DERECHO PROCESAL CIVIL
LA PRUEBA PROCESAL
El derecho probatorio
La actividad probatoria no sólo se limita al campo de lo estrictamente procesal, ni siquiera al campo de lo
estrictamente jurídico, sino que a veces rebasa esos campos.
La actividad probatoria en general se realiza cotidianamente, no solo por los juristas, ni siquiera solo por los
profesionales en un sentido estricto, sino por muchas personas; como un taxista con su taxímetro, es instrumento
es un medio de verificación, el médico al utilizar la técnica de diagnóstico, por mencionar algunos campos donde
se usa el medio probatorio.
Para Carnelutti, la prueba jurídica de los hechos controvertidos implica que probar no quiere decir
necesariamente demostrar la verdad de los hechos discutidos, sino determinar o fijar los hechos mismos, fijar los
hechos mismos a través de los procedimientos autorizados por la ley. Alcalá Zamora sostiene que la prueba es el
nudo del proceso; porque precisamente al desatar ese nudo implicará solucionar el problema sobre el que hay
incertidumbre o duda. Esa incertidumbre o duda hay que despejarla; y se despeja desatando el nudo del proceso
y así solucionado el problema que tal nudo plantea.
La prueba como procedimiento tiende a proporcionan al juzgador el conocimiento de la verdad acerca de lo que
se le ha planteado.
Tradicionalmente se ha hablado de la prueba como la actividad o el medio para llegar a un resultado. O tras
veces, por el contrario, se habla de la prueba como el resultado obtenido por el procedimiento. En esta virtud, se
habla de medio de prueba, objeto de prueba, del fin de la prueba, teniendo cuidado para distinguir entre estos
conceptos.
El medio de prueba es el procedimiento o mecanismo utilizado. El fin de la prueba es el “para qué” queremos
probar, o sea, conocer la verdad, forjar la convicción del juzgador. El resultado de la prueba es el objeto que la
prueba pudo producir, es una consecuencia del mismo procedimiento probatorio.
La prueba es el acreditamiento, la verificación, la confirmación de los hechos aducidos por las partes. Sentís
Melendo afirma que en realidad no se prueban los hechos, sino que lo que se prueba son las afirmaciones que las
partes hacen sobre los mismos.
Briseño Sierra señala que no debe hablarse de medios de prueba, sino de medios de confirmación y para ello
destaca cuatro subdivisiones:
Medios de convicción: Que simplemente inclinan el ánimo del juzgador hacia una afirmación
inverificable por sí misma; confesión, testigos.
Medios de acreditamiento: Que están representados por cosas materiales que contienen datos o
expresiones significativas sobre actos o hechos jurídicos; documentos, monumentos, instrumentos y
registros.
Medios de mostración: Que implican que los objetos sean directamente mostrados al tribunal o juez y
que esa experiencia directa permita el conocimiento de los mismos; inspección judicial.
Medios de prueba: Que se limitan a ser los procedimientos de verificación técnica y científica de
fenómenos naturales siguiendo las leyes causales a que estén sometidos, o sea, la producción eficiente de
fenómenos con arreglo a sus propias leyes; pruebas científicas, periciales, técnicas.
El derecho probatorio es el conjunto de normas jurídicas relativas a la prueba, o el conjunto de normas jurídicas
que reglamentan los procedimientos de verificación de afirmaciones sobre hechos o sobre cuestiones de derecho.
Concepto de prueba procesal
Se entiende por prueba desde una primera acepción, como los diversos medios probatorios, en ese sentido la
prueba es el conjunto de instrumentos por los cuales se persigue dar al juzgador el cercioramiento sobre las
cuestiones controvertidas. Desde una segunda acepción, prueba como designa el procedimiento probatorio, es
decir, designa el desarrollo formal de la fase probatoria del proceso. Una tercera acepción es la actividad de
probar y una cuarta acepción se traduce como el expresar la razón, motivo o argumentos a través de un proceso
de verificación.
