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Proyecto MARCIA

Este documento trata sobre la sexualidad y discapacidad. Explica que todos los niños y adolescentes, incluso los con discapacidad, tienen necesidades de amor, ternura y placer. Sin embargo, los niños con discapacidad a menudo enfrentan barreras que limitan su desarrollo sexual debido a tabúes y estigmas. El documento también presenta el marco teórico sobre la sexualidad humana y cómo esta se desarrolla a través de las diferentes etapas de la vida, desde la niñez hasta la adolescencia.

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Proyecto MARCIA

Este documento trata sobre la sexualidad y discapacidad. Explica que todos los niños y adolescentes, incluso los con discapacidad, tienen necesidades de amor, ternura y placer. Sin embargo, los niños con discapacidad a menudo enfrentan barreras que limitan su desarrollo sexual debido a tabúes y estigmas. El documento también presenta el marco teórico sobre la sexualidad humana y cómo esta se desarrolla a través de las diferentes etapas de la vida, desde la niñez hasta la adolescencia.

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UNIVERSIDAD TÉCNICA DE

MACHALA
Calidad, Pertinencia y Calidez
UNIDAD ACADÉMICA DE CIENCIAS SOCIALES
PSICOLÓGICA CLÍNICA

PSICOSEXUALIDAD

PROYECTO DE LA ASIGNATURA:

SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
INTEGRANTES
NOMBRES: MAYRA LOAIZA
MAYRA GONZÁLEZ
Introducción
Los niños, las niñas y los adolescentes con discapacidad son personas sexuadas como
todas y tienen como todos necesidades de amor, ternura y placer. Ejercer la sensualidad
y la sexualidad no solo es un derecho que tienen todos los seres humanos sino un
importantísimo factor de bienestar. Existe un variado espectro de tipos de
discapacidades: mentales, sensoriales, físicas, motrices, etcétera. Los niños y niñas
presentan diferentes características según su discapacidad y eso se expresará en la
vivencia y ejercicio de sus sentimientos y su sexualidad. Por ejemplo, no es lo mismo
un niño con retraso mental (que puede necesitar que se le hable del tema de manera más
simple que a otros niños de su edad) que un niño o una niña con una discapacidad física
que compromete sus funciones corporales o su capacidad de movimiento.

Tener una discapacidad, incluso si es permanente, no implica que la identidad de esa


persona pueda resumirse a esta característica La realidad nos muestra que muchas veces
los niños y niñas con discapacidad enfrentan desde su infancia una serie de barreras que
condicionan sus posibilidades de desarrollarse en el terreno de la vida amorosa. La
ignorancia y algunas actitudes sociales hacia la discapacidad (basadas en tabúes
milenarios) construyen y sostienen la mayoría de las barreras y limitaciones;
Estigmatizan a las personas con discapacidad, negando y reprimiendo su sexualidad,
Fomentan una baja autoestima. Muchas veces el temor, la falta de experiencia y los
propios estereotipos acerca de la discapacidad, hacen que no seamos tan buenos
consejeros o tan afectuosos como desearíamos. Estos temores acerca de las cuestiones
sexuales nos llevan a evitar o reducir al mínimo el relacionamiento con el tema y damos
el mensaje equivocado: “de eso no se habla”
MARCO TEÒRICO

SEXUALIDAD

La sexualidad se encuentra presente durante toda la existencia humana, pero en la


adolescencia se vive y manifiesta de manera un poco diferente a como se expresa en
otras etapas de la vida. En este período surgen sensaciones e impulsos de tipo sexual
que se encuentran relacionados con los cambios biológicos que enfrentan todas y todos
las adolescentes. Los cambios hormonales provocan que se tengan deseos y fantasías
eróticas, que se quiera sentir placer físico a través del propio cuerpo y del cuerpo de
otros, especialmente de quien te gusta.

La sexualidad, es una dimensión de la personalidad que está presente en la conducta


humana; es una energía que compone el comportamiento del individuo en su globalidad,
es una función biológica y también es la más profunda fuente de encuentro, intimidad y
comunicación de sentimientos y afectos a lo largo de toda la vida de las personas y de
su ciclo vital.

Muchos investigadores del psiquismo como Freud, Horney, han estudiado y analizado
la sexualidad como factor integrante de la personalidad en el ser humano que junto con
otras facetas tales como la sociabilidad, actividad, emotividad, aptitudes, grado de
extroversión, introversión nivel de adaptabilidad, es lo que conforma ese todo que es el
ser humano.

Según la Organización Mundial de la Salud, la sexualidad “es un aspecto central del ser
humano, presente a lo largo de toda su vida. Abarca al sexo, las identidades y los
papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación
sexual” (OMS, 2006).

Mientras que los aspectos biológicos de la sexualidad están básicamente definidos por
los componentes genéticos, la estructura de los órganos genitales y la capacidad de la
procreación, las posibilidades de encuentro entre dos personas ya sea para brindarse
placer o para asumir en forma libre, consiente y responsable la creación de un nuevo
ser, trae aparejada una serie de circunstancias y factores complejos que son propios de
la privilegiada condición que tenemos los seres humanos[CITATION
MarcadorDePosición1 \l 3082 ]

La sexualidad está conformada por los elementos biológicos, es decir, el sexo; los
psicológicos, como es el sentirse y pensarse como hombre o mujer; y los sociales, que
hacen referencia al comporta miento que establece la sociedad para cada sexo. Entonces
se puede entender por sexualidad a la forma en la que cada ser humano se manifiesta
como hombre o como mujer, de acuerdo a las normas y valores propios de su cultura y
de su época, se va modificando en cada etapa de la vida del individuo, y está
básicamente determinada por el aprendizaje adquirido en el medio que le rodea. Es por
eso que de una edad a otra los intereses sexuales van cambiando, coincidiendo general
mente con los cambios corporales. La sexualidad al irse construyendo ofrece la
posibilidad de modificarse para permitir un mejor desarrollo del ser humano.

El bebé, que no ha configurado todavía la respuesta sexual, experimenta la sexualidad


simplemente al azar de sus descubrimientos sensoriales, y de forma incompleta. Por los
cuidados de la higiene, el roce de la ropa, el ritmo, sus exploraciones corporales... No
domina todo el proceso que conduce al orgasmo, en primer lugar por inmadurez de sus
órganos y porque tampoco en el resto de acciones sensorio-motrices sucede algo
demasiado diferente (no controla tampoco totalmente las posibilidades de su cerebro y
los movimientos de su cuerpo).

Durante el período infantil, en el que hay un perfeccionamiento de las distintas


habilidades mentales y motoras, también se adquiere una mayor integración del cuerpo
propio, dándose ya, el comienzo del esquema sensorial susceptible de configurarse
como excitación sexual: el tipo de caricia táctil, estímulos olfativos y visuales,
sensibilidad genital. En esta etapa los resultados son muy variables según la educación
recibida y un componente azaroso considerable.[CITATION Lau131 \y \l 3082 ]

Algunos niños tienen inhibida la exploración sexual porque de muy pequeños han
aprendido a descartar ese tipo de sensaciones. Algunos padres son muy pudorosos con
las exploraciones sexuales infantiles espontáneas y las reprimen, con lo que el niño deja
de investigar en ese sentido como podría suceder con la exploración de llevarse cosas a
la boca, o el aprendizaje de lo peligroso o de lo que no se hace.

Este tipo de niños, si no son inducidos por otros compañeros, pueden descubrir la
sexualidad bastante tarde.

