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Justicia electoral.
Conflicto político y
democratización:
1987-2009
Javier Santiago Castillo
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Justicia electoral.
Conflicto político
y democratización:
1987-2009
Javier SANTIAGO CASTILLO
342.78 Santiago Castillo, Javier.
S724j
Justicia electoral. Conflicto político y democratización : 1987-
2009 / Javier Santiago Castillo. -- México : Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación, 2011.
90 pp.-- (Serie Temas selectos de derecho electoral; 23)
ISBN 978-607-708-040-4
1. Justicia electoral – México. 2. Tribunal de lo Contencioso
Electoral Federal. 3. Tribunal Federal Electoral. 4. Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación. 5. Reforma electoral – México
– 2007. I. Título. II. Serie.
Serie Temas selectos de Derecho Electoral
Primera edición 2011.
Primera reimpresión 2013 (cambio de portada).
DR. © Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Carlota Armero núm. 5000, colonia CTM Culhuacán,
CP 04480, delegación Coyoacán, México, DF,
teléfonos 5728-2300 y 5728-2400.
Coordinación: Centro de Capacitación Judicial Electoral.
Edición: Coordinación de Comunicación Social.
Las opiniones expresadas en el presente número son responsabilidad
exclusiva del autor.
ISBN 978-607-708-040-4
Impreso en México
DIRECTORIO
Sala Superior
Magistrado José Alejandro Luna Ramos
Presidente
Magistrada María del Carmen Alanis Figueroa
Magistrado Constancio Carrasco Daza
Magistrado Flavio Galván Rivera
Magistrado Manuel González Oropeza
Magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar
Magistrado Pedro Esteban Penagos López
Comité Académico y Editorial
Magistrado José Alejandro Luna Ramos
Presidente
Magistrado Flavio Galván Rivera
Magistrado Manuel González Oropeza
Magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar
Dr. Álvaro Arreola Ayala
Dr. Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Dr. Alejandro Martín García Secretarios Técnicos
Dr. Hugo Saúl Ramírez García
Dr. Carlos Báez Silva
Dra. Elisa Speckman Guerra
Lic. Ricardo Barraza Gómez
Presentación
En esta entrega de la serie Temas selectos de Derecho Electoral, el
politólogo Javier Santiago Castillo nos ofrece el ensayo titulado Justicia
electoral. Conflicto político y democratización: 1987-2009, en el cual hace
un estudio de las distintas etapas del sistema contencioso electoral y
refiere algunas resoluciones relevantes emitidas en la última década
por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (tepjf).
En el análisis de los sistemas contenciosos, el autor establece
dos etapas principales: la primera, denominada de autocalificación,
parte de la Constitución de Cádiz, en el periodo de 1812 a 1986; la
segunda, de 1986 a la fecha, transita de un sistema de calificación
mixto a un sistema jurisdiccional.
En la primera parte, el autor cita los antecedentes del sistema
contencioso electoral, remontándose al año de 1812. Esta etapa
se caracteriza por ser un sistema de autocalificación eminentemente
político, a través del Colegio Electoral.
En la segunda parte del trabajo, se realiza el análisis de los distin-
tos órganos establecidos en este periodo: Tribunal de lo Contencioso
Electoral Federal, Tribunal Federal Electoral y Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federaci ón. En cada uno de ellos, precisa
los siguientes elementos: 1. Origen; 2. Integración; 3. Naturaleza
jurídica y atribuciones; y 4. Papel que tuvieron en las elecciones en
que han intervenido.
Al abordar al tepjf, se tratan algunas resoluciones que el autor
considera de relevancia. Inicia con la calificación de la elección pre-
sidencial del 2000, que conforme a las reformas de 1996, correspon-
de a la Sala Superior del Tribunal. En la exposición se destaca que
se trató de la primera elección presidencial calificada por un órgano
distinto al Colegio Electoral.
En los casos de Amigos de Fox y del Pemexgate, el autor subraya
la importancia de las resoluciones que el tepjf estableció. Entre otros
7
criterios, el Tribunal dispuso la inaplicación del secreto bancario en
los procedimientos sobre fiscalización que lleva a cabo el ife. Des-
pués, en el caso Tabasco, se precisa el contexto en el cual se emitió
el criterio sobre la nulidad abstracta de elección. Posteriormente,
éste fue aplicado también en la elección de gobernador del estado
de Colima.
Al referirse al caso de la elección presidencial de 2006, el autor
formula algunas críticas tanto al dictamen de validez emitido por la
Sala Superior del tepjf, como a la sentencia emitida en torno a las
boletas electorales de la citada elección.
En otro apartado, se analiza la última reforma electoral y algu-
nos casos relevantes que se han presentado del 2007 al 2010: los
casos Jorge Hank Rhon, el de la anulación de la elección de la diri-
gencia nacional del prd, el caso Iztapalapa —referente a la elección
interna del prd para candidato a jefe delegacional— y el conflicto
con los medios de comunicación. Cabe destacar el análisis que se
realiza sobre los casos de propaganda electoral: el caso Demetrio
Sodi, el de Ana Gabriela Guevara y el del Partido Verde Ecologista
de México.
El estudio finaliza con un balance sobre los distintos puntos
abordados. En su conclusión, el autor propone algunas reformas que
serían de utilidad para optimizar la labor del tepjf, en especial acerca
de las materias de propaganda electoral y las referidas al artículo
134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Sin duda, el trabajo contribuye al debate, aún incipiente, en
torno a las decisiones emitidas por órganos jurisdiccionales. El texto
de Javier Santiago Castillo forma parte de la contribución del tepjf
al debate académico de temas relevantes en materia electoral.
Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación
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JUSTICIA ELECTORAL.
CONFLICTO POLÍTICO
Y DEMOCRATIZACIÓN:
1987-2009
Javier Santiago Castillo
SUMARIO: I. Introducción; II. Antecedentes 1823-1985; III.
El Tribunal de lo Contencioso Electoral Federal 1987-1990;
IV. El Tribunal Federal Electoral 1990-1996; V. El Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación 1996-2009; VI.
La reforma y el litigio electoral 2007-2009; VII. Balance, VIII.
Fuentes consultadas.
I. Introducción
En el presente ensayo se analiza la evolución del contencioso elec-
toral mexicano, desde el nacimiento del Tribunal de lo Contencioso
Electoral (tce) hasta el año de 2009. Para una mejor comprensión
del desarrollo contemporáneo de este aspecto fundamental del
proceso de democratización del país, se revisan de manera general
los antecedentes, que datan de la Constitución de Cádiz a 1977.
9
10 Justicia electoral
Se trata de un largo periodo durante el cual la lógica de la justicia
electoral permaneció sin cambios sustanciales, sobre todo en lo
relativo al sistema de autocalificación de los comicios. Pero a par-
tir de ese último año empezaron a darse una serie de reformas en
materia electoral, que culminaron con la reforma de 2007, y que
han transformado el rostro de la normatividad electoral.
El énfasis del análisis señalará cómo, a partir de la promulga-
ción de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos
Electorales (lopee), la justica electoral adquirió otra dimensión. Esto
sería un elemento fundamental para llevar a cabo una transición
política paulatina, de un sistema de autocalificación electoral a un
verdadero sistema de judicialización electoral.
Otros aspectos abordados en el presente ensayo, en relación
con las instituciones jurisdiccionales en materia electoral del país,
son: el contexto en el cual se originan, atribuciones, su naturaleza
jurídica, así como las coyunturas políticas que incidieron en la
transformación y evolución de éstas.
De igual forma, se analizan los casos más relevantes en los
que participaron los distintos tribunales electorales, resolviendo
impugnaciones y quejas derivadas de los procesos electorales, y
en otros, calificando la validez de los comicios. Hay dos criterios
fundamentales para seleccionar los casos: la repercusión política
de la decisión jurisdiccional y/o lo novedoso de los criterios jurí-
dicos utilizados por las autoridades. Si bien los casos examinados
no son los primeros o los únicos en su tipo, sí fueron importantes
para sentar un precedente en la historia de la justica electoral. Del
mismo modo, son decisiones que reflejan en la práctica la apli-
cabilidad de la normatividad en la materia. Lo anterior, sin duda,
hace que sobresalgan los aciertos y deficiencias de la legislación
electoral mexicana y nos invita a reflexionar sobre los pendientes,
para caminar en el perfeccionamiento del andamiaje normativo en
materia electoral.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 11
II. Antecedentes 1823-1985
Los rasgos fundamentales de los sistemas contenciosos tienen que
ver con los mecanismos legales de impugnación de los resultados
de las elecciones y con la existencia de una autoridad que califique la
elección en última instancia. El sistema contencioso electoral mexicano
tiene claramente definidas dos grandes etapas. La primera inicia
con la Constitución de Cádiz, de 1812, y termina entrado el siglo
xx, en 1986, que es cuando prevalece el sistema de autocalificación
electoral. En la segunda etapa, que además cuenta con diversos
momentos, se desarrolla el sistema mixto y se transita al de hete-
rocalificación de las elecciones. Éste da sus primeros pasos con el
nacimiento del Tribunal de lo Contencioso Electoral. Para mayor
claridad, se analiza el segundo apartado cronológicamente, para
lo cual se consideran los momentos de corte cuando se realizaron
reformas que incidieron en cambios sustanciales de la naturaleza
jurídica o en las atribuciones de los tribunales electorales.
Derivado del motín de Aranjuez en 1808, el rey Carlos IV abdicó
al trono en favor de su hijo, Fernando VII. El nuevo monarca no pudo
gobernar debido a que las tropas de Napoleón Bonaparte invadieron
España y lo capturaron tanto a él, como a su padre. En consecuencia,
Napoleón impuso en el trono español a su hermano, José Bonaparte.
Esta imposición ocasionó la resistencia de los españoles, prin-
cipalmente de los liberales. En América, la invasión también generó
incertidumbre y creó un vacío de poder en los virreinatos, pues las
autoridades no reconocieron a José Bonaparte como su monarca,
sino a Fernando VII como legítimo rey de la Corona española. En Es-
paña se propuso crear un gobierno provisional en espera del retorno
de Fernando VII al poder, por lo cual se organizaron las cortes, con el
fin de darle gobernabilidad al Imperio. Es así como “… se convocó
a todos los ciudadanos españoles, tanto de la Metrópoli como de
las Provincias, para elegir a los Diputados que integrarían las Cortes
DE R E CHO E LE CTOR AL »
12 Justicia electoral
Españolas, las que concurrieron, entre otros representantes, los de
la Nueva España” (Galván 1989, 84).
El resultado de las cortes fue la redacción y promulgación de la
Constitución Política de la Monarquía Española, en 1812, denomi-
nada comúnmente Constitución de Cádiz. El documento instituyó
el poder en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y definió la forma de
gobierno como una monarquía constitucional, moderada y heredi-
taria (Tena 1987, 62, artículos 14, 15, 16 y 17).
En este complicado sistema electoral previsto en la Constitu-
ción Gaditana de 1812, se estableció la base de lo que ha sido
nuestra tradición político-electoral en materia de calificación
de elecciones, pues se dispuso expresamente que en cada
una de las instancias los electores electos autocalificaran la
legalidad del procedimiento por el cual resultaron designados,
incluyendo la elección de los diputados a las Cortes, los que
se reunían para constituir el Colegio Electoral que realizaba
dicha calificación (Tena 1987, 84, artículos 49, 50, 67, 69, 70,
73, 84, 85, 111, 113, 114, 115 y 116).
En el México independiente la primera ley electoral, del 17
de junio de 1823, fijó las normas tanto de la organización de las
elecciones como de su calificación. Las disposiciones de esa ley de-
jaban en manos de los presidentes municipales la organización de
las elecciones.
La Constitución Federal de 1824, que es la primera de México
independiente, siguiendo la tradición francesa (recogida a tra-
vés de la Constitución de Cádiz de 1812 y la Constitución de
Apatzingán de 1814), así como la Constitución de los Estados
Unidos de América de 1787, adopta el sistema contencioso
electoral de carácter político (Orozco 1998, 47).
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 13
Es decir, se trata de autocalificación, pues cada una de las
Cámaras del Congreso sancionaba su propia elección a través de
la integración del Colegio Electoral, el cual resolvía en última ins-
tancia los resultados. Cabe mencionar que también la Cámara de
Diputados tenía la facultad de calificar la elección presidencial (Tena
1987, 179-80, artículos 79-94).
Este sistema de autocalificación prevaleció hasta que se creó
el Tribunal de lo Contencioso Electoral, en el año de 1987. La única
excepción es la Constitución Centralista de 1836, comúnmente co-
nocida coma las Sietes Leyes, la cual señalaba que la sanción de la
elección de diputados la realizaba el Colegio Electoral del Senado y
la elección de senadores la calificaba el Supremo Poder Conservador
(Galván 1989, 84).
La Constitución de 1857 trajo como consecuencia la expedición
de la Ley Orgánica Electoral, aprobada el 12 de febrero del mismo
año. En el caso de la elección de diputados, las decisiones de las
juntas electorales de distrito acerca de la validez o nulidad de
la elección de sus propios miembros eran inapelables. Una novedad,
sin duda, fue la inclusión de “causas de nulidad en las elecciones”,
que podía ser “reclamada” por “todo individuo mexicano”. Este
reclamo se podía presentar ante la junta distrital o el propio Con-
greso “… antes del día en que se deba resolver de los expedientes y
credenciales respectivas…” (García 1989, 192, artículos 54 y 55).
La legislación electoral de 1911 trajo consigo innovaciones intere-
santes: la instauración del voto directo y la dotación de personalidad
jurídica a los partidos políticos. En lo referente a lo contencioso, las
causales de nulidad y los promoventes no se modificaron, pero sí
se señaló con claridad que el Congreso era la única autoridad compe-
tente para resolver las reclamaciones de nulidad en torno a la elección
de senadores del Distrito Federal, de diputados, ministros de la Supre-
ma Corte y del presidente y vicepresidente de la República. Aunque
también precisó que “Cuando la nulidad afecte la pluralidad obtenida
DE R E CHO E LE CTOR AL »
14 Justicia electoral
por algún diputado, senador ó (sic) ministro de la suprema Corte de
Justicia, ó por el Presidente o vicepresidente de la República, la elec-
ción misma se declarará nula” (García 1989, 214, artículo 114).
De igual modo, la ley electoral del 6 de febrero de 1917 agregó
como causal de nulidad la incapacidad del electo. La ley del 2 de
julio de 1918 precisó que sólo los ciudadanos empadronados en el
distrito correspondiente podían reclamar la nulidad de la votación
parcial de alguna de las elecciones realizadas en él. Para declarar
la nulidad de la elección, se debía probar la incapacidad del candi-
dato ganador o demostrar que la mayoría de los votos se obtuvo
por medio del cohecho, soborno, presión o violencia (García 1989,
233, artículos 101-105). La autoridad competente para declarar la
nulidad continuó siendo el Congreso.
La Ley Electoral Federal de 1946 instauró un nuevo modelo en
materia de organización de elecciones, pero en lo que se refiere a
lo contencioso electoral, no se presentaron cambios sustanciales.
En las leyes de 1951 (García 1989, artículos 135-139) y 1973 (García
1989, 294, artículos 176-178), la materia de lo contencioso electoral
se mantuvo sin mayores modificaciones.
Es ampliamente reconocido que la reforma electoral de 1977-1978
fue el paso inicial del proceso de liberalización política del país, lo que
significó el principio del fin del sistema de partido hegemónico, clara-
mente definido por Giovanni Sartori. Éste no es el espacio adecuado para
comentar el amplio espectro de temas que suscitó esta reforma, pero en
lo que concierne a lo contencioso electoral, podemos afirmar que es el
momento de su nacimiento como sistema (Sartori 1987, 275-87).
Aunque las causales de nulidad estuvieron presentes en la
legislación electoral desde 1857, no se podía hablar de un sistema
contencioso electoral, pues estaba ausente la definición de los
diversos medios de impugnación para las faltas administrativas
específicas en cada etapa del proceso electoral. Es hasta la reforma
de 1977-1978 que se establecieron con claridad los diversos recur-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 15
sos que en materia electoral se podían interponer: inconformidad,
protesta, queja, revocación, revisión ante los órganos electorales
administrativos y el Colegio Electoral y, por otra parte, el de recla-
mación ante la Suprema Corte de Justicia. Vale la pena señalar que
esta reforma suprimió la posibilidad de anular la elección presi-
dencial, simplemente al haber omitido la mención del tema en la
normatividad jurídico-electoral.
En el artículo 60 constitucional quedaron establecidas las carac-
terísticas del Colegio Electoral. Éste redujo su número a sesenta de
los presuntos diputados que hubieran obtenido la mayor cantidad
de votos, de acuerdo con las constancias de mayoría registradas por
la Comisión Federal Electoral. La otra parte la integraban cuarenta
presuntos diputados electos en la o las circunscripciones plurino-
minales; éstos eran designados por los partidos políticos propor-
cionalmente, según el número que para cada uno de ellos hubiere
reconocido la Comisión Federal Electoral, a partir del porcentaje
de votación que hubieran obtenido.
En la Cámara de Senadores, el Colegio Electoral se integraba
con los presuntos senadores que obtuviesen declaratoria de senador
electo de la legislatura de la entidad federativa correspondiente;
y de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en el caso
del Distrito Federal.
Una de las innovaciones en materia de justica electoral fue la posi-
bilidad de los partidos políticos de interponer el recurso de reclamación
por las resoluciones emitidas por el Colegio Electoral de la Cámara de
Diputados ante la Suprema Corte de Justicia la Nación (scjn). Se excluyó
de este recurso, no obstante, al Colegio Electoral del Senado. Además, la
reforma no estableció que las sentencias de la scjn fueran vinculatorias
para los colegios electorales, ya que seguían siendo la última instancia
en materia electoral, pues podían o no acatar la resolución.
