Pruebas de laboratorio:
Anticuerpos inmunofluorescentes. No diferencia entre el tifus epidémico y el murino,
salvo que se practique absorción diferencial con el respectivo antígeno de Rickettsia
antes de hacer la prueba o se tipifique con un equipo específico. La confirmación de
casos se deberá hacer por: Identificación de las Rickettsias en frotis de sangre teñidos
con alguna de las siguientes técnicas: Giemsa, Macchiavello, Ruiz Castañeda o
Giménez.
Serología. Para IgG, tomando dos muestras pareadas, una en la etapa aguda, y otra
con dos semanas de diferencia respecto a la primera. Un incremento de cuatro veces o
más en los títulos obtenidos, confirma el diagnóstico. Las pruebas de anticuerpos IgM,
se tornan positivas al sexto día después de iniciado el cuadro.
Aislamiento de rickettsias por cultivo. Se realiza de muestras provenientes de
reservorios humanos y vectores. Esta técnica sólo se puede efectuar en laboratorios
especializados y de alta seguridad.
TRATAMIENTO
El tratamiento de elección del tifus murino lo constituyen las tetraciclinas, en concreto la
doxiciclina en dosis de 100 mg cada 12 h durante 7-10 días; como alternativas que han
mostrado eficacia in vitro, y en series cortas se pueden utilizar quinolonas a las dosis
habituales, y en el caso de embarazadas, debe valorarse cada caso individualmente
pudiendo utilizarse el cloranfenicol.
En edad pediátrica se han utilizado con éxito el cloranfenicol e incluso las tetraciclinas. Los
macrólidos (sobre todo la josamicina) han resultado activos in vitro a las concentraciones
habituales alcanzadas en tejidos para otras infecciones, pero, al contrario que con otras
rickettsiosis, no existe aún experiencia clínica clara que apoye su uso para el tifus murino.
La profilaxis se basa en medidas de pre-exposición (campañas de desratización y
desinsectación de áreas donde se han producido casos), si bien en nuestro país no es una
enfermedad de declaración obligatoria.