LA GUERRA
INVISIBLE
ACCIÓN PSICOLÓGICA
Y
REVOLUCIÓN
CULTURAL
LUCAS J. CARENA Y PABLO J.
DAVOLI
ISBN 978-987-42-0829-3.
La manipulación consciente
e inteligente de las costumbres
organizadas y de las masas es un
elemento importante de la sociedad
democrática. Quienes manipulan ese
mecanismo invisible de la sociedad
constituyen un gobierno invisible
que es el verdadero poder de este
país (...) Nos gobiernan, moldean
nuestra manera de pensar, forman
nuestros gustos, sugieren las ideas,
fundamentalmente, hombres que no
conocemos de nada. (...) Nuestros
gobernantes invisibles ignoran, en
muchos casos, la identidad de los
demás miembros que componen ese
gabinete íntimo (...) Se cual sea la
actitud que escojamos adoptar a este
respecto, sigue siendo un hecho que
en casi todo lo que hacemos en la
vida cotidiana, ya sea en la esfera
política o del trabajo, nuestra
conducta social o nuestro
pensamiento ético, estamos
dominados por un número de
personas relativamente pequeño (...)
que entienden los procesos mentales
y las pautas sociales de las masas.
Son ellos quienes manejan los hilos
que controlan la manera de pensar
del público y quienes aprovechan las
antiguas fuerzas sociales e inventan
formas nuevas de controlar y dirigir
al mundo.
Edward L. Bernays, Propaganda
(¡1.928!).
PRÓLOGO
Con gran entusiasmo acepté la invitación
y el desafío de bosquejar un prólogo
para la magnífica obra que el lector
tiene en sus manos. Difícilmente pueda
enfatizarse suficientemente la enorme
importancia que esta temática tiene para
todo ciudadano en cualquier parte del
mundo -y desde luego en nuestra
Argentina- que desee comprender qué es
lo que realmente está ocurriendo en el
alocado mundo en el que vivimos.
Mucho más importante, qué es
lo que cada persona necesita saber para
no extraviarse entre las violentas olas de
cambios, el vertiginoso impacto de
ideas, propuestas, informaciones y datos
contrapuestos y contradictorios.
Hoy la información que impacta
sobre nosotros tiene una serie de
características absolutamente novedosas
en la historia del hombre. Jamás hemos
tenido tanto acceso a tanta información
y datos de creciente complejidad y
velocidad que nos llegan, sin embargo,
sin el debido procesamiento sino en
forma caótica o, lo que es peor,
“armada” de una manera arbitraria que
atenta contra el bienestar del ciudadano
individual y del Bien Común de la
Comunidad en su totalidad.
Hoy, cualquier habitante del
planeta recibe en un mes una cantidad de
información mucho mayor de la que
recibían nuestros antepasados de hace
pocas generaciones en una vida entera.
Nuestros cerebros físicos y nuestras
mentes han debido adecuarse
rápidamente a esta nueva realidad. Sus
dramáticos efectos y consecuencias -
tanto positivas como negativas- las
comprobamos hoy por doquier.
Pues si la información en sí
puede ser muy positiva y constructiva, la
manipulación oculta de esa información
-tanto en su cantidad, velocidad,
características, temáticas y veracidad- si
cae en las manos equivocadas puede
conformar un arma potentísima utilizable
en contra de las poblaciones en todos
los países.
En pocas palabras, quienes
controlen los flujos, calidad e
interpretación de estos gigantescos y
crecientes volúmenes de información,
aunado a las poderosísimas tecnologías
comunicacionales e informáticas,
disponen de un nuevo tipo de arma que
nuestros antepasados jamás hubieran
imaginado: un arma potencialmente
devastadora que sirve para librar una
nueva clase de guerra a la que se le ha
dado en llamar Guerra Psicológica.
En el mundo anglosajón suele
utilizase el acrónimo PsyWar -
Psychological Warfare- cuya inusitada
potencia radica en su “invisibilidad”,
precisamente en que una de sus
características centrales es que para los
ciudadanos no alertados, la Guerra
Psicológica tiene el efecto de ser una
auténtica “Guerra Invisible” como bien
observan los dos jóvenes y lúcidos
autores de la presente obra que lleva,
precisamente, este acertado título.
Una de las premisas clave de
todo ejercicio o sistema de Guerra
Psicológica requiere que las
poblaciones a las que ataca no tomen
cabal conciencia de que se está librando
una guerra en su contra. De manera tal
que acepten mansamente y como veraces
las sugerencias, los datos tendenciosos,
la información parcial o total falsa, y el
“reformateo” o desconstrucción cultural,
intelectual y anímica a las que se somete
a las masas poblacionales.
Sun-Tzu, estratega militar y
sabio chino que vivió hace 2.500 años,
decía en su manual “El Arte de la
Guerra” que una de las mayores proezas
que un buen jefe militar puede lograr es
convencer a su enemigo que no existe
guerra alguna, pues quien no crea estar
en guerra no se defiende, lo que
entonces permite al potencial y sutil
agresor cobrar su victoria sin
prácticamente disparar un solo tiro.
En este orden de cosas, si
tuviéramos que describir cuál es la
característica principal de la gran guerra
mundial en la que desde hace más de
cien años está sumida toda la
humanidad, diríamos que por más que la
“guerra” se suele asociar con lo militar
y bélico -la primera y segunda guerras
mundiales, por ejemplo- la realidad nos
indica sin embargo que existen formas
de guerra más sutiles y permanentes
como son, por ejemplo, la guerra
económica, financiera, mediática y
cultural.
Pero la más sutil de todas esas
características es, precisamente, la
Guerra Psicológica pues al ser
“invisible” jamás termina. No exige
rendiciones formales ni tratados de paz.
Es más: aún cuando algún país sufre una
circunstancial derrota militar y se ve
obligado por las circunstancias
coyunturales a firmar un tratado de
“paz” o rendición como los de
Versalles, St. Germain y Sevres
impuestos a las Potencias Centrales por
los Aliados victoriosos tras la primera
guerra mundial, la Guerra Psicológica
no sólo jamás concluye ni termina, sino
que es en tiempos de “paz”,
precisamente, cuando más se intensifica.
Este es un factor clave a tener
en cuenta pues la metodología de la
Guerra Psicológica se ha ido
perfeccionando a pasos agigantados en
el último siglo, gracias a los adelantos
tecnológicos aplicados a las
comunicaciones masivas. En nuestras
vidas hemos podido observar el salto
cualitativo enorme desde aquellas
infantiles películas patrioteras
hollywoodescas de los años treinta,
cuarenta y cincuenta del siglo pasado
que preparaban psicológicamente a los
pueblos a odiar al circunstancial
enemigo alemán, japonés o, luego,
soviético, y las técnicas a menudo
sutilísimas de Guerra Psicológica en la
que hoy todos vivimos inmersos.
Esta nueva guerra utiliza una
amplísima gama de instrumentos
públicos y privados, con lo que no
queda circunscripta a algún ministerio o
repartición pública de “propaganda” o
esclarecimiento como en los más burdos
tiempos del comunismo soviético, con
sus altos parlantes callejeros y Gulags
para reformatear los cerebros de los
más tozudos disidentes.
En rigor de verdad, la Guerra
Psicológica de la que habla esta obra se
libra mayormente desde ámbitos
privados. Son sus instrumentos los
grandes medios de prensa, radio y
televisión; la industria del
“entretenimiento”; las agencias de
publicidad y marketing, las
encuestadoras, las grandes
universidades privadas y públicas, las
casas editoriales, los centros de
planeamiento geopolítico, los think-
tanks, lobbies, los PAC -Political
Action Committees de EE.UU.-, los
propios partidos políticos y, desde
luego, las grandes usinas de
financiamiento de toda esta infernal
maquinaria como son los máximos
círculos dorados de las finanzas
globales y supranacionales.
Se trata en el sentido más
amplio y concreto del concepto, de la
privatización del poder del que hemos
hablado en otras obras, y que tiene a la
Guerra Psicológica como su principal
arma de dominio mundial.
Mirándolo bien, los gobiernos -
aún entre las naciones más poderosas
del mundo- apenas si pueden hacer algo
para controlar estas usinas de Guerra
Psicológica, fuera de convertirse ellos
mismos en sumisos peones e
instrumentos ejecutores obedientes y
prudentes de las decisiones tomadas en
el ámbito privado que hoy controla este
sistema de Guerra Psicológica
planetaria.
A modo de ejemplo, si el pobre
Saddam Hussein hoy viviera
seguramente diría que la “madre de
todas las guerras” es, precisamente, la
Guerra Psicológica que también a él lo
derrotó. El famoso líder iraquí fue
primero encumbrado como títere de uno
de los bandos de poderosos cuando
necesitaban atacar a Irán a través de un
testaferro en los años ochenta del siglo
pasado, más luego cumplida ya su
transitoria funcionalidad, usando el
engaño y la mentira como tácticas de
Guerra Psicológica aplicada a la
geopolítica y la diplomacia, le hicieron
pisar el palito a Don Saddam para que
cayera en la trampa urdida en Kuwait
que con los años condujo a la total
destrucción y devastación de la gran
Nación y Pueblo de Irak.
A una escala vastamente menor
-¡gracias a Dios!- algo parecido le
ocurrió a la Argentina del General
Galtieri en torno a su fallida tentativa en
1982 de recuperar nuestras Islas
Malvinas Argentinas de las garras de la
prepotencia británica. Los ignorantes
generales argentinos olvidaron que
Londres, con sus cinco siglos de
experiencia imperial, es el mayor centro
y usina de elaboración de técnicas de
Guerra Psicológica, de la que el
Instituto Tavistock al que los autores de
la presente obra hacen referencia, es
apenas una muestra. Treinta y cuatro
años después, Argentina sigue pagando
sus nefastas consecuencias.
Cuando el hombre se ve
confrontado con una cantidad
abrumadora y aparentemente caótica de
datos a primera vista inconexos,
confusos y desorientadores, lo primero
que debe hacer es ordenarlos, buscar
patrones, identificar subsistemas y hallar
las necesarias conexiones significativas
que, no por ser menos aparentes,
signifique que no existan.
Viene a colación recordar que
la base de toda exitosa Guerra
Psicológica es, como dice el lema del
servicio secreto israelí Mossad, librar
la guerra a través del engaño. De
manera que si hemos de esbozar los
necesarios lineamientos conceptuales
para estructurar una aún más exitosa
contra - Guerra Psicológica, digamos
entonces que el primer y fundamental
paso consiste en no dejarse engañar.
A medida que avancemos en el
trabajoso proceso de ordenar la masa de
datos e información que nos bombardea
y circunda a diario como un verdadero
tornado que no sólo confunde sino que
también asusta, se comprenderá entonces
por qué tantos millones de personas hoy
se encuentran afectadas por ataques de
pánico, depresión, angustia, arrastradas
algunas incluso hasta el suicidio.
Digamos que son víctimas que
no han tomado aún clara conciencia de
que están en guerra, con lo que sienten
en carne propia -¡y muy dolorosamente
por cierto!- que algo anda muy, muy
mal en sus vidas, sus entornos y sus
países, mas no aciertan en absoluto a
entender de qué se trata ni mucho menos
cuáles son las raíces de sus males, y
cuáles las potenciales curas y
soluciones.
Como clamó el pueblo de la
Patria en las históricas Jornadas de
Mayo de 1810, la primera exigencia de
un pueblo lúcido y libre es exigir saber
de qué se trata. Simétricamente, la
primera obligación de todo buen
gobernante es explicárselo. Si no, esos
circunstanciales gobernantes no sirven;
traicionan y dañan a sus pueblos a pesar
de ellos mismos, pues la ignorancia e
inoperancia jamás son buena excusa
para conducir a los pueblos al fracaso.
Si alguien carente de la
necesaria capacitación insiste en
pilotear una aeronave de gran porte
Airbus con el resultado casi inmediato
de estrellarla matando a pasajeros y
personas en tierra, su ignorancia de
manera alguna servirá para excusarla de
su irresponsabilidad.
Sabiduría es saber lo que uno
no sabe... Con lo que tristemente
debemos concluir que nuestras
dirigencias políticas en la Argentina y la
mayor parte de los países de nuestra
región y del mundo adolecen de una
enorme falta de sabiduría en el sentido
descripto. Los gobiernos que se hacen
cargo de la República -la Res-Pública-
sin comprender que el Poder hoy ha
quedado mayormente en manos privadas
-que el Poder Real ha quedado
privatizado- con toda seguridad
conducirán a sus naciones hacia
crecientes crisis, sufrimientos, debilidad
y decadencia.
La conclusión a la que
arribamos, y que esta obra de Pablo
Davoli y Lucas Carena describe
magníficamente, es que debemos
entender que esta insidiosa Guerra
Invisible de la que somos todos victimas
conforma en sí misma un Sistema.
Cuando se entiendo esto, se produce una
suerte de “clic” mental, se clama
¡Eureka!, pues cuando se acierta a
desentrañar cómo funciona este Sistema
de Guerra Psicológica, entonces
podremos ordenar la vasta cantidad de
datos e información que amenaza con
agobiarnos y ahogarnos a diario; nos
permite identificar lo que es importante
de lo que es superfluo; nos permite
ubicar cada pieza o parte -cada tornillo
y tuerca de la infernal maquinaria de
Guerra Psicológica, por así decirlo- en
el lugar que le corresponde.
Y cuando empezamos a
contemplar este Sistema de Guerra
Psicológica ocurre un verdadero
milagro del intelecto humano, pues
entonces empezamos a comprender la
lógica detrás del sistema: el por qué, el
cómo, el para qué y el cuándo de esta
Bestia mundial. A su vez, al comprender
esta lógica interna, podremos proyectar
su futuro accionar, o sea prever hacia
dónde se encamina, qué quiere y cuál
será su próxima víctima, lo que nos
coloca en una situación de inteligente y
previsora defensa ante la “acción de
cacería” que la bestia de la Guerra
Psicológica libra contra nosotros.
En cierta manera, estaremos
repitiendo en pleno siglo XXI el eterno
retorno del drama que nuestros más
remotos antepasados neolíticos vivían al
salir en tropel a cazar al proverbial
mamut. Ingeniaban una estrategia
adecuada: no se paraban delante del
peludo monstruo para dejarse aplastar y
engullir, sino que se organizaban en
grupos sigilosos, le tendían alguna
trampa, lo atacaban de varios lugares
hasta confundirlo y lograr voltearlo,
matarlo, carnearlo y engullirlo.
Esta experiencia arcaica de
guerra de supervivencia debe haber
costado sus buenas víctimas, pero si
somos menos individualistas y
priorizamos la supervivencia del
conjunto -de la tribu, por así decirlo-
por encima del mero interés y egoísmo
individual, entonces el resultado final
será a la larga bueno y benéfico.
En última instancia la gran
lección de vida que todo hombre o
mujer maduro debe aceptar es que la
vida es dura, la vida es injusta y la vida
es riesgo. ¿Qué mejor, entonces, que
abordar este combate con sana y
valiente alegría, en lugar de hacerlo con
tristeza y miedo? Con fe, en vez de
fatalidad; con mente clara y fuerte, en
lugar de sucumbir al pánico o dejarse
llevar de las narices por el Moloch que
hoy envenena a todo el planeta.
En verdad, librar la contra -
Guerra Psicológica para lo que este
volumen nos brinda magnifica
preparación anímica y mental, implica
hacerse de cierto espíritu guerrero; casi
como un caballero medieval o un
Samurái jampones.
Pues todo genuino guerrero
siempre tiene Fe en lo Trascendente y,
por ende, no le teme a la muerte,
sabiendo que su pequeño ego personal
importa poco o nada al lado de la salud
y felicidad de su familia, su etnia, su
Nación y de toda la Humanidad a la que
pertenece y de cuyo inconsciente
(superconsciente, debiéramos decir)
colectivo forma parte y se nutre.
Quede entonces así establecida
la gran consigna para la que esta obra es
una suerte de “manual” del Guerrero,
que es que toda guerra -la contra -
Guerra Psicológica, incluida- requiere
de coraje, valentía, fe, generosidad y
amor. Así sabremos enfrentar peligros,
riesgos y sinsabores, siempre en pos de
algo superior y transcendente.
El lúcido economista británico
John Maynard Keynes alguna vez se
impacientó con un colega que le
retrucaba sus teorías insistiendo
repetidamente que con las mismas “a la
larga” pasaría esto o aquello otro, con
lo que Keynes le cerró la boca
recordándole que con esa actitud los
hombres jamás haríamos nada pues, “a
la larga”... Estamos todos muertos... Por
lo que más vale que luchemos mientras
estamos vivos.
Esa es la manera digna y recta
de vivir para todo hombre hecho y
derecho. Como dice el espléndido
personaje de Maximus en la película
“Gladiador”, ineludiblemente en algún
momento la muerte nos sonreirá a todos
y, cuando lo haga, lo único que podemos
y debemos hacer es sonreírle de vuelta.
Buenos Aires, Abril de 2.016.
Adrián Salbuchi.
Fundador.
Proyecto Segunda República (P.S.R.).
PRIMERA PARTE
LUCAS CARENA
INTRODUCCIÓN:
CIENCIAS DE LA NATURALEZA
VS. CIENCIAS DEL ESPÍRITU
DE LA CRISIS DEL ILUMINISMO
AL NACIMIENTO DE LAS
CIENCIAS SOCIALES
De aquí se sigue que las verdades
necesarias, como las que encontramos
en las matemáticas puras,
especialmente en la aritmética y en la
geometría, deben apoyarse en
principios cuya demostración no
dependa de los ejemplos, ni por
consiguiente del testimonio de los
sentidos, si bien es verdad que sin los
sentidos nunca llegaríamos a los
conocimientos de estas verdades. ([1])
Cuando Gottfried Leibniz (1.646-
1.716) distinguía entre: verdades de la
razón, entendidas como necesarias,
apodícticas, descubiertas por una
operación de la mente, esbozadas al
estilo matemático; y verdades de hecho,
contingentes, asertóricas, originadas en
la experiencia y sometidas a prueba; no
imaginaba que, además de estar
ordenando el debate entre empirismo y
racionalismo de su época, estaba, a la
vez, preparando la plataforma propicia
para una batalla epistemológica que
signaría los siguientes siglos.
El denominador común de todos
los procesos de modernización ha sido
la secularización. La secularización,
entendida como eclipse de lo sacro en
las palabras de Augusto Del Noce ([2]),
es un proceso paulatino e ininterrumpido
de desvinculación con lo trascendente.
La modernidad como proyecto, como
promesa de plenitud mediante la razón y
el antropocentrismo, se ha sostenido a
fuerza no tanto de sus logros sino,
principalmente, de sus alianzas.
Alianzas que han tenido como
característica la funcionalidad y
servidumbre al poder económico cada
vez más concentrado en pocas manos.
Sólo ahí, en el cumplimiento de esta
desvinculación con lo eterno y lo
trascendente, tiene lugar el debate
gnoseológico planteado por Leibniz,
pensador nacido en Leipzig.
El discurso autoproclamado
emancipador de la modernidad, la
retórica del aufklärung, tenía,
reciprocidad mediante, el apoyo
irrestricto del poder económico burgués
y fue sostenido por un complejo sistema
de estructuras de poder que se vieron
favorecidas con los cambios
introducidos por éste.
Pero, ya entrado el siglo XIX, el
surgimiento de las ciencias sociales
como forma de dar explicación a
fenómenos que, en su complejo y
multicausal devenir, debían ser
entendidos por relaciones de causalidad
y sentencias lógicas, no es inocente. El
debate instalado por Leibniz es genuino,
siempre y cuando se entienda la relación
entre el saber y el poder, que no será
denunciado hasta el romanticismo
decimonónico ([3]).
Ahora bien, es imposible realizar
consideraciones en torno al nacimiento
de las ciencias sociales y de la
psicología social como disciplina
científica, sin comprender las tensiones
emergentes entre las denominadas
ciencias de la naturaleza y ciencias
del espíritu, y el lugar en el que
deberíamos ubicar el desarrollo ulterior
de las mismas. La ciencia se impone
como detentora de la verdad en alianza
con el poder económico para, como
veremos más adelante, justificar un
discurso de dominación.
Pero hay que ser justos; si el
Nuevo tratado sobre en entendimiento
humano ([4]) de Leibniz es,
efectivamente, una contestación a John
Locke (1.632-1.704) es porque, entre
otras cosas, su euforia renacentista, la
reivindicación del sujeto autónomo y la
jerarquización del solipsismo moderno,
no podían empañar por tanto de ateísmo
al mundo del conocimiento. El
empirismo no podía ser un instrumento
apologético de los apóstatas
anticristianos. Empirismo, claro está,
que, en su posterior salto a las ciencias
de lo social, conllevará la semilla de un
paradigma científico-positivo que se
postulará como superador de la
especulación metafísica del siglo de las
luces y que verá empapados de crítica
sus propios cimientos por parte de los
hermenéuticos alemanes. La experiencia
y la inducción, como métodos para
conocer, implican ir, por así decirlo, de
la materia a la idea, es ir de abajo hacia
arriba. El innatismo racionalista, en
cambio, ponía en última instancia un
destello de luz divina en el sujeto
consciente sin renunciar a la inmanencia
como forma de desingenuizar,
supuestamente, los procesos de
conocimiento.
Con Immanuel Kant (1.724-
1.804) y George Hegel (1.770-1.831)
la polémica entre experiencia y razón
pierde peso. El idealismo alemán
subvierte el debate gnoseológico
establecido, signado por el resabio
realista aristotélico, y pone de relieve
una nueva instancia de discusión en
torno a la relación sujeto-objeto. En este
sentido, la reorientación de la dualidad
kantiana del mundo refleja, en las
ciencias nacientes del siglo XIX, una
nueva tensión de relaciones sobre la que
terminaron las ciencias de la naturaleza
y las ciencias del espíritu. La filosofía
sufre un giro metafísico sin reconciliarse
con la trascendencia.
Si bien la influencia del pensador
anglo-irlandés Edmund Burke (1.729-
1.797) es ejercida sobre mentes
tradicionalistas importantes como
Joseph De Maistre (1.753-1.821) y
sobre numerosos autores de las áreas
culturales anglosajona, francesa y
alemana; esta afrenta toma un tenor
importante una vez instalada en Francia,
donde la concepción racional del
mundo y la concepción histórica entran
en verdadera colisión.
Las críticas que hace Louis
Gabriel, vizconde de Bonald (1.754-
1.840) ([5]) al iluminismo por haber
creído que la razón podía, por sí misma,
organizar la vida social, complementan
el castigo divino que De Maistre había
anunciado sobre una humanidad impía,
enajenada de su historicidad y su
espiritualidad.
Pero no sólo son el romanticismo
ético y el tradicionalismo, que atacan el
corazón mismo de los ideales
revolucionarios de la Francia de
girondinos y jacobinos, los que merecen
el mérito de haber denunciado los
parciales alcances de las reformas
acontecidas luego de la caída de Luis
XVI. Existe también una serie de
aspectos particulares que, en el contexto
de los cambios producidos por la
revolución industrial con el epíteto de
“la cuestión social”, confirma una crisis
social, económica y política que deriva
en el derrumbamiento de los
parlamentos y la consolidación de
nuevos liderazgos carismáticos.
Ya bien entrado el Siglo XIX las
ciencias sociales se erigen en
autoridades creíbles para explicar el
mundo en términos estrictamente
científicos y nuevos fenómenos sociales
son analizados sin las preconcepciones
valorativas de la tradición hermenéutica.
Esta tendencia está claramente ligada a
la privatización del poder ejercida por
el capitalismo burgués y, más aún, por el
ya desarrollado sistema especulativo
financiero internacional, de corte
sinárquico y mundializado.
La igualdad liberal de la
revolución, igualdad en el punto de
partida -abolir la nobleza e instalar la
idea de igualdad entre los hombres-, se
transforma con la sociedad de masas y,
en particular, con las ideas del
humanismo de izquierdas en
crecimiento, en la búsqueda de la
igualdad en el punto de llegada -abolir
las clases sociales, revelarse contra el
enemigo burgués- sin que ello sea un
problema para las estructuras
parasitarias del mundo de las finanzas,
las que históricamente han salido
beneficiadas apoyando a ambas
posturas. La “ciencia” ha sido la voz de
la opción más abiertamente liberal, pero
también del marxismo que, en su
materialismo, siempre se proclamó
científico.
La razón inmanente del
jusnaturalismo deriva en una bifurcación
heurística entre las ciencias que tratan al
hombre desde una perspectiva científica
apartada del filosofismo y el teologismo
y las que, por el contrario, consideran
que tal cosa es imposible. La ciencia
empieza a desplazar incluso a la
filosofía racional del discurso de
verdad, depurándola, intentando borrar
su sombra metafísica.
El racionalismo cartesiano
empieza así a tener dos grandes
enemigos intelectuales: por un lado el
romanticismo historicista que acompaña
al idealismo alemán; por otro, el
cientificismo positivo que alude a un
método de rigor para alcanzar el
verdadero saber dejando atrás la
especulación metafísica, prescindiendo
de la historia como devenir del espíritu
y exorcizando al hombre de sus
“supersticiones religiosas”.
Partiendo desde la perspectiva del
darwinismo -a raíz del cual se deja de
hablar de historia para hablar de
evolución natural- llevado al plano
social, la ciencia está luego y, según esta
postura, en un estadio más avanzado que
la metafísica. Desde el hombre
primitivo hasta el hombre moderno hay
una evolución continua, que pasa por
diferentes etapas, y no una historia de
rupturas y contradicciones dialécticas.
Los fenómenos sociales son en parte
simples y en parte complejos y,
siguiendo esta lógica, la comprensión de
los primeros debe preceder a la
comprensión de los últimos. Para ello es
menester ordenar las ciencias dentro de
una jerarquía que avanza de lo simple a
lo complejo, organización que va, según
los positivistas, desde la matemática a
la sociología. El modelo científico, de
acuerdo a este enfoque, no puede ser
otro que el de las ciencias naturales.
En tal sentido, cuando el
spencerismo dos siglos después de
Leibniz afirma que el primer requisito
del hombre es ser un buen animal, y que
la educación en materia de salud prima
sobre todas las demás clases de
educación, se debe a que es el hombre
biológico -antes que el espiritual- el que
marca el ritmo y es a la vez epicentro de
la ciencia social.
Así se encuentra dividido el
panorama de las ciencias, entre los
saberes nomológicos, que pretenden
generar leyes y concluir explicaciones -
erklärung- y las ciencias del espíritu
inspiradas en el romanticismo alemán
que, desde una perspectiva
hermenéutica, no podían desprenderse -y
permanecían impertérritas y
anquilosadas- en la filosofía. Así pues,
el peso fulgurante que empezó a tener el
darwinismo y el biologicismo en la obra
teñida de intentos de explicación
homológica del spencerismo, alcanzó al
análisis de las instituciones humanas no
sólo en las universidades inglesas.
La influencia del darwinismo,
cuyo alcance es difícil de estimar, y las
tardías valorizaciones en la propia
Alemania de Arthur Schopenhauer
(1.788-1860) -probablemente por el
componente altamente antihegeliano de
sus obras en un momento de auge de los
modelos integrales y sistemáticos de
pensamiento- no son suficientes para
explicar el debate en torno a la dualidad
sujeto-objeto que se instaló en el centro
de la escena intelectual a partir de Kant.
Ahora bien, ¿es posible una
ciencia objetiva de la experiencia
humana? Wilhelm Dilthey (1.833-1.911)
en Introducción a las Ciencias del
Espíritu([6]) se había encargado de
transformar la comprensión en un acto
singular de carácter intuitivo vivencial -
Erleben- o experiencial -Erfahrung-,
haciendo de los conceptos expresiones
de lo vivido. El primero refiere a la
participación activa del sujeto y a las
ciencias del espíritu; el segundo, por el
contrario, refiere a la participación
contemplativa del sujeto y la distancia
requerida en los métodos de las ciencias
de la naturaleza.
Las ciencias del espíritu, a
diferencia de las ciencias de la
naturaleza, se comprenden en la relación
entre el sujeto y la realidad estudiada
siendo aquél parte de esta última. Para
Dilthey, la controversia epistemológica
puede resolverse en esta división: la
ciencia de la naturaleza investiga un
mundo extraño al hombre, intentando
dilucidar relaciones causales y
edificando sistemas de leyes. Las
ciencias del espíritu -ciencias histórico-
sociales junto con la psicología-, en
cambio, tendrán su punto de partida en
el Erlebnis, objetivando luego y
comprendiendo esa experiencia vivida
en el mundo.
También Wilhelm Windelband
(1.848-1.915) y Heinrich Rickert
(1.863-1.936) -Escuela de Baden- se
esfuerzan por lograr responder al dilema
metodológico del historicismo pero sin
tener en cuenta la distinción diltheyana
de las ciencias. Con Windelband,
cualquier fenómeno, sin discriminación,
puede ser estudiado desde una
perspectiva nomotética, para
determinar su inserción a un conjunto de
leyes generales y, simultáneamente,
construido desde una perspectiva
ideográfica, orientado a la explicación
individual como fenómeno irrepetible y
único. Desde esta óptica, la distinción
de Dilthey entre saberes vivenciales y
experienciales pierde peso. Rickert
recupera una distinción entre fenómenos
a estudiar pero con un enfoque que
ubicará a cualquier objeto de estudio en
una relación de valor. Sin embargo, la
campaña del historicismo con su
impronta hermenéutica estaba
incompleta, ya que su metodología se
veía teñida asiduamente con
categorizaciones y conceptualizaciones
filosóficas -cuando no teológicas y
axiológicas- que recaían muchas veces
en debates ontológicos.
Hubo que esperar a Max Weber
(1846-1920), quien, ya entrado el siglo
XX, en sus Ensayos sobre metodología
sociológica ([7]), logró una superación
convincente de esta disyunción a través
de su método con base en el verstehen -
comprensión- partiendo de la
construcción de tipologías ideales.
En el medio de esta batalla
librada en el campo intelectual de
Occidente, es que nacen las ciencias
sociales. El siglo XIX, donde ubicamos
a los padres precursores de la
psicología social, tendrá como
consecuencia la aparición de teorías
más o menos científicas, más o menos
especulativas, que tendrán a la
Psicología y a la sociedad como centro
de sus estudios pero cuyas conjeturas e
hipótesis estarán siempre sufriendo una
tensión entre un saber verum ipsum
cogitum, intuido por el espíritu y
corroborado por la razón, y un saber
verum ipsum factum, acontecido
objetivamente y confirmado por la
experiencia. Sólo comprendiendo este
contexto, es posible entender la
psicología social, su nacimiento y
posterior desarrollo, zurciendo los
desvíos y los fracasos del sofismo
moderno llamado ciencia.
PRIVATIZACIÓN DEL PODER Y
SOCIEDAD DE MASAS
LA RESPUESTA DE LA ÉLITE
MUNDIAL A LA CUESTIÓN
SOCIAL A TRAVÉS DE LAS
CIENCIAS SOCIALES
Las revoluciones burguesas del siglo
XVIII dejaron su huella en la historia de
la humanidad. La revolución industrial,
en particular, puso de manifiesto aquella
entronización de la razón que el mundo
moderno renacentista había inaugurado a
partir de la explotación y modificación
de la naturaleza. El capitalismo y la
“ciencia” comenzaron a mostrar al
mundo su verdadero rostro, el de un
matrimonio por conveniencia. La
proliferación de innovaciones en
materia productiva y económica, los
métodos cada vez más especializados en
intervención médica, junto a la aparición
de nuevas medicinas, incrementaron
sustancialmente las expectativas de vida
de la población y disminuyeron los
niveles de mortalidad en los grandes
centros urbanos de los países de la
Europa septentrional. El incremento de
los bienes y servicios junto con las
innovaciones tecnológicas que
acompañaron la expansión del modelo
de acumulación capitalista, llevaron a
una rápida migración de los sectores
rurales a las ciudades portuarias. No es
posible comprender este proceso sino a
través de la conformación, cada vez más
pronunciada, de una élite financiera que
comenzó a coludir para sacar provecho
de los conflictos sociales resultantes de
la racionalización de los procesos de
producción. La distribución de la
riqueza, lamentablemente, no creció al
ritmo de la producción.
Tan sólo un siglo transcurrió de
estas grandes y profundas
transformaciones, para que se consolide
la concentración en pocas manos de las
riquezas con el consecuente incremento
de la conflictividad social: en Francia,
por ejemplo, desde la revolución de
1.789 hasta la Comuna de París en
1.871, el clima de hostilidad por la
manutención de los recursos y la tensión
creciente entre ricos y pobres, se vieron
signados por el derramamiento de
sangre y el anarquismo. La Inglaterra de
la reina Victoria, de frugalidad,
eutrapelia y buenas costumbres, también
sufrió los cimbronazos de los cambios
tan pronunciados que generó la
incorporación de la ciencia y la técnica
en la producción basada en métodos
racionalizados y científicos. Para 1.851,
por primera vez en la historia, la
población urbana era superior a la
población rural y las aglutinaciones
fabriles eran para ese entonces la
escenografía típica de la época. La
sociedad, hiperproductiva, parecía no
conmoverse con la denuncia que,
adoptando la exquisita forma de una
excelente pieza de literatura, hiciera en
1.838 Charles Dickens (1.812-1.870)
con su fabulosa obra Oliver Twist sobre
el trabajo infantil.
El conjunto de revueltas que,
como producto de la crisis y tensión
social, fueron consecuencia de la
revolución industrial, se denominó la
Cuestión Social. Los cambios
vertiginosos producidos por los nuevos
modelos tecnificados de producción y
acumulación, sumados a la aparición de
clases sociales emergentes, generaron
una situación de convulsión y conflicto
que impulsó la búsqueda de nuevas
soluciones. El solipsismo moderno, el
ego cogitans, entra en colapso. El
hombre muestra ser un animal, un animal
de necesidad y no una sustancia
pensante.
La fiebre higienista de la Europa
victoriana, basada en la disciplina,
moral y buenas costumbres, combinadas
con una inclinación cultural al ahorro
ascético que los países occidentales
habían heredado de la imposición de los
cánones del protestantismo triunfante de
la guerra de los 30 años, se consolidó en
el período que abarca desde la paz de
Westfalia (1.648) y la consecuente
organización del modelo de estados
nacionales, hasta la estructuración del
concierto europeo y su esquema de
equilibrio de poder a partir la
Confederación del Rin en 1.806 y el
Congreso de Viena en 1.815, con la
culminación de las guerras
napoleónicas.
Las desigualdades se hacían notar.
No fue hasta 1.882 cuando el médico
prusiano Robert Koch (1.843-1.910)
reveló los misterios de la por entonces
llamada plaga blanca, la tuberculosis, la
que, desde luego, no tenía patria ni
distinguía entre razas ni clases sociales
pero que, por supuesto, era impiadosa
con los sectores más desprotegidos y
vulnerables desde el punto de vista
socioeconómico. El hambre en los
sectores populares, sumado a la
concentración en multitudes, hizo
aparecer nuevos fenómenos sociales que
aún se desconocían. La marcada
división entre una clase burguesa, cada
vez más burguesa, y una clase proletaria,
cada vez más proletaria, puso de relieve
los antagonismos y la naturaleza
insurrecta de una sociedad cada vez más
fragmentada e incandescente. Un alud de
protestas y rebeliones conformó el
paisaje más común de los grandes
centros urbanos del momento. Dar una
respuesta a esta situación se hacía
apremiante, acuciante. La protesta
dejaba de ser amorfa y anárquica para
aparecer revestida, de a poco, de
organización y planificación. Huelgas y
manifestaciones sociales se
constituyeron en factores clave, que
determinaron la demanda de cambios
radicales en la distribución de la riqueza
y la inclusión social. La sociedad de
masas había llegado para quedarse.
La Cuestión Social, este complejo
entramado de anomalías y distorsiones
en una sociedad que supo pensarse
progresista y con proyecciones de
grandeza, mostraba ahora las
limitaciones -cuando no el fracaso- del
entusiasta proyecto moderno. La
supuesta salida emancipadora de toda la
superstición y el misticismo del llamado
oscurantismo medieval, epíteto -o
epitafio- puesto por quienes se
autoproclamaban iluministas, plasmada
en la sociedad burguesa iluminista, tenía
que tener un final feliz, tal como se
manifestaba en los discursos
programáticos de los intelectuales del
enciclopedismo ilustrado. La promesa
de un mundo armonioso y la posibilidad
de alcanzar un estado de plenitud por
parte del hombre moderno a través de
los avances de la ciencia, se veía de
repente en una situación de fuerte
contraste con los hechos de violencia
que se perpetuaban cada vez más como
consecuencia de la vorágine de cambios
constantes que se habían generado como
resultado de la revolución productiva y
la industrialización del mundo.
Tres son las respuestas que se
enarbolaron durante el siglo XIX para
dar explicación a la Cuestión Social y
que merecen mención:
En primer lugar Karl Heinrich
Marx (1.818-1.883) instaló una visión
particular del problema que pretendía
entender, desde una perspectiva
histórica y material, los conflictos entre
clases considerándolas como
antagónicas, no ya desde un enfoque
hermenéutico sino transformador y
revolucionario. Pero tal respuesta fue
prohijada por la misma mano que había
financiado el derrocamiento de las
monarquías, a saber, la sinarquía
internacional.
Moses Mordecai Levy -Marx- fue
un historiador, filósofo y masón que
perteneció a la liga de los justos. Fue el
tercero de siete hijos de una familia
judía de clase media. Su padre,
Herschel Mordechai (1.777-1.838) -
luego Heinrich Marx-, quien era
descendiente de una larga línea de
rabinos, ejercía la abogacía en Tréveris,
su ciudad natal. Gracias a su amigo
Heinrich Heine (1.797-1.857), Marx
consiguió asilo en Londres, luego de
huir de la persecución de las policías
prusiana y francesa. Más
particularmente, en la casa de los
Rothschild, donde había encontrado
también protección un masón británico
que ocuparía el asiento de primer
ministro del Reino Unido, Benjamin
Disraeli (1.804-1.881). ([8]) Aquí se
consolidó la relación a partir de la cual
se financió tanto el trabajo de Marx
como también, a través del banco Kuhn
Loeb, la revolución bolchevique de
1.917 impulsada por Leon Davidovich
Bronstein (1.879-1.940), más conocido
como Trotsky, y Vladimir Illich Ulianov
(1.870-1.924), popularmente llamado
Lenin.
En segundo lugar, la Cuestión
social trajo como consecuencia el
nacimiento de las ciencias sociales de
corte liberal. Los novedosos fenómenos
sociales de la era de masas, reza esta
postura, deben ser estudiados con rigor
“científico”. Es preciso darle lugar a la
ciencia para que llene el vacío dejado
por la filosofía y la aplicación de los
métodos científicos al estudio del mundo
social será la respuesta “adulta” y
responsable a las problemáticas de la
sociedad industrial compleja. La
Cuestión Social, no es un problema
filosófico, ni ético, sino un problema
“científico”.
La Compañía Británica de las
Indias Orientales y sus intereses
económicos, ya vinculados con la
corona británica, brindó apoyo y
financiación a los exponentes del
biologicismo inglés para justificar la
desigualdad entre los hombres en
términos científicos. Si el marxismo fue
el resultado de una relación construida
por el poeta Heinrich Heine con la casa
londinense Rothschild y a través del
Barón Jaime Mayer de Rothschild
(1.792-1.868), de la banca francesa; el
liberalismo económico, por su parte,
disfrazado de objetividad científica, fue
la consecuencia de la coalición de los
intereses imperialistas de la corona
británica y el darwinismo social
financiado por la Compañía de Indias.
Tan evidente ha sido esta raíz
común, que Friedrich Engels (1.820-
1.895), economista y colaborador de
Marx, fue íntimo amigo de Thomas
Henry Huxley (1.825-1.895), el más
destacado defensor del darwinismo en
Inglaterra y el resto de Europa. Pero lo
más importante es que, además, aquél
tomó mucho material intelectual de este
último.
Por último, el Cristianismo puede
considerarse una postura contestataria
frente a la Cuestión Social y, a su vez,
de las anteriores dos posturas a través
de la Carta Encíclica del Papa León
XIII (1.810-1.903) Rerum Novarum de
1.891. La llamada Doctrina Social de la
Iglesia intenta iluminar al mundo desde
un mensaje genuinamente humanista y
cristiano.
Nociones como Bien Común,
Dignidad de la Persona Humana y el
afamado Principio de Subsidiaridad,
esgrimidas por la Doctrina Social de la
Iglesia, advertían que el origen del
problema radicaba en los niveles más
profundos del egoísmo humano y que el
mundo de la producción y el trabajo
sólo podrán ser humanos en tanto no
pierdan el sentido de la alteridad. No
hay mucho que pueda hacerse si no se
vuelve al concepto de persona,
aviesamente sustituido por el moderno
concepto de sujeto.
Sin embargo, claro está, el retorno
a lo religioso y a los valores cristianos
era, de las tres alternativas a la Cuestión
Social, la única verdaderamente
prohibida por la élite sinárquica del
poder mundial. Es así que el nacimiento
de las ciencias sociales, con el
respectivo financiamiento recibido por
parte de los ya mencionados intereses
corporativos, se impuso a la voz
cristiana, como consecuencia directa de
pretender dar un nuevo enfoque al
estudio de las pugnas suscitadas en torno
a la Cuestión Social y justificar así la
explotación humana y la miseria
reinante, como dolores de parto del
progreso o, dependiendo del caso y si
fuera conveniente, organizar la
revolución armada proletaria sobre la
base de la filosofía marxista.
Desde este punto de vista, las
sociedades industriales de avanzada,
optaron por la solución
cientificista/liberal a la Cuestión Social.
Dentro de las diversas ciencias que
intentaron una comprensión certera de
las desigualdades sociales, la psicología
social sirvió de campus para lo que
posteriormente se conocería como
guerra psicológica.
Ahora bien, ¿fue inocente esta
inclinación? En absoluto. Tanto el
marxismo como la aplicación de
metodologías de intervención científico-
positivas, se impusieron a la fuerza
desde las estructuras globales de poder.
Si ha de haber una salida a la Cuestión
Social, esa salida será secular. Tanto el
capitalismo liberal recalcitrante, como
el marxismo, conformaron la doble
pinza ocupada en evitar el advenimiento
de un retorno a los valores cristianos.
En apariencia enemigos, marxismo y
capitalismo liberal se vieron unidos por
su odium Christi.
Según el libro del ex agente de
inteligencia británico John Coleman
(1.935) El comité de los 300 ([9]), los
Rothschild ejercen el control financiero
del mundo a través de la Mesa Redonda
de negocios, que se creó en 1.909 con la
ayuda del Lord Sir Alfred Milner
(1.854-1.925) y el empresario
sudafricano Cecil Rodhes (1.853-
1.902). Los miembros de esta Mesa
redonda, armados con una inmensa
riqueza de oro, diamantes y petróleo, se
desplegaron por todo el mundo con el
objetivo de tomar el control de las
políticas fiscales y monetarias. Los hijos
de los miembros de la Mesa Redonda,
son miembros de un culto dionisíaco
conocido como Los Hijos del Sol.
Iniciados de esta logia fueron grandes
literatos que trabajaron para la
penetración cultural inglesa, como
Aldous Huxley (1.894-1.963), Thomas
Stearns Elliot (1.888-1.965) y Herbert
George Welles (1.866-1.935). Este
último, dirigió la inteligencia británica
durante la primera guerra mundial.
El hombre que debía jugar la parte
más significativa en proveer a América
de un Banco Central fue Paul Warburg
(1.868-1.932) quien, con su hermano
Felix Warburg (1.871-1.920), había
inmigrado a Estados Unidos desde
Alemania en 1.902. Dejaron a otro de
sus hermanos, Max Warburg (1.867-
1.946), a cargo del banco alemán. Paul
Warburg se casó con Nina Loeb (1.870-
1.945), hija de Salomon Loeb (1.828-
1.903), de la Kuhn Loeb & Co., la
firma de banqueros internacionales más
poderosa de América que financió a los
bolcheviques en Rusia. Su hermano
Felix Warburg se casó con Frieda Schiff
(1.876-1.958), hija de Jacob Schiff
(1.847-1.920), el poder dirigente detrás
de la Kuhn Loeb cuyo control logró con
dinero británico de la familia Rothschild
hasta 1.920, año en que falleció. Schiff,
casado con la hija mayor de Salomon
Loeb, Therese Loeb (1.854-1.933), se
crió en la casa que la familia Rothschild
posee en el 148 de la Judenstrasse, en
Frankfurt.
Paul Warburg redactó el acta del
sistema de Reserva Federal de los
Estados Unidos, lo que permitía un
Banco Central con el monopolio de la
emisión de moneda en manos privadas.
Esto fue posible con la participación de
Edward Mandel House (1.858-1.938),
impulsor de la Sociedad de Naciones y
verdadero poder detrás del presidente
norteamericano Woodrow Wilson
(1.856-1.924). Warburg, junto al
senador Nelson Aldrich (1.841-1.915),
Frank Vanderlip (1.864-1.937), Henry
Davison (1.867-1.922) -de la J.P.
Morgan- y Benjamin Strong (1.872-
1.928), se reunieron en secreto para
planear la cooptación del sistema
financiero internacional. En 1.919, en el
marco de la conferencia de paz en París,
Edward House se reunió con los
miembros de la Mesa Redonda para
empezar a fomentar en la cultura y la
conciencia social, la necesidad de un
gobierno mundial unificado.
Las ciencias sociales se
encargaron de dar explicación a las
contradicciones de clase evidenciadas
en el siglo XIX en aquellos países
donde era inviable una solución
revolucionaria marxista. Por el
contrario, las experiencias
revolucionarias se centraron en la Rusia
zarista para terminar con los últimos
vestigios de monarquía la que,
indudablemente, constituía un obstáculo
para la conformación de un gobierno
mundial transnacionalizado. ¿Cuáles
fueron las primeras fuentes de reflexión
de base científica sobre la psicología de
las masas? Cabe aquí destacar las
aportaciones de tres estudiosos
canadienses que recogieron las
tradiciones teoréticas que dieron inicio
a los primeros trabajos en psicología
social y sus padres fundadores,
compilados en un trabajo muy completo.
Estamos hablando de un libro editado en
la década del ‘90 llamado Escenarios y
Tendencias en Psicología Social ([10]),
el cual tiene la ventaja de no presentarse
como manual sino como un intento de
recopilar las principales tendencias de
abordaje sobre temas psicosociales y su
evolución histórica a través del sello
que las distintas universidades europeas
y norteamericanas imprimieron a dicha
problemática.
Según estos autores el desarrollo
científico de la psicología social tiene
sus primeros antecedentes en dos
tradiciones teóricas que inspiraron el
surgimiento de teorías sociales basadas
en los métodos de la ciencia. A saber:
Por un lado, la corriente británica
también llamada Psicología Social
Psicológica, cuyas contribuciones fueron
reunidas por el instintivista William Mc
Dougall (1.871-1.938) e introducidas a
Estados Unidos a través de su libro
fundacional Introducción a la
Psicología Social.
Por otro lado, la corriente
francesa, también llamada Psicología
Social Sociológica o psicosociología,
introducida a las universidades
americanas por el sociólogo y
criminólogo Edward Ross (1.866-
1.951) a través de su tratado Psicología
Social. ([11])
TRADICIÓN INGLESA:
PSICOLOGÍA SOCIAL
PSICOLÓGICA
DEL CONTROL DEMOGRÁFICO
A LA REGULACIÓN DEL
COMPORTAMIENTO
Para poder comprender plenamente el
verdadero legado de la tradición inglesa
y sus contribuciones a los primeros
pasos de la psicología social como
disciplina científica e independiente, es
necesario señalar un denominador
común que, con matices, signó el
pensamiento moderno de los ingleses y
constituye el lugar desde el que
brotaron las primeras aproximaciones
al estudio de la sociedad.
En este sentido, en la filosofía
política moderna, habrá desde el
comienzo una fuerte apuesta por parte de
los pensadores ingleses por el
empirismo, pero también por la idea de
un sujeto fuertemente atado a sus
sensibilidades y sus pasiones. Si bien
son muchos los que integrarían el listado
de esta tendencia, el estandarte más
destacado de esta caracterización es, a
nuestro, entender Thomas Hobbes
(1.588-1.679). No sólo por su
pensamiento sino quizá, principalmente,
por su historia. A Hobbes le fue cercana
la conmoción generada en torno a la
figura de Oliver Cromwell (1.599-
1.658) y la guerra civil. Para decirlo en
pocas palabras, al quedar el poder de
Inglaterra en manos de Isabel I, hija
bastarda de Enrique VIII, se da el paso
de los Tudor a los Estuardo en la
sucesión de la corona. Carlos I de
Inglaterra, hijo de Isabel es depuesto por
Cromwell y sus acólitos de la Cámara
de los Comunes, terminando decapitado.
Pero a su vez, con Isabel se consolida el
anglicanismo y junto con ello se
acrecienta el nivel de conflictividad con
la todavía influyente Iglesia Católica
que, desde Carlomagno y la
conformación del Sacro Imperio
Romano Germánico, tenía a las coronas
católicas como aliadas para conformar
un bloque poderoso que pudiera hacer
frente al portentoso y más duradero
imperio de la historia: el Otomano (S.
XV). Como si fuera poco, aquellos años
estuvieron también marcados por las
guerras anglo-españolas de 1.585-1.604
y 1.655-1.660. En resumidas cuentas,
Hobbes vivió en un momento de guerras
simultáneas y superpuestas: guerra civil,
guerra religiosa y guerra con otras
potencias.
La inmortalización de la frase
homo homini lupus([12]), que pretende
injustamente resumir el pensamiento
hobbesiano, es en definitiva el
reconocimiento de una naturaleza
humana pasional y egoísta gobernada
por las emociones, las que derivarían,
de no ser controladas, en la muerte del
hombre en manos de otro. Esta es la
forma más temida de morir. La amenaza
del otro, piensa Hobbes, nos hace
dormir con un ojo abierto. Y la peor de
todas las atrocidades es, por
consiguiente, la anarquía, la guerra de
todos contra todos. Esta respuesta
apologética de la monarquía, coloca a
Hobbes como defensor de un estado
fuerte, leviatánico, al que los hombres
se sometan de manera voluntaria. El
absolutismo, puede ser injusto, puede
cometer abusos y excesos, pero siempre
serán menores que los abusos y excesos
de la anarquía y la tiranía. Es una clara
inversión del aristotelismo en el que el
hombre, de naturaleza social, es el nudo
gordiano de toda sociedad. Para
Hobbes, en cambio, la socialización está
basada en la autoconservación y el
propio interés personal y no al revés.
Sin embargo, la solución hobbesiana se
queda en la alternativa autocrática, la
que indudablemente es rechazada por la
subsiguiente tradición liberal, que
estaba muy familiarizada con sus
lecturas.
Justamente, resultó ser la
caracterización de la naturaleza
conflictiva del hombre lo que prosperó
más que sus alternativas de solución.
Las escuelas inglesas tomaron el modelo
del conflicto como modo de regulación
de la conducta pasional y desenfrenada
del hombre hasta nuestros días, pero
descartaron su solución absolutista. Es
interesante ver en este momento la
postura de un clérigo inglés, Joseph
Townsend (1.739-1.816), quien se
graduó en medicina en Edimburgo y
viajó por España entre 1.786-1.787 y,
tras el viaje, redactó la obra Viaje por
España -1.791-, de espíritu filosófico y
gran minuciosidad informativa. Sus
aportes constituyen una fuente muy
valiosa para el conocimiento de la
España del s. XVIII, especialmente de
Cataluña y Valencia. Durante este viaje
se preocupó de describir la miseria en
que vivían los españoles y del
despotismo con que se ejecutaban las
leyes. Haciendo una lectura de El
Leviatán y partiendo de la idea del
hombre como un sujeto de necesidad,
enarboló una alternativa casi opuesta a
la de Hobbes: en uno de sus viajes,
escucha la historia de una isla donde los
buques mercantes habían depositado
unas ovejas para poder recoger algunas
en su paso y tener provisiones para los
largos viajes de aquel tiempo de
conquista del océano. Lo que ocurrió fue
que las ovejas comenzaron a
reproducirse y las pasturas a escasear,
entonces los marinos se vieron
obligados a poner en aquella isla
algunos lobos para mantener el
equilibrio natural. Los lobos no
permitían la superpoblación de las
ovejas si bien no las extinguían.
Más allá de la verosimilitud de
esta historia, Townsend se sintió
inclinado a ver en ella algo que será
también decisivo para el pensamiento
británico que es la idea de
autorregulación: el malestar de las
naciones en guerra y conflicto perpetuo
son algo así como los dolores de parto
del progreso. Estos dolores son
necesarios para un próspero porvenir. El
conflicto social no debe ser resuelto,
debe prolongarse en el tiempo hasta que
se sofoque la iniciativa de rebelión. El
hambre domestica, el hambre hará
ceder al hambriento. Con Townsend
conocemos la primera frase del terror:
“El hambre es el primer magistrado”.
Idea que, de manera no explícita, se
esconderá detrás del liberalismo
acérrimo y los profetas del laissez faire.
Pero no será hasta el bien entrado
siglo XIX que esta idea de
autorregulación tomará verdadera forma.
El economista y demógrafo británico
Thomas Robert Malthus (1.776-
1.834) será el encargado de dar carácter
sistemático a esta tesis y marcar el hilo
conductor compartido por gran parte del
pensamiento inglés postrero. Hijo de una
familia rural acomodada, su padre,
íntimo amigo del filósofo escocés David
Hume (1.711-1.776), lo educó
siguiendo las orientaciones del Emilio,
tratado pedagógico de Jean-Jacques
Rousseau (1.712-1.778) basado en la
moral natural. El entorno familiar de
Malthus había sido fuertemente influido
por el optimismo ilustrado del siglo
XVIII, en particular, por el filósofo
radical William Godwin (1.756-1.836)
y el economista francés Nicolás de
Caritat (1.743-1.794), marqués de
Condorcet. Pero a partir de su admisión
en 1.784 en el Jesus College de
Cambridge, donde se graduó y licenció
(1.788-1.791) y se ordenó sacerdote
anglicano (1.793) formó su propio
pensamiento, el cual se consolidaría en
sus años de profesor en el East India
Company’s College de Haileybury([13])
desde 1.805 y lo pondría en las
antípodas del optimismo enciclopedista
ilustrado. En 1.811 conoció al famoso
economista clásico David Ricardo
(1.772-1.823), con quien mantuvo una
sincera amistad a pesar de no compartir
ninguna de sus ideas.
Malthus -pastor protestante y
estudioso de la economía- es una
interesante combinación entre realismo
científico y elitismo prolífico. Se lo
considera el creador de la demografía al
ser el primero en incluir la problemática
poblacional en el estudio de lo
económico. Se lo conoce como el genio
del mal y apóstol de los ricos, y gracias
a sus aportes la economía ha sido
calificada como la ciencia lúgubre.
Malthus lee a Townsend y a Hobbes,
elaborando una teoría económica que
constituiría una explicación dolorosa y
trágica de la Cuestión Social.
Escribió su famoso primer Ensayo
sobre los Principios de la Población
([14]), donde establece una relación entre
la evolución de la producción de bienes
y la evolución de los cambios
demográficos. Su preocupación nace
porque sólo un escaso porcentaje del
planeta es fértil y así establece una
asimetría entre las variables de
crecimiento de los alimentos y la
población. Más precisamente, arguye
que la producción de recursos para la
subsistencia crece en proporciones
aritméticas, mientras que la población
crece en progresión geométrica; por lo
tanto las curvas de crecimiento tenderán
a separarse. En determinado momento
no habrá recursos para todos los
hombres y esto generará una guerra de
todos contra todos por la manutención
de los mismos, quedando a la luz el
“lobo disfrazado de oveja” descripto
por Hobbes.
Sólo algunos serán seleccionados
para la prosperidad y la gran mayoría de
los hombres perecerán en el intento por
la supervivencia. Los que queden serán
los mejores, entre los cuales habrá
condiciones de competencia y conflicto
mucho más exigentes. En algún momento
el hambre y la guerra reducirán
abismalmente la población y el circuito
tenderá a regularse nuevamente. En su
ensayo Malthus nos dice:
“Estimando la población del
mundo, por ejemplo, en mil millones de
seres, la especie humana crecería como
los números: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128,
256, 512, etc., en tanto que las
subsistencias lo harían como: 1, 2, 3, 4,
5, 6, 7, 8, 9, 10; etcétera. Al cabo de dos
siglos y cuarto, la población sería a los
medios de subsistencia lo que 512 es a
10; pasados tres siglos la proporción de
4096 a 13 y a los dos mil años la
diferencia sería prácticamente
incalculable a pesar del enorme
incremento de la producción para
entonces.
No hemos asignado límite alguno
a la producción de la tierra. La hemos
concebido como susceptible de un
aumento indefinido y capaz de rebasar
cualquier límite que se le fije, por muy
grande que éste sea; sin embargo, la
fuerza de la población es de un orden
superior y, por consiguiente el
crecimiento de la especie humana
únicamente podrá mantenerse nivelado
al aumento de los medios de
subsistencia mediante la constante
acción de la poderosa ley de la
necesidad refrenando el impulso de la
mayor de estas fuerzas”. ([15])
Ante esta sombría situación el
panorama descripto por Malthus tiene
dos posibles desenlaces: a) la
alternativa positiva, donde serán la
epidemias y pandemias, las guerras y las
catástrofes naturales las que regulen la
cantidad de personas sobre la tierra y b)
salida propositiva marcada por el
control de la población y la ingeniería
social.
Nos queda preguntarnos, ¿cuál es
la vigencia del maltusianismo? Se ha
sobreabundado en argumentos que
explican que los escritos de Malthus son
obsoletos en cuanto a su contenido, dado
que no contemplaba los métodos
artificiales de cultivo, la proliferación
de la innovación agrotécnica, las
modernas formas de incubación y
control de la temperatura, las
posibilidades de la química de generar
plaguicidas y fertilizantes artificiales y,
mucho menos, las alternativas actuales
provistas por la manipulación genética.
Es cierto, la mirada de Malthus de los
recursos naturales con base en la
superficie fértil cultivada, se limitó a un
enfoque cuantitativo y no cualitativo de
la problemática. Sin embargo, el
maltusianismo generó una gran adhesión
en la Europa decimonónica y sus ideas
repercutieron en gran parte de la
producción intelectual posterior. Pero
sobre todo, hay que destacar que existe
un maltusianismo más allá de Malthus.
¿Qué es esto? es la perversa lógica de
los tiempos actuales, es el mundo tal
como lo concebimos ahora. El
maltusianismo es una lógica que con
independencia de sus orígenes puede
aplicarse al modelo selectivo. Consiste
en un esquema conformado por una
pirámide de base invertida donde las
condiciones de progreso están dadas por
la adversidad y no por la prosperidad.
Los competidores se eliminan
mutuamente y tratan de sortear los
obstáculos en una libre competencia.
Esto hará que el débil perezca y el fuerte
prevalezca -en términos principalmente
económicos y no de otro tipo-
inaugurando una nueva etapa con menos
participantes, todos ellos más aptos,
cuyas condiciones son todavía más
exigentes y así sucesivamente hasta dar
con el mejor. Esta lógica está impresa en
la vida cotidiana del mundo actual: las
eliminatorias deportivas, los reality
shows basados en eliminación mutua de
sus competidores, la sátira teatral El
método Grönholm de selección de
personal para empresas basadas en
assessment center -centros de
evaluación- son solo algunos de los
innumerables ejemplos de cómo la
lógica maltusiana se encuentra
enquistada en nuestra vida cotidiana.
Pero cabe preguntarnos: ¿y si esta lógica
maltusiana no fuera sólo un modelo que
gobierna los ciclos productivos
solamente sino una ley que explica la
evolución biológica?
Sobre fines del siglo XVIII los
estudios sobre el mundo vivo y las
distintas especies se habían dividido
claramente en dos posturas bien
diferenciadas: los saltacionistas y los
evolucionistas. Los primeros creían
fervientemente que, si bien dentro de
cada especie había razas que poseían
características comunes, entre cada
especie había un abismo, un salto sin
ningún tipo de vinculación, es decir, las
especies habían sido concebidas o bien
por obra del Creador, o bien por obra de
la naturaleza tal cual las conocemos.
Cada especie había sido a priori creada
para su hábitat. La postura adherente al
evolucionismo creía, en cambio, que las
distintas especies eran producto de un
mismo y único proceso evolutivo. Jean
Baptiste Lamarck (1.744-1.829),
naturalista francés y uno de los grandes
nombres de la Historia Natural, fue el
primero en introducir el término
biología (1.802) para designar la
ciencia de los seres vivos y adhería
fervientemente al evolucionismo. Creía
que los seres vivos poseían un impulso
vital hacia la perfección, a través del
cual todos los organismos vivos mutan
evolutivamente. Las jirafas, por
ejemplo, fueron mutando -cambiando-
hasta obtener su largo cuello porque en
la sabana africana los suelos son áridos
y los árboles muy altos. Por la
necesidad de llegar a lo más alto de la
copa y alcanzar las hojas de mayor
contenido en clorofila, producto de un
mejor proceso fotosintético, las jirafas
lograron un cuello hiperdesarrollado.
Los saltacionistas, desde luego, se
burlaban de estas ideas. Pero en esta
línea aparece, como sostienen los
autores de Escenarios y Tendencias, la
figura que marcaría un antes y un
después en el mundo de la ciencia:
Charles Darwin (1.809-1.882). Darwin
era un biólogo e investigador inglés
proveniente de una familia de
hacendados terratenientes bien
acomodada. Nació en Shrewsbury,
Inglaterra. Nunca tuvo la necesidad
económica de trabajar. Se formó en la
universidad de Edimburgo. Hay que
reconocer, sin embargo, que inspirado
quizá en la figura de su prestigioso
abuelo, el físico Erasmus Darwin
(1.731-1.802), se dedicó con esfuerzo a
estudiar temas relativos a geología y
biología.
Darwin estaba convencido de
que la postura de Lamarck era correcta
en tanto entendía el mundo biológico en
términos evolucionistas, pero sus
observaciones lo llevaron a pensar que
el trabajo de Lamarck estaba aún
incompleto. Darwin inició sus viajes
por el mundo durante cinco años en el
HMS Beagle, lo que le permitió tomar
nota de mucha evidencia empírica que le
serviría con posterioridad para sus
trabajos y teorías. Realiza la
observación de las capas geológicas de
la tierra, estudia las distintas especies
vivas y describe con mucho detalle todo
lo que encuentra a su alrededor. Luego
de su viaje, publica su famoso Diario
del Beagle (1.839) donde narra su
experiencia. Sin embargo, allí no pudo
establecer el patrón o principio motor
de la evolución. Darwin se preguntó
cuáles son las condiciones que genera el
ambiente para la evolución sin hallar
inmediatamente una respuesta.
Luego de su viaje, llegó a sus
manos la sexta edición del Ensayo sobre
la Población de Malthus, el cual leyó
por mero placer. Esto fue determinante.
A la pregunta sobre las condiciones del
ambiente para la evolución, la respuesta
fue sencilla: ninguna. El ambiente
natural no genera las condiciones para la
evolución, por el contrario, la naturaleza
propone condiciones de adversidad que
funcionan como una especie de filtro
para la vida. Para 1.844 Darwin ya
poseía un borrador con sus principales
ideas. El mecanismo en que se da el
progreso evolutivo de los seres vivos es
entonces producto de lo de Darwin
denominó selección natural. Esta teoría
fue plasmada en un libro publicado en
1.859 titulado Sobre el origen de las
Especies y fue uno de los libros de
inspiración científica más influyentes de
la historia del pensamiento moderno.
Como detalle de color, cabe mencionar
que la publicación de Darwin se vio
acelerada por la aparición de una obra
de otro joven biólogo llamado Alfred
Russell Wallace (1.823-1.913) un año
antes (1.858), donde desarrollaba gran
parte de la idea de selección de la
naturaleza coincidiendo ampliamente
con las investigaciones que aquél venía
llevando adelante. La obra de Darwin,
según la lectura de Escenarios y
Tendencias, fue quizá más próspera y
afamada que la de Wallace por dos
razones básicas: 1) porque el trabajo de
Darwin proporcionaba mayor cantidad
de datos empíricos, lo cual demostraba
anclaje científico en la exposición de
sus ideas y 2) porque la figura de
Wallace era algo controvertida para la
comunidad científica de aquel entonces,
ya que tenía interés por las disciplinas
más diversas y, al parecer, poseía
fascinación por las artes esotéricas y
ocultistas. Con todo lo dicho, cabe decir
que Darwin fue ungido por la élite para
ser el vocero de una serie ideas que ya
se venía barajando en círculos
académicos con anterioridad a su obra.
La base del pensamiento de
Darwin se basa en lo que se denominó
la ley de la supervivencia del más apto
por medio de un principio de selección
natural basado en un doble mecanismo
de variación aleatoria que gobierna a
todas las especies vivas. La idea se
puede resumir de la siguiente manera:
los distintos organismos vivos poseen
mayor descendencia de la que puede
sobrevivir a las alteraciones ofrecidas
por el medio natural. Esto es muy fácil
de notar en algunas especies de insectos
y en algunos peces que poseen la
capacidad de poner hasta un millón de
huevos de los cuales sólo uno o dos
llegan a la vida adulta. Esta
descendencia es provista de un rango de
características variables. Por eso, estas
características fueron denominadas
variaciones. Así, la adversidad de los
cambios propuestos por el medio natural
selecciona en forma aleatoria algunas de
estas variaciones mientras que otras son
descartadas. Esto es lo que hace que las
variaciones seleccionadas sean
depositadas en la generación siguiente
por medio de la herencia. Esta, a su
vez, las multiplicará por medio de la
reproducción en un rango de variaciones
de las cuales sólo algunas podrán vivir y
así sucesivamente. Esto es lo que hace
que los antílopes, v.g., sean veloces, ya
que han sobrevivido a los predadores a
partir de desarrollar agilidad y
velocidad; es lo que hace que algunas
aves de las altas cumbres rocallosas,
como el cóndor, posean una vista
privilegiada para ver a sus presas, etc.
Dice Darwin:
“Puede decirse que la selección natural
está día a día, hora a hora,
escudriñando, por todo el mundo, cada
variación, aun la mínima, rechazando lo
malo, conservando y acumulando todo lo
que es bueno; trabajando silenciosa e
insensiblemente cuando y dondequiera
se ofrece la oportunidad, para el
mejoramiento de cada ser orgánico en
relación con sus condiciones de vida
orgánicas e inorgánicas. No vemos nada
de estos lentos cambios en acción hasta
que la mano del tiempo señala el lapso
de las eras transcurridas; y entonces, tan
imperfecta es nuestra apreciación de los
remotos períodos geológicos, que sólo
vemos que las formas de vida son ahora
diferentes de lo que antes han sido”
([16]).
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con
la psicología social y las ciencias
sociales? Darwin nunca pensó en que
sus categorías puedan ser utilizadas o
aplicables al mundo social. Nunca tuvo
la intención de que sus ideas reflejen
algo más allá de la explicación sobre el
mundo natural. Sin embargo, mucho de
sus seguidores y entusiastas, intentaron
extender sus conceptos a la explicación
de la sociedad y las relaciones
intersubjetivas.
El mal llamado darwinismo social
debería tener el exclusivo epíteto de
spencerismo, debido a que Herbert
Spencer (1.820-1.903) fue el primer
pensador social que intentó aplicar los
conceptos y aspectos centrales de la
obra de Darwin a una explicación
integral de las diferencias sociales,
tomando como base de sustento la
biología y las leyes generales de la
evolución a fin de dar amparo y peso
científico a sus aseveraciones.
Lo cierto es que Spencer
desarrolló su propia teoría de la
evolución social con independencia de
Darwin. La mayoría de sus conceptos
los trabajó antes de la publicación del
Origen de las Especies. En todo caso,
Darwin y Lamarck proporcionaron
material que sirvió de apoyo a sus
concepciones. La teoría de Spencer
encontró en estos científicos el marco
empírico que sus predecesores no
habían obtenido y desarrolló así un neo-
maltusianismo que ahora se
fundamentaría con el respaldo y la
veracidad de la exploración científica.
Spencer fue en realidad un teórico
social especulativo. Se legitimó a sí
mismo como un evolucionista social.
Spencer pensaba que la historia estaba
movida por leyes naturales de la
evolución social y a partir de esta
hipótesis sostenía una conclusión
aplicable para todos los hombres: los
hombres deben dedicarse a satisfacer
sus intereses personales. Y esto es así
por dos motivos:
1) Porque el hombre no puede
afectar o modificar el curso de la
historia, que se regula con base en sus
leyes evolutivas -autorregulación-. Y...
2) Porque estas leyes son: la
selección natural y la supervivencia
del más apto. El hombre debe entonces
ahorrar sus energías para ponerlas al
servicio de su propia supervivencia. No
es posible evitar la pobreza o el
malestar de algunos menos aptos para
sobrevivir al mundo social.
Es así que su teoría deriva en una
interpretación individualista de las
relaciones humanas, constituyendo una
apología del laissez faire. El
capitalismo y el libre mercado se
comportan de igual modo que la
naturaleza. Las leyes de oferta y
demanda generan una libre competencia
que refleja fielmente lo que acontece en
el mundo natural. El otro no es un
prójimo sino un competidor y un
adversario que puede competir o, en el
mejor de los casos, coludir para la
supervivencia.
Con esta idea, Spencer se oponía
cabalmente a los Estados de Bienestar
y a cualquier tipo de estatalismo.
Spencer estaba en contra de la
educación pública y el intervencionismo
en materia social. El Estado debía estar
subordinado a los intereses particulares
y asegurar la libertad. De aquí su famosa
frase del escándalo: “la mejor forma de
gobernar es gobernar tan poco como sea
posible”.
Luego esgrime una teoría de la
empatía, para suavizar sus conceptos: la
familia era una unidad básica de la
sociedad y al interior de ésta debían
existir lazos de afecto -los padres
debían bregar por el cuidado y la
protección de sus hijos-. Spencer
desarrolla un optimismo agresivo hacia
un estado pleno de evolución. Esta lucha
por la supervivencia no era una lucha
sin final. El hombre llegaría algún día a
un estado de plena evolución sobre la
base de la industrialización y el
progreso económico. La sociedad
evoluciona, al igual que los organismos
vivos, de lo simple a lo complejo. Por
eso, la sociedad tiende a un
perfeccionamiento donde elige a algunos
y descarta a otros para este estado de
plenitud. El enfoque de Spencer fue
teórico y especulativo. Carecía de una
fundamentación empírica a diferencia
del trabajo de Darwin y el de muchos
otros científicos miembros de la
Asociación Británica para el Avance
de la Ciencia.
Pero si la teoría de Spencer se
consolidaba como una justificación
científica de las diferencias de clase,
más lejos llegaría Sir Fancis Galton
(1.822-1.911) mostrando que el
darwinismo justificaba diferencias
inconciliables entre razas. Galton fue
explorador, psicólogo y un gran
estadístico. Según Collier, Minton y
Raynolds, tenía fascinación por la
cuantificación y la medida estadística.
Intentó cuantificar el aburrimiento,
investigó estadísticamente la eficacia de
la oración. Construyó un mapa de la
belleza de las islas británicas. Pero su
trabajo más importante lo realizó en el
campo de la herencia. Leyó el Origen de
las Especies de su primo Darwin y se
convirtió en un defensor acérrimo de sus
teorías. Intentó hacer una ampliación de
lo aportado por Darwin para determinar
las diferencias individuales
psicológicas.
Para Galton, las capacidades
mentales se heredan de la misma forma
que las características físicas. Examinó
entonces los árboles genealógicos de
familias de hombres geniales y encontró
que la proporción de genios con
parientes geniales era mayor que en la
población en general. Esta conclusión lo
posicionaba a él mismo, primo hermano
de Darwin, un una situación muy
ventajosa.
Sin embargo, esta hipótesis
sorprendió al mismo Darwin que
atribuía las diferencias individuales al
grado de esfuerzo de cada uno. Sus
consideraciones sobre la herencia
biológica habían sido únicamente para
distinguir las diferencias entre las
especies. Para Galton, en cambio, la
herencia determina las diferencias
individuales y hay, por lo tanto, un
predominio de la naturaleza sobre la
educación. La especie humana puede
mejorarse sólo por medio de un
programa de crianza selectiva
denominado eugenesia. La eugenesia es
un dispositivo técnico que puede ser
aplicado por el Estado para estimular a
los individuos más aptos a casarse y
procrear, mientras que los
intelectualmente inferiores debían ser
llamados al celibato o la esterilización.
Es interesante ver cómo Galton,
partiendo de un mismo punto de partida
con Spencer, llega a una conclusión casi
opuesta. A diferencia de Spencer, los
gobiernos y el Estado, pueden llegar a
ser muy importantes para el progreso de
la humanidad a través de dispositivos
eugenésicos.
Galton se oponía a la moral
religiosa que en aquel entonces se
enfrentaba a Darwin y sus escritos. El
progreso de la humanidad a partir del
mejoramiento de su especie era
necesariamente ético desde la
perspectiva de una nueva moralidad
científica. Las propuestas de Galton
desembocan, no obstante, en una postura
racista: las duras condiciones climáticas
del norte y la naturaleza belicosa de las
razas blancas -arios, escandinavos y
sajones- habían acelerado el proceso
selectivo a lo largo de la historia,
haciendo desaparecer a los individuos
débiles física y mentalmente de estas
regiones climáticamente hostiles. La
frecuencia de eliminación de estas razas
ha sido mayor en las regiones nórdicas
que en los países con climas menos
hostiles, donde las condiciones de
supervivencia habían sido menos duras.
Galton intenta darle a su teoría una
justificación científica: desarrolla un
laboratorio antropométrico donde
realiza tests de inteligencia. Estos tests
permitían medir la perceptividad a
través de la agudeza sensorial y se
aplicaron en el Museo de Londres
durante algún tiempo. Este tipo de
pruebas hoy se sabe que son ineficaces,
pero en aquel tiempo se relacionaba la
inteligencia con la velocidad refleja ante
estímulos específicos. Aquellos que
pasaran satisfactoriamente el examen
estarían en condiciones de formar
familia. Se lo cuestionó por
menospreciar factores ambientales en
este tipo de pruebas, así que volvió a
realizar un intento con los miembros más
destacados de la British Royal Society -
intelectuales, nobles y demás hombres
sobresalientes de los más altos estratos-
esperando con este estudio demostrar la
superioridad intelectual biológica
inglesa. Obtuvo, para su sorpresa, que la
mayoría de los que superaban con éxito
sus pruebas, pertenecían a las elites
científicas de Escocia. Galton atribuyó
este hecho, paradójicamente, a que
Escocia poseía un mejor sistema
educativo que Inglaterra.
Hoy, el aborto y el control
geopolítico desde el punto de vista
demográfico en algunos países, son
formas actuales de este fenómeno
eugenésico. El ya tristemente célebre
Memorando de Estudio de Seguridad
Nacional 200: Implicaciones del
Crecimiento de la Población Mundial
para la Seguridad de EE.UU. e
intereses de ultramar, informe secreto
elaborado por el Consejo de Seguridad
Nacional en diciembre de 1.974 -
también conocido como Informe
Kissinger y ordenado por el entonces
presidente Gerald Ford (1.913-2.006)-,
es un ejemplo de política de ingeniería
poblacional para dar tratamiento al
aumento de población en países en vías
de desarrollo y controlar los cambios
demográficos.
Esto no ha de sorprendernos si
consideramos que la propia sociedad
norteamericana es producto de la
aplicación del test psicológico al
servicio del racismo: Henry Herbert
Goddard (1.866-1.957), psicólogo y
eugenista estadounidense, aplicó un test
para demostrar que los inmigrantes
provenientes de Europa meridional y
Europa del Este eran intelectualmente
inferiores -los llamó morón-, mientras
que los de Europa septentrional eran
más aptos para desempeñar los altos
cargos. Aquellos que no superaran el
test serían destinados a trabajar como
obreros y operarios o, en su defecto, a
ser enviados al sur. Goddard se valió de
los Tests de predicción del
rendimiento de Alfred Binet (1.857-
1.911), quien había criticado y superado
los métodos utilizados por Galton para
medir la inteligencia. Los aportes de
Goddard estaban destinados a las
políticas inmigratorias de Estados
Unidos bajo el criterio poblacional
también llamado matriz WASP: Blanco,
Angloparlante, Sajón y Protestante.
Margaret Sanger (1.879-1.966)
fue la precursora estadounidense de
movimientos feministas en favor de la
planificación familiar y fundadora de la
Liga Americana para el Control de la
Natalidad -American Birth Control
League- en 1.921, que se convirtió en
1.942 en la Federación de América para
la Planificación Familiar -Planned
Parenthood Federation of America- a
favor de la anticoncepción, la eugenesia
y la eutanasia. Fue la más grande
defensora de las ideas de Galton y
autora de una de la frases más
controvertidas de la era moderna: “más
hijos para los aptos y menos para los
ineptos; esa es la base del control de la
natalidad”.
Por su parte, Ezechia Marco -
Césare- Lombroso (1.835-1.909) hizo
lo propio en la Nouva Scuola como
exponente del positivismo criminológico
italiano, llegando a realizar un
descriptor de la fisonomía craneal de la
delincuencia, pretendiendo demostrar
que los criminales estaban en una
instancia evolutiva diferente a la del
hombre civilizado. Por muy increíble
que esto nos parezca, el darwinismo
social conforma una base de sustento
para el sistema de acumulación
capitalista y muchas de sus categorías se
siguen llevando a la práctica en la
actualidad.
William Mc Dougall (1.871-
1.938) formó parte de la teoría
evolucionista británica y fue a partir de
su manual sobre Introducción a la
Psicología Social que se difundieron en
Estados Unidos las ideas de Spencer y
Galton. Su postura reúne una serie de
componentes que hacen realmente
original a su obra, dado que no toma de
Darwin ni las leyes universales de la
evolución por medio de mecanismos
selectivos, ni el componente de dotación
hereditaria como determinante de las
diferencias humanas. Su mirada se
centra en la “reconciliación” que
Darwin hace del Hombre con el resto de
las especies animales. Con Darwin la
humanidad pierde exclusividad y
protagonismo respecto del mundo
natural. A diferencia de lo que pensaban
sus antecesores, para Mc Dougall, las
contribuciones de Darwin no deberían
estar orientadas a indagar sobre las
desigualdades entre los hombres, sino,
por el contrario, a comprender qué
tienen en común entre ellos y con las
demás especies vivas.
El hombre es un eslabón más
dentro de una cadena evolutiva que
comparten las distintas especies vivas y
su condición humana no va más allá de
una condición animal. Mc Dougall
desarrolla así una teoría de los instintos
que gobiernan la conducta del hombre y
su vida social. Los instintos están
conformados por 3 componentes: 1) el
cognitivo o perceptivo, 2) el emocional
y 3) el conductual o periférico.
Si observamos las similitudes
existentes entre el hombre y las demás
criaturas salvajes, podemos advertir que
las personas, por ejemplo, construyen
sus casas como lo hace un pájaro; viven
en comunidad en tanto están dotadas de
un gregarismo natural, como muchas
especies se reúnen en manadas; los
seres humanos suelen ser curiosos desde
muy temprana edad, al igual que muchos
primates, etc. Todo esto, explican los
instintivistas, se da a partir de impulsos
biológicos llamados instintos.
Existen otras teorías basadas en
los instintos como la de Wilfred Trotter
(1.872-1.939), un cirujano del London
University Collage Hospital que
explicaba la socialización por el miedo
natural a la soledad. Los individuos
tienden a buscar refugio en la manada o
en la muchedumbre. La corriente
instintivista, de procedencia
evolucionista, inspiró al psicoanálisis
para desarrollar su idea de pulsión
sexual -que no es exactamente lo mismo
que instinto- pero que tiene una cabal
importancia en el estudio de la
personalidad y las relaciones sociales.
Sin embargo, la teoría de los
instintos no fue suficiente para explicar
al hombre y la sociedad: además de las
dificultadas para definir con precisión
el concepto de instinto, la teoría
instintivista variaba radicalmente entre
autor y autor. Si había poco acuerdo en
la definición, menos aún sobre la
clasificación de los instintos básicos.
Además se acusó de reduccionista a
esta teoría como así también se denunció
lo insuficiente que resultaba para
explicar la complejidad de la conducta
humana.
El legado maltusiano y
hobbesiano de los ingleses fue útil para
la redefinición de lo humano. El
hombre, en su bestialidad hipotética -
Hobbes- culmina en una bestialidad
científica -Darwin- y, con ello,
humanidad y animalidad parecen
confundirse. Esta conversión, no es
inocente. Por el contrario responde a la
necesidad de instaurar una noción menos
espiritual -y por lo tanto menos humana-
de la propia humanidad. La ciencia no
estudió objetivamente al hombre, como
si fuera una cosa material, sino que lo
cosificó, lo redujo a la condición de
mera materia.
EL LEGADO DE LA TRADICIÓN
BRITÁNICA:
LA SELECCIÓN NATURAL
COMO DISPOSITIVO DE
GUERRA PSICOLÓGICA
Hasta aquí hemos visto los distintos
aportes de los padres precursores
británicos, que intentaron confeccionar
una teoría científica y convincente capaz
de explicar la conducta humana y, sobre
todo, las causas que llevan a los
elevados niveles de conflictividad en
torno a la Cuestión Social.
Pero no todo es vetusto en este
enfoque sino que de él debemos extraer
una de las leyes psicosociales
fundamentales sin la cual no es posible
comprender la conducta colectiva ni la
psicología social. Esta ley, que vendría
a ser algo así como la herencia de la
corriente biologicista británica, es la ley
fundamental de eliminación de tipos
extremos.
Meyer Nimkoff (1.904-1.965) y
William Ogburn (1.886-1.959)
describieron esta ley en un interesante
trabajo denominado La sociología ([17]).
Estos autores entienden al grupo como
molde de la conducta individual. El
grupo moldea el comportamiento. Es
más, lo limita y lo somete a disciplina.
La conducta individual se ve filtrada por
la mirada de los demás.
Existe así lo que se denomina
presión de grupo: la presión de grupo
es una fuerza interpersonal equiparable
al medio natural. La conducta es
comparable con la vida orgánica
regulada por la ley de selección natural.
La presión de grupo actúa, al igual que
la selección natural, por medio de la
eliminación de los tipos extremos. Esta
ley se basa en la experiencia biológica y
parte de la idea de que los organismos
vivos más aptos son los que poseen
características equilibradas que les
permiten adaptarse a los cambios
violentos que proporciona el medio.
Está demostrado que en la mayoría de
las especies vivas, los ejemplares más
aptos para una vida próspera son
aquellos que poseen las características y
proporciones medias.
Para entender su funcionamiento
es preciso que construyamos un ejemplo
hipotético: supongamos que el hombre
primitivo requería de dos cualidades o
variaciones ([18]) para sobrevivir: 1) la
fuerza para arrojar la lanza, lo que le
permitía cazar y 2) la velocidad para
escapar de predadores. Podemos a su
vez suponer que la característica fuerza
estaba relacionada con la de gran
tamaño mientras velocidad, por el
contrario, sería una característica de los
hombres más pequeños y delgados. La
primera es directamente proporcional al
incremento del tamaño mientras que la
segunda es inversamente proporcional al
mismo. A más tamaño, más fuerza pero
menos velocidad.
El más apto será el que sea
suficientemente fuerte para tirar la lanza
y, con ello, cazar y proveerse los
alimentos para no morir de inanición y, a
su vez, suficientemente rápido para
escapar de la fiera que lo acecha.
Probablemente no sea ni el más fuerte de
la tribu, ni el más veloz, pero sí el que
reúne equilibradamente un poco de
ambas variaciones.
Variaciones Fuerza y Velocidad con
relación al peso.
El hombre de peso promedio de 80 kg.
es el más apto. Existen estadísticas
reales que demuestran que los niveles de
mortandad son elevados en las personas
extremadamente obesas como en las
extremadamente delgadas. Las
posibilidades de sobrevivir al medio
natural de los ejemplares de una
especie, tienden a aumentarse cuando se
acercan al término medio, pero ¿cómo
puede esto servirnos para comprender la
conducta social?
Al igual que en el mundo
biológico, la distribución de frecuencias
para la supervivencia siempre tiende a
privilegiar las variaciones medias
aunque estemos hablando de conductas.
El mundo grupal, para la escuela
anglosajona, se comporta de la misma
manera que el mundo biológico.
Las conductas extremas no son
aceptadas por el medio social y por
consiguiente son eliminadas. Esta fuerza
social impersonal es, entonces,
conservadora, ya que elimina aquellas
conductas que se alejan demasiado de
los parámetros establecidos.
Floyd Allport (1.890-1.978), el
padre de la psicología social científica,
demostró por vía de la experiencia que
las personas no se comportan de igual
manera en soledad que grupalmente.
Ello es así porque adecuan su conducta
y sus juicios al tribunal de la alteridad.
El otro es evaluador de mi
comportamiento. Para demostrarlo,
Allport sometió a juicio de 17 sujetos en
5 series de 10 olores diferentes,
pidiéndoles que determinen en qué
grado eran agradables o desagradables.
La experiencia se realizó tanto
individualmente como en conjunto para
ver si había cambios en su forma de
opinar. El resultado fue claro: en grupo
los olores desagradables fueron
juzgados menos desagradables que
individualmente y, de igual manera, los
olores agradables fueron sentenciados
menos agradables cuando los individuos
se manifestaban en conjunto que cuando
lo hacían separadamente, moderando su
juicio.
Gráfico comparativo entre juicios
individuales y grupales en el
experimento de los olores de Allport.
Según estos autores, a diferencia del
mundo biológico, en el mundo social la
eliminación de comportamientos
extremos funciona de acuerdo a un
esquema cultural de la presión de
grupo. Podemos concluir así que los
grupos humanos establecen rangos de
conductas donde se define y redefine
cuáles son aceptadas y cuáles no. Estos
rangos permitidos varían según el
tiempo y de acuerdo a cada costumbre.
Hace tan sólo 50 años, v.g., una mujer
que no usara faldas sino pantalones
hubiera sido socialmente inaceptable. Si
entendemos que los grupos modelan la
conducta de acuerdo a distintos
esquemas culturales, las sociedades
tenderán siempre a evitar los cambios y
a ofrecer resistencia a aquellas
conductas que se constituyan una
amenaza. La sociedad no sólo determina
y luego elimina las conductas extremas
sino, de ser necesario, a quienes las
llevan adelante. Tanto mártires como
famosos asesinos han sido juzgados,
condenados y ejecutados por los
miembros de su época a través del
tiempo. En general, la historia del
hombre se comporta como un rango de
frecuencias que tienden al nivel medio.
Mártires Criminales
San Pedro Sir Henry Morgan
Policarpo César Borgia
Jesucristo Jonathan Wild
La sociedad es, según este criterio,
sumamente conservadora y opera
eliminando tanto a sus hombres
brillantes como a los criminales. De este
modo, la sociedad nos interpela a la
mediocridad, la socialización es un
llamado permanente a no sobresalir.
Grandes hombres de la historia y
terribles mercenarios, han tenido algo en
común: no han sido aceptados.
Las sociedades humanas no
eliminan todas las desviaciones
extremas, sino sólo las que se apartan de
los cánones establecidos. Estos cánones
generan estereotipos grupales. La
supervivencia en el medio social es una
lucha por obtener la conformidad del
grupo. Allport llamó a esto teoría de la
conformidad del grupo. El individuo se
ve obligado a conformar al grupo y
corrige su conducta para no ser excluido
y, por tanto, morir socialmente. La
presión de grupo obliga al individuo a
modelar su comportamiento cuando
cambia de un grupo a otro.
Los individuos son sensibles a la
presión de grupo y un medio de
cambiarlos es a través de éste. En los
grupos puede haber hostilidad frente a
un cambio impuesto desde afuera o
desde un miembro no autorizado como
alguien nuevo, recientemente
incorporado. Esto genera, según William
Graham Sumner (1.840-1.910), un tipo
de relaciones intra-grupo y extra-grupo.
Estos dos niveles configuran todo
el entramado social. En el nivel intra-
grupo hay una preponderancia del tipo
simpático. La simpatía es una forma de
empatía con componentes altamente
emocionales. En el nivel de extra-grupo
lo que hay es un predominio de
contactos de tipo categórico: el otro es
un representante de su grupo ante todo,
es decir, vemos en el otro al grupo y
tendemos a no verlo como un sujeto con
características individuales. El otro
intra-grupo es ante todo un otro
individual, mientras que el otro extra-
grupo es una alteridad categórica, o sea,
se ponen antes los rasgos distintivos del
grupo al que pertenece. Esto es lo que
explica las formas de etnocentrismo y
manifestaciones de discriminación y
xenofobia: los griegos llamaban
bárbaros a todos los que no eran
griegos, los judíos llamaban gentiles a
todos los que no eran judíos, los
cristianos llamaban paganos a todos los
no bautizados, etc.
Los científicos sociales
permitieron a las estructuras económicas
que financiaron estos experimentos,
comprender dos cuestiones
fundamentales: 1) que los sujetos
inmersos en grupos son vulnerables a la
presión tal como se ha demostrado y,
por lo tanto, que es posible modificar la
conducta de un individuo instalando
ideas artificialmente a través de los
grupos a los que pertenecen. Y 2) que
las sociedades, desde una perspectiva
histórica, tienden a generar una presión
destinada a eliminar conductas extremas
privilegiando las conductas medias, es
decir, socialmente aceptadas; y que, por
lo tanto, si fuera posible instalar ideas y
conductas entendidas como socialmente
aceptadas, sería posible cambiar la
cultura de una sociedad.
Pero la prueba más contundente de
esta ley fundamental de la psicología
social, tuvo su demostración tiempo
después, entre 1.951 y 1955. Uno de los
pioneros en investigar las leyes
psicosociales de presión grupal fue
Solomon Asch (1.907-1.996), quien,
doctorado en la universidad de
Columbia, se hizo muy conocido por el
famoso experimento que lleva su
nombre: El experimento de Asch.
Este experimento pretendía
demostrar la inclinación de los
miembros de un grupo a privilegiar la
conformidad evitando el juicio de los
demás y la forma en que nos adecuamos
al grupo. A tal punto buscamos la
conformidad del grupo, que somos
capaces hasta de dudar incluso de
nuestros sentidos para no segregarnos
del mismo, para no sentirnos excluidos.
El experimento se basaba en un
supuesto test de percepción visual. En
realidad se trataba de una puesta en
escena en la que participaron actores,
“cómplices” del experimento, que se
hacían pasar por simples voluntarios de
dicho test, excepto uno que hacía las
veces de científico. Un estudiante,
blanco del experimento y el verdadero
objeto del mismo, entra en una
habitación en la que hay varias personas
-los actores- sentadas en torno al
“científico” a cargo del test. El
científico explicaba la consigna: a todos
se les mostraba una tarjeta con una línea
(A) y, seguidamente, otra tarjeta con tres
líneas más (1, 2, 3). El test consistía en
demostrar cuál de las opciones 1, 2 o 3
de la segunda cartulina, coincidía con la
línea A. Parecía realmente obvia la
respuesta en cada caso. No obstante, el
voluntario, estratégicamente colocado en
el penúltimo lugar para obligarlo a
escuchar el juicio de los demás,
comenzaba a percibir cómo, poco a
poco, los cómplices seleccionaban la
misma opción incorrecta. Asch
consiguió con esto poner al blanco del
experimento en una situación de
exposición, lo hizo sentir en “soledad”,
juzgando de manera distinta del grupo
acerca de lo que veía. La presión de
grupo se ejerce así sobre el individuo
segregándolo en su opinión, acertada,
pero distinta y abriendo con esto una
disyunción interna acerca de qué hacer:
decir la verdad, es decir, lo que es
evidente, o expedirse de acuerdo a lo
que escucha de los demás, ganando la
conformidad del grupo.
“Test visual” de Asch para demostrar la
conformidad.
El propio Asch se sorprendió de su
hallazgo, ya que no esperaba que en algo
tan obvio y sencillo, la presión del
grupo fuera a influir tanto. Observó que:
a) algunos de los que pasaron por este
experimento, comenzaban a retardar su
respuesta y a ponerse nerviosos; b) gran
parte de los que fueron sometidos a este
experimento, solicitaban se les repitiese
la consigna y c) lo más sorprendente,
muchos de los que se sometieron a este
experimento, por evitar este sentimiento
de exclusión, llegaron incluso a cambiar
su opinión y adecuarla a los demás.
