¿Qué
es el mercado?
Por mercado se entiende, a grandes rasgos, el lugar tanto físico como teórico en el
que convergen todos los potenciales compradores y vendedores de un rubro
específico, para llevar a cabo transacciones comerciales de intercambio de bienes y
servicios.
En el mercado intervienen diversos actores interesados en el intercambio, desde
individuos a empresas y cooperativas, ONG, etc. y se organizan en torno a los
principios de la oferta y de la demanda, es decir, de la cantidad de bienes y servicios
disponibles y de la necesidad puntual que de ellos exista en los consumidores.
Los mercados se rigen por sus propias reglas económicas y financieras, que inciden
en la disponibilidad, la fijación de precios y la frecuencia del intercambio; y además
los mercados están en todo lugar donde dos o más personas intercambien bienes y
servicios por dinero.
En el mundo capitalista contemporáneo, los diversos mercados existentes ocupan un
lugar central en el ordenamiento social, político y, naturalmente, económico, por lo
que su impacto en la vida de la gente es directo, y puede traducirse en grandes
beneficios y oportunidades, o en penurias y empobrecimiento.
Características del mercado
Concepto
El concepto de mercado varía de acuerdo al enfoque teórico con el que se lo mire. Por
ejemplo, en el campo económico, se habla de mercado para referirse al conjunto de
transacciones comerciales que se dan en un ámbito nacional o regional determinado, o
a las dinámicas propias de dicho conjunto.
En cambio, en asuntos de marketing o comercialización de un bien, el mercado es el
total de los potenciales compradores o consumidores de un producto o servicio, a los
cuales se dirigen los esfuerzos de promoción del mismo.
Y, al mismo tiempo, se emplea el término “mercado” para aludir indirectamente a los
distintos sectores financieros y comerciales de una sociedad, en particular cuando se
habla de los “intereses del mercado” o la “mano del mercado”
Origen del mercado
Los mercados se originaron, al menos como los entendemos hoy, a partir de la
mundialización que sobrevino al mundo durante el Renacimiento y el inicio de
la Edad Moderna, caracterizado por la expansión de los imperios europeos y la
necesidad del intercambio de materiales con las regiones lejanas a su oriente y
occidente.
El establecimiento de nuevas rutas comerciales, de nuevos bienes deseables y el
surgimiento de la burguesía como nueva clase gobernante fueron determinantes, así
como la Revolución Industrial. El intercambio de productos por materia prima y el
advenimiento del capitalismo condujeron cada vez más hacia un mercado global e
internacional como el existente a finales del siglo XX.
La aparición de Internet y las telecomunicaciones crearon, de ese modo, un nuevo
mercado de consumo de información y de bienes tecnológicos de alcance mundial,
tendiendo así a un mercado global que finalmente supere las fronteras.
Tipos de mercado
Usualmente se plantean clasificaciones de los mercados, en base a sus características
puntuales, y suelen ser muchísimas clasificaciones. Entre ellas destacan:
En base a su situación geográfica. Podemos hablar de mercados locales,
nacionales, regionales, internacionales e incluso del mercado global.
En base al tipo de cliente. Se habla de mercado consumidor, si sus productos
van a manos del cliente final, que los usa; mercado industrial, si van a otros
particulares que generan a partir de ellos productos elaborados; mercado
revendedor, si los bienes van a manos de otros vendedores que los trasladan de
lugar y los venden de nuevo a mayor precio; mercado de gobierno, formado
por las instituciones públicas y del Estado.
En base a la naturaleza de lo comerciado. Se habla entonces de mercado de
bienes o productos, mercado de servicios, mercado de ideas o mercado de
lugares o bienes raíces, de acuerdo al tipo de producto ofertado.
Mercado mayorista y minorista
Del mismo modo se habla de dos modalidades de venta en los mercados, a juzgar por
los volúmenes de mercancía ofrecida, y que son:
La mayorista. Venta al mayor o por grandes cantidades, usualmente a precios
más bajos, por lo que este tipo de ventas son aprovechadas por otros
distribuidores para vender a menor escala y añadir su ganancia al nuevo precio
por unidad.
La minorista. La venta al menor o por pequeñas cantidades, usualmente
unidades, es todo lo contrario: ventas a pequeña escala, usualmente directo al
consumidor final, quien consume una unidad o unas pocas.
