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Los Principios Juridicos

Este documento describe los diez principios jurídicos del derecho concursal en Perú y explica el rol del INDECOPI y de los acreedores en el sistema concursal. También describe el proceso concursal ordinario y las alternativas de reestructuración y liquidación.
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Este documento describe los diez principios jurídicos del derecho concursal en Perú y explica el rol del INDECOPI y de los acreedores en el sistema concursal. También describe el proceso concursal ordinario y las alternativas de reestructuración y liquidación.
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LOS DIEZ PRINCIPIOS JURÍDICOS DEL DERECHO CONCURSAL

La evolución del Derecho Concursal en el Perú y la sucesión de diversas normas que afirman su práctica.
Asimismo, detalla los principios por los que se rige la actual Ley General del Sistema Concursal, cuyo
cumplimiento resulta clave para la aplicación de los procedimientos de esta.

1. Objetivo de la Ley.- Originalmente, la LGSC estableció que su objetivo era la permanencia de la unidad


productiva, la protección del crédito y el patrimonio de la empresa (posición pro deudor), pero dicho texto fue
modificado mediante el Decreto Legislativo Nº 1050, prescribiendo ahora que el objetivo es la recuperación
del crédito (posición pro acreedor) mediante la regulación de procedimientos concursales que promuevan la
asignación eficiente de recursos (teoría de la optimización) a fin de conseguir el máximo valor posible del
patrimonio del deudor (teoría de la maximización).
 
2. Finalidad de los procedimientos concursales.- Siendo que los procedimientos concursales surgen en un
contexto de crisis económica, en el cual concurren varios acreedores a cobrarle al deudor, se busca propiciar un
ambiente idóneo para la negociación entre los acreedores y el deudor que les permita llegar: a un acuerdo de
reestructuración (si el deudor tiene viabilidad económica) o a la salida ordenada del mercado mediante la
liquidación y la extinción (si el deudor no tiene viabilidad económica).

3. Decisión sobre el destino del deudor.- La viabilidad económica o no del deudor (que permita llegar al acuerdo
de reestructuración o a la salida ordenada del mercado, respectivamente) es decidida por los acreedores
(reunidos en una junta de acreedores) quienes asumen la responsabilidad y los efectos de su decisión.
 
4. Universalidad.- En principio, los procedimientos concursales producen sus efectos sobre la totalidad del
patrimonio del deudor, salvo excepciones como los frutos del patrimonio familiar (art. 492° Código Civil), los
bienes inembargables (art. 648° Código Procesal Civil) y los créditos post concursales (art. 16° LGSC).
 
5. Colectividad.- Los procedimientos concursales apuntan a la colectividad, de modo que, por un lado, buscan la
participación y el beneficio de la totalidad de los acreedores involucrados en la crisis del deudor (sin embargo,
no basta ser acreedor, sino titular de un crédito reconocido) y, por otro, hacen prevalecer el interés colectivo de
la masa de acreedores frente al interés individual de cada acreedor.
6. Proporcionalidad.- Para evitar el canibalismo del patrimonio del deudor en donde pocos acreedores se llevan
todo y muchos acreedores no se llevan nada, se tiende a la participación proporcional de los acreedores en el
resultado económico de los procedimientos concursales, cuando el patrimonio del deudor es insuficiente para
atender todas las acreencias; ello sin perjuicio del orden de preferencia en los procedimientos de disolución y
liquidación: primero, créditos laborales; segundo, créditos alimentarios; tercero, créditos garantizados;
cuarto, créditos tributarios; y, quinto, otros créditos (art. 42° LGSC).
7. Inicio e impulso de los procedimientos concursales.- El inicio de los procedimientos concursales es a
instancia de parte (sea del acreedor o del deudor). El impulso de los procedimientos concursales es a instancia
de parte y la intervención de la autoridad concursal (es decir, el INDECOPI) es subsidiaria.
 
8. Conducta procesal.- Todos los partícipes de los procedimientos concursales (sean acreedores, deudores, sus
representantes, sus abogados, entidades administradoras, entidades liquidadoras, etc.) deben adecuar su
conducta a los deberes de veracidad (lo contrario podría tipificarse como delito contra la fe pública, art. 427°
Código Penal), probidad (actuando con la diligencia ordinaria), lealtad (como norma ética aplicable a la
conducta personal) y buena fe (que se presume), sancionándose la temeridad, mala fe o cualquier otra conducta
dolosa (como el cohecho activo, arts. 397 y 398 Código Penal).
 
9. Integración de la norma.- La laguna jurídica se produce cuando hay defecto o deficiencia de la norma, en cuyo
caso la autoridad concursal (es decir, el INDECOPI) deberá acudir a la hermenéutica jurídica y realizar una
tarea de integración, aplicando los principios generales del Derecho (como “lo accesorio sigue la suerte de lo
principal” o “quien puede lo más, puede lo menos”) con especial énfasis en los principios generales del
Derecho Concursal (como los que integran el Título Preliminar de la LGSC).
 
10. Rol promotor del Estado.- El régimen económico constitucional es la economía social de mercado (art. 58
Constitución Política del Perú) donde el Estado es un regulador del mercado, más no un interventor; por ello,
en los procedimientos concursales, el Estado (a través del INDECOPI) promueve la negociación entre
acreedores y deudores, debiendo respetar la autonomía privada en aquellos asuntos que no sean de orden
público (como la votación en las juntas de acreedores que regula el art. 53 LGSC).