Cabe decir que el 25% de los que
pasaron por el experimento de Asch, no
cedieron nunca a la presión grupal. Un
porcentaje bajo, en relación al 75%
restante. La segregación social, activa
mecanismos de defensa que nos ponen
en el dilema de insistir con nuestra
opinión o adecuarnos, amoldarnos a la
opinión o conducta ajena. Psicólogos
sociales como Henry Foster Adams
(1.882-1.973) y Muzafer Sherif (1.906-
1.988) realizaron experimentos aún más
sofisticados, con los mismos objetivos
que Asch, y obtuvieron los mismos
resultados.
Con esto, podemos concluir, existe
un principio rector de la conducta
basado en nuestra tendencia, nuestra
inclinación defensiva, a la
catagelofobia; es decir, un miedo
morboso al ridículo, a la exposición, a
ser señalados. Comprender que
funcionamos por presión de grupo y
conformidad, nos da la primera pauta
para comprender el comportamiento de
grupos.
Contra la tradicional idea
aristotélica de que el hombre es un zoon
politikon, naturalmente inclinado a vivir
en la Polis, la tradición británica pone
el acento en la autoconservación social.
Nos socializamos al estilo hobbesiano,
para no ser destruidos socialmente por
el otro. Este es el mecanismo, el arma
de acción psicológica, con el que se han
instaurado los basamentos
contraculturales del mundo actual.
Pero tales basamentos, propios de
una concepción maltusiana y eugenésica
de la sociedad, tienen lugar en un mundo
secular, que ha suplantado a la
contemplación por la hiperactividad; el
ser, por el aparentar. La permeabilidad
psicológica del hombre hedonista
contemporáneo, es el resultado del
capitalismo mercantil, opulento. Los
experimentos anteriormente explicados
ratifican la conformidad psicológica de
un hombre que ha perdido el sentido de
la trascendencia. Este particular tipo
humano es causa y consecuencia de un
mundo decadente.
TRADICIÓN FRANCESA:
PSICOLOGÍA SOCIAL
SOCIOLÓGICA O LA
PSICOSOCIOLOGÍA PARA EL
SOMETIMIENTO DE LAS
MASAS.
Un paralelismo se podría hacer con el
desarrollo de los aportes teóricos
desarrollados en las universidades
francesas, particularmente La Sorbona y
el College de France. Casi con total
independencia de la tradición inglesa,
los franceses llevaron adelante sus
propias investigaciones sobre la
conducta de masas, los grupos y las
leyes que gobiernan a las multitudes.
Los mismos intereses que financiaron
las investigaciones inglesas para la
puesta en marcha de “la madre de todas
las guerras”, es decir, la guerra
psicológica, hicieron lo propio en los
grandes centros de estudios sociales de
Francia, la otra gran potencia occidental
que veía en declive el proyecto
moderno.
Si hacemos un recorrido
retrospectivo en la tradición francesa,
no podríamos hablar de ciencia social
sin mencionar a Claude-Henri de
Rouvroy, Conde de Saint-Simon
(1.760-1.825). Filósofo y teórico social
francés, puede incluirse entre los
filósofos del socialismo utópico.
Precursor de la fisiología social,
también llamada física social, su
pensamiento sentó las bases de lo que
posteriormente se rebautizaría con el
nombre de sociología. Respaldaba los
métodos científicos y partía de una
meritocracia radical. Saint-Simon
pugnaba por un igualitarismo de
oportunidades compatible con la
propiedad privada, oponiéndose por
otra parte al derecho a herencia. En
función de ello, cada cual ha de obtener
según su capacidad. Por otra parte, se
considera al autor como el padre del
socialismo y luchaba por una sociedad
gobernada por una aristocracia de
técnicos, financieros e industriales,
razón por la cual se le considera el
primer tecnócrata. Sus aportes
inspiraron tanto el desarrollo del
positivismo francés, como el marxismo.
Saint-Simon, de todos modos,
pasó sus últimos años observando la
problemática suscitada en torno a la
Cuestión Social y consideraba que la
única vía de superar tales conflictos era
través de postulados morales y
religiosos. En su última obra, en la que
buscaba fundar un Nuevo Cristianismo,
escribió: “En el nuevo cristianismo,
toda la moral será deducida
directamente de este principio: los
hombres deben tratarse unos a otros
como hermanos. Y este principio, que
pertenece al cristianismo primitivo,
experimentará una transfiguración
según la cual será presentado como la
meta necesaria de todos los trabajos
religiosos”. ([19])
La meta saintsimoniana de
refundación del cristianismo, quedó
incompleta al morir mientras inauguraba
esta ambiciosa empresa de reforma
moral.
Secretario y posteriormente
colaborador de Saint-Simon, Auguste
Comte (1.789-1.857) fue su fiel
discípulo. Este hecho se prolongaría
hasta 1824, cuando ambos romperían sus
lazos por una disputa acerca de la
autoría de un opúsculo publicado por
Comte en 1822. El lema de Comte era
orden y progreso, es decir, se
posicionaba a favor del cambio social
pero de una forma paulatina y ordenada,
sin fracturas abruptas, las que
consideraba lesivas. Es el fundador de
la escuela positivista y su lucha se
caracterizó por buscar la reforma de las
instituciones modernas y un cambio de
concepción del mundo y el pensamiento.
El positivismo de Comte, supone el
abandono del todo conocimiento o
interpretación metafísica o mágica
dentro del campo de la investigación
científica. Comte consideraba que era
posible establecer reglas sociales de
acuerdo a la naturaleza positiva, como
ciencia estricta, del acontecer social.
Creador de la Sociología como medio
de reflexión sobre la sociedad, distingue
dos grandes áreas: a. Estática Social
como el estudio que trata sobre todo
aquello que es común a las sociedades
independientemente del tiempo y del
lugar, las leyes sociales fundamentales
que rigen todo sistema social. b.
Dinámica Social como el estudio que,
por el contrario, estudia todo lo relativo
aquello que se relaciona con el cambio
social y su desarrollo histórico. Suele
estudiar aspectos más volátiles,
característicos de determinadas
sociedades dentro de un cierto contexto
espacio-temporal. Precisamente, un
punto importante es la explicación que
da Comte a dicho devenir histórico por
medio de su Ley de los Tres Estadios:
Estadio Teológico (ficticio):
Aquella fase del desarrollo
histórico y humano en el que los
hombres investigan la naturaleza y
esencia de las cosas, la causa
original y el fin último de las
mismas. Predomina, pues, una
visión mágica, mítica del mundo.
Estadio Metafísico
(abstracto): Fase de transición, en
la cual, se sustituyen los entes
sobrenaturales por fuerzas
abstractas, ocultas, virtudes propias
a los objetos y las cosas que son
capaces de producir una serie de
fenómenos aunque no se sepa muy
bien cómo.
Estadio Positivo (real): El tercer
y último estadio, en el cual, solo
entra todo aquello que puede ser
comprobado, observado y medido.
La imaginación se somete al
servicio de la observación. El ser
humano se limita a descubrir leyes
generales con base en la
observación y extracción de las
regularidades que se repiten
conforme a un determinado patrón.
La razón alcanza su máxima
importancia y se desvincula de los
mitos, los dioses y todo aquello
que no se encuentra relacionado
con los hechos.
Para Comte, la clasificación
anteriormente expuesta no sólo afecta al
devenir histórico y social, sino que es
también extrapolable al propio
individuo. Destacan de él dos obras
cuyos título originales son: Cours de
Philosophie Positiva y Système de
Politique Positive. Con el positivismo,
la sociedad compleja podía
comprenderse como un todo objetivo y
abordable de manera racional y
científica, obedeciendo a sus propias
leyes, pero bajo la estricta observancia
de las metodologías propias de la
ciencia.
Es interesante, sin embargo,
advertir que, curiosamente, otro
precursor del pensamiento que
caracterizó al psicologismo en Francia
se ubicó en las antípodas del
pensamiento científico. Su aporte fue
sumamente importante para la
conceptualización de lo que hoy
conocemos bajo el nombre de
inconsciente. Franz Antón Mesmer
(1.734-1.815) fue un médico austríaco.
Amigo de Wolfgang Amadeus Mozart
(1.756-1.791), quien le inspiró la idea
de que el poder sugestivo de la música
también podía encontrarse en la
experiencia magnética. En 1773,
Mesmer popularizó la doctrina del
magnetismo animal, que daría origen al
hipnotismo creado por James Braid
(1.795-1.860), y posteriormente a la
idea de “sugestión”. Se sabe también
que Mesmer obtuvo riquezas realizando
prácticas de hipnotismo. En efecto,
emparentó el fluido con el imán que ya
utilizaban los médicos para extirpar del
cuerpo, por imantación, el mal psíquico
–histeria y melancolía- de ciertos
pacientes, pero admitiendo que el imán
no era el verdadero agente de la
curación. Según él, la virtud curativa
estaba en el propio médico, portador de
un fluido magnético que, por ejemplo,
emanaba del resplandor de los ojos.
Para establecer el equilibrio de la
circulación fluídica, se trataba entonces
de llevar al enfermo a un estado de
sonambulismo y provocarle estados
convulsivos, mediante una serie de
manipulaciones denominadas pases
magnéticos.
Atacado por todas las academias
de Europa, Mesmer logró sin embargo
un éxito creciente con sus curas
magnéticas. Su influencia sobre
prácticas hipnóticas se denominó
mesmerismo. Fue perseguido y
obligado a abandonar sus prácticas,
desprovistas de un respaldo científico.
Jean Martin Charcot (1.825-1.893),
pese a ello, se inclinó por el hipnotismo
como método terapéutico, aunque
consideró que era necesaria una
predisposición biológica para ser
hipnotizado. Su nombre es inseparable
de la historia de la histeria, de la
hipnosis y de los orígenes del
psicoanálisis.
Charcot estudia mujeres locas,
expuestas, atendidas y fotografiadas en
el Hospital de la Salpêtrière en
actitudes pasionales. Inauguró un modo
de clasificación que distinguía la crisis
histérica de la crisis epiléptica.
Abandonó la definición antigua de la
histeria[20], para reemplazarla por la
definición moderna de neurosis. Le
atribuyó a esta última un origen
traumático vinculado con el sistema
genital. Convirtió la histeria en una
enfermedad nerviosa y funcional, de
origen hereditario y orgánico. Para
diferenciarla, de una vez por todas de la
simulación, recurrió a la hipnosis
durmiendo a las mujeres en el escenario
de Salpêtrière y creaba
experimentalmente síntomas histéricos
que de inmediato hacía desaparecer,
demostrando de tal modo el carácter
neurótico de la enfermedad.
La sociedad, como un todo
concreto; y la hipnosis, con su
consecuente concepto de sugestión,
conformaron la estructura sobre la que
se montó un conjunto de investigaciones
sobre la psicología de masas. Tenemos
así, por un lado, el nacimiento de la
sociología como nuevo modo de
comprender las sociedades de mayor
complejidad. Por otro lado, el
mesmerismo que contribuyó al inicio de
investigaciones sobre los aspectos no
conscientes de la conducta humana.
La posibilidad, entonces, de
comprender los nuevos fenómenos de la
crisis social europea desde esta
perspectiva, cobra vigor si advertimos
los acontecimientos que signaron la
Francia de ese entonces: desde 1.789 -
año de la revolución Francesa- hasta
1.870 -conformación de la Tercera
República- en Francia se suceden siete
gobiernos distintos -dos repúblicas, dos
imperios y tres monarquías-. Durante
éste período, Francia tiene catorce
constituciones distintas. Puede decirse
que había una verdadera situación de
inestabilidad. Desde 1.815, a partir de
la batalla de Waterloo donde cae
Napoleón, hasta 1.914, donde hay un
cisma que genera la Primera Guerra
Mundial, se da lo que se conoce como
esquema de equilibrio de poder del
Concierto Europeo, a partir del cual,
Europa está custodiada por el ejército
inglés. Esto da a Inglaterra el rango de
entidad supranacional y pone a la
Corona Británica, ipso facto, por
encima de su vieja potencia
competidora: Francia. El orgullo
francés, tocado por esta situación,
muestra su respuesta en lo que se
denominó el movimiento decadente,
impulsado principalmente por Paul
Verlaine (1.844-1.896) y Charles
Baudelaire (1.821-1.867) desde la
literatura. Este movimiento estaba
conformado por un conjunto de
intelectuales -muchos de los cuáles eran
miembros del club de Haschischin- que
pretendía utilizar los fracasos de
Francia para pedir una restauración
conservadora.
Pero los primeros estudiosos de
perfil científico que no se conformaban
con esta situación, entendían que el
problema debía buscarse en una nueva
concepción explicativa de la sociedad
de masas: la psicología colectiva. El
primer psicólogo social francés que tuvo
una importante participación en este
desarrollo fue Gustave Le Bon (1.841-
1.931). Le Bon fue un médico normando
que abandonó pronto la actividad
médica para dedicarse a la divulgación
de las ciencias. Escribió sobre física,
filosofía y se interesó principalmente
por las nuevas configuraciones sociales
de la sociedad de masas.
Con la industrialización, la
composición de clases se complejizó.
Se marcaron las diferencias económicas
y los descontentos sociales movilizaron
a la población en concentraciones
multitudinarias. Le Bon, intenta dar una
explicación racional al comportamiento
irracional del individuo en la multitud.
Escribe una obra titulada Psicología de
las Multitudes, trabajo que se editó
cuarenta y cinco veces y se tradujo a
dieciséis idiomas.
La originalidad de las ideas de Le
Bon, pese a su creciente fama, estuvo
puesta en duda desde el principio. Ya
en 1.895, un abogado y criminalista
italiano, Scipio Sighele (1.869-1.913),
lo acusó de plagio, dado que muchas de
las ideas de Le Bon se encontraban en
sus escritos. Pero esto no opacó la fama
del libro de Le Bon. En esta obra, de
manera clara y correcta, se estudian
temas como la conducta de masas, la
pérdida de la individualidad y el
liderazgo. Le Bon era un hombre de
ideas conservadoras, miraba a las masas
con desprecio. Las describía como
“aberraciones históricas”. Era misógino
y elitista. Su preocupación por
comprender la sociedad de masas estaba
destinada casi, en última instancia, a
combatirla.
Hay, para este estudioso, dos
tipos básicos de locura. La locura
individual y la locura colectiva. La
locura individual, se da por
inadaptación. Desde una perspectiva
estrictamente psicosocial, locura no es
algo que debería entenderse en sentido
médico, sino que, simplemente,
comprende al conjunto de conductas que
están fuera de los cánones conductuales
establecidos por la sociedad. Pero
existe otro tipo de locura, la colectiva,
que funciona por sobre-adaptación.
Cuando el individuo pierde la propia
identidad y se somete involuntariamente
a la ley de las mayorías, también
hablamos de locura. Aquí los individuos
son absorbidos, se fusionan con la masa.
En masa, los sujetos adquieren
características que lo hacen actuar de
manera distinta a como lo harían de
manera individual. En la masa, los
individuos experimentan una pérdida de
la identidad individual. Existe en ellos
una imposibilidad de sentir algún interés
personal, incluso pueden llegar a tener
una pérdida del sentido de la auto-
conservación. Disminuyen los niveles de
conciencia y se exacerban los rasgos
emocionales en detrimento de los
racionales. Las multitudes poseen una
alta capacidad destructiva pero una nula
capacidad constructiva:
“Al estudiar las características
fundamentales de una masa, afirmamos
que ésta es guiada casi exclusivamente
por motivos inconscientes. Sus acciones
están por lejos más bajo la influencia de
la médula espinal que bajo la del
cerebro. En este sentido, una masa es
muy similar a seres bastante primitivos.
Las acciones pueden ser perfectas en lo
que respecta a su ejecución pero, puesto
que no están dirigidas por el cerebro, el
individuo se comporta de acuerdo con lo
que pueden llegar a disponer los
estímulos a los cuales está expuesto.
Una masa está a merced de todos los
estímulos externos y refleja las
incesantes variaciones de los mismos.
Es la esclava de los impulsos que
recibe. El individuo aislado puede estar
sometido a las mismas causas
estimulantes que el hombre en una masa,
pero, puesto que su cerebro le muestra
lo poco aconsejable que sería ceder ante
estas causas, se abstiene de seguirlas.
Esta verdad puede ser expresada
psicológicamente diciendo que el
individuo aislado posee la capacidad de
dominar sus actos reflejos mientras que
una masa carece de esta capacidad”.
([21])
En masa los hombres buscan la
tutela de un líder. En aquél entonces, se
empezaron a formar los líderes
partisanos, líderes populares de alto
carácter telúrico que sabían interpretar
las necesidades de las masas. Así, para
Le Bon, hay dos tipos de liderazgo bien
definidos: 1) un liderazgo por
prestigio, propio de las sociedades
estables y vinculado al título, rango,
herencia, fama o autoridad formal y 2)
un liderazgo basado en el carisma,
propio de las sociedades inestables y
momentos de crisis, erigido sobre las
características personales del líder,
quien es parte de la causa que dio origen
a la masa, comparte su obsesión y es
capaz de agradarle. El líder carismático,
sólo es líder mientras lo sostenga la
masa, la cual con facilidad, puede
volvérsele en contra. Las multitudes, al
moverse por factores irracionales, nunca
pueden ser leales de manera genuina.
Si bien a Le Bon le interesaba
descubrir la causalidad de los factores
que movilizaban a la masa, sólo acertó
en los aspectos descriptivos y en la
caracterización de la misma. Le Bon
puso de manifiesto la similitud entre la
conducta de masas y la sugestión sobre
la base de la hipnosis: contagio
emocional, anonimato, inestabilidad de
la conducta, pérdida de la
responsabilidad personal, disminución
del intelecto. También fue el primero en
sugerir la idea de una mente de grupo a
partir de su ley de unidad mental de la
multitud.
Con Le Bon se sentaron las bases
de la Piscología Social moderna. Fue el
primero en indagar directamente y
determinar el objeto de estudio de la
disciplina: el sujeto inmerso en la
sociedad. El comportamiento colectivo
pasó así a formar parte de una serie bien
definida de extensas y enjundiosas
investigaciones.
Jean-Gabriel Tarde (1.843
-1.904), fue director de estadística del
Ministerio de Justica y profesor de
filosofía moderna en el College de
France, cargo que disputó y ganó por
votación a Henri Bergson (1.849-
1.941), uno de los filósofos más
destacados de la Francia de ese
entonces.
Si bien escribió sobre varios
temas, su aporte más destacado se llevó
a cabo en el campo de la criminología.
Pensaba que la conducta criminal se
generaba por un fenómeno de imitación,
preguntándose por qué había conductas
que, sin ser imitables, eran imitadas.
Entre 1.890 y 1.895 florecieron sus
ideas basadas en dos leyes
fundamentales: imitación e invención.
Estas ideas, se plasmaron en dos
publicaciones a sugerencia de la
editorial por lo extenso de sus
reflexiones. A Tarde, le preocupaba
saber de qué manera se propagaban y se
transmitían las ideas. Pensaba que hay
procesos internos que se desarrollan -
como los sentimientos y las creencias-
que se difunden incluso antes de ser
exteriorizados. Nadie explica la moda,
sin embargo se impone. Las ideas o
tendencias de moda proliferan
expansivamente sin una transmisión
explícita. Lo mismo puede decirse de
celebraciones tradicionales y
festividades vernáculas.
El efecto de contagio de Le Bon,
se explica con Tarde a partir de un
principio imitativo que gobierna, desde
los inicios, la conducta humana. Cuando
las ideas son expuestas, en realidad ya
están instaladas. Los niños se basan en
la imitación para poder insertarse en el
mundo social. Pero la imitación, tanto
como la invención, no son formas
racionales de conducta. La imitación, es
una especie de conducta hipnótica de
repetición a base de modelos previos.
La invención, por su parte, es un acto
individual basado en la combinación de
ideas adquiridas previamente por
imitación. Por consiguiente, la imitación
siempre precede a la invención. No hay
una invención en términos legítimos.
Esto hace de la sociedad, en
consecuencia, una fuerza
eminentemente conservadora. Las
costumbres pueden sostenerse en el
tiempo aunque se haya perdido su
significado original. Esto sucede con las
supersticiones, los actos religiosos, las
tradiciones y comportamientos, en
general colectivos, que no poseen una
explicación lógica.
El inventor es, por su monomanía
y confianza en sí mismo, una especie de
loco. Sus características coinciden con
las del inadaptado. El genio inventor,
está así, al borde de la locura. El
imitador, en su máxima expresión, es un
sobreadaptado, que sigue sin sentido
crítico la conducta ajena. Hay, respecto
del pensamiento de Le Bon, grandes
similitudes. Las masas, por imitación
hipnótica, tienden a ser receptivas -
comunicación unidireccional-. Las
masas son pura imitación. Las modas se
imponen generalmente desde las
minorías a las mayorías, desde las
clases altas a las bajas. La multitud es
fácilmente sugestionable y por ende
manipulable. La conducta multitudinaria
es imitativa e irracional.
La fuerza del todo sobre la parte,
de la multitud sobre el individuo, es una
marca registrada del pensamiento
francés. Pero el discípulo y continuador
de Comte, David Émile Durkheim
(1.858-1.917), logró ir a un extremo en
dicho sentido. Con Durkheim, estamos
ante un determinismo sociológico, al
pensar la existencia de hechos sociales
que existen por fuera y con total
independencia de la conciencia
individual. Estos hechos sociales,
ejercen coerción sobre el individuo. En
este punto hay gran coincidencia con la
perspectiva inglesa de la conformidad y
la presión de grupo.
Reconocido como uno de los
fundadores de la sociología moderna,
Durkheim utilizó procedimientos
empíricos para estudiar la conducta
Social. Se disputó, desde la
Universidad de la Sorbona, el
predominio de la teoría social francesa
con Tarde, quien era referente del
College de France. Históricamente, el
College, institución fundada por
Francisco I en el año 1.530, sostuvo
una rivalidad intelectual con la
Universidad de la Sorbona, que duró
hasta 1.960 con la reforma educativa
francesa. Pero Durkheim y Tarde
llevaron su interlocución y debate
intelectual más allá de la institución, a
través de revistas y publicaciones, que
pusieron de relieve la convulsión social
de aquel entonces.
Durkheim es conocido por
desarrollar la idea de conciencia
colectiva o mente de grupo, a partir de
un estudio positivo de los
acontecimientos sociales. Partió de tres
postulados básicos para una sociología
positiva: 1) el estudio de la sociedad no
debe ser hermenéutico. Los hechos
sociales son objetivamente observables.
2) esta observación científica debe ser
desprejuiciada, no puede ser dirigida.
Debe estar desprovista de matices
ideológicos o morales y 3) a partir de la
observación con estas condiciones, se
pueden establecer ciertas regularidades.
El objeto de estudio de la sociología son
los hechos sociales y las regularidades
que éstos presentan.
¿Cuáles son las regularidades, es
decir, las características compartidas
por todos los hechos sociales?
Durkheim establece una triple
condición: a) los hechos sociales son
externos al individuo; b) son generales,
es decir, no son propios de algún grupo
minoritario o individuo y c) limitan la
conducta, esto es, ejercen una coerción
sobre el individuo. El ejemplo más
claro es el lenguaje: el lenguaje es
anterior a nuestro nacimiento y posterior
a nuestra muerte. Se separa de lo natural
por medio de lo arbitrario y se vuelve a
unir a éste por medio de lo involuntario.
El lenguaje es algo presente en nuestra
vida cotidiana y nos creemos
permanentemente gobernantes de su
uso. Pero una mirada más profunda del
mismo nos demuestra que, dicho
gobierno, puede muchas veces ser, a la
inversa, del lenguaje hacia los sujetos
hablantes. ([22])
Pero hay otros hechos sociales,
muy generales y complejos, como la
división del trabajo social, el cual es
propio de la modernidad: alguien puede,
por ejemplo, no saber cómo se fabrica
un bolígrafo y sí saber usarlo a la
perfección. Pero el hecho social
estudiado por Durkheim que más llamó
la atención es el suicidio. Algo tan
personal como un suicidio, puede ser a
la vez, un hecho social. Existen muchas
formas de suicidio y varían según
condicionantes sociales. Comparando
estadísticas, Durkheim demuestra que en
las sociedades católicas que promueven
al vida comunitaria, el suicidio es
menos frecuente que en las sociedades
protestantes donde el juicio individual
es predominante. También demuestra
cómo, el suicidio, es menos frecuente en
las familias tentaculares del
mediterráneo que en las familias
nucleares nórdicas. Así clasifica la
existencia de un a) suicidio egoísta,
donde los hombres se quitan la vida
pensando en sí mismos; b) suicidio
altruista, donde el “móvil” responde a
imperativos sociales como sacrificios
rituales, en el marco de un ofertorio
religioso, el capitán que se hunde con su
barco, el kamikaze, los actos suicidas
que se aproximan a la inmolación, etc.;
c) el suicidio anómico, propio de las
sociedades complejas avanzadas, que
plantean contrastes sociales sobre la
base de una competencia desgarradora
propuesta por el mundo capitalista
desregulado, sin normas claras, que
afecta a la sociedad en su conjunto y se
da cuando la sociedad no cumple las
expectativas que esta misma genera. El
suicidio que se suscita por una
desproporción entre las aspiraciones y
satisfacciones subjetivas, es un suicidio
anómico.
La sociedad es entonces anterior
y externa al individuo. La sociedad es
algo con existencia propia y ajena a la
conciencia individual sensible.
Durkheim parte así de un análisis de la
conducta individual casi subordinada a
la mente colectiva. Si fuera posible
introducir cambios en la mente
colectiva, sería posible cambiar
entonces la mente individual.
EL LEGADO DE LA TRADICIÓN
SOCIAL FRANCESA:
LA SOCIALIZACIÓN COMO
ARMA PSICOLÓGICA DE
CONTROL Y MANIPULACIÓN
Al igual que el pensamiento de los
estudiosos ingleses, muchas de las ideas
de estos precursores han caído en cierta
medida en desuso. Sin embargo, en su
conjunto, han dejado su rastro en lo que,
podemos decir, es la segunda de las
leyes fundamentales de la psicología
social: La ley de la unidad mental de
las masas.
A diferencia de la ley que
podemos extraer de la hipótesis de
conflicto del hombre bestia sugerida por
la corriente biologicista británica,
basada en la catagelofobia y heredera
del darwinismo, es decir, la ley de
eliminación de tipos extremos, la ley
de unidad mental de las masas opera a
nivel inconsciente y permite comprender
la sugestión hipnótica resultante de la
combinatoria de diversos procesos
simultáneos.
Existen innumerables ejemplos
de locura colectiva. En octubre de 1.938
fue famosa la emisión de la versión
teatral por radio de la famosa ficción
realizada por Orson Welles (1.915-
1.985) “La guerra de los mundos” de
Herbert George Wells (1.866-1.946),
en el marco del Proyecto Radio de la
universidad de Princeton. Si bien dicho
experimento será analizado más
adelante, vale decir que, tanto al
comienzo de la emisión como en el
minuto 40 de la misma, se advirtió a los
oyentes que se trataba de una obra
teatral. Sin embargo, con gran realismo,
se emulaba el anuncio de ataques
extraterrestres sobre Washington y la
gente comenzó a salir a la calle, a dejar
cartas a sus seres queridos, a buscar
refugio, a anunciar una invasión nazi y,
en algunos casos, el fin del mundo.
Otro ejemplo histórico fue el
caso Ponzi. Carlo Ponzi (1.882-1.949)
fue un estafador de origen italiano que
anunció en los medios de prensa
norteamericanos que había descubierto
un sistema para invertir dinero en
cambio de monedas extranjeras
obteniendo hasta un 100% de interés. La
policía tuvo que intervenir para contener
la locura colectiva que generó el suceso,
en el recinto donde se había convocado
a la ciudadanía. Irónicamente, la
pirámide Ponzi es el modelo de usura
utilizado por gran parte del sistema
financiero internacional para
sustentarse. Estos ejemplos demuestran
que existe un alma colectiva que, al
activarse, es poco lo que, desde la
razón, se pueda hacer para contenerla.
Según esta ley de masas, la
mímesis, la exaltación, la repetición
identificada en los líderes carismáticos
y sus discursos, generan en las
muchedumbres un estado de trance en el
que se reducen sus niveles de
conciencia. Este estado de hipnosis
libera los niveles inconscientes
haciendo que las emociones y la
violencia gobiernen la conducta. Paul
Mc Lean (1.913-2.007) realzó
considerables aportes desde una teoría
evolutiva, en la que propone que el
cerebro humano consta en realidad tres
cerebros en uno. La corteza cerebral,
además de su convencional estructura
neuroanatómica posee, según este
investigador, capas -como las capas
geológicas-:
1) La más primitiva es el
Complejo R o cerebro reptiliano, en el
que se almacenan los instintos
agresivos. La conducta propia de los
reptiles es huir o reaccionar
violentamente. Esto forma parte de los
niveles inferiores del cerebro humano.
2) El segundo nivel es el
Sistema Límbico, propio de los
mamíferos, donde se ubica la
emocionalidad. Los perros, según
estudios etológicos, son capaces de
incurrir en conductas que pueden ser
interpretadas como afectuosas,
temerosas y alegres, claramente
superiores a las del reptil. En el ser
humano se colocan en un nivel medio
del cerebro. Y...
3) La parte superior del
cerebro humano, exclusiva de éste, es el
Neo Córtex y en ella se depositan las
capacidades de cálculo, el lenguaje y el
raciocinio. En masa, los sujetos entran
en un estado de sugestión en la que el
Neo Córtex se bloquea y los estados
anteriores -límbico y reptiliano- se
manifiestan sin los filtros de la razón.
La mímesis, la exaltación y los
isomorfismos, neutralizan el
funcionamiento neocortical, dejando que
el sistema límbico y el reptiliano tomen
las riendas del comportamiento.
Por este motivo, las masas
pueden ser fácilmente influenciables y
altamente destructivas. El
comportamiento de masas se asemeja al
de los animales, en tanto aprenden por
conexionismo y rigor, no por
entendimiento. La sugestión es entonces
la tendencia de los individuos a
responder de modo no crítico a
estímulos ajenos. Decir que las masas
son sugestionables, implica entonces
pensar que la mente de grupo se impone
a la mente individual y doblega los
filtros neocorticales de la razón y la
conciencia. La teoría del cerebro triuno
o triúnico, es ilustrativa para establecer,
en rigor, un fenómeno que se da más allá
de la anatomía y que responde a
cambios conductuales que están, puede
decirse, en el terreno de lo misterioso.
En lo que sí hay cierto
consenso es en que, para comunicarse
con la mente de grupo, con las masas, se
requiere que los mensajes tengan los
siguientes requisitos:
a) Mímesis, ya que toda
comunicación debe ser mimética y
reiterativa.
b) Unidireccionalidad, esto es,
no mostrar nunca la existencia de una
segunda voz o mirada alternativa.
c) Dramatización de la causa
que convoca a la masa, a partir de una
apelación a la heroicidad o a otro factor
que toque la sensibilidad popular.
d) Refuerzo, acompañando
siempre del testimonio. Y...
e) Mezclar la propaganda con
la pedagogía.
Esto último comprende la fase
de dominación total. Reuniendo estos
requisitos, la masa sugestionable tenderá
a la obediencia. En este sentido, también
es interesante el aporte de Pitirim
Sorokin (1.889-1.968), que denunciaba
que las ideologías eran instaladas en la
sociedad, cuando la realidad se
presentaba reducida y polarizada, en
combinación con la cuantofrenia -
justificar todo con cifras impactantes- y
la testomanía -utilizar el test en exceso-
, buscando más el impacto emocional
que la objetividad estadística. ([23])
Cuando Edward Ross (1.866-
1.951) introduce los aportes de los
padres precursores, pertenecientes a los
grandes centros académicos de Francia,
en las universidades norteamericanas, se
realizaron investigaciones
experimentales para comprobar la
existencia de una mente de grupo y una
ley de conducta colectiva.
La inclinación a obedecer de
manera no crítica a órdenes de otra
persona, bajo determinadas condiciones,
fue la misión de un psicólogo social de
la universidad de Yale, Stanley
Milgram (1.933-1.984). La razón y la
responsabilidad, ligadas entre sí, son
fácilmente delegadas a un líder
conductor y, en sociedad, el hombre es
perseguido por una tendencia a
subordinarse a otros, para evitar tener
que responsabilizarse de sus actos.
Obsesionado con comprender los
fenómenos acontecidos en la segunda
guerra mundial y, en particular,
motivado por las declaraciones
realizadas en su defensa por parte de
Adolf Eichmann (1.906-1.962) en el
juicio llevado a cabo en Israel por
crímenes de guerra, Milgram indagó
sobre los procesos psicológicos que se
encuentran detrás de una jerárquica
cadena de mandos. Eichmann, acusado
de crímenes contra la humanidad, alegó
obedecer órdenes y que, tal cosa, no
constituía ningún crimen. Milgram quiso
probar que una persona puede obedecer
de forma simple una orden si se lo pone
en determinado contexto, con
independencia de los contenidos o
consecuencias de dicha obediencia. Esta
hipótesis, fue la que disparó el armado
de uno de los experimentos más
controvertidos de la historia a causa de
los efectos que generó en sus
participantes.
¿Es posible que, en la actualidad,
donde predominan la cultura
democrática y las libertades
individuales, una persona pueda llevar
adelante un suplicio simplemente porque
otra se lo pida?
Milgram, realizó así el famoso
experimento que lleva su nombre, el
Experimento de Milgram. Se les dijo a
dos participantes que se estaba
realizando un estudio para analizar
cómo los castigos influyen en el
aprendizaje. Uno de estos participantes
era cómplice del experimento, es decir,
un actor que trabajaba para Milgram. El
otro era la víctima, el blanco real sobre
el que se hacía el verdadero
experimento psicológico. Se simulaba
entonces un sorteo para garantizar que el
cómplice -un actor- deba hacer el papel
de aprendiz y la víctima -verdadero
objeto de este estudio- las veces de
maestro. El sorteo estaba fraguado. El
maestro era llevado así a una sala, y el
otro participante, el aprendiz, estaría en
una habitación contigua. Éste último
debía responder las preguntas que el
maestro en la sala de control le hiciera.
En caso de fallar, a la hora de repetir lo
que se le pedía memorizar, el maestro
debía darle una descarga eléctrica a
modo de castigo por la respuesta
incorrecta.
La potencia de las descargas
eléctricas iba aumentando
paulatinamente a medida que fuera
fallando las preguntas, de manera que se
incentivara su memorización. El actor,
como dijimos, sentado en una silla con
electrodos -pero que en realidad no
recibía ningún tipo de descarga- se
equivocaba a propósito y simulaba
sufrir los castigos de intensidad
progresiva que el maestro creía estar
infligiéndole. Después de varias rondas,
el aprendiz comenzaba a mostrarse
desesperado y a pedir que el
experimento concluyera.
Se ve aquí el conflicto interno que
se produce en el sujeto del experimento.
El maestro ve el mal que le profiere al
aprendiz con sus castigos y, bajo la
tutela de un científico que, a través de
contestaciones neutrales y desprovistas
de carga emocional, le reitera que el
experimento debe continuar, tiene que
decidir si obedece o, valiéndose de su
criterio personal, abandona el
experimento por propia decisión.
A medida que el experimento
avanza, la intensidad de las descargas se
incrementa y el malestar de los
participantes, que no tenían idea de que
eran el verdadero objeto de la
investigación, se acrecienta.
Experimentaban así un alto grado de
nerviosismo y estrés. El resultado,
mostraba que cada descarga se hacía
más costosa y que los participantes
solicitaban que se reconsidere la
necesidad de seguir adelante con
semejante suplicio.
Milgram pudo, sin embargo,
comprobar que bastaba con asegurarles
que él -o el actor que hiciera de
científico- se hacía responsable de lo
que pasara para que los participantes
siguieran dando las descargas eléctricas
a pesar de sus reticencias. Un gran
porcentaje de los participantes, acabó
propinando descargas lo suficientemente
elevadas que, de haber sido reales,
hubieran causado la muerte del aprendiz.
El experimento se repitió
muchas veces con diversas variaciones
([24]), pero en la mayoría de los casos los
resultados han sido similares y
contundentes: casi un 60 % -seis de cada
diez- llega a aplicar la totalidad del
voltaje -400 voltios- a los aprendices.
El resultado, muestra que somos
psicológicamente propensos a la
obediencia y que los regímenes
totalitarios deberían ser explicados más
desde los aspectos psicológicos que los
han conformado, que desde sus causas
histórico-políticas para la correcta
comprensión de los mismos.
Lay Out: ubicación de los
participantes del experimento de
Milgram.
Lo curioso es que, de hacer caso a los
resultados arrojados por el experimento
de Milgram, deberíamos, por
consiguiente, considerarlo como una
prueba contundente de la inocencia de
Eichmann.
Ahora bien, nuestra inclinación
a la obediencia no es suficiente para
comprender al hombre “masa” descripto
por Le Bon. También es necesario
entender que la enajenación, la
alienación, la cosificación de las
personas, se puede corroborar anulando
la entidad individual. Así el alma grupal
es la que domina la conducta.
Un experimento que trata sobre
la adopción de los roles asignados a
individuos en los grupos, y cómo
aquéllos cambian la conducta y las
expectativas de éstos, es el
experimento de la Cárcel de Stanford
de 1.971. Se llevó adelante por un
equipo de investigadores a cargo del
Philip Zimbardo (1.933) de la
Universidad de Stanford. Financiado por
las Fuerzas Armadas de Estados Unidos,
se dice, pretendía encontrar explicación
a los motines en prisión. Se buscaron
voluntarios para someterse al
experimento por unos U$S15 diarios. De
las 70 personas que inicialmente se
ofrecieron a participar, se seleccionó a
24, una vez corroborado que no tengan
antecedentes, que estén física y
psicológicamente sanos, como así
también que no hayan sufrido
adicciones. Se los dividió en dos
grupos, aleatoriamente, y a unos les tocó
ser “guardas” y a otros, “reclusos”.
Lo que comenzó siendo un juego
de roles, terminó en un motín real, con
dos grupos enfrentados. Los guardias
concluyeron el experimento,
precipitadamente interrumpido,
sometiendo prácticamente a tortura a los
presidiarios. Los reclusos se quitaron
las medias que tenían en la cabeza, los
números con los que eran identificados y
trabaron las puertas con la cama.
Cuando los guardias lograron
restablecer el orden, desnudaron a los
reos y el terror comenzó: empezaron las
humillaciones y pasaron de castigos
físicos a castigos psicológicos. Ya se
había llegado a una situación real y se
habían asumido los roles como si se
tratara de una situación verdadera. Un
preso empezó a sufrir trastornos a las
treinta y seis horas del experimento,
pero el equipo de investigadores no
sabía si se trataba de una simulación, así
que decidieron continuar. Esta situación
escandalizó al resto, que pensó que
nunca saldría de ahí, y la situación se
hizo insostenible. De continuar el
experimento, alguien resultaría muerto.
El propio Zimbardo, que
ejercía como superintendente del
establecimiento carcelario, se
interiorizó tanto en su papel que perdió
por momentos la perspectiva como
investigador, tomando la situación como
si en verdad ejerciera la jefatura de una
prisión. Cuando advirtió que las cosas
estaban fuera de control, se puso fin al
experimento.
El resultado de este
experimento que, como los anteriores,
resultó absolutamente cuestionable
desde el punto de vista ético, fue la
formulación de un principio de la
conducta grupal bajo la pérdida de la
identidad individual: el efecto lucifer o
maldad situacional. Bajo determinadas
condiciones, un sujeto puede verse
absorbido por un rol que está
desempeñando y perder la conciencia
individual. Su conducta, ajena a todo
sentido crítico, se dirige por factores
alógenos, con propensión a la violencia
y a la crueldad.
EL SIGLO XX Y LA CREACIÓN
DEL INSTITUTO TAVISTOCK
LA GUERRA DETRÁS DE LAS
GUERRAS
Tenemos pues dos leyes fundamentales
del psiquismo colectivo: 1) la
eliminación de tipos extremos, que
explica nuestra tendencia catagelofóbica
hacia la conformidad y 2) la unidad
mental de la multitud, que comprende
la activación de mecanismos
inconscientes que nos inclinan hacia la
obediencia y la irracionalidad. Pero aún
hay más: ya entrado el siglo XX, en el
marco de las guerras mundiales, nuevos
dispositivos de control de masas y
nuevos aspectos vinculados a
comprender la conducta social, se ponen
en juego.
Ha quedado ya como una marca
registrada el epíteto que Paul Ricoeur
(1.913-2.005) filosofo francés y
profesor de la Sorbona, utilizó en 1.970
cuando publicó un artículo titulado
Freud: una interpretación de la
cultura ([25]), para caracterizar a tres
filósofos que tendrán la mayor influencia
en el pensamiento del siglo XX. Llamó
maestros de la sospecha a Nietzsche,
Marx y Freud. Que el hombre es una
mera voluntad de poder, que es el ser
social el que determina su conciencia -
no a la inversa- y que está movido por
su naturaleza pasional erótica, son los
grandes ataques a solipsismo o
conciencia de sí que estos pensadores
han acuñado. Se puede decir que
realizaron una revolución copernicana
en materia hermenéutica que dió lugar
al, posteriormente llamado,
“pensamiento débil” ([26]), un
pensamiento asistemático, no
enciclopédico y, en cierto sentido,
antirracional. Ahora bien, es la razón
instrumental, que convirtió al siglo XX
en el más sangriento de la historia, la
que da crédito a estos tres autores.
Justamente, son los autores que
quedaron sobreseídos de este saldo
aterrador de la postguerra, apostando a
describir la subjetividad como atada a
una naturaleza humana. No obstante,
los maestros de la sospecha fueron el
soporte para la destrucción, no ya de la
razón instrumental, sino de la persona
humana. Destrucción que convertirá a
todo vitalismo, naturalismo y
materialismo, en funcionales al control y
la dominación. Y esto es así porque
dicho pensamiento nunca cuestionó la
secularización, nunca volvió a la
trascendencia, sino todo lo contrario, la
consolidó de forma perenne e
inobjetable.
El período que antecedió a la
Gran Guerra, conocido como Belle
Époque, se caracterizó en el terreno
internacional por una creciente tensión
entre las grandes potencias. En ese
contexto, una serie de crisis
internacionales fueron conformando dos
facciones enfrentadas. El asesinato del
archiduque austríaco Francisco
Fernando (1.863-1.914) en Sarajevo, en
junio de 1.914, fue el incidente que
desencadenó la primera guerra mundial,
conflicto armado que implicaba el
sinceramiento de una conflictividad que
se venía incrementando desde hacía por
lo menos un siglo, y que respondía a
factores bastante más complejos que un
simple homicidio.
Por su parte, en marzo de 1.917 -
febrero en el antiguo calendario juliano-
las protestas de la población de
Petrogrado -llamada luego San
Petersburgo- derivaron en una
insurrección revolucionaria. En muy
pocos días, la autocracia zarista se
derrumbó. Dos poderes contrapuestos:
el gobierno provisional liberal burgués
y los Soviets, pugnaron por el poder en
los meses posteriores. La miseria y la
falta de alimentos en el duro invierno
ruso, desencadenaron una serie de
huelgas en las fábricas de Petrogrado. El
12 de marzo, las tropas enviadas a
reprimir las protestas confraternizaron
con los huelguistas. En tres días, del 12
al 15 de marzo, tres acontecimientos
marcaron el fin del zarismo: 1) la Duma
o Parlamento, nombró un gobierno
provisional encargado de convocar
elecciones a una asamblea constituyente,
2) en Petrogrado se constituyó un Soviet
de trabajadores y soldados, controlado
por los partidos obreros -mencheviques,
bolcheviques y socialistas
revolucionarios-. El zar Nicolás II
abdicó en su hermano Miguel, quién
rechazó el trono. La dinastía Romanov
llegaba a su fin.
En 1.929, estalla la gran crisis.
Los países cierran sus flujos de compra
y venta a causa del impacto de la guerra
y se desmorona abismalmente la
economía internacional. Adolf Hitler
(1.889-1.945) dirigió el Partido
Nacional-Socialista Obrero Alemán
desde 1.921. Era un partido nacionalista
y perseguía la reivindicación de la
sociedad germana y sus raíces arias
como reacción al Tratado de Versalles y
la instalación de la república de
Weimar. En 1.923, durante una corta
estancia en la cárcel, Hitler escribió el
libro que resume su ideología: Mein
Kampf. La crisis de 1.929 y su brutal
repercusión en Alemania, permitieron
que Hitler se ganara el apoyo del capital
nacional alemán y amplios grupos de la
población. En 1.933 fue nombrado
canciller e inmediatamente proclamó la
constitución de un nuevo Reich. En
1.939 estalla la segunda guerra mundial
la que, desde luego, es difícil escindir
de la primera.
En Europa, la aparición de líderes
carismáticos y las convulsiones de los
tiempos de guerra, llevaron a pensar la
Psicología Social desde perspectivas
más interdisciplinarias, sobre todo de
características antropológico-culturales.
El poder autodestructivo del hombre
moderno y la razón instrumental, motivó
una fuerte producción de pensamiento
que tomaría peso en el campo de la
psicología para intentar comprender su
naturaleza.
Las conmociones de la primera
mitad del siglo XX, constituyeron el
ambiente propicio para montar una
guerra de la que, en general, no se habla
o que, por lo menos, no se registra en
los manuales de historia. En 1.921, el
Duque de Bedford, Marqués de
Tavistock, Herbrand Arthur Russel
(1.858-1.940) donó las instalaciones de
un emplazamiento en el 30 Tabernacle
Street del condado de Sussex, para
montar una clínica psiquiátrica que
permita abordar el estudio del impacto
traumático de la primera Guerra
Mundial en soldados sobrevivientes y
reinsertarlos en la sociedad,
sobrellevando las secuelas de haber
pasado por semejante conflagración. La
clínica, tenía por objetivo estudiar el
punto de quiebre de los hombres en
estado de estrés, bajo la dirección del
Departamento de Guerra Psicológica
del Ejército Británico, en cuya cúspide
se encontraba Sir John Rawlings-Reese
(1.890-1.969). En un primero momento,
a partir de 1.920, este centro funcionó
como una clínica psiquiátrica bajo la
coordinación del Dr. Hugh Crichton-
Miller (1.877-1.959).
En esta clínica se reunió todo el
conocimiento relativo a los problemas
de la psicología de la guerra. Se estudió
a los soldados y sus traumas y los
efectos que éstos dejaban en su
comportamiento. Las investigaciones
realizadas en esta clínica, estuvieron
orientadas por los aportes científicos de
quien era la única persona en Europa
que había comprendido a la perfección
las contribuciones británicas, de tipo
biologicista e instintivista; y francesas,
de extracción sociológica, basadas en el
principio de sugestión inconsciente. Su
nombre era Sigmund Freud (1.856-
1.939).
Austríaco de origen judío,
Freud fue un neurólogo, psiquiatra y
padre del psicoanálisis. Estudió en
París, con Charcot, las técnicas de
hipnosis en el tratamiento de la histeria.
Cuando retornó a Viena, desarrolló su
método catártico con el apoyo y los
consejos del fisiólogo Joseph Breuer
(1.842-1.925).
En 1.938, se trasladó a
Inglaterra a raíz de que Austria fue
anexionada a Alemania por el régimen
nacionalsocialista. Se estableció en
Maresfield Gardens, en Hampstead, en
la casa que hoy se conoce como Museo
Freud.
En sus inicios, el Tavistock
desarrolló sus investigaciones en torno a
la ciencia comportamental con la
supervisión, según investigadores como
Daniel Estulin, del mismo Freud. ([27])
Posteriormente, el Instituto Tavistock se
convirtió en el centro de guerra
psicológica más importante del mundo.
Antes de referirnos al
Tavistock, es preciso detenernos en el
pensamiento de Freud, y el por qué fue
fundamental para establecer las bases
del control y manipulación psicológicas.
Desde un comienzo, Freud adoptó una
posición naturalista al estilo de Darwin
y consideró que los seres humanos,
producto de la evolución, son el
resultado de un conjunto complejo de
relaciones mecánicas de causalidad, a lo
que añadió el papel de la sexualidad,
como motor de fuerzas internas que
colisionan con los tabúes represivos que
impone la sociedad.
Su obra psicosocial por
excelencia es Psicología de las Masas y
análisis del yo (1.921), pero no es
posible comprender lo allí desarrollado
sin antes haber visto algunas
concepciones fundamentales expuestas
en un escrito anterior, el cual, junto con
La interpretación de los sueños
(1.900) y Tres ensayos de teoría sexual
(1.901-1.905) conforman el Magnum
Opus del pensador austríaco: se trata de
Tótem y Tabú (1.912-1.913).
Tótem y tabú. Algunas
concordancias en la vida anímica de
los salvajes y de los neuróticos ([28]),
fue su primera excursión en el campo de
la antropología desde la revista Imago,
primera revista de psicoanálisis fundada
por el mismo Freud, junto a Hanns
Sachs (1.881-1.947) y Otto Rank
(1.884-1.939), en enero de 1.912. El
tabú y el incesto como crimen
primigenio en los albores de la
humanidad, es el tema fundamental
desarrollado en esta obra compuesta de
cuatro ensayos. Realiza una
comparación entre la psicología de los
pueblos primitivos, tal como la
etnografía la muestra, y la vida anímica
del neurótico y la niñez. Freud intenta
establecer, en esta triangulación,
numerosos rasgos comunes.
Los aborígenes de Australia
son considerados como una raza aparte,
sin ningún parentesco físico ni
lingüístico con sus vecinos más
cercanos. Los pueblos melanesios,
polinesios, malayos, pueblos insulares
que no tuvieron contacto con otras
civilizaciones, comparten, a la luz de las
investigaciones antropológicas, muchos
denominadores comunes: no construyen
casas ni cabañas sólidas, no cultivan el
suelo, no poseen ningún animal
doméstico, ignoran incluso el arte de la
alfarería. Se aproximan a lo que el
evolucionismo, supone, deberían haber
sido los hombres primitivos. Sin
embargo, llamativamente, poseen un
estricto culto totémico basado en fratrías
y subfratrías, las cuales prohíben
rigurosamente el comercio sexual entre
los miembros hacia el interior de las
mismas. Todo su orden social, explica
Freud, se basa en un rechazo a las
relaciones incestuosas, rigiendo una
exogamia estrechamente ligada a su
adoración totémica. La pregunta que
surge es ¿por qué?
El totemismo, no sólo
constituye una forma primitiva y
rudimentaria de religión, sino que es, a
la vez, un sistema de organización
social. Los aportes antropológicos,
sobre todo los de James Frazer (1.854-
1.941), muestran que el tótem,
generalmente un animal sagrado sobre el
que recaía la prohibición de ser cazado
y comido, era el factor aglutinante de los
miembros de una hermandad no
necesariamente unida por lazos de
cosanguinidad. La prohibición de la
endogamia entre los miembros del clan
totémico, parece emanar de un mandato
originario estrechamente ligado al
animal sagrado, objeto de adoración.
Freud, en esta fase especulativa de
producción ensayística, se aventura a
sostener que la conexión entre el culto
totémico y el horror al incesto, puede
ser explicada por un acontecimiento de
origen sexual localizado en los albores
de la humanidad. Así, la religión es el
resultado de organizar y regular -
reprimir- la sexualidad y, por lo tanto, la
consecuencia de procesos neuróticos de
tipo colectivo.
Para poder explicar esto,
enarbola lo que se conoce como
hipótesis conjetural de la horda
primordial: el hombre primitivo estaba
relegado a un estado de vulnerabilidad
total, sometido a las hostilidades del
entorno natural, las cuales van desde
fenómenos climáticos a acechanzas de
otras especies predadoras. Su existencia
se reducía a una serie de esfuerzos por
la supervivencia, en la que este pre-
hombre, desprovisto de lenguaje y
recursos tecnológicos, se organizaba
casi instintivamente bajo el amparo de
un miembro fuerte, generalmente un
macho dotado de atributos físicos que le
permitían dar protección a los demás
miembros de la horda. Este hombre
prehistórico, mitad simio y mitad
hombre, tenía como único requisito para
la existencia, la satisfacción de sus
necesidades fisiológicas: comer, dormir,
excretar y reproducirse. Dichas
necesidades fisiológicas estaban ligadas
a orificios del cuerpo. La anatomía
humana ofrece puntos que conforman la
bisagra entre lo exterior y lo interior. El
mundo físico-biológico ofrece así una
permeabilidad sensible a la dualidad
placer- relajación- distensión, por un
lado, y displacer-dolor-tensión, por el
otro. Estos orificios, que son el vaso
comunicante con el mundo exterior a
partir del cual se satisfacen algunas de
las necesidades fisiológicas, son
particularmente sensibles a los
estímulos y, por lo tanto, susceptibles de
activar el placer sexual, el cual
evoluciona pasando por diversas fases
de un proceso. Estas zonas son
conocidas como zonas erógenas y,
según Freud, desde muy temprana edad
la función fisiológica, acompañada de
un placer vinculado a su realización,
permite una satisfacción que, en algún
punto, es sexual. Así besarse, por
ejemplo, es una forma de activar, en el
plano de la oralidad, cierto placer que,
siendo sexual, no concuerda
estrictamente con ninguna función genital
ni reproductiva, sino que resulta de una
reminiscencia a una etapa más primitiva
de realización del placer, en la que los
neonatos se aproximan todo a la boca.
Por eso de todas las
necesidades fisiológicas, hay en
particular una que requiere
necesariamente de un otro -real o
imaginario- y está vinculada con las
funciones reproductivas: la satisfacción
sexual. La satisfacción sexual es por
ello la más social de las necesidades
fisiológicas. Pero la sexualidad, para
Freud, no se aloja exclusivamente en la
genitalidad sino que se reparte en todas
las zonas erógenas pudiendo incluso
quedar fijada, muchas veces, en alguna
de ellas. Desde una perspectiva de la
psicología social, la sexualidad y su
regulación, constituyen factores
importantes en la organización social.
Esto tiene su correlato, entonces, con lo
sucedido en la horda primitiva: el jefe
de la horda, protector pero irascible, de
temperamento reptiliano e impulsivo,
empezó a satisfacer sus necesidades
sexuales de manera egoísta y tiránica,
privilegiando las suyas a la de los
demás miembros. Esto generó una clara
rivalidad entre los jóvenes machos y el
padre o jefe adulto de la horda. El jefe
de la horda expulsó a los machos
acaparando para sí a todas las hembras
y gozando él solo de su compañía. Esto
provocó en los jóvenes un sentimiento
de odio y recelo, además de una
frustración inhibitoria en sus funciones
biológico-reproductivas que, en
términos del psicoanálisis, se llama
angustia o complejo de castración.
Efectivamente Freud sugiere
que el complejo de Edipo ([29]) explica
el nacimiento de la civilización. Los
machos expulsados finalmente se
reunieron y, juntos, se atrevieron a
enfrentar al jefe la horda dándole
muerte. Una vez muerto se lo comieron,
ocuparon su lugar. Quisieron, dice
Freud, identificarse con él, quisieron
“ser él” porque envidiaban su lugar de
privilegio. Esto es así por una
ambivalencia de los sentimientos. Le
temían y le odiaban, pero a la vez lo
respetaban y le amaban. Se superponen
sentimientos de admiración y de
desprecio.
Una vez muerto el padre, los
hijos son perseguidos por un sentimiento
de culpa. A esto se suma la
imposibilidad de que alguno de los
miembros de la comunidad de los
hermanos asuma con exclusividad el rol
del difunto padre. Temerosos de una
venganza, lo hicieron presente en sus
cavilaciones y sueños -animismo-. Los
hermanos, decidieron entonces venerar
al padre transformándolo en una deidad
-tótem-, respetando el mandato de la
exogamia como así también la
prohibición de la muerte entre los
hermanos. El tormento psíquico
provocado por el parricidio, se
convirtió en “tabú”, tanto del fratricidio
-siendo el canibalismo la peor de las
atrocidades-, como de la endogamia. El
padre muerto cobró más poder después
de muerto que mientras estaba vivo.
Los hermanos, le atribuyeron a
un animal o planta las cualidades del
padre y, a través de esto, veneraron al
padre muerto de manera ritual -magia y
omnipotencia de los pensamientos- para
evitar castigos y venganzas futuras.
Nace así la conciencia moral,
como forma de liberación de la culpa y
la civilización es producto de un estado
de neurosis generalizada en la
comunidad de los hermanos que permite
una oxigenación psicológica a través de
ritos para expurgarla. Sófocles, describe
a Edipo arrancándose los ojos al
enterarse que era a su padre a quien
había matado y a su madre a quien había
desposado.
El complejo de Edipo conecta
la civilización humana con la
constitución de la personalidad. Una
psiquis sana es el resultado de un
equilibrio de fuerzas entrecruzadas en
torno a este complejo y a la superación
de estas tensiones. No puede haber tabú
sobre aquello que en el fondo no
constituye un deseo. La ambivalencia de
los sentimientos hacia el padre, se
desplaza hacia el tabú que venera al
animal totémico. A nivel inconsciente, el
hombre desea el incesto -que no es la
mera relación cosanguínea sino la
libertad sexual en su máxima expresión,
esto es, sin restricciones ni ataduras- y
desea matar. Los tabúes originarios son
así coincidentes con los aportes que
desarrolla Freud por 1.920 en Más allá
del principio del placer, donde la
dicotomía entre principio de realidad y
principio del placer es reemplazada por
dos fuerzas pulsionales conocidas como
Eros -vida, amor- y Tánatos -muerte,
odio-.
La moral, la ética y todo
sistema religioso, son comparables a un
estado de neurosis colectiva que nace
por un imaginario culposo, que obliga a
los hombres a buscar la redención a
través de ritos y tabúes que superan
cualquier orden lógico-racional. Los
casos patológicos de neurosis obsesiva -
TOC ([30])- son la evidencia de que la
omnipotencia de los pensamientos puede
alcanzar límites inimaginables. Estos
enfermos no pueden superar la
persecución de sus propias ideas y se
autoimponen tabúes represivos con
desmesura.
Pulsión de muerte y pulsión de
amor, no tienen un origen paralelo sino
común. El deseo de dar muerte al padre
es fruto de un sentimiento de frustración
que surge a raíz de un impedimento
categórico a mantener una relación
incestuosa, donde radicaba
anteriormente el eros. Los dos tabúes
represivos, que dan origen al mundo
organizado y civilizado, son la
prohibición de matar, es decir, inhibir la
meta de la pulsión de muerte, y la
prohibición de toda forma de
endogamia, o sea, inhibir la meta de la
pulsión erótica. Los orígenes de la
civilización pueden explicarse desde un
“psicologismo” que pone de relieve la
necesidad de organización por medio de
restricciones a los instintos primitivos.
Estas restricciones, no inhiben
la libido sino que tan sólo la desvían.
Puede inhibirse la meta, la libido puede
estar coartada en sus fines, pero no
puede suprimirse la pulsión per se, lo
cual acarrea innumerables efectos
psíquicos. Las representaciones oníricas
son un ejemplo de estas desviaciones y
tienen por finalidad “realizar” lo que
anteriormente fue reprimido. La
represión de dichos tabúes, generan
efectos a largo plazo, no sólo en el
psiquismo individual, sino un malestar
en la cultura.
En Psicología de las masas y
análisis del yo (1.921), los conceptos
de sugestión e hipnosis propuestos por
Le Bon son presentados por Freud como
misteriosos, ya que requieren mayor
explicación. La descripción de la
conducta colectiva de Le Bon es
correcta en líneas generales pero, según
Freud, incompleta. La caracterización de
un sujeto que retrocede escalones en la
escala evolutiva, irracional, con pérdida
de la conciencia y su falta de
individualidad, no pueden estar
desconectados de la figura del líder.
El encantamiento del sujeto en
la masa es un enamoramiento de origen
erótico, es una pulsión libidinal. Esta
relación se da en un doble sentido
simultáneo entre los miembros de la
masa y el líder, de modo vertical, y de
los miembros de la masa entre sí, de
forma horizontal. Dice Freud:
“Libido es un término
perteneciente a la teoría de la
afectividad. Designamos con él la
energía considerada como magnitud
cuantitativa, aunque por ahora no
mensurable, de los instintos
relacionados con todo aquello
susceptible de ser comprendido bajo el
concepto de amor. El nódulo de lo que
nosotros denominamos amor se halla
constituido, naturalmente, por lo que en
general se designa con tal palabra y es
cantado por los poetas, esto es, por el
amor sexual, cuyo último fin es la
cópula sexual. Pero en cambio, no
separamos de tal concepto aquello que
participa del nombre de amor, o sea, de
una parte, el amor del individuo a sí
propio, y de otra, el amor paterno y el
filial, la amistad y el amor a la
humanidad en general, a objetos
concretos o a ideas abstractas. Nuestra
justificación está en el hecho de que la
investigación psicoanalítica nos ha
enseñado que todas estas tendencias
constituyen la expresión de los mismos
movimientos instintivos que impulsan a
los sexos a la unión sexual, pero que en
circunstancias distintas son desviados
de este fin sexual o detenidos en la
consecución del mismo, aunque
conservando de su esencia lo bastante
para mantener reconocible su identidad.
(Abnegación, tendencia a la
aproximación)”. ([31])
Esta teoría de la afectividad de
Freud, se completa con una teoría de la
identificación, ya que el lazo afectivo
más primitivo es ramificación de la
etapa oral -canibalismo de los
primitivos- en sentido de ingesta del
objeto, ocupar su lugar. Y el jefe de la
masa ocupa el lugar del padre, por lo
tanto la masa se torna una reedición de
la hora primordial. En sentido
horizontal, lo que hay entre los
miembros de una masa es una
proyección simpática -einfühlung-.
Relaciones eróticas de meta inhibida,
coartadas en sus fines, son las que
aglutinan a los miembros de la masa. El
tánatos o pulsión de muerte se expulsa
fuera de la masa, que es puro eros. La
pulsión de muerte se coloca en el
enemigo. De ahí la recurrencia del líder
carismático al reconocimiento o
invención del enemigo, del cual protege
a sus seguidores como jefe de horda. El
resultado: masas sugestionadas
absolutamente obedientes. Los
miembros de la masa colocan en el líder
las restricciones de la conciencia moral,
proyectando en él lo que en la niñez fue
introyectado a partir de la presencia
castradora de la autoridad paternal. Los
miembros de la masa se entregan sin
restricciones a una nueva autoridad
externa, prescindiendo de las
restricciones autoimpuestas, para así
convertirse en pura emocionalidad,
retornando a un estado infantil pre-
edípico.
Freud llega así a la síntesis más
perfecta para comprender la sugestión
de masas, explicando el fundamento
psicológico desde la etiología de la
neurosis propuesta por el psicoanálisis:
si podemos reemplazar la autoridad
paternal, podemos cambiar los cánones
morales de la sociedad. La premisa,
para la elite mundial en la segunda mitad
del siglo XX, será destruir la autoridad
del padre y reemplazarla por nuevos
líderes. La fractura generacional de la
década del 60, el hipismo, proliferación
de las drogas y la generación de ídolos
musicales con la cultura del rock, están
en estrecha sintonía con los postulados
psicoanalíticos para la comprensión de
los fenómenos de masa.
Tres son las características de
la postura freudiana de la afectividad
que configuran la masa psicológica: 1)
en primer lugar, una inmanencia
destructora de cualquier origen
metafísico de los vínculos afectivos
intersubjetivos; 2) en segundo lugar, una
antropología naturalista que reduce todo
móvil pulsional a instintos primitivos y
3) por último, una monocausalidad o
monoinstintividad del psiquismo
humano.
Los griegos, entendían el amor
de varias maneras, donde ágape suponía
el amor incondicional reflexivo, amor
que priorizaba el bienestar del ser
amado. Un amor apolíneo. Se ubica
figurativamente en la cabeza. Con
philos, se designaba al amor filial no
sexual, basado en las virtudes nobles
que integran una pertenencia, una
vocación, una causa. Se ubica
figurativamente en el pecho. Por último,
el eros de base dionisíaca, es el amor
egoísta vinculado al placer sexual. Es el
amor derivado de las necesidades
biológicas y fisiológicas reproductivas,
y tiene por finalidad la cópula sexual.
Este último es al que Freud subordina
toda la afectividad humana, y se aloja
principalmente en la genitalidad y las
zonas erógenas de los estadíos
anteriores del desarrollo psicosexual.
Los apetitos inferiores, los bajos
instintos, son los móviles celosos y
egoístas del amor, los cuales, frustrados
en sus fines inmediatos, desencadenan
los otros niveles afectivos que, para los
griegos en cambio, eran de naturaleza y
origen completamente distinto.
Para Freud, el eros es la única
fuente genuina y científica de las
relaciones vinculares, quedando los
otros tipos de lazos subordinados a
aquella. Freud destruye los niveles
superiores de afectividad a través de su
teoría de la libido. Por empezar,
considera que no hay una diferencia
cualitativa sino de grado, y considera
que hasta los sentimientos más sublimes,
más elevados, son ramificaciones
laberínticas, derivadas de formas
primitivas eróticas. Freud explica así, lo
“alto” por lo “bajo”.
Si bien Freud muere en el año
1.939, año en que estallaba la Segunda
Guerra, sus fundamentos se convirtieron
en la base de una ingeniería social que
se aplicaría terminado el conflicto
bélico. Esta ingeniería tuvo su
desarrollo en la clínica Tavistock, la
cual se convirtió en Instituto Tavistock
for Human Relations en 1.947.
El Instituto Tavistock tenía la
fórmula para el control de masas y había
logrado establecer las redes de acción
más adecuadas. Comenzando por la
propia Universidad de Sussex, su red
de influencia y acción conjunta cruza el
Atlántico, operando en EEUU a través
del Instituto de Investigación de
Stanford, el Instituto Tecnológico de
Massachusets -MIT-, el Instituto
Hudson, la Fundación Heritage, el
Centro de Estudios Internacionales y
Estratégicos de Georgetown, la
Corporación Rand -think tank de las
Fuerzas Armadas norteamericanas-, la
Corporación Mitre -que gestiona el
Fondo Federal de Investigación y
Centros de Desarrollo para apoyar al
Departamento de Defensa- y la
Administración Federal de Aviación -
FAA-. Toda esta red, estaba fuertemente
prohijada por el Instituto Carnegie
para las ciencias, con apoyo financiero
de la Fundación Rockefeller y la
Fundación Ford.
A partir de 1.932, como
director del Tavistock, aparece la figura
emblemática de un alemán, Kurt Lewin
(1.890-1.947), que se encargaría de
llevar adelante la teoría de los grupos y
fue el más grande especialista en
influencia social. Formó parte de la
Escuela de Berlín junto a Max
Wertheimer (1.880-1.943), Wolfgang
Köhler (1.887-1.967) y Kurt Koffka
(1.886-1.941), exponentes de la teoría
psicológica cognitiva de la Gestalt. La
escuela de Berlín fue fundada por Carl
Stumpf (1.848-1.936) discípulo de
Franz Brentano (1.838-1.917), gran
filósofo, psicólogo y sacerdote católico
alemán que sostenía una psicología del
acto, pensamiento que influyó de manera
muy marcada en el existencialismo y la
psicología cognitiva.
Lewin, creador de la dinámica
de grupos fuertemente influenciada por
leyes gestálticas tales como la
compleción, la totalidad, la estructura y
la pregnancia, comprendió que era más
fácil introducir cambios en un grupo y
que éste, a su vez, se encargue de
introducirlos en el individuo, que
pretender generar cambios directamente
en una conciencia individual. Lewin fue
el creador de lo que se llaman
operaciones de baja intensidad y,
utilizando técnicas sociométricas que
permitían detectar afinidades y
antipatías dentro de los grupos, proveyó
los conocimientos para lograr desarmar
grupos y crear otros, como si se tratara
de procesos espontáneos. John Rawling
Rees (1.890-1.969), director y uno de
los fundadores del Tavistock, fue el
encargado incorporar los dispositivos
grupales para la puesta en marcha de
proyectos de ingeniería social de
dominación a nivel masivo.
Como ya se anticipó, tras la
muerte de Lewin en 1.947, se inauguró
la segunda fase con financiación directa
desde las arcas Rockefeller. Bajo el
nombre de Tavistock Institute for
human relations, comienza a funcionar
de manera conjunta con la Office of
Strategic Service -OSS-, la que más
tarde se convertiría en la Agencia
Central de Inteligencia -CIA-. En esta
nueva etapa, el Tavistock dejó de ser un
centro de investigación. Su nueva misión
se concentró en lograr la conversión del
sujeto, es decir, la instauración de un
nuevo hombre reducido a sus
relaciones materiales de consumo y
liberado de las represiones que la
sociedad ha puesto sobre sus instintos
básicos. Este “cocktail”
pretendidamente emancipatorio -pero
en su esencia deshumanizante y
opresivo-, se convirtió en la herramienta
final de la guerra invisible, de la guerra
psicológica.
La dietilamina, o ácido
lisérgico -LSD- es una droga de alto
poder psicodélico. Como agente
psicoactivo, repercute a nivel de la
percepción y la cognición. Fue
inventada en 1.943 por Albert Hofmann
(1.906-2.008) trabajando para
laboratorios suizos, propiedad de la ya
mencionada familia Warburg. La
proliferación de estos psicofármacos,
junto con la instalación de nuevos
líderes –cultura del rock-, sumados a la
promoción de una liberación sexual,
permitieron un quiebre cultural de
escalas planetarias, fracturando un
prototipo de familia occidental
burguesa. Esto es la revolución cultural.
Así, el marxismo aplicado a la
superestructura cultural, de vertiente
gramsciana, y la concepción
antropológica de procedencia
psicoanalítica, podrían sentar las bases
de una ingeniería social que permitiera
una aparente discursividad liberadora y
revolucionaria, pero que en la praxis,
tendría como efecto el aborregamiento
social, el amesetamiento de la
conciencia y la esclavitud distractora de
base sugestiva. En resumen, lo que ha de
llamarse un falso discurso anti-sistema,
se nutrió del marxismo y el
psicoanálisis, cuyos conceptos
antropológicos fueron el producto del
sistema contra el que pretendían
erigirse.
En este nuevo objetivo, el lugar
central estuvo ocupado por un grupo de
intelectuales que, con apoyo de la
Sociedad Fabiana inglesa, el partido
laborista británico y el instituto
Tavistock, conformó la mal llamada
Escuela de Frankfurt. Esta escuela,
también llamada Teoría Crítica, operó
en torno a la creación, en 1.923, del
Instituto para la Investigación Social
de la Universidad de Frankfurt, aunque
la mayor parte de sus postulados se
desarrollaron fuera de Frankfurt y fuera
de Alemania. Esta institución, puso en
práctica, como se verá en los siguientes
capítulos, la guerra psicológica y la
ingeniería para la instauración del
marxismo cultural.
CONCLUSIONES DE LA
PRIMERA PARTE
El nacimiento de las ciencias sociales,
no sólo debe ser entendido como el
resultado de un debate epistemológico
que implicó la escisión de un conjunto
de saberes que, de manera subrepticia o
manifiesta, se desprendió de la filosofía.
Debe también comprenderse como
respuesta a la necesidad de entender la
complejidad de los cambios socio-
culturales de occidente, ocurridos a raíz
de las transformaciones de la revolución
industrial.
Pero esta respuesta lejos de ser,
como se la presentó, objetiva e
imparcial estuvo bajo la esfera de
intereses corporativos y sinárquicos que
querían evitar a toda costa el retorno a
lo religioso y justificar, por todos los
medios, lo que empezaba a verse como
un rotundo fracaso, a saber: el proyecto
moderno con base en el capitalismo.
El marxismo jugó la suerte de
enemigo del capitalismo.
Llamativamente, jamás renunció a sus
postulados materialistas e inmanentes ni
se plantó contra la “alta finanza". Fue en
cambio un instrumento que, habiéndose
pensado en la teoría para las sociedades
de capitalismo avanzado, se aplicó
como herramienta desestabilizadora de
sociedades monárquicas de composición
feudal. En la actualidad, el marxismo se
mantiene residualmente en vigencia por
medio de discursividades funcionales
que deambulan en la superestructura
cultural-ideológica, mientras que en la
estructura económica parece no tener
participación alguna. La revolución
cultural quedó estancada en su fase
destructora, poniendo en cada una de sus
monsergas discursivas, el guiño a la
“izquierda” para luego, en cada una de
sus acciones, doblar a la “derecha”.
En el contexto de las ciencias
sociales, la psicología social fue el nexo
entre el estudio de la sociedad y la
conducta humana. Particularmente, el
comportamiento colectivo y el individuo
bajo la presión coercitiva de la
estructura social, fueron los principales
temas de estudio.
Las principales fuentes de
reflexión sobre dichas problemáticas se
encuentran en Inglaterra y Francia. Las
leyes fundamentales de la psicología
social, han sido corroboradas con
experimentos de base científica, pero en
todos los casos han recaído en
reduccionismos y simplificaciones:
supremacismo biológico, supremacismo
sociológico, pansexualismo. Todas las
soluciones constituyeron un anatema
contra el cristianismo y su concepción
del hombre.
Los estudios en psicología social
han encontrado al hombre reducido a la
materia, a relaciones causales de base
psico-biológicas y, la mayoría de las
veces, han cosificado al objeto
estudiado. Este rasgo deletéreo no es
casual. Fue la estrategia, la tauromaquia
de una cáfila de filibusteros poderosos
que, de manera mostrenca e
ignominiosa, buscaron inicuamente
distorsionar y resignificar la noción de
hombre.
Los fementidos postulados
pseudocientíficos de una caterva de
obsecuentes genuflexos -hoy ponderados
como intelectuales-, han partido de
preconcepciones antropológicas
especulativas, que van desde el
evolucionismo hasta el positivismo,
destruyendo cualquier rasgo de
espiritualidad. Aún después de las
guerras mundiales, se siguió
profundizando un modelo de
investigación ficto en igual dirección,
redoblando la apuesta y profundizando
los estudios en psicología de masas y
cambio cultural, que sirvieron para que
redes corporativas y think tanks lleven
adelante numerosos trabajos de
ingeniería social que signaron la
segunda mitad del siglo XX.
Los claustros universitarios y los
grandes centros académicos, siguen
enseñando este batiburrillo de teorías,
como la base científica de la psicología
social y la comunicación de masas. Pero
la problemática de la sociedad de masas
y la conducta colectiva, ya sea abordada
desde perspectivas que ponen el acento
en la dimensión social como en la
dimensión biológica, parecen encontrar
explicación en tales reduccionismos.
Reduccionismos que siguen teniendo un
lugar de privilegio a la hora de formar
hombres de ciencia, con el fin de que las
voces autorizadas, muchas veces
matriculadas por cuerpos colegiados
para el pertinente ejercicio, tengan como
base formativa un rango sesgado y una
cosmovisión limitada del hombre y la
sociedad, absolutamente funcionales a
intereses que van mucho más allá del
saber y la ciencia. El golpe de falcastro
que logrará, sin cortapisas, hacer
periclitar tan nefando proyecto, es la
toma de conciencia de esta guerra
invisible.
SEGUNDA PARTE
PABLO J. DAVOLI
ANTONIO GRAMSCI:
LA REVOLUCIÓN CULTURAL
I) NOTICIA BIOGRÁFICA:
Antonio Gramsci (1.891-1.937) nació
en el seno de una familia burguesa, en el
pueblo de Ales -ubicado en la isla de
Cerdeña-, el 22 de Enero de 1.891. Su
padre, Francisco Gramsci, se
desempeñaba como gerente del registro
de la propiedad de dicha localidad.
En 1.898, este último fue
acusado de falsificación y desfalco.
Aparentemente, la denuncia carecía de
fundamentos genuinos. La misma habría
sido promovida por espurios motivos
políticos. Sin embargo, como
consecuencia de ella, Francisco fue
condenado a cinco años de cárcel,
quedando su familia rayana en la
miseria. Como consecuencia de tan
dramática situación, el pequeño Antonio
(con sólo once años de edad) se vio
obligado a dejar sus estudios escolares
para trabajar como oficinista. Recién
retornaría a la escuela con catorce años,
una vez liberado su progenitor.
A los diecisiete años, Antonio fue
enviado a Cagliari, la capital de la isla,
para culminar allí sus estudios
secundarios. Según parece, fue entonces
cuando comenzó a nutrirse
intelectualmente de fuentes socialistas y,
más específicamente, comunistas.
Paralelamente, comenzó a interesarse en
los problemas políticos de Cerdeña y,
más genéricamente, de Italia.
La comunidad pre-industrial de
la isla estaba atravesada por graves
injusticias sociales: sus campesinos y
obreros padecían todo tipo de
privaciones. Al mismo tiempo, el país,
recientemente unificado, se encontraba
lidiando -sin éxito- con el
enfrentamiento producido entre el
Mezzogiorno -subdesarrollado y pobre-
y las grandes ciudades del Norte
italiano, como Turín y Milán -
desarrolladas y ricas-. Problema, éste,
que se encontraba “aderezado” por las
diferencias de orden étnico que, pese a
no ser demasiado profundas, aún hoy
pueden advertirse entre el Sur y el Norte
de la península itálica. ([32])
Gracias a una beca de la
Fondazione Carlo Alberto, obtenida en
1.911, el joven Antonio pudo ingresar en
la Facultad de Letras de la Universidad
de Turín. Carrera, ésta, que abandonaría
en 1.915, seguramente condicionado por
los serios problemas de salud y
económicos que le aquejaron durante
aquellos años. Entretanto, en 1.913, se
afilió en el Partido Socialista de Turín,
ciudad -ésta- que -a la sazón- constituía
el “corazón” del proletariado italiano.
En 1.917 se hizo cargo de la dirección
de Il Grido del Popolo; pasando, en
1.919, a desempeñarse como secretario
de redacción de una nueva publicación:
L’Ordine Nuovo.
En esta etapa de su juventud,
Gramsci abandonó definitivamente sus
iniciales simpatías por el nacionalismo
independentista sardo, para adoptar el
internacionalismo del socialismo
marxista. Su fuerte vocación
universalista le llevaría -más tarde- a
apoyar a Lev Davídovich Bronstein, más
conocido como León Trotsky, en contra
de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili,
más conocido como José Stalin.
Apenas iniciada la década de
1.920, Gramsci se pasó al flamante
Partido Comunista italiano, llegando
rápidamente a participar de su comité
central. La nueva organización política
había sido fundada el 21 de Enero de
1.921 en Livorno, por los elementos más
revolucionarios del Partido Socialista,
quienes se habían retirado del mismo
porque se oponían a la estrategia
reformista impuesta por los sectores más
moderados.
En 1.922, Gramsci fue elegido
como representante del Partido
Comunista italiano en el tercer congreso
del Komitern. En Moscú conocería a
varios de los máximos líderes de la
Revolución Bolchevique y los primeros
tiempos de la Unión de las Repúblicas
Socialistas Soviéticas: Vladímir Ilich
Uliánov -Lenín-, Lev Davídovich
Bronstein (Trotsky), Iósif
Vissariónovich Dzhugashvili -Stalin-,
Ovséi-Gershen Aarónovich Apfelbaum -
Zinóviev-, Lev Borísovich Rosenfeld -
Kamenev-, Nicolái Ivánovich Bujarin,
etc. También conoció a quien sería su
mujer y la madre de sus hijos, Julia
Schut.
Habiendo sido seleccionado
para integrar el comité ejecutivo de la
Internacional, Gramsci viajó a Viena a
fines de 1.923. Sin embargo, en 1.924
fue elegido diputado. Circunstancia,
ésta, que le haría regresar a Roma en
Mayo de dicho año.
El escenario político que Europa
presentaba en aquella época, era
sumamente complicado para el
movimiento comunista internacional. Ya
a principios de 1.919, en Alemania, el
Levantamiento Espartaquista, dirigido
por Karl Liebknecht y Rose Luxemburg,
había sido aplastado. Posteriormente,
las tentativas revolucionarias que
convulsionaron a Polonia y Hungría,
concluyeron en estrepitoso fracaso. En
Italia, el Partido Nacional Fascista,
dirigido por Benito Mussolini, se había
convertido en la facción política más
fuerte del país. En Octubre de 1.922,
tuvo lugar la multitudinaria Marcia su
Roma -Marcha sobre Roma-. Su
impacto político fue tan fuerte que el
Rey Víctor Manuel III pidió a Mussolini
que se hiciera cargo del Gobierno;
asumiendo, este último, como Primer
Ministro y constituyendo un nuevo
gabinete.
En Noviembre de 1.923, en
Alemania, se produjo el famoso
“Putsch” de Munich -o “Putsch” de la
cervecería- del Partido Nacional
Socialista de los Trabajadores
Alemanes -N.S.D.A.P.-, liderado por
Adolf Hitler. La asonada no tuvo éxito;
fue neutralizada y sus “capitanes”,
incluyendo al futuro Führer,
encarcelados. Sin embargo, a partir de
tales episodios, el Movimiento
Nacional-Socialista ascendería
vertiginosamente, hasta lograr la
consagración democrática de Hitler
como Canciller de Alemania, en 1.933.
Paralelamente, en Francia, Acción
Francesa, importante movimiento
político de corte nacionalista y
monárquico, experimentaba un notable
desarrollo. Por su parte, en 1.927, el
joven rumano Corneliu Zelea Codreanu
fundó la Legión del Arcángel San
Miguel. Agrupación, ésta, que más tarde
se convertiría en la emblemática
Guardia de Hierro -1.930-.
En suma, por aquellos años, una
gigantesca “marea” política se expandía
por toda Europa -salvo en Rusia, que se
encontraba cruentamente sojuzgada por
los bolcheviques-. Ciertamente, el
aludido tsunami era relativamente
difuso y no carecía de contradicciones
internas; pero no menos cierto es que se
encontraba claramente encausado
claramente dentro del nacionalismo y el
tradicionalismo. Muchas veces,
revelaba un profundo “espíritu” de
cambio; en gran medida, se manifestaba
anti-moderno; y, en todos los casos, se
declaraba abiertamente enemigo tanto
del demo-liberalismo capitalista -
derecha- como del socialismo
materialista e internacionalista -
izquierda-, muy especialmente, del
comunismo -de cuño marxista-.
Arrolladora fue la fuerza
adquirida por esta colosal “ola”, a lo
largo de las décadas de 1.920 y 1.930.
De hecho, durante los ‘30, comenzó a
incidir políticamente más allá de
Europa; por ejemplo, en
Hispanoamérica. Sólo por la victoria
aliada -costosamente obtenida por el
connubio derecha-izquierda en la
Segunda Guerra Mundial- y la fanática
cacería de brujas desatada con
posterioridad a dicha conflagración, fue
posible reducir esta impresionante
“marea” de nacionalismos
revolucionarios y socialismos
nacionales. Pero tal desenlace ocurriría
recién en 1.945. Gramsci no llegaría a
verlo...
A raíz de las graves convulsiones
políticas que se desencadenaron por el
asesinato del diputado socialista
Giacomo Matteotti, Gramsci fue
detenido el 8 de Noviembre de 1.926.
En 1.928, fue condenado a veinte años
de prisión. Posteriormente, le fue
permitido leer y escribir. Autorización,
ésta, gracias a la cual pudo redactar sus
famosos Cuadernos. En 1.932, la pena
fue reducida a doce años.
Durante los años del
encarcelamiento, su estado de salud,
siempre frágil, experimentó serias
dificultades. A principios de los años
‘30, Gramsci sufrió un proceso
tuberculoso, siendo varias las clínicas
en las que debió ser internado. En Abril
de 1.937, sería liberado; la noticia la
encontraría adentro de un nosocomio. A
los pocos días, fallecería a causa de una
hemorragia cerebral.
II) LA HISTORIA SEGÚN
GRAMSCI:
Si bien marxista -y, por lo tanto,
materialista y ateo-, Gramsci logró
elucubrar una concepción relativamente
profunda del devenir histórico.
Concepción, ésta, dotada de algunas
nociones y connotaciones típicas de la
hermenéutica teológica del aludido
proceso. En efecto, la del italiano es una
visión de conjunto, de tipo integral. En
ella se destacan ciertos principios y
factores a los cuales se asignan la
función de articular los acontecimientos
históricos. Dichos elementos constituyen
la clave de la dinámica histórica; es
decir, los determinantes de la “lógica”
de su movimiento.
A lo dicho recién debemos adunar
que, en el pensamiento marxista, la
referencia al futuro advenimiento de la
sociedad comunista está formulada a
modo de predicción de cumplimiento
inexorable y con un muy peculiar
significado esjatológico. Ello así, toda
vez que dicha sociedad es presentada
como “puerto de destino” de la historia
humana, es decir, como “final” de su
dinámica -una dinámica que los
marxistas no conciben sino conflictiva:
la lucha de clases es su “motor”-.
Este “puerto de destino”, al
mismo tiempo, es visto como una suerte
de “paraíso terrenal”. Ello así,
precisamente, por la -supuesta-
finalización de las contradicciones que -
según los marxistas- habían dado lugar
al desenvolvimiento histórico.
En el mismo sentido hay que
señalar que, para Gramsci, el marxismo
constituía el “fruto maduro” de la
Modernidad, es decir, el producto
ideológico-doctrinario -a la vez que
agente del cambio fáctico- más acabado
del proceso cultural moderno. Hasta
llegar a la filosofía de la praxis, la gran
revolución moderna había avanzado a lo
largo de los últimos cinco siglos,
atravesando tres “momentos”
preparatorios o “escalones” evolutivos.
Estas tres etapas sucesivas habían sido:
1. El Renacimiento.
2. La Reforma Protestante. ([33])
3. La Revolución Francesa -de
1.789-.
De aquellas lluvias, estos
lodos... Así las cosas, podemos decir
sumariamente que la génesis del
marxismo tuvo lugar en el Renacimiento.
Fue este amplio y complejo movimiento
cultural el que corrió el “eje”
existencial de Occidente, rompiendo con
su tradicional Teocentrismo y
reemplazándolo con un torpe y grosero
antropocentrismo, presentado de
manera “edulcorada” como humanismo.
De allí que los tiránicos regímenes
comunistas del siglo XX no trepidarían
en declararse fervorosamente
humanistas, al mismo tiempo que
perpetraban los genocidios más
cuantiosos y feroces de la historia
humana. ([34]/[35])
En el marco de la aguda
genealogía por él esbozada, Gramsci
desatacaba los tres “progenitores” que
adjudicaba al marxismo. A saber:
1. El Idealismo Alemán -aporte
ideológico-.
2. La literatura y los episodios
revolucionarios de la Francia de fines
del siglo XVIII -aporte político-.
3. El desarrollo del capitalismo
liberal e industrial inglés -aporte
económico-. ([36])
De acuerdo con Gramsci, el
común denominador de estos tres
factores, estaba dado por el
inmanentismo. Él constituía la síntesis
de la filosofía alemana moderna, la
política francesa moderna y la economía
inglesa moderna. Los alemanes habían
aportado los fundamentos ideológicos
del mismo -su forma especulativa-; en
tanto que los franceses y los ingleses se
habían ocupado de estamparlo en los
hechos concretos de la vida social,
estableciéndolo como estilo de vida -
esto es, la forma histórica o fáctica de
la inmanencia-.
Como es sabido, inmanencia
proviene de in-manere, o sea,
permanecer en. La inmanencia es lo
contrario de la trascendencia. El hombre
inmanente es aquél que permanece en
este mundo; que acota sus miras e
intereses a la estrecha frontera de su
fugaz existencia terrenal; que se
encuentra atado a la materia y atrapado
en el tiempo; que desconoce el plano
sobrenatural... En suma, el hombre
inmanente es aquél que carece del muy
humano sentido de la trascendencia, que
orienta naturalmente al hombre hacia lo
sobrenatural. ([37]) El homo
oeconomicus del liberalismo capitalista
burgués constituye una expresión muy
elocuente del hombre inmanente. Más
adelante, volveremos sobre la
inmanencia en el pensamiento de
Gramsci.
En los años ‘70, el
Estructuralismo de Louis Althusser -
luego, en los años ‘80, desaparecido-
desplazó a un segundo plano al
pensamiento de Gramsci, por su
historicismo. Un historicismo que, más
allá de su sentido ateo, materialista y
marxista, registraba algunas influencias
de Vico, Croce y Gentile. No olvidemos
que, más allá de su fervorosa adhesión
al comunismo, Gramsci era
ineludiblemente italiano...
Sin embargo, preciso es decir que,
parte de la renovación teórica que el
pensamiento de Althusser representó
para la ideología marxista, provino de
su crítica al carácter simplista de los
conceptos de estructura y
superestructura. En pocas palabras, el
filósofo francés negaba que todos los
elementos de la superestructura -entre
ellos, la religión, la cultura, el arte, el
Estado y el derecho- constituyeran
meros reflejos de la estructura, es
decir, de la organización de los medios
de la producción económica, como
pretendía el marxismo primitivo. Tal
como veremos en el siguiente apartado,
Gramsci -al postular la necesidad
estratégica de una revolución cultural-
ya había puesto en crisis dicha
concepción de la ortodoxia marxista.
Claramente, el marxismo europeo-
occidental poseía un nivel de
complejidad muy superior al rango
intelectual del marxismo ruso.
III) LA REVOLUCIÓN Y SU
SENTIDO ÚLTIMO, SEGÚN
GRAMSCI:
Gramsci es considerado el padre de la
revolución cultural de inspiración
marxista. Luego de su estadía en Rusia,
durante los primeros años del régimen
bolchevique, el pensador italiano
advirtió que la peculiar cultura de aquel
país era mucho más flexible, “floja” y
“fluida” que las culturas puramente
occidentales. Paralelamente, señalaba
que, en Rusia, la súper-estructura
meramente social era insignificante al
lado de la súper-estructura estatal o
política, es decir, del aparato
gubernamental. ([38])
A la luz de tales contrastes,
Gramsci concluyó que, en Occidente, la
revolución comunista debía comenzar en
el plano cultural y no en el terreno
político, como, de hecho, había
sucedido en Rusia. En otros términos: en
el contexto occidental, no se trataba de
apropiarse del Estado (en rigor, el
complejo orgánico gubernativo) para
dominar la sociedad, sino de
conquistar la sociedad para apropiarse
del Estado. Consecuentemente, había
que conquistar ideológicamente a los
intelectuales, sobre todo a través de la
escuela, que ha sustituido a la Iglesia...
La Universidad, la magistratura, el
arte, debían marxistizarse. ([39])
La novedosa postulación
metodológica priorizaba la realización
de la revolución cultural como paso
previo e indispensable para la
revolución política que instalaría la
dictadura del proletariado para la
remoción de la estructura capitalista de
la sociedad burguesa. Desde luego, el
planteo estratégico gramsciano
contradice -parcial pero profundamente-
la dogmática marxista. Por lo pronto,
colisiona con el “universalismo” del
pensamiento de Marx, según el cual los
particulares procesos históricos que
conducen a la “profetizada” revolución
del proletariado poseen idéntica
estructura en todos lados. Pero también
choca con el burdo economicismo
marxista, que asigna un carácter
puramente superestructural -y, por
tanto, accesorio, dependiente y “servil”-
a todas las manifestaciones culturales -
es decir, las muy diversas expresiones
culturales no-económicas-.
No obstante ello, Gramsci sostuvo
su tesis metodológica. El italiano era un
agudo observador de la realidad de los
hechos concretos. Su tesitura intelectual
era más “abierta”, menos “ideologista”
y -por tanto- menos dogmática que la
asumida por mayoría de los teóricos de
la revolución comunista -Marx, Engels,
Lenín, Trotsky, etc.-. Además, en el rico
bagaje filosófico que poseía Gramsci,
éste podía encontrar sólidas
argumentaciones teóricas en su favor.
Conocedor del pensamiento aristotélico,
no escapaba al italiano la fundamental
importancia política que el gran filósofo
estagirita había asignado a la educación.
Paralelamente, de Georg Hegel podía
tomar su noción acerca de la especial
capacidad de las ideas para moldear los
hechos.
Ahora bien, Gramsci no se limitó
al diseño de un itinerario revolucionario
diferente del pergeñado por Marx y
Lenin. Tal como ya hemos indicado ut
supra, para el sardo, el núcleo central
de la filosofía de la praxis residía en la
noción de inmanencia. De acuerdo con
esta posición, el enemigo principal del
movimiento comunista, no es ninguna
clase dominante -ni siquiera la burguesa
capitalista-, sino el sentido de
trascendencia de la generalidad de los
hombres. ([40]) Por eso, en opinión de
Gramsci, el cometido más importante de
un marxista, no consistía en la toma -
revolucionaria- del poder político del
Estado para la instalación de la
dictadura del proletariado, sino en la
alteración -también revolucionaria- de
la Imago mundi, el ethos y el modus
vivendi de la gente.
