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APOSTOL Y SUMO SACERDOTE DE NUESTRA FE
(Heb 3:1-2)
INTRODUCCION:
Cuando no conocemos a una persona, es difícil saber cómo tratarla. Permítanme contarles algo
vergonzoso que hice hace algunos años. Se los cuento no porque me parezca chistoso sino porque
en realidad creo refleja muy bien lo que deseo explicar. Hace unos años uno de los equipos de la
empresa en la que trabajo se le programó mantenimiento. Para ello, el servicio técnico envió a dos
ingenieros, uno de ellos era alemán y el otro es costarricense.
Mi jefe me llamó y me dijo que los fuera a traer al hotel donde estaban hospedados. Cuando
llegué me encontré con ellos y los subí al carro. El tico se subió adelante y el alemán en el asiento
de atrás. Mientras íbamos de camino para la empresa, yo le dijo al tico que a mí no gustaba cómo
hablan los alemanes porque hablan como si estuvieran escupiendo.
El tico se me quedó viendo y me dijo: no diga eso, mi compañero entiende bastante bien el
español. Yo me llené de vergüenza y me disculpé con el ingeniero alemán. Él sólo se rió y me dijo
que aprendió español en Costa Rica y que de hecho, estaba casado con una costarricense.
No puedo decir que ocurre lo mismo con Cristo, pero es un poco parecido porque Cristo es
asombrosamente mucho más maravilloso que cualquier otra persona que hayamos tratado en
toda nuestra vida. Y quiero decir esto con una carga muy especial en mi corazón: LA RAZON POR
LA QUE CRISTO NO ES LA PRIORIDAD EN NUESTRA VIDA ES PORQUE NO LE CONOCEMOS EN
REALIDAD.
Cualquier persona, tú y yo podemos ser engañados por nuestro corazón y creer que realmente
conocemos a Cristo sólo porque nos congregamos en esta iglesia local pero en realidad no
tenemos una relación con Él. ¿Cómo podemos saber que en realidad no tenemos una relación con
Él? Diré esto antes de exponer el pasaje porque me parece importante comprenderlo y luego
sumergirnos en la Palabra de este día. Demostramos que no tenemos una relación con Él cuando:
(a) No lo respetamos.
(b) No lo tomamos en cuenta para tomar decisiones.
(c) No dependemos de su guianza para resolver problemas.
(d) No nos damos cuenta de lo engañoso de nuestro propio corazón. Si tuviéramos una
relación con Él, el mismo Señor nos revelaría cuán pecadores somos.
(e) No tenemos sed de su presencia.
En cuanto más conoces a Cristo, más asombrado llegas a estar de su santidad, su majestad, su
gracia y su soberanía.
[Transición:]
Quiera el Señor en esta mañana permitirnos tener una visión renovada de quién es Él. Que
podamos verlo más glorioso que nunca. Leamos su Palabra este día.
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Heb. 3:1-2
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I. DATE CUENTA DE LA PERSONA QUE DIOS HA HECHO DE TI (3:1).
Quiero que observes la forma en que el Espíritu Santo llama a los cristianos. Los llama hermanos
santos y también los llama participantes del llamado celestial. Estas palabras no son un saludo
cariñoso simplemente, es cierto, son palabras preciosas; pero el Espíritu Santo no las puso allí por
accidente. Míralo.
Hermanos: La calidad que los cristianos tenemos de ser hermanos de Cristo es porque
Cristo nos hizo sus hermanos. Él es nuestro hermano mayor y nosotros sus
hermanos menores. Esto lo logró el Señor a través del derramamiento de
su sangre.
Santos: Esta palabra significa “apartado” o “hecho a un lado para una finalidad en
particular”. Pero quiero recordar aquí que nuestra santificación no es algo
que nosotros hayamos logrado. Cristo es el que nos santifica.
Quiero volver a la porción que estudiamos el domingo pasado:
Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por
lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos (Heb 2:11)
Si algo hemos logrado, si algo hemos llegado a tener, si alguna cosa buena hay en nosotros, es
porque lo hemos recibido de Cristo Jesús. Démosle gloria al Señor Todopoderoso.
Antes éramos enemigos de Dios, ahora somos sus hijos; antes estábamos muertos en delitos y
pecados, ahora tenemos vida nueva; antes éramos podrida llaga desde la planta de los pies
hasta la coronilla de la cabeza, ahora somos nueva criatura.
