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Psicología Filosófica: Orígenes y Evolución

Este documento resume la evolución histórica de la psicología desde su origen en la filosofía griega antigua hasta su desarrollo como disciplina científica en los siglos posteriores. Comienza examinando las contribuciones de Sócrates, Platón y Aristóteles al estudio del alma y la psique humana. Luego describe cómo Tomás de Aquino sintetizó estas ideas aristotélicas y cómo Descartes intentó reconstruir la psicología filosófica con un enfoque empírico. Finalmente, traza el

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Psicología Filosófica: Orígenes y Evolución

Este documento resume la evolución histórica de la psicología desde su origen en la filosofía griega antigua hasta su desarrollo como disciplina científica en los siglos posteriores. Comienza examinando las contribuciones de Sócrates, Platón y Aristóteles al estudio del alma y la psique humana. Luego describe cómo Tomás de Aquino sintetizó estas ideas aristotélicas y cómo Descartes intentó reconstruir la psicología filosófica con un enfoque empírico. Finalmente, traza el

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Materia: Introducción a la Filosofía.

Autor: Tatiana Masiel Balcona Apaza. Fecha: 24/may./2016.

SURGIMIENTO DE LA PSICOLOGÍA EN LA FILOSOFÍA


El estudio de la Psicología y el conocimiento y diferenciación de los fenómenos
o hechos psicológicos son tan remotos como el origen de la ciencia en general.
En su más antigua acepción, la Psicología como tratado del alma humana,
existe desde que la humanidad comenzó a hacer filosofía y ciencia. La
Psicología más general, llamada después Psicología filosófica o Psicología
metafísica (o también Psicología racional por algunos, pero que no se debe
confundir con Psicología racionalista), se desarrolla desde el siglo V a. C. con
sustento epistemológico humanista hasta nuestros días, y abarca desde los
estudios de los helénicos sobre el alma y la famosa tipología de Hipócrates de
Cos hasta Kant, precursor de alguna manera de la Psicología de la forma, y
hasta otros muchos posteriores, pasando por S. Agustín, S. Tomás de Aquino,
etc. Durante la primera etapa de su desarrollo, la Psicología aparece sometida
a la concepción general del Universo. Sólo poco a poco logra precisión, se
purifica con SantoTomás y otros, y se va introduciendo no sólo la observación
sino también la experimentación (ya en el s. XIX), haciendo de ella una
disciplina diferenciada, con un objeto delimitado, que se aborda ya
empíricamente, ya experimentalmente, o ya filosóficamente o en su conjunto
con la visión de generalidad propia del método filosófico, visión en la que
confluyen las observaciones o estudios particulares propios de los métodos
empíricos y experimentales originales.
Sócrates y Platón plantearon el problema del ser humano y de su vida anímica.
Mundo sensible y mundo inteligible eran considerados en términos de lejanía y
es precisamente el alma quien establece el lazo de unión entre el auténtico ser
y el engañoso mundo de lo sensible. Con Aristóteles se funda la Psicología
como ciencia filosófica, y se llega a conocimientos que permanecen válidos,
como pueden ser: el problema relativo al modo de conocimiento o la distinción
entre las vidas vegetativa, sensible, y racional. Su tratado Peri Psichés (Sobre
el alma) constituye una verdadera investigación científico-natural de los
procesos biopsíquicos, aunque, como era inevitable en las especulaciones de
la época, intervengan elementos que no proceden de la experiencia directa, o
que dependen de una peculiar concepción del Universo.
El pensamiento de Aristóteles: «psique» se identifica con «vida» y
«pensamiento racional humano», pues atribuimos vida a un ser cuando
algunos de estos procesos tiene lugar en él: razonar, percibir, movimiento y