Esta re-jerarquización de los
objetivos, también avalaba la tesis de la
revolución cultural como prioridad.
Una prioridad que, a la luz de estas
aserciones, dejaba de ser puramente
estratégica para adquirir carácter
político, propiamente dicho. Dicho de
otra manera: la revolución cultural ya
no era preferible simplemente porque
generaba las condiciones propicias para
la revolución política. Sino -además y
sobre todo- porque aseguraba el
cumplimiento de los fines últimos que
Gramsci asignaba al marxismo: no la
lucha de clases ni la sociedad
comunista, sino la “inmanentización”
total de los hombres, la
“mundanización” completa de los
mismos. ([41])
Desde esta perspectiva, el
idealismo de Hegel cobraba singular
importancia. No sólo porque de él
provenía la concepción dialéctica del
movimiento, que Marx había tomado
para aplicar a su materialismo de
raigambre “feuerbachiana”. Sino
también porque había sido Hegel quien
había postulado la “inmanentización”
absoluta del sentido del cosmos y la
vida -la famosa idea hegeliana se
encuentra “atrapada” en el espacio y el
tiempo; no es trascendente-. ([42])
IV) SOCIEDAD HEGEMÓNICA Y
SOCIEDAD DOMINANTE:
De acuerdo con Gramsci, el fenómeno
de la dominación presenta dos aspectos,
cristalizados dentro de cada escenario
histórico en dos sociedades: la
hegemónica y la dominante. La primera
está constituida por aquellos factores
privados que determinaban cómo pensar
y cómo hablar. En tanto que la segunda
está integrada por los órganos públicos
encargados de la coacción social, los
cuales imponen la regulación de la
actuación humana y las relaciones
derivadas de la misma. Así las cosas:
- Sociedad hegemónica:
- Compuesta por las iglesias, los
medios masivos de la comunicación
social, los periodistas, las escuelas, las
universidades, los centros de estudio e
investigación, las editoriales, etc.
- Opera en el ámbito de la
sociedad civil.
- Sociedad dominante:
- Compuesta por los legisladores,
los tribunales judiciales, las fuerzas
policiales, las fuerzas militares, etc.
- Opera en el ámbito de la
sociedad política.
Claramente, esta interesante
distinción se corresponde con el
“escenario” socio-político moderno,
instaurado por la burguesía en base a las
consignas del liberalismo capitalista. Es
por ello que sus categorías conceptuales
han sido adoptadas más allá del
pensamiento estrictamente marxista e,
incluso, “gramsciano”. Así, verbigracia,
hoy en día, es muy común escuchar a
autores liberales e, incluso,
conservadores -o sea, liberales de
derecha- hablar con total familiaridad
de sociedad civil en oposición al Estado
y, más específicamente, el Gobierno -es
decir, la sociedad política-.
Desde luego, Gramsci señalaba
que la sociedad hegemónica era más
importante que la sociedad dominante.
Por ello, la actividad revolucionaria
debía focalizarse en aquélla; ya que el
cambio de la primera provocaba la
mutación de la segunda. Observación,
ésta, acertadísima, sin lugar a dudas: la
estructura estatal, el ordenamiento
jurídico y la actividad gubernamental
sólo encuentran fundamento sólido en la
cultura de la comunidad a la que
pertenecen; cultura, ésta, de la cual
constituyen floraciones especiales -en
situaciones normales, claro está-. Desde
luego, esta natural correspondencia
puede observarse en cualquier momento
histórico -no sólo en el contexto de las
sociedades burguesas y los Estados
liberales-.
Tal como hemos adelantado ut
supra, hace ya más de dos mil años,
Aristóteles enseñaba la íntima relación
existente entre la cultura, la política y el
derecho; señalando el destacadísimo
valor político-estratégico de la
educación. Gramsci era un hombre
dotado de una visión aguda, seguramente
propiciada por su formación
parcialmente clásica. Ella le permitió
realizar este tipo de geniales
observaciones, por encima de las
mezquinas y deformantes anteojeras
ideológicas del economicismo marxista.
Sin embargo, el revolucionario
sardo nunca pudo emanciparse
completamente de aquel yugo mental. A
pesar de todo, Gramsci seguía siendo
fervorosamente comunista. Es por ello
que, a partir de las realistas
observaciones sociológicas que logró
efectuar, en vez de profundizar en la
crítica del marxismo que las mismas
implicaban, redefinió sus objetivos
revolucionarios y diseñó una nueva
estrategia para su consecución.
V) CARACTERÍSTICAS
PRINCIPALES Y PASOS
FUNDAMENTALES DE LA
REVOLUCIÓN CULTURAL:
La estrategia gramsciana para la
revolución cultural presenta cuatro
características principales. A saber:
1. LENTITUD: se trata de una
estrategia de largo plazo y avance lento.
2. COMPLEJIDAD: se trata de
una estrategia compuesta de dos grandes
etapas o “momentos”, con diversas
maniobras tácticas.
3. GRADUALIDAD: se trata de
una estrategia de ejecución paulatina,
consistente en el asalto consecutivo, ya
no de palacios y edificios públicos, sino
de instituciones culturales -las
casamatas de la cultura, según la
elocuente expresión de Gramsci,
inspirada por la experiencia militar-.
Estudiando el arte de la guerra,
Gramsci distinguió tres clases de
tácticas: de maniobras, de posiciones y
de trincheras. Las primeras consisten en
el choque frontal de las fuerzas en
pugna, con la intención de abatir
rápidamente al enemigo. Las segundas
apuntan a desmoralizar al adversario,
provocándole un desgaste paulatino que
lo obligue a ceder terrenos hasta su total
desmoronamiento. Y las terceras son
tácticas defensivas, destinadas a resistir
los embates de las fuerzas agresoras.
Exitosamente, Lenin había
aplicado tácticas de maniobras en la
Revolución Bolchevique (1.917). Pero
Gramsci sostenía que semejante
proceder sería infructuoso en el contexto
de la Europa occidental; habida cuenta
de la solidez de la súper-estructura de
la sociedad civil de sus pueblos. Súper-
estructura, ésta, a la que veía como un
enorme y eficiente sistema de
trincheras, una robusta cadena de
fortificaciones y casamatas, capaz de
dar fuerte apoyo al Estado -es decir, a la
trinchera específicamente política de la
súper-estructura-.
En la Europa occidental, la
súper-estructura de la sociedad civil
estaba integrada por diversos cuadros
sociales, capaces de resistir e, incluso,
de reorganizarse ante los embates
bélicos (guerras, sediciones y
revoluciones armadas) y económicos
(crisis económicas).
Es por todo ello que nuestro
autor sugería aplicar tácticas de
posiciones, orientadas, ante todo, a la
ocupación paulatina de las trincheras de
la sociedad civil.
4. SUTILIDAD: se trata de una
estrategia programada para ser
desplegada de manera imperceptible;
vale decir, escondiendo la
concatenación de las diversas maniobras
y ocultando el objetivo final de las
mismas.
Asimismo, el proceso en cuestión
consta de dos pasos estratégicos bien
diferenciados. Veamos:
1. PRIMER MOMENTO:
constituye una etapa destructiva,
dedicada al desmontaje -pieza por
pieza- de la cosmovisión existente en la
sociedad atacada por los
revolucionarios.
Es la fase de la corrosión de la
idiosincrasia dominante en un
determinado contexto social. Su
cometido básico consiste en
cortocircuitar el sentido común allí
imperante -menester es aclarar aquí que
Gramsci no utilizaba la expresión
sentido común en su significado
tradicional, sino aludiendo al común
sentir de un determinado conjunto
humano-. ([43])
Siguiendo a nuestro autor,
encontramos un buen ejemplo de esta
etapa primigenia, en el decisivo rol
preparatorio desempeñado por la
Ilustración en relación a la Revolución
Francesa. En efecto, según el sardo, las
ideas de los ilustrados -Montesquieu,
Voltaire, D’Alembert, Diderot, etc.-
desplegaron una revolución magnífica
merced a la cual se formó por toda
Europa como una conciencia unitaria,
una internacional espiritual burguesa,
sensible en cada una de sus partes a
los dolores y las desgracias comunes, y
que fue la mejor preparación de la
rebelión sangrienta ocurrida luego en
Francia. ([44])
2. SEGUNDO MOMENTO:
constituye una etapa constructiva. Está
dedicado a la implantación de una nueva
cosmovisión -absolutamente inmanente-
y la consecuente instalación del
respectivo sentido común. Vale decir
que el cometido de esta segunda etapa
consiste en el montaje de una nueva
mentalidad e idiosincrasia, exclusiva y
excluyentemente terrenal, en donde ya no
haya lugar para el -en nuestra opinión,
muy humano- sentido de trascendencia.
Cuatro son los aspectos más
salientes de esta segunda fase del
quehacer revolucionario. A saber: la
sacralización de la democracia; la
eliminación de la “hegemonía” del
Catolicismo; una nueva
“inteliguentsia”, la “neo-parla” y el
“pensamiento único”; y la revelación
de la dialéctica.
Analicemos, uno a uno, estos
cuatro aspectos...
1. LA SACRALIZACIÓN DE
LA DEMOCRACIA:
Para Gramsci, la nueva forma
mentis no debía ser únicamente
racional. Por el contrario, debía ser
alimentada por una nueva fe, depositada
en la revolución. Este era -para el
sardo- el componente místico de la
nueva cosmovisión.
Esta es una muestra más de la
agudeza teórica y el perspicaz sentido
práctico de Gramsci. Cualidades
intelectuales, éstas, que le permitían
advertir -¡pese a sus anteojeras
ideológicas!- que los hombres reales y
concretos no viven ni pueden vivir sin
algún tipo de fe que vaya más allá de la
pura razón y lo que ella -por sus propias
fuerzas- es capaz de mostrar.
De esta manera, el pensamiento
gramsciano, no obstante su matriz
marxiana, quedó a relativo resguardo de
algunas de las monstruosidades
ideológicas -abierta y ostensiblemente
anti-humanas- derivadas del
racionalismo y las pretendidas luces.
Aberraciones, éstas, como el ingenuo
progresismo de Augusto Comte, el craso
materialismo de Ludwig Feuerbach y el
torpe cientificismo decimonónico. Como
es sabido, todos estos engendros
ideológicos fueron capitalizados y
condensados por el marxismo.
Ahora bien, para decirlo todo,
preciso es señalar también que esta
misma característica del pensamiento
gramsciano -nos referimos a su mayor
empatía con la realidad humana- es la
que torna mucho más efectiva y
peligrosa su estrategia política. En
efecto, los gruesos yerros del marxismo
pueden ser fácilmente advertidos entre
sus ortodoxos. Su recalcitrante ateísmo;
su frío materialismo; su descarado
economicismo; su rechazo abierto del
sentimiento patriótico; su negación
absoluta de la posibilidad de la
reconciliación entre las clases sociales;
su explícita llamada a la violencia
política; la justificación de todos los
medios que propicien la revolución;
etcétera... Son características que
otorgan al pensamiento marxista
contornos muy “ásperos” y “filosos”,
que generan en la mayoría de las
personas reparos y reticencias, cuando
no, lisa y llanamente, repugnancia... En
cambio, el pensamiento de Gramsci se
presenta -al menos, prima facie- mucho
más “humano”. Se trata -en cierto
sentido- de un comunismo “dulcificado”,
mucho más sutil y engañoso, y -por lo
tanto- menos chocante, por lo menos, a
primera vista.
Una de las tácticas fundamentales
del segundo momento estratégico de la
revolución cultural, consistía en la
sacralización de la democracia y su
“apropiación” por parte de la izquierda.
Dicho esto mismo en otros términos, se
trataba de elevar la democracia a la
jerarquía de res sacrae u objeto de
culto, presentando al movimiento
comunista como el factor inspirador de
la máxima expresión que aquélla
asumiría -recordemos el carácter
predictivo que, con talante profético, los
marxistas atribuyen a su propio sistema
ideológico-.
Como bien ha señalado el ya
citado P. Sáenz, aquí estamos frente a
una re-edición del viejo vox populi, Vox
Dei. ([45]) Principio, éste, en cuya virtud
-a la corta o a la larga- se termina
endiosando el arbitrio popular, o bien -
si se prefiere- el capricho de las
mayorías, cuando no el de aquellas
minorías -como la constituida por los
líderes comunistas- que se auto-
atribuyen dogmática y monopólicamente
una supuesta representación política -del
pueblo, de sus mayorías, del
proletariado, etc.-.
A la luz de las observaciones
precedentes puede explicarse
claramente por qué, una vez producida
la “implosión” de la Unión Soviética y
el abandono de la lucha armada, los
sectores de izquierda -en general-
revistan entre los más fervorosos y
enconados defensores de la democracia
procedimental.
Así las cosas, esta izquierda
posmoderna -que es una izquierda
“reciclada”- constituye una pieza
fundamental del consenso que se ha
cristalizado en torno a la democracia
formal. Consenso, éste, eminentemente
artificial, que no ha nacido
espontáneamente de los pueblos sino
que ha sido generado e impuesto por
ciertas élites desde la súper-estructura
que ellas mismas manejan... Eso sí, en el
nombre de los pueblos...
Se trata de un caso muy
ilustrativo del consenso fabricado o
manufacturado preconizado por Walter
Lippmann a principios de los años ‘20 y
denunciado explícitamente por Noam
Chomsky en nuestros días. De esta
manera, como bien señala el filósofo
argentino Alberto Buela, toda discusión
seria y profunda en torno a la
democracia procedimental y formal ha
quedado vedada. ([46]) Se trata, sin
dudas, de una forma sutil pero muy
efectiva de censura.
2. LA ELIMINACIÓN DE LA
HEGEMONÍA DEL CATOLICISMO:
Gramsci era plenamente
consciente del extraordinario papel que
había jugado la Iglesia Católica en la
configuración de la civilización
occidental. A diferencia de otros
militantes marxistas, sabía bastante de
su historia y ponderaba adecuadamente
la importancia socio-política de la
misma. Como bien dice el P. Sáenz,
Gramsci conocía las realizaciones a
que ha dado lugar el cristianismo, (...)
la constante tarea de la Iglesia en pro
de la formación de cuadros, su
continua preocupación por los estratos
populares, su vigilante control sobre
sus dirigentes, tanto en el campo
ideológico como en el práctico. ([47])
Por ello no cometió el error de
subestimar al Catolicismo; ¡mucho
menos de pensar que se trataba de un
mito u utopía ya perimido! Errores,
estos, en los que había incurrido gran
parte de la izquierda. Por el contrario,
Gramsci estaba firmemente convencido
de que mientras la Iglesia Católica
conservara su influjo en el sentido
común de la gente, el movimiento
comunista no tendría chance alguna de
prosperar y cumplir con sus objetivos.
Esto no tiene por qué
sorprendernos. Recordemos que, en su
mayoría, los principales pensadores y
líderes marxistas provenían de familias
judías asquenazis, ambientes burgueses,
medios urbanos y contextos socio-
culturales no-católicos -protestantes o
cristiano-ortodoxos-. En cambio,
Gramsci había nacido y se había
formado en el seno de una humilde
familia sarda, afincada en una minúscula
localidad insular y perteneciente a un
contexto latino y católico. Aquellos
popes del comunismo -Marx, Engels,
Lenin, Trotsky, Liebknecht, Luxemburg
et alii- tenían muchos prejuicios contra
el Catolicismo, pero conocían poco y
nada sobre su historia, su Iglesia, las
obras de la misma y la mentalidad, la
idiosincrasia y el modus vivendi de los
pueblos católicos. Pero Gramsci,
modesto aldeano italiano, tenía una
noción mucho más clara de la enorme
importancia socio-cultural del
Catolicismo y su decisivo rol histórico.
b.1. Entre otras cosas, llamaba la
atención de nuestro autor el carácter
monolítico y, al mismo tiempo,
polifacético de las enseñanzas
impartidas por la Iglesia. Monolítico,
por la unidad de la doctrina, su
coherencia intrínseca y la repetición
incesante de la misma. Polifacético, por
la diversidad modal con que dicha
doctrina, sin perder su unidad ni su
coherencia, era expuesta y ofrecida.
En efecto, el sardo advertía con
claridad que las autoridades
eclesiásticas, desde sus mismos inicios,
enseñaban la misma doctrina a todos,
ilustrados e iletrados, adaptándola
hábilmente a las posibilidades de
comprensión de cada uno de ellos -
mérito, éste, al que hay que añadir la
intensa y eficiente actividad pedagógica
desarrollada por la Iglesia, mediante
escuelas, colegios, universidades y otras
instituciones educativas, a lo largo de
siglos-.
b.2. En la metodología
revolucionaria pergeñada por Gramsci,
la Iglesia Católica constituye un blanco
de singularísimo valor estratégico. El
éxito de la revolución cultural
dependía, en gran medida, de la
eliminación de la profunda influencia
eclesiástica en la sociedad; es decir, de
su hegemonía.
Para ello, resultaba
estrictamente necesario desprestigiar al
clero, ante todo, frente a la propia
feligresía; acallando sus méritos,
publicitando sus defectos y difamándolo
mediante la distorsión de su historia y la
atribución de culpas inexistentes o, al
menos, inmerecidas. Tal como ya hemos
aclarado más arriba, las torcidas
leyendas negras -algunas de ellas,
espeluznantes- han constituido un arma
fundamental para el cumplimiento de tan
innoble cometido.
Dada la índole polifacética de
la Iglesia, a la que ya hemos hecho
alguna referencia, los mendaces relatos
fueron hábilmente difundidos dentro de
la bibliografía y los claustros
académicos, la literatura, el teatro, la
prensa escrita, la radio, el cine y,
finalmente, la televisión. De esta
manera, se ha logrado llegar tanto a los
“cultos” como a quienes no lo son.
A esta altura de las
circunstancias, se puede advertir
claramente cómo tales leyendas negras
-relativas a la evangelización de los
pueblos amerindios, el rol de la
Inquisición, el caso Galileo, etc.- han
logrado mancillar gravemente la
reputación y el prestigio de la Iglesia
Católica, incluso, dentro de la propia
grey.
b.3. También llamaba la atención
de Gramsci cómo, a lo largo de las
centurias, la Iglesia Católica había
logrado gestar y mantener una
inteliguentsia de enorme prestigio. Es
decir, una nutrida élite intelectual, de
muy alto vuelo, encargada del
desarrollo y la exposición de la doctrina
católica, en forma combinada con el
cultivo de las ciencias y la Filosofía.
Seguramente, no escapaba de la atención
del sardo la “ola” de conversiones
célebres que se desplegó a lo largo de
su época. “Ola”, ésta, que incluyó a
figuras de gran relevancia como:
Jacques Maritain y su esposa, Raïssa
Oumansoff (1.906); Gilbert Chesterton
(1.922); Edith Stein (1.922) y otros
discípulos de Edmund Husserl; Manuel
García Morente (1.937); Werner
Goldschmidt -años ’30-; etcétera.
3. UNA NUEVA
INTELIGUENTSIA, LA NEO-PARLA Y
EL PENSAMIENTO ÚNICO:
A la luz de tan agudas
observaciones, Gramsci proponía la
creación de una nueva inteliguentsia,
que viniera en reemplazo de la anterior.
Hoy, este objetivo se encuentra
cumplido en gran medida -hablamos, al
menos, de Occidente; o, mejor dicho, de
lo que todavía queda del mismo...-.
Los intelectuales de formación
marxista han logrado encaramarse en la
súper-estructura cultural. Se han
adueñado de los centros de producción
de los sentidos. No permiten que nadie
extraño ingrese en su exclusivo club,
condenando al ostracismo académico y
mediático a las “voces” auténticamente
disidentes. De este modo, han adquirido
una gruesa pátina de respetabilidad.
Son ellos quienes aportan los
fundamentos del pensamiento dominante
de nuestra época. Son ellos quienes
establecen las categorías analíticas y
conceptuales con las que “hay” que
pensar. Son ellos quienes, de tal modo,
dictan la orientación general de las
ideas en boga. Son ellos, además,
quienes, complementariamente,
determinan la fraseología imperante; es
decir, el nuevo orden “vocabularial” y
semántico; o sea, la neo-parla predicha
por el novelista George Orwell.
Por todo esto se puede decir que
hoy, en cierto sentido, somos todos
marxistas, tal como -a modo de
pregunta- lo ha sugerido el politólogo
argentino Adrián Salbuchi en las
primeras páginas de su célebre libro El
Cerebro del Mundo. De aquí provienen
los límites de la opinión autorizada,
cuya proyección político-electoral es la
engañosa opción bipolar Pepsi - Coca-
Cola, analizados por el mismo autor en
dicho libro.
En suma, el denunciado
pensamiento único, también conocido
como políticamente correcto, constituye
uno de los éxitos gramscianos más
grandes de nuestra época. Se trata de
una victoria cuasi arrolladora, que ha
llegado al extremo de penetrar en
universidades confesionales,
convirtiéndolas en “cajas de
resonancia” de las líneas del
pensamiento hegemónico.
En efecto, los planteos y
propuestas de autores como Marx,
Freud, Horkheimer, Marcuse, Fromm,
Adorno, de Beauvoir, Bobbio,
Althusser, Foucault, Habermas,
Foucault, Vattimo y Ferrajoli, han hecho
una suerte de entrada triunfal en los
claustros docentes de muchas casas de
estudio sedicentes católicas. Por
supuesto, no se trata aquí de negar la
importancia que tales autores revisten.
Tampoco pretendemos su descarte.
¡Lejos estamos de ello! Simplemente
cuestionamos -y lo hacemos
severamente- la aceptación y la
repetición de sus polémicas ideas a
guisa de verdad revelada, es decir, en
forma acrítica, dogmática, exclusiva y
excluyente.
Lógicamente, también reprobamos
la invisibilidad a la que -como
consecuencia de lo aquí expuesto- han
sido relegados los pensadores clásicos
y -más genéricamente- tradicionales.
Inmerecido y escandaloso eclipse, éste,
que también ha sido proyectado sobre
muchos otros autores, muy cercanos a
nosotros en el tiempo, cuyas reflexiones,
si bien han discurrido por muy diversas
vías, resultan sustancialmente ajenas al
pensamiento único. Así, verbigracia, el
español Juan Donoso Cortés, el francés
León Bloy, el alemán Werner Sombart,
el francés Charles Maurras, el franco-
inglés Hilarie Belloc, el ruso Nikolái
Berdiáyev, el inglés Gilbert Chesterton,
el suizo Carl Jung, el austríaco de origen
judío Otto Weininger, el alemán Oswald
Spengler, el mexicano José Vasconcelos,
el argentino Saúl Taborda, el francés
René Guenón, el alemán Carl Schmitt, el
alemán Ernst Jünger, el argentino Nimio
de Anquín, el italiano Julius Evola, el
argentino Leonardo Castellani, el
francés Bertrand de Jouvenel, el suizo
Konrad Lorenz, el argentino Julio
Meinvielle, el franco-argentino
Guillermo Gueydan de Roussel, el
italiano Augusto Del Noce, el argentino
Arturo Sampay, el peruano Alberto
Wagner de Reyna, el franco-argentino
Jacques de Mahieu, el mexicano
Salvador Borrego Escalante, el
estadounidense Francis Yockey, el
argentino Carlos Disandro, el argentino
Alberto Caturelli, el rumano-argentino
Stan Popescu, el argentino Alfredo
Sáenz, el francés Alain de Benoist, el
húngaro-argentino Denes Martos, el
argentino Alberto Buela, el ruso-israelí
Israel Shamir, el judeo-francés Éric
Zemmour, el ruso Aleksandr Dugin y un
largo etcétera. ([48]/[49])
De este modo, se ha logrado
secar gran parte de la producción de un
pensamiento verdaderamente original,
genuinamente disidente y, por lo tanto,
efectivamente alternativo.
4. LA REVELACIÓN DE LA
DIALÉCTICA:
Para Gramsci, la instalación de
la nueva hegemonía requería la
revelación del carácter dialéctico
atribuido la realidad. De allí, la
estrategia de decir la verdad, contraria
al ocultamiento de la misma, propio de
los burgueses. Para ello, nada mejor que
ir descubriendo la dinámica dialéctica
involucrada en todos los procesos
sociales. Así como también azuzar las
tensiones y contradicciones, con la
deliberada intención de producir un
nuevo consenso, de tipo activo y
directo, que constituya una conciencia
colectiva.
Como se ve, para el sardo, la
intensificación deliberada de las
antinomias no sólo formaba parte de la
etapa destructiva, sino también del
proceso de “construcción” de la nueva
hegemonía. Ello se encuentra en plena
consonancia con la concepción
dialéctica de la realidad, que los
marxistas, empezando por Marx y
Engels, tomaron de Hegel.
La dialéctica, que proviene de una
matriz falsamente gnóstica, viola el
principio de no contradicción (según el
cual no se puede ser y no ser al mismo
tiempo). Se trata, por lo tanto, de una
idea ilógica y absurda, que ha conducido
a conclusiones éticas, políticas y
jurídicas indudablemente aberrantes.
Dicha noción, por lo demás, constituye
uno de los “monumentos” del idealismo
alemán, cuya crítica demoledora fuera
tempranamente formulada por Franz
Brentano, quien, a caballo de
Aristóteles, recuperó el sentido realista
y la reflexión metafísica.
Como bien ha descripto el ya
citado Buela en su artículo La crítica de
Brentano, con Schelling, Hegel y Kant,
la filosofía había perdido su rumbo y se
había transformado en una sucesión
infinita de sistemas y postulados
arbitrarios guiados por una gnosis
perniciosa que terminó en la
esterilidad intelectual más absoluta, en
el caos filosófico. Se trataba de una
fábrica de azufre (en Argentina,
diríamos de humo), como escribiera un
estudiante de Wurzburg en la entrada del
aula utilizada por un docente que había
sido discípulo de Schelling. No obstante
ello, los marxistas continuaron
obstinadamente aferrados al humo de la
dialéctica. Desde luego, Gramsci no fue
la excepción. Lo curioso (tan curioso
como insensato) radica en que tamaño
mito filosófico haya subsistido hasta
hoy...
VI. ALGUNAS TÁCTICAS DE LA
REVOLUCIÓN CULTURAL
FÁCTICA:
La doctrina gramsciana,
precedentemente reseñada, sirvió de
poderoso estímulo y eficaz orientación
para el desarrollo de un proceso
histórico de revolución cultural, cuyos
orígenes se remontan mucho más atrás
de la vida del notable autor sardo.
Pasemos revista a las principales
tácticas que se han utilizado -y aún hoy
se utilizan- en el marco de dicho
proceso revolucionario. Ellas son:
crítica; “ambiguación”; falseamiento
histórico; instalación de falsas
certezas; construcción artificial de
consensos; difamación; frivolización;
ridiculización; sensibilización;
infiltración; simulación de amistad; y
fragmentación. A saber:
1. CRÍTICA:
Se trata de operaciones de objeción,
refutación e impugnación dirigidas
contra las creencias, concepciones,
valoraciones, normas, tradiciones y/o
costumbres vigentes en un determinado
contexto grupal o social. Ello, con la
deliberada y exclusiva intención de
desacreditar y erosionar tales elementos
ideológicos y culturales.
Las críticas formuladas pueden ser
verdaderas, resultando -en tal caso-
objetivamente atinadas; o bien, ser
falsas y/o falaces. Desde la perspectiva
revolucionaria, se le desconoce a dicha
distinción, considerada en sí misma,
toda importancia. Sólo interesa el poder
corrosivo y disolvente de las
objeciones, refutaciones e
impugnaciones expresadas. ([50])
2. AMBIGUACIÓN:
Se trata de operaciones de confusión
semántica, provocadas para desdibujar y
trastornar el sentido unívoco que
ostentan ciertas palabras;
convirtiéndolas, de esa manera, en
multívocas y, por ende, en equívocas.
Por lo general, estas maniobras se
llevan a cabo sobre vocablos
directamente referidos a nociones
fundamentales de la vida humana;
verbigracia: Dios, Divinidad,
naturaleza, amor, moral, libertad,
liberación, persona, humanidad, sexo,
género, familia, pueblo, nación, élite,
Estado, etc.
Se trata de promover
artificialmente la expansión de la
polisemia. Y de hacerlo de manera tal
que el público no logre diferenciar
claramente los diversos significados que
se van adjudicando a los términos
afectados.
En algunos casos puntuales, la
alteración semántica de los vocablos
sigue una secuencia discursiva bien
definida. Así, por ejemplo, el afamado
pensador judeo-alemán Ernst Bloch
postuló la “inmanentización” del sentido
de las virtudes teologales cristianas: Fe,
sí, pero no en DIOS, sino en el hombre;
esperanza, también, mas depositada en
el mito positivista del progreso humano
-al que adhieren los marxistas-; y,
caridad, lo mismo, pero referida a... ¡La
lucha de clases! -¡vaya paradoja!-.
Fue gracias a tergiversaciones de
esta especie que, a lo largo del siglo
XX, proliferaron por todas partes
terroristas y guerrilleros que asesinaban
-a veces, masivamente- con asombrosa
tranquilidad de conciencia. La otra
explicación posible a tan llamativo
fenómeno -tal vez, complementaria de la
anterior, en más de un caso- está dada
por la hipótesis de la perversión moral y
psicológica de los victimarios.
3. FALSEAMIENTO HISTÓRICO:
Se trata de operaciones apuntadas a
adulterar el conocimiento de los hechos
y circunstancias del hombre en el
pasado y/o a tergiversar la correcta
interpretación de tales acontecimientos.
Como escribiera el novelista
inglés George Orwell: ...quien controla
el pasado, controlará el futuro. Nuestra
percepción del presente, así como
nuestra previsión y proyección del
futuro, dependen estrechamente del
conocimiento que tenemos de nuestro
pasado.
Muchos son los ejemplos que se
pueden citar para ilustrar este tipo de
maniobras. Uno que, como
hispanoamericanos, nos toca de cerca
está dado por la leyenda negra
elucubrada a partir del siglo XVI por
algunos autores ingleses, holandeses y
judíos, con la deliberada intención de
desprestigiar y denigrar a España y, por
extensión, al Catolicismo. Como bien
señala el American Council on
Education, esta propaganda ha sido
utilizada como arma por los enemigos
de España -y también de Portugal-
durante cuatro siglos. ([51]/[52])
Otro caso de leyenda negra es el
de la indiferencia -si no complacencia-
falsamente atribuida al Papa Pío XII,
frente a la política de persecución
desplegada por el Gobierno del III
Reich en contra de los judíos europeos.
El origen de esta infamia ha sido el
drama El Vicario de Rolf Rochhuth
(1.963). Para descartar por mendaz la
maliciosa versión del polémico
dramaturgo alemán, basta con conocer la
historia de la conversión al Catolicismo
de quien se había desempeñado como
Gran Rabino de Roma entre 1.940 y
1.943, Israel Zoller, más conocido como
Eugenio Zolli. Célebre converso, éste,
que en su Bautismo se hizo llamar
Eugenio en honor al nombre originario
del difamado pontífice, Eugenio Pacelli.
([53])
A la interesante historia de
Zolli se suman decenas de testimonios
de judíos italianos, que dan cuenta de
las ayudas propinadas a su colectividad,
en aquellos difíciles años, por Pío XII.
Estos testimonios también permiten
desechar la infamia que Rochhuth
arrojara arbitrariamente sobre la
memoria del papa en cuestión.
Lamentablemente, nada de ello ha
impedido que, en el año 2.002,
Hollywood llevara al cine la calumniosa
obra teatral...
Para finalizar el presente
apartado, relativo a la falsificación
historiográfica, nos parece oportuno
añadir que, en caso de revelarse ciertas
las controversiales tesis de los
revisionistas sobre la escalofriante
historia del Holocausto del pueblo judío
-Shoah-, nos encontraríamos frente a una
de las leyendas negras más complejas,
arteras y crasas de la historia. En efecto,
si llegaran a confirmarse las polémicas
proposiciones de aquellos
investigadores y autores revisionistas
([54]), asistiríamos -perplejos y
estupefactos- al desmontaje de una
maquinación perversísima, de
gigantesco calibre y profundísimas
consecuencias psicológicas, culturales,
políticas, económicas, militares e,
incluso, religiosas... La indagación
histórica libre, honesta, objetiva y
minuciosa -eximida de prejuicios y
temores; exenta de desbordes
emocionales; y emancipada de todo
interés ajeno a la verdad- puede develar
quiénes tienen razón en esta discusión
tan importante como dolorosa y
enredada.
4. INSTALACIÓN DE
INTERPRETACIONES:
Se trata de operaciones con las que se
busca implantar en el grupo o sociedad
bajo ataque, una determinada
interpretación, relativa a algún
acontecimiento, fenómeno o tendencia,
con el arraigo propio de las certezas, sin
que se cuente con razones suficientes a
tal efecto.
En otras palabras: con estas
maniobras se pretende instalar una
interpretación unívoca, exclusiva y
excluyente, con carácter dogmático; vale
decir, sin permitir su sometimiento a
análisis, prueba, debate y juicio, como
debería ser.
Frecuentemente, estas
cuestionables interpretaciones son
presentadas sobre la base de
estadísticas verdaderas. ([55]) De ese
modo, la interpretación que se quiere
imponer, usufructúa ilegítimamente la
certidumbre de la que gozan tales
estudios estadísticos.
El célebre politólogo Giovanni
Sartori ha acusado especialmente a la
televisión de simplificar estadísticas y
forzar una determinada interpretación de
las mismas. ([56])
A fin de ilustrar el fenómeno de
marras, reproducimos a continuación un
ejemplo propinado por dicho autor
italiano y las reflexiones que el mismo
ha ensayado al respecto. A saber:
Tomemos el caso -realmente
clamoroso- de las estadísticas
utilizadas para demostrar y medir, en
Estados Unidos, la discriminación
racial, sobre todo, la que perjudica a
los negros, pero también en algunos
casos a otras minorías.
¿Cómo se demuestra que los
negros están discriminados y
deliberadamente desfavorecidos sólo
porque son negros? Desde hace
cuarenta años hasta hoy día, la prueba
de la discriminación pacíficamente
aceptada (por la mayoría y, por
supuesto, por los medios de
comunicación) es la escasa
representación de los negros -con
respecto a su proporción demográfica-
en las universidades, en Wall Street, en
las grandes empresas y, en última
instancia, en el elenco de
multimillonarios (...). El argumento es
el siguiente: si son proporcionalmente
menos, menos que los blancos, es
porque están discriminados. Parece
obvio o, mejor, esta conclusión se
desecha por obvia; pero, por el
contrario, lo que es obvio es que esta
prueba no prueba nada. Absolutamente
nada. Pues cualquier estudiante que
aprueba un examen de estadística
elemental tiene la obligación de saber
que, si tenemos una distribución
anómala, no significa que tengamos
también la causa y las causas que la
producen. Ya que los negros tienen una
escasa representación, queda por
descubrir el porqué (sic) y hay que
probar específicamente que la causa de
esta baja representación sea una
discriminación racial.
Obsérvese que los negros están
sobrerrepresentados en muchos
deportes: en las carreras, el boxeo, el
baloncesto y las diversas clases de
atletismo hay multitud de negros. Los
negros destacan también en el baile y
el jazz. ¿Es tal vez porque en estas
actividades se practica la
discriminación contra los blancos?
Nadie sostiene tal teoría, por la
sencilla razón de que sería una clara
estupidez. Pero la misma estupidez se
acepta sin parpadear a la inversa.
Además, dentro de esta lógica (ilógica),
¿qué hacemos con los asiáticos? En las
mejores universidades americanas
(estadounidenses), los estudiantes
“amarillos” tienen una
sobrerrepresentación, respecto a su
índice demográfico. ¿Por qué? ¿Tal vez
porque alguien discrimina a su favor?
Obviamente no. Obviamente porque son
más estudiosos y mejores (como
estudiantes). Una información correcta
diría esto, pero la desinformación no lo
dice. ([57])
No nos interesan aquí los
posicionamientos de Sartori frente al
complejo problema socio-político
planteado. Posicionamientos, éstos, que
aquél ha mechado en su exposición
recién citada. Los mismos constituyen
harina de otro costal y, por lo tanto, su
análisis nos desviaría del objeto de la
presente obra.
En cambio, sí corresponde
resaltar aquí la exigencia de pruebas
claras y contundentes, formulada por el
eminente profesor italiano. Esta
demanda procede de la sensatez y la
honestidad con las cuales suelen
conducirse las personas serias. Pero
también se ve incentivada y motorizada
por la capacidad para imaginar
posibilidades y elaborar hipótesis
realistas. Porque, gracias a ella, uno
puede advertir las diferentes
interpretaciones que pueden hacerse a
partir de una misma información
estadística.
Esta capacidad no se encuentra
desarrollada en las personas de escasa
inteligencia, profunda ignorancia o
intensa pereza a nivel intelectual. Por el
contrario, estas personas están
habituadas a pensar de manera sencilla y
superficial. Tienden a la simplificación
excesiva y, por regla general, extraen
sus conclusiones a la ligera. Es por ello
que constituyen presa fácil -¡muy fácil!-
para las operaciones de instalación de
interpretaciones, que aquí nos ocupan.
5. CONSTRUCCIÓN ARTIFICIAL DE
CONSENSOS:
Se trata de operaciones destinadas a
construir de consensos artificiales, es
decir, una opinión pública falseada, con
la finalidad de instalar -o desinstalar- y
legitimar -o deslegitimar- ideas,
valores, normas, instituciones, líderes,
etc. Las maniobras destinadas a la
generación de consensos artificiales
suelen operar sobre los pensamientos,
los estados anímicos y las voluntades
individuales.
En muchos casos, se busca
arribar a la construcción de un
determinado consenso artificial
mediante la alteración de la percepción
que cada uno de los integrantes de un
grupo tiene respecto de las emociones,
opiniones y actitudes de sus
compañeros, es decir, de los demás
miembros del mismo conjunto humano.
De esta manera, por ejemplo, se puede
ocultar al público la adhesión
mayoritaria de la que goza
eventualmente una determinada postura,
haciéndole perder así su posición
dominante.
Desde luego, el desarrollo y la
expansión de medios masivos de
comunicación social como la prensa
escrita, la radio y la televisión, que
funcionan con un extremo emisor
unipolar y un extremo receptor múltiple
y fragmentado, han incrementado
exponencialmente la capacidad de las
élites dominantes para provocar el
efecto teléfono descompuesto en el seno
de las multitudinarias sociedades
contemporáneas. Si el sujeto “A” sólo
sabe lo que piensan sus conciudadanos
“B”, “C”, “D” y “E”, por lo que la TV
dice al respecto; y a “B”, “C”, “D” y
“E” les sucede lo mismo; aunque todos
adhieran individualmente a la opinión
“X”, para quienes manejan la TV resulta
muy fácil convencerlos de que la
opinión “Y” es la mayoritaria y, por lo
tanto, la dominante. En estos casos, el
medio opera como una suerte de espejo
mendaz, que brinda a cada uno de los
miembros de una sociedad, una imagen
distorsionada de ellos mismos, como
conjunto.
Estas reflexiones nos recuerdan un
pequeño experimento que realizaron
hace algunos años unos estudiantes de la
Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales del Rosario (de la Pontificia
Universidad Católica Argentina). En un
programa televisivo local se iba a
debatir sobre el aborto. Se invitaba a los
televidentes a comunicarse
telefónicamente para brindar sus
opiniones. Así las cosas, estos
muchachos se pusieron de acuerdo para
llamar a la producción y expresar su
postura adversa a la práctica en
cuestión. Lo hicieron de modo
respetuoso y cumpliendo con las pautas
operativas impartidas por la dirección.
La sencilla experiencia reveló
lo que sospechábamos de antemano: el
programa retaceaba la publicidad de los
llamados telefónicos anti-abortistas. De
esa manera, se escondía a la tele-
audiencia el verdadero número de
aquéllos, al mismo tiempo que se
atribuía a las opiniones pro-abortistas
un peso relativo del que realmente
carecían. Una manera muy simple pero
también muy efectiva de inclinar la
balanza de la opinión pública, en forma
subrepticia.
Como bien señalan Hal
Becker, Lonnie Wolfe y Daniel
Estulin, las maniobras de este tipo se
aprovechan de nuestra naturaleza social,
cuya base está dada por un profundo y
poderoso instinto gregario. ([58])
Ciertamente, por un imperativo
de nuestro propio ser, estamos
inclinados a elaborar, sostener y revisar
nuestros posicionamientos personales de
manera dialógica, es decir, con el
concurso de quienes nos rodean. Se trata
de un proceso natural de recíprocos
aportes e influencias, que normalmente
se produce de manera permanente y
bidimensional -es decir, consciente e
inconscientemente-. ([59])
Ahora bien, en una sociedad de
masas, el proceso en cuestión se
desarrolla de manera hipertrofiada,
conduciendo a una aplastante
uniformización. Esta alteración de la
referida dinámica dialógica, por un
lado, erosiona las fuentes de las que ella
misma se nutre y, por el otro lado,
frustra su propia finalidad. Lo que
resulta de semejante suicidio no es más
que un burdo remedo; un fantasma
mecánico...
Sin perjuicio de ello, lo que
aquí nos interesa resaltar es el fuerte
condicionamiento que afecta a las
personas des-subjetivizadas que se
encuentran aglomeradas en una sociedad
de masas. Condicionamiento, éste, por
el cual aquéllas se ven forzadas a
alinearse de manera prácticamente
automática. Es precisamente por ello
que, luego de analizar diversas
encuestas realizadas en EE.UU., Fred
Emery y Eric Trist concluyeron que la
gente se comporta según el consenso;
añadiendo que las masas:
- no se atreven a incumplir ese
contrato social;
- han de hacer lo que los
demás perciben que deben hacer,
porque hacer lo contrario causaría
angustia psicológica;
- encuentran en las encuestas el
sentido de su vida. ([60])
Por supuesto, un contexto social
masificado resulta harto propicio para la
aplicación de maniobras de presentación
de falsas mayorías. Ficticias mayorías,
éstas, cuya ilusión se suele sostener
exhibiendo encuestas total o
parcialmente apócrifas. ([61]) De este
modo, se asegura la eficacia de las
reprobables maniobras aquí aludidas.
Al respecto, el ya nombrado
Becker, del think tank conocido como
The Futures Group, ha dicho
abiertamente: si queremos que la gente
crea algo, lo único que tenemos que
hacer es organizar una encuesta que
diga que tal cosa es así, y después
darle publicidad, preferiblemente por
televisión. ([62])
En EE.UU., la importancia de
las encuestas fue percibida
tempranamente. Los principales
encuestadores de la actualidad -A. C.
Neilsen y George Gallup- comenzaron
su actividad al promediar la década de
los ’30. ([63])
Luego de la Segunda Guerra
Mundial, Paul Lazarsfeld -a la sazón,
director del Bureau of Applied Social
Research de la Universidad de
Columbia- comenzó a utilizar encuestas
para analizar psicológicamente el
comportamiento de los ciudadanos
estadounidenses al momento de votar.
([64]) En 1.952, aquella investigación fue
adoptada como referencia fundamental
por las agencias de publicidad de
Madison Avenue, que estaban a cargo de
controlar la campaña presidencial de
Dwight Eisenhower. ([65])
Años más tarde, el Club de
Roma encargó a David Naisbett
estudiar el tema. Las investigaciones de
Naisbett dieron lugar a su libro Trend
Report, en el cual se inspiraría Daniel
Yankelovich para fundar y desarrollar la
encuestadora Yankelovich, Skelley and
White. ([66])
Hoy, la mayoría de las
encuestas anunciadas por los
principales grupos de medios de
comunicación del mundo, como CBS-
NBC-ABC-CNN-Fox, “New Tork
Times”, “Washington Post”, la revista
“Time”, “Newsweek”, “Financial
Times”, “Wall Street Journal” se
coordinan, de hecho, en el National
Opinion Research Centre (Centro
Nacional de Investigaciones de
Opinión), donde, para sorpresa de la
mayoría, se creó un perfil de cada una
de las naciones del mundo. ([67])
Arribada nuestra exposición al
presente punto, preciso es añadir que las
operaciones de construcción de
consensos artificiales también suelen
servirse de estadísticas total o
parcialmente falsas. Estas -huelga
aclararlo- no están necesariamente
referidas a las opiniones y/o las
preferencias de los miembros de un
grupo social. Alternativamente, pueden
estar orientadas a los aspectos
cuantificables de otros sectores de la
realidad.
Con cínico desparpajo,
afirmaba Winston Churchill que sólo se
fiaba de aquellas estadísticas que él
mismo había manipulado. ([68])
Ciertamente, amén de cuán común se ha
tornado modernamente tan reprobable
práctica, la manipulación de las
estadísticas y sus mentirosos resultados
resultan muy útiles al momento de
fabricar consensos artificiales.
Veamos un ejemplo concreto: el
arrepentido doctor Bernard Nathanson,
otrora conocido como el rey del aborto,
admitió que la propaganda abortista de
fines de los años ‘60 e inicios de los
años ‘70 había inflado
considerablemente el número de las
progenitoras que morían anualmente en
EE.UU. por causa de los abortos
ilegales. Nathanson confesó que la
campaña propagandística, consistente en
presentar estadísticas falsas como si
fueran reales, fue decisiva para lograr el
dictado del tristemente célebre fallo del
caso Roe vs. Wade, dictado en 1.973,
por el cual la corte suprema
estadounidense habilitó la práctica
aberrante y criminal del aborto.
A la ficticia hipertrofia de tales
estadísticas, se le añadió el deliberado
ocultamiento de otras: las relativas a la
cantidad total de abortos perpetrados en
EE.UU. y el mundo. Ocultamiento, éste,
que se mantiene hasta hoy. Es por eso
que, seguramente, al amigo lector le
sorprenderá enterarse que, desde la
primera legalización del aborto -
producida en la Unión Soviética en
1.920- hasta el presente, se han
perpetrado más de mil millones de
abortos en todo el mundo. ([69]) El
canallesco manto de silencio tendido
sobre tan ignominiosos hechos -¡que
constituyen el genocidio más grande y
atroz de la historia humana!- ha
propiciado la difusión del abortismo en
diversos sectores sociales.
6. DIFAMACIÓN:
Se trata de operaciones destinadas a
desacreditar y desprestigiar las
instituciones, los líderes, las autoridades
y/o los próceres de un grupo o una
sociedad. Con harta frecuencia, estas
maniobras implican la difusión masiva
de calumnias.
Desafortunadamente, los
argentinos no necesitamos mirar más
allá de nuestras fronteras para descubrir
maniobras de esta especie. En uno de
sus tantos artículos, nuestro conterráneo
Diego Ceferino Mazzieri ha expuesto
diversas operaciones de difamación,
relativas a supuestas relaciones eróticas,
que en su momento se dirigieron contra
Juan D. Perón. Así, por ejemplo, nos
recuerda cuando se intentó infamarlo
mediante la publicación de una
fotografía falsa, en la cual el entonces
presidente argentino aparecía caminando
por la vía pública junto a la actriz
italiana Gina Lollobrigida desnuda. ([70])
Las operaciones de difamación
alcanzan su máxima expresión en los
casos de estigmatización. En ellos, la
figura atacada queda completamente
desacreditada y desprestigiada ante la
mirada de los demás, por causa de los
agravios dirigidos en su contra. De este
modo, el sujeto infamado queda
demonizado, convirtiéndose -entonces-
en una suerte de innombrable,
impresentable e indeseable.
Una vez producida la
estigmatización de una personalidad, ya
nadie espera nada bueno de la misma.
Nadie se detiene siquiera a escucharla.
Se presume, sin admitir prueba en
contrario, que al estigmatizado jamás le
asiste la razón; y que toda opinión que
de él provenga, amén de ser errada,
obedece a un móvil éticamente negativo.
Así las cosas, la burda falacia ad
hominem encuentra, entre los
estigmatizados, un campo propicio
donde proliferar.
7. FRIVOLIZACIÓN:
Se trata de operaciones dirigidas a
erosionar y, en lo posible, “licuar”:
- El interés del público en un
tema.
- La importancia atribuida a un
asunto.
- La seriedad asignada a una
cuestión.
- La gravedad adjudicada a un
problema.
- El respeto tributado a una
autoridad, una institución, un símbolo,
etc.
- La solemnidad exigida por un
ritual o ceremonia.
- El repudio provocado por un
vicio o una inconducta.
Las maniobras de frivolización se
oponen directa y principalmente a la
virtud de la gravitas -¡tan cara a
nuestros “abuelos” romanos!-. Por ella
discernimos la diferente importancia de
cada cosa y actuamos en consecuencia
con tal distinción.
Las operaciones de frivolización
se han revelado sumamente eficientes
para aflojar la actitud general de
seriedad, respeto, compromiso y
contracción dedicados a ciertos
aspectos de la vida humana. Pero
también ha quedado cabalmente
demostrada su capacidad para relajar el
rechazo despertado por lo “disvalioso”.
Nos parece oportuno añadir aquí
que la táctica de marras presenta
singular efectividad en el contexto de
sociedades donde:
- Prevalecen las personalidades
blandas.
- Cunden el deseo de comodidad y
el afán de diversión.
- Se asigna mucha atención a
tópicos triviales.
- Se toleran ampliamente los
comportamientos torpes y negligentes.
- La virtud de la comitas (es decir,
la comicidad) tiende a hipertrofiarse,
adquiriendo así un carácter vicioso.
También queremos destacar aquí
el elevado valor instrumental que posee
el humorismo para el despliegue de
operaciones de frivolización. En efecto,
pocas herramientas son tan efectivas
como los chascarrillos, chistes y
chanzas para producir los
“aflojamientos” y “relajamientos” arriba
referidos. Esta es la razón por la cual
las comunidades conscientes y
responsables no admiten ni en broma el
“manoseo” de los elementos
fundamentales de su cultura.
En general, las maniobras de
frivolización se escudan en la
excepcional libertad de expresión que,
modernamente, se ha asignado al mundo
del arte y el humor. En efecto, sobre la
base de la concepción liberal del
mentado derecho subjetivo, el
progresismo ha presentado al arte y el
humor como ámbitos de libertad
extraordinarios, ubicados más allá de
cualquier condicionamiento,
desprovistos de límites y -por supuesto-
ajenos a toda censura. Hablamos -claro
está- de una libertad pretendidamente
absoluta. Todo ello, justificado en el
carácter intrínseca, completa e
invariablemente positivo atribuido:
primero, a las libertades personales;
luego y de manera especial, a la libertad
de expresión; y finalmente, a mayor
abundamiento, a las manifestaciones
artísticas (dentro de las cuales, nos
permitimos incluir las humorísticas).
([71])
A nuestro juicio, este discurso
encierra dos trampas ideológicas. A
saber:
- Primera trampa: consiste en
adjudicar tamaña libertad a los artistas y
humoristas en calidad de privilegio
subjetivo, carente de toda finalidad
natural y sentido objetivo. Un privilegio
desembragado de las exigencias
derivadas del Bien Común; aún de las
más elementales. Un privilegio
pretendidamente absoluto, es decir,
emancipado de toda norma -ética,
estética y jurídica- y, por ende, sometido
enteramente al arbitrio soberano de sus
beneficiarios. ([72])
Se trata, claramente, de un grave
error conceptual, sumamente tentador
para necios, soberbios y vivillos.
- Segunda trampa: se deriva de la
primera; consiste en justificar la
concesión del aludido privilegio,
alegando la necesidad de evitar el
cercenamiento injusto de las creaciones
y manifestaciones artísticas y
humorísticas -finalidad, ésta, que resulta
atendible, por supuesto-.
Se trata, lisa y llanamente, una
mentira. Ello así, toda vez que, en la
materia, según se puede observar
fácilmente, hay hijos y entenados.
En efecto, el desorbitado
privilegio que en nuestro decadente
Occidente se atribuye a los artistas y
humoristas, sirve para burlarse
cruelmente de las costumbres populares,
las tradiciones ancestrales, los valores
comunitarios y los próceres y símbolos
nacionales. Habilita también a mofarse
de la natural religiosidad de la gente y,
muy especialmente, del Cristianismo.
Llega al extremo de permitir la
blasfemia de explícita inspiración
diabólica contra DIOS, Uno y Trino,
contra la Persona Divina de
JESUCRISTO y contra la VIRGEN
MARÍA. Sin embargo, ese mismo
privilegio no alcanza siquiera para rozar
otros temas, cuestiones, puntos de vista,
opiniones, sectores, grupos y/o
intereses.
En relación a estos últimos,
cualquier expresión artística o
humorística que ose apartarse -aunque
sea un ápice- de la severa pauta que los
impone como dogma indiscutible y
objeto de reverencia, es inmediatamente
reprobada, repudiada, estigmatizada e,
incluso, criminalizada.
Así, verbigracia, el escritor
británico Martin Amis tuvo que enfrentar
serias dificultades por causa de su
novela The Zone of Interest, en la que
se ha referido a la persecución que el III
Reich lanzó contra los judíos europeos,
desde la perspectiva de tres
comandantes nazis, añadiendo ciertos
“ingredientes” de humor y sarcasmo.
Otro ejemplo elocuente: el histérico
acoso desplegado en los últimos años
contra Dieudonné, uno de los cómicos
más populares de Francia, por su humor
políticamente incorrecto y su
histriónica quenelle. ([73])
Llama especialmente la
atención que estos episodios se hayan
producido en el Reino Unido y Francia.
Países, éstos, de sólidas tradiciones
liberales, en donde la libertad de
expresión ha sido hartamente
manipulada para prohijar arteros
ataques contra las creencias, los
principios, los valores y los símbolos
tradicionales de sus respectivos pueblos
y de otras naciones.
Todos estos episodios ponen en
evidencia la existencia -en la mayor
parte de las sociedades occidentales- de
un intolerable doble estándar
normativo, implícito pero sumamente
operativo. ([74]) Este doble rasero
constituye una muestra elocuente de la
deleznable hipocresía que, en el
transcurso del siglo XX y lo que va del
siglo XXI, ha cundido por Occidente.
Un Occidente tan decadente que,
según nos lo anuncia el autor judeo-
francés Jacques Attali, utilizará las
enormes potencialidades de la realidad
virtual para intentar auto-satisfacer los
propios deseos eróticos, incluso
aquellos que responden a inclinaciones
enfermizas, como la pedofilia. Según
Attali, se permitirá tener con un
clonimago (doble virtual de uno mismo)
todas las relaciones sexuales
prohibidas a un ser humano, de la
misma manera que hoy, se permite la
comisión de crímenes virtuales en los
vídeo-juegos. ([75])
8. RIDICULIZACIÓN:
Se trata de operaciones que apuntan a
promover la mofa y el escarnio de las
creencias, concepciones, valoraciones,
normas, instituciones y/o autoridades
vigentes en el grupo o la sociedad,
blanco de ataque.
Gran parte de lo expresado
cuando nos referimos a la frivolización,
también es aplicable en este punto,
dedicado a la ridiculización. A ello es
menester acotar que, normalmente, esta
última táctica arroja un doble efecto.
Por un lado, sirve para estigmatizar al
oponente, desacreditándolo y
aislándolo. Y, por el otro lado, propicia
la auto-censura de quienes temen ser
ridiculizados.
Además debemos decir que -a
nuestro juicio- las maniobras de
ridiculización tienen particular
intensidad en el contexto de sociedades
donde:
- La mirada ajena y el qué dirán
pesan demasiado sobre el ánimo y el
comportamiento de la mayoría de las
personas.
- El temor a pasar por tonto suele
ser muy fuerte y acuciante.
- Hay, en términos generales, un
interés desmedido en exhibir las propias
habilidades y destrezas ante los demás;
así como también una “sed” muy
apremiante de reconocimiento y estima
social.
- Se acostumbra a juzgar muy
ligera y contundentemente a los otros.
- La burla constituye una suerte de
“deporte nacional” que se llega a
practicar de manera desconsiderada e
impiadosa.
No sin dolor, tenemos que
reconocer que estas características
socio-culturales, hoy, se encuentran
presentes con gran fuerza en la
comunidad nacional argentina.
9. SENSIBILIZACIÓN:
Se trata de operaciones direccionadas a
generar en la gente, empatía e, incluso,
simpatía con aquello que, en principio,
despierta -en aquélla- reticencia,
rechazo, repugnancia o repudio.
La táctica de la sensibilización
resulta especialmente eficaz en aquellas
comunidades en las cuales los niveles
emocionales son muy elevados. ¡Ni
hablar si a ello se suma el
“oscurecimiento” de la racionalidad y/o
el “reblandecimiento” de la voluntad!
Todo esto depende de múltiples y
diversos factores: étnicos, geográficos,
históricos, culturales, pedagógicos,
alimentarios, farmacológicos,
circunstanciales o coyunturales, etc.
En sus versiones más ambiciosas,
las maniobras de este tipo presentan: lo
malo como bueno; lo injusto como justo;
al victimario como víctima... Varios y
diversos son los ejemplos que se pueden
citar a guisa ilustrativa. Uno muy
reciente ha sido aportado por la
escritora Laura Gutman ([76]), quien,
expresándose en primera persona del
plural, se ha aventurado a presentar a
los pederastas como personas como casi
todos (sic), un poco más hambrientos y
un poco más torpes, que al fin y al cabo
lo único que hacen es tratar de nutrirnos,
pero de una manera burda y estúpida.
([77])
Varias son las consideraciones
que este ejemplo amerita. Veamos:
- En primer lugar: que el uso del
nosotros invita a los lectores a
identificarse con aquellos de quienes se
está hablando. En efecto, la primera
persona del plural, por su sentido
fuertemente inclusivo, tiende a “borrar”
la “barrera” diferenciadora que toda
persona normal percibe -racional y/o
emocionalmente- frente a una persona
degenerada. De esta manera, se propicia
en el público la empatía con los
pederastas.
- En segundo lugar: que el
discurso bajo análisis explica el origen
de la pederastia en la infancia (...)
horrible, la emocionalidad de niños y la
imperiosa necesidad de llenar el vacío
afectivo que se atribuye a los pedófilos.
Tesis, ésta, elucubrada con el auxilio de
conceptos y categorías analíticas que -
según parece- la autora ha extraído de
los psicoanalistas Sigmund Freud y
Erich Fromm.
No es ésta la ocasión para
expedirnos sobre la veracidad (o no) de
dicha tesis. Esta cuestión -ciertamente,
muy importante- constituye -sin
embargo- harina de otro costal.
Simplemente queremos destacar aquí el
poder persuasivo y conmovedor que una
explicación de tales características
reviste.
- En tercer lugar: que el discurso
de marras enfatiza los supuestos
padecimientos de los pederastas;
focaliza la atención de los lectores en
tales infortunios; al mismo tiempo que
no dice casi nada de las terribles
desgracias sufridas por los niños
abusados.
- En cuarto lugar: que el discurso
en cuestión contiene una justificación
moral claramente destinada a aquellos
lectores que logren sacar los pies del
plato -es decir, correr su “mirada” hacia
las tribulaciones de las víctimas de los
pederastas; padecimientos, éstos,
ninguneados en el discurso de Gutman-.
Es que, dada la dificultad de tapar
el sol con una mano, el planteo quedaría
groseramente incompleto y resultaría
gravemente ineficaz si no contuviera -
aunque sea, a título subsidiario- algún
argumento valorativo que responda de
antemano las objeciones de los lectores
más perspicaces. ¿Y cuál es ese
argumento? Pues este: ¿Pero acaso no
nos damos cuenta que estamos haciendo
algo malo? Depende. Podemos percibir
que es una relación socialmente
condenable. Pero honestamente, también
es condenable que nuestra infancia haya
sido horrible, que nadie se haya
ocupado de nosotros o incluso que la
única persona que nos cuidó, nos haya
proporcionado amor bajo la misma
forma de abuso. ¿Entonces? ¿Qué es lo
que está bien y qué es lo que está mal?
Desde nuestro punto de vista de adultos
con emocionalidad de niños... sólo
tratamos de satisfacer nuestro vacío. ([78])
Nótese cómo la autora:
1. Primero, minimiza la crasa
inmoralidad de la pederastia; cómo
ignora su intrínseca e insalvable
criminalidad; presentándola
simplemente como relación socialmente
condenable.
2. Acto seguido, apela a las injusticias
presuntamente soportadas por los
pederastas. Argumento, éste, que, amén
de presentar al victimario como víctima,
se estructura con la falsa lógica según la
cual el mal que he padecido justifica el
que cometo. O sea, una grosera falacia
que implica, al mismo tiempo, una
aberración moral...
3. Para finalizar planteando a los
pederastas como gente bienintencionada
que sólo trata de satisfacer su vacío.
- En quinto lugar: el discurso de
Gutman parece desconocer el libre
albedrío de los pederastas. Como bien
ha señalado el médico psiquiatra
Enrique Stola, en el análisis de la
escritora se oculta (...) que el
delincuente abusador es un adulto
psicológica y legalmente responsable.
Él sabe el daño que está causando, sabe
que está ejerciendo el poder por el goce
que le produce, sabe que humilla a su
víctima, que la continuidad en el tiempo
de tan destructiva conducta dependerá
en gran medida de la efectividad de las
amenazas que sometan espiritual y
psicológicamente a ese desvalido niño o
niña. ([79])
Como ya hemos aclarado ut
supra, aquí no se trata de poner en tela
de juicio la buena o mala fe con la que
Gutman ha escrito tan controvertido
suelto. Tampoco es éste el espacio para
discernir la veracidad -o no- de la tesis
allí expuesta en relación al origen de la
pederastia. Hemos hecho referencia al
artículo de Gutman con la sola intención
de poner de resalto cómo se puede
sensibilizar a alguien respecto de otro
que, en principio, le genera rechazo, le
provoca repugnancia y/o le merece
repudio. Y también -para los incrédulos-
cuán lejos se puede llegar en la
aventura de modificar nuestras
percepciones, nociones, creencias y
valoraciones, por la vía de la
sensibilización.
10. INFILTRACIÓN:
Se trata de operaciones de penetración
subrepticia a nivel cultural, ideológico
y/o terminológico, con la finalidad de
tergiversar las creencias, las
concepciones, los valores y las normas
vigentes en un grupo o una sociedad.
Son maniobras deliberadamente
orientadas a desfigurar de manera
inadvertida tales creencias,
concepciones, valores y normas;
desfigurándolos y cambiando su sentido,
desde adentro del grupo humano que ha
sido seleccionado como blanco de
ataque.
A modo de ejemplo, cabe evocar
las impactantes revelaciones efectuadas
por Maria Assunta Isabella Visono, más
conocida como Bella Dodd,
especialmente, a través de su libro
School of Darkness (1.954) y de sus
declaraciones ante el Comité de
Actividades Anti-norteamericanas de la
Casa de Representantes de EE.UU. En
otra parte, hemos comentado al
respecto:
Según la información brindada
por DODD, a lo largo de los años ’30,
entre 1.100 y 1.200 miembros del
C.P.U.S.A. (Partido Comunista de
Estados Unidos de América) ingresaron
en distintos seminarios católicos y
llegaron a ordenarse sacerdotes. Para
la década de 1.950, varios de estos
impostores ya ocupaban cargos
importantes dentro del clero. Todo ello,
en cumplimiento de un minucioso plan
estratégico preestablecido, de
envergadura transnacional, cuyo
nombre habría sido “Mano extendida”.
Su objetivo era la demolición de la
mentada iglesia desde adentro. En su
libro “The Venona Secrets”, Herbert
ROMERSTEIN ha confirmado la
existencia de este siniestro plan, a la
luz de los archivos desclasificados del
Partido Comunista soviético. ([80])
11. SIMULACIÓN DE AMISTAD:
Se trata de operaciones consistentes en
aparentar semejanzas, coincidencias y/o
solidaridades, a efectos de:
- Ocultar a las víctimas la propia
condición de enemigo.
- Aproximarse a ellas de manera
pacífica, evitando sus resistencias.
- Interiorizarse en sus asuntos
internos. E...
- Incidir en el rumbo de su
accionar.
12. FRAGMENTACIÓN:
Se trata de operaciones tendientes a
generar disensos, divisiones, tensiones y
pugnas internas, dentro de un grupo o
una sociedad.
Ello se puede hacer sobre la
base de diferencias y contradicciones
preexistentes en el conjunto humano
agredido. O bien, a partir de diferencias
y contradicciones deliberadamente
inducidas, con la finalidad de sembrar
desinteligencias y discordias entre las
víctimas.
En nuestra época, se ha hecho
muy común provocar dentro del grupo o
la sociedad bajo ataque, un sector de
derecha y otro de izquierda, de manera
de producir una suerte de choque
dialéctico interno. Luego de la segunda
guerra mundial, los movimientos socio-
políticos de tercera posición, así como
la Iglesia Católica Apostólica Romana,
han sido objeto preferencial de las
maniobras de esta clase.
La operación queda
perfeccionada cuando se logra instalar
en el conjunto atacado, la noción según
la cual la verdad se consigue cuando el
péndulo oscila de un extremo al otro y
llega por fin a descansar en el justo
medio. Noción, ésta, basada en una
interpretación popular de la dialéctica
hegeliana de la tesis, la antítesis y la
síntesis. ([81]) A la luz de semejante
concepción, el conflicto intrínseco es
aceptado e, incluso, promovido como si
se tratara de una necesaria vía de
progreso, pese al grave error que
aquélla padece. ([82]) De esta manera,
son las propias víctimas quienes,
ingenuamente, se encargan de agravar el
proceso de fragmentación que les fuera
introducido en el seno de su grupo o
sociedad.
Pasemos ahora a señalar
algunas condiciones que propician el
éxito de las operaciones en cuestión. A
saber:
- La falta de un núcleo
ideológico-doctrinario bien definido; es
decir, ausencia de auténtica unidad de
concepción en relación a temas y
cuestiones fundamentales.
- El conocimiento imperfecto
que los miembros del conjunto agredido
tengan de su respectiva matriz
ideológico-doctrinaria.
- Las diferencias internas
relativas a la metodología política a
implementar.
- La diversidad de opiniones,
dentro del conjunto atacado, respecto de
los hechos y circunstancias producidos
en el pasado y/o el presente.
- La disparidad de los intereses
pertenecientes a los integrantes del
conjunto en cuestión.
- Precariedad o ausencia, entre
los miembros del conjunto de marras, de
amistad cívica -que nace de la
consciencia del destino y los fines
compartidos-; de affectio societatis -en
tanto espíritu de colaboración-; y de
empatía.
Las diferencias que se produzcan
en cualquiera de estos órdenes, pueden
servir para reconfigurar el sistema de
relaciones de fuerza intrínsecas de un
grupo o una sociedad; polarizando el
escenario interno en derechas e
izquierdas e instalando así una
contradicción interior.
LA ESCUELA DE FRANKFURT:
MASIFICACIÓN, EROTIZACIÓN
Y CONTROL
I. A MODO DE INTROITO: LA
INGENIERÍA SOCIAL:
Desafortunadamente, en nuestras
universidades poco y nada se habla de
la ingeniería social. Tampoco se hace
referencia alguna a la guerra
psicológica -la madre de todas las
guerras, según una conocida expresión-
y su “hermana mayor”, la guerra
cultural.
Sin embargo, como decía Iósif
Vissariónovich Dzhugashvili -Stalin-,
las palabras -con sus significados
inteligibles y sus connotaciones
emocionales- son balas. A tan acertado
enunciado, en nuestra época, habría que
incorporarle alguna alusión al fenómeno
audiovisual. Fenómeno, éste, consistente
en la combinación organizada de
sonidos e imágenes, como “vehículo” de
mensajes complejos, constituidos por
sentidos, representaciones, emociones
compartidas y “disparadores” de
pulsiones instintivas.
Tal como su propio nombre lo
insinúa, la ingeniería social -en
esencia- es la ciencia y el arte de
moldear la vida social de acuerdo con
una determinada estructura, a “espaldas”
de los miembros del grupo escogido
como objeto de la misma. Esto último
significa: sin el conocimiento, la
comprensión ni la libre adhesión de los
integrantes del conjunto humano
afectado.
Lógicamente, dada la naturaleza
gregaria del hombre -esto es: su natural
inclinación a la vida social como
condición indispensable para su
supervivencia y desarrollo personal-, la
ingeniería social termina modelando a
cada uno de los miembros del grupo,
incluso, en sus aspectos existenciales
más privados e íntimos. En suma, este
tipo de ingeniería tiende al control del
comportamiento humano, en todos sus
“planos”.
Sólo por ello -y sin perjuicio
del carácter espurio que, por norma,
revisten los fines políticos que la
inspiran-, la ingeniería social constituye
una metodología profundamente inmoral.
La misma vulnera gravemente la
dignidad que invisten la persona humana
y sus comunidades naturales -familia,
agrupación fundada en la vecindad,
agrupación definida por la membresía
gremial, Nación...-.
Huelga aclarar que la
ingeniería social se “nutre” de los
conocimientos provistos por diversas
disciplinas científicas: la Neurología, la
Psiquiatría, la Psicología, la Sociología,
la Economía, la Política, las Ciencias de
la Comunicación, etc. Se trata de una
ciencia-arte que instrumentaliza la
voluminosa, enjundiosa y complejísima
información que procede de aquellas
áreas disciplinarias. En consonancia con
ello, la ingeniería social, en tanto
actividad, trabaja con recursos
cuantiosos y diversos, implementando
técnicas sumamente sofisticadas,
destinadas a la articulación estratégica
de aquéllos, de conformidad con planes
preconcebidos. ([83]) En suma y como se
suele decir en nuestras “calles”, esto no
es para cualquiera. Frase vulgar, ésta,
ciertamente; la cual, no por ello, deja de
expresar con elocuencia el carácter
profundamente elitista de la ingeniería
social.
Sucede que las élites
propenden a utilizarla para compensar
su déficit cuantitativo, es decir,
demográfico, ya que, por definición, no
constituyen sino pequeñas minorías.
Desde luego, no todas las élites apelan a
esta poderosa “herramienta”. Algunas,
porque son “buenas”; otras, porque, si
bien no son “buenas”, tampoco son lo
suficientemente “inteligentes”; y,
finalmente, otras, porque prefieren ser
“brutales”, aplicando el “garrote” -
método, éste, que difícilmente permita a
una élite tiránica sobrevivir en el largo
plazo-.
II. ORÍGENES DE LA ESCUELA:
En la actualidad, en el ámbito de las así
llamadas ciencias humanísticas y/o
ciencias sociales, los discursos han
quedado condicionados tan fuerte como
imperceptiblemente por determinadas
categorías conceptuales y lingüísticas,
cuyo origen se remonta a la Escuela de
Frankfurt. ([84]) Asimismo, la mayor
parte de los “prejuicios” implantados en
la sociedad actual -a fuerza de
falsedades, mentiras y otras maniobras
estigmatizantes- han sido fraguados en
aquel “círculo”, provocando un
complejo sistema -invisible mas
operante- de “simpatías” y “antipatías”
masivas. ([85]) El complejo “armazón” de
lo políticamente correcto que ciñe
nuestros pensamientos y expresiones, y
condiciona nuestros sentimientos, ha
sido forjado por la Escuela de
Frankfurt.
Esta polémica escuela tuvo su
origen en una iniciativa planteada por
tres conocidos marxistas heterodoxos:
Georg Lukács (1.885-1.971), Willi
Münzenberg (1.889-1.940) y Antonio
Gramsci -a quien acabamos de
referirnos largamente-. ([86]) Habida
cuenta del fracaso de los alzamientos
comunistas que se habían producido en
Europa Occidental y luego de observar
los primeros años del régimen soviético,
los nombrados intelectuales
descubrieron la necesidad de
revolucionar la cultura como requisito
previo para la posterior concreción de
la revolución del proletariado y la
instalación de su ominosa dictadura.
Al respecto, es menester
recordar que la imposición del régimen
bolchevique “parido” por la revolución
de 1.917, había requerido la
perpetración de un sangriento genocidio.
([87]) Lukács, Münzenberg y Gramsci no
se equivocaban: la futura supervivencia
de aquel criminal régimen iba a
depender, en gran medida, de otros
genocidios -¡más graves aún!-
cometidos con posterioridad. ([88])
En cierto sentido, podemos
afirmar que aquellos intelectuales
marxistas, a la luz de las primeras
matanzas del régimen bolchevique,
advirtieron lo que ya había sido
observado antiguamente por Aristóteles.
A saber: que la perdurabilidad de una
constitución -es decir, de un régimen
político- depende de la educación -
entendida, ésta, no como mera
instrucción, sino comprendiendo a la
formación integral de la personalidad-.
En virtud de la lúcida iniciativa
de Lukács, Münzenberg y Gramsci, se
fundó en la Universidad de Frankfurt el
Institut für Sozialforschung -Instituto
de Investigación Social-, en cuyo seno
nacería la famosa Escuela de Frankfurt.
La novedosa organización fue
“generosamente” financiada por Lucio
Félix José Weil, un multimillonario
argentino de origen judeo-alemán. De
acuerdo con los ya citados Matthews y
Varela, las metas del nuevo grupo eran
las siguientes:
1. Distorsionar completamente
la percepción de la realidad.
2. Eliminar todo sentido de
trascendencia.
3. Subvertir los valores
tradicionales.
4. Desbaratar los vínculos
sociales naturales, empezando por los
de orden estrictamente familiar. Y...
5. Reemplazar las instituciones
orgánicas de las comunidades
nacionales por otras, de índole
“artificial”. ([89])
Originariamente, el objetivo
final consistía en propiciar la expansión
del comunismo en Occidente.
Posteriormente, los pensadores de la
escuela se “reciclaron”,
“conformándose” con estudiar y trabajar
para lograr la masificación de los
pueblos. Ello, con la deliberada
finalidad de garantizar el control de los
mismos, ya no por parte de ningún
Soviet Supremo, sino por parte de los
oligarcas y plutócratas que habían dado
origen al imperialismo internacional
del dinero denunciado por S. S. Pío XI,
en su magistral encíclica Quadragesimo
Anno (1.931). Al fin y al cabo, parte
importante de aquella élite capitalista
había posibilitado la instauración del
régimen bolchevique, propiciando -a
posteriori- su larga y sangrienta
vigencia. ([90])
Para lograr sus inconfesables
objetivos, los “maestros” de Frankfurt
diseñaron múltiples estrategias. Algunas
de ellas, focalizadas en el plano
intelectual y “vehiculizadas” a través
del negocio editorial, los “círculos
académicos”, las “modas” pedagógicas
y los sistemas escolares y universitarios.
Otras, en cambio, estuvieron
directamente orientadas a la opinión
pública (mejor dicho, a la formación de
la misma), por intermedio de los
grandes medios de la comunicación
social, las manifestaciones artísticas, la
industria del entretenimiento, las
“modas”, consideradas en términos
generales, etc.
III. EL CASO DE THEODOR
ADORNO:
Veamos un caso paradigmático: el del
filósofo, sociólogo y musicólogo
Theodor L. Wiesengrund (1.903-
1.969), más conocido por el apellido de
su madre, Adorno. ([91])
En 1.918, siendo aún muy
joven, Adorno se conoció con Siegfried
Kracauer. Este último formaba parte de
un grupo kantiano-sionista que se reunía
en la casa del rabino Nehemiah Nobel,
en Frankfurt. También pertenecían a este
círculo el filósofo Martin Buber, el
escritor Franz Rosenzweig y los -por
entonces- estudiantes, Leo Lowenthal y
Erich Fromm. Kracauer, Lowenthal y
Fromm se unirían al Institut für
Sozialforschung dos décadas después.
([92])
Fue Kracauer quien introdujo a
Adorno en la lectura de los escritos de
Lukács. Asimismo, le presentó a Walter
Benjamin, quien -a su vez- estaba
vinculado con el grupo formado en torno
al rabino Nobel. ([93])
En 1.924, Adorno se mudó a
Viena para estudiar con los
compositores musicales atonalistas
Alban Berg y Arnold Schönberg. Allí
hizo contacto con un círculo secreto, de
corte vanguardista, que se había
conformado alrededor del viejo
marxista Karl Kraus. Dentro de dicho
grupo, Adorno conoció a Hans Eisler, su
futuro colaborador. Además, fue
introducido en las teorías
psicoanalíticas de Otto Gross. Este
último, por muchos años adicto a la
cocaína, había fallecido en 1.920, en un
canal de Berlín, cuando se encontraba en
camino a Budapest, para colaborar con
la revolución comunista húngara.
Según Gross, la salud mental
sólo podía lograrse para la resucitación
del antiguo culto de la diosa Astarté, el
cual desplazaría al monoteísmo y la
familia burguesa. Astarté era la versión
fenicia de una diosa mesopotámica,
conocida por los sumerios como Inanna,
por los acadios como Ishtar y por los
israelitas como Astarot.
Dicha deidad representaba el
culto a la madre-naturaleza, a la vida y a
la fertilidad, así como la exaltación del
amor y los placeres carnales. Con el
tiempo se tornó en diosa de la guerra y
recibía cultos sanguinarios de sus
devotos.
Se trataba de una divinidad
ctónica, representante de las fuerzas
ínferas. Su resucitación, de alguna
manera, anticipaba la entronización -
propiciada, cuando no promovida, por
diversos miembros de la Escuela de
Frankfurt- de lo terreno sobre lo
celestial, de lo femenino sobre lo
masculino y de lo sensual sobre lo
racional.
Denunciando a la personalidad
autoritaria:
En 1.950, se publicó La personalidad
autoritaria. Dicha obra fue la última de
una serie de cinco volúmenes, en la que
se explayaba un estudio sobre el
antisemitismo, llevado a cabo por
varios autores. Investigación, ésta, que
había sido encargada a Max Horkheimer
por el American Jewish Committee -
Comité Judío Americano-. ([94])
Cuatro fueron los científicos que
dirigieron el proyecto: Adorno, Frenkel-
Brunswik, Levinson y Sanford. Bajo su
comando trabajaron varios
investigadores provenientes de los
equipos del Public Opinion Study de
Berkeley y el International Institute of
Social Research. William Morrow,
apadrinado dilecto de Kurt Lewin
(1.890-1.947), uno de los nexos entre la
Escuela de Frankfurt y el instituto
Tavistock, tuvo a su cargo uno de los
estudios que formaron parte de la obra.
([95])
En dicho libro, Adorno definió
al autoritarismo por la adopción de
principios metafísicos. Ello así, ya que
los mismos, siendo -por definición-
objetivos y superiores, no dependen del
arbitrio humano. Desde este insólito
punto de vista, radicalmente
antropocéntrico y egolátrico, el
autoritarismo es entendido como
consecuencia de:
- El respeto hacia los
Mandamientos Divinos.
- La búsqueda de la Verdad, el
Bien y la Belleza.
- El afán de Justicia.
- La adhesión a los principios y
preceptos del Derecho Natural, el cual
se encuentra inscripto en nuestra propia
naturaleza.
- La colocación al servicio de
algún ideal ético. Y/o...
- La atención de los diversos
deberes morales relativos a los vínculos
que nos ligan con nuestras respectivas
Patrias, familias, grupos de amigos, etc.
([96])
En suma, de acuerdo con
Adorno, el autoritarismo está dado por
los frutos de la razón metafísica y la
vida espiritual. Esta singular definición
conduce a la condensación categorial de
múltiples elementos, sumamente
diversos entre sí. Una ensalada en la
que se mezclan caóticamente distintas
ideas, ideales, opiniones, actitudes,
comportamientos, organizaciones,
regímenes, etc.
Para colmo de males, en
semejante cambalache quedan enroladas
las manifestaciones superiores de la
humanidad, incluyendo nuestras
expresiones y obras más elevadas y
sublimes. Pero, de acuerdo con Adorno,
todo eso constituye autoritarismo. En
consecuencia, el combo debe ser
suprimido. Más aún: todas las grandes
civilizaciones deben ser destruidas; muy
especialmente, la nuestra, la
Civilización Occidental ([97]).
Al efecto, debe apagarse la
vida espiritual y neutralizarse la razón
metafísica. Principios, éstos, que -en
efecto- aportan las bases y constituyen
las fuentes de las que su nutre toda
civilización. Para el logro de tan
siniestro objetivo, Adorno proponía la
difusión del pesimismo cultural y la
perversidad, en todas sus formas. Para
ello, recomendaba especialmente la
utilización de los nuevos géneros y
estilos musicales. Ya en 1.948, en La
filosofía de la música moderna, había
afirmado que la finalidad de dicha
música era enloquecer a quienes la
escucharan; ya que ella llevaba impresa
en sí misma una actitud similar a la de
los enfermos mentales; de tal manera
que la persona se provoca a sí misma la
desintegración de su personalidad. ([98])
Años después, se entusiasmaría con las
ampliadas posibilidades que la
televisión ha ofrecido a estos
revolucionarios culturales e ingenieros
sociales. ([99])
Sobre la base de estas mismas
ideas, poco tiempo después, se pondrían
en marcha diversos experimentos
sociales tendientes a impulsar la
eliminación del autoritarismo y la
liberación de los hombres mediante el
uso de drogas alucinógenas. ([100]) Entre
los promotores de tan descabellada
empresa, se contaría R. Nevitt Sanford,
uno de los cuatro directores del
proyecto Authoritarian Personality -
Personalidad autoritaria-. ([101])
Ahora bien,
independientemente de estas indignantes
proposiciones tendientes a la
demolición civilizacional, tan horroroso
proceso es espontáneamente provocado
y propiciado por la simple negación del
plano metafísico, ut supra aludida. Es
que dicha negación impide a la razón
humana dar con las claves de la realidad
-de la realidad circundante y de la
realidad de nuestro propio ser-. Se
produce así una suerte de alejamiento de
la realidad; primero, a nivel intelectual
y, luego, a nivel vivencial.
A ello se debe agregar que sin
el conocimiento de las aludidas claves,
nuestra inteligencia no puede justificar
de ninguna manera la adopción ni -
mucho menos- la imposición de un
determinado régimen de conducta. En
pocas palabras: la incapacitación para
la Verdad implica la impotencia para el
Bien. ([102])
Así las cosas, el rechazo de la
metafísica conduce -por sí solo y a la
postre- a la entronización de las
pulsiones instintivas, las emociones
ciegas y los deseos subjetivos emanados
de tales fuerzas irracionales. Frente a
este peligroso alzamiento subversivo de
las instancias inferiores de la psiquis
humana, la razón -desorientada por el
rechazo dogmático y apriorístico de las
esencias- queda reducida a un rol
puramente instrumental, al servicio de
los impulsos antedichos.
Hasta aquí, nuestro análisis
sobre la elefantiásica noción de
autoritarismo esbozada por Adorno, sus
problemáticas consecuencias y las
peligrosas sugerencias que, frente a la
misma, el filósofo franfurtés se
permitiera esbozar. Pero, sobre el
particular, hay aún mucho más para
revisar. Porque, tal como ya ha quedado
insinuado, Adorno adjudicaba la
característica o condición del
autoritarismo a la personalidad de
aquellos hombres que adecuaban sus
ideas, actitudes y comportamientos a
principios y fines objetivos -o bien, si
se prefiere, valores, normas e ideales
superiores a los impulsos meramente
instintivos y deseos puramente
subjetivos-.
En pocas palabras: de acuerdo
con Adorno, el autoritarismo radica en
la estructura misma de la personalidad
de tales hombres. Ellos son enemigos de
la democracia por la constitución y, más
específicamente, la configuración que ha
recibido su propio yo.
De esta manera, el filósofo en
cuestión elucubró un tipo antropológico,
psicológico y sociológico, al estilo de la
tipología weberiana. El valor científico
del mismo -demás está decirlo- resulta
harto discutible.
Ello así, porque dicho tipo fue
construido sobre una base dogmática,
aportada por una ideología groseramente
materialista. ([103]) Pero, además,
porque, para la elaboración del mismo,
se apeló al discutible método de las
encuestas de opinión y su posterior
mensura, con extracción de los
respectivos promedios. ([104])
Metodología, ésta, cuanto menos,
insuficiente -si no lisa y llanamente
impertinente- para abordar el objeto de
estudio planteado. ([105])
Más allá de ello, la postulación
de este supuesto tipo humano, permitió:
- Extender el calificativo de
autoritario mucho más allá de los
límites marcados con relativa precisión
por la Ciencia Política; atribuyendo
autoritarismo a un abanico enorme y
variopinto de ideas, expresiones,
actitudes, comportamientos,
movimientos sociales, partidos
políticos, regímenes estatales, etc.
- Estigmatizar profundamente a
las personas, en sí mismas: el
autoritario -lo sea verdaderamente o
no- es presentado como si padeciera un
grave trastorno de personalidad;
consecuentemente, es mirado como si él
mismo -y no sus ideas, opiniones y/o
actos- constituyera un problema para la
democracia.
- Intervenir en la esfera privada
de la vida de la persona supuestamente
autoritaria; incluso, en sus aspectos
más íntimos; sin recabar su
consentimiento. Ello, en nombre de la
libertad y la democracia. Las aludidas
intervenciones podrían revestir:
- Carácter punitivo, es
decir, jurídico-sancionatorio -hay que
castigar al enemigo de la democracia-.
- Carácter pedagógico,
vale decir, jurídico-educativo -hay que
re-educar al enemigo de la
democracia-. O bien...
- Carácter terapéutico,
esto es, jurídico-médico -hay que curar
al enemigo de la democracia-.
Desde luego, hablamos aquí de
posibles medidas de castigo, re-
educación o cura, aplicables aunque el
pretenso autoritario no haya cometido
ningún crimen ni desplegado
comportamiento alguno que hubiera
contrariado -siquiera mínimamente- el
normal desarrollo del régimen
democrático en el que se encuentra
inserto. De acuerdo con la concepción
de Adorno, las medidas en cuestión
deben ser aplicadas por lo que el sujeto
autoritario es, en sí mismo.
Estas ideas se encontraban en
consonancia con ciertas posturas que
habían sido expuestas poco tiempo
antes, en el Congreso Mundial de la
Salud Mental de 1.948. El mismo había
sido presidido por el canadiense
George Brock Chisholm (1.896-1.971),
a la sazón, director de la Organización
Mundial de la Salud. En dicho congreso
se había expuesto la necesidad de una
cura mental para terminar con los lazos
de familia, nacionalidad y religión. En
los textos del propio Brock Chisholm y
algunos de sus colegas, a quienes poseen
auténtico espíritu patriótico se les
adjudica síntomas de desequilibrio
mental, postulándose su necesidad de
ser sometidos a tratamiento psiquiátrico.
([106])
Asimismo, en el manifiesto de
la Federación Mundial de Salud
Mental, fundada en 1.948 bajo los
auspicios del clan Rockefeller, la C.I.A.
y el instituto Tavistock ([107]), se había
postulado aplicar la experiencia
psiquiátrica militar recabada durante las
dos guerras mundiales como modelo
para el establecimiento de un sistema de
clínicas de salud mental a través del
cual los psiquiatras de la contra-
insurgencia pudieran administrar a la
fuerza terapias a grupos grandes de
población. ([108])
Por su parte, la antropóloga
Margaret Mead (1.901-1.978) y el
psicólogo social Frank Fremont-Smith
(1.895-1.974), miembros fundadores de
la mentada federación, han dejado
indicado que: el objetivo de la salud
mental ya no es sólo ocuparse del
desarrollo de personalidades sanas,
sino también de crear una sociedad
sana. (...) El concepto de salud mental
es extensivo a los de orden mundial y
comunidad mundial. ([109])
Entre 1.950 y 1.951, la
Federación Mundial de Salud Mental,
junto con la Josiah Macy Jr.
Foundation, llevarían adelante las
Conferencias sobre Problemas de
Salud y Relaciones Humanas en
Alemania. Dichos encuentros apuntarían
a estigmatizar a los pacientes alemanes
con el falso perfil de la personalidad
autoritaria, ante los sociólogos y el
personal de los servicios sanitarios del
aludido país centro-europeo. ([110])
* Contra lo que suele creerse,
en la época de Adorno, la alternativa
terapéutica -la más extravagante de las
tres que hemos contemplado- hacía largo
tiempo que había dejado de constituir
una novedad. Ya en el siglo XVIII, las
autoridades públicas rusas encerraban
en manicomios a quienes protestaban
contra el régimen político allí
imperante. ([111]) Luego de la revolución
bolchevique, el Gobierno rojo no sólo
continuó con esta nefanda política de
recluir disidentes y opositores en asilos
psiquiátricos. Además, la expandió,
incorporando la administración de
drogas nocivas para el cerebro. ([112])
Pero aún hay más, porque la
práctica de psiquiatrizar a quienes -por
“h” o por “b”- desentonan fuertemente
con el régimen político establecido,
también se había implementado en el
corazón del mundo libre, es decir,
EE.UU., con anterioridad a la denuncia
de la personalidad autoritaria
formulada por Adorno. Así pagó Ezra
W. L. Pound, el poeta más grande de su
país desde Walt Whitman, su enérgico
repudio a la usura y su explícita defensa
del fascismo. Otro caso resonante fue el
del almirante James Forrestal, Ministro
de Marina -1.944-1.947- y Ministro de
Defensa -1.947-1.949-, cuyas firmes
posturas y gravísimas denuncias
políticas le habían generado
poderosísimos enemigos. ([113])
Por supuesto, luego de la
publicación de La personalidad
autoritaria, la práctica en cuestión
mantuvo una vigorosa vigencia. A los
casos ya citados, se pueden añadir el del
senador Joseph McCarthy, el del capitán
Robert A. Winston y el del general
Edwin A. Walker. ([114])
Sobre el final de la presente
obra, en su Anexo III, confeccionado por
Lucas Carena, nos focalizamos en el uso
punitivo de la Psiquiatría.
* Arribada nuestra exposición
al presente punto, conviene aclarar que
las elucubraciones de Adorno sobre la
personalidad autoritaria tuvieron
múltiples derivaciones, en diversos
ámbitos científicos, ideológicos,
académicos y políticos. Veamos, a
continuación, un par de ejemplos
ilustrativos:
1. Adoptada por el psicólogo
Erich Fromm (1.900-1.980) y sus
seguidores, la noción en cuestión ha
servido para denostar a la figura del
padre -símbolo encarnado de la Ley-.
Correlativamente, dicha concepción ha
propiciado la promoción de la
instalación de formas sociales
matriarcales. Estructuras, éstas,
completamente ajenas a la tradición
occidental y, además, perimidas en la
mayor parte de aquellos pueblos no-
occidentales que, en algún momento, las
desarrollaron.
Respecto de este último tópico,
cabe recordar el discurso que el Dr.
Gerald L. Atkinson dictó en la
Academia Naval estadounidense, en
Agosto de 1.999:
La “personalidad autoritaria”
estudiada por la Escuela de Frankfurt
en los años cuarenta en América,
preparó el camino para la guerra
subsecuente contra el género
masculino promovida por Herbert
Marcuse y su banda de revolucionarios
sociales bajo la guisa de “liberación”
de las mujeres y el movimiento Nueva
Izquierda en los años sesenta.
La evidencia de que las
técnicas psicológicas de la
personalidad cambiante son deseadas
para castrar a los machos de América
es proporcionada por Abraham
Maslow, fundador de la Tercera Fuerza
de la Psicología Humanista y un
promotor de la clase psicoterapéutica,
quien escribió que: “...el próximo paso
en la evolución personal es una
transcendencia de masculinidad y
feminidad a la humanidad general”
([115]), es decir, la deconstrucción de los
sexos. No se dice en vano que la Teoría
del Género es un engendro ideológico
de la Escuela de Frankfurt.
En su libro La anatomía de la
destructividad humana, publicado en
1.972, Fromm diagnosticó, como
tendencia dominante de la sociedad
moderna, necrofilia, entendida como
obsesión por la muerte y la destrucción,
bajo ciertas formas, con intensas
connotaciones sexuales. Ciertamente, se
trata de una diagnosis que, en cierto
sentido y en algún grado, compartimos.
Sin embargo, nuestra disidencia
se torna mayúscula al momento de
definir el remedio a proponer. Porque,
para el renombrado psicoanalista judeo-
alemán, la cura provenía de la contra-
cultura del sexo, droga y rock ‘n’ roll.
([116]/[117]) Aquí también se puede
observar la influencia de la
personalidad autoritaria elucubrada
por Adorno.
2. La elefantiásica noción en
cuestión también ha prestado gran
utilidad a las antojadizas elucubraciones
del así llamado racismo anti-blanco.
Prejuicios, éstos, poco conocidos en
nuestro medio, pero bastante difundidos
en otros ámbitos, sobre todo, en EE.UU.
y ciertos países de Europa.