Otra problemática es la que deriva de la información sexual.

No hay porqué suponer que un niño descubre la realidad por sí mismo sin ningún tipo
de explicaciones de cómo es esa realidad. Este es el sentido de las preguntas típicas de
porqué esto y lo otro. Si no le explicamos al niño que la lluvia cae de las nubes, puede
estar convencido de que alguien está tirando agua desde arriba: es lo que creían los
hombres primitivos y tardamos bastantes siglos en descubrir que no sucedían así las
cosas. También hay sociedades primitivas, como por ejemplo entre loas Arunta de
Nueva Australia central, en las que no se sabe la relación que hay entre la sexualidad y
la fecundación, de manera que poseen la creencia que las mujeres tienen un poder
mágico de tener hijos.

Las teorías de los niños mal informados de cómo nacen los niños pueden ser bastante
extravagantes: nacen por las orejas, por el ombligo, por el ano o los trae la cigüeña (esta
última hipótesis no les suele resultar demasiado creíble y optan en secreto por alguna de
las anteriores). Sólo les falta creer que uno coge un trozo de barro, sopla y aparece un
niño. La lista de ideas equivocadas es abundante y variada. Lo que tenemos que aclarar
en seguida es que el niño no es perverso por naturaleza, sino por ignorancia: si le
explicamos con ideas a su alcance cómo son las cosas atinará a comprender lo que es la
sexualidad, cómo son los órganos sexuales masculinos y femeninos (no lo que falta sino
el órgano que tiene la mujer), y cómo es el proceso de fecundación. El niño tendrá más
sentido de la realidad si los educadores no le inducen a irrealizar las cosas.

Cada vez hay más niños a los que se les educa con mayor liberalidad, con lo que tienen
la oportunidad de aprender, jugando, el funcionamiento natural de la sexualidad. A
través de sus propias exploraciones sensoriales, una información fidedigna, y sus
propias experiencias en las relaciones infantiles respetada por los adultos (ni reprimida
ni obligada). Tal vez haya que hablar todavía de los derechos del niño, entre otros, a su
sexualidad, y que en algunas sociedades que nosotros llamamos primitivas ya tienen.

Con la pubertad se alcanza una madurez de los órganos sexuales. Puede entonces
conseguirse la acción completa de la sexualidad. Pero en cambio no hay un dominio
paralelo de la socialización e identidad personal del adolescente. Ello redunda en el
siguiente panorama: hay un mayor éxito en la sexualidad masturbadora que en la
interpersonal.

En la medida que flaquea el dominio de la relación intersubjetiva (entre iguales) la


sexualidad adulta está en su expresión más inmadura. Suele haber un abanico
demasiado amplio de desencadenantes de la sexualidad, lo que se refleja en la fantasía
erótica que acompaña las actividades masturbadoras (los otros se dan en imagen y lo
que hacen se rige por los caprichos del sujeto que ensueña): puede estar mal
discriminada respecto a la agresividad (fantasías sádicas y crueles) u otro tipo de
impulsos que el adolescente controla a duras penas. Se puede decir que lo que sabe
controlar es la explotación mecánica de sus órganos genitales y su imaginación erótica.
Este esquema, por supuesto, es muy variable, y además está demasiado interferido por
el tabú que normalmente pesa sobre la sexualidad adolescente como para resultar del
todo claro.

En comparación al bebé impúdico, en estas cuestiones el adolescente requiere de una


protección de su intimidad y una concentración especial: pasar de una simple excitación
al orgasmo cuesta un trabajo. Ya sabemos que todo trabajo exitoso, toda acción que
realiza su finalidad, sólo es posible concentrándose en ella. Así, si queremos leer el
periódico, mal lo podemos hacer si nos distraemos al llegar al primer párrafo. De igual
forma la concentración necesaria para tener éxito en la masturbación, como en la
sexualidad en general, puede ser alterado por condiciones inadecuadas (bullicio,
interrupciones, preocupaciones, sentimientos de culpa o de odio)

La ansiedad resta sexualidad como el odio resta amor, o como la auto agresión resta
animación. Ansiedad y placer son enemigos irreconciliables, de forma que cuando
aparece la primera se fastidia la fiesta. También se oponen a la sexualidad la
repugnancia moral y el asco.
Conforme las vivencias sexuales se van perfeccionando se complican las condiciones
que se le exigen. Aparece la aspiración de tener relaciones interpersonales de
intercambio de prestaciones sexuales. Y hay un abismo entre masturbarse y realizar un
coito: la relación con un sujeto de carne y hueso pasa por la aceptación de una persona
que posee independencia, autonomía, libertad, deseos como nosotros. El otro de la
fantasía hace lo que queremos que haga, es nuestro capricho, pero en la realidad el otro
tiene su opinión, mira, juzga, valora, y hay que negociar un acuerdo con él.

El amor, que es una de las principales emociones del intercambio, es el más adecuado
para que funcione la sexualidad en una relación de persona a persona. Si la sexualidad
con el otro no se basa en por lo menos un intercambio amistoso, degenera en una
especie de masturbación, en la cual al otro le hacemos tomar el papel de objeto sin serlo
realmente.

Por consiguiente las condiciones para la sexualidad equivalen por un lado a las
generales para todas las acciones, y por otro lado en especial para los afectos amorosos:
en este caso el amor tiene contenidos sexuales, los bienes que circulen serán trabajos de
excitación.

Para ello se requiere que no sólo uno tenga ganas, sino que el otro quiera también, y que
pueda por lo tanto, iniciarse el proceso de intercambio.

Esta condición amorosa complica la sexualidad bastante más que en el caso de la


masturbación, pero a cambio proporciona una mayor riqueza si comparamos éxito por
éxito de cada una de las maneras. Se puede ver en principio mayor conveniencia en
aprender a conseguir triunfar en la sexualidad interpersonal que renunciar y dedicarse a
la masturbación, siempre que se persiga la máxima intensidad sexual. Claro está que
muchos están lejos de este ideal, y tienen problemas a la hora de conseguir una
satisfacción de su sexualidad con otra persona.

Una de las primeras reglamentaciones sociales que apareció en la historia humana fue
precisamente sobre esta amor sexual y ello debido a la relación entre sexualidad y
reproducción, la relación general entre hombres y mujeres, y las antiguas religiones
familiares. A estas reglamentaciones las llamamos modelos de relación. Están pautados
socialmente e imponen condiciones especiales a las relaciones sexuales.

Hoy en día poseemos en nuestras costumbres una mayor libertad en cuanto a reglas
sociales entre personas que quieren tener relaciones sexuales. Se ha vuelto más flexible
el modelo, aunque no deja de haberlo, ni por ello renuncian a seguirse dando como
emociones amorosas más o menos intensas.

El grado de libertad ha venido acompañado de otras transformaciones sociales. Por


ejemplo, ha cambiado gran parte de la concepción familiar que interfería en el amor.
Fijémonos en un dato anecdótico: en 1834 estrenaba Fernández de Moratín su obra de
teatro El sí de las niñas, obra de vanguardia, escándalo y provocación, en la que se
enfrenta valientemente a las costumbres de la época defendiendo el derecho de los
jóvenes a elegir la pareja de la que están enamorados. En fechas más anteriores todavía,
por ejemplo en los primeros tiempos de los romanos, en la sociedad patriarcal en los que
un señor era el rey de la casa (las casas entonces podían consistir en toda la familia más
los esclavos) el matrimonio tenía más que ver con los intereses patrimoniales y
religiosos cada lar se regía por la divinidad particular- que con el amor. La concepción
patriarcal de los lares familiares de la antigüedad no era muy propicia para las formas de
amor-sexual que hoy en día conocemos, y que se daban más como excepciones mítico-
heroicas que como otra cosa. Podríamos recordar también el ejemplo de la antigua
China, donde los matrimonios se calculaban de antemano según el criterio de los primos
cruzados.

