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Ética y Responsabilidad de Abogados

El documento aborda la responsabilidad profesional de los abogados en el contexto del Código Ético, destacando la importancia de la ética en su ejercicio y la función social que desempeñan. Se concluye que la formación profesional no es suficiente sin una evaluación ética y que es necesario vigilar la conducta de los abogados en la sociedad. Además, se detalla la evolución histórica de la legislación sobre la abogacía en Colombia, culminando en el Código Disciplinario de 2007.
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Ética y Responsabilidad de Abogados

El documento aborda la responsabilidad profesional de los abogados en el contexto del Código Ético, destacando la importancia de la ética en su ejercicio y la función social que desempeñan. Se concluye que la formación profesional no es suficiente sin una evaluación ética y que es necesario vigilar la conducta de los abogados en la sociedad. Además, se detalla la evolución histórica de la legislación sobre la abogacía en Colombia, culminando en el Código Disciplinario de 2007.
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DE LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL DE

ABOGADOS EN EL MARCO DEL CÓDIGO ÉTICO


Actividad N° 2:
1. Resumen ejecutivo del documento
En el presente documentos podemos constatar el desarrollo histórico que
tiene el derecho, por lo que podemos afirmar que esta profesión es tan
antigua como el mundo mismo, porque en todas las épocas la ignorancia
ha sido patrimonio de la mayoría de las personas y siempre la justicia se
ha dedicado a ello. La ética profesional de los abogados y su desempeño
en el ámbito jurídico, laboral y profesional de la sociedad. Para ello, el
abogado debe desempeñar sus funciones de manera integral, honesta y
pacífica, pues debe declarar que tiene una función social en el sistema
judicial; como resultado, los abogados que cumplen con sus deberes
profesionales pueden aceptar o rechazar a los abogados que demandan
sus acciones.
2. Sacar 4 conclusiones generales
 Los requisitos de formación profesional no deben ser la única condición
necesaria para el ejercicio de la abogacía, es fundamental enfatizar y
evaluar su aplicabilidad a través de las leyes y reglamentos vigentes
sobre el sistema disciplinario del abogado.
 Existen principios rectores y principios rectores, por lo que las
restricciones deben ajustarse a la realidad de los problemas inmorales
del abogado.
 No solo se debe evaluar la conducta disciplinaria del abogado, sino que
también se debe vigilar de cerca su conducta en la sociedad, se debe dar
en los principios y costumbres esperados y exigidos por tan valiosos
profesionales.
 A lo largo de un tiempo a algunos profesionales han descubierto
actitudes poco éticas que atentan contra la ética y los valores que los
abogados deben seguir en el ejercicio de sus funciones. Sin tener en
cuenta que es una función social, en beneficio de la comunidad.
3. Cuál es su opinión sobre este documento
 El campo de la ética profesional para abogados es probablemente uno de
los campos menos estudiados en la Facultad de Derecho de Colombia.
Hay pocos libros al respecto y son muy básicos. Sin embargo vale la
pena presentar algunas reflexiones sobre el tema:
La respuesta a la relación que guarda la ética profesional con respecto a
la deontología, cobra todo su sentido cuando se entiende que la
deontología exige un determinado modelo de actuación y precisamente
la ética, responde a las motivaciones. La deontología y la ética trabajan
con el mismo campo de actuación, precisamente por ello, es común que
en el lenguaje cotidiano no encuentren diferencias. Autores como Torre
Díaz defiende que la ética profesional es esa ética aplicada, no
normativa y no exigible, que propone motivaciones en la actuación
profesional, que se basa en la conciencia individual y que busca el bien
de los individuos en el trabajo. Por lo que la actuación del abogado en el
ejercicio de su profesión está íntimamente ligada a la configuración
ética-moral que tiene como un ente personal.

Antecedentes y Conceptos Históricos de la Responsabilidad Profesional


en la Abogacía
Es fundamental para el inicio del presente acápite definir la expresión
Abogado, la cual proviene del latín “advocatus” palabra compuesta que
proviene de la raíz “vox vocis” para decaer en “voco” que significa voz o
llamar, advoco es llamar a acercarse, en donde advocatus connota el
que fue llamado a acercarse para ayudar, o sea, él es el llamado para
ayudar, o llevar la voz o vocería de otro. (Diccionario Etimológico, 2016)
Para Dalloz, “el Abogado, designado también en muchos textos legales
con el nombre de defensor, es quien, después de haber obtenido el
grado de licenciado en derecho, se encarga de defender ante los
tribunales, oralmente o por escrito, el honor, la vida y la fortuna de los
ciudadanos” (Monroy, 2009) Es aquella persona profesional que se
dedica a solucionar conflictos entre las partes, otorgar asesorías
jurídicas a quien bien lo solicita, o que se encarga en desempeñar una
carrera pública.