Según esta peculiar forma de
racismo, las personas de raza blanca
padecerían -en virtud de su constitución
racial- una suerte de enfermedad
mental. Sería por causa de esta supuesta
patología hereditaria que los blancos se
encontrarían naturalmente inclinados a
agredir y sojuzgar al resto de los
hombres. Desde esta perspectiva, el
arribo y la obra de los europeos
modernos en América -por citar un
ejemplo- es visto como una
manifestación de dicho ánimo enfermizo.
([118])
Huelgan las aclaraciones en
cuanto a la absoluta “orfandad” de
auténticos fundamentos científicos que
exhibe esta pseudo-teoría. De la misma
manera, resulta ocioso destacar cómo la
historia desmiente sus aventuradas tesis
racistas y estigmatizantes. Pese a ello,
en algunos ambientes sociales suena tan
políticamente correcta que ha logrado
reclutar algunos adherentes. Entre ellos,
gran cantidad de infantiles provocadores
y amargos resentidos ([119]); varios de
los cuales, paradójicamente, son
blancos.
3. También puede advertirse un
eco de la personalidad autoritaria en la
tendencia de aludir a una supuesta fobia
para designar a quienes sostienen
posturas ideológicas contrarias -o, al
menos, distintas- a ciertos dogmas e
ideales del pensamiento que ha sido
impuesto como políticamente correcto.
Se trata, en definitiva, de la asignación
de un carácter patológico a todos
aquellos que adoptan ciertas posturas
ideológicas, por el simple hecho de
adherir a las mismas.
La maniobra constituye una
versión refinada de la vieja falacia ad
hominem, sobre la cual ya hemos
discurrido en el segundo capítulo de
nuestro breve libro Meditaciones
sociológicas. Confesiones de un
argentino preocupado. ([120]) Al mismo
tiempo, esta maniobra importa una
gravísima estigmatización. ([121]) De esta
manera, se evita refutar los argumentos
esgrimidos por los defensores de las
Normas Divinas y la ley natural.
Sencillamente, se los diagnostica
psicológicamente como fóbicos, así
como Adorno los descalificaba como
intrínsecamente autoritarios. Para
colmo de males, esto se hace de modo
sumarísimo e inapelable, porque se
parte del dogma según el cual tales
ideas constituyen un síntoma inobjetable
del mal supuestamente padecido. Y de
este modo, se cierra el discurso falaz:
Fulano es fóbico -o autoritario- porque
opina así y opina así porque es fóbico -o
autoritario-... Se trata de un
razonamiento cerrado, circular y
autista, que no admite réplica ni prueba
en contrario... Es como un perro
empeñado en morderse su propia cola...
Así las cosas, vocablos como
homo-fobia, xeno-fobia e islamo-fobia
han sido incorporados a la neo-lengua
con la que se pretende condicionar
nuestra mentalidad. Estos neologismos
han logrado difundirse en nuestro medio
social gracias a su utilización en los
ámbitos académicos y la insistente
promoción que de los mismos han hecho
los medios, en su mayor parte.
La televisión como instrumento de
control social:
Contra lo que se suele pensar, la intensa
actividad investigativa de Adorno no se
limitó al reducido ámbito de los círculos
intelectuales y académicos. Pensando en
el hombre común y las grandes
multitudes, nuestro polifacético
científico, en 1.956, escribió Television
and the Patterns of Mass Culture -La
Televisión y los Patrones de la Cultura
de Masas-. Allí señalaba que la
televisión es un medio de
condicionamiento y control psicológico
como nunca se ha soñado. ([122])
Según Harley Schlanger, para
Adorno y sus colaboradores, la
televisión, lejos de constituir un
instrumento eventualmente útil para el
desarrollo social, suponía un medio
ideal para crear una cultura
homogénea, una cultura de masas, a
través de la cual se pudiera controlar y
conformar la opinión pública de modo
que todo el mundo en el país acabara
pensando lo mismo. ([123])
Hacia mediados de la década de
1.970, Eric Trist -uno de los fundadores
del instituto Tavistock- y su colaborador
Frederick Emery diagnosticarían que,
como resultado de veinte años de
televisión, la sociedad norteamericana
había experimentado una suerte de
lavado de cerebro. Este fenómeno -
según los citados autores- se había
producido con tal intensidad que,
incluso, había implicado la
“desactivación” de los poderes
cognitivos de la mente en millones de
estadounidenses, tornándolos estúpidos,
sugestionables y, desde luego,
manipulables. Triste estado, éste,
acompañado por un muy “conveniente”
mecanismo psicológico de defensa, que
llevaba a las víctimas a negar
histéricamente adolecer de problema
alguno. ([124])
Más abajo, nos explayamos
sobre el uso de la televisión como
herramienta de control social.
IV. LA REBELIÓN DE DIONISIO:
En su libro Dialéctica de la Ilustración,
Adorno y Horkheimer acusan a la
Ilustración de:
- Haber endiosado a la razón
humana. Y...
- Haberla colocado -
paradójicamente- al servicio de la
voluntad de poder y dominio.
A grandes rasgos, al menos, la
denuncia es cierta y, por lo tanto, resulta
atinada. Sin perjuicio de ello, se trata,
en lo sustancial, de una acusación que no
reviste originalidad. La crítica de la
razón ilustrada -y, más genéricamente,
del racionalismo moderno- registra
varios antecedentes notables.
Ciertamente, en medio de las
luces, vibraba una suerte de idolatría de
la razón humana. Idolatría, ésta, ingenua,
absurda y grosera. En virtud de la
misma, la razón fue desembragada de su
propia finalidad: la Verdad; con la
intención de emanciparla.
Sin embargo, esta razón
pretendidamente soberana, una vez
desanclada de la realidad, dejó de
iluminar a la voluntad para caer de
rodillas al servicio de la misma. Nació
así la razón instrumental de la
Modernidad, reducida al papel de
herramienta privilegiada del afán de
poder y dominio.
Ahora bien, con el paso del
tiempo, esta voluntad ciega, huérfana de
toda referencia y librada a sí misma, fue
quedando bajo el imperio de los
apetitos inferiores. Con esta erección
de los bajos instintos, se completó en el
plano psíquico, la subversión
antropológica iniciada por la
entronización de la razón ensoberbecida.
En otras palabras, se consumó la
inversión de la jerarquía natural de las
potencias del alma humana. Orden, éste,
que tiene su base fundamental en el
señorío de la VERDAD sobre la razón,
para que ella ilumine a la voluntad y
esta última, a su turno, rija sobre
nuestras emociones más elementales e
instintos más bajos, determinando así
nuestra conducta.
Sin embargo, Adorno y
Horkheimer no parecen haberse
apercibido bien de este previsible
desplazamiento y su respectivo
desenlace. Por ello, lejos estuvieron de
ensayar la reivindicación de la aludida
jerarquía natural. Muy por el contrario,
apelando a la famosa leyenda griega de
Ulises, aquellos dos autores
reivindicaron al deseo, constituido por
las pulsiones sensuales.
Consecuentemente, Adorno y
Horkheimer postularon la liberación de
los apetitos inferiores.
Esta nueva emancipación conduce
necesariamente al imperialismo de la
sed de goce carnal. Reino del
hedonismo, donde la búsqueda del
placer es elevada al rango de ley
suprema del obrar humano.
Llamativamente, Adorno y Horkheimer
lo hacían con la esperanza de propiciar
así la conformación de una sociedad
nueva. Una sociedad pretendidamente
pacífica y feliz.
Tamaña ocurrencia de Adorno y
Horkheimer registra antecedentes
inmediatos. Como ya hemos referido ut
supra, a principios del siglo XX, el
psicoanalista Otto Gross, cocainómano y
revolucionario comunista, planteaba que
la salud mental sólo podía conseguirse
por la resucitación del antiguo culto de
la diosa Astarté, desplazando al
monoteísmo y la familia burguesa.
He aquí la piedra basal del
fundamento ideológico de la adolescente
utopía hippie que se difundiría con tanta
fuerza en los años ‘60. Movimiento,
éste, que, entre otras quimeras, pretendía
solucionar los problemas de la
Humanidad mediante el amor libre, el
flower power, la erección de la
imaginación al poder, el consumo de
narcóticos, la psicodelia y otros
esperpentos culturales de la misma
calaña.
Aquella piedra basal fue
engrosada por las ideas de otro
destacado autor frankfurtiano, Herbert
Marcuse. En su libro Eros y
Civilización, de 1.955, Marcuse se
expidió en el mismo sentido que Gross,
Adorno y Horkheimer: la liberación del
hombre y la sociedad requiere la
instauración del goce como finalidad
máxima (el así denominado principio
del placer), reduciendo a la represión a
su nivel mínimo e indispensable para la
subsistencia económica -el así llamado
principio de realidad desprovisto de la
represión excedente derivada de la
dominación social y al servicio de la
misma-.
Este proceso, que -en términos
freudianos- tiende a reconciliar Eros y
Tanatos, sería posible en el actual
contexto de opulencia productiva. El
mismo se desarrolla a través de una
constante auto-sublimación de la
sensualidad, acompañada por la
desublimación de la razón -entendida
como impulso de la forma-. Cabiendo
aclarar que, para Marcuse, dicha
operación de auto-sublimación de la
sensualidad, si bien modificaba al
instinto libidinal, no lo desviaba de su
meta, es decir, de la gratificación
instintiva.
De conformidad con las fuentes
ideológicas de las que se nutre -el
marxismo y el psicoanálisis freudiano-,
el planteo marcusiano se desarrolla y
agota dentro de un paradigma
materialista e inmanentista. Postulando,
al mismo tiempo, un hedonismo
supuestamente liberador, aunque
mínimamente limitado o controlado, al
sólo efecto de asegurar la subsistencia
material a través de una adecuada
producción y distribución de los bienes
económicos.
Tal como ya hemos expuesto en
nuestro artículo La “akolasía” contra el
placer sexual. Neurología, Psicología y
Moral ([125]), la orgé -el apasionamiento
enceguecido- y la akolasía -el
desenfreno- conducen a:
- Nublar la recta razón.
- Aflojar la voluntad.
- Diluir la libertad personal.
- Dificultar la consolidación de
los vínculos afectivos. E, incluso...
- La extinción del propio placer
sexual, por saturación -siendo ésta la
razón por la cual, en el largo declive
hacia su propia desaparición, el apetito
sexual exige sensaciones cada vez más
intensas, propiciando así la incursión en
prácticas aberrantes y perversas-.
Durante siglos, estos efectos, tan
degradantes como peligrosos, han sido
advertidos por filósofos y moralistas; y
observados y descriptos en el ámbito de
las ciencias humanísticas o sociales.
Sin embargo, en las últimas décadas,
también han sido constatados desde la
perspectiva de la Medicina. En especial,
la Psiquiatría, la Neurología y la
Endocrinología han brindado
interesantes explicaciones al fenómeno.
La nocividad de estas
consecuencias se encuentra en
consonancia con los groseros errores
antropológicos que se encuentran en la
base freudiana del planteo marcusiano.
Aquellos yerros lo vician de raíz, para
arrojar, en última instancia, resultados
contraproducentes.
No es muy difícil detectar cuáles
son las zonas erróneas de esta
antropología “enferma” y “patógena”. A
saber:
- La prevalencia asignada al
“sector” inconsciente de la psiquis
humana, sobre el “área” consciente de la
misma.
- El mono-instintivismo;
concepción, ésta, según la cual uno sólo
es el principio activo de nuestra psiquis
-vale decir que una sola es la pulsión
básica de nuestra mente-. Se trata de una
suerte de unipolarismo psicológico;
postura, ésta, en la que, por regla
general, han coincidido los
psicoanalistas, ortodoxos y
heterodoxos, empezando por Freud y
siguiendo por Adler, Jung, Rank,
etcétera-. ([126])
- El carácter eminentemente sexual
atribuido a tal instinto fundamental: la
libido o el eros (en su sentido amplio)
como “motor” de la vida psíquica;
energía psíquica primordial y
omnímoda. ([127])
De esta idea se deriva en forma
directa una noción pan-sexualista de la
psiquis humana -en este punto de la
doctrina psicoanalítica, se han
producido diferencias fundamentales
que han dado origen a diversas ramas:
en el pensamiento de Adler, el aludido
instinto fundamental está dado por el
impulso de superioridad; en el
pensamiento de Jung, por la Pulsión
Vital...-.
- La estructura moral -súper-yo,
en términos freudianos- es considerada
como mera construcción artificial,
superpuesta sobre nuestra naturaleza,
que nos oprime. De acuerdo con esta
noción, el andamiaje de los principios y
las normas morales, es concebido como:
- Armazón externo instalado para
consolidar el poder -de base
económica- de las clases dominantes. O
bien...
- Una suerte de mal
necesario para el aseguramiento de la
subsistencia de los hombres. ([128])
Es en consonancia con estas ideas
que, desde la Escuela de Frankfurt, se
postula que la liberación del hombre
consiste en el descarte de la estructura
moral o, por lo menos, en su reducción
al mínimo indispensable para la
supervivencia humana. Desplazamiento,
éste, que, desde luego, deja el campo
libre para la explosión de los apetitos
inferiores o bajos instintos.
V. FABRICANDO LA SOCIEDAD DE
MASAS:
Tal como ya ha sido indicado en la
primera parte de esta obra, en su libro
Psicología de las masas, Gustave Le
Bon señalaba cómo los hombres
experimentan una suerte de regresión a
un estado mental primitivo, cuando
quedan inmersos en una muchedumbre.
Explicaba el científico francés que, una
vez absorbidas por la muchedumbre, las
personas:
- Se vuelven sumamente emocionales.
- Sienten aumentar su poder.
- Se desinhiben.
- Pierden la percepción de la
responsabilidad que les cabe por sus
propios actos. Y...
- Olvidan las normas morales.
En el mismo sentido, Sigmund
Freud, en su libro Psicología de las
masas y análisis del yo, ha aseverado
que las personas humanas que participan
del fenómeno de la masificación son
susceptibles de:
- Ser sugestionadas.
- Perder la conciencia moral.
- Verse abrumadas por la
experiencia de la masa.
- Dejarse llevar por la naturaleza
animal del hombre -la cual, para el
vienés, estaba constituida por impulsos
destructivos-. ([129])
Además, para Freud, las masas:
- No tienen sed de verdad.
- No saben distinguir entre lo real
y lo irreal.
- Necesitan ilusiones y las exigen.
- Priorizan lo irreal.
En definitiva, de acuerdo con Le
Bon y con Freud, la absorción de los
hombres por la muchedumbre que ellos
mismos han constituido, exacerba las
emociones. Su masificación nubla la
razón y diluye la conciencia ética.
Muchos autores aluden a este
proceso hablando de animalización
porque los animales -según prestigiosos
filósofos y científicos- no participan de
la razón. ([130]) En efecto, el
comportamiento animal está -
exclusivamente o, al menos,
eminentemente- determinado por
instintos y emociones. Sin embargo, a
nuestro entender, es preciso tener
presente que:
- En rigor de verdad, el hombre no
puede animalizarse. Puede, sí,
desmedrar o anular facultades
específicamente humanas; o bien,
distorsionar la natural organización
jerárquica de los factores -ante todo,
psíquicos- que estructuran su conducta.
([131]) De este modo, el hombre puede
conducirse de manera semejante al
animal, adoptando comportamientos
propios del mismo.
- El animal, actuando instintiva
y emocionalmente, lo hace de plena
conformidad con la Naturaleza y, más
específicamente, con su propia
naturaleza; en tanto que el hombre,
actuando de tal modo, lo hace en contra
del orden natural y de su propia
naturaleza -humana-. Vale decir que el
comportamiento instintivo y emocional
es natural, normal y funcional en el
animal pero anti-natural, anormal y
disfuncional en el hombre.
- En el animal, la programación
instintiva se encuentra debidamente
ordenada; mientras que, en el hombre,
dicha programación básica se encuentra
desordenada -la antropología cristiana
explica este desorden con la compleja
doctrina del pecado original- ([132]).
Sólo bajo estas tres salvedades,
cabe decir que los hombres se
animalizan cuando quedan sumergidos
en una muchedumbre. En estos casos, los
hombres se comportan como si fueran
animales y, más específicamente, como
si fueran animales anormales. Como
consecuencia de ello, experimentan una
suerte de deshumanización, vale decir:
la suspensión y/o el desmedro de los
atributos propios de la condición
humana. Y ello necesariamente implica
la propia despersonalización, es decir,
el debilitamiento de la propia
personalidad y la distorsión de sus
características específicas -Carl G. Jung
acusaba a las masas de oprimir al
individuo y anularle su capacidad de
reflexión- ([133]).
Este fenómeno da lugar a un tipo
antropológico conocido como hombre-
masa. Él es la célula básica de la
sociedad de masas y su respectiva
cultura. Entorno, éste, en el cual, por
causa de una nefasta manipulación de
los modernos medios masivos de la
comunicación social, no sólo se
encuentran muchedumbres reales sino
también virtuales. Así, verbigracia, los
hombres, inmersos en una tele-
audiencia, experimentan una suerte de
masificación, deshumanizadora y des-
personalizadora. Más abajo, al
referirnos al tele-control, nos
explayamos al respecto.
Ahora bien, es importante señalar
aquí que Freud no se limitó a describir
el fenómeno social de la masificación y
los procesos psicológicos del hombre-
masa, sobre los que había comenzado a
teorizar Le Bon. Seguramente
condicionado por su deformada
antropología, el médico vienés aceptaba
estos hechos en vez de intentar
contribuir a su modificación. Más aún,
incluso, le veía aspectos positivos. No
olvidemos que, para Freud, la moral, en
vez de emanar de la propia naturaleza
humana como si de un manual de uso se
tratara, es mera construcción socio-
cultural, elucubrada al solo efecto de
asegurar la convivencia de los hombres
entre sí, al costo de contradecir sus
impulsos y tendencias naturales. Es por
ello que, para el psicoanalista, la
conciencia moral no es más que súper-
ego o súper-yo, que importa una
represión contra-natura, generando
neurosis. ([134]) En suma, un mal
necesario...
Lamentablemente, sobre la base
de esta complaciente aceptación, Freud
no trepidó en desarrollar pautas
doctrinarias sobre la gobernabilidad y el
liderazgo, cuya aplicación consolida el
proceso de masificación. Fue en tal
sentido que el científico judeo-austríaco
señaló:
- La posibilidad de organizar las
masas en torno a estímulos de las
emociones; siendo el más poderoso de
ellos, el que va dirigido al
inconsciente, que tiene el poder de
dominar y apartar a un lado la razón.
- La necesidad de un líder que se
convierta en el “ideal del yo” común de
cada miembro y adquiera todas sus
facultades críticas, de igual modo que
el hipnotizado cede su auto-
determinación al hipnotizador -estas
observaciones forman parte de la obra
Psicología de las masas y análisis del
yo, de 1.921-. ([135])
- La necesidad del dominio de la
masa por parte de una minoría y la
imposición coercitiva de la labor
cultural -estas observaciones se
encuentran en el libro El porvenir de
una ilusión, publicado por vez primera
en 1.927-. ([136])
Las enseñanzas de Le Bon y de
Freud constituyeron un marco teórico
sumamente útil para los objetivos que -
según Matthews, Varela, Atkinson y
Schlanger- perseguían los
frankfurtianos. Además, Freud trabajó
para el Instituto Tavistock. ([137])
Entidad, ésta, que, durante la década de
1.930, desarrolló una relación
simbiótica con la Escuela de Frankfurt.
([138])
Así las cosas, no sorprende que
Adorno, en Disonancias: introducción
a la sociología de la música, haya
comentado que ciertas investigaciones
del Instituto Tavistock y la Escuela de
Frankfurt estaban orientados a
programar una cultura de masas como
forma de control social extensivo que
fuera degradando poco a poco a sus
consumidores. ([139]) Porque, como
denunciaba Guido de Ruggiero, las
masas, oscuras y subterráneas, a la par
de su tendencia a una fatigosa
ascensión, poseen una turbia marejada
de instintos y pasiones, de la cual se
sirve la demagogia sin escrúpulos para
fundar sobre ella su inconfesable
dominio. ([140])
Proyecto Radio I:
El Proyecto Radio nació en los
años ’30. Fue financiado, a partir de
1.937, por la poderosa fundación
Rockefeller. Su director general era
Paul Lazersfeld, hijo adoptivo de Rudolf
Hilferding, economista de corte marxista
-según algunos, el mayor teórico del
Partido Social-demócrata alemán, del
siglo XX-. ([141]) Lazersfeld se había
instalado en EE.UU. pocos años antes,
como becario de la mencionada
fundación.
Por debajo de Lazersfeld se
encontraba Frank Stanton, doctorado en
Psicología Industrial y, a la sazón,
director de investigación del Columbia
Broadcasting System. Con posterioridad
a la Segunda Guerra Mundial, Stanton
llegaría -sucesivamente- a encabezar la
CBS News Division y la CBS, en su
conjunto. Asimismo, alcanzaría la
presidencia de la mesa directiva de la
RAND Corporation y se convertiría en
asesor del Presidente Lyndon Johnson.
([142])
Entre los investigadores que se
integraron al Proyecto Radio, figuraba
Herta Herzog, segunda esposa de
Lazersfeld y, al tiempo, primera
directora de investigación de Voice of
America -servicio de radio y televisión
oficial de EE.UU. para el exterior-. Al
grupo del Proyecto Radio también se
unió Hazel Gaudet, quien fundaría una
de las principales encuestadoras
políticas de la potencia norteamericana.
Los estudios desarrollados por
Herzog y Gaudet estuvieron orientados a
probar empíricamente la tesis de
Adorno y Benjamin según la cual los
medios masivos de comunicación social
podían ser utilizados para atomizar la
atención de la gente y “labilizar” su
capacidad analítica. ([143]) A la sazón, el
mismo Adorno fue colocado a cargo de
la sección musical del polémico
proyecto.
Parte del trabajo de Herzog
estuvo focalizado en las novelas. Estas
investigaciones dieron lugar al conocido
estudio Sobre experiencias prestadas.
Contra lo que se había
sostenido hasta entonces, la compañera
de Lazersfeld descubrió que el
sorprendente éxito de las radionovelas
no era resultado de ninguna tendencia
escapista -como la que se atribuía a las
mujeres norteamericanas de las clases
bajas- ni guardaba una relación estrecha
con los contenidos de aquellos
productos. Según se derivaba de las
indagaciones de Herzog, el aludido éxito
obedecía a la segmentación seriada con
que se presentaban las novelas en
cuestión. Es decir, a un formato con
recortes, emitido en sucesivas dosis. La
curiosidad por saber qué pasaría en los
próximos capítulos, cautivaba a las
radioescuchas de EE.UU., en todas las
clases sociales.
Herzog descubrió que,
segmentando las novelas, se podía
duplicar su audiencia. Lección, ésta,
que, como bien apunta Minnicino, aún
hoy es tenida en cuenta de manera
especial. No en vano, el formato en
serie se ha extendido a los programas
televisivos infantiles, así como también
a los time-shows de alto presupuesto.
([144]) Más aún: las zagas de
largometrajes han resultado de una
aplicación a la cinematografía del
mismo formato. Los ejemplos abundan y
son muy elocuentes: Star Wars, Back to
the Future, The Matrix, The X Men y un
largo etcétera.
Proyecto Radio II:
El otro gran trabajo del Proyecto Radio
giró alrededor de la experiencia de La
Guerra de los Mundos.
Para la fiesta de Halloween de
1.938, Orson Welles transmitió por
radio un fragmento de un célebre libro
de H. G. Wells, titulado -precisamente-
la Guerra de los Mundos. De acuerdo
con el relato emitido, fuerzas de origen
marciano acababa de aterrizar en la zona
rural de Nueva Jersey, iniciando una
invasión.
A pesar de las reiteradas
aclaraciones acerca del carácter ficticio
del mensaje radiado, casi un cuarto de
los oyentes dio crédito a la historia,
cayendo -muchos de ellos- en estado de
pánico. Estudiando estas reacciones, los
investigadores del Proyecto Radio
descubrieron que la mayor parte de
quienes habían cedido al pánico,
pensaban que los alemanes habían
invadido el país.
Tan curiosa reacción obedeció
-según concluirían los expertos- al pre-
condicionamiento psicológico del
público por las noticias recibidas meses
antes acerca de las críticas
negociaciones que habían tenido lugar
en Munich. Negociaciones, éstas,
celebradas entre Hitler -por Alemania-,
Mussolini -por Italia-, Chamberlain -por
el Reino Unido- y Daladier -por
Francia-, en las que la paz de Europa
estuvo seriamente en juego.
Por iniciativa de Edward R.
Murrow, el representante de C.B.S. en el
Viejo Mundo, la información de aquellas
decisivas jornadas había sido
presentada de manera segmentada, a
través de cortos boletines noticiosos. En
otras palabras, la técnica de la
dosificación seriada de los contenidos,
verificada en las novelas, había sido
trasladada al terreno de los noticieros.
([145])
Durante la crisis arriba aludida,
el público norteamericano había sido
sometido a un inédito bombardeo
sostenido de flashes informativos. Al
respecto, Murrow Fred Friendly
comentaría: los boletines de noticias
estaban interrumpiendo -ya no la
programación habitual, sino otros...-
boletines de noticias. ([146])
La recordada emisión radial de
Welles fue presentada, justamente, como
si se tratara de un boletín de noticias de
último momento, al estilo de aquellos
que, poco tiempo antes, habían
informado en forma casi constante sobre
la peligrosa crisis de Munich. Según
colegirían los especialistas
involucrados en el experimento, el
pánico de gran parte de la audiencia
obedeció al formato del mensaje
transmitido, más que a su contenido. Al
escuchar las expresiones interrumpimos
este programa para un boletín de
emergencia e invasión, muchos
estadounidenses pensaron
automáticamente que las fuerzas
militares del III Reich estaban
invadiendo EE.UU.
Los resultados arrojados por
esta experiencia permitirían elaborar
mensajes, con contenidos y formatos
especialmente diseñados para:
- Cautivar la atención del
público durante períodos de tiempo
relativamente prolongados.
- Disminuir su capacidad de
comprensión.
- Minar el juicio crítico por
parte del mismo.
- Provocar determinadas
emociones, induciendo a la instalación
de ciertos estados anímicos individuales
y colectivos.
En 1.939, una de las ediciones
trimestrales del Journal of Applied
Psychology estuvo dedicada a los
resultados arrojados por los
experimentos del Proyecto Radio y las
conclusiones que Adorno había extraído
de aquéllos. Según expusiera en la
ocasión el polémico pensador, los
estudios realizados revelaban que, en
los últimos veinte años:
- Los estadounidenses se habían
tornado radio-dispuestos.
- Su capacidad de escucha y
comprensión -en términos generales- se
había fragmentado.
-Como consecuencia de ello, el
secreto de la popularidad, la fama y el
ascenso al estrellato radicaba en la
repetición de los formatos. ([147])
- La utilización de un formato
familiar para el público, propiciaba la
aceptación -por parte de este último- de
mensajes cuyos contenidos, per se,
hubieran sido resistidos.
Nació así la música
deliberadamente pegadiza. Es decir,
compuesta -adrede- de acuerdo con
estructuras preexistentes, ya conocidas y
aceptadas por la audiencia destinataria.
Lógicamente, esta “mecánica” atenta
gravemente en contra de la inspirada
creación del arte y su libre y fluida
difusión. Por su parte, el fenómeno de
las telenovelas cíclicamente recurrentes,
sólo diferenciables entre sí por
características de segundo orden,
también recibió un fuerte impulso a
partir de las consideraciones y
recomendaciones formuladas por
Adorno.
Proyecto Radio III:
En consonancia con la fragmentación
observada en la capacidad de atención y
comprensión del público, los expertos
del Proyecto Radio crearon una
novedosa técnica de compulsa de los
gustos y las opiniones del público. Esta
nueva metodología, mucho más eficiente
que las implementadas hasta ese
momento, consistía en medir el gusto y
el disgusto de cada persona, momento a
momentos, mediante un reóstato.
Sucedía que, hasta ese momento,
se acostumbraba a encuestar al público
al final de una obra teatral, una emisión
radial o una película, preguntando -entre
otras cosas- si el espectáculo había
agradado o no. Este método era
inadecuado, toda vez que:
- Obligaba al espectador a
recordar la pieza en su conjunto,
racionalizar sobre las emociones que la
misma le había generado, ensayar una
síntesis sumaria de ella y elucubrar
rápidamente una respuesta lógica.
En suma, se trataba de un
método que pretendía de un espectador
con sus facultades intelectuales
desmedradas, que pensara... Y que lo
hiciera bastante y rápidamente.
- Exigía opiniones acerca de la
totalidad de la pieza vista o escuchada.
O sea, esta metodología
requería apreciaciones globales de
personas cuya capacidad de atención se
encontraba “atomizada”.
- Aún suponiendo que fueran
ciertos los datos obtenidos por la
anticuada modalidad inquisitiva, dicha
información no resultaba demasiado útil
a los efectos de asegurar futuros éxitos
en la industria del espectáculo.
Es decir, en el mejor de los
casos, la información reunida por este
tipo de encuestas, podía resultar
verdadera. Sin embargo, aún así,
continuaba siendo, en gran medida,
impertinente. Básicamente, porque no
permitía detectar con claridad y
precisión cuáles habían sido los
concretos elementos singulares del
espectáculo que habían suscitado el
agrado y las simpatías de los
espectadores.
En contraste con estas groseras
deficiencias, el método del reóstato
permitía registrar las emociones de cada
miembro del público en cada momento,
diferenciando unos de otros; sin
exigirles esfuerzo intelectual alguno.
Así, esta avanzada técnica no sólo
resultaba mejor adaptada a las
posibilidades de una audiencia
disminuida en sus facultades
intelectuales. También satisfacía mejor
el objeto de los estudios de opinión; a
saber: la identificación minuciosa y
detallada de aquellos personajes, poses,
escenas, parlamentos, fragmentos
musicales, técnicas de iluminación, etc.,
que atraían más fuertemente al público.
De estos estudios surgió el
Programa Analizador Stanton-
Lazersfeld, vulgarmente conocido como
Little Annie. Según Minnicino, este
programa revolucionó la radio, el cine y,
más tarde, la televisión. Ha señalado
dicho autor que, al día de hoy, C.B.S.,
entre otras compañías del medio,
mantiene instalaciones del programa
analizador; concretamente, en
Hollywood y Nueva York. Según se
dice, los resultados producidos en
aquéllas son correlacionados con el 85
% de rating. ([148])
Arribada nuestra exposición al
presente punto, huelga aclarar que
semejante media system, en cuyo seno
se encuentra el show business, está
orientado desde sus primeros tiempos a
un público paulatinamente
“estupidizado”. Como consecuencia de
ello, dicho sistema actúa profundizando
dicha característica -es decir, la
estupidez adquirida- en sus
consumidores. Fomento, éste, gracias al
cual se alimenta. Se trata -sin lugar a
dudas- de un perverso círculo vicioso.
Desde luego, la descripción
recién ensayada alude al media system,
su constitución y su dinámica,
considerados en forma puramente
objetiva. Ello significa que, por la
estructura que ha adquirido, el sistema
en cuestión tiende a funcionar de la
peligrosa manera que acabamos de
indicar. Sin embargo, es menester tener
presente que, conforme surge de los
datos expuestos ut supra, los ideólogos,
promotores y dueños de este peculiar
media system ([149]) han buscado -y aún
buscan- su instrumentalización en el
marco de una estrategia tendiente al
dominio social. Desde el particular
punto de vista de esas élites y sus
servidores, el denunciado efecto
“estupidizante” no constituye un
fenómeno imprevisto ni tampoco una
consecuencia no deseada, sino más bien
lo contrario.
VI. PREPARANDO LA DÉCADA DE
1.960:
Según el ya citado Estulin, Adorno
compuso gran parte de las canciones de
The Beatles, tanto a nivel musical como
a nivel poético. Faena, ésta, que el
controvertido investigador encaró como
parte de la estrategia de masificación y
control que había pergeñado junto a sus
compañeros de Frankfurt y sus aliados
del Tavistock. ([150])
Estulin llega a postular que la
beatlemanía fue una suerte de complejo
producto hábilmente planificado para
provocar la revolución cultural que -con
el concurso de la moda de narcóticos y
alucinógenos- Occidente experimentó a
partir de la década de 1.960. En tal
sentido, el investigador lituano-español
aporta, entre otros datos, la siguiente
información sobre EMI -Electrical
Music Industries-, el poderoso
conglomerado empresarial que produjo
la discografía de The Beatles:
- Es uno de los principales
productores británicos de componentes
electrónicos militares.
- Colabora asiduamente con el
sistema de Inteligencia castrense del
Reino Unido.
- Es una importante contratista
de la Oficina de Guerra británica. Y...
- Estuvo asociada secretamente
a RCA, complejo empresarial, éste,
dedicado al rubro discográfico pero
también a las comunicaciones satelitales
y la electrónica espacial. ([151])
En apoyo de la impactante tesis
derivada de sus investigaciones, Estulin
acude a las observaciones del Dr. John
Coleman, para quien: los Beatles fueron
un complot cuidadosamente diseñado
por un grupo de conspiradores, que no
pudieron ser identificados, para
introducir un elemento muy destructivo
y disgregador en un gran grupo de
población con el objetivo de hacer que
cambiase contra su voluntad. Nuevas
palabras y frases -preparadas por el
Tavistock- fueron introducidas en la
sociedad a través de los Beatles. Se
generalizó el uso de palabras clave
relacionadas con el rock como “guay”
y “música pop”, que se convirtieron en
un vocabulario camuflado en código,
que implicaba la aceptación de las
drogas y que llegaba y acompañaba a
los Beatles allí a donde iban para ser
“descubiertos” por “adolescentes”,
creando un enorme segmento de
población joven disgregado de la masa
social y persuadido a través del
condicionamiento y la ingeniería social
de que los Beatles eran de verdad su
grupo favorito. Todas las palabras
clave diseñadas en el contexto de la
música rock fueron creadas con el
objetivo de controlar las mentes de ese
nuevo grupo objetivo: la juventud de
Estados Unidos. ([152])
En el mismo sentido se ha
expedido el ya citado Minnicino; quien,
subrayando el rol de las drogas
psicodélicas en la denunciada estrategia
de control e ingeniería social, ha
explicado:
Los alucinógenos tienen el
singular efecto de convertir a la
víctima en un ser asocial, totalmente
centrado en sí mismo y preocupado por
los objetos. Hasta los objetos más
banales adquieren el “aura” del que
hablaba Benjamin y se vuelven
atemporales e ilusoriamente profundos.
([153]) En otras palabras, los
alucinógenos proporcionan de manera
instantánea un estado mental idéntico
al que prescriben las teorías de la
Escuela de Fránfort. Y la
popularización de estas sustancias
amplió enormemente la posibilidad de
llevar dichas teorías a la práctica. Así
pues, la situación a comienzos de los
años sesenta daba lugar a la
reaparición de la Escuela de Fráncfort,
y se explotó a fondo. Una de las
máximas ironías de la “Generación del
Ahora”, de 1964 en adelante, es que,
pese a todas sus protestas de encarnar
la más rabiosa modernidad, ninguna de
sus ideas ni de sus creaciones tenía
menos de treinta años de antigüedad.
La teoría política provenía
enteramente de la Escuela de
Fráncfort; Lucien Goldmann, un
radical francés que en 1968 era
profesor invitado en la Universidad de
Columbia, tenía toda la razón cuando
dijo, en 1969, de Herbert Marcuse que
“los movimientos estudiantiles (...)
encontraron en las obras de dicho
autor, y sólo en ellas, la formulación
teórica de sus problemas y
aspiraciones (con énfasis en el
original)”. (...) Hasta la desafiante
frase de Tom Hayden, “Jamás hay que
fiarse de alguien que tenga más de
treinta años”, era apenas una versión
menos educada de la dicha por Rupert
Brooke en 1905: “No merece la pena
hablar con nadie que tenga más de
treinta años”. Los planificadores
sociales que dieron forma a los años
sesenta simplemente se basaron en
materiales ya disponibles y llevaron el
engaño un paso más allá. Pasaron por
encima de la cordura y entraron en el
mundo de las superdrogas a fin de
utilizarlas para modificar la conducta
y controlar la mente... ([154])
A su turno, Jeffrey Steinberg,
resaltando los efectos que la contra-
cultura de los ’60 ha arrojado sobre
nuestra época, ha dicho:
La contracultura de las drogas
fue precisamente el arma que
emplearon la Escuela de Fráncfort y
sus compañeros de viaje a lo largo de
los cincuenta años siguientes para
crear un paradigma cultural que se
apartase de la denominada matriz
“autoritaria” del hombre hecho a la
imagen y semejanza de Dios y la
superioridad de la forma republicana
de estado-nación por encima de
cualquier otra forma de organización
política. Transformaron la cultura
estadounidense y la desviaron hacia
una matriz erótica y perversa, asociada
con la actual tiranía de lo
“políticamente correcto”, de la
tolerancia ante el deshumanizante
abuso de las drogas, la perversión
sexual y la glorificación de la
violencia. Para los revolucionarios
marxistas/freudianos de la Escuela de
Fráncfort, el antídoto en última
instancia de la odiada civilización
judeocristiana consistía en derrumbar
dicha civilización, desde adentro,
produciendo generaciones de
necrófilos. ([155])
Llegados al presente punto,
resulta importante aclarar que la
selección de los sectores sociales de
menor edad como blanco de guerra
psicológica y guerra cultural para la
reingeniería social, había sido
tempranamente postulada por Adorno.
En efecto, éste estaba absolutamente
convencido -y con razón- de que la
revolución cultural -cuyo verdadero
objetivo final es la dominación global,
de todo el Hombre y todos los hombres-
debía ser llevada a cabo entre los niños
y jóvenes.
Tempranamente, en 1.928, en su
libro Propaganda, el sobrino de Freud,
Edward Bernays, había escrito: la
manipulación inteligente y consciente
de los hábitos y opiniones organizadas
de las masas es un elemento importante
en una sociedad democrática. Aquellos
que saben manipular este mecanismo
oculto de la sociedad constituyen un
gobierno invisible que es el que
realmente manda en nuestro país.
Añadiendo: Conforme la civilización se
vuelve más compleja, y conforme la
necesidad de un gobierno invisible se
hace más patente, se han inventado y
desarrollado medios capaces de
reglamentar la opinión pública. ([156])
Similares consideraciones y
apreciaciones había vertido ya, en
1.922, el recordado Walter Lippmann -
miembro del Council on Foreign
Relations de Nueva York y fundador del
diario New Republic y la prestigiosa
revista Foreign Affairs- en su obra
Public Opinion -Opinión Pública-.
Planteaba allí la necesidad de instaurar
una democracia de espectadores, en la
cual las clases especializadas se
abocaran a la fabricación del consenso,
de manera de amansar y sujetar al
rebaño desconcertado constituido por el
grueso de la población.
Por muy diversas razones, con
posterioridad a la Segunda Guerra
Mundial (1.939-1.945) y, sobre todo, a
partir de la década de 1.960, la
ejecución de estos planes de dominación
experimentó una aceleración y un
ensanchamiento inédito en la historia
humana. Uno de los factores claves de
dicho éxito fue la difusión de la
televisión y su instrumentalización con
sentido estratégico -más abajo, nos
abocamos específicamente al uso de la
televisión como arma para el control
social y la manipulación de la mente y el
comportamiento humano-.
Hoy, los maravillosos avances
científicos en el terreno
interdisciplinario de las neuro-ciencias,
son utilizados de manera bastarda por
los agentes de la ingeniería social, con
el objeto de perfeccionar sus técnicas de
masificación y control. Hemos de
arrebatarles tan preciosa herramienta
científica, que, por otro lado, tanto bien
está haciendo y promete hacer a la
Humanidad. Por lo pronto, debemos
saber que los conocimientos propinados,
entre otras ramas, por las neuro-
ciencias permiten descartar
científicamente muchas de las
posiciones ideológicas sentadas por la
Escuela de Frankfurt y sus seguidores,
como la absurda teoría del género.
VII. A MODO DE COLOFÓN:
La Escuela de Frankfurt carga
deliberadamente contra la percepción de
la realidad. Por eso, es enemiga de la
Verdad.
La Escuela de Frankfurt
pretende subvertir adrede los valores
éticos. Por eso, es enemiga del Bien.
La Escuela de Frankfurt
también dirige sus ataques contra los
valores estéticos. Por eso, es enemiga
de la Belleza.
Dado que sólo la Verdad nos
hace libres (Juan 8, 31-32) y que el
accionar de esta nefasta corriente
ideológico-doctrinaria está
deliberadamente apuntado al objetivo
político de la dominación absoluta, la
Escuela de Frankfurt también es
enemiga de la libertad humana.
Por todo ello, la susodicha
escuela es enemiga de todos los
hombres (1ª Tes., 2, 15). Sus pautas y
metas conducen -objetivamente- a la
clausura de las vías de acceso al mundo
trascendente; el extravío de los sentidos;
la degradación ontológica del ser
humano; y, en última instancia, la
destrucción de todo lo existente.
Pero más importante aún es
que, agraviando al Bien, la Verdad (Juan
14, 6) y la Belleza, esta despreciable
escuela no constituye más que un nuevo
intento, particularmente sofisticado, de
levantamiento prometeico contra DIOS.
Al respecto, debemos aclarar que
desconocemos si sus máximos
exponentes han sido insensatos “a-teos”
o siniestros “anti-teos”, aliados a las
fuerzas sobrenaturales malignas. Lo que
sí sabemos es que la reingeniería del
mundo que pretenden efectuar, amén de
constituir una aspiración infernal, está
destinada, en última instancia, al fracaso
más rotundo.
Así las cosas, escudados en la
Fe, la Esperanza y la Caridad, no
tememos enfrentar confiados y
valerosamente sus arteros ardides. Para
no olvidar jamás el auténtico sentido de
esta vida ni detener en ningún momento
nuestra marcha de retorno hacia el
PADRE, construyendo -en el camino- la
Civitas Dei.
LORD BERTRAND
RUSSELL:
ACCIÓN PSICOLÓGICA
MASIVA PARA LA DICTADURA
MUNDIAL
Filósofo, matemático y escritor
británico, Bertrand Arthur William
Russell, tercer conde de Russell, nació
en 1.872 y falleció casi cien años
después, en 1.970. Su abuelo, nombrado
conde por la reina Victoria, se había
desempeñado como primer Lord del
Tesoro y primer ministro del reino.
Russell es el autor de una
bibliografía extraordinariamente
abundante y variada. Entre sus obras
más conocidas se cuentan: Principia
mathematica (1.910-1.913, escrita en
colaboración con Alfred N. Whitehead),
Introducción a la filosofía matemática
(1.919), Análisis de la mente (1.921),
Los caminos de la libertad (1.924),
Análisis de la materia (1.927), Vieja y
nueva moral sexual (1.929),
Matrimonio y moral (1.929), La
conquista de la felicidad (1.930), La
educación y el orden social (1.932), El
poder en los hombres y en los pueblos
(1.938) e Historia de la filosofía
occidental (1.945). Además, en 1.950,
ganó el premio Nobel de Literatura.
En su libro El impacto de la
ciencia en la sociedad (1.951), el
erudito británico planteaba la
instalación de una dictadura tecnocrática
de alcances globales, forjada mediante
la acción psicológica y sostenida por la
misma. Se trataba de una dictadura de
la ciencia, cuyos principales
constructores serían los psicólogos
sociales. Gracias a ella, el grueso de la
humanidad, masificado, engañado y
manipulado, obedecería sin necesidad
de ser reducido por la fuerza.
En sus propias palabras: La
fisiología y la psicología abren un
campo a la tecnología científica que
está aún por desarrollar. Dos grandes
hombres, Pavlov y Freud, han puesto
los cimientos. No acepto la opinión de
que ambos están necesariamente en
conflicto, pero aún está en duda qué
estructura se va a construir sobre
dichos cimientos. Creo que la
psicología de masas va a tener una
importancia política considerable. (...)
Su interés se ha incrementado
enormemente gracias al aumento de
métodos modernos de propaganda.
Entre estos métodos, el de mayor
influencia es el que llamamos
“educación”. La religión desempeña su
papel, aunque cada vez menor; la
prensa, el cine y la radio tienen, en
cambio, un papel cada vez más
prominente. (...) Cabe esperar que, con
el tiempo, cualquiera sea capaz de
convencer a otro de lo que sea, con tal
de que el paciente atendido sea una
persona joven y el Estado le
proporcione dinero y bienes materiales.
Y continuaba señalando: Se
harán grandes avances en este tema
cuando se hagan cargo de él los
científicos bajo la dictadura de la
ciencia (...) Los psicólogos sociales del
futuro tendrán varias clases de
escolares en los que ensayar diferentes
métodos a través de los cuales
conseguir convencer, de forma
incontestable, de que la nieve es negra.
Pronto se llegará a varias
conclusiones. La primera, que la
influencia del hogar es un estorbo. La
segunda, que no se puede conseguir
gran cosa a menos que el
adoctrinamiento comience antes de los
diez años. La tercera, que los versos
acompañados de música y entonados
repetidamente son muy eficaces. La
cuerta, que la opinión de que la nieve
es blanca debe ser considerada una
señal de que existe un gusto morboso
por la excentricidad. Pero les
prevengo. Compete a los científicos del
futuro hacer precisas estas máximas y
descubrir cuál es el costo exacto de
hacer creer a los niños que la nieve es
negra y cuánto menos costaría hacerles
creer que es gris oscura.
Remataba el británico su
razonamiento indicando: Aunque esta
ciencia se estudiará con diligencia,
quedará rígidamente confinada a la
clase dirigente. No se le permitirá al
populacho saber cómo se han generado
las convicciones que tiene. Cuando la
técnica haya sido perfeccionada, todo
gobierno que lleve una generación
entera dirigiendo la política educativa
podrá controlar a sus súbditos sin ser
cuestionado, sin necesidad de ejércitos
ni policías. ([157])
También se puede leer en la
reveladora obra que venimos citando:
Dieta, inyecciones y mandatos se
combinarán, desde una edad muy
temprana, para producir la clase de
carácter y la clase de creencias que las
autoridades consideren deseable, y
cualquier crítica seria de los poderes
existentes se tornará psicológicamente
imposible. Incluso si todos son
miserables, todos se creerán felices,
porque el gobierno les dirá que lo son.
([158])
Como si todo lo recomendado
fuera poco, Russell también proponía la
adopción simultánea de las siguientes
medidas para reforzar el control social;
a saber:
- Promover el uso masivo de la
marihuana y otras drogas psicotrópicas.
- Condicionar el uso del
idioma. ([159])
En suma, a la siniestra visión
del filósofo británico no le falta nada:
desinformación deliberada,
oscurantismo sistematizado,
manipulación emocional y presión
social inducida y direccionada. Asalto a
la familia, expulsión de la religión y
aborto del juicio crítico personal.
Despersonalización, masificación,
colectivismo y totalitarismo. Drogas
psicotrópicas y condicionamiento
lingüístico... Se trata, sin dudas, de una
perversa utopía, de la que se deriva un
plan estratégico taimado, focalizado -¡a
mayor escándalo!- en los niños.
En el fondo de tan monstruoso
planteo subyace el falso pesimismo
antropológico que, desde hace ya varios
siglos, mantiene envenenada la
atmósfera cultural del mundo
anglosajón. También pueden advertirse
allí las secuelas del crudo materialismo
mecanicista que, con el tiempo, se ha
derivado de la mendicidad metafísica,
el encorsetamiento fenomenológico, el
reduccionismo cuantitativista y la ética
utilitarista del pensamiento británico
moderno.
Russell ejercería una profunda
influencia en Aldous L. Huxley (1.894-
1.963), nieto del famoso biólogo
darwinista Thomas H. Huxley. Más
abajo nos detenemos en su figura. Sin
perjuicio de ello, adelantamos aquí cuán
compenetrado se encontraba Huxley con
la visión de Russell.
En un discurso dictado en la
Facultad de Medicina de San Francisco
(EE.UU.), el célebre escritor inglés
anunció: En la próxima generación, o
la siguiente, habrá un método
farmacológico que consiga que las
personas adoren su condición de
siervas y que permitan (sic) una
dictadura sin lágrimas, por así decirlo.
Que produzca una especie de campo de
concentración indoloro para
sociedades enteras, de tal modo que las
personas habrán sido despojadas de
sus libertades y, sin embargo, estarán
contentas de que así sea, porque
habrán perdido todo deseo de
rebelarse, gracias a la propaganda o al
lavado de cerebro, o a un lavado de
cerebro profundo conseguido con
métodos farmacológicos. Y al parecer
ésa será la última revolución. ([160])
Asimismo, en una conferencia
emitida a través de La Voz de América,
servicio radial del Gobierno
estadounidense, Huxley reiteró la tétrica
visión de un campo de concentración de
la mente, instalado en todo el mundo
sobre millones y millones de hombres
disminuidos a su mínima expresión,
gracias al concurso de las drogas
psicotrópicas, la propaganda y el lavado
de cerebros. ([161])
Para finalizar la presente
sección, resulta oportuno destacar que,
en El poder en los hombres y en los
pueblos, Russell había formulado la
siguiente advertencia: la eficacia del
dominio tecnocrático al que -bajo la
fachada democrática- se estaban
encaminando las oligarquías
plutocráticas, dependía de la confusión
de la opinión pública. ([162]) En otras
palabras, de acuerdo con el pensador
británico, una comunidad cuyos
miembros están debidamente
informados, son capaces de acordar
pautas comunes y se encuentran
decididos a actuar, constituye una valla
prácticamente imposible de superar para
aquellas élites tiránicas.
KURT LEWIN, EL INSTITUTO
TAVISTOCK Y LA C.I.A.:
DE LA FALSA ATARAXIA A LA
NEW AGE
I. LA ESTRATEGIA DEL TERROR:
Ya hemos hecho algunas referencias a
Kurt Lewin dentro de la presente obra.
Tal como ha sido destacado, el
reconocido psicólogo judeo-alemán,
nacionalizado estadounidense, se
especializó en el estudio de la dinámica
de grupo. En 1.932, fue designado
Director del instituto Tavistock y, en
1.933, emigró a Norteamérica. ([163]) Una
vez establecido en EE.UU., se
desempeñó en la Universidad de
Stanford y la Universidad Cornell, en
calidad de profesor visitante. Más tarde,
en 1.935, impartió clases de psicología
infantil en la Child Welfare Research
Station de la Universidad de Iowa. En
1.945 fundó el Research Center for
Group Dinamics en el prestigioso
Massachusetts Institute of Technology.
Entre muchos otros temas, Lewin
teorizó sobre la virtualidad del terror
para provocar parálisis o
pseudoataraxia en un grupo o una
población. De acuerdo con este autor, el
terror, a su vez, puede ser infundido por
medio de la confusión, el desconcierto y
la perplejidad. Al respecto, en Time
Perspective and Morale, de 1.942,
escribió:
Una de las técnicas principales
para destrozar la moral mediante una
“estrategia del terror” consiste
exactamente en la táctica siguiente: la
persona nunca debe tener en claro qué
lugar ocupa y qué puede esperar. Si
además se emplean indistintamente con
frecuencia medidas disciplinarias
severas y promesas de buen trato, y se
transmiten noticias contradictorias
para volver aún más borrosa la
“estructura cognitiva” de dicha
situación, es posible que la persona
deje de saber incluso si un plan en
particular la acerca o aleja de su
objetivo. En dichas circunstancias,
incluso las personas que tienen
objetivos claros y que están dispuestas
a correr riesgos se quedan paralizadas
a causa de graves conflictos internos
respecto de lo que deben hacer. ([164])
II. LA FABRICACIÓN LA
TURBULENCIA SOCIAL:
Con posterioridad a los estudios de
Lewin sobre el particular, muchas
investigaciones científicas, realizadas en
el campo de la Psicología, la
Sociología, la Neurología y la
Psiquiatría, han puesto en evidencia, con
gran precisión, los límites de nuestra
capacidad para identificar los cambios
producidos en nuestro entorno,
comprenderlos, asimilarlos y adaptar
nuestra actitud y conducta a los mismos.
Desde luego, dichos límites varían
según la naturaleza, la cantidad y la
velocidad de las modificaciones medio-
ambientales con las que nos topemos.
En efecto, según los expertos de la
Science Policy Research Unit del centro
Tavistock de la Universidad de Sussex,
cuando se produce una serie de sucesos
que tienen lugar tan rápidamente que
el cerebro humano no puede absorber
la información, se sobrecarga el
mecanismo de toma de decisiones de la
mente humana. De esta manera, amén de
producirse parálisis conductual, se
genera ansiedad, tanto a nivel físico
como psicológico. ([165])
Gran parte de estos estudios
sirvieron para que, en el Instituto
Tavistock, los ya referidos Eric Trist y
Frederick Emery desarrollaran la
teoría de la turbulencia social. Teoría,
ésta, supuestamente orientada a suavizar
el efecto de impresiones futuras. De
acuerdo con ella, se podía ablandar a un
grupo o una población mediante
acontecimientos de gran impacto
masivo, como, verbigracia,
interrupciones en el suministro de
energía, corridas bancarias, colapsos
financieros y ataques terroristas. ([166])
Según Trist y Emery, si las
“impresiones” iban muy seguidas, unas
de otras, y se administraban cada vez
con mayor intensidad, era posible
inducir a la sociedad entera a un
estado de psicosis colectivo. Además,
las personas terminarían disociándose,
pues intentarían huir del terror
causado por una realidad tan
apabullante; se encerrarían en un
estado de negación y se refugiarían en
diversiones y entretenimientos
populares, y mostrarían cierta
tendencia a sufrir accesos de cólera.
([167])
Más recientemente, John Quinn ha
indicado cómo se implementa la
estrategia en cuestión, mediante una
doble maniobra. A saber: por un lado,
influir, controlar y manipular la
percepción de la realidad circundante y
los pensamientos de los miembros del
grupo o la población bajo ataque,
mediante la televisión. Y por el otro
lado, cambiar de paradigma de forma
directa y patente, modificar los
conceptos básicos, ampliar los
parámetros y cambiar el terreno de
juego y todas las reglas por las que se
define la sociedad, dentro de un
período de tiempo excepcionalmente
corto. ([168])
De acuerdo con Trist y Emery, tres
son los escenarios básicos que pueden
derivarse de una estrategia del terror
exitosamente aplicada. Veamos:
* Escenario de superficialidad:
Por causa de las conmociones sufridas,
la gente termina evitando tomar
decisiones. En definitiva, se produce
una suerte de renuncia a la propia
libertad, por la renuencia a decidir.
Reticencia, ésta, que, según los casos,
puede ser más o menos consciente.
Asimismo, los miembros del
grupo o la población bajo ataque,
tienden a disminuir sus intenciones,
afanes y objetivos. Reducen sus
expectativas primigenias. Desechan sus
pretensiones originarias. Se predisponen
a conformarse con menos de lo que
esperaban y buscaban con anterioridad a
la turbulencia social. De este modo, se
adaptan a los constreñimientos que la
misma impone.
En muchos casos, esta peligrosa
apatía sobreviene luego de algunas
explosiones de violencia. Una violencia
que es particularmente absurda, la cual,
según Trist y Emery, se produce como
reacción social organizada a la
disociación. Como ejemplos de la
misma, Estulin ha señalado el fenómeno
del pandillerismo callejero registrado
en Los Ángeles durante los años ’60 y
’80. En idéntico sentido, este último
autor ha hecho referencia a la rabia
animal exhibida en la emblemática
novela La naranja mecánica de
Anthony Burgess en 1.962 ([169]). ([170])
A nuestro entender, lo absurdo de
la violencia en cuestión proviene de su
propia ceguera. Discapacidad, ésta, de
la que se deriva su ineptitud para
superar la turbulencia social. Se trata,
en efecto, de una violencia primitiva,
infantil, de carácter meramente reactivo.
Como consecuencia de ello y por regla
general, la misma resulta inútil e
inconducente. Así las cosas,
normalmente termina agotándose por
falta de resultados positivos concretos,
para desembocar en la peligrosa apatía
de la que hablaban Trist y Emery. Como
señaláramos hace algunos años en una
clase universitaria, la angustiante
pasividad del emo ha sido precedida
por la violencia destructiva del punk;
por eso, aquél no es más que un punk
que se ha quedado sin energías.
Como argentinos, estas
observaciones nos recuerdan a las
críticas circunstancias que se produjeron
con motivo del corralito bancario de
principios de siglo. Inicua medida, ésta,
adoptada por el Gobierno nacional, el 3
de Diciembre de 2.001 -Decreto Nº
1.570/01-. La misma, al poco tiempo,
fue complementada mediante la formal
extinción del régimen monetario de
convertibilidad cambiaria -Ley Nº
25.561- y la imposición de una
pesificación compulsiva –Decreto Nº
214/02-.
El nefasto proceso se perfeccionó
con el establecimiento de
compensaciones estatales en favor del
sistema bancario argentino. Vale decir
que el Gobierno nacional obligó a sus
propios contribuyentes a financiar a las
mismas entidades financieras que, por la
razón que fuera, habían retenido gran
parte del ahorro del pueblo argentino,
para, finalmente, devolver sumas de
dinero cuyo poder adquisitivo era muy
inferior al que poseía aquella masa
dineraria. Desde luego, es problemática
la complejidad que reviste la cuestión
relativa a las gravísimas
responsabilidades concretas que tales
hechos debieron acarrear, tanto a nivel
administrativo, civil y penal como a
nivel político. ([171]) Sin embargo, no
parece osado afirmar que lo sucedido
constituyó una defraudación masiva; que
se trató de un latrocinio gigantesco, cuya
envergadura registra pocos antecedentes
en la historia universal...
Ahora bien: ¿cómo reaccionó la
gente común frente a tamaño atropello?
Pues, con una cierta violencia, la cual,
en algunos casos, alcanzó niveles
peligrosamente elevados. ¿Dio
resultados positivos esa violencia?
Claramente, no. No implicó la
devolución del dinero retenido y
devaluado; ni siquiera favoreció una
solución a medias. ¿Por qué?
Básicamente, porque no se trató de una
violencia racional, sensata e
inteligentemente organizada y calibrada;
que estuviera dirigida de manera
efectiva contra los verdaderos culpables
del colosal desfalco. Ni siquiera se trató
de una violencia auténticamente
mancomunada. Al contrario, lo que se
produjo fue violencia ciega,
eminentemente espontánea y puramente
emocional. Una violencia que,
consecuentemente, fue incapaz de
arrojar efectos constructivos; es decir,
de propiciar de algún modo una solución
justa al problema que se había
planteado.
Ciertamente, ¿de qué sirvieron los
cacerolazos en las puertas de los
bancos? ¿Qué utilidad reportaron las
pedradas lanzadas contra los edificios
de las casas bancarias? ¿En qué
beneficio redundó arrojar escupitajos y
materia fecal contra sus frentes? Las
respuestas correctas a estas preguntas,
llevan -todas ellas- signo negativo. La
caótica descarga emocional de los
afectados, amén de improductiva,
importó graves consecuencias
psicológicas para los empleados
bancarios...
¿Y en qué culminó tanta violencia
patéticamente impotente? En el
agotamiento de su fuerza y la aceptación
resignada del desfalco perpetrado.
Actitud, ésta última, que se vio
favorecida por ciertos medios. Pero
también por un sector muy importante de
los tribunales inferiores del Poder
Judicial de la Nación, que, si bien
declaraban la inconstitucionalidad de la
normativa de emergencia, sólo
permitieron una devolución de tipo
parcial de los fondos injustamente
retenidos. ([172]) Para colmo, en 2.006, la
Corte Suprema de Justicia de la Nación,
a través del fallo Massa, terminó
convalidando la preceptiva en cuestión y
estableciendo tardíamente -en 2.006- un
mecanismo de devolución y
compensación groseramente
insuficiente... El cual sólo beneficiaba a
los que habían entablado juicio y
alcanzado la cimera instancia... De este
modo, el ultraje patrimonial al pueblo
argentino quedó impune... ([173])
Salvo algunos pocos que no
querían deponer su actitud
infructuosamente combativa, a los pocos
meses, el clamor social se había
apagado... Y a los pocos años, gran
parte de los afectados estaba
depositando nuevamente sus
depreciados ahorros en los mismos
bancos que, poco tiempo atrás y por la
razón que fuera, se habían quedado con
su dinero... Como si nada hubiera
pasado...
En estos dramáticos episodios que
a los argentinos nos tocó vivir, se puede
verificar con claridad lo enseñado y
propuesto por Trist y Emery. A saber:
primero, una tensión fuerte genera
turbulencia social; ante dicha situación,
la gente, sorprendida, confundida e
indignada, despliega una violencia
absurda; en tal contexto, se realizan
ciertas maniobras -mediáticas y
judiciales- que permiten imprimir una
determinada orientación en el
comportamiento social reactivo;
finalmente, se apaga la reacción y
sobreviene la aceptación mansa de las
nuevas condiciones, inicialmente
rechazadas. Game over...
* Escenario de segmentación:
De la aplicación intensiva de la
estrategia del terror también puede
derivarse un escenario signado por la
segmentación social; esto es: la
fragmentación de la sociedad atacada,
en grupos más pequeños que pelean
entre sí.
Según Wolfe, en esta hipótesis,
todos los grupos étnicos, raciales y
sexuales luchan unos contra otros. Las
naciones se desintegran en grupos
regionales, y a su vez esas áreas más
pequeñas se dividen en otras menores,
según la étnica. ([174])
Por su parte, Trist y Emery han
señalado que, en tal supuesto, aumentan
los prejuicios dentro y fuera del grupo
a medida que la gente procura
simplificar las decisiones. Las líneas
naturales que señalaban las divisiones
sociales se convierten en barricadas.
([175])
En suma: en los escenarios de este
tipo, la sociedad atacada tiende a
desintegrarse, sucumbiendo por la fuerza
desatada de sus propias contradicciones
internas.
Una sociedad es más propensa a
tan trágico desenlace cuando se
encuentra atravesada por diferencias
profundas. Diferencias, éstas, que
pueden ser de orden regional, socio-
económico, racial, cultural, religioso,
político-ideológico, político-partidario,
etc. Las mismas constituyen, en todo
caso, una peligrosa vulnerabilidad de la
sociedad en la que se presentan.
Es por ello que, en Septiembre de
1.998, en el marco de un congreso
internacional sobre guerra de
información reunido en Austria, el
politólogo ruso Igor Panarin se aventuró
a presagiar que EE.UU. se dirigía a su
propia desintegración como país.
Explicó al respecto que el sobre-
endeudamiento del Estado
norteamericano y la falta de sustento de
su moneda sobre-emitida, provocarían
una crisis financiera -primero- y
económica -después- de proporciones
descomunales. Y que, en el contexto de
semejante crisis, las graves divisiones
raciales y culturales de la sociedad
estadounidense contribuirían
decisivamente a la partición del país en
seis Estados o más. ([176])
* Escenario de ensimismamiento:
Alternativamente, la estrategia del
terror puede dar lugar a otra situación,
en la cual los miembros del grupo o la
población bajo ataque, se apartan de los
asuntos públicos, enfrían los vínculos
sociales y se repliegan en sus
respectivos ámbitos privados.
Se trata de una tendencia
quimérica y, al mismo tiempo, suicida.
Ello así, porque, en virtud de nuestra
naturaleza gregaria, el entramado
sistémico de los lazos sociales es
necesario para nuestra subsistencia y
desarrollo integral. El mismo constituye
una suerte de red que nos contiene,
cobija, protege y proyecta.
Pero aún hay más: las relaciones
sociales de las que participamos no son
meramente externas a nuestro propio yo.
En cierto sentido, nos atraviesan y, de
este modo, contribuyen en gran medida
al forjamiento de nuestra personalidad
individual. De algún modo, esos lazos
son parte constitutiva de nuestra propia
persona, aportándole características,
aptitudes y posibilidades.
Es por todo ello que -jamás nos
cansaremos de reiterarlo- no hay
contradicción entre los hombres,
individualmente considerados, y las
sociedades que aquellos mismos
integran. Por el contrario, lo individual
y lo social constituyen realidades
humanas mutuamente complementarias,
que se suponen y apoyan de manera
recíproca. Así las cosas, no sólo no
podemos prescindir de los lazos
sociales -nuestra salud física y mental
dependen, en gran medida, de ellos-.
Además, la tergiversación y el deterioro
de los mismos redundan necesariamente
en una afectación para la persona -y la
personalidad- de cada uno de los
hombres involucrados.
De acuerdo con Robert Putnam,
la tendencia al ensimismamiento resulta
favorecida por el incremento de la
diversidad étnica dentro de una misma
sociedad, aun cuando todavía no se han
presentado las tensiones que generan
turbulencia social. En efecto, según el
afamado sociólogo y politólogo
norteamericano, la diversificación
étnica de la sociedad importa:
- El debilitamiento de la confianza
interpersonal.
- El repliegue de las personas
dentro de sus propias vidas privadas,
descuidando los asuntos e intereses
públicos.
- La disminución de la solidaridad
social, la cooperación comunitaria y el
compromiso cívico.
- El menoscabo de las relaciones
de amistad.
- La depreciación del capital
social -expresión, ésta, acuñada por el
propio Putnam, la cual refiere,
básicamente, al valor que revisten los
lazos sociales desde el punto de vista
económico y político-. ([177])
En similar sentido se ha expedido
Frank Salter, etólogo australiano.
Luego de varios estudios, realizados en
diversos lugares de Norteamérica,
Europa, África y el sudeste asiático,
Salter ha concluido que la
heterogeneidad étnica de una sociedad
importa:
- Una menor inversión en bienes
públicos.
- El debilitamiento del altruismo
cívico.
- Una disminución de las
conductas caritativas.
- Menor capacidad para cooperar
en el desarrollo de la infraestructura
social. ([178])
III. UNA RELIGIÓN PRE-
FABRICADA:
Como bien ha indicado Wolfe, las
antiguas formas religiosas, sobre todo
el cristianismo occidental, exigen al
hombre que se responsabilice de su
prójimo. ([179]). Es por ello que, a los
ojos de los profetas de la falsa
ataraxia, las mentadas religiones
aparecen como peligrosos obstáculos
que deben ser superados o eliminados,
de algún modo u otro.
Por nuestra parte, nos permitimos
agregar que existen otras razones,
igualmente poderosas, para que los
arquitectos de la turbulencia social
vean en las antiguas formas religiosas -
y, muy especialmente, en el
Cristianismo- una barrera eficaz contra
sus inconfesables planes. Por lo pronto,
el sentido de trascendencia que aquéllas
infunden y alimentan, propicia la
superación del miedo y el desarrollo del
heroísmo.
A ello se puede añadir -a guisa
ejemplificativa- la creencia cristiana
según la cual los hombres estamos
hechos a imagen y semejanza de DIOS,
Creador. Creencia, ésta, de la cual se
deriva la noción de la especial dignidad
que reviste la persona humana. ([180]) En
el mismo sentido, es dable mencionar el
mandato co-creador que, según enseña
el Cristianismo, DIOS nos ha dado; pues
esta prescripción divina fomenta en
nosotros una actitud pro-activa, creativa,
ordenadora, laboriosa y constructiva; es
decir, una actitud contraria a la pseudo-
ataraxia buscada por Lewin et alii.
Ahora bien, la religiosidad es
connatural al hombre. Ella constituye
una tendencia que forma parte
constitutiva de nuestra propia naturaleza.
Por lo tanto, su extirpación absoluta -
completa y definitiva- resulta imposible.
Sin embargo, sí es factible, suspenderla
([181]), mermarla, adulterarla y
manipularla. Es por esto que, como bien
advirtiera desde la izquierda el
sociólogo judeo-húngaro Karl
Mannheim, el liberalismo -que es
eminentemente agnóstico e
inmanentista- pudo establecerse y
consolidarse porque el Cristianismo
permitió que la espiritualización de los
asuntos humanos quedara en manos de
los dirigentes y partidos políticos, los
sindicatos, ciertos grupos de
intelectuales, la prensa, etc. ([182])
Con la finalidad de favorecer,
consolidar y sostener las anómalas
situaciones recién descriptas, un grupo
de intelectuales de la Escuela de
Frankfurt y el instituto Tavistock
elaboró una pseudo-religión. Un falso
sistema de creencias, valores, ritos y
símbolos, deliberadamente diseñado
para propiciar la pasividad y el
ensimismamiento de sus feligreses. Así
nació la Nuevo Era o Era de Acuario.
([183])
Suerte de confuso sincretismo, en
el cual se combinan diversos elementos
religiosos orientales, re-interpretados a
la luz de la gnosis cabalística, el
racionalismo cartesiano, el materialismo
cientificista decimonónico y ciertas
corrientes esotéricas y ocultistas
modernas, de base gnóstica, como la
teosofía. ([184]) Al decir de Wolfe, la
Nueva Era o Era de Acuario promueve
un anarquismo místico. ([185]) Un falso
misticismo, burdo remedo del mismo,
cuyas experiencias se producían
mediante la música rock -muy
especialmente, el acid rock- ([186]) y las
drogas psicodélicas, en particular la
mescalina -alcaloide alucinógeno- y la
dietilamida de ácido lisérgico, más
conocido como LSD. ([187]/[188])
A la luz de lo expuesto, se puede
afirmar resumidamente que la Nueva
Era o Era de Acuario se constituyó a
partir de tres elementos fundamentales.
A saber:
- Creencias esotéricas, ocultistas y
mágicas, mixturadas entre sí.
- Consumo masivo de drogas
alucinógenas.
- Adopción del rock como música
iniciática y emblema artístico del
propio movimiento.
Así como Gross había propugnado
la resucitación del culto de Astarté,
según ya hemos señalado ut supra, los
arquitectos de la Nueva Era o Era de
Acuario se inspiraron en diversos
rituales de iniciación indígenas y
algunas ceremonias de homenaje a la
diosa Isis que se habían practicado en
Egipto y Roma, durante la Antigüedad.
Viejas prácticas cultuales, éstas, cuyos
participantes consumían sustancias
alucinógenas como el peyote y el
mezcal, al ritmo repetitivo de los
tambores, con la finalidad de alterar su
propia consciencia y caer en trance.
([189])
Paul Ghalioungui ha descripto de
la siguiente manera las ceremonias
celebradas por los sacerdotes de Isis en
el tercer milenio antes de la Era
Cristiana: los actos o gestos que
acompañan a los ensalmos constituyen
el rito. En estas danzas, el retumbar de
los tambores, el ritmo de la música y
los movimientos repetitivos se
acompañan de sustancias alucinógenas
como el hachís o el mescal. Dichas
sustancias se consumían como
coadyuvantes para crear el trance y las
alucinaciones que, según se creía eran
la mnifestación de la visita del dios.
Las drogas eran sagradas y el
conocimiento de las mismas estaba
restringido a los iniciados. (...)
Posiblemente porque provocaban la
ilusión de ver satisfechos los deseos y
permitían que escaparan los
sentimientos más íntimos, estos ritos
adquirían durante su ejecución un
carácter frenético que se aprecia
claramente en determinados conjuros:
“¡Retírate! Ra te perfora la cabeza, te
acuchilla el rostro, te parte el cráneo y
lo aplasta con las manos; te pulveriza
los huesos y te corta los miembros en
pedazos”. ([190])
Desde luego, las ceremonias de
este tipo, degradantes y pervertidoras,
son propias de los pueblos salvajes y
bárbaros. Pero también proliferan entre
los pueblos civilizados, cuando éstos
caen en una crisis profunda o se deslizan
por su fase de decadencia.
Como bien se ha observado, la
descripción bien podría constituir la
crónica periodística de un encuentro de
hippies del año 1.969 de nuestra Era.
([191]) Esta suerte de recreación no tiene
por qué sorprendernos: la historia
inglesa registra múltiples antecedentes
que fueron predisponiendo al mundo
anglosajón -y, en especial, a sus
oligárquicas elites- en tan turbio sentido.
Así, por ejemplo, la masonería
resucitó en pleno siglo XVIII el culto al
falo de la antigua Eleusis y otras
comunidades, anteriores a dicho demo
griego; pretendiendo con ello acreditar
larga data. En consonancia con el culto
adoptado, las tenidas eran coronadas
con libaciones y orgías homosexuales.
Hacia mediados de la indicada centuria,
la masonería francesa innovó la práctica
con la introducción de mujeres.
Heterodoxia, ésta, que le valió la
primera excomunión que contra ella han
dirigido los masones ingleses. ([192])
Otro caso digno de mención es el
de Sir Francis Dashwood, quien, de
joven, fundara el Hell Fire Club. Al
respecto, ha comentado el historiador
Daniel P. Mannix: Dashwood era mucho
más que un hombre inmensamente rico
y un genio de la obscenidad. El era una
de las figuras de mayor influencia del
siglo XVIII. Creó el famoso Hell Fire
Club, como una asociación dedicada a
la magia negra, orgías sexuales y
conspiraciones políticas. El Club
contaba entre sus miembros al primer
Ministro de Inglaterra, el Ministro del
Tesoro, el Lord Mayor de Londres, el
Primer Lord del Almirantazgo, el hijo
del Arzobispo -anglicano- de
Canterbury, varios de los más grandes
artistas y poetas de Inglaterra, el
Príncipe de Gales, y hasta Benjamín
Franklin. La Revolución americana -
estadounidense- fue considerada como
un producto indirecto de este inmoral
grupo. ([193])
No contento con ello, tiempo
después, Sir Dashwood fundaría el
grupo secreto Los frailes de San
Francisco, una logia destinada a
denostar al Catolicismo y dirigir
clandestinamente a la nación británica.
En 1.752, adquirió un antiguo
monasterio abandonado. Invirtiendo
ingentes sumas de dinero, dirigió su
reconstrucción y remodelación. En sus
recintos se celebrarían múltiples misas
negras, cuyos contenidos cultuales y
estructura litúrgica estaban basados en
el Kama Sutra, la Kabala y el Templo
de Salomón. ([194])
Ha relatado Mannix que la
“misa” se celebraba en la capilla
colocando acostada sobre el “altar” a
una mujer desnuda y los -sedicentes-
monjes sorbían el vino del sacrificio de
su vagina. El crucifijo estaba invertido
y se prendían velas negras. ([195]) Se
parodiaba el acto de comulgar,
propinando a los participantes hostias
compuestas por fuertes narcóticos. Todo
ello, mientras, en los braseros, se
quemaban poderosas drogas de la misma
especie. Una vez terminada el diabólico
ritual, los feligreses se entregaban a sus
pervertidas pulsiones en terribles
orgías, en las que abundaban las
violaciones, las relaciones incestuosas y
otras prácticas aberrantes. ([196])
Según Mannix, violan a todas las
mujeres, aún las de su propia progenie,
hasta a sus abuelas, sus madres y sus
propias hijas. Sus hermanas temían sus
violencias. Añadiendo: La idea del
incesto fascinaba a los nobles
depravados, y se encuentra entre las
prácticas del ocultismo. La idea era
aparentemente tendiente a consolidar
los lazos de las familias -de los
masones y ocultistas- forzándolos a
compartir un terriblemente culposo
secreto, que de descubrirse los haría
pasibles de castigos por la ley y la
sociedad. ([197])
No piense el amigo lector que los
siniestros clubs de Sir Dashwood
constituyeron una excepción en aquel
tétrico mundillo dieciochesco. No fue
así. Paralelamente, había otros clubs de
la misma clase, muy parecidos -en
particular- al primero de los engendros
de aquel corrompido sir. Así,
verbigracia, el Mohawks, cuyos
miembros se caracterizaban por lesionar
gravemente el rostro y los genitales de
sus eventuales viandantes, a modo de
diversión; el Blasters Club, cuyos
integrantes solían salir a las calles a
secuestrar mujeres para violarlas; el
Mollies Club, conocido por la
organización de orgías exclusivas para
sodomitas y drag-queens; el Sha-Romps
Club, el Sweaters y el Hectors, cuyos
socios, entre otros atropellos y
tropelías, acostumbraban a violar viudas
en el velorio de sus respectivos
cónyuges... Dado que estos clubs
pertenecían a la corrupta élite británica,
sus socios gozaban de gran impunidad.
([198])
En el siglo XIX, el culto a Isis
experimentó una suerte de difusión entre
los británicos, aunque sin sus secretos.
Ello fue así gracias a la obra Los
últimos días de Pompeya de Edward
Bulwer-Lytton, cuyo hijo, Robert, sería
virrey y gobernador general de la India
entre 1.876 y 1.880, período -éste- en el
que se incrementarían notablemente las
exportaciones de opio bengalí a China.
Lytton fue el mentor de lord Palmerston,
ministro de asuntos exteriores durante
las guerras del opio, con las que se
obligó a China a continuar e, incluso,
ampliar la venta de opio en aquel país.
([199])
En suma: con tantos antecedentes a
la vista, que habían contribuido a
envenenar la atmósfera socio-cultural
anglosajona, no debió resultar
demasiado difícil prefabricar una nueva
pseudo-religión, que lograra cautivar al
ingenuo y superficial público de
aquellos países atlánticos y, muy
especialmente, a sus inmaduras y
vulnerables juventudes.
Aldous L. Huxley; ocultismo y
psicodelia:
Uno de los pioneros del movimiento de
la Nueva Era o Era de Acuario fue el
escritor inglés Aldous L. Huxley,
famoso por sus obras Un mundo feliz,
La máquina del tiempo, La isla del
doctor Moreau y Las puertas de la
percepción.
En su juventud, Huxley asistió a la
Universidad de Oxford, donde fue
tutelado por H. G. Wells, el célebre
autor de La guerra de los mundos,
quien, durante la Primera Guerra
Mundial, se desempeñara como jefe de
la Inteligencia británica en el extranjero.
([200]) A través de su maestro, Huxley
conoció a Aleister Crowley, uno de los
líderes del movimiento ocultista mundial
y también colaborador de los servicios
secretos del Reino Unido. ([201]) Este
último, durante la Segunda Guerra
Mundial, dirigiría varias campañas de
desinformación contra el bando alemán.
([202])
Desde su juventud, Huxley trabajó
para la Inteligencia de su país.
Asimismo, fue miembro fundador de la
Mesa redonda de Rhodes, oligárquica
organización al servicio del Imperio
Británico, de cuya dirección se hizo
cargo inicialmente Arnold Toynbee.
Célebre historiador, éste, que también
estuvo estrechamente vinculado a altos
círculos de poder: fue miembro del Real
Instituto de Relaciones
Internacionales ([203]) por cincuenta
años; y, durante la Segunda Guerra
Mundial, dirigió la División de
Investigaciones de la Inteligencia
británica, al mismo tiempo que se
desempeñaba como oficial de
información del Primer Ministro
Winston Churchill. ([204])
Influido por Crowley, Huxley
emigró a EE.UU., donde se relacionó
con el ocultista Christopher Isherwood.
Ambos trabajaron escribiendo guiones
para películas de Hollywood. También
fundaron, junto a antiguos seguidores del
brujo inglés, diversos grupos dedicados
al paganismo, el esoterismo y el
ocultismo, en el Sur de California.
Años más tarde, Huxley regresó
a Inglaterra, donde permanecería durante
algún tiempo. En 1.952, retornaría a
EE.UU., en compañía de su médico y
amigo, Humphrey Osmond. Al poco
tiempo, este último sería reclutado por
la C.I.A. para ocupar un lugar destacado
en el -entonces- flamante proyecto Mk-
Ultra, al que, más abajo, le dedicamos
un apéndice.
Por aquellos años, Huxley
comenzó a consumir mescalina. Como
resultado de sus experiencias
alucinógenas, escribió Las puertas de la
percepción. Obra, ésta, en la que Huxley
postulaba el uso de ciertas drogas para
para expandir la consciencia a niveles
y/o realidades desconocidos. Más aún,
el inglés sostenía allí que el consumo
masivo de alucinógenos produciría una
profunda renovación espiritual en las
sociedades modernas, dando lugar a una
religión completamente nueva, basada
en la intuición y la experiencia que
constituirían una suerte de misticismo
cotidiano. ([205]) El libro recibió una
entusiasta acogida por parte de la
juventud estadounidense. ([206]) Cabe
recordar aquí que, de su título, la banda
californiana The Doors extraería su
propio nombre.
Pero el pseudo-misticismo
sintético de Huxley no sólo provenía de
sus indoctas y erráticas inquietudes
espirituales. Por la influencia directa de
Wells, Toynbee y la Mesa redonda de
Rhodes, Huxley estaba convencido de
que la paz del mundo sólo podría
conseguirse a través de la consolidación
de la hegemonía global de la élite
oligárquico-plutocrática del imperio
británico. Esta consolidación requería
de:
- La reducción del resto de la
humanidad a un estado de servidumbre
dulcificada. ([207])
- La neutralización de los
Estados nacionales soberanos.
- La eliminación de la tradición
occidental. ([208])
El consumo masivo de
psicofármacos, narcóticos y
alucinógenos constituía una pieza
fundamental de la estrategia para lograr
tan ambicioso objetivo.
En el marco de la Universidad
de Chicago, Huxley y Osmond
celebraron una serie de reuniones
destinadas a poner en marcha un plan de
experimentación con mescalina y LSD.
Mientras tanto, seguían experimentando
al respecto con algunos personajes
pertenecientes a los grupos ocultistas
que el escritor inglés había fundado
durante su primera estadía en EE.UU.
De estas peligrosas
experiencias participaron varios de los
futuros líderes del difuso movimiento
contra-cultural estadounidense. Así,
verbigracia, Alan Watts y Gregory
Bateson. ([209])
El primero era un experto en
religiones orientales. Defendía el uso
místico del LSD. A su entender, el
consumo del ácido lisérgico permitía
descubrir nuestro yo interno, al cual
identificaba con Dios. ([210]) Postura,
esta última, cuyo basamento gnóstico es
evidente. ([211])
Asimismo, Watts fue uno de los
fundadores de la Pacific Foundation,
entidad patrocinadora de la WKBW en
San Francisco y la WBAI-FM en Nueva
York. Emisoras radiales, éstas, que
fueron pioneras en la promoción del
rock de The Beatles, The Rolling Stones
y The Animals en la sociedad
estadounidense. Años más tarde, estas
mismas radios contribuirían
decisivamente a popularizar el acid rock
y el punk rock. ([212])
Por su parte, el antropólogo
Gregory Bateson fue colaborador de la
Oficina de Servicios Estratégicos
(O.S.S., por sus siglas en inglés), el
órgano de Inteligencia estadounidense
antecesor de la C.I.A. Posteriormente, se
encargó de dirigir la clínica
experimental de drogas alucinógenas del
hospital de veteranos de guerra de Palo
Alto. De allí saldrían los ideólogos del
movimiento hippie. A fines de la década
del ‘60, Bateson fundó la Clínica Libre,
donde se continuó experimentando con
drogas. Dentro del personal de la
peculiar clínica, se contaba el doctor
Ernest Dernberg, oficial de Inteligencia
militar y, posiblemente, afectado al
proyecto Mk-Ultra -proyecto, éste, al
cual, como ya hemos indicado, le
dedicamos un apéndice más abajo-.
([213])
Junto a Watts y Osmond -
venidos de California-, más Timothy
Leary ([214]) y Richard Alpert, Huxley
organizó en Harvard un seminario
denominado La religión y su
significado en la Edad Moderna. Según
algunas investigaciones, el verdadero
objetivo de dicho seminario era planear
la contra-cultura del acid rock.
Inspirado por los debates allí
mantenidos, Leary escribió el libro La
experiencia psicodélica, basado en El
libro tibetano de los muertos. Por
intermedio de aquella obra se
popularizó la expresión que había
acuñado Osmond: expansión
psicodélica de la muerte. ([215])
Mientras tanto, en la otra costa
norteamericana -más concretamente, en
Palo Alto, Bateson iniciaba a Ken Kesey
en el consumo de LSD. Luego de dos o
tres años de consumir dicha droga, en
1.962, Kesey terminaría su novela
Alguien voló sobre el nido del cuco, en
la cual se planteaba que la sociedad era
una prisión, siendo los locos los únicos
verdaderamente libres. ([216])
A su turno, Kesey organizó un
nuevo círculo de consumidores de LSD.
Sus miembros, los auto-denominados
alegres truhanes, recorrerían EE.UU.
repartiendo la droga en los más diversos
ámbitos, muchas veces sin advertir a sus
circunstanciales receptores sobre su
naturaleza y efectos. Montaron así varias
redes de distribución local, al mismo
tiempo que sentaron las bases de una
gran campaña propagandística en favor
del movimiento contra-cultural, todavía
en ciernes. ([217])
Stanislav Grof; el pretendido viaje
dentro de la mente humana:
Otro personaje destacado del
movimiento contra-cultural bajo
análisis, fue el checo Stanislav Grof (n.
1.931), uno de los fundadores de la
Psicología transpersonal. En 1.956, Grof
comenzó a investigar los efectos del
LSD en el Instituto Psiquiátrico de
Praga. Al cabo de unos años, se mudó a
EE.UU., donde siguió con sus
experimentos en el Centro de
Investigación Psiquiátrica de Maryland.
Luego de guiar en forma
personal más de 4.000 sesiones con
LSD, el científico checo concluyó que
dicho alucinógeno podía funcionar como
un potente catalizador de la consciencia.
Al respecto, comentaba:
No he encontrado un solo
síntoma que sea obligatorio e
invariable de las experiencias con
LSD. La ausencia de cualquier efecto
farmacológico específico y la enorme
variedad de fenómenos que ocurren
durante las sesiones me han
convencido de que el LSD se puede
comprender mejor con un poderoso
amplificador no-específico, o
catalizador de los procesos mentales,
que facilita la emergencia de material
subconsciente desde diversos niveles
de la psique humana. La riqueza y
enorme variabilidad de las
experiencias con LSD se puede
explicar así por el hecho de que la
personalidad global del sujeto y la
estructura de su inconsciente tienen un
papel decisivo... Comprendí con
entusiasmo que, en vez de estudiar los
efectos específicos de una sustancia
psicoactiva en el cerebro, podía
emplear LSD como una poderosa
herramienta para la exploración de la
mente humana. La capacidad del LSD
y otros psicodélicos para exponer a la
investigación científica fenómenos y
procesos de otro modo invisibles, da a
estas sustancias un potencial único. No
me parece exagerado comparar su
importancia para la psiquiatría y la
psicología a la del microscopio para la
medicina o la del telescopio para la
astronomía -el resaltado es nuestro-.
([218])
Resulta lamentable que Grof
haya preferido emplear LSD para
explorar la mente humana en vez de
estudiar sus efectos específicos sobre
nuestro cerebro. De haber priorizado
esto último, seguramente habría
advertido los funestos efectos que la
droga de marras produce a nivel
cerebral, nervioso y mental. Según
Vernon Coleman, los alucinógenos -
entre los cuales se encuentra el LSD-
son psicoactivos y pueden producir en
el consumidor graves trastornos
psíquicos. Su consumo desencadena
todo tipo de extraños efectos mentales.
Ellos afectan la percepción sensorial.
Bajo sus efectos, desaparece la pauta
de pensamiento normal, hay
alucinaciones visuales y auditivas, se
liberan sentimientos y miedos
reprimidos y desaparecen las normales
inhibiciones sociales. Tanto es así que
algunas personas han muerto bajo los
efectos de los alucinógenos. Algunos se
tiraron de altos edificios creyendo que
podían volar. ([219])
De acuerdo con el mismo autor,
las alucinaciones pueden producirse
hasta mucho tiempo después de haber
consumido LSD u otra droga del mismo
tipo. También son frecuentes las
alteraciones del sueño, los vértigos, las
náuseas, los ataques de ansiedad, los
sudores, los temblores y las jaquecas.
([220])
Según los profesionales del
Centre Can Rosselló, clínica
barcelonesa especializada en adicciones
y patología dual, los efectos de LSD son
impredecibles.
Entre sus síntomas físicos se
han descrito: dilatación de las pupilas,
aumento de la temperatura corporal,
de la frecuencia cardiaca y de la
presión arterial, sudoración,
inapetencia sexual, insomnio, sequedad
de boca y temblores.
Las sensaciones y los
sentimientos cambian de forma mucho
más drástica que las señales físicas. Es
posible que el usuario sienta varias
emociones diferentes a la vez o que
pase rápidamente de una emoción a
otra. Si se toma en una dosis
suficientemente alta, la droga produce
delirio y alucinaciones visuales.
Algunas personas que
consumen LSD sufren pensamientos y
sensaciones sumamente aterrorizantes,
tienen miedo de perder el control, de
volverse locos y de la muerte, y se
sienten angustiados.
Añadiéndose:
El uso de esta droga puede
ocasionar alteraciones psiquiátricas
graves, como estados de paranoia,
psicosis, alucinosis, esquizofrenia,
ansiedad extrema o ataques de pánico.
Debido a estas posibles alteraciones
mentales, cuando se ha tomado LSD se
cometen muchas imprudencias y
temeridades.
El uso frecuente de LSD
produce cambios drásticos en la
personalidad del individuo que
influyen negativamente en su
desarrollo posterior.
Cabe destacar, que en personas
con predisposición a sufrir algún tipo
de trastorno psicológico o psiquiátrico,
tienen un alto riesgo de desencadenar
dicho trastorno de forma crónica, como
en el caso de la esquizofrenia, o de
forma temporal –en el caso de los
trastorno de ansiedad. De ahí que su
consumo sea muy peligroso para la
salud de cualquier individuo. ([221])
En muy resumidas cuentas, la
peculiar aventura de exploración
psicológica planteada por Grof se
asemeja a un plan para descubrir la
constitución geológica de una montaña
utilizando dinamita; o bien, a una
metodología orientada a conocer los
secretos que encierran los bosques,
mediante el uso de bombas incendiarias
para abrirse paso entre los árboles. Es
evidente que tales pretensiones, amén de
estar condenadas al fracaso, destrozan y
arruinan aquello que se quería estudiar y
conocer.
Michael Murphy y Richard Price; un
nuevo orientalismo, moderno y
psicodélico:
Michael Murphy y Richard Price fueron
discípulos de la Academia Americana
de Estudios Asiáticos, que había sido
fundada en los albores de la década de
1.950, en San Francisco, por Frederic
Spiegelbert, profesor de la Universidad
de Stanford ([222]), junto al ya mentado
Watts, el indio Haridas Chanduri y el
nipón D. T. Suzuki. Por su parte, Price
participó de los experimentos con
alucinógenos que el ya nombrado
Bateson dirigía en Palo Alto. Asimismo,
a través de este último, ambos
personajes habrían tomado contacto con
Huxley. ([223])
En 1.963, Murphy y Price
inauguraron Esalen, una institución
académica apuntada al sincretizar
creencias religiosas orientales y -
supuestas- verdades científicas. Desde
su fundación hasta nuestros días, sus
cursos y convivencias han contado con
la participación de centenares de miles
de asistentes. Más aún, en la actualidad,
son múltiples las escuelas, las iglesias,
los hospitales e, incluso, los órganos
estatales que colaboran formalmente con
Esalen. ([224]) Y no está demás acotar
aquí que la misma está sindicada como
miembro de la complejísima red urdida
por el instituto Tavistock, ya referida
más arriba. ([225])
En Esalen, desarrollaron sus
enseñanzas importantes científicos e
intelectuales pertenecientes a diversas
áreas del saber. Veamos algunos
ejemplos:
- Jack Sarfatti: físico teórico;
trabajó para determinados proyectos
secretos del Gobierno de EE.UU. ([226])
- Nick Herbert: físico;
doctorado en la Universidad de
Stanford; estudioso de las
comunicaciones translumínicas.
- Fred A. Wolf: físico teórico;
autor de libros de divulgación científica,
por ejemplo, Universos paralelos y El
universo onírico.
- Arthur Yung: matemático;
inventor del helicóptero Bell.
- John C. Lilly: médico; experto
en los estados de privación sensorial;
especialista en la comunicación con los
delfines.
- Karl Pribam: neuro-fisiólogo;
autor del modelo holográfico del
cerebro.
- Stanislav Grof: tal como ya
hemos indicado, uno de los fundadores
de la Psicología transpersonal y uno de
los pioneros en el uso experimental del
LSD.
- Burrhus F. Skinner: psicólogo;
uno de los principales exponentes del
conductismo.
- Virginia Satir: psicoterapeuta;
fundadora de la terapia familiar.
- Samuel I. Hayakawa: lingüista
y político; especialista en semántica
general.
- David Bohm: físico y
profesor de la Universidad de Princeton;
ha efectuado importantes aportes a la
mecánica cuántica y la relatividad.
- John Mack: director del
Departamento de Psiquiatría de
Harvard; ganador del premio Pulitzer;
en los últimos tiempos, uno de los más
conocidos investigadores de las
supuestas abducciones extraterrestres.
