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Culturas Clásicas de Mesoamérica

El documento describe la cultura clásica de Teotihuacán en México. Teotihuacán fue la primera gran ciudad mesoamericana y centro de una cultura influyente. Floreció entre los años 100-650 d.C. y ejerció una gran influencia artística y religiosa en Mesoamérica. La cultura de Teotihuacán se caracterizó por su arquitectura monumental, su calendario y conocimientos astronómicos avanzados, y el culto a dioses como Tláloc, dios de la lluvia

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Culturas Clásicas de Mesoamérica

El documento describe la cultura clásica de Teotihuacán en México. Teotihuacán fue la primera gran ciudad mesoamericana y centro de una cultura influyente. Floreció entre los años 100-650 d.C. y ejerció una gran influencia artística y religiosa en Mesoamérica. La cultura de Teotihuacán se caracterizó por su arquitectura monumental, su calendario y conocimientos astronómicos avanzados, y el culto a dioses como Tláloc, dios de la lluvia

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Historia de México 1 Tercer semestre de Bachillerato

Secuencia didáctica 2.4: Los horizontes culturales: Preclásico, Clásico y Posclásico.

HORIZONTE CLÁSICO.

Las características generales de las culturas clásicas.

La época Clásica señala el máximo florecimiento de la civilización mesoamericana en las artes (arquitectura,
escultura, pintura, cerámica) y en los conocimientos (matemáticas, escritura, astronomía, calendario).

Esta plenitud fue posible gracias al desarrollo creciente de la población y de la agricultura, y a una sólida
organización social, política y religiosa: todos estos pueblos tenían ya sus propios jefes, sus leyes y costumbres bien
organizadas, cierto régimen de propiedad y división del trabajo que les permitió un incipiente desarrollo industrial
y una expansión comercial.

De la importancia que se dio en esa época a la construcción de templos y a las representaciones de dioses y
sacerdotes podemos inferir que la vida familiar, social y política de esos pueblos giraba en torno de la religión ya
formalizada, bajo la dirección política y religiosa de un grupo de sacerdotes sabios que los condujeron a grandes
adelantos técnicos y artísticos.

Duración y extensión de estas culturas.

No se sabe con exactitud cuándo comenzó el Periodo Clásico, pero se estima que fue a principios de la era cristiana
y que termina en el siglo IX de misma era, después de un período de decadencia, posiblemente originado por las
luchas internas surgidas entre las clases oprimidas y las minorías dominantes, o por invasiones extranjeras.

La época clásica no se caracteriza por una cultura única y homogénea, sino por una diversidad de estilos
regionales (como el teotihuacano, la maya, el zapoteca y otros), en los que las varias culturas locales habían
asimilado bastante las unas a las otras.

De modo que, sin romper su unidad básica, la civilización mesoamericana en esta época se divide en dos grandes
ramas: la teotihuacana en el centro de México y la Maya al sur, con las cuales guardan estrechas relaciones las
regiones intermedias como Oaxaca, que formas elementos de ambas zonas y las asimilan a su propia cultura.

Manifestaciones de estas culturas.

Durante el período clásico se observa el auge que va adquiriendo la casta teocrática en las grandes metrópolis
religiosas, donde se construyen numerosos templos que, junto con los palacios y juegos de pelota, se situaban en
medio de grandes plazas, a donde confluían las grandes avenidas de la ciudad.

Casi toda esa arquitectura monumental va acompañada de rica ornamentación artística y de pinturas murales; al
mismo tiempo aparecen las escalinatas con alfardas y escalones y el recubrimiento de los muros con estuco, así
como la construcción de sistemas de drenaje y de abastecimiento de aguas.

La escultura en general, es tosca y simbólica: gran parte de las estatuas son figuras humanas o de animales en las
que, más que el realismo de las formas se pretende representar imágenes impresionantes. También se generalizó
el tallado de preciosas figuras de jade y espejos de pirita.

Casi todos estos pueblos hicieron una hermosa cerámica con características individuales que permite distinguir a
una cultura de las otras.
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La escritura, el calendario y los conocimientos astronómicos, alcanzan su más alto desarrollo; en muchos lugares
existen monumentos fechados y estelas conmemorativas; pinturas murales al fresco y cerámica funeraria y la
religión se enriquece con nuevos dioses y nuevas formas de culto.

Pero todos estos adelantos se vieron detenidos por la falta de animales domésticos para el trabajo y el transporte,
el desconocimiento del hierro, de la rueda y del torno, y la falta de instrumentos más eficaces para la agricultura y
los oficios.

LA CULTURA DE TEOTIHUACAN

La importancia de la cultura teotihuacana.

El valor fundamental de Teotihuacán consiste en que es la primera gran ciudad y el foco de cultura que irradia
sobre todo el México Antiguo. Era un centro religioso con grandes construcciones ceremoniales y una zona
residencial de la clase sacerdotal y de los funcionarios administrativos; en torno de este centro se alzaban las casas
del resto de la población urbana y en las afueras se hallaban las aldeas de los campesinos, que se congregaban en
la metrópoli con ocasión de las grandes fiestas.