Nicho de mercado
Se habla de un nicho de mercado para referir a un segmento específico o puntual de la
demanda de un bien específico o de un área, que puede ser satisfecho por una o más
empresas con una competencia mínima. Un nicho pueden ser cierto tipo de prendas de
vestir, cierto tipo de bebidas, etc.
Ciclo de mercado de un producto
Todo producto atraviesa un ciclo de producción y consumo que consta de las
siguientes etapas:
Extracción de la materia prima.
Manufacturación del producto.
Distribución del producto a la cadena comercializadora.
Venta del producto y posterior compra por el consumidor final.
La oferta y la demanda
La oferta y la demanda determinan el precio de un producto o servicio.
Los mercados se rigen por la ley de la oferta y la demanda, que tiene que ver con la
cantidad de bienes o servicios ofertados en un área o un rubro específico, y la
demanda de dichos bienes o servicios que haya en un momento dado en un mercado.
De acuerdo a dichas condiciones, los precios de estos bienes o servicios ascenderán o
bajarán, conforme a la lógica siguiente:
Si hay mucha oferta de un bien o servicio y poca demanda del mismo, los
precios tenderán a la baja, ya que quienes los ofertan querrán atraer la poca
demanda hacia su negocio.
Si hay poca oferta de un bien o servicio, es decir, es escaso, y hay mucha
demanda del mismo, los precios tenderán al alza, ya que los comerciantes
tienen garantizada la compra.
Si hay mucha oferta de un bien o servicio y mucha demanda del mismo, los
precios tenderán a estabilizarse.
Competencia
En base a las estrategias de mercadeo y las condiciones de operación de los distintos
ofertantes de un bien o servicio en un mercado específico, podemos hablar de dos
tipos de competencia:
Competencia perfecta. Hay quien dice que la competencia perfecta no existe;
pues se trata de un mercado en el que todos los ofertantes compiten en
igualdad de condiciones por la compra, sin intervenciones externas al
mercado, sin actos de deslealtad competitiva y sin, por ende, necesidad de
publicidad. Un mercado de competencia perfecta es aquel en el cual los
productos compiten entre sí por su calidad, pero nada más.
Competencia imperfecta. La competencia imperfecta es aquella en la que
intervienen factores externos a la propia dinámica del mercado, tales como
regulaciones estatales, monopolios, grandes campañas publicitarias,
estrategias desleales de mercado, etc. Estos factores alteran el funcionamiento
“natural” del mercado y favorecen a unos por encima de otros.
Monopolios y oligopolios
De los regímenes de competencia imperfecta se desprende la posibilidad de que surjan
monopolios u oligopolios, formas de control e intervención en la dinámica del
mercado ejercidas por uno o por un grupo de los productores que intervienen y
compiten en él, para torcer sus leyes en su exclusivo beneficio.
En el caso del monopolio, un único productor controla el mercado y le hace mucho
más difícil la entrada a su competencia, ya sea controlando los precios, acaparando los
espacios o contando con subvenciones y otras ventajas. Los oligopolios,
semejantemente, consisten en grupos de productores que administran conjuntamente
el mercado y ejercen presión para que nadie más compita con ellos.
Marketing
Dada la importancia del estudio del mercado en el mundo contemporáneo, se
ha originado una nueva rama de estudio y de teorización, conocida como
el marketing o mercadotecnia, que intenta entender su evolución, lógica interna y
leyes fundamentales.
¿Qué es un oligopolio?
Por oligopolio se entiende una estructura de mercado de competencia imperfecta,
caracterizada por un pequeño grupo de grandes productores de bienes o servicios, y
una amplia demanda comercial, por lo que este grupo adquiere un poder de mercado
que le permite fijar precios y cantidades, manejando a su conveniencia las variables
de la oferta y la demanda.
Los oligopolios son contrarios a la idea de competencia de los mercados ya que al
haber pocos y privilegiados productores, están siempre al tanto de los movimientos de
los demás y sus acciones y decisiones se producen siempre en el marco de un circuito
cerrado (de comunicación estrecha). En eso resulta semejante a la noción de
monopolio, excepto que no hay un productor privilegiado en el control, sino varios.
Así, este tipo de estructuras de mercado suelen ser cómodas para las empresas
oligopólicas pero dañinos para las necesidades de los consumidores, ya que
empobrecen el mercado al impedir el ingreso de nuevos y diversos competidores.
Características de un oligopolio
Modelos de oligopolio
Aunque no existe una teoría propiamente dicha para el estudio de los oligopolios, sí se
consideran distintos modelos o casos oligopólicos, que si bien deben evaluarse por
separado, sirven de marco de referencia para casos futuros.
