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Vestido Azul

Este documento contiene cuatro párrafos que describen escenas eróticas entre dos personas. En la primera escena, una persona le ofrece un masaje a la otra y la conduce a una habitación. En la segunda escena, la persona que da el masaje desviste lentamente a la otra persona. En la tercera escena, el masaje continúa con toques más íntimos. En la cuarta y última escena, la situación lleva a un encuentro sexual entre las dos personas.

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Vestido Azul

Este documento contiene cuatro párrafos que describen escenas eróticas entre dos personas. En la primera escena, una persona le ofrece un masaje a la otra y la conduce a una habitación. En la segunda escena, la persona que da el masaje desviste lentamente a la otra persona. En la tercera escena, el masaje continúa con toques más íntimos. En la cuarta y última escena, la situación lleva a un encuentro sexual entre las dos personas.

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A ti te gusta

A ti te gusta que sacie tu hambre, tus deseos y tus ganas que al besarte pase de la boca a la
barbilla luego a tu pecho y por ultimo.. bueno. Que tu aliento sea mi alimento a diario, que te
proteja y te diga que te amo.

A ti te gusta que te toque, que te huela, que descubra en tu cuerpo lo que tú no has descubierto,
que te enamore con detalles y chocolates (no podia faltar) que a solas en vez de poemas dibujare
placeres en tu cuerpo.

A ti te gusta que te bese y al mismo tiempo que te haga el amor, lo se porque lo leo en ti, en tu
voz, en tu sonrisa, en tus movimientos.. allí justo cuando cierras los ojos y muerdes tus labios.

A ti te gusta que a mi me gusta.

-¿Alguna vez te han dado un masaje? Pregunto mientras acariciaba mi

antebrazo después de una larga conversación sin sentido-

– No. Respondí un poco inquietante por su pregunta repentina

– Pues, yo te voy a dar uno que te va a encantar.

Tomó mi mano y me condujo hasta la habitación principal… Tenía

dibujada en su rostro la más hermosa de las sonrisas. Como cuando a un

niño le dan el juguete perfecto.

– ¿Y qué debo hacer?

– – Nada, solo acuéstate allí, cierra los ojos que yo me encargo del

resto. Dijo

– Pero, ¿la gente no anda en traje de baño para los masajes?

– Linda, relájate y la gente cuando van para que le hagan un masaje

no hablan. Riéndose a carcajadas estaba quitándose su anillo y su

reloj.

– Bueno confió en ti. Dije con voz sutil. Me acosté en la cama donde

había una almohada con mucho perfume a él.

– Linda, ¡boca abajo! Me ordeno, ya la voz no era sutil y dulce sino


fuerte y seca.

– Tú no tienes ni idea de lo mucho que me gusta que me ordenes,

¡mande profesor! Le dije.

– ¿Ah sí? Lo tomare en cuenta alumna. Dándome una nalgada y

girándome bruscamente hacia él, pegándome hacia su cuerpo

sintiendo su erección me apretó de la cintura – Calla es hora del

masaje- susurro en mi oído dejándome la piel erizada y haciendo

que me excitara.

– Una pregunta más y hare silencio. Dije en tono bajo.

– Dime, sonrió

– ¿EL masaje es con ropa? Me sonroje.

– Cállate, disfruta. Grito con tono molesto.

Mi cuerpo tumbado en la cama, boca abajo mientras mis brazos

abrazaban la almohada donde justo apoyaba mi cabeza y dejaba

caer mi cabello suelto, mis ojos cerrados, inquietante porque no me

permitía abrirlo para saber que sucedía. Solo podía agudizar mi

sentido del olfato y del oído, escuchaba una música instrumental

por la lejanía y sus pasos de un lado al otro en la habitación. Un

aroma a canela y vainilla. Mi corazón palpitante y acelerado le

hacía juego a la respiración y mi sonrisa dibujada constantemente

con nerviosismo.

De repente sentí su cuerpo acercándose al mío, bajo hasta mis pies y

me fue desamarrando los tenis uno a uno así como también las

medias a rayas atigradas (mis favoritas) – Que tiernas- Dijo, sonreí.

Mientras subía hasta mis pantalones donde lentamente metió su

mano, y lo desabrocho para quitármelos… – Wau, eres riquísima. Susurro, me sonroje y abrí los
ojos estaba observando mis nalgas

descubiertas por un pantys rojo, las apretó tan fuerte como pude yo

gemía de satisfacción y en mi mente me preguntaba “¿y el masaje


para cuándo?” subió y me quito la blusa de la misma forma

desabrocho mi brassier dejándome en total descubierto solo con las

pantys rojas. Me giro quedando frente a él, arreglando mi cabello

para que quedara perfectamente postrado en la almohada,

deslizando su dedo desde mi frente por todo el rostro, pasando por

mis pechos y llegando a mi zona V donde ahí se detuvo y quitando

su mano rápidamente mientras mi respiración se aceleraba y con el

pasar de su dedo me hacía estremecer.

Consigo traía un aceite aromatizante bastante fuerte de olor a

jazmín que unto en mi ombligo cayendo en perfecta sintonía y con

sus manos frotadas de calor esparció por mis senos mi abdomen mis

hombros y mis brazos, sus manos estaban calientes y suaves, era

una sensación bastante buena y excitante… su rostro era muy serio,

concentrado en lo que estaba haciendo y su mirada era fijamente a

sus movimientos circulares en mis senos y de arriba abajo en mi

abdomen. Estaba admirada con ese personaje en jean sin camisa

postrado encima de mi masajeando mi cuerpo desnudo hacia él.

Luego me miro con una picardía que sabía que dentro de toda esa

mente había mucha maldad erótica. Bajo mis pantys hasta que

quedaron en sus manos las observo y luego me miro a mi… Quería

desaparecer de la pena – ES mejor sin esto- Dijo tirando las pantys

al piso. Mientras que con la otra mano lleno su mano de aceite y me

tocaba. Sentí una explosión de emociones donde, no sabía que hacer

estaba muy excitada pero no quería que parara sentía su erección

muy cerquita de mí. Cuando se sintió satisfecho de mí, bajo sus

pantalones dejando su miembro al aire y tocándose con el mío…

Estaba agitado y desesperado tomo una de mis piernas apretándome

fuerte y agresivamente separándolas una de la otra… acercándose a

mi cara me beso con su lengua hasta mi garganta. Metió su pene


dentro y sentí la gloria.

– Eres perfecta, un masaje a la vez. Dijo… dejando caer su cuerpo

sobre mí.

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