- Parabenos, se utilizan como conservantes en muchos productos de cuidado de
bebés, incluyendo lociones, lavados, toallitas húmedas y otros productos para
bebés. Pueden causar reacciones alérgicas, son irritantes para la piel y los ojos.
Algunos estudios indican que estos compuestos pueden alterar la función
hormonal, un efecto que está vinculado a un mayor riesgo de cáncer de mama y
a problemas reproductivos. Dado que el sistema hormonal de un bebé aún no
está maduro, los parabenos pueden causar daños en su sistema endocrino en
desarrollo. Debido a que están presentes en muchos productos, los niños
pueden estar expuestos repetidamente todos los días.
- Phenoxyethanol, Está presente en multitud de productos cosméticos de todo
tipo. Sin embargo, cada vez se evita más en productos infantiles porque se ha
relacionado con la toxicidad reproductiva y del desarrollo. De hecho, se ha
restringido en Japón y en algunos países de la UE. No usar fenoxietanol en
cosméticos usados en la zona de las nalgas.
Flúor en dentífricos
Los niños de seis años o menos deben utilizarlos bajo la supervisión de un adulto,
a fin de minimizar el riesgo de ingestión. En niños de 1 a 3 años, la ingesta de flúor
procedente de cualquier fuente no debe superar la ingesta máxima tolerada de 0,7
mg/día, esta dosis reduce al máximo la aparición de caries sin causar efectos
adversos como la fluorosis
La fluorosis dental, corresponde a un defecto en la formación del esmalte, que se
traduce clínicamente en la aparición de manchas moteadas en la superficie del
diente. Se produce sólo durante el período de formación de las piezas dentarias, y
el mayor impacto se da durante la formación de los dientes delanteros. Este
período se observa entre los 2 y los 4 años de edad.