Así, suele hablarse de oligopolios en economías a gran escala, por lo general, cuyo
ingreso al mercado suele ser costoso, como en la comercialización de la electricidad o
en la distribución de combustible.
En otros casos, para el estudio de los oligopolios se echa mano a la teoría de juegos,
que establece la acción y reacción como dinámicas de comunicación empresarial y
retroalimentación entre competidores.
Diferencias entre oligopolio y monopolio
La diferencia fundamental entre oligopolio y monopolio se encuentra expresada en la
raíz de ambas palabras que provienen del griego antiguo: oligos(“pocos”)
y mono (“uno solo”).
Mientras en un escenario monopólico una sola empresa controla todo el mercado a
través de sus decisiones, en uno oligopólico se trata de un conjunto de ellas
controlando el mercado a través de una competencia ventajosa que no supone riesgo
para ninguna de ellas pero sí para el surgimiento de otros aspirantes al mercado
controlado.
Tipos de oligopolio
Existen dos formas de oligopolio de acuerdo al producto comercializado:
Diferenciado. La oferta controlada de productos en el mercado es diversa, es
decir, abarca productos de diversos ramos o de distinta naturaleza. Por lo
general implica bienes manufacturados diversos.
Concentrado. Ocurre cuando hay procesos de concentración industrial, es
decir, de poca elaboración de productos a partir de una misma materia prima,
o bien de mercancías idénticas. Por lo general implica mercados de materias
primas y bienes semiprocesados.
Duopolios
Muchas veces se considera el duopolio como una forma de oligopolio. Se trata del
control pleno del mercado por parte de dos empresas antagónicas, es decir, rivales,
cuya disputa por el mercado inhabilita el ingreso a terceros competidores, pues solo
ellas dos pueden responder a la estructura de precios o justamente hacen muy
elevadas las demandas de inversión inicial.
Interdependencia empresarial
Las relaciones entre las empresas oligopólicas suelen ser de mutua dependencia, y
pueden clasificarse en:
Colusivas. Las empresas llegan a acuerdos para el control del mercado,
actuando conjuntamente en cuanto a cantidad de productos ofertados, precios
de lanzamiento, reparto del mercado, etc. Es la situación más usual y suele
conducir a monopolios duales.
No colusivas. Las empresas ocupan posiciones estratégicas para oponerse
entre sí y competir, si bien se muestran intolerantes con el ingreso al mercado
de nuevos competidores.
Barreras de ingreso al mercado
Por lo general los oligopolios surgen a raíz de la aparición de barreras fuertes de
ingreso al mercado, ya sean propias de la dinámica comercial o impuestos por ellas
mismas, o por fuerzas ajenas como la del Estado.
Por eso se los considera necesariamente un mercado de competencia perfecta, al
mismo tiempo que un punto intermedio entre una situación monopólica y el ideal del
mercado de competencia perfecta.
Estas barreras pueden ser legales (patentes, licitaciones, etc.) o estratégicas
(convenios con distribuidores, sobreproducción, etc.).
Prácticas oligopólicas
Muchas prácticas usuales en los oligopolios son mal vistas debido a que empobrecen
el mercado y representan gestos desleales hacia la competencia. Algunos de ellos son:
Dumping. Los bienes ofertados se producen durante un tiempo a precios
inferiores e incluso por debajo del costo de consumo. Esto genera una
situación temporaria de pérdidas que solo las grandes empresas fuertes pueden
soportar, dejando a las pequeñas o nuevas en aprietos.
Marketing agresivo. El acaparamiento de los espacios de promoción
mediante inversiones en capitales, compra de medios u otras estrategias puede
conducir a conflictos de intereses que, en escenarios oligopólicos, son pasados
por alto en pro del beneficio de los grandes productores.
Acuerdos de producción. Acuerdos de limitación de producción o, por el
contrario, de sobreproducción para anegar el mercado, pueden ser algunas de
las tácticas que las grandes empresas oligopólicas se permiten, no así las
pequeñas o principiantes.
Causas
Existen diversas causas posibles para una situación de este tipo. Algunos oligopolios,
llamados “naturales”, se derivan de los exigentes mercados de economías a escala, es
decir, la producción a gran escala y a costos reducidos, que hace inviable el negocio
para empresas pequeñas y permite a las grandes prosperar y sostenerse.
Otras opciones apuntan a intervenciones del Estado, en las que propicia condiciones
de protección, competencia desleal o defensa de unas pocas empresas que gozan de
una oferta privilegiada artificialmente.