La cultura teotihuacana ejercicio poderosas influencia sobre las otras ciudades clásicas, desde la Mesa Central
hasta Guatemala por el sur, hasta la Huasteca por el noreste y Culiacán, Sinaloa, por el occidente, ya sea en el
estilo arquitectónico, o en los estilos decorativos y las representaciones religiosas, o en la forma de la cerámica
ceremonial y de las figurillas de barro.

La evolución de Teotihuacán.

Durante su primera época (a principios de la era cristiana), algunos grupos del Preclásico superior se asentaron en
el valle de Teotihuacán, donde se han encontrado restos de cerámica y figurillas que se asemejan a los de
Zacatenco y Ticomán; y además se construyeron las primeras plataformas que más tarde sirvieron de núcleos para
edificar las pirámides del Sol y de la Luna.

En el segundo período (100 a 250 años después de Cristo), se nota la coexistencia de dos culturas: una de ellas de
filiación olmeca con un arte simbólico y un culto enfocado al dios del agua, que provenía tal vez de la costa del
Golfo o del valle de Morelos; y se sobrepuso a los grupos agrícolas establecidos con anterioridad, haciendo
evolucionar la cultura de ese centro.

En este periodo se construyeron las pirámides del Sol y de la Luna siguiendo la tradición preclásica del Valle de
México; al mismo tiempo se comienza a ensayar un nuevo estilo en las construcciones, como se advierte en el
templo llamado de Quetzalcóatl consagrado al dios del agua y de la lluvia.

Durante este periodo (250 a 650 D.C.), Teotihuacán alcanza su máximo desarrollo y la cultura influye sobre toda
Mesoamérica. Parece haber existido algunas colonias teotihuacanas en diversos lugares del país, que no significan
conquista militar ni dominio político, sino un sitio de relaciones pacíficas basadas en el intercambio comercial y
cultural, como se advierte en Azcapotzalco, Tlapacoya y Chalco en el valle de México; en Gualupita y Chalcatzingo
en el estado de Morelos; en Cholula, Puebla; en el Tajín en Veracruz; en Izcatépec, Jalisco.

La decadencia y ruina de este imperio cultural teotihuacano sobreviene entre años de 650 a 850 D.C., periodo en
que se registra la llegada de nuevos invasores el Valle de México. Los teotihuacanos colindaban al norte más allá
de la Mesa Central, con pueblos de baja cultura como los otomíes y otros pueblos aguerridos como los huastecos,
de los cuales necesitaban defenderse constantemente, hasta que a la postre sucumbieron bajo la presión de esos
grupos bárbaros.
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La economía.

Los teotihuacanos conocieron el cultivo de varias plantas alimenticias e industriales, como el fríjol, el maíz, la
calabaza, el chile, el algodón y el maguey. Realizaban sus tareas agrícolas por el sistema de desmonte y
construyeron terrazas de cultivo en las laderas de los cerros, canales de riego y chinampas a las orillas de los lagos.
La alimentación se completaba con los productos de la caza (venado, liebre, pavo silvestre) la pesca y la
recolección de nopales, tunas, etc.

Los utensilios domésticos y de trabajo que empleaban consistían en “metales y manos” de piedra; cerámica
doméstica y funeraria; malacates para torcer el hilo y telares para tejer; agujas de hueso para cocer; sellos para
grabar la alfarería y pintarse el cuerpo: punzones, taladros y cinceles para labrar la piedra; pulidores para alisar las
paredes y los pisos; raederas para raspar las pieles y el maguey; machacadores para hacer el papel.

La falta de ciertos productos y materias primas se cubría por medio del comercio local o foráneo.

Su estructura social.

En Teotihuacán había un estado teocrático en el que la clase sacerdotal había absorbido y concentrado no sólo las
funciones religiosas y ceremoniales, sino también las políticas y administrativas, bajo la dirección suprema de un
rey sacerdote.

Esta clase superior se sobrepuso a una numerosa clase inferior compuesta de agricultores, artesanos y
comerciantes encargados de producir los elementos necesarios para el sostenimiento de esa clase directora, del
culto y del gobierno, y de la numerosa población dedicada a la construcción de los enormes edificios.

La religión.

Los teotihuacanos rendían culto a las fuerzas de la naturaleza como son el fuego, el viento y la lluvia, lo cual se
advierte de las representaciones del dios Tláloc (dios de la lluvia) y de la diosa Chalchiutlicue (diosa del agua) y de
Xipe (dios de la fertilidad).

Su dios principal era Tláloc, dios de las lluvias y de las aguas celestes que residía en las montañas y se le
representaba con una máscara sobre el rostro adornada de anteojeras, nariguera, colmillos de jaguar y lengua de
serpiente.