Junto a los grandes modelos colectivos de relación entre los sexos, nos encontramos
otras fórmulas no menos importantes a la hora de la verdad, como los gustos estéticos,
ideologías, actitudes frente a la vida, clase social, etc. y que marcan los valores
apreciados/despreciados, y por tanto capaces de integrar mayor excitación o degradar el
posible sujeto erótico.

El nivel de excitación es variable en la sexualidad. Sabemos sin embargo que es


necesario un mínimo de excitación para disparar el orgasmo. La cultura nos da
elementos para conseguir ese mínimo y aumentarlo.

Un primer punto de partida para la consecución del orgasmo nos lo da le técnica


masturbadora, con su imaginería erótica por un lado, y por explotación puntual y
mecánica de las zonas más sensibles, creando con ello un resultado determinado en
cuanto a los niveles de excitación alcanzados, su canal sensorial y los hábitos que en
cuanto a sexualidad genera.

Cuando interviene en la sexualidad una pareja es muy posible que las cosas vayan en un
principio peor que cuando ambos se masturbaban por separado. Los partenaires están
descubriendo fórmulas nuevas de excitación.

Al comienzo de las relaciones, la penetración del pene en la vagina es una manera de


obtener placer en la que la mujer en principio no domina lo suficiente como para llegar
al orgasmo, y en la que el hombre no puede disfrutar como desearía, ya que muy a
menudo se produce un orgasmo muy rápido compulsivo, o más soso en relación al
obtenido en la masturbación.

Para que las cosas vayan bien es necesario que la mujer se excite de una manera más
intensa y que la penetración, estimulando indirectamente el clítoris, sea capaz de
provocar el clímax: por esta razón hablamos de sexualidad irradiada en la que se
transforma la forma puntual de conseguir excitación en una más difusa, global y
abarcadora. En el caso del varón la irradiación consiste en que pueda repartir su
excitación a todo el cuerpo (tener otras fuentes sensuales de excitación) y controlar el
ritmo excitatorio antes de alcanzar el nivel crítico de disparo automático del orgasmo.
En la relación interpersonal los servicios mutuos prestados forman un conjunto de
potenciadores de la sexualidad, de forma que el entendimiento mutuo, el lenguaje que
los amantes crean para su sexualidad, la riqueza de su sensorialidad, la presencia del
amor, etc. realzan la sexualidad hacia cotas cada vez más altas y satisfactorias.

Claro está, que la difícil compenetración de una pareja pasa por un aprendizaje, por una
parte de la sensibilidad intersubjetiva, y por otra de los modelos de relación ideológicos
entre personas, particularmente en referencia a sus roles sexuales.

El nivel de excitación aumenta por un refinamiento de la sensibilidad corporal, por una


forma de poner los sentidos en relación con la sexualidad. Así, los olores, el tacto, el
oído, la vista, etc. pueden ser utilizados como magnificadores de la sexualidad, y es
precisamente la cultura aprendida la que nos enseña a disfrutar de estas cosas
inventando y cultivando el aprecio por la música, el baile, el perfume, la moda, etc.

Con el paso de los años sucede a menudo que la excitación sexual disminuye porque se
atrofian en parte los sentidos, aumentan los problemas y no se saben encontrar con
imaginación recursos nuevos.

Las estrategias técnico corporales de obtención de placer también tienen que ver con la
cultura, y no nos estamos refiriendo al Kamasutra de las posturas para hacer el amor,
aunque tenga su importancia, sino más bien a las peculiaridades sensoriales de cada
cual. Por poner un ejemplo sencillo: a uno le excitan las caricias suaves, y al otro le dan
cosquillas, de forma que estas diferencias en el gusto implican difíciles ajustes en los
que cada miembro de la pareja tiene que ceder y aprender algo de la sensibilidad del
otro si es que quiere entenderse con él.

Por otro lado, este es el capítulo de otro tipo de estrategias de satisfacción sexual que no
son las de la relación hombre-mujer, como en la homosexualidad, u otras formulas de
entender la sexualidad.

Enlazando con el punto anterior, pensemos que la sociedad propagandiza o prohíbe las
fórmulas diversas, de modo que el coito heterosexual es el que sale premiado, y si bien
se toleran otras formas de sexualidad, como es el caso hoy en día de la homosexualidad,
en cambio se prohíben otras, como sucede con el incesto y otras llamadas perversiones.
Y no sólo eso, sino que a través de la educación se introduce en cierta forma en la vida
íntima insinuando y persuadiendo, como por ejemplo predicando la actividad, iniciativa
a los hombres o pasividad, coquetería a las mujeres.

Cada grupo social instituye sus propias normas a propósito de la sexualidad, como
sucede por lo demás con las otras actividades. Es sobre este fondo normativo que tiene
sentido hablar de lo perverso, esto es, lo que va contra las normas emitidas. En
ocasiones se olvida este modelo social normativo y en vez de hablar de transgresores se
pretende que se trata de enfermedades. El modelo médico, en ocasiones, se utiliza
socialmente para lo que no serían verdaderos trastornos funcionales de los órganos
corporales. En el pasado se veía al homosexual, por ejemplo, como un enfermo con
algún tipo de trastorno genético u otro desconocido.

El modo como influye la cultura en los resultados de la sexualidad, es decir, en la


concepción del orgasmo, se jerarquiza en orgasmos de primera categoría, de segunda,
tercera, distinguiendo entre orgasmos mejores y peores. Se puede entender como mejor,
por ejemplo, el conseguido a la vez por una pareja que se quiere.

También ha ocurrido con la religión de años atrás, que se recomendase o no se viese


mal que no se llegara al orgasmo, sobre todo en el caso de las mujeres. Se veía con
malos ojos sentir la máxima intensidad de placer sexual, y la política era reducirlo lo
más posible ya que parecía que no se podía llegar a suprimirlo del todo.

La sexualidad, como todas las actividades de la vida, son pensadas por la humanidad
bajo puntos de vista diferentes. En ocasiones es una actividad pecaminosa, en otras se
exalta como lo más importante de la vida. Se integra en el matrimonio como institución
o se permite cualquier tipo de relación amistosa.

Una forma de normas sobre la sexualidad es la que se aplica a las edades. En unas
sociedades se permite la sexualidad de los adolescentes, incluso la de los niños, y en
otras se censura y se considera negativa o peligrosa. Lo mismo sucede con los ancianos.
Nuestra sociedad en particular es un tanto estricta con los adolescentes, a los que se
considera inmaduros para practicar la sexualidad, y los ancianos, en los que suele estar
mal vista, sobre todo si no están viviendo con su cónyuge, lo que ocurre poco a medida
que se avanza en años.

También el ambiente de algunas instituciones cerradas se convierte en censor de la


sexualidad, por diversas razones: en las cárceles como forma de castigo y privación, en
los hospitales por supuestas razones de salud o necesidades organizativas, en los
hospitales psiquiátricos para evitar líos, o en otro tipo de grupos a veces aparece una
especie de tabú por la suposición de que la permisividad sexual amenazaría o
deterioraría al grupo.

