Análisis: La Máscara de la Muerte Roja
Juan David Marín Díaz
Grado 11
Lenguaje
CoGlobal
2021
Edgar Allan Poe
Edgar Allan Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston, Massachusetts, Estados Unidos.
era hijo de Elizabeth Arlold Poe y David Poe, actores ambulantes de teatro, quienes lo
dejaron huérfano a los dos años. Fue educado por John Allan, un acaudalado hombre de
negocios de Richmond, y de 1815 a 1820 vivió con éste y su esposa en el Reino Unido,
donde comenzó su educación.
Los Allan acogieron al niño, pero nunca lo adoptaron formalmente, aunque le dieron el
nombre de "Edgar Allan Poe".
Después de regresar a los Estados Unidos, Edgar Allan Poe siguió estudiando en centros
privados y asistió a la Universidad de Virginia, pero en 1827 su afición al juego y a la
bebida le acarreó la expulsión. Abandonó poco después el puesto de empleado que le había
asignado su padre adoptivo, y viajó a Boston, donde publicó anónimamente su primer
libro, Tamerlán y otros poemas.
Se enroló luego en el ejército, en el que permaneció dos años. En 1829 apareció su segundo
libro de poemas, Al Aaraf, y obtuvo, por influencia de su padre adoptivo, un cargo en la
Academia Militar de West Point, de la que a los pocos meses fue expulsado por negligencia
en el cumplimiento del deber.
La miseria y el hambre lo acompañaron, por motivos económicos pronto dirigió sus
esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la
época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su
trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York.
En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que tenía tan
sólo 13 años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que lo haría célebre: "El
cuervo". Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. Aún hundido en la desolación,
el autor terminó, en 1849, el poema "Eureka". Con la muerte de Virginia, Poe quedó
devastado, su vida se fue en picada.
Falleció a tan sólo cuarenta años de edad, el 7 de octubre de 1849 en la ciudad de
Baltimore. No se sabe el motivo exacto de su muerte, nunca fue aclarado. Se le atribuye a
varias causas como el alcohol, las drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis entre
otras.
La impronta del escritor, tanto como su obra, marcó profundamente la literatura de su país
y la de todo el mundo.
Fue un autor muy fecundo, escribió alrededor de sesenta cuentos, además de una serie de
poemas, aunque a este género no le dedicó el tiempo que él hubiera deseado, debido a su
precaria situación económica. Para él la máxima expresión literaria era la poesía. También
escribió novelas, ensayos y otros escritos. Sus ficciones abarcan diversos géneros, como el
terror, la aventura, la ciencia ficción y la detectivesca, a este último se le atribuye su
invención.
Es reconocido como uno de los maestros universales del relato corto y por ser el predecesor
de la novela policíaca moderna. Sus relatos descollan por su belleza literaria y por
combinar en ellos lo siniestro y macabro con el humor, el terror, el horror y la poesía.
Resumen de La Mascara de la Muerte Roja
En una comarca, una enfermedad conocida como la Muerte Roja causa estragos en la
población al acabar con los pobladores que la padecen en un lapso de media hora. El mal
debe su siniestro nombre a los terribles síntomas que presentan los afectados: mareos,
dolores agudos, hemorragias y manchas rojas. Al ser tan visibles los síntomas, las víctimas
son rechazadas y dejadas a su buena suerte, sin recibir ayuda del resto.
Sin importar que la peste devaste el lugar, el príncipe Próspero reúne a sus amigos de entre
las damas y caballeros de la corte y se aísla de la enfermedad en una abadía amurallada de
su propiedad, repleta de lujos y comodidades. Luego de aprovisionarse con todo lo
necesario para sobrevivir cómodamente sin necesidad de atender al mundo exterior, manda
a bloquear las puertas del lugar para que nadie pueda ingresar al recinto y asegurarse así de
evitar que se expanda la peste entre los suyos.
A los seis meses de reclusión, Próspero decide celebrar un gran baile de disfraces para
agasajar a sus invitados mientras la enfermedad hace estragos afuera. La fiesta se celebra en
la suite imperial, acondicionada lujosamente bajo la dirección del exótico príncipe. El lugar
está conformado por siete habitaciones conectadas por un pasillo circundante. En cada
habitación, grandes vitrales de color proyectan su luz en todo el espacio: en la primera
predomina el azul; en la segunda, el púrpura; en la tercera, el verde; en la cuarta, el naranja;
en la quinta, el blanco; en la sexta, el violeta.
