Karina Batthyány
Capítulo 4 27
MATERNIDAD Y TRABAJO ASALARIADO
Las estrategias de cuidado infantil
de las mujeres en Montevideo
Estudio de caso múltiple
1. Introducción
La relación maternidad-trabajo es un tema aún escasamente investigado en
el Uruguay a pesar del creciente número de trabajadoras madres. El presente
estudio tiene como propósito conocer diversos aspectos relativos a la relación
entre responsabilidades familiares de cuidado infantil y obligaciones laborales
de las mujeres. Es sabido que esta relación plantea tensiones y puede ser un fac-
tor que incide desfavorablemente en las oportunidades laborales en el marco de
las transformaciones de las estructuras familiares.
Se puede analizar esta relación en otro sentido, planteando como hipótesis
que las estrategias adoptadas de cuidado de los niños por parte de las mujeres
madres trabajadoras se ven influenciadas por el sistema normativo en el ámbito
de trabajo, por las posibilidades de acceso a servicios y redes familiares, lo cual
tiene que ver con su ubicación en el sistema de estratificación social. Ésta es una
de las razones por las que se realiza un estudio de caso múltiple, para contrastar
los resultados en función de determinadas condiciones de trabajo.
El ingreso masivo de las mujeres al mercado de trabajo se corresponde con
modificaciones de orden cultural profundamente arraigadas. Estas modificacio-
nes ponen en cuestión la idea de la eficacia de las políticas familiares que se basa-
27 Este capítulo se basa en el trabajo realizado por la autora, en el marco del Proyecto de Investigación “Tra-
bajo y ciudadanía social de las mujeres en Uruguay”, dirigido por Rosario Aguirre, financiado por la CSIC
y la Universidad de la República (UdelaR), Montevideo, Uruguay, 2000-2002.
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Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
ron solamente en las ventajas materiales (asignaciones familiares, primas por hogar
constituido, matrimonio y nacimientos). Más allá de las prestaciones financieras,
se plantea, en efecto, el problema de la articulación de la vida profesional y de la
vida familiar, que debe conducir a una innovación en las políticas, definiendo
nuevas formas de cuidado de las personas dependientes, nuevas formas de orga-
nización del trabajo y una mejor consideración del espacio familiar.
Entre las consideraciones que limitan el proceso de flexibilización de roles,
aparece como relevante la dimensión cultural e ideológica que asigna, por una
parte, un escaso valor al trabajo doméstico y a quien lo realiza, y por la otra,
mantiene un discurso igualitario respecto a las responsabilidades domésticas y
familiares compartidas.
Como se ha mencionado, siguiendo el planteo de M. A. Durán (2000), el ciclo
vital y laboral de mujeres y varones presenta algunas diferencias. Los varones
venden su tiempo en el mercado de trabajo durante un período determinado que
les permite generar derechos suficientes para su automantenimiento y el de sus
hogares, mientras que las mujeres asumen un contrato social implícito que las
relaciona con sus familias durante toda la vida, en la prestación de servicios, sin
límites definidos claramente en el tiempo. En la actualidad, las mujeres intentan
mantener una relación individualizada con el sistema político, económico y ad-
ministrativo, una relación que no se derive de los varones de la familia; pero una
de las condiciones casi indispensables para acceder a este proceso de individua-
ción: el acceso al mercado de trabajo y el logro de la autonomía económica, en-
cuentra fuertes límites en la carga de trabajo doméstico y responsabilidades del
cuidado que se les asigna socialmente.
2. Objetivos y principales dimensiones
Los objetivos planteados en esta investigación son: conocer las principales
estrategias, formales e informales que desarrollan las mujeres uruguayas para
compatibilizar su vida laboral con las responsabilidades familiares, especialmente
las tareas de cuidado y atención de los niños pequeños, y conocer cómo perciben
las trabajadoras las necesidades, obligaciones y responsabilidades del cuidado y
los servicios de proximidad.
Las principales preguntas que dieron origen a este estudio fueron:
• ¿Cuáles son las estrategias de cuidado que desarrollan las trabajadoras
de Montevideo, con hijos menores de 4 años, para asumir las responsabi-
lidades familiares y laborales?
• ¿Qué importancia tiene el trabajo de las mujeres madres para la econo-
mía familiar?
131
Karina Batthyány
• ¿Cómo es la división sexual del trabajo en los hogares, particularmente
en lo que se refiere al cuidado infantil?
• ¿Cuál es el balance que hacen las trabajadoras del significado del trabajo
con relación a las responsabilidades familiares y las responsabilidades
laborales?
• ¿Cuál es la imagen que las trabajadoras tienen de la familia y de la distri-
bución ideal de las responsabilidades familiares?
• ¿Cómo influyen las responsabilidades familiares en la actividad laboral
de las mujeres?
• ¿Qué opiniones tienen respecto a las obligaciones del cuidado y a cómo
deberían asumirse?
Las principales dimensiones abordadas fueron:
1. la caracterización del hogar y la entrevistada;
2. el aporte del salario femenino y la provisión económica del hogar;
3. las redes de apoyo a las cuales recurren para resolver los cuidados infan-
tiles;
4. la opinión y valoración acerca de las responsabilidades y obligaciones
del cuidado;
5. la opinión sobre el reparto ideal con relación a las tareas de cuidado in-
fantil;
6. las necesidades “sentidas” de servicios de cuidado, la valoración de los
servicios de proximidad;
7. el reconocimiento y significado de las desigualdades sociales de género
en el mercado de trabajo;
8. la influencia de las responsabilidades familiares en el desempeño laboral.
3. Estrategia metodológica
Se ha desarrollado una estrategia de estudio de caso múltiple, contemplan-
do tres casos a analizar en dos sectores de actividad económica. Dadas las difi-
cultades para delimitar el universo de madres trabajadoras, y de realizar un es-
tudio representativo, se ha optado por definir casos paradigmáticos donde estu-
diar el fenómeno en cuestión: la relación entre maternidad y trabajo. Optar por
un estudio de casos múltiple permite obtener información sobre mujeres con ca-
racterísticas socioeconómicas y condiciones laborales distintas, permitiendo com-
parar los hallazgos en función de estas variables.
132
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Los casos seleccionados se corresponden con ámbitos laborales de los servi-
cios que han incorporado, en los últimos años, un número creciente de mujeres:
dentro del sector público, la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM); y den-
tro del sector privado, el sector financiero, tomando dos instituciones que lo re-
presentan (un Banco tradicional y una Casa de crédito y préstamos).
El sector financiero ha sido seleccionado teniendo en cuenta que es el sector
que ha presentado la más alta tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo femenina
(en el período 1988-1997 la tasa de crecimiento anual del empleo femenino en los
establecimientos financieros fue de 10.4 frente a una tasa de crecimiento global
del empleo femenino de 4.6).28 Tiene, por otra parte, una importante diferencia-
ción interna: la Banca con una importante y antigua sindicalización y las casas
financieras con una muy reciente, y con fuerte predominio de trabajadoras jóve-
nes.
Un estudio de caso de este tipo no pretende alcanzar representatividad esta-
dística sobre el universo objetivo, sino lograr una aproximación analítica al tema
definido. Además, hace posible la reiteración del estudio en otros ámbitos labora-
les que nucleen mujeres con características socioeconómicas diferentes e inmersas
en otros contextos de trabajo. Según la clasificación que Coller (2000) realiza de
los estudios de caso según el alcance que se proponen, se está ante un estudio de
caso genérico o ejemplar, ya que ilustra acerca de una característica que se en-
cuentra presente en otros casos y que al investigador le interesa estudiar.
A su vez, trabajar con casos que presentan características diferenciales per-
mite contrastar el fenómeno estudiado en función de diversas variables, por ejem-
plo si las estrategias de cuidado adoptadas son independientes del sistema nor-
mativo del ámbito laboral, de la cantidad de horas de trabajo o del salario perci-
bido, o si se ven afectadas por ello. Las variaciones entre un caso y otro permiten
analizar las causas del comportamiento diferenciado.
Es importante señalar algunas consideraciones respecto a la validez y fiabi-
lidad de un estudio de este tipo. Al ir avanzando en un tema sobre el cual la
evidencia empírica es escasa, y al no proponerse alcanzar datos generalizables a
la población de referencia, es necesario priorizar los requisitos relativos a la vali-
dez de constructo y la validez interna de la investigación, dejándose de lado lo
referente a la validez externa, la que implicaría pretensiones de representatividad.
28 Véase Arraigada, Irma, “Globalización y tercerización: ¿oportunidades para la feminización de mercados
y políticas?”, en Revista de Ciencias Sociales Nº 18, Departamento de Sociología, FCS-UdelaR, FCU, Monte-
video, 2000.
133
Karina Batthyány
3.1. Universo de estudio y unidades de análisis
Partiendo del supuesto de que es en los primeros años de vida del niño cuando
se presentan las mayores dificultades para la madre a la hora de insertarse en el
mercado laboral, debido a la menor oferta de servicios de cuidado para niños
pequeños, se limitará el estudio a las madres con hijos menores de 5 años. A su
vez, y por tratarse de un estudio de caso, el universo de estudio encuentra sus
límites en los casos seleccionados, por lo que se hará referencia exclusivamente a
las madres con hijos menores de 5 años de la IMM y del sector financiero, más
precisamente de un Banco tradicional y de una Casa de crédito y préstamos.
Se optó por realizar una encuesta en base a entrevistas, acerca del interés de
las instituciones vinculadas a los casos seleccionados (Comisión de la Mujer de la
IMM y AEBU) en contar con información que al interior de cada caso es repre-
sentativa. Los estudios de caso pueden basarse en técnicas cuantitativas o cua-
litativas. Tal como plantea R. Stake (1994), como una forma de investigación, los
estudios de caso se definen por el interés en el caso seleccionado, no por los mé-
todos de investigación utilizados. Lo importante es la determinación del interés
singular del caso y lo que puede ser aprendido del mismo, no la generalización/
universalización de resultados.
3.2. Estrategia de muestreo y técnica de estudio
Teniendo presente que el estudio de caso no busca la generalización estadís-
tica sino que aspira a un tipo de generalización analítica, se consideró apropiado
realizar el estudio en una muestra de ciento cincuenta unidades distribuidas en-
tre los casos estudiados.
El tipo de muestreo realizado se puede definir como una muestra estratégica
o por conveniencia, dado que la selección de madres a encuestar estuvo sujeta a
diversos factores influyentes.
El primer paso fue conocer el universo de los tres lugares seleccionados para
realizar el estudio. Dada la existencia de diversos factores que intervienen, impo-
sibles de controlar, como ser la localización dentro de cada institución de las
madres con hijos menores de 5 años, las posibilidades de acceso para contactarse
con ellas y la disposición de las trabajadoras a ser encuestadas, la cantidad de
casos seleccionados en cada una de las tres instituciones estuvo condicionado
por estos elementos.
Una decisión metodológica previa al inicio del campo fue contemplar los
distintos sectores de trabajo y cargos existentes, a la hora de seleccionar a las
134
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
entrevistadas, para obtener respuestas de trabajadoras situadas en distintos es-
calafones laborales y con diferentes niveles de ingreso salarial.
A continuación se presenta la información relevada acerca de los univer-
sos de análisis, contrastándola con la muestra obtenida en cada uno de ellos.
CASO 1: Gobierno departamental de Montevideo (Intendencia Municipal
de Montevideo)
En la institución pública (IMM),29 la información obtenida permitió delimi-
tar el universo de madres con hijos menores de 5 años, pudiendo en el muestreo
abarcar a trabajadoras de diversos cargos: profesionales categoría A, analistas de
sistemas e ingenieras en computación, docentes, especializadas y técnicas, admi-
nistrativas, obreras y empleadas de oficio.
• Total de madres con hijos menores de 5 años: 210
• Total de entrevistadas: 84
CASO 2: Sector financiero, Banco privado
En el Banco se logró entrevistar al total de mujeres con las condiciones re-
queridas, que resultan en 18 casos y se distribuyen en los siguientes cargos:
gerentas, subjefas, auxiliares administrativas, oficiales y cajeras.
• Total de madres con hijos menores de 5 años de casa central de Montevi-
deo: 18
• Total de entrevistadas: 18
CASO 3: Sector financiero, Casa de crédito y préstamos
En la Casa de crédito no se obtuvieron datos acerca del universo de madres
con hijos menores de 5 años,30 pero sí el total aproximado de mujeres en la em-
presa.
• Total aproximado de mujeres de casa central en Montevideo: 240
• Total de encuestadas: 48
La información obtenida para delimitar el universo y la muestra de los casos
en el sector financiero, se obtuvo a través de la Asociación de Empleados Banca-
29 En la IMM se contó con el interés y la colaboración explícita de la Comisión de la Mujer, la que facilitó el
acceso a las madres con hijos en edad preescolar y sus sectores de trabajo.
30 La empresa no facilitó el listado de mujeres trabajadoras ni el listado de mujeres madres de niños menores
de 5 años. Ante esta negativa, se realizaron entrevistas con informantes calificados vinculados a la empre-
sa por medio de los cuales pudimos acceder al total aproximado de ambos universos.
135
Karina Batthyány
rios del Uruguay (AEBU),31 más precisamente de la Comisión de Mujeres de este
sindicato bancario. Tanto para el caso del Banco como para la Casa de crédito,
AEBU facilitó el establecimiento de contactos con informantes calificados que
trabajaran en las instituciones seleccionadas. Fueron estas personas quienes brin-
daron la información obtenida.
En el caso del Banco no se tuvo ningún rechazo entre la población objetivo,
por lo que se pudo entrevistar a las 18 trabajadoras que cumplían con los requisi-
tos solicitados.
En la Casa de crédito, fue una informante calificada (trabajadora de la insti-
tución) quien proporcionó, en una entrevista, la cantidad aproximada de muje-
res que ocupan cada cargo. Esta misma persona sirvió de nexo para establecer los
primeros contactos con las encuestadas. Colaboraron también otros miembros
del personal de esta institución, facilitando nombres de trabajadoras con los re-
quisitos definidos.