- Fritjof Capra: prestigioso
físico teórico; sentó las bases de las
relaciones entre la Física y los sistemas
religiosos y filosóficos orientales, en su
libro best seller pubicado bajo el título
El tao de la física; en 1.982 publicó El
punto crucial y, en 1.984, junto con
Charlene Spretnak, Políticas verdes;
estas obras tuvieron gran influencia en el
Partido de los Verdes alemán. ([227])
Los órganos de Inteligencia meten la
cuchara:
La C.I.A. y los servicios secretos
británicos no tardaron mucho en
interesarse por el movimiento contra-
cultural y la peculiar religión que le
servía de cimiento y motor.
En tales ámbitos cundía una
profunda preocupación por las diversas
corrientes críticas, protestatarias y
revolucionarias que, desde fines de los
años ’50 y por distintas causas, venían
desarrollándose en el seno de EE.UU.,
el Reino Unido y otros países. Muy
especialmente, entre los jóvenes.
Ideológicamente atrapados en el
paradigma del bipolarismo de la Guerra
fría, los analistas de dichas agencias
sospechaban que las nuevas tendencias
obedecían a un supuesto plan maestro de
la KGB. ([228])
Ante tan graves conjeturas, los
servicios secretos en cuestión se
propusieron neutralizar políticamente a
los novedosos grupos -en general,
juveniles- críticos, protestatarios y
revolucionarios. Y para ello pergeñaron
una estrategia de infiltración y desvío;
vale decir, una estrategia que, desde
adentro, imprimiera al movimiento en
ciernes una dirección apartada de la
actividad estrictamente política. Fue así
que, tal vez inducidos o aleccionados
por los ideólogos de la Escuela de
Frankfurt y el instituto Tavistock,
decidieron apoyar subrepticia pero
decididamente:
- La propagación del confuso
esoterismo y ocultismo ut supra
descripto.
- El tráfico de drogas
alucinógenas y su consumo masivo.
- La difusión del rock, con sus
diversas vertientes. ([229])
Así las cosas, a mediados de los
’60, la C.I.A. y los servicios secretos
británicos:
- Aprovecharon la infraestructura
ocultista que había montado Huxley en
California.
- Brindaban promoción a diversas
sectas como, verbigracia, Hare Krishna
y Templo del Pueblo.
- Promovían a personajes como
Watts, Bateson, Isherwood, Leary y
Grof, como arquitectos de la nueva
cultura de los alucinógenos o cultura
psicodélica. ([230])
- Suministraban drogas -
especialmente, psicodélicas- en las
calles y los campus universitarios (para
Humphry Osmond, la C.I.A. venía
experimentando con LSD con el objeto
de utilizarlo en acciones militares; en
opinión de Michael Minnicino, tales
experimentos fueron desarrollados por
la CIA y los servicios de inteligencia de
los aliados para favorecer el control
social -[231]-). ([232])
Según ha revelado Jim Keith,
reconocido periodista de investigación,
existe un memorándum interno del FBI,
que data de 1968, donde se menciona
que se empleó a Grateful Dead ([233])
“para canalizar la protesta y la
rebeldía de la juventud hacia
direcciones más benignas e
inofensivas”. Prestaron un servicio de
importancia vital desviando a muchos
jóvenes hacia las drogas y el
misticismo ([234]), en vez de hacia la
política. ([235])
De acuerdo con documentos de la
C.I.A. desclasificados hace algunos
años, hacia fines de los ’60 Allen Dulles
-a la sazón, Director del mentado
órgano- compró a la empresa
farmacéutica Sandoz más de 100
millones de dosis de LSD, la mayor
parte de las cuales terminaría inundando
las calles de las principales ciudades
estadounidenses. ([236])
De este modo, las aludidas
agencias de Inteligencia se convirtieron
en los principales promotores del
movimiento contra-cultural, la cultura
psicodélica y la Nueva Era o Era de
Acuario. Elementos, todos ellos,
productos -más o menos directos- de las
usinas intelectuales y académicas de la
Escuela de Frankfurt y el instituto
Tavistock.
La labor de tales agencias anglo-
norteamericanas fue innegablemente
exitosa. En efecto, los servicios
secretos en cuestión lograron adulterar y
manipular las ambiguas corrientes
ideológicas, políticas, sociales y
culturales de corte crítico, protestatario
y revolucionario que florecieron a lo
largo de los ‘50 y los ‘60, abortando la
mayor parte de sus aspectos positivos y
constructivos. Lo hicieron al precio de
arruinar una generación casi
completamente, con todo lo que ello
implica; y no sólo en sus respectivos
países, sino en todo el mundo
occidental, así como también en muchos
países no occidentales pero fuertemente
occidentalizados...
Ciertamente, lo dicho hasta aquí,
acerca de la intervención de los
principales órganos de Inteligencia
occidentales, no es poco. Sin embargo,
aún queda más por señalar al respecto.
Porque, a su turno, los soviéticos se
lanzaron a infiltrar el movimiento
contra-cultural que se había
desarrollado en los centros neurálgicos
del así llamado Mundo libre,
paradójicamente gracias a la injerencia
de ciertos sectores de la propia
comunidad de Inteligencia. Desde
luego, dentro del mentado movimiento
contra-cultural, la Nueva Era o Era de
Acuario constituyó el blanco selecto del
Comité para la Seguridad del Estado,
más conocido por sus siglas en ruso:
KGB.
A principios de la década de
1.970, el citado comité inició la
ejecución de una operación denominada
Caballo de Troya. Dicha operación
poseía dos etapas. A saber:
- La primera parte estaba dirigida
a engañar a la C.I.A., la Inteligencia
militar y la prensa de EE.UU. sobre el
desarrollo de instrumentos y armas
para-normales en la Unión Soviética.
Así, por ejemplo, se filtró y
diseminó información falsa sobre
supuestas máquinas que activaban
poderes mentales que permitían matar a
un hombre con sólo mirarlo o captar el
contenido de conversaciones inaudibles
por la distancia a la que se producían
y/o por el entorno cerrado en el que se
desarrollaban.
George Leonard fue uno de los
blancos dilectos de esta fase de la
operación en cuestión. Amigo íntimo del
ya nombrado Murphy, fue gracias a un
artículo suyo que la Generación de las
Flores había cobrado pública
notoriedad. Por aquel entonces, Leonard
dirigía la revista Look Magazine,
dedicada a la divulgación científica a
nivel popular. Dicho medio se hizo eco
de los mendaces reportes soviéticos
sobre sus pretendidos avances en el
terreno de la guerra para-normal.
Como consecuencia de ello, la C.I.A. se
embarcó en estrambóticas
investigaciones, contratando a
astrólogos, videntes, etc.
- La segunda parte de la operación
Caballo de Troya apuntaba a socavar el
desarrollo científico-tecnológico de
EE.UU., instalando información falsa y
creencias absurdas en las mentes de los
jóvenes más destacados de la nueva
generación de científicos
estadounidenses.
Para ello, focalizaron su labor en
Esalen. Instituto, éste, con el que
suscribieron acuerdos de cooperación e
intercambio diversas organizaciones
soviéticas de carácter cultural y
científico. En virtud de tales convenios,
bajo el camuflaje de la actividad
intelectual y académica, se instalaron en
Esalen varios jóvenes agentes
soviéticos: Valentin M. Berezhkov, Yuri
A. Zamoshkin, Andrey A. Kokoshin,
Henrikas Jushkevitshus, Vladimir M.
Kuznetsov, Victor M. Pogostin, Vlail P.
Kaznacheyev, Joseph Goldin, etc. ([237])
Los infiltrados soviéticos no
tardaron en confraternizar con los
jóvenes pensadores, investigadores y
académicos estadounidenses que los
recibieron en Esalen. Al poco tiempo, el
instituto estaba organizando visitas a
EE.UU. para importantes líderes
políticos de la Unión Soviética. Años
más tarde, los soviéticos -a instancias
del KGB- hicieron lo propio con la
gente de Esalen. De este modo,
personajes como Murphy y Mack
visitaron la Unión Soviética.
Llamativamente, todo esto ocurrió en
plena Guerra fría.
Cabe destacar aquí que, entre los
invitados soviéticos que concurrieron a
Esalen, estuvo Boris Yeltsin, quien,
años después, llegaría a ocupar la
presidencia de Rusia. Una vez de
regreso a su país, el -entonces- joven
Yeltsin comenzó a colaborar en la
organización del movimiento
democrático que propiciaría la
implosión del régimen comunista.
Más aún, según Lesta y Pedrero -a
quienes estamos siguiendo de cerca en
esta sección-, fueron los egresados
soviéticos de Esalen quienes, una vez
que lograron ocupar puestos de gran
relevancia pública, promovieron al líder
reformista Mijaíl Gorbachov para que
llegara a la presidencia de la U.R.S.S.
No en vano, apenas arribado a dicho
cargo, Gorbachov designó a Jim
Garrison y Tom Jenkins a cargo de la
sucursal neoyorquina de la fundación
que lleva el nombre del dirigente
soviético.
Ahora bien, a la luz de la
información disponible, resulta
razonable suponer que los servicios
secretos de ambos bandos fueron
utilizados y manipulados por una tercera
instancia de poder, paralela o superior a
los mismos, de conformidad con un plan
estratégico mucho más amplio. Plan,
éste, que, además, incluía la
desaparición del Leviatán soviético, al
que tanto se había apoyado otrora, en
aras de una globalización salvajemente
capitalista-liberal en lo económico y
degradantemente marxista-progresista en
lo cultural -precisamente, la coyunda
que han promovido destacados
pensadores frankfurtianos y grandes
geopolíticos como Zbigniew Brzezinski,
el primer director de la Comisión
Trilateral, fundada en 1.973 a instancias
de David Rockefeller-. Una
globalización que, en lo político, so
pretexto del orden mundial y bajo el
eufemismo de la gobernanza global, se
dirija hacia un deshumanizante,
autoritario, totalitario e ilegítimo
gobierno mundial.
A modo de resumen: la experiencia de
Miguel Serrano:
Miguel Serrano Fernández (1.917-
2.009) fue un erudito literato,
diplomático, explorador y esoterista
chileno. Hombre de extraordinaria
cultura general y pluma exquisita, fue el
autor de una copiosísima bibliografía,
cuyas piezas están referidas a diversos
temas. ([238])
En gran parte de sus libros,
SERRANO analiza críticamente
diferentes problemas sociales y
políticos modernos, a la luz de ciertas
creencias fundamentales extraídas de
diversas corrientes religiosas, orientales
y occidentales. Corrientes, éstas, de raíz
indo-europea o que, por lo menos,
recibieron una influencia de tal origen.
En nuestros libros Anatomía
del antisemitismo. Biopsia de una
tragedia humana -páginas 81 a 110- y
Cuestiones demológicas -páginas 436 a
475- hemos intentado reseñar la
compleja cosmovisión del controvertido
autor trasandino, sobre la base de
algunos de aquellos análisis. Nos
remitimos, entonces, a tales textos.
Sin perjuicio de ello, cabe
señalar aquí, en términos generales, que
el pensamiento serranista es
sustancialmente gnóstico y, en cierto
sentido, racista. En efecto, el mismo
constituye una suerte de gnosticismo
declaradamente ario-sófico ([239]) y
antisemita ([240]). Asimismo, se trata de
un gnosticismo abiertamente anti-
cristiano. ([241])
Más allá de los inevitables
reparos que nos merecen los
posicionamientos recién indicados,
consideramos sumamente valioso y
revelador el crítico testimonio personal
que Serrano ha dejado escrito en
relación al sórdido asunto aquí
abordado. Es que el escritor chileno
conoció y trató con varios de los
personajes involucrados en dicha
cuestión. Veamos:
Recuerdo que en India
mantuve una importante discusión con
Aldous Huxley. Junto con dedicarme su
libro “The Door of Perception” (“La
Puerta de la Percepción”), me expuso
su creencia de que la mezcalina, más
aún el LSD, era el “maravilloso medio
por el cual los viejos esfuerzos de
yogas y de santos por lograr estados
místicos de contemplación, éxtasis o
‘samadhis’, esas duras disciplinas y
tormentos, que ocupaban años, hoy se
alcanzaban, gracias a la droga, en sólo
un cuarto de hora”. En India también
conocí al profesor Arnold Toynbee,
quien predicaba contra el campo, la
agricultura, y por el triunfo de la
“ciudad sin límites”. Luego, en los
Estados Unidos de América, fui
invitado por Alan Watts, con más de
doscientas experiencias con drogas, y
por John Lilly, que venía de visitar el
Chile de Allende (ya convertido en un
centro del tráfico de la droga), con una
permanencia en el Centro de Ichazo y
Naranjo, en Arica, precisamente donde
la droga transitaba a su gusto. John
Lilly es un peligroso manipulador del
cerebro humano y especialista en el
“lenguaje de los delfines”, con
contactos con la CIA y el Pentágono.
En Suiza, me visitó Timothy Leary, ex-
profesor de Harvard, promotor y
traficante de la droga en aquellos años,
asimismo en contacto con la CIA.
Ellos pensaron que, al igual
que Castaneda, con su “Enseñanzas de
Don Juan”, yo también podría llegar a
serles útil con mi obra, editada por
“Harper and Row”, en los Estados
Unidos, y por “Routledge and Kegan
Paul”, en Inglaterra. Ya le habían
sacado el máximo provecho a Hermann
Hesse, con la complicidad voraz de su
familia. Pero conmigo se equivocaron,
pues yo, por experiencia en India y
conocimientos y contactos obtenidos en
Chile, durante la Segunda Guerra
Mundial, conocía perfectamente que la
droga destruye la virtualidad de los
“shakras” e impide para siempre el
verdadero desarrollo del Hombre-Total.
Se sabe que al final de los
años cuarenta y comienzos de los
cincuenta, los Servicios de Inteligencia
mundiales, especialmente de
Inglaterra, con el Instituto Tavistock, y
de los Estados Unidos de América,
iniciaron una conspiración para
destruir dos o tres generaciones de
jóvenes, con la promoción de la droga y
de los movimientos de “hippies” y de
la música electrónica. Los “Beatles”
fueron condecorados por la Reina de
Inglaterra. Y Timothy Leary me
declaraba, con el rostro transfigurado,
que haber nacido justo en el tiempo de
la aparición de la música electrónica
era el privilegio de los elegidos.
No podría afirmar si fue a
conciencia que intelectuales como
Aldous Huxley, Arnold Toynbee, Alan
Watts, Arthur Koestler, Timothy Leary y
el mismo Castaneda, han servido a la
Gran Conspiración, como agentes de
algún poderoso Servicio de
Inteligencia mundial.
Un paso más, ya definitivo, y
muy posiblemente el último, por ser la
Realidad Virtual la más poderosa de
las drogas, la “Droga Absoluta”, que
las reemplazará a todas, se ha dado al
final del actual milenio y comienzos del
próximo. ([242])
NOAM CHOMSKY:
UN APORTE DESDE LA
IZQUIERDA
I. LA HEGEMONÍA EN EE.UU.,
SEGÚN CHOMSKY:
Las investigaciones de Noam Chomsky
(n. 1.928) resultan bastante útiles a la
hora de verificar el modus operandi de
la hegemonía del sistema de dominación
que atenaza a gran parte del mundo en
nuestros días. ([243]) Durante décadas, el
reconocido lingüista judeo-
estadounidense se ha dedicado a
estudiar cómo las élites estadounidenses
han logrado cimentar su hegemonía.
Así como Gramsci analizó la
histórica hegemonía -ya extinguida- de
la Iglesia Católica en Europa occidental,
Chomsky ha focalizado su atención en la
hegemonía de los grandes factores de
poder, de carácter eminentemente
privado y funcionamiento parcialmente
oculto, que rigen verdaderamente los
destinos de EE.UU. y gran parte del
mundo.
Producto de sus propias
“anteojeras” ideológicas, el filólogo
norteamericano identifica dicha élite
plutocrática con el capitalismo,
exclusivamente. De este modo, la
desvincula de la izquierda; tanto de su
versión “dura” -comunismo- como de
sus versiones “blandas” -socialismo
democrático y reformista, de base
marxista; y marxismo cultural o
progresismo-.
En este aspecto, la visión que
Chomsky tiene y ofrece de aquella
minoría oligárquica es parcial e
incompleta. A nuestra juicio, resultas
más fidedignas con la realidad de los
hechos concretos, las nociones de
tercera posición, por llamarles de algún
modo que permita su fácil
identificación. Entre ellas, se destacan:
el imperialismo internacional del
dinero -S.S. Pío XI dixit-, la sinarquía
internacional -Juan D. Perón dixit-, el
supra-capitalismo -Salvador Borrego
Escalante dixit- y las estructuras del
poder mundial -Adrián Salbuchi dixit-.
II. LA FABRICACIÓN DEL
CONSENSO:
Sin embargo, acierta Chomsky cuando,
al momento de señalar la clave de la
hegemonía ejercida por aquella élite,
subraya el decisivo rol que juegan los
medios masivos de la comunicación
social y, paralelamente, las técnicas de
propaganda y relaciones públicas.
Mediante ellos, se puede fabricar el
consenso a través de procesos
ordenados y sistematizados; de una
manera, por así decir, “industrial”.
Tesis, ésta, expuesta en su libro
Manufacturing Consent: The Political
Economy of the Mass Media, escrito en
coautoría con Edward S. Herman, en
1.988.
Chomsky analiza los medios
masivos de la comunicación social
como sistema de transmisión de
mensajes y símbolos destinados al gran
público. Como bien señala Gabriela
Roffinelli, su función consiste en
divertir, entretener, informar e inculcar
en los individuos, creencias y códigos
de comportamiento que les harán
integrarse, funcional y sumisamente, en
las estructuras institucionales de la
sociedad. ([244])
De acuerdo con el profesor del
M.I.T., tales estructuras institucionales,
en los EE.UU. y la mayoría de los países
supuestamente democráticos, responden
a los intereses de las grandes
corporaciones económicas. Estas mega-
corporaciones -grandes empresas
petroleras, fabricantes de armamento
pesado, bancos de la alta finanza, etc.-
revisten carácter privado. Constituyen
grupos económicos concentrados de
envergadura global, que inicialmente se
desarrollaron en el seno de las potencias
capitalistas, abusando de las
desmedidas libertades concedidas -
¿ingenuamente?- por los regímenes
políticos liberales.
En determinado momento del
proceso de su crecimiento, estas
corporaciones comienzan a carcomer las
bases del sistema político-económico
que permitiera su nacimiento y
expansión: el liberalismo capitalista.
Apuntan, en su fase final, a adueñarse de
todo; a controlar -rigurosamente y en su
propio beneficio- la totalidad de la
actividad económica del mundo;
proletarizando miserablemente al resto
de la humanidad. Aberrante cometido,
éste, que, gracias a la tecnología de
nuestros días, se ha tornado factible. El
abominable producto final de tan nefasto
proceso no puede ser sino una dictadura
mundial de corte economicista. ([245])
Muy parecida a las genocidas
dictaduras del proletariado instaladas a
lo largo del siglo XX por el movimiento
comunista en diversas partes del planeta
(con aspiraciones globales). En este
sentido, al menos, es cierto aquello de
que los extremos se tocan...
Pero volvamos a Chomsky, quien,
pese a su aguda inteligencia, no advierte
con claridad el connubio capitalista-
comunista, tantas veces denunciado...
([246]) De acuerdo con nuestro autor,
cinco son los requisitos necesarios para
la fabricación del consenso. A saber:
1. Concentración de la propiedad
privada de los medios.
2. Financiación mediante la
publicidad.
3. Dependencia de la información
suministrada por el Gobierno y/o las
grandes empresas.
4. Disciplinar a los profesionales
de la información.
5. Construcción de un gran
enemigo exterior.
Como bien señala Roffinelli, la
existencia de estos mecanismos permite
filtrar como “verdades” sólo aquello
que favorece a los intereses de la élite
dominante y como “mentiras” todo lo
que los perjudica u obstaculiza. ([247])
Apelando a múltiples ejemplos
concretos, Chomsky demuestra la
existencia de esta estructura hegemónica
en EE.UU., exponiendo el
funcionamiento de la misma, en varios
de sus escritos: Manufacturing
Consent, Ilusiones necesarias, Cartas
de Lexington, Actos de agresión, etc.
([248])
III. LA CONCENTRACIÓN
OLIGOPÓLICA DE LOS MASS
MEDIA:
En nuestra modesta opinión, el primero
de los requisitos arriba enunciados -
concentración de la propiedad privada
de los “medios”- constituye la base de
la estructura hegemónica bajo análisis.
Tomemos como ejemplo el caso
particular de EE.UU.: múltiple y variado
es el conjunto de investigadores y
estudiosos que han denunciado la
peligrosa oligopolización del
gigantesco universo mediático
estadounidense. En efecto, los analistas
que se han dedicado a la cuestión no
sólo son muchos; también registran muy
diversas procedencias y adscripciones,
a nivel nacional, académico, profesional
e ideológico.
Ya en 1.983, Ben Haig Bagdikian,
célebre periodista y educador armenio-
estadounidense, publicó su libro The
Media Monopoly. En él se puso de
manifiesto el acelerado proceso de
concentración que estaban
experimentando los medios en EE.UU.
Esta dinámica, según el autor, avanzaba
gracias a las fusiones corporativas
celebradas en el respectivo mercado. La
investigación de Bagdikian ha sido
actualizada a través de seis ediciones
consecutivas, para -finalmente- ser
rebautizada The New Media Monopoly.
Edición, esta última, en la que se da
cuenta de cinco grandes empresas a las
cuales se atribuye el control del cuarto
poder estadounidense. ([249])
Cabe acotar aquí que el aludido
proceso de concentración fue propiciado
por la Telecommunications Act de
1.996; así como también por la
flexibilización que en 2.003 implementó
la Federal Communications
Commission -política, ésta, que, luego
de un stop judicial, terminó siendo
avalada por la Corte Suprema de los
EE.UU. en 2.010-. La primera favoreció
la expansión vertical de las grandes
empresas del ramo; ya que derogó las
severas limitaciones que existían sobre
la propiedad de las estaciones de radio.
([250]) En tanto que, con la segunda, se
habilitó la expansión horizontal de las
mismas, por el descarte de las
prohibiciones de 1.975, que impedían al
titular de un periódico adquirir una
emisora radial o televisiva dentro del
mismo mercado, y viceversa. ([251])
Veamos ahora un ejemplo concreto
que nos ayude a dimensionar
adecuadamente la tremenda importancia
que tuvieron aquellos cambios político-
normativos en el proceso de
concentración de los media
norteamericanos. A saber:
Antes de la Telecommunications
Act de 1.996, una compañía sólo podía
ser propietaria de 2 emisoras de radio
AM y 2 emisoras de radio FM dentro
del mismo mercado; y de no más de 40 a
([252])
escala nacional. En los seis años
que siguieron a la supresión de tales
limitaciones, Clear Channel
Communications obtuvo el control de
1.225 estaciones de radio en 300
ciudades; llegando, posteriormente, a
controlar más de 6.600 estaciones
radiales (o sea, más de la mitad de las
que existen en EE.UU.). Este
conglomerado incluye una red nacional
(Premiere Radio Networks) que
produce, distribuye o representa unos 90
programas, sirve a cerca de 5.800
emisoras y tiene alrededor de 213
millones de oyentes semanales. Incluye
también Fox News Radio, Fox Sport
Radio y Australian Radio Network. Sus
ingresos, en 2.011, se elevaron a la suma
de 6.2 billones de dólares. ([253])
Así las cosas, para mediados del
año 2.002, los cinco conglomerados
mediáticos más grandes de EE.UU.
abarcaban parte sustancial del negocio
editorial, la radio, la televisión y la
industria cinematográfica de aquel país.
Dichos conglomerados estaban
constituidos como a continuación se
describe. A saber -de mayor a menor-:
([254])
1. AOL TIME WARNER: HBO,
TNT, TBS, CNN, TCM, Warner
Brothers y Time Inc. C.E.O.: Gerald
Levin.
2. WALT DISNEY COMPANY:
ABC, ESPN, A&E, Lifetime, Miramax
Films, Caravan Pictures y Touchstone
Pictures. C.E.O.: Michael Eisner.
3. VIACOM INC.: CBS,
Paramount, MTV, Nickelodeon
Showtime, Country Music Television,
Nashville Network Cable, Infinity
Broadcasting -radio-, Packet Books,
Free Press, Scribner y Simon &
Schuster. C.E.O.: Summer Redstone.
4. VIVENDI UNIVERSAL:
Universal Studios, U.S.A. Networks y
Houghton Mifflin Publishers. C.E.O.:
Edgar Bronfman -p.- y Edgar Bronfman -
h.-.
5. MURDOCH’S NEWS
CORPORATION: Fox Television
Network, 20th Century Fox Films, Fox
2000, New York Post y TV Guide.
C.E.O.: Robert Murdoch.
A este esquema puede agregarse
NEW WORLD ENTERTAINMENT
como primer productor de programas
T.V. independiente en EE.UU. Su C.E.O.
es Robert Perelman.
En definitiva, como
consecuencia del proceso de
concentración aquí denunciado, en la
actualidad, cinco grandes
conglomerados mediáticos controlan el
90 % de lo que se transmite en EE.UU.
(sea por la prensa escrita, por la radio o
por la televisión). ([255])
No resulta ocioso aclarar aquí
que, con la globalización, la aludida
dinámica oligopolizadora, que
reestructuró in totum el mercado
mediático estadounidense, logró
proyectarse transnacionalmente. Al
menos en Hispanoamérica, las
privatizaciones de las empresas
mediáticas estatales, obedecieron -en
gran medida- a dicha proyección. Al
respecto, Luis P. Fontoira Hollmann ha
comentado lo siguiente:
El año 2000 no sólo marcó el
cambio de siglo y de milenio -el nuevo
milenio de un mundo globalizado- sino
que inició el camino de la
concentración de las empresas
concentradas. Es decir, si las empresas
de capitales nacionales habían
quedado en unas pocas manos
transnacionales, esas mismas empresas
transnacionales se unían entre sí,
concentrando aún más el poder en un
puñado de mega-holdings.
En cuanto a los medios de
comunicación, ese año se llevó a cabo
la primera megafusión entre America
Online y Time Warner, creando un
gigante económico de 350 mil millones
de dólares. Pocos días después, la
misma Time Warner anunció que se
fusionaba con la europea EMI.
La tendencia del nuevo siglo son
las megafusiones o alianzas
estratégicas entre grandes consorcios
de medios y de servicios relacionados
al sector de la información y las
telecomunicaciones.
Otra faceta de este movimiento se
concreta en las adquisiciones de las
empresas pequeñas pero rentables, por
las grandes transnacionales
mediáticas. Esta convergencia entre
empresas de medios y de otros rubros
relacionados como los satélites, los
servicios de internet, o las llamadas
empresas multimedia, reflejan a su vez
una convergencia de índole tecnológica
que sólo es manejada y controlada
precisamente por quienes disponen del
conocimiento y la inversión
tecnológica.
Estados Unidos dio el
puntapié para la liberalización total de
las telecomunicaciones en todo el
mundo (especialmente desde la Ley de
Telecomunicaciones sancionada en
1996) y esta situación se extendió tanto
a países democráticos como no
democráticos. De hecho, los
conglomerados norteamericanos más
importantes como Microsoft, AOL Time
Warner, Viacom y AT&T tienen
presencia mundial no solamente por el
impacto de sus productos, sino por las
empresas asociadas que han logrado
adquirir en países de Europa, Asia,
África y América Latina. ([256])
Arribada nuestra exposición al
presente punto, conviene agregar que la
aludida tendencia oligopolizante se
desarrolla en el contexto de un proceso
de concentración económica muchísimo
más vasto. Veamos algunos datos
concretos que permiten advertir y
dimensionar cabalmente dicha
tendencia:
En EE.UU.:
- Desde 1.928, el 1 % de los
ciudadanos de la clase social más
aventajada -integrada por quienes
perciben un ingreso anual de más de
U$S.348.000- recibe la parte mayor del
ingreso nacional.
- En 2.005, el total de los
ingresos de los 300.000 estadounidenses
más encumbrados, fue igual a la suma de
lo percibido por los 150.000 de
estadounidenses que se encuentran más
abajo.
- Per capita, en 1.980, los
miembros del grupo del tope superior
recibieron 220 veces más que lo
recibido por las personas ubicadas en el
segmento más bajo de la escala.
- En 2.005, esta diferencia per
capita se duplicó. ([257])
En el mundo entero:
- En 2.010, 388 magnates
sumaban una riqueza equivalente a la del
50 % más pobre de toda la Humanidad -
porción, ésta, integrada por 3.500
millones de personas,
aproximadamente-.
- En 2.011, 177 magnates
sumaban una riqueza equivalente al
referido 50 %.
- En 2.012, 159 magnates...
- En 2.013, 92 magnates...
- En 2.014, 80 magnates...
- En 2.015, 62 magnates... ([258])
Más aún: según advirtiera -en
Febrero de 2.015- Oxfam, organización
no gubernamental dedicada a combatir
la pobreza, a lo largo del 2.016 más de
la mitad de la riqueza del mundo
quedará en manos del 1 % más rico de
la Humanidad. Y, tal como ha dado a
entender Winnie Byanyima, directora
ejecutiva de la citada entidad, tan
escandalosa desigualdad constituye una
problemática ética no sólo en un sentido
puramente humanitario, sino que implica
graves problemas políticos e, incluso,
económicos -la desigualdad extrema
perjudica el crecimiento-. ([259])
Focalicemos ahora nuestro
análisis en los aspectos adjetivos, esto
es: organizativos e institucionales, del
fenómeno aquí apuntado. Veamos:
En el año 2.011, un equipo del
Instituto Federal Suizo de Tecnología de
Zúrich llevó a cabo una interesante
investigación. Se estudiaron las
relaciones que existían entre 37 millones
de empresas e inversores de todo el
mundo. Una vez culminado el análisis,
los investigadores concluyeron que
existía una suerte de súper-entidad
compuesta por tan sólo 147 mega-
corporaciones empresariales muy unidas
entre sí, que controlaba el 40 % de toda
la economía mundial. ([260])
Pocos años después, en 2.014,
Karen Hudes, quien había trabajado en
el departamento jurídico del Banco
Mundial durante veinte años, no sólo
avaló el revelador informe científico
suizo. Además, subrayó que las élites
globales, amén de controlar las aludidas
mega-corporaciones, dominaban gran
parte de los bancos centrales del mundo
-en especial, la Reserva Federal de
EE.UU.-, el Banco Mundial, el Fondo
Monetario Internacional y el Banco de
Pagos Internacionales de Basilea -Suiza-
, conocido como el banco central de los
bancos centrales. Asimismo, Hudes ha
llamado la atención sobre la profunda y
decisiva incidencia que esta minoría
oligárquica y plutocrática ejerce sobre
el universo mediático actual: como la
élite también es dueña de todos los
medios de información principales,
esos medios nunca revelarán el secreto
de que hay algo fundamentalmente
errado en la manera en que funciona
nuestro sistema. ([261])
Por su parte, Estulin ha puesto
de relieve cómo los grandes medios
también se encuentran estrechamente
enlazados con importantes think tanks y
centros de planeamiento estratégico.
Al respecto, nos recuerda que,
en su edición de Agosto y Septiembre de
1.993, la revista holandesa Exposure
informó sobre
Los prejuicios ideológicos que
entorpecen la investigación del
oligopolio mediático estadounidense:
Pese a su inocultable gravedad, el
problema de la oligopolización del
universo mediático estadounidense no
suele ser abordado de manera profunda
y minuciosa. No es fácil encontrar
estudios que expongan con precisión y
fundamento quiénes son las concretas
personas de carne y hueso que -en
definitiva- ejercen el control de los
medios hegemónicos. Control, éste, que
puede ejercerse de tres maneras
diferentes; a saber:
- Por la propiedad de los
correspondientes paquetes accionarios.
- Por el desempeño de funciones
directivas dentro de dichos medios. O
bien...
- Por los empréstitos
eventualmente otorgados en favor de los
mismos, la publicidad que se les paga
y/o el manejo de otras de sus fuentes de
financiación.
Desde luego, una investigación
exhaustiva y útil sobre la constitución y
el funcionamiento del universo
mediático norteamericano, no debería
agotarse en la identificación de los
sujetos controlantes. Por el contrario,
debiera contemplar también diversos
aspectos de los mismos; como, por
ejemplo: procedencia nacional;
extracción social; creencias religiosas;
formación académico-profesional;
convicciones ideológicas; aspiraciones
políticas; intereses económicos
concretos; preocupaciones sociales;
participación en otras actividades,
económicas y extra-económicas;
amistades y enemistades; aliados y
adversarios; socios y competidores;
membresías institucionales; eventuales
antecedentes criminales; etc.
Sólo con toda esa información,
cuya complejidad no necesita ser
subrayada, se podría determinar
claramente quién es quién dentro del
decisivo campo mediático; así como
también cómo es, qué quiere y hacia
dónde se mueve cada cual dentro de tan
relevante ámbito. Desde luego, la
información en cuestión, per se, no
alcanza para comprender totalmente la
estructura del universo mediático y su
dinámica. Sin embargo, la misma resulta
indispensable para el cumplimiento
satisfactorio de tal cometido. Es por ello
que llama tanto la atención la obcecada
reticencia de muchos investigadores y
analistas del área, frente a este vital
aspecto del fenómeno que, según
declaran, pretenden conocer.
Aparentemente, el motivo de la
notoria omisión reside en la vidriosa
polémica sobre el rol que desempeñan
en el ámbito de marras, muchos de los
más conspicuos miembros de la
colectividad judeo-estadounidense y sus
organizaciones sectoriales. Polémica,
ésta, a la que remiten investigaciones y
estudios que señalan la destacada
participación que tienen muchas
personalidades israelitas en los media
estadounidenses, en calidad de dueños,
ejecutivos, productores, directores,
guionistas, actores, conductores,
columnistas, etc.
Paralelamente, la pequeña porción
demográfica que la colectividad judía
de EE.UU. constituye dentro de la
población de ese país -2,2 %,
aproximadamente- ha contribuido
seriamente a la proliferación de
suspicacias, sospechas e, incluso,
afiebradas conjeturas. ([262])
De este modo, se ha generado una
atmósfera enrarecida alrededor de la
cuestión de marras. ([263]) Atmósfera,
ésta, hostil al verdadero debate, honesto,
ordenado y pacífico, en el que se busca
la verdad de manera dialógica, es decir,
asociada y solidariamente. Por el
contrario, se trata de una atmósfera
propicia para discusiones caóticas,
alborotadas y furiosas, en las que, sobre
la base de inamovibles ideas
preconcebidas, sólo se profieren gritos,
improperios e insultos, de un lado al
otro y viceversa.
Pasemos, ahora, a comentar un
caso testigo que resulta muy
significativo. A saber:
La periodista e investigadora
chilena Denise Shomaly K. ([264])
escribió un controversial artículo
titulado El lobby judío controla la
industrial cultural norteamericana. El
mismo fue publicado por Rebelion.org
en fecha 25/07/06.
En dicho artículo, la escritora
trasandina aclaró preliminarmente que:
es “vox populi” que los medios de
comunicación de masas (MCM) de
Estados Unidos se encuentran, en
forma mayoritaria, en manos de capital
judío, el cual se extiende a las
industrias del libro, cine y la música.
([265]) A continuación, ensayó un detalle
de los principales directivos de los
grandes grupos corporativos del
mercado mediático estadounidense,
subrayando el origen judío de los
mismos. De acuerdo con dicho listado,
el cine y la televisión de EE.UU. se
encuentran -en gran medida- en manos
de los siguientes ejecutivos. A saber:
1. AOL TIME WARNER:
- CNN-U.S.A.:
- Presidente: Rick Kaplan -entre
1.997 y 2.000; antes: Gerald Levin-.
- Hombres-ancla: Aarón Brown,
Wolf Blitzer, Larry King y Paula Zahn.
- TURNER ENTERTAINMENT:
- Presidente: Brad Siegel.
- Gerente Comercial: David Levy.
- DIVISIÓN AOL:
- Presidente: Jonathan Miller.
- Otras figuras importantes: Mark
Golin y Terry Semel -este último, a su
vez, es máximo ejecutivo de YAHOO-.
- HBO SPORTS:
- Vicepresidente Ejecutivo: Ross
Greenburg.
- NEW LINE CINEMA:
- Presidente: Jim Rosenthal.
- Gerente General: Stephen
Abramson.
- WARNER BROS.
ENTERTAINMENT:
- Presidente: Barry Meyer -antes:
Jordan Levin-.
- Vicepresidentes Ejecutivos:
Bruce Rosenblum, Richard Fox y Marc
Apfelbaum.
- T.W. CABLE:
- Vicepresidentes Ejecutivos:
Barry Rosenblum, Marc Apfelbaum y
Steven Rosenberg.
- W. BROS. HOME VIDEO:
- Presidente: W. Lieberford.
2. WALT DISNEY COMPANY:
- Presidente del Grupo: Michael
Eisner -hasta 2.003-.
- Vicepresidente Ejecutivo del
Grupo: Alan Braverman.
- ABC TELEVISION:
- Presidente: Steve Bronstein.
- ABC ENTERTAINMENT:
- Vicepresidente: Mark Pedowitz.
- ABC NEWS:
- Presidente: David Westin.
- Conductor estrella: Ted Koppel
-noticioso Nightline-.
- Otros periodistas relevantes:
Leslie Moonves -sobrino-nieto de David
Ben-Gurion-, Barbara Walters y Andrea
Koppel -hija de Ted-; Jeffrey Sagansky y
Eric Tannenbaum.
- TOUCHSTONE PICTURES:
- Presidente de la Filial
Televisiva: Mark Pedowitz.
- BUENA VISTA
INTERNATIONAL:
- Presidente: Nina Jacobsen.
- MIRAMAX FILMS:
- Presidencia: hermanos
Weinstein.
- LIFETIME TELEVISION:
- Presidente: David Bloomberg.
- ABC SPORTS:
- Presidente: George
Bodenhoimer.
3. VIACOM INC.:
- Presidente del Grupo: Murray
Rothstein -más conocido como Summer
Redstone-; secundado, hasta no hace
mucho, por Mel Karamazin.
- Vicepresidente del Grupo: Leslie
Moonves.
- Otros miembros de la Junta
Directiva del Grupo: W. Cohen, B.
Redstone, A. Greensberg e I.
Seidenberg.
- MTV:
- Presidente: Brian Graden.
- PARAMOUNT
COMMUNICATIONS:
- Presidente: John Goldwyn -
antes: Sherry Lansing, hasta Febrero de
2.006-.
- Otros ejecutivos destacados:
Robert Friedman, Steve Friedman y
Aarón Spelling.
- PARAMOUNT PICTURES:
- Presidente: John Dolgen -durante
más de una década y hasta principios de
2.005-.
- CBS:
- Presidente: Norman Ornstein -
quien también forma parte del Comité
Asesor de TV Digital, entidad
gubernamental dedicada al
asesoramiento-.
- Conductor estrella: Mike
Wallace.
4. VIVENDI UNIVERSAL:
- Presidente del Grupo: Edgar
Bronfman -h.-, quien fue el más
importante ejecutivo de WARNER
MUSIC durante el período 2.000/2.003 -
antes: Edgar Bronfman, p., dueño del
imperio licorero canadiense Seagrams,
quien también se desempeñó como
Presidente del Congreso Mundial
Judío-.
- Vicepresidente del Grupo: Steve
Rosenberg.
- Otros ejecutivos destacados:
David Goldhill -a cargo del grupo
televisivo-, David Kissinger -productor
ejecutivo-, Doug Herzog -Red para
EE.UU.-, Rick Finklestein –gerente-,
Stacy Snider -premiada hace varios
años por el American Jewish
Committee- y Susan Fleischman.
- GRUPO NBC:
- Vicepresidente: Jeff Gaspin.
- NBC ENTERTAINMENT:
- Presidente: Jeffrey Zucker.
- NBC NEWS:
- Presidente: Neil Shapiro.
- NBC NIGTHLY NEWS:
- Presidente: Jonathan Wald.
- Vicepresidente: David Poltrack.
- Productores Ejecutivos: John
Hewit, Jeff Fager y Jack Myers; y Max
Mutchnik y David Kohan.
- GRUPO MEDIÁTICO
FRANCÉS ALIADO:
- Jefe Ejecutivo: Jean Bernard
Levy.
5. MURDOCH’S NEWS
CORPORATION:
- Vicepresidente del Grupo: Lord
Rothschild.
- 20th CENTURY FOX:
- Presidente: Peter Roth -mano
derecha: Peter Chernin-.
- FOX NEWS:
- Jefe: James Greewald.
- FOX ENTERTAINMENT:
- Presidente: Gail Berman.
- Otros ejecutivos destacados:
Laura Ziskin y Sandy Grushow.
6. COLUMBIA TRISTAR
FILMS:
- Presidente del Grupo: Howard
Stringer.
- Presidente de Programación del
Grupo: John Weiser.
- Presidente de Distribución del
Grupo: Russ Krasoff.
- Ejecutivos del Equipo
Gerencial: Nicole Seligman, Robert
Wiesenthal y Philip Wiser.
- Otros ejecutivos destacados:
Amy Pascal. ([266])
Acto seguido, Shomaly se focalizó
la presencia de capital judío en un
número importante de productoras
“menores”. ([267]) Al respecto, señaló:
- New World Entertainment:
propiedad de Ronald Perelman.
- Spyglass Entertainment:
presidida por Jonathan Glickman y
Roger Birbaum.
- Dimension Films: dirigida por
Paul Neinstein -web corporativa-.
- Mandalay Pictures: a cargo de
Peter Guber -web corporativa-;
secundado por Paul Schaeffer y David
Zelon.
- DreamWorks SKG: creada por
David Geffen, Jeffrey Katzenberg y
Steven Spielberg.
Finalizando su artículo, la
periodista chilena dedicó algunos
párrafos al mercado radial y editorial de
EE.UU., resaltando los siguientes datos.
A saber:
- Westwood One -la red radial
más grande del país, con 7.500
emisoras-: presidida por Robert Pattiz.
- División Publicaciones de AOL
- Time Warner -una de las mayores
distribuidoras de revistas del país:
Time, Fortune, Money, Life, Sport
Illustrated, People, etc.-: presidida por
Lawrence Kirshbaum.
- The Washington Post y
Newsweek: bajo el liderazgo de la
familia Meyer Graham -contribuyentes-
clave: Richard Krauthhammer y Richard
Cohen-.
- Wall St. Journal -que cuenta con
otros 24 diarios-: su ejecutivo es Peter
R. Kann.
- The New York Times, otros 33
medios gráficos, 7 radios y el NYT News
Service -que transmite vía cable a más
de 500 medios-: están en manos de la
familia Sulzberger -en The New York
Times se destacan como columnistas:
Paul Krugman, William Safire, Tom
Friedman y Kenneth Pollack-.
- The New York Post: pertenece a
Peter Kalikow -miembro de la
Republican Jewish Coalition-.
- U.S. News & World Report y
New York Daily News: a cargo de
Mortimer Zuckerman -miembro de la
Conference of Presidents of Major
Jewish American Organizations-.
- Editorial Random House -en
Hispanoamérica, Mondadori-, revistas
Vogue, Glamour, Vanity Fair, HQ,
Bride’s, Gentlemen’s Quarterly, House
& Garden y The Newyorker, más una
emisora de TV por cable: manejados
por Samuel y Donald Neuhaus -más
conocidos como Newhouse-. ([268])
Tal como era previsible, el
detallado artículo de Shomaly, con su
inusual nómina, hirió varias
susceptibilidades, despertó temores y
generó suspicacias. De este modo, la
información recogida y reseñada por la
autora chilena, levantó cierta
polvareda...
Fue en ese contexto que el
periodista italiano Gennaro Carotenuto
escribió una dura carta abierta dirigida a
Rebelion.org, quejándose por la
publicación del artículo de Shomaly.
([269]) Partiendo de una grosera confusión
conceptual entre raza, cultura y
religión, Carotenuto no trepidó en
acusar de racista y antisemita a la
periodista trasandina. ([270]) Tampoco
dudó en plantear que el detalle esbozado
por aquélla, constituía una suerte de
siniestra lista negra, disfrazada de
aporte investigativo y/o descubrimiento
sensacional. A su turno, Shomaly
rechazaría categóricamente las
acusaciones formuladas en su contra,
confesándose cristiana y defensora de
los derechos humanos vengan de donde
vengan... ([271])
No desconocemos el valor que
revisten tales aclaraciones. Sin
embargo, aquí nos interesa resaltar la
grave omisión en la que incurriera el
italiano: Carotenuto estuvo lejos de
ensayar una auténtica refutación contra
las observaciones y conclusiones de la
investigadora chilena.
En efecto, en su impugnación,
el periodista itálico no aportó ningún
dato concreto que sirviera para negar la
veracidad de la información
suministrada por Shomaly. Más aún: ni
siquiera brindó dato concreto alguno que
permitiera relativizar la significación
que la periodista trasandina había
asignado a su información. Carotenuto
tampoco se tomó el trabajo de indicar de
manera específica y precisa si había
encontrado falacia o contradicción
alguna en el artículo que atacaba.
En suma, el periodista italiano
se limitó a acusar a su colega chilena de
racismo y antisemitismo, atribuyéndole
una intencionalidad persecutoria, sin
aportar prueba alguna al respecto. Vale
decir que el móvil racista y antisemita
denunciado por Carotenuto, sólo tiene
una base conjetural. Se trata de una mera
suposición suya. Sin embargo, él la ha
presentado como un hecho
acabadamente demostrado.
Ahora bien: el antisemitismo
es un fenómeno extraordinariamente
complejo y grave. Además, alrededor
del mismo, existe una generalizada
confusión conceptual. Es por ello que,
en nuestra opinión, constituye una
imprudencia merecedora de severo
reproche, el formular acusaciones de
antisemitismo de manera infundada y a
la ligera. Abuso, éste, que, en la
actualidad, se tiende a perpetrar con
harta frecuencia, lamentablemente.
Por supuesto, la situación se
agrava aún más si, por causa de tan
irresponsables dicterios, lanzados sin
mesura ni cuidado, una temática tan
importante como la de los medios queda
injustificadamente atrapada en la
complicada polémica del antisemitismo.
Dicho esto mismo en otros términos: el
reproche debe ser mayor aún si el
manoseo inescrupuloso de la seria
cuestión del antisemitismo termina
embarrando la cancha de un debate -
como el referido a los medios- que
reviste vital importancia para las
personas humanas, los pueblos y los
Estados.
Así las cosas, no debemos
avalar la instrumentalización de un tema
importante -como el antisemitismo- que
impide la realista consideración y la
justa ponderación de otro tema no menos
importante, como el de los medios.
Porque semejante maniobra implica
bastardear al primero y censurar al
segundo. Se trata, en definitiva, de una
forma de oscurantismo.
Tampoco debemos avalar que,
en el fragor de estas polémicas, se
mezclen y confundan análisis objetivos
de estudiosos serios con panfletos
propagandísticos de enceguecidos
fanáticos antisemitas. Es preciso evitar
el caos discursivo, para poder separar
la paja del trigo y evitar que paguen
justos por pecadores.
Afortunadamente, desde el seno
mismo del pueblo israelita, se han
expedido autorizadas voces que no han
hesitado en referirse explícitamente al
notable protagonismo alcanzado en los
media estadounidenses por muchas
personalidades de origen judío. Algunas
de estas voces han aludido al fenómeno
de manera neutral, movidas por un afán
puramente descriptivo. Otras han
adoptado un tono fuertemente crítico;
tono, éste, que, en algunos casos
puntuales, adquiere una orientación
auto-crítica. Y no faltan quienes,
ubicados en el otro extremo, han
abordado el tema de manera laudatoria y
apologética, con aires triunfalistas.
A guisa ilustrativa, entre otros
prominentes integrantes de la
colectividad judeo-estadounidense, cabe
citar aquí a: Jonathan J. Goldberg,
Michael Medved, Neal Gabler, Joshua
Halberstam, Ben Stein, Joel Stein,
Steven G. Kellman e, incluso, Steven
Spielberg. También es dable citar al
destacado pensador judeo-francés
Jacques Attali, quien también se ha
expedido sobre el particular. Veamos de
modo sumario qué ha dicho
concretamente sobre el particular, cada
uno de los nombrados...
- Jonathan J. Goldberg -periodista;
ex director de la revista israelí
Jerusalem Report, ex editor general del
periódico neoyorquino The Jewish Week
y actual editor de la revista
estadounidense The Jewish Daily
Forward; autor del libro Jewish Power:
Inside the American Jewish
Establishment-: Y, en algunos sectores
clave de los medios de comunicación,
especialmente entre los ejecutivos de
los estudios de Hollywood, los judíos
son tan dominantes numéricamente que
se llama a estos negocios “controlados
por judíos”. ([272])
Recientemente, con motivo de la
controversia desatada por un
chascarrillo de Seth MacFarlane sobre
la cuestión de marras, Goldberg planteó
que ésta ameritaba un debate serio, dado
que el 84 % de los principales cargos
directivos de los grandes estudios
hollywoodenses se encontraban en
manos de ejecutivos israelitas. ([273]) De
este modo, nada menos que desde las
páginas de The Jewish Daily Forward,
Golberg salió en defensa del creador de
Family Guy y otras exitosas sitcoms
animadas . ([274])
- Michael Medved -periodista,
comentarista político, escritor y crítico
de cine-: no tiene ningún sentido en
absoluto tratar de negar la realidad del
poder judío y su prominencia en la
cultura popular. Cualquier lista de los
productores ejecutivos más influyentes
en cada uno de los grandes estudios de
cine producirá una gran mayoría de
nombres reconociblemente judíos. ([275])
- Neil Gabler -periodista y
docente universitario; autor de una
interesante bibliografía-: escribió un
libro titulado An Empire of Their Own:
How the Jews Invented Hollywood
-1.989-. En base a esta obra, Simcha
Jacobovici y Stuart Samuels realizaron
el documental Hollywoodism, Jews,
Movies and the American Dream
-1.998-. ([276])
Según Gabler, los inmigrantes
judíos que fundaron los grandes estudios
cinematográficos de Hollywood,
dirigiéndolos por más de treinta años,
crearon su propio EE.UU., un EE.UU.
que no es el EE.UU. real. Él es su
propia versión del EE.U.U. real. Pero,
al final, este EE.UU.-sombra se hace
tan popular y extensamente diseminado
que sus imágenes y valores llegan a
devorarse el EE.UU. real. Los
estadounidenses vienen a definirse a sí
mismos por el EE.UU.-sombra que fue
creado por inmigrantes judíos. ([277])
- Joshua Halberstam -profesor de
Filosofía; autor de varios libros-: toma
la industria de los medios de
comunicación. Seamos realistas, los
judíos han sido durante mucho tiempo
y siguen siendo los líderes en la
creación de las imágenes que describen
a los Estados Unidos. ([278])
- Ben Stein -abogado, analista
político y económico, escritor, consultor
de Hollywood, actor y conductor
televisivo; en política, trabajó para los
Presidentes Richard Nixon y Gerald
Ford-: ha sostenido públicamente que
los judíos de Hollywood son duros y
agresivos. Luego de una cuestionada
queja que Marlon Brando hiciera contra
aquéllos, Stein escribió en E! Online un
artículo en el que resaltaba la ironía de
los fundadores de Hollywood, judíos de
Europa Oriental que hablaban Yiddish,
que habían creado la imagen duradera
de EE.UU. a nivel mundial. ([279])
- Steven G. Kellman -ensayista,
docente universitario y crítico,
especializado en literatura comparada,
ciencia ficción y cine-: “Boosters and
anti-Semites agree: Jews have been
prominent and predominant in all
phases of the [motion picture]
business: production, distribution and
exhibition”. Sin embargo, para Kellman,
“though individual Jews control
Hollywood, Jewishness does not.” -
negativa, ésta, con la cual Liam Lacey,
articulista de quien hemos tomado la
cita, no está de acuerdo-. ([280])
- Joel Stein -periodista-: Jews
totally run Hollywood (...) I don't care
if Americans think we're running the
news media, Hollywood, Wall Street or
the government. I just care that we get
to keep running them. ([281])
- Steven Spielberg -cineasta
judeo-estadounidense-: ...Ud. ha
escupido sobre las tumbas de los
Goldwins, los Werners, las Mayers, los
Cohen, los Foxes, los Thalbergs, los
Zelzniks, los Zucors, y los miles de
otros judíos, vivos o muertos, que
hicieron posible su dudosa carrera.
Cuando Ud. se vea libre de su
rehabilitación y recuente sus millones,
por favor considere el monto de su
fortuna si hubiera hecho saber sus
verdaderos sentimientos, cuando
comenzó a figurar en la industria
cinematográfica. ([282])
- Jacques Attali -economista,
escritor y político judeo-francés, nacido
en Argelia-: la invención del
cinematógrafo, en 1894, no es judía. Ni
Lumière, ni Mèliés, ni Pathé, ni
Gaumont lo son. Thomas Edison,
inventor del calidoscopio en 1889,
tampoco lo es, y funda una muy
importante sociedad de producción; los
principales estudios anteriores a 1914
(Selig, Vtagraph, Biograph, Lubin) no
son propiedad de judíos. Sin embargo,
las firmas esenciales de hoy sí lo son:
Universal, Fox, Paramount, Warner
Bros, MGM, RCA y CBS son todas
creaciones de inmigrantes judíos de
Europa del Este.- (...) -Broadway
también es judío en esa época, como lo
era el teatro en Viena, y a menudo está
poblado de vieneses-...- (...) En
resumen, Marcus Loew fundó la Metro
(en 1.920); Carl Laemmle, la Universal
(en 1.912); Adolf Zukor, la Paramount
(en 1.917); Wilhelm Fuch, la Fox;
Louis B. Mayer, Samuel Goldfish,
Markus Loew e Irving Thalberg, la
MGM (en 1.924); Jack Warner, la
Warner Bros (en 1.923): todas, de una u
otra manera, siguen presentes hoy.- (...)
También se encuentran judíos entre los
primeros que desarrollaron los otros
dos nuevos medios de comunicación: la
radio (invención atribuida al croata
Nikola Tesla, el español Julio Cervera
y/o el italiano Guillermo Marconi) y la
televisión (invención atribuida al
escocés John Logie)... ([283])
En idéntico sentido, resulta
pertinente traer a colación aquí la dura
crítica formulada por Oliver Stone
(cuyo padre era israelita) en contra del
dominio judío de los medios (sic).
Dominio, éste, que, según el célebre
director de cine, impide al público
estadounidense visualizar al
Holocausto desde la correspondiente
perspectiva histórica. ([284])
Mayúscula es la relevancia de
estos testimonios. Es que, por su
procedencia, no resulta razonable
sospecharlos de antisemitismo.
Consecuentemente, permiten borrar
rápidamente el infamante mote tantas
veces atizado en contra de
investigadores, analistas e, incluso,
meros divulgadores honestos y
responsables, por el simple hecho de
haberse abocado al singular tema aquí
expuesto. Nos referimos a personas que
no merecen ser equiparados ni, mucho
menos, confundidos con furibundos
antisemitas enceguecidos por la
ignorancia y movilizados por el odio.
En efecto, gracias a la franqueza
de aquellos testimonios, así como a la
buena fe que -en la mayoría de los
casos- parece inspirarlos, pierden
verosimilitud y credibilidad las injustas
acusaciones que desde ciertos ámbitos
se suelen lanzar histéricamente contra
personas honestas y probas, por el
simple hecho de haber señalado el
fenómeno de marras. Tal es el caso de
Johan Galtung, célebre sociólogo y
matemático noruego, considerado padre
de los estudios para la paz, a quien se
apostrofó como si se tratara de un
antisemita fanático y violento, por haber
indicado -en una entrevista concedida al
diario israelí Haaretz- que seis
compañías encabezadas por judíos
controlan el 96 % de todos los medios
de información. ([285])
Desde luego, en similares
problemas se han visto envueltas las
celebrities que, por diversas razones y
en diferentes términos, también se han
referido a la cuestión de marras. Así,
por ejemplo:
- Truman Capote -periodista,
literato y guionista de cine-: la mafia
literaria judía controla el mundo del
libro ([286]).
- John Lennon -músico y cantante
británico; miembro de The Beatles-:
Show Business is an extension of the
Jewish religion -el negocio del show es
una extensión de la religión judía-.
([287])
- Marlon Brando -actor de cine-:
Hollywood es manejado por judíos; es
propiedad de judíos. ([288])
Cabe aclarar que Brando efectuó
dicha aseveración en el marco de un
reproche que quería dirigir contra los
grandes estudios de Hollywood. El actor
estaba molesto porque, en las películas
estadounidenses, las minorías étnicas de
EE.UU. solían aparecer retratadas de
manera negativa, con la única excepción
de los judíos. ([289])
- Michael Jackson -cantante y
estrella pop-: acusaba a los judíos de
querer arruinarlo. Se refirió a ellos con
las siguientes palabras: es gente
innoble, son como las sanguijuelas;
afirmando que protagonizaban una
verdadera conspiración y aclarando al
respecto que los judíos lo hacen
intencional. ([290])
- Scarface -cantante de hip hop-:
los judíos controlan y destruyeron el
Hip-Hop. ([291])
- Raj Santoshi -director y
productor de cine hindú-: there is no
better side of Hollywood. You have to
be Jewish to be in Hollywood (...) in
any level... The Hollywood big studios
are all controlled by Jews. They don’t
want let others get in... Exceptions,
there are exceptions... ([292])
- Miley Cyrus -actriz, cantante y
estrella pop-: en las revistas como en
las películas, es extraño cómo se dirige
a los jóvenes, pero las decisiones se
toman siempre por personas que tienen
sistemáticamente 40 años también.
Añadiendo que los viejos judíos de 70
años que no salen de su oficina no me
pueden decir a mí lo que la gente
quiere escuchar en las discotecas. ([293])
- Gary Oldman -actor, guionista y
director de cine; también músico-:
Hollywood es una ciudad manejada por
judíos ([294]). Y...
- Seth MacFarlane -dibujante,
actor, guionista, director y productor-: si
quieres trabajar en Hollywood, tienes
que ser judío ([295]).
También cabe mencionar aquí el
escandaloso caso de John Travolta,
quien habría confesado a su ex masajista
que debía su ascenso profesional a los
favores sexuales que había practicado a
los “hombres judíos homosexuales”
que manejan Hollywood. ([296])
Se podrá coincidir o no con tales
observaciones y apreciaciones. De
hecho, es dable cuestionarlas e, incluso,
repudiarlas por simplificadoras,
generalizadoras, estereotipadoras,
groseras, imprudentes y/u otras razones,
según los casos. Las de Michael Jackson
son -¡lejos!- las más duras y
controversiales... Sin perjuicio de ello y
hablando en términos generales, no
parece realista ni justo apostrofar y
estigmatizar a estas celebrities, por el
simple hecho de haber opinado como lo
han hecho, como si tal cosa -per se- los
convirtiera en fanáticos antisemitas, en
sujetos viles y canallas, en gente movida
por un odio irracional y/o en promotores
de la violencia contra determinado/s
grupo/s de personas, en razón de su raza,
linaje, cultura, tradiciones y/o religión.
El especial valor que revisten los
testimonios israelitas ut supra citados,
consiste en que permiten descartar
rápidamente las arbitrarias presunciones
del tipo en cuestión. ([297]) Además,
dichos testimonios sirven para aventar
dentro de la propia colectividad judía,
los fantasmas de un antisemitismo
prácticamente inexistente. ([298])
Fantasmas, éstos, con los cuales ciertos
grupos suelen preocupar, asustar,
escandalizar y azuzar a los israelitas de
a pie; sembrando la desconfianza, el
miedo, el resentimiento e, incluso, la
hostilidad hacia los gentiles. En la
diáspora, en más de un caso, se han
agitado tales fantasmas al punto de
alterar y cortocircuitar las relaciones
de la colectividad judía local con la
comunidad nacional que le ha brindado
generosa acogida y cobijo.
En resumidas cuentas, es gracias a
los testimonios como el de Golberg, el
de Medved, el de Halberstam y el de
Stein, que el importante debate sobre la
oligopolización de los media
estadounidenses puede desarrollarse:
- Sin reservas, reticencias ni
tabúes. Al contrario, con libertad y
profundidad.
- Por los carriles marcados por la
seriedad, la objetividad, la diligencia y
la profesionalidad. Y...
- Exento de prejuicios y también
de temores, que lo distorsionen, enloden
e, incluso, malogren.
Es decir que, gracias a los
valiosos testimonios en cuestión, están
dadas las condiciones básicas para que
el debate de marras pueda desarrollarse
de manera pacífica, justa y constructiva.
IV. DISCIPLINANDO A LOS
PROFESIONALES DE LA
INFORMACIÓN:
Otro punto que consideramos
conveniente resaltar en el presente
trabajo, es el referido a la disciplina de
los profesionales de la información.
Punto, éste, referenciado ut supra con el
número 4.
A nuestro entender, tres son los
mecanismos básicos para imponer a
tales profesionales la disciplina a la que
Chomsky ha hecho referencia. A saber:
- Brindar una formación
académica, profesional e ideológica que
resulte funcional a los intereses que
hegemonizan el universo mediático. Se
trata de una herramienta de apriete
intelectual.
- Establecer diversos patrones -
ideológicos, lingüísticos, técnicos y
estéticos- que resulten útiles a tales
intereses, como pautas de ética
profesional. Pautas, éstas, exigibles por
los correspondientes gremios, colegios
o sindicatos; cuyo nivel de cumplimiento
puede servir para determinar la
existencia -o no- de eventuales
responsabilidades administrativas,
civiles e, incluso, penales. Se trata de
una herramienta de apriete jurídico.
([299])
- Controlar la oferta de trabajo
dentro del propio mercado. Se trata de
una herramienta de apriete económico.
Al respecto, resulta harto
revelador el testimonio de un histórico
periodista del famoso diario The New
York Times; quien, en el banquete de
celebración por su jubilación, expresó:
No existe tal cosa como una
prensa libre. Ustedes lo saben y yo lo
sé. Ninguno de ustedes se atrevería a
escribir sus opiniones honestamente. El
negocio del periodista es destruir la
verdad, mentir sin rodeos, pervertir,
vilipendiar, adorar a Mammon, y
venderse a sí mismo, a su país y a su
raza, para conseguir su pan diario.
Nosotros somos instrumentos y vasallos
de hombres ricos que se encuentran
entre bastidores. Somos gatos
saltarines; ellos accionan las cuerdas y
nosotros bailamos; nuestros talentos,
nuestras posibilidades, y nuestras
vidas son propiedad de estos hombres.
Somos prostitutas intelectuales. ([300])
Estas reveladoras
declaraciones fueron efectuadas en la
sede de The New York Press Club. ([301])
V. LA PROPAGANDA:
En cuanto a la propaganda, ha aseverado
Chomsky -no sin ingenio- que la
propaganda es a una -sedicente-
democracia lo que la porra es a un
Estado totalitario. ([302])
La sentencia nos recuerda a
Jacques De Mahieu, prolífico
antropólogo y politólogo, quien
enseñaba que, en los Estados -
abiertamente- totalitarios, se gobernaba
con un policía en cada esquina; mientras
que, en los Estados -supuestamente-
democráticos, se lo hacía con un
televisor en cada casa. Cabe añadir aquí
que, para el científico franco-argentino,
tanto en unos como en los otros, los
verdaderos gobernantes eran los
mismos: una camarilla cosmopolita y
globalista.
Esta élite reviste una naturaleza
oligárquica y plutocrática. Su tremendo
poder se encuentra cimentado sobre
ciertas actividades lucrativas -la mayor
parte de ellas, de orden financiero- que
le han permitido acumular ingentes
riquezas materiales y controlar -de
manera más o menos subrepticia-
procesos económicos vitales.
Tal como Chomsky ha destacado,
la propaganda, tal como la conocemos
modernamente, adquirió un vigoroso
desarrollo en Occidente durante el
transcurso de la Primera Guerra
Mundial (1.914-1.918). No en vano, a
diez años de concluida la terrible
contienda bélica, el ya citado Bernays,
quien se había desempeñado como
agente del Committee on Public
Information de EE.UU., admitía
abiertamente:
Por supuesto, fue el asombroso
éxito obtenido por la propaganda
durante la guerra lo que abrió los ojos
a las pocas personas inteligentes que
había en todas partes y les permitió ver
las posibilidades que ofrecía el hecho
de controlar la opinión pública. (...)
Nos gobiernan, moldean nuestra
manera de pensar, forman nuestros
gustos, sugieren las ideas,
fundamentalmente, hombres que no
conocemos de nada. Sea cual sea la
actitud que escojamos adoptar a ese
respecto, sigue siendo un hecho que en
casi todo lo que hacemos en la vida
cotidiana, ya sea en la esfera política o
del trabajo, nuestra conducta social o
nuestro pensamiento ético, estamos
dominados por un número de personas
relativamente pequeño, una fracción
diminuta de los ciento veinte millones -
se refiere a la población que, en ese
entonces, tenía EE.UU.-, que entienden
los procesos mentales y las pautas
sociales de las masas. Son ellos
quienes manejan los hilos que
controlan la manera de pensar del
público y quienes aprovechan las
antiguas fuerzas sociales e inventan
formas nuevas de controlar y dirigir al
mundo. ([303])
Cabe recordar aquí que el
Committee on Public Information, al
que había pertenecido el citado sobrino
de Freud, durante la Gran Guerra había
funcionado como una suerte de usina de
propaganda fundamentalmente anti-
alemana. Una perversa propaganda,
deliberadamente mendaz, que había
logrado convertir al grueso del
neutralista y aislacionista pueblo
estadounidense en una masa furiosa que
bramaba por entrar en guerra contra los
alemanes y sus aliados. ([304]) ¡Y pensar
que Thomas Woodrow Wilson había
sido re-electo como Presidente de
EE.UU. en 1.916, con el eslogan que
rezaba: él nos mantuvo fuera de la
guerra! Estos hechos ponen en
evidencia la nefanda eficiencia que
había tenido la propaganda belicista
dirigida por el aludido committee.
Desde luego, análogo fenómeno se
había registrado -durante el conflicto- al
otro lado del océano Atlántico, en Gran
Bretaña. Al respecto, ha comentado John
Coleman:
A pesar de los cientos de miles
de jóvenes de Bretaña que fueron
sacrificados en los campos de batalla
de Francia, prácticamente no hubo
oposición a la sangrienta guerra. Los
documentos de esa época muestran que
para 1917, justo antes de que Estados
Unidos entrara en la contienda, el 94
por ciento de la clase obrera británica,
que estaba soportando lo más duro de
la guerra, no tenía la más mínima idea
de por qué luchaba, aparte de la
imagen creada por los manipuladores
de los medios de comunicación que
afirmaban que los alemanes eran una
raza horrible, empeñada en destruir a
su monarca y a su país, y que tenían
que se barridos de la faz de la tierra.
([305])
Es que, en efecto, Alemania
había sido pintada como una suerte de
Leviatán militarista, que pretendía
sojuzgar a toda la humanidad bajo su
bestial puño de hierro. La prensa
británica había informado de un
truculento entretenimiento falsamente
atribuido a los soldados germanos:
lanzar niños belgas al aire para atajarlos
con la afilada punta de sus bayonetas.
También se habían lanzado noticias
sobre ficticios episodios de amputación
de manos a enfermeras de la Cruz Roja y
crucifixiones de prisioneros de guerra
canadienses. ([306])
Con total desvergüenza, en
Marzo de 1.916, el periódico The Daily
Telegraph había acusado falsamente a
las tropas austríacas y búlgaras de haber
gaseado a 700.000 serbios. Y, llegando
al paroxismo de la infamia, en Abril de
1.917, el diario The Times había llegado
a acusar a los alemanes de haber
instalado una fábrica de jabón que se
hacía con grasa humana, extraída de los
cadáveres de los combatientes caídos.
Burda mentira, ésta, que sería
expresamente admitida en 1.925 por el
entonces Secretario de Asuntos
Exteriores del Reino Unido, Sir Austen
Chamberlain. ([307])
No en vano, una década
después de finalizada la conflagración,
en el mismo año en que apareciera la
obra Propaganda de Bernays, Arthur
Ponsonby, miembro del parlamento
británico, publicó su libro Falsehood in
War-Time. Allí declaraba públicamente:
debe haber habido más mentira
deliberada en el mundo desde 1914 a
1918, como nunca la hubo en otro
período de la historia mundial. ([308])
Sin embargo, la pérfida práctica
propagandística consistente en mentir
para demonizar al adversario, continuó
desarrollándose ulteriormente, llegando
hasta nuestros días. Como bien ha
señalado Estulin, luego de la Primera
Guerra Mundial, todas las guerras,
incluida la “guerra contra el terror”
que vivimos en la actualidad, ha hecho
uso de idénticas técnicas de
propaganda en los medios de
comunicación de masas. ([309])
Arribada nuestra exposición al
presente punto, conviene destacar que,
sobre la base de la reveladora
experiencia propagandística
desarrollada durante la Gran guerra, se
elaboró la doctrina de los estereotipos.
Concepto propagandístico, éste, que
fuera elaborado por el agudo Lippmann
en 1.922. ([310])
Desde luego, no hablamos aquí de
los estereotipos que suelen fraguarse de
manera más o menos espontánea en el
seno de toda agrupación humana, a la luz
de las experiencias subjetivas de sus
miembros. Estos estereotipos se forman
gracias a la acumulación y la difusión de
determinadas inferencias inductivas.
Según los casos, pueden reflejar más o
menos fidedignamente las realidades a
las que están referidos. Sin embargo,
más allá de ello, siempre constituyen
frutos genuinamente culturales.
Además, como bien señala el
escritor y periodista ruso-israelí Israel
A. Shamir, a la gente le conviene
aferrarse a los estereotipos... Ellos
forman parte de nuestra vida como
algo legítimo, pues sirven para
facilitar muchas decisiones.
Observación, ésta, que, acotando su
análisis a los estereotipos de signo
negativo, Shamir ha ilustrado con los
siguientes ejemplos: si uno camina por
las calles oscuras de un ghetto urbano
y (...) nota una barra de muchachos sin
una sola chica entre ellos, el prejuicio
nos aconseja cambiar de rumbo. Si un
vago zarrapastroso le ofrece a uno
venderle un reloj de oro, el prejuicio
recomienda no aceptar el negocio. Si
una extranjera encantadora se empeña
en llevarle a Usted a la cama, el
prejuicio sugiere con insistencia el
condón, o la fuga... Un estereotipo o
prejuicio es por lo general el resultado
de muchas experiencias desagradables
por parte de personas desprevenidas.
Los jóvenes de los ghettos pueden darte
una paliza, el vago suele vender
mercancías poco seguras, la chica
pulposa puede dejarte un recuerdo
harto molesto... Se justifica
perfectamente el estereotipo en este
caso, y solamente cambiando de actitud
es cómo se libra tal o cual grupo de su
estigma. ([311])
Pero la doctrina de los
estereotipos, elucubrada en el mundillo
de la propaganda, no se refiere a los
estereotipos que brotan -con alguna
espontaneidad- de las vivencias de la
gente. No. Dicha doctrina gira en torno a
los estereotipos artificiales, que
constituyen burdas e impostoras
imitaciones de aquellos otros.
Aquí se trata de estereotipos de
gabinete o laboratorio; diseñados a
medida en favor ciertos intereses
facciosos; pre-fabricados e instalados
en la imago mundi social, sobre todo, a
través de los grandes medios. Con ellos
se sustituye a los estereotipos emanados
de la experiencia popular. Este
reemplazo implica adulterar la
percepción que los miembros de una
sociedad tienen de las realidades
encasilladas en tales estereotipos.
Tergiversación, ésta, que normalmente
incide sobre el comportamiento de esas
personas, gracias al importante rol que
los estereotipos juegan en las
predisposiciones, actitudes y decisiones
de la gente.
VI. LA CONSTRUCCIÓN DE UN
GRAN ENEMIGO EXTERIOR:
En cuanto al estratégico rol del gran
enemigo exterior en la fabricación del
consenso: los acontecimientos
históricos parecen corroborar la tesis de
Chomsky. Ello así, no obstante las
críticas que merece la necesaria
artificialidad que el autor judeo-
estadounidense atribuye a tales
enemigos. En efecto, no siempre se trata
de un enemigo construido con la
deliberada intención de manipular el
proceso formativo de la opinión
pública. Muchas veces, dicho enemigo
existe realmente; más allá de la
posibilidad de utilizar la amenaza que el
mismo supone con la finalidad ut supra
indicada.
Por otra parte, conviene señalar
que la táctica del gran enemigo exterior
-construido o no- resulta mucho más
eficaz en aquellas sociedades de escasa
consistencia y precaria identidad. Vale
decir, sociedades cuyos miembros tienen
poco en común, fragmentadas en
diversos grupos y atravesadas por
divergencias y conflictos. Sucede que,
en estas sociedades, la conformación de
una auténtica opinión pública constituye
una faena sumamente difícil, si no
imposible. No habiendo mucho amor
que los direccione espontáneamente,
resulta más fácil “unirlos” -y dirigirlos-
por el espanto... ([312])
Por lo pronto, la manipulación de
la amenaza representada por el gran
enemigo exterior -construido o no- se
ha mostrado muy útil a la hora de
aplastar posiciones y tendencias
ideológicas y políticas de carácter
alternativo frente al establishment.
Piénsese en el caso de Charles A.
Lindbergh -h.- en EE.UU. O bien, en el
de Oswald E. Mosley en el Reino
Unido. La instalación de Adolf Hitler
como gran enemigo exterior de sus
respectivos países, implicó la
frustración de sus más caras
aspiraciones políticas.
Otro aspecto digno de ser
destacado es la extraordinaria
capacidad que posee la amenaza del
gran enemigo exterior -construido o
no- para lograr que la gente ceda fueros,
derechos, garantías y/o ámbitos de orden
personal. Esto quedó bien demostrado
con los terribles atentados perpetrados
en Nueva York y Washington D.C. el
11/09/01.
Si bien no desconocemos las
acaloradas discusiones producidas en
torno a la verdadera autoría de tan
condenables ataques ([313]), aquí interesa
destacar -por sobre todo- sus terribles
consecuencias sobre las amplias
libertades individuales de las que los
estadounidenses solían jactarse. En
efecto, tanto la U.S.A. Patriot Act,
dictada en 2.001 y renovada en 2.006,
como la Homeland Security Act, de
2.002, implicaron un serio menoscabo
para la libertad y la privacidad de los
habitantes de EE.UU. Sendas leyes
fueron dictadas en virtud de los ataques
del 11/09/01.
El Informe de Iron Mountain:
Hacia fines de la década de los ’60,
apareció un informe tan revelador como
controvertido, cuya confección habría
sido comisionada por el Departamento
de Defensa de EE.UU. al Hudson
Institute de Nueva York. Think tank,
éste, que fuera fundado por Herbert
Kahn, padre de la Cibernética. ([314])
El reporte, elocuentísima pieza
del maquiavelismo, ha trascendido
públicamente como Informe de Iron
Mountain. En él se señala la especial
importancia que revisten los conflictos
y, más específicamente, las guerras a los
efectos de mantener una cierta estructura
de poder o bien, un determinado sistema
de dominación. En otras palabras, el
reporte destaca la -supuesta- necesidad
del conflicto bélico para la existencia de
una sociedad estable. Y, por lo tanto, la
conveniencia de contar con un sistema
de guerra.
Según se declara en su texto, el
polémico informe fue elaborado
aplicando los criterios de las ciencias
físicas y, por lo tanto, ignorando todo
juicio de valor; por ejemplo todo juicio
estético y moral. Aparentemente, fue de
esta manera que se arribó a las
siguientes conclusiones:
El actual “sistema de guerra” no
sólo ha resultado esencial para la
existencia de las naciones como entes
políticos independientes, sino que
también ha resultado indispensable
para que su estructura política sea
estable. Sin la guerra, ningún gobierno
ha logrado jamás la aquiescencia a su
“legitimidad”, o derecho a regir su
sociedad. La posibilidad de la guerra
provee el sentido de una necesidad
externa sin la cual ningún gobierno
puede permanecer en el poder por
mucho tiempo. La historia nos revela
un ejemplo tras otro en el que el
fracaso de un régimen en mantener
creíble la amenaza de la guerra,
condujo a su disolución por fuerzas de
interés público, por reacciones a la
injusticia social, o por otros elementos
desintegradores. La organización de la
sociedad para afrontar la posibilidad
de la guerra resulta su principal factor
estabilizador político (...). Ha
permitido que las sociedades
mantengan las necesarias distinciones
de clase y ha asegurado la
subordinación de los ciudadanos al
Estado en virtud de los poderes de
hacer la guerra inherentes en el
concepto de nación. ([315])
El texto citado expone una
concepción política aberrante. Más aún,
¡monstruosa! Veamos brevemente por
qué:
- Porque se comete el grosero
error epistemológico de aplicar los
criterios de las ciencias físicas a una
materia que desborda a borbotones los
estrechos límites del aludido orden.
- Porque, como consecuencia
de ello, se cae en la trampa del
mecanicismo político, con su inexorable
amoralismo -paradójicamente, un burdo
ideologismo cuyos cultores y adherentes
presumen realista y científico-.
- Porque se descarta
apriorísticamente la posibilidad de
erigir una autoridad estatal
auténticamente legítima.
- Porque, como consecuencia
de ello, se propone la consagración de
un remedo de legitimidad política,
deliberadamente orientada a engañar a
los gobernados.
- Porque se orienta a la
consolidación de las relaciones de
poder efectivamente instaladas, más allá
de toda consideración ética.
- Porque, como consecuencia
de ello, se abandona completamente la
búsqueda de la justicia, el Bien Común
y la felicidad del pueblo.
Huelga aclarar que, de la
implementación de semejante
concepción, no pueden derivarse sino
resultados perversos y nefastos.
Como si todo ello fuera poco,
el reporte en cuestión vaticina la
instauración de un gobierno
supranacional, que sujetará bajo su
mando a todos los pueblos del orbe.
Según el informe, dicho gobierno
mundial también deberá recurrirá al
sistema de guerra contra algún enemigo
-etiquetado como enemigo de la paz
mundial- para garantizar su propia
conservación. Ello así, al menos, en
principio. Llegado el caso, se podría
reemplazar la guerra por otro tipo de
amenaza que reúna tres características
esenciales, a saber:
- Arrojar efectos nocivos sobre
la actividad económica -muy
especialmente, sobre la producción-.
- Revestir credibilidad y
presentar gran envergadura.
- Brindar una excusa
convincente para la imposición de
deberes y cargas obligatorios. ([316])
Aunque parezca mentira, los
autores del reporte llegaron a plantearse
la posibilidad de instaurar como
enemigos alternativos a:
- La pobreza: fue descartada,
básicamente, por dos razones. Primero,
porque una gran parte de la humanidad
ya se encuentra acostumbrada y
familiarizada con ella. ([317]) Y, en
segundo lugar, porque promovería el
interés por averiguar sus verdaderas
causas, poniendo en riesgo la posición
de privilegio usurpada por esta inmoral
élite dominante.
- Las crisis ecológicas: si bien
eran consideradas como un buen
sucedáneo de la amenaza de guerra
nuclear -característica de la Guerra
fría-, también fueron descartadas por el
riesgo de resultar contraproducentes -
son las regiones altamente
industrializadas, donde la élite
cosmopolita tiene sus sedes principales,
las que producen la mayor parte de la
contaminación medioambiental; análoga
consideración puede hacerse respecto
de las grandes empresas
multinacionales, controladas por dicha
oligarquía globalista-. ([318])
- Una -supuesta- invasión
extraterrestre: curiosamente, esta opción
recibió mucha atención por parte de los
autores del Informe de Iron Mountain.
Las apreciaciones realizadas al respecto
son ambiguas: por un lado, su
credibilidad es precaria -he aquí su
talón de Aquiles-; pero, por el otro lado,
una vez aceptada por la sociedad, esta
amenaza posee una virtualidad enorme
para aglutinar y disciplinar a las masas.
([319])
Ingeniería básica de los conflictos
bélicos:
En una entrevista publicada por el
medio canadiense Global Research el 7
de Febrero de 2.007, Keith Harmon
Snow se refirió al conflicto de Sudán.
Al hacerlo, resumió brevemente cómo se
fabrica un conflicto bélico capaz de
justificar una intervención militar
externa, de EE.UU. y otras potencias
occidentales. Según el periodista y
escritor entrevistado, se trata de un
proceso de nueve etapas o pasos. A
saber:
1. Primero, se crea la
inestabilidad y el caos para que
parezca que los árabes están luchando
contra los africanos (esos de por ahí
siempre están matándose unos a otros).
2. Segundo, se organiza una
campaña en los medios de
comunicación que enfoque el rayo
láser de la atención pública hacia el
aumento de la inestabilidad.
3. Tercero, se agita a la opinión
pública y promueve la indignación
entre una población occidental
manipulada que, de forma bastante
literal, es capaz de creerse cualquier
cosa.
4. Cuarto, uno se asegura de que
el diablo -esta vez, son las milicias
árabes, los “yanyawid”- venga
montado a caballo. Este último punto
subraya el tema sempiterno de la
literatura, el bien contra el mal.
5. Quinto, se demoniza al
“enemigo” y a sus socios.
6. Sexto, se envía allí a soldados
cristianos y a sus ejércitos
“humanitarios”. Luego se teclea
“¡Salvemos Darfur!”, y ya está, ha
nacido un movimiento.
7. Séptimo, se continúa
debilitando el poder del enemigo
socavando su credibilidad.
8. Octavo, bajo el estandarte de
la superioridad moral y contando con
el total apoyo de un público occidental
muy concientizado, se expulsa a las
fuerzas malévolas y se instala un
gobierno benevolente, amante de la paz
y proclive a la democracia.
9. Y por último, se retiran las
sanciones, que ya no son necesarias, y
se lleva el tan necesario “desarrollo” a
otro país atrasado. Y ya lo tenemos:
otra misión de “civilización” para
conquistar a esas hordas bárbaras de
árabes y a esos africanos tribales
muertos de hambre, desamparados,
ignorantes, enfermos e infestados de
sida. ([320])
Más recientemente, por nuestra
parte, escribimos un artículo titulado
Los titiriteros de la muerte. ¿Quiénes
están detrás de Estado Islámico? ([321])
En el mismo, hemos volcado múltiples
testimonios de valía, según los cuales la
mentada organización guerrillera y
terrorista que asola a Irak y Siria, fue
creada y/o es manipulada por los
Gobiernos y/o los servicios secretos de
EE.UU., el Reino Unido y/o el Estado de
Israel. ([322])
TELE-CONTROL
LA TIRANÍA DE LA CAJA BOBA
Nos toca ahora referirnos
específicamente a la televisión. En
general, es sabido que la misma ejerce
su influencia en la vida privada de los
televidentes, así como también sobre
varios de los diversos procesos de las
sociedades modernas. Sin embargo, no
se suele tener consciencia de la
envergadura y la profundidad de dicha
incidencia. Mucho menos conocidos
aún, para el común de la gente, son los
medios y modos por los que opera la
influencia en cuestión.
I) CUATRO CARACTERÍSTICAS
SISTÉMICAS:
Para aproximarnos a una comprensión
adecuada de la decisiva incidencia que
ejerce la televisión en las sociedades de
masas contemporáneas, es preciso tener
presente que dicho sistema
comunicacional presenta las siguientes
características:
1. Unipolaridad en el diseño y la
elaboración de los mensajes
televisivos:
Esta unipolaridad es absoluta.
La emisora televisiva controla
totalmente la producción de los
mensajes -por supuesto, dentro del
marco que las normas jurídico-positivas
establecen, en aquellos casos en que
dichas reglas existen y, además, se
cumplen-.
2. Unidireccionalidad en la transmisión
de los mensajes televisados:
Esta unidireccionalidad es relativa. La
teleaudiencia desempeña un rol
eminentemente pasivo: en principio y
como regla general, el público se limita
a recibir los mensajes televisados.
Salvo en casos excepcionales y de
manera poco significativa, los
televidentes no abandonan la posición
de receptores.
En el mismo sentido, puede
aseverarse que el feedback entre los dos
extremos de la relación comunicacional
es mínimo, comparado con el caudal de
mensajes que las emisoras televisivas
vuelcan diariamente sobre la
teleaudiencia. Así las cosas, el
intercambio de roles entre los emisores
y los receptores es excepcionalísimo y
muy poco relevante.
3. Concentración oligopólica de las
fuentes de la televisión:
Tal como ya hemos indicado más arriba,
en muchos casos, el extremo emisor de
la comunicación televisiva ha
experimentado un inocultable proceso
de “oligopolización”.
Desde luego, la presente no
constituye una característica necesaria e
inamovible del sistema comunicacional
aquí estudiado. Se trata, eso sí, de una
característica notablemente difundida y
fuertemente consolidada. Y, por lo tanto,
muy difícil de modificar. Pero, en modo
alguno, inmodificable.
4. Masividad y atomización del
público:
La accesibilidad que ha logrado la
televisión es realmente extraordinaria.
Se trata, sin ningún lugar a dudas, de un
sistema comunicacional súper-masivo.
Esta masividad, por supuesto, se ha
producido en el extremo del receptor -
recordemos que, del lado emisor, lejos
de verificarse masividad alguna,
encontramos, por lo general, una
rigurosa concentración-.
A lo dicho debe adunarse que
la masividad de la teleaudiencia reviste
otra característica muy especial e
importante: los eventuales integrantes de
dicho público -hablando en términos
generales- no se conocen entre sí ni
tienen contacto recíproco en forma
directa. Están aislados.
Los vínculos de los receptores
entre sí dependen del emisor. En otras
palabras, lo que cada receptor sabe de
los demás -por ejemplo, qué opinan de
tal o cual tema, que posiciones asumen
frente a tal o cual cuestión, si les gusta
tal o cual expresión artística, etc.-
depende directa y casi exclusivamente
de la información que las propias
emisoras televisivas suministran al
respecto.
Vale decir que la teleaudiencia
constituye un colectivo inorgánico,
anónimo, fragmentado e, incluso,
atomizado. Su rol, en tanto grupo, no
puede ser más que pasivo -insistimos:
estamos hablando en términos
generales-.
Por lo tanto, son las emisoras
televisivas las que determinan la
percepción que cada uno de los
televidentes tiene del público al que
pertenece.
Ciertamente, se trata de un
poder enorme...
II) PAUTAS Y TÉCNICAS
APLICADAS:
Gracias a tan peculiares características,
a través de la televisión se puede
desplegar una eficacísima acción
psicológica integral, capaz de provocar
una revolución cultural, así como de
reingenierizar la estructura y el
funcionamiento social. Entre las pautas y
técnicas fundamentales de tal accionar,
se destacan las siguientes:
1. El desplazamiento de otras
actividades humanas importantes:
La televisión ha producido un
desplazamiento dramático de otras
actividades tradicionales que revisten
suma importancia para el desarrollo
personal, el forjamiento de los lazos
sociales, la manutención saludable de
los mismos y el vigor del entramado
comunitario.
En efecto, la difusión de la
televisión y su instalación como hábito
popular han implicado un serio
acotamiento para: la reflexión íntima; la
vida de oración; los ejercicios
espirituales; la lectura de libros, diarios
y revistas; el diálogo familiar; las
tertulias sociales; las prácticas
deportivas; los paseos al aire libre, con
el consiguiente contacto con el entorno
natural; etc.
Desde luego, este relegamiento
registra diferentes intensidades, según
de cuál de las actividades aludidas se
trate. Sin embargo, la adopción de la
televisión ha importado -en general-
alguna reducción de la atención y el
tiempo dedicados a cada una de ellas.
Giovanni Sartori ha destacado
cuán intensamente se ha desenvuelto esta
tendencia en el contexto estadounidense:
si en Estados Unidos la sesión
televisiva de los núcleos familiares ha
crecido de las tres horas al día en 1954
a más de siete horas diarias en 1994,
quiere decir que después del trabajo no
queda tiempo para nada más. Siete
horas de televisión, más nueve horas de
trabajo (incluyendo los trayectos), más
seis o siete horas para dormir, asearse
y comer, suman veinticuatro horas: la
jornada está completa. ([323]) A la luz de
estas proporciones, no sorprende que
sólo el cinco por ciento de los
estadounidenses lea más de cinco libros
al año. ([324])
En el mismo sentido y
refiriéndose específicamente a la
lectura, el politólogo florentino ha
señalado que el hombre que lee está
decayendo rápidamente (...). En
España como en Italia, un adulto de
cada dos no lee ni siquiera un libro al
año. Añadiendo que, en Estados
Unidos, entre 1970 y 1993, los diarios
perdieron casi una cuarta parte de sus
lectores. ([325])
En cuanto a los niños, Sartori
ha dado a conocer los siguientes datos:
según una reciente investigación del
ISTAT (Istituto Centrale di Statistica),
en Italia el 95 por ciento de los niños
entre los tres y los diez años -son casi
cuatro millones y medio- ven la
televisión casi todos los días. Otros
datos indican que los niños italianos
entre los cuatro y los siete años ven la
televisión durante dos horas y media al
día (con un 19 por ciento que llega
incluso a las cinco o seis horas
cotidianas). En Estados Unidos la
media asciende a tres horas al día para
los niños que aún no van a la escuela y
a cinco horas diarias para los
muchachos entre seis y doce años. Así
las cosas, la verdad es que la televisión
es la primera escuela del niño. ([326])
A la luz de las observaciones
precedentes, puede observarse con
claridad el carácter fuertemente
expansionista que la televisión posee.
Por muy diversas razones, ella pueda
instalarse fácilmente en nuestras vidas,
generando un hábito invasivo, de
poderosísima fuerza expansiva. Entre
dichas razones se destacan: el
extraordinario atractivo de los
productos audiovisuales que nos ofrece
la televisión; su gran capacidad para
capturar nuestra atención y distraernos
de los problemas que nos aquejan,
dándonos la sensación -muchas veces,
falsa- de que nos hemos escapado -al
menos, momentáneamente- de ellos; sus
efectos relajantes, que nos dispensan
rápidamente una buena cuota de relax,
muy difícil de adquirir por otros medios
en el contexto estresante de las
sociedades de masas contemporáneas;
etc.
2. La manipulación de las noticias,
alterando la percepción que el público
tiene de la realidad, tanto a nivel
intelectual como emocional.
Al respecto, conviene recordar que,
según Hal Becker, integrante del Futures
Group, mediante el control de la
programación de las noticias
televisivas, se puede crear la opinión
pública, manipulando la forma en que la
gente piensa y actúa. ([327])
Se trata -una vez más- del
perverso sueño que Walter Lippmann
pergeñara tempranamente, en la década
de 1.920: la democracia de los
borregos. Es decir, la manufacturación
del consenso; la fabricación de una
opinión pública artificial; con la
finalidad de revestir un régimen político
profundamente oligárquico y
plutocrático con las apariencias de una
democracia.
Estulin ha llamado la atención
sobre dos aspectos puntuales del
fenómeno ut supra aludido. A saber:
- La imposición de
determinadas líneas que definen qué
partes (o recortes) de la realidad
mostrar y qué opiniones difundir. Y...
- La insuficiencia de la
escuetísima estructura de los noticieros
televisivos.
Sobre el primer punto, el
afamado investigador lituano-español ha
señalado que: incluso en la era de
internet, de los “blogs” y de otros
inventos de nueva generación para
difundir información a las masas, el
“Times” y el “Post”, ambas empresas
del Bilderberg y el CFR, marcan la
pauta de la mayoría de lo que aparece
en la prensa, pues definen temas y fijan
los límites de la opinión “respetable”
(u opinión autorizada, al decir de
Salbuchi). ([328]) Añadiendo a modo de
encarecida recomendación: Por favor,
piense que las noticias que aparecen en
los medios de comunicación de masas
limitan su comprensión del mundo,
precisamente por lo que deciden no
revelar. ([329])
Respecto de lo segundo, el
autor en cuestión ha ensayado la
siguiente descripción: Todas las “piezas
informativas” se transmiten en
fragmentos breves que no duran más de
treinta segundos. Una noticia
importante puede durar hasta un
minuto o un minuto y medio. Imágenes
comentadas. Entrevistas cortas,
compuestas por lo general por unas
cuantas frases, unos cuantos
fragmentos inconexos. El segmento
medio, de treinta minutos, puede
contener hasta cuarenta ítems
informativos, presentados uno detrás
de otro. Después se pasa a los
deportes, el tiempo, el mundo del
espectáculo y unas pocas bromas
ociosas entre los presentadores. Para,
acto seguido, plantearse: Pero ¿estamos
presenciando sucesos reales del mundo
real? ¿Así es como se ven in situ los
complejos hechos que ocurren en el
mundo? ¿Libia embutida en una noticia
de treinta segundos? ¿Los dos mil años
de historia de Afganistán comprimidos
en una entrevista de 45 segundos
diseccionada en tres fragmentos más
breves, cada uno formado por tres
frases de seis palabras? ¿No será más
bien una imagen gravemente
distorsionada, que el locutor cuenta
como si se tratara de la realidad? ([330])
Profundizando el análisis de
esta desafortunada tendencia, Sartori ha
distinguido entre sub-información y
des-información: si bien los límites
entre ambos fenómenos son difusos, la
sub-información implica insuficiencia
en tanto que la des-información importa
distorsión, en sentido estricto. A su vez,
la sub-información puede producirse de
manera general (cuando, por ejemplo, de
diez noticias igualmente importantes,
sólo se comunican dos o tres) o bien, de
manera particular (cuando se brinda una
noticia de manera pobre o incompleta).
