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Luis Franco - Poemas

El documento presenta varios poemas del autor argentino Luis L. Franco. Los poemas describen escenas rurales y costumbres campesinas de una manera sencilla y detallada, celebrando la vida simple pero armoniosa de las comunidades agrícolas. Los poemas capturan momentos como mujeres que van a buscar agua, una pareja casándose, y la vida cotidiana en una casa de campo. El lenguaje utilizado es llano pero evocador, transmitiendo la belleza que el autor ve en la naturaleza y las tradiciones del campo.

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Luis Franco - Poemas

El documento presenta varios poemas del autor argentino Luis L. Franco. Los poemas describen escenas rurales y costumbres campesinas de una manera sencilla y detallada, celebrando la vida simple pero armoniosa de las comunidades agrícolas. Los poemas capturan momentos como mujeres que van a buscar agua, una pareja casándose, y la vida cotidiana en una casa de campo. El lenguaje utilizado es llano pero evocador, transmitiendo la belleza que el autor ve en la naturaleza y las tradiciones del campo.

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Pedro Juan Vignale y César Tiempo

De Exposición de la actual poesía argentina (1922-1927)

Luis L. Franco
(1898)

Coplas
Yo fui labrador un tiempo,
mas eran duras mis tierras;
de pobre dejé el oficio...
para meterme a poeta.

Bah, me huyes porque supiste 5


que te vi cruzar la acequia
(El agua estaba de fría...
que te sonrosó las piernas).
Por el sendero te sigo, [38]
por el sendero del pozo; 10
¿por qué silbas pajarito,
pajarito malicioso?
(Coplas - Ed. América)

Mediodía
Oh mediodía,
corona de oro del mundo,
equilibrio de oro del día,
profundo
diamante sin sombra, armonía 5
tácita y serena,
melodía
de la luz plena.

Pubertas
Esta moza es de todas la más blanca
y la más gárrula. Y la más arisca.
Ya canta igual que una calandria. Oh trisca
esbelta y ágil como una potranca.

Epitalamio rústico
Viene ya... Su andar llena de gracia los caminos:
sus caderas redondas y sus tobillos finos...
Llega sonriendo. La hago sentar en mis rodillas.
Me abraza, estremeciéndose hasta en sus pantorrillas.
Y para demostrarme que ella por mí está loca, 5
su beso cruel y dulce me ha mordido la boca.
Y es cosquillosa y ríe por todo. (Sus encías [39]
más fresca que la fresca pulpa de las sandías),
...Como una rama al peso de su fruta madura,
entre mis brazos fuertes la rindo la dulzura. 10
Cómo pintar ahora ni quien lo puede hacer
el divino paisaje de tu cuerpo, mujer.
El mirar de tus ojos anegado de amor..
El temblor con que tiemblan tus párpados en flor.
Tus cabellos que huelen... a que sé yo... a follaje 15
de níspero, a parvas, a acequia, a miel salvaje...
Tu risa, entre las risas clarísima y cordial,
donde -pastor- me abrevo como en un manantial;
y tus pechos que sacas para mí del corpiño,
tímida y que me ponen contento como un niño; 20
y tus codos lo mismo que huevos de paloma;
tus rodillas lo mismo que pecho de paloma;
tu vientre, aun en gracia de doncellez pulido,
como una guija y como fina arena mullido,
(Su ombligo es un hoyuelo de agua de arroyuelo) 25
y tu sexo amoroso y tibio como un nido.

Mozas de cántaro
A la hora de la tarde, a la hora en
que salen las mozas por agua...
Génesis-23-11

Mansedumbre amorosa del ala del palomo


la del largo crepúsculo... El agua de la acequia
ahora canturrea más clara. Un cinamomo
con su aroma antiquísimo y religioso obsequia.

Las lentas aguadoras han llegado a la acequia 5

y cada cual su cántaro bruno o bermejo llena


tapándole la boca con follaje, sin prisa. [40]
La acequia está olorosa de monta y hierbuena.
Y el pintoresco grupo dice, entre risa y risa,

sus bromas y sus chistes. Fluye el agua de prisa. 10

Y poniendo un rodete de trapo en la cabeza.


Alzan, corona fresca, la tinaja cantante.
Y vuelven al camino. Con donosa destreza,
muchas de ellas, llevando las manos adelante,

hacen girar el huso, ligero y susurrante. 15

El esfuerzo del cántaro da relieve a los pechos.


Brillan los ojos zarcos y los ojos oscuros;
las curvas de los cuerpos y de la senda, a trechos,
se confunden en besos armoniosos y puros.

Del cántaro hermanitos menores son los pechos. 20

Se ve piernas morenas y se ve piernas blancas,


y tobillos desnudos, así como en un friso.
Algunas trenzas rozan las ancas. Y las ancas
se mueven con un ritmo preciso e impreciso...

El desfile es tan puro, que se dijera un friso. 25

Mansedumbre amorosa del ala del palomo,


la del largo crepúsculo. El agua de la acequia
ahora canturrea más clara. Un cinamomo
con su aroma antiquísimo y religioso obsequia.

Las lentas aguadoras retornan de la acequia. 30


(Libro del Gay Vivir) [41]

La casa
Bienhaya bajo el sol la santidad del día,
y esa chispa del sol: el fuego del hogar;
y ese cantor del sol: el gallo siempre alerta;
la casa abierta, siempre para todos igual,
y estas gentes que guardan el candor de otros días: 5
bienhaya ahí a la sombra del árbol tutelar
(El algarrobo indígena que tiene años como hojas)
La viejita que arrugan la sonrisa y la edad,
y ese viejo de barba llenas de temblor santo,
y esa chiquilla que hila con tan prolijo afán, 10
y ese agricultor joven, nudoso y laborioso,
tierno junto a su tierna mujer, que siente ya
bendecido su vientre, bendecida su dicha...
Y bienhaya el mortero que está bajo el nogal,
y el grano de la troje y el agua del aljibe, 15
y el buen horno de barro donde se cuece el pan,
y el perro que dormita junto al umbral de piedra,
y con su tela a rayas alegres, el telar
(el mismo de la Biblia), y la viña madura
como granada abierta de prieta y de feraz 20
y, hecho de todo el cuero de un buey, el lagar hondo,
y el burro que de pronto rebuzna en el corral,
y el camino pacífico y pardo como el burro,
y la cocina humilde, de donde asciende en paz,
el humo, que sin duda, por azul, se va al cielo... 25
Y bienhaya esta vida simple como la sal.
(Bendiciones) [43]

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