0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas8 páginas

La Prolactina

Este documento trata sobre la prolactina, una hormona que se sintetiza no solo en la hipófisis sino también en células del sistema inmunológico, donde participa en procesos autocrinos y paracrinos. Explora la síntesis de prolactina por linfocitos, su participación en el sistema inmunológico y su relación con estados de autoinmunidad.

Cargado por

Richard Moreto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas8 páginas

La Prolactina

Este documento trata sobre la prolactina, una hormona que se sintetiza no solo en la hipófisis sino también en células del sistema inmunológico, donde participa en procesos autocrinos y paracrinos. Explora la síntesis de prolactina por linfocitos, su participación en el sistema inmunológico y su relación con estados de autoinmunidad.

Cargado por

Richard Moreto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La prolactina es una hormona que fue considerada durante mucho tiempo de origen

exclusivamente hipofisario, y cuya función más importante era la promoción de la


lactancia. Sin embargo, la prolactina no sólo se sintetiza en diversos sitios del
organismo, sino que también participa en una amplia variedad de procesos
biológicos. Dentro de los sitios de síntesis extrahipofisarios de esta hormona se
encuentran diversas células del sistema inmunológico. A este nivel, la prolactina
actúa afectando desde la proliferación celular hasta el estado inmune del individuo.
En esta revisión presentamos algunos aspectos relativos a la prolactina de origen
linfocitario tales como su síntesis, su participación en el sistema inmunológico y su
relación con estados de autoinmunidad.

Palabras clave. Prolactina. Citocina. Linfocitos. Síntesis. Expresión genética. Nb2.


Autoinmunidad.

INTRODUCCIÓN

La prolactina (PRL) es una hormona polipeptídica sintetizada y secretada


principalmente por células especializadas de la hipófisis anterior denominadas
lactotropos. El nombre de esta hormona se debe a las observaciones en un extracto
de glándula hipofisaria de bovino y su capacidad de promover la lactancia en
conejos. 1 Posteriormente se demostró que la PRL participaba en el desarrollo de la
glándula mamaria y en la producción de las proteínas de la leche en el embarazo y
en el posparto. Actualmente, se conocen más de 300 acciones biológicas de la PRL
que no están relacionadas con la lactancia o el área reproductiva, sino también con
la homeostasis del organismo.2 En el cuadro 1 se muestran algunas de las acciones
principales de la PRL. Por otra parte, la síntesis y secreción de la PRL no están
limitadas a la hipófisis anterior, ya que diversas estirpes celulares tienen esa
capacidad, entre ellas las células del sistema inmunológico, en donde la PRL lleva a
cabo acciones autocrinas y paracrinas.

GENERALIDADES

La prolactina (PRL), al igual que la hormona del crecimiento (GH) y el lactógeno


placentario (PL), forma parte de una familia de hormonas que comparten
características relacionadas con su estructura, propiedades funcionales y origen
genético.3,4 Esta hormona de naturaleza proteínica ejerce diversos efectos
biológicos a través de su interacción con receptores específicos de membrana que
se encuentran ampliamente distribuidos en el organismo. 5 Sus efectos en distintas
especies están relacionados con diversas áreas como la reproducción, el desarrollo
y crecimiento, el equilibrio de líquidos y electrólitos y la regulación del sistema
inmunológico.6 Además de la glándula hipofisaria, la PRL humana es sintetizada en
diferentes sitios como el miometrio uterino, la decidua placentaria y diversas
células del sistema inmunológico. 7 En el sistema inmunológico, la PRL ejerce efectos
paracrinos y autocrinos y ha sido relacionada con algunos procesos de
autoinmunidad. Actualmente la PRL es considerada no sólo como una hormona,
sino también como una citocina.

SÍNTESIS DE PRL POR LAS CÉLULAS DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO


El sistema inmunológico está conformado por distintos tipos de células que
provienen de una célula progenitura común o célula madre. Esta célula es generada
en la médula ósea y posteriormente, en la misma médula o bien en el timo, sufre
procesos de diferenciación que dan origen a distintas estirpes celulares con
características y funciones específicas. Dentro de estas estirpes celulares se
encuentran las células mononucleares (CMN), que se caracterizan por tener un solo
núcleo. Los linfocitos T, los linfocitos B y los monocitos forman parte de este grupo
celular. Los linfocitos son células que se pueden encontrar tanto en la circulación
como en los tejidos donde maduran o se activan como el bazo o los nodulos
linfáticos.

