El discernimiento
La vida humana comporta una gran cantidad de opciones, pues Dios nos creó libres, y puso
nuestra propia realización en nuestras manos. No está exento de dificultades el camino de nuestra
santificación. Todos nos encontramos ante problemas y situaciones cuya solución no se vislumbra
fácil, acertada, clara y rápida. Se nos presentan dilemas. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer?
Para el no creyente, o para la persona con una fe que no afecta su vivir diario, la decisión suele
basarse únicamente en la razón, pesando los pros y los contras de las opciones, o en la intuición,
fruto muchas veces de las emociones, caprichos o preferencias. Sin embargo, para quien posee
una fe viva y operante, la pregunta «¿Qué debo hacer?» se convierte en: ¿Cuál es la voluntad de
Dios para mí en esta situación? ¿Qué quiere Jesucristo? Nuestra misión como orientadores consis-
tirá en ayudar a las almas a discernir qué les pide Dios en las situaciones concretas de sus vidas.
A. ¿Qué entendemos por «Discernimiento de espíritus»?
«Por discernimiento de espíritus se signifi- 2. El discernimiento infuso.
ca el proceso por el cual nosotros examina-
Éste es un don de Dios. Un carisma dado
mos, a la luz de la fe y en la connaturalidad
para ayudar a los demás. Hay sacerdotes, reli-
del amor, la naturaleza de los estados espiri-
giosos o seglares que, sin una gran formación
tuales que experimentamos en nosotros y en
teológica o espiritual, tienen sin embargo una
los demás. El propósito de tal examen es deci-
gran capacidad de discernimiento y consejo.
dir lo más posible cuáles de los movimientos
San José de Cupertino, San Juan María Vianney
que experimentamos nos llevan al Señor y a
(mejor conocido como el santo Cura de Ars),
un servicio más perfecto de Él y de nuestros
Santa Teresa de Jesús, por mencionar algunos,
hermanos, y cuáles nos apartan de este fin...
son ejemplos de esta capacidad infusa.
Cuando hablamos de connaturalidad del amor
nos referimos a un conocimiento de fe y amor, 3. La capacidad para discernir los espíri-
es decir, no se trata tanto de un razonamiento tus es una gracia del Espíritu Santo, unida
y de un análisis, sino de ese conocimiento que al don de consejo y de entendimiento.
procede de la experiencia de alguien a quien
amamos». (Thomas H. Green. La cizaña en el Para poder comprender mejor la necesidad
trigo, Narcea, 1992, p. 51). del discernimiento, partamos de un primer
hecho: somos creaturas amadas por un Dios
SEGÚN SU ORIGEN HAY DOS TIPOS DE DISCER- que ha querido compartir con nosotros su
NIMIENTO:
vida, su amor, y quiere que lleguemos a la
1. El discernimiento adquirido. plenitud de felicidad para la cual nos ha crea-
do en la eternidad. Siendo tan bello su plan,
Se posee por medio del ejercicio y del co- ¡cuán importante resulta discernir los caminos
nocimiento de las personas, por la oración, el que nos llevan a cumplir su voluntad! Dios no
estudio y la experiencia propia. se desentiende de nosotros, vino para habitar
entre nosotros y dentro de nosotros. No sólo
se encarnó, además, por nuestro bautismo nos
hemos convertido en su morada. La Santísima
CURSO DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL
Trinidad habita en nosotros por la gracia santi- 4. Para poder discernir auténticamente,
ficante. Somos «templos del Espíritu Santo», y necesitamos unas predisposiciones:
gozamos de sus inspiraciones en nuestra con-
a) Deseo de hacer la voluntad de Dios.
ciencia.
