Diapositiva 1
El lóbulo occipital es una de estas regiones en las que se divide anatómica y funcionalmente el
cerebro, aunque en estrecha relación y comunicación con las otras áreas del encéfalo.
Es el lóbulo más pequeño y ocupa una posición trasera, es decir, es la región cerebral más
cercana a la nuca. Limita por la parte inferior con el cerebelo, por la superior con el parietal y
por la medial con el temporal.
Diapositiva 2
Los dos lóbulos occipitales son los más pequeños de cuatro lóbulos emparejados en la corteza
cerebral humana. Situados en la parte más posterior del cráneo, los lóbulos occipitales son
parte del cerebro anterior.
Los lóbulos occipitales se apoyan en la tienda del cerebelo, la duramadre separa el cerebro del
cerebelo. Ambos lóbulos estructuralmente se aíslan en sus respectivos hemisferios cerebrales
por la separación de la fisura cerebral. En el borde frontal hay varias circunvoluciones laterales
occipitales, que están separadas por el surco occipital lateral.
Diapositiva 3
Cabe mencionar que la información transmitida desde los ojos al lóbulo occipital es
reorganizada, ya que, desde que se entrecruzan (formando el quiasma óptico) se intercambia
parte de las fibras de cada nervio óptico hacia el lado opuesto a través de las cintillas ópticas
(los nervios del ojo izquierdo y del ojo derecho se separan en 2 conjuntos de fibras, dejando a
las fibras que le pertenecen al campo visual izquierdo de cada ojo sean convergidas,
igualmente a las que pertenecen al lado derecho). Lo cual permite que la información del
campo visual tenga un registro más exacto al momento de llegar a los ganglios geniculados (en
donde se reclasifican las fibras). Desde estos salen las radiaciones ópticas (haz amplio de fibras
nerviosas, una izquierda y una derecha) los cuales atraviesan a cada hemisferio hasta llegar al
lóbulo occipital.
Diapositiva 4
El lóbulo occipital sigue siendo imprescindible. Se divide en dos regiones que, si bien no
pueden diferenciarse demasiado a nivel visual, adoptan roles concretos. Estas dos regiones son,
por un lado, la corteza visual primaria y, por otro, las áreas de asociación visual:
1. La corteza visual primaria es la porción del lóbulo occipital encargada de
recibir los estímulos procedentes del sentido visual y de realizar un primer
procesamiento para obtener una información que, si bien es poco detallada, sirve
para que la otra porción del lóbulo dé lugar a la visión como tal.
2. Las áreas de asociación visual son conjuntos de neuronas que reciben la
información poco detallada de la corteza visual primaria y la procesan de una forma
más refinada. Al estar en contacto con otras regiones del cerebro, estas áreas
permiten captar la visión perfectamente precisa.
Diapositiva 5
La corteza visual primaria, también llamada corteza estriada, Se
corresponde con el área 17 de Brodman y está situada alrededor de
la Cisura Calcarina (Fig 44). Es un área de proyección primaria
donde termina la vía óptica. es la primera área cortical que recibe la
información visual y que realiza un primer procesamiento de ésta.
Ella recibe información directamente del núcleo geniculado lateral.
Funciones Asocidadas
Procesamiento Visual Temprano
Detección de la intensidad de la luz, detección de patrones, percepción
del contorno, discriminación del color, atención visual, procesamiento
de la información visoespacial, procesamiento de la orientación espacial,
patrones de movimiento visual de rastreo.
Memoria
Priming visual, codificación de caras y palabras (escritas).
Otras
Movimientos sáccadicos horizontales.
Diapositiva 6
Se corresponde con las áreas 18 y 19 de Brodman, que rodean al área
17.
2. Corteza extraestriada o asociativa
Además de la corteza visual primaria, podemos encontrarnos con diversas áreas cerebrales
asociativas de gran importancia en el procesamiento de diferentes características y elementos
de la información visual. Técnicamente existen alrededor de una treintena de áreas, pero las
más relevantes son las codificadas de V2 (recordemos que la corteza visual primaria
corresponderia a la V1) a V8. Parte de las informaciones obtenidas en el procesamiento de las
áreas secundarias va a volver posteriormente a analizarse en la primaria para ser reanalizadas.