Técnica empleada
La técnica seleccionada para obtener la información fue la encuesta personal
o entrevista “cara a cara”. El formulario estuvo compuesto mayoritariamente
por preguntas cerradas, complementándose con algunas preguntas abiertas. Las
preguntas se organizaron en cinco áreas temáticas para su relevamiento: compo-
sición familiar y características del hogar, historia laboral y opiniones sobre la
actividad laboral actual, labores domésticas y de cuidado, tiempo libre y salud; y
por último un bloque de preguntas destinadas a temas generales de las mujeres y
de la agenda pública.
3.3. Fecha y cronología del campo
En la primera quincena de julio de 2001 se tuvo el primer acercamiento al
campo, fue en esta fecha que se entablaron los contactos con los informantes ca-
lificados y se realizaron los pretest. En la segunda quincena de este mes se inició
el relevamiento, extendiéndose hasta los primeros días de setiembre.
El tiempo promedio de duración de las encuestas fue de 30 minutos. El nivel
de receptividad obtenido fue altamente satisfactorio en los tres casos. En uno de
éstos no se obtuvo ningún rechazo (Banco privado); en la IMM tan sólo un recha-
zo por razones de falta de tiempo de las trabajadoras; y en la Casa de crédito, si
31 Cabe mencionar que el estudio realizado contó con el apoyo y el interés explícito de la comisión de mujeres
de AEBU.
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Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
bien el número de rechazos ascendió a tres, la razón principal argumentada fue
la falta de tiempo y la dificultad para combinar los horarios domésticos con los
horarios laborales, manifestándose, solamente en un caso, la falta de interés en
participar en el estudio.
4. Presentación de las entrevistadas
4.1. Perfil sociodemográfico
En primer lugar, es pertinente mencionar, que teniendo en cuenta que la
población objetivo de este estudio son madres con hijos en edad preescolar, la
caracterización de estas mujeres, en algunas variables básicas, presenta cierta
homogeneidad.
Las edades de las entrevistadas varían entre 23 y 47 años, dándose la con-
centración mayor entre los 31 y 35 años y la menor entre los 41 y 47. En el tramo
de edad comprendido entre 31 y 35 años se concentra el 37% de las entrevistadas.
Asimismo, se observa una diferencia importante en uno de los grupos seleccio-
nados para el estudio de caso. Dentro del sector financiero, en la Casa de crédito,
el 44% de las entrevistadas es menor de 30 años, como se muestra en el siguiente
cuadro.
Cuadro 30
EDAD DE LAS ENTREVISTADAS SEGÚN SECTOR Y LUGAR DE TRABAJO.
Datos absolutos y porcentajes
Gobierno Sector Financiero
Edad TOTAL Depar- Total Sector Banco Casa de
en tamental Financiero crédito
tramos
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
23 a 30 38 25.3 13 15.5 25 37.9 4 22.2 21 43.8
31 a 35 55 36.7 32 38.1 23 34.8 2 11.1 21 43.8
36 a 40 41 27.3 29 34.5 12 18.2 7 38.9 5 10.4
41 a 47 16 10.7 10 11.9 6 9.1 5 27.8 1 2.1
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
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Karina Batthyány
En lo que se refiere al nivel educativo, éste es considerablemente elevado: El
26% tiene una carrera universitaria completa y el 19% universidad incompleta.
Tan sólo dos casos (1%) tienen primaria completa como último nivel alcanzado.
Al observar las diferencias por lugar de trabajo, es en la IMM donde se encuentra
un mayor porcentaje de profesionales (40%), mientras que en la Casa de crédito
no se encuestó a ninguna madre con universidad completa, como se observa en
el siguiente cuadro.
Cuadro 31
NIVEL EDUCATIVO DE LAS ENTREVISTADAS SEGÚN SECTOR Y LUGAR
DE TRABAJO. Datos absolutos y porcentajes
Sector Financiero Privado
Gobierno
Nivel TOTAL
Departamental Total Sector Banco Casa de
educativo Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Primaria 2 1.3 2 2.4 0 0.0 0 0.0 0 0.0
completa
Secundaria/ 36 24.0 19 22.6 17 25.8 2 11.1 15 31.3
UTU incompl.
Sec./UTU 26 17.3 7 8.3 19 28.8 3 16.7 16 33.3
completa
Terciaria 11 7.3 2 2.4 9 13.6 3 16.7 6 12.5
incompleta
Terciaria 7 4.7 6 7.1 1 1.5 1 5.6 0 0.0
completa
Universidad 29 19.3 14 16.7 15 22.7 4 22.2 11 22.9
incompleta
Universidad 39 26.0 34 40.5 5 7.6 5 27.8 0 0.0
completa
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
Con respecto a la situación conyugal de las entrevistadas, el 85% vive en
pareja, mientras que el 9% son separadas o divorciadas y el 7% solteras. Este alto
porcentaje de mujeres viviendo en pareja, que determina por tanto un alto por-
centaje de hogares de tipo nuclear, se debe al ciclo vital particular de las entrevis-
138
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
tadas en su condición de madres de niños pequeños (de acuerdo a las estadísticas
oficiales, el mayor número de rupturas de pareja se dan con posterioridad a los
siete años de matrimonio).
Cuadro 32
SITUACIÓN CONYUGAL DE LAS ENTREVISTADAS SEGÚN LUGAR Y
SECTOR DE TRABAJO. Datos absolutos y porcentajes
Situación TOTAL Gobierno Sector Financiero Privado
conyugal Departamental Total Sector Casa de
Banco
Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Casada/en pareja 127 84.7 70 84.0 57 86.4 18 100 39 81.3
Divorciada/sep. 13 8.7 7 8.0 6 9.1 0 0.0 6 12.5
Soltera 10 6.7 7 8.0 3 4.5 0 0.0 3 6.3
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
Como se observa en el siguiente cuadro, la mayoría de los hogares de las
entrevistadas son de tipo nuclear. El 75% de ellas vive en un hogar “nuclear con
hijos”, lo que sumado al 9% de madres que viven en un hogar “extendido nuclear
con hijos”, determina que el 84% de las encuestadas viven en un hogar de tipo
biparental. En segundo lugar, se constata un 11% de hogares monoparentales
típicos y un 4% conforma un hogar extendido monoparental con hijos, lo que da
un total de 15% de hogares monoparentales. No se aprecian, al respecto, en los
casos estudiados, diferencias significativas de acuerdo al lugar de trabajo.
Cuadro 33
TIPO DE HOGAR DE LAS ENTREVISTADAS SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos absolutos y porcentajes
Tipo de hogar Total
Casos %
Nuclear con hijos 113 75.3
Monoparental 17 11.3
Extendido nuclear con hijos 14 9.3
Extendido monoparental con hijos 6 4.0
Total 150 100
139
Karina Batthyány
4.2. Situación laboral
La jornada laboral de las encuestadas presenta variaciones según el lugar de
trabajo. Del total de entrevistadas, más del 50% trabaja entre 20 y 40 horas; el 46%,
más de 40 horas semanales; mientras que tan sólo dos casos (correspondientes a
madres con horario reducido por lactancia), lo hacen menos de 20 horas.
Las que trabajan más de 40 horas semanales son mayoritariamente las em-
pleadas de la Casa de crédito (94%). En el caso de la IMM y del Banco, el porcen-
taje de madres que trabaja más de 40 horas ronda el 22 %.
Cuadro 34
HORAS SEMANALES DE TRABAJO SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos absolutos y porcentajes
Horas Sector Financiero Privado
semanales de Gobierno
TOTAL Total Sector Banco Casa de
trabajo Departamental
Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Menos de 20 hrs. 2 1.3 1 1.2 1 1.5 1 5.6 0 0
Entre 20 y 40 hrs. 79 52.7 63 75.0 16 24.2 13 72.2 3 6.3
Más de 40 hrs. 69 46.0 20 23.8 49 74.2 4 22.2 45 93.8
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
Con respecto a la estratificación ocupacional, la selección de las entrevistas
–como se detalló en la sección metodológica–, se realizó cubriendo la gama más
amplia de puestos de trabajo en cada uno de los casos.
En la IMM se relevaron los siguientes cargos: especializadas y técnicas, ad-
ministrativas, obreras y de oficio. A su vez, un elevado porcentaje de las encues-
tas realizadas en la Intendencia corresponde a profesionales, discriminándoselas
en “profesionales categoría A” y “analistas de sistemas e ingenieras en computa-
ción”. También fueron encuestadas algunas docentes. (Anexo 1, Cuadro A).
En los casos correspondientes al Banco se entrevistaron cajeras, auxiliares
administrativas, subjefas y gerentas, abarcando la mayoría de los cargos que la
institución presenta, realizándose un censo en esta institución puesto que se en-
trevistó a todas las mujeres madres de niños menores de 5 años, como ya se ha
mencionado. (Anexo 1, Cuadro B).
En la Casa de crédito, se entrevistaron también, trabajadoras de diferentes
cargos: supervisoras y programadoras, encargadas y auxiliares 1º, auxiliares 2º,
140
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
cajeras y auxiliares 3º, cubriendo la totalidad de la estructura ocupacional. (Anexo
1, Cuadro C).
4.3. Niveles de ingreso32 e inserción ocupacional
En lo que se refiere a los ingresos por el trabajo, por el tipo de casos seleccio-
nados, se encuestó a una población de ingresos medios y altos.33 Obsérvese que
un 15% de las entrevistadas posee ingresos menores a $6.500 (USD 500)34 y un
19% tiene ingresos mayores a $15.000 (USD 1.150). Al observar las diferencias
por lugar de trabajo, es en la Casa de crédito donde se agrupa el mayor porcenta-
je de encuestadas en el nivel menor de ingresos (21%); y en el Banco donde se
concentra el mayor porcentaje de trabajadoras con un ingreso superior a los $15.000
(44%). En la IMM, el 37% de las entrevistadas gana entre $10.000 y $15.000; un
29% gana entre $6.500 y $10.000; y un 21%, más de $15.000. (Anexo 1, cuadro D).
Analizando el aporte económico que realizan estas mujeres a sus hogares, se
observa que en la amplia mayoría de los casos, el mismo es significativo, ubicán-
dose en situación de coprovisión económica. En el cuadro de la página siguiente,
más del 60% de las entrevistadas aportan ingresos aproximados a la mitad del
ingreso total del hogar. Un 23% declaró aportar un poco menos de la mitad; un
27%, la mitad de los ingresos; y un 25%, más de la mitad de éstos.
Por otra parte, el 11% de las entrevistadas, principalmente trabajadoras de la
Casa de crédito, aporta menos de la mitad de los ingresos al total de ingresos del
hogar. A su vez, se aprecia un 13%, cuyos ingresos representan el total de éstos
del hogar (se trata de los hogares monoparentales).
En el caso del sector público, en la IMM, el porcentaje de mujeres en situa-
ción de coprovisión económica es muy importante: el 72% de las mujeres aporta
la mitad o más de los ingresos; en el Banco, el 50% de las mujeres aporta la mitad
o más de los ingresos del hogar; en la Casa de crédito, es el 60% que aporta la
mitad o más de los ingresos, dentro de las cuales el 17% aporta la totalidad de los
ingresos del hogar.
32 Los ingresos fueron medidos a través del salario nominal de las encuestadas. En los casos de multiempleo,
el valor que asume la variable se corresponde con la suma de todos los salarios nominales que la trabajado-
ra percibe.
33 Tómese como referencia, por ejemplo, que el Salario Mínimo Nacional en enero de 2001 era de $1.092
(pesos uruguayos mil noventa y dos). El ingreso promedio de la ocupación principal a fines de 2001 se
situaba en $7.188 para la población en general, siendo de $8.607 para los varones y $5.571 para las mujeres.
34 El valor del dólar norteamericano en julio de 2001 era de 13 pesos uruguayos. En julio de 2002 el país sufrió
una devaluación de la moneda que redujo los salarios en dólares a la mitad de su valor.
141
Karina Batthyány
Cuadro 34
PROPORCIÓN DEL INGRESO DE LA ENTREVISTADA EN EL INGRESO
DEL HOGAR SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos absolutos y porcentuales
Proporción TOTAL Gobierno Sector Financiero Privado
del ingreso Departamental Total Sector Banco Casa de
del hogar IMM Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Bastante menos 17 11.3 5 6.0 12 18.2 1 5.6 11 22.9
de la mitad
Un poco menos 34 22.7 18 21.4 16 24.2 8 44.4 8 16.7
de la mitad
La mitad de los 41 27.3 28 33.3 13 19.7 3 16.7 10 20.8
ingresos
Más de la mitad 38 25.3 21 25.0 17 25.8 6 33.3 11 22.9
de los ingresos
El total de los 20 13.3 12 14.3 8 12.1 0 0.0 8 16.7
ingresos
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
Estas cifras, y las relacionadas con la tendencia general a nivel de los hoga-
res en Uruguay, evidencian que el aporte de las mujeres a los hogares en este
estrato ocupacional está lejos de ser un aporte complementario, secundario o
menor. En este sentido, el mito del hombre proveedor del sustento económico de
los hogares parecería develarse con estos datos. Estas mujeres trabajan y aportan
un porcentaje significativo de los ingresos totales del hogar.
Como se ha evidenciado en estudios anteriores,35 el modelo de dos provee-
dores económicos en el hogar es una opción cada vez más generalizada en la
población, que si bien responde a razones económicas, también lo hace por otras
motivos de índole no económicas. Las razones económicas son las que movilizan
más bien a los sectores de menores recursos en los que prevalecen valores tradi-
cionales acerca de la división sexual del trabajo en el hogar y la permanencia de
las mujeres en la esfera doméstica. En cambio, en los sectores con mejor situación
económica, con altos niveles de educación, prevalecen valores por lo general com-
partidos por ambos cónyuges que aprecian la realización y autonomía personal.
35 Entre otros: Wainerman, C.; Heredia, M., “El trabajo en familias de dobles proveedores. Producción y
reproducción”, Ponencia en el III Congreso sudamericano de ALAST, Buenos Aires, 2000.