Necesitamos querer lo que Dios quiere, si no,
Vayamos a un segundo hecho: debido a es imposible el discernir. El director espiritual
nuestra condición de creaturas caídas (peca- debe querer cuanto Dios quiera para esta per-
doras), a nuestra inteligencia obscurecida se le sona en concreto y el orientado también debe
dificulta conocer la voluntad de Dios, y a adoptar una actitud de «firmar el cheque en
nuestra voluntad debilitada le molesta seguir blanco» a Dios.
esta voluntad aunque la conozca. Nuestras
b) Apertura a Dios. Viene implícito en la
pasiones y sentimientos se han desordenado;
primera disposición, sin embargo, en ocasio-
muchas veces parecen niños caprichosos,
nes queremos elegir según nuestro propio gus-
como bien los describe San Juan de la Cruz,
to queriendo que sea el gusto de Él. Deseamos
nunca satisfechos y siempre buscando obtener
trabajar para Él, pero en el fondo, no nos gusta
cuanto nos piden.
que sea de verdad el jefe. Dios tiene sus miste-
Reconozcamos un tercer hecho, hoy muy rios, en ocasiones resulta desconcertante y
rebatido, pero que permanece como una ver- «escribe derecho con líneas torcidas».
dad en nuestra fe católica: existe el demonio y
c) Conocimiento experiencial de Dios.
sentimos su influencia en nosotros mismos y
Conocer a Dios significa conocer sus gustos,
en el mundo. Él es el “padre de la mentira”,
conocer lo que le agradaría más. Por eso,
odia a Dios, y cifra su único interés en apar-
también se acude al director espiritual en bus-
tarnos de Él, utilizando diversas estrategias.
ca de alguien que, además de la gracia de es-
Por tanto, concluimos lógicamente en la tado, tiene tal experiencia de Dios que les
necesidad de recibir ayuda para discernir la puede ayudar a discernir sus gustos. (Thomas
voluntad de Dios para nosotros; cuáles movi- H. Green)
mientos en nosotros nos llevan a verla con
San Ignacio de Loyola señala la materia
más claridad y a cumplirla, y cuáles nos apar-
sobre la cual no se debe discernir:
tan de ella.
a) Las elecciones inmutables y las decisio-
También tenemos necesidad de discernir
nes ya tomadas debida y ordenadamente. Op-
cuáles «espíritus» son buenos y cuáles son
ciones de vida tomadas con seriedad y vali-
malos, pues a veces sentimos en nuestro inte-
dez. El demonio suele tentar y hacer la vida
rior varias voces que nos pueden confundir.
imposible susurrando el replantearse una y
Veamos algunos ejemplos. Una joven siente
otra vez las opciones serias de la vida: matri-
en sí el llamado a hacer algo más con su vida.
monio, vocación consagrada o sacerdotal. Si
Se siente atraída por la vida religiosa, pero por
se han hecho con madurez y poseen un carác-
otra parte siente también el deseo de ser en-
ter de validez, generalmente no pueden to-
fermera como su madre, de ser profesora,
marse como materia de discernimiento.
como su tía… quiere darse a los demás pero
se pregunta: ¿Qué querrá entonces Dios? b) Lo malo en sí. Jamás podremos discernir
¿Cómo discernir? Una mujer consagrada, ha opciones moralmente ilícitas, por ejemplo si
estado viviendo bien, de pronto los problemas tener un aborto o no, fornicar o no, mentir o
la asaltan, todo lo ve negro, oye voces de no, etc. Nunca deben elegirse acciones intrín-
“deja esto y sal al mundo” u otros ‘comenta- secamente deshonestas so pena de ofender
rios’ semejantes. Ella se siente dividida in- gravemente a Dios. Ciertamente, en ocasiones
teriormente ¿qué hacer? resulta difícil tener una idea sobre la bondad o
malicia de una acción determinada, en esos
casos, consultaremos a personas competentes
y sólidos en la doctrina moral.
2
El discernimiento
B. El conocimiento de los diversos espíritus.
El “discernimiento de espíritus” es una de leza perfeccionada por la gracia. De aquí la
las funciones más importantes del director de necesidad de tener en uno mismo los hábitos
almas. El discernimiento sobrenatural es obra virtuosos que nos connaturalizan con el bien
de la virtud de la prudencia iluminada y ele- (natural y sobrenatural). En este sentido expli-
vada por la fe y también de un carisma que a ca Santo Tomás aquellas palabras de San Pa-
veces Dios infunde en algunas personas. Sólo blo: El hombre animal no percibe las cosas del
sabiendo practicar el auténtico discernimiento Espíritu de Dios; son para él locura y no puede
puede uno ser “enseñado por Dios”, es decir, entenderlas, porque hay que juzgarlas espiri-
llegar a ser lo que San Juan y San Pablo llama- tualmente. Al contrario, el espiritual juzga de
ban theodídacta (cf. 1 Tes 4,9; 1 Jn 2,27). Es- todo, pero a él nadie puede juzgarlo (1 Cor
cribía a este respecto Balduino de Cantorbery: 2,14-15).
