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¿Por Qué Juzgas A Tu Hermano (Elías Voulgarakis)

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INDICE PRES ENTACION DEL EDIFOR A\CTUALIDAD DE LOS PADRES DEL DESIERTO, INTRODUCCION I. LA MALEDICENCIA YL. CRITICA 1. Qué son la malediceneia y la critica 2, Formas de maledicencia y cri 3, Por qué somos impulsacos a la maedicencia y la 4, Las causas de la malediceneia y la eritiva Il, LOS PADRES COMBATEN LA MALEDICENCLY, Y LA CRITICA 1. Los Padres prohiben tan 2. El ejemplo de los Padres 8. La ma ¥y la eritica son pec . La eaitica y la malediceneia van conn eristiana II], LOS PADRES EXPLIGAN POR QUE LA CRITICA Y LA MALEDICENCIA SON MALES 1. El juicio humano no es cierto, 2. No conocemos la historia del otro 8. El que y calunmia se dana a sin 0 7 iw 0 Bu lo FM GEEZ CH HERO? IV. LOS PADRES ACONSEJAN AGERE DEL COMPORTAMIENTO 7 1. Cando esti jyetanitiely el juiein a 2. Conn se preden semedtiar los chaos prodacides por Ia analedivencia y la ealumn 8. Canna tos den Js hithlan mal de nosotros 5 CONCLUSION PUENTES: PRESENTACION DEL EDITOR Si cs verdad, come bien dijo Benedetto Croce a principios de siglo, que nuestra civilizacion actual se basa en tos principios fandamentales del cristianisme tambien es verdad que dichos principios estinn muy lejos de ser vividos en plenitud por los cristianos; algunos de ellos, al contrarin, se-han obnubiliada en la mente y en cl corazon de los creyentes de forma grave y peligrosa Su fimdament se apaya en cl mandamie no mie del amor, principio elemental, y al mismo tiempo ca pletisimo, articulade en maltiples exigen que Ta de «no juzgarn es wna de kts fisudamentales Este libro presenta el pensamiente de los Padres yony la critica, la calumnia, la maledicencia y La murs cidn, que cada uno de nosotros usa cotidian menudo sin darnos cuenta, con extrema ligeresat y cul- ticular el de los Padres del Desierto sole mene, a pable arbitrio. Sobre todo entre los cristianos, se podria decir. di- ches armas se usan de forma particular: convertidas en armas todavia mas Ietales por un amor mal entendide por una mania de ser el primero, por una especie de R GPK QUE DUZGAS VTE RAT NO? scompetencia» con los demas hermanos en la fe. Asi que las eritieas, los juicios, las condenas sumarias contri grandemen| y la paralie tal que son las condiciones en que vive actual- te Te Teles A nosotros, que much buyen a aliments sis espiz ni cl matestar is veces eludimes enearnar cl mensaje de Cristo de forma mas aactivan y «viva» como se dice), estas paginas nos demuestran como nos hemos alejado de Ely qué apremiante se hace, por par- te de todos: sabios © ignorantes, una vuelta al cristianis- mo de cristal y de plenitud vivid por los Padres. Muchos, con suficiencia cuanda no con fastidio, ven la reaparieién del pensamiento patristico como una «recuperacién» de sabor arqueolégico, como sino se pudliese vivir hoy la Palabra sélo con los datos que la realidad actual nos ofrece: otros la ven, duele decirio, il, sino danino. Hay que tener valor para decir estas cosas y decir que, en ambos casos, se ata de una ignorancia culpable y de una ceguera espiritual Es logic que los Padres, y de una forma particular los Padres del Desierto (de los que el libro de EI Voulgarakis bebe con abundancia), tengan los limites un tiempo, un recubrimiento y wna argumentacién dis- fintos de fos nuestros. Pero también es verdad que, aun- que s6lo sea por su mayor proximidad a los aios del Seftor, nadie los ha superado bajo cl punto de vista de su riqueza espititual, y no sélo ésta; y que su lectura, una vez rota la corteza de lo accidental, no slo hiere saludablemente el corazén, sino que es ~ y esto es lo que me urge decir aqui impresionantemente eficaz para el que sienta la urgencia de interrogarse sobre la pregunta antigua: si el cristianismo es una fuente de como un peso esencialmente in Hvolucion moral, » por tanto civil, polities y prieticws 0 sea. un manantial de vitalidad interior, y por tanto de transfermacion a mejor de amutacion» — del honbre con vistas tuna Tiberaeion absoluta, no Figada al tiem po. alos tiempos y a sus condicionaticntes. Personalmente ‘aunque mi testimonio pace puede vale cuando leo a los Padres en extrecha relacion can los Ewangelios, descubro en estos tiltimos ana originali- dad total bajo el perfil de la transtormacion y Hiberacion interior del hombre, Me convenzo cada vez mis de que hay un orden en la tinea vital del mensaje de Cristo Primero ka conversion. primero Maria, después Mar cl trabajo sobre uno: mismo, la lucha contra los propios demonios ‘es decir. lo que los Padres Ihunan la Obra de Dios: después cb testimonio, la evangelizacion y La ae cidn pastoral No dria estas cosas si en estos muchos aiios ne hi Diese tocado con mi mano cudntas beneficins, concrete, pueden nacer dela simple existencia de personas pre fundamente espirinuales que se abandonan totalniente n kas manos de Dios: y tambien cuintas confusiones, si s dotadas de fervor no daios, de la agitacion de persd apostilico sincere. pero que interiormente son frigiles cuando no inconsistentes No escribiria estas cosas Si uo sultiese cl de enorme de energias psiquicas y Bsieas por parte de sit cerdotes, religiosos y Tticos que estin came en tna competiciin contra «os otros por compramisos sovia- dn, cuando les 0 humanitarios sujetos a constante evel un silencio y, sobre toda, fo qu quizas una sonrisa constituye Ja cima de Ja vida interior: Ia paz del cor zon. hubiesen resultado una acciin infinitamente xs 7. Misterin: palabra que Simple v misteriesamente mas efie MW [ROR GEE ICZ0 8.9 HE AIERSH SOP hoy no gusta, de la que se tiene vergienza. Y precisae mente es ke palabra que distingue una fe vivid come pobreza. en la cortez de que el Amor de Dias es el que sestione, alimenta © «insidiay la vida del hombre, de una fe vivid en el ansia de que dicho Amor silo sea espectalor de una vi wonistas insustitui= a cuyOs prot bles. indispensables, seamos nosotros No eseribinia estas cosas sino viviese la uagedia de hetmanoy en Cristo que viven el amor de forma muy conereta, que yo no podria precisar, pero de un mode tia aivido, tam vehemente, que ley priva de aquel Espiritu as all del tiempo y del espacio. que prolongs ba acei6n No diria estas costs si en mi misma Iglesia no hus ieye una agitacion de tensiones, v 3 sucesién de polé nicas, una serie neurdtica de aperturas, cierres, fases alsos presupuestos y tanto hablar del hombre, de la dignidad del hombre, de los derechos del hombre. que parece reticent y nimio hablar de Dios y de sus reali dlades, Es verdd «qu nuidos, Js débites, los pequefias, busean por otros mes Jos mis desesperadas, lox mis des: dios las riberay donde se pucda adorar y redeseubrir la propia adignidad de no ser nada» frente aun Dios que es Bo sy de ests forma se puedan reir de si mismos y de todo. re descubricnda y viviendo las poquisimas cosas que enen- ud, Providencia y Misericordia absolu tan en esta vide tan bella y tan breve He freeuentady deme surat en estos afios, ya ilo los monasteries de clan uevos monies y eremitas, camo, para ae saber donde florecen, en el seno de la