Proyecto MARCIA
Proyecto MARCIA
MACHALA
Calidad, Pertinencia y Calidez
UNIDAD ACADÉMICA DE CIENCIAS SOCIALES
PSICOLÓGICA CLÍNICA
PSICOSEXUALIDAD
PROYECTO DE LA ASIGNATURA:
SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
INTEGRANTES
NOMBRES: MAYRA LOAIZA
MAYRA GONZÁLEZ
Introducción
Los niños, las niñas y los adolescentes con discapacidad son personas sexuadas como
todas y tienen como todos necesidades de amor, ternura y placer. Ejercer la sensualidad
y la sexualidad no solo es un derecho que tienen todos los seres humanos sino un
importantísimo factor de bienestar. Existe un variado espectro de tipos de
discapacidades: mentales, sensoriales, físicas, motrices, etcétera. Los niños y niñas
presentan diferentes características según su discapacidad y eso se expresará en la
vivencia y ejercicio de sus sentimientos y su sexualidad. Por ejemplo, no es lo mismo
un niño con retraso mental (que puede necesitar que se le hable del tema de manera más
simple que a otros niños de su edad) que un niño o una niña con una discapacidad física
que compromete sus funciones corporales o su capacidad de movimiento.
SEXUALIDAD
Muchos investigadores del psiquismo como Freud, Horney, han estudiado y analizado
la sexualidad como factor integrante de la personalidad en el ser humano que junto con
otras facetas tales como la sociabilidad, actividad, emotividad, aptitudes, grado de
extroversión, introversión nivel de adaptabilidad, es lo que conforma ese todo que es el
ser humano.
Según la Organización Mundial de la Salud, la sexualidad “es un aspecto central del ser
humano, presente a lo largo de toda su vida. Abarca al sexo, las identidades y los
papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación
sexual” (OMS, 2006).
Mientras que los aspectos biológicos de la sexualidad están básicamente definidos por
los componentes genéticos, la estructura de los órganos genitales y la capacidad de la
procreación, las posibilidades de encuentro entre dos personas ya sea para brindarse
placer o para asumir en forma libre, consiente y responsable la creación de un nuevo
ser, trae aparejada una serie de circunstancias y factores complejos que son propios de
la privilegiada condición que tenemos los seres humanos[CITATION
MarcadorDePosición1 \l 3082 ]
La sexualidad está conformada por los elementos biológicos, es decir, el sexo; los
psicológicos, como es el sentirse y pensarse como hombre o mujer; y los sociales, que
hacen referencia al comporta miento que establece la sociedad para cada sexo. Entonces
se puede entender por sexualidad a la forma en la que cada ser humano se manifiesta
como hombre o como mujer, de acuerdo a las normas y valores propios de su cultura y
de su época, se va modificando en cada etapa de la vida del individuo, y está
básicamente determinada por el aprendizaje adquirido en el medio que le rodea. Es por
eso que de una edad a otra los intereses sexuales van cambiando, coincidiendo general
mente con los cambios corporales. La sexualidad al irse construyendo ofrece la
posibilidad de modificarse para permitir un mejor desarrollo del ser humano.
Algunos niños tienen inhibida la exploración sexual porque de muy pequeños han
aprendido a descartar ese tipo de sensaciones. Algunos padres son muy pudorosos con
las exploraciones sexuales infantiles espontáneas y las reprimen, con lo que el niño deja
de investigar en ese sentido como podría suceder con la exploración de llevarse cosas a
la boca, o el aprendizaje de lo peligroso o de lo que no se hace.
Este tipo de niños, si no son inducidos por otros compañeros, pueden descubrir la
sexualidad bastante tarde.