«Está escrito: ‘Cree uno que su camino es rec-
En cuanto parte de la prudencia el discer-
to y va a parar a la muerte’. Para evitar este
nimiento es un “arte” difícil de adquirir, es-
peligro nos advierte San Juan: ‘Examinad los
pecialmente por el origen sobrehumano de
espíritus si provienen de Dios’. Pero, ¿quién
algunas mociones que agitan el alma. Aun
será capaz de examinar si los espíritus provie-
cuando se juzgue a partir de reglas infalibles
nen de Dios, si Dios no le da el discernimien-
(por estar, por ejemplo, inspiradas en la Sagra-
to de espíritus, con el que pueda examinar
da Escritura), el juicio siempre es falible, pues
con agudeza y rectitud sus pensamientos,
es un juicio sobre circunstancias concretas,
afectos e intenciones? Este discernimiento es
variables, sujetas a error por parte nuestra. De
la madre de todas las virtudes, y a todos es
aquí la obligación grave para todo director
necesario, ya sea para la dirección espiritual
espiritual de poner los medios necesarios para
de los demás, ya sea para corregir y ordenar la
adquirir este discernimiento y luego para lle-
propia vida».
varlo a madurez. Los MEDIOS son:
El “discernimiento” es fundamentalmente
– El primero, la oración ante cualquier
un acto de dos realidades: un acto de la vir-
juicio y dictamen que se deba realizar.
tud de la prudencia y un carisma del Espíritu
Santo. – El segundo, el estudio de la Sagrada Es-
critura, de los Padres y teólogos, de la teolo-
1) El discernimiento como
gía moral, ascética y mística. Estudio significa
acto de la prudencia también la permanente preocupación por
La prudencia, llamada por los antiguos mantener en acto los conocimientos y por pro-
“diákrisis”, La Carta a los Hebreos se refiere a fundizarlos.
esto cuando habla del discernir lo bueno y lo – El tercero, la experiencia que, si no es
malo (Heb 5,14). Santo Tomás recuerda las totalmente personal, al menos debe apoyarse
palabras de San Agustín quien afirmaba que en la ajena, es decir, en los escritos de los
«la prudencia es un amor que discierne bien grandes maestros de la vida espiritual (como
aquellas cosas que ayudan a tender a Dios de San Juan de la Cruz, San Ignacio, Santa Teresa,
aquellas que nos impiden ir a Él», es decir, etc.).
comenta el Aquinate, «amor que mueve a dis-
– El cuarto, la práctica de las virtudes,
cernir». Este juicio discretivo no es un acto
pues el juicio discrecional es un juicio por
puramente intelectual y especulativo sino un
connaturalidad. El que no es virtuoso no tiene
juicio eminentemente práctico que se realiza
connaturalidad con la virtud ni con el bien, y
en gran medida por connaturalidad, es decir,
se engaña en los intrincados caminos del Espí-
por cierta comparación con la propia natura-
ritu Santo.
3
CURSO DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL
– El quinto, evitar los obstáculos que im- tos y excepcionalmente puede ser acordado a
piden el verdadero discernimiento: la falsa algunos pecadores. Es una gracia gratis data, y
confianza en sí mismo, el juicio propio, la fal- como tal se da, según Santo Tomás y el Magis-
ta de humildad por la que no se consulta a los terio de la Iglesia, para la utilidad común de la
demás, la necedad. Iglesia .Da al que discierne una luz, una “ma-
nifestación cognoscitiva” de lo que se refiere a
– El sexto, gran prudencia al emitir cual-
los espíritus por los que somos inducidos al
quier juicio, evitando tanto la fácil credulidad
bien o al mal. El carisma de discernimiento se
cuanto la terca incredulidad.
relaciona con el del profecía y lo completa.
2) El carisma de discernimiento Por el de profecía se revela la existencia de los
secretos del corazón; por el de discernimiento
San Pablo enumera entre los carismas que se descubre la fuente última de cada uno de
distribuye el Espíritu Santo en su Iglesia, el esos secretos o movimientos del alma (es de-
discernimiento de espíritus (1 Cor 12,10). Este cir, si vienen de Dios, de la carne o del
carisma es ordinariamente reservado a los san- diablo).