Y un último caso apunta a la predilección de un cierto público por la trayectoria de
una empresa o por su renombre, para lo cual el manejo estratégico de su reputación es
clave.
Consecuencias
Las principales consecuencias del oligopolio tienen que ver con el empobrecimiento
del mercado, en la medida en que no existe una verdadera competencia y las empresas
ya instaladas no se sienten presionadas a la innovación radical, a la actualización, sino
que se sienten más seguras.
Por otro lado, las empresas oligopólicas tienden a la fusión, deviniendo así en
monopolios cerrados y a menudo son el escenario ideal para prácticas deshonestas o
de competencia desleal.
Ejemplos de oligopolio
Ejemplos de situaciones oligopólicas son:
La rivalidad entre Pepsi y Coca-cola por el mercado de gaseosas.
La oferta de telecomunicaciones y telefonía celular, o de cableoperadoras de
un país, cuyo número rara vez supera las tres o cuatro.
Las aerolíneas, sobre todo en los países de menor frecuencia de vuelo.
La comida rápida, controlada por unas pocas marcas dependiendo del nicho:
las hamburguesas, por ejemplo, son terreno de Mc Donald’s, Wendy’s, Burger
King y otras pocas.
¿Qué es el monopolio?
En economía, se denomina monopolio a la falta de competencia comercial en un
sector, rubro o actividad económica específica, que permite a una única persona o
empresa tener el control casi pleno del producto o del servicio.
Este control que los monopolios confieren a una empresa o una persona, les
permite definir las condiciones en que sus eventuales competidores podrían iniciarse
en esta área, ya sea a través del control de los precios de los bienes comercializados o
de la cantidad de producción ofertada de los mismos.
Esto significa una ventaja y privilegio enormes que contradicen los principios de la
sana competencia comercial y por lo tanto suele ir en desmedro de la calidad general
del sistema.
Al no tener una competencia posible, la empresa o la persona puede definir libremente
sus condiciones comerciales y, por ejemplo, descuidar la calidad del producto o
servicio ofrecido, ya que los consumidores no tienen ninguna otra opción.
Los monopolios suelen estar prohibidos o limitados por numerosas leyes económicas
de los países democráticos, ya que atentan contra el derecho a la libre elección de los
consumidores.
Características del monopolio
Definición
El término ‘monopolio’ proviene de la unión de los vocablos griegos ‘monos’ (uno,
único) y polein (vender), y suele designar una situación de fallo de mercado o
ventajismo legal que privilegia a los sectores más poderosos de un mercado
otorgándoles el control completo del sector económico en que se
desempeñan. También suele hablarse de ‘monopolio puro’ cuando existe un único y
exclusivo vendedor en el mercado determinado.
Condiciones
Para que exista un monopolio han de cumplirse ciertas condiciones en un mercado
determinado, a saber:
Que haya un único productor o comercializador (monopolio puro).
Que no existan bienes económicos de sustitución, es decir, los consumidores
no puedan elegir otro producto o servicio semejante.
Que existan barreras que impidan a los competidores eventuales ingresar al
mercado.
Que exista un control sobre los bienes esenciales para la comercialización del
producto o prestación del servicio por parte de una sola instancia.
Que el monopolista posea información especializada indispensable.
Oligopolio
Un concepto semejante al del monopolio es el de oligopolio, en el que existe ya no
uno, sino un conjunto de empresas o personas que controlan un mercado específico a
plenitud, compitiendo entre sí pero impidiendo la ampliación de la competencia y
gozando de la ventaja desleal de su situación privilegiada.
Controles
Los monopolistas, es decir, quienes ejercen un monopolio, gozarán de una enorme
capacidad de injerencia en el mercado que controlan, pudiendo establecer una de dos
estrategias posibles: fijar el precio o fijar la producción. Pero nunca ambas cosas a la
vez.
Fijar el precio. El monopolista determina el precio del producto o servicio
único ofrecido, vendiendo sólo aquello que el mercado pueda absorber, es
decir, lo que la gente requiera.
Fijar la producción. El monopolista, por el contrario, fija la cantidad de
bienes ofrecidos, pero renuncia a fijar el precio, que será fijado por ley de la
oferta y la demanda.
En ambos casos, no obstante, la ausencia de sustitutos le garantiza la ganancia
sostenida y le permite administrarse de manera desleal en torno al bloqueo de la
llegada de eventuales competidores.
