¿Por qué la gestión ambiental es una estrategia para el desarrollo sostenible?
Tal como se expresó, actualmente el ideal más importante para el cual trabaja la
humanidad es el desarrollo; alcanzar mayores o mejore niveles de desarrollo del
conjunto
de la población de un territorio dado, es el propósito central; ello implica, al
menos, la
necesidad de incrementar los indicadores propios del índice de desarrollo humano
(IDH) o
del índice de calidad de vida (ICV). Históricamente se han intentado diversas
opciones con
resultados diversos: el desarrollo como crecimiento económico, falló; el desarrollo
sustentable, el sin pobreza y el a escala humana, continúan en el escenario
utópico; sólo
queda el ideal posible del desarrollo sostenible. Éste implica la noción de
ambiente,
asumida aquí como sistémica y en su interior, la de problemas ambientales fruto de
la
compleja relación entre los subsistemas social y natural, es decir, entre sociedad
y
naturaleza. Los problemas ambientales se constituyen en un obstáculo para alcanzar
el
desarrollo sostenible; dada su presencia en el sistema ambiental, propia de este
modelo de
desarrollo, se requiere concebirlos y, además atenderlos. Pero, ¿qué son problemas
ambientales?
La interacción de los subsistemas natural y social es, de por sí dinámica y
compleja; por
ello requiere ser repensada constantemente, con el fin de entender la problemática
que en
un momento histórico se presenta en una sociedad dependiente de la ciencia y la
tecnología.
La complejidad del sistema ambiental se debe tanto a los elementos que están
presentes en
él, como a las interacciones que se establecen entre ellos, de forma interna o
externa; su
cambio es una manifestación evolutiva resultante de las variaciones que afectan su
estructura y su funcionamiento. Al conjunto de elementos interactuantes entre sí y
con el
entorno lo hemos denominado sistema; la realidad ambiental es, por tanto, un
sistema; los
problemas ambientales, en consecuencia, son sistémicos y su solución no afecta
únicamente
a la más evidente de las causas sino a otras que pueden pasar desapercibidas y que,
sin
embargo, están relacionadas con ellos.
Pero la complejidad de este sistema solo se puede entender si se comprende cómo
reacciona la naturaleza ante la intervención [Link] la relación sociedad-
naturaleza, el
hombre pertenece al sistema biótico como homínido, frente a lo cual depende de la
naturaleza para su supervivencia pero también pertenece a los humanídos, así que es
un es
un creador y portador de valores sociales, políticos, religiosos y económicos; por
consiguiente, la relación del hombre con la naturaleza no puede concebirse de modo
reductor, ni de modo desglosado, donde se realizan análisis de distintos
componentes pero
sin comprender la totalidad. El problema ambiental deviene de la dualidad de la
naturaleza
humana, en su doble contexto: natural y social, biológico y económico, homínido y
humanído; el ser humano, como ser vivo, es un elemento más del mundo natural y, en
cuanto tal, está relacionado con las leyes de su funcionamiento; he aquí la
complejidad del
tema que hoy las ciencias ambientales, las ciencias naturales y las ciencias
sociales deben
encarar, en aras de enfrentar la relación sociedad-naturaleza. Como la naturaleza
es
dinámica, está en movimiento y evoluciona permanentemente, el sometimiento humano a
las leyes naturales es dinámico e histórico; cambia a lo largo del tiempo y del
espacio y
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cada cultura lo asume de manera diferente. El sistema terrestre tiene su historia
en el
tiempo, como la tienen la superficie, los animales y las plantas en él
existentes.19
Los problemas ambientales son propios de los sistemas sociales y culturales, no de
la
ecología; el orden humano, según Ángel Maya, no coincide necesariamente con el
“orden
ecosistémico, ni tiene por qué coincidir. La solución al problema ambiental no
consiste en
encajar al hombre dentro del ecosistema. No consiste, por tanto, en saber
“conservar” sino
en aprender a “transformar bien”. La especie humana no tiene ninguna alternativa
evolutiva, sino la transformación del orden ecosistémico; ello no depende de la
mala
voluntad del hombre o de su incapacidad para comprender el orden natural. El orden
humano también es parte del orden natural”20. Por ello la relación sociedad-
naturaleza es
cada vez más conflictiva; el problema de la interacción de los humanos con la
naturaleza es
tan antiguo como la sociedad misma, lo novedoso es el hecho de que esas
interacciones
implican, por primera vez, cambios globales persistentes en el tiempo y extendidos
en el
espacio que afectan todo, no sólo la comunidad o pobladores a nivel local, o la
región
donde se producen.