C. Fenomenología de las mociones interiores
1. Dos realidades psicológicas distintas acción explícita y pretendida de un agente
exterior personal. A veces lo expresan dicien-
Hay que tomar conciencia de dos realida-
do: “me viene esta idea”, “no me deja en paz
des psicológicas interiores diversas que se dan
este pensamiento”, “es como si me repitieran
en todo ser humano. Son verdaderas mocio-
continuamente en el corazón tal o cual
nes, fuerzas internas de acción, impulsos espi-
cosa”…
rituales. Suele llamarse “espíritus” y es “un
impulso, un movimiento o una inclinación 2. Dos modos de actuar de las mociones
interior de nuestra alma hacia alguna cosa interiores
que, en cuanto a la inteligencia es verdadera o
falsa, y en cuanto a la voluntad es buena o Según que el hombre coopere con cada
mala”. Estos impulsos espirituales se perciben uno de estos grados actúa de un modo diver-
en dos grados: so:
a) Un grado común: como tendencias o a) Cuando el hombre sigue las tendencias
impulsos de la naturaleza. Fenomenológica- de grado común actúa como dueño de su
mente aparece constituida por un apetito natu- comportamiento; nota que el proceso interior
ral que actúa con la presentación del objeto comienza en él, se desarrolla y acaba según
apto para que se actualice, es decir, como una las fuerzas naturales, según sus hábitos, tem-
tendencia connatural. Puede ser connatural peramento, carácter, virtudes, y disposiciones
con la naturaleza humana caída o connatural naturales. Estos actos empiezan suave y espon-
con la gracia. táneamente y van creciendo de modo gradual
con la fuerza que normalmente corresponde al
b) Un grado intenso: como tendencias o objeto, a la disposición personal y a los hábi-
impulsos particularmente penetrantes. Feno- tos del sujeto.
menológicamente se designa como algo que
viene de fuera. Se percibe como una realidad b) Cuando actúa impulsado por las ten-
que no entra en el juego normal de las ten- dencias intensas lo hace como intervenido,
dencias o impulsos connaturales. Tiene un ca- como forzado, como condicionado por impul-
rácter de solicitación, que parece recibirse de sos en grado intenso; se dan en la conciencia
manera personal aguda, como efecto de la elementos que no encajan de lleno dentro del
4
El discernimiento
proceder natural psicológico. Al tomar con- horizonte y de la vida; con turbación, inclina-
ciencia de ellos, la persona tiene dificultad en ción pasional a lo terreno y carnal; con impre-
gobernarlos; en ocasiones puede cortarlos, sión de necesitar poner la confianza en lo
pero con trabajo muy grande; a veces no pue- creado y gozar de ello. Puede ser espiritual-
de cortarlos y no le queda más que tener pa- sensible o puramente espiritual.
ciencia y aguardar que cesen por sí mismos.
No se someten a leyes psicológicas naturales. 4. Estados posteriores
A las consolaciones y desolaciones suele
3. Contenido de las mociones interiores seguir un “estado”: estado de consuelo o de
Podemos distinguir los siguientes conteni- depresión, de paz o de inquietud, de sereni-
dos posibles: dad o de turbación. No se deben confundir.
Las mociones son transeúntes; los estados son
a) En la imaginación e inteligencia:
efectos de aquéllas y tienen un carácter más
– Fantasías: presentación vívida de place- duradero.
res, pecados, satisfacciones de las pasiones,
hambre de venganza, odios vivaces; o, por el 5. Orígenes posibles de las mociones
contrario: visión de la grandeza del fin del Todas las mociones pueden reducirse a
hombre, atractiva presentación de la virtud tres: la diabólica, la natural y la divina.
heroica, belleza del seguimiento de Cristo.