Diversos informes en la literatura demuestran que los linfocitos son sitio de síntesis
de la PRL.8,9 Los primeros estudios indicaron que la adición de anticuerpo anti–PRL
inhibía la proliferación de los linfocitos T y B de rata que había sido inducida por
factores mitogénicos.8 Debido a que este efecto se encontró en ausencia de suero
en el medio de cultivo y que además era revertido por la adición de PRL exógena,
se sugirió que una molécula parecida a la PRL era producida por los linfocitos y
afectaba la progresión de su ciclo celular. Otros autores observaron la presencia de
una molécula en el medio de cultivo de esplenocitos murinos (linfocitos obtenidos
de bazo) que inducía actividad biológica en la línea celular Nb2, que es dependiente
de PRL para su proliferación, y cuyo efecto fue revertido en presencia de anticuerpo
anti–PRL.9 Estos hallazgos, que sugerían a los linfocitos como el origen de una
molécula con propiedades de inmunorreactividad y actividad biológica similares a la
PRL hipofisaria, se reforzaron con análisis de hibridación in situ, que revelaron la
expresión del transcrito del gen o RNA mensajero (RNAm) de la PRL en diferentes
tejidos linfocitarios.10 El análisis por Northernblot, realizado en una línea
linfoblastoide de células B, demostró la presencia del RNAm de la PRL que fue
detectado con una secuencia de DNA complementario (DNAc) la PRL humana. 11 El
empleo de la técnica de reacción de la transcriptasa inversa y amplificación en
cadena de la polimerasa o RT–PCR utilizada para amplificar secuencias específicas
de RNAm cuya expresión es baja en las células, contribuyó para demostrar que no
sólo en líneas celulares linfoides (que normalmente provienen de tumores) se
expresa el RNAm de la PRL, sino también en células linfocitarias normales, como los
timocitos1213 (linfocitos obtenidos del timo) y las CMN de sangre periférica
humana.13–15

Por otra parte, los mecanismos que regulan la expresión del gen de la PRL de
origen linfocitario aún no han sido determinados. El transcrito de la PRL se expresa
constitutivamente en los linfocitos y se extiende 150 bases más hacia su región 5'
que el transcrito de la hipófisis.11–14 Esto es debido a la presencia de un exón
adicional no codificante que se encuentra hacia el extremo 5' (exón la) y es idéntico
a la secuencia de DNAc presente en otros tejidos extrahipofisarios, como la decidua
placentaria (Figura 1) 12,14,16,17 Si bien, el mensajero en tejidos extrahipofisarios es
más largo que su homólogo en la hipófisis, la presencia de la región adicional no
modifica la secuencia de la proteína nativa, que resulta idéntica a la de la PRL
hipofisaria (Figura 1).