Iglesia, le alegria, La sonrisa y la libertad: dénde nace la vida. He encon cran nada, a Jas dems. ily muchas personas que aparent ‘tro todo y lo sabian dar nenwe no, pero que tenian He eeontiads tambien niuchos ereyentes de aapretaidrs, de miinadk sever y de enexpos que esquivan los alnazos, He eneon uh sacerdotes codiciasas. pens saclares ayrios. tedlogos escépticos y lticas protagonista, come para no sospechar dénde acaba Le sens yan guidece ha vida. Y he aqui que he caido gravemente en ct «juicion lel que los Padres, en katy paginas «ie nos sigue, nus guard tituir cl dinico, insondable, porque es un juicie que pretende sus teriess Juicin de Dios y ino, contrasts con bt inlinita: Mise matando al her cordia del Pad Puede servieme de aten perimento, en conesion con mi trabajo, al tence la obli- gaciin de hablar, mientras que interiormente perm ii en aan silencio absolute, La que si quisiera es que te ef suftimiento que ex= cl lector, perdonande mi pecado, leyese estas piiginas de una forma especial y se detuviera en Guta reterencia y en cada episodio shay algimoy muy agradables: con esta consideracion: «si yo me comportase asi, el mundo co- menzavia a cambiar» EL avance del mundo no se debe a las manos del hombre ni, tan siquiera, a su inteligeucia, Muchas civ zaciones han aparecide y desaparceide sin _dejar ning na huela, Lo que permanece y se transmite por vias eretas. insondables para nosotros, es la bondad. 0 1 ansia de bondac sas en el dolor, desarmadas en ka lucha, tas uniradas dloviles baja el subie miento, su ponen en evidencia sus precedentes: no surgen de kt nada: sone] sedimento de geurraciones. La Londad es comtagiosa. Y cl cristianisme me repetia el PL Barra uno de esos hombres que affeeen a Dias com su sola presencia se tansmite por contagio, No ey otra cosa lo [MOR QUE IEZE AS RE MEAT NO? que el abandono totsl, no a fa declaraci’n de los deve chos del hombre, sino a ta del Amor de Dios Por eso, si aleanzae inismos ‘con fa honestidad que es el eco lejano de la verdad depositaca ho hay mis remedio que Hegar a esta conclusién: uno de los grandes fh JOS A Se hanestos con nosotros nel corazon «desde cl principion’ nos del avance pacifico del mundo, una de las mis feroces mordazas a manifestar su sonti- sa uno de los mas rigidos lazos a su alegria Lo constitu: yen la maledicencia, la critica, Ia: murmuracién, la ca- Jumnia, ef pensar mal y cl maldecir Mucho poor que tos problemas ccondmicos, «Por ( juzgas at hermano?» Mucho peor que li wiles, «@Por qué juzgas a ta hermano?» Mu- cho peor que los macionalismos. «; Por qué juzgas a tu her= Mucho peor que cl instino de satistacerse si mismo, «;Por qué juzgats at hermano?» Mucho peor que las quetras inevitables, «Por qué juzgas a tur hermano?» Estamos todavia tan Iejos de la grs voluciin verdadera: la del corazén, ka benevolene perdin, la crcifixion silencioss . argo. el Amor que adoramoy el domingo en Ta Iglesia cs el Amor que no ha juzgado, que ha jones, que ha callado ante las es. que ha callido ante ka pet to, Es el Amor que ha callado diferencias ley tiniea re~ al Y sin Hace ante fas humilla nis infames acusacio ante curinsidad de Pil ante fa adiltera, ante la uaicién de Pedro, ante la nega tiv del joven rico, Es el Amor que ha perdonado a los que le crucificaban y cotidianamente nos perdona a no- soiros. que cotidianamente le crucificamos, Pero a este Amor ple ono? gle hemos entendido alg mamos 0 no? ¢le conocemos na ver? gle hemos ereido. alguna vex? Sener abr mis abios Yoni boca proctanans a alabanza Nov hablane de ke paja en cl ojo del projine, porque no ba vera No marmursast contra el pecador, porque es ba boca de un pecador 1 lo qu no. arrojarst hiel contra su hermano. Xo calumuiara al inocente, y perdonans al culpable. Porque Tuyo silo es el Juicio Xo escupina ec i has bendeeidos y la Potencia y kt Gloria por los sighs PG. ACTUALIDAD DE LOS PADRES DEL DESIERTO Sinceramente hay que alegrarse y akthar a Dios al ver que en nuestros dias, paralelamente al resurgimiente de los esiudios de los Padres, ere por los estudios aseéticos y mondsticos. mbién cl interés El desicrio no fue solamente la universidad de los estudios toldgicos, sino también el Laboratorio en ef que miles de almas recibieron un sabio amaestr gue se convirtié en ef mévil de su vida. Y este conoci- miento. miento, adquirido al vivir en el desierto, fie una fuerza vital inmensa que empapd todo el mundo de entonces 1n nuestra epoca, después de siglos de desorientaciin antropolégica, empieza de nuevo una biisqueda de la cali- dad de vida perdida, Si para muchos esta busqueda rs de tipo horizontal, no faltan algunos privilegiados que pref ren Ta vida cclestial, Muchos cligen 0, mejor dicho, son clegidos por Dios para el desierto. EI dardo espiritual pe> netra de nuevo, a través de ke oracié 1en el misterio de ta Palabra encamada y, como una cudascupia, en los abis- mos de la conciencia. Hay que esperar ahora a que breten de dichas obras las riquezas que ayudarin al hombre a ene contrar una calidad de vida silo aparentemente perdida 0 POR QUIIEZGAS STE HERMTANO? Por tude esto se alegra el creyente maderno. y alae ha al Seiar cuando se da cuenta del despertar monsstic coy asctticn, Exie pequedio libro, después de muchas ¢ importan- tes publicaciones, puede hacernos comprender lo que nos ha de proporcionar este despertar: ex una breve presentacién de las sentencias de antiguos Padres sobre dos pecadas muy similares entre si y también muy dix fundidos: la maledic Antes de poncrnos a la escucha devota, como estus diantes voluntariosos, de la sabiduria de los grandes Pax dres del Desierto, que han aprendide y suftido lay cosas divinas, son necesarias algunas explicaciones. Vivimos en una época en a que la critica es una realidad cotidian » necesario, Nuestra misma vida esti orien- tada hacia el juicio y la ¢ indispensable lt presencia de los criticos; ka administra: ion de ka justicia se basa en ef juicios cualquier tipo de acia y la critica, ¥ aparece no sélo como algo util, sino ica; en cl Ambito artistico es nen requiere un criterio de valoracién, y todas las relaciones interpersonales exigen juicio y atencién. to de-este libra no es adecuade para la époea en que vivimos o que la problemitica que deriva de él puede desorientar al cre yente y hacerle ineapaz de comunicarse con el préjime y privarle del amor hacia lo nuevo. Privado de la criti: a. seria incapaz de testimoniar al mundo y de ayudar a Se podria objewar que el argume la sociedad. Mirmar que el juicio es un acto ail yn para la sociedad contemporinca no significa, si go. justi La Patologia del juicio es muy compleja: kam _ el falso testimonio, cada una de sus formas, Josidad. la maledicencia, 1a men Ta callus, son algimos cle sus: s clinicas. Yes tom fos states pueden multiplicarse sin ninguna dificultad La comsccnteneia directa es que ef juieio no es un act Independicnte de la psicatogi de él de Ta persona, y hablar 05 algo que pueda desorientar al creyente Pero ol en este libro no se reliere a las cosas de este mu sino @ la verdadera vida del hombre, a ste relaciéa con Dios En el caso de que isis que hacen los Padres y se presenta lo. monje