1. La naturaleza
– Pensamientos: criterios persistentes y
obsesivos de la inutilidad del esfuerzo ascéti- La naturaleza humana tiene tendencias
co, de la necesidad de prudencia para no es- connaturales al bien propio de cada una de las
tropearse la salud con la mortificación; o bien: potencias del hombre: la verdad, el bien espi-
necesidad del sacrificio de la cruz, de gastar la ritual, el bien concupiscible y el bien arduo.
vida por los demás. Pero la naturaleza del hombre se encuentra
b) En los sentidos interiores: voces, pala- herida por el pecado; por eso experimenta
bras, locuciones, visiones, manifestaciones de tendencias desordenadas hacia el bien, espe-
tipo diverso. cialmente al bien sensible. Estas tendencias
desordenadas –cuando no son combatidas–
c) En el apetito: coloco aquí lo que se de- constituyen los “vicios capitales”.
nominan consolaciones y desolaciones, que
merecen una atención especial porque es uno 2. El diablo
de los tópicos fundamentales sobre los que se
ejerce la discreción de espíritus. La naturaleza corporal obedece a los espí-
ritus angélicos en cuanto al movimiento local
– La consolación espiritual: es una moción y en tal sentido el espíritu diabólico puede
interior que la persona siente como venida de actuar sobre nuestros sentidos materiales, ya
fuera y que se percibe vitalmente en el campo sea sobre nuestra imaginación, ya sea sobre el
de la conciencia inflamando al hombre en apetito suscitando algunos movimientos pa-
amor a Dios y haciéndolo incapaz de amar sionales. Es también a través de su influencia
nada creado en sí mismo; en su experiencia sobre los sentidos que puede llegar –indirec-
interior el consolado siente que sólo en Dios tamente– al entendimiento.
puede amar lo creado. Puede ser espiritual-
sensible, o puramente espiritual, o espiritual 3. Dios
con redundancia en lo sensible.
Su acción es directa y lo afirma la misma
– La desolación espiritual: es una moción Escritura: Es Dios quien opera en vosotros el
interior que también se siente como venida de querer y el obrar según su beneplácito (Fil
fuera, con sensación fuerte de opresión, de 2,13); El corazón del rey es un curso de agua
oscuridad del espíritu, de ennegrecimiento del en la mano de Yahvéh, Él lo inclina hacia
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CURSO DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL
donde quiere (Prov 21,1). Dios obra directa- leza los autores espirituales sintetizan sus re-
mente por sí o bien mediante sus ángeles. glas hablando tan sólo de dos espíritus, el
bueno y el malo o el angélico el diabólico).
En definitiva, como el diablo usa o poten-
cia las tendencias desordenadas de la natura-
D. Modo habitual de proceder de los espíritus
Los modos de proceder del buen y del mal – Ataca siempre por el lado más débil: el
espíritu son en algunas cosas totalmente diver- defecto dominante, los vicios principales (EE,
sos y en otras guardan cierta semejanza, lo 327).
que dificulta, precisamente, su discernimiento.
– Aumenta su fuerza cuando la persona
1) El mal espíritu procede de la siguiente tentada se achica y empieza a ceder a la ten-
manera: tación. Su fuerza disminuye si la persona se
agranda o se pone firme (EE, 325).
a) En las personas que viven en pecado
mortal: el mal espíritu trata de conservarlos en – Sus toques y mociones suelen ser estrepi-
tal estado; para ello propone placeres aparen- tosos, sensibles y perceptibles (EE, 335).
tes, haciendo imaginar delectaciones y place- – De modo extraordinario puede causar
res sensuales (EE, 314). consolación (lo ordinario es que cause desola-
b) En las personas que van adelantando en ción): esta “consolación” apunta a distraer al
la vida espiritual: el mal espíritu trata de di- alma y tiene como objeto un bien aparente ;
suadirlos de la vida espiritual emprendida; pero esta consolación es siempre “con causa”,
para esto causa desolación: muerde con es- es decir, responde a una causa, estímulo u ob-
crúpulos, entristece, turba, pone obstáculos, jeto que explica “naturalmente” por qué se ha
inquieta con falsas razones (como, por ejem- originado (EE, 331).
plo, el miedo a las dificultades de la perseve- 2. El buen espíritu procede de la siguiente
rancia) (EE, 315-317). Si la persona va aprove-
manera:
chando en la vida espiritual usará de “razones
aparentes” (razones destituidas de todo fun- a) En las personas que viven en pecado
damento, como los miedos al futuro, a las di- mortal: el buen espíritu trata de apartarlos de
ficultades que podrán surgir si se intenta vivir la mala vida; para esto los punza con remor-
la gracia), “sutilezas” (razones traídas de los dimientos (EE, 314).