El pasaje continúa diciendo:
Participantes del
Llamamiento
Celestial: El llamado para ti viene desde el cielo. Es un llamado para ir al cielo.
Te diré algo, de entre los millones de personas que habitan en este planeta Dios pudo elegir a otra
persona; pero te eligió a Ti para recibir vida en abundancia. Quiero que observes cómo opera la
gracia de Dios. Dios no tiene obligación de salvarte, no tiene obligación de sanarte, no tiene
obligación de hacer nada por ti; pero Él lo hace por su gracia.
[Ilustración:]
A propósito, un chiste de sabor madrileño dice que cierto padre fue a la capital y publicó el
siguiente anuncio en las columnas personales de El Liberal: PACO, VEN A VERME AL HOTEL
MONTAÑA EL MARTES A MEDIODÍA, ESTÁS PERDONADO, PAPÁ; después de lo cual fue menester
llamar a un escuadrón de la Guardia Civil para dispersar a los ochocientos jóvenes que se habían
creído aludidos.
Cristo no te mandó una carta para decirte que estás perdonado, Él vino personalmente y pagó el
castigo de tu pecado y el mío. Ahora tú y yo estamos perdonados. Te no te quede ni la menor duda
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de que el Hijo de Dios ha perdonado todos tus pecados, si es que le has recibido como tu Señor y
Salvador.
Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh
Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú
(Isaías 43:1)
[Transición:]
Ahora que se nos ha dicho que somos hermanos santos y participantes del llamado celestial, se
nos hace un llamado de atención, siempre en este versículo;
II. DATE CUENTA QUE SE TE LLAMA A CONSIDERAR A CRISTO (3:1)
Pensemos un poco en la forma en que se identifica a Cristo:
Apóstol: Esta palabra es usada sólo aquí en el NT para referirse a Jesús. Decir que
alguien es apóstol, es decir que es un “Enviado”. Pero esta palabra no nos
ayuda mucho a comprender el significado. Podríamos usar mejor la
palabra “Embajador”. Un embajador es alguien que representa a un país y
que tiene la autoridad de su gobierno para hablar en nombre de su país.
Así Cristo, es el Embajador del Padre y tiene toda la autoridad del Padre.
El Señor Jesús, como Apóstol o Enviado del Padre Celestial cumplió
fielmente la misión que el Padre le encomendó. Él nos salvó al morir en la
cruz. La fidelidad de Cristo a su Padre es la que nos ha hecho salvos.
Sumo Sacerdote
De Nuestra FE: Un sacerdote es alguien que hace un puente. Así, Cristo es el puente que
nos permite llegar al Padre. Como Sumo Sacerdote de nuestra fe, Cristo
nos representa delante del Padre, y también representa al Padre para
nosotros. Él nos habla las palabas del Padre, y Él le habla al Padre nuestras
palabras. Si tú y yo permanecemos firmes en la fe es porque Cristo como
fiel Sumo Sacerdote intercede por ti y por mí delante del Padre.
Ahora que entendemos que Cristo es el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra Fe, hay un llamado
de atención: el versículo dice CONSIDERALO.
(a) Si hay alguien que puede resolver la situación en la que estás, ese es el Señor Jesús.
(b) Si hay alguien que puede tomar la mejor decisión ahora que necesitas tomarla, ese es el
Señor Jesús.
(c) Si hay alguien que sabe lo que es mejor para tu familia, ese es Jesús.
(d) Si hay alguien que sabe exactamente cuál es el estado de tu salud, ese es Jesús.
(e) Si hay alguien que sabe exactamente lo que ocurrirá contigo de aquí a 5, 10 o 15 años, ese
es Cristo Jesús.
Quiero volver por lo tanto a lo que mencioné más temprano cuando hablé de nuestra relación con
Cristo. Tú y yo necesitamos conocerle a Él, necesitamos considerarlo a Él, escuchar lo que Él nos
tiene que decir. Como dije hace un ratito, a medida que lo conozcamos más, estaremos más
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asombrados de su majestad, su santidad, su poder, su gracia, su autoridad, su sabiduría, etc. Cristo
es deseable, su amor es inagotable, las riquezas de su gracia son inagotables.
El disfrute del pecado NO ES NADA comparado con las riquezas inagotables de su gracia bendita.
Cambiamos a Cristo por nuestro pecado, porque no vemos los disfrutes de su gracia,
MENOSPRECIAMOS el poder y el amor de Dios porque no le hemos considerado, no lo hemos visto
con atención.