En la definición etimológica “ la palabra Abogado proviene de la voz
latina advocatus, que a su vez está formada por la particular ad, o para,
y por el participio vocatus, llamado; es decir, llamado a o para, porque,
en efecto, estos profesionales son requeridos por los litigantes para que
les asesoren o actúen por ellos en las contiendas judiciales” (Ossorio.
Sf: 65).
Los Abogados son personas revestidas por la autoridad competente de
la facultad de defender ante los tribunales de justicia los derechos de las
partes litigantes. Siendo la anterior una definición propia del Abogado
litigante, me adhiero a una definición más comprensiva de la función
profesional, conforme a la cual es la persona que, teniendo el título y
habilitación correspondiente, hace profesión permanente de defender
ante los tribunales de justicia el derecho de las personas naturales y
jurídicas y de absolver las consultas y realizar las gestiones de orden
legal que le fueren encomendadas. (Pacheco. 1990: 718)
De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española RAE, la
responsabilidad hace referencia al compromiso u obligación de tipo
moral que surge de la posible equivocación cometida por un individuo en
un asunto específico. La responsabilidad es, también, la obligación de
reparar un error y compensar los males ocasionados cuando la situación
lo amerita. “El concepto de responsabilidad ha evolucionado a lo largo
de la historia. En la antigüedad, existía una noción unitaria de
responsabilidad que pretendía preservar un equilibrio cósmico. Era a
través de la expiación y de los sacrificios que la responsabilidad se
adjudicaba para restablecer dicho equilibrio.
La modernidad trajo consigo la desintegración del concepto unitario de
responsabilidad en distintos tipos de ella (moral, política, jurídica) y ésta
última, a su vez, en administrativa, ambiental, etcétera. La noción
subyacente a todas las formas de responsabilidad es, quizá, la de
imputabilidad” (Larrañaga, 2000).
Para comprender el régimen disciplinario que se aplica al ejercicio de la
Abogacía en Colombia, es necesario realizar un estudio histórico acerca
de la evolución de la legislación que da origen a lo que hoy se conoce
como Código de Ética del Abogado.
En Colombia, inicia con el Acto Legislativo 1 del 28 de agosto de 1918
por el cual se sustituye el artículo 44 de la constitución y se incluye la
facultad a las autoridades de exigir el título de idoneidad al ejercicio de
la profesión de Abogado. No se reglamenta disciplinariamente la
profesión, pero da inicio al estudio del ejercicio de en la legislación.
(Villamil, 2013)
Mediante la Ley 69 del 21 de diciembre de 1945 el Congreso de la
República desarrolló el artículo 40 de la Constitución Política, por medio
del cual se regula el ejercicio de la profesión de la Abogacía, se
establece la limitación al litigio en causa propia o ajena si no es Abogado
inscrito; en esta Ley tampoco se regula el actuar disciplinario de los
profesionales del Derecho, pero se otorga importancia jurídica al
ejercicio de la misma frente a la sociedad.
Con la expedición del Decreto 320 del 3 de marzo de 1970, en Colombia
se da inicio al estudio disciplinario de la profesión, estableciendo función
social a los Abogados y asignando el oficio de asesorar y asistir a los
particulares y al Estado en la ordenación y el desenvolvimiento de sus
relaciones jurídicas y patrocinar sus pretensiones ante las autoridades.
También se consagró la inscripción de los Abogados mediante la
obtención de un título universitario, se instauró el régimen disciplinario
al ejercicio de la profesión mediante la asignación al Ministerio de
Justicia la función de inspección y vigilancia al actuar del Abogado, y se
delimitaron estrictamente las faltas contra la dignidad de la profesión,
así como las sanciones disciplinarias correspondientes.
El 12 de febrero de 1971 se expide el Decreto 196 por el cual se dicta el
estatuto del ejercicio de la Abogacía, instaurando el primer Código
Disciplinario del Abogado en Colombia, unifica los principios del ejercicio
de la profesión, evalúa las conductas disciplinarias y establece el
procedimiento mediante el cual se aplicarán las sanciones a las que
haya lugar cuando se lleve a cabo la comisión de determinadas
conductas u omisión a los deberes allí establecidos para el profesional.
