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Ramon Castilla

El documento describe la era del guano en el Perú bajo el mandato de Ramón Castilla entre 1845 y 1862. Castilla estableció un régimen autoritario pero permitió cierta fiscalización del Congreso. Su gobierno se benefició de los ingresos generados por la exportación del guano, el cual se convirtió en la base de la economía peruana. Castilla invirtió este dinero en obras públicas y educación. También trajo trabajadores chinos para la extracción del guano e inauguró el ferrocarril entre Lima y Callao.
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Ramon Castilla

El documento describe la era del guano en el Perú bajo el mandato de Ramón Castilla entre 1845 y 1862. Castilla estableció un régimen autoritario pero permitió cierta fiscalización del Congreso. Su gobierno se benefició de los ingresos generados por la exportación del guano, el cual se convirtió en la base de la economía peruana. Castilla invirtió este dinero en obras públicas y educación. También trajo trabajadores chinos para la extracción del guano e inauguró el ferrocarril entre Lima y Callao.
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LA ERA DEL GUANO

En 1945 Ramón Castilla llegó a la presidencia inaugurando el primer momento de estabilidad política y
administrativa que gozó el Perú en su vida republicana. Gobernó por dos períodos, de 1845 a 1851 y de 1855
a 1862; el paréntesis de 1851 a 1854 corresponde al general José Rufino Echenique, puesto por el propio
Castilla en el gobierno. Castilla era un militar mestizo y más cercano al pueblo que la elite tradicional. Estaba
muy por encima de los debates ideológicos. Era un político hábil con una concepción pragmática de las
necesidades del país. Asimismo, puso en práctica un régimen autoritario y defensor del orden, aunque
también dispuesto a permitir elecciones y cierta fiscalización del [Link] sus gobiernos no fueron
netamente represivos. Estimularon el primer programa de obras públicas que gozó el Perú e incluso se invirtió
en educación. Esto se debió a que desde 1845 el país comenzó a experimentar el 

auge del guano. El clima templado y la ausencia de lluvias en el litoral hicieron posible que el excremento
depositado durante siglos por las aves marinas quedara acumulado en los diversos islotes de la costa,
especialmente en las islas de Chincha. Los europeos conocieron sus virtudes como fertilizante de la tierra y el
guano se convirtió en la base de nuestra economía hasta 1879.
El problema fue que la “industria” local careció en un inicio de los medios necesarios para explotarlo. El
capital, empresariado y mano de obra vinieron del extranjero, pero la propiedad del guano, como recurso
natural, quedó en manos del Estado, que podía recibir ingresos directos derivados de su venta y exportación.
Castilla se benefició de este dinero y tejió toda una red de poder que le permitió convertirse en uno de los
políticos más exitosos del siglo XIX.
Durante su primer gobierno, Castilla invirtió en defensa nacional en previsión al avance chileno en el Pacífico,
estableció el primer presupuesto, inició el pago o “consolidación” de la deuda interna, regularizó la deuda
externa, puso en práctica el sistema de las consignaciones para el negocio guanero y permitió la llegada de
peones chinos para laborar en las plantaciones de la costa y extraer el guano en las islas de Chincha. Por
último, inauguró el ferrocarril Lima-Callao, obra emblemática del “castillismo”.
Al término de su gobierno, puso en el poder a Echenique, quien logró la libre navegación por el Amazonas al
firmar un tratado y una convención fluvial con el Brasil; su gobierno, sin embargo, cayó en desgracia cuando
se descubrió todo un sistema de corrupción en el pago de la deuda interna. Liderando un revolución liberal en
1854, el propio Castilla derrocó a Echenique y se instaló nuevamente en el poder. Durante su movimiento, el
hábil caudillo dictó un par de medidas populistas para aumentar su prestigio entre las masas: suprimió el
tributo indígena y liquidó la esclavitud de los negros.
Instalado por segunda vez en el poder, Castilla le dio el negocio del guano a los peruanos “consolidados”.
Ahora, convertidos en “consignatarios nacionales”, con el suficiente capital, pudieron reemplazar a los
empresarios extranjeros en la venta del abono en Europa y obtuvieron enormes ganancias. De esta forma,
Castilla quiso utilizar parte del dinero generado por el guano en formar una clase local con vocación
empresarial.
Al mismo tiempo, Castilla se rodeó primero de liberales y luego de conservadores. Entre estos últimos estuvo
el sacerdote Bartolomé Herrera, rector del Convictorio de San Carlos y acérrimo defensor del gobierno de las
élites ilustradas. Herrera, una suerte de ideólogo del castillismo, hizo abolir la constitución liberal de 1856 por
una moderada en 1860.
Ahora Castilla, un poco más politizado que en 1845, impulsó una corriente de solidaridad continental
enviando ayuda económica, por ejemplo, a los mexicanos afectados por una invasión francesa. Asimismo,
enfrentó con éxito al Ecuador en una guerra al firmarse el tratado de Mapasingue que ponía fin a una ilegal
entrega de territorios peruanos que los vecinos del norte habían hecho a sus acreedores británicos. De otro
lado, creó el departamento de Loreto, promovió la exploración y colonización de la amazonía, e inauguró una
serie de obras públicas para modernizar Lima y otras ciudades del interior.
Luego de dos gobiernos aparentemente fructíferos, Castilla dejó el poder en 1862 y puso en el gobierno a
Miguel de San Román quien tuvo un breve mandato pues falleció en 1863. Pero en esos meses, San Román
puso en circulación una nueva moneda: el Sol en reemplazo del peso colonial. El vicepresidente Juan Antonio
Pezet, también militar, asumió el poder hasta 1865. Con él se inició un absurdo conflicto con España.
FERROCARRIL
Los ferrocarriles en el Perú, han tenido una época de esplendor en el pasado, en el presente artículo se
relatan los principales hechos que afectaron el desarrollo y la construcción de las líneas férreas en este país. El
historiador peruano Basadre llama a la historia de los ferrocarriles, especialmente en el auge de su
construcción o sea durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX la "lamentable historia" de los
mismos. Dice además Basadre al respecto: “Los ferrocarriles en su mayor parte no llegaron a ser concluidos en
los plazos estipulados y suscitaron complejos problemas alrededor de su financiación, o de su administración
o de su terminación”. No es ninguna coincidencia que la mayor parte de los ferrocarriles aquí incluidos ya no
operen. De los pequeños hasta los más grandes pasando por los quiméricos al Marañón, al Ucayali y al Madre
de Dios, tienen su historia y sus anécdotas. Se podría hablar de arqueología ferroviaria. Desde que se iniciara
la primera línea férrea allá por 1851 hasta que la red ferroviaria llegó a más de 4,500 kilómetros, mucho hay
que decir.
La historia de los ferrocarriles en el Perú está unida a la historia misma del país, es indesligable. Los trenes
marcaron época y contribuyeron en forma definitiva a su consolidación en los buenos y malos tiempos. En la
guerra con Chile (1879) fueron destruidos más de 500 km de líneas, de un total de 1,500 que había en 1877.
Se alcanzó otra vez dicha longitud recién en 1910.
Hubo presidentes que se preocuparon mucho por dotar al Perú de un sistema ferroviario acorde a las
necesidades y al progreso que el país requería. Castilla, por supuesto el iniciador, después José Balta, José
Pardo, Manuel Pardo, Nicolás de Piérola Villena y Augusto Leguía figuran entre los gobernantes que más
hicieron por este rubro. Puede decirse que hasta 1930 se construyeron ferrocarriles en el Perú. Desde esa
fecha se detuvo su desarrollo y empezó su declive.