Sus funciones son diversas y manejan diferentes informaciones. Por ejemplo el área V2 recibe
por parte de las regiones de la información del color y por parte de las interblob información
respecto a orientación espacial y movimiento. La información pasa por esta área antes de
dirigirse a cualquier otra, formando parte de todas las vías visuales. El área V3 contiene una
representación del campo visual inferior y tiene selectividad direccional, mientras que el área
ventral posterior la tiene del campo visual superior determinada con selectividad por color y
orientación.
El V4 participa en el procesamiento de la información de la forma de los estímulos y en su
reconocimiento. El área V5 (también denominada área temporal medial) está principalmente
implicada en la detección y procesamiento del movimiento de los estímulos y la profundidad,
siendo la principal región encargada de la percepción de estos aspectos. La V8 tiene funciones
de percepción del color.
Diapositiva 7
1. Vía ventral:
La vía ventral, también conocida como la vía del “qué” es una de las principales vías
visuales del encéfalo, que iría desde la V1 en dirección hacia el lóbulo temporal.
Forman parte de ella áreas como la V2 y la V4, y se encargan principalmente de
observar la forma y color de los objetos, así como la percepción de la profundidad.
En definitiva nos permite observar qué estamos observando.
Asimismo, es en esta vía donde los estímulos pueden ser comparados con los
recuerdos al pasar por la parte inferior del lóbulo temporal, como por ejemplo en
áreas como la fusiforme en el caso del reconocimiento de caras.
2. Vía dorsal
El lo que respecta a la vía dorsal, esta transcurre por la parte superior del cráneo, yendo hacia
el parietal. Es denominada vía del “dónde”, ya que trabaja especialmente con aspectos tales
como el movimiento y la localización espacial. Destaca la participación en ella de la corteza
visual V5, con un gran papel en este tipo de procesamiento. Permite visualizar dónde y a qué
distancia se halla el estímulo, si se mueve o no y su velocidad.
Diapositiva 8
Sea como sea, vamos a analizar las funciones que desempeña este lóbulo cerebral,
aunque es importante recordar que está en constante interconexión con las otras
regiones del encéfalo.
1. Recibir impulsos nerviosos de los ojos
Los sentidos y los órganos sensoriales son las estructuras de nuestra fisiología que nos
permiten captar estímulos del exterior. Sin ellos, es imposible saber qué sucede en aquello que
nos rodea. Y en el caso del sentido de la vista, su importancia es más que conocida.
Los ojos son los órganos capaces de captar señales lumínicas gracias a un complejo sistema en
el que la luz viaja a través de ellos hasta proyectarse en la retina, que es la capa de tejido que
hay en la parte más trasera del ojo. La retina es como una especie de “pantalla” de proyección.
Una vez ahí, las neuronas fotorreceptoras se activan eléctricamente dependiendo de cómo es
la luz que incide en ellas.
Este impulso nervioso viaja a través de miles de millones de neuronas hasta llegar al cerebro,
concretamente al lóbulo occipital. Por lo tanto, la primera función de este lóbulo es la de
recibir las señales eléctricas en las que está “codificada” la información visual.
2. Procesar la información visual
Los ojos no ven. Lo “único” que hacen es transformar una señal lumínica en una de eléctrica
que sea asimilable para el cerebro. Y más concretamente el lóbulo occipital. Sea como sea,
esta región del cerebro, después de recibir las señales nerviosas, debe procesarla.
El modo en el que lo procesa, igual que sucede con todas las otras funciones cerebrales,
continúa siendo, en parte, un misterio. De todos modos, lo que sí sabemos es que realiza una
serie de conexiones neuronales que permiten transformar las señales eléctricas en la
visualización de imágenes. Por lo tanto, el que ve no es el ojo, sino el lóbulo occipital.
Diapositiva 9
Estimular la memoria
Parece algo obvio, pero visualizar imágenes nos hace acceder a recuerdos que tenemos
almacenados, a veces, en lo más profundo de la memoria. Esto es posible gracias al lóbulo
occipital, pues al mismo tiempo que procesa las imágenes, las guarda en el “disco duro” para
poder tener acceso a ellas.
