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Trabajo de Ayuno Interseccion y Guerra Espiritual

El documento presenta información sobre el ayuno bíblico, la oración intercesora y la guerra espiritual. Explica que el ayuno es una práctica bíblica para romper ataduras demoníacas y fortalecerse espiritualmente. También describe la oración intercesora como una oración ofrecida a Dios a través de Cristo por el bien de otros. Finalmente, define la guerra espiritual como la confrontación entre Dios y Satanás donde la iglesia busca rescatar personas del dominio del mal mediante el uso de la armadura

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Trabajo de Ayuno Interseccion y Guerra Espiritual

El documento presenta información sobre el ayuno bíblico, la oración intercesora y la guerra espiritual. Explica que el ayuno es una práctica bíblica para romper ataduras demoníacas y fortalecerse espiritualmente. También describe la oración intercesora como una oración ofrecida a Dios a través de Cristo por el bien de otros. Finalmente, define la guerra espiritual como la confrontación entre Dios y Satanás donde la iglesia busca rescatar personas del dominio del mal mediante el uso de la armadura

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CENTRO CRISTIANO INTERNACIONAL POR LA FE

“IGLESIA NUEVA JERUSALÉN CONSOLATA”

TRABAJO/TEMA: AYUNO
INTERSECCIÓN
GUERRA ESPIRITUAL

PRESENTADO A: MAESTRA: NELCY GONZALEZ

PRESENTADO POR: HERMANO LEOPOLDO SALAZAR

CURSO: SEGUNDO NIVEL DE LIDERAZGO

CARTAGENA, 28 NOVIEMBRE DE 2013


AYUNO BIBLICO

AYUNO BÍBLICO, es abstenerse de alimentos, es en sí un arma poderosa para


romper yugos y cadenas demoníacas.

El ayuno es para el hombre aflicción del alma.

El ayuno ante Dios es para Santificación

Isaías 58:6- ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de
impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que
rompáis los yugos?

El ayuno no es para el fuerte o el súper cristiano. El ayuno es para aquel que tiene
hambre y sed de Él, es para aquel que se quiere perder en su presencia, solo con
esto dicho el ayuno es para el que se siente débil y necesita recobrar fuerzas!

PROPÓSITOS DEL AYUNO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO:

El primer propósito del ayuno en el antiguo testamento era para humillarse


ante Dios Pidiéndole ayuda y perdón cuando cometían pecado y falta delante de él
y así evitar el juicio y la ira de Dios cuando su paciencia llegaba al límite y cuando
el pecado era para muerte. No importaba el pecado cual grande fuera, Dios lo
perdonaba cuando se humillaban y se arrepentían de corazón, el ayuno lo
acompañaban rasgando sus vestidos enseñando su cuerpo, rapándose la cabeza,
postrados en tierra y echándose cenizas y polvo sobre su cuerpo.

El segundo propósito del ayuno en el antiguo testamento era el que el hombre


hacia cuando enterraban a un familiar, pariente, o amigo, que ellos amaran, como
una muestra de dolor, tristeza, y respeto por aquel ser que se iba.

EL PROPÓSITO DEL AYUNO EN EL NUEVO TESTAMENTO

El ayuno en el nuevo testamento Cristo lo instituyo como una necesidad para la


preparación y fortaleza espiritual del Cristiano, (Marcos 2:19) Pero para los
escribas y fariseos de ese tiempo era simplemente un acto de aparente santidad
ante los hombre y no ante Dios. (Mateo 6:16), Antes de que Jesús lo instituyera a
los Discípulos los seguidores de Juan el Bautista ya lo Practicaban. (Marcos 2:18)
El ayuno debe ser reverente, con una vida piadosa delante de Dios. Con esto no
se quiere decir que el hombre tiene que ser perfecto, pero antes de ofrecer ayuno
a Dios debemos estar conscientes de que primero estemos a cuentas con nuestro
hermano o nuestro prójimo y estemos libres de rencillas, pleitos, amargura, ira,
enojo, que anide en nuestro corazón. Con esto me refiero a que no guardemos
enojo, celos, rencor, venganza, en el corazón.(Por que los pleitos, los enojos y los
desacuerdos, el enemigo siempre los pone por delante de nosotros para caída y
aflicción de espíritu pero no les debemos dar cabida para que aniden.) (Efesios
4:26 - 27)

Tres cosas que NO es el ayuno

1. El ayuno no es para la vanagloria. No es para que te miren a ti, es para que


miren a Cristo en ti. No es para sentirte superior a otros.

