Por eso urge orillar la brocha gorda de cualquier campaña para no generar desconcierto que deslegitime las justas
reivindicaciones de las mujeres.
Los charlatanes digitales saben cómo estimular ciertas conductas en quienes reciben sus mensajes.
En el conflicto territorial que estamos viviendo, solo los independentistas han contado un relato, que se ha ido imponiendo.
No es fácil saber por qué leemos, pero, bien mirado, lo extraño es que no lo hagamos sin parar.
A los observadores extranjeros siempre les ha resultado llamativa la ferocidad con la que nos tratamos entre nosotros.
Esa definición no es algo evidente y racional, sino, muy al contrario, algo emocional, que se da por supuesto.
Letras viajeras, de Manuel Rico, me ha devuelto a la memoria aquellos letreros de las pensiones españolas que dividían a sus clientes en viajeros y estables.
La digitalización está produciendo grandes beneficios desde los años noventa del siglo XX, pero también plantea problemas que urge abordar.