Escuchen (Félix de Guarania)
Escuchen mi palabra
Aquí está,
aquí dejo mi voz.
Que vuele
que emprenda
el camino
de la vida…
Para entrar (Manoel De Barros)
Para entrar en estado de árbol es necesario
partir de un letargo animal de lagarto a las
3 de la tarde, en el mes de agosto.
En dos años la inercia y la selva van a crecer
en nuestra boca.
Sufriremos alguna descomposición lírica hasta
que la selva salga en la voz
Hoy dibujo el aroma de los árboles.
..
Ante la inmensidad (Jorge Leónidas Escudero)
Fue alguna de esas noches en que miraba cielo
en lejanías sobre campo oscuro y vi
cruzárseme un relámpago lejano. Fue tal
como ver chispear una idea
en el umbral de otro mundo.
Es como si en el fondo del desierto hubiera
querido hacerse luz una verdad pero
pasó fugaz y quedé a oscuras.
Parece que la inmensidad
quiere decirme un secreto y al ver
que todavía falta mucho en mí
queda muda.
La siembra del viejo (Humberto Ak´Abal)
El bisabuelo
era músico y cantor.
Cuando estaba ya muy viejo
abrió un hoyo
y sembró su canto.
-Yo lo tomé de la tierra
y a ella se lo devuelvo -dijo-;
algún día florecerá otra vez.
Y murió soñando con las flores
que daría su siembra.
No digan que mi boca (Musō Soseki)
Un fuerte trueno
sacude las montañas
que rodean este pueblo remoto
De repente
mi retiro mi silencio–
dónde están
No digan que mi boca
es muy pequeña para hablar
de la belleza del mundo
En la esquina del jardín
en invierno los cerezos
están anunciando la primavera.
Cada vez que salgo -Roberta Iannamico
Una pared
que da justo
a la puerta de mi casa
dice te amo
cada vez que salgo
la leo
en diagonal
está
la esquina del chapista
con el chapista
siempre
en el medio del portón
las partes de arriba de la pared
tiene puntas
de botellas rotas
para que los gatos
no hagan nido entre los fierros
parece un palacio
Tornquist
Martes a la mañana
todo el pueblo está trabajando
el panadero el mecánico la maestra
todos trabajan
pero no se escucha nada
porque en ese momento
todos trabajan silenciosamente
es un instante especial
las flores trabajan de estar lindas
las hojas aprovechan
el momento de santa quietud
para ser rondas y corridas
por la calle
libertinas
la hamaca continua
en su eterno yin yan
la plaza es un laberinto
abandonado bajo el sol
en un sector
el lago con patos
patos blancos
y orondos jaspeados.
Después de la lluvia (Alberto Szpunberg)
Después de la lluvia,
el sol trasluce la nervadura de las hojas
y en la noche más cerrada de la tierra
se entibian las raíces
que nos dan de vivir y nos sostienen.
Aun la más cercada, apisonada,
desaparecida y olvidada,
es una raíz que tiembla de amor
como un cuerpo agradecido
que agita en el viento nuestras huellas
Cuando (Circe Maia)
Cuando el vivir se abre
en otras vidas
y no es más noche propia
día propio
sino nuestro, partido
entre nosotros, nuestro.
Volvemos a encontrarnos como éramos
un sitio en una mesa,
un lugar entre otros.
Otra vez nos alumbra
una pareja luz, repartida entre todos
día a día, creciendo.
Vendrá un viento del sur (Circe Maia)
Vendrá un viento del sur
a golpear en las puertas cerradas y en los vidrios
a golpear en los rostros de agrios gestos.
Vendrán alegres oleajes ruidosos
subiendo las veredas y calles silenciosas
por el barrio del puerto.
Que se lave la cara de la ciudad endurecida
sus piedras y maderas polvorientas, raídas
su corazón sombrío.
Que por lo menos haya asombro en las opacas
miradas taciturnas.
Y que muchos se asusten y los niños se rían
y el verdor de la luz del agua nos despierte
nos bañe, nos persiga.
Que nos de por correr y abrazarnos
que se abran las puertas de todas las casas
y salga la gente
por las escaleras, desde los balcones
llamándose
Cosas de valor (Ámbar Past)
Estoy ahorrando para comprarme un orgasmo
y una buena noche de sueños.
También necesito una montaña cubierta de neblina cuando
amanezca
y el canto de cinco mil zanates
No, colibríes, diez kilos destos color verde metálico, por favor.