Con vigencia jurídica de 36 años, es la norma con relación al estatuto
disciplinario del Abogado que ha tenido más vigencia y aplicación. Solo
hasta el 22 de enero de 2007 y como iniciativa del Consejo Superior de
la Judicatura impulsado por el Congreso de la república y la Cámara de
Representantes nace como respuesta a la necesidad de mejoras y cabios
en el control a los comportamientos propios de los profesionales del
Derecho, tuvo lugar en la gaceta 20 del Congreso la Ley 1123 de 2007
mediante la cual se establece el Código Disciplinario del Abogado, que la
Relatoría del Senado de la República resume como:
“El Código está compuesto de tres libros que contienen una parte
general, una especial y el procedimiento disciplinario. En la parte
general, se ocupa en señalar los principios rectores, las disposiciones
generales como la definición de falta disciplinaria, el ámbito de
aplicación, los sujetos disciplinables, las formas de realización del
comportamiento y las causales de exclusión de responsabilidad.
En la Parte Especial, se postula un amplio y riguroso catálogo de
deberes e incompatibilidades rescatando las bondades del Decreto 196
de 1971 pero ajustándolo al contexto actual, catálogo que va de la
mano con el régimen de faltas, donde se acude a un sistema cerrado
para la codificación de las mismas, introduciendo nuevos
comportamientos que no cobija el Decreto 196 de 1971, ya que la
complejidad que se suscita de las relaciones profesionales de los
abogados, a más de la introducción de figuras como las firmas de
abogados, los contratos de prestación de servicios, las asesorías,
obligan a que sean consideradas en el Código, de modo que no queden
en la impunidad, brindando de paso mayor certeza y seguridad jurídica,
al tiempo que se respeta el principio de legalidad.
En cuanto a la motivación el Acta de Comisión Nro. 19 del 18 de octubre
de 2005 establece: “La ley tiene como motivación la actualización de las
normas sustanciales, mayor cobertura para los abogados. Mejorar los
procedimientos, buscando agilidad para el trámite de los procesos,
implementando la oralidad. Así mismo, por el cúmulo de procesos que
se tramitaba contra los abogados, que en muchos caso resultaba difícil
la calificación de la conducta, por cuanto que su adecuación típica no era
posible, ya que las normas del Decreto 196 de 1971 en el ámbito
sustancial resultaban obsoletas, así como mejorar los procedimientos al
incorporar el trámite verbal, como se hizo en el sistema penal
tradicional. Intervención del Dr. Fernando Coral Villota, Magistrado del
Consejo Superior de la Judicatura Sala Disciplinaria, debate del 18 de
octubre del año 2005, Comisión Primera del Senado de la República.
Función Social del Abogado
Se reconoce porque es una actividad que se ejerce en favor de la
sociedad, de las cuales se facilita el acceso y conocimiento para acceder
a determinadas instancias judicial o administrativas.
El hecho de pertenecer a una profesión hace socialmente útil al
individuo. El profesional ejerce una función necesariamente para la
sociedad y esta tiene interés en facilitarle su labor reconociéndole
derechos y privilegios indispensables para el buen ejercicio de la
profesión” (Savatier, 1947: 14-34) (Bielsa, 1945: 80), menciona que
“el jurista no debe, ni aun en los momentos más difíciles de su vida,
olvidar los principios que forman precisamente el espíritu de la justicia y
el sentido de seguridad jurídica que debe sostener, profesar y enseñar,
sobre todo cuando la pasión política, el odio y la ofuscación de los
partidos o las facciones hacen olvidar las garantías jurídicas establecidas
en la Constitución y en las leyes, en defensa de la vida, del honor y de
la propiedad.”
Código de Ética del Abogado
La Deontología profesional es el conjunto de las reglas y principios que
rigen determinadas conductas del profesional (v. gr.; Abogado, médico,
ingeniero, etc.) de carácter no técnico, ejercidas o vinculadas, de
cualquier manera, al ejercicio de la profesión y a la pertenencia al grupo
profesional. (Chinchilla, 2006) “El código de ética del Abogado se
desprende de algunas teorías o fundamentos éticos que se fundaron en
diferentes doctrinas en la historia, tales son”: (Cathrein, 1904) La
palabra hedonismo proviene del griego hedoné, que significa placer.
Se considera hedonista toda doctrina que identifica el placer con el
bien y que concibe la felicidad en el marco de una vida placentera.