El sistema económico-cultural, hoy global, de acumulación y crecimiento, se opone
al de
la sostenibilidad y estabilidad del mundo natural. El determinismo natural sobre el
hombre
fue bien explícito hasta los inicios de la revolución industrial. Sin dejar de
pertenecer al
sistema biofísico, el determinismo natural sobre la especie humana va a cambiar
radicalmente desde el siglo XVIII. El conocimiento y la posibilidad de intervención
sobre
los mecanismos y leyes naturales por parte de la sociedad, a partir de los avances
científicotécnicos,
han ido alterando la regulación de la naturaleza, con lo cual se ha generado la
problemática ambiental que hoy la especie humana reconoce. Hace apenas algo más de
200
años que esta problemática global se inició en el ecosistema planetario, y es una
crisis cada
vez más profunda y extensa. Las causas de dicha problemática pueden resumirse en la
tendencia de la sociedad a elevar su nivel y calidad de vida, venciendo todo tipo
de
limitaciones naturales, sociales y espacio-temporales, y en la evidencia de
estabilidad y
limitación que presenta el subsistema natural, en el que tiene lugar el desarrollo
y
crecimiento de la humanidad. Ese subsistema es infinito y en él vive una especie
cuyas
necesidades sociales son infinitas: divergencia de subsistemas que chocan entre sí
al
interrelacionarse un subsistema social, abierto, con un subsistema natural
planetario,
cerrado, en el largo plazo.
El problema ambiental muestra que los desequilibrios sociales tampoco pueden
traspasar
ciertas barreras, y el subsistema social también tiene límites de resiliencia, que
aunque no
coinciden exactamente con los límites ecosistémicos, no por ello dejan de existir;
en
consecuencia lo que actualmente está planteando la crisis del sistema ambiental es
el nivel
de consumo de la sociedad contemporánea y específicamente de los países
industrializados
y de algunos sectores o clases sociales privilegiados de los países
subdesarrollados. A
escala global, se reconocen como problemas ambientales el cambio climático y el
efecto
invernadero, la destrucción de la capa de ozono y la disminución de la
biodiversidad; en el
entorno local, son la contaminación atmosférica, del agua y del suelo, la
contaminación por
ruido y la disposición de residuos sólidos los principales efectos de la acción
humana que
19 Federico, Engels. “Dialéctica de la naturaleza”. En: Carlos, Marx y Federico,
Engels. Obras Escogidas.
Moscú, Editorial Progreso, 1975.
20 Augusto Ángel Maya. [Link]., p. 99
Gestión ambiental: ¿estrategia para el desarrollo sostenible?/ Alberto León
Gutiérrez Tamayo
impactan el sistema ambiental. Tales problemas ambientales se traducen en la
preocupación
de muchas comunidades, gobiernos, académicos, organismos no gubernamentales de
ambientalistas y gremios de la producción, ante un doble peligro: agotamiento de
los
recursos renovables y no renovables, y deterioro creciente del subsistema natural,
como
consecuencia de los residuos producidos por la civilización urbano-industrial
(calentamiento global, deterioro de la capa de ozono, contaminación de aguas y
suelos,
lluvia ácida, vertido de residuos sólidos, peligrosos o no); además, evidencian la
fragilidad
de los modelos de desarrollo impulsados con el afán de poner la ciencia y la
técnica al
servicio suyo y del desarrollo urbano-industrial consumista, lo cual ha
transgredido las
leyes de la naturaleza, la oferta de recursos naturales y la capacidad de
sustentación o
asimilación de los ecosistemas: es el costo de los niveles de bienestar alcanzados.