El promotor hipofisario de la PRL humana contiene tres sitios de unión para el factor
de transcripción Pit–1 localizados inmediatamente antes del sitio de inicio de la
transcripción (exón 1) hacia el extremo 5' y regula la transcripción en la
hipófisis.7 Existe otro conjunto de elementos que contiene ocho sitios para Pit–1
localizado a –2.5 kb de distancia, y que es conocido como aumentador distal. En el
aumentador distal se encuentra ubicado un sitio de unión para el receptor
estrogénico conocido como elemento de respuesta para el receptor de estrógenos
(ERE) (Figura 1). Los elementos reguladores localizados en la región promotora
proximal tienen funciones tanto de estimulación como de inhibición de la
transcripción. La dopamina es el inhibidor más importante de la síntesis de la PRL
hipofisaria y sus acciones son mediadas por la disminución del contenido
intracelular de AMP cíclico, cuyo efecto primario se encuentra localizado a nivel de
la regulación de la actividad transcripcional de Pit–1. 18 El sitio de inicio de la
transcripción en los tejidos extrahipofisarios está localizado en el exón la, siendo un
promotor distal o alterno el que controla la regulación en estos tejidos, pero se
conoce aún poco acerca de los mecanismos implicados en dicha regulación. En la
placenta, específicamente en el endometrio decidual, la PRL es regulada por
factores autocrinos y paracrinos de la unidad fetoplacentaria, como son la
progesterona, la insulina y la interleucina–1 (IL–1), mientras que los reguladores
clásicos de la PRL hipofisaria como la dopamina y la TRH no modifican la
transcripción del gen.7 Aunque el promotor alterno contiene dos secuencias
consenso de unión para Pit–1, este factor no modifica la transcripción del gen de la
PRL ni en la decidua ni en las células linfoides, 7,19 lo que sugiere que el mecanismo
de control de la expresión génica de la PRL extrahipofisaria es tejido–específico. En
los linfocitos, reguladores conocidos de la síntesis de la PRL hipofisaria como los
estrógenos, el péptido intestinal vasoactivo, la hormona liberadora de tirotropinas y
un agonista de receptores D2 de la dopamina (bromocriptina) no modifican la
expresión del gen de la PRL.20 Por el contrario, la dexametasona 20 y la
ciclosporina21 inhiben la expresión de la PRL linfocitaria, y el ácido retinoico la
estimula,20 observándose algunas de estas acciones también en la hipófisis. 22 La
actividad del promotor alterno de la PRL en la línea celular Jurkat de linfocitos T
está localizada entre 67 y 463 pb corriente arriba del exón la, pero es inactivo en
células hipofisarias o en la línea celular HeLa de cáncer cervicouterino, por lo que se
infiere que es un promotor que controla la expresión del gen de manera específica
en los tejidos.

La regulación de la transcripción depende tanto de los receptores expresados como


del ambiente intracelular, lo que está directamente relacionado con los factores de
transcripción presentes en la célula, que dirigen específicamente la expresión del
gen de la PRL.23 Existe evidencia en la literatura de que el promotor alterno de la
PRL es activado por análogos del AMPc y por la proteína cinasa A, debido a la
presencia de varias secuencias de elementos de respuesta a AMPc (CRE). 21,24,25 Esta
actividad se incrementa hasta seis veces en presencia de análogos del AMPc en
linfocitos T y en células endometriales estromales transfectadas con genes
reporteros,21,24 lo que sugiere que activadores de la vía dependiente del AMPc
pudieran estar implicados en el control de la PRL en tejidos extrahipofisarios. La
actividad transcripcional del promotor alterno también es inducida por activadores
de linfocitos T en las células Jurkat, como la fitohemaglutinina y los esteres del
forbol como el PMA, que sinergizan el efecto estimulador del AMPc. 21

La utilización del mareaje metabólico y de anticuerpos específicos ha permitido


establecer la heterogeneidad molecular de la PRL sintetizada por las células del
sistema inmunológico. A este respecto, diversos autores han observado la presencia
de variantes de peso molecular de la PRL dependiendo de la estirpe celular y del
anticuerpo utilizado para identificar a esta molécula (Cuadro 2). Los timocitos
producen una forma molecular de la PRL de 24 kDa, mientras que los linfocitos de
sangre periférica sintetizan una variante de 27 kDa y en menor proporción se
observó una forma de 11 kDa en el medio de cultivo de ambos tipos
celulares.13 Tanto la PRL de 24 como la de 11 kDa fueron purificadas y analizadas
en bioensayos con la línea celular Nb2, siendo ambas formas biológicamente
activas.13 Una isoforma de PRL de 23 kDa fue detectada en líneas celulares de
linfocitos T y de CMN humanas, 14 mientras que una variante de PRL con un peso
aparente de 60 kDa fue identificada en cultivos de CMN periféricas. 15,26 Asimismo,
tanto en la línea celular Jurkat como en CMN de sangre periférica de pacientes con
lupus eritematoso, se observó una variante de PRL con un peso molecular aparente
de 25 kDa.27,28 La presencia de heterogeneidad molecular de la PRL producida por
los linfocitos es propia de la molécula, ya que en la hipófisis sucede algo similar
(Cuadro 2). En la hipófisis humana, por ejemplo, la forma predominante de la PRL
es la de 23.5 kDa, y por modificaciones postraduccionales, esta molécula nativa
puede adquirir grupos como carbohidratos (PRL glicosilada), dimerizarse (PRL
grande), polimerizarse (PRL grande–grande) o ser hidrolizada (PRL hendida) para
dar origen a las distintas variantes moleculares (Figura 1, Cuadro 2).29 De tal forma
que la molécula de PRL linfocitaria es similar a la hipofisaria, siendo probablemente
las formas moleculares pequeñas producto de la proteólisis de la molécula y las
formas grandes producto de la glicosilación o de la unión a proteínas como la IgG,
hecho que ya ha sido previamente descrito.30–32

