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Revisé

El documento describe los sentimientos de una persona hacia otra, incluyendo la necesidad de verse, la decepción cuando la otra persona dijo que no era posible por ahora, y la tristeza y llanto ocasionales que siente la persona.

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Elisa Maturano
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El documento describe los sentimientos de una persona hacia otra, incluyendo la necesidad de verse, la decepción cuando la otra persona dijo que no era posible por ahora, y la tristeza y llanto ocasionales que siente la persona.

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Revisé mensajes cuando decías que pensabas mucho en mí, y cómo me sentía arropada con ello,

muchos más mensajes que los monosílabos que abundan ahora después de todas esas peripecias
mías viejas y nuevas que te he contado y que ya conoces. Trato de creer que es circunstancial en el
mundo donde ocurre tu vida, lejos del mío y entre los que sólo hay un puente en mensajes escritos
con la interferencia del día y sus tareas. Cuando pregunté por última vez si pensabas en mí y me
dijiste que no molestara con la demanda de vernos por ahora, se me fisuró el corazón. Sólo
borracha te escribo con terquedad por verte porque es terca la necesidad en mí, pero casi siempre
la controlo, y creí que lo sabias, que nunca demandaría un imposible, todo esto es un imposible en
sí mismo. No me juzgues por ser impaciente, deberías premiar mi templanza. Ni siquiera pido que
consideres esa fidelidad que guardo desde que te dije que la tendría, no estoy haciendo algún
favor ni gano méritos, ha salido muy natural no fijarse en ningún otro. Sólo quería que me hicieras
sentir bien repitiendo que aún querías verme, y luego pienso que no puedo culparte si ya no. Han
sido días difíciles para todos, y a veces no tengo tanta determinación en hacer nada, ya me
conoces y ya has enjuiciado mis decisiones; me siento débil, con fuerzas a penas para recuperar
lecturas que me debía desde hace mucho. A veces lloro un poco, sin razón, pero con miedo a
pensar que la fuente es porque no te he visto, pero no pretendo que tu imagen lleve esa carga.
Cierro los ojos y se repite el espectro de luz del foco en colores, estoy sin gravedad, ondulando en
un liviano vértigo, y veo desde el espacio una isla nevada y giro y me alejo, me estoy yendo y no lo
puedo detener. Lloro. Lloro patéticamente, pero no mucho.

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