Aunque existen muchas teorías, suelen diferir entre ellas por la
definición propuesta de placer. Los cirenaicos formaron una escuela
iniciada por un discípulo de Sócrates, Aristipo (435 a.C). Según este
filósofo, la finalidad de nuestra vida es el placer, entendido en sentido
positivo como goce sensorial, como algo sensual y corporal, y no como
fruición intelectual ni como mera ausencia de dolor. Al igual que los
anteriores, el epicureismo identifica placer y felicidad. Sin embargo, a
diferencia de estos, Epicuro define el placer como la mera ausencia de
dolor. No se trata, pues, de buscar el placer sensual del cuerpo, sino la
ausencia de pesar del alma. Esta serenidad o tranquilidad del alma
(ataraxia) es el objetivo que debe seguir todo ser humano. ¿Cómo
alcanzarla? El sabio que se conduce razonablemente y no escoge a lo
loco lo que pueden ser sólo aparentes placeres logrará una vida más
tranquila y feliz. (Eugenio, 2006)
El intuicionismo: Según Platón, las ideas son precisamente
determinación esencial de cada ser, es decir, dentro de la realidad
práctica constituyen su forma de actuar frente a diversas situaciones. La
idea del bien, en su mayor amplitud, es la que preside a los actos
morales como una categoría suprema de estos. Junto a ella están las
ideas de las diferentes virtudes (justicia, amistad, bondad, valor,
templanza, etc.) (Muñoz, 2005). El autor inglés Cudworth funda la moral
en reglas o conveniencias eternas e inmudables que suponen anteriores
al hombre y totalmente independientes de él (Holbach, 1923)
La ética de la perfección: El perfeccionismo, como sistema ético,
parte de una consideración finalista de la “naturaleza humana”. Pero
esta naturaleza no es entendida aquí como una dimensión ontológica
estrictamente natural sino integrada en una función racional –espiritual
orientada hacia ciertos fines. Puesto que la misma naturaleza es la que
determina en el hombre el desarrollo de sus aptitudes espirituales, este
desarrollo se manifiesta, a través del curso de la vida, como una
tendencia del espíritu hacia su propia perfección. Todo cuanto concuerda
con este fin es moralmente estimable; lo que, en cambio, lo contradice,
es reprochable y, por lo tanto, inmoral (Muñoz, 2005).
Dentro de este sistema se establecen una serie de concepciones
históricas que fueron dando forma al concepto general:
a) El sistema aristotélico: basada en la teoría de Aristóteles,
identificando lo inmutable de las cosas con aquello que se puede
identificar, la forma, la materia, la observación del individuo en su
ámbito espiritual y físico, la naturaleza de su ser, alma racional y
cuerpo. Alma racional: fin supremo Cuerpo: materia Todo lo anterior
conllevaría llegar a la perfección espiritual, que se deriva del
comportamiento ético del hombre. “La felicidad no es el fin a que
inmediatamente tiene el comportamiento ético, sino sólo una
consecuencia mediata de la consecución de ese fin que es la perfección
espiritual del hombre.” (Muñoz, 2005)
b) Sistema estoico: el fin supremo es la virtud, pero no el placer, es la
escuela fundada por Zenón de Citio en Roma en el siglo II a de C. La
felicidad consiste en aceptar el destino. Principio ético fundamental es
vivir conforme a la naturaleza; es decir, conforme a un orden natural.
De la naturaleza derivan todas las cosas. El hombre mismo se identifica
con ellas por conducto de sus impulsos instintivos y de su razón
orientadora. Esta última puede desentrañar el contenido de la
naturaleza, pero nunca variarlo ni resistirlo. Convencerse de ello implica
al propio tiempo alcanzar la verdad y lograr una tranquilidad espiritual
imperturbable en la que arraiga toda la felicidad. Lo bueno y lo justo
consisten en la adaptación voluntaria del hombre a este orden natural.
Lo malo y lo injusto es lo que perturba ese equilibrio de adaptación,
como sucede con vicios y pasiones. La ley moral es la expresión de la
razón natural y es el principio que orienta el comportamiento humano
hacia su perfección.” (Muñoz, 2005).
c) El sistema escolástico: se funda en el pensamiento de Santo Tomás,
se estudia la moral desde el punto de vista de la responsabilidad, auto
reflexión de los actos humanos que irradian en la inteligencia y la
voluntad. También define el bien como aquello que es apetecido por
todas las cosas, clasificando los bienes apetecidos por el hombre así:
bienes honestos, bienes útiles y bienes deleitables. Todos los bienes que
arraigan en la vida humana son bienes parciales y finitos. El bien
supremo consiste en comprender la verdad suprema. (Muñoz, 2005). La
vida moral se resume en este principio: Secundum rationem vivere
(debes vivir según la razón). La ley moral no es obra del hombre, sino
que es una relación entre lo que el hombre es y lo que debe ser por
naturaleza. Es una relación esencial entre la naturaleza humana y su
propio fin, determinada por la ley eterna, según la cual, Dios ordena y
dirige a todo el sistema del cosmos hacia un objetivo final.