Durante el tiempo en que estuvo en vigor esta facultad de la
Suprema Corte (tres elecciones: 1979, 1982 y 1985), se presentaron
DE R E CHO E LE CTOR AL »
16 Justicia electoral
diversos recursos de reclamación, pero fueron desechados por falta
de forma. En ningún caso se entró al fondo de los asuntos. A final de
cuentas, la existencia de este recurso fue del todo ineficaz: no sirvió
para garantizar la legalidad de la calificación de las elecciones reali-
zadas por el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados (Rodríguez
2009, 60-1).
III. El Tribunal de lo Contencioso
Electoral Federal 1987-1990
Origen
El contexto político de la reforma electoral de 1986-1987, de la cual
nace el Tribunal de lo Contencioso Electoral, era tenso. La incon-
formidad social se interpretaba como una consecuencia de la crisis
económica y el descontento político se expresaba en la creciente
movilización de los partidos opositores en las elecciones locales de
los ayuntamientos y algunas gubernaturas. Además, se evidenció la
fisura del Partido Revolucionario Institucional (pri) con el nacimiento
de la Corriente Democrática, que culminaría con la salida y la can-
didatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, en 1988, impulsada
por el Frente Democrático Nacional.
Esta reforma se dio siguiendo el adagio de la política mexica-
na de ese tiempo: “Cambiar para permanecer”. Hay dos aspectos
centrales en ella: la concesión de financiamiento público directo a
los partidos políticos y, aunque se mantenía el sistema de autocalifi-
cación, la creación del Tribunal de lo Contencioso Electoral (tce), lo
cual excluía a la Suprema Corte de atender los asuntos electorales
y derogaba su atribución de resolver el recurso de reclamación.
Además, la definición del sistema de medios de impugnación sienta
bases sólidas para consolidar el Sistema Contencioso Electoral. Otro
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 17
asunto relevante fue que el Colegio Electoral se integró nuevamen-
te con la totalidad de los diputados electos y podía modificar las
resoluciones del Tribunal Contencioso Electoral.
Integración
El Tribunal Contencioso Electoral fue integrado por siete magis-
trados numerarios y dos supernumerarios, propuestos por los
partidos políticos al presidente de la Cámara de Diputados. El
presidente turnaba las propuestas a la Comisión de Gobernación
y Puntos Constitucionales, que en un plazo de 15 días presentaba
el dictamen con la designación de los integrantes del Tribunal al
Pleno de la Asamblea. En caso de ser aprobada, ésta se turnaba a la
Cámara de Senadores, quien ratificaba a los integrantes. El Tribunal
se conformó con una sola Sala, con sede en el Distrito Federal, y
actuaba exclusivamente durante el año electoral. Los magistrados,
por su parte, eran electos para desempeñar su encargo durante dos
procesos electorales.
Por otra parte, el presidente del Tribunal designaba a los secre-
tarios y al personal auxiliar que considerara necesario, así como al
secretario general, quien era el responsable de atender la adminis-
tración de los recursos humanos, financieros y materiales necesarios
para el funcionamiento del Tribunal (Código Federal Electoral s/f,
253-7, artículos 353-362).
Naturaleza jurídica y atribuciones
El artículo 352 del código definía al tce como organismo autónomo
de carácter administrativo, dotado de plena autonomía para resolver
los recursos de apelación y queja. Aunque en el artículo 60 de la
Constitución se estableció que las resoluciones del Tribunal serían
obligatorias, se mantuvo la tradición de facultar a los colegios elec-
DE R E CHO E LE CTOR AL »
18 Justicia electoral
torales de las cámaras para calificar las elecciones y modificar, en
última instancia, las resoluciones del Tribunal. Para ello, no obstante,
eran necesarios los votos de las dos terceras partes de los miembros
presentes de los colegios electorales.
Otra característica de esta reforma fue la derogación del recurso
de reclamación que interponían los partidos políticos ante la scjn,
en contra de las resoluciones de la Comisión Federal Electoral. Asi-
mismo, el código facultaba al Tribunal para conocer el recurso de
apelación interpuesto en la etapa preparatoria de las elecciones.
La resoluciones del tce que recaían sobre los recursos de queja
podrían tener efectos importantes, como confirmar, modificar o
revocar actos de las autoridades electorales, ordenar a la Comisión
Federal Electoral no expedir las constancias de mayoría y/o no ex-
pedir constancia de asignación cuando en la elección respectiva se
presentasen las causales de nulidad establecidas en el artículo 337
del código (Código Federal Electoral s/f, 245-6).
Las elecciones federales de 1988
Las elecciones de 1988 se caracterizaron por ser de las más com-
petidas en la historia del país hasta entonces y por ser sumamente
polémicas —debido a las acciones fraudulentas—, pero sobre
todo, por la “caída del sistema”, lo que generó entre la ciuda-
danía la percepción de que fue un proceso electoral desaseado.
Fue innegable la intervención abierta y directa del gobierno en el
proceso electoral. Al Tribunal de lo Contencioso Electoral le tocó
resolver las impugnaciones de la elección de 1988.
En términos formales, las atribuciones legales del tce eran
sumamente limitadas, sobre todo en lo referente a los resul-
tados de las elecciones, ya que en caso de declarar la nulidad
de la votación en la casilla, se ordenaba la recomposición del
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 19
cómputo distrital y, en la medida en que se actualizaran los
supuestos de nulidad de elección, sólo podía comunicar a
los organismos electorales que se abstuvieran de otorgar las
constancias de mayoría o de asignación; en consecuencia,
los colegios electorales eran competentes para declarar la
nulidad de la elección al momento de calificarla, por lo que
todas las resoluciones podían ser revisadas por las cámaras
de diputados y de senadores erigidas en colegios electorales,
como órganos máximos y de última instancia de decisión en la
calificación de los comicios. En conclusión, sólo los colegios
electorales podían calificar o descalificar a los diputados o
senadores triunfantes en las elecciones (tepjf 1998, 31-2).
El Tribunal de lo Contencioso Electoral recibió, durante la etapa
preparatoria de la elección de 1988, 23 recursos de apelación, una
vez que ya se habían agotado los recursos de revisión y revocación
correspondientes, los cuales fueron sustanciados y resueltos en los
plazos establecidos por el Código Federal Electoral.
En el Tribunal se interpusieron para esa elección 593 recursos de
queja, de los cuales 592 se resolvieron por unanimidad de votos de los
magistrados que lo integraban. De estos recursos admitidos, 180 fueron
desechados por obvia y notoria improcedencia. Cabe destacar que,
además, todos los recursos fueron resueltos en 11 sesiones públicas
a partir del 11 de julio, concluyendo el 19 de agosto. La sustanciación
y resolución de la totalidad de estos recursos se realizaron en 24 días
naturales (tepjf 1998, 32).
Las elecciones presidenciales de 1988 dieron la pauta para que
los partidos políticos y los ciudadanos incrementaran significativa-
mente su desconfianza en la legalidad, legitimidad e imparcialidad
de las autoridades responsables de organizarlas y calificarlas.
El balance del Tribunal de lo Contencioso Electoral es ambivalen-
te. Por un lado, desde el punto de vista técnico-jurídico hubo avances
DE R E CHO E LE CTOR AL »
20 Justicia electoral
importantes que delinearon un sistema contencioso electoral, a
pesar de que se instauró un sistema de calificación electoral mixto,
compuesto por órganos de carácter jurisdiccional y político. Desde
otra perspectiva, el tce no fue eficaz jurisdiccionalmente, pues sus
resoluciones no llevaron a modificar el triunfo de los candidatos
ganadores en ningún caso. Finalmente, cabe destacar que de los 593
recursos que recibió el tce en los comicios de 1988, en ningún caso
se modificaron los resultados oficiales (Pérez 2002, 476). Fue en el
Colegio Electoral, por razones políticas, que se le otorgaron triunfos
a algunos candidatos opositores, pero se cuidó escrupulosamente
que el Partido Revolucionario Institucional no perdiera la mayoría
en la Cámara de Diputados, pues ese riesgo existía y pondría en
dificultades la calificación de la elección presidencial.
El tce tuvo una vida efímera: sólo actuó en los comicios de
1988. Diversos factores jurídicos y políticos no permitieron que su
actuación contribuyera a dar certeza jurídica, ni legitimidad a los
resultados electorales. En definitiva, las consecuencias políticas de
aquella elección obligaron a quienes detentaban el poder a buscar
un nuevo diseño en la organización de las elecciones, y en el ámbito
jurisdiccional, a garantizar la legalidad y legitimidad de los comicios,
pero sin perder el control de su organización. El resultado fue una
nueva etapa en la vida electoral del país, en la que las funciones
sustantivas en la materia recayeron en organismos autónomos, en
lo administrativo y jurisdiccional, que al paso del tiempo evolucio-
naron positivamente.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 21
IV. El Tribunal Federal Electoral 1990-1996
Origen
Como se mencionó, las controvertidas elecciones federales de 1988
y sus consecuencias, las protestas de los candidatos que participaron
en el proceso electoral y “perdieron”, denunciaron con claridad y
sin duda alguna que el aparato de gobierno realizó elecciones de
Estado. Por esta razón, el régimen político y el presidente de la
República buscaron legitimarse, y por tal motivo propusieron una
serie de foros de debate en el seno de la Comisión Federal Electoral
y en la Cámara de Diputados.
El secretario de gobernación propuso la consulta para la refor-
ma constitucional en materia electoral, incluyendo, desde luego, a
las distintas fuerzas representadas en el Congreso de la Unión. En
su primera etapa, el debate se desarrolló a través de la Comisión
Federal Electoral, el cual se prolongó durante varios meses. En la
segunda etapa, en marzo de 1990, la Comisión de Gobernación y
Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados acordó crear una
subcomisión con los distintos integrantes de las fracciones parla-
mentarias, para discutir las iniciativas y elaborar el anteproyecto de
dictamen. “En este órgano legislativo, el lunes 28 de agosto de 1989
se inició un periodo extraordinario de sesiones, en el cual sin contar
con el consenso de los partidos políticos, se debatieron propuestas
de modificación a varios artículos constitucionales” (Nieto 2005, 65).
Los distintos grupos parlamentarios presentaron 30 iniciativas de
reforma constitucional, las cuales fueron analizadas y discutidas en
el periodo extraordinario de sesiones, que inició el 28 de agosto y
concluyó el 20 de octubre de 1989 (González 1996, 27).
Alcanzar el consenso era una prioridad para el pri y el jefe del
Ejecutivo, ya que para reformar la Carta Magna, el propio texto
constitucional establece que se debe contar, por lo menos, con la
DE R E CHO E LE CTOR AL »
22 Justicia electoral
aprobación de dos terceras partes de los miembros presentes en
ambas Cámaras o en la Comisión Permanente (mayoría calificada).
En la LIV Legislatura, el pri contaba con 263 diputados, el Partido
Acción Nacional (pan) con 101 y el Partido de la Revolución Demo-
crática (prd) con 51. Pronto, el pri encontró en el pan el acuerdo y los
votos necesarios para poder sacar adelante el paquete de iniciativas
de reforma electoral. El acuerdo alcanzado por las dos principales
fuerzas políticas hizo posible reformar los artículos 5, 41, 53, 57,
58, 60, 63, 73, fracción IV, y 77, fracción IV, los cuales se publicaron
mediante decreto de ley, el 15 de agosto de 1990, en el Diario Oficial
de la Federación. En éste se publicó también el Cofipe, que estable-
ció al Tribunal Federal Electoral (Trife) como órgano jurisdiccional
autónomo en materia electoral (Nieto 2005, 65-6).
Integración
El Trife quedó integrado en su Sala Central por cinco magistrados
propietarios y dos suplentes, y por tres magistrados propietarios y
un suplente para sus cuatro Salas Regionales. Su designación
era mixta, los magistrados eran propuestos por el presidente de
la República y requerían la aprobación de dos terceras partes de los
miembros presentes de la Cámara de Diputados. Destaca que para
ser magistrado del Trife se requería cumplir los mismos requisitos
de ley que para ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación (scjn).
Para sesionar, la Sala Central requería de la presencia de cuando
menos cuatro magistrados; el presidente tenía voto de calidad en
caso de empate. Por su parte, las salas regionales requerían que los
tres magistrados que las integraban estuvieran presentes.
Las Salas Regionales funcionaban temporalmente, sólo en el
año del proceso electoral. Éstas debían quedar instaladas a más
tardar en la primera semana de enero, del año de los comicios fe-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 23
derales, y se ubicaban en las ciudades de Durango, Xalapa, Toluca y
Guadalajara; junto con el Distrito Federal eran las cabeceras de las
cinco circunscripciones electorales. La Sala Central era permanente
y quedó instalada en el Distrito Federal. Cada una de las Salas del
Tribunal, la Sala Central y las regionales contaban con, por lo me-
nos, ocho jueces instructores durante el proceso electoral. El resto
de la estructura de apoyo jurisdiccional y administrativa del Trife
estaba formada por el secretario general del Tribunal, los secreta-
rios generales de acuerdos de las Salas, los secretarios de las Salas,
los actuarios, el secretario administrativo, las coordinaciones del
Tribunal y el Centro de Capacitación Judicial Electoral (Castellanos
1997, 541).
El presidente del Tribunal tenía la facultad de proponer al
pleno los nombramientos de los jueces instructores y del secre-
tario general, y podía nombrar al secretario administrativo, así
como a los secretarios y demás personal administrativo de la Sala
Central (Cofipe 1990, artículo 275). En el caso de los presidentes
de las Salas Regionales, éstos tenían la facultad de proponer a la
Sala el nombramiento de los jueces instructores y designar a los
secretarios y al personal auxiliar y administrativo (Cofipe 1990,
artículo 276).
Naturaleza jurídica y atribuciones
“El Tribunal Federal Electoral es el órgano jurisdiccional autónomo
en materia electoral. Contra sus resoluciones no procede juicio
ni recurso alguno, pero aquellas que se dicten con posterioridad
a la jornada electoral sólo podrán ser revisadas y, en su caso mo-
dificadas por los Colegios Electorales” (Castellanos 1997, 444-7).
El Tribunal resolvía los recursos de apelación que impugnaban los
actos y resoluciones de los órganos centrales del Instituto Federal
Electoral (ife). Asimismo, estaba facultado para declarar la nulidad
DE R E CHO E LE CTOR AL »
24 Justicia electoral
de la votación recibida en casillas y ordenar la recomposición del
cómputo respectivo; también podía revocar las constancias de ma-
yoría y otorgarla a la fórmula que hubiese resultado vencedora. A
diferencia del Tribunal de lo Contencioso Electoral, el Trife estaba
plenamente facultado para declarar la nulidad de la elección de
diputados y senadores del Congreso de la Unión.
Las resoluciones recaídas a los recursos de inconformidad
podían ser modificadas por los Colegio Electorales por la
mayoría calificada de sus miembros presentes […], pero sólo
en caso de que hubiese violaciones a las reglas en materia de
admisión y valoración de pruebas, y en la motivación del fallo
o cuando éste fuese contrario a derecho (tepjf 1998, 34).
La Sala Central tenía como competencia:
1. Resolver los recursos de “apelación” y de “inconformidad”
que se interpongan en contra de los actos, resoluciones o
resultados consignados en las actas de cómputo distrital
o local de los órganos electorales que correspondan a la
circunscripción plurinominal a la que pertenezca el Distrito
Federal.
2. Resolver los recursos de “apelación” que se interpongan
en los dos años anteriores al del proceso electoral, contra
actos o resoluciones de los órganos del Instituto.
3. Resolver los recursos de “apelación” e “inconformidad”
que se interpongan en los procesos de elecciones extraor-
dinarias.
4. Designar de entre los magistrados de cada Sala Regional
al que fungiría como presidente para cada proceso elec-
toral.
5. Nombrar, a propuesta del presidente del Tribunal, a los
jueces instructores de la Sala y al secretario general.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 25
6. Elaborar el Reglamento Interior del Tribunal Federal Elec-
toral.
7. Definir los criterios de interpretación normativa que deben
sostener las Salas del Tribunal, conforme al procedimiento
establecido en la propia Ley.
8. Determinar o en su caso aplicar, las sanciones previstas
en el código (González 1996, 30-1).
A las Salas Regionales les competía resolver, durante los pro-
cesos electorales ordinarios, los recursos de apelación y de incon-
formidad que se interpusieran. Además, calificaban y resolvían, en
única instancia y en forma definitiva e inatacable, los juicios para
la protección del derecho político-electoral del voto del ciudadano,
promovidos durante los procesos electorales federales ordinarios.
Asimismo, las Salas delegaban en los secretarios y actuarios las diligen-
cias que debían practicarse y señalaban la hora y fecha de sus sesiones
públicas. También nombraban al secretario general, a los secretarios y
actuarios, y al resto del personal jurídico y administrativo.
Por su parte, los partidos políticos podían interponer el recurso de
apelación para impugnar ante el Tribunal los actos y resoluciones
de los órganos electorales previos a la jornada electoral. Para impug-
nar los resultados de la jornada electoral, los partidos interponían
recursos de inconformidad. Estos recursos podían tener los siguientes
efectos:
1. Confirmar los resultados consignados en las actas.
2. Declarar nulidad en una o más casillas y, en su caso,
modificar el acta del cómputo distrital.
3. Revocar la constancia de mayoría expedida y otorgarla a
favor de la formula que hubiese resultado ganadora.
4. Declarar la nulidad de los comicios de diputados o de
senadores por el principio de mayoría y revocar la cons-
tancia correspondiente.
DE R E CHO E LE CTOR AL »
26 Justicia electoral
5. Declarar la nulidad de cómputo de circunscripción plu-
rinominal (Patiño 1993, 99-100).
Con la puesta en marcha del nuevo Tribunal, el Trife, los partidos
políticos contaban con más y mejores medios de defensa contra
las irregularidades que se suscitarán durante el proceso electoral y
contra las resoluciones y actos de los órganos del ife, en compara-
ción con el otrora Tribunal de lo Contencioso Electoral. Sin duda,
la creación del Trife marcó un paso decisivo en el proceso y en la
construcción de la democracia en México.
