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La Entrevista

Un personaje entra de manera inusual a una entrevista de trabajo, intentando convencer al jefe de que es apto para una vacante de secretaria bilingüe, a pesar de no cumplir con los requisitos. A lo largo de su discurso, el personaje se vuelve cada vez más desesperado y agresivo, incluso sacando un arma para exigir atención y una oportunidad laboral. Al final, tras un momento de tensión, pregunta si puede quedarse con la vacante de guardia.

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La Entrevista

Un personaje entra de manera inusual a una entrevista de trabajo, intentando convencer al jefe de que es apto para una vacante de secretaria bilingüe, a pesar de no cumplir con los requisitos. A lo largo de su discurso, el personaje se vuelve cada vez más desesperado y agresivo, incluso sacando un arma para exigir atención y una oportunidad laboral. Al final, tras un momento de tensión, pregunta si puede quedarse con la vacante de guardia.

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Un personaje entra en una sala donde debería haber tenido una entrevista de trabajo,

insistiendo en quedarse con una vacante.


(El personaje espía por una puerta, da unos golpes (“toc-toc”) y va entrando bastante
sumiso y humilde.)
¡Hola! Disculpe por entrar así… Su secretaria tuvo un problemita y yo decidí entrar… Allá
afuera sonó como si usted hubiera gritado ¡”Doña Vilma, despida al resto y tráigame una
empanada y una servilleta”!, pero estoy seguro que usted estaba diciendo ¡“Doña Vilma, ya es
hora de permitirle la entrada al próximo candidato”!
(El personaje se aproxima al lugar donde habría una mesa con el “jefe” que está
realizando entrevistas para una vacante de empleo)
Por favor, yo estoy aquí para… ¿La vacante era para secretaria bilingüe?
(El personaje saca la lengua y la mueve como una serpiente – puede ser hacia el “jefe”
o hacia el público).
Yo sé que el anuncio decía, “joven soltero de buena apariencia, curso superior, experiencia y
bilingüe” ¡Vamos por partes! ¡Yo creo que me encuadro! ¡Puede no parecer, pero yo tengo
preparación!
(El personaje saca un pedazo de periódico del bolsillo y lo lee)
Mire aquí: “joven soltero de buena apariencia curso superior, experiencia y bilingüe”…
Primero: “joven”. Yo sé que no soy joven… Pensándolo mejor vamos a saltarnos eso…
Bueno… Tampoco soy soltera… Y, como puede ver, tampoco tengo buena apariencia… Pero,
“curso superior”: mi curso era superior… Creo… Mire, yo no sé si era superior o no… Ahora
me quedé con la duda, yo no quiero mentirle a usted, esos cursos por internet, olvidé
preguntar, y… Pero vamos a ver el resto, quién sabe si yo no supero a las otros candidatos.
¡Con tanta exigencia, en algún punto debo ser mejor que las otras!
(El personaje toma el periódico y lee rápido  y en voz baja hasta encontrar la parte
donde había parado)
“joven soltero de buena apariencia curso superior,  experiencia…”
¡Experiencia! ¿Qué tipo de experiencia? ¡Yo tengo mucha experiencia! Ya estuve tanto tiempo
en salas de espera, plantada, en entrevistas de empleo… Son años de experiencias
terribles… ¡Mirando la cara de tonta de las secretarias! Son unas falsas… ¡A usted no le
gustaría saber lo mal que ellas hablan de sus jefes! Ah, pero debe ser un error… Aquí pide
joven y con experiencia… ¿Cómo puede ser alguien joven y tener experiencia? O se es joven
o se tiene experiencia… Qué exigencia ilógica… ¡Llega a ser una paradoja!
(El personaje de nuevo toma el periódico y lee en voz baja hasta donde había parado)
Bilingüe…yo no entendí lo de bilingüe… ¿Dos lenguas? ¿Cómo? ¿Usted quiere una lisiada?
¿Es la vacante para una deficiente?
¿Ah, hombre? ¿Tiene que ser hombre? Aquí no dice nada… Sí, tiene razón: ¡“soltero” está en
masculino! Pero podría ser error ortográfico, mire, le voy a mostrar:
(El personaje toma el periódico y finge que está leyendo, destacando bien la palabra
“soltero”)
“Joven, soltero de buena apariencia, curso superior, experiencia y bilingüe”… ¡Ah, está bien!
¿Me va a rechazar por causa de una única letrita? ¿Usted necesita tanto de un hombre?
(El personaje comienza a bambolearse y caminar de forma sensual por la oficina)
¡Pero usted no sabe de lo que soy capaz de hacer por ese empleo!
(El personaje intenta hacer caras, en una tentativa de parecer sensual)
Usted debe estar de acuerdo en que es solo un detalle… Además, quién dijo que una
operacioncita no está en mis planes, ¿eh? ¿Puedo sentarme en sus piernas, mi leoncito?
(El personaje altera el tono como si estuviera siendo reprendido)
¡Calma, no se ponga nervioso! ¡Ya paré! Ay… ¿Pero tiene que ser hombre entonces?
Siempre piden “ambos sexos” …
(El personaje comienza a hablar con el público)
Candidato
¿Por cierto, como puede ser eso? ¡Nadie tiene ambos sexos… solo los hermafroditas! ¡Es por
eso que el desempleo no disminuye en este país! ¡Solo ofrecen empleo para quien tiene
ambos sexos!
(El personaje comienza a hablar nuevamente con el “jefe”)
¡Nada de eso, puede colgar ese teléfono! No tiene caso llamar a la secretaria, parece que ella
se golpeó la cabeza con el escritorio y se desmayó… ¿Como sucedió eso? ¿Si le digo quién
fue me quedo con el empleo?
(El personaje comienza a ponerse alterado y a suplicar con la posibilidad de ser
expulsado de la oficina)
¡No, por favor! ¡No llame a los guardias! ¡Yo necesito este empleo! ¡Tengo dos hijos! ¡Necesito
mucho este empleo! Yo sé que aquí tienen vacantes para deficientes… ¡Yo puedo trabajar
aquí! ¡Yo tengo SIDA! ¡Y fui tetrapléjica! ¡Por favor, deme una chance! ¡Sé hacer bizcocho
casero! Tengo dos hijos… tengo a mi madre enferma… ¡Estoy desesperada! ¡Mi empleada no
cobra hace tres meses! ¡Mi empleada doméstica no quiere aceptar fiado! ¡Por favor!
(El personaje saca un arma y cambia el tono de voz, de lloroso pasa a valentón)
¡Quieto ahí!  ¡Dije que no llamaras a los guardias! Vas ver con quién estas lidiando… Vas a
ver quién soy yo… ¡Voy a mostrarte que soy bueno! ¡No me quieres dar el empleo, tacaño!
¡Voy a mostrarte quién merece ese trabajito! Yo soy bueno, ¿sabías?
(Personaje otra vez con voz suplicante, pero habla de forma mecánica.)
Yo podría estar matando, yo podría estar robando… Pero estoy aquí pidiendo la atención de
ustedes por un minuto para conseguir un empleo…
(El personaje se encoge, aprehensivo, como si estuviera viendo la aproximación de los
guardias. Él se esconde detrás de algo (o se acuesta en el suelo). Algunos instantes
después, él da dos tiros, espera un poco, mira un poco desconfiado y después vuelve a
la posición normal. Guarda el arma y coloca las manos en la cintura (o en los bolsillos o
para atrás), pensativo. Se queda unos segundos en silencio antes de volver a hablarle al
“jefe”)
¿Puedo quedarme con la vacante de guardia?

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