa sin encontrar nada, incluyendo el baúl
el manuscrito y se lo llevó para ser oficialmente leído.
privado de Don Alberto?
Llegó a la Notaría Primera. El Notario dio la por
orden judicial para que fuese leído delante del Fiscal y De pronto recordó las palabras de un agente de la
la Policía Judicial, quienes ya habían sido alertados policía quien, al llegar a la casa de Monterrosa el día
por el segundo del Capitán Martínez. del asesinato, le dijo: “La puerta estaba abierta y las
cerraduras no fueron forzadas. No hay evidencia de
Para asombro de todos, el señor y abogado Alberto
que se haya forzado ninguna puerta ni ventana”.
Monterrosa había dejado todos sus bienes y su 51%
Martínez pensó, entonces, que la persona que
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asesinó a Don Alberto tenía las llaves de la casa. Por “Policía, mire se acaban de escuchar unos gritos en la
lo tanto tenía acceso fácil a la casa, y la única persona casa de Alberto Monterrosa. Envíen un patrulla a
que tenía esas llaves era Mariela Fonseca. Solicitó, verificar “
telefónicamente, las grabaciones de la Policía
Nacional, donde se había notificado el asesinato. Después de escuchar las cintas, Martínez pensó que
tal vez la primera mujer había cometido un error
Cuando tomó las cintas logró ver el número del cuando dijo “Vengan pronto, han golpeado a
teléfono de donde salió la primera llamada y otro alguien”. Cómo pudo saber que lo habían golpeado.
recuerdo pasó por su mente. Era parecido al número Quizás era una traición freudiana de su
telefónico de donde se hizo la llamada de esta subconsciente.
mañana. Quiso corroborarlo, llamando a Miró con detenimiento las horas en las cuales se
Telecartagena. produjeron las llamadas y, claramente, pudo observar
ver que entre la primera y las otras tres había una de
Martínez, muy intrigado por el nuevo elemento que diferencia de cinco minutos y que un minuto después
se había anexado a la investigación, escuchaba una y de la última llamada, ya la policía se encontraba en el
otra vez la grabación. lugar de los hechos.
“Policía, mire, acabo de escuchar unos gritos en la Sonó el teléfono. La operadora de Telecartagena le
casa Monterrosa. Vengan pronto. Han golpeado a informaba que el número del teléfono correspondía
alguien”. una casa frente a la vivienda de Don Alberto
Monterrosa y que estaba a nombre de Camilo
Cada vez más le parecía conocida la voz. Luego, Salcedo, un abogado sancionado por la ley por un
escuchó otras grabaciones: dos vecinos que daban el fraude procesal.
aviso de los gritos.
Todo empezó a aclararse. Camilo era el vecino que
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había tomado la fotografía y que había declarado en casa y como el testamento ya estaba hecho a favor de
el estrado. ella, seguramente Don Alberto lo cambiaria. Y si
existían planes de matarlo, ahora debían
Algo más, la hora que decía la llamada era 7:00 p.m. y apresurarse antes de que Don Alberto Monterrosa
la otra llamada era a las 7:05 y la tercera 7:10. La se diera cuenta de que el testamento no estaba en el
Policía acudió al sitio y llegó a las 7:11 p.m. Daba la baúl, pues Mariela lo había desaparecido para hacerlo
impresión que la Policía había sido avisada antes de aparecer después de que se inculpara a otra persona,
que ocurriera el asesinato, porque la persona que en este caso a Manuel.
asesinó a Don Alberto quería tener un chivo
expiatorio, un culpable. Por eso llamó antes del Por eso, el otro testigo aseguró que vio a un hombre
asesinato para que diera tiempo de capturar a bien vestido salir de la casa después de los gritos. Era
Manuel. Camilo, el autor intelectual y material del crimen y,
como dijo el otro vecino, Manuel se alejó de la casa y
Por ese motivo le tomó la foto que fue, seguramente, no estaba allí cuando sucedió el asesinato, pero algo
mucho antes, cuando Don Alberto aún no había les falló. Como la Policía no capturó de inmediato a
llegado a su casa. Pero el asesino no contó con que Manuel quien estaba cerca, Mariela se apresuró en
Manuel se iría de allí más rápido de lo previsto. El llegar a la casa para darle a la Policía datos sobre
presunto asesino abrió la casa sin forzar nada. ¿Quien quién podía haber sido el asesino, para que se
más que Mariela Fonseca? capturara obviamente a Manuel Monterrosa o, en su
defecto, a Ana María Agámez. Martínez sonrió de
Entonces, había una relación entre Mariela Fonseca y felicidad. Sabia que estos datos abrirían de nuevo el
Camilo Salcedo. Probablemente eran amantes. Por caso y que Manuel no era el asesino de Don Alberto
eso Camilo y Alberto no se hablaban. Esa era la Monterrosa. Llamo al Fiscal para anunciar las
mujer a la que él hizo referencia en el juicio. Don buenas nuevas.
Alberto debió darse cuenta y procedió a echarla de la
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La Policía allanó la casa de Camilo Salcedo y Manuel se trasladó a otra clínica que no era de alta
encontró allí a Mariela Fonseca. Encontró además, el seguridad, pues se demostró que no era peligroso
objeto contundente con que se propinó el golpe, un para la sociedad. El Capitán Martínez lo visita de vez
bate de madera que había sido manipulado con agua en cuando, lo mismo Emiro Pretelt, su abogado, más
y alcohol para tratar de ocultar las huellas del asesino por intereses económicos que afectivos.
y las del trauma, pero encajaba perfectamente en la
lesión de la cabeza de Don Alberto. De inmediato se Ana María Agámez sí lo hace todos los días. Se
procedió a capturar a ambos. Este giro intempestivo encuentra con el Doctor González, a quien le pide
reabrió el caso. Mariela Fonseca se declaró culpable cuentas detalladas de la evolución de su hijo. Esta
ante el Juez e inculpó a Camilo Salcedo, quien aún mañana ella, bajo un torrencial aguacero,
insistía en negar su culpabilidad. Mariela Fonseca se aproximadamente de dos horas, el cual mantenía a la
acogió a sentencia anticipada, por lo que fue ciudad prácticamente paralizada, aprovechó un
momento en que amainó la lluvia para encontrarse
condenada a veinticinco años de cárcel con derecho a
con el Doctor González que ya iba de salida.
rebaja de pena por buena conducta y a Camilo
Salcedo se le condenó a la pena máxima permitida - Doctor González, disculpe, ¿Ha hablado hoy con
por las leyes colombianas. Apeló buscando Manuel?
comprobar su inocencia.
- Lo intenté doña Ana, pero no quiso conversar
Emiro Pretel logró conseguir que se le dieran los conmigo. De hecho fue el primer paciente que visité
bienes y el porcentaje al único heredero vivo de Don justo cuando comenzaba la lluvia.
Alberto Monterrosa, Manuel Monterrosa. Logró,
además, tomar el poder para representar a Manuel en - Doctor González, hoy me ha asaltado una duda.
la Junta de la empresa Monteardila y representar sus Estoy muy triste. Desde ayer que le vi por última vez
bienes, claro vigilado por Ana María Agámez. le miré la cara a Manuel y hay tristeza en su rostro. No
es feliz. Todo lo contrario, cuando estaba soñando
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era muy feliz. Mantenía la sonrisa en su rostro, la que apresurarse, pues tenía que asistir a una cita médica y
hoy se ha perdido. Creo que no entiende qué pasa . el cielo se nublaba nuevamente. Manuel Monterrosa
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