Ahora bien, es útil resaltar un principio hoy discutido en el ámbito académico:“no
todo
problema ambiental es un problema social”. La sociedad no puede formular problemas
ambientales sin que previamente se produzca una “percepción social del problema”;
por
consiguiente, es la sociedad la que observa y formula el problema ambiental y, por
ende, es
ella misma la que emprende la solución, por la vía de la gestión ambiental; si la
sociedad no
internaliza el problema, no habrá gestión ni solución posible. O los problemas son
percibidos socialmente, o en el interior de la sociedad no existen, y si existen,
esa existencia
es irrelevante; de aquí se deriva un postulado importante para la gestión
ambiental: como
no todo problema ambiental es un problema social, “no todo problema ambiental es
susceptible de gestión social”. Un problema ambiental es social y socialmente
gestionable,
si y sólo si, los agentes de la sociedad lo perciben, lo formulan, lo observan, lo
definen; en
una palabra, lo comunican. La dualidad en que se encuentra el subsistema social, en
tanto
natural y social, y el asunto a enfrentar es que “los problemas ambientales son
inherentes a
las modalidades de desarrollo de cada nación o territorio y están enraizados en las
estructuras socioeconómicas, uno de los grandes dilemas de nuestra época es cómo se
satisfacen las necesidades y aspiraciones humanas, actuales y futuras, manteniendo
el
equilibrio de los sistemas biofísicos y sociales”.21
¿Será posible satisfacer las necesidades humanas sin alterar el orden natural?
¿Cómo
satisfacer las necesidades humanas, haciendo sustentable el entorno social y
ambiental? La
respuesta está en discusión. Si se imagina el planeta sin la especie humana, es
decir sólo
con las múltiples especies que lo habitan, y si se piensan las interacciones que en
este
escenario se darían, carece de sentido referirse a una problemática ambiental: no
se
encuentran razones para establecerla; pues el problema ambiental aparece en el
momento
en que el hombre, a través de su organización social y de la adaptación
instrumental,
empieza a transformar radicalmente el subsistema natural; cuando se habla de
problemas
ambientales hay que referirse únicamente a la especie humana, al subsistema social,
dado
que es una construcción suya, una alteración que le es propia. Los problemas
ambientales
globales y locales se constituyen, así concebidos, en uno de los principales
obstáculos para
el propósito de alcanzar mayores niveles de desarrollo sostenible; atenderlos es,
por tanto,
una exigencia, una necesidad, un asunto de prioridad para la sociedad moderna; ello
requiere no sólo de herramientas, sino de estrategias adecuadas: el ordenamiento
ambiental
del territorio se constituye en una de las principales herramientas, y su gestión,
en la más
importante de las estrategias.
21 Leonel, Vega Mora. [Link].,p. 186
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En Colombia para atender los problemas ambientales se cuenta, como herramienta
clave,
con la planeación del ordenamiento ambiental del territorio; comprenderla exige
develar las
nociones de ordenamiento y territorio, dado que el concepto de ambiente ha sido
claramente concebido como un sistema integrado por los subsistemas natural y
social. El
término espacio es, según la Real Academia Española, la capacidad de un “terreno,
sitio o
lugar... el ámbito territorial que necesitan las sociedades para desarrollarse”;
cualquier
sociedad depende de 22la interacción cultural, económica y política y por tanto, de
la
interacción espacial. Así como el tiempo, también el espacio “es una variable
ineludible
con la cual el hombre debe convivir”;23 el espacio ratifica, evoca un territorio,
una región,
un país y otros conceptos que “en distintos grados y en diversos momentos, pueden
servirle
de sinónimos. Puede hablarse también de espacio terrestre, social, residencial,
teórico,
geométrico o matemático”.24 Espacio es aquello que permite designar una realidad
material
abstracta, general, amplia, en donde pueda contenerse, agruparse un todo, sin
fijarse ni
detenerse en particularidades; agregarle la categoría de geográfico: (espacio
geográfico),
permite concebirlo ya como el espacio real, vivido, terrestre, en el que se
conjugan lo
biótico y lo físico o abiótico; este espacio, como el tiempo, es propio de los
seres humanos,
de sus actividades y de sus formas de agrupación. El espacio ha sido, es y seguirá
siendo
una realidad; y no es económica, ni cultural, ni políticamente neutro, pues estas
características societales adquieren presencia, toman forma y se expresan en el
espacio,
influyen en el comportamiento, en las percepciones y en las elecciones de las
personas y de
sus agrupaciones. La sociedad actúa sobre el espacio conforme sus intereses en
busca de
satisfacer sus necesidades, lo que conlleva a su transformación en espacio social,
diferente
del espacio geográfico.