142
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
En el siguiente cuadro las entrevistadas manifiestan las razones por las cua-
les trabajan. Es ampliamente mayoritario (78%) la mención a la “necesidad de
ingreso en el hogar” como razón principal del trabajo. Luego, motivos como “inde-
pendencia económica” (9%) y realización personal (6%) aparecen en siguiente
orden de importancia. Si se distingue entre los casos estudiados, se encuentra que
la razón “necesidad del ingreso en el hogar” es mayor, en términos relativos, en la
Casa de crédito, allí el 85% de las encuestadas manifiesta esta razón como moti-
vadora para su inserción laboral. En el mismo sector, las empleadas bancarias
sostienen este fundamento, en un 67% de los casos; y las de la IMM, en un 76%.
Cuadro 35
PRINCIPAL RAZÓN POR LA QUE TRABAJA. En porcentajes
Gobierno Sector Financiero
Principal razón por la que trabaja
Depart. Banco C. Crédito Total
Necesidad del ingreso en el hogar 76.2 66.7 85.4 78.0
Para tener independencia económica 9.5 11.1 8.3 9.3
Por realización personal 9.5 5.6 0 6.0
Gusto por el oficio o profesión 4.8 5.6 2.1 4.0
Porque todas las personas deben trabajar 0 11.1 2.1 2.0
Para vincularse con otras personas 0 0 0 0.0
Para librarse del trabajo de casa 0 0 2.1 0.7
Total 100% 100% 100% 100%
4.4. Expectativas laborales
Con respecto a las preferencias laborales de las entrevistadas para su futuro,
un 67% de las mismas optaría por permanecer en el mismo lugar de trabajo, ya
sea en iguales condiciones (32%), o trabajando más horas y ganando más (35%).
Estas preferencias muestran diferencias según los casos estudiados. La mi-
tad de las empleadas en el sector público quisiera trabajar más horas y ganar más
en el mismo lugar de trabajo; mientras que entre las empleadas del sector finan-
ciero privado se invierte esta relación: el 42% prefiere seguir en las mismas con-
diciones y el 17% trabajar más y ganar más.
143
Karina Batthyány
El porcentaje de mujeres que optaría por trabajar en la casa remuneradamente,
asciende al 20%; siendo algo superior (25%) en el sector financiero que en el pú-
blico (17%). Resulta importante que una de cada cinco mujeres declare su prefe-
rencia por trabajar en la casa de manera remunerada, pues se trata de una opción
poco desarrollada aún en el Uruguay, no así en otros países como los europeos.
Quizás la inclinación por esta preferencia laboral se deba a su condición de ma-
dres de hijos pequeños, tomando esto como una opción que les “facilitaría” la
articulación entre los roles productivos y reproductivos.
Paralelamente, el 70% de las entrevistadas declara que no desea trabajar más
horas. Esta negativa es considerablemente mayor (88%) entre las empleadas del
sector financiero que entre las del sector público (56%). Es importante recordar
que las funcionarias del gobierno departamental trabajan en su mayoría entre 20
y 40 horas semanales, mientras que en el sector financiero predominan los casos
que trabajan más de 40 horas.
Cuadro 36
PREFERENCIA LABORAL SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos absolutos y porcentuales
Gobierno Sector
Total
Preferencia laboral departamental Financiero
casos % casos % casos %
Seguir en el mismo trabajo en 48 32.2 21 25.0 27 41.5
iguales condiciones
Trabajar más horas y ganar 52 34.9 41 48.8 11 16.9
más en el mismo lugar
Trabajar menos horas y ganar 15 10.1 5 6.0 10 15.4
menos en el mismo lugar
Trabajar en la casa de forma 30 20.1 14 16.7 16 24.6
remunerada
No trabajar 4 2.7 3 3.6 1 1.5
Total 150 100 84 100 66 100
El deseo de las entrevistadas de trabajar más horas también varía según el
lugar de trabajo. Mientras en el sector financiero sólo el 12% declara querer tra-
baja más horas, en el sector público el 44% sí estaría dispuesto a hacerlo. (Anexo
1, Cuadro E).
144
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Entre quienes declaran no querer trabajar más horas, la razón mencionada
con mayor frecuencia es “por los hijos” (55,2% del total). La siguiente, en fre-
cuencia de menciones, con el 17%, es “considerar que se trabaja suficiente, o que
el horario es adecuado”. En estas categorías no se observan diferencias impor-
tantes entre las encuestadas de la IMM y las del sector financiero. (Anexo 1, Cua-
dro F).
La razón económica es la preponderante entre quienes declaran querer tra-
bajar más horas.
Con la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, una serie de servi-
cios y tareas que tradicionalmente era desarrollados por ella, necesitan ser
reevaluados, reorganizados, modificando la distribución social y sexual de tra-
bajo imperante. Las mujeres han desempeñado tradicionalmente tres funciones
clave para la supervivencia de la sociedad: “la gestación de nuevas vidas, la presta-
ción directa de todos los servicios básicos al conjunto de la sociedad por medio de los
hogares (alimentación, cuidado de la salud, vestido, atención de viviendas, socialización
inicial, etc.) y la cohesión afectiva y expresiva” (Durán, 2000, op cit.). Estas tres fun-
ciones siguen siendo básicas para la estructuración social; la pregunta a formu-
larse es: si la igualdad entre los géneros se desarrolla, ¿qué sucederá con las fun-
ciones diferentes que hasta ahora se les asignaban a unos y otras?
5. Estrategias diferenciales para el cuidado de los niños
Frente a la masiva incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, lo
más común es que el cambio en su participación económica, no implique una
reestructuración del hogar: no hay redistribución de tareas y responsabilidades
hacia los miembros varones, las mujeres ven sobrecargadas sus labores y se im-
pone la ayuda de otros integrantes del núcleo familiar y de las redes de parentes-
co. No existe una política nacional integrada relativa a los servicios de cuidado
infantil, actuando en esta esfera varias instituciones y programas públicos y pri-
vados, formales e informales, como pudo observarse en el apartado anterior.
Entonces, ¿cuáles son las estrategias de cuidado que llevan adelante las muje-
res?, ¿a qué tipo de servicios recurren?
5.1. Modalidades de cuidado infantil
Una de las primeras tensiones a resolver, es la atención de los niños mientras
sus padres, especialmente su madre, desarrollan sus actividades laborales. Las
opciones posibles cubren distintas alternativas, desde las institucionales
145
Karina Batthyány
(guarderías o jardines), hasta modalidades más informales, como la permanen-
cia en la casa del niño a cargo de familiares o trabajadoras domésticas, o el cuida-
do de amigos o vecinos.
La mayoría de las entrevistadas recurre a la estrategia del cuidado institucio-
nal de manera preferencial, es decir, dejar a su hijo en una guardería o jardín, al
menos en parte de su horario laboral, como se aprecia en el siguiente cuadro.
Cuadro 38
LUGAR DE PERMANENCIA DE LOS NIÑOS MIENTRAS LA MADRE
TRABAJA (RESPUESTA MÚLTIPLE). 36 Datos porcentuales
Servicio de cuidado Gob. Dep. Sector Financiero
Total IMM Banco C. Crédito
Guardería o Jardín público 9.3 9.5 11.1 10.4
Guardería o Jardín privado 56.7 60.7 72.2 56.3
En la casa de vecina con pago 4.0 2.4 0.0 8.3
En la casa de vecina sin pago 1.3 1.2 5.6 0.0
En la casa de un familiar 16.0 10.7 22.2 22.9
En la propia casa 49.3 47.6 50.0 52.1
Otra modalidad de cuidado importante utilizada por casi el 50% de las en-
trevistadas, es la permanencia del niño en la casa, al cuidado de personal domés-
tico. Al respecto es importante señalar que aquellas madres que recurren a esta
estrategia de cuidado, cuentan en su amplia mayoría con servicio doméstico dia-
rio en sus hogares. El 49% de las madres encuestadas declara que sus hijos se
quedan en la casa mientras ellas trabajan, ya sea la totalidad de su horario de
trabajo o un lapso del mismo. Se observa que la permanencia de los niños en la
casa está relacionada con la tenencia de empleada doméstica: el 88% de quienes
tienen empleada diariamente, permanecen en la casa; tan sólo el 37% de quienes
no cuentan nunca con empleada, lo hacen.
Por otro lado, un 20% recurre a estrategias que implican seguramente un
gasto económico menor, como por ejemplo, dejar el o los niños en casa de un
familiar o vecina. En todos los casos se trata de estrategias múltiples, que se com-
binan entre sí para atender distintos momentos del día.
36 Ante esta pregunta las madres podían responder todas las opciones que correspondieran, por lo que al
tratarse de una pregunta de respuesta múltiple, los porcentajes no suman 100.
146
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Si se analizan estas estrategias según los casos estudiados, se constata que la
mayoría de las mujeres recurre al cuidado institucional ofrecido por jardines o
guarderías como estrategia de cuidado para sus hijos, al menos algunas horas al
día. Las trabajadoras de la IMM recurren a esta solución en un 70% y las del
sector privado: 83% en el caso del Banco y 67% en la Casa de crédito.
La siguiente estrategia de cuidado es la permanencia del niño en la casa
mientras la madre trabaja, atendido por personal doméstico o familiares. En este
caso hay una diferencia entre el sector público y el financiero, siendo el porcenta-
je de mujeres que recurre a esta modalidad de cuidado algo mayor en el sector
financiero que en la IMM. Obsérvese a su vez, que las trabajadoras de la Casa de
crédito optan más por esta modalidad que las del Banco.
En el cuadro referido figura también la importancia de las redes familiares
en el cuidado y atención de los niños pequeños, así como la baja incidencia de la
cobertura pública o estatal para estos niños. Del total de entrevistadas, un 9%
envía a sus hijos menores a una guardería o jardín público, no habiendo diferen-
cias significativas en los casos estudiados. Con respecto a las redes familiares, un
16% del total de encuestadas recurre, al menos durante algunas horas del día, a
esta modalidad de cuidado, dejar el niño en la casa de un familiar mientras traba-
ja. En los casos estudiados, la diferencia en este punto es significativa: las trabaja-
doras del sector financiero (Banco y Casa de crédito) son porcentualmente el do-
ble (22%), con respecto a las trabajadoras de la IMM (11%), las que recurren a un
familiar para cuidar a sus hijos.
Se debe destacar que la opción de dejar el niño a cuidado de una vecina a
cambio de un pago económico, es un recurso utilizado principalmente por las
trabajadoras de la Casa de crédito dentro del sector financiero; siendo menor su
importancia entre las trabajadoras de la IMM. Se recuerda que las trabajadoras
de la Casa de crédito son las promedialmente peor remuneradas, resultando, por
tanto, esta estrategia de cuidado informal, más económica para ellas.
5.2. Cuidado institucional: utilización y tipo de servicios
Ambos sectores de trabajadoras entrevistadas cuentan con servicios de
guarderías asociados a la institución en la que trabajan o al sindicato de la misma.
De acuerdo a un relevamiento realizado anteriormente,37 la guardería de la
IMM atiende niños de entre 2 y 4 años de edad, cubriendo 6 horas diarias de
atención, con servicios de alimentación incluidos; en el momento del relevamiento
37 Batthyány, Karina, Respuestas institucionales a las necesidades de cuidado infantil en el Uruguay. Diagnóstico de
situación, FCS-DS, en edición, Montevideo, diciembre 2001.
147
Karina Batthyány
atendía 126 niños hijos de funcionarios de la institución. El financiamiento es
conjunto entre la IMM y el aporte de los padres.
La guardería de AEBU es una guardería privada asociada al sindicato, atien-
de niños entre 18 meses y 5 años de edad. En el momento del relevamiento, aten-
día 368 niños. Su horario de cobertura es de hasta 9 horas diarias, brindándose
servicios de alimentación, deportes, computación y recreación.
De las trabajadoras de la IMM que envían sus hijos a jardín o guardería, un
34% utiliza el servicio de la institución. A su vez, un 52% opta por enviar a sus
hijos a jardines privados (particulares o de colegios). Un 10% de los niños asiste a
jardines públicos de ANEP y un 3% a jardines del Plan CAIF. (Cuadro 39).
Cuadro 39
TIPO DE JARDÍN O GUARDERÍA A LA QUE ASISTEN LOS NIÑOS
Datos absolutos y porcentuales
Tipo de jardín o guardería Gob. Depart. Sector Financiero
a que asisten los niños Total IMM Banco C. Crédito
casos % casos % casos % casos %
Jardín privado particular 43 40.6 19 32.2 5 33.3 19 59.4
Jardín privado Sindical AEBU 9 8.5 - - 7 46.7 2 6.3
Jardín privado IMM 20 18.9 20 33.9 - - - -
Jardín de colegio privado 19 17.9 12 20.3 1 6.7 6 18.8
Jardín público ANEP 12 11.3 6 10.2 2 13.3 4 12.5
Jardín público Iname/CAIF 3 2.8 2 3.4 - - 1 3.1
Total 106 100 59 100 15 100 32 100
Las trabajadoras del sector financiero, como ya se mencionara, disponen de
una guardería y jardín vinculados al sindicato de empleados bancarios. En el
caso del Banco, de los niños que asisten a guardería, un 47% lo hace al jardín de
AEBU; un 40% a otros jardines privados; y un 13% a jardines públicos de ANEP.
En la Casa de crédito, la utilización del jardín de infantes de AEBU es
significativamente menor: tan sólo un 6% envía sus hijos allí. El 78% de estas
madres manda a sus hijos a otros jardines privados y un 12% a jardines públicos.
A su vez, en este caso, un 3% utiliza los Planes CAIF. Las razones nuevamente
pueden asociarse a factores económicos: se trata de las trabajadoras con niveles
148
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
salariales menores, y el costo del servicio de guardería de AEBU es mayor al de
otros servicios privados o al Plan CAIF.