eve ef peso de alguna responsabilidad — por ejemplo, que sea un abad se le recanoce entances cl derecho de expresir juicias y de to- mar decisiones. pero este derecho ne ataiie a st persona, sino a su funcién, Macario el Egipcio + 300, aprox ion de abut, aconseja: «\prended a ser dignos de li fi Sila revestis: ondenad 0 aconsejad a kis distee tigad cuando haga fala, controlad cx consolad, como los apastoles, cuando sea proveehosa, Tite gase todo esto para que no suceda que vuestra bondad 0 humildlad sean cause de y ahad y los monjes en los monasterios, donde reinaria en necesarin, rdicion cn la relicién entre ef seguida Ia confiusién mais total. Dentro de yasoires. sit embargo, considerans los humildes servideres de_yuesteos hermanos. Asi pues, como buenos pedagoyns a bos que ris cos sefiores encargan la edueaciin de sus hijos. cuidaos mirir a cada hermano en las buenas obras. Por toda esta fatiga vuestra, Dios tic prometide una gre i quitacla jams», Sobre cf mismo tema, Basilio cl Grande + 330, < en su obra titakada «tiles Detalladav, se pre amorosamente de Fecompensa (ue No Os se apres. Lan servicio Noel T 2 {POR QUEJUZGAS NTU MANO? gunta: «Es grande el pecado del abad que no control los pecados de los monjes?», y, a continuacién, respon- » quicra que cn cl abad esti puesta toda la confianza de los monjes, y habra de responder por ellos, su deber es controlarlos, Sepa, pues, el abad que si un hermano peed sin que el superior le haya informado ja- mas sobre la Ley de Dios, 0 si este hermano persevera de: «Con en un pecado sin saber como corregirse, se le pedira en- ees al abad Ia sangre de aquel hermano, segin esta esetity en la Biblia, Y si el abad no ensena la voluntad de Dios, no por ignorancia sino por propia voluntad, no importandole los pecados de los hermanos y destrayen- dw cl orden que reina en la vida mondstica, ser mucho peor, entonces, el castigo para ese superior» La responsabilidad espiritual —-que admite también la critica o La condena ~ regula la vida del convento, alli donde ead jente en comunion con su projimo, He aqui lo que contintia diciendo Basilio el Grande: «Todo peeado se ha de declarar al abad: 6 por el mismo pecador © por el que haya visto cometer el pecado, como ha ordenado el Sefor, cuando no se haya al pecador. Si la maldad se silenciase, la enfermedad no se curaria. De Ta misma manera que no Hlamamos bueno al médico que deja el mal en el cu po. sito al que, con dolores ¢ incisiones, lo saca a la luzs © al que, con el vOmito, venee kt enfermedad; © al que, con cl hallazgo del origen del mal, hace que la cura sea ete: buen médico al que esconde el pecado, favoreciendo de esta forma el que el enfermo se mucran, it hermano se si podido cori de la misma manera no podemos llamar Esta responsabilidad espiritual se extiende a tod ka Iglesia, Vease. a propésito de esto, cl parrafo conclusive «Cuando esti permitido el juivio» (pagina 79). S11 SHAD BL 108 PADRES BEE DESIR ID s tambien Hindamental ef consejo de Basilin et Grande. que nos ayuda a distinguir el ju como fin kr vesponsabilidad espivitual del q come objetivo la satish mientos del gran jerarea, confiados al obispo Patrofily nos muestran que él tnisn iv que tiene c silo tiene faccion personal, Algunos penss o evitaba el juicio cuando éste ido, no hacia falta: «Quignes son los que se han como han sido ordenados sacerdotes, de qué vida prece- dente han Hegado al poder, es algo ponde a mi, He aprendido a rezar ya no contar a las acciones de los hombres. ‘Ta busearas y aprenderis, pero si no lo Megases a aleanzar, has de podrin eseapar jamas de ki atenciin del Se Estas pocas citas bastan para demostrar ewinto pueden ilumi sierto al hombre contemporinco y contribuir a una me- jora de poner en practica estas ensenanzas sea difiell y requ suftimiento y perseverancia, Lat causa de esto es muestra debifidad humana pero, sobre todo, el modo inadeena- do con el que han sido propuestas. ho me corres: lay ensenanzs de los Padres del Dew sus relaciones i personales. Esto ne quits que que ha recogid cl material que aqui se afreee, asume stt propia culpa y pide perdin: pero se enc 1 misma situacion del lector, prineipiante v aprendiz de las p nos aliente en este dificil camino ky ce los Padres, cuando estaban con vida, ayucaran cot bt i tambit en bras de vida dv los Padves. Quiza oracion y con su misma presencia a que miles de perso as encontraran la via justas y con mucha amis razdn ahora, que estin cereanos at Dios, sostendr los que pidan su aynda para ko mis her aque ose Lue que el hombre puede sostener: la de reeuperar la atnti- gua belleza espiritual 4 POR QUE IUZEXS HE TERME NO? Ferminy esta introduccion dando mente at mi coleya ef profesor P. Pasko, que me ha pe} nitido cotrar en cl «paraiso» de un inédi cias publica cadice ase tieo del que esti hacienda la edic amigo filblogo eb profesor K. Ki la bondad de leer el manuserite pa auuje: ica, ya mi kidis, que ha tenido velar por el len- EL AUTOR PRODUCCION «Los hombres han cesado de Morar por sus prapios pecados y se han apropiado del juicio que perience al Hijo de Dios. Gomo si estuviesen libres de pecado, s Critica mutuamente yy por este motive, son conden: dos. El cielo esta estupefacty ht tierra inritada. Tos hombres, sin embary: ra se avergiienzano, Asi es come Maximo el Conilesor _ son tan insensibles que ni siquies + 662) juzgaba as propia época La misma observacién habia sido heeha an sigle antes por Doroteo de Gavan 4 570, apras.: «Nosotros, los miscrables, critic nos euitlanier cosa que aimos, vr mos suponemos, y humillamos a todos sin distineion. Y To que es pear: a silo ne nos limitiumos a hacerns dao a nosotros anisms, 5 cuando encontramos a otro hernana, nos apresuranes a ponerle al corriente de estoy aquello, De forma que ademas de a nosotros misinos, Haemos mal a los ote, © yames mas ailki porque metemos ef pecado en si corazin, Ne temenios a Na hos, afadiendo veneno hasta emb st desnudes” Hab 2. 15) sino que seguinies fas obras 1 que dijo: "Ay del que daca hieher a sis vee gales, para mina 26 {MOR QUI ILZEAS TE HERMANO? del diablo sin ninguna. preacupac demo’ y perturbar? [gualmente nosotros, con muestr EES que acaso el 1 Gene otro objetivo que mo sea el hacer cl mal forma de actuar, nos convertimos en complices del diablo, no solo para condena nuestra, sino también para la de nuestro profimo. EL que dara sw alma se convierte en cémplice del demonic». Aun se podrian citar muchos otros reproches de los antiguas Padres hacia los hombres de cada época, pero seria supérfluo, ‘Todos sabemos que la critica es una ‘ba mala que continuamente crece con vigor en el alm. Por otra parte, el hecho de que tantos hombres antes de nosotros hayan caido en el crvor de La maledicencia, no puede servirnos de consola- eaunpo de nuest que el pecado de los otros no ha de ser excuse para nuestros errores Quien se compartase de ese modo veria el pecado como alge positive y no como algo nocivo. Sin embargo, creer que el pecado es realmente la ceausa del mal Heva a desinteresaase de To que hacen tos des Ya no pensar en poderse excusar. La tiniea cosa que se convierte en importante cs cémo librarse del