La interacción sistémica espacio-sociedad aparece más claramente planteada 25 en
términos de propuesta: definir el espacio como un conjunto indisoluble de objetos
(naturales y artificiales) y de acciones (alcance de fines u objetivos), para
develar y
reconocer, en primera instancia, sus categorías analíticas internas: el paisaje, la
configuración territorial, la división territorial del trabajo, el espacio
producido o
productivo, las rugosidades y las formas-contenido (la forma no puede entenderse
sin el
contenido y el contenido no puede existir sin la forma); y, en segunda instancia,
sus
categorías analíticas externas: la técnica, la acción, los objetos, la norma y los
acontecimientos, la universalidad y la particularidad, la totalidad y la
temporalidad, la
idealización y la objetivación, los símbolos y la ideología. El conjunto
indisoluble de
objetos y de acciones no debe ser considerado por separado, dado que interactúan y
generan
la dinámica transformadora propia del espacio: los objetos condicionan la forma en
que se
dan las acciones y las acciones llevan a la creación de objetos nuevos o se
realizan sobre
objetos preexistentes.
¿Qué es territorio? Una respuesta posible es considerarlo, según la Real Academia
Española, como la porción “de la superficie terrestre perteneciente a una nación,
región o
22 Real academia de la lengua Española. Vigésima edición.1999. p.253
23 Mario, Polése. Economía urbana y regional: introducción a la relación entre
territorio y desarrollo. Costa Rica, Editorial
Tecnológica de Costa Rica, LUR, 1998.
24 Ibíd., p, 142
25 Miltón Santos. La naturaleza del espacio: técnica y tiempo, razón y emoción.
Barcelona, Editorial Ariel,
colección Ariel Geografía, 2000.
Gestión ambiental: ¿estrategia para el desarrollo sostenible?/ Alberto León
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provincia”,26 definida por aspectos políticos, administrativos y fiscales; es un
espacio
delimitado, ubicable y observable conforme estos aspectos; y “en un sentido de
referencia
más jurídico, [es] el espacio de intervención”.27 La configuración territorial no
es el
espacio, ya que su realidad proviene de su materialidad, en tanto que el espacio
reúne la
materialidad y la vida que la anima; en cambio, la configuración territorial tiene
una
existencia material propia, aunque su existencia societal solamente le viene dada
por el
hecho visible de las relaciones sociales presentes y observables que se dan en el
territorio.
En el territorio, así concebido, las interacciones entre los objetos y las acciones
tienen una
intencionalidad definida por el tipo de sociedad que lo ocupa. Fals Borda permite
derivar
una noción más precisa considerándolo como “un ente flexible y variante, con
impulsiones
que van y vienen, no sólo por el principio antrópico sino por el de la construcción
social en
el tiempo que ha venido enmarcando la explicación sociológica contemporánea”.28
Para él,
el espacio toma la forma de unidades concretas, pero transitorias, de ocupación
humana,
que denomina “recipientes” o “contenedores” y que, a diferencia de los físicos o
materiales
son maleables y ajustables por la acción humana; a los referentes político-
administrativos
de los recipientes o contenedores ajustables, a los cuales se les otorga límites
formales, es a
lo que se le denomina “territorio”. En este territorio acontece la relación
dinámica entre
sociedad y espacio que adquiere forma y sentido, en un momento histórico, en el
proceso
de la urbanización, dando lugar al denominado fenómeno urbano29.