No hay porqué suponer que un niño descubre la realidad por sí mismo sin ningún tipo
de explicaciones de cómo es esa realidad. Este es el sentido de las preguntas típicas de
porqué esto y lo otro. Si no le explicamos al niño que la lluvia cae de las nubes, puede
estar convencido de que alguien está tirando agua desde arriba: es lo que creían los
hombres primitivos y tardamos bastantes siglos en descubrir que no sucedían así las
cosas. También hay sociedades primitivas, como por ejemplo entre loas Arunta de
Nueva Australia central, en las que no se sabe la relación que hay entre la sexualidad y
la fecundación, de manera que poseen la creencia que las mujeres tienen un poder
mágico de tener hijos.
Las teorías de los niños mal informados de cómo nacen los niños pueden ser bastante
extravagantes: nacen por las orejas, por el ombligo, por el ano o los trae la cigüeña (esta
última hipótesis no les suele resultar demasiado creíble y optan en secreto por alguna de
las anteriores). Sólo les falta creer que uno coge un trozo de barro, sopla y aparece un
niño. La lista de ideas equivocadas es abundante y variada. Lo que tenemos que aclarar
en seguida es que el niño no es perverso por naturaleza, sino por ignorancia: si le
explicamos con ideas a su alcance cómo son las cosas atinará a comprender lo que es la
sexualidad, cómo son los órganos sexuales masculinos y femeninos (no lo que falta sino
el órgano que tiene la mujer), y cómo es el proceso de fecundación. El niño tendrá más
sentido de la realidad si los educadores no le inducen a irrealizar las cosas.
Cada vez hay más niños a los que se les educa con mayor liberalidad, con lo que tienen
la oportunidad de aprender, jugando, el funcionamiento natural de la sexualidad. A
través de sus propias exploraciones sensoriales, una información fidedigna, y sus
propias experiencias en las relaciones infantiles respetada por los adultos (ni reprimida
ni obligada). Tal vez haya que hablar todavía de los derechos del niño, entre otros, a su
sexualidad, y que en algunas sociedades que nosotros llamamos primitivas ya tienen.
Con la pubertad se alcanza una madurez de los órganos sexuales. Puede entonces
conseguirse la acción completa de la sexualidad. Pero en cambio no hay un dominio
paralelo de la socialización e identidad personal del adolescente. Ello redunda en el
siguiente panorama: hay un mayor éxito en la sexualidad masturbadora que en la
interpersonal.
La ansiedad resta sexualidad como el odio resta amor, o como la auto agresión resta
animación. Ansiedad y placer son enemigos irreconciliables, de forma que cuando
aparece la primera se fastidia la fiesta. También se oponen a la sexualidad la
repugnancia moral y el asco.
Conforme las vivencias sexuales se van perfeccionando se complican las condiciones
que se le exigen. Aparece la aspiración de tener relaciones interpersonales de
intercambio de prestaciones sexuales. Y hay un abismo entre masturbarse y realizar un
coito: la relación con un sujeto de carne y hueso pasa por la aceptación de una persona
que posee independencia, autonomía, libertad, deseos como nosotros. El otro de la
fantasía hace lo que queremos que haga, es nuestro capricho, pero en la realidad el otro
tiene su opinión, mira, juzga, valora, y hay que negociar un acuerdo con él.
El amor, que es una de las principales emociones del intercambio, es el más adecuado
para que funcione la sexualidad en una relación de persona a persona. Si la sexualidad
con el otro no se basa en por lo menos un intercambio amistoso, degenera en una
especie de masturbación, en la cual al otro le hacemos tomar el papel de objeto sin serlo
realmente.
Por consiguiente las condiciones para la sexualidad equivalen por un lado a las
generales para todas las acciones, y por otro lado en especial para los afectos amorosos:
en este caso el amor tiene contenidos sexuales, los bienes que circulen serán trabajos de
excitación.
Para ello se requiere que no sólo uno tenga ganas, sino que el otro quiera también, y que
pueda por lo tanto, iniciarse el proceso de intercambio.