([331])
Salvo honrosas excepciones,
los programas de noticias de la
televisión argentina actual se ajustan
plenamente a los pobres esquemas
recién aludidos. Incluso, aquellos
noticieros que ocupan varias horas en
los canales dedicados a la información.
Piénsese, por ejemplo, en los noticiosos
de TN. Por lo general, tales programas
repiten ad nauseam un escaso puñado
de noticias, a lo largo del día; y, a mayor
gravedad, tal información, de por sí muy
heterogénea, suele ser presentada de
manera superficial, inconexa y caótica.
Resulta patéticamente ilusorio
suponer que uno se encuentra bien
informado porque, en el transcurso de
treinta o sesenta minutos, fue
sumariamente anoticiado del dictado de
un novedoso decreto del Poder
Ejecutivo Nacional; del impactante
triunfo deportivo de determinado equipo
de fútbol; de un terrible accidente de
tránsito ocurrido en cierta avenida de la
ciudad de Buenos Aires; del estreno de
una nueva película de Hollywood; de un
curioso vídeo casero que muestra las
piruetas de tiernos gatitos domésticos,
que se ha hecho viral en Internet; y de la
visita del Papa Francisco a tal o cual
país extranjero... Insistimos:
¡patéticamente ilusorio!
Pasemos, ahora, a analizar
específicamente el papel y la utilidad de
la imagen, considerada en sí misma,
respecto de la labor informativa...
En defensa de la televisión,
Walter L. Cronkite -tal vez, el
anchorman más famoso en la historia de
la televisión estadounidense- aseveraba
que la imagen no miente. ([332]) Sin
embargo, ello no es verdad, tal como lo
ha demostrado el ya citado Sartori. En
efecto, las imágenes pueden ser falsas:
así sucede cuando se las adultera pero
también cuando se las asocia
engañosamente con hechos ajenos a las
mismas. Pero, sin llegar a esos
extremos, también se puede mentir con
imágenes mediante una amañada
descontextualización. Respecto de esto
último, Sartori nos brinda dos ejemplos
de la televisión estadounidense que
resultan sumamente aleccionadores y
elocuentes. Veamos:
- La imagen de un coronel sur-
vietnamita ejecutando con un disparo en
la sien a un prisionero del Vietcong,
durante la guerra de Vietnam. Si bien la
imagen era verdadera, había sido
recortada de manera tal que no
mostraba los múltiples cadáveres que
había alrededor. Se trataba de los restos
de soldados estadounidenses y civiles
vietnamitas, incluyendo niños y mujeres,
que habían sido horriblemente
mutilados.
- Las imágenes del joven negro
Rodney King siendo duramente apaleado
por policías en una calle de Los
Ángeles, el 3 de Marzo de 1.991. Estas
imágenes expusieron un episodio de
violencia policíaca que había sido real.
Sin embargo, nada insinuaron de las
circunstancias que habían rodeado al
hecho: la detención había sido
precedida por una larga persecución
automovilística a 180 kilómetros por
hora; King estaba borracho y drogado; y
no había hecho caso ante la orden de
detenerse. ([333])
Tal vez, si la televisión
estadounidense hubiera dado a conocer
adecuadamente este lamentable caso,
evitando la sub-información (¿o des-
información?) implicada en las
parciales imágenes televisadas cientos
de veces, la brutalidad policial no
habría sido interpretada como violencia
racial. De este modo, se habría evitado
el terrible estallido social que se
produjo un año después del veredicto
del jurado que absolvió a los policías
involucrados...
En suma, como reconocía el
propio Lippmann: las noticias y la
verdad no son la misma cosa... ([334])
3. El incremento abrumador de los
contenidos televisivos pueriles y
divertidos, consistentes en
distracciones y entretenimientos de
gran variedad.
La gravedad de esta tendencia sólo
puede ser cabalmente apreciada si se la
contrasta con el paralelo aumento de la
cantidad y la complejidad de los
problemas de las sociedades
contemporáneas.
Paradójicamente, el proceso de
sofisticación de la vida social no ha
sido apuntalado por una televisión
predominantemente instructiva,
formativa y concientizadora. Por el
contrario, dicha dinámica se ha visto
acompañada por una insensata y
perniciosa tendencia banalizadora y
frivolizante, cuya fuerza dominante:
- Ha sobre-enfatizado las
imágenes, relegando los discursos
explicativos de las mismas a niveles de
pasmosa precariedad. ([335])
- Ha multiplicado los
contenidos socialmente irrelevantes y
culturalmente pobres -cuando no, lisa y
llanamente, sub-culturales o contra-
culturales, como los que constituyen la
programación de la así llamada tele-
basura-. ([336])
Nos referimos aquí a la
extraordinaria proliferación que han
experimentado: los programas de juegos
improductivos -es decir, actividades
puramente lúdicas, que nada aportan al
desarrollo físico y/o psíquico de sus
participantes y/o televidentes-; los
programas de rumores y chismes sobre
la vida de las estrellas y otras
personalidades públicas; los programas
de escándalos -muchas veces, simulados
o, al menos, provocados por la propia
producción televisiva-; etc.
- Ha acotado drásticamente el
espacio televisivo dedicado a los temas
serios, reducido el volumen de las
noticias difundidas y focalizado los
noticiosos en episodios intrascendentes.
Según Sartori, este fenómeno
fue originado por la preferencia que los
productores y directores televisivos
decidieron darle a las imágenes de los
acontecimientos informados. De este
modo, variaron el criterio de selección
de las noticias: dejó de importar la
significación del hecho a informar,
enfatizándose, en su reemplazo, la
calidad de las imágenes disponibles y su
capacidad para impresionar a la
teleaudiencia. ([337]/[338])
A esta nefasta decisión
primigenia se sumaron posteriormente:
el bajo nivel intelectual y profesional al
que, en general, descendió el personal
de la televisión ([339]) y la generación –
por parte de la misma- de un público
ignorante y frívolo. Respecto de esto
último, ha sentenciado Sartori:
Si las preferencias de la
audiencia se concentran en las noticias
nacionales y en las páginas de sucesos
es porque las cadenas televisivas han
producido ciudadanos que no saben
nada y que se interesan por
trivialidades.
Prueba de ello es que hasta la
llegada de la televisión el público se
interesaba por las noticias
internacionales y por eso los
periódicos las publicaban. Ahora se
interesan por ellas cada vez menos.
¿Por qué? ¿Se ha atrofiado el
ciudadano por sí solo? Obviamente no.
Obviamente la prensa escrita
alimentaba unos intereses y una
curiosidad que la vídeo-política ha ido
apagando. ([340])
Como elocuente ejemplo de
ello, nos recuerda el investigador itálico
que la transmisión de la caída del muro
de Berlín ([341]) fue un fracaso
televisivo. En efecto, la presentación
efectuada por la cadena ABC, en directo
y con dos renombrados comentaristas,
tuvo el índice más bajo de todos los
programas de la misma franja horaria.
([342])
- Ha impuesto la lógica del
show a la exposición, el abordaje y el
tratamiento de dichos temas.
Clara muestra de esto último es
la adopción por parte de programas
dedicados a cuestiones evidentemente
graves, de formatos, modalidades y
estilos propios de programas de
entretenimiento y diversión. Así,
verbigracia, durante los años 2.014 y
2.015, el periodista argentino Jorge
Lanata abrió su programa Periodismo
para Todos monologando al estilo de la
stand-up comedy sobre importantes
aspectos de nuestra política nacional. En
aquellos speeches se intercalaban
sistemáticamente opiniones críticas con
chistes vinculados a las mismas. Y,
como si ello fuera poco, en varias
ocasiones, se sazonó la presentación
con breves sketches.
Similares apreciaciones pueden
hacerse respecto del abocamiento de los
programas superfluos y/o frívolos a
ciertos temas serios. Fenómeno, éste,
cada vez más frecuente, al menos, en la
televisión argentina. Así, por ejemplo,
esta tendencia puede verificarse en
varios programas de chismes y rumores.
También puede observarse el mismo
fenómeno en los paneles de las diversas
ediciones de determinados reality shows
-por ejemplo, Gran Hermano-.
En estos casos, por lo general,
las cuestiones serias son sumergidas en
un grotesco cambalache temático, donde
son inescrupulosamente manoseadas por
irresponsables opinólogos que
despliegan su triste oficio en medio de
un caos discursivo. En muchos casos, el
resultado final de tamaño destrato, es el
amañamiento de la cuestión que
supuestamente se quería clarificar. En
otros casos, ésta termina diluyéndose en
un tsunami de sandeces y pavadas.
4. La sobre-excitación instintiva y
emocional de los televidentes.
Ciertamente, desde hace ya varios años,
la televisión viene sobre-estimulando de
modo cotidiano los instintos y las
emociones de los miembros de su
propio público. Esta deliberada
explotación de las pulsiones y los
impulsos inferiores se produce,
fundamentalmente, por los contenidos.
La extraordinaria excitación en
cuestión, cuando opera sobre el plano
instintivo, se focaliza principalmente -
aunque no siempre- en el terreno sexual.
Ella es, tal vez, la máxima responsable
de la atmósfera socio-cultural híper-
erotizada tan característica de nuestras
sociedades.
Al respecto, debe tenerse
presente que la televisión actual es
sumamente prolífica en mensajes de
contenido erótico. ([343]) Así,
verbigracia, son prácticamente
incontables las ocasiones y las excusas
que se aprovechan para exhibir los
atributos corporales más voluptuosos,
apenas vestidos, de bellas jovencitas en
poses sugerentes y con miradas
insinuantes debidamente estudiadas y
ensayadas. Otro ejemplo: las escenas
explícitamente eróticas son cada más
frecuentes y de mayor voltaje -en
muchos casos, se muestra abiertamente
el desarrollo de prácticas aberrantes,
ocultando sus consecuencias negativas-.
Al mismo tiempo, el horario de
protección al menor, otrora de rigurosa
observación, ya casi no se cumple.
Tan poderoso bombardeo
reduce nuestra percepción de la mujer a
un mero objeto de deseo sexual -
reduccionismo, éste, que adquiere
especial gravedad cuando son las
propias mujeres quienes así se asumen-.
Pero, además, el bombardeo en cuestión
implica en los varones una sobre-
activación de su sensible apetito sexual,
al punto de -eventualmente- colocarlos
en un anti-natural estado de voracidad
erótica. Grande es el descalabro que
semejante tendencia termina provocando
en las recíprocas relaciones de hombres
y mujeres, incluyendo -desde luego- la
vida sexual de los mismos. ([344])
En cuanto a la sobre-excitación
emocional: ella constituye la principal
causa del sentimentalismo que ha
cundido entre nosotros. La televisión ha
inundado nuestra atmósfera socio-
cultural de contenidos lacrimógenos,
que exacerban nuestras emociones,
sobre-dimensionándolas y tornándonos
híper-sensibles.
Huelga aclarar que la aludida
híper-sensibilidad nos flexibiliza en
demasía. Nos hace volubles y
ciclotímicos. Quita consistencia a
nuestra personalidad. Debilita el vigor
que exige de manera constante el
sostenimiento de un accionar
determinado y coherente a lo largo del
tiempo y en medio de las vicisitudes de
la vida. Y, como resultado de todo ello,
nos torna manipulables; con un
agravante adicional: la fácil
estigmatización de los eventuales
disidentes como inhumanos,
desalmados o sin corazón.
Desde luego, todos estos
fenómenos se producen en desmedro de
las -así llamadas por Platón- pasiones
nobles -como, verbigracia, la sed de
gloria, el gusto por la aventura, el
entusiasmo frente a los desafíos, el gozo
del honor, etc.-. Por supuesto, también
se ven afectadas la voluntad y la razón,
así como el imperio de esta última sobre
la totalidad del sistema psíquico y, a la
postre, sobre la conducta humana.
5. La sobre-estimulación del cerebro
reptiliano.
Según se ha descubierto recientemente,
cuando vemos televisión nuestra
actividad cerebral experimenta un
notorio desplazamiento hacia el sistema
límbico, la región inferior del cerebro,
también conocida como cerebro
reptiliano. El mismo constituye la sede
nuestros instintos más elementales, que
son los destinados a garantizar nuestra
supervivencia. Estos instintos implican
respuestas pre-establecidas -
programadas- frente a los estímulos del
medio ambiente circundante.
Reacciones, éstas, que pueden ser
resumidas en dos impulsos: el de ataque
y el de fuga. ([345])
Por la primitiva constitución
que posee y la primaria función que
desempeña, el cerebro reptiliano es
estereotipado y compulsivo. Por lo
tanto, su circunstancial protagonismo
tiende a imprimir tales características en
nuestra personalidad y en nuestro
comportamiento.
Además, el cerebro reptiliano
no distingue entre los estímulos reales y
los estímulos ficticios. Así las cosas,
responden a los contenidos de la
televisión como si éste fuera real,
liberando las hormonas
correspondientes. ([346])
Desde luego, la sobre-
excitación del cerebro reptiliano atenta
contra el funcionamiento de las áreas
cerebrales más evolucionadas y
complejas, que se vinculan directa y
estrechamente con el discernimiento
intelectual y el sentido moral. Según
algunos estudios, un exceso de actividad
del cerebro reptiliano, sostenido
durante largos períodos, provoca la
atrofia de las regiones cerebrales
superiores. ([347])
Pero aún hay más: cuando dicha
sobre-estimulación se torna cotidiana,
genera acostumbramiento y
familiarización. En tales casos, la
frecuente exhibición de contenidos
morbosos puede debilitar e, incluso,
anular la repulsa que aquéllos
normalmente generan en las personas.
En efecto, toda persona
psíquicamente sana, en la generalidad de
los casos, siente una natural repugnancia
frente a las escenas de violencia; sobre
todo, cuando ésta se manifiesta con
exageración o crueldad. Idéntica
reacción puede observase frente a
comportamientos claramente perversos y
aberrantes. Se trata de un rechazo
natural, de carácter instintivo, que
contribuye al refuerzo de nuestros frenos
inhibitorios, los cuales constituyen una
suerte de código moral de operatividad
automática.
Sin embargo, la sobrexcitación
recurrente de nuestro cerebro reptiliano
y la concomitante exposición del mismo
a episodios de intensa violencia y
explícita crueldad, aunque sean ficticios,
pueden erosionar gravemente dicha
repulsión espontánea, por la fuerza de la
familiarización. De esta manera se
afecta seriamente la operatividad de
nuestros frenos inhibitorios, haciendo
ceder la primera malla de contención
moral de nuestra conducta.
Además, según algunos
investigadores, las imágenes de extrema
violencia pueden traumatizar a los
espectadores. Efecto, éste, que, según
Jeffrey Steinberg y a mayor escándalo,
ha sido estudiado y perseguido por
determinados grupos y organizaciones.
Al respecto, ha dicho Steinberg:
Incluso las imágenes en
directo de accidentes de tráfico,
asesinatos de pandillas callejeras,
violaciones, desastres naturales,
guerras y atentados terroristas se
ofrecen después de haber llevado a
cabo cuidados estudios en las
divisiones de neurología de las
principales facultades de Medicina. En
las últimas décadas, los expertos en
guerra psicológica han desvelado una
nueva seudociencia denominada
“victimología”, desarrollada por el
Instituto Tavistock de Londres, que se
basa en la teoría de que se puede
causar un trauma a las personas
exponiéndolas a imágenes de extrema
violencia. ([348])
Sólo a la luz de todas estas
consideraciones se puede apreciar
cabalmente la gravedad de los
resultados mostrados por un estudio
recientemente efectuado en Estados
Unidos, según el cual:
El uso de armas de fuego y de
escenas violentas que las incluyen se
ha triplicado desde 1985 en películas
que pueden ser vistas por niños de 13
años. Aquel año se introdujo la
clasificación “PG-13” en EE.UU. y,
según un estudio hecho en ese país, las
películas en esta categoría estrenadas
en 2011 y 2012 además contenían
muchas más escenas de este tipo que
las destinadas a los adultos. Los
autores advierten que diversas
investigaciones han demostrado que
una imagen violenta eleva la
agresividad de las personas.
“Es sorprendente ver esta
explosión de violencia con armas en
películas que están en la mayor parte
dirigidas directamente a un público
adolescente”, estima Brad Bushman,
profesor de comunicación y psicología
de la Universidad de Ohio, principal
coautor del estudio publicado en línea
por la revista estadounidense
Pediatrics. ([349])
Según los cálculos realizados
por un profesor estadounidense, si no
hubiera televisión, en su país, se
evitarían 10.000 asesinatos y 700.000
agresiones menos al año. ([350])
No estamos en condiciones de
corroborar la veracidad y exactitud de
tan llamativo cálculo. Pero sí estamos
seguros de que el peligroso fenómeno
aquí descripto constituye una de las
causas principales de la alarmante
proliferación de las agresiones que hoy
podemos verificar en casi todos los
ámbitos en los que nos toca interactuar.
Ciertamente, nuestras sociedades se han
tornado llamativamente violentas. Esta
nefasta tendencia se manifiesta de
innumerables maneras: desde en el
bullying en las escuelas y los colegios,
hasta la sorprendente ligereza con la que
algunos delincuentes torturan y matan a
sus víctimas, pasando por la violencia
doméstica, la agresividad en el tránsito
vehicular de las ciudades y la violencia
en el fútbol.
A mayor escándalo, estas
cotidianas explosiones de violencia, en
muchos casos, reciben la cobertura de
una generalizada actitud de pasividad e,
incluso, expectación. En efecto, en la
actualidad, a diferencia de lo que
ocurría en otras épocas, pocos son los
que se escandalizan ante -por ejemplo-
una pelea callejera, repudiándola in situ
y a viva voz. Menos aún son quienes
intentan separar a los circunstanciales
contendientes. Los eventuales
transeúntes, en su mayoría, ni siquiera se
toman la molestia de llamar a la policía.
Se limitan a pasar indiferentemente por
el lugar del hecho, como si nada
sucediera, cuando no se detienen a
presenciarlo como si se tratara de un
espectáculo público.
¡Peor aún! En varios casos,
algunos -por lo general, los más
jóvenes- filman el episodio para luego
televisarlo vía Internet. Lo convierten
así en una suerte de improvisado show
([351]) en el que se muestran ([352])
maltratos, agresiones y sufrimientos a
modo de divertimento. De esta manera,
se consuma la banalización de la
violencia y su aceptación como algo
normal. Asimismo, se culmina el
deterioro de la empatía que naturalmente
une a quienes son y se reconocen como
semejantes entre sí, inclinándolos a
solidarizarse recíprocamente.
La difusión de la violencia en
nuestras sociedades es tan abrumadora
que hasta el ámbito de la diversión, el
humor y la jocosidad se ha visto
trastornado por tan tenebrosa ola.
Prueba de ello es la moda de las bromas
pesadas. Chanzas, éstas, que, en muchos
casos, de tan pesadas, terminan
perdiendo su carácter de tales. Las
mismas no sólo han cundido entre
sedicentes amigos. También han sido
adoptadas, expuestas y, por tanto,
difundidas por la televisión. Ello,
principalmente, a través de los
programas de cámaras ocultas.
En Argentina, los sofisticados
episodios de cámaras ocultas montados
por Videomatch -programa que conducía
Marcelo Tinelli- han realizado bromas
tan pesadas que pudieron haber
acarreado dramáticas consecuencias
para la salud de sus víctimas. Basta
recordar, al respecto, que una de
aquellas bromas consistía en destrozar
el automóvil de la víctima, luego de
haberle hecho pasar por diversas
situaciones de gran tensión. Todavía nos
estamos preguntando si aquellas
cámaras ocultas no habrán contribuido
al padecimiento de algún infarto
cardiovascular -u otro accidente
análogo-, si no en el mismo acto de la
broma, apenas terminada la misma o con
posterioridad, sea en el corto, el
mediado o el largo plazo...
6. La sobre-estimulación del cerebro
emocional.
Cuando miramos televisión, la actividad
del hemisferio derecho del cerebro -o
cerebro emocional- es dos veces mayor
que la del izquierdo -también llamado
cerebro intelectual-. ([353]) Duplicación,
ésta, que, amén de no ser normal, libera
una cantidad extraordinaria de los
opiáceos naturales de nuestro
organismo. ([354]) Nos referimos a las
endorfinas, que comprenden a las beta -
endorfinas y las encefalinas. Aquéllas
poseen la misma estructura que el opio y
sus derivados (morfina, codeína,
heroína, etc.). ([355])
En resumen, la televisión dispara
la producción de opiáceos de nuestro
cuerpo. Fenómeno, éste, capaz de influir
en nuestros estados anímicos e, incluso,
en nuestro carácter.
7. La fragmentación de la capacidad
de concentración; el aletargamiento
de las facultades cognitivas; y la
infantilización del público.
* Como ya hemos subrayado más arriba,
al hacer referencia a la Escuela de
Frankfurt, a mediados de la década de
1.970, Trist y Emery diagnosticaron que
la sociedad estadounidense había
experimentado una suerte de lavado de
cerebro como resultado de veinte años
de televisión. Este fenómeno -según los
citados autores- se había producido con
tal intensidad que, incluso, había
implicado la desactivación de los
poderes cognitivos de la mente en
millones de estadounidenses,
tornándolos estúpidos, sugestionables y,
desde luego, manipulables. Triste
estado, éste, acompañado por un
mecanismo psicológico de defensa, que
llevaba a las víctimas a negar
histéricamente adolecer de problema
alguno.
Según estos mismos autores, la
televisión tiene un efecto disociador de
la capacidad mental, de modo que la
gente es menos capaz de razonar. Los
televidentes que se habitúan a ver seis o
más horas de televisión por día,
entregan su capacidad de pensar a las
imágenes y los sonidos que emanan del
televisor.
Emery y Trist también han
dicho que cuanto más ve televisión una
persona, menos entiende, menos
acepta, más se disocia de sus propios
procesos mentales… la televisión es
mucho más mágica que ningún otro
producto de consumo porque hace que
las cosas sean normales, presenta y
homogeneiza aspectos fragmentarios
de la realidad. Construye una realidad
aceptable (el mito) a partir de
ingredientes en gran medida
inaceptables. Enfrentarse con el mito
implicaría admitir que uno era
incompetente, incapaz, que estaba
aislado… Así (las imágenes televisivas)
pasan a ser y son la verdad. ([356])
Según Lonnie Wolfe, en la
televisión no hay ningún intento de
estimular el intelecto. Simplemente se
busca imprimir una imagen en el
cerebro de la persona, es decir, del
televidente. ([357]) Más aún, de acuerdo
con Wolfe, la televisión provoca que la
gente suprima su capacidad de juicio
crítico porque la combinación de
sonido e imágenes sitúa al individuo en
un estado parecido al sueño, que limita
la capacidad cognitiva. ([358])
Por su parte, Sartori ha
explicado que la prevalencia de la
imagen por sobre la palabra -
prevalencia, ésta, típica de la televisión-
sitúa al tele-espectador en una posición
de pasividad intelectual. ([359]) Al
respecto, ha dicho el italiano: la imagen
es pura y simple representación visual.
La imagen se ve y eso es suficiente; y
para verla basta con poseer el sentido
de la vista... ([360]) Consecuentemente, la
televisión (...) es sobre todo una
sustitución que modifica
sustancialmente la relación entre
entender y ver. Hasta hoy en día, el
mundo, los acontecimientos del mundo,
se nos relataban (por escrito);
actualmente, se nos muestran, y el
relato (su explicación) está
prácticamente sólo en función de las
imágenes que aparecen en la pantalla.
Y ello nos empantana en el “mundus
sensibilis”, el mundo percibido por
nuestros sentidos ([361]), alejándonos del
“mundus intelligibilis” (de conceptos y
concepciones mentales), obstaculizando
la evolución de lo sensible en
inteligible y provocando un regreso al
puro y simple acto de ver. ([362])
En suma, para Sartori, la
televisión produce imágenes y anula
los conceptos, y de este modo atrofia
nuestra capacidad de abstracción.
([363]) Por lo tanto, la televisión está
produciendo una permutación, una
metamorfosis, que revierte en la
naturaleza misma del “homo sapiens”.
La televisión no es sólo instrumento de
comunicación; es también, a la vez,
“paideía”, un instrumento
“antropogenético”, un “médium” que
genera un nuevo “ánthropos”, un
nuevo tipo de ser humano. ([364]) Un
hombre criado, ante todo, por la
televisión y, por lo tanto, sordo de por
vida a los estímulos de la lectura y del
saber transmitidos por la cultura
escrita; que responde casi
exclusivamente a los estímulos
audiovisuales. ([365]) Un hombre que
padece el empobrecimiento de la
capacidad de entender. ([366])
A su turno, Chomsky ha
denunciado abiertamente que los
grandes medios de EE.UU. han jugado
un rol decisivo en la incapacitación
cívica y política de la población de
aquel país. Al respecto, ha dicho el
destacado pensador judeo-
estadounidense:
Estados Unidos hoy es un buen
ejemplo de lo que podría llamarse “un
Estado fracasado”, pues tiene un
sistema democrático formal; de hecho,
una sociedad bastante libre. Pero
simplemente no funciona. Ese es el
resultado de una enorme concentración
de poder en una sociedad que es
administrada a un grado inusual por
una comunidad empresarial con alta
conciencia de clase.
En Estados Unidos, la cultura
democrática ha sido tan erosionada,
una elección ofrece opciones tan
reducidas que es casi de caricatura. El
fundamento de una democracia es una
sociedad civil que funciona, y no una
que aparece sólo cada cuatro años,
pero ésta apenas existe en Estados
Unidos.
En este contexto, los medios de
comunicación juegan un papel clave,
porque lo que hacen éstos y el sistema
educativo es entorpecer la inteligencia
y reducir la confianza en sí mismas, de
las personas, a tal punto que es
imposible pensar, porque las
cualidades que se requieren para
pensar son lo que sacan los medios y el
sistema educativo de la cabeza de la
gente; tanto la habilidad para pensar
como la creencia de que uno tiene el
derecho a hacerlo. ([367])
* Arribada nuestra exposición
al presente punto, resulta conveniente
aclarar específicamente que la
denunciada afectación de las
capacidades cognitivas también se ha
verificado en ciertos programas
televisivos supuestamente orientados en
sentido contrario, es decir, a la
utilización y el aprovechamiento de las
mismas.
Tal es el caso de Barrio
Sésamo -o Plaza Sésamo-, el famoso
programa televisivo infantil,
pretendidamente educativo, que fuera
creado en 1.966. Según Estulin, diversos
estudios han demostrado que el mismo
no favorece el aprendizaje. ([368]) En la
misma dirección se ha expedido Neil
Postman, docente de la Universidad de
Nueva York, quien, en su libro
Divertirse hasta morir, ha escrito: si
hay algo que hay que reprochar a
“Barrio Sésamo” es fingir que es un
aliado del aula del colegio (...) “Barrio
Sésamo no estimula a los niños a que
les guste la escuela ni nada que tenga
que ver con ella. ([369]) Más aún, de
acuerdo con Lonnie Wolfe, el show en
cuestión en muchos casos da la
impresión de que inhibe la capacidad
de entender ideas más complicadas.
([370])
En suma, contra lo declarado
por sus artífices, Barrio Sésamo no
ayuda a los niños pequeños para
mejorar su desempeño escolar. Peor: en
algunos casos, parecía hacer lo
contrario. ([371])
Como si ello fuera poco, los
tres autores recién citados han
coincidido en señalar que Barrio
Sésamo, lejos de incentivar las
competencias e inclinaciones escolares
de sus vulnerables espectadores, los
estimula para que les guste más aún la
televisión. Al respecto, Wolfe ha
llegado a hablar de efectos adictivos.
([372])
Para colmo de males, de
conformidad con Estulin, el programa
aprovecha tal adicción para adoctrinar a
sus inocentes televidentes, inculcándoles
-entre otras creencias y concepciones-
un hipertrofiado sentido de la tolerancia,
incompatible con la búsqueda de la
Verdad y que conduce a comprometerse
con el mal. ([373]/[374])
No está demás aclarar aquí que,
originariamente, Barrio Sésamo fue
financiado y promovido por la fundación
Carnegie ([375]) y la fundación Ford
([376]). Con semejantes auspiciadores, el
show terminado convirtiéndose en un
negocio de mil quinientos millones de
dólares anuales.
* Ahora bien, dentro del tétrico
panorama ofrecido por el deterioro
intelectual que genera la televisión,
especial lugar ocupa el
empobrecimiento lingüístico e
idiomático que aquélla ha provocado en
su masivo público. Este síntoma -huelga
aclararlo- reviste mayúscula gravedad y
posee harta elocuencia.
Preciso es señalar que tal
deterioro no proviene solamente de la
mecánica propia del sistema televisivo.
([377]) Es que, además, tan nefasta
consecuencia ha sido deliberadamente
buscada y favorecida a través de una
perversa planificación estratégica.
En efecto, según Estulin, el
pobre lenguaje de los informativos
televisivos -que se cuentan entre los
programas de T.V. que hacen más uso de
la palabra- tiene su origen en el
trabajo lingüístico que se llevó a cabo
durante la Segunda Guerra Mundial
como parte de la Revolución Definitiva
de H. G. Wells. ([378]) Dicho trabajo
lingüístico apuntaba a la eliminación de
todos los idiomas nacionales y su
reemplazo por el inglés básico o
elemental, de sólo 850 vocablos. Esta
patética sombra de la lengua de William
Shakespeare había sido creada por el
lingüista inglés Charles K. Ogden
(1.889-1.957). ([379])
Según el citado investigador
lituano-español, algunos personajes de
los altos niveles de la oligarquía
británica, Churchill entre ellos, vieron
el posible valor que el concepto de
Ogden podía tener en el lavado de
cerebros. A través de un inglés
“elemental” se podría transmitir, a
través de los medios de comunicación,
un mensaje sencillo a un gran número
de personas, libre de pensamientos
complejos que pudieran estorbar. ([380])
Lamentablemente, nuestro
refinado idioma, el castellano o español,
no ha quedado exento de sufrir los
embates de estas maquinaciones anti-
humanas. Varias son, a nuestro entender,
las señales que así lo indican. A saber:
- La tendencia oficial a
simplificar sus complejas estructuras
gramaticales, reglas ortográficas y tipos
y criterios estilísticos.
- La difusión arrolladora de
pobres e insulsas versiones neutras, que
eliminan los localismos y estandarizan
artificialmente las reglas fonéticas, los
estilos tonales y otros aspectos de
nuestra lengua. ([381]/[382]/[383])
- La generalización -también
arrolladora- de metáforas excesivamente
sencillas y sumamente repetitivas que,
por un lado, conspiran contra la
elaboración y la difusión de metáforas
más complejas y, por el otro lado,
amenazan con desterrar la sana
costumbre de ensayar definiciones y
descripciones de manera directa,
precisa y exacta.
- El desuso de las
preposiciones. ([384])
- El olvido de gran parte del
rico bagaje lexical.
- La familiarización con los
errores ortográficos, gramaticales, etc.
Cabe aquí recordar que el
lenguaje es un atributo típicamente
humano. Atributo, éste, que hace a
nuestra naturaleza, el cual se manifiesta
de manera concreta y efectiva en las
diferentes lenguas de las comunidades
humanas. Paralelamente, conviene
resaltar aquí que, en relación a cada uno
de nosotros, tales lenguas constituyen:
- Un instrumento indispensable
para conocer la Verdad (incluyendo la
verdad atinente a nosotros mismos).
- El canal indispensable de
nuestra comunicación racional (ante
todo, entre nosotros; pero también con
DIOS, con los seres angélicos e,
incluso, con los animales).
- Una pieza fundamental de la
identidad de las comunidades nacionales
a las que pertenecemos y en cuyo seno
fraguamos nuestra personalidad
individual.
Así las cosas, la depreciación
del propio idioma constituye una
auténtica tragedia, tanto a nivel
individual como a nivel social.
* Focalicémonos ahora en el
fenómeno publicitario y
propagandístico: comúnmente, las
publicidades y propagandas contienen
mensajes entendibles por un niño de
cinco años de edad, aunque estén
dirigidas a adultos. También es frecuente
encontrarse con publicidades y
propagandas que banalizan temas,
cuestiones, problemas y/o productos,
aunque éstos requieran de especial
atención, cuidado y responsabilidad.
Para colmo, según apunta Attali, tanto la
publicidad como la propaganda tienden
a infiltrarse en otros contenidos,
confundiéndose con la diversión, el
espectáculo e, incluso, con la educación.
([385])
Esto explica también el
desplazamiento del debate serio por los
slogans, jingles y shows, en materia
política. Al respecto, Attali ha advertido
que la actualidad política
internacional será convertida en un
espectáculo mercantil como cualquier
otro, convirtiéndose a su vez en soporte
de la publicidad, como lo es
actualmente el deporte. ([386])
Buena prueba de estas
tendencias está dada por los dirigentes
políticos argentinos; quienes, por lo
general y salvo honrosas excepciones,
prefieren hacer una aparición en
Bailando por un sueño, antes que asistir
a un programa televisivo
específicamente político. No en vano se
habla en nuestro medio de la
tinelización de la política.
Resulta más que pertinente
recordar aquí las lecciones del
psicólogo judeo-austríaco Bruno
Bettelheim (1.903-1.990) sobre la
infantilización como herramienta
autoritaria. En el marco de la
investigación que le fuera encomendada
por el Instituto Tavistock, Bettelheim
descubrió cómo los regímenes
autoritarios pueden mantenerse,
infantilizando a sus súbditos. Esto es:
- Anulando su capacidad de tomar
decisiones propias.
- Inhibiendo sus reacciones.
- Reduciéndolas a la pasividad.
- Tornándolas dependientes. Y
por consiguiente...
- Privándolas de auto-respeto.
([387])
Ahora bien, esta patética
infantilización que aquellos regímenes
autoritarios habían logrado provocar
mediante el terror y la ansiedad, en las
sociedades posmodernas, supuestamente
democráticas, puede obtenerse
mediante:
- La manipulación de la
información que la gente recibe.
- El deterioro de su riqueza
intelectual.
- La absorción de su tiempo
disponible.
- El desvío de su atención hacia
temas y asuntos banales. Y...
- El fomento de las tendencias
escapistas -así, por ejemplo, la
diversión barata suele seducir
poderosamente a quienes se encuentran
abrumados por los problemas de la
vida-. ([388])
Por supuesto, la televisión puede
ser utilizada como el arma más efectiva
para todo ello. De hecho, en las
sociedades posmodernas, aquélla es
efectivamente utilizada en tal sentido, en
la mayoría de los casos.
8) El establecimiento de estereotipos
pre-fabricados, con fuerte carga
emocional.
Normalmente, estos estereotipos,
diseñados a medida de algún interés
concreto y/o prejuicio ideológico, son
presentados en dupla, conformando una
relación antitética. Por lo general, esta
táctica discursiva ofrece una visión
excesivamente esquematizada y
profundamente maniquea de
determinados temas, problemas y/o
cuestiones.
En efecto, con estas parejas se
pretende acotar la temática planteada a
dos posiciones opuestas entre sí,
encarnadas en los estereotipos
empleados. Así, las duplas de
estereotipos presentan un extremo bueno
y otro malo; o bien, un extremo bello y
otro feo; o bien, un extremo sano y otro
enfermo; etc.
Por lo general, estos mensajes
merecen el reproche que cabe a las
simplificaciones excesivas. También
resulta cuestionable el maniqueísmo
absoluto que traducen, al menos, cuando
de problemáticas humanas se trata. Esto
es así, básicamente, porque, en este
mundo, no existe el hombre enteramente
bueno -por muy bueno que sea- ni
tampoco el hombre enteramente malo -
por muy malo que sea-.
Pero lo más grave del asunto
proviene de la deliberada manipulación
que en la televisión suele hacerse de los
estereotipos. Máxime tratándose de
estereotipos artificiales,
intencionalmente generados y
promocionados por el extremo emisor
del sistema comunicacional televisivo.
Extremo, éste, que, en nuestras
sociedades, se encuentra sumamente
concentrado y reviste un marcado
carácter oligárquico, tal como ya hemos
visto.
A esta altura de nuestra
exposición, huelga aclarar que no nos
estamos refiriendo aquí a los
estereotipos que naturalmente conforman
los pueblos sobre la base de su propia
experiencia comunitaria. Estos
estereotipos auténticamente populares
pueden resultar, según los casos, más o
menos acertados, más o menos justos y/o
más o menos útiles... No estamos
hablando aquí de estos estereotipos,
sino de los que son pre-fabricados
adrede por la televisión.
Lamentablemente, hoy por hoy,
esa distinción no es fácil de realizar.
Ello es así porque, en muchos casos, los
estereotipos artificiales difundidos por
las emisoras televisivas son falsamente
presentados como espontáneas
creaciones populares. El éxito de esta
maniobra es muy fácil de obtener cuando
la televisión ha logrado instalarse en el
público como supuesto espejo del
mismo y, más ampliamente, de la
sociedad que aquél integra.
La enorme capacidad de la
televisión para imponer estereotipos
artificiales puede advertirse con suma
claridad en el campo estético. Poca
gente toma cabal consciencia de cuán
profundamente los estereotipos de
belleza televisivos inciden en nuestras
vidas; de cuán fuertemente los patrones
estéticos involucrados en los mismos
condicionan nuestra percepción,
apreciación y disfrute de la belleza
propia y ajena.
Para colmo de males, en
relación al cuerpo femenino, la
televisión -junto con la publicidad, el
cine y otros medios- ha promovido
estereotipos de belleza anti-naturales,
rayanos, en algunos casos, en lo
enfermizo. Ello ha contribuido a
intoxicar la atmósfera cultural,
convirtiéndola en ámbito propicio para
el desarrollo y la expansión de
complicadas patologías psicológicas,
como, verbigracia, la bulimia y la
anorexia -no se nos escapa el complejo
carácter multi-causal que suelen revestir
las enfermedades de este tipo;
simplemente, señalamos que el modelo
de belleza cadavérica y plástica,
fuertemente promovido por la televisión,
contribuye -más o menos, eficazmente,
según los casos- al agravamiento y/o la
difusión de la misma-.
III) A GUISA DE COLOFÓN:
Para concluir el presente capítulo,
resulta oportuno consignar algunas citas
muy concisas, que ponen de manifiesto -
en forma clara y categórica- la peligrosa
tiranía que ejerce la caja boba. A
saber:
* Tal como ya hemos referido
ut supra, en su libro Television and the
Patterns of Mass Culture (1.956),
Adorno ha señalado que la televisión es
un medio de condicionamiento y
control psicológico como nunca se ha
soñado. ([389])
* Según Harley Schlanger,
para dicho autor frankfurtiano y sus
colaboradores, la televisión -lejos de
constituir un instrumento eventualmente
útil para el desarrollo social- suponía
un medio ideal para crear una cultura
homogénea, una cultura de masas, a
través de la cual se pudiera controlar y
conformar la opinión pública de modo
que todo el mundo en el país acabara
pensando lo mismo. ([390])
* En 1.972, Emery informaba
sobre el impacto de la TV en los
estadounidenses: la televisión provoca
una asunción de dependencia básica.
Tiene que provocar (esa dependencia)
porque es básicamente una actividad
emocional e irracional… la televisión
es el líder que proporciona nutrición y
protección sin cesar. ([391]).
* Junto a Trist, Emery ha
concluido: cuanta más televisión ve una
persona, menos entiende, más acepta,
más se disocia de su propio proceso de
pensamiento (...) La televisión es
mucho más mágica que ningún otro
producto de consumo, porque vuelve
normales las cosas y empaqueta y
homogeniza aspectos parciales de la
realidad. Construye una realidad
aceptable (el mito) juntando
ingredientes en gran medida
inaceptables. Enfrentarse al mito
equivaldría a reconocer que somos
ineficaces e incapaces, que estamos
aislados (...) Las imágenes de la
televisión terminan siendo la verdad.
([392])
* En 1.981, en el marco de una
entrevista, Hal Becker afirmó: conozco
el secreto para conseguir que el
americano -estadounidense- medio se
crea cualquier cosa que a mí se me
antoje. Basta para ello que me dejen
controlar la televisión. (...) Si algo sale
por la televisión, se convierte en
realidad. Si el mundo fuera del
televisor contradice lo que se ve en
éste, la gente intenta cambiar el mundo
para que sea como lo que se ve en el
televisor. ([393])
* Apuntando al meollo del
problema, Estulin ha indicado: ...con la
llegada de la televisión, los hijos de
esa generación ([394]) han sufrido toda
la vida el lavado de cerebro.
Recordemos cuál era la meta de los
lavacerebros: volver más infantil a
cada generación, más animal, más
amoral, y por lo tanto más fácil de
controlar. ([395]) He aquí las pautas
fundamentales del tele-control aquí
denunciado; es decir, del dominio
psicológico y, por ende, social, de
carácter heterónomo, que se ejerce a
través de la televisión.
A la enjundiosa síntesis formulada
por el citado autor lituano-español, nos
gustaría añadir el arrebato o, al menos,
la erosión de la percepción de nuestra
propia dignidad. Ignominioso efecto,
éste, que es abundantemente producido,
entre otras cosas, por la difusión cuasi
permanente de una imagen envilecida de
nosotros mismos. Maniobra, ésta, a la
que tampobo ha sido ajena el cine. ([396])
Vale decir, en términos
generales, que la televisión, tal como la
conocemos, conspira en contra de la
plenitud humana. ([397]) Más
precisamente, constituye un serio
obstáculo para:
- El desarrollo y la recta
utilización de las potencias superiores
de nuestra mente.
- El desenvolvimiento cabal de las
dimensiones más elevadas de nuestra
existencia.
- La afirmación de nuestras
respectivas personalidades.
- La vigorización de nuestro auto-
dominio y, por lo tanto, la consolidación
de la base sobre la cual se asienta
nuestra libertad personal.
Así las cosas, la afrentada y
afectada, en última instancia, es nuestra
propia dignidad.
ANEXO I
LA COMUNICACIÓN
SUBLIMINAL Y LA
MANIPULACIÓN
DEL COMPORTAMIENTO Y LA
PERSONALIDAD
Por Pablo Javier Davoli.
I) QUÉ ES LA COMUNICACIÓN
SUBLIMINAL:
En su sentido lato, la comunicación
subliminal consiste en todo mensaje,
información y/o estímulo que no es
percibido conscientemente por su
circunstancial receptor. Esta
conceptualización coincide con el
sentido etimológico de la expresión
utilizada, ya que subliminal proviene de
sub -bajo o debajo- y limen -límite o
umbral-, es decir, por debajo del
umbral de la consciencia.
En cierta medida, se trata de un
proceso comunicacional perfectamente
natural en el hombre. O bien, si se
prefiere, de una dimensión normal de la
comunicación humana.
Aquí nos interesa la comunicación
subliminal en un sentido más específico.
A saber: como proceso comunicacional
deliberadamente diseñado y ejecutado
desde el extremo emisor, con
desconocimiento de ello por parte del
eventual receptor, con la intención de
influir en sus emociones y sentimientos,
en su ánimo, en su voluntad, en su
pensamiento, en su personalidad y/o en
su comportamiento, a través de las
instancias inconscientes de su psiquis.
De acuerdo con el investigador
estadounidense Eldon Taylor, doctor en
Psicología y Metafísica, la subliminal es
una comunicación subrepticia, creada
con asistencia técnica. Ella no puede ser
percibida directamente por la
consciencia humana, ni siquiera
mediante un entrenamiento
especialmente orientado a tal efecto.
Así, verbigracia, un ingeniero de sonido
puede enmascarar un determinado
mensaje dentro de una pieza musical -
comúnmente, dicho mensaje se inscribe
en sentido inverso-. ([398]) Sin embargo,
él mismo no es capaz de percibirlo en
forma directa, aunque sabe de su
existencia, significado y ubicación. ([399])
En El Rock’N Roll y la violación
de la conciencia por el mensaje
subliminal, se explica cómo, al ignorar
por completo la existencia misma del
mensaje subliminal, su víctima queda
inerme frente a él. Dicho mensaje invade
el subconsciente profundo de su
receptor, donde es captado,
decodificado y reconstruido para -
luego- ser transmitido por la memoria al
yo consciente, pasando por el ello ([400])
y el súper-yo ([401]), es decir, las dos
instancias no conscientes de nuestra
mente, según la concepción psicológica
freudiana. ([402])
Aquí se trata, en suma, de un
reprobable método de manipulación de
los hombres. Esta táctica perversa atenta
en forma directa contra la integridad
psíquica y la libertad de la persona
humana, infringiendo serio agravio a su
dignidad. Estamos haciendo referencia a
diversas maniobras -arteras y, por lo
general, sofisticadas- apuntadas a
establecer un control heterónomo sobre
la vida psíquica y el comportamiento de
sus víctimas, menoscabando sus
posibilidades de realización personal y
los derechos que, por su naturaleza y
condición, merecen.
II) ALGUNOS ANTECEDENTES
RELEVANTES DE LOS ESTUDIOS
Y LA APLICACIÓN DE LOS
MENSAJES SUBLIMINALES:
1. Los orígenes de la experimentación
subliminal:
Desde mediados del siglo XIX, en
varios círculos científicos y académicos
se ha venido estudiando el impacto de
diversos tipos de estímulos subliminales
en la personalidad y la conducta de los
hombres. Es decir, la incidencia
psicológica de los aludidos estímulos.
En 1.863, M. Suslowa demostró
un umbral de discriminación con
relación a la estimulación eléctrica
subliminal. En 1.894, W. R. Dunham
publicó un libro titulado The Science of
Vital Force. En él se corrobora la
existencia de la comunicación
subliminal.
Hacia mediados del siglo XX,
dentro de la comunidad científica ya se
había logrado un consenso general
acerca del procesamiento inconsciente
de la información subliminal, así como
también sobre su capacidad para
predisponer en determinado sentido, los
estados anímicos, las ideas y el accionar
de sus receptores. En términos
genéricos, las discusiones que en torno
al tema todavía se suscitaban, se
encontraban acotadas a la intensidad de
la influencia de los mensajes
subliminales, el tiempo de duración de
sus efectos y demás cuestiones
accesorias.
2. El experimento de James Vicary:
En el año 1.957, James Vicary (1.915-
1.977), prestigioso publicitario y
analista de mercado de Nueva Jersey
(EE.UU.), confesó públicamente haber
logrado un incremento significativo en la
venta de determinadas mercaderías -
Coca-Cola y palomitas de maíz- gracias
a la proyección intermitente de mensajes
subliminales en la pantalla
cinematográfica.
Se había tratado de mensajes
escondidos en el conjunto complejo de
imágenes y sonidos de una película.
Pasando desapercibidos para sus
desprevenidos espectadores, aquellos
contenidos ocultos habían logrado
impresionarlos fuertemente en el plano
inconsciente. De este modo, según
Vicary, la comunicación subliminal
había influido en el comportamiento
posterior de sus inadvertidos
destinatarios. Incidencia, ésta, que aquél
decía haber observado, concretamente,
en las decisiones de consumo adoptadas
por los receptores de los estímulos
subrepticios, inmediatamente después de
ver la película en la cual aquéllos
habían sido plantados. ([403])
3. Las revelaciones de Vance
Packard:
También en 1.957 fue publicado el libro
The Hidden Persuaders -Las formas
ocultas de la propaganda-. Su autor,
Vance Packard (1.914-1.996), era un
afamado sociólogo, economista,
periodista y escritor estadounidense. En
dicha obra, que adquiriría gran
notoriedad académica hacia fines de la
década de 1.960, se relata una
interesante experiencia realizada en un
cine de Nueva Jersey.
El experimento consistió en la
proyección rápida e intermitente de
imágenes de helado, durante la
transmisión de una película y entre
medio de sus cuadros. El resultado no se
hizo esperar: un incremento muy
llamativo de la venta de aquel producto
comestible. Según refiriera el propio
Packard, este episodio ya había sido
informado por el periódico The Sunday
Times, de Londres (Reino Unido). ([404])
4. Psicosis y El exorcista:
En la famosa película Psicosis,
estrenada en 1.960, su director y
productor, el célebre Alfred Hitchcock,
empleó la estimulación subliminal para
incrementar los efectos emocionales de
la obra en el público. En la escena final,
cuando la cara de Norman -Anthony
Perkins- ocupa toda la pantalla, se
superpone sobre dicho rostro la
calavera de la madre el personaje, de
manera imperceptible a nivel
consciente. Aparentemente, esta
sobreimpresión subliminal se practicó
con la intención de reforzar la
percepción del público relativa al
trastorno de doble personalidad de
Norman.
También se emplearon señales
subliminales en El exorcista, estrenada
en 1.973. En esta escalofriante película,
el director William Friedkin utilizó
técnicas subliminales visuales y
auditivas para reforzar los efectos
emocionales del film en la platea. Por
ejemplo, entre los efectos de la banda
sonora, se incluyó el zumbido de un
enjambre de abejas enfurecidas, así
como gruñidos de cerdos al ser
degollados, rugidos de león y maullidos
de gatos. Entre los sub-estímulos
visuales, cabe destacar una máscara de
la muerte, proyectada en numerosas
ocasiones durante el filme, que ocupaba
toda la pantalla. ([405])
5. Las denuncias de Gary Greenwald:
En la década de 1.970, el pastor
protestante Gary Greenwald, ex
rockero, denunció públicamente la
presencia de mensajes subliminales en
las piezas musicales más populares
entre los jóvenes norteamericanos de
aquella época. La mayor parte de este
subrepticio tráfico simbólico -señalaba
Greenwald- poseía contenidos
satánicos. La acusación provocó
escándalo y preocupación.
Se realizó una encuesta
sistemática sobre la cuestión y el famoso
conjunto Led Zeppelin resultó ser el más
objetado. Ello así, a causa de Stairway
to Heaven, canción plagada de alusiones
y mensajes subliminales satanistas.
Las investigaciones llevadas a
cabo con motivo de la denuncia de
Greenwald, confirmaron sus
aseveraciones. Gracias a estos
meticulosos estudios, se descubrieron
mensajes subliminales en muchísimas
canciones. He aquí algunos pocos
ejemplos ilustrativos:
- Revolution Number Nine de
The Beatles (1.968).
- Stairway to Heaven de Led
Zepelin (1.971).
- When Electricity came to
Arkansas de Black Oak Arkansas
(1.971).
- Anthem de Rush (1.975).
- Fire on Hight de Electric
Light Orchesta (1.975).
- Hotel California de Eagles
(1.976).
- Empty Spaces de Pink Floyd
(1.979).
- Another One Bites the Dust
de Queen (1.980). Y...
- Heavy Metal Poisoning de
Styx (1.983).
Sorprendentemente, la mayor parte
de estas piezas musicales contiene
mensajes subliminales de índole
diabólica.
Por excepción, en la citada
canción de Queen, Another One Bites
the Dust, se ha insertado un estímulo
subrepticio que incita al consumo de
marihuana. En efecto, en su estribillo, se
encuentra grabado al revés el mensaje
que postula: start to smoke marihuana.
Otra excepción está dada por la
canción de Pink Floyd, Empty Spaces,
cuyo mensaje subliminal parece inocuo,
al menos, a primera vista. Dicho
mensaje subliminal reza lo siguiente:
you have now discovered the secret
message of rock’n’roll; please, write.
([406])
6. El gol del Partido Socialista
Español:
Durante las elecciones generales de
1.986, se insertó un mensaje subliminal
en un noticiero de TVE (televisión
española). Esto se hizo al día siguiente
de que la selección d fútbol española
venciera por cinco goles contra uno, al
seleccionado danés, en el marco del
Campeonato Mundial de México.
La segunda edición del telediario
ofreció algunas imágenes del partido:
Butragueño marcando el segundo gol de
España. Pero en esta ocasión, mientras
la pelota entraba en la portería, en la
parte inferior de la pantalla apareció la
sigla P.S.O.E. durante décimas de
segundo. La intención era clara: asociar
la euforia y alegría que provocan estas
imágenes con el Partido Socialista. ([407])
7. El juicio contra Judas Priest:
En 1.990, en Reno -Nevada, EE.UU.- se
llevó adelante un juicio en contra del
grupo musical británico Judas Priest.
En el marco de dicho pleito, se confirmó
parcialmente que los estímulos
subliminales ocultados en las canciones
del álbum Stained Class, habían
contribuido a la muerte de dos jóvenes.
Ambos muchachos se habían
disparado a sí mismos, inmediatamente
después de escuchar en repetidas
ocasiones una canción del mentado
álbum. Dicha pieza musical, amén de
poseer una letra que alienta
explícitamente al suicidio, contiene un
mensaje subliminal que ordena: do it! -
¡hazlo!-. ([408])
8. La campaña electoral para la
presidencia de EE.UU. en el 2.000:
En el año 2.000, en el marco de las
campañas electorales para la
Presidencia de EE.UU., se descubrió un
mensaje subliminal en un anuncio
propagandístico republicano.
Concretamente, en dicha propaganda, la
palabra rats -ratas- estaba inscripta de
manera camuflada sobre la imagen del
rostro del candidato opositor, el
demócrata Al Gore.
Lógicamente, la noticia generó
fuerte escándalo. Los republicanos
ofrecieron explicaciones disímiles;
ninguna de ellas resultó convincente. A
saber: que se había tratado de un simple
error; que había sido un malentendido,
ya que rats era -supuestamente- la
terminación de democrats...
Frente a tan polémico episodio,
dos psicólogos, Joel Weinberger -de la
Adelphi University de Garden City,
Nueva York- y Drew Westn -de Emory
University, en Atlanta- decidieron
llevar a cabo un estudio de seguimiento.
La finalidad del mismo era determinar el
nivel de efectividad del mensaje
subliminal en cuestión. Los resultados
arrojados por la experiencia hacían
suponer que la eficacia del estímulo
había sido elevada.
En un artículo titulado Ratas
sucias: la campaña del anuncio puede
haber influido subliminalmente en los
votantes, publicado en Science News
Online, Sid Perkins comentó: la
exposición a la palabra “RATAS” ha
tenido el mismo efecto negativo en las
mujeres y en los hombres del estudio.
Además, los participantes que se
identificaban como republicanos
respondieron de forma tan negativa
como los demócratas. Según el Dr.
Taylor, este experimento demostró que
la influencia subliminal es más fuerte
cuando los enunciados son negativos.
En su libro Subliminal Ad-
Ventures in Erotic Art, Wilson Bryan
Key ha analizado varios casos de
aplicación de técnicas subliminales en
campañas electorales. Entre dichas
técnicas, figura la inclusión subrepticia
de palabras ofensivas en los carteles de
candidatos eventualmente atacados.
([409])
9. El experimento de Johan
Karremans:
En el año 2.006, Johan Karremans, de
la Universidad de Nijmegen -Holanda-,
logró inducir subliminalmente el gusto
por determinadas bebidas en la mayoría
de los participantes de su experimento.
Concretamente, Karremans trabajó con
dos grupos paralelos: uno integrado por
personas sedientas y otro, de control.
Ambos grupos fueron expuestos a un
mensaje subliminal de 23 milisegundos
de duración, el cual decía: Lipton Ice -
la marca de los aludidos brebajes-.
Cuando se les preguntó a los
sujetos de la experiencia qué tipo de
bebida deseaban, en ambos grupos
prevaleció claramente la opción por
productos líquidos de Lipton Ice. Entre
los sedientos, la efectividad del mensaje
fue mayor, ascendiendo al 80 %.
Resultado, este último, que, según el Dr.
Taylor, obedecería a la co-operatividad
de un impulso congruente -en esta
experiencia, la sed; en el caso de los
jóvenes suicidas ut supra referido, las
nefastas consecuencias psicológicas y
espirituales que, según las pericias
realizadas, se habían derivado del
ambiente violento en el cual aquellos
dos ambos habían crecido, entre otros
factores-. ([410])
10. Los experimentos de M. Spiering y
otros:
En el año 2.006, a través de The
Journal of Sex Research se dieron a
conocer los resultados extraídos de dos
experiencias que habían tenido lugar
poco tiempo atrás, en 2.000 y 2.003.
Los experimentos habían sido
llevados a cabo por M. Spiering, W.
Everaerd, P. Karsdrop y S. Both.
Básicamente, habían consistido en la
exposición de hombres y mujeres a
imágenes subliminales de contenido
erótico.
Según estos científicos, sus
estudios demostraban,
fundamentalmente, que la respuesta
sexual podía estar provocada por
procesamiento cognitivo inconsciente;
sobre todo, en los varones. En sus
propias palabras: en los hombres, los
estímulos sexuales subliminalmente
presentados facilitaban el
reconocimiento de objetivos sexuales.
Sin necesidad de evaluación
consciente, los estímulos sexualmente
competentes activaron la memoria
sexual implícita y prepararon la
respuesta sexual.
En cuanto a las mujeres,
señalaban: es posible que, aunque el
procesamiento de información
implícito es cualitativamente similar
para hombres y mujeres, existe una
diferencia cuantitativa. Los hombres
parecen estar más sexualmente
motivados que las mujeres.
A modo de síntesis vulgar de tales
conclusiones, adoptamos aquí el
sencillo y claro ejemplo postulado por
Taylor: los investigadores hallaron que
la presentación subliminal de, digamos,
los pechos de una mujer producían una
respuesta sexual en los hombres. ([411])
11. El caso de las máquinas traga-
monedas:
En fecha 26/02/07, CBC News, a través
de un noticiero emitido en Ontario -
Canadá-, informó sobre el retiro de unas
máquinas traga-monedas porque -según
se había denunciado- emitían imágenes
subliminales que sugerían una alta
probabilidad de ganar.
En aquella ocasión, en el aludido
telediario se explicó: los juegos emitían
flashes de símbolos premiados a los
jugadores en un quinto de segundo, el
tiempo suficiente como para que el
cerebro los detecte, aunque los
jugadores no sean conscientes del
mensaje, dijeron algunos psicólogos a
“CBC News”. Añadiéndose: los
jugadores con problemas (de adicción)
se quejan de que las máquinas afectan
su manera de pensar, dijo el
especialista en juegos electrónicos
Horbay. No pueden determinar con
precisión el problema, pero “esto
puede ser parte de lo que les está
estropeando la cabeza”.
Por su parte, la compañía Konami,
fabricante de las máquinas cuestionadas,
declaró que sólo se trataba de un fallo
del sistema. ([412])
12. El experimento de Ken Paller:
También en el año 2.007, Ken Paller,
neurocientífico de la Northwestern
University, demostró que las
expresiones faciales de un tercero, no
registradas conscientemente, son -sin
embargo- captadas inconscientemente. Y
que la inscripción subliminal que
aquellas expresiones producen en el
observador, son capaces de condicionar
fuertemente nuestras inclinaciones
afectivas, opiniones y acciones.
Según Wen Li, colega del profesor
Paller, nuestros resultados muestran
que una señal de amenaza percibida
inconscientemente, como una breve
“expresión facial” de miedo, puede
salir a la superficie e influir
inadvertidamente en nuestros juicios
sociales y en nuestra manera de actuar
-esta declaración fue citada por Charles
Choi en Live Science-.
El experimento dirigido por Paller
pone de resalto cuán sensible es nuestro
inconsciente frente a los estímulos
subliminales; así como cuán decisivos
pueden llegar a ser los procesos
producidos en dicha instancia psíquica,
en la definición de nuestras
predisposiciones y la determinación de
nuestras actitudes y acciones.
Observaciones, éstas, que nos fuerzan a
advertir cuán efectiva y peligrosa es la
deliberada manipulación de dichos
procesos. ([413])
13. El experimento de la Universidad
de Jerusalén:
En el mismo año, 2.007, en Proceedings
of the National Academy of Sciences se
publicaron los resultados de un
experimento que había sido desarrollado
por investigadores de la Universidad de
Jerusalén –Israel-. Los científicos
israelíes habían estudiado
detenidamente el impacto subliminal de
las banderas estatales y los símbolos
nacionales y religiosos.
Según aquellos especialistas, la
presentación subliminal de la bandera
israelí era suficiente para hacer que la
gente adoptara opiniones más
moderadas. Vale decir que, según
pudieron constatar los expertos de la
Universidad de Jerusalén, la exhibición
subrepticia de la bandera del Estado de
Israel constituyó -entre quienes
participaron de la experiencia- un
estímulo de gran efectividad, tendiente a
la morigeración de las posturas políticas
adoptadas por cada uno y su
explicitación. ([414])
14. El caso del Canal Diez de
Australia:
En Febrero de 2.008, el Canal Diez de
Australia fue investigado por haber
utilizado publicidad subliminal durante
un programa de entrega de premios
musicales. Supuestamente, durante la
emisión de octubre, aparecieron en
pantalla fotogramas con el logotipo del
patrocinador que duraban 1/25
segundos durante una parte de la
presentación de cada categoría. Los
logotipos de los patrocinadores del
programa -“Chupa Chups”, “KFC”,
“Toyota”, “BigPond” y “Olay2-
también encabezaban cada segmento
de la presentación e iban
desapareciendo al final de los mismos.
([415])
15. El experimento de Tanya
Chartrand y otros:
En Marzo de 2.008, en EE.UU. y otros
países, parte importante de los diarios y
revistas llamaron la atención del
público sobre el poderoso efecto
estimulante del logo de las
computadoras de Apple, en la
creatividad de las personas.
Frente al fenómeno, se reunieron
los profesores Tanya Chartrand,
Gavan Fitzsimmons (de la Duke
University) y Grainne Fitzsimmons (de
la Universidad Waterloo) con la
intención de realizar un experimento. La
experiencia consistió en la exposición
de los participantes a la exhibición
subliminal de los logotipos de Apple,
IBM, Disney Channel y el canal E!
Los resultados fueron
contundentes: dada la asociación de la
marca Apple con la creatividad, la
presentación subrepticia de su símbolo -
el del arco iris- tuvo un impacto
fuertemente creativo en los
participantes. Paralelamente, la
exposición de una parte de los mismos
al emblema de Disney Channel parece
haber generado una conducta más
honesta que el logotipo del canal E!
El 19/03/08, el escritor Thomas
Claburn publicó un artículo dedicado a
este estudio, en el semanario
Information Week. En dicha nota,
titulada Apple’s Logo Makes You More
Creative Than IBM’s, Claburn
destacaba abiertamente el interés que
revestía el marketing subliminal. ([416])
16. Las denuncias contra The Walt
Disney Company:
Hace ya varios años que las películas de
dibujos animados de The Walt Disney
Company fueron puestas bajo la
sospecha de contener mensajes
subliminales. De hecho, la American
Life League, de Virginia, EE.UU., ha
denunciado al gigante mediático por el
empleo de sexo subliminal. ([417])
Concretamente, se ha alegado la
presencia de tales mensajes en las
siguientes producciones:
- La sirenita: en la escena del
casamiento de Eric y la falsa Ariel, el
sacerdote que lleva adelante la
ceremonia parece tener una camuflada
erección.
Según Tom Sito, ex dibujante de
Disney y autor de esa escena, existe,
efectivamente, una protuberancia en la
parte inferior del cuerpo del personaje
en cuestión, pero se trata de sus rodillas.
([418])
- Los rescatadores: en la escena
en la que los ratoncitos Bianca y
Bernardo se desplazan por la ciudad a
toda velocidad, en una de las ventanas
de los edificios del fondo, aparece una
mujer desnuda.
Sito ha admitido que esa imagen
subrepticia existe, aclarando -además-
que la misma había sido extraída de un
calendario de la revista Playboy. Según
el afamado dibujante, la imagen
subliminal había sido deliberadamente
incluida en el original, realizado en
1.977; pero, en la reedición, quedó
involuntariamente incluida, porque los
nuevos ejecutivos no sabían de su
existencia. ([419])
- El rey león: en una escena
nocturna, en la que el león Simba se
incorpora, la polvareda que dicha
acción levanta parece formar en el cielo,
de manera disimulada, la palabra SEX -
sexo, en inglés-.
Según Sito, quien trabajó en la
realización de esta película, la
polvareda efectivamente forma una
palabra. Pero dicho vocablo -para el
dibujante- no es sex sino SFX -sigla en
inglés que significa departamento de
efectos especiales-. ([420])
- Quién engañó a Roger Rabbit:
en una escena de esta película, un coche
de dibujo colisiona contra un farol y
Jessica Rabbit sale despedida del
vehículo. En algunos frames de su
volada, parecen vérseles sus partes
íntimas.
Según la revista Variety, estas
imágenes efectivamente existieron pero,
luego de ser detectadas y denunciadas,
fueron borradas digitalmente en las
ediciones posteriores de la película.
([421])
Consultado por este caso en
particular, Sito se limitó a decir que,
antes del vídeo, el VHS, el VCR y esas
cosas la gente solía poner pequeños
chistes en las pelis porque eran cosas
que duraban 1/24 segundos.
Añadiendo: así que decías “bueno, va,
nadie va a ver nada...” Y entonces los
dibujantes lo metían. Pero en esta
época moderna en la que se puede
rebobinar y todo eso, ahora la gente lo
mira todo, hasta las películas antiguas.
Van fotograma a fotograma, y se hacen
preguntas todo el rato. ([422])
Son muchísimos los vídeos que
circulan por Internet, denunciando a The
Walt Disney Company por este sórdido
asunto y exhibiendo diversos mensajes
subliminales que -supuestamente-
forman parte de sus obras. Este vídeo de
quien se presenta como Ana Wirtz
constituye un buen ejemplo de ello:
https://www.youtube.com/watch?
v=9Y2lg2Kva5A. ([423])
17. El experimento de la Universidad
de Miami:
En la Universidad de Miami -EE.UU.-
se realizó un estudio con tres grupos de
sujetos. Los participantes debían
visualizar una película en la cual, según
el grupo, se habían insertado diferentes
imágenes subliminales: en una versión,
los mensajes subliminales eran
emocionalmente neutras; en otra,
desagradables -accidentes sangrientos,
figuras monstruosas, etc.-; y, en la
restante, agradables -Bugs Bunny,
Mickey Mouse, etc.-.
Luego de la película, se distribuyeron
cuestionarios de ansiedad en los tres
grupos. Los que habían estado expuestos
a las imágenes desagradables fueron los
que registraron mayores niveles de
ansiedad. Quienes habían recibido
imágenes neutras, se encontraban menos
nerviosos. En tanto que aquellos que
habían absorbido imágenes agradables,
evidenciaban tranquilidad.
Esta y otras investigaciones parecen
demostrar la capacidad de los estímulos
de corta duración para afectar nuestras
emociones. ([424])
18. Las graves denuncias de
Fundación Santuario en
Argentina:
En nuestro país, en los últimos años, una
agrupación denominada Fundación
Santuario, que se presenta como
organización católica laical con sede en
Berazategui, ha levantado cierta
polvareda por denunciar la presencia de
mensajes subliminales, en idioma
castellano, en un vasto repertorio de
canciones populares argentinas y, más
genéricamente, latino-americanas.
([425]/[426])
En la gran mayoría de tales piezas, el
sentido de los mensajes camuflados es,
abierta o sutilmente, satanista. Sin
embargo, en algunos casos, dichos
mensajes tienen un significado erótico
promiscuo y perverso, inducen al
consumo de sustancias estupefacientes o
bien, invitan a abandonar el hogar
familiar. Para colmo de males, algunas
de las obras denunciadas están
destinadas principalmente a los niños;
en tanto que otras, aunque cueste
creerlo, son utilizadas en ceremonias
religiosas cristianas.
El copioso estudio desarrollado -
en partes- por Fundación Santuario
indica con precisión los fragmentos en
los que se encontrarían los mensajes
subliminales denunciados,
especificando, en cada caso, el
([427])
contenido respectivo. Las
canciones aludidas son las siguientes:
([428])
- Vuelves a mí, Lo que el viento se
llevó, Sueños y Color Esperanza de
Diego Torres. ([429])
- Inevitable, Sombra de ti, Te
aviso, te anuncio y Dónde están los
ladrones de Shakira.
- María de Ricky Martin.
- Pokerap, Querer es poder y
Equipo Rocket de la serie animada
Pokémon.
- Y si yo la celo, No sé, no sé,
Marta, Boby y El Muñeco de Rodrigo.
- A mi gente, Del Chúcaro, Yo sí
quiero a mi país, El bahiano, El tren
del cielo y Soñadora del carnaval
Soledad Pastorutti (en la última canción,
cantando con su hermana).
- Guapas y Llega la noche del
grupo Bandana.
- Quién va a cantar y Cha-cha
muchacha de Rubén Rada.
- A veces, Saltá y Me quema del
grupo Mambrú.
- Ángel, Eres mi religión, No voy
a ser tu esclavo, Fe y Mariposa
traicionera del grupo Maná.
- Soy como soy, Entre la tierra y
el cielo y Mamá, mamá del grupo Los
nocheros.
- La distancia e Y así, así de
Luciano Pereyra. ([430])
- Tú y yo y A quién le importa de
Thalia.
- Pizza conmigo de Alfredo
Casero.
- Yo sé de Martín Marchesi.
- Chu Chu Ua, Bienvenidos a mi
lugar, Con las alitas arriba, Jueguen,
jueguen, cordobeses, Nene, dejá el
chupete, Una mano se fue a pasear y
Zamba para mis angelitos del payaso
Piñón Fijo.
- Fantasía y realidad, Sed,
Presión y Una nueva noche fría del
grupo Callejeros.
- Pingüinos en la cama y Jesús es
verbo, no sustantivo de Ricardo Arjona.
- Llamada de emergencia de
Daddy Yankee.
Además -siempre según la Fundación
Santuario- se pueden encontrar
mensajes subliminales en varias de las
canciones de cada uno de los siguientes
intérpretes: Natalia Oreiro, Chayanne,
Jennifer López, Noelia, Ráfaga, Amar
Azul, Azul Azul, Elvis Crespo, Los
Charros, Enrique Iglesias, Christian
Castro, Luis Miguel y Jairo. También
los habría en las piezas que integran la
banda de sonido de la serie animada
Dragon Ball Z.
Pero aún hay más porque, tal
como ya hemos adelantado, en la
investigación de la Fundación
Santuario, se acusa a ciertas canciones
del Padre Mario -Mario Oscar Peralta
([431])
Luna - de portar mensajes
subliminales, audibles si se reproducen
aquéllas en sentido inverso. Según el
estudio citado, tales mensajes poseen
diversos significados: en algunos casos,
son alusiones demoníacas; en otros,
blasfemias; y, en los demás, referencias
eróticas o bien, incitaciones a ingerir
bebidas alcohólicas. Veamos cuáles son
los temas señalados por Fundación
Santuario: Popurri: alegría con el
Señor; Tenemos una Madre que nos
ama; Viva la Fe; Pa’ arriba; y Cuando
Cristo venga en Gloria.
Estas canciones pertenecen al
disco De fiesta con Jesús, con el cual el
Padre Mario, sobre el final del pasado
siglo, debutó como cantante estrella. El
disco fue producido por Sony, luego de
un casting de sacerdotes cantores
llevado a cabo por esa misma
multinacional. Ricardo Mochulske fue
quien ofició de productor. En sólo tres
semanas, se vendieron treinta mil
placas. Éxito comercial, éste, que, al
presbítero, le valió el premio disco de
oro. ([432])
Los reportes de Fundación
Santuario llegaron a llamar la atención
de importantes periódicos nacionales.
Así, por ejemplo, el periódico La
Nación, en el artículo Ahora dicen que
Miranda! graba mensajes satánicos,
publicado en fecha 03/02/06. ([433]) Del
tenor del mismo, se barrunta cierto
escepticismo, por momentos insinuado
con sutil ironía.
Lamentablemente, en el artículo de
marras, su autor, Sebastián Ramos, no se
tomó el trabajo de refutar las
aseveraciones de Fundación Santuario,
ni sus observaciones ni sus
conclusiones. Y ello, pese a reconocer
que la experiencia de adentrarse en la
investigación resulta desopilante y
surrealista en cuotas iguales, ya que
cada uno de los casos/canciones está
acompañado por el audio (con la cinta
al revés) para que uno intente afinar el
sentido auditivo y pueda hallar solito las
frases satánicas. Vale decir que Ramos
nada objetó ni criticó al respecto. Más
aún, ni siquiera puso en duda la
autenticidad de tales archivos de audio -
autenticidad, ésta, que, por nuestra parte
y como ya hemos dicho, no estamos en
condiciones de corroborar-.
Pocos meses después de publicada la
nota recién referida -más concretamente,
en fecha 31/08/06- el diario digital
Infobae se haría eco de una polémica
similar, desatada en México con motivo
de supuestos mensajes subliminales en
temas musicales de los RBD, banda que
se había formado a partir de la
telenovela Rebelde, versión mexicana
de la argentina Rebelde way. En la nota
Los mensajes satánicos, de Xuxa a
Rebelde Way. ([434])
19. La película Gladiator:
El Gladiador -como es conocida en
España- o simplemente Gladiador -así
se la ha presentado en Hispanoamérica-
es una película épica estadounidense,
dirigida por Ridley Scott, que fue
estrenada en el año 2.000.
En ella, el actor neozelandés-
australiano Russell Crowe interpreta a
Máximo Décimo Meridio, un leal
general hispano-romano de la época de
los Emperadores Marco Aurelio y
Cómodo, hijo del primero.
En la escena en la cual Máximo es
llevado para ser ejecutado, aparece por
un instante el vocablo Kennedy en la
pantalla. Y lo mismo sucede sobre el
final de la película, cuando Cómodo
apuñala al personaje principal. ([435])
La aparición de la palabra
Kennedy es tan fugaz que escapa a la
percepción consciente.
III) FACTORES EXTERNOS QUE
PROPICIAN LA EFECTIVIDAD DE
LOS MENSAJES SUBLIMINALES:
a. El uso exagerado del televisor:
El hábito de ver televisión en demasía
propicia la efectividad de la
comunicación subliminal a la que se esté
eventualmente expuesto. De diversas
maneras -algunas directas y otras
indirectas- dicho hábito atenta contra
nuestro raciocinio, nuestra voluntad y
nuestro equilibrio emocional. El
desmedro de dichas capacidades
psíquicas, entre otros efectos, nos torna
más susceptibles, volubles y
manipulables.
Tal como ya hemos señalado ut
supra, al discurrir sobre la tiranía de la
“caja boba”, al mirar televisión, la
actividad del cerebro emocional -
hemisferio cerebral derecho- duplica la
del cerebro intelectual –hemisferio
cerebral izquierdo-. Esta anómala
desproporción implica la liberación de
una cantidad extraordinaria de los
opiáceos naturales de nuestro organismo
-las endorfinas, que, a su vez,
comprenden las beta-endorfinas y las
encefalinas-. ([436])
En resumen, la televisión dispara
la producción de opiáceos de nuestro
cuerpo. Fenómeno, éste, capaz de influir
en nuestros estados anímicos e, incluso,
en nuestro carácter.
Paralelamente, mientras
miramos televisión, las regiones
superiores del cerebro -como la zona
media y el neocórtex- tienden a quedar
inactivas. La mayor parte de la actividad
cerebral se desplaza al sistema límbico,
que es una región inferior del órgano en
cuestión. Dicho sistema sirve de
conexión entre los estímulos del mundo
exterior y el área reptil -o reptiliana- de
nuestro cerebro, que es la más primitiva.
Esta región cerebral contiene los
instintos básicos de la supervivencia y,
por lo tanto, una programación -
hereditaria- de reacciones frente al
entorno. Fundamentalmente, dichas
reacciones instintivas son tres: la de
lucha, la de huida y la de reproducción.
([437])
Las regiones inferiores del
cerebro no distinguen entre la realidad y
las imágenes inventadas -esta es una
tarea que realiza el neo-córtex-.
Consecuentemente, aquéllas reaccionan
ante los contenidos televisivos como si
fueran hechos reales; liberando las
hormonas correspondientes. Este
fenómeno explica perfectamente por qué
las novelas y películas pueden incidir
profundamente en nuestras emociones y
sentimientos, instaurando en nosotros
determinados estados anímicos e,
incluso, condicionando nuestras
simpatías y antipatías; aunque sepamos
del carácter -eventualmente- ficticio de
aquellos productos.
A mayor abundancia, menester es
añadir que la sobre-actividad de las
regiones inferiores del cerebro, en el
largo plazo, provoca la atrofia de las
regiones superiores. Así lo han
demostrado diversos estudios
científicos.
Desde luego, la exagerada
exposición a la televisión, tan común en
nuestro medio, conlleva muchos otros
efectos perniciosos, tanto a nivel
psíquico como a nivel corporal. En el
plano psíquico, nos ha llamado
especialmente la atención la nocividad
del hábito televisivo respecto de las
facultades cognitivas. Entre otras:
- Debilitamiento de la aptitud para
concentrar el pensamiento en un
determinado tema, asunto o cuestión.
([438])
- Deterioro de la capacidad de
abstracción del pensamiento. ([439])
- Atrofia de la creatividad y la
imaginación.
- Desaprovechamiento y
disminución de las habilidades
lingüísticas.
b. La inundación del beat:
Literalmente, beat significa latido en
inglés. Con esta palabra se suele hacer
metafórica referencia a la repetición
incesante de pulsaciones regulares
combinadas con ritmos sincopados,
generalmente asegurados por la batería y
fielmente reproducida por las guitarras
bajas.
En nuestra época -muy
especialmente, en las sociedades
modernas y posmodernas- vivimos
inmersos en un contexto signado
profundamente por el beat. La gran
mayoría de las producciones audio-
visuales con las que tomamos contacto
en forma cotidiana, incluso en el ámbito
de nuestra privacidad, contienen altas
dosis de beat. Canciones, películas,
vídeos de toda especie, publicidades y
propagandas... Casi todo, hoy, tiene
poderoso y persistente beat.
A ello debe sumarse el
siguiente factor agravante: la tendencia a
utilizar estos productos culturales en los
ámbitos más variados y disímiles. El
beat es constantemente expedido a
través la radio, la televisión, el
cinematógrafo y la Internet. Y se hace
oír no solamente en las discos y los
recitales de rock, pop, rap, hip hop,
reguetón, etc.; sino también en los
locales comerciales, en la vía pública,
en las instituciones educativas y hasta en
las iglesias. Estamos expuestos en forma
casi permanente a un tsunami de beats.
* Hace ya décadas, el fisiólogo
ruso Ivan Petrovich Pavlov (1.849-
1.936), profesor de Psicología en la
academia médico-militar de Leningrado
y director de destacados institutos
afines, demostró cómo generar una
neurosis artificial mediante sonidos,
suscitando dos reflejos condicionados,
inhibitorio y excitativo. Reflejos, éstos,
que había logrado provocar con 15
golpes por minuto y 30 golpes por
minuto, respectivamente; así como
también haciendo sonar al mismo tiempo
o con rápida alternancia 60 golpes y 120
golpes rítmicos. ([440]) Es a la luz de
estas observaciones de Pavlov que
ciertos autores no han trepidado en
acusar especialmente al acid rock, sub-
género del rock psicodélico, de música
neurótica. ([441]) Esto es: un sub-estilo
capaz de producir neurosis en sus
oyentes, por su propia estructura
musical, más allá de la perniciosa
costumbre de producir, interpretar y
escuchar sus canciones bajo los efectos
de drogas psicodélicas -costumbre, ésta,
a la que, precisamente, alude su propio
nombre-.
Por su parte, el médico y neuro-
psicólogo judeo-ruso Alexander R.
Luria (1.902-1.977), uno de los
fundados de la neurociencia cognitiva,
en 1.932 publicó su trabajo La
naturaleza de los conflictos humanos:
un estudio objetivo de la organización
y control de la conducta humana. En
dicha obra se explica -entre otras cosas-
la influencia que ejercen los ritmos en la
conducta de los niños, entre los dos
años y medio y la edad escolar.
En la actualidad, se asegura que el
beat, que es donde reside la fuerza del
rock y otros géneros populares
modernos, puede provocar:
- Aceleración de la pulsación
cardíaca.
- Crecimiento de la tasa de
adrenalina.
- Placer sensual e, incluso,
excitación sexual, capaz de inducir un
orgasmo, bajo ciertas condiciones y
circunstancias. ([442])
Asimismo, se afirma que el
beat puede ser utilizado para transmitir
una señal subliminal. ([443])
* La música de alta frecuencia -
como la gregoriana y la clásica-
energiza al cerebro, estimulando su
hemisferio izquierdo. ([444]) De esa
manera, este tipo de música opera como
un reforzador del auto-dominio
personal, propiciando -al mismo
tiempo- el sentido del orden lógico y
razonable. Además -según parece-
estimula la inteligencia e, incluso, eleva
el coeficiente intelectual. ([445])
En contraste con todo ello, la
música de baja frecuencia provoca una
suerte de descarga cerebral. Se trata
aquí de géneros predominantemente
rítmicos -notablemente, la de origen afro
y sus diversos derivados-. Ellos
impactan directamente en el cerebro
reptiliano, exacerbando los instintos y
la emotividad, en detrimento del
intelecto.
Los ritmos exacerbados
convierten al alma en juguete del
cuerpo: la reflexión es desplazada, la
conciencia moral se debilita y los
reflejos copan el comportamiento. La
persona afectada puede quedar bajo el
influjo de los eventuales manipuladores.
Los brujos de los grupos tribales saben
utilizar muy bien estos métodos.
En esta clase de música, las letras
se encuentran subordinadas al ritmo, al
servicio del mismo. Insertadas en tan
hostil contexto, las palabras pierden su
sentido. Se produce un fenómeno de
dilución y vaciamiento semántico, que
reduce la lengua y el idioma a mero
recurso sonoro, con la finalidad vil de
reforzar la estructura rítmica y su
conglomeración en el beat. Este tipo de
música constituye una manifestación de
nihilismo, al mismo tiempo que lo
difunde y promueve.
En un sketch del programa
televisivo argentino Peter Capusotto y
sus vídeos, el personaje principal, Jorge
Sergio Cáceres Unzué, es presentado
como el hombre que desata “pogos” a
partir de una palabra. Dicho personaje
se refiere al pogo como un abandonarse
a una especie de hedonismo tribal sin
sentido alguno, que produce cierta
animalidad, es decir, una casi pérdida
de la humanidad, comparable con el
goce del descerebrado extremo.
Complementariamente, Jorge Sergio
Cáceres Unzué explica que, en la
psiquis de quien se haya impregnado de
pogo, esto es: hiper-sensibilizado por el
mismo, una palabra, objeto hermoso
del lenguaje, ejemplo de la inteligencia
humana y su capacidad de
construcción, disparara para todo lo
contrario. El tono del sketch aquí
reseñado es cómico y jocoso. Sin
embargo, la descripción del fenómeno
es sorprendentemente acertada y
profunda. ([446])
IV) ANTECEDENTES JURÍDICOS
DEL TEMA:
a. En EE.UU.:
Cuando el pastor Greenwald formuló
sus graves denuncias, en California, el
Comité para la Protección de los
Consumidores presentó quejas formales
ante una comisión especial de la
Asamblea Legislativa de aquel Estado
de la unión norteamericana. Frente a
tales requerimientos, el Representante
Phillip Wyman preparó un proyecto de
ley orientado a obligar a las compañías
discográficas a indicar en los sobres de
sus productos la eventual presencia de
mensajes subliminales, categorizando su
contenido o significado.
Algo similar ocurrió a principios
de la década de 1.980 en el Estado de
Arkansas -EE.UU.-. Según informara
The Gazete de Montreal -Canadá-, en su
edición de fecha 11/02/83, en aquel
Estado se había dictado una ley que
obligaba a indicar con claridad la
inclusión de un mensaje subliminal en
todo material audiovisual.
Posteriormente, en 1.984, la
cuestión fue acogida en Washington,
instalándose en el Congreso federal.
Frente al Comité de Ciencia y
Teconología de dicho organismo
legislativo, expusieron diversos
especialistas, entre ellos, Lloyd
Silverman y Howard Shevrin. El
primero, psicólogo de la Universidad de
Nueva York, aseveró que la información
subliminal influía directamente en el
comportamiento del sujeto afectado por
la misma. En tanto que el segundo, si
bien admitió -sobre la base de los
estudios del doctor Libet- la existencia
de respuestas corticales primarias
provocadas estímulos subliminales,
descartó la incidencia de los mismos en
la conducta. Tesis, esta última, que
abandonaría más tarde, al momento de
testificar como experto en el juicio
contra Judas Priest arriba mentado,
gracias a la mayor experiencia que había
recogido.
Por su parte, los juristas que
participaron de aquellas jornadas, sobre
la base de los testimonios psicológicos
y psiquiátricos que se habían aportado,
llegaron a las siguientes conclusiones:
- Es posible inducir
subliminalmente respuestas novedosas
frente a determinados estímulos.
- La comunicación subliminal
puede lograr que la gente haga cosas
que, de otro modo, no se habría siquiera
planteado realizar. O sea que se trata de
un fenómeno de manipulación.
- Los individuos no reaccionan de
manera uniforme a los mismos mensajes
subliminales, presentados con idénticos
niveles de intensidad y duración.
- La eficacia de los mensajes
subliminales puede depender -
parcialmente- del estado emocional y
motivacional en que se encuentre el
eventual receptor.
Mientras el debate de marras se
llevaba a cabo en el seno del Congreso
de EE.UU., grandes corporaciones
empresariales, pertenecientes al
gigantesco universo mediático de aquel
país norteamericano, desplegaron un
intenso lobby destinado a evitar la
prohibición legal del uso subrepticio de
la comunicación subliminal y la sanción
del mismo. La presión ejercida en tal
sentido fue enorme y, en cierta medida,
irresistible.
Sin embargo, gracias a la
inocultable contundencia de los
argumentos psiquiátricos, psicológicos,
sociológicos y jurídicos vertidos por los
especialistas que participaron de las
discusiones, en EE.UU. se terminó
declarando formalmente que los
mensajes subliminales se oponían al
interés público. Se trató de una solución
parcial e insuficiente, sin dudas; pero
que, al menos, llamaba la atención sobre
una cuestión desconocida por gran parte
de la gente y sentaba una postura
definida frente a la misma.
En el año 1.986, en la Cámara de
Representantes del Estado de Utah, el
diputado Frances Merrill promovió un
proyecto de ley tendiente a establecer el
consentimiento informado del receptor
como requisito indispensable para que
el uso de mensajes subliminales fuera
lícito. La iniciativa legislativa fue
tratada por un comité especial. La
actividad del mismo tuvo repercusiones
a nivel nacional.
En las sesiones de dicha comisión
participaron varios psicólogos,
psiquiatras y jurisconsultos que
apoyaban abiertamente la moción.
Paralelamente, no pocas empresas
mediáticas y agencias publicitarias -
sobre todo, neoyorquinas- enviaron
representantes y agentes, quienes
desplegaron un intenso cabildeo sobre
los legisladores que se encontraban
estudiando la cuestión.
Pese a las enormes presiones
ejercidas en sentido contrario por los
media involucrados, el comité
encargado de analizar el proyecto de ley
en cuestión decidió girarlo al pleno de
la Legislatura local. Dicha decisión fue
adoptada por un estrecho margen de
votos. Una vez sometido al mentado
pleno, la iniciativa fue rechazada.
Finalmente, el lobby corporativo había
logrado imponerse; tanto, que nunca más
se trató en Utah otra propuesta
normativa del mismo tenor que la aquí
aludida.
Desde luego, los expertos
siguieron bregando por el dictado de
preceptos jurídicos que expresamente
prohibieran y sancionaran penalmente la
utilización -al menos, subrepticia- de las
técnicas subliminales. Moción, ésta, que
los aludidos científicos aún hoy
sostienen. En su libro La programación
mental, de reciente aparición, el ya
citado Dr. Taylor todavía se queja de
esta laguna jurídica, señalando la
disconformidad que, frente a tamaña
omisión, experimentan tanto los
especialistas como el público
estadounidense, en general.
b. En otros países:
Con el transcurso del tiempo, varios han
sido los países que han dictado normas
jurídicas prohibitivas de la
comunicación subliminal. Por supuesto,
dichas prohibiciones presentan
diferentes matices y alcances entre sí.
Entre los Estados que cuentan con este
tipo de preceptiva se cuentan: Australia,
Bolivia, Dinamarca, España, Holanda,
Hungría, Islandia, Japón, el Reino Unido
y Rusia. Además, la materia ha sido
objeto de regulación por parte del
Consejo de Europa y de la Comunidad
Europea -Unión Europea-.
c. En Argentina:
En nuestro país, la vieja Ley Nacional
de Telecomunicaciones, dictada en fecha
22/08/72, bajo el n° 19.798, prohibía
expresamente la utilización del
procedimiento de percepción
subliminal (artículo 108). En fecha
15/09/80, en virtud de la Ley N° 22.285,
conocida como Ley de Radiodifusión,
aquel precepto quedó derogado (artículo
115).
Dicha Ley de Radiodifusión ha
sido recientemente sustituida por la Ley
de Servicios de Comunicación
Audiovisual, N° 26.522, sancionada por
el H. Congreso de la Nación en fecha
10/10/09 y promulgada por la
Presidencia de la Nación en el mismo
día. En su artículo 164, la nueva pieza
legal contempla la derogación de la Ley
N° 22.285.
La nueva ley, en el inciso f de su
artículo 81, prohíbe explícitamente la
publicidad subliminal, aclarando que se
entiende por tal la que posee aptitud
para producir estímulos inconscientes
presentados debajo del umbral
sensorial absoluto -definición, ésta
sugerida por la comunicadora social
María Cristina Rosales-.
V) NECESIDAD DE CONTAR CON
UNA PROHIBICIÓN MÁS AMPLIA
Y SEVERA:
Sin perjuicio del mérito y la utilidad de
lo dispuesto por el artículo 81, inciso f,
de la Ley N° 26.522, la gravedad del
asunto aquí tratado exige una legislación
prohibitiva de mayor envergadura. En
todo caso, dicha normativa, una vez
dictada, vendrá a complementar la
prohibición ya prescripta por aquella
cláusula.
Básicamente, la necesidad aquí
apuntada obedece a tres razones
fundamentales. A saber:
- No toda comunicación violatoria
de la consciencia de su/s destinatario/s,
puede ser catalogada -por lo menos,
fácil y pacíficamente- como publicidad.
La utilización de esta categoría
conceptual por parte de la ley vigente,
cuanto menos, torna problemática la
aplicación de la prohibición en cuestión,
en muchísimos supuestos, por los
eventuales contenidos de los mensajes
subliminales y/o por la finalidad
adjudicable a los mismos.
- La prohibición de la
comunicación subliminal dispuesta por
la Ley N° 26.522 se encuentra acotada
al ámbito material de aplicación de
dicha pieza legislativa. En efecto, la
prescripción prohibitiva contenida en la
mentada norma, está referida a los
servicios de comunicación audiovisual,
que hacen al objeto de la misma
(artículo 1). Pero los mensajes
subliminales pueden producirse en otros
ámbitos, sin por ello perder su
peligrosidad.
- La Ley de Medios, como se la
conoce popularmente, no prevé ninguna
sanción penal específicamente destinada
a prevenir y reprimir la eventual
infracción a la prohibición de su artículo
81, inciso f.
Son estas tres las razones que
aconsejan el dictado de una legislación
prohibitiva y punitoria, especialmente
dedicada al tema que aquí nos ocupa.
Desde luego, contemplando sus
múltiples manifestaciones -y no
solamente la faceta publicitario-
mediática, que es la que el legislador
argentino ha previsto en la Ley N°
26.522-.
ANEXO II
DEL PROYECTO MK-ULTRA AL
PROYECTO BLUE BEAM: HACIA
LA DOMINACIÓN TOTAL
Por Lucas Carena.
I) MK-ULTRA:
En diciembre de 1.974, el New York
Times informó sobre actividades
ilegales de la Agencia Central de
Inteligencia -CIA-, denunciando
experimentos con ciudadanos
estadounidenses.