pelos, como, por ejemplo, los escrúpulos so- b) En quienes van progresando en la vida
bre confesiones pasadas), “falacias” (razones a espiritual: da ánimo, consolaciones, inspira-
las que se le da un sentido que no viene al ción, quietud. En general puede reconocérselo
caso, como por ejemplo, negarse a misionar en que:
en tierras lejanas amparándose en que “la ca-
ridad empieza por casa”) (EE, 329). – Empuja a la mortificación exterior, pero
regulada por la discreción y la obediencia. Y
c) Para ambos tipos de personas:
hace comprender que la principal es la morti-
– Trabaja siempre en el secreto, es decir, ficación del corazón y del juicio.
que tiene éxito en la medida en que las dudas,
– Inspira una humildad verdadera, que
escrúpulos y temores no se consultan con el
conserva en silencio los favores divinos, los
director espiritual o con un confesor. Su triun-
cuales no niega ni rechaza sino que por ellos
fo depende de que el alma se quede a solas
da toda la gloria a Dios.
con sus tentaciones (EE, 326).
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El discernimiento
– Nutre la fe con lo más simple y elevado En cuanto a las consolaciones, el buen
del Evangelio y da una gran sumisión al Magis- espíritu puede consolar con causa o sin causa.
terio de la Iglesia. “Con causa” quiere decir que consuela sir-
viéndose como medio de causas humanas
– Reaviva la esperanza haciendo desear las
(con ocasión de una buena lectura, en medio
aguas vivas de la oración, pero recordando
de la meditación o contemplación o presen-
que allí se llega pasando por los sucesivos pa-
ciando una solemne y emotiva ceremonia li-
sos de la humildad y la cruz.
túrgica, etc.); en esto hay que estar atentos
– Acrecienta el fervor de la caridad infun- pues también el mal espíritu puede “consolar
diendo celo por la gloria de Dios y el olvido con causa” aunque se trata de consolaciones
total de uno mismo. Hace desear que el Nom- aparentes (EE, 331). En cambio “sin causa”
bre de Dios sea santificado, que venga su sólo Dios puede consolar porque Él es dueño
Reino, que se haga su Voluntad. del alma y por tanto puede entrar, salir, tocarla
– Finalmente, da la paz y el gozo interior y y llevarla a un enorme grado de amor de Dios,
fructifica en lo que San Pablo llama los frutos sin que haya habido ejercicio alguno prepara-
del Espíritu Santo: el fruto del Espíritu es amor, torio para ello; se trata de toques de la gracia
alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, divina (EE, 330).
fidelidad, mansedumbre (Gál 5,22-23).
E. Indicaciones para discernir mociones concretas
Indicaciones para discernir las distintas malo no hay dificultad alguna en identificarlo
mociones concretas (EE, 313) como proveniente del mal espíritu. El proble-
ma es cuando lo que se propone es algo
Para discernir el origen de los impulsos,
bueno: esto puede ser propuesto por el buen
mociones y consolaciones que una persona
espíritu o por el malo para conseguir sus pro-
percibe en su alma hay que atender al modo,
pios fines. El mal espíritu puede, perfectamen-
la materia, las circunstancias, el desarrollo y
te engañar incluso con razonamientos “teoló-
los efectos de tales fenómenos
gicos”. Dice Gersón: el demonio a veces hace
1) El modo teología. Testimonio de esto son las tentacio-
nes de Cristo en el desierto, para las cuales el
Primero hay que atender al modo como se diablo usa e interpreta de modo sofístico la
producen; aunque esta norma no tiene valor Sagrada Escritura. Es necesario, por eso, hacer-
absoluto es ya un importante indicativo. Así, se cargo de su “teología” que si no empieza,
por ejemplo (EE, 335): al menos termina siendo contraria al verdade-
– El buen espíritu: actúa suavemente, sin ro sentido de la Revelación. ¿Qué observar
ruido, ni choque, sin estridencia, porque Dios para hacer un juicio?
entra en el alma en gracia como en casa pro- – Cuando mueve a algo substancialmente
pia. Es claro y fácilmente entendible. menos bueno de lo que ya tenía determinado
– El mal espíritu actúa generalmente de hacer el alma ante Dios, aunque sea bueno no
modo estrepitoso, sensible y perceptible, viene del espíritu bueno.