En la séptima habitación la decoración es diferente ya que, aunque el espacio es
íntegramente negro, los vitrales son color “escarlata, de un subido tono sangre”. Por este
motivo, el efecto de la iluminación proyectada sobre los rostros es tan tétrico que la
mayoría de los invitados evita permanecer allí. Pero eso no es todo porque, además, un
enorme reloj de ébano que decora una de las paredes de la habitación suena cada hora con
un sonido tan perturbador que todos los presentes, invitados, músicos y bailarines, hacen
una pausa hasta que se detiene. Pese a ello, la fiesta es tan suntuosa: la decoración, tan
extravagante, y los disfraces, tan coloridos y variados, que la multitud parece salida de un
sueño.
Una medianoche, mientras el reloj de ébano suena con doce campanadas, una figura
enmascarada y desconocida hasta entonces se hace presente entre la multitud. La presencia
provoca rechazo entre los integrantes debido a la elección de su disfraz, provisto de prendas
funerarias salpicadas de sangre y una máscara extremadamente realista en la que “todos los
rasgos de la cara tenían manchas del horror escarlata”. La inquietud de los juerguistas llama
la atención de Próspero, quien, molesto por la perturbadora presencia, solicita a los
presentes que lo detengan para hacerlo colgar.
Lejos de acobardarse, la figura enmascarada se dirige hacia Próspero sin que nadie lo
intercepte, debido al terror que provoca su aspecto. Enfurecido, el príncipe atraviesa una y
otra habitación en busca del intruso mientras saca su daga para ajusticiarlo el mismo. Pero
su furia no es suficiente porque en el momento en que ambos personajes se enfrentan, en la
séptima habitación, sucede algo espantoso: en el preciso instante en que Próspero está por
atacar al intruso, en lugar de ello profiere un alarido y se desploma sin vida junto a su daga.
Finalmente, la multitud se envalentona e irrumpe en la habitación para auxiliar a Próspero y
retener al enmascarado. Sin embargo, al momento de arrancarle máscara y la mortaja al
intruso, los juerguistas enmudecen de horror: nada hay debajo del disfraz. Es así como
todos los presentes reconocen la presencia de la Muerte Roja. Uno por uno, caen y mueren
en la desesperación y la agonía. Al desvanecerse el último de los invitados, el reloj de
ébano deja de funcionar y “la Oscuridad y la Putrefacción y la Muerte Roja extendieron su
ilimitado dominio sobre todo”.
Personajes
- El príncipe próspero: Es considerado el personaje principal dentro de esta historia,
él se aísla de todos sus allegados y del sufrimiento de los mismos a la vez que la
Muerte Roja los asecha, según sus comportamientos se puede concluir que el mismo
tiene algún tipo de problema o trastorno psicológico.
- La figura enmascarada: Es otro de los personajes el cual se denota dentro del salón
enmascarado y se le atribuye el aspecto de la peste negra.
- Los 1000 amigo de próspero: Son considerados personajes imaginarios ya que son
producto de su imaginación, los mismo no tienen nombre alguno.
Conclusión
El tema principal del relato es: la inevitable llegada de la muerte. Y quien mejor que Edgar
Allan Poe para tratar un asunto tan sensible, pues para el momento en que escribió
“La Máscara de la Muerte Roja” ya había sufrido la pérdida de varios de sus seres queridos.
El príncipe Próspero por más que se confinó en aquella magnifica y “segura” fortaleza, no
pudo escaparse de la muerte. Incluso en un día tan feliz como el del baile de máscaras, la
muerte puede llegar. Y aunque es sorpresiva, siempre está entre nosotros, cercana y
enmascarada.
Muestra lo débiles y frágiles que somos ante la muerte. No hay ser humano que no tiemble
ante ella.
Se afirma que, los colores de los siete salones en que bailaban los nobles invitados del
príncipe, representan las diferentes etapas de la vida humana. Y el reloj con su tic tac, y sus
campanadas estrepitosas que paralizaban la música, representa la cuenta regresiva que
nunca se detiene, y que nos llevará hacia los brazos de la muerte.