La PRL es una molécula muy versátil en las acciones que ejerce, y esto depende
tanto de su polimorfismo estructural como de la amplia distribución de sus
receptores membranales. La existencia de isoformas de la PRL de origen linfocitario
puede tener implicaciones funcionales o ser consecuencia del estado fisiológico o
patológico del individuo que implique la presencia de una u otra forma que
responda a las necesidades del medio en un determinado momento. La capacidad
de ejercer diversas acciones relevantes en la funcionalidad del sistema
inmunológico ha dado como resultado que la PRL sea considerada como una
citocina.

ACCIONES DE LA PRL EN EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

A principios de la década de los 90's, estudios comparativos de la secuencia de


receptores de membrana condujeron a la identificación de una superfamilia de
receptores que se denominó familia de receptores para citocinas clase 1. En esta
familia están incluidos el receptor de la PRL, la GH, la leptina y algunas
interleucinas como la IL–2, la IL–4 y la IL–6, entre otros. 33 Estos receptores
contienen secuencias de aminoácidos altamente conservadas en sus dominios intra
y extracelular. La PRL actúa sobre las células blanco a través de la unión con sus
receptores membranales específicos.

Las citocinas son proteínas que se distinguen por compartir diversas características
como: participar en las respuestas inflamatoria e inmunitaria, son sintetizadas por
múltiples tipos celulares y son pleiotrópicas, es decir, que también actúan en
diferentes tipos de células, pueden ejercer acciones diferentes en la misma célula
blanco, sus efectos son con frecuencia redundantes y pueden actuar en conjunto
con otra citocina para producir efectos de adición, de sinergismo o antagonizar
mutuamente sus acciones. La PRL cumple con gran parte de estas características,
que se describirán a continuación, lo que ha llevado a clasificarla como una citocina.

La PRL participa activamente sobre la proliferación celular en diversos tejidos como


la glándula mamaria, la próstata y el páncreas. 34–37 La utilización de anticuerpo
contra la PRL ha puesto de manifiesto que también el sistema inmunológico es sitio
blanco para los efectos mitogénicos que produce la PRL. 8 Este anticuerpo inhibe
específicamente la proliferación de células linfoides en presencia, tanto de
mitógenos específicos de células B y T, como de citocinas tales como la IL–2 y la
IL–4, que actúan como factores de crecimiento. 8,38 La adición de PRL exógena y no
de GH evita la acción inhibitoria del anticuerpo en cultivos de linfocitos, lo que pone
de manifiesto la especificidad del efecto de la PRL. Además, la adición de PRL
combinada con IL–2, fitohemaglutinina o con A estimula la mitosis de linfocitos T y
B y de células NK mantenidos en cultivo. 38,39 Así, la PRL actúa como un agente
mitogénico o comitogénico aumentando la eficacia de lectinas y citocinas en la
estimulación de la proliferación de los linfocitos. En la línea de células T inmaduras
derivada de linfoma de rata denominada Nb2 la PRL tiene efectos mitogénicos
directos. La proliferación de esta línea celular es sensible a hormonas lactogénicas
(PRL, GH y PL) e IL–2,40,41 y de hecho, es ampliamente utilizada para evaluar tanto
la actividad biológica de la PRL como los mecanismos implicados en la acción de la
PRL en los linfocitos T. De tal forma que la PRL tiene un papel importante en la
mitosis de los linfocitos, ya sea de manera autocrina o paracrina. Sin embargo, la
utilización de modelos animales "knockout", es decir, donde la expresión de la PRL
o de su receptor está totalmente anulada, reveló que la funcionalidad de las células
inmunológicas no estaba alterada en la linfopoyesis, ni en la inmunidad innata, ni
en la capacidad de producir anticuerpos o de proliferar en presencia de estímulos
mitogénicos in vitro.42 Este comportamiento se puede explicar por la redundancia
funcional que tienen las citocinas, es decir, que las acciones de la PRL pueden ser
sustituidas por otras moléculas sin ser afectadas por la ausencia de la molécula o
sus receptores.

