PRESENTACIÓN
Un libro sobre pedagogías y pedagogos del siglo XX no podía omitir un capítulo como
éste, DEBIDO a que Antón S. Makarenko fue una de las personalidades pedagógicas
más brillantes de ese siglo, contundente, original, eficaz en relación con sus propósitos
y del que se puede seguir aprendiendo.
Otra razón de este capítulo es el marco político e ideológico al que debe adaptarse la
pedagogía makarenkiana. Incluso si Makarenko no hubiera existido, deberíamos hablar
de pedagogía socialista, precisamente la pedagogía marxista del socialismo, el mismo
método del que estamos hablando aquí.
En este capítulo se presenta la obra pedagógica de Makarenko y también algunas
aportaciones destacables.
LA PEDAGOGÍA MARXIANA
Algunos autores utilizan una convención terminológica muy útil para comenzar a
desentrañar las diversas aportaciones educativas realizadas desde el marxismo. La
propuesta consiste en diferenciar entre pedagogía marxiana y pedagogía marxista.
La PEDAGOGIA MARXIANA comprende las reflexiones y propuestas educativas
inherentes a la obra de Marx (o más exactamente, a la de Marx y Engels).
LA pedagogía marxista POR SU parte tratará sobre los orígenes y desarrollos que el
pensamiento y el sistema político marxista trajeron a la educación.
Marx no era un pedagogo; Este no es el caso, al menos en el sentido estricto de la
palabra. No consideraba la educación el objeto central de su pensamiento o actividad
política. Pero eso no significa que sea imposible encontrar
contribuciones RELEVANTES relacionadas en su OBRA. Básicamente, contribuciones
de dos tipos. UNAS muy directas o explícitas, relativamente pocos en número y
dispersos a lo largo de su masiva obra, en los que Marx aborda explícitamente
diversos aspectos relacionados con la educación, la escuela o la enseñanza.
Otros tipos de contribuciones incluyen contenidos que, si bien no están
explícitamente dirigidos a la educación, pueden entenderse fácilmente desde un
punto de vista pedagógico. En otras palabras, ocuparse de la pedagogía marxista es
leer también en Marx lo que dijo sobre la educación, aunque no se refiriera a ella con
esta palabra. Y fue probablemente en cuando la contribución de Marx fue más
fructífera.
la pedagogía marxiana (y en buena parte, la marxista) son predominantemente una
pedagogía del trabajo, tanto en su dimensión crítica como proyectiva. Y en relación
con esta última, en Marx se encuentran tres propuestas muy claramente formuladas
que brevemente presentaremos a continuación: la reivindicación del trabajo infantil, la
combinación de trabajo y enseñanza y la formación polivalente.
1. La reivindicación del trabajo infantil
Después de condenar la sangrienta realidad del trabajo infantil en la sociedad,
esto puede resultar sorprendente. En su época, cuando el movimiento también
comenzó a legislar para apoyar la erradicación del trabajo infantil.
2. La combinación de trabajo
Se trata de que los niños, a la vez, estudien y trabajen. Una combinación que
Marx y Engels toman de propuestas anteriores de socialistas utópicos.
3. La formación polivalente
se trata de formar el "hombre plenamente desarrollado", el hombre
"omnilateral", de restaurar todo su ser, cortado, dividido y alienado por la
división del trabajo industrial en la forma en que adopta bajo el capitalismo.
En esta mirada a los contenidos pedagógicos de la obra marxista, MAKARENKO sugiere
que se puede agregar algunas cosas más. Por ejemplo, el que se refiere al rol del
Estado en la organización de la educación. Marx y Engels defendieron, por supuesto, la
naturaleza pública de la educación. En El manifiesto comunista exigían «la educación
pública y gratuita de todos los niños»
La defensa del carácter estatal y público del sistema educativo que propugnan Marx y
Engels no significa que estén de acuerdo con la dependencia ideológica en términos de
contenido o con cualquier adscripción de la función de agentes de adoctrinamiento
partidista a las escuelas. Por el contrario, en ese momento Marx preconizaba
expresamente lo contrario: la “educación popular a través del Estado” es
absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es regular los medios de las escuelas públicas
mediante una ley general, LAS CONDICIONES de capacidad del profesorado, las
asignaturas, etc., y otra cosa, completamente distinta, ¡es nombrar al Estado educador
del pueblo! Lejos de esto, lo que hay que hacer es substraer la escuela a toda
influencia por parte del gobierno y de la Iglesia,