Ovalle Favela, propone una definición de prueba, manejando dos sentidos, uno estricto y uno amplio; prueba en
sentido estricto es la obtención del cercioramiento judicial acerca de los hechos indispensables para la
resolución del conflicto sometido a prueba; en el sentido amplio comprende todas las actividades procesales que
se realizan a fin de obtener dicho cercioramiento con independencia de que éste se obtenga o no.
Principios rectores de la prueba procesal
Pallares bajo un esquema de principios generales relativos a la prueba, expresa lo siguiente: el juez no debe
juzgar por el conocimiento extraprocesal que tenga de los hechos controvertidos; las pruebas deben ser
producidas por las partes aunque algunos casos la ley faculta al juez para producirlas; solo los hechos están
sujetos a prueba, el derecho solo cuando sea extranjero; las pruebas deberán rendirse en debate contradictorio; no
deberán admitirse pruebas impertinentes, inmorales, contrarias al derecho, sobre los hechos notorios o
imposibles y las que vayan en contra de la dignidad humana. Las partes pueden producir las pruebas, por regla
general, solamente durante el término de pruebas.
La enunciación de los medios de prueba hecha por el código no implica una jerarquía entre las mismas. Las leyes
que determinen cuales son los medios de prueba y su valor probatorio pertenecen al derecho sustantivo; las que
fijan los procedimientos según los cuales deban rendirse, al procesal. La prueba es esencial al juicio cuando en
éste se discuten cuestiones de hecho.
Ovalle Favela en un criterio mucho más riguroso y sistemático enuncia los siguientes principios:
a) Principio de la necesidad de la prueba: Los hechos del cual debe fundarse la decisión judicial necesitan
ser demostrados por las pruebas.
b) Principio de la prohibición de aplicar el conocimiento privado del juez sobre los hechos
c) Principio de la adquisición de la prueba: Una vez realizada la prueba, ésta ya no pertenece a quien la
realiza o aporta, sino que es propia del proceso.
d) Principio de la igualdad de oportunidades para la prueba: Significa que las partes dispongan de las
mismas oportunidades para presentar o pedir la práctica de pruebas y constituye en la opinión, solo una
aplicación del principio de igualdad entre las partes.
e) Principio de publicidad de la prueba: Implica la posibilidad de que las partes y terceras personas puedan
reconstruir las motivaciones que determinaron las decisiones, en otras palabras que las conclusiones sean
conocidas por las partes y estar al alcance de cualquier persona que se interese por ello.
f) Principios de la inmediación y de la dirección del juez en la producción de prueba: El juez debe ser
quien dirija de manera personal la producción de la prueba.
Diversos criterios de clasificación de las pruebas
1. Directas o inmediatas: Producen el conocimiento el hecho sin intermediario.
2. Reales: Consisten en cosas, y son contrarias a las personales.
3. Originales y derivadas: Es una clasificación tradicional se ha entendido por original ya se la matriz o el
primer documento que se produce, y como copias, las derivadas de aquellos.
4. Preconstituidas y por constituir: Las primeras son las que se han formado antes del juicio, y las segundas,
las que se llevan a cabo durante el mismo juicio.
5. Plenas, semiplenas y por indicios: Se refiere al grado de intensidad de la convicción o fuerza probatoria del
medio. Si esta fuerza probatoria es de máximo grado, se le llamará prueba plena y, por el contrario, si la
prueba por indicios es muy débil, puede llegar a representar una mera conjetura.
6. Nominales e innominadas: Las primeras son las que tienen un nombre y una reglamentación especifica en el
texto de la ley, las segundas por el contrario, son las que no están nombradas ni reglamentadas.
7. Pertinentes e impertinentes: Las primeras se refieren a hechos controvertidos y las segundas a hechos no
controvertidos.
8. Idóneas e ineficaces: Las idóneas no sólo son las bastantes para probar los hechos litigiosos, sino las pruebas
adecuadas para ello, las pruebas no idóneas son aquéllas no adecuadas para probar determinado tipo de
hechos.
9. Útiles e inútiles: Las útiles o necesarias conciernen a hechos controvertidos, las inútiles, a hechos sobre los
que no hay controversia o bien a hechos que ya están anteriormente probados.