Con objeto de distinguir el agua celestre de la terrestre se representa el agua que corre como una serpiente de
cascabel con plumas de quetzal sobre el cuerpo: Quetzalcóatl.

Al convertirse Teotihuacán en un gran centro ceremonial se desarrollaron los cultos y las festividades religiosas. Lo
cual puede observarse en la pintura del templo de la Agricultura a través de una escena en donde varias personas
depositan al pie de los altares sus ofrendas de aves, flores, frutas y semillas. En otras pinturas de Teotihuacán se
advierte el esplendor con que se desarrollaban las fiestas religiosas, por la rica ornamentación de los sacerdotes, la
presencia de bailarines y de músicos. Estas festividades se realizaban al aire libre, con la concurrencia de gentes
que acudían especialmente al centro ceremonial.

Los teotihuacanos enterraban a sus muertos o los incineraban. Junto a las osamentas humanas, enterradas en
fosas comunes debajo del piso de las habitaciones, en los patios o alrededor de los templos se han encontrado
objetos depositados como ofrendas, los cuales varían de acuerdo con la categoría o condición social del muerto.

Conocimientos científicos.

Entre los conocimientos superiores que poseían los teotihuacanos sobresalen la numeración a base de rayas y
puntos como lo hacían los mayas y los zapotecas; la escritura en la cual aparece el símbolo del año al estilo mixteca
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y otros símbolos como la turquesa, el ojo de ave o la cabeza de tigre, que indican el conocimiento de la cuenta de
los días.
Su cultura.

Teotihuacán era una urbe gigantesca, planeada sobre un eje longitudinal llamada la calle de los muertos, en donde
hay numerosas construcciones civiles y religiosas, agrupadas alrededor de patios y de plazas.

Los monumentos más grandiosos de esta ciudad son las pirámides, de las cuales la mayor es la del Sol que mide 66
metros de altura y 232 metros por lado en la base y tiene cinco cuerpos en talud, con cinco tableros intermedios y
la pirámide menor es la de la Luna.

El más artístico de estos templos piramidales es el dedicado a Quetzalcóatl, construido de piedra y lodo y revestido
de piedra finamente labrada. Contiene seis cuerpos adornados con tableros o taludes, revestidos con numerosos
mascarones de serpientes emplumadas que alternan con el signo de Tláloc. Se hallaba rodeado por una ciudadela
cuadrangular de 400 metros por lado.

En suma, Teotihuacán estaba formado por un conjunto ordenado de templos, de habitaciones para los sacerdotes,
de palacios para la clase dirigente, de patios y de plazas en donde se reunía el pueblo que concurría a las
ceremonias religiosas y tal vez a efectuar intercambios comerciales.

En esta época aparece la gran escultura en piedra, tanto en figuras aisladas como en formas decorativas. Las
esculturas de Teotihuacán representas figuras simbólicas de animales y de plantas (serpientes, conchas, panojas)
de las cuales las más hermosas son los mascarones del templo de Quetzalcóatl.

Los murales constituyen un aspecto de singular importancia principalmente en el templo de la Agricultura y en los
edificios de Tetitla y Tepanatitla, entre ellos el llamado paraíso de Tláloc. Todos ellos inspirados en temas
religiosos y muestran a los dioses y sacerdotes con suntuosos vestiduras, hombre y mujeres llevando ofrendas a los
templos o bien escenas de sacrificios, penitencia, danzas y guerreros vestidos de águilas y tigres, como se ve en el
edificio de Zacuala.

Crece en esta época la elegancia y variedad de las vajillas hechas con fines ceremoniales, decoradas unas al fresco
con laca policroma y otras son del tipo anaranjado fino; también hay otro tipo de cerámica funeraria. La cerámica
doméstica es generalmente lisa, y la ceremonial está decorado con motivos simbólicos religiosos. Las figuras de
barro adquieren un carácter tan realista que son llamadas del tipo retrato, ya que reflejan la indumentaria y los
adornos de su tiempo.

En cuanto a la indumentaria, se distinguen los trajes fastuosos de los sacerdotes que usaban tocados de largas
plumas, telas con aplicaciones de jade o de caracoles marinos, sandalias y joyas de ricos materiales. En cambio, el
hombre común usaba braguero o taparrabo y sandalias de piel con correas. Las mujeres llevaban regularmente
una faldilla sujetada por medio de un ceñidor, una capa corta sobre los hombros y los pechos, bandas de turbantes
sobre la frente que sujetaban adornos de flores o plumas, y usaban también collares y orejeras. Tejían sus telas con
fibras de maguey y de algodón, y teñían el hilo con colores vegetales y minerales.

En las figurillas se notas rasgos negroides o mongoloides, cabezas deformadas y ojos oblicuos, lo cual indica que
tuvieron relaciones con los pueblos de la costa.

Decadencia y fin de esta cultura.