Las combinaciones de modalidades de cuidado tienen directa relación con el
horario semanal de trabajo de las madres. En el cuadro siguiente se observa la
relación –para aquellos niños que asisten a guarderías o jardines–, entre el núme-
ro de horas de trabajo de la madre y el tiempo de permanencia de los niños en la
institución, en los casos estudiados. En la IMM, la relación entre horario de traba-
jo de la madre y cantidad de horas de permanencia en la guardería presenta
algunas singularidades. Las madres que trabajan menos de 40 horas, en un 56%
envía entre 4 y 6 horas a sus hijos al jardín, mientras que las que trabajan más de
40 horas, se distribuyen en un 31% que los envía hasta 4 horas y un 38% que los
envía entre 4 y 6 horas. A su vez, un 23% los envía entre 6 y 8 horas. Este porcen-
taje es significativamente mayor que en el caso de las madres que trabajan menos
de 40 horas.
Cuadro 40
NÚMERO DE HORAS DE PERMANENCIA EN EL JARDÍN SEGÚN HORAS
DE TRABAJO SEMANAL DE LA MADRE. Datos porcentuales
Horas semanales de trabajo de la madre
Horas en el Gob. Departamental Banco Casa Crédito
jardín Entre 20 Más de Entre 20 Más de Entre 20 Más de
y 40 hrs. 40 hrs. y 40 hrs. 40 hrs. y 40 hrs. 40 hrs.
0 a 4 hrs. 34.1 30.8 62.5 50.0 33.3 42.9
4 a 6 hrs. 56.1 38.5 12.5 25.0 0.0 7.1
6 a 8 hrs. 7.3 23.1 25.0 25.0 33.3 28.6
Más de 8 hrs. 2.4 7.7 0.0 0.0 33.3 21.4
Total 100 100 100 100 100 100
Dentro del sector financiero, hay una diferencia importante entre los casos
estudiados. Mientras la tendencia para las madres que trabajan en el Banco, es a
enviar pocas horas a sus hijos al jardín –tanto las que trabajan menos de 40 horas,
como las que trabajan más de 40 horas–, en la Casa de crédito un alto porcentaje
opta por horarios de cobertura superiores a las 6 horas diarias. Seguramente esto
se debe a que las mujeres del Banco, al contar promedialmente con ingresos sala-
riales superiores, combinan estrategias de cuidado, opción que requiere de ma-
yores recursos económicos; como por ejemplo, enviar a sus hijos algunas horas al
día al jardín y luego contar con personal doméstico para cuidarlo en el hogar. A
149
Karina Batthyány
su vez, esto plantea la interrogante sobre el valor social de los servicios de cuida-
do y la valoración que realizan las mujeres de los mismos; es decir, la decisión de
enviar un niño a un centro de cuidados, ¿se basa exclusivamente en la necesidad
de que esté atendido mientras sus responsables trabajan, o tiene componentes de
otro tipo vinculados a la valoración de la educación inicial, al desarrollo del niño?
Esto estaría indicando, a su vez, la combinación de estrategias de cuidado de
acuerdo a la posibilidad de, por un lado, contar con redes familiares o sociales de
apoyo, y por otro, de pagar por un servicio complementario (servicio doméstico
o similar) de cuidados.
5.3. Apoyos no institucionales de cuidado
En el siguiente cuadro se encuentra la información referente a las alternati-
vas de apoyo para el cuidado de los hijos pequeños, ¿a quiénes y con qué fre-
cuencia recurren las mujeres para resolver situaciones más puntuales de cuidado
de sus hijos pequeños, más allá de la organización diaria del tema? Éste es sin
duda un punto importante pues permite aproximarse a las estrategias más infor-
males de cuidado, a las estrategias que complementan, diaria u ocasionalmente,
las soluciones antes vistas.
Cuadro 41
ALTERNATIVAS DE APOYO NO INSTITUCIONAL PARA EL CUIDADO
DE LOS HIJOS. Datos porcentuales
Total
Alternativas de apoyo para
el cuidado de los hijos Diario Algún día a Nunca Total
la semana
Apoyo de la madre 28.7 31.3 40.0 100.0
Apoyo del padre 8.0 16.0 76.0 100.0
Apoyo de la suegra 11.3 18.7 70.0 100.0
Apoyo del suegro 6.0 10.7 83.3 100.0
Apoyo de otro familiar de ella 10.0 28.7 61.3 100.0
Apoyo de otro familiar del padre del niño 3.3 10.0 86.7 100.0
Quedan a cargo de hermanos mayores 1.3 2.7 96.0 100.0
Empleada doméstica con retiro 22.7 7.3 70.0 100.0
Empleada doméstica con cama 0.7 0.7 98.7 100.0
150
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Una primera constatación al respecto es que el funcionamiento de redes fa-
miliares o informales de cuidado presenta cortes claros de género. En el cuadro
anterior se muestra con claridad que los medios a los que se apela son recursos o
redes constituidos esencialmente por mujeres. Mientras que las redes de apoyo
conformadas por varones parecen no tener una presencia importante, la solidari-
dad de género femenina parece imponerse. Dentro de las redes femeninas, a su
vez, priman las ayudas brindadas por las relaciones de parentesco sanguíneas, es
decir, las mujeres de la familia materna.
La alternativa de apoyo más frecuentemente utilizada es la de la madre de la
entrevistada: 29% diariamente y 31% semanalmente. La empleada doméstica con
retiro es la siguiente estrategia de apoyo utilizada diariamente por el 23% de las
entrevistadas, y algún día de la semana, por el 7%. La suegra o abuela paterna
brinda apoyo diario al 11% de las madres encuestadas, y algún día de la semana,
al 19%.
Cuadro 42
ALTERNATIVAS DE APOYO NO INSTITUCIONAL
PARA EL CUIDADO DE LOS HIJOS SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos porcentuales
Alternativas de Gob. Departamental Sector Financiero
apoyo al cuidado
IMM Banco C. de Crédito
1. 2. 3. Tot. 1. 2. 3. Tot. 1. 2. 3. Tot.
Apoyo madre 22.6 31.0 46.4 100 27.8 38.9 33.3 100 39.6 29.2 31.3 100
Apoyo padre 10.7 14.3 75.0 100 5.6 11.1 83.3 100 4.2 20.8 75.0 100
Apoyo suegra 7.1 16.7 76.2 100 11.1 33.3 55.6 100 18.8 16.7 64.6 100
Apoyo suegro 6.0 8.3 85.7 100 11.1 11.1 77.8 100 4.2 14.6 81.3 100
Apoyo familiar 10.7 27.4 61.9 100 0.0 33.3 66.7 100 12.5 29.2 58.3 100
de ella
Apoyo familiar 2.4 11.9 85.7 100 0.0 11.1 88.9 100 6.3 6.3 87.5 100
padre del niño
A cargo de herma- 2.4 2.4 95.2 100 11.1 88.9 0.0 100 0.0 0.0 100 100
nos mayores
Empleada doméstica 17.9 9.5 72.6 100 55.6 5.6 38.9 100 18.8 4.2 77.1 100
c/retiro
Empleada doméstica 1.2 1.2 97.6 100 0.0 0.0 100 100 0.0 0.0 100 100
c/cama
151
Karina Batthyány
En cuanto a los apoyos masculinos, se observa que su participación es muy
reducida: el 80% promedialmente de las entrevistadas declara no recibir apoyo
por parte de los abuelos varones en ninguna ocasión.
Si se analizan estos apoyos de acuerdo al lugar de trabajo, se encuentran
algunas diferencias significativas como se ejemplifica en el cuadro anterior.
En todos los casos, el apoyo más recurrente es el de la abuela materna del
niño, siendo más importante dentro del sector financiero, particularmente en la
Casa de crédito. El siguiente apoyo en importancia es la existencia de personal
doméstico, particularmente importante entre las empleadas bancarias.
Como se observa, muchas mujeres recurren a la “compra” de determinados
servicios en el mercado ante la casi total ausencia de opciones públicas o comuni-
tarias. ¿Qué porcentaje de sus ingresos destinan las mujeres para acceder a esos
servicios?
5.4 Ingresos salariales y gastos en servicios de cuidado infantil
El gasto que realizan en servicios de cuidado infantil las mujeres que traba-
jan, se ha calculado en relación a su ingreso salarial. Se lo ha considerado un
gasto que “pagan” las mujeres –no como un gasto familiar como puede ser el de
alimentación, educación o vestimenta–, sino como un gasto que se vincula con el
costo de oportunidad de trabajar o no, para las mujeres.
En este estudio de caso, tomando como referencia el ingreso de las mujeres
que pagan un jardín, se observa que del total de las encuestadas, casi el 50% de
las mujeres destina hasta un 10% de sus ingresos al pago de guarderías. Un 23%
dispone de entre un 10 y un 15%, mientras que un 12% llega a gastar en servicio
de guardería entre un 15 y un 20% de sus ingresos, siendo este gasto para un 17%
de las entrevistadas, mayor al 20% de sus ingresos.
Las modalidades de prestación de servicios de cuidado infantil son muy di-
versas. En los casos estudiados, se observa una situación diferente entre el sector
público y el privado.
La IMM tiene un servicio de guardería para sus funcionarios cuya modali-
dad de financiamiento implica que el monto de la cuota equivale al 2% del sala-
rio del funcionario. El 39% de las trabajadoras de la IMM destina menos del 5%
de su salario al pago de la guardería. Las trabajadoras de la IMM que destinan
más del 5% de su salario son seguramente aquellas que optaron por otra modali-
dad de cuidado o guardería. Obsérvese que la diferencia entre el porcentaje de
los ingresos destinados por las trabajadoras del sector público y las del sector
152
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Cuadro 43
PROPORCIÓN DEL MONTO DE LA(S) CUOTA(S) DE LA(S) GUARDERÍA(S)
SOBRE EL INGRESO NOMINAL DE LA ENCUESTADA
SEGÚN LUGAR DE TRABAJO. Datos porcentuales y absolutos
Proporción de la TOTAL Gobierno Sector Financiero Privado
cuota sobre el Departamental Total Sector
Banco Casa de
ingreso nominal Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Del 1al 5% 21 23.3 20 39.2 1 2.6 0 0 1 3.6
Del 5 al 10% 22 24.4 8 15.7 14 35.9 6 54.5 8 28.6
Del 10 al 15% 21 23.3 10 19.6 11 28.2 3 27.3 8 28.6
Del 15 al 20% 11 12.2 5 9.8 6 15.4 2 18.2 4 14.3
Más del 20% 15 16.7 8 15.7 7 17.9 0 0 7 25.0
Total 90 100 51 100 39 100 11 100 28 100
privado, es realmente significativa. Más del 50% de las trabajadoras de la IMM
destinan menos del 10% de sus ingresos a la cuota de las guarderías.
En el sector privado, la concentración mayor se da entre el 5 y el 15% del
salario (64% de las mujeres). Asimismo, al interior de este sector se constatan
también diferencias en los dos casos estudiados, siendo la proporción del aporte
de las trabajadoras de la Casa de crédito para el cuidado de sus hijos, sensible-
mente mayor, seguramente debido a los menores salarios.
6. Distribución de las tareas de cuidado de los hijos pequeños
6.1. División sexual de las tareas de cuidado infantil
Con el propósito de conocer la distribución de las tareas de cuidado al inte-
rior del hogar y las redes de apoyo con las que cuentan las mujeres para conciliar
su vida laboral y familiar, se solicitó a las entrevistadas que indicaran en una lista
de tareas, quiénes las realizaban y en qué proporción. Por ejemplo, la tarea de
alimentar a los niños: cómo se distribuía entre las distintas personas, qué porcen-
taje realizaba la madre, cuál el padre, cuál otros integrantes del hogar o las redes
de apoyo.
153
Karina Batthyány
En este punto no se observan diferencias significativas, en los casos estudia-
dos, entre el sector público y el sector financiero privado, por tanto a los efectos
de facilitar la lectura y análisis de la información, se trabajará con el total de
entrevistadas, como se aprecia en el siguiente cuadro.
Cuadro 44
SUMATORIA DE LOS PUNTAJES ASIGNADOS A CADA PERSONA EN
FUNCIÓN DE LA REALIZACIÓN DE CADA TAREA
(total a repartir en cada tarea: 10 puntos).38 Datos porcentuales y absolutos
TAREAS Madre Padre Abuela Abuelo Abuela Abuelo Servicio Otro TOTAL
materna materno paterna paterno doméstico
Dar comida a 48.7 14.5 12.1 0.7 4.1 0 8.3 11.5 100
los niños (731) (218) (182) (11) (61) (0) (124) (173) (1.500)
Atender, vigilar 51.4 26.3 11.6 0.6 2.9 0.2 7.8 2.3 100
niños en casa (745) (381) (168) (8) (43) (3) (117) (35) (1.500)
Llevar y traer 45.9 26 5.6 1.8 0.9 1.5 5 13.4 100
niños al jardín (495) (280) (61) (19) (10) (16) (54) (145) (1.080)
Atender niños 74.3 24.4 1 0 0 0 0.3 0 100
por la noche (1.114) (366) (15) (0) (0) (0) (5) (0) (1.500)
Llevar niños 73.6 25.1 0.5 0.7 0.1 0.1 0 0 100
al médico (1.104) (377) (7) (10) (1) (1) (0) (0) (1.500)
Atención de la 69.6 27.8 1.2 0 0 0 1.1 0.3 100
actividad extraescolar (682) (272) (12) (0) (0) (0) (11) (3) (980)
Relación con jardín, 69.3 27.5 2.2 0 0 0 1.0 0 100
hablar con maestras (721) (286) (23) (0) (0) (0) (10) (0) (1.040)
Quedarse en casa 74.4 13.4 6.2 0.2 0.7 0.6 3.6 0.9 100
si están enfermos (1.079) (195) (90) (3) (10) (8) (52) (13) (1.450)
Retarlos 58.1 36.1 3.5 0.7 0.3 0 0.9 0.4 100
(790) (491) (48) (10) (4) (0) (12) (5) (1.360)
Bañarlos 70.6 21.9 2.3 0 0.3 0 3.4 1.5 100
(1.059) (328) (34) (0) (5) (0) (51) (23) (1.500)
Vestirlos 68.4 21.3 4.3 0 0.9 0.1 2.6 2.3 100
(1026) (320) (65) (0) (13) (2) (39) (35) (1.500)
Hacerlos dormir 71.6 25.4 1.3 0 0 0 0.5 1.1 100
(1.017) (362) (19) (0) (0) (0) (7) (15) (1.420)
38 Los porcentajes se asignaron por filas, y representan la proporción en que cada una de las personas men-
cionadas realiza cada una de estas tareas relacionadas con el cuidado de los niños.