como forastero en el alma en gracia. – Si mueve a algo igualmente bueno o me-
2) La materia jor y no perjudica los propósitos de vida ya
tomados bajo la luz de Dios, sino que por el
En segundo lugar, hay que atender a lo que contrario los completa y eleva, entonces pue-
se propone. Cuando lo que se propone es algo
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CURSO DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL
de ser del espíritu bueno, si las circunstancias – Haciéndonos ver dificultades e inconve-
son buenas. nientes en cumplir lo que Dios nos ha mostra-
do como voluntad suya en la consolación.
3) Las circunstancias
– O haciéndonos perder todo el fervor re-
Hay que ver si lo que se propone es algo cibido inclinándonos a hablar y a manifestar a
consonante con las obligaciones de estado de los demás, sin pudor espiritual, la gracia reci-
la persona, con las tendencias de la gracia tal bida.
como ya se han mostrado en la vida de esa
persona, con la vocación que Dios le ha mos- – O bien poniéndonos respetos humanos
trado. Así, rara vez es de Dios: de obrar en consonancia con las gracias reci-
bidas durante la consolación (EE, 336).
– El impulso a cambiar un estado de vida
ya elegido ante Dios. 5) Los efectos y los fines
– El impulso a realizar cosas extraordina- Por último, hay que atender a los efectos,
rias y singulares o desproporcionadas al esta- es decir, al estado espiritual que sigue a la de-
do, edad, fuerzas, dotes y formación. terminación tomada. En general hay que decir
que:
– El impulso a puestos u ocupaciones que
traen riqueza, honores, poder, independencia. – A la obediencia al buen espíritu sigue
Para estos casos habría que pedir una eviden- serenidad y paz.
cia basada en la confluencia de signos no ya
– Al prestar oído al mal espíritu sigue un
ordinarios sino extraordinarios. Indica, por
estado interior de inquietud, oscuridad, turba-
eso, San Juan de la Cruz, que la resistencia a
ción. Escribía Dom Columba Marmion a un
estos impulsos es agradable a Dios.
dirigido: “En general debe considerar como
4) El desarrollo obra del enemigo todo pensamiento que la
agite, que arroje perplejidad en su espíritu,
En cuarto lugar, y especialmente para las que disminuya la confianza o que le encoja el
consolaciones, hay que atender al desarrollo: corazón”.
a) En las consolaciones con causa San Ig- Todo esto puede resumirse con la compa-
nacio recomienda examinar todo el proceso ración de los diversos espíritus o señales que
de nuestros pensamientos (EE, 322-323): indicaba De Guibert de modo esquemático:
– Los que vienen de Dios son buenos en
A. Signos de uno y otro en el entendimiento
su principio, su medio y su fin.
– Los que vienen del mal espíritu, en algún El Espíritu divino: Enseña cosas verdaderas;
momento del proceso no son buenos: ya sea Enseña cosas útiles; Da luz y discreción; Da
en su comienzo, en su medio o en su fin. San flexibilidad; Da pensamientos de humildad
Ignacio advierte que es propio del demonio El Espíritu diabólico: Enseña falsedades;
entrar con la “nuestra” para salir con “la Enseña cosas inútiles, vanas, ligeras; Da oscu-
suya”, es decir, sacar provecho incluso con ridad, indiscreción; Siembra obstinación; Da
cosas aparentemente buenas. pensamientos de soberbia o vanidad
b) En las consolaciones sin causa hay que B. Signos de uno y otro en la voluntad
examinar el “segundo momento” de la conso-
lación. Porque Dios puede tocar el alma y de- El Espíritu divino se caracteriza por: Paz,
jarla inflamada, pero en un segundo momento humildad, firme confianza en Dios, temor de
puede también mezclarse la influencia del mal sí mismo, docilidad y obediencia, rectitud,
espíritu, ya sea: pureza de intención; paciencia y deseo de
cruz; abnegación voluntaria; sinceridad y sen-
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El discernimiento
cillez; libertad de espíritu; deseo de imitar a – Después de haber elegido un estado,
Cristo; caridad benigna y desinteresada. querer pasar a otro.