quiescencia en un lugar, movimiento vegetativo, por ejemplo: respiración,
pulso, digestión, crecimiento, pensamiento. Se dan tres niveles de lo anímico:
el vegetativo, el sensorial y el racional. De la percepción y la representación se
origina la tendencia, pues donde hay percepción hay también placer y dolor, y
donde éstos existen se da necesariamente el deseo. Los estudios de
Aristóteles influyen decisivamente en la tradición filosófica posterior. Al
traducirse sus escritos y sus comentarios al árabe y de éste al latín medieval, a
partir del comienzo del s. XIII, los estudios psicológicos son sintetizados por los
autores de este siglo.
De todas estas síntesis, la que ha persistido en la Psicología moderna es la de
Santo Tomás de Aquino, que esencialmente distingue cuatro modos de
relacionarse el humano con el mundo, correspondientes a las cuatro potencias
del alma: vegetativa, sensitiva, intelectiva y apetitiva. En esta distinción, Santo
Tomás concede una atención y trato especial al ser humano. De la humanidad
es característica, esencial y exclusiva, la potencia intelectiva de razonar y la de
querer libremente la irrupción del alma en el cuerpo humano por obra de Dios.
Por tanto, como el ser humano solamente por el entendimiento y la voluntad
libre puede llegar a Dios, Santo Tomás estudia especialmente como humano
su alma intelectiva, dedicando apenas atención al componente del mecanismo
animal del humano en favor del estudio de la facultad superior. Esta postura
tradicional, o esta atención fundamental a lo más específico humano, sigue
teniendo su influencia activa en la Psicología moderna en muchos autores,
entre los que se cita a V. Frankl y R. Jolivet (1891-1966).
Del estudio puramente metafísico o filosófico de la Psicología, se va llegando
poco a poco a un intentar reconstruir la síntesis general o filosófica con la
mirada puesta en estudios particulares de tipo empírico, como se ve en
Descartes. Éste considera a la realidad compuesta de dos especies
fundamentales: la extensa y la pensante, la primera regida por un puro
mecanicismo y la segunda por la libertad; pero no consigue conectarlas bien,
derivando de él racionalismos materialistas o espiritualistas según que diversos
autores otorguen primacía a una u otra realidad.
Los pensadores presocráticos fueron numerosos y defendían una multitud de
doctrinas diferentes tanto por sus métodos como por sus contenidos, de entre
los cuales, no obstante, encontramos elementos comunes que bien nos pueden
servir como referencia para trazar las líneas fundamentales que marcan el
pensamiento filosófico de estos primeros tiempos: Se sustituye la narración de
tipo mítico-poética (mitos), en virtud de la cual los hechos son representados
metafóricamente mediante la simbolización de dioses y personajes ficticios, por
una forma de discurso racional en que se intenta narrar conceptualmente el
curso necesario de la naturaleza y el conjunto de fenómenos que la integran. El
elemento central de esta filosofía es la Physis (naturaleza o totalidad)
constituida y condicionada en su origen por un principio absoluto e
inquebrantable (arché) y en torno al cual gira la gran pregunta filosófica. La
sabiduría consistirá pues en poner de manifiesto lo que está oculto mediante un
proceso de desvelamiento (alétheia) que muestra la Verdad. El sistema de
contrarios en permanente pujanza y dinamismo representa la forma esencial
del pensamiento presocrático que recibirá el nombre de Tragedia y es puesto
en escena a través de diferentes formas expresivas en que se va a encarnar el
origen del teatro entre otras cosas.
FÉNELON.- François de Salignac de La Mothe-Fénelon (6 de agosto de 1651 -
Cambrai, 7 de enero de 1715), fue un teólogo y obispo católico, poeta y escritor
francés. Nació en el seno de una familia noble y aristocrática de Périgord,