ABOLICIÓN DEL TRIBUTO INDÍGENA Y MANUMISIÓN DE LOS ESCLAVOS


Estando en Ayacucho, Castilla dio el primer paso trascendental: decretó la abolición del tributo indígena (5 de
julio de 1854). Eliminar el tributo indígena implicaba privar al Estado peruano de un ingreso fiscal que, en el
momento, debido al apogeo del guano, parecía ínfimo y prescindible. Más adelante se vio que este era un
ingreso fiscal necesario y fue restablecido bajo otra forma de impuesto.
La primera victoria militar de los revolucionarios o “libertadores” se dio en Izcuchaca, cuando el 2 de agosto
derrotaron a Echenique. Luego, en una suerte de maniobra estratégica, Castilla logró sortear las fuerzas
oficiales y llegar a Huancayo, ciudad en la que se preparó para el gran salto sobre Lima.
Estando en Huancayo, el 3 de diciembre de 1854, Castilla dio el segundo paso trascendental al expedir el
decreto que abolía la esclavitud de los negros. Esta declaración fue la que tuvo mayor impacto en la sociedad,
y principalmente en los hacendados del país, quienes crearon una junta para plantear las garantías de
indemnización que estos exigían. La junta estaba presidida por Antonio Salinas y Castañeda, hacendado del
valle de Huaura. Ese mismo año, los mismos hacendados impusieron al gobierno un reglamento de policía
rural muy estricto para prevenir los esperados desbordes consiguientes a la abolición.

PORQUE FUE APRESADO RAMOS CASTILLA


El presidente Agustín Gamarra lo nombró su edecán y en su compañía partió hacia Cuzco para combatir a la
revolución federalista iniciada por el coronel Gregorio Escobedo, que fue sofocada el mismo día por los
mismos cuzqueños. No obstante, Castilla continuó hasta la frontera con Bolivia y asumió la jefatura de Estado
Mayor en la división de reserva que guarnecía la región; finalmente, el conflicto con Bolivia se resolvió con la
paz de Tiquina, el 25 de agosto de 1831.
Ya de vuelta a Lima, Castilla censuró la política seguida por el presidente Gamarra y fue acusado de
conspirador. Apresado, fue recluido primero en la Fortaleza del Real Felipe y luego en un pontón anclado en el
Callao; pero enfermó y fue trasladado al hospital, de donde fugó a Chile, en marzo de 1833.
Reapareció en Tarapacá, donde respaldó la proclamación del general Luis José de Orbegoso como presidente
provisorio. Pasó a Arequipa y al estallar la rebelión del general Pedro Pablo Bermúdez se mantuvo leal al
gobierno y participó en la batalla de Cangallo, librada el 6 de abril de 1834. Restablecida la paz interna, fue
ascendido a General de Brigada.

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