A continuación se sucedieron
investigaciones del Congreso y la
Comisión Rockefeller, con el fin de
esclarecer el tema. Esto resulta
sintomático y hasta una ironía, dado que
dicha Comisión fue creada por Gerald
Ford en 1.975 y presidida por el
entonces vicepresidente norteamericano
Nelson Rockefeller (1.908-1.977).
Cabe aclararlo, Nelson Rockeffeller fue
nieto por vía paterna de John Davison
Rockefeller (1.839-1.937), fundador de
la Standard Oil y cabecera de uno de los
clanes familiares más ricos y poderosos
del mundo. Por vía materna fue nieto del
ya mencionado, al principio de este
libro, Nelson Wilmarh Aldrich -el
senador y presidente de Comisión
Monetaria Nacional que participó de la
conspiración para privatizar el Banco de
la Reserva Federal-, de ahí su nombre
de pila.
Gerald Ford, quien mandó a
investigar a la CIA a través de esta
comisión sería, según algunas víctimas
del MK-Ultra, el “principal implicado”
en las operaciones secretas de control
mental.
Básicamente, las denuncias del
famoso periódico neoyorquino,
involucraban al Departamento de
Defensa y a la CIA en la realización de
experimentos sobre civiles
norteamericanos sin su previo
consentimiento durante la década del
‘60 que incluían la utilización de
psicofármacos, como el LSD y la
Mescalina, con fines de control mental y
lavado de cerebro.
La Oficina de Contabilidad
General de los Estados Unidos, emitió
un informe el 28 de septiembre de
1.994, en el que se declaraba que entre
1.940 y 1.974, el Departamento de
Defensa y otras agencias seguridad
nacional estadounidenses estudiaron a
miles de seres humanos a través de
experimentos ilegales de control mental.
Muchas de estas pruebas, se llevaron a
cabo en el marco de una serie de
proyectos -149 más precisamente- que
se aglutinaron bajo el nombre paraguas
de MK-Ultra ([447]).
El proyecto MK-Ultra, el cual es
considerado una continuación del
proyecto Blubird (1.951-1.953) de
lavado de cerebro llevado a cabo por el
Dr. Ewen Cameron (1.901-1.967), es
en resumidas cuentas un complejo
combinado de drogas, técnicas de
Programación Neuro- Lingüísticas -
PNL-, Shocks eléctricos y diversas
tecnologías con el fin de poder inducir
amnesia, doblegar la voluntad de un
individuo e implantarle nuevas ideas. En
líneas generales tuvo tres etapas:
- En su comienzo, buscó formar a
soldados especializados que
pudieran conservar en sus mentes
vectores estratégicos, claves o
información bélica y que, luego de
determinado tiempo, tal
información encriptada
desaparezca, como si de una
amnesia misteriosa se tratara. Esto
claro está, con el fin de evitar que,
de caer en manos enemigas y bajo
tortura, puedan confesar
información de relevancia.
- La segunda etapa estaría
signada por la programación de
asesinos civiles que, bajo efectos
de hipnosis o en estado de trance,
se vean obligados, como
consecuencia de alguna palabra o
imagen en clave y de manera
compulsa e involuntaria, a matar a
otra persona a partir de ideas
implantadas. Lee Harvey Oswald
(1.939-1.963), verbigracia, fue
declarado el único culpable de la
muerte del presidente
norteamericano John F. Kennedy
(1.917-1.963) ([448]). Tal magnicidio
fue investigado por la Comisión
Warren a pedido del presidente
Lyndon B. Johnson (1.908-1.973).
Dicha comisión le debe su nombre
a su director, Earl Warren,
presidente de la Corte Suprema en
aquel entonces. Otro miembro
destacado de la comisión
investigadora que dio por único
culpable a Oswald de la muerte de
Kennedy fue Allen W. Dulles
(1.893-1.963), primer director civil
de la CIA y la “mente” detrás de la
Operación Paperclip ([449]). Lo que
suele pasarse por alto, es que
Oswald prestaba servicios para el
jefe de la sección de Guerra
Psicológica de la WAVE JM de la
Agencia Central de Inteligencia en
Miami, el griego George Efythron
Joannides (1.922-1.990) ([450]).
Esto hace verosímil la posibilidad
de que Oswald haya actuado bajo
los efectos del control mental del
MK-Ultra a la hora de efectuar los
disparos contra Kennedy. Existen
filmaciones que demuestran el
estado de enajenación de Oswald,
entrevistado por periodistas
minutos después de ser capturado,
donde se lo ve perdido, amnésico,
como si hubiera salido de un estado
de “trance”. Lo mismo se especula
de Sirhan Sirhan quien asesinó a
Robert F. Kennedy, el 5 de junio de
1.968, minutos después de que este
último ganara las elecciones
presidenciales primarias en
California.
- La tercera etapa del MK-
Ultra estaría relacionada con
estrategias de asalto psicotrónico.
Esta etapa estaría en relación con el
High Frequiency Active Auroral
Research Program -HAARP-
programa ionosférico financiado
por la Fuerza Aérea y la Marina de
los Estados unidos a través de la
Defense Advanced Research
Project Agency -DARPA- y
permitiría la utilización de ondas
LF -baja frecuencia- y VLF -muy
baja frecuencia- a fin de generar
todo tipo de efectos en el cerebro y
la mente humana: desde cefaleas y
alteraciones anímicas, hasta la
inducción de mensajes con voces
internas que serían artificialmente
implantados. Tales efectos podrían
generarse en cualquier parte del
mundo, sin importar la distancia.
Vale aclarar aquí, que la
neurociencia admite actualmente la
decodificación de significados a
través de la ramificación de
conexiones inter-neuronales y el
intercambio de impulsos
electromagnéticos. Si bien es cierto
que se está lejos de alcanzar esta
meta desde el punto científico, no
faltan los expertos que admiten que
las investigaciones
neurocientíficas, orientadas a esta
finalidad, están en una etapa inicial
de realización. ([451])
El MK-Ultra tiene, como corolario
de todo lo anteriormente explicado, un
costado aún más siniestro que sólo es
conocido por fuentes testimoniales que
alegan haber sido víctimas de la
aplicación de técnicas de programación
mental. Estamos hablando del proyecto
Monarca. Este proyecto fue llamado así
porque las mariposas monarca
transmiten a sus hijos todo lo que
aprendieron en vida. De la misma
manera, el proyecto buscaba el
reclutamiento -o secuestro- de niños
para implantarles información.
Testimonios de una instructora MK-
Ultra como Arizona Wilder o los de la
víctima Cathy O’Brien, son realmente
impactantes, si bien la veracidad de sus
denuncias no son fácilmente
contrastables con documentación y
pruebas más objetivas. Según el relato
de O’Brien, por ejemplo, ella misa fue
abusada por su padre quien había
emprendido un negocio de pornografía
infantil con sus propios hijos. En
determinado momento, para limpiar su
prontuario delictivo, vendió a su propia
hija -Cathy- a la CIA. O’Brien confiesa
haber participado, a partir de allí, en
rituales orgiásticos con miembros de la
alta cúpula de la política
norteamericana. El proyecto Monarca,
basado en el control mental por medio
del trauma, intentaba desarrollar la
“compartimentalización” de la mente de
niños que sufrían de D.I.D -Desorden de
Identidad Disociativo-, como
consecuencia de la activación de
mecanismos de defensa del psiquismo a
consecuencia de acontecimientos
terriblemente traumáticos, como
episodios de violación y abuso sexual
en la niñez. La mente de estos niños, se
fragmentaba encapsulando el episodio
traumático para poder seguir “viviendo”
como si nada hubiera pasado, olvidando
lo acontecido, sin más, quedando
disociado de los procesos de memoria.
O’Brien en su libro Trance-
Formation of America, denuncia que en
Mackinac Island, en la mansión del por
entonces gobernador de Michigan,
George Romney (1.907-1.995) y llevada
por el mismo Gerald Ford, un grupo de
pedófilos entre los que se encontrarían
el senador Robert Byrd (1.917-2.010),
Guy Adrian VanderJiagt (1.931-2.007),
político norteamericano descripto por el
presidente Nixon como “el más grande
orador de América”, Donald Rumsfeld,
Secretario de Defensa de Ford, George
Herbert Walker Bush, quien se
convertiría en presidente de los Estados
Unidos, abusaron de ella y la
programaron para participar,
postreramente, de un juego del que era
adicto, entre otros y según la autora,
Dick Cheney -jefe de Gabinete de Ford,
secretario de defensa de Bush y uno de
los más influyentes políticos actuales-.
El Juego, era llamado “El juego
más peligroso” y consistía en desnudar
a esclavos de control mental y soltarlos
en la naturaleza para luego atraparlos,
violarlos y torturarlos. Por último, este
infernal “juego” consistía en
reprogramar a los esclavos para que
olvidaran todo, lo cual servía de “test”
de calidad de las técnicas y drogas
aplicadas. Otros políticos de gran poder
denunciados por O´Brien, son Jack
Valenti (1.921-2.007), presidente de la
Asociación Cinematográfica de
Estados Unidos, considerado por
Steven Spielberg como el mejor
embajador de Hollywood. También
menciona a Michel Aquino, ex miembro
de las fuerzas especiales y destacado
miembro de la inteligencia militar, que
en 1.969 ingresó en la iglesia de Satán y
trabó amistad con el famoso satanista
del rock autoproclamado “Papa Negro”,
Anton Szandor LaVey -Howard Stanton
Levey- (1.930-1.997) para, en 1.975,
crear el Templo de Set desde el que
presidiría rituales orgiásticos y magia
negra con miembros de la élite política y
empresarial norteamericana.
O’Brien, desprogramada por
Marquart Ewing Philps, miembro
arrepentido de la inteligencia
norteamericana y actual esposo de la
autora, presenta una lista realmente
impactante de personalidades de la
política estadounidense, que forman
parte de logias esotéricas como la
Bohemian Grove ([452]) y han sido
cómplices de las peores vejaciones a
niños inocentes a través de programas
de control mental del proyecto Monarca.
Hoy se suele relacionar al proyecto
Monarca, del MK-Ultra, con una gran
cantidad artistas y celebridades,
músicos, cantantes y actores, sobre todo
para público joven. En general, grandes
personalidades del mundo del
espectáculo que, a cambio de su fama,
han pasado por dispositivos y técnicas
de control mental.
II) El Proyecto BLUE
BEAM:
El proyecto “Rayo Azul” o Blue Beam,
vio la luz en 1.995 de la mano del
periodista canadiense Serge Monast
(1.945-1.996) quien decía ser un
“continuador” de la obra del oficial
naval canadiense Willam James Guy
Carr (1.895-1.959). Carr, desde una
perspectiva cristiana, había denunciado
las tropelías de la masonería a través de
la historia, inspirado en las lecturas de
la literata británica Nesta Helen Webster
(1.876-1.960), gran difusora, a su vez,
de la obra del Jesuita Agustín Barruel
(1.741-1.820,) quien denunció quizá
antes que nadie, la influencia masónica
en la Revolución Francesa.
Monast, quien en sus últimos años
había padecido fuertes episodios
paranoicos, y que no enviaba a sus hijos
a la escuela por temor a un secuestro,
murió un año después de la publicación
de un libro llamado “El proyecto Blue
Beam”. En dicha publicación, el
periodista fundamentaba la participación
conjunta del gobierno de Estados
Unidos, la NASA y el Club Bilderberg,
para la utilización de alta tecnología al
servicio de la acción psicológica. Más
precisamente, se trataba de
proyecciones holográficas en el cielo,
simulando artificialmente fenómenos
sobrenaturales o ufológicos, con el fin
de generar estampidas masivas, temor
generalizado y la subordinación
voluntaria de las muchedumbres a algún
poder mundial.
Todo lo anteriormente dicho posee
algunos aspectos que, al menos, son
dignos de ser analizados:
1) Monast era miembro del Social
Credit Party of Canada, y miembro
fundador de la cadena de noticias
International Free Press of Canada.
Desde el punto de vista político, Monast
vivió en pleno auge del proceso
conocido como “globalización” y
miraba con cierta preocupación que,
detrás de la “Aldea Global”, un poder
encabezado por las misteriosas
reuniones del club Bilderberg, se erigía
de forma cada vez más concentrada. La
propagación de Internet, abría la puerta
a un mundo muy novedoso de
posibilidades.
2) En este contexto, como periodista
independiente, no era ajeno a las
lecturas de la, por entonces novedosa,
Era Tecnotrónica de Zbigniew
Brzezinski, consejero de Seguridad
Nacional del presidente de E.E. U.U.
Jimmy Carter, además del “alma mater”
y primer director de la Comisión
Trilateral a pedido de David
Rockefeller. En dicho libro, Brzezinski
vaticinaba un futuro dominado por la una
elite científica y tecnocrática con la
capacidad de ponerse a la cabeza del
mundo por medio del poder científico-
técnico, incluso, por encima del Estado
de Derecho y las libertades políticas y
civiles vigentes.
3) Es menester recordar la tesis de
Willam Graham Samner sobre el
“etnocentrismo” desarrollada durante
los primeros capítulos del presente
trabajo. Las relaciones intra y extra-
grupo se determinan de modo tal que,
hacia adentro de los grupos humanos,
predominan vínculos simpáticos;
mientras que, fuera de los mismos,
predominan los rasgos categóricos por
sobre los aspectos individuales. Así,
una repentina amenaza alienígena, por
ejemplo, uniría a la humanidad sin
importar procedencia, raza, religión o
ideología, haciéndola buscar refugio en
alguien “ungido” para darle protección.
Ya hemos demostrado, con Freud, que la
aglutinación de las masas y la existencia
de un caudillo forman parte de un doble
proceso psíquico identificatorio.
3) Ya para los años 80’ la tecnología
aplicada para la producción de ilusiones
ópticas estaba altamente desarrollada.
Entre tantos recursos tecnológicos, se
destaca el “holograma” o la técnica
“holográfica” como forma de
proyección de imágenes sin el soporte
de una pantalla. La holografía es una
técnica avanzada de fotografía que
consiste en crear imágenes
tridimensionales basada en el empleo de
la luz. Para esto se utiliza un rayo láser
que graba microscópicamente una
película fotosensible.
4) Por último cabe destacar la tesis
convertida en libro y posteriormente en
documental, conocida como La
Doctrina del Shock ([453]), de otra
periodista canadiense, Naomi Klein, con
fuerte presencia en el movimiento anti-
globalización y el partido socialista
democrático. El trabajo de Klein fue
destacado con el premio Warwick Prize
for Writing de la University of Warwick
en Inglaterra. Según postula la autora,
basándose en experiencias de crisis
económicas como la de Argentina
(2.001), es posible conducir a una
población a acatar medidas de
emergencia que, por sí mismas, serían a
pirori de muy baja popularidad y
aceptación. Ávida de una solución
inmediata, una población busca, luego
de un fuerte shock, respuestas de
emergencia. Esta situación presenta
condiciones sociológicas “permeables”
para imponer medidas de ajuste -la
mayoría de las veces neoliberales- que
justifican también la intromisión de
actores externos en la decisión soberana
de medidas económicas. Esta tesis
sugiere que dichos shocks, son
promovidos por los mismos actores que
pergeñan dichas intervenciones cuando
no, directamente, provocados por éstos.
5) Los fenómenos milagrosos y
sobrenaturales tienen un probado efecto
masificador. Procesiones,
manifestaciones devocionales hacia
figuras religiosas, templos y profecías,
conforman una plataforma de
movilización que parece no declinar con
el tiempo. Los hechos religiosos, más
aún cuando constituyen fenómenos de
excepcionalidad milagrosa y cuando se
superan los límites de la lógica y las
leyes físicas, han producido importantes
estallidos de fascinación y han generado
la respuesta irracional de grandes
conglomerados masivos. Fenómenos
paranormales, apariciones misteriosas y
todo aquello que despierta la curiosidad
popular, son detonantes de la
movilización masiva y la reducción del
raciocinio.
6) Las religiones vernáculas
monoteístas, esto es, las religiones
mayoritarias del mundo, poseen todas
ellas una orientación esjatológica,
mesiánica y milenarista, que augura una
suerte de retorno o “venida” triunfal.
Para los cristianos, será la parusía y el
día del juicio final y se alcanzará con el
retorno de Jesucristo. Para el budismo
tendrá lugar con el próximo buda
histórico, Maitreya. Para el judaísmo,
será el aún esperado Mesías. Para el
Islam será el imán Mahdi -el
prometido-. Así, la posibilidad de
simular artificialmente la aparición de
estas figuras -o una que las reúna a
todas- podría tener “efectos” de
considerables alcances en la
religiosidad mundial. O bien como la
consumación efectiva de profecías
sagradas, o bien como “sustitución” de
las mismas por una nueva religiosidad -
New Age- que mezcle las anteriores
religiones en una nueva que se presente
como la “verdadera”.
A raíz de todo lo dicho, es
menester comprender entonces el
verdadero alcance del Blue Beam que,
como proyecto matriz, es la aplicación
fáctica y combinada de todo lo detallado
up supra: Tecnología holográfica,
doctrina del shock y psicosociología,
con una dosis de “Aldea Global” en
ciernes.
La ejecución del Blue Beam posee
cuatro etapas:
- Destrucción de todo
conocimiento arqueológico: Se
trata de un direccionamiento de
ataques y, en general, accionar
bélico sobre determinados
territorios de manera tal de destruir
-como aparente efecto secundario-
estructuras arqueológicas que
servirían, en un futuro, como
evidencia probatoria de grandes
civilizaciones y religiones antiguas.
El objetivo de esta destrucción
sería preparar las bases para la
instalación de una religión mundial
que pueda reemplazar antiguos
credos. Esta destrucción, privaría
al mundo de la posibilidad de
contrastar evidencia histórica y
arqueológica con antiguas
religiones de las que se pretende
borrar rastros.
- La segunda etapa es el
espectáculo espacial: implica la
proyección de hologramas
tridimensionales en el cielo, en
diferentes partes del mundo. Esto
posee varios objetivos: a) la
aparición sobrenatural de Dios para
generar el estupor masivo mundial.
b) lograr por medio de estas
apariciones imponer directivas
universales a la humanidad en su
conjunto c) ungir a algún líder
político como protector o conductor
mundial.
- La tercera etapa constituye la
aplicación de sistemas de
comunicación telepática
bidireccional electrónica: esto
sería la aplicación de tecnología de
ondas electromagnéticas para la
transmisión de mensajes
telepáticos, haciendo creer a los
destinatarios que se trata de
“revelaciones divinas o
extraterrestres”. Las ondas se
entrelazarían con procesos
naturales del pensamiento, con el
fin de implantar ideas o
sentimientos.
- La cuarta etapa se denomina
Poltergaist y conlleva las
manifestaciones sobrenaturales
utilizando medios electrónicos. El
fin de este accionar sería la
transmisión simultánea, a nivel
global, de un fenómeno
apocalíptico con el objeto de
impartir el terror generalizado,
desatando un “estado de sitio”
psicológico y parálisis social.
Hace algunos años, proyectos como el
Blue Beam sólo podrían ser concebidos
en la imaginación de algún cineasta o
leídos en algún libro de ciencia ficción
distópica. Hoy sabemos que los avances
tecnológicos están muy cerca de reunir
los requerimientos técnicos para llevar
adelante un trabajo de acción
psicológica de las magnitudes de
semejante proyecto.
Con todo, las posibilidades
tecnológicas de implementar un trabajo
de acción psicológica de tal
envergadura nos obligan a pensar que, si
tal proyecto denominado Blue Beam
nunca existió genuinamente, ello no
implica que en el futuro no puedan
realizarse acciones orientadas a
similares y mendaces finalidades. Estar
preparados, nunca puede estar demás.
Por último, resta mencionar que el
investigador y analista internacional
Adrián Salbuchi, caracterizado por lo
serio, documentado y cuidado de sus
investigaciones, en la quinta edición,
actualizada y aumentada, de su libro
cumbre El Cerebro del mundo ([454]),
plantea doce disparadores para instaurar
un Nuevo Orden Mundial y no descarta
futuros Reality Shows mundiales, esto
es, escenificación de un evento
numinoso de corte religioso New Age o
Era de Acuario, o contacto con
alienígenas, haciendo con esto, una clara
referencia a dispositivos tecnológicos al
servicio de ilusiones y puestas en
escena, como las descriptas por el
proyecto Blue Beam, con objetivos
opresores.
ANEXO III
LA PSIQUIATRÍA PUNITIVA
COMO ÚLTIMO RECURSO DE
LA GUERRA PSICOLÓGICA
Por Lucas Carena.
En el año 2.009 fallecía el Dr. Leon
Eisenberg (1922-2009), hijo de
inmigrantes judíos rusos, ganador del
premio Ruane para Niños y
Adolescentes de Investigación
Psiquiátrica y conocido como el
psiquiatra que "descubrió" el TDAH -
Trastorno por déficit de desatención-.
El semanario alemán Der
Spiegel, en un artículo titulado
Melancolía sin Vergüenza ([455])
publicado el 6 de febrero del año 2.012,
disparó una ola de escándalos
encadenados, tanto en foros académicos
como en redes sociales, en torno a este
personaje. El artículo del afamado
periódico, intentaba mostrar el aumento
indiscriminado de enfermedades
mentales en la población alemana. Pero
lo que más trascendió fue que ponía en
boca del propio Eisenberg que la
famosa TDAH se trataba de una ficción.
Según dicho artículo, siete meses antes
de morir, con 87 años de edad,
Eisenberg admitió que el TDAH es un
ejemplo de enfermedad ficticia.
Palabras más palabras menos, el
científico confesaba que tal patología
era en realidad una construcción, que
perseguía fines disciplinarios y
comerciales para la prescripción del
famoso -y muy cuestionado- Ritalin,
nombre comercial del metilfenidato, el
cual fue clasificado por la
Administración de Control de Drogas
de Estados Unidos como un narcótico
de Clase II: la misma clasificación que
la cocaína, la morfina y las anfetaminas.
Finalmente, el artículo rastrea que los
intentos de diagnosticar a niños
inquietos una “patología” ([456]) mental,
tiene sus antecedentes desde 1.935.
Desde 1.968, hace casi 50 años, la
enfermedad de Leon Eisenberg ha sido
incluida dentro del Manual de
Diagnóstico Estadístico de los
Trastornos Mentales ([457]) -DSM-, en un
principio bajo el nombre de Reacción
Hipercinética de la Infancia, y que luego
conocimos como Trastorno por déficit
de desatención -TDAH en la
catalogación del diccionario-.
Pero adjudicar a un niño
hiperquinético -inquieto- la calidad de
“enfermo”, destapó una problemática de
suma importancia: la cuestión de la
delimitación, o sea, la línea fronteriza
entre una conducta “desviada” y una
conducta “normal”. Nos referimos al
problema acerca de cuáles son los
criterios que determinan que una
conducta o serie de comportamientos
son patológicos y cuáles no lo son. En
este primer punto aparece el
cientificismo, nuevamente, como
discurso de autoridad acompañado de su
pretendida asepsia ideológica al
servicio del poder económico.
El problema ético de la falsa
diagnosis, para control y medicación
involuntaria, no es nuevo, pero en los
últimos años ha resurgido por la
dimensión que ha recobrado. En segundo
término, la confesión de Eisenberg
reabrió la problemática histórica sobre
los intereses capitalistas que subyacen
detrás del negocio multimillonario de la
industria de los psicofármacos. Aquí,
vale decir, aparece el cuestionamiento
sobre el rol de la psiquiatría como rama
de la medicina que se encarga del
estudio de la psique,[458] definida como
conjunto de procesos de la mente no
orgánicos, esto es, la ciencia que juzga
sobre la dimensión no biológica -como
puede hacerlo la neurología- de los
procesos psíquicos[459]. Pero hay otra
cuestión que debe entrar en el análisis
en estricta relación con todo lo anterior:
la posibilidad de utilizar la psiquiatría
como forma de dominio y control social.
Posibilidad ésta que va, desde la simple
desacreditación de una opinión
incómoda para determinados intereses y
relaciones de poder, hasta la posibilidad
de encerrar, medicar y neutralizar a
personas para aplicarles “tratamiento” y
“reinsertarlos” en la sociedad al mejor
estilo de Un Mundo Feliz y 1.984.
Huelga decir la importancia
que reviste todo lo dicho up supra, en
tanto metodología -y quizás de las más
perversas- de la cual se vale la guerra
psicológica para acometer actos
opresivos disfrazados de legalidad y
salubridad. Si lo desarrollado a lo largo
del presente estudio, constituye la
explicación de métodos para inducir,
condicionar y hasta “formatear” el
pensamiento, la psiquiatrización
involuntaria puede -no siempre y en
todos los casos- constituir, por el
contrario, un método de censura y
silenciamiento de aquellas mentes
despiertas que no se han dejado someter
a los procesos de manipulación y
control mental.
Allen Frances, psiquiatra
neoyorquino nacido en Nueva York
(1.942), dirigió durante años el Manual
Diagnóstico y Estadístico -DSM-,
considerado la biblia de los psiquiatras,
el cual se adapta en sus diferentes
versiones al supuesto avance científico.
Entrevistado en Barcelona, en ocasión
de la presentación de su libro titulado:
¿Somos todos enfermos mentales? ([460])
afirmó: ningún logro de la neurociencia
ha mejorado la vida de ningún
paciente. ([461]) En su libro, Frances
también explica que tan sólo un 5 % de
la población necesita medicación
psiquiátrica, pero más de un 20 % la
consume regularmente. Confiesa además
la existencia de fuertes presiones
ejercidas por la industria farmacéutica
para incorporar patologías en el manual.
Sobre este punto en particular, un
trabajo del Doctor en medicina Peter
Goztschen titulado: Medicamentos que
matan y crimen organizado ([462]),
documenta muy consistentemente la
problemática de la adecuación de los
diagnósticos médicos a los intereses
corporativos capitalistas de la industria
farmacéutica.
La patologización mental y la
psiquiatrización de la locura, han
desempeñado un rol histórico como
mecanismos ingenierizados de control
social. Esto había sido denunciado a
partir de los estudios genealógicos
realizados por Michel Foucault (1.926-
1.984), filósofo y psicoanalista
posestructuralista, en Historia de la
locura en la época clásica. ([463])
Proveniente de una familia de médicos,
Foucault ensaya, a partir de este trabajo
de dos volúmenes, una serie de estudios
revisionistas que permiten comprender
el papel desempeñado por la locura,
tanto en el mundo clásico como en el
moderno. En la edad media, dice
Foucault, el leprosario como “gueto”
cumplía funciones organizativas de
estructuración social. Los mismos,
constituían los no-lugares de depósito de
personas marcadas por el mal. La lepra,
no era “una enfermedad infecciosa del
Mycrobacterium leprae” o “bacilo de
Hansen sobre un organismo biológico”,
sino que era un mal o castigo concebido
en términos sociales de conjunto, y era
poseedora de una carga de significación
vergonzosa. Durante la Edad Media, los
que padecían esta enfermedad llevaban
unas pequeñas tablas en la mano,
llamadas tablillas de San Lázaro, las
cuales, al golpear entre sí, avisaban a la
gente de su paso.
Foucault infiere que el rol
desempeñado por la lepra en las
sociedades medievales, jerárquicas y
verticalistas, negadoras de la materia y
el cuerpo, acarreaba una cadena de
asociaciones de significado, aglutinando
todo aquello que era opuesto a lo bello y
lo bueno. Del mismo modo, las
sociedades racionales de control, tienen
como contracara, depositaria todos los
aspectos que representan lo contrario a
la razón, a la locura. La locura es, para
la sociedad moderna gobernada por la
razón instrumental, lo que la lepra fue
para la sociedad medieval. La locura,
para Foucault, es un complemento
estructural. La lepra desaparece con las
Cruzadas a la vez que Occidente se
cierra al mundo oriental. La locura
entonces suplanta a la lepra y marca su
referente opuesto. Olvidado así el
leproso, sugiere Foucault, sigue la
estructura que permanece aguardando
quien la llene y serán entonces los
pobres, los vagabundos, los presos, los
ancianos, las mentes alienadas y todos
los marginales desde el punto de vista
de la utilidad racional, quienes pasarán
automáticamente al sistema de
exclusión. El hospital psiquiátrico es el
nuevo gueto o leprosario de todo
aquello que no se adapta al régimen
disciplinario racional moderno. La
locura se convierte en enfermedad con
la psiquiatría. La psiquiatría encontrará
su lugar como discurso legitimado de
poder para trazar las fronteras
científicas de la nueva
marginalidad.
En 1.970, un psiquiatra y
psicoanalista de origen húngaro, Thomas
Szasz (1.920-2.012), quien terminó sus
días como profesor emérito de
psiquiatría en la Universidad de
Siracusa en Nueva York, escribió un
ensayo mundialmente famoso llamado El
mito de la enfermedad Mental ([464])
donde esboza una crítica a los
fundamentos mismos de la psiquiatría, al
punto de inaugurar lo que hoy se conoce
como corriente antipsiquiátrica
moderna. Szasz retoma lo comenzado
por Foucault estudiando a la psiquiatría
desde un enfoque histórico. Szasz admite
la funcionalidad de la psiquiatría en el
mundo cientificista y positivista
decimonónico, donde todo debía ser
traducido a categorías médicas: hablar
de enfermedad o de patología de la
“mente”, suponía un cambio sustitutivo
en la forma de explicar una serie, más o
menos identificables, de conductas. De
la “posesión diabólica” al “diagnóstico
psiquiátrico”, simplemente hay un
cambio de idioma.
Asumiendo una posición
absolutamente liberal, relativista,
escéptica y periferalista ([465]), Szasz
sostiene que la enfermedad mental es un
mito, que la diagnosis psiquiátrica es
una estigmatización legitimada
científicamente, y que la psiquiatría ha
nacido forzando su casuística para, por
consenso, seleccionar conductas y
agruparlas en una clasificación que
devenga, luego, en falsa sintomatología.
En una palabra, Szasz dice que
toda diagnosis médica debe tener, por lo
menos, los siguientes pasos:
1. Semiología. Efectivamente,
reconocer síntomas, identificar
signos de una enfermedad implica
determinar no sólo las
manifestaciones -generalmente
derivadas de anomalías y
distorsiones en el funcionamiento
de un organismo- sino también la
relación entre los signos de la
enfermedad. La fiebre, esto es, un
aumento de la temperatura de la
sangre, es un síntoma que puede ser
indicativo de numerosas
enfermedades. Por sí sola no nos
dice mucho. Pero si es acompañada
de fotofobia o sensibilidad a la luz,
es posible que estemos ante un caso
de meningitis y no de una simple
gripe. Que tales signos aparezcan
juntos, nos permite descartar
algunas afecciones asociándolos a
otras.
2. En segundo término, dice Szasz, la
diagnosis genuina requiere de una
buena etiología, es decir,
establecer las “causas” que
promueven los síntomas
anteriormente identificados. Los
síntomas son signos que, en su
conjunto, constituyen una
manifestación. Esta manifestación
es una disfuncionalidad del
organismo. Establecer el puente
causal entre el órgano dañado, su
disfuncionalidad, y la
manifestación periférica
sintomatológica que aquello
acarrea, es lo que hace la etiología
médica.
3. Por último, dice Szasz, lo anterior
es necesario mas no suficiente para
establecer un diagnóstico médico
completo. Se requiere lo que se
llama la corroboración forense.
Esto, en principio, no debe
asociarse estrictamente con una
autopsia. El diagnóstico clínico
requiere observar el órgano dañado
de manera directa para cerrar el
proceso de diagnosis. Lo médicos
se valen de estudios bioquímicos,
diagnósticos por imágenes,
cultivos, toda una serie de métodos
que permiten la corroboración, por
contrastación directa, de la
alteración o enfermedad.
Las verdades médicas, reprocha el
autor, son asertóricas, no apodícticas o
necesarias. Ninguna enfermedad se
deduce, se observa. Las verdades
médicas, requieren ser sometidas a
contrastación. El problema con la
psiquiatría es que no cumple con los tres
requisitos de la diagnosis genuina. Solo
navega en los primeros dos pasos:
ciertas conductas, patológicas o
distorsivas, son asociadas, a la luz de
una situación de inadaptación social o
malestar, con determinadas
enfermedades de la mente. La etiología
psiquiátrica se ocupa así de encasillar
conductas en determinado catálogo de
enfermedades que son declaradas como
tales… ¿de qué manera? Por votación de
un consejo de expertos.
Mientras que las enfermedades
neurológicas cumplen los tres pasos de
la diagnosis médica -por ejemplo el
Alzheimer o el Mal de Parkinson- y
poseen localización orgánica, las
enfermedades psiquiátricas se diluyen
en la agrupación consensuada de
síntomas, que no son otra cosa que
conductas socialmente condenadas,
culturalmente marginadas, la
manifestación de un malestar del
paciente o el resultado de un consenso
científico. No es posible la
corroboración forense de la afección
mental.
Pero esto no es todo. Para Szasz,
los dos primeros pasos de la diagnosis,
en la psiquiatría, aparecen confusos. Los
síntomas, que son conductas, se
explican causalmente -etiología
psiquiátrica- como causa de
enfermedades psiquiátricas las que, a su
vez, son definidas como la agrupación
consensuada de conductas desviadas. En
definitiva, conductas que explican
conductas o, aún peor, conductas que se
explican así mismas.
El experimento de Rosenhan fue
una prueba sobre la validez del
diagnóstico psiquiátrico que llevó a
cabo David Rosenhan ([466]) entre 1.968
y 1.972. El estudio de Rosenhan tuvo
dos etapas bien definidas: la primera
consistió en internar a colaboradores
sanos, llamados por él
“pseudopacientes” en establecimientos
psiquiátricos. Estos fisgones que
trabajaban para Rosenhan simularon
tener alucinaciones sonoras con el fin de
obtener la internación en doce hospitales
psiquiátricos de cinco estados de los
Estados Unidos. La segunda parte del
experimento consistía en pedir al
personal del hospital psiquiátrico que
detectara a pacientes “falsos”. Como
consecuencia, el personal detectó
solamente a un pseudopaciente infiltrado
por Rosenhan, pero informaron como
falsos o impostores a un gran número de
pacientes reales. El trabajo de Rosenhan
está considerado como una importante e
influyente crítica a la diagnosis
psiquiátrica, además de probar su
arbitrariedad y gran margen de error.
Pero la arbitrariedad y el error, no
atañen únicamente a los métodos de
diagnóstico sobre del paciente, sino
también a la definición misma de la
enfermedad mental. La patología
psiquiátrica es el resultado, como se
expresó, de una votación. De la misma
manera que se sanciona una ley en un
Parlamento, una enfermedad mental es el
producto de una mayoría democrática.
Un estudio publicado en abril de 2.006
en Psychotherapy and Psychosomatics
denunció que había una relación directa
entre los laboratorios y el DSM. Lisa
Cosgrove, psicóloga de la Universidad
de Massachussets y Sheldon Krimsky,
profesor en la Universidad Tufts,
realizaron un trabajo de investigación
publicado bajo el título de Nexos
Financieros entre los Miembros del
Panel del DSM-IV y la Industria
Farmacéutica ([467]). El estudio reveló
que más de la mitad de los 170
miembros del panel de responsables del
DSM tenían nexos financieros ocultos
con los laboratorios. También demostró
que absolutamente todos poseían, al
menos, algún vínculo económico-
financiero con la industria farmacéutica.
Es posible que el arrepentimiento y
retractación -devenidas ahora en
militancia antipsiquiátrica- del director
del DSM IV, Allen Frances, hayan tenido
que ver con este informe.
No hace falta decir, claro está, que
no compartimos ni el neomarxismo
postestructural de Foucault, ni el
relativismo escéptico liberal de Szasz.
Ni adjudicarle a la locura un lugar
sustitutivo de una estructura social vacía
dejada por la lepra, ni negar
radicalmente la existencia de la
enfermedad mental en su conjunto, son
objetos de este análisis. Pero en el punto
concreto de la génesis de la psiquiatría
en tanto dispositivo normalizador,
nobleza obliga, ambos autores han dado
de manera certera con el tratamiento de
la problemática.
En términos más generales, el
poder económico detrás de la
enfermedad ha sido estudiado por
Marcia Agell ([468]): Las compañías
farmacéuticas afirman que las
medicinas son caras porque les es
necesario cubrir los altísimos costos en
investigación y desarrollo. En 2.001,
calcularon esos costos en 802 millones
de dólares -en dólares del año 2.000-
para cada nuevo medicamento que
colocaron en el mercado, luego, la
firma consultora “Bein & Company”
elevó a 1.200 millones de dólares por
medicamento, pero incluyeron los
gastos de comercialización-. En esta
afirmación hay una especie de chantaje
implícito: si queremos que las
compañías farmacéuticas sigan
fabricando drogas salvadoras, tenemos
que pagar, agradecidos, el precio que
nos cobren. ([469])
Si resultaran excesivas estas
afirmaciones, cabe recordar otra de las
tantas voces silenciadas por las
estructuras de poder como la de
Ghislaine Lanctot quien, luego de la
publicación de su libro La Mafia
Médica ([470]), fue expulsada del colegio
de médicos y le fue negada su licencia
para ejercer la medicina. En este
controversial libro, cuya tesis general es
que la medicina no promueve la salud
sino, por el contrario, la enfermedad, se
denuncia un plan sistemático en contra
de la vida y la salud por parte de la gran
corporación médica. Incluso las etapas
de la vida natural de la mujer, dice la
autora, son tratadas como enfermedades:
menstruación y su síndrome
premenstural, conceptuado como
enfermedad, menopausia, para la que se
proporcionan hormonas con el objeto de
prevenir sus complicaciones. Las
mamografías para prevenir el cáncer,
dice la autora, no persiguen una
finalidad preventiva, sino la aplicación
de una política de diagnóstico precoz.
([471]) En estos términos, puede
resultar un tanto fuerte la denuncia, pero
es admisible, al menos, una discusión al
respecto.
En el plano psiquiátrico, se
agudiza aún más la problemática.
Teniendo como antecedentes el manual
de psiquiatría de Kraepelin de 1.899 y
el IDC, promocionado en sus cuatro
versiones entre 1.900 y 1.938 por la
OMS -que sólo admitían alteraciones
mentales que se fundamentaban en
causas orgánicas- en 1.952 se publicó el
primer DSM. En 1.968 salió publicada
la segunda versión del mismo
diccionario. La tercera edición en 1.987,
y en 1.994 su edición cuarta. El DSM-I,
que hasta 1.968 contenía la descripción
de 119 conductas diagnosticables, se
amplió, en el DSM-IV a 886,
incluyendo algunos comportamientos tan
generales que cualquiera puede ser
encuadrado en sus diagnósticos y
sometido al Prozac o al Rubifen -
Ritalina-.
No solamente el número de
psicopatologías ha ido en aumento,
también han sido motivo de controversia
los tipos de trastornos y alteraciones de
la conducta allí clasificados. El
breviario en español del DSM-V
-2.013- incluía patologías como
“Trastorno social -pragmático- de la
comunicación”, “Trastorno disfórico
premenstrual”, “Abstinencia a la
cafeína”, “Trastorno de compromiso
social desinhibido”. Hasta el “duelo”,
respuesta normal y saludable ante la
pérdida de un ser estimado, resulta en el
DSM-V, una enfermedad.
Concluyendo, no han aumentado
los enfermos psiquiátricos porque las
personas se enfermen más, sino porque
han aumentado las enfermedades. Son
más las conductas que han dejado de ser
sanas para entrar en la categoría de
patología. Desde esta perspectiva, la
población podría estar sometida a un
claro avance sobre las libertades
individuales. Agotadas las armas
convencionales de guerra psicológica, la
patologización de la conducta se
convierte así en una instancia de último
recursos para silenciar voces disidentes.
No afirmamos, cabe aclararlo,
que la psiquiatría es necesariamente y en
todos los casos mala. Por el contrario,
puede mejorar la calidad de vida si
reconduce a las personas al bienestar
por la reinserción social de la que puede
ser agente. Nos referimos aquí a la
aplicación aberrante de la “psiquiatría
punitiva” como método de
silenciamiento de la disidencia. Cabe
recordar, en este punto, algunos pocos
ejemplos entre miles:
Ezra Weston Loomis Pound
(1.885-1.972): poeta,
ensayista, músico y crítico.
Pound fue una de las primeras
voces en criticar el modelo
plutócrata y sinárquico de
usura internacional y el
sistema de Reserva Federal de
los Estados Unidos. Orientó a
su discípulo y biógrafo
Esutace Mullins para publicar
el primer trabajo documentado
sobre la FED. Fue además un
confeso admirador de Benito
Mussolini y duramente
atacado por su supuesto
“antisemitismo”. Fue
internado en un psiquiátrico en
1.945, tras haber sido
condenado por “traición” al
servir propagandísticamente
al fascismo italiano, donde
permaneció hasta su muerte.
James Vincent Forrestal
(1.892-1.949) fue un banquero
y político norteamericano,
último Secretario de la
Armada que integró el
Gabinete. Fue el primer
Secretario de Defensa de los
Estados Unidos, cargo que
ocupó entre el 17 de
septiembre de 1.947 y el 28
de marzo de 1.949. Las
disputas con Harry Truman
respecto a la cuestión
soviética y su oposición al
establecimiento del Estado de
Israel, ocasionaron su salida
del gabinete. Forrestal avaló
además los extraños hallazgos
del contraalmirante Richard
Evelynn Byrd en la operación
Highjump llevada adelante en
1.946 en la Antártida. No
conformes con la destitución
de Forrestal por orden
expresa de la presidencia, se
llevó adelante una campaña de
desprestigio en su contra. En
consecuencia, se difundió la
versión de que Forrestal había
sufrido un colapso nervioso
tras su cesantía -lo cual fue
rotundamente negado por su
hermano-. Forrestal, fue
hospitalizado el 2 de abril de
1.949. El 22 de mayo de 1.949
fue encontrado muerto en el
techo de un pasillo cubierto
debajo de la ventana de una
cocina en el hall de su
habitación en el piso 16 en el
National Naval Medical
Center -NNMC-, comúnmente
conocido como el Hospital
Naval de Bethesda.
Robert Viktor Knirsch
(1.931-1.989) fue un
sacerdote católico que
colaboró con el escritor
revisionista Gerd Honsik en
un trabajo de investigación
que salió publicado con el
título: ¿Absolución para
Hitler? 37 testimonios no
escuchados sobre las
cámaras de gas. Tras la
publicación de este libro, que
negaba la existencia de un
plan sistemático de exterminio
sobre el pueblo judío en
épocas del III Reich, Honsik
fue condenado en mayo de
1.992 a 18 meses de prisión.
Pero Knirsh, testigo clave y
mano derecha del autor para
llevar a cabo la investigación,
fue suspendido
inmediatamente de su
ministerio sacerdotal y fue
forzosamente internado en el
hospital psiquiátrico de
Gugging, Viena, donde
falleció poco tiempo
después.
Una objeción válida, es que no es
posible establecer nada probatorio ni
concluyente acerca de que estas
personas hayan sido internadas con
objeto de silenciarlas. Estamos prontos
a admitir que tal objeción es correcta.
Nos permitimos, no obstante, el
beneficio y el derecho de la duda,
puesto que en todos los casos citados 1)
no había antecedentes psiquiátricos ni
episodios previos a sus “repentinos”
cuadros psiquiátricos. Al contrario, se
trató de personas sanas, que gozaban de
prestigio en el ambiente en el que se
movían y manejaban información
“sensible” en sus denuncias y opiniones,
2) las internaciones fueron llevadas a
cabo casi inmediatamente después de
haber protagonizado declaraciones o
investigaciones -dependiendo el caso-
que revestían importancia de alcance
internacional y comprometían intereses
de sectores muy poderosos, y 3) todos
murieron en términos poco claros, en el
cautiverio, luego de haber sido
involuntariamente hospitalizados.
Para terminar, la antipsiquiatría,
como modelo deconstructivo del
concepto y funcionalidad de la actividad
psiquiátrica, tuvo como padres
fundadores -además de Szasz y
Foucault- a los doctores David Cooper
(1.931-1-986) y a Ronald David Laing
(1.927-1.989). Ambos, de tradición
marxista-revolucionaria existencialista
sartreana ([472]), sostenían que la
psicosis, siguiendo a Sartre, era un
estancamiento existencial en el contexto
de determinadas relaciones de
dominación, y que la cura se vería con
más proximidad en la revolución social
-cambio de las relaciones sociales- que
en la aplicación de tratamientos
psicofarmacológicos ([473]). Nuevamente,
estamos ante otro reduccionismo del
tipo de los que el marxismo nos tiene
acostumbrados.
Pero ambos autores tienen el
mérito de haber advertido una cosa más:
la peligrosidad de la prescripción de
medicamentos como método de
“homologación”. Además de que en gran
parte de los casos, es sabido, los
tratamientos psiquiátricos mitigan los
efectos de un malestar psíquico sin ir al
fondo del problema, la medicación
psicofarmacológica en personas sanas,
genera a mediano y largo plazo los
mismos efectos de adicción y tolerancia
que en una persona con psicosis,
induciendo artificialmente un “síndrome
de abstinencia”. Por lo tanto, al retirase
la medicación, es posible que personas -
originalmente sanas- experimenten
episodios de disociación de la realidad,
propio de la construcción psicótica. En
una palabra, la inadecuada prescripción
de medicación psiquiátrica, hace
imposible, luego, distinguir a alguien
sano de alguien que inicialmente poseía
características psicóticas. Desde este
punto de vista, si una persona que actúa
y habla desde su sano juicio y con pleno
funcionamiento de sus capacidades
cognitivas e intelectivas, de pronto dice
o hace algo lo suficientemente revelador
e incómodo para una estructura de poder
o sistema de dominación, puede ser
sometido un tratamiento psiquiátrico de
modo tal que, sin necesitarlo, se generen
los efectos deletéreos “necesarios” en
su psiquismo para “enfermarlo” con el
pretexto de un “tratamiento curativo”.
Como consecuencia, jamás sabremos si
lo que dijo o hizo fue estando sano o no,
si lo que dijo o hizo es producto de su
locura o su locura, producto de lo que
dijo o hizo. La psiquiatría punitiva, por
lo tanto, no sólo puede ser vehículo
legal para privar de su libertad a un
“disidente” mediante la internación
forzada, sino que puede convertirse en
un arma de destrucción psicológica.
A modo de cierre y esperando no
haber escandalizado, cabe recordar que
la psiquiatría punitiva es hija de un
paradigma biologicista y positivista que
la vio nacer. La psiquiatría punitiva
cobra poder en tanto se conciba al
hombre como un simple ordenador. Ya
lo había advertido el padre Leonardo
Castellani: El siglo pasado [S.XIX]
contempló el intento de una psicología
sin alma. ([474]) En la medida en que nos
ceñimos a una concepción material o
existencial-fenoménica del hombre, los
métodos de guerra psicológica cobran
mayor poder y efectividad. En cambio,
si adoptamos una postura espiritual-
trascendente del alma humana, las
metodologías de destrucción psicológica
resultarán estériles.
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ACERCA DE LOS AUTORES
* Lucas Juan Carena nació en Rosario,
Provincia de Santa Fe, República
Argentina, el 26 de Octubre de 1.979.
En 2.003 obtuvo su título de Licenciado
en Comunicación Social por la
Universidad Nacional de Rosario; y, en
2.008, el de Magister en Diseño de
Estrategias de Comunicación por la
misma casa de altos estudios.
Desde 2.009 enseña Psicología
Social en la Facultad de Psicología de
la Universidad Católica de La Plata, en
la Unidad Académica de Rosario.
Especialista en psicología de
masas y medios masivos de
comunicación, se dedicó al estudio del
comportamiento colectivo y la forma en
que dichos medios instalan ideas tanto
en la consciencia humana como a nivel
subliminal.
Escritor e investigador, ha
publicado artículos tanto periodísticos
como académicos, en distintos medios
de prensa y revistas de divulgación
científica. Entre sus obras se destacan:
Cavilaciones en torno a la negatividad
de la noción de diferencia;
Significantes urbanos, significados
oscuros; y Estrategia de intervención
para la comunicación multiactoral: el
caso de las mesas territoriales para la
promoción del empleo.
En ocasión de participar en
trabajos periodísticos para grandes
medios de prensa, advirtió la puesta en
práctica de diversas operaciones de
desinformación y manipulación.
Decepcionado por tales circunstancias e
impulsado por sus propias
investigaciones, fue virando
paulatinamente hacia corrientes
intelectuales alternativas y acercándose
a medios de divulgación no oficiales.
De esta manera, se adentró en el estudio
de las estructuras de poder globales y de
la simbología de las sociedades
secretas.
Desde principios de 2.014,
conduce, junto a Pablo J. Davoli, el
programa semanal La Brújula, emitido
por TLV1, Toda la Verdad, Primero,
canal televisivo por Internet -
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E-mail de contacto:
[email protected].
* Pablo Javier Davoli nació en Rosario,
Provincia de Santa Fe, República
Argentina, en 1.975, un 11 de Febrero,
festividad de Nuestra Señora de
Lourdes. Es abogado, académico,
escritor y periodista.
Cursó sus estudios primarios y
secundarios en el Colegio Nuestra
Señora del Rosario de los Hermanos
Maristas. Durante gran parte de su
juventud, formó parte activa
del Movimiento Apostólico de
Schönstatt, perteneciente a la Iglesia
Católica Apostólica Romana.
Se recibió de abogado en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales del
Rosario, de la Pontificia Universidad
Católica Argentina, a principios del año
2.000.
Ha cursado la Maestría en
Inteligencia Estratégica Nacional de la
Universidad Nacional de La Plata y el
Doctorado en Derecho de la facultad
arriba mencionada.
Desde el año 1.995, se ha
desempeñado como docente de diversas
asignaturas: Ciencia Política,
Formación del Pensamiento Jurídico-
Político, Derecho Político, Derecho
Constitucional, Derechos y Garantías
Constitucionales, Instituciones de
Derecho Público y Relaciones
Gremiales; en la facultad arriba
nombrada y otras casas de estudios.
Es el autor de varios libros:
Meditaciones sociológicas.
Confesiones de un argentino
preocupado; Cuestiones demológicas; y
Anatomía del antisemitismo. Biopsia de
una tragedia humana.
También ha escrito decenas de
notas y artículos sobre diferentes temas
de Filosofía Política, Geopolítica,
Política Internacional, Derecho Político
y Derecho Constitucional. Materias,
éstas, en relación a las cuales también
ha dictado gran cantidad de
disertaciones y conferencias en distintos
ámbitos: Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales del Rosario, Facultad
de Ciencias Económicas del Rosario y
Facultad de Derecho -de la ciudad de
Buenos Aires- de la Pontificia
Universidad Católica Argentina;
Colegio de Abogados de Rosario y
Colegio Público de Abogados de la
Capital Federal; Círculo de
Legisladores de la Nación; etc.
Gran parte de sus notas,
artículos y libros, así como algunos de
sus vídeos, se encuentran disponibles en
su website personal:
www.pablodavoli.com.ar.
En el mes de Agosto del año
2.011, participó del Encuentro de S.S.
Benedicto XVI con los Jóvenes
Docentes Universitarios, en El Escorial,
Reino de España. Fue el primer
presidente del Instituto de Derecho
Político del Colegio de Abogados de
Rosario, dirigiéndolo durante varios
años. Desde el año 2.011, pertenece a la
Comisión de Evangelización de la
Cultura del Arzobispado de Rosario.
Actualmente, preside el Ateneo Cruz del
Sur -www.ateneocruzdelsur.com.ar-.
Ha trabajado en la conducción
de cuatro programas de radio distintos.
Asimismo, en varias ocasiones ha sido
invitado a participar -en calidad de
panelista y entrevistado- de diversos
programas radiales y televisivos;
algunos, rosarinos; otros, de la ciudad
de Buenos Aires.
Desde principios del año
2.014, conduce, junto a Lucas Carena el
programa semanal La Brújula, emitido
por TLV1, Toda la Verdad, Primero,
canal televisivo por Internet -
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E-mail de contacto:
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Troya” en la Santa Sede.
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La Brújula Nº 23/15: Proyecto “Blue
Beam”.
https://www.youtube.com/watch?
v=Yhwc_FeeSaQ
La Brújula Nº 22/15: Foucault:
cuando los extremos se tocan.
https://www.youtube.com/watch?
v=JdbOhk5Xqg4
La Brújula Nº 21/15: Fundamentos
psicoanalíticos de la ingeniería social.
https://www.youtube.com/watch?
v=od1ZfjOYPaM
La Brújula Nº 19/15: 1984: cuando la
realidad supera a la ficción.
https://www.youtube.com/watch?
v=KWAr75o7Sjc
La Brújula Nº 17/15: El reino de
Narciso. Un mundo sin hombres.
https://www.youtube.com/watch?
v=CgNWNJ5EXw8
La Brújula Nº 12/15: El rock y la
revolución satánica.
https://www.youtube.com/watch?
v=lL0ooL9bIqY
La Brújula Nº 8/15: Tele-control: la
tiranía dulcificada de la “caja boba”.
https://www.youtube.com/watch?
v=qGigd1cC_Sc
La Brújula Nº 6/15: Masificación
inducida y control grupal.
https://www.youtube.com/watch?
v=1Yk9S3WN2K0
La Brújula Nº 3/15: Tras-humanismo:
hacia el control total.
https://www.youtube.com/watch?
v=rc5tPZ5qj9s
La Brújula Nº 23/14: Dominio de la
mente humana: estrategias de asalto
psicotrónico.
https://www.youtube.com/watch?
v=C9OK-Euyj-U
La Brújula Nº 21/14: Hollywood:
miente, miente, que algo quedará...
https://www.youtube.com/watch?
v=ghj5M-kNxpQ
La Brújula Nº 19/14: Minorías y
nuevas identidades: la morada de los
titiriteros.
https://www.youtube.com/watch?
v=laCb_n3ciNQ
La Brújula Nº 17/14: “Apoteosis” del
“pensamiento único”.
https://www.youtube.com/watch?
v=nigDYmbE-is
La Brújula Nº 13/14: El mito de la
enfermedad mental.
https://www.youtube.com/watch?
v=HwgNT-zBjko
La Brújula Nº 1/14: Acción
psicológica e ingeniería social.
https://www.youtube.com/watch?
v=SZwre4Z2O34
ÍNDICE
Prólogo de Adrián Salbuchi.
PRIMERA PARTE: LUCAS
CARENA:
- Introducción: Ciencias de la naturaleza
vs. Ciencias del espíritu. De la crisis
del Iluminismo al nacimiento de las
ciencias sociales.
- Privatización del poder y sociedad de
masas. La respuesta de la élite mundial a
la cuestión social a través de las
ciencias sociales.
- Tradición inglesa: Psicología social
psicológica. Del control demográfico a
la regulación del comportamiento.
- El legado de la tradición británica: la
selección natural como dispositivo de
guerra psicológica.
- Tradición francesa: Psicología social
sociológica o la Psicosociología para el
sometimiento de las masas.
- El legado de la tradición social
francesa: la socialización como arma
psicológica de control y manipulación.
- El siglo XX y la creación del Instituto
Tavistock. La guerra detrás de las
guerras.
- Conclusiones de la primera parte.
SEGUNDA PARTE: PABLO J.
DAVOLI.
- Antonio Gramsci: la revolución
cultural.
- La Escuela de Frankfurt: masificación,
erotización y control.
- Lord Bertrand Russell: acción
psicológica masiva para la dictadura
mundial.
- Kurt Lewin, el instituto Tavistock y la
C.I.A.: de la falsa ataraxia a la New
Age.
- Noam Chomsky: un aporte desde la
izquierda.
- Tele-control. La tiranía de la caja
boba.
ANEXO I: PABLO J. DAVOLI.
- La comunicación subliminal y la
manipulación del comportamiento y la
personalidad.
ANEXO II: LUCAS CARENA.
- Del Proyecto MK-Ultra al Proyecto
Blue Beam: hacia la dominación total.
ANEXO III: LUCAS CARENA.
- La Psiquiatría punitiva como último
recurso de la guerra psicológica.
Bibliografía consultada.
Acerca de los autores.
Videos de los autores recomendados.
[1]
Leibniz, G. (1.980) Nuevo Tratado sobre el
Entendimiento Humano. Bs. As. Ed. Aguilar.
pág. 28.
[2]
Conforme: Del Noce, A. (1.979) Agonía de
la Sociedad Opulenta. Pamplona. Ed. Eunsa.
[3]
Más precisamente es Federico Nietzsche,
quien inaugura un planteo crítico que denuncia
cómo, detrás de todo saber, se oculta una
voluntad de poder.
[4]
Título original: Neue Abhandlungen über
den menschlichen Verstand.
[5]
En su trabajo originalmente titulado
Démonstration philosophique du principe
constitutif de la société.
[6]
Título Original: Die Wissenschaften vom
Menschen, der Gesellschaft und der
Geschichte.
[7]
Título original: Gesammelte Aufsätze zur
Wissenschaftslehre.
[8]
Conforme: Koch, P. (2.004) Illuminati: La
historia secreta de una secta infernal.
Planeta.
[9]
Título original: The Conspirators'
Hierarchy: The Comite of 300.
[10]
Conforme: Collier. G. Minton. H.
Reynolds. G. (1.998) Escenarios y Tenencias
en Psicología Social. Ed. Tecnos.
[11]
Esta distinción entre psicología social
psicológica y psicología social sociológica fue
realizada por primera vez por el psicólogo
social Floyd Allport (1.890-1.978), quien
explicaba que la primera iba de lo individual a
los social, comprendiendo a la sociedad como
una extensión del mundo biológico, resaltando
el peso de lo individual por sobre lo colectivo;
mientras la segunda, iba en sentido inverso, es
decir, de lo social a lo individual, poniendo a la
conducta individual casi en una situación de
subordinación de los fenómenos sociales.
[12]
El hombre es un lobo para el hombre.
[13]
La ya mencionada Compañía de Indias que
necesitaba justificar científicamente la
esclavitud entre los hombres.
[14]
Título original: An Essay on the Principle
of Population, as it affects the future
improvement of Society with remarks on de
speculations of Mr. Godwin, Mr. Condorcet
and other writers (1.798).
[15]
Malthus. T. (1.997) Primer ensayo sobre
la población. Ed. Altaya. Págs. 60-61.
[16]
Darwin. C. (1.996) Textos fundamentales.
Ed. Altaya. Págs. 104-105.
[17]
Ogburn. W. Nimkoff, M. (1.959)
Sociología. Bs. As. Ed. Aguilar.
[18]
Nota: Una matriz de variaciones de aptitud
debería cruzar múltiples cualidades para
acercarse a la realidad. Y a los fines de dar a
entender la ley de eliminación de extremos,
tomamos a modo de ejemplo únicamente dos.
[19]
Saint-Simon, Conde de. (2.004) Nuevo
Cristianismo. Biblos. Bs. As. Pág. 34.
[20]
En aquél entonces, se hacía necesaria la
distinción entre conductas que se atribuían a
estados de posesión diabólica, la enfermedad
neurológica -que reducía todo al campo
biológico- y la neurosis. Esta última, se
colocaba en un nuevo campo de estudio
científico, correspondiente a la psiquiatría y al
estudio de lo que hoy se llama “mente”.
[21]
Le Bon, G. (2.004) Psicología de las
Masas. Estudio sobre las Psicología de las
multitudes. La Editorial Virtual:
www.laeditorialvirtual.com.ar. Pág. 36-37.
[22]
Conforme: Carena, Lucas. Cavilaciones en
torno a la negatividad de la noción de
diferencia en La Trama de la Comunicación.
N° 17. Anuario de Comunicación. 2.014.
Universidad Nacional de Rosario. Facultad de
Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
Escuela de Comunicación Social.
Departamento de Ciencias de la Comunicación.
UNR. Editora.
[23]
Sorokin. P. (1.964) Achaques y manías de
la sociología moderna y ciencias afines.
Madrid. Ed. Aguilar.
[24]
El experimento de Milgram, se ha
realizado en diferentes contextos y con
personas de diversas procedencias y nivel de
instrucción, obteniendo, en general, resultados
similares. Sin embargo, se incorporaron
algunas variaciones que atenuaron el impacto
del experimento. Por ejemplo, si el
experimento se realizaba en el marco de una
universidad prestigiosa, los voluntarios tendían
a continuarlo sin vacilar y aplicaron la totalidad
del voltaje con más éxito que en los casos en
los que el experimento se realizó en un lugar
desconocido. También se incorporó la variable
de la incongruencia, en donde la insistencia
por parte del científico al mando se hacía ver
en contraste con la de un segundo científico,
que entraba a la sala diciendo que el
experimento se estaba saliendo de control. En
este caso, los participantes tendían a abandonar
el experimento casi sin vacilar. También los
resultados variaban si el experimento se hacía
separando al maestro y al aprendiz por medio
de una pared, a si se realizaba telefónicamente
y el maestro no tenía contacto con el actor. En
el primer caso el maestro se compadecía más
del aprendiz castigado con las cargas eléctricas
que en el segundo.
[25]
Título Original: De I’nterpretation – essai
sur Freud.
[26]
Este término fue en realidad introducido
por Gianni Vattimo (1.936) y es una expresión
que sintetiza una relatividad interpretativa de la
cual el siglo XX es heredera -sobre todo a
partir de Nietzsche y Heidegger- y lesiona
severamente cualquier principio metafísico en
sentido lógico-ontológico. La lógica, en su
pretensión de univocidad, es por sí misma, un
postulado autocrático, parte de una base
tiránica, absolutista. En la deconstrucción
derridiana de los textos rousseaunianos,
probablemente, radican los primeros vestigios
de este pensamiento débil, que ya aparece
presente en el estilo post-estructuralista y se
acentúa aún más en el posmoderno.
[27]
Estulin. D. (2011). El instituto Tavistock.
Barcelona. Ediciones B.
[28]
Título Original: Totem und Tabu. Einige
Überinstimmungen im Seelenleben der
Wilden und der Neurotiker.
[29]
En una de las tragedias de Sófocles, el Rey
de Tebas es advertido por un oráculo que su
propio hijo le daría muerte y, para evitarlo, lo
abandona en una montaña. El niño, adoptado,
de grande se enfrenta, sin saberlo, con quien
era su padre y lo mata. Se enamora luego de la
viuda de su rival, es decir, su propia madre. En
la psicología de Freud, se llama “Complejo de
Edipo” a la etapa que aparece alrededor del año
de vida, a partir de la cual el infante posee
inclinaciones incestuosas con su madre,
enfrentando a la figura autoritativa de su propio
padre. De un adecuado proceso de
identificaciones, resulta la resolución de esta
situación y la consolidación de un psiquismo
normal.
[30]
Según nomenclatura del Manual
Diagnóstico y Estadístico de trastornos
mentales, actualmente denominado Trastorno
Obsesivo Compulsivo.
[31]
Freud. S. (1.921) Psicología de las Masas
y Análisis del Yo en Obras Completas. Trad.
Luis Lopez Ballesteros. Tomo III. Madrid. Ed.
Biblioteca Nueva. Pág. 12.
[32]
Tal como es sabido, el sector septentrional
de la Nación italiana se encuentra
marcadamente germanizado, por causa de un
largo proceso histórico, jalonado de
migraciones pacíficas e invasiones, que
comenzó a producirse hace casi dos mil años.
Esa es la razón de la llamativa difusión de los
rasgos físicos nórdicos (piel “lechosa”,
cabellos y ojos claros, elevada estatura, etc.)
que todavía hoy se puede observar en la
población autóctona del Norte de Italia. Desde
luego, el aludido proceso de germanización
también ha dejado profundas huellas en la
conformación cultural de los italianos
septentrionales.
[33]
Cabe recordar aquí que, en su obra La ética
protestante y el espíritu del capitalismo, el
sociólogo y economista alemán Max Weber ha
explicado cómo -a su juicio- la Reforma
Protestante dio lugar al desarrollo y la
expansión del capitalismo liberal.
Esta tesis weberiana se opone al
economicismo marxista, invirtiendo la relación
de causalidad, determinación y
condicionamiento que Marx había establecido
entre la estructura (el plano económico de la
sociedad) y la superestructura (el plano extra-
económico de la sociedad, inclusivo de la
religión, el lenguaje, el arte, la ciencia, la
política, el derecho, las costumbres, las
tradiciones, los símbolos comunitarios, etc.).
[34]
Paradójicamente, el declamado
humanismo, al erigir al hombre como centro
de la propia existencia, resulta anti-humano (o
sea, contrario a la naturaleza humana; lesivo de
la misma; enemigo de ella). Sin embargo, se
trata de una denominación que disimula muy
bien la monstruosidad de aquella idea.
Estas consideraciones nos recuerdan la visita
a la República Argentina de Mijaíl Gorbachov,
presidente de la Unión de las Repúblicas
Socialistas Soviéticas (estado, éste, que -a la
sazón- ya “agonizaba”). En la ocasión, participó
del programa televisivo Tiempo Nuevo,
conducido por Bernardo Neustadt. Sobre el
final de la entrevista, el periodista argentino
preguntó a Gorbachov si creía en DIOS. El
dirigente soviético se limitó a contestar: yo
creo en el hombre. Se trató de una típica
declaración humanista: “dulce” e “inofensiva”
en la “superficie” (tanto que suscitó el aplauso
ingenuo de no pocos creyentes desprevenidos)
pero terriblemente “corrosiva” en su “fondo”,
por antropo-centrista y antropo-idolátrica.
[35]
Hemos apuntado en otra parte: Según
afirmara el gran disidente ruso Alexander
SOLZHENITSYN (Premio Nobel de Literatura
en 1970) en “Alerta a Occidente”, las
víctimas del “experimento socialista” en
Rusia sumaban 66 millones de hombres. Con
la desaparición de la U.R.S.S., en 1991, se
pudieron corroborar mejor las atrocidades
que, desde sus mismos inicios, se habían
atribuido al RÉGIMEN COMUNISTA. Al
respecto, se recomienda leer “El Libro Negro
del Comunismo”, editado por Stéphane
COURTOIS” (Davoli, Pablo J., artículo
¿Sabías que..? ...Grandes capitalistas
apoyaron al Comunismo..., páginas 7 y 8,
disponible en:
http://www.feedlotcreixell.com.ar/davoli/articulo
[36]
Al igual que el célebre escritor ruso Fiódor
Dostoievski y muchos otros, Gramsci pensaba
que el liberalismo capitalista era padre del
marxismo.
[37]
De acuerdo con la recta doctrina, lo natural
y lo sobrenatural no se oponen. Es más, lo
natural supone lo sobrenatural. No se
equivocaba el escritor inglés Gilbert
Chesterton cuando afirmaba: quitad lo
sobrenatural y sólo quedará lo que no es
natural. Agudo aserto, éste, que resulta
menester tener presente al momento de
analizar las nefastas consecuencias
objetivamente arrojadas por la gran revolución
cultural moderna, en general, y muy
especialmente por la revolución cultural
gramsciana, en particular.
[38]
Exponiendo esta observación de Gramsci,
se ha dicho que, si en Rusia el Estado lo es
todo, ya que nunca hubo una sociedad civil
desarrollada, en Europa occidental la
superestructura social es muy importante
(Fazio, Mariano, Historia de las ideas
políticas contemporáneas. Una lectura del
proceso de secularización, Ed. Rialp, Madrid,
2.007, página 245).
[39]
Fazio, Mariano, obra citada, página 245.
[40]
Pocos años antes de morir, el literato
argentino Ernesto Sábato escribió: Los
hombres, desde que se encontraron parados
sobre la tierra, creyeron en un Ser superior.
No hay cultura que no haya tenido sus
dioses. El ateísmo es una novedad de los
tiempos modernos... (autor citado, La
resistencia, Booket, página 48).
Cabe añadir a la acertada observación de
Sábato que aún hoy, en el contexto de la ultra-
modernidad, los ateos constituyen una exigua
minoría de la Humanidad, pese al
extraordinario apoyo propagandístico que,
desde hace más de un siglo, han recibido sus
diversas ideologías y doctrinas.
[41]
Cabe señalar aquí que la susodicha
inmanentización (o mundanización), en
cuanto implica rechazo del sentido de
trascendencia, se conforma perfectamente con
el estilo de vida burgués y la dinámica
económica capitalista liberal. A la luz de ello,
no extraña que las fuerzas de la derecha liberal
se cuentan entre los principales propulsores de
la revolución cultural de la izquierda
progresista.
De este connubio surgen los límites de la
opinión autorizada, así como el acotamiento
del juego electoral a la opción Pepsi - Coca
Cola, tan bien descriptos por el analista
político y económico argentino Adrián
Salbuchi, en su célebre obra El Cerebro del
Mundo.
[42]
Para introducirse en el idealismo
hegeliano, advirtiendo la influencia de la
tradición gnóstico-cabalística sobre el mismo,
recomendamos leer nuestro artículo Hegel:
entre la Gnosis anti-católica y la teología
cristiano protestante, escrito en el mes de
Diciembre de 2.013 y disponible en nuestro
website en:
http://www.feedlotcreixell.com.ar/davoli/articulo
[43]
De acuerdo con la concepción tradicional,
el sentido común está constituido por aquellos
principios insertos en nuestro intelecto, en
virtud de nuestra propia naturaleza racional y
que, por lo tanto, no hemos adquirido mediante
la educación.
También se ha hablado tradicionalmente de
sentido común en referencia a la adecuación de
las representaciones mentales y las ideas con la
realidad objetiva.
[44]
Citado por: Sáenz, Alfredo, Antonio
Gramsci y la revolución cultural, Gladius,
Morón (Buenos Aires, República Argentina),
2.004, página 36.
[45]
Conforme: Sáenz, Alfredo, obra citada,
página 39.
[46]
Conforme: Buela, Alberto, Metapolítica V.
Disyuntivas de Nuestro Tiempo, Editorial
Docencia, Buenos Aires (República Argentina),
2.013, página 136.
[47]
Conforme: Sáenz, Alfredo, obra citada,
página 40.
[48]
Muy probablemente, el alemán Martin
Heidegger, por la extraordinaria brillantez de su
pensamiento filosófico, haya sido el único
disidente que pudo sustraerse al manto de
silencio que ha envuelto a los autores en
cuestión.
[49]
En nuestro artículo Lineamientos para una
“cartografía” cosmovisional del Occidente
contemporáneo (disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
) hemos ensayado un análisis esquemático de
las principales corrientes de pensamiento
modernas, posmodernas (o ultra-modernas)
y anti-modernas y anti-posmodernas.
[50]
No se nos escapa el apego por la veracidad
que Gramsci expresara en más de una ocasión.
Apego, éste, al que, de hecho, hemos hecho
alusión más arriba. Pero ahora nos estamos
refiriendo, más que al autor sardo, a quienes
han aprovechado muchas de sus elucubraciones
ideológicas y doctrinarias.
Sin perjuicio de esto último, consideramos
oportuno dejar debidamente aclarado aquí que
la veracidad gramsciana, en tanto valor
esgrimido explícitamente por el comunista
italiano, queda forzosamente relativizado por
dos factores ideológicos:
- La concepción ética de cuño historicista,
sostenida por el propio Gramsci. Y...
- Su abierto maquiavelismo político (no
podemos entrar aquí en el debate sobre cómo
interpretar la posición de Nicolás Maquiavelo
ante el delicado problema de las relaciones
entre moral y política; al respecto, nos hemos
expedido en nuestro artículo Maquiavelo: el
“padre” de la revolución política moderna,
disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
adonde hacemos expresa remisión).
Huelga aclarar que no nos estamos refiriendo
aquí a la veracidad (o la falta de ella) en la
conducta observada por Gramsci. Sino a la
veracidad, en tanto concepto, en el contexto del
sistema ideológico-doctrinario del citado
autor.
[51]
Conforme: POWELL, Philip W., Tree of
Hate, 1.985, página 134; traducción por García
Carcel, 1.997, página 286. Reproducido por:
http://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda_negra_espa
4 (compulsa de fecha 11/11/14).
[52]
Muchos son los libros que desmienten la
leyenda negra que se ha elucubrado en contra
de la Hispanidad. A guisa de meros ejemplos,
cabe citar: Lo que a veces no se dice de la
conquista de América de Héctor Petrocelli
(ediciones Didascalia) y 1.492. Fin de la
barbarie. Comienzo de la civilización en
América de Cristian Rodrigo Iturralde
(editorial Buen Combate). También resulta
pertinente destacar aquí los estudios del
profesor español Gregorio Salvador, miembro
de la Real Academia de la Lengua. Por nuestra
parte, hemos dedicado un par de artículos a la
temática: Sobre los pueblos pre-colombinos y
la empresa hispano-católica americana
(http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos
y Apuntes sobre la “cuestión indígena”
(http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos
[53]
En el capítulo XLIV del tercer tomo de su
magnífica obra Creo en la vida eterna. El
ocaso cristiano de los próceres, Cayetano
Bruno nos ha dejado una breve reseña de la
conversión de Israel Zoller.
[54]
Muchos son los exponentes del
revisionismo en cuestión. Entre ellos, se han
destacado: los franceses Paul Rassinier,
Robert Faurisson, Roger Garaudy y Roger-
Guy Dommergue Polacco de Menasce; los
alemanes Thies Christophersen, Ernst
Zündel (en rigor de verdad, alemán-
canadiense) y Joseph Ginsburg (más
conocido como Joseph Burg); los
estadounidenses Arthur Butz, Frederik
Leuchter, Mark Webber, David Cole, Victor
Thorn y Steve Anderson; los británicos
Richard Harwood y David Irving; los
españoles Joaquín Bochaca Oriol y Pedro
Varela Geiss; el mexicano Salvador Borrego
Escalante y el chileno Miguel Serrano
Fernández.
Llama especialmente la atención que, en las
filas de esta vigorosa corriente revisionista, se
encuentren: historiadores de fama
internacional, como Irving; destacados
filósofos, como Garaudy; antiguos
combatientes contra el III Reich, como
Rassinier; personalidades de origen judío,
como Dommergue Polacco de Menasce,
Ginsburg (Burg) y Cole (de hecho, los dos
primeros fueron perseguidos por el régimen
nacional-socialista del III Reich); e, incluso, un
inventor especializado en gaseamiento y otros
métodos de ejecución: Leuchter (autor del
polémico estudio pericial conocido como
Informe Leuchter).
A quienes deseen tomar contacto con la
bibliografía revisionista producida por los
autores ut supra citados, recomendamos
consultar el siguiente website:
http://www.vho.org/aaargh/espa/solavaya.html.
Se puede encontrar a Anderson exponiendo su
postura al respecto en este vídeo:
https://www.youtube.com/watch?
v=MZEjSHQlABg&app=desktop.
Asimismo, recomendamos la compulsa de la
obra La revisión del Holocausto del
investigador español César Vidal. La misma ha
sido publicada por Anaya & Mario Muchnik en
Madrid (España). En ella, Vidal ha ensayado una
buena reseña crítica de los autores
revisionistas; clasificándolos según
nacionalidad, formación académica y
profesional, y adscripción ideológica; y
planteando objeciones a sus respectivas
argumentaciones.
[55]
Más abajo, al dedicarnos a la construcción
artificial de consensos, hacemos referencia a
la utilización interesada de estadísticas falsas.
[56]
Autor citado, Homo videns. La sociedad
teledirigida, Ed. Taurus, Avellaneda
(Argentina), 2.005, página 91.
[57]
Sartori, Giovanni, obra citada, páginas 91 y
92.
[58]
Conforme: Estulin, Daniel, El instituto
Tavistock, Ediciones B, Avellaneda, 2.011,
páginas 184 y 185.
[59]
En el contexto de dicha dinámica, se
descubren y desarrollan los referentes
comunitarios. En otras palabras, es dentro de
ese marco esencialmente móvil que se forjan
los líderes naturales de las diversas
agrupaciones humanas.
[60]
Fuente: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 191.
[61]
Muchas veces, las encuestas no son
formalmente apócrifas, ni siquiera
parcialmente. Sin embargo, tampoco revelan de
manera fidedigna la verdadera opinión del
público consultado. Por lo general, ello sucede
cuando:
- Las preguntas han sido formuladas de
manera confusa o ambigua.
- Tales interrogantes constituyen disyuntivas
excesivamente simplistas, vale decir, que dejan
afuera posibles respuestas que también serían
válidas a los efectos de mostrar el pensamiento
de la gente sobre determinado tema o cuestión.
- Se trata de planteos con exagerada carga
emocional, capaces de conmocionar a los
encuestados (desde luego, tal perturbación
anímica no conspira contra la veracidad de la
encuesta si la misma estaba apuntada,
precisamente, a descubrir las reacciones
instintivas, emocionales y/o sentimentales del
público frente a determinado planteo).
[62]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 192.
[63]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 349.
[64]
Más abajo, al momento de discurrir sobre
el Proyecto Radio, aportamos más datos sobre
Lazarsfeld.
[65]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 191.
[66]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 349.
[67]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 189.
[68]
Fuente: Citas. Así piensa la gente (libro
publicado junto con la edición nº 79 de la
revista Muy Interesante, de Mayo de 1.992),
Editorial García Ferré, Chile, página 50.
[69]
Conforme: Socci, Antonio, El genocidio
censurado. Aborto: mil millones de víctimas
inocentes, Madrid (España), 2.007, páginas 30
a 32.
[70]
Mazzieri, Diego C., El asunto Nelly Rivas
y Perón, Abril de 2.015, disponible en la
biblioteca de artículos del website del Ateneo
Cruz del Sur: www.ateneocruzdelsur.com.ar.
[71]
Corresponde a la Filosofía y, más
específicamente, a la filosofía del arte (y, por
extensión, a una filosofía del humor) expedirse
sobre la verdad (o no) del presente enunciado,
según el cual el arte (y, por ende, el humor)
sería positivo per se y de manera completa,
cualquiera sea su contenido, la intencionalidad
que lo produjo, las circunstancias en que se
manifiesta, las consecuencias prácticas que
eventualmente se deriven de él, etc.
[72]
La liberación de toda norma estética ha
permitido, por ejemplo, que cualquier
berretada pictórica sea presentada como si
fuera artísticamente equivalente a las obras
magnas de los mejores pintores de la historia.
Más aún, gracias a la aludida emancipación, las
expresiones humanas más ridículas, cuando no
enfermizas, han quedado habilitadas como
arte. Más abajo hacemos una somera
referencia al feísmo (que se opone a la Belleza)
como consecuencia de la incapacitación para la
Verdad y la negación del Bien.
[73]
Ponemos a disposición de nuestros amigos
lectores un breve vídeo casero de Dieudonné,
en el que ensaya una sumaria reseña del
problema y realiza un ingenioso alegato en su
propia defensa:
https://www.youtube.com/watch?
v=SVlWCPGHC3E.
[74]
Aquí nos hemos referido no sólo a las
normas jurídico-positivas que rigen en la
mayoría de los Estados occidentales. Sino
también a las normas puramente éticas e,
incluso, a las de mero decoro que se
encuentran vigentes en sus respectivas
sociedades.
[75]
Attali, Jacques, Diccionario del siglo XXI,
Ed. Paidós, Barcelona, 2.007, página 126.
[76]
Es importante aclarar que no pretendemos
determinar aquí si la citada Gutman ha
actuado de buena o mala fe. Desconocemos
si su artículo refleja de manera transparente y
sincera sus convicciones sobre el gravísimo
problema de la pedofilia y la pederastia; o bien,
si la pluma de la escritora ha seguido oscuros e
inconfesables afanes y/o designios.
Sencillamente, no lo sabemos y, por lo tanto,
lejos estamos de ensayar un juicio de valor
ético al respecto. Simplemente, queremos
destacar, a guisa de ejemplo, el potencial que (a
nuestro juicio y objetivamente hablando) posee
el artículo bajo análisis para sensibilizar a sus
anónimos destinatarios, respecto de los
pedófilos y pederastas y a favor de los mismos,
en tanto tales.
[77]
Gutman, Laura, artículo La sistematización
del abuso sexual sobre los niños, reproducido
en:
http://www.infobae.com/2014/11/06/1606966-
abuso-sexual-infantil-el-peligro-comprender-
al-pedofilo.
[78]
Gutman, Laura, artículo citado, reproducido
en:
http://www.infobae.com/2014/11/06/1606966-
abuso-sexual-infantil-el-peligro-comprender-
al-pedofilo.
[79]
Artículo Expertos consideraron que
“Laura Gutman justifica el abuso sexual de
niños”, 08/12/14, Telam, disponible en:
http://www.telam.com.ar/notas/201411/84650-
especialistas--laura-gutman.html.
[80]
Davoli, Pablo J., artículo Caballo de Troya
rojo. Las revelaciones de la dra. Bella Dodd,
Enero de 2.014, disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
[81]
Von Hilderbrand, Dietrich, El caballo de
Troya en la ciudad de Dios, Ed. Fax, Madrid,
1.970, página 23.
[82]
Es un error pensar que, a diferencia de la
tesis y la antítesis, la síntesis se encuentra
necesariamente en lo cierto; o bien, que esta
última se halla necesariamente más cerca de la
verdad que las dos primeras. Los hechos
concretos y la Lógica demuestran que esto no
es necesariamente así.
En algunos casos, nos encontramos con tesis
completamente erróneas, cuyas respectivas
antítesis contradictorias son necesariamente
verdaderas. En estos supuestos, no hay lugar
para ninguna síntesis. Así, por ejemplo, a la
tesis que propone que la verdad objetiva no
existe, se le opone la antítesis contradictoria
según la cual existe una verdad objetiva. Entre
ambas proposiciones (contradictorias) no hay
posibilidad de síntesis alguna.
En cuanto a las proposiciones contrarias:
ambas pueden ser erróneas. En tales casos, la
verdad no se ubica entre ellas, sino por encima
las mismas. Así, la recta comprensión de las
relaciones entre el hombre y la comunidad
(basada en la noción del zoon politikón) se
encuentra más allá de la oposición moderna
entre individualismo (tesis) y colectivismo
(antítesis). Pese a su antagonismo, estos dos
extremos comparten un substrato ideológico
común: la falsa concepción antropológica que
comenzó a fraguarse en el Renacimiento.
Siendo falso el fundamento ideológico sobre
el que se apoyan ambos extremos, ninguno de
ellos constituye una verdad, siquiera
incompleta o parcial. En efecto, el
individualismo no sólo desconoce la
naturaleza y la importancia de la comunidad;
tampoco hace justicia al hombre, toda vez que
ignora los rasgos esenciales de la persona
humana (entre ellos, su naturaleza gregaria o
social). De la misma manera, el colectivismo
no agota sus yerros en la subestimación del
hombre, sino que también se equivoca al
momento de indagar sobre la naturaleza de la
comunidad y su importancia (no se puede
conocer bien a la comunidad sin reconocerle
al hombre el valor que objetivamente inviste).
Por lo tanto, la verdad no puede surgir de una
combinación de tales extremos ni ubicarse a
mitad de camino entre los mismos.
Sobre el punto, recomendamos la lectura del
capítulo III del libro El caballo de Troya en la
ciudad de Dios de von Hilderbrand, ya citado.
[83]
Buen ejemplo de ello está dado por el
instituto Tavistock, de Londres. Para él
trabajaron, entre otros destacados científicos,
los médicos psicoanalistas Sigmund Freud y
Alfred Adler. Constituido originariamente
como centro mundial de fundación de
ideologías, Tavistock tejió una complicada red
institucional con la finalidad de operar en
forma colaborativa, en distintos ámbitos.
Forman parte de dicha red la University of
Sussex, el Stanford Research Institute, la
Heritage Foundation, el Massachusetts
Institute of Technology, el Center of Strategic
and International Studies de Georgetown, el
Hudson Institute, entre otras entidades. Esta
red maneja un presupuesto anual de...
¡¡U$S.6.000 millones!! A lo dicho, cabe añadir
que Tavistock asesora regularmente a la Mont
Pelerin Society, la Ditchley Foundation, la
Trilateral Commission y el Club de Roma.
(Conforme: Ricciardeli, Horacio y Schmid,
Luis, Los Protocolos de la Corona Británica.
Estrategia Anglo-Americana, Editorial
Struhart & Cía., Buenos Aires, 2.004, páginas
256 y 259).
[84]
Nombre, éste, que, tal como ya hemos
advertido en otro lugar, no nos parece correcto.
Ello así, toda vez que la relación de los
pensadores de la mentada escuela con la bella
ciudad alemana, su gente y su cultura local, fue,
ante todo, circunstancial y, sobre todo, breve.
El ascenso del nazismo al poder obligó a los
aludidos pensadores a emigrar de Alemania con
destino a los Estados Unidos, principalmente;
siendo en este país donde desarrollaron el
grueso de sus trabajos y experiencias.
[85]
Uno de los productos más refinados de esta
fábrica simbólica es el severo anti-
catolicismo que se ha expandido en varias de
las sociedades europeas y en EE.UU.
[86]
Conforme:
- Matthews, Timothy, artículo La Escuela de
Frankfurt: conspiración para corromper,
Marzo de 2.009, edición virtual, publicado en
castellano por: http://www.mov-
condor.com.ar/gcultural/La-Escuela-de-
Frankfurt.htm. También disponible en:
http://diario7-
archivos.blogspot.com.ar/2011/03/la-escuela-
de-frankfurt-conspiracion.html.
- Varela, Pedro, artículo La Deconstrucción
de Europa, Mayo de 2.011, publicado en:
http://castillaunida.wordpress.com/2011/07/07/l
deconstruccion-de-europa-pedro-varela/.
- Minnicino, Michael, artículo La Escuela de
Frankfurt y lo Políticamente Correcto,
edición virtual, publicado en castellano por:
http://www.mov-
condor.com.ar/gcultural/Frankfurt-correccion-
politica.htm; páginas 3 y 4. También disponible
en: http://es.slideshare.net/ramoncopa/la-
escuela-de-frankfurt-y-lo-polticamente-
correcto.
[87]
En 1925, el Gobierno de la U.R.S.S.
informó oficialmente que, desde la revolución
de 1.917, la cantidad de fusilados ascendía a
casi 2 millones de personas, de las cuales el 75
% eran campesinos, obreros y soldados (es
decir, miembros de los sectores sociales a los
cuales sus ejecutores pretendían representar y
defender).
[88]
Así, verbigracia, el Holodomor (genocidio
del pueblo ucraniano) provocó -entre 1.932 y
1.933- la muerte de entre 7 y 10 millones de
personas, por una hambruna deliberadamente
planificada.
Hacia su última etapa, según indicara gran
Alexander Solzhenitsyn (Premio Nobel de
Literatura, 1.970), el régimen soviético ya
arrojaba un “saldo” de -aproximadamente- 66
millones de asesinatos “oficiales” por causas
políticas.
Conforme: Davoli, Pablo J., artículo ¿Sabías
que..? ...Grandes capitalistas apoyaron al
comunismo..., Rosario, Octubre de 2.012,
edición virtual (en: www.pablodavoli.com.ar,
sección Artículos de doctrina, sub-sección
Ciencias Sociales y Políticas), página 7.
[89]
Conforme:
- Matthews, Timothy, artículo citado.
- Varela, Pedro, artículo citado.
[90]
A quienes deseen profundizar sus
conocimientos en este siniestro asunto,
sugerimos consultar el siguiente escrito:
Davoli, Pablo J., artículo citado (¿Sabías
que..? ...Grandes capitalistas apoyaron al
comunismo...). El mismo sirve de introducción
a tan oscuro tema.
[91]
Nació en 1.903 y murió en 1.969. Hijo de
un comerciante judeo-alemán y una cantante de
origen corso-genovés. Fue agente del M.I. 6
(servicio de inteligencia británico). Se
desempeñó como Director del Instituto de
Investigación Social de Frankfurt. Establecido
en los EE.UU., dirigió el Proyecto de
Investigación de la Radio de Princeton.
Proyecto, éste, ideado por Hadley Cantril y
Frank Stanton, organizado por el Instituto
Tavistock y la aludida Escuela de Frankfurt, y
financiado por la Fundación Rockefeller. Según
cuenta Daniel Estulin, en Los Secretos del
Club Bilderberg, el objetivo de dicho proyecto
era controlar a las masas.
[92]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 6.
[93]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 6.
[94]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 15.
[95]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, página 237.
[96]
Algunas corrientes psicoanalíticas se
entusiasmaron rápidamente con la tarea de
definir y describir el arquetipo de una
personalidad autoritaria, contraria a la
democracia y enemiga de la misma. Así, se
abocaron a rellenar y colorear dicho modelo,
atribuyéndole ciertas características anímicas,
emocionales, actitudinales y conductuales, a
modo de elementos típicos, entre las cuales
frecuentemente se incluyeron: la auto-
disciplina, el deseo de orden, la contracción al
trabajo, la valoración del esfuerzo, el gusto por
la prolijidad, la solemnidad, etc. De esta
manera, nació un estereotipo de hombre
autoritario.
Esta caracterización guarda coherencia con la
personalidad autoritaria descripta por
Adorno; así como también con el imperio de
los impulsos y deseos infra-racionales, debido
a la erección prometeica, pretendidamente
soberana, de la voluntad humana.
En aras de delinear este perfil, a la
estigmatización de las características de
personalidad que sí guardan alguna relación con
la sed y/o la adhesión a principios metafísicos,
se sumó la atribución de otras, que ninguna
relación guardan con dicha tendencia y/o
adscripción.
[97]
Mejor dicho, lo que de ella todavía queda
con vida.
[98]
Conforme. Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, páginas 112 y 113.
[99]
Más adelante, volvemos sobre este punto.
[100]
Experimentos, éstos, que, en muchísimos
casos, fueron apoyados, dirigidos y/o
manipulados por quienes estaban interesados
en el uso de las drogas para ejercer un control
social blando pero muy eficaz. Más adelante,
nos dedicamos a analizar este sombría asunto.
[101]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, páginas 114.
[102]
Dado que, según la feliz definición
propinada por Antoni Gaudí, de inspiración
platónica, la BELLEZA es el resplandor de la
Verdad, encontrándose -por tanto- íntima e
indisolublemente asociada al BIEN, la
incapacitación epistemológica aquí aludida
sirve de fundamento al feísmo. No en vano éste
ha impreso la marca más saliente al así llamado
arte moderno.
[103]
Aunque este constituye un motivo más que
suficiente para el descarte del tipo de marras.
[104]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 15.
[105]
A lo dicho, podemos adunar que Adorno
utilizó para sus pretendidas mensuras, la escala
tipológica que había diseñado Erich Fromm,
para la realización de una investigación muy
similar, desarrollada en los años ’30 en los
ambientes obreros alemanes. En el marco de
dicho estudio, sobre la base de la información
reunida por encuestas, se clasificó a los
obreros alemanes en tres categorías:
autoritarios, revolucionarios y ambivalentes.
(Conforme: Minnicino, Michael, obra citada,
página 15).
[106]
Mc Ian, Thomas, Mentiras del mundo
moderno, Cruz y Fierro Editores, 1.976,
Buenos Aires, página 118.
[107]
El primer presidente de esta federación
fue John Rawling Rees (1.890-1.969),
militar y psiquiatra británico, co-fundador del
instituto Tavistock. Entre 1.941 y 1.945, junto
al psiquiatra Henry Dicks, estuvo a cargo del
misterioso caso de Rudolf Hess, lugar-teniente
de Adolf Hitler.
En plena guerra, Hess había volado solo y en
secreto al Reino Unido, arrojándose en
paracaídas sobre suelo escocés, para contactar
a ciertos dirigentes británicos (en particular, al
Duque de Hamilton) y convencerlos de que el
III Reich no quería combatir contra su país. Las
sorprendidas autoridades británicas apresaron
inmediatamente al germano. Lo recluyeron en
la Torre de Londres, sometiéndolo a
numerosos interrogatorios. Según puede leerse
en su diario personal, Hess denunció a Rees
que sus captores habían intentado hipnotizarlo,
drogarlo e, incluso, envenenarlo.
Una vez concluida la contienda, Hess fue
colocado bajo la jurisdicción de los tribunales
militares ad hoc que los vencedores habían
instalado en Núremberg (Alemania). Pese a
haber pasado la mayor parte de la guerra en
prisión, fue condenado a cadena perpetua.
Hess continuó preso hasta 1.987, cuando
murió, a los 93 años, en la cárcel de Spandau
(en donde hacía 20 años que era el único
recluso). De acuerdo con la autopsia oficial,
murió por estrangulamiento, en un acto de
suicidio. Pero, de acuerdo con la autopsia
encargada por sus familiares, la muerte fue por
asfixia y se trató de un asesinato. En su libro Yo
miré a sus asesinos a los ojos, el último
enfermero de Hess, el tunecino-alemán
Abdallah Melaouhi, denuncia que el anciano fue
ultimado por sus carceleros. La policía
británica ha puesto en duda la veracidad de la
autopsia oficial.