La PRL también está implicada en funciones del sistema inmunológico como la


diferenciación celular y la expresión de distintos factores. Por ejemplo, durante la
diferenciación de las células NK la PRL se expresa y es requerida para conducir a
una respuesta LAK (actividad asesina inducida por linfocinas) . 43 Además, la PRL, en
concentraciones fisiológicas, colabora con el factor estimulador de colonias de
granulocitos–monocitos (GM–CSF) en la promoción de la diferenciación de
monocitos circulantes a células dendríticas y aumenta la efectividad de la
presentación del antígeno por estas células induciendo la síntesis de receptores
para el GM–CSF.44–46 En los granulocitos, los linfocitos y el endometrio, la PRL
induce la transcripción del gen del factor de transcripción regulador del interferón
(IRF–l),47–49 que es un regulador importante de la diferenciación y la maduración de
los linfocitos T y B. Asimismo, en los granulocitos, la PRL regula la síntesis de la
sintasa de óxido nítrico inducible (iNOS), enzima que produce óxido nítrico que
media la respuesta inmunológica y la inflamación.48 La PRL también estimula la
síntesis de la IL–2 y su receptor en esplenocitos y timocitos, 50,51 además de
colaborar en las acciones de la IL–2 e IL–12 estimulando la síntesis de IFN–γ en los
linfocitos T y en las células NK. 50–53 Algunos estudios han sugerido que la PRL
contribuye en la actividad hematopoyética y en el desarrollo y mantenimiento de la
masa ósea.54 Otra de las acciones de la PRL consiste en mediar el tránsito de IgA a
través del epitelio celular durante el desarrollo de la glándula mamaria.53

La PRL es considerada un agente antiapoptótico en los sistemas reproductor e


inmunológico.55–59 La PRL previene la apoptosis inducida por el óxido nítrico y la
dexametasona en la línea celular Nb2 57 y modula tanto la expresión de genes
implicados en la apoptosis (bax y bcl–2), como la activación de la caspasa–
3.55,57,59,60 La PRL tiene un papel fisiológico importante en el mantenimiento de la
supervivencia y funcionalidad del sistema inmunológico en estados de estrés, en los
que tanto las concentraciones de PRL como de glucocorticoides se elevan, pero sus
funciones se contrarrestan, ya que la PRL previene la apoptosis inducida por los
glucocorticoides en los linfocitos. 58 Así, la PRL puede ser considerada como un
modulador de la supervivencia celular.

En resumen, la PRL participa en la respuesta inmunitaria teniendo como blanco


diferentes células del sistema inmunológico, se sintetiza en distintos tipos celulares
y ejerce diversas acciones uniéndose a receptores específicos que pertenecen a la
familia de receptores para citocinas clase 1. Además, la PRL colabora en sus
acciones con otras citocinas, siendo estas acciones redundantes. Estas
características conducen a considerar a la PRL como una citocina.