pecado. Ex interesante ka observacidin dle Juan Climaco (+ 649 ads que no se des britain jamais, Pero Genen la destachatez, con una valo# tacidn aparente de si mismos, de inmiscuirse entre los qque han errade en cosas pequefias, para comtarlas des- adle visto # algunos caer en pe pues» LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA 1. QUE SON LA MALEDICENC! Y LA CRITIC. No prentendemas enumerar todos los posibles age nifieados de estas dos palabras, Por cll no recurrire- mos, en este tratado, a lt lengua elasiea para busear be climologia de ambos términos y tampaco se seguir fa evolucion a través de los textos cristiamos que van del Nuevo ‘Testamento a los aintiguos eseritores eelesiistivas y los Padres de la Iglesia Se examinaran tnicamente los textos ascéticus se maledicencia y La erities Incluso este esfuerzo nose Heyarit a cabo a nivel cientifico, dado que la finalidad de este libro es otra Basilio el Grande. en sus Reglas Brvey, responde Ja pregunta: 4¢Qué es la maledireneia’, y. tray explicar cuando esta p no, afirma: « ces que uno hable del otro, con el fiat dedi Dunlarse de él, cae en el pecado de matedicenei mitido manifestar cl pecade del Iemma 1 exclusion de estos casos, todas Lay ve= marly 0 so cuando sea verdad lo que E1 Beato Antico del Monasterin de S. Saba + 20 repite las mismas palabras: «En stuseneia del hermano 0 POR OLE IE ZUAS TE HERS ANO? no se debe hablar mal de @ para difamarlo, aunque di- gamos la verdad. Esto seria maledicencia» Un dia preguntaron al gran Padre espiritual Barna- sulin + 51D aSi veo a alguien cometiendo, se Te cuente a los demas sin criticars sino solo: mencio- ce, padre?» Y nasutio respondid: «Si lo que te ha movido a hablar antipatia o la pasion, cntonces cia, Silo haces sin ninguna pasion, no es gin acto y ndolo, gcometo maledicencia en mim sido Ia animosidad, la es maledi maledicencia y suecde para que el mal no aumente may» Juan Climaco, en una obra dedicada totalmente a Ia maledicencia, escribe entre otras cosas: «La maledi- concia es fu que vegeta como una gr amor. I pureza, suciedad y un peso para el corazdn. Doroteo de Gaza afirma: «Una cosa es decir que tune ha hecho mal algo y otra cosa es criticar, La male- dicencia es decir. por ejemplo, que uno ha mentido. se ha ofendide por alyo, se ha prostituidy 0 algo parecico. En pocas palubras, es hablar mal de uma persona reves lando, con mala intencién, sus pecados. La critica es afirmar que dicha persona es mentirosa, irascible 0 ine moral. En estos casos se critica La disposiciém intima de cento y la vida del pro- jimo. Actuando asi se le condena como si realmente ti » del odio: es como una sutil enfermedad en el cuerpo del maledicencis es falso amor, desapariciéa de la n sanguiju su alma y se juzyie of comportar se culpable» La matledicencia se da cuando, movidos por moti- pures. comuni¢amos a otros los errores del her- mano, independientemente del hecho de que el conteni- do de lay palabras sea verdadero o falso. La critica, sin embargo, se produce eu n ju ndo mianifestamos a otros, 0 io de condenacién. no en rela nosetros tismos, cidn con bi eaén deb erm 0 Sino com respecte a su persona Esta distinriéa es importante, pero no debemos ol: vidar que le maledicencis y ka eritica se consideran pe= caddos amg x6 diferencien on base al objeto al que reficran. Por eso se trataran conjuntamente se a menudo come sin 2. FORMAS DE MALEDICENCIA Y CRITICA Hay distintas formas de criticar o censurar: algu- nas inmediatas y evidentes, otras indirectas y dificil- mente observables. Las primeras son t nas ignorantes y desconocedoras del mal producido, mientras que las segundas son propias de los hombres de mundo y de los cristianos, que no saben que Ja ni ledicencia y la critica son contrarias a las ensefianzas del Bvangelio. AL actuar asi ofenden al projimo, sin que aparente- mente tengan esta intencién, Empezaremos por cl segundo tipo de critica, el in- directo, cuyo ejemplo tipico es la unién del clogio y la critica, El Beato Talasio (siglo VII, aprox.) afirma: «Su- cede a menudo que la critica al hermano esconde la en- vidia enmascarada con el clogio». Y, con mayor claridad, el Beato Marco cl Eremita (+ 430, aprox.}, aunque parte de otro punto de vista sostienc: «El que clogia a su projimo y lo critica al mis- mo tiempo, sulre de vanidad y nvidia: con los clogios se esfuerza por esconder la envidia y con fa critica se descubre a si mismo». cas de perso- M POR QUE IEZEAS 4-1 ERMANO? Maximo el Confesor va may adelante y dice al que une el clogio con la eritiea, alin de forma inconseiente: «Cuando alabes habitualmente a un hermano delante de otros, estite atento a no falsear tus alabanzas, ence briendo inadvertidamente un hastio hacia é y mezclane do acusaciones inconscientes a tus palabras» Otro ejemplo de maledicencia es el que tiene como motive el amor. Juan Climaco dice: «He ofdo calumniar a algunos y los he reprendido. Para defenderse, esos malvados me han respondido que lo habian hecho im- pulsados por el amor y la preocupacién hacia alguict Les he contestado que es mejor dejar de amar de ese modo, para que no parezca mendaz el salmo que dice «Haré perecer al que calumnia en sccreto a su projimon Sal 101, 5). El que dice que ama, que rece mas bien en seereto y no critique a nadie, De esa forma su amor sera agradable al Senor». Algo parccido afirma también Tsaac el Sirio (siglo VID «¢Por qué sientes odio, oh hombre, hacia cl pecador? Esto no es honesto como tit crees, ¢Dande esta tu justi= cia, si no sientes amor? En lugar de perseguirle, ¢por qué no has Horado por él» Ouro tipo de maledicencia puede nacer de la co- rreccién del que se ha eguivocado. Tal comportamiento no ha sido aceptado jamas por los Padres, porque no han ercido que un acto hecho con mala intencion pu- diese Hevar a un buen resultado. Por el contrario, han censefiado que dicha tactica s6lo puede hacer mabe. Entre las Senlencias de los Padres del Desierto seen cucnta el siguiente ejemplo: «En un cenobio, un her mano fue acusado de prostitucion y, afligido, se dirigio al Abad Antonio, Sus hermanos, legados mas tarde, le reprendicron con el propésito de corregitle, utilizando PI HEDIE SCI y EV eREIEN » mil observaciones. pera el monje seguia diciendo que reome. EL Abad Pafnuzio de Kefaki, que estaba presente en aguel momento, dijo la siguiente parabola: «Una vez vi, desde la orilla de un rio, a un ho tido en el Fang hasta las rodillas, Algunos, que cortie- ron para ayudarle, Ie hundicron hasta el cuellos, El Abad Antonio elogié a Pafnuzio y los otros padres en- tendieron su error y pidieron perdén al monje que ha- bia sido calumniado, que volvid a su monasterio». 