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero,
venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y
leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en
lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará
vuestra alma con grosura. (Is. 55:1-2). RV1960
»¡Vengan a las aguas todos los que tengan sed! ¡Vengan a comprar y a
comer los que no tengan dinero! Vengan, compren vino y leche sin pago
alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que
no satisface? Escúchenme bien, y comerán lo que es bueno, y se
deleitarán con manjares deliciosos. (Is 55:1-2) NVI
Yo te pido ahora que por favor, CONSIDERES A CRISTO, él es el Apóstol y Sumo Sacerdote de tu fe.
Él es el único que te puede guardar sin caída, y presentarte delante de su gloria con gran alegría.
[Transición:]
Quiero que por un momento veas cómo Cristo es mayor que cualquier cosa o cualquier persona
que te hace volver atrás.
III. DATE CUENTA QUE CRISTO ES MAYOR QUE CUALQUIER COSA QUE TE HACE VOLVER
ATRÁS (3:5-6).
¿Sabes quién es el personaje que para los judíos es el más grande de todos los seres humanos? Es
Moisés. Y no es para menos:
(a) Moisés enfrentó a Faraón y por su mano fueron ordenadas las plagas en Egipto.
(b) Moisés fue comisionado para abrir el mar Rojo
(c) Moisés dirigió al pueblo por el desierto y a través suyo Dios le dio de comer a Israel.
(d) Moisés recibió las tablas de la ley.
(e) Moisés ordenó la construcción del tabernáculo para adorar a Dios.
(f) Moisés soportó las murmuraciones del pueblo.
Esto es poco decir acerca de Moisés. Dios mismo ha dicho en su Palabra que Moisés fue fiel en
toda su casa.
Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta
de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi
siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. (Num 12:6-7).
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Por eso mismo, los hermanos hebreos que estaban siendo perseguidos se sentían tentados a
volver a su antigua religión judía. Pero el Espíritu Santo les dice en este pasaje, que aunque Moisés
fue fiel, Cristo Jesús, es digno de mayor gloria y honra. Moisés fue un siervo fiel en la casa (o la
familia de Dios), pero Cristo es el Hijo Heredero sobre la familia.
Quiero que veas esto con claridad, Moisés era alguien realmente bueno. No hay manera que
podamos tacharle nada, fue un hombre increíble. Pero, si los hermanos judíos o hebreos no
entendían que Cristo era mayor que Moisés, ellos se iban a seguir sintiendo tentado a volverse a
su antigua religión. ¿Por qué es necesario mencionar esto? La razón es que muchas cosas buenas
también te pueden apartar de Cristo.
Hagamos un listado de cosas buenas:
La familia, los hijos, el esposo / la esposa, el trabajo, los estudios, los papás, el negocio, el novio, la
novia (no me confundas, ellos pueden ser muy buenas personas, estoy hablando que son cosas
buenas pero que nos apartan del Señor), el equipo de fútbol, etc., etc.,
Métele aquí todas las cosas buenas. Fíjate, no estoy diciendo que estas personas o cosas son
malas, no. Pero si estas cosas hacen que Cristo no sea lo más importante en nuestras vidas,
entonces necesitamos arrepentirnos porque no le estamos tratando como quien realmente es. No
digo esto como alguien que lucha con su corazón traidor y engañoso. Lo digo como alguien que
tiene un corazón que levanta ídolos constantemente, lo digo como alguien que necesita que el
Señor me muestre vez tras vez lo desviado de mi corazón que desplaza la gloria y la gracia de Dios
por las migajas del mundo y de la carne.
CONCLUSION:
Por favor detente un momento a reflexionar conmigo. Pensemos en todo lo que el enemigo ha
hecho por apartarnos de Cristo. Qué maravilla es pensar que sin importar lo que el enemigo haga,
el Señor Jesucristo, como fiel Sumo Sacerdote, está intercediendo por nosotros delante del Padre.
No te olvides de Pedro, aunque el enemigo le había pedido para aporrearlo, el Señor le dijo: “yo
he orado por ti, para que tu fe no te falte”. Esa es la razón por la que Pedro fue restaurado
después de negar a Jesús. El Señor Jesús intercedió por él.
Esa es la misma razón por la que tú y yo, que somos hermanos santos y participantes del llamado
celestial, también viviremos en victoria. No permitas que nada, por bueno que sea, te aparte del
amor y el servicio a Cristo Jesús.