Una de las primeras reglamentaciones sociales que apareció en la historia humana fue
precisamente sobre esta amor sexual y ello debido a la relación entre sexualidad y
reproducción, la relación general entre hombres y mujeres, y las antiguas religiones
familiares. A estas reglamentaciones las llamamos modelos de relación. Están pautados
socialmente e imponen condiciones especiales a las relaciones sexuales.
Hoy en día poseemos en nuestras costumbres una mayor libertad en cuanto a reglas
sociales entre personas que quieren tener relaciones sexuales. Se ha vuelto más flexible
el modelo, aunque no deja de haberlo, ni por ello renuncian a seguirse dando como
emociones amorosas más o menos intensas.
Junto a los grandes modelos colectivos de relación entre los sexos, nos encontramos
otras fórmulas no menos importantes a la hora de la verdad, como los gustos estéticos,
ideologías, actitudes frente a la vida, clase social, etc. y que marcan los valores
apreciados/despreciados, y por tanto capaces de integrar mayor excitación o degradar el
posible sujeto erótico.
Cuando interviene en la sexualidad una pareja es muy posible que las cosas vayan en un
principio peor que cuando ambos se masturbaban por separado. Los partenaires están
descubriendo fórmulas nuevas de excitación.
Para que las cosas vayan bien es necesario que la mujer se excite de una manera más
intensa y que la penetración, estimulando indirectamente el clítoris, sea capaz de
provocar el clímax: por esta razón hablamos de sexualidad irradiada en la que se
transforma la forma puntual de conseguir excitación en una más difusa, global y
abarcadora. En el caso del varón la irradiación consiste en que pueda repartir su
excitación a todo el cuerpo (tener otras fuentes sensuales de excitación) y controlar el
ritmo excitatorio antes de alcanzar el nivel crítico de disparo automático del orgasmo.
En la relación interpersonal los servicios mutuos prestados forman un conjunto de
potenciadores de la sexualidad, de forma que el entendimiento mutuo, el lenguaje que
los amantes crean para su sexualidad, la riqueza de su sensorialidad, la presencia del
amor, etc. realzan la sexualidad hacia cotas cada vez más altas y satisfactorias.
Claro está, que la difícil compenetración de una pareja pasa por un aprendizaje, por una
parte de la sensibilidad intersubjetiva, y por otra de los modelos de relación ideológicos
entre personas, particularmente en referencia a sus roles sexuales.
Con el paso de los años sucede a menudo que la excitación sexual disminuye porque se
atrofian en parte los sentidos, aumentan los problemas y no se saben encontrar con
imaginación recursos nuevos.
Las estrategias técnico corporales de obtención de placer también tienen que ver con la
cultura, y no nos estamos refiriendo al Kamasutra de las posturas para hacer el amor,
aunque tenga su importancia, sino más bien a las peculiaridades sensoriales de cada
cual. Por poner un ejemplo sencillo: a uno le excitan las caricias suaves, y al otro le dan
cosquillas, de forma que estas diferencias en el gusto implican difíciles ajustes en los
que cada miembro de la pareja tiene que ceder y aprender algo de la sensibilidad del
otro si es que quiere entenderse con él.
Por otro lado, este es el capítulo de otro tipo de estrategias de satisfacción sexual que no
son las de la relación hombre-mujer, como en la homosexualidad, u otras formulas de
entender la sexualidad.
Enlazando con el punto anterior, pensemos que la sociedad propagandiza o prohíbe las
fórmulas diversas, de modo que el coito heterosexual es el que sale premiado, y si bien
se toleran otras formas de sexualidad, como es el caso hoy en día de la homosexualidad,
en cambio se prohíben otras, como sucede con el incesto y otras llamadas perversiones.
Y no sólo eso, sino que a través de la educación se introduce en cierta forma en la vida
íntima insinuando y persuadiendo, como por ejemplo predicando la actividad, iniciativa
a los hombres o pasividad, coquetería a las mujeres.