Hay muchos indicios de que Teotihuacán fue destruida, sus templos y palacios fueron incendiados, sus muros
arrasados y la ciudad abandonada por causa tal vez de conflictos internos entre las clases dirigentes, o por
invasiones de bárbaros chichimecas, que se establecieron en Teotihuacán y se mezclaron con la población
campesina a la caída de la metrópoli.
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Aun cuando Teotihuacán fue abandonado por las clases altas que emigraron al oriente, al occidente y al sur, su
cultura continuó en forma decadente en algunos sitios del Valle de México, de Puebla y de Morelos. Lugares en
donde se refugiaron los fugitivos y que posteriormente sirvió de base a las culturas que se desarrollaron en el
centro de México, como la Tolteca y la Azteca.

EL IMPERIO MAYA.

El territorio.

El desarrollo de esta cultura se localiza en tres zonas geográficas principales: el norte o Península de Yucatán, el
centro que comprende el Petén Guatemalteco y parte de los Estados de Chiapas y Tabasco, y el sur en los altos de
Guatemala.

En el sur nacieron los principios de la cultura formativa que después se extendió por toda la zona maya, en el
centro se desarrolló la cultura clásica maya y de ahí se extendió hacia el norte y el sur; finalmente la región norte
fue el escenario de la civilización llamada del Nuevo Imperio, pero además existen allí restos de la civilización
llamada del Nuevo Imperio, pero además existen allí restos de la cultura clásica y formativa.

Las exploraciones realizadas en varios lugares de los Estados Tabasco, Chiapas y Yucatán, y en Guatemala, revelan
la existencia de una población de agricultores muy antiguos (desde 1500 A.C.) que ya cultivaban el maíz y
practicaban la alfarería, pero que aún no construían centros religiosos.

Este período dura aproximadamente hasta 300 años D.C., que es cuando comienzan hacerse los monumentos
mayas con inscripciones jeroglíficas, que marcan el principio del período clásico.

Uaxactún es uno de los centros más antiguos del Petén guatemalteco, y por el material extraído de sus ruinas se
han podido establecer cuatro etapas culturales: dos que corresponden a la época formativa o preclásico (Mamón y
Chaicanel) y otras dos que pertenecen a la época clásica (Tzakol y Tepeuh).

A los dos primeros períodos corresponde una cerámica sencilla, de un solo color o de dos colores, pintadas con
dibujos elementales de líneas simples, al final de esta época comienza a producirse la cerámica policroma del
período clásico.

Las primeras construcciones de la época formativa se hacían con paredes de palos y techos de paja; pero al final de
esta época se introducen las plataformas de piedra sobre las cuales se edifican sencillas viviendas o pequeños
templos. De ahí se derivaron las pirámides truncadas que más tarde sirvieron de base a las construcciones
religiosas.

En esta época aún no existía una escultura maya propiamente dicha, porque las obras que se conocen estaban
fuertemente influidas por los olmecas de Tabasco, y las estelas fechadas al período clásico.

La sociedad de esta época ya estaba dividida en clases sociales, bajo la dirección de un gobierno ejercido por un
grupo sacerdotal poderoso, que fue el promotor de las ideas y de los adelantos de este período, entre los que
sobresale el principio de la escritura y del calendario.

Al finalizar la época formativa comienza a observarse una expansión máyense por la región de Tabasco y sur de
Veracruz, donde antes había dominado la cultura olmeca; y al mismo tiempo comienzan a llegar al centro de
México las influencias de la cultura maya, que es claramente perceptibles en Monte Albán, Oaxaca y en Xochicalco,
Morelos.
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Su evolución.

El período clásico de la cultura maya coincide con el florecimiento del llamado imperio viejo, que suele fijarse entre
los años 300 y 900 de nuestra era.

Es casi seguro que la cultura maya clásica se originó en el Petén guatemalteco, en donde se encuentran las ruinas
de ciudades más antiguas y existen los monumentos con fechas más remotas; y de ahí se extiende por un área muy
grande que abarca toda la península de Yucatán (Tullum, Santa Rosa Xtampak y el viejo Chichén)

Los habitantes de las diversas ciudades que formaban el Viejo Imperio Maya constituían una unidad étnica
homogénea, hablaban una misma lengua y gozaban de una misma cultura, pero eran independientes desde el
punto de vista político, por lo que el término imperio aplicado a estos pueblos tiene significado más bien cultural.

El período comprendido entre los años 600 y 800 D.C., es el de la gran expansión maya, cuando este pueblo pudo
entrar en contacto más directo con el centro de México.

Pero cuando los mayas del Viejo Imperio se encontraban en su edad de oro, gozando de paz y prosperidad (hacia el
año 900 D.C. aproximadamente), sobrevino la decadencia por motivos desconocidos y a partir de entonces dejaron
de construir templos y de erigir estelas.