Contexto político de 1993 y 1994
Los comicios federales de 1991 fueron los primeros en los que in-
tervino el Tribunal Federal Electoral para resolver los recursos de
impugnación interpuestos. Pero nuevamente surgieron diversos cues-
tionamientos por parte de los partidos políticos, ya que el pri obtuvo
la mayoría de los triunfos en los distritos y la mayoría de los votos,
más de 60% (Nieto 2005, 66), y recuperó el control del Congreso de la
Unión. Dado que los antecedentes de desaseo en la organización y en
la calificación de las elecciones aún estaban frescos en la memoria,
el descontento de los partidos opositores fue manifiesto.
El debate en torno a la reforma electoral en la Cámara de
Diputados, en 1993, fue intenso. A final de cuentas, las reformas
constitucionales y legales fueron aprobadas por los legisladores
del pri y del pan. Los del prd se opusieron, pues las propuestas que
consideraban sustanciales no fueron incluidas, como fue el caso de
la integración del Consejo General del ife.
Aunado a lo anterior, el levantamiento armado del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (ezln), en enero de 1994, cimbró
a toda la nación y tuvo repercusión mundial, sobre todo por la
coincidencia en la fecha de entrada en vigor del Tratado de Libre
Comercio firmado con Estados Unidos.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 27
El gobierno federal buscó minimizar el hecho por varias vías
a su alcance; rápidamente trató de negociar con los rebeldes, de-
signando a Manuel Camacho Solís como comisionado para la Paz y
Reconciliación en el estado de Chiapas. El hecho ocurrió el mismo
día en que arrancó la campaña presidencial del candidato del pri a la
presidencia de la República, lo cual, sin duda, le restó importancia.
Los medios nacionales e internacionales le dieron prácticamente
toda la cobertura al comisionado para la paz, al conflicto chiapaneco
y a su dirigente, el subcomandante Marcos, marginando el arranque
de la campaña del candidato tricolor.
El clima político se enrareció aún más con el asesinato del
candidato presidencial del pri en Tijuana, el 23 de marzo del mismo
año. Esta situación aceleró de manera impresionante la reforma
electoral, pues apenas 27 días después del asesinato del candidato
se realizaron las enmiendas constitucionales en materia electoral,
el 19 de abril de 1994.
Las reformas de 1993 y 1994
Es necesario comentar que las reformas electorales de estos dos
años tuvieron continuidad, porque algunos de los aspectos no
incluidos debido a los desacuerdos en 1993 fueron considerados
en 1994. Para que eso sucediera, fue determinante el cambio en la
coyuntura política.
En 1993, el ife convocó a especialistas y académicos en ma-
teria electoral para participar en los trabajos del “Foro para la
reforma electoral”. Las propuestas fueron enviadas a la Cámara de
Diputados para su análisis, con la finalidad de que se incluyeran las
propuestas de ciudadanos desvinculados de los intereses partidistas.
La reforma electoral se publicó en el Diario Oficial de la Federación,
el 3 de septiembre de 1993. En ella se modificaron los artículos 41,
54, 56, 60, 63 y 74, fracción I (tepjf 1998, 35-6).
DE R E CHO E LE CTOR AL »
28 Justicia electoral
La enmienda constitucional de 1993 tuvo las siguientes
características: financiamiento de partidos políticos (finan-
ciamiento público y los informes ante el ife y distribución
de tiempo en los medios de comunicación); matización de
la cláusula de gobernabilidad (ningún partido político podía
tener más de 315 diputados por ambos principios); nueva
integración del Senado con 128 senadores (a cuatro senadores
por entidad federativa, tres electos por mayoría relativa y el
cuarto asignado a la primera minoría); la calificación elec-
toral (declaración de validez y otorgamiento de constancia
por parte del Tribunal) [...] El Tribunal Federal Electoral, en
su segunda época, tiene su origen en el decreto publicado
en el Diario Oficial de la Federación el 3 de septiembre de
1993, mediante el cual se reformó el texto constitucional.
El artículo 41 estableció que “el Tribunal Federal Electoral
será órgano autónomo y máxima autoridad jurisdiccional”.
Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial garantizarán su
debida integración (Nieto 2005, 66-7).
Sin lugar a dudas, lo más destacable es que con la enmienda
constitucional se terminó con la vieja práctica de la autocalificación
política de las elecciones federales por parte del Congreso de la
Unión, vigente desde la época colonial, con excepción de la Cons-
titución Centralista de 1836.
Con la entrada en vigor de las nuevas disposiciones legales
en materia electoral, desaparecieron los colegios electora-
les y se dispuso que la entrega de constancias de validez de
las elecciones de diputados y senadores serían responsabilidad
de los órganos del ife. Pero en caso de controversias derivadas de
impugnaciones procedía, en última instancia, que el Tribunal
Federal Electoral las resolviera, ya sin la intervención de ninguna
otra instancia.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 29
Aunque la elección presidencial fue nuevamente calificada por
la Cámara de Diputados en 1994, ésa fue la última vez que lo realizó.
Como se verá posteriormente, la calificación de las elecciones presi-
denciales del 2000 y 2006, y su declaración de validez, fueron respon-
sabilidad del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Otro cambio importante de la reforma de 1993 fue lo concer-
niente a la integración del Tribunal Federal. Además de la Sala Cen-
tral y de las cuatro Salas Regionales ya existentes, se crearon otras
instancias. Una de ellas fue el Pleno, integrado por los magistrados
de la Sala Central y las regionales, cuyas atribuciones consistían en
designar al presidente del Tribunal; en designar o destituir, a pro-
puesta del presidente, al secretario general; resolver las diferencias y
conflictos entre el Tribunal y sus trabajadores y, por último, aprobar
o modificar el reglamento interno del Tribunal.
El otro órgano creado fue la Sala de Segunda Instancia, prevista
en los artículos 41 y 60 constitucionales, en su texto vigente hasta
1996. Ésta era presidida por el presidente del Tribunal Federal
Electoral y la integraban, además, cuatro miembros de la Judicatura
Federal. Éstos eran electos para cada proceso electoral por medio
del voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cá-
mara de Diputados, de entre los candidatos propuestos por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación. En caso de no alcanzar la mayoría ca-
lificada, deberían presentarse nuevas propuestas, y si éstas tampoco
lograban la aprobación de dicha mayoría, la Cámara debería elegir por
mayoría simple de entre los propuestos (Castellanos 1997, 541).
Lo relevante respecto de la integración del Tribunal Federal
Electoral es que a diferencia del modelo original de 1990, en el que
sólo intervenían el Ejecutivo y el Legislativo, a través de la Cámara
de Diputados, para proponer magistrados, en 1993 ya interviene
la Suprema Corte con la propuesta de los integrantes de la Sala
de Segunda Instancia. El Ejecutivo, asimismo, debía proponer dos
candidatos para ocupar una magistratura.
DE R E CHO E LE CTOR AL »
30 Justicia electoral
La Sala de Segunda Instancia funcionaba en Pleno y a ella podían
acudir los partidos políticos que no estuvieran de acuerdo con las
resoluciones sobre los recursos de inconformidad. Los recursos que
admitía esta Sala eran los de reconsideración, que podían ser inter-
puestos exclusivamente por los partidos políticos para impugnar
las resoluciones de la Sala Central y las regionales. También podía
actuar en contra de las resoluciones del Consejo General del ife,
respecto de la asignación de diputados electos por el principio de
representación proporcional.
Otra facultad importante que se le confirió al Tribunal Federal
Electoral con la reforma:
es que la ley lo consideró como la máxima autoridad en materia
electoral, dotándolo de plenitud de jurisdicción para hacer valer
sus determinaciones y resoluciones, ratificándose su carácter
de garante del principio de legalidad de todos los actos y reso-
luciones de las autoridades electorales (tepjf 1998, 36).
Por último, cabe subrayar que en lo referente al Tribunal la reforma
de 1994 no modificó nada de lo ya aprobado en 1993. Además, en lo
concerniente a la designación de las autoridades electorales, administra-
tivas y jurisdiccionales, las reformas de 1993 y 1994 fueron el principio
del fin de la participación del Poder Ejecutivo en su integración.
Algunas resoluciones relevantes
Al renovado Tribunal Federal Electoral le correspondió resolver
las impugnaciones interpuestas por los partidos políticos en las
diferentes etapas del proceso electoral de 1994. Su actuación
es interesante, ya que por primera vez en la historia del país se
anularon elecciones de diputados por un Tribunal especializado
en materia electoral. Aunque en el país ya se habían invalidado
elecciones de ese ámbito, esto lo habían hecho los colegios elec-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 31
torales de la Cámara de Diputados, prevaleciendo los criterios
políticos sobre los jurídicos.
En los comicios de 1994 el Trife resolvió anular dos elecciones
de diputados federales por el principio de mayoría relativa. La pri-
mera en el estado de Veracruz, en el distrito electoral de San Andrés
Tuxtla, y la segunda en Puebla, en el distrito electoral de Atlixco.
El primer distrito impugnado fue el de San Andrés Tuxtla,
en Veracruz, por parte del Partido de la Revolución Democrática en
contra del cómputo, declaración de validez y otorgamiento de cons-
tancia. El recurso fue interpuesto ante la Sala Regional de Xalapa,
asignándole el número de expediente SX-III-RIN-264-/94. La Sala
Regional declaró la anulación por haberse acreditado causales de
nulidad previstas en el artículo 287 del Cofipe, en más de 20% de las
casillas instaladas en el distrito, lo que configuró el supuesto pre-
visto por el artículo 288, párrafo 1, inciso a) del referido código. La
sentencia de la Sala Regional fue impugnada ante la Sala de Segunda
Instancia, a través del recurso de reconsideración SI-REC-017/94, y
ésta ratificó el veredicto de la Sala Regional.
El segundo distrito impugnado fue el de Atlixco, en Puebla. El
recurso fue interpuesto en la Sala Central por el prd, con el número
de expediente SC-I-RIN-199/94, el cual impugnaba el cómputo dis-
trital, la declaración de validez y la entrega de constancia. La Sala
Central anuló la elección de diputados por acreditarse las causales
de nulidad previstas en el artículo 287 del Cofipe, en 28% de las
casillas instaladas, con lo que se configuró el supuesto previsto
por el artículo 288, párrafo 1, inciso a) y en el artículo 290, párrafo
2, referente a las causales genéricas de nulidad. La resolución de
la Sala Central fue impugnada ante la Sala de Segunda Instancia,
mediante el recurso de reconsideración SI-REC-138/94; igual que
con el recurso de reconsideración interpuesto en el distrito de San
Andrés Tuxtla, esta Sala ratificó también la decisión de la Sala de
origen, anulando así dos elecciones distritales de diputados, por
DE R E CHO E LE CTOR AL »
32 Justicia electoral
el principio de mayoría relativa en los comicios de 1994. Las elec-
ciones extraordinarias se programaron para el domingo 30 de abril
de 1995 (Trife 1996, 197).
La anulación de las elecciones por una autoridad jurisdiccio-
nal, y no por una autoridad política, fortaleció el desempeño del
contencioso electoral mexicano. El saldo de las elecciones de 1994
fue diametralmente distinto al de 1988, pues los candidatos y los
partidos no denunciaron que las elecciones fueran fraudulentas;
sin embargo, sí argumentaron que con esas condiciones y reglas
jurídico-electorales la falta de equidad hacía imposible cierta com-
petitividad, y con esa dinámica la alternancia y la pluralidad real
estaban completamente excluidas.
En cuanto al desempeño del Trife, su actuación no fue cuestiona-
da, pues no hubo quejas importantes por su ejercicio, salvo cuando
anuló las dos elecciones distritales, aunque lo hizo con estricto apego
a derecho. Hubo quejas aisladas por parte de candidatos que no
se vieron favorecidos por sus resoluciones, pero no por parte de
los candidatos presidenciales, ni por los partidos que los postu-
laron. Finalmente, cabe mencionar que los comicios federales
de 1994 fueron los últimos de los que se ocupó el Trife, pues
las elecciones federales intermedias de 1997 y las presidenciales del
2000 fueron materia de un nuevo Tribunal, el Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación.
V. El Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación 1996-2009
Origen
Tras el resultado de las elecciones de 1994, en la que el pri ganó
la presidencia de la República, surgieron voces que señalaban la
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 33
necesidad de una nueva serie de reformas en materia político-
electoral, debido a varias causas. La primera fue que el resul-
tado de los comicios federales demostró la falta equidad en
la competencia electoral, ya que fue evidente la desigualdad
entre los contendientes en cuanto a la disposición de recursos
financieros para las campañas electorales. Se argumentó que el
predominio del pri se debió fundamentalmente a ese motivo, lo
cual le permitió mantener el control del Congreso de la Unión.
Una segunda causa fue el descontento provocado por la crisis
económica que se gestó en diciembre de 1994, conocida común-
mente como el “error de diciembre”, sólo unos días después de
que el presidente asumiera el cargo. Por último, el conflicto en
el estado de Chiapas.
El jefe del Ejecutivo, en su toma de posesión, propuso un
acuerdo para elaborar una iniciativa que atendiera la demanda
de una nueva reforma. De este modo, convocó a los partidos
políticos a participar en el Acuerdo Político Nacional, signado en
enero de 1995, en Los Pinos. Después de meses de negociación
y del abandono y retorno de distintas fuerzas políticas (Andrade
2002, 622-30), el resultado de los trabajos fue enviado a la Co-
misión de Gobernación y Puntos Constitucionales de la Cámara
de Diputados el 30 de julio de 1996, con la finalidad de analizar
las propuestas contenidas en la iniciativa. Dicha comisión
presentó a consideración del Congreso de la Unión dentro del
periodo extraordinario de sesiones, la minuta del proyecto
de decreto de Reformas y Adiciones a la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, misma que fue aprobada
unánimemente en ambas cámaras, publicándose en el Dia-
rio Oficial de la Federación el 22 de agosto de 1996 (tepjf
1998, 43).
DE R E CHO E LE CTOR AL »
34 Justicia electoral
Con la enmienda constitucional se creó el Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación, para lo cual se reformaron los
artículos 60, 94, 98, 99 y 105.
El artículo 60 constitucional estableció la revisión de la le-
galidad de los actos de la autoridad electoral por parte del
Tribunal Electoral; el 94 modificó la integración del Poder
Judicial de la Federación para incluir dentro de éste al Tribunal
Electoral. La redacción del antiguo artículo 99 se remitió al
artículo 98. En el nuevo artículo 99 se dieron los lineamientos
de la conformación del Tribunal Electoral (Nieto 2005, 70).
El artículo 105 fracción II facultó a la Suprema Corte de Justicia de
la Nación como única autoridad para ejercer la acción de inconstitucio-
nalidad, incluyendo las controversias en materia electoral. En el artículo
transitorio del Decreto de Ley, fue derogado el Libro Séptimo del Cofipe,
relativo a regular las nulidades y los medios de impugnación. El nuevo
ordenamiento que regularía a esas figuras jurídicas, sería la Ley General
del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
Integración
El tepjf quedó constituido por una Sala Superior de carácter per-
manente, con sede en el Distrito Federal —la cual sustituyó a la de
Segunda Instancia del otrora Tribunal Federal Electoral (Terrazas
2002, 373)—, y cinco Salas Regionales de carácter temporal que
funcionarían sólo en el año de elecciones federales, con sede en
las ciudades cabecera de cada una de las actuales cinco circuns-
cripciones plurinominales: Guadalajara, Monterrey, Xalapa, Distrito
Federal y Toluca.
El tepjf fue integrado por siete magistrados para la Sala Supe-
rior y tres, para las Salas Regionales. Los primeros debían reunir
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 35
los mismos requisitos exigidos para ser ministro de la scjn, y los
segundos tendrían que cubrir los mismos requerimientos que
para ser magistrado de circuito.
A diferencia de la designación de los magistrados del Trife, en
la cual las propuestas eran presentadas por el titular del Ejecutivo,
ahora sería el Pleno de la scjn quien presentaría ternas a la Cámara
de Senadores para nombrar a los magistrados. Éstas requerirían la
aprobación por mayoría calificada de dos tercios de los senadores
presentes o por la Comisión Permanente.
El 5 de noviembre los magistrados electorales designados
rindieron ante el Senado de la República la protesta cons-
titucional. En sesión de esa misma fecha se instaló la Sala
Superior del tepjf designándose a su Presidente, y al día
siguiente, fueron elegidos el Secretario General de Acuerdos
de la Sala Superior y los presidentes de las salas regionales,
las cuales quedaron formalmente instaladas publicándose el
Acuerdo respectivo en el Diario Oficial de la Federación, el 28
de noviembre de 1996.
El 5 de diciembre de 1996 quedó formalmente instalada la
Comisión de Administración de este Tribunal, integrada por
el Presidente del mismo, un magistrado de la Sala Superior
designado por insaculación, y tres miembros del Consejo de
la Judicatura Federal. El Secretario Administrativo de la Sala
Superior en su carácter de Secretario de la Comisión participa
con voz, pero sin voto (tepjf 1998, 48-9).
Naturaleza jurídica y atribuciones
La reforma constitucional y legal definió al Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación como máxima autoridad jurisdiccio-
nal en la materia y como órgano especializado del Poder Judicial de
DE R E CHO E LE CTOR AL »
36 Justicia electoral
la Federación. Salvo lo establecido en la fracción II del artículo 105
constitucional, es competente para resolver en forma definitiva e in-
atacable los juicios y recursos que se sometan a su conocimiento, de
conformidad con la Constitución y las leyes electorales respectivas.
La finalidad es que todos los actos y resoluciones de las autoridades
electorales se sujeten invariablemente, según corresponda, a los
principios de constitucionalidad y legalidad.
Las atribuciones del tepjf incluyen: establecer jurisprudencia
en materia electoral; resolver en forma definitiva e inatacable las
impugnaciones sobre las elecciones federales de diputados, sena-
dores y de presidente de la República; y resolver en forma definitiva
e inatacabable las controversias que se susciten por:
a) Actos y resoluciones de los órganos del Instituto Federal
Electoral;
b) Actos y resoluciones de las autoridades facultadas para
organizar, calificar o resolver los recursos de impugnación
en los procesos electorales de las entidades federativas;
c) Actos y resoluciones que atenten contra los derechos
político-electorales de los ciudadanos de votar y ser
votado, de asociarse individual y libremente para tomar
parte en forma pacífica en los asuntos políticos y afiliarse
libre e individualmente a los partidos políticos;
d) Conflictos o diferencias laborales entre el Tribunal Elec-
toral y sus servidores, y
e) Conflictos o diferencias laborales entre el Instituto Fe-
deral Electoral y sus servidores.
f) Resolver, en forma definitiva e inatacable, sobre la de-
terminación e imposición de sanciones en la materia
(Castellanos 1997, 539).
