REALIDAD PROBLEMÁTICA
La economía peruana a lo largo de los años siempre ha presentado un gran desafío y
más aún por la crisis ocasionada por la expansión del COVID-19, el reto al que nos
referimos es la informalidad empresarial. Se estima que el 60% de la economía peruana
es informal y afecta, sobre todo, a micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales
brindan trabajo a más del 60% de la población económicamente activa.
Según el Centro de Investigaciones de Economía y Negocios Globales en su documento
de trabajo “Definiciones y repercusiones de la informalidad” en el 2018, la informalidad
en el Perú está definida como toda empresa no constituida en sociedad y cuyos
trabajadores no gozan de beneficios laborales. Ahora bien, debemos partir por entender
que los lleva a seguir ese camino de la informalidad, las causas de este fenómeno son
diversas, parten de la falta de concientización y capacitación por parte de Estado de los
beneficios de la formalización, asimismo, la informalidad prevalece cuando los costos
de formalizarse son mayores a los servicios ofrecidos por el Estado.
Viendo el otro lado de la moneda, el otro porcentaje de la economía, es la formal,
quienes en su mayoría están constituidas bajo la forma de organización de una sociedad
anónima cerrada. Esta forma de organización requiere de un capital social suscrito por
sus fundadores para constituir una empresa. Las SAC son la segunda forma legal de
organización más optada en nuestro país.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática en el año 2016, el numero de
empresas, constituidas como sociedades anónimas ascendió a 241 mil 205, esta cifra
represento un incremento de 8.7% respecto del año anterior. Del total de unidades
económicas constituidas como sociedad anónima, el segmento de microempresa
concentro el 77,5%, la pequeña empresa el 18,6% y la gran y mediana empresa el 3,9%
del total.
Se dice que el Perú es un país de emprendedores pues está conformado por personas con
ganas de salir adelante, haciendo realidad sus proyectos con ideas de negocio creativas e
innovadoras, a estas personas se les denomina emprendedores, muchos de estos
emprendimientos se quedan solo en eso, promoviendo la informalidad y nunca llega a
convertirse en verdaderos empresarios. Esto pasa muchas veces por las mismas causas
de la informalidad citadas con anterioridad, la que consideramos primordial falta de
conocimiento a nivel empresarial.
Ante esto la directora de Emprende UP, Karen Winberger sostuvo que; “la palabra
“emprendedor” muchas veces se les atribuye a personas sin la capacidad o el
conocimiento para desarrollar actividades formales competitivas, lo que destruye valor
en el sector empresarial”. Por consiguiente, lo que se debe promover son conceptos de
empresa y empresarios, esto, negocios o empresas ya formalizados bajo alguna forma
societaria; puesto que, si solo nos quedamos en emprendedores, estos en su mayoría de
veces no generan mayor crecimiento y desarrollo en el ámbito económico.