Entre las causas que contribuyeron al derrumbe del Viejo Imperio Maya se han señalado como probables la
abundancia de lluvias torrenciales que produjeron un desbordante crecimiento de la selva que invadió las
ciudades, o bien sequías prolongadas que trajeron como consecuencia hambres y enfermedades que diezmaron la
población.

Por otra parte, se entrevén intensos movimientos sociales producidos por la masa campesina en contra del grupo
sacerdotal o de los señores feudales que los oprimían, a los que sin duda vino a agregarse la presión que ejercían
grupos nahuas procedentes del centro de México (Los Pipiles), que obligaron a las clases superiores mayas a
abandonar sus ciudades del sur, y el foco de la cultura maya se trasladó al norte de Yucatán.

Vida económica y social de los mayas.

La economía: Los principales cultivos de los mayas eran el maíz y el frijol, también cultivaban la yuca, el camote y la
calabaza. Tenían además importantes plantaciones de cacao, cuyas semillas les servían de alimento y de moneda.

También cultivaban el algodón que utilizaban para hilar y tejer y el henequén con el cual fabricaban sandalias y
cuerdas.

La tierra de labor era de propiedad comunal y el trabajo se hacía colectivamente por familias, las cuales trabajaban
las tierras que se les asignaban.

Los mayas carecían de animales de tiro y de carga, pero ciaban perro y pavos que servían para la alimentación y el
sacrificio. Practicaban la agricultura y con la miel de las abejas preparaban la bebida llamada balche que era
embriagante.

Efectuaban grandes cacerías colectivas, al final de las cuales se repartían la carne de los animales (venados,
conejos, faisanes). Las armas más usadas eran el arco y la flecha, pero también usaban trampas y lazos para
atrapar a los animales monteses.
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La recolección de la sal, como la caza y la pesca, eran actividades comunales de cuyos productos se debían dar
parte al señor de la tierra.

Los comerciantes organizados en grupos, transitaban en canoas por las costas del Golfo y por los ríos, o recorrían a
pie grandes distancias, yendo de un país a otro para intercambiar sus productos elaborados (telas, armas, joyas) y
materias primas (miel, cacao, sal, cera), los cuales eran pagados con monedas tales como el cacao, plumas de
quetzal, mantas o cascabeles de cobre.

Las rutas comerciales se entrecruzaban por toda la zona maya para un intercambio local, pero también llegaban
productos extranjeros de Colombia y Panamá, de Oaxaca, del centro de México y la costa del Golfo.

La sociedad: Los mayas estaban organizados en clase totémica en las que todas las personas que llevaban el
mismo nombre de familia se consideraban parientes y les estaba prohibido casarse entre sí.

Los indios llevaban además de su nombre propio, el nombre de familia que correspondía a ciertos animales o
plantas considerados como tótem o abuelo más antiguo (venado, tigre, serpiente)

Había una clase superior, a la cual pertenecía el Jefe Supremo de cada ciudad y los demás jefes y dignatarios, tanto
civiles como militares y religiosos. Debajo de esta clase superior estaba la mayoría del pueblo, formada de
campesinos, artesanos y comerciantes, los cuales desempeñaban los trabajos necesarios para el sostén de la
comunidad, del Estado y del culto.

El gobierno: El país estaba unificado cultural y lingüísticamente, pero bajo el aspecto político cada ciudad formaba
un estado independiente, gobernado por una teocracia absorbente que dominaba a las demás clases sociales.

Pero a finales del Viejo Imperio se había desarrollado ya una clase guerrera, como resultado de la necesidad de
defenderse contra la agresión de enemigos locales o extranjeros. Clase que fue creciendo en número y fuerza, y
que a la postre llegó a disputar el poder a la clase sacerdotal. Tal vez resultado de estas luchas fue la destrucción y
el abandono de las ciudades del Viejo Imperio.

la religión.

La religión maya refleja la eterna lucha que las influencia del bien y del mal ejercen en la vida del hombre. Tenían
dioses benéficos que se encargaban por ejemplo de producir la lluvia, hacer germinar los frutos y garantizar la vida
y la abundancia. Así como hay otros maléficos que causan la muerte y la destrucción, que traen las guerras y las
enfermedades.

Tenían el concepto de un dios supremo creador de todas las cosas llamado Hunab ku, al que asimilaron en cierto
modo con el sol y lo consideraban padre de Itzamná y de otros dioses.

Itzmaná era una deidad benéfica a la cual invocaban para que evitara las calamidades públicas, se le consideraba
también como héroe cultural al cual atribuían la invención de la escritura, del calendario y la cronología. Además,
creían que cuando emigraron al norte, él fue quien los condujo a buen término en su peregrinaje. También era el
señor del cielo o dios del sol, y a su esposa Ixchel se le consideraba diosa de la luna y del alumbramiento.

Los mayas concebían al Universo compuesto de trece cielos o mundos superiores, regidos por dioses especiales o
oxlahutikú y de nueve infiernos o mundos inferiores dominados por otros dioses o bolontikú en donde reinaba el
dios de la muerte: Ah Puch.