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 37
Adicionalmente, con la creación del tepjf también se aprobó,
en el mismo año, la Ley General del Sistema de Medios de Impug-
nación en Materia Electoral (lgsmime), la cual se publicó el 22 de
noviembre de 1996 y entró en vigor al día siguiente, según lo dis-
puesto en la fracción IV del artículo 41 constitucional. Con esta ley
se establece un sistema de medios de impugnación, cuya finalidad es
que todos los actos y resoluciones de las autoridades electorales
se sujeten a los principios de constitucionalidad y de legalidad.
Dicho sistema se integró por:
• Recurso de revisión
• Recurso de apelación
• Juicio de inconformidad
• Recuso de reconsideración
• Juicio para la protección de los derechos político-elec-
torales del ciudadano
• Juicio de revisión constitucional electoral
• Juicio para dirimir conflictos o diferencias laborales en-
tre el Instituto Federal Electoral y sus servidores (tepjf
2000, 6-7)
Con la nueva lgsmime y con la erección del tepjf, los partidos
políticos y los ciudadanos tenían, por un lado, un sistema de justicia
electoral compuesto por los diversos medios de impugnación o con-
trol de los actos y procedimientos electorales. Dichos medios están
diseñados para garantizar la regularidad de las elecciones y que éstas
se ajusten a los principios de constitucionalidad y legalidad. Mediante
la aplicación de la justica electoral se resuelven los conflictos electo-
rales y se corrigen eventuales infracciones a la normatividad corres-
pondiente. El otro componente de este sistema es un Tribunal con
la máxima autoridad jurisdiccional, garante de la constitucionalidad
y legalidad de todos los actos en materia electoral.
DE R E CHO E LE CTOR AL »
38 Justicia electoral
Finalmente, cabe destacar que los comicios federales de 1997
fueron los primeros en los que se interpusieron recursos de impug-
nación ante el tepjf. Para ese proceso electoral, el Tribunal recibió
8,138 recursos de impugnación, de los cuales 7,543 fueron juicios
para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano;
194 juicios de inconformidad; 215 juicios de revisión constitucional
electoral, y el resto fueron otro tipo de recursos (tepjf s/f).
Algunas resoluciones relevantes 2000-2006
Calificación de la elección presidencial del año 2000
Las elecciones presidenciales de 2000 fueron las primeras calificadas
por el tepjf, pues como ya se señaló, históricamente siempre fue el
Colegio Electoral de la Cámara de Diputados quien realizaba dicha
calificación, salvo en el periodo que estuvo vigente la Constitución
Centralista de 1836. La relevancia del proceso electoral del 2000
radica en el hecho de que estos comicios fueron validados por el
Tribunal de máxima autoridad jurisdiccional en materia electoral. Al
tepjf le correspondió resolver los recursos de impugnación, realizar
el cómputo final de la elección presidencial, declarar su validez,
emitir la constancia de presidente electo y notificar su dictamen a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, quien se encar-
garía de expedir el bando solemne para dar a conocer en toda la
República la declaración de presidente electo.
Durante el proceso electoral de 2000, el Tribunal recibió 2,275
impugnaciones, de las cuales 1,453 fueron juicios para la protección
de los derechos político-electorales del ciudadano, 112 juicios de
inconformidad, 529 juicios de revisión constitucional electoral, 60
recursos de apelación, 44 recursos de reconsideración, 19 recursos
de revisión y 26 juicios de carácter laboral (tepjf s/f).
Si comparamos la cantidad de impugnaciones entre los procesos
electorales de 1997 y 2000, observaremos que la cantidad de recur-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 39
sos disminuyó considerablemente en la última elección, pues mientras
en la primera se interpusieron 8,138, en la segunda se recibieron
2,275, es decir, prácticamente la cuarta parte. Quizá esto se deba a
que en la jornada comicial del 2 de julio de 2000 la coalición ganadora
se levantó con la victoria en 30 de las 32 entidades federativas, salvo
en Sinaloa y Michoacán, estados en donde nacieron los candidatos
que obtuvieron el segundo y tercer lugar respectivamente.
Sin lugar a dudas, el proceso electoral de 2000 fue la “prueba de
fuego” para observar la nueva institucionalidad del tepjf, pues tanto
los partidos políticos como sus candidatos no se inconformaron,
ni cuestionaron su actuación. Al contrario, el Tribunal demostró su
firmeza y solidez institucional en aquella elección, pues aparte de
ser los primeros comicios presidenciales que conocían impugna-
ciones, también se dudaba de que se le reconociera el triunfo a un
candidato distinto al del pri, ya que dicho partido tenía en el poder
más de 70 años. A pesar de todo, el tepjf salió finalmente fortalecido
y contribuyó de manera relevante a darle no sólo legalidad, sino
legitimidad a la alternancia en la presidencia de la República.
Amigos de Fox
En la recta final del proceso electoral de 2000 se generó el rumor
de que la campaña del candidato Vicente Fox, de la “Alianza por el
cambio” (ac), integrada por el Partido Acción Nacional y el Partido
Verde Ecologista de México (pvem), fue financiada de manera paralela
con recursos ilegales provenientes del extranjero.
Las acusaciones por el presunto financiamiento ilícito se in-
tensificaron durante el mes de junio, a unas semanas de la jornada
comicial del 2 de julio. Se presentaron dos denuncias: la primera
fue interpuesta por la coalición “Alianza por México”, integrada por
el Partido de la Revolución Democrática (prd), el Partido del Trabajo
(pt), el Partido Convergencia por la Democracia (Convergencia), el
DE R E CHO E LE CTOR AL »
40 Justicia electoral
Partido Alianza Social (pas) y por el Partido de la Sociedad Naciona-
lista (psn); y la segunda, por el pri.
La primera denuncia fue interpuesta por el representante
del la coalición “Alianza por México”, el 14 de junio de 2000. En
ella señalaba que la “Alianza por el cambio” recibió recursos pro-
venientes del extranjero para financiar su campaña, por medio
de una compañía que era propiedad del hermano del candidato
presidencial. La denuncia mencionaba que a través de la empresa
Vegetales Frescos, propiedad de Juan Pablo Fox Quesada, se habían
triangulado dólares con el banco First National, de Estados Unidos,
los cuales fueron a parar a la campaña. La Comisión de Fiscalización
del ife dio entrada a la denuncia de la “Alianza por México” e inició
formalmente las indagatorias correspondientes con el número de
queja Q-CFPAR-17/00/AM.
La segunda denuncia se presentó de manera casi simultánea a
la de la “Alianza por México”, el 21 de junio de ese año, por parte
del diputado Enrique Jackson. Éste denunció en la tribuna de la Co-
misión Permanente del Congreso de la Unión la presunta existencia
de una red de financiamiento ilícito, proveniente del extranjero,
y de una serie de empresas, tanto nacionales como extranjeras que
financiaron la campaña del candidato presidencial de la “Alianza
por el cambio”. El representante del pri ante el Consejo General
del ife presentó el 23 de junio de 2000, una queja en contra de la
“Alianza por el cambio”, por presuntas violaciones en materia de
financiamiento establecidas en el Cofipe.
La denuncia del pri se integró con copias de cheques que revela-
ban una serie de transacciones financieras de recursos que provenían
de varias fuentes. Estas copias fueron entregadas en la oficina del
diputado Enrique Jackson, sin que éste supiera su procedencia. Los
documentos mostraban que los fondos terminaron en una cuenta
bancaria a nombre de Carlota Robinson, desde la que se hicieron
transferencias a la asociación civil denominada Amigos de Fox,
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 41
A.C, a TV Azteca y a una persona de nombre Rito Padilla García. La
Comisión de Fiscalización del ife consideró procedente la queja el
14 de julio de 2000, e inició la indagatoria correspondiente, con
el número de expediente Q-CFRPAP-19/00 PRI VS AC.
La comisión de fiscalización envío tres requerimientos en tres
ocasiones distintas, con diferentes argumentos, a la Comisión Nacio-
nal Bancaria y de Valores (cnbv) para que le entregara la información
de las transferencias realizadas por el First National a Juan Pablo
Fox. La cnbv contestó en cada uno de ellos que no podía entregar
la información requerida por el ife, ya que estaba protegida por los
secretos bancario, fiduciario y fiscal.
El ife también le solicitó a la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (shcp) información de la empresa Vegetales Frescos y le
pidió que auditara su contabilidad desde el arranque del proceso
electoral de 2000. Sin embargo, igual que la cnbv, la secretaría le
negó la solicitud. Su respuesta llegó hasta el tercer requerimiento,
en el cual expuso que esa información estaba protegida por el secreto
fiscal previsto en el artículo 69 del Código Fiscal de la Federación.
El ife no pudo tener acceso a la información que necesitaba
para continuar con las investigaciones, así que consideró que la
ruta jurídica más conveniente era un pronunciamiento del Tribunal
Electoral, para poder superar los secretos bancario, fiduciario y
fiscal. Para ello era necesario cerrar las indagatorias y esperar que
algún partido impugnara esa resolución (Córdova 2006, 122).
La primera resolución que emitió la comisión de fiscalización
fue la queja que interpuso el representante de la “Alianza por
México”, en la que sostuvo que los hechos denunciados a partir de
notas periodísticas no pudieron comprobarse. En lo que respecta
a las transacciones entre First National y Juan Pablo Fox, éstas se
aclararon por la investigación de la pgr, en la que ésta determinó
que el banco norteamericano le concedió un préstamo a Juan Pa-
blo Fox por 100,000 dólares y que él pagó dicha cantidad en un
DE R E CHO E LE CTOR AL »
42 Justicia electoral
arreglo extrajudicial, con lo cual el banco le otorgó el perdón, y así
se terminó la querella. Por tal motivo, la comisión de fiscalización
desechó la queja.
Del segundo dictamen de la comisión de fiscalización, refe-
rente a la queja interpuesta por el pri, se desprendió que el ife
y sus órganos están impedidos para tener acceso a las cuentas y
transacciones de los actores denunciados, pues se lo impedían los
secretos bancario, fiduciario y fiscal, previstos en el Código Fiscal
de la Federación y en la Ley de Instituciones de Crédito, por lo cual
la shcp no pudo realizar la auditoria solicitada. Por otro lado, la
cnbv no tenía facultades para ser intermediaria entre los bancos y
el ife. Asimismo, los promocionales pagados en TV Azteca estaban
incluidos en los informes de la “Alianza por el cambio”, por lo que
también la comisión de fiscalización determinó el desechamiento
de la queja el 9 de agosto de 2001, tanto la queja del pri como la de la
“Alianza por México”. Por tal motivo, el pri y dicha alianza, a través
de sus representantes ante el ife, interpusieron de manera individual
un recurso de apelación ante el Tribunal Electoral en contra de las
resoluciones del consejo general, por el presunto financiamiento
ilegal en la campaña del candidato de la “Alianza por el cambio” a
la presidencia de la República.
En la sesión del 7 de mayo de 2002, la Sala Superior del tepjf
desechó por improcedente la apelación interpuesta por el represen-
tante del prd ante el consejo general. El mismo día, la Sala Superior
del Tribunal emitió otra sentencia relativa a la queja presentada por
el pri, por la que revocó, por unanimidad de votos, el resolutivo del
ife de desechar la queja presentada por ese partido, ordenándole la
reanudación de la indagatoria. La sentencia del Tribunal le permitió
a la comisión de fiscalización continuar con las pesquisas, además
de que reconocía que los secretos bancario, fiduciario y fiscal no
eran aplicables para el ife, en sus funciones de fiscalización a los
partidos políticos y candidatos.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 43
La sentencia del Tribunal se notificó a la shcp, a la cnbv y a las
instituciones financieras involucradas en el litigio, señalando que
estaban obligadas a darle cumplimiento. El ife tuvo acceso a la in-
formación que le había sido negada por las autoridades hacendarias,
pues dicho fallo reconoció que el ife es una “autoridad hacendaria
que persigue fines fiscales”. Con la decisión del Consejo General
del ife de cerrar los casos, los partidos quejosos pudieron impugnar
sus resoluciones, lo que permitió que el tepjf facultara al ife para
solicitar información del caso Amigos de Fox a las autoridades
financieras del país.
La sentencia SUP-RAP-050/2001 marcó un hito en la historia
de la fiscalización electoral en la medida en que la misma, ade-
más de confirmar la postura del ife en torno a la polémica con
las autoridades bancarias y hacendarias, estableció una serie
de criterios que debían guiar las investigaciones en la materia
(Córdova 2006, 129).
El ife, en el desarrollo de las investigaciones, libró varios obstácu-
los, pues algunas personas físicas y morales interpusieron amparos
contra la solicitud de la cnbv de entregarle información relativa a
las cuentas relacionadas con el caso Amigos de Fox, contra las soli-
citudes del ife, por lo que el instituto interpuso ante el Tribunal un
incidente de inejecución de sentencia contra la cnvb.
El 24 de septiembre, en sesión privada, la Sala Superior del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió la
sentencia interlocutoria que recayó a dicho incidente. En su
resolución el Tribunal Electoral consideró que la pretensión
del ife de que el tepjf determinara la ineficacia, invalidez,
inaplicabilidad o revocación de las suspensiones provisiona-
les o definitivas emitidas por los jueces de amparo, no podía
DE R E CHO E LE CTOR AL »
44 Justicia electoral
ser atendida. Ello era así, se sostuvo, puesto que el Tribunal
Electoral carece de atribuciones para pronunciarse sobre
la validez o invalidez de actos emitidos en “jurisdicciones
constitucionales distintas” a la esfera de competencia del
propio Tribunal como lo es la de juicio de amparo (Córdova
2006, 139).
El ife buscó otras vías para poder acceder a la información
de las cuentas relacionadas con el caso Amigos de Fox. Para ello,
publicó un desplegado en el que fijaba su postura y le solicitaba
a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la atracción del caso y
que se pronunciara en torno a las facultades fiscalizadoras del ife,
relativas a las cuentas bancarias de los partidos políticos y de las
personas físicas y molares que tuvieran relación con ellas.
La scjn dio “luz verde” a la solicitud del ife, turnando el asunto al
ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, para que presentara la ponen-
cia correspondiente. Pero justamente el 7 de abril, un día antes de la
sesión programada en la Corte, en la que ésta se pronunciaría sobre
las facultades del ife relativas a la fiscalización, todos los amparos
interpuestos contra los requerimientos del ife desistieron, por lo
que se dejó sin materia el caso ante la Suprema Corte, pues todo
indicaba que el fallo de la Corte iba en el sentido de que los secretos
bancario, fiduciario y fiscal no eran aplicables para el desempeño
del ife en materia de fiscalización. Por ende, el instituto por fin tuvo
acceso a la información relacionada con los gastos de campaña del
candidato de la “Alianza por el cambio”, pero sólo desde el 12 de
septiembre, día que cerró la convocatoria en el Partido Acción Na-
cional para el registro de aspirantes a la candidatura presidencial,
en la que sólo se registró un aspirante.
El 24 de julio de 2003, después de cinco meses de investigación
y revisión de las cuentas y transferencias bancarias relacionadas
con el caso Amigos de Fox, la comisión de fiscalización sesionó
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 45
emplazar a los partidos integrantes de la coalición “Alianza por el
cambio”. Las indagatorias comprobaron que la alianza recibió de
manera ilegal recursos para financiar su campaña por la cantidad
de 91 millones, 227 mil, 572 pesos, con 23 centavos, por lo que
dicho acto representaba una violación a lo establecido en el Cofipe;
igualmente arrojó que al comparar los recursos ilegales con los
declarados en los informes entregados al ife, se rebasó el tope de
campaña establecido en la ley.
Después de los recursos que presentaron por separado los
partidos políticos que integraron la alianza contra las resoluciones
del ife, el Tribunal modificó los montos y los plazos para cubrir las
multas. Por lo tanto,
la sanción en conjunto a los dos partidos que integraron la
Alianza por el Cambio ascendió a 497,875,517.51 pesos, lo que
significó una disminución frente al monto original (545,169,649
pesos) de cuarenta y siete millones de pesos en conjunto
(47,316,131.94) (Córdova 2006).
Caso Tabasco
El origen de este caso se remonta a la elección para gobernador
del estado de Tabasco, el 15 octubre de 2000. En ella, una semana
después de los comicios, el Consejo Estatal Electoral realizó el
cómputo de la elección de gobernador, declaró válida la elección
y expidió la constancia de mayoría al candidato postulado por el
Partido Revolucionario Institucional.
Ante esta resolución del Consejo Estatal Electoral del Estado
de Tabasco, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución
Democrática interpusieron recursos de inconformidad ante el Tribu-
nal Electoral del Estado de Tabasco, los cuales fueron recibidos con
los números de expediente T.E.T.-R.I 014/2000 y T.E.T.-R.I 013/2000,
DE R E CHO E LE CTOR AL »
46 Justicia electoral
respectivamente. El 9 de noviembre de 2000, el Tribunal del estado
validó el dictamen de calificación de la elección a gobernador que
realizó el Consejo Estatal.
Una vez más, los mismos partidos interpusieron recursos de
revisión constitucional, pero ahora ante el tepjf, en contra de la
validez de la elección de gobernador en Tabasco. Para el 29 de
diciembre de 2000, la Sala Superior del tepjf resolvió los juicios
SUP-JRC-487/2000 y SUP-JRC-489/2000 acumulados, interpuestos
por el prd y el pan, respectivamente. Por primera vez en la historia,
la Sala Superior del Tribunal resolvió, por mayoría de cuatro votos
a favor y dos en contra, anular una elección a gobernador: la del
estado de Tabasco.
La resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación se basó en lo estipulado por el Código Electoral del Es-
tado de Tabasco, específicamente en los artículos 278 y 329. El primer
artículo señalaba la posibilidad de anular las elecciones, incluida la
de gobernador, y el segundo, concretamente en la fracción IV, esta-
blece que el recurso de inconformidad podrá declarar la nulidad de
la elección y revocar la constancia de mayoría emitida por cualquiera
de los consejos estatal, distrital o municipal (Nieto 2005, 187).
Los criterios del tepjf para declarar la nulidad de la elección
se basaron en la “causal abstracta”. “El carácter ‘abstracto’ de esta
causal se desprende del hecho de que no está prevista de manera
específica en la ley y que se deriva de la interpretación directa de los
principios democráticos que están establecidos por la Constitución
para regir a los procesos electorales” (Córdova 2008, 85). El Tribunal
consideró que durante el proceso electoral hubo violaciones graves
a la libertad y transparencia del sufragio, lo cual afectó el resultado
de la elección y los principios constitucionales de legalidad, certeza,
objetividad, imparcialidad e independencia.
La decisión también se sustentó en los siguientes factores:
se abrieron 65% de los paquetes electorales sin causa legal ni es-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 47
tablecida en el Código Electoral del estado; el desproporcionado
acceso a los medios de comunicación, principalmente en la tele-
visora estatal, que destinó 80% de los espacios para el candidato
del pri y el resto para los otros candidatos; la quema de papelería
electoral; las declaraciones de algunos consejeros que reconocieron
irregularidades; el hallazgo de material electoral en una empresa
que trabajaba para el gobierno y para el pri; el reparto de enceres y
utensilios domésticos por parte del gobierno del estado, etcétera.
Todas estas causas condujeron a la Sala Superior del tepjf a decla-
rar la nulidad de la elección, pues son contrarias a los preceptos
consagrados en la Constitución, concretamente en el artículo 116,
fracción IV inciso b), que establece: “en el ejercicio de la función
electoral, a cargo de las autoridades electorales, sean principios
rectores los de certeza, imparcialidad, independencia, legalidad y
objetividad” (cpeum 2008).
Con la anulación de la elección para gobernador en Tabasco
en el 2000, el tepjf sentó un precedente en la historia reciente de
México, pues luego ratificó también como nula, con la “causal abs-
tracta”, la elección de gobernador en Colima en 2003. Así, quedó de
manifiesto que a pesar de que las legislaciones estatales no definan
las causales de nulidad para determinados puestos de elección po-
pular, eso no era impedimento para anular las elecciones, pues el
tepjf es la máxima autoridad en materia electoral. El Tribunal tiene
plena jurisdicción en la materia y si considera que los comicios y
los procesos electorales se conducen por vías distintas a las de ley,
en cualquier momento puede anularlos.
Pemexgate
El caso Pemexgate tiene su origen en el proceso electoral del año 2000.
Éste surge cuando la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Adminis-
trativo (Secodam), en voz de su entonces titular, Francisco Barrio (de
DE R E CHO E LE CTOR AL »
48 Justicia electoral
la administración del presidente del “cambio”) presentó una de-
nuncia penal el 10 de diciembre de 2001 ante la Unidad Especial
contra la Delincuencia Organizada (uedo) de la Procuraduría General
de la República (pgr), por un presunto desvío de recursos públicos
de Petróleos Mexicanos (Pemex) al Sindicato de Trabajadores Petro-
leros de la República Mexicana (stprm) para financiar la campaña del
candidato del pri a la presidencia de la República en el 2000 (Córdova
2006, 40). “De acuerdo con las pesquisas de la Contraloría, el monto
total de los recursos presumiblemente desviados hacia la campaña
priísta podría ascender a 3 mil millones de pesos” (Medellín, Zárate
y Velasco 2002), los cuales se transfirieron a través de dos convenios
suscritos entre la paraestatal y el sindicato.
El resultado parcial de las cinco auditorias que realizó la Se-
codam confirmó el desvío de recursos de Pemex, pero no precisó
la cifra exacta ni afirmó que esos recursos hubieran ido a parar a la
campaña del candidato presidencial del pri, como tampoco hubo el
reconocimiento de Víctor García Solís, responsable de la oficina de
comunicación social del stprm. En entrevista con El Universal, el do-
mingo 20 de enero de 2002, García Solís dijo que Pemex adeudaba
más de 5 mil millones de pesos al sindicato y únicamente les habían
pagado mil millones, y que esa organización tenía toda la libertad
para hacer uso de los recursos como mejor le pareciera y que tenían
las facultades para donarlos al pri.
Frente a esta situación, el representante del prd ante el Con-
sejo General del ife presentó, el 23 de enero de 2002, una queja
al instituto en contra del pri, por violar la legislación electoral que
rige el financiamiento de los partidos políticos, pues sostuvo que el
partido, al recibir dinero de la paraestatal, y al ser Pemex una enti-
dad pública, implicaba una aportación prohibida por la ley. “Además
señalaba que ese financiamiento no había sido reportado por el pri
en sus informes de ingresos y egresos ante el ife, lo cual constituía
una de sus obligaciones legales” (Córdova 2006, 41).
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 49
A partir de la denuncia presentada por el prd ante el ife, la Comi-
sión de Fiscalización de los Recursos de los Partidos y Agrupaciones
Políticas de este instituto integró el expediente Q-CFRPAP-01/02PRD
VS PRI, el día 24 de enero de 2002, para iniciar las indagatorias
correspondientes.
La comisión de fiscalización, por medio del ife, solicitó apoyo
a distintas instancias públicas y privadas, tanto hacendarias como
financieras del país, para que contribuyeran en las investigaciones
sobre los movimientos financieros de Pemex en favor del pri, por
lo cual les giró requerimientos de información. Estas instancias in-
cluían a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Gobernación (Segob),
la Auditoría Superior de la Federación (asf), la Secretaría de la Con-
traloría y Desarrollo Administrativo, la Procuraduría General de la
República, los institutos electorales de las 32 entidades federativas
y otras dependencias públicas (Cárdenas 2004).
El ife no recibió respuesta de algunas instancias, por lo que tuvo
que volver a solicitar la información requerida, además de enfrentar
la negativa de la cnbv de entregarle información sobre las transferen-
cias y movimientos de las cuentas del sindicato petrolero y del pri
durante el proceso electoral. El argumento fue que esa información
estaba protegida por los secretos bancario, fiduciario y fiscal, lo cual
le impedía entregar las solicitudes que le había formulado el ife. La
negativa se presentó a pesar de que el 7 de mayo de 2002, el tepjf
resolvió, en el caso Amigos de Fox, que el ife era una autoridad
hacendaria para fines fiscales, por lo cual no aplicaban los secretos
bancario y fiduciario y fiscal y, por lo tanto, podía tener acceso a la
información del sistema financiero.
Por esta razón, el ife le requirió nuevamente la información
a la cnbv, argumentando que no aplicaban los secretos bancario,
fiduciario y fiscal, ya que el tepjf resolvió en el caso citado que el
instituto era autoridad hacendaria, por lo cual dichos secretos no
DE R E CHO E LE CTOR AL »
50 Justicia electoral
le impedían tener acceso a la información requerida. Sin embargo, la
cnbv respondió que el tepjf le había dado al ife el reconocimiento
de autoridad hacendaria sólo para el caso Amigos de Fox, por lo
que la negativa continuaba.
Como resultado de la nueva negativa de la comisión para
entregar la información solicitada, el ife promovió ante el tepjf un
incidente de inejecución en contra de la cnbv. El argumento del ife
se basó en el reconocimiento jurídico que el Tribunal le dio en el
caso Amigos de Fox; no obstante, el Tribunal le otorgó la razón a la
cnbv, ya que sostuvo que las sentencias tienen obligatoriedad sólo
para el caso específico y no para otros.
Aunque la investigación continuaba por otra vía —la denuncia
que presentó el secretario de la Secodam en la uedo—, el ife le solici-
tó el expediente a la pgr, el cual contenía pruebas documentales que
permitían constatar “que se había suscrito una serie de convenios
al amparo de los cuales Pemex transfirió importantes cantidades de
dinero a las cuentas del sindicato petrolero” (Córdova 2006, 52).
La averiguación previa en manos del ife evidenció que el con-
venio, con número 9 399, por medio del cual Pemex otorgó un
préstamo al sindicato por la cantidad de 640 millones de pesos
(Cárdenas 2004, 27), autorizaba a un grupo de personas a extraer los
fondos de las cuentas. Unas semanas antes de la jornada electoral
del 2 de julio de 2000, 500 millones de pesos habían sido retirados.
Además, todas las personas que realizaron los retiros (salvo una)
trabajaban en las secretarías de finanzas y elecciones del pri. Los
otros 140 millones de pesos los retiró en efectivo el tesorero del
sindicato, Ricardo Aldana, senador integrante del grupo parlamen-
tario del pri.
Cuando la comisión de fiscalización terminó de revisar la
averiguación previa, se acordó emplazar al pri el 29 de noviembre
de 2002, pero dicho partido se inconformó con la medida, por lo
cual apeló ante el tepjf. Sin embargo, el Tribunal desechó todos los
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 51
alegatos y reafirmó la legalidad del emplazamiento, así que el pri
buscó agotar todas las instancias jurídicas. De hecho, presentó un
amparo en contra de la resolución de la comisión de fiscalización, a
pesar de que el juicio de amparo no procede en materia electoral.
Un mes después, el pri respondió a la autoridad electoral y ésta
fijó que las pruebas en su defensa se presentaran el 15 de febrero
de 2003. Cumplido el plazo, la comisión de fiscalización revisó
las pruebas del partido y procedió a resolver el caso. La comisión
propuso al Consejo General del ife multar al pri con una sanción de
mil millones de pesos, el doble de los ingresos que no reportó. Con
esta omisión el partido violentó las disposiciones del Cofipe, entre
otras, la violación del tope en los gastos de campaña; aunque no
se pudo comprobar en qué se gastaron los 500 millones de pesos.
El 18 de marzo de 2003, el pri interpuso ante el tepjf un re-
curso de apelación en contra de la resolución del Consejo General
del Instituto Federal Electoral. El Tribunal resolvió el 13 de mayo,
mediante la sentencia SUP-RAP018/2003, ratificar la resolución del
ife en sus términos (Córdova 2006).
Finalmente, el pri pagó una multa de 900 millones de pesos y
de inmediato aprendió, al igual que el pan por el caso Amigos de
Fox, que independientemente del monto de la sanción, la ganancia
que podía obtener era mayor, pues el pan ganó la presidencia de
la República, por lo que cualquier cantidad con la cual se le hubiera
multado sería lo de menos, si el fin justifica los medios. Esto hace
necesario que el legislador apruebe sanciones más drásticas, como
sería la pérdida del registro o excluir de la próxima contienda elec-
toral al partido que haya incurrido en faltas graves. Sin duda, ello
contribuiría a que los partidos políticos se condujeran por los causes
de la legalidad y el derecho (Arreola 2008, 40-2).
DE R E CHO E LE CTOR AL »
52 Justicia electoral
Calificación de la elección presidencial del año 2006
La elección presidencial de 2006 ha sido una de las más polémicas y
controvertidas en la historia de México. Los comicios polarizaron a
la sociedad en torno a dos de los principales candidatos. Se trató de
un proceso lleno de acusaciones por parte de algunos de los actores
que participaron en dicha elección, principalmente Andrés Manuel
López Obrador, el candidato que se ubicó en el segundo lugar,
postulado por la “Coalición por el bien de todos”. Éste denunció
que el proceso electoral fue fraudulento, pues en él intervinieron
el presidente de la República, el Consejo Coordinador Empresarial
(cce), funcionarios del gobierno federal y el presidente del ife con
parcialidad, entre otros.
Ante este escenario, la coalición interpuso varios recursos ante
el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con la inten-
ción de modificar los cómputos distritales de la elección presidencial
y de que se hiciera un recuento total con la apertura de casillas, y
en última instancia, buscar que se anulara la elección.
La calificación de la elección presidencial por parte del tepjf se
centró en decidir si “es válida o nula, y tal decisión encierra todo
un juego de intereses encontrados. Es voluntad constitucional
que recaiga a este tipo de litis una resolución proveniente de un
tribunal con plenitud de jurisdicción y una gran amplitud en lo que
a la recolección y valoración de pruebas se refiere” (Estrada 2006,
98). Aunque habría que agregar el escenario en el cual el Tribunal,
como resultado de su actuación de plena jurisdicción, modificara
los resultados electorales.
Durante el proceso electoral federal de 2006, la Sala Superior
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (sstepjf)
recibió y resolvió 376 recursos de inconformidad contra los resul-
tados de los cómputos distritales de la elección de Presidente de
los Estados Unidos Mexicanos. De los 376 recursos interpuestos
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 53
en la sstepjf, 240 fueron interpuestos por la “Coalición por el bien
de todos” (integrada por los partidos políticos de la Revolución
Democrática, del Trabajo y Convergencia), 133 por el Partido Ac-
ción Nacional y tres incoados por ciudadanos (Elizondo 2008, 73).
En la página electrónica del tepjf aparece que se interpusieron y
resolvieron 377 recursos.
La “Coalición por el bien de todos” pretendió, con los recursos
que interpuso, que el tepjf ordenara el recuento total de votos,
argumentando la falta de certeza y errores en los resultados asen-
tados en las actas de cómputo distrital y el estrecho margen entre
el primero y el segundo lugar, con una diferencia menor a 0.5 pun-
tos porcentuales. El 5 de agosto de 2006, la Sala Superior expresó
que el recuento total era improcedente pues, en primer lugar, no
se impugnaron los 300 distritos en los consejos distritales, ya sea
por nulidad de la votación o por error aritmético; y en segundo
lugar, el recuento procede únicamente cuando el error recae en el
Consejo Distrital (Zavala 2008, 33-4). Sin embargo, dio a conocer
la realización de un nuevo escrutinio y cómputo en 11,724 casillas
instaladas en 149 distritos, de un total de 130,477 casillas en 300
distritos. Una vez que se terminó con el recuento, el 28 de agosto
de 2006, el tepjf resolvió los juicios de inconformidad contra la
elección presidencial (Elizondo 2008).
Otra queja de la coalición se relacionó con el Programa de
Resultados Electorales Preliminares (prep), pues denunciaron al día
siguiente errores en los datos que fueron apareciendo en el pro-
grama, a partir de las 20:00 horas del 2 de julio de 2000; además,
adujeron que no correspondían con la información de los cómputos
distritales, ya que faltaban alrededor de 3 millones de votos. El ife
reportó, a través del comunicado de prensa 138, que los resultados
de 11,184 actas de la elección de presidente se enviaron a la base de
datos con inconsistencias. De igual modo, la coalición argumentó
que el prep tuvo que indicar que ellos iban arriba al computarse los
DE R E CHO E LE CTOR AL »
54 Justicia electoral
primeros distritos, pues en la mayoría de los 16 estados que ganaron
se usa el horario del centro del país; mientras que el pan ganó los
otros 16, en estados con horarios donde las casillas cerraban una
y dos horas después respecto al horario del centro, por lo cual
era inexplicable que la coalición siempre fuera abajo en el prep.
Eso se reflejó en los recuentos distritales, en los que el pan iba
perdiendo; pero al computarse los estados del norte, finalmente
aventajó a la coalición.
La coalición también buscó que el Tribunal anulara la elección
presidencial, argumentando que el presidente de la República inter-
vino en forma abierta y decidida a favor del candidato del pan y en
contra del candidato de la coalición. Ésta refirió que prácticamente
todos los días el titular del Ejecutivo hacía alusión a no votar por
el candidato de la oposición. Asimismo, la coalición sostuvo la in-
tervención del Consejo Coordinador Empresarial mediante el pago
de mensajes en televisión en contra de su candidato. Igualmente
adujo que se mandaron miles de correos electrónicos de las de-
pendencias del gobierno federal, denostando a su candidato. En el
mismo tenor, denunció la campaña de difamación por parte del pan,
y que se mandaron mansajes grabados por vía telefónica contra su
candidato a los ciudadanos en sus domicilios.
El 5 de septiembre de 2006, la sstepjf, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 99, párrafo cuarto, fracción II, de la Consti-
tución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y con los artículos
186, fracción II, y el 189, fracción I, inciso a), de la Ley Orgánica
del Poder Judicial de la Federación, realizó el cómputo final y la
validez de la elección presidencial del 2 de julio de 2006 y emitió
la constancia de presidente electo.
Los resultados finales fueron los siguientes: Partido Acción
Nacional:
14,916,927 votos; Coalición Alianza por México: 9,237,000;
Coalición por el Bien de Todos: 14,683,096; Partido Nueva
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 55
Alianza: 397,550; Partido Alternativa Socialdemócrata y Cam-
pesina: 1,124,280; candidatos no registrados: 298,204; total
de votos validos: 40,657,057; votos nulos 900,373; votación
total 41,557,430 votos (tepjf 2008b, 194).
El 6 de septiembre, la Sala Superior del Tribunal entregó la
constancia de mayoría y validez de la elección de presidente de
los Estado Unidos Mexicanos y de presidente electo al candidato
ganador, y notificó el dictamen a la Cámara de Diputados, la cual
expidió el bando solemne el 7 de septiembre, para dar a conocer
la declaración de presidente electo, publicándose al día siguiente
en el Diario Oficial de la Federación.
La calificación de la elección presidencial de 2006, por parte
de la Sala Superior del Tribunal del Poder Judicial de la Federación,
resultó bastante polémica por varias razones.
El tepjf ordenó a lo largo del desarrollo del proceso electoral
retirar, de manera inmediata, los mensajes televisivos en los cuales
los dos principales candidatos y sus partidos se denostaban conti-
nuamente. En ese sentido, el Tribunal no ejerció sus atribuciones
contra los recursos que interpuso la “Coalición por el bien de todos”
sobre la intervención, durante el proceso electoral, del presidente
de la República. Lo hizo de manera parcial, pero hasta la etapa de la
calificación de la elección presidencial, cuando reconoció que la in-
tervención del jefe del Ejecutivo puso en riesgo el proceso electoral.