En 2.011, los restos mortales de Hess fueron
exhumados y arrojados al mar, porque su tumba
se había convertido en centro de
peregrinaciones y homenajes.
[108]
No está demás recordar aquí que Max
Horkheimer, conspicuo miembro de la
Escuela de Frankfurt, fue uno de los
fundadores de la Federación Mundial de
Salud Mental.
[109]
Fuente: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, página 247 y 248.
[110]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, página 250.
[111]
Mc Ian, Thomas, obra citada, página 103.
[112]
Cabe evocar aquí, para ejemplificar, los
casos del general Pyotr Grigorenko, el
genetista Zhores Medvedev, el docente y
ensayista Vasily I. Chernishov, el filólogo y
escritor Wladimir K. Bukosky, etc.
[113]
Forrestal había denunciado las presiones
ejercidas por el Gobierno de Franklin D.
Roosevelt sobre el Reino Unido, a principios
de la Segunda Guerra Mundial, para que no
aceptara las propuestas de paz de Adolf Hitler.
Anti-comunista convencido, luego del citado
conflicto bélico, Forrestal se había opuesto
tenazmente al desmantelamiento de Alemania
planeado por Henry Morgenthau, h., y la
entrega de China a Mao Tse-Tung.
Paralelamente, había combatido la decisiva
gravitación que tenían en Washington los
intereses y objetivos políticos del grueso de la
dirigencia de la numerosa colectividad judía.
Finalmente, había acusado al omnipresente
Bernard Baruch, poderoso especulador
financiero y verdadera eminencia gris de la
Casa Blanca, de estar promoviendo una suerte
de Gobierno mundial.
Fuentes: Mc Ian, Thomas, obra citada, página
110 y 111; y Borrego, Salvador, Derrota
mundial. Orígenes de la 2da. Guerra
mundial. Desarrollo de la guerra.
Consecuencias actuales de la guerra, Ed.
Nuevo Orden, Morón, 2.005, páginas 653 y
654.
[114]
Conforme: Mc Ian, Thomas, obra citada,
páginas 109 a 114.
[115]
Matthews, Timothy, artículo citado, páginas
6 y 7.
[116]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, página 113.
[117]
Más adelante, aportamos voluminosa
información sobre los orígenes y las
intenciones del citado movimiento contra-
cultural.
[118]
Ya hemos hecho ut supra una breve alusión
a la mendaz leyenda negra que se ha urdido
contra la obra española en nuestras tierras.
Obra, ésta, con carácter de auténtica epopeya,
pese a las sombras que -como toda obra
humana- tuvo.
[119]
El resentimiento implica rencor u odio
retenido por largo tiempo, por causa de un
sentimiento de debilidad o impotencia. Los
antiguos calificaban como amargos a los
resentidos. (Conforme: Buela, Alberto, Notas
sobre el resentimiento, disponible en:
http://www.rebanadasderealidad.com.ar/buela-
08-13.htm).
[120]
Disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/libros/Me
También en:
http://www.pablodavoli.com.ar/ateneocruzdelsur/
[121]
Más arriba, nos hemos referido a las
maniobras de estigmatización como una
especie particular dentro del género
conformado por las operaciones de
difamación.
[122]
Fragmento reproducido por: Estulin,
Daniel, Los Secretos del Club Bilderberg,
edición virtual, página 8; disponible en:
http://www.mondialisations.org/medias/pdf/Los_
http://www.postgrado.unesr.edu.ve/acontece/es/to
[123]
Fragmento reproducido por: Estulin,
Daniel, obra citada (Los secretos del Club
Bilderberg), página 8.
[124]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada
(Los secretos del Club Bilderberg), página 10.
[125]
Disponible en:
http://www.feedlotcreixell.com.ar/davoli/articulo
[126]
Se distinguen tres momentos
fundamentales en el complejo periplo
recorrido por el pensamiento de Freud:
inicialmente, el científico judeo-austríaco
postulaba un monismo absoluto; en el estadio
intermedio, admitía también la existencia de
los instintos del Ego; para, finalmente,
conglomerar dichos instintos egoístas junto a
un instinto de destrucción. Este “racimo” de
instintos de muerte era referido bajo el
nombre genérico de Thánatos.
Con el Eros y el Thánatos, la doctrina
freudiana adoptó un esquema psicológico
dualista. Esquema, éste, que ha sido
interpretado como “traducción” en el campo de
la Psicología, de las concepciones
fundamentales del gnosticismo cabalístico
(conforme: Meinvielle, Julio, De la Cábala al
Progresismo, Editrice del Verbo Incarnato,
Italia, 2.013, páginas 316 y 317).
[127]
Respecto de la idea de libido o eros,
específicamente, preciso es aclarar que Freud
nunca admitió que aquella energía sexual
multiforme pudiese transformarse en
actividad específicamente diversa y no-
sexual (como urgían los psicólogos
“gesthaltistas” de su tiempo) ni siquiera por
vía de sublimación (Castellani, Leonardo,
Freud en cifra, Ediciones del Buen Ladrón,
edición virtual, páginas 18 y 19; disponible en:
http://www.nacionalismocatolico.com/freud%20
[128]
En Eros y Civilización, MARCUSE
combinó esta idea, de base freudiana, con la
noción marxista de la súper-estructura. Vale
decir que los sistemas morales, para
MARCUSE, sólo en parte constituyen un mal
necesario para la subsistencia; contando un
plus proveniente de la pura dominación social
y al servicio de la misma.
[129]
Desde luego, no compartimos el
posicionamiento antropológico de Freud. Para
nosotros, el ser humano es, en esencia, unión
sustancial de alma y cuerpo. Vale decir que
somos, fundamental y sustancialmente,
animales racionales, animales religiosos y
animales políticos.
Por supuesto que estamos expuestos a
degradarnos y pervertirnos. Pero ello es así, no
por nuestra propia naturaleza, sino por una
mácula o herida inferida a la misma (en
términos teológicos, en última instancia, por el
pecado original).
La naturaleza humana se encuentra dañada.
Es vulnerable y falible. Podemos enviciarnos,
corrompernos y envilecernos, claro, pero
siempre que lo hacemos atentamos contra
nuestra propia naturaleza y, más
específicamente, contra nuestro propio yo.
Vale decir que, procediendo de ese modo, nos
alejamos de nosotros mismos y de nuestra
propia humanidad, extraviándonos y
enajenándonos (más aún, podemos llegar a
atentar contra nuestra propia vida, en forma
directa).
[130]
Y, si lo hacen, es en medida muy pequeña y
poco significativa.
[131]
Organización jerárquica, ésta, en cuya
cúspide se encuentra la razón. Señorío, éste,
del cual dependen la voluntad y, por lo tanto, la
libertad.
[132]
En nuestro artículo Notas sobre el
pensamiento y la espiritualidad de San
Agustín hemos dedicado algunos párrafos a
esta fundamental cuestión (el artículo se
encuentra disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
[133]
Conforme: Popescu, Stan, Autopsia de la
democracia. Un estudio de la anti-religión,
Ed. Euthymia, Buenos Aires, 1.984, página
224.
[134]
A nuestro juicio, esto es cierto en el caso
de las doctrinas éticas falsas o erradas. Pero
ello no involucra a la moral, en tanto sistema
normativo objetivo, inscripto en la propia
naturaleza humana, ni tampoco a la ética, en
tanto conocimiento racional (verdadero) de
aquel sistema.
[135]
Ciertamente, un auténtico líder constituye
una suerte de modelo a seguir e imitar; un
modelo que inspira y orienta; con el cual sus
seguidores se sienten identificados, al mismo
tiempo que le tributan su admiración. Pero un
líder que hipnotice, como proponía Freud, es
un líder espurio o bastardo, hecho a la medida
del hombre-masa.
[136]
El porvenir de una ilusión es uno de los
cuatro ensayos en los que Freud se dedicó ex
profeso del problema religioso. Los otros tres
son: Actos obsesivos y práctica religiosa
(1.907), Totem y tabú (1.912-13) y Moisés y
el monoteísmo (1.938). También podemos
encontrar importantes alusiones al problema
religioso en Psicología de masas y análisis
del yo (1.921), La civilización y sus
descontentos (1.930) y El Moisés de Miguel
Ángel (1.914).
En Actos obsesivos y práctica religiosa, se
plantea que la neurosis obsesiva es un
equivalente patológico de la práctica
religiosa, una suerte de religión individual,
siendo la religión una neurosis obsesiva
universal. La proposición se encuentra
sostenida sobre una base muy endeble: la
comparación eminentemente formal de los
actos obsesivos con el ceremonial religioso
(que, en rigor de verdad, constituye sólo un
aspecto de la religión), encerrada en una
formulación de principio en términos
psicopatológicos. (*)
En El porvenir de una ilusión, se define a la
religión como ilusión, que brota de un intenso
deseo y tiende a satisfacerlo. En su lugar, se
propone una religión de la ciencia, única que
podría implicar una conquista real de felicidad.
Se trata de una re-edición del gastado
cientificismo moderno, que tanto impulso
recibió en el siglo XIX (construcción
ideológica con ingredientes míticos y, al
mismo tiempo, utópicos, que el pensamiento
filosófico y el propio avance científico
terminaron desacreditando).
(*) Fuente: Zunini, Giorgio, Homo
religiosus. Estudios sobre psicología de la
religión, Ed. Eudeba, Buenos Aires, 1.970,
página 9.
[137]
Según algunos, Freud fue el profeta del
instituto Tavistock. Cuando el famoso médico
vienés emigró a Inglaterra, se estableció en
Maresfield Gardens, donde se le dio una
mansión de la princesa Bonaparte. También
emigró Alfred Adler. (Fuente: Ricciardelli,
Horacio y Schmid, Luis, Los Protocolos de la
Corona Británica, Ed. Struhart & Cía., Buenos
Aires, 2.004, página 256).
[138]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 168.
[139]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 171.
[140]
Reproducido por: Popescu, Stan, obra
citada, página 228.
[141]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 11.
[142]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 11.
[143]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 11.
[144]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 12.
[145]
Hasta el momento, las noticias habían sido
comunicadas en programas regulares de larga
duración, que permitían análisis más profundos
de las mismas. Este formato fue reemplazado
por los audio bites o flashes, de poca
extensión y escaso contenido significativo.
[146]
Fragmento reproducido por: Minnicino,
Michael, obra citada, página 12.
[147]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 12.
[148]
Conforme: Minnicino, Michael, obra
citada, página 13.
[149]
Estamos hablando en términos generales,
por supuesto. Desde luego que han existido -y
todavía existen- notables excepciones.
[150]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada
(Los secretos del Club Bilderberg), páginas 8,
19 y 20.
[151]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada
(Los secretos del Club Bilderberg), página 19.
[152]
Reproducido por: Estulin, Daniel (Los
secretos del Club Bilderberg), obra citada,
página 17.
[153]
Es decir que la afectación de la
consciencia humana lleva a la distorsión de
nuestra percepción de la realidad circundante.
Ello aísla al afectado de los demás hombres,
sumiéndolo en una suerte de idolatría pseudo-
mística hacia las cosas materiales, incluyendo a
las más triviales.
Las drogas alucinógenas no despiertan ni
optimizan nuestras capacidades cerebrales; las
arruinan. No expanden nuestra consciencia; la
embotan y confunden. No abren las puertas de
la percepción; las obstruyen con imágenes y
sensaciones ficticias. No nos unen al
universo; destruyen nuestros vínculos inter-
personales. No nos libera; nos recluyen y
aprisionan.
Más adelante, se aportan más observaciones,
consideraciones y apreciaciones sobre esta
terrible problemática.
[154]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada -El instituto Tavistock-, páginas 111 y
112.
[155]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 112.
[156]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (Los secretos del Club Bilderberg),
página 9.
[157]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), páginas 120 y
121.
[158]
Reproducido por: López Laso, Fernando,
artículo La sumisión en la tecnocracia,
publicado por revista La balsa de piedra, Nº 3,
España, Abril y Junio de 2.013, página 3.
[159]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 121.
[160]
Reproducido por: Estulin, Daniel (El
instituto Tavistock), página 125.
[161]
Ídem anterior.
[162]
Conforme: López Laso, Fernando, artículo
La sumisión en la tecnocracia, publicado por
revista La balsa de piedra, Nº 3, España, Abril
y Junio de 2.013, página 8.
[163]
Conforme: Ricciardelli, Horacio y
Schmidt, Luis, obra citada, página 257.
[164]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 177.
[165]
Ver: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 177.
[166]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 176.
[167]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 176.
[168]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 176.
[169]
Dicha novela fue publicada en 1.962. Y, en
1.971, fue llevada con el mismo nombre a la
pantalla grande, por el director, productor y
guionista judeo-estadounidense Stanley
Kubrick, una de las figuras más célebres del
cine norteamericano.
[170]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 178.
[171]
No es ésta la ocasión de adentrarnos en tal
dificultosa cuestión. Aquí no podemos
analizarla ni expedirnos sobre la misma. Por
supuesto, tampoco estamos en condiciones de
adjudicar tales responsabilidades de manera
específica, identificando a quienes -de alguna u
otra manera- debieron haber respondido por lo
sucedido y discriminando los casos de dolo,
los de negligencia, los de impericia, etc.
[172]
En general, los tribunales federales
inferiores ordenaban la devolución del 70 %
del dinero reclamado en cada caso, en
concepto de medida precautoria o cautelar.
Luego, en las sentencias de fondo, disponían la
restitución del 30 % restante. Sin embargo, al
conceder los recursos de apelación con efecto
suspensivo, dejaban sin efecto aquello mismo
que habían ordenado.
[173]
Desde luego, sería irresponsable (y
seguramente errado) aseverar que todos los
magistrados judiciales aquí aludidos fueron
cómplices de quienes esquilmaron al pueblo
argentino por medio del corralito. No
resulta razonable suponer que todos ellos
contribuyeron consciente y deliberadamente
con el desfalco masivo aquí referido. Lo
mismo debe advertirse en relación a los
periodistas y medios que justificaron la
implementación de aquella aberración
jurídica.
[174]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 179.
[175]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 179.
[176]
Conforme: Davoli, Pablo, Cuestiones
demológicas, edición virtual, páginas 86 y 87;
disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/libros/Cu
http://www.pablodavoli.com.ar/ateneocruzdelsur/
[177]
Conforme: Davoli, Pablo, obra citada:
Cuestiones demológicas, páginas 59 y 60.
[178]
Conforme: Davoli, Pablo, obra citada:
Cuestiones demológicas, página 61.
[179]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 179.
[180]
Conferencia Episcopal Argentina,
Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio,
edición oficial, Buenos Aires, 2.005, páginas
39 y 119.
[181]
La suspensión es, por su propia definición,
temporaria.
[182]
Conforme: Popescu, Stan, obra citada,
página 405.
[183]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 179.
[184]
Julio Meinvielle, sacerdote católico
argentino, ha señalado la existencia de dos
gnosis, cábalas o tradiciones fundamentales,
derivadas (directa o indirectamente) de la
tradición primordial, es decir de las verdades
naturales y sobrenaturales comunicadas por
DIOS directamente al hombre, en sus orígenes.
Estas dos gnosis, cábalas o tradiciones son:
- La judeo-católica (a la que Meinvielle
califica de buena).
- La gnóstico-cabalística (a la que el mismo
autor califica de mala).
La primera deriva directamente de la
tradición primordial. Ella hunde sus raíces más
allá del origen del pueblo judío, remontándose
a los grandes patriarcas de la Humanidad (Adán,
Set, Noé...).
La segunda, en cambio, es el producto de una
perversión de la anterior.
Comúnmente, los términos gnosis y cábala
se utilizan a secas para designar a esta última
corriente (aquí nosotros también nos atenemos
esa costumbre).
Meinvielle define a la gnosis o cábala (vale
decir, a la tradición gnóstico-cabalista) como
toda concepción de Dios, el mundo y el
hombre que asigna una única sustancia,
homogénea, a estas tres realidades. Se parte
de un Dios indeterminado -del Caos, del
Silencio, del Abismo- un Dios que contiene el
sí y el no, el mal y el bien, lo masculino y lo
femenino, y que se va haciendo el mundo y el
hombre. El hombre sería, en la concepción
gnóstico-cabalística, la culminación del
proceso emanativo del universo (el resaltado
es nuestro).
Fuente: Meinvielle, Julio, De la Cábala al
Progresismo, Edivi, Roma, 2.013, páginas 39 y
40.
[185]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 179.
[186]
Más arriba, al discurrir sobre la Escuela de
Frankfurt, hemos hecho alguna referencia a la
revolucionaria música que se puso de moda en
los años ’60. Y más abajo, en el apéndice
dedicado a los mensajes subliminales,
volcamos algunas observaciones respecto de
los efectos psicológicos del beat, que es la
pieza fuerte del rock (en particular, del acid
rock) y otras expresiones musicales populares
modernas.
[187]
Conforme: Serrano, Miguel, Imitación de
la Verdad. La ciberpolítica, Internet, realidad
virtual, telepresencia, 2.005, Chile, Ed. La
Nueva Edad, pagina 27.
[188]
El LSD fue inventado por Albert
Hoffman, un químico de Sandoz A. B.,
empresa farmacéutica suiza que pertenecía al
banco de inversión S. G. Warburg & Co. (esta
casa bancaria fue adquirida en 1.995 por Swiss
Bank Corporation, fusionándose ambas
empresas; en 1.997, se realizó una nueva
fusión, con Dillon, Read & Co.; en 1.998 se
añadió la Union Bank of Switzerland; en 2.003
se quitó el apellido Warburg de la
denominación corporativa, la cual quedó
simplificada como UBS, salvo su sección de
inversión, llamada UBS Investment Bank).
Según H. Osmond, J. A. Osmundsen y J. Agel,
la investigación del LSD fue patrocinada por la
Inteligencia británica y la Oficina de Servicios
Estratégicos de EE.UU., cuyo jefe en Berna
(Suiza), durante la etapa inicial del aludido
trabajo científico, era Allen Dulles (futuro
director de la C.I.A.). Entre sus colaboradores,
Dulles contaba a James Warburg.
Fuentes: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 115;
http://www.nytimes.com/1995/05/11/business/in
business-swiss-bank-in-deal-to-buy-sg-
warburg.html;
http://www.fundinguniverse.com/company-
histories/sbc-warburg-history/; y
http://www.telegraph.co.uk/finance/2833426/UB
means-RIP-for-Warburg.html.
[189]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
Claves ocultas del poder mundial, Edaf,
Madrid, 2.005, páginas 232 y 233.
[190]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 119.
[191]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 118.
[192]
Conforme: Maguire, Patricio J., artículo
Sobre la práctica de las “virtudes
masónicas”. El culto al falo y el destino
misterioso del legado Garrigos, en revista
Informaciones sobre Masonería y otras
sectas (de Editorial IRA), año I, Nº 2,
Noviembre de 1.981, reimpresión de Marzo de
1.985, página 44.
[193]
Reproducido por: Maguire, Patricio J.,
artículo La depravación moral como método
de Gobierno, en revista Informaciones sobre
Masonería y otras sectas (de Editorial IRA),
año II, 1.982, Nº 11, página 4.
[194]
Conforme: Maguire, Patricio J., obra
citada, páginas 6 y 7.
[195]
Reproducido por: Maguire, Patricio J.,
obra citada, página 7.
[196]
Conforme: Maguire, Patricio J., obra
citada, páginas 7 y 8.
[197]
Reproducido por: Maguire, Patricio J.,
obra citada, página 8.
[198]
Conforme: Maguire, Patricio J., obra
citada, página 5.
[199]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 119.
[200]
Wells había sido patrocinado por el abuelo
paterno de Aldous Huxley, Thomas Henry
Huxley, un famoso biólogo, defensor de la
teoría de la evolución de Charles Darwin,
propugnador de la teoría de la ausencia de
alma en el hombre y acuñador del término
agnosticismo.
A su turno, Wells brindaría su tutela a Arnold
Toynbee, con quien Aldous Huxley terminaría
colaborando largo tiempo.
Fuente: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, páginas 121 y 122.
[201]
En la portada de su psicodélico álbum
titulado Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club
Band, el conjunto musical The Beatles incluyó
las imágenes de Huxley y Crowley. Al
respecto, Richard Starkey (h.), más conocido
como Ringo Starr, declaró: pensamos agrupar
las figuras de las personas que más amamos
y admiramos.
Fue un discípulo de Crowley, Kenneth
Anger, director de la película Lucifer rising,
quien inició a Mick Jagger y Keith Richards
(de la banda de rock The Rolling Stones) en el
ocultismo, induciéndolos a consagrarse al
diablo.
Anger puso a Jimmy Page, también
discípulo de Crowley, a cargo del grupo del
grupo de rock Led Zeppelin (cuya famosa
canción Stairway to Heaven, tal como se
expone en el Anexo I de esta obra, contiene
mensajes subliminales satanistas). Page
adquirió la residencia de Crowley y la convirtió
en una suerte de santuario ocultista.
Asimismo, se convirtió en propietario de una
de las librerías más importantes de Inglaterra,
L’equinox, que también había pertenecido a su
siniestro maestro.
Fuente: Regimbal, Juan P. y otros, obra
citada, página 32.
[202]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 235.
[203]
R.I.I.A., por sus siglas en inglés. Entidad
hermana del estadounidense Council on
Foreign Relations, también conocida como
Chatham House. Fundada formalmente en
1.920, surgió de la ignominiosa Conferencia
de Paz de París (Francia) que se había
realizado un año antes, con motivo de la
finalización de la Primera Guerra Mundial
(1.914-1.918). El R.I.I.A., en la actualidad,
opera en estrecha colaboración con el C.F.R.,
el grupo Bilderberg y la Trilateral
Commission (conforme: Salbuchi, Adrián, obra
citada: El Cerebro del Mundo. De la
Globalización al Gobierno Mundial, página
130).
[204]
Conforme:
- Lesta, José y Pedrero, Miguel, obra citada,
página 233.
- Estulin, Daniel, obra citada –El instituto
Tavistock-, página 122.
[205]
Para Huxley, mediante el consumo de
alucinógenos, la religión dejaría de ser una
actividad que tenga que ver sobre todo con
los símbolos para convertirse en una actividad
que tenga que ver sobre todo con la
experiencia y la intuición, impulsada por una
supuesta inspiración mística (reproducido por:
Estulin, Daniel, obra citada: El instituto
Tavistock, página 122).
La postulación insinúa claramente el patético
enervamiento y anquilosamiento que el
Cristianismo (primera y principalmente, en sus
versiones protestantes) sufrió en Occidente en
los últimos siglos (contaminado por la
tradición gnóstico-cabalística, el
nominalismo, el racionalismo y la ilustración;
e infiltrado, presionado y tironeado por los
poderes hegemónicos de nuestra época).
Aquella postulación también delata que
Huxley, pese a sus inquietudes espirituales y,
más concretamente, místicas, continuaba
mentalmente atrapado en el paradigma
materialista que su abuelo había adoptado
explícitamente y sin reservas (en efecto, el
escritor inglés reducía la vida espiritual a los
procesos bioquímicos, prometiendo
experiencias místicas a través del uso de
determinadas drogas).
[206]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 234.
[207]
Nuevamente aparece insinuada la
antropología pesimista que anidaba en la base
del pensamiento de Huxley. Un pesimismo que
no sólo procedía de su abuelo darwinista; sino
que también se enrolaba en una larga y
fuertemente abonada tradición intelectual
británica; la misma que había dado lugar a ideas
tan extravagantes como el hombre-lobo de
Thomas Hobbes (homo homini lupus), el
homo oeconomicus descripto por David
Ricardo, Adam Smith y John Stuart Mill, el
control demográfico natural de Thomas
Malthus, el control demográfico artificial -
eugenésico- de Francis Galton y el racismo
biologicista y supremacista de Herbert
Spencer.
[208]
Dicha tradición tiene sus pilares en: la
filosofía griega, la organización política y el
derecho romanos, el ímpetu fáustico
germánico y la religión cristiana.
[209]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 235.
[210]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 235.
[211]
Habiendo aclarado ya que utilizamos el
término gnosis en referencia a la tradición
gnóstico-cabalista, añadimos ahora que:
Para la tradición católica, DIOS es personal,
inteligente y libre, y trasciende al mundo. Para
la tradición gnóstica, Dios es inmanente
respecto del corazón humano y el mundo.
Para la tradición católica, DIOS es la causa
eficiente del hombre y el mundo, creándolos
de la nada. Para la tradición gnóstica, el
mundo y el hombre están hechos de la
substancia de la divinidad.
Para la tradición católica, DIOS destina al
hombre a la divinización, dándole por gracia un
destino que supera todas las exigencias de su
ser. Para la tradición gnóstica, el hombre está
divinizado en su naturaleza; el hombre es Dios.
Para la tradición católica, el hombre,
habiendo perdido su divinización primitiva,
puede recuperarla adhiriéndose a
JESUCRISTO, DIOS hecho hombre, quien, en
virtud de su pasión y muerte, le devuelve esta
divinización. Para la tradición gnóstica, el
hombre saca su divinización de sí propio;
Jesucristo, en el mejor de los casos, puede
indicarle el camino de cómo ha de sacarle de sí
mismo (aclaramos en el mejor de los casos
porque hay algunas interpretaciones o
vertientes de la tradición gnóstica que son
abiertamente enemigas de Jesucristo y sus
enseñanzas).
Fuente: Meinvielle, Julio, obra citada, página
57.
[212]
Lesta, José y Pedrero, Miguel, obra citada,
página 235.
[213]
Lesta, José y Pedrero, Miguel, obra citada,
página 235.
[214]
Leary fue acusado varias veces de trabajar
en el proyecto Mk-Ultra, al que, como ya
hemos indicado, le dedicamos un apéndice
especial más abajo (fuente: Lesta, José y
Pedrero, Miguel, obra citada, página 235).
La canción Come Together de The Beatles,
fue escrita por John Lennon para la fallida
campaña de Leary en contra de Ronald Reagan,
que tuvo lugar en California.
[215]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 237.
[216]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 237.
[217]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, páginas 237 y 238.
[218]
Fuente: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 236.
[219]
Coleman, Vernon, Adictos y adicciones.
Causas, consecuencias y soluciones del
mayor problema de salud pública de nuestro
siglo, Grijalbo, Buenos Aires, 1.988, páginas
88.
[220]
Conforme: Coleman, Vernom, obra citada,
página 87.
[221]
Extraído de:
http://www.centroadiccionesbarcelona.com/lsd-
efectos-consecuencias-adiccion/.
[222]
Donde también se desempeñó como
docente Lewin, conforme ya ha sido indicado
ut supra.
[223]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 238.
[224]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 238.
[225]
Conforme: Ricciardelli, Horacio y
Schmidt, Luis, obra citada, página 256.
[226]
Según él mismo relatara, en 1.952, cuando
sólo contaba con 15 años de edad, Sarfatti
comenzó a recibir llamadas telefónicas en las
que una voz metálica decía provenir a una
computadora a bordo de una nave extraterrestre
y le indicaba que se preparara para una
importante misión, que tendría lugar 20 años
después, junto a otros 400 jóvenes
estadounidenses. El propio Sarfatti dice
sospechar que tan extraños episodios habrían
formado parte de una operación de Inteligencia,
destinada a influir desde temprano en
centenares de adolescentes brillantes que
prometían convertirse en futuros científicos
destacados (conforme: Lesta, José y Pedrero,
Miguel, obra citada, página 244).
Esta historia guarda una cierta similitud con
el episodio de Volver al Futuro I (de Steven
Spielberg) en el cual Marty McFly, habiendo
viajado a 1.955, despierta a su propio padre,
todavía adolescente, utilizando unos
auriculares, música metal y un disfraz,
haciéndole creer así que se trataba de un
extraterrestre.
La eventual relación que podría existir entre
ambos relatos no debería sorprender. En los
‘70, Sarfatti conoció personalmente al director
Spielberg. En la casa de Francis Ford Coppola,
le presentó a George Lucas (director de La
Guerra de las Galaxias) y Jacques Vallée
(astrofísico experto en el fenómeno O.V.N.I.).
Más aún: Sarfatti fue el responsable indirecto
de que Spielberg rodara Encuentros en la
tercera fase. Asimismo, la vida del científico
sirvió de inspiración para la elaboración de la
película Los cazafantasmas de Ivan Reitman
(conforme: Lesta, José y pedrero, Miguel, obra
citada, página 244).
[227]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, páginas 239 y 240.
[228]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 231.
[229]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 232.
[230]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 235.
[231]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), páginas 109 y 110.
[232]
Paralelamente, entre 1.962 y 1.966, el
Instituto de Investigación para la Defensa
Nacional de la RAND Corporation de Santa
Mónica (California) llevó a cabo una
investigación secreta sobre los efectos del
LSD, la marihuana y el peyote, en los
psicóticos (sin embargo, el estudio estuvo
basado en Los efectos duraderos del LSD en
determinadas actitudes de personas
normales: una propuesta experimental del
psiquiatra W. H. McGlothlin).
La RAND Corporation nació en 1.948, sobre
la base del Estudio de Bombardeos
Estratégicos desarrollado durante la Segunda
Guerra Mundial (1.939-1.945). Goza de
financiación del Gobierno federal de EE.UU. y
la Fuerza Aérea de dicho país. Ha recibido
donaciones de importantes fundaciones: Ford,
MacArthur, Pew y Rockefeller. Está
patrocinada por la Oficina del Secretario de
Defensa y por el Council on Foreign
Relations.
(Fuentes: Estulin, Daniel, obra citada: El
instituto Tavistock, páginas 110 y 111; y
Salbuchi, Adrián, obra citada: El Cerebro del
Mundo. De la Globalización al Gobierno
Mundial, página 286).
[233]
Banda de rock y folk rock estadounidense
fundada en el año 1.965.
El conjunto había iniciado su carrera musical
bajo el nombre de The Warlocks (Los brujos)
en Palo Alto, California (es decir, donde la
Marina de Guerra de EE.UU. experimentaba
con LSD desde hacía algunos años).
Enrolada en la corriente psicdélica, la banda
terminaría constituyéndose en emblema de la
contra-cultura de los ‘60.
[234]
Un pseudo-misticismo; es decir, un
misticismo falso.
[235]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 110.
[236]
Conforme: Lesta, José y Pedrero, Miguel,
obra citada, página 237.
Aquí mismo se dice que, en aquella época,
Leary, por su cuenta, también compró grandes
cantidades de LSD a Sandoz.
[237]
Conforme: Lesta, José y Pedrera, Miguel,
obra citada, página 241.
[238]
En la página 436 de nuestro libro
Cuestiones Demológicas, consignamos los
títulos de algunas de las obras de Serrano. A
saber: Antología del Verdadero Cuento en
Chile, La Antártica y otros Mitos, Ni por Mar,
ni por Tierra... (Historia de una Generación),
Quién llama en los Hielos, Las Visitas de la
Reina de Saba, Nietzsche y el Eterno Retorno,
El Cordón Dorado: Hitlerismo Esotérico,
Nos, Libro de la Resurrección, Los Protocolos
de los Sabios de Sión y su aplicación en
Chile, Adolf Hitler, el Último Avatara, El
Ciclo Racial Chileno, Nacionalsocialismo:
Única Solución para los Países de América
del Sur, Manú: “por el Hombre que Vendrá”,
El Nuevo Orden Transnacional y la
Patagonia, No Celebraremos la Muerte de
los Dioses Blancos, Defendamos nuestra
Patagonia, Conspiración Mundialista y
Traición a Chile, Imitación de la Verdad: La
Ciberpolítica. Internet, Realidad Virtual,
Telepresencia, Memorias de Él y Yo (cuatro
volúmenes), Se acabó Chile. La Estrella de
Israel reemplaza a la Estrella de Chile, La
Entrega de la Patagonia Mágica y Maya. La
Realidad es una Ilusión.
[239]
Con esta expresión, no nos referimos
estrictamente a la doctrina ariosófica de Guido
von List y Jörg Lanz von Liebenfels. La
empleamos, ante todo, en su más amplio
sentido etimológico.
[240]
Hemos expuesto los lineamientos
fundamentales de la terrible y perturbadora
doctrina antisemita elaborada por Serrano, en
nuestro libro Anatomía del antisemitismo.
Biopsia de una tragedia humana (páginas 81
a 110).
[241]
Sin perjuicio de ello, en algunas de las
últimas obras de Serrano, su tradicional anti-
cristianismo aparece morigerado. Sus postreras
denuncias sobre una suerte de plan para
establecer una tiranía mundial, amén de
coincidir -a nivel meramente político- con lo
señalado por destacados analistas del área,
presentan algunas semejanzas obvias con
acreditadas interpretaciones teológicas y, más
específicamente, teológico-políticas católicas
de las profecías del Apocalipsis de San Juan.
Asimismo, a nosotros ha llegado, por dos vías
diferentes, el trascendido según el cual
Serrano, en su lecho de muerte, habría recibido
el auxilio sacramental de la Iglesia Católica.
Desde luego, no estamos en condiciones de
corroborar la versión.
A quienes deseen introducirse en el estudio
de las interpretaciones teológico-políticas del
Apocalipsis arriba aludidas, recomendamos la
obra de dos eminentes sacerdotes católicos
argentinos: El Apokalypsis de San Juan del P.
Leonardo Castellani y El Nuevo Orden
Mundial en el pensamiento de Fukuyama del
P. Alfredo Sáenz. También sugerimos ver la
conferencia de este último disponible en el
siguiente link:
https://www.youtube.com/watch?v=Voec35t-
D3A).
[242]
Serrano, Miguel, obra citada, páginas 27 y
28.
[243]
Utilizamos aquí el vocablo hegemonía en
su sentido específicamente gramsciano.
[244]
Roffinelli, Gabriela, Noam Chomsky y el
control del pensamiento, Campo de Ideas,
Madrid (España), 2.003, página 42.
[245]
Dejamos a salvo aquí las interpretaciones
según las cuales este proceso de acumulación
de riquezas y su resultado directo (la erección
de una dictadura mundial) se encuentran al
servicio de otros objetivos más profundos, que
van más allá de los intereses puramente
económicos.
[246]
Hemos dedicado algunas observaciones al
aludido connubio en dos artículos de nuestra
autoría que ya hemos citado ut supra; a saber:
- ¿Sabías que..? ...Grandes capitalistas
apoyaron al comunismo...
(http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos
- Caballo de Troya rojo. Las revelaciones
de la dra. Bella Dodd
(http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos
Una vez más, nos remitimos a la información
allí vertida sobre este siniestro asunto.
[247]
Roffinelli, Gabriela, obra citada, página 9.
[248]
Conforme: Roffinelli, Gabriela, obra
citada, página 9.
[249]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 180.
[250]
Dichas limitaciones fueron sustituidas por
otras, de menor rigor, que dejan un margen
mayor para la expansión (conforme: Argüello,
Jorge, art. En EE.UU. la regulación es todo un
mensaje, en Perfil, 19/10/12,
http://www.perfil.com/ediciones/2012/10/edicio
[251]
Conforme: Capote, Salvador, artículo
EE.UU.: el control de lo que vemos, oímos y
leemos, disponible en:
http://www.atilioboron.com.ar/2012/11/hipercon
de-medios-en-estados.html.
[252]
A partir de la Telecommunications Act de
1.996, un mismo titular puede acumular entre
cinco y ocho estaciones de radio dentro de un
mismo mercado, según la cantidad total de
emisoras que haya en el mismo (conforme:
Argüello, Jorge, artículo citado).
[253]
Conforme: Capote, Salvador, artículo
citado.
[254]
Conforme: artículo El sionismo y los
medios, en periódico Patria Argentina de
Buenos Aires (Argentina), Nº 227, suplemento
C.C.P., página 7.
[255]
Conforme: Capote, Salvador, artículo
citado.
[256]
Fontoira Hollmann, Luis P., ponencia
Medios de comunicación, interés público vs.
Interés privado, en Jornadas sobre Sistema
Nacional de Medios Públicos: Análisis para
un Nuevo Marco Legal, 24 y 25 de Junio de
2.004, organizadas por las comisiones de
Comunicaciones e Informática, de Libertad de
Expresión y de Cultura, de la H. Cámara de
Diputados de la República Argentina,
http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/cceinform
[257]
Conforme: Shamir, Israel A., artículo La
historia amordazada, 18/04/07, disponible
en:
http://www.israelshamir.net/Spanish/Sp42.htm
(allí, el autor ha afirmado que estos cuatro
datos fueron publicados por David C. Johnston
en The New York Times).
[258]
Conforme: art. Eight key themes for the
World Economic Forum, diario británico The
Guardian, 19/01/16, disponible en:
http://www.theguardian.com/business/2016/jan/1
economic-forum-davos-2016-eight-key-
themes-robotics-migration-markets-climate-
change-europe-medicine-inequality-
cybercrime.
[259]
Conforme: art. El 1 % de la población
mundial tendrá en 2016 la mitad de la
riqueza, diario argentino La Nación, edición
del 20/01/15, disponible en:
http://www.lanacion.com.ar/1761448-el-1-de-
la-poblacion-mundial-tendra-en-2016-la-
mitad-de-la-riqueza.
[260]
Conforme: art. Exjurista del Banco
Mundial revela cómo la élite domina el
mundo, RT en español, 03/03/14, disponible
en:
https://actualidad.rt.com/economia/view/121399
jurista-banco-mundial-revela-elite-domina-
mundo.
[261]
Conforme: art. Exjurista del Banco
Mundial revela cómo la élite domina el
mundo, ya citado.
[262]
El porcentaje consignado surge del estudio
demográfico llevado a cabo en 2.006 por los
profesores Ira Sheskin (Universidad de Miami)
y Arnold Dashefsky (Universidad de
Connecticut), el cual fue publicado por el
American Jewish Committee. La investigación
arrojó un total de 6,4 millones de judíos
estadounidenses, quienes constituyen la
colectividad israelita más numerosa del
mundo.
Fuentes:
http://www.ajc.org/site/apps/nlnet/content2.aspx?
c=7oJILSPwFfJSG&b=8479733&ct=12488609
http://www.bjpa.org/Publications/details.cfm?
PublicationID=1347.
[263]
Cuestión, ésta, que podemos formular
sumariamente de la siguiente manera: ¿quiénes
controlan los “medios” hegemónicos en
EE.UU.; cómo lo hacen; y qué intereses
concretos persiguen al hacerlo?
[264]
Denise Shomaly K. es periodista egresada
de la Universidad Católica de Chile; ha
obtenido un Master en Comunicaciones por la
Universidad de Minnesota (EE.UU.); y también
se desempeña como investigadora y docente.
[265]
El artículo ha sido publicado en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=35090.
Asimismo, ha sido reproducido en:
http://www.iarnoticias.com/secciones_2005/nort
1= (y otros websites).
También fue publicado en soporte papel por
el periódico Patria Argentina de Buenos
Aires, en el suplemente C.C.P. de su Nº 227.
[266]
Conforme: Shomaly K., Denise, artículo
citado.
[267]
Shomaly K., Denise, artículo citado.
[268]
Conforme: Shomaly K., Denise, artículo
citado.
[269]
Dicha carta abierta se encuentra disponible
en: http://www.gennarocarotenuto.it/222-
antisemitismo-de-izquierda-una-carta-a-
rebelion/.
[270]
Curiosamente, el humorista argentino
Diego Capusotto, en diversas ocasiones, ha
interpretado un personaje ficticio que parece
judío sin serlo, el cual lleva el mismo apellido
que este cronista itálico (Carotenuto).
La coincidencia es interesante, ya que los
sketches correspondientes parecen satirizar la
actitud de quienes exageran o sobreactúan las
actitudes de tolerancia y las manifestaciones
de no discriminación. De hecho, estos
sketches normalmente comienzan con la
leyenda: es bueno ser tolerante; es bueno no
discriminar; pero también es bueno saber
cuándo y con qué hacerlo...
Ver a guisa de ejemplo ilustrativo:
https://www.youtube.com/watch?
v=V79g_RGSTHY.
[271]
Reproducción parcial en: art. A propósito
de un artículo de Gennaro Carotenuto, en
periódico Patria Argentina Nº 227,
suplemento C.C.P., p. 5.
[272]
Autor citado, Jewish Power: Inside the
American Jewish Establishment, p. 280;
reproducido por: Davoli, P. J., Anatomía del
antisemitismo, Ediciones Contra Cultura,
Buenos Aires, Diciembre de 2.015, páginas
182 y 183 (con más referencias).
[273]
In Jewish Daily Forward, J.J. Goldberg
(author of Jewish Power: Inside the American
Jewish Establishment) noted that with Jews
occupying 84 per cent of the president and
chairman jobs at the major studios, the
controversy raised an interesting discussion
(Lacey, Liam, art. Who controls Hollywood’,
en The Globe and Mail, 18/07/14,
http://www.theglobeandmail.com/arts/film/who-
controls-hollywood/article19670867/).
[274]
Conforme: Lacey, Liam, artículo citado.
[275]
Autor citado, art. Jews Run Hollywood -
So What?, en Moment, Agosto/96;
reproducido por: Davoli, Pablo J., obra citada:
Anatomía..., p. 183 (con más referencias).
[276]
Disponible en:
https://www.youtube.com/watch?
v=fxYnVQx8ow0.
[277]
They created their own America, an
America which is not the real America, it’s
their own version of the real America. But
ultimately this shadow America becomes so
popular and so widely disseminated, that its
images and its values come to devour the real
America. Americans come to define
themselves by the shadow America that was
created by eastern European Jewish
immigrants (fuente: vídeo Hollywoodism: The
ideology that has devour the Western Culture,
https://www.youtube.com/watch?
v=cwgLczzn5gk, 1:12 a 1:44).
[278]
Autor citado, Schmoozing the Private
Conversations of American Jews, p. 69;
reproducido por: Davoli, Pablo J., obra citada:
Anatomía..., página 183 (con más referencias).
[279]
Stein feels that Hollywood Jews are
tough and aggressive -- far tougher and more
aggressive than the Jews of political
Washington. Yet when Marlon Brando
publicly talked about the kikes of Hollywood,
Stein wrote an impassioned and intelligent
article for E! Online that pointed out the
irony about Hollywood's founders, that it
“took all these Eastern European, Yiddish-
speaking Jews to create the lasting
worldwide image of America. (Schleier, Curt,
art. Busy Ben (Stein), en Jewish World Review,
14/08/98,
http://www.jewishworldreview.com/0798/stein1.
[280]
Lacey, Liam, artículo citado.
[281]
Autor citado, art. Who runs Hollywood?
C’mon, en Los Angeles Times, 19/12/08,
http://articles.latimes.com/2008/dec/19/opinion
stein19, compulsa de fecha 03/01/15;
reproducido parcialmente por: Davoli, Pablo J.,
obra citada: Anatomía..., página 186, con más
referencias.
[282]
Carta de S.teven Spielberg a Mel Gibson,
http://soysionista.blogspot.com.ar/2012/06/resp
de-stephen-spielberg-mel.html.
[283]
Attali, Jacques, Los judíos, el mundo y el
dinero. Historia económica del pueblo judío,
Bs. As., 2.005, Fondo de Cultura Económica,
páginas 413, 414, 415 y 416.
[284]
Walker, Bruce, artículo Oliver Stone and
‘Jewish Domination’, en American Thinker,
31/03/14,
http://www.americanthinker.com/articles/2014/0
[285]
Citado por: art. Galtung: “Los judíos
controlan los medios internacionales”, en RT
en español, 02/05/12,
http://actualidad.rt.com/sociedad/view/42488-
Galtung-Los-jud%C3%ADos-controlan-
medios-internacionales.
[286]
Artículo El escritor Truman Capote, que
acostumbraba a tomar tranquilizantes, murió
mientras dormía, en El País, 27/08/84,
http://elpais.com/diario/1984/08/27/cultura/462
[287]
Declaración efectuada a The New York
Times Magazine.
Fuente: http://trutube.tv/The-Beatles-Show-
Business-IS-AN-extension-of-the-JEWISH-
Talmudic-RELIGION-John-Lennon-
Quote_v16491.
[288]
Vídeo: Marlon Brando Very Angry at
Hollywood Jews,
https://www.youtube.com/watch?
v=lN17c2v2Vgk.
[289]
Hollywood is run by Jews. It's owned by
Jews and they should have a greater
sensitivity about the issue of people who are
suffering. "We've seen the nigger and the
greaseball. We've seen the Chink. We've seen
the slit-eyed dangerous Jap. We have seen
the wily Filipino. We've seen everything. But
we never saw the kike, because they knew
perfectly well that that's where you draw the
wagons around (artículo Weeping Brando
apologises to Jews, en The Independent,
13/04/96,
http://www.independent.co.uk/news/world/weepin
brando-apologises-to-jews-1304594.html).
Según informa este mismo artículo, luego de
la tormenta de críticas desatada por los
comentarios de Brando, éste se reunió con el
Rabino Marvin Hier, director del centro Simón
Wiesentahl de Los Ángeles y otros líderes de
la colectividad judía local, y pidió perdón
llorando por las declaraciones aquí
reproducidas.
[290]
Artículo Michael Jackson ahora es
acusado de antisemitismo, en El Día,
25/11/05,
http://www.eldia.com.ar/ediciones/20051125/esp
También: artículo Demandan a Michael
Jackson por estafa y lo acusan de antisemita,
en Infobae, 27/11/05,
http://www.infobae.com/2005/11/27/224475-
demandan-michael-jackson-estafa-y-lo-acusan-
antisemita.
[291]
Artículo La cantante Miley Cyrus
coquetea con el “antisemitismo”, en Europa
Hoy, 16/10/13,
http://europauniversal.blogspot.com.ar/2013/10/
cantante-miley-cyrus-coquetea-con-el.html.
[292]
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?
v=Vgt2J54iZOQ.
[293]
Artículo La cantante Miley Cyrus
coquetea con el “antisemitismo”, en Europa
Hoy, 16/10/13,
http://europauniversal.blogspot.com.ar/2013/10/
cantante-miley-cyrus-coquetea-con-el.html.
[294]
Larkin, Mike, artículo ‘They surely are the
chosen people’: Gary Oldman makes
grovelling apology after saying Hollywood is
a ‘town run by Jews’, en The Daily Mail (on
line), 25/06/14,
http://www.dailymail.co.uk/news/article-
2668738/Gary-Oldman-makes-grovelling-
apology-saying-Hollywood-town-run-
Jews.html.
[295]
Pinsky, Mark I., artículo Is ‘Family Guy’
Anti-Semitic?, en The Jewish Daily Forward,
17/03/14, http://blogs.forward.com/the-arty-
semite/194719/is-family-guy-anti-semitic/.
[296]
John Travolta allegedly said he
performed sexual favors for the “homosexual
Jewish men” who controlled Hollywood,
according to testimony provided in a lawsuit
against him on May 4. (Ben Zion, Ilan,
artículo Looks who’s talking now, en The
Times of Israel, 10/05/12,
http://www.timesofisrael.com/travolta-
allegedly-claims-hollywood-run-by-gay-
jewish-men/).
[297]
Por ejemplo, así ocurrió efectivamente
cuando el periodista estadounidense-israelí
Zev Chafets salió en defensa del
basquetbolista Micheal Sugar Ray
Richardson, explicando que sus polémicas
declaraciones relativas, entre otros temas, a la
preponderancia de empresarios de origen judío
en los deportes profesionales estadounidenses,
no constituían una muestra de antisemitismo
(sugerimos al amigo lector compulsar el
artículo titulado Micheal Ray Richardson isn’t
an anti-Semite. He’s right que Chafets publicó
en The Jewish World Review el 11/04/07;
disponible en:
http://www.jewishworldreview.com/0407/chafets
[298]
Desde luego, estamos hablando en
términos generales.
[299]
En nuestro libro Cuestiones Demológicas
(disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/libros/Cu
entre las páginas 109 y 130, hemos reseñado
cómo destacados manuales de estilo, guías
prácticas y recomendaciones técnicas para
periodistas y profesionales de los medios de
comunicación europeos (en particular,
españoles) han incidido deliberada y
decisivamente en la construcción de un
discurso mediático dominante, favorable a la
inmigración masiva y el multiculturalismo.
[300]
Citado por: Whiney, Edgard A., The
controllers - Secret rulers of the World,
Rivercross Publishing, Inc., Orlando (EE.UU.),
2.004, p. 41; reproducido por: Alonso,
Santiago R., art. Los medios y el “imperio
conquistado”, en Patria Argentina Nº 227,
suplemento C.C.P., p. 2.
[301]
Conforme: Alonso, Santiago R., artículo
citado.
[302]
Reproducido por: Roffinelli, Gabriela,
obra citada, p. 43.
[303]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 188.
[304]
Muchos son los investigadores que se han
detenido a explicar tan llamativa metamorfosis;
entre ellos, Noam Chomsky, Adrián
Salbuchi, Alan B. Jones, Gary Allen y Larry
Abraham.
Estos dos últimos autores, en su conocido
libro Nadie se atreve a llamarle conspiración,
han destacado el decisivo papel que jugó en
este sórdido asunto, la élite oligárquica y
plutocrática, integrada-entre otros- por John
D. Rockefeller, Jacob Schiff, Paul Warburg
y Edward M. House, que pocos años antes
había logrado que se instalara el Sistema de
Reserva Federal; aclarando expresamente que
gran parte de los principales periódicos
estadounidenses estaban dominados por la Fed
(nombre informal atribuido al mentado
sistema).
Por su parte, Jones, en su libro Cómo
funciona realmente el mundo, ha ensayado una
buena reseña de las investigaciones oficiales
que pusieron en evidencia el profundo
involucramiento de la poderosa fundación
Carnegie en el activismo belicista, elitista y
anti-popular, que había logrado que EE.UU. se
entrometiera en la Gran guerra. Más adelante,
aportamos algunos datos más específicos al
respecto.
[305]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), páginas 188 y
189.
[306]
Conforme:
- Bochaca Oriol, Joaquín, El mito de los seis
millones, AAARGH, edición virtual, 2.002,
página 3; disponible en:
http://www.vho.org/aaargh/fran/livres/Bocha.pdf
- Artículo Holocausto, en Metapedia,
disponible en:
http://es.metapedia.org/wiki/Holocausto#Primer
[307]
Conforme: artículo Holocausto, recién
citado.
[308]
Reproducido por: Allen, Gary y Abraham,
Larry, obra citada, página 79.
[309]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 189.
[310]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 187.
Preciso es aclarar aquí que, según dicho
autor, los estereotipos de Lippmann estarían
vinculados con los arquetipos del psiquiatra y
psicólogo suizo Carl G. Jung. Tal asociación,
planteada a secas, es decir, sin ninguna
especificación que la precise y aclare, nos
parece confusa.
De acuerdo con Jung, los arquetipos son los
contenidos de lo inconsciente colectivo, que
es de naturaleza universal (en contraste con el
inconsciente individual). Mientras que los
estereotipos de Lippmann son productos
artificiales, diseñados por una voluntad
consciente y dominante (hegemónica, diría
Gramsci), que la misma instala desde afuera
en la mente de sus destinatarios.
Así las cosas, por nuestra parte, nos
inclinamos a pensar que, entre los estereotipos
de Lippmann y los arquetipos de Jung, no
existiría más que un parecido epidérmico, esto
es: una semejanza meramente superficial. Sin
perjuicio de ello, consideramos factible que
los primeros sean fabricados por sus
productores, tomando como base a los
segundos; así como también que aquéllos sean
elaborados con la deliberada intención de
manipular las fuerzas que se desprenden de los
últimos.
[311]
Shamir, Israel A., artículo Raza e
inmigración, disponible en:
http://www.israelshamir.net/Spanish/Raza.htm.
[312]
No nos une el amor sino el espanto; /
será por eso que la quiero tanto (fragmento
final del poema Buenos Aires del literato
argentino Jorge L. Borges).
[313]
En el capítulo IV de su libro Bienvenidos
a la Jungla. Dominio y supervivencia en el
Nuevo Orden Mundial, el investigador y
analista político argentino Adrián Salbuchi
ofrece una reseña de los indicios que abonan la
hipótesis de una suerte de auto-atentado.
[314]
El 27/11/67, en la sección literaria del
prestigioso diario The Washington Post, bajo
el pseudónimo de Herschel McLandress, el
celebrado economista John K. Galbraith
(profesor de la Universidad de Harvard y
miembro del Council on Foreign Relations)
aseveró que el informe era verídico,
admitiendo que había participado en su
redacción: pondría mi reputación personal
detrás de la autenticidad de este informe y
atestiguo también sobre la validez de sus
conclusiones. Mis reservas sólo se relacionan
con lo poco atinado que resultó el hecho de
que se lo diera a conocer a un público
obviamente no condicionado (fuente:
Salbuchi, Adrián, El Cerebro del Mundo. De la
Globalización al GOBIERNO MUNDIAL,
Ediciones del Copista, Córdoba, 2.010, página
308).
[315]
Reproducido por: Salbuchi, Adrián, obra
citada (El Cerebro del Mundo. De la
Globalización al GOBIERNO MUNDIAL),
página 302.
[316]
Salbuchi, Adrián, obra citada (El cerebro
del mundo. De la Globalización al
GOBIERNO MUNDIAL), página 303.
[317]
Muy desafortunada y lamentablemente,
añadimos por nuestra parte.
[318]
En efecto, los problemas ecológicos
realmente existen. De lo que aquí se trata es de
su eventual presentación (interesada y
tergiversada) como amenaza grave, para
legitimar un sistema de dominación y propiciar
su perdurabilidad.
[319]
Sobre el particular, se admite en el
reporte: Se ha propuesto realizar
experimentos para probar la credibilidad de
una amenaza desde “fuera del planeta”; es
posible que algunos de los incidentes más
difíciles de explicar de “platillos voladores”
en años recientes hayan sido en realidad
experimentos de este tipo (reproducido por:
Salbuchi, Adrián, obra citada -El Cerebro del
Mundo. De la Globalización al GOBIERNO
MUNDIAL-, página 307).
[320]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), páginas 159 y
160.
[321]
Disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
[322]
Los testimonios recopilados pertenecen a:
Kenneth N. O’Keefe, Edward J. Snowden,
Wesley K. Clark, Omar H. A. Al Bashir, Nir
Ben Artzi, Hillary D. R. Clinton, Bashar Al
Yafari, Nagham Salman, Thierry Meyssan y
los medios Veterans Today, Russia Today en
español e Hispan TV - Nexo Latino. A esa
información habría que añadir las recientes
declaraciones que, sobre el particular, hiciera
Donald Trump.
[323]
Sartori, Giovanni, Homo videns, página 51.
[324]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 157. Aquí, el
investigador lituano contrasta esta escasa
porción demográfica con el millardo de
personas que, desde los propios EE.UU. y los
más diversos rincones del mundo, suelen
seguir por TV la entrega de los premios
Oscars.
[325]
Sartori, Giovanni, obra citada, páginas 50 y
51.
[326]
Sartori, Giovanni, obra citada, páginas 36 y
37.
[327]
Conforme: Estulin, Daniel, El club de los
inmortales, Ediciones B S.A., Argentina,
2.013, página 108.
[328]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), páginas 181 y 182.
[329]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 187.
[330]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), páginas 182 y 183.
[331]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
página 80.
[332]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
página 99.
[333]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
páginas 100 y 101.
[334]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 185.
[335]
Sobre el punto, ha dicho Sartori: la
imagen no da, por sí misma, casi ninguna
inteligibilidad. La imagen debe ser
explicada; y la explicación que se da de ella
en la televisión es insuficiente. Si en un
futuro existiera una televisión que explicara
mejor (mucho mejor), entonces el discurso
sobre una integración positiva entre “homo
sapiens” y “homo videns” se podrá
reanudar. Pero por el momento, es verdad
que no hay integración, sino sustracción y
que, por tanto, el acto de ver está atrofiando
la capacidad de entender (Sartori, Giovanni,
obra citada, página 51).
[336]
De acuerdo con Sartori, el hombre es un
animal simbólico. Y lo es, ante todo, por ser,
más específicamente, un animal locuaz, vale
decir, por poseer el don de la palabra. Así las
cosas -según el italiano- el nivel cultural de una
sociedad está dado, fundamentalmente, por su
lenguaje (el lenguaje-palabra); debiéndose
aclarar, además, que las civilizaciones se
desarrollan con la escritura, y es el tránsito
de la comunicación oral a la palabra escrita
lo que desarrolla una civilización. El
politólogo ha apoyado sus reflexiones sobre
las enseñanzas de Cassirer y Havelock. (Ver:
Sartori, Giovanni, obra citada, páginas 23, 24 y
25).
[337]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
páginas 81 y 82.
[338]
Según señala el autor italiano, esta
tendencia registra excepciones: en Francia, en
Inglaterra y en otros países siguen existiendo
noticiarios serios que seleccionan noticias
serias y que las ofrecen sin imágenes (si no
las tienen). (Sartori, Giovanni, obra citada,
página 82).
[339]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
página 84.
[340]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 87.
[341]
Ocurrida en 1.989; según Sartori y muchos
otros autores, se trató, probablemente, del
acontecimiento político más importante del
siglo XX (luego de las dos guerras mundiales,
por supuesto).
[342]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
página 85.
[343]
Dejamos de lado aquí toda explicación
sobre la artera técnica de los mensajes
subliminales, la cual ha sido implementada en
más de una ocasión para difundir
subrepticiamente contenidos eróticos.
Más abajo, abordamos la compleja temática
de los mensajes de este tipo.
[344]
Ya hemos indicado ut supra, al referirnos
a la Escuela de Frankfurt, que la orgé
(apasionamiento enceguecido) y la akolasía
(desenfreno) no sólo conducen a nublar la recta
razón, aflojar la voluntad, diluir la libertad
personal y dificultar la consolidación de los
vínculos afectivos. Sino que, además, propician
la extinción del propio placer sexual, por
saturación (siendo ésta la razón por la cual, en
el largo declive hacia su propia desaparición, el
apetito sexual exige sensaciones cada vez más
intensas, propiciando así la incursión en
prácticas aberrantes y perversas). Volvemos a
remitirnos a nuestro artículo La “akolasía”
contra el placer sexual. Neurología,
Psicología y Moral, disponible en:
http://www.pablodavoli.com.ar/intranet/articulos/
[345]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), páginas 155 y 156.
[346]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 156.
[347]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 156.
[348]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 183.
[349]
Artículo Se triplican las escenas de
violencia en el cine, diario El País de Uruguay,
12/11/13, disponible en:
http://www.elpais.com.uy/divertite/cine/se-
triplican-escenas-violencia-cine.html.
[350]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
página 37.
[351]
Reality show, más específicamente.
[352]
Precisamente, mostrar es lo que significa,
como verbo, la palabra inglesa show.
[353]
El cerebro emocional constituye el ámbito
del inconsciente. Allí reside la facultad de
comprender por intuición y de manera global.
Esta región cerebral constituye el hardware de
la sensibilidad, las emociones y las pasiones
que originan los gustos y sentimientos, el
humor, la imaginación, la fantasía, la
creatividad y el razonamiento analógico por
imagen.
El cerebro intelectual es la sede de la
consciencia. Allí radica la facultad de percibir,
reconocer y conocer la realidad, a través de su
análisis, conceptualización y simbolización.
Esta región cerebral se encarga del
razonamiento digital y numérico, de la ciencia,
de los gestos razonados y precisos, y del
lenguaje.
[354]
Algunos autores sugieren el uso de la
palabra opioide para hacer referencia a las
sustancias endógenas capaces de unirse a los
respectivos receptores de nuestro organismo
(principalmente, radicados en nuestro sistema
nervioso central), como, por ejemplo, las
endorfinas y las encefalinas.
De acuerdo con este criterio, la voz opiáceo
debe ser utilizada para designar a los alcaloides
del opio (como la morfina) y sus derivados
semi-sintéticos (como la heroína). El grupo se
completa con los opiáceos completamente
sintéticos (como la petidina y la metadona),
cuya estructura no está relacionada con los
alcaloides del opio.
Los medicamentos elaborados en base a
sustancias opiáceas son conocidos como
narcóticos.
A la luz de estas observaciones, puede
entenderse claramente por qué se suele decir
que la televisión narcotiza. Desde luego, la
aseveración es exagerada, sin embargo -por
ello mismo- no enteramente falsa.
[355]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 155.
[356]
Estulin, Daniel, obra citada (El club de los
inmortales), página 111.
[357]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 194.
[358]
Estulin, Daniel, obra citada (El club de los
inmortales), página 108.
[359]
Conforme: Sartori, Giovanni, obra citada,
páginas 26 y 27.
[360]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 35.
[361]
O, al menos, en la parte que la televisión
nos muestra de él, porque ésta siempre exhibe
recortes. A ello hay que añadir que, en
muchísimos casos, los contenidos televisivos
son ficticios; total o parcialmente ficticios; y
abierta o subrepticiamente ficticios. Pero éstas
son otras cuestiones, que abordamos en otros
apartados de este mismo trabajo.
[362]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 47.
[363]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 47.
[364]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 36.
[365]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 38.
[366]
Sartori, Giovanni, obra citada, página 42.
[367]
Reproducido por: Herreros, Francisco,
Concentración mediática, ideología única y
Democracia de baja intensidad, 10/02/07,
Rebelión.org,
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46214.
[368]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 212.
[369]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 213.
[370]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 212.
[371]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), páginas 211 a 213.
[372]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), páginas 212 y 213.
[373]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 212.
[374]
Estulin también ha acusado de adoctrinar
niños al Mickey Mouse Club (vide: obra citada
-El instituto Tavistock-, páginas209 y 210).
[375]
Esta O.N.G. fue fundada en 1.910 por el
magnate del acero escocés-estadounidense
Andrew Carnegie, que soñaba con la
reunificación británico-norteamericana. En
1.911, sus investigadores concluyeron que la
guerra era el medio más eficaz para modificar
el estilo de vida de un pueblo. Una vez iniciada
la Primera Guerra Mundial y en contra del
fuerte aislacionismo estadounidense, las
autoridades de la fundación Casrnegie
promovieron el ingreso y la participación de
EE.UU. en el conflicto, a través de la influencia
que ejercían en el Departamento de Estado. A
partir de 1.918, se propusieron el control de la
educación de las nuevas generaciones de
estadounidenses. Invitaron a la fundación
Rockefeller para trabajar conjuntamente en tal
sentido y, con la fundación Guggenheim,
formaron una nueva camada de académicos a
los efectos de re-escribir la historia
norteamericana. Asimismo, crearon becas para
cambiar los planes de estudio y financiar
diversos experimentos. Todo ello, con miras a
negar los principios del genuino American way
of life, desacreditar tradiciones locales,
subordinar la educación a fines políticos y
promover el internacionalismo en desmedro
del viejo nacionalismo estadounidense. En la
década de 1.920, la fundación Carnegie
financió al -entonces, flamante- Council on
Foreign Relations; entidad, ésta, a la que
pertenecen casi todos los directivos y
funcionarios contemporáneos de la
organización bajo análisis. En 1.954, fue
investigada, junto a otras entidades del mismo
tipo, por la comisión Reece de la Cámara de
Representantes deEE.UU. Desde 1.970,
publica Foreign Policy, revista trimestral de
gran influencia en los círculos políticos
norteamericanos.
Fuentes: Salbuchi, Adrián, obra citada (El
cerebro del mundo), páginas 278 y 279; Jones,
Alan b., Cómo funciona realmente el mundo,
Editorial Segunda Independencia, Buenos
Aires, 2.004, páginas 60 a 62; Acuña. Carlos
M., Verbitsky. De La Habana a la Fundación
Ford, Ediciones del Pórtico, Valentín Alsina,
2.003, página 99.
[376]
Esta O.N.G. nació en 1.936, en virtud de
los fondos aportados por Henry Ford y su hijo
Edsel (lo hicieron, según parece, para lavar su
imagen pública, dado que, con anterioridad,
habían simpatizado abiertamente con Adolf
Hitler y el nacionalsocialismo). Al igual que la
fundación Carneggie, la fundación Ford fue
investigada por la comisión Reece. En 1.966,
su dirección fue puesta en manos de McGeorge
Bundy, ex funcionario gubernamental
exonerado por el Congreso estadounidense por
su apoyo a una intentona de golpe de Estado
comunista en República Domiicana. A
principios de los ’70, ejerció notoria influencia
en el Gobierno chileno de Salvador Allende.
Fundación Ford administra miles de millones
de dólares, con los que financia diversos
proyectos alrededor de todo el mundo. Guarda
especial relación con los órganos de la
Inteligencia estadounidense; así como también
con diversos movimientos y organizaciones de
izquierdas. En Argentina, ha brindado ingente
financiación al Centro de Estudios Legales y
Sociales, dirigido por Horacio Verbitsky.
[377]
Mecánica, ésta, cuyo principio
fundamental está dado por la prevalencia de la
imagen sobre la palabra, tal como ya hemos
indicado ut supra.
Fuentes: Salbuchi, Adrián, obra citada (El
cerebro del mundo), página 294; y Acuña,
Carlos M., obra citada, páginas 98 y 99.
[378]
Fuente: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 194.
[379]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), páginas 194 y 195.
[380]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 195.
[381]
Tengamos presente que, gracias a la obra
civilizadora de España, el castellano (o
español) es hablado como lengua madre por
muchas naciones, integradas por gentes de
etnias diversas, que habitan en el seno de
escenarios geográficos muy diferentes, donde
eventualmente se han recibido distintas
influencias culturales alógenas. Tan grande es
el vigor lingüístico del castellano (o español)
que todas estas variaciones han incidido en el
mismo, sin mellar su esencia ni, por lo tanto,
su unicidad. Muy por el contrario, nuestro
idioma, lejos de verse negativamente afectado,
ha sido enriquecido por tan complejo proceso
de difusión e intercambio.
[382]
El español neutro es promovido
especialmente por grandes medios masivos de
comunicación social estadounidenses, con la
intención de vender diversos productos de su
rubro (películas, series televisivas, noticias,
publicidades, etc.) en todos los países hispano-
parlantes o, al menos, en gran parte de ellos.
Habida cuenta de la amplitud del espacio
geográfico en el que se habla nuestra lengua y
de la variedad de las naciones que lo integran,
se han diseñado tres versiones de español
neutro, a saber: ibérico (para España),
ríoplatense (para Argentina, Bolivia, Paraguay
y Uruguay) y mexicano (para México, Centro-
América y la población hispana de EE.UU. y
Canadá).
El español neutro no debe ser confundido
con el español estándar, establecido por la
Real Academia Española y la Asociación de
Academias de la Lengua Española. A diferencia
de aquél, éste no pretende ser deslocalizado;
por el contrario, contiene elementos
lingüísticos perfectamente localizables.
Además, el español estándar reviste carácter
normativo y está (o debe estar) orientado a
preservar la buena salud de nuestro idioma (en
cambio, el español neutro es meramente
fáctico y la intencionalidad que lo anima es,
cuanto menos, utilitarista y, por ende, ajena al
deseo e interés de los hispano-parlantes de
conservar en buenas condiciones su propia
lengua).
[383]
En principio, nuestra queja va dirigida
contra el carácter arrollador que está
adquiriendo el español neutro.
[384]
Se trata de un claro caso de anglicismo; no
vocabularial, sino sintáctico.
[385]
Conforme: Attali, Jacques, obra citada
(Diccionario del sigo XXI), página 290.
[386]
Attali, Jacques, obra citada (Diccionario
del siglo XXI), página 191.
[387]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada (El
instituto Tavistock), página 172.
[388]
Y resulta más probable verse abrumado por
tales problemas, si no se les ha dedicado
tiempo ni atención; lo mismo que si se ha
producido un deterioro de la propia riqueza
intelectual; entre otros factores que pueden
presentarse y tallar, claro.
Así las cosas, estas canallescas maniobras
son complementarias entre sí y se refuerzan
recíprocamente, dando lugar a un nefando
proceso de sinergia negativa.
[389]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (Los Secretos del Club Bilderberg),
página 8.
[390]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El Club de los Inmortales), página 8.
[391]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El club de los inmortales), página 111.
[392]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 193.
[393]
Reproducido por: Estulin, Daniel, obra
citada (El instituto Tavistock), página 156.
[394]
Se refiere a los hijos de la generación a la
que le tocó luchar en la Segunda Guerra
Mundial.
[395]
Estulin, Daniel, obra citada (El instituto
Tavistock), página 198.
[396]
Buen ejemplo de ello es The Happening
(El incidente en España y El fin de los tiempos
en Hispanoamérica), largometraje
protagonizado por el actor estadounidense
Mark Wahlberg y dirigido por el director
hindú-estadounidense Manoj Nelliyattu
Shyamalan, más conocido como M. Night
Shyamalan. El argumento gira en torno a una
repentina emanación natural de una neurotoxina
que induce a los seres humanos al suicidio.
Como bien ha observado Estulin, el mensaje es
fácil de discernir. Las personas son enemigos
de la naturaleza, y el planeta Tierra está
rebelándose contra nosotros, mata
despiadadamente al enemigo (obra citada: El
instituto Tavistock, página 200). Similar
mensaje es transmitido por The day the Earth
stood still (Ultimátum a la Tierra en España y
El día que la Tierra se detuvo en
Hispanomérica), remake de un film homónimo
de 1.951, protagonizado por el actor libanés-
canadiense Keanu Reeves y dirigido por el
director estadounidense Scott Derrickson.
La idea central de ambos filmes coincide con
las monstruosas concepciones pseudo-
ecológicas que suelen esgrimir como
argumento quienes fungen de agoreros de la
pretendida superpoblación mundial y
preconizan el control demográfico global
(sobre todo, en los países sub-desarrollados y
en vías de desarrollo).
[397]
Decimos en términos generales porque,
ciertamente, hay excepciones (algunas de ellas,
realmente importantes). Y aclaramos tal como
la conocemos porque la televisión es un
sistema comunicacional que puede transmitir
contenidos veraces, inspiradores, constructivos
y edficantes; que puede ser consumido en
dosis más prudentes y de manera más
consciente y sensata; que puede colocarse
deliberada y decididamente al servicio del Bien
Común... En tales supuestos, los efectos psico-
sociales negativos de la televisión, reseñados
en este capítulo de la presente obra, amén de
verse compensados por consecuencias
positivas, quedarían fuertemente acotados (de
hecho, varios de ellos, simplemente,
desaparecerían).
[398]
Contra lo que suele pensarse, los mensajes
subliminales verbales, grabados al revés, no se
confeccionan solamente con la letra de la
canción. Antes bien, se los elabora integrando
los diversos elementos sonoros de la pieza
musical. Vale decir, combinando hábilmente el
canto de la letra, con sus respectivas
entonaciones; y también los distintos sonidos
utilizados, los cuales, a su vez, pueden provenir
de instrumentos musicales, de alguna parte del
cuerpo humano (así, verbigracia, un silbido, un
chistido, un chasquido de dedos, etc.) y/u otras
herramientas (tal es el caso de los sonidos
extraídos de la naturaleza, por ejemplo).
[399]
Conforme: Taylor, Eldon, La
programación mental. De la persuasión y el
lavado de cerebro a la auto-ayuda y la
metafísica práctica, Ed. Sirio, Barcelona
(España), 2.009, página 126.
[400]
Según la psicología freudiana, el ello (ID,
en latín, eso) designa el conjunto de impulsos
psíquicos primitivos: el instinto de vida y de
muerte; el instinto de conservación y de
destrucción; etc.
[401]
Según la psicología freudiana, el súper-yo
es la suma total de las prohibiciones de los
padres, y los imperativos y tabúes acumulados
inconsciente y automáticamente desde la más
tierna infancia. Se trata de una fuerza que ayuda
a compensar la naturaleza caótica y
desenfrenada de los impulsos primitivos del
ello.
[402]
Regimbal, Juan Pablo y otros, El Rock’N
Roll y la violación de la conciencia por el
mensaje subliminal, Club del Libro Cívico, Bs.
As., página 18.
[403]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
páginas 38 y 39.
[404]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 39.
[405]
Conforme: Moix Queraltó, Jenny, artículo
Los mensajes subliminales, Catholic.net,
disponible en:
http://es.catholic.net/op/articulos/7301/los-
mensajes-subliminales.html.
[406]
Conforme: Regimbal, Juan P. y otros, obra
citada, páginas 16 a 19, 23 a 25 y 27.
[407]
Conforme: Moix Queraltó, Jenny, artículo
citado.
[408]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
páginas 39, 40 y 127.
[409]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
páginas 131 y 132.
[410]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
páginas 127 y 128.
[411]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 130.
[412]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 128.
[413]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 127.
[414]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 128.
[415]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
página 129.
[416]
Conforme: Taylor, Eldon, obra citada,
páginas 128 y 129.
[417]
Conforme: Moix Queraltó, Jenny, artículo
citado.
[418]
Conforme: artículo La verdad sobre los
mensajes subliminales de Disney, El
Huffington Post, 16/01/15, disponible en:
http://www.huffingtonpost.es/2015/01/16/mensa
sexuales-disney_n_6477242.html.
[419]
Conforme: artículo La verdad sobre los
mensajes subliminales de Disney, El
Huffington Post, 16/01/15, disponible en:
http://www.huffingtonpost.es/2015/01/16/mensa
sexuales-disney_n_6477242.html.
[420]
Conforme: artículo La verdad sobre los
mensajes subliminales de Disney, El
Huffington Post, 16/01/15, disponible en:
http://www.huffingtonpost.es/2015/01/16/mensa
sexuales-disney_n_6477242.html.
[421]
Conforme:
- Artículo La verdad sobre los mensajes
subliminales de Disney, El Huffington Post,
16/01/15, disponible en:
http://www.huffingtonpost.es/2015/01/16/mensa
sexuales-disney_n_6477242.html.
- Artículo ‘Rabbit’ frames feed flap (de Adam
Sandler), Variety, 15/03/94, disponible en:
http://variety.com/1994/digital/news/rabbit-
frames-feed-flap-119269/.
[422]
Artículo La verdad sobre los mensajes
subliminales de Disney, El Huffington Post,
16/01/15, disponible en:
http://www.huffingtonpost.es/2015/01/16/mensa
sexuales-disney_n_6477242.html.
[423]
Dejamos expresamente aclarado que no
estamos en condiciones operativas de
corroborar (ni desmentir) la veracidad de
lo exhibido en los vídeos que hemos
compulsado para la realización del presente
trabajo.
[424]
Conforme: Moix Queraltó, artículo citado.
[425]
Cuando el mensaje subliminal es verbal,
para incidir en sus víctimas, debe estar
elaborado en un idioma conocido por las
mismas.
[426]
La investigación desarrollada por la
Fundación Santuario obra publicada en los
siguientes links:
-
http://www.santuario.com.ar/paginas/subli_latin.h
-
http://www.santuario.com.ar/paginas/subli_caris.h
-
http://www.santuario.com.ar/paginas/sublim2_dia
-
http://www.santuario.com.ar/paginas/sublim3_pfi
Hemos consultado este sitio, por última vez,
en fecha 05/01/16.
En base a sus cuatro páginas, hemos
preparado la breve reseña, aquí ensayada, de las
denuncias formuladas por la mentada
organización sin fines de lucro.
También se pueden encontrar los informes en
cuestión (y otros más) en:
www.ataquesubliminal.com (compulsada en
fecha 05/01/16).
[427]
Ya hemos aclarado ut supra (y volvemos a
hacerlo aquí) que no estamos en condiciones
operativas de corroborar la veracidad (o
no) de estas graves denuncias.
[428]
Aquí utilizamos la preposición de para
aludir al intérprete de las canciones enlistadas.
Versiones, éstas, en las que -según Fundación
Santuario- fueron encontrados los mensajes
subliminales.
La aclaración es importante por dos razones
fundamentales. A saber:
- Porque la confección del mensaje
subliminal es atribuible al autor de la canción
(al menos, en principio y como regla general).
Luego, el intérprete puede estar al tanto o no
de la presencia de dicho mensaje.
- Porque, tal como ya hemos aclarado más
arriba, el mensaje subliminal no se confecciona
solamente con la letra de la canción; sino, más
bien, integrando sus diversos elementos
sonoros.
[429]
Color esperanza es obra del argentino
Roberto Coti Sorokin. En su elaboración,
contó con la ayuda de Cachorro López, quien
le dio la melodía, según ha admitido en una
entrevista concedida al diario argentino Clarín.
En la ocasión, se produjo el siguiente
intercambio:
¿Soñás con perdurar?
¿Quién no? Por eso la gente tiene hijos.
Igual creo que los artistas nos sentimos
atemporales, hacemos pactos medio
vampirescos con alguien que no está
precisamente en el cielo...
Vos qué obtuviste con tu pacto, ¿la clave
para hacer hits?
Coti se sacude en una carcajada y dice:
“Exactamente”.
Fuente: “Los artistas nos sentimos
atemporales”, Clarín, 11/12/02, disponible en:
http://edant.clarin.com/diario/2002/12/11/c-
01201.htm.
[430]
Según se aclara en la investigación que
aquí estamos reseñando, en la versión original
de La distancia, interpretada por el brasileño
Roberto Carlos en los años ’70, no existen los
mensajes subliminales atribuidos a la postrera
versión del argentino Luciano Pereyra; pero sí
se registran otros.
[431]
Conforme: artículo La música cambia de
hábitos, diario La Nación, 24/10/99,
disponible en:
http://www.lanacion.com.ar/158546-la-musica-
cambia-de-habitos.
[432]
Conforme: artículo La música cambia de
hábitos, recién citado.
[433]
Disponible en:
http://www.lanacion.com.ar/777492-ahora-
dicen-que-miranda-graba-mensajes-satanicos.
[434]
Disponible en:
http://www.infobae.com/2006/08/31/273142-
los-mensajes-satanicos-xuxa-rebelde-way.
[435]
Conforme: Estulin, Daniel, obra citada -El
instituto Tavistock-, página 108.
[436]
Ya hemos aclarado más arriba que, según
algunos autores, es mejor utilizar el vocablo
opioide para hacer referencia a las sustancias
endógenas capaces de unirse a los respectivos
receptores de nuestro organismo
(principalmente, radicados en nuestro sistema
nervioso central), como, por ejemplo, las
endorfinas y las encefalinas.
Brevitatis causae, nos remitimos a lo que ya
hemos dicho sobre el particular, en la
correspondiente nota al pie.
[437]
De la interacción entre los impulsos del
cerebro reptil y los estímulos exógenos
(interacción, ésta, asegurada por el sistema
límbico) surgen emociones y deseos.
[438]
Gran parte de los problemas pedagógicos
e, incluso, disciplinarios que se producen hoy
en nuestras escuelas, colegios y universidades,
está relacionada con el debilitamiento aquí
apuntado.
[439]
Este deterioro afecta a:
- El conocimiento de los fenómenos que
circundan y/o atraviesan nuestra vida.
- La interpretación de los problemas que se
nos plantean (y nuestra aptitud para
resolverlos).
- Nuestra adaptación al medio ambiente.
[440]
En el desarrollo de estas experiencias,
utilizó un metrónomo -máquina similar al reloj,
que sirve para medir el tiempo e indicar el
compás de las composiciones musicales-.
Cabe aclarar aquí que, a pedido de Lenin,
Pavlov elaboró un informe de 400 páginas
sobre la instalación deliberada de reflejos
condicionados, artificialmente provocados
mediante estímulos e inhibiciones producidos
por el experimentador. Sin embargo, el reporte
no estaba referido a los animales (en torno a
los cuales giraban los estudios que el científico
había iniciado en 1.902). El tirano bolchevique
había sorprendido a Pavlov requiriéndole que el
estudio encomendado fuera relativo a los seres
humanos. Significativamente, cuando Lenin
leyó el informe terminado, exclamó ¡Usted ha
salvado la revolución! A partir de dicho
reporte, Pavlov se convirtió en una suerte de
niña mimada del régimen soviético. Se le
permitió viajar a EE.UU., el Reino Unido y
Francia. Y, de acuerdo con el doctor W. H.
Gantt (de la Universidad de Baltimore), la
localidad de Koltushy, donde se había instalado,
se convirtió en un gigantesco laboratorio que
los soviéticos pusieron a su disposición.
Fuentes:
- Boixadós, Alberto, obra citada, página 108.
Y...
- Martos, Denes, Lavado de cerebros. La
manipulación de la mente humana, edición
virtual, páginas 8 a 12, disponible en:
https://drive.google.com/file/d/0B5AcUHODmB
pref=2&pli=1.
[441]
Conforme: Boixadós, Alberto, obra citada,
página 108.
[442]
Conforme: Regimbal, Juan P. y otros, obra
citada, página 20.
[443]
Conforme: Regimbal, Juan P. y otros, obra
citada, página 20.
[444]
En su trabajo La música, el P. Ceriani
explica que el cerebro funciona como una
batería, que se recarga y se descarga bajo los
efectos de los sonidos.
[445]
A principios de la década de 1.990, un
grupo de científicos de la Universidad de
California (EE.UU.) llevó a cabo un
experimento basado en ciertas piezas
musicales de Wolfgang A. Mozart. Los
expertos concluyeron que la sonata para dos
pianos en D mayor (famosa creación del genial
compositor austríaco) producía en sus
eventuales escuchas un incremento de su
coeficiente intelectual.
Luego, se realizaron otros estudios del
mismo tipo, según los cuales el mismo efecto
(popularizado como efecto Mozart) podía
verificarse con otras piezas del músico, así
como también con las composiciones de Franz
Schubert.
[446]
Este sketch obra aquí:
https://www.youtube.com/watch?
v=MMvWJqN4tC8.
[447]
Una de las víctimas de las operaciones
secretas de los servicios de inteligencia fue
Frank Olson, un bioquímico del Ejército de
Estados Unidos y experto en armas biológicas,
a quien se le suministró LSD sin su
conocimiento en noviembre de 1.953, como
parte de uno de los experimentos de la CIA, y
murió en circunstancias sospechosas una
semana después. Su trágico final, que consistió
en una caída desde el piso 13 de un Hotel de
Nueva York, fue descripto como un suicidio a
raíz de un episodio psicótico. La familia de
Olson, cuestionó la versión oficial de los
hechos y sostuvo que Olson fue asesinado
porque su experiencia con el LSD lo había
convertido en un peligro que podía divulgar los
secretos de Estado asociados con los
programas de la CIA, altamente clasificados, de
los cuáles tenía conocimiento. Más tarde,
cuando el cuerpo de Olson fue exhumado en
1.994, nuevas pruebas forenses señalaron que
las lesiones craneales habían sido producidas
por golpes proferidos “antes” de haber caído al
vacío. La familia de Olson, que había recibido
U$S750 mil del Gobierno en 1.975 y una
disculpa tanto por parte del presidente Ford,
como del director de la CIA, William Colbi,
siguió buscando que se investigue el caso. En
un libro de H. P. Albarelli Jr. de 2.009, titulado
Una Terrible Equivocación, se concluye que
Olson fue asesinado a causa de una crisis de
conciencia que lo llevaría a revelar
información secreta de los programas de la
CIA. Eric Olson, su hijo, recopiló una gran
cantidad de evidencia, la cual se encuentra
publicada en una serie de crónicas y artículos a
través de la página:
http://www.frankolsonproject.org/.
[448]
Si bien es cierto que existe una “versión
oficial” en la que Fidel Castro y la Cuba
comunista serían los responsables intelectuales
del magnicidio de Kennedy, los motivos de su
muerte son innumerables y constituyen aún un
misterio. Cabe destacar entre las muchas
causas –y los muchos enemigos- que el
carismático presidente coleccionó: la Orden
Ejecutiva 11.110, para quitarle a la FED el
monopolio de la emisión de moneda
norteamericana, creando una moneda paralela
nacional -los famosos dólares Kennedy- con
respaldo en metal precioso -plata- con el fin de
ganar autonomía política y financiera. También
se sabe que su política internacional llamada
Alianza para el Progreso pretendía dar
respuesta a la situación iberoamericana a partir
de la revolución en Cuba, generando soluciones
integrales a los países en vías de desarrollo
afianzando intereses de bloque. También,
Kennedy se opuso a la proliferación nuclear
del Estado de Israel. En este sentido el analista
político norteamericano Kevin Barret, sostiene
hasta el día de hoy la hipótesis de un trabajo
conjunto entre la FED, Israel y la CIA para
matar a J.F.K. Además, es preciso mencionar
que el padre de Kennedy, Joseph P. Kennedy
(1.888-1.969) influyente miembro del partido
Demócrata, fue embajador de E.E. U.U. en
Inglaterra, puesto desde el que intentó
negociar un acercamiento con Hitler y la
Alemania del III Reich.
[449]
La Operación Paperclip, consistió en el
reclutamiento y asilo de más de 700
científicos del III Reich, una vez concluida la
2da Guerra Mundial, con el objeto de darle
continuidad a muchos de los experimentos e
invenciones por ellos comenzados. El
Bluebird, precursor del MK-Ultra parece haber
tenido lugar en dicho contexto, aunque no es
posible probar que haya sido la derivación de
un proyecto comenzado por científicos
alemanes.
[450]
Joannides dirigió y financió el Directorio
Revolucionario Estudantil (DRE) o Directorio
Estudiantil de Cuba, un grupo de exiliados
cubanos cuyos oficiales tuvieron contacto con
Lee Harvey Oswald en los meses antes del
asesinato del presidente John F. Kennedy el 22
de noviembre de 1.963. Joannides, estuvo
manifiestamente implicado en el complot, con
una doble misión: no solamente de “cubrir” a
sus “protegidos” del DRE de Nueva Orleáns,
sino también de contribuir en la creación de la
carnada “Oswald”. O sea “implicarlo”,
haciéndolo pasar como comprometido con la
Dirección de la Revolución cubana,
utilizándolo bien desde antes del 22 de
noviembre, para hacer creer lo que se llamaría
“la conspiración castrista”, a penas lanzado el
último tiro sobre el auto presidencial. Se
trataba de acusar al “pro-castrista” Oswald para
camuflar el papel real de los anticastristas.
Sobre el DRE, en general, uno puede dirigirse
con interés al libro “1.963: el Complot.
Objetivos: JFK y Fidel del autor cubano
Fabián Escalante -Ediciones Ocean Press,
2.004, Melbourne-. Un periodista del
Washington Post, Jefferson Morley, dijo que
como espía, Joannides, ocultó información
sobre sus propias acciones en el año 1.963, a
partir de las investigaciones que llevaba
adelante el Congreso, al que él, supuestamente,
se disponía a ayudar. Hubo que esperar hasta el
2.005 para saber que 25 personalidades
norteamericanas habían publicado una Carta
Abierta a la New York Review of Books, sobre
el caso George Joannides, demandando a la CIA
que hiciera pública la totalidad de los
documentos que de él posee, en función del
“JFK Act”, o Assassination Records Collection
Act, aprobado en 1.992 por el Congreso y que
explícitamente ordena la apertura de los
dossiers que se refieran a la tragedia de Dallas.
La mayor parte de los secretos de Joannides,
lamentablemente, murieron con él.
[451]
En 2.014, durante la celebración de un
Simposio de Antropología y neurociencias en
homenaje a Santiago Ramón y Cajal, llevado a
cabo en la ciudad de Rosario, Santa Fe,
Argentina, el reconocido neurólogo y
neurocientífico argentino, Facundo Manes,
admitió que, si bien aún en forma parcial, la
posibilidad de convertir la activación de
determinados neurotransmisores y pulsos
electromagnéticos del encéfalo en “sentidos”,
existe tecnológicamente hablando. A la inversa,
no descarta que pueda ser posible, en el futuro,
implantar pensamientos a través de la misma
tecnología de codificación.
[452]
El famoso periodista Alex Jones, de la
cadena InfoWars, logró filmar en un bosque al
norte de California, a doscientos metros de
distancia, un ritual de la sociedad Bohemia, en
el que se realizaba el rito de la cremación de
“Care”, esto es, la quemazón de un maniquí
dentro de un pequeño barco a los pies de un
enorme Búho de piedra -probablemente sea el
búho de Minerva que representa la sabiduría y
que se encuentra “infiltrado” en los billetes de
dólar- del cual se dice participan miembros de
la alta alcurnia política norteamericana.
[453]
Klain, Naomi. (2.008) La Doctrina del
Shock. El auge del capitalismo del desastre.
Bs As. Ed. Paidós.
[454]
Salbuchi, Adrián (2.010). El Cerebro del
Mundo. De la globalización al Gobierno
mundial. Córdoba. El Copista.
[455]
Título original: Schwermut ohne Scham.
http://www.spiegel.de/spiegel/print/d-
83865282.html.
[456]
Patología: del griego pathos, que significa
“pasión”.
[457]
Aparecido por primera vez en 1.952.
[458]
Psiquismo: del griego psique, que
significa “alma humana”.
[459]
Hoy, en un intento de reivindicación, se
habla solo de “neuropsiquiatría” como rama de
la psiquiatría relacionada con el campo de la
“neurología de la conducta”, volviendo a hacer
confuso la divisoria entre la enfermedad
nerviosa no orgánica y enfermedades de origen
orgánico.
[460]
Frances, A. (2.014) ¿Somos todos
Enfermos Mentales? Manifiesto contra los
abusos de la psiquiatría. Ed. Ariel.
[461]
Entrevista realizada por Nuria Jar para la
revista científica SINC:
http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Ningun-
logro-de-la-neurociencia-ha-ayudado-todavia-
a-un-solo-paciente.
[462]
Goztschen, P. Medicamentos que matan y
crimen organizado. Ed. Los libros de Lince.
[463]
Foucault, M. (1.986) Historia de la
locura en la época clásica. México. Ed. Fondo
de Cultura Económica.
[464]
Szasz, T. (2.011) El Mito de la
enfermedad mental. Bs. As. Ed. Amorrortu.
[465]
Periferalismo es un concepto que refiere a
una postura intelectual dentro del conductismo
-behavorismo- sumamente escéptica. Si bien
se suelen usar como sinónimos, perferalismo y
conductismo no son exactamente lo mismo:
para esta postura, sólo podemos ver la
“conducta”, nada podemos decir sobre los
procesos internos de la mente que la
impulsaron. Procesos que no son observables y
sobre los que sólo es posible especular. Lo
único observable científicamente es la
conducta que es lo periférico. Pero entre las
conductas, si nos atenemos a lo que está en la
periferia y es observable, tampoco podemos
decir que existan relaciones de causalidad sino
simplemente, relaciones asociativas. Si una
persona, por ejemplo, hace un gesto de dolor y
seguido de esto se toca el vientre, podemos
inferir que es allí donde le duele. Pero
deberíamos contrastarlo con otra información
para afirmarlo científicamente. El simple
conexionismo entre ambos actos no es
suficiente para establecer entre ellos una
relación causal -que el gesto de dolor como
acción deviene de un dolor del vientre-. Desde
le periferalismo, entonces no existen
conductas desviadas o patológicas, no existen
conductas buenas o malas, tan solo hay
conductas. Ate aquí, nuevamente, la falsa
asepsia moral.
[466]
Davd Rosenhan (1.929-2.012) fue un
psicólogo norteamericano que se hizo
conocido por su experimento homónimo,
publicado en la revista Sience bajo el título On
being sane in insane places -sobre estar
cuerdo en sitios de locos-
http://psychrights.org/articles/rosenham.htm.
[467]
Título original: Financial ties between
DSM-IV panel members and the
pharmaceutical industry. El informe completo
de esta investigación puede descargarse del
link:
http://www.tufts.edu/~skrimsky/PDF/DSM%20C
[468]
Marcia Angell fue editora en jefe del New
England Journal of Medicine, una de las
revistas más prestigiosas del gremio y se ha
destacado por su voz crítica ante
comportamientos poco éticos de la industria
farmacéutica. Ha sido autora de dos artículos
publicados en el The New York Review of
Books, donde reseñaba recientes publicaciones
sobre psiquiatría, psicofármacos e industria.
[469]
Angell, M. (2.006) La verdad acerca de la
industria farmacéutica. Bogotá. Ed. Norma.
Pág. 59.
[470]
Lanctot, G. (2.002) La Mafia Médica.
Jaca-Huesca. Ed. Vesica Piscis.
[471]
Lanctot, G. Op. cit. Pág. 33.
[472]
Cooper, D. y Laing, R. D. (1.973) Razón y
Violencia: una década de pensamiento
Sarteano. Bs. As. Ed. Paidós.
[473]
Según su postura “existencial” de la locura,
estos autores consideran que la enfermedad
mental es la salida que el organismo libre
inventa para poder vivir una situación no
vivible.
[474]
Castellani, Leonardo. (1.995) Psicología
humana. Bs. As. Ed. Jauja. Pág. 8.