3. POR QUE SOMOS IMPULSADOS A LA MALEDICENCIA Y LA CRITIC. Se ha visto que hay varias formas de maledice y critica porque varios son sus cavidia es, a menudo, la que se considera como princi- pal «Los demonios intentan por todos loy medios cernos pecar y, cuando no obtienen lo que quieren, nos impulsan a criticar a los que se equivocan. AL hi esto, infeetan nuestra re de saber que la maledicencia es Ix senal de los que guardan rencor y de los que sufren por celos: con ale= gria acusan y critican las ensei jimo». Junto a esta observacién, debida a Juan Clim: est la del Beato Nilo de Ancira (+ final det siglo IV), que dice: «Algunos, que permanccieron ignorados a pe sar de su devocion, busca la tama a través de ke ma dad c, impulsados por la envidia que otros les han i fundido, se esfuer criticar a los que son primeros en Ia virtwd>. Ademas dela envidia_y el odio, otras eausas de maledicencia son: la superticialidad, las habladurias, ta aviles. Entre estos, la istencia a sus tentaciones. Has Janzats 0 acciones del pro- nen encontrar pretextos para w GPOR BEE ANZ AS VEL HERMANO? cost nbre de contar chismes y la tendeneia a sobreesti- marse asi misino, que, segin dicen los Padres, es impo- sible de reconoce: primera vista Lat eseesiva valoraciin de une mismo se presenta de dos ten talidad far tension de que los ottes sigan al que esti adclantade en la virtua, Caritone cl Gonfesor dice con respecte a la prime- ra actitud: «Lil movil se justifea por si mismo». Y tam- bien: «Evita, con todas tus fucrzas, juzgar au herms no, porque el juicio nace de un alma lena de despre E] que critics se comporta como un fariseo, porque st como un santo para 8 en ka pre- justificarses. y respect a La segunda forma de sobreestimar- Doroteo de Gazat dice: «No somos auténticos virtuo- sos si tenemos La pretensién de que nuestro pré imi Jucimas a hacer o Ie acusamos de no hacer acl: Le dete eciin, en vez de desear para nosotros mplimiento de los mandamicntos. ;Debemos acu- sarnos a nosotros mismos y no a los demas» ele 4. LAS CAUSAS DE LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA Buscar las causas de aledicencia_y la critica, con independencia de los méviles que conducen a ellis significa encontrar el motivo profindo del pecado en el hombre, Podas las causas cle la maledieencia ‘la pareialidad y Ia pseudo seguridad del juicio hunano, ke imposibili- dad de valorar objetivamente las situaciones de los de- mas, la ignorancia del pensamiento de Dios} se pu redul a cuatro raices profundas del mal: dos de natue vale dos de caracter moral aluden, en otras palabras, a la con= cepeién personal del pecado, mientras que las otras se nastica Las prim ren al scntimiento que impulsa al hombre a pecar La cuarta causa de maledicencia, que esta en la hase del juicio de los seglares hacia los monjes, radi idea de que ol cjercicin espirin al cambia no solo ele én su natu nicter de la persona, sino tam La primera causa de maledicencia parte de he con= cepeidn, tipicamente gndstica, de que toda accion leva 40 {POR QUE JUZGAS 4 TH HERMANO? cen si misma la impronta del mal o del bien. Si fuese asi, se podria controlar cl pecado o la virtud y juzgar la moralidad del prdjimo en base a su comportamiento, pero dicha concepe absoluto cristiana (a pe- sar de que los cristianos estén convencidos de cllo desde hace mucho tiempo), porque no tiene en cuenta la ine tencidn, que es el fandamento de la moralidad. Y cuan- do se habla de intencién no se debe pensar sélo en la de aquel que es juzgado, sino también en la intencién del que juzga. Segin la ensefanza de los Padres, no esti permiti- do juzgar en hase @ las apariencias, porque las vias de la perfeccién son miiltiples y diversas. Dos ascetas pueden comportarse de forma total- mente diferente ante un mismo acontecimiento y seguir justa, por mas que su profundo y comin criterio se resuma en el dicho «por Diosy. «Abba Antonio cvitaba la compania de los demas hermanos y preferia la soledad y el silencio. Un con temporanco suyo, Abba Moisés, era, por el contrario, cordial y hospitalario. Una vez, un monje que habia vi sitado a los dos se asombré de su. comportamiento tan distinto, y sintié la necesidad de hacer algan comenta: rio, Entonces uno de Jos Padres, al oirle, or6 a Dios di ciendo: «Senor, explicame por qué el primero se aleja del mundo por Tu nombre y el segundo abraza al mun- do en Tu nombre!» Y he aqui que aparecieron dos na- ves inmensas sobre el rio: en una Abba Antonio y el Es- pirita de Dios navegaban tranquilos; en la otra estaban Abba Moises y los dngeles de Dios, que le nutrian de in no esc ambos la mmieb» Sobre este tema se expresa también Doroteo de Gara: «Me acuerdo de que oi este relato: una nave con Ly MLEDIERNCIA YN CRETE, 4 cautivos a borde hizo cscala en una ciudad, Vivia en ésta una mujer piadosa que se alegrd al tencr noticia de la Hegada de la nave, porque desde hacia tiempo desea ba adquiriy una muchacha para educarla, Pensaba, cn efecto, que si la educaba en base a sus propios princi- pid a ba pios no aprenderia la maldad de este mundo, embarcacion y adquirié una de fay dox muchachas cau- tivas que habia. La segunda, en cambio, fue comprada por un comico, {He aqui qué misteriosos son los desige ios de Dios! La mujer piadosa educaré a aquella joven en el temor de Dios y en la pricctica de las buenas obras, embebida en los ejemplos de lox mon| cada por el perfume de los santos manda nos. De la segunda criatura, que (ocd en suerte al hom bre de teatro, el demonio hard su propia criatura: equi otra cosa le podria ensefiar un hombre de mundo, salvo perder su alma? Asi como una se hit © manos de Dios, también la otra se ha encontrade en lay del diablo. ¢Gémo se puede pretender que Dios exija lo mismo de ambas? ;Acaso seria posible? Supongamos que caen las dos en cl pecado de la prostitucién o en otro pecado moral: zpodremos decir, quizits, que la eal- pa tiene idéntico valor para ambas? La primera ha cve= wal y en el sy samifi- tos divi- ontrado eu Lay cido con Ja mirada puesta en el Juicio Unive Reino de Dios; la segunda, Ja infeliz, ja blar de la bondad: por el contrario, ha erecide entre obscenidades y fechorias. las dos un comportamiento idénticn?» Simeén Metafrasto dice lay misma cosas en un aforisma dedieado al pecado. En ke obra, donde se re- cagen varies escritos auténticos de Basilio el Grande 0 atribuidos a él, se alirma: «Loy pecados de los hombres 6 bien son involuntarios o bien provienen de una inten: as ha odo h imo se puede pretender de 2 GPOR QUE IUZGA8 410 HERMANO? ion malvada, Las primeros son juzgados con toleran- cia, los segundos son castigados duramente, Hay algu- has que pecan porque desde la infancia han sido educa dos de forma errada, pues han nacido de padres injustos y erceido entre obscenidades y acciones perver= 1s peasiones de progresar en la virtud, porque han sido educados con madestia © con buenos consejos de sus padres 0 jus- vas de sus macstros. Finalmente, otros han fivcuentade toy Padres espirituales y han practicado el ayuno y educado su propia alma, No obstante, si v de estos es arrastrade por el pecado eno es quizas justo castigar duramente a dicho culpable? El primero’ sera acusido de no hath jones salvificas que Dios ha sembrado en la mente de los sas, Otros, sin embargo, han tenide mucha utilizado justamente las. o¢ hombres; ef segundo seri culpado de haber traicionado la ayuda recibida y de haber caido en una vida disolua acauss de stu negligence. En este punto es necesario advertir al lector que, leyenda las Reglas Breves de Basilio el Grande, podria te- ner la impresion de que el Padre dice sobre este asunto, todo To contrive de To