10. Concurrentes: Son varias pruebas que convengan a probar determinado hecho. Opuestas serían las pruebas
singulares, que no están asociadas con otras.
11. Inmorales y morales: Son explicadas por sí misma desde su concepción.
12. Históricas y críticas: Son pruebas históricas las que implican la reconstrucción de los hechos a través de un
registro, o del relato que de los mismo hace alguna persona, por el contrario, las críticas no reproducen el
hecho que se ha de probar, sino que implican un análisis de causas y efectos y, por lo tanto, alguna
deducción o inferencia. Básicamente estas son las pruebas de tipo técnico y científico, entre ellas las
periciales.
LA CARGA DE LA PRUEBA
Concepto de carga de la prueba
La carga procesal es una situación jurídica por lo que una parte en el proceso tiene que realizar un acto para
evitar que le sobrevenga un perjuicio o una desventaja procesal.
Según De Pina y Castillo Larrañaga es el gravamen que recae sobre las partes de facilitar el material probatorio
necesario al juzgador para formar sus convicciones sobre los hechos allegados o invocados.
Las partes en la fase postulatoria solamente proponen sus posiciones procesales; para llegar a obtener por parte
del juzgador una decisión jurisdiccional en la que se conceda la razón jurídica.
Distribución de la carga probatoria
La distribución de la prueba atiende a un principio general que puede expresarse de la siguiente manera: el que
afirma un hecho en que funda su pretensión está obligado a probarlo. Por implicación, el que afirme un hecho
en que funde su resistencia, asimismo ha de probar tal hecho. Y el que niega no está obligado a probar su
negación. Dos razones en que se distribuye la carga de la prueba son en razón a la oportunidad e igualdad de las
partes.
Por la primera razón la carga de la prueba se distribuye, porque tiene más oportunidad de demostrar un hecho
aquel que lo está afirmando y que por ello está en el conocimiento de tal hecho, y está también la posibilidad de
elegir los mejores medios probatorios. Por lo que se refiere a la segunda razón se distribuye la carga de la
prueba, ya que se deja a la iniciativa de cada una de ellas el hacer valer los hechos que quiere que sean
considerados por el juez como verdaderos.
Inversión de la carga de la prueba
No hay que confundir una negación lisa y llana con una negación que implique una afirmación de otro hecho.
Primer caso: El que niega sólo será obligado a probar cuando la negación envuelva la afirmación
expresa de un hecho; verbigracia: cuando el cónyuge demandado niegue haber estado en tal fecha en el hogar
conyugal, deberá demostrar que en esa fecha estuvo en otro lugar.
Segunda caso: El que niega solo sólo será obligado a probar cuando desconozca la presunción legal que
tenga a su favor el colitigante; verbigracia: se niega la legitimidad del hijo del matrimonio, entonces deberá
probarse su ilegitimidad.
Tercer caso: El que niega sólo será obligado a probar cuando se desconozca la capacidad; verbigracia:
en materia de sucesiones, si uno de los herederos desconoce la capacidad de otro para heredar, tendrá que
demostrar la incapacidad.
Cuarto caso: El que niega sólo será obligado a probar cuando la negativa fuere elemento constitutivo de
la acción; verbigracia: las acciones del pago de lo indebido, del desconocimiento de paternidad, de inexistencia
de un contrato por falta de consentimiento y de nulidad de un matrimonio por no haber sido autorizado por el
funcionario debido.
Poderes del juez en materia probatoria
El derecho moderno a través de la institución denominada prueba para mejor proveer, ha tratado de superar esta
situación formalmente rígida y se ha investido al juzgador de facultades tales que le permitan suplir la deficiente
actuación probatoria de cualquiera de las partes en el proceso, claro que preferentemente de la parte débil. Esto
es, por esta facultad de la prueba para mejor proveer, puede el juzgador subsanar las deficiencias, los errores, las
omisiones que en materia probatoria tengan o hayan tenido las partes.
Esto es para que pueda valerse o servirse de cualquier persona y de cualquier cosa material para lograr los fines
probatorios del proceso.