DISCAPACIDAD Y SEXUALIDAD

Las personas con discapacidad tienen la necesidad afectiva y sexuales como todas las
personas, sin embargo, las sociedades tienden a desconocerlas. La rehabilitación se
orienta a mejorar funciones que permitan lograr su independencia.
Son muchas las definiciones acerca de sexualidad, vistas desde diferentes ámbitos,
como médicas, psicológicas, biológicas que por ello se describe varias definiciones
sobre sexualidad.

En otras palabras, la discapacidad es la consecuencia de una deficiencia o disminución


en algún área específica como, por ejemplo, actividades físicas, intelectuales, afectivo
emocionales y sociales por lo que el uso de este término reconoce que todos los
individuos con discapacidades tienen mucho que contribuir a nuestra sociedad
(Caricote, 2012).

Las personas con discapacidad constituyen un grupo poblacional significativo en


cualquier sociedad. Según reportes internacionales, representan el 10 % de la población
mundial y se estima que para el año 2025 su número sobrepasará los 800 millones.

Hablar de sexualidad con absoluta normalidad sigue siendo un tema pendiente porque
las personas se sonrojan y hacemos un verdadero esfuerzo porque causa aun vergüenza
reconocer que hablar de sexualidad y más en personas con capacidades diferentes.
[ CITATION MaS10 \l 22538 ]

Las mujeres y hombres con discapacidad son personas muy heterogéneas, al igual que el
resto de los mortales, lo cual reconoce una serie de cambios tales como:

a) Toda persona con discapacidad tiene el mismo derecho a vivir su sexualidad ya


puedan experimentar de otras maneras sus relaciones sexuales.
b) La sexualidad la pueden vivir así vivan y necesiten ayuda de una persona para
realizar toda actividad de la vida.[ CITATION MaS10 \l 22538 ]
Existen mitos y estereotipos alrededor de la sexualidad de las personas con
discapacidad, la creencia popular establece que una persona discapacitada pierde su
sexualidad y con ella, toda posibilidad de concebir un proyecto de vida individual y
familiar, sin embargo, la sexualidad es una dimensión de la personalidad que está
siempre presente en la conducta humana a pesar de que existen la creencia de que tener
salud física es importante para una vida sexual sana. La creencia que la discapacidad en
una persona permite concebir como un ser asexual.

La sociedad enfoca la discapacidad desde el punto de vista médico y psicológico, pero


no lo valora como un tema de interés social, es decir la visión medica hace referencia a
la inferioridad biológica o fisiológica de las personas significando una perdida funcional
como una carencia de valor.[CITATION MarcadorDePosición1 \l 22538 ]

Los estudios que han permitido que las personas con discapacidad intelectual vivan más
tiempo y tengas mejor calidad de vida que en lo pasado, incrementando en la
expectativa de la vida, brindando nuevas situaciones relacionadas con la medicina.
Esta población tiene mucha dificultad en cuanto al acceso a los servicios de la salud de
la comunidad, ha demostrado que no solo tienen mayores necesidades que las personas
sin dichos problemas, sino que también están algo encubiertas, y cuando esto sucede,
por lo general el cuidado de la salud es inadecuada.

El estado general de las personas con discapacidad intelectual en América Latina, para
luego tratar el fomento de la salud de esta población, confirmado las variaciones, los
recursos y la metodología de la evaluación de los aspectos culturales. [ CITATION Gre10 \l
22538 ]

Actualmente hablar de sexualidad surge siendo prohibido y complicado, ya que a la


mayoría de los seres humanos les parece algo muy íntimo y que no se debe tratar en
público. Tanto sexualidad como discapacidad son tabúes que históricamente se han
rodeado de malos entendidos y prejuicios.

Cuando la discapacidad se adquiere en la adolescencia es fundamental ya que la persona


pueda elaborar el duelo por la parte o función perdida de un cuerpo opuesto que en su
proceso normal presenta inseguridad.

Los seres humanos nacemos como organismo viviente, pero nos caracterizamos por el
lenguaje verbal con el que damos significado a todas las cosas, situaciones y
sentimientos.

Los programas de educación sexual deben desplegar desde un enfoque positivo de la


sexualidad. Hasta el presente, sin embargo, esta óptica no ha tenido ningún
protagonismo en el diseño y la aplicación de dichos programas, centrándose
principalmente en aportar información para la prevención de riesgos. Por otra parte, los
programas de educación sexual deben extender su foco de intervención y dirigirse no
sólo a las personas con discapacidad, sino también a sus familias y a las y los
profesionales que les prestan apoyos.
La afectividad es una característica fundamental de la sexualidad. Si vivimos la
sexualidad como experiencia afectivamente satisfactoria lograremos cumplir nuestros
deseos y necesidades y contribuirá a un adecuado desarrollo psicoafectivo (Torres,
2013).
Todos necesitan educación sexual y, por supuesto, también los jóvenes con
discapacidad. La única diferencia es que si la discapacidad pone las cosas un poco (o
mucho) más complicadas, habrá que poner más empeño y más esfuerzo. Justo lo mismo
que se ha hecho para que aprendan otras muchas cosas: adaptando materiales, utilizando
distintos recursos didácticos, sistemas alternativos de comunicación.
La OMS, define la discapacidad como “la pérdida de la capacidad funcional secundaria,
con déficit en un órgano o función, y que trae como consecuencia una minusvalía en el
funcionamiento intelectual y en la capacidad para afrontar las demandas cotidianas del
entorno social”. Los programas de educación sexual deben desplegar desde un enfoque
positivo de la sexualidad. Hasta el presente, sin embargo, esta óptica no ha tenido
ningún protagonismo en el diseño y la aplicación de dichos programas, centrándose
principalmente en aportar información para la prevención de riesgos. Por otra parte, los
programas de educación sexual deben extender su foco de intervención y dirigirse no
sólo a las personas con discapacidad, sino también a sus familias y a las y los
profesionales que les prestan apoyos.
La afectividad es una característica fundamental de la sexualidad. Si vivimos la
sexualidad como experiencia afectivamente satisfactoria lograremos cumplir nuestros
deseos y necesidades y contribuirá a un adecuado desarrollo psicoafectivo (Torres,
2013).

La sexualidad en personas con discapacidad. ¿Ficción o realidad? Con frecuencia, las


personas con discapacidad afrontan un sinfín de restricciones para su desenvolvimiento
personal y social, no solo por sus propias deficiencias, también, por actitudes y
conductas inapropiadas de los aparentemente normales que los rodean; y se evidencia
cuando de la sexualidad precisamente es tratada por los prejuicios, tabúes y estigmas,
que impiden expresar y vivenciar adecuadamente este importante aspecto de la
existencia humana (Cuello, 2010).

En otras palabras, la discapacidad es la consecuencia de una deficiencia o disminución


en algún área específica como, por ejemplo, actividades físicas, intelectuales, afectivo
emocionales y sociales por lo que el uso de este término reconoce que todos los
individuos con discapacidades tienen mucho que contribuir a nuestra sociedad
(Caricote, 2012).
Las personas con discapacidad constituyen un grupo poblacional significativo en
cualquier sociedad. Según reportes internacionales, representan el 10 % de la población
mundial y se estima que para el año 2025 su número sobrepasará los 800 millones.

