Los lípidos son las moléculas que contienen los hidrocarburos y componen los
bloques huecos de la estructura y de la función de células vivas. Los ejemplos
de lípidos incluyen las grasas, aceites, ceras, ciertas vitaminas (tales como A,
D, E y K), las hormonas y la mayor parte de la membrana celular que no se
compone de la proteína.
Los lípidos no son solubles en agua como son no polares, pero son así
solubles en disolventes no polares tales como cloroformo.
Clasificación de los lípidos
Los lípidos o grasas se clasifican, en principio, en dos categorías:
Saponificables. Lípidos semejantes a las ceras y las grasas, que pueden
hidrolizarse porque tienen enlaces de éster. Por ejemplo: los ácidos grasos, los
acilglicéridos, los céridos y los fosfolípidos. A su vez, pueden clasificarse en:
Simples. Su estructura comprende mayormente átomos de oxígeno, carbono e
hidrógeno. Por ejemplo: los acilglicéridos (que al solidificarse se conocen como
grasa y al hacerse líquidos como aceites).
Complejos. Tienen (además de los átomos mencionados) abundantes
partículas de nitrógeno, azufre, fósforo, u otras moléculas como glúcidos.
También se los conoce como lípidos de membrana.
No saponificables. Lípidos que no pueden hidrolizarse por no presentar enlaces éster
Los lípidos (generalmente en forma de triacilgiceroles) constituyen la reserva
energética de uso tardío o diferido del organismo. Su contenido calórico es muy
alto (10 Kcal/gramo), y representan una forma compacta y anhidra de
almacenamiento de energía.
A diferencia de los hidratos de carbono, que pueden metabolizarse en
presencia o en ausencia de oxígeno, los lípidos sólo pueden metabolizarse
aeróbicamente.
Las principales fuentes de lípidos son los aceites de origen vegetal (de oliva,
girasol, maíz, soja, etc), las mantequillas y margarinas y, en menor cantidad,
los alimentos de origen animal con elevado contenido graso como son los
pescados azules, las carnes, productos lácteos enteros y productos de bollería
y repostería.
Las recomendaciones respecto a la ingesta de lípidos indican que se no supere
el 30% de la energía total. En el reparto de esta grasa, se admite un máximo de
un 10% de ácidos grasos saturados y trans, un ingesta del 10 al 20% de la
energía en forma de ácidos grasos monoinsaturados y que los poliinsaturados
supongan entre el 6 y 10%, acompañado de una ingesta adecuada de vitamina
E (0,4 mg de a-tocoferol por cada g de ácidos grasos poliinsaturados).
Los lípidos son imprescindibles para el aporte de los ácidos grasos esenciales,
linoléico y linolénico , que pertenecen el grupo w-6 y w-3, respectivamente.
Estas recomendaciones proponen en Europa la ingesta de un 4% del total de la
energía en forma de ácido linoléico (w-6), y la recomendación del ácido
linolénico (w-3) es del 0,5% del total de la energía ingerida. Además, se
recomienda el consumo diario de ácido graso eicosapentanoico y
decaxohexaenoico (EPA+DHA) de 250 mg/día para la prevención de
enfermedades coronarias en adultos sanos y que el consumo de colesterol sea
inferior a 300-350 mg/día.
Relación con la salud
Al igual que los glúcidos, las grasas aportan energía y ayudan a absorber
determinados nutrientes. Cada gramo de grasa nos proporciona 9 kcal.
mientras que un gramo de carbohidratos sólo nos proporciona 4 kcal.
Las grasas también son imprescindibles para otras funciones, como la
absorción de algunas vitaminas (las liposolubles), la síntesis de hormonas y
como material aislante. También forman parte de las membranas celulares y de
las membranas que envuelven los nervios.
Fuente:[Link]
sciences/What-are-Lipids-(Spanish).aspx
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