¿Por qué el Tribunal lo reconoció hasta la etapa de la calificación,
si pudo detener o regular la intervención del titular del Ejecutivo
desde la primera queja?
La “Coalición por el bien de todos” solicitó que se recabaran
distintos medios de prueba, en algunos juicios de inconformidad en
los cuales fue actora, especialmente en el SUP-JIN-212/2006, susten-
tado en el artículo 9, párrafo 1.f, de la Ley General del Sistema de
Medios de Impugnación en Materia Electoral (lgsmime). El Tribunal,
DE R E CHO E LE CTOR AL »
56 Justicia electoral
sin embargo, resolvió el juicio como inadmisible, basándose en el
mismo artículo, aduciendo que el contenido de éste tiene reglas
concretas respecto a la aportación de pruebas en el proceso y plazos
establecidos (Córdova 2008, 327-8).
Con esta resolución, el tepjf admitió de manera inexplicable que su
decisión no puede estar por encima de la lgsmime, por lo que únicamen-
te se centró en un argumento formal, pues la oportunidad probatoria
no estaba legalmente prevista en el dictamen. Por lo tanto, parece
que el Tribunal omitió que tiene facultades constitucionales para
allegarse pruebas; también pasó de largo que todo juicio tiene de-
recho de aportar pruebas en su defensa y de ser escuchado por la
autoridad judicial, como lo mandata el artículo 17 constitucional, el
cual establece que la administración de la justicia es pronta, expe-
dita y gratuita. La ssttepjf pudo haber ordenado que se recabaran
pruebas, lo que sin duda habría dado congruencia a su resolución con
las normas constitucionales y, por ende, una mayor aceptación de su
dictamen (Piña 2006, 8).
El tepjf en su resolución sobre el recuento total de votos y la
apertura de paquetes señaló que era improcedente, pues la coali-
ción no impugnó los 300 distritos electorales. Además, el recuento
sólo es factible cuando el error es atribuible al Consejo Distrital.
Pero ésta fue una elección con 300 distritos electorales, en la que
solamente 19 no fueron impugnados y en la cual hubo más de 900
mil votos nulos.
Aquí el tema relevante es si el Tribunal hubiera podido optar por
el recuento total. En su calidad de máxima autoridad jurisdiccional,
con plena jurisdicción en materia electoral, la respuesta es sí. De haber
realizado el recuento, su decisión se hubiera acogido a los principios
de certeza, imparcialidad, independencia, legalidad y objetividad
establecidos en la Constitución, y de esta forma hubiera contribuido
a legitimar el triunfo del ganador de la contienda presidencial. Sin
duda pesaron las presiones de los grupos de poder que no aceptaban
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 57
plenamente el juego democrático. Así lo demostraron a lo largo de la
campaña electoral, al negarse absolutamente a la posibilidad de que
un candidato de izquierda pudiera ganar la contienda.
Al final, la decisión de validar la elección presidencial de 2006,
cuando la coalición solicitó la anulación como último recurso,
también resultó ser polémica. La sstepjf no consideró como faltas
graves la intervención del presidente de la República, la del Conse-
jo Coordinador Empresarial, ni de las dependencias del gobierno
federal, así como de las personas físicas y morales, en contra de la
“Coalición por el bien de todos”.
La consistencia en la aplicación de la justicia se expresa en la
congruencia de los criterios establecidos para resolver situaciones
similares. Es por eso que resulta paradójico que uno de los argumen-
tos para anular la elección de gobernador de Tabasco del año 2000
por la “causal abstracta” haya sido, entre otros, la falta de equidad
y certeza durante el proceso electoral. En el mismo sentido, la anu-
lación de la elección de gobernador de Colima en 2003 también se
dio por “causal abstracta”; entonces, el Tribunal sostuvo como una
causa determinante de la nulidad de la elección, la intervención del
gobernador en el proceso electoral.
Si bien es cierto que no existía un procedimiento expreso de
nulidad de la elección presidencial de aquel año, sí existían dos
elementos que pudieron haberse tomado en cuenta: 1) antece-
dentes como los casos de Tabasco y Colima, cuyas elecciones se
anularon por la “causal abstracta”, y 2) la interpretación que debió
prevalecer era de carácter sistemático. Había que tomar en cuenta
que el bien jurídico fundamental a tutelar era el voto público para
la elección del Poder Ejecutivo Federal.
Aun desde el punto de vista jurídico existían argumentos para
sustentar la atribución del Tribunal para declarar nula la elección
presidencial. Si bien es cierto que los artículos 76 y 77 (Cofipe 2005)
establecían las causales de nulidad en una elección de diputados
DE R E CHO E LE CTOR AL »
58 Justicia electoral
de mayoría relativa y de senadores, por otro lado, no existía otro
artículo similar que señalase las causales de nulidad de la elección
presidencial. Pero en el artículo 71, se expresa a la letra:
Las nulidades establecidas en este Título podrán afectar
la votación en una o varias casillas y, en consecuencia, los
resultados de la elección impugnada; o la elección en un
distrito electoral uninominal para la fórmula de diputados de
mayoría relativa; o la elección en una entidad federativa para
la fórmula de senadores por el principio de mayoría relativa
o la asignación de primera minoría…
Una interpretación que pudo darse a este artículo es la si-
guiente: la ley está distinguiendo las causales de nulidad en una
elección no especificada o la elección de diputados o de senadores.
En torno a esto se pueden esgrimir cuatro argumentos: 1) La con-
junción coordinante disyuntiva “o” “representa elección, opción o
exclusión” (Grijelmo 2006, 325), en consecuencia 2) el otro único
tipo de elección federal que se realiza, además de la de diputados
y senadores, es la de presidente de la República; y 3) si el legislador
omitió normar las causales de nulidad de la elección presidencial,
pero estableció las de diputados y senadores, el juzgador puede,
por analogía, establecer las causales de nulidad de la elección pre-
sidencial, sobre todo si 4) el bien jurídico fundamental a tutelar era
el voto público.
La sstepjf tenía dos caminos jurídicos, y escogió uno que vulneró
su credibilidad con un sector de la sociedad. Pero de haber tomado
el segundo camino, su credibilidad también se hubiera visto vulne-
rada por otro sector de la sociedad, sin duda alguna muy poderoso,
pero inmaduro para aceptar el libre juego democrático. El cristal
con el que se debe analizar este delicado asunto es si la decisión
contribuyó a consolidar la vida institucional del país o no.
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 59
Las boletas electorales
El otro asunto complejo derivado de la elección de 2006 fue el
de las diversas solicitudes para revisar la boletas electorales. La
coalición, junto con varios ciudadanos y distintas organizaciones
de la sociedad civil, planteó ante diversas instancias federales la
posibilidad de acceder a la información contenida en las boletas
electorales de la elección presidencial. Pero el proceso duró varios
meses y la elección ya se había calificado.
La coalición realizó una solicitud al Instituto Federal de Acceso a
la Información y Protección de Datos (ifai), pero éste señaló el 25 de
agosto de 2006, mediante el oficio IFAI/031/06, que no era autoridad
competente para resolver sobre solicitudes en materia electoral, se-
gún lo previsto en el artículo 61 de la Ley Federal de Transparencia y
Acceso a la Información Pública Gubernamental, el cual señala:
El Poder Legislativo Federal, a través de la Cámara de Sena-
dores, la Cámara de Diputados, la Comisión Permanente y
la Auditoría Superior de la Federación; el Poder Judicial de
la Federación a través de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, del Consejo de la Judicatura Federal y de la Comisión
de Administración del Tribunal Federal Electoral; los órganos
constitucionales autónomos y los tribunales administrativos,
en el ámbito de sus respectivas competencias, establecerán
mediante reglamentos o acuerdos de carácter general, los
órganos, criterios y procedimientos institucionales para
proporcionar a los particulares el acceso a la información,
de conformidad con los principios y plazos establecidos en
esta Ley.
También se presentaron solicitudes ante el ife, a lo cual el insti-
tuto respondió el 8 de septiembre de 2006, negando tales peticiones
DE R E CHO E LE CTOR AL »
60 Justicia electoral
y fijando su postura a través de un comunicado de prensa, en el que
expuso las razones siguientes:
1. El Cofipe obliga al Instituto Federal Electoral a mantener
la inviolabilidad de las boletas electorales convertidas en
votos;
2. La conversión de las boletas en votos: la boleta adquiere
un régimen jurídico especifico a partir de que la misma
asume el carácter de voto y no son susceptibles de
conservación;
3. El legislador no consideró el acceso a las boletas elec-
torales al no concederles el carácter de documentos
históricos, ni dejó al arbitrio del Instituto su destino;
4. La certeza en el desarrollo de los comicios y la seguridad
jurídica de los participantes se consuma al concluir las
etapas del proceso electoral. Los actos y resoluciones se
constituyen en definitivos y firmes para cumplir con el
principio de definitivita (Elizondo 2008).
Ante la negativa del ife, el tepjf recibió un recurso para la pro-
tección de los derechos político-electorales del ciudadano, para
impugnar la resolución de la Comisión del Consejo para la Trans-
parencia y el Acceso a la Información del ife, pero el Tribunal avaló,
el 16 enero de 2007, la decisión del instituto. Ésta es una de las
decisiones polémicas del Tribunal, pues desde el punto de vista de
diferentes actores políticos, contraviene lo que mandata el artículo
6, fracción I de la Constitución, que a la letra expresa:
…El derecho a la información será garantizado por el Estado
[…]
I. Toda la información en posesión de cualquier autoridad,
entidad, órgano y organismo federal, estatal y municipal, es
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 61
pública y sólo podrá ser reservada temporalmente por razones
de interés público en los términos que fijen las leyes.
Este asunto de la consulta de las boletas ha rebasado ya el
ámbito nacional, pues la revista Proceso y el investigador de El
Colegio de México, Sergio Aguayo Quezada, interpusieron deman-
das ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (cidh).
Así fue como
…el viernes 31 de octubre (de 2008), la Comisión Intera-
mericana de Derechos Humanos (cidh) informó su rechazo
a la solicitud del Estado mexicano para dejar sin efectos las
medidas cautelares otorgadas el pasado 3 de julio de 2008.
Con esta decisión se mantiene la conservación de las boletas
de la elección presidencial de 2006. México deberá continuar
resguardando las boletas hasta que esa Comisión decida si
se admite o no la petición de Rafael Rodríguez Castañeda,
director de la revista Proceso (Fundar 2008).
Por otra parte, el 29 de abril de 2009, la Suprema Corte de
Justicia rechazó atraer un amparo que durante 16 meses
impide la destrucción de las boletas de la elección presidencial
de julio de 2006. La Primera Sala de la Corte negó la petición
de un tribunal colegiado de circuito para que resuelva en
definitiva el amparo con que Sergio Aguayo Quezada, inves-
tigador de El Colegio de México, busca obligar al ife a darle
acceso a los originales de las boletas de los comicios de hace
tres años (Fundar 2008).
Actualmente los documentos electorales son resguardados por
elementos del Ejército en las sedes distritales del ife en todo el país.
DE R E CHO E LE CTOR AL »
62 Justicia electoral
Debido a una suspensión otorgada en enero de 2008 por el juez que
lleva el caso, las boletas no pueden ser destruidas, como dispone la
legislación electoral. La sala consideró que el caso no tenía caracte-
rísticas jurídicas excepcionales que ameritaran la intervención de la
Suprema Corte de Justicia, por lo que el Décimo Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Administrativa tendría la última palabra sobre el
asunto. Se trataba de la misma Corte que a finales de 2007 revocó la
decisión inicial del juez Álvaro Tovilla y que ordenó admitir a trámite
la demanda de Aguayo. Los magistrados consideraron que no se trata-
ba de un caso electoral, sino de un litigio de acceso a la información,
por lo que el amparo no podía ser desechado por notoria improce-
dencia. Sin embargo, meses después, el Pleno de la Suprema Corte
resolvió desechar otro amparo similar, promovido por los editores
de la revista Proceso, por considerar que sí es materia electoral y que
este tipo de demandas contra el ife son improcedentes. La votación
en la Corte fue de seis contra cinco. Con este criterio, el juez Tovilla
volvió a desechar el pasado 30 de septiembre el amparo de Aguayo,
quien impugnó la decisión. Mientras el tribunal colegiado no confirme
la decisión del juez, la suspensión que impide destruir las boletas
seguirá vigente. “La Secretaría de la Defensa Nacional ha estimado
que mantener las boletas bajo resguardo desde julio de 2006 le ha
costado unos 80 millones de pesos anuales” (Fuentes 2009).
Frente a estas resoluciones, se acudió a la Comisión In-
teramericana de Derechos Humanos (cidh) a denunciar la
violación del derecho a la información y la carencia de un
recurso efectivo interno contra esta violación, solicitando
paralelamente la adopción de medidas cautelares por parte
de México para suspender la destrucción de dichas boletas,
en tanto la cidh verificaba las violaciones denunciadas. El 2
de julio de 2008, la Comisión Interamericana concedió las
medidas cautelares solicitadas, vigentes a la fecha. Por su
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 63
parte, la petición presentada se encuentra pendiente de ser
admitida (Rodríguez 2009).
El sentido, cualquiera que éste sea, con que se resuelvan las
demandas ante la cidh será de trascendencia para el sistema judicial
mexicano, pero de manera particular para el Tribunal Electoral.
Contexto político poselectoral 2006
La elección presidencial del 2006 fueron muy competidas y polari-
zadas. El discurso político de los actores fue dicotómico y con un
bajo nivel de propuestas, desarrollado dentro de un ambiente lleno
de descalificaciones, diatribas, ofensas y calumnias entre las fuerzas
políticas contendientes. Por otro lado, hubo una intervención activa
del presidente de la República, mensajes pagados en televisión por
el Consejo Coordinador Empresarial y por personas físicas y morales
en contra del candidato de la “Coalición por el bien de todos”, así
como un desempeño pasivo del presidente del ife y la actuación
de la sstepjf. A lo anterior se aunaron las protestas, acusaciones y
movilizaciones promovidas por el candidato de la coalición, en las
que denunció que las elecciones fueron fraudulentas.
La conflictividad resultante de la eleccion presidencial evidenció
que el ciclo de la reforma electoral de 1996 había terminado. Era
indispensable encaminarse por una ruta de reformas que previnie-
ran la exacerbación de los síntomas más agudos que condujeron al
conflicto poselectoral. Era necesario atender normativamente las
deficiencias del sistema electoral mexicano que salieron a la luz.
El tenso clima político del país permitió que las distintas frac-
ciones parlamentarias encontraran coincidencias y se establecieran
acuerdos para llevar adelante una nueva reforma electoral. Una vez
aprobada la reforma constitucional por el Congreso de la Unión,
DE R E CHO E LE CTOR AL »
64 Justicia electoral
se envió a las legislaturas locales; todas la aprobaron, a excepción
de la legislatura de Coahuila. Finalmente fue publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 13 de noviembre de 2007.
La reforma al Cofipe fue publicada en el Diario Oficial el 14
de enero de 2008. Asimismo, las reformas a la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la Federación y a la Ley General de Medios de
Impugnación en Materia Electoral fueron publicadas el 1 de julio
del mismo año.
VI. La reforma y el litigio
electoral 2007-2009
La reforma electoral de 2007-2008
Esta reforma en materia electoral modificó aspectos sustanciales
del sistema electoral mexicano. Bástenos mencionar la forma de
integración de los órganos de dirección del ife y del Tribunal, la
estructura interna del instituto, el modelo de comunicación política,
el financiamiento a los partidos políticos, el proceso electoral, el
recuento de votos y la calificación de la elección presidencial, con
la posibilidad de anularla.
Para el objeto de este ensayo pondremos atención a la nueva
normatividad electoral relacionada con el funcionamiento y las
atribuciones del tepjf. La renovación de los magistrados del Tribunal
será escalonada; antes la Sala Superior era la única permanente,
ahora las cinco Salas Regionales que eran de carácter temporal, son
permanentes. Lo anterior contribuirá a agilizar el desempeño del
Tribunal en su conjunto, pues en ese sentido las Salas Regionales
también podrán anular elecciones, pero sólo por las causales esta-
blecidas específicamente en la ley.
Con la disposición constitucional y legal de que las Salas del
Tribunal sólo podrán declarar la nulidad de alguna elección por
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 65
causales expresamente establecidas en la ley (cpeum, artículo 99,
base II; lopjf, artículo 186, base III), el legislador realmente cometió
un exceso, con la finalidad de acotar la facultad de interpretación
que había desarrollado el Tribunal en el pasado, y que enriqueció
el contenido del derecho electoral. De manera particular, podemos
mencionar “la causal abstracta” para anular una elección, que fue
muy importante para contener la actuación ilegal de los goberna-
dores en los comicios.
Por otro lado, cabe destacar que las Salas del tepjf podrán
resolver la no aplicación de las leyes electorales contrarias a la
Constitución, aunque sólo se limitarán al caso concreto sobre el
que verse el juico. Esta medida convierte a las Salas Regionales en
auténticos tribunales electorales, quedando reservada la acción de
inconstitucionalidad, sobre las leyes electorales, a la Suprema Corte
de Justicia de la Nación.
Otro aspecto relevante es que la sstepjf podrá, de oficio o a
petición de parte o de alguna de las Salas Regionales, atraer los
juicios que conozcan éstas y enviar asuntos de su competencia a
las Salas Regionales para su conocimiento y resolución.
Con la nueva legislación el Tribunal es la máxima autoridad de
los actos y resoluciones de los partidos políticos, cuando de éstos
se deriven quejas de los ciudadanos o afiliados sobre la legalidad
de los mismos, aunque previamente tendrán que agotar todas las
instancias internas de los partidos, los cuales establecerán plazos;
una vez agotados, y de continuar el litigio, será el Tribunal el que
resolverá en definitiva, y su resolución es inatacable.
Lo trascedente de esta atribución del tepjf es que los ciudada-
nos tienen el derecho de impugnar las resoluciones de los partidos
políticos que presuntamente violen sus derechos, protegiéndolos de
los atropellos que se pudieran presentar por parte de las autorida-
des partidistas. Con esta legislación, el ciudadano o afiliado podrá
defenderse de las decisiones muchas veces mayoritarias, pero no
necesariamente democráticas, de las cúpulas partidistas.