154
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
El primer elemento que sobresale en la distribución de las tareas de cuidado,
es que se observa una preponderancia de la madre en la realización de todas las
tareas mencionadas, y en algunas de ellas su participación es aún más considera-
ble. Las tres tareas en que las entrevistadas tienen una mayor participación son:
“quedarse en casa cuando están enfermos” (74%), “atender a los niños por la
noche” (74%) y “llevarlos al médico” (74%), tareas que afectan directamente las
actividades laborales de las madres, generando ausentismo o cansancio por mal
descanso nocturno.
Por el contrario, las tres tareas donde su participación es menor son: “llevar
y traer a los niños al jardín” (46%), “dar comida a los niños” (49%) y “atenderlos
y vigilarlos en la casa” (51%). De todas formas, en las tareas en que se observa
una menor participación femenina, ésta es porcentualmente alta: se ubica en tor-
no al 50%; es decir, la mitad de las acciones y el tiempo requerido por esas tareas,
son realizadas por la madre.
En cuanto al padre de los niños, es remarcable que su contribución en cual-
quiera de las tareas relevadas, de acuerdo a las opiniones de las entrevistadas, no
supera en ningún caso el 40%. Las tres donde su participación es mayor son:
“retarlos” (36%), “atención de la actividad extraescolar” (28%), “relaciones con
el jardín, hablar con las maestras” (27%). Por el contrario, las actividades en que
hay una menor contribución paterna son: “quedarse en casa cuando están enfer-
mos” (13%) y “dar comida a los niños” (14%).
Obsérvese que la división sexual del trabajo de cuidado al interior de los ho-
gares sigue líneas de género muy definidas en el tipo de tareas que realizan ma-
dres y padres, y también en la intensidad y cantidad de tiempo dedicado a las
mismas. Las tareas que realizan las madres están más vinculadas a la atención
directa de los niños y a la respuesta, en el caso de situaciones críticas o de urgen-
cia, como la enfermedad. Las que realizan los padres son tareas más de tipo
orientadoras, que no requieren de una rutina cotidiana en la mayoría de los casos.
Estas características, en los casos estudiados, sugieren que el cambio en las
relaciones de género en las generaciones más jóvenes es todavía lento y aún se
mantiene una división de las tareas de cuidado de los hijos, entre varones y mu-
jeres. Al respecto es interesante recordar que estudios anteriores39 realizados en
varios países, señalan que en las familias de doble proveedor económico la con-
ducta de los varones está menos marcada por el género cuando actúan como
padres, que cuando actúan como esposos; es decir, que los varones participan
más con los hijos que con el hogar. El ámbito de trabajo doméstico es definido
como femenino, mientras que el de la crianza de los hijos es una empresa más
39 Véase, por ejemplo: García y Oliveira (1994), García (1995), Alméras (1997), Grupo Iniciativa Mujeres (1999),
Wainerman (2000), García y Oliveira (2001).
155
Karina Batthyány
compartida entre varones y mujeres. Parecería que la paternidad se está transfor-
mando y no se agota ya en la provisión económica del hogar, aunque se está aún
lejos de niveles de equidad en el cuidado de los hijos, tanto en la cantidad de
tiempo dedicado como en el tipo de tareas realizadas por unos y otras.
6.2. El deber ser en la división de tareas
Cuando se indaga en torno a cómo debe ser la división de tareas y las res-
ponsabilidades del cuidado, la aspiración planteada por la totalidad de las entre-
vistadas es el compartir las tareas en sus distintas dimensiones: de cuidado, de
mantenimiento físico del hogar, de decisiones, etc. Para todas las tareas nombra-
das, el porcentaje de mujeres que considera que deben realizarse conjuntamente,
es superior al 90%. La única tarea en la que el porcentaje a favor de ambos es
menor al 90% es “realizar reparaciones domésticas”, donde un 34% considera
que el hombre debe ser el mayor responsable.
Cuadro 45
OPINIÓN SOBRE QUIÉN DEBE SER EL PRINCIPAL RESPONSABLE
DE EFECTUAR LAS LABORES FAMILIARES. Datos porcentuales
Total
Tareas en el hogar 1. Hombre 2. Mujer 3. Ambos Total
Dar apoyo escolar a los hijos 0.0 0.7 99.3 100.0
Mantener limpio y ordenado el hogar 0.0 4.7 95.3 100.0
Aportar económicamente al hogar 2.0 0.0 98.0 100.0
Realizar reparaciones domésticas 34.0 0.0 66.0 100.0
Tomar decisiones respecto a los niños 0.0 3.3 96.7 100.0
Tomar decisiones respecto a los gastos
del hogar 1.3 5.3 93.3 100.0
No existen diferencias entre la percepción de las entrevistadas del sector
público y del sector financiero, por lo que la información se presenta agregada.
En este punto, al igual que en otros estudios realizados a nivel internacio-
nal,40 se sugiere la idea de que en relación a la división sexual de las tareas domés-
40 Por ejemplo: Alméras (1997) y Grupo Iniciativa Mujeres (1994).
156
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
ticas, existe una distancia entre los que se considera ideal y lo que efectivamente
se hace. Son más las personas que expresan que las tareas deberían ser comparti-
das que aquellos que efectivamente las comparten. Se contrasta, al respecto, la
información de este cuadro en que se observa que más del 90% de las entrevista-
das opina que ambos padres deben ser los principales responsables de efectuar
labores domésticas, con el cuadro anterior que muestra que la gran mayoría de las
tareas y del tiempo necesario para realizarlas, recae sobre las mujeres.
En el próximo cuadro se encuentra la opinión de las entrevistadas con res-
pecto al ideal de distribución de trabajo remunerado y no remunerado en la pa-
reja, lo que permite aproximarse a la percepción que tienen las mujeres sobre los
roles de género. Analizando estas opiniones sobre el ideal de distribución del
trabajo, y en la perspectiva de un continuo en las relaciones de género en donde
las personas se mueven desde posiciones tradicionales a posiciones más moder-
nas o de mayor flexibilidad, se observa una tendencia bimodal, de movimiento
entre lo tradicional y lo moderno.
Cuadro 46
OPINIÓN SOBRE EL IDEAL DE TRABAJO EN LA PAREJA
Gob.
Depart. Sector Financiero
Ideal de trabajo en la pareja Total
IMM Banco C. Crédito
Ambos padres trabajen y compartan en igual
medida el trabajo del hogar y cuidado de los hijos 72.6 77.8 72.9 73.3
La mujer trabaje menos horas fuera del hogar que
el marido y se dedique más al hogar y los hijos 19.0 16.7 27.1 21.3
El hombre trabaje menos horas fuera del hogar que la
mujer y se dedique más al cuidado del hogar y los hijos 3.6 0.0 0.0 2.0
Sólo el hombre trabaje remuneradamente y la mujer
se dedique al cuidado del hogar y los hijos 4.8 5.6 0.0 3.3
TOTAL 100 100 100 100
Un 73% de las entrevistadas plantea, como situación ideal, una de tipo mo-
derna, en la que ambos padres trabajan y comparten en igual medida las tareas
del hogar y el cuidado de los niños.
La tendencia a inclinarse por roles más tradicionales se expresa, a su vez, en
el mayor porcentaje relativo (21%) de las entrevistadas que plantea que la situa-
ción ideal sería que la mujer trabaje menos horas fuera del hogar que el varón y
157
Karina Batthyány
dedique más horas al cuidado de los hijos, frente al 2% que opinó que lo ideal
sería que el varón trabajara menos fuera del hogar y se dedicara más a las tareas
del hogar y al cuidado de los hijos. A su vez, se encuentra un 3% que se sitúa en
una perspectiva tradicional extrema, al plantear como opción ideal, la polariza-
ción de las relaciones de género donde el hombre sigue cumpliendo su rol de
proveedor económico y la mujer se dedica a las tareas domésticas y de cuidado.
No se aprecian diferencias significativas por lugar de trabajo en este punto, sien-
do similares los porcentajes en los casos estudiados.
En lo que se refiere al trabajo de la mujer fuera de la casa, en el siguiente
cuadro se observa, que del total de entrevistadas, el 73% cree que es bueno para
la mujer y para su familia; un 23% cree que es bueno para la mujer pero no para
su familia; y un 3% cree que no es bueno ni para la mujer ni para su familia. Hay
diferencias en este punto, entre los casos estudiados, diferencias que estarían
marcando una tendencia a ubicarse en posiciones más tradicionales de género, a
las mujeres trabajadoras de la Casa de crédito: obsérvese que un 33% de estas
entrevistadas consideran que la participación laboral de las mujeres no es buena
para su familia, frente a un 17% de las trabajadoras bancarias y un 18% de las
trabajadoras de la IMM.
Cuadro 47
OPINIÓN SOBRE EL TRABAJO DE LA MUJER FUERA DE LA CASA
Gob.
Depart. Sector Financiero
Trabajo de la mujer fuera de la casa Total
IMM Banco C. Crédito
Es bueno para la mujer y para su familia 78.6 83.3 60.4 73.3
Es bueno para la mujer pero no para su familia 17.9 16.7 33.3 22.7
No es bueno para la mujer y sí para su familia 0.0 0.0 2.1 0.7
No es bueno para la mujer ni para su familia 3.6 0.0 4.2 3.3
Total 100 100 100 100
En función de estas opiniones, se puede establecer patrones diferentes en el
continuo de las relaciones de género tradicional-moderno, ubicándose en con-
cepciones modernas el 73% que opina que el trabajo de las mujeres es bueno para
ellas y para su familia, y en concepciones tradicionales el 23% que piensa que es
bueno para sí mismas pero no para su familia. En definitiva en este último caso
se observan las dificultades de romper con el mandato social de que el bienestar
de la familia depende de la presencia de la mujer en la casa, por tanto su ausencia
por razones laborales implica un perjuicio directo para la estructura familiar.
158
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Si se relacionan para el total de las entrevistadas de los tres casos estudiados,
ambas opiniones, se constata una correspondencia alta entre la opinión acerca
del trabajo de las mujeres fuera de la casa, con el ideal de reparto del trabajo
remunerado y no remunerado.
Cuadro 48
OPINIÓN ACERCA DEL TRABAJO DE LA MUJER FUERA DE LA CASA
SEGÚN EL IDEAL DE DISTRIBUCIÓN DE TRABAJO Y
RESPONSABILIDADES DEL HOGAR Y CUIDADO DE LOS NIÑOS
EN LA PAREJA. Datos porcentuales y absolutos
Ideal de trabajo, hogar y niños en la pareja
Trabajo
Ambos padres La mujer El hombre Sólo el
de la mujer
trabajen y trabaje menos trabaje menos hombre
fuera de
compartan por horas fuera del horas fuera del trabaje
la casa
igual tareas del hogar que el hogar que la remunera-
hogar e hijos hombre mujer damente
Es bueno para 80.0 53.1 100 40.0
la mujer y para (88) (17) (3) (2)
su familia
Es bueno para 18.2 40.6 0.0 20.0
la mujer pero (20) (13) (0) (1)
no para su flia.
No es bueno 0.0 3.1 0.0 0.0
para la mujer (0) (1) (0) (0)
y sí para su
flia.
No es bueno 1.8 3.1 0.0 40.0
para la mujer (2) (1) (0) (2)
ni para su flia.
100 100 100 100
Total
(110) (32) (3) (5)
Entre las mujeres que señalan como ideal que ambos padres trabajen y com-
partan en igual medida las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, el 80%
sostiene que trabajar fuera de la casa es bueno para la mujer y para su familia, y
el 18% que es bueno para la mujer pero no para su familia, lo que implica un
cierto grado de ambivalencia en la concepción de la equidad entre los géneros.
159
Karina Batthyány
Entre quienes consideran que la situación ideal en la pareja sería que la mu-
jer trabaje menos horas fuera del hogar que el hombre, se registran opiniones
más repartidas acerca del trabajo remunerado de la mujer, ya que un 53% opina
que trabajar es bueno para la mujer y su familia y un 41% que es bueno para la
mujer pero no para su familia.
Según lo que se observa en el siguiente cuadro, es evidente que el concepto
de realizarse mejor como mujer está fuertemente ligado a la idea de la mujer que
trabaja, siendo un 82% de las entrevistadas que contesta que es la mujer que
trabaja la que mejor puede realizarse como mujer. No es de despreciar el 17%
que cree que el hecho de trabajar no influye en la realización como mujer, y tan
sólo un 1% que cree que son las mujeres que no trabajan las que mejor pueden
realizarse. Estas opiniones no presentan variaciones significativas en los casos
estudiados, aunque se observa nuevamente la tendencia de las trabajadoras de la
Casa de crédito a ubicarse en posiciones más tradicionales de género, siendo menor
el porcentaje que cree que se realiza mejor como mujer la que trabaja, y las úni-
cas, que en un 4%, opinan que se realiza mejor como mujer la que no trabaja.
Cuadro 49
OPINIÓN ACERCA DE QUIÉN PUEDE REALIZARSE MEJOR COMO MUJER
Datos porcentuales
Quién puede realizarse mejor Gob.
Sector Financiero Total
como mujer Depart.
%
IMM Banco C. Crédito
La que trabaja 83.3 83.3 79.2 82.0
La que no trabaja 0 0 4.2 1.3
No influye 16.7 16.7 16.7 16.7
Total 100 100 100 100
7. Actividad laboral y actividades de cuidado: una articulación ¿posible?
Una de las dimensiones centrales en la articulación entre las actividades la-
borales y las responsabilidades de cuidado de las mujeres, es el tipo de trabajo
que se desarrolla, las características y formas de organización del mismo, su fle-
xibilidad o rigidez, etc. Principalmente la flexibilidad en los horarios es una ca-
racterística resaltada por muchas mujeres como un elemento que favorece o difi-
160
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
culta la conciliación entre ambas esferas; de poder elegir, suelen priorizar esta
dimensión a la hora de optar por un empleo u otro.
