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Las microfinanzas en Venezuela
En su evolució n, las microfinanzas en Venezuela comienzan a
institucionalizarse con el nuevo milenio, asomando los primeros elementos que
van a complejizar su diná mica.
Inicio con la identificació n de los elementos normativos que van a darle
institucionalidad al sistema microfinanciero. Entre los que se destaca la creació n
del Fondo de Desarrollo Microfinanciero.
1. Lo Normativo
Entre los elementos que intervienen en la creació n de las microfinanzas
aparecen, en primer término, un conjunto de normas que contextualizan,
promueven y son claves para estudiar la evolució n de las diná micas
microfinancieras. En este sentido, cabe destacar los siguientes aspectos
normativos:
1º Los elementos de cará cter jurídico que elevan al rango constitucional a lo
que podría estimarse como el “á mbito natural” de las microfinanzas en la
Constitució n de la Repú blica Bolivariana de Venezuela de 1999. Estos está n
referidos, entre otros, en el Capítulo VII, De los Derechos Econó micos, en el
Artículo 118, el cual señ ala que “El Estado promoverá y protegerá estas
asociaciones destinadas a mejorar la economía popular y alternativa.”
2º El Decreto con Fuerza de Ley de Creació n, Estímulo, Promoció n y Desarrollo
del Sistema Microfinanciero y su Reglamento, en el que se concibe al
sistema como el conjunto de entes, organizaciones pú blicas o privadas, que
mediante el otorgamiento de servicios financieros y no financieros,
fomenten, promocionen, intermedien o financien tanto a personas
naturales, sean autoempleadas, desempleadas y microempresarios, como
a personas jurídicas, organizadas en unidades asociativas o
microempresas, en á reas rurales y urbanas.
3º Los aspectos normativos que se incorporan en el Decreto con Fuerza de Ley
de Reforma de la Ley General de Bancos y otras Instituciones Financieras,
en el que se contemplan:
a) Por una parte, la creació n del porcentaje del 3% del total de la cartera
destinada al otorgamiento de microcréditos o “colocaciones en aquellas
instituciones establecidas o por establecerse, que tengan por objeto crear,
estimular, promover y desarrollar el sistema microfinanciero y
microempresarial del país, para atender la economía popular y alternativa.”
b) Por la otra, la creació n de los Bancos de Desarrollo (Artículo 110) a los
fines de fomentar, financiar y promover actividades econó micas y sociales
para sectores específicos del país y, en particular, cuando tengan por
objeto exclusivo fomentar, financiar o promover las actividades
microfinancieras sustentadas en las iniciativas pú blicas o privadas,
otorgando créditos de menor cuantía, bajo pará metros de calificació n
distinta a los establecidos en el resto de los bancos e instituciones
financieras.
4º La normativa prudencial emanada de la SUDEBAN, denominada “Normas
Relativas a la Clasificació n de Riesgo en la cartera de Microcrédito y Cá lculo
de sus Provisiones,” en la que se establecen “las políticas, sistemas y
controles con que deben contar las instituciones financieras que otorguen
créditos a los microempresarios, destinados a identificar, medir, controlar y
dar seguimiento a los riesgos asociados a los microcréditos, así como, la
determinació n del riesgo y el monto de las provisiones”.
Estas normas está n orientadas, fundamentalmente, a regular las diná micas
de los microcréditos que implementan los bancos universales y de desarrollo,
inscritas en el marco de criterios universales de manejo de riesgo y en
concordancia con la Ley de Microfinanzas.
En este contexto normativo se crea el Fondo de Desarrollo Microfinanciero
(FONDEMI), inicialmente adscrito al Ministerio de Finanzas para la época.
Igualmente, comienzan a constituirse los bancos de desarrollo, de los cuales
Bangente pasa a formar parte. Entre los má s conocidos se encuentran Bancrecer y
el Banco de la Mujer que, al igual que el Banco del Pueblo Soberano, formaron
parte de estos; aunque estos dos ú ltimos, en su condició n de bancos pú blicos,
fueron exonerados de la regulació n bancaria. Al igual que todas aquellas
instituciones establecidas o por establecerse por el Estado, relacionadas con la Ley
de Microfinanzas para atender la “economía popular y alternativa”.
2. Los Cimientos en Acción
A partir de la creació n de la regulació n que identifica al Sistema
Microfinanciero como el “conjunto de entes u organizaciones pú blicos o privados
que mediante el otorgamiento de servicios financieros y no financieros; fomenten,
promocionen, intermedien o financien tanto a personas naturales; sean
autoempleadas, desempleadas y microempresarios, como a personas jurídicas
organizadas en unidades asociativas o microempresas, en á reas rurales y urbanas”
y de FONDEMI que tiene por objeto principal apoyar las políticas de fomento,
desarrollo y fortalecimiento del sistema microfinanciero, se identifican los
cimientos de las microfinanzas, de los cuales se pueden mencionar como hechos
má s relevantes los siguientes:
La creació n del FONDEMI que inicia con el impulso del sistema
microfinanciero, de acuerdo a la norma establecida, con una ejecució n de
financiamiento que tiende a colocar el énfasis en el microcrédito.