2. El ayuno no es egoísta. Por mucho tiempo hemos agarrado el ayuno para


satisfacer nuestros deseos. El ayuno es una arma de guerra no es un método
mágico para forzar a Dios que nos de lo que le pedimos. En la oración
presentamos nuestra necesidades en el ayuno nos debilitamos para que El se
haga fuerte. El ayuno que invoco Daniel fue un ayuno de Arrepentimiento para su
familia y su nación! El ayuno es pues invocado para desatar ligaduras de impiedad
y soltar las cargas de opresión.

3. El ayuno no es Pasar Hambres. El ayuno es una arma espiritual por lo tanto es


necesario debilitar la carne para ser sensibles a la Voz de Dios y nuestros sentidos
espirituales. La Biblia nos enseña que Dios es espíritu, por lo tanto el busca
adoradores que le adoren en espíritu y en verdad!
INTERSECCION

La oración intercesora es la oración que hacemos al orar a Dios en favor de


otros.

En el antiguo testamento era común el papel de "mediador en la oración" (entre


ellos encontramos a Abraham, Moisés, David, Samuel, Ezequías, Elías, Jeremías,
Ezequiel y Daniel) que oraban e "intercedían" por el pueblo ante Dios. En el nuevo
testamento, Cristo se vuelve nuestro intercesor fundamental ante el padre: y es
por ello que toda la oración cristiana se convierte en intercesora, puesto que es
ofrecida a Dios por y a través de Cristo.

Jesús es el más grande mediador que ha existido, ya que quito la brecha entre
Dios y nosotros cuando Él murió por nosotros en la cruz. Por esto ahora podemos
interceder en oración a favor de otros cristianos, o por los perdidos, pidiendo a
Dios que les conceda arrepentirse de acuerdo a Su voluntad. “Porque hay un solo
Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1 Timoteo
2:5).

Un excelente modelo de oración intercesora puede encontrarse en Daniel 9: 2-19,


Daniel oraba por su pueblo que está alejado de Dios. Esta oración tiene todos los
elementos que una oración intercesora debe llevar:

 Es en respuesta a la Palabra (v.2);

 Caracterizada por la adoración y fervor (v.3)

 La auto-negación (v.4);

 Identificándose sin egoísmo con el pueblo de Dios (v.5);

 Intensificada por la confesión (v.5-15);

 Dependiente del carácter de Dios (vv. 4,7,9,15);

 Teniendo como meta la gloria de Dios (vv.16-19).

Como Daniel, todos los cristianos debemos venir ante Dios intercediendo por otros
con un corazón contrito y una actitud de arrepentimiento, reconociendo la
grandeza de Dios y que nosotros debemos morir a nuestra carne y con el sentido
de auto-negación.
La Biblia es clara en que todos los cristianos son llamados a ser intercesores.

Todos los cristianos tenemos al Espíritu Santo en nuestros corazones, y, así como
Él intercede por nosotros de acuerdo con la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27),
nosotros debemos interceder unos por otros.

La verdadera oración intercesora, busca no sólo conocer la voluntad de Dios y ver


que se cumpla, sino verla cumplida, sin importar si nos beneficia y sin importar lo
que nos cueste. Se busca la gloria de Dios, no la nuestra
GUERRA ESPIRITUAL

Se denomina Guerra Espiritual a la confrontación de poderes espirituales, donde


Dios manifiesta su soberanía y poder, por medio de la iglesia sobre Satanás y el
mundo. Según Efesios 6: 12,13.

El objetivo de la Guerra Espiritual, no es destruir a Satanás o a los principados y


potestades, sino, rescatar a aquellos que están bajo su dominio, rompiendo todo
tipo de maldiciones y ataduras. Esto quiere decir que nuestra atención debe estar
centrada en las personas y no en el diablo.

Debe interpretarse que lo más importante para Jesús es dar vida eterna a los
hombres y no destruir al diablo. Su destrucción es algo que está reservado para el
día en que será arrojado en el lago de fuego y azufre.

Si tenemos odios a Satanás, no podemos hacer guerra espiritual contra él, porque
este sentimiento no procede de Dios. No debemos confundir odio con justicia. Lo
único que debe motivarnos es el amor por los que se pierden.

Efesios 6:13-18 nos da una descripción de la armadura espiritual que Dios nos
da para luchar contra satanás y sus demonios:

1. El cinturón de la verdad,
2. La coraza de justicia
3. El Evangelio de la paz,
4. El escudo de la fe,
5. El yelmo de la salvación,
6. La espada del Espíritu,
7. Orando en el Espíritu.

Las claves para el éxito en la guerra espiritual son:

1. Primero, que nos apoyemos en el poder de Dios.


2. Reprendamos en el Nombre de Jesús.
3. protegernos con toda la armadura de Dios.
4. Librar nuestras batallas con la espada del Espíritu – La Palabra de Dios.
5. Debemos recordar que aunque libramos batallas contra Satanás y sus
demonios, no cada pecado o problema es un demonio que necesita ser
reprendido. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por
medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

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