En el cuadro siguiente figura la visión de las entrevistadas con respecto a la
flexibilidad de sus horarios laborales actuales. Es significativa la diferencia se-
gún los casos estudiados.
Cuadro 50
FLEXIBILIDAD HORARIA PARA ADECUARSE A LAS NECESIDADES
FAMILIARES SEGÚN LUGAR DE TRABAJO
Datos absolutos y porcentuales
TOTAL Gobierno Sector Financiero Privado
Flexibilidad Departamental Total Sector Banco Casa de
horaria Financiero crédito
Casos % Casos % Casos % Casos % Casos %
Nunca 24 16.0 9 10.7 15 22.7 1 5.6 14 29.2
Pocas veces 25 16.7 13 15.5 12 18.2 3 16.7 9 18.8
Algunas veces 45 30.0 30 35.7 15 22.7 4 22.2 11 22.9
Frecuentemente 20 13.3 13 15.5 7 10.6 2 11.1 5 10.4
Siempre 36 24.0 19 22.6 17 25.8 8 44.4 9 18.8
Total 150 100 84 100 66 100 18 100 48 100
Al analizar la posición diferencial según lugar de trabajo, se observa un au-
mento notorio en el sector financiero –en el Banco y en la Casa de crédito–, de los
casos que no pueden flexibilizar el horario “nunca” (23% en el sector financiero
versus 11% en la IMM), en detrimento de los que sí pueden hacerlo “algunas
veces” (23% sector financiero, 36% gobierno municipal).
A su vez, al analizar los casos del sector financiero, surge que es en la Casa
de crédito donde un mayor porcentaje declara no poder “nunca” flexibilizar el
horario de trabajo (29,2% vs. 5,6%). Sin duda las mujeres de la Casa de crédito
son las que enfrentan mayores rigideces laborales, y esto influirá en las estrate-
gias de cuidado por las que opten.
161
Karina Batthyány
7.1 Embarazo y primeros momentos de la maternidad:
¿dificultades o discriminación?
El 87% de las entrevistadas señala no haber sufrido ninguna dificultad en su
trabajo durante el embarazo, no existiendo mayores diferencias entre las trabaja-
doras de la IMM y las del sector financiero.
Entre las dificultades mencionadas, la que se señaló un mayor número de
veces (7% del total) se refería a variadas inflexibilidades por parte de la institu-
ción ante solicitudes de la trabajadora, concernientes a necesidades sentidas a
causa del embarazo.
Obsérvese, así mismo, que la discriminación a la hora de los ascensos es
temidamente mencionada en el sector privado y no es percibida en el sector pú-
blico.
Cuadro 51
DIFICULTADES LABORALES DURANTE EL EMBARAZO
SEGÚN SECTOR DE TRABAJO
Datos porcentuales
Dificultades laborales TOTAL Gobierno Sector
durante el embarazo municipal Financiero
Ninguna 87.3 88.1 86.4
Inflexibilidad ante solicitudes de la trabajadora 6.7 6.0 7.6
No se la consideró para ascensos 1.3 0.0 3.0
Descontento del jefe 1.3 1.2 1.5
Otros 3.3 4.8 1.5
Total 100.0 100.0 100.0
También durante la lactancia, más del 80% del total de las entrevistadas se-
ñala no haber sufrido ningún problema, pero en este caso se observa una diferen-
cia importante entre las trabajadoras de la Casa de crédito y las demás. Mientras
en la IMM un 92% de las entrevistadas manifiesta no haber tenido problemas
laborales durante la lactancia, en el Banco el porcentaje disminuye a 83% y en la
Casa de crédito es del 67%. Esta diferencia se complementa fundamentalmente
con las manifestaciones acerca de “no haber tenido horario de lactancia”, que
pertenecen totalmente a entrevistadas de la Casa de crédito. Las declaraciones
de estas madres hacen alusión a la inexistencia de horario de lactancia mientras
la institución no estuvo agremiada. Una vez que se afilió a AEBU (aproximada-
mente hace tres años) entró en vigencia el derecho al mencionado horario.
162
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Cuadro 52
DIFICULTADES LABORALES DURANTE LA LACTANCIA
SEGÚN LUGAR DE TRABAJO. Datos porcentuales
Gobierno Sector Financiero privado
Dificultades laborales Depart.
TOTAL Total
durante la lactancia IMM Banco [Link]édito
Sector
Financiero
Ninguna 82.7 91.7 71.2 83.3 66.7
No tuvo horario lactancia 9.3 1.2 19.7 0 27.1
Cambio de cargo/ 4.7 3.6 6.1 16.7 2.1
remuneración/lugar
Descontento del jefe por
horario lactancia o faltas 2.7 2.4 3.0 0 4.2
Otros 0.7 1.2 0.0 0 0
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Las dificultades sufridas luego del primer año de vida del niño también son
mayores en el sector financiero. Mientras en la IMM un 95.2% señala no haber
tenido ninguna dificultad, en el sector financiero este porcentaje disminuye más
de 10 puntos porcentuales. Las principales dificultades mencionadas por este
sector se refieren a amenazas u observaciones recibidas a causa de las faltas oca-
sionadas por enfermedad de los hijos (9% del sector financiero), nuevamente
atribuibles a las trabajadoras de la Casa de crédito.
Cuadro 53
DIFICULTADES LABORALES LUEGO DEL PRIMER AÑO DE VIDA DEL
NIÑO SEGÚN SECTOR DE TRABAJO. Datos porcentuales
Dificultades laborales TOTAL G o b . Sector
Luego del primer año de vida del niño Deptal. Financiero
Ninguna 90.7 95.2 84.8
Amenazas u observaciones por las faltas 5.3 2.4 9.1
Dificultades para involucrarse en actividades
gremiales 1.3 0.0 3.0
Otros 2.7 2.4 3.0
Total 100 100 100
163
Karina Batthyány
Parecería, de acuerdo a lo analizado, que el lugar y las condiciones de trabajo
se vuelven un elemento central para facilitar o complejizar la conciliación entre
los roles reproductivos y productivos de las madres. En estos casos en particular,
se observa que el sector público (la IMM) ofrece condiciones más favorables para
el ejercicio de la maternidad de las trabajadoras; y dentro del sector financiero
privado, la existencia o no de un sindicato, garantiza el respeto de derechos socia-
les básicos como la licencia por maternidad y el horario de lactancia, marcando
claras diferencias entre las trabajadoras del Banco y de la Casa de crédito.
8. Dificultades diferenciales para el acceso al mercado laboral
De acuerdo a la percepción del total de las entrevistadas acerca de las difi-
cultades que deben afrontar varones y mujeres a la hora de conseguir empleo, se
encuentran diferencias de género interesantes.
Las dificultades que se presentaron a las entrevistadas, para que indicaran
su percepción fueron las siguientes:
1. se ofrecen menos empleos
2. los empleos posibles son peor pagos
3. tienen menos información o contactos para obtener un empleo
4. se exigen condiciones más estrictas de edad
5. se exigen mayores condiciones sobre presencia o estado físico
6. se exige mayor calificación
7. tienen más limitaciones de tiempo
8. tener hijos
9. se le presentan incompatibilidades con las labores domésticas
10. tienen menos recursos para instalarse por su cuenta
De las diez dificultades presentadas, se piensa que la mitad afecta mayorita-
riamente a las mujeres y la otra mitad a ambos, pero ninguna afecta de manera
mayoritaria a los varones.
El primer aspecto que se considera que representa una dificultad diferencial
para las mujeres, es la tenencia de hijos (93%). Es importante destacar que ningu-
na entrevistada plantea que ésta sea una dificultad para el varón; y un porcentaje
muy reducido (7%) considera que el tener hijos afecta a ambos. En este tipo de
opiniones se puede ver la fuerza del modelo de género imperante que establece
la responsabilidad reproductiva casi exclusivamente en el ámbito femenino. Los
hijos son vistos como una dificultad para la inserción laboral de las mujeres pero
no para la inserción laboral de los varones.
164
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
El segundo elemento considerado como una dificultad diferencial es la ma-
yor limitación de tiempo. Nuevamente esta dimensión se relaciona con las res-
ponsabilidades domésticas y de cuidado de las mujeres, responsabilidades que
limitan la disposición y uso del tiempo femenino y que se torna una dificultad a
la hora de conseguir un empleo.
La tercera mención corresponde a la incompatibilidad entre las labores do-
mésticas y la actividad laboral. Es importante observar que estas tres primeras
dimensiones, mencionadas recurrentemente por un amplio porcentaje de muje-
res, se refieren a la organización de la esfera y actividad reproductiva.
Las dificultades identificadas en los tres primeros lugares se corresponden
todas con temáticas vinculadas a la atención de las responsabilidades domésticas
y familiares, lo que refuerza la hipótesis inicial de que la atribución exclusiva a
las mujeres de las responsabilidades familiares, es uno de los elementos que más
lesionan su ciudadanía social, la posibilidad del ejercicio real de sus derechos;
entre otros, del derecho al trabajo.
A partir de la cuarta mención, las dificultades aludidas corresponden a di-
mensiones no vinculadas directamente con la esfera doméstica sino más relacio-
nadas con la esfera productiva: los empleos posibles son peor pagados (55%) y
exigencia de mayores condiciones de presencia o estado físico (59%).
Las mujeres entrevistadas se reconocen, mayoritariamente, en situaciones de
desventaja respecto a los hombres a la hora de buscar empleo. Los aspectos consi-
derados que afectan a varones y mujeres en el momento de conseguir empleo son:
exigencia de mayor calificación (79%), exigencias más estrictas de condiciones de
edad (62%), menos información o contactos para obtener un empleo (57%) y dis-
ponibilidad de menores recursos para instalarse por su cuenta. Como se aprecia,
son todas dificultades vinculadas al ámbito laboral y no al familiar o doméstico.
Según el análisis de los casos estudiados, las diferencias más importantes de
opinión entre las trabajadoras se presentan en tres puntos: discriminación sala-
rial, exigencias de mayores calificaciones y de condiciones más estrictas de edad
y presencia. En todos estos puntos las trabajadoras del sector financiero perciben
–comparativamente más que las de la IMM– mayores dificultades para las muje-
res.
En síntesis, se puede decir que las opiniones en torno a las distintas dimen-
siones del tema laboral son elocuentes en cuanto a señalar las nuevas percepcio-
nes acerca del rol de las mujeres. El trabajo tiende a aparecer como un valor, un
derecho y una aspiración legítima para la mayor parte de las mujeres entrevista-
das. Para esto, existe conciencia de que las mujeres tienen menor acceso al trabajo
y enfrentan más dificultades que los hombres, y para muchas su actividad prin-
cipal sigue siendo las tareas y responsabilidades domésticas.
165
Karina Batthyány
Cuadro 54
DIFICULTADES A LA HORA DE CONSEGUIR EMPLEO PARA VARONES
Y MUJERES. Datos porcentuales
Gob. Departamental Sector Financiero TOTAL
H M Ambos H M Ambos H M Ambos
Se ofrecen menos 10.7 42.9 46.4 17.5 31.7 50.8 13.6 38.1 48.3
empleos
Los empleos posibles 2.4 49.4 48.2 4.8 62.9 32.3 3.4 55.2 41.4
son peor pagados
Tienen menos informa- 12.0 27.7 60.2 14.3 31.7 54.0 13.0 29.5 57.2
ción o contactos para
obtener un empleo
Se exigen condiciones 9.8 24.4 65.9 4.8 38.1 57.1 7.6 30.3 62.1
más estrictas de edad
Se exigen mayores 1.2 57.1 41.7 0.0 60.6 39.4 0.7 58.7 40.7
condiciones sobre
presencia o estado físico
Se exige mayor 2.4 14.5 83.1 3.1 23.1 73.8 2.7 18.2 79.1
calificación
Tienen más limitaciones 3.6 79.8 16.7 0.0 84.8 15.2 2.0 82.0 16.0
de tiempo
Tener hijos 0.0 91.7 8.3 0.0 93.9 6.1 0.0 92.7 7.3
Se le presentan 2.4 76.2 21.4 6.1 75.8 18.2 4.0 76.0 20.0
incompatibilidades con
las labores domésticas
Tienen menos recursos 2.4 42.9 54.8 1.5 45.5 53.0 2.0 44.0 54.0
para instalarse por su
cuenta
Se reconocen en situación diferente respecto a los varones a la hora de inser-
tarse en el mercado de trabajo. En su opinión no acceden al mundo laboral en
condiciones de igualdad: menos empleos, peor pagos, limitaciones de tiempo, etc.
166
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
9. Necesidades sentidas de servicios de cuidados
¿Cuáles son las necesidades sentidas de servicios de cuidado por parte de
las madres trabajadoras?, ¿cómo evalúan los servicios disponibles en su entorno
físico?, ¿cuáles son las posibles soluciones a las necesidades insatisfechas de pres-
tación de servicios de cuidado?, ¿cuáles son los principales actores?
Preguntas como éstas serán las guías en este capítulo donde se aborda el
reconocimiento y la evaluación que tienen las entrevistadas acerca de los servi-
cios disponibles de cuidado y apoyo a las tareas domésticas, así como las deman-
das existentes y su posible satisfacción.
El primer cuadro de este punto presenta la opinión de las entrevistadas en
cuanto a la existencia de diversos servicios en la cercanía de su hogar. Con res-
pecto a las guarderías, tanto en el sector público, como en el Banco y la Casa de
crédito, un alto porcentaje de mujeres (cercano al 90%) señala que existe en la
proximidad de su hogar, porcentaje elevado si se lo compara con la presencia de
otros servicios.
Los servicios más ausentes, de acuerdo a la opinión de todas las entrevista-
das, son el comedor escolar o merendero y los servicios de cuidado de enfermos.