EL ROL DEL INDECOPI Y DE LOS PARTICULARES EN EL SISTEMA CONCURSAL

EL ROL DEL INDECOPI:


 Desjudicialización.
 Sede Administrativa.
FUNCIONES:
- Constatar y acoger pedidos de concurso.
- Convocar a Junta de Acreedores.
- Verificar los créditos invocados.
- Participar en las Juntas de Acreedores.
- Capacidades procesales.
EL ROL DE LOS ACREEDORES
Actuar de manera colectiva: Junta de Acreedores.
 Adoptar toda clase de decisiones de índole empresarial.
 Respetar mecanismos y límites legales.
 Fiscalizar la debida ejecución de sus acuerdos.
 Informar a la autoridad administrativa sobre el desarrollo del procedimiento concursal.
LA COMISIÓN DEL PROCEDIMIENTO CONCURSAL ORDINARIO

Funcionamiento del Comisión:


A través del procedimiento concursal, la Comisión de Procedimientos Concursales (CCO) de INDECOPI se
encarga de generar un ambiente adecuado para que la empresa y sus acreedores negocien. Consta de cuatro etapas:
inicio, evaluación, reconocimiento de créditos y convocatoria de junta de acreedores.

De esta manera, la empresa estará sometida a la voluntad de la junta de acreedores, quienes decidirán qué
hacer con el patrimonio de su deudor: si liquidarlo o reestructurar la empresa. En cualquiera de los casos, lo que se
buscará es obtener el mayor valor para poder pagar todos los créditos posibles.

ALTERNATIVAS EN EL PROCESO CONCURSAL.


 Restructuración: si los acreedores la eligen, deben nombrar a un representante para liderar el proceso,
empezando por proponerles un plan de reestructuración, que indique como se pagarán los créditos. Este
documento debe ser aprobado por todos.
 Liquidación: si optan por esta vía, los acreedores deben nombrar a un liquidador y suscribir un Convenio
de Liquidación, que indique cómo se llevará el proceso. Este responsable debe transferir el patrimonio del
deudor y, con los recursos que obtenga, pagarles. La junta de acreedores está obligada a vigilar el desempeño
del liquidador y que se cumpla el contenido del convenio.
Las dos opciones pueden formar parte de un sistema ordinario o de uno preventivo, previa propuesta de
financiación a sus acreedores. Este último, es solo para empresas que pudieron anticipar la crisis inminente.

SALAS ESPECIALIZADAS EN EL PROCEDIMIENTO CONCURSAL ORDINARIO

*
*
LA IMPUGNACIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS
La relación Indecopi y el Poder Judicial es una necesidad propia de la naturaleza y estructura del
procedimiento concursal. La relación entre estas dos entidades tubo que darse de formas diversas vamos
desarrollando de manera específica una de ellas que, por cierto, considero de trascendental relevancia por su
impacto en los procedimientos concursales: la impugnación de los actos administrativos a través del proceso
contencioso-administrativo. Para desarrollar este asunto no podemos perder de vista la naturaleza propia de
nuestro sistema concursal. Como mencionamos, nuestro sistema concursal es: (i) de carácter privatista, en la
medida que se les da a los acreedores una enorme (si no toda) capacidad de decisión sobre diversos aspectos
que atañen al deudor, entre ellos, su destino; y, (ii) administrativo, en la medida que la autoridad encargada
de conducirlo es el INDECOPI, una entidad autónoma de carácter administrativo. El Poder Judicial solo tiene
un rol complementario, no por eso, menos importante.

En efecto son los acreedores quienes toman las decisiones al interior de un procedimiento concursal. Si
bien el Indecopi decide si el deudor debe quedar o no sometido a concurso, una vez que la Junta de
Acreedores queda instalada, esta se encarga de decidir lo más conveniente en función de sus intereses.
Indecopi solo se encarga de supervisar el cumplimiento de las formalidades y la legalidad de los acuerdos
adoptados por la Junta de Acreedores.

A. El proceso contencioso administrativo en el Perú


El diseño del proceso contencioso-administrativo en el Perú puede remontarse a la Constitución de 1867, en
cuyo artículo 130 se establecía que la ley determinará la organización de los Tribunales contenciosos-
administrativos, y lo relativo al nombramiento de sus miembros. Sin embargo, hubo que esperar varios años
para que esto se consagrase, al menos a nivel legislativo. Así, fue recién la Ley Orgánica del Poder Judicial
de 1963 la que, en su artículo 12, consagró con carácter general, la posibilidad de cuestionar ante el Poder
Judicial los actos de la Administración Pública.
Luego de ello, se dieron algunas modificaciones a nivel legislativo hasta que la Constitución de 1993, que
establece que “las resoluciones administrativas que causan estado son susceptibles de impugnación mediante
la acción contencioso-administrativa”. Esto dio pie a que el 7 de diciembre de 2001 fuese publicada en el
Diario Oficial El Peruano, la Ley del Proceso Contencioso-Administrativo, Ley 27584. Con modificaciones
de por medio, que incluso generaron la elaboración de un Texto Único Ordenado. Podemos decir que la
justicia contencioso-administrativa como la conocemos hoy.

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