Cada grupo social instituye sus propias normas a propósito de la sexualidad, como
sucede por lo demás con las otras actividades. Es sobre este fondo normativo que tiene
sentido hablar de lo perverso, esto es, lo que va contra las normas emitidas. En
ocasiones se olvida este modelo social normativo y en vez de hablar de transgresores se
pretende que se trata de enfermedades. El modelo médico, en ocasiones, se utiliza
socialmente para lo que no serían verdaderos trastornos funcionales de los órganos
corporales. En el pasado se veía al homosexual, por ejemplo, como un enfermo con
algún tipo de trastorno genético u otro desconocido.
La sexualidad, como todas las actividades de la vida, son pensadas por la humanidad
bajo puntos de vista diferentes. En ocasiones es una actividad pecaminosa, en otras se
exalta como lo más importante de la vida. Se integra en el matrimonio como institución
o se permite cualquier tipo de relación amistosa.
Una forma de normas sobre la sexualidad es la que se aplica a las edades. En unas
sociedades se permite la sexualidad de los adolescentes, incluso la de los niños, y en
otras se censura y se considera negativa o peligrosa. Lo mismo sucede con los ancianos.
Nuestra sociedad en particular es un tanto estricta con los adolescentes, a los que se
considera inmaduros para practicar la sexualidad, y los ancianos, en los que suele estar
mal vista, sobre todo si no están viviendo con su cónyuge, lo que ocurre poco a medida
que se avanza en años.
DISCAPACIDAD Y SEXUALIDAD
Las personas con discapacidad tienen la necesidad afectiva y sexuales como todas las
personas, sin embargo, las sociedades tienden a desconocerlas. La rehabilitación se
orienta a mejorar funciones que permitan lograr su independencia.
Son muchas las definiciones acerca de sexualidad, vistas desde diferentes ámbitos,
como médicas, psicológicas, biológicas que por ello se describe varias definiciones
sobre sexualidad.
Hablar de sexualidad con absoluta normalidad sigue siendo un tema pendiente porque
las personas se sonrojan y hacemos un verdadero esfuerzo porque causa aun vergüenza
reconocer que hablar de sexualidad y más en personas con capacidades diferentes.
[ CITATION MaS10 \l 22538 ]
Las mujeres y hombres con discapacidad son personas muy heterogéneas, al igual que el
resto de los mortales, lo cual reconoce una serie de cambios tales como:
Los estudios que han permitido que las personas con discapacidad intelectual vivan más
tiempo y tengas mejor calidad de vida que en lo pasado, incrementando en la
expectativa de la vida, brindando nuevas situaciones relacionadas con la medicina.
Esta población tiene mucha dificultad en cuanto al acceso a los servicios de la salud de
la comunidad, ha demostrado que no solo tienen mayores necesidades que las personas
sin dichos problemas, sino que también están algo encubiertas, y cuando esto sucede,
por lo general el cuidado de la salud es inadecuada.
El estado general de las personas con discapacidad intelectual en América Latina, para
luego tratar el fomento de la salud de esta población, confirmado las variaciones, los
recursos y la metodología de la evaluación de los aspectos culturales. [ CITATION Gre10 \l
22538 ]
Los seres humanos nacemos como organismo viviente, pero nos caracterizamos por el
lenguaje verbal con el que damos significado a todas las cosas, situaciones y
sentimientos.
Todos los jóvenes necesitan educación sexual y, por supuesto, también los jóvenes con
discapacidad. La única diferencia es que si la discapacidad pone las cosas un poco (o
mucho) más complicadas, habrá que poner más empeño y más esfuerzo. Justo lo mismo
que se ha hecho para que aprendan otras muchas cosas: adaptando materiales, utilizando
distintos recursos didácticos, sistemas alternativos de comunicación.
La OMS, define la discapacidad como “la pérdida de la capacidad funcional secundaria,
con déficit en un órgano o función, y que trae como consecuencia una minusvalía en el
funcionamiento intelectual y en la capacidad para afrontar las demandas cotidianas del
entorno social”.