Alguien que me diga que soy maravillosa
mínimo trece veces la hora.
Un reloj de cuco que se acuerde de mi nombre.
Quiero cincuenta años más de salud
para todos.
¡Yo invito!
Pelo nuevo, dientes blancos,
arcoiris dobles,
cascadas de agua dulce para bañarse desnudo.
Voy a llenar la canasta.
¿Puedo empeñar mi buen nombre?
¿A qué tipo de cambio?
Una gruesa de poemas sería buena inversión.
¿Cuánto costaría sentirme joven?
Dame varias hectáreas de eso.
La risa vale su peso en oro.
¿Te podría contratar para contarme chistes?
¿Cuánto cobrarías por hora
para reir de los míos?
¿Es tu mejor precio?
¿Aceptas cheques?
¿Me envuelves, por favor,
como regalo?
La medida de mi madre (Begoña Abad)
No sé si lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.
Todo empieza (Susy Delgado)
Quién sabe,
amigo mío,
tal vez un día
cuando acabemos
esta carrera tonta y terca,
esta carrera ineludible,
nos sentaremos
en la playa del mundo
a respirar
y a matarnos de risa
de ver que todo empieza
allí de nuevo,
de ver que otros mundos
insospechados, inasibles,
se levantan y cruzan
la inmensidad del cielo
cansinos e indolentes,
matándose de risa de nosotros.
Al fin y al cabo (Susy Delgado)
De qué puedo quejarme,
al fin y al cabo,
si pude amar intensamente
con la música vieja, entrañable
de una lluvia como ésta.
Por qué llorar
si no he podido
atrapar y encerrar en un frasco,
eternizar
a esos amores que pasaron
por mi lecho y mi cuerpo.
Si pese a todo,
llevo su aroma
para siempre, conmigo.
De qué me puedo arrepentir,
al fin y al cabo,
si pude amar a cuentagotas,
con música o sin ella,
detrás de alguna puerta,
en un campo oloroso,
bajo un inmenso sol de fuego
y a veces,
completamente a oscuras.
Cada mañana (Mary Oliver)
Cada mañana
se crea
el mundo.
La lluvia que va a llegar (Franco rivero)
el viento trae olor
a que llovió
lejos
y uno
pese al clima
ahora
está en ese paisaje
dice marina que le dijeron
es el olor del ozono
baja un poco
y se siente
en el aire
dice que es el olor más hermoso
que percibió
en el mundo
sí
uno huele
que la lluvia va a llegar
y ya es
como si llueve
Psykhé (Franco Rivero)
de chico decía para mí
por qué será
que a donde vaya yo
se traslada la vida
también me preguntaba
qué era eso de despertarme
y sentir
algo que se despierta conmigo
como dentro de mí
sentía el alma
lo supe cuando el tío basilio
me enseñó la palabra
espíritu
y yo le pregunté qué era
y me dijo
es el alma hijo
todos la tenemos
y cómo es
como aire
dijo
como aire
entonces respiraba con miedo
cada vez que me daba cuenta
de que respiraba
tenés que tomar aire antes
de zambullirte
me decían
para tener más alma
pensaba yo
y era lindo andar
por debajo del agua
con un alma
más grande
redacciones (Jorge Spíndola)
alguna vez sentiste la fragilidad de las cosas
el hilo delgado
la trama invisible que sostiene lo visible?
alguna vez viste el océano de nubes
su oleaje desatado sobre el mundo?
alguna vez supiste algo absolutamente
sin saber por qué?
alguna vez deseaste cruzar el mar
ser extranjero
hablar en lenguas
despertarte y no ser ese
pasajero en trance de todos los espejos?
alguna vez te viste y no eras vos
sino extranjero de tu propia cara
en tu casa y en tu cuerpo?
alguna vez tus manos no te hicieron caso
aves ajenas alzándose en tu contra?
alguna vez
te viste desde afuera
y tuviste deseos intensos
de deshacerte como lluvia
disolverte como un eco en la montaña?
de esas cosas no se habla en los diarios
Animales pintados (Roberta Ianamico)
Con un pincel de pelo de camello
pinté un pájaro.
Soplé tres veces al aire
y el pájaro salió volando.
Le sorprendió el verano:
picoteaba el corazón de todas las frutas.
Con un pincel de pluma de pájaro
pinté un camello.
Di tres golpes en la tierra
y el camello salió andando.
Le sorprendió el invierno:
nevaba sobre la punta de su joroba.