El espíritu diabólico se caracteriza por: In- – Tendencia a singularidades o cosas im-
quietud, turbación; Soberbia; Desesperación, propias de su estado.
desconfianza; Presunción; Desobediencia, du-
– Afición a cosas extraordinarias o a gran-
reza y fijación; Torcida intención; Impaciencia
des penitencias exteriores.
y quejas; Excitación de las pasiones; Oculta-
miento y doblez; Apegos y esclavitud; – Apego a las consolaciones sensibles.
Desafección hacia Cristo; Falso celo, amargo e –Estado perpetuo de consolación y deleite
impaciente. espiritual.
C. Señales que hacen dudar y poner en – Las lágrimas.
guardia:
– Los deseos de visiones y revelaciones.
Son ordinariamente signos de mal espíritu
o disposiciones naturales que predisponen a la
intervención del mal espíritu.
F. Modo de comportarse ante uno y otro espíritu
Finalmente hay que ver los modos de – Considerar que son pruebas y confiar
comportarse una vez identificado el espíritu que el auxilio divino nunca faltará (EE, 320.
del que provienen las mociones o consolacio- 324).
nes del alma.
– Trabajar con paciencia sabiendo que la
1) Las mociones del mal espíritu desolación pasará presto y será consolado (EE,
321).
Las mociones del mal espíritu son para
nuestro mal; consecuentemente hay que resis- –Examinar las causas posibles de la de-
tirse a ellas. El alma conseguirá esto: solación para poner remedio si de nosotros
depende. Las causas de la desolación pueden
a) En las mociones que empujan al pecado ser tres: la tibieza y pereza en la vida espiri-
(tentaciones): el alma tiene que resistir con los tual; la prueba divina para ver cuánto somos y
medios ordinarios: huir de las ocasiones de podemos; el hacernos ver, puesto que no po-
pecado, recurrir a la oración y a la mortifica- demos causarla cuando queremos, que la con-
ción, desviar la atención psicológica del alma solación no viene de nosotros sino que es don
hacia objetos diversos de los que el mal espíri- de Dios. Por tanto: si proviene de nuestra ti-
tu usa para tentar, etc. bieza debemos reaccionar con fervor; si pro-
b) En las desolaciones del mal espíritu: viene del habernos atribuido las consolacio-
nes, debemos humillarnos ante Dios (EE, 322).
– Nunca hacer cambio; hay que mantener
firmes los propósitos tomados con anterioridad c) Cuando se constata que el mal espíritu
a la desolación (EE, 318). ha conseguido infiltrarse en nuestros pensa-
mientos: examinar cómo y cuando ha conse-
– Obrar contra la misma desolación (agere guido meterse en el discurso de nuestra men-
contra), por ejemplo instar más en la oración, te, para sacar experiencia y guardarse en ade-
meditación, examinar la conciencia y alargar- lante (EE, 334).
se en la penitencia (EE, 319).
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CURSO DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL
2) Las mociones del buen espíritu
a) Ante las consolaciones del alma:
– Pensar que no duran siempre sino que a
la consolación sucede la desolación; fortale-
cerse para ese momento (EE, 323).
– Procurar humillarse y abajarse pensando
cuán poco vale y puede uno en tiempo de de-
solación (EE, 324).
b) Ante las inspiraciones o inclinaciones
del alma: secundarlas con toda docilidad y
prontitud. ¿Cómo?:
– Sometiéndonos plenamente a la volun-
tad de Dios que conocemos ya por los precep-
tos y consejos conformes con nuestra voca-
ción. Haciendo buen uso de las cosas que ya
conocemos, el Señor irá haciendo conocer
otras nuevas.
– Renovando con frecuencia la resolución
de seguir en todo la voluntad de Dios.
– Pidiendo sin cesar al Espíritu Santo luz y
fuerza para cumplir la voluntad de Dios.
– Siguiendo la inspiración de la gracia en
el mismo instante en que se produzca, sin ha-
cer esperar un segundo al Espíritu Santo, no
cayendo en las tentaciones más comunes con-
tra la docilidad: la tentación de la dilación
(dejar las cosas para más adelante), la tenta-
ción de dar menos de lo que Dios nos pide y
la tentación de recuperar lo que ya le hemos
dado.
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