Con frecuencia, las personas con discapacidad afrontan un sinfín de restricciones para
su desenvolvimiento personal y social, no solo por sus propias deficiencias, también,
por actitudes y conductas inapropiadas de los aparentemente normales que los rodean; y
se evidencia cuando de la sexualidad precisamente es tratada por los prejuicios, tabúes y
estigmas, que impiden expresar y vivenciar adecuadamente este importante aspecto de
la existencia humana (Cuello, 2010).
La educación sexual también transcurre a través de las palabras con las que en familia
se habla de algunos temas: de dónde (y por qué) vienen los niños, cómo ha sido el
comienzo de una historia de amor, cuánto alguien sufre cuando es rechazado. Cuando
hablamos en familia de estos temas, estamos haciendo educación sexual. Pero cuando
no hablamos también estamos emitiendo mensajes sobre la sexualidad. A través de
gestos, miradas, sonrisas, rubores e incluso evitando o censurando el hablar del tema,
estamos comunicando mensajes que pueden ser determinantes en la educación sexual.
Los temas sexuales son siempre temas delicados, conflictivos, cuando no tabús,
considerados como algo especial, que requiere un tratamiento especial. Al mismo
tiempo los impedimentos o discapacidades son considerados como algo que se sale de
lo ordinario. De ahí que la asociación sexo-discapacidad sea considerada conflictiva, se
explicara algunos temas que se deben tratar como la menstruación,
Se pretende que las personas con discapacidad intelectual vayan normalizando su vida,
lo que significa que van a establecer y mantener relaciones interpersonales; por lo que
es esencial que conozcan su sexualidad, las maneras de expresarla correctamente y las
consecuencias de sus actos, siendo conscientes una vez más de que, ni el intento de
mantenerlos en la ignorancia, ni los meros consejos, les ayudarán a desarrollar
comportamientos apropiados.
Una educación sexual no debe ser represiva ni autoritaria, sino liberadora y gratificante.
Para los padres la educación sexual de sus hijos es muy importante y tienen que saber
que cuentan con el trabajo y apoyo de los profesionales. Viven con angustia el miedo a
los abusos y las consecuencias no deseadas de éstos.
El aprendizaje correcto de dónde realizar este tipo de conductas se puede trabajar con
los chicos de niveles más altos mediante fichas y charlas. Cuando se detecten en estos
niveles conductas de autoexploración en lugares o momentos inadecuados, se
responderá recordándoles las pautas de conducta adecuadas, pero evitando respuestas
represoras o censuradoras desmedidas que puedan confundirles o incluso afectar a su
autoestima.
Hay que pensar que estas conductas no son nunca la expresión de una sexualidad
desmedida, sino simplemente el resultado de un aprendizaje no orientado y experiencias
previas en las que, en algunos casos, no se ha intervenido convenientemente.
Todos los seres humanos tienen derechos sexuales y todos deben tener acceso al
asesoramiento y a la información sexual, de modo que puedan vivir la vida sexual que
deseen.
Si una persona tiene insensibilizada la mitad inferior del cuerpo, el área situada
inmediatamente por encima de la lesión puede hacerse mucho más sensible que era
antes. Hay muchas áreas del cuerpo, además de los genitales, que son eróticamente
sensibles, como la boca, los lóbulos de las orejas, los hombros y los pezones de los
hombres y mujeres, aunque pocas veces hacemos uso de ellas.
Nadie puede tener vida sexual sin otras personas. El discapacitado es quizás incluso más
dependiente de las actitudes positivas de quienes se encuentran más próximos a él,
como sus padres, parientes, amigos íntimos y el personal que le trata.
Los padres de los adolescentes con discapacidad deben recibir apoyo y estímulo para
ayudarles a vivir el proceso de liberación que su hijo necesita. Este proceso resulta a
veces muy difícil, tanto para ellos como para él. Con frecuencia, los sentimientos de
culpa forman parte del tema.