PRL Y AUTOINMUNIDAD
A pesar de todas estas acciones descritas para la PRL, aún no se han dilucidado las
implicaciones fisiológicas que esta molécula tiene en los estados de autoinmunidad.
En este sentido, cabe mencionar que una cohorte de la población que padece lupus
eritematoso generalizado (LEG) cursa con hiperprolactinemia. 61–66 Sin embargo, el
papel de la PRL aún es controversial en la patogénesis de esta enfermedad. A ese
respecto, algunos autores señalan que existe correlación entre las concentraciones
de PRL circulante y las manifestaciones y signos clínicos de la
enfermedad.61,62,64,66 Sin embargo, otros estudios establecen claramente que aunque
las concentraciones de PRL circulante sean mayores a las de sujetos sanos, no
están asociadas al índice de actividad de la enfermedad ni a marcadores de la
actividad de linfocitos T,63,65 lo que sugiere que el grado de hiperprolactinemia no es
factor determinante en la susceptibilidad de los órganos blanco. En la mayoría de
los pacientes con lupus que presentan hiperprolactinemia no se conoce la etiología
del incremento en las concentraciones de PRL circulante. El aumento moderado de
estas concentraciones sugiere la participación de tejidos extrahipofisarios en la poza
de PRL circulante. Además, la secreción de la PRL por los linfocitos de pacientes con
LEG es mayor que en sujetos sanos. 26,28,67 Las causas que conducen a la
coexistencia de hiperprolactinemia y LEG, así como al aumento en la producción de
PRL por las células linfocitarias de sujetos con esta enfermedad permanecen en la
actualidad desconocidas. Estudios recientes en nuestro laboratorio demostraron que
el tono dopaminérgico central está aumentado en pacientes con LEG que cursan
con normoprolactinemia.67 Asimismo, análisis por Westernblot pusieron de
manifiesto que la PRL de origen linfocitario contribuye a la PRL circulante, lo que no
puede ser revelado por métodos convencionales como el
radioinmunoanálisis.67 Estas observaciones sugieren que la PRL de origen
linfocitario contribuye alterando la actividad funcional del sistema dopaminérgico
hipotalámico, con el propósito de mantener las concentraciones de PRL circulante
en el rango fisiológico y que también puede contribuir a otros niveles como el
estado inmunitario del individuo. Por otra parte, la supresión de la secreción de PRL
con agentes agonistas dopaminérgicos resulta en cambios sobre el sistema
inmunológico similares a los observados con la remoción de la glándula hipofisaria,
siendo revertidos estos efectos con el tratamiento con PRL exógena. 68 En ratones
NZB/W, un modelo murino de lupus eritematoso generalizado, el tratamiento con
bromocriptina resulta en la supresión de las concentraciones de PRL circulante, lo
que conduce al retraso en la producción de autoanticuerpos e inhibe el desarrollo
de la enfermedad,69 mientras que la implantación de injertos de glándula hipofisaria
provoca el aumento en las concentraciones de IgG circulante y acelera la
mortalidad de estos animales. Sin embargo, animales transgénicos que
sobreexpresan el receptor de la PRL no desarrollan estados de autoinmunidad. 70

El papel de la PRL en la fisiopatogenia de la respuesta autoinmune no se ha


dilucidado. A este respecto, se ha empezado a estudiar la intervención que la PRL
tiene en los mecanismos de tolerancia. Los estudios de Diamond et al. demostraron
que el rompimiento de la tolerancia de células B por el estradiol es anulado con el
tratamiento con bromocriptina, lo que induce anergia en una población de linfocitos
B que expresan anticuerpos anti–DNA con alta afinidad. 71 Estas observaciones
sugieren la participación de la PRL en la supresión de la tolerancia en las células B.
De hecho, estudios recientes indican que el tratamiento con concentraciones
elevadas de PRL, simulando aquellas que se encuentran en pacientes con LEG,
conduce a alterar la tolerancia e induce un estado similar al lupus en ratones
BALB/c R4A–g2b,72,73 siendo estos efectos mediados por la disminución, tanto en la
selección negativa, como en la maduración de células B autorreactivas
foliculares.73 Estos estudios en modelos murinos sugieren fuertemente que la PRL
pudiera estar implicada en la patogénesis del LEG. Con estos informes se abre un
amplio campo en la investigación del papel que desempeña la PRL en la
fisiopatología de las enfermedades autoinmunes y su intervención en los
mecanismos de tolerancia y especificidad.
El origen de los defectos en los procesos de señalización en los linfocitos de
pacientes con LEG y cómo se relacionan estos defectos con el rompimiento de la
tolerancia y con la patología de la respuesta inmunológica no han sido bien
esclarecidos. La desregulación en los mecanismos de síntesis y secreción de la PRL
en el LEG podría ser la explicación del aumento en la secreción de esta hormona
por los linfocitos de estos pacientes, sin descartar la presencia del polimorfismo de
un solo nucleótido G/T que ha sido encontrado en el promotor de la PRL en los
linfocitos de pacientes con LEG.74