que se ha atfirmado en el parrafo citado, Pero no se trata de una contradiceid una profundizacin ulterior det mismo problema. En efecto, este gran obispo eseribe en dicha obra sino de «La critica a una persona depende de la imencidn con la que se comet el peeado y del modo como lo ha he- cho, ¢Es acaso el pecado deun hombre piadoso identi co al de un hombre indiferente? La diferencia entre am- bos es enorme. El hombre piadoso, precisamente por serlo, no silo experiment angustia, sino que luc a por dav gracias a Dios, Si ha eaido, lo ha hecho por ev alidad y sin quererlo. El indiferente, en cambio, no dat EMRE SC Ex eRe 45 impovtancin nia si mismo nia Dios y, al no ver ning: hi Gio a Dios y cl no ercer en EL De tal diferencia entre el pecado y el esfnerz de hacer cl cs eailpable de grandes faltas, como son ef despre vidos que 0 des: precia a Dios, y por ese peca, 0 bien rechazt Su exiss lo vontrario, se data a si tencia y, aumque se ere mismo por sus intenciones malva ncia_de los precedentes en dos Este texto se dh puntas: eb hombre ervey arrastrado por cl mal, y el ateo se eo © peca pareialmente sie dena por sw res: ponsabilidad personal y no, como anteriarmente, por lit mala educaciin recibida \ propos que dice el Sehor: «De igual modo vosotros, ewande hae vis hecho todo Jo que os fue mandado, decid: Somes amos en lo o de las buenas acciones peu siervos imitiles; hemos hecho to que debiamos hacer» Luc 17, 10) A pesar de los progresos espirituales, euesta trabiajo comprender las palabras que San Pablo dice de si mise mo: «Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmacion: Gristo Jesis vino al mundo a salvar a los poeadores, y cl pr ero de cllos soy yor Vim L, 15. Precisamente él, que afirma que es el primero de Tos pe- cadores, puede decir que ha trabajado tis que todos Ios otros apéstales: «Por la gracia de Dios soy lo que soy: y ka gracia de Dios no ha sido estéril en mi, An bien, he urabajado mas que todos ellos. Pero no yey sino a gracia de Dios que esti conmigo Gor 15, 10 estrecha te= Tat segunda causa de malediceneia, ¢ lacién con la primera, es la vision «juridicay de ke mo- val cristiana, Esta cre li hana es algo que viene i dle comportamiento y no come seatide profunde de ka dea de que La enseniana cris: puesto por Divs como modeler 44 POR QUEAUZGAS. STU HERMANO? vida, El pecado se ve entonces como violacion y no como daio personal; tanto es asi que se Mega a la par doja de que el ereyente mira al pecado con simpatia y al peeador con celos, Para analizar ol problema mas a fondo, suponga- mos que un conocido nuestro esté gravemente enfermo o ha sultido un accidente, Sino somos malvados, 5 ni tural que experimentemos pena por él, tratemos de ayu- darle y demos gracias a Dios de no estar en su lugar, {Por qué mostramos un comportamiento totalmente dis- tinto cuando el mismo conocido se cubre de una man- en lugar de Morar, nos lenamos de ira y sentimos satisfaccion? ;Por qué, en lugar de ayudarle, le acusamos y, en lugar de alabar a Dios por no estar en su situacion, nos sentimos orgullosos. de nuestras virtudes? EL motive es evidente: en el primer caso aafirmamos que cl accidente ha sido verdaderamen- te nociva: en cl segundo caso, sin embargo, no estamos seguros del todo del dao producido por el pecado y hos Camportamos como personas celosas. Estas eausas de maledicencia y de critica valen, so- an en la vida cristiana; ¢s decir, para las dos primeras de lay tres categorias de ereyentes los eselavos, los sitbditos y los hijes~ pre- sentes en ka subd La tereera causa hay que busearla, segin los Pa- res, en el orgullo, Entre Jos moviles de la maledicencia y la critiva, ya mencionados, est también ef dicho fati- saico gjustificate a ti mismo». Es un movil egoista por- que separa al hombre de su_semejante y Ie pone fuera de la sociedad en base al concepto de que el hombre es momo y puede existir y vivir sin la gracia de Dios. pecade original se repite: la ruptura de la relacion cha moral.’ ;Por qu bre todo, para los que se ic jin de los Padres, HA AIALEDICESCIY YE ERIE 4a del hombre con Dios engendra la separacion con sus s miejanies. (Que otra cosa seria, sino rupt la pretension de vivir solos en la virtud? Abbi Ammon (+ 396, aprox.) afirma que es odioso aconsiderarse a si mismos algo o alirmar ser_mejores que otros en la sirtudy. Sobre el mismo tema, Evagrio Pontico (+ 345, aprox.) cuya influencia sobre la cspiritualidad monastica es no- table, escribe: «Si el hombre, antes que nada, no se hu- milla, no podra Iuchar. Sin la humildad, desprecia la gracia de Dios y deyprecia al mismo tiempo tambien a su projimo, afirmando que ha trabajado mas que él. La cuarta causa de maledicencia radica en la falva conviceion de que cl gjercicio ascético cambia no sélo el ricter de los monjes, sino también modo que todo pecado, incluso el mas pequefio, produ- ce una mutacién natural en los monjes. nimo dice: «Debeis estar muy atentos en vuestras relaciones con los hombres del mundo. Porque ellos no tienen experiencia del ejercicio ascético y se equivecan en el modo de erie ticar a los monjes. Green que éstos, puesto que han cambiado su forma de vivir, han cambiado no sélo sus reglas sino, incluso, su misma naturaleza. Ellos no con- sideran a los ascetas como hombres que sufren por sus propios males y que los superan con a fuerza del alma, sino que ereen que se han librado de todos los males que son propios de la naturaleza de sus cuerpos. Por tanto, como parten de una posicidn falsa, apenas ven a justa, se transfor man de admiradores faniiticus en acusadores implaca- bles, y se lamentan de sf mismos porque le habian clo- giado en el pasado. Asi como la caida de un atleta acon Dios. naturaleza; de Sobre este tema, un escritor ano un hombre espiritual salirse de lav 46 POR QUE AL ZGAS. 8 TL HERAT NNO? arrastra a su adversario. que le sigue, asi también los hombres, apenas ven cacr aun asceta virtuoso se molan de él y le lanzan las flechas de sus palabras. No piensa que también ellos, todos los dias, son heridos por las fechas de male. I LOS PADRES COMBATEN LA MALEDIC TA Y LA CRIT 1. LOS PADRES PROHIBEN LA MALEDICENCIA Y LA CRITIC Dedicar un capitulo entero a este tema, cuando ya todo cl libre contiene el pensamiento de toy Padres del Desierto contra la maledicencia y la critica, puede dar ke impresién de que hemos sid injustos con el argumento. Por eso, es necesario explicar que en este eapitule esa minaremos s6lo las opiniones de los Padres que watan directamente el asunto, sin pretender agotarlo, A. Los motivos de la prohibicién at Las probibiciones se refieren Acerca del ayuno, Evagrio Péntico recomienda as inuy dispares una monja: «Si tu hermana come, no ki desprecies. te vanaglories de tm c Con el mismo espiritu, cl Beato Simeon ef Nuevo ‘Te. logo (+ 949) reprende @ un monje de nombre Arsenio por que criticaba @ un hermano que estaba comiendo, En la Tida de este Beato, narrada por Nicetas Stethatos (+ 1090, aprox.) se Tee: aUna vex el Beato fae visitado por algunos amigos. Uno de ellos tenia una enfermedad que le obliga- ba a comer came de pequedos pichones. Simeon, Heno de ntinenciay sn POW QLIIEZGAS VLE ANERSE