El territorio, en cuanto espacio establecido y definido geográfica, política,
administrativa,
fiscal y socialmente, puede ser objeto de ordenamiento, de planeación y de
definición de
una imagen objetivo que conjugue en él los anhelos, las esperanzas, los sueños y
las
posibilidades de la agrupación de personas que lo ocupan, dándole sentido,
dirección y
norte al proceso de urbanización, a su interacción dinámica con la sociedad.
Ordenamiento
territorial,30 ordenamiento ambiental del territorio31 y planeación del
ordenamiento
territorial32 y del ordenamiento ambiental territorial son asuntos que se conectan
con los
planteamientos sobre sistema ambiental, problemas ambientales y desarrollo
sostenible. El
ordenamiento territorial es, en esencia, una herramienta, una disciplina y, a la
vez, una
26 Real Academia de la Lengua Española. Op. cit., p. 1968
27 Mario Polése. [Link]., p. 150
28 Orlando Fals Borda. Acción y Espacio: Autonomías en la nueva República. Bogotá,
Tercer Mundo
Editores, IEPRI, 2000, p. 32.
29 Manuel Castells. “El proceso de urbanización: La relación histórica entre
sociedad y espacio”. En: Manuel
Castells. Problemas de investigación en sociología urbana. Buenos Aires Argentina,
Editorial Siglo XXI,
1972, p.56.
30 G. Saenz de Buruaga. “De la ciencia regional a la política regional: el caso de
los conflictos
interregionales”. Cuadernos Económicos No. 20, España, ICE, 1969. Citado en: Ronia,
Pujadas, lo define
como “[...] el estudio interdisciplinario y prospectivo de la transformación óptima
del espacio regional, y de la
distribución de esta transformación y de la población total entre núcleos urbanos
con funciones y jerarquías
diferentes, con vistas a su integración en áreas supranacionales”. 1998
31 Considerado para este caso como componente fundamental del ordenamiento
territorial (IGAC Instituto
Geográfico Agustín Codozi, 1996)
32 Asumido, en parte, para el presente caso, como “[...] el instrumento mediante el
cual los departamentos y
municipios (caso colombiano) deben planificar los usos del territorio y orientar
provisoriamente los procesos
de ocupación del mismo”. (Amaya, 1998)
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metodología para orientar los principios y fundamentos de la planeación del
desarrollo
territorial, y para regular los procesos de uso y ocupación del territorio.33
Como herramienta para la gestión, el ordenamiento territorial es “transversal”,
pues
integra espacialmente todas las actuaciones públicas y privadas con incidencia en
el
territorio; es soporte de las políticas públicas y privadas que definen, orientan,
implementan, controlan y evalúan la planeación física referida a “los hechos a los
que se
confiere valor estructurante en territorios de ámbito regional y comarcal”34, es
decir,
definido. Como disciplina, es la expresión “espacial de las políticas económicas,
sociales,
culturales y ecológicas de la sociedad. Es a la vez una disciplina científica, una
técnica
administrativa y una política concebida como un enfoque interdisciplinario y
global, cuyo
objetivo es un desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del
espacio
según un concepto rector”35; allí mismo se le asignan como objetivos fundamentales
el
desarrollo socioeconómico equilibrado de las regiones, el aumento de la calidad de
vida, la
gestión responsable de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y
la
utilización racional del territorio. Como metodología, el ordenamiento territorial,
se asume
como un “un conjunto de acciones concertadas, para orientar la transformación,
ocupación
y utilización de los espacios geográficos buscando su desarrollo socioeconómico,
teniendo
en cuenta las necesidades e intereses de la población, las potencialidades del
territorio
considerado y la armonía con el medio ambiente.”36
Por lo anterior ordenar el territorio es darle sentido, orientar la relación entre
sociedad y
espacio, en este caso, hacia la relación sociedad y territorio. Las personas
agrupadas en
determinada forma, acuerdan bajo criterios políticos, sociales, administrativos y
económicos la manera como emplearán, utilizarán o usufructuarán el territorio donde
están
asentadas. ¿Qué se puede ordenar del territorio, para qué se ordena y cómo debe
ordenarse?