Todos los jóvenes necesitan educación sexual y, por supuesto, también los jóvenes con
discapacidad. La única diferencia es que si la discapacidad pone las cosas un poco (o
mucho) más complicadas, habrá que poner más empeño y más esfuerzo. Justo lo mismo
que se ha hecho para que aprendan otras muchas cosas: adaptando materiales, utilizando
distintos recursos didácticos, sistemas alternativos de comunicación.
La OMS, define la discapacidad como “la pérdida de la capacidad funcional secundaria,
con déficit en un órgano o función, y que trae como consecuencia una minusvalía en el
funcionamiento intelectual y en la capacidad para afrontar las demandas cotidianas del
entorno social”.
Con frecuencia, las personas con discapacidad afrontan un sinfín de restricciones para
su desenvolvimiento personal y social, no solo por sus propias deficiencias, también,
por actitudes y conductas inapropiadas de los aparentemente normales que los rodean; y
se evidencia cuando de la sexualidad precisamente es tratada por los prejuicios, tabúes y
estigmas, que impiden expresar y vivenciar adecuadamente este importante aspecto de
la existencia humana (Cuello, 2010).
La educación sexual también transcurre a través de las palabras con las que en familia
se habla de algunos temas: de dónde (y por qué) vienen los niños, cómo ha sido el
comienzo de una historia de amor, cuánto alguien sufre cuando es rechazado. Cuando
hablamos en familia de estos temas, estamos haciendo educación sexual. Pero cuando
no hablamos también estamos emitiendo mensajes sobre la sexualidad. A través de
gestos, miradas, sonrisas, rubores e incluso evitando o censurando el hablar del tema,
estamos comunicando mensajes que pueden ser determinantes en la educación sexual.

A partir del reconocimiento de que el componente principal es el deseo, la excitación y


la reacción sexual permanecen inalterados en el cerebro, se deberán considerar
diferentes aspectos y elaborar estrategias de tratamiento para cada caso en particular.
Cuando el adolescente discapacitado no tiene pareja, el asesoramiento se centra en
brindar información sobre sexualidad y aspectos específicos de la discapacidad. Muchos
jóvenes evitan las relaciones sociales por miedo a verse involucrados en relaciones
sexuales. Información sexual se deberá brindar información básica y clara para
disminuir la ansiedad, comprometer al paciente para que asuma su propia sexualidad y
buscar establecer confianza en la relación “paciente y terapeuta”.

PUNTO DE VISTA DE LA FAMILIA SOBRE LA SEXUALIDAD DE LA


DISCAPACIDAD

Los temas sexuales son siempre temas delicados, conflictivos, cuando no tabús,
considerados como algo especial, que requiere un tratamiento especial. Al mismo
tiempo los impedimentos o discapacidades son considerados como algo que se sale de
lo ordinario. De ahí que la asociación sexo-discapacidad sea considerada conflictiva, se
explicara algunos temas que se deben tratar como la menstruación,

abuso sexual, masturbación

Es fundamental el papel de la familia en la orientación como, por ejemplo, a niñascon


necesidades educativas especiales sobre los cuidados personales que deben llevar
durante el periodo de la menstruación. Muchas veces es bueno ponerle un nombre a
esta nueva etapa para que ellas la vean como algo normal y como una etapa nueva de su
vida que demuestra que está crecimiento como el resto de las mujeres.

El abuso sexual es cualquier acción de explotación sexual y emocional de una persona


incapaz de comprender los matices sexuales de una relación y sus consecuencias o bien
de una persona subordinada al poder del agresor.

Por lo tanto, habrá que trabajar habilidades sociales, comunicativas e interpersonales


favorecedoras de interacciones sociales adecuadas a todas aquellas actividades de la
vida diaria en la que la persona participa. Se trata de potenciar al máximo su autonomía
para que, poco a poco sea menos dependiente.

Se pretende que las personas con discapacidad intelectual vayan normalizando su vida,
lo que significa que van a establecer y mantener relaciones interpersonales; por lo que
es esencial que conozcan su sexualidad, las maneras de expresarla correctamente y las
consecuencias de sus actos, siendo conscientes una vez más de que, ni el intento de
mantenerlos en la ignorancia, ni los meros consejos, les ayudarán a desarrollar
comportamientos apropiados.

Una educación sexual no debe ser represiva ni autoritaria, sino liberadora y gratificante.
Para los padres la educación sexual de sus hijos es muy importante y tienen que saber
que cuentan con el trabajo y apoyo de los profesionales. Viven con angustia el miedo a
los abusos y las consecuencias no deseadas de éstos.

El tema de la masturbación suele ser un tema delicado y difícil de tratar, con


independencia de que los padres se hayan mostrado con anterioridad abiertos con los
hijos, muchas veces porque entran en conflicto con sus ideas morales o religiosas. Lo
cierto es que durante la pubertad muchos chicos y chicas empiezan a masturbarse para
obtener satisfacción sexual.

La masturbación suele ser la primera forma en la que los jóvenes experimentan el


orgasmo, sobre todo en los varones. Ahora bien, numerosos adolescentes se desarrollan
personal, psicológica y afectivamente sin necesidad de recurrir a las prácticas de
masturbación. Debemos insistir, una vez más, en que cada persona es un mundo, y lo
importante es favorecer a través de nuestras estrategias educativas opciones lo más
autónomas posibles. Por otra parte, la masturbación frecuente o habitual puede ser
consecuencia de problemas que provocan una tensión sexual que la persona trata de
superar mediante el recurso a esa práctica. Es evidente que en tal caso la acción
pedagógica correcta debe ir orientada a conocer las causas de esa tensión para tratar de
aliviarlas o de corregirlas.

El aprendizaje correcto de dónde realizar este tipo de conductas se puede trabajar con
los chicos de niveles más altos mediante fichas y charlas. Cuando se detecten en estos
niveles conductas de autoexploración en lugares o momentos inadecuados, se
responderá recordándoles las pautas de conducta adecuadas, pero evitando respuestas
represoras o censuradoras desmedidas que puedan confundirles o incluso afectar a su
autoestima.

Hay que pensar que estas conductas no son nunca la expresión de una sexualidad
desmedida, sino simplemente el resultado de un aprendizaje no orientado y experiencias
previas en las que, en algunos casos, no se ha intervenido convenientemente.

EDUCACION DE SEXUALIDAD AFECTIVA Y DISCAPACIDAD

Educar significa introducir a la persona en el armazón de las relaciones sociales,


capacitarla para experimentarlas y para responder activamente a ellas. En ayudarle a
conseguir su autoafirmación, hacerle cada vez más dueño de sí mismo y más autónomo
e independiente.

Esta colaboración es estrictamente necesaria al discapacitado intelectual.

El conocimiento de la importancia de una sexualidad sana, libre de prejuicios, resulta


esencial para los profesionales especialistas en rehabilitación, educadores, entre otros
que atienden a personas con discapacidad.[ CITATION DrJ10 \l 12298 ]
Nuestra sexualidad está constituida por tantos componentes distintos que no es posible
suprimirla o hacerla desaparecer sólo porque otras personas finjan que no existe.

Todos los seres humanos tienen derechos sexuales y todos deben tener acceso al
asesoramiento y a la información sexual, de modo que puedan vivir la vida sexual que
deseen.

Si una persona tiene insensibilizada la mitad inferior del cuerpo, el área situada
inmediatamente por encima de la lesión puede hacerse mucho más sensible que era
antes. Hay muchas áreas del cuerpo, además de los genitales, que son eróticamente
sensibles, como la boca, los lóbulos de las orejas, los hombros y los pezones de los
hombres y mujeres, aunque pocas veces hacemos uso de ellas.