El hijo tiene derecho a su propia vida, a vivir según sus propios sentimientos, sexuales y
emocionales, y tiene también otras necesidades aparte de ayudarle a vestirse, etc. Los
padres pueden tener dificultades para darse cuenta de ello si no han recibido la
suficiente información. Para ayudar y facilitar el proceso de liberación, tanto los padres
como los profesionales deben recibir información sobre el desarrollo normal de niños y
adolescentes.
Derecho a la expresión sexual
Derecho a la intimidad
Derecho a ser informado sobre su sexualidad
Derecho de acceso a los servicios de salud necesarios
Derecho a escoger el estado civil que más le convenga
Derecho a procrear o no
Derecho a tomar decisiones que afectan la vida de cada persona
Derecho a la oportunidad de desarrollar todo el potencial del individuo
La discapacidad en una persona puede tener un origen orgánico o físico, pero también
psicológico. Sea cual fuere su origen debemos atenderlos, orientarlos y, ante todo,
educarlos en la esfera de la sexualidad, ya que de no suceder esto, las consecuencias
podrían ser determinantes de mayor invalidez.
Las familias de estas personas suelen preocuparse bastante por su buen desarrollo
cognitivo y psicomotor, buscan buenos colegios para ellos, se preocupan de la dieta o
medicamentos que tengan que tomar, pero no se puede obviar que el ser humano es un
conjunto de capacidades y necesidades que conforman un todo, debiendo pues educar
cada una de esas facetas.
A continuación, vamos a mostrar unos consejos generales que podría darse a los padres:
Es bueno leer libros sobre estos temas, incluso leerlos con sus hijos.
Se debe contestar cuando él o la persona pregunte, no responder “te lo diré más
tarde”
Si no se sabe la respuesta a una pregunta no hay que avergonzarse sino buscar la
información junto a la persona.
Hay que conocer lo que sabe sobre sexualidad para eliminar posibles errores en
sus concepciones.
No hay que pensar si la información que se está ofreciendo es demasiada o no, el
límite estará en la atención que le pongan.
Si no hace preguntas no debemos presuponer que no tiene dudas o curiosidades.
Podemos aprovechar momentos apropiados como el embarazo de una persona
cercana a su entorno.
Cuando hablemos de conductas sexuales, hablemos también de afecto. Es
importante que, si mostramos cariño y apoyo a nuestras parejas, la persona
aprenderá a comportarse bien en las relaciones interpersonales.
Es importante educar en las conductas de lo público y lo privado, dejando de
manifiesto que hay cosas que se pueden hacer en cualquier parte y otras que hay
que realizar en un ambiente más íntimo y reservado. Lo apropiado no es
reprimirlos, sino enseñar que la conducta sexual es adecuada si tiene su espacio
y su momento idóneo.
Es bueno buscar información profesional e integrarse en instituciones
capacitadas para educar y atender a estas personas sin discriminarlos.
Es imprescindible establecer un fuerte lazo entre la familia, la escuela y la
comunidad donde habita el educando.
“No debemos pensar que estemos generando ansiedad en las personas adultas o
jóvenes al hablar de la sexualidad, al informarles sobre sus posibilidades y sobre
las dificultades que pueden encontrar. Incluso nosotros/as mismos/as podemos
sufrir ansiedad si creemos que debemos proteger a las personas con
discapacidades” (INSERSO, 1991).
Si evitamos responder a las preguntas que puedan surgir para no sufrir
situaciones embarazosas podemos provocar inseguridad en la persona
discapacitada, cuestionándose incluso si tiene algún valor como hombre/mujer
de cara a los demás. La información les da una mayor seguridad y creerán en sí
mismos si son tratados/as de forma positiva y sincera.
Esto suele ocurrir dentro de la sociedad, que desconoce que los seres humanos discapacitados
también tienen derechos, como todos los demás, y los relega a un segundo plano. Además,
como han sido desconocidos y aislados de los demás grupos, y conforman sectores muy
reducidos, carecen de poder social, político y económico.