Se ordenan sus múltiples usos —los usos del suelo—, propios del territorio por
herencia de
la naturaleza o construidos a partir de las actividades desarrollas por el hombre;
el fin del
ordenamiento territorial tiene relación con el impulso del desarrollo económico, el
mejoramiento de la calidad de vida, la conservación y protección del subsistema
natural, y
la satisfacción de las necesidades básicas y humanas del subsistema social;
finalmente, el
ordenamiento del territorio está conectado con la metodología, es decir, con la
concepción
y la técnica asociada a ella para efectuarlo, generalmente se debe tener en cuenta
ciertos
criterios para realizar el ordenamiento territorial, entre los cuales se cuentan el
carácter
limitado del territorio, su condición de bien escaso y la necesidad del uso
racional conforme
las necesidades y los anhelos de la sociedad.37
33 IGAC y otros (1996). Fundamento sobre ordenamiento territorial como instrumento
de planificación.
Documento para discusión. Santa Fe de Bogotá, Colombia.
34 Ronia Pujadas. Op. cit; p.399.
35 Ibíd.; p.32.
36 Comisión de Ordenamiento Territorial del Congreso de la República de Colombia.
Boletín No. 3, 1992.
37 Adicionalmente, Pujadas plantea la necesidad de elegir, al ordenar un
territorio, entre diversas alternativas
de acción: definición de usos alternativos posibles del suelo, definición de
criterios sobre qué usos son los
más adecuados para el territorio y garantía del poder político para impulsar la
alternativa de ordenación
escogida. Véase: Ronia Pujadas. [Link].
Gestión ambiental: ¿estrategia para el desarrollo sostenible?/ Alberto León
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El ordenamiento territorial es el resultado lógico de las acciones emprendidas por
el
hombre y sus agrupaciones para adaptar, moldear, adecuar, transformar o
acondicionar el
territorio con la finalidad de atender sus necesidades y anhelos;38 en el “contexto
creciente
de respeto por la biodiversidad, quizá se podría añadir que esta ordenación tiende
a hacerse
en función no solamente de los intereses del género humano, sino también de los de
las
restantes especies vivas”.39 Este es un componente fundamental e ineludible del
ordenamiento territorial, dado que uno de sus objetivos nodales es generar
estrategias para
la localización y distribución de acciones en el territorio bajo los principios del
desarrollo
sostenible, lo cual implica que sean diseñadas en armonía con el sistema ambiental,
garantizando el uso adecuado de los recursos naturales, priorizando los ecosistemas
estratégicos y otorgándole tratamiento especial a las áreas de alta biodiversidad.
Ahora bien, para ordenar ambientalmente un territorio es necesario planificarlo. El
plan
es el instrumento básico, si bien no el único, en el proceso de ordenamiento
territorial.
Planeación es acción: una serie de acciones lógica y secuencialmente ordenadas en
el
tiempo para alcanzar unos propósitos espacializables. La planificación debe
concebirse,
según Arlette como un proceso y como un sistema;40 en cuanto proceso, supone un
conjunto de fases sucesivas, secuenciales, lógicas y complementarias; en cuanto
sistema,
exige la existencia de una organización que posibilite atender los aspectos
relacionados con
la ubicación y los plazos que demanda el plan; de ese proceso y ese sistema
dependerán las
fases y los alcances de la planificación. Con base en lo anterior se puede deducir
el
concepto de planificación propuesto: “procedimiento mediante el cual se
seleccionan,
ordenan y diseñan las acciones que deben realizarse para el logro de determinados
propósitos, procurando una utilización racional de los recursos disponibles”.41Sin
embargo,
esta idea de planificación condiciona su validez, en el caso de la planificación
societaria, al
manejo general de ella, sin hacer referencia a ninguna sociedad en particular dado
que,
dependiendo de las condiciones históricas y tal como se ha planteado, las
sociedades le han
asignado funciones diferentes. En términos generales, es aceptable que toda acción
es
resultado de una decisión, ya sea planificada o improvisada; pero la decisión
planificada
sólo es posible cuando se realiza un análisis de la realidad actual y se calculan
sus posibles
evoluciones en el tiempo, lo cual implica definir propósitos, establecer líneas
estratégicas,
ubicar acciones y divulgar los resultados alcanzados con lo realizado.