DE R E CHO E LE CTOR AL »
66 Justicia electoral
Algunas resoluciones relevantes 2007-2009
Caso Jorge Hank Rhon
El 21 de junio de 2007, el Tribunal de Justicia Electoral del Poder Judicial
del Estado de Baja California (tjepjebc) anuló la candidatura de Jorge
Hank Rhon al gobierno de Baja California, por la “Coalición para que
vivas mejor”. Ésta se hallaba integrada por el Partido Revolucionario
Institucional, el Partido Verde Ecologista de México y el Partido Estatal
de Baja California, para las elecciones del 5 de agosto. La candidatura
fue otorgada inicialmente el 23 de mayo por el Instituto Electoral y
de Participación Ciudadana del Estado de Baja California.
El argumento del tjepjebc fue que la candidatura de Hank Rhon
violaba el artículo 42, párrafo tercero, de la Constitución del estado
de Baja California, el cual prohíbe a los representantes populares
postularse a un cargo de elección popular antes de haber concluido
su mandato. En ese momento, el candidato era presidente municipal
de Tijuana con licencia. El 28 de junio, la “Coalición para que vivas
mejor” interpuso dos recursos ante el tepjf: uno de revisión cons-
titucional y otro de protección de los derechos político-electorales
del ciudadano (Reséndiz et al. 2007).
El 6 de julio, al iniciar la sesión, la sstepjf propuso reunir los
dos juicios para que fueran resueltos en la misma sentencia, es
decir, al votar por el primero, el segundo quedó sobreseído. Lue-
go de más de cuatro horas de análisis, la Sala Superior revocó la
resolución del tjepjebc mediante la sentencia SUP-JDC-695/2007,
con lo que el candidato de la coalición regresó a la contienda elec-
toral (Reséndiz et al. 2007). Por unanimidad, los magistrados de
la Sala Superior determinaron que la legislación local contraviene
las garantías político-electorales de los ciudadanos plasmadas
en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos y en
algunos tratados internacionales signados por el Estado mexicano
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 67
—concretamente, el derecho de votar y ser votado—, entre otros,
el Pacto de San José.
Con esta resolución, la Sala Superior del tepjf definió que el
derecho a ser votado es fundamental en un sistema democrático.
Además, cerró un debate que se daba en ámbitos intelectuales y
académicos, el cual cuestionaba que los funcionarios electos no
concluyeran el periodo de su encargo para postularse como candi-
datos a otro cargo de elección popular. Cualquier “ley antichapulín”
está condenada a la ineficacia.
Anulación de la elección de la dirigencia nacional del PRD
Este caso es emblemático por el elevado nivel de confrontación
al interior de un partido político. El conflicto inició a la par que la
campaña para renovar la dirección nacional, el 1 de febrero de 2008.
Ésta se caracterizó por las descalificaciones, principalmente entre
los dos principales grupos contendientes: Nueva Izquierda (ni) e
Izquierda Unida (iu). El 16 de marzo se llevaron a cabo las eleccio-
nes, las cuales tuvieron irregularidades que fueron denunciadas por
todos los candidatos, con acusaciones mutuas, en especial entre
Jesús Ortega y Alejandro Encinas.
El conflicto entre las dos principales corrientes del prd llevó a
que el 15 de abril renunciara la Comisión Técnica Electoral (cte).
El 21 de abril, por órdenes del saliente presidente del partido, la
cte cerró el conteo de votos de la elección con 83.95% del total; no
se tomaron en cuenta las casillas no instaladas ni las impugnadas
por ni y por iu. Dicho conteo declaraba ganador a Encinas, con una
ventaja de 2.71% sobre Ortega. Sin embargo, dicha resolución no fue
aceptada por ninguno de los candidatos punteros: el de ni se quejó
porque no le favorecían los resultados y el de iu porque esperaba
una ventaja más amplia.
La noche del 19 de julio, por decisión unánime de los tres inte-
grantes de la Comisión Nacional de Garantías (cng), se declaró anulada
DE R E CHO E LE CTOR AL »
68 Justicia electoral
la elección del 16 de marzo para presidente nacional y secretario
general del prd, al considerar que hubo irregularidades en más de 20%
de las casillas instaladas. Inmediatamente, Jesús Ortega declaró que
recurriría al Tribunal Electoral para impugnar la decisión de la cng.
Como solamente fue anulada la elección de presidente y secre-
tario general, esto provocó algunos cuestionamientos, porque las
irregularidades en las urnas se cometieron también en la elección
de congresistas y consejeros nacionales y estatales, por lo que la
anulación debió declararse para la elección en general. Manuel
Camacho Solís hizo ver esto, porque al respetarse los resultados,
Nueva Izquierda tendría una mayoría superior a 60% en el congreso
y en el consejo nacional electo (Larrosa 2010, 9-21).
En su sesión del 12 de noviembre, los magistrados del tepjf
unánimemente decidieron revocar la resolución de la cng, que
declaró la nulidad de la elección de la dirigencia del prd. En el
cómputo final se estableció que Ortega Martínez obtuvo 440,891
votos, frente a 404,940 de Alejandro Encinas (SUP-JDC-2642/2008
y SUP-JDC-2663/2008).
El argumento fundamental de la resolución fue la no determi-
nancia de los votos anulados en el resultado final. Si bien se reco-
noció que las irregularidades registradas en los comicios del 16 de
marzo provocaron la nulidad de 22.88% de las casillas —superior
al 20% establecido en los estatutos perredistas para anular eleccio-
nes—, no se materializó un segundo presupuesto: que la nulidad
de los votos de esas casillas pusiera en duda al triunfador.
Por otra parte, la sentencia ordenó a la cng realizar las diligen-
cias “pertinentes y adecuadas” para expedir la constancia de mayoría
en un plazo de 48 horas; asimismo, tendría que notificar al tepjf 24
horas después —como máximo— de haber cumplido esta disposi-
ción, “apercibidos de que, en caso de incumplimiento, se dará vista
a los órganos competentes del Instituto Federal Electoral (ife) para
que actúen como corresponda al ámbito de sus facultades e inicien,
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 69
en su caso, los procedimientos administrativos sancionadores” (SUP-
JDC-2642/2008 y SUP-JDC-2663/2008). En este caso, la decisión del
Tribunal fue congruente con los criterios de determinancia para
anular una elección, sostenidos desde tiempo atrás. La resolución
del Tribunal fue objeto de acres críticas por el sector derrotado en
la contienda. Se incrementaron los señalamientos de su complicidad
con los grupos de poder.
El 14 de noviembre, Ortega recibió de parte de los integrantes
de la cte la constancia de mayoría que lo acreditaba como presi-
dente electo del prd para el periodo 2008-2011. Ortega dijo que
por ningún motivo renunciaría a su nombramiento y negó la inmi-
nente división del partido por las disputas entre las dos principales
corrientes. Cuauhtémoc Cárdenas aceptó la resolución del tepjf al
considerarla “inapelable, les guste a unos o no les guste a otros”
(Larrosa 2008, 24).
Caso Iztapalapa
En 2009 se celebraron en el país elecciones federales, y en el Distrito
Federal elecciones locales, en las cuales se renovaron las 16 jefaturas
delegacionales y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (aldf).
Para ese proceso electoral, el Partido de la Revolución Democrática
acordó designar a sus candidatos mediante elecciones internas,
en las que participarían solamente los militantes registrados en su
padrón electoral.
Los comicios se llevaron a cabo el 15 marzo, registrándose como
candidatas con posibilidades de triunfo por las planillas 1 y 3, Silvia
Oliva y Clara Brugada, respectivamente, para la Jefatura Delegacional
de Iztapalapa. Silvia Oliva, diputada federal con licencia, pertenecía
a la corriente de Nueva Izquierda y la ex secretaria de Desarrollo
Social del Gobierno del Distrito Federal, Clara Brugada, formaba
parte de Izquierda Unida. Los primeros resultados le dieron una
DE R E CHO E LE CTOR AL »
70 Justicia electoral
ventaja a Clara Brugada, que de inmediato se proclamó ganadora,
aunque su contrincante hizo lo propio.
Luego de varios días de incertidumbre sobre quién ganó la elec-
ción interna, el prd capitalino le dio el triunfo a Clara Brugada para
la candidatura de la Jefatura Delegacional de Iztapalapa. La pre-
candidata Silvia Oliva impugnó el resultado al interior del partido,
llegando a la Comisión Nacional de Garantías, la cual confirmó el
resultado a través de la resolución del expediente INC/DF/459/2009,
el 13 de abril. Una vez que la diputada agotó todos los medios en
su defensa, impugnó la resolución del prd en el Tribunal Electoral
del Distrito Federal (tedf), donde se radicó con la clave TEDF/
JLDC/082/2009. El 14 de mayo, después de revisar y analizar las
impugnaciones, el Tribunal resolvió anular 34 casillas y ratificar el
triunfo de Clara Brugada, con una votación de 92,349 votos, contra
88,411 de Silvia Oliva, lo que marcó una diferencia de 3,938 votos
a favor de la candidata de la planilla 3 (tedf 2009).
La diputada Silvia Oliva volvió a impugnar la resolución, pero
esta vez la del tedf, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de
la Federación. La queja se presentó en la Sala Regional del tepjf, con
sede en el Distrito Federal, pero la Sala Superior ejerció su facultad
de atracción y quedó radicada en el juicio SUP-JDC-498/2009.
El 12 de junio, en sesión nocturna, la sstepjf revocó el triunfo
de Clara Brugada para otorgárselo a Silvia Oliva (Gerardo 2009). Los
proyectos de sentencia corrigieron errores aritméticos del tedf, que
le daba la victoria a Clara Brugada. Los argumentos de la sstepjf
señalaron que algunos funcionarios de casilla no acreditaron su
militancia y hubo casillas que se instalaron después de las 9 horas,
por lo que sumaron 47 casillas a las 34 que había anulado el tedf.
Así, el cómputo final fue de 80,353 votos para Silvia Oliva y 79,582
para Clara Brugada, lo que marcó una diferencia de 771 votos a
favor de la primera (SUP-JDC-0498/2009).
La elección interna en Iztapalapa no se anuló, debido a que
de las 472 casillas instaladas en total, sólo fueron anuladas 81, lo
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 71
que representó únicamente 17.1% de las casillas, por lo cual no se
llegó al 20% de casillas invalidadas que estipulan los estatutos del
prd para declarar la nulidad de la elección.
Con la resolución del Tribunal, el prd capitalino se inconformó
y se negó a registrar a Silvia Oliva, por lo que el tepjf le ordenó al
Instituto Electoral del Distrito Federal (iedf) que la registrara. Re-
sulta polémico que en su decisión de exigirle al iedf que aceptara el
registro de Silvia Oliva, el Tribunal no le ordenara elaborar nuevas
boletas con el nombre de la diputada federal como candidata del
prd, a pesar de que faltaban 33 días para la jornada electoral.
El último recurso de Clara Brugada fue que el ex candidato
presidencial por la “Coalición por el bien de todos” le propusiera al
candidato del pt que declinara a favor de ella. Pero ya no se podía,
motivo por el cual invitó a los ciudadanos a votar por el pt, para
que su candidato renunciara si llegaba a ganar; cosa que sucedió.
Después de la negativa inicial del delegado emanado por el pt de
renunciar, finalmente lo hizo, debido a que presuntamente falsificó
documentos con los que se registró. Una vez vacante la jefatura dele-
gacional, la aldf nombró a Clara Brugada como titular en la delegación
Iztapalapa.
El conflicto interno del prd rebasó la resolución del Tribunal,
pues la candidata del partido reconocida legalmente no ganó y, al
final, obtuvo la jefatura delegacional una ciudadana que fue precan-
didata, desconocida por el Tribunal, pero que no fue candidata.
El conflicto con los medios de comunicación
Las empresas televisoras dieron pie a dos tipos de conflictos. El
primero tuvo que ver con la resistencia a aceptar la reforma elec-
toral, porque el nuevo modelo de comunicación política, según
ellas, atentaba contra la libertad de expresión; no aceptaban que
lo realmente acotado era la libertad de contratación. El segundo
DE R E CHO E LE CTOR AL »
72 Justicia electoral
tipo de conflicto se dio en el medio electoral, porque en un inicio las
televisoras se resistieron a aceptar al ife como autoridad en lo que
concierne a la distribución de los tiempos de propaganda electoral
y política.
Finalmente, el tepjf resolvió el asunto aprobando dos jurispru-
dencias. La primera fue la jurisprudencia 11/2008: LIBERTAD DE
EXPRESIÓN E INFORMACIÓN. SU MAXIMIZACIÓN EN EL CONTEXTO
DEL DEBATE POLÍTICO, que en lo sustancial establece que la libertad
de expresión e información no es absoluta, sino que está limitada
por cuestiones de seguridad nacional, orden o salud pública:
…no se consideran transgresión a la normatividad electo-
ral la manifestación de ideas, expresiones u opiniones que
apreciadas en su contexto, aporten elementos que permi-
tan la formación de una opinión libre, la consolidación del
sistema de partidos y el fomento de una auténtica cultura
democrática, cuando tenga lugar, entre afiliados, militantes
partidistas, candidatos o dirigentes y la ciudadanía en gene-
ral, sin rebasar el derecho a la honra, la dignidad reconocidos
como derechos fundamentales por los ordenamientos antes
invocados (ife s/f, 249).
La segunda jurisprudencia fue la 30/2009: RADIO Y TELEVI-
SIÓN. LA PROHIBICIÓN DE CONTRATAR PROPAGANDA ELECTORAL
NO TRANSGREDE LAS LIBERTADES CONSTITUCIONALES DE LOS
CONCECIONARIOS, que en su parte medular señala: “…que la
restricción para contratar propaganda político-electoral en radio y
televisión, en territorio nacional o extranjero…” no atenta contra
la libertad de expresión, información y comercial de los concesio-
narios, toda vez que los derechos fundamentales otorgados por la
Constitución, sólo pueden limitarse en los casos que ella misma
prevenga (ife s/f, 261).
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 73
Propaganda electoral
Caso Demetrio Sodi
El 22 de julio de 2009, la Sala Superior del Tribunal resolvió la im-
pugnación que presentó el Partido de la Revolución Democrática
mediante las sentencias SUP-RAP-190/2009, SUP-RAP-196/2009
y SUP-RAP-203/2009, acumuladas en contra del Consejo General
del Instituto Federal Electoral, a fin de controvertir la resolución
CG313/2009, emitida en sesión extraordinaria celebrada el 22 de
junio de 2009, en la cual la autoridad responsable declaró infundado
el procedimiento especial sancionador en contra del candidato a la
jefatura delegacional de Miguel Hidalgo, Demetrito Sodi, postulado
por el Partido Acción Nacional.
El motivo de la apelación del prd fue que el 23 de mayo de
2009, durante la transmisión del partido de fútbol Pumas vs. Puebla,
difundido en el canal 2, Demetrio Sodi fue entrevistado, lo que según
el demandante era una clara violación a la legislación electoral, pues
la citada entrevista se prestó para promover al candidato, siendo una
forma velada de propaganda electoral.
La Sala Superior revocó la resolución impugnada, ratificando
el fallo del Consejo General del Instituto Federal Electoral. El ar-
gumento de la Sala Superior fue que una entrevista no se puede
considerar como un acto de proselitismo a favor de un candidato
o de un partido; que la realización de esos reportajes obedece al
interés noticioso y periodístico; que las entrevistas y lo que ahí se
diga son actos de libertad de expresión establecidos y reconocidos
en la Constitución y en tratados internacionales signados por el
Estado Mexicano, y que no se puede comprobar que la entrevista
sea un acto pagado por el candidato (SUP-RAP-0190-2009).
Esta resolución de la Sala Superior resultó un tanto polémica,
pues era un partido de futbol de semifinales, de un equipo con gran
afición y en un formato en el que se interrumpió momentáneamente
DE R E CHO E LE CTOR AL »
74 Justicia electoral
la transmisión para entrevistar a un candidato. Lo anterior fue un
tanto sospechoso, pues no se recuerda que en medio de un partido
se entrevistara a un personaje público. Comúnmente, las entrevistas
ocurren en el medio tiempo o al final del partido. Tal parece que
Televisa trató de ver los alcances de la reforma electoral de 2007,
relativa a la prohibición de comercializar las elecciones.
Caso Ana Gabriela Guevara
El 28 de octubre de 2009, la Sala Superior del Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación resolvió el recurso de impugnación
presentado por el pan, en contra de la resolución del Consejo General
del ife de no sancionar la denuncia presentada por el Instituto Elec-
toral del Distrito Federal en contra de Ana Gabriela Guevara, de espn
México, que es una de las empresas de televisión de paga que operan
en el Distrito Federal, y de los partidos políticos de la Revolución
Democrática, del Trabajo y Convergencia.
El argumento del pan era que la candidata a la jefatura delega-
cional, Ana Gabriela Guevara, postulada por los partidos citados,
había incurrido en violaciones a la ley por la transmisión de una
entrevista en el canal de deportes de espn México, en el programa
intitulado “SportsCenter”, el 28 de junio de 2009, que se repitió
en varios horarios. El órgano jurisdiccional en materia electoral se
centró en valorar si era propaganda lícita, o bien, propaganda pro-
hibida, y en establecer si el contenido de la transmisión televisiva
constituía propaganda electoral.
La Sala Superior del tepjf confirmó la resolución del Consejo
General del ife con los siguientes argumentos:
La entrevista en cuestión responde sólo a la labor periodística
por parte de espn; que dicho reportaje no es el resultado de
una venta de tiempo publicitario; que la candidata diera a
conocer sus propuestas de gobierno y se mostraran imáge-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 75
nes de ella en eventos de campaña, son actos acordes con
la libertad de expresión consagrada en la Carta Magna; que
un canal de deportes no está limitado de presentar otros
contenidos de carácter político, científico o de otro tipo; que
repetir la entrevista en distintos horarios, es una práctica de
los canales de televisión y no está prohibida por la ley; y por
último, que no existen disposiciones legales que, con carácter
imperativo, regulen los términos y condiciones a las cuales
deben sujetarse las entrevistas, reportajes o notas periodís-
ticas (SUP-RAP-0280-2009).
