Primero que nada una competencia es lo que hace que una persona sea “competente” en la
ejecución de una actividad y esta sea exitosa, lo cual implica que se proyecten los
conocimientos adquiridos, habilidades desarrolladas, disposición y conducta.
En la competencia comunicativa interviene varios elementos: el cual es el proceso de
comprensión y de producción de mensajes, lo cual implica las cuatro habilidades lingüísticas:
hablar, escuchar, leer y escribir y como segundo elemento es la implicación en el acto
comunicativo, de procesos lingüísticos, sociolingüísticos, discursivos y estratégicos.
Al mismo tiempo la competencia comunicativa posee de una serie de dimensiones en las
cuales se tiene que utilizar los elementos que se describieron anteriormente.
Por ejemplo una de las diferentes dimensiones de la competencia es la competencia
lingüística que es el conocimiento que tenemos sobre la lengua que usamos y un mal uso o
malentendido de esta dimensión es cuando no sabemos modular nuestro tono de voz pues
podemos hablar muy alto o muy bajo, como puede ser en una biblioteca o dando una plática
por micrófono pues nuestro tono de voz debe ser regulado y no va a ser lo mismo hablar en
una iglesia que en un partido de futbol.
Otra competencia es la discursiva que nos ayuda para producir textos a partir del uso
gramatical correcto por lo cual un mal uso de esto sería que cuando una persona habla sobre
un tema con otra persona y de la nada esa persona empieza a hablar sobre otro tema que no
tenía nada que ver con el primero y ahí es donde el otro receptor ya no entiende bien la idea.
La competencia sociolingüística que se refiere al uso apropiado del lenguaje en situaciones
reales de comunicación, como por ejemplo al momento de estar con una persona mayor que
nosotros hablarle de usted y con respeto y no de la misma forma que a nuestros
compañeros, pues en estas ocasiones se utiliza los lenguajes culto o estándar según sea el
caso o a quien nos estemos refiriendo ya que se diferencia el “usted” de el “tu”.
Otro de gran importancia que todos deberían considerar es la dimensión de competencia
pragmática; este consiste en el uso funcional de la lengua relacionada con el conjunto de
conocimientos contextuales y culturales que debe poseer el hablante para que su
comunicación sea adecuada y logre sus propósitos, por ejemplo viene siendo el
conocimiento que debe tener la persona acerca del tema que está hablando muchas veces
incluso todos los días las personas comienzan conversaciones acerca de un tema
determinado que en sí no están cien por ciento informadas por así decirlo, eso puede crear
malentendidos y a su vez una pésima comunicación.
Y por último la competencia estratégica que nos ofrece las estrategias de comunicación
verbal y no verbal que utilizamos para subsanar errores, como por ejemplo cuando nos
encontramos en el aula y te das cuenta de que una de las causas que interfiere en la fluidez
y la habilidad de comunicarse de los nosotros como estudiantes es que disponemos de
pocas herramientas para hacerse entender cuando no sabemos cómo se dice una palabra o
cuando nos cuesta exponer una idea, pues a veces nos bloqueamos, y si no sabemos que
hacer, nos produce un sentimiento de frustración que hace que perdamos el hilo de la
conversación.
REFERENCIAS.
Cantú, L., Flores, J. & Roque, Ma. (2019). Competencia Comunicativa: Habilidades para la
interacción del profesional del siglo XXI. México: Grupo editorial patria.