Así las cosas, el plan de ordenamiento ambiental del territorio, como instrumento y
concreción del ordenamiento ambiental territorial, parte del diagnóstico de la
situación
actual de la relación entre el subsistema social y el subsistema natural: ubica
dificultades y
potencialidades, prioriza acciones, define la intervención con criterios, ordena
secuencial y
lógicamente en el tiempo estas acciones, determina los sistemas de seguimiento y
38 Un proceso de ordenamiento del territorio urbano, es decir, de una cabecera
municipal, deberá considerar la
distribución armónica de los diferentes usos del suelo que han de coexistir en el
territorio de ella, conforme
los intereses de los grupos de personas que lo ocupan y lo habitan.
39 Ronia Pujadas. [Link]., p 312.
40 Arlette Pichardo Muñiz. Planificación y programación social: Bases para el
diagnóstico y la formulación
de programas y proyectos sociales. Buenos Aires, Editorial Lumen Humanitas,1997.
41 Ibíd..,p 44-35
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evaluación, e inicia la ejecución que buscará adecuar el territorio a la necesidad
de la
sociedad que lo habita. Diversas son las modalidades y elementos metodológicos
disponibles para elaborar el plan de ordenamiento ambiental territorial; decidirse
por una u
otra dependerá, en gran medida, de la concepción que se tenga del ordenamiento
territorial,
de la disponibilidad de recursos para adelantarlo y de las posibilidades reales
para
implementarlo, controlarlo, evaluarlo y ajustarlo. Como proceso, deberá ligarse a
la
planeación estratégica dado que, en criterio compartido con Pujadas, la
“planificación
estratégica puede encontrar en la planificación territorial el instrumento adecuado
para dar
carácter normativo y vinculante a intervenciones territoriales estratégicas”.42
4. Conclusión
Ordenado ambientalmente un territorio, se dispone de un instrumento poderoso para
atender la complejidad propia de los problemas ambientales emanados de la relación
conflictiva entre sociedad y naturaleza, entre subsistema social y subsistema
natural; por
tanto, se tendrá a mano una forma de “removerlos” para que no continúen
obstaculizando
el tránsito hacia el desarrollo sostenible. Sin embargo, el plan de ordenamiento
ambiental
del territorio, por sí solo, no transforma, no cambia, no atiende la situación
generada por los
problemas ambientales; los identifica, los tipifica, los clasifica, los prioriza,
los ubica
temporal y espacialmente pero no los atiende; dice cómo, cuándo, dónde, por qué y
para
qué, pero no lo hace; solo lo enuncia de manera secuencial, lógica y coherente.
Para atender los diversos problemas ambientales territoriales surgidos de la
dinámica y
compleja relación entre sociedad y naturaleza es necesario, además de planificar y
ordenar
ambientalmente el territorio, gestionarlo; es decir, poner en marcha lo planificado
para
procurar alcanzar la imagen objetivo prefigurada. Gestionar el plan de ordenamiento
ambiental del territorio en los términos aquí concebidos, es propio de la gestión
ambiental
definida; si éste no se gestiona adecuada y debidamente, no pasará de ser una
formulación
de intenciones en el tiempo, que no transforman, ni atienden, ni enfrentan la
situación
definida. Sólo a través de la gestión ambiental del plan de ordenamiento ambiental
del
territorio concertado entre los diversos actores del territorio considerado, se
hará posible su
ejecución, seguimiento, evaluación, ajustes y cumplimiento. Si la gestión ambiental
dinamiza y echa a andar el plan de ordenamiento ambiental territorial y, logra
evitar que los
problemas ambientales del territorio en consideración continúen obstaculizando el
camino
hacia el desarrollo sostenible, es lógico deducir, sin mayores esfuerzos, que esta
herramienta (la gestión ambiental) es, sin duda alguna, una estrategia adecuada
para ese fin
(el desarrollo sostenible).
42 Ronia Pujadas. Op. cit., p.280.