El Gobierno de la Repú blica Bolivariana de Venezuela impulsa la política
microfinanciera con el soporte de tres (3) organismos como son FONDEMI,
BPS y BM.
Los bancos privados inician, mediante un periodo gradual,xiii el
otorgamiento de microcréditos, bajo la supervisió n de la SUDEBAN.
Mientras tanto, Bangente impulsa su etapa de crecimiento como Banco de
Desarrollo.
La Asociació n Bancaria de Venezuela crea el Comité de Microcrédito,
instancia de intercambio y aprendizaje en la ejecució n de la cartera
microcréditicia dentro del sistema bancario.
Aparecen las iniciativas de base, en comunidades pobres, para promover
mecanismos de ahorro y microcréditos que se extienden por gran parte del
país. Estas son promovidas por ONG´s y sus antecedentes se vinculan a la
experiencia emergente que desarrolla el Gobierno Nacional, a través de la
Fundació n CIARA, con las Cajas Rurales.
3. Reflexiones
De la creació n del marco normativo y de los hechos relevantes, relacionados
a las diná micas microfinancieras emprendidas y vinculadas al periodo
correspondiente al primer quinquenio de este siglo, se presentan las siguientes
reflexiones:
El microcrédito aparece en la prá ctica como el eje fundamental del sistema
microfinanciero, tendió a desdibujarse la visió n amplia que pudo tener la
concordancia entre los servicios financieros y no financieros; factores que,
desde el espíritu de la norma, buscan reconocer y articular los productos,
servicios y canales de las prá cticas bancarias tradicionales con mecanismos
educativos y de aprendizajes que emergieron, como demandas o
propuestas provenientes de las prá cticas microfinancieras, en los clientes y
beneficiarios.
Durante el período en menció n, no se llegó a conocer un programa nacional
de educació n que aumentara las capacidades y el talento humano de
quienes trabajaban en el sistema, para atender el desarrollo y la
articulació n, con actores que estaban dentro y fuera de las diná micas
crediticias tradicionales: banca pú blica y privada, sector de las ONG´s y
organismos gubernamentales creados para las microfinanzas.
Aunado a lo anterior, no se percibe una política pú blica que integre y
oriente los recursos a la disposició n del sistema microfinanciero, por
ejemplo: los recursos se otorgan vía crédito o transferencia en forma
independiente, por cada entidad pú blica y/o privada. Incluso, los bancos
pú blicos, de cará cter universal, y los entes microfinancieros pú blicos, no
presentaron algú n grado de coordinació n para la asignació n de
microcréditos, así como otros servicios que el sistema podría estar
demandando, a los fines de escalar eficiencia e impactar en aquellos
aspectos vinculados a las políticas econó micas, como podrían ser el nivel de
empleo, la inflació n e incluso el crecimiento del PIB.
FONDEMI presenta una capacidad de ejecució n, para esos añ os,
relativamente baja, de acuerdo a la informació n suministrada por el Centro
de Documentació n de la Escuela de Gerencia Social.
En los casos del Banco del Pueblo, Banco de la Mujer y los Bancos Pú blicos
regulados por la SUDEBAN, estos presentaron una cartera de microcrédito
con tasas de morosidad muy por encima de las promedio del sistema
financiero.
El sector financiero (en particular, los bancos universales) se abre espacio
en el marco de la exigencia de la norma, ante la dificultad inicial de su
adecuació n a la norma y la coyuntura política de la época.Y así, logra ver
grandes oportunidades y desarrollar prá cticas que van má s allá de su
esquema tradicional, en el manejo de su cartera crediticia, lo que le permite
atender un mercado que permanecía ajeno a sus diná micas de
intermediació n financiera.
Aú n con los esfuerzos de la banca privada, quienes han sobre‐cumplido la
cartera de microcrédito, señ ales de un crecimiento de la demanda del
producto por parte de ese mercado microfinanciero, no se observa una
razó n clara entre el crecimiento de esa cartera y el producto (no petrolero),
tal como lo destaca Rodrigues (2009) en su estudio.
Paralelamente a las experiencias pú blicas y privadas, en particular a la de
las Cajas Rurales, aparecen los Bancomunales, con características distintas
de lo que hasta ahora se venía conociendo como microfinanzas: autó nomas
del Estado, sostenibles financieramente, independientes de las diná micas
bancarias y con arraigos en las comunidades donde se emprenden y
desarrollan.