El dios de la lluvia, del trueno y de la germinación de la semilla era Chac. Cada rumbo cardinal tenía su Chac,
además existía el dios del maíz y la agricultura llamado Yum Kax.
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Algunos animales tenían carácter sagrado como el jaguar, el venado, el mono y la tortuga, y estaban asociados al
calendario, a la adivinación y al sacrificio.

El culto que los mayas rendían a los dioses tenía un fin utilitario, que era lograr que con sus poderes sobrenaturales
les concedieran vida, salud, bienes y protección contra las calamidades. Para ello se les invocaba mediante
oraciones, ofrendas, sacrificios y penitencia, ya que los sacrificios humanos no eran conocidos en el viejo imperio.

Los sacerdotes eran los encargados de mantener el culto, a la vez que desempeñaban otras funciones, tales como
efectuar las observaciones astronómicas y meteorológicas para determinar las divisiones del tiempo y las épocas
más propicias para las labores del campo y de la vida social.

Conocimientos científicos.

Los mayas lograron grandes progresos en astronomía, escritura y matemáticas, habiendo registrado por varios
siglos observaciones sobre los movimientos del sol, (eclipses, solsticios y equinoccios), de la luna y del planeta
venus.

Los mayas tenían el calendario solar de 365 días, que era el Haab y el año ritual de 260 días conocido como
Tzolkin, que era más bien un almanaque adivinatorio que servía para determinar el nombre de los recién nacidos y
los día favorables o desfavorables de la vida de los hombres. Además, tenían el año venusino de 583 días que les
servía para hacer sus correcciones calendáricas.

as actividades agrícolas y las fiestas profanas estaban regidas por el calendario de 365 días que se dividía en 18
meses de 20 días, más un período de cinco días adicionales que eran considerados nefastos.

Los mayas usaban un sistema numérico vigesimal, en el que los números se representaban por medio de puntos o
círculos (las unidades) y de barras o rayas (las quiquenas), y un signo en forma de concha o caracol para el cero.

Esta era la numeración común, pero había otros signos más elaborados que aparecían en la pintura y en los
códices, en forma de glifos o cabezas encerrados en cuadros.

Con estos sencillos elementos numéricos los mayas fueron capaces de hacer cálculos hasta por decenas de
millones.

También son famosos por su sistema de escritura. Por medio de signos glíficos esculpieron numerosas
inscripciones en los templos y en estelas, y de escribir con pinceles libros o códices en los cuales se conservan
muchos de sus conocimientos científicos, históricos y religiosos.

De estos libros se conservan sólo tres: el Códice de Dresden que se encuentra en Alemania y cuyo contenido es
esencialmente astronómico y calendárico. El Códice Tro-Cortesiano que se encuentra en París el cual contiene
material para la adivinación y el Códice Peresiano que también se encuentra en París el cual es fundamentalmente
ceremonial.

Los signos de la escritura maya han sido clasificados en tres categorías que son: los ideográficos o figurativos,
generalmente representados por el perfil de un animal u objeto, que expresa la palabra completa o parte de ella.
Los fonéticos o silábicos, cuyo significado corresponde a los primeros sonidos del objeto dibujado. Y los
explicativos destinados para aclarar el significado de otras palabras expresadas por medio de otros signos.

La escritura era sagrada y sólo era conocida por los sacerdotes o personas instruidas en esta materia por ellos.

Las artes mayores.


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La arquitectura maya alcanzó su mayor esplendor en el período clásico, con sus grandes ciudades ceremoniales, en
las que construyeron plazas admirablemente alineadas, rodeadas de edificios de mampostería, de pirámides y
templos con sus múltiples portales y patios para el juego de pelota.

Los mayas aportaron innumerables ideas nuevas a la arquitectura. Las más importantes es la bóveda salediza o
arco falso, los altos techos de crestería y el recubrimiento de las fachadas con piedras labradas en forma de
mosaico, hileras de columnas cilíndricas y tableros de celosías de piedra.

Hay cuatro estilos arquitectónicos en Yucatán, correspondiente cada uno a cierta zona geográfica definida: el
llamado Puuc en Uxmal, el Chichén viejo en Chichén, los Chenes en el norte de Campeche y el Río Bec al sur de
Yucatán.

En los centros ceremoniales del norte de Yucatán son más comunes los edificios de tipo palacio que rodean las
plazas cuadrangulares, que los templos piramidales que predominan en el sur.

La escultura es otra de las bellas artes que dominaron con habilidad los mayas, quienes esculpieron
extraordinarias tallas, grandes estelas decoradas, inscripciones calendáricas y enormes altares. Como los que se
encuentran en Piedras Negras, Yaxchitlán y Bonampak.

Las esculturas de relieves y figuras de estuco modelados a mano tuvieron su centro más notable en Palenque,
famoso por sus magníficos personajes modelados en exquisita elegancia.