Nadie puede tener vida sexual sin otras personas. El discapacitado es quizás incluso más
dependiente de las actitudes positivas de quienes se encuentran más próximos a él,
como sus padres, parientes, amigos íntimos y el personal que le trata.

Los padres de los adolescentes con discapacidad deben recibir apoyo y estímulo para
ayudarles a vivir el proceso de liberación que su hijo necesita. Este proceso resulta a
veces muy difícil, tanto para ellos como para él. Con frecuencia, los sentimientos de
culpa forman parte del tema.

El hijo tiene derecho a su propia vida, a vivir según sus propios sentimientos, sexuales y
emocionales, y tiene también otras necesidades aparte de ayudarle a vestirse, etc. Los
padres pueden tener dificultades para darse cuenta de ello si no han recibido la
suficiente información. Para ayudar y facilitar el proceso de liberación, tanto los padres
como los profesionales deben recibir información sobre el desarrollo normal de niños y
adolescentes.

Los discapacitados manifiestan emociones e impulsos sexuales similares a los de los


demás miembros de la sociedad, como es lógico con menos conocimientos y esto hace
que se conviertan en individuos con menos posibilidades de resolver las diversas
dificultades que en este sentido pueden surgir. [ CITATION Jac06 \l 12298 ]

Antes de que fuera establecida la Declaración Universal de los Derechos


Sexuales se había establecido la Carta de Derechos Sexuales de Personas con
Diversidad Funcional. Estos derechos se encuentran citados en el libro: Sexualidad
Humana (1987) de Masters, W. H., Johnson, V.E. & Kolodny, R.C. Otros textos
establecen la referencia: Chipouras, 1979 y Sha'ked, 1981, que establece los siguientes
principios:

Derecho a la expresión sexual
Derecho a la intimidad
Derecho a ser informado sobre su sexualidad
Derecho de acceso a los servicios de salud necesarios
Derecho a escoger el estado civil que más le convenga
Derecho a procrear o no
Derecho a tomar decisiones que afectan la vida de cada persona
Derecho a la oportunidad de desarrollar todo el potencial del individuo

La discapacidad en una persona puede tener un origen orgánico o físico, pero también
psicológico. Sea cual fuere su origen debemos atenderlos, orientarlos y, ante todo,
educarlos en la esfera de la sexualidad, ya que de no suceder esto, las consecuencias
podrían ser determinantes de mayor invalidez.

Las familias de estas personas suelen preocuparse bastante por su buen desarrollo
cognitivo y psicomotor, buscan buenos colegios para ellos, se preocupan de la dieta o
medicamentos que tengan que tomar, pero no se puede obviar que el ser humano es un
conjunto de capacidades y necesidades que conforman un todo, debiendo pues educar
cada una de esas facetas.

Muchos padres/madres piensan que la educación sexual puede fomentar el deseo de


tener experiencias sexuales y el aumento de técnicas y de y hábitos de estimulación
sexual, incluso piensan que puede dañar emocionalmente a sus hijos o cambiar sus
valores. En otros casos, consideran demasiado delicado el tema para dejarlo en manos
de la escuela, o desconfían de la capacidad de formación de los educadores para
impartir conocimientos sobre estos temas.

A continuación, vamos a mostrar unos consejos generales que podría darse a los padres:

 Es bueno leer libros sobre estos temas, incluso leerlos con sus hijos.
 Se debe contestar cuando él o la persona pregunte, no responder “te lo diré más
tarde”
 Si no se sabe la respuesta a una pregunta no hay que avergonzarse sino buscar la
información junto a la persona.
 Hay que conocer lo que sabe sobre sexualidad para eliminar posibles errores en
sus concepciones.
 No hay que pensar si la información que se está ofreciendo es demasiada o no, el
límite estará en la atención que le pongan.
 Si no hace preguntas no debemos presuponer que no tiene dudas o curiosidades.
Podemos aprovechar momentos apropiados como el embarazo de una persona
cercana a su entorno.
 Cuando hablemos de conductas sexuales, hablemos también de afecto. Es
importante que, si mostramos cariño y apoyo a nuestras parejas, la persona
aprenderá a comportarse bien en las relaciones interpersonales.
 Es importante educar en las conductas de lo público y lo privado, dejando de
manifiesto que hay cosas que se pueden hacer en cualquier parte y otras que hay
que realizar en un ambiente más íntimo y reservado. Lo apropiado no es
reprimirlos, sino enseñar que la conducta sexual es adecuada si tiene su espacio
y su momento idóneo.
 Es bueno buscar información profesional e integrarse en instituciones
capacitadas para educar y atender a estas personas sin discriminarlos.
 Es imprescindible establecer un fuerte lazo entre la familia, la escuela y la
comunidad donde habita el educando.
 “No debemos pensar que estemos generando ansiedad en las personas adultas o
jóvenes al hablar de la sexualidad, al informarles sobre sus posibilidades y sobre
las dificultades que pueden encontrar. Incluso nosotros/as mismos/as podemos
sufrir ansiedad si creemos que debemos proteger a las personas con
discapacidades” (INSERSO, 1991).
 Si evitamos responder a las preguntas que puedan surgir para no sufrir
situaciones embarazosas podemos provocar inseguridad en la persona
discapacitada, cuestionándose incluso si tiene algún valor como hombre/mujer
de cara a los demás. La información les da una mayor seguridad y creerán en sí
mismos si son tratados/as de forma positiva y sincera.

TIENEN UNA VIDA SOCIAL LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

En la actualidad, el término discapacidad no se considera como sinónimo de minusvalía o


minusválido; este término tiene una connotación sociocultural, en la cual se considera que las
personas, por su limitación, son incapaces de valerse por sí mismas; por lo tanto, se vuelven
una carga para su familia y la sociedad. Nacer con una discapacidad o adquirirla no debe
convertirse en una limitante, que impida el desarrollo y la utilización de las potencialidades de
una persona.[ CITATION Car12 \l 3082 ]

Esto suele ocurrir dentro de la sociedad, que desconoce que los seres humanos discapacitados
también tienen derechos, como todos los demás, y los relega a un segundo plano. Además,
como han sido desconocidos y aislados de los demás grupos, y conforman sectores muy
reducidos, carecen de poder social, político y económico.

El bienestar social se puede definir como un valor cuya finalidad es que todos los miembros de
la sociedad dispongan de los medios precisos para satisfacer aquellas demandas aceptadas
como necesidades. Y en cuanto a la calidad de vida. La satisfacción experimentada por la
persona con dichas condiciones vitales.

La combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal, ponderadas por la escala


de valores, aspiraciones y expectativas personales.
El concepto sobre calidad de vida comenzó a popularizarse en la década de los 60, hasta
convertirse hoy en una noción utilizada en ámbitos muy diversos, como la salud física y mental,
la educación, la economía, la política y el mundo de los servicios en general.

La calidad de vida incluye aspectos vitales, tales como los físicos, fisiológicos y psicosociales
(emocionales, espirituales, de roles, de interdependencia, de autoestima). El hombre es un ser
social ante todo, que necesita de los demás para sobrevivir, crecer, desarrollarse, alcanzar una
adecuada autoestima e interdependencia, y desempeñar diferentes roles dentro de una
sociedad cada vez más compleja y cambiante.

Todas las personas, sin distingo de raza, creencias o religión, tienen el derecho de vivir con
dignidad y calidad. En especial aquellas con una discapacidad para realizar determinadas
actividades, sin importar que la causa sea genética o adquirida.