El bienestar social se puede definir como un valor cuya finalidad es que todos los miembros de
la sociedad dispongan de los medios precisos para satisfacer aquellas demandas aceptadas
como necesidades. Y en cuanto a la calidad de vida. La satisfacción experimentada por la
persona con dichas condiciones vitales.
La calidad de vida incluye aspectos vitales, tales como los físicos, fisiológicos y psicosociales
(emocionales, espirituales, de roles, de interdependencia, de autoestima). El hombre es un ser
social ante todo, que necesita de los demás para sobrevivir, crecer, desarrollarse, alcanzar una
adecuada autoestima e interdependencia, y desempeñar diferentes roles dentro de una
sociedad cada vez más compleja y cambiante.
Todas las personas, sin distingo de raza, creencias o religión, tienen el derecho de vivir con
dignidad y calidad. En especial aquellas con una discapacidad para realizar determinadas
actividades, sin importar que la causa sea genética o adquirida.
Cabe anotar que en Latinoamérica, Colombia es país pionero en tener una legislación en este
campo, a partir de los años 70, cuando se comienzan a articular los derechos de las personas
con limitaciones a los planes de acción definidos por las Naciones Unidas. Desde entonces, el
gobierno nacional se comprometió, en conjunto con los entes pertinentes, a dar respuestas a
esa población.
Decreto 2358 de 1981, por el cual se creó el Sistema Nacional de Rehabilitación. Este no logró
desarrollar los objetivos para los cuales fue creado, aunque identificó acciones que
fortalecieron algunos sectores en el tema.
Resolución 08321 de 1983, del Ministerio de Salud, sobre protección a sordos y conservación
de la audición, de la salud y el bienestar de las personas, por causa de la producción y emisión
de ruido. Resolución 14861 de 1985, del Ministerio de Salud, sobre protección, salud,
seguridad y bienestar de las personas en el ambiente y en especial de los minusválidos. Ley 12
de 1987, que estableció requisitos de la construcción y del espacio público, para la eliminación
de barreras arquitectónicas y posibilitar el acceso de las personas con discapacidades. Decreto
2737 de 1989, Código del Menor. En su título séptimo desarrolla lo pertinente al menor con
deficiencia física, mental y sensorial, y crea el Comité Nacional para la Protección del Menor
Deficiente. Asigna funciones y define responsabilidades sobre programas de protección y
tratamiento, de educación especial y rehabilitación para los menores deficientes.
Cuando nacemos, hay una parte importante de quiénes seremos que viene determinada
por la cultura del lugar donde vamos a crecer, y la cultura de nuestros padres. La
“cultura” incluye un patrón de ideas, de creencias, costumbres y comportamientos que
comparte un grupo de personas, o una sociedad. Muchas veces no somos conscientes de
cuánto nos marca esa “cultura” particular, y la vivimos como lo normal, lo que hace
todo el mundo, y no la cuestionamos. Es cuando salimos a otros países que nos
podemos dar cuenta de que hay otras formas de convivir, otras reglas sociales, otras
tradiciones.
La cultura nos marca lo que valoramos de uno mismo y de los demás. A quién
consideramos guapo/a, exitoso/a, respetable, etc viene determinado por lo que nuestra
cultura nos ha inculcado en las interacciones con otros. Por eso, una persona con
discapacidad tendrá experiencias muy distintas según la cultura en la que viva. Y es que
siguiendo una interpretación social de la discapacidad, ésta depende de la interacción de
las características individuales de la persona con discapacidad y del entorno.
La sexualidad no sólo se vive a través de los genitales. En el caso de las personas con
discapacidad sensorial, y debido a la particularidad de aprovechar los sentidos como un
medio de superación de las limitaciones que conlleva la discapacidad.