EL OBJETO DE LA PRUEBA
Prueba de hechos, hechos positivos y hechos negativos
La existencia de un hecho (que debe probarse) y tal hecho encaja en, o corresponde a la realización de un
supuesto normativo que precisamente al haberse realizado (objeto de la prueba) producirá consecuencias
jurídicas, esto es, derechos u obligaciones. Algunos sectores de la doctrina han sostenido también que el objeto
de la prueba no solo son los hechos en sí, sino las afirmaciones o negaciones que de los mismos hacen las partes,
por lo que la prueba es una verificación o confirmación de la relación o congruencia entre los hechos y las
afirmaciones que las partes hagan de ellos.
En cuanto al carácter positivo o negativo de un hecho o acto, no parece haber ninguna base que permita la
distinción que depende, en todo caso, de la estructura gramatical de la frase u oración en que se haga la
postulación del hecho. En otras palabras el hecho jurídico en si es neutral en cuanto a una calificación de la
expresión significativa a través del cual la persona, sostiene la existencia o no del hecho jurídico. Ejemplos: si
alguien sostiene ser soltero (hecho positivo) está negando ser casado, viudo o divorciado (hechos negativos). Si
niega haber estado en un lugar (hecho negativo) hay la afirmación implícita de haber estado necesariamente en
otro lugar (hecho positivo). La regla tradicional imperante ha pretendido ser la de que quien afirma debe probar
y quien niega no debe probar; pero es necesario atemperar la radicalidad de estos postulados, por decir, el actor
debe probar sus pretensiones y el reo debe probar sus excepciones, porque en todo caso la pura estructura
gramatical de una frase no podrá por sí sola establecer la regla de la carga de la prueba.
Hechos que no requieren prueba
La doctrina destaca para tales efectos: Los hechos confesados o reconocidos por las partes, aquellos a cuyo favor
exista una pretensión legal, los derivados de las máximas de la experiencia y los notorios.
Hechos confesados o reconocidos por las partes: Estos se encuentran fuera de la Litis por regla general.
Pero el derecho cambiante ha puesto en duda el valor de los medios de convicción y la jurisprudencia ha ido
sosteniendo el principio de validez de la confesión y cuando no resulte inverosímil lo confesado o reconocido en
relación con otros medios de confirmación u otras evidencias.
Hechos a cuyo favor existe una presunción legal: Tratándose de una presunción que no admite prueba en
contrario, estamos frente a una excepción absoluta a la necesidad de probar; mientras que en la presunción que si
admite prueba en contrario sólo se trata de una inversión de la carga de la prueba.
Hechos derivados de las máximas de la experiencia: Se trata de los mecanismos presuncionales
derivados de las reglas científicas de la causalidad, así como del razonamiento lógico y matemático.
Hechos notorios: La naturaleza de estos hechos es que solamente necesita invocarse por la parte, sino
probarlo. Puede afirmarse que el hecho notorio es aquel conocido por todas las personas de nivel medio social,
cultural y económico de un grupo social o comunidad. Por ejemplo saber quién es el presidente de un país, o la
visita pública a una ciudad de un personaje conocido mundialmente o internacionalmente.
Prueba del derecho. Diversos supuestos
El juez, por la esencia de su función, debe ser n perito en derecho, un experto conocedor del orden jurídico. Por
regla general señala que las normas jurídicas solo deben ser invocadas por las partes y no se requiere que
prueben o justifiquen su existencia.
En el sistema procesal de nuestro país, establece el derecho estará sujeto a prueba en los siguientes supuestos.
1. Prueba a las leyes extranjeras: Cuando se invoque una ley extranjera, deberá probarse su existencia con
la edición oficial del ordenamiento respectivo, legalizada y traducida. Salvo lo relacionado a tratados
internacionales, donde se ventilen derechos humanos.
2. Prueba del uso: El uso o práctica de alguna conducta suele ser fuente jurídica importante, sobre todo en
el moderno derecho bancario, si se invoca determinado uso o práctica, debe acreditarse al juez su
existencia.
3. Prueba de la costumbre: La costumbre tiene mayor jerarquía que el uso y menor jerarquía que la ley, y
ésta debe ser probada su existencia al juez.