Cabe anotar que en Latinoamérica, Colombia es país pionero en tener una legislación en este
campo, a partir de los años 70, cuando se comienzan a articular los derechos de las personas
con limitaciones a los planes de acción definidos por las Naciones Unidas. Desde entonces, el
gobierno nacional se comprometió, en conjunto con los entes pertinentes, a dar respuestas a
esa población.

Decreto 2358 de 1981, por el cual se creó el Sistema Nacional de Rehabilitación. Este no logró
desarrollar los objetivos para los cuales fue creado, aunque identificó acciones que
fortalecieron algunos sectores en el tema.

Resolución 08321 de 1983, del Ministerio de Salud, sobre protección a sordos y conservación
de la audición, de la salud y el bienestar de las personas, por causa de la producción y emisión
de ruido. Resolución 14861 de 1985, del Ministerio de Salud, sobre protección, salud,
seguridad y bienestar de las personas en el ambiente y en especial de los minusválidos. Ley 12
de 1987, que estableció requisitos de la construcción y del espacio público, para la eliminación
de barreras arquitectónicas y posibilitar el acceso de las personas con discapacidades. Decreto
2737 de 1989, Código del Menor. En su título séptimo desarrolla lo pertinente al menor con
deficiencia física, mental y sensorial, y crea el Comité Nacional para la Protección del Menor
Deficiente. Asigna funciones y define responsabilidades sobre programas de protección y
tratamiento, de educación especial y rehabilitación para los menores deficientes.

Cuando nacemos, hay una parte importante de quiénes seremos que viene determinada
por la cultura del lugar donde vamos a crecer, y la cultura de nuestros padres.  La
“cultura” incluye un patrón de ideas, de creencias, costumbres y  comportamientos que
comparte un grupo de personas, o una sociedad. Muchas veces no somos conscientes de
cuánto nos marca esa “cultura” particular, y la vivimos como lo normal, lo que hace
todo el mundo, y no la cuestionamos. Es cuando salimos a otros países que nos
podemos dar cuenta de que hay otras formas de convivir, otras reglas sociales, otras
tradiciones.

La cultura nos marca lo que valoramos de uno mismo y de los demás. A quién
consideramos guapo/a, exitoso/a, respetable, etc viene determinado por lo que nuestra
cultura nos ha inculcado en las interacciones con otros. Por eso, una persona con
discapacidad tendrá experiencias muy distintas según la cultura en la que viva. Y es que
siguiendo una interpretación social de la discapacidad, ésta depende de la interacción de
las características individuales de la persona con discapacidad y del entorno.

La cultura  impacta en la percepción sobre la discapacidad, el entendimiento sobre sus


causas, la decisión de buscar apoyo, la integración social, la vivencia y convivencia
familiar, y la respuesta de los especialistas incluidos los médicos.  Por ejemplo, en
ciertas culturas asiáticas se espera, como signo de respeto y educación, que las niñas y
mujeres no hagan contacto visual con los demás y sean retraídas o tímidas. Por eso, se
ha percibido que en ese entorno se tarda más tiempo en detectar a una niña con autismo
que a un niño, del que se esperan comportamientos de liderazgo en la sociedad. El
entendimiento sobre el origen de la discapacidad también varía, desde relacionarlo a
malos espíritus, a equivocaciones de los padres, o incluso verlo como una prueba a
superar para ganarse el cielo. Estas percepciones van a impactar fuertemente en la
decisión de la familia de hacer lo posible por que el miembro con discapacidad se
integre en la sociedad o no, así como en la respuesta de los especialistas, si se busca
ayuda.

SEXUALIDAD Y LA DISCAPACIDAD SENSORIAL

La discapacidad sensorial es un impedimento de uno de los sentidos y por lo general se


utiliza para referirse a la discapacidad visual o auditiva; sin embargo, los otros sentidos
también pueden desarrollar discapacidades.

La sexualidad no sólo se vive a través de los genitales. En el caso de las personas con
discapacidad sensorial, y debido a la particularidad de aprovechar los sentidos como un
medio de superación de las limitaciones que conlleva la discapacidad.

Se encuentra en los sentidos un medio efectivo por el cual no solo iniciar sino además
Se encuentra una necesidad en trabajar este ámbito de la sexualidad, como aquel en el
que se invite a explorar alternativas, y contribuir en la atención integral necesaria para
esta persona. continuar el ejercicio de la sexualidad. 

 El olfato se refiere más allá de los aromas agradables a la persona. Y


trasciende los olores artificiales provenientes de perfumes, colonias,
cosméticos y otros, e incluye las reacciones cerebrales y preferencias en
olores respecto a las secreciones propias del cuerpo humano.
Entendiendo además que cada persona tiene un olor distintivo, incluso para
algunas partes del cuerpo que pueden atraer más o volverse un elemento de
sensualidad a través del autocuidado.
 El sentido del gusto, en la sexualidad se refiere a los sabores del cuerpo y a
las acciones realizadas con la boca. Por tanto, no se cierra sólo al sexo oral o
al besar, sino además a los sabores que se encuentren en el cuerpo, o
aquellos sabores que se encuentran en los alimentos que inciten o provoquen
una estimulación sexual.
 El tacto se refiere a las emociones, sensaciones y erotismos creados o dados
desde la piel, el contacto y las caricias. Incluye expresiones a través de
abrazos.
 Por último, los sentidos de la visión y la audición, son los más difíciles en
desarrollar en las personas con discapacidad sensorial debido a que son
propias de su limitación, sin embargo, se pueden desarrollar la primera a
través de la forma de vestir, arreglarse, o el estereotipo de belleza que le
atraiga a la persona. 
 La audición por su parte no solo se refiere al timbre de voz o cantar de una
persona, sino además otros factores que influyen en el cortejo y en la
sexualidad como lo son gemidos, gritos, palabras, lenguaje, expresiones y
sonidos en general que realice una persona que pueda atraer a otra. De esta
forma según la discapacidad se enfatizará en los demás sentidos.
Por tanto, la persona con discapacidad sensorial desarrolla su sexualidad a través de
los sentidos, en las familias se debe educar para que puedan aprovecharlos,
respetarlos y además hacerse respetar viviendo la sexualidad de los sentidos.

SEXUALIDAD Y LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

Los individuos que presentan un déficit intelectual moderado tienen un proceso de


representación de su propia sexualidad de manera rudimentaria; esto significa, que
deberán aprender y desarrollar la identidad de género y su comportamiento moral de
acuerdo al aprendizaje en la familia o por las instituciones escolares que, aunque a nivel
muy concreto les permita una vida de relación social.[ CITATION Car12 \l 12298 ]

De cualquier forma, la familia, los centros educacionales y la sociedad pueden encontrar


respuestas diferentes para cada grado de discapacidad intelectual siendo la función de
los profesionales ayudar a que las personas con discapacidad intelectual resuelvan lo
mejor posible sus necesidades obteniendo el mayor grado de bienestar.

La educación sexual que ha de ser aportada a una persona con discapacidad intelectual
debe tener en cuenta los mismos criterios y objetivos que se plantean para todos los
niños y niñas y adolescentes de coeficiente intelectual normal.Si se atiende estas
necesidades reales del discapacitado intelectual, se observaría el reconocimiento social
del derecho a tener y manifestar una sexualidad y a realizarse también a través de ella.