SO? amor, ordend que cociesen a aque comiese el que tenia necesidad, Mientras el enfermo estaba comien- do. um monje de nombre Arse io, semtado at ky mismx ness, le miraba severamente, El Beato, ddndose cuenta de ello, quiso useharle que hay que mirarse solamente a si mismo y que nada de lo que se come puede cusuciar ef alma si ésta esta limpia. Quis ademas demostrar asus eo mensiles ef vertice de la humildad y dar a conocer que hay todavia hijos de Dios obediientes y verdaderos instru mentos de virtue. Se dirigié a Arsenio y le dijo: adfermano, ¢por qué no te miras at i mismo y comes cow humilclad, pendicnte silo de ur plata, en vez de obser var al que come car «porque esta enfermo, haciendo asi favigan atu ecrebro? ¢De verdad crees que Ie superas en) devncién porque silo comes verduras y semillas y no agui- las. pichones 0 perdices? ¢No has oido que Cristo diee: No slo que enta por la boca lo que hace danio al hombre, es decir, el asesinato, la envidia, el Xivia, el adukerio y la eadicia? No eres un ser racional, ea par-de pensar con juicio! A pesar de todo, has criticado Impnademtemente al que comia y has tenido pena de ani- males muertos. pera te sino lo que sile de é 1s alvidado del que dijo: EL que no cama, que no critique al que come. Por eso te digo que coms a tambien de mas con cl pensitmiento que si hubieses comido la caren, «A continuacién» —-contintia el relato-- «Simeon, obligi a Arsenio a comer los pichones como signo de compuncidn, ¥ el monje. consciente de que la obedien- esos pithones. ¥ sabe que has pecado cia es superior al ayuno, se arrepintié: y comié con lie grimas en los ojos. »Cnando Simeén comprobé la humildad y obe- diencia de Arsenio, le orde que estaba todavia masticando, sino que la escupieser que no tragase ka came Ls PADRES COMI SHES EY MAERDICENCES 9 . One cjemplo de prohibieiin es el que hacia Abb Isasias + 488, que recomendaba no eriticar a los demas, nj siquiera a los negligemtes: «Si vives con humildad y consideras indigno de todo, entonces Dios aceptarii tus acciones. Pero si dices que los otros viven com negligen cia, entonces todo tw esfuerzo sera vi Algo parecido es lo que afirma Niccta Stethatos: «EL alma esta sucia no sélo cuando esti lena de pex mientos impuros y de pasiones, sino ina persona se jacta de sus propiay acciones, se vana- gloria de sus virtudes personales y acus: de pereza y negligencian, La prohibicion de cualquier maledicencia contra un sacerdote es tajante. Anastasio el Sinaita (+ finales del siglo VII) eseribe: «Si te cuemtan acciones iicitas de tun sacerdote, ti no critiques, No pienses que es un pe- cador porque continic celebrande Ibs Santos Misterios, ni que sea indigno, ni que la gracia divina no pue canzarle > mbién cuando a los hermanos Con respecto a la prostitucién, esta escrito en los «Relatus de los ancianov: «Un padre espiritual dijo que el que vive con sensatez no debe criticar a las prostitutas porque, sino, quebranta la Ley de la misma forma que cllas, En efecto, el que dijo no te prostituyas, también dijo no critiques». Mis ampliamente, Abba Isaias recomienda: «& tun lugar para estar solo © con otros «qt acciones impropias dle un monje, ticar. Si no encuentras deseanso, vete a otro lugar, Mantén tu lengua inmévil y no reprendas: seria la muerten, Macario el Egipcio afirm luchar para no criticar a nadie: nia la prostituta que pasa delante de ellos nia los pecadores y ni siquiera a » abras lx boca part eri «Los eristianos han de 2 ROR QU JEZGAS 4 TU HERMANO? los que se han desviado del buen camino, Al contrario, han de ver a todos con una disposicién benévola y con mirada fimpia, Para que este comportamiento sea natu- ral yc el cristiano no debe despreciar a nadie, ni mirar al projimo con aversion, ni hacer distincién de personas. Si ves a un ciego, considérale sano; si ves a un manco, como si no estuviese privado de habilidad. Mira al cojo como miras al hombre que camina bien, y cons dera al paralitico lo mismo que al que esté en perfecta forma. Tener pureza de espiritu es ver a los pecadores y cenfermos y sentir por ellos simpatia y miscricordiay. Antioco del Monasterio de S. Saba exhorta, por i timo, a evitar la is grandes pecadores: «Criticar y censurar no es asunto nuestro sino de Dios, cl Gran Juez, que es el nico que conoce lay almas y las debilidades de nuestra naturaleza, ¢Quién puede gloriarse de tener un alma pura? gQuién pucde decir que esté limpio de pecado? Asi pues, no debemos condenar apresuradamente al que cae en el pecado 0 al que Mega a la perfidia extremay: Del mismo modo que no se debe calumniar tampo- co hay que criticar, incluso si se dice la verdad. El mismo Antioco nos enseiia: «No debes decir la mas minima cosa contra tu hermano ausente con intencién de censurarlo, porque scria maledicencia hasta si dices la verdad». nstant ledicencia incluso en relacion con los B. Los Padres nos piden que tapemos los pecados ajenos Exitar Ja matedicencia y la critica también significa perdonar los peeados del projimo. Ademas de no criti- car al hermano que ha caido en el error hay que impe- Has PADRES HAMINTS 9 MATEBICENCES ¥ Ms elas demas se den cuenta I hermano y tam. hv a oy otras, al salvarles del posible petigre aledicencia, La miserieord de Dios no podra olvidar al que aenie de esta forma dir. siempre que se pneda, q) del pect, De esta forma se ayuda ren el pecado de Cuando un monje pregunté a Abbi Pimen 150, aprox.) sie necesario esconder el pecada del hermit: no, el santo Padre le respondid: « el peeado del hermano, Dios tapa el nuestro» Y Nilo de Ancira afirma: «Es j ados de nuestros hermanos y, en cuanto. sea posible. co no revelar los » pracede taparlos y aconsejar y mostrar nuestra simpatia a los que yer Dos maximas de Isaac el Siro sobre el te a: la primera es: «Akégrate con los que se alegran ¥ ora con los que Moran, Este es el signo de ta pureza estar enfermo con los enfermos y de lute con los pecs dores, amigo de todos los hombres, no quedarse i solas con los propios sentimicntas. Participa de las desgracias aje » pers controles ni acuses a nadie por su comportumiento. aunque fiaese la persona mas malvada, Extiende tii ca sobre el que ha pecado y, sino puedes eargarte con sus pecados para recibir en su lugar La vergtienza y el castigo, al menos sé paciente y no le desprecies» La segunda maxima dice: «Tapa al que ha peeado. De esa forma él reeibira sinimo y 11 obtendesis ke miveri- grarse con los que se arrepienten, Hegar at se as, pe nece con cl cuerpo alejado de wdas. Ne cordia divina» [PLO DE LOS PADRES: \. Los Padres no criticaban ni censuraban La primera y sis wilida rain conte Le maledi- cencia ¥ la critica es ef ejemplo de los Padres, He a algunas de sus sentencias ¥ algin testimonio de sus vi- das, Isaac el Sitio dice: «EE hombre que vive en uan- quilidad y alabilidad no g mira sus propios pecados en cada me re eriticar a naudie y s6le EL que ama la wanquilidad y la bondad ao ve ka pay er el ojo ajeno ..» Macario cl Egipeio va mas allt: «Con el siguo de ka Cruz, la gracia obra del siguiente mode: da paz at todos los miembros del ¢ alma, ena de alegria, se parece a ni al griego nial hebreo mi al pecador ni als EL