Esto también explica que tengamos memoria visual, pudiendo incluso proyectar recuerdos en
nuestra mente. Y es que el lóbulo occipital estimula la memoria y el almacenamiento de
recuerdos visuales.
4. Interpretar las imágenes
Si solo pudiéramos visualizar imágenes del exterior pero no pudiéramos interpretarlas, el
sentido de la vista no tendría ninguna utilidad. Necesitemos algo que nos ayude a interpretar,
por ejemplo, que ver un jabalí en el bosque mientras paseamos es un potencial peligro.
Y de esto también se encarga el lóbulo occipital, aunque en estrecha relación con otras
regiones cerebrales. De todos modos, este lóbulo contribuye a que asociemos la información
visual a una reacción por parte nuestra, lo que permite que el sentido de la vista realmente sea
de utilidad.
5. Estimular pensamientos y emociones
¿Por qué ver un cuadro puede llegar a emocionarnos? Porque el sentido de la vista, gracias a
este lóbulo occipital, también estimula las emociones. Y es que el cerebro tiene la capacidad
de, dependiendo de las conexiones neuronales que realice, hacernos experimentar emociones
y pensamientos a través de la vista. Lo que vemos, incluso cuando no entra en juego la
memoria ni el recuerdo de sucesos de nuestra vida, puede emocionarnos, tanto para bien
como para mal.
6. Diferenciar colores
La habilidad de diferenciar colores también es posible gracias al lóbulo occipital, que además
de procesar la información visual para detectar objetos en el medio, también puede
“decodificar” las señales nerviosas procedentes del ojo de tal modo que percibamos los
colores. Por lo tanto, el color nace en este lóbulo occipital.
7. Captar el movimiento
Muy relacionado con el procesamiento de la información visual, el lóbulo occipital también es
el que permite que, incluso cuando algo está ligeramente fuera de nuestro campo visual,
reaccionemos cuando algo se mueve. Es una estrategia evolutiva para captar rápidamente
peligros, pues en la naturaleza, “movimiento” puede ser sinónimo de “alguien viene a
atacarme”.
8. Permitir el reconocimiento espacial
El lóbulo occipital también es el que permite que nos situemos en el espacio, que nos
orientemos y que seamos capaces de estructurar las cosas que percibimos, dándoles un lugar.
Aunque esto sea en relación con otras regiones del cerebro, el lóbulo occipital tiene un papel
muy importante en el reconocimiento espacial, es decir, en saber qué posición ocupamos
nosotros y los objetos que nos rodean.
Diapo 13
Lesiones en el lóbulo occipital
Caídas, accidentes de tráfico, accidentes cerebrovasculares, infecciones… Las condiciones que
puede provocar una lesión o alteración en el lóbulo occipital pueden ser inmensas y hasta
permanentes, tal y como nos revela un estudio llevado a cabo en la Universidad de Nihon,
Tokio, Japón. Veamos cuál pueden ser los efectos más comunes.
Visión ciega
La visión ciega o ceguera cortical aparece como consecuencia de una lesión bilateral en la
corteza visual primaria. Los pacientes con este problema ven formas difusas, estímulos vagos
de los que no pueden reconocer ni la forma ni el color, ni la situación y ni siquiera si se están
moviendo o no.
Diapo 14
Alucinaciones visuales
Una lesión en esta área de nuestro cerebro también puede producir algo tan llamativo como
impactante: alucinaciones visuales. Puede suceder que la persona vea lo que le rodea de forma
torcida, con colores extraños, con tamaños distorsionados, muy grandes o muy pequeños…
Epilepsia
El Departamento de Neurología, Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en New
Haven, nos explica a través de un estudio, la relación entre el lóbulo occipital y la epilepsia.
Son esos casos en los que el paciente, a raíz de ser expuesto a un flash de luz intensa, puede
experimentar un ataque epiléptico al sobreestimular las neuronas de esta área. Es por tanto
otro tipo de epilepsia, relacionada con esta parte en concreto de nuestro cerebro