Se encuentra en los sentidos un medio efectivo por el cual no solo iniciar sino además
Se encuentra una necesidad en trabajar este ámbito de la sexualidad, como aquel en el
que se invite a explorar alternativas, y contribuir en la atención integral necesaria para
esta persona. continuar el ejercicio de la sexualidad.
La educación sexual que ha de ser aportada a una persona con discapacidad intelectual
debe tener en cuenta los mismos criterios y objetivos que se plantean para todos los
niños y niñas y adolescentes de coeficiente intelectual normal.Si se atiende estas
necesidades reales del discapacitado intelectual, se observaría el reconocimiento social
del derecho a tener y manifestar una sexualidad y a realizarse también a través de ella.
La preocupación más común consiste en que el niño con discapacidad intelectual puede
tocar sus genitales en sitios públicos o en momentos inapropiados. Cuando esto ocurre,
es preciso dar mensajes claros y directos. El niño niña ha de saber que tocar su pene o
su vulva es una conducta íntima.
Por tanto, esta conducta requiere que se mantenga en un lugar privado, preferentemente
su cuarto con la puerta cerrada. Si el niño o niña no responde a una orden verbal, se
lleva a su cuarto evitando en este proceso cualquier expresión negativa o de castigo.
Algunos niños con discapacidad intelectual tendrán más dificultad para conocer la
diferencia entre lugares públicos y privados.
Gracias a los avances médicos de las últimas décadas, cada vez más pacientes con
discapacidades y enfermedades crónicas llegan a la adolescencia. Uno de los principales
problemas que enfrentan los adolescentes con discapacidades es la negación de su
sexualidad por la sociedad y la familia, ante la creencia generalizada de que no son
sexualmente activos.[ CITATION Lau13 \l 3082 ]
Mucha gente piensa en las personas con discapacidad como los eternos niños. Es
seguramente bajo este prisma desde el que creen que las personas con discapacidad
carecen de sexualidad. Ahora bien, desde el momento en que la sexualidad es la
particular manera que tiene cada hombre (o cada mujer) de ser y sentirse hombre (o
mujer), una persona con discapacidad no puede evitar tener sexualidad ya que no puede
evitar ser hombre (o mujer, si es el caso).
Debido a la confusión que muchas veces existe entorno a los términos sexológicos, es
posible que cuando alguien asegura que los discapacitados no tienen sexualidad, en
realidad quiera decir que los discapacitados no tienen erótica (deseos por el hecho de ser
sexuados) o amatoria (los gestos con los que se ponen en práctica esos deseos). Este tipo
de afirmaciones suelen partir del desconocimiento, ya que con discapacidad o sin ella,
todos los cuerpos son sexuados y por lo tanto todas las personas pasan por la pubertad,
la adolescencia y llegan a la madurez. Que la capacidad intelectual de una persona no
sea igual a la capacidad intelectual de las personas de su entorno no significa que su
cuerpo no segregue las hormonas masculinas y femeninas que provocan los cambios
puberales, ni que se activen los mismos mecanismos que suscitan el deseo erótico.
[ CITATION Rod17 \l 3082 ]
La sexualidad de las personas con diversidad funcional no es mejor ni peor que la de los
demás. Es la suya propia y se expresa en su forma de vivirla y experimentarla. Los
mayores problemas provienen de la resistencia de los padres al enfrentarse con la
sexualidad de sus hijos. Si se los excluye de su propio goce se los discrimina, y si
excluimos en cuanto al goce sexual estamos excluyendo también en el goce de poder
ser. Lo ideal sería poder SER y HACER. Hay que cambiar la mirada para poder ver a
las personas con diversidad funcional con derecho a:
ser informados
tener una educación sexual
expresar su sexualidad
formar una pareja
derecho a tener una vida sexual independiente
derechos sexuales y derechos reproductivos “de hombres y mujeres con
diversidad funcional” (a veces se los esteriliza sin avisarles, haciendo pasar una
ligadura de trompas por una cirugía de apendicitis, por ejemplo).