Aquitania. Fue el segundo de tres hijos de Pons de Salignac, conde de La
Mothe-Fénelon, con su segunda esposa Luisa de la Cropte. Los ascendientes
de Fénelon habían participado en la política del reino, y miembros de su familia
durante generaciones habían sido obispos de Sarlat.
Fénelon estudió sus primeras letras en el Castillo de Fénelon con un tutor
privado, que le proporcionó sólidos conocimientos de griego antiguo y de los
clásicos. En 1663, a la edad de 12 años, es enviado a la Universidad de
Cahors, donde estudia retórica y filosofía. Cuando manifiesta su intención de
tomar la carrera eclesiástica, su tío el marqués Antoine de Fénelon (un amigo
de Jean-Jacques Olier y de Vicente de Paúl) lo envía a estudiar al Colegio de
Plessis, donde los estudiantes de teología reciben la misma enseñanza que los
de la Sorbona. Ahí conoce a Antoine de Noailles, quien más tarde sería
cardenal y arzobispo de París. Fénelon demuestra talento en el Colegio de
Plessis, dando su primer discurso público a la edad de 15 años. Se graduó
exitosamente. A partir de 1672, a la edad de 21 años, estudia en el seminario
de Saint-Sulpice, regentado por los jesuitas. Por sus bellos discursos, Fénelon
es designado en 1678 por el arzobispo de París, director de l’Institut des
Nouvelles Catholiques, un internado parisiense dedicado a la reeducación de
hijos de familias protestantes, cuyos padres se han convertido al catolicismo.
En 1681, consigna las experiencias de sus funciones pedagógicas en el
Tratado de la Educación de las Hijas (que no estuvo disponible al público hasta
1687). A fines de 1685, tras la revocación del Edicto de Nantes de 1598, por
recomendación de Bossuet, Luis XIV le confía la dirección de una misión en
Poitiers: sería el primero de varios viajes de misión por las regiones
protestantes del Oeste de Francia. Inicialmente sin éxito alguno. La corona, por
otros medios, trató de someter a los protestantes por la fuerza, pero Fénelon
rechazó esa ayuda, y su elocuencia operó un gran número de conversiones.
En 1685, publica su primer escrito teológico, Tratado de la existencia de Dios y
refutación del sistema de Malebranche sobre la naturaleza y la Gracia, dirigido
contra los jansenistas; ese mismo año hace un aporte a la retórica con su
Diálogo sobre la elocuencia. Por entonces, se acerca al círculo social de
Bossuet, y su palabra gana influencia en el episcopado francés.
En 1688 es presentado ante Madame de Maintenon, mujer de Luis XIV
después de la muerte de la reina. Así, cae en gracia con Madame Guyon,
mujer mística y piadosa, que lo impresiona profundamente cuando se
empiezan a tratar durante 1688-1689. A través de ella, Fénelon conoce el
quietismo, movimiento religioso al que se irá acercando poco a poco impulsado
principalmente por el deseo de evadirse de una realidad política del reino que
se le hacía cada vez más insoportable. En 1689, Fénelon fue designado
preceptor del Duque de Borgoña, nieto del rey, que en ese entonces tenía siete
años. Fénelon le enseña al pequeño duque en gran manera todas las verdades
de un buen cristiano y de un príncipe, e inspira en su corazón un afecto por su
preceptor que durará por siempre. Así, obtiene una posición influyente en la
corte real, que de seguro fue decisiva para su admisión en 1693 en la
Academia Francesa. Cuando termina la educación de su nieto, en 1695, el rey
Luis XIV consigue para Fénelon el puesto de arzobispo de Cambrai. Como se
ha señalado anteriormente, siendo Fénelon preceptor del nieto de Luis XIV,
escribe en 1694 una carta al rey. Ésta se hizo célebre para las generaciones
posteriores puesto que en ella muestra su contrariedad ante las obras de la
corona y censura la dirección que estaba tomando el reino francés. También
muestra a un Fénelon visionario, que en solitario daba la voz de alarma contra
un estado de cosas, que la nobleza pretendía perpetuar y que sería uno de los