La contribución precisa de la PRL en las respuestas inmunológicas en estados de


LEG no está bien establecida. En este sentido la PRL es una citocina que promueve
la respuesta inmunológica de tipo Th1, que está asociada con la activación de la
respuesta celular (inmunidad celular), ya que estimula tanto la secreción de IL–12
con la consecuente activación de los macrófagos, como la síntesis de IFN–γ en las
células NK y en los linfocitos X.52,75,76 Si bien, los efectos de la PRL en el sistema
inmunológico sugieren la presencia de un mecanismo de regulación que pudiera
conducir la respuesta inmunológica hacia el tipo Th1, paradójicamente, el aumento
de PRL está asociado al LEG cuyo perfil característico de citocinas es de tipo Th2
(inmunidad humoral). La coexistencia de la secreción aumentada de PRL linfocitaria
y el LEG se podría explicar como un mecanismo de regulación y equilibrio entre las
respuestas humoral y celular, siendo esto benéfico para los pacientes con LEG.
Asimismo, el deterioro de la enfermedad cuando las concentraciones circulantes de
PRL son significativamente mayores pudiera deberse a que el equilibrio Th1/Th2 se
incline hacia la respuesta Thl, facilitando el cambio de isotipo de anticuerpos IgM a
autoanticuerpos patogénicos de tipo IgG2a. Diversas observaciones apoyan esta
suposición, ya que los estados de hiperprolactinemia se asocian con el deterioro de
la función citotóxica dada por los linfocitos Te (CD8 +)77 y por otra parte, en el
modelo murino de lupus NZW/B la activación de las células NK que inducen la
respuesta inmunológica de tipo Th1 conduce a la exacerbación de la
enfermedad.78 Estas observaciones sugieren que el moderado aumento en las
concentraciones circulantes de la PRL o bien la secreción aumentada de PRL por los
linfocitos de los pacientes con LEG, que impactan en las concentraciones PRL en la
circulación, pero que no llegan a ser detectables por radioinmunoanálisis,
conducirían a efectos benéficos en estos pacientes, mientras que estados de
hiperprolactinemia franca, como aquellos dados por prolactinomas, pueden
ocasionar la exacerbación de la enfermedad. Nuevos estudios están enfocados al
conocimiento de la participación de la PRL en el origen o la progresión del LEG y
evaluar los posibles beneficios de manipular las concentraciones de PRL en estos
pacientes.

Las implicaciones que la PRL tiene en estados de autoinmunidad han sido más
estudiadas en el LEG, sin embargo, otras entidades clínicas también están
asociadas con esta hormonacitocina. A este respecto, tanto observaciones clínicas
como estudios en animales indican que la PRL está implicada en el desarrollo de la
artritis reumatoide.76 Como en el LEG, las concentraciones de PRL circulantes están
aumentadas en pacientes con esta enfermedad autoinmune, pero su participación
precisa no ha sido dilucidada. Por otra parte, la producción activa de PRL por los
linfocitos infiltrados en el entorno sinovial ha sido demostrada. 79 Esta PRL estimula
ciertos fibroblastos para producir citocinas proinflamatorias y metaloproteinasas
conduciendo a la estimulación paracrina de las células sinoviales y a la
exacerbación de la enfermedad.76 Queda aún por establecer si el aumento de la PRL
circulante es debido a la mayor producción hipofisaria o linfocitaria, y si la PRL
proveniente de los linfocitos infiltrados se produce bajo el estímulo de factores
locales.

 
CONCLUSIONES

Una de las funciones más relevantes de la PRL a nivel del sistema inmunológico es
la de ser un factor de supervivencia, ya que participa en la regulación de la
densidad de población celular controlando tanto la proliferación como la muerte. La
secreción anormal de PRL en las enfermedades del sistema inmunológico, tales
como los procesos de autoinmunidad, y su capacidad de afectar la tolerancia
sustenta el hecho de que la PRL participa activamente como una molécula
inmunomoduladora. El estudio de los mecanismos de regulación de la PRL de origen
linfocitario y de los efectos que esta citocina ejerce en las células del sistema
inmunológico, ayudarán a entender mejor la fisiología de la respuesta inmunológica
y la fisiopatología de las enfermedades autoinmunes.

También podría gustarte