4. Prueba de la jurisprudencia extranjera: Según se trate de la legislación procesal civil, deberá probarse
al juez nacional, salvo tratándose de derechos humanos.
PROCEDIMIENTO PROBATORIO
Preconsitución de la prueba
Preconstituir una prueba es producirla o desahogarla antes del proceso. Hay razones que pueden llegar a
justificar la anticipación, por ejemplo las cosas o personas que vayan a analizarse estén en peligro de desaparecer
o desplazarse a otro lugar. Esto da lugar a lo que se conoce como prueba para futura memoria. De tal suerte y
para que el medio ofrecido puede tener efectos probatorios eficaces, se deberá desahogar con citación de la parte
contraria, con el objeto de respetar el principio de igualdad de las partes, si esto se viola, la prueba que se hubiere
desahogado sin la debida citación de la parte contraria no tendrá ninguna eficacia en el juicio.
Términos y plazos probatorios
El término es un momento determinado y fijo y el plazo es un lapso o sucesión de momentos, o sea, un espacio
de tiempo dentro del cual válidamente puede ser realizado un acto procesal. Se deben tener en cuenta lo
siguiente, dentro de nuestro Código de Procedimientos Civiles para el Estado de Michoacán;
Artículo 356. Las diligencias de prueba sólo podrán practicarse dentro del término probatorio bajo pena
de nulidad y responsabilidad del Juez.
Artículo 357. Se exceptúan de lo dispuesto en el artículo anterior las diligencias de prueba que, pedidas
en tiempo legal, no se hayan practicado por causas independientes del interesado, o que provengan de
caso fortuito, fuerza mayor o de dolo del colitigante.
Artículo 358. En los casos del artículo anterior, el Juez si estima fundada la petición concederá al
interesado un término supletorio de prueba no mayor de diez días para que rinda las pruebas que haya
ofrecido oportunamente en el juicio.
Artículo 368. El término probatorio es ordinario y extraordinario.
Artículo 369. El término ordinario será de veinticinco días y se concederá siempre en su totalidad.
Artículo 370. El término extraordinario se otorgará, si hubiere de recibirse alguna prueba fuera del
distrito judicial en donde se sigue el juicio y será:
I. De un mes, si hubiere de recibirse la prueba dentro del Estado;
II. De dos meses si se recibe fuera del Estado, pero dentro del territorio nacional y a una
distancia menor de ochocientos kilómetros;
III. De tres meses si hubiere de recibirse la prueba dentro de la Nación, a una distancia de
ochocientos kilómetros o más;
IV. De cuatro meses si hubiere de rendirse la prueba en la América del Norte o en las
Antillas;
V. De cinco meses si en América del Sur, en Centroamérica o en Europa; y,
VI. De seis meses si la prueba tuviere que rendirse en cualquiera otra parte.
Artículo 375. Dentro del término señalado por el Juez, el interesado tiene derecho a pedir que aquél se
prorrogue.
Artículo 376. La prórroga del término extraordinario nunca podrá exceder de los días que faltaren para
completar respectivamente los plazos que señala el artículo 370.
Ofrecimiento de pruebas
Los litigantes pueden pedir que se habrá el plazo a pruebas después de la contestación de la demanda o después
de que el actor conteste la reconvención artículo 351 del CPCEM.
El ofrecimiento de pruebas es el primero de los cuatro momentos en que se desenvuelve la etapa probatoria; los
otros tres consecutivos son: la admisión, la preparación y el desahogo. El ofrecimiento de prueba es un acto
procesal característico de la parte; y el oferente, en nuestro sistema, debe relacionar las pruebas que haya
ofrecido con los hechos de la demanda o de la contestación que pretenda confirmar o refutar.