La familia constituye un puente entre el mundo interior del niño y el exterior de la


sociedad, regido por normas que están sometidas a cambios procedentes de la sociedad
pero que permiten un equilibrio y flexibilidad entre lo interior y exterior y dentro de sí
misma que le permite adaptarse a diferentes situaciones problemáticas; de tal forma, que
cada familia tiene sus propias características y cuya función progresiva es permitir que
el niño pase al mundo de los adultos y posteriormente a la sociedad.
Enseñarles que las partes íntimas de su cuerpo quedan fuera de los límites para los
demás. Analizar con él o ella, las excepciones de esa regla: médicos, padres o abuelos
durante el baño, o en otras circunstancias que sean específicas para su hijo. Destacar la
importancia de informar cuanto suponga una violación de esos límites y asegurarse de
que comprende a quién se lo debe decir cuando su intimidad o su cuerpo no hayan sido
respetados

La preocupación más común consiste en que el niño con discapacidad intelectual puede
tocar sus genitales en sitios públicos o en momentos inapropiados. Cuando esto ocurre,
es preciso dar mensajes claros y directos. El niño niña ha de saber que tocar su pene o
su vulva es una conducta íntima.

Por tanto, esta conducta requiere que se mantenga en un lugar privado, preferentemente
su cuarto con la puerta cerrada. Si el niño o niña no responde a una orden verbal, se
lleva a su cuarto evitando en este proceso cualquier expresión negativa o de castigo.
Algunos niños con discapacidad intelectual tendrán más dificultad para conocer la
diferencia entre lugares públicos y privados.

SEXUALIDAD EN ADOLESCENTES CON DISCAPACIDADES MOTORAS

Gracias a los avances médicos de las últimas décadas, cada vez más pacientes con
discapacidades y enfermedades crónicas llegan a la adolescencia. Uno de los principales
problemas que enfrentan los adolescentes con discapacidades es la negación de su
sexualidad por la sociedad y la familia, ante la creencia generalizada de que no son
sexualmente activos.[ CITATION Lau13 \l 3082 ]

Conducta sexual en la discapacidad motora Se debe distinguir entre las discapacidades


congénitas y las adquiridas, y en estas últimas diferenciar las que se adquieren antes o
durante la adolescencia. Una forma práctica de clasificar las discapacidades motoras es
a partir del tipo de secuelas que presentan: neurológicas, miopáticas, ortopédicas y
reumatológicas. Las secuelas neurológicas son aquellas producidas por una lesión en el
sistema nervioso:

 Central (hemiplejía, parálisis cerebral).


 Extrapiramidal (distonías).
 Medular (traumática o espina bífida).
 Periférica (polineuritis). Las secuelas miopáticas son producidas como
consecuencia de la lesión del tejido muscular (distrofia muscular progresiva).
Las secuelas ortopédicas surgen secundariamente a la alteración en la alineación
del cuerpo o por deformidades o ausencias articulares (amputaciones,
escoliosis). Las secuelas reumatológicas son aquellas relacionadas con el dolor,
la limitación y la deformidad articular (artritis reumatoidea, lupus).

Las alteraciones motrices dificultan la exploración y el aprendizaje del medio ambiente,


lo cual genera mayor dependencia. Una nueva organización de las estructuras indemnes
suple las deficiencias funcionales, el cerebro también deberá adaptarse y este proceso
será más fácil cuanto menos organizada sea la función deficitaria. Las personas
discapacitadas desde edad temprana se comportan en forma diferente a las que tuvieron
oportunidad de ejercitar las destrezas sociales básicas. La mayoría debe aprender, por
ensayo y error, las actitudes de acercamiento, seducción, conquista y superar las
barreras que los separan de los demás. Los principales obstáculos serán la
autopercepción negativa, emociones negativas (vergüenza, enojo, culpa), estilo de vida
limitado, la incontinencia esfinteriana.

La recuperación de la sexualidad es un elemento importante en el éxito de la


rehabilitación y mejora tanto la autoestima como los vínculos familiares y sociales. Los
pacientes con desajustes sexuales presentan mayor ansiedad, depresión, irritabilidad y
preocupación por su cuerpo. En los centros de atención y rehabilitación no suelen
tratarse aspectos relacionados con la sexualidad. Estos deberían incluirse desde las
primeras consultas y la sexualidad reafirmarse como una actividad normal del ser
humano. El profesional debe mostrar una conducta proactiva y atraer la confianza del
paciente, respetar sus creencias religiosas y morales y, sin forzarlo.

SEXUALIDAD EN LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

La discapacidad intelectual se manifiesta de muchas formas y tiene diferentes grados,


cuando hablamos de personas con discapacidad y las metemos a todas en el mismo
saco, estamos generalizando y probablemente equivocándonos. Hay que tener en cuenta
las características de cada una de ellas con referencia a este tema o a cualquier otro que
les aplique. Dicho esto, voy a intentar esbozar unas ideas básicas referentes a la
sexualidad de las personas de este colectivo.

Mucha gente piensa en las personas con discapacidad como los eternos niños. Es
seguramente bajo este prisma desde el que creen que las personas con discapacidad
carecen de sexualidad. Ahora bien, desde el momento en que la sexualidad es la
particular manera que tiene cada hombre (o cada mujer) de ser y sentirse hombre (o
mujer), una persona con discapacidad no puede evitar tener sexualidad ya que no puede
evitar ser hombre (o mujer, si es el caso).

Debido a la confusión que muchas veces existe entorno a los términos sexológicos, es
posible que cuando alguien asegura que los discapacitados no tienen sexualidad, en
realidad quiera decir que los discapacitados no tienen erótica (deseos por el hecho de ser
sexuados) o amatoria (los gestos con los que se ponen en práctica esos deseos). Este tipo
de afirmaciones suelen partir del desconocimiento, ya que con discapacidad o sin ella,
todos los cuerpos son sexuados y por lo tanto todas las personas pasan por la pubertad,
la adolescencia y llegan a la madurez. Que la capacidad intelectual de una persona no
sea igual a la capacidad intelectual de las personas de su entorno no significa que su
cuerpo no segregue las hormonas masculinas y femeninas que provocan los cambios
puberales, ni que se activen los mismos mecanismos que suscitan el deseo erótico.
[ CITATION Rod17 \l 3082 ]
La sexualidad de las personas con diversidad funcional no es mejor ni peor que la de los
demás. Es la suya propia y se expresa en su forma de vivirla y experimentarla. Los
mayores problemas provienen de la resistencia de los padres al enfrentarse con la
sexualidad de sus hijos. Si se los excluye de su propio goce se los discrimina, y si
excluimos en cuanto al goce sexual estamos excluyendo también en el goce de poder
ser. Lo ideal sería poder SER y HACER. Hay que cambiar la mirada para poder ver a
las personas con diversidad funcional con derecho a:

 ser informados
 tener una educación sexual
 expresar su sexualidad
 formar una pareja
 derecho a tener una vida sexual independiente
 derechos sexuales y derechos reproductivos “de hombres y mujeres con
diversidad funcional” (a veces se los esteriliza sin avisarles, haciendo pasar una
ligadura de trompas por una cirugía de apendicitis, por ejemplo).

Respetarlos en lo que son, más allá de su discapacidad. Verlos en la etapa de desarrollo


que están transitando: son niños, adolescentes o adultos, no son niños en un cuerpo de
adulto. Facilitarles un espacio para reflexionar, pensar acerca de sí, qué les ocurre, qué
sienten… simultáneamente a los espacios que se le generan para desarrollarse en lo
cognitivo y en la vida autónoma, formando parte, su sexualidad, de esta vida autónoma.
Verlos como sujetos deseados-deseables que se besan, se acarician, se manifiestan como
quieren.

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