Cuadro 55
EXISTENCIA DE DIVERSOS SERVICIOS EN LA PROXIMIDAD DEL
HOGAR DE LA ENTREVISTADA. Datos porcentuales
Gob. Dep. Sector Financiero
IMM Banco C. Crédito
Servicios Sí No NS Sí No NS Sí No NS
Guardería 91.7 4.8 3.6 88.9 5.6 5.6 89.6 8.3 2.1
Transporte escolar 79.8 3.6 16.7 83.3 5.6 11.1 78.7 12.8 8.5
Comedor escolar o 23.8 38.1 38.1 16.7 38.9 44.4 27.1 35.4 37.5
Merendero
Servicio de comidas 82.1 11.9 6.0 83.3 5.6 11.1 75.0 14.6 10.4
a domicilio
Servicio de cuidado 36.9 31.0 32.1 27.8 27.8 44.4 29.2 41.7 29.2
a enfermos
Servicio de cuidado 52.4 23.8 23.8 33.3 27.8 38.9 39.6 39.6 20.8
a ancianos
167
Karina Batthyány
En cuanto a la importancia de la existencia de estos servicios, las entrevista-
das manifiestan que son muy necesarios: guarderías, transporte escolar y come-
dor escolar o merendero. Si se tienen en cuenta las características de la población
analizada (madres con hijos en edad preescolar) era esperable que fueran éstos
los servicios más necesitados; sin embargo, no es poco relevante el porcentaje de
madres que también declaran como muy importantes los de cuidado a enfermos
y ancianos.
La prestación de estos servicios puede ser pública, privada o mixta. En el
caso de Uruguay, existen pocas experiencias de prestación pública de estos ser-
vicios. El que más prestación pública tiene es el de guarderías pero como se ha
visto en capítulos anteriores, su nivel de cobertura es bajo, no supera el 15% para
los niños menores de 4 años. Las respuestas a estas necesidades de cuidado se
siguen procesando en mayoritariamente a nivel individual, son de responsabili-
dad privada, no se identifica éste como un problema y una necesidad social que
debe ser asumida colectivamente. Las respuestas provienen, sobre todo, de parte
del mercado, del sector privado; y se restringen, por tanto, a aquellas personas
que pueden acceder a estos servicios mediante su compra.
Al respecto, se ha indagado acerca de la percepción de las entrevistadas so-
bre la titularidad (pública o privada) que consideran más conveniente para la
prestación de algunos servicios básicos de apoyo a las responsabilidades domés-
ticas y de cuidado. (Anexo 1, cuadro G).
Respecto a los servicios de cuidado, la respuesta predominante, en ambos
casos estudiados, es que sean de carácter público. Las respuestas llegan a un 90%
para los comedores escolares y merenderos, un 83% para las guarderías y un 81%
para el transporte escolar. Luego se sitúan: el servicio de cuidado a personas
ancianas (67%) y el servicio de cuidado a personas enfermas (61%). En cuanto a
los servicios de comidas a domicilio, en cambio, predominan las opiniones a fa-
vor de una titularidad privada (73% de las entrevistadas).
Los criterios varían sobre cuál es la mejor forma de cubrir los distintos servi-
cios. Entre quienes consideran la alternativa pública como la más adecuada, las
opiniones se dividen entre quienes sostienen que “los servicios públicos deben estar
al alcance de toda la población” y aquellas madres que piensan que sería mejor “com-
binar la atención pública para los de menos ingresos y privada para los de mayor ingreso”.
El servicio de comedores escolares y merenderos debe tener una cobertura
pública al alcance de toda la población, según un 58% de las entrevistadas; mien-
tras que un 35% evalúa que cabría combinar la atención pública y privada según
la capacidad de pago.
Las guarderías reciben una opinión favorable a ser un servicio público de
cobertura universal, para el 47%; mientras que un 46% de los casos prefiere com-
168
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
binar la atención público-privada; y un 6% lo cubre con “la ayuda mutua entre
familiares, amigos y vecinos”. De los servicios consultados, éste es el que menor
porcentaje de opiniones recibe para “dejarlo librado a las empresas privadas”.
El transporte escolar es preferido combinando la atención público-privado,
para el 46%; un 43% optaría por darle una cobertura pública universal; y un 7%
lo resuelve con la ayuda mutua entre familiares y amistades.
Los servicios de cuidado de ancianos y de personas enfermas obtienen res-
puestas similares: brindarían una combinación de la cobertura pública y privada
según la capacidad de pago, el 45% para la atención a ancianos y el 46% en el
caso de los enfermos. Luego, las opiniones se concentran en dar una cobertura
pública universal (38% y 35% respectivamente). Reciben un porcentaje no des-
preciable –del 11% y del 13%–, para que queden librados a empresas privadas.
El servicio de comidas a domicilio se resuelve como un servicio mercantil,
librado como oferta de las empresas, para el 47% de las entrevistadas. Un 33% de
éstas entiende que es conveniente combinar la atención público–privada según
la capacidad de pago; y el 33% ve que la mejor manera de darle cobertura es
como un servicio público universal. (Anexo 1, Cuadro H).
10. Las mujeres y la agenda pública
10.1. Tiempo libre y recreación
¿Cuáles son las actividades que realizan las mujeres madres en el tiempo
libre? ¿Las responsabilidades del cuidado y domésticas se extienden también al
tiempo libre?
Indagadas acerca de las actividades que realizan en su tiempo libre, durante
los feriados y/o fines de semana, las entrevistadas –sin distinción según lugar de
trabajo–, manifiestan realizar mayormente tareas estrechamente ligadas al cui-
dado y las responsabilidades domésticas. (Anexo 1, Cuadro I). Obsérvese que la
actividad más frecuentemente realizada por todas las trabajadoras madres en su
tiempo libre es atender y vigilar a los niños, seguida de jugar con ellos y realizar
tareas del hogar.
Entre las actividades más vinculadas a la recreación y que no estén directa-
mente relacionadas al cuidado o las tareas domésticas, las más realizadas son
escuchar música, mirar televisión o videos y salir de compras (corresponde acla-
rar que no se refiere a las compras cotidianas sino a compras de vestimenta, obje-
tos personales, bienes duraderos, etc.).
169
Karina Batthyány
10.2. Las labores de cuidado y sus efectos en la salud
En cuanto a la salud de las entrevistadas, sin duda es significativo que más
de un 50% declare padecer de cansancio y estrés. Cuando se les pregunta acerca
de alguna afección, el 29% entiende que no padece ningún problema de salud, y
tímidamente un 13% responde sentirse afectado por algún trastorno psíquico; de
acuerdo a su percepción, el cansancio y el estrés son las dos problemáticas que
están afectando de manera significativa la salud de las mujeres madres.
Cuadro 56
LA SALUD DE LAS ENTREVISTADAS
Problemas de salud Total Gobierno Sector
Depart. Financiero
Casos % Casos % Casos %
Ninguno 43 28.7 26 31.0 17 28.5
Trastornos físicos 6 4.0 3 3.6 3 4.5
Trastornos psíquicos 19 12.7 11 13.1 8 12.1
Cansancio/estrés 81 54.0 44 52.4 37 56.1
Otros 1 0.7 0 0.0 1 1.5
Total 150 100 84 100 66 100
El cansancio y el estrés mencionados están, seguramente, vinculados a la
doble jornada que realizan las entrevistadas. Es oportuno recordar al respecto lo
analizado en puntos anteriores: que en la división de tareas al interior de los
hogares de las mujeres trabajadoras, la mayoría de las actividades relacionadas
al cuidado es desempeñada por ellas, especialmente las que afectan el buen des-
canso (atención de los niños por la noche, atención en casos de enfermedad, etc.).
10.3. Organización del tiempo
En el siguiente cuadro se refleja la opinión de las entrevistadas acerca de
diferentes estrategias y servicios que les permitirían organizar y aprovechar me-
jor su tiempo.
170
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
Cuadro 57
ALTERNATIVAS PARA ORGANIZAR MEJOR EL TIEMPO
Alternativas Gob. Departamental Sector Financiero
IMM Banco C. de Crédito
1. 2. 3. 4. 1. 2. 3. 4. 1. 2. 3. 4.
Mejorar medios de 66.7 32.1 1.2 100 83.3 5.6 11.1 100 87.5 12.5 0.0 100
transporte
Flexibilizar horarios 33.3 42.9 23.8 100 22.3 55.6 22.2 100 47.9 37.5 14.6 100
de trabajo fuera
Reducir horas de 34.5 22.6 42.9 100 33.3 27.8 38.9 100 62.5 31.3 6.3 100
trabajo fuera
Que la pareja trabaje 29.6 42.0 28.4 100 22.2 38.9 38.9 100 26.1 39.1 34.8 100
menos horas fuera
Que familiares y amigos 26.2 41.7 32.1 100 16.7 38.9 44.5 100 22.9 39.6 37.6 100
se organicen mejor
Modificar los horarios 11.9 36.9 51.2 100 5.6 50.0 44.5 100 21.3 44.7 34.0 100
de los servicios
Extensión del horario 15.5 19.0 65.5 100 5.6 11.1 83.3 100 27.1 6.3 66.7 100
preescolar
Emplear personal 8.3 27.4 64.2 100 11.1 11.1 77.7 100 8.4 18.8 73.0 100
doméstico
Pagar a alguien para el 6.0 29.8 64.2 100 22.3 33.3 44.5 100 8.4 25.0 66.7 100
cuidado de niños en casa
Tener sólo un hijo o 2.4 11.9 85.7 100 0.0 5.6 94.4 100 10.4 12.5 77.1 100
no tener hijos
1. Totalmente/bastante de acuerdo 2. De acuerdo 3. Poco/nada de acuerdo 4. Total
En los casos estudiados, el primer elemento que surge con nitidez como un
reclamo es el referido a la necesidad de mejorar los servicios de transporte colec-
tivo, hecho que permitiría ganar tiempo en los traslados cotidianos.
En cuanto a flexibilizar los horarios de trabajo fuera de casa, hay un fuerte
acuerdo –en mayor o menor medida–, de que sería una alternativa importante
para organizar mejor el tiempo de las mujeres. Si se analizan los tres casos estu-
diados, esta opción es claramente identificada con mayor fuerza por las trabaja-
doras del sector financiero, y dentro de ellas, por las trabajadoras de la Casa de
crédito. Al respecto, se recuerda que son justamente estas trabajadoras las que
171
Karina Batthyány
plantean no contar con flexibilidad horaria en sus trabajos para atender las res-
ponsabilidades domésticas y de cuidado. A su vez son estas mismas trabajadoras
las que identifican con mayor fuerza, como alternativa posible para organizar mejor
su tiempo, reducir las horas de trabajo fuera. Un 62% de ellas se refiere a este
punto, frente a un 33% de las trabajadoras bancarias y un 34% de las municipales.
Entre las medidas menos aceptadas por las entrevistadas figuran: extender
el horario preescolar y tener un solo hijo o no tener hijos.
Con respecto a dónde se ubica la responsabilidad central para realizar los
cambios necesarios que permitan una mejor organización del tiempo de las muje-
res, la tercera parte de las entrevistadas plantea que es el grupo familiar el princi-
pal responsable de cambiar la organización del tiempo en beneficio de las muje-
res. En segundo lugar se identifica a las propias mujeres como responsables prin-
cipales del cambio. Esta responsabilidad estaría así ubicada básicamente en el
ámbito privado y en las esferas individuales. Esto se relaciona, por ejemplo, con lo
analizado en el cuadro anterior acerca de la ampliación del horario de atención
preescolar, medida no aceptada por las mujeres como forma de organizar mejor
su tiempo, su disponibilidad del mismo. Asimismo, este punto remite a la discu-
sión que se plantea al inicio de este trabajo acerca de la responsabilidad del cuida-
do, responsabilidad individual o colectiva. Parece primar la visión entre las muje-
res entrevistadas de que las responsabilidades de cuidado y reproducción social
son un problema de las familias, de la esfera privada, de “puertas adentro”.
Cuadro 58
OPINIÓN SOBRE QUIÉN TIENE LA PRINCIPAL RESPONSABILIDAD
PARA CAMBIAR LAS FORMAS DE ORGANIZAR EL TIEMPO
EN BENEFICIO DE LAS MUJERES. Datos absolutos y porcentuales
Total Sector público Sector privado
Principal responsable
Casos % Casos % Casos %
Cada mujer en su propio ámbito 38 25.3 19 22.6 19 28.8
El grupo familiar 51 34.0 27 32.1 24 36.4
Organizaciones colectivas 25 16.7 17 20.2 8 12.1
Instituciones públicas 30 20.0 17 20.2 13 19.7
No es posible cambiar nada 5 3.3 3 3.6 2 3.0
Sin opinar 1 0.7 1 1.6 0 0.0
Total 150 100 84 100 66 100
172
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
En un tercer nivel se menciona a las instituciones públicas y a las organiza-
ciones colectivas. Si se compara la opinión de las trabajadoras del sector público
y del sector privado, surge que las trabajadoras de la IMM otorgan un papel más
importante a las organizaciones colectivas y a las instituciones públicas que las
trabajadoras del sector privado que apuestan más a la familia y a la mujer.
11. Visiones de género y problemáticas de la mujer
Una parte de las entrevistas realizadas fue dedicada a relevar visiones más
generales acerca de la temática de género
Ante la consulta sobre los problemas más importantes que enfrentan las
mujeres uruguayas, el 42% de las entrevistadas definió que el principal es la vio-
lencia y el maltrato por parte de la pareja: es percibido como el más importante
por todas las entrevistadas, pero es mayor entre las trabajadoras de la IMM. Es
conveniente precisar que el tema de la violencia doméstica es relevante en Uru-
guay; encuestas de opinión pública y otros estudios realizados lo ubican como
uno de los primeros problemas sentidos por las mujeres. Esto ha llevado, a su
vez, que instituciones públicas (Instituto Nacional de la Familia y la Mujer, Co-
misión de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo) y organizacio-
nes no gubernamentales, lo aborden en los primeros niveles de prioridad.