motivos del futuro estallido de la Revolución francesa. En esta carta François
Fénelon escribe, citando lo más notable, lo siguiente: «ha introducido en la
corte un lujo monstruoso e incurable», «ha empobrecido a toda Francia», lo
acusa también de «haber llevado a cabo guerras que sólo tenían por razón un
motivo de gloria y de venganza».
BOSSUET.- Jacques Bénigne Bossuet (Dijon, 27 de septiembre de 1627 -
París, 12 de abril de 1704), fue un destacado clérigo, predicador e intelectual
francés. Nacido en una tradicional familia de magistrados, Jacques Bénigne
Bossuet estudió con los jesuitas, y en 1650 se ordenó sacerdote en París y
obtuvo el título de doctor en Teología. Demostró sus aptitudes de predicador en
Metz y despertó el interés de San Vicente de Paúl, quien le encargó varios
sermones y oraciones fúnebres. En 1669 fue nombrado obispo de Condom y
en 1670 el rey Luis XIV le encargó la educación del delfín, heredero de la
corona.
Bossuet es defensor de la teoría del origen divino del poder para justificar el
absolutismo de Luis XIV. Actuó decisivamente en la Asamblea del Clero
Francés de 1682 que sustentó la doctrina del predominio del rey sobre la
iglesia católica en Francia, llamado galicanismo. Se le considera como uno de
los historiadores más influyentes de la corriente providencialista.
Discípulo de los jesuitas, fue arcediano en Metz. De regreso a París (1659) y
entregado a la oratoria sagrada, su fama se extendió gracias a sus sermones
fúnebres, como el dedicado a Ana de Austria (1667). En 1670 Luis XIV le
nombró preceptor del delfín, a quien dedicó diez años de su vida y obras como
el Discurso sobre la historia universal (1681). Concluida esta misión, fue
nombrado obispo de Meaux (1681). Intervino en la Asamblea del clero,
combatió la Reforma protestante y, oponiéndose a su amigo Fénelon, intervino
en la querella del quietismo. Enemigo del teatro por considerarlo inmoral (lo
criticó acerbamente en Máximas y reflexiones sobre la comedia, obra de 1694),
en el último período de su vida retornó a la predicación. Entre sus muchas
obras cabe destacar, aunque inacabada y editada tras su muerte, Política
deducida de las propias palabras de la Sagrada Escritura (1709).
Siendo preceptor en la corte escribió algunas de sus principales obras, como el
Discurso sobre la historia universal (1681), donde explicó sus argumentos para
la construcción de una concepción providencialista de la historia. En 1681
recibió el nombramiento de obispo de Meaux, y en 1697 el de Consejero de
Estado. Buscó la unión de católicos y protestantes bajo el gobierno de un rey
filósofo cristiano y participó de las polémicas suscitadas en el seno del
cristianismo. Muchos de sus textos fueron utilizados como referencia en las
controversias religiosas de la época; un ejemplo es su Historia de las
variaciones de las Iglesias protestantes (1688).
Sus obras, de una prosa lírica y vehemente, muchas de ellas inspiradas en la
elocuencia de Cicerón y San Agustín, incluyen las Oraciones fúnebres de
Enriqueta de Francia (1669), que constituyen un modelo del género, Política
deducida de las propias palabras de la Sagrada Escritura (1709) y Del
conocimiento de Dios y de sí mismo (1722).
Numerosos historiadores lo reconocen como uno de los principales teóricos del
sistema político del Antiguo Régimen o monarquía absoluta de derecho divino,
cuyos conceptos dominaron la teoría política del siglo XVII en toda Europa y se
mantuvieron hasta la época de la Revolución Francesa. El ideario de Jacques
Bénigne Bossuet defendía la igualdad entre todos los hombres, pero entendía
que la única forma de garantizar la paz y la seguridad era la implantación de un
Estado gobernado por un rey cuya autoridad le era dada por Dios, y en quien
los hombres debían depositar su derecho natural a regirse.

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