hombre espiritual mira a los demas con ojos puray v poy al corazon, de torma que el 1 nite y ne critica dai na se quie legra dinieam amar también a griegos y hebreax» Analogos son los pensamientos de Es we de todo of munido, sine qu que. ademas, hace una distincién entre ef juste y el pers 36 gow LE IEZG AS VEL TAN? Fecvo: «las justos no maldicen a ninguno y ni siquiera desprecian. Los pertictos estiman y bendicen a todos los hombres» Yu alos y se entiistecen por Jos segundos; los perfcetos los bien: «Las justos distinguen entre buenos y consideran superiores a ellos mismoy». Sobre este mismo tema, Niceta Stethats observa «Cuando amo se esfuerzat por aplicar los mandamientos. esta por enci- ntonces como si dej siente de repente una inmensa alegria mnt de toda légiea. Es se el peso del cuerpo y se alvidase de comer, de dormir y de todas las necesidades naturales, Cuando esto acurre es porque Divs le ha visitado y le ha dado ki vida bendita, La feli- ida Idad, tiene como trono. la quietud y como objetivo final la Santa Trini Dios. EI que conquista est ciudad fuerte que es cl frat de la hun ad 0 puede ser detenide por las cadenas de los sentidos, no ve las se- dlucciones de la vida, no distingue entre el piadoso y el impio. Del mismo modo que Dios hace lover y salir el sol sobre buenos y males y sobre justos © injustos, asi tambien extiende EL sus rays de amor para todos v lo Ginics que le angustia es la imposibilidad de ayudar a today como querrian. Se lee Haw: wEL que se ha acereado a la qui bien casi ly mismo en sus «Capitulos pric ud la vide ca rente de pasiones) ve de una forma justa todo lo que atafie a Dios y a ta naturales de los seres vivientes. «Canto mis puro cs, tanto mas consigue pasar de la belleza de las criaturas al Creador y reeibir la luz del Espiritu. Como siente amor por todos, piensa siempre que son mejores que él. Ve a todos santos y puros y puede pensar reetamente tanta de las cosas divinas como de las humranas», Jory e4bRES HUMIEAEES ES SIRLEDIEE SCY si Muchos sot Jos testimonios sacados de los relatos dle fas vias dle tos Padres del Desierto, Del Beato Pi men, que end a ht vide mon de edad. se enenta: «Una vez Abba Plamen fue visitado por algunos monjes que le preguntaron: ¢Podemos 2 randear a nuestros hermanos cuando se adormilan du- fstica a los quince alos rante fas celebra ones santas? EL Abba respondia: Yo. hasta ahora, cuando he visto qu mia he puesto su cabeza sobre mis hermano se dor- adillas y Ie he he cho reposary. En ota ocasién, algunos Te preguntaron: «Si vemos peear aun hermano ;podemos hacérselo near? El Abba respondié: Cuando veo peear a aly sige adelante y no digo nada. El tercer episodio que se cuenta del Beato Pin cl sig hasta el punto de que se hicieron sangre el Beato los vio. pero ne dijo nada, Paso alli Abba Anub, vio lo que habia succdido y pregunta a Pimen la raz6n de su indifer Son her v lo que han hecho y dices que se rreonciliaran? Abbi Pi men respondia: Entonces es mejor que pienses que ye no estaba presente. hermano, «Una vez, Paisio se peled con un bien por nia, EL Padre respond anos: sc reconciliarain enseguida. Anub le val- 2 preguntar: ¢Cémo puedes saber eso? ¢No has visto De Abba Pimen se cuenta también Jo siguiente: «EI presbitero de un monasterio de Pilusin: supe que algu- ta ban los baios publicas y no respetaban sus principies espirituales. Un d quité las tinicas moni remordimientos, C nieas de los monjes se dirigié al Abba Pimen px hos monjes — unos once — iban a fa cindad, freew durante La reunion ordinaria, les wsticas, Pero se lend ensegnida de on aspect alligide y Tevanda bas tie 8 cone 38 PON QUIIEZIAS HE HERI NOP tarle lo oeunide, Una vex buba vido lo que Te conté. el gran asceta Te preguntd: “Dime, gtcaso no ha quedade en ti algo del hombre viejo que no hayas arrojado aim?” El preshitero tuve que admitir: “Si: todavia ad- EL Ab! esos manjes. AL tener en ti la vieja lexi no te has librado del pecado”. El presbitero volvid al tnonasterio y reuni: nueva vierto en mi al hombre vieja” ci respond tambien eres eu rnte a los monjes: les pidid perdén, les devalvid lay tiinicas y les dejo insen Un iiltimo episodio de la vida de Abba Pimen cs cl siguiente: «Un monje peed gravemente y un hermano conté su error a un eremita que vivia por alli y que nunca habia salide de su eckta. El eremita le aconsejo ul pecador, cosa que cumplid dilie gemtemente. Sin embargo, ef monje que hab que expulsa a juegado, se Tend de desesperacion, Horo y se inetia © profunda, Algunos monjes que pasaban por alli a visitar Abba Pimen Ie oyeron, descendieron a ka fost y. al encontrarle llorando desesperada, le ragaron que fuese a fossa cou ellos donde el Abba. Fi infeliz se opuso y gritaba que iba a tnorir promo a caus del pecado cometido, El Abhi, infurmad de tad lo sucedide. pidié a los mone jes que volviesen a la fosa y convenciesen al monje pa que salicra, diciéndole que cl Abba Pimen era qui buseaba, Cuando le trajeron, el Abba te acogié con gran bondad y fe invité a comer con 4, Mando tame Dien que un discipulo faese donde el eremi que habia sugeridy [a expulsion del monje pecador, para que v niese lo mas pronta posible, Aunque este cremita no ha bia salide de su eclda durante muchos afios, al oir la in= vitacion La considerd como volumtad de Dios v five donde el Abbi Pimen, Este, al verte, le dijo: «Habia unit vez dos hombres y ambos tenian un muerte al que 15 PRES COMIEATES 1X SREEDICENCLY 9 0 Morar. per cada une fue a Horan al muerto del otver AL oir estas palabras, ef eremita, Heo de renuordimien- ¢ habia hecho y dijo: “Pimen, i en Ta tierra» to. se acordé de log estas arriba, en eb ciclo, y En los mismos Redaios de los sAncianus» tun episodio que se refiere aun asecta cuyo ne horamos: «Uno de los Padres, al ver a un hombre que habia pecado, Hord amargamente y dijo: “Hoy él, ma- traumos, ne igs hana yo" Se cucnta del Abba Juan ef Persia: «Ving una vez tun muchacho cndemoniado a an monasterio de Exipte. EL monje Juan, al ver a un hermano pecar con el mu chacho, no hizo ninguna observacidn y se dijo. a si mis moi “Si Dios. que les ha creado, les wey no Tes quema. gquién soy yo para reprenderles?”» He aqui otra andedota, hasta ahora inédit instructiva, sacada del libro de Abba Moisés: «Un he mano pecd con eb pensamiento, Mis arde, durante la reunion de los monjes, y para solventar este caso, se hizo Hamar a Abba Moisés: pero él rehusé ir. Eatonees Cl presbitero: mandé a decitle: “Ven, el puchlo te expe- ra”, El asceta tomd una cesta, ka Mend de arena y se tie al lugar de la reunién. A los que se acereaban a saluc darle y le preguntaban el sentide de ral gest, EL les res pondid: “Mis pecados se escurren detriis de mi come arena y no los veo, equé vengo & hacer Jos pecados ajenos?” Los hermanos, al escuchar estas palabras, no reprendicron al pecador y le perdonstran De Abbi Ammén se cuenta cl siguiente hecho: «Ed asceta era tan bueno que no tenia en cuenta la nvaldad. Elegido obispo, Te presentaron una miuchacha sohers que estaba embarazada, y le pidieron que Tes impusie~ ella y al culpable las Penitencias que se incre y muy

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