Asimismo es reveladora la diferencia existente entre las trabajadoras de la
IMM y las del sector financiero con respecto al problema identificado en segundo
lugar, como más importante. Para las trabajadoras de la IMM éste es la falta de
cooperación de la pareja en las tareas domésticas y cuidado de los hijos; mientras
que en el sector financiero, tanto en el Banco, como en la Casa de crédito, el nivel
de mención es casi nulo. Para las trabajadoras del sector financiero el segundo
problema más importante son las tensiones derivadas de la doble jornada de
trabajo. Como se aprecia, para unas y otras el segundo problema en importancia
está vinculado a las tareas domésticas y de cuidado, aunque su identificación sea
diferente.
Las trabajadoras del sector privado, por su parte, reconocen como una pro-
blemática específica la discriminación en el trabajo, no ocurriendo lo mismo con
las trabajadoras del sector público que prácticamente no mencionan este punto.
Este elemento sugiere lo evidenciado en otros estudios acerca de las “mayores
garantías y transparencias” del sector público ante las discriminaciones de géne-
ro, la existencia de un marco normativo que regula salarios, ascensos, etc., y los
puestos de trabajo más estandarizados contribuyen al respecto.
Todos los problemas identificados como más importantes corresponden al
ámbito doméstico o a la vida de la mujer dentro del hogar, ellos son los de violen-
173
Karina Batthyány
Cuadro 59
OPINIÓN ACERCA DE LOS DOS PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES
QUE ENFRENTAN LAS MUJERES URUGUAYAS. Datos porcentuales
Totales
Problemas de las mujeres uruguayas Principal Segundo Total de
problema problema menciones
Violencia y maltrato por parte de la pareja 42.0 16.1 29.1
Asumir la responsabilidad del hogar 16.7 21.5 19.1
cuando se rompe la pareja
Tensiones derivadas de la doble jornada 13.3 16.7 11.4
de trabajo
Falta de cooperación de la pareja en las 12.0 16.1 14.0
tareas domésticas y cuidado de hijos
Falta de cuidado de los hijos cuando la 10.0 16.8 13.4
madre trabaja
Discriminación en el trabajo 4.0 13.4 8.7
Falta de participación en las decisiones de 2.0 6.7 4.3
importancia del país
Total 100 100 100
Gobierno Sector Financiero
Problemas de las mujeres uruguayas Departamental
Banco C. Crédito
IMM
Violencia y maltrato por parte de la pareja 47.6 38.9 33.3
Asumir la responsabilidad del hogar 15.5 16.7 18.8
cuando se rompe la pareja
Tensiones derivadas de la doble jornada de trabajo 8.3 16.7 20.8
Falta de cooperación de la pareja en las 20.2 0.0 2.1
tareas domésticas y cuidado de hijos
Falta de cuidado de los hijos cuando la 4.8 11.1 18.8
madre trabaja
Discriminación en el trabajo 1.2 11.1 6.3
Falta de participación en las decisiones de 2.4 5.6 0.0
importancia del país
Total 100 100 100
174
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
cia y maltrato, el asumir las responsabilidades del hogar cuando se rompe la
pareja, y la falta de cooperación de la pareja en las tareas domésticas y de cuida-
do de los hijos.
La presencia de la articulación entre vida laboral y doméstica para varones y
mujeres es un tema escasamente presente en el Uruguay a nivel de la opinión
pública y los medios de comunicación, ingresando muy lentamente en la agenda
pública; y así lo reconocen las entrevistadas al manifestar que la importancia y
presencia del tema en los medios de comunicación es poca o ninguna en un 68%
de los casos, sin distinción por lugar de trabajo. (Anexo 1, Cuadro J).
Por otra parte, a pesar de la escasa consideración en los medios, se siente la
necesidad de que las autoridades públicas adopten medidas que faciliten la arti-
culación entre familia y trabajo. El 58,7% de las entrevistadas plantea que sería
muy necesario que las autoridades públicas tomen medidas que faciliten a las
personas trabajar y cumplir con sus necesidades familiares, y el 21,3% opina que
es bastante necesario. Ninguna entrevistada considera que no le competa a la
autoridad pública encargarse del tema. (Anexo 1, Cuadro K).
Finalmente, las mujeres, madres, trabajadoras, en las múltiples funciones y
roles que deben desempeñar, ¿cómo se autoidentifican?, ¿cuál de las múltiples
identidades prima?
Los adjetivos con los que se definió un mayor porcentaje de entrevistadas
fueron “madre y trabajadora”; le sigue “madre y esposa” con el 27%; y “perso-
na” con el 23%. Con la definición exclusiva de “madre” se identificó el 7% de las
entrevistadas y con la de “trabajadora” prácticamente ninguna, como se aprecia
en el siguiente cuadro.
Cuadro 60
DEFINICIÓN PERSONAL DE LAS ENTREVISTADAS. Valores porcentuales
Gob. Departamental Sector Financiero Totales
Definición personal IMM Banco C. Crédito
Madre y Trabajadora 39.3 27.8 31.3 35.3
Madre y Esposa 23.8 22.2 33.3 26.7
Persona 28.6 38.9 8.3 23.3
Madre 4.8 0.0 12.5 6.7
Trabajadora 0.0 0.0 2.1 0.7
Otros 3.6 11.1 12.5 7.3
Total 100 100 100 100
175
Karina Batthyány
Si se analiza comparativamente los tres casos estudiados, surge que la
autoidentificación como madre y trabajadora es más importante entre las trabaja-
doras de la IMM. A su vez, la identificación como madre y esposa prima entre las
trabajadoras del sector privado, particularmente en la Casa de crédito. Son tam-
bién éstas las trabajadoras que se identifican solamente con la función de madre.
12. Conclusiones del estudio de caso múltiple
La relación entre maternidad y trabajo remunerado es, sin duda, una rela-
ción compleja y poco abordada aún en la región, a pesar del incremento significa-
tivo de las trabajadoras madres. La relación entre las obligaciones laborales y las
responsabilidades familiares y de cuidado infantil plantea tensiones de diverso
tipo como se ha abordado en este estudio.
Las opiniones recogidas en torno al tema laboral son elocuentes en cuanto a
señalar las nuevas percepciones acerca del rol de las mujeres: el trabajo aparece
como un valor, un derecho y una aspiración legítima para la mayor parte de las
mujeres entrevistadas. Es mayoritario el criterio de que es bueno que la mujer
trabaje fuera de casa; el trabajo es percibido como fuente de realización personal
y de sociabilidad, la mujer que trabaja “se realiza mejor como mujer”.
Pese a ello, existe conciencia de que las mujeres tienen menor acceso al tra-
bajo remunerado que los varones. Se reconocen mayoritariamente en situación
de desventaja respecto a los varones a la hora de buscar empleo. No acceden al
mundo laboral en condiciones de igualdad. Entre otras limitaciones, se advierte
la menor cantidad de empleos, la existencia de mayores exigencias y el menor
pago por el trabajo. También manifiestan que las tareas domésticas y de cuidado
restringen su tiempo; que sus trabajos son peor pagados; que tienen menos acce-
so a información y contactos para conseguir empleo. No creen que sólo el merca-
do permita superar estas dificultades pero sí algunas medidas públicas como por
ejemplo: programas de cuidado infantil, acceso a la capacitación y a los recursos
productivos.
Desde el punto de vista de los ingresos, el aporte de las mujeres al hogar es
significativo. El modelo de dos proveedores económicos en el hogar es un mode-
lo que se ha generalizado en la población, respondiendo a razones de orden eco-
nómico pero también a razones de orden cultural y social que ponen en cuestión
la tradicional división sexual del trabajo. En los casos estudiados, dentro de las
trabajadoras de la IMM, el porcentaje de mujeres en situación de coprovisión
económica es muy importante: el 72% aporta la mitad o más de los ingresos a su
hogar. En el sector financiero, por su parte, el 58% de las trabajadoras se encuen-
tra en esta situación. Los aportes de las mujeres a los hogares en este estrato
176
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
ocupacional están lejos de ser un aporte complementario, secundario o menor.
En este sentido, el mito del hombre proveedor del sustento económico de los
hogares parecería develarse.
En el ámbito de la vida privada, se hace visible una cierta autonomía de las
mujeres. Se manifiesta la aspiración a una relación entre iguales en la vida de
pareja y en la división de tareas, si bien, como se observa en el estudio, la división
sexual del trabajo de cuidado al interior de los hogares sigue líneas de género
muy definidas en el tipo de tareas que realizan madres y padres, así como tam-
bién en la intensidad y cantidad de tiempo dedicado a las mismas. Las tareas que
desarrollan las madres están más vinculadas a la atención directa de los niños y a
la respuesta en caso de situaciones críticas o de urgencia, como la enfermedad.
Las tareas que realizan los padres son de tipo orientadoras, que no requieren una
rutina cotidiana en la mayoría de los casos.
Una de las tensiones más importantes a resolver es la atención de los niños
mientras los padres, especialmente la madre, trabajan. Las opciones que se han
analizado, cubren distintas posibilidades, desde estrategias formales vinculadas
a cuidados institucionalizados, a estrategias más informales que involucran las
redes familiares y sociales de los individuos. En este sentido es la preferencia
manifestada por una de cada cinco de las entrevistadas acerca de trabajar en la
casa remuneradamente. Este porcentaje es superior en el sector financiero (25%)
y algo menor en la IMM (17%). Probablemente la inclinación por este tipo de
trabajos se deba a su condición de madres de hijos pequeños, viendo en ésta, una
opción que les facilitaría la articulación entre los roles productivos y reproductivos.
Entre las trabajadoras del sector financiero y de la Intendencia Municipal de
Montevideo, se observan algunas diferencias reseñadas en las características la-
borales de ambos sectores. Por ejemplo, en lo referente al horario de trabajo, en el
sector público se manifiesta una mayor flexibilidad horaria que en el sector fi-
nanciero; y a su vez dentro del sector financiero las trabajadoras bancarias tienen
más flexibilidad horaria que las trabajadoras de la Casa de crédito. Este es un
elemento importante para la articulación de responsabilidades laborales y fami-
liares: una mayor flexibilidad horaria permite “conciliar” mejor ambas responsa-
bilidades. Asimismo, se hallan diferencias en la carga horaria diaria de trabajo,
siendo las trabajadoras de la Casa de crédito las que promedialmente trabajan
mayor cantidad de horas por día.
Parecería entonces, de acuerdo a lo analizado, que el lugar y las condiciones
de trabajo se vuelven un elemento central para facilitar o complejizar la articula-
ción entre los roles productivos y reproductivos de las madres. En los casos estu-
diados, se observa que el sector público –la IMM–, ofrece condiciones más favo-
rables a sus trabajadoras para el ejercicio de la maternidad, y dentro del sector
financiero privado, la existencia o no de un sindicato, garantiza el respeto de los
177
Karina Batthyány
derechos sociales básicos, como la licencia por maternidad y el horario de lactan-
cia.
En los casos analizados, la mayoría de las entrevistadas recurre a estrategias
formales de cuidado durante, al menos, una parte del día. El uso de los servicios
de guarderías o jardines alcanza al 70% de las entrevistadas, en ello incide la
existencia de guarderías institucionales (AEBU e IMM), así como los niveles de
ingreso de este sector de trabajadoras.
Asimismo, es importante también, como estrategia única o complementaria
de la anterior, el recurrir a redes familiares y sociales para resolver las situacio-
nes de cuidado infantil. Estas redes siguen cortes claros de género y están inte-
gradas en su mayoría por mujeres. Es de destacar, al respecto, el papel de las
madres de las entrevistadas (“las abuelas”) y del servicio doméstico en los hoga-
res como estrategias importantes de cuidado infantil.
Esto interroga acerca del futuro: ¿qué ocurrirá cuando “las abuelas” no estén
disponibles para prestar cuidados infantiles? En Uruguay se encuentra aún una
generación de mujeres adultas inactivas pero el incremento de las tasas de activi-
dad de las mujeres más jóvenes sugiere que en pocos años no existirá esa genera-
ción de “abuelas” que no trabajan y pueden cuidar a sus nietos. El déficit de
cuidados será aún mayor y se convertirá en un problema social de primera línea.
El estudio realizado evidencia la necesidad de reorganizar las relaciones entre
trabajo y vida familiar. La incorporación de las mujeres al mercado de trabajo,
muchas veces indispensable para cubrir los costos de manutención familiar, se
ve obstaculizada por la vigencia de prácticas de género más tradicionales al inte-
rior de los hogares, en la división de las tareas de cuidado y responsabilidad
familiar. Las mujeres entrevistadas opinan que la compatibilización entre trabajo
remunerado y responsabilidades familiares y de cuidado es un tema complejo
que afecta diferencialmente a varones y mujeres, siendo estas últimas las más
comprometidas.
El tema del cuidado y las responsabilidades familiares, principalmente el
cuidado de los niños y las personas dependientes, plantea hoy más que nunca la
interrogante acerca de la posición de las mujeres y su igualdad en distintos ámbi-
tos de la sociedad, pero principalmente en la esfera de la familia y el trabajo. Se
trata de un elemento que cuestiona el acceso a la ciudadanía social por parte de
las mujeres. Interrogando el rol de la colectividad y de los poderes públicos en
las ayudas a las familias, se reformula el debate en términos de compartir las
responsabilidades de cuidado entre diversas instituciones, el Estado, la familia,
el mercado, el tercer sector.
El interés de este tipo de investigaciones radica en introducir una aproxima-
ción de género en un campo científico que ignoraba esta dimensión: el de las polí-
178
Cuidado infantil y trabajo. ¿Un desafío exclusivamente femenino?
ticas sociales, las familias, los Estados y el mercado. El avance de la investigación
en este campo ha permitido la distinción entre trabajo doméstico, trabajo remune-
rado y trabajo no remunerado, actividades formales e informales, esfera privada
y esfera pública, e integrar estos conceptos sin oposiciones binarias simples.
Finalmente, es importante seguir avanzando en este tipo de estudios para
poder abordar este tema en otros sectores de trabajadoras, principalmente en
aquellos sectores menos privilegiados desde el punto de vista salarial.
179