HUMILDAD
Qué es Humildad:
La humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia
de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia. La humildad
es un valor opuesto a la soberbia.
El significado de humildad se relaciona con su origen etimológico. Como tal, la
palabra proviene del latín humilĭtas, que a su vez proviene de la raíz humus,
que quiere decir 'tierra'. Se desprenden, por lo tanto, tres sentidos:
la humildad como valor;
la humildad como origen socioeconómico;
la humildad como sumisión.
Ejemplos de conductas humildes
1. Saber pedir disculpas. Uno de los actos en los que más se refleja una
actitud humilde es a la hora de pedir disculpas. Cuando uno se equivocó, no
actuó con responsabilidad o tuvo un olvido (entre otras causas), tiene la
oportunidad de retractarse y pedir disculpas a quien corresponda. Al decir
“perdón” el individuo se reconoce como un ser limitado que puede
equivocarse.
2. Perder el temor a cometer errores. La única forma de lograr objetivos
es arriesgarse, sabiendo que el error es una posibilidad. Aquel que se anima
a correr riesgos y cometer errores se presenta humilde al comprender que
no tiene el control de todo y que existe la posibilidad de que las cosas no
salgan como se espera.
3. Aceptar las críticas constructivas. En muchos casos, una persona del
círculo íntimo o alguien que conoce sobre una materia o disciplina puede
corregir o aconsejar. Recibir los consejos o críticas constructivas con
entereza y buena disposición es un acto humilde, porque implica admitir las
debilidades propias y mostrar una apertura hacia la opinión ajena.
4. Pedir ayuda. Cuando se necesita la colaboración de otro u otros en los
diferentes aspectos y ámbitos de la vida, es importante desarrollar el hábito
de poder pedir ayuda (cuando se agotaron los esfuerzos o capacidades
propias). Al pedir ayuda, el individuo se muestra como un ser con
limitaciones y que está abierto para recibir aquello que a él le falta y otro le
puede dar.
5. Reconocer y agradecer a las personas que ayudaron a uno en el
desarrollo de las capacidades. Muchas veces hay personas que ayudan
a concretar metas u objetivos. En esos casos, es importante reconocer el
aporte de estas personas y agradecerles por todo lo brindado. Reconocer
las capacidades ajenas es una forma de mostrarse humilde.
6. Admitir cuando hay algo que uno no entiende. En los casos en los que
no se comprendió una idea o algo que hay que llevar a cabo, es importante
incorporar una actitud humilde, poder hacer saber a los demás que no se
comprendió y pedir que lo expliquen de nuevo.
7. Reconocer las fallas propias o equivocaciones. En muchas
oportunidades, los seres humanos cometen equivocaciones y, en esos
casos, es importante hacerse cargo de los errores y (si corresponde) pedir
perdón o hacer lo posible para reparar el daño en caso de que haya
ocurrido. Reconocer las equivocaciones es un acto de humildad. Al admitir
una falla, el individuo podrá estar más atento para intentar no repetirla en
el futuro.
8. Pedir a los demás la opinión sobre diferentes asuntos. En momentos
en los que se deben tomar decisiones o realizar alguna acción, se puede
acudir a otras personas en las que se confíe para conocer su opinión. Pedir
opiniones es un acto de humildad porque la persona se muestra abierta a
recibir otros puntos de vista sobre una cuestión.
9. No compararse ni comparar a los demás. La humildad no implica dejar
de tener en cuenta los logros o cualidades propias, sino reconocerlas al
igual que a las equivocaciones y saber que todas las personas tienen tanto
sus cualidades como defectos. Cada persona es única e irrepetible y, por lo
tanto, no se puede comparar a una persona con otra.
10. Dar crédito a los verdaderos autores de una idea. Cuando se utiliza la
idea o invento de una persona es importante saberlo y no hacer pasar por
propias cosas que son ajenas. La humildad implica reconocer en el otro sus
cualidades y sus éxitos y logros, y que eso no despierte un sentimiento de
envidia sino de admiración e inspiración.