Pruebas supervenientes
Las pruebas supervenientes son aquellas de las cuales no se tenía conocimiento en el momento normal del
ofrecimiento, o bien, se refieren a hechos no sucedidos hasta entonces, la regla general de esto aplica para la
documental. Parece más correcto hablar de hechos supervenientes que de pruebas supervenientes, suelen darse
dos supuestos; uno que no se tuviera conocimiento de la existencia de determinado medio probatorio en el
momento del ofrecimiento; y otro es el caso propiamente del hecho superveniente que consiste en que haya un
acontecimiento posterior al ofrecimiento de la prueba y que ese acontecimiento, ese hecho o ese acto sea de tal
importancia para el litigio que venga a determinar en forma muy decisiva la suerte del mismo, de tal manera que
entonces la parte le dice al juez que había un hecho nuevo, un acto jurídico nuevo que modifica totalmente el
planteamiento inicial, sobre este hecho superveniente se ofrece otra prueba.
Para ello aplican tres reglas doctrinales:
1.- Escrito con fecha posterior a los que fijen la controversia (son documentos producidos haciendo constar
actos posteriores a los de los escritos que fijan la controversia)
2.- Documentos anteriores respecto de los cuales bajo protesta de decir verdad, se declare no haber tenido
conocimiento de su existencia.
3.- Los que no haya sido posible adquirir con anterioridad, por causas que no sean imputables a la parte
interesada y siempre que se haya hecho oportunamente la designación.
Admisión de prueba y condiciones de admisibilidad de la misma.
El segundo momento de la etapa probatoria es la admisión; primero es el ofrecimiento que es un acto de parte;
la admisión es un acto del tribunal; después viene la preparación y finalmente el desahogo. La admisión de la
prueba, como acto del tribunal, depende de las pruebas o los medios de prueba que hayan ofrecido las partes
sean pertinentes, sean idóneos, sean congruentes, calificación que hace el tribunal. Debe existir una congruencia
una pertinencia de la prueba para que el tribunal la admita y además de eso necesita la prueba estar relacionada
directamente con los hechos que se investigan.
Las pruebas deben ser ofrecidas relacionadas con cada uno de los hechos controvertidos, al tratarse de una
prueba testimonial pericial, es preciso señalar que hay que dar el nombre y domicilio para que se pueda preparar
la prueba, si la prueba fuera confesional para ello se emplea las posiciones y la necesidad de exhibir el llamado
pliego de posiciones.
Esta carga no se desahoga correctamente en el trabajo diario de los tribunales y existe la corruptela, en los
escritos en los que se ofrecen las pruebas, de afirmar de que se relacionan éstas con todos y cada uno de los
hechos de la demanda o de la contestación; con esta frase se quiere salir del paso y lo peor de todo es que los
tribunales así lo admiten, lo anterior no es la forma de relacionar las pruebas, y no se estaría cumpliendo con lo
que dispone la ley adjetiva vigente para tal efecto.
Forma, lugar y modo de desahogo de las pruebas
No se puede hacer una consideración de tipo general, porque cada prueba tiene sus propias reglas. En resumidas
palabras, los aspectos de la forma, modo, tiempo y el lugar de desahogo de las pruebas van dándose de forma
particular con cada una de las clases de prueba, ya que cada medio de prueba tiene sus propias reglas y su propia
naturaleza en cuanto a su desahogo. Por ejemplo, por lo que se refiere al desahogo de la prueba documental, se
suele afirmar que se desahoga por su propia naturaleza; simplemente los documentos ya obran en el expediente,
están agregados a los autos y ya no hay que hacer nada para desahogar la prueba; el tribunal en todo caso,
cuando la vaya a valorar, la tiene a la vista agregada al expediente y, por lo tanto, se desahoga por su propia
naturaleza; pero es distinto el desahogo de otras pruebas, como la confesional o la testimonial, que sí requieren
de todo un procedimiento para que la prueba se reciba (se admita por parte del tribunal), no basta con ofrecerla,
no basta con admitirla, ni siquiera prepararla, pues después hay que desahogarla y tenemos todo un
procedimiento que va a indicar precisamente la forma, el modo, la manera, el tiempo y el lugar en que va hacer
recibida. Si es necesario, el juez saldrá del recinto del tribunal por la naturaleza, ubicación o situación de las
cosas y personas que deban examinarse; si es posible, se le traerán esas cosas o personas al juez al recinto
mismo del tribunal para su examen.