Igualmente se distinguieron en la pintura, como puede observarse en los vasos policromados del Viejo Imperio,
pero sobre todo en los frescos o pinturas murales de Bonampak que representan varias escenas de la vida social y
ceremonial de la nobleza.

En la zona maya existen varios tipos de cerámica característica de cada época. El rasgo más genuino de la cerámica
perteneciente al Viejo Imperio es la decoración policroma. Y el de la fase final del Imperio, son las pinturas que
representan insectos, jeroglíficos y escenas de la vida diaria y ceremonial.

El ocaso del mundo maya.

Durante mucho tiempo se ha considerado misterioso el final de los mayas. Se ha hablado de abandono de
ciudades, de epidemias, de plagas de hambre. Pero no parece que las causas fueran otras que una cierta falta de
cohesión interior, descontento de las poblaciones oprimidas por proyectos de construcción cada vez más
ambiciosos. Este sentimiento llega se manifiesta cuando bandas de invasores muy primitivas, pero dotadas de un
arma nueva y mortífera, el arco, penetraron en el organismo altamente civilizado y jerarquizado que era el país
maya.

Las oligarquías sacerdotales son sometidas por los invasores, y al desaparecer la clase sacerdotal se pierde el uso
de la escritura y los conocimientos astronómicos, y por lo tanto la organización colectiva. Lo que provoca que las
ciudades se vean invadidas progresivamente por la vegetación tropical y por último sean abandonadas.

La civilización maya es indiscutiblemente la cultura precolombina que más ha fascinado a historiadores e


investigadores, así como a los amantes del misterio. En consecuencia, raras son las culturas prehispánicas tan
estudiadas como ésta. Disponemos de centenares de monumentos, varias decenas de ellos enteramente
excavados y restaurados, por lo cual conocemos numerosas ciudades que nos permiten conocer su urbanismo, su
modo de vida, conocimientos tecnológicos, su religión y su cultura. Sin embargo, existen en México culturas casi
desconocidas que merecen igual interés que la maya, por lo que conviene hacerse a la idea que la arqueología
americana es una ciencia todavía reciente, comparada con la Egipto, Grecia o de Oriente.
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Tarea 7: Horizonte Clásico, cultura Teotihuacana e Imperio Maya.


I. En base a la información de este archivo, realiza una ficha descriptiva del Horizonte Clásico, que resumiendo los
siguientes datos. Valor de la actividad 20 puntos.

Ficha descriptiva del Horizonte Clásico:


 Las características generales de las culturas clásicas:
 Culturas que comprendió:
 Duración y extensión de estas culturas.
 Manifestaciones de estas culturas

II. En base a la información de este archivo, completa la información del siguiente cuadro explicativo sobre sus
principales culturas del Clásico, como fueron la Teotihuacana y la Maya. Valor de la actividad 20 puntos.

Principales culturas del Clásico: Teotihuacán y región Maya


Teotihuacán Región Maya

III. Realiza un repaso de la cultura maya. Lee detenidamente la información de este archivo, y realiza lo que se te
pide a continuación. Valor de cada respuesta correcta 1 punto. Valor total de la actividad 20 puntos.

1. Realiza un cuadro sinóptico de los periodos 9. ¿Qué refleja la religión maya?


históricos de la civilización maya. 10. Menciona los principales dioses mayas y cuáles
2. Realiza un cuadro sinóptico sobre las principales fueron sus poderes divinos.
zonas geográficas que ocupó la cultura maya. 11. ¿Por qué el culto religioso de los mayas tenía un
3. ¿Cuáles son las razones del ocaso de la fin utilitario?
civilización maya? 12. Realiza un cuadro sinóptico de los calendarios
4. Realiza un cuadro sinóptico de las clases sociales que tuvieron los mayas.
mayas dividido en los periodos históricos de 13. ¿Cómo fue el sistema numérico maya?
esta civilización. 14. Realiza un cuadro sinóptico de los tipos de
5. Menciona cuáles fueron los principales cultivos escritura maya.
que tuvieron los mayas. 15. ¿Cuáles fueron las aportaciones de os mayas a la
6. ¿Cómo realizaban las labores agrícolas los arquitectura?
mayas? 16. Menciona los principales sitios arqueológicos
7. ¿Cómo realizaban las cacerías los mayas? cultura maya de interés turístico.
8. ¿En qué consiste la clase totémica para los 17. ¿Cuál es el legado de los mayas a la cultura
mayas? universal?
Historia de México 1 Tercer semestre de Bachillerato

Common questions

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While Teotihuacan had a centralized, theocratic state with a significant administrative and political role held by the priesthood, the Mayan political structure was more fragmented. The Mayans were organized into independent city-states, each ruled by its own king and priestly class, leading to frequent conflicts and diplomatic negotiations. This political fragmentation allowed for diverse cultural developments and contributed to the sustainability of unique regional identities. Despite political separation, the shared cultural and religious practices among the city-states fostered a cohesive Mayan cultural identity, whereas Teotihuacan’s centralized control unified its region under a single dominant culture, which collapsed abruptly .