11. Saber perder en las diferentes circunstancias de la vida. Tanto ganar
como perder son situaciones inevitables en la vida del ser humano. Una
persona humilde es aquella que se mantiene calma y centrada tanto cuando
gana (sin refregar sus triunfos) como cuando pierde (sin atacar a los
ganadores).
12. Reconocer que siempre hay más para aprender. El conocimiento es
un ámbito complejo y muy vasto y debido a que el ser humano tiene una
naturaleza limitada, nunca podrá conocerlo todo acerca del mundo. Ser
humilde es saber que no se pueden abordar todos los conocimientos y que
siempre va a quedar algo por aprender.
13. Compartir los conocimientos aprendidos. Una vez que se han
aprendido determinadas cosas, se puede adoptar una actitud humilde
cuando se es capaz de enseñar a aquellos que así lo quieran o necesiten.
Recordar que uno estuvo en posición de aprendiz y alumno ayuda a
desarrollar una actitud humilde frente a la sabiduría y a la experiencia
adquirida.
14. No alardear de los éxitos. Una persona humilde es aquella que conoce
sus limitaciones, pero también sus cualidades y sus éxitos. Conocer los
éxitos u objetivos alcanzados es primordial para poder disfrutar de ellos y
compartirlos, sin que eso implique un sentimiento de superioridad respecto
a otras personas.
15. Ser agradecido. Una de las principales actitudes que refleja la humildad
de una persona es la gratitud. Al agradecer, el individuo se reconoce parte
de algo mayor y admite que hay cosas que están fuera de su control y
alcance y que los beneficios recibidos deben ser agradecidos. El ser humano
es un organismo que vive en sociedad y la sociedad implica un trabajo en
conjunto entre todos sus miembros. El agradecimiento es una forma de
reconocer las propias limitaciones y dar crédito a aquellos que fueron de
ayuda en la búsqueda de un objetivo.
16. Estar dispuesto a escuchar a los demás. La escucha es fundamental
para la vida en sociedad y para el desarrollo de vínculos genuinos y
estables. Una persona humilde es aquella que sabe que todo ser humano
tiene una forma individual de mirar el mundo y que se puede aprender de
las opiniones e interpretaciones ajenas. Estar en actitud de escucha implica
acallar lo interno para dar lugar a lo externo.
17. Valorar a las personas que son capaces en una materia y pedir
ayuda. Es importante reconocer el desconocimiento sobre algo y mostrarse
humilde para acudir a las personas que conocen bien determinada materia.
Manifestar el desconocimiento o la falta de capacidades es una actitud
humilde.
18. Conocer las propias capacidades. Una de las bases de la humildad es
conocer las capacidades propias y el fruto o éxito que proviene del esfuerzo.
Es importante disfrutar y compartir las habilidades o virtudes, sin que eso
implique rebajar las capacidades o características ajenas. Conocer las
propias capacidades entrena al individuo para que pueda también valorar
las capacidades de los demás.
19. Aprender de los propios errores. La humildad reconoce la imperfección
humana y, por lo tanto, la tendencia a la equivocación y al error. El error
será siempre algo intrínseco a la naturaleza humana y, aunque en muchos
casos no se pueda volver atrás, los errores pueden servir de enseñanza para
el futuro. Una persona que puede usar los errores como maestros es una
persona que asume su imperfección y la utiliza a su favor.
20. Aceptar las ideas y opiniones ajenas. Una de las claves en toda relación
humana es poder escuchar y aceptar las ideas ajenas, aunque no se esté de
acuerdo con ellas. Una persona humilde es aquella que reconoce la
diversidad e igualdad de las personas, no las compara y, por tanto, sabe
que todas las ideas y opiniones son válidas y deben ser reconocidas y
escuchadas.