d) El perfeccionismo moderno: se funda en la naturaleza de la moral del
hombre arraigada en la norma objetiva, reconociendo e identificando las
acciones a través de la razón consideradas “buenas”. (Muñoz, 2005).
e) El egoísmo: Según Hobbes, el hombre es antisocial, dominado por
instinto de conservación. El egoísmo es el trasfondo humano del estado
de naturaleza y del estado social. La autoridad pública es la que debe
determinar la juridicidad y la moralidad de los actos humanos. Es un
sistema ético condicionado por la voluntad estatal. (Muñoz, 2005).
f) Ética del sentido moral y ética de la simpatía: radica en el espíritu
humano, “de un particular sentido moral muy semejante al sentimiento
estético, nace en Inglaterra con Shaftesbury y es desarrollada por
Hutcheson.” (Muñoz, 2005).
Shaftesbury suponía que el sentido moral es innato en el hombre y que
no se basa en la intelección, sino en la vivencia interna, anterior y
previa a toda coacción exterior. Cada ejemplar de una especie animal
tiende naturalmente al bien de la misma especie a que pertenece y, con
ello, a la felicidad propia y de sus semejantes. Cada ser posee un amor
a sí mismo en el que debe basarse todo acto, porque este amor propio,
al articularse con el sentimiento de la simpatía, determina una armonía
necesaria para la vida social. A las inclinaciones naturales del hombre,
que pueden ser egoístas, sociales o naturales, y antisociales o
antinaturales, se sobrepone una serie de afectos reflexivos con los
cuales pueden erigirse juicios de valor sobre cualquier acto. El ideal a
que debe aspirar el hombre, y, a la vez, el fundamento de todo su
obrar, es el ideal helénico de “ lo bello y lo bueno”, de la armonía
individual perfecta que es la expresión de la armonía cósmica. (Ferrater,
1998)
g) Utilitarismo (del latín, utilis, 'útil'), en el ámbito de la ética, la
doctrina según la cual lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor
ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus
resultados. El término utilitarismo se aplica con mayor propiedad al
planteamiento que sostiene que el objetivo supremo de la acción moral
es el logro de la mayor felicidad para el más amplio número de
personas. Este objetivo fue también considerado como fin de toda
legislación y como criterio último de toda institución social. En general,
la teoría utilitarista de la ética se opone a otras doctrinas éticas en las
que algún sentido interno o facultad, a menudo denominada conciencia,
actúa como árbitro absoluto de lo correcto y lo incorrecto. El utilitarismo
está asimismo en desacuerdo con la opinión que afirma que las
distinciones morales dependen de la voluntad de Dios y que el placer
que proporciona un acto al individuo que lo lleva a cabo es la prueba
decisiva del bien y del mal. (Mill, 1891)
h) Ética formal Kantiana: El conocimiento moral no es un conocimiento
del ser, de lo que es, sino un conocimiento de lo que debe ser; no un
conocimiento del comportamiento real y efectivo de los hombres, sino
un conocimiento del comportamiento que deberían observar los
hombres. En este sentido, dicho conocimiento no se puede verificar;
cuando decimos que los hombres deberían comportarse de tal o cual
manera estamos afirmando que ese comportamiento es necesario y
universal, y esas son las características de lo a priori. Y ya hemos visto
cómo Kant explicaba la imposibilidad de derivar de la experiencia algo
que fuese necesario y universal: el primer objetivo del conocimiento
moral, por lo tanto, consistirá en identificar cuáles son los elementos a
priori de la moralidad. (Cortina, 2000)
i) Sistemas empírico-sociologistas Surgida de la corriente positivista, la
escuela sociológica integrada, entre otros, por Wundt, Durkheim y Lévy-
Bruhl, quienes consideran que el fenómeno ético es solo un producto de
la vida social y por ello depende de circunstancias históricas,
contingentes y variables.
En efecto, ya no es posible hoy discutir que no sólo el derecho y la
moral varían de un tipo social a otro, sino también que cambian dentro
de un mismo tipo si las condiciones de la existencia colectiva se
modifican. Pero, para que estas transformaciones sean posibles es
preciso que los sentimientos colectivos que se encuentren en la base de
la moral no sean refractarios al cambio, y por consiguiente que no
tengan más que una energía moderada. Si fueran demasiado fuertes ya
no serían flexibles. Toda combinación, en efecto, es un obstáculo a la
recomposición, y tanto más cuanto que sea más sólida la disposición
primitiva. Cuanto más fuertemente acusada es una estructura, más
resistencia opone a toda modificación, y con las combinaciones
funcionales sucede lo mismo que con las anatómicas. (Durkhein, 1986)
Las anteriores son teorías de las cuales se crea un sistema de valores en
el mundo del Derecho, que requiere de la ética e identificación de
acciones debidas o consideradas buenas en pro de los intereses de la
sociedad.