Bloqueo de la competencia
El bloqueo de los eventuales competidores puede darse por parte del monopolista a
través de la competencia desleal, por ejemplo, fijando precios tan bajos que le
impidan a la competencia surgir; o puede darse también a través del control de medios
indispensables de producción, como una televisora que también licite al Estado las
señales radioeléctricas disponibles para no permitir que surjan competidores; o a
través de información especializada indispensable, como la fórmula secreta de
elaboración de algún producto, sin la cual es imposible entrar a competir en el mismo
rango.
Causas
Las causas del monopolio, según la teoría económica, son:
La propiedad de un recurso tangible o intangible estratégico. Como
materia prima clave o información esencial y secreta respecto a la producción,
o cercanía de algún tipo con un proveedor primario indispensable.
El derecho o licencia del Estado para la explotación de recursos naturales.
Esto en el caso de las licitaciones al Estado, que desprovistas de leyes
antimonopólicas pueden derivar en corrupción y clientelismo.
Franquiciado exclusivo de producción en un área. Algunas empresas
cuentan con la permisología legal para la producción exclusiva de un bien, ya
sea por parte de un Estado o de un consorcio extranjero que le suple los
materiales sólo a ellas.
Consecuencias
Las consecuencias del monopolio pueden resumirse en:
El consumidor sale perdiendo y el vendedor sale ganando. Ya que este
último posee todo el control, la ganancia y ningún riesgo, sobre todo si se trata
de bienes esenciales para la vida (electricidad, agua potable, etc.).
El precio del bien tiende a aumentar. Lo que va en desmedro de los
consumidores, claro, y por ende de la sociedad como conjunto.
Debilitamiento de la economía del sector. Dado que no puede haber
competencia, los monopolios suelen “asfixiar” el sector y empobrecerlo, en
lugar de hacerlo florecer.
Enriquecimiento de pocos. Los monopolios en algunos casos están
emparentados con la corrupción, el clientelismo y otras formas ilegales o
paralegales de asociación económica, que van en franco desmedro de la
economía local
Tipos de monopolio
Pueden nombrarse los siguientes tipos de monopolio:
Puro. Cuando existe una sola empresa productora o comercializadora, no
existen productos sustitutivos y no existe intervención gubernamental de
ningún tipo.
Artificial. Aquellos en que el monopolista impide el surgimiento de
competidores, por lo general mediante mecanismos legales de franquiciado o
licitación excluyente, a menudo por parte del Estado, como en el caso de las
patentes de corso o los derechos de autor.
Natural. Aquellos en que el control del rubro por parte de una sola empresa
abarata los precios de consumo incluso por debajo del nivel al que lo harían
varias empresas compitiendo. Se les denomina monopolios socialmente
eficientes.
Formas de combatirlo
Dado que el monopolio se considera una forma de mercado ineficiente que presenta
un alto costo social, son muchas las legislaciones que procuran impedir su
establecimiento, de las siguientes maneras:
Prohibición. La prohibición mediante leyes antimonopólicas y mecanismos
de investigación estatal para sancionar o incluso encarcelar a los monopolistas.
Regulación. En algunos casos, en que el monopolio resulta ser la situación
más conveniente para una empresa específica, puede aceptarse su existencia
bajo la figura de monopolio ‘natural’, pero limitando el poder de mercado del
monopolista mediante impuestos, controles y leyes de responsabilidad social.
Fomento. La promulgación y fomento de monopolios ‘artificiales’ inducidos
por el Estado, se puede dar en casos puntuales de política económica
gubernamental, como en los casos de expropiaciones y nacionalizaciones de
empresas, cuyo monopolio pasa a manos estatales.
Tendencia legal
Existen por lo general dos posturas legales frente a los monopolios, una que vela por
el intervencionismo estatal y otra que confía en los mercados.
El intervencionismo. Es común en regímenes sociales o socialistas (o
comunistas) y confía en la participación del Estado como entidad reguladora y
fiscalizadora de las actividades económicas de un país. Esto significa que los
únicos monopolios aceptables son los que administre el Estado, y que no
vayan en detrimento de la calidad de consumo.
El liberalismo. La postura contraria asume que las dinámicas propias de los
mercados hacen insostenibles los monopolios a largo plazo, excepto en el
caso de aquellos que benefician la economía mediante abaratamiento de la
industria. Justo por eso, prefieren que no existan monopolios artificiales
sostenidos por el Estado, ya que son fuente de corrupción y desigualdad
institucionalizada.