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Sed de Dios en el desierto de Judá

El salmo 63 fue escrito por David mientras huía de su hijo Absalón a través del desierto de Judá. A pesar de su tristeza y soledad, David declaró su profunda fe en Dios como su Dios personal. El salmista anhelaba a Dios como su alma anhelaba agua en la tierra seca y árida. Jesús satisface la sed espiritual del alma como el agua satisface la sed física.

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Sed de Dios en el desierto de Judá

El salmo 63 fue escrito por David mientras huía de su hijo Absalón a través del desierto de Judá. A pesar de su tristeza y soledad, David declaró su profunda fe en Dios como su Dios personal. El salmista anhelaba a Dios como su alma anhelaba agua en la tierra seca y árida. Jesús satisface la sed espiritual del alma como el agua satisface la sed física.

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“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; 

mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca


y árida donde no hay [Link]. 63:1
 
 

Este salmo lo escribió David mientras atravesaba el desierto de


Judá, perseguido por su propio hijo Absalón y traicionado por
Ahitofel, uno de sus consejeros más cercanos.
El salmista estaba herido y triste, pero en medio de la tristeza
hizo una declaración extraordinaria de fe: "Dios, Dios mío eres
tú". La expresión "Dios mío" denota la profunda experiencia
espiritual de alguien que en cierto momento soltó la mano
poderosa de Dios y conoció las profundidades del pecado, pero
que se levantó e hizo de su comunión con el Señor algo
personal.

David no se contentaba con saber que Dios existía, quería que


ese Dios fuese suyo. Spurgeon decía: "¿Pueden los ángeles
entonar una canción más dulce que ésta?" Creo que no. No
puede haber sentimiento más sublime que la paz que se
apodera del corazón de quien hizo de Dios "su Dios".
El versículo de hoy muestra cómo fue que el salmista llegó a
tener esa experiencia. "Yo te busco ansiosamente. En la lengua
original dice "de madrugada te buscaré", tal como aparece en
muchas versiones de la Biblia. Si juntamos ambas expresiones,
habremos encontrado el secreto de David, "buscar a Dios de
mañana, con ansiedad". No es fácil, porque el ser humano
prefiere la acción en lugar de la devoción.

Cuando tú sales corriendo, de mañana, para cumplir tus deberes


diarios, sin haber pasado tiempo con Dios, puede ser que las
cosas salgan como lo habías planeado, pero tendrás en un
rincón del corazón, la sensación de que algo no está bien. Es la
inconsciente nostalgia de Dios, la instintiva necesidad del alma.
Mientras andaba por el desierto de Judá, el salmista
contemplaba la tierra árida y sin vida. La falta de agua
transformaba aquel lugar en tierra de chacales, víboras y
escorpiones, tierra de muerte, ávida por una gota de agua.
Aquel cuadro deprimente, impresionó el corazón de David, y
dijo: "mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca
y árida donde no hay aguas".

Jesús es la fuente de agua que satisface la sed del corazón. El


que bebe de esa agua, nunca más se sentirá vacío del alma. Por
eso, di hoy como David: "Dios, Dios mío eres tú; de madrugada
te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en
tierra seca y árida donde no hay aguas".
 

//Alejandro Bullón

Para el 16 de Agosto de 2010 CUESTIÓN DE CONFIANZA 2 Corintios 12:10 “Por lo cual, por amor a
Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias;
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. ¡SI!, era cuestión de confianza, aferrarme a Dios en
ese instante de debilidad. ¡Y vaya que cuestión! No te ha sucedido alguna vez, que en medio de la
rutina y del diario vivir, tienes que ser fuerte, respirar profundo, mirar al cielo, volver a decirte
porque confías en Dios y evitar desahogarte de ese gran problema que tienes…, y cuando digo
desahogarte, me refiero a todo lo que eso implique para ti, ya sea llorar o hablar…, lo digo porque
para Dios la gloria está en quién admite su debilidad, porque es dentro de esas personas que
habita el poder de Dios. Sin la Fe no existen los milagros, y aquellos que nos parecen milagros
increíbles suelen basarse en hechos donde todas las circunstancias representaban situaciones en
las que no existía ninguna fortaleza, ninguna gran probabilidad o certeza que existiría alguna
solución. Por ejemplo, Lázaro, no creía que iba a resucitar, o Isaac, no creía que iba a salvarse del
sacrificio …, todo esto nos demuestra que en medio de las dificultades y de los problemas, el
poder de Dios tiene sed de presentarse, tiene sed de ser llamado por cada uno de nosotros, en
medio de las afrentas, es cuando más fuertes nos debemos sentir, porque el respaldo del Espíritu
Santo, de los Ángeles y de nuestro Padre Celestial reposa en un solo acto: rendirse a los pies de
Jesús y consagrarle nuestras debilidades, para que sea ÉL, quién nos transforme, sea su Espíritu
Santo quién edifique nuestra manera de actuar o pensar y podamos llegar a convertirnos en los
Jóvenes militantes, guerreros apasionados por el amor y la justicia que tanto espera el Señor!!
Hoy, en medio de dificultades, oro a Dios y confío en ÉL y me quiero sentir más fuerte. Y en medio
de esa oración viene a mi mente el versículo favorito de uno de mis amigos, que es el siguiente: 2
Corintios 12:10…, “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Y si leemos el versículo
precedente que dice así: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por
tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder
de Cristo”; podremos entonces, salir hoy con seguridad y fortaleza a emprender con dignidad y
suficiente nobleza y valentía, todas nuestras tristezas, problemas o dificultades e incluso animar a
nuestros amigos dándoles la bendita promesa que consagra la Sagrada Escritura: por amor a Cristo
me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustia. Mi deseo
es que Tú, no dejes que tu día culmine sin recordar aquellas cosas que te hicieron sentir débil, para
reconocer nuestras acciones y darte la oportunidad de conocer EL PODER DE DIOS, y recuerda
cada día lo que El Señor quiere avisarte: que cuando eres más débil, entonces eres más fuerte.

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