Marco Jurídico En Colombia La ley 1123 de 2007 establece el


Código Disciplinario del abogado en Colombia, y presta total
atención a los principios establecidos en la Carta Política de
1991.
Así mismo, corresponde la investigación disciplinaria al Abogado por
comportamientos que se encuentren descritos en la normatividad
existente, al tenor del artículo 3 de la ley “El Abogado sólo será
investigado y sancionado disciplinariamente por comportamientos que
estén descritos como falta en la ley vigente al momento de su
realización y conforme a las reglas fijadas en este código o las normas
que lo modifiquen.” (Ley 1123 de 2007, art.3) Cuando se indilga
responsabilidad disciplinaria es porque se han comprobado algunas
faltas expresas en la ley, entendiendo que no se incluye alguna
responsabilidad de tipo penal o civil, es decir son procesos
independientes.
El Derecho Disciplinario se considera como autónomo conforme la ley
200 de 1995, considerando a su vez toda duda favorable para con el
disciplinado, y con reconocimiento de los principios de legalidad, debido
proceso, dignidad humana y presunción de inocencia acorde a los
principios constitucionales.
Aun así, con la expedición de la ley 1123 de 2007, se agregan los
mismos principios que maneja la jurisdicción penal, aquellos que son
intrínsecos en todo proceso que comprometa las libertades de los
individuos, en el caso de la responsabilidad disciplinaria restricción al
ejercicio de la profesión. La competencia para la jurisdicción disciplinaria
es ejercida por la sala disciplinaria de los Consejos Seccionales de la
Judicatura en primera instancia y por el Consejo Superior de la
Judicatura para la segunda instancia. (Congreso de la Republica, Ley
1123 de 2007. Arts. 59-60) A saber de la competencia del Consejo
Superior de la Judicatura:
1. En segunda instancia, de la apelación y la consulta de las
providencias proferidas por las salas jurisdiccionales disciplinarias de los
consejos seccionales de la judicatura, en los términos previstos en la ley
estatutaria de la administración de justicia y en este código.
2. De los conflictos de competencia territorial que se susciten entre las
salas disciplinarias de los consejos seccionales de la judicatura.
3. De las solicitudes de cambio de radicación de los procesos”. .
(Congreso de la Republica, Ley 1123 de 2007. Art. 59) A saber de los
Consejos Seccionales de la Judicatura:
1. De los procesos disciplinarios contra los Abogados por faltas
cometidas en el territorio de su jurisdicción.
2. De las solicitudes de rehabilitación de los abogados”. Por tanto, las
características de la jurisdicción disciplinaria son las siguientes:
 Existe una verdadera jurisdicción disciplinaria respecto de los
Abogados. Esta jurisdicción se ejerce en primera instancia por salas
disciplinarias de los consejos seccionales de la judicatura, y en segunda
instancia por la sala disciplinaria del consejo superior de la judicatura
que conoce los recursos de apelación y de hecho, así como la consulta.
 Las sentencias u otras providencias que pongan fin de manera
definitiva a los procesos disciplinarios, de que conocen en primera
instancia los consejos seccionales de la judicatura en su sala disciplinaria
en primera instancia y que no fueren apeladas, serán consultadas
cuando fueren desfavorables a los procesados.
 La competencia de los consejos seccionales (Sala disciplinaria) se
otorga por el lugar de comisión de la falta disciplinaria.
 La rehabilitación de los Abogados y los procesos disciplinarios contra
los abogados tiene dos instancias.
 El proceso disciplinario contra los Abogados se sigue por el
procedimiento previsto en la ley 1123 de 2007.
 Las decisiones disciplinarias contra las cuales no procesa ningún
recurso en materia disciplinaria contra abogados adquieren el valor de
cosa juzgada.
 Las providencias que en materia disciplinaria sean definitivas por no
admitir recurso que se dicte en relación con funcionarios judiciales son
actos jurisdiccionales no susceptibles de la acción contencioso
administrativa (art. 111 de la ley 270 de 1996).