Con esta sentencia del Tribunal se fortaleció la libertad de
expresión, pues pensar en prohibir las entrevistas resulta difícil,
aunque quizá sea conveniente regular este tipo de apariciones en
tiempo de campañas electorales, ya que se pueden disfrazar los
actos de propaganda política y de posicionamiento en los medios
de comunicación mediante entrevistas. Finalmente, con la sentencia
quedó de manifestó que los sistemas de televisión de paga sólo
transmiten la programación, sin ser responsabilidad de ellos los
contenidos en la programación que presentan.
Caso Partido Verde Ecologista de México
El 8 de mayo de 2009, la Sala Superior del Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación resolvió los expedientes SUP-
RAP-75/2009 y SUP-RAP-82/2009 acumulados, interpuestos por la
representante del Partido Verde Ecologista de México (pvem) ante
el tepjf y los diputados federales del mismo partido, en contra de
las resoluciones CG103/2009 y CG104/2009 del Consejo General del
Instituto Federal Electoral, del 29 de marzo de 2009.
La Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos y
el Comité de Radio y Televisión del ife denunciaron que los días
18, 19 y 20 de marzo de 2009 se transmitieron promocionales del
DE R E CHO E LE CTOR AL »
76 Justicia electoral
Partido Verde en las principales televisoras, los cuales no fueron
autorizados por el instituto; por ende, violaban el artículo 41
constitucional, en lo referente a que sólo el ife puede autorizar las
transmisión de promocionales partidistas. Ante esta situación, el ife
ordenó a las televisoras y al Partido Verde retirar de inmediato los
anuncios, por lo que abrió una investigación al respecto y terminó
multando al pvem con la cantidad $9 millones, 489 mil, 641 pesos
con 99 centavos.
La Sala Superior del Tribunal revocó las resoluciones CG103/2009
y CG104/2009 emitidas por el Consejo General del Instituto Federal
en contra del pvem y de sus diputados, con base en los siguientes
argumentos:
Los diputados no están impedidos para contratar publicidad,
pues se identifican como legisladores que dan a conocer su
trabajo durante un año de gestión; los anuncios se transmitie-
ron en tiempos no electorales y en ningún momento invitan
a votar por su partido; los mensajes no fueron contratados
por el partido, ni con recursos del mismo; los diputados
tienen el derecho de anunciar a qué grupo o fracción par-
lamentaria pertenecen, como lo estipulan los artículos 70
de la Constitución y 26 de la Ley Orgánica del Congreso de
la Unión. Finalmente la sstepjf no advirtió la existencia de
algún elemento que permita concluir que el promocional
difundido por los legisladores tuviera contenido electoral
(SUP-RAP-0075-2009).
Otros casos
Existen dos casos importantes en 2009 que dieron lugar a tesis
relevantes del tepjf. El primero es un recurso de apelación presen-
tado por el Partido Social Demócrata en contra de la negativa del
secretario ejecutivo de darle curso a su queja en contra de
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 77
…actos que presuntamente constituyen una infracción a la
normativa electoral, por el proselitismo electoral a favor y en
contra de los partidos políticos que enarbolan determinados
temas en su plataforma electoral, cuya comisión atribuyó a:
“la Iglesia Católica Apostólica Romana en México, A.R.; a la
Conferencia del Episcopado Mexicano A.R.; a la Diócesis de
Cuernavaca; al Obispo de Toluca, Monseñor Francisco Javier
Chavolla Ramos; Obispo de la diócesis de Cuernavaca, Mon-
señor Florencio Olvera Ochoa y al Prelado Raúl Martínez,
Coordinador de Pastoral Social de la Providencia Eclesiástica
de Tlalnepantla” (SUP-RAP-115-2009).
La resolución del tepjf obligó al ife a realizar una investi-
gación sobre los hechos denunciados y, entonces, a remitir el
expediente a la Secretaría de Gobernación para los fines legales
conducentes.
La anterior resolución dio lugar a la tesis XXVI/2009 que en su
parte sustantiva señala:
…en el evento de que se vulnere la prohibición de realizar accio-
nes de proselitismo electoral o de inducción al voto ciudadano,
las atribuciones del Instituto Federal Electoral se materializan
en la integración del expediente motivo de la denuncia, lo cual
indefectiblemente conlleva, efectuar las indagaciones necesarias,
recabar la información, pruebas y documentos que resulten indis-
pensables para determinar si existe una transgresión a las dispo-
siciones electorales; en tanto, la facultad sancionatoria respecto
de dichas conductas contraventoras corresponde exclusivamente
a la Secretaría de Gobernación (Tesis XXVI/2009).
En el segundo caso, el prd y Alberto Picasso Barroel, candida-
to a diputado, solicitaron al ife ejercer su derecho de réplica en
DE R E CHO E LE CTOR AL »
78 Justicia electoral
el periódico El Norte. Ante una resolución negativa (SCG/QEAB/JL/
NL/048/2009), interpusieron un recurso de apelación ante el tepjf,
que en su parte sustantiva expresa:
…para garantizar el derecho de réplica es exigible un proce-
dimiento sumario que haga posible en un plazo perentorio la
posibilidad de formular una rectificación sobre los hechos o
situaciones que se estiman deformados, por lo tanto, atendien-
do los dos tipos de procedimientos sancionadores que prevé el
Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales,
el procedimiento especial sancionador, atendiendo sus reglas
y plazos perentorios, es el que se debe instaurar en casos rela-
cionados con el derecho mencionado (SUP-RAP-175/2009).
La anterior resolución dio lugar a la aprobación de la Tesis
VII/2010, que en su parte sustantiva dice:
…se desprende que, para tutelar el derecho de réplica de los
partidos políticos, precandidatos y candidatos, son aplicables
las reglas del procedimiento especial sancionador. Lo anterior,
porque debe resolverse con prontitud, ya que si este derecho se
ejerce en un plazo ordinario, posterior a la difusión de la informa-
ción que se pretende corregir, la réplica ya no tendría los mismos
efectos, por lo que su expeditez se justifica por la brevedad de
los plazos del proceso electoral (Tesis VII/2010).
VII. Balance
En el México contemporáneo se han dado tres modelos de califica-
ción de las elecciones: el de autocalificación o político, el mixto y el
jurisdiccional. Los dos primeros coinciden con la existencia del Partido
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 79
Revolucionario Institucional como partido hegemónico, pero cuando
nace el sistema mixto podemos afirmar que el proceso político del
país se encuentra en la etapa de liberalización del sistema.
De esas etapas, otro aspecto relevante es que la integración del
Tribunal de lo Contencioso Electoral era realizada por el Congreso
de la Unión. En primera instancia, los candidatos a magistrados eran
propuestos por los partidos políticos y aprobados en la Cámara de Di-
putados y ratificados por la de Senadores. Los magistrados eran electos
por un Congreso en el que no existía pluralismo político y, además, el
presidente de la República ejercía control político sobre él.
El segundo modelo se materializó con la creación del Tribunal
Federal Electoral, en 1990. En él, el Poder Ejecutivo proponía y la
Cámara de Diputados elegía. La situación se modificó con la reforma
de 1993, en la que la scjn proponía a dos integrantes de la Sala de
Segunda Instancia.
En el tercer modelo, el Ejecutivo deja de participar en el pro-
ceso de designación de los magistrados. Además, podemos hablar
de la consolidación de un sistema contencioso electoral que tiene
que ver con tres aspectos: 1) la manera en que se integra el Tribu-
nal. A partir de la reforma de 1996, el Pleno de la scjn presentaría
ternas a la Cámara de Senadores para su designación y ratificación,
las cuales requerirían la aprobación por mayoría calificada. 2) El
Tribunal mismo se convierte en la autoridad máxima jurisdiccional
en materia electoral. 3) La existencia de un sistema de medios de
impugnación.
Ante la preeminencia política del Ejecutivo sobre el Legislativo,
que en ocasiones llegaba a subordinarlo, la participación de la scjn
en la integración del Tribunal fue un elemento que modificó el equi-
librio político existente entre los Poderes de la Unión, en el proceso
de elección de los magistrados del Tribunal Electoral. Es importante
señalar que el sistema de autocalificación del Congreso sufrió un
cambio importante, pues el Tribunal Federal Electoral podía anular
DE R E CHO E LE CTOR AL »
80 Justicia electoral
las elecciones de diputados y senadores, que podían ser modifica-
das por los colegios electorales, pero sólo por la mayoría calificada
de sus miembros presentes, en caso de que hubiese violaciones
a las reglas en materia de admisión y valoración de pruebas, y en la
motivación del fallo o cuando éste fuese contrario a derecho. Na-
turalmente esta disposición, en caso de existir interés político, no
podría detener una decisión del Colegio Electoral. Por otra parte, se
mantuvo vigente la calificación política de la elección presidencial
por parte del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados.
La anterior situación sufrió un cambio drástico con la reforma
de 1993, porque al Tribunal Federal Electoral se le dio la atribución de
calificar las elecciones de diputados y senadores, lo cual marcó el
fin de la autocalificación del Congreso. Sólo se mantuvo la califica-
ción de la elección presidencial por parte del Colegio Electoral de
la Cámara de Diputados.
No es menor el dato de la coincidencia —en el proceso de
democratización— entre el nacimiento, en 1996, del Tribunal Elec-
toral del Poder Judicial de la Federación como máxima autoridad
jurisdiccional en materia electoral, y que el pri perdiera la mayoría
en la Cámara de Diputados, como resultado de las elecciones fe-
derales de 1997. La coincidencia de estos hechos es fundamental
para comprender el proceso de cambio político del país, en poco
más de una década de tiempo transcurrido.
A partir de ese momento, el Tribunal ha tomado decisiones
trascendentes para definir el sistema contencioso electoral del
país. El centro del litigio electoral se ha trasladado del conflicto
entre contendientes en una elección, a las controversias internas
de los partidos, a las condiciones de equidad en la competencia,
expresadas en el desacato por parte de las empresas televisoras, a
la nueva normatividad electoral y a la propaganda o intervención
ilegal en las elecciones por parte de servidores públicos.
En relación con la equidad financiera en la competencia, en
un primer momento sobresalen, sin lugar a dudas, los casos de los
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 81
Amigos de Fox y el Pemexgate. Ambas resoluciones acrecentaron
la legitimidad del Tribunal y presagiaron nuevos tiempos en lo con-
tencioso electoral. A partir de la elección presidencial de 2006, el
asunto se centró en la función que deberían jugar los medios masivos de
comunicación en las contiendas electorales, especialmente la televisión.
La acción del Tribunal fue insuficiente para contener la propaganda
electoral que contenía insultos y descalificaciones impulsadas por
diversos actores políticos, no sólo los partidos.
Un aspecto central de la transición democrática es, sin duda
alguna, la elección presidencial. Al Tribunal le correspondió calificar
dos elecciones: en 2000 y 2006. La primera no tuvo mayor comple-
jidad jurídica o política. Derivado de la diferencia entre el ganador
y el segundo lugar, y por el respaldo presidencial al resultado de la
elección. En el segundo caso, la conflictividad política que se dio
a lo largo de la campaña electoral, se vio fortalecida por la mínima
diferencia de votos entre el ganador y el segundo lugar. En este
caso, el desempeño del Tribunal fue cuestionado, pues al tener plena
jurisdicción no actuó en consecuencia para allegarse elementos para
juzgar mejor. El tpjf, por su calidad de máxima autoridad jurisdic-
cional, podría haber realizado el recuento total de votos, aunque
el impugnador no lo hubiera solicitado en su recurso.
Es correcto que el Tribunal debe dar certeza jurídica, y para ello
contribuyen, sin lugar a dudas, las interpretaciones amplias, no las
estrictas. Por otra parte, también es responsabilidad del Tribunal
proporcionar certidumbre política, que se manifiesta en la legitimi-
dad de las autoridades electas; esta certidumbre no se logró. Ambas
acciones contribuyen a la gobernabilidad y estabilidad políticas.
Otro aspecto relevante de las decisiones del Tribunal ha sido
la resolución de los juicios de protección de los derechos político-
electorales de los ciudadanos. Es necesario reconocer que la
instauración de esta figura jurídica ha sido de gran importancia
para los militantes de los partidos políticos. La resolución de estos
DE R E CHO E LE CTOR AL »
82 Justicia electoral
juicios, en diversos casos, ha tensado las relaciones del Tribunal
con las dirigencias partidarias, porque en muchos casos ellas son
las responsables de no respetar los derechos de los militantes, es-
tablecidos en sus propios estatutos. En otros casos se violentan las
reglas internas para elegir a las propias dirigencias o a candidatos
a puestos de elección popular. Cabe mencionar que los casos rese-
ñados en este ensayo son una muestra de la fragilidad institucional
de los partidos políticos, porque en estos ejemplos concretos los
conflictos no se dieron en el momento de la elección, sino que
son producto de diferencias añejas en las cuales, si bien existen
diferencias respecto a los incentivos colectivos, la intensidad del
conflicto se deriva esencialmente de desacuerdos en el reparto de
los incentivos selectivos entre los diversos grupos o corrientes al
interior del prd (Panebianco 1990, 39-43 y 61-81).
La definición de la “causal de nulidad abstracta”, que llevó a
la anulación de las elecciones de gobernador en Tabasco y Colima,
sin duda alguna fue una decisión trascendente que contuvo la ac-
ción ilegal de los gobernadores. La reforma de 2007, en materia
electoral, acota las posibilidades de acción del Tribunal en estos
casos concretos. Este aspecto normativo es a la vez una regresión
y una antinomia jurídica. Por un lado, el Tribunal es la máxima au-
toridad jurisdiccional en materia electoral, por lo cual es inherente
su capacidad de interpretar, dentro del marco constitucional, la
normatividad electoral; por otra parte, ahora no podrá anular elec-
ciones, porque se violan los principios constitucionales que rigen la
actividad electoral. El Poder Legislativo abrió un camino peligroso
al aprobar dicha limitante, pues no habrá quien institucionalmente
contenga las acciones de los servidores públicos que violenten los
principios constitucionales que regulan las elecciones.
A partir de la reforma de 2007-2008, el tepjf ha tenido que
enfrentar nuevas realidades, producto de los cambios normativos
aprobados por el Poder Legislativo. Dentro de estas realidades ocu-
« TEMA S SEL EC TOS DE
Javier Santiago Castillo 83
pan un lugar importante los asuntos relacionados con los medios
de comunicación y de propaganda electoral. El Tribunal tuvo que
resolver las controversias entre las televisoras y el ife, provocadas
por la resistencia de éstas a cumplir con la nueva legislación elec-
toral. Las resoluciones del Tribunal en este tema contribuyeron a
consolidar la autoridad del Estado sobre los particulares, por muy
poderosos que sean, en la aplicación de la ley.
Los tres casos sobre propaganda electoral comentados fueron
conflictivos mediáticamente y controvertidos jurídicamente. El centro
de los litigios se concentró en definir, en materia de propaganda elec-
toral, qué está permitido y qué no, además del ejercicio del derecho a
la libertad de expresión. Los casos de Demetrio Sodi y de Ana Gabriela
Guevara presentaron similitudes y diferencias. La diferencia fundamen-
tal fue el contexto en el cual se desarrollaron las entrevistas, el cual no
fue tomado en cuenta por el Tribunal en su resolución. En el primer caso
se interrumpió un evento deportivo para la trasmisión de la entrevista;
en el segundo, la entrevista se dio en un programa deportivo, en el cual
la entrevistada era una deportista, que a su vez era candidata.
De cualquier manera, una consecuencia de esta resolución será
que veremos a candidatos en eventos deportivos y de otra clase,
como pueden ser conciertos, desfiles, obras de teatro, entrega de
premios, etcétera; así que circunstancialmente, los candidatos acu-
dirán a ellos y serán entrevistados para dar a conocer sus propuestas
de campaña, con lo cual lograrán posicionarse el mayor tiempo
posible en televisión, y las autoridades electorales difícilmente po-
drán comprobar que son espacios, comprados o no, para favorecer
a determinado candidato.
En el caso de la resolución correspondiente al pvem, sobresalen
las deficiencias normativas, aunque la resolución del Tribunal esté
dentro del marco legal. En el futuro veremos a los legisladores rin-
diendo sus informes de labores, comprando tiempo en los medios
de comunicación masiva en periodos de precampaña o en el lapso
DE R E CHO E LE CTOR AL »
84 Justicia electoral
que abarca el término de ésta al inicio de la campaña electoral.
Lo que existe es un vacío que permitirá que fluya dinero privado en
la propaganda y que incidirá en las campañas electorales.
Para un mejor desempeño del tepjf, se requiere realizar
adecuaciones a la normatividad electoral, en por lo menos dos
aspectos importantes: medios de comunicación, sobre todo en lo
referente a la tenue línea divisoria entre propaganda electoral y
libertad de expresión, y la ley reglamentaria de los párrafos octa-
vo, noveno y décimo del artículo 134 constitucional, relativos a la
actuación de los servidores públicos en los procesos electorales.
Independientemente de las discrepancias y coincidencias en las
resoluciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federa-
ción, de 1996 a 2009 ha recibido 51,442 impugnaciones y resuelto
51,396. Esto sin duda deja en claro por qué la judicialización ha
sacado de las calles el conflicto electoral, pues son excepcionales
los casos en los que el litigio electoral ha traspasado los muros
del Tribunal.
VIII. Fuentes consultadas
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electoral en México. En Evolución histórica de las instituciones de la
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Conflicto político y democratización: 1987-2009
es el número 23 de la serie Temas selectos
de Derecho Electoral.
Se terminó de imprimir en junio de 2013
en la Coordinación de Comunicación Social del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación,
Carlota Armero núm. 5000, colonia CTM Culhuacán,
CP 04480, delegación Coyoacán, México, DF.
Su tiraje fue de 500 ejemplares.