Trade acted as a catalyst for cultural exchange between Teotihuacan and the Maya, facilitating the spread of goods, ideas, and technologies. Teotihuacan's influence in the Maya region is evident through the presence of Teotihuacano-style architecture and ceramics in places like Tikal. Similarly, the Maya city-states benefited from the influx of ideas related to sociopolitical organization and religious iconography, which were developed into distinct regional expressions. This exchange enhanced the complexity of both civilizations’ cultures, indicating a form of soft power exerted through economic and cultural interactions rather than military conquest .

Teotihuacan's architecture and religious practices were influenced by earlier Mesoamerican cultures, particularly the Olmec. The symbolic art and water deity worship in Teotihuacan, such as the temple devoted to Quetzalcóatl, reflect Olmec influence. The pyramids of the Sun and the Moon, central to Teotihuacan's ceremonial architecture, also demonstrate the continuation of Preclassic architectural traditions. Teotihuacan served as a cultural hub, its influence extending from central Mexico to Central America, and this was reflected in both shared architectural developments and religious iconography across regions .

Mayan architecture, distinguished by massive ceremonial centers, pyramids, and ball courts, reflects their cultural emphasis on religion, astronomy, and societal hierarchy. The architectural style, such as the Puuc and Chenes, is characterized by the use of vaults, decorative stone work, and alignment with celestial bodies, underscoring their advanced understanding of astronomy. The prevalence of temples and plazas indicates the prioritization of religious and communal activities, with the construction and design showcasing their engineering and artistic achievements. This monumental architecture also served as a symbol of power and prestige for the ruling elites .

The Teotihuacans employed strategies like terrace farming, irrigation channels, and chinampas to overcome environmental constraints and maximize agricultural productivity. Terracing mitigated soil erosion on hillsides, while irrigation channels directed water from natural sources to arid areas, ensuring consistent crop growth. Chinampas, or floating gardens, were constructed to effectively use the swampy terrain around lakes. These methods significantly boosted their agricultural output, supporting urban growth and sustaining the metropolis by providing ample food supplies and facilitating trade with regional partners .

Teotihuacan's economy was based on agriculture, which included crops like beans, maize, squash, and chilies. They utilized terracing, irrigation canals, and chinampas, showing advanced agricultural practices. This agricultural base supported a large urban population and enabled the construction of vast monuments. Trade was also significant, as evidenced by the presence of materials like jade and obsidian. The economic prosperity allowed the maintenance of a powerful, theocratic state where a priestly class not only controlled religious activities but also political and administrative functions, centralizing power and ensuring social stability .

Religion in Teotihuacan was central to both cultural and social organization, deeply influencing governance and economy. The society was structured as a theocracy, with a priestly class holding political power under a king-priest. Public ceremonies and religious festivals, centering on deities like Tláloc, played key roles in reinforcing social unity and the hierarchical structure. Religious sites, such as the Temple of Quetzalcóatl, integrated urban planning with religious functions, highlighting the fusion of theology with statecraft. Religion legitimized social stratification, endurance of large-scale architectural projects, and facilitated trade by attracting pilgrimages and exchanges .

The Classic Maya civilization declined around 900 AD, possibly due to a combination of environmental and social factors, including prolonged droughts, soil exhaustion, and internal strife caused by civil uprisings against the ruling class. These issues weakened their sociopolitical structures, resulting in depopulation and abandonment of key city-centers. This decline altered Mesoamerican geopolitics by diminishing the cultural influence of the southern lowlands, allowing northern centers like Chichen Itza to rise as new cultural and political powerhouses. The power vacuum also opened opportunities for other emerging civilizations to influence the region’s cultural and political landscape .

The Mayan civilization relied heavily on agriculture, with maize, beans, and cacao as staple crops. Cacao also served as a form of currency, indicating its economic importance. Apart from agriculture, they engaged in communal activities like large-scale hunting and extensive trading networks that exchanged products such as textiles and ceremonial goods across Mesoamerica. These economic activities facilitated the rise of an upper class, comprising traders, priests, and nobility, who maintained their status through control of trade and religious ritu als. The collective management of agricultural activities and wealth distribution through trade reinforced the societal stratification and political power within the city-states .

The decline of the Teotihuacan culture, occurring between 650 and 850 AD, can be attributed to a combination of internal and external factors. Internally, resource depletion and possible shifts in climate might have stressed the agricultural base. Externally, pressures from invading groups such as the Huastecs and other northern tribes exacerbated vulnerabilities. As Teotihuacan's central influence waned, regional powers with different sociopolitical orientations emerged, such as the Toltecs, leading to a more fragmented political landscape across central Mesoamerica .

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