 Las providencias y desde luego las sentencias que se dicten en
procesos disciplinarios contra Abogados no son susceptibles de la acción
contencioso administrativa. En efecto, el artículo 16 de la ley 1123 de
2007 expresa que se aplicaran los principios de la constitución y de la
ley 1123. En lo no previsto se aplicaran los tratados de Derechos
Humanos en los cuales Colombia sea estado parte, los códigos de
Deontología de los abogados y lo previsto en los códigos disciplinarios
únicos, penales, procedimiento penal y procedimiento Civil en lo que no
contrarié la naturaleza del derecho disciplinario.
Observancia de la Responsabilidad del Abogado en la
Jurisprudencia La sentencia de la Corte Constitucional C-328 de
2015, enmarca los parámetros del ejercicio del abogado, aquellos que
son observados para investigar y sancionar a los profesionales del
Derecho. Por fuera del proceso, a través de la consulta y asesoría en
favor de quien se lo solicite; y (ii) dentro del proceso o juicio, mediante
la representación judicial en favor de aquellos que son requeridos o
acuden a la administración de justicia para resolver sus controversias.
Corte Constitucional. Sentencia C-328 de 2015. MP. LUIS GUILLERMO
GUERRERO PÉREZ Sin embargo, el manejo que se da en instancias por
los competentes contienen internamente un vacío que no otorga
seguridad ni para el disciplinado ni para el quejoso, las faltas están
descritas abiertamente, y solo se restringe a identificar una serie de
categorías de responsabilidades del abogado, que ponen en riesgo el
ejercicio mismo de la profesión.
En la Sentencia C-290/08 la Corte Constitucional esboza los casos en los
cuales los abogados mediante el ejercicio profesional inadecuado ponen
en riesgo los derechos fundamentales: ABOGADO-Ejercicio profesional
inadecuado pone en riesgo derechos fundamentales La Corte ha
sostenido que el ejercicio inadecuado o irresponsable de la profesión,
pone en riesgo la efectividad de diversos derechos fundamentales como
la honra, la intimidad, el buen nombre, el derecho de petición, el
derecho a la defensa y, especialmente, el acceso a la administración de
justicia, así como la vigencia de principios constitucionales que deben
guiar la función jurisdiccional como son la eficacia, la celeridad y la
buena fe.
En cuanto al contenido y alcance del Derecho Disciplinario, la corte
establece: DERECHO DISCIPLINARIO-Contenido y alcance La
jurisprudencia constitucional ha señalado que su ámbito de regulación
comprende: (i) las conductas que pueden configurar faltas disciplinarias;
(ii) las sanciones aplicables según la naturaleza de la falta, y (iii) el
proceso o conjunto de normas sustanciales y procesales que aseguran la
garantía constitucional del debido proceso y regulan el procedimiento a
través del cual se deduce la correspondiente responsabilidad
disciplinaria.
Frente a los sujetos disciplinables, la corte Constitucional en Sentencia
C-899/11 establece: Sujetos Disciplinables “Destinatarios. Son
destinatarios de este código los abogados en ejercicio de su profesión
que cumplan con la misión de asesorar, patrocinar y asistir a las
personas naturales y jurídicas, tanto de derecho privado como de
derecho público, en la ordenación y desenvolvimiento de sus relaciones
jurídicas así se encuentren excluidos o suspendidos del ejercicio de la
profesión y quienes actúen con licencia provisional.
Se entienden cobijados bajo este régimen los abogados que
desempeñen funciones públicas relacionadas con dicho ejercicio, así
como los curadores ad liten. Igualmente, lo serán los abogados que en
representación de una firma o asociación de abogados que suscriban
contratos de prestación de servicios profesionales a cualquier título” No
hay una consagración normativa expresa que defina la naturaleza
jurídica de la relación que se suscita entre el abogado y su cliente.
Resalta la posibilidad de tipología contractual de gestión de negocios
ajenos, de mandato, de arrendamiento de obra o de arrendamiento de
servicios, aclarando la generalidad de aplicación de esta última figura
del Código Disciplinario del abogado se extrae su connotación
contractual de prestación de servicios (arts. 19, 28.9, 28.10, L. 1123)
(Álvarez, 2000)
Criticas Al Régimen Sancionatorio Del Abogado
El Derecho administrativo sancionador disciplinario tiene una fuerte
consolidación en el derecho ibérico, pero cultores de esa disciplina
jurídica relativamente nueva en Colombia, como Ossa Arbeláez, han
comenzado su estudio autónomo e independiente de otras áreas
jurídicas, como el derecho penal sustantivo y procesal penal, del
derecho contravencional o correccional y hasta del derecho de policía
administrativa.
Esta autonomía ya conseguida en el derecho español, se produjo gracias
a la despenalización de las temáticas sancionadoras disciplinarias
surgidas en las relaciones jurídicas laborales de los particulares con
funciones públicas, de los funcionarios o empleados públicos, o en
general de los servidores públicos con el Estado (Riascos, 2008)
En algunas ocasiones los Códigos de ética y disciplinarios (Castellón,
2001) tienen un contenido muy abierto, que deja diferentes
interrogantes en cuanto a los tipos de responsabilidad y las diferentes
actividades en las que se pueden ver afectados o afectar a los individuos
que acuden a los servicios profesionales.
Ahora bien, conforme el Código de ética del abogado, es una norma que
se encuentra en blanco frente a algunas situaciones que se presentan
dentro de la práctica de la Abogacía, se evidencian abiertamente vacíos
que en el momento son objeto de estudio por parte del Congreso de la
República para una reforma que dé resultados a la Dogmática existente
en el Derecho disciplinario (Lledó, 2015)
Se concluye anticipadamente la importancia de los proyectos de ley que
se tramitan en el Congreso de la República, tendientes a la regulación
de las actividades profesionales de los abogados, los tipos de
responsabilidad que en la actualidad ponen en riesgo la seguridad
jurídica por contener vacíos en las normas que atentan contra los
intereses de los individuos que acuden a los servicios proporcionados
por esta disciplina y así mismo, que se logre un verdadero régimen de
ética que cumpla con los estándares normativos y limite cualquier
actividad que ponga en peligro los bienes jurídicamente tutelados de la
sociedad.
Propuesta a la transformación del régimen de responsabilidad
profesional del Abogado por vacíos actuales en la norma Es fundamental
identificar la responsabilidad que adquiere un Abogado en el desarrollo
de su rol, ya que al momento de faltar a sus compromisos afectaría de
manera grave los intereses de sus clientes, se refiere San Alfonso Mª de
Ligorio afirma que “un Abogado que pierde una causa por negligencia es
deudor de su cliente y debe reembolsarle los perjuicios que le ocasione”.
El Abogado debe reconocer espontáneamente la responsabilidad que le
resultare por su negligencia, error inexcusable o dolo, allanándose a
indemnizar por los daños y perjuicios ocasionados al cliente. La
responsabilidad no es otra cosa que “responder” de las propias acciones
sean las que sean.” (De La Torre, 2008: 228)
El Abogado que se conduce a la ética, es capaz de destruir cualquier
sometimiento que implique la renuncia a algún ideal, le convierte en un
ser humano libre, soñador, un buen profesionista distinguido por su
valor, por su amor a la justicia y otras buenas cualidades que sólo
pueden ser consecuencia de una educación basada en valores y
principios. (Carmona, 2007: 174)
La imagen de un Abogado por tanto, no se elabora de la nada, ésta
surge de los hechos, las conductas y actuaciones que ellos mismos
toman en las diferentes circunstancias que se le presentan en el
desarrollo de su profesión, pues está en él, actuar buscando un fin social
o por el contrario actuar bajo una posición individualista que sólo busca
la satisfacción de sus necesidades, el cumplimiento de sus intereses y la
estabilidad personal, es por esto, que para evitar dicha situación, el
legislador codificó algunas conductas con su respectiva sanción, para
ayudar a conservar el decoro de la profesión y que ésta cumpla
verdaderamente su misión social. (Rendón y Tabares, 2012: 4)
De acuerdo a ello, se regula el ejercicio de la profesión para que se
efectúe dentro de parámetros normales e idóneos necesarios y atender
las insuficiencias de los individuos en la sociedad. (…) El Abogado es
solidario con los intereses del cliente y por eso, en relación con la
posibilidad de causar un daño a un tercero inocente, lo que “puede y
debe hacer es exactamente todo lo que, con excepción del derecho a
mentir, su asistido haría personalmente si tuviera la preparación técnica
necesaria. (Atienza, 2008: 17)
La responsabilidad a la que están sujetos los abogados es la penal, civil
y disciplinaria, esta última vista como una responsabilidad “legal”, del
cual se le exige al Abogado “seguir un camino seguro, si existiera, caso
contrario deberá responder por los daños irrogados” (Padilla, 2013) El
Abogado no puede, por lo tanto, transformarse en una víctima de la
creciente inestabilidad del derecho. El grado de falta de certeza del
proceso debe ser soportado por el cliente, en la medida en que sea
debidamente informado sobre la suerte de la demanda” (Siebeneichler,
2000:397)

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